The Project Gutenberg EBook of Tratado de Ortografía Valenciana Clásica, by José Nebot Pérez This eBook is for the use of anyone anywhere in the United States and most other parts of the world at no cost and with almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included with this eBook or online at www.gutenberg.org. If you are not located in the United States, you'll have to check the laws of the country where you are located before using this ebook. Title: Tratado de Ortografía Valenciana Clásica Author: José Nebot Pérez Editor: Ángel Aguilar Release Date: March 10, 2020 [EBook #61594] Language: Spanish Character set encoding: UTF-8 *** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK TRATADO DE ORTOGRAFÍA *** Produced by Mario Rodríguez Peña TRATADO DE Ortografía Valenciana Clásica POR D. JOSÉ NEBOT PÉREZ Bibliotecario de la Universidad y ex-vicepresidente de «Lo Rat Penat» CON UN PREÁMBULO DEL Excmo. Sr. D. Teodoro Llorente Olivares Cronista de la Ciudad y Presidente honorario de dicha Sociedad valencianista VALENCIA. -1910 ANGEL AGUILAR, EDITOR Caballeros, 1 ________________________________________________ ESTABLECIMIENTO TIPOGRÁFICO DE MANUEL PAU, CUARTE, 25, VALENCIA INDICE Preámbulo Introducción CAPÍTULO I. -Cuestión previa » II.— De la ortografía en general » III.— De las letras mayúsculas » IV.— Del uso de las vocales » V.— Del uso de las consonantes » VI. -Del apóstrofo » VII. -Del acento » VIII.— De los signos de puntuación Advertencia final Catálogo de voces de escritura dudosa Algo sobre fonología valenciana PREÁMBULO _________ Este es un libro que, sin leerlo, pudiera yo recomendar, por dos razones: la importancia y oportunidad del asunto y la competencia del autor. Hace más de cincuenta años que renació en Valencia el cultivo de nuestra lengua peculiar. Son muchos los escritores que la emplean, sobre todo para la poesía, y aún no se han puesto de acuerdo sobre cosa tan esencial como la manera de escribirla. Reina en este renacimiento una verdadera anarquía ortográfica. Muy pocos son los que han puesto en este punto algún cuidado; los más, usan la ortografía caprichosamente, sin fijarse en ella, y muchos son los que, convencidos de su ignorancia, no se atreven á publicar sus composiciones sin que las repase y las corrija alguien más entendido que ellos. Las publicaciones de _Lo Rat Penat_ son las únicas en que se observa, en este punto, alguna uniformidad, no muy estricta. Hace falta, pues, un código ortográfico de la lengua valenciana. Esto es indudable. El Sr. Nebot es uno de los poquísimos gramáticos que hoy tiene este nuestro querido idioma. Hace tiempo que se dedica á su estudio, y ha dado pruebas de ello en su _Gramática valenciana popular_ y en artículos insertos en diferentes publicaciones. Por eso, desde que supe que iba á dar á luz este libro, entendí que vendría muy á tiempo y que sería obra provechosa. Su lectura ha confirmado esta favorable prevención. La _Ortografía valenciana literaria_, será muy bien recibida por los que en valenciano escriben; á todos les enseñará algo, á los más les enseñará mucho; y quizás dé lugar á que se inicie la tan deseada fijeza de nuestro Código ortográfico. Hay dos tendencias en nuestro renacimiento valencianista. Habiendo sido éste una secuela del renacimiento catalán, y siguiendo aún de lejos su marcha triunfal, ha tomado mucho de él. Por otra parte, espíritus reflexivos han pensado que siendo dialectos diferentes de un mismo idioma la lengua que se habla en Cataluña, Mallorca y Valencia, y que dentro de cada una de estas regiones aún se divide en lo que pudiéramos llamar sub-dialectos, el lenguaje literario pudiera y debiera ser único para estos países, como lo fué en los siglos en que más floreció. Así lo han comprendido los escritores mallorquines, que dejando su dialecto para el uso vulgar, escriben literariamente en catalán. Y en Cataluña hay reputados autores que aconsejan la modificación del habla popular en algunos puntos, como una transacción para formar la lengua literaria común á todos los que vivimos en las tierras que se extienden desde los Pirineos hasta Elche, y en las Islas Baleares. En esto no están conformes los más de los escritores valencianos del día. Protestan del nombre de catalán aplicado á nuestro idioma, como lo aplicó Querol en las _Rimas_ hermosísimas que en nuestra lengua escribió, y entienden que es ella diferente de la que se habla á la otra parte del Ebro, debiendo conservarse distinta, no sólo en la boca de los valencianos, sino en su forma literaria. Nebot es de este parecer; proclama nuestra independencia lingüística, y califica de tan grave herejía el _catalanizar_ el valenciano, como el _castellanizarlo_. No he de entrar yo ahora en el examen de esta cuestión, que exigiría largo estudio, hago constar la actitud que en ella adopta el amigo Nebot, porque influye necesariamente en su concepto de la ortografía valenciana, asunto exclusivo de su nuevo trabajo gramatical. Los mejores poetas valencianos (de los pocos prosistas que tenemos no hay que hablar) han hecho concesiones á la ortografía catalana. Claro es que Nebot no las admite. Quiere que en la ortografía valenciana sea todo genuínamente nuestro. Y para determinar bien este casticismo valenciano, ha hecho muchas y acertadas investigaciones, repasando minuciosamente los autores antiguos, que no siempre pueden servir de autoridad, porque en aquel tiempo no llegó á fijarse bien la manera de escribir nuestra lengua, y estudiando con igual cuidado su parte fonética, que presenta iguales dificultades, porque en unas partes, como sucede en la capital y su comarca, se ha perdido la diferente pronunciación de algunas letras, que en otras se conserva. Sus indagaciones le han sugerido reglas bastante precisas, que explica de una manera muy clara, sin aparato científico, para que todos puedan entenderlas. Letra por letra, recorre- todo el alfabeto, aleccionando perfectamente al lector. Como mera opinión personal presenta modestamente sus conclusiones en los puntos dudosos y controvertibles; pero yo creo que su trabajo pudiera servir para algo muy importante; pudiera ser la base para llegar á establecer de una manera oficial (relativamente oficial) la ortografía valenciana, como lo desean muchos y poco tiempo ha lo han pedido públicamente beneméritos escritores. Esto es misión que incumbe á _Lo Rat Penat_, como corporación impulsora y directora de nuestro renacimiento literario. Por sí mismo, ó constituyendo una _Academia de la Lengua valenciana_, pudiera «fijar, limpiar y dar esplendor» al restaurado idioma de Ausias March, si no realizando esta obra gramatical de golpe y porrazo, lo cual sería difícil y quizá temerario, haciéndolo fragmentariamente y poco á poco. Lo que fuese resolviendo, se aplicaría inmediatamente á las publicaciones de _Lo Rat Penat_ y serviría de ejemplo á los escritores que quisieran someterse á esta norma. Paréceme que serían admitidas, desde luego, algunas de las observaciones en que más hincapié hace el Sr. Nebot. Citaré una de ellas. Siguiendo á los catalanes, los autores valencianos han eliminado de su alfabeto la letra _ch_ al comienzo de sílaba, sustituyéndola, no por la _x_, como hacen aquéllos, sino por la _g_ ó la _j_, según los casos. Así, los catatalanes escriben _xich, xop_, y la mayor parte de nuestros escritores _gich, jop_. El autor de este libro quiere que escribamos _chich, chop_, y para ello se funda en que de este modo lo escribieron los antiguos, y en que ese sonido, entre nosotros, tiene variantes, siendo unas veces explosivo fuerte y otras explosivo suave, diferencia que conviene marcar en la escritura, empleando en el primer caso la _ch_ y en el segundo la _g_ y la _j_. Yo no tendría inconveniente en aceptar lo que propone Nebot. Voy á concluir, manifestando mi disentimienta en algo de lo que este concienzudo crítico dice en su nueva producción. Comienza alegando que, por circunstancias especiales de la literatura valenciana, debe disponer de dos gramáticas diferentes, la clásica ó literaria, y la popular; que en la analogía y sintaxis no hay diferencia, y que ésta estriba no más en la ortografía. Es, en verdad, un hecho, que escriben de dos maneras distintas los que emplean esta lengua; unos la usan literariamente, restaurando el antiguo y genuino idioma, corrompidísimo en el uso vulgar; otros, sin tratar de corregido y depurarlo, emplean el _valensiá que ara 's parla_, con todos sus vicios. Yo reconozco la legitimidad de este _sermo vulgaris_; en todas las literaturas se hace uso hasta de los _patois_ más incultos, cuando el asunto lo requiere; lo que no admito es que la única diversidad entre el valenciano literario y el popular sea la ortografía; sus variantes están en el léxico, pues se han perdido en el uso corriente muchas palabras, que conservan los escritores clásicos, y otras se han modificado. La ortografía no debe cambiar; ésta, nada tiene que ver con el lenguaje hablado, y si la han cambiado adoptando la castellana los escritores que lo toman del pueblo, ha sido por ignorancia lamentable ó por facilitar la lectura á lectores igualmente ignorantes. Eso es un verdadero borrón para la literatura valenciana, sea ó no sea popular, y siento que lo justifique quien es tan amante de ella como el Sr. Nebot. Esto no obsta para que preste, con el presente libro, un importante servicio á nuestra Valencia, por el cual de todo corazón le felicito. TEODORO LLORENTE. Ortografía Valenciana Clásica _____ INTRODUCCIÓN Como ya he dicho varias veces, y en especial en el prólogo de mi _Gramática Valenciana Popular_, siempre he creído que por circunstancias especiales de la literatura valenciana debe ésta disponer de dos gramáticas diferentes: la clásica ó literaria y la popular. Han pasado catorce años desde que publiqué aquella obra, y aunque en ella invité á «quien tuviera autoridad para ello» á escribir la gramática literaria, esta es la hora en que nadie se ha decidido á hacerlo, y continúa la anarquía entre los escritores valencianos, y aumenta la indecisión entre los jóvenes que desean escribir en su lengua materna, sin que nadie les tache de incorrectos, y permanece el _valenciano literario_ en un _statu quo_ imposible de conservar, sin más regla ni guía que el capricho de cada cual. Por ello, pues, y en vista de que no hay un atrevido, individuo ó corporación, que cargue con el trabajo de poner diques al desbordado río de la literatura valenciana, me decido yo hoy á ello. No trato, sin embargo, de escribir una gramática completa, sino una parte de ella tan sólo, la ortografía; aquello, por lo demás, sería inútil, puesto que la analogía y la sintaxis deben ser y son, en realidad, exactamente iguales en el lenguaje popular y en el literario, y me vería obligado en consecuencia á copiar aquí literalmente lo que ya escribí en mi _Gramática Valenciana Popular_; no así la ortografía, pues si bien en lo relativo á los signos de puntuación pueden servir las mismas reglas en ambas gramáticas, no ocurre lo propio en lo que se refiere al uso acertado de las letras, verdadero caballo de batalla indócil hasta ahora en absoluto á todo intento de imposición de freno por parte de los gramáticos valencianos. Es muy común oir decir á más de cuatro seudoeruditos que los escritores antiguos valencianos hacían muy poco caso de la ortografía y escribían una misma palabra de diferentes modos, sin atender á reglas, y esto no es verdad, dicho así tan en absoluto; lo que ocurría entonces era lo que ocurre ahora, no ya en el valenciano, sino en el castellano y el catalán; ocurría, en primer lugar, que había escritores, escribientes y tipógrafos que sabían ortografía y cuidaban de ella, y otros que, ó la ignoraban en más ó en menos, ó no ponían atención al escribir; en segundo lugar, que la ortografía se iba modificando como ahora y como siempre, según las ideas, las convicciones y aun los caprichos de los primates y de los maestros que se iban sucediendo en las alturas de la literatura y de la cátedra, y en tercero, que había entonces, y hay ahora, y habrá siempre, lo mismo en ortografía que en toda clase de enseñanzas, desde la teología hasta el arte de cocina, puntos en que todos están conformes y puntos en que hay distintas maneras de ver la cosa; así, por ejemplo, escriben hoy unos en castellano _harmonía, subscriptor ó viaje_ y otros _armonía, suscritor ó viage_, pero no hay nadie que escriba _hombre_ sin _h_ ni _España_ con ella. A marcar vamos, pues, tales diferencias en esta obra, y, como consecuencia de ello, á fijar lo dogmático y á discutir lo opinable. Confío en que el convencimiento unánime de cuantos en Valencia se dedican al cultivo de las letras en la lengua materna, en lo referente á la necesidad de adoptar un código ortográfico del que hasta hoy carecemos en absoluto, hará que este ensayo sea bien recibido hasta por aquellos á quienes no logre convencer. Réstame sólo explicar, contestando á la observación de algún amigo, el motivo de escribir el presente tratado en castellano, siendo así que sólo ha de servir para valencianos; la explicación es muy sencilla; en todas las escuelas públicas y privadas del reino de Valencia se enseña á leer y á escribir en castellano, pero no en valenciano; de aquí que todos los hijos de esta tierra seamos en lo literario castellanos y que en la lengua de Castilla estemos acostumbrados á recibir toda clase de enseñanzas, incluso la historia y la geografía de Valencia y el Catecismo de la Doctrina Cristiana que en castellano se enseña en todas las escuelas y en todas las iglesias del reino. Así lo han entendido también los más eximios escritores contemporáneos (y su ejemplo es bastante á disculparme), escribiendo en castellano obras de asunto puramente valenciano, como _Valencia_, de Llorente; _Historia de Denia_, de Chabás; _Sagunto_, de Chabret; _Antigüedades valencianas_, de Teixidor, con adiciones y notas de Chabás; _Diccionario de impresores valencianos_, de Serrano Morales; los _Diccionarios_ de artistas y de músicos valencianos, del Barón de Alcahalí; _La catedral de Valencia_, de Sanchis Sivera, y un sinnúmero de memorias y monografías de estos mismos maestros y de los señores Martínez Aloy, Vives Liern, Tramoyeres, Martí Grajales, Rodrigo Pertegás, Barberá, Guillén, Vilanova y cien y cien más. Aparte de esto, escribir una ortografía valenciana en valenciano, sería prejuzgar la cuestión; y aunque no peco por exceso de modestia, no llega á tanto mi orgullo. CAPITULO PRIMERO Cuestión previa ¿Qué debe entenderse por ortografía clásica valenciana? ¿se trata, acaso, de imponer como ley de nuestro lenguaje escrito la forma en que escribían nuestros antepasados en el siglo XIII, en el XV, ni aun en el XVIII? ¿sería esto posible aunque alguien lo pretendiera? Se necesitaría carecer en absoluto de sentido común para admitir tamaño absurdo; ni hay taumaturgo capaz de unificar en un solo código las mil y mil variantes que, no ya de un siglo á otro, sino entre escritores coetáneos saltan á la vista al primer examen, ni el valencianista más rabioso y fanático se atrevería á escribir hoy _orthographia, phylosophia, parrochia, Thomás, Phelipe, chimica, Vrsula, mvla, ereu, òme_, como en otros tiempos se ha escrito. Porque como ya he dicho en otra ocasión, no son las lenguas vivas monolitos inconmovibles á cuyo pie desfilan generaciones tras generaciones sin dejar en ellos huellas de su paso; son, por el contrario, organismos en plena actividad que se transforman lenta, pero incesantemente, no sólo en virtud de las leyes biológicas que rigen su constitución íntima, sino por la presión que sobre ellos ejerce con influjo incontrastable el medio ambiente en que viven y las desviaciones que por atracción ó repulsión imprimen en su marcha fisiológica los organismos similares que les rodean, ora ayudándoles, ora combatiéndolos en su lucha común por la existencia. ¿Cómo es posible, pues, escribir hoy el valenciano (según algunos pretenden), como lo escribían Jaime Roig y Ausias March en el siglo XV ni siquiera como Carlos Ros en el XVIII? ¿Acaso las demás lenguas neo latinas, el castellano, el catalán, el francés, el italiano, se escriben hoy como hace dos ó trescientos años? Conviene, por lo tanto, fijar el concepto de lo que debe entenderse por clasicismo en el problema de nuestro lenguaje escrito y deslindar de una vez para siempre lo que es propio y privativo del valenciano desde que éste empezó á ser lengua culta y escrita diferente del catalán, de lo que tiene de común con éste por su común origen, ó con el castellano por su influencia más ó menos legítima, pero cierta y positiva. Salta á la vista que lo primero, es decir, aquello en que la ortografía valenciana se diferencia esencialmente de la catalana y la castellana, ha de ser muy poco; pero como es precisamente lo que da carácter independiente á nuestra lengua y por ende lo que justifica y legitima la publicación del presente tratado, en ello hemos de fijar principalmente la atención, detallando hasta la minuciosidad las más pequeñas variantes y aportando toda clase de razones y comprobantes á fin de llevar la convicción al ánimo del más rebelde. Podemos, pues, dividir la ortografía clásica valenciana en cuatro secciones fundamentales que pueden titularse del siguiente modo: 1.ª Reglas ortográficas comunes á todas las lenguas derivadas del latín. 2.