The Project Gutenberg EBook of La nao Santa Mara, by 
Memoria de la Comisin  Arqueolgica Ejecutiva

This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with
almost no restrictions whatsoever.  You may copy it, give it away or
re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included
with this eBook or online at www.gutenberg.org


Title: La nao Santa Mara
       capitana de Cristbal Coln en el descubrimento de las
       Indias occidentales, reconstituda por iniciativa del
       ministerio de marin

Author: Memoria de la Comisin  Arqueolgica Ejecutiva

Contributor: D. Cesareo Fernndez Duro

Illustrator: R Monlen

Release Date: January 7, 2008 [EBook #24208]

Language: Spanish

Character set encoding: ISO-8859-1

*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK LA NAO SANTA MARA ***




Produced by Chuck Greif and the Online Distributed
Proofreading Team at http://www.pgdp.net









[Illustration: La Nao "Sta Mara" en 1892]




LA NAO SANTA MARA

[Illustration]

MEMORIA

DE LA

COMISIN ARQUELGICA EJECUTIVA

1892

DIBUJOS DE R. MONLEN

LA NAO SANTA MARA

CAPITANA DE CRISTBAL COLN

EN EL DESCUBRIMIENTO DE LAS INDIAS OCCIDENTALES

RECONSTITUDA

POR INICIATIVA DEL MINISTERIO DE MARINA

Y LEY VOTADA EN CORTES

EN EL ARSENAL DE LA CARRACA

PARA SOLEMNIDAD DEL CENTENARIO CUARTO DEL SUCESO

[Illustration: EXCMO. SR. D. JOS M. DE BERNGER MINISTRO DE MARINA EN
AGOSTO DE 1892]




NDICE

    * Exposicin histrica
    * Interrogatorio formulado por el Excmo. Sr. D. Casimiro Bona,
        Inspector general de Ingenieros de la Armada,
        antes de proceder  los clculos de la Nao Santa Mara
    * Respuesta dada por los Sres. Fernndez Duro y Monlen.
    * Cuadro de las dimensiones principales de la nao Santa Mara
    * Nombre genrico de la embarcacin
    * Primera navegacin de la nao Santa Mara
    * Buques que concurrieron  la fiesta naval del 3 de agosto de 1892
    * Armamento de las carabelas de Coln
    * Tripulacin de la nao Santa Mara y de las carabelas Pinta y Nia
    * Instrumentos de que se sirvi Coln en sus viajes
    * La vida en las carabelas de Coln
    * Banderas
    * Cmaras y alojamientos
    * Camas
    * Matalotaje
    * Fogn
    * Beques
    * Luces
    * Bombas
    * X Disposicin del nima
    * Trajes
    * ndice

COLOCACIN DE LAS LAMINAS

    * Excmo. Sr. D. Jos Mara de Bernger,
        Ministro de Marina en Agosto de 1892.
    * La Nao Santa Mara en 1892 por la aleta de babor.
    * La Nao Santa Mara en 1892 de travs.
    * Fiesta naval celebrada fuera de la barra de Sltes
        el 3 de Agosto de 1892.
    * Planos.




Las Carabelas DE COLN

[Illustration: Las Carabelas DE COLN]

Tantos, tan variados y tan errneos  veces han sido los conceptos en la
mayora de los que se han ocupado de Cristbal Coln y de su famoso
descubrimiento, respecto  las _naos y carabelas_ en el siglo XV usadas,
que ms bien que ilustrar han extraviado la opinin, no ya solamente
entre la masa indocta sino entre gentes que pasa por instrudas,
produciendo confusin inextricable. Algunos modernos escritores han
procurado, sin embargo, indicar camino racional  las ideas y llegar por
medio de la induccin y la deduccin de documentos autnticos,  unos
tipos de embarcaciones por lo menos verosmiles, porque no parecen tales
las que los antiguos fantasistas describieron.

Figura en primer trmino entre estos autores, el Capitn de navo de
Acadmico de la Historia D. Cesreo Fernndez Duro, que ya por los aos
1875 y 76 hizo estudio especial del asunto publicndolo en el _Museo
Espaol de Antigedades_ y en las _Disquisiciones nuticas_. Siguile el
inteligente restaurador del Museo naval D. Rafael Monlen, tratndolo
en su curiossima obra de _Arquitectura naval_ (todava indita), y
dibujando, con planos aclaratorios, tipos de aquella edad, as como
tambin de las anteriores y las sucesivas; pero estos trabajos no
lograron notoriedad, por su ndole poco simptica  la generalidad de
los lectores.

Al aproximarse el centenario cuarto de la invencin del Nuevo Mundo, con
la idea sin contradiccin aceptada, de solemnizar tan grande
acontecimiento, despertse la curiosidad ansiando conocer de una manera
cierta, no tan slo el gnesis de la idea y las circunstancias de su
realizacin, sino los pormenores todos; las figuras que intervinieron,
sus caracteres, costumbres, recursos y medios,  tiempo que finaba la
ruda edad media inicindose la moderna con los altares de un
renacimiento en todas las manifestaciones de las artes. Ofrecise
naturalmente a la inteligencia entre tantos incentivos de investigacin,
el de los bajeles con que qued rota la barrera temerosa del Ocano,
vehculos en que el insigne almirante y la gente espaola llevaban la
Cruz civilizadora y haban de traer el conocimiento de un Hemisferio ya
ligado al viejo; vehculos por muchos considerados _malas barcas
desprovistas de cubierta_; por no pocos estimados como _Fustas_
incapaces casi de navegar, y por los ms y ms entendidos, embarcaciones
pequeas y toscas de estrafalaria forma, lanzadas  merced de las olas
con insuficientes medios de propulsin y de gobierno.

Por todas partes se signific la conveniencia de aclarar preferentemente
este punto escudriando cul fuera el porte y condicin de aquellas
naves, ms que la de Jasn famosa, por la empresa magna. En Alemania, en
Italia, en Portugal, en Amrica, buscaron la resolucin del problema
eruditos marinos y avezados arquelogos[1]; aqu la proseguan los
mencionados seores Fernndez Duro y Monlen, descubriendo el primero
nuevos y curiosos documentos ocultos en los archivos; interpretando el
segundo con el lpiz las frmulas dudosas, y sometiendo  pblica
decisin los resultados en la _Revista general de Marina_[2].

[Nota 1: En los Estados Unidos de Amrica el Capitn Fox; en Italia
el Capitn E. A. D'Albertis; en Portugal el Teniente Lpez de Mendoza;
en Austria el Director de la Escuela naval de Lusimpccolo Sr. Gelcich,
han hecho interesantes estudios.]

[Nota 2: Dos opsculos acompaados de importantes ilustraciones,
public el Sr. Monlen despus de aparecer en la mencionada revista en
Mayo y en Noviembre de 1891. Posteriormente condens estos trabajos en
la revista titulada _El Centenario_.]

As las cosas, pens el Gobierno de S. M. que  Espaa, por sus
gloriosas tradiciones y por la incomparable hazaa con su bandera
realizada, ms que  otra nacin corresponda satisfacer el deseo de
todas, contribuyendo el Ministerio de Marina  la solemne fiesta
universal del Centenario con la reconstitucin de una nao del siglo xv,
que tan fiel y exactamente cuanto quepa, remede  la inolvidable _Santa
Mara_, capitana del atrevido navegante  insigne descubridor del Nuevo
Mundo; ejemplar tangible de la arquitectura nutica de su tiempo y
muestra de los elementos que al espritu de nuestros pasados sirvieron
para explorar y dar  conocer la figura juntamente con las dimensiones
del orbe.

Cre al efecto el referido Ministerio, de orden de S. M., una Junta
presidida por el General de ingenieros de la Armada D. Casimiro Bona y
compuesta del Capitn de navo D. Cesreo Fernndez Duro, del artista D.
Rafael Monlen, anteriormente mencionados, actuando como secretario el
Capitn de fragata D. Emilio Ruiz del rbol, que lo era de la Secretara
militar del mismo Ministerio, y por garanta de acierto en cuestiones
ajenas al tecnicismo, pidi  la Academia de la Historia el concurso de
dos de sus miembros en el estudio, siendo designados los Sres. D.
Aureliano Fernndez-Guerra y D. Juan de Dios de la Rada y Delgado.

 esta Junta present el Sr. Monlen como ponente, los planos, modelos y
memoria[3] que por preliminares haba formado y que en principio se
aceptaron sin perjuicio de discutir las cuestiones obscuras  difciles,
de las cuales el Sr. General presidente formul interrogatorio. En
sucesivas sesiones se fueron determinando las dimensiones principales
del vaso y su relacin ntima, con arreglo  las prcticas y
proporciones de que existe noticia escrita; el porte  tonelaje, el
carcter de las lneas determinantes, el repartimiento interior, hasta
el mueblaje que debera llevar, y tomando  su cargo el Sr. Bona los
clculos de estabilidad, con los dems de construccin, arboladura y
superficie de velamen, por escrupulosidad hubo de repetirlos y rehacer
los reformados supliendo con su inteligencia y por tanteos trabajosos la
falta de datos seguros.

[Nota 3: Titlase _Restauracin hipottica de las carabelas de
Cristbal Coln_ por D. Rafael Monlen. Madrid. Imprenta de Infantera
de Marina, 1891, 8., 22 pgs. Siendo destinada al estudio de la Junta
se tiraron pocos ejemplares.]

El Sr. Ministro de Marina acogi benvolamente la memoria razonada y
planos de la Junta, dndose por satisfecho de sus trabajos; orden
separadamente los de formacin de presupuesto de obras en el concepto de
facilitar los arsenales del Estado el material que no tuviera aplicacin
directa  los buques de moderna construccin y de que la Junta directiva
del Centenario facilitara los fondos indispensables para el pago de
otros accesorios y pertrechos que no hubiera en almacn. Formulando el
plan completo en proyecto de ley, obtuvo aprobacin de los cuerpos
colegisladores.

El plazo apremiaba porque iba consumindose en estos trmites el mes de
Abril y aunque para lo esencial bastaran las investigaciones hechas por
la referida y ya disuelta Junta, muchos puntos difciles de llevar  la
prctica se ofrecan, necesitndose  la vez direccin facultativa,
inspeccin artstica y consulta arqueolgica que coadyuvaran  la obra
material de reconstitucin.

 este efecto fu creada en Real orden que expidi el dicho Ministro de
Marina, Excelentsimo Sr. D. Jos Mara de Bernger el 21 del mismo mes,
una Comisin ejecutiva, encomendndola la realizacin del proyecto, en
unin de un ingeniero naval, con atribuciones bastantes para aclarar y
resolver desde luego cuantas dudas  dificultades ocurrieran, as como
tambin para invertir la cantidad entregada por la Junta directiva del
Centenario con la justificacin reglamentaria. Compusironla, el Capitn
de navo D. Cesreo Fernndez Duro, Presidente, el Teniente de navo de
1. clase y oficial de Secretara del Ministerio D. Francisco Cardona,
el restaurador del Museo naval D. Rafael Monlen y el Contador de navo
D. Francisco Gmez Snico, Secretario, y designse al ingeniero jefe de
2. clase D. Leopoldo Puente para dirigir la construccin.

La quilla de la nao _Santa Mara_ se asent en grada del Arsenal de la
Carraca el 23 de Abril.

[Illustration]

Salvados los tropiezos que eran de presumir, por el Sr. Cardona, que
desde el comienzo de las obras representaba en el departamento de Cdiz
 la Comisin ejecutiva con suma discrecin, apoyado en la buena
voluntad de las autoridades superiores, impuls los trabajos con rapidez
y acierto. El Sr. Puente identificndose con la idea, comprendiendo
perfectamente la ndole de la fbrica especial que se aparta de los
estilos modernos, con elevado criterio ha sabido armonizar las
exigencias profesionales con la necesidad de dar  la construccin el
carcter de las de tiempos remotos, poniendo al servicio de las
prcticas aejas los adelantos novsimos de la ciencia. Tal ha sido su
actividad; tales el entusiasmo y buen nimo de los maestros y obreros 
sus rdenes en los diferentes talleres del Arsenal, que el 26 de Junio,
 los sesenta y tres das de funcionar las hachas, el casco de la nueva
_Santa Mara_ se deslizaba sobre las anguilas de la grada hundiendo la
popa en las saladas ondas y flotando gallardamente, saludada por la
concurrencia, con un calado medio de 1 metro 47 que era justamente el
calculado.

Faltaba arborlarla y aparejarla; atender exterior  interiormente al
decorado, armarla con la artillera; concluir el detalle, para lo que
simultneamente se afanaban los operarios en los obradores; all
labrando tablas, ac barnizando muebles, aparte cosiendo velas, pintando
escudos, acicalando lanzas, con inusitada amalgama de picapedreros que
hacan balas de mrmol, de herreros forjando el fanal de popa, insignia
antigua de almirante; de imagineros sacando del roble ojivas, de
ajustadores puliendo y graduando astrolabio y ballestilla, y  todo
acudan los seores repetidos, Puente, Cardona y Monlen, mientras no
lleg el momento satisfactorio de ver  la nave airosa embanderada en la
baha de Cdiz, presta para ir  Palos y dar la vela en el momento de
cumplirse el aniversario centsimo cuarto en que la verdadera _Santa
Mara_ lo hizo.

Es la nueva construccin, segn va dicho, reproduccin en cuanto cabe
despus de cuatro siglos de intervalo, de la nao que gobernaba Cristbal
Coln en el primer viaje  las ignotas tierras de Occidente, situadas en
el camino de Catay y Cipango, que l buscaba. Las diferencias que en la
moderna puedan observarse; las variantes que por necesidad se han
introducido sin afectar voluntariamente al carcter esencial
arqueolgico se explican: primero, por las prcticas en la obra de mano,
por el empleo de los instrumentos del trabajo, por los procedimientos de
la industria, tan distintos ahora  los de la Edad Media, y en segundo
trmino, porque la rapidez de los trabajos, forzndola lo apremiante del
plazo en que se han ejecutado, no han consentido la inspeccin minuciosa
ni el cuidado en menudencias de que no se tiene noticia segura.

Mide la nueva _Santa Mara_[4] de eslora 22,60 metros; de manga 7,80; de
puntal en la maestra 4,10; en la toldilla 8,20; en el castillo 4,90.

Pesa 127,57 toneladas.

[Nota 4: En tiempo de Coln y mucho despus se contaba en
construccin naval por codos, equivaliendo la unidad  2 pies
castellanos  dos tercias de la vara de Burgos, como despus se dijo.
Siendo sta en relacin oficial con el metro equivalente  0,m 8,359,
para la prctica puede estimarse 1 codo==0,56.]

Economizando en cuanto sea posible la nomenclatura profesional, puede
decirse que es el casco corto, ancho y muy alto, comparado con los que
actualmente navegan. Es muy lleno de fondos, con escasas salidas de
agua, las curvas convexas y completamente plano por debajo. Las
extremidades tienen considerable lanzamiento, siendo bastante henchidas
con el fin de desplazar mucho y soportar el enorme peso de los
_castillos_; en los costados hay algn _pantoque_; la borda es alterosa.
Anchas _cintas_ y _cintones_ corren de popa  proa ligando los miembros
y otros refuerzos exteriores llamados _bulrcamas_ los consolidan en
sentido vertical. La proa es llena y redondeada; la popa completamente
plana y _de escudo_, como antes se deca, con ancha abertura nombrada
_lemera_ por encima del _yugo_ principal, por donde entra la caa del
timn. Otras dos aberturas circulares ms reducidas, correspondientes 
las de la proa (_escobenes_), sirven para dar paso  las armarras de
_codera_. El timn, de pala ancha, por ser poca la salida de aguas del
barco segn va dicho, y muy reforzado en todas sus partes, funciona con
la caa horizontal desde la batera, debajo de la _tolda_.

No tiene la _Santa Mara_ ms que una cubierta; entre sta y la bodega
va una serie de _baos al aire_, sobre los que en caso necesario  la
comodidad   la carga se sientan tablones formando _falso sollado_. 
proa est formado el _paol_ de pertrechos;  popa la despensa. En la
cubierta dan acceso  la bodega dos grandes _escotillas_ y dos
_escotillones_  los paoles. Por encima de la cubierta, desde el centro
del barco  popa, corre otra llamada _tolda_ con escotilla y escala de
comunicacin entre ambas. Sobre la tolda se levanta la _chupeta_ 
_chopa_, alojamiento del comandante, y su cubierta se nombra _toldilla_.

Debajo de la tolda queda la cubierta bastante desahogada y en su espacio
resguardado de la intemperie se acomodaban para dormir los oficiales y
marineros, aunque stos aprovechaban el abrigo del castillo de proa, que
avanza mucho, pareciendo como suspendido sobre el mar.

Constituyen el aparejo propulsor tres _rboles_, _mstiles_  palos
verticales, _mayor_, _trinquete_ y _mesana_, con velas redondas  de
cruz en los dos primeros,  saber: _papahigo_  _treo_ con dos _bonetas_
y _gavia_ en el mayor; _trinquete_ solo en el de su nombre. El de popa
tiene _mesana latina_, y adems, en el _bauprs_, otro palo inclinado
sobre la proa, se orienta la _cebadera_. Todas estas velas estn
guarnecidas  la manera con que antiguamente se manejaban, lo mismo que
los _mstiles_ y _entenas_  vergas.

Entre los primeros se asegura el mayor con ocho _obenques_ por banda,
dos _coronas_ y _brandales_ y dos _estais_, _mayor_ y de _galope_. El
trinquete no necesita ms de dos aparejos de _estrellera_ por banda y el
_estai_, lo mismo que el mesana, as que no tienen mesa de guarnicin
como el mayor, ni _bigotas_, ni _acolladores_[5], por ser ste el mstil
de desempeo y de gobierno los otros.

