The Project Gutenberg EBook of Reina Valera New Testament of the Bible 1865
(#4 in our series by of Spanish Bibles)

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Title: Reina Valera New Testament of the Bible 1865

Author:  Anon.

Release Date: June, 2004  [EBook #5880]
[Yes, we are more than one year ahead of schedule]
[This file was first posted on September 15, 2002]

Edition: 10

Language: Spanish

Character set encoding: Latin1

*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK, REINA VALERA NEW TESTAMENT OF THE BIBLE 1865 ***




La Valera 1865 de la SBA.



Aviso:

Este texto del Nuevo Testamento (Valera 1865) fue bajado de la pagina de web: 
Antigua Versin Valera 1909  La palabra de Dios en espaol. 
(www.valera1909.com)  Este texto no tiene derechos reservados, puedes 
distribuirlo como quieres.  Solamente pedimos que por respeto del trabajo que 
invertimos en dndote este texto (Encontrando, escaneando, y corrigiendo.), 
que dejes este aviso y la siguiente introduccin (Todo entre [Empieza] y 
[Termina]) en cualquier copia que publicas sobre el Internet.  Si tienes 
cualquier pregunta o comentario por favor escribe a: info@valera1909.com.





Introduccin a la Valera 1865 de la SBA.



       El siguiente texto fue escaneado de una Biblia en Espaol que obtuve de 
una coleccin privada en Len, Guanajuato, Mxico en 1986.  Esta copia, 
impresa en Madrid, Espaa en 1884 para la Sociedad Bblica Britnica y 
Extranjera (SBBE), representa la edicin SBBE de la revisin de Valera hecha 
para la Sociedad para la Promulgacin de Conocimiento Cristiano (SPCC) en 
1862.  Esta revisin fue hecha por Lorenzo Lucena Pedrosa M.A., profesor de 
Lengua y Literatura Espaola en Queens College de Liverpool, y luego en 
Oxford.  Aqu reproducimos esta edicin de la Valera 1862 para demostrar que 
la Biblia de norma en Espaol, referido como la Valera 1909, en toda esencia 
es igual a la Valera 1862.  Se confirma as que la Valera autoritativa de hoy 
(la 1909) fue ya revisada en 1862, antes que los textos Vaticanus y Sinaticus 
fueran impresas, y dcadas antes de la apostasa inglesa de Westcott y Hort.  
Puedes ver por el texto siguiente que la Valera 1909 no fue influenciada por 
Vaticanus ni por Westcott y Hort.
       
       Un cambio que s vers es que la Valera 1862 introduce muchas palabras 
itlicas que no se encuentran ni en la original 1602, ni tampoco en su 
descendiente, la 1909.  La revisin de 1909 quit del texto las itlicas 
innecesarias.  Aparte de esto, muy pocos cambios se evidencian en la revisin 
de 1909 de este texto.
       
       En todos nuestros textos, letra itlica se reproduce entre corchetes 
[...], para que se convierte fcilmente el Nuevo Testamento a muchos 
diferentes formatos.  Algunas ediciones impresas tenan tanto letra itlica y 
palabras entre corchetes.  En estos casos, para mantener la integridad de la 
reproduccin, an corcheteamos palabras inicialmente itlicas, pero para 
indicar la diferencia encerramos entre smbolos relativos <...> las palabras 
originalmente entre corchetes.
       
       Todas las copias impresas que hemos escaneado y duplicado contienen 
errores de impresin y puntuacin.  Algunos son obvios, pero de vez en cuando 
haba varias posibilidades en la correccin.  En tales casos determinamos la 
correccin segn la original 1602, o la norma actual, la 1909.  En todos los 
casos que hicimos correcciones sealamos la palabra alterada por la marca 
diacrtica (^).  Adems sealamos con la misma marca aquellos lugares donde 
pareca haber error, pero por no estar seguros, no cambiamos nada.
       
       Todos los asteriscos (*) en el texto son reproducciones de la impresin 
original.  Significan alguna referencia en la margen, la cual reproducimos en 
abrazaderas {*...} al final del versculo.
       


Guillermo Kincaid

[Termina Aviso e Introduccin]







El

NUEVO TESTAMENTO

DE NUESTRO

SEOR Y SALVADOR JESU CRISTO:

VERSION DE CIPRIANO DE VALERA:

REVISADA Y CORREGIDA.

__________

S.B.A, N.Y.

__________

1907.



[Spanish, Brevier 24mo.]



Printed.  452,000





EL EVANGELIO DE NUESTRO SEOR JESU CRISTO

SEGUN

SAN MATEO





CAPITULO 1.

 LIBRO de la generacion de Jesu Cristo, hijo de David, hijo de Abraham.

 2  Abraham engendr a Isaac;  Isaac engendr  Jacob; y Jacob engendr  
Jdas, y  sus hermanos;

 3  Y Jdas engendr de Tamar  Fares y  Zara; y Fares engendr  Esrom; y 
Esrom engendr  Aram;

 4  Y Aram engendr  Aminadab; y Aminadab engendr  Nasson; y Nasson 
engendr  Salmon;

 5  Y Salmon engendr de Raab  Booz; y Booz engendr de Rut  Obed; y Obed 
engendr  Jess;

 6  Y Jess engendr al rey David; y el rey David engendr  Salomon de la 
[que fu mujer] de Uras;

 7  Y Salomon engendr  Roboam; y Roboam engendr  Abia; y Abia engendr  
Asa;

 8  Y Asa engendr  Josafat; y Josafat engendr  Joram; y Joram engendr  
Ozas;

 9  Y Ozas engendr  Joatam; y Joatam engendr  Acaz; y Acaz engendr  
Ezequas;

 10  Y Ezequas engendr  Manases; y Manases engendr  Amon; y Amon engendr 
 Josas;

 11  Y Josas engendr < Joacim; y Joacim engendr>  Jeconas, y  sus 
hermanos, en la transmigracion de Babilonia;

 12  Y despues de la transmigracion de Babilonia, Jeconas engendr  
Salatiel; y Salatiel engendr  Zorobabel;

 13  Y Zorobabel engendr  Abiud; y Abiud engendr  Eliacim; y Eliacim 
engendr  Azor;

 14  Y Azor engendr  Sadoc; y Sadoc engendr  Akim; y Akim engendr  
Eliud; 

 15  Y Eliud engendr  Eleazar; y Eleazar engendr  Matan; y Matan engendr 
 Jacob;

 16  Y Jacob engendr  Josu marido de Mara, de la cual naci JESUS, el cual 
es llamado el CRISTO.

 17  De manera que todas las generaciones desde Abraham hasta David, [son] 
catorce generaciones; y desde David hasta la transmigracion de Babilonia, 
catorce generaciones; y desde la transmigracion de Babilonia hasta Cristo, 
catorce generaciones.

 18  & Y el nacimiento de Jesu Cristo fu as: Que estando Mara su madre 
desposada con Jos, antes que hubiesen estado juntos, se hall haber concebido 
del Espritu Santo.

 19  Y Jos su marido, como era justo, y no quisiese exponerla  la infamia, 
quiso dejarla secretamente.

 20  Y pensando l en esto, he aqu, que el ngel del Seor le aparece en 
sueos, diciendo: Jos, hijo de David, no temas de recibir  Mara tu mujer; 
porque lo que en ella es engendrado, del Espritu Santo es.

 21  Y dar  luz+ un hijo, y llamars su nombre JESUS: porque l salvar  su 
pueblo de sus pecados.  {+ parir}

 22  Todo esto aconteci para que se cumpliese lo que habia hablado el Seor 
por el profeta, que dijo:

 23  He aqu una vrgen concebir, y dar  luz+ un hijo, y llamarn su nombre 
Emmanuel, que interpretado quiere decir: Dios con nosotros.  {+ parir}

 24  Y despertado Jos del sueo, hizo como el ngel del Seor le habia 
mandado, y recibi  su mujer.

 25  Y no la conoci hasta que di  luz+  su Hijo primognito; y llam su 
nombre JESUS.  {+ pari}





CAPITULO 2.

 Y COMO fu nacido Jesus en Belen de Judea en dias del rey Herdes, he aqu 
[que] Magos vinieron del oriente  Jerusalem,

 2  Diciendo: )Dnde est el rey de los Judos, que ha nacido?  Porque su 
estrella hemos visto en el oriente, y venimos  adorarle.

 3  Y oyendo [esto] el rey Herdes se turb, y toda Jerusalem con l.

 4  Y convocados todos los prncipes de los sacerdotes, y los escribas del 
pueblo, les pregunt dnde haba de nacer el Cristo.

 5  Y ellos le dijeron: En Belen de Judea; porque as est escrito por el 
profeta:

 6  Y t, Belen, tierra de Jud, no eres muy pequea entre los prncipes de 
Jud porque de t saldr el Caudillo, que apacentar  mi pueblo Israel.

 7  Entnces Herdes, llamados los Magos en secreto, entendi de ellos 
diligentemente el tiempo del aparecimiento de la estrella.

 8  Y envindoles  Belen, dijo: Andd all, y preguntd con diligencia por el 
nio; y despues que [le] hallareis, hacdmelo saber, para que yo venga y le 
adore.

 9  Y ellos, habiendo oido al rey, se fueron; y he aqu que la estrella, que 
habian visto en el oriente, iba delante de ellos, hasta que llegando, se puso 
sobre donde estaba el nio.

 10  Y vista la estrella, se regocijaron mucho de gran gozo.

 11  Y entrando en la casa, hallaron al nio con su madre Mara, y 
postrndose, le adoraron, y abriendo sus tesoros le ofrecieron dones, oro,  
incienso, y mirra.

 12  & Y siendo avisados por revelacion en sueos, que no volviesen  Herdes 
se volvieron  su tierra por otro camino.

 13  Y partidos ellos, he aqu el ngel del Seor aparece en sueos  Jos, 
diciendo: Levntate, y toma al nio, y  su madre, y huye  Egipto, y estte 
all, hasta que yo te [lo] diga; porque ha de acontecer que Herdes buscar al 
nio para matarle.

 14  Y levantndose l, tom al nio y  su madre de noche y se fu  Egipto;

 15  Y estuvo all hasta la muerte de Herdes, para que se cumpliese lo que 
habia hablado el Seor por el profeta, que dijo: De Egipto llam  mi Hijo.

 16  & Herdes entnces, como se vi burlado de los Magos se enoj mucho; y 
envi, y mat todos los nios que habia en Belen, y en todos sus trminos, de 
edad de dos aos abajo, conforme al tiempo que habia entendido de los Magos.

 17  Entnces se cumpli lo que fu dicho por el profeta Jeremas, que dijo:

 18  Voz fu oida en Rama, lamentacion, y lloro, y gemido grande: Raquel que 
llora sus hijos, y no quiso ser consolada, porque perecieron.

 19  & Mas muerto Herdes he aqu, el ngel del Seor aparece en sueos  Jos 
en Egipto,

 20  Diciendo: Levntate, y toma al nio, y  su madre, y vte  tierra de 
Israel; que muertos son los que procuraban la muerte del nio.

 21  Entnces l se levant, y tom al nio, y  su madre, y vnose  tierra 
de Israel.

 22  Y oyendo que Arquelao reinaba en Judea por Herdes su padre, tuvo temor 
de ir all; mas amonestado por revelacion en sueos, se fu  las partes de 
Galilea.

 23  Y vino, y habit en la ciudad que se llama Nazaret; para que se cumpliese 
lo que fu dicho por los profetas que habia de ser llamado Nazareno.





CAPITULO 3.

 Y EN aquellos dias vino Juan el Bautista, predicando en el desierto de Judea,

 2  Y diciendo: Arrepentos que el reino de los cielos se acerca.

 3  Porque este es aquel del cual fu dicho por el profeta Isaas, que dijo: 
Voz del que clama en el desierto: Aparejd el camino del Seor: enderezd sus 
veredas.

 4  Y tenia Juan su vestido de pelos de camellos, y una cinta de cuero al 
rededor de sus lomos; y su comida era langostas, y miel monts.

 5  Entnces salia  l Jerusalem, y toda Judea, y toda la provincia de al 
derredor del Jordan,

 6  Y eran bautizados por l en el Jordan, confesando sus pecados.

 7  Y viendo l muchos de los Fariseos y de los Saduceos, que venian  su 
bautismo, les decia: Generacion de vboras, )quin os ha enseado  huir de la 
ira que vendr?

 8  Hacd pues frutos dignos de arrepentimiento.

 9  Y no pensis en deciros: A Abraham tenemos por padre; porque yo os digo, 
que puede Dios despertar hijos  Abraham aun de estas piedras.

 10  Ahora, ya tambien el+ hacha est puesta  la raiz de los rboles; y todo 
rbol que no hace buen fruto, es cortado, y echado en el fuego.  {+ la}

 11  Yo  la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; mas el que viene 
en pos de m, ms poderoso es que yo; los zapatos del cual yo no soy digno de 
llevar; l os bautizar con Espritu Santo y fuego.

 12  Su aventador [est] en su mano, y aventar su era, y allegar su trigo en 
el alfol, y quemar la paja en fuego que nunca se apagar.

 13  & Entnces Jesus vino de Galilea  Juan al Jordan, para ser bautizado por 
l.

 14  Mas Juan le resistia mucho, diciendo: Yo he menester de ser bautizado por 
t, )y t vienes  m?

 15  Empero respondiendo Jesus le dijo: Deja ahora; porque as nos conviene 
cumplir toda justicia. Entnces le dej.

 16  Y Jesus despues que fu bautizado, subi luego del agua, y, he aqu, los 
cielos le fueron abiertos, y vi al Espritu de Dios que descendia como 
paloma, y venia sobre l;

 17  Y, he aqu, una voz de los cielos que decia: Este es mi hijo amado, en el 
cual tengo contentamiento.





CAPITULO 4.

 ENTNCES Jesus fu llevado por el Espritu al desierto, para ser tentado del 
diablo.

 2  Y habiendo ayunado cuarenta dias y cuarenta noches, despues tuvo hambre.

 3  Y llegndose  l el tentador, dijo: Si eres Hijo de Dios, d que estas 
piedras se hagan pan.

 4  Mas l respondiendo, dijo: Escrito est: No con solo el pan vivir el 
hombre; mas con toda palabra que sale por la boca de Dios.

 5  Entnces el diablo le pasa  la santa ciudad; y le puso sobre las almenas 
del templo,

 6  Y le dijo: Si eres Hijo de Dios, chate [de aqu] abajo: que escrito est: 
Que  sus ngeles te encomendar; y te alzarn en [sus] manos, para que nunca 
hieras tu pie en piedra.

 7  Jesus le dijo: Tambien est escrito: No tentars al Seor tu Dios.

 8  Otra vez le pasa el diablo  un monte muy alto, y le muestra todos los 
reinos del mundo, y su gloria,

 9  Y le dice: Todo esto te dar, si postrado me adorares.

 10  Entnces Jesus le dice: Vte, Satanas; que escrito est: Al Seor tu Dios 
adorars, y  l solo servirs.

 11  El diablo entnces le dej: y, he aqu, los ngeles llegaron, y le 
servian.

 12  & Mas oyendo Jesus que Juan estaba preso, se volvi  Galilea;

 13  Y dejando  Nazaret, vino, y habit en Capernaum, [ciudad] martima, en 
los confines de Zabulon y de Neftalm;

 14  Para que se cumpliese lo que fu dicho por el profeta Isaas, que dijo:

 15  La tierra de Zabulon, y la tierra de Neftalm, camino de la mar, de la 
otra parte del Jordan, Galilea de los Gentiles,

 16  Pueblo asentado en tinieblas, vi gran luz, y  los asentados en region y 
sombra de muerte, luz les esclareci.

 17  Desde entnces comenz Jesus  predicar, y  decir: Arrepentos; que el 
reino de los cielos se ha acercado.

 18  & Y andando Jesus junto  la mar de Galilea vi  dos hermanos, Simon, 
que es llamado Pedro, y Andres su hermano, que echaban la red en la mar; 
porque eran pescadores.

 19  Y dceles: Vend en pos de m, y haceros he pescadores de hombres.

 20  Ellos entnces, dejando luego las redes, le siguieron.

 21  Y pasando de all, vi otros dos hermanos, Santiago, [hijo] de Zebedeo, y 
Juan su hermano, en la nave con Zebedeo su padre, que remendaban sus redes; y 
los llam. 

 22  Y ellos luego, dejando la nave, y  su padre, le siguieron.

 23  Y rode Jesus  toda Galilea enseando en las sinagogas de ellos, y 
predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad, y toda dolencia 
en el pueblo.

 24  Y corria su fama por toda la Siria; y traian  l todos los que tenian 
mal, los tomados de diversas enfermedades y tormentos, y los endemoniados, y 
lunticos, y paralticos; y los sanaba.

 25  Y le seguian grandes multitudes de pueblo de Galilea, y [de] Decpolis, y 
[de] Jerusalem, y [de] Judea, y [de] la otra parte del Jordan.





CAPITULO 5.

 Y VIENDO [Jesus] las multitudes, subi  un monte; y sentndose l, se 
llegaron  l sus discpulos.

 2  Y abriendo [l] su boca, les enseaba, diciendo:

 3  Bienaventurados los pobres en espritu; porque de ellos es el reino de los 
cielos.

 4  Bienaventurados los tristes; porque ellos recibirn consolacion.

 5  Bienaventurados los mansos; porque ellos recibirn la tierra por heredad.

 6  Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia; porque ellos 
sern hartos.

 7  Bienaventurados los misericordiosos; porque ellos alcanzarn misericordia.

 8  Bienaventurados los de limpio corazon; porque ellos vern  Dios.

 9  Bienaventurados los pacificadores, porque ellos sern llamados hijos de 
Dios.

 10  Bienaventurados los que padecen persecucion por causa de la justicia; 
porque de ellos es el reino de los cielos. 

 11  Bienaventurados sois cuando os maldijeren, y [os] persiguieren, y dijeren 
de vosotros todo mal por mi causa, mintiendo.

 12  Regocijos y alegros; porque vuestro galardon [es] grande en los cielos; 
que as persiguieron  los profetas que fueron ntes de vosotros.

 13  & Vosotros sois la sal de la tierra; y si la sal perdiere su sabor, )con 
qu ser salada?  no vale ms para nada; sino que sea echada fuera, y sea 
hollada de los hombres.

 14  Vosotros sois la luz del mundo. La ciudad asentada sobre el monte no se 
puede esconder.

 15  Ni se enciende la luz, y se pone debajo de un almud, sino en el 
candelero, y alumbra  todos los que estn en casa.

 16  As [pues] alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean 
vuestras obras buenas, y glorifiquen  vuestro Padre que est en los cielos.

 17  & No pensis que he venido para invalidar la ley,  los profetas: no he 
venido para invalidar[los], sino para cumplir[los].

 18  Porque de cierto os digo, [que] hasta que perezca el cielo y la tierra, 
ni una jota, ni un tilde perecer de la^ ley, sin que todas las cosas sean 
cumplidas.

 19  De manera que cualquiera que quebrantare uno de estos mandamientos muy 
pequeos, y as enseare  los hombres, muy pequeo ser llamado en el reino 
de los cielos; mas cualquiera que [los] hiciere, y enseare, este ser llamado 
grande en el reino de los cielos.

 20  Porque [yo] os digo, que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los 
escribas y de los Fariseos, no entraris en el reino de los cielos.

 21  & Oisteis que fu dicho  los antiguos: No matars; mas cualquiera que 
matare, estar expuesto  juicio.

 22  Yo pues os digo, que cualquiera que se enojare sin razon con su hermano, 
estar expuesto  juicio; y cualquiera que dijere  su hermano Raca, estar 
expuesto al concilio; y cualquiera que [ su hermano] dijere: Insensato, 
estar expuesto al fuego del infierno.

 23  Por tanto si trajeres tu presente al altar, y all te acordares, que tu 
hermano tiene algo contra t,

 24  Deja all tu presente delante del altar, y v: vuelve primero en amistad 
con tu hermano, y entnces v, y ofrece tu presente.

 25  Pnte de acuerdo con tu adversario presto, entre tanto que ests con l 
en el camino; porque no acontezca que el adversario te entregue al juez, y el 
juez te entregue al ministro; y seas echado en prision.

 26  De cierto te digo, que no saldrs de all, hasta que pagues el postrer 
cornado.

 27  & Oisteis que fu dicho  los antiguos: No cometers adulterio:

 28  Yo pues os digo, que cualquiera que mira  una mujer para codiciarla, ya 
adulter con ella en su corazon.

 29  Por tanto si tu ojo derecho te fuere ocasion de caer, scale, y chale de 
t; que mejor te es, que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu 
cuerpo sea echado al infierno.

 30  Y si tu mano derecha te fuere ocasion de caer, crtala, y chala de t; 
que mejor te es, que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo 
sea echado al infierno.

 31  & Tambien fu dicho: Cualquiera que despidiere  su mujer, dle carta de 
divorcio:

 32  Mas yo os digo, que el que despidiere  su mujer,  no ser por causa de 
fornicacion hace que ella adultere; y el que se casare con la despedida, 
comete adulterio.

 33  & Tambien oisteis que fu dicho  los antiguos: No te perjurars; mas 
cumplirs al Seor tus juramentos.

 34  Yo pues os digo: No juris en ninguna manera; ni por el cielo, porque es 
el trono de Dios;

 35  Ni por la tierra, porque es el estrado de sus pis, ni por Jerusalem, 
porque es la ciudad del gran Rey.

 36  Ni por tu cabeza jurars; porque no puedes hacer un cabello blanco  
negro.

 37  Mas sea vuestro hablar, S, s: No, no; porque lo que es ms de esto, de 
mal procede.

 38  & Oisteis que fu dicho  los antiguos: Ojo por ojo; y diente por diente:

 39  Mas yo os digo: que no resistis al mal: ntes a cualquiera que te 
hiriere en tu mejilla derecha, vulvele tambien la otra.

 40  Y al que quisiere ponerte  pleito, y tomarte tu ropa, djale tambien la 
capa.

 41  Y  cualquiera que te forzare  ir una milla, v con l dos.

 42  Al que te pidiere, dle; y al que quisiere tomar de t prestado, no les 
rehuses.

 43  & Oisteis que fu dicho: Amars  tu prjimo; y aborrecers  tu enemigo.

 44  Yo pues os digo: Amd  vuestros enemigos: bendecd  los que os 
maldicen: hacd bien  los que os aborrecen, y ord por los que os calumnian y 
os persiguen;

 45  Para que seis hijos de vuestro Padre que est en los cielos: que hace 
que su sol salga sobre malos y buenos; y llueve sobre justos  injustos.

 46  Porque si amareis  los que os amen, )qu galardon tendris?  )No hacen 
tambien lo mismo los publicanos?

 47  Y si saludareis  vuestros hermanos solamente, )qu hacis de ms?  )No 
hacen tambien as los publicanos?

 48  Sed pues vosotros perfectos, como vuestro Padre que est en los cielos es 
perfecto.





CAPITULO 6.

 MIRD que no hagis vuestra limosna delante de los hombres, para que seis 
mirados de ellos: de otra manera no tenis galardon de vuestro Padre que est 
en los cielos.

 2  Pues cuando haces limosna no hagas tocar trompeta delante de t, como 
hacen los hipcritas en las sinagogas, y en las plazas, para ser estimados de 
los hombres: de cierto os digo [que ya] tienen su galardon.

 3  Mas cuando t haces limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha.

 4  Que sea tu limosna en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, l te 
recompensar en lo pblico.

 5  & Y cuando orares, no seas como los hipcritas; porque ellos aman el orar 
en las sinagogas, y en las esquinas de las calles en pi; para que sean 
vistos. De cierto que [ya] tienen su galardon.

 6  Mas t, cuando orares, entra en tu cmara, y cerrada tu puerta, ora  tu 
Padre que est en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te 
recompensar en lo pblico.

 7  Y orando, no hablis intilmente, como los paganos, que piensan que por su 
parlera sern oidos.

 8  No os hagis pues semejantes  ellos; porque vuestro Padre sabe de que 
cosas tenis necesidad, ntes que vosotros le pidis.

 9  Vosotros, pues, oraris as: Padre nuestro, que ests en los cielos: sea 
santificado tu nombre.

 10  Venga tu reino: sea hecha tu voluntad, como en el cielo, [as] tambien en 
la tierra.

 11  Dnos hoy nuestro pan cotidiano.

 12  Y perdnanos nuestras deudas, como tambien nosotros perdonamos  nuestros 
deudores.

 13  Y no nos metas en tentacion, mas lbranos de mal; porque tuyo es el 
reino, y el poder, y la gloria, por [todos] los siglos. Amen.

 14  Porque si perdonareis  los hombres sus ofensas, os perdonar tambien  
vosotros vuestro Padre celestial.

 15  Mas si no perdonareis^  los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre 
os perdonar vuestras ofensas.

 16  & Y cuando ayunis, no seis como los hipcritas, austeros: que demudan 
sus rostros para parecer  los hombres que ayunan. De cierto os digo, [que ya] 
tienen su galardon.

 17  Mas t, cuando ayunas, unge tu cabeza, y lava tu rostro,

 18  Para no parecer  los hombres que ayunas, sino  tu Padre que est en lo 
escondido; y tu Padre que ve en lo escondido, te recompensar en lo pblico.

 19  & No hagis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orin corrompe, y 
donde ladrones minan, y hurtan;

 20  Mas hacos tesoros en el cielo, donde ni polilla ni orin corrompe, y 
donde ladrones no minan, ni hurtan.

 21  Porque donde estuviere vuestro tesoro, all estar vuestro corazon.

 22  La luz del cuerpo es el ojo: as que si tu ojo fuere sincero, todo tu 
cuerpo ser luminoso.

 23  Mas si tu ojo fuere malo, todo tu cuerpo ser tenebroso. As que si la 
luz que en t hay, son tinieblas, )cuntas [sern] las mismas tinieblas?

 24  Ninguno puede servir  dos seores; porque  aborrecer al uno y amar al 
otro;  se llegar al uno, y menospreciar al otro. No podis servir  Dios, y 
 las riquezas.

 25  Por tanto os digo: No os congojis por vuestra vida, qu habis de comer, 
 qu habis de beber; ni por vuestro cuerpo, qu habis de vestir. )La vida 
no es ms que el alimento, y el cuerpo que el vestido?

 26  Mird  las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni allegan en 
alfoles; y vuestro Padre celestial las alimenta. )No sois vosotros mucho 
mejores que ellas?

 27  )Mas quin de vosotros, por mucho que se congoje, podr aadir  su 
estatura un codo?

 28  Y por el vestido, )por qu os congojis?  Aprendd [de] los lirios del 
campo, como crecen: no trabajan, ni hilan:

 29  Mas os digo, que ni aun Salomon con toda su gloria fu vestido as como 
uno de ellos.

 30  Y si la yerba del campo, que hoy es, y maana es echada en el horno, Dios 
la vista as, )no [har] mucho ms  vosotros, [hombres] de poca f?  

 31  No os congojis, pues, diciendo: )Qu comeremos,  qu beberemos,  con 
qu nos cubriremos?

 32  (Porque los Gentiles buscan todas estas cosas;) porque vuestro Padre 
celestial sabe que de todas estas cosas tenis necesidad.

 33  Mas buscd primeramente el reino de Dios, y su justicia; y todas estas 
cosas os sern aadidas.

 34  As que, no os congojis por lo de maana; que el maana traer su 
congoja: basta al dia su afliccion.



CAPITULO 7.

 NO juzguis; porque tambien no seis juzgados.

 2  Porque con el juicio con que juzgis, seris juzgados, y con la medida que 
meds, [con ella] os volvern  medir.^

 3  Y )por qu miras la arista que esta en el ojo de tu hermano; y no echas de 
ver la viga que est en tu ojo?

 4  O )cmo dirs  tu hermano: Deja, echar de tu ojo la arista; y, he aqu, 
[una] viga en tu ojo?

 5  (Hipcrita! echa primero la viga de tu ojo, y entnces vers claramente 
para echar la arista del ojo de tu hermano.

 6  No deis lo santo  los perros, ni echis vuestras perlas delante de los 
puercos; porque no las rehuellen con sus pis, y vuelvan, y os despedacen.

 7  & Pedd, y se os dar: buscd, y hallaris: llamd, y se os abrir.

 8  Porque cualquiera que pide, recibe, y el que busca halla; y al que llama, 
se le abrir.

 9  )Qu hombre hay de vosotros,  quien si su hijo pidiere pan, le dar una 
piedra?

 10  )O [si le] pidiere un pez le dar una serpiente?

 11  Pues, si vosotros, siendo malos, sabis dar buenas ddivas  vuestros 
hijos, vuestro Padre que est en los cielos, )cunto ms dar buenas cosas  
los que le piden?

 12  & As que, todas las cosas que querriais que los hombres hiciesen con 
vosotros, as tambien hacd vosotros con ellos, porque esta es la ley, y los 
profetas.

 13  & Entrad por la puerta estrecha; porque ancha [es] la puerta, y espacioso 
el camino que lleva  perdicion; y los que van por l, son muchos.

 14  Porque la puerta [es] estrecha, y angosto el camino, que lleva  la vida; 
y pocos son los que lo hallan.

 15  Guardos de los falsos profetas, que vienen  vosotros con vestidos de 
ovejas mas interiormente son lobos robadores.

 16  Por sus frutos los conoceris. )Cjense uvas de los espinos,  higos de 
las cambroneras?

 17  De esta manera, todo buen rbol lleva buenos frutos; mas el rbol 
carcomido lleva malos frutos.

 18  No puede el buen rbol llevar malos frutos, ni el rbol carcomido llevar 
buenos frutos.

 19  Todo rbol que no lleva buen fruto, crtase, y chase en el fuego.

 20  As que por sus frutos los conoceris.

 21  No cualquiera que me dice: Seor, Seor, entrar en el reino de los 
cielos, mas el que hiciere la voluntad de mi Padre que est en los cielos.

 22  Muchos me dirn en aquel dia: Seor, Seor, )no profetizmos en tu 
nombre, y en tu nombre echmos demonios, y en tu nombre hicmos muchas 
grandezas?

 23  Y entnces les confesar: Nunca os conoc: apartos de m obradores da 
maldad.

 24  & Pues, cualquiera que me oye estas palabras, y las hace, compararle he 
al varon prudente que edific su casa sobre roca:

 25  Y descendi lluvia, y vinieron rios, y soplaron vientos, y combatieron 
aquella casa, y no cay; porque estaba fundada sobre roca.

 26  Y cualquiera que me oye estas palabras, y no las hace, compararle he al 
varon insensato, que edific su casa sobre arena:

 27  Y descendi lluvia, y vinieron rios, y soplaron vientos,  hicieron 
mpetu en aquella casa, y cay; y fu su ruina grande.

 28  Y fu [que] como Jesus acab estas palabras, las gentes se espantaban de 
su doctrina:

 29  Porque los enseaba como quien tiene autoridad, no como los escribas.





CAPITULO 8.

 Y COMO descendi Jesus del monte, seguanle grandes multitudes.

 2  Y, he aqu, un leproso vino, y le ador, diciendo: Seor, Si quisieres, 
puedes limpiarme.

 3  Y extendiendo Jesus [su] mano, le toc, diciendo: Quiero: s limpio. Y 
luego su lepra fu limpiada.

 4  Entnces Jesus le dijo: Mira, no [lo] digas  nadie; mas v, mustrate al 
sacerdote, y ofrece el presente que mand Moises, para que les conste.

 5  & Y entrando Jesus en Capernaum, vino  l un centurion, rogndole,

 6  Y diciendo: Seor, mi criado est echado en casa paraltico, gravemente 
atormentado.

 7  Y Jesus le dijo: Yo vendr y le sanar.

 8 Y respondi el centurion, y dijo: Seor, no soy digno que entres debajo de 
mi techumbre; mas solamente d con la palabra, y mi criado sanar.

 9  Porque tambien yo soy hombre debajo de potestad; y tengo debajo de mi 
[potestad] soldados; y digo  este: V, y va; y al otro: Ven, y viene; y  mi 
siervo: Haz esto, y [lo] hace.

 10  Y oyndolo Jesus, se maravill; y dijo  los que [le] seguian: De cierto 
os digo, que ni aun en Israel he hallado tanta f.

 11  Y yo os digo, que vendrn muchos del oriente, y del occidente, y se 
asentarn con Abraham,  Isaac, y Jacob, en el reino de los cielos;

 12 Mas los hijos del reino sern echados en las tinieblas de afuera: all 
ser el llanto y el crujir de dientes.

 13  Entnces Jesus dijo al centurion: V, y como creiste, [as] sea hecho 
contigo. Y su criado fu sano en el mismo momento.

 14  & Y vino Jesus  casa de Pedro, y vi  su suegra echada en la cama, y 
con fiebre.

 15  Y toc su mano, y la fiebre la dej; y ella se levant, y les servia.

 16  Y como fu ya tarde trajeron  l muchos endemoniados, y ech de [ellos] 
los demonios con su palabra, y san todos los enfermos;

 17  Para que se cumpliese lo que fu dicho por el profeta Isaas, que dijo: 
El tom nuestras enfermedades, y llev [nuestras] dolencias.

 18  & Y viendo Jesus grandes multitudes al rededor de s, mand que se fuesen 
 la otra parte [del] lago.

 19  Y llegse un escriba, y djole: Maestro, seguirte he donde quiera que 
fueres.

 20  Y Jesus le dijo: las zorras tienen cavernas, y las aves del cielo nidos, 
mas el Hijo del hombre no tiene donde recostar [su] cabeza.

 21  Y otro de sus discpulos le dijo: Seor, dme licencia que vaya primero, 
y entierre  mi padre.

 22  Y Jesus le dijo: Sgueme, y deja que los muertos entierren  sus muertos.

 23  & Y entrando l en una nave, sus discpulos le siguieron.

 24  Y, he aqu, fu hecho en la mar un gran movimiento, de manera que la nave 
se cubria de las ondas; y l dormia.

 25  Y llegndose sus discpulos le despertaron, diciendo: Seor, slvanos; 
perecemos.

 26  Y [l] les dice: )Por qu temis, hombres de poca f?  Entnces levantado 
reprendi  los vientos y  la mar; y fu grande bonanza.

 27  Y los hombres se maravillaron, diciendo: )Qu hombre es este, que aun los 
vientos y la mar le obedecen?

 28  & Y como l lleg  la otra parte en el territorio de los Gergesenos, le 
vinieron al encuentro dos endemoniados que salian de los sepulcros, fieros en 
gran manera, as que nadie podia pasar por aquel camino.

 29  Y he aqu, clamaron diciendo: )Qu tenemos contigo, Jesus, Hijo de Dios? 
 )Has venido ya ac  molestarnos ntes de tiempo?

 30  Y estaba ljos de ellos un hato de muchos puercos paciendo.

 31  Y los demonios le rogaron, diciendo: Si nos echas, permtenos que vayamos 
en aquel hato de puercos.

 32  Y [l] les dijo: Id. Y ellos salidos, se fueron al hato de los puercos; 
y, he aqu, todo el hato de los puercos se precipit de un despeadero en la 
mar; y murieron en las aguas.

 33  Y los porqueros huyeron, y viniendo  la ciudad, contaron todas las 
cosas, y lo que habia pasado con los endemoniados.

 34  Y, he aqu, toda la ciudad sali  encontrar  Jesus; y cuando le vieron, 
[le] rogaban que se fuese de sus trminos.





CAPITULO 9.

 ENTNCES entrando en una nave, pas  la otra parte, y vino a su ciudad.

 2  Y, he aqu, le trajeron un paraltico echado en [una] cama, y viendo Jesus 
la f de ellos, dijo al paraltico: Confia, hijo; tus pecados te son 
perdonados.

 3  Y, he aqu, algunos de los escribas decian dentro de s: Este blasfema.

 4  Y viendo Jesus sus pensamientos, dijo: )Por qu pensis mal en vuestros 
corazones?

 5  )Cul es ms fcil, decir: Los pecados te son perdonados;  decir: 
Levntate, y anda?

 6  Pues para que sepis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra de 
perdonar pecados, (dice entnces al paraltico:) Levntate, toma tu cama, y 
vte  tu casa.

 7  Entnces l se levant, y se fu  su casa.

 8  Y las gentes vindo[lo], se maravillaron, y glorificaron  Dios, que 
hubiese dado tal potestad  hombres.

 9  & Y pasando Jesus de all, vi  un hombre, que estaba sentado al banco de 
los tributos, el cual se llamaba Mateo, y dcele: Sgueme. Y se levant, y le 
sigui.

 10  Y aconteci que estando l sentado  comer en la casa, he aqu, que 
muchos publicanos y pecadores, que habian venido, se sentaron juntamente  la 
mesa con Jesus y sus discpulos.

 11  Y viendo [esto] los Fariseos, dijeron  sus discpulos: )Por qu come 
vuestro Maestro con los publicanos y pecadores?

 12  Y oyndo[lo] Jesus, les dijo: los que estn sanos, no tienen necesidad de 
mdico; sino los enfermos.

 13  Andd, ntes aprendd que cosa es: Misericordia quiero, y no sacrificio: 
Por que no he venido  llamar los justos, sino los pecadores  
arrepentimiento.

 14  & Entnces los discpulos de Juan vienen  l, diciendo: )Por qu 
nosotros y los Fariseos ayunamos muchas veces, y tus discpulos no ayunan?

 15  Y les dijo Jesus: )Pueden los que estn de bodas tener luto entre tanto 
que el esposo est con ellos?  Mas vendrn dias, cuando el esposo ser quitado 
de ellos, y entnces ayunarn.

 16  Nadie echa remiendo de pao nuevo en vestido viejo; porque el tal 
remiendo tira del vestido, y se hace peor rotura.

 17  Ni echan vino nuevo en cueros viejos; de otra manera los cueros se 
rompen, y el vino se derrama, y se pierden los cueros; mas echan el vino nuevo 
en cueros nuevos; y lo uno y lo otro se conserve juntamente.

 18  & Hablando l estas cosas  ellos, he aqu, cierto principal vino, y le 
ador, diciendo: Mi hijo es muerta poco ha, mas ven, y pon tu mano sobre ella, 
y vivir.

 19  Y se levant Jesus, y le sigui, y sus discpulos.

 20  Y, he aqu, una mujer enferma de flujo de sangre doce aos habia, 
llegndose por detras, toc la fimbria de su vestido;

 21  Porque decia entre s: Si tocare solamente su vestido, ser sana.

 22  Mas Jesus volvindose, y mirndola, dijo: Confia, hija, tu f te ha 
sanado. Y la mujer fu sana desde aquella hora.

 23  Y venido Jesus  casa del principal, viendo los taedores de flautas, y 
el gento que hacia bullicio,

 24  Dceles: Apartos, que la jven no es muerta; sino que duerme. Y se 
burlaban de l.

 25  Y como la gente fu echada fuera, entr, y la tom de la mano; y la jven 
se levant.

 26  Y sali esta fama por toda aquella tierra.

 27  Y pasando Jesus de all, le siguieron dos ciegos dando voces, y diciendo; 
Ten misericordia de nosotros, Hijo de David.

 28  Y venido  casa, vinieron  l los ciegos, y Jesus les dice: )Creis que 
puedo hacer esto?  Ellos dicen: S, Seor.

 29  Entnces toc los ojos de ellos, diciendo: Conforme  vuestra f os sea 
hecho.

 30  Y los ojos de ellos fueron abiertos; y Jesus les encarg [rigurosamente] 
diciendo: Mird, [que] nadie [lo] sepa.

 31  Mas ellos salidos, divulgaron su fama por toda aquella tierra.

 32  & Y saliendo ellos, he aqu, le trajeron un hombre mudo, endemoniado.

 33  Y echado fuera el demonio, el mudo habl. Y las gentes se maravillaron, 
diciendo: Nunca ha sido vista cosa semejante en Israel.

 34  Mas los Fariseos decian: Por el prncipe de los demonios echa fuera los 
demonios.

 35  Y rodeaba Jesus por todas las ciudades y aldeas, enseando en las 
sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda 
enfermedad, y toda dolencia en el pueblo.

 36  Y viendo las multitudes, tuvo misericordia de ellas; que eran derramados 
y esparcidos, como ovejas que no tienen pastor.

 37  Entnces dice  sus discpulos: A la verdad la mies es mucha; mas los 
obreros, pocos.

 38  Rogd pues al Seor de la mies, que envie obreros  su mies.





CAPITULO 10.

 ENTNCES llamando  sus doce discpulos, les di potestad [contra] los 
espritus inmundos, para que los echasen fuera, y sanasen toda enfermedad, y 
toda dolencia.

 2  Y los nombres de los doce Apstoles son estos: El primero, Simon, que es 
llamado Pedro, y Andres, su hermano: Santiago, [hijo] de Zebedeo, y Juan su 
hermano:

 3  Felipe, y Bartolom: Tomas, y Mateo el publicano: Santiago, [hijo] de 
Alfeo, y Lebeo, que tenia el sobrenombre de Tadeo:

 4 Simon de Cana, y Jdas Iscariote, que tambien le entreg.

 5  Estos doce envi Jesus,  los cuales di mandamiento, diciendo: Por el 
camino de los Gentiles no iris, y en ciudad de Samaritanos no entris:

 6  Mas d ntes  las ovejas perdidas de la casa de Israel.

 7  Y yendo, predicd, diciendo: El reino de los cielos ha llegado.

 8 Sand enfermos, limpid leprosos, resucitd muertos, echd fuera demonios: 
de gracia recibisteis, dad de gracia.

 9  No proveis oro, ni plata ni dinero en vuestras bolsas,

 10  Ni alforja para el camino ni dos ropas de vestir, ni zapatos, ni bordon; 
porque el obrero digno es de su alimento.

 11  Mas en cualquiera ciudad  aldea, donde entrareis, buscd [con 
diligencia] quien sea en ella digno, y mord all hasta que salgais.

 12  Y entrando en la casa saluddla.

 13  Y si la casa fuere digna, que vuestra paz venga sobre ella; mas si no 
fuere digna, que vuestra paz vuelva sobre vosotros.

 14  Y cualquiera que no os recibiere, ni oyere vuestras palabras, sald de 
aquella casa  ciudad, y sacudd el polvo de vuestros pis.

 15  De cierto os digo: [Que el castigo] ser ms tolerable  la tierra de 
Sodoma, y de Gomorra en el dia del juicio, que  aquella ciudad.

 16 He aqu, yo os envio, como  ovejas en medio de lobos: sed pues prudentes 
como serpientes, y sencillos como palomas.

 17  Y guardos de los hombres; porque os entregarn  los concilios, y en sus 
sinagogas os azotarn.

 18  Y aun ante gobernadores y reyes seris llevados por causa de m, para 
testimonio contra ellos, y los Gentiles.

 19  Mas cuando os entregaren, no os congojis como,  qu habis de hablar; 
porque en aquella hora os ser dado que hablis.

 20  Porque no sois vosotros los que hablis, sino el Espritu de vuestro 
Padre, que habla en vosotros.

 21  El hermano entregar al hermano  la muerte, y el padre al hijo: y los 
hijos se levantarn contra los padres y los harn morir.

 22  Y seris aborrecidos de todos por causa de mi nombre; mas el que lo 
soportare hasta el fin, este ser salvo.

 23  Mas cuando os persiguieren en esta ciudad, huid  la otra; porque de 
cierto os digo, [que] no acabaris de andar todas las ciudades de Israel, que 
no venga el Hijo del hombre.

 24  El discpulo no es ms que su Maestro, ni el siervo ms que su Seor.

 25  Bstele al discpulo ser como su Maestro, y al siervo como su Seor: Si 
al [mismo] padre de familias llamaron Belzeb, )cunto ms  los de su casa?

 26  As que no los temis porque nada hay encubierto que no haya de ser 
manifestado; y [nada] oculto que no haya de saberse.

 27  Lo que os digo en tinieblas, decd[lo] en luz; y lo que os  la oreja, 
predicd[lo] desde los tejados.

 28  Y no tengis miedo de los que matan el cuerpo, mas al alma no pueden 
matar: temd ntes  aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el 
infierno.

 29  )No se venden dos pajarillos por una blanca?  Y uno de ellos no caer  
tierra sin vuestro Padre.

 30  Y vuestros cabellos tambien, todos estn contados.

 31  No temis pues: ms valis vosotros que muchos pajarillos.

 32  Pues cualquiera que me confesare delante de los hombres, le confesar yo 
tambien delante de mi Padre que est en los cielos.

 33  Y cualquiera que me negare delante de los hombres, le negar yo tambien 
delante de mi Padre, que est en los cielos.

 34  No pensis que he venido para meter paz en la tierra: no he venido para 
meter paz, sino espada.

 35  Porque he venido para poner en disension al hombre contra su padre, y  
la hijo contra su madre, y  la nuera contra su suegra.

 36  Y los enemigos del hombre [sern] los de su casa.

 37  El que ama  padre   madre ms que  m, no es digno de m; y el que 
ama  hijo   hija ms que  m, no es digno de m.

 38  Y el que no toma su cruz y sigue en pos de m, no es digno de m.

 39  El que hallare su vida, la perder, y el que perdiere su vida por causa 
de m, la hallar.

 40  El que os recibe  vosotros,  m recibe; y el que  m recibe, recibe al 
que me envi.

 41  El que recibe  un profeta en nombre de profeta, galardon de profeta 
recibir; y el que recibe  un justo en nombre de justo, galardon de justo 
recibir.

 42  Y cualquiera que diere  uno de estos pequeitos un jarro de [agua] fria 
solamente, en nombre de discpulo, de cierto os digo, que no perder su 
galardon.



CAPITULO 11.

 Y ACONTECI, que acabando Jesus de dar mandamientos  sus doce discpulos, se 
fu de all  ensear y  predicar en las ciudades de ellos.

 2  Y oyendo Juan en la prision los hechos de Cristo, envile dos de sus 
discpulos,

 3  Diciendo: )Eres t aquel que habia de venir,  esperarmos a otro?

 4  Y respondiendo Jesus, les dijo: Id, hacd saber  Juan las cosas que ois y 
veis.

 5  Los ciegos ven, y los cojos andan: los leprosos son limpiados, y los 
sordos oyen: los muertos son resucitados, y  los pobres es anunciado el 
evangelio.

 6  Y bienaventurado es el que no fuere escandalizado en m.

 7  &  idos ellos, comenz Jesus  decir de Juan  las multitudes: )Qu 
salisteis  ver al desierto?  )una caa que es meneada del viento?

 8  O )qu salisteis  ver?  )un hombre vestido de ropas delicadas?  He aqu, 
los que traen [ropas] delicadas, en las casas de los reyes estn.

 9  O )qu salisteis  ver?  )profeta?  Ciertamente os digo, y ms que 
profeta.

 10  Porque este es de quien est escrito: He aqu, yo envio mi mensagero 
delante de tu faz, que aparejar tu camino delante de t.

 11  De cierto os digo, [que] no se levant entre los que nacen de mujeres 
otro mayor que Juan el Bautista: mas el que es muy pequeo en el reino de los 
cielos. mayor es que l.

 12  Y desde los dias de Juan el Bautista hasta ahora al reino de los cielos 
se hace fuerza; y los valientes lo arrebatan.

