The Project Gutenberg EBook of La situacion de Puerto-rico: Las falacias
de los conservadores y los compromisos del partido radical, by Anonymous

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Title: La situacion de Puerto-rico: Las falacias de los conservadores
y los compromisos del partido radical

Author: Anonymous

Release Date: January 20, 2013 [EBook #41884]

Language: Spanish

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Notas del Transcriptor:

Errores obvios de imprenta han sido corregidos.

Citas estn denotadas de acuerdo al texto original con dos
smbolos distintos: " " y  .




  PROPAGANDA REFORMISTA

  LA SITUACION

  DE

  PUERTO-RICO

  LAS FALACIAS DE LOS CONSERVADORES

  Y

  LOS COMPROMISOS DEL PARTIDO RADICAL

  POR

  UN PUERTO-RIQUEO

  MADRID
  1873
  IMPRENTA DE J. NOGUERA  CARGO DE M. MARTINEZ
  _calle de Bordadores, nm. 7_




  AL PAS




  LA SITUACION

  DE

  PUERTO-RICO

  LAS FALACIAS DE LOS CONSERVADORES

  Y

  LOS COMPROMISOS DEL PARTIDO RADICAL

  POR

  UN PUERTO-RIQUEO

  MADRID
  1873
  IMPRENTA DE J. NOGUERA  CARGO DE M. MARTINEZ
  _calle de Bordadores, nm. 7_




  AL PAS


I.

Ocurre en estos instantes un hecho que no puede estraar  los que
conozcan algo la historia de la Amrica espaola y estn al tanto de los
recursos de que se valen los esclavistas y reaccionarios ultramarinos
para sorprender y violentar la opinion pblica de la Pennsula; pero que
parece como de encargo, para aumentar las confusiones y dificultades de
la poltica espaola, y por consecuencia para comprometer  la patria en
un camino de escollos y desastres.

Acaba de subir al poder el partido radical, que como partido digno de
este nombre, tenia y tiene su credo perfectamente determinado, y cuya
perfecta realizacion debia ser la esperanza de aquellos que  su
exaltacion habian contribuido, as como el punto de referencia y el dato
obligado de todas las observaciones y censuras de sus adversarios. Solo
as la vida poltica es una cosa sria, y solo as pueden desenvolverse
las opiniones y hacerse camino las reformas, sin sorpresas, violencias
ni decepciones siempre perturbadoras en el rden de los intereses
permanentes del pas.

Entre los empeos del partido radical, uno era el de las reformas
ultramarinas, y singularmente el de las reformas polticas y sociales en
la isla de Puerto-Rico: y lo era, ya no solo por figurar en las filas
del partido--y, dicho sea de paso, en primera lnea--un grupo bastante
numeroso de hombres cuyos compromisos en la cuestion colonial eran y son
notorios, s que tambien por haber sido este punto concreto de la
poltica espaola (as como el de la inteligencia de los derechos
individuales y la soberana nacional) uno de los temas de disidencia de
los dos clebres manifiestos de 13 y de 15 de Octubre de 1871, que como
todo el mundo sabe, sirvieron de base para la formacion de los partidos
conservador y radical.

Triunfante ste, era llegado el momento de esperar la inmediata
realizacion de las reformas de Puerto-Rico; y  esto, en buena
lgica,--no haciendo un agravio al partido dominante--tenian que
contraerse los esfuerzos de los devotos y las crticas de los enemigos.

Pero oh sorpresa! Todo menos que esto hicieron los defensores del
_statu quo_, y toda su inteligencia y todos sus recursos se pusieron al
servicio de estas dos ideas: primera, que el partido radical no estaba
obligado por su historia ni por sus intereses,  hacer poltica radical
en Ultramar; segunda, que existia en Puerto-Rico un desrden y amagaban
tales conflictos que forzaban al radicalismo peninsular  buscar
soluciones y apoyo en las doctrinas y en los hombres del partido
conservador.


II.

La primera parte de esta empresa era por todo estremo difcil. Cuantos
de las cosas polticas se ocupan conocen bien los compromisos precisos,
terminantes, ineludibles, del partido radical en la cuestion
ultramarina. No era preciso remontarse al ao de 1837 en que al ser
expulsados,--sin razon ni motivo, y contra el voto de 65 progresistas,
entre ellos D. Fermin Caballero, Vila, Diez y otros no menos
respetables,--los representantes en Crtes, de las provincias de
Ultramar, se levantaba D. Agustin de Argelles  decir: No condenamos 
la isla de Cuba y al resto de esa grande monarqua que ha finalizado
para nosotros,  un sistema absoluto, desptico... Yo quiero que sean
(aquellos habitantes) tan felices como nosotros; no quiero que haya un
solo pice de diferencia entre ellos y nosotros, pero quiero que esta
felicidad proceda por leyes anlogas  su situacion y circunstancias;
vano deseo, protesta vana que di de s, por un lado, la promesa,
consignada como letra muerta en la Constitucion de 1837, de las _leyes
especiales_ por que se habian de regir las provincias de Ultramar, y,
por otra parte, cerca de cuarenta aos de absolutismo, de persecuciones
y de opresion en las Antillas, que han tenido muy buen cuidado de
recordar siempre los partidos conservadores, declinando toda la
responsabilidad sobre el partido progresista.

Tampoco era menester acudir  las Constituyentes de 1855, en cuyo seno
el Sr. D. Nicols M. Rivero sostuvo una proposicion de ley para llevar
las conquistas de la revolucion al otro lado de los mares; proposicion
retirada bajo la formal palabra de los hombres de aquellos dias de que
no tan solo se consignaria en las bases de la Constitucion el precepto
de las leyes especiales, sino que para nuestras Antillas, se harian
aquellas por las mismas Constituyentes, detenidas un instante ante el
temor de la conspiracion de Pint y las exageraciones de los sucesos de
Cuba; recurso supremo  que han apelado siempre, para sostener el _statu
quo_ los reaccionarios ultramarinos, los reaccionarios de inters y de
corazon, con _voz y voto_ en los perodos revolucionarios y con
autoridad, tan evidente como perjudicial, entre sus mismos enemigos de
la Pennsula, gracias al pretexto de que en nuestras Antillas solo se
ventila una cuestion nacional.

No se necesitaba tampoco recordar los discursos de las eminencias del
progresismo en las Crtes de 1858 al 62; las elocuentes protestas de
arrepentimiento del clebre banquete de los Campos Elseos en 1864; el
texto del manifiesto del partido progresista y el espritu y la letra de
todos los programas de la democracia, sealadamente el de 1865:
documentos todos en que aparece, de un modo claro y perfecto, la
voluntad de los dos bandos que luego, por la fuerza de las
circunstancias, han venido  formar el partido que hoy impera en las
esferas del poder, proclamando la personalidad del hombre, sus augustos
destinos y sus _derechos naturales  imprescriptibles_, y por tanto, los
mismos  idnticos, ora en medio de la bravura de los trpicos, ora en
las ardientes arenas del Africa, ora en el seno de las cultas y
refinadas ciudades de la vieja Europa.

De ms cerca son los compromisos, llevados ahora casi al detalle, porque
la mayor comunicacion con nuestras provincias de Ultramar, la misma
guerra de Cuba, el adelantamiento general de las ideas y la mayor
cultura de nuestros hombres polticos--prescindiendo de otras
causas--han hecho posible la inteligencia de muchas de las cuestiones
coloniales, la distincion entre comarcas y comarcas y el presentimiento,
cuando menos, de problemas antes ni sospechados, pero cuya trascendencia
en el rden poltico interior de la Pennsula no puede ocultarse  los
que han visto cmo en nuestras Antillas se han creado las fortunas y
robustecido las posiciones de ese centenar de soldados y ese grupo de
burcratas, de sedientos banqueros  inverosmiles cuanto escandalosos
potentados, base de los partidos reaccionarios de Espaa  implacables
verdugos de nuestros partidos liberales.

Ah est la solemne declaracion del ltimo Gobierno Provisional, en su
Manifiesto de 25 de Octubre de 1868  la Nacion, y que  la letra decia:

     "De las ventajas y beneficios de la Revolucion gozarn tambien
     nuestras queridas provincias de Ultramar, que forman parte de la
     gran familia espaola y que tienen derecho  intervenir con su
     inteligencia y su voto, en las rduas cuestiones polticas,
     administrativas y sociales planteadas en su seno."

Ah est el art. 108 de la Constitucion de 1869 que  la letra dice que
las Crtes Constituyentes reformarn el sistema actual del gobierno de
las provincias de Ultramar, _cuando hayan tomado asiento los diputados
de_ CUBA  DE PUERTO-RICO, para hacer estensivas  las mismas, con las
modificaciones que se creyeren necesarias, los derechos consignados en
la Constitucion; artculo en cuya primitiva redaccion se habia
suprimido la disyuntiva.

Ah est el proyecto de Constitucion para Puerto-Rico, presentado  la
Cmara por el ministro de Ultramar, don Manuel Becerra, y en cuyo
prembulo se leen estas elocuentes frases: Aunque otros motivos ms
ntimos no tuviera la Madre Patria, bastaria el indicado (el rden y la
fidelidad de la pequea Antilla) para que volviendo sobre pasados
errores procurase el olvido de injusticias anteriores con la reparacion
solemne y pblica de ellas, con el reconocimiento leal,  la vez que
ilimitado, del derecho igual para todos los hijos de Espaa, no solo por
esta consideracion de ndole poltica, sino por otra ms poderosa, de
carcter puramente humano: que all donde existe un sr inteligente y
responsable, se da el derecho como el nico medio de manifestacion y
vida propia, de comunicacion con sus semejantes, de realizacion, en fin,
del destino individual y social que la Providencia ha marcado con
indelebles caractres  los hombres y  los pueblos.... Hoy que la
provincia de Puerto-Rico ha expresado su voluntad y nos presta el
concurso de sus delegados, fuera _impoltico, y sobre impoltico
injusto, diferir por ms tiempo el cumplimiento de solemnes compromisos,
de reiteradas promesas, y ante todo de deberes ineludibles_, que la
Espaa, que las Crtes Constituyentes, que el Gobierno, ni pueden, ni
deben olvidar.[1]

   [1] 18 de Noviembre de 1869.

Ah est el fallo de la Cmara que por 103 votos contra 13 desech el
particular del Sr. Romero Robledo que proponia que se aplazase la
deliberacion sobre el proyecto de Constitucion de Puerto-Rico, hasta que
tomasen asiento los diputados cubanos, recomendando al gobierno la
urgencia de que se procediese  hacer las elecciones en la isla de
Cuba; votacion[2] importantsima no solo por la materia sobre que
recaia, si que tambien por haberse abstenido todos los diputados de
procedencia conservadora, emitiendo sus votos solo los tradicionalistas
y cuatro progresistas[3] y siendo quiz la primera vez que se rompia el
pacto de los dos partidos gobernantes desde Octubre de 1868.

   [2] Sesion del 1. de Abril de 1870.

   [3] Los Sres. Palau, Rius, Paradela y Montero Telinge.

Ah est la _Ley preparatoria para la abolicion de la esclavitud_,
presentada por el Sr. D. Segismundo Moret y votada por la Cmara
Constituyente; ley en cuyo art. 21 se dice de un modo terminante: El
gobierno presentar  las Crtes cuando en ellas hayan sido admitidos
los diputados de Cuba, el proyecto de ley de emancipacion indemnizada de
los que queden en servidumbre, despues del planteamiento de la Ley
preparatoria; siendo de advertir que la condicion de la presencia de
los diputados de Cuba se establecia por acuerdo del autor de la frase,
del ministro de Ultramar y de la comision que habia dado dictmen, en el
_supuesto de que en la prxima legislatura habrian de estar los tales
diputados_, sin que su ausencia, en todo caso, _pudiese detener la
ejecucion de la ley en la legislatura prxima_.[4]

   [4] Sesion del 17 de Junio de 1870. Discursos de los Sres.
   Cnovas, Moret y Villalobos.

Ah est la _Ley de organizacion municipal_, obra del seor don Nicols
M. Rivero, votada por las Constituyentes en Junio de 1870, y en cuya 4.
disposicion transitoria se manda que se aplique la ley desde luego  la
provincia de Puerto-Rico con arreglo  los proyectos de Constitucion y
de Ayuntamientos de la misma--presentados por el seor
Becerra--precepto hasta ahora no cumplido, para desdoro del poder
soberano de la Metrpoli y agravio de la memoria de las
Constituyentes.[5]

   [5] Despues de escritas estas lneas ha aparecido el decreto
   de 13 de Diciembre de 1872, cumpliendo el precepto, por ms de
   que no le siga la convocatoria de los comicios
   puerto-riqueos, que es su lgico complemento.

Ah estn las palabras con que D. Cristino Martos, que  la sazon
ocupaba la presidencia de la Cmara salud la entrada de los diputados
de Puerto-Rico en las Constituyentes:

     "Sea bien venido ese represente Sr. Vardes Linares, (el que acababa
     de hablar en la cuestion de los defensores de las Tunas, abogando
     porque se hiciese de Puerto-Rico una verdadera provincia espaola)
     con todos sus dignos compaeros. Que sepa que la Asamblea
     Constituyente, representante de la revolucion de Setiembre, acoje
     con placer su noble palabra y con gratitud la espresion de sus
     patriticos sentimientos, y que ciertamente las Crtes soberanas de
     la nacion, lo mismo que el gobierno, han de responder  ese
     sentimiento de elevado patriotismo que aqu se expone en nombre de
     esa provincia, llevando all tan pronto como sea posible las
     reformas liberales  que tiene derecho."[6]

   [6] Sesion del 12 de Octubre de 1861.

Ah estn las frases del presidente del Consejo de ministros, de D. Juan
Prim, en la misma sesion y con idntico motivo:

     "...Estn tranquilos los diputados por Puerto-Rico; tranquilcese
     aquella hermosa provincia que yo aprend  estimar cuando tuve el
     honor de mandarla como capitan general: yo que me llev de aquel
     pas un buen recuerdo,  m recibieron all con aprecio y
     benevolencia, y siempre les he correspondido y _en cuanto de mi
     dependa, pueden_ estar seguros los seores representantes de
     Puerto-Rico que sus deseos sern satisfechos. En cuanto  las ideas
     polticas, estn seguros tambien los puerto-riqueos que de una
     manera completa y bien entendida quedarn satisfechas todas sus
     aspiraciones."

Ah est el discurso pronunciado por el entonces ministro de Ultramar,
D. Segismundo Moret, al terminarse las sesiones de las Constituyentes, y
cuyas ltimas frases fueron--contestando al diputado Sr. Padial, que
preguntaba: cmo se han de cumplir en lo sucesivo los arts. 108 y 109
de la Constitucion?

     "La obligacion de hacer estensiva la Constitucion de la monarqua 
     las provincias de Ultramar y la de presentar una ley especial de
     gobierno para las islas Filipinas, es una obligacion constitucional
     que queda perfectamente definida y habr de continuarse, lo mismo
     en este punto que en lo referente  la organizacion municipal en
     las futuras Asambleas que por el pas se elijan; y lo mismo digo
     respecto  la cuestion de esclavitud. Esto me parece absolutamente
     fuera de toda duda, y solo por satisfacer  S. S. lo afirma ahora
     el Gobierno."

     "...En resmen, la Constitucion de Puerto-Rico queda para las
     Crtes prximas, y entre tanto, los derechos electorales estn para
     siempre adquiridos en Puerto-Rico, pues no entiende el Gobierno que
     pueda haber elecciones generales sin que las haya tambien en
     aquella leal provincia. Y respecto de los dems puntos, en especial
      la esclavitud, el Gobierno cree que sus compromisos no concluyen
     en esta Asamblea, sino que siguen y seguirn hasta que tengan
     completa satisfaccion.[7]"

   [7] Sesion del 23 de Diciembre de 1870.

Ah est el prrafo de la contestacion al Mensage de la Corona de Abril
de 1871; prrafo debido, segun de pblico se dijo y nadie neg,  las
reclamaciones de los seores don Nicols Mara Rivero y D. Gabriel
Rodriguez, presidente  individuo, respectivamente, de la comision
nombrada para redactar el documento, y que  la letra dice: Fatal
legado del antiguo rgimen, durante el cual fermentaron las pasiones
rencorosas y se prepar la esplosion, es la guerra civil que arde en
Cuba todava; pero el Congreso de Diputados comparte con V. M. la
esperanza de que pronto y dichosamente termine. La entereza del
gobierno, el patriotismo, valor y sufrimiento de la marina, del ejrcito
y de los voluntarios, la pericia de sus jefes y el constante nimo de la
nacion entera, contribuirn  este fin juntamente con la persuasion que
ha de ganar al cabo la mente de los rebeldes, de que sometidos,
alcanzarn las libertades que en vano quieren obtener por la fuerza. Su
empleo estorba solo el cumplimiento de las promesas de la revolucion,
las cuales _no tardarn en cumplirse, como el Congreso desea, en la otra
grande Antilla espaola, donde la paz no se ha turbado y donde el pleno
goce de los derechos polticos y la abolicion de la esclavitud no han de
influir en que se turbe_.[8]

   [8] Palacio del Congreso 24 de Mayo de 1871.--Nicols M.
   Rivero.--Toms G. Mosquera.--Gabriel Rodriguez.--Francisco
   Romero Robledo.--Jos Abascal.--Juan Valera.

Ah est el manifiesto de 15 de Octubre de 1871, que sirvi de bandera
al partido radical de la Pennsula, firmado por catorce diputados de la
pequea Antilla, y que, con asentimiento (como era natural) de los
prohombres del radicalismo fu llevado  Puerto-Rico, por los Sres.
Baldorioty, Blanco y Sanrom, para que  su sombra peleasen, como
pelearon en medio de las mayores contrariedades, los electores
puerto-riqueos, y enviaran cuatro miembros, notables por su carcter y,
su inteligencia y su palabra[9],  la oposicion radical del Congreso, y
dos  la oposicion del Senado.[10] .....Extinguir  todo trance la
rebelion de Cuba, y asegurar  toda costa la integridad nacional, sin
hacer para ello concesiones que el honor de Espaa no consiente ni
transacciones que el patriotismo de nuestro partido rechaza; y una vez
restablecida la paz, entrar para aquella isla _en el camino de las
reformas que la Constitucion de 1869 ha ofrecido libremente  nuestros_
CONCIUDADANOS _de Ultramar_ y que han _comenzado  plantearse en
Puerto-Rico, donde la tranquilad no se ha turbado y donde el_
COMPLEMENTO DE ESTAS REFORMAS Y LA ABOLICION DE LA ESCLAVITUD _no han de
influir para que se turbe_...: he aqu nuestro firme propsito.

   [9] Los Sres. Mosquera, Sanrom, Labra y Alvarez Peralta.

   [10] Los Sres. Rodriguez y Tirado.

Ah est el discurso pronunciado por el Sr. Rivero (actual presidente
del Congreso y fundador de aquel clebre peridico _La Constitucion_,
que desde el primer dia levant bandera contra las _dos rebeliones_ de
Cuba, antes del motin contra el Banco, la huelga de los cocheros y los
fusilamientos del 28 de Noviembre de 1871 en la Habana) en el gran
_meeting_ tenido por el partido radical en el Circo de Price el 26 de
Noviembre del ao ltimo, y donde decia:

     "He sido llamado filibustero y republicano. Deseo ser bien
     comprendido por lo que respecta  esta materia, y hablar sin
     reserva alguna  mis amigos polticos aqu reunidos. Seores, yo
     siempre he defendido el mismo principio, del cual jams me
     desviar. Es mi deseo que las colonias sean verdaderas provincias
     espaolas, pero que el pabellon de Castilla ondee siempre en ellas.
     Siempre he defendido esto, y me tomo la libertad de observar que yo
     fu el primero que levant la bandera de la perfecta asimilacion de
     aquellas posesiones, en el sentido poltico y administrativo, con
     las dems provincias de nuestro pas. Pero, seores, por la misma
     razon que amo  los habitantes de aquellas colonias como hermanos,
     quisiera verlos en el goce de las mismas libertades y los mismos
     derechos que aqu hemos conquistado con tanto trabajo: derechos y
     libertades que les son debidos porque les han sido prometidos y
     porque yo deseo que estn dispuestos  ser leales y verdaderos
     hermanos nuestros. (_Aplausos._) Seores, yo no quiero esclavos.
     (_Grandes aplausos._) Yo no quiero que mi pas, no quiero que el
     pas de Isabel la Catlica, no quiero que la patria del P. Las
     Casas sea la ltima en arrancar de su seno este baldon de la
     humanidad. Mas si deseo para mis hermanos de las colonias la
     Constitucion y las libertades de Espaa, nunca por mi parte,
     concurrir  que mi pas conceda esa libertad y esa constitucion 
     los que nos las piden  balazos. (_Aplausos._) Ha de ser don
     espontneo de nuestras almas: acuerdo de los poderes pblicos
     generosamente tomado. Slo as, esto que nuestros padres
     conquistaron, que nosotros mismos hemos alcanzado  costa de tanta
     sangre, de tantas lgrimas, de tantas hericas vctimas, les puede
     ser concedido."

Y el Sr. Martos aadia en la misma reunion entre los aplausos de las 12
mil personas que asistian  ella. Somos llamados _filibusteros_ porque
queremos conceder reformas  nuestras posesiones coloniales,  Cuba,
despues de haber hecho sentir  los rebeldes el peso de nuestras armas,
y porque asimismo, somos favorables  la abolicion de la esclavitud,
que es un insulto al siglo. Con ms justicia podramos nosotros
apellidar  los que as nos hablan, _negreros_:--palabras (de igual
suerte que las del Sr. Rivero) de tanta importancia, como que fueron
reproducidas en los despachos de Mr. Sickles, embajador de los
Estados-Unidos, al Gobierno de su pas, y de Mr. Layard al conde
Granville, ministro de Negocios Extranjeros de la Gran Bretaa, en 28 de
Noviembre de aquel mismo ao.[11]

   [11] Del despacho de Mr. Layard traducimos estos discursos.

Ah est la enmienda presentada (aunque no discutida) por los Sres.
Sanrom (actual consejero de Estado) Pasaron y Lastra (actual
vicepresidente del Congreso) Gomez Marin (actual subsecretario del
ministerio de Ultramar), Moreno Portela (actual gobernador de Toledo),
Alvarez Peralta, Molini y Anglada (actuales diputados  Crtes), como
miembros de la oposicion radical en Mayo de 1872, al proyecto de
contestacion al Mensaje de la Corona; Mensage notable por su absoluto
silencio respecto de Puerto-Rico y por sus afirmaciones del _statu quo_
ultramarino mientras durase la guerra de Cuba. En tanto llega--decia la
enmienda--el anhelado dia de la paz en la grande Antilla, la Cmara cree
que deben cumplirse los compromisos de honor, contraidos por la
revolucion de Setiembre llevando  Puerto-Rico las reformas  que se
refiere el art. 108 de la Constitucion vigente y declarando abolida la
esclavitud de los negros, conforme  las constantes escitaciones de los
habitantes de aquella isla, preparada escepcionalmente para la solucion
definitiva de su cuestion social.[12]

   [12] Congreso 19 de Mayo de 1872.

Ah est el discurso pronunciado en aquella misma legislatura por D.
Manuel Becerra que decia.....