[Nota 5: Las mesas de guarnicin lo mismo que sus cadenotes son
reforzadas; las bigotas tenan figura de almendra, pero por falta de
tiempo se han aprovechado ahora unas circulares que estaban hechas,
estimando de escasa significacin la diferencia.]

En las vergas se ha copiado asimismo el _guarnimento_; _drizas_ dobles;
_amantillos_ cuadruplicados, con _motones_; _brazolotes_ y _brazas_,
_troza_ y _racamento_. Las velas no tienen _rizos_; se aumenta la
superficie del _papahigo_ con fajas nombradas _bonetas_ que se cosen 
la _relinga_ inferior por medio de _bazadas_, pasndolas por los
_ollaos_  ojetes abiertos en una y otra lona y sealados de diez en
diez con una letra para no dudar en la correspondencia, siendo estas
letras tradiciones A. M. G. P. que quieren decir piadosamente _Ave Mara
Gratia Plena_[6].

[Nota 6:  la operacin se deca _empalomar_ (empalmar) la boneta.]

La mesana se maneja con _ostas_ en la _pena_, _borriquetes_ en el _car_
y _caza escota_ que sale fuera de la popa; la _cebadera_ corre  lo
largo del _botaln_ y se orienta como las velas cuadras con _brazas_ y
_escotas_.

Sera ocioso explicar el _laboreo_ de los cabos que fcilmente
concebirn los marinos; conviene s consignar que el aparejo de _La
Santa Mara_ est inventariado por el mismo Coln al escribir en su
_Diario_[7]: torn a ventar muy amoroso e yo llevaba todas mis velas de
la nao, _mayor con dos bonetas, trinquete y vela de gavia y cebadera_, y
el batel por popa.

[Nota 7: El mircoles 24 de Octubre de 1492.]

[Illustration]

La nao nueva dispone, como aqulla, de dos embarcaciones: la primera el
_batel_, lancha grande, que rara vez se meta  bordo por tener de
eslora la longitud que meda la afrizada del castillo y la fuga de la
tolda, es decir, unos quince codos, con siete bancos para remos pareles.
Calculbase que poda cargar su nao en cincuenta barcadas. La segunda
embarcacin  _chalupa_, lancha mejor que bote, de popa ancha y llana,
con cinco bancos para remos pareles, se meta dentro de la nao al salir
de puerto[8].

[Nota 8: Al hacer la maniobra decan los marineros proverbialmente,
chalupa dentro, amigo fuera.]

Adems empachaban la cubierta, el fogn donde se guisaba con lea;
barriles con agua potable, las lombardas, la madera de respeto y los
pertrechos necesarios  mano.

Aunque las antiguas naves se amarraban con cuatro anclas pequeas de
ocho  doce quintales, habindose encontrado enterradas en el arsenal de
la Carraca dos, forjadas cuando menos al fin de siglo XVI y de forma
igual  las del tiempo de Coln[9], no ha tenido dificultad la Comisin
en utilizarlas, aunque excedan en las dimensiones y peso proporcional,
dejndolas en el estado en que parecieron; es decir, conservando el
sello de su antigedad, si bien poniendo nuevos los cepos de madera que
faltaban; solamente se ha construdo de nuevo, con arreglo  los dibujos
y reglas de la poca, la _fornaresa_  ancla de la esperanza.

[Nota 9: Abona el parecido el ancla partida recientemente hallada en
la isla de Santo Domingo, cerca del fuerte de Navidad, en el sitio en
que la verdadera _Santa Mara_ naufrag, siendo por tanto admisible que
fuera suya.]

Como armamento ostenta la capitana dos _lombardas_ de recmara cerrada,
en la batera, debajo de la tolda, y seis _falconetes_ en las _regalas_
altas de los castillos. Estas piezas se han construdo en los talleres
de artillera del arsenal de la Carraca, bajo la direccin del Teniente
Coronel D. Manuel Ramos Izquierdo, por el mismo procedimiento empleado
en el siglo XV que en otro lugar de esta memoria se explica, resultando
con tal perfeccin, que  tener la patina de los aos, se confundirn
con las antiguas. Tiran _pelotas_ de piedra de dos libras de peso; estn
montadas en cureas marinas, cuyos modelos corpreos, as como los de
las lombardas y falconetes hizo el Sr. Monlen siguiendo los datos
aludidos.

[Illustration: Bandera que lleva la Nao.]

Para idea de las armas porttiles se han dispuesto en la Cmara y en la
batera panoplias compuestas de corazas, capacetes, espadas, lanzas,
picas, hachas de armas y de abordaje, adargas, ballestas, bolsas con
virotes, obras de balas, frascos de plvora y espingardas. No hay
constancia del nmero de cada una, mas s de que de todas ellas iban
provistos los tripulantes de las naves de Coln, y no haban de carecer
de la garanta que por entonces constituan, los caballeros y escuderos
de la expedicin. Los trajes estn bosquejados en dos acuarelas, obra
del Sr. Monlen, que ha tenido  la vista no solamente tipos de pilotos,
grumetes y otros hombres de mar, sino tambin de la gente de armas de
las mesnadas y acostamientos con sus bizarros arreos[10].

[Nota 10: Las acuarelas de figurines, puestas en cuadros, van en la
nao al lado de las panoplias.]

En punto al decorado de bajel dbese tambin advertir que alguna
alteracin se ha introducido teniendo en cuenta la ocasin fastuosa en
que hace papel _La Santa_ _Mara_. Eran los mareantes de su siglo, en
general, parcos en los accesorios de adorno y pintura. Preservaban las
maderas de resalte tales como _cintas_, _boceles_, _bulrcanas_, con
barniz de brea  grasa de ballena; las partes de menos roce embijaban
con _almazarrn_ (ocre rojo), negro humo  otro color natural poco
definido. Los fondos se ensebaban, reponiendo con frecuencia la capa,
para lo cual _ponan  monte_ los vasos; es decir, los varaban en
cualquiera playa  propsito[11].

[Nota 11: Por dos veces lo hizo Coln con las carabelas en el primer
viaje: una en el puerto de Mares de la Isla de Cuba, que l nombr Juana
y otra en la Isla Espaola, donde mand calafatear las costuras para el
regreso. Vanse en su Diario, los das 5 y 6 de Noviembre de 1492 y los
7 y 14 de Enero de 1493.]

La Comisin ejecutiva, no obstante, ha estimado oportuno decorar la popa
con adornos de la poca, de poco realce, formando doselete donde se
resguarda la imagen de la Virgen nuestra Seora, como era costumbre
poner en las naves de cierta importancia  que se construan con fin
determinado desde los tiempos de D. Alfonso el sabio[12], y para el
_engalanado_ ha preferido  la _pavesada_ sencilla de lienzo rojo y
blanco, la de los paveses pintados con las armas y blasones de Castilla,
Len, Aragn y Sicilia, ms propios y usados en los navos de guerra.
Campean tambin estos blasones en las banderolas de la _regala_, adems
de la Cruz Verde, ensea la empresa del descubrimiento, en el palo
trinquete, dominando  todas, en el tope mayor el estandarte de Castilla
cuartelado de rojo y blanco con castillos de oro y leones de gules.
Ondea an en la arboladura el escudo de los monarcas catlicos cobijado
por el guila del Evangelista San Juan, tal cual se conserva en el
monasterio de San Juan de los Reyes en Toledo, as como en las monedas
de oro llamadas _excelentes_, y en la entena de mesana la gran flmula
tradicional de las armadas de Castilla[13].

[Nota 12: Vase el Cdice de las Cantigas.]

[Nota 13: Adems de estas banderas, lleva la nao en la cofa un
gallardete rojo con las armas completas de Espaa, las de los Reyes
Catlicos con el lema Tanto monta y un crucifijo todo pintado, segn
era prctica constante, y en el tope del trinquete otro gallardete
blanco con la cruz verde de la Empresa.--_Todas estn representadas en
la vieta ut supra._]

Expuesto queda que no haba en la nao ms alojamiento cerrado que la
_chupeta_: de presumir es, dada la elevacin del cargo que Coln tena,
que all se albergara l solo. La ha dotado por tanto la Comisin de los
muebles estrictamente necesarios, teniendo  la vista las indicaciones
de su Diario. Cama con _traspontin_ y _arambel_ encarnado; armario donde
guardar ropa, planos y libros; un sitial, dos sillas y una mesa donde
pudieran comer dos personas: todos estos objetos son del gusto gtico
dominante entonces. Se completa el mueblaje y adorno con una imagen de
la Virgen, _Maris Stella_, de que eran devotos los mareantes, y ante la
que cantaban la _Salve_ todos los sbados.

La _bitcora_, el _cuadrante_, la _ballestilla_ se han construdo
cuidadosamente por modelos de la poca, como asimismo el farol insignia
de popa, en su totalidad de hierro forjado[14]. Con la misma fidelidad
se ha procurado reproducir el _guin_, emblema del poder real conferido
 Coln como Almirante, simulacro preciado que tuvo en la mano al pisar
la tierra descubierta y tomar su posesin. Este pendn se colocaba 
bordo en los momentos solemnes  estribor,  sea  la derecha, saliendo,
de la puerta de la cmara; segua al Almirante en funciones de mando,
llevndolo un alfrez, y era insignia ante la cual todas las otras se
abatan. Empubanle los propietarios en momentos supremos de peligro 
de victoria. Segn los ejemplares existentes en la Armera Real, es de
damasco carmes, bordado y recamado de oro, mostrando en una cara la
imagen de Jess crucificado y la de la Virgen Mara en la otra.
Adrnanlo cordones y borlas de seda y oro.

[Nota 14: Vanse los planos que representan estos objetos.]

[Illustration: De la carta de Juan de la Cosa.]

Mil otros detalles curiosos, la figura de los _motones_, la situacin de
los _guindastes_, la disposicin en que se guardaban la plvora, balas,
vveres, agua, ha sido preciso estudiar y mereceran indicaciones si con
ella no se alargara demasiado esta resea. Basta saber que si todo no se
ha trasuntado con escrupulosidad absoluta; si alguna cosa no corresponde
exactamente en forma y posicin  la que quiere representar, dbese 
que no siempre es realizable el deseo, mxime habiendo de luchar con
escasez de tiempo, con falta de ciertos materiales y con ausencia de
enseanzas. No ha sido pequea la dificultad de convencer al obrero de
que haba de entregar tosca la obra encomendada  sus manos.

Resulta pues la nueva nao, algo ms cargada de madera, ms slida y con
ms esmero de ejecucin, sin duda, que la original, pues aun siendo sta
de las mejores de su tiempo, no tendra de seguro, forradas las bandas,
sino los _barraganetes_ al descubierto como lo estn las _cuadernas_ en
el interior; las _bordas_  _amuradas_ haban de ser ms bajas,
particularmente en los castillos; las _regalas_, sencillas, sin _tapas_
verticales; los _cintones_ en cambio ms robustos y salientes, y con
clavos defensivos de gruesas cabezas. La jarcia, aunque de buen camo
de Calatayud no era tampoco tan torcida, ni los palos tan tersos, en una
palabra; si bien entendido y apropiado  las necesidades y conocimientos
de relacin de la poca, era todo en el siglo XV ms rudo, menos
perfilado, como productos de combinaciones inimitables.

Para justificacin de los acuerdos y decisiones de la Junta consultiva
que primeramente procur interpretar el pensamiento del Gobierno de S.
M., y de los actos de la Comisin ejecutiva que despus se ha afanado
por realizarlo, se hace relacin siquiera concisa, de documentos que han
servido de gua  los estudios hasta encontrar fundamento  las
resoluciones.

[Illustration: De la primera carta de la Isla Espaola atribuida  D.
Fernando Coln.]

Componen la primera serie las cartas de marear espaolas, anteriores y
posteriores  Coln (de que hay buen nmero), en las cuales estn
diseados por mano pericial, los navos, las banderas, los escudos,
rosas nuticas y otros instrumentos. Entre ellas las hay de excepcional
testimonio; ejemplo la de Juan de la Cosa, maestre y piloto de Coln en
los dos primeros viajes y justamente propietario de la genuina nao
_Santa Mara_.

Traz esta carta  mapamundi en el Puerto de Santa Mara el ao 1500;
ahora se custodia en el Museo naval por monumento geogrfico. Al
delinear por vez primera la costa de la Tierra firme, pint sobre ellas
dos naos fondeadas con el estandarte de Castilla en el palo mayor,
plantndolo asimismo en los diversos puntos de la costa  islas de que
se haban tomado posesin. Sobre la costa de frica dibuj otras naos y
carabelas con la bandera de Portugal, distinguindose  primera vista
las condiciones y forma de las _redondas_ y las _latinas_.

Otra carta, la primera tambin que se hizo de la Isla Espaola, posee la
biblioteca colombina de Sevilla. Abrgase all la creencia de que sea
obra del grande Almirante, pero es ms probable que la delineara su
hijo D. Fernando Coln, al cual perteneci. Como quiera que sea, muestra
pintadas en dos lugares distintos tres naves navegando en conserva; dos
de ellas con aparejo redondo y la tercera latino. Si no quieren
representar  copiar las famosas embarcaciones que hicieron el
descubrimiento, como parece presumible, hay seguridad al menos de que
muestran los tipos de la poca y se nota completa conformidad esencial
entre ellas y las de Juan de la Cosa.

[Illustration: Del libro del consulado, tratado de los hechos maritimos,
etc. (Barcelona, 1502).]

La epstola en que noticiaba Coln  Gabriel Snchez el hallazgo de las
islas ocenicas, se imprimi en Roma en 1493 con grabados de naves un
tanto convencionales, mas no despreciables bajo muchos puntos de vista.
Como ellas hay bastantes en libros del tiempo, y las tienen ms
estimadas dos relativos al arte de navegar impresos en el siglo XVI,
siendo preferentemente de citar los _Regimientos_ del maestro Pedro de
Medina, estampados en Sevilla, y el _Consulado de mar_, dado  luz en
Barcelona en 1502. De este gnero de grabados y dibujos ha reunido el
Sr. Fernndez Duro varios, en coleccin especial nutica muy rara y
til, porque con la comparacin de los diseos, con la evidencia de
pormenores, acaso desproporcionados en ocasiones, pero que por lo mismo
acusan la certeza, como de objetos que despertaron poderosamente la
atencin de los artistas copiantes, llega  conocerse la imagen
completa, tomando de los unos la forma perfectamente acusada de los
castillos en popa y proa, en otros las _bularcamas_, los _cintones_, los
_boceles_; en tal las _mesas de guarnicin_; y las _bigotas_ en cual la
_lemera_ del timn y sus herrajes; en ste las _gatas_  _cofas_ con
minuciosidad de palos y vergas; en aqul la maniobra de las velas, con
sus bonetas; por fin, cualquier pormenor que bien se busca; trajes,
paveses, anclas, estandartes, flmulas con sus cordones y borlas
vistosas.

Todava mejor se aprecian determinados detalles en la pintura y en la
escultura siendo de enumerar entre las obras que la Comisin ha visto,
un cuadro existente en la sacrista de la iglesia de Zumaya, porque
representa combate naval entre naos castellanas y portuguesas firmado,
el ao 1495, y los bellsimos relieves de la parroquia de San Nicols de
Burgos, en que con delicadeza incomparable se han esculpido naos
azotadas por la tempestad, partidas las jarcias, deshechas las velas,
atribulada la gente en espera de inmediato siniestro[15].

[Nota 15: Al pie del retablo, obra maravillosa de piedra, hay
inscripcin sepulcral en que se lee que el noble caballero Gonzalo Lpez
Polanco,  cuya costa se hizo, falleci el ao MDIII. Corresponde pues
de lleno  la poca de _La Santa Mara_.]

[Illustration: De la carta dibujada por Gracioso Benincasa (Ancoma
1482).]

Tan detenido como el examen grfico ha sido el de los primitivos
tratados y disciplinas de fbrica de naos en que se manifiestan las
proporciones del vaso y de la arboladura, labra de los miembros, su
enlace, materiales, clavazn, dando lugar preferente  las obras de
Diego Garca de Palacio y de Juan Escalante de Mendoza entre todas las
publicadas  inditas que ha dado  conocer el Sr. Fernndez Duro en sus
_Disquisiciones nuticas_.

Lo concerniente  pertrechos, armamento y efectos varios han esclarecido
relaciones de viajes regios y de jornadas militares, reunidas por el
mismo acadmico, en junto con inventarios en que se expresa el parte de
naos, su artillera, tripulacin sueldos, raciones, ordenanzas, deberes
y atribuciones.

[Illustration: De grabados del siglo XV.]

[Illustration: Parte del cuadro existente en la iglesia de San Pedro de
la Villa de Zumaya, que representa un combate naval, pintado en 1495.]

Falta no obstante lo principal, lo que ni la diligencia ni la voluntad
conseguirn de modo alguno. En las ruinas de los edificios de remota
fecha queda siempre algo que ayuda  formar idea de la fbrica; quedan
cuando menos materiales dispersos con marca de la mano que les di
forma: de los bajeles, siendo cuanto les constituye perecedero ha
desaparecido con la materia la nocin de sus preparaciones. As entre
los ramos de la Arqueologa es el ms obscuro y dificultoso el referente
 la nutica.

[Illustration: Alto-relieve de una retablo dedicado  San Nicols
(patrn de los marineros) existente en la iglesia del mismo santo en
Burgos y labrado desde 1480  1503.]