 13  Porque todos los profetas, y la ley, hasta Juan profetizaron.

 14  Y si queris recibir[lo], l es aquel Elas que habia de venir.

 15  El que tiene oidos para oir, oiga.

 16  & Mas ) quin comparar esta generacion?  Es semejante  los muchachos 
que se sientan en las plazas, y dan voces  sus compaeros,

 17  Y dicen: Os tamos flauta, y no bailasteis: os endechmos, y no 
lamentasteis.

 18  Porque vino Juan que ni comia ni bebia, y dicen: Demonio tiene.

 19  Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: He aqu un hombre 
comilon, y bebedor de vino, amigo de publicanos y de pecadores. Mas la 
sabidura es justificada de sus hijos.

 20  Entnces comenz  zaherir  las ciudades en las cuales habian sido 
hechas muy muchas de sus maravillas, porque no se habian arrepentido, 
[diciendo:] 

 21 (Ay de t, Corazin!  (Ay de t, Betsaida! porque si en Tiro y en Sidon se 
hubieran hecho las maravillas que han sido hechas en vosotras, ya mucho ha que 
se hubieran arrepentido en saco y en ceniza.

 22  Por tanto [yo] os digo [que]  Tiro y  Sidon ser ms tolerable [el 
castigo] en el dia del juicio, que  vosotras.

 23  Y t, Capernaum, que eres levantada hasta el cielo, hasta los infiernos 
sers abajada, porque si en Sodoma se hubiesen hecho las maravillas que han 
sido hechas en t, hubieran permanecido hasta el dia de hoy.

 24  Por tanto yo os digo, [que]  la tierra de Sodoma ser ms tolerable [el 
castigo] en el dia del juicio, que  t.

 25  & En aquel tiempo respondiendo Jesus, dijo: Gracias te doy, Padre, Seor 
del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas  los sabios y 
entendidos, y las has revelado  los nios.

 26  As, Padre, pues que as agrad  tus ojos.

 27  Todas las cosas me son entregadas por mi Padre; y nadie conoci al Hijo, 
sino el Padre: ni al Padre conoci alguno, sino el Hijo, y [aquel]  quien el 
Hijo [le] quisiere revelar.

 28  Vend  m, todos los que estis trabajados, y cargados, que yo os har 
descansar.

 29  Llevd mi yugo sobre vosotros, y aprendd de m, que soy manso y humilde 
de corazon; y hallaris descanso para vuestras almas.

 30  Porque mi yugo es suave, y ligera mi carga.





CAPITULO 12.

 EN aquel tiempo iba Jesus por entre los panes en sbado; y sus discpulos 
tenian hambre, y comenzaron  coger espigas, y  comer.

 2  Y vindolo los Fariseos, le dijeron: He aqu, tus discpulos hacen lo que 
no es lcito hacer en sbado.

 3  Y l les dijo: )No habis leido, qu hizo David, teniendo hambre l, y los 
que estaban con l?

 4  )Cmo entr en la casa de Dios, y comi los panes de la proposicion, que 
no le era lcito comer de ellos, ni  los que estaban con l, sino  solos los 
sacerdotes?

 5  O )no habis leido en la ley, que los sbados en el templo los sacerdotes 
profanan el sbado, y son sin culpa?

 6  Pues [yo] os digo, que [uno] mayor que el templo est aqu.

 7  Mas si supieseis qu es: Misericordia quiero, y no sacrificio, no 
condenariais  los inocentes.

 8  Porque Seor es aun del sbado el Hijo del hombre.

 9  & Y partindose de all vino  la sinagoga de ellos.

 10  Y, he aqu, habia all uno que tenia una mano seca; y le preguntaron, 
diciendo: )Es lcito curar en sbado? por acusarle.

 11  Y l les dijo: )Qu hombre habr de vosotros, que tenga una oveja, y si 
cayere esta en una fosa en sbado, no le eche mano, y [la] levante?

 12  )Pues cunto ms vale un hombre que una oveja? As que lcito es en los 
sbados hacer bien.

 13  Entnces dijo  aquel hombre: Extiende tu mano. Y l [la] extendi, y 
[le] fu restituida sana como la otra.

 14  Y salidos los Fariseos consultaron contra l para destruirle.

 15  Mas sabindo[lo] Jesus, se apart de all; y le siguieron grandes 
multitudes, y sanaba  todos.

 16  Y l les mand [rigurosamente,] que no le descubriesen;

 17  Para que se cumpliese lo que estaba dicho por el profeta Isaas, que 
dijo:

 18  He aqu mi siervo al cual he escogido; mi amado, en el cual se agrada mi 
alma: pondr mi Espritu sobre l, y  los Gentiles anunciar juicio.

 19  No contender, ni vocear; ni nadie oir en las calles su voz:

 20  La caa cascada no quebrar; y el pbilo que humea no apagar, hasta que 
saque  victoria el juicio.

 21  Y en su nombre esperarn los Gentiles.

 22  & Entnces fu traido  l un endemoniado, ciego y mudo; y le san, de 
tal manera que el ciego y mudo hablaba y veia.

 23  Y todo el pueblo estaba fuera de s, y decia: )Es este aquel Hijo de 
David?

 24  Mas los Fariseos, oyndo[lo,] decian: Este no echa fuera los demonios, 
sino por Belzeb, prncipe de los demonios.

 25  Y Jesus, como sabia los pensamientos de ellos, les dijo: Todo reino 
dividido contra s mismo es desolado; y toda ciudad  casa, dividida contra s 
misma, no permanecer.

 26  Y si Satanas echa fuera  Satanas, contra s mismo est dividido: )cmo, 
pues, permanecer su reino?

 27  Y si yo por Belzeb echo fuera los demonios, )vuestros hijos, por quin 
[los] echan?  Por tanto ellos sern vuestros jueces.

 28  Y si por el Espritu de Dios yo echo fuera los demonios, ciertamente ha 
llegado  vosotros el reino de Dios.

 29  Porque )cmo puede alguno entrar en la casa del valiente, y saquear sus 
alhajas, si primero no prendiere al valiente? y entnces saquear su casa.

 30  El que no es conmigo, contra m es; y el que conmigo no coge, derrama.

 31  Por tanto os digo: Todo pecado y blasfemia ser perdonado  los hombres; 
mas la blasfemia del Espritu no ser perdonada  los hombres.

 32  Y cualquiera que hablare contra el Hijo del hombre, le ser perdonado; 
mas cualquiera que hablare contra el Espritu Santo, no le ser perdonado, ni 
en este siglo, ni en el venidero.

 33 O hacd el rbol bueno, y su fruto bueno;  hacd el rbol carcomido, y su 
fruto podrido; porque por [su] fruto es conocido el rbol.

 34 (O generacion de vboras! )cmo podis hablar bien, siendo malos? porque 
de la abundancia del corazon habla la boca.

 35  El buen hombre del buen tesoro del corazon saca buenas cosas: y el mal 
hombre del mal tesoro saca malas cosas.

 36  Mas [yo] os digo, que toda palabra ociosa que hablaren los hombres, de 
ella darn cuenta en el dia del juicio.

 37  Porque por tus palabras sers justificado, y por tus palabras sers 
condenado.

 38  & Entnces respondieron unos de los escribas y de los Fariseos, diciendo: 
Maestro, deseamos ver de t seal.

 39  Y l respondi, y les dijo: La generacion mala y adulterina demanda 
seal; mas seal no le ser dada, sino la seal de Jonas el profeta.

 40  Porque como estuvo Jonas en el vientre de la ballena tres dias y tres 
noches, as estar el Hijo del hombre en el corazon de la tierra tres dias y 
tres noches.

 41 Los de Nnive se levantarn en juicio con esta generacion y la condenarn; 
porque ellos se arrepintieron  la predicacion de Jonas; y, he aqu, [uno] 
mayor que Jonas en este lugar.

 42  La reina del austro se levantar en juicio con esta generacion, y la 
condenar; porque vino de los fines de la tierra para oir la sabidura de 
Salomon; y, he aqu, [uno] mayor que Salomon en este lugar.

 43  Cuando el espritu inmundo ha salido del hombre, anda por lugares secos, 
buscando reposo; y no hallndole,

 44  Entnces dice: Me volver  mi casa, de donde sal. Y cuando viene, [la] 
halla desocupada, barrida, y adornada.

 45  Entnces va, y toma consigo otros siete espritus peores que l, y 
entrados moran all; y son peores las postrimeras del tal hombre, que sus 
primeras. As tambien acontecer  esta generacion mala.

 46  & Y estando l aun hablando al pueblo, he aqu, [su] madre y sus hermanos 
estaban fuera, que le querian hablar.

 47  Y le dijo uno: He aqu, tu madre y tus hermanos estn fuera, que te 
quieren hablar.

 48  Y respondiendo l al que le decia [esto,] dijo:  )Quin es mi madre, y 
quines son mis hermanos?

 49  Y extendiendo su mano hcia sus discpulos, dijo: He aqu mi madre, y mis 
hermanos.

 50  Porque todo aquel que hiciere la voluntad de mi Padre, que est en los 
cielos, ese es mi hermano, y hermana, y madre.





CAPITULO 13.

 Y AQUEL dia, saliendo Jesus de casa, se sent junto  la mar.

 2  Y se allegaron  l grandes multitudes; y entrndose l en una nave, se 
sent, y toda la multitud estaba en la ribera.

 3  Y les habl muchas cosas por parbolas, diciendo: He aqu, el que sembraba 
sali  sembrar.

 4  Y sembrando, parte [de la simiente] cay junto al camino, y vinieron las 
aves, y la comieron.

 5  Y parte cay en pedregales, donde no tenia mucha tierra; y naci luego, 
porque no tenia tierra profunda:

 6  Mas en saliendo el sol, se quem, y se sec, porque no tenia raiz.

 7 Y parte cay entre espinas, y las espinas crecieron, y la ahogaron.

 8  Y parte cay en buena tierra, y di fruto: uno de  ciento, y otro de  
sesenta, y otro de  treinta.

 9  Quien tiene oidos para oir, oiga.

 10  Entnces llegndose los discpulos, le dijeron: )Por qu les hablas por 
parbolas?

 11  Y l respondiendo, les dijo: Porque  vosotros es concedido saber los 
misterios del reino de los cielos, mas  ellos no es concedido.

 12  Porque  cualquiera que tiene, se le dar, y tendr ms, mas al que no 
tiene, aun lo que tiene le ser quitado.

 13  Por eso les hablo por parbolas; porque viendo no ven, y oyendo no oyen, 
ni entienden.

 14  De manera que se cumple en ellos la profeca de Isaas, que dice: De oido 
oiris, y no entenderis; y viendo veris, y no percibiris.

 15  Porque el corazon de este pueblo est engrosado, y de los oidos oyen 
pesadamente, y de sus ojos guian; para que no vean de los ojos, y oigan de 
los oidos, y del corazon entiendan, y se conviertan, y [yo] los sane.

 16  Mas bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros oidos, porque 
oyen.

 17  Porque de cierto os digo que muchos profetas y justos desearon ver lo que 
[vosotros] veis, y no [lo] vieron; y oir lo que [vosotros] ois, y no [lo] 
oyeron.

 18  Od pues vosotros la parbola del que siembra.

 19  Oyendo cualquiera la palabra del reino, y no entendindola, viene el 
Malo, y arrebata lo que fu sembrado en su corazon. Este es el que fu 
sembrado junto al camino.

 20  Y el que fu sembrado en pedregales, este es el que oye la palabra, y 
luego la recibe con gozo.

 21 Mas no tiene raiz en s, ntes es temporal; porque venida la afliccion  
la persecucion por la palabra, luego se ofende.

 22  Y el que fu sembrado en espinas, este es el que oye la palabra: mas la 
congoja de este siglo y el engao de las riquezas ahogan la palabra, y viene  
quedar sin fruto.

 23  Mas el que fu sembrado en buena tierra, este es el que oye y entiende la 
palabra, el que tambien da el fruto; y lleva uno  ciento, y otro a sesenta, y 
otro  treinta.

 24  & Otra parbola les propuso diciendo: El reino de los cielos es semejante 
 un hombre que siembra buena simiente en su campo.

 25  Mas durmiendo los hombres, vino su enemigo, sembr zizaa entre el trigo 
y se fu.

 26  Y como la yerba sali, ^ hizo fruto, entnces la zizaa pareci tambien.

 27  Y llegndose los siervos del padre de familias, le dijeron: Seor, )no 
sembraste buena simiente en tu campo? )Pues de dnde tiene zizaa?

 28  Y l les dijo: Algun enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron:  
)Pues quieres que vayamos, y la cojamos?

 29  Y l dijo: No, porque cogiendo la zizaa, no arranqueis tambien con ella 
el trigo.

 30  Dejd crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de 
la siega [yo] dir  los segadores: Cogd primero la zizaa, y atdla en 
manojos para quemarla; mas el trigo allegdlo en mi alfol.

 31  & Otra parbola les propuso, diciendo: El reino de los cielos es 
semejante al grano de mostaza, que tomndolo alguno lo sembr en su campo:

 32  El cual  la verdad es el ms pequeo de todas las simientes; mas cuando 
ha crecido, es el mayor de [todas] las hortalizas; y se hace rbol, que vienen 
las aves del cielo, y hacen nidos en sus ramas.

 33  & Otra parbola les dijo: El reino de los cielos es semejante  la 
levadura que tomndola una mujer, la esconde en tres medidas de harina, hasta 
que todo se leude.

 34  Todo esto habl Jesus por parbolas  la multitud; y nada les habl sin 
parbolas;

 35  Para que se cumpliese lo que fu dicho por el profeta que dijo: Abrir en 
parbolas mi boca: rebosar cosas escondidas desde la fundacion del mundo.

 36  & Entnces, enviadas las multitudes, Jesus se vino  casa; y llegndose  
l sus discpulos, le dijeron: Declranos la parbola de la zizaa del campo.

 37  Y respondiendo l, les dijo: El que siembra la buena simiente es el Hijo 
del hombre.

 38  El campo es el mundo; la buena simiente son los hijos del reino; y la 
zizaa son los hijos del Malo;

 39  El enemigo que la sembr, es el diablo; la siega es el fin del mundo; y 
los segadores son los ngeles.

 40  De manera que como es cogida la zizaa, y quemada  fuego, as ser en el 
fin de este siglo.

 41  Enviar el Hijo del hombre sus ngeles, y cogern de su reino todos los 
estorbos, y los que hacen iniquidad;

 42  Y los echarn en el horno de fuego: all ser el lloro, y el crugir de 
dientes.

 43  Entnces los justos resplandecern, como el sol, en el reino de su Padre. 
El que tiene oidos para oir, oiga.

 44  & Tambien el reino de los cielos es semejante al tesoro escondido en un 
campo, el cual hallado, el hombre [lo] encubre; y de gozo de l, va, y vende 
todo lo que tiene, y compra aquel campo.

 45  Asimismo el reino de los cielos es semejante  un hombre tratante, que 
busca buenas perlas:

 46  Que hallando una preciosa perla, fu, y vendi todo lo que tenia, y la 
compr.

 47  & Tambien el reino de los cielos es semejante  una red, que echada en la 
mar, coge de todas suertes:

 48  La cual siendo llena, la sacaron  la orilla; y sentados cogieron lo 
bueno en vasijas, y lo malo echaron fuera.

 49  As ser en el fin del siglo: saldrn los ngeles, y apartarn  los 
malos de entre los justos,

 50  Y los echarn en el horno del fuego: all ser el lloro, y el crugir de 
dientes.

 51  Dceles Jesus: )Habis entendido todas estas cosas?  Ellos responden: Si, 
Seor.

 52  Y l les dijo: Por eso todo escriba docto en el reino de los cielos es 
semejante  un padre de familia, que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas 
viejas.

 53  & Y aconteci [que] acabando Jesus estas parbolas, pas de all.

 54  Y venido  su tierra, les ense en la sinagoga de ellos, de tal manera 
que ellos estaban fuera de s, y decian: )De dnde tiene este esta sabidura, 
y [estas] maravillas?

 55  )No es este el hijo del carpintero?  )No se llama su madre Mara; y sus 
hermanos, Santiago, y Joses, y Simon, y Jdas?

 56  )Y no estn todas sus hermanas con nosotros? )De dnde pues tiene este 
todo esto?

 57  Y se escandalizaban en l, mas Jesus les dijo: No hay profeta sin honra, 
sino en su tierra, y en su casa.

 58  Y no hizo all muchas maravillas,  causa de la incredulidad de ellos.





CAPITULO 14.

 EN aquel tiempo Herdes el Tetrarca oy la fama de Jesus;

 2  Y dijo  sus criados: Este es Juan el Bautista: l ha resucitado de entre 
los muertos, y por eso virtudes obran en l.

 3  Porque Herdes habia prendido  Juan, y le habia aprisionado, y puesto en 
la crcel, por causa de Herodas, mujer de Felipe su hermano.

 4  Porque Juan le decia: No te es lcito tenerla.

 5  Y queria matarle, mas tenia miedo de la multitud, porque le tenian como  
profeta.

 6  Y celebrndose el dia del nacimiento de Herdes, la hija de Herodas danz 
en medio, y agrad  Herdes.

 7  Y prometi con juramento de darle todo lo que pidiese.

 8  Y ella, instruida primero de su madre, dijo: Dme aqu en un plato la 
cabeza de Juan el Bautista.

 9  Entnces el rey se entristeci: mas por el juramento, y por los que 
estaban juntamente  la mesa, mand que se [le] diese.

 10  Y enviando, degoll  Juan en la crcel.

 11  Y fu traida su cabeza en un plato, y dada  la moza; y [ella] la 
present  su madre.

 12  Entnces sus discpulos llegaron, y tomaron el cuerpo, y le enterraron; y 
fueron y dieron las nuevas  Jesus.

 13  Y oyndolo Jesus, se retir de all en una nave  un lugar desierto 
apartado, y cuando el pueblo [lo] oy, le sigui  pie de las ciudades.

 14  & Y saliendo Jesus, vi una gran multitud; y tuvo misericordia de ellos, 
y san los que de ellos habia enfermos.

 15  Y cuando fu la tarde del dia, se llegaron  l sus discpulos, diciendo, 
El lugar es desierto, y el tiempo es ya pasado: envia las multitudes, que se 
vayan por las aldeas, y compren para s de comer.

 16  Y Jesus les dijo: No tienen necesidad de irse: ddles vosotros de comer.

 17  Y ellos dijeron: No tenemos aqu sino cinco panes y dos peces.

 18  Y l les dijo: Tradmelos ac.

 19  Y mandando  las multitudes recostarse sobre la yerba, y tomando los 
cinco panes y los dos peces, alzando los ojos al cielo, bendijo; y rompiendo 
los panes, [los] di  los discpulos, y los discpulos  las multitudes.

 20  Y comieron todos, y se hartaron: y alzaron lo que sobr, los pedazos, 
doce esportones llenos.

 21  Y los que comieron fueron varones como cinco mil, sin las mujeres y 
muchachos.

 22  & Y luego Jesus hizo  sus discpulos entrar en la nave,  ir delante de 
l  la otra parte [del lago,] entre tanto que l despedia las multitudes.

 23  Y despedidas las multitudes, subi en un monte apartado  orar. Y como 
fu la tarde del dia, estaba all solo.

 24  Y ya la nave estaba en medio de la mar, atormentada de las ondas; porque 
el viento era contrario.

 25  Mas  la cuarta vela de la noche Jesus fu  ellos andando sobre la mar.

 26  Y los discpulos, vindole andar sobre la mar, se turbaron, diciendo: 
Fantasma es; y dieron voces de miedo.

 27 Mas luego Jesus les habl, diciendo: Aseguros: yo soy, no tengis miedo.

 28  Entnces le respondi Pedro, y dijo: Seor, si t eres, manda que yo 
venga  t sobre las aguas.

 29  Y l dijo: Ven. Y descendiendo Pedro de la nave anduvo sobre las aguas 
para venir  Jesus.

 30  Mas viendo el viento fuerte tuvo miedo, y comenzndose  hundir, di 
voces, diciendo: Seor, slvame.

 31  Y luego Jesus extendiendo la mano, trab de l, y le dice: Hombre de poca 
f, )por qu dudaste?

 32  Y como ellos entraron en la nave, el viento repos.

 33  Entnces los que estaban en la nave, vinieron, y le adoraron, diciendo: 
Verdaderamente eres t el Hijo de Dios.

 34  Y llegando  la otra parte, vinieron  la tierra de Genesaret.

 35  Y como le conocieron los varones de aquel lugar, enviaron por toda 
aquella tierra al derredor, y trajeron  l todos los enfermos.

 36  Y le rogaban que solamente tocasen el borde de su manto; y todos los que 
[lo] tocaron, fueron salvos.





CAPITULO 15.

 ENTNCES llegaron  Jesus ciertos escribas y Fariseos de Jerusalem, diciendo:

 2  )Por qu tus discpulos traspasan la tradicion de los ancianos?  porque no 
lavan sus manos cuando comen pan.

 3  Y l respondiendo, les dijo: )Por qu tambien vosotros traspasis el 
mandamiento de Dios por vuestra tradicion?

 4  Porque Dios mand, diciendo: Honra  tu padre y  tu madre; y: El que 
maldijere  padre   madre, muera de muerte.

 5 Mas vosotros decs: Cualquiera que dijere  [su] padre o  [su] madre: Toda 
ofrenda mia  t aprovechar;

 6  Y no honrare  su padre   su madre, [ser libre.] As habis invalidado 
el mandamiento de Dios por vuestra tradicion.

 7  Hipcritas, bien profetiz de vosotros Isaas, diciendo :

 8  Este pueblo con su boca se acerca  m, y con [sus] labios me honra; mas 
su corazon ljos est de m.

 9  Mas en vano me honran enseando como doctrinas mandamientos de hombres.

 10  Y llamando  s  la multitud, les dijo: Oid, y entendd.

 11  No lo que entra en la boca contamina al hombre; mas lo que sale de la 
boca, esto contamina al hombre.

 12  Entnces llegndose sus discpulos, le dijeron:  )Sabes que los Fariseos 
oyendo esta palabra se ofendieron?

 13  Mas respondiendo l, dijo: Toda planta que no plant mi Padre celestial 
ser desarraigada.

 14  Dejdlos: guias son ciegos de ciegos; y si el ciego guiare al ciego, 
mbos caern en el hoyo.

 15  Y respondiendo Pedro, le dijo: Declranos esta parbola.

 16  Y Jesus dijo: )Aun tambien vosotros sois sin entendimiento?

 17  )No entendis aun, que todo lo que entra en la boca, va al vientre, y es 
echado en la necesaria?

 18  Mas lo que sale de la boca, del [mismo] corazon sale, y esto contamina al 
hombre.

 19  Porque del corazon salen los malos pensamientos, muertes, adulterios, 
fornicaciones, hurtos, falsos testimonios, blasfemias.

 20  Estas [cosas] son las que contaminan al hombre; que comer con las manos 
por lavar no contamina al hombre.

 21  & Y saliendo Jesus de all, se fu  las partes de Tiro y de Sidon.

 22  Y, he aqu, una mujer Cananea, que habia salido de aquellos trminos, 
clamaba, dicindole: Seor, Hijo de David, ten misericordia de m: mi hija es 
malamente atormentada del demonio.

 23  Mas l no le respondi palabra. Entnces llegndose sus discpulos, le 
rogaron, diciendo: Envala, que da voces tras nosotros.

 24  Y l respondiendo, dijo: No soy enviado sino  las ovejas perdidas de la 
casa de Israel.

 25  Entnces ella vino, y le ador, diciendo: Seor, socrreme.

 26  Y respondiendo l, dijo: No es bien tomar el pan de los hijos, y 
echar[lo]  los perrillos.

 27  Y ella dijo: As es, Seor; pero los perros comen de las migajas que caen 
de la mesa de sus seores.

 28  Entnces respondiendo Jesus, dijo: (O mujer! grande [es] tu f: sea hecho 
contigo como quieres. Y fu sana su hija desde aquella hora.

 29  & Y partido Jesus de all, vino junto al mar de Galilea; y subiendo en 
[un] monte, se sent all.

 30  Y llegaron  l grandes multitudes, que tenian consigo cojos, ciegos, 
mudos, mancos, y otros muchos [enfermos,] y los echaron  los pis de Jesus, y 
los san:

 31  De tal manera, que las multitudes se maravillaron, viendo hablar los 
mudos, los mancos sanos, andar los cojos, ver los ciegos; y glorificaron al 
Dios de Israel.

 32  Y Jesus llamando  sus discpulos, dijo: Tengo misericordia de la 
multitud, que ya [hace] tres dias [que] perseveran conmigo, y no tienen que 
comer; y enviarlos ayunos no quiero; porque no desmayen en el camino.

 33  Entnces sus discpulos le dicen: )Dnde tenemos nosotros tantos panes en 
el desierto, que hartemos tan gran multitud?

 34  Y Jesus les dice: )Cuntos panes tenis? Y ellos dijeron: Siete, y unos 
pocos pececillos.

 35  Y mand  las multitudes que se recostasen en tierra.

 36  Y tomando los siete panes y los peces, dando gracias, [los] rompi, y di 
 sus discpulos, y los discpulos  la multitud.

 37  Y comieron todos, y se hartaron, y alzaron lo que sobr de los pedazos, 
siete espuertas llenas.

 38  Y eran los que habian comido cuatro mil varones, sin las mujeres y los 
nios.

 39  Entnces despedidas las multitudes, subi en una nave, y vino  los 
trminos de Magdala.





CAPITULO 16.

 Y LLEGNDOSE los Fariseos y los Saduceos, tentando, le pedian que les 
mostrase seal del cielo.

 2  Mas l respondiendo, les dijo: Cuando es la tarde del dia, decs: Buen 
tiempo [har;] porque el cielo tiene arreboles.

 3  Y  la maana: Hoy [habr] tempestad; porque tiene arreboles el cielo 
triste. Hipcritas, que sabis hacer diferencia en la faz del cielo, )y en las 
seales de los tiempos no podis?

 4  La generacion mala y adulterina demanda seal; mas seal no le ser dada, 
sino la seal de Jonas el profeta. Y dejndoles se fu.

 5  & Y venidos sus discpulos  la otra parte [del lago,] se habian olvidado 
de tomar pan.

 6  Y Jesus les dijo: Mird, y guardos de la levadura de los Fariseos, y de 
los Saduceos.

 7  Y ellos pensaban dentro de s, diciendo: [Esto es] porque no tommos pan.

 8  Y entendindolo Jesus, les dijo: )Qu pensis dentro de vosotros, hombres 
de poca f, que no tomasteis pan?

 9  )No entendis aun, ni os acordis de los cinco panes [entre] cinco mil 
[varones,] y cuntos esportones tomasteis?

 10  )Ni de los siete panes [entre] cuatro mil, y cuntas espuertas tomasteis?

 11  )Cmo?  )No entendis que no por el pan os dije, que [os] guardaseis^ de 
la levadura de los Fariseos, y de los Saduceos?

 12  Entnces entendieron que no les habia dicho que se guardasen de levadura 
de pan, sino de la doctrina de los Fariseos, y de los Saduceos.

 13  & Y viniendo Jesus  las partes de Cesarea de Filipo, pregunt  sus 
discpulos, diciendo: )Quin dicen los hombres que es el Hijo del hombre?

 14  Y ellos dijeron: Unos: Juan el Bautista, y otros: Elas; y otros: 
Jeremas,  alguno de los profetas.

 15  Dceles l: )Y vosotros quin decs que soy?

 16  Y respondiendo Simon Pedro, dijo: T eres el Cristo, el Hijo del Dios 
viviente.

 17  Entnces respondiendo Jesus, le dijo: Bienaventurado eres, Simon, hijo de 
Jonas; porque no te lo revel carne ni sangre, sino mi Padre que est en los 
cielos.

 18  Y yo tambien te digo que t eres Pedro; y sobre esta roca edificar mi 
iglesia; y las puertas del infierno no prevalecern contra ella.

 19  Y  t dar las llaves del reino de los cielos, que todo lo que ligares 
en la tierra, ser ligado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra, 
ser desatado en los cielos.

 20  Entnces mand  sus discpulos que  nadie dijesen que l era Jesus el 
Cristo.

 21  & Desde aquel tiempo comenz Jesus  declarar  sus discpulos, que 
convenia ir l  Jerusalem, y padecer muchas cosas de los ancianos, y de los 
prncipes de los sacerdotes, y de los escribas, y ser muerto, y resucitar al 
tercero dia.

 22  Y Pedro, tomndole aparte, comenz  reprenderle, diciendo: Seor, ten 
compasion de t: en ninguna manera esto te acontezca.

 23  Entnces l volvindose, dijo  Pedro: Qutate de delante de m, Satanas: 
escndalo me eres; porque no entiendes lo que [es] de Dios, sino lo que [es] 
de los hombres.

 24  Entnces Jesus dijo  sus discpulos: Si alguno quiere venir en pos de 
m, niguese  s mismo, y tome su cruz, y sgame.

 25  Porque cualquiera que quisiere salvar su vida, la perder; y cualquiera 
que perdiere su vida por causa de m, la hallar.

 26  Porque, )de qu aprovecha al hombre, si grangeare todo el mundo, y 
perdiere su alma?  )O, qu recompensa dar el hombre por su alma?

 27  Porque el Hijo del hombre vendr en la gloria de su Padre con sus 
ngeles; y entnces pagar a cada uno conforme a sus obras.

 28 De cierto os digo, [que] hay algunos de los que estn aqu, que no 
gustarn la muerte, hasta que hayan visto al Hijo del hombre viniendo en su 
reino.





CAPITULO 17.

 Y DESPUES de seis dias Jesus toma  Pedro, y  Santiago, y  Juan su hermano, 
y los saca aparte  un monte alto.

 2  Y se transfigur delante de ellos; y resplandeci su rostro como el sol; y 
sus vestidos brillantes como la luz.

 3  Y, he aqu, les aparecieron Moises y Elas, hablando con l.

 4  Y respondiendo Pedro dijo  Jesus: Seor, bien es que nos quedemos aqu: 
si quieres, hagamos aqu tres cabaas; para t una, y para Moises otra, y para 
Elas otra.

 5  Estando aun hablando l, he aqu, una nube de luz [que] los cubri; y, he 
aqu, una voz de la nube, que dijo: Este es mi Hijo amado, en el cual tomo 
contentamiento;  l od.

 6  Y oyendo [esto] los discpulos, cayeron sobre sus rostros, y temieron en 
gran manera.

 7  Entnces Jesus llegando les toc, y dijo: Levantos, y no temais.

 8  Y alzando [ellos] sus ojos,  nadie vieron, sino  solo Jesus.

 9  Y como descendieron del monte, les mand Jesus, diciendo: No digis  
nadie la vision, hasta que el Hijo del hombre resucite de los muertos.

 10  Entnces sus discpulos le preguntaron, diciendo: )Por qu pues dicen los 
escribas, que es menester que Elas venga primero? 

 11  Y respondiendo Jesus, les dijo: A la verdad Elas vendr primero, y 
restituir todas las cosas.

 12 Mas os digo, que ya vino Elas, y no le conocieron: ntes hicieron en l 
todo lo que quisieron. As tambien el Hijo del hombre padecer de ellos.

 13  Los discpulos entnces entendieron que les hablaba de Juan el Bautista.

 14  & Y como ellos llegaron  la multitud, vino  el un hombre hincndosele 
de rodillas,

 15  Y diciendo: Seor, ten misericordia de mi hijo, que es luntico, y padece 
malamente; porque muchas veces cae en el fuego, y muchas en el agua.

 16  Y le he presentado  tus discpulos, y no le han podido sanar.

 17  Y respondiendo Jesus, dijo: (O generacion infiel y perversa! )hasta 
cundo tengo de estar con vosotros?  )hasta cundo os tengo de sufrir?  
Tradmele ac.

 18  Y reprendi Jesus al demonio, y sali de l, y el mozo fu sano desde 
aquella hora.

 19  Entnces llegndose los discpulos  Jesus aparte, dijeron: )Por qu 
nosotros no le pudimos echar fuera?

 20  Y Jesus les dijo: Por vuestra infidelidad; porque de cierto os digo, que 
si tuviereis f como un grano de mostaza, diris  este monte:^ Psate de aqu 
all, y se pasar; y nada os ser imposible.

 21  Mas este gnero [de demonios] no sale sino por oracion y ayuno.

 22  & Y estando ellos en Galilea, les dijo Jesus: El Hijo del hombre ser 
entregado en manos de hombres;

 23  Y le matarn, mas al tercero dia resucitar. Y [ellos] se entristecieron 
en gran manera.

 24  Y como llegaron a Capernaum, vinieron  Pedro los que cobraban las dos 
dracmas, y dijeron: )Vuestro maestro no paga las dos dracmas?

 25  Y l dice: S. Y entrado l en casa, Jesus le habl ntes, diciendo: )Qu 
te parece, Simon?  )Los reyes de la tierra, de quin cobran los tributos,  el 
censo? )de sus hijos,  de los extraos?

 26  Pedro le dice: De los extraos. Dcele [entnces] Jesus: Luego francos 
son los hijos.

 27  Mas porque no los ofendamos, ve  la mar, y echa el anzuelo, y el primer 
pez que viniere, tmale, y abierta su boca hallars un estatero, dsele por 
m, y por t.





CAPITULO 18.

 EN aquel tiempo se llegaron los discpulos  Jesus, diciendo:  )Quin es el 
mayor en el reino de los cielos?

 2  Y llamando Jesus  un nio, le puso en medio de ellos,

 3  Y dijo: De cierto os digo, que sino os convirtiereis, y os hiciereis como 
nios, no entraris en el reino de los cielos.

 4  As que cualquiera que se humillare como este nio, este es el mayor en el 
reino de los cielos.

 5  Y cualquiera que recibiere  un tal nio en mi nombre,  m recibe.

 6  & Y cualquiera que ofendiere  alguno de estos pequeos, que creen en m, 
mejor le seria que le fuera colgada del cuello una piedra de molino de asno, y 
[que] fuese anegado en el profundo de la mar.

 7 (Ay del mundo por los escndalos! porque necesario es que vengan 
escndalos; mas; (ay de aquel hombre, por el cual viene el escndalo!

 8  Por tanto, si tu mano  tu pi te fuere ocasion de caer, crtalos y 
cha[los] de t: mejor te es entrar cojo  manco  la vida, que teniendo dos 
manos  dos pis ser echado al fuego eterno.

 9  Y si tu ojo te es ocasion de caer, scale, y cha[le] de t; que mejor te 
es entrar con un ojo en la vida, que teniendo dos ojos ser echado al fuego del 
infierno.

 10 Mird no tengis en poco  alguno de estos pequeos; porque [yo] os digo 
que sus angeles en los cielos ven siempre el rostro de mi Padre, que est en 
los cielos.

 11  Porque el Hijo del hombre es venido para salvar lo que se habia perdido.

 12  )Qu os parece?  Si tuviese algun hombre cien ovejas, y se perdiese una 
de ellas, )no iria por los montes, dejadas las noventa y nueve,  buscar la 
que se habia perdido?

 13  Y si aconteciese hallarla, de cierto os digo, que ms se goza de aquella, 
que de las noventa y nueve que no se perdieron.

 14  As no es la voluntad de vuestro Padre, que est en los cielos, que se 
pierda uno de estos pequeos.

 15  & Por tanto si tu hermano pecare contra t, v y redargyele entre t y 
l solo: si te oyere, ganado has  tu hermano.

 16  Mas, si no te oyere, toma aun contigo uno  dos, para que en boca de dos 
 de tres testigos conste toda palabra.

 17  Y si no oyere  ellos, dlo  la iglesia; y si no oyere  la iglesia 
tnle por un gentil, y un publicano.

 18  De cierto os digo, [que] todo lo que ligareis en la tierra, ser ligado 
en el cielo: y todo lo que desatareis en la tierra, ser desatado en el cielo.

 19  Dgoos ademas, que si dos de vosotros convinieren sobre la tierra, 
tocante  cualquiera cosa que pidieren, les ser hecho por mi Padre, que est 
en los cielos.

 20  Porque donde estn dos  tres congregados en mi nombre, all estoy yo en 
medio de ellos.

 21  & Entnces Pedro llegndose  l, dijo: Seor, )cuntas veces perdonar  
mi hermano que pecare contra m?  )hasta siete?

 22  Jesus le dice: No te digo hasta siete, mas aun hasta setenta veces siete.

 23  Por lo cual el reino de los cielos es semejante  un hombre rey, que 
quiso hacer cuentas con sus siervos.

 24  Y comenzando  hacer cuentas, le fu presentado uno que le debia diez mil 
talentos.

 25  Mas  este, no pudiendo pagar, mand su seor vender  l, y  su mujer, 
 hijos, con todo lo que tenia, y pagar.

 26  Entnces aquel siervo postrado le rogaba, diciendo: Seor, deten la ira 
para conmigo, y todo te lo pagar.

 27  El seor de aquel siervo movido  misericordia le solt, y le perdon la 
deuda.

 28  Y saliendo aquel siervo, hall  uno de sus compaeros, que le debia cien 
denarios; y trabndo de l, le ahogaba, diciendo: Paga lo que debes.

 29  Entnces su compaero postrndose  sus pis, le rogaba, diciendo: Deten 
la ira para conmigo, y todo te lo pagar.

 30  Mas l no quiso, sino fu, le ech en la crcel hasta que pagase la 
deuda.

 31  Y viendo sus compaeros lo que pasaba, se entristecieron mucho, y 
viniendo declararon  su seor todo lo que habia pasado.

 32  Entnces llamndole su seor, le dice: Mal siervo, toda aquella deuda te 
perdon, porque me rogaste:

 33  )No te convenia tambien  t tener misericordia de tu compaero, como 
tambien yo tuve misericordia de t?

 34  Entnces su seor enojado le entreg  los verdugos hasta que pagase todo 
lo que le debia.

 35  As tambien har con vosotros mi Padre celestial, si no perdonareis de 
vuestros corazones cada uno  su hermano sus ofensas.





CAPITULO 19.

 Y ACONTECI, [que] acabando Jesus estas palabras, se retir de Galilea, y 
vino  los trminos de Judea, pasado el Jordan.

 2  Y le siguieron grandes multitudes, y los san all.

 3  Entnces se llegaron  l los Fariseos, tentndole, y dicindole: )Es 
lcito al hombre despedir  su mujer por cualquiera causa?

 4  Y l respondiendo, les dijo: )No habis leido que el que [los] hizo al 
principio, macho y hembra los hizo,

 5  Y dijo: Por tanto el hombre dejar padre y madre, y se unir a su mujer, y 
sern dos en una carne?

 6  As que no son ya ms dos, sino una carne. Por tanto lo que Dios junt, no 
[lo] aparte el hombre.

 7  Dcenle: )Por qu pues Moises mand dar carta de divorcio, y despedirla?

 8  Djoles: Por la dureza de vuestro corazon Moises os permiti despedir 
vuestras mujeres; mas al principio no fu as.

 9  Y [yo] os digo, que cualquiera que despidiere  su mujer, sino [fuere] por 
fornicacion, y se casare con otra, adultera; y el que se casare con la 
despedida, adultera.

 10  Dcenle sus discpulos: Si as es la condicion del hombre con [su] mujer, 
no conviene casarse.

 11  Entnces l les dijo: No todos son capaces de recibir este dicho: sino 
[aquellos]  quien es dado.

 12  Porque hay eunucos, que nacieron as del vientre de su madre; y hay 
eunucos, que han sido hechos eunucos por los hombres; y hay eunucos que se han 
hecho eunucos  s mismos por causa del reino de los cielos. El que puede 
recibir[lo,] recba[lo.]

 13  & Entnces le fueron presentados unos nios, para que pusiese las manos 
sobre ellos, y orase; y los discpulos les rieron.

 14  Mas Jesus dijo: Dejd  los nios, y no les impidis de venir  m, 
porque de los tales es el reino de los cielos.

 15  Y habiendo puesto sobre ellos las manos, se parti de all.

 16  & Y, he aqu, uno llegndose, le dijo: Maestro bueno, )qu bien har, 
para tener la vida eterna?

 17  Y l le dijo: )Porqu me dices bueno? Ninguno [es] bueno sino uno, [es  
saber,] Dios. Mas si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos.

 18  Dcele: )Cules? Y Jesus dijo: No matars: No adulterars: No hurtars: 
No dirs falso testimonio:

 19  Honra  tu padre y  [tu] madre: Y, amars  tu prjimo, como  t mismo.

 20  Dcele el mancebo: Todo esto guard desde mi mocedad: )Qu ms me falta?

 21  Dcele Jesus: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y 
d[lo]  los pobres; y tendrs tesoro en el cielo; y ven, [y] sgueme.

 22  Y oyendo el mancebo esta palabra, se fu triste; porque tenia muchas 
posesiones.

 23  Entnces Jesus dijo a sus discpulos: De cierto os digo, que el rico 
difcilmente entrar en el reino de los cielos.

 24  Y ademas os digo, que ms fcil es pasar un camello por el ojo de una 
aguja, que el rico entrar en el reino de Dios.

 25  Sus discpulos oyendo [estas cosas] se espantaron en gran manera, 
diciendo: )Quin pues podr ser salvo?

 26  Y mirndo[los] Jesus, les dijo: Acerca de los hombres imposible es esto; 
mas acerca de Dios todo es posible.

 27  Entnces respondiendo Pedro, le dijo: He aqu, nosotros hemos dejado 
todo, y te hemos seguido, )qu pues tendremos?

 28  Y Jesus les dijo: De cierto os digo, que vosotros que me habis seguido, 
cuando en la regeneracion se asentar el Hijo del hombre en el trono de su 
gloria, vosotros tambien os sentaris sobre doce tronos, para juzgar  las 
doce tribus de Israel.

 29  Y cualquiera que dejare casas,  hermanos,  hermanas,  padre,  madre, 
 mujer,  hijos,  tierras, por mi nombre, recibir cien veces tanto, y la 
vida eterna tendr por herencia.

 30  Mas muchos que son primeros sern postreros; y los postreros, primeros.





CAPITULO 20.

 PORQUE el reino de los cielos es semejante  un hombre, padre de familias, 
que sali por la maana  coger peones para su via.

 2  Y concertado con los peones por un denario al dia, los envi  su via.

 3  Y saliendo cerca de la hora de las tres, vi otros que estaban en la plaza 
ociosos,

 4  Y les dijo: Id tambien vosotros  mi via, y os dar lo que fuere justo. Y 
ellos fueron.

 5  Sali otra vez cerca de las seis y de las nueve horas,  hizo lo mismo.

 6  Y saliendo cerca de las once horas, hall otros que estaban ociosos, y les 
dijo:  )Por qu estis aqu todo el dia ociosos?

 7  Dcenle [ellos:] Porque nadie nos ha cogido. Dceles: Id tambien vosotros 
 la via y recibiris lo que fuere justo.

 8  Y cuando fu la tarde del dia, el seor de la via dijo  su 
administrador: Llama los peones, y pgales el jornal, comenzando desde los 
postreros hasta los primeros.

 9  Y viniendo los que [habian venido] cerca de las once horas, recibieron 
cada uno un denario.

 10  Y viniendo tambien los primeros, pensaron que habian de recibir ms; pero 
tambien ellos recibieron cada uno un denario.

 11  Y tomndo[lo,] murmuraban contra el padre de la familia,

 12  Diciendo: Estos postreros [solo] han trabajado una hora, y los has hecho 
iguales  nosotros, que hemos llevado la carga, y el calor del dia.

 13  Y l respondiendo dijo  uno de ellos: Amigo, no te hago agravio. )No te 
concertaste conmigo por un denario?

 14  Toma lo [que es] tuyo, y vte: [yo] quiero dar a este postrero como  t.

 15  )No me es lcito  m hacer lo que quiero en mis cosas?  )O es malo tu 
ojo, porque yo soy bueno? 

 16  As los primeros sern postreros; y los postreros primeros; porque muchos 
son llamados, mas pocos escogidos.

 17  & Y subiendo Jesus  Jerusalem, tom sus doce discpulos aparte en el 
camino, y les dijo:

 18 He aqu, subimos  Jerusalem, y el Hijo del hombre ser entregado  los 
prncipes de los sacerdotes, y  los escribas, y le condenarn  muerte,

 19  Y le entregarn  los Gentiles, para que [le] escarnezcan, y azoten, y 
crucifiquen; mas al tercero dia resucitar.

 20  Entnces se lleg  l la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos, 
adorando, y pidindole algo.

 21  Y l le dijo: )Qu quieres?  [Ella] le dijo: D que se asienten estos dos 
hijos mios, el uno  tu mano derecha, y el otro  tu izquierda, en tu reino.

 22  Entnces Jesus respondiendo, dijo: No sabis lo que peds. )Podis beber 
de la copa de que yo tengo que beber; y ser bautizados del bautismo de que yo 
soy bautizado?  Dicen [ellos:] Podemos.

 23  El les dice: A la verdad de mi copa beberis; y del bautismo de que yo 
soy bautizado, seris bautizados; mas sentaros  mi mano derecha, y  mi 
izquierda, no es mio darlo, sino  los que est aparejado por mi Padre.

 24  & Y como los diez oyeron [esto,] se enojaron de los dos hermanos.

 25  Entnces Jesus llamndolos, dijo: Ya sabis que los prncipes de los 
Gentiles se enseorean sobre ellos; y los que son grandes ejercen sobre ellos 
potestad.

 26  Mas entre vosotros no ser as; sino el que entre vosotros quisiere 
hacerse grande, ser vuestro servidor;

 27  Y el que entre vosotros quisiere ser el primero, ser vuestro siervo:

 28  As como el Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir, y 
para dar su vida en rescate por muchos.

 29  & Entnces saliendo ellos de Jeric, le seguia una gran multitud.

 30  Y, he aqu, dos ciegos sentados junto al camino, como oyeron que Jesus 
pasaba, clamaron, diciendo: Seor, Hijo de David, ten misericordia de 
nosotros.

 31  Y la multitud les reia para que callasen; mas ellos clamaban ms, 
diciendo: Seor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros.

 32  Y parndose Jesus, los llam, y dijo: )Qu queris [que] haga por 
vosotros?

 33  Dcenle [ellos:] Seor, que sean abiertos nuestros ojos.

 34  Entnces Jess tenindoles misericordia, toc los ojos de ellos, y luego 
sus ojos recibieron la vista, y le siguieron.





CAPITULO 21.

 Y COMO se acercaron  Jerusalem, y vinieron  Betfage, al monte de las 
Olivas, entnces Jesus envi dos discpulos,

 2  Dicindoles: Id  la aldea que est delante de vosotros, y luego hallaris 
una asna atada, y un pollino con ella: desatd[la,] y tradme[los.]

 3  Y si alguno os dijere algo, decd: El Seor los ha menester; y luego los 
dejar.

 4  Y todo esto fu hecho para que se cumpliese lo que fu dicho por el 
profeta,  que dijo:

 5  Decd  la hijo de Sion: He aqu, tu Rey te viene, manso, y sentado sobre 
una asna y un pollino, hijo de [animal de] yugo.

 6  Y los discpulos fueron,  hicieron como Jesus les mand.

 7  Y trajeron el asna y el pollino, y pusieron sobre ellos sus mantos, y se 
sent sobre ellos.

 8  Y muy mucha gente tendian sus mantos en el camino: y otros cortaban ramos 
de los rboles, y [los] tendian por el camino.

 9  Y las multitudes que iban delante, y las que iban detras aclamaban, 
diciendo: Hosanna al Hijo de David: Bendito el que viene en el nombre del 
Seor: Hosanna en las alturas.

