Project Gutenberg's Historia de los Judos en Espaa, by Adolfo de Castro

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Title: Historia de los Judos en Espaa
       desde los tiempos de su establecimiento hasta principios
       del presente siglo

Author: Adolfo de Castro

Release Date: October 27, 2010 [EBook #33885]

Language: Spanish

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HISTORIA

de los

JUDIOS EN ESPAA,

desde los tiempos de su establecimiento hasta principios
del presente siglo.

OBRA ESCRITA

E ILUSTRADA CON VARIOS DOCUMENTOS RARISIMOS

POR D. ADOLFO DE CASTRO.

En los primeros aos del reinado
de los muy catlicos esposos, tan empinada
era la hereja que los letrados estaban
en punto de predicar la ley de Moyses, 
los simples no podan encobrir ser judios.

_Andres Bernaldez._

CDIZ.
Imprenta, librera y litografa de la Revista Mdica.
 cargo de D. Vicente Caruana,
plaza de la Constitucion n. 11.
1847.




RESUMEN del libro primero.


INTRODUCCION.--Fabuloso establecimiento de los judios en Espaa en
tiempos de Nabucodonosor.--Carta apcrifa que se dice enviada por la
sinagoga de Toledo  Jerusalen, oponindose  la muerte de
Jesucristo.--Patraas que nacieron de esta ficcion.--Verdadero
establecimiento de los judos en la pennsula hispnica.--Disposicion
contra ellos por los padres del Concilio Eliberitano.--Venida de los
godos  Espaa.--Libertad que en ella tenian los judos, mientras estos
fueron arrianos.--Convirtese Recaredo al catolicismo.--Decreto del
Concilio III de Toledo contra los judos.--Persecucion de estos en
tiempos del rei Sisebuto.--Decretos de los Concilios Toledanos en los
reinados de Chintila, Recesvinto i Ejica.--Fabulosa proteccion que se
dice dada por el rei Witiza  los judos.--Concirtanse los judos de
Espaa con los de Africa para que los rabes entren  reducir la
Pennsula.--Venida de estos i batalla del Guadalete donde perece la flor
de la nobleza goda.--Ayudan los judos en sus empresas  los
rabes.--Guarnecen las principales ciudades que estos conquistaban.--Cobran
su perdida libertad.




LIBRO PRIMERO.


Mi intento es tratar de la varia i casi siempre trgica suerte de los
judos en Espaa: historia llena no de ilustres vencimientos, sealadas
proezas i altos fines, sino de calamidades, conflictos, persecuciones,
motines de la plebe, robos, incendios, destierros, muertes  fuego en
pblicos cadalsos, infamias de linajes, encarcelamientos, oprobios i
otros rigorosisimos castigos.

En ella mostrar cuan fuera de toda razon han caminado aquellos
escritores que, corrompiendo la verdad, tuvieron i aun tienen  los
antiguos judos espaoles por hombres tan solo dados  la usura i 
esconder en las entraas de la tierra el fruto de sus trabajos,
comercios i grangeras; puesto que  ellos debe Espaa grandes
adelantamientos en la medicina, en la filosofa, en las matemticas i en
la nutica. Los reyes los consultaban en las mas arduas materias de
estado, i acometian, con el favor de sus consejos i dinero, las mas
dificultosas, las mayores i las mas arriesgadas empresas.

Mostrar adems el yerro i grande, sobre injusticia, que cometieron los
Reyes Catlicos al ordenar su estraamiento de los reinos de Espaa,
sustentando mi opinion con las apretadisimas razones de estado que para
un hecho tan importante se oponian, i lo sin fruto i aprovechamiento que
son las persecuciones, castigos i otros rigores en materias religiosas;
pues los monarcas bien podrn regir con las leyes de la fuerza los
cuerpos de sus vasallos; pero no podrn sujetar los nimos, porque mas
fcil cosa seria poner antes frenos  los vientos, i hacer que volviesen
atrs las corrientes de los rios.

Escribo esta historia sin pasion, ni artificio, como de cosas que nada
me tocan. Ni soi judo, ni vengo de judaizantes. Solo es mi propsito
sustentar la verdad: lei  que debe caminar ajustado todo historiador; i
ella no puede peligrar en mi pluma, porque no acostumbro ver con ojos
apasionados lo que est lejano de mis opiniones.

Algunos escritores han hecho mencion de los sucesos prsperos i adversos
de los judos espaoles, i no han faltado escelentes ingenios para
tratar de los tiempos de su espulsion; pero casi todos no han cortado
sus relaciones  la medida de la verdad, asi por el miedo  los Reyes
Catlicos, mientras vivian, como, despues de muertos, por el odio que
bebieron en los pechos de sus madres contra todo lo perteneciente  la
nacin judica.

De esta suerte hombres en sangre ilustres, i tenidos en la prudencia por
cuerdos, en la virtud por nicos, i en las ciencias por maestros, se
dejaban arrebatar de la corriente de mil locuras i desvarios, i llegaban
 un punto de estremada ceguedad, causando un dao irremediable  la
historia i  las letras. Por donde se ve que no son bastantes los
estudios, no el claro ingenio, no las ciencias para formar la sabidura
en el hombre, sino sacar el entendimiento de las crceles en que est
aprisionado desde la niez, limpio de la corrupcion i del veneno que
bebi en las doctrinas del vulgo, i en la ignorancia de sus padres i
maestros.

Las noticias que tenemos del establecimiento de los judos en Espaa
estn inficionadas de muchos i grandes errores; puesto que hombres
doctisimos i tenidos en la historia por veraces, dieron fe  consejas de
la ruda i baja plebe, i  documentos fingidos  por el inters,  por un
vano deseo de ver acreditados con ellos sus patraas.

Cuentan algunos escritores que Nabucodonosor, rei de Babilonia, despues
de haber allanado los muros de la soberbia Jerusalen i puesto en
cautividad al pueblo israelita, prosigui sus victoriosas empresas,
destruyendo  Tiro i Egipto, i los lugares situados en las riberas
africanas. Despues para tomar venganza i satisfaccion de los fenicios
por haber dado socorro  los de Tiro, cuando l los apretaba con un
porfiado cerco, entr en las tierras de Espaa, sujet  sus habitadores
i dej en ellas gran nmero de judos que caminaban con su ejrcito: los
cuales echaron los fundamentos de Toledo, Sevilla i otras antiquisimas
ciudades. Tertuliano, Eusebio Cesariense, San Clemente Alejandrino i
algunos autores mas, tratan  la larga de las conquistas i navegaciones
hechas por Nabuco, as en la Libia, como en toda Asia hasta Armenia, i
ninguno habla de la venida i toma  sangre i fuego de la pennsula
hispnica. I, aunque pudieran traerse razones i argumentos tan
verosmiles, que fueran parte para mostrar claramente que gan  fuerza
de armas i brazos estas tierras, hai mayores para creer que con su
ejrcito no vinieron judos. Sabido es el odio i perptua desconformidad
que habia entre estos i los asirios, especialmente por la religion,
segun el testimonio del grave i autntico historiador Flavio Josefo.
Entre ellos andaban enajenados los nimos con ciego rencor i enemiga:
los unos por verse puestos en esclavitud i miseria: los otros por
recibir continuamente i  la sorda daos de los mismos que tenian
oprimidos en pesado cautiverio. Es caso, por tanto, imposible de creer
que Nabucodonosor para la jornada atrevidisima de Africa i Espaa
trajese en compaa de su ejrcito,  tan temibles i molestos enemigos;
 aun mas, que dejase en manos de ellos las tierras que con la sangre,
sudor i trabajos de sus vasallos habia adquirido.

Otros historiadores afirman que vinieron judos  Espaa con su capitan
Pirro en este tiempo, i que poblaron en dos partes: una llamada Toledo i
otra Lucina  Lucena. Pero todas estas noticias van separadas de la
verdad muchas leguas de camino. La cierta i mas acreditada es que los
que escaparon de la muerte en la toma de Jerusalen fueron llevados en
cadenas  Babilonia. As se lee en el libro de los Reyes i en el
Paralipomenon.

Los que han querido dar por cierto el establecimiento de los judos en
Espaa, despues de su conquista por las armas de Nabucodonosor, afirman
que estos tenian en las mas principales ciudades de la pennsula
hispnica sinagogas, de quienes era cabeza i primada la de Toledo.
Cuentan adems, que cuando empezaba Jesucristo su predicacion en
Jerusalen, como determinasen los escribas i fariseos perderlo i tuviesen
siempre la costumbre de consultar con todas las sinagogas del universo
en los asuntos mas dificultosos, para pedirles su parecer i
consentimiento, enviaron  la archisinagoga de Toledo cartas de los
prncipes i sacerdotes con un tal Samuel, su mensajero. Juntronse los
judos de Toledo en concilio, i en nombre de las dems sinagogas de
Espaa, de las cuales tenian poderes, respondieron, despues de haber
dado oidos tambien  la lectura de las cartas de un tal Elezaro
sacerdote suyo i varn de santa vida, que llamado de sus negocios habia
tomado el camino de Jerusalen, i era testigo i aficionado  la vida i
hechos milagrosos de Jesus. La respuesta era una contradiccion de los
judos espaoles para que los de Jerusalen no quitasen la vida 
Jesucristo. Dicen que fu hallada despues en Toledo, cuando don Alonso
VI sac del poder de moros esta ciudad; que estaba escrita en lengua
hebrea, i traducida luego en la arbiga, de rden de un sabio rei moro
que tenia por nombre Galifre: que mand aquel monarca volverla en la
castellana de aquel tiempo; i que hasta el ao de 1494 se conservaba en
los archivos toledanos: de los cuales fu arrebatada por los judos
espulsos de Espaa.

Esta patraa, que yo la tengo por tal, est acreditada por muchos i mui
buenos escritores, engaados por el forjador de semejante documento,
tales como don Frai Prudencio Sandoval[1], Arias Montano[2], el doctor
Juan de Vergara[3], el doctor Francisco Pisa[4], Frai Juan de Pineda[5],
Quintana Dueas[6], Rodrigo Caro[7], Tamayo de Vargas[8], Francisco de
Padilla[9], don Jos de Pellicer[10], don Diego de Castejon[11],
Rodrigo Mendez de Silva[12] i otros muchos que por no caer en prolijidad
remite al silencio mi pluma. Para honra de las letras espaolas no
callar que la han reputado por apcrifa varios autores insignes, tales
como el marqus de Mondejar, el sapientisimo Nicols Antonio i otros
escelentes crticos. Dice la carta as, traducida, segun quieren
hacernos creer, en la lengua i en los tiempos de don Alonso VI.

* * *

_Lev, archisinagogo, et Samuel, et Josef, homes bonos de el Aljama de
Toledo,  Eleazar, muid gran Sacerdote,   Samuel Canut y Ans, y
Caiphs, homes bonos del Aljama de la tierra Santa, salud en el Dios de
Israel._

Azarias voso home, maeso en ley, nos adujo las cartas que vos nos
embiabades, por las cuales nos faciades saber como pasaba la facienda de
el profeta Nazaret, que diz que facie muchas seas. Col por esta
vila[13], non ha mucho, un cierto Samuel, fil de Amasias et fabl
nusco[14], et recont muchas bondades deste home, que dizque es home
humildoso  manso  fabla con los laceriados: que faz  todos bien, 
que faciendo  l mal, l non fas mal  ninguen;  que es home fuerte
con superbos  homes malos,  que vos malamente teniades enemiga con
ele, por cuanto en faz l descubria vosos pecados: ca por cuanto facia
esto, le aviades mala voluntad,  perquirimos[15] de este home, en que
ao  mes  dia avia nascido,  que nos dijese, fallamos que el dia de
sua natividade fueron vistos en estas partes tres soles, que muelle 
muelle[16] se ficieron soldemente[17] un sol;  cuemo[18] nosos padres
cataron esta sea, armados dijeron que cedo[19] el Mesas nasceria, 
que por ventura era ya nascido. Catad, hermanos, si ha ya venido  non
lo hayais acatado. Rellataba tambien el susodicho home que el suo
pai[20] le recontaba que ciertos magos, homes de mucha sapiencia, en la
sua natividade legaron  tierra santa, perquiriendo el logar donde el
nio santo era nascido,  que Herodes voso rei, se asm[21]  deposit
junto  homes sabios de sua vila, et perquiri donde nasceria el
infante, por quien perquirian magos  le respondieron: _En Betlem de
Jud_, segun que Micheas de Pergino profet,  que dijeron aqueles magos
que una estrella de gran claridad de luee[22] adujo  tierra santa.
Catad non sea esta la profeca: _Cantaran reyes  andaran en claridad
de la sua natividade._ Otro s catad non persigades al que forades
tenudos[23] mucho honrar  recibir de bon talante, mais facer lo que
tuviereis por bien aguisado[24]. Nos vos decimos que nin por consejo,
nin por noso alvedro venirmos en consentimiento de la sua morte; c si
nos esto ficisemos, logo seria nusco la profeca que diz:
_Congregaranse de consuno contra el Seor  contra su Mesas._ E damos
vos este consejo, magera sodes homes de muta sapenza, que tengades
grande afincamiento[25] sobre tamaa facienda; porque el Dios de Israel,
enojado con vusco[26] nos destruir casa segunda de voso segundo templo,
c sepades cierto cedo ha de ser destruido,  por esta razon nosos
antepasados que salieron de captiverio de Babilonia, siendo suo capitane
Pirro, que envi rey Ciro,  adujo nusco muitas riquezas que toll de
Babilonia el ao de sesenta y nueve de captividade,  fueron
recuidos[27] en Toledo de gentiles que y[28] moraban,  edificaron una
grande Aljama,  non quisieron volver  Jerusalen otra vegada[29]. De
Toledo, catorce dias de el mes Nizan, era del Csar diez y ocho, y de
Augusto Octaviano setenta y uno.

Las razones en que sustento mi parecer de que es pura ficcion esta carta
son no existir en tiempos de la muerte de Jesucristo judios en Espaa,
en lo inverosmil i estrao de la consulta de los de Jerusalen  todos
los que estaban esparcidos por el orbe; i por ltimo afirmar cuantos
tienen por verdadero este papel, que fu traducido en el idioma espaol,
cuando la conquista de Toledo por don Alonso VI: edad en que todos los
documentos se escribian en el latino. A mas que la traduccion de esta
carta se encuentra fingida con la mas estraa ignorancia i la mas
insolente desvergenza literaria; porque est escrita en un lenguaje
brbaro, confusa mezcla de lengua castellana antigua con moderna, i con
un poco de portuguesa i gallega.

No hai linaje alguno de duda en que debi su formacion al propsito de
querer que los judos pareciesen menos aborrecibles  los ojos del
vulgo, i aun de los nobles; i de mitigar tambien las cruelisimas
persecuciones que en tiempos modernos sufrian por el tribunal del Santo
Oficio. Este pensamiento me han sugerido varios autores que afirman que
los descendientes de aquellos judios de la sinagoga de Toledo que
contradijeron la muerte de Jesus, merecian ser premiados i tenidos por
buenos.

El Padre frai Juan de Pineda en su _Monarqua eclesistica_, escribe lo
siguiente:--Los judos que en Toledo vivieron, no se hallaron en
Jerusalen en tiempo de la pasion de nuestro Redentor, ni consintieron en
ella. Siendo esto as, se pueden preciar del mejor linaje del mundo,
porque la nobleza de la sangre depende de las escelencias personales de
la parentela, juntamente con privilegios i honras, concedidas de los
prncipes. I los fundadores de la casa de Israel, Abraan, Isaac y
Jacob, fueron eminentisimos hombres, honrados de Dios, sobre cuantos en
el mundo nacieron. Luego los judos que probaren no haber consentido en
la muerte del Redentor (por la cual perdieron su hidalgua) y que habian
creido en l como lo hizo Nicodemus y Gamaliel, y otros algunos, sin
duda estos serian del mejor linaje del mundo y los que de ellos
descendiesen.

El Padre Quintana Dueas en su _Singularia_, obra pstuma, se alarga mas
en referir los merecimientos de todos aquellos que mostraron venir de
los judos que se opusieron  la muerte de Jesus; pues dice que deberan
ser honrados con entrar en las rdenes militares i con alcanzar
dignidades eclesisticas. Por ser sus palabras curiosisimas, las pongo
aqu, trasladadas de la lengua latina en que fueron escritas.--Por
tanto no dejar de notar que si alguno probare descender de los hebreos
que de ningun modo dieron su consentimiento para la muerte de Cristo, y
constare que la contradijo, y que despues de publicada la ley de Gracia
no cay otra vez en el judaismo, podria ser admitido en las rdenes y
dignidades eclesisticas; y no solo en las religiones, sino en las
militares: en las cuales por estatutos, est prohibida la entrada 
cuantos descienden de linajes de judos[30].

Nada tendria de estrao que, despues que estos fueron espulsados de
Espaa, los que quedaron ocultos con el nombre de cristianos por haber
recibido forzadamente el agua del bautismo, viendo el envilecimiento en
que estaban tenidos los que venian de conversos, fingiesen ese documento
i esparciesen esas noticias para levantar su estirpe, lisonjeando de
este modo los afectos del vulgo, de los hombres doctos, i aun de sus
mismos perseguidores i enemigos.

Por las palabras de estos autores se viene en conocimiento de cun flaca
i ciega es la razon humana, i cun fcilmente tuerce i lleva la
condicion de los mortales  odiar lo mas amado, i  amar lo mas
aborrecido. Porque, como los pareceres de los hombres estn casi siempre
regidos por la fuerza de las pasiones, tienen mas mudanzas que el mar 
que la luna, i del mismo modo que arrojan en el polvo todo lo que no
camina ajustado  sus opiniones; ponen sobre las estrellas cuanto viene
 conformarse con su natural i condicion. As los que aborrecian  todos
aquellos que observaban la lei de Moiss, i negaban  los que descendian
de ellos la entrada en las dignidades eclesisticas i en las rdenes
militares, ya querian abrirles franca puerta, solamente por una ficcion
que era agradable  sus ojos. Tanto puede una noticia que traiga
consigo apariencias de verdad, i que alcance la ventura de ser
acreditada por personas ilustres en la sangre, insignes en los hechos i
doctas en los escritos!

De haber dado fe  la carta, por la cual se decia que los hebreos
espaoles, i particularmente los del reino de Toledo, aunque fueron
vivamente solicitados por los de Jerusalen, no quisieron prestar su voto
i consentimiento en la muerte de Cristo, se levantaron otras patraas
que consiguieron ser recibidas con igual fortuna. Una de ellas fue
asegurar que en el ao 33 enviaron los judos  Jerusalen dos
mensajeros a quienes llamaban Atanasio i Jos para que hiciesen una
protestacion de palabra, no solo en nombre de los de Toledo, sino en
nombre de los de toda Espaa, para embarazar los intentos de los
escribas i fariseos. Otra es afirmar que despues de crucificado Cristo,
envi la archisinagoga de Toledo segunda legaca  Jerusalen con cartas
para Mara Santisima i S. Pedro, con el fin de que doctrinasen  sus
mensajeros en la fe de Cristo: las cuales fueron llevadas por S.
Indalecio i Eufrasio. Entonces dicen que Elezaro, cuya dignidad era
tener la presidencia de la sinagoga i gente espaola en Sion, escribi 
los de Toledo, dndoles noticia de cmo habia muerto Jesus por las
maquinaciones de Ans i Caifs, i como venia  predicar la lei de Gracia
en Espaa un varon santo llamado Jacobo, hijo del Zebedeo.

En el falso cronicon impreso como obra de Juliano, arcipreste de Santa
Justa, se pone la siguiente carta que, aunque apcrifa, va traducida de
la lengua latina en castellana, i puesta en este lugar para
divertimiento de los curiosos.


=Carta de Elezaro  la sinagoga de Toledo.=

_Eleazar, archisinagogo  presidente de la Synagoga i gente espaola en
Jerusalen, i los ancianos de su consejo,  Lev archisinagogo toledano,
y  los ancianos Samuel i Josef, salud en el Dios de Israel._

Sabed, hermanos mios, que predica en esta ciudad de Jerusalen un varon
justo llamado _Jesus Nazareno_: el cual obra muchas maravillas, resucita
muertos, sana leprosos, da vista  ciegos, pies  cojos, libre uso de
miembros  paralticos. Es hombre bienhechor de todos, humilde, benigno,
misericordioso, grave i hermoso mas que los hijos de los hombres,
agradable en las palabras, poderoso en las obras, i en todas sus
acciones aventaja  los dems hombres: venranlo muchos por Mesas.
Juan, hijo de Zacaras, varon santo, nos lo manifest con el dedo
diciendo: _Este es el Cordero de Dios_. Nosotros no habemos querido
consentir en su muerte, que le maquinaron Ans i Caifs i los prncipes
de los sacerdotes: i as os intimamos que ni vosotros ni los que de las
doce tribus habitais en Espaa deis consentimiento  tan sacrlega
accion. Acordaos cuando Amn, no solo  nuestros antepasados sino 
otros muchos hebreos esparcidos por varias provincias, mand quitar la
vida en el afrentoso suplicio de la horca, i que al fin Dios dispuso de
l que fuese colgado en la que tenia preparada para nuestro padre
Mardoqueo. Nuestros padres tuvieron cartas de Artaxerxes, i por ellas
luego al punto conocieron que en brevisimo tiempo se habian de cumplir
las hebdmadas de Daniel en que el justo  habia sido muerto  habria de
morir. Haced tambien memoria de que nuestros padres fueron avisados de
Daniel, cuando estuvo en Babilonia, de donde por su rden i disposicion
vinieron  Espaa, i les profetiz la muerte de el Justo, por cuya
causa habia de ser desolado el templo de Jerusalen, i que Jeremas i
otros profetas sienten mal de los judos que permanecian en Jerusalen,
no queriendo bajar  Ejipto con el mismo Jeremas; pero de los judos
buenos enviados por Dios  Espaa, hablan bien. En fin, os ruego si
llegaren con cartas judos de Jerusalen, que irn brevemente para
Espaa, que no los recibais; i si acaso los recibireis, sea tan solo 
Jacobo hijo del Zebedeo, varon bueno, i discpulo de Cristo crucificado,
que (como dicen los discpulos) ya ha resucitado. Recibidlo con agrado,
i  los dems discpulos de los Apstoles. Dios os guarde. En Jerusalen
 cinco dias del mes de Nizan.


Con esta carta apcrifa se alargan muchos escritores hasta referir otras
patraas i sucesos tan estraos, que por no manchar mi historia con la
relacion de mas errores, locuras i desvaros, paso en silencio.

I viniendo  lo que anda mas acreditado en las plumas de doctos varones,
digo que los israelitas en tiempos de la dominacion romana en Espaa,
tenian poquisimas noticias de las tierras i cosas occidentales; porque
como no habitaban en las riberas del mar, ni hacian navegaciones de una
parte  otra para vender sus mercaderas, ni se fatigaban en peregrinar
por el mundo para ver nuevas regiones, nuevas gentes i nuevas
costumbres, tan solo conocian los reinos que lindaban con los suyos, as
por la vecindad como por las guerras i cruelisimas discordias que los
varios intereses entre unos i otros levantaban.

Cuando tuvieron noticia de los hechos de los romanos i que estos habian
hallado en el corazon de Espaa tantas i tan grandes minas de oro i
plata, les enviaron mensajeros con el parabien de sus victorias i
prspera fortuna, i juntamente para hacer amistades con pueblos tan
valerosos. No vinieron  Espaa, sino fueron derechamente  Roma,
llevando cartas de favor para todos los reyes de Asia i Europa que
tenian tierras en el camino por donde iban  pasar para cumplir su
embajada. I aunque en esta ocasion hicieron amistades los judos con
Roma, no hai memoria de que alguno de ellos quedase  vivir en la ciudad
dominadora del orbe. As lo afirman Flavio Josefo i Justino.

Tampoco viajaban en aquella edad  Grecia, nacion que les era tan
cercana; pues no hai escritor de ella que haga memoria de los hechos de
los hebreos.

Cuando el gran Pompeyo, por las disensiones de Aristbolo  Hircano,
tom  Jerusalen  hizo tributaria  Judea (63 aos antes del nacimiento
de Cristo), pasaron algunos israelitas  Roma; i muchos mas fueron
llevados luego por Gabinio i Craso: de donde naci haber tantos en
aquella ciudad, i de que sirviesen  Pompeyo en las guerras que sustent
contra Julio Csar.

El Emperador Augusto los favoreci grandemente; pues les di permiso
para vivir en barrio separado de Roma  la otra banda del Tiber, que fu
el primer asiento que ellos tuvieron en Europa. Pero, como usasen mal de
esta licencia, en tiempos de Tiberio Csar salieron espulsados de la
ciudad, i de ellos levantaron los cnsules cuatro mil soldados para
enviar  Cerdea. I los que por su religion  por otras causas se
negaron  entrar en la milicia, contradiciendo las rdenes rigorosas
del emperador, fueron castigados con la muerte.

No hai memoria de que viviesen en aquella edad judos en las tierras de
Espaa. Estrabon, que al hablar de cuanto se habian estendido por el
orbe, desciende  referir en particular las provincias en que ya
habitaban, nada dice de la espaola. El rei Agripa tampoco en la carta
que escribi al emperador Cayo Caligula, intercediendo por los hebreos;
i eso que en ella hace puntualisima mencion de todos los lugares, de
donde ellos se habian hecho vecinos.

Cuando se derramaron por todo el mundo, i consiguientemente vinieron 
poblar en Espaa, fue en el ao 70 de la era cristiana, despues de la
destruccion de Jerusalen por el emperador Tito, hijo de Vespasiano: i en
ella no levantaron ciudades, ni les dieron nombres, como sin fundamento
aseguran algunos. Venian como vencidos para recibir socorro: no para
fabricar murallas. En las ciudades donde eran admitidos, vivieron muchos
aos mezclados con los naturales i dems vecinos; i despues que con su
trabajo adquirieron la posesion de riquezas, formaron barrios separados
para vivir con mas comodidad i tener mas libremente congregaciones en
sus sinagogas. Por lo comun los judos que pasaron  Espaa perdieron su
lengua i se acomodaron facilisimamente  hablar en la de la tierra, i
esta es la razon, segun el doctor Bernardo Alderete, porque se nos
pegaron tan pocos vocablos de la hebrea, que sin duda fueran mas, si
ellos la hubieran conservado con el uso i con trasmitirla  sus
descendientes i  los moradores de las ciudades, en donde vivian.

No pas mucho tiempo sin que la paz de los judos fuese turbada.
Congregados los obispos el ao 303 en el Concilio Eliberitano
prohibieron la comunicacion i tratos i contratos con ellos en lo
posible, por cuanto intentaban con vivisimas i apretadas instancias
llevar gente  la lei de Moiss. Adems fulminaron anatemas contra todos
aquellos que comieran en compaa de israelitas, i contra los que
permitieran que estos bendijesen los frutos que de s arrojaban las
tierras de los cristianos.

Algunos creen ver en estos cnones la prueba i grande del escesivo
nmero de judos que habia entonces en Espaa; pero yo encuentro otra
mayor para llevar la opinion contraria, en las leyes de los visogodos,
cuya recopilacion vulgarmente es llamada _Fuero Juzgo_. En ellas se lee
la division que de la Peninsula hicieron, tomando dos partes para s los
godos, i dando una  los romanos: nombre con que conocian  los
espaoles de aquel tiempo. Dice as una de las citadas leyes, vuelta en
lengua castellana: El departimiento que es fecho de las tierras dellos
montes entre los godos  los romanos, en ninguna manera debe ser
quebrantado; pues que pudiere ser probado. Nin los romanos non deben
tomar nin demandar nada de las dos partes de los godos, nin los godos de
la tercia parte de los romanos. Por donde se ve cuan pocos eran los
judos que habitaban en Espaa, cuando en este repartimiento para nada
se les nombra: silencio que no se advertiria si hubieran sido muchos en
nmero.

I no traten los de la opinion contraria de desvanecer este argumento con
decir que los godos mirarian con sumo desprecio i desden  los hebreos,
i que, tenindolos en poco crdito, cmo habian de repartirles tierras
para que con trabajo i constancia solicitasen sus frutos, i con su
comercio pudiesen pasar mas cmodamente la vida? porque son razones
fciles de echar por el suelo, como fundadas sobre flacos cimientos.

Las brbaras gentes del Norte salieron por pura ambicion de sus casas, i
por pura valentia se hicieron seores de las ajenas. Todas las fuerzas
que intentaban vanamente atajarles el paso, duraban ante ellas lo que
un pequeo torbellino de polvo ante un viento recio  impetuoso. Para
retener la usurpacion de las tierras i dominios conquistados usaban del
buen gobierno: con el cual levantaban  las nubes su podero, fundndolo
en la verdadera obediencia i en el amor de los naturales, no en odios
crueles i vanos intereses, que aunque por algunos aos conserven en
apariencia los imperios acaban en destruirlos, i son como aquella piedra
que est en los cimientos de un viejo edificio, i que se va gastando
poco  poco. No demuestra su estrago, hasta que ha desmoronado i hecho
venir  tierra la fbrica que sustentaba, i eso, cuando ni las manos ni
la industria, ni la diligencia bastan  poner estorbos  su ruina.

Por tanto, como los godos no eran arrastrados en sus acciones por la
intolerancia catlica, sino por el deseo de la buena conservacion de sus
conquistas, no habrian dejado caer en olvido  los hebreos  la hora de
hacer el repartimiento de Espaa, si estos hubieran vivido en gran
nmero por las ciudades.

Es cierto que los reinados de los godos fueron llenos de fraternos
odios, i todo gnero de insultos i calamidades. Ellos como gente brbara
i rstica estaban dominados por la fuerza de las pasiones, i
especialmente por la ambicion, de suerte que con furiosa presteza
ejecutaban cuantas maldades les sugerian sus entendimientos desbocados.
Desposeian los vasallos  los reyes quitndoles los tronos i las vidas
con la violencia del veneno  de la espada, i no solo vasallos, sino los
hermanos  los hermanos, i aun los padres  los hijos. Tanto puede la
ambicion de reinar, i mucho mas estando esta junta al endurecimiento de
los corazones,  la ferocidad de los nimos i  la ignorancia de las
virtudes! Pero en esta edad en que tanto se habian remontado los
delitos, i hasta aquellos que mas ofendian a la naturaleza, eran pocos
los daos que recibian los espaoles. Como subyugados i sin fuerzas para
sacudir de sus hombros el yugo que los oprimia, i al propio tiempo
mantenidos en buen gobierno, nunca tomaban partido en los bandos que se
levantaban para arrebatar el trono  la persona que en anteriores
tumultos habia recibido del ejrcito i la plebe la dignidad real. Entre
godos eran solo estas discordias i semejantes  las de dos fieras que
despues de darse favor para conseguir una presa, i despues de
conseguirla rien furiosamente con propsito cada cual de hacerla suya.

Desde que Ataulfo entr con poderosa hueste  sangre i fuego en la
pennsula hispnica reducindola prestamente i casi sin contradiccion 
su obediencia (lo cual, segun congeturas mas  menos verosimiles,
acaeci en el ao de 415, hasta que Recaredo I. comenz  reinar en el
de 586, abrazando la religion catlica i detestando el arrianismo)
vivieron los judos en paz i en incesante comercio con godos i
espaoles. Ni eran despreciados, ni oprimidos.

Recaredo, despues de abjurar las doctrinas de Arrio i atraer gran nmero
de los de su parcialidad al catolicismo, fu quien abri la puerta  las
persecuciones contra el pueblo hebreo. En el Concilio celebrado en
Toledo el ao de 589 se determin que los judos no ejerciesen pblicos
oficios: que no tuviesen mancebas cristianas, ni siervos cristianos: i
que los hijos de estos, engendrados en cautividad, fuesen dados por
libres, i llevados  la religion catlica con el agua del bautismo.

Mucho alaba S. Gregorio al rey Recaredo por no haberse dejado cegar de
la codicia, cuando los judos le ofrecieron una gran suma de dineros,
con tal que derogase estas leyes: las cuales, segun dicen, fueron
ordenadas con propsito de impedir que ellos sedujesen  la lei de
Moiss  los hombres i mujeres que tenian en sus casas por esclavos.

Yo no pongo duda en que entonces tratarian de ganar los nimos de muchas
personas para hacerlas entrar en su religion, dao que quisieron
estorbar los padres del Concilio; pero tampoco la pongo en que tales
providencias fueron contrarias  atajar el vuelo que iba tomando en
Espaa el judaismo. Ya en este tiempo eran los hebreos muchos en nmero
y poderosos por sus riquezas, i as el verse oprimidos i ultrajados di
ocasion para que empezasen  turbar con inquietudes i desobediencias el
reino. Cerrar quiso la puerta  tantos males el rei Sisebuto, varon 
quien nos pintan grande en el nimo, esforzado en la guerra, justiciero
en la paz, compasivo siempre, i sobre todo gran celador de la religion
cristiana, por lo cual, como tambien su mucha piedad no le permitiese
tener vasallos no catlicos, mand desterrar de Espaa  todos los
judos que no quisieron recibir el agua del bautismo. Huyeron muchos 
Francia por no apartarse de su lei; pero los que, por conservar sus
haciendas i domicilios, se quedaron, que fueron unos treinta mil,
vindose compelidos con tormentos i otros rigorosisimos castigos, i 
mas, amenazados con la muerte, se bautizaron, quedando judos en el
corazon, aunque cristianos en el nombre, como despues lo dijeron los
sucesos. Muchas i mui graves i justisimas censuras han caido sobre este
rei, por tan atroces  inhumanos hechos. San Isidoro, varon nada devoto
 las costumbres de los israelitas, disculpa el celo del rei, llamndolo
bueno i encaminado  la razn i  la justicia; pero reprueba los medios
de que se sirvi; pues dice que deberia haber entrado en los
entendimientos de los judos la verdad de la fe cristiana, no por la
fuerza, el miedo i el poderio, sino por los halagos i por la enseanza.

La causa de haber perseguido tan obstinada i cruelmente  los hebreos el
rei Sisebuto, segun aseguran buenos autores, fue una carta de Heraclio:
emperador que habindose dado  la astrologia judiciaria i  querer por
medio de artes supersticiosas entender todo lo por venir, lleg 
hacerse gran agorero i amigo de pronsticos; i sabiendo por uno de estos
que habia de ser destronado i violentamente muerto por gentes
circuncidadas, imagin estorbar su destronamiento i muerte con traer de
fuerza  de grado  la religion cristiana  todos los judos que vivian
en sus tierras; i no solo  estos sino  los dems que vivian derramados
por el orbe; empresa para la cual incit  todos los reyes sus amigos 
aliados.

No hai cosa que se oponga  creer que esta fue la ocasion de las
persecuciones de los judos por Sisebuto en Espaa, i luego por
Dagoberto, rei de Francia en sus tierras i seoros; pero antes de los
tiempos del emperador Heraclio, i de sus ageros i pronsticos, ya habia
comenzado Recaredo  oprimir i vejar estas gentes; por donde juzgo que
mas que por ajenas persuasiones, se rigi aquel monarca godo por una
razon de estado para embarazar los males que ocasionaban al cristianismo
la demasiada libertad con que vivian en sus reinos los hebreos.

No pas mucho tiempo sin que conociera Sisebuto el poco provecho que
habian conseguido sus disposiciones. Vi que se aumentaban los daos que
padecian sus dominios por constreir a los judos  cristianarse; i como
brbaro  ignorante, en vez de atribuirlos  error suyo en elegir los
medios para atajarlos, determin otras providencias si no iguales en
crueldad, aun mas crueles que las anteriores. Esto por una parte: por
otra, que las quejas de los judos llegarian  sus oidos, como llegan
las de todos los vasallos  los reyes. Por mui grandes que sean,
debilitadas. I as resolvi con acuerdo de los obispos i magnates en las
Crtes i Concilio de Toledo el ao 633, que se obligase  los que habian
recibido el agua del bautismo  observar la religion cristiana: que no
pudiesen educar  sus hijos menores, sino que estos fuesen confiados 
cristianos viejos; i ltimamente que les estaba desde aquel momento
vedado el tratar con todos los que aun no hubiesen venido  la fe, bajo
la pena de esclavitud perptua. Adems conminaron los padres del
Concilio con escomunion  cuantos fuesen en contrario; puesto que los
judios ganaban los nimos en su favor, no solo de los poderosos, sino de
algunos obispos i sacerdotes, as por medio de las relaciones de amistad
que su industria i comercio les facilitaban, como por sus riquezas:
llaves con que en los tiempos mas calamitosos solian cerrar las puertas
de sus desdichas. Satisfecho no qued Sisebuto con tantas i tan
estrechas rdenes; i as con el fin de oprimir mas  los hebreos
_conversos_, dispuso por las leyes 12, 13 i 14 del _Fuero Juzgo_, ttulo
IV, que no comprasen siervos cristianos, i que no obligasen  los que
tenian  circuncidarse i judaizar; i  mas les imponia la obligacion de
manumitirlos conforme al Derecho Romano.

Estrao parecer sin duda  los ojos de algunos que despues de tantas
persecuciones porfiasen aun los judos no solamente en su lei, sino en
comunicarla  otros, con el propsito de hacerla vulgar en Espaa. Pero
por lo dicho se vendr en conocimiento de que estos hombres habian
llegado  un punto de estremada opresion, i  la mas baja i miserable
suerte, i que se veian precisados  mitigarla  darle fin, s pena de
quedar en ella, i aun en peor todo lo restante de su vida. Malogrronse
en flor sus esperanzas; porque las leyes rigorosas contra los hebreos se
renovaron i aumentaron en las Crtes i Concilios de Toledo el ao de
638 uno de los del reinado de Chintila.

El rei Flavio Recesvinto tambien quiso poner la mano en el remedio de
los males que por los judos ocultos con las apariencias de cristianos
continuamente i  la sorda, se recibian en las tierras de sus dominios;
pero en esta empresa no quiso caminar por nueva senda, sino seguir las
pisadas de sus predecesores. En el Concilio celebrado en Toledo el ao
de 655 pidi  los prelados que con gran diligencia proveyesen la forma
de cerrar el paso  los israelitas en los desmanes que  pesar de tantas
leyes i castigos diariamente cometian. Ellos en esto, conociendo lo mal
vistos que eran por el rei, i temerosos como gente esperimentada, que
nada favorable podian esperar de sus contrarios, dirigieron cartas 
Recesvinto (las cuales se leen en el _Fuero Juzgo_), donde declararon
haber con obstinacion perseverado en judaizar; pero que ahora se volvian
verdaderamente cristianos, i que no guardarian ningunas ceremonias de su
lei, para mostrar con claridad lo apartado que estaban ya de sus
errores.

Esta franca declaracion solo sirvi de embarazar que se hiciesen en los
judos mas castigos i crueldades, i as toda la saa del Concilio contra
ellos se redujo  la renovacion de las antiguas leyes, i encomendar 
los jueces que con el mayor cuidado les diesen cumplimiento. Pero todo
fu en vano. Ellos persistieron en su lei, i en trasmitirla  otros, i
los reyes i los obispos i los magnates en no separarse del errado i
trabajoso camino que habian tomado para alcanzar el desarraigamiento del
judaismo en Espaa.

En los Concilios i Crtes celebrados en Toledo por los aos de 656 i 681
volvieron  renovar las leyes i aumentarlas con otras. El rei Ejica en
el celebrado tambien en Toledo por el ao de 693 pidi  los prelados
que dispusiesen los mdios de tener bien ataviados los templos i bien
reparadas, ornadas i servidas las iglesias pequeas; pues con grave
dolor de su mucha piedad habia llegado  sus oidos cunta i cun grande
mofa hacian de ellas los judos diciendo: _quitronnos buenas sinagogas,
i tienen tales templos!_ Tambien pidi que se les vedase ir  negociar
al _catablo_: voz, segun Ambrosio de Morales, de orgen griego, i que
por cierto rodeo quiere significar _el puerto_ en el idioma castellano.
Dicen que esta providencia fu dirigida  meter en codicia  los
cristianos de dedicarse al comercio i contratacion en las ciudades
martimas de Levante: donde surgian naves cargadas de toda suerte de
mercaderas venidas de los reinos estraos: las cuales eran compradas
primeramente por los hebreos, los nicos  los mas que traficaban
entonces en Espaa; puesto que la mayor parte de los godos, i muchisimos
espaoles, ya unidos  ellos por los vnculos de parentesco i amistad,
solo se ocupaban en envolver el reino en guerras civiles, i en elegir i
en destronar reyes.

Las medicinas que se aplicaban  los males mas parecian estragos i
destrucciones, que remedios. Veanse los judos tenidos en las leyes por
libres; pero tratados por los hombres con la misma dureza que si fueran
esclavos; i no solo como esclavos, sino peor que los mas dainos i
feroces animales. Los hijos que nacian de sus siervos les eran quitados
desde el punto de nacer, cuando los cristianos conservaban los de los
suyos en la propia esclavitud que tenian sus padres. Pretender los
cargos pblicos les era vedado: las alas para comerciar libremente les
fueron cortadas: los llevaron por fuerza  una religion, no conforme 
la que aprendieron en su niez: prohibironles la abstinencia de
manjares, no permitidos por sus leyes hasta entonces, i ya repugnados
por la falta de costumbre. Sus hijos, cuando llegaban  la edad de
siete aos, perdian, ya que no el amor, los regalos i caricias maternas;
pues les eran arrebatados para que recibiesen educacion en la ley de
Cristo; pero no de personas ligadas  ellos por los vnculos de la
sangre  de la amistad. Qu habian de ensearles sino desprecio i
aborrecimiento  aquellos que les dieron la vida? Sus quejas no eran
escuchadas, qu digo escuchadas? ni aun permitidas. Para desagraviarlos
en los ultrajes que de toda suerte de gentes recibian, se levantaban
montes de dificultades, i para castigarlos en las faltas mas pequeas,
se presentaban  los jueces precipicios i derrumbaderos en donde
arrojarlos con mayor facilidad. Vivian sin tener confianza en las leyes
presentes, i temerosos siempre de las futuras; porque todas se ordenaban
con el propsito de hacerles mas bajo i miserable su estado. Hablar con
una persona, no reputada por verdadero cristiano, les traia la prdida
de su libertad i una perptua esclavitud. Sus mujeres, sus hijos i sus
haciendas todos estaban sujetos  la codicia i al odio de sus
perseguidores. Las leyes favorables  ellos se daban para juzgarlos al
olvido, i las adversas se interpretaban en el sentido que les eran mas
perjudiciales. A cualquier punto donde volvian los ojos no encontraban
mas que enemigos. Los facinerosos los robaban sin temor i vergenza i
con entera libertad; porque quin habia de prestarles socorro en sus
peligros, cuando los magistrados les negaban en sus causas la justicia?
Y as vivian, sin tener facultades para gobernar en lo licito sus
haciendas, sus casas, sus hijos i sus mujeres. Ellas temiendo
constantemente por la libertad i por la vida de sus maridos, i ambos
pasando sin sus hijos en la mayor amargura los dias de la juventud, i
esperando sin el calor i abrigo de ellos otras mayores amarguras para
los dias de la vejez: menospreciadas las leyes, recibiendo diariamente
insultos i agravios, sin haber quien los castigase, i sin poder
vengarlos con sus propias manos: perseguidos as por los reyes, por los
obispos i por los magnates, como por los plebeyos: esperimentando los
mismos rigores i aun mas que los esclavos: padeciendo todo el peso de
una adversa fortuna i sin esperar los beneficios de una prspera: no
hallando oidos para sus quejas, favor para sus riesgos, alivio para sus
males, consuelo para sus aflicciones, piedad para sus infelicidades, i
reparo i enmienda para sus daos; i por ltimo vindose en todo tiempo i
lugar i por todo linaje de gentes, tratados con opresion, con desprecio,
con odio i hasta con vilipendio.

Para sacudir del cuello el intolerable yugo que los oprimia, urdieron
los judos una conspiracion con propsito de dar muerte al rei Ejica i 
todos los magnates i prelados que no les eran afectos, i de alzarse con
el seoro de las tierras espaolas: empresa que iban  poner en
ejecucion con ayuda de sus hermanos los que estaban avecindados en las
ciudades africanas. Sin embargo de las precauciones que ellos tomarian
para que su secreto no fuese pblico hasta la hora conveniente, llegaron
 oidos del rei las tramas que tan en su dao maquinaban; i as en el
17. Concilio i ltimo de los celebrados en Toledo, di la nueva de caso
tan grave i de tanta importancia  los prelados i caballeros del reino
que estaban juntos en Crtes, declarando todo lo que por manifiestos
indicios i por la confesion de algunos conjurados habia descubierto, que
era reducido  haberse carteado los judos espaoles con los de Africa
con el fin de concertar el modo de levantarse contra los cristianos i
destruirlos. No se embarazaron mucho los nimos de estos al escuchar
tales maquinaciones: antes bien resolvieron que los judos complicados
en tamaa traicion fuesen castigados con la pena de esclavitud perptua
para ellos, para sus mujeres i para sus hijos, con la prdida de sus
bienes i con ser esparcidos por todo el reino, poniendo de esta suerte
entre unos i otros tierra por medio, i dejndolos en tan bajo i
miserable estado que nada pudiesen ejecutar en ofensa del rei, ni de los
cristianos.

Grandes fueron las violencias i crueldades que se cometieron en dao de
los judos por los que tenian obligacion de desempear tan rigorosas
rdenes. Estos obraban  su entero albedro en dar por cmplices en la
traicion  cuantos querian: estos confiscaban los bienes sin tener los
oidos abiertos  los descargos que pudieran traer en su defensa los
acusados; i estos en fin encaminaban todos sus pasos, llevando por guia,
cuando no el odio  los hebreos, la codicia de apoderarse de sus bienes.

Creen algunos que estas persecuciones contra los judos se mitigaron en
el reinado de Witiza: monarca  quien nos pintan los escritores de su
tiempo como un dechado de virtudes, i los de siglos mas cercanos al
nuestro como un monstruo de todo linaje de maldades. No es mi propsito
alabar ni deprimir la memoria de este rei. Sobrados vituperios de ella
se leen en nuestros historiadores, i escelente defensa de sus hechos en
una obrita del clebre escritor, _Gloria de Espaa_, don Gregorio Mayans
i Ciscar, que corre en manos de los hombres doctos, llevando por ttulo
estas palabras _El Rey Witiza defendido_.

El arzobispo don Rodrigo en su historia latina de las cosas de Espaa
dice que este monarca:--Habiendo violado los privilegios de las
Iglesias, restituy  los judos i los honr mas que  las Iglesias con
privilegios de mayor inmunidad. Lo mismo afirma Ambrosio de Morales i
con l Juan de Mariana i otros no menos graves autores de los que han
tratado de historias espaolas. Ningun escritor godo habla cosa alguna
de esta proteccion  los judios dada por el rei Witiza. Isidoro, obispo
de Badajoz, llamado por esta causa el Pacense, loando las virtudes i los
hechos notables de semejante monarca, dice que despues de la muerte de
su padre Ejica, no bien comenz  regir  los habitadores de Espaa, sin
sujecion  persona alguna, hizo pblico un olvido general de los delitos
de que habian sido acusados en el anterior reinado varios magnates, i
tras de restituirles sus bienes injustamente confiscados, les concedi
permiso, no solo para volver  la Pennsula, sino tambien para residir
en su crte, i hasta en palacio cerca de su persona.

Quien primero difundi la noticia de que el rei Witiza orden la vuelta
 Espaa de los judos ausentes i perseguidos, i que les di varios i
grandes privilegios i exenciones, fu don Lucas obispo de Tuy, por medio
del cronicon que compuso en el ao de 1235, i esto hizo, no siguiendo el
parecer de ningun autor godo, sino llevando sin duda por norte en su
camino consejas de la plebe  falsas relaciones de escritores arbigos,
y dando ocasion al arzobispo don Rodrigo i  don Alonso el Sabio para
que fundados en su autoridad estampasen semejante patraa en las
narraciones de los sucesos habidos en la Pennsula, hasta los tiempos en
que vivieron.

Cosa fuera de duda es que los judos espaoles durante el largo reinado
de Witiza fueron mantenidos en el mas intolerable cautiverio, i que no
adelantaron el menor paso en el propsito de terminar la rigorosisima
opresion i la vileza en que habian sido puestos por otros monarcas. Pero
no pas mucho tiempo sin que se levantasen sus esperanzas del centro de
la tierra en donde estuvieron por espacio de tantos aos escondidas. El
rei Rodrigo con haber ocupado el trono en dao de los hijos de Witiza,
sin ser electo por el pueblo i recibiendo solamente de las manos del
Senado la investidura regia contra toda razon, lei i derecho, di
ocasion de que el reino se dividiese en bandos i que los judos viesen
en ellos cerca el momento de romper las puertas por donde habian de
salir de la amarga cautividad en que vivian.

Tales parcialidades fueron unas chispas que bastaron  encender el nimo
de ellos, i  alentarlos de tal suerte  la libertad i  la venganza,
que comenzaron  trazar el modo de abrasar i destruir  sus opresores.
De la misma suerte que un rio,  quien ponen compuertas para que no
anegue los campos, i l volviendo con mayor impetu que primero, las
rompe i se arroja mas violentamente sobre ellos, causando mas estragos i
destrucciones, as los oprimidos hebreos habiendo malogrado por tantas i
tan repetidas veces la accion de quebrantar sus cadenas, hallaron por
fin el modo de vengarse de sus enemigos, demostrando claramente  los
reyes i  los que tienen  su cargo la gobernacion de grandes estados,
que hai males que necesitan por lo comun blandos remedios, i que muchas
veces la violencia de la cura i las inhumanas operaciones, no hacen mas
que solaparlos repentinamente i por mayor  menor espacio de tiempo, sin
que sirvan de estorbos para que vuelvan  fatigar el cuerpo con mas
furia, i ocasionen en l mas agudos, mas graves i mas peligrosos
dolores, i aun la muerte.