Si considerado todo, no presume la Comisin haber alcanzado el xito que
anhelaba, puede dar fe del buen deseo con que los individuos componentes
han tratado de reconstruir un tipo aproximado al de la nao gloriosa que
enlaz las dos mitades del universo mundo. Por muestra de los
escudriado se acompaan algunos de los estudios especiales del seor
Fernndez Duro, y de las interpretaciones, difciles con que el lpiz
del Sr. Monlen ha reanimado el espritu de artistas de otras edades, y
para demostracin de la escrupulosidad con que la Comisin ha procedido
en la adquisicin de datos y noticias pertinentes  su objeto, vanse
aqu el interrogatorio completsimo que formul el Excmo. Sr. Presidente
de la Junta Arqueolgica, y las respuestas dadas por el Vocal y ponente
de la misma Sres. Fernndez Duro y Monlen, que fueron por todos los
dems seores aprobadas.




_Interrogatorio formulado por el Excmo. Sr. D. Casimiro Bona, Inspector
general de Ingenieros de la Armada antes de proceder  los clculos de
la nao Santa Mara._


CASCO

1. Dimensiones principales; eslora, manga, puntal, calados y
desplazamiento  arqueo de la nave.

2. Formas de las extremidades y parte central.

3. Portas, portillas de luz, escotillas y sus brazolas.

4. Alojamientos y detalles de la distribucin interior.

5. Dimensiones y formas de la quilla, el codaste, la roda y los
dormidos.

6. Especie de cuadernas que formaban el costillaje; si sencillas 
dobles; la clara entre ellas y cmo era el macizado de los fondos.

7. Distribucin de las tracas del forro exterior, y cmo estaban
dispuestas las costuras de dicho forro.

8. Cmo estaba dispuesto el forro interior  si slo constaba de
palmejares.

9. Disposicin de la cubierta y del plano, baos, durmientes,
trancaniles, tapas, entremiches, medios baos, etc. Cmo estaba todo esto
dispuesto y cules eran las dimensiones de estas piezas.

10. Gruesos  las lneas y gra  anchos de las ligazones; altura de
bragada de las cuadernas, si llevaba sobrequilla y cules eran sus
dimensiones.

11. Espesores de los forros, y si llevaba cintas, cul era su grueso.

12. Si llevaba bulrcamas  sobreplanes exteriores  interiores, cmo
iban dispuestos y cules eran sus dimensiones.

13. Dimensiones del forro  entablado de las cubiertas, y si las
costuras de estas tenan curvatura horizontal, esto es, si eran de doble
curvatura  si eran, como ahora, curvas planas paralelas al plano
diametral del buque.

14. Disposicin y menas de la clavazn de los forros exterior 
interior, y de las cubiertas.

15. Si llevaba batayolas  slo tapas de regala cubriendo las cabezas de
los barraganetes.

16. Si llevaba guindastes, propaos, cornamusas y cabilleros para la
maniobra, y cmo estaban dispuestos.

17. Si llevaba molinete para la maniobra de las anclas y si stas se
levaban con vivador y mojeles.

18. Si llevaba escobenes, gateras y bitas para los cables y algo que
sustituyese  las mordazas y estopores actuales, as como  los
disparadores para dar fondo.

19. Si las anclas tenan los arganeos, caa, brazos, uas y cepos como
las ordinarias de ahora.

20. Si llevaba algo que sustituyera  la serviola, y el pescante de
gatilla y  los aparejos de gata y gatilla.

21. De qu manera se varaban y abozaban las anclas durante la
navegacin.

22. Cmo estaba dispuesto el lastre y en qu consista.

23. Qu clase de artillera montaba, cules eran las formas, dimensiones
y calibres de las piezas y cmo estaban montadas.

24. Si los caones iban en portas; si se usaban portillas para dar luz y
ventilacin  los alojamientos y si estaban stas provistas de
arandelas.

25. Cmo estaba dispuesta la aguja de rumbo y si llevaban ballestillas
para las observaciones astronmicas.

26. Qu forma tenan el timn y su caa; si sta se manejaba
directamente  mano  por medio de guardines y cmo laboreaban stos.

27. Si llevaba beques, de qu forma eran stos y cmo iban instalados.

28. De qu medios de achique disponan para el caso de una va de agua.

29. Si llevaba portaln en la amurada y escala  tojinos para subir  la
cubierta alta.

30. Qu clase de embarcaciones menores llevaba; cules eran sus
dimensiones y si iban colgadas en pescantes  montadas sobre calzos en
la cubierta.

31. Si llevaba mesas de guarnicin para las jarcias firmes, brazales y
curvas-bandas en el tajamar y pescantes para las amuras de la mayor
trinqueta.

32. Qu clase de muebles y utensilios llevaba, tales como fogn,
literas, colchonetas, coys, sillas, bancos cajonados, envases para
vveres, aguada, etc.

33. Cmo eran los proyectiles; cmo estaban dispuestas las cargas y de
qu modo se hallaban estivadas  bordo.

34. De qu nmero de hombres constaba la dotacin y para cunto tiempo
llevaban vveres y aguada.


APAREJO

1. Cuntos palos llevaba y si stos tenan  no cada hacia popa  hacia
proa.

2. Si los palos eran enterizos y si en las fogonaduras llevaban capas
para impedir el paso del agua al interior del buque.

3. Si llevaban masteleros para las velas altas  simplemente galopes 
prolongaciones de los palos por encima de las encapilladuras de las
jarcias firmes.

4. Cmo estaban encapilladas estas jarcias y si se empleaban bigotas y
acolladores para tesar la obencadura.

5. Si las tablas de jarcia llevaban flechastes y si los obenques
llevaban sotrozos y jaretas para su estrangulacin cerca de la
encapilladura.

6. Si los palos llevaban cacholas y baos y crucetas  cmo estaba
dispuesta esta parte de la arboladura.

7. Si para sujecin transversal de los masteleros se usaban obenquillos
y si para poder tesar stos sin alabeo de las cofas  crucetas se usaban
arraigadas cosidas en sus extremidades inferiores  los sotrozos de las
jarcias firmes.

8. Si llevaban burdas, bradales, volantes y estys.

9. Qu clase de aparejo usaban en cada palo y cmo estaba guarnido.

10. Si las vergas de las redondas llevaban cajeras en los penoles para
los escotines de las velas inmediatamente superiores  ellas.

11. Qu forma era la de estas vergas y cmo iban suspendidas y sujetas 
los palos; esto es, si llevaban drizas con aparejos, coronas, estrobos y
trozas.

12. Si llevaban los amantillos dispuestos de una manera anloga  los de
ahora.

13. Si las entenas de las latinas llevaban ostas volantes encapilladas 
la pena y si el car se maniobraba por los mismos medios que ahora se
usan.

14. Si llevaba verga de cebadera y de sobrecebadera  cebadera sola y si
sta iba de firme  con arritranco  raca que la permitiera correr  lo
largo del bauprs  del botaln.

15. Si el botaln llevaba foque.

16. Si las velas cuadras llevaban bolinas y amuras y escotas como
actualmente y si la forma era rectangular  trapecial.

17. Si estas velas llevaban vainas  fajas y relingas en el gratil y las
cadas.

18. Si llevaban los envergues y las fajas de rizos dispuestas como ahora
se usan  si llevaban bonetas.

19. Si los rizos estaban pasados por ollaos  en otra forma.

20. Si las empuiduras iban firmes  garruchos cosidos  las relingas, y
si sus vueltas se apoyaban sobre tojinos en las vergas.

21. Si se usaban fajas de rizos.

22. Si se usaban palanquines y chafaldetes para cargar las velas cuadras
y cargaderas para las otras.

23. Si se usaban brioles  briolines en las redondas y candalizas en las
latinas.

24. Si las velas llevaban los paos dispuestos como ahora, y de qu
ancho eran, y si llevaban batideros y sobresanos para prevenir los
degellos de las mismas velas.

25. Cmo iban arboladas las banderas y las insignias.

26. Si en los guarnimientos del aparejo se usaban motones y cuadernales
de formas y con gazas semejantes  las actuales, esto es, capuchinos
para los escotines; de canasta para palanquines  chafaldetes, etc.,
etc.

27. Si el colchado de las jarcias firmes y de labor era como el de
ahora, y si se entraaban, precintaban  aforraban las jarcias muertas
del mismo modo que ahora se usa.

28. Si las vergas de las redondas llevaban guardamancebos  marchapis y
estribos.

29. Cmo se pasaban las brazas, y si las vergas llevaban brazalotes.

30. Si el bauprs  botaln llevaba trincas, mostachos y vientos.




_Respuesta dada por los Sres. Fernndez Duro y Monlen._


CASCO

1. Reunidas las escasas referencias que se han encontrado acerca de las
naves que condujo Cristbal Coln y consultadas las obras de
construccin naval ms inmediatas  su tiempo, se conjetura que las
dimensiones de _La Santa Mara_ deban de ser:

Quilla 34-1/2 codos==69 pies de burgos de 0m,28==19m,92.

Eslora en floracin  9 pies.

Eslora en cubierta 42 codos==84 pies.

Manga fuera de miembros y forro 13 codos==26 pies==7m,34.

Puntal 6 codos==12 pies==3m,36.

El puntal se meda desde la cara superior de la sobrequilla  la cara
inferior del tabln central de la cubierta.

Lanzamiento de proa, desde la vertical de la cubierta por el canto
exterior de la roda, 5-1/2 codos==11 pies.

De popa, desde el canto exterior del yugo al pie del codaste 2-1/2
codos==5 pies.

Manga  anchura del yugo y espejo de popa 8 codos==16 pies.

Rasel de popa alto en el codaste 4-1/2 codos==9 pies.

Rasel de proa, largo desde el canto inferior externo roda 5 codos==10
pies.

Calado medio 4-1/2 codos==9 pies.

Idem mximo 5 codos==10 pies.

Idem mnimo 3 codos==6 pies.

Ofrece sobre el particular un dato importante el Diario de Coln en su
primer viaje, pues dice el 10 de Enero de 1493 que _La Pinta_ entr en
un ro cuya barra tena _dos brazas de agua_; es decir, 12 pies. _La
Santa Mara_ era de ms calado.

El desplazamiento puede calcularse en 200  240 toneladas mtricas,
porque los ms de los autores, singularmente Juan de Escalante afirman
que las naves del Almirante eran poco mayores de 100 toneles y no
llegaban  200. La indicacin, que algunos han credo referente al
arqueo, es con ms probabilidad la de la carga que poda llevar la nao,
y en este concepto suponiendo que no excedera la ltima de 150 toneles
machos  de Cantabria y que esta cifra compusiera las 0,35 partes del
desplazamiento total; suponiendo tambin que el peso del casco con
arboladura y aparejo equivaliera  0,6; que las anclas, pertrechos,
vveres y aguada ascendieran  0,05, sera:

Desplazamiento==0,35 d + 0,6 d' + 0,5 d"  sea;

Carga 150 + 257,143 + 21,429==428,572 toneles, y como el tonel macho
equivala por entonces  2 pipas de 27-1/2 arrobas, segn Escalante,
Palacio y Veitia,  sea 632 kilogramos por tonelada, resultan 270,858
kilogramos, que divididos por 1.000 de la tonelada mtrica actual, dan
un desplazamiento de 271 toneladas aproximadamente.

2. Por los dibujos as como por los tratados de construccin citados se
advierte que eran las extremidades llenas, pero de mucho vaco en la
popa, formada sobre un dormido cuya forma indica el diseo adjunto. La
cuaderna maestra era muy llana desde la flotacin hacia abajo y cerraba
un poco de boca. El plan tendra unos 12 pies sin astilla muerta, pues
sta no se invent hasta el ao de 1601, en los tiempos de innovacin de
D. Diego Brochero.

3. No llevaban portas ni portillas de luz ms que en la chupeta  cmara
alta  popa. Las brazolas de las escotillas eran muy bajas, y stas se
cerraban completamente con cuarteles macizos en malos tiempos.

4. No hay noticia de que hubiera ms alojamiento que el de popa, en la
chupeta, y de l se dan pormenores en el estudio especial titulado _la
vida en las carabelas de Coln_, que acompaa  esta memoria.

5. Las dimensiones y formas de las piezas de construccin se especifican
en pliego separado y se trazan en los planos siguientes.

6. Las cuadernas eran sencillas en las naos de poco porte; la clara
prximamente igual al ancho de una de ellas; el macizado se haca
algunas veces con mampostera para que sirviera de lastre fijo.

7. Se expresa la distribucin de tracas en el pliego de dimensiones. Las
costuras eran sencillas y en muchas naves se cubran con tapa-juntas de
tabla.

8. Hasta el siglo XVII no empez  ponerse el forro interior: slo se
usaban los palmejares.

9. Vase el pliego de dimensiones y planos adjuntos.

10. dem, dem.

11. dem, dem.

12. Llevaban bulrcamas y sobreplanes: vanse los planos y el pliego de
dimensiones.

13. No se han encontrado pormenores para contestar con seguridad  esta
pregunta: se supone que las costuras fueran en curva por ser el sistema
primitivo. Las dimensiones van en el pliego de stas.

14. Juan de Escalante al tratar de la clavazn recomienda la de hierro
de Vizcaya con exclusin de la cabilla de madera que usaban las naciones
del Norte, y aade que la de bronce es la mejor, pero la ms cara. Por
ello, sin duda, se empleaba poco. Debe adoptarse para _La Santa Mara_
la de hierro ms sencilla, teniendo en cuenta que su construccin era
ligera y econmica.

15. Llevaban tapas de regala muy gruesas formando bordn saliente. En
los castillos de popa y proa se formaba un almenado de tabla para
defensa de los arqueros  se colgaban los paveses blasonados de los
combatientes, de donde vino luego la pavesada.

16. Llevaban guindaste al pie del palo mayor con su correspondiente
cabillero y cornamusas para afirmar los cabos de maniobra. En el Museo
naval existe un modelo de nave, de autenticidad garantida, con firma del
ao 1523 y en l se han estudiado estos y otros muchos detalles que no
es posible apreciar en los dibujos y que por insignificantes omiten los
tratadistas de construccin naval.

17. Llevaban molinete  proa, en el centro  hacia un costado, con
objeto de dejar en el opuesto mayor espacio  la colocacin del batel.
Escalante indica que tambin se servan en su tiempo de cabrestantes, y
en caso preciso levaban con los aparejos reales.

18. Llevaban en la proa dos escobenes grandes forrados de plomo, con
reborde al exterior, y dos gateras  popa para paso de las coderas. Como
las amarras eran de cables de camo, no necesitaban mordazas ni
estopores. Dbase vuelta  los cables en las bitas  bitones y se
aseguraban con bozas de pia. Para disparar las anclas no tenan
mecanismo especial: servanse de un cabo sencillo pasado por el argneo
y cuyo chicote se arriaba.

19. Eran las ncoras  anclas muy largas de caa, los brazos delgados,
las uas triangulares, cepo muy grande, de madera con los cantos
ochavados, zunchos de hierro,  trincas de cabo. El argneo circular,
muy grande, forrado con meollar  tejido de piola para que no se rozara
el cable. Escalante consigna por regla que la nao de 100 toneladas
llevaba anclas de 10 quintales y cables de otros 10. Tambin est
escrito que llevaban las naos dos  cuatro anclas ordinarias, segn su
porte; otra mayor llamada _fornaresa_ y adelante _esperanza_ y un
anclote de _atoar_  de espa. Para el batel y chalupa rezones. La
fornaresa deba de tener 16  18 quintales de peso, el rezn del batel 6
arrobas y 4 el de la chalupa. Las dos anclas ordinarias iban en la proa;
la fornaresa dentro, en la escotilla, contra el pie de carnero,  punto
de utilizarla en caso de necesidad.

20. No tenan serviolas, pescantes, gatillas, ni nada equivalente para
servicio de las anclas.

21. Las echaban arriba con el penol de la verga de trinquete y las
aseguraban en la regala.

22. Usaban dos clases de lastre; el uno constante y fijo de gruesa
piedra amalgamada con mortero  argamasa, el otro variable para
sustituir  la carga, que consista en arena, canto rodado  grava segn
se ofreca  la mano. Tambin se empleaban lingotes de hierro como
lastre fijo, pero no era tan comn como la piedra.

23 y 24. Vase el estudio especial titulado _Armamento de las carabelas
de Coln_, inserto en esta memoria.

25. Vase igualmente el estudio _Instrumentos de que se sirvi Col en
sus viajes_.

26. El timn era recto, de pala ancha que se estrechaba hacia la parte
superior con dos escalones. El grueso era el mismo del codaste en la
parte interior en que iban los machos y ensanchaba en la parte exterior,
teniendo la seccin horizontal forma de cua. Vase la relacin de
dimensiones. Se manejaba por medio de caa que encajaba en la cabeza.
Ordinariamente no eran necesarios guardines pero ponanse en caso de mar
gruesa  vientos recios.  veces con un sencillo mecanismo se gobernaba
desde la tolda. Vanse los detalles de los planos.

27. Llevaban beques en la proa que consistan en una labia agujereada.
Vase el estudio _La vida en las carabelas_.

28. Tenan bombas de madera. Vase el mismo estudio.

29. No se cuidaban tanto de la comodidad como para tener escalas al
exterior del buque; como era baja la borda se satisfacan con poner los
tojinos necesarios en el costado.