 10  Y entrando l en Jerusalem, toda la ciudad se alborot, diciendo: )Quin 
es este?

 11  Y las multitudes decian: Este es Jesus, el profeta, de Nazaret de 
Galilea.

 12  & Y entr Jesus en el templo de Dios, y ech fuera todos los que vendian 
y compraban en el templo, y trastorn las mesas de los cambiadores, y las 
sillas de los que vendian palomas.

 13  Y les dice: Escrito est: Mi casa, casa de oracion ser llamada, mas 
vosotros cueva de ladrones la habis hecho.

 14  Entnces vinieron  l ciegos y cojos en el templo, y los san.

 15  & Mas los prncipes de los sacerdotes y los escribas, viendo las 
maravillas que hacia, y los muchachos aclamando en el templo, y diciendo: 
Hosanna al Hijo de David: se enojaron,

 16  Y le dijeron: )Oyes lo que estos dicen?  Y Jesus les dice: S. )Nunca 
leisteis: De la boca de los nios, y de los que maman perfeccionaste la 
alabanza?

 17  Y dejndolos, se sali fuera de la ciudad  Betania; y pos all.

 18  & Y por la maana volviendo  la ciudad, tuvo hambre.

 19  Y viendo una higuera cerca del camino, vino  ella, y no hall nada en 
ella, sino hojas solamente, y le dijo: Nunca ms nazca de t fruto para 
siempre. Y luego la higuera se sec.

 20  Entnces viendo esto los discpulos, maravillados decian:  (Cmo se sec 
luego la higuera!

 21 Y respondiendo Jesus, les dijo: De cierto os digo, que si tuviereis f, y 
no dudareis, no solo haris esto de la higuera, mas si  este monte dijereis: 
Qutate, y chate en la mar, ser hecho.

 22  Y todo lo que pidiereis con oracion creyendo, [lo] recibiris.

 23  & Y como vino al templo, los prncipes de los sacerdotes, y los ancianos 
del pueblo llegaron  l, cuando estaba enseando, diciendo: )Con qu 
autoridad haces esto? )y quin te di esta autoridad?

 24  Y respondiendo Jesus, les dijo: Yo tambien os preguntar una palabra; la 
cual si me dijereis, tambien yo os dir con qu autoridad hago esto.

 25  El bautismo de Juan, )de dnde era? )del cielo,  de los hombres? Ellos 
entnces pensaron entre s, diciendo: Si dijremos: Del cielo; nos dir: )Por 
qu pues no le creisteis?

 26  Y si dijremos: De los hombres; tememos al pueblo; porque todos tienen  
Juan por profeta.

 27  Y respondiendo  Jesus dijeron: No sabemos. Y l tambien les dijo: Ni yo 
os dir con qu autoridad hago esto.

 28  & Mas, )qu os parece? Un hombre tenia dos hijos, y llegando al primero, 
le dijo: Hijo, v hoy  trabajar en mi via.

 29  Y respondiendo l, dijo: No quiero: mas despues arrepentido, fu.

 30  Y llegando al otro, le dijo de la misma manera; y respondiendo l, dijo: 
Yo, Seor, [voy,] y no fu.

 31  )Cul de los dos hizo la voluntad del padre? Dicen ellos: El primero. 
Dceles Jesus: De cierto os digo, que los publicanos, y las rameras os van 
delante al reino de Dios.

 32  Porque vino  vosotros Juan por via de justicia, y no le creisteis; y los 
publicanos, y las rameras le creyeron; y vosotros viendo [esto] nunca os 
arrepentisteis para creerle.

 33  & Oid otra parbola: Fu un hombre, padre de familias, el cual plant una 
via, y la cerc de vallado, y fund en ella lagar, y edific torre, y la di 
a renta  labradores, y se parti ljos.

 34  Y cuando se acerc el tiempo de los frutos, envi sus siervos  los 
labradores, para que recibiesen sus frutos.

 35  Mas los labradores, tomando los siervos, al uno hirieron, y al otro 
mataron, y al otro apedrearon.

 36  Envi otra vez otros siervos ms que los primeros;  hicieron con ellos 
de la misma manera.

 37  Y  la postre les envi su hijo, diciendo: Tendrn respeto  mi hijo.

 38  Mas los labradores, viendo al hijo, dijeron entre s: Este es el 
heredero: vend, matmosle, y tomemos su herencia.

 39  Y tomado, le echaron fuera de la via, y [le] mataron.

 40  Pues cuando viniere el seor de la via, )qu har  aquellos labradores?

 41  Dcenle [ellos:] A los malos destruir malamente; y [su] via dar  
renta  otros labradores, que le paguen el fruto  sus tiempos.

 42 Dceles Jesus: )Nunca leisteis en las Escrituras: La piedra que desecharon 
los que edificaban, esta fu hecha por cabeza de la esquina: por el Seor es 
hecho esto, y es cosa maravillosa en nuestros ojos?

 43  Por tanto os digo, que el reino de Dios ser quitado de vosotros, y ser 
dado  gente que haga el fruto de l.

 44  Y el que cayere sobre esta piedra, ser quebrantado; y sobre quien [ella] 
cayere, desmenuzarle ha.

 45  Y oyendo los prncipes de los sacerdotes y los Fariseos sus parbolas, 
entendieron que hablaba de ellos.

 46  Y buscando como echarle mano, temieron al pueblo; porque le tenian por 
profeta.





CAPITULO 22.

 Y RESPONDIENDO Jesus, les volvi  hablar en parbolas, diciendo:

 2  El reino de los cielos es semejante  un hombre rey, que hizo bodas  su 
hijo.

 3  Y envi sus siervos para que llamasen  los convidados  las bodas; mas no 
quisieron venir.

 4  Volvi  enviar otros siervos, diciendo: Decd  los convidados: He aqu, 
mi comida he aparejado, mis toros y animales engordados son muertos, y todo 
est aparejado: vend  las bodas.

 5  Mas ellos no hicieron caso, y se fueron, uno  su labranza, y otro  sus 
negocios;

 6 Y otros, tomando sus siervos, afrentronlos, y matronlos.

 7  Y el rey, oyendo esto, se enoj; y enviando sus ejrcitos, destruy  
aquellos homicidas, y puso  fuego su ciudad.

 8  Entnces dice  sus siervos: las bodas  la verdad estn aparejadas; mas 
los que eran llamados, no eran dignos.

 9  Id pues  las salidas de los caminos, y llamd  las bodas  cuantos 
hallareis.

 10  Y saliendo los siervos por los caminos, juntaron todos los que hallaron, 
juntamente malos y buenos; y las bodas fueron llenas de convidados.

 11  Y entr el rey para ver los convidados, y vi all un hombre no vestido 
de vestido de boda.

 12  Y le dijo: Amigo, )cmo entraste ac no teniendo vestido de boda?  Y  l 
se le cerr la boca.

 13  Entnces el rey dijo  los que servian: Atado de pis y de manos, 
tomdle, y echdle en las tinieblas de afuera: all ser el lloro, y el crujir 
de dientes.

 14  Porque muchos son llamados; mas pocos escogidos.

 15  & Entnces idos los Fariseos, consultaron como le tomarian en [alguna] 
palabra.

 16  Y envian  l sus discpulos, con los de Herdes, diciendo: Maestro, 
sabemos que eres amador de verdad, y que enseas con verdad el camino de Dios; 
y que no te cuidas de nadie; porque no tienes acepcion de persona de hombres:

 17  Dnos pues, )qu te parece?  )Es lcito dar tributo  Csar,  no?

 18  Mas Jesus, entendida su malicia, [les] dice: )Por qu me tentis, 
hipcritas?

 19  Mostrdme la moneda del tributo. Y ellos le presentaron un denario.

 20  Entnces les dice: )Cya es esta figura, y lo que est encima escrito?

 21  [Ellos] le dicen: De Csar. Y les dice: Pagd, pues,  Csar lo que es de 
Csar, y  Dios, lo que es de Dios.

 22  Y oyendo [esto] se maravillaron, y dejronle, y se fueron.

 23  & Aquel dia llegaron  l los Saduceos, que dicen no haber resurreccion, 
y le preguntaron,

 24  Diciendo: Maestro, Moises dijo: Si alguno muriere sin hijos, su hermano 
se casa con su mujer, y despertar simiente  su hermano.

 25  Fueron, pues, entre nosotros siete hermanos, y el primero tom mujer, y 
muri; y no teniendo generacion, dej su mujer  su hermano.

 26  De la misma manera tambien el segundo, y el tercero, hasta los siete.

 27  Y despues de todos muri tambien la mujer.

 28  En la resurreccion, pues, )cya de los siete ser la mujer?  porque todos 
la tuvieron.

 29  Entnces respondiendo Jesus, les dijo: Erris, ignorando las escrituras, 
y el poder de Dios.

 30  Porque en la resurreccion, ni se casan, ni se dan en matrimonio, mas son 
como los ngeles de Dios en el cielo.

 31  Y de la resurreccion de los muertos, )no habis leido lo que es dicho por 
Dios  vosotros, que dice:

 32  Yo soy el Dios de Abraham, y el Dios de Isaac, y el Dios de Jacob?  Dios 
no es Dios de los muertos, sino de los que viven.

 33  Y oyendo [esto] las multitudes estaban fuera de s de su doctrina.

 34  & Entnces los Fariseos, oyendo que habia cerrado la boca  los Saduceos, 
se juntaron  una;

 35  Y pregunt uno de ellos, intrprete de la ley, tentndole, y diciendo:

 36  Maestro, )cul es el mandamiento grande en la ley?

 37  Y Jesus le dijo: Amars al Seor tu Dios de todo tu corazon, y de toda tu 
alma, y de toda tu mente.

 38  Este es el primero y el grande mandamiento.

 39  Y el segundo [es] semejante  este: Amars  tu prjimo como  t mismo.

 40  De estos dos mandamientos depende toda la ley, y los profetas.

 41  Y estando juntos los Fariseos, Jesus les pregunt,

 42  Diciendo:  )Qu os parece del Cristo?  )Cyo hijo es?  Dcenle [ellos:] 
De David.

 43  El les dice: Pues, )cmo David en Espritu le llama Seor, diciendo:

 44  Dijo el Seor  mi Seor: Asintate  mi diestra, entre tanto que pongo 
tus enemigos por estrado de tus pis?

 45 Pues si David le llama Seor, )cmo es su hijo?

 46  Y nadie le podia responder palabra: ni os alguno desde aquel dia 
preguntarle ms.





CAPITULO 23.

 ENTNCES Jesus habl  la multitud, y  sus discpulos,

 2  Diciendo: Sobre la ctedra de Moises se asientan los escribas y los 
Fariseos:

 3  As que todo lo que os dijeren que guardis, guardd[lo,] y hacd[lo;] mas 
no hagis conforme  sus obras; porque dicen y no hacen.

 4  Porque atan cargas pesadas, y difciles de llevar, y [las] ponen sobre los 
hombros de los hombres; mas ni aun con su dedo las quieren mover.

 5  ntes todas sus obras hacen para ser mirados de los hombres; porque 
ensanchan sus filacterias, y extienden los flecos de sus mantos,

 6  Y aman los primeros asientos en las cenas, y las primeras sillas en las 
sinagogas,

 7  Y las salutaciones en las plazas, y ser llamados de los hombres, Rabbi, 
Rabbi.

 8  Mas vosotros, no queris ser llamados Rabbies, porque uno es vuestro 
Maestro, el Cristo, y todos vosotros sois hermanos.

 9  Y vuestro Padre no llamis  nadie en la tierra; porque uno es vuestro 
Padre, el cual est en los cielos.

 10  Ni os llamis doctores; porque uno es vuestro Doctor, el Cristo.

 11  Mas el que es el mayor de vosotros, sea vuestro siervo.

 12  Porque el que se enalteciere ser humillado; y el que se humillare ser 
enaltecido.

 13  Mas (ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipcritas! porque cerris el 
reino de los cielos delante de los hombres; que ni vosotros entris, ni  los 
que entran dejis entrar.

 14  (Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipcritas! porque devoris las 
casas de las viudas con color de larga oracion; por esto llevaris ms grave 
juicio.

 15  (Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipcritas! porque rodeis la mar y 
la tierra por hacer un proslito; y cuando fuere hecho, le hacis hijo del 
infierno dos veces ms que vosotros.

 16  (Ay de vosotros, guias ciegos! que decs: Cualquiera que jurare por el 
templo, es nada; mas cualquiera que jurare por el oro del templo, deudor es.

 17  (Insensatos y ciegos! porque, )cul es mayor, el oro,  el templo que 
santifica al oro?

 18  Y, cualquiera que jurare por el altar, es nada; mas cualquiera que jurare 
por el presente que est sobre l, deudor es.

 19  (Insensatos y ciegos! porque, )cul es mayor, el presente,  el altar que 
santifica al presente?

 20  Pues el que jurare por el altar, jura por l, y por todo lo que [est] 
sobre l.

 21  Y el que jurare por el templo, jura por l, y por el que habita en l.

 22  Y el que jurare por el cielo, jura por el trono de Dios, y por el que 
est sentado sobre l.

 23 (Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipcritas! porque diezmis la 
menta, y el eneldo, y el comino, y dejasteis lo que es lo ms grave de la ley, 
[es  saber,] el juicio, y la misericordia, y la f. Esto era menester hacer, 
y no dejar lo otro.

 24  (Guias ciegos! que colis el mosquito, mas tragis el camello.

 25  (Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipcritas! por que limpiis lo 
[que est] de fuera del vaso,  del plato; mas de dentro est [todo] llena de 
robo y de injusticia.

 26  (Fariseo ciego! limpia primero lo [que esta] dentro del vaso y del plato, 
para que tambien lo [que est] de fuera se haga limpio.

 27  (Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipcritas! por que sois semejantes 
 sepulcros blanqueados, que de fuera,  la verdad, se muestran hermosos; mas 
de dentro estn llenos de huesos de muertos, y de toda suciedad.

 28 As tambien vosotros, de fuera,  la verdad, os mostris justos  los 
hombres; mas de dentro, llenos estis de hipocresa  iniquidad.

 29  (Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipcritas! por que edificis los 
sepulcros de los profetas, y adornis los monumentos de los justos,

 30  Y decs: Si furamos en los dias de nuestros padres, no hubiramos sido 
sus compaeros en la sangre de los profetas.

 31  As que testimonio dais  vosotros mismos que sois hijos de aquellos que 
mataron a los profetas.

 32  Vosotros tambien henchd la medida de vuestros padres.

 33  (Serpientes, generacion de vboras! )cmo evitaris el juicio del 
infierno?

 34  Por tanto, he aqu, yo envio  vosotros profetas, y sabios, y escribas; y 
de ellos [unos] mataris y crucificaris; y [otros] de ellos azotaris en 
vuestras sinagogas, y perseguiris de ciudad en ciudad;

 35  Para que venga sobre vosotros toda la sangre justa que se ha derramado 
sobre la tierra, desde la sangre de Abel el justo, hasta la sangre de 
Zacaras, hijo de Baraquas, al cual matasteis entre el templo y el altar.

 36  De cierto os digo, que todo esto vendr sobre esta generacion.

 37  (Jerusalem! (Jerusalem! que matas los profetas, y apedreas  los que son 
enviados  t, cuntas veces quise juntar tus hijos, como la gallina junta sus 
pollos debajo de las alas, y no quisiste.

 38  He aqu, vuestra casa os es dejada desierta.

 39 Porque [yo] os digo, que desde ahora no me veris hasta que digis: 
Bendito el que viene en el nombre del Seor.





CAPITULO 24.

 Y SALIDO Jesus del templo, base; y se llegaron sus discpulos. para 
mostrarle los edificios del templo.

 2  Y respondiendo l, les dijo: )Veis todo esto? De cierto os digo, que no 
ser dejada aqu piedra sobre piedra que no sea derribada.

 3  & Y sentndose l en el monte de las Olivas, se llegaron  l los 
discpulos aparte, diciendo: Dnos cuando sern estas cosas, y qu seal 
[habr] de tu venida, y del fin del siglo.

 4  Y respondiendo Jesus, les dijo: Mird que nadie os engae.

 5  Porque vendrn muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y  muchos 
engaarn.

 6  Y oiris guerras y rumores de guerras: mirad [que] no os turbis; porque 
es menester que todo [esto] acontezca; mas aun no es el fin.

 7  Porque se levantar nacion contra nacion, y reino contra reino; y sern 
pestilencias, y hambres, y terremotos por los lugares.

 8  Y todas estas cosas, principio de dolores.

 9  Entnces os entregarn para ser afligidos; y os matarn; y seris 
aborrecidos de todas naciones, por causa de mi nombre.

 10  Y muchos entnces sern escandalizados; y se entregarn unos  otros; y 
unos  otros se aborrecern.

 11  Y muchos falsos profetas se levantarn, y engaarn  muchos.

 12  Y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se resfriar.

 13  Mas el que perseverare hasta el fin, este ser salvo.

 14  Y ser predicado este evangelio del reino en todo el mundo, por 
testimonio  todas las naciones, y entnces vendr el fin.

 15  & Por tanto cuando viereis la abominacion de asolamiento, que fu dicha 
por Daniel el profeta, que estar en el lugar santo, el que lee, entienda.

 16  Entnces los que [estuvieren] en Judea, huyan  los montes;

 17  Y el que sobre la techumbre, no descienda  tomar algo de su casa;

 18  Y el que en el campo, no vuelva atras  tomar sus ropas.

 19 Mas (ay de las preadas, y de las que crian en aquellos dias!

 20  Ord pues que vuestra huida no sea en invierno, ni en dia de sbado.

 21  Porque habr entnces grande afliccion, cual no fu desde el principio 
del mundo hasta ahora, ni ser.

 22  Y si aquellos dias no fuesen acortados, ninguna carne seria salva, mas 
por causa de los escogidos, aquellos dias sern acortados.

 23  & Entnces si alguien os dijere: He aqu, [est] el Cristo,  all; no 
creais.

 24  Porque se levantarn falsos Cristos, y falsos profetas; y darn seales 
grandes y prodigios, de tal manera que engaarn, si [es] posible, aun  los 
escogidos.

 25  He aqu, os lo he dicho ntes.

 26  As que si os dijeren: He aqu, en el desierto est; no salgis. He aqu, 
en las cmaras; no creais.

 27  Porque como relmpago que sale del oriente, y se muestra hasta el 
occidente, as ser tambien la venida del Hijo del hombre:

 28  Porque donde quiera que estuviere el cuerpo muerto, all se juntarn 
tambien las guilas.

 29  & Y luego despues de la afliccion de aquellos dias, el sol se oscurecer; 
y la luna no dar su lumbre; y las estrellas caern del cielo; y las virtudes 
de los cielos sern conmovidas.

 30  Y entnces se mostrar la seal del Hijo del hombre en el cielo, y 
entnces lamentarn todas las tribus de la tierra; y vern al Hijo del hombre 
que vendr sobre las nubes del cielo, con poder y grande gloria.

 31  Y enviar sus ngeles con trompeta y gran voz; y juntarn sus escogidos 
de los cuatro vientos, del un cabo del cielo hasta el otro.

 32  De la higuera aprendd la comparacion: Cuando ya su rama se enternece, y 
las hojas brotan, sabis que el verano [est] cerca.

 33  As tambien vosotros cuando viereis todas estas cosas, sabd que est 
cercano,  las puertas.

 34  De cierto os digo, que no pasar esta generacion que todas estas cosas no 
acontezcan.

 35  El cielo y la tierra perecern, mas mis palabras no perecern.

 36  & Mas del dia  hora, nadie [lo] sabe, ni aun los ngeles de los cielos, 
sino mi Padre solo.

 37  Mas como los dias de No, as ser la venida del Hijo del hombre.

 38  Porque como en los dias ntes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, 
tomando mujeres, y dndolas en matrimonio, hasta el dia que No entr en el 
arca,

 39  Y no conocieron hasta que vino el diluvio, y los llevo  todos; as ser 
tambien la venida del Hijo del hombre.

 40  Entnces estarn dos en el campo; uno ser tomado y otro ser dejado:

 41  Dos [mujeres] moliendo  un molinillo; la una ser tomada, y la otra ser 
dejada.

 42  & Veld pues, porque no sabis  que hora ha de venir vuestro seor.

 43  Esto empero sabd, que si el padre de familias supiese  cul vela el 
ladron habia de venir, velaria, y no dejaria minar su casa.

 44  Por tanto tambien vosotros estad apercibidos; porque el Hijo del hombre 
ha de venir  la hora que no pensis.

 45  )Quin pues es el siervo fiel y prudente, al cual su seor puso sobre su 
familia, para que les d alimento  tiempo?

 46  Bienaventurado aquel siervo, al cual, cuando su seor viniere, le hallare 
haciendo as.

 47  De cierto os digo, [que] sobre todos sus bienes le pondr.

 48  Mas si aquel siervo malo dijere en su corazon: Mi seor se tarda de 
venir;

 49  Y comenzare  herir sus compaeros, y aun  comer y beber con los 
borrachos:

 50  Vendr el seor de aquel siervo el dia que [l] no espera, y  la hora 
que [l] no sabe,

 51  Y le apartar, y pondr su parte con los hipcritas: all ser el lloro, 
y el crujir de dientes.





CAPITULO 25.

 ENTNCES el reino de los cielos ser semejante  diez vrgenes, que tomando 
sus lmparas, salieron  recibir al esposo.

 2  Y las cinco de ellas eran prudentes, y las cinco insensatas.

 3  Las que [eran] insensatas, tomando sus lmparas, no tomaron aceite 
consigo.

 4  Mas las prudentes tomaron aceite en sus vasos, juntamente con sus 
lmparas.

 5  Y tardndose el esposo, cabecearon todas, y se durmieron.

 6  Y  la media noche fu oido un clamor, que decia: He aqu, el esposo 
viene, sald  recibirle.

 7  Entnces todas aquellas vrgenes se levantaron, y aderezaron sus lmparas.

 8  Y las insensatas dijeron  las prudentes: Ddnos de vuestro aceite, porque 
nuestras lmparas se apagan.

 9  Mas las prudentes respondieron, diciendo: Porque no nos falte  nosotras y 
a vosotras, id ntes  los que venden, y comprd para vosotras.

 10   idas ellas  comprar, vino el esposo; y las que estaban apercibidas, 
entraron con l  las bodas; y se cerr la puerta.

 11  Y despues vinieron tambien las otras vrgenes, diciendo: Seor, seor, 
brenos.

 12  Mas respondiendo l, dijo: De cierto os digo, [que] no os conozco.

 13  Veld pues, porque no sabis el dia ni la hora, en la cual el Hijo del 
hombre ha de venir.

 14  & Porque [el reino de los cielos es] como un hombre que partindose 
ljos, llam  sus siervos, y les entreg sus bienes.

 15  Y  este di cinco talentos, y al otro dos, y al otro uno;  cada uno 
conforme  su facultad, y se parti luego ljos.

 16  Y partido l, el que habia recibido cinco talentos, grange con ellos,  
hizo otros cinco talentos.

 17  Semejantemente tambien el que [habia recibido^] dos, gan tambien l 
otros dos.

 18  Mas el que habia recibido uno, fu, y cav en la tierra, y escondi el 
dinero de su seor.

 19  Y despues de mucho tiempo vino el seor de aquellos siervos,  hizo 
cuentas con ellos.

 20  Y llegando el que habia recibido cinco talentos, trajo otros cinco 
talentos, diciendo: Seor, cinco talentos me entregaste; he aqu, otros cinco 
talentos he ganado con ellos.

 21  Y su seor le dijo: Bien est, buen siervo y fiel: sobre poco has sido 
fiel, sobre mucho te pondr: entra en el gozo de tu seor.

 22  Y llegando tambien el que habia recibido dos talentos, dijo: Seor, dos 
talentos me entregaste; he aqu, otros dos talentos he ganado sobre ellos.

 23  Su seor le dijo: Bien est, buen siervo y fiel: sobre poco has sido 
fiel, sobre mucho te pondr: entra en el gozo de tu seor.

 24  Y llegando tambien el que habia recibido un talento, dijo: Seor, yo te 
conocia que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste, y coges donde no 
derramaste:

 25  Por tanto tuve miedo, y fu, y escond tu talento en la tierra: he aqu, 
tienes lo [que es] tuyo.

 26  Y respondiendo su seor, le dijo: Mal siervo y negligente, sabias que 
siego donde no sembr, y que cojo donde no derram.

 27  Por tanto te convenia dar mi dinero  las banqueros, y viniendo yo, 
recibiera lo [que es] mio con usura.

 28  Quitdle pues el talento, y dd[lo] al que tiene diez talentos.

 29  Porque  cualquiera que tuviere le ser dado, y tendr ms; pero al que 
no tuviere, aun lo que tiene le ser quitado.

 30  Y al siervo intil echdle en las tinieblas de afuera: all ser el 
llorar, y el crujir de dientes.

 31  & Cuando el Hijo del hombre vendr en su gloria, y todos los santos 
ngeles con l, entnces se sentar sobre el trono de su gloria.

 32  Y sern juntadas delante de l todas las naciones, y los apartar los 
unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos;

 33  Y pondr las ovejas  su derecha, y los cabritos  la izquierda.

 34  Entnces el Rey dir  los que [estarn]  su derecha: Venid, benditos de 
mi Padre, posed el reino aparejado para vosotros desde la fundacion del 
mundo;

 35  Porque tuve hambre, y me disteis de comer: tuve sed, y me disteis de 
beber: fu extrangero, y me recogisteis:

 36  Desnudo, y me cubristeis: enfermo, y me visitasteis: estuve en la crcel, 
y vinisteis  m.

 37  Entnces los justos le respondern, diciendo: Seor, )cundo te vimos 
hambriento, y [te] sustentmos? ) sediento, y [te] dimos de beber?

 38  )Cundo te vimos extrangero, y [te] recogimos?  ) desnudo, y [te] 
cubrmos?

 39  )O cundo te vimos enfermo,  en la crcel, y vinimos  t?

 40  Y respondiendo el Rey, les dir: De cierto os digo, que en cuanto [lo] 
hicisteis a uno de estos mis hermanos pequeitos,  m [lo] hicisteis.

 41  & Entnces dir tambien  los que [estarn]  la izquierda: Idos de m, 
malditos, al fuego eterno, que est aparejado para el diablo y sus ngeles;

 42  Porque tuve hambre, y no me disteis de comer: tuve sed, y no me disteis 
de beber:

 43  Fu extrangero, y no me recogisteis: desnudo, y no me cubristeis: 
enfermo, y en la crcel [estuve,] y no me visitasteis.

 44  Entnces tambien ellos le respondern, diciendo: Seor, )cundo te vimos 
hambriento,  sediento,  extrangero,  desnudo,  enfermo,  en la crcel, y 
no te servimos?

 45  Entnces les responder, diciendo: De cierto os digo, [que] en cuanto no 
[lo] hicisteis a uno de estos pequeitos, ni  m [lo] hicisteis.

 46   irn estos al suplicio eterno, y los justos  la vida eterna.





CAPITULO 26.

 Y ACONTECI que como hubo acabado Jesus todas estas palabras, dijo  sus 
discpulos:

 2  Sabis que dentro de dos dias se hace la pscua; y el Hijo del hombre es 
entregado para ser crucificado.

 3  Entnces los prncipes de los sacerdotes, y los escribas, y los ancianos 
del pueblo se juntaron en el palacio del sumo sacerdote, el cual se llamaba 
Caifas.

 4  Y tuvieron consejo para prender por engao a Jesus y matar[le.]

 5  Y decian: No en [el dia de] la fiesta, porque no se haga alboroto en el 
pueblo.

 6  & Y estando Jesus en Betania, en casa de Simon el leproso,

 7  Vino  l una mujer con un vaso de alabastro de ungento de gran precio, y 
lo derram sobre la cabeza de l, estando sentado [ la mesa:] 

 8  Lo cual viendo sus discpulos, se enojaron, diciendo: )Por qu se pierde 
esto?

 9  Porque este ungento se podia vender por gran precio, y darse  los 
pobres.

 10  Y entendindo[lo] Jesus, les dijo: )Por qu dais pena  [esta] mujer?  
porque ha hecho buena obra para conmigo.

 11  Porque siempre tenis pobres con vosotros; mas  m no siempre me tenis.

 12  Porque echando este ungento sobre mi cuerpo, para sepultarme [lo] ha 
hecho.

 13  De cierto os digo, que donde quiera que este evangelio fuere predicado en 
todo el mundo, tambien ser dicho para memoria de ella lo que esta ha hecho.

 14  & Entnces uno de los doce, que se llamaba Jdas Iscariote, fu  los 
prncipes de los sacerdotes,

 15  Y [les] dijo: )Qu me queris dar, y yo os le entregar? Y ellos le 
sealaron treinta piezas de plata.

 16  Y desde entnces buscaba oportunidad para entregarle.

 17  & Y el primer [dia de la fiesta] de los panes sin levadura, vinieron los 
discpulos  Jesus, dicindole: )Dnde quieres que te aderecemos para comer la 
pscua?

 18  Y l dijo: Id  la ciudad  [casa de] tal hombre, y decdle: El Maestro 
dice: Mi tiempo est cerca: en tu casa har la pscua con mis discpulos.

 19  Y los discpulos hicieron como Jesus les mand, y aderezaron la pscua.

 20  Y como fu la tarde del dia, se sent  la mesa con los doce.

 21  Y comiendo ellos, dijo: De cierto os digo, que uno de vosotros me ha de 
entregar.

 22  Y [ellos] entristecidos en gran manera, comenz cada uno de ellos  
decirle: )Soy yo, Seor?

 23  Entnces l respondiendo, dijo: El que mete la mano conmigo en el plato, 
este me ha de entregar.

 24  A la verdad el Hijo del hombre va, como est escrito de l; mas (ay de 
aquel hombre por quien el Hijo del hombre es entregado! bueno le fuera al tal 
hombre no haber nacido.

 25  Entnces respondiendo Jdas, que le entregaba, dijo: )Soy yo quiz 
Maestro? Dcele: T [lo] has dicho.

 26  Y comiendo ellos, tom Jesus el pan, y habiendo dado gracias [lo] rompi, 
y di  sus discpulos, y dijo: Tomd, comd: este es mi cuerpo.

 27  Y tomando la copa, y hechas gracias, diles, diciendo: Bebd de ella 
todos.

 28  Porque esta es mi sangre del nuevo testamento, la cual es derramada por 
muchos para remision de los pecados.

 29  Y os digo, [que] desde ahora no beber ms de este fruto de la vid, hasta 
aquel dia, cuando lo tengo de beber nuevo con vosotros en el reino de mi 
Padre.

 30  Y cuando hubieron cantado un himno, salieron al monte de las Olivas.

 31  & Entnces Jesus les dice: Todos vosotros seris escandalizados en m 
esta noche; porque escrito est: Herir al pastor, y se descarriarn las 
ovejas de la manada.

 32  Mas despues que haya resucitado, ir delante de vosotros  Galilea.

 33  Y respondiendo Pedro, le dijo: Aunque todos sean escandalizados en t, yo 
nunca ser escandalizado.

 34  Jesus le dice: De cierto te digo, que esta noche, ntes que el gallo 
cante, me negars tres veces.

 35  Dcele Pedro: Aunque me sea menester morir contigo, no te negar. Y todos 
los discpulos dijeron lo mismo.

 36  & Entnces lleg Jesus con ellos al huerto, que se llama Getseman, y 
dice  sus discpulos: Sentos aqu, hasta que vaya all, y ore.

 37  Y tomando  Pedro, y a los dos hijos de Zebedeo, comenz  entristecerse, 
y  angustiarse en gran manera.

 38  Entnces Jesus les dice: Mi alma est muy triste hasta la muerte: quedos 
aqu, y velad conmigo.

 39  Y yndose un poco ms adelante, se postr sobre su rostro, orando, y 
diciendo: Padre mio, si es posible, pase de m esta copa: empero no como yo 
quiero, mas como t.

 40  Y vino  sus discpulos, y los hall durmiendo; y dijo a Pedro: (Qu! )No 
habis podido velar conmigo una hora?

 41  Veld y ord, para que no entris en tentacion: el espritu  la verdad 
est presto, mas la carne enferma.

 42  Otra vez, fu segunda vez, y or, diciendo: Padre mio, si no puede esta 
copa pasar de m sin que [yo] la beba, hgase tu voluntad.

 43  Y vino, y los hall otra vez durmiendo; porque los ojos de ellos eran 
agravados.

 44  Y dejndolos, fu otra vez, y or tercera vez, diciendo las mismas 
palabras.

 45  Entnces vino  sus discpulos, y les dice: Dormd ya, y descansd: he 
aqu, ha llegado la hora, y el Hijo del hombre es entregado en manos de 
pecadores.

 46  Levantos, vamos: he aqu, ha llegado el que me entrega.

 47  Y hablando aun l, he aqu, Jdas, uno de los doce, vino, y con l una 
grande multitud, con espadas y palos, de parte de los prncipes de los 
sacerdotes, y de los ancianos del pueblo.

 48  Y el que le entregaba les habia dado seal, diciendo: Al que yo besare, 
aquel es: tendle bien.

 49  Y luego que lleg  Jesus dijo: Tengas gozo, Maestro. Y le bes.

 50  Y Jesus le dijo: )Amigo,  qu vienes?  Entnces llegaron, y echaron mano 
 Jesus, y le prendieron.

 51  Y, he aqu, uno de los que [estaban] con Jesus, extendiendo la mano, sac 
su espada,  hiriendo  un siervo del sumo sacerdote, le quit una oreja.

 52  Entnces Jesus le dice: Vuelve tu espada  su lugar; porque todos los que 
tomaren espada,  espada perecern.

 53  O )piensas que no puedo ahora orar  mi Padre, y l me daria ms de doce 
legiones de ngeles?

 54  Mas )cmo se cumplirian entnces las Escrituras, [de] que as es menester 
que sea hecho?

 55  En aquella hora dijo Jesus  la multitud: Como  ladron habis salido con 
espadas y con palos  prenderme: cada dia me sentaba con vosotros enseando en 
el templo, y no me prendisteis.

 56  Mas todo esto se hace, para que se cumplan las Escrituras^ de los 
profetas. Entnces todos los discpulos huyeron dejndole.

 57  Y ellos, prendido Jesus, le trajeron  Caifas sumo sacerdote, donde los 
escribas y los ancianos estaban juntos.

 58  Mas Pedro le seguia de ljos hasta el patio del sumo sacerdote; y entrado 
dentro, se estaba sentado con los criados, para ver el fin.

 59  Y los prncipes de los sacerdotes, y los ancianos, y todo el concilio 
buscaban [algun] falso testimonio contra Jesus, para entregarle  la muerte;

 60  Y no hallaban: y aunque muchos testigos falsos se llegaban, no [lo] 
hallaron. Mas a la postre vinieron dos testigos falsos,

 61  Que dijeron: Este dijo: Puedo derribar el templo de Dios, y reedificarle 
en tres dias.

 62  Y levantndose el sumo sacerdote, le dijo: )No respondes nada?  )Qu 
testifican estos contra t?

 63  Mas Jesus callaba. Y respondiendo el sumo sacerdote, le dijo: Te conjuro 
por el Dios viviente, que nos digas, si eres t el Cristo, Hijo de Dios.

 64  Jesus le dice: T [lo] has dicho. Y aun os digo, que de aqu  poco 
habis de ver al Hijo del hombre asentado  la diestra del poder [de Dios,] y 
viniendo sobre las nubes del cielo.

 65  Entnces el sumo sacerdote rasg sus vestiduras, diciendo: Blasfemado ha: 
)qu ms necesidad tenemos de testigos?  He aqu, ahora habeis oido su 
blasfemia.

 66  )Qu os parece?  Y respondiendo ellos dijeron: Culpado es de muerte.

 67  Entnces le escupieron en su rostro, y le dieron de bofetadas, y otros 
[le] herian  puadas,

 68  Diciendo: Profetzanos, oh Cristo, quin es el que te ha herido.

 69  & Y Pedro estaba sentado fuera en el patio; y se lleg  l una criada, 
diciendo: Y t con Jesus el Galileo estabas.

 70  Mas l neg delante de todos, diciendo; No s lo que dices.

 71  Y saliendo  la puerta, le vi otra, y dijo  los que estaban all: 
Tambien este estaba con Jesus Nazareno,

 72  Y neg otra vez con juramento, [diciendo:] No conozco  [ese] hombre.

 73  Y despues de un poco se allegaron los que por all estaban, y dijeron  
Pedro: Verdaderamente tambien t eres uno de ellos; porque aun tu habla te 
hace manifiesto.

 74  Entnces comenz  echarse maldiciones, y  jurar, [diciendo:] No conozco 
 [ese] hombre. Y el gallo cant luego.

 75  Y se acord Pedro de las palabras de Jesus, que le dijo: ntes que cante 
el gallo, me negars tres veces. Y salindose fuera, llor amargamente.





CAPITULO 27.

 Y VENIDA la maana, entraron en consejo todos los prncipes de los 
sacerdotes, y los ancianos del pueblo, contra Jesus, para entregarle  muerte.

 2  Y le llevaron atado, y le entregaron  Poncio Pilato presidente.

 3  Entnces Jdas, el que le habia entregado, viendo que era condenado, 
volvi arrepentido las treinta piezas de plata  los prncipes de los 
sacerdotes, y  los ancianos.

 4  Diciendo: [Yo] he pecado entregando la sangre inocente. Mas ellos dijeron: 
)Qu [se nos da]  nosotros?  Viraslo t.

 5  Y arrojando las piezas de plata al templo, se parti, y fu, y se ahorc.

 6  Y los prncipes de los sacerdotes, tomando las piezas de plata, dijeron: 
No es lcito echarlas en el tesoro, porque es precio de sangre.

 7  Mas habido consejo, compraron con ellas el campo del Ollero, por sepultura 
para los extrangeros.

 8  Por lo cual fu llamado aquel campo: Campo de sangre, hasta el dia de hoy.

 9  Entnces se cumpli lo que fu dicho por el profeta Jeremas, que dijo: Y 
tomaron las treinta piezas de plata, precio del apreciado, que fu apreciado 
por los hijos de Israel;

 10  Y las dieron para comprar el campo del Ollero, como me orden el Seor.

 11  & Y Jesus estuvo delante del presidente, y el presidente le pregunt, 
diciendo: )Eres t el rey de los Judos?  Y Jesus le dijo: T [lo] dices.

 12  Y siendo acusado por los prncipes de los sacerdotes y por los ancianos, 
nada respondi.

 13  Pilato entnces le dice: )No oyes cuntas cosas testifican contra t?

 14  Y no le respondi ni una palabra, de tal manera que el presidente se 
maravillaba mucho.

 15  & Y en [el dia de] la fiesta acostumbraba el presidente soltar al pueblo 
un preso cual quisiesen.

 16  Y tenian entnces un preso famoso, que se llamaba Barrabas.

 17  Y juntos ellos, les dijo Pilato: )Cul queris que os suelte?  ) 
Barrabas,   Jesus, que es llamado el Cristo?

 18  Porque sabia que por envidia le habian entregado.

 19  Y estando l sentado en el tribunal, su mujer envi  l, diciendo: No 
tengas que ver con aquel justo; porque hoy he padecido muchas cosas en sueos 
pos causa de l.

 20  Mas los prncipes de los sacerdotes, y los ancianos, persuadieron al 
pueblo, que pidiese  Barrabas, y  Jesus matase.

 21  Y respondiendo el presidente, les dijo: )Cul de los dos queris que os 
suelte?  Y ellos dijeron: A Barrabas.

 22  Pilato les dijo: )Qu pues har de Jesus que es llamado el Cristo?  
Dcenle todos: Sea crucificado.

 23  Y el presidente les dijo: Pues  )qu mal ha hecho?  Mas ellos alzaban ms 
el grito, diciendo: Sea crucificado.

 24  Y viendo Pilato que nada aprovechaba, ntes se hacia ms alboroto, 
tomando agua lav [sus] manos delante del pueblo, diciendo: Inocente soy yo de 
la sangre de este justo: vd[lo] vosotros.

 25  Y respondiendo todo el pueblo, dijo: Su sangre [sea] sobre nosotros, y 
sobre nuestros hijos.

 26  Entnces les solt  Barrabas; y habiendo azotado  Jesus, [le] entreg 
para ser crucificado.

 27  & Entnces los soldados del presidente llevando  Jesus al pretorio, 
juntaron  l toda la cuadrilla.

 28  Y desnudndole, echronle encima un manto de grana.

 29  Y pusieron sobre su cabeza una corona tejida de espinas, y una caa en su 
mano derecha,  hincando la rodilla delante de l, burlaban de l, diciendo: 
Tengas gozo, rey de los Judos.

 30  Y escupiendo en l, tomaron la caa, y le herian en la cabeza.

 31  Y despues que le hubieron escarnecido, le desnudaron el manto, y le 
vistieron de sus vestidos, y le llevaron para crucificarle.

 32  Y saliendo, hallaron  un Cireneo que se llamaba Simon:  este cargaron 
para que llevase su cruz.

 33  Y como llegaron al lugar que se llama Glgota, que quiere decir, el lugar 
de la Calavera,

 34  Le dieron  beber vinagre mezclado con hiel; y gustando, no quiso 
beberlo.

 35  Y despues que le hubieron crucificado, repartieron sus vestidos, echando 
suertes; para que se cumpliese lo que fu dicho por el profeta: Se repartieron 
mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes.

 36  Y le guardaban, sentados all.

 37  Y pusieron sobre su cabeza su causa escrita: ESTE ES JESUS, EL REY DE LOS 
JUDOS.

 38  Entnces crucificaron con l dos ladrones: uno  la derecha, y otro  la 
izquierda.

 39  Y los que pasaban, le decian injurias, meneando sus cabezas,

 40  Y diciendo: T, el que derribas el templo, y en tres dias [lo] 
reedificas, slvate  t mismo. Si eres Hijo de Dios, desciende de la cruz.

 41  De esta manera tambien los prncipes de los sacerdotes escarneciendo, con 
los escribas, y los Fariseos, y los ancianos, decian:

 42  A otros salv,  s no se puede salvar. Si es el rey de Israel, descienda 
ahora de la cruz, y creeremos en l.

 43  Confi en Dios: lbrele ahora, si le quiere; porque ha dicho: Soy Hijo de 
Dios.

 44  Lo mismo tambien le zaherian los ladrones que estaban crucificados con 
l.

 45  & Y desde la hora de sexta fueron tinieblas sobre toda la tierra, hasta 
la hora de nona.

 46  Y cerca de la hora de nona Jesus exclam con gran voz, diciendo: Eli, 
Eli, )lamma sabachthani? esto es: Dios mio, Dios mio, )por qu me has 
desamparado?

 47  Y algunos de los que estaban all, oyndo[lo,] decian: A Elas llama 
ste.

 48  Y luego corriendo uno de ellos tom una esponja, y [la] hinchi de 
vinagre, y ponindo[la] en una caa, le daba para que bebiese.

 49  Y los otros decian: Deja, veamos si vendr Elas  librarle.

 50  Mas Jesus habiendo otra vez exclamado con grande voz, di el espritu.

 51  Y, he aqu, el velo del templo se rompi en dos, de alto  bajo; y la 
tierra se movi, y las piedras se hendieron;

 52  Y los sepulcros se abrieron, y muchos cuerpos de santos, que habian 
dormido, se levantaron.

 53  Y salidos de los sepulcros, despues de su resurreccion, vinieron  la 
santa ciudad, y aparecieron  muchos.

 54  Y el centurion, y los que estaban con l guardando  Jesus, visto el 
terremoto, y las cosas que habian sido hechas, temieron en gran manera, 
diciendo: Verdaderamente Hijo de Dios era este.

 55  Y estaban all muchas mujeres mirando de ljos, las cuales habian seguido 
de Galilea  Jesus, sirvindole:

 56  Entre las cuales era Mara Magdalena, y Mara madre de Santiago y de 
Joses, y la madre de los hijos de Zebedeo.

 57  & Y como fu la tarde del dia, vino un hombre rico de Arimatea, llamado 
Jos, el cual tambien era discpulo de Jesus.

 58  Este lleg  Pilato, y pidi el cuerpo de Jesus. Entnces Pilato mand 
que el cuerpo se [le] diese.

 59  Y tomando Jos el cuerpo, lo envolvi en una sbana limpia,

 60  Y lo puso en un sepulcro suyo nuevo, que habia labrado en la roca; y 
revuelta una grande piedra a la puerta del sepulcro, se fu.

 61  Y estaban all Mara Magdalena, y la otra Mara, sentadas delante del 
sepulcro.

 62  Y el siguiente dia, que era [el dia] despues de la preparacion, se 
juntaron los prncipes de los sacerdotes y los Fariseos  Pilato,

 63  Diciendo: Seor, nos acordamos que aquel engaador dijo, viviendo aun: 
Despues del tercero dia resucitar.

 64  Manda, pues, asegurar el sepulcro hasta el dia tercero; porque no vengan 
sus discpulos de noche, y le hurten, y digan al pueblo: Resucit de los 
muertos; y ser el postrer error peor que el primero.

 65  Dceles Pilato: La guardia tenis: id, asegurd[lo] como sabis.

 66  Y yendo ellos, aseguraron el sepulcro con la guardia, sellando la piedra.





CAPITULO 28.

 EN el fin del sbado, as como iba amaneciendo el primer [dia] de la semana, 
vino Mara Magdalena, y la otra Mara,  ver el sepulcro,

 2  Y, he aqu, fu hecho un gran terremoto; porque el ngel del Seor 
descendiendo del cielo y llegando, habia revuelto la piedra de la puerta [del 
sepulcro,] y estaba sentado sobre ella.

 3  Y su aspecto era como un relmpago; y su vestido blanco como la nieve.

 4  Y del miedo de l los guardas temblaron, y fueron vueltos como muertos.

 5  Y respondiendo el ngel, dijo  las mujeres: No temis vosotras; porque 
[yo] s que buscis  Jesus, el que fu crucificado.

 6 No est aqu; porque ha resucitado, como dijo. Vend, ved el lugar donde 
fu puesto el Seor;

 7  Y presto id, decd  sus discpulos, que h resucitado de los muertos; y, 
he aqu, os espera en Galilea: all le veris: he aqu, os [lo] he dicho.

 8  Entnces ellas saliendo del sepulcro con temor y gran gozo, fueron 
corriendo  dar las nuevas  sus discpulos. Y yendo  dar las nuevas  sus 
discpulos,

 9  He aqu Jesus les sale al encuentro, diciendo: Tengis gozo. Y ellas se 
llegaron, y trabaron de sus pis, y le adoraron.

 10  Entnces Jesus les dice: No temis, id, dad las nuevas  mis hermanos, 
para que vayan  Galilea; y all me vern.

 11  & Y yendo ellas, he aqu, unos de la guardia vinieron  la ciudad, y 
dieron aviso  los prncipes de los sacerdotes de todas las cosas que habian 
acontecido.

 12  Y juntados con los ancianos, habido consejo, dieron mucho dinero  los 
soldados,

 13  Diciendo: Decd: Sus discpulos vinieron de noche, y le hurtaron, 
durmiendo nosotros.

 14  Y si esto fuere oido del presidente, nosotros le persuadiremos, y os 
haremos seguros.

 15  Y ellos, tomado el dinero, hicieron como estaban instruidos; y este dicho 
ha sido divulgado entre los Judos hasta el dia de hoy.

 16  & Mas los once discpulos se fueron  Galilea, al monte, donde Jesus les 
habia ordenado.