     "Hay alguna razon para que no se lleven  Puerto-Rico las reformas
     que reclama con tanta justicia, despues de haberles dicho un dia y
     otro que s, que serian tales espaoles, que gozarian de los mismos
     derechos que nosotros, de los mismos deberes y de las mismas
     ventajas? Nosotros que por una malhadada idea los echamos del
     Congreso en 1837  esos puerto-riqueos, que en una lucha con malas
     condiciones han dado sus soldados, y no slo dieron soldados sino
     que el pas qued sin uno siquiera por que todos fueran  Santo
     Domingo  defender la bandera espaola con motivo de la guerra 
     que di mrgen la desdichada, la efmera anexion de 1861. Yo
     pregunto: si all no hay guerra por qu no llevais la Constitucion
     espaola modificada como requiere el estado de aquel pas? Por qu
     no pensais en abolir la esclavitud? Qu inconveniente ofrece esto
     ms que la indemnizacion? Por qu no pensais en darles un Cdigo
     Penal, del cual carecen?..... De suerte que todo de consuno, la
     conveniencia, la justicia nos aconseja _llevar inmediatamente_ la
     reforma  Puerto-Rico. Os parece, seores diputados, un escndalo
     el que Puerto-Rico tenga un Ayuntamiento? Os parece escndalo que
     una poblacion de tal densidad y con tales condiciones viva sin
     Ayuntamiento? Os parece que es este un buen sistema colonial? Es
     este el sistema colonial de los ingleses, de los holandeses, de los
     portugueses, del Brasil? Quedamos hoy,  somos nosotros la _sola_
     Nacion que tiene la horrible mancha de la esclavitud, mancha que
     cae lo mismo sobre el oprimido que sobre el opresor!"[13]

   [13] Sesion del 4 de Junio de 1872.

Ah est la prensa radical de Madrid en el momento de subir al poder el
partido dominante. _El Imparcial_ decia el 3 de Julio:

     "Sera chusco que el partido radical, slo por imitar  los
     conservadores, que tanto han explotado las cuestiones ultramarinas
     para hacerles servir  sus fines en la Pennsula; que el partido
     radical, decimos, no procediera respecto  aquellas provincias tal
     y como en sus manifestaciones ha dicho al pas, as en el
     Parlamento como fuera de l, lo mismo por la voz autorizada de sus
     jefes en el poder y en la oposicion, que por los solemnes
     documentos que de vez en cuando se ha visto obligado 
     publicar."[14]

   [14] Artculo _Hablar por hablar_.

Y ms tarde, el dia 4, aada:

     "_Nosotros no hemos dicho por cuenta propia que no existe poltica
     radical para Ultramar._ Es una opinion de los conservadores y del
     mismo _Debate_ cuando asegura que all no es posible hacer otra
     poltica que la espaola. La nuestra y la del colega son espaolas
     y sin embargo, _difieren en muchos puntos que no hay para qu
     nombrar ahora_."

     "Cuando ayer hablamos de la poltica ultramarina de nuestro
     partido, nos referimos  las declaraciones que el partido ha
     dirigido al pas. _Ah estn nuestros manifiestos, los programas
     de los gabinetes radicales. Las opiniones individuales que difieren
     en ms  en menos del resto del partido, no constituye dogma en la
     iglesia radical_."[15]

   [15] Artculo _Dos palabras  El Debate_.

_La Tertulia_ en su nmero del 14 de Julio combatiendo  los que como
_La Discusion_, temian que el gobierno retrocediese en la poltica
colonial y  los que, como _El Debate_, le invitaban  entrar en sus
aguas, decia:

     "Duda nadie que nuestros hombres cumplirn sus compromisos y sus
     ofertas en puntos tan graves como las quintas, el jurado, el
     derecho de asociacion, etc. etc.? Pues porqu ha de retroceder en
     la cuestion de Ultramar!!!....."

     "Que dentro de un gran partido haya grados y matices, todo el mundo
     lo sabe, y esto prueba la riqueza del partido. As, no es estrao
     que entre los radicales haya muchos que crean, sobre Ultramar, tal
      cual reforma preferible  esta  la otra..."

     "Se trata, por ejemplo, de la abolicion de la esclavitud. Muchos de
     nuestros amigos son partidarios de la abolicion inmediata, y otros
     de la lenta  aplazada, todos empero, y este es el compromiso del
     partido, _son defensores, no slo de la abolicion, sino  comenzar
     desde luego  realizarla_."

     "Y hay ms. Dentro del partido radical, como dentro de todos los
     partidos, caben hombres que no estn en un todo y absolutamente de
     acuerdo con el programa  el credo de la Iglesia, si bien aceptan 
     defienden la mayor parte, la casi totalidad de sus artculos. No
     por esto los rechazamos; pero en cambio sostenemos que esos hombres
     no pueden tomar el nombre ni valerse de la autoridad del partido
     para realizar sus opiniones particulares. _Un enemigo de las
     reformas_, por ejemplo, _sera imposible en el ministerio de
     Ultramar_, como lo sera un partidario de las reformas polticas
     inmediatas en Cuba."[16]

   [16] Artculo _Censuras injustas_.

_El Universal_ escribia el 5 de Julio:

     "... Precisa, por tanto fijar bien el estado de las cosas. Ni
     carantoas, ni ladridos podrn conseguir del partido radical que
     renuncie  sus compromisos ni falte  su palabra. Nosotros tenemos
     un programa, y nadie, ni alto, ni bajo, puede faltar  l sin
     incurrir en nota que todos los hombres honrados miran con horror."


     "Nadie puede alegar duda respecto de lo que har el partido
     radical. Al aire tiene desplegada su bandera la vspera del 16 de
     Junio, y todo el mundo conoce su manifiesto programa del 15 de
     Octubre de 1871."

     "En lo relativo  Ultramar es terminante."

     "Extinguir  todo trance, etc... y que han comenzado  plantearse
     en Puerto-Rico, donde la tranquilidad no se ha turbado, y donde el
     _complemento de estas reformas y la abolicion de la esclavitud_ no
     ha de influir en que se turbe."

     "He aqu nuestros compromisos:"

     "... Lo que se puede pedir, lo que hay perfecto derecho de pedir de
     nuestro partido, y por tanto al ministro actual, lo dice claro el
     prrafo que hemos copiado; _y nosotros podemos afirmar, que  fuer
     de sincero y honrado el partido radical har la reforma en
     Puerto-Rico y abolir la esclavitud. Para esto ha subido al
     poder_."[17]

   [17] Artculo _Entendmonos_.

_La Nacion_ decia el 3 de Julio:

     "... (Despues de copiar las palabras del Manifiesto de Octubre del
     71.)"

     "Pues bien, cuando tan terminantemente se consignan esos propsitos
     por un partido, es justo abrigar sospechas sobre ellos? De ningun
     modo. Nosotros venimos sosteniendo constantemente la opinion de
     _que si en Cuba no es posible intentar reforma alguna, en
     Puerto-Rico muy al contrario, estamos obligados  llevar aquellas 
     que se han hecho acreedores con su conducta sensata, y tan
     solemnemente les tenemos prometidas_."

     "Que fuera gran torpeza y notoria injusticia condenar  la menor de
     las Antillas  misma suerte que su vecina la isla de Cuba, por el
     solo hecho de su proximidad  la insurreccion. Esto, en vez de
     atraer culpabilidad sobre Puerto-Rico, es un timbre glorioso para
     los fieles borinqueos que no se contagian con la traicion de sus
     hermanos y que saben conservarse fieles  la madre patria." [18]

   [18] Artculo _Una palabra sobre Ultramar_.

Ah est la contestacion del Mensaje de la corona en las actuales
Crtes. El del Congreso decia:

     "Conseguido el propsito, pacificada la isla, salvo el honor, que
     ya no podrn estimarse las reformas ni motejarse la libertad como
     muestras de flaqueza  complacencias exigidas y arrancadas, anhelan
     el Congreso y el gobierno que goce Cuba de libertades y derechos,
     cumplindose lealmente las solemnes promesas hechas por las Crtes
     Constituyentes."

     "En la otra Antilla, donde la paz no se ha turbado, y donde el
     pleno goce de los derechos polticos y la abolicion de la
     esclavitud no han de influir en que se turbe, no tardarn sin duda,
     como el Congreso desea, en verse totalmente realizadas las promesas
     de la revolucion."[19]

   [19] Firman este documento los seores diputados siguientes:
   D. Manuel Becerra (presidente), D. Toms M. Mosquera, D.
   Augusto Comas, D. Sabino Herrero, D. Manuel Gomez Marin, don
   Pedro Mata, D. Francisco de P. Canalejas.

El del Senado como sigue:

     "Ese venturoso restablecimiento de la calma en la parte ms
     considerable y feraz de la isla, permite esperar que en breve han
     de estenderse los beneficios de la paz  la escasa porcion de
     territorio agitada todava por el furor de las bandas insurrectas,
     y que entonces, puestos  salvo de toda sospecha los generosos
     mviles del gobierno, ser dado cumplir, sin nota de flaqueza, los
     solemnes compromisos de la revolucion."

     "Parte de esta deuda est satisfecha ya con las acertadas reformas
     que, despues de salvar la crsis econmica, han regularizado la
     administracion, introduciendo en ella escrupulosa moralidad."

     "En ms breve plazo podr gozar de mayores ventajas la pacfica
     isla de Puerto-Rico, la cual, encerrada en los limites del deber
     por la sola fuerza de su lealtad, merece ver atendidas sin temor ni
     recelo sus justas aspiraciones, y conseguir que los poderes
     pblicos, secundando la generosa conducta de sus habitantes,
     promuevan la abolicion de la esclavitud."[20]

   [20] Firman este documento los senadores D. Eugenio Moreno
   Lopez (presidente), D. Eulogio Eraso, D. Vicente Morales Diaz,
   Marqus de Seoane, D. Cndido Pieltain, D. Juan Manuel
   Acebedo, D. Federico Balart (secretario).

Ah estn, en fin, los discursos del Sr. D. Manuel Ruiz Zorrilla; uno al
terciar en el debate sobre las actas de Puerto-Rico; otro al resumir los
solemnes debates de la contestacion del Mensaje en el Congreso. En el
primero decia:

     "La cuestion de Puerto-Rico es completamente distinta, y as lo han
     consignado el gobierno y la comision en el discurso de la corona y
     en la contestacion al mismo: aqu discutiremos lo que ms convenga
     al bien de la patria y al reposo de este pas tan perturbado,
     mirando si una medida prematura puede traer la prdida de unos 
     de otros intereses de los que debemos mirar con predileccion en las
     Antillas."

     "Examinaremos las cuestiones de Puerto-Rico, oiremos  sus
     diputados; pero lo mismo acerca de esto que acerca de todo lo
     dems, voy  hablar con sinceridad, como mi conciencia me dicta;
     creo que as opinan mis compaeros de gabinete y la mayora de
     ambos cuerpos colegisladores: todo lo que pueda perjudicar  la
     integridad del territorio, no lo hemos de hacer, ni lo hemos de
     proponer ni lo hemos de procurar nosotros; todo lo que pueda
     favorecer la integridad de la patria, nosotros lo hemos de hacer y
     proponer y procurar. Y en _cuanto al cumplimiento de las promesas
     que la revolucion ha hecho, hechas estn, y los hombres que las
     votaron no han de decir que no quieren cumplirlas. Si creyeran que
     se habian equivocado, lo dirian; pero no lo creen, y estn
     dispuestos  sostener y realizar aquellas promesas_."

     "Pero, le parece al Sr. Sanrom que se puede marchar tan de prisa
     como S. S. desea? Pues qu hemos hecho aqu todo lo que teniamos
     que hacer? No est puesto en tela de juicio todo, desde la
     dinasta hasta la ltima conquista revolucionaria? Si esto es
     verdad, si los nimos estn agitados, si las conciencias no estn
     formadas sobre multitud de asuntos; si las opiniones estn
     divididas, y ms que en nada en la cuestion de Ultramar, no han de
     creer los amigos que piensan que all nada se puede hacer, y los
     amigos que opinan que se puede hacer todo; no han de creer,
     contando con la buena f y el liberalismo de este gobierno, que se
     han de conseguir estas dos cosas: para los unos la pacificacion de
     la isla, defendiendo la integridad del territorio; para los otros
     despues las reformas en las Antillas, recibiendo las bendiciones de
     los que hoy las pretenden, y convenciendo  los que hoy las
     combaten? (Aplausos.)"[21]

   [21] Sesion del 12 de Octubre de 1872.

En el segundo discurso decia el Sr. Zorrilla, despues de hablar del
_statu quo_ en Cuba, mientras durase la guerra:

     "Y vamos  Puerto-Rico, que es la otra colonia. En Puerto-Rico,
     seores, stos como los otros gobiernos de la revolucion, ste como
     los otros Congresos, han marcado siempre la diferencia que habia
     respecto de Cuba. Tomad los programas de los gobiernos; tomad los
     discursos de todos los oradores; tomad la contestacion al discurso
     de la Corona; tomad el proceder de todos los ministros, y vereis
     cmo siempre se han propuesto, cmo siempre se han trazado una
     marcha completamente distinta en la una y en la otra isla, en la
     una y en la otra provincia. Respecto de esto dije tambien
     terminantemente, en nombre de todos mis compaeros, que
     sosteniamos todas y cada una de las promesas hechas por la
     revolucion."

     "Pero viene despues la segunda parte; y dicen los amigos, y dicen
     los partidarios de las reformas en ms  menos escala en aquella
     Antilla: "pero y cundo? porque esto lo han dicho todos los
     gobiernos, hasta los gobiernos moderados. Y qu reformas son las
     que vais  llevar? porque esto lo necesitamos saber." Pues yo os
     digo, despues de haber tomado antecedentes de ministros de
     distintas opiniones, de unos oyndolos de viva voz, de otros porque
     hay datos en el ministerio de Ultramar, que la cuestion de la
     esclavitud en la isla de Puerto-Rico es una cuestion fcil, es una
     cuestion sencilla, es una cuestion que se podr realizar pronto;
     pero que no puede el gobierno, ni podia el gobierno, ni tenia nadie
     derecho  exigirle que cuando no hay una sola ley todava empezada
      discutir de las que ha presentado sobre la mesa  pesar de haber
     muchas  algunas que le hacen falta, pusiera sobre todas la
     cuestion de la esclavitud en Puerto-Rico."

     "Y viene una segunda cuestion, de la cual tambien hay antecedentes
     en el ministerio de Ultramar, sobre la cual ha discutido el
     gobierno, y sobre la cual tiene formada su opinion; y con esto
     contesto  los que el otro dia tradujeron, sin acordarse de mi
     carcter, sin reconocer mi franqueza, porque cuando no quiero decir
     una cosa me la callo, pero nunca digo lo contrario,  los que el
     otro dia creyeron que cuando yo decia: "estudiaremos todo lo que
     hay que hacer en Puerto-Rico," yo decia: "estamos lo mismo que hace
     diez aos, estamos lo mismo que la vspera de la revolucion;
     estamos lo mismo que si aqu hubiera un gobierno que se propusiera
     que las Antillas estuvieran, en la situacion en que estaban hace
     veinte aos." Hay, pues, una cosa importantsima que desean, que
     piden la mayor parte de los espaoles de Puerto-Rico, y es el
     planteamiento de la ley de ayuntamientos. El gobierno ha de
     resolver tambien sobre esta cuestion, y el gobierno os ha de traer
      las Crtes la resolucion que acerca de ella recaiga; pero estad
     seguros que aunque no sea ms que para cargarse de mucha ms razon
     y de mucho ms derecho con los rebeldes de Cuba, ha de manifestar
     su gratitud, su cario y su consideracion  los leales de
     Puerto-Rico. Qu quereis que os diga esta noche? Estos y estos
     artculos tendr este proyecto de ley y el otro proyecto de ley?
     Es esta la discusion en que estamos? Hemos descendido  esto en
     ninguno de los prrafos de que se ocupa el discurso de la Corona?"

     "Y despues de todo, si creeis que el gobierno tarda, si creeis que
     el gobierno no cumple sus promesas, no teneis la iniciativa del
     diputado  para escitar su celo,  para escitar  la Cmara para
     que cumpla las promesas que el gobierno no quiere cumplir?"

     "No tengo ms que decir sobre la cuestion de Ultramar. El prrafo
     del discurso de la Corona relativo  este punto es el que los
     individuos de todos los partidos votaron en las Crtes del ao
     anterior, cuando existia el ministerio de conciliacion. Ese es
     nuestro programa; ese es nuestro pensamiento; eso fu lo que se
     dijo en el manifiesto del 12 de Noviembre, eso es lo que yo he
     dicho cuando se ha reunido el partido radical; eso es lo que yo
     dije antes del 15 de Octubre, y eso es lo que como hombres leales
     estamos dispuestos  cumplir. Hay algo ms de lo que yo os he
     dicho, porque exigen esta explicacion el estado de los nimos y la
     importancia que  esta cuestion se ha dado en estos dias; hay algo
     ms en el prrafo? Pues el gobierno est dispuesto  cumplirlo.
     Hay algo menos? Pues ya sabeis lo que el gobierno ha agregado  lo
     que en el prrafo se dice."[22]

   [22] Sesion del 15 de Octubre.

Tales son no solo los compromisos del partido radical en la cuestion de
Puerto-Rico, sino las manifestaciones que los hombres ms importantes
del radicalismo han hecho, lo mismo en la oposicion que en las esferas
del poder: comentario el ms autorizado del Manifiesto de 15 de Octubre
de 1871.


III.

Pero es de notar el carcter gravsimo de estos compromisos, porque no
han sido meramente contraidos  la ventura y entregados  los caprichos
del aire; s que aceptados solemnemente por un pueblo que ha obrado en
su conformidad y tiene hoy un derecho incuestionable  su exacto
cumplimiento.

El art. 108 era terminante: convocronse los comicios puerto-riqueos y
vinieron  la Metrpoli, abandonando sus intereses y arrastrando los
peligros de una no corta navegacion, quince hombres, cuya llegada se
esperaba nicamente para _reformar el sistema de gobierno de las
provincias ultramarinas_--segun decia el art. 108 de esa Constitucion de
1869, que _no habian hecho los representantes de Puerto-Rico_,  pesar
de las promesas del manifiesto del Gobierno Provisional. Y llegan esos
hombres en Setiembre de 1869, y si  los dos meses est presentado el
proyecto de Constitucion en el Congreso por el Sr. Becerra (el 24 de
Noviembre)  poco (el 24 de Enero) la comision del Congreso da dictmen
sobre l y lo pone en la mesa para que el presidente--Ruiz
Zorrilla--seale el dia de su discusion.

Y todava el 21 de Febrero de 1870 presentaban los seores Romero
Robledo, Figueroa, Navarro y Rodrigo, Barreiro, Merelles, Ayala y
Alarcon una proposicion pidiendo que se aplazase el deliberar sobre el
proyecto de Constitucion de Puerto-Rico en vista de las exposiciones
venidas de Cuba; proposicion retirada  instancias del Sr. Figuerola,
ministro de Hacienda, que convenia en acceder hasta cierto punto  los
deseos del Sr. Romero Robledo, recomendndolos  la presidencia de la
Cmara, que los hizo efectivos,  pesar de la protesta del diputado
puerto-riqueo Sr. Padial![23]

   [23] Sesion del 21 de Febrero de 1870.

Meses despues, la Cmara constituyente, desestimando el voto particular
del Sr. Romero Robledo, declaraba la urgencia de la Constitucion
puerto-riquea; y sin embargo,  pesar de las reclamaciones de los
diputados puerto-riqueos Sres. Becerra Delgado, Baldorioty y Hernandez
Arbizu, autores de varias proposiciones, sostenidas por muchos diputados
radicales y republicanos, y acogidas con buenas palabras por el Sr.
Moret,  la sazon ministro de Ultramar, ante cuyas promesas de que los
debates continuarian prximamente, eran retiradas las mociones,
entablndose as un verdadero pacto; todava Puerto-Rico, casi al ao de
haber acudido  los comicios, tenia que leer estas frases del Sr.
Moret....[24]

   [24] Sesiones del 9 de Abril de 1870, de 23 de Mayo y del 10
   de Junio.

     "Pero, decs, han pasado ocho meses y no se ha hecho nada. Yo
     comprendo vuestra impaciencia, pero en este puesto, al oiros decir
     que han trascurrido ocho meses, casi me sonreia pensando en lo
     breves que son en la vida de los pueblos los meses y los aos. Ocho
     meses para el que espera, para el que busca, para el que anhela, es
     ciertamente un plazo muy largo; pero ocho meses, despues de haber
     ganado la representacion nacional, no es un plazo estraordinario,
     sobre todo, si en ese tiempo habeis obtenido, mejor dicho, habeis
     realizado una srie de mejoras que me voy  permitir recordar  la
     Cmara!"

Y S. E. hablaba del presupuesto rebajado  39 millones de 69; y de las
leyes municipal y provincial, y del voto de la Cmara, contrario al
particular del Sr. Romero Robledo; y decia:

     "La Cmara ha decidido que es llegado el momento de aplicar las
     reformas  Puerto-Rico y al desechar el voto particular del Sr.
     Romero Robledo _ha aceptado en principio la Constitucion poltica
     para aquella isla; de modo que desde entonces el que ocupe este
     sitio, el que gobierne como el que administre para Ultramar, ya
     tiene un principio fijo y seguro  que atenerse_. De hoy en
     adelante, las leyes de Indias, como la real rden de 1825, son
     letra muerta delante de esa afirmacion. Se podr ir ms  menos de
     prisa, se podr tardar ms  menos tiempo, pero el principio est
     aqu y los que gobiernen, como tienen que inspirarse en esta
     atmsfera, lejos de retroceder, habrn de llevar adelante las
     consecuencias de ese mismo principio. Verdad que esto no es todava
     ley, pero es ya la jurisprudencia."[25]

   [25] Sesion de 10 de Junio de 1870.

Los diputados de Puerto-Rico aceptaron en aquella sesion que se aplazase
para la prxima legislatura el debate sobre el proyecto de Constitucion.
El Sr. Moret habr visto despues, cmo los ocho meses han sido tres
aos, que la ley municipal no se ha aplicado, que las leyes de Indias
rigen y que todo su discurso se redujo  buenos deseos y bellas
palabras.

Pero vino la segunda legislatura: este era el momento prometido por el
ministro de Ultramar para debatir el proyecto de Constitucion; la hora
llegaba; los diputados de Puerto-Rico anhelantes y satisfechos estaban
en sus puestos..... Pero es preciso _coronar el edificio
revolucionario_; es indispensable elegir un rey. Despues de varias
tentativas suena la candidatura del duque de Saboya.

Mas el partido conservador, la antigua Union liberal, apartada ms 
menos visiblemente de los demcratas y progresistas desde el voto
particular del Sr. Romero Robledo sobre la Constitucion de la pequea
Antilla, resiste. Cominzanse los tanteos; inicinse las conferencias;
suavzanse las antipatas. Es posible; ms aun, es fcil la
reconciliacion.....  costa de la libertad de Puerto-Rico.

Bscase  los diputados de la pobre Antilla; presntaseles la suerte
difcil de la Patria; el momento es crtico; el porvenir de la
Revolucion est comprometido; la Constitucion de Puerto-Rico ser un
hecho en otras Crtes... Es preciso ceder... Es necesario callar... Es
indispensable el sacrificio de Desdmona.

Y el rey Amadeo es votado. Y sigue el absolutismo en la infeliz
Borinquen. Y el ministro de Ultramar al cerrarse las Constituyentes dice
solemnemente: Queda para las prximas Crtes la Constitucion de
Puerto-Rico... El Gobierno cree que sus compromisos no concluyen en esta
Asamblea, sino que siguen y seguirn hasta que tengan completa
satisfaccion.[26]

   [26] Sesion del 29 de Diciembre de 1870.

Cmo el partido radical puede olvidar este supremo sacrificio!