Cuando los gobernantes imaginan que para conseguir sus designios todo es
lcito, aunque sea contra todo rden, toda lei i toda costumbre, i
llevan sus decretos puestos en la punta de la espada, los pueblos,
dejndose vencer de la necesidad, se rinden  la violencia de las armas,
guardando siempre en sus corazones el deseo de sacudir el yugo i el de
vengar su cautiverio. Este fuego aunque est encubierto no necesita para
levantarse mas que un soplo del aire, i as los pueblos en sus motnes 
rebeliones, i mas cuando han sido sin causa oprimidos, siguen los peores
ejemplos, i se valen tambien de los peores, de los mas atrevidos, de los
mas sangrientos i de los mas feroces medios.

Yo no digo que los judos que conspiraron contra la vida de reyes, i
contra el estado de quien eran vasallos, fuesen dejados sin castigo;
pero hai ocasiones en que la sobra de rigor se convierte en falta de
cordura. Nunca se conocen los buenos i diestros pilotos en la bonanza,
sino cuando el bajel es arrebatado por las furiosas olas, vindose en un
punto empujado hasta las nubes, i derribado  los abismos del mar, i 
riesgo de ser hecho pedazos contra las rocas. Sentencia es de grandes
polticos que aquel de quien todos temen est obligado para la
conservacion de su vida i de su imperio  temer de todos.

Hasta ahora la mayor parte de los historiadores, al tratar de la prdida
de Espaa la han atribuido  unos deshonestos amores del rei Rodrigo con
la hija del conde don Julian, vengados por este, incitando  los rabes
 la conquista de la Pennsula, i dndoles todo el favor que pudo, asi
con sus parientes i allegados como con sus amigos i los de su
parcialidad. Otros la atribuyen  la clera divina, ofendida por haber
quebrantado Rodrigo las puertas de una cueva encantada que estaba cerca
de Toledo en una de las bandas del caudaloso Tajo. Pero uno i otro
suceso no son mas que novelerias; pues no tienen otro fundamento que las
hablillas i consejas del vulgo, i los cantarcillos populares i romances,
inventados por moros i cristianos con el fin de entretener la
ociosidad.

Lo indudable es que los hijos de Witiza, i otros nobles ofendidos de la
usurpacion del trono godo hecha por Rodrigo, de la crueldad de su
gobierno i de su mal vivir, pasaron  Africa, con propsito de solicitar
vivamente de Muza la entrada de tropas rabes en Espaa. Di oidos  sus
razones este atrevidisimo i famoso guerrero; mas antes de empear su
palabra i su gente en esta empresa, comenz  hacer secretas
averiguaciones por medio de los judos que estaban avecindados en
Africa, i que continuamente se carteaban con los espaoles. Estos
respondieron que Espaa estaba sin fuerzas i vigor, dividido el reino en
parcialidades, desmantelados los castillos, ofendidos muchos nobles por
el tirnico yugo del monarca, este dado  los vicios, los plebeyos
oprimidos de la miseria, los tesoros exhaustos por haber sustentado
tantas i tan largas guerras civiles, el mar sin bajeles, la tierra sin
tropas, i falta en fin de los dos nervios principales que mantienen todo
el cuerpo de los estados: la agricultura i el comercio. Ofrecieron
tambien los judos ayudar en cuanto pudiesen  la toma de Espaa,
siempre que les fuese permitido, despues de la victoria, vivir ellos,
sus mujeres i sus hijos en la lei de Moiss, i que no los turbasen ni
afligiesen con castigos i otros rigores.

Esta respuesta encendi el nimo de Muza, i lo alent  conseguir presa
tan fcil; i as, habida licencia del Califa, orden que el caudillo
Taric con escogida caballera desembarcase en las opuestas costas
andaluces, para reconocer la tierra. Con quinientos caballeros rabes i
en cuatro barcos grandes pas el estrecho de Hrcules, i aport
felizmente  las marinas espaolas. Corrironlas los muslimes, tomando
algunos ganados i gentes, sin que nadie les saliese al encuentro. Con
esta presa i buen suceso torn Taric con sus caballeros  Tnjer, en
donde fu bien recibido. Levant entonces Muza un poderoso ejrcito i lo
puso  las rdenes del mismo caudillo. Pasaron estas tropas el estrecho
i saltaron en la tierra donde hoi est Algeciras. Intentaron los
espaoles cerrarles i defenderles vanamente el paso, pues tras de
ligeras escaramuzas, pusironse en huida. Taric mand quemar sus naves
para quitar  su ejrcito la seguridad de salvarse de la muerte, si con
algun revs lo castigaba la fortuna: accion que fu imitada nueve siglos
despues, en la conquista de los reinos de Nueva Espaa, por el famoso
capitan Hernan Corts, i que tan alabada ha sido por los historiadores
de aquella empresa.

El caudillo espaol que habia hecho rostro  los rabes llambase
Tadmir: el cual escribi al rei dicindole la llegada de aquellas gentes
de la parte de Africa, lo que trabaj cuando se vi acometido de
improviso por ellas, para defenderles la entrada: que tuvo que ceder 
la muchedumbre: que acampaban en la tierra i que comenzaban  hacer
correras: que enviase en socorro suyo toda la gente que pudiese
allegar: i por ltimo que la necesidad i el aprieto eran tales, que si
el mismo rei no entraba en campaa con todas las fuerzas de su reino
seria inevitable su prdida.

Alborotse Rodrigo con la nueva, i juntando  los de su consejo i  los
principales caballeros que residian en su crte i cerca de su persona,
les habl en estos trminos:--Gentes feroces, venidas de Africa, han
entrado en nuestras tierras, talando los campos, tomando los ganados i
cautivando las personas. Los que les han hecho rostro han sido disipados
con la misma presteza que el guila suele desbaratar una bandada de
palomas. Aprestad las armas i los caballos, empuad los ceros, volemos
al campo de los rabes, atrepellemos sus escuadrones i hagamos en ellos
horrible i espantosa matanza. I si la fortuna mira con agradable i
risueo semblante  los enemigos i nos arrebata los laureles de la
victoria, morirmos matando. Vosotros sois los descendientes de aquellos
godos terror de Roma: vosotros sois los descendientes de aquellos godos
espanto i admiracion del orbe: vosotros en fin sois la flor i la gloria
de Espaa. Corred, corred: no permitais con la tardanza que su Dios les
d ayuda: el nuestro nos puso las armas en los brazos i la constancia en
los corazones. Libres somos i libres sermos, aunque nos amenacen los
rabes con cadenas, porque nuestro esfuerzo va  arrancarlas de sus
manos para luego oprimir con ellas sus indmitas cervices. Pero, si
estorba nuestros intentos la fortuna, antes que esclavos de los rabes,
mrenos muertos el mundo, i antes que muertos  vencidos, dmosle otras
muestras del valor que heredamos, del aliento que tenemos i del poder
con que nos resistimos.

Levant Rodrigo un ejrcito de noventa mil hombres i con ellos lleg 
los campos de Xerez. Toda la nobleza de su reino se habia apercibido
para hallarse en esta jornada. Unos iban armados de lorigas i de
perpuntes: otros solamente de lanzas, escudos i espadas: otros con
arcos, saetas i hondas: otros con hachas, mazas i guadaas cortantes.
Los caudillos rabes juntaron la caballera que andaba desmandada i
corriendo la tierra. Ordenados los escuadrones, les dirigi Taric una
pltica semejante  esta:--Oh muslimes! veis ese poderoso ejrcito
bajo cuyos pies tiembla la tierra, i que hace resonar los aires con el
crujido de las armas, con el estruendo de las trompas i atambores, i con
los alaridos con que se anima  la pelea? Veis cuan mayor es en nmero
al de nosotros? Pues bien, volved los ojos  la otra parte, qu mirais?
un mar que nos negar campo abierto  la huida, si con un infeliz revs
nos maltratare la fortuna. En esta parte no esperemos amparo ni abrigo
sino la muerte; i si solo fuere la muerte, acostumbrados estais 
esperarla con pi firme i con sereno rostro; pero con ella nos espera la
infamia. Volved los ojos  la otra parte. Si moris  manos de ese
ejrcito, ser con honor i con gloria. Si lo desbaratais, esas tierras i
cuantas riquezas halleis en ellas sern de vosotros. Dios i nuestro
arrojo pueden salvarnos solamente. En uno i otro tengo mi confianza.
Acordaos de las pasadas victorias con que honrsteis  nuestra patria i
 vuestro nombre. No con torpe  inconsiderado miedo desvanezcais lo que
tanta fatiga ha costado, i no deis ocasion  que duden los enemigos si
fuimos nosotros aquellos muslimes, famosos en la tierra por su singular
esfuerzo i constancia en las batallas, i  quienes tanta valerosa nacion
ha inclinado la cerviz para sufrir las cadenas que les pongamos.

Acometironse los dos ejrcitos con enemigo furor, no bien apareci en
el Oriente la maana, i durante todo aquel dia, mantvose dudosa la
victoria. La noche con sus sombras separ  los contrarios,  hizo
suspender el encarnizado enojo i matanza. Salido el sol, acompaado de
rayos, embistironse nuevamente; pero con la misma fortuna: ni favorable
ni adversa para ambos ejrcitos. Al tercero dia de la espantosa
refriega, viendo Taric que en los muslimes iba cayendo el valor,
alzndose en los estribos i dando  su caballo aliento, solt la voz 
estas razones: Esforzados muslimes, siempre vencedores, nunca vencidos;
qu ciego furor os guia  dejar el campo i la victoria, por el godo
enemigo? Dnde est vuestro arrojo? dnde vuestras pasadas glorias?
dnde la constancia? Seguidme pues. En poder de ese ejrcito est
nuestra honra. Saqumosla de sus manos i mueran cuantos lo componen 
las nuestras. No es razon que haya quien diga al mundo, que pudo mas en
vuestros corazones el torpe miedo que la memoria de las hericas hazaas
que consiguieron vuestros abuelos, i de las que nos han hecho tan
famosos i tan temidos, tan respetados i tan potentes. I dando riendas 
su feroz caballo, se entr en el ejrcito godo, atropellando  hiriendo
 cuantos intentaban vanamente cerrarle el paso.

Embistieron con igual nimo los muslimes  los que casi tenian por suya
la victoria. Peleaban unos con otros, pie con pie, i con no vista furia:
herian i mataban con sus picas i espadas. Los de  caballo, como era
llano el campo, alanceaban  su placer, entrando i saliendo  media
rienda por los escuadrones enemigos; i aunque ellos i sus caballos
andaban heridos, no por eso dejaban de batallar como valientes
guerreros. Mientras mas recia estaba la refriega, doblado esfuerzo
mostraban los de  pie, que aunque heridos i con mas heridas de
refresco, no curaban de apretrselas por no pararse  ello; pues el
coraje de los enemigos no daba lugar mas que para matar  morir. En esto
Taric lleg al carro blico, en que iba Rodrigo, lo acometi
desaforadamente, i pas de una lanzada el pecho del rei. Cay muerto el
mal aventurado Rodrigo, i Taric tom su cabeza para enviarla  Muza i
darle con ella una muestra de la prspera fortuna de sus armas. Con la
muerte del rei, i de muchos i mui principales caballeros godos, los que
quedaron con vida, empezaron  aflojar la batalla i  irse retrayendo.
Siguironles el alcance los muslimes de  caballo; pues con la ganada
victoria, ni las heridas les dolian, ni la hambre ni la sed los
fatigaban, i parecia que no habian tenido ni pasado males ni trabajos.

Conocise el valor i resolucion que hubo en el campo godo en que casi
todos cubrian con sus cuerpos el lugar que defendieron en vida, i en que
los moribundos mostraban el aspecto de ferocidad que solian tener. No
alcanzaron los rabes esta victoria, sin prdida de sangre; porque los
mas esforzados  perecieron en la batalla,  sacaron de ella cruelisimas
heridas. Mezclse diversamente por todo el campo, el llanto con la
alegra, el contento con la tristeza. Sonaban los aires con el estruendo
de las trompas i de los atambores que celebraban el buen suceso de las
armas de Taric, i resonaban las quejas de los heridos i moribundos. Los
que fueron  despojar los cadveres i  apresar los bastimentos,
municiones i dems botin, hallaban junto al cuerpo del enemigo, el del
deudo, el del hermano, el del padre, i en fin el de la persona  quien
mas amaban   quien mas aborrecian. Esta espantosa refriega acaeci en
el ao de 711.

Los caballeros godos que habian podido escapar de la batalla con vida se
retrajeron  las principales ciudades, i comenzaron  ponerlas en la
defensa que permitia la furiosa presteza de los enemigos en derramar sus
aguerridas huestes por Espaa. Pequeo era el ejrcito de estos
comparado con lo rduo de la empresa; pero despues de tan importante
vencimiento, nada bastaba  embarazar el vuelo que iban tomando sus
conquistas. Delante de ellos caminaba la nueva de la rota infeliz del
campo godo en las mrgenes del Guadalete, llevando tras s el espanto i
temor de los naturales de la tierra, i pintando la fiereza i el podero
de los rabes con los mas vivos colores que podia facilitar la
admiracion de caso tan grave i lastimoso; pues las desdichas suelen ser
siempre mas terribles imaginadas que sucedidas.

Los judos espaoles vieron cercano el instante de quebrantar sus
cadenas; i asi comenzaron  cobrar aliento, de la misma suerte que
aquellos que caminan llevando sobre sus hombros un grave peso. Luego que
rinden la carga que los fatigaba, ni piensan en los trabajos pasados, ni
en el descanso presente, i solo reciben contento con el placer de que ya
respiran con toda libertad sus corazones.

En las grandes ciudades que ganaba Taric bien  sangre i fuego, bien por
capitulaciones honrosas i de provecho para los vencidos, dejaba en su
custodia, i para su guarnicion algunos rabes; pero fiando toda la
seguridad de ellas en los muchos judos en quienes habia puesto las
armas en las manos, ya para que los ayudasen en la empresa de reducir 
su obediencia la pennsula hispnica, ya para alentarlos  salir de su
cautividad, i  destruir  aquellos que por tantos aos habian oprimido
 los descendientes de la antigua nacion judica.

Con estos i con pocos de su ejrcito fortaleci las ciudades de Sevilla,
Crdoba, Toledo i otras[31], Granada qued encomendada tan solo  ellos:
de donde naci ser conocida en los primeros tiempos de la dominacion
arbiga en Espaa _por villa de judos_[32].

Esto creo que demuestra claramente cuan corto era el nmero de los
cristianos que tomaron partido en favor de los muslimes, cuando la
prdida de Espaa; puesto que no bastaban  fortalecer las populosas
ciudades. A menos que no se diga que los rabes, viendo que la amistad
de los godos estaba fundada en odios crueles i ambiciones (flaquisimos
cimientos que suelen dar en tierra inesperadamente con los edificios que
sobre ellos descansan), no quisieron fiar toda la seguridad de sus
conquistas en manos de hombres tan viles, que, por satisfacer sus deseos
de venganza, no dudaron en acabar con su dominacion en Espaa, i con la
libertad de sus patricios. Sin embargo, lo mas conforme  razon es que
todos los cristianos que incitaron  los rabes  esta conquista, i les
dieron calor en tamaa empresa, fueron pocos en nmero, i esos sirvieron
de guia al ejrcito rabe para domar las fuerzas de los que intentaban
atajarle el paso.

Los judos por otra parte eran muchos: todos afectos  los
conquistadores, ya por haber acudido estos al llamamiento que les
hicieron para la toma i reduccion de la pennsula hispnica, ya por
haber salido con su ayuda de la opresion en que tan desdichada i
miserablemente habian vivido por espacio de tantos aos.

I estos fueron los frutos que cogieron los godos de las cruelisimas
persecuciones hechas  los judos sin considerar que las ofensas deben
esperar la venganza de los ofendidos, i que mas fcilmente se lleva 
los hombres por la razon i el convencimiento que por la fuerza, pues
nadie encuentra dificultades en caminar por sendas cubiertas de flores,
i todos se arredran en trepar por speros montes llenos de zarzas i de
abrojos, i cercados de precipicios i derrumbaderos. Es cierto que hai
cosas fciles de suceder i dificultosas de ser creidas. Una de ellas
seria entonces la determinacion atrevidisima que tomaron los oprimidos
hebreos para despedir de sus hombros el yugo que los fatigaba i cobrar
su libertad para siempre. Pero en las empresas graves deben considerar
los mortales, antes de acometerlas, cuntos daos  cuntos peligros
nacern de ellas. I aunque la prudencia humana no puede sealar los
fines  las cosas, es indudable que mucha parte alcanza en tenerlos
adversos  favorables el modo con que se dirigen.

En oprimir tan inconsiderada i fieramente  los hebreos obraron los
godos como el caballo que es amedrentado en una tormenta por los rayos
que bajan desprendidos de las nubes, i que corre desbocado por salvarse,
sin ver por donde camina, hasta que impelido por su misma furia se
precipita sobre un caudaloso rio que va en aquella sazon hinchado con
las continuas lluvias i mucho mas soberbio que suele,  perder en el mar
sus aguas i su nombre. No pensar en los fines de las cosas es dar por
huir de un peligro incierto, no en otro mayor, sino en uno, donde no
puedan alcanzar los remedios ni la industria de los mortales, i sea
necesario remitir al tiempo la cura de los daos que ocasione.




RESUMEN del libro segundo.


Fndase la academia rabnica de Crdoba.--Primeros varones que la
ilustran.--Decreto de don Fernando I. en las Crtes, i Concilio de
Coyanza (Valencia de don Juan).--Noticia de algunos sabios
rabinos.--Conquista de Sevilla por San Fernando.--Judera en esta
ciudad.--Leyes de don Alfonso el Sabio contra los judos.--Proteccion
dada  estos por el rei don Pedro.--Fundan nueva sinagoga en
Toledo.--Quejas del rab don Santo.--Disposiciones del rei Enrique
II.--Trama que urden los judos contra don Juzaf Pichon.--Poetas
judos.--Predicaciones del arcediano de Ecija.--Tumulto de la plebe
contra los hebreos.--Saco  incendio de las juderas de Sevilla,
Valencia i otras ciudades.--Conversion de muchos judos al
cristianismo.--Famosa disputa en Tortosa entre muchos de los mas sabios
judos espaoles i Gernimo de Santa Fe, en presencia del Anti-papa
Pedro de Luna (Benito XIII).--Bautzanse casi todos los que fueron  la
disputa.--Bula de Pedro de Luna contra los judos aun no convertidos al
cristianismo.--Repartimiento hecho  los judos en 1474.




LIBRO SEGUNDO.


Cun desviados andan de lo cierto los que ven neciamente en la fuerza el
nico medio de traer  la verdad de la fe  todas aquellas gentes que 
no la conocen,  que para mal suyo la desprecian! Ejemplos pueden tomar
caminando por el vrio discurso de esta historia, primero en el amargo
fruto que cogieron los monarcas godos de las cruelisimas persecuciones
hechas  los judos para hacer que entrase en los entendimientos de
estos la religion de Cristo, i luego en los muchos hebreos que
abandonaron la lei de Moiss cuando ninguna persecucion recibian de mano
de los reyes de Espaa, cuando podian comerciar libremente, cuando en
las quietudes de sus casas vivian sin temor de brbaras opresiones, i
cuando con perfecta tranquilidad en los nimos podian frecuentar
descansadamente el estudio de las letras.

Los rabes conquistadores de Espaa, obligados  lo mucho que fueron
favorecidos por los judos en la empresa de reducir  estas tierras,
luego que las redujeron  su obediencia, i que comenzaron  coger los
frutos de la paz, teniendo por sola contradiccion las pequeas
reliquias de los godos encerradas en un rincon de la Pennsula, dejaron
 los hebreos con entera libertad para vivir segun la lei de Moiss: los
cuales echaron los cimientos de muchas sinagogas en las mas i mejores
ciudades.

Las brbaras persecuciones levantadas en el Oriente contra los judos
por el califa Cader de la dinasta de los Fatimitas, obligaron  muchos
 buscar en Espaa el fin de sus desventuras. I como los hebreos que
vivian en Oriente eran sapientisimos, de aqu naci que la mayor parte
de los recien venidos  estas tierras comenzaron  ilustrarlas con sus
escritos i  fundar academias en donde trasmitir  las gentes sus no
vulgares conocimientos en todo linaje de ciencias i artes. La primera de
estas academias i sin duda la mas famosa tuvo principio en el ao del
mundo 4708 (948 del nacimiento de Cristo) en la ciudad de Crdoba,
siendo los fundadores i los maestros que comenzaron  dirigirla Rabi
Moseh i su hijo Rabi Hanoc, los mas insignes sabios que salieron de
Pombedit i Mehasia en Persia. A la fama de su sabidura comenzaron los
judos espaoles  enviar  sus hijos  Crdoba para que fuesen en su
academia doctrinados: de donde se sigui haber luego en la Pennsula
gran nmero de hebreos doctos en todo gnero de ciencias.

Rabi Izchaq Bar Baruq, cordobs i heredero de Moseh en la presidencia de
la academia de su patria, escribi una obra intitulada _Gaveta de
mercaderes_. El barcelons Jehudah Ben Levi Barzili, insigne
jurisperito, compuso un _Ordenamiento de los contratos_ i otros libros.
Selomoh Ben Gabirol, nacido en Mlaga i vecino de Zaragoza, escribi
varias obras poticas i de filosofa moral. Tambien fueron mui
celebrados en aquellos tiempos Abraham Ben Mija Hanasi, gran astrnomo:
Rabi Izchaq, insigne mdico i autor de un curioso libro sobre las
fiebres i Moseh Aben Hezra Ben Izchaq, poeta i msico escelentisimo. I
en tanto que los rabes dejaban en entera libertad de observar la lei de
Moiss  todos los muchos judos que vivian en sus estados, los reyes de
Castilla en aquellos tiempos, se veian obligados de la necesidad  dejar
 estas gentes que morasen con quietud en sus tierras i seoros; cosa
que llevaban mui pesadamente, no escarmentados aun de los frutos que
cogieron de sus cruelisimas persecuciones los monarcas godos. I as en
las Crtes i Concilio de Coyanza (hoi Valencia de don Juan), juntas por
rden del rei Fernando I. de Castilla i Leon, se orden el ao de 1050
por los obispos i magnates que ningun cristiano viviese en una misma
casa juntamente con judos, ni comiese con ellos, conminando  los que
fueren contra tal disposicion con la pena de hacer penitencia pblica
durante siete dias, i si reincidiesen en faltar  lo mandado, la pena
seria estar excomulgados en el espacio de un ao, si eran nobles; i si
plebeyos, sufrir el castigo de cien azotes. Por donde se ve que el odio
en los reyes, obispos i magnates aun no se habia apagado, i que el
tolerar  los hebreos viviendo en su caduca lei, nacia del justo recelo
de que pasasen con sus haberes i riquezas  las vecinas tierras de
infieles, disminuyendo en las de cristianos la poblacion i las rentas
con grave dao de todos.

Pero no faltaron en este tiempo algunos insignes judos que por
convencimiento recibiesen el agua del bautismo. Uno de ellos fu Rabi
Moseh, nacido en la ciudad de Huesca en 1062, el cual  los 44 aos de
su edad fu bautizado en la iglesia de su patria, recibiendo los nombres
de Pedro i de Alfonso. De Pedro por haberse hecho la ceremonia en el dia
que celebra la iglesia el martirio del Apstol San Pedro, i de Alfonso 
causa de haber tenido por padrino al rei don Alfonso VI en Leon i I.
en Castilla.

Siguieron varios judos de la academia cordobesa ilustrando  Espaa con
sus obras en toda suerte de ciencias, tales como Abraham Aben Hezra,
filsofo, astrnomo, mdico, poeta, gramtico, cabalista, entre los de
su lei el mas sabio en la interpretacion de los libros sagrados 
inventor en fin del modo de dividir la esfera celeste por medio del
ecuador en dos partes iguales: Jehudah Levi Ben Saul, insigne poeta
cordobs i otros muchos cuyos nombres i cuyas obras estn escritos en el
tomo I. de la _Biblioteca espaola_[33] que orden don Jos Rodriguez
de Castro, i al cual remitimos  los lectores curiosos de saber mas
noticias literarias de los rabinos espaoles en aquellos tiempos.

Por respeto al saber de los hebreos espaoles, don Alfonso VIII, llamado
el Bueno, les concedi en el fuero de Cuenca derechos de ciudadana,
conformes al uso, en aquella edad,  igualndolos en todo  los
cristianos. I de la proteccin dada  los judos por este monarca naci
la fbula indecente de los amores que le atribuyen con una hermosa
hebrea, llamada Raquel, los cuales fueron el escndalo de Espaa. Pero
estas son novelerias inventadas por el vulgo, no obstante que el sabio
rei don Alfonso X las estampase en la crnica general de Espaa entre
otras consejas de la plebe que afean obra de estilo tan levantado i de
tanto mrito.

San Fernando sigui el ejemplo de su antecesor en el trono de Castilla,
i de modo alguno oprimi  los hebreos; i as cuando se apoder de las
ciudades principales de Andaluca, concedi permiso  los rabinos que
tenian la academia en Crdoba para trasferirla  Toledo, por ser esta
ciudad el corazon de Espaa, i porque desde ella se podia derramar con
mas facilidad por todos estos reinos el saber de los hombres mas doctos
que ilustraban aquellas escuelas.

Cuando el Santo Rei rindi la ciudad de Sevilla, los judos que en ella
tenian sinagogas, salieron  recibirlo, i como muestra de sumision i
respeto pusieron en sus manos una llave de plata  trechos blanca i 
trechos dorada, en la cual escritas en lengua hebrea, se leen estas
palabras:

    EL REI DE LOS REYES ABRIR:
    EL REI DE TODA LA TIERRA ENTRAR[34].

San Fernando dej  los rabinos en posesion de la grande judera que
tenian en la ciudad de Sevilla con tal que le pagasen los mismos
tributos que ellos solian dar  los reyes moros. Cobradores del tributo
fueron nombrados el arzobispo, dean i cabildo para sustentar con lo que
rindiese, el ornato i culto en la santa iglesia; pero es cosa indudable
que los judos llevaban mui pesadamente esta carga, puesto que por
alargar los plazos de su pago, dieron ocasion  que alborotada la
clereca acudiese en queja al rei Alfonso XI en el ao de 1327.
Disculpronse los judos con decir que el cabildo con sobra de codicia
pretendia mas dinero del que ellos debian entregar por el tributo. Al
fin este rei cometi la averiguacion de semejante asunto  su notario
mayor en los reinos de Castilla Fernand Martinez de Valladolid, i como
este en el mismo ao pronunciase sentencia favorable  las pretensiones
del arzobispo, dean i cabildo de la santa iglesia de Sevilla, no
tuvieron los judos mas arbitrio para salvarse de las penas con que
eran conminados, que satisfacer, desde el instante de llegar con la vida
 la edad de 16 aos, tres maraveds anuales por su persona (i
advirtase que cada uno de estos maraveds equivalia  10 dineros), que
en junto sumaban 30 dineros  que eran obligados desde el punto en que
San Fernando sac del poder de moros la ciudad de Sevilla.

Su hijo don Alfonso X,  quien justamente da la fama el nombre de
_Sabio_, se sirvi para componer sus _Tablas_, de la ciencia de los mas
doctos judos i rabes. En el prlogo de un antiquisimo cdice de las
_Tablas Alfonsinas_ se leen estas curiosisimas palabras:--Mand el Rei
se juntasen Aben Rajel i Alquibicio, sus maestros de Toledo: Aben Musio
i Mahomat de Sevilla, i _Josef Aben Ali_ i _Jacobo Abvena_ de Crdoba i
otros mas de cincuenta que trajo de Gascua i de Pars, con grandes
salarios, i mandles traducir el Quadripartito de Ptolomeo, i juntar
libros de Mentesam i Algazel. Dise este cuidado  _Samuel_ i _Jehud_
el conheso alfaqu de Toledo, que se juntasen en el alczar de Galiana,
i disputasen sobre el movimiento del firmamento i estrellas. Presidian,
cuando alli no estaba el Rei, Aben Rajel i Alquibicio. Tuvieron muchas
disputas desde el ao de 1258 hasta el de 1262, i al cabo hicieron unas
tablas tan famosas como todos saben; i despues de haber hecho esta
grande obra i de haberles hecho muchas mercedes, los envi contentos 
sus tierras, dndoles franquezas, i que fuesen libres ellos i sus
descendientes de pechos, derechos i pedidos, de que hai cartas fechas en
Toledo  doce dias andados del mes de Mayo, era 1300[35].

El rei don Alfonso X, agradecido sin duda  lo mucho que en servicio de
las letras de su reino habian trabajado con l los mas sabios rabinos,
confirm  los judos en sus antiguos derechos i prerogativas,
imponiendo gravisimas penas  todos cuantos fueren contra ellos i ellas.

Pero como tambien los hebreos andasen en su tiempo con sobra de libertad
i cometiesen varios delitos, les ved en una de sus leyes de Partidas,
s pena de muerte i prdida de sus haciendas, que no predicasen ni
convirtiesen  ningun cristiano[36]. Tambien orden que todos llevasen
una seal de pao encarnado en el hombro izquierdo para ser conocidos
por judos, segun habia mandado Gregorio XI al obispo de Crdoba i segun
disposicion del Concilio Lateranense, conminando  los que no acatasen
esta lei con la pena de 10 maraveds de oro, i  falta de ellos con 10
azotes recibidos pblicamente[37]: i adems habl este rei _de sus
muchos yerros  cosas desaguisadas... entre los cristianos  las judas
 los judos  las cristianas porque viven i moran de consuno en las
viellas_: dispuso que los cristianos no recibiesen medicina de manos de
los hebreos[38], ni que comiesen con ellos, ni que bebiesen del vino
que estos hacian, ni que entrasen juntos en un bao[39]. Al propio
tiempo por la lei 2. del ttulo 24, en la partida 7. orden lo
siguiente:--_E por que oimos decir_ que en algunos lugares los judos
ficieron  facen el dia del Viernes Santo remembranza de la pasion de
nuestro Seor Jesucristo en manera de escarnio, furtando los nios et
ponindolos en cruz  faciendo imgenes de cera, et crucificndolas,
cuando los nios non pueden haber, mandamos que, si fama fuere d'aqu
adelante que en algund lugar de nuestro seoro tal cosa sea fecha, _si
se pudiere averiguar_, que todos aquellos que se acertaron en aquel
fecho, _que sean presos et recabdados, et aduchos ante el rey, et
despues quel supiere la verdad_, dbelos mandar matar abiltadamente
cuantos quier que sean. Otros defendemos que el dia del Viernes Santo
ningund judo non sea osado de salir de su barrio; mas que estn y
encerrados, fasta el sbado en la maana; et si contra esto ficieren,
decimos que del dao  de la deshonra que de los cristianos rescibieren
estonces non deben haber enmienda alguna.

La disposicion hecha por don Alfonso X para dar el justo castigo  los
judos que crucificaban  los nios en memoria de la pasion i muerte de
Jesucristo, est fundada en las patraas que entonces corrian en las
lenguas de la supersticiosa i novelera plebe. Ni el mismo monarca que
mand escribir esta lei estaba cierto en que los que observaban el rito
mosico cometian tales desmanes; i esto se puede probar fcilmente con
solo ver aquellas palabras _ porque oimos decir_, i con la esclusion
de los magistrados para entender en las causas formadas  los autores de
este delito, puesto que los reos debian ser derechamente llevados  la
presencia del rei, para que este _despues que supiere la verdad_, los
condenase  morir vilmente. Si don Alfonso el Sabio estuviera cierto en
que tales acciones eran ejecutadas, hubiera hablado de ellas como de los
dems delitos, sin declarar en su lei que por haberlo oido decir mandaba
lo que mandaba, i sin cometer  ninguno la averiguacion del caso,
reservndola nada menos que  l i  los sucesores en la corona de los
reinos de Leon i de Castilla.

Estas crucificaciones hechas por los judos en las personas de nios
inocentes, fueron tan solo fbulas inventadas por las viejezuelas
ignorantes con propsito de amedrentar  los chiquillos de condicion
desapacible i amigos de echarlo todo  ruido i vocera, i que anduviesen
en ciertas ocasiones metidos en pretina. Como el vulgo se paga de todo
lo peregrino i estravagante, di en la tema de esparcir como acciones
que comunmente ejecutaban los judos un tan brbaro divertimiento; i de
aqu naci sin duda que  los oidos del rei don Alfonso el Sabio lleg
la fama de estas noveleras, i por no dejar sin la merecida pena  los
culpables, si acaso existian, habl de los autores de tales delitos en
la manera i forma que van sucintamente referidas.

Porque digan, si n, los que aun pugnen por defender, como verdades, las
voces que sobre tales acciones de los judos andaban de boca en boca por
el ciego  ignorante vulgo cul era el objeto de estos al ejecutar tan
brbaras acciones? Estaba escrito en los libros de su lei, que todos
los que observasen el rito mosico eran obligados  conmemorar en los
Viernes Santos i de un modo tan bestial, la muerte que sus ascendientes
dieron  Jesucristo?

Esto es una patraa que hizo correr por las gentes la ociosidad, i el
odio i el desprecio de los cristianos espaoles contra todos los
hebreos: i es igual en todo  aquella que aun corre por el vulgo,
pregonando que los judos tienen rabo, porque como los sabios en su lei
eran llamados _rabs_,  de esta causa naciese darles el nombre de
rabinos, sin duda la plebe por ridiculizarlos,  porque verdaderamente
creyese un tan grande absurdo, comenz  derramar estas voces, que en s
no tienen mas verdad que lo que va aqu declarado con respecto  los que
se daban  crucificar nios por conmemorar la pasion de Jesucristo.

I no imaginen los de la opinion contraria que echan por el suelo mis
argumentos con decir que est escrito en las leyes; porque sabido es que
los legisladores son hombres, i por tanto sujetos en todo  las miserias
humanas, i  dejarse llevar en sus determinaciones por los engaos de
falsos consejos,  por error de sus entendimientos. Yo admiro en don
Alfonso el Sabio el varon mas eminente de su siglo i el monarca que mas
ha trabajado en favor de la cultura de sus vasallos en todo linaje de
artes i ciencias; pero no pudo con tan gran sabidura ver muchas cosas
sin ojos apasionados i sin ser arrastrado en muchas de sus acciones por
la ignorancia vulgar en aquellos tiempos i aun en algunos de los siglos
que despues de ellos han corrido. En las mismas leyes en que seala el
castigo de los judos de quienes se averiguase que crucificaban nios,
habla de las penas con que deberian ser oprimidos todos los que tuvieren
pacto con el diablo i fueren brujos i brujas[1].

Adems de las citadas leyes hechas por don Alfonso contra los judos i
puestas entre las encerradas en las Siete Partidas, orden en las del
Fuero Real que los hijos de cristianos no fuesen lactados por mujeres
judas, ni los hijos de judos por mujeres cristianas.

Los reyes sus sucesores don Sancho el Bravo, don Fernando IV i don
Alfonso XI renovaron las citadas disposiciones contra los judos: el
primero en las Crtes celebradas en Valladolid el ao de 1293: el
segundo en las de Valladolid ao de 1295 i en las de Medina del Campo
ao de 1303: i el tercero en 1310 en la coleccion de leyes del estilo i
luego en el Ordenamiento de Alcal.

En 1313 en el Concilio de Zamora, en 1322 en el de Valladolid, i en el
otro de Salamanca ao de 1335 se dieron varias disposiciones contra los
judos, i aunque don Pedro el I. de Castilla mand guardar, observar i
cumplir el citado Ordenamiento hecho por su padre don Alfonso en Alcal,
les conserv contra las peticiones del reino junt en Crtes en
Valladolid un juez ordinario para que los _oya  libre sus pleitos en lo
que taniere en lo cevil_, fundando tal disposicion en que eran
_astragados  pobres,  gente flaca  han menester defendimiento_.

Este favor i amparo que di don Pedro  los judos fu mui agradecido
por ellos, puesto que en todas las empresas que movi este
malaventurado monarca contra sus hermanos que andaban en rebelion
turbando el reino con guerras civiles, le ayudaron con dineros i aun en
algunas ocasiones con las armas. En 1355 varios caballeros de la
parcialidad de don Fadrique, maestre de Santiago, i de don Enrique,
conde de Trastamara, llevando  su cabeza  estos seores, se acercaron
 los muros de Toledo, ciudad que estaba declarada por el rei; i como un
amigo que tenian dentro les abriese con todo recato, i sin ser advertido
por los de dentro, una puerta, metise aquella canalla en las calles de
Toledo, hicieron presa del Alczar i de la Judera, que llamaban el
Alcana, donde dieron muerte  todos los judos que en ella moraban (que
eran unos mil i doscientos entre hombres i mujeres) con propsito sin
duda de robarles las haciendas. De all pasaron  la Judera mayor; pero
no con igual suceso, porque apercibidos los de dentro se pusieron en
defensa con grande bizarra; i luego con el favor de muchos caballeros
que tenian la voz del rei, hicieron retirar  los que llevaban la del
maestre.

En premio de esta accion concedi don Pedro  los judos de Toledo
permiso para reedificar su sinagoga, en la cual pusieron una prolija
inscripcion en lengua hebrea, que por ser curiosa i convenir con lo que
llevo dicho, va trasladada aqu segun se lee traducida en una de las
obras de Frey Francisco de Rades i Andrada[40].

_Ved el santuario que fu santificado en Israel i la casa que fabric
Samuel, i la torre de palo para leer la lei escrita i las leyes
ordenadas por Dios i compuestas para alumbrar los entendimientos de los
que buscan la perfeccion._

_Esta es la fortaleza de las letras perfectas: i los dichos i obras que
hicieron cerca de Dios para congregar los pueblos que vienen ante las
puertas  oir la lei de Dios en esta casa._

Las misericordias que Dios quiso hacer con nosotros, levantando entre
nos jueces i prncipes para librarnos de nuestros enemigos i
angustiadores, no habiendo rei en Israel que nos pudiese librar, despues
del ltimo cautiverio de Dios, que tercera vez fu levantado por Dios en
Israel, derrammonos unos  esta tierra i otros  diversas partes, donde
estn ellos deseando su tierra i nosotros la nuestra. I nosotros los de
esta tierra fabricamos esta casa con brazo fuerte i poder alto. Aquel
dia que fu fabricada, fu grande i agradable para los judos: los
cuales por la fama de esto vinieron de los fines de la tierra para ver
si habia algun remedio para levantarse algun seor sobre nosotros, que
fuese para nosotros como torre de fortaleza con perfeccion de
entendimiento, para gobernar nuestra repblica. No se hall tal cosa
entre los que estbamos en esta parte; mas levantse entre nosotros en
nuestra ayuda Samuel, i fu Dios con l i con nosotros, i hall gracia i
misericordia para nosotros. Era hombre de pelea i de paz, poderoso en
todos los pueblos i gran fabricador. Aconteci esto en los tiempos del
rei don Pedro. Sea Dios en su ayuda, engrandezca su estado, prosprele
i enslzele i ponga su silla sobre todos los prncipes. Dios sea con l
i con toda su casa, i todo hombre se humille  l, i los grandes i
fuertes que hubiere en la tierra le conozcan, i todos aquellos que
oyeren su nombre se gocen de oirle en todos los reinos i sea manifiesto
que l es hecho el amparo i defendedor de Israel.

Con su amparo i licencia determinamos fabricar este templo. Paz sea con
l y con toda su generacion, i alivio en todo su trabajo. Ahora nos
libr Dios del poder de nuestro cautiverio: no lleg  nosotros otro tal
refugio. Hicimos esta fbrica con el consejo de nuestros sabios. Fu la
gran misericordia de Dios con nosotros. Alumbrnos i encaminnos don
Rab Myir: su memoria sea en bendicion. Fu nacido este para que fuese 
nuestro pueblo como tesoro, porque antes de esto los nuestros tenian
cada dia la pelea  la puerta. Di este hombre santo tal soltura i
alivio  los pobres que no fu hecha igual en los dias primeros ni en
los aos antiguos. No fu este profeta sino de la mano de Dios: hombre
justo i que anduvo en perfeccion. Era uno de los temerosos de Dios i de
los que cuidaban en su santo nombre. Sobre todo esto aadi que quiso
fabricar esta casa de oracion para nombre i fama del Dios de Israel.
Esta es la casa de fiesta para los que desean saber nuestra lei i buscar
 Dios. Comenz  fabricar esta casa i su morada, i acabla en mui buen
ao para Israel. Dios acrecent mil i ciento de los suyos, despues que
para l fu fabricada esta casa: los cuales fueron hombres grandes i
poderosos para que con mano fuerte i poder alto se sustentase esta casa.
No se hallaba gente en los cantones del mundo que fuese antes de esto
menos prevalecida. Mas ah Seor Dios nuestro! siendo tu nombre fuerte i
poderoso quisiste que acabsemos esta casa para bien en dias buenos i
aos hermosos, para que prevaleciese tu nombre en ella, i la fama de los
fabricadores fuese sonada en todo el mundo, i se dijese:--ESTA ES LA
CASA DE ORACION QUE FABRICARON TUS SIERVOS PARA INVOCAR EN ELLA EL
NOMBRE DE DIOS SU REDENTOR.

Por esta inscripcion se viene en conocimiento de que el rei don Pedro
por consejos de su grande amigo Samuel Levi consinti en que los judos
levantasen nueva sinagoga en Toledo: cosa que no hubieran podido hacer
sin consentimiento del rei de Castilla, puesto que les estaba vedado
fabricar tales edificios, i solo permitido reparar los antiguos, para
que se fuesen sustentando, sin llegar el caso de caer por tierra. La
prueba i grande de lo mucho que el rei don Pedro favoreci  los judios
se encuentra en aquellas palabras de la citada inscripcion que dicen
asi:--_Sea Dios en su ayuda, engrandezca tu estado: prosprele i
enslzele, i ponga su silla sobre todos los prncipes. Dios sea con l;
i los grandes i fuertes que hubiere en la tierra le conozcan, i todos
aquellos que oyeren su nombre se gocen de oirle en todos los reinos, i
sea manifiesto que l es hecho el amparo i defendedor de Israel._

En tiempos del rei don Pedro floreci en Espaa el sabio judo Rab don
Santo, llamado de Carrion por ser nacido en Carrion de los Condes, villa
de Castilla la Vieja. Fu gran trovador i filsofo moral. Hai quien dice
que abjur el judaismo i que fu luego buen cristiano; pero otros ponen
duda en esto, citando la primera estrofa de su libro, intitulado
_Consejos i documentos del judio Rabb don Santo al rei don Pedro_: los
cuales compuso en su vejez:

    Seor noble, rrei alto,
    oyd este sermn
    que vos dise don santo
    judo de carrion.

Parece que este ingenio no fu mui favorecido del rei don Pedro, como se
prueba de los siguientes versos, puestos en su citada obra:

    Por nascer en espino
    la rosa, ya non siento
    que pierde, ni el buen vino
    por salir del sarmiento.
    Nin vale el azor menos,
    porque en vil nido siga,
    nin los ejemplos buenos,
    porque judo los diga.
          . . .
    C non s para menos
    que otros de mi ley
    que ovieron muchos buenos
    donados del rey.

Pero es cosa averiguada que Rab don Santo fu convertido  la fe de
Cristo; puesto que escribi en verso una _Doctrina cristiana_, en cuyo
principio se leen estos versos:

    A la virgen escelente
    servirs devotamente
    con gloroso presente.
    Esta es madre de Dios
    que ruega siempre por nos.

Tambin compuso Rab don Santo un poema intitulado _La danza general de
la muerte, en que entran todos los estados de gentes_: el cual con las
dems obras citadas existe MS. en la biblioteca escurialense.

El rei don Enrique II en las Crtes de Toro ao de 1371 dispuso que
adems de llevar los judos una seal para ser conocidos[41], se
abstuviesen todos los observantes de la lei de Moiss de usar los
nombres que solan tener los cristianos. Tambien declar que sus
testimonios en las causas que se formaren contra estos, no fueren de
ningun valor i efecto.

Don Juan I. tambien puso la mano en dar providencias para cortar el
vuelo  la demasiada libertad que en sus tierras tenian los judos; i 
mas de confirmar las determinaciones de sus antecesores contra ellos en
las Crtes de Soria i de Briviesca, orden en las de Valladolid,
celebradas en 1388, que en los libros del Talmud se borrasen ciertas
imprecaciones, conjuros, blasfemias i maldiciones contra los cristianos
i contra la fe de Cristo i que fuesen castigados con todo rigor cuantos
las profirieran.

Andaba en este tiempo por la corte del rei un judo  quien unos llaman
_don Juzaf Pichon_, i otros _don Jucaf Picho_: el cual era tenido por
hombre honrado  toda lei, i cuyos muchos i buenos servicios lo llevaron
al cargo de almojarife i contador mayor de don Enrique II. Es fama que
algunos envidiosos tenian con l enemiga, sin duda por verlo en tal
estado i tan valido de aquel monarca; i as los que le querian mal, que
eran muchos de los judos mayores de las aljamas, determinaron para que
feneciese la privanza de don Juzaf acusarlo de no s qu delitos ante el
rei de Castilla: los cuales, aunque fingidos, fueron bien probados; i
as se vi don Enrique en el caso de administrar justicia, posponiendo
el amor que la lealtad de este honrado judo probada en el largo curso
de muchos aos, habia encendido en su corazn. Por eso luchando entre el
agradecimiento i la justicia que de l se esperala i se temia, orden
que fuese preso don Juzaf; i visto que los delitos, de que era este
judo acusado, llamaban un rigoroso castigo, impsole la pena de
satisfacer  su corona la cantidad de cuarenta mil doblas, las cuales
fueron pagadas en el trmino de veinte dias.

Luego que cobr don Juzaf la libertad empez  quejarse de todos
aquellos que con torcida intencin i fuera de justicia lo haban llevado
ante el rei, acumulndole varios delitos i destruyendo el valimiento que
por sus muchos i escelentes servicios habia logrado cerca de la persona
de don Enrique. Hasta cuando, decia, andar la verdad desterrada de
las crtes i palacios de los reyes? Hasta cuando no ir en compaa de
la virtud encaminando los pasos de los mortales, i rigindolos
constantemente en las grandes i aun en las mas pequeas de sus acciones?
Hasta cuando la honra ha de estar sujeta  las emponzoadas lenguas de
los malos: spides ocultos con las apariencias de hombres: hambrientos i
astutos zorro: tigres siempre dispuestos  devorar las reputaciones de
los buenos? I hasta cuando, en fin, las gentes darn oidos  sus
palabras mas falsas que el lloro del cocodrilo,  que el canto de las
sirenas? Pero, ai desdichado de m, en mala hora nacido! Cmo han de
dar honra los que estn deshonrados, i cmo las gentes sabrn distinguir
la verdad de la mentira, si ellos no pueden dar lo que no tienen, i
ellas ponen francas las puertas de sus entendimientos para creer todo lo
malo i engaoso, i las cierran cuando ven asomarse las luces de la
verdad. Oh, cun ciega i flaca es la razon humana, tan fcil para el
engao i la vileza, tan difcil para la justicia! En donde vuelvo los
ojos, no encuentro mas que enemigos, i hasta la sombra que hace mi
cuerpo me amedrenta. Si tanto padezco inocente, qu seria de m si
hubiera entrado en mi corazn la culpa? Quiz las gentes me estimarian
en mas, i la envidia  no me persiguiera  me persiguiera menos. Pero no
quiero desear  los malos su ventura; pues aunque siendo perverso, las
gentes no me envidiran i persiguieran, entonces yo dentro de m
hablaria mal de mis acciones, i yo mismo seria mi mayor contrario,
teniendo el pesar de que este nuevo censurador de mis torcidos pasos
caminaba ajustado  la verdad, cuando en los que me son adversos no
encuentro hoi mas que el engao, i los rencores de la envidia. I as
entre dos desdichas, mas me conviene tener por contrarios  otros que
tenerme por enemigo.

Pero el odio de los judos contra don Juzaf Pichon no se mitig con el
castigo que le di el rei Enrique II; i as luego que pas  mejor vida
este monarca, fueron  su hijo i sucesor en la corona don Juan I. de
Castilla que estaba en Burgos con el reino junto en Crtes, i le
pidieron un _albal_ para el alguacil Fernan Martin con rden de que
diese muerte  aquel que le fuese sealado como _malsin_. I esto decian
al rei, trayendo argumentos con que mostrarle ser costumbre mui recibida
de los judos matar  algunos hombres de poco valor i de mui mala
condicion que solia haber entre ellos: los cuales eran _malsines_, i
turbaban con sus lenguas la paz de las juderas, levantando rencores i
enemigas entre unos i otros, i dando ocasin  muchos desastres 
inquietudes. Don Juan I. oy la demanda de boca de los judos; i como
estaba ocupado en enterarse de los negocios del estado, i en lo que se
trabajaba en las Cortes, i era al fin rei nuevo, no par su
consideracion en lo que de l se solicitaba, i as sin saber lo que
hacia, di el _albal_ para que su alguacil dispusiese la muerte de los
acusados de _malsines_.