ª Reglas ortográficas comunes al valenciano y al castellano. 3.ª Reglas ortográficas comunes al valenciano y al catalán. 4.ª Reglas ortográficas propias y privativas del valenciano. Sin embargo, como esto seria un mal plan de exposición en una obrita que deseamos sirva de libro de consulta á los jóvenes escritores valencianos, adoptamos en ella la división que se acostumbra hacer en todos los tratados de ortografía (1), limitándonos á indicar en el presente capítulo de preliminares el alcance que damos á cada una de las indicadas secciones para poner de manifiesto el criterio que informa nuestro trabajo. Sección 1.ª— Hija del latín la lengua valenciana, es natural que haya adoptado en lo escrito los signos que empleaba su madre, modificando tan sólo, al igual de sus hermanas las demás lenguas neolatinas, algunos de aquellos por exigencias de las variantes fonéticas que les impusieron los diferentes pueblos que intervinieron en el proceso de su formación; conservamos, por lo tanto, los valencianos las mismas letras que emplearon los latinos y seguimos observando, en la mayoría de ellas, idénticas reglas que tuvieron en lo antiguo. Son estas letras, que pronunciamos, escribimos y combinamos como todos los lenguajes hijos del latín, las siguientes: _a, b, d, e, f, h, i, l, m, n, o, p, q, r, s, t, u, v, y, ç_; claro es que la afirmación que acabamos de hacer no es absolutamente exacta, pues en la _h_, por ejemplo, no seguimos á los italianos que la han eliminado del alfabeto; á la _t_ antes de _ia, io, iu_, no le damos el sonido de _c_, como los franceses; sustituímos con la _ç_ el signo _z_ que emplean castellanos, italianos y franceses, y hacemos otras modificaciones parciales en el uso de algunas de estas letras; pero en general, y salvo ligeras excepciones que ya iremos detallando al tratar de cada letra en particular, puede decirse que las reglas ortográficas por que se rigen estas letras son comunes al valenciano y á las demás lenguas latinas. Sección 2.ª— Aunque la mayoría de los escritores valencianos contemporáneos pertenecientes á la escuela que podemos llamar erudita en contraposición á la popular, han tomado á empeño el distanciarse de la ortografía castellana, inclinándose en cambio á la catalana de tal manera, que casi han llegado á hacer una sola de ésta y la nuestra, es indudable que castellanos y valencianos tenemos desde el siglo XV muchísimas reglas ortográficas comunes; comunidad que fué aumentando con el tiempo hasta el punto de que Carlos Ros pudiera en el siglo XVIII unir en un solo tratado las dos ortografías con su _Práctica de Ortographia para los dos idiomas Castellano y Valenciano_, y que llegó á convertirse en verdadera unidad en el XIX en manos de los escritores cómicos y satíricos, es decir, de los genuinamente populares, como Bernat y Baldoví, Bonilla, Balader, Liern, Escalante y Palanca. Sin embargo, aunque sigo creyendo, como ya dije en mi _Gramática Valenciana Popular_, que esta unificación sería lo más cómodo y fácil para los principiantes, confieso que no es lo literario, lo científico, lo clásico; pero quiero al mismo tiempo recordar una vez más que la ortografía valenciana _legítima_ está hace ya siglos tan distanciada de la catalana como de la castellana, y si bien es cierto que tiene mucho de común con una y otra, no debe en manera alguna confundirse con ninguna de las dos, cuidando de mantener su autonomía y su carácter propio, inspirándose por un lado en la tradición bien comprobada y por otro en el ejemplo de las lenguas similares que han evolucionado prudentemente con objeto de facilitar la lectura y simplificar la escritura. Ejemplos bien claros tenemos de estas dos fuentes de perfección en varias reglas comunes á valenciano y castellano; en lo relativo á la tradición pueden servir de tales el uso de la _ch_ en principio y medio de dicción para expresar el sonido de esta letra cuando es fuerte y explosiva, y el de la _h_, la _v_ y la _b_ por razón de etimología; en lo que se refiere á la evolución podemos citar el abandono definitivo de la _th_ y la _ph_, la fijación clara y terminante de la _u_ y la _v_, que tanto solían confundirse en lo antiguo, y la precisión en el uso del acento agudo lograda en el último siglo por la Academia Española para el castellano y aceptada por catalanes y valencianos. Sección 3.ª — Si, como acabamos de ver, la ortografía valenciana tiene algo de común con la castellana, es indudable que tiene más con la catalana; pero no tanto que pueda ni deba fundirse con ésta en un solo cuerpo de doctrina; empleamos, en efecto, lo mismo que los catalanes la _ny_ en equivalencia fonética de la _ñ_ castellana y la _gn_ francesa ó italiana; usamos, como ellos, la _ch_ final con el sonido de _k_, y la _j_ y _g_ (ésta sólo antes de _e, i_ ó en los finales en _ig_) para expresar el de _ch_ suave que no conocen los castellanos; pero nos distinguimos de ellos en que no anteponemos á estas dos letras la _t_ para darles el sonido de explosiva fuerte, en que no usamos la _x_ en principio de dicción, en que pronunciamos la _i_ de la _ix_ después de vocal, en que terminamos en _es_ los plurales de los nombres en _a_ que ellos terminan en _as_ (escriben ellos _dònas_ y nosotros _dònes_), en que no doblamos la _l_ en medio de dicción, y en otras particularidades que ya iremos notando en su lugar correspondiente. Sección 4.ª— De todo lo dicho se desprende que la ortografía valenciana, aunque sin haber sido nunca oficialmente reglamentada (á pesar de varios intentos más generosos que afortunados), se ha mantenido desde el siglo XV al XIX perfectamente separada de la castellana y la catalana; sólo á mediados de este último siglo empezaron á marcarse las dos tendencias igualmente heterodoxas que sin llegar á formar dos escuelas bien diferenciadas, con maestros, textos y partidarios convencidos y firmes (ó tal vez por esto mismo, por no haberse formado tales sectas), nos han desorientado á todos y han producido la anarquía mansa de que tantas veces nos hemos lamentado. Igualmente heterodoxas he llamado á las dos tendencias, y realmente lo son: la' tendencia castellana, porque si bien puede defenderse en la literatura popular (puesto que el pueblo de la capital y su comarca no tiene hoy más diferencias fonéticas con Castilla que la _è_ y la _ò_ abiertas que pueden muy bien marcarse con un simple acento grave), no debe en manera alguna admitirse en el lenguaje culto, ya que la prosodia valenciana legítima, viva aún en la mayoría de las poblaciones del reino, posee dos sonidos, la _ch_ y la _s_ suaves que desconocen los castellanos, y carece, en cambio, de otros dos que éstos heredaron al parecer de los árabes, la _j_ y la _z_; y la catalana porque también su prosodia es diferente de la nuestra hace ya siglos y así lo apreciaron desde el principio nuestros más eximios escritores, empleando en principio de dicción la _ch_ en vez de la _x_ que usan los catalanes, prescindiendo de la _t_ que éstos anteponen á la _x_ y á la _j_ en medio de dicción, y terminando en _es_ los plurales de las voces en _a_ final; como para probar esto tendría que aducir documentos y comprobantes que ya he publicado, remito al lector el artículo que con el título de _Algo sobre fonología valenciana_ se publicó en el _Almanaque de Las Provincias_ del año 1899 y que reproduzco íntegro al final de este trabajo con objeto de facilitar su consulta. Resulta, pues, resumiendo todo lo dicho, que los valencianos tenemos ya de antiguo nuestra lengua escrita propia y especial, como especial y propia es la hablada, y diferente, por lo tanto, de la catalana, la aragonesa, la castellana, la murciana y la baleárica que geográficamente la circundan; y no se comprende, siendo la cosa tan clara, que vayan los escritores valencianos, desde hace ya más de un siglo, dando tumbos y resbalones; unos echándose francamente en brazos de la Academia Española y aceptando para el valenciano las reglas ortográficas dictadas por ésta para el castellano; y otros haciendo algo mucho peor: adoptando en sus escritos no ya la ortografía, sino hasta la analogía y la sintaxis catalanas, jurando, no obstante, y perjurando que escriben en valenciano puro y castizo. No necesito hacer salvedades; todos hemos pecado, unos más que otros; pero el que menos, lo suficiente para que deba hacer ya propósito de la enmienda. A ello vamos, pues; á precisar el genuino concepto de la ortografía valenciana tal y como resulta del estudio detenido de nuestros clásicos, si bien con las prudentes modificaciones que la marcha de los tiempos impone á estos códigos literarios lo mismo que á los científicos, á los jurídicos y á los artísticos; quien de esto se aparte en lo esencial (no nos referimos á pequeños detalles perfectamente discutibles y opinables), no diga que escribe en _valenciano literario_; escribirá en valenciano popular si sigue á los primeros, ó escribirá como los segundos en catalán; en catalán _atenuado_ por lo menos, como el de Lérida ó Tortosa. CAPITULO II De la ortografía en general Sabido es que el bello ideal de toda ortografía consiste en escribir una lengua tal como se habla, empleando en consecuencia un signo para cada sonido y no asignando dos ó más sonidos á un solo signo; pero esto que no le es difícil á un lenguaje artificial, como el moderno esperanto por ejemplo, es de todo punto imposible al tratarse de una lengua natural, formada por aluviones de cien razas, idiomas y literaturas diferentes, en la que es preciso respetar etimologías que la marcan indeleblemente como estigmas atávicos de raza, inflexiones de voz que por uso ininterrumpido de muchas generaciones han llegado casi á modificar fisiológicamente los órganos de la fonación de todo un pueblo, y costumbres impuestas como ley por autoridades respetables y respetadas en el cultivo de su literatura tradicional. A estos tres principios, por lo tanto, necesita ajustarse la ortografía valenciana clásica, ora escribiendo las voces con arreglo á su origen según se escribió cada una de ellas en la lengua de donde la tomó la nuestra, ora respetando la forma en que la escribieron desde un principio los mejores maestros de nuestra literatura, ya atendiendo á la pronunciación de la mayoría de los valencianos en tiempo antiguo ó en la época actual. Mas como no existe una regla fija y matemática que indique, con seguridad, á cuál de estos tres principios obedece en el lenguaje escrito cada una de las voces de nuestra lengua, es necesario marcar al detalle las varias reglas particulares que se derivan de dichas fuentes á fin de precisar la manera de emplearse tanto las letras como los signos auxiliares de la escritura. Empecemos, pues, por estudiar lo que son letras y cuántas de éstas tiene la lengua valenciana. Es _letra_ en el lenguaje hablado, según la Academia Española, «la menor parte de voz con que se modula ó articula un sonido simple y determinado»; y lo es en el escrito el signo que representa dicho sonido; el conjunto de las letras se llama _abecedario ó alfabeto_. El alfabeto valenciano consta de los veintiocho signos siguientes: _a, b, c, ch, d, e, f, g, h, i, j, k, I, II, m, n, ny, o, p, q, r, s, t, u, v, x, y, ç_. Estas letras, lo mismo en nuestro alfabeto que en todos los europeos, se escriben de dos maneras diferentes, fijándose para el uso de unas ú otras determinadas reglas, según el caso y el lugar en que deben emplearse; el nombre con que se conocen estas dos clases de letras es el de _minúsculas_ para las que antes hemos escrito, y _mayúsculas_ para las siguientes: _A, B, C, Ch, D, E, F, G, H, I, J, K, L, Ll, M, N, Ny, O, P, Q, R, S, T, U, V, X, Y, Ç_. Además de esta división en _mayúsculas y minúsculas_, se dividen también las letras de nuestro alfabeto en _sencillas y dobles_; estas últimas se representan con dos signos, y son la _ch_, la _ll_, la _ny_, la _rr_ y la _ss_, á las que tal vez debiera añadirse, alambicando un poca la cosa, la _ig_ en fin de dicción y la _ix_; nótese, en cambio, que no admitimos las dos letras dobles del alfabeto catalán _tj y tx_, aunque algunos literatos valencianos contemporáneos las emplean, ni la _th_ y la _ph_ que se encuentran en muchos escritos antiguos; las razones que para ello tenemos las expondremos al tratar de la _j_, de la _x_ y de la _h_ en su lugar correspondiente á fin de no involucrar cuestiones ni alargar el presente capitulo. La mayoría de estas letras conservan en nuestra lengua el mismo valor que tuvieron en la latina, siendo su uso uniforme y claramente determinado; hay algunas, sin embargo, que por tener oficio doble ó por haber modificado el que tuvieron antiguamente, ofrecen algunas dudas en el modo de emplearlas; tienen oficio doble entre nosotros la _e_, la _o_, la _c_, la _ch_, la _g_, la _x_ y la _y_; y han modificado el que tenían antiguamente la _u_, la _v_ y la _ch_ en medio de dicción. CAPITULO III De las letras mayúsculas Las letras mayúsculas en la escritura manuscrita, y aun en la impresa, fuera de las portadas y títulos, sólo se emplean como iniciales ó sea en principio de dicción, siendo minúsculas las restantes que completan la palabra; las reglas á que debe sujetarse su uso son las siguientes: Se escribirán con letra inicial mayúscula: 1.º La palabra en que empiece un escrito, y la primera del párrafo después de punto final. 2.º Los nombres propios; v. gr.: _Deu, Jesús, Mahoma, Sócrates, Ciceró, Pere, Vicent, Maria, Catalina, Espanya, Valencia, el Grau, el Maestrat, la Ribera, Juquer, Penyagolosa, Rocinante_. 3.º Los atributos divinos, como _Pare Etern, Criador_; los títulos y nombres de dignidad cuando se habla de persona determinada, como _el Rey, el Papa, l’Alcalde, el Retor_; los nombres y apodos con que se designa á determinadas personas, como _Jaume el Conquistador, Pere el del Punyalet, el Patriarca, el Palleter, la Rulla_. 4.º Los tratamientos, y especialmente si están en abreviatura, como _Sr._ (sinyor), _D._ (don), _V._ (vosté), _V. S._ (vostra senyoría); los antiguos tratamientos valencianos _En y Na_, equivalentes á los modernos _Don y Donya_, conviene escribirlos con mayúscula por su brevedad y por evitar confusiones, como _En Vicent, Na María_; _vosté y vostés_ cuando se escriben con todas sus letras no deben llevar mayúscula. 5.º Ciertos nombres colectivos cuando representan una entidad moral, como en estos casos: _la Universitat reclama contra lo acordat per l’Ajuntament_. 6.º Los sustantivos y adjetivos que compongan el nombre de una institución, de un cuerpo ó establecimiento: _la Cambra de Comers, el Colege del Patriarca, l’Academia de Belles Arts, l’Ateneo Mercantil, el Gremi de Corders_. 7.º Los nombres y adjetivos que entren en el título de cualquier obra: _Gramática Catalana, Historia de la Marina Valenciana, la Moma_; puede, sin embargo, prescindirse de esta regla cuando el título es largo, especialmente en las obras dramáticas, como _Tres roses en un pomell, Al sá y al plá, La escaleta del dimoni_. 8.º Suele emplearse mayúscula á principio de cada verso, especialmente en los de arte mayor. 9.