 17  Y como le vieron, le adoraron; mas algunos dudaban.

 18  Y llegando Jesus, les habl, diciendo: Toda potestad me es dada en el 
cielo y en la tierra.

 19  Por tanto id, ensed  todas las naciones, bautizndoles en el nombre 
del Padre, y del Hijo, y del Espritu Santo:

 20  Ensendoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y, he aqu, 
yo estoy con vosotros todos los dias, hasta el fin del siglo. Amen.





EL EVANGELIO DE NUESTRO SEOR JESU CRISTO

SEGUN

SAN MRCOS.





CAPITULO 1.

 PRINCIPIO del evangelio de Jesu Cristo, Hijo de Dios.

 2  Como est escrito en los profetas: He aqu, yo envio a mi mensagero 
delante de tu faz, que apareje tu camino delante de t.

 3  Voz del que clama en el desierto: Aparejd el camino del Seor: haced 
derechas sus veredas.

 4  Bautizaba Juan en el desierto, y predicaba el bautismo de arrepentimiento 
para remision de pecados.

 5  Y salia  l todo el pas de Judea, y los de Jerusalem, y eran todos 
bautizados por l en el rio del Jordan, confesando sus pecados.

 6  Y Juan andaba vestido de pelos de camello, y con un cinto de cuero al 
rededor de sus lomos; y comia langostas, y miel monts.

 7  Y predicaba, diciendo: Viene en pos de m el que es ms poderoso que yo, 
al cual no soy digno de desatar encorvado la correa de sus zapatos.

 8  Yo  la verdad os he bautizado con agua, mas l os bautizar con el 
Espritu Santo.

 9  &  Y aconteci en aquellos dias, que Jesus vino de Nazaret de Galilea, y 
fu bautizado por Juan en el Jordan.

 10  Y luego, subiendo del agua, vi abrirse los cielos, y al Espritu, como 
paloma, que descendia sobre l.

 11  Y vino una voz de los cielos, [que decia:] T eres mi Hijo amado: en t 
tomo contentamiento.

 12  Y luego el Espritu le impele al desierto.

 13  Y estuvo all en el desierto cuarenta dias, [y era] tentado de Satanas, y 
estaba con las fieras; y los ngeles le servian.

 14  &  Mas despues que Juan fu entregado, Jesus vino  Galilea, predicando 
el evangelio del reino de Dios,

 15  Y diciendo: El tiempo es cumplido, y el reino de Dios est cerca: 
Arrepentos y creed al evangelio.

 16  Y andando junto  la mar de Galilea, vi  Simon y  Andres su hermano, 
que echaban la red en la mar, porque eran pescadores.

 17  Y les dijo Jesus: Venid en pos de m, y har que seis pescadores de 
hombres.

 18  Y luego, dejadas sus redes, le siguieron.

 19  Y pasando de all un poco ms adelante, vi  Santiago hijo de Zebedeo, y 
 Juan su hermano, tambien ellos en la nave, que aderezaban las redes.

 20  Y luego los llam; y dejando  su padre Zebedeo en la nave con los 
jornaleros, fueron en pos de l.

 21  &  Y entraron en Capernaum; y luego los sbados entrando en la sinagoga 
enseaba.

 22  Y se pasmaban de su doctrina, porque los enseaba como quien tiene 
autoridad y no como los escribas.

 23  Y habia en la sinagoga de ellos un hombre con espritu inmundo, el cual 
di voces,

 24  Diciendo: (Ah! )Qu tenemos nosotros que ver contigo, Jesus Nazareno?  
)Has venido  destruirnos?  Te conozco quien eres, [eres] el Santo de Dios.

 25  Y rile Jesus, diciendo: Enmudece, y sal de l.

 26  Y hacindole pedazos el espritu inmundo, y clamando  gran voz, sali de 
l.

 27  Y todos se maravillaron, de tal manera que inquirian entre s, diciendo: 
)Qu es esto?  )Qu nueva doctrina [es] esta, que con autoridad aun  los 
espritus inmundos manda y le obedecen?

 28  Y luego se divulg su fama por todo el pas al derredor de la Galilea.

 29  Y luego salidos de la sinagoga, vinieron  casa de Simon y de Andres, con 
Santiago y Juan.

 30  Y la suegra de Simon estaba acostada con calentura; y le dijeron luego de 
ella.

 31  Entnces llegando [l,] la tom de su mano, y la levant; y luego la dej 
la calentura, y les servia.

 32  Y cuando fu la tarde, como el sol se puso, traian  l todos los que 
tenian mal, y endemoniados.

 33  Y toda la ciudad se junt  la puerta.

 34  Y san  muchos que estaban enfermos de diversas enfermedades; y ech 
fuera muchos demonios. y no dejaba hablar  los demonios porque le conocian.

 35  Y levantndose muy de maana, aun muy oscuro, sali, y se fu  un lugar 
desierto, y all oraba.

 36  Y le sigui Simon, y los que estaban con l.

 37 Y hallndole, le dicen: Todos te buscan.

 38  Y les dice: Vamos  las aldeas vecinas, para que predique tambien all, 
porque para esto he venido.

 39  Y predicaba en las sinagogas de ellos en toda la Galilea, y echaba fuera 
los demonios.

 40  Y un leproso vino  l rogndole;  hincada la rodilla, le dice: Si 
quieres, puedes limpiarme.

 41  Y Jesus teniendo misericordia de l, extendi [su] mano, y le toc, y le 
dice: Quiero, s limpio.

 42  Y habiendo l dicho esto, luego la lepra se fu de l, y fu limpio.

 43  Y le encarg estrechamente, y luego le ech,

 44  Y le dice: Mira [que] no digas  nadie nada, sino v, mustrate al 
sacerdote, y ofrece por tu limpieza lo que Moises mand para que les conste.

 45  Y l salido, comenz  publicar, y  divulgar grandemente el negocio, de 
manera que ya Jesus no podia entrar manifiestamente en la ciudad; mas estaba 
fuera en los lugares desiertos, y venian  l de todas partes.





CAPITULO 2.

 Y ENTR otra vez en Capernaum despues de [algunos] dias; y se oy que estaba 
en casa.

 2  Y luego se juntaron  l muchos, que ya no cabian ni aun al contorno de la 
puerta; y les predicaba la palabra.

 3  Entnces vinieron  l [unos] trayendo un paraltico, que era traido de 
cuatro.

 4  Y como no podian llegar  l  causa de la multitud, descubrieron la 
techumbre donde estaba, y habindo[la] destechado, bajaron el lecho en que el 
paraltico estaba echado.

 5  Y viendo Jesus la f de ellos, dice al paraltico: Hijo tus pecados te son 
perdonados.

 6  Y estaban all sentados algunos de los escribas, los cuales pensando en 
sus corazones,

 7  Decian: )Por qu habla este blasfemias?  )Quin puede perdonar pecados, 
sino solo Dios?

 8  Y conociendo luego Jesus en su espritu que pensaban esto dentro de s, 
les dijo: )Por qu pensis estas cosas en vuestros corazones?

 9  )Cul es ms fcil: Decir al paraltico: [Tus] pecados te son perdonados; 
 decirle: Levntate, y toma tu lecho, y anda?

 10  Pues porque sepis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra de 
perdonar [los] pecados, (dice al paraltico:)

 11  A t digo: Levntate, y toma tu lecho, y vte  tu casa.

 12  Entnces [l] se levant luego; y tomando su lecho, se sali delante de 
todos, de manera que todos quedaron atnitos, y: glorificaron  Dios, 
diciendo: Nunca tal hemos visto.

 13  & Y volvi  salir  la mar, y toda la multitud venia  l, y les 
enseaba.

 14  Y pasando vi  Lev, [hijo] de Alfeo, sentado al banco de los tributos, 
y le dice: Sgueme. Y levantndose, le sigui.

 15  Y aconteci, que estando Jesus  la mesa en casa de l, muchos publicanos 
y pecadores se sentaban tambien juntamente con Jesus, y con sus discpulos; 
porque habia muchos y le seguian.

 16  Y los escribas y los Fariseos, vindole comer con publicanos, y con 
pecadores, dijeron  sus discpulos: Qu es esto, que [vuestro Maestro] come y 
bebe con publicanos, y con pecadores?

 17  Y oyndolo Jesus, les dice: Los sanos no tienen necesidad de mdico, sino 
los que tienen mal. No he venido  llamar  los justos, mas los pecadores  
arrepentimiento.

 18  & Y los discpulos de Juan, y [los] de los Fariseos ayunaban; y vienen, y 
le dicen: )Por qu los discpulos de Juan, y [los] de los Fariseos ayunan; y 
tus discpulos no ayunan?

 19  Y Jesus les dice: No pueden ayunar los que son de bodas, cuando el esposo 
est con ellos: entre tanto que tienen consigo al esposo no pueden ayunar.

 20  Mas vendrn dias, cuando el esposo ser quitado de ellos; y entnces en 
aquellos dias ayunarn.

 21  Nadie echa remiendo de pao nuevo en vestido viejo; de otra manera el 
mismo remiendo nuevo tira del viejo y se hace peor rotura.

 22  Ni nadie echo vino nuevo en odres viejos; de otra manera el vino nuevo 
rompe los odres, y se derrama el vino, y los odres se pierden; mas el vino 
nuevo en odres nuevos se ha de echar.

 23  & Y aconteci, que pasando l por los sembrados en sbado, sus discpulos 
andando comenzaron  arrancar espigas.

 24  Entnces los Fariseos le dijeron: He aqu, )por qu hacen en sbado lo 
que no es lcito?

 25  Y l les dijo: )Nunca leisteis qu hizo David cuando tuvo necesidad, y 
tuvo hambre, l y los que estaban con l?

 26 )Cmo entr en la casa de Dios, siendo Abiatar sumo sacerdote, y comi los 
panes de la proposicion, de los cuales no es lcito comer, sino  los 
sacerdotes, y aun di  los que estaban con l?

 27  Djoles tambien: El sbado por causa del hombre fu hecho: no el hombre 
por causa del sbado.

 28  As que el Hijo del hombre Seor es tambien del sbado.





CAPITULO 3.

 Y OTRA vez entr en la sinagoga; y habia all un hombre que tenia una mano 
seca.

 2  Y le acechaban, si en sbado le sanaria, para acusarle.

 3  Entnces dijo al hombre que tenia la mano seca: Levntate en medio.

 4  Y les dice: )Es lcito hacer bien en sbados,  hacer mal?  )salvar la 
vida,  matar?  Mas ellos callaban.

 5  Y mirndolos en derredor con enojo, condolecindose de la dureza de su 
corazon, dice al hombre: Extiende tu mano. Y [la] extendi y su mano fu 
restituida sana como la otra.

 6  Entnces saliendo los Fariseos tomaron consejo con los Herodianos contra 
l, para matarle.

 7  & Mas Jesus se apart  la mar con sus discpulos; y le sigui una gran 
multitud de Galilea, y de Judea

 8  Y de Jerusalem, y de Idumea y de la otra parte del Jordan; y de los que 
[moraban] al rededor de Tiro y de Sidon, grande multitud, oyendo cuan grandes 
cosas hacia, vinieron  l.

 9  Y dijo  sus discpulos que una navecilla le estuviese siempre apercibida, 
por causa de la multitud, para que no le oprimiesen.

 10  Porque habia sanado  muchos, de tal manera que caian sobre l, cuantos 
tenian plagas, por tocarle.

 11  Y los espritus inmundos, en vindole, se postraban delante de l, y 
daban voces, diciendo: T eres el Hijo de Dios.

 12  Mas l les reia mucho que no le manifestasen.

 13  Y subi al monte, y llam [ s] los que l quiso; y vinieron  l.

 14  & Y orden  doce para que estuviesen con l, y para enviarlos  
predicar;

 15  Y que tuviesen potestad de sanar enfermedades, y de echar fuera demonios:

 16 A Simon, al cual puso por sobrenombre Pedro;

 17  Y  Santiago, [hijo] de Zebedeo, y  Juan hermano de Santiago, y les puso 
por sobrenombre Boanerges, que es, Hijos de trueno;

 18  Y  Andres, y  Felipe, y  Bartolom, y  Mateo, y  Tomas, y  
Santiago, [hijo] de Alfeo, y  Tadeo, y  Simon el Cananeo,

 19  Y  Jdas Iscariote, el que le entreg; y vinieron  casa.

 20  & Y otra vez se junt la multitud, de tal manera que ellos ni aun podian 
comer pan.

 21  Y como [lo] oyeron los suyos, vinieron para prenderle; porque decian: 
Est fuera de s.

 22  & Y los escribas que habian venido de Jerusalem, decian que tenia  
Belzeb, y que por el prncipe de los demonios echaba fuera los demonios.

 23  Y llamndoles, les dijo por parbolas: )Cmo puede Satanas echar fuera  
Satanas?

 24  Y si un reino contra s mismo fuere dividido, no puede permanecer el tal 
reino.

 25  Y si una casa fuere dividida contra s misma, no puede permanecer la tal 
casa.

 26  Y si Satanas se levantare contra s mismo, y fuere dividido, no puede 
permanecer: mas tiene fin.

 27  Nadie puede saquear las alhajas del valiente entrando en su casa, si 
ntes no atare al valiente; y entnces saquear su casa.

 28  De cierto os digo, que todos los pecados sern perdonados  los hijos de 
los hombres, y las blasfemias cualesquiera con que blasfemaren:

 29  Mas cualquiera que blasfemare contra el Espritu Santo, no tiene perdon 
para siempre; mas est expuesto  juicio eterno.

 30  Porque decian: Tiene espritu inmundo.

 31  & Vienen pues sus hermanos y su madre, y estando de fuera, enviaron  l 
llamndole.

 32  Y la multitud estaba asentada al rededor de l, y le dijeron: He aqu, tu 
madre y tus hermanos te buscan fuera.

 33  Y l les respondi, diciendo: )Quin es mi madre, y mis hermanos?

 34  Y mirando al derredor  los que estaban sentados en derredor de l, dijo: 
He aqu mi madre, y mis hermanos.

 35  Porque cualquiera que hiciere la voluntad de Dios, este es mi hermano, y 
mi hermana, y mi madre.





CAPITULO 4.

 OTRA vez comenz  ensear junto  la mar, y se junt  l una gran multitud, 
tanto que entrndose l en un barco, se sent en la mar, y toda la multitud 
estaba en tierra junto  la mar.

 2  Y les enseaba por parbolas muchas cosas, y les decia en su doctrina:

 3  Od: He aqu, el que sembraba sali  sembrar.

 4  Y aconteci sembrando que una parte cay junto al camino; y vinieron las 
aves del cielo, y la tragaron.

 5  Y otra parte cay en pedregales, donde no tenia mucha tierra; y luego 
naci, porque no tenia la tierra profunda.

 6  Mas, salido el sol, se quem; y por cuanto no tenia raiz se sec.

 7  Y otra parte cay en espinas; y crecieron las espinas, y la ahogaron, y no 
di fruto.

 8  Y otra parte cay en buena tierra, y di fruto, que subi y creci; y 
llev uno a treinta, y otro  sesenta, y otro  ciento.

 9  Entnces les dijo: El que tiene oidos para oir, oiga.

 10  Y cuando estuvo solo le preguntaron, los que estaban al rededor de l con 
los doce, de la parbola.

 11  Y les dijo: A vosotros es dado saber el misterio del reino de Dios; mas  
los que estn fuera, por parbolas se les hace todo;

 12  Para que viendo, vean y no vean; y oyendo, oigan y no entiendan; porque 
no se conviertan, y les sean perdonados sus pecados.

 13  Y les dijo; )No sabis esta parbola?  )Cmo pues entenderis todas las 
parbolas?

 14  El que siembra siembra la palabra.

 15  Y estos son los de junto al camino, en los que la palabra es sembrada; 
mas despues que la oyeron, luego viene Satanas, y quita la palabra que fu 
sembrada en sus corazones.

 16  Y asimismo estos son los que son sembrados en pedregales; los que cuando 
han oido la palabra, luego la reciben con gozo;

 17  Mas no tienen raiz en s, ntes son temporales; que en levantndose la 
tribulacion,  la persecucion por causa de la palabra, luego se escandalizan.

 18  Y estos son los que son sembrados entre espinas; los que oyen la palabra;

 19  Mas las congojas de este siglo, y el engao de las riquezas, y las 
codicias que hay en las otras cosas, entrando ahogan la palabra, y viene  
quedar sin fruto.

 20  Y estos son los que fueron sembrados en buena tierra; los que oyen la 
palabra, y [la] reciben, y hacen fruto, uno  treinta, otro  sesenta, otro  
ciento.

 21  Djoles tambien: )Viene la luz para ser puesta debajo de un almud,  
debajo de la cama?  )No [viene] para ser puesta en el candelero?

 22  Porque no hay nada oculto que no haya de ser manifestado; ni secreto, que 
no haya de venir en descubierto.

 23  Si alguno tiene oidos para oir, oiga.

 24  Djoles tambien: Mird lo que ois: Con la medida que meds, os medirn 
otros; y ser aadido  vosotros los que ois.

 25  Porque al que tiene, le ser dado; y al que no tiene, aun lo que tiene le 
ser quitado.

 26  Decia ms: As es el reino de Dios, como si un hombre echase simiente en 
la tierra;

 27  Y durmiese y se levantase de noche y de dia,: y la simiente brotase y 
creciese como l no sabe

 28  Porque la tierra de suyo frutifica^, primero yerba, luego espiga, despues 
grano lleno en la espiga.

 29  Y cuando el fruto fuere producido, luego se mete la hoz, porque la siega 
es llegada.

 30  Tambien decia: )A qu haremos semejante el reino de Dios?  ) con qu 
parbola le compararmos?

 31 [Es] como el grano de la mostaza, que cuando es sembrado en tierra es el 
ms pequeo de todas las simientes que hay en la tierra;

 32  Mas cuando fuere sembrado, sube, y se hace la mayor de todas las 
legumbres; y hace grandes ramas, de tal manera que las aves del cielo puedan 
hacer nidos debajo de su sombra.

 33  Y con muchas tales parbolas les hablaba la palabra, conforme  lo que 
podian oir.

 34  Y sin parbola no les hablaba, mas  sus discpulos en particular 
declaraba todo.

 35  Y les dijo aquel dia, cuando fu tarde: Pasemos  la otra parte.

 36  Y enviada la multitud, le tomaron as como estaba en la nave, y habia 
tambien con l otros barquichuelos.

 37  Y se levant una grande tempestad de viento, y echaba las ondas en la 
nave, de tal manera que ya se llenaba.

 38  Y l estaba en la popa durmiendo sobre un cabezal; y le despertaron, y le 
dicen: )Maestro, no te importa nada que perezcamos?

 39  Y levantndose l, ri al viento, y dijo  la mar: Calla, enmudece. Y 
ces el viento; y fu hecha grande bonanza.

 40  Y  ellos dijo: )Por qu estis tan medrosos?  )Cmo es que no tenis f?

 41  Y temieron con gran temor, y decian el uno al otro:  )Quin es este, que 
aun el viento y la mar le obedecen?





CAPITULO 5.

 Y VINIERON  la otra parte de la mar  la provincia de los Gadarenos.

 2  Y salido l de la nave luego le sali al encuentro un hombre de los 
sepulcros con un espritu inmundo,

 3  Que tenia [su] morada en los sepulcros, y ni aun con cadenas le podia 
alguien atar;

 4  Porque muchas veces habia sido atado con grillos y cadenas, mas las 
cadenas habian sido hechas pedazos por l, y los grillos desmenuzados; y nadie 
le podia domar.

 5  Y siempre de dia y de noche andaba dando voces en los montes y en los 
sepulcros,  hirindose con piedras.

 6  Y como vi  Jesus de ljos, corri, y le ador;

 7  Y clamando  gran voz, dijo: )Qu tengo yo que ver contigo, Jesus, Hijo 
del Dios Altsimo?  Te conjuro por Dios que no me atormentes.

 8  Porque le decia: Sal de este hombre, espritu inmundo.

 9  Y le pregunt: )Cmo te llamas?  Y respondi, diciendo: Legion me llamo; 
porque somos muchos.

 10  Y le rogaba mucho que no los echase fuera de aquel pais.

 11  Y estaba all cerca de los montes una grande manada de puercos paciendo.

 12  Y le rogaron todos aquellos demonios, diciendo: Envanos  los puercos 
para que entremos en ellos.

 13  Y les permiti luego Jesus; y saliendo aquellos espritus inmundos, 
entraron en los puercos; y la manada se precipit con impetuosidad por un 
despeadero en la mar, y eran como dos mil, y se ahogaron en la mar.

 14  Y los que apacentaban los puercos huyeron, y dieron aviso en la ciudad y 
en los campos. Y salieron para ver qu era aquello que habia acontecido.

 15  Y vienen  Jesus, y ven al que habia sido atormentado del demonio, 
sentado, y vestido, y en seso el que habia tenido la legion; y tuvieron temor.

 16  Y les contaron los que [lo] habian visto, cmo habia acontecido al que 
habia tenido el demonio, y [lo] de [los] puercos.

 17  Y comenzaron  rogarle que se fuese de los trminos de ellos.

 18  Y entrando l en la nave, le rogaba el que habia sido fatigado del 
demonio, para estar con l.

 19  Mas Jesus no le permiti, sino le dijo: Vte  tu casa  los tuyos, y 
cuntales cun grandes cosas el Seor ha hecho contigo, y como ha tenido 
misericordia de t.

 20  Y se fu, y comenz  publicar en Decpolis cun grandes cosas Jesus 
habia hecho con l; y todos se maravillaban.

 21  & Y pasando otra vez Jesus en una nave  la otra parte, se junt  l una 
gran multitud; y estaba junto  la mar.

 22  Y vino uno de los prncipes de la sinagoga llamado Jairo, y como le vi, 
se postr  sus pis,

 23  Y le rogaba mucho, diciendo: Mi hija est  la muerte: Ven y pon las 
manos sobre ella, para que sea sana, y vivir.

 24  Y fu con l, y le seguia mucha gente, y le apretaban.

 25  Y una mujer que estaba con flujo de sangre doce aos hacia,

 26  Y habia sufrido mucho de muchos mdicos, y habia gastado todo lo que 
tenia, y nada habia aprovechado, ntes le iba peor,

 27  Como oy [hablar] de Jesus, vino entre el gento por detras, y toc su 
vestido.

 28  Porque decia: Si yo tocare tan solamente su vestido, quedar sana.

 29  Y luego la fuente de su sangre se sec, y sinti en su cuerpo que estaba 
sana de aquel azote.

 30  Y Jesus luego conociendo en S^ mismo la virtud que habia salido de l, 
volvindose hcia el gento, dijo:  )Quin ha tocado mis vestidos?

 31  Y le dijeron sus discpulos: Ves que la multitud te aprieta, y dices: 
)Quin me ha tocado?

 32  Y [l] miraba al rededor por ver  la que habia hecho esto.

 33  Entnces la mujer temiendo y temblando, sabiendo lo que en s habia sido 
hecho, vino, y se postr delante de l, y le dijo toda la verdad.

 34  Y l le dijo: Hija, tu f te ha hecho sana; v en paz, y queda sana de tu 
azote.

 35  & Hablando aun l, vinieron [de casa] del prncipe de la sinagoga, 
diciendo: Tu hija es muerta: )para qu fatigas ms al Maestro?

 36  Mas Jesus luego, en oyendo esta razon que se decia, dijo al prncipe de 
la sinagoga: No temas: cree solamente.

 37  Y no permiti que alguno viniese tras l, sino Pedro, y Santiago, y Juan 
hermano de Santiago.

 38  Y vino  casa del prncipe de la sinagoga, y vi el alboroto, y los que 
lloraban y gemian mucho.

 39  Y entrado, les dice: )Por qu os alborotis y lloris?  La jven no es 
muerta, sino que duerme.

 40  Y hacian burla de l; mas l, echados fuera todos, toma al padre y  la 
madre de la jven, y  los que estaban con l, y entra donde estaba la jven 
echada.

 41  Y tomando la mano de la jven, le dice: Talitha cumi; que quiere decir: 
Jven  t digo, levntate.

 42  Y luego la jven se levant, y andaba; porque era de doce aos: y se 
espantaron de grande espanto.

 43  Mas [l] les encarg estrechamente que nadie lo supiese, y dijo que 
diesen de comer  la jven.





CAPITULO 6.

 Y SALI de all, y vino  su tierra; y le siguieron sus discpulos.

 2  Y llegado el sbado, comenz  ensear en la sinagoga; y muchos oyndo[le] 
estaban atnitos diciendo: )De dnde tiene este estas cosas?  )Y qu sabidura 
[es] esta que le es dada, que tales maravillas son hechas por sus manos?

 3  )No es este el carpintero, hijo de Mara, hermano de Santiago, y de Joses, 
y de Jdas, y de Simon?  )No estn tambien aqu con nosotros sus hermanas?  Y 
se escandalizaban en l:

 4  Mas Jesus les decia: No hay profeta deshonrado sino en su tierra, y entre 
sus parientes, y en su casa.

 5  Y no pudo all hacer alguna maravilla: solamente que san unos pocos 
enfermos, poniendo sobre ellos las manos.

 6  Y estaba maravillado de la incredulidad de ellos; y rodeaba las aldeas de 
al derredor enseando.

 7  & Y llam  los doce, y comenz  enviarlos de dos en dos, y les di 
potestad sobre los espritus inmundos;

 8  Y les mand que no llevasen nada para el camino, sino solamente un bordon; 
ni alforja, ni pan, ni dinero en la bolsa;

 9  Mas que calzasen sandalias; y no vistiesen dos ropas.

 10  Y les decia: En cualquier casa que entrareis, posd all hasta que 
salgais de aquel lugar.

 11  Y todos aquellos que no os recibieren, ni os oyeren, saliendo de all, 
sacudid el polvo que est debajo de vuestros pis en testimonio contra ellos. 
De cierto os digo, que ms tolerable ser [el castigo] de Sodoma,  de Gomorra 
en el dia del juicio, que l de aquella ciudad.

 12  Y saliendo predicaban que se arrepintiesen los hombres.

 13  Y echaban fuera muchos demonios, y ungian con aceite  muchos enfermos, y 
sanaban.

 14  & Y oy el rey Herdes [la fama de Jesus], porque su nombre era hecho 
notorio, y dijo: Juan el Bautista ha resucitado de los muertos: y por tanto 
virtudes obran en l.

 15  Otros decian: Elas es. Y otros decian: Profeta es;  alguno de los 
profetas.

 16  Y oyndo[lo] Herdes, dijo: Este es Juan el que yo degoll: l ha 
resucitado de los muertos.

 17  Porque el mismo Herdes habia enviado y prendido  Juan, y le habia 
aprisionado en la crcel  causa de Herodas, mujer de Felipe su hermano; 
porque la habia tomado por mujer.

 18  Porque Juan decia  Herdes: No te es lcito tener la mujer de tu 
hermano.

 19 Por tanto Herodas le tenia ojeriza, y deseaba matarle, mas no podia;

 20  Porque Herdes temia  Juan, conocindole por varon justo y santo; y le 
tenia respeto, y obedecindole hacia muchas cosas; y le oia de buena gana.

 21  Y viniendo un dia oportuno, en que Herdes, en la fiesta de su 
nacimiento, hacia cena  sus prncipes y tribunos, y  los principales de 
Galilea,

 22  Y entrando la hija de Herodas, y danzando, y agradando  Herdes, y  
los que estaban con l  la mesa, el rey dijo  la moza: Pdeme lo que 
quisieres, que yo te [lo] dar.

 23  Y le jur: Todo lo que me pidieres te dar hasta la mitad de mi reino.

 24  Y saliendo ella, dijo  su madre: )Qu pedir?  Y ella dijo: La cabeza de 
Juan el Bautista.

 25  Entnces [ella] entr prestamente al rey, y pidi, diciendo: Quiero que 
ahora luego me des en un plato la cabeza de Juan el Bautista.

 26  Y el rey se entristeci mucho; [mas]  causa del juramento y de los que 
estaban con l a la mesa, no quiso negrse[lo].

 27  Y luego el rey, enviando uno de la guardia, mand que fuese traida su 
cabeza. El cual fu, y le degoll en la crcel.

 28  Y trajo su cabeza en un plato, y la di  la moza, y la moza la di  su 
madre.

 29  Y oyndo[lo] sus discpulos, vinieron, y tomaron su cuerpo, y le pusieron 
en un sepulcro.

 30  & Y los apstoles se juntaron  Jesus, y le contaron todo lo que habian 
hecho, y lo que habian enseado.

 31  Y [l] les dijo: Vend vosotros aparte a un lugar desierto, y reposd un 
poco; porque eran muchos los que iban y venian, que ni aun tenian lugar de 
comer.

 32  Y se fueron en una nave  un lugar desierto aparte.

 33  Y los vieron ir muchos, y lo conocieron, y concurrieron all muchos a pi 
de las ciudades, y vinieron ntes que ellos, y se juntaron  l.

 34  Y saliendo Jesus vi [una] grande multitud, y tuvo misericordia de ellos, 
porque eran como ovejas sin pastor; y les comenz  ensear muchas cosas.

 35  Y como ya fu el dia muy entrado, sus discpulos llegaron  l, diciendo: 
El lugar es desierto, y el dia [es] ya muy entrado.

 36  Envalos para que vayan  los cortijos y aldeas de al derredor, y compren 
para s pan, porque no tienen que comer.

 37  Y respondiendo l, les dijo: Ddles de comer vosotros; y le dijeron: 
[)Qu?]  )iremos  comprar pan por doscientos denarios, para darles de comer?

 38  Y l les dice: )Cuntos panes tenis? Id, y vdlo. Y sabindolo ellos, 
dijeron: Cinco, y dos peces.

 39  Y les mand que hiciesen recostar  todos por ranchos sobre la yerba 
verde.

 40  Y se recostaron por partes, por ranchos, de ciento en ciento, y de 
cincuenta en cincuenta.

 41  Y tomados los cinco panes y los dos peces, mirando al cielo, bendijo, y 
rompi los panes, y di  sus discpulos para que les pusiesen delante. Y los 
dos peces reparti entre todos.

 42  Y comieron todos, y se hartaron.

 43  Y alzaron de los pedazos doce esportones llenos, y de los peces.

 44  Y eran los que comieron de los panes cinco mil varones.

 45  & Y luego di priesa  sus discpulos  subir en la nave,  ir delante de 
l  la otra parte  Betsaida, entre tanto que l despedia la multitud.

 46  Y despues que los hubo despedido, se fu al monte  orar.

 47  Y como fu la tarde, la nave estaba en medio de la mar, y l solo en 
tierra.

 48  Y los vi que se trabajaban navegando, porque el viento les era 
contrario; y cerca de la cuarta vela de la noche vino  ellos andando sobre la 
mar, y queria pasarlos.

 49  Y vindole ellos, que andaba sobre la mar, pensaron que era fantasma, y 
dieron voces;

 50  Porque todos le veian, y se turbaron. Mas luego habl con ellos, y les 
dijo: Aseguros, yo soy: no tengis miedo.

 51  Y subi  ellos en la nave, y el viento repos, y [ellos] en gran manera 
estaban fuera de s, y se maravillaban;

 52  Porque [aun] no entendian [el milagro] de los panes; porque sus corazones 
estaban endurecidos.

 53  & Y cuando fueron  la otra parte, vinieron  tierra de Genesaret, y 
tomaron puerto.

 54  Y saliendo ellos de la nave, luego le conocieron.

 55  Y corriendo por toda la tierra de al derredor, comenzaron  traer de 
todas partes enfermos en lechos, como oyeron que estaba all.

 56  Y donde quiera que entraba, en aldeas,  ciudades,  heredades, ponian en 
las calles los que estaban enfermos, y le rogaban que tocasen siquiera el 
borde de su vestido, y todos los que le tocaban quedaron sanos.





CAPITULO 7.

 Y SE juntaron  l los Fariseos, y algunos de los escribas que habian venido 
de Jerusalem.

 2  Los cuales viendo  algunos de sus discpulos comer pan con manos comunes, 
es  saber, por lavar, los condenaban.

 3  Porque los Fariseos, y todos los Judos, teniendo la tradicion de los 
ancianos, si muchas veces no se lavan las manos, no comen;

 4  Y [volviendo] de la plaza, si no se lavaren, no comen; y otras muchas 
cosas hay que han recibido para guardar, [como] el lavar de las copas, y de 
los jarros, y de los vasos de metal, y de los lechos.

 5  Y le preguntaron los Fariseos y los escribas: )Por qu tus discpulos no 
andan conforme  la tradicion de los ancianos, mas comen pan con las manos por 
lavar?

 6  Y respondiendo l, les dijo: Hipcritas, bien profetiz de vosotros 
Isaas, como est escrito: Este pueblo con los labios me honra, mas su corazon 
ljos est de m.

 7  Mas en vano me honran enseando [como] doctrinas, mandamientos de hombres.

 8  Porque dejando el mandamiento de Dios, tenis la tradicion de los hombres; 
como el lavar de los jarros, y de las copas; y hacis muchas otras cosas 
semejantes  estas.

 9  Les decia tambien: Bien invalidis el mandamiento de Dios para guardar 
vuestra tradicion.

 10  Porque Moises dijo: Honra  tu padre y  tu madre, y: El que maldijere al 
padre o  la madre muera de muerte.

 11  Y vosotros decs: Si el hombre dijere  su padre  [ su] madre: El 
Corban (que quiere decir, don mio)  t aprovechar; [quedar libre.]

 12  Y no le dejis ms hacer nada por su padre,  por su madre;

 13  Invalidando la palabra de Dios con vuestra tradicion que disteis; y 
muchas cosas haceis semejantes  estas.

 14  & Y llamando  toda la multitud, les dijo: Odme todos, y entended.

 15  Nada hay fuera del hombre que entrando en l, le pueda contaminar, mas lo 
que sale de l, aquello es lo que contamina al hombre.

 16  Si alguno tiene oidos para oir, oiga.

 17  Y entrndose, dejada la multitud, en casa, le preguntaron sus discpulos 
de la parbola.

 18  Y les dice: )As tambien vosotros sois sin entendimiento? )No entendis 
que todo lo de fuera que entra en el hombre, no le puede contaminar?

 19  Porque no entra en su corazon, sino en el vientre; y sale  la secreta, 
purgando todas las viandas.

 20  Y decia: Lo que del hombre sale, aquello contamina al hombre.

 21  Porque de dentro, del corazon de los hombres, salen los malos 
pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios,

 22 Los hurtos, las avaricias, las maldades, el engao, la lujuria, el ojo 
maligno, la blasfemia, la soberbia, la insensatez.

 23  Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre.

 24  & Y levantndose de all, se fu  los trminos de Tiro y de Sidon, y 
entrando en casa quiso que nadie [lo] supiese, mas no pudo esconderse.

 25  Porque una mujer, cuya hija tenia un espritu inmundo, luego que oy de 
l vino, y se ech  sus pis.

 26  Y la mujer era Griega, Sirofenisa de nacion, y le rogaba que echase fuera 
de su hija al demonio.

 27  Mas Jesus le dijo: Deja primero hartarse los hijos; porque no es bien 
tomar el pan de los hijos, y echar[lo]  los perros.

 28  Y respondi ella, y le dijo: Si Seor, pero los perros debajo de la mesa 
comen de las migajas de los hijos.

 29 Entnces le dice: Por esta palabra, v: el demonio ha salido de tu hija.

 30  Y como fu  su casa, hall que el demonio habia salido, y a la hija 
echada sobre la cama.

 31  & Y volviendo  salir de los trminos de Tiro y de Sidon, vino  la mar 
de Galilea por en medio de los trminos de Decpolis.

 32  Y le traen un sordo y tartamudo, y le ruegan que le ponga la mano encima.

 33  Y tomndole de la multitud aparte, meti sus dedos en las orejas de l, y 
escupiendo toc su lengua.

 34  Y mirando al cielo gimi, y dijo: Ephphatha; es decir: S abierto.

 35  Y luego fueron abiertos sus oidos, y fu desatada la ligadura de su 
lengua, y hablaba bien.

 36  Y les mand que no lo dijesen  nadie; mas cuanto ms les mandaba, tanto 
ms y ms lo divulgaban;

 37  Y en grande manera se espantaban, diciendo: Bien lo ha hecho todo: hace  
los sordos oir, y  los mudos hablar.





CAPITULO 8.

 EN aquellos dias, como hubo una muy grande multitud [de gente], y no tenian 
que comer, Jesus llam  sus discpulos, y les dijo:

 2  Tengo misericordia de la multitud, porque ya hace tres dias que estn 
conmigo; y no tienen que comer.

 3  Y si los envo en ayunas  sus casas, desmayarn en el camino; porque 
algunos de ellos han venido de ljos.

 4  Y sus discpulos le respondieron: )De dnde podr alguien hartar  estos 
de pan aqu en el desierto?

 5  Y les pregunt: )Cuntos panes tenis?  Y ellos dijeron: Siete.

 6  Entnces mand  la multitud que se recostasen sobre la tierra, y tomando 
los siete panes, habiendo dado gracias, [los] rompi, y di  sus discpulos 
para que [los] pusiesen delante; y [los] pusieron delante  la multitud.

 7  Tenian tambien unos pocos pececillos, y habiendo bendecido, dijo que 
tambien [se] los pusiesen delante.

 8  Y comieron, y se hartaron, y levantaron de los pedazos que habian sobrado, 
siete espuertas.

 9  Y eran los que comieron como cuatro mil; y los despidi.

 10  & Y luego entrando en la nave con sus discpulos, vino  las partes de 
Dalmanuta.

 11  Y vinieron los Fariseos, y comenzaron  altercar con el, demandndole 
seal del cielo, tentndole.

 12  Y gimiendo profundamente en su espritu, dice:  Por qu pide seal esta 
generacion?  De cierto os digo, que no se dar seal  esta generacion.

 13  Y dejndoles, volvi  entrar en la nave, y se fu  la otra parte.

 14  & Y [los discpulos] se habian olvidado de tomar pan, y no tenian sino un 
pan consigo en la nave.

 15  Y les mand diciendo: Mird, guardaos de la levadura de los Fariseos, y 
de la levadura de Herdes.

 16  Y discurrian entre s, diciendo: [Es] porque no tenemos pan.

 17  Y como Jesus lo entendi, les dice: )Qu discurrs, porque no tenis pan? 
 )No consideris, ni entendeis?  )Aun tenis endurecido vuestro corazon?

 18  )Teniendo ojos no veis, y teniendo oidos no os?  )Y no os acordis?

 19  Cuando romp los cinco panes entre cinco mil, )cuntas espuertas llenas 
de los pedazos alzasteis?  Y ellos dijeron: Doce.

 20  Y cuando los siete [panes] entre cuatro mil,  )cuntas espuertas llenas 
de los pedazos alzasteis?  Y ellos dijeron: Siete.

 21  Y les dijo: )Cmo aun no entendis?

 22  & Y vino  Betsaida, y le traen un ciego, y le ruegan que le tocase.

 23  Entnces tomando al ciego de la mano, le sac fuera de la aldea, y 
escupiendo en sus ojos, y ponindole las manos encima, le pregunt, si veia 
algo.

 24  Y l mirando, dijo: Veo los hombres como rboles que andan.

 25  Luego le puso otra vez las manos sobre sus ojos, y le hizo que mirase; y 
qued restituido, y vi de ljos y claramente  todos.

 26  Y le envi  su casa, diciendo: No entres en la aldea, ni [lo] digas  
nadie en la aldea.

 27  & Y sali Jesus y sus discpulos por las aldeas de Cesarea de Filipo. Y 
en el camino pregunt  sus discpulos, dicindoles: )Quin dicen los hombres 
que soy yo?

 28  Y ellos respondieron: Juan el Bautista, y otros Elas; y otros: Alguno de 
los profetas.

 29  Entnces l les dice: )Y vosotros, quin decs que soy yo?  Y 
respondiendo Pedro le dice: T eres el Cristo.

 30  Y mandles con rigor que  ninguno dijesen esto de l.

 31  Y comenz  ensearles que era menester que el Hijo del hombre padeciese 
mucho, y ser reprobado de los ancianos, y [de] los prncipes de los 
sacerdotes, y de los escribas, y ser muerto, y resucitar despues de tres dias.

 32  Y claramente decia esta palabra. Entnces Pedro le tom, y le comenz  
reir.

 33  Y l, volvindose, y mirando  sus discpulos, ri  Pedro, diciendo: 
Aprtate de m, Satanas; porque no sabes las cosas que son de Dios, sino las 
que son de los hombres.

 34  Y llamando  la multitud con sus discpulos, les dijo: Cualquiera que 
quisiere venir en pos de m, niguese  s mismo, y tome su cruz, y sgame.

 35  Porque el que quisiere salvar su vida, la perder; y el que perdiere su 
vida por causa de m y del evangelio, este la salvar.

 36  Porque )qu aprovechar al hombre si grangeare todo el mundo, y pierde su 
alma?

 37  )O qu recompensa dar el hombre por su alma?

 38  Porque el que se avergonzare de m y de mis palabras en esta generacion 
adulterina y pecadora, el Hijo del hombre se avergonzar de l cuando vendr 
en la gloria de su Padre con los santos ngeles.





CAPITULO 9.

 DJOLES tambien: De cierto os digo, que hay algunos de los que estn aqu que 
no gustarn la muerte, hasta que hayan visto el reino de Dios que viene con 
poder.

 2  Y seis dias despues tom Jesus  Pedro, y  Santiago, y  Juan, y los sac 
aparte solos  un monte alto, y fu transfigurado delante de ellos.

 3  Y sus vestidos fueron vueltos resplandecientes, muy blancos como la nieve, 
cuales lavador no los puede blanquear en la tierra.

 4  Y les apareci Elas con Moises, que hablaban con Jesus.

 5  Entnces respondiendo Pedro, dice  Jesus: Maestro, bien ser que nos 
quedemos aqu, y hagamos tres cabaas: para t una, y para Moises otra, y para 
Elas otra;

 6  Porque no sabia lo que hablaba, que estaba fuera de s.

 7  Y vino una nube que los asombr, y una voz de la nube que decia: Este es 
mi hijo amado,  l od.

 8  Y luego, como miraron, no vieron ms  nadie consigo, sino  solo Jesus.

 9  Y descendiendo ellos del monte, les mand que  nadie dijesen lo que 
habian visto, sino cuando el Hijo del hombre hubiese resucitado de los 
muertos.

 10  Y [ellos] retuvieron el caso en s altercando qu seria aquello: 
Resucitar de los muertos.

 11  Y le preguntaron, diciendo: )Qu es lo que los escribas dicen, que es 
menester que Elas venga ntes?

 12  Y respondiendo l, les dijo: Elas  la verdad, cuando viniere ntes, 
restituir todas las cosas; y como est escrito del Hijo del hombre; que 
padezca mucho, y sea tenido en nada.

 13  Empero os digo que Elas [ya] vino, y le hicieron todo lo que quisieron, 
como est escrito de l.

 14  & Y como vino  los discpulos, vi una grande multitud al derredor de 
ellos, y los escribas que disputaban con ellos.

 15  Y luego toda la multitud, vindole, se espant, y corriendo [ l], le 
saludaron.

 16  Y pregunt  los escribas: )Qu disputis con ellos?

 17  Y respondiendo uno de la multitud, dijo: Maestro, traje mi hijo  t, que 
tiene un espritu mudo.

 18  El cual donde quiera que le tome, le despedaza, y echa espumarajos, y 
cruje los dientes, y se va secando; y dije  tus discpulos que le echasen 
fuera, y no pudieron.

 19  Y respondiendo l, le dijo: (Oh generacion infiel!  )hasta cundo estar 
con vosotros?  )hasta cundo os tengo de sufrir?  Tradmele.

 20  Y se le trajeron; y como [l] le vi, luego el espritu le comenz  
despedazar; y cayendo en tierra se revolcaba, echando espumarajos.

 21  Y pregunt a su padre: )Cunto tiempo ha que le aconteci esto?  Y l 
dijo: Desde nio:

 22  Y muchas veces le echa en el fuego, y en aguas, para matarle. mas, si 
puedes algo, aydanos, teniendo misericordia de nosotros.

 23  Y Jesus le dijo: Si puedes creer esto, al que cree todo [es] posible.

 24  Y luego el padre del muchacho dijo, clamando con lgrimas: Creo, Seor: 
ayuda mi incredulidad.

 25  Y como Jesus vi que la multitud concurria, ri al espritu inmundo, 
dicindole: Espritu mudo y sordo, yo te mando, sal de l, y no entres ms en 
l.

 26  Entnces [el espritu] clamando, y despedazndole mucho, sali; y [l] 
qued como muerto, de manera que muchos decian, que era muerto.

 27  Mas Jesus tomndole de la mano, le enhest, y se levant.

 28  Y como l se entr en casa, sus discpulos le preguntaron aparte: )Por 
qu nosotros no pudimos echarle fuera?

 29  Y les dijo: Este gnero [de demonios] con nada puede salir, sino con 
oracion y ayuno.

 30  & Y salidos de all, caminaron juntos por Galilea, y no queria que nadie 
[lo] supiese.

 31  Porque enseaba  sus discpulos, y les decia: El Hijo del hombre ser 
entregado en manos de hombres y le matarn; mas muerto l, resucitar al 
tercero da.

 32  Mas ellos no entendian esta palabra, y tenian miedo de preguntarle.

 33  & Y vino  Capernaum; y como vino  casa, les pregunt: )Qu disputabais 
entre vosotros en el camino?

 34 Mas ellos callaron; por que los unos con los otros habian disputado en el 
camino, quin [de ellos habia de ser] el mayor.

 35  Entnces sentndose, llam  los doce, y les dice: El que quisiere ser el 
primero, ser el postrero de todos, y el servidor de todos.

 36  Y tomando  un nio, le puso en medio de ellos, y tomndole en sus 
brazos, les dice:

 37  El que recibiere en mi nombre  uno de los tales nios,  m recibe, y el 
que  m recibe, no me recibe  m, sino al que me envi.

 38  Y le respondi Juan, diciendo: Maestro, hemos visto a uno, que en tu 
nombre echaba fuera los demonios, el cual no nos sigue; y se lo vedamos, 
porque no nos sigue.

 39  Y Jesus le dijo: No se lo vedis; porque ninguno hay que haga milagro en 
mi nombre que luego pueda decir mal de m.

 40  Porque el que no es contra nosotros, por nosotros es.

 41  Porque cualquiera que os diere un jarro de agua en mi nombre, porque sois 
de Cristo, de cierto os digo, que no perder su recompensa.

 42  Y cualquiera que ofendiere  uno de estos pequeitos que creen en m, 
mejor le seria que le fuera puesta al cuello una piedra de molino, y que fuese 
echado en la mar.

 43  Mas si tu mano te fuere ocasion de caer, crtala: mejor te es entrar en 
la vida manco, que teniendo dos manos ir al infierno, al fuego que no puede 
ser apagado:

 44  Donde su gusano no muere, y su fuego nunca se apaga.

 45  Y si tu pi te fuere ocasion de caer, crtale: mejor te es entrar en la 
vida cojo, que teniendo dos pis ser echado en el infierno, al fuego que no 
puede ser apagado:^

 46  Donde su gusano no muere, y su fuego nunca se apaga.

 47  Y si tu ojo te fuere ocasion de caer, scale: mejor te es entrar en el 
reino de Dios con un ojo, que teniendo dos ojos ser echado al fuego del 
infierno:

 48  Donde su gusano no muere, y el fuego nunca se apaga.

 49  Porque todo [hombre] ser salado con fuego, y todo sacrificio ser salado 
con sal.

 50  Buena [es] la sal; mas si la sal perdiere su sabor, )con qu la 
sazonaris? Tend en vosotros mismos sal; y tend paz los unos con los otros.