30. Llevaban batel y chalupa. El primero tena de eslora la medida desde
la fuga de la tolda hasta la afrizada del castillo: la capacidad se
calculaba de modo que en 50 barcadas pudiera cargar la nao; es decir que
 la nave arqueaba 200 toneladas, el batel deba soportar 4. Tena la
proa llena y fuerte y la proa estrecha. Segn esta regla, el batel de
_La Santa Mara_ debe tener 30 pies de eslora; 9 de manga: 1-1/2 de
puntal; 7 bancos de remos pareles. La chalupa era un tercio menor, la
proa fina; la popa ancha y llana  fin de tender  levar con ella las
anclas en caso necesario.

31. Las naos del porte de _La Santa Mara_ slo llevaban mesas de
guarnicin en el palo mayor, apoyndolas sobre las bulrcamas. El
tajamar no tena brazales ni curvas-bandas ni pescantes de amuras. En
las esculturas de la iglesia de San Nicols de Burgos estn
perfectamente acusados estos detalles.

32. Vase el estudio especial de _La vida en las carabelas_.

33. Vase el estudio sobre _Armamento_.

34. No hay seguridad acerca del nmero de los tripulantes por
discrepancia de los escritores de la poca. Parece lo ms admisible que
llevaron un total de 120 las tres carabelas, de ellos 90 hombres de mar.
En _La Santa Mara_ iran 60 en todos; 10 empleados y 50 tripulantes. Se
ha escrito que llevaban vveres para un ao y parece mucho. Coln
nicamente escribi en el Diario que sala de Palos _muy bastecido de
mantenimientos_, comprobndolo el hecho de haber alcanzado el bizcocho,
con otros artculos, para los viajes de ida y vuelta. Puede conjeturarse
que embarcaron vveres para seis meses y agua cuanta caba en los
toneles y pipas. Vase el estudio especial de la tripulacin.


APAREJO

1. Demostrado est por diferentes documentos, incluso el Diario del
Almirante, que las naves de la expedicin tenan tres palos principales.
El mayor, en candela  ligersimamente inclinado hacia popa, tena de
altura la longitud de la quilla ms el lanzamiento de proa, cuando
menos. Era enterizo, muy grueso y estaba reforzado con reatas de codo en
codo.  veces era el galope  mastelerillo de otra pieza empalmado por
el calces con zunchos de hierro  trincas de cabo. Como nico palo de
desempeo y marcha (los otros servan principalmente al gobierno) se
aseguraba y reforzaba con cuidado. El de _La Santa Mara_ tendra 2 
2-1/2 pies de dimetro en la fogonadura y 1  1-1/2 en la cabeza, por
debajo de la encapilladura.

El trinquete, ligeramente inclinado hacia proa meda prximamente la
mitad de la longitud total del mayor y un tercio menos grueso, no
llevando galope  veces no bajaba hasta la quilla, teniendo la carlinga
en la cubierta principal.

El mesana, algo cado hacia atrs era poco menos que el trinquete, con
galope y su carlinga estaba en la tolda.

 ms de estos tres palos verticales llevaba la nao bauprs, un quinto
menor que el mesana en longitud; muy engallado y agudo en la extremidad.

2. Llevaban capas de lona en las fogonaduras para impedir el paso del
agua al interior del buque.

3. Dicho queda que el mastelero formaba cuerpo con el palo
ordinariamente y que por ello debe ms bien llamarse galope.

4. Eran las encapilladuras de lo ms sencillo y tesbanse los obenques
con bigotes y acolladores. El modelo del Museo naval y las esculturas de
la iglesia de Burgos ofrecen enseanza de estos particulares as como de
todos los de arboladura, aparejo y maniobra de modo que no es necesario
discurrirlos.

5. Las tablas de jarcia del palo mayor tenan flechastes; en las de
trinquete y mesana no los haba porque la sujecin de los palos
consista en aparejos de estrellera.

6. No tenan cacholas los palos; bastbales un resalte en que se
apoyaban las encapilladuras. En el mayor haba gata  cofa circular en
forma de taza, sostenida en doble cruceta  sea cuatro baos  canecillos
con los extremos cruzados y apoyados en el resalte de la cabeza del
palo, pasando por encima la encapilladura, que quedaba cubierta por la
gata. sta se formaba con armazn de madera forrada de cuero y pintada;
la circunferencia deba ser igual  la boca de la nao, y desde ella se
arrojaban en combate dardos, venablos y piedra. En ella se recoga la
vela de gavia.

7. Por innecesarios no se usaban obenquillos, ni por tanto arraigadas.

8. Se aseguraba el palo mayor con 6  8 obenques gruesos; dos coronas
con aparejos, dos burdas para el galope y dos estys.

9. En el palo mayor se largaba una vela cuadra nombrada treo y tambin
papahigo cuya superficie se aumentaba  voluntad cosiendo por la relinga
inferior una  dos bonetas. Encima de esta vela iba la gavia, de forma
trapezoidal con cada central igual  la anchura de su gratil, que era
la de la manga del barco y pujamen algo menor que el gratil de la mayor.

En el trinquete iba una vela cuadra equivalente en superficie  la
cuarta parte de la mayor con bonetas; la verga meda 1-1/2 veces la
manga.

La mesana era latina con superficie equivalente  la mitad de la mayor.

En el bauprs se largaba la cebadera, vela cuadra de superficie
equivalente  la mitad del trinquete.

En resumen, se calcula para _La Santa Mara_, segn los adjuntos planos:

    Superficie de la mayor con bonetas      2.496 pies cuadrados.
    ----       del trinquete                1.225
    ----       de la mesana                   945
    ----       de la gavia                    735
                                        ---------
                         TOTAL              5.401

Durante los siglos XV y XVI era frecuente pintar en las velas figuras de
adorno prefiriendo las de los santos patronos de Espaa y de los
navegantes,  las armas y blasones, pero la cruz era lo ms comn, y se
manifiesta en el grabado de las carabelas de Coln que se hizo en Roma
el ao 1493.

10. No tenan las vergas cajeras en los penoles; los escotines de gavia
pasaban por la de un cuadernal de dos ojos, sirviendo la otra para los
amantillos.

11. Estas vergas, entonces nombradas entenas, solan ser de dos perchas
empalmadas por la cruz. La mayor se suspenda con dos drizas de doble
aparejo y se sujetaban al palo con raca de vertellos; ayudaban 
suspenderla dobles amantillos en los tercios. La de trinquete tena
tambin dos drizas y una la gavia y la mesana.

12. Como queda expresado, la mayor llevaba doblas amantillos, en el
penol y en el tercio.

13. Tena la mesana una sola osta de corona y borriquetes en el car.

14. Llevaba slo cebadera en el bauprs con arritranco que le permita
correr hacia fuera y hacia dentro segn convena.

15. No llevaba foques, velas adoptadas en poca posterior.

16. Eran las velas rectangulares y trapezoidales, salvo el alunamiento,
y se orientaban por medio de amuras, escotas y bolinas.

17. En el gratil de la mayor haba una vaina de dos dedos por cada lado
y en las cadas y gratil, de cinco dedos; en ellas se abran ollaos 
distancia de medio pie unos de otros; pasbase por la vaina un meollar y
despus se guarneca por el gratil un cabo de 12 hilos con empalomaduras
 cinco dedos unas de otras. En las cadas y pujamen se guarneca con
empalomaduras un cabo de 45 hilos con descuello en los puos. Las
bonetas tenan relinga de 3 hilos y se hacan  la medida de los ollaos
del papahigo unas bazadas dobles, poniendo una ms larga de 10 en 10 y
una letra para encontrar la correspondencia.

Las otras velas se guarnecan de manera semejante.

18 y 19. Eran los envergues de culebra; no tenan fajas de rizos las
velas.

20. La misma relinga del gratil, prolongada, serva de empuidura,
afirmndola en el resalte del penol.

21. Est contestada en la 17.

22. Usbanse palanquines y chafaldetes, que entonces se llamaban
aferravelas y cargaderas.

23. Tambin se usaban briolines de pie de gallo.

24. Era muy alunada la relinga y no habiendo rozamiento en la gavia con
la cofa, no haba menester de batideros.

25. Es difcil determinar este detalle: al parecer se llevaban las
banderas  insignias envergadas en mstiles que se izaban en los topes.

26. Era toda la motonera muy distinta de la que ahora se emplea: los
motones tenan forma de almendra y carecan de gaza. En la parte aguda
de la caja, en la misma direccin del eje de la roldana se abra un
barreno y por l pasaba un estrobo con cazonete. Los cuadernales no
tenan las roldanas paralelas, sino una sobre otra.

27. Es de suponer que los adelantos alcanzados en la fbrica de jarcias
no las diferencian mucho de las antiguas y que las firmes en las naos se
entraaban y aforraban, aunque toscamente. Puede, s, afirmarse que en
general era en los tiempos de Coln la jarcia de ms mena que ahora.

28. Las velas no se aferraban por alto; arribase siempre la verga, mas
de todos modos tenan que apoyarse los marineros en un marchapi,
imprescindible en la cebadera.

29. Tena brazalotes y brazas dobles la verga mayor, en las otras vergas
eran las brazas sencillas.

30. Sera prolijo detallar el laboreo de los cabos de maniobras que, lo
mismo el de las brazas, responda  las necesidades subsistentes. En el
modelo del Museo naval, antes mencionado, pueden apreciarse las
variaciones introducidas para alcanzar facilidad y rapidez mayor en las
faenas con empleo de menos brazos que en el siglo XV.

31. No llevaba el bauprs ms que un barbiquejo y las trincas al
tajamar[16].

[Nota 16: No se inserta el pliego de dimensiones por no tener
inters para la mayora de los lectores. Queda archivado en el arsenal
de la Carraca.]

Con todos estos datos se formaron los planos generales de la nao, pero
luego hubo necesidad de reformarlos ligeramente, en algunas partes, al
proceder  su construccin, resultando algunas diferencias tan leves que
no merecen anotarse. Vanse aqu ahora los planos y clculos formados
por el ingeniero ya citado Sr. Puente, aprobados por la Comisin
ejecutiva, por los que se han construdo exactamente la nueva _Santa
Mara_.

Terminada felizmente la nao, arbolada, aparejada y astillada, hicironse
en el dique las pruebas de estabilidad que dieron excelente resultado
como se ve en los datos adjuntos, resultando ms cerca del exceso que de
la falta de equilibrio sobre las ondas. Igualmente se verificaron en el
mismo arsenal las de resistencia de lombardas y falconetes, que
resultaron completamente satisfactorias.

[Illustration: LA NAO SANTA MARA EN 1892, POR LA ALETA DE BABOR]




CUADRO DE LAS DIMENSIONES PRINCIPALES DE LA NAO SANTA MARA

DE SU BATEL Y SU CHALUPA


=Nao.= Metros. Toneladas.

    Longitud de la quilla                                     18,50       
    Eslora en la flotacin                                    21,76       
    Idem entre perpendiculares                                22,60       
    Idem mxima                                               39,10       
    Manga fuera de miembros                                    7,84       
    Puntal desde c. b. q.  la linea recta del bao maestro en
      la cubierta principal                                    3,80       
    Idem, id. al bao de la toldilla                            8,00       
    Idem, id. al del Castillo                                  6,00       
    Idem, id. al coronamiento de la regala en el Castillo      8,74       
    Idem, id., id. en la toldilla                             10,30       
    Altura del centro de carena desde el c. b. q.              1,47       
    Idem del metacentro id., id.                               2,84       
    Valor de p--a (Par de estabilidad transversal)             1,37       
    Calado en proa                                             2,18       
    Idem en popa                                               3,02       
    Diferencia de calados                                      0,837      
    Calado medio                                               2,60       
    Desplazamiento con estos calados                                     233
    Peso del casco                                                    90,500
    Longitud y peso del palo mayor                            27,25     3,092
    Idem, id. trinquete                                       18,69     1,289
    Idem, id. mesana                                          13,73     0,517
    Idem, id. bauprs                                         14,02     0,679
    Idem, id. verga mayor                                     18,20     0,615
    Idem, id. trinquete                                        9,42     0,140
    Idem, id., id., gavia                                      7,00     0,058
    Idem, id., id., cebadera                                   6,25     0,036


    =Batel.=

    Eslora entre perpendiculares                               8,30       
    Manga                                                      2,52       
    Puntal  popa                                              1,26       
    Idem  proa                                                1,58       
    Idem con la maestra                                        1,07       
    Peso del casco                                                     1,480


    =Chalupa.=

    Eslora entre perpendiculares                               5,58      
    Manga                                                      1,94      
    Puntal  popa                                              0,78      
    Idem  proa                                                0,96      
    Idem  la maestra                                          0,56      
    Peso del casco                                                     0,590

    =Superficie y peso de las velas.=

    Mayor                                                  231,94-2     0,200
    Trinquete                                               94,66-2     0,085
    Mesana                                                  78,20-2     0,079
    Gavia                                                   39,84-2     0,043
    Cebadera                                                21,66-2     0,031

[Illustration: LA NAO SANTA MARA EN 1892, DE TRAVS]




NOMBRE GENRICO DE LA EMBARCACIN


La comisin llama siempre Nao  _La Santa Mara_, fundada en varias
razones de las que apuntamos alguna como justificacin de ello; vanse
aqu:

Escribi el almirante Coln en una de sus memorias: vine  la villa de
Palos, que es puerto de mar, adonde arm yo tres _navos_ muy aptos para
semejante fecho... En el Diario extractado por el P. Las Casas
distingui entre estos navos dos especies, como indican los siguientes
prrafos:

Domingo 14 de Octubre: En amaneciendo mand aderezar el batel de la
nao y las barcas de las carabelas y fu al luengo de la isla...

Lunes 15 de Octubre: Y porque el viento cargaba  travesa de Sueste,
no me quise detener y part para la nao, y una almada grande estaba 
bordo de la carabela _Nia_... y la almada que haban dejado la
llevamos  bordo de la carabela _Nia_... y traa un cestillo  su guisa
en que tena un ramalejo de cuentecillas de vidrio y dos blancas, por
las cuales conoca que vena de la isla de San Salvador y haba pasado 
aquella de Santa Mara y se pasaba  la Fernandina, el cual se lleg 
la nao; y le hice entrar, que as lo demandaba l, y le hice poner su
almada en la nao...

16 de Octubre... y tambin los mandaba dar para que comiesen cuando
venan  la nao miel y azcar...

17 de Octubre ...y Martn Alonso, capitn de la carabela _Pinta_...

Viernes 19 de Octubre: En amaneciendo levant las anclas y envi la
carabela _Pinta_ al Leste y Sueste y la carabela _Nia_ al Sursueste y
yo con la nao, fu al Sueste...

He aqu cmo refiere la prdida de _La Santa Mara_ ocurrida en la noche
del 25 de Diciembre:

Quiso nuestro Seor que  las doce horas de la noche, como haban visto
acostar y reposar el Almirante y vian que era calma muerta, y la mar
como en una escudilla, que todos se acostaron  dormir, y qued el
gobernalle en la mano de aquel muchacho, y las aguas que corran
llevaron la nao sobre uno de aquellos bancos. Los cuales, puesto que
fuese de noche, sonaban que de una grande legua se oyeran y vieran, y
fu sobre l tan mansamente que casi no se senta. El mozo que sinti el
gobernalle y oy el sonido de la mar, di voces,  las cuales sali el
Almirante, y fu tan presto que aun ninguno haba sentido que estuviesen
encallados. Luego el maestre de la nao, cuya era la guardia, sali; y
djoles el Almirante  l y  los otros que halasen el batel que traan
por popa, y tomasen un ancla y la echasen por popa, y l con otros
muchos saltaron en el batel, y pensaba el Almirante que hacan lo que
les haba mandado; ellos no curaron sino de huir  la carabela que
estaba  barlovento media legua. La carabela no los quiso rescebir
hacindolo virtuosamente, y por esto volvieron  la nao, pero primero
fu  ella la barca de la carabela. Cuando el Almirante vido que se
huan y que era su gente, y las aguas menguaban y estaba ya la nao la
mar de travs, no viendo otro remedio, mand cortar el mastel y alijar
de la nao todo cuanto pudieron para ver si podan sacarla, y como
todava las aguas menguasen no se pudo remediar, y tom lado hacia la
mar traviesa, puesto que la mar era poco  nada, y entonces se abrieron
los conventos[17] y no la nao. El Almirante fu  la carabela para
poner en cobro la gente de la nao en la carabela, y como ventase ya
ventecillo de la tierra, y tambin aun quedaba mucho de la noche, ni
supiesen cuanto duraban los bancos, temporej  la corda hasta que fu
de da, y luego fu  la nao por de dentro de la restringa del banco.

[Nota 17: Herrera en la Dec. 1., lib. I, cap. XVIII, refiere
puntualmente este suceso, y dice que _conventos_ llamaban  los vacos
que hay entre costillas y costillas de una nave.--Navarrete.]

[Illustration]




PRIMERA NAVEGACIN DE LA NAO SANTA MARA

[Illustration: PRIMERA NAVEGACIN DE LA NAO SANTA MARA]


Completamente terminada, lista, aparejada y dispuesta  dar la vela
estaba la nueva _Santa Mara_ el 28 de Julio de 1892  los 95 das de
haberse puesto su quilla, cuando fu visitada, en el mismo arsenal de la
Carraca, por el Excmo. Sr. Vicealmirante Ministro de Marina D. Jos M.
de Bernger acompaado del Capitn general del Departamento,
contraalmirante D. Eduardo Butler; del Director del personal del
Ministerio, contraalmirante D. Manuel Delgado y Parejo y del Estado
Mayor, mostrndose altamente satisfecho as de la construccin, del
aparejo, mueblaje y adorno como de la rapidez con que en tan brevsimo
plazo se haban realizado las obras felicitando por todo sinceramente al
Sr. Ingeniero encargado de ellas y  la Comisin ejecutiva que tan
eficazmente le haba ayudado y hecho entrega de la nave por la citada
Comisin, como _completamente terminada_, el Sr. Ministro confiri su
mando al Capitn de fragata D. Vctor Concas y como segundo Comandante
nombr al Sr. Gutirrez Sobral.