º Se escribe con letras mayúsculas la numeración romana cuando se emplea para significar el número de orden de papas, reyes y otras personas del mismo nombre, el de los siglos y el de los tomos, libros, capítulos, etc., de una obra; v. gr.: _Calixto III, Pere IV, sigle XX, tomo II, capítul IX_. Cuando hubiere de escribirse con mayúscula la letra inicial de una palabra que empiece con _Ch_, ó con _Ll_, sólo se formarán de carácter mayúsculo la _C_ y la _L_ que son primera parte de estas letras compuestas ó dobles: se escribirá, pues, _Chiva, Chimo, Lliria, Lloréns_; y de ningún modo _CHiva, CHimo, LLiria y LLoréns_. Ninguna palabra valenciana pura y castiza empieza por _ny_, por _rr_ y _ss_; si el pueblo emplea alguna como _nyirvi y nyaular_, son solecismos que no deben admitirse en el lenguaje literario. CAPÍTULO IV Del uso de las vocales La lengua valenciana tiene fonéticamente siete vocales, pero en lo escrito sólo dispone de cinco signos, que son: _a, e, i, o, u_; las otras dos vocales, la _è_ y la _ò_ abiertas, las distinguimos de las cerradas por medio del acento grave; en cuanto á la _y_ griega no la incluimos en las vocales porque en realidad es consonante aunque en algún caso se emplea como vocal, según veremos al tratar de ella más adelante. Veamos las leyes que rigen á cada uno de estos signos en particular. A Poco ó nada hay que advertir acerca de esta letra; lo mismo en principio que en medio ó fin de dicción suena siempre en valenciano de manera tan clara y precisa, que no hay sino escribirla allá donde suena para emplearla acertadamente; si los catalanes tienen palabras terminadas en _a_ ó en _as_ empleadas por sus poetas como consonantes de otras en _e_ ó en _es_, en valenciano no ocurre esto, pues distinguimos perfectamente uno de otro sonido. Es verdad que en algunas comarcas valencianas ocurre algo parecido, dándose, por ejemplo, en Sueca y Alcoy á muchos finales en _a_ un sonido intermedio entre _a y e_, y en otras, como Gandía y Játiva, entre _a y o_; más exagerados aún, algunos pueblos de los distritos de Onteniente y Albaida convierten francamente la _a_ final en _ò_ abierta en las palabras graves cuya penúltima sílaba lleva por vocal esta última; pronunciando, por ejemplo, _ròsò, còsò, còrdò, ròdò_, en vez de _ròsa, còsa, còrda y ròda_; pero esto son excepciones cortas en número que no alteran en nada el carácter de nuestra lengua; deben por lo tanto, aun los naturales de estas comarcas, escribir los finales en a como el resto de los valencianos. Respecto á la _a_ en principio de dicción, viciosamente pronunciada en lugar de _e_, téngase muy presente lo que vamos á decir al tratar de ésta. E, È La _e_ tiene entre nosotros dos sonidos; para diferenciarlos en el lenguaje escrito, han adoptado los modernos el acento francés, de modo que la _è_ abierta debe escribirse siempre con acento grave, reservando el agudo para la _e_ cerrada ó castellana cuando carga en ella el acento prosódico; cuando no ocurre esto, se escribe la _e_ cerrada sin acento alguno; v. gr.: _dèu_ (diez), _Deu_ (Dios), _mèl, seré, mes_. Nada hay que advertir respecto á esta última. puesto que su pronunciación es clara y su empleo en la escritura no ofrece la menor dificultad; en cuanto á la _è_ abierta sólo debemos indicar que siempre carga en ella el acento prosódico (2), lo cual es una ventaja inmensa para el lenguaje escrito; hasta tal punto se observa esto, que aun los verbos y las palabras derivadas la convierten en _e_ cerrada en las modificaciones en que su raíz pierde el acento de la _è_; por ejemplo: de _sèndre_ se forma _sendré, sendria, sendréu_; de _tèrra_, se deriva _terrero y terreta_; de _mèl_, _melós_: de _pèl_, _pelet_. Tiene además esta vocal, en nuestra lengua, otra particularidad que suele también confundir á los escritores noveles, y es la tendencia que la mayoría de los valencianos tenemos á convertir en _a_ la _e_ inicial, particularmente en las voces que empiezan en _es ó en_; es tan común decir _anteniment, ansendre, andevinar, ansisam, astora, ascoltar, harmosura_, etc., etc., que no falta quien se confunde y lo escribe tal como suena; donde más hemos notado que se comete tal error es en la primera persona del singular del presente de indicativo del verbo _haver_, pues son muchos los que escriben _yò ha_, que es como se pronuncia; es muy cierto que casi todos decimos al hablar, _No l’ha vist_, pero debe escribirse _No l’he vist_, como se debe escribir también _enteniment, ensendre, endevinar, ensisam, estora, escoltar, hermosura_, etc. I, Y Ni la _i_ latina es nunca consonante, ni la _y_ griega es nunca vocal, excepto cuando se usa como copulativa; fácil es, por lo tanto, reglamentar su uso. Se escribirá _i_ siempre que cargue en ella el acento prosódico, aunque vaya unida á otras vocales; v. gr.: _raim, buit, viuda, veí, creien, dia, Lluís, Sofia_. En los diptongos en que va unida á una vocal fuerte, se escribe también _i_ vocal (aunque en realidad es consonante) por haberlo hecho siempre así nuestros clásicos y porque así lo escriben también las demás lenguas neolatinas; v. gr.: _rabia, capia, preciós_; y no sólo cuando forma sílaba directa, sino también en las inversas en medio de dicción, como _pléit, paisá, aguaitar_; hay, sin embargo, algunos que con mejor criterio escriben en este caso _pléyt, paysá y aguaytar_. En lo que no cabe la menor duda es en el empleo de la _y_ consonante en las sílabas _ya, ye, yo_ y en sus inversas en fin de dicción; v. gr.: _gaya, joyeta, yò, may, rey, ¡oy!_ En los diptongos _iu, ui_, los valencianos ponemos siempre el acento silábico en la _i_, excepto cuando va seguida de _x_ y en algunas palabras de origen extranjero, como _yute, gayuba_; así, en _viuda, ciutat_, marcamos la _i_ como vocal y la _u_ como consonante, al revés de lo que hacen los castellanos; y creemos que está la razón de nuestra parte, puesto que en sus originales latinos _vidua y civitas_ resalta bien el acento de la _i_. De aquí se deduce que estos dos diptongos deben escribirse siempre en valenciano con _i_ latina; por ejemplo: _viure, níu, ríu, cuít, truíta, buidar, cuidar, huit, hui_. Y á propósito de esta última voz: son muchos los escritores valencianos contemporáneos que escriben el adverbio _hui_ como los catalanes, es decir, _vuy, avuy_, ó por lo menos _huy_; esto se debe indudablemente á que conocen mejor el catalán escrito que el hablado; los que hemos vivido algunos años en Cataluña, sabemos que nuestros hermanos del Principado pronuncian el adverbio _vuy_ con sonido algo parecido al castellano _hoy_, es decir, marcando más la _u_ que la _y_ mientras que los valencianos lo articulamos exactamente igual que los franceses su _au-jour-d'-hui_; de aquí que catalanes y castellanos hagan bien en emplear la _y_ griega en este caso; pero los valencianos debemos usar la _i_ latina, como los franceses, escribiendo _hui_. Una excepción ortográfica al diptongo prosódico _ya_: los tiempos del verbo haver á quienes se agregó en lo antiguo el adverbio _hi_ hoy en completo desuso entre nosotros, deben escribirse con _i_ latina por razón de origen y por ir ésta precedida de _h_, por ejemplo: _hia, hian, hias, hiajen_. O, Ò Es aplicable en absoluto á esta letra cuanto hemos dicho antes respecto á la _e_: la cerrada es igual á la castellana, y la abierta lleva siempre el acento prosódico, convirtiéndose en cerrada al perderlo: p. e., de _pòndre_ se deriva _pondrá, pondria, ponguera_; de _mòro_, _moret_; de _sòl_, _solana_; tanto es así, que algunas veces cambian mutuamente dos _os_ su sonido al cambiar el acento de sílaba, como ocurre en _mòro_, y su aumentativo _moròt_. Debe, por lo tanto, escribirse siempre, para marcar bien estas diferencias, la _ò_ abierta con acento grave, reservando el agudo para la cerrada cuando carga en ella el acento prosódico; cuando no ocurre esto, se escribe la _o_ cerrada sin acento alguno, v. gr.: _sòl_ (el astro del día), _sol_ (nota musical), _sòrt_ (suerte), _sort_ (sordo), _oració, cansó, poma, corro_. U La _u_ en las sílabas _que, qui, gue, gui_, es siempre muda en valenciano lo mismo que en castellano y en francés; para hacer que suene, es necesario ponerle diéresis, como en _llengüeta, agüelo_: acerca de las sílabas _qua, quo, qüe, qüi_, trataremos al hablar de la _q_. Una de las cosas más dignas de notarse en nuestra lengua, es la facilidad que la _u_ tiene de transformarse en _v_; ocurre esto en la mayoría de los verbos terminados en _ure_, cuya _u_ radical se convierte en _v_ en muchas de sus formas, como en _bevem, bevia, bevent, escrivim, escrivia, escrivint, movem, movia, movent_, de _beure, escriure y moure_; y en los adjetivos terminados en _u_ que sufren igual modificación en el femenino y en todos sus derivados; ejemplos: _víu, viva, vivor, vivesa, blau, blava, blavet, nou, nòva, novetat_. CAPÍTULO V Del uso de las consonantes Como la casi totalidad de las dificultades que se ofrecen para el uso acertado de estos signos provienen de la igualdad ó parecido de los sonidos que deben representar, se impone la necesidad de agrupar algunos de ellos al tratar de fijar las leyes ortográficas que rigen au uso; así lo hacen la mayoría de los gramáticos, y así lo haremos también nosotros para facilitar el estudio y evitar repeticiones. B, V Los valencianos de la capital y de algunos otros pueblos no conocen, en lo hablado, la letra _v_, pues la pronuncian exactamente igual á la _b_; en la mayoría de las poblaciones de Alicante y Castellón conserva la _v_ su pronunciación latina, siendo, no una letra labial como la _b_, sino labio-dental; es decir, que se pronuncia apoyando ligeramente los dientes superiores sobre el labio inferior; creemos explicar bien su sonido diciendo que la _v_ es á la _f_ como la _b_ es á la _p_. A pesar de que en la capital del reino no se diferencian en el lenguaje hablado la _b_ y la _v_, es indispensable conservar esta última en el escrito, á fin de que, escribiendo al menos, podamos defendernos de la graciosa broma de un sabio francés que decía: «_¡O beati hispani dum BIBERE dicunt VIVERE!_» Vamos, pues, á dar algunas reglas para facilitar su empleo en la escritura, haciendo notar, de paso, que aquí, mejor que en ninguna otra letra, se ve lo imposible que resulta el tomar como modelos los antiguos documentos valencianos, impresos ó manuscritos, para fijar reglas de ortografía en nuestra lengua; es, en efecto, tan grande el desbarajuste que reinaba antiguamente en lo tocante á estas letras, que Ros, al tratar de ellas al final de su _Diccionario_ (pág. 335) acaba por decir: «En cuanto al uso de la _b_ y la _v_ consonante no han podido sentar punto fixo los Orthógraphos más diestros; ni se hallará perito que dé razón segura para el cuando se ha de usar de dichas dos letras, ó de cada una de ellas». Algo puede hacerse, sin embargo, para poner en orden el empleo de estas letras, atendiendo las reglas siguientes: Servirá, en general, de guía para distinguir la _b_ de de la _v_ la etimología latina, ó los equivalentes castellanos para los que no conozcan el latín, excepto en algunos casos que luego indicaremos; v. gr.: _beure (bibere, beber); batejar (baptizare, bautizar); vore (videre, ver); viure (vivere, vivir); veu (vox, voz)_. Son excepciones notables á esta regla, el verbo _haver (habere, haber)_ y los pretéritos imperfectos de indicativo de la primera conjugación, _amava, amaves (amaban, amabas; amaba, amabas)_ que deben escribirse con _v_, porque los pronuncian así todos los valencianos que distinguen estas letras y así se pronuncian y escriben en catalán (3); en francés se escribe _avoir_ y en italiano _avere_; en cuanto á los pretéritos, también en Italia se pronuncia y escribe _aveva, amava, temeva, sentiva_. Deben escribirse con _b_ en valenciano las voces que en su original latino ó su similar castellano tienen _p_; como: _cabre (capera), saber (sapere), cabás (capazo), sabata (zapato)_: sin embargo, en las comarcas en que se pronuncia la _v_ se dice _pòvre, pòvra, povrea, ovispo, ovispat_, á pesar de que estas voces proceden de _pauper y episcopus, pobre y obispo_; pero nótese que en francés se dice y escribe _pauvre y évéque_ y en italiano _povero y vescovo_. Se escribirán con _v_ todas las voces irregulares del verbo _anar_, como _vaig, ves, vagen_; los tiempos de los verbos en _ure_ en que la _u_ se transforma en dicha letra, como _escrivim, bevèu, movent_, y los femeninos de los adjetivos terminados en _u_, como _blava_ de _blau_, _viva_ de _víu_, _nova_ de _nou_. Ninguna palabra genuinamente valenciana termina en _v ó b_; aun las que en su origen ó en sus derivaciones tienen estas letras y suenan de una manera equívoca, adoptan como final la _p_; v. g.: de _saber_ se forma _sap_, de _cabre, cap_; de _cap (cabeza)_ se derivan _cabut, cabesó_. Es única excepción á esta regla la preposición _ab_, que conviene conservemos en el lenguaje literario, aunque nadie la emplea ya hoy en el familiar. C, Q, Ch Tienen estas tres letras, en determinadas circunstancias, el mismo sonido gutural-palatal, explosivo y fuerte, ó sea el de _k_; así, por ejemplo: _rich, rica y riquesa_, palabras que proceden de la misma raíz, se escriben con letras diferentes para expresar el mismo sonido, lo cual prueba que hay circunstancias especiales que marcan cuándo se ha de emplear cada uno de estos signos, circunstancias que dan lugar á reglas fijas y precisas que son las siguientes: Se escribirán con _c_ las sílabas _ca, co, cu_, en cualquier lugar de la dicción; v. gr.: _camí, còsa, cuadro, cuestió, còr, secar, racó, acueducte_; deben, por lo tanto, proscribirse del valenciano actual las formas arcaicas _quadro, questió, chòr, charitat_, etc., para evitar confusiones, como las ha proscrito en el último siglo el castellano, y como tiende á proscribirlas el catalán. Se escribirán igualmente con _c_ las sílabas inversas _ac, ec, ic, oc, uc_, en principio y en medio de dicción; ejemplos: _acte, secció, dictar, noctámbul, succió_. Asimismo se escribirá _c_ antes de consonantes líquidas con las que forme ésta una sola sílaba, como en _clima, creure, clau_. Se escribirá _q_ únicamente en las sílabas _que, qui_ en las cuales no suena la _u_, lo mismo que en castellano; v. gr.: _quedar, quixal, mosqueta, adquisició_; si por alarde de conocimientos etimológicos quiere alguien escribir con _q_ ciertas voces como _questió, aqueducte, consequent_, debe escribirse la _u_ con diéresis, así: _qüestió, aqüeducte, conseqüent_. No se representará nunca con _ch_ el sonido de _k_ en principio ó medio de dicción como se hacía antiguamente; no se escribirá, por lo tanto, _chòr, christiá, parròchia_, sino _còr, cristiá, parroquia_. Seguiremos en cambio añadiendo la _h_ á los finales en _ac, ec, ic, oc, uc_, hasta que todos los escritores catalanes, mallorquines y valencianos se convenzan de que no hay en ninguna ortografía del mundo una regla con menos sentido común que esta; y para probar la exactitud de tan atrevida afirmación, bastarán las siguientes consideraciones: No obedece esta regla á imposiciones de la etimología por cuanto las palabras de más clara filiación latina no tienen _h_ en la voz de que proceden; ejemplos: _March, Lluch, sach, sech, amich, poch, such, franch, amarch_, que proceden de _Marcus. Luca, saccus, siccus, amicus, paucus, succus, francus, amarus ó amarescatus_. Tampoco responde á la influencia que en nuestra lengua pudiera ejercer el ejemplo de la lengua madre ó de las hermanas, puesto que ni el latín ni el único idioma del grupo latino que tiene tales terminaciones, ó sea el francés, añaden la _h_ á los finales en _c_, pues escriben los latinos _fac, hœc, dic, hoc, adhuc_, y los franceses _sac, avec, pic, bloc, suc_. Menos aún puede fundarse en conveniencias de claridad y parentesco dentro de nuestra misma lengua, ya que de verbos como _secar y tocar_ derivamos _sech y tòch_, de sustantivos como _riquesa y flaquesa_, sacamos _rich y flach_; y en cambio borramos la _h_ de todos los adjetivos al pasarlos al femenino y de todos los sustantivos al transformarlos en abundanciales, aumentativos y diminutivos; ejemplos: _flach y flaca, sech y seca, rich y rica, fosch y fosca, fresch y fresca_; de _sach_ formamos el abundancial _sacá_ y el aumentativo _sacòt_; de _bech, bequet_; de _banch, bancòt, bancás y banquet_. Y finalmente, tan sin razón añadimos esa _h_, que la misma sílaba y con idéntica pronunciación se escribe con ella ó sin ella según esté en fin ó en medio de dicción; ejemplos: _sach y sacsó, rech y rectitud, dich y dictar, flech y reflectar_. Como se ve, ni la etimología, ni la pronunciación, ni la claridad abonan el empleo de la _ch_ final; pero tiene ésta en su favor el uso continuado durante muchas generaciones; y el uso, ó mejor dicho la rutina, tiene en ortografía, como en otros muchos códigos, mayor autoridad y fuerza que la lógica y el buen sentido; sigamos, pues, escribiendo con _h_ los finales en _ac, ec, ic, oc, uc_, hasta que por mutuo consentimiento, expreso ó tácito, dejen de hacerlo los más fecundos escritores catalanes y valencianos. La _c_ antes de _e, i_, tiene en valenciano el mismo sonido exactamente que la _s_; debe conservarse, sin embargo, en lo escrito por razón de etimología, escribiendo _Barcelona, Vicènt, cera, ciutat_, aunque todos leemos: _Barselona, Visènt, sera y siutat_. Ch, G, J Aquí, sin duda alguna, reside el problema fundamental de la ortografía valenciana; en estas letras estriba la confusión que en el campo de la literatura se observa y que todos deploramos; y, sin embargo, ahondando un poco en el asunto resulta la cosa tan clara que parece imposible que durante años y años hayan embrollado solas tres letras á una porción de escritores de indudable erudición y talento. Basta, en efecto, para poner en claro el asunto, analizar los varios matices que en el grupo de los idiomas latinos ofrece el sonido de la _ch_ (4) y precisar cuáles y cuántos de ellos posee el valenciano y con qué signos los ha representado en tiempos antiguos y en la actualidad. Prescindiendo de ciertas rarezas de esta letra, como por ejemplo la _ch_ portuguesa que casi es _ll_ castellana, y la _z_ ó la _th_ en algunas palabras inglesas ó alemanas que casi suenan como _ch_ explosiva, más bien que como _tz_; prescindiendo asimismo de ciertos defectos de pronunciación en algunas comarcas valencianas, y aun catalanas, en donde los finales en _ts_ se confunden de tal modo con los en _ig_ que resultan consonantes en poesía las voces _plats y vaig, gòts y ròig_, puede sentarse como base de este estudio que el sonido linguo-palatal que en los idiomas neolatinos se representa según los casos con uno de los signos que encabezan este párrafo, tiene cuatro matices que son: explosivo fuerte, ejemplo: la _ch_ castellana (_chico, coche_) y la _c_ italiana antes de _e, i_ (_civita, cercare_); explosivo suave, ejemplo: la _g_ italiana antes de _e, i_ (_generale, ragione_); continuo ó fricativo fuerte, como la _ch_ francesa (_cheval, chiflet_) y la _x_ catalana (_xocolat, marxa_); continuo ó fricativo suave, como la _j_ francesa y catalana (_joli, juif, jolivèrt, jueu_). De estos cuatro sonidos, los franceses sólo emplean dos (5); la _ch_ continua fuerte (_chifler, chocolat_) y la continua suave (_Jesus, girafe_). Los italianos, en cambio, sólo tienen las dos explosivas (_cittá, cervello, Gesú, giraffa_). Los castellanos sólo tienen una, la explosiva fuerte (_chico, chocolate_), y sustituyen la explosiva suave con la _j_ árabe que no conocen los demás latinos (_Jesús, girafa_). Los catalanes (fíjense en esto los escritores valencianos) sólo emplean las dos continuas, como los franceses, pero con la diferencia ortográfica de que la fuerte, ó sea la _ch_ francesa, la escriben _x_ (_xiflar, xocolat_), aunque la