CAPITULO 10.

 Y LEVANTNDOSE de all, vino  los trminos de Judea por la otra parte del 
Jordan; y volvi la multitud  juntarse  l; y volvilos  ensear, como 
acostumbraba.

 2  Y llegndose los Fariseos, le preguntaron: )Es lcito al marido despedir  
[su] mujer?  tentndole.

 3  Mas l respondiendo, les dijo: )Qu os mand Moises?

 4  Y ellos dijeron: Moises permiti escribir carta de divorcio, y 
despedir[la].

 5  Y respondiendo Jesus, les dijo: Por la dureza de vuestro corazon os 
escribi este mandamiento.

 6  Que al principio de la creacion, macho y hembra los hizo Dios.

 7  Por esto dejar el hombre  su padre y  la madre, y se juntar  su 
mujer.

 8  Y los que [eran] dos, sern hechos una carne: as que no son ms dos, sino 
una carne.

 9  Pues lo que Dios junt, no [lo] aparte el hombre.

 10  Y en casa volvieron los discpulos  preguntarle de lo mismo.

 11  Y les dice: Cualquiera que despidiere  su mujer, y se casare con otra, 
comete adulterio contra ella.

 12  Y si la mujer despidiere  su marido, y se casare con otro, adultera.

 13  &  Y le presentaban nios para que les tocase; y los discpulos reian  
los que [los] presentaban.

 14  Y vindo[lo] Jesus, se enoj, y les dijo: Dejd los nios venir, y no se 
lo vedis; porque de los tales es el reino de Dios.

 15  De cierto os digo, que el que no recibiere el reino de Dios como un nio, 
no entrar en l.

 16  Y tomndolos en los brazos, poniendo las manos sobre ellos, los bendecia.

 17  & Y saliendo l para ir su camino, llegse uno corriendo,  hincando la 
rodilla delante de l, le pregunt: Maestro bueno, )qu har para poseer la 
vida eterna?

 18 Y Jesus le dijo: )Por qu me dices bueno?  Ninguno [hay] bueno, sino uno, 
Dios.

 19  Sabes los mandamientos: No adulteres: No mates: No hurtes: No digas falso 
testimonio: No defraudes: Honra  tu padre, y  tu madre.

 20  El entnces respondiendo, le dijo: Maestro, todo esto he guardado desde 
mi mocedad.

 21  Entnces Jesus mirndole, le am, y le dijo: Una cosa te falta: v, todo 
lo que tienes vende, y d  los pobres, y tendrs tesoro en el cielo; y ven, 
toma tu cruz, y sgueme.

 22  Mas l, entristecido por esta palabra, se fu triste, porque tenia muchas 
posesiones.

 23  Entnces Jesus mirando al derredor, dice  sus discpulos: (Cun 
dificilmente entrarn en el reino d Dios los que tienen riquezas!

 24 Y los discpulos se espantaron de sus palabras mas Jesus respondiendo, les 
volvi  decir: (Hijos, cun difcil es entrar en el reino de Dios, los que 
confian en las riquezas!

 25  Ms fcil es pasar un camello por el ojo de una aguja, que el rico entrar 
en el reino de Dios.

 26  Y ellos se espantaban ms y ms, diciendo dentro de s: )Y quin podr 
salvarse?

 27  Entnces Jesus mirndolos, dice: Acerca de los hombres, [es] imposible; 
mas acerca de Dios, no; porque todas cosas son posibles acerca de Dios.

 28  & Entnces Pedro comenz  decirle: He aqu, nosotros hemos dejado todas 
las cosas, y te hemos seguido.

 29  Y respondiendo Jesus, dijo: De cierto os digo, que ninguno hay que haya 
dejado casa,  hermanos,  hermanas,  padre,  madre,  mujer,  hijos,  
heredades por causa de m y del evangelio^,

 30  Que no reciba cien tantos, ahora en este tiempo, casa, y hermanos, y 
hermanas, y madres,  hijos y heredades con persecuciones; y en el siglo 
venidero, vida eterna.

 31  Empero muchos primeros sern postreros, y postreros primeros.

 32  & Y estaban en el camino subiendo  Jerusalem; y Jesus iba delante de 
ellos, y se espantaban, y le seguian con miedo: entnces volviendo  tomar  
los doce [aparte] les comenz  decir las cosas que le habian de acontecer:

 33  He aqu, subimos  Jerusalem, y el Hijo del hombre ser entregado  los 
prncipes de los sacerdotes, y  los escribas, y le condenarn  muerte, y le 
entregarn  los Gentiles;

 34  [Los cuales] le escarnecern, y le azotarn, y escupirn en el, y le 
matarn; mas l tercero dia resucitar.

 35  & Entnces Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, se llegaron  l, diciendo: 
Maestro, querriamos que nos hagas lo que pidiremos^.

 36  Y l les dijo: )Qu queris que os haga?

 37  Y ellos le dijeron: Dnos que en tu gloria nos sentemos el uno  tu 
diestra, y el otro  tu siniestra.

 38  Entnces Jesus les dijo: No sabis lo que peds: )Podis beber la copa 
que yo bebo, y ser bautizados del bautismo de que yo soy bautizado?

 39  Y ellos le dijeron: Podemos. Y Jesus les dijo: A la verdad la copa que yo 
bebo, beberis, y del bautismo de que yo soy bautizado, seris bautizados;

 40  Mas que os sentis  mi diestra, y  mi siniestra, no es mio darlo, sino 
 los que est aparejado [por mi Padre.]

 41  Y como [lo] oyeron los diez, comenzaron  enojarse de Santiago y de Juan.

 42  Mas Jesus llamndolos, les dice: Sabis que los que se ven ser prncipes 
en las naciones, se enseorean de ellas, y los que entre ellas son grandes, 
tienen sobre ellas potestad.

 43  Mas no ser as entre vosotros, ntes cualquiera que quisiere hacerse 
grande entre vosotros, ser vuestro servidor.

 44  Y cualquiera de vosotros que quisiere hacerse el primero, ser siervo de 
todos.

 45  Porque el Hijo del hombre tampoco vino para ser servido, sino para 
servir, y dar su vida en rescate por muchos.

 46  & Entnces vienen  Jeric; y saliendo l de Jeric con sus discpulos y 
una gran multitud, Bartimeo el ciego, hijo de Timeo, estaba sentado junto al 
camino mendigando.

 47  Y oyendo que era Jesus el Nazareno, comenz  dar voces, y decir: Jesus, 
Hijo de David, ten misericordia de m.

 48  Y muchos le reian, para que callase; mas l daba mayores voces: Hijo de 
David, ten misericordia de m.

 49  Entnces Jesus parndose, mand llamarle; y llaman al ciego, dicindole: 
Ten confianza: levntate, que te llama.

 50  El entnces echando  un lado su capa, se levant, y vino  Jesus.

 51  Y respondiendo Jesus, le dice: )Qu quieres que te haga? El ciego le 
dice: Seor, que vea yo.

 52  Y Jesus le dijo: V: tu f te ha sanado. Y luego vi, y seguia  Jesus en 
el camino.



CAPITULO 11.

 Y COMO llegaron cerca de Jerusalem, de Betfage, y de Betania, al monte de las 
Olivas, envia dos de sus discpulos,

 2  Y les dice: Id al lugar que est delante de vosotros, y luego entrados en 
l, hallaris un pollino atado, sobre el cual ningun hombre ha subido: 
desatdle, y trad[le].

 3  Y si alguien os dijere: )Por qu hacis eso? Decd que el Seor lo ha 
menester; y luego le enviar ac.

 4  Y fueron, y hallaron el pollino atado  la puerta fuera, entre dos 
caminos; y le desatan.

 5  Y unos de los que estaban all, les dijeron: )Qu hacis desatando el 
pollino?

 6  Ellos entnces les dijeron como Jesus habia mandado; y los dejaron.

 7  Y trajeron el pollino  Jesus, y echaron sobre l sus vestidos, y [l] se 
sent sobre l.

 8  Y muchos tendian sus vestidos por el camino, y otros cortaban ramas de los 
rboles, y [las] tendian por el camino.

 9  Y los que iban delante, y los que iban detras aclamaban, diciendo: 
(Hosanna! (Bendito el que viene en el nombre del Seor!

 10  Bendito [sea] el reino de nuestro padre David, que viene en el nombre del 
Seor: (Hosanna en las alturas!

 11  Y entr Jesus en Jerusalem, y en el templo, y habiendo mirado al derredor 
todas las cosas, y siendo ya tarde, se sali  Betania con los doce.

 12  & Y el dia siguiente, como salieron de Betania, tuvo hambre.

 13  Y viendo de ljos una higuera, que tenian hojas, vino [ ver] si quiz 
hallaria en ella algo, y como vino  ella, nada hall sino hojas, porque [aun] 
no era tiempo de higos.

 14  Entnces Jesus respondiendo, dijo  la higuera: Nunca ms nadie coma de 
t fruto para siempre. Y [esto lo] oyeron sus discpulos.

 15  Vienen pues a Jerusalem; y entrando Jesus en el templo, comenz  echar 
fuera  los que vendian y compraban en el templo; y trastorn las mesas de los 
cambiadores, y las sillas de los que vendian palomas.

 16  Y no consentia que alguien llevase vaso por el templo.

 17  Y les enseaba, diciendo: )No est escrito, que mi casa, casa de oracion 
ser llamada de todas las naciones? mas vosotros la habis hecho cueva de 
ladrones.

 18  Y oyron[lo] los escribas y los prncipes de los sacerdotes, y procuraban 
cmo le matarian; porque le tenian miedo, por cuanto toda la multitud estaba 
fuera de s por su doctrina.

 19  Mas como fu tarde, Jesus sali de la ciudad.

 20  Y pasando por la maana, vieron que la higuera se habia secado desde las 
raices.

 21  Entnces Pedro acordndose, le dice: Maestro, he aqu, la higuera que 
maldijiste se ha secado.

 22  Y respondiendo Jesus, les dice: Tend f de Dios.

 23  Porque de cierto os digo, que cualquiera que dijere  este monte: 
Qutate, y chate en la mar; y no dudare en su corazon, mas creyere que ser 
hecho lo que dice, lo que dijere le ser hecho.

 24  Por tanto os digo, que todo lo que orando pidiereis, cred que [lo] 
recibiris, y os vendr.

 25  Y cuando estuviereis orando, perdond, si tenis algo contra alguno, para 
que vuestro Padre que [est] en los cielos, os perdone  vosotros vuestras 
ofensas.

 26  Porque si vosotros no perdonareis, tampoco vuestro Padre que est en los 
cielos, os perdonar vuestras ofensas.

 27  & Y volvieron  Jerusalem; y andando l por el templo, vienen  l los 
prncipes de los sacerdotes, y los escribas, y los ancianos,

 28  Y le dicen: )Con qu facultad haces estas cosas, y quin te ha dado esta 
facultad para hacer estas cosas?

 29  Y Jesus entnces respondiendo, les dice: Preguntaros he tambien yo una 
palabra, y responddme, y os dir con qu facultad hago estas cosas.

 30  )El bautismo de Juan, era del cielo,  de los hombres?  Responddme.

 31  Entnces ellos pensaron dentro de s, diciendo: Si dijremos: Del cielo, 
dir: )Por qu pues no le creisteis?

 32  Y si dijremos: De los hombres, tememos al pueblo; porque todos tenian de 
Juan, que verdaderamente era profeta.

 33  Y respondiendo, dicen  Jesus: No sabemos. Entnces respondiendo Jesus, 
les dice: tampoco yo os dir con qu facultad hago estas cosas.





CAPITULO 12.

 Y COMENZ  hablarles por parbolas: Plant un hombre una via, y [la] cerc 
con seto, y le hizo un foso, y edific una torre, y la arrend  labradores, y 
se parti ljos.

 2  Y envi un siervo  los labradores, al tiempo, para que tomase de los 
labradores del fruto de la via:

 3  Mas ellos tomndo[le] le hirieron, y [le] enviaron vaco.

 4  Y volvi  enviarles otro siervo; mas ellos apedrendole, [le] hirieron en 
la cabeza, y volvieron  enviar[le] afrentado.

 5  Y volvi  enviar otro, y  aquel mataron; y  otros muchos, hiriendo a 
unos y matando  otros.

 6  Teniendo, pues, aun un hijo suyo muy amado, le envi tambien  ellos el 
postrero, diciendo: Porque tendrn en reverencia  mi hijo.

 7  Mas aquellos labradores dijeron entre s: Este es el heredero, vend, 
matmosle y la heredad ser nuestra.

 8  Y prendindole, [le] mataron, y echaron fuera de la via.

 9 )Qu, pues, har el seor de la via?  Vendr, y destruir  estos 
labradores, y dar su via  otros.

 10  )Ni aun esta Escritura habis leido: La piedra que desecharon los que 
edificaban, esta es puesta por cabeza de la esquina:

 11  Por el Seor es hecho esto, y es cosa maravillosa en nuestros ojos?

 12  Y procuraban prenderle; mas temian  la multitud, porque entendian que 
decia contra ellos aquella parbola; y dejndole se fueron.

 13  & Y envian  l algunos de los Fariseos y de los Herodianos, para que le 
tomasen en [alguna] palabra.

 14  Y viniendo ellos, le dicen: Maestro, [ya] sabemos que eres hombre de 
verdad; y no te cuidas de nadie; porque no mires  la apariencia de hombres, 
ntes con verdad enseas el camino de Dios.  )Es lcito dar tributo  Csar,  
no?

 15  )Daremos,  no daremos?  Entnces l como entendia la hipocresa de 
ellos, les dijo: )Por qu me tentis?  Tradme un denario para que [lo] vea.

 16  Y ellos se [lo] trajeron; y les dice: )Cya [es] esta imagen, y esta 
inscripcion?  Y ellos le dijeron: De Csar.

 17  Y respondiendo Jesus, les dijo: Pagd lo [que es] de Csar,  Csar; y lo 
[que es] de Dios,  Dios. Y se maravillaron de ello.

 18  & Entnces vienen  l los Saduceos, que dicen que no hay resurreccion, y 
le preguntaron, diciendo:

 19  Maestro, Moises nos escribi, que si el hermano de alguno muriese, y 
dejase mujer, y no dejase hijos, que su hermano tome su mujer, y despierte 
simiente  su hermano.

 20  Fueron, pues, siete hermanos, y el primero tom mujer; y muriendo, no 
dej simiente,

 21  Y la tom el segundo, y muri; y ni aquel tampoco dej simiente; y el 
tercero, de la misma manera.

 22  Y la tomaron los siete; y tampoco dejaron simiente:  la postre muri 
tambien la mujer.

 23  En la resurreccion, pues cuando resucitaren, )mujer de cul de ellos 
ser?  porque los siete la tuvieron por mujer.

 24  Entnces respondiendo Jesus, les dice:  )No erris por eso, porque no 
sabis las escrituras, ni el poder de Dios?

 25  Porque cuando resucitarn de los muertos, no se casan, ni se dan en 
matrimonio; mas son como los ngeles que estn en los cielos.

 26  Y de los muertos que hayan de resucitar, )no habis leido en el libro de 
Moises, como le habl Dios en el zarzal, diciendo: Yo soy el Dios de Abraham, 
y el Dios de Isaac, y el Dios de Jacob?

 27  No es Dios de muertos sino Dios de vivos: as que vosotros erris mucho.

 28  & Y llegndose uno de los escribas, que los habia oido disputar, y sabia 
que les habia respondido bien, le pregunt: )Cul es el ms principal 
mandamiento de todos?

 29  Y Jesus le respondi: El ms principal mandamiento de todos [es:] Oye, 
Israel, el Seor nuestro Dios, el Seor, uno es.

 30  Amars pues al Seor tu Dios de todo tu corazon, y de toda tu alma, y de 
todo tu entendimiento, y de todas tus fuerzas: este [es] el ms principal 
mandamiento.

 31  Y el segundo [es] semejante  l: Amars  tu prjimo, como  t mismo. 
No hay otro mandamiento mayor que estos.

 32  Entnces el escriba le dijo: Bien, Maestro, verdad has dicho, porque uno 
es Dios, y no hay otro fuera de l;

 33  Y amarle de todo corazon, y de todo entendimiento, y de todo el alma, y 
de todas las fuerzas, y amar al prjimo como  s mismo, mas es que todos los 
holocaustos y sacrificios.

 34  Jesus entnces viendo que habia respondido sabiamente, le dijo: No ests 
ljos del reino de Dios. Y ninguno le osaba ya preguntar.

 35  & Y respondiendo Jesus decia, enseando en el templo: )Cmo dicen los 
escribas que el Cristo es hijo de David?

 36  Porque el mismo David dijo por el Espritu Santo: Dijo el Seor  mi 
Seor: Asintate  mi diestra, hasta que ponga tus enemigos por estrado de tus 
pis.

 37  Luego llamndole el mismo David Seor, )de dnde [pues] es su hijo?  Y la 
grande multitud le oia de buena gana.

 38  & Y les decia en su doctrina: Guardos de los escribas, que quieren andar 
con ropas largas, y [aman] las salutaciones en las plazas,

 39  Y las primeras sillas en las sinagogas, y los primeros asientos en las 
cenas:

 40  Que devoran las casas de las viudas, y ponen delante que hacen largas 
oraciones. Estos recibirn mayor condenacion.

 41  & Y estando sentado Jesus delante del arca de las ofrendas, miraba como 
el pueblo echaba dinero en el arca; y muchos ricos echaban mucho.

 42  Y vino una viuda pobre, y ech dos blancas que es un maraved.

 43  Entnces llamando  sus discpulos, les dice: De cierto os digo, que esta 
viuda pobre ech ms que todos los que han echado en el arca;

 44  Porque todos [ellos] han echado de lo que les sobra; mas esta de su 
pobreza ech todo lo que tenia, todo su sustento.





CAPITULO 13.

 Y SALIENDO del templo le dice uno de sus discpulos: Maestro, mira qu 
piedras, y qu edificios.

 2  Y Jesus respondiendo, le dijo: )Ves estos grandes edificios? no quedar 
piedra sobre piedra que no sea derribada.

 3  Y sentndose en el monte de las Olivas delante del templo, le preguntaron 
aparte Pedro, y Santiago, y Juan, y Andres:

 4  Dnos, )cundo sern estas cosas? )y qu seal [habr] cuando todas las 
cosas han de ser acabadas?

 5  Y Jesus respondindoles, comenz  decir: Mird que nadie os engae:

 6  Porque vendrn muchos en mi nombre diciendo: yo soy [el Cristo;] y 
engaarn  muchos.

 7  Mas cuando oyereis de guerras, y de rumores de guerras, no os turbis; 
porque es menester que suceda [as], mas aun no [ser] el fin.

 8  Porque nacion se levantar contra nacion, y reino contra reino, y habr 
terremotos por los lugares, y habr hambres, y alborotos: principios de 
dolores [sern] estos.

 9  Mas vosotros mird por vosotros; porque os entregarn  los concilios; y 
en las sinagogas seris azotados, y delante de presidentes y de reyes seris 
llamados por causa de m, por testimonio contra ellos.

 10  Y en todas las naciones es menester que el evangelio sea predicado ntes.

 11  Y cuando os llevaren entregndoos, no premeditis que habis de decir, ni 
[lo] pensis; mas lo que os fuere dado en aquella hora, eso habld, porque no 
sois vosotros los que hablis, sino el Espritu Santo.

 12  Y entregar  la muerte el hermano al hermano, y el padre al hijo; y se 
levantarn los hijos contra los padres, y los harn morir.

 13  Y seris aborrecidos de todos por mi nombre; mas el que perseverare hasta 
el fin, este ser salvo.

 14  Empero cuando viereis la abominacion de asolamiento, de que habl el 
profeta Daniel, que estar donde no debe, (el que lee, entienda,) entnces los 
que [estuvieren] en Judea huyan  los montes;

 15  Y el que estuviere sobre la casa, no descienda  la casa, ni entre para 
tomar algo de su casa;

 16  Y el que estuviere en el campo, no torne atras, [ni aun]  tomar su capa.

 17  Mas (ay de las preadas, y de las que criaren en aquellos dias!

 18  Ord pues que no acontezca vuestra huida en invierno.

 19  Porque [en] aquellos dias habr afliccion, cual nunca fu desde el 
principio de la creacion [de las cosas] que cre Dios, hasta este tiempo, ni 
habr jamas.

 20  Y si el Seor no hubiese acortado aquellos dias, ninguna carne se 
salvaria; mas por causa de los escogidos, que l escogi, acort aquellos 
dias.

 21  Y entnces si alguno os dijere: He aqu, aqu [est] el Cristo;  he 
aqu, all [est;] no [le] creis;

 22  Porque se levantarn falsos Cristos y falsos profetas; y darn seales y 
prodigios, para engaar, si se pudiese hacer, aun  los escogidos.

 23 Mas vosotros mird: he aqu, os lo he dicho ntes todo.

 24  Empero en aquellos dias, despues de aquella afliccion, el sol se 
oscurecer, y la luna no dar su resplandor.

 25  Y las estrellas caern del cielo, y las virtudes que [estn] en los 
cielos sern conmovidas.

 26  Y entnces vern al Hijo del hombre, que vendr en las nubes con grande 
poder y gloria.

 27  Y entnces enviar sus ngeles, y juntar sus escogidos de los cuatro 
vientos, desde el un cabo de la tierra hasta el cabo del cielo.

 28  De la higuera aprendd la semejanza: Cuando su rama ya se hace tierna, y 
brota hojas, conocis que el verano est cerca.

 29  As tambien vosotros cuando viereis hacerse estas cosas, conocd que est 
cerca  las puertas.

 30  De cierto os digo, que no pasar esta generacion sin que todas estas 
cosas sean hechas.

 31  El cielo y la tierra pasarn, mas mis palabras nunca pasarn.

 32  Empero de aquel dia, y de la hora, nadie sabe, ni aun los ngeles que 
estn en el cielo, ni el mismo Hijo, sino el Padre.

 33  Mird, veld, y ord; porque no sabis cuando ser el tiempo.

 34  [Porque el Hijo del hombre es] como el hombre que partindose ljos, dej 
su casa, y di  sus siervos su hacienda, y  cada uno cargo, y al portero 
mand que velase:

 35  Veld pues, porque no sabis cuando el seor de la casa vendr;  la 
tarde,   la media noche,  al canto del gallo,   la maana:

 36  Porque cuando viniere de repente, no os halle durmiendo.

 37  Y las cosas que  vosotros digo,  todos [las] digo: Veld.





CAPITULO 14.

 Y ERA la pscua, y [los dias] de los panes sin levadura dos dias despues; y 
procuraban los prncipes de los sacerdotes y los escribas como le prenderian 
por engao, y [le] matarian.

 2  Mas decian: No en [el dia de] la fiesta porque no se haga alboroto del 
pueblo.

 3  Y estando l en Betania en casa de Simon el leproso, y sentado  la mesa, 
vino una mujer teniendo un vaso de alabastro de ungento de nardo puro de 
mucho precio, y quebrando el alabastro, [se lo] derram sobre su cabeza.

 4  Y hubo algunos que se enojaron dentro de s, y dijeron: )Para qu se ha 
hecho este desperdicio de ungento?

 5  Porque podia esto ser vendido por ms de trescientos denarios, y darse  
los pobres. Y bramaban contra ella.

 6  Mas Jesus dijo: Dejdla: )por qu la molestais? buena obra me ha hecho.

 7  Porque siempre tenis los pobres con vosotros, y cuando quisiereis, les 
podis hacer bien; mas  m no siempre me tenis.

 8  Esta, lo que pudo, hizo: se ha anticipado  ungir mi cuerpo para la 
sepultura.

 9  De cierto os digo, que donde quiera que fuere predicado este evangelio en 
todo el mundo, tambien [esto] que ha hecho esta, ser dicho para memoria de 
ella.

 10  Entnces Jdas Iscariote, uno de los doce, fu  los prncipes de los 
sacerdotes, para entregrsele.

 11  Y ellos oyndo[lo] se holgaron, y prometieron que le darian dineros. Y 
buscaba oportunidad cmo le entregaria.

 12  & Y el primer dia [de la fiesta] de los panes sin levadura, cuando 
sacrificaban la pscua, sus discpulos le dicen: )Dnde quieres que vayamos  
preparar[te], para que comas la pascua?

 13  Y envia dos de sus discpulos, y les dice: Id  la ciudad, y os 
encontrar un hombre que lleva un cntaro de agua, seguidle;

 14  Y donde entrare, decd al seor de la casa: El Maestro dice: )Dnde est 
el aposento donde tengo de comer la pscua con mis discpulos?

 15  Y l os mostrar un gran cenadero aparejado, aderezd^ para nosotros 
all.

 16  Y fueron sus discpulos y vinieron  la ciudad, y hallaron como les habia 
dicho, y aderezaron la pscua.

 17  Y llegada la tarde, vino con los doce.

 18  Y como se sentaron [ la mesa], y comiesen, dice Jesus: De cierto os 
digo, que uno de vosotros, que come conmigo, me ha de entregar.

 19  Entnces ellos comenzaron  entristecerse, y  decirle cada uno por s: 
[)ser] yo? y el otro: [)ser] yo?

 20  Y l respondiendo, les dijo: [Es] uno de los doce, que moja conmigo en el 
plato.

 21  A la verdad el Hijo del hombre va, como est de l escrito, mas (ay de 
aquel hombre por quien el Hijo del hombre es entregado! Bueno le fuera, si no 
hubiera nacido el tal hombre.

 22  Y estando ellos comiendo tom Jesus pan, y bendiciendo [lo] rompi, y les 
di, y dijo: Tomd, comd, este es mi cuerpo.

 23  Y tomando la copa, habiendo dado gracias, les di; y bebieron de ella 
todos.

 24  Y les dice: Esta es mi sangre del nuevo testamento que por muchos es 
derramada.

 25  De cierto os digo, que no beber mas del fruto de la vid hasta aquel dia, 
cuando lo beber nuevo en el reino de Dios.

 26  & Y como hubieron cantado un himno, se salieron al monte de las Olivas.

 27  Jesus entnces les dice: Todos seris escandalizados en m esta noche, 
porque escrito est: Herir al pastor, y sern dispersas las ovejas.

 28  Mas despues que haya resucitado, ir delante de vosotros  Galilea.

 29  Entnces Pedro le dijo: Aunque todos sean escandalizados, mas no yo.

 30  Y le dice Jesus: De cierto te digo, que t, hoy, en esta [misma] noche, 
ntes que el gallo haya cantado dos veces, me negars tres veces.

 31  Mas l con ms vehemencia decia: Si me fuere menester morir contigo, no 
te negar. Tambien todos decian lo mismo.

 32  Y vienen al lugar que se llama Getseman, y dice  sus discpulos: 
Sentos aqu, entre tanto que ore.

 33  Y toma consigo  Pedro y  Santiago, y  Juan. Y comenz  atemorizarse, 
y  angustiarse en gran manera.

 34  Y les dice: Del todo est triste mi alma hasta la muerte: esperd aqu, y 
veld.

 35  Y yndose un poco adelante, se postr en tierra, y or, que si fuese 
posible, pasase de l aquella hora;

 36  Y dijo: Abba, Padre todas las cosas [son]  t posibles; aparta de m 
esta copa; empero no lo que yo quiero, sino lo que t.

 37  Y vino, y los hall durmiendo, y dice  Pedro: )Simon, duermes?  )No has 
podido velar una hora? 

 38  Veld, y ord, para que no entris en tentacion: el espritu  la verdad 
[est] presto, mas la carne enferma.

 39  Y volvindose  ir, or, y dijo las mismas palabras.

 40  Y vuelto, los hall otra vez durmiendo, porque los ojos de ellos estaban 
cargados, y no sabian qu responderle.

 41  Y vino la tercera vez, y les dice: Dormd ya, y descansd. Basta: la hora 
es venida: he aqu, el Hijo del hombre es entregado en manos de pecadores.

 42  Levantos, vamos: he aqu, el que me entrega est cerca.

 43  Y luego, aun hablando l, vino Jdas, que era uno de los doce, y con l 
mucha gente con espadas y palos, de parte de los prncipes de los sacerdotes, 
y de los escribas, y de los ancianos.

 44  Y el que le entregaba les habia dado una seal, diciendo: Al que yo 
besare, aquel es: prenddle, y llevd[le] seguramente.

 45  Y como vino, se lleg luego  l, y le dice: Maestro, Maestro, y le bes.

 46  Entnces ellos echaron en l sus manos, y le prendieron.

 47  Y uno de los que estaban all, sacando la espada, hiri al siervo del 
sumo sacerdote, y le cort la oreja.

 48  Y respondiendo Jesus les dijo: )Como  ladron, habis salido con espadas 
y [con] palos  tomarme?

 49  Cada dia estaba con vosotros enseando en el templo, y no me tornasteis. 
Mas [es as] para que se cumplan las Escrituras.

 50  Entnces dejndole todos [sus discpulos] huyeron.

 51  Empero un mancebo le seguia cubierto de una sbana sobre [el cuerpo] 
desnudo; y los mancebos le prendieron.

 52  Mas l, dejando la sbana, se huy de ellos desnudo.

 53  & Y trajeron  Jesus al sumo sacerdote; y se juntaron  l todos los 
prncipes de los sacerdotes, y los ancianos, y los escribas.

 54   Pedro empero le sigui de ljos hasta dentro del palacio del sumo 
sacerdote; y estaba sentado con los criados, y calentndose al fuego.

 55  Y los prncipes de los sacerdotes, y todo el concilio, buscaban 
testimonio contra Jesus, para entregarle a la muerte, mas no hallaban.

 56  Porque muchos decian falso testimonio contra l; mas sus testimonios no 
concertaban.

 57  Entnces levantndose unos, dieron falso testimonio contra l, diciendo:

 58  Nosotros le hemos oido decir: Yo derribar este templo, que es hecho de 
manos, y en tres dias edificar otro hecho sin manos.

 59  Mas ni aun as se concertaba el testimonio de ellos.

 60  El sumo sacerdote entnces, levantndose en medio, pregunt  Jesus, 
diciendo: )No respondes algo?  )Qu atestiguan estos contra t?

 61 Mas l callaba, y nada respondi. El sumo sacerdote le volvi  preguntar, 
y le dice: )Eres tu el Cristo, el Hijo del Bendito?

 62  Y Jesus le dijo: Yo soy; y veris al Hijo del hombre asentado  la 
diestra del poder [de Dios,] y que viene en las nubes del cielo.

 63  Entnces el sumo sacerdote, rompiendo sus vestidos, dijo: )Qu ms 
tenemos necesidad de testigos?

 64  Oido habis la blasfemia:  )Qu os parece? Y ellos todos le condenaron 
ser culpado de muerte.

 65  Y algunos comenzaron  escupir en l, y  cubrir su rostro, y  darle 
bofetadas, y decirle: Profetiza. Y los criados le herian de bofetadas.

 66  & Y estando Pedro en el palacio abajo, vino una de las criadas del sumo 
sacerdote;

 67  Y como vi  Pedro que se calentaba, mirndole, dice: Y t con Jesus el 
Nazareno estabas.

 68  Mas l neg, diciendo: No [le] conozco, ni s lo que te dices. Y se sali 
fuera  la entrada, y cant el gallo.

 69  Y la criada vindole otra vez, comenz  decir  los que estaban all: 
Este es [uno] de ellos.

 70  Mas l neg otra vez. Y poco despues otra vez los que estaban all, 
dijeron  Pedro: Verdaderamente [t] eres de ellos; porque eres Galileo, y tu 
habla es semejante.

 71  Y l comenz  echarse maldiciones y  jurar, [diciendo:] No conozco  
ese hombre de que hablis.

 72  Y el gallo cant la segunda vez, y Pedro se acord de las palabras que 
Jesus le habia dicho: Antes que el gallo cante dos veces, me negars tres 
veces; y comenz  llorar.





CAPITULO 15.

 Y LUEGO por la maana hecho consejo, los sumos sacerdotes con los ancianos, y 
con los escribas, y con todo el concilio, trajeron a Jesus atado, y [le] 
entregaron  Pilato.

 2  Y le pregunt Pilato: )Eres t el Rey de los Judos?  Y respondiendo l, 
le dijo: T lo dices.

 3  Y le acusaban los prncipes de los sacerdotes de muchas cosas.

 4  Y le pregunt otra vez Pilato, diciendo: )No respondes algo? Mira cun 
muchas cosas atestiguan contra t.

 5  Mas Jesus ni aun con eso respondi, de manera que Pilato se maravillaba.

 6  Empero en [el dia de] la fiesta les soltaba un preso, cualquiera que 
pidiesen.

 7  Y habia [uno] que se llamaba Barrabas, preso con sus compaeros de la 
revuelta, que en una revuelta habian hecho una muerte.

 8  Y la multitud, dando voces, comenz  pedir [que les hiciese] como siempre 
les habia hecho.

 9  Y Pilato les respondi, diciendo: )Queris que os suelte al rey de los 
Judos?

 10  Porque conocia que por envidia le habian entregado los prncipes de los 
sacerdotes.

 11 Mas los prncipes de los sacerdotes incitaron  la multitud, que les 
soltase antes  Barrabas.

 12  Y respondiendo Pilato, les dice otra vez: )Qu pues queris que haga de 
l que llamais^ Rey de los Judos?

 13  Y ellos volvieron  dar voces: Crucifcale.

 14  Mas Pilato les decia: )Pues, qu mal ha hecho?  Y ellos daban mayores 
voces: Crucifcale.

 15  Y Pilato, queriendo satisfacer al pueblo, les solt  Barrabas, y entreg 
 Jesus, azotado, para que fuese crucificado.

 16  Entnces los soldados le llevaron dentro de la sala, es  saber,  la 
audiencia; y convocan toda la cuadrilla,

 17  Y le visten de prpura, y le ponen una corona tejida de espinas;

 18  Y comenzaron  saludarle, y decir: Tengas gozo, Rey de los Judos.

 19  Y le herian su cabeza con una caa, y escupian en l, y le hacian 
reverencia hincadas las rodillas.

 20  Y despues que le hubieron escarnecido, le desnudaron de la prpura, y le 
vistieron sus propios vestidos; y le sacan para crucificarle.

 21  Y cargaron  uno que pasaba, (Simon Cireneo padre de Alejandro y de Rufo, 
que venia del campo,) para que llevase su cruz.

 22  Y le llevan al lugar de Glgota, que interpretado quiere decir, lugar de 
la Calavera.

 23  Y le dieron  beber vino mezclado con mirra, mas l no [lo] tom.

 24  Y cuando le hubieron crucificado, repartieron sus vestidos, echando 
suertes sobre ellos, qu llevaria cada uno.

 25  Y era la hora de tercia cuando le crucificaron.

 26  Y el ttulo escrito de su causa era, EL REY DE LOS JUDOS.

 27  Y crucificaron con l dos ladrones, uno  su mano derecha, y otro  su 
mano izquierda.

 28  Y se cumpli la Escritura que dice: Y con los incuos fu contado.

 29  Y los que pasaban le denostaban, meneando la cabeza, y diciendo: (Ah! que 
derribas el templo de Dios, y en tres dias [lo] edificas:

 30  Slvate  t mismo, y desciende de la cruz.

 31  Y de esta manera tambien los prncipes de los sacerdotes escarneciendo, 
decian unos  otros, con los escribas:  otros salv,  si mismo no puede 
salvar.

 32  El Cristo, Rey de Israel descienda ahora de la cruz para que veamos y 
creamos. Tambien los que estaban crucificados con l, le denostaban.

 33  Y cuando vino la hora de sexta, fueron hechas tinieblas sobre toda la 
tierra, hasta la hora de nona.

 34  Y  la hora de nona exclam Jesus  gran voz, diciendo: )Elo, Elo, 
lamma sabachthani?  que interpretado, quiere decir: Dios mio, Dios mio, )por 
qu me has desamparado?

 35  Y oyndo[lo] unos de los que estaban all, decian: He aqu,  Elas^ 
llama.

 36  Y corri uno,  hinchiendo de vinagre una esponja, y ponindo[la] en una 
caa, le di de beber, diciendo: Dejd, veamos si vendr Elas^  quitarle.

 37  Mas Jesus, dando una grande voz, espir.

 38  Entnces el velo del templo se parti en dos de alto  bajo.

 39  Y el centurion, que estaba delante de l, viendo que habia espirado as 
clamando, dijo: Verdaderamente este hombre era el Hijo de Dios.

 40  Y tambien estaban [algunas] mujeres mirando de lejos: entre las cuales 
era Mara Magdalena, y Mara madre de Santiago el menor y de Joses, y Salom;

 41 Las cuales, estando aun l en Galilea la seguian, y le servian; y otras 
muchas que juntamente con l habian subido  Jerusalem.

 42  & Y cuando fu la tarde, porque era la preparacion, esto es, la vspera 
del sbado,

 43  Jos de Arimatea, senador noble, que tambien l esperaba el reino de 
Dios, vino, y osadamente entr  Pilato, y pidi el cuerpo de Jesus.

 44  Y Pilato se maravill, si ya fuese muerto, y haciendo venir al centurion, 
le pregunt, si era ya muerto.

 45  Y como [lo] entendi del centurion, di el cuerpo  Jos.

 46  El cual compr una sbana, y quitndole, le envolvi en la sbana, y le 
puso en un sepulcro labrado en una roca; y revolvi una piedra  la puerta del 
sepulcro.

 47  Y Mara Magdalena, y Mara [madre] de Joses, miraban dnde le ponian.





CAPITULO 16.

 Y COMO pas el sbado, Mara Magdalena, y Mara [madre] de Santiago, y 
Salom, compraron drogas aromticas, para venir  ungirle.

 2  Y muy de maana, el primer [dia] de la semana, vienen al sepulcro, ya 
salido el sol.

 3  Y decian entre s: )Quin nos revolver la piedra de la puerta del 
sepulcro?

 4  Y como miraron, ven la piedra revuelta; porque era grande.

 5  Y entradas en el sepulcro vieron un mancebo sentado a la mano derecha 
cubierto de una ropa larga [y] blanca; y se espantaron.

 6  Mas l les dice: No tengais miedo: buscis  Jesus Nazareno, que fu 
crucificado: resucitado ha; no est aqu: he aqu el lugar donde le pusieron.

 7  Mas id, decd  sus discpulos y  Pedro, que l va ntes que vosotros  
Galilea all le^ veris, como os dijo.

 8  Y ellas se fueron huyendo prestamente del sepulcro; porque las habia 
tomado temblor y espanto, ni decian nada  nadie; porque tenian miedo.

 9  Mas como [Jesus] resucit por la maana; el primer [dia] de la semana, 
apareci primeramente a Mara Magdalena, de la cual habia echado siete 
demonios.

 10  Y yendo ella lo [hizo] saber  los que habian estado con l, [que 
estaban] tristes y llorando.

 11  Y ellos como oyeron que vivia, y que habia sido visto de ella, no lo 
creyeron.

 12  Mas despues apareci en otra forma  dos de ellos que iban caminando, 
yendo al campo.

 13  Y ellos fueron, y [lo] hicieron saber  los otros; mas ni aun  ellos 
creyeron.

 14  & Posteriormente se apareci  los once, estando sentados  la mesa; y 
les zahiri su incredulidad y la dureza de corazon, que no hubiesen creido  
los que le habian visto resucitado.

 15  Y les dijo: Id por todo el mundo, y predicd el evangelio  toda 
criatura.

 16  El que creyere, y fuere bautizado, ser salvo; mas el que no creyere, 
ser condenado.

 17  Y estas seales seguirn  los que creyeren: En mi nombre echarn fuera 
demonios: hablarn nuevas lenguas:

 18 Alzarn serpientes; y si bebieren cosa mortfera, no les daar: sobre los 
enfermos pondrn las manos, y sanarn.

 19  Y el Seor, despues que les habl, fu recibido arriba en el cielo, y se 
asent  la diestra de Dios.

 20  Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, obrando con [ellos] el 
Seor, y confirmando la palabra las seales que se seguian. Amen.





EL EVANGELIO DE NUESTRO SEOR JESU CRISTO

SEGUN

SAN LUCAS.





CAPITULO 1.

 HABIENDO muchos tentado  poner en rden la historia de las cosas que entre 
nosotros han sido del todo certificadas,

 2  Como nos las ensearon los que desde el principio fueron testigos de 
vista, y ministros de la palabra:

 3  Hme parecido bueno tambien  m, despues de haber entendido todas las 
cosas desde el principio con diligencia, escribirte[las] por rden, oh muy 
buen Tefilo^,

 4  Para que conozcas la verdad de las cosas, en las cuales has sido enseado.

 5  HUBO en los dias de Herdes rey de Judea, un sacerdote llamado Zacaras, 
de la clase de Abas, y su mujer [era] de las hijas de Aaron, llamada 
Elisabet.

 6  Y eran ambos justos delante de Dios, andando en todos los mandamientos y 
estatutos del Seor sin reprension.

 7  Y no tenian hijo, porque Elisabet era estril, y mbos eran [ya] avanzados 
en sus dias.

 8  Y aconteci, que administrando Zacaras el sacerdocio delante de Dios en 
el rden de su clase,

 9  Conforme  la costumbre del sacerdocio, sali en suerte  quemar incienso, 
entrando en el templo del Seor.

 10  Y toda la multitud del pueblo estaba fuera orando  la hora del incienso.

 11  Y le apareci el ngel del Seor que estaba  la mano derecha del altar 
del incienso.

 12  Y se turb Zacaras vindo[le], y cay temor sobre l.

 13  Mas el ngel le dijo: Zacaras, no temas; porque tu oracion ha sido oida; 
y tu mujer Elisabet te parir un hijo, y llamars su nombre Juan;

 14  Y tendrs gozo y alegra, y muchos se gozarn de su nacimiento;

 15  Porque ser grande delante de Dios; y no beber vino ni sidra; y ser 
lleno del Espritu Santo aun desde el vientre de su madre.

 16  Y  muchos de los hijos de Israel convertir al Seor Dios de ellos;

 17  Porque l ir delante de l con el espritu y virtud de Elas, para 
convertir los corazones de los padres  los hijos, y los rebeldes  la 
prudencia de los justos, para aparejar al Seor pueblo perfecto.

 18  Y dijo Zacaras al ngel: )En qu conocer esto?  porque yo soy viejo, y 
mi mujer avanzada en dias.

 19  Y respondiendo el ngel le dijo: Yo soy Gabriel, que estoy delante de 
Dios; y soy enviado  hablarte, y  darte estas buenas nuevas.

 20  Y he aqu sers mudo, y no podrs hablar, hasta el dia que esto sea 
hecho; por cuanto no creiste  mis palabras, las cuales se cumplirn  su 
tiempo.

 21  Y el pueblo estaba esperando  Zacaras, y se maravillaban que l se 
tardase tanto en el templo.

 22  Y saliendo, no les podia hablar; y entendieron que haba visto vision en 
el templo; y l les hablaba por seas; y qued mudo.

 23  Y fu, que cumplidos los dias de su ministerio, se vino  su casa.

 24  Y despues de aquellos dias concibi su mujer Elisabet, y se escondi por 
cinco meses, diciendo:

 25  Porque el Seor me hizo esto en los dias en que mir para quitar mi 
afrenta entre los hombres.

 26  Y al sexto mes el ngel Gabriel fu enviado de Dios  una ciudad de 
Galilea, que se llama Nazaret,

 27  A una virgen desposada con un varon que se llamaba Jos,^ de la casa de 
David; y el nombre de la vrgen era Mara.

 28  Y entrando el ngel  donde [estaba] ella, dijo: Tengas gozo, altamente 
favorecida, el Seor [es] contigo: bendita t entre las mujeres.

 29  Mas ella, como [le] vi, se turb de su hablar; y pensaba qu salutacion 
fuese esta.

 30  Entnces el ngel le dijo: Mara, no temas, porque has hallado gracia 
delante de Dios.

 31  Y he aqu, que concebirs en el vientre, y dars  luz+ un hijo, y 
llamars su nombre Jesus. {+ parirs}

 32  Este ser grande,  Hijo del Altsimo ser llamado, y le dar el Seor 
Dios el trono de David su padre;

 33  Y reinar en la casa de Jacob eternamente, y de su reino no habr cabo.

 34  Entnces Mara dijo al ngel: )Cmo ser esto?  porque no conozco varon.

 35  Y respondiendo el ngel le dijo: El Espritu Santo vendr sobre t, y la 
virtud del Altsimo te har sombra; por lo cual tambien lo Santo que [de t] 
nacer, ser llamado Hijo de Dios.

 36  Y, he aqu, Elisabet tu parienta, tambien ella ha concebido un hijo en su 
vejez; y este es el sexto mes  ella que era llamada la estril;

 37  Porque ninguna cosa es imposible para Dios.

 38  Entnces Mara dijo: He aqu la sierva del Seor, hgase en m conforme  
tu palabra. Y el ngel se parti de ella.

 39  & En aquellos dias levantndose Mara, fu  la serrana con priesa  una 
ciudad de Jud.

 40  Y entr en casa de Zacaras, y salud  Elisabet.

 41  Y aconteci, que como oy Elisabet la salutacion de Mara, la criatura 
salt en su vientre; y Elisabet fu llena de Espritu Santo,

 42  Y exclam  gran voz, y dijo: Bendita tu entre las mujeres, y bendito el 
fruto de tu vientre.

 43  )Y de dnde esto  m, que venga la madre de mi Seor  m?

 44  Porque he aqu, que como lleg la voz de tu salutacion  mis oidos, la 
criatura salt de alegra en mi vientre.

 45  Y bienaventurada la que crey, porque se cumplirn las cosas que le 
fueron dichas [de parte] del Seor.

 46  Entnces Mara dijo: Engrandece mi alma al Seor:

 47  Y mi espritu se alegr en Dios mi Salvador.

 48  Porque mir  la bajeza de su sierva, porque, he aqu, desde ahora me 
llamarn bienaventurada todas las generaciones.

 49  Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; y santo [es] su nombre,

 50  Y su misericordia [es] de generacion  generacion  los que le temen.

 51  Hizo valenta con su brazo: esparci los soberbios en el pensamiento de 
su corazon.

 52  Quit los poderosos de los tronos, y levant  los humildes.

 53   los hambrientos hinchi de bienes; y  los ricos envi vacos.

 54  Socorri  Israel su siervo, acordndose de [su] misericordia

 55  Como habl  nuestros padres,  Abraham y  su simiente para siempre.

 56  Y se qued Mara con ella como tres meses; y se volvi a su casa.

 57  & Y  Elisabet se le cumpli el tiempo de dar  luz+, y di  luz++ un 
hijo. {+ parir} {++ pari}

 58  Y oyeron los vecinos y los parientes que Dios habia hecho grande 
misericordia con ella, y se alegraron con ella.

 59  Y aconteci, que al octavo dia vinieron para circuncidar al nio, y le 
llamaban del nombre de su padre, Zacaras.

 60  Y respondiendo su madre dijo: No; sino Juan ser llamado.

 61  Y le dijeron: )Porqu?  nadie hay en tu parentela que se llama por este 
nombre.

 62  Y hablaron por seas  su padre, cmo le queria llamar.

 63  Y demandando la tablilla, escribi, diciendo: Juan es su nombre. Y todos 
se maravillaron.

 64  & Y luego fu abierta su boca, y [suelta] su lengua, y habl bendiciendo 
 Dios,

 65  Y vino un temor sobre todos los vecinos de ellos; y en toda la serrana 
de Judea fueron divulgadas todas estas cosas.