Luego que los que ganaron tal privilegio se vieron con la cartas del
rei, solicitaron otra de los judos que regian i gobernaban las aljamas
del reino, en que se ordenase al alguacil Fernan Martin la muerte de don
Juzaf Pichon[42]. Ejecutada esta el dia 21 de Agosto de 1379, lleg 
oidos del rei juntamente con las quejas de los caballeros del reino que
estaban sumamente maravillados i ofendidos con un hecho tan injusto;
pues que  todos eran notorias las virtudes i honra de don Juzaf Pichon,
judo estimadisimo de los mismos cristianos por los muchos i buenos
servicios que habia ejecutado en vida de don Enrique II.

El rei don Juan I. alborotse con la vileza de los judos cmplices en
tal infamia; i asi dispuso que don Zulema i don Zag, que dieron rden de
matar  don Juzaf Pichon, fuesen muertos pblicamente, i al alguacil
quiso castigar con igual pena; pero los caballeros del reino
intercedieron por l, representando que fu dirigido en su accin por el
_albal_ que di el mismo rei, i por los engaos de los judios; i que en
obedecer lo mandado no habia culpa de ningn linaje. Alguna fuerza
hicieron en el nimo de don Juan estas razones, i por ellas mand
suspender la ejecucion del castigo de Fernan Martin, reducindolo nada
mas que  la prdida de una mano, cortada pblicamente por la del
verdugo. Tambin recibieron la muerte los judos que solicitaron del rei
el _albal_, encubriendo el nombre de la persona contra quien se iba 
dirigir i un merino de la judera de Burgos sufri igual castigo por
cmplice en el trgico suceso de don Juzaf.

No se mitig la clera en el rei contra aquellos que tan villanamente lo
habian engaado; i as dispuso que jams pudiesen hacer justicia de
sangre en ninguno de los de su lei; privilegio de que hasta entonces
habian gozado las aljamas de los reinos de Leon i de Castilla.

I dejando en este punto las tragedias i malas venturas de los judos,
nacidas de la alevosa muerte que ellos dieron  don Juzaf Pichon, hombre
mui estimado del rei, de la flor de la nobleza espaola i aun de la
plebe, no me parece fuera de razon dar algunas muestras del ingenio i
arte en componer versos de varios hebreos que vivian por los reinos de
Castilla en tiempos de don Enrique II, don Juan I., don Enrique III, i
don Juan II. Tales cantares i decires (que van trasladados en pos de
estos borrones), se leen en el _Cancionero que fizo  orden  compuso
el judino Juan Alfon de Baena, escribano[43] del muy alto  muy noble
rey de Castilla don Juan nuestro seor_. Este libro fu formado para
divertimiento del rei, de la reina doa Maria, del principe don Enrique
i de las damas i seores i caballeros de la crte, i pra MS. en la
biblioteca del Escorial. Aunque de todos los ingenios de que hai
composiciones en este cancionero, el mas moderno es Juan de Baena,
merece por ordenador de la obra el lugar primero en las muestras que voi
 dar del arte que tenian los poetas judos moradores de estas tierras
en aquella edad: de los cuales unos aun guardaban la lei de Moiss, i
otros ya la habian abjurado. De los dems ingenios cuyas obras se leen
en el libro de Juan Alfonso de Baena, judo converso, nada dir porque
eran cristianos todos, i venian tambien de padres cristianos. I asi solo
dar noticia de los ingenios judios,  pesar de que no es grande el
mrito de sus obras, dejando  parte el tiempo en que fueron escritas,
olvidando que la lengua castellana aun no habia llegado  ser perfecta,
i que los escritores pugnaban por desterrar de ella la rusticidad de los
vocablos, i por levantar i atildar el estilo.

    =A la muerte del rei don Enrique III
    en Toledo.=--_Decir de Juan Alfonso de Baena._

      El sol innocente con mucho quebranto
    Dejaba  la luna con sus dos estrellas:
    A muchos seores  dueas,  doncellas,
    Por ser fallescido, los puso en espanto;
    Por ende, seores faciendo grant llanto
    En altos clamores le demos querellas
    A Dios  la Vrgen: lanzando centellas,
    Con grandes gemidos fagamos su planto.

      La reina mui alta, plaiendo sus ojos,
    De lgrimas cubra su noble regazo:
    Las otras doncellas se fagan retazo
    Los rostros  manos;  tomen enojos,
    Las sus vias sean por sendas de abrojos
    Vestidas con luto de roto pedazo:
    Las dueas ancianas la tomen de brazo,
    E lloren con ella de preces  innojos.

      Con bos perentoria el gentil infante,
    Alce su grito en son razonable:
    Con bos acesoria el grant condestable
    Con lloro perfeto se muestre pensante:
    En pos de los dichos el noble almirante
    Luego responda con bos espantable;
    E Diego Lopez con bos onorable
    E Juan de Velasco diciendo adelante.

      Los nobles maestres en l'Andalusia
    Fagan su llanto mui fuerte sobejo,
    E digan: amigos, saved que el espejo
    De toda Castilla que bien relucia,
    E tantas mercedes  todos facia,
    Vos es fallescido  tomen consejo,
    Juntando comunes de cada concejo;
    E llore con ellos la grand cleresa.

      Los otros seores asaz de Castilla,
    Llorando mui fuerte se llamen cuitados,
    Vasallos, hidalgos, obispos, letrados,
    Doctores, alcaldes con pura mancilla:
    Aquestos con otros, llamndome sylla
    E guayen donseles sus lindos criados;
    Pues quedan amargos de lloros bastados,
    Con mucha tristura ir esta quadrilla.

      Fagan grand llanto los sus contadores:
    Con ellos consistan los sus tesoreros,
    Porteros  guardas,  sus despenseros.
    Con estos reclamen sus recabdadores,
    Maestres de sala i aposentadores:
    E otrosi lloren los sus camareros:
    Tambien eso mismo los sus reposteros
    Destrados de plata,  sus taedores.

      En fin de razones, con poco consuelo
    Todos los dichos farn su devisa
    De xergas  sogas, tambien de otra syssa
    Cabellos e barbas lanzar por el suelo,
    Alzando clamores cubiertos de duelo,
    Por ser mal logrado segunt la pesquisa
    El rei virtuoso de mui alta guisa:
    Los lloros  llantos traspasen el cielo.

      Agora, seores, del rei que de viso
    Fu maravilloso el su finamento;
    Pues fu en el dia de su nascimiento
    Del fijo de Dios que est en paraiso,
    El cual rescibilo con placer  riso
    Con gesto amoroso, segunt que yo siento:
    De todo l ovo buen merescimiento.
    Dios le d gloria pues que as lo quiso.

En el mismo cancionero se lee la siguiente composicion hecha por el
judo don Moss, cirujano de Enrique III, cuando naci el prncipe don
Juan, que luego fu rei en Castilla, segundo de su nombre.

      Una estrella es nascida
    en Castilla reluciente:
    con placer toda la gente
    roguemos por la su vida.

      De Dios fu mui venturoso
    aquel dia sin dubdanza
    en cobrar tal alegranza
    deste rei tan poderoso:
    por merced del pavoroso
    este gran seor cobraste,
    Castilla, que deseaste
    noble rei  generoso.

      De reyes de tal natura
    certo en toda partida,
    de realeza complida
    non nasci tal criatura.
    Con beldad  fermosura
    non es visto en lo poblado,
    nin tan bien aventurado.
    Dios le d buena ventura!

      N' Aragon i Cataluea
    tender la su espada,
    con la su real mesnada:
    Navarra con la Gascuea
    tremer con gran vergea
    el reino de Portugal
     Granada otro que tal
    fasta allende la Cerdea.

      Salga el leon que estaba encogido
    En la cueva pobre de la grand llanura:
    Mire florestas, vergeles, verdura,
    Muestre su gesto mui esclarecido.
    Abra su boca  d gran bramido
    As que se espanten cuantos oyrn
    La bos temerosa del alto soldan;
    E gose del trono de ques proveido.

      El guila estraa trasmude su nido
    E pase los puertos de la grant friura,
    Del valle rompiendo la grant espesura
    Asiente en la casa del fuego escondido:
    Visite el grant poyo enfortalecido
    Vuele en los campos  selvas del pan:
    Coma en la mesa do comen y estan
    Millares de bocas sin cuento sabido.

      En la mediana del valle partido
    More algun tiempo, que es brea segura.
    Corra los montes con gran ladradura.

Esta composicion, segun se mira, est por fenecer. De su lectura se
viene en conocimiento de lo bien que sabia escribir don Moss en versos
de arte mayor, porque hasta en estos parece que es mas levantado su
estilo i mas perfecto su lenguaje. Lstima es en verdad que no tengamos
otras obras del mismo autor i hechas en el mismo gnero de verso. Pero
consulennos de su falta la siguiente cntiga de Pero Ferrus para los
rabes de Alcal, i la respuesta de los rabes de Alcal  Pero Ferrus.

    =Cntiga.=

    Con tristeza  con enojos
    que tengo de mi fortuna
    non pueden dormir mis ojos
    de veinte noches la una.
    Mas desque  Alcal llegu,
    luego dorm  folgu
    como los nios en cuna.

    Entre las sinagogas amas
    est bien aposentado
    d me dan muy buenas camas
     placer  agasajado.
    Mas cuando viene el alva,
    un rab de una grant barba
    oygolo al mi diestro lado.

    Mucho en antes que todos
    viene un grant judo tuerto,
    que en medio de aquesos lodos
    el diablo lo hubiese muerto;
    que con sus grandes bramidos
    ya querrian mis oidos
    estar allende del puerto.

    Rab Yehuda el tercero,
    d posa Tello mi fijo
    los puntos de su gargero
    mas menudos son que mijo.
    E temo que los baladros
    de todos tres ayuntados
    derribarian un cortijo.

    =Respuesta de los rabes.=

    Los rabies nos juntamos,
    don Ferrus,  responder
     la respuesta que damos
    queredla bien entender.
    E desimos que es probado
    que non dura en un estado
    riqueza nin menester.

    Pues alegrad vuestra cara,
    e parad de vos tristesa:
     vuestra lengua juglara
    non le dedes tal provesa.
    E aun credo en Adonay
    que l vos sanar de ah
    e vos dar gran riquesa.

    El pueblo  los hasanes
    con quien nos aqu ayuntamos
    con todos nuestros afanes
    en el Dios siempre esperamos:
    con mui buena devocion
    que nos lleve  remision;
    porque seguros vivamos.

    Venimos la madrugada
    yuntados en gran tropel
     faser la matinada
    al Dios Santo de Israel:
    en tal son, como vos vedes,
    que jams non oiredes
    rui-seores en verjel.

En el mismo cancionero se encuentran siete octavas compuestas por
Alfonso Alvarez de Villasandino, poeta insigne en aquel tiempo,
dirigidas contra Alfonso Ferrandez Samuel, _el mas donoso loco que ovo
en el mundo_; el cual cuando mozo era hombre de vida airada i mui dado 
todo linaje de placeres i divertimientos, i cuando viejo atrevido en
gran manera, i sumamente desvergonzado i estravagante en sus modos de
vivir. De edad de cuarenta aos abjur la lei de Moiss, i de sesenta
pas  mejor vida. Alfonso Alvarez Villasandino se burla grandemente de
las disposiciones testamentarias que dej ordenadas antes de su muerte,
algunas de las cuales van declaradas en los siguientes versos.

    Manda  la Trenidat
    un cornado de los nuevos:
     la Cruzada dos huevos
    en seal de cristiandat.
    E por mayor caridat
    manda cien maravedis
    para judos, avis
    que no labren en sabat.
    Si moriere oi  cras
    manda su opa la blanca
    que la den en Salamanca
     aqu  alguns ssamas
    porque l' rece en el homas
     le canten con buen son
    una huyna un psimon
    bien plaidos por compas.
    De su asno  sus fardeles
     de su opa de seda
    manda faser almoneda
    para dar  los donseles;
    porque non le sean crueles,
    aunque otro los aconseje
    nin lo traiga como  ereje
    arrastrando con cordeles.
    Fase su testamentario
    para cumplir todo aquesto
    un judo de buen gesto
    que llaman Jacob Cydario.
          . . .

Todos los poetas aqu nombrados abjuraron el judaismo, i no solo ellos,
sino muchisimos de su lei; i esto no fue obra de la verdad i de la
razon, sino del miedo  la plebe que di en amotinarse contra las
juderas para con capa de devocion i piedad, matar  sus habitadores i
hacer mui buenas presas en sus haberes i haciendas. El andar tan sobre
s el pueblo en dao de los malaventurados judos naci de las
predicaciones que hacia el arcediano de Ecija en Sevilla don Fernando
Martinez, en las cuales hablaba de las usuras que para mal de los
cristianos llevaban en sus prstamos i ventas al fiado; i por ltimo se
servia de tan vivos colores al pintar las maldades de los observantes
del rito mosico, que muchos de la plebe, siempre novelera, viendo en la
destruccion de estos un acto de piedad i un servicio hecho al Dios
crucificado, los mataban en las calles sin temor i vergenza, i con
entera libertad. Llegaron las nuevas de estos desmanes al rei don Juan
I., el cual no hall otro arbitrio para poner freno  aquella canalla
bulliciosa que enviar cartas al dean i cabildo de la Santa Iglesia,
encarecindoles la necesidad de meter en pretina al arcediano don
Fernando Martinez, autor con sus palabras tan fuera de razon i cordura,
de aquellos males i alteraciones. _Ca aunque su celo es santo  bueno,
dbese mirar que con sus sermones  plticas non conmueva al pueblo
contra los judos, c aunque son malos  perversos estn debajo de mi
amparo  real podero,  non deben ser agraviados; si non castigar por
trminos de justicia en lo que delinquieren,  yo as lo mandar
facer[44]._

No bien muri don Juan I. en 1390, i ocup el trono de Castilla su hijo
i sucesor don Enrique III, volvi el arcediano de Ecija  predicar
contra los judos, roto ya el freno i respeto con que en vida de aquel
rei, bien  su pesar, habia sido oprimido; i as predicando en los mas
pblicos i frecuentados parajes en Sevilla, irritaba  la plebe
ponindole delante de los ojos la miseria del pueblo i la riqueza de los
que guardaban la lei de Moiss, i atribuyendo  la codicia de estos los
males que padecian los cristianos, i as es fama que les dirigia
discursos semejantes  este: Oh gentes infelices i para siempre
desdichadas, quin podr remediar vuestras desdichas  infelicidades?
Veis la hambre que oprime con tanta fiereza  vosotros i  vuestras
mujeres i  vuestros hijos? pues jams ser mitigada, jams rompereis
las cadenas que con todo vigor i fuerza os amarran  la miseria: jams
gustareis los dulcisimos regalos que la inconstante fortuna suele
ofrecer  los mortales. Ai pueblo solamente para el mal nacido! La
hambre te acosa, i no encontrars dineros para remediarla, porque los
pocos con que vas pasando menos trabajosamente las amarguras de la vida,
se sepultan para siempre en las ferradas i escondidas arcas de los
judos. Estos son los enemigos constantes del nombre de Cristo: estos
los que imaginan borrarlo de la haz de la tierra: estos los que
procuran, por todos los caminos que se presentan  sus ojos, la
destruccion del pueblo cristiano. Generacion infeliz! t vas 
desaparecer de la tierra, dejando  tus hijos sujetos  la cautividad
de aquellos que no dudaron en crucificar  su Dios! Qu amor, qu
piedad, qu regalo podrn esperar de estos tan crueles verdugos?
Maldita sea la hora en que tales viboras comenzaron  habitar entre
nosotros! Maldito el instante en que consentimos los nidos de estas
aves de rapia cerca de nuestras casas; porque as todo cuanto nos
roban, con mas facilidad esconden de nuestras miradas! Despierten ya los
mal aconsejados pastores que permiten  los lobos vivir en compaa de
las ovejas. Despierten  los ladridos de los leales canes, porque el
rebao va  ser devorado sin remedio. Pero cmo han de despertar los
que estn dormidos en el profundo sueo de una ciega confianza? Ya no
pueden amedrentar  los lobos carniceros las piedras diestramente
despedidas de las hondas, porque las manos de los pastores estn
derribadas por el suelo. Los arcos tienen rotas las cuerdas, las puntas
aceradas de las flechas estn vestidas de orin: los perros que guardan
el rebao son pocos para el nmero de las fieras. Ay desdichados
corderos! qu ser de vosotros si no sacais fuerzas de flaqueza i no
procurais defenderos de vuestros iracundos i feroces enemigos?

Irritado el pueblo con las predicaciones del arcediano don Fernando
Martinez, volvi todo su encono contra los judos, i comenz  llenar de
oprobios pblicamente  aquellos que tenian nombre de mui avaros i de
mui poderosos por sus grandes riquezas. Castigar estos escesos de la
plebe quisieron el alguacil mayor de Sevilla don Alvar Perez de Guzman i
los dos alcaldes Rui Perez de Esquivel i Fernan Arias de Quadros, i para
ello prendieron  varios del pueblo, cabezas en aquellos desmanes, i
mandaron azotar  dos pblicamente el mircoles de ceniza dia 15 de
Marzo del ao de 1391. Pero enfurecida la canalla con este justo
castigo, se puso en sedicion con propsito firme de estorbar  todo
trance que fuese ejecutado. El alguacil mayor i el conde de Niebla
intentaron vanamente sosegar el tumulto con las mejores razones que les
venian al pensamiento, en tanto que la plebe, mas soberbia con los
ruegos apedre  los que llevaban  los castigados, los sac de sus
manos, i los meti en la Catedral. Volvi luego su furor contra las
juderas, entr en ellas, comenz  herir i matar cuantos hombres, nios
i mujeres se ponian delante de sus ojos, i aun tambien de los que se
recataban: hacia presa de las joyas i dineros que hallaba en las casas,
i despedazaba en fin lodo aquello que era de judos. La justicia de
Sevilla con el auxilio de la nobleza acudi  defender  los mezquinos
hebreos, logrando salvar las vidas de casi todos, i rescatar algo de lo
mucho que la desbocada i feroz canalla habia cogido entre sus garras.

Sosegado el tumulto, imaginaron los alcaldes mayores que de penar  los
muchos culpados en aquel acto inhumano, naceria irritarse otra vez los
mal contentos i codiciosos aun de las haciendas de los malaventurados
judos i poner  la ciudad en un aprieto todavia mas cruel que el
pasado.

Por eso determinaron publicar un perdon para los autores de estos
delitos, en tanto que los mseros judos amedrentados con el popular
tumulto, i temerosos de las iras de la plebe, no se determinaban  salir
 las calles, i ya pensaban en cristianarse para salvar las vidas i
haciendas del odio i de la ambicion del pueblo.

Orgulloso el arcediano con el fruto de sus razonamientos, i viendo lo
sobre s que andaban las gentes plebeyas con la impunidad del suceso
pasado, es fama que el domingo 9 de Julio del mismo ao de 1391 predic
nuevamente contra los judos pintando su avaricia con los mas vivos
colores, i levantando  las nubes los daos que amenazaban  los
cristianos con tolerar que estos enemigos del nombre de Cristo viviesen
con toda libertad en su lei dentro de las ciudades de Castilla.

El pueblo, alentado por una parte con la codicia de apoderarse de las
haciendas de los judos, i por otra viendo en ellos las zarzas, ortigas
i abrojos que suelen crecer entre los sembrados para llevarse toda la
sustancia de su madre la tierra, dejndolos sin el mas pequeo
mantenimiento espuestos  ser consumidos i abrasados por los rayos del
sol, i sin vigor i fuerzas para resistir el empuje del viento airado,
alborotse otra vez i corri  las juderas, resuelto  esterminar 
todos los israelitas que en ellas nacieron, i que en ellas moraban.

Cuatro mil judos rindieron las vidas  los filos de las espadas de esta
brbara gente, indigna de llevar el nombre de cristiana. Los que
escaparon con pequeas heridas  sin ninguna del insolente tumulto de
aquella canalla desenfrenada, cristianronse al punto temerosos de sus
iras, i escarmentados con los dos pasados motines. I este fu el modo de
que se sirvieron algunos malos cristianos para hacer que entrase en los
entendimientos de los judos la verdad de la fe; i como todo fu obra de
la fuerza i del miedo, no corri mucho tiempo sin que ellos
prevaricasen, cosa mui conforme  la razon, porque no creo yo que
ninguno puede amar la verdad, si para que sea conocida de l, apelan sus
contrarios  las armas, al terror,  la sangre i al fuego. Estos medios
que suelen emplear los tiranos de la tierra para conservar su poderio 
para conseguir con la celeridad del rayo los propsitos que nacen en sus
entendimientos, son para mal de los pueblos por algunos aos; pero luego
se truecan en armas que sirven para la destruccion i el esterminio de
los mismos tiranos que las usaron, i esta es una verdad de que estn
llenas las historias.

A las nuevas de lo hecho por la plebe sevillana alborotse la de
Crdoba, la de Toledo, la de Zaragoza, la de Valencia, la de Barcelona,
la de Lrida i de otras muchas ciudades. El rei Enrique III envi varias
cartas  los alcaldes de todas ellas ordenndoles que de ningun modo
consintiesen en aquellas maldades, hechas tan en dao de los infelices
hebreos; pero ni las ciudades, ni las villas, ni los caballeros hacian
caso de las cdulas reales. El pueblo estaba mui sobre aviso, i con
sobra de altivez, visto el buen suceso que habia logrado de sus
alborotos, sediciones i matanzas.

Disimul don Enrique el enojo que tenia de ver tan sin fruto sus
disposiciones desde el ao de 1391 hasta el de 1395, en el cual
determin bajar desde Sgovia  Andalucia para castigar  los autores de
los pasados alborotos. Entr en Sevilla el da 13 de Diciembre, i en el
mismo dia hizo prender al arcediano de Ecija don Fernando Martinez,
porque con sus predicaciones habia puesto en sedicion al pueblo contra
los judos.

El maestro Gil Gonzalez de Avila[45] hablando del arcediano dice que el
rei _castiglo, porque ninguno con apariencia de piedad entendiese
levantar el pueblo_. Cul fu el castigo que recibi este varon, es de
todos los historiadores ignorado. Ziga afirma que _acab su vida aos
adelante con gran opinion de slida virtud_.

En cuanto al objeto de los tumultos de la plebe contra los judios, est
declarado en la crnica que de Enrique III dej compuesta el insigne
caballero Pero Lopez de Ayala, segn se ver por las siguientes
palabras: _E todo esto fu cobdicia de robar, mas que devocion_.

Ya en aquellos tiempos andaba por Espaa un famoso judo llamado
Jehosuah Halorqi, nacido en Lorca el ao de 1350 segun se cree, insigne
talmudista, uno de los principales maestros en la lei de Moiss, i
hombre mui docto en el estudio de la medicina. Abjur el judaismo, i al
cristianarse tom el nombre de Gernimo de Santa Fe: cosa que no
llevaron con paciencia los hebreos espaoles, antes tuvieron gran
pesadumbre i enojo al ver que declaraba vanos sus ritos un tan sabio
varon en las sagradas letras; i asi por escarnio solian desde entonces
llamar  Halorqi el _Blasfemador_.

No falta quien diga que la conversion de este judo  la fe de Cristo,
fu conseguida por las predicaciones de San Vicente Ferrer, que ya
corria en tal sazon por las ciudades de Espaa, destruyendo la lei de
Moiss no con discursos que incitasen  los pueblos  motines i
sediciones contra los malaventurados judos, como solia hacer el famoso
arcediano de Ecija en Sevilla, sino llevndolos al camino de la verdad
por buenas palabras, por vivas i apretadas razones, i por plticas
cortadas  la medida del Evangelio.

Por la fama que en todos estos reinos i aun en los estraos consigui
Gernimo de Santa Fe, i por el crdito i concepto que tenia de varon
sabio aun en las mas escondidas ciencias, mereci que el anti-papa
espaol Pedro de Luna (que queria gobernar la Iglesia desde Avion con
el nombre de Benito XIII) lo llamase  su corte en 1412 para que
asistiese cerca de su persona, i pudiese curarla en todas cuantas
enfermedades afligen porfiadamente los cuerpos de los mortales.

Un suceso vino  aumentar las bien dadas alabanzas que por su ciencia
recibia de todos el converso Gernimo de Santa Fe. Cuenta Gernimo de
Zurita en sus _Anales de Aragon_[46] que en el ao de 1413 vista la
obstinacion de los judos en no convertirse  la lei de Gracia, se
buscaron nuevos remedios para vencer la repugnancia que estas gentes
tenian  admitir en sus entendimientos la luz de la verdad. Por mandado
del Papa, se congregaron en la ciudad de Tortosa i estuvieron juntos
todos los mayores rabines que se hallaban en las aljamas del reino, para
que pblicamente en su presencia i de toda su corte fuesen amonestados
que reconociesen el error i ceguedad en que andaba aquella gente. Eran
los rabines mayores rab Ferrer, i el maestro Salomon Isaac, rab
Astruch el Levi de Alcaiz, rab Joseph Albo, i rab Matatas de
Zaragoza, el maestro Todroz, Benastruc Desmaestre de Girona, i rab
Moiss Abenabez, i como quiera que en la corte del Papa se hallaban
muchos i mui sealados maestros i dotores en la sagrada Teologa i de
mucha sciencia i sabidura en las letras divinas i de gran prudencia;
pero quiso el Papa que en las cuestiones i disputas que se propusieron,
se cometiese la instruccion  informacion de aquella nacion mas especial
i particularmente  Gernimo de Santa Fe su mdico, como mui enseado i
fundado en la leccion del Testamento Viejo, i de sus glosas, i en todos
los tratados de los rabines i de su Talmud, por cuyas autoridades i
sentencias era la intencion del Papa que fuesen inducidos i convencidos
para mas descubrir su ciega i condenada doctrina, i la obstinacion de
errores i vida, i la temeridad i perverso entendimiento de su lei. Fu
la primera congregacion  siete del mes de Hebrero del ao pasado (1413)
i en presencia del Papa i de su colegio i de toda su corte comenzaron 
proponerse las cuestiones i articulos que se habian de discutir i
disputar; i asisti el Papa  otras congregaciones, i por su absencia
cometi sus veces i lugar para que presidiesen  ellas, al ministro
general de la rden de los predicadores i al maestro del Sacro palacio.
Hallse en esta congregacion de letrados un Garci Alvarez de Alarcon,
mui enseado en las lenguas hebrea, caldea i latina, i fu gran parte en
convencer i reducir muchas de las mas principales familias del reino
Andrs Beltran, maestro en Teologa, limosnero del Papa que era mui
docto en las letras hebreas i caldeas, i fu de aquella lei: que era
natural de Valencia, i despues por su gran religion i mucha doctrina le
provey el Papa de la iglesia de Barcelona, por cuya determinacion se
declaraban las dudas de lo que tocaba  las traslaciones de la Biblia
que los rabines torcian  su propsito.

Esto dice Gernimo de Zurita. Los judos que caminaron  Tortosa para
hallarse presentes en esta famosa disputa fueron seis de Zaragoza
llamados Zarachias Levita, Vidael Benvenista, M. Mathatas Izahari,
Macaltiob, nasi  prncipe de los judos espaoles, Samuel Levita, i M.
Moiss: uno de Huesca llamado Todros, i dos de Alcoy cuyos nombres eran
Josef hijo de Aderet i Meir Galigon: de Daroca Astruch Levita: de
Monreal M. Josef Albo: de Monzon Josef Levita i M. Jomtob Carcosa: de
Montalban Abuganda: de Blesa Joseph Abbalegh, Bongosa i M. Todros, hijo
de Jecht el de Gerona.

Llegados  Tortosa eligieron  Vidael Benvenista, uno de los mas sabios
en su caduca lei, para que fuese su orador en el congreso, i luego se
presentaron en el palacio i ante la persona de Benito XIII: quien los
recibi mui afablemente, i dispuso que fuesen con toda comodidad
hospedados, servidos i agasajados, ofrecindoles que en nada recibirian
molestia; pues all eran venidos para convencerse  no de lo errado de
sus doctrinas, no para ser vejados ni oprimidos en manera alguna.

Al dia siguiente de su llegada  Tortosa, volvieron los judos al
palacio de Benito, i en l se encontraron con la sala, diputada para la
asamblea, llena de personas de grande autoridad i linaje. Sesenta sillas
eran ocupadas por cardenales, obispos i otros prelados.

Puesto en silencio i junto el congreso, dirigi  los judos un breve
razonamiento Benito XIII[47], i luego comenz Gernimo de Santa Fe una
arenga, en la cual con vivas i elegantes razones demostr ser cumplidas
las profecias, i haber venido al mundo el Mesas, esperado aun por los
judos. Replic en otra arenga Vidael Benvenista, probando con
argumentos sacados del Talmud que el Mesas no era venido. I hase de
advertir que una i otra oracion eran proferidas en mui elegante latin:
porque uno i otro disputante eran sabios en todo linaje de cosas. Al
siguiente dia profiri otra arenga el judo Zarachas Levita en
favorable sustentacion de lo dicho antes por Vidael Benvenista; i al
tercero dia de la asamblea tuvo principio aquella famosa disputa que
dur desde 7 de Febrero de 1413, hasta 12 de Noviembre de 1414, que di
por fruto convertirse  la fe de Cristo todos los judos presentes i
que tuvieron parte mui viva en ella, bien con sus discursos, bien con su
sabiduria en ilustrar aquellas materias sobre las cuales porfiadamente
se pugnaba. Solamente los rabes Ferrer i Joseph Alvo se mantuvieron
contumaces en sus doctrinas.

Rab Astruch present entonces  Benito XIII una confesion por s i en
nombre de los dems judos, en la cual se declaraban vencidos, i por
tanto abjuraban los errores de su antigua lei, i abrazaban con toda fe
la verdad de la religion de Cristo. Leida esta confesion[48] delante de
Benito, de los cardenales, prelados i dems personas presentes, entre
quienes se hallaban los convertidos, mand el antipapa que se hiciese
lectura de los nuevos decretos que desde aquel punto establecia contra
los judos persistentes en la caduca lei. Estas disposiciones fueron
inclusas luego en una bula que espidi Benito en la ciudad de Valencia
el dia 11 de Mayo de 1415. La suma de todas ellas se contiene en los
captulos siguientes, segun se leen en la biblioteca de los rabinos
espaoles, dispuesta i ordenada por don Jos Rodriguez de Castro.

1. Se prohibe generalmente  todos, sin escepcion de persona, oir,
leer i ensear en pblico  en secreto la doctrina del Talmud, mandando
recoger en el trmino de un mes en la iglesia catedral de cualquiera
dicesis todos los ejemplares que se encontraren del Talmud, de sus
glosas, apostillas, sumarios, compendios  otros cualesquiera escritos
que directa  indirectamente tuvieren relacion con la tal doctrina, i
que los diocesanos  inquisidores velen sobre la observancia de este
decreto, visitando por s  por otros,  lo menos cada dos aos sus
jurisdicciones en que hubiere judos, i castigando con toda severidad 
quien hallaren culpado.

2. Que  ningun judo se permita tener, leer  oir leer el libro
intitulado MAR MAR JESU, por estar lleno de blasfemias contra nuestro
Redentor Jesucristo, ni otro cualquier libro  escrito que sea injurioso
 los cristianos,  hable contra alguno de sus dogmas  contra los ritos
de la Iglesia, en cualquier idioma en que est escrito, i que al
contraventor de este decreto se castigue como  blasfemo.

3. Que ningun judo pueda hacer de nuevo, ni componer, ni aun tener en
sus casas con algun pretesto cruces, clices  vasos sagrados, ni
encuadernar los libros de los cristianos en que est escrito el nombre
de Jesucristo,  de la Santisima Vrgen, y que quede escomulgado todo
aquel cristiano que por cualquier motivo d  los judos alguna de estas
cosas.

4. Que ningun judo pueda ejercer el oficio de juez, ni aun en los
pleitos que ocurrieren entre ellos.

5. Que se cierren todas las sinagogas erigidas  reparadas
modernamente: que en donde no hubiere mas que una, esa permanezca con
tal que no sea suntuosa, i si hubiere dos  mas de dos, djese abierta
tan solo la mas pequea; pero si se averiguare que alguna de las dichas
sinagogas fu iglesia en tiempos antiguos, cirrese al punto.

6. Que ningun judo pueda ser mdico, cirujano, tendero, droguero,
proveedor ni casamentero, ni tener algun otro oficio pblico por donde
haya de entender en negocios de cristianos, ni las judas puedan ser
parteras, ni tener amas de criar que sean cristianas, ni los judos
servirse de cristianos, ni vender  estos ni comprar de ellos las
viandas para el diario mantenimiento, ni concurrir con ellos  ningun
banquete, ni baarse en las aguas de los baos de los cristianos, ni ser
mayordomos, ni agentes en los negocios de estos, ni aprender en sus
escuelas alguna ciencia, arte  oficio.

7. Que en cada ciudad, villa  lugar en que hubiere judos, les sean
destinados para su morada barrios separados de los cristianos.

8. Que todos los judos i judas lleven en sus vestidos cierta divisa
de color encarnado i amarillo del tamao i figura que en la bula van
sealados: los hombres en el vestido esterior sobre el pecho; las
mujeres en las frentes[49].

9. Que ningun judo pueda comerciar ni hacer contrato alguno con los
cristianos para evitar los engaos que suelen hacer, i las usuras que
suelen llevar.

10. Que todos los judos i judas convertidos  la Fe, i todos los
cristianos que tuvieren parentesco de sangre con judos no conversos,
los puedan heredar, aunque por testamentos  codicilos,  por ltimas
voluntades  donaciones intervivos estuvieren esclusos de heredar sus
bienes.

11. Que en todas las ciudades, villas i lugares en donde hubiere el
nmero de judos que el diocesano tuviere por conveniente, se predique
en pblico tres sermones en tres distintos dias del ao, uno en la
segunda domnica de adviento, otro en el dia de Pascua de Resurreccion,
i el ltimo en la domnica en que se canta el Evangelio _Cum
apropinquasset Jesus Jerosolymam videns civitatem, flevit super eam_.
Que se obligue  todos los judos que tuvieren la edad de doce aos en
adelante  asistir  estos tres sermones, cuyos asuntos debern ser
demostrarles en el primero la venida al mundo del verdadero Mesas,
sirvindose para ello de los lugares de la Sagrada Escritura i del
Talmud que han sido controvertidos en la asamblea de Tortosa: en el
segundo hacerles entender los errores, locuras i vanidades que se
encierran en el Talmud; i en el tercero la destruccion de la ciudad i
del templo de Jerusalem i lo perpetuo de su cautiverio, segun las
palabras de Jesucristo i de los santos Profetas. Al fin de cada sermon
se les leer esta bula para que al ir contra ella no pequen de
ignorantes.

Despues de la famosa disputa entre Gernimo de Santa Fe i los mas doctos
rabs de las aljamas de Espaa, convirtironse muchos judos  la fe de
Cristo: en Zaragoza, Calatayud i Alcaiz mas de doscientos: en Daroca,
Fraga i Barbastro, unas ciento i veinte familias: en Caspe i Maella
quinientas personas: i  mas todos los naturales de las villas de
Tamarit i Alcolea[50].

Uno de los que andaba por Espaa converso desde el ao de 1390 fue rab
Selomoh Halevi, judo nacido en la ciudad de Burgos. En ella recibi el
agua del bautismo i el nombre de Pablo de Santa Mara. Luego pas  la
universidad de Pars  estudiar Teologa, i tomar l grado de maestro, i
as por la fama que todos tenian de sus muchas letras como de sus no
vulgares virtudes, logr la dignidad de arcediano de Trevio, de obispo
de Cartagena, i despues de Burgos, i  mas la de canciller mayor en los
reinos de Leon i de Castilla. Escribi varias obras con propsito de
convertir  la fe de Cristo  los judos i moros, entre las cuales se
encuentra una que lleva por ttulo estas palabras: _Escrutinio de las
Sagradas Escrituras_[51].

De esta suerte refiere Esteban de Garibay[52] la vida i hechos de Pablo
de Santa Mara. Fu mui notable prelado el escelente doctor don Pablo,
obispo de Cartagena, que siendo judo no solo de nacion de sus
progenitores, mas tambien de profesion, recibi la agua del santo
bautismo, dejando el judaismo. Habia tenido este notable prelado antes
de su conversion grandes disputas sobre la lei judica con muchos
doctores catlicos cuyas razones como para la dureza heredada de sus
progenitores no bastasen  la sazn para le sacar del judaismo, sucedi
que un dia un doctor no queriendo contender por disputa sino por
escrituras, le di el tratado que el glorioso Santo Toms de Aquino
escribi doctisimamente llamado _De legibus_, donde admirablemente
disputa el santo doctor contra la lei de los judos. Esta obra ley con
diligencia i atencion grande don Pablo, el cual, hallando en ella muchos
secretos del judaismo, que aun l mesmo con ser el rab de mas letras
que en estos reinos haba, los ignoraba, fu alumbrado del Espritu
Santo, diciendo en su corazon que sin duda la lei de los cristianos era
la de la salvacin del mundo. Despues ido al Pontfice romano, i siendo
de l persuadido, vino  decir i confesar pblicamente, que (pues este
santisimo doctor con saber de la lei judica mayores secretos que el
mesmo don Pablo, profesaba la lei evanglica de Jesucristo) era la
verdadera lei i carrera de la salvacion la de los cristianos; i as
recibi el santo bautismo renunciando espontneamente la dureza pasada.
Desta manera don Pablo vino  ser cristiano por la doctrina de Santo
Toms.

Despues este clebre varon con el discurso del tiempo vino
meritisimamente  ser obispo de Cartagena, i de all pas al obispado de
Burgos: de la cual ciudad tenia l mesmo su naturaleza. Fu escelente
prelado, grande filsofo i telogo, i singular predicador i de gran
consejo i maravilloso silencio i prudencia. Escribi muchas obras en
especial el libro que se llama _Escrutinio de las Escrituras_, que es de
grande volmen, i las adiciones  la Pstula de Nicolao de Lyra sobre la
Biblia, i otro tratado de la Cena del Seor, i otro de la generacion de
Jesucristo, con otras obras. No solo l mesmo fu grande letrado; pero
en tiempo que en el judaismo fu casado, tuvo tres hijos grandes
letrados, de los cuales el mas sealado fu don Alfonso de Cartagena,
dean de Segovia, que sucediendo en el obispado inmediatamente al padre
fu obispo de Burgos i fu el que escribi la _Genealoga de los reyes
de Castilla i Leon_, que algunas veces se ha citado. El otro hijo fu
don Gonzalo, obispo de Palencia, prelado de muchas letras i erudicion.
El tercero fu Alvar Garca de Santa Mara que refieren haber escrito la
crnica deste rei don Enrique, la cual basta agora yo no la he visto, i
parte de la crnica de su hijo el rei don Juan el segundo. Este notable
prelado don Pablo por haber sido obispo de Burgos es llamado entre los
telogos el _Burgense_: el cual con ser converso, aconsej al rei don
Enrique por causas notables que  ello le debieron mover, que  ningn
judo ni converso, no recibiese en el servicio de su casa real, ni en el
consejo, ni en otros oficios pblicos reales de sus reinos, ni en la
administracion del patrimonio real: Cosa notable que con ser de ellos el
mesmo sapientisimo prelado, fuese de este parecer contra su nacion.

Esto dice Estban de Garibay. Pero no obstante los muchos judos que se
convirtieron  la fe, todava quedaron los mas en sus erradas opiniones.
Los pueblos por otra parte no cesaban de molestarlos, bien fuesen
dirigidos en sus hechos por una piedad brbara i cruel, bien por el
deseo de tomarles, contra toda razon, lei i derecho, las haciendas que
heredaron de sus mayores i que luego acrecentaron grandemente con el
propio trabajo. En el ao de 1473 volvieron  turbar el reino con
sediciones, encaminadas ahora contra los judos que se habian
cristianado, i encubriendo sus intentos de oprimirlos i robarlos con
decir que judaizaban. Don Miguel Lucas, condestable de Castilla,
defendi en Jaen  los desdichados hebreos con todas sus fuerzas, i
desbarat las turbas amotinadas, del mismo modo que el Sol rompe i
deshace las nieblas que le estorban derramar sus rayos sobre la tierra.
Irritados los nimos de la plebe con el mal suceso que habian conseguido
sus propsitos, i llenos de hiel i de veneno contra don Miguel Lucas,
determinaron darle cruda muerte en venganza de haber embarazado la
destruccion de los judos, que con pieles de ovejas i capas de
cristianos, moraban en aquella ciudad; i asi estando el condestable en
la iglesia mayor de Jaen oyendo Misa el dia 21 de Marzo del ao
referido, varios labradores, sin respetar lo sagrado del lugar, ni la
dignidad de su persona, le pasaron el pecho con varias pualadas. Luego
que cay muerto en tierra alzse el pueblo contra los judios, i comenz
 meter  fuego i  saco algunas de las casas donde moraban los mas
principales, i que mas nombre tenian de ricos entre los naturales de
aquel reino. Este daoso ejemplo fu luego imitado por alguna plebe en
varias ciudades de Andaluca, tales como Andujar i Crdoba, i  mas en
otros lugares, donde, despues de ser fieramente heridos los judios i
robados  mas, i de haber sufrido en sus personas i en las de sus
mujeres otros insultos de tan brbara canalla, no recibieron la mas
pequea reparacion en sus agravios; puesto que la justicia se hizo sorda
 sus quejas, prefiriendo al castigo de los culpados, dejar abierta la
llaga con la impunidad de un ejemplo tan daoso, i mas llenos de
soberbia i mas codiciosos de nuevas riquezas con el cebo de lo robado 
los autores de tales delitos. Es cierto tambien que en aquellos
calamitosos tiempos del reinado de Enrique IV todo andaba sin concierto;
porque el rei estaba sin fuerzas i vigor para mantener en quietud  los
pueblos i sujetos a su obediencia.

Aunque estaba vedado  los judos ejercer el oficio de jueces, todava
en el reinado de Enrique IV eran mantenidos en l algunos de los hombres
mas principales, entre los que  pesar de tantas persecuciones i de
tantos tumultos populares contra sus personas i haberes, observaban el
rito mosico. En 1474 fu hecho el repartimiento  todas las aljamas del
reino por lo que tocaba pagar  cada una en el _servicio_ i _medio
servicio_ que rendian anualmente  la corona de Castilla. El repartidor
fu un judo llamado Jacob Aben Nues, fsico de Enrique IV i su juez
mayor; i el repartimiento de lo que cada aljama habia de dar es como
sigue:

    Las aljamas del obispado de Burgos         30.800 _mrs_
    Las del de Calahorra                       31.100.
    Las del de Palencia                        54.500.
    Las del de Osma                            19.500.
    Las del de Sigenza                        15.600.
    Las del de Segovia                         19.500.
    Las del de Avila                           39.590.
    Las del de Salamanca i Ciudad Rodrigo      12.700.
    Las del de Zamora                           9.600.
    Las del de Len i Astorga                  31.700.
    Las del arzobispado de Toledo              64.400.
    Las del obispado de Plasencia              56.900.
    Las del de Andaluca                       59.800.
                                             ---------
                                En junto      451.000.[53]
                                             ---------

De estos cobraba mil por sus derechos el repartidor Jacob Aben Nuez, i
los cuatrocientos i cincuenta mil maraveds restantes pasaban al tesoro
de la corona de estos reinos. El cual con las continuas guerras i con
las revueltas de los pueblos andaba mui exhausto. Espaa estaba entonces
debilitadisima: echado por tierra su comercio, la labranza de los campos
bastante frecuentada; pero por la general pobreza sin producir  los
labradores buenas rentas, sino mezquinas cantidades. Lstima grande
causa ver  un tan poderoso reino, afligido por la mayor pobreza en
tiempos del infeliz monarca Enrique IV[54] i reducido al estremo de
trocar los hombres sus mercaderas por vilisimos precios.

Los judos en tanto por temor de la plebe ocultaban sus riquezas, i se
presentaban los mas poderosos como de mediana suerte, i los de mediana
suerte como misrrimos: por lo cual miraban con sumo desden el comercio,
i sus trficos eran tan solo en cosas de poco valor, i de ningun
provecho. I esto hacian recelosos i con razon, de que la fama de sus
dineros no trajese sobre ellos nuevas persecuciones i nuevos tumultos de
aquella brbara i codiciosa plebe. A tal punto de miseria redujeron 
estos reinos el temor de los judos i el afan de esconder en las
entraas de la tierra sus haciendas; que por maravilla corrian monedas
de oro i plata. Todas estaban encerradas en las arcas de los hebreos; i
las que andaban de mano en mano habian sido compradas en las casas de
algunos mercaderes cambistas  banqueros: los cuales  eran de los
judos convertidos  la fe,  de cristianos que estaban comerciando con
el dinero que para el caso i para partir el lucro, les habian facilitado
los judos aun no venidos  la religion de Cristo[55]. De haberse
retraido de traficar los judos, naci la ruina de todo el comercio que
habia antes en los reinos de Castilla. Todas las mercaderas quedaron
reducidas al mas mezquino aprecio. La vara del pao de Echillon valia
sesenta maraveds, la del de Lombai i Bruselas cincuenta maraveds
viejos: la escarlata de Gante, sesenta; i la de Ipre, ciento i diez: i
por ltimo, los paos de Montpeller, Bruselas, Lndres i Valencia,
sesenta maraveds viejos.

Todo lo dems andaba en esta forma. El reino sin fuerzas: el comercio
sin brazos: la agricultura sin vigor: los judos riquisimos i sin
comunicar con ninguno sus riquezas: el pueblo miserable: la corona sin
haberes: ardiendo Espaa en tumultos contra la persona del rei Enrique:
alborotados los nimos con la presente miseria i buscando en la ruina de
este monarca la causa i el modo de remediar todos los males que  todos
afligian tan pesadamente; los cuales nacieron de los inconsiderados
medios de que se sirvieron tan contra razon i justicia los monarcas i
pueblos para convertir al cristianismo  los muchos judos que en estas
tierras moraban. Les fu vedado ejercer la medicina i ciruga, tener
abiertas sus casas para comerciar con los cristianos, i en fin disponer
de sus bienes i personas del modo mas conveniente  sus intereses i al
acrecentamiento de sus riquezas. I de estas tan brbaras disposiciones
cogieron los cristianos el amargo fruto durante el infelicisimo reinado
de don Enrique IV en Castilla: pues con ellas dejaron los judos el
comercio, que eran los nicos  los mas que lo frecuentaban i mantenian,
i como de esto naciese su destruccion, vino en pos de ella la ruina de
la agricultura, quedando el reino sin los dos principales nervios que
sustentan el cuerpo de los estados, reducida  la mayor debilidad i  la
mayor pobreza.




RESUMEN del libro tercero.


Comienza el reinado de los reyes Catlicos.--Condicion de Fernando
V.--Elogio de la reina Isabel.--Primeros inquisidores para castigar 
los judos conversos que judaizaban. Conjuracion de estos en
Sevilla.--Castigo de muchos.--Muerte  fuego dada al tesorero de la
catedral de Crdoba, Pedro Fernandez de Alcaudete.--Establecimiento de
la Inquisicion.--Lo mucho que los judos ayudaron  los Reyes Catlicos
para la empresa de Granada.--Decreto para la espulsion de los judos no
convertidos.--Ddivas que ofrecen estos al rei don Fernando para
quedarse en Espaa.--Este vencido de ellas quiere revocar el
decreto.--Estrbalo la audacia de Torquemada.--Salen los judos de
Espaa i van  los reinos estraos.--Algunas noticias de su varia suerte
en ellos.--Examen de los daos que los Reyes Catlicos ocasionaron 
Espaa con la espulsion de los judos i con la persecucion  los
conversos.--Mala poltica de estos monarcas vituperada.




LIBRO TERCERO.


Luego que pas  mejor vida Enrique IV dejando tan postrados los reinos
de Castilla i Leon i reducidos  tanta pobreza, qued en el trono su
hermana doa Isabel no obstante la pretension de doa Juana la
Beltraneja, hija que era,  que se decia, del difunto monarca i esposa
del rei de Portugal que con poderoso ejrcito intent sustentar en
campaa los derechos que se atribuia para la gobernacion de estas
tierras. Doa Isabel que estaba casada con el principe don Fernando de
Aragon, monarca en quien se juntaron luego las coronas de este reino i
la de Castilla, logr superar en gran parte la oposicion que el de
Portugal hacia  los derechos de su consorte, i as con mas seguridad
continu rigiendo el cetro de tan vasta monarqua.