pronuncian lo mismo que los franceses, y no como la _ch_ castellana ni como la _x_. Aunque acabamos de decir que franceses y catalanes no tienen en su fonética la _ch_ explosiva fuerte, no es esto completamente cierto, pues la emplean alguna vez en palabras generalmente importadas de otras lenguas; en este caso, la representan en lo escrito anteponiendo una _t_ á su respectivo signo de la fricativa fuerte, es decir, á la _ch_ los franceses y á la _x_ los catalanes; ejemplos: la palabra francesa _caoutchouc_, y las catalanas _caputxí, cotxe, empatx_. Esto mismo suelen hacer la mayoría de los escritores valencianos contemporáneos, sin fijarse en que tal recurso es inútil en nuestra lengua, puesto que si fonéticamente poseemos tres matices de la _ch_, también disponemos, desde el siglo XV, de tres signos para representarlos. Tenemos, en efecto, la _ch_ fuerte explosiva que nuestros clásicos han representado siempre en lo escrito por el signo _ch_ (6); por ejemplo: _charnego, chillar, mancha, pòrche, gancho, archíu, punchar_; la suave explosiva representada por _g_ ó por _j_, según su etimología en principio y en medio de dicción; v. gr.: _jove, Jaume, Jesús, mònja, marge, angel, Gil, geniva, penjar, menjar, jugar, fugir_, y por la sílaba _ig_ en fin de dicción; como: _vaig, ròig, puig_: y la fuerte continua ó fricativa que representamos con _x_ como los catalanes; ejemplos: _tixca, reixa, coixí_ (7). Si la cosa, pues, está tan clara y es tan fácil de entender, ¿en qué consiste que los escritores valencianos contemporáneos hayan armado tal lío con estas benditas letras que ni los _mestres en gay saber_, ni el mismo _Rat-Penat_, verdadera academia de la lengua valenciana (de hecho, si no de derecho), se han atrevido á desenredarlo? La contestación es bien sencilla y lo ocurrido es por demás racional y lógico; la casi totalidad de los escritores valencianos, ó son hijos de la capital, ó, por lo menos, residen en ella la mayor parte de su vida; y como precisamente aquí es donde no se pronuncia más que una _ch_, la explosiva fuerte ó castellana, al intentar reproducir gráficamente la palabra hablada, no pueden distinguir la letra fuerte de la suave y las funden en una sola. Y ocurre que los escritores populares, como el pueblo es siempre lógico en sus consecuencias (pues aunque se equivoca muchas veces no es por deducir mal, sino por partir de premisas falsas), han adoptado para todos los matices de la _ch_ el signo tradicional de la fuerte que es la que realmente pronuncian en todos los casos, escribiendo _chincha y chinchol_, muy lógicamente por cierto, puesto que así pronuncian una y otra palabra; pero defectuosamente en la segunda puesto que la pronuncian mal. En cambio, los escritores eruditos, los _mestres en gay saber_, llevados honradamente del afán que todo purista siente de corregir abusos, al reaccionar contra aquella invasión de barbarismos, han traspasado las fronteras de lo justo y han caído en el extremo contrario, empleando como único signo el de la letra suave; es decir, la _g ó j_, escribiendo á su vez _ginja y jinjol_, con lo cual han logrado pecar tan gravemente como aquéllos, contra la verdadera ortografía valenciana. Resulta, pues, en definitiva, que no hay hoy entre los escritores valencianos quien emplee correctamente los dos signos que en el lenguaje escrito representan los dos sonidos de la _ch_ explosiva, el fuerte y el suave; y es ya hora de que se restablezca en toda su pureza la disciplina ortográfica tradicional que todos hemos quebrantado en lo relativo á estas letras. Ya sé que ha de ofrecer esto no pocas dificultades por la razón arriba apuntada, por la imposibilidad de que los valencianos de la capital y su comarca distingan por el oído ambos sonidos; pero si se tiene en cuenta que lo mismo les ocurre con la _b_ y la _v_, á pesar de lo cual no hay en Valencia ninguna persona medianamente culta que no emplee acertadamente estas letras al escribir, lo mismo en valenciano que en castellano, se comprenderá que la cosa no ha de resultar tan difícil como á primera vista parece. Basta para ello fijar la atención (y los alicantinos y castellonenses que me lean verán que esto es cierto) en que la inmensa mayoría de las palabras que en valenciano llevan la _ch_ fuerte, la llevan asimismo en castellano; mientras que las que en Valencia deben pronunciarse con sonido suave, tienen en Castilla _j ó g_; ejemplos: _chapí, chavo, chiquet, chincha, archíu, bachiller, punchar, acacharse, borracho, coche, churro, carchófa, ganchet, chop, picher_, suenan fuertes; _Jaume, Jesús, Jusèp, Llògica, Fisiologia, jesmil, jipó, jèrra, menjar, borraja (planta), girasol, gemech, tarònja, canònge, regirar, regió_ y cuantas en igual caso se encuentren, suenan suaves: y lo propio ocurre con las dicciones que no llevando en su equivalente castellano _ch_ ni _g ó j_, tienen una de estas dos últimas en la voz latina, como _llegar_, de _legere_; _fugir_, de _fugere_; _jitar_, de _jacere_; _dejuni_, de _jejunium_; _jòu_, de _jugum_; _germá_, de _germanus_; _sagi_, de _sagina_; _ginoll_, de _genu_; son tan pocas las palabras cuya ortografía no puede precisarse á primera vista por su origen latino ó por su parecido castellano, que casi no vale la pena de preocuparse de las excepciones (á veces más aparentes que reales) que hayan de hacerse á las anteriores reglas (8). Hay, sin embargo, un grupo de palabras valencianas que deben escribirse con _g ó j_ á pesar de que no la tienen en latín ni en castellano, y que son muy dignas de llamar la atención; son estas las que nuestros escritores del siglo XV y del XVI escribían con _tg_ y que proceden de palabras latinas en que entra la combinación _tic ó dic_, como _viatge_ de _viaticus_, _metge_ de _medicus_, _jutge y jutjar_ de _judice y judicare_; conviene tener muy presente en este caso, á fin de no dejarse arrastrar por prejuicios, que esta _t_ que en aquellos siglos anteponían los valencianos á la _g_ ó á la _j_, no era para forzar el sonido de éstas transformándolo en explosivo fuerte como lo hacen franceses y catalanes con la _tch_, la _tx_ y la _tj_, sino que era simplemente cuestión de etimología; buena prueba es de esto que aunque por semejanza con aquéllos solían también escribir con _tg_ algunas palabras que no la tenían en su origen, como _oratge, cequiatge, peatge, mesuratge_, las debían pronunciar con sonido suave, como aún se pronuncian actualmente en Alicante y Castellón, mientras que escribían con _ch_ las que pronunciaban fuertes, como: _porche y punchar_ á pesar de proceder de _porticus y pungere_. De todo esto se deduce que el empleo de la _t_ antes de _g_ en la ortografía valenciana es no sólo inútil sino perjudicial por cuanto expone al lector á forzar el sonido de la _g_, como franceses y catalanes fuerzan con igual procedimiento el de la _j_ y la _ch_; debemos, por lo tanto, escribir _viage, mege, juge, orage, cequiaje_, como se escriben todas las palabras que se pronuncian con sonido suave. Hemos tratado, hasta ahora, de los dos sonidos de la _ch_ en principio y en medio de dicción. ¿Empleamos asimismo los dos en final de palabra? No; en fin de dicción empleamos únicamente el sonido suave; y á fin de comprobarlo les bastará á los valencianos procedentes de comarcas en que se pronuncian ambos, formar cualquier frase en que una palabra terminada con este sonido vaya seguida de otra que empiece en vocal; por ejemplo: _ròig y blau, vaig á casa, fuig en seguida_; es indudable que en estas circunstancias siempre el sonido de la letra dudosa resulta suave. Otra prueba, no menos convincente, en favor de esto, es que todos los derivados de palabras terminados en _ig_ suenan suaves en labios de cuantos distinguen ambos sonidos; ejemplos: de _roig, roja, roget, rojor_; de _lleig, lleja_; de _puig, pujar, pujá ó pujada_; de _vaig, vaja, vajen_; de _veig, veja, vejen_; de _bateig, batejar_; de _mig, mija, amijanar_; sólo dos excepciones hallo á esta regla, y tal vez no haya otras en el léxico valenciano, que son _despaig y empaig_, que dan origen á los verbos _despachar y empachar_ que suenan fuertes; pero aun estas dos voces suenan suaves al ir seguidas de vocal, como, por ejemplo, en la siguiente frase: _El despaig está tancat_. De todo esto, se deduce que en fin de dicción no hay duda en valenciano entre los dos sonidos, y que, por lo tanto, no puede haber en nuestra ortografía ningún final en _ch_ fuerte; todos deben ser en _ig_; así únicamente se explica que hayan podido subsistir durante tantos siglos, lo mismo en valenciano que en catalán, la terminación en _h_ de las sílabas _ac, ec, ic, oc, uc_, que, como ya vimos más arriba, no tiene razón de ser. Resumen de todo lo dicho acerca de estas letras: El sonido de la _ch_ fuerte en principio y en medio de dicción se representa en valenciano por _ch_ lo mismo que en castellano; no existe tal sonido en fin de palabra. El sonido suave se representa en principio y en medio por _j_ antes de _a, o, u_, y por _j ó g_, según la etimología, antes de _e, i_; en fin de dicción se representa por la sílaba _ig_. Un problema: dado que las sílabas inversas _aig, eig, oig, uig_, deban escribirse así, como parece racional, en medio de dicción, ¿qué se hace cuando van seguidas de _g_, como en _lligga, fuigguen_? ¿Convendrá separar las dos _gg_ con un guión, _llig-ga, fuig-guen_? Otro problema: las voces que desde su origen latino traen la sílaba _ig_ en medio de dicción, como _ignorant, dignitat_ y tantas otras, ¿cómo se pronuncian? Si como todos lo hacemos, se pronuncian con _gue_, ¿qué podría hacerse para distinguir, por ejemplo: _digne_ (digno), de _lligme_ (léeme)? La _g_ antes de _a, o, u_ y de consonantes suena gutural suave como en latín y en las demás lenguas derivadas de ésta; para tener el mismo sonido antes de _e_, ó de _i_, hay que interponer una _u_ como en castellano, en francés y en catalán; ejemplos: _gall, guèrra, figuera, seguir, agost, gracia, glòria_; para que en las sílabas _gue, gui_ suene la _u_, debe escribirse esta letra con diéresis; v. gr.: _ungüent, argüir_. D, T No hay en valenciano ninguna palabra que termine en _d_, deben escribirse con _t_ final hasta las que llevan aquella letra en su origen ó en sus derivados; por ejemplo: _buit_ de _buidar_, _tart_ de _tardar_, _nebot y neboda_, _vèrt y vèrda_, _bondat y bondades_, _ciutat y ciutadá_, _canut y canudet_; y todos los participios pasivos regulares, como _parat y parada_, _venut y venuda_, _vestit y vestida_. En muchas comarcas del reino se suprime al hablar la _t_ final cuando va precedida de otra consonante, diciéndose _pòn_ en vez de _pònt_, _mol_ en vez de _molt_, pero reaparece, si no en los plurales, en las voces derivadas y hasta en los femeninos, en los diminutivos y en los aumentativos, como _molta, moltisim, pontet, pontarró_; debe, por lo tanto, conservarse en el lenguaje escrito. Mayor tendencia tenemos aún los valencianos á suprimir la _d_ en las terminaciones en _ada, ador y adora_; en la primera de éstas, frecuentísima en nuestra fonética, pues es propia de los participios pasivos femeninos de los verbos en _ar_, y de los sustantivos abundanciales y percusivos, no sólo suprimimos la _d_ sino toda la sílaba final, pronunciando _animá, consolá, gratificá_, en vez de _animada, consolada y gratificada_, y asimismo, _cequiá, cabasá, caragolá, bastoná, patá, martellá_ y demás sustantivos que, como estos, indican abundancia ó percusión; aparte de estos tres grupos de voces que, como es bien sabido, tienen en valenciano la terminación en _ada_ sin excepción ninguna, son también muchos los sustantivos de otras especies y los adjetivos femeninos con la misma desinencia á quienes suprimimos igualmente la última sílaba; v. gr.; _troná, albá, nevá, cantá, teulá, casá, espavilá, descará, Graná, Moncá, Vallá, La entrá de la murta, La vallá de Sant Francés_. No es menos unánime la supresión de la _d_ en los verbales en _ador y adora_, desinencias no menos frecuentes que las en _ada_; apenas si queda ya hoy quien diga _mocador, llaurador, cantadora, treballadora_; y digo _apenas queda_, porque como todos sabemos, la mismo esta supresión que la anterior se han ido extendiendo progresivamente durante el pasado siglo, y ya hoy todos decimos _mocaor, llauraor, cantaora y treballaora_, y hasta se reiría la gente de quien dijera _caragolades, patades, albades y teulades_; que también en los plurales de todas estas voces hacemos la misma supresión. ¿Qué debe hacer, pues, el escritor ante la unánime aceptación de esta reforma prosódica de tan reciente origen? ¿Debemos adoptar tales supresiones en el lenguaje escrito dándoles carta de legitimidad como metaplasmos impuestos por el uso, ó debemos rechazarlas como verdaderos barbarismos? Los escritores populares, es decir, los poetas dramáticos y los periodistas satíricos, hace ya tiempo que transigieron con esto y escriben todas estas voces lo mismo que las pronuncian; en cambio los de la escuela erudita, ó sean los líricos y arqueólogos de _Lo Rat Penat_, y con estos algunos sociólogos, pedagogos y místicos sueltos que de vez en cuando surgen espontáneamente en el campo de nuestra literatura como ejemplares aislados de la flora literaria valenciana, sostienen que tales síncopes y apócopes, son frutos bastardos de la ignorancia del vulgo, y que no debe, por lo tanto, aceptarlos en el lenguaje escrito quien pretenda figurar entre los escritores cultos. Escoja, pues, cada cual la que mejor le parezca entre estas dos opiniones; pero no olvidemos que los italianos hacen frecuente uso del metaplasmo, especialmente en poesía, y que lo mismo escriben _citá, ancor y lor_ que _citade, ancora y loro_, con lo cual logran que su lengua sea la más eufónica y armoniosa de todas las neolatinas. Y tal vez no perdiéramos nosotros nada de seguir su ejemplo. H Hace ya catorce años decía yo, al tratar de esta letra en mi _Gramática Valenciana Popular_, lo siguiente: «Sucede con esta pobre letra en nuestra lengua lo que con los hombres en sociedad; el más callado y humilde es siempre víctima de los mayores abusos: como no levanta la voz para protestar, pónganla donde la pongan, se despacha cada cual á medida de su gusto.» Y á pesar del tiempo transcurrido, continúan la mayoría de nuestros jóvenes escritores completamente desorientados en el empleo de la _h_; no es, sin embargo, el buen uso de esta letra tan difícil como parece á primera vista, y lograremos los más felices resultados ateniéndonos á las siguientes reglas. Se escriben con _h_: 1.º Las voces que la tienen en su origen latino, lo mismo en principio que en medio de dicción, como _haver, habilitat, ham, hebreo, heretar, herba, hedra, hòme, honest, hui, hòrt, hòspe, hòste, humil, vehemènsia, vehicul, exhalar, cohibir_. Deben, por lo tanto, escribirse sin _h_ las voces _òrfe, òs y ou_, que proceden de _orphanus, os y ovum_. Las excepciones á esta regla son pocas: _Espanya, asta, aborrir_, el adverbio _ara_ (aunque alguna vez hemos visto escrito _hara_) y muy pocas más. 2.º Varias de las voces que en su origen tuvieron _f_, como _hermós, hongo_; éstas, en valenciano, son muy pocas, pues es bien sabido que la mayoría conservan la _f_ de origen; v. gr.: _fam, farina, fer, fil, fulla, fum_. 3.º Las voces que se pronuncian principiando con los sonidos _idr, iper, ipo_, como _hidráulich, hidrógeno, hipérbole, hipócrita_. 4.º Los derivados de todas ellas; v. gr.: _desheretar, hermosura, clorhídric_. Donde existe en todo caso alguna dificultad en el empleo de la _h_, es, indudablemente, en la unión de dos ó tres vocales, cuando alguna de ellas es débil; de una parte, la caprichosa ortografía de los documentos, y de otra, las encontradas reglas que rigen el uso de esta letra en catalán y en castellano, lenguas ambas de indudable y legítima influencia en la nuestra, han producido tal variedad en la manera de escribir una misma palabra que ya no podemos atenernos _á los buenos modelos_ por cuanto se encuentran para todos los gustos; consúltese cualquier escrito, no sólo del valenciano popular, sino del literario, y se verá por todas partes un galimatías de palabras escritas sin sujeción á ninguna regla fija, como las siguientes: _creuar, crehuar, creuhar; dihuen, diuhen; ruhido, ruido; creheu, creéu, creihem, crehien; escrivihem, duhen, escriuhen_, etc.; porque sería el cuento de nunca acabar. Pues bien; para evitar esto, basta con tener presente: 1.º Que en el valenciano escrito no existe la sílaba _ie_; siempre que así suena debe escribirse _ye_; v. gr.: _reyet, joyes, duyen_. 2.º Que la _i_ con acento prosódico, aunque vaya seguida de _e_, nunca forma digtongo con ésta por pertenecer en realidad á una sílaba diferente; bastará, por lo tanto, con acentuarla para evitar confusiones; por ejemplo: eixíeu, caíen, creíem. 3.º Que las sílabas _ue y ui_ han de llevar siempre _h_ vengan de donde vengan; v. gr.: del latino _octo_ se deriva _huit_, de _meua, teua, seua_, se forman _mehues, tehues, sehues_; de _creure, caure, moure y viure_, _crehuen, cahuen, mohuen, vihuen_; de _creu, crehueta_; de _Lluís, Huiso_; lo mismo hacen castellanos y franceses que han estudiado sus respectivas ortografías mucho mejor que nosotros los valencianos, y obraremos muy prudentemente imitándolos por las grandes ventajas que esta regla ofrece para facilitar la lectura; véase, en prueba de ello, como los castellanos transforman el verbo _oler_ en las voces _huelo, hueles_; de _aldea_ hacen el diminutivo _aldehuela_, y derivan las palabras _hueso, huevo y huérfano_, de las latinas _os, ovum y orphanus_; asimismo los franceses escriben _huile, huit y huitre_, aunque estas voces proceden de las latinas _oleum, octo y ostrea_, que no llevan _h_. 