 66  Y todos los que [las] oian, [las] guardaban en su corazon, diciendo: 
)Quin ser este nio?  Y la mano del Seor era con l.

 67  Y Zacaras su padre fu lleno de Espritu Santo, y profetiz, diciendo:

 68  Bendito el Seor Dios de Israel, que visit,  hizo redencion  su 
pueblo.

 69  Y nos enhest el cuerno de salud en la casa de David su siervo.

 70  Como habl por boca de sus santos profetas, que fueron desde el 
principio:

 71  Salvacion de nuestros enemigos, y de mano de todos los que nos 
aborrecieron:

 72  Para hacer misericordia con nuestros padres, y acordarse de su santo 
concierto:

 73  Del juramento que jur  Abraham nuestro padre,

 74  Que nos daria l: que libertados de las manos de nuestros enemigos, le 
serviriamos sin temor,

 75  En santidad y justicia delante de l todos los dias de nuestra vida.

 76  T, empero, oh^ nio, profeta del Altsimo sers llamado; porque irs 
delante de la faz del Seor, para aparejar sus caminos:

 77  Dando ciencia de salvacion  su pueblo para remision de sus pecados:

 78  Por las entraas de misericordia de nuestro Dios, con que nos visit de 
lo alto el oriente,

 79  Para dar luz  los que habitan en tinieblas y [en] sombra de muerte; para 
encaminar nuestros pis por camino de paz.

 80  Y el nio crecia, y era confortado en espritu, y estuvo en los desiertos 
hasta el dia que se mostr  Israel.





CAPITULO 2.

 Y ACONTECI en aquellos dias, que sali un edicto de parte de Augusto Csar, 
para que toda la tierra fuese empadronada.

 2  Este empadronamiento primero fu hecho, siendo presidente de la Siria 
Cirenio.

 3   iban todos para ser empadronados cada uno  su ciudad.

 4  Y subi Jos de Galilea, de la ciudad de Nazaret,  Judea,  la ciudad de 
David, que se llama Belen, por cuanto era de la casa y familia de David;

 5  Para ser empadronado, con Mara su mujer desposada con l, la cual estaba 
preada.

 6  Y aconteci, que estando ellos all, se le cumplieron los dias en que 
habia de dar  luz+. {+ los dias en que ella habia de parir se cumplieron}.

 7  Y pari  su hijo primognito, y le envolvi en paales, y le acost en el 
pesebre; porque no habia lugar para ellos en el meson.

 8  Y habia pastores en la misma tierra, que velaban, y guardaban las velas de 
la noche sobre su ganado.

 9  Y, he aqu, el ngel del Seor vino sobre ellos; y la claridad de Dios los 
cerc de resplandor de todas partes, y tuvieron gran temor.

 10  Mas el ngel les dijo: No temis, porque, he aqu, os doy nuevas de gran 
gozo, que ser  todo el pueblo:

 11  Que os es nacido hoy Salvador, que es el Seor, el Cristo, en la ciudad 
de David.

 12  Y esto os [ser por] seal: hallaris al nio envuelto en paales, echado 
en el pesebre.

 13  Y repentinamente apareci con el ngel multitud de ejrcitos celestiales, 
que alababan  Dios, y decian:

 14  Gloria en las alturas  Dios, y en la tierra paz, y  los hombres buena 
voluntad.

 15  Y aconteci, que como los ngeles se fueron de ellos al cielo, los 
pastores dijeron los unos  los otros: Pasemos, pues, hasta Belen, y veamos 
este negocio que ha hecho Dios, y nos ha mostrado.

 16  Y vinieron apriesa, y hallaron  Mara, y  Jos, y al nio acostado en 
el pesebre.

 17  Y vindo[lo], hicieron notorio lo que les habia sido dicho del nio.

 18  Y todos los que [lo] oyeron, se maravillaron de lo que los pastores les 
decian.

 19  Mas Mara guardaba todas estas cosas confirindo[las] en su corazon.

 20  Y se volvieron los pastores glorificando y alabando  Dios por todas las 
cosas que habian oido y visto, como les habia sido dicho.

 21  & Y pasados los ocho dias para circuncidar al nio, llamaron su nombre 
Jesus, el cual fu as llamado por el ngel ntes que l fuese concebido en el 
vientre.

 22  & Y como se cumplieron los dias de la purificacion de Mara conforme  la 
ley de Moises, le trajeron  Jerusalem para presentarle al Seor,

 23  (Como est escrito en la ley del Seor: Todo varon que abriere la matriz 
ser llamado santo al Seor;)

 24  Y para dar la ofrenda conforme  lo que est dicho en la ley del Seor, 
un par de trtolas,  dos palominos.

 25  Y, he aqu, habia un hombre en Jerusalem llamado Simeon, y este hombre, 
justo y piadoso, esperaba la consolacion de Israel; y el Espritu Santo era 
sobre l.

 26  Y habia recibido respuesta del Espritu Santo, que no veria la muerte 
ntes que viese al Cristo del Seor.

 27  Y vino por el Espritu al templo. Y como metieron al nio Jesus sus 
padres en el templo para hacer por l conforme a la costumbre de la ley,

 28  Entnces l le tom en sus brazos, y bendijo  Dios, y dijo:

 29  Ahora despides, Seor, a tu siervo, conforme  tu palabra, en paz:

 30  Porque han visto mis ojos tu salud,

 31  La cual has aparejado en presencia de todos los pueblos:

 32  Luz para ser revelada  los Gentiles, y la gloria de tu pueblo Israel.

 33  Y Jos y su madre estaban maravillados de las cosas que se decian de l.

 34  Y los bendijo Simeon, y dijo  su madre Mara: He aqu, que este [nio] 
es puesto para caida y para levantamiento de muchos en Israel y para blanco de 
contradiccion;

 35  (Y [] tu alma de t misma traspasar espada,) para que de muchos 
corazones sean manifestados los pensamientos.

 36  Estaba tambien [all] Ana, profetisa, hijo de Fanuel, de la tribu de 
Aser, la cual era [ya] de grande edad, y habia vivido con su marido siete aos 
de^ su virginidad.

 37  Y [era] viuda de hasta ochenta y cuatro aos, que no se apartaba del 
templo, en ayunos y oraciones sirviendo [ Dios] de noche y de dia.

 38  Y esta sobreviniendo en la misma hora, juntamente daba alabanzas al 
Seor, y hablaba de l  todos los que esperaban la redencion en Jerusalem.

 39  Mas como cumplieron todas las cosas segun la ley del Seor, se volvieron 
 Galilea,  su ciudad de Nazaret.

 40  Y el nio crecia, y era confortado en espritu, y henchase de sabidura, 
y la gracia de Dios era sobre l.

 41  E iban sus padres todos los aos  Jerusalem en la fiesta de la pscua.

 42  & Y como fu de doce aos, ellos subieron  Jerusalem conforme  la 
costumbre de la fiesta.

 43  Y acabados los dias, volviendo ellos, se qued el nio Jesus en 
Jerusalem, sin saber[lo] Jos y su madre.

 44  Y pensando que estaba en la compaa, anduvieron camino de un dia; y le 
buscaban entre los parientes, y entre los conocidos.

 45  Y como no le hallasen, volvieron  Jerusalem, buscndole.

 46  Y aconteci, que tres dias despues le hallaron en el templo, sentado en 
medio de los doctores, oyndoles, y preguntndoles.

 47  Y todos los que le oian estaban fuera de s por su entendimiento y 
respuestas.

 48  Y como le vieron, se espantaron, y le dijo su madre Hijo, )por qu nos 
has hecho as?  He aqu, tu padre y yo te hemos buscado con dolor.

 49  Entnces [l] les dice: )Qu hay?  )por qu me buscabais?  )No sabiais 
que en los negocios que son de mi Padre me conviene estar?

 50  Mas ellos no entendieron las palabras que les habl.

 51  & Y descendi con ellos y vino  Nazaret, y estaba sujeto  ellos. Y su 
madre guardaba todas estas cosas en su corazon.

 52  Y Jesus crecia en sabidura, y en estatura, y en favor acerca de Dios y 
de los hombres.





CAPITULO 3.

 Y EN el ao quince del imperio de Tiberio Csar, siendo presidente de Judea 
Poncio Pilato, y Herdes tetrarca de Galilea, y su hermano Felipe tetrarca de 
Iturea y de la provincia de Traconite, y Lisania tetrarca de Abilina;

 2  Siendo sumos sacerdotes Annas y Caifas, fu la palabra del Seor  Juan, 
hijo de Zacaras, en el desierto.

 3  Y l vino en toda la tierra al derredor del Jordan, predicando el bautismo 
de arrepentimiento para remision de pecados;

 4  Como est escrito en el libro de las palabras del profeta Isaas, que 
dice: Voz del que clama en el desierto: Aparejd el camino del Seor, hacd 
derechas sus sendas.

 5  Todo valle se henchir, y todo monte y collado se abajar; y lo torcido 
ser enderezado, y los caminos speros allanados;

 6  Y ver toda carne la salvacion de Dios.

 7  Y decia  las multitudes que salian para ser bautizadas por l: Generacion 
de vboras, )quin os ense  huir de la ira que vendr?

 8  Hacd, pues, frutos dignos de arrepentimiento, y no comencis  decir en 
vosotros mismos: Por padre tenemos  Abraham; porque os digo, que puede Dios, 
aun de estas piedras, levantar hijos  Abraham.

 9  Y ya tambien el hacha est puesta  la raiz de los rboles: todo rbol 
pues que no hace buen fruto, es talado, y echado en el fuego.

 10  Y las multitudes le preguntaban, diciendo: )Pues, qu haremos?

 11  Y respondiendo, les dijo: El que tiene dos ropas, d al que no tiene; y 
el que tiene alimentos, haga lo mismo.

 12  Y vinieron tambien publicanos para ser bautizados, y le dijeron: 
)Maestro, qu haremos nosotros?

 13  Y l les dijo: No demandis ms de lo que os est ordenado.

 14  Y le preguntaron tambien los soldados, diciendo: Y nosotros, )qu 
haremos?  Y les dice: No maltratis  nadie, ni oprimis, y sed contentos con 
vuestros salarios.

 15  & Y estando el pueblo esperando, y pensando todos de Juan en sus 
corazones, si l fuese el Cristo,

 16  Respondi Juan, diciendo  todos: Yo,  la verdad, os bautizo con agua; 
mas viene uno que es ms poderoso que yo, de quien no soy digno de desatar la 
correa de sus zapatos: l os bautizar con el Espritu Santo y con fuego.

 17  Cuyo aventador [est] en su mano; y limpiar su era, y juntar el trigo 
en su alfol; mas quemar la paja en fuego que nunca se apagar.

 18  As que amonestando otras muchas cosas tambien, anunciaba el evangelio al 
pueblo.

 19  Entnces Herdes el tetrarca, siendo reprendido por l  causa de 
Herodas, mujer de Felipe su hermano, y de todas las maldades que habia hecho 
Herdes,

 20  Aadi tambien esto sobre todo, que encerr  Juan en la crcel.

 21  & Y aconteci, que como todo el pueblo fu bautizado, y Jesus tambien 
fuese bautizado, y orase, el cielo se abri,

 22  Y descendi el Espritu Santo en forma corporal, como paloma, sobre l, y 
vino una voz del cielo que decia: T eres mi Hijo amado, en t es mi placer.

 23  & Y el mismo Jesus comenzaba  ser como de treinta aos, siendo (como se 
creia,) hijo de Jos, que fu [hijo] de Hel,

 24  Que fu de Mattat, que fu de Lev, que fu de Melqui, que fu de Janne, 
que fu de Jos,

 25  Que fu de Mattatas,que fu de Amos, que fu de Naum, que fu de Esli, 
que fu de Nagge,

 26  Que fu de Maat, que fu de Mattatas, que fu de Seme, que fu de Jos, 
que fu de Jud,

 27  Que fu de Joanna, que fu de Resa, que fu de Zorobabel, que fu de 
Salatiel, que fu de Neri,

 28  Que fu de Melqui, que fu de Addi, que fu de Cosam, que fu de Elmodam, 
que fu de Er,

 29  Que fu de Jos^, que fu de Eliezer, que fu de Jorim, que fu de 
Mattat, que fu de Lev,

 30  Que fu de Simeon, que fu de Jud, que fu de Jos, que fu de Jonan, 
que fu de Eliacim,

 31  Que fu de Melea, que fu de Menan, que fu de Mattata, que fu de Natan, 
que fu de David,

 32  Que fu de Jess, que fu de Obed, que fu de Booz, que fu de Salmon, 
que fu de Naason,

 33  Que fu de Aminadab, que fu de Aram, que fu de Esrom, que fu de Fares, 
que fu de Jud,

 34  Que fu de Jacob, que fu de Isaac, que fu de Abraham, que fu de Tara, 
que fu de Nacor,

 35  Que fu de Saruc, que fu de Ragau, que fu de Faleg que fu de Jeber, 
que fu de Sala,

 36  Que fu de Cainan, que fu de Arfajad, que fu de Sem, que fu de No, 
que fu de Lamec,

 37  Que fu de Matusalen, que fu de Jenoc, que fu de Jared, que fu de 
Malaleel, que fu de Cainan.

 38  Que fu de Henos, que fu de Set, que fu de Adam, que fu de Dios.





CAPITULO 4. 

 Y JESUS, lleno del Espritu Santo, volvi del Jordan, y fu llevado por el 
Espritu al desierto,

 2  Por cuarenta dias, [y era] tentado del diablo. Y no comi cosa alguna en 
aquellos dias: los cuales pasados, despues tuvo hambre.

 3  Entnces el diablo le dijo: Si eres Hijo de Dios, d  esta piedra que se 
haga pan.

 4  Y Jesus respondindole, dijo: Escrito est: Que no con pan solo vivir el 
hombre, mas con toda palabra de Dios.

 5  Y le llev el diablo  un alto monte, y le mostr todos los reinos de la 
tierra habitada en un momento de tiempo.

 6  Y le dijo el diablo: A t te dar esta potestad toda, y la gloria de 
ellos; porque  m es entregada, y  quien quiero la doy.

 7  T, pues, si adorares delante de m, sern todos tuyos.

 8  Y respondiendo Jesus, le dijo: Qutate de delante de m, Satanas, Porque 
escrito est: Al Seor Dios tuyo adorars, y  l solo servirs.

 9  Y le llev  Jerusalem, y le puso sobre las almenas del templo, y le dijo: 
Si eres Hijo de Dios, chate de aqu abajo.

 10  Porque escrito est: [Que]  sus ngeles te encomendar, para que te 
guarden;

 11  Y [que] en [sus] manos te llevarn, porque nunca hieras tu pi en piedra.

 12  Y respondiendo Jesus, le dijo: Dicho est: No tentars al Seor tu Dios.

 13  Y acabada toda la tentacion, el diablo se separ de l por algun tiempo.

 14  & Y Jesus volvi en virtud del Espritu  Galilea, y sali la fama de l 
por toda la tierra de al derredor.

 15  Y l enseaba en las sinagogas de ellos, y era glorificado de todos.

 16  & Y vino  Nazaret, donde habia sido criado, y entr, conforme  su 
costumbre, el dia del sbado en la sinagoga, y se levant  leer.

 17  Y le fu dado el libro del profeta Isaas; y como desarroll el libro, 
hallo el lugar donde estaba escrito:

 18  El Espritu del Seor [es] sobre m, por cuanto me ha ungido; para dar 
buenas nuevas  los pobres me ha enviado: para sanar  los quebrantados de 
corazon; para publicar  los cautivos redencion, y  los ciegos vista; para 
poner en libertad  los oprimidos;

 19  Para predicar el ao agradable del Seor.

 20  Y arrollando el libro, como [le] di al ministro, se sent; y los ojos de 
todos en la sinagoga se clavaron en l.

 21  Y comenz  decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura en vuestros 
oidos.

 22  Y todos le daban testimonio, y estaban maravillados de las palabras de 
gracia que salian de su boca, y decian: )No es este el hijo de Jos?

 23  Y les dijo: Sin duda me diris este refran: Mdico, crate  t mismo: de 
tantas cosas que hemos oido haber sido hechas en Capernaum, haz tambien aqu 
en tu tierra.

 24  Y dijo: De cierto os digo, que ningun profeta es acepto en su tierra.

 25  En verdad os digo, [que] muchas viudas habia en Israel en los dias de 
Elas, cuando el cielo fu cerrado por tres aos y seis meses, que hubo grande 
hambre en toda la tierra:

 26  Mas  ninguna de ellas fu enviado Elas, sino  Sarepta de Sidon,  una 
mujer viuda.

 27  Y muchos leprosos habia en Israel en tiempo del profeta Eliseo; mas 
ninguno de ellos fu limpio, sino Naaman el Siro.

 28  Entnces todos en la sinagoga fueron llenos de ira, oyendo estas cosas.

 29  Y levantndose, le echaron fuera de la ciudad, y le llevaron hasta la 
cumbre del monte, sobre el cual la ciudad de ellos estaba edificada, para 
despearle.

 30  Mas l, pasando por medio de ellos, se fu.

 31  & Y descendi  Capernaum, ciudad de Galilea, y all los enseaba en los 
sbados.

 32  Y estaban fuera de s de su doctrina; porque su palabra era con potestad.

 33  Y estaba en la sinagoga un hombre que tenia un espritu de un demonio 
inmundo, el cual exclam  gran voz,

 34  Diciendo: Djanos, )qu tenemos nosotros que ver contigo, Jesus Nazareno? 
 )Has venido  destruirnos?  Yo te conozco quin eres, [eres] el Santo de 
Dios.

 35  Y Jesus le ri, diciendo: Enmudece, y sal de l. Entnces el demonio, 
derribndole en medio, sali de l; y no le hizo dao alguno.

 36  Y cay espanto sobre todos, y hablaban unos  otros, diciendo: )Qu 
palabra [es] esta, que con autoridad y poder manda  los espritus inmundos, y 
salen?

 37  Y la fama de l se divulgaba de todas partes por todos los lugares de la 
comarca.

 38  & Y levantndose Jesus de la sinagoga, se entr en casa de Simon; y la 
suegra de Simon estaba con una grande fiebre; y le rogaron por ella.

 39  Y volvindose hcia ella, ri  la fiebre, y la fiebre la dej, y ella 
levantndose luego, les sirvi.

 40  Y ponindose el sol, todos los que tenian enfermos de diversas 
enfermedades, los traian  l; y l, poniendo las manos sobre cada uno de 
ellos, los sanaba.

 41  Y salian tambien demonios de muchos, dando voces, y diciendo: T eres el 
Cristo, el Hijo de Dios; mas [l] rindo[les] no los dejaba hablar, porque 
sabian que l era el Cristo.

 42  Y siendo ya de dia sali, y se fu  un lugar desierto; y las gentes le 
buscaban, y vinieron hasta l; y le detenian para que no se apartase de ellos.

 43  Y l les dijo: Tambien  otras ciudades es menester que yo anuncie el 
evangelio del reino de Dios; porque para esto soy enviado.

 44  Y predicaba en las sinagogas de Galilea.





CAPITULO 5.

 Y ACONTECI, que estando l junto al lago de Genesaret, la multitud se 
derribaba sobre l por oir la palabra de Dios.

 2  Y vi dos naves que estaban cerca de la orilla del lago; y los pescadores, 
habiendo descendido de ellas, lavaban [sus] redes.

 3  Y entrando en una de estas naves, la cual era de Simon, le rog que la 
desviase de tierra un poco; y sentndose, enseaba desde la nave al pueblo.

 4  & Y como ces de hablar, dijo  Simon: Entra en alta mar, y echad vuestras 
redes para pescar.

 5  Y respondiendo Simon, le dijo: Maestro, habiendo trabajado toda la noche, 
nada hemos tomado; mas en tu palabra echar la red.

 6  Y habindolo hecho, encerraron [tan] gran multitud de peces, que su red se 
rompia.

 7   hicieron seas  los compaeros que estaban en la otra nave, que, 
viniesen  ayudarles; y vinieron, y llenaron ambas naves de tal manera que se 
anegaban.

 8  [Lo cual] viendo Simon Pedro, se derrib  las rodillas de Jesus, 
diciendo: Slte de conmigo, Seor, porque soy hombre pecador.

 9  Porque temor le habia rodeado, y  todos los que estaban con l,  causa 
de la presa de los peces que habian tomado:

 10  Y asimismo  Santiago y  Juan, hijos de Zebedeo, que eran compaeros de 
Simon. Y Jesus dijo  Simon: No temas: desde ahora tomars hombres.

 11  Y como llegaron  tierra las naves, dejndolo todo, le siguieron.

 12 & Y aconteci que estando en una ciudad, he aqu, un hombre lleno de 
lepra, el cual viendo  Jesus, postrndose sobre el rostro le rog, diciendo: 
Seor, si quisieres, puedes limpiarme.

 13  Entnces extendiendo la mano le toc, diciendo: Quiero: s limpio. Y 
luego la lepra se fu de l.

 14  Y l le mand que no lo dijese  nadie: Mas v ([le dice],) mustrate al 
sacerdote, y ofrece por tu limpieza, como mand Moises, por testimonio  
ellos.

 15  Empero el hablar de l andaba tanto ms; y se juntaban grandes multitudes 
 oir, y ser sanados por l de sus enfermedades.

 16  Mas l se apartaba  los desiertos, y oraba.

 17  & Y aconteci un dia, que l estaba enseando, y Fariseos y doctores de 
la ley estaban sentados;^ los cuales habian venido de todas las aldeas de 
Galilea, y de Judea, y de Jerusalem; y la virtud del Seor estaba [all] para 
sanarlos.

 18  Y, he aqu, unos hombres, que traian en una cama un hombre que estaba 
paraltico; y buscaban [por donde] meterle, y poner[le] delante de l.

 19  Y no hallando por donde meterle  causa de la multitud, subieron encima 
de la casa, y por el tejado le bajaron con la cama en medio, delante de Jesus.

 20  El cual, viendo la f de ellos, le dice: Hombre, tus pecados te son 
perdonados.

 21  Entnces los escribas y los Fariseos comenzaron  pensar, diciendo: 
)Quin es este que habla blasfemias? )Quin puede perdonar pecados, sino solo 
Dios?

 22  Jesus entnces, conociendo los pensamientos de ellos, respondiendo les 
dijo: )Qu pensis en vuestros corazones?

 23 )Cul es ms fcil; decir: Tus pecados te son perdonados;  decir: 
Levntate, y anda?

 24  Pues porque sepis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra de 
perdonar pecados, (dice al paraltico:) A t digo: Levntate, toma tu cama; y 
vte  tu casa.

 25  Y luego, l, levantndose en presencia de ellos, y tomando aquello en que 
estaba echado, se fu  su casa glorificando  Dios.

 26  Y tom espanto  todos, y glorificaban  Dios; y fueron llenos de temor, 
diciendo: Hemos visto maravillas hoy.

 27  & Y despues de estas cosas sali; y vi  un publicano llamado Lev, 
sentado al banco de los tributos, y le dijo: Sgueme.

 28  Y dejadas todas cosas, levantndose, le sigui.

 29   hizo Lev un gran banquete en su casa, y habia mucha compaa de 
publicanos, y de otros, los cuales estaban  la mesa con ellos.

 30  Y los escribas y los Fariseos murmuraban contra sus discpulos, diciendo: 
)Por qu comis y bebis con los publicanos y pecadores?

 31  Y respondiendo Jesus, les dijo: Los que estn sanos no han menester 
mdico, sino los que estn enfermos.

 32  No he venido  llamar  los justos, sino  los pecadores  
arrepentimiento.

 33  & Entnces ellos le dijeron: )Por qu los discpulos de Juan ayunan 
muchas veces, y hacen oraciones, y asimismo los de los Fariseos; mas tus 
discpulos comen y beben?

 34  Y l les dijo: )Podeis hacer que los que estn de bodas ayunen, entre 
tanto que el esposo est con ellos?

 35  Empero vendrn dias cuando el esposo les ser quitado; entnces ayunarn 
en aquellos dias.

 36  & Y les decia tambien una parbola: Nadie pone remiendo de pao nuevo en 
vestido viejo: de otra manera el nuevo rompe, y al viejo no conviene remiendo 
nuevo.

 37  Y nadie echa vino nuevo en cueros viejos: de otra manera el vino nuevo 
romper los cueros, y el vino se derramar, y los cueros se perdern.

 38  Mas el vino nuevo en cueros nuevos se ha de echar; y lo uno y lo otro se 
conserva.

 39  Y ninguno que bebiere el viejo, quiere luego el nuevo; porque dice: El 
viejo es mejor.





CAPITULO 6.

 Y ACONTECI que pasando l por entre los panes el segundo sbado despues del 
primero, sus discpulos arrancaban espigas, y comian, estregndo[las] entre 
las manos.

 2  Y algunos de los Fariseos les dijeron: )Por qu hacis lo que no es lcito 
hacer en los sbados?

 3  Y respondiendo Jesus, les dijo: )Ni aun esto habis leido, lo que hizo 
David cuando tuvo hambre, l, y los que con l estaban?

 4  )Cmo entr en la casa de Dios, y tom los panes de la proposicion, y 
comi, y di tambien  los que estaban con l; los cuales no era lcito comer, 
sino  solos los sacerdotes?

 5  Y les decia: El Hijo del hombre es Seor aun del sbado.

 6  & Y aconteci tambien en otro sbado, que l entr en la sinagoga y 
ense; y estaba all un hombre que tenia la mano derecha seca.

 7  Y le acechaban los escribas y los Fariseos, si sanaria en sbado, por 
hallar de qu le acusasen.

 8  Mas l sabia los pensamientos de ellos: y dijo al hombre que tenia la mano 
seca: Levntate, y pnte en medio. Y l levantndose se puso en pi.

 9 Entnces Jesus les dice: Preguntaros he una cosa:  )Es lcito en sbados 
hacer bien,  hacer mal?  )salvar la vida,  matar?

 10  Y mirndolos^  todos en derredor, dice al hombre: Extiende tu mano; y l 
lo hizo as, y su mano fu restituida sana como la otra.

 11  Y ellos fueron llenos de rabia, y hablaban los unos  los otros qu 
harian  Jesus.

 12  & Y aconteci en aquellos dias, que fu  orar en un monte, y pas la 
noche orando  Dios.

 13  Y como fu de dia, llam  sus discpulos; y escogi doce de ellos, los 
cuales tambien llam Apstoles:

 14  A Simon, al cual tambien llam Pedro, y  Andres su hermano, Santiago y 
Juan, Felipe y Bartolom,

 15  Mateo y Tomas, y Santiago, [hijo] de Alfeo. y Simon, el que se llama 
Zelador,

 16  Jdas [hermano] de Santiago, y Jdas Iscariote, que tambien fu el 
traidor.

 17  & Y descendi con ellos, y se par en un lugar llano; y la compaa de 
sus discpulos, y una grande multitud de pueblo de toda Judea, y de Jerusalem, 
y de la costa de Tiro y de Sidon, que habian venido  oirle, y para ser 
sanados de sus enfermedades;

 18  Y [otros] que habian sido atormentados de espritus inmundos; y eran 
sanos.

 19  Y toda la multitud procuraba de tocarle; porque salia de l virtud, y 
sanaba  todos.

 20  Y alzando l los ojos sobre sus discpulos, decia: Bienaventurados los 
pobres; porque vuestro es el reino de Dios.

 21  Bienaventurados los que ahora tenis hambre; porque seris hartos. 
Bienaventurados los que ahora lloris; por que reiris.

 22  Bienaventurados sois cuando los hombres os aborrecieren, y cuando os 
apartaren [de s], y [os] denostaren, y desecharen vuestro nombre como malo, 
por causa del Hijo del hombre.

 23  Gozos en aquel dia, y alegros; porque, he aqu, vuestro galardon [es] 
grande en los cielos; porque as hacian sus padres  los profetas.

 24  Mas (ay de vosotros ricos! porque tenis vuestro consuelo.

 25  (Ay de vosotros, los que estis hartos! porque tendris hambre. (Ay de 
vosotros, los que ahora res! porque lamentaris y lloraris.

 26  (Ay de vosotros, cuando todos los hombros dijeren bien de vosotros! 
porque as hacian sus padres  los falsos profetas.

 27  & Mas  vosotros los que os, digo: Amd  vuestros enemigos: hacd bien 
 los que os aborrecen.

 28  Bendecd  los que os maldicen; y ord por los que os calumnian.

 29  Y al que te hiriere en [una] mejilla, dle tambien la otra; y del que te 
quitare la capa, no [le] impidas [llevar] el sayo tambien.

 30  Y  cualquiera que te pidiere, d, y al que tomare lo que [es] tuyo, no 
[se lo] vuelvas  pedir.

 31  Y como queris que os hagan los hombres, hacdles tambien vosotros as.

 32  Porque si amis  los que os aman, )qu gracias tendris?  porque tambien 
los pecadores aman  los que los aman.

 33  Y si hiciereis bien  los que os hacen bien, )qu gracias tendris?  
porque tambien los pecadores hacen lo mismo.

 34  Y si prestareis [ aquellos] de quienes esperis recibir, )qu gracias 
tendris?  porque tambien los pecadores prestan  los pecadores, para recibir 
otro tanto.

 35  Amd pues  vuestros enemigos; y hacd bien, y prestd, no esperando de 
ello nada; y ser vuestro galardon grande, y seris hijos del Altsimo; porque 
l es benigno [aun] para con los ingratos y los malos.

 36  Sed pues misericordiosos, como tambien vuestro Padre es misericordioso.

 37  No juzguis, y no seris juzgados: no condenis, y no seris condenados: 
perdond, seris perdonados:

 38  Dad, y se os dar: medida buena, apretada, remecida, y rebosando darn en 
vuestro regazo; porque con la misma medida que midiereis, os ser vuelto  
medir.

 39  Y les decia una parbola: )Puede el ciego guiar al ciego?  )no caern 
ambos en el hoyo?

 40  El discpulo no es sobre su maestro; mas cualquiera que fuere como su 
maestro, ser perfecto.

 41  )Y por qu miras la arista que [est] en el ojo de tu hermano, y la viga 
que [est] en tu propio ojo no consideras^?

 42  )O cmo puedes decir  tu hermano: Hermano, deja, echar fuera la arista 
que est en tu ojo, no mirando t la viga que est en tu ojo?  Hipcrita, echa 
fuera primero de tu ojo la viga, y entnces mirars de echar fuera la arista 
que est en el ojo de tu hermano.

 43  Porque no es buen rbol el que hace malos frutos; ni rbol malo el que 
hace buen fruto.

 44  Porque cada rbol por su fruto es conocido: que no cogen higos de las 
espinas, ni vendimian uvas de las zarzas.

 45  El buen hombre del buen tesoro de su corazon saca lo bueno; y el mal 
hombre del mal tesoro de su corazon saca lo malo; porque de la abundancia del 
corazon habla la boca.

 46  )Por qu me llamis, Seor, Seor, y no hacis lo que digo?

 47  & Todo aquel que viene  m, y oye mis palabras, y las hace, yo os 
ensear  quin es semejante.

 48  Semejante es  un hombre que edific una casa, que cav y ahond, y puso 
el fundamento sobre roca; y habiendo avenida, el rio di con mpetu en aquella 
casa, mas no la pudo menear; porque estaba fundada sobre roca.

 49 Mas el que oye, y no hace, semejante es  un hombre que edific su casa 
sobre tierra sin fundamento, en la cual el rio di con mpetu, y luego cay; y 
fu grande la ruina de aquella casa.





CAPITULO 7.

 Y COMO acab todas sus palabras en oidos del pueblo, entr en Capernaum.

 2  Y el siervo de un centurion estaba enfermo y se iba muriendo, al cual l 
tenia en estima.

 3  Y como oy de Jesus, envi  l los ancianos de los Judos, rogndole que 
viniese y librase  su siervo.

 4  Y viniendo ellos  Jesus rogronle con diligencia, diciendole: Porque es 
digno de concederle esto:

 5  Que ama nuestra nacion, y l nos edific una sinagoga.

 6  Y Jesus fu con ellos: mas como ya no estuviesen ljos de su casa, envi 
el centurion amigos  l, dicindole: Seor, no tomes trabajo, que no soy 
digno de que entres debajo de mi tejado:

 7  Por lo cual ni aun me tuve por digno de venir  t; mas d [tan solo] una 
palabra, y mi criado ser sano.

 8  Porque tambien yo soy [hombre] puesto en autoridad, que tengo debajo de m 
soldados; y digo a este: V, y v; y al otro: ven, y viene; y  mi siervo: Haz 
esto, y [lo] hace.

 9  Lo cual oyendo Jesus, se maravill de l, y vuelto, dijo  las multitudes 
que le seguian: Os digo, [que] ni aun en Israel, he hallado tanta f.

 10  Y vueltos  casa los que habian sido enviados, hallaron sano al siervo 
que habia estado enfermo.

 11  & Y aconteci despues, que l iba  la ciudad que se llama Nain,  iban 
con el muchos de sus discpulos, y gran compaa.

 12  Y como lleg cerca de la puerta de la ciudad, he aqu, que sacaban un 
difunto, unignito de su madre, la cual tambien era viuda; y habia con ella 
mucha gente de la ciudad.

 13  Y como el Seor la vi, fu movido  misericordia de ella, y le dice: No 
llores.

 14  Y acercndose, toc las andas; y los que [le] llevaban, pararon. Y dijo: 
Mancebo,  t digo, levntate.

 15  Entnces, volvise  sentar el que habia sido muerto, y comenz  hablar; 
y le di a su madre.

 16  Y tom  todos temor, y glorificaban  Dios, diciendo: Que profeta grande 
se ha levantado entre nosotros; y que Dios ha visitado a su pueblo.

 17  Y sali esta fama de l por toda Judea, y por toda la tierra del al 
derredor.

 18  & Y dieron las nuevas  Juan de todas estas cosas sus discpulos.

 19  Y llam Juan unos dos de sus discpulos, y [les] envi  Jesus, diciendo: 
 )Eres t aquel que habia de venir,  esperarmos  otro?

 20  Y como los varones vinieron  l, dijeron: Juan el Bautista nos ha 
enviado  t, diciendo: )Eres t aquel que habia de venir,  esperarmos  
otro?

 21  Y en la misma hora san  muchos de enfermedades y de plagas, y de 
espritus malos, y  muchos ciegos di la vista.

 22  Y respondiendo Jesus les dijo: Id, dad las nuevas a Juan de lo que habis 
visto y oido: Que los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, 
los sordos oyen, los muertos resucitan, a los pobres es anunciado el 
evangelio.

 23  Y bienaventurado es el que no fuere escandalizado en m.

 24  & Y como se fueron los mensageros de Juan, comenz  hablar de Juan  las 
gentes: )Qu salisteis  ver en el desierto?  )una caa que es agitada del 
viento?

 25  Mas, )qu salisteis  ver?  )un hombre cubierto de vestidos delicados?  
He aqu que los que estn en vestido precioso, y en delicias, en los palacios 
de los reyes estn.

 26  Mas, )qu salisteis a ver?  )un profeta?  De cierto os digo, y aun ms 
que profeta.

 27  Este es de quien est escrito: He aqu, envio mi ngel delante de tu faz, 
el cual aparejar tu camino delante de t.

 28  Porque yo os digo que entre los nacidos de mujeres no hay mayor profeta 
que Juan el Bautista, empero el ms pequeo en el reino de los cielos es mayor 
que l.

 29  Y todo el pueblo oyndo[le], y los publicanos, justificaron  Dios, 
siendo bautizados con el bautismo de Juan.

 30  Mas los Fariseos, y los sabios de la ley, desecharon el consejo de Dios 
contra s mismos, no siendo bautizados por l.

 31  Y dijo el Seor: )A quin pues comparar los hombres de esta generacion, 
y  qu son semejantes?

 32  Semejantes son  los muchachos sentados en la plaza y que dan voces los 
unos  los otros, y dicen: Os tamos con flautas, y no bailasteis; os 
endechmos, y no llorasteis.

 33  Porque vino Juan el Bautista que ni comia pan, ni bebia vino, y decs: 
Demonio tiene.

 34  Vino el Hijo del hombre que come y bebe, y decs: He aqu, un hombre 
comilon, y bebedor de vino, amigo de publicanos y de pecadores.

 35  Mas la sabidura es justificada de todos sus hijos.

 36  & Y le rog uno de los Fariseos, que comiese con l. Y entrado en casa 
del Fariseo, se sent  la mesa.

 37  Y, he aqu, una mujer en la ciudad, que era pecadora, como entendi que 
estaba  la mesa en casa de aquel Fariseo, trajo un vaso de alabastro de 
ungento;

 38  Y estando detras  sus pis, comenz llorando  regar con lgrimas sus 
pis, y [los] limpiaba con los cabellos de su cabeza; y besaba sus pis y 
[los] ungia con el ungento.

 39  Y como vi [esto] el Fariseo que le habia llamado, pens en s, diciendo: 
Este, si fuera profeta, conoceria quin y cul [es] la mujer que le toca; que 
es pecadora.

 40  Entnces respondiendo Jesus, le dijo: Simon, una cosa tengo que decirte. 
Y l le dice: D, Maestro.

 41  [Y dice Jesus:] Cierto acreedor tenia dos deudores: el uno le debia 
quinientos denarios, y el otro cincuenta.

 42  Y no teniendo ellos de qu pagar, solt [la deuda]  ambos. D, pues, 
)cul de estos le amar ms?

 43  Y respondiendo Simon dijo: Pienso que [aquel] al cual solt ms. Y l le 
dijo. Rectamente has juzgado.

 44  Y vuelto  la mujer, dijo  Simon:  )Ves esta mujer?  Entr en tu casa, 
no diste agua para mis pis; mas esta ha regado mis pis con lgrimas, y 
limpido[los] con los cabellos de su cabeza.

 45  No me diste beso, mas esta desde que entr, no ha cesado de besar mis 
pis.

 46  No ungiste mi cabeza con aceite; mas esta ha ungido con ungento mis 
pis.

 47  Por lo cual te digo, [que] sus muchos pecados son perdonados, porque am 
mucho; mas al que se perdona poco, poco ama.

 48  Y  ella dijo: Los pecados te son perdonados.

 49  Y los que estaban juntamente sentados  la mesa, comenzaron  decir entre 
s: )Quin es este, que tambien perdona pecados?

 50  Y dijo  la mujer: Tu f te ha salvado, v en paz.





CAPITULO 8.

 Y ACONTECI despues, que l caminaba por todas las ciudades y aldeas 
predicando, y anunciando el evangelio del reino de Dios, y los doce [iban] con 
l.

 2  Y algunas mujeres que habian sido curadas [por l] de malos espritus, y 
de enfermedades: Mara, que se llamaba Magdalena, de la cual habian salido 
siete demonios;

 3  Y Juana mujer de Chuza, mayordomo de Herdes, y Susana, y otras muchas que 
le servian de sus haberes.

 4  Y como se junt una grande multitud, y los que estaban en cada ciudad 
vinieron  l, dijo por una parbola:

 5  Un sembrador sali  sembrar su simiente; y sembrando, una [parte] cay 
junto al camino, y fu hollada, y las aves del cielo la comieron.

 6  Y otra [parte] cay sobre piedra, y nacida, se sec porque no tenia 
humedad.

 7  Y otra [parte] cay entre espinas; y naciendo las espinas juntamente, la 
ahogaron.

 8  Y otra [parte] cay en buena tierra; y cuando fu nacida, llev fruto  
ciento por uno. Diciendo estas cosas clamaba: El que tiene oidos para oir, 
oiga.

 9  Y sus discpulos le preguntaron, qu era esta parbola.

 10  Y l dijo: A vosotros es dado conocer los misterios del reino de Dios; 
mas  los otros por parbolas, para que viendo no vean, y oyendo no entiendan.

 11  Es pues esta la parbola: La simiente es la palabra de Dios.

 12  Y los de junto al camino, estos son los que oyen, y luego viene el 
diablo, y quita la palabra de su corazon, porque no se salven creyendo.

 13  Y los de sobre piedra, son los que habiendo oido, reciben la palabra con 
gozo; mas estos no tienen raices; que por un tiempo creen, y en el tiempo de 
la tentacion se apartan.

 14  Y lo que cay en espinas, estos son los que oyeron; mas idos son ahogados 
de los cuidados, y de las riquezas, y de los pasatiempos de la vida, y no 
llevan fruto.

 15  Y lo que en buena tierra, estos son los que con corazon bueno y recto 
retienen la palabra oida, y llevan fruto en paciencia.

 16  Ninguno empero que enciende una candela, la cubre con una vasija,  [la] 
pone debajo de la cama; mas [la] pone en un candelero, para que los que 
entran, vean la luz.

 17  Porque no hay cosa oculta, que no haya de ser manifestada, ni [cosa] 
escondida que no haya de ser entendida, y de venir en manifiesto.

 18  Mird pues como ois; porque  cualquiera que tuviere, le ser dado; y  
cualquiera que no tuviere, aun lo que parece tener le ser quitado.

 19  & Entnces vinieron  l su madre y hermanos, y no podian llegar  l por 
causa de la multitud.

 20  Y le fu dado aviso, diciendo: Tu madre, y tus hermanos estn fuera, que 
quieren verte.

 21  El entnces respondiendo, les dijo: Mi madre y mis hermanos son los que 
oyen la palabra de Dios, y la hacen.

 22  & Y aconteci un dia que l entr en una nave con sus discpulos, y les 
dijo: Pasemos a la otra parte del lago; y se partieron.

 23  Y navegando ellos, se durmi. Y descendi una tempestad de viento en el 
lago; y se llenaban [de agua], y peligraban.

 24  Y llegndose  l, le despertaron, diciendo: Maestro, maestro, [que] 
perecemos. Y despertado l, ri al viento y  la tempestad del agua, y 
cesaron; y fu hecha grande bonanza.

 25  Y les dijo: )Dnde est vuestra f?  Y ellos temiendo, quedaron 
maravillados, diciendo los unos  los otros:  )Quin es este, que aun  los 
vientos y al agua manda, y le obedecen?

 26  & Y navegaron  la tierra de los Gadarenos, que est delante de Galilea.

 27  Y saliendo l  tierra, le sali al encuentro de la ciudad un hombre que 
tenia demonios ya de mucho tiempo; y no llevaba vestido, ni moraba en casa, 
sino en los sepulcros.

 28  El cual como vi  Jesus, exclam, y postrse delante de l, y dijo  
gran voz: )Qu tengo yo que ver contigo, Jesus, Hijo del Dios Altsimo?  
Rugote que no me atormentes.

 29  (Porque mandaba al espritu inmundo que saliese del hombre; porque ya de 
muchos tiempos le arrebataba; y le guardaban preso con cadenas y grillos; mas 
rompiendo las prisiones era impelido del demonio por los desiertos.

 30  Y le pregunt Jesus, diciendo: )Que nombre tienes?  Y l dijo: Legion, 
porque muchos demonios habian entrado en l.

 31  Y le rogaban que no les mandase que fuesen al abismo.

 32  Y habia all un hato de muchos puercos que pacian en el monte, y le 
rogaron que los dejase entrar en ellos; y los dej.

 33  Y salidos los demonios del hombre, entraron en los puercos, y el hato de 
ellos se arroj con impetuosidad por un despeadero en el lago, y se ahog.

 34  Y los pastores, como vieron lo que habia acontecido, huyeron; y yendo, 
dieron aviso en la ciudad y por las heredades.

 35  Y salieron  ver lo que habia acontecido, y vinieron  Jesus, y hallaron 
sentado al hombre, del cual habian salido los demonios, vestido, y en seso,  
los pis de Jesus; y tuvieron temor.

 36  Y les contaron los que lo habian visto, como habia sido sanado aquel 
endemoniado.

 37  Entnces toda la multitud de la tierra de los Gadarenos al derredor le 
rogaron, que se retirase de ellos; porque tenian gran temor. Y l subiendo en 
la nave se volvi.

 38  Y aquel hombre, del cual hablan salido los demonios, le rog para estar 
con l; mas Jesus le despidi, diciendo:

 39  Vulvete  tu casa, y cuenta cun grandes cosas ha hecho Dios contigo. Y 
l se fu, publicando por toda la ciudad cun grandes cosas habia Jesus hecho 
con el.

 40  & Y aconteci que volviendo Jesus, la multitud le recibi [con gozo;] 
porque todos le esperaban.

 41  Y, he aqu, un varon llamado Jairo, el cual tambien era prncipe de la 
sinagoga, vino, y cayendo  los pis de Jesus, le rogaba que entrase en su 
casa;

 42  Porque una hija nica que tenia, como de doce aos, se estaba muriendo. Y 
yendo, le apretaba la gente.

 43  Y una mujer que tenia flujo de sangre ya hacia doce aos, la cual habia 
gastado en mdicos toda su hacienda, y de ninguno habia podido ser curada,

 44  Llegndose por detras toc el borde de su vestido; y luego se estanc el 
flujo de su sangre.

 45  Entnces Jesus dijo: )Quin [es] el que me ha tocado?  Y negando todos, 
dijo Pedro y los que estaban con l: Maestro, la multitud te aprieta y oprime, 
y dices: )Quin [es] el que me ha tocado?

 46  Y Jesus dijo: Me ha tocado alguien; porque yo he conocido que ha salido 
virtud de m.

 47  Entnces como la mujer vi que no se escondia, vino temblando, y 
postrndose delante de l, le declar delante de todo el pueblo la causa 
porque le habia tocado, y como luego habia sido sana.

 48  Y l le dijo: Confia, hija, tu f te ha sanado: v en paz.

 49  Estando aun l hablando, vino uno [de casa] del prncipe de la sinagoga a 
decirle: Tu hija es muerta: no des trabajo al Maestro.

 50  Y oyndo[lo] Jesus, le respondi, diciendo: No temas: cree solamente, y 
ser sana.

 51  Y entrado en casa, no dej entrar  nadie, sino  Pedro, y  Santiago, y 
 Juan, y al padre y  la madre de la jven.

 52  Y lloraban todos, y la plaian. Y l dijo: No lloreis: no es muerta, mas 
duerme.

 53  Y hacian burla de l, sabiendo que estaba muerta.

 54  Y l, echados todos fuera, y trabndola de la mano, clam, diciendo: 
Jven, levntate.

 55  Entnces su espritu volvi, y se levant luego; y l mand que le diesen 
de comer.

 56  Y sus padres estaban fuera de s:  los cuales l mand, que  nadie 
dijesen lo que habia sido hecho.





CAPITULO 9.

 Y JUNTANDO sus doce discpulos, les di virtud y potestad sobre todos las 
demonios, y que sanasen enfermedades.

 2  Y los envi  que predicasen el reino de Dios, y que sanasen los enfermos.

 3  Y les dijo: No tomis nada para el camino, ni bordones, ni alforja, ni 
pan, ni dinero, ni tengais dos vestidos.

 4  Y en cualquiera casa que entrareis, quedd all, y sald de all.

 5  Y todos los que no os recibieren, salindoos de aquella ciudad, aun el 
polvo sacudid de vuestros pis en testimonio contra ellos.