Pero llegan las primeras Crtes ordinarias de 1871. Por un olvido
inesplicable--muy parecido al de la Regencia en 1810--el Sr. Ayala deja
de convocar los comicios puerto-riqueos al propio tiempo que los de la
Pennsula y hace imposible que los diputados de la pequea Antilla
vengan  la primera legislatura. Cpole al Sr. D. Rafael M. de Labra,
diputado  la sazon por Infiesto--Asturias--la honra de volver por los
fueros de la representacion nacional y por el derecho de los habitantes
de Puerto-Rico, en su proposicion de 10 de Julio de 1871, proposicion
que llev por vez primera  la Cmara espaola los vastos problemas
polticos de Cuba, Puerto-Rico y Filipinas.

Mas al cabo los diputados puerto-riqueos vinieron en Setiembre; esto
es, en los instantes en que despues de rota la conciliacion y
entronizado el partido radical, los progresistas templados y los hombres
procedentes de la Union liberal se concertaban para dar una batalla al
gabinete Zorrilla en la votacion de presidente del Congreso. Los catorce
diputados de Puerto-Rico--el dcimo quinto era un conservador--no
titubearon un momento;  pesar de las muchas quejas que los ms tenian
de la administracion del general Baldrich en la isla y de no estar
unidos con ningun vnculo personal ni poltico al partido radical.

Pero  l le llevaban sus ideas y sus patrioticas inspiraciones. Por
esto si no pudieron estar con sus votos--todava no habian sido
aprobadas sus actas por el Congreso--al lado de Rivero, en la eleccion
de presidente el 1. de Octubre, con toda lealtad se pusieron en seguida
de parte de los radicales _caidos_, ocupando los escaos de la
izquierda, con Ruiz Zorrilla y resistiendo quiz, sin un momento de
vacilacion, tentaciones que hombres menos enrgicos y menos dignos
hubieran estimado, pues que por los contrarios solo se trataba de lograr
de ellos la abstencion en los asuntos particulares de los dos partidos
contendientes.

Podr olvidar nunca esto el partido radical de la Pennsula!

Corren los dias; marcnse las tendencias; llega la hora de la
organizacion de los partidos; es el momento de la redaccion de los dos
clebres manifiestos. El de los sagastinos--as se llamaba--sometia la
cuestion de Puerto-Rico, como todas las de Ultramar  la cuestion de
Cuba. Era un criterio claro y distinto. El radical, al principio corria
silencioso sobre este punto; y as _nunca_ lo hubiesen firmado ni los
diputados puerto-riqueos ni otros de la Pennsula como los Sres. Labra
y Rodriguez (Gabriel). Pero s lo hicieron desde el momento en que se
introdujo en l un prrafo espresivo sobre Ultramar, tomado de la
contestacion al Mensaje de cuatro  seis meses hacia. Y as el partido
radical tuvo 14 soldados ms--y soldados de valer--para la campaa de
oposicion; para abstenerse con l en la cuestion de la _Internacional_,
para con l votar sobre la ley de las asociaciones religiosas.

Y llega la disolucion de aquellas Crtes y la convocatoria de las
segundas. Al comit central del partido son llamados los
representantes--Sres. Blanco, Alvarez Peralta y Sanrom--del partido
radical de Puerto-Rico. Y de all sale una escitacion  los liberales
puerto-riqueos, llevando por bandera el manifiesto de 15 de Octubre de
1871, y los electores de Puerto-Rico son perseguidos y derrotados por
radicales y como radicales envian  la oposicion del Congreso los
representantes de que se ha hablado, que con el partido luchan y votan y
hasta convienen en _seguir al partido al retraimiento_, aun cuando eran
hostiles  la idea, reservndose, empero, acudir  las Crtes si los
conservadores planteaban la cuestion de las reformas ultramarinas,
prevalindose de su ausencia.

Y sobreviene el inesperado cambio del mes de Junio de 1872. Sube al
poder el partido radical, y los radicales de Puerto-Rico alzan bandera,
pidiendo no los goces del mando, no la reparticion del presupuesto, s
que el cumplimiento exacto de los compromisos del partido y de las
promesas legales de 1869 y 1870.


IV.

Y esto as se comprende, que los enemigos encarnizados del partido
radical se atrevan  sostener uno y otro dia que el radicalismo no est
obligado  intentar reforma alguna, ni poltica ni social en la isla de
Puerto-Rico? Pues se atreven! Y llegan  ms: llegan  afirmar con una
frescura y un aplomo piramidales que los compromisos del partido son de
no tocar al _statu quo_ en la _pequea_ Antilla mientras no se resuelva
la cuestion en Cuba! Y no es lo sorprendente que esto se diga por
ciertos peridicos y ciertos hombres polticos que estn en frente del
partido dominante y que sin embargo, presumen de tal habilidad y tal
elocuencia que piensan han de seducir y envolver  los radicales; lo
extrao, lo peregrino, lo maravilloso es que haya radicales que por un
solo momento se detengan en estas afirmaciones y estos consejos.

Bien es que las huestes del radicalismo triunfante no son las mismas que
ayer figuraron en la oposicion ni de seguro, las que hayan de resistir
compactas al ataque, el dia de la desgracia. Mas por lo mismo, conviene
que se dividan los campos, se conozcan las caras, y se muestren las
enseas.

Ah! Uno de los graves errores del gran partido liberal de nuestra
patria ha sido no comprender que los enemigos de la libertad en Amrica
eran los mismos que aqu en la Pennsula odiaban la libertad. Morillo,
Elo, Monteverde, Venegas, Calleja y casi todos los generales que
pelearon en 1811 y 1820 en la Amrica meridional contra los americanos,
fueron los mismos, absolutamente los mismos, que aqu luego se ponian al
servicio de los famosos _Persas_, y escribian en el martirologio del
liberalismo peninsular los nombres de Torrijos y el Empecinado.

Los mismos que en la regencia de Cdiz, en las Crtes de 1810, y en las
dos legislaturas de 1821 y 22 se opusieron  la libertad mercantil en
Amrica,  la abolicion del trfico negrero,  la estension de la
Constitucion gaditana al Nuevo Mundo,  la supresion de ciertas gabelas
y ciertos monopolios contra los que sin cesar, y desde el primer dia,
protestaron los diputados americanos, fueron los mismos que aqu
trabajaron luego por la ruina del bando liberal, haciendo traicion, como
Lardizbal,  los hombres de Cdiz  echando, como Toreno, las bases del
partido moderado.

Ah! Es que no hay nada ms incontrastable que la lgica de las ideas y
el correr de las cosas necesarias. Es que, como decia el gran Lincoln al
decretar la emancipacion de cuatro millones de negros: _Un pueblo no
puede ser mitad libre mitad esclavo!_ Es que Dios no permite, ni 
pueblos ni  individuos, el pleno goce de la libertad si antes no hacen
en su altar el sacrificio de la tirana: testigo Polonia: testigo
Italia.

Por eso ay! del partido radical si hoy que est solo en el poder, hoy
que asume todas las responsabilidades, hoy que tiene en su mano la
gloria de la patria, por frvolos pretestos  por miedos pueriles niega
su dogma de _los derechos naturales_, en Amrica: ay! si por respetos
inesplicables, tal vez por consideraciones torpes y menguadas  un
puado de hipcritas que quizs han buscado los pliegues de su bandera
para resguardarse del huracan revolucionario y adquirir fuerzas para el
negro dia de las traiciones y de las venganzas, retrocede en el camino 
que la voz de sus deberes le llama y olvida la palabra de guerra con que
comprometi en tres luchas, en los comicios puerto-riqueos,  los
habitantes de una isla que siempre ha pagado tributo y enaltecido con su
propio ejemplo, la clsica lealtad espaola!!

Pero si hubiera alguna duda de esta forzosa cuanto natural intimidad de
los intereses de la reaccion allende y aquende los mares, desaparecia
para todo observador un tanto avisado, reparando lo que ha surgido en
Madrid desde el instante en que los reaccionarios y esclavistas
ultramarinos han llegado  entrever que el gobierno radical persistia
en cumplir los solemnes compromisos  que viene obligado.

Desde aquel momento se ha comenzado un enrgico llamamiento  todas las
fuerzas polticas y sociales en contra de la actual situacion poltica.
Cierto que los voceadores han puesto todo su empeo en quitar al
movimiento un carcter poltico bien pronunciado, y hasta se han
atrevido  afirmar que la protesta que hacian contra los presumidos
proyectos del Gobierno era estraa  todo inters de partido. Se
trataba, segun ellos, de una _cuestion nacional_; se trataba de un
inters superior  los esclusivos de los diferentes bandos que pretenden
la direccion de los destinos del pas, y quiz ms el monopolio de las
satisfacciones y los provechos del poder; se trataba, en una palabra, de
la integridad nacional, de esa causa que nos lleva costados 60 millones
de pesos y sobre setenta mil soldados, mas por la que estamos dispuestos
 hacer todo gnero de sacrificios, sin discutir las condiciones ni la
cantidad.

Harto se comprende la intencion del propsito. Este es el instante de
allegar fuerzas, de obtener proslitos. Es preciso que el honrado
agricultor de Castilla,  el fabricante de Catalua,  el paisano de
Asturias y Galicia no recuerden al hacer su viaje y prestar su
cooperacion, respondiendo al _clamor_ que se dice _de la lealtad_,
cuales son sus compromisos en el rden poltico de la Pennsula y que de
reflexion en reflexion, vengan  caer en que es imposible, es moralmente
imposible, ser liberal en esta tierra para prestar ayuda al absolutismo,
cien leguas ms all, y que no cabe en la armona de las cosas sociales
que el mismo que aqu ha protestado contra los seoros, la mano muerta,
el rgimen de los Borbones y la intolerancia religiosa, sea el que con
entusiasmo ampare y defienda en un mundo nacido por la libertad y
predestinado  la democracia, la ley de sospechosos, la confiscacion y
la esclavitud. Para evitar esto nada como un llamamiento  las pasiones,
que no permiten la calma ni el juicio; nada como una invocacion potente
al sentimiento nacional. _Espaa est en peligro!_ Volad en su ayuda,
hericos almogvares, soldados de Corts, defensores de Zaragoza, hijos
del Cantbrico, voluntarios de Ceniceros, de Bilbao y de Madrid!!

Pero notadlo! En este instante quines toman la direccion del
movimiento? Acaso los hombres del partido liberal? Oh! no; los
personajes del antiguo rgimen; los dinsticos dudosos del partido
constitucional; los jefes del ministerio poco hace caido por sus
violencias sobre la mquina electoral, por el convenio de Amorevieta y
por su deseo vehementsimo de gobernar al pas con el sable y el
calabozo, mediante la suspension de las garantas individuales. Y sobre
ellos un grupo de comerciantes de Bilbao, de Barcelona, de Santander, de
Cdiz, de Sevilla, de Valencia, que recuerdan  aquellos comerciantes de
Cdiz de 1810 que consiguieron de Lardizbal que retirase el decreto
sobre libertad de comercio de los reinos de Amrica para que ellos
pudiesen continuar sus monopolios, aunque dos aos ms de intolerancia
mercantil nos hicieran perder las vastas provincias del Nuevo
Continente, la vspera de ser forzados por la ley inescusable del
tiempo,  reconocer esa libertad tan combatida y tan calumniada en las
islas de Puerto-Rico y Cuba!

Qu quiere decir esto?

Que no, no es verdad que el partido radical pueda ser indiferente  las
reformas ultramarinas. Aun cuando no tuviera compromisos perfectamente
definidos, sobre su voluntad estara la naturaleza de las cosas. Lo
semejante llama  lo semejante.

Vedlo sino. Dudad un momento de que el partido radical caiga en el lazo;
pues se organiza la resistencia como se debe organizar: cada hombre va 
su puesto, al puesto que le tienen designado sus antecedentes y sus
intereses. Y la lucha toma el carcter que debe tener: la lucha de la
reaccion contra la libertad.

Suponed que el partido radical titubee, buscando pactos con la
conciencia; suponed que el partido radical retroceda...; pues en seguida
volvern esos elementos y esos hombres  buscar refugio en los pliegues
de la bandera nacional, para ejercer desde all su influencia en la
marcha de la Revolucion, para fortalecerse y buscar la oportunidad de
caer sobre estos pobres revolucionarios que no habian sabido mas que
despedir  una reina que nadie se habia cuidado de amparar; reina de los
favores y seora de los banquetes, viuda del dolor y solitaria de la
desgracia.


V.

Pero si son asombrosos--por lo audaces y lo inverosmiles--los esfuerzos
de los reaccionarios y esclavistas para convencer al partido radical de
que sus compromisos estn por la reforma ultramarina y su inters no
corre pareja con el de la libertad en Amrica (lo cual no obsta para que
por admirable coincidencia los peridicos que aqu ms defienden el
_statu quo_ ultramarino, y cuya vida se refiere ms  menos  la vida
del esclavismo americano sean precisamente los que en el rden de la
poltica peninsular ms enrgica oposicion hacen al partido que
domina)[27]; pero ni causa maravilla el empeo de estas gentes en
convertir lo blanco en negro y lo negro en blanco, fiando lo que no es
decible en la bondad, por ellos tan reida, del antiguo progresismo; ni
es menos digno de particular mencion el trabajo que ponen en violentar
la realidad de los hechos y sorprender la opinion pblica para que en la
Pennsula se crea que todo lo que ocurre en Puerto-Rico es una razon
bastante para que el hombre poltico ms atrevido aparte la mano del
_majestuoso_ edificio del _statu quo_ colonial.

   [27] Se excepta un peridico republicano cuyo director se
   rie, en pleno Congreso (y no del mejor modo posible) de los
   misterios del catolicismo, pero que en su peridico defiende 
   capa y espada la teocracia paraguayana de Filipinas.

No es el fenmeno nuevo. Hace poco ms de ao y medio los pacficos
habitantes de la coronada villa fueron sorprendidos, bien de maana, por
el descompuesto vocero y la escandalosa movilidad de una turba de
muchachos que gritaban: _La revolucion de Puerto-Rico, La revolucion
de Puerto-Rico!!!_ y repartian un papel en que se leia:

     "El gobierno debe saber que nuestro ejrcito ha sido atacado en la
     capital de Puerto-Rico al grito de _Muera Espaa!_ de cuyas
     resultas hay que lamentar CUARENTA Y CINCO vctimas; y no contentos
     con esto los que quieren difundir la alarma (!!!) y borrar  esta
     Antilla del mapa nacional, al dia siguiente reproducen con mayor
     fuerza y mayor cinismo sus gritos separatistas, sus actos de
     rebelion y sus ataques al ejrcito que al grito de _viva Espaa!_
     atac  los insurrectos, reproducindose otras vctimas en nmero
     de OCHENTA Y DOS. El gobierno debe saber que un invicto espaol,
     oficial de voluntarios, al caer MORTALMENTE HERIDO, supo gritar
     _viva Espaa!_ y se vi contestado por quien debia secundar este
     grito con un _Eso no, la ley!_ que pudo ocasionar sabe Dios si la
     desolacion y la muerte de los que en nombre de nuestro pabellon
     representan el rden y la autoridad."

     "El gobierno debe saber que fuera de la capital, en Rio Piedras y
     otros puntos han sido _desarmados por los rebeldes algunos guardias
     civiles_; el gobierno debe saber que se _han dado licencias para
     que puedan armarse los habitantes de la isla_, y con ello estn
     entregadas armas para que los enemigos de la integridad del
     territorio logren, sin presumirlo, el poder separar de Espaa esa
     isla y ayudar en Cuba  los rebeldes, que con este auxilio tienen
     ya un nuevo punto de apoyo y el gobierno espaol una lucha doble
     con el filibusterismo en armas. Sabe el gobierno _que han
     circulado, sin que la autoridad se aperciba,  si se apercibi sin
     poner correctivo, terminadas las elecciones, por todo el litoral
     personas aptas sin duda y en condiciones personales para poder
     hablar contra Espaa y  favor de derechos  la nacionalidad
     funestos_? Sabe el gobierno si la rebelion ha sido capitaneada
     _por algun cabo ido ad hoc_ de la Pennsula? Si sabe todo esto y lo
     ha tolerado y parece dispuesto al _statu quo_ hasta Octubre, por
     razones que su alta poltica personal comprenda, el gobierno est
     juzgado."[28]

   [28] Suplemento  _Las provincias de Ultramar_ de Agosto de 1871.

La seal estaba dada. Desde aquel momento todos los peridicos que en
Madrid tenian el cargo de servir los intereses de los reaccionarios
ultramarinos comenzaron  reproducir y comentar las horribles nuevas de
la hoja volante, que, en efecto, consigui que las gentes se alarmasen y
brotase el deseo universal de conocer lo que habia pasado en
Puerto-Rico.

_La Epoca_, la conservadora y autoritaria _Epoca_, habia dicho pocos
dias antes bajo la firma de su corresponsal de la pequea Antilla:

     "Los leales son menos que los laborantes y aunque estn dispuestos
      todo no pueden contar con el apoyo _de la autoridad_ (el general
     Baldrich) _que con sus actos protege  los separatistas_ y tiene la
     insensatez de decir que all no hay ms insurrectos que los
     espaoles y que fusilando  dos docenas l conseguiria que la isla
     quedase completamente tranquila. Tanta obcecacion, tanta infamia
     parece mentira que quepa en el pecho de un general espaol."[29]

   [29] _Epoca_ del 3 de Agosto de 1871.

Pero _El Debate_ no se habia quedado en zaga. Su corresponsal le
escribia desde San Juan de Puerto-Rico:

     "La Internacional se halla entre nosotros. Numerosos agentes han
     invadido la isla y empezado  predicar el reparto de bienes, el
     odio  Espaa,  la monarqua y  la religion. Dcese que los
     filibusteros  internacionalistas han hecho un pacto de auxilios
     mtuos... _Los propietarios estn haciendo inmensos esfuerzos para
     liquidar en parte sus bienes ya que por las circunstancias no
     puedan otra cosa y marcharse  Europa._ El valor de la propiedad ha
     bajado extraordinariamente. Haciendas que producen 15.000 duros
     anuales he oido que se ofrecen por 100.000  plazo."[30]

   [30] _El Debate_ del 4 de Agosto de 1871.

As preparado el terreno--y cuenta que los reaccionarios y esclavistas
no dejan de la mano el propsito que tienen,--la hoja volante de
mediados de Agosto debia producir efecto. _La Epoca_, _El Tiempo_, _El
Debate_... todos los peridicos del _statu quo_ repitieron el grito de
alarma. Nuestras predicciones se han cumplido--decia _El Debate_ del
dia 16--_la sangre ha corrido en abundancia por las calles_ de
Puerto-Rico. Y aqu de las protestas, de las amenazas, de los recuerdos
terribles. Oh! aquello era para imponer al mismo Convidado de piedra.
As que _La Correspondencia_ primero y luego la prensa ministerial
comenzaron tmidamente  poner reparos y pedir tregua para inquirir la
verdad de los hechos. Pero entonces gritaba con ms furia _El Debate_:

     "El ejrcito espaol ha sido vctima de traidoras celadas de los
     traidores y alevosos que pueblan la isla: el ejrcito espaol se ha
     visto, como los voluntarios y muchos leales espaoles, atropellado,
     insultado y maltratado en la pequea Antilla. _La prensa
     ministerial no lo niega._ LOS HECHOS ESTN, PUES, RECONOCIDOS."

Verdaderamente la cosa era sria. La cuestion de Cuba palidecia ante
este conflicto. Corramos un peligro colosal. Quiz habia llegado el
momento de exclamar: _caveant consules_.

Pero corrieron los dias... Y se supo que todo habia sido la derrota
pacfica y ordenada de los conservadores en las urnas electorales. A lo
sumo, un pequeo motin ocurrido en la capital de la isla (esto es, donde
los conservadores tienen toda su fuerza y el gobierno todos sus soldados
y sus medios de accion) dos  tres semanas despues de las elecciones; y
que el voluntario que se suponia herido _mortalmente_ habia recibido
solo un palo y que no habian ocurrido bajas de ninguna especie y que el
grave ataque dado al ejrcito espaol y  los voluntarios habia
consistido en unas cuantas pedradas tiradas no se sabe por quin (el
gobierno s lo sabe porque tiene el parte detallado del general
Baldrich)  un batallon de hombres armados hasta los dientes.

La falsedad de las noticias qued, por lo tanto, absolutamente
demostrada. Pero esto no obst para que los enemigos de las reformas
consiguieran dos cosas: la primera, dejar en el espritu de la multitud,
que no se ocupa de los asuntos polticos sino bajo la f de los rumores
y las conversaciones pblicas, la impresion de que en Puerto-Rico habian
sobrevenido disgustos y complicaciones  consecuencia de las reformas
(porque al derecho electoral y  la libertad de imprenta se atribuyeron
los sucesos de Julio de 1871) y bajo la administracion radical. La
segunda, que se minase la autoridad del general Baldrich hasta el punto
de conseguir su relevo de la capitana general de Puerto-Rico.

Debian ya conocer los reaccionarios que el camino que emprendian era de
seguro efecto. Medio ao antes lo habian andado, tomando por objetivo al
Sr. D. Crlos de La Torre, capitan general de Filipinas. Disgustbales
lo que no es decible la administracion de esta autoridad de la
Revolucion. De repente _La Epoca_ y _El Debate_, _La Esperanza_ y _El
Pensamiento Espaol_ principian  hablar de perturbaciones y conflictos
revolucionarios en Filipinas. No habia llegado el correo: no existia
entonces telgrafo: nadie podia saber por dnde ni cmo se habia
recibido la noticia. Pero los rumores crecian: los comentarios iban en
aumento: el general La Torre era atacado: pedase al general Prim la
separacion de ste, aunque los que lo solicitaban no se atrevian 
acceder  los deseos del conde de Reus pidiendo la separacion por
escrito y bajo su firma... Pero llega la Mala. _No habia sucedido
nada._--Esto no obstante, mes y medio  dos meses despues estaba
relevado el capitan general don Crlos Mara de La Torre.

Pues bien, ahora no se ha hecho ms que seguir igual conducta. Han
comenzado las noticias de efecto y han seguido los sueltos y los
artculos de sensacion: pero desde el principio al fin no se ha
abandonado un instante el camino de las falsedades.

Oh! habia ocurrido en Puerto-Rico una cosa grave, muy grave; de nuevo
habian sido derrotados en las elecciones los conservadores. Derrota
efectiva, por ms de que estos se hubieran decidido por el retraimiento,
en vista de la inutilidad de sus esfuerzos, aunque bajo el especioso
pretesto de que el Gobierno habia intentado y realizado coacciones de
todo gnero.

Hablar de coacciones ellos, que habian hecho unas elecciones bajo la
direccion del general Gomez Pulido en Abril de 1872, faltando  todas
las leyes y todos los principios, como demostr hasta la saciedad el Sr.
Labra en su discurso contra el acta de San Juan de Puerto-Rico[31];
ellos que habian tenido que alquilar casas (como en Mayagez) para
encerrar  los radicales que prendian la vspera  el mismo dia de las
elecciones; ellos que de un golpe habian arrebatado el derecho de
sufragio  la cuarta parte de los electores de un distrito (Sabana
Grande) so pretesto de insolvencia como segundos contribuyentes, no
estando apremiados; ellos, que habian prohibido la publicacion de
manifiestos y detenido y preso  sus firmantes (como en San German y
Arecibo); ellos que contra el precepto de la ley habian dado curso 
espedientes gravsimos de escepcion de contribuciones; ellos, que
detuvieron  las puertas de la pequea Antilla el manifiesto del partido
radical de la Pennsula, bajo el pretesto de ser falso en algunos de sus
asertos y atentatorio al principio de autoridad; ellos, que obligaron 
la prensa liberal  no tratar de asuntos polticos durante el perodo de
las elecciones; ellos, que habian llenado las listas de candidatos con
nombres de personas, respetables sin duda, pero absolutamente
desconocidas del pas y que casi en su totalidad jams se habian ocupado
un solo momento de cuestiones coloniales ni de los asuntos
ultramarinos; ellos, que habian separado de los corregimientos y las
alcaldas  los hombres de posicion que gratuitamente los desempeaban,
para poner  su frente verdaderos _corregidores_, con sueldo, mulos de
los famosos _Desvravadores_ y _Antonets_ de Ecija y Sevilla; ellos, en
fin, que se habian fabricado un censo _ad hoc_, no aceptando
rectificacion alguna del censo de 1871, pero incluyendo  todos los
soldados y marinos que habian de votar  gusto de sus jefes...!! Oh!
atrevimiento era hablar de las elecciones del mes de Agosto de 1872, en
que no hubo un preso, ni un disgusto, ni se neg  nadie el derecho de
sufragio, ni se puso limitacion  la prensa, ni se reprendi siquiera
por la autoridad  los empleados _activos_ del Gobierno que (como los
directores del _Boletin_ y del _Don Cndido_), no daban tregua en sus
peridicos  los ataques  la situacion y  la conducta de la primera
autoridad,  (como los funcionarios de Mayagez) se unian  los
conservadores, sus patronos, para abstenerse en la eleccion, y con esta
abstencion realizar un acto poltico;  en fin (como los jefes y
oficiales de la guarnicion de la capital) resueltamente votaban  un
candidato de oposicion, al general D. Jos Laureano Sanz. Atrevimiento
se necesitaba! pero no es atrevimiento lo que falta  los se-dicentes
conservadores de Ultramar.[32]

   [31] Sesion del 7 de Mayo de 1872.