4.º Y que fuera de estos casos y los antes indicados, es lo más natural suprimir la _h_— salvo en contadas voces de uso constante, como _ahont, ahí_ (9)—si queremos facilitar en gran manera la escritura y la lectura de nuestra lengua; ya que no podamos suprimirla por completo como los italianos, eliminémosla al menos de todas aquellas voces que nuestros clásicos escribieron caprichosamente en una ú otra forma sin que nadie haya aducido para ello razones de peso; repásense, en efecto, los antiguos escritores como Llull, Eximenis, March, Martorell, Roig ó Tarazona, y se verá que escriben indistintamente _rahó y raó, plaher y plaer, ohir y oir, trahició y traició, dihèm y dièm, sarrahí y sarraí_, etc., etc. Algunos gramáticos catalanes sostienen que esta _h_ debe conservarse para significar que del sitio ocupado por ella se ha quitado una letra; como en _acrehdor, provehir, creheu, ruido_, que proceden de _creditor, provedere, credete, rugitus_; pero aparte de que castellanos y franceses prescinden de tal consideración y escriben _acreedor, proveer, creed y ruido, creancier, pourvoir, croire y bruit_; también los mismos catalanes empiezan á transigir con tal modificación, pues en la más reciente de todas sus gramáticas, la de D Juan Bardina, publicada el pasado año de 1907, dice este preceptista (n.° 262) que estas voces pueden escribirse de tres maneras: pintando acento en la vocal que lo lleve, poniendo _h_ entre las dos vocales, ó escribiendo con diéresis una de ellas; y añade á continuación: «Lo mes rápit es posar accent». Y aún no contento con esto, remacha el clavo diciendo, con mucha razón, en el apéndice V: «Si haguessim d’escriure _h_ sempre que ha caigut una consonant, hauríem d'escriure _trahició, rehina_, y altres mots que ni 'ls classichs ni nosaltres escrivím aixís». Réstanos únicamente hablar de las dos principales dudas que en nuestra ortografía presenta el uso de la _h_; son estas las de algunas formas del verbo _haver_ y la del pronombre neutro _ho ó hu_ cuando se afija al verbo. En las voces del verbo haver que al usarse como impersonales van en el lenguaje hablado precedidas de una _i_, ¿qué forma debe adoptarse? ¿Debe escribirse _hi ha_ como lo hacen los catalanes, _y ha_ como los franceses (salvo la _h_ que éstos no emplean en el verbo _avoir_), ó _hia_ como equivalente del _hay_ castellano? Aunque todas estas tres formas se encuentran en escritos valencianos antiguos y modernos, no cabe la menor duda que debemos emplear únicamente la última, puesto que hace ya siglos que hemos perdido como los castellanos el adverbio _hi ó y_ que conservan todavía catalanes y franceses. Sin embargo, si bien tales formas al aparecer aisladas en la frase no presentan la menor dificultad, puesto que decimos _no hia, encara que hiaja_, etc., al unirse á la partícula _en ó ne_, suenan como partiendo el diptongo _ia_ en dos sílabas; v. gr.: _no n’hi-a, encara que n’hi-aja_, lo cual parece que sonaría mejor escribiendo _no n’hi ha, no n’hi haja_. Pero si consideramos que el antiguo adverbio _hi_ no aparece nunca en ninguna forma en el valenciano moderno, y debiendo procurar que la escritura, en los casos dudosos, sea lo más sencilla posible para facilitar su inteligencia, aconsejamos que se escriba _no ne hia_, como se pronuncia en algunos pueblos, ó bien _no n’hia_, aunque se parta el diptongo al leer, pues también lo partimos sin el menor tropiezo en otras muchas voces similares, como _fiar, triar, criá, riá_, etc. La duda relativa al pronombre neutro _ho ó hu_ es la siguiente: cuando se afija al verbo ¿debe suprimirse la _h_? La mayoría de los escritores populares lo hacen así; es decir, escriben _dimeu, pòrtau, diso, miraro, creureu_, etc., en vez de _dimehu, pòrtahu, disho, mirarho, creurehu_, etc. (dímelo, llévalo, dilo, mirarlo, creerlo, etc.) En cuanto á los preceptistas catalanes, el señor Estorch, en su Gramática catalana, al hablar de la sinéresis del pronombre _ho_ suprime la _h_ y escribe _deuxau, comprau, no u’ cregas_, etc.; pero otros autores posteriores á éste conservan la _h_ al afijar el pronombre neutro al verbo (y con mayor motivo, por lo tanto, al quedar como voz aislada en lo escrito, precedida de otras partes de la oración). Creo, como estos últimos, que no debe suprimirse nunca la _h_ de este pronombre, no sólo por razón de etimología, puesto que procede del latino _hoc_, sino para evitar confusiones en la escritura. Ultima duda: el pronombre indeterminado ó adjetivo numeral _ú_ ¿debe llevar _h_? Hay que confesar que en la mayoría de los libros y documentos antiguos de nuestra lengua se escribe efectivamente _hu_; pero, á pesar de ello, sería muy conveniente que lo escribiéramos sin _h_, porque no sólo su plural _uns_ y su femenino _una_, sino él mismo en la forma _un_, se escribieron siempre sin ella; porque etimológicamente no debe llevarla, puesto que procede del latín _unus_, y porque se presta á confusiones con el pronombre neutro _hu_. Indudablemente, el escribir el numeral _hu_ con _h _ha sido una forma abusiva, propia de aquellos tiempos de anarquía ortográfica en que cada cual escribía como le daba la gana. L, Ll No hay en todo el léxico valenciano ninguna palabra que empiece por _l_, salvo los artículos _lo, la, los, les_, y el pronombre _li_; cuantas voces de origen latino llevan esta inicial en la lengua madre y en las derivade ésta, empiezan en valenciano por _ll_; v. gr.: _llabi, lletra, llibre, llop, lluna, llavar, llegir, lliurar, lloar, lluir_, etc. Es verdad que actualmente empleamos á toda hora algunas voces, como _loco, limosna y lograr_, que empiezan por _l_; pero si nos fijamos bien, veremos que todas ellas son importadas del castellano en época relativamente reciente; el instinto popular tiende á valencianizarlas, no siendo raro entre las clases bajas el pronunciar _llimosna y llograr_; en cuanto á la palabra _loco_ es aún sustituida en muchos pueblos por las clásicas _foll y bòig_, que es lo que deben hacer los escritores cultos. Aunque antiguamente solía escribirse _l_ en principio de dicción para indicar el sonido de la _ll_, hace ya muchos años que los escritores valencianos han adoptado esta letra; no debe, pues, escribirse hoy _labi, legat, libertad, lop_, sino _llabi, llegat, llibertad, llop_. Tampoco se dobla nunca la _l_ en valenciano, como se hace en catalán; no lo necesitamos, puesto que nuestra prosodia no tiene _eles dobles_; no escribiremos, pues, _il-lustrar, il-luminat_, sino _ilustrar, iluminat_. Un problema: cuando los pronombres _lo, la, li, les_ se afijan á un verbo que termina en _l ó ll_, ¿qué debe hacerse?; ¿debe separarse por medio de un guión, ó debe escribirse separado, faltando á la regla general de los afijos? Y no se crea que estas combinaciones son raras en nuestra lengua; las vemos todos los días en frases como las siguientes: _Cull-li al chic una poma; cull-les totes; eixe caldo bull-lo ben bollit; la farina mòl-la be; resòl-li prònte eixe expedient á mon cosí; á tes germanes vull-les molt, que s' ho mereixen_. Como se vé por los anteriores ejemplos, mi opinión es que en este caso debe emplearse el guión; es, á mi ver, la forma que ofrece más ventajas, tanto para el que escribe como para el que lee. M, N Se escribirá siempre _m_ antes de _b y p_, y _n_ antes de _f, m y v_: _emboticar, impresió, unflar, inmoral, enveja, invicte_. Ny Esta letra doble representa en nuestra ortografía á la _ñ_ castellana, la _gn_ italiana y francesa y la _nh_ portuguesa. ¿Convendría sustituirla por la _ñ_ castellana, como pretenden nuestros escritores populares? Aunque esto facilitaría indudablemente la lectura y la escritura á las gentes poco ilustradas (10), debemos conservar la _ny_, por respeto á la tradición, ya que todos los idiomas latinos, excepto el castellano, representan este sonido con una letra doble. P Como ya se dijo al hablar de la _b_, terminan en _p_ muchas voces valencianas que parece debían terminar en aquella letra, como _cap, llop_, etc. La antigua _ph_, que sonaba como _f_, ha sido sustituida ya por este signo en las ortografías castellana, catalana y valenciana desde hace algunos años; algunos de nuestros escritores se empeñan, sin embargo, en conservarla en el nombre propio _Joseph_; no hay razón alguna que abone este empeño, puesto que todos pronunciamos _Josep ó Jusep_, y ya lo escribían así muchos en el siglo XVII. R La _r_ tiene dos sonidos; uno suave, como en _cara_, y otro fuerte, como en _carro_; el primero se representa con una sola _r_ en todos los casos, _fira, mare, carinyo, aro, poruch, carta, ser, firma, còr, burla, abre, cristiá, pruna_, etc.; el fuerte se expresa doblando esta letra en medio de dicción cuando va entre vocales, como en _parra, carrer, barril, morro, arruixar_; pero se escribe con una sola cuando está en principio de dicción ó cuando va precedida de las letras _l, n, s_, por la sencilla razón de que ninguna palabra valenciana empieza con _r_ suave ni lleva este sonido después de las citadas letras; ejemplos: _ram, resar, rich, rosa, rulla, tòlre, honrat, israelita_. Antiguamente solían escribirse con una sola _r_ las voces notoriamente compuestas, cuyo segundo elemento empieza con esta letra; pero convendría doblarla en tales vocablos, como lo hacen los castellanos, ó separar ambos elementos con un guión, á fin de facilitar la lectura; por ejemplo: _Vilarreal ó Vila-real, barbarroja ó barba-roja, contrarrèplica ó contra-rèplica_. S, C, Z, Ç La _s_ tiene en valenciano dos sonidos, lo mismo que la _r_, uno suave y otro fuerte; pero es mucho más difícil el reglamentar su uso, y más aún el distinguirla de la _c_ y de la _z ó ç_, por las siguientes razones que ya expuse en mi _Gramática popular_: El sonido castellano de la _c_ antes de _e, i_ y el de la _z_ no existen en valenciano; en la capital del reino las tres letras _c, s, ç_, se pronuncian como la _s_ de Castilla, desconociéndose en absoluto la _s_ suave; en Castellón y Alicante suenan de aquel modo en principio de dicción y en las sílabas _cia, cie, cio, ciu_; en los demás casos suenan unas veces fuertes y otros suaves, pero de una manera tan anormal y desordenada, que creemos imposible dar una idea de ello, siquiera aproximada, si no es formando un vocabulario completo de todas las voces en que se emplean; ni siquiera las que hemos tomado del castellano ó tienen un origen común con sus equivalentes de dicho idioma y se escriben en él con _z_, observan entre nosotros una regla fija, pues _raça, plaça, caçar, forçar_, etc., son fuertes, mientras se pronuncian suaves _reçar, almorçar, baça_ y algunas otras; lo propio sucede con la _c_ antes de _e, i_, y la _s_; _acer, entonces, concís_, suenan fuertes; _quince, once, sencillo_, suaves; _pensar, fòsa_, fuertes; _ròsa, còsa_, suaves. Esto, y más aún el no pronunciarse sino una sola _s_ en la capital y su comarca hace de todo punto imposible el usar dos signos diferentes para los dos sonidos de esta letra; sin embargo, ya que no por el sonido, por la etimología, creo que puede precisarse en la mayoría de los casos el signo que se debe emplear, atendiendo á las siguientes reglas: 1.ª Se emplearán para representar el sonido fuerte la _ss_ doble ó la _c_, y para el suave la _s_ sencilla y la _ç_. 2.ª Como en principio de dicción nunca suena suave esta letra, se escribirá cuando sea inicial una sola _s_ (como se hace con la _r_) ó la _c_ antes de _e, i_, por razones etimológicas: _sac, sòl, sufrir_, y lo mismo _Saragossa, selós, sisanya, sodiach y such_, aunque en su similar castellano y aun en su origen latino lleven _z_ inicial; pero se atenderá á la etimología en las iniciales _s_ y _c_ antes de _e, i_; v. gr.: _secret de secretum, sis de sex, cel de cœlum, ciutat de civitas_ (11). 3.ª Se escribirán asimismo con una sola _s_ las sílabas inversas _as, es, is, os, us_, como en _aspre, escriure, permís, còs, custodia_, aun en el caso de que en castellano lleven _z_; ejemplos: _cabás, mesclar, mesquita, tramús, almiscle, panís, sobrepellís_. Los que dejándose llevar de la influencia castellana escriben estas voces con _c_, deben considerar que, si bien en algunas de ellas podría legitimarse esto por la etimología, como en _capás_ (de _capax, capacis_), y en _panís_ (de _panicum, panici_), en otras muchas, como _nas de nasus, mesclar de miscere y almiscle de muscus_, no puede admitirse tal legitimidad, y en puntos tan dudosos como éste, la misión de la Ortografía consiste en facilitar la escritura, ensanchando las reglas generales y reduciendo al mínimum las excepciones. 4.ª Se escribirán siempre con _c_ las voces terminadas en _encia_, como _Valencia, ciència, prudència_; y con _c ó s_, según su origen, las demás terminadas en _cia_ ó en _cio_; ejemplos: _iglesia, Asia, gracia, Grecia, concepció de conceptio, passió de passio, acció de actio, dicció de dictio, pressió de pressio_. Fuera de estos casos, es tan difícil dar una norma en el empleo de estas letras para aquellos que no distinguen la fuerte de la suave (que son la mayoría de los que escriben en valenciano), que sería una temeridad el intentarlo; haga, pues, cada cual lo que pueda según su leal saber y entender, dejándose guiar en primer lugar por la etimología, y cuando esto no sea posible, por la voz similar castellana; al fin y al cabo ni aun los catalanes que distinguen los dos sonidos, tienen en ninguna de sus gramáticas reglas claras que puedan servir de guía en el empleo acertado de estas letras. Respecto á la duda expuesta alguna vez de si en valenciano y en catalán debe emplearse la _z_ ó la _ç_, nada puede contestarse en un tratado de ortografía; estos dos signos no son en realidad sino dos formas diferentes de una misma letra, y por lo tanto no es la ortografía la que debe resolver cuál de ellos debe emplearse, sino la caligrafía ó la tipografía; las imprentas que no tengan _cedillas_, pueden en su lugar emplear la _z_ sin ningún inconveniente. X «Altres punts dificultosos hi ha y lo qui per nosaltres ho es mes, es el de la _x_»; esto dice el ¡lustre profesor de literatura de la Universidad de Barcelona, doctor Milá y Fontanals, en un artículo titulado: _Quatre mots sobre ortografia catalana_ (12), y esto con mayor motivo debemos decir nosotros, ya que ni siquiera tenemos el recurso de seguir á tan sabio maestro en este escabroso punto, puesto que son de muy diferente índole las dificultades que esta letra ofrece en una y otra lengua. El problema de esta letra en el valenciano moderno es el siguiente: ¿Tiene la _x_, en la actualidad, dos sonidos diferentes, como los tuvo en otro tiempo y los tiene aún en Cataluña, ó sólo uno como en Castilla? Para nosotros ha desaparecido— por lo menos en la mayoría de los pueblos— el sonido de _ch_ francesa que esta letra tenía en principio de dicción y en medio ó en final cuando iba precedida de la vocal _i_; pero algunos sostienen que sigue percibiéndose. En tal supuesto, debemos fijar el uso racional de esta letra, hoy bastante descuidado, y empezar por resolver la siguiente duda: ¿Cuándo después de _i_, precedida ó no de otra vocal, se ha de escribir _x_, y cuándo _s_? Tres caminos hay para resolver cualquier duda en ortografía; el uso, la pronunciación y la etimología; veamos, pues, cuál de ellos nos resuelve la presente. El uso no nos sirve en este caso, puesto que desde los orígenes de las lenguas romances se nota cierta indecisión en los escritores al tratarse de esta letra; el Marqués de Villena, en el _Arte de trovar ó Gaya ciencia_, dice lo siguiente: «La _x_ muda algunas veces su son; á veces en _c_, á veces en _g_... E cuando la _i_ se encuentra con la _s_ suena poco; e por eso la ayudan con la consonante de la _x_, así como por decir _misto_ se pone _mixto_... E la _x_ al principio retrae el son de _s_, mas face el son más lleno; e por eso por decir _Setaf_, escriben _Xetaf_ (13).» A fin de no alargar este asunto, y como son además bastante conocidos los cambios que algunas letras han sufrido en siglos anteriores, prescindimos de otros textos que pensábamos transcribir (de Antonio de Nebrija, del _Diálogo de las Lenguas_ y otros) para comprobar la confusión que siempre ha habido de la _x_ y la _s_, que es lo que á nuestro intento importa. En la actualidad, todos los idiomas neolatinos han fijado ya el uso de esta letra y convendría que también nosotros lo fijáramos: los italianos la han suprimido en absoluto; los castellanos la han reducido á representar tan sólo su sonido latino; los franceses han hecho lo mismo, pero confiesan que en fin de dicción, si se une á la vocal siguiente, toma el sonido de _z_ al igual de la _s_, lo cual es otra prueba en favor nuestro (14); en cuanto á los catalanes y portugueses, la conservan como nosotros, pero con reglas claras y precisas que desgraciadamente no sirven para nuestra lengua en todos los casos, ni resuelven en absoluto para nosotros este asunto; marcamos demasiado la _i_ que precede á la _x_, cosa que ellos no hacen. Si nos fijamos en la pronunciación, la duda no sólo continúa, sino que en realidad de aquí es de donde nace; demos por sentado que en algunas comarcas valencianas, y