 6  Y saliendo ellos, rodeaban por todas las aldeas anunciando el evangelio, y 
sanando por todas partes.

 7  & Y oy Herdes el tetrarca todas las cosas que hacia, y estaba en duda, 
porque decian algunos: Que Juan habia resucitado de los muertos;

 8  Y otros: Que Elas habia aparecido; y otros: Que algun profeta de los 
antiguos habia resucitado.

 9  Y dijo Herdes: A Juan yo le degoll: )quin pues ser este, de quien yo 
oigo tales cosas?  Y procuraba verle.

 10  & Y vueltos los apstoles, le contaron todas las cosas que habian hecho. 
Y tomndolos, se apart aparte  un lugar desierto de la ciudad que se llama 
Betsaida.

 11  [Lo cual] como las gentes entendieron, le siguieron, y l les recibi, y 
les hablaba del reino de Dios, y san  los que tenian necesidad de cura.

 12  Y el dia habia comenzado  declinar; y llegndose los doce, le dijeron: 
Despide la multitud, para que yendo  las aldeas y heredades de al derredor, 
se alberguen y hallen viandas; porque aqu estamos en lugar desierto.

 13  Y les dice: Ddles vosotros de comer. Y dijeron ellos: No tenemos mas de 
cinco panes y dos peces, si no vamos nosotros  comprar viandas para toda esta 
gente.

 14  Y eran como cinco mil hombres. Entnces dijo  sus discpulos: Hacdlos 
recostar por ranchos de cincuenta en cincuenta.

 15  Y as lo hicieron; y recostronse todos.

 16  Y tomando los cinco panes y los dos peces, mirando al cielo los bendijo; 
y rompi, y di  sus discpulos para que pusiesen delante de la multitud.

 17  Y comieron todos, se hartaron; y alzaron lo que les sobr, los pedazos, 
doce esportones.

 18  & Y aconteci, que estando l solo orando, estaban con l los discpulos, 
y les pregunt, diciendo. )Quin dicen las gentes que soy yo?

 19  Y ellos respondieron, y dijeron: Juan el Bautista, y otros: Elas; y 
otros, que algun profeta de los antiguos ha resucitado.

 20  Y l les dijo: )Mas vosotros, quin decs que soy?  Entnces respondiendo 
Simon Pedro, dijo: El Cristo de Dios.

 21  Entnces l encomendndoles estrechamente, [les] mand que  nadie 
dijesen esto,

 22  Diciendo: Es menester que el Hijo del hombre padezca muchas cosas, y ser 
desechado de los ancianos, y de los prncipes de los sacerdotes, y de los 
escribas, y ser muerto, y resucitar al tercero dia.

 23  Y decia a todos: Si alguno quiere venir en pos de m, niguese  s 
mismo, y tome su cruz cada dia, y sgame.

 24  Porque cualquiera que quisiere salvar su vida, la perder; y cualquiera 
que perdiere su vida por causa de m, este la salvar.

 25  Porque )qu aprovecha al hombre, si grangeare todo el mundo, y se pierda 
l  si mismo,  corra peligro de s?

 26  Porque el que se avergonzare de m y de mis palabras, de este tal el Hijo 
del hombre se avergonzar, cuando vendr en su gloria, y del Padre, y de los 
santos ngeles.

 27  Y os digo de verdad, que hay algunos de los que estn aqu, que no 
gustarn la muerte, hasta que vean el reino de Dios.

 28  & Y aconteci que despues de estas palabras, como ocho dias, tom  
Pedro, y  Juan, y  Santiago, y subi  un monte  orar.

 29  Y entre tanto que oraba, la apariencia de su rostro se hizo otra; y su 
vestido blanco [y] resplandeciente.

 30  Y, he aqu, dos varones que hablaban con l, los cuales eran Moises, y 
Elas,

 31  Que aparecieron en gloria, y hablaban de su salida, la cual habia de 
cumplir en Jerusalem.

 32  Y Pedro, y los que estaban con l, estaban cargados de sueo; y como 
despertaron, vieron su gloria, y a los dos varones que estaban con l.

 33  Y aconteci, que apartndose ellos de l, Pedro dice  Jesus: Maestro, 
bien es que nos quedemos aqu; y hagamos tres cabaas, una para t, y una para 
Moises, y una para Elas; no sabiendo lo que se decia.

 34  Y estando l hablando esto, vino una nube que los hizo sombra; y tuvieron 
temor entrando ellos en la nube.

 35  Y vino una voz de la nube, que decia: Este es mi Hijo amado,  l oid.

 36  Y pasada aquella voz, Jesus fu hallado solo; y ellos callaron, y por 
aquellos dias no dijeron nada  nadie de lo que habian visto.

 37  & Y aconteci el dia siguiente, que bajando ellos del monte, un gran 
gento le sali al encuentro;

 38  Y, he aqu, que un hombre de la multitud clam, diciendo: Maestro, 
rugote que veas  mi hijo, el nico que tengo.

 39  Y, he aqu, un espritu le toma, y de repente da voces; y le despedaza de 
modo que echa espuma, y apenas se aparta de l, quebrantndole.

 40  Y rogu  tus discpulos que le echasen fuera, y no pudieron.

 41  Y respondiendo Jesus dijo: (Oh generacion infiel y perversa! )hasta 
cundo tengo de estar con vosotros, y os sufrir?  Trae tu hijo ac.

 42  Y como aun se acercaba, el demonio le derrib, y [le] despedaz, mas 
Jesus ri al espritu inmundo, y san al muchacho, y le volvi  su padre.

 43  Y todos estaban fuera de s de la grandeza de Dios. Y maravillndose 
todos de todas las cosas que hacia, dijo  sus discpulos:

 44  & Pond vosotros en vuestros oidos estas palabras; porque ha de acontecer 
que el Hijo del hombre ser entregado en manos de hombres.

 45  Mas ellos no entendian esta palabra; y les era encubierta para que no la 
entendiesen, y temian de preguntarle de esta palabra.

 46  & Entnces entraron en disputa, cul de ellos seria el mayor.

 47  Mas Jesus, viendo los pensamientos del corazon de ellos, tom un nio, y 
le puso junto  s,

 48  Y les dice: Cualquiera que recibiere este nio en mi nombre,  m recibe, 
y cualquiera que [me] recibiere  m, recibe al que me envi; porque el que 
fuere el menor entre todos vosotros, este ser el grande.

 49  Entnces respondiendo Juan, dijo: Maestro, hemos vista  uno que echaba 
fuera demonios en tu nombre, y se lo vedamos, porque no [te] sigue con 
nosotros.

 50  Jesus le dijo: No [s lo] vedis, porque el que no es contra nosotros, 
por nosotros es.

 51  & Y aconteci [que] como se cumpli el tiempo en que habia de ser 
recibido arriba, l afirm su rostro para ir  Jerusalem.

 52  Y envi mensageros delante de s, los cuales fueron y entraron en una 
ciudad de los Samaritanos, para aderezarle [all].

 53  Mas no le recibieron, porque su rostro era de hombre que iba  Jerusalem.

 54  Y viendo [esto] sus discpulos, Santiago y Juan dijeron: Seor, )quieres 
que mandemos que descienda fuego del cielo, y los consume, como tambien hizo 
Elas?

 55  Entnces volviendo l les ri, diciendo: Vosotros no sabis de qu 
espritu sois:

 56  Porque el Hijo del hombre no ha venido para perder las vidas de los 
hombres, sino para salvar[las]. Y se fueron a otra aldea.

 57  & Y aconteci que yendo ellos, uno le dijo en el camino: Seor, [yo] te 
seguir donde quiera que fueres.

 58  Y le dijo Jesus: Las zorras tienen cuevas, y las aves de los cielos 
nidos, mas el Hijo del hombre no tiene donde recline [su] cabeza.

 59  Y dijo  otro: Sgueme. Y l dijo: Seor, djame que primero vaya, y 
entierre  mi padre.

 60  Y Jesus le dijo: Deja los muertos que entierren  sus muertos; mas t v, 
y anuncia el reino de Dios.

 61  Entnces tambien dijo otro: Seguirte he, Seor: mas djame que me despida 
primero de los que estn en mi casa.

 62  Y Jesus le dijo: Ninguno que poniendo su mano al arado mirare atras, es 
apto para el reino de Dios.





CAPITULO 10.

 Y DESPUES de estas cosas, seal el Seor aun otros setenta,  los cuales 
envi de dos en dos, delante de su faz  toda ciudad y lugar  donde l habia 
de venir.

 2  Y les decia: La mies  la verdad [es] mucha, mas los obreros pocos, por 
tanto rogd al Seor de la mies que envie obreros  su mies.

 3  Andd, he aqu, yo os envio como  corderos en medio de lobos.

 4  No llevis bolsa, ni alforja, ni zapatos; y  nadie saludis en el camino.

 5  En cualquier casa donde entrareis, primeramente decd: Paz [sea]  esta 
casa.

 6  Y si hubiere all algun hijo de paz, vuestra paz reposar sobre l; y si 
no, se volver  vosotros.

 7  Y posd en aquella misma casa comiendo y bebiendo lo que os dieren; porque 
el obrero digno es de su salario. No [os] pasis de casa en casa.

 8  Y en cualquier ciudad donde entrareis, y os recibieren, comd lo que os 
pusieren delante;

 9  Y sand los enfermos que en ella hubiere, y decdles: Se ha allegado  
vosotros el reino de Dios.

 10  Mas en cualquier ciudad donde entrareis, y no os recibieren, saliendo por 
sus calles, decd:

 11  Aun el polvo que se nos ha pegado de vuestra ciudad sacudimos contra 
vosotros: esto empero sabd que el reino de los cielos se ha allegado  
vosotros.

 12  Y os digo, que Sodoma tendr ms remision aquel dia, que aquella ciudad.

 13  (Ay de t, Corazin! (Ay de t, Betsaida! que si en Tiro, y en Sidon se 
hubieran hecho las maravillas que han sido hechas en vosotras, ya dias ha, que 
sentados en cilicio y ceniza, se hubieran arrepentido:

 14  Por tanto Tiro y Sidon tendrn ms remision que vosotras en el juicio.

 15  Y t, Capernaum, que hasta los cielos ests levantada, hasta los 
infiernos sers abajada.

 16  El que  vosotros oye,  mi oye; y el que  vosotros desecha, a m 
desecha; y el que  m desecha, desecha al que me envi.

 17  Y volvieron los setenta con gozo, diciendo: Seor, aun los demonios se 
nos sujetan por tu nombre.

 18  Y les dijo: Yo veia  Satanas, como un rayo, que caia del cielo.

 19  He aqu, [yo] os doy potestad de hollar sobre las serpientes, y sobre los 
escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo; y nada os daar:

 20  Empero no os regocijis de esto, de que los espritus se os sujeten; mas 
ntes regocijos de que vuestros nombres estn escritos en los cielos.

 21  & En aquella misma hora Jesus se alegr en espritu, y dijo: Albote, oh 
Padre, Seor del cielo y de la tierra, que escondiste estas cosas  los sabios 
y entendidos, y las has revelado  los pequeos: as, Padre, porque as te 
agrad.

 22  Todas las cosas me son entregadas de mi Padre; y nadie sabe quin sea el 
Hijo, sino el Padre; ni quin sea el Padre, sino el Hijo, y [aquel]  quien el 
Hijo [le] quisiere revelar.

 23  Y vuelto particularmente  [sus] discpulos, dijo: Bienaventurados los 
ojos que ven lo que vosotros veis;

 24  Porque os digo, que muchos profetas y reyes desearon ver lo que vosotros 
veis, y no [lo] vieron; y oir lo que os, y no [lo] oyeron.

 25  & Y he aqu, [que] un doctor de la ley se levant tentndole, y diciendo: 
Maestro, )haciendo qu cosa poseer la vida eterna?

 26  Y l le dijo: )Qu est escrito en la ley?  )Cmo lees?

 27  Y l respondiendo, dijo: Amars al Seor tu Dios de todo tu corazon, y de 
toda tu alma, y de todas tus fuerzas, y de todo tu entendimiento; y  tu 
prjimo, como  t mismo.

 28  Y le dijo: Bien has respondido: haz esto, y vivirs.

 29  Mas l, querindose justificar  si mismo, dijo  Jesus: )Y quin es mi 
prjimo?

 30  Y respondiendo Jesus, dijo: Un hombre descendia, de Jerusalem  Jeric, y 
cay entre ladrones; los cuales le despojaron,  hirindo[le], se fueron, 
dejndo[le] medio muerto.

 31  Y aconteci, que descendi un sacerdote por el mismo camino; y vindole, 
se pas del un lado.

 32  Y asimismo un Levita llegando cerca de aquel lugar, y mirndo[le], se 
pas del un lado.

 33  Y un Samaritano, que iba su camino, viniendo cerca de l, y vindole, fu 
movido  misericordia

 34  Y llegndose, le vend las heridas, echndole [en ellas] aceite y vino; y 
ponindole sobre su cabalgadura, le llev al meson, y cuid de l.

 35  Y al otro dia partindose, sac dos denarios y [los] di al mesonero, y 
le dijo: Cuida de l; y todo lo que de ms gastares, yo cuando vuelva te lo 
pagar.

 36  )Quin, pues, de estos tres te parece que fu el prjimo de aquel que 
cay entre ladrones?

 37  Y l dijo: El que us de misericordia con el. Entnces Jesus le dijo: V, 
y haz t lo mismo.

 38  & Y aconteci, que yendo, entr l en una aldea; y una mujer llamada 
Marta le recibi en su casa.

 39  Y esta tenia una hermana, que se llamaba Mara, la cual sentndose  los 
pis de Jesus oia su palabra.

 40  Marta empero se distraia en muchos servicios; y sobreviniendo, dijo: 
Seor, )no tienes cuidado que mi hermana me deja servir sola?  Dle, pues, que 
me ayude.

 41  Respondiendo Jesus entnces, le dijo: Marta, Marta cuidadosa ests, y con 
las muchas cosas ests turbada:

 42  Empero una cosa es necesaria; y Mara ha escogido la buena parte, la cual 
no le sera quitada.





CAPITULO 11.

 Y ACONTECI que estando l orando en cierto lugar, como acab, uno de sus 
discpulos le dijo: Seor, ensanos  orar, como tambien Juan ense  sus 
discpulos.

 2  Y les dijo: Cuando orareis, decd: Padre nuestro, que ests en los cielos, 
sea tu nombre santificado. Venga tu reino: sea hecha tu voluntad como en el 
cielo as tambien en la tierra.

 3  El pan nuestro de cada dia dnos[le] hoy.

 4  Y perdnanos nuestros pecados, porque tambien nosotros perdonamos  todos 
los que nos deben. Y no nos metes en tentacion; mas lbranos de mal.

 5  Les dijo tambien: )Quin de vosotros tendr un amigo,  ir  l  media 
noche, y le dir: Amigo, prstame tres panes,

 6  Porque un mi amigo ha venido a m de camino, y no tengo que ponerle 
delante;

 7  Y l dentro respondiendo, diga: No me seas molesto: la puerta est ya 
cerrada, y mis nios estn conmigo en la cama: no puedo levantarme, y darte.

 8  Dgoos, que aunque no se levante  darle por ser su amigo, cierto por su 
importunidad se levantar, y le dar todo lo que habr menester.

 9  Y yo os digo: Pedd, y se os dar: buscd, y hallaris: tocd, y os ser 
abierto.

 10  Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca halla; y al que toca, 
es abierto.

 11  )Y cul padre de vosotros, si su hijo le pidiere pan, le dar una piedra? 
), si un pescado, en lugar de pescado le dar una serpiente?

 12  )O, si [le] pidiere un huevo, le dar un escorpion?

 13  Pues, si vosotros, siendo malos, sabis dar buenas ddivas  vuestros 
hijos,  )cunto ms [vuestro] Padre celestial dar el Espritu Santo  los que 
le pidieren de l?

 14  & Tambien ech fuera un demonio, el cual era mudo; y aconteci, que 
salido fuera el demonio, el mudo habl, y las gentes se maravillaron.

 15  Y algunos de ellos decian: Por Belzeb, prncipe de los demonios, echa 
fuera los demonios.

 16  Y otros, tentndo[le], pedian de l una seal del cielo.

 17  Mas l, conociendo los pensamientos de ellos, les dijo: Todo reino 
dividido contra s mismo es asolado; y casa [dividida] cae sobre casa.

 18  Y si tambien Satanas est dividido contra s, )cmo estar en pi su 
reino?  porque decis, que por Belzeb echo yo fuera los demonios.

 19  Pues si yo echo fuera los demonios por Belzeb, )vuestros hijos, por 
quin [los] echan fuera? por tanto ellos sern vuestros jueces.

 20  Mas si con el dedo de Dios yo echo fuera los demonios cierto el reino de 
Dios ha llegado  vosotros.

 21  Cuando un hombre fuerte armada guarda su palacio, en paz est lo que 
posee.

 22  Mas si otro ms fuerte que l sobreviniendo le venciere, [le] toma todas 
sus armas en que confiaba, y reparte sus despojos.

 23  El que no es conmigo, contra mi es; y el que conmigo no coge, derrama.

 24  Cuando el espritu inmundo saliere del hombre anda por lugares secos 
buscando reposo, y no hallndo[lo], dice: Me volver  mi casa, de donde sal.

 25  Y viniendo, la halla barrida y adornada.

 26  Entnces v, y toma otros siete espritus peores que l, y entrados 
habitan all; y son las postrimeras del tal hombre peores que las primeras.

 27  & Y aconteci, que diciendo l estas cosas una mujer de la multitud 
levantando la voz, le dijo: Bienaventurado el vientre que te trajo, y los 
pechos que mamaste.

 28  Y l dijo: Antes bienaventurados los que oyen la palabra de Dios, y la 
guardan.

 29  & Y juntndose las multitudes  el, comenz  decir: Esta generacion mala 
es: seal busca, mas seal no le ser dada, sino la seal de Jonas profeta.

 30  Porque como Jonas fu seal  los Nnivitas, as tambien ser el Hijo del 
hombre  esta generacion.

 31  La reina del austro se levantar en juicio con los hombres de esta 
generacion, y los condenar; porque vino de los fines de la tierra  oir la 
sabidura de Salomon; y, he aqu, [uno] mayor que Salomon en este lugar.

 32  Los hombres de Nnive se levantarn en juicio con esta generacion, y la 
condenarn; porque  la predicacion de Jonas se arrepintieron; y, he aqu, 
[uno] mayor que Jonas en este lugar.

 33  & Nadie pone en oculto una candela encendida, ni debajo de un almud; sino 
en el candelero, para que los que entran, vean la luz.

 34  La luz del cuerpo es el ojo: si pues tu ojo fuere sencillo, tambien todo 
tu cuerpo ser resplandeciente; mas si fuere malo, tambien tu cuerpo [ser] 
tenebroso.

 35  Mira pues, que la luz que en t hay, no sea tinieblas.

 36  As que [siendo] todo tu cuerpo resplandeciente, no teniendo alguna parte 
de tiniebla, ser todo luciente como cuando una luz de resplandor te alumbra.

 37  & Y despues que hubo hablado, le rog un Fariseo que comiese con l; y 
entrado Jesus, se sent  la mesa.

 38  Y el Fariseo como [lo] vi se maravill de que no se lav ntes de comer.

 39  Y el Seor le dijo: Ahora vosotros los Fariseos lo de fuera del vaso y 
del plato limpiais; mas lo que est dentro de vosotros, est lleno de rapia y 
de maldad.

 40 (Insensatos! )el que hizo lo de fuera, no hizo tambien lo de dentro?

 41  Empero de lo que tenis dad limosna; y, he aqu, todo os ser limpio.

 42 Mas (ay de vosotros Fariseos! que diezmis la menta, y la ruda, y toda 
hortaliza; mas el juicio y el amor de Dios pasis de largo. Empero estas cosas 
era menester hacer, y no dejar las otras.

 43  (Ay de vosotros Fariseos! que amis las primeras sillas en las sinagogas, 
y las salutaciones en las plazas.

 44  (Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipcritas! que sois como 
sepulturas que no parecen, y los hombres que andan encima no [lo] saben.

 45  Y respondiendo uno de los doctores de la ley, le dice: Maestro, cuando 
dices esto, tambien nos afrentas  nosotros.

 46  Y l dijo: (Ay de vosotros tambien, doctores de la ley! que cargis los 
hombres con cargos que no pueden llevar, mas vosotros, ni aun con un dedo 
tocis las cargas.

 47  (Ay de vosotros! que edificis los sepulcros de los profetas, y los 
mataron vuestros padres.

 48  Cierto dais testimonio que consents en los hechos de vuestros padres, 
porque  la verdad ellos los mataron; mas vosotros edificais sus sepulcros.

 49  Por tanto la sabidura de Dios tambien dijo: Enviar  ellos profetas y 
apstoles, y de ellos [ unos] matarn, y [ otros] perseguirn.

 50  Para que de esta generacion sea demandada la sangre de todos los 
profetas, que ha sido derramada desde la fundacion del mundo:

 51  Desde la sangre de Abel, hasta la sangre de Zacaras que muri entre el 
altar y el templo: En verdad os digo, ser demandada de esta generacion.

 52  (Ay de vosotros, doctores de la ley! que [os] alzasteis [con] la llave de 
la ciencia: vosotros no entrasteis y a los que entraban impedisteis.

 53  Y dicindoles estas cosas, los escribas y los Fariseos comenzaron  
apretar[le] en gran manera, y  provocarle  que hablase de muchas cosas,

 54  Asechndole, y procurando de cazar algo de su boca para acusarle.





CAPITULO 12.

 EN esto habindose juntado millares de gentes, de modo que unos  otros se 
hollaban, comenz  decir  sus discpulos: Primeramente guardos de la 
levadura de los Fariseos, que es hipocresa.

 2  Porque nada hay encubierto, que no haya de ser descubierto; ni oculto, que 
no haya de ser sabido.

 3  Por tanto las cosas que dijisteis en tinieblas, en luz sern oidas; y lo 
que hablasteis al oido en las cmaras, ser pregonado desde los tejados.

 4  Mas os digo, amigos mios; No tengis temor de los que matan el cuerpo, y 
despues no tienen ms que hagan; 

 5  Mas [yo] os ensear  quin temis: Temd  aquel que despues que hubiere 
muerto, tiene potestad de echar en el infierno: de cierto os digo: A este 
temd.

 6  )No se venden cinco pajarillos por dos blancas, y ni uno de ellos est 
olvidado delante de Dios?

 7  Y aun los cabellos de vuestra cabeza, todos estn contados. No temis 
pues: de ms estima sois vosotros que muchos pajarillos.

 8  Pero os digo que todo aquel que me confesare delante de los hombres, 
tambien el Hijo del hombre le confesar delante de los ngeles de Dios.

 9  Mas el que me negare delante de los hombres, ser negado delante de los 
ngeles de Dios.

 10  Y todo aquel que dice palabra contra el Hijo del hombre, le ser 
perdonado; mas al que blasfemare contra el Espritu Santo, no le ser 
perdonado.

 11  Y cuando os trajeren  las sinagogas, y [ los] magistrados y potestades, 
no esteis solcitos cmo,  qu hayis de responder,  qu hayis de decir.

 12  Porque el Espritu Santo os ensear en la misma hora lo que ser 
menester decir.

 13  & Y le dijo uno de la compaa: Maestro, d  mi hermano que parta 
conmigo la herencia.

 14  Mas l le dijo: Hombre, )quin me puso por juez,  partidor sobre 
vosotros?

 15  Y les dijo: Mird, y guardos de avaricia; porque la vida del hombre no 
consiste en la abundancia de los bienes que posee.

 16  Y les dijo una parbola diciendo: La heredad de un hombre rico habia 
llevado muchos frutos;

 17  Y l pensaba dentro de s, diciendo: )Qu har, que no tengo dnde juntar 
mis frutos?

 18  Y dijo: Esto har: derribar mis alfoles, y los edificar mayores; y 
all juntar todos mis frutos y mis bienes;

 19  Y dir  mi alma: Alma, muchos bienes tienes en depsito para muchos 
aos: repsate, come, bebe, hulgate.

 20  Y djole Dios: (Insensato! esta noche vuelven  pedir tu alma; )y lo que 
has aparejado, cyo ser?

 21  As [es] el que hace para si tesoro, y no es rico para con Dios.

 22  Y dijo  sus discpulos: Por tanto os digo: No estis solcitos de 
vuestra vida, qu comeris; ni del cuerpo, qu vestiris.

 23  La vida ms es que la comida; y el cuerpo, que el vestido.

 24  Considerd los cuervos que ni siembran, ni siegan: que ni tienen almacen, 
ni alfol; y Dios los alimenta. )Cunto de ms estima sois vosotros que las 
aves?

 25 )Quin de vosotros podr con [su] solicitud aadir  su estatura un codo?

 26  Pues si no podis aun lo que es mnos, )para qu estaris solcitos de lo 
de ms?

 27  Considerd los lirios como crecen: no labran, ni hilan; y os digo, que ni 
Salomon con toda su gloria se visti como uno de ellos.

 28  Y si as viste Dios  la yerba, que hoy est en el campo, y maana es 
echada en el horno, )cunto ms  vosotros, [hombres] de poca f?

 29  Vosotros, pues, no procuris qu hayis de comer, o qu hayis de beber, 
y no seais de nimo dudoso;

 30  Porque todas estas cosas las gentes del mundo las buscan; que vuestro 
Padre sabe que habis menester estas cosas.

 31  Mas procurd el reino de Dios, y todas estas cosas os sern aadidas.

 32  No temis, oh manada pequea, porque al Padre ha placido dares el reino.

 33  Vended lo que poseeis, y dad limosna: hacos bolsas que no se envejecen, 
tesoro en los cielos que nunca falte: donde ladron no llega, ni polilla 
corrompe.

 34  Porque donde est vuestro tesoro, all tambien estar vuestro corazon.

 35  & Estn ceidos vuestros lomos, y [vuestras] luces encendidas;

 36  Y vosotros, semejantes  hombres que esperan cundo su seor ha de volver 
de las bodas; para que cuando viniere y tocare, luego le abran.

 37  Bienaventurados aquellos siervos, los cuales, cuando el seor viniere, 
hallare velando: de cierto os digo, que [l] se ceir, y har que se sienten 
 la mesa, y saliendo les servir.

 38  Y aunque venga  la segunda vela, y aunque venga a la tercera vela, y 
[los] hallare as, bienaventurados son los tales siervos.

 39  Esto empero sabd, que si supiese el padre de familias  qu hora habia 
de venir el ladron, velaria ciertamente, y no dejaria minar su casa.

 40  Vosotros, pues, tambien estd apercibidos; porque  la hora que no 
pensis, el Hijo del hombre vendr.

 41  Entnces Pedro le dijo: Seor, )dices esta parbola  nosotros,  tambien 
 todos?

 42  Y dijo el Seor: )Quin es el mayordomo fiel y prudente, al cual el seor 
pondr sobre su familia, para que en tiempo [les] d [su] racion?

 43  Bienaventurado aquel siervo, al cual, cuando el seor viniere, hallare 
haciendo as.

 44  En verdad os digo, que l le pondr sobre todos sus bienes.

 45  Mas si el tal siervo dijere en su corazon: Mi seor se tarda de venir, y 
comenzare  herir los siervos y las criadas, y  comer, y a beber, y a 
embriagarse+, {+ borrachear}

 46  Vendr el seor de aquel siervo el dia que l no espera, y  la hora que 
l no sabe; y le apartar, y pondr su suerte con los infieles.

 47  Porque el siervo que entendi la voluntad de su seor, y no [se] 
apercibi, ni hizo conforme  su voluntad, ser azotado mucho.

 48  Mas el que no entendi,  hizo por qu ser azotado, ser azotado poco, 
porque  cualquiera que fu dado mucho, mucho ser vuelto  demandar de l; y 
al que encomendaron mucho, ms ser de l pedido.

 49  & Fuego vine  meter en la tierra, )y qu quiero, si ya est encendido?

 50  Empero, de bautismo me es necesario ser bautizado, y (cmo me angustio 
hasta que sea cumplido!

 51  )Pensis que he venido  la tierra  dar paz?  No, os digo; mas 
disension.

 52  Porque estarn de aqu adelante cinco en una casa divididos, tres contra 
dos, y dos contra tres.

 53  El padre estar dividido contra el hijo, y el hijo contra el padre: la 
madre contra la hija, y la hija contra la madre: la suegra contra su nuera, y 
la nuera contra su suegra.

 54  Y decia tambien al pueblo: Cuando veis la nube que sale del poniente, 
luego decs: Agua viene; y es as.

 55  Y cuando sopla el austro, decs: Habr calor; y lo hay.

 56  (Hipcritas! Sabis examinar la faz del cielo y de la tierra, )y este 
tiempo, cmo no lo examinis?

 57  )Mas por qu aun de vosotros mismos no juzgis lo que es justo?

 58  Pues cuando vas al magistrado con tu adversario, procure en el camino de 
librarte de l, porque no te traiga al juez, y el juez te entregue al 
alguacil, y el alguacil te meta en la crcel.

 59  Te digo que no saldrs de all hasta que hayas pagado hasta el postrer 
cornado.





CAPITULO 13.

 Y EN este mismo tiempo estaban all unos que le contaban de los Galileos, 
cuya sangre Pilato habia mezclado con sus sacrificios.

 2  Y respondiendo Jesus, les dijo: )Pensis que estos Galileos, porque han 
padecido tales cosas, hayan sido ms pecadores que todos los Galileos?

 3  Yo os digo, que no: ntes si no os arrepintiereis, todos pereceris as.

 4  O aquellos diez y ocho, sobre los cuales cay la torre en Silo, y los 
mat, )pensis que ellos fueron ms deudores que todos los hombres que habitan 
en Jerusalem?   5  [Yo] os digo, que no: ntes si no os arrepintiereis, todos 
pereceris as.

 6  Y decia esta parbola: Tenia uno una higuera plantada en su via; y vino  
buscar fruto en ella, y no hall.

 7  Y dijo al viero: He aqu, tres aos ha que vengo  buscar fruto en esta 
higuera, y no [lo] hallo: crtala,  )por qu har intil aun la tierra?

 8  El entnces respondiendo, le dijo: Seor, djala aun este ao, hasta que 
yo la escave, y [la] esterco[le]^.

 9  Y si hiciere fruto, bien, y si no, la cortars despues.

 10  & Y enseaba en una sinagoga en sbados.

 11  Y, he aqu, una mujer que tenia espritu de enfermedad diez y ocho aos 
[habia], y andaba agoviada, as que en ninguna manera podia enhestarse.

 12  Y como Jesus la vi, [la] llam, y le dijo: Mujer, libre eres de tu 
enfermedad.

 13  Y psole las manos encima, y luego se enderez, y glorificaba  Dios.

 14  Y respondiendo un prncipe de la sinagoga, enojado de que Jesus hubiese 
curado en sbado, dijo al pueblo: Seis dias hay en que es menester obrar: en 
estos pues vend, y sed curados; y no en dia de sbado.

 15  Entnces el Seor le respondi, y dijo: Hipcrita, )cada uno de vosotros 
no desata en sbado su buey,  [su]^ asno del pesebre, y [le] lleva  beber?

 16  Y  esta hija de Abraham, que he aqu, que Satanas la habia ligado diez y 
ocho aos, )no convino desatarla de esta ligadura en dia de sbado?

 17  Y diciendo l estas cosas, se avergonzaban todos sus adversarios; y todo 
el pueblo se regocijaba de todas las cosas que gloriosamente eran por l 
hechas.

 18  & Y decia: )A qu es semejante el reino de Dios, y  que le comparar?

 19  Semejante es al grano de la mostaza, que tomndole un hombre le meti en 
su huerto; y creci, y fu hecho rbol grande, y las aves del cielo hicieron 
nidos en sus ramas.

 20  Y otra vez dijo: )A qu comparar al reino de Dios?

 21  Semejante es  la levadura, que tomndola una mujer, la esconde en tres 
medidas de harina hasta que todo sea leudado.

 22  & Y pasaba por todas las ciudades y aldeas enseando, y caminando  
Jerusalem.

 23  Y le dijo uno: )Seor, son pocos los que se salvan?  Y el les dijo:

 24  Porfid  entrar por la puerta angosta; porque [yo] os digo, que muchos 
procurarn de entrar, y no podrn;

 25  Despues que el padre de familias se levantare, y cerrare la puerta, y 
comenzaris  estar fuera, y tocar  la puerta, diciendo: Seor, Seor, 
brenos, y respondiendo l, os dir: No os conozco de donde seis.

 26  Entnces comenzaris  decir: Delante de t hemos comido y bebido, y en 
nuestras plazas enseaste.

 27  Y os dir: Dgoos que no os conozco de dnde seis: apartos de m todos 
los obreros de iniquidad.

 28  All ser el lloro y el crujir de dientes, cuando viereis a Abraham, y  
Isaac, y  Jacob, y  todos los profetas en el reino de Dios, y vosotros ser 
echados fuera.

 29  Y vendrn del oriente, y del occidente, y del norte, y del medioda, y se 
sentarn en el reino de Dios.

 30  Y, he aqu, hay postreros, que sern primeros; y hay primeros, que sern 
postreros.

 31  & Aquel mismo dia llegaron unos de los Fariseos, dicindole: Sal, y vte 
de aqu; porque Herdes te quiere matar.

 32  Y les dijo: Id, y decd  aquella zorra: He aqu, echo fuera demonios y 
acabo sanidades hoy y maana, y trasmaana soy consumado.

 33  Empero es menester que hoy, y maana, y trasmaana camine;  porque no es 
posible que un profeta muera fuera de Jerusalem.

 34  (Jerusalem, Jerusalem! que matas los profetas, y apedreas los que son 
enviados  t, )cuantas voces quise juntar tus hijos, como la gallina [recoge] 
su nidada debajo de [sus] alas, y no quisiste?

 35  He aqu, os es dejada vuestra casa desierta, y os digo, que no me veris, 
hasta que venga [tiempo] cuando digais: Bendito el que viene en nombre del 
Seor.





CAPITULO 14.

 Y ACONTECI que entrando en casa de un prncipe de los Fariseos un sbado  
comer pan, ellos le acechaban.

 2  Y, he aqu, un hombre hidrpico estaba delante de l.

 3  Y respondiendo Jesus, habl  los doctores de la ley y  los Fariseos, 
diciendo )Es lcito sanar en sbado?

 4  Y ellos callaron. Entnces l tomndo[le], le san, y le envi.

 5  Y respondiendo  ellos dijo: )El asno  el buey de cul de vosotros caer 
en un, pozo, y [l] no le sacar luego en dia de sbado?

 6  Y no le podian replicar  estas cosas.

 7  & Y propuso una parbola  los convidados, atento como escogian los 
primeros asientos  la mesa, dicindoles:

 8  Cuando fueres convidado de alguno  bodas, no te asientes en el primer 
lugar; porque podr ser que otro mas honrado que t sea convidado de l;

 9  Y viniendo el que te llam  t y  l, te diga: D lugar  este; y 
entnces comiences con vergenza  tener el postrer lugar.

 10  Mas cuando fueres llamado, v, y asintate en el postrer lugar, porque 
cuando viniere el que te llam, te diga: Amigo, sube ms arriba: entnces 
tendrs gloria delante de los que juntamente se asientan  la mesa.

 11  Porque cualquiera que se ensalza, ser humillado, y el que se humilla, 
ser ensalzado.

 12  Y decia tambien al que le habia convidado: Cuando haces comida  cena, no 
llames  tus amigos, ni  tus hermanos, ni  tus parientes, ni  [tus] vecinos 
ricos; porque tambien ellos no te vuelvan  convidar, y te sea hecha paga.

 13  Mas cuando haces banquete, llama  los pobres, los mancos, los cojos, los 
ciegos;

 14  Y sers bienaventurado; porque ellos no te pueden pagar; mas te ser 
pagado en la resurreccion de los justos.

 15  & Y oyendo esto uno de los que juntamente estaban sentados  la mesa, le 
dijo: Bienaventurado el que comer pan en el reino de los cielos.

 16  & El entnces le dijo: Un hombre hizo una grande cena, y llam  muchos.

 17  Y  la hora de la cena envi  su siervo  decir  los convidados: Vend, 
que ya todo est aparejado.

 18  Y comenzaron todos  una  escusarse. El primero le dijo: He comprado un 
cortijo, y he menester de salir, y verle: te ruego que me tengas por escusado.

 19  Y el otro dijo: He comprado cinco yuntas de bueyes, y voy  probarlos: 
rugote que me tengas por escusado.

 20  Y el otro dijo: Me he casado; y por tanto no puedo venir.

 21  Y vuelto el siervo, hizo saber estas cosas  su seor. Entnces el padre 
de familias, enojado dijo  su siervo: V presto por las plazas, y por las 
calles de la ciudad, y mete ac los pobres, los mancos, y cojos, y ciegos.

 22  Y dijo el siervo: Seor, hecho es como mandaste, y aun hay lugar.

 23  Y dijo el seor al siervo: V por los caminos, y por los vallados, y 
furza[los] a entrar, para que se llene mi casa.

 24  Porque yo os digo, que ninguno de aquellos varones que fueron llamados, 
gustar mi cena.

 25  & Y grandes multitudes iban con l; y volvindose les dijo:

 26  Si alguno viene  m, y no aborrece  su padre, y madre, y mujer,  
hijos, y hermanos, y hermanas, y aun tambien su vida, no puede ser mi 
discpulo.

 27  Y cualquiera que no trae su cruz, y viene en pos de m, no puede ser mi 
discpulo.

 28  Porque )cul de vosotros, queriendo edificar una torre, no cuenta primero 
sentado los gastos, si tiene [lo que ha menester] para acabar[la]?

 29  Porque despues que haya puesto el fundamento, y no pueda acabar[la], 
todos los que lo vieren, no comiencen  hacer burla de l,

 30  Diciendo: Este hombre comenz  edificar, y no pudo acabar.

 31  )O cul rey, habiendo de ir  hacer guerra contra otro rey, sentndose 
primero no consulta si puede salir al encuentro con diez mil al que viene 
contra l con veinte mil?

 32  De otra manera, cuando el otro est aun ljos, le ruega por la paz, 
envindole embajada.

 33  As pues cualquiera de vosotros que no renuncia  todas las cosas que 
posee, no puede ser mi discpulo.

 34  Buena [es] la sal, mas si la sal perdiere su saber, )con qu ser salada?

 35  Ni para la tierra, ni aun para el muladar es buena: fuera la echan. Quien 
tiene oidos para oir, oiga.





CAPITULO 15.

 Y SE llegaban  l todos los publicanos, y pecadores  oirle.

 2  Y murmuraban los Fariseos y los escribas, diciendo: Este  los pecadores 
recibe, y con ellos come.

 3  Y l les propuso esta parbola, diciendo:

 4  )Qu hombre de vosotros teniendo cien ovejas, si perdiere una de ellas, no 
deja las noventa y nueve en el desierto, y va  [buscar] la que se perdi, 
hasta que la halle?

 5  Y hallada, [la] pone sobre sus hombros gozoso;

 6  Y viniendo  casa junta  [sus] amigos, y a [sus] vecinos, dicindoles: 
Ddme el parabien, porque he hallado mi oveja que se habia perdido.

 7  Os digo, que as habr ms gozo en el cielo sobre un pecador que se 
arrepiente que sobre noventa y nueve justos, que no han menester arrepentirse.

 8 & )O qu mujer que tiene diez dracmas, si perdiere la una dracma, no 
enciende luz, y barre la casa, y busca con diligencia, hasta hallar[la]?

 9  Y cuando [la] hubiere hallado, junta [sus] amigos, y [sus] vecinas, 
diciendo: Ddme el parabien; porque he hallado la dracma que habia perdido.

 10  As os digo, que hay gozo delante de los ngeles de Dios por un pecador 
que se arrepiente.

 11  & Tambien dijo: Un hombre tenia dos hijos;

 12  Y el ms mozo de ellos dijo  su padre: Padre, dme la parte de la 
hacienda que [me] pertenece. Y l les reparti [su] hacienda.

 13  Y despues de no muchos dias, juntndolo todo el hijo ms mozo, se parti 
ljos,  una tierra apartada; y all desperdici su hacienda viviendo 
perdidamente.

 14  Y despues que lo hubo todo gastado, vino una grande hambre en aquella 
tierra; y comenzle  faltar.

 15  Y fu, y se lleg  uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual le 
envi  sus campos, para que apacentase los puercos.

 16  Y deseaba henchir su vientre de las algarrobas que comian los puercos; 
mas nadie se [las] daba.

 17  Y volviendo en s, dijo: (Cuntos jornaleros en casa de mi padre tienen 
abundancia de pan, y yo aqu perezco de hambre!

 18  Me levantar,  ir  mi padre, y le dir: Padre, pecado he contra el 
cielo, y contra t:

 19  Ya no soy digno de ser llamado tu hijo: hzme como  uno de tus 
jornaleros.

 20  Y levantndose, vino  su padre. Y como aun estuviese ljos, le vi su 
padre, y fu movido  misericordia; y corriendo  l, se derrib sobre su 
cuello, y le bes.

 21  Y el hijo le dijo: Padre, pecado he contra el cielo, y contra t: ya no 
soy digno de ser llamado tu hijo.

 22  Mas el padre dijo  sus siervos: Sacd el principal vestido, y vestdle; 
y pond anillo en su mano, y zapatos en [sus] pies;

 23  Y trad el becerro grueso, y matd[le]; y comamos, y hagamos banquete;

 24  Porque este mi hijo muerto era, y ha revivido: se habia perdido, y es 
hallado. Y comenzaron a hacer banquete.

 25 Y su hijo el ms viejo estaba en el campo, el cual como vino, y lleg 
cerca de casa, oy la sinfona y las danzas;

 26  Y llamando  uno de los siervos, le pregunt qu era aquello.

 27  Y l le dijo: Tu hermano es venido; y tu padre ha muerto el becerro 
grueso, por haberle recibido salvo.

 28  Entnces l se enoj, y no queria entrar. El padre entnces saliendo, le 
rogaba [que entrase.]

 29  Mas l respondiendo, dijo  [su] padre: He aqu, tantos aos ha [que] te 
sirvo, que nunca he traspasado tu mandamiento, y nunca me has dado un cabrito 
para que haga banquete con mis amigos;

 30  Mas despues que vino este tu hijo, que ha engullido tu hacienda con 
rameras, le has matado el becerro grueso.

 31  El entnces le dijo: Hijo, t siempre ests conmigo y todas mis cosas son 
tuyas;

 32  Mas hacer banquete y holgar[nos] era menester; porque este tu hermano 
muerto era, y revivi: se habia perdido, y es hallado.





CAPITULO 16.

 Y DECIA tambien  sus discpulos: Habia un hombre rico el cual tenia un 
mayordomo, y este fu acusado delante de l, como disipador de sus bienes.

 2  Y le llam, y le dijo: )Qu [es] esto [que] oigo de t? d cuenta de tu 
mayordoma; porque ya no podrs ms ser mayordomo.

 3  Entnces el mayordomo dijo dentro de s: )Qu har?  que mi seor me quita 
la mayordoma. Cavar, no puedo: mendigar, tengo vergenza.

 4 [Yo] s lo que har, para que cuando fuere quitado de la mayordoma, me 
reciban en sus casas.

 5  Y llamando  cada uno de los deudores de su seor, dijo al primero:  
)Cunto debes  mi seor?

 6  Y l dijo: Cien batos de aceite. Y le dijo: Toma tu obligacion, y sientate 
presto, y escribe cincuenta.

 7  Despues dijo  otro: )Y t, cuanto debes? Y l dijo: Cien coros de trigo. 
Y l le dijo: Toma tu obligacion, y escribe ochenta.

 8  Y alab el seor al mayordomo malo, por haber hecho prudentemente, porque 
los hijos de este siglo ms prudentes son en su generacion que los hijos de 
luz,

 9  Y yo os digo: Hacos amigos de las riquezas de maldad para que cuando 
faltareis, os reciban en las moradas eternas.

 10  El que es fiel en lo muy poco, tambien en lo ms es fiel; y el que en lo 
muy poco es injusto, tambien en lo ms es injusto.

 11  Pues si en las malas riquezas no fuisteis fieles, )lo que es verdadero, 
quin os lo confiar?

 12  Y si en lo ageno no fuisteis fieles, )lo que es vuestro, quin os lo 
dar?

 13  Ningun siervo puede servir  dos seores; porque,  aborrecer al uno, y 
amar al otro,  se allegar al uno, y menospreciar al otro. No podis servir 
 Dios, y  las riquezas.

 14  Y oian tambien los Fariseos todas estas cosas, los cuales eran avaros, y 
burlaban de l.

 15  Y les dijo: Vosotros sois los que os justificis  vosotros mismos 
delante de los hombres; mas Dios conoce vuestros corazones; porque lo que los 
hombres tienen en alto aprecio, delante de Dios es abominacion.

 16  La ley y los profetas [fueron] hasta Juan: desde entnces el reino de 
Dios es anunciado, y todos hacen fuerza contra l.

 17  Empero ms fcil cosa es pasar el cielo y la tierra, que caer una tilde 
de la ley.

 18  Cualquiera que despide  su mujer, y se casa con otra, adultera; y l que 
se casa con la despedida del marido, adultera.

 19 & Y habia un hombre rico, que se vestia de prpura y de lino fino, y hacia 
cada dia banquete esplndidamente.

 20  Habia tambien un mendigo llamado Lzaro, el cual estaba echado  la 
puerta de l, lleno de llagas,

 21  Y deseando hartarse de las migajas que caian de la mesa del rico, y aun 
los perros venian, y le lamian las llagas.

 22  Y aconteci, que muri el mendigo, y fu llevado por los ngeles al seno 
de Abraham; y muri tambien el rico, y fu sepultado.

 23  Y en el infierno, alzando sus ojos, estando en tormentos, vi  Abraham 
ljos, y  Lzaro en su seno.

 24  Entnces l, dando voces dijo: Padre Abraham, ten misericordia de m, y 
envia  Lzaro que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; 
porque soy atormentado en esta llama.

 25 Y le dijo Abraham: Hijo, acurdate que recibiste tus bienes en tu vida, y 
Lzaro tambien males, mas ahora este es consolado, y t atormentado.

 26  Y ademas de todo esto, una grande sima est confirmada entre nosotros y 
vosotros, as que los que quisieren pasar de aqu  vosotros, no pueden, ni de 
all pasar ac.

 27  Entnces dijo: Rugote, pues, padre, que le envies  la casa de mi padre;

 28  Porque tengo cinco hermanos, para que les proteste; porque no vengan 
ellos tambien  este lugar de tormento.

 29  Y Abraham le dice: A Moises, y  los profetas tienen, iganlos.

 30  El entnces dijo: No, padre Abraham; mas si alguno fuere  ellos de los 
muertos se arrepentirn.

 31  Mas Abraham le dijo: Si no oyen  Moises, y  los profetas, tampoco se 
persuadirn, aunque alguno se levantare de entre los muertos.





CAPITULO 17.

 DIJO despues  los discpulos: Imposible es que no vengan escndalos; mas (ay 
[de aquel] por quien vienen!

 2  Mejor le seria, si una piedra de molino de asno le fuera puesta al cuello, 
y fuese echado en la mar, que escandalizar  uno de estos pequeitos.