El rei don Fernando, segun la opinion del grave historiador Antonio de
Herrera[56], _era de escelentisimo consejo, i si fuera constante en lo
que prometia, no se hallra en l cosa reprensible_. Otros escritores lo
acusan de que en sus acciones no guardaba mas fe  los confederados que
la que pedia su propia comodidad. Tambien le atribuyen que se dejaba
regir en todas sus acciones por una ambicion insaciable, i por una
desmesurada avaricia[57]. Don fray Prudencio Sandoval, obispo de
Pamplona, afirma que este rei _avia mucho tiempo que echaba de s  su
confesor como  negociante pesado, dicindole que atendia mas 
despachar memoriales que  las cosas de su conciencia_[58]. Por ltimo,
el famosisimo poltico Nicols Maquiavelo, ciudadano i secretario de
Florencia, decia que  Fernando V se puede mirar como  un prncipe
nuevo, puesto que de simple rei de un estado pequeo ha llegado  ser
por su grande reputacion i gloria el rei de la cristiandad. Apenas subi
al trono dirigi sus armas contra el reino de Granada: guerra que fu
todo el fundamento de su grandeza; pues divertidos los grandes de
Castilla con las batallas no cuidran de las novedades polticas, i de
advertir la autoridad que el rei iba acrecentando cada dia  costa de
ellos, manteniendo con los bienes del pueblo i de la iglesia los
ejrcitos que le iban dando tanto podero. Para intentar luego empresas
todava mayores, se cubri maosamente con la capa de religion, i por un
efecto de piedad brbara i cruel lanz  los moros de sus estados: rasgo
de poltica verdaderamente deplorable i sin ejemplo[59]. Todos los
traductores de las obras de Maquiavelo estn conformes en afirmar que 
Fernando V aludia este clebre poltico cuando dijo: En el dia reina un
prncipe, que no me conviene nombrar, de cuya boca no se oyen mas que
alabanzas de la paz i de la buena fe; pero si sus obras hubiesen
correspondido  sus palabras, mas de una vez hubiera perdido su
reputacion i sus estados[60].

Si al juicio que de Fernando V hace su contemporneo el primero de los
maestros polticos de la ciencia del gobernar despues de Cornelio
Tcito, juntamos las malas acciones que este rei ejercit en dao de los
pueblos de Espaa,  que se allega su casamiento en pos de la muerte de
su primera esposa doa Isabel con la reina Germana para tener de ella
descendencia, i que se quedasen en una corona los reinos de Castilla i
Aragon, se ver que no fu tan grande este monarca como algunos,
findose de escritores dominados por la adulacion i el miedo, han
asegurado inconsideradamente i contra toda razon i justicia.

Es indudable sin embargo que en su reinado se hicieron cosas importantes
 la felicidad de Espaa; pero no es suya la gloria, sino del saber i
virtudes de su primera esposa la reina doa Isabel; matrona ilustre,
digna en todo de haber nacido en un siglo donde no imperase en la mayor
parte de los hombres el brbaro fanatismo, enemigo oculto de Dios, de la
cultura de los entendimientos i de la felicidad de los mortales.

Habia bajado la reina doa Isabel  Andaluca en Julio de 1477 en
compaa del gran cardenal de Espaa don Pedro Gonzalez de Mendoza,
arzobispo de Sevilla, en tanto que Fernando se ocupaba en fortificar con
la mayor presteza los castillos i las villas que tenian asiento en las
fronteras de Portugal. I esto hacia porque aun duraba la guerra con el
rei don Alonso, pretendiente de la corona de Castilla por los derechos
de su esposa la Beltraneja.

Isabel en esto comenz  trabajar ahincadamente en el establecimiento de
la santa hermandad, que se habia fundado con el solo objeto de purgar de
malhechores todas las tierras incultas, que eran el abrigo de estos
forajidos. Viendo frai Alonso de Ojeda, prior del convento de frailes
dominicos en Sevilla, este celo del bien pblico, represent  la reina
los perjuicios que recibia la religion cristiana del mal vivir de los
judos conversos; i as para su remedio le suplic porfiadamente i con
elocuentes i vivas razones que diese permiso  los frailes de su rden
para ser inquisidores del crmen de hereja; privilegio que gozaban los
del reino de Aragon, siendo nombrados entre ellos para semejante cargo
unas veces derechamente por el Papa, i otras por sus generales 
provinciales. A las instancias de frai Alonso de Ojeda juntronse las de
muchas personas de gran virtud, i en notable dignidad constituidas; i
asi se vi obligada Isabel  dictar una providencia bastante  mitigar,
si no  destruir, los daos que al aumento de la fe de Cristo
ocasionaban los judos falsamente conversos; pero su nimo era mui
bondadoso  incapaz de determinarse fcilmente  consentir en una tan
notoria vejacion de sus vasallos. I por eso redujo todo lo que de ella
se solicitaba con tales razones,  encomendar  los sacerdotes, i con
especialidad  los frailes domnicos, que predicasen con gran vigor i fe
para reducir  la religion cristiana  aquellas gentes que para su mal
andaban descarriadas lejos de la luz de la verdad i de lo conveniente 
la salvacion de sus almas. El cardenal don Pedro Gomez de Mendoza orden
un catecismo para que con l fuesen doctrinados, i tambien hizo algunas
leyes para castigo de todos cuantos se separasen de lo que ensea el
Evangelio.

Pero como despues se descubriese en Sevilla en el ao siguiente de 1478
que varios judos se habian juntado en la noche del Jueves Santo 
judaizar, i que habian blasfemado de Jesucristo i de su religion, i
fuesen presos i reconciliados por haber dado muestras de
arrepentimiento, comenzaron  hacer entonces nuevas i apretadisimas
diligencias cerca del Rei Catlico con propsito de que se estableciese
en estos reinos el tribunal de la Inquisicion segun estaba constituido
en Sicilia. I esto era, mas que devocion, codicia de apoderarse de los
muchos i grandes bienes que solian tener los mas principales judos,
convertidos  la fe; puesto que segun las ordenanzas del tribunal
establecido en Sicilia, la tercia parte de las haciendas embargadas 
los herejes para despues confiscarlas, pasaba  los bolsillos de los
inquisidores.

De esta suerte se podia robar impunemente; porque estando interesados
los jueces en que el acusado apareciese  los ojos del mundo como reo
de cuantas herejas habian existido, para hacer presa de la tercera
parte de sus bienes, qu rico podia esperar misericordia de unos
hombres que esperaban su muerte  su deshonra para hacer tan sin riesgo
una tan linda grangera?

El rei don Fernando que por tantas empresas militares tenia exhaustas de
dinero sus arcas, oprimido al pueblo con gabelas, vendida mucha cantidad
de la plata que habia en las iglesias, cargados los eclesisticos con
grandes tributos, nuevamente impuestos i por tanto llevados mui
pesadamente, fatigados  los seglares con prstamos que nunca esperaba
pagar segun andaba de empeado su real erario, perdidas todas las
esperanzas de repararlo, i en fin, su nimo embarazado con ignorar el
modo de salir de las presentes estrecheces, i evitar las por venir en
tiempos que tan porfiadas guerras sustentaba con los enemigos de su
corona, vi en el establecimiento del tribunal de la Inquisicion el
nico medio de fenecer el mal estado de las rentas de su corona. I esto
fu la cierta causa de haber consentido el rei Fernando en lo que con
tantas i tales i tan grandes instancias los frailes domnicos, llevados
de su codicia, le habian suplicado. El era uno de los mas grandes
polticos de su siglo, i hombre en fin que caminaba  su propsito sin
curarse de los medios que para conseguirlo era necesario emplear.

En el mismo ao de 1478 hallbanse los Reyes Catlicos en Sevilla cuando
les vino la nueva de como habia espedido el Papa una bula dando su
consentimiento para establecer el tan deseado tribunal de la
Inquisicion. Pero la reina, que seguia en todos sus negocios el parecer
del sapientisimo cardenal Mendoza, se opuso  los deseos de su esposo,
juzgando i con razon, que si males habia por dejar que viviesen en
libertad los conversos, sin haber quien los vejase i oprimiese con
pretesto de inquirir sus costumbres, palabras i aun pensamientos;
mayores desastres habrian de nacer i se habrian de levantar de la
codicia de unos jueces deseosos de hallar culpados para enriquecerse con
las haciendas de todos los que para su mayor desdicha cayesen en su
jurisdiccion. I as para sosegar los nimos de los que andaban
alborotados con la mucha libertad que tenian los judos, as de los
cristianos nuevos como de los contumaces aun de su lei, dispuso en las
Crtes celebradas en Toledo el ao de 1480 que todos los observantes de
la lei de Moiss viviesen apartados de los que guardaban la de Cristo, i
que trajesen las seales prevenidas por las antiguas ordenanzas. Por
donde se ve que estas providencias de otros reyes habian perdido ya su
vigor i entereza. Tambien se dispuso que los judos no bautizados se
retirasen  sus barrios antes de la hora de anochecer, dejando en
supsension sus comercios hasta que volviese la luz del dia. I esto
prueba clarisimamente que en aquellos tiempos la lei que vedaba  los
hebreos hacer logros i grangerias i tratos i contratos con los
cristianos, habia de todo punto caducado. Al fin la reina Isabel, aunque
su corazon compasivo i lleno de bondad le estorbaba consentir en el
establecimiento del brbaro tribunal, vino  ser vencida de las
instancias de su avariento esposo, i de toda la frailera domnica que
al cebo del inters andaba desalada, husmeando los nombres de aquellos
judos conversos que mas fama tenian de ricos, i no viendo la hora en
que facultados por el rei deberian hacer presa en los haberes de tantos
desdichados que para su mal habian nacido en aquel calamitoso siglo.

Nombraron los reyes don Fernando i doa Isabel el ao de 1480 para el
cargo de inquisidores al maestro frai Miguel de Morillo i al presentado
frai Juan San Martin, i para el de asesor al presbtero doctor en
cnones Juan Ruiz de Medina. Dise rden  los electos para que
comenzasen  ejercer su oficio en el arzobispado de Sevilla, i en el
obispado de Cdiz, donde habia necesidad de su celo para reducir  la fe
de Cristo  los judos conversos en otro tiempo, i ahora separados del
camino de la verdad. Recibieron estos jueces cartas de favor espedidas
por los Reyes Catlicos, para que las justicias de las ciudades i villas
los acreditasen i les diesen posadas i alojamientos. La carta para el
concejo de Sevilla comenzaba en esta forma:

Sepades que Nos catando en nuestros reinos i seoros avia i ay algunos
malos cristianos, apstatas i herejes i confesos: los cuales, no
embargante que recibieron el sacramento del baptismo, i fueron
baptizados, i tienen nombre de cristianos, se han tornado i convertido i
se tornan i convierten  la secta i supersticion i perfidia de los
judos &c. E deseando  queriendo nosotros proveer en ello  por evitar
grandes males  daos que se podian recrecer adelante, si lo susodicho
no fuere castigado &c. Suplicamos  nuestro mui Santo Padre que cerca
dello proveyesse con remedio saludable, i su Santidad  nuestra
suplicacion nos otorg i concedi una facultad para que pudisemos
elegir, i eligisemos dos  tres personas calificadas en cierta manera
que fuesen inquisidores i procediesen por la facultad apostlica contra
los tales infieles i malos cristianos, i contra los favorecedores i
receptadores de ellos  los persiguiesen  castigasen quanto de derecho
de costumbre los pudiesen pungir i castigar. Por virtud de la dicha
facultad  Nos concedida, i aceptndola, usando de ella elegimos 
nombramos  diputamos por inquisidores de la dicha infidelidad, y
apostasa y hertica pravedad  los venerables devotos Padres frai
Miguel de Morillo, maestro en Santa Teologa, i frai Juan de San Martin,
bachiller presentado en Santa Teologa, Prior del monasterio de San
Pablo de la ciudad de Sevilla de la rden de predicadores &c.

Para cumplir esta disposicion no bajaron los inquisidores  Sevilla
hasta el ao de 1481, por varias dificultades que hubo que vencer: las
cuales no serian otras que las que suelen levantarse para dar comienzo 
cualquiera novedad. La entrada de estos jueces en Sevilla i la
conspiracion maquinada por los judos para destruirlos se leen en un MS.
de aquel tiempo i de incierto autor. Por ser mui curiosas las noticias
que contiene, no ser fuera de razon copiar algunos pasajes, porque con
ellos saldr mas llena de autoridad mi historia. Luego que entraron en
Sevilla los inquisidores  oficiales del Santo Oficio, la ciudad de
Sevilla se dividi en bandos sobre el caso: unos por parte de los
inquisidores  otros en contra. _Lo que caus mas escndalo  maravilla
fu que esta opinion toc  muchos poderosos  personas constituidas en
oficios i dignidades que favorecieron la parte mas daada de esta
opinion._

Tambien se declar la nobleza  prebendados por la santa fe de
Jesucristo,  sus ministros; pues salieron  recibirles fasta una legua
 otros fasta Carmona, facindoles agasajo  hospedaje  visitndolos 
menudo.

Fueron luego los inquisidores al cabildo de la Santa Iglesia, donde
presentaron  mostraron las bulas  provisiones reales,  luego fallaron
 la puerta del cabildo al regimiento en rden que los llev  su
cabildo, por afuera de las gradas  los sent en su cabildo  los
recibi. E luego se juntaron de ambos cabildos, prevendados  regidores,
 decretaron procesion general con la clereca,  rden para el domingo
siguiente, la cual se fizo mui solemne,  fu recibida la Inquisicion
por el pueblo.

En este medio tiempo se juntaron en uno  cabildo Suson, padre de la
Susana que llaman la fermosa fembra: Benadeva, padre del cannigo:
Abalofia el perfumado que tenia las aduanas en cambio del rey  de la
reina: Aleman, poca sangre, el de los muchos fijos Alemanes.... los
Adalfes de Triana que aun vivian en el castillo.... Cristbal Lopez
Mondadura  San Salvador,  otros muchos ricos  poderosos que llamaron
 vivian en las villas de Utrera i Carmona.

Estos dijeron entre s qu os parece como vienen contra nosotros?
Nosotros no somos los principales de esta ciudad en tener i en ser bien
quistos del pueblo? Fagamos gente. Vos, fulano, tened tantos hombres de
los vuestros:  vos, cetano, tened  punto cuantos pudiredes allegar: 
as fueron repartiendo entre las cabezas, armas, gente  dinero  las
cosas que pareci necesarias. E si nos vinieren  prender, con la gente
 con el pueblo metermos en bullicio la cosa;  as los matarmos  nos
vengarmos de nuestros enemigos. Dijo entonces un judo anciano que
estaba all:--_Fijos, la gente bien me parece estar  punto, tal sea mi
vida, pero qu! los corazones donde estn? Dadme corazones._

Esta conspiracion fu patente para los inquisidores, los cuales al punto
comenzaron  meter en prision  cuantos eran cmplices en ella, i aun 
los que no eran cmplices. I en tanto que formaban ellos sus procesos,
la naturaleza entera parecia estremecerse al mirar establecido un
tribunal tan brbaro i tan enemigo del linaje humano. Andrs Bernaldez 
Bernal escritor de aquel tiempo i capellan que fu de uno de los
inquisidores que luego existieron[61], habla del horroroso temporal que
afligi  todas las ciudades de Andaluca. Fu este ao, (dice)de mil
 cuatrocientos  ochenta  uno al escomienzo desde Navidad en adelante
de mui muchas aguas  avenidas, de manera que Guadalquivir llev  ech
perder _el Copero_ que habia en l ochenta vecinos  otros muchos
lugares de la ribera,  subi la creciente por el almenilla de Sevilla,
por la barranca de Coria en lo mas alto que nunca subi,  estuvo tres
dias que no descendi  estuvo la cibdad en mucho temor de se perder por
agua. En este tiempo tuvo principio tambien una violenta peste que
afligi con gran porfa i rigor estas tierras hasta el ao de 1488: i en
Sevilla murieron mas de quince mil personas  otras tantas en Crdoba 
en Xerez  Ecija mas de ocho  nueve mil personas  ans de todas las
otras villas  lugares.

De este modo festejaba la naturaleza el establecimiento del _Santo
Oficio_. Las aguas del Guadalquivir por una parte talaban las riberas,
llevando consigo las casas, los rboles, las gentes i los ganados, i por
otra la peste destruia las ciudades, cortando con la mayor presteza el
hilo de muchas vidas. Teniendo tamaos desastres delante de los ojos,
comenzaron los mas que bestiales jueces de la Inquisicion  encarcelar i
 apercibir los castigos para los que habindose bautizado por salvar
las vidas i haciendas de la codicia i el odio de la plebe incitada 
destruir  los judos por algunos malos clrigos,  por frailes
avarientos, guardaban an con todo secreto la lei de Moiss. Aquellos
primeros inquisidores (dice Bernaldez) ficieron facer aquel quemadero en
Tablada[62] con aquellos cuatro profetas de yeso,  en mui pocos dias
por diversos modos  maneras supieron la verdad de la hertica pravedad,
 comenzaron  prender hombres i mujeres de los mas culpados  de los
mas honrados,  de los veinticuatros  jurados  bachilleres  letrados,
 hombres de mucho favor. E comenzaron  sentenciar para quemar en
fuego. E sacaron  quemar la primera vez  Tablada seis hombres 
mujeres que quemaron. E predic frai Alonso Hojeda de San Pablo, celoso
de la fe de Jesucristo, el que mas procur en Sevilla esta inquisicion.
E dende  pocos dias, quemaron tres de los principales de la cibdad  de
los mas ricos: los cuales eran Diego de Suson, que decian que valia lo
suyo diez cuentos  era gran rab,  segun pareci muri como
cristiano[63],  el otro era Manuel Sauli  el otro Bartolom Torralba.
E prendieron  Pedro Fernandez Benedeba que era mayordomo de la iglesia
de los seores dean  cabildo, que era de los mas principales dellos 
tenia en su casa armas para armar cient hombres   Juan Fernandez
Abalasia que habia sido mucho tiempo alcalde de la justicia,  era gran
letrado   otros muchos  mui principales  mui ricos;  los quales
tambien quemaron,  nunca les valieron las riquezas. E con esto todos
los confesos fueron espantados  habian gran miedo  huian de la cibdad
 del arzobispado,  pusironles en Sevilla pena que no fuyesen, s pena
de muerte;  pusieron guardas  la puerta de la cibdad. E muchos huyeron
 las tierras de los seores   Portugal   tierra de moros... Agora
no quiero mas escrebir las maldades de esta hertica pravedad, salvo
digo que, pues el fuego est encendido que quemar fasta que halle cabo
 lo seco de la lea que ser menester arder hasta que sean desgastados
 muertos los que judayzaron, que no quede ninguno,  aun sus fijos los
que eran de veinte aos arriba  si fueran todos de la misma lepra
aunque tovieran menos. Con tan ardiente i tan bruto celo escribia en
loor de la Inquisicion el clrigo Andrs Bernaldez. I en tanto que por
Sevilla andaban tan poderosos i bravos los jueces de este tribunal, ya
en la vecina ciudad de Crdoba habian comenzado  ejecutar grandisimos
rigores.

Una de las primeras personas reducidas  cenizas por judaizantes[64]
fu Pedro Fernandez de Alcaudete, tesorero de aquella iglesia. El
descubrimiento de su delito se cuenta vulgarmente con mil circunstancias
milagrosas, tales como decir que al tiempo i cuando se celebraba la
procesion del Jueves Santo de 1483 para poner el Santisimo en el
monumento de la catedral de Crdoba, observaron algunas gentes que de un
zapato del tesorero salia tanta sangre que en ella iba envuelto todo el
pie. Parece que varias personas le avisaron esta novedad i que l se
turb en gran manera i no acert con su mucha turbacion  proferir la
mas pequea palabra. Entonces dieron los cannigos con l en la capilla
de San Acacio (llamada desde entonces _de la sangre_) i despues de
descalzarlo hallaron oculta en un zapato la forma sagrada que debiera
haber consumido en la general comunion administrada en aquel mismo da.
Pero este suceso es de todo punto falso. La prision del tesorero fu
consecuencia del proceso i castigo dado  una manceba que tenia en su
casa: la cual acusada de judaizante, neg primero, i despues confes su
delito, terminando con declarar que Pedro Fernandez de Alcaudete su
concbito,  pesar de ser dignidad de tesorero de la catedral, i de
vivir con apariencias de cristiano tambien observaba la lei de Moiss.
Cuando fueron  prender los inquisidores  Alcaudete, resistise  mano
armada con ayuda de sus criados, los cuales dieron muerte al alguacil
mayor del Santo Oficio que era quien mas pugnaba por abrirse paso; pero
al fin fueron puestos en huida. Los ministros hicieron entonces presa
en el tesorero i asegurando su persona, lo llevaron  las crceles de la
Inquisicion  empellones i cintarazos, donde estuvo metido hasta el
sbado 28 de Febrero de 1484.

En este dia fu sacado  auto pblico i degradado de las rdenes que
tenia i despojado de las vestiduras eclesisticas, quedando en un sayo
de pao: con el cual fu relajado al brazo secular, i condenado  sufrir
vivo la pena de ser reducido  cenizas. Entonces le fu puesta una
aljuba amarilla con mangas largas, una capilla en forma de capuz
rematada en una gran borla de colores, i por ltimo un rtulo que con
abultadas letras decia:

ESTE HA JUDAIZADO.

I en esta forma i cabalgando en un asno fu llevado al lugar diputado
para quemadero, donde se cumpli la sentencia.

Con estos i otros castigos sigui la Inquisicion esparciendo el espanto
por Andaluca: de tal manera que las gentes huian  las tierras
estraas, temerosas i con razon de los bestiales  inhumanos hechos
cometidos tan sin contradiccion por los jueces del tribunal, llamado
_Santo_. El cronista de los Reyes Catlicos Hernan Perez del Pulgar,
refiriendo los desastres venidos sobre Espaa con el establecimiento de
la Inquisicion, dice lo siguiente:--Fallronse especialmente en Sevilla
 Crdoba i en las cibdades i villas del Andalucia en aquel tiempo
cuatro mil casas  mas, d moraban muchos de los de aquel linaje: los
cuales se absentaron de la tierra con sus mujeres  fijos. E como quier
que la absencia desta gente despobl gran parte de aquella tierra,  fu
notificado  la reina que el trato se disminuia; _pero estimando en poco
la disminucion de sus rentas,  reputando en mucho la limpieza de sus
tierras, decia que todo inters pospuesto, queria alimpiar la tierra de
aquel pecado de la hereja; porque entendia que aquello era servicio de
Dios  suyo_.

Vase hasta qu punto han llevado nuestros historiadores su adulacion 
las personas de los reyes. El sabio Hernan Perez del Pulgar afirma que
la Reina Catlica no se cuidaba de la destruccion del comercio i de los
tratos, ni de sus rentas, con tal de estirpar en sus reinos la mala
semilla de los cristianos en el nombre, aunque judos en el corazon. Es
indudable que con el establecimiento del Tribunal Santo comenz  ser
derribado nuevamente el comercio, i aunque por su ruina se menguaban las
rentas de la corona por una parte, por otra se triplicaban con los
bienes confiscados  tanto nmero de personas acaudaladas. Solamente los
de Diego Suson llegaban  la cantidad de diez cuentos que serian de
maraved. I por eso los miserables judos huyendo de los inquisidores
(ladrones en poblado) se salian de las ciudades para salvar sus personas
i haciendas, de la voracidad de aquellos lobos en los reinos
estraos[65]. Otros desdichados conversos se fueron  Roma  quejarse
del mal proceder de los ministros del Santo Oficio. El Papa Sisto IV
despach entonces un breve en 29 de Enero de 1484[66]  los reyes de
Espaa don Fernando i doa Isabel para ponerles delante de los ojos las
muchas quejas que habian llegado  Roma contra los primeros jueces de la
Inquisicion nombrados en Sevilla porque perseguian  una multitud de
personas en todo catlicas, porque les daban tormentos con grande
crueldad, porque las declaraban herejes para despues de condenarlas 
muerte, apoderarse de sus haciendas; i en fin, porque con tan brbaro
modo de enjuiciar, las gentes huian temerosas  los reinos estraos,
buscando la salvacion de las vidas. I termina el breve con decir que los
inquisidores Morillo i San Martin eran merecedores de un notable castigo
i de la prdida de sus oficios, i que solo por respeto  la autoridad de
los Reyes Catlicos, no tomaba las providencias necesarias  satisfacer
 los muchos agraviados del proceder de tan avarientos i malos jueces.

I como prueba i grande de que era voz i fama pblica que al establecer
los Reyes Catlicos la Inquisicion, no llevaban por objeto el
acrecentamiento de la fe, sino reparar con las confiscaciones de los
bienes de herejes, lo exhausto del erario, voi  copiar un trozo del
breve que el mismo Sisto IV espidi en 23 de Enero de 1483 en respuesta
 una carta de la reina Isabel, en donde pedia esta seora que en Roma
proveyesen la forma i modo de poner en rden i concierto la Inquisicion
para que fuesen mas i mejores los frutos que se cogiesen de la ereccion
de este tribunal. Notabilisimas son las siguientes palabras que se leen
en el citado documento.

Parece que dudas si Nos, al ver tu cuidado de castigar con severidad 
los prfidos que fingindose cristianos blasfeman de Cristo, lo
crucifican con infidelidad judica, i estn pertinaces en su apostasa,
_pensarmos que lo haces mas por ambicion i codicia de bienes
temporales que por celo de la fe i verdad catlica  temor de Dios_;
pero debes estar cierta de que no hemos tenido ni aun leve sospecha de
ello; _pues aunque algunas personas han susurrado algunas especies para
cubrir las iniquidades de los castigados, no hemos podido creer
injusticia tuya ni de tu ilustre consorte, nuestro hijo carisimo_.
Conocemos vuestra sinceridad, piedad i religion para con Dios. No
creemos  todo espritu; i _aunque prestemos oido  las quejas de todos,
no por eso les damos crdito_.[67]

Pero en todos tiempos siempre ha andado corrompida la verdad por los
historiadores, unas veces siendo guiados de la mayor ignorancia, i otras
de la adulacion  del miedo. Cunto no han loado el celo catlico de
Fernando V por esterminar  los judos que con apariencias de cristianos
moraban en sus dominios, como si este monarca hubiese llevado por norte
en todas sus acciones el acrecentamiento de la fe! Cunto no han
encarecido el haberse apoderado (tan contra razon i derecho) del reino
de Navarra (cismtico entonces) poniendo en las nubes esta hazaa del
Rei Catlico, i derramando la voz de que fu dirigida con solo el
propsito de mantener en la Pennsula la unidad de la religion! Oh
mezquinos mortales! qu flaco es vuestro entendimiento i cun fcil para
el engao! Lo que fu obra de la codicia i contra la misma piedad
cristiana, anda pregonado por vuestras lenguas como servicio hecho 
Dios! Lo que fu ambicion de aumentar seoros  la corona, es llamado
por vosotros celo del aumento de la religion!

Don Diego Hurtado de Mendoza, historiador de la guerra de Granada, hecha
por el rei Felipe II contra los moriscos sus rebeldes, i uno de los mas
sabios polticos no solo de aquellos tiempos, sino de todos, dice en un
memorial dado al emperador Crlos V[68]: Claro est que si uno tiene
dentro de un seoro  cerca de l una tierra por la que puede recibir
dao aquella provincia, justamente le puede quitar el seor de ella la
entrada, i darle la equivalencia en otra parte donde pueda estar sin
sospecha. _I la mas justa causa que los Reyes Catlicos juzgaron para
tomar  Navarra, fu el dao que por aquella parte pudiera recibir toda
Espaa como hizo el rei de Francia en tomar  Borgoa que es la llave de
su reino.... Entre los hombres doctos esto se tuvo entonces por mejor
derecho que el de la aprobacion  investidura por el cisma._

De esta suerte cubria su ambicion i avaricia Fernando V con la capa de
la piedad cristiana, i de esta suerte engaaba  mucha parte del mundo.
Pero la verdad por mas que quieran ocultarla  los ojos de todos los
mortales el inters i la conveniencia de los malos, al fin viene 
derramar sus luces i  desvanecer las nieblas de la mentira, aunque haya
esta logrado prevalecer mucho tiempo sobre ella, i tenga ciegos los
entendimientos humanos, siempre bien hallados en la ignorancia i
constantes amigos de las vulgaridades.

Yo estoi persuadido que con este modo de discurrir acerca del rei
Fernando V i de los inquisidores, atraigo sobre m el odio de muchas
personas que me acusarn neciamente de mal espaol, tan solo porque no
dejo llevar mi pluma en pos de los errores que hasta ahora han manchado
la historia de nuestra patria. Pero pregunto  los que me tachen de mal
espaol porque hablo mal de malos espaoles, los mseros judos que por
sus desdichas desde el ao 70 de la era cristiana estaban avecindados en
estas tierras, no eran espaoles tambien como nosotros? El ser de
diversa religion que los reyes i la mayor parte del pueblo, les podia
quitar la patria? Para que hablemos en favor de ellos, no tienen cuando
no el ttulo de espaoles, el de hombres, i aun mas que el de hombres i
el de espaoles, el de desdichados? Cmo, pues, he de loar por acciones
cristianas la codicia i los latrocinios? Esto seria canonizar las
maldades i atribuir  la doctrina evanglica lo que la doctrina
evanglica repugna. Pongan en las nubes escritores guiados por el miedo
 la adulacion aquellas hazaas de los reyes i tiranos de la tierra,
dignas de ser sepultadas en el polvo, i aun borradas de la memoria de
los hombres. Llamen grande al que con dao de mas de cien mil de sus
vasallos dicta providencias encaminadas al aumento de su erario, no
mirando en las vidas de los mortales mas que estorbos que se oponen  su
riqueza, pero que pueden ser echados por el suelo facilisimamente.
Ensalcen  aquellos que por acrecentar sus seoros arruinan el
comercio i la cultura de los campos, empobreciendo con tributos  los
mercaderes i labradores, i robando  la tierra los brazos que habian de
fertilizarla, para que estos en vez del arado i la azada empuen la
lanza i se empleen en la destruccion de sus hermanos. Digan en fin que
son reyes sobremanera cristianos aquellos que contra lo que manda
Jesucristo, oprimen  las personas en quienes no ha entrado aun la
verdad de la fe, creyendo que los entendimientos de los humanos pueden
ser llevados por la violencia  lo que les repugna, i sirvindose para
convencer  sus contrarios, no de la razon que nos distingue de los
brutos i feroces animales, sino de la fuerza que es la que con ellos nos
iguala. Este modo de predicar el Evangelio, es indigno de hombres que se
llaman cristianos; porque  l se opuso Jesucristo. Llevar la religion 
los entendimientos de los mortales en la punta de la espada quede para
Mahoma, i para los que prediquen falsedades. La verdad no necesita de la
fuerza para ser creida, i los que se sirven de violentos medios para
entronizarla mas que sus defensores son sus enemigos; porque las ofensas
que se hacen con el pretesto de que sea creida, llevan tras s el odio,
el desprecio i el vituperio. Porque cmo han de amar los oprimidos la
causa de su opresion? Cmo han de creer las gentes que por el camino de
las maldades se puede ir derechamente al del bien? Cmo han de dar
crdito  la verdad si se presenta  sus ojos con todas las apariencias
de la mentira? Es cierto que Fernando el Catlico sac de poder de moros
el reino de Granada: que con su poltica hizo presa de Navarra: que en
su tiempo fueron conquistadas las Islas Canarias, descubiertas en el
reinado de Enrique III: que ayud la empresa de Cristbal Colon para el
descubrimiento del Nuevo Mundo profetizado por Sneca en uno de los
coros de su _Medea_[69]: que incorpor la ciudad de Cdiz i el
marquesado de Villena en su corona: que confisc el condado de Pallas:
que restituy al condado de Barcelona el Rosellon i Cerdania, empeado
por don Juan II de Aragon al rei Luis XI de Francia: que conquist 
Mazalquivir, Oran i Buja: que defendi de los franceses el reino de
Npoles; pero hai un error, i  mi parecer grande en todos nuestros
historiadores al narrar las vidas de los reyes, i es que miden las
buenas acciones de ellos i el provecho que con el buen gobierno dieron 
sus vasallos por las batallas que vencieron, por las ciudades que
ganaron, i por las glorias que en sus empresas militares consiguieron.
Glorias son estas en verdad, i dignas de ser loadas; pero no de ocupar
en las historias no solo el lugar preferente, sino toda la atencion de
los lectores, con minuciosas noticias de las marchas i contramarchas de
los ejrcitos, del asiento de los cercos i planta de los campos
militares, de los asaltos hechos  las ciudades, de las embestidas de
los enemigos en campo abierto,  entre speras sierras i montaas, del
nmero de los muertos i heridos, i de otras cosas que molestan los
entendimientos por ser tan repetidas i tan enfadosas.

Pero no faltar quien diga que el rei Fernando V no redujo su prudencia
al aumento de los estados i dominios, sino que les di la felicidad i la
cultura. Cun vanos son estos argumentos i cun fciles de echar por
tierra! como mostrar clarisimamente andando por el discurso de esta
historia, porque ahora me llaman los sucesos de la Inquisicion i las
persecuciones levantadas contra los judos conversos.

En el ao de 1483 fu exaltado frai Toms de Torquemada, uno de los
jueces inferiores del Santo Oficio, al cargo de inquisidor general en
los reinos de Castilla i Aragon: el cual para que se duplicasen las
confiscaciones i saliese Fernando V mas ganancioso, dispuso la quema de
muchos de sus vasallos. Los hijos i familias de estos quedaban reducidos
 la mayor pobreza, pero qu importaba  este monarca la despoblacion i
miseria de sus pueblos, si con sus conquistas se aumentaban las tierras
de sus dominios, i con las guerras que tenia que sustentar para la
conservacion de lo conquistado cargaba  la infeliz Espaa con el peso
de muchos tributos: los cuales si la hacian poderosa por las armas en
los reinos estraos, en los propios la reducian al estremo de pobreza
que mas claramente se vi luego en los ltimos aos del reinado de
Felipe II, i en todos los de sus sucesores Felipe III, Felipe IV, i el
necio Crlos II[70]?

Cre Torquemada para perseguir con doblado rigor  los judos conversos,
cuatro tribunales subalternos: uno en Sevilla, otro en Crdoba, otro en
Jaen, i el ltimo en un lugar de la Mancha llamado entonces Villa Real
(hoi Ciudad Real). Este ltimo fu trasladado luego  Toledo, ciudad en
donde comenzaron los inquisidores  predicar  los conversos, incitando
 los que hubiesen persistido en judaizar, que se delatasen al Santo
Oficio; porque de esta suerte las penas serian pequeas: lo que no
conseguirian despues si fuesen delatados por otros. Parece que ninguno
de los judos se present al tribunal  pedir misericordia i  abjurar
de los errores en que habia tornado  caer: antes bien es fama que
urdieron una conspiracion con propsito de ocupar en el dia del Corpus
las avenidas de las cuatro calles por donde solia caminar la procesion,
tomar las puertas de la ciudad i la torre de la catedral, matar  todos
los cristianos, i declararse contra la soberana real, en tanto que no
se separase de aquel brbaro modo de oprimir i robar los pueblos. Pero
esta conspiracion fu descubierta por el corregidor en la vspera del
Corpus, quien prendi algunos conversos, i  fuerza de tormentos logr
inquirir cuanto se habia maquinado por los mseros judos para castigar
 los robadores de sus haciendas,  los destructores de sus casas,  los
infamadores de su linaje, i  los opresores de sus personas i
entendimientos. Sabido esto, orden el corregidor que  la hora de la
procesion, para escarmiento de los mas, fuese ahorcado uno de los reos,
i al dia siguiente sufrieron igual pena el bachiller Latorre (uno de los
cabezas de la conjuracion) i otros cuatro conversos. I como el nmero de
los culpados era grandisimo i por tanto imposible para el castigo;
porque cmo se iba  condenar  muerte  la mayor parte de los
habitadores de una ciudad, sin llevar tras s su despoblacion i otros
males?... determinaron los inquisidores con harto dolor de su mucha
codicia reducir las penas  multas pecuniarias i no  confiscacion total
de bienes. Pero al fin sacaron grandes sumas de dinero que el rei
Fernando V recibi con sumo placer i contento, porque ellas eran
bastantes  sustentar por algun tiempo sus ejrcitos.

En esta sazon llamaron los seores del Santo Oficio  los rabs de la
sinagoga de Toledo, para que jurasen en su presencia i segun el rito
mosico que delatarian al tribunal  cuantos judos conversos hubieren
persistido obstinadamente en judaizar, i adems los conminaron con
graves penas, i aun con la de muerte si faltaban  su juramento. Fuera
de esto les mandaron poner en sus sinagogas unos grandes cedulones DE
ESCOMUNION _al uso de los observantes de la lei de Moiss_, fulminada
contra todos los judos que sabiendo los nombres de aquellos convertidos
en otro tiempo que ahora andaban desviados de la religion cristiana, no
los delatasen al santo i piadoso tribunal. Tan grande era el afan de
escomulgar en los inquisidores, que querian que _los mismos judos se
escomulgasen unos  otros_.

Con esto se aumentaron el nmero de los acusados, de los presos, de los
reducidos  cenizas, i en fin, de los robados. Andrs Bernaldez, testigo
de todas estas fechoras, i amigo de los jueces de la Inquisicion, dice
que desde el ao de 88 quemaron mas de setecientas personas los
inquisidores de Sevilla, i reconciliaron mas de cinco mil,  echaron en
crceles perptuas que ovo tales que estuvieron en ellas cuatro  cinco
aos  mas,  sacronles  echronles cruces en unos sambenitos
colorados atrs  adelante;  ans anduvieron mucho tiempo;  despues se
las quitaron porque no creciese el disfame de la tierra viendo aquello.
Hernan Perez del Pulgar dice en su _Crnica de los reyes Catlicos_ que
destos (judaizantes) fueron quemados en diversas veces i en algunas
ciudades  villas fasta dos mil  otros fueron condenados  crcel
perptua.

I no satisfecha la codicia de los Inquisidores i del rei Fernando con
tanto nmero de confiscaciones hechas en las haciendas de los herejes,
discurrieron otro arbitrio para aumentarlas, i fu disponer que contra
ciertos judos conversos i mui ricos, los cuales habian para su bien
pasado  mejor vida, se instruyese proceso, i como era natural, de l
resultaban culpados; de aqu naci acrecentarse el real erario, i cobrar
mas aficion los inquisidores  hacer semejantes presas. El mismo Hernan
Perez del Pulgar escribe que destos (judaizantes difuntos) fu hallado
_gran nmero_, cuyos bienes i heredamientos fueron tomados  aplicados
al fisco del rei  de la reina.

La avaricia de Fernando V ni aun respetaba  los muertos. Hacalos
desenterrar i ser convertidos en cenizas  impulsos de la voracidad de
las hogueras, i al mismo tiempo los hijos i herederos de los difuntos
eran despojados de las haciendas que justamente i por la lei habian
adquirido, i se veian reducidos en un punto  la mayor pobreza. Esto
obraba aquel rei tan celebrado en nuestras historias por hombres
aduladores, neciamente engaados  cobardes. En las confiscaciones
estribaba todo el gran celo por el acrecentamiento de la religion
cristiana en sus tierras i seoros: en las confiscaciones aquel deseo
de mantener en sus estados la unidad religiosa, accion que tanto nos han
cacareado sus panegiristas. Es cierto que las aplicaba  conquistar
otras tierras; pero empobreciendo las suyas: i es cierto tambien que fu
quien abri la puerta  sus sucesores para que con la ruina del comercio
i de la labranza en Espaa, llevase  los reinos estraos la fama del
valor espaol; el cual, como solo se ejercit en su dao, i solo en
guerras injustisimas, no consigui mas que la admiracion i la envidia de
los vencidos i opresos, i el hacerse entonces aborrecidisimo en todas
las provincias del orbe que sintieron el yugo de sus armas, i el
tirnico gobierno de sus reyes.

En el ao de 1485, ofendidos muchos judaizantes de las disposiciones que
contra ellos tomaba Pedro de Arbues (inquisidor entonces i hoi santo)
determinaron darle muerte; la cual recibi estando de rodillas en la
Iglesia Metropolitana del Salvador en Zaragoza  la hora de maitines,
mientras que los dems cannigos rezaban en el coro. Pedro de Arbues iba
armado, debajo del vestido, con una cota de malla, i llevaba para
defensa de la cabeza un casquete  cerbellera de hierro, oculto con un
gorro sobrepuesto, por donde se ve que el santo iba prevenido para un
lance semejante, aunque no le aprovech en manera alguna ir tan armado i
 punto de guerra. Amotinronse los cristianos viejos contra los judos
conversos, prendironse  varios, de estos, hicironse algunos autos de
fe donde salieron  ser quemados vivos los muchos cmplices que hubo en
la muerte del Santo inquisidor. I con las riquezas confiscadas  los
castigados aumentse nuevamente el real erario. Hernan Perez del Pulgar
hablando de ellos decia: E fueron aplicados _todos sus bienes_, para la
cmara del rei  de la reina: _los cuales fueron en gran cantidad_.

Cualquiera imaginara que con tantas confiscaciones que se llevan
referidas, estarian poderosisimos los dos Catlicos esposos; pero bien
es que sepa que en imaginar tal cosa camina separado de la verdad cien
millones de leguas de camino.

Los reyes don Fernando  Isabel,  pesar de la escelente negociacion que
hacian por mano de los inquisidores, estaban reducidos  la mayor
pobreza. I esto consistia en que encontraron el reino con grandisima
miseria, i que ellos en vez de repararla, ocupados en las conquistas
gastaban lo poco suyo, i  mas lo mucho ajeno que sacaban de los judos
conversos, castigados por el tribunal que componian los lobos i dems
bestias feroces i carniceras que andaban por el mundo encubiertos con
las apariencias de hombres.

Para mostrar lo que gastaron los Reyes Catlicos en la guerra de
Granada, voi  citar lo que acaeci en el cerco de Baza, i la forma que
tuvo la reina para mantener todo el campo cristiano, segun se lee en
Hernan Perez del Pulgar, pues aunque no soi mui amigo de ingerir en las
historias en que pongo la pluma, muchas citas de pasajes de autores
antiguos, con todo no ser fuera de razon trasladar aqu algunos, porque
con ellos correr lleno de mas autoridad este mi trabajo, i har
enmudecer  los incrdulos con la relacion de muchas verdades que  ir
desnudas en la sola narracion andarian en duda  riesgo de no ser
acreditadas. Dice, pues, Perez del Pulgar en su citada Crnica de los
Reyes Catlicos, hablando del cerco de Baza: E porque ningun mercader
se movia  llevar mantenimientos para los vender por su interese propio,
por las dificultades  prdidas que habia en los llevar, la reina  fin
de tener bastecida su hueste mand alquilar catorce mil bestias. Otros,
mand comprar el trigo  cebada que se pudo haber en todas las cibdades
 villas  lugares del Andaluca, i en las tierras de los maestrazgos de
Santiago  Calatrava,  del priorazgo de San Juan fasta Cibdad-Real; 
di cargo  unos que lo recibiesen   otros que los llevasen  los
molinos, solicitando las moliendas.... lo cual (la cebada i harina)
recibian oficiales puestos por la reina,  lo ponian en un lugar que se
llamaba el alhndiga. E aquellos que lo recibian, tenian cargo de lo
vender  los de la hueste  un precio tasado, que ni bajaba ni subia
mas. En esta negociacion, contado el precio que costaba el trigo  la
cebada i el precio  como se vendia, i las costas que sobre ello se
facian, _se fall de prdida en tiempo de seis meses, mas de cuarenta
cuentos de maraveds_. Pero _allende de los otros_ gastos que se facian,
convenia  la reina facer este gasto,  fin que las gentes del real
estoviesen proveidas  no oviesen razon de se quejar de los
mantenimientos. Otros, porque el cerco que se puso sobre esta cibdad se
dilataba i el tiempo avia consumido gran suma de dineros que la reina al
principio tenia, ansi de la cruzada como del subsidio  de sus rentas
para sostener esta guerra, acord de echar prestido en todos sus reinos.
E luego embi sus cartas  todas las cibdades e villas para que le
prestasen cierta suma de maraveds, segn el repartimiento que  cada
uno cupo. Allende de esto, escribi  perlados  caballeros  dueos 
mercaderes  otras personas singulares que le prestasen lo que le
podiesen prestar. E todos conociendo que la reina tenia cuidado de pagar
bien estos prestidos, le prestaban cada uno lo que podia segun su
facultad. E algunos caballeros  dueos  otras personas, conociendo la
necesidad en que estaba,  veyendo en que lo gastaba, se movian de su
voluntad  le prestar algunas sumas de oro  plata sin se lo demandar. E
porque estos prestidos que podian ser en nmero de cien cuentos, no
bastaban  los gastos continos que se recrecian en la guerra, acord
vender alguna cantidad de maraveds de sus rentas para que los oviesen
por juro de heredad cualesquier personas que los querian comprar, _dando
diez mil maraveds por un millar_. E destos maraveds que  este precio
compraron muchas personas de sus reinos, les mandaba dar sus privilegios
para que fuesen situados en cualesquier rentas de las cibdades, villas
 lugares de sus reinos, para que los oviesen  llevasen todos los aos
fasta que les mandasen volver las quantas de maraveds que por ellos
dieron. _E este empeamiento de rentas se ovieron asaz quantas de
maraveds; pero porque todo este dinero se consumia  no bastaba  los
grandes gastos del sueldo contino  otras cosas concernientes  la
guerra, la reina envi todas sus joyas de oro  plata,  joyeles 
perlas  piedras_  las cibdades de Valencia  Barcelona,  las empear,
 se empearon por grande suma de maraveds.

I as como cada vez se empeaba mas la guerra de Granada, mayores eran
los gastos que tenian los Reyes Catlicos, i menos las fuentes de donde
sacarlos; i por eso, oprimidos de la necesidad determinaron acudir 
muchos de los judos no convertidos que mas famosos eran por sus
riquezas, para que les hiciesen grandes prstamos pagaderos cuando se
rindiese Granada. As consta de muchos historiadores.

Luego que los Reyes ganaron esta ciudad en 2 de Enero de 1492, se vieron
en el caso de pagar lo que habian ofrecido  los judos sus acreedores;
pero lo exhausto del erario les estorbaba desempear sus palabras,
porque eran grandisimas las cantidades de dinero que habian consumido en
una guerra tan larga i de curso tan vario i tan estrao, i las rentas
menguaban de dia en dia; i andando en este apuro discurri Fernando V el
medio mejor de acabar con la deuda, que fu dar una cdula en 31 de
Marzo de 1492 para que los judos todos que habitaban por las aljamas de
sus reinos se cristianasen en el trmino de cuatro meses,  que saliesen
espulsos del reino.

Sepades (decian los Reyes Catlicos)  saber debedes que porque Nos
fuimos informados que hai en nuestros reinos  avia algunos malos
cristianos, en las Crtes que fecimos en la ciudad de Toledo en el ao
pasado de 1480 mandamos apartar los judos en todas las ciudades, villas
 lugares de los nuestros reinos i seoros,  dndoles juderas 
logares apartados en que viviesen en su pecado,  que en su apartamiento
se remorderian;  otrosi, ovimos procurado  dado rden, como se ficiese
Inquisicion, en los nuestros reinos  seoros: la cual como sabeis h
mas de doce aos que se ha fecho  face  por ella se han fallado muchos
culpantes, segun es notorio  segun somos informados de los muchos
inquisidores  de otras muchas personas religiosas, eclesisticas 
seglares,  consta  paresce ser tanto el dao que  los cristianos se
sigue i ha seguido de la participacion, conversacion i comunicacion que
han tenido  tienen con los judos, los cuales se precian que procuran
de subvertir de nuestra Santa Fe Catlica &c. E porque los dichos judos
 judas puedan, durante el dicho tiempo fasta en fin del dicho mes de
Julio, dar mejor disposicion de s  de sus bienes  hacienda, por la
presente los tomamos  recibimos s el seguro  amparo  defendimiento
real  los aseguramos  ellos   sus bienes para que durante el dicho
tiempo fasta el dicho dia fin del dicho mes de Julio puedan andar 
estn segaros  puedan vender i trocar i enajenar todos los muebles 
raices,  disponer libremente  su voluntad  que durante el dicho
tiempo, no les sea fecho mal, nin dao, nin desaguisado alguno en sus
personas, ni en sus bienes contra justicia, s las penas en que incurren
los que quebrantan nuestro seguro real. E asimesmo damos licencia 
facultad  los dichos judos  judas que puedan sacar fuera de todos
los dichos nuestros reinos  seoros sus bienes  faciendas por mar 
por tierra, en tanto que no sean oro nin plata, nin moneda amonedada, ni
las otras cosas vedadas por las leyes de nuestros reinos, salvo
mercaduras que non sean cosas vedadas  encobiertas.

I en prueba de que el rei don Fernando V no se dej llevar al disponer
la cdula para la espulsion de los judos, de mas propsito que el
inters, bien quedndose con el dinero que no podia pagar  tantos i tan
grandes acreedores, bien obligando  muchos de los judos  convertirse
 la fe, para que luego la Inquisicion formase proceso  los mas
acaudalados con que todas sus riquezas pasasen al fisco, voi  contar el
suceso mas importante para confirmar nuestro parecer, porque l
claramente demuestra que Fernando el Catlico no miraba en todas sus
empresas mas que el triunfo de su ambicion en conquistar tierras i
dominios, i de su codicia en buscar dineros para conseguir sus intentos.
Los judos, pues, conociendo al rei, le hicieron la oferta de treinta
mil ducados, con tal que revocase l i su esposa la cdula ordenada para
su espulsion; i como estuviese ya dispuesto por el sabor del dinero 
dejarse vencer de las instancias de los hebreos, i fuese sabido este
propsito por el inquisidor Torquemada, valise este bellaco de la
confianza que le daba la autoridad de confesor del rei, para entrar en
el aposento suyo, llevando encubierto en sus hbitos la imgen de Cristo
crucificado, la cual descubri diciendo: _Jdas vendi una vez al Hijo
de Dios por treinta dineros de plata. Vuestras Altezas piensan venderlo
segunda vez por treinta mil. Ea, seores, aqu le teneis, venderlo._ As
escriben este suceso Posevino en su _Aparato sacro_, i Luis de Pramo en
su _Origen de la Inquisicion_, autores antiguos i fanticos: lo cual
prueba bien claramente cuanto se engaan aquellos autores que
corrompiendo la verdad creen que este suceso es invencion de los
estranjeros para manchar la buena fama de los Reyes Catlicos,  por
mejor decir, de Fernando V. El mismo Torquemada, orgulloso con haber
estorbado los designios de este favorables ya  los desventuradisimos
hebreos, di un furibundo edicto en que vedaba, conminando con los mas
fuertes anatemas  los que caminasen en contrario, que ningun cristiano,
pasado el plazo sealado en la real cdula, diese alimento ni otra cosa
 los judos que aun no se hubiesen convertido  la fe de Cristo.