hasta en todo el reino si se quiere, suene como _ch_ francesa la _x_ precedida de _i_; pero es el caso que cuantos le dan este sonido (perdonen los amigos que han querido convencernos de lo contrario), se lo dan también á la _s_ en igualdad de circunstancias; jamás hemos podido notar diferencia entre la manera de pronunciar _una misma persona, no prevenida de antemano_, las siguientes palabras, por ejemplo: _Peix, feix, lleys y reys; patix, cumplix, permís y consis_; _faixá_ (golpe dado con una faja ó abundancial de faja) y _faisá_ (faisán, ave); y hasta en la unión de palabras hablando de prisa y sin fijar la atención, suena lo mismo la _s_ de la frase _remeys inútils_, que la _x_ de _pareix inútil_. Es imposible, por lo tanto, que la sola pronunciación pueda servir de norma para fijar la Ortografía de esta letra en valenciano. ¿Y la etimología? Tampoco puede servirnos en absoluto, pues sería demasiado desbarajuste; habríamos de empezar por escribir con _s_ todos los verbos acabados en _áixer y éixer_, puesto que todos han convertido en _ix_ el antiguo _sc_ de _nascere, cognoscere_, etc. En vista de todo lo expuesto, no hay más remedio que atenernos al uso, pero modificándolo racionalmente atendiendo á la etimología y á los preceptos de la Ortografía catalana, única que en este punto debe servirnos de norma. Así, pues, creemos que debemos conservar la _x_ de las sílabas _aix, eix, oix, uix_, hasta en las palabras que tuvieron _s_ en su origen, como _peixcar_ (de _piscari_), _feix_ (de _fascicutum_), ó las que la tienen en las lenguas hermanas, como _arruixar_ (_rociar_ en castellano y _arroser_ en francés), exceptuando tan sólo aquellas palabras de formación tan clara que no dejen lugar á la menor duda, v. gr.: _paisá, faisá, lleys y reys_ (plurales de _lley y rey_). En cambio debemos convertir en _s_ la _x_ que sólo va precedida de _i_ sin otra vocal anterior, aunque la mayoría de los escritores _modernistas_ siguen empleándola todavía; al tratar del verbo, hemos hecho ya esta innovación convirtiendo en _s_ la _x_ de las terminaciones en _ix, ixes_, etc., de la tercera conjugación; nos ha movido á hacer esta reforma el haber observado que la sílaba _ix_ no precedida de otra vocal es lo que más confunde en la lectura á nuestros paisanos, y nos hemos creído autorizados para ello, al menos en lo que se refiere á los verbos de la tercera conjugación, porque los mejores preceptistas catalanes escriben _agraesch, agrahis, agrahissis; visch; visqui_, (Milá y Fontanals); _cumplis, cumplises, cumplís; visch, visqui, visca_; y hasta _isch, isca, isques_, de _eixir_, (Bofarrull y Blanch); _feresch, feresca, feris, ferisses; isch, isques, isca, isqui_, (Estorch). Respecto á la _x_ en principio de dicción, hay que confesar con entera franqueza, quieran ó no quieran los partidarios de la catalanización del valenciano, que hace ya muchos años que no existe en nuestro lenguaje hablado; y hay que desterrarla del escrito, por lo tanto, para evitar dificultades y confusiones; todo lo más que puede concederse, es que la conservemos en media docena de nombres geográficos por respeto á la tradición. Ya Ros en su Diccionario valenciano-castellano, publicado en 1764, decía al tratar de la _x_ (pág. 248): «En esta letra solo en lo inicial se escriven y escrivían en lo antiguo, los nombres propios; por lo que se omiten los exemplares: y las demás dicciones van inclusas en la articulación _Ei_». Y tiene razón Ros, pues si en el lenguaje hablado tal vez hayan usado nuestros abuelos la _x_ inicial con sonido de _ch_ francesa como la usan todavía los catalanes, en el valenciano escrito é impreso en Valencia puede afirmarse que no se la encuentra nunca más que en nombres propios. Es preciso, por lo tanto, prescindir de esta letra en principio de dicción aunque la defiendan los que consciente ó inconscientemente tienden á hacer de la literatura valenciana una hijuela de la catalana; todas las palabras que en valenciano pueden ofrecer alguna duda en este punto, deben escribirse de una de las tres maneras siguientes según sea su pronunciación: con _eix_, como _eixaròp, eixam, eixeringa_, con _ch_, como _churro, charòl, chocolate, chica_; ó con _j_, como _jerra, jipó, Júquer, Jusèp_. De todo lo dicho se deduce: 1.º Que se escribe _x_ entre vocales para representar el sonido castellano, ó mejor dicho latino, de esta letra; v. gr.: _axioma, examen, pròxim_; y en las voces que empiezan con la preposición _ex_, como _excelent, excitar, exposar, extranger_. Téngase presente, sin embargo, que en valenciano hay muchas palabras cuya pronunciación es casi igual á la de las anteriores y á pesar de ello no tienen _x_; tales son, por ejemplo: _accident, secció, diccionari, cocció, succió_. 2.º Que se escribe también dicha letra en las sílabas _aix, eix, oix, uix_, sea cualquiera el sonido que se les dé según las comarcas, con la sola excepción de algunas voces en que notoriamente la sustituye la _s_ por razón de procedencia gramatical, no de etimología; como _paisá_ derivado de _país_, _lleys_ plural de _lley_. 3.º La sílaba _is_ no precedida de vocal se escribirá con _s_ sea la que sea su procedencia y pronunciación, excepto en los casos en que suena francamente como _ix_ castellana: escribiremos, pues, _patisc, patises, patís, patisca, llissó, sis, sisanta, sisents_, etc.; pero se escribirán con _x_, _fixar, mixtió_ y en nuestro sentir (como excepción) los tiempos de los verbos en _eixir_ en que se suprime la _e_, como _ixc, ixes, ix, tixca, tixquen_, por respeto á las reglas de derivación. 4.º Ninguna palabra valenciana empieza por _x_; si no se la quiere suprimir en absoluto de ciertos nombres propios como lo han hecho los castellanos, consérvese únicamente en los tres ó cuatro que en el lenguaje hablado suenan como _eix_ (_Xátiva, Xixona_, y pocos más); pero de ningún modo en los que suenan con _ch_ fuerte (_Chèrt, Chirivella, Chòdos, Chulilla_) ó con _j_ suave (_La Jana, Gilet, Júquer_). Basta con esto por ahora para ponernos en camino de normalizar el uso de esta letra; no se crea, sin embargo, que está todo hecho, pues hay en nuestra lengua una porción de voces de dudosa etimología cuya ortografía será siempre difícil de precisar; ¿debe escribirse, por ejemplo: _daxa, saxó, llixó, aixa, guixa_, ó _dacsa, sacsó, llicsó, aiza, guissa_? Sería necesario para decidirlo, entrar en largas disquisiciones etimológicas impropias de este sitio; haga, pues, cada cual en estos casos, según su cultura, lo que su buen criterio le dicte. Y con esto queda terminado lo relativo al uso de las letras en el lenguaje valenciano escrito, problema más intrincado de lo que creen, ó aparentan creer, muchos que nunca han probado á resolverlo; si la solución que yo le doy es buena ó mala, no lo sé; pero diré con el clásico latino: «_Fecí quod potui, faciant meliora potentes._» CAPITULO VI Del apóstrofo El _apóstrofo_ es un signo ó virgulilla que se coloca á la mayor altura del palo de las letras, con el fin de indicar la omisión ó elisión de una vocal. La primera dificultad relativa á este punto es la siguiente: ¿qué partes de la oración admiten el apóstrofo y cuáles no? En valenciano debe usarse tan sólo este signo en el artículo, el pronombre, la preposición y la conjunción; pero nunca en las demás partes del discurso; no debe escribirse, por lo tanto, _ya 'stá, no 's asò, sí que 'staven_; sino _ya está, no es asò, sí que estaven ó si qu’ estaven_; no se escribe _hòm' entes_ ni _hòme 'ntés_, _cas' alta_ ni _casa 'lta_; sino _hòme entés y casa alta_; nunca se ha de escribir _y'aní ó y’ha anat_ ni _darrer' entrarán_; sino _ya aní, ya ha anat, darrere entrarán_. En cuanto á su uso acertado en aquellas otras partes de la oración, debe observarse lo siguiente: En el artículo.— El masculino _el ó lo_ pierde la vocal, tomando en su consecuencia el apóstrofo, siempre que va seguido ó precedido de vocal; verbigracia: _l' aragonés, l’ ermitá, l’ infinit, l’ òrfe, l’ utilitarisme, contra’l vent, sense´l paper, tú´l tindrás_; la _h_ no impide esta regla, y, por lo tanto, se escribe: _l' hábito, l' heroisme, l’ hipócrita, l’ honrat, l’ humil_. Su plural _els_ sólo pierde la _e_ cuando le precede vocal, v. gr.: _contra 'ls vents, sense 'ls papers, tú 'ls tindrás_; pero no cuando le sigue, v. gr.: _els aragonesos, els òrfens_, etc. El femenino _la_ pierde la vocal únicamente cuando va seguido de otra _a_, con _h_ ó sin ella; v. gr.: _l' amistad, l’ afecció, l’ habilitat_; no debe, por lo tanto, escribirse _l' enseñanza, l’ hipocresia ó l' honestitat_, sino _la enseñanza, la hipocresia, la honestitat_. Su plural _les_ no lleva nunca apóstrofo Tampoco lo admite en ningún caso el artículo neutro _lo_ ni aun cuando vaya seguido de otra _o_; debe escribirse siempre _lo honest, lo osiós_, para evitar confusión con el masculino. En el pronombre.— Entre los personales admiten apóstrofo _me, te, se, el_, precedidos ó seguidos de vocal; v. g.: _m' han dit, t’ estás, s' apara, l’ esperaré, si 'm tròbes no ‘t miraré, ni 's cuida ni ‘l cuiden, disli que ‘l busque_. El plural _els_, masculino ó femenino, sólo lo admite cuando le precede vocal; por ejemplo: _si 'ls tròbes, no ‘ls mires; si les veus, no ‘ls digues res_. Los demás personales, incluso el femenino _la_, no deben llevar nunca apóstrofo. Los pronombres demostrativos _este, eixe, esta, eixa_, suelen escribirse con apóstrofo cuando van seguidos de _e_ los primeros y de _a_ los segundos; pero creemos que es mejor escribirlos siempre con todas sus letras. El demostrativo _en ó ne_ admite la elisión de la _e_ siempre que va precedido ó seguido de vocal con _h_ ó sin ella; v. gr.: _ya 'n tinc, no 'n vullc, ¿tu 'n vòls?, n’ acaben d' entrar, n' ixqueren dos, n' habiten molts n’ humillarem algú_. En los posesivos _ma, ta, sa_, también se elide la vocal cuando van seguidos de otra _a_; hoy puede decirse que ya no ocurre esto sino en la voz _agüela_; con el sustantivo _agüelo_, aunque masculino, unimos al parecer el pronombre femenino, pues no hay en todo el reino quien diga _mon agüelo_, sino _m’ agüelo_; esta es, indudablemente, una forma defectuosa, pero debemos transigir con ella por lo general y arraigada. Los plurales _nòstre, vòstre, nòstra, vòstra_, también suelen escribirse con apóstrofo cuando van seguidos de _e_ los masculinos y de _a_ los femeninos; v. gr.: _el nòstr’ enemic, la vòstr' amiga_; creemos que puede admitirse la elisión en estos casos; pero no en la unión de otras vocales como algunos suelen hacerlo. De los relativos sólo el _que_ admite apóstrofo cuando va seguido de vocal; v. gr.: _el qu' anirá, la qu' haja cantat, els qu' entrarán, les qu' ixquen, lo qu’ útil siga_; sin embargo, antes de _i_, de _o_ y de _u_, es muy común pronunciar la _e_ de este relativo, diciendo, por ejemplo: _les que ixquen, la que obria, lo que útil siga_. En _qui y quina_ nunca debe elidirse la vocal. En la conjunción. — Las únicas que admiten apóstrofo son _que y perque_; v. gr.: _¿Còm es qu' estás asi? Perqu' he vingut_. En la preposición.— Admiten apóstrofo al principio las preposiciones _en y entre_, y al final _de, desde, caba, contra, entre, pera y sobre_; pero no todas siempre y en las mismas circunstancias; creemos que convendría emplear este signo sólo en las cuatro primeras, _en, entre, de y desde_; las restantes sería mejor escribirlas siempre completas. Respecto al orden de preferencia en el apóstrofo entre estas partes de la oración cuando se unen unas con otras, puede decirse que es el mismo en que las acabamos de estudiar; así en la unión del artículo con el pronombre, ó la preposición, se elide la vocal del artículo; v. gr.: _¿Me ‘l dones? Te ‘l donaré demá, perqu' entre 'ls amics y les families dels amics se ´ls han endut tots_. Una observación para terminar lo relativo á este signo; creemos que en el lenguaje escrito convendría no contraer nunca los pronombres personales de plural seguidos de la partícula _en_ cuando no se afijan á un verbo; debe escribirse, por ejemplo: _mos en anem, no vos en eixíu_, como los franceses escriben, _nous en allons, ne vous en allez pas_; sin embargo, si alguna vez quiere hacerse aquello, nos parece que no debe escribirse _mon anem, von entréu_, sino usar el apóstrofo en esta forma: _mo'n anem, vo'n entréu_, á fin de evitar confusiones. CAPÍTULO VII Del acento En la ortografía valenciana empleamos dos clases de acentos; el _grave_ y el _agudo_. El acento grave es una rayita oblicua que baja de izquierda á derecha del que escribe (`) y se emplea únicamente poniéndolo sobre las vocales _è_ y _ò_ abiertas á fin de diferenciarlas de las cerradas, según ya dijimos al tratar de estas letras en su lugar correspondiente; debe escribirse, por lo tanto, _Jusèp y Pepe, Vicènt y Vicenteta, Tòni y Toneta, dèu (diez) Deu (Dios), mòro y moròt, fe y chè_. El acento agudo se traza en dirección contraria al grave, es decir, de derecha á izquierda del que escribe (´) y se pone, en los casos que se dirán, sobre la vocal de la sílaba donde carga la fuerza en la pronunciación del vocablo. Para el uso de este acento hay que tener presente que en las voces valencianas puede cargar la pronunciación, ya en la última, ya en la penúltima, ya en la antepenúltima sílaba; como en este ejemplo: _animá, anima y ánima_. A la primera de estas tres clases llamamos voces _agudas_; á la segunda, _llanas_, y á la tercera, _esdrújulas_. También las hay _sobresdrújulas_, y son las que llevan el acento hasta tres y aun cuatro sílabas antes de la última, como: _dónamela, endúgasemeles_. Debe asimismo recordarse que en valenciano no hay diptongo sino cuando las vocales débiles _i u_ se juntan entre sí (15), ó con cualquiera de las fuertes _a e o_; v. gr.: _viuda, cuina, taula, guano, rabieta, graciosa, cuento, faixa, teixir, cuixa_. Téngase presente, además, que para haber triptongo se han de unir dos débiles á una fuerte, como en _aguaitar, ensayéu_. Cuando se juntan dos vocales fuertes no existe diptongo; v. gr.: _tea, poeta, lloa_. Con estos antecedentes prosódicos es muy fácil la aplicación de las reglas que siguen, para el buen uso del acento ortográfico agudo: 1.ª Las voces agudas de más de una sílaba terminadas en vocal, se acentúan: _germá, rossí, llisó, algú, anirá, vindré, cantí, Polinyá, Novelé, Bechí, Benicarló_. Si acaban en una ó más consonantes, no se acentúan: _gemech, caduf, desig, bateig, animal, anell, ensisam, estany, aljup, calor, azut, calaix, pareix, remey, valent, pagant, asserp, Sogorp_. La _y_ griega final y la _i_ latina de las sílabas _aix, eix, oix, uix_, aunque suenan como vocal, se consideran como consonantes para los efectos de la acentuación. Exceptúanse las que acaban en _n_, en _s_ precedida de _n_ ó vocal, y en _u_ precedida de vocal formando diptongo: _anirán, vindrán, cabás, entés, precís, graciós, confús, cacáu, bevéu, estíu, remóu, Alacuás, Masalavés, Tarís, Catadáu, San Felíu, dijóus, dillúns_. 2.ª Las voces llanas terminadas en vocal no se acentúan: _filla, mare, casi, carro, entra, fesme, disli, traulo_; llevan, sin embargo, el acento grave la _è_ y la _ò_ abiertas de la penúltima sílaba, como en _tèrra, vèla, còssi, pòrche_. Si acaban en consonante, se acentúan: _cárrech, tráfich, Cálig, Bárig, dátil, Aníbal, céntim, cánter, Alcácer, ánet, mérit_. Exceptúanse las que acaban en las consonantes _n_ ó _s_ precedidas de vocal: _donen, venen, sintaxis, Fòyos, Museros_. 3.ª Todos los esdrújulos se acentúan: _máquina, música, tórtola, Bárbera, Náquera, Penyíscola_. _Nota bene_.— Los plurales valencianos deben conservar, por regla general, la acentuación de sus respectivos singulares: _germáns, rossíns, llissóns, geméchs, animáls, anélls, estánys, reméys, caláixos, valénts, assérps, cacáus, estíus, filles, mares, carros, cárrechs, dátils, céntims, cánters, mérits_; se exceptúan únicamente las voces agudas terminadas en _a_ (sólo las femeninas) ó en _s_ precedida de vocal, que se convierten en llanas al pasar al plural, como _tronaes, albaes, cabasos, precisos, graciosos_, de _troná, albá, cabás, precís, gracias_; las agudas en _ix_ y en _ig_ que también hacen lo mismo, no pierden como éstas el acento porque ya no lo llevan en el singular: _calaix y calaixos, mateix y mateixos, desig y desijos, bateig y batejos_. Hay casos en que por juntarse á la dicción algunos pronombres como afijos, pasa aquélla de unos á otros grupos de los que estamos estudiando, y hay que fijarse bien en ello para evitar incorrecciones en la acentuación; ejemplos: _mira, míral, míralo; portéu, porteula, portéumela; permitís, permitismos, permitísmosho_. Excepciones y explicaciones relativas á las tres reglas anteriores. En las voces agudas donde haya encuentro de vocal fuerte con una débil acentuada, ésta llevará acento ortográfico; v. g.: _país, raíl, pesích, baúl, reúll_. Las voces llanas terminadas en dos vocales se acentuarán si la primera de éstas es débil y sobre ella carga la pronunciación, vayan ó no seguidas de _n_, de _s_ ó de _u_ final: _poesía, tío, cúa, dúo, tenía, volía, teníes, volíen, súa, júa, súes, júen, teníeu, volíeu_. Pero siguen la regla general de no acentuarse los vocablos llanos que finalizan en diptongo ó en dos vocales fuertes, vayan ó no seguidas de _s_ ó _n_ final: _patria, iglesia, serio, aigua, llengua, iglesies, serios, llengües, capien, rabien, dihaen, crehuen, albaes, teulaes_. Si hay diptongo en la sílaba de dicciones agudas, llanas, ó esdrújulas que, según lo prescrito, se deba acentuar, el signo ortográfico irá sobre la vocal fuerte ó sobre la _i_ si el diptongo es de esta con la _u_: _capiém, sapiéa, clauá, riuá, estíu, hui, recuit, después, cuídal, ríute, guárdat, tráumela, buídales, chíulali_. Acentúanse ortográficamente ciertos monosílabos que en la cláusula se pronuncian con acento prosódico, para diferenciarlos de otros que en ella no suenan como acentuados; v. gr.: _mes_, sustantivo, y _més_, adverbio de comparación; _si_, conjunción condicional, y _sí_, adverbio de afirmación; _se_, pronombre, y _sé_, persona del verbo _saber_; _te_, pronombre, y _té_, persona del verbo _tindre_; _u_, conjunción (16), y _ú_, pronombre indeterminado ó adjetivo numeral. Ejemplos: _Ya fa més d' un mes; si vòls vindre digues que sí; ya sé que se día aixina; te crida perque té pòr; bò u mal; el ú y el dos_ (17). La mayor acentuación prosódica que en la cláusula toman determinadas voces, cuando se emplean, ya separadas de aquellas á quienes se refieren, ya con énfasis, ya en tono interrogativo ó afirmativo, pide acento ortográfico también, innecesario por regla general en las mismas palabras; ejemplos: _Anaren al mas Vicent y Batiste, éste á cavall y aquéll en bicicleta. ¿Quí es? ¿Qué vòls? ¡Cuán bòna es la mare! De les dos germanes ¿á quina vòls més?