El da 30, arbolada la insignia en el vapor _Legazpi_, quiso el referido
Sr. Ministro que diera remolque  la nao y baj  la baha de Cdiz,
saludando  su paso los buques de guerra espaoles y extranjeros que
estaban fondeados.

El 31 se traslad al puerto de Huelva siguiendo las aguas del _Legazpi
La Santa Mara_ remolcada por el vapor de la Compaa transatlntica
_Pilago_, y en formacin de dos lneas, los cruceros nacionales y
extranjeros cuyo calado permitan franquear la barra.

El 2 de Agosto di la vela la nao para el puerto de Palos. Era el viento
flojo y recibindolo por la cuadra con la mayor, el trinquete y la
gavia, alcanz marcha de cuatro y media  cinco millas por hora,
gobernando bien, con tendencia  orzar.

Llegado el aniversario centsimo cuarto del comienzo de la magna empresa
de Coln, se arbolaron en la altura del Convento de la Rbida las
banderas de todas las naciones americanas, saludndolas las lombardas de
_La Santa Mara_ y una batera de campaa en la misma altura dispuesta.
Estaba proyectado que  esta seal levara el ancla la nave que remeda 
la capitana de D. Cristbal, saliendo  la mar alta por el mismo rumbo
que marc el Almirante de las Indias, mas en este 3 de Agosto no sopl
el suave terral como en el del ao 1492 conmemorado. Densos nubarrones
cubran el cielo: el horizonte fosco velaba los arreboles de la aurora y
el viento contrario traa hacia la costa una neblina fra, envolvente en
las escuadras surtas afuera. Fu preciso remolcar al simblico bajel, si
bien pasada la barra pudo orientar por un momento las velas, en que est
pintado el signo de la redencin, y llegar con ellas largas, aunque
siempre  remolque,  la cabeza de las lneas de acorazados,
saludndolos con las lombardas y falconetes.

Al hacerlo todos ellos al antiguo estandarte de Castilla con la
artillera, las msicas y las voces de la gente en las vergas, ofreca
la rada un espectculo grandioso. El contraste de un ejemplar del arte
naval del siglo XV al lado de los ms hermosos tipos producidos en el
final del XIX; aquella navecilla endeble comparada con los colosos que
hoy flotan y se mueven  voluntad con marcha pasmosa, traa  la mente,
de golpe, todo lo que en la distancia de ambas fechas ha hecho cambiar
el discurso del hombre infludo no poco por el descubrimiento  que la
navecilla contribuy.

Poco menos de una hora la honraron los acorazados y cruceros
escoltndola en formacin de columnas hacia el Sur: el Sr. Ministro de
Marina inici entonces el movimiento de contramarcha y al volver por el
costado de cada uno, las voces, las msicas, los caones, repitieron la
salva por despedida, dando ya el sol con esplndida luz, brillo al
engalanado de banderas; contento  los espectadores que haban salido
del puerto en embarcaciones de vela y de vapor.

Tanto la formacin de las dos columnas de acorazados y cruceros, como el
paso de la nao con su escolta de buques de menor porte y la ltima
evolucin que todos hicieron acompandola  su regreso, resultaron
maniobras lucidsimas que acreditaron la pericia de Almirantes y
Comandantes y sobre todo la del Vicealmirante Sr. Bernger, Ministro de
Marina, bajo cuya direccin se verificaron aqullas, y  cuyas acertadas
disposiciones se debi que,  pesar del nmero y porte de los buques que
en el festejo tomaron parte no ocurriesen ni las averas ni los
abordajes que tan comunes son en esta clase de funciones martimas,
siendo quizs esta la primera en que no se han registrado.

Tomaron parte en las manifestaciones los buques siguientes:

[Illustration]




BUQUES QUE CONCURRIERON  LA FIESTA NAVAL DEL 3 DE AGOSTO DE 1892

  DE LA
  REPBLICA  |_Almirante Brown_, Almirante D. Daniel Solier.
  ARGENTINA  |Comandante C. F. T. Domec Garca.
             |_Veinticinco de Mayo_, Comandante C. N.

  AUSTRIA     _Aurora_, Comandante C. F. M. Thewalt.


  ESTADOS
  UNIDOS     |_Newarck_, Almirante A. E. K. Benham.
  DE AMRICA |Comodoro C. S. Carey

             |_Duguesclin_, Comandante C. N. Mr. Blanc.
  FRANCIA    |_Hirondelle_, Comandante C. F. Mr. Bellue.

  HOLANDA     _Bonaire_, Comandante C. F. A. F. Krabbe.

             |_Australia_, C. Swinton C. Holland.
             |_Amphion_, C. John R. E. Pattison.
  INGLATERRA |_Scout_, C. Walter S. Goodridge.
             |_Torpedero_, Liut Hugh le D. Stapleton.
             |_Torpedero_, Liut Allan T. Everett.

             |_Lepanto_, Almirante C. A. De Liguori.
             |C. N. S. Grenet Francesco.
  ITALIA     |_Bausan_, C. N. Cavaliere de Libero.
             |_Dogali_, C. F. Cav. Giorelo.
             |_Duilio_, C. F. Conde Candiani de Olivala.

  MJICO      _General Zaragoza_, Comandante Reginald Carey Brenton.

  PORTUGAL    _Vasco de Gama_, Comandante C. N.

             |_Legazpi_, Ministro de Marina D. Jos M. de Bernger.
             |Comandante, T. N. I. D. Adriano Snchez Lobatn.
             |_Pelayo_, Contraalmirante D. Zoilo Snchez Ocaa.
             |Comandante C. N. D. Luis Pastor.
             |_Reina Regente_, Comandante C. N. D. Jos Piln.
             |_Victoria_, Comandante C. N. D. Manuel Dueas.
             |_Alfonso XII_, Comandante C. N. D. Jos de Guzmn.
  ESPAA     |_Isla de Cuba_, Comandante C. F. D. Salvador Rapallo.
             |_Isla de Luzn_, Comandante C. F. D. Ramn Valenti.
             |_Temerario_, Comandante T. N. I. D. Rafael Pascual de Bonanza.
             |_Cocodrilo_, Comandante T. N. I. D. Adolfo Espaa.
             |_Nautilus_, Comandante C. F. D. Fernando Villamil.
             |_Arlanza_, Comandante T. N. D. Alberto Castao.
             |_Cuervo_, Comandante T. N. D. Manuel Pasquin.
             |_Pilago_, Capitn D. N. Pl.

  _Santa Mara_, Comandante C. F. D. Vctor Concas.

  Agosto 1892.

  LA COMISIN

[Illustration: FIESTA NAVAL CELEBRADA FUERA DE LA BARRA DE SALTES EL 3
DE AGOSTO DE 1892]




ESTUDIOS AUXILIARES PARA RECONSTITUCION DE LA NAO SANTA MARA POR EL
CAPITAN DE NAVIO RETIRADO D. CESAREO FERNNDEZ DURO DE LAS REALES
ACADEMIAS DE LA HISTORIA Y DE BELLAS ARTES DE SAN FERNANDO




ARMAMENTO DE LAS CARABELAS DE COLN

[Illustration: ARMAMENTO DE LAS CARABELAS DE COLN]


Las indicaciones del diario de navegacin del Almirante de las Indias
son tan someras, que no puede por ellas formarse juicio, ni aun
aproximado, del nmero, calidad, forma y disposicin de las piezas de
artillera montadas en las carabelas.

No es dudoso, sin embargo, por esas mismas indicaciones, qu artillera
llevaban. El 7 de Octubre de 1492 anot Coln que la carabela _Pinta
tir una lombarda_ por seal de tierra y levant una bandera en el tope
del mstil.

El 18 de Diciembre escribi que en conmemoracin de la fiesta de la
Virgen tirronse _muchos tiros de lombarda_; puso las banderas y atavi
la nao. Vino  bordo el cacique de Santo Domingo, y al despedirle hizo
tirar _muchas lombardas_.

Queriendo luego que los indios tuvieran saludable temor  las armas de
los espaoles, despus que se perdi la nao capitana, mand armar _una
lombarda_ en tierra y tirar al costado de la dicha nao. Vido como lo
pas y fu muy lejos _la piedra_ por la mar. Era esto el 2 de Enero de
1493.

 poco, acabada la fbrica del fuerte nombrado de Navidad, dice que dej
en l _mucha artillera_, plvora, pertrechos y _un artillero_.

Esto es cuanto ensea el mencionado diario, segn el extracto conservado
por el P. Las Casas y dado  luz por D. Martn Fernndez de Navarrete en
la _Coleccin de viajes y descubrimientos que hicieron por mar los
espaoles_.

Para suplir lo que calla, necesario es acudir  los primeros tratados
militares del siglo XVI, por las noticias que recogieron de los
anteriores. Las expediciones navales de D. Alfonso V de Aragn al reino
de Npoles, mediado el XV; la guerra de Granada emprendida por los Reyes
de Castilla y Aragn, y en ella el sitio de Mlaga, en que se emplearon
fuerzas navales; la armada que fu  Italia con Gonzalo Fernndez de
Crdoba; la que se dispuso para el viaje de D. Fernando  Npoles en
1506; por fin, las escuadras que acometieron  Berbera en 1505 y 1509,
comprendieron  la poca en que se realiz el descubrimiento de las
islas ocenicas, y fijando lmites entre los que no fueron notables los
adelantos y variaciones de las armas; ofrecen alguna enseanza.

Han estudiado modernamente el modo de ser de la milicia de mar y tierra
al acabar la Edad Media, Capmany, Navarrete, el Conde de Clonard, Prez
de Castro, Salas, Barado y algunos ms reuniendo cdulas, relaciones,
inventarios y dibujos de gran utilidad, muy aumentados  ilustrados para
el caso presente en la obra especial dada  la estampa por D. Jos
Arantegui y Sanz con ttulo de _Apuntes histricos de la Artillera
espaola_ en los siglos XIV, XV y XVI. (Madrid, 1887-1891.) Poniendo 
contribucin los textos y algo ms, indito, que va apareciendo, se
advierte:

Que las naos de la marina aragonesa  fines del siglo XIV y principios
del XV, no llevaban ms de una, dos, tres y hasta cuatro lombardas,
segn su porte.

Que el rey D. Alfonso V tena el ao 1418 en la galera real dos
lombardas que tiraban 9 y 7 libras de pelota de piedra, y solo 10
proyectiles por pieza.

Que la otra galera real en que hizo D. Fernando el mismo viaje  Npoles
en 1506, llevaba una lombarda, dos cerbatanas y dos pasavolantes.

Que en las armadas de naos por el mismo tiempo aprestadas para Italia y
Berbera, aunque no seguramente averiguado, iban cuando ms, cuatro
lombardas en cada una.

Parece deducirse de estas noticias que al emprender las carabelas de
Palos su viaje, la artillera no era numerosa en los bajeles, y las
confirma una cdula de los Reyes Catlicos, del ao 1505, mandando
entregar 10 lombardas, las dos grandes y las ocho pequeas para la
carraca de Iigo de Artieta, general de la Armada de Vizcaya que estuvo
en Cdiz al emprender Coln la descubierta, por si necesario fuera
protegerla. Las dos grandes _tiraban piedra de cada setenta libras_; las
otras como _ribadoquines_.

En instrucciones que se dieron  D. Johan Manuel para fletar dos
carracas de 2.000 botas cada una, se indicaba que montaban _cient
lombardas de todos calibres_, seis de ellas de 25  30 libras, _tirando
por puertas levadizas_[18]. Conforma en cierto modo con este dato los
que ofrecen las relaciones de vistas celebradas en Saona por Luis XII de
Francia con nuestro D. Fernando el ao 1507. Un historiador del
primero[19] refiere que el almirante Philippe de Ravestain luci en la
ocasin una carraca nombrada _La Charente_, de las mejores que flotaban
en la mar: llevaba  bordo 1.200 hombres de guerra sin los marineros y
montaba 200 piezas de artillera, _de las cuales 14 tenan ruedas_ y
tiraban piedras grandes.

[Nota 18: Arantegui, obra cit., t. II, pg. 316.]

[Nota 19: D'Anton, _Histoire de Louis XII_.]

No contradicen estas referencias  las anteriores: aun tratando de
carracas que eran las naves de mayor porte y capacidad, y de una tan
excepcional por la grandeza y objeto, como _La Charente_, se comprende
que, separadas las 14 piezas encabalgadas, el mayor nmero componan las
de horquilla y pinzote fijo en la borda, manejadas por un hombre, si
comprendidas en la denominacin genrica de piezas de artillera,
distinguidas en particular con las de falconetes, versos y pasavolantes.

La frase _mucha artillera_ empleada por Cristbal Coln al hablar de la
que dej en el fuerte de Navidad, sera relativa  hiperblica, como lo
era al referirse  las salvas. Debe entenderse que en la fortaleza dej
toda la que montaba la nao perdida, ya que en las otras slo de estorbo
haba de servirle. Habiendo encarecido en su narracin la docilidad y
natural pacfico de los indios, querra decir que la artillera era
mucha, por estimarla ms que suficiente para estorbarles el acceso.

El nmero efectivo en _La Santa Mara_ no excedera seguramente del que
tena la carraca capitana de Iigo de Artieta, y suponindolo igual,
esto es, de dos lombardas y seis falconetes, estara bien armada,
considerada la poca y el porte. Apoya la hiptesis la certeza de ser la
nave una de aquellas de Cantabria destinadas al comercio con los estados
de Flandes, que conciliaban en lo posible los medios de seguridad con la
mayor carga, y no es de presumir que los primeros se alteraran al
emprender un viaje de exploracin para el que lo importante era contar
con vitualla y agua en la ida y la vuelta; vitualla calculada, segn
algunos marinos dijeron, para un ao, si bien parece cifra en doble
exagerada.

La fundicin de artillera de bronce estaba en mantillas al empezar el
reinado de doa Isabel; era de hierro forjado la que se empleaba para la
defensa y ataque de las plazas, as como para el armamento de las naves,
sobresaliendo en la fbrica los ferreros de Vizcaya, y un curioso
documento del Archivo de Simancas[20] relativo  la comisin que se di
 Pedro Ruiz de Ibarra y  Juan Prez de Tolosa, repostero de cmara de
sus Altezas, ambos vascongados, para comprar en aquel pas las piezas
que hicieran falta al organizar la expedicin de Mazalquivir en 1505
explica las dimensiones, calibre y costo de las que se destinaban  los
buques.

[Nota 20: Publicado por Arantegui, obra citada, tomo II, pg. 312.]

Dice la primera partida de la cuenta: Que se hicieron hacer (en
Vizcaya) veynte e cuatro lombardas que tiran piedra de diez libras (15
cm) de nueve palmos en largo con cada tres servidores con sendas
corueas, que fu igualada cada pieza en veinte e un ducados.

Las otras partidas especifican las variaciones, salvo la longitud que
era la misma en todas las piezas (el mismo longor de nueve palmos) como
sigue:

    24 lombardas que tiran 10 libras,  25 ducados.
     8          --          7   --     14    --
    11          --          6   --     12    --
    20          --          5   --     10    --
    14          --          4   --      8    --
    12          --          3   --      6    --
    10          --          2   --      4    --
     3 de diez palmos      27   --     30    --

Por la escala gradual de calibres es de juzgar que  las carabelas, como
naves menores, se destinaran las lombardas que tiraban dos  tres
libras de pelota de piedra y que as las llevaron las de Coln. En el
Museo de Artillera de Madrid se conserva un ejemplar de lombarda
pequea, de las de dos libras, cuyas dimensiones corresponden
exactamente con las de la relacin de Ruiz de Ibarra y Prez de Tolosa y
tambin con inventario del ao 1500, copiado en Simancas por el
brigadier de ingenieros Sr. Aparici. La ha discutido y dibujado  escala
el comandante de artillera D. Jos Arantegui[21]: tiene los nueve
palmos de longitud y dimetro que por la frmula P==VxD,  sea 920==4,
18V 3x2, 40, da para el de la pelota de piedra poco ms de 9 cm.

[Nota 21: En la obra citada, tomo I, pg. 401 y lm. 9.]

Por el examen detenido se deduce el mtodo racional de fabricacin,
formando primeramente el cilindro del nima con barras  duelas de
hierro batido, de 6 cm. de grueso, sujetas con manguitos de 12 cm.
tambin de grueso y de 55  65 de longitud, y cubiertas las uniones de
uno y otro con zunchos de 5 cm. de grueso y 20 de anchura. El refuerzo
de la boca se alargaba en la parte superior formando una arista paralela
al eje y  la determinada por dos zunchos suplementarios en los tercios,
con sendas argollas.

De estas piezas haba _con servidor_  recmara postiza y tambin con
culata cerrada, hacindose en el ltimo caso el tapn  sombrerete,
soldando las duelas  martillo. La disposicin del fogn era entonces
prxima al plano de la culata, terminando arriba en una pequea cazoleta
de 18 mm. de amplitud. Cortado el sombrerete vena  tener esta pieza
1m,430 de longitud.

Se empleaban las piezas de servidor al aire libre porque teniendo dos y
tres que se cargaban independientemente, era el tiro ms rpido; las de
culata cerrada se preferan en bateras bajo cubierta. Diego Garca del
Palacio explicaba la causa en su _Instruccin nutica_, escribiendo:

Todas las piezas abiertas que se sirven con cmaras han de estar sobre
cubierta, porque si estn debajo, el humo que queda dentro ocupa la
vista  los que los sirven.