Entonces dicen que los judos espaoles escribieron  los de la sinagoga
de Constantinopla pidindoles parecer i consejo en lo que deberian obrar
en tal lance, i que los de Constantinopla les respondieron con la
brevedad que el caso requeria, i que consentian las distancias.

He visto varias copias de estos documentos, i cada una de ellas parece
ser de distinto autor. Para que el lector se convenza de esta verdad,
voi  trasladar aqu dos de cada una.

=Carta de los judos de Espaa  los de Constantinopla.=

Judos honrados, salud i gracia: Sepades que el rei de Espaa por
pregon pblico nos hace volver cristianos i nos quiere quitar las
haciendas i nos quita las vidas, i nos destruye nuestras sinagogas, i
nos hace otras vejaciones, las cuales nos tienen confusos  inciertos de
lo que debemos hacer. Por la lei de Moisen os rogamos i suplicamos
tengais por bien de hacer ayuntamiento  inviarnos con toda brevedad la
deliberacion que en ello habeis hecho.--Chamorro, prncipe de los judos
en Espaa.

=La misma carta en otro estilo.=

Como hermanos i personas de nuestra lei  quienes igualmente nuestra
desventara toca, os damos parte de lo que ac pasa, para saber vuestro
parecer  con l determinarnos  lo que hayamos de seguir; i es que el
rei de Espaa de poco ac ha dado en hacernos grandes fuerzas 
violencias, especialmente nos profana nuestras sinagogas, mata nuestros
hijos, toma nuestras haciendas; i lo peor es que manda que dentro de
cuatro meses  seamos cristianos,  salgamos de sus reinos. Sobre esto
en particular nos enviad vuestro parescer en cada cosa, porque este
seguirmos: la turbacion que tenemos no nos deja determinar. El alto
Dios Adonay sea con todos.

=Respuesta de los judos.=

Amados hermanos en Moysen: vuestra carta recibimos: en la cual nos
significais los trabajos  infortunios que padeceis, de los cuales nos
ha cabido tanta parte como  vosotros. El parecer de los grandes
strapas y rabes es el siguiente:--A lo que decs que el rey de Espaa
os hace volver cristianos, que lo hagais pues no podeis hacer otro. A lo
que decs que os manda quitar vuestras haciendas, haced vuestros hijos
mercaderes para que les quiten las suyas; y  lo que decs que os quitan
la vida, haced vuestros hijos mdicos  apotecarios para que les quiten
las suyas; y  lo que decs que os destruyen vuestras sinagogas, haced
vuestros hijos clrigos para que les profanen y destruyan su religion y
templo. A lo que decs que os hacen otras vejaciones, procurad que
vuestros hijos entren en oficios de repblica para que sujetndoles os
podais vengar de ellos. Y no salgais de esta rden que os damos, porque
por esperiencia vereis que de abatidos vendreis  ser tenidos en
algo.--Usuff, principe de los judos de Constantinopla.

=La misma respuesta en otro estilo.=

Recibimos vuestra carta y cuanto fu posible nos doli  di pena
vuestro trabajo  desasosiego; y en cuanto toca al parescer que nos
peds, comunicado con los mas sabios rabs y hombres de buen ingenio
desta sinagoga, nos paresce que el mejor y postrer remedio con que todo
lo acabais es el baptizar los cuerpos, quedando los nimos firmes, en lo
que se debe  nuestra ley, y con esto os podreis vengar de todos los
agravios que os han hecho; porque si os han profanado vuestras
sinagogas, haced vuestros hijos clrigos y profanareis sus iglesias; si
os han matado vuestros padres, haced vuestros hijos mdicos y matareis
los padres suyos; si os han tomado vuestras haciendas tratantes sois,
tratadlos de manera que presto sean vuestras las suyas; y haciendo esto
vengareis lo hecho y por hacer.--El alto Dios Adonay sea con vosotros.

Pero estos documentos son del todo apcrifos, i su verdadero autor fu
el cardenal Siliceo, arzobispo de Toledo, que los public como sacados
del archivo de aquella iglesia con propsito asi de difundir la noticia
de que muchos judos se habian convertido en clrigos para vivir mas
seguros de la Inquisicion, como de conseguir de la corte de Roma el
estatuto de limpieza para los que tuvieren prebendas  beneficios en
aquella dicesis. Entonces se esparcieron por Espaa las cartas
apcrifas de las que se ha hablado en el libro 1. de la presente
historia en contraposicion de las fingidas por el cardenal Siliceo. De
modo que esto fu una guerra hecha con papeles. El cardenal decia que
deberian desterrarse de las prebendas, beneficios i dignidades de la
Iglesia de Dios  todos cuantos vinieren de linaje de judos, porque la
mayor parte de los que quedaron en Espaa despues de la espulsion,
tomaron aquellos cargos que mas les convenan segun los consejos de los
rabs de Constantinopla. Los convertidos verdaderamente  la fe, decian
que deberian ellos ser admitidos en tales dignidades, puesto que sus
ascendientes contradijeron la muerte de Jesucristo, fundando su parecer
en aquella carta atribuida  la sinagoga de Toledo. Ser el cardenal
Siliceo quien mas apretaba para el estatuto de limpieza en la metrpoli
de esta ciudad, i ser la carta atribuida  los judos que no
consintieron en la muerte del Salvador del mundo, escrita por los judos
de la sinagoga toledana, la cual era nada menos que cabeza i primada de
las Espaas, de la misma suerte que hoi lo es aquella iglesia, me hace
sospechar que todos estos documentos as de una parte como de otra son
forjados cada cual con el propsito de desvanecer los argumentos de sus
contrarios.

Los judos, visto que no tenian mas arbitrio que cristianarse  que
salir de Espaa  morir, comenzaron  vender todos sus bienes; i como
el plazo concedido para ello era tan corto (pues hasta en l habia
pensado Fernando V) tuvieron que malbaratar sus haciendas i darlas por
aquello que los cristianos les querian dar, i as, segun Bernaldez,
_daban una casa por un asno  una via por poco pao  lienzo_.

En el mes de Julio de 1492 salieron de Espaa por Benavente para
Braganza de Portugal, tres mil i mas personas: por Zamora para Miranda
de Portugal, treinta mil: por Ciudad-Rodrigo para el Villar de Portugal,
treinta i cinco mil: por Alcntara para Marban de Portugal, quince mil:
por Badajoz para Yelves de Portugal, diez mil: de forma que de Castilla
sola salieron para Portugal, noventa mil judos. De la Rioja para la
Navarra, fueron dos mil i aun mas. De las Vizcayas para el puerto de
Laredo, trescientas familias, las cuales se embarcaron para Ultramar. De
las Andalucas i territorio del maestrazgo de Santiago por Cdiz, ocho
mil i mas hebreos. I en fin, as de lo dems de Espaa. Bernaldez afirma
que por narracion de un rabino  quien l cristian supo que pasaban de
ciento sesenta mil los judos espulsos. Zurita aumenta el nmero hasta
cuatrocientos mil: i Juan de Mariana escribe que fueron ochocientos mil.
Por ltimo, Pedro de Abarca[71] dice que solas las familias fueron
ciento sesenta mil.

Gonzalo de Illescas, hablando en su _Historia Pontifical_[72] de la
espulsion ordenada por los Reyes Catlicos, dice: Con esta santa y
rigorosa ley salieron de Castilla pasadas de veinticuatro mil familias y
casas de judos. Vendieron todo lo que tenian; y si pasaban la mar
pagaban dos ducados al rey por cabeza. Furonse muchos de ellos 
Portugal, de donde despus ac tambien los han echado. Otros se fueron 
Francia, Italia, Flandes y Alemania. Y aun yo conoc en Roma alguno que
habia sido vecino de Toledo. Pasronse muy muchos  Constantinopla,
Salonique  Tesalnica, al Cairo y  Berbera. Llevaron de ac nuestra
lengua, y todava la guardan y usan della de buena gana, y es cierto que
en las ciudades de Salonique, Constantinopla, Alejandra y el Cairo y en
otras ciudades de contratacion, y en Venecia no compran, ni venden, ni
negocian en otra lengua sino en espaol. Y yo conoc en Venecia judos
de Salonique hartos que hablaban castellano con ser bien mozos tan bien
y mejor que yo. Es grandisimo el provecho que el Gran Turco siente de
esta gente por los tributos que le pagan, y ans dicen que Bayazetes,
que vivia cuando estos judos se fueron  sus tierras, solia decir
(cuando le alababan  los Reyes Catlicos de muy prudentes y discretos):
_Yo no s cmo las reyes de Espaa son tan sabios; pues tenian en su
tierra tales esclavos como estos judos y los echaron della_.

Cuando salieron estos desdichados de sus tierras, viendo los cristianos
que muchos de ellos caminaban mui fatigados, enfermos i convalecientes i
yendo  pie  en malas cabalgaduras, movironse  lstima; i as es fama
que solian exhortarlos para que recibiesen el agua del bautismo, i
pusiesen fin  sus infelicidades presentes, i  las que estaban por
venir. Pero estos ruegos fueron sin provecho, puesto que los judos,
ofendidos con rigorosas rdenes de los Reyes Catlicos, porfiaban en
morir en su lei, persuadidos que Dios iba  obrar en favor de ellos
milagros semejantes  los de Egipto, i que la tierra que tomasen por
morada seria la de promision. Esto imaginaban todos,  escepcion de
algunos pocos que, aunque no estaban convencidos de la venida del
Mesas, se cristianaban por temor  las incomodidades del viaje, i por
el mucho amor que tenian  su patria.

Sin embargo de las prohibiciones hechas por los Reyes Catlicos con
propsito de estorbar que los judos llevasen consigo oro  plata, ellos
sacaron grandes cantidades de uno i otro metal, burlando la vigilancia
de sus cruelisimos perseguidores, llevndolas escondidas en los aparejos
de las bestias i en las ropas interiores de las mujeres. Supo esta
noticia el Rei Catlico, i con esto hall un nuevo pretesto para dar
alimento  su insaciable codicia, i as dispuso por cdula dada el 2 de
Setiembre de 1492, i firmada por l i su esposa, que se hiciese en el
arzobispado de Toledo pesquisa de aquellos judos que faltando  lo
prevenido habian sacado de estos reinos oro, plata, moneda i cosas
vedadas, que se investigasen los bienes que habian vendido  los
cristianos, i que investigados se secuestrasen al punto. De modo que
ahora tocaba  los cristianos pagar con sus bienes los delitos que
habian cometido los judos ausentes ya del reino. Por mui raro seria
tenido este proceder de Fernando V, si no supiramos  donde iba
encaminado; por donde se ve que  este monarca nada debian importar los
apuros de su erario, puesto que cuando comenzaban  estrecharlo, al
momento encontraba el remedio en dictar alguna providencia para
confiscar las haciendas de sus mas ricos i poderosos vasallos.

Pero no pararon las calamidades de los infelices hebreos con la
espulsion ordenada por los Reyes Catlicos. De veinticinco barcos
salidos de los puertos de Cdiz i de Santa Mara camino de Oran i llenos
de judos, los diez i siete mandados por Pedro Cabron, fueron afligidos
en alta mar por la furia de una espantosisima borrasca; i para repararse
de los estragos que en las naves les habia ocasionado, hubieron de
surgir en las aguas de Cartagena. All echaron pie  tierra ciento i
cincuenta personas, las cuales pidieron el bautismo, i recibido tomaron
el camino de Castilla la Vieja. De Cartagena pasaron  Mlaga los
bajeles, i con pretesto de pedir bastimentos para proseguir su camino,
desembarcaron 400 familias mas para cristianarse, i las dems navegaron
luego  Fez. Los judos que pasaron  Portugal consiguieron de don Juan
II permiso de vivir en aquel reino por espacio de seis meses: el cual
les fu concedido con tal que pagasen un cruzado por persona. All
estuvieron hasta ver el recibimiento i acogida que habian tenido sus
hermanos los que caminaron  Fez; porque era voz i fama pblica que
habian sido robados i maltratados por los piratas en el mar i por los
rabes campesinos en el Africa. Espirado el plazo de los seis meses
quedronse mas de setecientas familias en Portugal pagando al rei el
tributo de cien cruzados cada una, i ciento mas con el de ocho cruzados
por persona. Con esto las dems familias judas determinaron pasar desde
el puerto africano de Arcilla  Fez en Marzo de 1493; pero embarcadas
algunas en naves de moros, estos en alta mar por la codicia de
apoderarse de sus haciendas mataron muchas, i  las mas se contentaron
solo con robar. Con esta nueva no se resolvieron  caminar  tierra de
moros los judos, afligidos con el justo recelo de sufrir all nuevos
desastres; i as formaron en los campos de Arcilla una especie de real,
en donde estuvieron varios meses sin determinarse  cosa alguna. Pero
pasados los cuales, i viendo que por todos lados no encontraban mas que
desdichas, avisaron al conde de Borba, comandante portugus del
presidio de Arcilla, que estaban en nimo de cristianarse i de volver 
Espaa, i que as les facilitase los medios de poner en debida ejecucion
lo que habian imaginado.

Este caballero portugus, compadecido de las infelicidades de los
hebreos, dict providencias oportunas  satisfacer los deseos de
aquellas miserables gentes; i con su ayuda fueron viniendo  las
Andalucas hasta el ao de 1496 muchas familias, cristianas unas i otras
con voluntad de cristianarse. Las dems pasaron  Fez en donde
recibieron todo linaje de insultos i robos por aquella brbara canalla
en todo igual, menos en religion,  los bestiales jueces del Santo
Oficio. Otros judos de los espulsos de Espaa, arribaron en nueve
carabelas  Npoles, i como habian contraido varias enfermedades en la
navegacion, ocasionadas por los muchos que iban dentro de tan pequeos
bajeles, infestaron al reino napolitano con tal peste, que solo en la
capital murieron  sus rigores mas de veinte mil personas.

Los judos compararon la espulsion de los reinos de Espaa  las
calamidades que sufrieron cuando Sion fu destruida i sus habitadores
puestos en dispersion por el mundo en los tiempos de Tito i Vespasiano.
Iguales, si no mayores, fueron las desdichas que se ejercitaron en
afligirlos cuando salieron de estos reinos,  los cuales miraban con el
mismo amor que  Palestina, puesto que la tenian desde la destruccion de
Jerusalen por nueva patria, i de esto ha nacido la aficion que aun hoi
conservan  las cosas de Espaa, teniendo  suma honra ser descendientes
de los que moraban en ella en los tiempos de la espulsion ordenada por
los Reyes Catlicos, hablando con la posible pureza en lengua
castellana, i no olvidando  la Inquisicion,  quien pintan como una
fiera cruelisima i devoradora. I es tanto el odio suyo hacia ella, que
aun en las profecas del Viejo Testamento han querido encontrar palabras
dirigidas contra sus ministros. Sirvan de muestra los versos que van
aqu copiados del _Espejo fiel de vidas que contiene los Salmos de
David_. Su autor era llamado Daniel Israel Lopez Laguna, i era judo
espaol, que logr escaparse de las crceles del brbaro tribunal
llamado del Santo Oficio.

    Por qu, seor, te encubres  lo lejos
     nuestro ruego en horas del quebranto?
    Piadosos nos alumbren tus reflejos
    cuando soberbio el malo causa espanto
    al pobre persiguindole en consejos
    del _tribunal que infieles llaman Santo_.
    Preso sea el malsin que tal se alaba;
    pues aunque l se bendice, en mal acaba.
          . . .
    Acechador violento en las aldeas
    cual oso hambriento embiste al inocente:
    sus ojos, sin temer que t los veas,
    atalayan, cual leon de lo eminente
    de su gruta,  las mseras plebeas
    gentes que asalta audaz cuanto inclemente,
    pues lisonjeando hipcrita, abatidos
    coge en la red, rebaos de afligidos[73]

De esta suerte hablaban los hebreos del brbaro tribunal de la
Inquisicion. I no solo en los tiempos de Laguna sino en anteriores, como
se ve en la carta que un judo oculto en Espaa, con las apariencias de
cristiano, escribia  Antonio Henriquez Gomez, ingenio judo tambien, i
fugitivo unas veces en Amsterdan, i otras en Francia. La carta dice as:

    =Carta de Danteo  Albano.=

      Mi pluma, Albano, con amor escribe
    lo que le dicta un cuerdo desengao,
    seguro en m, pues la esperanza vive.
      El dia con rigor se ha vuelto un ao,
    imaginando que tu ausencia ha sido
    viviente sentimiento de mi dao.
      Quedo ignorando el tiempo que he vivido
    sin tu alegre i dichosa compaa,
    juzgndole mi alma por perdido.
      Terrible por mi mal se llam el dia
    que de la amada patria te ausentaste
    por gusto de tu propia fantasa.
      El norte rigoroso que tomaste
    alabo con razon: del mar saliste
    y en l con justa causa me dejaste.
      Cuerdo en huir de la tormenta fuiste:
    celebro tu prudencia generosa;
    pues con ella los daos redimiste.
      Despues de tu partida venturosa
    el mar se alborot de tal manera
    que aun dura su borrasca lastimosa.
      Ya no es la patria, no, segura esfera,
    es un errante pilago furioso,
    sin viento brama, y sin razon se altera.
      Es un bajo eterno y peligroso:
    ya muri la amistad, ya no hay amigo:
    derrib el inters el mas famoso.
      _Cada palabra alcanza un enemigo,
    todos buscan aleves ocasiones,
    y no hay conversacion sin un testigo.
      Andan tiranizadas ambiciones,
    y son de tal manera conquistadas
    que se alcanzan con ellas bendiciones.
      Todas son Troyas, pero no abrasadas:
    todos son laberintos de codicia,
    donde se pierden almas depravadas._
      Las palabras se ostentan de malicia:
    no cumplir ninguno la que diere,
    aunque sepa chocar con la justicia.
      El que dice verdad, de honrado muere:
    quien no la dice es noble caballero,
    y de su vida su nobleza infiere.
      Llaman sagaz y sabio al que es fullero,
    y se tiene por gran sabidura
    lo falso introducir por verdadero.
      _Hay agora una grave compaa
    de unos tahures de mayor esfera
    con su mucho de fina hipocresa._
      Juegan galanamente  la primera,
    embidando de falso  los seores
    con mas flores que da la primavera.
      _Son diablos encarnados y traidores_,
    devotos de la madre Vericinta,
    no siendo, no, romanos senadores.
      _Con dos renglones de secreta tinta
    hacen mas mal que la langosta fiera:
    hidra que tala cuanto el Mayo pinta.
      Son ya ministros de mayor esfera,
    y pretenden con brazo poderoso
    violar la paz que la razon venera.
      Andan  paso lento y perezoso,
    y quieren adquirir  costa ajena
    del santo honor el trono misterioso.
      La enemiga cruel que te di pena
    Medea de tus aos se ha trocado,
    siendo del Tajo superior sirena.
      Amigo, si por otro te ha dejado
    no te admires, que  muchos ha querido
    por roballes los bienes que han ganado._
      Estima este rigor, ama este olvido,
    que yo por lo importante del secreto
    te guardo lo mejor para el oido.
      Si es accion del prudente y del discreto
    hablar de Vnus bien, en esta parte,
    perdneme lo noble del concepto.
      _De estos fulleros con industria y arte
    se alimenta cruel y vengativa,
    y tus bienes carisimos reparte._
      Quien en sus manos da, quiere que viva
     las leyes sujeto de fortuna.
    (Amor me dice que hable, no que escriba.)
      _Alimentada fu desde la cuna
    de tiranas esta noble dama,
    y no hay seguridad en ella alguna._
      Dichoso t que en brazos de la fama
    volaste hasta los rayos del Oriente,
    huyendo del incendio de esta llama.
      Dsteme ejemplo para ser prudente;
    pues seguirte los pasos determino,
    sepultando esta luz en Occidente.
      Impulso milagroso y peregrino,
    te sac de este encanto rigoroso
    que tampoco se adorna de divino.
      Yo envidio tu quietud y tu reposo;
    que en la estranjera patria siempre ha sido
    el ingenio premiado y venturoso.
      El siglo se entorpece y va perdido:
    no ser yo el primero que ha dejado
    por su amigo su patria, casa y nido.




Otro poeta judo hablando de la Inquisicion decia:

      Su hidrpica delicia es insaciable,
    y es y ser y ha sido esta homicida
    tan libre como fu siempre mudable.
      Es leona de Albania conocida,
    corsaria, s, de todo peregrino,
    y del mundo en el alma aborrecida.
      A todos prende y roba de camino,
    Argos sus ojos son de todo cuanto
    alumbra ese planeta mas divino.

De esta suerte i tan recatadamente escribieron los judos ocultos en
Espaa  los que estaban en los reinos estraos, dndoles cuenta de las
persecuciones i dems castigos que esperimentaban de parte del tribunal
del Santo Oficio,  quien aborrecian de muerte, as por sus tiranas
presentes, como por haber sido quien mas trabaj para que los hebreos
saliesen espulsos de Espaa, no obstante la opinion de aquellos que
imaginan que los Reyes Catlicos no fueron guiados por la codicia al
dictar semejante providencia sino por el santo celo de conseguir en
Espaa la unidad religiosa.

Cun engaados van todos los que tal cosa aseguran! Fernando V jams
pens en la unidad religiosa de la monarqua espaola. Aunque su odio
estuvo muchas veces  punto de desencadenarse contra la corte de Roma,
sigui encerrado en las crceles del pecho por espacio de muchos aos.
Pero al fin vino  hacerse pblico en ocasion de haber llevado un
_cursor_[74] apostlico al reino de Npoles varias escomuniones, todas
en ofensa de las preeminencias de su corona. Entonces escribi al conde
de Ribagorza su virey, lugarteniente y capitan general, aquella
famosisima carta, que ha visto ya la luz pblica en diferentes tiempos.
Entre las destempladas razones que en ella se leen contra el Pontfice
Julio II, autor de semejante desmanes, estn las siguientes: De todo lo
cual habemos recibido grande alteracion, enojo  sentimiento;  estamos
muy maravillados de vos  mal contentos, viendo de cuanta importancia 
perjuicio nuestro  de nuestras preeminencias  dignidad real era el
auto que fizo el cursor apostlico, mayormente siendo auto de fecho 
contra derecho  non visto facer en nuestra memoria  ningun rey, ni
visorey de nuestros reinos. _Por qu vos no ficisteis de fecho nuestra
voluntad en ahorcar al cursor que os lo present?_ Que claro est que no
solamente en ese reino, si el Papa sabe que en Espaa i Francia le han
de consentir semejante auto que ese lo far por acrecentar su
jurisdiccion. Mas los buenos visoreyes los atajan  remedian,  con un
castigo que fagan en semejante caso, nunca mas se osan facer otros.

I en otro lugar del mismo documento dice estas importantisimas palabras,
que demuestran sus intentos de hacerse cismtico: Nos escribimos en
este caso  Gernimo de Vichi, nuestro embajador en la corte de Roma, lo
que vereis por las copias que van con la presente; _y estamos muy
determinados, si su Santidad no revoca el breve  los autos por virtud
de l fechos, de le quitar la obediencia de los reinos de Castilla y
Leon_,  facer otras cosas  provisiones convenientes  caso tan grave y
de tanta importancia.

Por donde se ve que Fernando V jams pens en unidades religiosas,
porque si pensara en ellas cmo estaba tan determinado  quitar la
obediencia al Papa, i  hacer cismtico su reino? I advirtase que si no
di en este asunto cumplida satisfaccion  sus deseos, no fu por falta
de voluntad, sino temeroso de las mismas armas que l estaba usando
contra el rei de Navarra para quitarle con permiso de la corte
pontificia sus reinos i seoros que entonces eran cismticos.

Por otra parte los Reyes Catlicos no obraron con justicia al ordenar la
espulsion de los judos, como ya hemos demostrado, ni dejaron bien
puesto el honor del Evangelio, i en vez de hacer un verdadero servicio 
la nacion espaola, le hicieron multitud de daos que aun hoi
esperimentamos.

Con su intolerancia religiosa, abrieron la puerta  las persecuciones
contra aquellos hombres que sabian la lengua hebrea,  cualquiera de las
orientales; porque no veian en ellos mas que judos; i con esto
desterraron de Espaa el estudio de ellas con grave dao de la cultura i
saber de sus vasallos.

El primer restaurador de la literatura espaola, despus del
renacimiento de las ciencias i artes en Europa, fu el primer sabio que
padeci bajo el poder de la Inquisicion. En los comentarios de la
dedicatoria que en el ao de 1495 puso Antonio de Lebrija en su
Gramtica latina dirigida  la Reina Catlica doa Isabel, declar como
era su nimo en acabando de escribir, lo que tenia imaginado sobre las
antigedades de Espaa, dedicar lo restante de su vida al estudio de las
sagradas letras.

Cundo di comienzo Lebrija  este tan til trabajo, es inaveriguable;
sin embargo por conjeturas mas  menos verosmiles, se infiere que hubo
de ser por los aos de 1497  por los de 1498  ms tardar. No solo leia
las divinas Escrituras sino que con la mayor diligencia escudriaba
todas sus clusulas i aun todas sus palabras, cotejando con los
originales hebreo i griego la Vulgata latina impresa en su tiempo, i con
varios MSS. de ella; i consultando adems algunos Padres de la Iglesia i
comentadores antiguos de la Biblia; i cuando de su trabajo resultaba
hallar una errata de mano del escribiente  falla de exactitud en la
traduccion latina, proponia el modo i forma con que deberia ser leido
aquel pasaje. Fuera de esto, cuando veia alguna voz de recndita
significacion, solia registrar los diccionarios  intrpretes de la
Escritura, para saber que esposicion le daban; i si conocia que no
habian penetrado su valor i sentido, cuidaba de manifestarlo con graves
razones i autoridades.

Luego que se divulg la noticia de esta tan provechosa tarea,
alborotronse los fanticos,  irritronse muchos doctores preciados de
su sabidura: los cuales imaginaban que la Vulgata no admitia correccion
i que por una especie de milagro se habia conservado i conservaba en su
integridad primitiva, i as se llenaron de escndalo i horror al
escuchar que habia persona que daba por asentado hallarse en el testo
latino corriente algunos lugares que pedian enmienda.

Con esto se escoci su amor propio hasta el punto de no poder llevar con
paciencia que _un puro maestro de latinidad_ (como ellos llamaban 
Lebrija) _ttulo de ningun precio ni autoridad_, se hubiese determinado
 poner las manos en los sagrados libros; _porque aun admitida_ (decian)
_la necesidad que no hay de castigar algun pasaje de la Vulgata, esto
seria un negocio privativo de los maestros en Teologa, i no de
cualesquiera maestros de esta divina ciencia, sino de aquellos que
recibieran autoridad i consentimiento de un Sumo Pontfice,  de un
general Concilio_.

Furiosa esta turba de presuntuosos telogos, como si se hubiera
maquinado echar por tierra i arrancar hasta sus fundamentos, el alczar
de la Fe Catlica, discurria por todas partes bramando de coraje contra
el laborioso Antonio de Lebrija i llamndole _temerario i sacrlego_.
Tanto hablaron contra este sabio varon, que llegaron las nuevas de tal
hecho  los oidos de don frai Diego de Deza, obispo  la sazn de
Palencia, uno de los mayores monstruos de crueldad que para deshonra de
Espaa i oprobio del gnero humano furon inquisidores generales hombre,
i en fin que aborrecia tan de muerte los testos hebreo i griego de la
sagrada Escritura, que tenia propsito de no dejar en la Pennsula el
menor vestigio de ellos; i as con la misma bestialidad con que cuando
denunciaban  alguno por judaizante solia decir: _Dmele judo, i
drtele-he quemado_[75], no cesaba de perseguir las Biblias hebrea i
griega andando en busca de ellas por los mas escondidos rincones siempre
con las teas encendidas en las manos para reducir sus ejemplares 
cenizas[76].

Irritado Deza con el loable trabajo de Lebrija pareci ante los Reyes
Catlicos i les pidi una rden para proceder contra este esclarecido
varon, no atrevindose  perseguirlo desde luego, porque sabia el mucho
amor que la reina tenia  sus estudios i letras.

Con esto Deza arrebat  Lebrija todos los MSS. que contenian
observaciones sobre la sagrada Escritura i di con ellos en el fuego,
dejando defraudada  la posteridad del fruto que hubiera podido
conseguir de aquellos trabajos bblicos.

Afligido Lebrija con esta accion del inquisidor Deza i temeroso de caer
en desgracia de los Reyes Catlicos, dirigi al arzobispo de Toledo don
frai Francisco Ximenez de Cisneros una breve i elocuentisima Apologa
contra las acusaciones de sus enemigos, en la cual sin acertar 
contenerse prorrumpi en estas voces de dolor  indignacion: Qu es
esto? Dnde estamos? Qu tirnica dominacion es esta que tanto oprime
los ingenios? No basta, no, que yo cautive mi entendimiento en
obsequio de la fe, sino que en materias en que se puede hablar sin
ofensa de la piedad cristiana no me es permitido publicar lo que estoi
viendo por mis mismos ojos mas claro que la luz de mediodia? Qu digo
yo publicar; pero ni aun pensarlo, cuanto mas escribirlo  puerta
cerrada i por m solo? Terrible cosa es quererme obligar  que yo mismo
crea que ignoro lo que me consta con la mayor evidencia i por razones
demostrativas, no por conjeturas  argumentos probables! No puede
llegar  mas la esclavitud![77]

No acabaron con la muerte de los perseguidores de Lebrija las falsas
mximas sobre la exactititud  incorrupcion de la Vulgata, sino que para
mal i dao de los estudios de Teologa i de algunos maestros en esta
facultad se fueron sucediendo en ellas como en un patrimonio perpetuo de
familia unos telogos  otros: de donde naci que estas opiniones
adquiriesen gran nmero de secuaces despues que por el Concilio
Tridentino fu declarada autntica la Vulgata.

Es verdad que los padres de Trento pronunciaron acerca del uso i
autoridad de los testos hebreo i griego, que su mente i voluntad fu
solo decretar que en atencion al respeto con que desde los primeros
siglos de la Iglesia estaba recibida la Vulgata, i  que en ella no
habia cosa opuesta  los dogmas de la religion ni  las buenas
costumbres, de all en lo sucesivo los espositores de la sagrada
Escritura en sus comentarios, glosas  escolios, los maestros en sus
lecciones i disputas, i los predicadores en sus plticas  sermones, se
sirviesen de la Vulgata, con absoluta esclusion de las otras versiones
latinas. Tambien es verdad que algunos doctores que se hallaron
presentes en el Concilio al tiempo de formarse el decreto, i
sealadamente el jesuita Alonso Salmeron i el franciscano Andrs de
Vega[78], no retardaron el asegurar en libros impresos que el propsito
de los padres conciliares habia sido el mismo que va aqu declarado.
Pero todo esto de qu sirvi? Tan graves i pblicos testimonios fueron
 ignorados  desatendidos.

El vulgo de los telogos obcecados con la palabra _autntica_ de que se
vali el Concilio, di al decreto una torcida inteligencia, i se empe
reciamente en que se habia de venerar la Vulgata como si hubiera bajado
del cielo,  como si el Espritu Santo hubiera llevado la mano al
traductor, i esta gente al cabo logr salir con su intento, haciendo
poco menos que comun su manera de pensar.

Mas no par en esto el mal, sino que en los cdigos de los calificadores
de la Inquisicion se asent, casi como un punto del dogma, el culto de
la Vulgata en los trminos arriba esplicados: de donde result que en
sus tribunales fuesen tratados como reos de fe algunos varones doctos i
pios por haber mostrado inclinacion i deferencia  los testos originales
de los libros santos.

Tal fu _Alfonso de Zamora_, primer catedrtico de hebreo en la
universidad de Alcal i uno de los que mas trabajaron en la edicion de
la Biblia Complutense: el cual, muerto su valedor Cisneros, qued
despojado del fruto de sus sudores i trabajos por las maquinaciones de
dos hombres perversos, escudados con la autoridad de uno de los
bestiales inquisidores.

Tal fu el agustiniano _frai Luis de Leon_, catedrtico en la
universidad de Salamanca, que pas cerca de cinco aos en la Inquisicion
de Valladolid llorando amargamente la estrechez i horrible oscuridad del
calabozo en que yacia, i quejndose de sus perseguidores en aquellos
sabidos versos:

      Aqu la envidia i mentira
    me tuvieron encerrado:
    dichoso el humilde estado
    del sabio que se retira
    de aqueste mundo malvado!
      Y con pobre mesa i casa
    en el campo deleitoso
     solas su vida pasa:
    con solo Dios se compasa
    ni envidiado ni envidioso.

Asi se lamentaba del mortal odio i demasiado poder de sus calumniadores:
de la seguridad i ventaja con que estos le hacan guerra: del olvido de
algunos de sus amigos: de la vana  impotente compasion de otros, i de
las interrupciones i dudoso xito del proceso.

Tal fu el clebre maestro _frai Alonso Gudiel_, religioso tambien
agustiniano i gran predicador que pereci dentro de las crceles del
tribunal del Santo Oficio, i cuyo cadver fu estraido de alli i
entregado  los frailes de su rden para que le diesen sepultura; pero
no la paz i perpetuo descanso que se suele dar  los difuntos, porque
todava se continuaba su causa i en tanto sus huesos corrian peligro de
ser inquietados.

Tal el doctor _Martin Martinez de Cantalapiedra_, catedrtico de lengua
santa en las escuelas de Salamanca, al que igualmente alcanzaron las
cadenas de la Inquisicion de Valladolid, de cuyos tenebrosos encierros,
despues de mui trabajada su paciencia, sali por fin  la luz de la
libertad; pero manchada la frente por la negra tinta que se mand
derramar sobre algunos lugares de sus obras impresas.

Tal _Gaspar de Grajar_, abad de Santiago de Pealba en la iglesia
catedral de Astorga, que fu probado en el fuego del mismo crisol,
acabando sus dias en las prisiones con el desconsuelo de no ver
declarada la pureza i sanidad de su doctrina, porque esto no se ejecut
hasta despues que l pas  mejor vida.

Tal por ltimo _Benedicto Arias Montano_, religioso profso de la rden
de Santiago en el real convento de San Marcos de Leon, gran telogo, de
que dan claro testimonio sus muchas i preciosas obras impresas, i uno de
los maestros mas clebres que asistieron al Concilio de Trento. Sabido
es que fu el encargado principal de dirigir la Biblia llamada _Rgia_
por ser empresa de rei, _Filipina_ porque se hizo  espensas de Felipe
II, _Antuerpiense_ porque se di  la estampa en Antuerpia  Amberes,
_Plantiniana_ por haberse impreso en la oficina de Plantino, _Poliglota_
porque est en muchas lenguas, i de _Montano_ porque este famoso doctor
tuvo  su cargo, como es dicho, la direccion de la obra, aunque le
ayudaron en sus trabajos las universidades de Paris, Lovaina y Alcal de
Henares.

No pudiendo tolerar Leon de Castro, catedrtico de hebreo en la de
Salamanca, hombre envidiosisimo, que Felipe II hubiese dado  un doctor
de Alcal el cargo de dirigir la edicion de la Biblia, comenz  clamar
contra ella, ponindole tachas, y aun diciendo que Arias Montano habia
seguido en los pasajes mas importantes la leccion errada que solian
darles los judos; i que esto era en ofensa de la religion de Cristo.
Con esto alborotronse los inquisidores; i asi dispusieron los de
Toledo, con acuerdo i consentimiento del cardenal don Gaspar de Quiroga,
que fuese reconocida i calificada; i as en efecto se practic,
atropellando por los respetos debidos  los muchos sabios i altos
personajes que tuvieron parte en la publicacion de esta Biblia, i sin
parar la atencion en las consultas que precedieron, i en las
providencias que se tomaron para mas acertar en la empresa[79].

Los telogos de la Universidad de Alcal habian sealado el modo de
hacer esta edicion de la Biblia con asistencia de Arias Montano, i por
encargo del consejo supremo de la Inquisicion al que Felipe II munfico
protector de la empresa habia cometido el negocio. El mismo rei di 
Montano las instrucciones para la ejecucion, ajustadas  lo determinado
por los telogos complutenses. Muchos doctores eminentes de la
universidad de Lovaina i de otras partes auxiliaron con sus esquisitas
noticias i con MSS. apreciables la erudicion de Arias Montano. Todo se
reconocia con la mayor minuciosidad, segun iba saliendo de la imprenta;
i para sello i salvaguardia de tan importantes i santos trabajos, el
mismo pontfice Gregorio XIII espidi un breve de aprobacion que se
estamp al frente de la obra.

De nada de esto se hizo caso, porque toda la atencion de los
inquisidores se habian llevado los clamores de Leon de Castro, frentico
insolente en quien se vi renacida la persona de Rufino el adversario de
San Gernimo: pues  ejemplo suyo decia que el testo hebraico estaba
corrompido por los rabinos, i que por consiguiente, cuantos con l
promovian la autoridad del original hebreo eran unos verdaderos
judaizantes, i conjurados enemigos de la Iglesia. I tanto se lleg 
pervertir la opinion por los malos telogos, que el padre Jos Sigenza
en su elocuentisima vida de San Gernimo (lib. 5., discurso 2.) dijo:
_En viendo que saben dos letras de la lengua hebrea, sospechan de ellos
que son judos; pensamiento de gente ignorante_.

No fu poco triunfo para Arias Montano que se hubiese dejado correr sin
notas ni censuras la nueva poliglota; i atendidos los usos i estilos de
la Inquisicion deberia mirarse como un raro portento que no hubiese
comenzado esta causa por prender i encarcelar al insigne doctor que
dirigi la obra, si no supisemos que como en la poliglota se habian
gastado tan grandes caudales, i su magnificencia i belleza la habian
hecho famosisima en Europa; i como por otra parte llevaba el nombre del
rei que habia mandado publicarla  sus espensas, Felipe II por su
conveniencia i propia reputacion estaba precisado  no consentir en que
fuese declarada la obra por mala, porque esto resultaria en menoscabo de
su buen nombre; i as dispuso que la Biblia pasase  censura del padre
Mariana, quien la di favorable  Montano, no obstante que los jesuitas
sus compaeros porfiaban en que le fuese adversa, ofendidos con lo mucho
i mal que hablaba i escribia contra ellos el clebre Benito Arias
Montano; de que dan testimonio los documentos rarisimos que publico por
apndice  esta historia para desengao de los fanticos que no creen en
el artificio i maldad de los jesuitas.

Los telogos espaoles que no pertenecian  la noble clase de los
presos, observado el miserable estado de opresion i afrenta en que estos
se hallaban, creyronse amenazados del mismo azote; con lo que todos al
punto cayeron de nimo; i poseidos del terror, parte se condenaron 
guardar eterno silencio en cuanto  la Vulgata i testos originales de
la Escritura,  procuraron esplicarse con sobrada templanza, hija mas
bien del miedo que de un corazon ingnuo[80], i parte, huyendo del bando
de la verdad, se pasaron al bando de la multitud; porque ntre ella
solamente se prometian respirar sin contradiccion ni sobresaltos. Desde
entonces los libros santos se hubieron de abandonar  manos ineptas, i
las escuelas de la Pennsula en las edades siguientes vieron enredados 
sus telogos en cuestiones insustanciales i espinosas[81], i enteramente
desiertas las aulas de lenguas orientales. Estos son los preciosos
frutos que cogi Espaa del indigno modo de proceder que se tuvo con
personas tan sealadas. Estos los frutos que dejaron sembrados los Reyes
Catlicos con la destruccion de las Biblias hebreas; i con las
persecuciones hechas  hombres doctisimos por solo preferir  la Vulgata
los testos originales.

Pero si este dao recibieron las letras en Espaa por la intolerancia
religiosa de los Reyes Catlicos, i por su injusto proceder contra los
judos, no padeci menos el comercio, i detrs de l todo el reino, con
su espulsion i con la venida de los genoveses i otros estranjeros 
establecer sus casas para tratar i contratar: las cuales por lo comun
eran dependientes de las que estaban en las mas principales ciudades
mercantiles de Italia i otras partes: de donde vinieron  resultar
gravisimos daos.

Todo el comercio se encontraba en manos de estranjeros, de suerte que
mientras ellos se enriquecian, Espaa se iba enflaqueciendo i
debilitando en gran manera. Los espaoles ni eran mercaderes ni
fabricantes: i asi de nada aprovechaban las inmensas sumas de plata i
oro que traian de Amrica para el reparo de Espaa; porque no servian de
otra cosa que para aumentar la rqueza de los reinos estraos.

Mucho se ha hablado contra los economistas espaoles de los siglos XVI i
XVII porque pedian que cesase la libertad de comercio. Pero entonces
iban ellos por el camino de la verdad i de la justicia. Qu remedio
mejor para comenzar el desarraigamiento de los daos que padecia una
nacion en donde ninguno de sus naturales era mercader ni fabricante?

En el siglo XVII luego que Felipe III despach una cdula con el
propsito de estorbar los tratos de sus vasallos con los del rei de
Inglaterra su enemigo, renovando la que hizo Felipe II cuando di
principio  la guerra con su competidora Isabel, comenzaron algunos
hombres eruditos i amantes de la prosperidad de Espaa  pensar en el
remedio de los males que entonces padecia, as por la falta de dinero
como por la despoblacion de muchas de sus mejores ciudades. I as yendo
de uno en otro argumento, fueron  parar en que la mayor parte de
semejantes daos era ocasionada especialmente por la introduccion en
estos reinos de los frutos i de las mercaderas labradas en los
estraos.

Don Mateo de Lison i Biedma, seor del lugar de Algarinejo,
veinticuatro de la ciudad de Granada, i su procurador de Crtes en las
que se celebraron el ao de 1621, entre los discursos i apuntamientos
que di  la estampa, puso uno en que habl sobre la entrada en Espaa
de las mercaderas de los estranjeros. De l son tomadas las siguientes
palabras: De la entrada en estos reinos de mercaderas fabricadas en
los estraos, se siguen muchos daos, porque se llevan la moneda de
plata i oro con los precios que dan por ellas, enriquecindose i
hacindose poderosos, i van enflaqueciendo las rentas de V. M. i
empobreciendo los caudales de los vasallos, i quitndoles las artes i
ejercicios i oficios en que ganaba el sustento, i los de all se van
acrecentando. I pues Dios ha hecho  V. M. tan gran seor, i tiene en
sus reinos i seoros, minas, tesoros, i todas las cosas necesarias para
la conservacion i sustento de la vida humana, as de frutos de la
tierra, como de bienes adquiridos con trazas i artes sin dependencia
forzosa de otro reino estrao, _mande que esto se remedie, prohibiendo
la entrada en estos reinos de mercaderas labradas i fabricadas en los
estraos por los medios i modos mas suaves que se puedan_. Y suceder lo
que en el navo que no teniendo comunicacion de otro, si tratan  juegan
los que van dentro, se queda el dinero i riqueza dentro de l, entre
ellos mismos, i andan de unos en otro.

Antes que Lison de Biedma pidiese en las Crtes al rei Felipe IV la veda
de las mercaderas estraas, el doctor Sancho de Moncada habia querido
demostrar en su _Restauracion poltica de los pueblos de Espaa_, que su
remedio estribaba tan solo en que los espaoles fuesen los nicos que se
ejercitasen en las artes i oficios: en que no se sacasen de estos reinos
materiales para con ellos fabricar mercaderas; i en que se prohibiese
la introduccion de aquellas que hubiesen sido labradas por los
estranjeros.

Tambien en iguales razones habla sobre el mismo asunto el licenciado
Pedro Fernandez Navarrete en sus _Discursos Polticos_[82].

Gernimo de Ceballos en su _Arte real para el buen gobierno de los reyes
i prncipes_[83] decia: No puede haber abundancia ni riquezas si faltan
los vasallos i los materiales en que se han de ocupar: lo cual se
remediaria, si se mandase que de fuera de estos reinos no entrase pao,
ni sedas fabricadas,  por lo menos que sean de peso i lei, guardando en
su labor las ordenanzas de Espaa; porque no es justo que los naturales
de estos reinos tengan lei i ordenanza, i denunciador i castigo contra
s, i los estranjeros vivan con libertad, _metiendo sus mercaderas
falsas i sacndonos con ellas el dinero; que, si sacaran otras
mercaderias en su lugar fabricadas en Espaa se podria tolerar_.

De esta suerte hablaba Ceballos contra el comercio que ejercian
nicamente los estranjeros en Espaa. Frai Gernimo Bolvar, Francisco
Martinez de la Mata, Cristbal Perez de Herrer, Luis de Castilla, Damian
de Olivares, Miguel Caja de Leruela i otros escribieron tambien en
iguales  semejantes trminos en la materia.

Pero aunque los fundamentos en que sustentaban su opinion estos
economistas sonarian bien en los oidos de personas que estaban reducidas
 pobreza, i deseosas por tanto de conseguir la mudanza de su estado i
de conocer los medios suficientes para ello, no fueron tenidos entonces
por ajustados  la razon, ni por obras de la verdad, sino nacidos de un
amor  la patria encaminado por la torcida senda de los errores.

Diganlo si n aquellos economistas que se oponian  las restricciones de
la libertad de comercio cuando eran nicamente por el tiempo en que
duraban las guerras; i eso no con todas las naciones, sino con sola
aquella en cuya ofensa se ejercitaban las armas espaolas. Dganlo
tambien los tratados de paces en que se concertaba que fuese libre el
comercio entre los vasallos de uno i otro reino.

La mayor parte de los economistas veian el remedio de Espaa en la
cesacion de la libertad de traficar con los estranjeros. Estos eran los
nicos  los mas principales que comerciaban en aquella edad por estos
reinos: ellos los que ponian grandisimos precios  las mercaderas que
hacian venir de otras naciones; pues como los espaoles ignoraban el
valor que ellas tenian al sacarse de las fbricas pagaban todo cuanto
les pedian.

Espaa estaba entregada enteramente  la codicia de los estranjeros, i
ellos en las mercaderas eran quienes ponian  su albedro la lei. Las
pocas fbricas que habia en Espaa se hallaban oprimidas con el peso de
muchos i mui grandes tributos: de donde se viene  inferir que estos
eran la causa de que las telas fabricadas en estos reinos no pudiesen
competir en lo pequeo del precio con las que se introducian de los
estraos. De aqu naci que los compradores buscasen las mercaderas que
juntaban  su escelencia lo menos costoso de sus precios: i de aqu
naci, en fin, que las fbricas espaolas ni rindiesen ganancia de
ningn gnero  sus dueos, ni les aumentasen sus haciendas: antes se
las consumiesen vanamente i sin provecho.

Tales fueron los frutos que cogi Espaa de la espulsion de los judos,
i venida i asiento de los comerciantes estranjeros en la Pennsula. De
qu nos servian las riquezas del Nuevo Mundo, si mientras por una parte
las conquistbamos, por otra no haciamos mas que servirles de puente
para pasar  los reinos estraos? Un siglo despues de establecidas en
Espaa las casas de comercio genovesas, no habia ojos bastantes  llorar
los mles venidos por el mal gobierno i la inadvertencia de nuestros
reyes, ni manos con que reparar la ruina de la Pennsula. Qu
aprovechaba  Espaa la grandeza esterior de ser seora de tanto mundo,
si para sustentarla estaba ella pobrisima i miserable, i todos sus
naturales abatidos? Las guerras en Italia comenzadas por el Rei Catlico
cuntos desastres no trajeron sobre estos reinos tan infelices? Pero
qu se podia esperar de un monarca que no miraba jams por el bien de
sus vasallos, sino solo por el aumento de su poder i grandeza? Los
espaoles orgullosos con las victorias alcanzadas en todo el siglo XVI
no advirtieron los males que comenzaban  fatigar estos reinos, ni quin
era el nico causador. Ya en el XVII habian arreciado de tal manera que
fu preciso buscar el remedio, si no se queria ver hundida para siempre
en la mayor miseria la pennsula hispnica. Pero ya todo era en vano.
Las letras i el comercio estaban por el suelo, i las armas sin vigor i
entereza para resistir todas las calamidades que habian comenzado 
llover sobre ellas. I as cuantas tierras i seoros en cuya vana
conservacion se habia gastado tanta sangre, tantas vidas i tantas sumas
de oro i plata, bastantes  hacer  una nacion la mas rica i poderosa,
se perdieron miserablemente[84].