 3  Mird por vosotros. Si pecare contra t tu hermano, reprndele; y si se 
arrepintiere, perdnale.

 4  Y si siete veces al dia pecare contra ti, y siete veces al dia se volviere 
 t, diciendo: Psame: perdnale.

 5 & Y dijeron los apstoles al Seor: Aumntanos la f.

 6  Y el Seor dijo: Si tuviseis f como un grano de mostaza, diriais  este 
sicmoro: Desarrigate, y plntate en la mar, y os obedeceria.

 7 )Mas cul de vosotros tiene un siervo que ara,  apacienta ganado, que 
vuelto del campo le diga luego: Pasa, sintate  la mesa?

 8 )No le dice ntes: Adereza que cene yo, y cete, y srveme hasta que haya 
comido y bebido; y despues de esto come t y bebe?

 9 )Hace gracias al siervo porque hizo lo que le habia sido mandado? Pienso 
que no.

 10  As tambien vosotros cuando hubiereis hecho todo lo que os es mandado, 
decd: Siervos intiles somos; porque lo que debiamos de hacer, hicimos.

 11 & Y aconteci que yendo l  Jerusalem, pasaba por medio de Samaria, y de 
Galilea.

 12  Y entrando en una aldea, vinironle al encuentro diez hombres leprosos, 
los cuales se pararon de ljos;

 13  Y alzaron la voz, diciendo: Jesus, Maestro, ten misericordia de nosotros.

 14  Y como l [los] vi les dijo: Id, mostros  los sacerdotes. Y aconteci, 
que yendo ellos, fueron limpios.

 15  Y el uno de ellos, como se vi que era limpio, volvi glorificando  Dios 
 gran voz.

 16  Y se derrib sobre [su] rostro  sus pis, hacindole gracias; y este era 
Samaritano.

 17  Y respondiendo Jesus dijo: )No son diez los que fueron limpios?  )Y los 
nueve, dnde estn?

 18  )No fu hallado quien volviese, y diese gloria  Dios, sino este 
extrangero?

 19  Y le dijo: Levntate, vte: tu f te ha sanado.

 20 & Y preguntado de los Fariseos, cuando habia de venir el reino de Dios, 
les respondi, y dijo: El reino de Dios no vendr manifiesto;

 21  Ni dirn: Hle aqu,  hle all; porque, h aqu, el reino de Dios 
dentro de vosotros est.

 22  Y dijo  sus discpulos: Tiempo vendr, cuando desearis ver uno de los 
dias del Hijo del hombre, y no [lo] veris.

 23  Y os dirn: Hle aqu,  hle all. No vayis tras [ellos,] ni [los] 
sigis.

 24  Porque como el relmpago relampagueando desde una [parte que est] debajo 
del cielo, resplandece hasta la otra [que est] debajo del cielo, as tambien 
ser el Hijo del hombre en su dia.

 25  Mas primero es menester que padezca mucho, y sea reprobado de esta 
generacion.

 26  Y como fu en los dias de No, as tambien ser en los dias del Hijo del 
hombre:

 27  Comian, bebian, se casaban y se daban en casamiento, hasta el dia que 
entr No en el arca; y vino el diluvio, y destruy  todos.

 28  Asimismo tambien como fu en los dias de Lot: comian, bebian, compraban, 
vendian, plantaban, edificaban;

 29  Mas el dia que Lot sali de Sodoma, llovi del cielo fuego y azufre, y 
destruy  todos:

 30  Como esto ser el dia que el Hijo del hombre se manifestar.

 31  En aquel dia, el que estuviere en el tejado, y sus alhajas en casa, no 
descienda  tomarlas; y el que en el campo, asimismo no vuelva atras.

 32  Acordos de la mujer de Lot.

 33  Cualquiera que procurare salvar su vida, la perder; y cualquiera que la 
perdiere, la vivificar.

 34  Os digo, [que] en aquella noche estarn dos [hombres] en una cama: el uno 
ser tomado, y el otro ser dejado.

 35  Dos [mujeres] estarn moliendo juntas: la una ser tomada, y la otra ser 
dejada.

 36  Dos [hombres] estarn en el campo: el uno ser tomado, y el otro ser 
dejado.

 37  Y respondindole, le dicen: )Dnde, Seor?  Y l les dijo: Donde 
estuviere el cuerpo, all se juntarn tambien las guilas.





CAPITULO 18.

 Y LES propuso tambien una parbola, [para ensear] que es menester orar 
siempre, y no desalentarse,

 2  Diciendo: Habia un juez en una ciudad, el cual ni temia  Dios, ni 
respetaba  hombre [alguno].

 3 Habia tambien en aquella ciudad una viuda la cual venia  l, diciendo: 
Hzme justicia de mi adversario.

 4  Mas l no quiso por [algun] tiempo: empero despues de esto, dijo dentro de 
s: Aunque ni temo  Dios, ni tengo respeto  hombre;

 5  Todava, porque esta viuda me es molesta, le har justicia; porque no 
venga siempre y al fin me muela.

 6  Y dijo el Seor: Od lo que dice el juez injusto.

 7  )Y Dios no defender  sus escogidos que claman  l dia y noche, aunque 
sea longnimo acerca de ellos?

 8  Os digo que los defender presto. Empero el Hijo del hombre, cuando 
viniere )hallar f en la tierra?

 9 & Y dijo tambien  unos que confiaban de [s] como justos, y menospreciaban 
 los otros, esta parbola:

 10  Dos hombres subieron al templo  orar, el uno Fariseo, y el otro 
publicano.

 11  El Fariseo puesto en pi oraba consigo de esta manera: Dios, te hago 
gracias, que no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adlteros; ni 
aun como este publicano.

 12  Ayuno dos veces en la semana: doy diezmos de todo lo que poseo.

 13  Mas el publicano estando ljos, no queria, ni aun alzar los ojos al 
cielo; mas heria su pecho, diciendo: Dios ten misericordia de m, pecador.

 14  Os digo que este descendi  su casa justificado [mas bien] que el otro; 
porque cualquiera que se ensalza, ser humillado; y el que se humilla, ser 
ensalzado.

 15 & Y traian tambien  l nios para que les tocase, lo cual vindo[lo sus] 
discpulos, les reian.

 16  Mas Jesus llamndolos, dijo: Dejd los nios venir  m, y no los 
impidis, porque de tales es el reino de Dios.

 17  De cierto os digo, que cualquiera que no recibiere el reino de Dios como 
un nio, no entrar en l.

 18 & Y le pregunt un prncipe, diciendo: )Maestro bueno, qu har para 
poseer la vida eterna?

 19  Y Jesus le dijo: )Por qu me dices, bueno?  ninguno [hay] bueno, sino uno 
[solo,] Dios.

 20 Los mandamientos sabes: No matars: No adulterars: No hurtars: No dirs 
falso testimonio: Honra  tu padre, y  tu madre.

 21  Y l dijo; Todas estas cosas he guardado desde mi juventud.

 22  Y Jesus oido esto, le dijo: Aun una cosa te falta: todo lo que tienes, 
vndelo, y dlo  los pobres, y tendrs tesoro en el cielo; y ven, sgueme.

 23  Entnces l, oidas estas cosas, se entristeci sobre manera, porque era 
muy rico.

 24  Y viendo Jesus que se habia entristecido mucho dijo: (Cun 
dificultosamente entrarn en el reino de Dios, los que tienen riquezas!

 25  Porque ms fcil cosa es entrar un camello por un ojo de una aguja, que 
un rico entrar en el reino de Dios.

 26  Y los que [lo] oian, dijeron: )Y quin podr ser salvo?

 27  Y l les dijo: Lo que es imposible acerca de los hombres, posible es 
acerca de Dios.

 28  Entnces Pedro dijo: He aqu, nosotros hemos dejado todas las cosas, y te 
hemos seguido.

 29  Y l les dijo: De cierto os digo, que nadie hay que haya dejado casa,  
padres,  hermanos,  mujer,  hijos, por el reino de Dios,

 30 Que no haya de recibir mucho ms en este tiempo, y en el siglo venidero la 
vida eterna.

 31 & Y Jesus tomando [aparte] los doce, les dijo: He aqu subimos  
Jerusalem, y sern cumplidas todas las cosas que fueron escritas por los 
profetas del Hijo del hombre.

 32  Porque ser entregado  los Gentiles, y ser escarnecido,  injuriado y 
escupido;

 33  Y despues que [le] hubieren azotado, le matarn, mas al tercero dia 
resucitar.

 34  Mas ellos nada de estas cosas entendian, y esta palabra les era 
encubierta; y no entendian lo que se decia.

 35 & Y aconteci, que acercndose l de Jeric, un ciego estaba sentado junto 
al camino mendigando,

 36  El cual como oy la multitud que pasaba, preguntaba qu era aquello.

 37  Y le dijeron: que Jesus Nazareno pasaba.

 38  Entnces di voces, diciendo: Jesus, Hijo de David, ten misericordia de 
m.

 39  Y los que iban delante, le reian para que callase; empero l clamaba 
mucho ms: Hijo de David, ten misericordia de m.

 40  Jesus entnces parndose mand traerle  s. Y como l lleg, le 
pregunt,

 41  Diciendo: )Qu quieres que te haga?  Y el dijo: Seor, que vea yo.

 42  Y Jesus le dijo: V: tu f te ha hecho salvo.

 43  Y luego vi y le seguia glorificando  Dios, y todo el pueblo como vi 
[esto,] di alabanza  Dios.





CAPITULO 19.

 HABIENDO entrado [Jesus,] pasaba por Jeric.

 2  Y, he aqu, un varon llamado Zaqueo, el cual era prncipe de los 
publicanos, y era rico.

 3  Y procuraba ver  Jesus quin fuese, mas no podia  causa de la multitud, 
porque era pequeo de estatura.

 4  Y corriendo delante, se subi en un rbol sicmoro para verle; porque 
habia de pasar por all.

 5  Y como vino  aquel lugar Jesus, mirando le vi, y le dijo: Zaqueo, dte 
priesa, desciende; porque hoy es menester que pose en tu casa.

 6 Entnces l descendi apriesa, y le recibi gozoso.

 7 Y viendo [esto] todos, murmuraban, diciendo, que habia entrado  posar con 
un hombre pecador.

 8  Entnces Zaqueo, puesto en pi, dijo al Seor: He aqu, Seor, la mitad de 
mis bienes doy  los pobres, y si en algo he defraudado  alguno, [se lo] 
vuelvo con los cuatro tantos.

 9  Y Jesus le dijo: Hoy ha venido la salvacion  esta casa; por cuanto 
tambien l es hijo de Abraham.

 10  Porque el Hijo del hombre vino  buscar, y  salvar lo que se habia 
perdido.

 11 & Y oyendo ellos estas cosas, prosiguiendo l, dijo una parbola, por 
cuanto estaba cerca de Jerusalem; y porque pensaban que luego habia de ser 
manifestado el reino de Dios.

 12  Dijo pues: Un hombre noble se parti  una tierra ljos,  tomar para s 
un reino, y volver.

 13  Y llamados diez siervos suyos, les di diez minas, y les dijo: Negocid 
entre tanto que vengo.

 14  Empero sus ciudadanos le aborrecian; y enviaron tras de l una embajada, 
diciendo: No queremos que este reine sobre nosotros.

 15  Y aconteci, que vuelto l, habiendo tomado el reino, mand llamar  s  
aquellos siervos,  los cuales habia dado el dinero, para saber lo que habia 
negociado cada uno.

 16  Y vino el primero, diciendo: Seor, tu mina ha ganado diez minas.

 17  Y l le dice: Est bien buen siervo: pues que en lo poco has sido fiel, 
ten autoridad sobre diez ciudades.

 18  Y vino el segundo, diciendo: Seor, tu mina ha hecho cinco minas.

 19  Y asimismo  este dijo: T tambien s sobre cinco ciudades.

 20  Y vino otro, diciendo: Seor, he aqu tu mina, la cual he tenido guardada 
en un paizuelo.

 21  Porque tuve miedo de t, pues que eres hombre severo: tomas lo que no 
pusiste, y siegas lo que no sembraste.

 22  Entnces l le dijo: Mal siervo, por tu boca te juzgo: sabias que yo era 
hombre severo, que tomo lo que no puse, y que siego lo que no sembr;

 23  )Por qu pues no diste mi dinero al banco, y yo viniendo lo demandara con 
el logro?

 24  Y dijo  los que estaban presentes: Quitdle la mina, y dadla al que 
tiene las diez minas.

 25  (Y ellos le dijeron: Seor, tiene diez minas.)

 26  Porque yo os digo que  cualquiera que tuviere, le ser dado; mas al que 
no tuviere, aun lo que tiene le ser quitado.

 27  Mas  aquellos mis enemigos, que no querian que yo reinase sobre ellos, 
trad[los] ac, y degolld[los] delante de m.

 28 & Y dicho esto, iba delante subiendo  Jerusalem.

 29  Y aconteci, que llegando cerca de Betfage, y de Betania, al monte que se 
llama de las Olivas, envi dos de sus discpulos,

 30  Diciendo: Id  la aldea [que est] delante, en la cual como entrareis, 
hallaris un pollino atado en el cual ningun hombre jamas se ha sentado: 
desatdle, y trad[le ac.]

 31  Y si alguien os preguntare: )Por qu [le] desatis?  le diris as: 
Porque el Seor le ha menester.

 32  Y fueron los que habian sido enviados, y hallaron, como l les dijo.

 33  Y desatando ellos el pollino, sus dueos les dijeron: )Por qu desatis 
el pollino?

 34  Y ellos dijeron: Porque el Seor le ha menester.

 35  Y le trajeron  Jesus; y echando [ellos] sus ropas sobre el pollino, 
pusieron encima  Jesus.

 36  Y yendo l, tendian sus vestidos por el camino.

 37  Y como llegasen ya cerca de la descendida del monte de las Olivas, toda 
la multitud de los discpulos, regocijndose, comenzaron  alabar  Dios  
gran voz por todas las maravillas que habian visto.

 38  Diciendo: Bendito el rey que viene en nombre del Seor: paz en el cielo, 
y gloria en las alturas.

 39  Entnces algunos de los Fariseos de entre la multitud le dijeron: 
Maestro, reprende  tus discpulos.

 40  Y l respondiendo, les dijo: Os digo que si estos callaren, las piedras 
clamarn.

 41  Y como lleg cerca, viendo la ciudad, llor sobre ella,

 42  Diciendo: [(Ah,] si t conocieses,  lo mnos en este tu dia, lo que 
[toca]  tu paz! mas ahora est encubierto  tus ojos.

 43  Porque vendrn dias sobre t, que tus enemigos te cercarn con trinchera; 
y te pondrn cerco, y de todas partes te pondrn en estrecho;

 44  Y te derribarn  tierra, y  tus hijos, [los que estn] dentro de t, y 
no dejarn en t piedra sobre piedra; por cuanto no conociste el tiempo de tu 
visitacion.

 45  Y entrando en el templo, comenz  echar fuera  todos los que vendian y 
compraban en l,

 46  Dicindoles: Escrito est: Mi casa, casa de oracion es; mas vosotros la 
habis hecho cueva de ladrones.

 47  Y enseaba cada dia en el templo, mas los prncipes de los sacerdotes, y 
los escribas, y los prncipes del pueblo procuraban matarle.

 48  Y no hallaban qu hacerle, porque todo el pueblo estaba suspenso 
oyndole.





CAPITULO 20.

 Y ACONTECI un dia, que enseando l al pueblo en el templo, y anunciando el 
evangelio, sobrevinieron los prncipes de los sacerdotes, y los escribas, con 
los ancianos,

 2  Y le hablaron, diciendo: Dnos )con qu autoridad haces estas cosas:  
quin es el que te ha dado esta autoridad?

 3  Respondiendo entnces Jesus, les dijo: Preguntaros he yo tambien una 
palabra; responddme:

 4 )El bautismo de Juan era del cielo,  de los hombres?

 5  Mas ellos pensaban dentro de s, diciendo: Si dijremos: Del cielo; dir: 
)Por qu pues no le creisteis?

 6  Y si dijremos: De los hombres, todo el pueblo nos apedrear; porque estn 
ciertos que Juan era un profeta.

 7  Y respondieron, que no sabian de dnde [habia sido.] 

 8  Entnces Jesus les dijo: Ni yo os digo tampoco con qu autoridad hago yo 
estas cosas.

 9 & Y comenz  decir al pueblo esta parbola: Un hombre plant una via, y 
la arrend  [unos] labradores, y se ausent por mucho tiempo.

 10  Y al tiempo oportuno envi un siervo  los labradores, para que le diesen 
del fruto de la via, mas los labradores hirindole, [le] enviaron vaco.

 11  Y volvi  enviar otro siervo; y ellos  este tambien herido y afrentado, 
[le] enviaron vaco.

 12  Y volvi  enviar al tercer siervo; y tambien  este echaron herido.

 13  Entnces el seor de la via dijo:  )Qu har?  enviar mi Hijo amado: 
quiz cuando  este vieren, [le] tendrn respeto.

 14  Mas los labradores vindole pensaron entre s, diciendo: Este es el 
heredero: vend, matmosle, para que la herencia sea nuestra.

 15  Y echndole fuera de la via, [le] mataron: )Qu pues les har el seor 
de la via?

 16  Vendr, y destruir  estos labradores, y dar su via  otros. Y como 
ellos [lo] oyeron, dijeron: Guarda.

 17  Mas l mirndolos, dice: )Qu pues es lo que est escrito: La piedra que 
desecharon los edificadores, esta vino  ser cabeza de la esquina?

 18  Cualquiera que cayere sobre aquella piedra ser quebrantado; mas sobre el 
que la piedra cayere, le desmenuzar.

 19  Y procuraban los prncipes de los sacerdotes y los escribas echarle mano 
en aquella hora, mas tuvieron miedo del pueblo, porque entendieron que contra 
ellos habia dicho esta parbola.

 20 & Y acechndo[le,] enviaron espiones que se simulasen justos, para tomarle 
en sus palabras, para que as le entregasen  la jurisdiccion y  la potestad 
del presidente:

 21 Los cuales le preguntaron, diciendo: Maestro, sabemos que dices y enseas 
bien; y que no tienes respeto  la persona [de nadie,] ntes enseas el camino 
de Dios con verdad.

 22 )Nos es lcito dar tributo  Csar,  no?

 23  Mas l, entendida la astucia de ellos, les dijo:  )Por qu me tentis?

 24  Mostrdme una moneda  )De quin tiene la imgen, y la inscripcion?  Y 
respondiendo, dijeron: De Csar.

 25  Entnces les dijo: Pues dad a Csar lo que es de Csar; y lo que es de 
Dios,  Dios.

 26  Y no pudieron reprender sus palabras delante del pueblo: ntes 
maravillados de su respuesta, callaron.

 27 & Y llegndose unos de los Saduceos, los cuales niegan haber resurreccion, 
le preguntaron,

 28  Diciendo: Maestro, Moises nos escribi: Si el hermano de alguno muriere 
teniendo mujer, y muriere sin hijos, que su hermano tome la mujer, y levante 
simiente  su hermano.

 29  Fueron pues siete hermanos; y el primero tom mujer, y muri sin hijos.

 30  Y la tom el segundo, el cual tambien muri sin hijos.

 31  Y la tom el tercero: as mismo tambien todos siete; y no dejaron 
simiente, y murieron.

 32  Y  la postre de todos muri tambien la mujer.

 33  En la resurreccion, pues )mujer de cul de ellos ser?  porque los siete 
la tuvieron por mujer.

 34  Entnces respondiendo Jesus, les dijo: Los hijos de este siglo se casan, 
y se dan en casamiento;

 35 Mas los que fueron tenidos por dignos de aquel siglo, y de la resurreccion 
de los muertos, ni se casan ni se dan en casamiento.

 36  Porque no pueden ya ms morir, porque son iguales  los ngeles, y son 
hijos de Dios, siendo hijos de la resurreccion.

 37  Y que los muertos hayan de resucitar, Moises aun lo ense junto al 
zarzal, cuando dice al Seor: Dios de Abraham, y Dios de Isaac, y Dios de 
Jacob.

 38  Porque Dios no es [Dios] de muertos, sino de vivos, porque todos viven en 
[cuanto ] l.

 39  Y respondindole unos de los escribas, dijeron: Maestro, bien has dicho.

 40  Y no osaron ms preguntarle algo.

 41 & Y l les dijo: )Cmo dicen que el Cristo es hijo de David?

 42  Y el mismo David dice en el libro de los Salmos: Dijo el Seor  mi 
Seor: Asintate  mi diestra,

 43  Entre tanto que pongo tus enemigos por estrado de tus pis.

 44  As que David le llama Seor, )cmo pues es su hijo?

 45  Y oyndolo todo el pueblo, dijo  sus discpulos:

 46  Guardos de los escribas, que quieren andar con ropas largas, y aman las 
salutaciones en las plazas; y las primeras sillas en las sinagogas; y los 
primeros asientos en las cenas:

 47  Que devoran las casas de las viudas, simulando larga oracion: estos 
recibirn mayor condenacion.





CAPITULO 21.

 Y MIRANDO, vi  los ricos que echaban sus ofrendas en el arca del tesoro.

 2  Y vi tambien  una viuda pobre, que echaba all dos blancas.

 3  Y dijo: De verdad os digo, que esta viuda pobre ech mas que todos.

 4  Porque todos estos, de lo que les sobra echaron para las ofrendas de Dios, 
mas esta de su pobreza ech todo su sustento que tenia.

 5 & Y  unos que decian del templo, que estaba adornado de hermosas piedras y 
dones, dijo;

 6  [De] estas cosas que veis, dias vendrn, en que no quedar piedra sobre 
piedra que no sea derribada.

 7  Y le preguntaron, diciendo: Maestro, )cundo ser esto?  )Y qu seal 
[habr] cundo estas cosas hayan de comenzar  ser hechas?

 8  El entnces dijo: Mird, no seis engaados; porque vendrn muchos en mi 
nombre, diciendo: Yo soy [el Cristo;] y el tiempo est cerca: por tanto no 
vayis en pos de ellos.

 9  Empero cuando oyereis de guerras y sediciones, no os espantis; porque es 
menester que estas cosas acontezcan primero; mas no luego [ser] el fin.

 10  Entnces les dijo: Se levantar nacion contra nacion, y reino contra 
reino;

 11  Y habr grandes terremotos en cada lugar, y hambres, y pestilencias; y 
habr prodigios, y grandes seales del cielo.

 12  Mas ntes de todas estas cosas os echarn mano, y perseguirn, 
entregndo[os]  las sinagogas, y  las crceles, trayndoos nte los reyes, y 
a los presidentes, por causa de mi nombre.

 13  Y os ser esto para testimonio.

 14  Pond pues en vuestros corazones de no pensar ntes como hayis de 
responder.

 15  Porque yo os dar boca y sabidura,  la cual no podrn resistir, ni 
contradecir todos los que se os opondrn.

 16  Mas seris entregados aun por vuestros padres, y hermanos, y parientes, y 
amigos; y matarn [ algunos] de vosotros.

 17  Y seris aborrecidos de todos, por causa de mi nombre.

 18  Mas un pelo de vuestra cabeza no perecer.

 19  En vuestra paciencia posed vuestras almas.

 20  Y cuando viereis  Jerusalem cercada de ejrcitos, sabd entnces que su 
destruccion ha llegado.

 21  Entnces los que estuvieren en Judea, huyan  los montes, y los que 
estuvieren en medio de ella, vyanse; y los que en las [otras] regiones no 
entren en ella.

 22  Porque estos son dias de venganza, para que se cumplan todas las cosas 
que estn escritas.

 23  Mas, (ay de las preadas, y de las que crian en aquellos dias! porque 
habr apretura grande sobre la tierra,  ira sobre este pueblo.

 24  Y caern  filo de espada, y sern llevados cautivos por todas las 
naciones; y Jerusalem ser hollada de los Gentiles, hasta que los tiempos de 
los Gentiles sean cumplidos.

 25  Entnces habr seales en el sol y en la luna, y en las estrellas; y en 
la tierra apretura de naciones, con perplejidad; bramando la mar y las ondas;

 26  Secndose los hombres  causa del temor, y esperando las cosas que 
sobrevendrn  la redondez de la tierra; porque las virtudes de los cielos 
sern conmovidas.

 27  Y entnces vern al Hijo del hombre, que vendr en una nube con poder y 
grande gloria.

 28  Y cuando estas cosas comenzaren  hacerse, mird y levantd vuestras 
cabezas; porque vuestra redencion est cerca.

 29  Y les dijo tambien una parbola: Mird la higuera y todos los rboles:

 30  Cuando ya brotan, vindolos, de vosotros mismos entendis que el verano 
est ya cerca:

 31 As tambien vosotros cuando viereis hacerse estas cosas, entendd que est 
cerca el reino de Dios.

 32  De cierto os digo, que no pasar esta generacion, hasta que todo sea 
hecho.

 33  El cielo y la tierra pasarn, mas mis palabras no pasarn.

 34 & Y mird por vosotros, que vuestros corazones no sean cargados de 
glotonera y embriaguez, y de los cuidados de esta vida, y venga de improviso 
sobre vosotros aquel dia.

 35  Porque como un lazo vendr sobre todos los que habitan sobre la haz de 
toda la tierra.

 36  Veld, pues, orando  todo tiempo, que seis habidos dignos de evitar 
todas estas cosas que han de venir, y de estar en pi delante del Hijo del 
hombre.

 37  Y enseaba entre dia en el templo; y de noche saliendo, estbase en el 
monte que se llama de las Olivas.

 38  Y todo el pueblo venia  l por la maana, para oirle en el templo.





CAPITULO 22.

 ESTABA cerca el dia de la fiesta de los panes sin levadura, que se llama la 
pscua.

 2  Y los prncipes de los sacerdotes, y los escribas procuraban cmo le 
matarian; mas tenian miedo del pueblo.

 3  Y entr Satanas en Jdas, que tenia por sobrenombre Iscariote, el cual era 
uno del nmero de los doce.

 4  Y fu, y habl con los prncipes de los sacerdotes, y con los magistrados, 
de como se le entregaria.

 5 Los cuales se holgaron, y concertaron de darle dinero.

 6  Y prometi, y buscaba oportunidad para entregarle  ellos sin estar 
presente la multitud.

 7 & Y vino el dia de los panes sin levadura, en el cual era menester matar la 
pscua.

 8  Y envi  Pedro, y  Juan diciendo: Id, aparejdnos la pscua para que 
comamos.

 9  Y ellos le dijeron: )Dnde quieres que la aparejemos?

 10  Y l les dijo: He aqu como entraris en la ciudad, os encontrar un 
hombre que lleva un cntaro de agua: segudle hasta la casa donde entrare;

 11  Y decd al padre de la familia de la casa: El Maestro te dice: )Dnde 
est el aposento donde tengo de comer la pscua con mis discpulos?

 12  Entnces l os mostrar un gran cenadero aderezado, aparejd[la] all.

 13  Y yendo ellos hallronlo todo como les habia dicho; y aparejaron la 
pscua.

 14  Y como fu hora, se sent [ la mesa;] y con l los doce apstoles.

 15  Y les dijo: Con deseo he deseado comer con vosotros esta pscua ntes que 
padezca.

 16  Porque os digo, que no comer ms de ella, hasta que sea cumplido en el 
reino de Dios.

 17  Y tomando la copa, habiendo hecho gracias, dijo: Tomd esto, y 
distribud[lo] entre vosotros.

 18  Porque os digo, que no beber del fruto de la vid hasta que el reino de 
Dios venga.

 19  Y tomando pan, habiendo hecho gracias, [lo] rompi y les di, diciendo: 
Este es mi cuerpo, que por vosotros es dado; hacd esto en memoria de m.

 20  Asimismo tambien la copa, despues que hubo cenado, diciendo: Esta copa 
[es] el nuevo testamento en mi sangre, que por vosotros se derrama.

 21  Con todo eso, he aqu, la mano del que me entrega [est] conmigo en la 
mesa.

 22  Y  la verdad el Hijo del hombre va segun lo que est determinado; empero 
(ay de aquel hombre por el cual es entregado!

 23  Ellos entnces comenzaron  preguntar entre s, cul de ellos seria el 
que habia de hacer esto.

 24 & Y hubo tambien entre ellos una contienda, quin de ellos parecia ser el 
mayor.

 25  Entnces l les dijo: los reyes de las naciones se enseorean de ellas; y 
los que sobre ellas tienen potestad son llamados bienhechores:

 26  Mas vosotros, no as: ntes el que es mayor entre vosotros, sea como el 
ms mozo; y el que precede, como el que sirve.

 27  Porque )cul [es] mayor, el que se asienta  la mesa,  el que sirve?  
)No es el que se asienta  la mesa?  mas yo soy entre vosotros como el que 
sirve.

 28  Empero vosotros sois los que habis permanecido conmigo en mis 
tentaciones:

 29  Yo pues os ordeno un reino, como mi Padre me lo orden  m;

 30  Para que comis y bebis en mi mesa en mi reino, y os asentis sobre 
tronos juzgando  las doce tribus de Israel.

 31 & Dijo tambien el Seor: Simon, Simon, he aqu, [que] Satanas os ha pedido 
para zarandearos como  trigo;

 32  Mas yo he rogado por t que tu f no falte; y t cuando te conviertas, 
confirma  tus hermanos.

 33  Y l le dijo: Seor, dispuesto estoy  ir contigo tanto  la crcel, como 
 la muerte.

 34  Y l dijo: Pedro, te digo que el gallo no cantar hoy, ntes que t 
niegues tres veces que me conoces.

 35  Y  ellos dijo: Cuando os envi sin bolsa, y sin alforja, y sin zapatos, 
)os falt algo?  Y ellos dijeron: Nada.

 36  Entnces les dijo: Pues ahora el que tiene bolsa, tme[la;] y tambien 
[su] alforja y el que no tiene espada, venda su capa y cmprela.

 37  Porque os digo, que aun es menester que se cumpla en m aquello que est 
escrito: Y con los malos fu contado; porque lo que [est escrito] de mi, [su] 
cumplimiento tiene.

 38  Entnces ellos dijeron: Seor, he aqu, dos espadas [hay] aqu. Y l les 
dijo: Basta.

 39 & Y saliendo, se fu, segun su costumbre, al monte de las Olivas; y sus 
discpulos tambien le siguieron.

 40  Y como lleg  aquel lugar, les dijo: Ord para que no entris en 
tentacion.

 41  Y l se apart de ellos como un tiro de piedra, y puesto de rodillas, 
or,

 42  Diciendo: Padre, si quieres, pasa esta copa de m, empero no se haga mi 
voluntad, mas la tuya.

 43  Y le apareci un ngel del cielo esforzndole.

 44  Y estando en agona oraba ms intensamente; y fu su sudor como gotas 
grandes de sangre, que descendian hasta la tierra.

 45  Y como se levant de la oracion, y vino  sus discpulos, los hall 
durmiendo de tristeza.

 46  Y les dijo: )Qu, dorms?  Levantos, y ord que no entris en tentacion.

 47 & Estando aun hablando l, he aqu, una multitud de gente, y el que se 
llamaba Jdas, uno de los doce, iba delante de ellos; y se lleg  Jesus, para 
besarle.

 48  Entnces Jesus le dijo: )Jdas, con un beso entregas al hijo del hombre?

 49  Y viendo los que estaban junto  l lo que habia de ser, le dijeron: 
Seor, )heriremos con espada?

 50  Y uno de ellos hiri al criado del sumo sacerdote, y le quit la oreja 
derecha.

 51  Y respondiendo Jesus, dijo: Dejd hasta aqu; Y tocando su oreja, le 
san.

 52  Dijo despues Jesus  los prncipes de los sacerdotes, y a los capitanes 
del templo y  los ancianos que habian venido contra l: )Como  ladron habis 
salido con espadas y con palos?

 53  Habiendo estado con vosotros cada dia en el templo no extendisteis las 
manos contra m, mas esta es vuestra hora, y la potestad de las tinieblas.

 54 & Y prendindole, [le] trajeron, y metironle en casa del prncipe de los 
sacerdotes. Y Pedro le seguia de ljos.

 55  Y habiendo encendido fuego en medio del atrio, y sentndose todos al 
derredor, se sent tambien Pedro entre ellos.

 56  Y como una criada le vi que estaba sentado al fuego, puestos los ojos en 
l, dijo: Y este con l era.

 57  Entnces l lo neg, diciendo: Mujer, no le conozco.

 58  Y un poco despues vindole otro, dijo: Y t de ellos eras. Y Pedro dijo: 
Hombre, no soy.

 59  Y como una hora pasada, otro afirmaba, diciendo: Verdaderamente tambien 
este estaba con l; porque es Galileo.

 60  Y Pedro dijo: Hombre, no s lo que dices. Y luego estando aun l 
hablando, el gallo cant.

 61  Entnces, vuelto el Seor, mir  Pedro; y Pedro se acord de la palabra 
del Seor, como le habia dicho,^ Antes que el gallo d voz me negars tres 
veces.

 62  Y saliendo fuera Pedro llor amargamente.

 63  Y los hombres que tenian  Jesus, burlaban de l, hirindo[le.]

 64  Y cubrindole herian su rostro, y preguntbanle, diciendo: Profetiza, 
)quin es el que te hiri?

 65  Y decian otras muchas cosas injurindole.

 66  Y como fu de dia, se juntaron los ancianos del pueblo, y los prncipes 
de los sacerdotes, y los escribas, y le trajeron a su concilio,

 67  Diciendo: )Eres t el Cristo?  dnoslo. Y les dijo: Si os lo dijere, no 
creeris;

 68  Y tambien si os preguntare, no me responderis, ni [me] soltaris;

 69 Mas desde ahora el Hijo del hombre se asentar  la diestra del poder de 
Dios.

 70  Y dijeron todos: )Luego t eres el Hijo de Dios?  Y l les dijo: Vosotros 
lo decs que yo soy.

 71  Entnces ellos dijeron: )Qu ms testimonio deseamos?  porque nosotros 
[lo] hemos oido de su boca.







CAPITULO 23.

 Y LEVANTNDOSE toda la multitud de ellos, llevronle  Pilato.

 2  Y comenzaron  acusarle diciendo: A este hemos hallado que pervierte 
nuestra nacion, y que veda dar tributo  Csar, diciendo que l es el Cristo 
el Rey.

 3  Entnces Pilato le pregunt, diciendo: )Eres tu el rey de los Judos? Y 
respondindole l, dijo: T lo dices.

 4  Y Pilato dijo  los prncipes de los sacerdotes, y al pueblo: Ninguna 
culpa hallo en este hombre.

 5  Mas ellos porfiaban, diciendo: Alborota al pueblo, enseando por toda 
Judea, comenzando desde Galilea hasta aqu.

 6  Entnces Pilato, oyendo de Galilea, pregunt si el hombre era Galileo

 7  Y como entendi que era de la jurisdiccion de Herdes, le remiti  
Herdes, el cual tambien estaba en Jerusalem en aquellos dias.

 8  Y Herdes, viendo  Jesus, se holg mucho; porque habia mucho que le 
deseaba ver; porque habia oido de l muchas cosas; y tenia esperanza que le 
veria hacer algun milagro.

 9  Y le preguntaba con muchas palabras; mas l nada le respondi.

 10  Y estaban los prncipes de los sacerdotes, y los escribas acusndole con 
gran porfa.

 11 Mas Herdes con sus soldados le menospreci, y escarneci, vistindole de 
una ropa esplndida; y le volvi  enviar  Pilato.

 12  Y fueron hechos amigos entre s Pilato y Herdes en el mismo dia, porque 
ntes eran enemigos entre s.

 13  Entnces Pilato, convocando los prncipes de los sacerdotes, y los 
magistrados, y el pueblo,

 14  Les dijo: Me habis presentado  este por hombre que pervierte al pueblo; 
y, he aqu, yo preguntando delante de vosotros, no he hallado alguna culpa en 
este hombre de aquellas de que le acusis.

 15  Y ni aun Herdes; porque os remit  l; y he aqu, que ninguna cosa 
digna de muerte se le ha hecho.

 16  Le soltar pues castigado.

 17  Y tenia necesidad de soltarles uno en la fiesta.

 18  Y toda la multitud di voces  una, diciendo: Afuera con este, y 
sultanos  Barrabas:

 19  (El cual habia sido echado en la crcel por una sedicion hecha en la 
ciudad, y una muerte.)

 20  Y les habl otra vez Pilato, queriendo soltar  Jesus.

 21 Mas ellos volvian  dar voces, diciendo: Crucifcale, Crucifcale.

 22  Y l les dijo la tercera vez: )Por qu?  )Qu mal ha hecho este?  ninguna 
culpa de muerte he hallado en l: le castigar pues, y [le] soltar.

 23  Mas ellos instaban  grandes voces, pidiendo que fuese crucificado; y las 
voces de ellos, y de los prncipes de los sacerdotes prevalecieron.

 24  Entnces Pilato juzg que se hiciese lo que ellos pedian.

 25  Y les solt  aquel que habia sido echado en la crcel por sedicion y una 
muerte, al cual habian pedido; mas entreg  Jesus  la voluntad de ellos.

 26 & Y llevndole, tomaron  un Simon, Cireneo, que venia del campo, y le 
pusieron encima la cruz para que la llevase en pos de Jesus.

 27  Y le seguia grande multitud de pueblo, y de mujeres, las cuales le 
lloraban, y lamentaban.

 28  Mas Jesus, vuelto  ellas, les dijo: Hijas de Jerusalem no me lloris  
m; mas lloros  vosotras mismas, y  vuestros hijos.

 29  Porque, he aqu, que vendrn dias, en que dirn: Bienaventuradas las 
estriles, y los vientres que no parieron, y los pechos que no criaron.

 30  Entnces comenzarn  decir  los montes: Cad sobre nosotros; y  los 
collados: Cubrdnos.

 31  Porque si en el rbol verde hacen estas cosas, )en el seco qu se har?

 32  Y llevaban tambien con l otros dos, malhechores,  matar con l.

 33 & Y como vinieron al lugar que se llama Calvario, le crucificaron all; y 
 los malhechores, uno  la derecha, y otro  la izquierda.

 34  Mas Jesus decia: Padre perdnalos, porque no saben lo que hacen. Y 
partiendo sus vestidos, echaron suertes.

 35  Y el pueblo estaba mirando; y burlaban [de l] los prncipes con ellos, 
diciendo: A otros salv: slvese  s mismo, si este es el Mesas, el escogido 
de Dios.

 36  Escarnecian de l tambien los soldados, llegndose y presentndole 
vinagre,

 37  Y diciendo: Si tu eres el Rey de los Judos, slvate  t mismo.

 38  Y habia tambien un ttulo escrito sobre l con letras Griegas, y Latinas, 
y Hebraicas: ESTE ES EL REY DE LOS JUDOS.

 39 & Y uno de los malhechores que estaban colgados le injuriaba, diciendo: Si 
t eres el Cristo, slvate  t mismo, y  nosotros.

 40  Y respondiendo el otro, le ri, diciendo: )Ni aun t temes  Dios, 
estando en la misma condenacion?

 41  Y nosotros  la verdad justamente, porque recibimos lo que merecieron 
nuestros hechos; mas este ningun mal hizo.

 42  Y dijo  Jesus: Seor, acurdate de m cuando vinieres en tu reino.

 43  Entnces Jesus le dijo: De cierto te digo, que hoy estars conmigo en el 
paraiso.

 44 & Y era como la hora de sexta, y fueron hechas tinieblas sobre toda la 
tierra hasta la hora de nona.

 45  Y el sol se oscureci, y el velo del templo se rompi por medio.

 46  Entnces Jesus, clamando  gran voz, dijo: Padre, en tus manos encomiendo 
mi espritu. Y habiendo dicho esto, espir.

 47  Y como el centurion vi lo que habia acontecido, di gloria  Dios, 
diciendo: Verdaderamente este hombre era justo.

 48  Y toda la multitud de los que estaban presentes  este espectculo, 
viendo lo que habia acontecido, se volvian hiriendo sus pechos.

 49  Mas todos sus conocidos estaban de ljos, y las mujeres que le habian 
seguido desde Galilea, mirando estas cosas.

 50 & Y, he aqu, un varon llamado Jos, el cual era senador, varon bueno, y 
justo:

 51  El cual no habia consentido en el consejo ni en los hechos de ellos, 
[varon] de Arimatea, ciudad de los Judos: el cual tambien esperaba el reino 
de Dios.

 52  Este lleg  Pilato, y pidi el cuerpo de Jesus.

 53 Y quitado [de la cruz,] le envolvi en una sbana, y le puso en un 
sepulcro que era labrado en roca, en el cual aun ninguno habia sido puesto.

 54  Y era dia de la preparacion de la pscua; y el sbado esclarecia.

 55  Y viniendo tambien las mujeres que le habian seguido de Galilea, vieron 
el sepulcro, y cmo fu puesto su cuerpo.

 56  Y vueltas, aparejaron [drogas] aromticas, y ungentos; y reposaron el 
sbado, conforme al mandamiento.





CAPITULO 24.

 MAS el primer [dia] de la semana, muy de maana, vinieron al sepulcro, 
trayendo las [drogas] aromticas que habian aparejado; y algunas [otras 
mujeres] con ellas.

 2  Y hallaron la piedra revuelta [de la puerta] del sepulcro.

 3  Y entrando no hallaron el cuerpo del Seor Jesus.

 4  Y aconteci, que estando ellas espantadas de esto, he aqu, dos varones 
que se pararon junto  ellas, vestidos de vestiduras resplandecientes.

 5  Y teniendo ellas miedo, y bajando el rostro  tierra, les dijeron: )Por 
qu buscis entre los muertos al que vive?

 6  No est aqu, sino que ha resucitado: acordos de cmo os habl, cuando 
aun estaba en Galilea,

 7  Diciendo: Es menester que el Hijo del hombre sea entregado en manos de 
hombres pecadores, y ser crucificado, y resucitar al tercero dia.

 8  Entnces ellas se acordaron de sus palabras.

 9 Y volviendo del sepulcro dieron nuevas de todas estas cosas  los once, y  
todos los demas.

 10  Y eran Mara Magdalena, y Juana, y Mara, [madre] de Santiago, y otras 
[que estaban] con ellas, las que decian estas cosas  los apstoles.

 11  Mas  ellos les parecian como locura las palabras de ellas; y no las 
creyeron.

 12  Y levantndose Pedro, corri al sepulcro; y como mir dentro, vi solos 
los lienzos [all] echados, y se fu maravillado entre [si] de este hecho.

 13 & Y, he aqu, dos de ellos iban el mismo dia  una aldea que estaba de 
Jerusalem sesenta estadios, llamada Emmus:

 14   iban hablando entre s de todas aquellas cosas que habian acaecido.

 15  Y aconteci, que yendo hablando entre s, y preguntndose el uno al otro, 
el mismo Jesus se lleg,  iba con ellos juntamente.

 16 Mas los ojos de ellos eran detenidos, para que no le conociesen.

 17  Y les dijo: )Qu plticas [son] estas que tratais entre vosotros andando, 
y estis tristes?

 18  Y respondiendo el uno que se llamaba Clefas, le dijo: )T solo forastero 
eres en Jerusalem, que no has sabido las cosas que en ella han acontecido 
estos dias?

 19  Entnces l les dijo: )Qu?  Y ellos le dijeron: De Jesus Nazareno, el 
cual fu varon profeta poderoso en obra y en palabra, delante de Dios y de 
todo el pueblo:

 20  Y cmo le entregaron los prncipes de los sacerdotes, y nuestros 
magistrados,  condenacion de muerte, y le crucificaron.

 21  Mas nosotros esperbamos que l era el que habia de redimir  Israel, y 
ahora sobre todo esto, hoy es el tercero dia desde que esto ha acontecido.

 22  Aunque tambien unas mujeres de los nuestros nos han espantado, las cuales 
ntes del dia fueron al sepulcro:

 23  Y no hallando su cuerpo, vinieron, diciendo que tambien habian visto 
vision de ngeles, los cuales dijeron que l viva.

 24  Y fueron algunos de los nuestros al sepulcro, y hallaron ser as como las 
mujeres habian dicho, mas  l no le vieron.

 25  Entnces l les dijo: (Oh insensatos, y tardos de corazon para creer  
todo lo que los profetas han dicho!

 26  )No era menester que Cristo padeciera estas cosas y que entrara [as] en 
su gloria?

 27  Y comenzando desde Moises, y [de] todos los profetas, les declaraba en 
todas las Escrituras las cosas tocantes  l.

 28  Y llegaron  la aldea  donde iban; y l hizo como que iba ms ljos.

 29  Mas ellos le detuvieron por fuerza, diciendo: Qudate con nosotros, 
porque se hace tarde, y est ya declinando el dia. Y entr para quedarse con 
ellos.

 30  Y aconteci, que estando sentado  la mesa con ellos tomando el pan, 
bendijo, y [lo] rompi, y les di.

 31  Entnces fueron abiertos los ojos de ellos, y le conocieron; mas l se 
desapareci de los ojos de ellos.

 32  Y decian el uno al otro: )No ardia nuestro corazon en nosotros, mientras 
nos hablaba en el camino, y cuando nos abria las Escrituras?

 33  Y levantndose en la misma hora, tornronse  Jerusalem; y hallaron  los 
once congregados, y  los que estaban con ellos,

 34  Que decian: Resucitado ha el Seor verdaderamente, y ha aparecido  
Simon.

 35  Entnces ellos contaban las cosas que [les habian acontecido] en el 
camino; y cmo habia sido conocido de ellos en el romper del pan.

 36 & Y entre tanto que ellos hablaban estas cosas, Jesus se puso en medio de 
ellos, y les dijo: Paz  vosotros.

 37  Entnces ellos espantados y asombrados, pensaban que veian [algun] 
espritu.

 38  Mas l les dijo: )Por qu estais turbados, y suben pensamientos  
vuestros corazones?

 39  Mird mis manos y mis pis, que yo mismo soy. Palpd, y ved; que el 
espritu ni tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo.

 40  Y en diciendo esto, les mostr [sus] manos y [sus] pis.

 41  Y no creyndolo aun ellos de gozo, y maravillados, les dijo: )Tenis aqu 
algo de comer?

 42  Entnces ellos le presentaron parte de un pez asado, y un panal de miel.

 43  [Lo cual] l tom, y comi delante de ellos:

 44  Y les dijo: Estas [son] las palabras que os habl estando aun con 
vosotros: Que era necesario que se cumpliesen todas las cosas que estn 
escritas en la ley de Moises, y [en] los profetas, y [en] los Salmos de m.

 45  Entnces les abri el entendimiento para que entendiesen las Escrituras.

 46  Y les dijo: As est escrito, y as fue menester que el Cristo padeciese, 
y resucitase de los muertos al tercero dia;

 47  Y que se predicase en su nombre arrepentimiento, y remision de pecados, 
en todas las naciones, comenzando de Jerusalem.

 48  Y vosotros sois testigos de estas cosas.

 49  Y, he aqu, yo enviar al prometido de mi Padre sobre vosotros; mas 
vosotros quedos en la ciudad de Jerusalem, hasta que seis investidos de lo 
alto de poder.

 50 & Y los sac fuera hasta Betania, y alzando sus manos los bendijo.

 51  Y aconteci, que bendicindoles, se fu de ellos, era llevado arriba al 
cielo.

 52  Y ellos despues de haberle adorado, se volvieron  Jerusalem con gran 
gozo.

 53  Y estaban siempre en el templo, alabando y bendiciendo  Dios. Amen.








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