[Illustration]

Por manera que stas y los versos se han de poner sobre las toldas de
popa y proa, y las cerradas, que son de culata, que echan el humo por la
boca, abajo...[22]

[Nota 22: Segn noticia del capitn Sr. E. A. D'Alberti, del fondo
del puerto de Gnova se han extrado dos lombardas cerradas, que se
cargaban por la boca, semejantes  las que aqu se describen: tiene la
una 1m,11 de longitud y 0m,09 de dimetro en la boca: la otra
1m,12 y el mismo calibre.]

Lo dificultoso de todo punto es determinar la forma y construccin de
los montajes, que segn la cuenta extractada del ao 1505 ya se llamaban
por entonces _corueas_. Es esta una de las investigaciones ms obscuras
entre las que ataen  la artillera antigua: nada hay averiguado
histricamente hasta ahora, pues los dibujos que en las piezas de sitio
y de campaa suplen en muchos casos la falta de descripciones, no dejan
ver de qu modo se colocaban en el interior de la nao esas lombardas. El
discurso tiene que guiarse por analogas con los montajes de plaza y por
indicaciones vagas como lo es la de aquella carraca _La Charente_ en que
haba algunas piezas _con ruedas_.

El mencionado Garca de Palacio deca: Tern la nao sus portauelas dos
palmos en cuadro con sus bisagrones para cerrallas y abrillas cuando
convenga, y en los lados de cada una dos argollones de hierro fuerte, y
cerca del mun un gancho, y del  las argollas puestos sus aparejos
para zallar las piezas, y de las argollas  la culata de cada una de sus
retenidas tan largas cuanto es menester para recular la pieza,
advirtiendo que la una sea mas corta que la otra, para que reculando la
pieza y teniendo la boca dentro, por la retenida corta d media vuelta y
quede prolongada de popa  proa, para que el lombardero pueda tornalla 
cargar, sin que por la portauela le puedan hacer dao.

Como la construccin es casi un siglo posterior al tiempo de las
carabelas de Coln y trata ya de piezas con muones y de portauelas
cuadradas, sirve solamente como dato del progreso que en ciertos
detalles se haba conseguido: mas  falta de otras, y cotejada con lo
que se sabe de montaje de artillera de sitio y de campaa, ayuda 
conjetura, siendo, sobre todo, de utilidad, para el conocimiento de los
herrajes y guarnimientos de palanquines y del braguero con dos brazos,
_corto y largo_.

Por presuncin lgica tena que estar la lombarda montada  encabalgada
sobre una pieza slida de madera en la que,  media caa, se hubiera
rebajado el lugar del asiento  tope de la culata. Sentara sobre dos
tablones adelante y atrs prolongados lo suficiente para dar, como base,
mayor estabilidad al conjunto y  fin de que, no estando dicha base en
contacto continuo con la cubierta de la nave, dejaran espacio  hicieran
posible y fcil dar las fuertes trincas de cabo  cuerda que hacan de
la lombarda y su curea un solo cuerpo, y tesarlas  reforzarlas 
medida que el ejercicio requiera mantener la sujecin.

Bien poda conseguirse teniendo la coruea un eje delantero con ruedas
pequeas enterizas; pero las ruedas representan otro adelanto que no es
probable se hallara en prctica en las carabelas, toda vez que como
novedad y cosa rara se sealaba aos despus.

Claro es que no podra con esta disposicin variarse la puntera en
altura, y que haban de ir los tiros rasando el agua, como dice el
cronista portugus Garca de Resende; con todo, siendo como era corto el
alcance y empleada por consiguiente la artillera slo como preliminar
del abordaje, cumplira tal afuste con su objeto, sirviendo al disparo
de la pelota de piedra, de cuyo efecto en los costados de madera habla
Julio Csar Firrufino, y el mismo Coln di idea en la ocasin citada
precedentemente, contando cmo pasaba el proyectil la endeble obra
muerta de su nao.

Justifica al mismo tiempo la inmovilidad de la lombarda en su montaje,
porque no se abran compuertas cuadradas en los costados. Una abertura
circular de poco mayor dimetro que la boca de la pieza era suficiente
para el disparo y protega ms  los sirvientes contra los tiros de
armas porttiles.

El modo de cargar las piezas con plvora  granel introducida con
cuchara, se indica en la siguiente Cdula real, que recomienda la
sustitucin en las Indias de la artillera de hierro forjado por la de
bronce[23].

[Nota 23: _Colecc. de docum. ind. de Indias_, t. XXXI.]

El Rey.--Comendador mayor, nuestro veedor general de la nuestra
Artillera. Porque para la isla Espaola son menester algunas piezas de
artillera, Yo vos mando que luego questa viredes, fagais facer en esa
cibdad de Mlaga cinco sacabuches e un caon pedrero que tenga _una
linterna de oxa villa (?)_ engastada en el atacador, para le atacar, e
ducientas e cincuenta piedras para l, e dos falconetes e ducientas
piedras de plomo, e un molde de azofar para los falconetes, _e otra
linterna_ como la del can, e sea todo de buen metal porque de yerro
luego se dapna all a cabsa de la humedad de la tierra, los quales ans
fechos con todos sus aparejos, los entregares a nuestros oficiales de
la Casa de la Contratacin que residen en Sevilla,  a quien su poder
ovier. E mando a Juan de Soria, mi Contador de la artillera, que ans
se los faga luego entregar su carta de pago, o de quien su poder oviere,
cuanto que sean rescebidos. Fecha en la villa de Medina del Campo a 30
de Setiembre de 1504 aos.--Yo el Rey.--Por mandado del Rey, Gaspar de
Gricio.

Los falconetes  versos fijos en la borda que equivalan  las piezas
actuales de tiro rpido, eran de hierro batido, como las lombardas; se
fabricaban de la misma manera, diferencindose en el calibre menor; en
que lanzaban proyectiles formados con dado de hierro revestido de plomo
y en que no teniendo curea, pues giraban verticalmente sobre muones y
horizontalmente sobre horquilla acabada en pinzote, tenan en la parte
posterior un bastidor  marco para afianzar con cua el servidor, y una
rabera con que lo manejaba el lombardero.

No es necesario reconstituir estas piezas discrecionalmente, pues
existen en el Museo de Artillera de Madrid dos ejemplares autnticos
extrados del fondo del mar y por primera vez descritos en el _Museo
Espaol de antigedades_. Uno de ellos tiene 70 milmetros de calibre y
23 de espesor en el brocal: la bala de hierro emplomado pesara 1.500
gramos. El otro tiene 45 milmetros de calibre y la pelota no deba
pesar ms de 360 gramos. En el ltimo son las duelas de 5 milmetros,
los manguitos de 17 y los zunchos de 40. La longitud de la caa es de
750 milmetros; la del marco, en direccin al eje, 250; la de la rabera
340, de modo que la longitud total alcanza  1m,340[24]. Que las naos
y carabelas grandes  pequeas llevaban artillera, acredita el
_Memorial_ que Cristbal Coln dirigi  los Reyes en 1498 enumerando
las cosas que necesitaba, diciendo[25]:

Es mas menester para los navyos que fueren, como para la gente que all
residiere ansy armas, lombardas para los navyos, e lanzas e espadas e
puales e ballestas e madexuelas para las ballestas, e almacn para las
ballestas.

[Nota 24: Se han extrado falconetes casi iguales del fondo de los
puertos de Santander, Alicante y Barcelona, y segn noticia del Capitn
Sr. E. A. D'Albertis, otros tres ejemplares muy parecidos en todo se han
encontrado en los puertos de Gnova y de Rapallo; dos de ellos tienen
1m,33 de longitud y 0m,04 de dimetro; el otro slo 1m de
longitud.]

[Nota 25: Original en la Academia de la Historia, donacin del
General San Romn.]

Relativamente al cuarto viaje del descubridor de las Indias hay
constancia oficial en las cuentas de Rodrigo de Narvez conservadas en
Simancas[26], importante al fundamento de lo que va expuesto, por esta
partida:

Data.--Por una cdula fecha en 20 de Marzo de 1502 aos se libr en el
dicho Rodrigo de Narvez mayordomo del Artillera de sus Altezas dos
ribadoquines  24 quintales de plvora que lo d a Xval Coln,
Almirante para el viaje que ha de facer, lo cual se le libr por una
cdula del thesorero A. de Morales fecha en Sevilla a 8 de Marzo de
1502.

[Nota 26: Contaduras, 1. poca, nm. 613. Copia del Sr. Aparici,
1847. Remesa 13, nm. 21.]

Con la experiencia de lo acontecido  la nao _Santa Mara_ quiso D.
Cristbal llevar bajeles de menor porte en este viaje que haba de ser
de exploracin por las costa de Tierra-firme y, segn refiere el P. Las
Casas, compr cuatro navos de gavia  propsito, el mayor de los cuales
no pasaba de 70 toneles ni el menor de 50 bajaba. Los dos ribadoquines
entregados por el mayordomo de la artillera de Mlaga no seran nicas
piezas con que se armaron las cuatro naves, pues en tal caso fuera
excesiva la cantidad de 24 quintales de plvora con que se las dotaba;
es de concebir por ello que con esas dos piezas se aument y mejor el
armamento ordinario de artillera de hierro que las carabelas tendran,
 peticin del Almirante.

Consign el cura de los Palacios, cronista de los Reyes Catlicos, al
tratar de la guerra con Portugal y batalla de Toro[27], que el duque de
Villahermosa, fu por entonces (1475) el primero que meti
_ribadoquines_ en Castilla. Para el sitio de Ponferrada ya se fundieron
en Zamora y Benavente, sabindose por las cuentas del tesorero Ruy Lpez
de Villalobos (1486) haberse encargado la fundicin  los maestros Pedro
y Juan,  condicin de pagarles por cada uno que saliera limpio y bueno,
sufriendo la prueba de dos tiros 1.000 maraveds, siendo de su cargo la
lea, carbn, molde y dems cosas necesarias, _excepto el cobre y
estao_. Fundieron 17, y salieron tan buenos, que sobre el precio
estipulado se les abonaron 1.500 maraveds[28].

[Nota 27: Cap. XVIII.]

[Nota 28: _Memorias histricas de la ciudad de Zamora_, tomo II, pg
105.]

Eran pues los ribadoquines piezas ligeras de bronce de reciente
adopcin, cuyas condiciones se descubren en las partidas de cuentas de
gastos hechos para aquel sitio,  saber:

Bancos de ribadoquines pagados  los carpinteros.

Maderos de olmo labrados  hacha para los mismos.

Maromas.

Hoja de lata para medida de ribadoquines.

Dados de hierro para pelotas de ribadoquines.

Dos carros e dos pares de bueyes en que se llevaron seis ribadoquines.

Poco despus se aplicaba tal artillera  la defensa de las plazas: los
inventarios del mayordomo manifiestan haber entregado en 1501, con otras
piezas; para la fortaleza de Bermiliana un ribadoqun que pes 2
quintales e 1 arroba e 10 libras.

Para la de Buol, 1 ribadoqun e 2 arcabuches que pesaron 3 quintales e
18 libras de metal.

Para la de Adra, 2 ribadoquines e 2 arcabuches que pesaron 5 quintales e
2 arrobas e 10 libras.

Para la de Lanjarn, 1 ribadoqun e 2 sacabuches que pesaron 2 quintales
e 3 arrobas e 1 libra.

Las relaciones del ao siguiente de 1502 hacen distincin de
_Ribadoquines San Migueles_; ribadoquines con muones; ribadoquines
chicos, y aun dicen que Maestre Cristbal, fundidor, entreg 19
ribadoquines _ochavados_, 14 ribadoquines _redondos_ y moldes de pelotas
para ellos.

Los arcabuches  sacabuches eran, por lo que parece, piezas de campaa,
ms ligeras y modernas que los ribadoquines. No atae al Almirante, sino
 su sucesor en el gobierno de la isla Espaola la primera mencin,
hallada en la siguiente cdula, digna de notoriedad[29].

[Nota 29: Simancas, copias del Sr. Aparici, publicada por Arantegui,
tomo II, pg. 175.]

El Rey e la Reina.--Rodrigo de Narvez, mayordomo de nuestra
Artillera. Nos vos mandamos que deis y entreguis al Comendador de
Lares, nuestro gobernador de las Indias, o a la persona quel con su
carta embyare, veinte e cuatro _sacabuches de metal_[30] e la plvora e
pelotas que fuere menester para ellos e para quince espingardas que le
mandamos de otra parte dar, e as mismo le dad los moldes e otro aparejo
que fuere menester para hacer las dichas balas, lo cual todo es para
llevar a las Indias, e tomad su carta de pago,  de la persona que
asymismo enviare con la cual e con esta mandamos que vos sea rescibido
en cuenta lo que asy le dieredes y entregaredes, lo cual vos mandamos
que hagades, asentando esta nuestra cdula el Comendador mosen San
Martyn nuestro proveedor e veedor de la dicha artillera e Joan de Soria
contador della, e dando ellos su parescer en las espaldas desta nuestra
cdula de las cosas susodichas que les debais dar.

[Nota 30: Ya se ha visto que en algunas cuentas se nombran
_arcabuches_; tambin _hacabuches_.]

Fecha en la ciudad de Granada a 31 das de Agosto de 501 aos.--Yo el
Rey.--Yo la Reina.--Por mandado del Rey e de la Reina, Gaspar de
Gricio.

Cuando lleg Coln al puerto del Retrete en el cuarto viaje, despus de
reconocer las costas de Mosquitos y de Veragua, le hostilizaron los
indios, osando llegar hasta cerca de los navos, que estaban con el
bordo en tierra. Para atemorizarlos mand al Almirante tirar
_lombardas_ sin pelota, pero con el ruido se alborotaron ms, burlndose
del recurso. D. Fernando Coln, testigo presencial, refiere que, visto
su demasiado atrevimiento, por espantallos, mandaba tirar el Almirante
alguna _lombarda_ de cuando en cuando, y que ellos respondan con gran
grita, dando con sus bastones en las ramas de los rboles, haciendo
grandes amenazas y mostrando no tener temor del sonido  estruendo de
las _lombardas_, pensando que deban ser como los truenos secos sin
rayos, no ms de para causar espanto; y que porque no tuviesen tan gran
soberbia, ni menospreciasen  los cristianos, mand que una vez tirase
una _lombarda_ contra una cuadrilla de gente que estaba junta y
apeuscada en un cerrito, y dando por medio dellos la pelota, hzoles
cognocer que aquella burla era tambin rayo como trueno, por tal manera
que despus aun tras los montes no se osaban asomar.

Acredita el dicho que las carabelas disponan de piezas de mayor calibre
que los dos ribadoquines entregados por Narvez, pues que stos no se
comprendan en el nombre general de lombardas, aplicado  las grandes.
Que todas las carabelas montaban algunas indica el mismo libro de D.
Fernando Coln, al decir que sufriendo temporal sobre la costa de
Veragua los truenos eran tan bravos y espesos, que pensaban los de un
navo que los de los otros disparaban _el artillera_ demandando
socorro, porque se hundan.

El diario referido de Coln, en el primer viaje, menciona la espingarda
como arma de mano de que disponan los tripulantes de las carabelas;
pero haban de ser muy pocas, no estando por entonces generalizadas. El
contingente de ejrcito de 6.000 hombres que sali de Sevilla para la
guerra de Granada slo contaba con 400 espingarderos; el de la Santa
Hermandad, cuerpo de hombres escogidos  cuyo cargo estaba la seguridad
en los caminos y despoblados, tena una espingarda para cada diez. En
fin, al alistarse las 17 naves con que emprendi el Almirante el segundo
viaje llevando 1.500 hombres, se orden por cdula dada en Barcelona 
23 de Mayo de 1493, que se le entregaran 100 espingardas y 100
ballestas, resultando an menor la proporcin.

Hllanse dibujadas y descritas estas armas en los tratados de arte 
indumentaria militar aludidos; hay adems ejemplares en la Armera Real,
y para las espingardas se cuenta con otro dato de gran inters; la
sillera del coro de la Catedral de Toledo, obra ejecutada en el reinado
de doa Isabel. All se ven esculpidos espingarderos en funcin. Tena
la espingarda un can corto con boca acampanada, sujeto  larga caja de
madera. Cargbase con baqueta, llevando la plvora  granel en frasco de
hierro y las balas en bolsa. Se disparaba sosteniendo la puntera con la
mano izquierda y aplicando con la otra una mecha al odo.

Menciona asimismo el referido diario arcos turquescos que disparaban
flechas,  diferencia de las ballestas, con que se lanzaban jaras. Como
el Almirante se sirvi de lanza para matar la monstruosa iguana cuya
piel mostr  la vuelta, en Espaa, como cosa rara, hay evidencia, que
no fuera necesaria, de que con lanzas y espadas muy cortantes[31]
combata la mayor parte de la gente. Todos los inventarios de la poca
cuentan como de mayor nmero estas especies de armas ofensivas
distinguindolas en clases que nombran _lanzas manesgas_, _lanzas
largas_, _chuzos  picas_, _romaolas_, _guadaas_, etc., amn de las
arrojadizas que entraban por cientos, como dardos, virotes y barras
aguzadas.

[Nota 31: Encareciendo Coln la simplicidad de los indios de las
Lucayas dice que tomaban las espadas por la hoja y se cortaban las
manos.]