Otro de los males ocasionados  Espaa por la poltica de Fernando V,
fu la guerra con los moriscos, los cuales continuamente se rebelaban
no pudiendo tolerar por mas tiempo la opresion i vileza en que vivian.
Este rei para apoderarse de Granada concedi  los moros los captulos
que ellos pidieron para verificar la entrega. Los principales fueron:

Que sus Altezas y sus sucesores para siempre jams dejarn vivir al rey
Ab Abdileh y  sus alcaldes, cadis, mestis, alguaciles, caudillos y
hombres buenos y  todo el comun, chicos y grandes en su ley, y no les
consentirn quitar sus mezquitas, ni sus torres, ni los almuedanes, ni
les tocarn en los habices y rentas que tienen para ellas, ni les
perturbarn los usos y costumbres en que estn.

Que ningun moro ni mora sern apremiados  ser cristianos contra su
voluntad; y que si alguna doncella,  casada,  viuda, por razon de
algunos amores se quisiere tornar cristiana, tampoco ser recibida hasta
ser interrogada.

Que no se permitir que ninguna persona maltrate de obra ni de palabra
 los cristianos y cristianas que antes de estas capitulaciones se
obieren vuelto moros; y que si algun moro tuviere alguna renegada por
mujer, no ser apremiada  ser cristiana contra su voluntad, sino que
ser interrogada en presencia de cristianos y de moros y se seguir su
voluntad; y lo mismo se entender con los nios y nias nacidos de
cristiana y moro.

Por ltimo, las palabras con que los reyes prometieron guardar todo lo
contenido en la capitulacion, son estas:

Os prometemos y juramos por nuestra fe y palabra Real que podr cada
uno de vosotros salir  labrar sus heredades, y andar por d quisiere en
nuestros reinos  buscar su pr donde le hubiere, y os mandarmos dejar
en vuestra ley y costumbres, y con vuestras mezquitas como agora
estais[85].

Pero Fernando el Catlico no cumpli su promesa faltando  la palabra
Real, i  lo que se debia como principe cristiano i como caballero. Una
de las primeras diligencias de la clereca fu querer que en los
entendimientos de los moros entrase la verdad de la Fe Catlica por
medio de las predicaciones. Pero como  esto no se seguan los rpidos
efectos que se deseaba, discurri el cardenal Cisneros el arbitrio de
inquirir quines eran los moros que eran renegados  los hijos de
renegados, para obligarlos  entrar en la religion cristiana,
sirvindose para ello de la violencia. I hase de advertir aqu que
semejante providencia era contraria  aquel artculo de la capitulacion
en que se decia: _Que no se permitir que ninguna persona maltrate de
obra ni de palabra  los cristianos  cristianas que antes de estas
capitulaciones se hubieren vuelto moros, y que si algun moro tuviere
alguna renegada por mujer no ser apremiada  ser cristiana contra su
voluntad, sino que ser interrogada en presencia de cristianos y moros,
y se seguir su voluntad; y lo mismo se entender con los nios y nias
nacidos de cristiana y moro._

De esta suerte sabia desempear el Rei Catlico su palabra: de este modo
miraba por el honor del Evangelio. Qu no podrian decirle los moros en
punto  guardar las capitulaciones, i la fe de los juramentos? Los que
conquistaron  Espaa, dejaban vivir en su lei i con sus templos  los
cristianos que se quedaban  morar entre ellos, de donde vino el
llamarles mozrabes. Pero los cristianos no atendiendo  que de faltar 
las promesas juradas, no podria resultar otra cosa mas que el descrdito
de la doctrina evanglica, aceptaban en los captulos de paces la
condicion de conservar  los mahometanos en su religion, sin oprimirlos
ni vejarlos, i luego les quitaban los templos i los obligaban 
cristianarse con las duras leyes de la fuerza. Si de Mahoma se dice por
vituperio aunque falsamente que predicaba su doctrina con el Corn en
una mano i la espada en la otra, qu no podrian decir contra los
cristianos unos hombres que se veian oprimidos con castigos, i llevados
violentamente  otra religion?[86] Los Reyes Catlicos con su modo de
proceder contra los judios i los moros, no hicieron mas que obrar
faltando  la razn i  la justicia encendiendo el odio  la fe de
Cristo en la mayor parte del mundo, abriendo la puerta  la destruccion
del estudio de las lenguas orientales con grave dao de todas las
ciencias[87], como se vi andando el tiempo en el siglo XVII,
quitndonos comerciantes espaoles para traernos genoveses, cuya codicia
no hacia mas que consumirnos todo el oro i aun mas que venia de las
Indias; i por ltimo, dejando empeada una guerra civil con tantas
opresiones, i despoblado el reino con la espulsion de los judios i de
aquellos moros que no quisieron entrar en la fe de Cristo.




RESUMEN del libro cuarto.


Varia suerte de los judos en Portugal.--Comienzan all  ser
oprimidos.--Los cristianos nuevos de Portugal alcanzan perdon del crmen
de heregia i apostasa.--Poetas judos. Antonio Henriquez Gomez. Juan
Pinto Delgado. Diego Beltran Hidalgo. Miguel de Barrios. Miguel
Silveira. Daniel Lopez Laguna.--Otros escritores judios.--Inutilidad del
Santo Oficio de la Inquisicion para desarraigar el judaismo en
Espaa.--Personas notables que murieron quemadas por judaizantes.--Noticia
de algunos autos de fe contra judos hasta el ao de 1800.--Estincion del
tribunal.--Estincion de los judos en Espaa.




LIBRO CUARTO.


Los judos, admitidos en Portugal, no fueron menos infelices que los
dems espulsos de Espaa. El rei don Juan II al conceder  don Alvaro de
Camia el seoro de la isla de Santo Tom, ao de 1493, le impuso la
obligacion de poblarla, i para ello orden que todos los judos fuesen
despojados de sus hijos  hijas de pocos aos, los cuales despues de
recibir el agua del bautismo fueron entregados  don Alvaro para poblar
la isla de Santo Tom.

El rei don Manuel dispuso tambien en 1496 que salieran de Portugal todos
los hebreos que en este reino moraban, pero dejando en l  sus hijos
menores de catorce aos de edad. Los mas ricos judos representaron al
rei que se cristianarian sin oponer resistencia, con tal que les fuese
concedida la gracia que no se inquiriese contra ellos en veinte aos; i
as el rei don Manuel les libr el privilegio que tan ahincadamente
solicitaban, en 30 de Marzo de 1497. Con esto se bautizaron muchos, i
los que no quisieron conocer la verdad de la fe de Cristo pasaron 
Africa i  otras partes.

Pero con esta determinacion no pusieron trmino los judos  sus
desdichas. En el mes de Abril del ao de 1506 amotinse contra ellos la
plebe de Lisboa, movida por dos frailes domnicos, los cuales mostraban
una imgen de Cristo crucificado que de s despedia un vivisimo
resplandor. Un judo convertido observ que este milagro consistia en la
reflectacion de los rayos del sol por una cortina; i como esta noticia
comenzase  correr por la ciudad, temerosos los frailes de perder con
ella las limosnas, misas i dems que la devocion de las gentes llevaba
al convento  causa de la virtud de aquella prodigiosa imgen,
concitaron al pueblo contra los hebreos. Muchos fueron muertos  manos
de aquella brbara i supersticiosa canalla; pero como el rei don Manuel
se ofendiese grandemente del tumulto, dispuso que fuesen presos muchos
de sus autores i cabezas, i en ellos mand hacer graves escarmientos.
Los dos bribones domnicos, motores de la sedicion, fueron ahorcados, i
el convento de Santo Domingo de Lisboa fu estinguido para castigar de
esta suerte la bellaquera de aquellos hombres que haciendo granjeria de
las cosas divinas se atrevian  engaar tan desvergonzadamente  las
personas supersticiosas. El mismo rei renov en 1507 el privilegio de
los judos bautizados: el cual se vi luego confirmado por don Juan III.
I todas estas exenciones fueron representadas al Papa Clemente VII
cuando se intent poner en Portugal el Santo Oficio.

Entonces dicen que escribieron algunos judos establecidos en Roma i
otras ciudades de Italia  los que estaban en el reino lusitano, para
que huyesen de l i se pasasen con sus familias  aquellas tierras, esta
carta que traen varios autores, i entre ellos Torrejoncillo en su
_Centinela contra judos_.

Ya vuessas mercedes sabrn, como el Padre Santo y Cardenales avian
concedido en la Rota que la Inquisicion de ese reino se diese por
privilegios, que los reyes de Portugal havian concedido; y que si el
reino fuese de esto contento, se mandasse  los obispos que guardasen el
derecho comun, que es lo mas justo y seguro: y que  los presos no se
podia dar perdon de ningun modo, sino que remitidos  los obispos
juzgarian sus causas, delante de los cuales alegarian las nulidades de
los presos, sin quedar relapsos, mostrando los inconvenientes, que habia
en tanto nmero, que la miseria mantenia, y  quien los obispos eran
sospechosos: as porque de ellos vienen  ser inquisidores, como porque
como ministros del rey han de mirar por su honra, condenando los presos,
cuyo nmero los haze huir, y dudar de dar perdon al Reyno. Los
Embaxadores del Rey, juntos con el del Emperador, tomaron con el Padre
Santo y Cardenales un medio, que es el norte de todo el discurso
passado, atajando que para lo futuro no se hiciese cosa alguna de lo que
convenia  lo general, por donde parece inspiracion,  quien quisiere
contemplar mas que lo temporal, ver que ser perdonan los condenados
presos, los sueltos, ausentes y presentes, y que los suelten libremente,
sin condicion,  achaque, que se puedan ir en paz para adonde quisieren:
y que desde el dia que fueren sueltos, y el perdon efectuado hasta seis
meses primeros, no se pueda inquirir de sus culpas: y toda la persona de
Portugal, que se quisiere salir del Reyno, lo dexe libremente, sin que
pueda ser tomado en pblico,  en secreto, y que puedan passar por las
tierras y Reynos comarcanos con sus salvos condutos, que para esso se
les dar; y passados los dichos seis meses, se les concede Inquisicin
rigurosa, como  Castilla.

Vuessas mercedes pueden saber, y creer, que el doctor Pedro Hurtado, y
su compaero, hizieron en esto muchas hazaas; por lo qual merecen ser
de Dios galardonados, y de las personas  quien toca. El Padre Santo,
como hombre justificado, viendo las voluntades de los Embaxadores, ass
del Rey, como del Emperador, concedi para esse Reyno Bula como la de
Castilla, rigurosa por las promessas que avia hecho con los Cardenales,
por salir de la obligacion de lo que avia prometido, y por no estar mas
en su mano, por donde pareci estar todo de Dios, que di estos seis
meses de tiempo para que los hombres se saliessen libremente de esse
Reyno, pues tienen salvo conduto para esso. Bien vemos las razones que
hay para sentir apartarse los hombres de sus naturales, y de sus hijos,
y mujeres. De mas desto,  todo se han de exponer,  trueque de quitarse
de cautiverio, principalmente los que tienen hijos, porque hay muchas
razones evidentes para no quedar all persona alguna de la nacion, que
no se venga. La primera es, que se acuerda Dios de nosotros, ponindonos
en libertad, como los de Egypto. La segunda, que se deben acordar, que
ah estn expuestos  la muerte, como inocentes, en Lisboa. La tercera,
de la buena voluntad que el Rey y los Embajadores tienen puesta para les
conceder Inquisicion rigurosa, como la de Castilla. La quarta, los
grandes placeres que al tiempo de la ejecucion de los autos se hazen, en
quanto queman las personas, teniendo banquetes, ventanas, y palenques,
como quando hay grandes fiestas,  corren toros. La quinta es, que todas
las personas de la nacion envidiada, son tan mal queridas del pueblo,
como por experiencia se vi en los apuntamientos hechos en las Crtes
contra ellos. La sexta, que luego que prenden  alguno, le toman la
hazienda, como hazen en Castilla, y le dan dos maraveds para comer cada
dia. La sptima, que dems de que los hombres estn inocentes de la
culpa que les imputan, y ponen, por no padecer, dicen que lo hicieron y
piden misericordia, por donde pierden la hacienda y hijos, y andan de
puerta en puerta pidiendo por amor de Dios; y si estn casados, pdenles
las haciendas, porque hallan en derecho que las tienen perdidas, como en
Castilla poco ha que sucedi, y se juzg  uno, y este se llamaba el
_Labaredas_. Ahora vean vuessas mercedes estas y otras cosas que son
necessarias traer  la memoria: y pues Dios se quiere acordar por su
piedad de este Pueblo, razon es que no sean ingratos, huyendo de tantos
inconvenientes, y que sepan reconocer tan grande merced, como esta que
les hazen en darles puerto por donde se quiten de poder de sus enemigos:
y los que tuvieron merecimientos para venirse de esse Reyno, y lo
hiziesen con sus mugeres, y harn lo que deben saliendo de la opression
en que estn, porque les pesara de no lo aver hecho mucho tiempo h. Y
pues es llegada la hora, sepan conocerla, y vnganse; porque esta tierra
es muy pinge, gruesa y grande, y adonde podrn estar  su gusto; y ser
bien, que los pobres vengan en compaa de los ricos, y los ayuden con
sus haziendas; porque quando el Pueblo sali de Egypto, ricos y pobres
todos escaparon; que por bienaventurado se puede tener el hombre, que
para esto da ayuda, quitando  sus parientes de tan mala fatiga. Ni les
parezca  los pobres, que por serlo les ha de faltar nada, porque todos
los que hasta hoy vinieron por ac, luego que llegaron se vieron ricos,
ass de lo necessario, como de gusto de averlos sacado Dios de aquella
sujeccion, y cautiverio.

Aora quisiramos saber, seores, qu mayorazgos teneis all de la
nacion envidiada, para esperar tantos peligros? Lo que os decimos es,
que aunque hagais la vida de San Agustin, no os ha de aprovechar, salvo
para con Dios, porque para el Pueblo, si dixeren de vosotros, aveis de
ser castigados, vuestras haziendas vendidas, y vuestros hijos infamados,
y nunca faltarn dos testimonios falsos para os punir; y vuestros
esclavos  fin de verse libres dirn lo que nunca fu. Y pues esto es
tan evidente, razon es que desperteis del sueo, y esteis sin dormir,
haziendo lo que os digo; porque no siendo as, sereis dignos de grandes
penas, no teniendo, ni razon, ni ignorancia que alegar, quando os fuere
tomada cuenta, lo que Dios no permita, porque Dios aguarda al hombre en
tres edades, y hasta la ltima es buena, y todas son buenas. Por tanto,
seores, todos en general, y cada uno en particular, debeis especularlo
todo, y con grande esfuerzo y capacidad esforzaros unos  otros
siguiendo vuestro viage para esta Italia; porque en este tiempo se
conocen los hombres, que se han de quitar de la pena en que estn, que
sabeis que teneis sobre vosotros una tan rigurosa espada atada con un
hilo, y no cuando los pecados de cada uno se presentaren (lo que Dios no
permita, ni mande) muchos de la nacion envidiada tienen en esse Reyno
haciendas de raiz, y se les har trabajo dexarlas,  perderlas, y otros
que tendrn sus bienes esparcidos, no los podrn recoger, y ser
todava bien hazer lo mas que pudieren, quitndose de tan gran trabajo;
porque las personas, que en Castilla tenian hazienda de raiz, fueron las
castigadas con los que tenian mucha hazienda prestada; y por las cosas
passadas se han de juzgar las presentes, y  quien le tocare, mire lo
que mejor le est, y no diga que tiene Bulas para que no se entiendan
con l, que todo esso no vale nada en semejantes tiempos; que yo me
acuerdo, que en Lisboa ahorcaron un hombre con los privilegios colgados
del cuello; y lo que dixo el Conde de Benavente al Rey D. Fernando
quando matando un hombre con un seguro  Privilegio suyo Real, dixo:
Mejor le tomara yo unas buenas corazas. Por tanto, gurdense todos de
la ira de Dios, quando comienzen  hazer execucion, lo que Dios no
permita, y no se debe poner culpa en procurar Inquisicion como la de
Castilla; porque el corazon de el Rey est en la mano de Dios, y l es
servido de todo lo que haze.

Las personas que huvieren de venir, traygan consigo todo lo necessario
para su sustento, y lo mas deben traer en letras de cambio para Leon,
Venecia, y otros Lugares de Italia. Las letras se pongan sobre dos
personas, las que mas confianza tengais, y cada una _in solidum_ digan
que pagar tantos cruzados de oro en oro,  tantos escudos de oro en
oro, porque puesto que digan que pagarn tantos cruzados, son de moneda,
que no vale cada uno mas que 336 maraveds; y l y los escudos tienen
320, y el cruzado de oro en oro vale 368 maraveds. Digo, que algunos
hombres bien dispuestos deben venir por tierra  Francia,  Leon y 
Gerona para seguridad de las letras que traxeren; y los que traxeren
mercaduras, vengan  Flandes, Francia y  Gnova; y si all fueren Naos
Aragonesas son buena gente, y buena embarcacion: porque la gente corre
riesgo passando por la Pulla, y lo mas seguro es Francia, Amberes,
Gnova y Civita-Vieja, junto  Roma; y el dems informe all le pueden
tomar. Bendito sea aquel que manda los tiempos, y haze sobre el
firmamento; y maldito todo el de mi Nacion, que en este tiempo no
siguiere estos consejos, y los pusiere en execucion: y si no viniere de
esse Reyno para adonde est seguro, y  los que no obedecieren  esto,
les vengan las maldiciones siguientes,  sus mujeres,  ellos, y  sus
hijos, y  toda la gente de esta Nacion, sea maldita, de modo que si
murieren no puedan ser enterrados en sepultura doblada. Maldita sea la
hora en que nacisteis. Todas las horas en que passredes la vida sean
tristes, y tintas de aquella tinta sangre del Becerro, que adoraron
vuestros padres. Mal pesar veais de vosotros, y mera tristeza, y
mancilla con todos los de vuestra casta y generacion. Todas las cosas
del mundo sean contrarias  vuestro bien vivir. Hiraos Dios de la plaga
con que mat  aquellos que dexaron las carnes de los puercos de Egypto.
Tal ventura os entre por la puerta, que vosotros y vuestra familia
amanezcais tullidos, como la hermana de Moyses. Apedreados seais con
aquellos que hallaron apaando lea el Sbado. Fuego se levante en
vuestras casas que os queme, como sali de la casa de Choreb, que lo
quem  l y  sus compaeros. Corridos os veais, y quantos descendieren
de vosotros, y todos juntos os veais en el infierno, como Datan y
Abiron. La maldicion de los Montes de Gelboe venga sobre vosotros, y
toda vuestra generacion. Quemados seais, como aquellos que querian
apedrear  Moyses y Aaron. En poder de justicia os vean, como se vieron
los de Israel. Serpientes os nazcan en casa que os muerdan, como
mordieron  los que Dios castig en la murmuracion. Qualquier casa en
que viviredes sea maldita, descomulgada, y caigan sobre vosotros
piedras al entrar en ellas, como cayeron los muros de Jeric. Hurtos os
hagan en el patio de Palacio,  en la casa de la India. Tal ventura os
acontezca  vosotros,  vuestras mugeres en fin de vuestros negros dias,
qual aconteci  la muger de el Levita en la Ciudad de Gabaon. La mano
del Seor se arme contra vosotros para heriros en las ltimas partes de
vuestros cuerpos, y ass seais podridos como los de las Ciudades de
Gazor. Y los de vuestra casta y generacion sean todos malditos y
descomulgados, y vuestros cuerpos echados  los perros, como el Profeta
que est en Selva. Tanto mal os venga, y os quebrante el corazon por
alguna maldad en que seais hallados contra el estado Real, que os
ahorquen como  Achitofel cuado de David. Los dedos de los pies os
corten, como hizieron  los del tribu de Jud. Malditos seais, y os
maten las alimaas y bestias fieras, como hizieron los ossos  los
malditos mozos cautivos por Eliseo. Y vendidos seais en tierra de moros,
como lo fueron los Judos por Ptolomeo en Egipto. En pedazos os lleven
fuera de vuestras casas, como hizieron al Rey Antoco los Sacerdotes del
Templo. Constreidos seais en que comais carne de puerco. Ahorcados
seais con vuestros hijos del pescuezo, ass como lo fueron los Judos
por mandado de Anteo en la Ciudad de David. Ahorcados seais
deshonradamente por mandado de la Reyna, como lo fu Aman por mandado de
Ester, y el sueo que Aman so: y todo lo dicho os venga, si vosotros
no os viniredes de esse Reino: y seais todos malditos como digo, siendo
y quedando mi casa y la gente de ella libre  paz, y  salvo de todas
las cosas, mas con los buenos logros en estas tierras largas, y de
promission, que por ac hay, y que vosotros no sois para gozarlas, ni
mereceis ver.

Los cristianos nuevos de Portugal no hicieron grande aprecio de los
consejos que les fueron dados en esta carta, puesto que quedaron
viviendo en aquel reino: lo que prueba que no eran tan perseguidos por
alli como se imaginaba. Pero solamente no podian tolerar con paciencia
que en los casos de Inquisicion se confiscasen  los culpados las
haciendas; i asi para remediar los daos que de esto resultaban, se
compusieron en 1577 con el rei don Sebastian dndole doscientos i
veinticinco mil ducados, i consiguiendo que por diez aos no serian
molestados en sus bienes. Con tal determinacion muchos de los judos que
aun vivian ocultos en Espaa, i que milagrosamente habian escapado de
las garras de la Inquisicion pasaron  Portugal, en donde se
multiplicaron en gran manera. Otros quedaron en Espaa por no abandonar
su patria. I de los unos i de los otros es grande el nmero de los que
cultivaron el estudio de las letras.

En auto solemne de fe celebrado en Sevilla el dia 14 de abril del ao de
1660 salieron  ser castigadas por judaizantes ochenta personas, entre
hombres i mujeres. Muchas estatuas fueron reducidas  cenizas en
representacion de los reos que andaban fugitivos en tierras estraas,
donde afortunadamente no alcanzaba el brbaro azote de la Inquisicion.
Uno de estos fu el capitan Enrique Enriquez de Paz, mas conocido por el
nombre de Antonio Henriquez Gomez, vecino de Segovia, caballero del
rden de San Miguel,  hijo de otro judaizante portugus llamado Diego
Henriquez Villanueva.

Es fama que hallndose en Amsterdan, top un dia con un espaol su
amigo recien llegado  aquellas tierras, i como este le dijese: _Oh
seor Henriquez, yo v quemar vuestra esttua en Sevilla!_ respondi
prestamente con gran risa: _All me las den todas_.

Antonio Henriquez Gomez escribi algunas obras[88] en prosa i verso;
pero la mas celebrada de ellas es _El siglo pitagrico y vida de don
Gregorio Guadaa_: libro escrito con suma gracia i ligereza, aunque en
lenguaje mui atildado. Tambien compuso varias comedias de liviano mrito
entre las cuales se cuentan _La prudente Abigail_, _A lo que obliga el
honor_, _Amor con vista y cordura_, _Contra el amor no hay engaos_ etc.

Sin embargo de los defectos que se ven en sus obras, ocasionados todos
por el mal gusto que tenia oprimidos  los ingenios en aquella edad, son
notables aquellas de sus composiciones poticas en que derram la mas
sana i pura filosofia con propsito de doctrinar en ella  sus lectores.
Como muestra de su ingenio i arte en versificar i como clarisima prueba
de lo que llevo dicho, traslado  este lugar una oda que compuso en
alabanza de la quietud i soledad del campo.

    Humilde albergue mio:
    lquidos arroyuelos,
    hijos de estas montaas despeados:
    bosque puro i sombro:
    claros y hermosos cielos,
    eternos reyes de estos bellos prados:
    rboles empinados,
    plumajes de colores
    donde toman las flores
    su alegre primavera:
    apacible ribera,
    claro espejo del dia,
    ya vuelvo  vuestra santa compaa.
      Soledades divinas,
    alma del albedro:
    alamedas, fresnedas y caadas,
    fuentes que estais vecinas
    con la region del frio.
          . . .
    Vegas nunca agostadas:
    sotos nunca perdidos:
    valles siempre floridos:
    campaas siempre hermosas:
    azucenas y rosas,
    de este campo alegra,
    ya vuelvo  vuestra santa compaa.
      Bulliciosas ovejas:
    manchados corderillos,
    recentales del pecho mas piadoso:
    calandrias, cuyas quejas
    repiten los pardillos,
    trinando con el celo doloroso:
    descanso y sitio hermoso:
    quietud idolatrada:
    arboleda sagrada:
    silencio siempre justo,
    apetecido gusto
    para la pena mia,
    ya vuelvo  vuestra santa compaa.
      Fume  la corte, y vuelvo
    de mi engao corrido:
    propio castigo del que os ha dejado.
    Con la vista revuelvo
    vuestro sitio florido,
    por ver si estoy en vos,  me he engaado.
    Yo no s donde he estado;
    que en ti no puede hallarse
    quien pretende ausentarse
    del noble nacimiento;
    pero sin duda siento
    que estoy en vos; pues miro
    que ni lloro, ni peno, ni suspiro.
          . . .
    Oh soledades santas
    de la vida dichosa,
    gusto, placer, descanso i alegra!
    Oh vejetables plantas
    de la edad presurosa,
    recreo, pasatiempo y compaa!
    Oh fuentecilla fria
    que murmuras ufana,
    no como cortesana,
     todos me consagro;
    y pues sois el milagro
    mayor de mi sosiego,
    goce yo vuestra paz y muera luego.
    Aqu vivo seguro
    del trato y del engao
    hydras sangrientas de la fe traidora.
    Aqu vivo seguro
    del mayorazgo estrao,
    y heredero del Sol y de la Aurora.
    Aqu la verdad mora:
    all, si bien se mira,
    se mezcla la mentira
    con la lisonja fiera.
    Siempre aqu es primavera
    y all todo es estio...
    Oh mil veces dichoso albergue mio!

Tambien compuso Henriquez Gomez en loor de la quietud i vida de la aldea
la oda siguiente:

      Cuando el Enero helado
    me coge en esta sierra, miro luego
    el humo idolatrado
    de mi santa cabaa, cuyo fuego,
    aun de ljos mirado,
    me sirve de consuelo y de sagrado.
      En estas soledades
    vivo contento, alegre y descansado:
    no como en las ciudades,
    al bullicio sujeto del Estado;
    pues no hay mayor desdicha
    que  costa de la vida amar la dicha.
      Sin ambicion profana
    el cielo me sustenta en esta choza.
    Sale aqu la maana
    mensajera del Sol, y es su carroza
    tan suave al oido,
    que de sola la luz siento el sonido.
      O santas soledades,
    retratos del sagrado paraiso!
    no son las vanidades
    quien vuestro lustre y majestad deshizo:
    vosotras con decoro
    hollais la plata y despreciais el oro.
      Sois alma del deseo,
    ser de la vida, vida de la muerte,
    adorno del trofeo,
    centro del sabio, corazon del fuerte,
    y el que una vez os trata
    triunfa del vicio y la delicia mata.
      O albergue soberano,
    emulacion de cuantos chapiteles
    el griego y el romano
    fundaron, duplicando los Babeles:
    vuestra quietud dichosa
    es cifra de la mano poderosa.
      No hay mcula ninguna
    en vuestra monarqua soberana,
    ni tiene la fortuna
    jurisdiccion en vuestra edad anciana.
    El que una vez os mira
    tierno de amor por vuestro amor suspira.
      Fabricio, si eres rico,
    mira bien el caudal que aqu poseo;
    y luego te suplico
    que me digas quin gana en este empleo;
    que yo con mi pobreza
    soy mas rico que t con t riqueza.
      Tienes muchos criados?
    pues no te envidio sin tener ninguno.
    Tienes muchos ducados?
    pues en mi choza no hallars ni uno,
    Tienes quietud? Ninguna.
    Pues brlome por Dios de tu fortuna.
      Cuando t te levantas
    te saluda el comun desasosiego;
    mas mis quietudes santas
    no tienen el bullicio de ese fuego.
    Mis arroyos sonoros
    mudos me cantan en distintos coros.
          . . .
      Las perlas, los diamantes,
    sin esta joya de mayor tesoro,
    son riquezas errantes.
    Necio es el hombre que idolatra el oro;
    que el sosiego del alma
    es de esta vida victoriosa palma.
      Viva en la corte ufano
    el soberbio poltico muriendo,
    y en solio soberano
    vivan con l los que le estn vendiendo;
    que yo sin esta muerte
    contento vivo con mi humlde suerte.
      Beba en taza dorada
    el prncipe mayor: tenga su mesa
    de siervos rodeada;
    que yo  quien de esta vanidad no pesa,
    bebo en taza de hielo
    el lquido cristal de un arroyuelo.
      En algodn se acueste,
    rodeado de ricas colgaduras,
    y su alczar le preste
    seguridad en dricas figuras;
    que yo sin tanto muro
    duermo en mi choza mucho mas seguro.
      Despirtenle  la aurora
    lisonjeros amigos y criados,
    y tenga de hora en hora
    visitas de seores estimados;
    que yo con mejor salva
    recuerdo cuando me despierta el alba.
      Salga en carroza ufano,
    por la ciudad haciendo cortesas,
    muy  lo soberano;
    que yo sin estas necias fantasas,
    de espigas coronado,
    desde mi carro lisonjeo el prado.
      Esta quietud adoro:
    esta vida pacfica poso:
    no la riqueza lloro:
    la ambicion ni la quiero ni deseo;
    que en m las soledades
    son las siempre dichosas majestades.

No fu siempre sencillo Enriquez Gomez en sus poesias, i se dej
arrebatar de la corriente del mal gust que tan fuera de cauce andaba en
aquel siglo. No es indigno de ser copiado en este lugar el siguiente
soneto, no obstante la afectacin de estilo que hai en algunos de sus
versos.

    =Soneto.=

      Dbil cordera, cuya blanca nieve
    Copo  copo form naturaleza,
    Cndida ofrece al valle su pureza,
    Si  tanto armio su verdor se atreve.
      Al cristal de un arroyo altivo mueve
    Lobo cruel su brbara fiereza,
    Y la simple cordera la cabeza
    Inclina al agua y descuidada bebe.
      No bien hubo tocado los cristales
    Cuando el noscivo monstruo  la desierta
    Campaa di de prpura seales,
      Quedando la traicion mal encubierta,
    El agua salpicada de corales,
    El lobo ausente y la cordera muerta.

En este tiempo andaba peregrinando tambien por tierras estraas,
temeroso de las iras del Santo Oficio de la Inquisicion, el judaizante
Juan Pinto Delgado, autor del _Poema de la reina Ester_, de las
_Lamentaciones del profeta Jeremas_, de la _Historia de Rut_, i de
otras poesas que di  la estampa en Pars bajo el amparo del famoso
cardenal de Richelieu, valido de Luis XIII rei de Francia.

Las obras poticas que salieron de Jos Pinto Delgado son escelentes, i
merecen ser tenidas en alto concepto i grande estimacion por los
aficionados al estudio de las buenas letras. Sirvan de muestra las
siguientes quintillas que forman una parte de las _Lamentaciones del
profeta Jeremas_,

      Cul desventura, oh ciudad,
    ha vuelto en tan triste estado
    tu grandeza y majestad,
    y aquel palacio sagrado
    en estrago y soledad?
      Quin  mirarte se inclina
    y  tus muros derrocados
    por la justicia divina,
    que no vea en tus pecados
    la causa de tu ruina?
      Quin te podr contemplar,
    viendo tu gloria perdida,
    que no desee que un mar
    de llanto sea su vida
    para poderte llorar?
      Cul pecado pudo tanto
    que no te conozco agora?
    Mas, no advirtiendo, me espanto
    que t fuiste pecadora,
    y quien te ha juzgado Santo.
      En ofenderle te empleas
    ya por antigua costumbre
    y en errores te recreas,
    y as no es mucho que veas
    tus libres en servidumbre.
      Tus palacios y tus puertas
    fueron materia  la llama
    en esas calles desiertas,
    por mulos de tu fama
    en tus miserias abiertas.
      Por tus plazas y rincones
    miro por ver si pasea
    alguno de tus varones,
    porque crea  sus razones,
    cuando  mis ojos no crea,
      Mas vano es este deseo;
    que animales sin razon,
    sin dueo, balando veo,
    que no articulando el son
    certifican lo que creo.
      Aunque se encienda mi pecho
    llamando, siempre callaron
    tus hijos en su despecho,
    como sus dioses le han hecho
    que por engao llamaron.
      La causa porque caiste,
    y porque humilde bajaste
    de la gloria en que te viste,
    fu la verdad que dejaste,
    la vanidad que seguiste.
      Ya no eres la princesa
    de todas otras naciones:
    ya tu altivez es bajeza.
    Tu diadema y tu grandeza
    se han vuelto en tristes prisiones.
      Ya tu palacio real
    humilde cubre la tierra
    en exequia funeral:
    la paz antigua es la guerra,
    y el bien antiguo es el mal.
      Si fuiste al Seor contraria,
    de los pecados el fruto
    son tu cosecha ordinaria,
    ha sido el mismo tributo
    por quien te ves tributaria.
      No solo viste perder
    la honra que te adorn;
    mas tus hijos perecer,
    que el Seor los entreg
    al mas tirano poder.
      Cmo se puede alentar
    tu pueblo entre su gemido,
    llegando  considerar
    lo que seguir ha querido,
    lo que ha querido dejar.
      Llorando dice: Ay de mi
    dnde estoy? dnde me veo?
     quin me ha traido aqu?
    tan cerca lo que poseo!
    tan lejos lo que perd!
      Lloren al fin entre tanto
    que no descansa su mal,
    y obliguen al cielo santo;
    que no puede ser el llanto
     sus delitos igual.

Tambien escribia versos en aquel siglo un poeta murciano, descendiente
de judos i llamado Diego Beltran Hidalgo, hombre de grandisima memoria
i de no menor facilidad en hacer versos i en saberlos glosar con suma
destreza. Parto de su fecundo ingenio es una glosa del primer verso de
aquella redondilla, tan estravagante por el falsisimo pensamiento con
que est cerrada i que dice as:

    _Lgrimas que no pudieron_
    _tanta dureza ablandar,_
    _yo las volver  la mar,_
    _pues que de la mar salieron._

    =Glosa hecha por Beltran.=

      De un amante enternecido
    ruegos qu no han ablandado?
    ternezas qu no han vencido?
    suspiros qu no han obrado?
    lgrimas qu no han podido?
      Solo en mi triste se vieron
    ruegos que no enternecieron,
    ternezas que no importaron,
    suspiros que no ablandaron,
    _lgrimas que no pudieron_.

Esta glosa es en todo perfectisima, i en nada camina fuera de aquellas
estrechezas que ligan  los ingenios en este linaje de composiciones.
Otra hizo Diego Beltran Hidalgo no menos escelente i conceptuosa, la
cual dice as:

    =Testo.=

    _O no mirar  morir_
    _decis, pensamiento, amando:_
    _mas vale morir mirando_
    _que, no mirando, vivir._

    =Glosa.=

      Dos estremos considero
    en el bien por quien suspiro,
    uno y otro lisonjero,
    que no vivo, si lo miro,
    y si no lo miro, muero.
      Ojos, si habeis de elegir
    el uno para vivir,
    los dos os han de matar:
     no vivir  mirar:
    _ no mirar  morir_.

      Compiten con fuerza y brio
    estos estremos de amor,
    uno ardiente y otro frio,
    en vos, cobarde temor,
    y en vos, pensamiento mio.
      El temor, pronosticando
    mi muerte, dice temblando
    que viva, mire y no quiera:
    y vos que no viva,  muera,
    _decs, pensamiento, amando_.

      Mirar que  gloria convida,
    aunque mate, es de tal suerte
    que infunde alientos de vida:
    no mirar es una muerte
    que el temor tiene escondida.
      Pues si tal gloria, espirando,
    se va con morir ganando,
    y con no mirar, viviendo,
    tanto bien se va perdiendo,
    _mas vale morir mirando_.

      Si no mirar es perder
    la gloria, mire, aunque espire;
    pues est el vivir en ver,
    si al punto en que muera y mire,
    vida y muerte he de tener.
      Si mas gloria, con morir
    mirando, habeis de sentir,
    ojos, mas bien os est
    el morir, pues tanto os va
    _que, no mirando, vivir_.

Tambien es de Diego Beltran Hidalgo el soneto siguiente que compuso en
favorable recomendacion de la _Historia general de aves y animales de
Aristteles Estagirita_, traducida i aumentada por Diego de Funes i
Mendoza. (Valencia, 1621.)

    =Soneto.=

      Razones dulces de escuchar suaves,
    Partos de tu fecundo entendimiento,
    Son, docto Funes, plumas de tu intento,
    I alas veloces tus discursos graves.
      Con que, triunfando de la envidia sabes,
    Felicemente penetrando el viento,
    Venciendo en curso al mismo pensamiento
    Prender los brutos i alcanzar las aves.
      I viendo que eternizas tu memoria,
    Porque viva tu nombre sin segundo,
    Escediendo los limites del suelo,
      Agradecidos todos  tu historia,
    Ellos ilustran con tu fama el mundo
    I ellas te suben con su pluma al cielo.

Otro de los poetas judos famosos en aquel siglo fu Daniel Lev de
Barrios, nacido en Montilla, hijo de un converso llamado Simon, i
capitan del rei de Portugal duque de Braganza. Su nombre mientras vivi
como cristiano fu don Miguel de Barrios. Huyendo sin duda de los
rigores de la Inquisicion pas  Amsterdan, ciudad de libertad, donde
imprimi muchas de sus obras, tales como el _Triunfo del gobierno
popular i de la antigedad holandesa_, donde trata de los gobiernos
monrquico, aristocrtico i democrtico, probando que en los tiempos
antiguos fueron mui usados de los israelitas, i trayendo argumentos para
demostrar que en todas las partes donde estn domiciliados, el
democrtico es por quien se rigen i  quien prestan obediencia ellos
entre s. Tambien compuso la _Historia universal judica: El imperio de
Dios en la harmona del mundo_, i otros muchos libros histricos,
religiosos i poticos. Tambien di  la estampa la _Flor de Apolo, por
el capitan don Miguel de Barrios_. (Bruselas por Baltasar Vivien, ao de
1665.--En Amberes en casa de Verdussen, 1670.) Este libro no contiene
mas que poesas i comedias de poco mrito. I para dar una muestra del
ingenio de Barrios, no ser fuera de razn poner aqu alguna de sus
composiciones, sean estos sonetos las primeras.

    =Soneto.=

      En el coro de Amor con voz Sirena
    Corazones atraes, vidas encantas,
    Nise divina, con dulzuras tantas,
    Que reduces  gloria lo que es pena.
      Suspendida no canta Filomena,
    La suavidad oyendo con que cantas,
    Y  las mtricas voces que levantas,
    El cfiro en los rboles no suena.
      El arroyo entre flores detenido,
    Al dulce quiebro de tu acorde lira,
    Queda en florido tlamo dormido.
      Pues, si como tu luz, tu canto admira,
    A quien falta razn, vida y sentido,
    Qu har con alma quien por t suspira?

    =Otro.=

      Ausente el Sol, el prado se oscurece,
    Reina la noche, madre de temores,
    Y de las fuentes, rboles y flores
    La diversa color igual parece.
      Mas, cuando con sus rayos resplandece,
    Dando lustre al matiz de los colores,
    Por mas que apure el Sol sus resplandores,
    Quien negro anocheci, negro amanece.
      Bien podria admitir la color verde
    Con varios accidentes de alegra
    A la negra color que mi alma viste.
      Mas quien de la esperanza el verdor pierde,
    Aunque pase la noche y vuelva el dia
    Triste amanece, si anochece triste.

    =CANCION
    de un nufrago al mar.=

      Enemigo que herido
    del Breas rigoroso, leon rugiente
    levantando el bramido,
    no has podido templar mi pena ardiente,
    porque de mi amor ciego
    con ser tanta tu nieve es mas el fuego.
      Tu saa fugitiva
    mayor venganza toma en perdonarme;
    pues mi tormenta aviva
    qu pesar! no acabando de matarme
    con las ondas de hielo,
    que  la tierra me arrojas desde el cielo.
      Por qu de tus cristales
    me dejas salir vivo, si procuro
    en tan continuos males
    ser de tu nieve infausto Palinuro,
    y no en pena crecida
    morir  manos de mi propia vida?
      Por qu del fuego mio
    no apagas el incendio rigoroso?
    Por qu en tu centro frio
     mi pena no das sepulcro undoso?
    Mas ay tormento airado!
    que aun la muerte desprecia al desdichado!
      Lloro  la muerte ansioso,
    al fuego me lamento sin sentido,
    gimo al aire celoso,
    al mar me quejo, al cielo favor pido,
    y no me dan consuelo
    la tierra, el aire, el fuego, el mar, ni el cielo.
      Ay prenda de mis ojos!
    ay soberana luz! ay Sol querida!
    qu atrevidos arrojos
    han dejado mi vida sin tu vida?
    si somos en tal calma,
    un amor, un aliento, un ser, un alma.

Tambien public en aquel tiempo Miguel Silveyra su poema _El Macabeo_; i
aunque era hombre doctisimo, su obra por lo hinchado i babilnico del
estilo es ininteligible i justamente despreciada.

Daniel Israel Lopez Laguna, poeta tambien judo, public en 1720 como se
dijo en el libro 3. una obrita en verso intitulada _Espejo fiel de
vidas_, la cual no es otra cosa que una traduccion de los salmos del
profeta.

Grande es el nmero de los judos espaoles que escribieron obras
jurdicas, filosficas, morales, matemticas i medicinales, i  mas
traducciones i glosas del Viejo Testamento.

Entre los mdicos insignes que profesaban la religion judica fu mui
celebrado en el siglo XVI Juan Rodrigo, natural de Castel Blanco, el
cual temeroso de la Inquisicion huy  tierra de libertad, donde public
muchas con el nombre unas veces de Amato Lusitano i otras de Juan
Rodriguez de Castel Blanco. Sus escritos eran dirigidos  dar consejos
para conservar  restituir la salud al cuerpo humano.

En aquel mismo tiempo vivia Cristbal Acosta, nacido en Africa  hijo de
judos espulsos de Espaa[89], el cual despues de haber peregrinado
muchos aos por Asia, vino  la Pennsula  cristianarse i se hizo
vecino de la ciudad de Burgos. En ella public su obra intitulada
_Tratado de las drogas i medicinas de las Indias orientales con sus
plantas debujadas al vivo por Cristval Acosta, mdico i cirujano que
las vi ocularmente. Un tomo en 4. 1578._

Quien primero escribi la historia medicinal de las Indias orientales
fu el doctor portugus llamado Garca de Orta: el cual la di  la
estampa en Goa, con el ttulo de _Coloquios dos simples, drogas  cousas
medicinais da India_[90].

Esta obra, aunque tiene muchos grados de purisimo mrito, no solo por
ser la primera en su clase, sino por haber salido de la pluma de un tan
sabio varon como Garca de Orta, tambien est afeada por muchos i mui
graves errores. Vase de la suerte que habla de estos coloquios Gaspar
Acosta en el prlogo de su tratado de las drogas i medicinas de las
Indias orientales.

As como su obra trata de diversas medicinas i plantas i otras cosas
pertenecientes  la salud humana, as tambien trata de otras que son
intiles i sin algun provecho para ella, sindole forzoso tratallas por
seguir el estilo de dilogos, d los que hablan suelen divertirse i
derramarse fuera de lo que toca  su principal propsito, no se dejando
de hallar  cada paso muchos errores, que, aunque la buena fama i
autoridad del autor nos persuadan no ser suyos, sino del descuido de los
impresores que en aquella ciudad de Goa, donde l escribi, no se
hallan tan limados como por estas partes, no dejan de causar molestia i
dar enfado al que los lee. No falt tambien otra perfeccion sustancial 
la obra que son las pinturas i dibujos de las plantas de que trata, que
ocupado el Dr. Orta en otras cosas mas graves, i que mas debian
importarle, dej de ingerirlas en ellas. Parescindome  m que en esta
nuestra nacion seria aquel libro de grande provecho, si se diese noticia
de las cosas buenas que en l hai, mostrndose con sus ejemplos i
figuras para mejor conocerlas, i que esto no lo podria hacer, sino quien
ocularmente con sus mismos ojos las hubiese visto i esperimentado,
celoso del bien desta tierra con la caridad que  mis prjimos debo,
deliber tomar este trabajo i debujar al vivo cada planta, sacada de
raiz,  vueltas de otras muchas cosas que yo v.

De forma que si Garca de Orta merece grande alabanza por ser el primero
que di  conocer en lengua vulgar la historia medicinal de las
dilatadas Indias orientales, no menor merece Gaspar de Acosta as por
haberla aumentado i corregido como por haber representado en breves
dibujos la mayor parte de las plantas, cuyas virtudes i escelencias i
provechos para la salud humana declaraba en el discurso de su tratado.

El licenciado Juan de Costa, catedrtico en la universidad de Salamanca,
decia: que despues de cotejar detenidamente una i otra obra, vino en
conocimiento de que _Orta solo dibuj las primeras lneas, y que Acosta
puso las vivas colores; pues puso en perfeccion lo que l habia
comenzado_.

El mismo licenciado, amigo del autor, dice tambien que la obra de
Acosta, no fu criada como otra en los descansos de sus naturalezas i
patrias, sino en la dureza de tristes cautiverios, cual l los padeci
en la Africa, en la Asia i en la China. All prob i esperiment con el
trabajo que se puede pensar todo lo que escribe de plantas i drogas.

Adems de sus observaciones i de haber consultado con cuantos autores
griegos, latinos i rabes trataron de la materia, comunic sobre ella en
su peregrinacion por las Indias con los mejores i mas celebrados mdicos
de aquella edad arbigos, persas, turcos, bracmanes, chinos, malayos i
otros de otras naciones.

As pudo escribir con tanto acierto su obra, i llamarla un _verdadero
trasunto i retrato de muchas plantas medicinales, no conocidas, ni
vistas por ninguno de los antiguos que en esta materia escribieron_.

Cuando di Acosta este tratado  la estampa, se ocupaba en componer otro
mayor i mas copioso para hablar  la larga de las mas de las yerbas,
plantas, frutos, aves i animales, as terrestres como acuticos que
habia en las Indias orientales, no dibujados aun en aquella edad, i de
los cuales mui poco haba hasta entonces escrito por mdicos i
filsofos. Pero con grave dolor de los curiosos,  no termin Acosta su
obra porque la muerte le ataj los pasos,  si le di dichoso fin, aun
no ha sido encontrada.

La obra de Cristbal de Acosta fu luego traducida en lengua italiana
con el ttulo de _Noticia de las drogas de la India_, i publicada en
Venecia el ao de 1585. Tambien fu traducida en lengua francesa por
Antonio Collin.

I no solamente frecuentaron los judos espaoles la medicina con tanto
provecho de los mortales, sino tambien trabajaron en el estudio de la
historia. Uno de ellos fu Pedro Teixeira, el cual public una obra con
este ttulo: _Pedro Teixeira: De el orgen, descendencia y sucesin de
los reyes de Persia, y Harmuz, y de un viaje hecho por el mismo autor
dende la India oriental hasta Italia por tierra_. (Amberes, 1610.)[91]

Las noticias mejores de la historia de Persia se encuentran en esta
obra: la cual est fundada en MSS. persas, i especialmente en las
narraciones del cronista Tarik Mirkond.

Teixeira fu quizs el nico autor que puso los nombres estranjeros en
la lengua castellana, tales como se escribian i pronunciaban: cosa que
todos los historiadores espaoles jams hicieron. De esta suerte funda
su modo de pensar en esta materia. Los nombres propios ahora sean de
hombres  de lugares, ahora de cualquiera otra cosa te parecern speros
y de dura pronunciacion, y bien pudiera yo acomodarlos  nuestro vulgar
idioma, mas tuve por mejor ponerlos en su propia voz por la confusion
que la mudanza de ellos suele comunmente causar; que si los que
escribieron  tradujeron historias, guardaran la regla de nombrar
siempre las personas y tierras con sus mismos trminos y, voces, sin
mudarlos, no hubiera en la leccion de ellos tanta confusion.

Pero dejando en este lugar las noticias de los insignes escritores
judos, razon es ya que volvamos los ojos  examinar una cuestion que no
ha tratado ninguno de los que dedicaron sus entendimientos  narrar los
hechos del Santo Oficio. La Inquisicion fu establecida para desarraigar
el judaismo en Espaa; pero el judaismo se mantuvo en ella hasta que la
Inquisicion fu abolida. Esta observacion no hecha hasta ahora por
escritor alguno, necesita de grandes pruebas, i esas van  ser
presentadas en este lugar para desengao de muchos que aun creen ver en
el brbaro tribunal el propugnculo de la Fe Catlica, no habiendo sido
mas que un alczar del fanatismo, un sustentador de los errores i un
brazo sin fuerzas para desterrarlos. A los 40 aos de establecida la
Inquisicion en Sevilla, pasaban de cuatro mil los quemados en solo aquel
arzobispado, i de cien mil los reconciliados i espatriados en sola
Andaluca[92]. Entonces vironse cerradas mas de cinco mil casas, cuyos
habitantes bien con el fuego, bien con la confiscacion de haciendas,
bien precisndolos con el miedo  huir  lejanas tierras fueron
esterminados por la furia del Santo Oficio. A estos destrozos
ocasionados por el tribunal de Sevilla, jntense los que causarian los
dems de Espaa. En Toledo en solo un auto fueron reducidas  cenizas,
el ao de 1501, sesenta i siete mujeres por judaizantes.