   [32] Al final insertamos las dos cartas publicadas en _El
   Imparcial_ sobre las elecciones de Agosto: debi publicarse
   una tercera; pero _El Imparcial_ no la quiso insertar.

Mas como queda dicho, era grave, gravsimo lo que habia ocurrido en
Puerto-Rico. Habian triunfado los radicales! Aqu vendrian estos; la
Pennsula los oiria; creeria con justicia que eran los legtimos
representantes de la pequea Antilla; por lo menos lo creeria el partido
radical. Y esos diputados hablarian; espondrian sus quejas; esplanarian
sus deseos; afirmarian sus derechos. Y horror!!!--se prepararia el
advenimiento de las _reformas_.

Era preciso destruir estas perspectivas. Hacer callar  los
diputados,--llamndose estos Sanrom, Blanco, Padial, Labra, Maitin,
Cintron, Alvarez Peralta, Moret, Borrell, Soria, Alvarez Osorio,
Mosquera....--imposible de toda imposibilidad! Y consentir, en el
nterin que al otro lado de los mares continuase echando raices el
partido radical por medio de aquella diputacion provincial que con mil
cuestiones de competencia habia anulado el general Gomez Pulido, pero
que ahora creceria al amparo de la autoridad imparcial, digna y justa
del nuevo gobernador superior de la isla D. Simon de La Torre.... ah!
esto era ms imposible todava.


VI.

No es del momento hacer la historia del partido conservador de
Puerto-Rico. Ocasion oportuna llegar. Pero s es del caso (aun cuando
se haga precisa una digresion) advertir que ese partido no existia antes
de la revolucion de 1868 y que de 1869 ac ha sufrido tantos cambios y
ha adoptado tantos nombres que apenas si merece ser considerado con
seriedad. En otros pases, en Cuba por ejemplo, ya la cosa es muy otra.
All lo mismo en 1820, que en 1840, que en 1854, que en 1868, existi un
partido conservador, ms  menos simptico, pero al fin digno de este
nombre, con fuerza y autoridad, y que repetidas veces di seales de
vida. Mas en Puerto-Rico nada de esto sucedia. Con aplauso de todo el
pas, Power, el ilustre diputado doceaista, habia conseguido en 1811
que se suprimieran las facultades omnmodas de los capitanes generales.
En 1820 se habia promulgado la Constitucion del 12 en Puerto-Rico, 
instaldose y funcionado los ayuntamientos sin oposicion de nadie. En
1836, mientras en Cuba se perseguia  los que proclamaban el cdigo
poltico de Cdiz, era este jurado por autoridades y particulares en la
pequea Antilla. En 1866, cuando el Gobierno de la Metrpoli abri la
clebre Junta de informacion en Madrid, los ayuntamientos (llammoslos
as) comisionaron  cuatro personas, de las que tres principiaron por
pedir la _abolicion de la esclavitud, con indemnizacion  sin ella, con
organizacion  sin organizacion del trabajo_, y la cuarta solo se
atrevi  discutir la oportunidad de la protesta abolicionista. No
existia, pues, en Puerto-Rico un grupo de verdaderos conservadores, ni
hombre alguno caracterizado por su posicion  su inteligencia,  cuya
direccion pudieran someterse los elementos tradicionalistas del pas.

Habia, eso si--y es natural--un nmero, pequeo despues de todo, de
gentes que vivian  la sombra de los monopolios de nuestro rgimen
colonial, algunos poseedores de cincuenta y hasta cien esclavos, y, en
fin, un grupo de no gran vala, de interesados en el _statu quo_; pero
grupo poco importante as por el mrito de las personas cuanto por la
monta de los intereses.

El pas era verdaderamente por tradicion, por sentimiento y hasta por su
situacion geogrfica, liberal, siquiera no hubiese dado forma precisa y
acabada  sus aspiraciones.[33]

   [33] Vase el libro del Sr. Labra: _La Cuestion de
   Puerto-Rico_.--1870.

La revolucion de Setiembre de 1868 fu saludada con verdadero jbilo en
Puerto-Rico, sin que obstase  ello un pequeo motin, que luego los
conservadores han convertido en _insurreccion de Lares_[34], dirigido
por tres  cuatro extranjeros, sofocado instantneamente por las
milicias del pas (no habia entonces _voluntarios_), al que el entonces
capitan general de la isla (el digno general Pava, hombre del partido
moderado) calific de mera _calaverada_, y que, atendido que brot 
poco de la revolucion de Setiembre, en buena lgica debe suponerse
tramado en los tiempos de la _prevision y del rigor_ borbnicos.

   [34] Vase el folleto del Sr. Hernandez Arbizu sobre _La
   insurrecion de Lares_.--1869.

La voz del Gobierno Provisional, luego de votado en las Constituyentes
el art. 108 de la Constitucion actual, llam al Congreso  los
representantes de la pequea Antilla (sin duda para los efectos del art.
108 referido) y entonces comenzaron  ponerse en relacion todas las
personas que por pagar 500 rs. de contribucion al Estado  ser
individuos de corporaciones cientficas, empleados, jefes y oficiales
del ejrcito, doctores y licenciados y profesores de instruccion pblica
eran electores, con arreglo al decreto del Sr. Lopez de Ayala, fecha 14
de Diciembre de 1868.

La isla se dividi en tres circunscripciones y en el momento de la lucha
electoral surgi una division entre los electores; division que no
entraaba resistencia alguna  las reformas polticas, econmicas y
sociales que eran de esperar, supuesto el voto de las Constituyentes,
sino que se referia al grado y alcance da las reformas; y en particular
la relativa  la esclavitud. Y buena prueba de ello es la alocucion que
en son de despedida dirigieron al pas casi todos los diputados electos.
En ella se leen estos significativos prrafos:

     "Vuestros diputados van  la madre patria, no en busca de medros
     personales, sino  defender vuestros intereses y derechos, que son
     los suyos y pedirn para esta Antilla _cuanto se necesite para su
     regeneracion poltica, social y econmica_, sin comprometer vuestra
     tranquilidad y vuestra cara nacionalidad..."

     "Esperad, pues, y oponed un corazon fuerte  toda seduccion;
     aconsejad al que se estravie y manteneos unidos por los ms
     estrechos lazos de la fraternidad, que una vez rotos tarde vuelven
      reanudarse y solo dejan en pos de s amargas lgrimas que
     dificilmente se enjugan. Habitantes de Puerto-Rico, esperad _y
     pronto os convencereis de que la Espaa regenerada no concluye en
     las playas de Cdiz_; esperad y vuestros diputados probarn que
     saben cumplir como buenos."[35]

   [35] Julio de 1869. Lo firman los Sres. Valds Linares,
   Vazquez Oliva, Hernandez Arbizu y Puig. Y en una nota se
   consigna que no lo firman los Sres. Machicote y Esperanza por
   haber salido ya para la Pennsula.

Poco antes se habia publicado en Ponce (ciudad importante de Puerto-Rico
y cabeza de la tercera circunscripcion electoral) una exposicion al
gobierno de la Pennsula entre cuyos prrafos habia algunos como los
siguientes:

     "La revolucion de Espaa, juntamente con otros acontecimientos que
     se han venido sucediendo bajo distintas formas, han sealado
     aquella,  las Antillas como la medida nica y suprema de todos sus
     sufrimientos, de toda su paciencia, de toda su lealtad. O entrar de
     lleno  ser partcipes de las libertades de la madre patria  rotas
     sus ligaduras, no se les podria vituperar si en tan inesperado caso
     procedieran por si mismas  atender  sus destinos."[36]

   [36] _Diario de Sesiones_, Marzo de 1869.

Y esto lo firmaban D. Sebastian Plaja, D. Francisco Marich, D. Antonio
Arbizu, D. Luis Becerra, etc., etc., etc.

Las reformas, la asimilacion, el cumplimiento del artculo 108 de la
Constitucion de 1869 era hasta aqu la aspiracion unnime de los que 
poco se habian de separar por razon no de la cantidad y del grado, sino
de la esencia misma de las reformas. Pronto, empero, la division brota,
ya presentes los diputados puerto-riqueos en Madrid; y brota
decidindose los Sres. Plaja, Puig, marqus de la Esperanza, y Machicote
por el aplazamiento de las reformas polticas hasta que vinieran los
diputados de Cuba (esto es, aceptando el criterio del Sr. Romero
Robledo) y mostrndose, los mismos, decididos partidarios de la
conservacion de la esclavitud, como lo demostraron el Sr. Puig (_hoy
obispo de Puerto-Rico!!!_) en la junta creada por el Sr. Becerra en
Octubre de 1869 para proponer al gobierno las bases para la reforma del
rden poltico y social de la pequea Antilla; el Sr. Plaja, en plena
Cmara Constituyente, abogando entre lacrimoso y asustado y en medio de
la indignacion del Congreso por la conservacion del castigo de azotes; y
los seores Esperanza y Machicote, siempre silenciosos y siempre
elocuentes, ayudando en la medida de sus fuerzas, las enmiendas
esclavistas del seor Plaja al proyecto de ley _preparatoria_ de 1870.

Sobre esta base se organiz en Puerto-Rico el partido conservador,
obteniendo, gracias  la existencia de los ministerios de conciliacion
de 1870 y 71, influjo y poder en la Capitana general de Puerto-Rico y
medios en el ministerio de Ultramar (sobre todo en tiempo del Sr. Ayala,
es decir, durante el primer ministerio del rey Amadeo) para prodigar
favores  sus adeptos. Por aquel entonces parecia resignado no solo con
la ley _preparatoria_ de abolicion, s que tambien con las leyes
municipales y provincial votadas para Puerto-Rico y la reforma de la ley
electoral que rebaj el censo  ocho pesos y di capacidad  todo el que
supiese leer y escribir.

Pero llegan las elecciones de diputados provinciales y de diputados 
Crtes de 1871.

Entonces levanta bandera, usa el nombre de _conservador_ y declarando
que representa una poltica de _atraccion_, proclama la necesidad de
reformas administrativas y econmicas y el principio de la asimilacion,
mediante _profundas_ modificaciones de la Constitucion espaola de
1869. Cules eran estas modificaciones? Comprendase en esa
asimilacion la cuestion social? Hasta qu punto se aceptaban las
conquistas hechas--las leyes de 4 de Junio sobre ayuntamientos y
diputaciones provinciales, la representacion en las Crtes espaolas, la
ley electoral del Sr. Ayala con la modificacion del artculo adicional 
de la ley de 3 de Enero de 1871 (que rebaj el censo  ocho pesos y di
capacidad  todo el que supiera leer y escribir) y en fin, el decreto de
libertad de imprenta dado por el general Baldrich el 30 de Agosto de
1870, y en cuya virtud solo quedaba vedado tratar de la esclavitud y de
la integridad nacional, cometindose  los tribunales el conocimiento de
los delitos de imprenta?

Nada de esto decia el manifiesto conservador de 23 de Marzo de 1871,
venido al mundo despues de otro fechado el 11 del mismo mes y repartido
secretamente  los probables devotos de la nueva Iglesia, pero que por
su carcter agresivo y malsonante fu muy luego declarado apcrifo 
pesar de su perfecta verosimilitud.

Pero lo que el papel callaba, lo decian bien  las claras las gestiones
y los manejos de los se-dicentes conservadores, en el Ministerio de
Ultramar de la Metrpoli y los artculos y los sueltos de sus
peridicos--en particular, _El Espaol_, que por aquel entonces vino 
la luz para ser luego eclipsado por _El Debate_.

Las aspiraciones de los conservadores puerto-riqueos eran en realidad,
no dar un paso ni en lo relativo al artculo 108 de la Constitucion ni
al 21 de la ley _preparatoria_ del Sr. Moret: conseguir que no se
plantease la ley municipal: alzar el censo y escatimar el derecho de
sufragio; anular la diputacion provincial y sobre todo tener un capitan
general _suyo_, investido por de contado de las mplias facultades de
los vireyes y capitanes generales, de leyes de Indias, con las que el
decreto de libertad de imprenta de Baldrich era ilusion y podrian
impedir la renovacion de los tres ayuntamientos de Puerto-Rico, Ponce y
Mayagez (nicos en una isla de 600 habitantes) que quiz les quitase la
influencia que venian ejerciendo en ellos por el modo con que fueron
constituidos en 1869. Y consiguieron casi todo esto: todo menos lo del
censo.

El general Pulido, nombrado por el partido radical para sustituir al
general Baldrich se hizo conservador  la caida del ministerio
Zorrilla... y anul la diputacion provincial puerto-riquea con una
srie de competencias que al fin ha resuelto el Consejo de Estado en
favor de aquella: y no renov los ayuntamientos: y consigui que la
prensa radical se limitase  teorizar, para enmudecer totalmente durante
las elecciones de diputados  Crtes, y en fin, _hizo_ unas elecciones
tales que su xito sorprendi en Madrid  todo el mundo, inclusos el
ministerio y los mismos peridicos conservadores.[37]

   [37] Vase el discurso del ministro de Ultramar, Herrera, en
   la sesion de 7 de Mayo de 1872. _Diario de Sesiones._

Despues de la inesperada victoria de Febrero de 1872, el partido
conservador cambia de nombre: se llama _espaol_; y el general Gomez
Pulido da oficialmente cuenta de la lucha de los comicios y de los
candidatos respectivos de esta manera: general Sanz--_espaol_: general
Fernandez de Crdova--_radical_. De este modo pretendian los
conservadores puerto-riqueos (slo uno habia nacido en la pequea
Antilla) ser estraos  las contiendas polticas de la Pennsula, al par
que marcaban  sus adversarios con la seal del antipatriotismo.

En honor de la verdad no consiguieron ni lo uno ni lo otro. Lo de la
_marca_, era soberanamente ridculo y bien lo conden el Sr. Labra en su
discurso del 7 de Mayo de 1872 en medio de los aplausos de diversos
lados de la Cmara:

     "He prometido, seores diputados, tratar con calma el asunto de las
     actas de Puerto-Rico, porque no quiero que la pasion mia dae  la
     claridad del asunto y  la bondad de la causa. Por eso yo no he de
     rechazar aqu, no ya con el desden, s que con la santa ira que ha
     de encenderse en pechos donde la lealtad se anida, la infame
     imputacion que  las veces algunos menguados nos hacen, de que al
     venir  abogar ante la Representacion nacional por los intereses de
     la civilizacion, la causa de la justicia y la extension  nuestras
     colonias de esos derechos consignados en nuestra ley fundamental
     como propios  imprescriptibles del sr humano, y cuya consagracion
     nos exalta y engrandece  los ojos del siglo XIX, despues de haber
     aparecido ante el mundo como el lastre y compensador de toda la
     historia, lo hacemos movidos de un resentimiento incalificable, con
     nimo de traer sobre nuestra Patria los desastres de una revolucion
     que amanece por todos los estremos de nuestro imperio colonial;
     amamantados, en fin,  los pechos de aquella perfidia
     inmortalizada por el autor del _Prncipe_, y que tan cmodamente
     hace su camino en el seno de los pueblos corrompidos y destrozados
     por el despotismo. No; yo no he comprendido nunca cierto gnero de
     acusaciones de esas que no se hacen cara  cara y frente  frente,
     porque constituirian la mayor injuria posible, pero que sin embargo
     van siendo muy admitdas en lo que se llama vida poltica, sin que
     el mismo que las lanza crea que tienen ms gravedad que la de la
     mera suposicion de un error  una falta. Y tan no lo comprendo, que
      m nunca se me ocurriria suponer que aqu pudieran venir hombres
     que levantando la bandera de patria trajesen oculto el pual con
     que hubieran de asesinarla  la faz del mundo civilizado."

     "Cmo! Quin tan menguado, quin tan miserable, que de tales
     medios habia de valerse para satisfacer sus pasiones! Cmo de
     sospecharlo siquiera, lo habiais de consentir aqu! Quin tan
     villano que hubiera de venir aqu  engaar, estando Cuba donde
     combatir! Y yo no necesito hacer protestas de ningun gnero, que
     nadie tiene derecho  pedirme, que yo no consiento que nadie me
     exija.--Y lamento haber hablado con cierto calor de este
     particular. Perdneme el Congreso la digresion."

     "Pero es el caso que esto del espaolismo de los unos y del
     anti-espaolismo de los otros es un arma muy del gusto de ciertos
     conservadores de Puerto-Rico; y el anti-espaolismo es
     afortunadamente todava un mote denigrativo en la pequea Antilla,
     no por los males que pueda acarrear, ni por las persecuciones que
     pueda atraer, sino porque es una acusacion de deslealtad que afecta
     gravemente al carcter de los hombres que uno y otro dia sostienen
     que el inters de la patria no es el inters de un partido
     determinado, y que con Espaa pueden coexistir en nuestras Antillas
     la libertad, los derechos, el rden que en las Antillas inglesas,
     en la Australia y en el Canad coexisten con el imperio de la Gran
     Bretaa."

Respecto del apartamiento de las luchas polticas de la Pennsula  poco
se levant en el Congreso el Sr. Fernando de Vida  declarar que era
_alfonsino_, y al caer el ministerio Sagasta, y firmar los conservadores
 constitucionales su protesta contra el partido radical triunfante y la
disolucion de las Crtes, aparecian con estos los Sres. Sanz, Sedano,
Corts, Gallostra y dems diputados _espaoles_ de la pequea Antilla: y
en la reunion de los constitucionales del teatro Real voceaba, como
poseido de la fiebre, el ya famoso cubano D. Antonio Gonzalez Llorente,
diputado electo de Matar y Mayagez.

Pero llega la cuarta evolucion. Es en Julio. Est en el poder el partido
radical. Aprximanse las elecciones de diputados  Crtes y se acerca al
ministerio una comision de exdiputados conservadores pidiendo al
gobierno que desapruebe (por lo menos) determinadas candidaturas en
Puerto-Rico (las candidaturas _naturales_ de la isla) y se ofrecen 
conservar en las nuevas Crtes la autoridad de los diputados vascos. El
gobierno por de contado desoye tales proposiciones, resuelto  ser
neutral como pedian unnimemente los candidatos radicales; y envia 
Puerto-Rico de gobernador superior al Sr. D. Simon La Torre y de
secretario  D. Jos Ayuso.

Entonces el partido conservador de la pequea Antilla toma una nueva
actitud, en relacion con la de sus amigos de Madrid. Se llama el partido
de _espaoles sin condiciones_ y pretende torpemente introducir la
division en las filas de los radicales apoyando contra los Labra, los
Padial, los Blanco, los Sanrom y tantos otros perfectamente
caracterizados  los Sres. Gasset, Herrero, Romero Giron, etc., etc.
Tampoco el xito corona sus esfuerzos y ante la seguridad de la derrota
proclaman el retraimiento... all donde no podian luchar ( pesar de
tener suyos los ayuntamientos, las juntas de visita, la casi totalidad
de corregidores, la guarnicion y los empleados), en su famosa protesta
de 20 de Agosto de 1872: protesta que es solo un ay! lanzado ante la
realidad de no poseer todos los medios de influencia y de coaccion que
hasta entonces habia tenido el partido conservador: pero nunca una
condenacion elocuente y terminante de las condiciones en que vive el
elector en Puerto-Rico y de los medios que las leyes, hechas, defendidas
y glorificadas por los conservadores mismos, ponen en manos del
gobierno, ora contra conservadores, ora contra radicales.

Desde este momento comprende el partido... (como se llamar luego?) que
tiene perdida la campaa. Su protesta es cuando ms la mejor
demostracion contra las facultades omnmodas de los capitanes generales:
el xito de la lucha electoral los pone en ridculo: su impotencia en
Madrid les arranca los medios de derramar cruces, marquesados y favores
de toda especie sobre sus devotos; la conducta enrgica del capitan
general los coloca en una actitud humillante; la severidad, la
inteligencia y el civismo del pueblo puerto-riqueo compromete su
causa--aquella _brillante_ causa que comienza con el manifiesto de Ponce
firmado por el Sr. Plaja en 1869 (manifiesto en que se amenazaba  la
Metrpoli) y concluye con la _inolvidable_ y celosa administracion del
_radical_ Gomez Pulido.

La esclavitud peligra! El absolutismo agoniza! Los monopolios se
cuartean! Cmo callar? Cmo permanecer tranquilos? Por ventura no
pas algo anlogo en Julio de 1871? Pues A las armas! A la sorpresa!
A la difamacion! A la calumnia!

Ah est el general La Torre; pues fuego sobre l. Acsesele de haberse
vendido  los conservadores por treinta mil pesos, para hacerles
traicion luego en el perodo de las elecciones. Acsesele y es hombre
perdido. El gobierno tendr que separarle y se repetir la caida del
general Baldrich.

Cierto que desde luego resultaria que hay un partido qu partido!!!--en
Puerto-Rico que se cree capz de _comprar_  la autoridad superior por
treinta mil pesos. Pero qu importa! No es ese el mismo partido que en
Cuba pblicamente ha abierto en las columnas de sus peridicos, y 
ciencia y paciencia de la autoridad, una suscricion para pagar  los que
en la Pennsula fuesen condenados por nuestros tribunales de justicia
por infamantes y CALUMNIADORES en la discusion de las cuestiones
ultramarinas? Brava cosa! Ya  nadie admiran estos recursos! A todo
nos tienen acostumbrados ciertas gentes!!! Adelante! Viva la
calumnia!!!

Ah est el pueblo de Puerto-Rico. Pues caed sobre l. Haced correr que
la inquietud reina en la pequea Antilla. Hablad de un motin... en
_Yabucoa_--como hace un ao hablsteis de la espantosa insurreccion de
San Juan. Repetid lo del armamento de los separatistas y--horror!--de
la clase de color, que representa nada menos que el 60 por 100 de la
poblacion de Puerto-Rico. Volved sobre lo de la libre circulacion por la
capital y las costas de Puerto-Rico de Emeterio Betances, aquel honrado
mdico, perseguido por _abolicionista_ hace diez  doce aos y  quien
la mala voluntad de las autoridades borbnicas lanz al separatismo.
Gritad que los puestos de confianza y los cargos de alcaldes se dan 
los procesados de Lares: gritad que las familias acomodadas huyen de la
isla previendo graves y deplorables conflictos: insistid en que el
valor de la propiedad baja y en que los hacendados tratan  toda costa
de vender sus fincas..... Todo lo habeis dicho en Agosto de 1871: pero
no importa, repetidlo: repetid absolutamente lo mismo, que estas frases
son siempre de efecto, y el miedo es una debilidad frecuente de los
liberales.