_ Los tiempos de verbo que llevan acento ortográfico, lo conservan aun cuando acrecienten su terminación tomando un afijo: _miréula, dónamen, escríume, conéixerlos, pòrtala, pòsan_. Los dos elementos de las voces compuestas conservan su acentuación prosódica, y deben llevar la ortografía que como simples les corresponda; v. gr: _cortésment, ágilment, llícitament, ferrocarril, pòrtallibres_. Los términos latinos ó de otras lenguas usados en la nuestra, y los nombres propios extranjeros, se acentuarán con sujeción á las leyes prosódicas para las dicciones valencianas; v. gr: _Còrpus, accèsit, memorándum, París, Tetuán, Amiéns_. CAPÍTULO VIII De los signos de puntuación Los que se emplean en valenciano, como en castellano, son los siguientes: coma (,), punto y coma (;), dos puntos (:), punto final (.), puntos suspensivos (…..), interrogante (¿?), admiración (¡!), paréntesis ( ), diéresis (¨), guión (-), comillas («»), raya (—) y dos rayas (=). Hacemos uso de la _coma_ para separar las partes semejantes de una misma proposición, ó las proposiciones que tienen poca extensión, ó cuando se invierte el orden natural de ellas. Ejemplos: _Mallòrca, Menòrca, Ibisa, Formentera y Cabrera, son les principals de les isles Balears_. Se usará del _punto y coma_ para separar las proposiciones semejantes de cierta extensión, las que se oponen ó comparan entre sí por medio de las conjunciones adversativas y las partes principales de cualquier período cuyas partes subalternas exijan la coma. Ejemplos: «Abaixa á mon capsal fosca la nit; mes encara tinch l’ ánima despérta y pie de dorats sòmnis l’ esperit.» T. LLORENTE. Se emplearán los _dos puntos_ después de terminada una frase, cuando se sigue otra que la explica ó la aclara, cuando se comienza ó termina una enumeración, y al citar palabras textuales; en este último caso el primer vocablo de la cita que sigue á los puntos se empieza con letra mayúscula. Ejemplos: «si hia algún ferit ó mórt..., eixa era la seua sórt: qui reventa, que revente.» J. ESPIAU BELLVESER. Se pone _punto final_ cuando el período forma completo sentido, de modo que pueda pasarse á otro nuevo sin quedar pendiente la comprensión de aquél. Empleamos los _puntos suspensivos_ cuando nos conviene dejar la cláusula incompleta y el sentido suspenso; cuando se necesita parar un poco la lectura expresando temor ó duda, ó deseamos sorprender al lector con lo inesperado de la salida; también deben emplearse cuando se copia algún texto que no hay necesidad de insertar íntegro, indicando así lo que se omite. Ejemplos: «En mos sòmnis en forma te mire d' ángel; pero... ¡qué més prengueren ells que semblarte!» F. BARBER BAS. Se pone _interrogante_ al principio y al fin de las frases interrogativas. Ejemplos: «¿Qué tens?— li díu sa mare, mirantla ab ulls plorosos— ¿Per qué has perdut les ròses de tos colors hermosos? ¿Per qué reses y plòres, mirant sempre al espay?» F. PlZCUETA. La _admiración_ se emplea antes y después de las interjecciones, de algunos apostrofes, y de todas las frases que expresan algún vivo movimiento del ánimo, como la sorpresa, la extrañeza, el terror, la indignación, la ternura, la piedad, la alegría, etc. Ejemplos: «¡Oh tèrratremols deis pòbles! ¡Llampegades! ¡Convulsións! ¡Quí sap si en eixes tempèstes s' afona ó s' aixeca 'l mon! T. LLORENTE. El _paréntesis_ sirve para encerrar palabras ó proposiciones que, aunque pueden suprimirse sin alterar el sentido de la frase principal, la hacen, sin embargo, más clara ó más viva. Ejemplos: «Perque (dit siga en llahor dels pòbles ahon se fa encara) allí el tranquil llaurador, donant pròves de valor, mira el perill cara á cara.» J. ESPIAU BELLVESER. Las _comillas_ se ponen al principio y al final de las frases que se citan. El _guión_ sirve para indicar que una palabra está partida, ya sea por no caber entera al final de un renglón, ó por otra causa cualquiera. Se usa la _raya_ para anunciar en los diálogos el cambio de interlocutor y evitar la repetición de _dijo, respondió_, etc. Las _dos rayas_ sólo se emplean actualmente en las copias para denotar que en el original se pasa á párrafo distinto. ADVERTENCIA FINAL Aunque haya tenido la suficiente paciencia para estudiar con detención y cariño cuanto hasta aquí llevamos escrito, no crea, sin embargo, el joven que aspire á escribir bien el valenciano, que lo tiene ya todo hecho; no es bastante, en efecto, saber cuándo se ha de emplear una letra y cuándo otra; no basta colocar los acentos en los casos y en los sitios que la ortografía enseña; es necesario, además de todo esto, y aun antes que ello, elegir bien las palabras que sean netamente valencianas y separarlas debidamente no haciendo una de dos, ni dos de una sola. Porque lo que ocurre actualmente con el valenciano escrito, no ha ocurrido jamás en ninguna lengua literaria del mundo, y estoy seguro de que se han de resistir á creerlo quienes no hayan leído escritos valencianos; que hombres que escriben correctamente en castellano, escriben su lengua propia como pudiera escribirla el soldado ó el labriego menos letrado. Léase, en comprobación de esto, cualquier publicación valenciana del grupo popular, desde las _obras_ de Escalante, hasta los _llibrets de falla_, pasando por _El cuento del dumenche, El Palleter, La Troná_ y demás periódicos, comedias y sainetes, y se verá que escritores á quienes les caería la cara de vergüenza si se les probara que habían escrito en castellano: _man dicho, ó mean dicho, teas caído, lotro día_, y otras incorrecciones por el estilo, escriben á todas horas en valenciano, que es su lengua propia, _man dit, tos caigut, latre día_; trabucan los pronombres posesivos hasta el punto de emplear indistintamente masculinos y femeninos; y estampan al pie de la letra barbaridades del vulgo, como: _pos, sensia, antenimeni, astirar_; porque escribiendo en valenciano, no hay en esta tierra quien se avergüence de nada. Tampoco es motivo de temor para quien estima su reputación literaria, el escribir el valenciano como lo hablan los muchachos aragoneses dependientes de comercio al cabo de unos meses de trato con sus parroquianos de la huerta; es decir, empleando palabras castellanas, más ó menos valencianizadas; abra el lector, en prueba de esto, el último semanario valenciano que haya llegado á sus manos y de seguro que tropieza en seguida con los verbos _crusar, redondechar, rellampaguechar, fijar, despejar_, y sustantivos, adjetivos y participios, como: _cuadro colgat, trache dominguero, envolt, lujo, renombrat, temblores, desalient, bastant, espejisme..._ Cuídese, sin embargo, de caer en el extremo contrario al huir de este escollo, pues lo mismo se peca por carta de menos que por carta de más; y si es malo abusar del castellanismo, no es mejor inclinarse al catalanismo, y, sobre todo, al _catalanismo afrancesado_ que está hoy de moda, hasta el punto de saltar por encima del _nosaltres, el papalló y el aixecar_, para llegar hasta _el nombre, el embaumar y el amusant_; que á esto se ha llegado también en escritos valencianos. Es preciso, pues, tener todo esto muy presente y no dar el espectáculo lamentable de que los mismos que pretenden pasar por restauradores y cultivadores de la literatura valenciana, sean los que consciente ó inconscientemente hagan lo posible para convencer á todo el mundo de que los valencianos, no sólo no sabemos escribir nuestra lengua propia, sino que ni siquiera sabemos hablarla. CATALOGO DE VOCES DE ESCRITURA DUDOSA A Abadejo Abjurar Abrasar Abrassar Acachar Accident Acció Achatar Achicar Achispar Adjudicar Afegir Afluixar Aginollar Aissa Aissá Aixó Ajocar Ajudar Ajuntar Ajupir _Alcira_ _Algemesí_ Algeps _Alger_ _Algimia_ _Alginet_ Aljup Ambició Ambulant Amparar Angel Archiu Argila Arruissar Assut Atrevit Atribut Au Aucell Auxiliar Avant Avespa Avís Axioma B Bachiller Badall Baixar Bajòca Baladre Baldat Ball _Barcheta_ _Bárig_ Barrejar Basa (baza) Bassa (balsa) Batall Bateig Batejar Batre _Bechi_ _Bèlgida_ Bellea (belleza) Bena _Beniajar_ _Beniarjó_ _Benifaraig_ Beure Bevedor Bièni Bisnet Bochí Bòig Boix Boja Bolig Bolquer Borracho Borraja (planta) Bos Bossa Bot Bota Botar Boto Brisa Bròssa Bruixa Brúixula Buit _Burjasòt_ C Cabessó Cabestre Cabiró Cabre Cabut Cacherulo Caixa _Cálig_ Calis Calvari Capsa _Carcaixent_ Carchòfa _Cartagena_ Casa (habitación) Casarse Cassa (caza) Cassar (cazar) Cavall Cavaller Ceba Cebollí Cèl Celós Cèndra Cèndre Cep Cera Cércol Cèrt Certamen Certesa Cervell Cervo Ciència Científic Cilici Cinc Cincuanta Ciprer Cirera Ciri Cirujá Citar Ciutadá Ciutat Civil Civilisació Clahuet Clahueta Clau Coche Combatre Convéncer Convindre Cosí Còssi Còva Covar Còve Crehuela Creixer Creu Creuar Creure Ch Chafar Chala Changlòt Chansa Chapa Chapí Charrar Chasco Chato Chavo Chè _Chella_ _Chelva_ _Chera_ _Chèrt_ _Chest_ Chic _China_ Chincha Chincharra _Chirivella_ Chispa Chiular _Chiva_ Chocolate _Chòdos_ Chop Chorís Chorrar Chufa _Chulilla_ Chulla Chuplar D Dacsa Davant Debaes Dèbil Debilitat Deixar Dejunar Dejuni Desbaratar Desbastar Desbrossar Deshonest Deshonrar Desig Desijar Desllavassar Desossar Desullar Desviar Desvirtuar _Deu_ Déu Deure Deute Devallar Dicha Dichós Digerir Digitació Dijous Diligència Dimats Dirigir Divèndres Dòl Dòldre Dòna Donació Donar Dòt Dotació Dotse Dumenge E Ebaniste _Egipte_ ¡Eh! Eix Eixaròp Eixe Eixecutar Eixèrcit Eixeringa Eixir Eixugar Elecció Elegir Embaixador Embalar Embarcar Embargar Embassar Embastar Embeure Embolicar Emborrachar Embruixar Embrutar Embut Empèlt Empeltar Encaixar Encendre Encharcar Encisam Endevinar Endivia Endurse Enfit Engendrar Enjorn Entendre Enteniment Entusiasmar Envasar Enveja Envellir Enviar Enviscar Escarbar Escarramar Esclafar Esclafit Esclavitut Esclavó Escoltar Escombrar Escrivá Escrivent _Eslida_ Esperar Espigar Esplugar Espònja _Est_ Este Esteva _Esteve_ Estimar Estíu Estival Estivar _Estivella_ Estora Estovar Estrambòtich Estrenar Estudiar Esvarar Evangèli Evidència Evolució Examen Excelent Excepció Excés Exigir Existencia Èxit Explicar Extracte Extranger Extraure Extrem F Facha Faig Faissá (ave) Faixa Faixar Faròl Farolejar Fava Favor Fecha Fege Feix Fèl Ferrija Ficha Fillòla Fingir Fisiologia Fixar Fluix Fluixejar Fòja Forjar Formage Fòrsa Forsejar Fòssa Fossar Fregir Fugir Fullejar Fussar G Ganivet Garba Garbejar Garbell 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Nòsa Nou Nòva Nuet Nugar O Òca Occident Òci Ociós Òdi Ohuet Oír Oliva Oliva Òlla Om Òr Òrfe Òrgue _Oriòla_ Orseta Òs _Òsca_ Ou Ovella Ovispo Oxígeno Oyent P Page Pagés Página Paissá Palis Pancha Panís Passejar Passió Pateig Patejar _Patèrna_ Pechina Pedrís Pege Péndula Penjar Penjoll Perdició Perfecció Perjuí Permís Picher Pijor Pilòta Plaja Plancha Pluja Pòrche Posar Precís Previssió Professió Pròssa Protecció Pròxim Pujar Punchar _Pussòl_ Q Quéixa Quince Quixal R _Rafèlbunyòl_ Rajá Rajòla Rajoleta Ras Rasa Rassa Rave Rebotar Rebre Recalsar Regent Règimen Regiment Regió Regir Regirar Reixa Relijó Rellám Rellampegar Relónje Resar Reso Resòldre Revisar Reviure Revolar Revòlta Revolució Revólver _Ribarròja_ Ribás Ribera Riberenc _Ribesalbes_ Rissa Rissar Ròba Ròca _Rocafòrt_ Rocam Rógle Ròig Ròja Rojura Romans Ròsa Rosari Rosegar Roser Rossar Rossí Ròtul Rovell S Sabater Sabi Sabó Sacsar Sacsó Sagí _Sagunt_ Salvage Salvia Saó Sargento Savia Secció _Sedaví_ Sèrra Servici Sessió Sèt Set Setse Sexo Sèxt Sexual Sija Silogisme Sis Sissanta Só Sòca Sofre _Sogorb_ Sògra Sòl Sòli Sòlt Soltar Son (de ser) Són (sueño) Sort (sordo) Sòrt (suerte) _Sòt de Chera_ Succió Sugerir Sugestió Suja Sujecció Sujècte T Tabac Tabal Tacha Tangent _Tánger_ Tarònja Taronjer Tarrons Tarròs Teixir Tenalles Terbol _Teròl_ _Terrateig_ Text _Tirig_ Tisores Torbar Tossal Tovalles Traducció Trage Tragèdia Trágich Traginar Tramús Transacció Transigir Travessar Treballar Trescents Trespòl Tretse Trò Trobar Tronar Tròs Trossejar Tròt Trotar Trotejar Trovar Truja Tutejar Tutèla U U Ull Ullejar Ultraje Un Una Unció Ungla Univers Universitat _Urgell_ Urgència Urgent Usage _Useres_ V Vacá Vacacions Vagar Valdre Valencia Valent Vall Vallá Vara Varal Vas Vast Vat Vedell Vegá Vegetal Vehueta Vèla Vell Vellea Vellut Velluter Vena Véncer Vensut Vent Ventre Vèrb Veremar Verger Veritat Vèrs Vèrt Veta Veu Vi Viajar Viaje _Vicènt_ _Vicenteta_ Vici Viciós Vidre Vigilant _Vilahermosa_ _Vilajoyosa_ _Vilanòva_ _Vilarreal_ _Vilavella_ Vint Violencia Visc Vissió _Vistabella_ _Vitòria_ Viure _Viver_ Vocació Vocal Vòl Volar Volcá Volcar Voler Vòlta Voltejar Vòra Voretar Vosté Vòstre Vòt Votar Y Ya Yò Algo sobre fonología valenciana (18) _____ Si bien es verdad qne ninguna de las lenguas literarias ha logrado realizar todavía el bello ideal de todas ellas, que es el de tener un signo para cada sonido y un solo sonido para cada signo, no cabe la menor duda de que siendo hoy fonética la escritura en todos los pueblos civilizados, conviene estudiar con la mayor atención las leyes prosódicas de un idioma, si se quieren resolver con verdadero conocimiento de causa los problemas que puedan surgir al fijarlo gráficamente. Pero este estudio, que para ser completo debe ser retrospectivo, es decir, comparativo entre la fonética de una lengua en el pasado y en el presente, es dificilísimo, porque hasta el reciente descubrimiento del fonógrafo no ha sido posible fijar de manera precisa é indudable los sonidos para transmitirlos á la posteridad. Sin embargo, con un poco de atención y de paciencia para investigar, no es completamente imposible allegar datos en los documentos escritos de pasadas edades para dilucidar los problemas relativos á la prosodia. De entre los documentos escritos, son los más útiles para este estudio las obras en verso, pues la harmonía de éste y la rima son factores importantes que en todo tiempo pueden servir de piedra de toque para comprobar la manera como un poeta habla su lengua; siempre, naturalmente, que de buenos poetas se trate. Son asimismo preferibles, á mi ver, los documentos impresos á los manuscritos, porque éstos son generalmente debidos á escribientes ó copistas de escasa ilustración, mientras que en lo impreso, fácil de corregir en las pruebas, es más común la intervención del autor (19); puede haber en éstos más errores pequeños que en aquéllos (erratas de imprenta), pero no tantos prejuicios por falta de ilustración. Estudiando, pues, los libros valencianos de los siglos XV y XVI, se puede adelantar mucho en el conocimiento de nuestra lengua; y como es este, desgraciadamente, un estudio que todos hemos hecho poco, á pesar de su indudable importancia, me atreví hace poco á llamar hacia él la atención de los escritores valencianos en una de las conferencias en la sociedad _Lo Rat Penat_, sacando varias notas de algunos antiguos libros valencianos, las cuales me sirven hoy para confeccionar el presente articulillo, que no tiene otro objeto que el que acabo de indicar; el de llamar la atención de los escritores de Valencia acerca de estos asuntos, á fin de que se ponga pronta remedio al desbarajuste actual de la gramática de nuestra lengua; desbarajuste que todos lamentamos, pero que nadie se atreve á corregir. Como este es un asunto de autoridad, he procurado que los libros de que proceden las notas comprobantes, sean precisamente los más antiguos impresos en Valencia y escritos por poetas de indiscutible valer, por clásicos, por verdaderas autoridades en nuestra lengua; estos libros son los siguientes: _Les òbres ó tròbes en lahors de la Vèrge Maria._— Colección de poesías valencianas de los mejores poetas de aquella época, impresa en Valencia en 1874; primer libro impreso en España (20). _Lo procés de les olives e disputa dels jovens y dels vells._— Disputa en que intervienen los poetas Fenollar, Moreno, Vinyolas, Gagull, Portell y un anónimo que se firma _Lo síndich_.— Impresa en Valencia por Lope de la Roca, en 1497. _Lo sòmpni de Johan Johan_, per Mosen Jaume Gaçull Cavaller.— Impreso en Valencia, por Lope de la Roca, en 1497. _Libre de concells_, fet per lo magnífic mestre Jaume Roig.