Referir aqu menudamente los autos de fe hechos por la farisica
Inquisicion contra los judos en los siglos XVI, XVII i XVIII no es mi
propsito, porque  mas de lo dificultoso de la empresa vendria  caer
en prolijidad, i as solo me contentar con citar aquellos en que
salieron  recibir la muerte algunas personas principales,  algunas que
desafiando las iras del tribunal persistian al morir en su lei.

En la relacion del auto de fe celebrado en Mjico el ao de 1549, se
lee lo siguiente al tratarse de la ejecucion de varios reos judaizantes:
Fueron relajados para el brasero en persona trece, con quienes se us
la piedad de darles garrote antes de ser quemados: menos en Toms
Trebio de Sobremonte por su insolente rebelda y diablica furia, con
que aun habindole dado  sentir en las barbas, antes de ponerle en el
cadalso, el fuego que le esperaba, prorrumpi en execrables blasfemias,
y atraia con los pies  s los leos de la hoguera, en la cual tambien
ardieron cuarenta y siete osamentas con sus estatuas, y de los fugitivos
diez.

El licenciado Juan Paez de Valenzuela, autor de la relacion del auto
general de fe celebrado en la ciudad de Crdoba el ao de 1625, al
hablar de Manuel Lopez que sali  ser relajado en persona, dice: Si
bien con afecto particular se hicieron todos los medios posibles para
reducirlo al conocimiento de la verdad, ningunos lo fueron. Y
preguntndole si acababa de tomar resolucion para salir de su
pertinacia, respondi que l iba por el camino de la verdad, y que todos
los dems iban errados, y que l pretendia la salvacion de su alma: la
cual tenia cierta en aquella ley. Y habindose tenido con l muchas
audiencias con junta de muchos consultores y calificadores muy doctos de
este Santo Oficio, procurndolo sacar de sus errores y que conociese la
verdad, siempre habia estado pertinaz, protervo y obstinado, diciendo
que la ley que l seguia era la verdadera que se habia de guardar.
Estando siempre en su dureza y obstinacion, fu sentenciado  relajar en
persona y entregado al brazo de la justicia Real para quemarlo vivo.
Serian ya las nueve de la noche cuando la justicia Real tenia prevenido
el verdugo, alguaciles, ministros, pregoneros y cabalgaduras en que
subieron  los relajados y los llevaron fuera de la ciudad  un sitio
diputado para quemadero que llaman _el Marrubial_, campo raso en que
est un rollo de piedra mrmol, junto del cual habia puestos cinco
maderos y en el uno puesta una argolla, y prevenida mucha cantidad de
lea. En llegando, dieron primeramente garrote  las tres mujeres y al
dicho Antonio Lopez; y acabados de ahogar, echaron lea y pegaron fuego
en la cual fueron arrojando una  una las estatuas relajadas en nombre
de sus dueos representados en ellas. Hecho esto pusieron en el palo del
argolla al dicho Manuel Lopez, pertinaz; y vivo le comenzaron  dar
fuego, habiendo antes de encenderlo en la parte que estaba, todos los
religiosos que con l y los dems habian ido, domnicos, franciscos,
carmelitas, trinitarios y de la compaa de Jesus, hecho notables
diligencias afectuosamente procurando su conversion (y no siendo
posible, ni habiendo aprovechado para ella los ruegos y lgrimas de sus
quemados padres que con demostraciones al parecer verdaderas, una y
muchas veces este dia lo habian pretendido), encendieron mas el fuego,
sin que hiciese demostracion de sentimiento. Tal era la privacion en que
el demonio le tenia apoderado de su cuerpo y alma; y tal su obstinacion,
terquedad y dureza: bien que el fuego embravecido de ella se apoder de
su cuerpo, de manera que sin perder su furia,  l y  los dems dej
hechos cenizas, siendo la gente que habia salido  ver este lastimoso
espectculo tanta, que con ser campo espacioso el sitio, ni coches, ni
caballos, ni personas se podian mover. Y es mucho de notar para la
confusion de estos y de los dems judos, que habiendo un religioso
francisco antes de entrarle la cabeza en la argolla propuesto algunas
razones eficaces para que conociese  Jesucristo Ntro. Sr. y saliese de
su error, le respondi estas palabras: _Reniego de Dios, que primero me
llevar el diablo, que confiese  Jesucristo_.

Esto sacaban los inquisidores por fruto de los brbaros castigos hechos
en las personas de judaizantes, i de las pretensiones de convertirlos 
la religion cristiana en el punto en que por no guardarla iban  ser
reducidos  cenizas. Por donde se ve que los jueces del Santo Oficio
vencieron en crueldad  los gentiles de los tiempos de Neron; porque
estos jamas exigian de los cristianos que mataban, su conversion al
paganismo en la hora de la muerte.

Don Jos de Pellicer en sus _Avisos_ de 2 de Agosto de 1644, dice:--La
Inquisicion hizo auto en Valladolid, i entre los castigados fu uno don
Francisco de Vera, hijo de don Lope de Vera, caballero de San Clemente i
mui emparentado,  quien su mismo hermano acus: ha estado preso seis
aos. Quemronlo vivo por negar la venida del Mesas i otros artculos
de la fe, siendo as que por ningun lado dejaba de ser cristiano viejo.
Interpretaba  su modo la Biblia, i no fu posible que se convirtiese i
al fin muri impenitente i obstinado en la lei de Moiss. I en los
avisos de 9 de Agosto del mismo ao, se lee tambien: Dicen muchas cosas
de aquel desventurado que se dej quemar vivo por judaizante en el auto
de Valladolid, i que se puso por nombre _Jdas el creyente_.

I no faltaban reos que desafiasen con valor las iras de sus jueces, i
que de todo punto los despreciasen, rindose de ellos, i mofndose de
todas las ceremonias que se hacian en los autos de fe. En la relacion
del celebrado en Mjico el ao de 1659 se lee: Francisco Lopez de
Aponte, ateista contumacisimo i maliciosisimo, estuvo en el tablado que
parecia un demonio arrojando centellas por los ojos, i manifestando
anticipadamente en su aspecto, su eterna condenacion. Cuando le
llevaron desde la media naranja  gradera al centro del teatro para que
oyese su sentencia, estuvo haciendo piernas, i debiendo durante la
lectura permanecer en pie sobre la tarima,  poco rato se sent en ella.
Despues que volvi  la media naranja, dijo mofndose  los confesores
que asistian  los dems relajados (porque este infernal hombre no quiso
admitir ninguno, i se estuvo solo): _Qu tal os parece, padres? No he
hecho bien mi papel?_

I no solo se burlaban los judos de aquellos verdugos de corona i
sotana, sino que se hacian seas unos  otros para mantenerse firmes en
su lei, i sufrir con valor la muerte, i martirio que les eran
destinados. En la citada relacion se dice: Diego Diaz totalmente se
declar judo en el tablado, i as con los dos reos Aponte i Botello se
estaban haciendo seas como animndose para morir en su caduca lei; i
reprendido por uno de los religiosos que le asistian, respondi: _Pues,
padre, no es bien que nos exhortemos  morir por Dios?_ I como le
replicase que siendo judo no moria por Dios sino en desgracia suya i
ofendindole, se endureci del todo sin querer tener como antes la santa
cruz en la mano.

Esto hacian ya que les era impedido comunicarse de otro modo, porque
como los inquisidores vencian en crueldad  Diocleciano,  Neron, i 
los dems emperadores que fueron azote del cristianismo, no dejaban 
los reos verse mas que en la hora del suplicio, i hablarse en ningun
tiempo. Los tiranos de Roma no impedian  los mrtires comunicar entre
s, ya en las crceles, ya en el instante de caminar  recibir la
muerte; pero aquellos eran emperadores i gentiles, i estos eran jueces
del Santo Oficio de la Inquisicion, i telogos. Ni aun los maridos
sabian la prision de sus esposas sino en la hora del auto de fe; i
entonces solo podian darse unos  otros el ltimo  Dios con los ojos;
porque con las palabras les era vedado por aquellos monstruos de
crueldad indignos de ser llamados hombres, cuanto mas sacerdotes: por
aquellos monstruos mas feroces que los caribes: por aquellos que no
siguiendo  la letra el Evangelio porque no lo entendian, escudados con
testos teolgicos que interpretaban  su placer, tenian ahogados en los
corazones todo sentimiento de humanidad; i eran mas dignos de pertenecer
 la clase de las fieras que  la de hombres; i aun estoi por decir que
no  todas; porque el leon es animal noble, i en ellos no habia mas que
el deseo de beber sangre humana, i la feroz bestialidad de los tigres i
de las hienas.

En la relacion citada del auto de fe hecho en Mjico el ao de 1659 se
lee: Francisco Botello se hubo tan descaradamente en el tablado, que
dicindole uno de los confesores que pretendi convencerle del judaismo
que mirase como verdaderamente era judo, pues su mujer estaba all
tambien penitenciada por ello, levant los ojos para verla, con tan
grande alegra i alborozo, como si fuera el dia de mayor contento para
l que en su vida hubiese tenido,  hizo mucha diligencia para hablarla;
pero no lo consigui porque le descendieron dos gradas mas abajo.

Cuntos judaizantes no sufrian entonces con el mayor esfuerzo la
horrible muerte que les era destinada por los inquisidores! En el
tercero de los cuatro autos de fe celebrados en Mallorca en 1691, en los
cuales fueron entregados al fuego, despues de ahogados, treinta i cuatro
reos, tres fueron quemados vivos por judos impenitentes, i llambanse
_Rafael Valls, Rafael Terong, i Catalina Terong_. Al ver estos de
cerca la llama (dice el autor de la relacion) comenzaron  mostrar furor
forcejando  toda rabia por desprenderse de la argolla, lo que al fin
consigui el Terong, aunque ya sin poderse tener, i cay de lado sobre
el fuego. La Catalina al lamerla las llamas grit repetidas veces que la
sacaran de all aunque siempre pertinaz en no invocar  Jesus. Valls al
llegarle la llama se defendi, se cubri i forcej como pudo hasta que
no pudo mas. Estaba gordo, i encendise en lo interior de manera que aun
cuando no llegaban las llamas, ardian sus carnes como un tizon, i
rebentando por medio se le cayeron las entraas[93].

I no solo sufrieron con estraordinario valor los desdichados judaizantes
la espantosisima muerte que les era destinada por los caribes que se
decian sacerdotes de Dios, sino que muchas veces se arrojaban  la
hoguera para pasar mas presto  mejor vida. Jos del Olmo en la Relacion
del auto general de fe, celebrado en Madrid en 30 de Junio de 1680, pone
estas palabras, viendo que algunos reos se tiraron  las llamas, i
conociendo cuan mal habia salido la cuenta  la Inquisicion,  por lo
menos  la religion cristiana, con la crueldad de los jueces del Santo
Oficio: Puede ser que hiciese reparo algun incauto en que tal  cual se
arrojase en el fuego, como si fuera lo mismo el verdadero valor que la
brutalidad necia de un culpable desperdicio de la vida  que se sigue la
condenacion eterna. I conociendo Olmo que aquellos que morian tan
hericamente eran tenidos por mrtires, dice estas razones para prevenir
los argumentos de los judos: Los mrtires no los hace la muerte, sino
la causa, i muchas veces suele remedar el error las hazaas de la
verdad.

Sin embargo de lo que escribi el fantico Olmo para dar gusto  los
seores de la Inquisicion, yo siempre recuerdo al ver la constancia de
los judos espaoles en no abandonar su lei  pesar de las iras del
Santo Oficio, i en morir valerosamente cuando eran descubiertos i
castigados, lo que en el siglo IV de la iglesia escribia Lucfero,
obispo de Caller, al Emperador Constancio en nombre de todos los dems
cristianos perseguidos.

En hora buena que nos combatan de rden tuya encrespadas olas y
violentos torbellinos. Nosotros permanecermos cada vez mas inmobles, y
lejos de zozobrar en la borrasca tomarmos mas aliento al paso que sean
mayores los peligros que nos cerquen; pues el cristiano no cede
fcilmente  la maldad, degradndose con el abatimiento que la acompaa,
antes bien descubre mas su grandeza de alma cuanto mas se empean los
tiranos en envilecerle. Crece la persecucion; pero tambien crece, oh
Emperador, la gloria de los soldados de Jesucristo; i lejos de que los
tormentos nos retraigan de la palestra, hacen que volemos mas ligeros 
ella. Que esto sea verdad lo confesars t mismo, cuando nos veas
presentarnos, i defender la fe con igual denuedo en todo el imperio sin
que tus detestables halagos nos engaen, ni tus amenazas nos aterren; i
sin que nos venza la crueldad de los tormentos, hallndonos fortalecidos
por aquel Seor que nos prometi estar con nosotros hasta la consumacion
de los siglos.

Seguirmos, pues, adelante hasta que destruyas nuestro cuerpo, as como
hemos seguido hasta ahora, cubiertos con el escudo de Jesucristo,
revestidos con la cota de malla de su piedad y guiados por su espritu,
mantenindonos inflexibles  toda sugestion que se dirija  hacernos
olvidar nuestra dignidad. Padecemos (no hay duda) cuando se atormentan
nuestros cuerpos; pero tambien enseamos con nuestro ejemplo que ninguna
violencia basta  separar al sabio de su parecer i propsito con mengua
de su decoro, i que tiene grandes ventajas el padecer por Dios que es la
misma verdad. Por lo dems nada importa que me hagas morir traspasada la
cabeza con un clavo,  el pecho con una lanza, atadas las manos por
detrs, estendidos  juntos los brazos por delante, boca abajo,
encorbado, de pie,  levantado del suelo: que me mandes matar en mi
lecho,  cortarme la cabeza fuera de l con la espada  con la segur,
reclinado sobre un tajo,  que me empales, pongas en cruz  me quemes 
fuego lento: que me entierres vivo, me precipites de un peasco  me
sumerjas en el profundo mar. Ni me da cuidado que despues sea mi cadaver
pasto de las aves i los perros en el campo,  que  vista tuya i con una
complacencia cruel le despedacen las fieras y le devoren hasta que no
queden sino los desnudos huesos, porque al fin me he de hallar salvo y
sin lesion delante de Dios.

Razones semejantes  estas decian los desventurados hebreos cuando eran
perseguidos por aquellos malos cristianos. I no traten los necios
defensores que aun tiene el detestable tribunal llamado por antfrasis
Santo, de decir que sus jueces no deben ser acusados de crueles porque
ellos despues que condenaban al hereje lo declaraban no sujeto  su
jurisdiccion, respecto  que por su delito se apart de la Iglesia,
constituyndose bajo la sola potestad laical, i que cuando lo entregaban
 esta no pedian que le fuese quitada la vida. Este modo de obrar en los
jueces de la Inquisicion, revela que en ellos todo era pura hipocresa,
porque al entregar los reos al brazo seglar, hacian como los sacerdotes
de los judos, que siendo los verdaderos causantes de la muerte del
Salvador, respondieron  Poncio Pilatos, cuando este les instaba para
que lo juzgasen segun su lei, _que esta no les permitia dar muerte 
ninguno_. De donde se viene  colegir que tan bribones i tan perversos
eran los fariseos como los inquisidores.

Tomen ejemplo los que imaginan que solo las persecuciones pueden reducir
al gremio de la iglesia  los que anden desviados de ella, en lo
acaecido en Espaa con el tribunal del Santo Oficio. En el siglo XV, en
el XVI i en el XVII no hacian mas que prender i castigar  judaizantes,
segun se demuestra por las muchas relaciones de autos de fe impresas en
aquellos tiempos. Pues  pesar de tanto rigor, judos habia aun en
Espaa en el siglo XVIII. El dia 28 de Octubre de 1703 fue quemado vivo
 la edad de veintiseis aos Diego Lopez Duro, natural de Osuna, en la
ciudad de Sevilla. En ella tambien fu reducido en 1720  cenizas frai
Jos Diaz Pimienta, i en otros autos hechos en la misma ciudad i en el
mismo siglo fueron quemados los huesos de don Diego de Avila, natural de
Mlaga, vecino i administrador general de rentas reales de Carmona, don
Diego de Espinosa, natural de Alhama, vecino de Cdiz, i guarda mayor
de millones en ella, Francisco Diaz de Espinosa, natural tambien de
Alhama, i vecino i administrador de rentas en Cdiz, con los huesos 
las personas de muchos infelices presos i castigados por judaizantes.

Tanto nmero de judos habia en el siglo ltimamente pasado. En Crdoba
la Inquisicion castigaba rigorosisimamente  los muchos que tambien
habia en aquella ciudad i en sus contornos. En Valladolid se hacian las
mismas diligencias para desarraigar el judaismo; pero todo era en vano.
Cerca de tres siglos llevaba ya de establecido el barbarisimo  inicuo
tribunal, i en ellos habia trabajado constante i porfiadamente por
destruir  los muchos judos que habia en estos reinos, ocultndose con
las apariencias de verdaderos cristianos.

En el siglo XVII, no obstante tantos castigos, vironse fijados en las
casas mas principales de algunas ciudades i villas unos infames carteles
que decian: _Viva la ley de Moiss y muera la de Cristo, que lo dems es
mentira_. Un solo hombre quiso remediar estos desrdenes, reparando al
mismo tiempo la falta de poblacion que tenia Espaa ocasionada por las
dos espulsiones de judos i moros. Este hombre fu el Conde-duque de
Olivares.

Para conseguir sus designios mand venir de Salonique i otras ciudades
varios judos descendientes de los espulsos de Espaa para conferir el
modo con que ellos i los dems volviesen  vivir en estos reinos. Para
lo cual trataba de amenguar mucho el poder del Santo Oficio. La venida
de estos judos i su estancia en la corte fueron mui contradecidas i
repugnadas por los Consejos de Inquisicion i de Estado. Pero de todo se
burlaba el Conde-duque, fiado en el mucho valimiento que tenia con el
rei.

Los inquisidores viendo en esto que estaban  punto de perder su
podero, i  mas las confiscaciones hechas i por hacer en los bienes de
tanto desventurado judaizante, determinaron representar  Felipe IV los
muchos daos que de estar en la corte aquellos judos resultaban  la
entereza de la Fe de Cristo en estos reinos. Para lo cual se present en
la cmara del rei el inquisidor general que era cardenal de Santa
Balbina, i le habl con el valeroso celo que su conveniencia i la de los
bellacos que tenia  sus rdenes imperiosamente exigia. Felipe IV se
acord entonces que era hijo de Felipe III i nieto de Felipe II, i as
dejndose vencer de las razones del inquisidor, empe su palabra de
ordenar al Conde-duque de Olivares la salida de aquellos judios, no solo
de la corte sino tambien de todos sus reinos i seoros: con que de esta
suerte quedaron burlados los buenos deseos que tenia el valido de
reparar los daos que Espaa padecia, por la falta de poblacion,
comercio i riqueza: los cuales iban tan en aumento que ya amenazaban la
ruina de esta desventurada i siempre mal regida monarqua.

Pero cul era el fruto que sacaban los reyes i los inquisidores de la
constante persecucion levantada contra los que judaizaban? Fuera de las
confiscaciones, ninguno provechoso. No hacian mas que aborrecible la
Doctrina Evanglica: la cual no les daba autoridad para cometer tan
atroces  inhumanos hechos. Digan sin los defensores de la Inquisicion
en los reinos estraos en que esta no existia i moraban judos, cuntos
cristianos abandonaban su religion i abrazaban la de Moiss? En Espaa
al contrario, mientras mas autos de fe, mas muertes i mas infamias de
linaje se hacian por los inquisidores, mas personas judaizaban. I no
solo de las familias de los castigados, sino de aquellas que descendian
por todas sus ramas, de cristianos viejos. Sirvan de ejemplo don Lope
de Vera, quemado en 1644 en Valladolid, i frai Jos Diaz Pimienta, en
Sevilla el ao de 1703. Los judaizantes en vez de amedrentar con el
ejemplo de su muerte, hacian otros nuevos; porque muchos hombres al ver
la constancia i el valor con que aquellos desdichados sufrian el
espantosisimo suplicio de la hoguera, se persuadian que Dios les ponia
aliento en los corazones en aquel tan amargo trance, i que recibiendo
este favor del cielo, era cosa indudable que morian por la verdad. Con
esto los canonizaban por mrtires, i ellos mismos dejaban la religin
cristiana i se pasaban al bando del judaismo. I esta es la razon de
haber existido tantos judos en Espaa  pesar de las iras de la
Inquisicion en los siglos XV, XVI, XVII i XVIII: prueba clarisima de que
las persecuciones eran quienes levantaban  muchos para seguir el rito
mosico, puesto que en los reinos estraos ningun cristiano pensaba en
ser judo, i en los nuestros habia muchisimos, i no personas de la
plebe, sino caballeros i hombres doctisimos en todo gnero de letras.
Aun  las puertas de este siglo, esto es en el ao de 1799, fu
castigado un hombre por la Inquisicion de Sevilla, el cual era hereje
judaizante, i llambase Lorenzo Beltran.

Los judos existieron en Espaa hasta que en la guerra de la
independencia fu abolido el tribunal del Santo Oficio; i aunque luego
fu vuelto  nueva vida, entonces ya no era tribunal religioso, sino
tribunal politico, en donde se encerraban  aquellos hombres que no
teniendo delito de que ser acusados, i necesitando el gobierno que no
estuviesen en libertad eran metidos en las crceles de la Inquisicion,
por tiempo indeterminado.

Lanse las innumerables relaciones de autos de fe que existen impresas i
manuscritas desde el siglo XV hasta principios del presente, i por ellas
se vendr en conocimiento de los muchos judos que existian en Espaa.
I vase luego el nmero de los cristianos que dejan hoi la Doctrina
Evanglica por la lei de Moiss, lo cual prueba que la Inquisicion en
vez de destruir los judos, era quien con sus brbaros  inhumanos
castigos hacia odiosa la Fe de Cristo, i atraia con el ejemplo de los
mrtires que todos los aos quemaba en sus hogueras, muchos i grandes
parciales  la secta judica.




EPILOGO.


Muchos judios que huyeron de Jerusalen cuando su destruccion por Tito,
se establecieron en Espaa donde vivieron sin ser de ninguno molestados.
Los antiguos espaoles en el Concilio Eliberitano comenzaron 
ofenderlos con algunos decretos; pero la venida de los godos  Espaa
estorb que se hiciesen otros mas daosos  los israelitas. Mientras que
los godos eran arrianos, vivieron sin ser oprimidos, pero cuando
aquellos entraron en la Religion Cristiana, desatronse contra los
mseros hebreos las mayores persecuciones. Cada Rei i cada Concilio
invent una lei que fuese mas cruel contra ellos. El fruto que sacaron
los godos de sus brbaros hechos fu la venida de los rabes  Espaa i
la destruccion de su imperio. Los judos entonces ayudaron con las armas
 los conquistadores, guarnecieron las mas principales ciudades i
recobraron su libertad.

Como los hebreos no eran perseguidos de los rabes, los cristianos en
las tierras que moraban los dejaban tambien vivir en quietud. Entonces
florecieron muchos judos doctisimos, especialmente en Crdoba. Los
cristianos mientras mas ciudades ganaban, mas iban oprimiendo  los
hebreos; i como muchos de ellos eran sus deudores, concitaban  veces el
fanatismo del pueblo contra los judos, de donde nacian mil tumultos i
muertes. Temerosos de estos desmanes muchos se cristianaron, i
principalmente despues de la clebre disputa de los Rabinos espaoles
con Gernimo de Santa Fe en presencia del Anti-Papa Pedro de Luna.

Fernando V llamado el Catlico, empeado en guerras para cuyo sustento
no bastaban sus pequeisimas rentas, discurri el arbitrio de establecer
en estos reinos el tribunal de la Fe para enriquecer su erario con las
confiscaciones.

Para la guerra de Granada pidi dineros  varios judos, ofreciendo
pagarlos cuando conquistase  aquella ciudad. En vez de pagar lo que
debia, orden la espulsion de los judos que en el trmino de cuatro
meses no se hiciesen cristianos.

El tribunal de la Fe,  pesar de sus hogueras i latrocinios, no fu
bastante  destruir el judaismo en Espaa. Mientras hubo Inquisicion
hubo judos. Desde que este tribunal fu abolido ningun espaol deja la
f de Cristo por la religion de Moiss.




APNDICE.

Jud. en Esp.




ADVERTENCIA.


_Esta instruccion, que escribi al Rey Felipe Segundo el Gernimo
espaol insigne doctor Benito Arias Montano, religioso profeso de la
Orden de Santiago en el Real Convento de San Marcos de Leon, y uno de
los mas clebres maestros que asistieron al Concilio de Trento, existe
MS. en la libreria del autor de la presente historia._




INSTRUCCION DE PRNCIPES

del modo con que se gobiernan los Padres de la Compaa.


Que la religion de los padres de la Compaa en la via de Cristo se
plantase por obra del Espritu Santo, como rbol que debia producir el
antdoto contra las herejas, y tales flores de obras cristianas y
religiosas, que olidas de los pecadores, fuesen constreidos  dejar el
mal olor de los pecados, siguiendo el bueno de la penitencia, bien
claramente lo muestran las leyes y constituciones con que fu puesta
esta planta por su primer agricultor el Beato Ignacio, de gloriosa
memoria; y verdaderamente ella fu de aquellos primeros padres, que la
dieron vida, regada de la caridad y cultivada segun la intencion de su
fundador con que produjo dos ramos; uno de amor de Dios y otro de amor
del prjimo; y as fueron grandes los frutos, que hicieron en la buena
educacion de la juventud, en la conversion de las almas, y en el aumento
de la Fe Catlica; pero el demonio que trabaja tanto en destruir y
deshacer las obras y empresas de Dios cuanto otros llevarlas adelante,
tom ocasion de la misma grandeza de esta religion y de su aumento, de
manera que en poco tiempo pervirti su instituto, porque con tanta
sutileza como artificio en lugar de aquellos primeros ramos de la
caridad (casi todos secos) les ingiri otros dos, uno de amor propio y
otro de utilidad; de los cuales recibe la repblica cristiana, tal dao,
que por ventura no puede ser mayor, como yo entiendo manifestar en este
discurso en que protesto  Dios no moverme por inters,  pasion, mas
simplemente con celo del bien pblico, para quien reconozco que he
nacido, y para que habiendo conocido los prncipes cristianos su arte y
traza provean el modo conveniente.

Ahora es de saber que la religion de los padres de la Compaa para
ensancharse en sus principios, fu de muchas partes procurada, y en
particular para la educacion de los nios, de que no hay ciudad en el
reino de que no tenga necesidad; y con esto en pocos aos, favorecida de
muchos prncipes, se estendi y dilat mas que otra en muchos. Esta
grandeza, que de ordinario cria en los nimos mudanza de costumbres,
despert en los sucesores del Beato Ignacio tal amor  la Compaa, que
juzgndola mas til para la Iglesia, y muy  propsito para la
reformacion del mundo, que todas las dems religiones, determinaron
entre s aumentarla con tal industria y arte, fundando en ella la
verdadera milicia de Cristo y bien de la Iglesia,  por mejor decir, el
nico patrimonio de Cristo (para usar de sus propios trminos). Ahora
tenia necesidad de una agudeza Aristotlica, y de una facundia
Ciceroniana, para dar  entender el modo maravilloso (que  muchos por
su novedad parece increible), con que estos padres van aumentando su
religion; pero bastarme  m solo apuntar alguna cosa, dejando largo
campo  otros ingenios para que formen la idea que juzgaren mas
verosmil, para lo cual propondr algunos puntos, que sirvan al lector
de fundamentos  sus discursos.

Lo primero no ha parecido  estos padres que podia llegar su religion 
aquel punto de grandeza  que aspiran, solamente enseando, predicando,
administrando sacramentos, ni con otros semejantes ejercicios
religiosos; porque si bien en sus principios (como dijimos) fueron
abrazados y acariciados de muchos, con el discurso del tiempo
advirtieron que,  por mala satisfaccion que hubo de ellos,  por otras
causas cualesquiera que sean, el afecto y devocion de muchos se habia
resfriado; por lo cual dudando que su religion casi en su infancia
hubiese hecho el esfuerzo ltimo, llegando  donde pudo, hallaron otros
medios para engrandecerla.

El primero, fu poner las dems religiones en mala opinion con los
principes y despues con cuantos han podido, descubriendo sus
imperfecciones; y con destreza y buen modo de la opresion y caida de
otros, procurar su propia grandeza; as se han seoreado de muchas
abadas y gruesas rentas, quitndolas con sus relaciones  otras
religiones que las tenian primero.

El segundo, fu ingerirse en las cosas de estado, interesando y
empeando la mayor parte de los prncipes cristianos con el modo mas
artificioso y sutil que jams se ha visto, el cual como dificultoso de
penetrarse, as es caso imposible poderle dar cumplidamente  entender.

Reside continuamente su general en Roma, al cual dan todos una
exactisima obediencia; y este ha hecho eleccion de algunos padres; los
cuales de asistirles de continuo se llaman _asistentes_. A lo menos hay
uno de cada nacion de donde toma tambien el ttulo y nombre, y as  uno
llaman _asistente de Espaa_,  otro de _Francia_ y al tercero de
_Italia_, y as de otras provincias  reinos. Cualquiera de ellos tiene
por oficio hacer relacion al padre general de todos los accidentes de
Estado que sobrevienen en aquella provincia  reino, de donde es
_asistente_, lo cual cada uno hace con el medio de sus correspondientes,
que residen en las ciudades mas principales de la provincia  reino, los
cuales diligentisimamente se informan del estado, de la calidad, de la
naturaleza, de la inclinacion  intencion de los prncipes, y con todos
los correos avisan  los _asistentes_ de los accidentes de nuevo
sucedidos. Estos hacen sabedor al padre general, el cual juntndose en
su consejo con todos estos sus _asistentes_, hacen una anatomia de todo
el universo, proponiendo los intereses  intentos de todos los prncipes
cristianos. De aqu se viene  poner en consulta todas las cosas que de
nuevo les han escrito sus correspondientes, y examinndolas,
contrapesando las unas con las otras, fcilmente concluyen que se
favorezcan las cosas de un prncipe, y las de otro se opriman, segun sus
intereses y til particular; y como aquellos que miran desde afuera
jugar, ven mas fcilmente los lances que los mismos que juegan, as
estos padres teniendo delante de los ojos los intereses de todos los
prncipes, saben muy bien observar las condiciones, el lugar y tiempo, y
aplicar medios proporcionados para favorecer las cosas de un prncipe de
quien conocen que pueden sacar inters.

Lo segundo es absolutamente malo, que religiosos se metan tanto en cosas
de estado, debiendo solo atender  la salud de las almas, y de sus
prjimos, pues se retiraron del mundo para esto; y que con este medio se
metan mas en ellas que los seglares, cosa es de grandisimo dao y digna
de eficaz remedio, por algunas muy malas consecuencias, que de ello se
siguen.

Lo primero, confiesan estos padres gran parte de los estados catlicos,
y por poder acudir  los mayores, no admiten en sus confesonarios gente
pobre, y muy de ordinario confiesan  los mismos prncipes. As es que
por este camino les es fcil penetrar todos los intentos, todas las
resoluciones, as de prncipes como sbditos, y al punto avisan  su
general  _asistente_ en Roma. Ahora con mediana prudencia se conocer
qu dao se puede hacer  este  al otro prncipe, cuando su inters
propio les mueve  esto,  donde como  su ltimo fin enderezan todas
sus acciones.

El segundo, como un accidente propio  inseparable, sigue la
conservacion del estado, de manera que aquel no guardado, este
necesariamente se arruina, por lo cual son rigorosisimos los prncipes
contra los que descubren sus secretos, y los castigan como enemigos
suyos y de la patria; por el contrario de entender y saber un prncipe
los intentos de otro se gobierna mas cautamente, y mejoran su propio
inters; por esto suelen gastar no pequea suma de dinero los
embajadores en espas, y con todo de ordinario se engaan en las
relaciones, y avisos que les dan; pero los padres de la Compaa as por
medio de los confesores y consultas que tienen sus correspondientes, que
residen en todas las ciudades principales de la cristiandad, como por
medio de otros sus dependientes (de quienes hablarmos abajo) son
sincera y menudamente informados de todas las determinaciones y negocios
que se tratan en los mas secretos consejos, y saben casi mejor que los
mismos prncipes, sus rentas, gastos,  intentos, y esto sin mas gasto
que el porte de las cartas, el cual, _segun refieren los correos
mayores_, llega cada correo  sesenta i setenta escudos, y muchos 
ciento. As que conociendo ellos tan menudamente el estado de los
prncipes, en su nimo i estimacion les disminuyen el crdito, i con
otros principes i el pueblo les quitan la reputacion,  los que ellos
quieren hacer odiosos, i finalmente alborotaban y levantaban sus
tierras, y tanto mas, cuanto por el mismo camino de las confesiones
conocen lo mas ntimo de los nimos de los vasallos, y saben el que es
bien afecto al principe, y el que est mal satisfecho, y descontento; de
donde por las relaciones que tienen de las cosas de estado, pueden
fcilmente sembrar cizaa entre principes y ocasionarles mil sospechas y
recelos. As por el reconocimiento de los nimos de los sbditos les es
cosa fcil buscar alborotos, y ponerlos en discordia y menosprecio de la
persona del prncipe: de donde es necesario concluir, que no conviene 
los intereses del estado que ningun principe se confiese, ni menos
consienta lo haga alguno de sus confidentes, familiares, secretarios,
consejeros y ministros principales, con personas que con tanto cuidado
procuran espiar las materias de estado, y que se sirven de estas como de
medio necesario para granjear la gracia de los prncipes; pues no faltan
hoy religiosos, y hombres de vida y doctrina no inferior  la de estos
padres, de quien se pueden valer, porque no entienden ni cuidan de otra
cosa que del gobierno de las almas y de sus monasterios.

Para mayor evidencia de cuanto se ha dicho, y se dice, conviene saber
que hay cuatro suertes de jesuitas. La primera es de algunos seglares de
uno y otro sexo que ellos llaman _obediencia ciega_, regulndose en
todas sus acciones por el consejo de los padres de la Compaa,
prontisimos  observar sus rdenes y mandatos. Estos son lo mas
ordinario, caballeros y personas principales, viudas, ciudadanos,
mercaderes, de los cuales como de fructuosas plantas, cogen cada ao
estos padres copiosisimos frutos de oro y plata. De esta clase son
aquellas mujeres que vulgarmente llaman _teatinas_, las cuales son de
estos padres reducidas al desprecio del mundo, y ellos entre tanto cogen
sus joyas, vestidos, aderezos de casa, y finalmente muy buenas rentas.

La segunda parte es solamente de hombres sacerdotes,  legos, los cuales
aunque viven en el siglo, y bien de ordinario con el favor de estos
padres obtienen pensiones, abadas, dignidades y otras rentas, tienen
hecho voto de recibir el hbito de la Compaa, siempre que el general
se lo mandare; por esto se llaman _Jesuitas in voto_; de los cuales se
valen grandemente estos padres para la fbrica de su monarqua, porque
los tienen en todos los reinos i provincias, y por todas las crtes de
los principes y grandes, para que los sirvan en el modo que se dir en
el sptimo punto.

La tercera suerte es de aquellos que viven en sus monasterios, ahora
sean sacerdotes, legos  donados; los cuales no habiendo llegado  hacer
su profesion pueden ser echados al beneplcito del padre general, pero
ellos no se pueden salir. Estos como no tienen oficios, ni cargos de
consideracion, de ordinario obedecen simplemente aquello que les mandan
sus superiores.

La cuarta suerte de jesuitas es de _polticos_, en cuyas manos esta el
gobierno de la religion, y estos son aquellos, que tentados del diablo,
con aquella tentacin que tuvo Cristo en el desierto (_Hc omnia tibi
dabo etc._) han aceptado la condicion, y trabajan por reducir su
religion  una perfecta monarqua, y que comience por Roma  donde
concurren casi todos los negocios de la cristiandad, y donde reside la
cabeza de estos _polticos_, que es su general con otros en grandisimo
nmero de la misma profesion; los cuales ya informados de sus espas, y
relaciones de todos los negocios mas graves  importantes que se tratan
en la corte romana; y habiendo ellos visto y conocido primero, cual
juego ser mejor para su propio inters, tienen cuidado de irse todos
los dias  las casas de los cardenales, embajadores y prelados, con los
cuales diestramente vienen  hablar de aquel negocio, que de presente se
trata,  con brevedad saben se ha de tratar, el cual le representan del
modo que mejor les parece,  en la forma que les parece mas  propsito
para su aprovechamiento, mudando bien de ordinario el aspecto de las
cosas, y mostrando (como suelen decir) lo negro por blanco,  porque las
primeras relaciones hechas particularmente de personas religiosas,
suelen hacer notable impresion en los nimos que las oyen, de aqu nace
que muchas veces negocios importantisimos, tratados por medio de
embajadores, de prncipes, i de otras personas graves de la corte
romana, no han tenido aquel fin, que deseaban; porque estos padres
habian prevenido los nimos con sus interesadas relaciones, obrando que
 aquellas de los embajadores,  de otros agentes, se les diese menos
crdito: y de este mismo artificio, que usan con los prelados y
cardenales en Roma, usan fuera de ella con otros principes por s
mismos,  por otros jesuitas de la segunda suerte, de manera que se
puede concluir que la mayor parte de negocios de la cristiandad pasan
por su mano, y solo salen aquellos, que estos padres no contradicen.
Grandisimo es el arte que en esta parte tienen, y casi impenetrable, por
lo que no es posible profundamente poderlo manifestar, pero penetrarlo
muy bien, cualquiera prncipe que est advertido de lo que aqu se
apunta, porque podr hacer reflexion de cosas pasadas, y con esto
conocer la verdad de mi discurso. As trayendo  la memoria el arte y
modo con que fueron tratadas, descubrir mas de lo que aqui se puede
decir. I no se contentan de usar de este su oculto artificio, para
ingerirse en todos los negocios del mundo, por haberse persuadido que
sea este el nico medio para conseguir aquella monarqua. La
jurisdiccion que ellos desean suplicaron aos pasados  la Santidad de
Gregorio XIII que pblicamente favoreciese este su pensamiento,
representndoselo y persuadindole  ello con color del bien pblico de
la Iglesia, mandando  todos los legados y ministros apostlicos, que
tomasen por su compaero  confidente algun padre de la Compaa, con
cuyo consejo se gobernasen en todas sus acciones.

Con el medio de este manejo, y conocimiento en las cosas de estado, han
granjeado estos padres  los principales de ellos, la amistad de muchos
prncipes eclesisticos y seculares,  los cuales han persuadido que han
dicho  hecho en su servicio muchas cosas: de lo que se han seguido dos
gravisimos inconvenientes. El primero, que usando mal de la amistad y
bondad de los prncipes, no han reparado en disgustar muchas familias
particulares, ricas y nobles, usurpndoles (si as se puede decir) la
hacienda de las viudas, dejando  sus parientes en suma miseria con
llevar  su religin los mejores ingenios, que acuden  sus estudios; 
estos muchas veces, si por ventura salen ignorantes  enfermos, con
algun color honesto les echan fuera, pero reteniendo sus haciendas,
porque al tiempo de su profesion les hicieron les dejasen por sus
herederos, escluyendo del todo de sus estudios  los pobres contra el
rden de dicho beato Ignacio y contra la intencion de aquellos que les
han dejado las rentas para esto, porque si bien sirvieran en ello  la
repblica, seria inters.

El segundo inconveniente es: que estos padres con singular artificio dan
 entender al mundo la intrnseca amistad que tienen con los prncipes,
pintndola aun mayor de lo que ella es en efecto, con fin de que todos
sus ministros sean sus amigos, y de que todos acudan por favor  sus
pretensiones, y as se han alabado pblicamente en Roma de poder hacer
cardenales, nuncios, tenientes gobernadores y otros oficios; y han dicho
algunos afirmativamente que puede mas su general que el Sumo Pontfice;
otros han dicho que es mejor ser de aquella religion que puede hacer
cardenales, que ser cardenal, y todas estas cosas se han hecho
pblicamente; de manera que no hay persona que familiarmente trate con
estos padres,  quien no hayan dicho estas  cosas semejantes.

Fundados en esta su prctica de estado, pretenden que pueden favorecer 
cualquiera que ellos quisieren y destruir al que les pareciere; y
sirvindose de una cubierta  capa de religion para ser creidos,
consiguen muchas veces su intento: y proponiendo ellos un sugeto  un
principe, no hacen eleccion del mas benemrito, antes mas de ordinario
se oponen al que lo es cuando conocen que no es su principal confidente,
y as proponen siempre personas que son  propsito para sus intereses,
sin reparar si el tal es afecto al principe, si benemrito  capaz para
dar buena cuenta y satisfaccion del oficio  cargo que les dan, de que
nacen casi siempre inquietudes en el prncipe, y alborotos y disgustos
en el pueblo.

De la manera que el cmitre, conociendo el tiempo favorable, con un
silbo que da  los galeotes, todos bogan y hacen caminar la galera; as
cuando en las quietes  siestas de estos padres, que cada dia hacen el
padre general y asistentes en Roma, se concluye que en su
aprovechamiento conviene que tal sugeto tenga este oficio,  la otra
dignidad, avisa luego el padre general  los que residen en otras
partes, y todos unnimes i conformes casi  un mismo tiempo hacen
apretadas diligencias para que este tal consiga el cargo, en que
pretenden ponerle; y muy ingrato seria el que obligado de esta manera,
no gratificase  estos padres, sirvindoles en las ocasiones que
tuviesen necesidad de su ayuda, con el mismo afecto que ellos le
favorecieron, y como este tal,  estos tales, porque tienen muchos los
padres Jesuitas, dependientes, por este camino se hallan mas obligados 
ellos que al prncipe de quien recibieron el oficio  grandeza, as con
mayor voluntad y afecto les sirven que al mismo prncipe. Con que quedan
empeados los seores, que creyendo han granjeado un fiel criado, han
puesto una espa de estos padres, de quien se valen ellos muchas veces
con dao del mismo que lo engrandeci. Podia con ejemplos bien claros
confirmar cuanto se ha dicho hasta ahora, si bien de la esperiencia y
voz pblica est bastante confirmado; pero por no hacerme tan odioso
descendiendo  particulares, pasar adelante concluyendo, que la razon
por qu estos padres suelen llamar su religion una gran monarqua, es
por ventura porque entienden y creen que gobiernan  su voluntad los
prncipes y ministros, y no ha mucho que hablando en pblico uno de los
mas graves de estos padres en nombre de su religion  un Serenisimo,
comenz con estas palabras llenas de arrogancia, y fundadas sin duda en
una estimacion de su monarqua: _Nuestra Compaa tuvo siempre buena
correspondencia con vuestra Serenidad_.

Procuran estos padres con todas veras dar  entender al mundo, que todos
los que son de cualquiera manera gratificados del prncipe son los que
ellos han favorecido y ayudado, y por este camino se hacen dueos de los
nimos de los sbditos mas que los mismos prncipes; lo cual es
grandisimo perjuicio, as porque ninguna buena razon de estado consiente
que religiosos tan ambiciosos y polticos sean tan seores de la
voluntad de los ministros, que queriendo pueden hacer alguna traicion 
levantamiento, como que por este camino (es por medio de ministros
dependientes suyos) introducen y meten en el servicio de los prncipes,
por sus consejeros,  secretarios; aquellos _Jesuitas in voto_, de que
hablamos arriba, y estos negocian despues con el prncipe que se sirva
de alguno de estos padres, por confesor,  predicador, y todos estos
juntos sirven de espas al padre general  quien dan menudisima cuenta
de todo aquello que hasta en los mas secretos consejos se trata, de
donde sucede que muchas veces se ven prevenir los intentos, y descubrir
los secretos de mayor importancia, sin poder saber el autor, antes se
sospecha de ordinario de aquellos que tienen menos culpa.

Como naturalmente siguen de ordinario los sbditos la inclinacion de su
prncipe; as aquellos que dan la obediencia al padre general, viendo
que l con sumo cuidado atiende  cosas de estado, y que por este camino
procura engrandecer la Compaa, tambien ellos se aplcan  lo mismo;
sirvindose del medio de sus parientes, procuran penetrar y saber el
corazon del prncipe, y los mas secretos intentos suyos, para avisar de
todo al asistente de Roma,  al padre general; intentando con este medio
ganar su gracia, y conseguir algun oficio  dignidad, que de otra manera
jams lo obtendrian, porque entre ellos no se dan oficios, ni cargos 
grandes, sino  aquellos que conocen ser  propsito para ayudar 
llevar la Compaa  aquel punto de grandeza  que aspiran, y que tienen
por suficiente en el manejo de las cosas de estado.

Y como de diversas yerbas por fuerza de alambique se destila y saca tal
agua, que es poderosa  curar y sanar una mortal llaga; y como de
diversas flores van las abejas chupando la miel; as de las relaciones
tan puntuales que tienen estos padres, de todos los intereses de
prncipes y de todos los accidentes que suceden en cualquiera estado,
sacan ellos con la fuerza del discurso su propio inters para sanar la
llaga casi incurable del deseo de engrandecerse, y sacan una cierta
ciencia de su aprovechamiento propio, con que tanto del bien de este,
como del mal del otro y mas de ordinario del mal que del bien, consiguen
su intento y pretension. Tras esto suelen poner en dudas sus esperanzas
 los prncipes cuyos nimos tienen ya penetrados, dicindoles que
tienen escogidos medios para conseguir sus intentos, y que tengan efecto
sus pensamientos; pero cuando ya ellos han sacado su inters propio,
considerando que la demasiada grandeza de aquel prncipe les pudiera ser
algun dia de perjuicio y dao, alargan lo mas que pueden la prctica de
aquel negocio, como hacen los abogados en los pleitos, y despues con
destreza y maravilloso artificio, volviendo la hoja, deshacen y arruinan
totalmente aquel negocio al cual ellos habian dado principio.

La liga de Francia tratada y concluida de estos padres, y despues
desamparada y dejada de ellos mismos, cuando vieron que iban mas
prsperamente las cosas de Enrique IV, la Inglaterra.... permitida
muchas veces de estos padres  los espaoles, y otros cien casos tales
confirman este mi discurso, de manera que no tienen necesidad de mayor
prueba.

De lo dicho se sigue que los padres de la Compaia no tienen buena ni
recta intencion con ningun prncipe eclesistico, ni secular; pero
srvenles tanto, cuanto conviene  sus intereses; antes se sigue que
ningun prncipe y mucho menos seores particulares se pueden fiar de
ellos, porque mostrndose estos padres en un mismo tiempo afectos
igualmente  todos, hacindose espaoles con los espaoles, franceses
con los franceses, y lo mismo con las dems naciones, cuando lo pide la
ocasion parece que solo cuidan y miran  su propio inters, sin reparar
en perjudicar  este mas que al otro; por lo que las empresas y negocios
en que estos padres se han entremetido, raras veces han tenido buen fin,
por no tener ellos nimo de servir ni ayudar mas de aquello que les
dicta su propio inters, en que tienen grandisimo artificio, fingindose
algunos parcialisimos de la corona de Espaa, otros de Francia, otros
del emperador, y lo mismo de otros prncipes de quien desean ser
favorecidos y ayudados. Y si alguno de estos prncipes se quiere valer
del medio de algun jesuita, que tienen por confidente suyo, escribe este
tal el negocio que se ha de tratar, y con la respuesta espera, y si el
rden que su general le ha dado es conforme  la intencion y fin del
prncipe que le cometi el cuidado del negocio, as que como la Compaa
quede servida, poco cuidado da el servicio  negocio del prncipe.

Fuera de esto, como conocen estos padres en lo que son interesados todos
los prncipes, estn bien informados de casi todo lo que cada dia se
trata en sus mas secretos consejos, aquellos que fingen ser parciales 
confidentes de Espaa, proponen al rei y sus principales ministros
ciertas condiciones y consideraciones de estado muy importantes, que se
las han enviado de Roma algunos padres polticos. Lo mismo hacen en
Francia aquellos que muestran ser devotos y confidentes de aquella
corona y as los dems, de lo que nacen tales sospechas en el nimo de
los prncipes que no se fia nada uno de otro, que es de grandisimo
perjuicio  la quietud, y paz pblica, y al bien universal de la
cristiandad, hacindose con esto dificultosisima la conclusion de una
liga contra el enemigo comun y poco segura la paz entre los prncipes
cristianos.

Demos que con este modo artificioso han abierto de tal manera los ojos
al mundo, adelgazndole en materia de estado, que hoy con notable
perjuicio de la Iglesia no se atiende ni trata de otra cosa, pesando
cada uno con ese peso sus acciones todas, y lo que peor es tambien que
los herejes han conocido el artificio de estos padres, y ahora con harto
dao nuestro se valen de l con aquellos prncipes que les hacen
proteccion; de manera que donde primero sabian algunas letras, y se
podia esperar que algun dia conociesen sus errores, ahora han salido
ateistas y polticos, dificultosisimos de convertirse, si Dios
milagrosamente no los reduce.

No quiero callar aqu para que se conozca el artificio jesutico, y el
modo con que procuran ganar y prender los prncipes, como algunos aos
h un padre asistente de Inglaterra, llamado el padre Personio, escribi
un libro contra la sucesion del rey de Escocia al reino de Inglaterra. Y
otro padre llamado Cristonio, con otros de su misma religion,
defendieron en otro libro que imprimieron, el derecho que el rei de
Escocia tenia  aquella corona opugnando el parecer de dicho padre
Personio, fingiendo entre s estar desunidos, si bien se hacia todo con
particular artificio y voluntad, y parecer de su general para que con
cualquiera que sucediese en el reino de Inglaterra, pudiesen tener
entrada y medio con que poder engrandecer su religion y sacar su propio
inters; de donde se ve claro que los prncipes son el objeto de todas
sus acciones y determinaciones de estos padres, y que por consecuencia
se verifica lo que de ordinario dicen que es su religion una gran
monarqua.