Y si por ventura el cable trasatlntico se hubiera roto, aprovechad este
fracaso, y gritad por espacio de diez dias que no se reciben noticias de
Puerto-Rico; que las comunicaciones estn interrumpidas, y que la alarma
cunde entre todas las personas que aqu residen y tienen intereses en la
pequea Antilla. Y si teneis amigos--que si los teneis, y hasta
_ntimos!_--en el ministerio de Ultramar aprovechad sus indiscreciones y
asegurad en todos tonos que el capitan general llamado  Madrid por el
gobierno no ha contestado,  pesar de haber trascurrido ocho y diez
dias. Y no descanseis un momento: y repetid la noticia; y glosad los
sueltos..... y haced en fin, vuestro gusto, mxime si dais con algun
medio de conseguir que tal  cual peridico reformista enmudezca, y de
que vuestra opinion sea la sla que se haga escuchar en el estadio de la
prensa. Y luego preguntad si dada esta situacion son posibles las
reformas en Puerto-Rico!!!

Y as se ha hecho.

No parece necesario reproducir aqu los numerosos artculos  infinitos
sueltos que en la prensa conservadora y alfonsina han aparecido en todo
el mes de Noviembre sobre las primeras autoridades de Puerto-Rico, y
sobre la situacion de la pequea Antilla. Hasta cierto punto el efecto
se ha conseguido.

El general La Torre ha sido llamado  Madrid por el gobierno  dar
esplicaciones--suceso que habia sido anunciado con mucha anticipacion 
Puerto-Rico por un telgrama de uno de los ms conocidos representantes
del esclavismo, residente en Madrid. Y esto se unia con la exageracion
de los _espaoles sin condiciones_ en la pequea Antilla, con la
oposicion manifiesta de los jefes militares al capitan general de la
isla, con el aparatoso bullir y las comentadas reuniones de los
personajes del partido, all donde, merced  los conservadores, no hay
derecho de reunion: con los ataques en _crescendo_ de los peridicos
reaccionarios de Puerto-Rico, dirigidos por funcionarios pblicos que
hacian como ostentacion de su inesplicable conducta; con las
manifestaciones pblicas, all donde la ley las prohibe (no por gusto de
los radicales, en verdad), contra la poltica toda de la autoridad
superior (investida de las facultades escepcionales de las leyes de
Indias)  la cual se acusa de desleal y anti-espaola: hechos todos que
no parecen sino que obedecen  un plan preconcebido, en cuya virtud
debiera provocarse  la primera autoridad de la isla  determinadas
soluciones que aun siendo perfectamente legales (y perfectamente legales
son todas las del seor general La Torre, por la mera circunstancia de
estar en posesion de todas las atribuciones estraordinarias que nuestras
antiguas leyes conceden  las autoridades de Ultramar para el
mantenimiento del rden y tranquilidad de la tierra) darian pi para que
en Madrid se alzase un poderoso clamoreo contra los ataques de que
allende el mar eran vctimas los _espaoles sin condiciones_.

De la misma manera, por espacio de un mes se han llenado los aires con
esclamaciones y denuncias del estado horrible de Puerto-Rico. Temerosa
la prensa ministerial, enmudeci en los primeros momentos; y bien
repartidos los papeles, los reaccionarios y esclavistas ultramarinos no
han cesado de solicitar la atencion pblica aventurando todo gnero de
falsedades y haciendo esfuerzos estraordinarios para conseguir que en la
opinion de las gentes quede como verdad absoluta  incontrovertible que
el desrden reina en Puerto-Rico, y que en la pequea Antilla es de todo
punto imposible cumplir los solemnes compromisos de la revolucion de
Setiembre, la abolicion de la esclavitud y la vida ordenada del derecho
y de la libertad.


VII.

Pero el tiempo ha pasado. Las _falsedades_ esclavistas han ido 
Puerto-Rico, y aquel pueblo se ha llenado de indignacion protestando
contra tantas calumnias y supercheras. MENTIRA ha sido lo de Yabucoa;
_mentira_ lo del armamento de los negros; mentira lo de la
intranquilidad del pas. Por eso ms de TREINTA MIL ciudadanos de
Puerto-Rico han elevado una esposicion al rey D. Amadeo; por eso los
vecinos de Yabucoa han dado un solemne _ments_  _El Debate_; por eso
han visto la luz pblica todos los documentos que al final de estas
lneas ver el lector; documentos firmados por casi todo lo que hay de
inteligente, de rico, de digno en la quieta y liberal isla de
Puerto-Rico.

Atrvanse, atrvanse los esclavistas y reaccionarios  rectificar un
solo concepto: atrvanse los _espaoles sin condiciones_  discutir un
solo dato: Ah estn: atrvanse!

Y conzcalos el pblico de la Pennsula. Comprenda de que medios se
valen esos hombres para lograr sus inconfesables aspiraciones.

De una parte tratan de convencer  un partido honrado, digno de un
porvenir inmenso--_al partido radical_--que sus compromisos no son
aquellos que todo el mundo conoce, los consignados en manifiestos
solemnes, los reconocidos de un modo explcito por sus jefes y
directores. Y es de ver cmo acuden  todos los recursos, desde la
suavidad ms mefistoflica hasta el apstrofe ms provocativo.

Es de ver cmo se cuidan de los intereses de este bando poltico (cuya
perdicion tienen jurada) y le aconsejan y le excitan como si se tratara
de sus ms caros intereses. Y es de ver cmo, variando de traje y de
posiciones, ahuecan la voz y le amenazan--ellos, los representantes de
la esclavitud y del absolutismo!--con la eterna maldicion de la
historia.

Cuidad del laborantismo, le gritan unas veces. Desconfiad de las
sirenas que os salen al camino. Estad prevenidos contra la melosidad
criolla y el maquiavelismo americano. Allende el mar no teneis amigos:
vuestra ruina est decretada y no debeis caer en el lazo que se os
tiende con vanas palabras y protestas de un patriotismo que en Amrica
solo los _nuestros_ sienten. Y  este propsito recuerdan--qu
recuerdo!--la conducta de los diputados americanos de 1810 y de 1820,
siendo as que aquellos insignes varones, los Feli, los Mendiola, los
Mega y los Navarrete, no cesaron un instante en anunciar al gobierno de
la Pennsula que la revolucion y la separacion sobrevendria en el nuevo
mundo si las Crtes no accedian  tiempo, como no accedieron,  la
libertad mercantil,  la supresion de las facultades omnmodas de los
vireyes,  la abolicion de los estancos, las mitas y las formas todas
de la servidumbre del siglo XVIII.

Volved en vuestro acuerdo--le gritan otros.--Hartas desventuras habeis
traido  la patria con vuestras exageraciones revolucionarias. Teneis en
peligro la dinasta: nos conducis  la bancarrota: no tiene en vosotros
garanta alguna el rden social. Sois los alentadores de la
Internacional: sois el pretesto de la demagogia: sois los enemigos del
clero: sois los antpodas de todo lo que hay de tradicional y respetable
en nuestra patria. Estais solos-- pesar de vuestra aristocracia
_haitiana_--pero cuidad de no coronar vuestra obra con el
desmembramiento de la integridad nacional. Temed los lazos que os tienen
preparados los demagogos americanos, los separatistas de Puerto-Rico. Y
 este propsito vuelven los ojos al principio de este siglo, olvidando,
 haciendo que olvidan, que si Venezuela se perdi fu por no querer la
regencia igualarla  las provincias de Espaa y que la separacion de
Mjico la realizaron en 1822 los reaccionarios, los ex-inquisidores, los
magistrados, el famoso Consulado, resistiendo los decretos de nuestras
Crtes sobre seoros, mayorazgos y bienes amortizados, como antes lo
habian intentado, en 1820, para dar asilo  Fernando VII, mientras en
Espaa rigiese la inmortal Constitucion de Cdiz.

Pero no conseguirn su intento esos... _espaoles sin condiciones_.

Aun cuando el partido radical pudiese caer en la celada--que no
caer--los radicales puerto-riqueos, el pueblo de Puerto-Rico vencer
al cabo todas las dificultades.

El sabe de memoria las palabras de Argelles en 1837, en el momento de
la espulsion de los diputados ultramarinos. No os condenamos al
absolutismo...

El ha recordado dia por dia aquella promesa de treinta aos, consignada
sin ulterior resultado, en todas las constituciones de Espaa. Las
provincias de Ultramar sern regidas por leyes especiales.

El no ignora aquellas frases concluyentes con que en 1865 el ministro
Cnovas del Castillo llamaba  Madrid  los representantes de los
ayuntamientos antillanos para discutir las bases de la reforma
ultramarina:

     "Los adelantos cientficos y literarios que se notan en ambas
     Antillas: su riqueza actual, que en la primera de ellas puede
     competir con la de los estados ms florecientes de Europa y del
     continente americano; la creciente estension y la importancia de su
     comercio esterior, todo las coloca ya en una situacion escepcional
     que requiere leyes y medios bien distintos de los que existen en
     las dems provincias ultramarinas y de los que hace algun tiempo
     habrian necesitado y reclamado ellas mismas."[38]

   [38] Prembulo del decreto de 25 de Noviembre de 1865.

l repite  cada instante las palabras con que el Gobierno Provisional
de 1868, por conducto del ministro Lopez Ayala, anunci su advenimiento
 las colonias espaolas:

     "El alzamiento nacional, propagado con espontnea rapidez desde la
     baha de Cdiz hasta las playas de San Sebastian no se ha llevado 
     cabo en beneficio esclusivo de los habitantes de la pennsula, sino
     tambien de nuestros leales hermanos de Ultramar, que al escuchar el
     eco de nuestra victoria, siendo prximo el momento de ver
     realizadas legtimas esperanzas, y nobles aspiraciones, en nada
     opuestas  su ntima union con la metrpoli, antes engendradas por
     el deseo de renovar, fortalecer y estrechar los antiguos vnculos
     entre los apartados territorios que constituyen la nacion espaola.
     Comprendiendo el Gobierno Provisional que la estension de los
     municipios proclamados por la revolucion debe ser proporcionada 
     su intensidad, no ha vacilado en su manifiesto del 25 de Octubre
     que las provincias ultramarinas gozarn de las ventajas de la nueva
     situacion  intervendrn con su inteligente criterio y con su voto
     en la resolucion de las rduas cuestiones polticas,
     administrativas y sociales, que tanto interesan  la poblacion
     antillana. En el documento citado ha condensado el gobierno los ms
     culminantes dogmas de la revolucion consumada y entre ellos ha dado
     con leal franqueza el debido lugar  la reforma del rgimen de las
     islas de Cuba y Puerto-Rico, dignas por su numerosa, rica 
     ilustrada poblacion de adquirir y ejercitar derechos
     polticos."[39]

   [39] Circular del 27 de Octubre de 1868.

l tiene grabadas en el alma las frases con que el ministro Becerra
recomendaba en 10 de Abril de 1870 al Regente del reino la creacion de
una comision encargada de discutir y proponer  aquel las bases  que
debian sugetarse los proyectos de ley convenientes para hacer la reforma
poltica y administrativa y realizar la abolicion de la esclavitud en la
isla de Puerto-Rico.

     "Una deplorable y pertinaz tradicion de despotismo, que si pudiera
     justificarse en sus comisiones carece de toda razon en los
     presentes tiempos, encomend la direccion y manejo de nuestros
     establecimientos coloniales  los agentes de la Metrpoli, anulando
     ante su prepotente y exclusiva autoridad las fuerzas vivas del
     pas, la actividad creadora y fecunda de los individuos que se
     gobiernan  s mismos y aunque en la poca moderna el sistema haya
     mejorado alguno de sus detalles, dejndose sentir menos la accion
     avasalladora de la autoridad, todava se ostenta muy saturado del
     error de orgen,  lo cual contribuyen la pesadumbre de la
     tradicion y la influencia necesaria de los intereses creados  su
     amparo, que sin duda merecen respeto en cuanto sean conciliables
     con las exigencias de la justicia, con el bien comun y con las
     ideas en que debe inspirarse todo sistema liberal. Urge, pues, un
     cambio de sistema as poltico como administrativo... Y si la
     necesidad de la defensa del territorio impide temporalmente  la
     revolucion espaola ejercer su influencia poltica en la ms
     preciosa de las Antillas, no sucede lo mismo con Puerto-Rico, y
     libre el gobierno de los justos recelos que le asaltan respecto de
     Cuba, pudiendo escuchar la autorizada voz de los enviados de
     aquella isla cuando se trata de alterar radicalmente el sistema
     poltico y social que en ella rige, conviene mostrar valerosamente
     cuan enrgica, cuan honrada y sincera es su voluntad de llamar 
     las colonias al pleno goce del derecho y  la entera participacion
     en las grandes conquistas de la civilizacion moderna."[40]

   [40] Prembulo.--Vase _La Democracia en el ministerio de Ultramar_.

Todo esto lo sabe el pueblo de Puerto-Rico y al igual siente y conoce su
tristsima situacion. El libro 3. del Cdigo de Indias (leyes del siglo
XVII) es la base de su derecho poltico, porque es el fundamento del
poder de los capitanes generales, no intervenidos ya por las audiencias
(que eran una garanta) y cuya responsabilidad es absolutamente nula
desde que los famosos juicios de residencia que se abrian en la
Pennsula al terminar cada autoridad el perodo de su mando,  no se
abren  han venido  reducirse  una vana frmula. Las leyes de Partidas
(esto es, leyes del siglo XII) constituyen el punto de referencia y el
testo fehaciente de su rden penal, complicado, como poco ha se decia en
el Congreso, con la penalidad de las ordenanzas militares aplicable en
infinitos casos, mediante los consejos de guerra y el estado de sitio
que parece la situacion normal de las colonias espaolas.[41] El
decreto de 1846 es el fundamento de lo que all se llama el rden
municipal, es decir, la negacion del municipio (que habia existido en
Puerto-Rico prspero y feliz desde 1836) mediante la reduccion del
nmero de ayuntamientos  tres poblaciones en toda la provincia,
mientras al resto se las dotaba de juntas de visita nombradas _ad
libitum_ por la autoridad superior, limitndose el derecho de sufragio
para aquellos,  un grupo de mayores contribuyentes y reservndose el
capitan general la facultad de nombrar alcalde y asignarte sueldo. La
propiedad vive en las condiciones de la Novsima Recopilacion, sin
registro y sin las nuevas formas que hoy hacen imprescindibles en todos
los pases civilizados, las leyes hipotecarias. La familia yace sometida
 las exigencias religiosas,  pesar de haberse llevado  Puerto-Rico,
por un decreto de la Regencia, la libertad de cultos, sin que le
siguieran las leyes sobre matrimonio civil... Y al lado de esto las
aspiraciones despertadas por la ley electoral, por el establecimiento de
la diputacion provincial, y por la ley preparatoria de 1870. Puede
darse situacion ms violenta!

   [41] Discurso del Sr. Labra sobre aplicacion del Cdigo penal
   de la Pennsula  Ultramar.--_Diario de Sesiones._ Octubre, 1872.

Porque el _statu quo_ es posible por muchos aos y an por siglos
mediante el procedimiento del Paraguay. Apartados de todos los pueblos:
cercados de una muralla de hierro: sumidos en aejas preocupaciones y
sin poder levantar la vista y enviar la mirada en busca de nuevos
horizontes, es dable resistir por bastante tiempo  la ley del progreso;
aunque  la postre se haya de pagar caro esta tranquilidad y esta
satisfaccion aparente. Pero en Puerto-Rico esto era de todo punto
imposible, desde el momento en que el absolutismo (que perdi los reinos
de Amrica por no reconocer la libertad del trfico) tuvo que abrir el
comercio de nuestras Antillas al extranjero; y desde que la revolucion
llam  los representantes de la pequea Antilla al seno del Congreso
espaol, producto de las agitaciones revolucionarias de la Europa
contempornea y saturada de los principios de la democracia moderna,
cuyas grandezas habian de admirar y aprender en el augusto recinto de
las Crtes los hijos de aquel pas esclavizado, si por acaso antes no
habian llevado  sus oidos, (en medio de la legislacion de los estados
de sitio y en lo ms profundo del rgimen colonial) palabras de
libertad, las refrescantes brisas del mar de los trpicos y el aura
embalsamada de las hermosas playas de la Amrica libre.

Pues bien: los pueblos conquistan su derecho de dos modos: con las armas
 con el civismo. Las armas son el medio de las revoluciones; y las
revoluciones, que siempre entraan males sin cuento, cuando no estn
_absolutamente_ justificadas, por lo insoportable de la situacion y la
imposibilidad perfecta de echar mano  otro recurso, producen males
superiores al que pretenden remediar. El civismo es otra cosa: es la f
viva en los principios: la confianza absoluta en la ley providencial del
progreso: el dominio de s propio: la discrecion en los momentos
difciles: el aprovechamiento de todos los detalles y de todas las
conquistas que hace precisa  inescusable la marcha del siglo, para
asegurar la posicion y levantarse  nuevos goces.

Puerto-Rico no puede dudar en el momento actual: no ha dudado. Las armas
es el suicidio. Eso es lo que desean sus enemigos. A ello le escitan con
sus falsedades, sus insultos y su tirana.

El civismo! este es el gran recurso para llegar al logro de sus justas
aspiraciones y  la consagracion de sus incontestables derechos. Y este
civismo lo demuestra Puerto-Rico:

Despreciando las provocaciones infames[42];

   [42] Vanse los artculos de _La Discusion_ sobre la situacion
   de Puerto-Rico. Julio, 1871.

Practicando  maravilla los derechos que la Metrpoli le reconoce[43];

   [43] Vase el discurso del ministro Sr. Moret, en la sesion
   del Congreso de Junio de 1870.

Emancipando espontnea y desinteresadamente  gran nmero de sus
esclavos[44];

   [44] Vase la _Gaceta de Madrid_ de 31 de Agosto de 1872.

Y reclamando por medio de sus diputados  Crtes el cumplimiento de los
preceptos terminantes de las leyes:

DEL ART. 108 DE LA CONSTITUCION DE 1869--que entraa la proclamacion de
los derechos _naturales del hombre_ en Ultramar;

DEL ART. 4. TRANSITORIO DE LAS LEYES SOBRE MUNICIPIOS Y DIPUTACIONES
PROVINCIALES, DE JUNIO DE 1870;--que exige la separacion de los mandos
militar y poltico en la pequea Antilla y la consagracion de la vida
municipal;

Y DEL ART. 21 DE LA LEY PREPARATORIA, DE JULIO DE 1870, PARA LA
ABOLICION DE LA ESCLAVITUD--que implica la abolicion definitiva 
indemnizada de la servidumbre.[45]

     =Un Puerto-Riqueo.=

     1. de Enero de 1872.

   [45] Vase el discurso del Sr. Labra en la sesion del 21 de
   Diciembre de 1872.






APNDICE

Nmero I.

Exposicion que treinta mil habitantes de Puerto-Rico hacen al rey D.
Amadeo I.


SEOR:

Los que suscriben, individuos de todas las clases de esta Isla,
hacendados, comerciantes, capitalistas, industriales, profesores y
artesanos, afiliados todos al gran partido radical, y leales y fieles
defensores de la nacionalidad  V. M. con el ms profundo respecto
exponen: Que cuando comenzaba esta provincia  disfrutar paz y
tranquilidad unidas al ms perfecto rden bajo el mando paternal y
justiciero del Excmo Sr. D. Simon de La Torre,  quien V. M. confi su
gobierno; cuando alentaba la ms dulce esperanza de que continuando
dirigidos sus destinos por la recta y entendida mano de tan dignsimo
Jefe, se abrira  su porvenir la senda de progreso y de bienestar  que
aspira, y que hasta ahora por circunstancias histricas y excepcionales
no habia podido alcanzar, se ha propalado el alarmante rumor y la
infausta nueva, de que los adversarios  nuestras reformas y enemigos de
toda libertad en este suelo, poniendo en juego sus poderosas influencias
y usando de las terribles armas de la calumnia y la mentira, trabajan
con incansable ardor para sorprender el nimo de V. M. y su gobierno,
con el fin de obtener que sea relevado del mando superior de esta Isla
el Excmo Sr. General Latorre y su Secretario D. Jos Ayuso.

Profunda sensacion ha causado y no podia menos de causar esa noticia; si
los planes interesados de esa agrupacion llegaran  realizarse,
Puerto-Rico esperimentaria una sensible prdida, viendo desvanecerse en
un momento sus legtimas aspiraciones de mejoramiento en su rgimen
poltico y administrativo.

No es de creer que esas maquinaciones prevalezcan, y que V. M. de oidos
 lo que notoriamente es slo un ardid de partido para conseguir fines
determinados; pero la sola idea de que tal cambio pudiera efectuarse por
consecuencia directa  indirecta de los activos  infatigables trabajos
de nuestros adversarios, mueve  los firmantes  elevar hasta V. M. su
respetuosa voz con objeto de que la verdad se abra paso y conozca V. M.
de una manera fehaciente la opinion y el deseo de la inmensa mayora de
esta leal Provincia, que slo aspira  que en ella reinen la justicia y
el rden, vnculos que la estrechen ms y ms con la Madre Patria por
cuya gloria y honra darian todos sus vidas y sus bienes.

Los que quisieran el estacionamiento del rgimen colonial en esta
Antilla, incompatible con la gloriosa y trascendental revolucion de
1868, que conquist la libertad para Espaa, de que formamos parte
integral, y que di por resultado la elevacion al trono de V. M. y su
dinasta para felicidad de la Nacion; los que  todo trance ansan que
se perpete ese funesto rgimen; los que aman ardientemente esa
situacion poltica  cuya sombra han medrado con el privilegio y el
monopolio; los que aborrecen la libertad en este suelo porque comprenden
que siendo fuente del rden y de la justicia, caern esos privilegios y
la igualdad del ciudadano ante la ley y en la ley los despojar de la
influencia y preponderancia indebidas, que por aquellos medios han
logrado y logran todava; los que tan mal quieren  la noble Espaa que
por su inters egoista prefieren verla aqu arbitraria  injusta antes
que liberal y noble, no omiten medios por reprobados que sean para
alcanzar sus torpes fines.

El Gobierno recto, muy recto del ilustre general La Torre, desde el
momento en que arrib  estas playas desconcert y disgust  esos
hombres. Acostumbrados  ser oidos y atendidos en los consejos del
gobierno, y  que sus ideas se practicaran; formando, si as puede
decirse, una administracion y un rgimen gubernativo  su antojo y
sabor, la primera vez que una firme y justa autoridad celosa de sus
deberes cerr los oidos  toda exigencia y  toda insinuacion, y sin ms
norma que la ley y la justicia distribuy esta por igual entre todos los
habitantes de la provincia y  todos dispens la misma proteccion; desde
ese momento el despecho y la ira encendieron sus corazones y
concentraron todas sus fuerzas para volver  la antigua situacion
perdida y echar por tierra sin consideracion ni miramiento alguno el
obstculo que se oponia  sus planes.

De ah su actitud hostil y osada en esta provincia; de ah las
frecuentes alarmas con que han tratado de mantener intranquilo y
temeroso al pas; de ah sus contnuas reuniones y aparatos; de ah sus
protestas irrespetuosas y sus escritos llenos de saa y de veneno en
los peridicos que aqu sostienen; de ah, por ltimo, las groseras
calumnias, las torpes mentiras, las falsedades escandalosas con que los
rganos de su devocion en la prensa de la Metrpoli intentan desfigurar
los hechos y la verdad, y sorprender y estraviar la opinion pblica,
fingiendo que esta provincia se halla en el ms triste estado de
desrden y de anarqua, y presentando  su digno gobernador como el jefe
del partido radical,  quien apostrofan con el calificativo injurioso de
partido filibustero y separatista que conspira contra la integridad de
la nacion.