— Impreso en Valencia, por Francisco Díaz Romano, en 1531. Y vamos á ver lo que estos libros nos dicen sobre fonología. Del sonido de las vocales, poco hay que decir; eran éstas en el siglo XV las mismas siete que hoy tenemos. Respecto á si los valencianos de entonces tenían el diptongo prosódico de _ae_ como los catalanes y como lo tienen hoy algunos pueblos valencianos (Alcoy, Sueca y muy pocos más), me decido por la negativa, pues no he podido encontrar, ni una sola vez entre nuestros poetas de entonces quien haga consonantes la _a_ y la _e_, y en cambio, el catalán Vallmanya, en su poesía inserta en _Les Tròbes_, escribe: Alt es lo cors, quis consagra sus lara Lar bell e net es per vos dedeu mare. (Llamo hacia esto la atención de los que creen que ya entonces el catalán y el valenciano eran dos lenguas diferentes y que deben seguir siéndolo.) Pero, si no había diferencia entre antiguos y modernos valencianos en el sonido de las vocales, la había, al parecer, y grande, en la manera de pronunciarlas al estar unidas en una misma palabra: así, por ejemplo, hoy decimos _rei-na, o-ra-ció_; mientras nuestros antepasados separaban estas vocales y decían _re-i-na, o-ra-ci-ó_; cosa que puede comprobarse fácilmente hojeando cualquier libro de aquella época. Para no abusar de las citas, véanse tan sólo estas dos: Coronada molt contenta En la _saluació_ (sa-lu-a-ci-ó) Quant humil feta serventa Fuí del fill _concepció_ (con-cep-ci-ó). (_Les Tròbes_. Respòsta de la gloriosa Verge María.) _Compasció_ me fa esser vehina Y entrar en part hon may tingui posada Ques tan gran cort molt excellent _reyna_ Hon res de meu siy sopa no si dina Hi per çom par quey estich manleuada. (_Lo Sòmpni._— Signatura _e_.) Y pasemos á las consonantes: la mayoría de estas no han variado; pero hay, en cambio, tres que son hoy completamente desconocidas en esta ciudad, aunque se conservan en gran parte del reino: son estas la _V_, la _S_ suave y la _Ch_ suave. Para convencerse de que estas letras se pronunciaban antiguamente, basta mirar con alguna atención los escritos de los poetas de entonces. _B y V._— Poco hay que decir de estas dos letras; no recordamos haber visto nunca que los poetas antiguos las consonantarán entre sí, como lo hacen algunos modernos valencianos de la capital, y muchos castellanos que también las confunden. _S_ fuerte y _S_ suave.— También marcan la diferencia entre estas dos letras los poetas antiguos y no las confunden en la rima: la fuerte la escriben doble, como la _rr_, cuando no es _ç_ ó _c_ antes de _e i_. En _Les Tròbes_ abundan los ejemplos: Jordi Centelles rima _rosa, esposa y closa_; Bernat Fenollar, _avança y França, Muntesa y saviesa_; Bernat Despuig, _rigorosa y victoriosa, cobeiança y semblança_; Arcis Vinyoles, _precioses y luminoses_; etc., etc. También en _Lo Sòmpni_ se lee: _gloses, coses_ (b ij) _caça, gaça, goços, moços_ (d iiij vuelto); _causa, pausa, pressa, deessa_ (d viij vuelto); _atiesa, ofesa_ (f vuelto); _falssa, salssa, nosa, glosa_ (f v); y otros mil. Cualquier habitante de las comarcas valencianas en que se pronuncian las dos _eses_, puede comprobar que aun hoy son consonantes las voces que hemos puesto como ejemplo. _Ch y G._— En las lenguas neolatinas tenemos cuatro sonidos de _ch_: la continua ó fricativa fuerte (_ch_ francesa ó _x_ catalana); la continua ó fricativa suave (_j_ francesa y catalana) la explosiva fuerte (_ch_ castellana ó _c_ italiana antes de _e i_, _ce ci_); y la explosiva suave (_g_ italiana antes de _e i_, _ge gi_). De estos cuatro sonidos, los franceses sólo emplean dos (21): la continua fuerte (_chifler, chocolat_) y la continua suave (_Jesús, girafe._) Los italianos, en cambio, sólo tienen las dos explosivas (_cittá, cioccolata, Gesu, giraffa._) Los castellanos sólo tienen una, la explosiva fuerte (_chico, chocolate_), y substituyen la explosiva suave con la _j_ árabe que no conocen los demás latinos (_Jesús, girafa._) Los catalanes (fíjense en esto los escritores valencianos) sólo emplean las dos continuas como los franceses; pero con la diferencia ortográfica de que la fuerte, ó sea la _ch_ francesa, la escriben _x_ (_xiflar, xocolat_), aunque la pronuncian lo mismo que los franceses, y no como la _ch_ castellana, ni como la _x_. En cuanto á los valencianos, hay que distinguir entre los del centro y los de las comarcas extremas del reino: los de la capital y su provincia tienen hoy las dos fuertes y ninguna débil, y escriben la fuerte continua ó _ch_ francesa con _x_, como los catalanes (Xátiva, coixí), y la fuerte explosiva ó _ch_ castellana de varias maneras que luego indicaremos. Los de las comarcas extremas, ó sean alicantinos y castellonenses, usan las dos explosivas, como los italianos, y tal vez en algunos pueblos la continua fuerte; aunque creemos que, al menos en la Plana, ésta la convierten en _s_ fuerte, _reissa, coissí_. Tenemos, pues, que ninguno de los pueblos neolatinos emplea los cuatro sonidos, y que cada uno de éstos se representa en los distintos pueblos por diferentes signos: la _ch_ continua fuerte es, en la ortografía francesa _ch_ y en la catalana _x_; la continua suave es según los casos (por etimología) _j ó g_ para unos y otros; la explosiva fuerte es _ch_ en la gramática castellana y _ce ci_ en la italiana; la explosiva débil, _ge gi_ entre los italianos. * * Y los valencianos ¿qué hacemos de estos sonidos? En lo hablado ya hemos marcado las diferencias que hay entre las diversas comarcas; en lo escrito... hacemos un batiburrillo, una merienda de negros; hay quien escribe con _ch_ todos los matices, fuertes ó suaves, y hay quien los escribe todos con _g ó j_; y ni una cosa ni otra tienen legitimación posible. Lo legítimo, lo clásico, lo castizo en ortografía valenciana, es escribir la _ch_ francesa, ó sea la continua fuerte con _x_, como los catalanes (_xarop, coixi_); la explosiva suave, con _g ó j_ según la etimología (_Jesus, geniva_); y la explosiva fuerte con _ch_ como los castellanos (_chala, chiquet, porche, dicha._) Y como serían ociosos cuantos argumentos expusiéramos en favor de esto por nuestra cuenta, puesta que se trata pura y simplemente de un criterio de autoridad, ahí van en montón una porción de citas de los clásicos valencianos antes nombrados; y quien desee mayor caudal de ellas, que las busque en sus fuentes. _Les Tròbes_ (22).— Berenguer Cardona: _Sagrat vaxell archiu sobreycellent._ — Joan de Nágera: _E donchs qui pot áir en tal sement tacha_ (23).— Miqualot Pereç: _En res en vos de tacha no volia: Vos son larchiu de gracies cumplida._— ]aume Gaçull: _E bell palau y archíu doració: A grans e chichs y á tots en general._ — Genis Fira: _Archiu sagrat hon reposa nou mesos._ _Lo procés de les olives_ (24).— Ni com de la closca lo _chich_ caragol (a ij): puig que sia destre deffer bon _choquer_ (c vj vuelto): y á voltes li tira lo _macho_ gran coç (c vij): per que ja no _punchen_ los seus esperóns (c vij vuelto): roman en la _percha_ estés y _penjat_ (c viij): soltaull donchs vos lo vostre _charnego_ (d vuelto): donchs á _Joachim_ donaull Sentana (d vij): del _chich_ fins al rey (e x). _Lo sòmpni de Johan Johan._— Que sils sou prop sols lo _chiu chiu bastaxordarvos_ (a v): com _aja_ yo bolcat lo _chich_ (b jv): en _eix ganchet_ sol se aferra (e v): ab prou _ganchets_ (f iij): essent molt prest nostra _justicia desempachada_ (f v vuelto). _Libre de concells_ (25).-Qu¡ com oçells passen _chillant_ (5 vuelto): _chiques_, menors, _jovens_ é velles, _leges_ é belles (26) (7 vuelto): tendrá la _pancha_ ab plechs com _mancha_ (13 vuelto): á hun _marchant_ fon _empachant_ (15 v.): unan _penjaren_ viva _scorcharen_ (18 v.): bossa, aguller, pinta, _crencher_ (22): tant _empachades_ ni _agreujades_ (26 v.): qui visten _capes_, dels temps de _chapes_ son é dantany (26 v.): é tret del corro hon _mescorchava emgarrochava_ la carnicera (30 v.): una cantant alt _endechava é coblejava_ (32); ab una gulla totes _punchava_ (37): criats de _chichs_ (41): lo _chich_ mamava (34): quera _chiqueta_ quant fon _mongeta_ (45):(27)_dix spachem_ que á fer havem (53): algún cuquet _chich_ del forment (54 v.) ab una gulla te pots _punchar_ (54 v.): lo _chich_ respós (l 33): com no _scorchá_ en Assuer á sa muller (136). No hemos podido consultar ninguna edición valenciana de las obras de Ausias March; pero en la de Barcelona del año 1563 leemos _fleches_ (fol. 76): _empachada_ (46) y _empachar_ (94 v.). En el libro titulado _Institucions dels Furs_, per Micer Pere Tarazona, impreso en Valencia por Pedro de Huete en 1580 (que es indudablemente uno de los más correctos en lo relativo á ortografía entre los impresos valencianos), se encuentran las palabras _porche_ (pág. 7), _despachar_ {45), _archiu, archiver_ {41), _tachar, chirurgia_ (161), _chichs, lachen_ (162), _xixanta, nauxer_ (169), _vexells_ (170). Y basta de citas, que harían interminable este articulillo. * * Podemos, pues, decir, resumiendo, que en lo antiguo se pronunciaban en Valencia la _ch_ fuerte explosiva, la fuerte continua, y la débil explosiva, y que lo clásico, lo castizo en ortografía valenciana (que debe ser racionalmente más semejante á la catalana y á la castellana que á la francesa é italiana), es el escribir la primera (fuerte, explosiva) con _ch_, la segunda (fuerte, continua), con _x_, y la tercera (suave explosiva), con _j ó g_. Y los valencianos modernos del centro de la región, que pronuncian de la misma manera _chincha y ginjol, chiquet y gipó, coche y mege_ ¿qué han de hacer al escribir estas palabras? En nuestro concepto, lo más lógico que pueden hacer, y al mismo tiempo lo más prudente para evitar tropiezos (nos referimos por supuesto á los no eruditos), es escribir todos esos nombres indistintamente con _ch_, puesto que indistintamente los pronuncian con _ch_ fuerte explosiva. Al fin y al cabo, así lo hicieron Bernat Baldoví, Bonilla, Escalante, Liern, Balader, Palanca y otros modernos escritores valencianos; y ni son por esto menos famosos, ni menos leídos y apreciados por los eruditos y por el pueblo. _____________________ (1) Siendo la Gramática de la Academia Española el texto que han estudiado en la infancia cuantos han aprendido á leer y escribir en las escuelas del reino de Valencia, he creído lo más práctico y sencillo adaptar á ella la presente ortografía, en cuanto á método y exposición; sería ridículo, por otra parte, pretender inventar algo nuevo, cuando podemos disponer, como patrón, de una obra en la que han colaborado los más eminentes literatos españoles de los siglos XVIII y XIX. (2) No es esto decir que siempre que lo lleva sea abierta la _e_. (3) El Sr. Estorch, en su _Gramática de la Lengua Catalana_, dice que deben escribirse con _b_ los pretéritos imperfectos y el verbo _haver_, pero añade en una nota que «los antiguos los escribían constantemente con _v_»; esta nota deja su precepto reducido á una simple opinión personal muy discutible al oponerse á reglas consagradas por el uso. Gramáticas más modernas que la de Estorch escriben _haver y amava_, sin discutir siquiera el uso de la _v_. (Véase la _Gramática_ de los Sres. Bofarull y Blanch y los _Estudios de Lengua Catalana_ del Dr. Milá y Fontanals.) (4) No se escandalicen los inteligentes en filología al oírnos decir, así tan á la pata la llana, _el sonido de la ch_, en vez de hablar de sonidos prepalatales ó linguopalatales con sus aditamentos de fricativos y africados, sordos y sonoros, etc., etc.; escribimos para principiantes, somos meros vulgarizadores de una especie de gramática comparada entre nuestra lengua y sus similares, y nuestra primera obligación, y nuestra mayor aspiración consiste en hacernos entender hasta de los más humildes; por eso también en los siguientes párrafos en que nos vemos precisados á emplear algún tecnicismo por la índole de la materia tratada, hemos procurado escoger los adjetivos que nos han parecido más sencillos y comprensibles entre los varios empleados por los diferentes maestros en estas materias. (5) Es inútil advertir que aquí solo nos referimos á lo que podría llamarse pronunciación oficial, y que prescindimos de las diferencias que puede haber entre las distintas comarcas, tanto de Francia como de Italia y España. (6) A fin de no alargar con comprobantes el presente capítulo, copio al final, como apéndice, un trabajo que con el título de _Algo sobre fonología valenciana_ publiqué en el _Almanaque de Las Provincias_ de 1899; fíjese bien en él el lector que desee convencerse. (7) De esta letra volveremos á tratar más adelante. (8) _Jupa y jopetí_, por ejemplo, que á primera vista parecen equivalentes á las voces castellanas _chupa y chopetin_, las pronunciamos con sonido suave muy lógicamente, porque, en realidad, equivalen á _jubón y justillo_; lo mismo ocurre con la voz _jaqueta_, que procede, en realidad, del francés _jaquette_. (9) Damos estos adverbios como derivados de _unde, ibi_; no debemos entrar aquí en disquisiciones etimológicas. (10) Aunque esto parezca una paradoja, no lo es; pues es bien sabido que en las escuelas valencianas no se enseña á leer en valenciano, sino en castellano. (11) A los que no conozcan el latín, puede servirles muy bien de guía en este caso el equivalente castellano. (12) Obras completas del Dr. D. Manuel Milá y Fontanals, coleccionadas por el Dr. D. Marcelino Menéndez y Pelayo.— Tomo III. (13) Nótese que esto mismo ocurre en la transformación de _Setabis_ en _Xátiva_, _syrupus_ en _xaròp_, _syringa_ en _xeringa_. (14) Los numerales _six, dix_, se pronuncian _sis, dis_. (15) No debe olvidarse que en los diptongos valencianos _iu y ui_, carga siempre el acento prosódico en la _i_; sólo la sílaba _uix_, en que la _i_ casi forma parte de la _x_, es excepción de esta regla. (16) Las conjuciones _é, ó_, y la preposición _á_, pueden acentuarse, aunque no hay ninguna razón prosódica que abone esta costumbre. (17) Los pronombres personales _mi, tu, ell_, no deben acentuarse en valenciano, puesto que no pueden confundirse con los posesivos y el artículo, que es lo que obliga á acentuarlos en castellano. (18) Publicado en el _Almanaque de «Las Provincias»_ del año 1899. (19) Prueba esto uno de los libros que citaremos más adelante, _Lo procés de les olives_, en el cual se nota muy bien la diferencia de ortografía entre los poetas que intervienen. (20) Hoy es ya popular este precioso incunable, gracias á la esmerada reimpresión hecha recientemente por el editor Sr. Aguilar, que ayudado por el erudito tipógrafo D. Andrés Ferrer, ha conseguido hacer un verdadero facsímil de la primera edición. (21) Es inútil advertir que aquí sólo nos referimos á lo que podría llamarse pronunciación oficial y que prescindimos de las diferencias que puede haber entre las distintas comarcas tanto de Francia como de Italia y de España. (22) Como este libro no tiene foliación ni signatura, citamos los autores para facilitar la busca. (23) Creemos que esta palabra debe leerse _tacha_ y no _taca_, no sólo por el sentido de la frase, sino porque el mismo poeta escribe pocos versos antes: _E tenint lenguent que munde les taques_. (24) En este libro y el siguiente indicamos la signatura porque carecen de foliación. (25) Este libro va foliado con números romanos. (26) Llamamos la atención hacia la diferencia de _velles y belles_. (27) En este mismo folio se leen las palabras _vergoña y roña_. PUBLICACIONES DEL AUTOR _____ o Les compañíes: Drama valensiá en dos actes y en vers. — Premiado en los Juegos Florales del año 1885.— Valencia, 1887.— Folleto en 8.º de 38 páginas o Apuntes para una Gramática valenciana popular.— Valencia, 1894. --Un volumen en 8.º de 204 páginas o Plantas medicinales cuyo cultivo conviene adoptar en el reino de Valencia.— Memoria premiada por el Instituto Médico Valenciano en el curso de 1896.— Valencia, 1897. - Folleto en 4.º de 48 páginas o Apología del Doctor Jerónimo Virués: Discurso leído en la apertura del curso de 1897-98 del Instituto Médico Valenciano, Colegio oficial.— Valencia, 1897.— Folleto en 4.º de 48 páginas o Catálogo de los libros que componen la Biblioteca de la Facultad de Medicina de Valencia.— Valencia, 1898.— Un volumen en 4.º de 437 páginas o Cándido García: Historia novelesca.— Valencia, 1900. — Un volumen en 8.º de 400 páginas o Historietas novelescas: Colección de cuentos.— Valencia, 1900.— Un volumen en 8.º de 120 páginas APUNTES PARA UNA GRAMÁTICA VALENCIANA POPULAR POR José Nebot y Pérez DEL CUERPO FACULTATIVO DE ARCHIVEROS, BIBLIOTECARIOS Y ANTICUARIOS =¨=¨=¨=¨=¨ AUNQUE TITULADA APUNTES, ESTA OBRA ES UNA GRAMÁTICA COMPLETA DE LA LENGUA VALENCIANA MODERNA, Y POR ESTAR ESCRITA EN CASTELLANO ES DE GRAN UTILIDAD Á LOS FORASTEROS QUE RESIDAN TEMPORALMENTE EN ESTA REGIÓN, COMO EMPLEADOS, ==== MILITARES, ETC. ==== FORMA UN VOLUMEN EN 4.º DE 204 PÁGINAS Y SE HALLA DE VENTA AL PRECIO DE DOS PESETAS EN LA LIBRERÍA ==== DE AGUILAR, CABALLEROS, 1 ==== End of the Project Gutenberg EBook of Tratado de Ortografía Valencian Clásica, by José Nebot Pérez *** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK TRATADO DE ORTOGRAFÍA *** ***** This file should be named 61594-0.txt or 61594-0.zip ***** This and all associated files of various formats will be found in: http://www.gutenberg.org/6/1/5/9/61594/ Produced by Mario Rodríguez Peña Updated editions will replace the previous one--the old editions will be renamed. 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