Que sea verdad que estos padres no acuden  dar gusto ni disgusto 
ningun prncipe cuando se trata de su propio inters, aunque la
esperiencia de casos infinitos que han sucedido lo descubra y pruebe mas
claro que el sol, con todo de lo que dir aqu se har evidente no hay
persona en el mundo  quien deban obedecer mas que al Sumo Pontfice,
as por la gracia de ser cristianos, como por el voto particular que
hacen de obedecerle: y con todo  Pio V, Sumo Pontfice de quien no hay
bastantes alabanzas que decir, que iluminado del Espritu Santo quiso
reformar  estos padres, reducindoles  tener coro y hacer sus
profesiones como las hacen las dems religiones, no le quisieron
obedecer, parecindoles que esto les seria de notable perjuicio; antes
algunos pocos, que obedecieron al Sumo Pontfice,  hicieron sus
profesiones, los llamaron estos padres (como por desprecio) _Quintinos_,
y jams alguno de estos ha podido obtener beneficio alguno. De la misma
manera se opusieron al glorioso San Crlos, arzobispo de Milan, que como
legado ad ltere de su Santidad dese reducirlos  una disciplina
religiosa. Pero qu menos obedecen  los sagrados Cnones, ni  sus
decretos? haciendo mercancas de perlas, rubes y diamantes, que se
traen de las Indias, porque es opinion evidente que la mayor parte de
las perlas preciosas que se venden en Venecia son de estos padres, lo
que se ha sabido de aquellos de quien se han servido y sirven de
corredores.

Que no sirvan al Sumo Pontfice, lo saben aquellos mismos padres que
para este fin fueron llamados de Roma, y procesados, que ni quiero ni
puedo nombrarlos, ni estenderme mas en esto, por no verme obligado 
hablar de algun prncipe  quien no da mucho gusto este mi discurso. Yo
deseo servirlos  todos sin ofender  ninguno, y porque no es mi intento
hacer aqu una invectiva contra estos padres ( quien fuera de esto
observo y reverencio) sino de apuntar brevemente sus caminos y
costumbres.

Vase  las veces que afligida una persona de alguna enfermedad
peligrosa, se queja tan lastimosamente, que al cielo llegan sus voces,
pero sin conocer la causa i origen de su mal; as todo el mundo se
queja de estos padres, quin perseguido de ellos, y quin por ser
correspondido con poca fidelidad; y el mal todavia contina sin poderse
penetrar y conocer la raiz de l, que es el deseo  intento que tienen
de engrandecerse; por cuyo respecto no lo tienen de disgustar mas  este
que  aquel, de engaar los principes, de oprimir los pobres, de sacar
con su artificio las haciendas de las viudas, arruinando familias
nobilisimas, i ordinariamente ser causa de sospechas i disgustos entre
principes cristianos, por quererse ingerir y meter en los mas grandes
negocios que tratan: ahora como seria inconveniente que la parte
ltimamente formada en el principio de la naturaleza atrajese y quitase
la sangre mas pura que las partes vitales del compuesto, para que
sirviese de instrumento  las otras menos principales, pues con esto
quedara acabada; de la misma manera desdecia que la religion de estos
padres puesta en la Iglesia para convencer herejas y reducir pecadores
 penitencia, atraiga y lleve  s los negocios mas graves  importantes
de prncipes y prelados, sacando los espritus vitales de sus intereses,
aplicndolos todos  si, porque de aqu nace el turbarse la paz pblica
y privada, y se oprimen muchos sugetos dignos de ser elevados, se elevan
otros dignos de ser oprimidos con otros mil inconvenientes que de esta
causa nacen.

Para hacer demostracion de cuan grande sea la ambicion de engrandecerse
estos padres, podia traer infinitas razones sacadas de la esperiencia,
pero bastarme aqu probarlas con las palabras mismas del Personio, de
los graves que han tenido estos padres, escrita en un libro suyo
compuesto en lengua inglesa, intitulado LA REFORMACION DE INGLATERRA,
donde despues de haber dicho mucho mal del cardenal Paulo, prelado que
por su virtud y santidad, y por lo benemrito que fu de la iglesia, es
digno de eterna memoria, y despues de haber notado ciertas faltas 
imperfecciones del Santo Concilio de Trento, finalmente concluy que
cuando la Inglaterra torne  la verdadera fe catlica convendr
reducirla  la forma y estado de la primitiva Iglesia, poniendo en comun
los bienes eclesisticos, dando el cuidado y administracion de ellos 
siete sabios, los cuales sean de la Compaia, para que como mas bien les
pareciere los distribuyan: ni quiere, antes veda con gravisimas penas,
que ningun religioso de cualquiera rden que sea sin licencia de estos
padres pueda volver  Inglaterra, con fin y nimo de no dejar  otros
que aquellos que se sustentan de limosnas. Pero porque el amor propio
ciega, y por prudente que uno sea le hace imprudentisimo, es cosa
ridcula, lo que este padre aade, reducida (dice l) que sea Inglaterra
 la fe verdadera, no es bien que el Papa  lo menos por cinco aos se
meta en la provision y distribucion de los beneficios eclesisticos de
aquel reino, sino que todo quede en las manos de aquellos siete sabios,
que ellos los distribuirn segun juzgaren ser mas conveniente  la
Iglesia, con fin y nimo de que pasados aquellos cinco aos con sus
trazas, de que son abundantisimos, podrn hacerse prorogar el mismo
privilegio por otros cinco aos, y proseguir hasta tanto que totalmente
escluyan  su Santidad de Inglaterra. Quin ahora no ve, como en un
cuadro natural, pintada la codicia y ambicion jesutica juntamente con
el deseo que tienen de hacerse monarcas? quin no conoce con cuanto
artificio van procurando su inters, cuidando poco del aprovechamiento y
dao de los dems?

Mas en tiempo de Gregorio XIII le pidieron  instaron les invistiese, y
diese todas las iglesias parroquiales de Roma para que all diese
principio su monarquia, y esto que no pudieron conseguir en Roma, han
conseguido en Inglaterra, donde ltimamente han hecho elegir un
_arcipreste, jesuita in voto_, que en lugar de hacer la proteccion al
clero persigue como rabioso lobo todos los sacerdotes que no son
dependientes suyos, reducindolos  estado de desesperacion, privndoles
con graves penas no puedan hablar entre s; con que hoy casi todo el
clero ingls es _jesuita in voto_, ni se recibe ya ninguno en los
colegios que no haya dado palabra de ser jesuita: as, cuando aquel
reino volviese  la antigua verdadera fe, daria Inglaterra principio 
una monarqua jesutica, porque todas las rentas eclesisticas, todas
las abadias y otras dignidades sern dadas  jesuitas.

Ello es cierto (que aun lo digo llorando) que hoy se convierten
poquisimos herejes particularmente en Inglaterra, porque como dije no ha
quedado ninguno del clero antiguo, el cual hacia grandisimo bien, lo
cual se atribuye  estos padres, que atienden y cuidan harto mas de su
inters, que de la salud y aprovechamiento de las almas; fuera de que
los mismos herejes conocen la opresion que padecen los sacerdotes
catlicos de los jesuitas, y el artificio con que proceden, y de tal
manera los aborrecen que muchos no se convierten por no ser tiranizados
de estos padres; dejo aqu muchas cosas de las pretensiones que tienen
sobre los estados de otros, mostrndose celosos de ellos y de su
grandeza, como de la gracia que suelen ganar de un prncipe con
persuadirles  que ellos tienen el pueblo  su devocion y que le hacen
est muy afecto  su persona, dejando que cada uno lo considere como
cosa evidente y clara, concluir este discurso con cuatro breves
razones.

La primera: que hombres de espritu tan levantado y de pensamientos tan
grandes desean siempre novedades y las buscan y causan, porque solo con
el medio de nuevos movimientos suelen conseguir los intentos, abriendo
camino con las armas de su industria y trazas en que los hemos visto tan
bien ejercitados, porque  un prncipe que desee y ame la paz y
conservacion de su estado, no solamente estos padres no le pueden ser de
provecho para este fin, antes de dao, causando alborotos, y ponindole
en _compromiso_ su estado, si tenindolos en l no los favorece,  si
favorecindoles se gobierna por sus consejos.

La segunda: si no teniendo estos padres jurisdiccion alguna temporal,
causan al mundo tan graves y tantas inquietudes, qu seria si por
ventura hiciesen Papa  alguno de ellos? Lo primero llenara el Colegio
de Cardenales de su religion, y por este camino se perpetuara en ellas
el pontificado: secundariamente, gobernndose ellos por sus intereses y
teniendo el apoyo y brazo del Papa, podian poner en peligro los estados
de muchos prncipes, particularmente de los mas vecinos.

La tercera: procurarian por todos caminos que el Papa les diese alguna
ciudad  jurisdiccin temporal, con la cual se harian camino para otras
mil pretensiones, que no se podian conseguir sin dao de otros
prncipes.

La cuarta: cuando el Colegio fuese renovado de estos padres, todo el
patrimonio de Cristo estaria en sus manos, y como el hidrpico mientras
mas bebe tanto es mayor su sed, as estos creciendo en su codicia con la
grandeza, serian ocasion de mil alborotos; y porque no hay cosa mas
sujeta  mudanza que los estados, procuran estos padres con todas sus
fuerzas y artificios alterar las cosas mas que nunca para poder mejor
por este camino introducir la forma de su dominio; entre tanto van ahora
buscando y procurando reducir  su religion  algun primognito de
algun principe, que les haga donacion de su estado; y hubieran ya
conseguido este su intento, si algunos habindoles entendido su
pensamiento y traza, no se les hubieran opuesto; pero en el caso de
arriba, sin dificultad se seorearian del estado eclesistico; y como
son sagaces y advertidos intentarian mil pretensiones para ensancharse,
y no les faltarian medios para conseguir sus intentos, y cuando de esto
no se siguiera otra cosa que los medios y sospechas en que vivieran los
prncipes, y particularmente los mas vecinos, no seria inconveniente de
poca consideracion.

Ello es necesario que para la conservacion de la quietud pblica y para,
los sosiegos de los estados de cada uno, para aumento de la Iglesia y
bien del mundo, que la Santidad de Urbano VII, juntamente con la ayuda
de otros prncipes cristianos, pongan algun freno  esta Compaa, que
en los efectos anda sumamente desconcertada, para que despues no les
suceda lo que les sucedi antiguamente  los de la familia de Dabio
(cuyos pasos parece que imitan estos padres) que fueron destruidos en
tiempo del emperador Claudio.

Cuando me sea mandado que escriba, y d mi parecer acerca del remedio
que se podia poner para regular estos padres sin ofensa ni dao suyo,
antes con grandisimo til, desendoles hacer monarcas de las almas que
son el verdadero tesoro de Cristo, y no del mundo y de sus intereses que
es cieno vilisimo, me ofrezco  hacerlo con toda caridad y con las
fuerzas que mas se sirviese darme su Divina Magestad.--_Unum pro cunctis
sufficiat opus._




CARTA escrita al rey Felipe II en 18 de Febrero de 1571 en Amberes por
Benito Arias Montano.

S. C. R. M.


Como leal criado y obligado por simplicidad cristiana y por fe de
afectuoso servicio  todas las cosas que tocaren al de Dios y de V. M. y
desembarazada administracion de las repblicas que  V. M. son sujetas,
haciendo en razon de esto, lo que en m fuere, digo: Que una de las
cosas que V. M. ha de mandar encarecidamente al gobernador y ministros
que en estos estados estn,   los que de nuevo vinieren, es que no se
embaracen con los Teatinos ni les den mano alguna en los negocios, ni
los adelanten en autoridad  hacienda, mas de aquello en que al presente
estn en estos estados, y especialmente que el gobernador no se encargue
de predicador ni confesor de ellos, porque en Dios y en mi conciencia,
s que esto cumple tanto como lo que mas al servicio de Dios, de V. M. y
libre ejecucion del buen gobierno de estos estados; y V. M. tenga por
cierto que de sus pretensiones y fines y del ingenio y fuerzas que ponen
para conseguirlos, y de otras cosas particulares suyas, hay pocos en
Espaa (que no sean de su Compaa) que tengan cogidas en mas nmero y
mas ciertas prendas, que yo, y no de un ao sino de mas de quince 
esta parte.

El duque de Alba he entendido ha estado algo tibio en las cosas que han
pretendido conseguir aqu en su tiempo, y creo ha tenido causas para
ellos concernientes al servicio de V. M., de que ellos han hecho grandes
quejas en secreto al principio y despues en pblico, y al presente con
la noticia del nuevo gobernador triunfan y jactan que tendrn mas
autoridad y comunidad de la que querrn, y demandarn; porque dicen
(segun su lenguaje) es todo suyo, y entiendo bien que en cuanto pudieren
procurarn salir con lo que tratan y pregonan; quise (segun mi debido)
dar noticia de ello  V. M. con carta propia, enviada por mano de
Gaztel sin que l entienda el argumento de ella, porque s bien las
espas que tienen en todas partes para saber cuanto pasa acerca de sus
negocios y de los ajenos, y cuanto daosas y disimuladas enemistades
ejercitan contra las personas de menor autoridad, que por alguna manera
entienden tocan en sus cosas fuera de su gusto. Las cosas particulares
puestas en carta cansarn  V. M. y no deseo ni pretendo mas que servir
 V. M. evitando todo gnero de pesadumbre en V. R. P. y corona.--Dios
prospere la vida de V. M. por muchos aos para gloria de su Santo
Nombre--En Amberes 18 de Febrero de 1571.--B. L. P. de V. M. su capellan
y criado:--_Benito Montano._




Noticias de Arias Montano.

Ya que se ha visto la severidad con que juzgaba Arias Montano  los
jesuitas, no ser fuera de razon trasladar  este lugar un trozo[94] de
la obra indita intitulada _Memorias de lo sucedido y perteneciente 
este Real Monasterio de San Lorenzo, desde, que se puso su primera
piedra en 23 de Abril de 1563 y vinieron los primeros monges hasta su
conclusion, y hasta el ao de 1591, con los mas particulares sucesos de
dentro y fuera de Espaa que por aquellos tiempos sucedieron, escrito
por mano de fray Juan de San Gernimo, que asisti  todo desde el
principio y  quien Felipe II le encarg el libro de asiento de los
gastos que se hiciesen en toda la obra. Muri el ao de 1591.--Patris
Josephi de Sigenza: Continuacion de estas memorias hasta el siguiente
ao de 1592, escrita por mano del mismo Sigenza_.

En 1. de Marzo de 1577 aos por mandado del Rey nuestro seor vino 
este monasterio el Doctor Benedicto Arias Montano, Capellan de S. M. y
Comendador de la Orden de Santiago &c.  visitar, expurgar y ordenar la
librera Real de San Lorenzo, como persona que tiene las partes
necesarias para empresa tan principal y de tanta confianza como es esta.
Y las cosas que concurrieron en este Doctor son estas: La primera ser
buen letrado y grande thelogo y muy visto en todo gnero de sciencias y
lenguas hebrea y caldea, griega y latina, siraca y arbiga, alemana,
francesa y flamenca, toscana, portuguesa y castellana, y todas las sabia
y entendia como si en estas naciones se oviera criado. Este Doctor fu
el que por mandado de S. M. el Rey don Felipe nuestro seor fu 
Flandes  imprimir la Biblia Regia de cinco lenguas, en Amberes, por
Plantino impresor, como se entender por ella y por los prlogos que
all escribi.

Era este Doctor natural de Fregenal junto  Sevilla, y tenia tanta
abstinencia que al dia no comia mas que una sola vez de veinticuatro en
veinticuatro horas, y en esta vez no comia carne ni pescado, sino
legumbres, frutas y el caldo de la olla, ora fuese de carne, ora fuese
de aceite. Su dormir era sobre unas tablas, en las cuales ponia una
estera y una manta de Bernia, y all dormia. Su trato y conversacion era
de un santo. Su humildad sobrepujaba  la de todos cuantos con l
trataban. Era tan afable, que necesitaba  todos  que le quisiesen
bien y le amasen. Los hombres doctos procuraban su amistad, y los
caballeros hallaban en l cosas de edificacion. Los oficiales,
arquitectos y pintores y personas hbiles hallaban en l cosas que
deprender. Estuvo el dicho Doctor en esta casa diez meses expurgando la
librera, y haciendo el catlogo, ans griego, como latino en la
librera y lo distribuy por sesenta y cuatro disciplinas, poniendo 
parte lo impreso y  la otra parte lo manuscrito. Di rden en que se
pusiesen en la librera estatuas romanas y retratos de Sumos Pontfices,
emperadores y reyes y de personas doctas.

En el principio del mes de Setiembre de dicho ao de 79, vino  esta
casa por mandado de S. M. el Doctor Arias Montano  visitar la librera,
y le mand que viviese en el Escurial en casa de Santoyo.

FIN.


FOOTNOTES:

[1] Historia de los Reyes de Castilla i de Leon don Fernando el Magno,
primero de este nombre etc.--Pamplona 1615.

[2] Comentaria in XII Prophetas. Antuerpi apud Plantinum 1571.

[3] Historia de Toledo publicada por Pedro Alcocer.

[4] Id. id. 1. parte.--Toledo 1605.

[5] Monarqua eclesistica  Historia universal del mundo.--Salamanca
1588.

[6] Santos de Toledo, siglo I. de la lei de Gracia.--Madrid 1651.

[7] Antigedades i principado de la Ilustrisima ciudad de
Sevilla.--Sevilla 1631.

[8] Novedades antiguas.--Madrid 1624.

[9] Historia eclesistica de Espaa.--Mlaga 1605.

[10] Lecciones solemnes  las obras de Gngora.--Madrid 1630.

[11] Primaca de la Santa Iglesia de Toledo.--Madrid 1645

[12] Poblacin general de Espaa.--Madrid 1645.

[13] Vila, ciudad.

[14] Nusco, con nosotros.

[15] Perquirir, preguntar.

[16] Muelle  muelle, poco  poco.

[17] Soldemente, solamente.

[18] Cuemo, como.

[19] Cedo, presto.

[20] Pai, padre.

[21] Asmar, considerar.

[22] Luee, lejos.

[23] Tenudo, obligado.

[24] Aguisado, conforme  razon.

[25] Afincamiento, cuidado.

[26] Vusco, vosotros.

[27] Recuido, acogido.

[28] Y, alli.

[29] Vegada, vez.

[30] Singularia moralis Theologi ad quinque prcepta Ecclesi nec non
ad eclesiasticas censuras et poenas opus posthumum.--Madrid 1652.

Tandem non desinam hic ad notare quod si aliquis probaret se ex ea
hebreorum familia descendere qu nullo modo morti Christi assensum
prbuisset, inmo et contradixisse constaret, nec etiam post promulgatam
grati legem in judaismum incidisset, posset quidem admiti ad ordines ac
dignitates ecclesiasticas, nec non ad religiones quascumque etiam
militares quantum vis ille  suo gremio expelli omnes, ex sanguino
hebreorum procreatos, statuerit.

[31] El arzobispo don Rodrigo dice en su historia, hablando de
Taric.--Ipse autem captam Hispalim de Judis et Arabibus populavit.--I
en otro lugar.--Judos autem qui inibi morabantur cum suis Arabibus ad
populationem et custodiam Cordub dimisserunt.--I mas adelante.--Taric
autem ex Arabibus quos secum duxeret et Judis quos Toleti invenerat,
munivit Toletum.--I en otro pasaje.--Exercitus autem qui Malacam iverat,
coepit eam, et cristiani qui inibi habitabant, ad montium ardua
confugerunt. Alius exercitus Granatam diutius impugnatam victoria simili
occupavit, et judis ibidem morantibus et Arabibus stabilibit.

[32] En la historia que se dice del moro Rasis se encuentran estas
palabras.--El otro es el castillo de Granada, el que llaman VILLA DE
JUDOS,  esta es la mas antigua villa que en trmino de Elibera ha, 
poblronla los judos.

[33] Madrid, 1781.

[34] Puede verse el diseo de esta llave en los _Anales de Sevilla_, por
don Diego Ortiz de Ziga.--Madrid, 1677.

[35] Ao de 1262.

[36] Partida 3., tit. 24, lei 2. = Otros se deben mucho guardar de
predicar nin convertir ningund cristiano que se torne judo, alabando su
ley  denostando la nuestra. E cualquier que contra esto ficiere debe
morir por ende  perder lo que ha.

[37] En la partida i ttulo citados lei 11.--E si algund judio non
levare aquella seal, mandamos que peche por cada vegada que fuere
fallado sin ella X maraveds de oro,  si non oviere de que los pechar
resciba X azotes pblicamente por ella.

[38] Partida i ttulo citados, tt. 8. =Que ningund cristiano non
reciba melezinamiento, nin purga que sea fecha por mano de judos; pero
bien puede recibirlo por consejo de algund sabidor, tan solamente que
sea fecho por mano de cristiano que conozca  entienda las cosas que son
en ella.

[39] Partida i ttulo citados, lei 8.--Que ningund cristiano nin
cristiana non convide  ningund judo, nin juda, nin resciba otros
convite de ellos para comer nin beber en uno, nin beban del vino que es
fecho por mano dellos. E aun mandamos que ningund judo non sea osado de
baarse en un bao con los cristianos. El primer escritor espaol que
se burl de los que creian en las brujas fu el sabio mdico segoviano
Andrs Laguna. En su traduccion  ilustracion de la obra de Pedacio
Dioscrides Anazarbeo declara las materias que componian los ungentos
hechos para aplicarlos a varias partes del cuerpo por las llamadas
brujas. Por ser mui curiosas sus palabras van aqui puestas, para
divertimiento de los curiosos.--Hablando de unos brujos presos en Nancy
el ao de 1545, dice:--Entre otras cosas que se hallaron en la hermita
de aquellos brujos fu una olla medio llena de un cierto ungento verde,
como el del Populeon, con el cual se untaban, cuyo olor era tan grave i
pesado que mostraba ser compuesto de yerbas en ltimo grado frias y
soporferas, cuales son _la cicuta, el solano, el beleo y la
mandrgora_, del cual ungento por medio del alguacil que me era amigo,
procur hacer un buen bote, con que despues en la ciudad de Metz hice
untar de pies a cabeza la mujer del verdugo que de celos de su marido
habia totalmente perdido el sueo, i vultose quasi medio frentica; i
esto ans por ser el tal sugeto muy apto, en quien se podian hacer
semejantes pruebas como por haber probado infinitos otros remedios en
balde, i parecerme que aquel era mui  propsito i no podia dejar de la
aprovechar, segun de su olor i color fcilmente se colegia. La cual
sbito en siendo untada, con los ojos abiertos como conejo, pareciendo
tambien ella propiamente una liebre cocida, se adurmi de un tan
profundo sueo que jams pens despertarla. Por donde con fuertes
ligaduras y frictiones de las estremidades, con perfusiones de aceite,
costino y de euforbio, con sahumerios y humo  narices, y finalmente con
ventosas, le d tal priesa que al cabo de treinta y seis horas la
restitu en su juicio y acuerdo, aunque la primera palabra que habl
fu:--_Por qu en mal punto me despertasteis; que estaba rodeada de
todos los placeres i deleites del mundo?_ Y vueltos  su marido los
ojos, djole sonrindose:--_Tacao, hgote saber que te he puesto el
cuerno, i con un galan mas mozo y mas estirado que t._--Y diciendo
otras cosas muchas y muy estraas se deshacia porque de all nos
fusemos y la dejsemos volver  su dulce sueo: del cual poco  poco la
divertimos, aunque siempre le quedaron ciertas opiniones vanas en la
cabeza. _De donde podemos congeturar que todo cuanto dicen y hacen las
desventuradas brujas es sueo causado de brevajes y unciones muy frias:
las cuales de tal suerte les corrompen la memoria y la fantasa, que se
imaginan las cuitadillas i aun firmisimamente creen haber hecho
despiertas todo cuanto soaron durmiendo.... Los cuales accidentes no
pueden proceder de otra causa sino de la escesiva frialdad del ungento
que las traspasa todas y se les mete en los tutanos._ _ANDRES
LAGUNA._--_Pedacio Dioscrides Anazarbeo_, de la materia medicinal,
traducido de la lengua griega en la vulgar castellana,  ilustrado con
claras i sustanciales anotaciones.--Anvers, 1555.--Salamanca, 1570.
(Estas dos ediciones no fueron conocidas de Nicols Antonio, puesto que
en su Biblioteca pone como primera la hecha en Salamanca el ao de
1586.)

[40] Chronica de las tres ordenes i cavallerias de Sanctiago, Calatrava
i Alcntara.--Toledo, 1572.

[41] Don Pablo de Santa Mara en su _Escrutinio Dist._ 6. _cap._ 10,
dice: Consecuenter etiam rex Henricus secundus bon memori frater ejus
qui regnum fratris habuit, multas cdes, seu strapes ante quam regnasset
in judis fecit tam in urbe Toletana, quam in quibusdam allis, villis et
castris in confinibus regni Castell existentibus. Et cum hujusmodi rex
Henricus secundus regnavit, regno acepto  fratre suo Petro, ipse
instituit in curiis generalibus, quod judi portarent signum
distinctionis in suis vestibus, prout jura canonica volunt; quod tamen
nunquam fuit, auditum in Hispania, sed in distincte cuin fidelibus
conversabantur: ex quo multa enormia et divina legis defformia
sequebantur.

[42] Pero Lopez de Ayala en su _Crnica del rey don Juan I._ dice como
fu la muerte de don Juzaf en las siguientes palabras: E los judos
levaron consigo al alguacil  furonse para la posada de don Juzaf
Pichon que aun yaca en la cama;  entraron en la posada, diciendo que
le querian tomar las mulas algunos omnes por ponimientos que tenian
sobre l de dineros que avia de dar. E esto era infinita; ca lo facian
porque l descendiese de la cmara do estaba. E l vino luego  los
judos que le facian llamar porque le querian levar sus mulas,  una
entrada de la posada do l posaba. E estaba y el alguacil del rey que
iba con los judos por complir el albal del rey que le fuera mostrado;
 cuando don Juzaf vido  los judos  al alguacil, luego fu tomado 
degollado sin le decir ninguna cosa dentro en su posada.

[43] Escribiente.

[44] Palabras del rei puestas en la carta que dirigi sobre este suceso
al cabildo de Sevilla en 1388.--Anales de Sevilla por Ziga.

[45] Historia de la vida i hechos del rei don Henrique III de
Castilla,--Madrid, 1638.

[46] _Anales de Aragon._--Zaragoza, 1610.

[47] Vos Hebrorum sapientissimi scitote, me non hic adesse, neque vos
advocasse, ad disputandum, nostra ne an vestra vera sil religiosit.
Certo certim mihi est, religionem meam verissima esse. Vestra quidem lex
olim vera fuit, at abrogata ea nunc est. Non alio autore huc accersiti
estis nisi Hyeronimo, qui Messiam jam pridem venisse se demonstraturum
dixit, ex Thalmude vestro: quem magistri vestri, vobis longe
sapientiores, olim condiderunt: proinde aliud disputare
cavete.--_Oracion de Pedro de Luna (Benito XIII)  los judos juntos en
Tortosa._

[48] Et ergo Astruch Levi cum debita humilitate, subjectione et
reverentia Reverendissime Paternitatis et Dominationis Domini
Cardinalis, aliorumque Reverendorum Patrum, et Dominorum hic prsentium
respondeo, dicens: Quod licet auctoritates Thalmudice contra Thalmud tam
per Reverendissimum meum Dominum Eleemosynarium quam per honorabilem
Magistrum Hyeronimum allegate sicut ad literam jacent, male sonent;
partim quia prima facie videntur heretice, partim contra bonos mores,
partim quia sunt erronee; et quamvis per traditionem meorum Magistroram
habuerim, quod ille habeant, vel possint alium sensum habere: fateor
tamen, illum me ignorare. Ideo dictis auctoritatibus nullam fidem
adhibeo, nec auctoritatem aliqualem, nec illis credo, nec ea quidem
defendere intendo, et quamcumque responsionem per me superius datam huic
mee ultime respontioni obviantem illam revoco, et pro non dicta habeo in
eo solum in quo huic contradixit. Omnibus judis et Rabbinis totius
congregationis ibidem prsentibus (Rabbi Ferrer et Rabbi Joseph Alvo
dumtaxat exceptis) magna voce clamantibus, et dicentibus. Et nos in
dicta cedula concordamus et illi adheremus.--_Cdula de Rab Astruch,
presentada por s i en nombre de los dems judos conversos en la
Asamblea de Tortosa._

[49] En el _Eptome de la crnica de don Juan II_, por Jos Martinez de
la Puente (Madrid, 1678), se lee lo siguiente:--Por consejos de San
Vicente Ferrer, se orden en estos reinos que los judos trajesen
_tabardos_ (que eran un gnero de capas antiguas castellanas) con una
seal bermeja; i los moros, capuces verdes con una luna clara.

[50] Zurita.--Anales de Aragon.

[51] Esta obra fu impresa en Burgos ao de 1591.

[52] Compendio historial de las chronicas i universal historia de todos
los reyes de Espaa.

[53] I en tiempo deste seor rey don Enrique aument al parecer el
marco de plata 1250 maraveds de los de la su moneda, mandando valiese
2250 maraveds de que sale cada real por treinta y cuatro maraveds i el
dicho marco de plata por 66 rs. y 6 mrs., y cada maraved de ellos era
algo mas de un maraved.--SEBASTIAN GONZALEZ DE CASTRO.--_Declaracion
del valor de la plata, ley y peso de las monedas antiguas de plata
ligada de Castilla i Aragon._--Madrid, 1658.

[54] En 1406 habia dado este rei una pragmtica para que se tasasen los
mantenimientos, i esto era por que cada dia se iban encareciendo i
faltando. Comienza as tan curioso documento.--Por cuanto somos
obligados al buen gobierno i pr de nuestros vasallos, i  la guarda i
conservacion de nuestros reinos i seoros, ordenamos i mandamos que la
hanega de trigo valga  15 maraveds por todo el reino i en la crte 
18: la de cebada  40: el centeno  12 maraveds viejos: la de avena 
6: la libra del carnero  2 maraveds; la de vaca  1 maraved: la de
manteca de vaca  4: la de puerco  3 maraveds viejos: el cegatero 
cegatera venda la perdiz en 5 maraveds; la liebre en 3; el conejo en 2:
la gallina en 4: el pollo en 2: el ansaron en 6: el lechon en 8: la
paloma en 2 maraveds viejos: el buei de Guadiana i criado en Guadiana,
valga 200 maraveds viejos: el de la tierra 180, etc.

[55] El bachiller Juan de Valverde Arrieta en su obra intitulada
_Despertador que trata de la gran fertilidad, riqueza, baratos, armas i
caballos que Espaa solia tener_ (_Madrid_, 1581), dice:--Trescientos
aos antes que dinero de Indias entrase, se comenz  sentir la falta de
bastimentos  otras cosas   bajar las monedas i  ponerse tasas, i
esto muchas veces....  antes que de Indias viniese dinero para las
guerras de Italia, Navarra, Africa, Granada que el rei Catlico
conquist... avia ducados, medios ducados, doblones de  dos,  
cuatro,   diez,   ciento, doblas zaenas, florines castellanos 
medios castellanos, de todo tanta abundancia que los bancos  cambios no
querian dar reales por ellos sino perdiendo de su valor: de los cuales
habia muchos en Espaa que vivian de trocar  cambiar  muchos
mercaderes tratantes gruesos, en cuyas casas el dinero, as de plata,
reales, quartillos, tarjas  otras monedas de oro tenian en los
costales,  daban por peso  medida; i si no lo creis, pedid en Medina
del Campo, Burgos, Toledo i otros lugares que os muestren los libros de
mercaderes, i entendereis que habia mas monedas de oro  plata que hoi.
Esto decia Valverde cuando ya en Espaa habian comenzado  faltar las
monedas de la tierra i  introducirse las de la estraa. =Sarabia de la
Calle en su _Instruccion de Mercaderes_ (Medina del Campo, 1544.--Id.
1547), escribe lo siguiente:--Aunque en Espaa pasen los escudos del
sol de Francia, los ducados largos de Gnova, los ducados de cmara de
Roma, no valen las parpallolas de Francia, ni los picholes de Gnova, ni
los quatrines de Roma.

[56] Comentarios de los hechos de los espaoles, franceses i venecianos
i otros capitanes famosos en Italia.--Madrid, 1624.

[57] Anales de Aragon por Bartolom Leonardo de Argensola.--Zaragoza,
1630.

[58] Historia del Emperador Carlos V.--Primera parte.--Valladolid 1604.

[59] Il Principe di Niccolo Machiavelli cittadino  segretario
Fiorentino.--Capitolo XXI. Noi abbiamo nei nostri tempi Fernando, re
d'Aragona, presente re di Spagna. Costui si pu chiamare principe quasi
nuovo, perch d'un re dei cristiani  se considerete le azioni sue, le
trovere tutte grandissime  qualcuna straordinaria. Egli nel principio
del suo regno assalt la Granata,  quella impresa f il fundamento dell
stato suo. In prima ei la fece ozioso  senza sospetto di essere
impedito; tenne ocupati in quella gli animi de' Baroni de Castiglia, li
quali pensando  quella guerra, non pensavano ad innovare;  lui
acquistava in questo mezzo riputazione ed imperio sopra di loro, che non
se ne aceorgevano. Pot nutrire danari della chiesa  de popoli gli
eserciti  fare un fondamento con quella guerra lunga alla milizia sua:
la quale dipoi lo ha onorato. Oltra questo per potere intrapendere
maggiori imprese, servendosi sempre della religione, si volto  una
pietosa crudelt cacciando  spogliando il suo regno de' Marrani; ne puo
essere questo esempio piu mirabile ne piu raro.

[60] Capitolo XVIII.--Alcuno principe di questi tempi, il quale non 
bene nominare, non predica mai altro che pace  fede,  l'una  l'altra
quando  l'avesse osservata gli arrebbe pui volte toto lo stato  la
riputazione.

[61] Vase la _Historia de los Reyes Catlicos Fernando  Isabel_ MS.
cap. XLIV.

[62] En este mismo brasero de Sevilla, el cual segun hemos visto por
Bernaldez se estren el ao de 1481 en seis hombres i mujeres
judaizantes, ha dado la Inquisicion el ltimo de sus asados en una mujer
que conden por molinista en 1782. _La Inquisicion sin mascara_, por
Natanael Jomtob (don Antonio Puigblanch) Cadiz, 1811. Alonso de Fuentes
en sus _Cuarenta cantos de diversas y peregrinas historias_ (Sevilla,
1545), dice que el artfice que construy el quemadero fu quien primero
lo prob, sufriendo la pena de fuego por judaizante. Este tan horrendo
testimonio de la ferocidad humana se vi destruido el ao de 1809 cuando
bajaban  Andaluca las tropas de Bonaparte, i de sus materiales se
levantaron varias fortificaciones en las puertas de Sevilla.

[63] Es falso que Susan  Suson se convirtiese  la fe en la ltima hora
de su vida. El annimo de Sevilla cuyo MS. he citado, dice que cuando
llevaron  quemar  Suson bale arrastrando la soga, i como l presumia
de gracioso dijo  uno que iba all: _Alzame esa toca tunec._

[64] Coleccion de los autos generales i particulares de fe celebrados
por el tribunal de la ciudad de Crdoba, anotados i dados  luz por el
Licenciado Gaspar Matute i Luquin (el docto fillogo don Luis Maria
Ramirez i las Casas-Deza), Crdoba, 1839.

[65] E con esto todos los confesos fueron muy espantados,  habian gran
miedo  huian de la ciudad  del arzobispado. E pusironles en Sevilla
pena que no fuyesen s pena de muerte. E pusieron guardas  las puertas
de la ciudad  prendieron tantos que no habia donde los
tuviesen.--ANDRES BERNALDEZ.

[66] Don Juan Antonio Llorente.--Historia crtica de la
Inquisicion.--Piezas justificativas, n. 1.

[67] Llorente.--Historia crtica de la Inquisicion.--Piezas
justificativas n. 3.--Quod autem dubitare videris nos forsan existimare
cum in perfidos illos qui christianum nomen ementiti, Christum
blasphemant et judaica perfidia crucifigunt, quando ad unitatem redigi
nequeant, tan severe animadvertere cures, ambitione potius et bonorum
temporalium cupiditate quam zelo fidei et catholic veritatis vel Dei
timore, certo scias ne ullam quidem apud nos ejus rei fuisse
suspicionem. Quod si non defuerint qui ad protegendum corum scelera
multa susurrarint, nihil tamen sinistri de tua vel prfati charisimi
filii nostri consortis tui illustris devotione persuadere nobis potuit.
Nota est nobis sinceritas et pietas vestra, atque in Deum religio. Non
credimus omni spiritui. Si alienis querelis aures, non tamen mentem
prstamus.

[68] Para MS., con otros papeles inditos tambien, en la Biblioteca del
autor de la presente historia.

[69] El sabio don Fernando Colon en un MS. que orden recopilando cuanto
hall escrito en la antigedad griega i romana sobre Amrica, pone al
mrgen de los versos de Sneca las palabras siguientes: _Esta profeca
fue cumplida por mi padre_. Este MS. pra en la biblioteca de la
Catedral de Sevilla.

[70] Espaa, cabeza de tan dilatada monarqua, era sola la que por
acudir  la conservacion de tanto mundo estaba pobre i mas en particular
los leales reinos de Castilla, causada esta pobreza de los nuevos
tributos que Felipe con voluntad de estos reinos habia impuesto:
principio de la despoblacion i trabajos que andando el tiempo vinieron
sobre Castilla, descaeciendo un reino tan opulento por la mucha priesa
que le dieron con cargarle mas de lo que podian sus fuerzas... y causaba
no pequea admiracion en los vasallos considerar la multitud de millones
que habian venido de las Indias en tiempo de su reinado, i notaban con
la curiosidad de la historia que en el ao de 1595 en espacio de 8 meses
habian entrado por la barra de Sanlcar 35 millones de oro i plata
bastantes para enriquecer los prncipes de la Europa, i en el ao de
1596 no habia un solo real en Castilla, i preguntaban: _qu se hicieron
i adonde vinieron  parar rios  mares tan caudalosos de oro?_--_Gil
Gonzalez Dvila._--Vida i hechos del rei don Felipe III.

[71] Anales de la corona de Aragon.

[72] Gonzalo de Illescas, Historia Pontifical, Barcelona 1602.

[73] Daniel Israel Lopez Laguna.--_Espejo fiel de vidas que contiene los
Salmos de David en verso._ Lndres ao de 5480 segun el cmputo judico,
 1720 de la era vulgar.--Salmo X segun el testo original i IX segun la
Vulgata. Vers. 22. _Ut quid, Domine, recessisti longe etc._ 23. _Dum
superbit impius etc._ 24. _Quoniam laudatur peccator etc._ 29. _Sedet in
insidiis etc._ 30. _Oculi ejus in pauperem respiciunt etc._ 31. _In
laqueo suo humiliabit eum etc._

[74] Esta voz tenia en aquella edad dos significaciones: la de correo i
la de escribano de diligencias. Esta carta dada en Burgos  22 de Mayo
de 1508 no fu conocida en Espaa hasta que el famosisimo escritor, as
poltico como poeta, don Francisco Gomez de Quevedo i Villegas, grande
amigo del duque de Osuna, virei en Npoles, la hall papeleando en los
archivos de aquel reino. Un seor de Italia pidile un traslado de ella,
i Quevedo no dud en facilitarlo, acompaando sus clusulas mas
atrevidas contra el Papa, con algunas anotaciones, advertencias i
disculpas que todas se imprimieron en el siglo ltimo en el _Semanario
Erudito_, tomo 1. Al propio tiempo envi Quevedo otra copia  Espaa 
don Baltasar de Ziga i Acevedo, gran caballero cortesano de Felipe III
i valido luego de su hijo Felipe IV, junta con la siguiente carta que
pra en mi librera en un tomo de MSS. varios. Pidime un seor en
Italia esa carta: as lo digo en la mia con que la remit; y porque no
fuese aquella libertad desabrigada y tan de par en par  los que
acreditan su malicia con apariencias de religion, acompa con estos
apuntamientos sus renglones, juzgando y temiendo que nota y razones tan
robustas como las de aquel gran rey en otro que V. E. estar peligrosa,
y que solamente en su esperiencia tendr estimacion lo que  menor
espritu ser escndalo. He querido enviarla  V. E. para que divierta
alguna ociosidad, y no dudo que podr ser de importancia en nimo tan
bien reportado la noticia de este escrito para servicio de S. M. en la
materia de jurisdiccion. D Dios  V. E. vida y salud. De la Torre de
Juan Abad  24 de Abril de 1621.--Don Francisco de Quevedo.

[75] Nam bonus ille prsul (Deza) in tota questione sua nihil magis
laborabat quam ut duarum linguarum ex quibus religio nostra pendet,
neque _ullum vestigium relinqueretur_.--(Lebrija en su Apologa al
lector.)

[76] Si hebraicorum voluminum lectione nobis interdicitur, si hebros
codices eliminant, dissipant, lacerant adurunt, si grcos libros minime
putant necessarios, in quibus prima illa nascentis ecclesi jacta sunt
fundamenta, in chaos illud antiquum antequam litter essent invent
confundemur, adque duobus sacr scritur voluminibus orbati in
sempiterna noctis caligine versemur necesse est.--Lebrija, en la
Apologa.

[77] An mihi non sit satis in iis qu mihi religio credenda proponit
captivare intellectum in obsequium Christi, nisi etiam in iis qu mihi
sunt explorata comperta, nota manifesta, ipsaque luce clariora, qu ipsa
veritate veriora: compellor nescire quod scio non allucinans, non
opinans, non conjectans, sed adamantinis rationibus, irrefragabilibus
argumentis, apodicticis demonstrationibus colligens? Qu, malum, hac
servitus est, aut qu tan iniqua, velut ex arce dominatio, qu te non
sinat, pietate salva libere qu sententias dicere? Quid dicere? Immo nec
intra parietes latitans scribere, aut serobibus inmurmurans infodire,
aut salteni tecum volutas cogitare.--Lebrija en la Apologa.

[78] Andrs de Vega en el lib. 15 cap. 9 de su obra intitulada
_Tridentini decreti de justificationi expositio et defensio_, hablando
con Calvino, dice as:--Et ne dubites de his, verissime possum tibi
allegare pro his amplissimum, et observandissimum dominum sanct crucis
cardinalem, de pietate, et de litteris et studiosis optime meritum, qui
illi sessione, et aliis omnibus prfuit ac pridie quidem quam illud
decretum firmaretur, et postea non opinor semel mihi testatus est nihil
amplius voluisse patres firmare. Itaque nec tu, nec quisquam alius,
propter hanc aprobationem vulgat editionis impeditur quominus ubi
hsitaveri, ad fontes recurrat, et in inedium proferat quidquid habere
potuerit quo juventur et locupletentur latini, et vulgatam editionem ab
erroribus repurgent, et qu sensui Spiritus Sancte, et ipsis fontibus
sunt magis consentanea assequantur.

[79] Pedro de Fuentiduea en una carta MS. dirigida al cardenal
Estanislao Osio sobre la persecucion que se levant contra el piadoso
Benedicto Arias Montano, amigo ntimo suyo, con motivo de la Biblia
poliglota impresa en Amberes, por Plantino, dice lo siguiente:--Ex hac
enim schola salamantina prodierunt, et inea versantar qui hasmodo
tragdias excitarunt... Adripiunt enim causam... ex concilli decreto quo
decernitur, ut hc ipsa vulgata... in publicis lectionibus,
disputationibus, prdicationibus et expositionibus, pro authentica
habeatur et ut nemo eam rejicere quovis prtextu audeat vel prsumat.
Hc sunt legis verba, qu quidam ita illi accipiunt, ut non modo qui de
ejus aliquid auctoritate detraxerit, sed qui vel punetis et appicibus
vulgat editionis fdem non adhibuerit herseos crimen incurrisse
clament: deinde non licere jam confugere ad hbreos et grcos codices,
inmo vero illos per hanc latinam vulgatam aditionem esse corrigendos.
Hc ego non scriberem nisi interfuissem publicis disputationibus
theologicio, quibus id agitari et pertinaciter defendi ac
animadverti.... Hi vero mordicus tenent solam vulgatam editionem
incorruptam esse; hbreos vero codices et grcos, corruptos adque
depravatos jam olim fuisse. Vulgatam editionem volunt unicum esse
canonem divinorum omnium scriptorum alliis hc non probantur. Res ut
plene offensionis et qu serpat quotidie longius non sine periculo
multorum.

[80] El padre frai Basilio Ponce, religioso agustino, en la introduccion
 la _quest. IV expositiva_ escribe lo siguiente: De sacrae Scriturae
ratione, et ejus in varias linguas translationibus multa scribi possunt
et scitu digna, et cognitu per necessaria. De quibus qui recte scribere
poterant aut scribere noluerunt, aut parcius id fecerunt, argumentum
invidiosum veriti. Qui vero aut juditio aut necesaria ad judicandum
eruditione carebant, scribere ausi sunt. Itaque quaedam perperam plura
inconsiderate, pleraque inerudite scripserunt.

[81] Obras teolgicas he visto impresas en uno  dos tomos en folio,
donde se intenta averiguar con testos de San Agustn, San Juan
Crisstomo i otros santos padres de la Iglesia, si el chocolate es
comida  bebida. I sin ir mas lejos quin no ha leido el _Ente
dilucidado_, donde se habla largamente de si los duendes tienen  no
tacto?

[82] Barcelona, 1621.

[83] Toledo, 1623.

[84] Don Francisco de Quevedo en uno de sus sonetos pone las siguientes
palabras:

      Y es mas facil, oh Espaa, en muchos modos
    Que lo que  todos les quitaste sola,
    Te puedan  t sola quitar todos.


[85] Luis del Mrmol Carvajal.--_Historia del Rebelion del reino de
Granada_, lib. I. cap. XIX.

[86] Casiodoro de Reina, intrprete de la Biblia en lengua castellana,
Ferrara, 1555, dice:--Para que estos moros recien convertidos fuesen
bien instruidos en la Religion Cristiana, el primer arzobispo de
Granada, fraile Gernimo, fu de parecer que la sagrada Escritura se
trasladase en lengua arbica.... A este tan pio intento se opuso fray
Ximenez de Cisneros.... alegando razones, no tomadas de la palabra de
Dios, ni de lo que dijeron  hicieron los Santos Doctores, sino
fabricadas por juicio de hombre, i por el consiguiente repugnantes  la
palabra de Dios: i ans se impidi la translacion que tanto bien hubiera
hecho  aquellos pobres  ignorantes moriscos.

[87] La mayor parte de los hombres eminentes en cnones, teologa i
ciencias humanas que produjo Espaa en el siglo XVI, hicieron sus
principales estudios en las universidades estranjeras, tales como Arias
Montano, Melchor Cano, don Pedro Guerrero, don Martin Perez de Avala,
Andrs Laguna, etc.

[88] _La culpa del primer peregrino._--Roham, 1644.--Madrid, 1735. Obra
en verso.

_Luis dado de Dios  Luis y Anna, y Samuel dado de Dios  Elcana y
Anna._--Paris, 1645, en prosa.

_Poltica anglica._--Roham, 1647, id.

_La torre de Babilonia._--Id., 1649.--Madrid, 1670, id.

_El siglo pitagrico y vida de don Gregorio Guadaa._--Roham,
1644.--Id., 1682, en prosa y verso.

_Academias morales de las Musas._--Madrid, 1660. Barcelona, 1704. Obra
en verso.

[89] Don Jos Rodriguez de Castro en su Biblioteca de los Rabinos
espaoles ninguna noticia da de este famosisimo mdico i cirujano.

[90] Anbal Briganti tradujo en la lengua italiana estos coloquios, i
los di  la estampa en Venecia el ao de 1582. Carlos Clusio los puso
en la latina para Alemania, i Antonio Collin en francesa para su patria.
Otros escritores estranjeros han hecho largos i escelentes comentarios
de esta obra. Hablando Alberto Haller de su erudito autor en la Bibliot.
Botan. tom. 1. dice: _Garcias ab Orto primus glaciem fregit et naturam
vidit_.

[91] Don Jos Rodriguez de Castro, al formar su _Biblioteca de los
Rabinos espaoles_, no tuvo presente la obra de Teixeira; puesto que de
l no nos da mas que las noticias que siguen: _Pedro Teireira_. Est
citado por Barrios en la pgina 58 de la _Relacion de los poetas
espaoles_, de esta manera.--_Pedro Teireira tradujo de persa en
espannol la Historia de los reyes de Persia_: escrivile de Hormiz el
viaje que hizo de la India, Italia, y muri en Verona.

[92] Bernldez (cap. XLIV).--_Pramo de Origine S. Inquisit._ lib. II.

[93] Francisco Garau. La fe triunfante en cuatro autos celebrados en
Mallorca el ao de 1691.

[94] Publiclo en la Biblioteca de los rabinos Rodriguez de Castro.






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Adolfo de Castro

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