No cabe ni cupo jams tal osada en inteligencia humana. Se concibe la
lucha legal y moderada entre dos partidos que disputan el triunfo y la
influencia en el poder. Se concibe la emulacion de las agrupaciones
polticas, que atentas  la felicidad de la patria comun, batallan en
noble lid, se esfuerzan en conseguir la victoria y usan de armas dignas
y lcitas. Pero no se concibe ni puede concebirse que con la vista fija
en un censurable egoismo, sin amor ni f por la patria, que sin embargo
se toma por pretesto, haya un conjunto de hombres que quieren
sacrificarlo todo, justicia, derecho, consecuencias, libertad, moralidad
 sus planes funestos y verdaderamente perturbadores de la prosperidad y
el reposo de esta Isla.

Esa es la tctica, ese el sistema empleado por los hombres que en esta
Antilla se llaman defensores de la nacionalidad y se abrogan el
privilegio exclusivo de ser los nicos espaoles que aqu alientan.

Esos hombres, penetrados de que la justicia no puede oscurecerse,
convencidos de la que asiste  esta Provincia para pedir los derechos de
ciudadana, que como miembros de la Nacion Espaola la pertenecen, sin
poder contener el oleaje impetuoso de la revolucion justa y radical
verificada en la Madre Patria, que prometi esos derechos y las reformas
consiguientes, no encontrando razon alguna que oponer ni fundamento en
que apoyar la negativa al nuevo estado de cosas prometido, han apelado 
ese odioso medio de calumniar al pas, llamndole enemigo de Espaa y
confundiendo la reforma con la aspiracion al separatismo, para
ennegrecer con esa fea mancha  todo el que no sea de su opinion y ame
la libertad en esta tierra.

As se explica lgicamente esa falsa imputacion, que prodigan al partido
radical de Puerto-Rico, y que utilizan en todas ocasiones. Es indigno
tal calificativo. No, Puerto-Rico es fiel y leal. Puerto-Rico ama  la
Patria con el mismo cario que sus dems provincias hermanas.
Puerto-Rico guarda en su historia elocuentes ejemplos de su lealtad.
Puerto-Rico tiene en su vida pblica atestados infinitos de su adhesion
y amor  la Metrpoli. Puerto-Rico no abriga ms que espaoles. La
inmensa mayora de sus habitantes, aspira, es cierto,  la libertad,
pero con Espaa, dentro de Espaa, siguiendo su misma suerte. Esa
mayora inmensa  que los monopolizadores de la nacionalidad apellidan
enemigos de la Patria, porque quieren reformas y libertad; esa mayora
es ms espaola que sus detractores, porque obedece y acata las
prescripciones del poder supremo, porque se conforma y cumple los
mandatos de sus autoridades, mientras que ellos, los que ms gritan su
espaolismo, no aman otra Espaa que la que forjan sus intereses, la que
puede servir  favorecerlos, y se rebelan contra el Gobierno, y luchan
con las autoridades superiores, que desprestigian y amenazan osadamente
con la _rebelion de la lealtad_, cuando el poder no favorece esos
intereses y no dispensa injusta proteccion  sus planes.

Esta es la situacion actual. Ese grupo refractario  la libertad es
enemigo de lo existente hoy en la Madre Patria, y no lo oculta en sus
publicaciones. Es enemigo de nuestra primera y superior autoridad,
porque no coadyuva  sus deseos, porque no se hace instrumento de sus
proyectos, porque no sigue el curso que otros han seguido
desgraciadamente.

Por eso la injuria, la mentira y la calumnia. Por eso su inaudita
audacia. Al general La Torre, al digno y buen militar, al leal espaol
que ha derramado su sangre tantas veces por la Patria, al cumplido
caballero, modelo de honradez y de decoro, lo suponen partidario y jefe
de un partido separatista imaginario, entregado  sus influencias,
rendido  sus deseos y conspirando contra la nacion, perseguidor
acrrimo de sus defensores en esta provincia. Por fortuna, semejante
suposicion est desmentida de antemano por los antecedentes de tan digna
autoridad, y por la conciencia pblica de los hombres honrados de esta
Isla.

El Excmo. Sr. General La Torre al encargarse de su mando se encontr
rodeado de elementos hostiles  las ideas que venia  plantear, de
elementos afines  las situaciones anteriores; en la administracion y en
la milicia era grande el nmero de sus desafectos, y cruda la guerra que
desde el primer dia le hicieron los intransigentes sostenedores del
_statu quo_, los que  la sombra de los abusos  injusticias del rgimen
colonial habian predominado hasta entonces en el gobierno del pas.
Hechos pblicos referentes  las elecciones de Diputados  Crtes lo
demuestran, y sin embargo, atravesando esas difciles circunstancias,
con todas esas contrariedades, una autoridad nueva en esta provincia y
sin conocimiento anterior de ella todo lo armoniz, todo lo super, y el
pas goza de una tranquilidad y de un rden admirables, sin que hasta
ahora haya tenido que lamentar la ms mnima desgracia ni el ms ligero
tumulto; que si los denuncian en sus peridicos mercenarios los
adversarios de nuestros derechos polticos, no son mas que creaciones
fantsticas de su imaginacion mal intencionada.

El hecho mismo de la eleccion pasada es una prueba palpable del tino y
la cordura con que gobierna el general La Torre. Quizs en ninguna de
las provincias de la Madre Patria se haya verificado tan importante acto
con tanta calma y tanto rden. Dnde est, pues, la agitacion que reina
en esta Isla? Dnde esos enemigos de Espaa, que con tanta proteccion
en las altas regiones del Gobierno, no abusan de su estado y situacion,
y tranquilamente ejercen el derecho del ciudadano, nombrando sus
Diputados, entre ellos esclarecidos patricios de la Metrpoli, para que
en el santuario de la ley, discutan y reclamen el cumplimiento de las
reformas prometidas? Es esa la actitud del pueblo hostil  la
nacionalidad, del partido que encubre sus miras separatistas bajo la
capa de una opinion radical y exaltada como suponen maliciosamente? Si
fueran ciertas esas prisiones y esos atropellos, de que se quejan
hipcritas nuestros adversarios, si la libertad desenfrenada que
atribuyen al partido radical de esta Isla fuese una verdad,  existir
tales ideas separatistas, no habrian aprovechado tan favorables
circunstancias para realizarlas  intentarlo al menos?

No es eso lo que ha pasado y lo que pasa. Esta provincia se distingue
hoy ms que nunca por su tranquilidad, por su buen juicio y por su
sumision y obediencia  las rdenes superiores, que acata y apoya con
todas sus fuerzas. Y ese ser el camino que seguir bajo la mano hbil y
recta del ilustrado jefe que la gobierna.

Cualquier cambio, Seor, que se operase en el Gobierno y administracion
de esta provincia en las actuales circunstancias, sera ocasionado 
graves disgustos y podria hacer peligrar el sosiego de que hoy se goza.
El cielo, sin duda, inspir  V. M. al encargar el mando de esta
provincia  su actual Gobernador el Excmo. Sr. General D. Simon de La
Torre, secundado por su recto y entendido Secretario D. Jos Ayuso.
Modelo de honradez y de probidad, su mano sostiene en el fiel la balanza
de la justicia; para l no hay distinciones ni partidos, ni camarillas,
ni inspiradores apasionados, ni privilegios, ni monopolios: para l no
hay ms que la ley y su cumplimiento estricto.

Ese es el verdadero gobierno de un pas; ese es el nico que da la
felicidad; ese es el nico tambien que en esta provincia nueva en el
camino de las instituciones libres, y hostigada por aspiraciones
interesadas y egoistas, que sostienen  todo trance el rgimen antiguo,
puede realizar y llevar  cabo felizmente el desenvolvimiento de las
reformas en nuestro modo de ser poltico y administrativo, que nos han
sido prometidas, que tenemos un ttulo valioso para merecerlas como
leales y fieles ciudadanos espaoles, y que de una vez para siempre
estrecharn con indisoluble lazo de union y amor esta Antilla con la
Madre Patria.

Por eso esta provincia se ha alarmado con la sola idea de que el
Gobierno actual y sistema adoptado se alteren; teme con sobradisima
razon que los partidarios del reaccionarismo y del _statu quo_ se
aprovechen de cualquier alteracion que se verifique, y contrarresten las
mejoras y adelantos de que hoy empieza  disfrutar. Y con ese temor y
con ese deseo vivsimo y justificado de conservar lo que hoy existe en
nuestro Gobierno civil actual y de que contine este en la ilustrada y
justa senda por que va caminando, los que suscriben acuden  V. M. cuya
sabidura, rectitud y paternal cario para con sus pueblos, tanto le
enaltecen respetuosamente.

Suplicndole en bien de esta provincia, tan leal y tan fiel como
cualquiera otra de la Nacion, de esta provincia, que protesta una y mil
veces derramar su sangre por la conservacion del territorio, y por
su seguridad exterior  interior; de esta provincia que tanto ha
demostrado su amor  la Madre Patria, se digne, desoyendo las
reclamaciones y quejas que contra el actual gobernador Excmo. seor
general La Torre y su secretario D. Jos Ayuso, pudieran maliciosamente
dirigir nuestros adversarios, mantener en sus respectivos puestos  la
referida autoridad y funcionario indicado, que como se ha dicho, cumplen
bien y dignamente su difcil y elevada mision, realizando el implantamiento
del nuevo sistema liberal con la ms envidiable y perfecta
tranquilidad.--Puerto-Rico 10 de Noviembre de 1872.--Seor.--A. L. R. P.
de V. M.--Jos Santa Marta, abogado y Diputado provincial; Leonardo
Igaravides, senador; Jos de Celis Aguilera, Diputado provincial y
hacendado; Julian Blanco, hacendado y Diputado  Crtes; Sev. Quiones,
abogado y Diputado provincial; Ant. Aguayo, propietario y Diputado
provincial; Manuel Padial, Jos J. Acosta, propietario y ex-diputado 
Crtes; Pablo Saez, abogado y Diputado provincial; J. S. Alfonso,
farmacetico, Diputado provincial y propietario; Pedro G. Goico, doctor
en medicina, propietario y Diputado provincial; Enrique Urrutia,
comerciante y corregidor de la capital; Jos D. Infante, Bernardino F.
Samper, Joaquin A. Angulo, Fidel Guillermo, Miguel Morales, Laureano
Vega, comerciante; Jos Cordovs y Berrioz, Francisco Buguella, Fernando
Vizcarrondo Rojas, Santiago Prieto, Miguel Quesada, Enrique Ramirez de
Arellano, Gregorio de Latorre y Montesino, Joaquin Rodriguez, Isaias
Flix Castro y Diaz, Herminio Padial, Jos Franco, Francisco Bulerin,
Esteban Escalona, Francisco C. Dvila, Esteban Calderon, Pedro C.
Corren, Temstocles Andino, Leoncio Carreiro, Juan Enriquez, Manuel A.
Alonso, Jos A. Fernando, Jos Vinela, Segundo Setty, Vicente Guillermo,
J. A. Cabrera, Flix Noa, Juan Basilio Nuez, Manuel J. Calderon, Benito
Torres Garca, Juan Bautista Fizol, Pedro Vidal, Eduardo Martorell,
Francisco Martinez de Aparicio, Ector Cherremons, propietario; Pedro
Cabrera, Salvador Prato, F. Pablo Rofsell, Bartolom Llobet, Gregorio
Rodriguez, Jos Mara Bunata, Feliciano Cullar y Torres, Juan M. de
Larraon, Pedro del Valle, Pablo Marien, Diego Mil, Eusebio Menendez,
Alejandro Cruz Lacomte, Jos Fr. Diaz, Gustavo Diaz, L. P. Benitez,
Francisco Gimenez, Joaquin Ramirez, Martin F. Reyes, Francisco F.
Hernandez, Enrique Botch, Marciano Porralas, Francisco de P. Vergara
hijo, C. Avon, Narciso Font, Benito Osorio, Flix Padial, Julio Mas y
Pila, Ricardo Hance, Jorge A. Goyco, Francisco Acosta, Jos M. Collazo,
Ramon Collazo, Claudino Melizo, Saturnino Rivero, Julian Baldorioty,
Crlos Lixert, Andrs Medrano, Manuel Lopez, Generoso Diaz, Salvador
Gallart, Teodoro Garca, Pedro Jimenez, Benigno Cap, E. Gonzalez, Pablo
Durn, Manuel Vazquez, Pedro Marquez, Jos de la Rosa, Angel Martinez,
Oscar Amadeo, Juan Casanova, Robustiano Texidor, Aureliano Alvarez, M.
Poventud, Gabino Izjo, Nicols Colon. A ruego de los propietarios Juan
Antonio Santiago, D. Antonio Borge y Victorio Torres, Nicols Colon. A
ruego de los propietarios Martin Torres, Flix Torres y D. Jos Cruet N.
M. Poventud, Jos Diaz de Castro y Ruiz, Jos T. Quiones, Manuel
Ramirez, Luis Beansang, Antonio Morales, Land. Morales, Encarnacion
Arce, Manuel Morales, Loreto Marzo, Juan Pia, Hiplito Arce, Manuel
Alvira, Juan A. Quiones, Manuel Quiones, Vicente Avila, Juan de Jess
Cintron, Leon Rivera, Eugenio Rivera, Bautista Carmona, Ildefonso
Carmona, Juan P. de Lugo y Otero, Jos Manuel Matienzo, Francisco Gran,
Jos Gregorio Coca, Reyes Coca, Juan P. Tudela, Manuel Escobar, Juan
Gonzalez, Teodoro Bartolom, Toms Mizabul, Sebastian Diaz, Luis
Trinidad, Juan P. Diaz, Felipe Vazquez, Aureliano Mizabal, Mximo
Rivera, Andrs Cruz. A ruego de Federico Cruz, propietario Jos Pujals,
Juan Catarneu, Froilan Arroyo, Francisco Diaz, Justo Mizabal, Plcido
Perez, Jos Mara Benjamin, Juan Jos Colon, Cristbal Patxot, Cecilio
Rodriguez, Francisco Molano, Jess Torres. A ruego de Fermin Ramos,
Eusebio Bravo; Juan Ramirez, Eusebio Bravo, Valentin Berlanga, Flix
Rexach, Escolstico Clavijo, Miguel Mendey, Agustin de Arce, Jos Manuel
Flores, Juan Moreno y Garca, Martin Vazquez, Francisco Sabas, Jess
Ortiz, Alberto Espiado, Pacfico Gonzalez, Pedro C. Villarini, Isaac
Coliaro, Jos E. Colon, Juan Bautista Perez, Fernando Concepcion,
Fernando Martinez, Antonio Cerrea, Jos R. Cabrera, Manuel Boralt, Jos
del C. Siaco, Julian Andino, Ignacio Aguio, Juan Alvarez, Francisco
Quiones, Jos R. Cabrera, Jos Escudero, Manuel Melendez, Sos Mara
Caballero, Charles Belltra, Jos Perez, Luciano Rivera, Francisco
Duchesne, Valentin Pereyrol, Roman Nuez, F. Villaveitia, Jos Marcial
Quiones, Celso M. Quiones, Toms Ramirez Quiones, Ramon B. Lopez,
Juan O'Neill, Toms Agrait y Tinto, Jos R. Oliver, Mariano Ramirez
Quiones, Vicente Alvarez Dvila, Andrs Dapena, Vicente Alvarez Arce,
Ramon S. Quiones, Francisco Mara Quiones, hacendado; Ramon Francisco
Lugo, propietario; Florencio Lugo, Francisco Lugo, Jos Miguel Lugo,
German Lugo, Miguel Lugo, Rodulfo Rivera, Pedro Alcarz, Gaspar
Castillo, Gaspar C. Castillo Ortiz, Vicente Berenguer, Dionisio Ramirez,
Juan Marcelino Vega, Buenaventura Quiones, Eduardo Quiones, Matas C.
Garca, Gustavo Ramirez, Ubaldino Ramirez, Francisco A. Garca, Ramon
Nazario, Francisco Berengues, Ildefonso Rodriguez, Juan Bautista
Almodra, Gil Aubrit, Jos Nicomedes Ortiz, M. Antongeorgi, Jos C.
Balzao, Nicols Acosta, Andrs Dapena, Bartolom Esteva, Marcelino Anta,
Miguel Vega, Francisco Medina, Jos Nuez, Ramon Gonzalez, propietario;
Francisco M. Lopez, Emilio Rivera, Miguel Cintron, Emilio Cintron,
Modesto Bim, Ezequiel Martinez, Matas Rosario, propietario; Schendg
Conte, Bartolom Dvila, Jos Pimentel, Jos Vivas, Crlos Carlo,
Avelino Vindglay, Felipe Cacholas, Felipe Cacholas 2., Felipe Rivero
2., Eugenio Carrion, Jos Mara Osorio, Narciso Matos, Felipe
Vizcarrondo, Monserrate Aguilar, Jos Antonio Morales, Manuel Ramirez
Reyes, Pedro Quiones, Luis de Jess, Vicente Escobar, Esteban
Rodriguez, Francisco Silles, Luis Vergue, Juan Miranda, Pedro Cludio,
Juan Dvila, Francisco Nater, Jos Mara Arestqueta, Cecilio V.
Gutierrez, Pascual Naranjo, Jos R. Garca, Francisco Acosta, Andrs
Quiones, Ricardo Ceballos, Francisco Alejandro Perez, Jos Vallo
Lepily, Pedro Pani, Pedro Valdespino, Crlos E. Rodriguez, Ramon
Delgado, Jos E. de Goenaga, Dr. A. S. Fuertes, Crlos Castro Pascasio
Chasbournnier, Jos Balbino de Torres Valle, Hermenegildo Giraldes,
Saturnino Reyes, Juan Benito Romero, Federico Marzero, Nicols Tarne,
Felipe Rivera, Clemente Bobonis, Severo Melendez, Manuel Robles,
Baldomero Artus, Daniel T. Cogley, Juan Santiago, Vicente Nieves, Juan
Ruiz, Ricardo Pastrana, Ricardo Parsons, Jos Mara Jimenez, Jos I.
Mogica, Angel Pacheco, Jorge Parsons, Evaristo Elcicier, Evangelista
Lebron, Luis Martino, Mamerto de los Santos, Luis Catalino Vazquez,
Valentin Iglesias, Lorenzo Ferrer, Juan J. Calderon, Celestino Lampuzo,
Rufo Santos, Eusebio Acosta, Julian Lopez, Norberto Osorio, Pablo
Ayende, Martin Rodriguez, Manuel Lanzo, Manuel Galvarni, Crlos Perez,
Francisco L. Garca, Octavio Garca, Joaquin L. de Solis, Nicols R.
Uribe, Ramon Rodriguez, Crlos Mellado, Eloy Garca, Antonio Corton,
Juan del Toro, Manuel R. Gonzalez, Toms Hernandez, Serafin Noya, Ulises
D. Martinez, Faustino Lopez, Ricardo Rodriguez, Jos Borges, Ramon C.
Martin, Ramon L. Tinajero, Eduardo Noya, Antonio Rodriguez, Demetrio
Garca, Romualdo L. Vazquez, Francisco Romero, Ramon Acebedo, Julian
Crdova, Eleuterio Rivera, Manuel Tolentino, Manuel Algasurs, Modesto
Disdier, Rafael Flcido Rodriguez, Toms A. Vazquez, Patricio Jos
Lopez, Jos Carmona, 2., Jos Vicente Sanchez, Bonifacio Robles, Martin
Mirot, Rodulfo Victoria, Pilar Castro, Francisco Corrales, Pedro Torres,
P. y Berrios, Aquiles Colon, Manuel Y. Valdo, Manuel E. Aguayo, Gabriel
Mono, Eugenio Jimenez, Jos Sanchez, Jos Ramos de Anaya, Pedro de
Santiago, Gabino Jimenez, Mauricio Jimenez, Antolin Cintron, Jos
Llorens, Florencio Echevarra, Arturo Morales, Manuel Flores, Jess
Mara Hernandez, Joaquin Perez, Mariano Alvarez, Manuel Bonilla, Jos R.
Vazquez, Manuel Dis, Francisco Jimenez, F. Julian Diaz, Manuel de Hoyos
Limon, Jos G. Cuevas, Jos R. Mintos, Marcelino Zavala, Jos C. Cuevas,
Juan Jos Camacho, Eladio Saldaa, Mximo Galvez, Santiago Aldrey, Dr.
Almodovar, Jos N. de Aldrey, Juan de M. Pea, Julian Hernandez, Benigno
Porrata, Juan de Aldrey y Rodrigo, Santiago Vezira y Castro, Jos Acosta
y Ramirez, Manuel Fernandez Juncos, Manuel Padils, Jos Nater, Jos
Passapera, Toms Sandron, Fernando Aragons, Evaristo Martinez, Manuel
Prado, Miguel Landron Lopez, Manuel Quintero, Pedro Mara Garca, D.
Salinas, D. Sena y Bracero, Jos Vazquez, Mrcos Uribe, Semy Bair, J.
Hernandez, Jos Mara Muiz, Jos Garca Salinas, Adolfo Mingo,
Temstocles Diaz, Lucio Soto, Federico Matheu, A. Elias Ortiz, Luis
Ercigno, Enrique Redondo, Felipe Lasanta, Marcelino Gomez, Alejandro
Vaillant, Juan de Dios Matos, Juan Vaillant, Federico Leon, Vicente
Vico, Bamon Delgado. A ruego de Cayetano Torres, propietario, Jos
Bautista Lebron; Jos Ortiz, Crlos Ortiz, Santos Ortiz Vazquez, Pablo
Dvila, Ramon Ortiz, Nicomedes Sames, Pedro Colon, Ramon Delgado,
Hilario Ortiz, Florencio Moral, Miguel Morales, Aquilino Figueroa,
Ignacio Figueroa, Pedro Figueroa, R. Bono, Manuel Reyes Dvila. (Siguen
hasta 30.000 firmas, y se promete continuar publicando las que se
reciban de otros pueblos de la Isla.)




Nmero II.

     Protesta de varios diputados provinciales, propietarios, abogados,
     mdicos, farmacuticos, profesores de instruccion pblica,
     periodistas, etc., etc., de la capital de la isla contra las
     falsedades de los ultra-conservadores de Madrid.


Los que suscriben, amantes del rden, de la paz, de la prosperidad y del
progreso de esta bella y leal provincia espaola, protestan una y mil
veces y de la manera ms solemne, de las _calumnias y mentiras_ escritas
en _El Debate_, peridico conservador.

En su nmero 25 del 28 de Setiembre ltimo se encuentra un artculo con
el epgrafe PUERTO-RICO SE PIERDE, y en l, con escarnio de la verdad, y
con el cinismo ms escandaloso, se ven estampadas las siguientes frases:

     "Digmoslo sin rodeos: Puerto-Rico est perdido y  estas horas
     lamentables sucesos hubieran ensangrentado ya sus calles, si la
     intervencion oportuna y providencial de una conocida persona que
     goza en la isla de gran prestigio, no hubiera detenido el golpe en
     los momentos ms crticos."

       *       *       *       *       *

     "La audacia y osada del ultra-reformismo ha llegado ya  su
     lmite: all no existe autoridad ni nada que lo parezca. Los
     separatistas insultan en pblico  los peninsulares, y en todas
     partes, en los pueblos de la isla, se entonan las canciones ms
     escandalosas contra la madre patria, frente  frente de los
     voluntarios, que aunque sientan hervir en su pecho la indignacion
     patritica, tienen que contener su impulso por no provocar lances
     que desean ardientemente nuestros enemigos."