[Illustration]

Como defensivas tenan corazas compuestas de peto y espaldar, capacetes,
gorguerinas y otras piezas diversas de arns; rodelas con la divisa real
pintada y paveses con las mismas insignias. Los ltimos servan de
defensa y adorno para cubrir las bordas, y de ellos viene el nombre de
pavesada que conserva el vocabulario naval, aplicndolo ahora  la
cubierta de los cois, igualmente colocados por parapeto defensivo. En
las cuentas que dieron Pedro Ruiz y Juan Prez de Tolosa de las compras
hechas en Vizcaya el ao 1502 para la jornada de Mazalquivir, antes
citadas, hay pormenores curiosos de las armas porttiles; comprenden
armaduras suizas, cada una de ellas con piastron e guarnicin de brazo
izquierdo y celada e barbote, sin manopla, que costaban  610 maraveds;
corazas fechas en cueros de cordobanes, marcadas y estaadas y templadas
 prueba de ballesta, cada una  485 mrs.; ballestas echizas con sus
poleas de  cada dos cuerdas e con sus cintos de armar e con sus cuerdas
e con todo el aparejo que era menester  480 mrs.; lanzas de mano con
hierros acerados enclavados, con sus regatones de hierro  250 mrs. la
docena; dardos con sus hierros e puestos sus avientos,  50 mrs. la
docena; pasadores acerados grandes y pequeos,  5 mrs.; saetas, etc.,
etc.

Comparados tales elementos con los que al cabo de cuatro siglos tiene 
su disposicin la marina militar, parecern poca cosa; pero qu enorme
cifra de maraveds cuestan ahora!

CESREO FERNNDEZ DURO.

[Illustration]




TRIPULACIN DE LA NAO SANTA MARA Y DE LAS CARABELAS PINTA Y NIA
CON NOTICIAS BREVES DE PERSONAS Y NAVES EN LOS VIAJES DE CRISTBAL COLN


Jernimo Cardano, matemtico del siglo XVI, reformador del aparato de
suspensin de la aguja nutica, deca que exaltar  Coln no es celebrar
 un hombre ni enaltecer  un linaje, ni alabar  una ciudad ni  un
reino; es proclamar una gloria de la humanidad beneficiada con su
descubrimiento.

Al hallar el navegante, en quien esa gloria est sintetizada, las Indias
occidentales, rega una escuadrilla de tres naves tripuladas por nautas
que con l se arrojaron  rasgar el velo del Ocano, acompandole en
los riesgos, en los trabajos y en las privaciones;  todos deba tocar y
toc parte proporcional en el resultado de la empresa homrica;  todos
alcanza en la consideracin aquella solidaridad que el potico
sentimiento del pueblo estableci en el adagio

    Quien ama  la flor
    Ama las hojitas de su alrededor.

Por ello con repetido empeo se ha procurado averiguar los nombres de
los que en el puerto de Palos embarcaron en las tres naves,
consiguindolo de muy pocos, porque con la prdida de los papeles del
tiempo, los ms se han obscurecido.

Don Martn Fernndez de Navarrete public en su _Coleccin de Viajes y
descubrimientos_ lista de cuarenta individuos que le fu remitida desde
el Archivo de Indias, entendiendo por la expresin del encabezamiento,
que rezaba murieron en la isla Espaola, fueran los que dej Coln en la
fortaleza de la Navidad despus del naufragio de la capitana y, por
tanto, los que en ella haban ido, primeros europeos que fecundaron con
su sangre la tierra recientemente hollada.

En esta creencia se ha reproducido muchas veces la relacin; se insert
en el libro titulado _Coln y Pinzn_ con aditamento de otros nombres
posteriormente descubiertos, y se esculpi en el monumento erigido en
Madrid  la gloriosa memoria del Almirante; mas ahora registrando
legajos del mismo Archivo de Indias de Sevilla en busca de documentos
convenientes al objeto del Centenario, ha encontrado el archivero D.
Francisco Javier Delgado ciertas anotaciones en los libros de _Cuenta y
razn_ pertenecientes  la Tesorera de la Casa de la Contratacin que
comprenden los aos 1503  1515, por las que necesariamente hay que
modificar aquellas impresiones, pues aparecen partidas de pagos hechos 
las viudas  herederos de diez personas, especificando repetidamente en
cada una de ellas muri en las Indias entre las treinta y siete (as en
unas partidas; en otras dice treinta y ocho) que cuando la primera vez
la isla Espaola se descubri, los dej el Almirante Coln, y el segundo
viaje que fu  poblar los hall muertos, segn parece por la nmina de
su Alteza.

Los nombres de estas diez personas no corresponden con los de la lista
de Navarrete y no pueden agregarse  ella, porque en tal caso, aadidos
tambin los de Diego de Arana que es sabido qued por gobernador, y los
de sus tenientes Rodrigo de Escobedo y Pedro Gutirrez, sumaran
cincuenta y tres, cifra que excede con mucho  la registrada
oficialmente. Habr por tanto que eliminar la mencionada relacin de
Navarrete, entendiendo que los individuos fallecidos en las Indias que
comprende, murieron en otros viajes, no todos en el primero. Si se
admitiera la defuncin separadamente de los que guarnecieron la
fortaleza de Navidad, los cuarenta sumados  los treinta y ocho
compondran casi el total de los expedicionarios.

No hay seguridad tampoco de cuntos fueron stos: D. Fernando Coln y el
P. Las Casas fijan en 90 hombres la gente de los tres bajeles; Oviedo la
eleva  120; Pedro Mrtir de Angleria la pasa de 200; Fr. Antonio de
Aspa apunta errneamente que iban ms navos y ms marineros de lo que
se supone. Lo racional, compulsados los datos, teniendo en cuenta el
porte de las embarcaciones y la capacidad que exigan los vveres y
aguada acopiados para la eventualidad de un viaje largo, es suponer que
fueran 90 los hombres de mar y que con los funcionarios nombrados por
los Reyes, los escuderos y los criados llegaran en totalidad  los 120,
concilindose as las indicaciones de los cronistas primitivos de
Indias.

Recuerdan todos ellos, acordes con el _Diario_ de navegacin de D.
Cristbal, los nombres de los capitanes, los de los pilotos, con los de
algunas ms personas sealadas; de la mayora no hacen mencin y
estuviera del todo olvidada, si la conveniencia  la necesidad de hacer
probanza no hubiera estimulado  D. Diego Coln  buscar y presentar por
testigos en el pleito que sostuvo contra la Corona,  los que haban
navegado con su padre, haciendo lo mismo el fiscal del Consejo de Indias
en defensa de su gestin.

Citados para declarar todos los que los litigantes hubieron  la mano,
fueron haciendo relacin de ocurrencias y consta por consiguiente en los
autos, en contestacin  las preguntas generales, el nombre, edad,
naturaleza y oficio  situacin de los testigos. Cabe duda de la nave en
que fueron porque ni esto se les pregunt ni lo dijeron todos al
expresar desde cundo y cmo conocan al Almirante D. Cristbal, pero en
lo ltimo fueron explcitos, as que, apartando los que dijeron haber
ido en el primer viaje aparecen sesenta, nmero no escaso dada la
dificultad de componerlo; el de la mitad de los expedicionarios, que
eran:

NAO SANTA MARA

    Cristbal Coln, capitn de Sus Altezas.
    Juan de la Cosa, maestre, de Santoa.
    Sancho Ruiz, piloto.
    Alonso Prez Roldn, piloto.
    Maestre Alonso, fsico, de Moguer.
    Maestre Diego, contramaestre.
    Rodrigo Snchez de Segovia, veedor.
    Pedro Gutirrez, repostero de estradas del Rey.
    Rodrigo de Escobedo, escribano de la Armada.
    Diego de Arana, alguacil mayor, de Crdoba.
    Diego Lorenzo, alguacil.
    Luis de Torres, judio converso, intrprete.
    Domingo de Lequeitio.
    Lope, calafate.
    Jacome el Rico, Genovs.
    Pedro Terreros, maestresala.
    Rodrigo de Jerez, de Ayamonte.
    Ruiz Garca, de Santoa.
    Rodrigo de Escbar.
    Francisco de Huelva.
    Rui Fernndez de Huelva.
    Pedro de Soria.
    Pedro de Bilbao, de Larrabezua.
    Pedro de Villa, del Puerto.
    Diego de Salcedo, criado de Coln.
    Pedro de Acevedo, paje.


CARABELA PINTA

    Martin Alonso Pinzn, capitn, de Palos.
    Francisco Martin Pinzn, maestre, de Palos.
    Cristbal Garca Xalmiento, piloto.
    Juan de Umbria, piloto.
    Juan de Jerez, marino, de Palos.
    Bartolom Garca, contramaestre, de Palos.
    Juan Prez Vizcaino, calafate, de Palos.
    Garca Hernndez, despensero, de Palos.
    Rodrigo de Triana, de Lepe (el que cant tierra).
    Juan Rodrquez Bermejo, de Molinos[32].
    Juan de Sevilla.
    Garca Alonso, de Palos.
    Gomz Rascn, de Palos.
    Cristbal Quintero, de Palos.
    Juan Quintero, de Palos.
    Diego Bermdez, de Palos.
    Juan Bermdez, da Palos (descubridor de la isla Bermuda).
    Francisco Garca Vallejo, de Moguer.
    Francisco Garca Gallego, de Moguer.
    Pedro de Arcos, de Palos.

[Nota 32: Es probable que Rodrigo de Triana y Juan Rodrguez, que
tambin se dice cant tierra, fueran, uno mismo.]

CARABELA NIA

    Vicente Yez Pinzn, capitn, de Palos.
    Juan Nio, maestre, de Moguer.
    Pedro Alonso Nio, piloto, de Palos.
    Bartolom Roldn, piloto, de Palos.
    Diego Martn Pinzn, el viejo de Palos.
    Francisco Pinzn, de Palos.
    Francisco Nio, de Moguer.
    Bartolom Prez.
    Gutirrez Prez, de Palos.
    Juan Ortiz, de Palos.
    Alonso Gutirrez Querido, de Palos.
    Pedro de Lepe.
    Alonso Morales.
    Andrs de Huelva, grumete.

Las clases y categoras que en los diarios se mencionan son:

Capitn, maestre, piloto mayor, piloto, veedor, escribano, fsico,
alguacil mayor, alguacil, contramaestre, marinero, escudero, grumete,
paje y bajo el ttulo de _oficiales de nao_, carpintero, calafate,
tonelero, despensero, lombardero y trompeta.

Los que con toda certeza quedaron en la fortaleza de la isla Espaola y
all finaron;

    Diego de Arana, gobernador.
    Pedro Gutirrez, teniente.
    Rodrigo de Escobedo, teniente.
    Maestre Alonso, fsico.
    Diego Lorenzo, alguacil.
    Luis de Torres, intrprete.
    Lope, calafate.
    Domingo de Lequeitio.
    Jacome el Rico, Genovs.
    Pedro de Lepe.
    Alonso Morales.
    Andrs de Huelva.
    Francisco de Huelva.

Reptalos por siempre la historia.

Los tres viajes sucesivos que emprendi el Almirante no despiertan
inters tan vivo como el primero, y como fueron muchas las personas que
le acompaaron sera tambin difcil reunir los nombres de las
principales siquiera.

Llevaba al salir de Cdiz el 24 de Septiembre de 1493 una flota de 17
naves; de ellas 3 carracas muy grandes cargadas de vveres y pertrechos;
2 naos, una nombrada _Marigalante_, en que arbol la insignia de mando,
y 12 carabelas. Embarcaron en el nmero de funcionarios distinguidos
Pedro Margarit, Alonso de Valencia, Gmez Tello, Gins de Gorbaln,
Alonso de Ojeda, Juan de Lujn, Pedro Fernndez Coronel, Bernal Daz de
Pisa, Alonso de Carvajal, Sebastin de Olano, Melchor Maldonado, lvaro
de Acosta, Francisco de Pealosa, Pedro de Las Casas (padre de Fr.
Bartolom), el Dr. Diego lvarez Chanca, el ensayador de metales Fermn
Cado, el delegado apostlico Fr. Bernal Buyl, Fr. Romn Pane, Fr. Juan
Tisn, Fr. Diego Mrquez, Fr. Juan de la Duela...

Llegados felizmente al puerto de Navidad, en la Espaola, despach el
Almirante para volver  Castilla 12 de las naves al mando de Antonio de
Torres, hermano de la nodriza del prncipe D. Juan, con el piloto mayor
Pero Alonso Nio, y quedse con las otras cinco embarcaciones para
atender  las necesidades que ocurrieran. Con tres carabelas nombradas
_San Juan_, _Cordera_ y _Nia_ (la misma del primer viaje), emprendi el
reconocimiento de las islas Jamaica y Cuba, en Mayo de 1494, y por haber
levantado testimonio el notario Fernn Prez de Luna, se sabe que iban 
la exploracin 50 hombres de mar, cuyos nombres se escribieron[33],
notndose los de los maestres Cristbal Prez Nio, Alonso Prez Roldn
y Alonso Medel; de los pilotos Francisco Nio y Bartolom Prez, y del
maestro de hacer cartas Juan de La Cosa.

[Nota 33: _Coleccin de Viajes_ de Navarrete, t. I.]

Regres Coln  Espaa en 1494 en la mencionada carabela _Nia_,
acompaado de otra que por ser la primera construda en las nuevas
tierras se llam _La India_. Iban en su compaa 220 europeos.

Para el tercer viaje, emprendido en 1498, alist 4 naos de ms de 100
toneles y 2 carabelas. Despach directamente para la Espaola, desde
Canarias, tres de los navos, mandados por Pedro de Arana, hermano de
doa Beatriz Enrquez, Alonso Snchez de Carvajal y Juan Antonio
Colombo, su pariente. Con una nao y dos carabelas hizo el descubrimiento
del Continente en Paria y bocas del Orinoco, sindole de gran servicio
durante la enfermedad que padeci el capitn Pedro Terreros.

Dolorossimo fu el retorno, viniendo en 1500 bajo partida de registro,
con grillos, lo mismo que sus hermanos Bartolom y Diego en la carabela
_Gorda_, cuyo maestre y propietario era Andrs Martn de la Gorda, y el
capitn Alonso Vallejo. Debi de escoltarle la carabela _Antigua_ que
haba llevado  Espaola el comendador Bobadilla.

Del cuarto y ltimo viaje del Almirante en 1502 hay rol completo, que
form el contador Diego de Porras y se conserva[34]. Coln eligi cuatro
navos de gavia cuales convena  su propsito de reconocer costas y
bajos; el mayor no exceda de 70 toneles ni el menor de 50 bajaba. En
nmero redondo dicen sus cartas que junt en la flotilla 140 hombres; en
el rol parecen 148 sin cortar su persona, la del adelantado D.
Bartolom, su hermano, y la de D. Fernando, su hijo. En resumen.

[Nota 34: Navarrete, _Coleccin de Viajes_, t. I.]

La carabela capitana ganaba nueve mil maraveds de flete al mes; tena
por capitn  Diego Tristn; llevaba piloto mayor, maestre,
contramaestre, fsico, tonelero, calafate, carpintero, 2 lombarderos, 2
trompetas, 14 marineros, 4 escuderos, 20 grumetes, en total 52 personas,
includas las del Almirante y su hijo.

La carabela _Santiago_, capitn Francisco de Porras, ganaba diez mil
maraveds al mes, componiendo la tripulacin 47 hombres en total.

El navo _Gallego_ se flet  razn de 8.333 maraveds; mandbalo Pedro
de Terreros, llevando 27 hombres, de capitn  Paje.

El navo _Vizcaino_ fletado por 7.000 maraveds, rega Bartolom de
Fiesco, tripulndolo 25 hombres. Total general, 151. Durante la campaa
fallecieron 31, cifra enorme, que pasa del 20 por 100.

Anota Porras que el velamen de la carabela era:

    2 velas maestras del rbol mayor con una boneta.
    1 vela maestra de trinquete con una boneta.
    1 vela de mesana.
    1 vela de gavia.

El sueldo mensual de la gente de mar era[35]:

    Un Capitn      2.500 maraveds.
    Un piloto       2.000 --
    Un marinero       830 --
    Un grumete        730 --
    Un paje           530 --

[Nota 35: Relacin de la Armada que se reuni en Cartagena para la
jornada de Orn, en el mes de Marzo de 1509.--_Archivo de Simancas._]

Perdidas las cuatro naves, en la costa de Veragua dos y en Jamaica las
otras, el Almirante flet en la isla Espaola dos ms embarcando en la
del maestra Diego Rodrguez con 25 de sus compaeros. El Adelantado D.
Bartolom vino en la segunda, llegando  Sanlcar de Barrameda el 7 de
Noviembre de 1504.

No es de olvidar que los restos mortales del insigne marinero fueron
embarcados  hicieron todava dos viajes atravesando el Atlntico y el
mar de las Antillas. Segn refiere Garibay[36], cuando la virreina doa
Mara do Toledo fu por ltima vez  la isla Espaola el ao 1544, llev
consigo los huesos de su suegro y marido, dndoles sepultura en la
capilla mayor de la iglesia catedral de Santo Domingo. All reposaron
hasta que por el tratado de paz de Basilea, dej la isla de ser
espaola. Acordaron entonces las autoridades llevarse los de D.
Cristbal; con pompa extraordinaria le acompaaron hasta el bajel que
por casual coincidencia llevaba el significativo nombre de _El
Descubridor_, y transbordados en el puerto de Ocoa al navo _San
Lorenzo_, antes de acabarse el ao 1795, los condujo  la Habana, con
los honores de almirante que le eran debidos, el teniente general de la
Armada D. Gabriel de Aristizbal.

[Nota 36: F. Duro, _Nebulosa de Coln_, pginas 222 y 223.]