       *       *       *       *       *

     "El capitan general se ha permitido decir, delante de los hombres
     ms distinguidos del partido espaol, que en Puerto-Rico no impera
     ms ley que su capricho, y se ha rodeado de los ms audaces
     separatistas de la Antilla."

     "Los de Lares fraternizan con el secretario Sr. Ayuso, que sigue
     anunciando que _es radical hasta el crmen_, y hoy por hoy puede
     decirse que los espaoles estn  merced por completo de lo que
     aquellos, alentados por la proteccion de la autoridad, quieren
     hacer."

     "La vergenza y el rubor, dice una de las cartas que tenemos  la
     vista, sube  la frente de todo el que se precia de espaol, y se
     necesita tener mucho patriotismo para contener la indignacion de
     tanto leal, que por solo el delito de serlo, se ven escarnecidos y
     vilipendiados por el gobernador superior civil. De este seor y de
     su secretario el Sr. Ayuso se ha apoderado el _delirium tremens_ y
     no hay atropello, ni injusticia que no cometan en tratndose de un
     buen espaol."

     "El respetable alcalde de San Lorenzo D. Ulpiano Valds, que,
     repetimos, ha sido separado dentro del perodo electoral, se ha
     visto sustituido por un tal Santiago Rodriguez, _hombre inmortal_ y
     que consta  toda la isla _que est nombrado brigadier por los
     separatistas para el dia que triunfen. Solo un loco, solo un hombre
     que hubiera perdido la razon podria cometer las inconveniencias y
     los desatinos que ha cometido el actual capitan general de
     Puerto-Rico._"

     "Todo este inmenso cmulo de escndalos, de enormidades, que
     patentizan la persecucion sin tregua ni cuartel que se hace en
     Puerto-Rico  todo lo que es espaol, han decidido al comit
     central liberal conservador  aconsejar  sus hermanos de la isla
     el retraimiento en las elecciones, etc., etc."

No hay una palabra de verdad en lo que ha relatado _El Debate_, y admira
y sorprende cmo han podido inventarse tamaas falsedades que deshonran
 los que se han atrevido  publicarlas, y causan el disgusto y la
intranquilidad de este pacfico vecindario, cuya ruina desean y provocan
los de _El Debate_ y sus sectarios.

Sin espritu de partido y guiados solamente por la verdad  impulsados
por el amor  la justicia, nos creemos en el deber ineludible de
protestar, como protestamos, de cuanto ha escrito el _clebre peridico_
contra el benemrito, justo y recto general D. Simon de La Torre; contra
su digno secretario Sr. Ayuso, contra el pas y contra el honrado y
prudente partido reformista.

S, sin espritu de partido, sin afecciones, ni rencores, y sin otro
mvil que hacer pblica y patente la audaz mentira de _El Debate_, deben
los _conservadores y los reformistas_ levantar la voz y hacer brillar la
esplendente luz de la verdad, porque lo requiere el decoro y la
tranquilidad del pas, que  todos interesa, y el recto proceder de
nuestro gobernante y su secretario.

As sabr el mundo entero que Puerto-Rico est tranquilo, contento y
satisfecho, esperando las reformas que le conceda la Madre Patria, para
gozar la vida de los pueblos libres, y aumentar su instruccion, su
comercio, su industria y su bienestar dentro de la nacionalidad
espaola.

Puerto-Rico 20 de Octubre 1872.

Manuel S. Cuevas, Flix S. Alfonso, Pablo Saez, Pedro G. Goico, Jos
Garca Maltin, Nicols Aguayo, Manuel H. Cuevas, Pedro Gutierrez del
Arroyo, Pablo Rodriguez, Flix Padial, Fernando Srraga, Jacobo Orestes
Montilla, Emilio Montilla, Arturo Srraga, Jos S. Delgado, Andrs
Medrano, Andrs A. Valencia, J. Gautier Benitez, Julian Baldorioty,
Jorge A. Goico San Vctor, Ramon Power, Juan Franco, Jos B. Carreras,
Luis Corton, Eduardo Andino, Casimiro M. de Vizcarrondo, Rafael Quesada,
Juan Emilio Turull, Manuel J. Mir, Jantiago Beltran, Alvaro Muriel,
Crlos Martinez, Rmulo Vizcarrondo, Jos Ortega Nevares, Juan J.
Gorbea, Miguel N. Landron y Nater, Enrique Montes, Flix J. Aldao,
Rafael Montes, Crlos Lopez Via, Joaquin Saravia, Domingo P. Mojica,
Jos C. Diaz Ramos, Leonardo Perez Benitez, Francisco Perez, Manuel V.
Cuevas, Francisco Garca, Luis Font, Jos Castro Lopez Villalon, Narciso
P. Guerra hijo, Leoncio C. y Caballero, Antero Juliat y Gonzalez, Jos
Rivera, Ricardo Hernandez, Jos T. Morales, Manuel Delgado Colon, Manuel
Suarez Valds, Jos Modesto Varlle.




Nmero III.

EN LA PICOTA.

(Artculo del peridico radical de la capital de Puerto-Rico contra
ciertas equivocaciones propaladas en Madrid.)


Bien quisiramos nosotros que las columnas de _El Progreso_ no tuvieran
que mancharse con las farsas que nuestros desesperados contrarios
inventan para desautorizar  nuestras primeras autoridades y al partido
reformista de la isla; pero hoy creemos conveniente al inters de las
mismas personas calumniadas que el pblico entero de Puerto-Rico vea y
sepa cules son las groseras mentiras que sirven de base  la gritera
de los conservadores en Madrid.

Como una pequea muestra de los rganos subvencionados de los
conservadores, hace unos dias publicamos la descripcion que apareci en
_El Debate_ del motin de Yabucoa, y para que se comprenda cul es la
conciencia de esos escritores, insertamos  continuacion lo que el mismo
_Debate_ decia  _La Correspondencia_ con motivo de no tener el
peridico noticiero el menor conocimiento de ese soado motin. Dice as
_El Debate_:

     "_La Correspondencia_ dice que las cartas que ha recibido de
     Puerto-Rico no hablan del motin de Yabucoa. Lo que prueba que _La
     Correspondencia_ tiene muy malos corresponsables en aquella isla, 
     que tienen ojos y no ven,  como si dijramos, que son
     reformistas."

     "Ha contado todava _La Correspondencia_ nada de lo mucho que ayer
     y anteayer referiamos de Puerto-Rico? Ha contado nada de lo mucho
     que desde el dia 1. de Setiembre hemos publicado sobre el estado
     alarmante en que la isla se encuentra? Diga _La Correspondencia_
     que no puede defender al elemento espaol de Puerto-Rico, poniendo
     en evidencia el proceder descabellado de los seores La Torre y
     Ayuso, y no desautorice sin fundamento  los que queremos hacerlo y
     lo hacemos."

No basta haber inventado esa farsa ridcula, de la que nos reiramos si
no supisemos hasta donde alcanzan los arteros tiros de la calumnia: es
menester dar la ltima prueba de cinismo y sostener impudentemente la
mentira.

Ahora vean nuestros lectores otro suelto que encontramos en el nmero
520 del citado peridico correspondiente al dia 3 del prximo pasado
Octubre, en cuya fecha se da cuenta de haber sido espulsado de esta
isla y enviado  la de Cuba, antes de que el gobierno de Madrid tuviera
conocimiento de ello, el Sr. D. Manuel Corts, jefe de estado mayor que
ha sido de esta isla. El suelto dice as:

     "Ya se ha vengado el capitan general de Puerto-Rico del seor D.
     Manuel Corts, digno jefe de estado mayor de aquella isla.
     Referimos dias atrs el modo grosero, la falta completa de
     educacion con que el Sr. La Torre contest al Sr. Corts cuando
     este, llamado por aquel, le respondi que no podia contribuir 
     infringir terminantemente las leyes autorizando con su firma la
     separacion de dos comandantes de departamento durante el perodo
     electoral, que el Sr. La Torre queria autorizara, y  quienes
     despues, y no obstante las buenas razones y advertencias del Sr.
     Corts, separ por s solo el actual capitan general de
     Puerto-Rico."

     "Pues bien, D. Manuel Corts ha sido espulsado de la isla por el
     Sr. La Torre y enviado  la de Cuba, antes de que el gobierno de
     Madrid tuviera conocimiento de ello y antes que llegara 
     Puerto-Rico la rden, que con posterioridad ha enviado el general
     Crdova. El ministro de la Guerra, que en todo procede como quien
     es y con el ms completo desconocimiento de toda nocion de
     justicia, ha dispuesto que el Sr. Corts se traslade  Cuba, con lo
     que el general Crdova ha querido, sin duda, dar una satisfaccion 
     los separatistas y ultra-reformistas que le han elegido all
     diputado por el distrito de Ponce."

No hallamos palabras para pintar con sus propios colores las muestras de
cario y de la simpata, que el recto proceder y los sentimientos
altamente espaoles han granjeado entre los leales al Sr. Corts.

Entusiasta hasta el ms alto grado fu la despedida que  aquel militar
se ha hecho en Puerto-Rico, teniendo la inmensa satisfaccion de poder
estrechar entre sus brazos  lo ms distinguido,  lo ms elevado, lo
ms patritico y espaol de la isla, elocuente manifestacion que prueba
como aquellos honrados y buenos espaoles saben venerar  los que sirven
con verdad y lealtad  la causa de nuestra patria.

Se nos dice que se preparaba en la Habana al Sr. Corts un recibimiento
tan entusiasta como lo fu su despedida de Puerto-Rico.

Lo creemos: el Sr. Corts es digno de la consideracion y el cario de
los espaoles leales.

Ahora bien, todo el mundo ha podido ver en la _Gaceta_ que el Sr. Corts
ha pasado  continuar sus servicios en la Isla de Cuba, _por disposicion
del Gobierno Supremo_, habiendo salido de aqu en el vapor correo hace
cuatro dias. Esto no necesita comentarios. As se escribe la historia
por los peridicos conservadores; as estar escrita seguramente la de
Lares.

Esa senda por donde se han lanzado los conservadores, es el instrumento
que con ms vigor y actividad trabaja en favor de nuestra causa. Nos
duele y nos repugna ver  los enemigos de las reformas usar de tan malas
artes para combatir una causa santa; pero lo decimos francamente, si
nosotros quisiramos apresurar su triunfo, nada nos parecera ms til
que mantener una prensa tan desatentada como la que se llama
conservadora en los asuntos de Puerto-Rico.

Los artculos de _El Debate_ estn como las lenguas de los senadores
romanos que, agitados por el terror al ver desmoronarse el grande
imperio exclamaban: Qu se van los dioses! Y en efecto los
reaccionarios aqu y en la Pennsula ya no son otra cosa que lo que es
la nieve cuando para derretirla aparecen los rayos del sol en un hermoso
dia de primavera.

Convnzase el partido conservador de que se halla en plena
descomposicion y si quiere reconstituirse empiece por renunciar todo lo
que constituye su organismo actual. De otro modo, siguiendo el camino
que han emprendido, demolern creyendo que conservan y anularn teniendo
la preocupacion de que perpetan.

Con ese sistema de mentiras y calumnias podrn, tal vez, descarriar en
la Pennsula, por un momento, la opinion pblica; pero cun efimero
ser ese tiempo y cun ventajosa  nuestra causa la reaccion que
necesariamente se ofrece en el espritu pblico!

Comprendan los hombres del partido conservador que si sus doctrinas no
hallan eco en el pas, ni son aceptadas en las regiones del gobierno;
que si para conservar una apariencia de vida necesitan derramar el oro
por todas partes y envilecen su conciencia cual hace _El Debate_, es
porque esas doctrinas han muerto, es porque la idea que alienta el
partido radical lo mismo en esta provincia que en las 49 restantes de la
pennsula, significa en los presentes momentos histricos, algo grande,
algo trascendental para la gloria y el porvenir de Espaa y para la
honra de la revolucion de Setiembre. (_El Progreso_, peridico radical
de San Juan de Puerto-Rico, de Octubre de 1872).




Nmero IV.

Protesta de los vecinos de Yabucoa contra las falsedades propaladas en
Madrid por un peridico conservador.


_El Progreso_ en su nmero 124, correspondiente al 20 de Octubre del ao
corriente, reproduce un artculo de _El Debate_, rgano en Madrid de los
conservadores de Puerto-Rico, en el que, faltndose  la verdad de la
manera ms descarada, se refieren como ocurridos en Yabucoa
acontecimientos que no han sucedido, ni pueden suceder, porque estando
aqu en inmensa mayora los radicales que tenemos probado, con hechos y
no con vana palabrera, nuestro amor al rden y nuestro respeto al
gobierno constituido, sea cual fuere su color poltico, no consentiremos
que por nada ni por nadie se turbe jams la tranquilidad pblica, que
tan interesados estamos en sostener. Razon tiene _El Progreso_ al decir
que suprime comentarios sobre el trabajo conservador, que por lo grosero
y mal urdido se recomienda por s solo; pero los que suscribimos,
vecinos de Yabucoa, infamemente calumniados, faltaramos  nuestro deber
si no levantramos nuestra voz para desmentir el cmulo de falsedades
que contiene el espresado artculo, y para protestar llenos de
indignacion contra la grave ofensa que se nos ha inferido en nuestros
sentimientos de lealtad y patriotismo.

Si _El Debate_ se hubiera contentado con lanzar la bola del motin en
Yabucoa, del ataque  la guardia civil y de la muerte del cabecilla
insurgente que hace perecer en la refriega, acostumbrados como estamos 
las peregrinas invenciones de la prensa conservadora, miraramos con
desprecio este nuevo cuento; pero el peridico conservador, partiendo de
los hechos falsos que ha inventado, deduce  su gusto consecuencias
necesariamente falsas tambien y entra  hacer suposiciones que nuestra
lealtad y amor  la madre patria no nos permiten dejar pasar
desapercibidas sin protestar, como lo hacemos, con toda la energa de
que somos capaces.

Los firmantes declaramos, pues, que es falso, absolutamente falso el
despreciable artculo de que nos venimos ocupando. En Yabucoa no ha
habido tal motin, ni la guardia civil, institucion que todos respetamos,
ha sido atacada por nadie, ni hemos tenido que lamentar desgracias ni la
muerte que se mencionan; y desafiamos  los individuos de la guardia
civil de este puesto y  cualesquiera, otra persona  que nos desmienta,
como desmentimos nosotros al articulista de _El Debate_.--Protestamos
una y mil veces contra las falsas cuanto calumniosas aseveraciones de
este peridico, llamando pblicamente al autor del artculo _falsario 
impostor_, y asegurando solemne  la nacion,  S. M. el rey, al gobierno
Supremo y  su dignsimo representante en esta isla, que Espaa no tiene
sbditos ms leales ni ms amantes de su nacionalidad que los pacficos
vecinos de Yabucoa.

Cierto que la gran mayora de este vecindario somos radicales; cierto
que firmes en nuestros principios los sostenemos con energa y
trabajaremos siempre por el triunfo de nuestro partido, movindonos
constantemente dentro del crculo de la legalidad, como la demostramos
en las memorables elecciones de Abril en que aceptamos una lucha
desigual cuyo resaltado conocamos de antemano, por no desatender la
voz del gobierno que nos llamaba  los comicos; cierto que deseamos la
realizacion de nuestras aspiraciones que no son otras que ser
_ciudadanos espaoles de hecho_ como creemos serlo de derecho; pero
spase una vez por todas que tenemos f en nuestra santa causa y que
firmemente persuadidos de que al fin lucir para Puerto-Rico el sol de
la justicia, esperamos confiados y perseverantes tan glorioso dia, sin
que jams pueda cruzar por nuestra mente la incua idea de desgarrar el
seno de la Madre Patria bajo cuyo egregio pabellon hemos nacido,  cuya
sombra nos hemos hecho hombres y cuyo estandarte deseamos sea el ciprs
que adorne nuestras tumbas.

Yabucoa, Octubre 24 de 1872.--Isodoro Cintron, Raimundo Diaz, Jos C.
Carrasquillo, Antonio Berrios, Pedro Dvila, Catalino Colon, Pascasio
Berrios, Aurelio Dapena, Gonzalo de Soto, Jos de la O. Colon, Ulises V.
de la Fuente, Manuel Mara Carrasquillo, Pablo Font y Martelo, Jos R.
Rodriguez, Zoilo M. Abril, Justiniano Artiguez, Santos de Torres, Isidro
Berrios, Juan de la Cruz Cintron, Pedro J. de la Fuente, Luis Mara
Cintron, Zoilo T. Cintron, Cornelio Santana, Paulino Rodriguez, Jos E.
Pacheco, Ezequiel Diaz, Jos J. Alvarez, Ramon Martinez, Jacinto
Casablanca, Manuel Garca, Pablo Iraris, Zenon Fanquier, Jos I.
Rodriguez, Jos V. Cintron, Emilio Colon, Demetrio Lao, Juan A. Nuez,
Gregorio Pagan, Zenon Cintron, Emiliano Lopez, Justiniano Lopez, Ricardo
Colon, Juan P. Pacheco, Jess Mara Carrasquillo, Rafael Lebron, Juan
Morales, Juan Ortiz Lopaz, Modesto Carrasquillo, Jos Artiguez, Fidel
Ortiz, Anselmo Berrios, Vicente Rodriguez, Jos L. Dvila, Pedro P.
Cintron, Jos Ortiz, Juan V. Cintron, Jos Mara Lebron, Juan P.
Berrios, Francisco Martinez, Francisco Ortiz, Luis Carrasquillo, Cirilo
Cintron, Francisco Villafaa, Manuel Mara Marin, Eugenio Lebron,
Gregorio Rivera, Juan R. Lebron, Gregorio Dvila, Aquiles Fuentes,
Vicente Cintron, Miguel Ramos, Evangelistra Garca, Francisco J. Lebron,
Santos Dvila, David Carrion, Juan Lopez, Salomen Garca, Juan J. Ortiz,
Eugenio Colon, Ramon Lebron, Laureano Colon, Pedro Mato, Juan P. Colon,
Juan de la Cruz Rodriguez, Lorenzo Ortiz y Balaguer, Bernardo Fontela,
Perfecto Rocafort, Eleuterio Colon, Pedro Garca, Pablo J. Berrios,
Antonio Berrios 2., Jos T. Delgado, Antonio M. Ortiz, Jos J. Dvila,
Juan B. Delgado, Toms A. Dvila, Manuel Pernas, Juan N. Carrasquillo,
Luis Marin, Juan F. Yejo, Jos J. Sanchez, Valentin Colon, Cesreo
Lopez.




Nmero V.

Las noticias de sensacion de los reaccionarios ultramarinos de Madrid.


Para que se puedan apreciar las especies que se vertian en Madrid sobre
la situacion de Puerto-Rico, reproduciremos algunos prrafos tomados al
azr de ciertos peridicos.

_El Debate_ del 16 de Setiembre habia escrito:

EL MOTIN DE YABUCOA.

     "Cada correo que llega de Puerto-Rico, cada nueva carta que
     recibimos, nos proporciona una nueva prueba de la situacion
     estrema, alarmante, desesperada en que la isla se encuentra,
     gracias  la proteccion oficial que al elemento separatista
     dispensa el capitan general y el secretario del gobierno superior
     civil de la Antilla."

     "Dos dias solamente han trascurrido entre la llegada  Madrid del
     correo francs y el ingls, y, sin embargo, ya tenemos que aadir 
     los gravsimos y trascendentales hechos que referiamos en nuestro
     nmero del sbado, otro que viene  confirmar cun cierto es que
     Puerto-Rico se pierde, pero se pierde muy aprisa, si no se releva
     pronto, muy pronto  las autoridades que han provocado tales
     acontecimientos, dando aliento y osada con su antipatritica
     proteccion,  los ms descarados enemigos de la patria."

     "En Yabucoa, pueblo del distrito de Guayama, los ultra-reformistas
      separatistas, atacaron  la Guardia civil, trabando un verdadero
     combate con las fuerzas de esta benemrita institucion, del que
     result, entre otras desgracias dignas de lamentarse, la muerte de
     uno de los cabecillas que promovieron el motin. Qu hubiera
     sucedido si los rebeldes hubieran podido deshacer y poner en
     dispersion al destacamento de la Guardia civil, puede fcilmente
     considerarse!"

     "En la embriaguez de su azaa y dadas las ideas y predicaciones que
     se han difundido de mes y medio  esta parte por la isla: tenida en
     cuenta la exaltacion de los insurgentes, que ya se creen seguros
     del triunfo, que ya se deleitan ante la idea de que nada ha de
     poder impedirles ahora conseguir sus trainores y descabellados
     propsitos, no es difcil prever que hubieran vuelto contra el
     partido espaol las armas vencedoras de la guardia civil, y
     empezando por apoderarse, otra vez como en Lares, de los ms
     conocidos y decididos espaoles para fusilarles, hubieran
     concluido, unidos con los negros y separatistas de los pueblos
     circunvecinos, por levantar el pabellon de la estrella soletaria
     que se alz en Lares, y por formar el ncleo de una insurreccion
     que  manera de la de Cuba, quizs costar despues  Espaa un
     tesoro y muchas vidas leales si al cabo se conseguiria destruirla,
     como ya puede asegurarse que moralmente y casi materialmente lo
     est aquella."

     "La providencia, pues, poniendo su poder del lado de la bandera
     espaola, ha evitado recientemente en Puerto-Rico los terribles y
     espantosos acontecimientos que hubieran surgido,  no tener los
     guardias civiles de Yabucoa la decision y el arrojo suficiente para
     rechazar la violenta agresion de que fueron objeto, poniendo en
     dispersion al grupo rebelde, merced al pnico que en ellos produjo
     la muerte de uno de sus cabecillas."

     "Pero ya que la chispa que amenazaba encender la hoguera no
     prendi; ya que por esta vez la isla de Puerto-Rico, gracias al
     auxilio de la Providencia, no vi lanzarse  sus campos y  las
     calles de sus poblaciones una turba desenfrenada contra la madre
     patria, tngase por cierto que, si no se releva inmediatamente 
     los seores La Torre y Ayuso, los combustibles, que seguirn
     hacinados, ardern fcilmente  otra intentona como la de Yabucoa,
     aunque no alcance en su principio las proporciones que sta lleg 
     tener."

     "Si continan la proteccion que en la actualidad se dispensa  los
     separatistas, y la persecucion sauda, implacable que al elemento
     espaol viene hacindose, exaltados, envalentonados los
     insurgentes, levantarn osados y audaces la bandera de los
     insurrectos de Cuba y el decrpito general carlista de ayer, pero
     hoy ciertamente radical del ms sobresaliente tipo que el gobierno
     pudiera haber enviado all y  quien tan antipatriticamente
     sostiene con su secretario el antiguo escribiente de Ruiz Zorrilla,
     ser impotente para detener el movimiento. Y entonces veremos 
     casi todos los que aqu y all estn sosteniendo ante el gobierno
     la poltica anti-espaola que en Puerto-Rico se hace, en el campo
     de la insurreccion,  la manera que no pocos de ellos estuvieron
     comprometidos directa  indirectamente en lo de Lares."

     "Puerto-Rico se pierde  ciencia y paciencia de los radicales. Si
     nuestras constantes advertencias no deciden al gobierno  separar
     de all esas desatentadas autoridades, servirn al menos para que
     el pas le exija el dia de maana la terrible responsabilidad  que
     se ha hecho acreedor."

Decia _La Epoca_ del 4 de Noviembre:

     "Es inconcebible lo que en Puerto-Rico est pasando. Necesario es
     que lo digan cartas de personas formales para que no creamos ser
     vctimas de una alucinacion al ver de qu manera aquellas
     autoridades menosprecian y vejan  los que se honran con el ttulo
     de espaoles."

Una reunion de estos  que asistian personas como los marqueses de la
Esperanza y de Casa-Caracena, y el ex-diputado Sr. Diaz Romero, fu
disuelta por el corregidor, bajo el ridculo pretesto de que all se
conspiraba.

Los jefes militares de Puerto-Rico han sido todos separados y deportados
algunos de ellos,  la manera de lo que se ha hecho con el propietario
redactor del _Boletin_ y secretario del comit espaol, D. Francisco
Larroca.

Hablbase del desarme de los voluntarios, para dar las armas  los
reformistas y del destierro de las principales personas del partido
espaol. He aqu lo que dice _El Debate_:

     "La insurreccion, pues, y en resmen, se prepara en Puerto-Rico 
     conciencia y paciencia del gobierno de Madrid. Los alcaldes y
     corregidores separatistas estn organizando sus huestes, y sus
     hombres se distinguen ya pblicamente ponindose por distintivo una
     cinta azul en el sombrero. Se siguen concediendo licencias de armas
      los que pagan por ellas 12 pesetas, siquiera sea negro 
     separatista, y todo est ya dispuesto para dar el golpe ltimo en
     favor de la insurreccion, que  decir de los separatistas es ya
     seguro, publicando en la _Gaceta_ de la isla un decreto mandando
     entregar las armas en un trmino perentorio  los voluntarios
     espaoles, con lo que lograrn aquellos laborantes lo que el Sr.
     Topete les neg con indignacion al rechazar un clebre y conocido
     _Memorandum_."

     "Este es el estado, el horrible estado en que Puerto-Rico se
     encuentra. Ah, Sres. Zorrilla, Crdova y Gasset, qu
     responsabilidad!"

     "Nosotros hemos dado  tiempo aun la voz de alarma. El gobierno nos
     desoye, sin embargo."

     "El pas juzgar  los que voluntariamente le han arrastrado  tan
     inmensa vergenza, poniendo  una de sus ms queridas provincias al
     borde de un abismo, en que solamente la Providencia es ya capz de
     evitar se precipite."

A nosotros, en carta de Puerto-Rico, que copiamos, se nos dice lo
siguiente:

     "Estamos atravesando una situacion poltica sumamente difcil 
     insostenible: tenemos acontecimientos de mucha gravedad que
     comprometan la integridad del territorio."

     "Nuestro actual gobernador D. Simon de La Torre no hace mas que
     poltica francamente contraria  Espaa. Todos los buenos y leales
     espaoles, tanto insulares como peninsulares, son perseguidos y
     vejados; muchos han sido encarcelados y otros amenazados con tener
     que salir de la isla y tener que ir  comer el pan del ostracismo;
     los voluntarios con ser desarmados, y en cambio formar otra milicia
     con el nombre de voluntarios de la libertad, que se compondria, si
     se llegase  verificar, de todo lo ms separatista que tiene la
     isla."

Qu inmensa responsabilidad para el gobierno!




Nmero VI.

LAS ELECCIONES DE 1872 EN PUERTO-RICO.

Cartas publicadas en El Imparcial de Madrid.


I.

     Sr. Director de _El Imparcial_.

Muy seor mio: La insistencia con que los peridicos conservadores han
dado en extraviar la opinion pblica respecto de lo que ha sucedido en
las ltimas elecciones de Puerto-Rico; la gravedad de todas las
cuestiones que afectan  nuestra poltica colonial y la actitud del
popular diario que le dirige, me escitan  molestar su atencion con
estas lneas, dedicadas  referir exacta y brevemente cuanto respecto de
la cuestion electoral puerto-riquea ha acontecido, respondiendo yo de
la verdad de los hechos con pruebas de todo gnero que obran en mi poder
y que comunicaria  Vd. si hubiese quien deseara verificarlas.

No pretendo poner de manifiesto ni menos sincerar la conducta y la
intencion de los conservadores. Eso ser tarea de otro momento: mas s
me permitir recordar que los mismos gritos y las mismas inexactitudes
con que hoy se procura producir la alarma en la pennsula, prevalindose
de la distancia  que Puerto-Rico est y el poco conocimiento que aqu
se tiene de aquellas cosas y aquellos hombres, los mismos gritos y las
mismas inexactitudes se utilizaron hace poco ms de un ao, cuando los
conservadores fueron derrotados en las elecciones de Junio de la pequea
Antilla. Vd. recordar que lleg el caso de que se vendiese por las
calles de Madrid  grito pelado un peridico que anunciaba la revolucion
de Puerto-Rico y no s cuntas catstrofes, cuyo anuncio, en efecto,
alarm al pblico hasta que se supo que todo era una farsa. Preciso es,
por tanto, estar en guardia, y bajar en todas estas cosas ultramarinas
al fondo de la cuestion.

Ahora las censuras han comenzado por denunciar ante el pas al
presidente del Consejo de ministros como decidido protector de los
diputados electos por Puerto-Rico, al seor ministro de Ultramar como
opuesto al Sr. Zorrilla, inclinndose  los conservadores, enemigos aqu
y all de la actual situacion poltica y al general La Torre como autor
de no s cuntos desaguisados que han dado la victoria  los laborantes
puerto-riqueos.

Conviene que se sepa que al abrirse el perodo electoral dos comisiones
se personaron cerca del jefe del actual gabinete, para tratar de los
asuntos de Puerto-Rico. La una la constituian los ex-diputados
conservadores Sres. Esperanza, Oteiza, Sanz, Diz Romero y no s qu otro
ms. La otra los Sres. Castro, Becerra, Labra, Rodriguez, Padial,
Sanrom, Mosquera y otras cinco  seis personas. Ignoro el pormenor de
esa conferencia de los primeros, aunque debo declarar que 
correligionarios suyos he oido que los conservadores pretendian que su
actitud en el prximo Congreso, no debia preocupar al gobierno, toda vez
que se inspirarian en la conducta de los diputados vascos y en una idea
que repiten con frecuencia,  saber: que la poltica ultramarina es
completamente extraa  las cuestiones de nuestros partidos;  pesar de
todo lo que, siempre hemos visto  nuestros conservadores aqu haciendo
de un modo perfecto, pura y simplemente poltica de partido.

Respecto de la conferencia de los radicales, puedo asegurar que se
redujo  recabar del ministerio la seguridad de una mplia libertad
electoral y que no hubiese en Puerto-Rico ni asomo de candidaturas
ministeriales. En este sentido se explicaron las personas citadas, y
esto se consign en una nota firmada por todas ellas, que obra de seguro
en el ministerio de Ultramar, al cual se pas.

A esto hay que aadir la actitud de la prensa. Yo recuerdo que _El
Debate_--el ms encarnizado adalid de los conservadores--exigi
repetidas veces del ministro de Ultramar que condenase y rechazase las
candidaturas de los Sres. Labra, Padial, Sanrom, Rodriguez y otros
ex-diputados puerto-riqueos, legtimos y genuinos representantes del
partido radical de la pequea Antilla, prometiendo, en cierto caso, el
apoyo de los conservadores en la cuestion de Ultramar. En tanto los
peridicos radicales--recuerdo muy particularmente _La Lertulia_ y _El
Universal_--combatian estas pretensiones pidiendo al gobierno que
mantuviese la libertad electoral en Puerto-Rico, abstenindose de
inmiscuirse de ningun modo en estos asuntos.

Esto fu lo que pas aqu. Me atrevo  retar  todo el que afirme que
otra cosa sucedi,  que diga qu candidato radical pidi proteccion de
ningun gnero al ministerio  siquiera reclam una sola credencial  una
gracia cualquiera para su distrito: qu nuevos pasos se dieron despues
de la conferencia con el seor Zorrilla, y qu insinuacion pblica 
privada se hizo en contra de las inverosmiles candidaturas de los
conservadores.

Es muy fcil suponer protectorados cuando la costumbre del que los
supone es ejercerlos  utilizarlos en su provecho; es muy hbil repetir
uno y otro dia que la comunidad de ideas del ministerio y de tales 
cuales diputados, entraa necesariamente el apoyo de aquel en la lucha
electoral; pero esto no basta ni puede bastar, para los que saben que
los mismos conservadores unnimemente declaraban la vspera de las
penltimas elecciones que en Puerto-Rico era seguro el triunfo de los
radicales si no se limitaba ms el sufragio. Las violencias del general
Gomez Pulido, anlogas  las coacciones de Sagasta en la Pennsula,
determinaron entonces el retraimiento del partido radical aun en
distritos tan seguros como San German, Arecibo y Mayagez, y el xito
escandaloso de aquellas elecciones (que no esperaban los mismos
conservadores,  pesar de que en Puerto-Rico rige todava el decreto
absolutista de 1825, que da al capitan general todas las facultades
precisas para prender y deportar sin formacion de causa), no fu la
menor de las atrocidades que registra la historia de la ltima
administracion.

Todos sabemos cmo se pretende y se obtiene y se utiliza la influencia
oficial en los perodos de elecciones. Lo saben mejor que ninguno los
conservadores. Por esto es necesario que cuando se hable de proteccion
gubernamental y de la ingerencia del actual ministerio en las elecciones
de Puerto-Rico, se precisen los cargos, se detallen las idas y venidas
de los candidatos al ministerio, se denuncien los favores, an los ms
sencillos, que los candidatos logran y que pueden traducirse como una
preparacion del distrito. Por lo dems es hablar al aire, cuando no
hacer otra cosa de muy dura calificacion.

Ahora veamos lo que ha sucedido en Puerto-Rico; mas para esto necesito y
espero de la bondad de Vd., Sr. Director, otra columna en su apreciable
peridico.

Dispnseme la molestia en gracia del propsito.--B. S. M.--_Un
puerto-riqueo._


II.

     Sr. Director de _El Imparcial_:

Muy seor mio: Ante todo debo dar  Vd. las ms espresivas gracias por
la insercion de mi anterior carta, cuya oportunidad queda demostrada por
la prisa y el furor con que _El Debate_ tuvo  bien ocuparse de ella, en
un artculo que, eso s, no rectifica uno solo de los hechos referentes
 las elecciones, ni responde al reto que yo lanc  los conservadores
de denunciar una complacencia del ministerio  una debilidad de los
candidatos radicales; pero que en cambio est cuajado de todo aquello de
laborantes, insurrectos de Lares, odio  Espaa, vergenza y deshonra de
la patria, maquinaciones ocultas, _espaoles sin condiciones_ y otros
lugares comunes por el estilo. Con decir que _El Debate_ afirma que
"_El Imparcial_ ha dicho que el Sr. Zorrilla y el Sr. Gasset han
ordenado  los Sres. La Torre y Ayuso apoyar fuertemente  los catorce
reformistas que han salido victoriosos en las urnas de la pequea
Antilla!" Mas prencindamos de estos desahogos y veamos la realidad de
los hechos, que el lector deducir en vista de que ni uno solo es
rectificado.

Quedamos en mi anterior en que, primero, la prensa liberal de la
pennsula ( diferencia de la conservadora) pedia al gobierno que se
abstuviese completamente en todo lo relativo  los candidatos y las
candidaturas de Puerto-Rico; segundo, que los ex-diputados radicales
conferenciaron del mismo modo que los conservadores con el Sr. Zorrilla,
mas para pedirle estricta neutralidad en las elecciones; y tercero, que
los candidatos radicales no han podido ni logrado credencial ni favor
alguno para sus respectivos distritos. Ahora debo aadir, que los
ex-diputados radicales de la pequea Antilla fueron _absoluta y
perfectamente_ estraos al nombramiento de los Sres. La Torre y Ayuso
para los cargos de capitan general y secretario del gobierno de
Puerto-Rico. Yo quisiera que los conservadores, as de Ultramar como de
la pennsula, me dijeran cundo ellos han entrado en la lucha electoral
en condiciones siquiera semejantes.

Todo el mundo sabe ya cmo se ejerce la influencia moral en los
distritos. Supresion de electores en las listas, negacion del derecho
electoral en los momentos crticos con cualquier pretesto, prision de
determinadas personas, coacciones sobre los empleados, visitas de las
autoridades  determinados sitios, pronto despacho de ciertos
expedientes, etc., etc.; he aqu parte de esos medios, antes de llegar 
los golpes y las hazaas de los _Desbravadores_ y los Antonets.

Esto es tambien perfectamente conocido en Puerto-Rico. En las ltimas
elecciones el general Gomez Pulido hizo sus viajecitos  Rio-Piedras, y
creo que  Arecibo; nombr secretario de gobierno  su propio hijo;
revivi la famosa institucion de los corregidores con sueldo, y contra
la ley electoral, despach como se pedia el expediente de la
contribucion industrial de la isla. Esta, adems, vi presos en el
momento de la eleccion  hombres como los Quiones de San German,
privados del derecho electoral como deudores de la Hacienda (no estando
apremiados)  ms de 150 personas de Sabana Grande, y detenidos y
conducidos entre guardias civiles  muchos pobres _jbaros_ de Mayagez,
so pretesto de que les faltaba la cdula.

Ahora tengo el derecho de preguntar  los conservadores: en dnde ha
pasado nada de esto en las actuales elecciones? A quin se ha detenido
 se ha preso en Puerto-Rico? A quin se ha negado el derecho
electoral? Qu espediente se ha despachado en el perodo de las
elecciones? Qu manifiesto se ha prohibido, como en tiempo del Sr.
Gomez Pulido los de Mayagez, San German y Sabana Grande? Acaso el
_Boletin_, rgano de los conservadores, se ha visto ahora como _El
Progreso_, rgano de los radicales en la anterior situacion, en el caso
de abstenerse absolutamente de hablar de poltica? Vengan los hechos
concretos; nosotros reproduciremos la denuncia.

Pero veamos los cargos que se hacen al general La Torre. Primero, que
durante el perodo electoral separ  varios empleados de la isla.
Segundo, que di algunas disposiciones sobre el reglamento electoral,
favorables  los radicales. Tercero, que celebr una conferencia con los
jefes y oficiales de la guarnicion de Puerto-Rico para recabar su apoyo
en obsequio de la candidatura del general Crdova. Cuarto, que apoy en
la lucha  los candidatos radicales, cuya mayora era de los insurrectos
de Lares.

Vamos por partes y veamos de concluir pronto. En primer lugar, spase
que si el general La Torre toc al personal administrativo durante el
perodo electoral, pudo hacerlo legalmente, porque la ley, hecha por el
Sr. Lopez de Ayala, se guard muy bien (los conservadores sabrn por
qu) de estender  Puerto-Rico lo que rige en la Pennsula respecto de
la inamovilidad en la poca de elecciones. Despues conviene advertir que
la casi totalidad de los corregidores y delegados separados eran hombres
de partido y agentes del gobierno, colocados por el Sr. Pulido en vista
de las nuevas elecciones, y  los cuales se ha sustituido con personas
que cual siempre habia pasado en Puerto-Rico, son de posicion
independiente  importancia personal, y desempean sus cargos
_ad-honorem_. Por ltimo, spase que la mayora de los separados lo han
sido con justa causa, con causa legal, y los otros por fundados motivos
de que se turbara el rden so pretesto  en mritos de su
administracion. No tengo inconveniente en entrar en el terreno de los
nombres propios.

Respecto de las dems disposiciones tomadas por el general La Torre,
presumo que nadie se referir  una elocucion (que ha hecho, sin
embargo, muy mal efecto entre los conservadores) en que la autoridad
prometia castigar sin consideracion alguna  posiciones ni pretensiones
 los que de cualquier modo faltasen  la ley. Lo que quiz sirva de
pretesto para censuras es un decreto fecha 5 de Agosto, para la
aplicacion del reglamento electoral.

Este decreto, empero, no puede ser ms legal ni ms justo. En l se
establece que las listas electorales sean las mismas que sirvieron en
1871, sin admitir las inclusiones parciales que  la callada se hicieron
en Abril de 1872, mientras se prohibia la rectificacion pblica de las
listas. Mndase tambien que la incapacidad electoral por causa de pena
se entienda si sta fuese impuesta por los tribunales de justicia en
sentencia ejecutoria, y que la de los deudores del Estado produzca su
efecto cuando los deudores estn apremiados en concepto de segundos
contribuyentes. Dispnese que las cdulas se entreguen  los electores
ocho dias antes de la eleccion y que por tanto su distribucion no quede
 merced de los alcaldes. Por ltimo, se acuerda que los electores del
ejrcito y armada deben estar inscritos en las listas de cualquiera de
los distritos electorales de la provincia y llevar dos meses de
residencia en el punto en que hayan de votar.

Nada ms dice el decreto. Para los que recuerdan que precisamente todo
lo contrario fu lo que se hizo por el general Pulido en las ltimas
elecciones, sin duda la disposicion del Sr. La Torre es gravsima.

Los amantes de la libertad electoral nada encontrarn en l de notable.
A los conservadores si les debe desesperar.

En cuanto  la conferencia del Sr. La Torre con los jefes y oficiales de
la guarnicion de la capital, hse de considerar que toda su posible
gravedad desaparecera desde el momento en que aquella respetable
persona desisti de su recomendacion favorable al general Crdova, ante
la actitud resuelta de los jefes y oficiales _en activo servicio_ de
votar un candidato _de oposicion_ al gobierno, sin que por esto les
aconteciera absolutamente nada. Imagine el piadoso lector lo que le
hubiera sucedido  un oficial liberal en un caso anlogo mandando los
conservadores.

Despues conviene advertir que los pasos del Sr. La Torre, mas que  otra
cosa tendieron  evitar que la oficialidad de la capital de Puerto-Rico
se entremetiera en las cuestiones de aquellos partidos  influyese de
ningun modo en la clase de tropa. Todo el mundo sabe en Puerto-Rico que
 un coronel de aquella guarnicion se le llama el "jefe militar del
partido conservador", y notorio es que  no oponerse el coronel Manjon y
el jefe del batallon de Puerto-Rico, el general Baldrich hubiera seguido
en 1871 (y por la agitacion poltica) la suerte de Dulce en Cuba.

En este espritu conciliador del capitan general estaba el partido
radical de la pequea Antilla. As el doctor Goico, presidente del
comit, propuso al conocido comerciante Ltimer, persona muy discreta
del partido conservador, que se dejasen  un lado las candidaturas de
Crdova y Sauz, votando conservadores y radicales al general Espartero
como una gloria nacional; propuesta que, acogida por el Sr. Ltimer, fu
rechazada luego por el partido conservador.

Por ltimo, es absolutamente falso que la mayora de los candidatos
radicales de Puerto-Rico fuesen _ni detenidos_, cuando menos procesados
por los acontecimientos de Lares. Solo uno fu preso y la amnista
(saben los conservadores la diferencia que va de indulto  amnista?)
sobrevino cuando la causa estaba en sumario, de modo que este hubo
desobreserse, con gran disgusto de los sumariados. Insistir en llamar
insurrecto  uno de estos, es ponerse al alcance de los tribunales por
delito de calumnia.

Y he aqu todo lo que ha sucedido en Puerto-Rico. He aqu todas las
coacciones, todos los desaguisados del capitan general; toda la
inmoralidad del gabinete Ruiz Zorrilla; todas las bellaqueras de los
radicales laborantes, simpatizadores, filibusteros, etc., etc., etc.

Como promet, no quiero hacer comentarios. Ah estn los hechos.
Niguelos el que pueda.

Solo me permitir, para concluir, pedir  Vd. perdon del tiempo y el
espacio que le he robado, y preguntar  los conservadores en qu
distrito ni en qu poca han pretendido siquiera ellos lo que los
radicales han practicado en Puerto-Rico, con el gobierno, con los
electores y con sus adversarios.--B. S. M.--_Un puerto-riqueo_.




  PUBLICACIONES DE LA SOCIEDAD ABOLICIONISTA ESPAOLA

  Valverde, 25 y 27, 3., derecha.--Madrid


=Conferencias= anti-esclavistas del teatro de Lope de Rueda, 1871-72.

  Inaugural, por _Fernando de Castro_.

  La abolicion en las Antillas inglesas, por _Flix de Bona_.

  La esclavitud y el cristianismo, por _Antonio Carrasco_.

  La servidumbre en Puerto-Rico, por _Jos J. Acosta_.

  La esclavitud en Cuba, por _Joaquin Mara Sanrom_.

  La abolicion en el Brasil, por _Salvador Torres Aguilar_.

  La cuestion social en las Antillas espaolas, por _Rafael M. de
  Labra_.

  La abolicion en los Estados-Unidos, por _Gabriel Rodriguez_.

Cada volmen, un real en la administracion de _El Abolicionista_. La
coleccion, 6 rs.


=El art.= V de la ley preparatoria de la abolicion de la
esclavitud.--Exposicion razonada de la Junta Directiva de la _Sociedad
Abolicionista_ al Excmo. seor Presidente del Consejo de ministros, con
un apndice que contiene la ley de Julio de 1870 y todos los documentos
publicados por la _Sociedad_ desde 1871.--Un folleto, Julio, 1872; 4 rs.


=La cuestion= de la esclavitud en el ao 1871. Coleccion de documentos
(Manifiesto  la nacion, carta al seor ministro Topete, carta al seor
Mosquera, exposicion  las Crtes).--Un folleto, 1871; _50 cntimos_ de
real.


=Exposicion=  las Crtes en demanda del cumplimiento de las leyes y de
la promulgacion de una definitiva de abolicion.--16 Noviembre 1871; una
hoja, _25 cntimos_ de real.


=El proyecto= de abolicion del Sr. Moret y la prensa madrilea.
Coleccion de artculos publicados en 1870 por casi todos los peridicos
de Madrid; proyecto del Sr. Moret y dictmen de la comision; un folleto,
4 rs.


=La esclavitud= de los negros y la prensa madrilea. Mocion al pueblo
espaol del comit de la conferencia internacional de Paris y artculos
de casi todos los peridicos de Madrid que precedieron al proyecto
Moret.--1870; un folleto, 2 rs.


=El cancionero= del esclavo. Coleccion de poesas leidas en el certmen
de 1863; un volmen, edicion de lujo, 20 rs.


=La abolicion= inmediata. Carta al seor D. Eduardo Gasset dirige la
Junta Directiva de la _Sociedad Abolicionista_ sobre los proyectos que
se atribuyen al ministerio de Ultramar, _50 cntimos_ de real.


=Toussaint= l'ouverture. Discurso en su elogio por Wendell Phillips,
traducido del ingls por un puerto-riqueo, un folleto, 2 rs.


  EN PRENSA.

=Informe= de los comisionados de Puerto-Rico en 1866 sobre la abolicion
de la esclavitud (_Acosta_, _Ruiz_, _Belvis_ y _Quiones_); un volmen.

=La abolicion= de la esclavitud en las Antillas espaolas, por _Rafael
M. de Labra_; segunda edicion, un volmen.

=La abolicion= en Cuba y en Puerto-Rico. Exposicion de la _Sociedad
Abolicionista Espaola_  las segundas Crtes ordinarias de 1872,
artculos de _La Epoca_, _El Debate_ y _El Clamor_ en contra; refutacion
de estos artculos, por _Labra_, un folleto.

=Informe= de los comisionados en Cuba en 1866, proponiendo al gobierno
de la Metrpoli la abolicion de la esclavitud en siete aos; un volmen.

=Las reformas= en Ultramar. Discursos pronunciados en el Congreso de los
Diputados el dia 21 de Diciembre de 1872 por los Sres. _Labra_,
_Castelar_ y _Martos_, un volmen.


  PROPAGANDA REFORMISTA

A partir del 15 de Enero ver la luz en Madrid una srie de folletos,
redactados por nuestros primeros escritores, en que se tratarn estos
puntos:

La emancipacion de la Amrica latina.--La guerra de los Estados-Unidos,
en 1776.--La esclavitud y el derecho de gentes.--El Canad.--Las
escuelas sobre poltica colonial.--Los diputados americanos en 1810 y
1820.--El incendio de Santo Domingo en 1804.





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falacias de los conservadores y los compromisos del partido radical, by Anonymous

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