[Illustration: CESREO FERNNDEZ DURO.]

[Illustration]




INSTRUMENTOS DE QUE SE SIRVI COLN EN SUS VIAJES


El aparato que se emplea para estimar la velocidad de las naves, llamado
por los marineros espaoles _Corredera_, no se generaliz hasta los
fines del siglo XVII, aunque antes se hubieran ensayado diversos
mecanismos. D. Amonio de Gaztaeta escriba todava[37]: No puedo dejar
de decir con qu pocos fundamentos se discurre entre algunos navegantes
el conocimiento de lo que una nao navega de distancia, pues algunos,
hacindose astrlogos judiciarios, solamente se atienen  su conjetura,
sin ms fundamento que slo mirar  la espuma que deja la nao con su
movimiento... Otros hay que la distancia ajustan solamente con echar un
pedazo de palo  astilla por la proa de la nao, algo distante, y luego,
as que empareje la astilla con l, camina para popa segn la astilla;
hecho esto hace la consideracin: si yo caminara en tierra segn aqu,
lo que poda caminar en una hora sera...; y con este discurso ajusta
el camino que hace en la navegacin. Otros hay que hacen unas seales en
el costado, de medidas determinadas, y luego echan un palo por la proa,
y emparejando  la primera seal empiezan  contar, y segn fueron
contando y  qu seal llegan, hacen la conjetura de lo que camina una
nao.

[Nota 37: _Norte de la navegacin_, Sevilla, 1692.]

El conocimiento de las propiedades de la embarcacin y el juicio de los
hombres experimentados sobre la fuerza de los vientos y dems
accidentes, era en efecto de lo que se servan para calcular la marcha y
 lo que hubo de acudir Cristbal Coln al atreverse  penetrar en el
Atlntico, perdiendo de vista por la popa las costas de las islas
Canarias.

Desde un principio lo indica con claridad su diario, apuntando  8 de
Agosto de 1492 que hubo entre los pilotos de las tres carabelas
opiniones diversas donde estaban, y la suya sali ms verdadera, y
repite en los sucesivos haberse propuesto llevar dos cuentas, poniendo
en una menos leguas de las que andaba por si el viaje fuese luengo, no
se espantara ni desmayara la gente.

Mucho confiaba en su criterio y en su autoridad para imponerlo  los
pilotos, pues lo mismo que l podan apreciar la velocidad de las
carabelas por rutina, y mejor deban de conocer las propiedades de
barcos de su pertenencia en que antes habran navegado. El propsito de
contar menos leguas era contrario  la regla que observaban los
espaoles, calculando ms largo el camino  fin de no aventurar el
encuentro de la tierra, sobre todo de noche. Acaso por lo mismo lo
adopt, teniendo presente cuanto pudiera influir en la imaginacin el
exceso, al hacer camino por un paralelo sin que la diferencia de latitud
lo afectara.

De Leste Oeste (enseaban las disciplinas) no se da altura ninguna
porque el polo (yendo contino por este via) ni se alza ni se abaja mas
en una parte que en otra; e asi el que Leste Oeste navegare, la cuenta
de su camino es  su arbitrio, considerando lo que el navio puede andar
segn el tiempo y navio y la carga fueren[38].

[Nota 38: Medina--_Regimiento de navegacin_, Sevilla, 1563.]

Ello es que  1. de Septiembre escriba D. Cristbal: Aqu
descubrieron sus puntos los pilotos; el de la _Nia_ se hallaba de las
Canarias 440 leguas; el de la _Pinta_ 420; el de la _Santa Mara_ 400
justas, y en 1. de Octubre volva  decir: el piloto de la _Santa
Mara_ tena hoy en amaneciendo que haban andado desde la isla de
Hierro hasta aqu 578 leguas; la cuenta menor que el Almirante mostraba
 la gente eran 584, pero la verdadera que juzgaba y guardaba era 707.

La ltima cuenta era de tal modo aproximada  la verdad, que avistada la
isla Guanahan al cabo de treinta y tres das de viaje y de un trayecto
de ms de mi leguas; trazando la derrota en carta de las modernas,
resulta error no ya pequeo, considerado el tiempo y los elementos de
que las carabelas disponan, sino sorprendente hoy mismo con todos los
adelantos conseguidos.

En el viaje de vuelta lo tuvo mayor, as por los rumbos al Nordeste, que
requeran apreciacin de apartamiento del meridiano, como por los
temporales que dificultaban la estima de la marcha. El 10 de Febrero de
1493 dice el Diario:

En la carabela carteaban  echaban punto[39] Vicente Yez y los
pilotos Sancho Ruiz y Pero Alonso Nio y Roldn, y todos ellos pasaban
mucho adelante de las islas Azores, al Este, por sus cartas, y navegando
al Norte ninguno tomaba la isla de Santa Mara, ques la postrera de
todas las de los Azores, antes seran delante cinco leguas e fueran en
la comarca de la isla de la Madera  de Porto Santo. Pero el Almirante
se hallaba muy desviado de su camino, hallndose mucho ms atrs
quellos, porque esta noche le quedaba la isla de Flores al Norte y al
Este iba en demanda  Nafe, en frica y pasaba  barlovento de las isla
de la Madera de la parte del Norte. As quellos estaban ms cerca de
Castilla quel Almirante con 150 leguas. Dice que mediante la gracia de
Dios desque vean tierra se sabr quien estaba ms cierto.

[Nota 39: _Punto de fantasa_ llamaban  ste.]

Ocho das despus, llegados  la isla, se complaca con razn de la
confianza que puso en los pronsticos: Dice que aquella en navegacin
haba sido muy cierta y que haba carteado bien, aunque se haca algo
delantero. Y diz que fingi haber andado ms camino por desatinar  los
pilotos y _quedar seor_ de aquella derrota de las Indias, _como de
hecho queda_, porque ninguno de todos ellos trae su camino cierto, por
lo cual ninguno puede estar seguro de su derrota.

Fingi  la ida andar menos porque la gente no se desalentase; fingi 
la vuelta andar ms por desatinar  los pilotos; si  esta declaracin
se junta la que haca  los Reyes en la carta que escribi desde
Jamaica, diciendo que slo l sera capaz de decir dnde estaba Veragua
y de volver  la costa, no puede menos de reconocerse, ya que no la
pedantera de que le acusa el escritor alemn Rodolfo Cronau, cierta
inmodestia. Acaso le juzg severo Girava en aquellos da tenindole por
_gran marinero y mediocre cosmographo_[40]; el Sr. Gelcich, director de
la escuela nutica de Lusinpccolo, estima ahora con ms justicia sus
excelentes dotes de piloto, dotes que resaltan en el Diario de
navegacin que nos sirve de prueba; mas los hechos demuestran al mismo
tiempo que ni exceda mucho en conocimiento y menos en prctica  los
compaeros que con l carteaban, ni haba de serle fcil _desatinar_ 
pilotos tales como los Pinzones, La Cosa, Pero Nio y tantos ms como
fueron explorando el Nuevo Mundo  pasar de las precauciones que
autoritariamente tom recogindoles las cartas, derroteros, vistas y
descripciones que hacan, _por quedar nico seor del camino_, pues
lleg el extremo, que l mismo lamentaba, de haberse hecho descubridores
_hasta los sastres castellanos_.

[Nota 40: _Dos libros de Cosmographia compuestos nuevamente_, por
Hieronymo Girava, Tarragons. Miln, 1556.]

Veamos ahora de qu medios disponan los astrlogos nuticos para
diferenciarse de los judiciarios  quienes D. Antonio de Gaztaeta
enderezaba la stira del principio.

Tanto como yerran los que han credo que eran las carabelas de Palos
embarcaciones menores sin cubierta, tanto se equivocan muchos al
presumir se guiaban por la aguja flotante primitiva  que aluden las
Leyes de Partida y las obras de Raimundo Lulio. La aguja nutica recibi
durante el siglo XIV dos de las ms importantes modificaciones cuyo
conjunto constituye su actual disposicin;  saber, la de apoyarla en un
estilo vertical sobre el que puede girar libremente dentro del mortero;
y la de colocar ste en la suspensin de dos crculos concntricos;
sencillos, pero admirables inventos que adems del carcter de utilidad
que los distingue, lleva el sello del verdadero genio[41]. As las
construa en Mallorca Jaime Ribes, antes de dirigir la Academia de
Sagres  que le llam el infante D. Enrique; as las usaban las naves
portuguesas y castellanas en la navegacin de la Mina de frica y de la
carrera de Flandes, siendo una de las causas de sus progresos[42].

[Nota 41: D. Francisco de P. Mrquez. _Discurso ledo ante la Real
Academia de Ciencias_, Madrid 1875.]

[Nota 42: Lulio Gregorio Gyraldi, escritor de Ferrara en el libro
que dedic  Ercules de Este, titulado _De re nautica_, Basilea 1540,
dice que los espaoles y los portugueses utilizando esta aguja han
extendido el conocimiento del mundo.]

Coln por su mano di testimonio del uso de la aguja perfeccionada en el
Mediterrneo en la carta fechada en la isla Espaola en Enero de 1495
que dirigi  los Reyes y cuyo texto nos ha conservado el P. Las
Casas[43].

[Nota 43: _Historia de las Indias_, t. I, cap. III, pg. 48.]

A mi acaeci (escriba) que el rey Reynel, que Dios tiene, me envo 
Tunez para prender la galeaza _Fernandina_; y estando ya sobre la isla
de San Pedro en Zerdea, me dijo una saetia que estaban con la dicha
galera dos naos y una carraca; por lo que se alter la gente que iba
conmigo, y determinaron de no seguir en el viaje, salvo de ser volver 
Marsella por otra nao y ms gente. Yo, visto que no poda sin algn arte
forzar su voluntad, otorgu su demanda, _y mudando el cabo de la aguja_
di la vela al tiempo que anocheca, y otro da al salir el sol estbamos
dentro del Cabo de Carthagine, teniendo todos ellos por cierto que
bamos  Marsella...

No es ocasin de examinar si con procedimiento tan sencillo, utilizado
por Julio Verne en una de sus novelas, es fcil engaar  marineros de
guerra que con vista de las estrellas y aun con la direccin del viento
solo haban de conocer el verdadero rumbo, ni importa investigar  qu
fin enderezaba D. Cristbal el cuento: lo que de l se deduce y al
objeto presente aprovecha, es que la rosa estaba pegada  la aguja y
ocultaba sus giros sobre el estilo, sin lo cual no poda imaginar el
ardid.

En las ms antiguas cartas mallorquinas que se conocen est ya pintada
la _rosa nutica_ con treinta y dos vientos tal cual se fijaba sobre la
aguja tocada del imn; tal cual la llev Coln en las carabelas y con la
elegancia con que la dibuj Juan de la Cosa en su famoso mapamundi.

De que as era da otras pruebas al referido Diario de Coln, documento
primordial en nuestras investigaciones. El 9 de Septiembre anota
observacin por la cual se advierte que estaban marcadas en la rosa las
divisiones de media partida,  sea de 5 en 5 grados. Los das 17 y 30
del mismo mes, expresa que los pilotos marcaron repetidas veces la
estrella polar y el sol al hallarse en el horizonte.

Pormenores de la construccin del instrumento no tenemos de los mismos
das ni parece que estuvieran publicados, toda vez que el maestro Pedro
de Medina deca en el proemio de su _Regimiento_: Viendo yo que de
Espaa se hacen ms largas navegaciones que de otra ninguna parte del
mundo y que para tan largos caminos por la mar casi ninguna cosa haba
escripta que aviso para las navegaciones les diese, tom gran voluntad
de escribir...para esto he compuesto este libro.

Antes lo haban hecho Martn Fernndez de Enciso[44] y Francisco
Falero[45].

[Nota 44: _Suma de geographia que trata de todas las partidas et
provincias del mundo, en especial de las Indias, et trata largamente del
arte del marear..._, Sevilla 1519.]

[Nota 45: _Tratado del Esphera y del arte de marear..._, Sevilla
1535.]

El mismo Medina di  luz primero el _Arte de navegar_ (1545) y la _Suma
de Cosmographia_ (1561), siguindole Martn Corts que complet las
teoras y prcticas del tiempo[46], Medina y Corts ensearon  Europa
la ciencia del piloto propagndola con universal crdito entre los
navegantes; uno y otro alcanzaron  Coln; estuvieron al corriente de
sus viajes y lo que dicen de los instrumentos es por tanto aplicable 
los que el Almirante us.

[Nota 46: _Breve Compendio de la sphera y de la arte de navegar_,
Sevilla 1551.]

Ms minucioso Corts que el otro, trata de la construccin de la aguja
en trminos curiosos que no han de holgar aqu.

Tmese un papel como de naipes y dese en l un crculo de cuantidad de
una mano, poco ms  menos, en el cual se han de pintar los 32 vientos
con los colores y la orden que dimos al tratar de la carta, no olvidando
de sealar el Norte con una flor de lis y el Levante con una cruz, y
dems desto, cada uno segn su fantasa la hermosear y agraciar.

As lo hacan todos los constructores, con oro y colores varios,
poniendo en el centro la imagen de la Virgen, por el estilo de la que se
ve en la carta de Juan de la Cosa. Rodrigo Zamorano dibuj otra muy
bella en su arte[47] poniendo por leyenda MARIS STELLA SVCVRRE NOBIS.

[Nota 47: _Compendio del arte de navegar_, del licenciado Rodrigo
amorano, cosmgrafo y piloto mayor de S. M., Sevilla 1588.]

Sigue explicando Corts que la lnea norte-sur se seala en la parte
opuesta para asentar los fierros  aceros. Para estos se ha de tomar un
filo tan grueso como una alfiler gordo; se ha de doblar de modo que cada
una de las partes sea tan luenga como el dimetro de la brjula y ms la
cuarta parte. Los cabos,  puntas de estos fierros  aceros se han de
apretar y ajustar y en los medios se han de abrir  apartar uno de otro
hasta que los cabos vengan  igualar con las extremidades del dimetro
de la brjula, y as quedarn los aceros cuasi en figura oval[48]. Estos
fierros se han de pegar por la parte baja de la brjula, de manera que
las extremidades  puntas vengan precisamente por la lnea del
Norte-Sur, y para fijarlos as, se han de cubrir con un papel delgado
engrudado, dejando las puntas  extremidades descubiertas. Y estas
extremidades se han de tocar en la piedra imn de esta manera: la parte
que est debajo de la flor de lis se ha de refregar con aquella parte de
la piedra que corresponde al norte, y esto bastaba para la perfeccin
del aguja; pero algunos quieren para superabundancia tocar la otra parte
del fierro con aquella parte de la piedra que corresponde al Sur. Este
tocamiento del fierro con la piedra para que la virtual demostrativa sea
engendrada, se ha de hacer dando con un martillo algunos golpes en
aquella parte de la piedra que se ha de tocar, es  saber, en el norte 
en el sur, y all le saldrn unas barbas donde se ha de refregar la
punta del fierro como quien lo amolase, y quedarle tan pegadas algunas
de las dichas barbas de la piedra, y as tocados y pegados los fierros
hase de tomar una punta de latn de figura piramidal, que es abajo
ancha y arriba hace punta, y por lo bajo  ancho se ha de barrenar con
un taladro. Esta pirmide,  que los marineros dicen chapitel, hase de
encajar por el centro de la brjula, como la punta salga por la parte
ms ancha y all se ha de pegar y bien fijar.

[Nota 48: Zamorano recomienda que con los alambres se forme una
figura de hierro de lanza.]

Explica luego cmo se hace  torno una caja cilndrica de madera
(redonda dice) de poco mayor dimetro que la rosa, con el fondo postizo
para que se pueda quitar con facilidad cada vez que hayan de tocarse con
la piedra ( que dicen cebar); cmo se coloca el estilo en el centro, y
porque no entre viento por la parte de arriba, se cubre con un vidrio, y
sus juntas con cera. Esta caja se pone en otra cuadrada sobre dos
crculos _enejados_ uno con otro, que sirvan para que no penda el aguja
aunque penda la nao[49].

[Nota 49: Siguiendo exactamente este mtodo se ha construdo la
aguja que lleva la nueva nao _Santa Mara_.]

Medina cuenta en el _Regimiento de navegacin_ impreso a la gloria de
Dios nuestro Seor y de su benditsima madre y para provecho e utilidad
de los navegantes, que como antiguamente no haba otra navegacin sino
de Flandes  Levante, y las agujas en Flandes y en Francia se comenzaron
 hacer, y de all fu el principio de poner flor de lis por cabeza en
el Norte, as se pone. Se cree que esa navegacin de Levante
desarrollada por las cruzadas es la que impuso la Cruz en el Este.

Zamorano llama ya _mortero_  la caja cilndrica de madera que contiene
la rosa _por tener hechura de una grande escudilla_; recomienda que si
la aguja se inclina se ponga en la parte contraria un poco de cera  una
delgada lmina de plomo, y hecho el instrumento, llamado _aguja de
marear_, se asiente en la popa, donde est la bitcora, en la lnea que
pasa desde el bauprs por el centro del mstil mayor.

No hablando ninguno de estos autores ms inmediatos  Coln, de
frmulas, se preguntar cmo se hacan las marcaciones  la estrella
polar y al sol, que el Almirante menciona en el diario. Se hacan
rudimentariamente: puesta la vista en el objeto, se describa con la
mano de canto un arco de crculo vertical, repitiendo la operacin
cuantas veces se crea necesaria.  este modo de marcar llamaban los
marineros _bendiciones del piloto_.

Duda de ms inters han suscitado los trminos concisos de las
anotaciones hechas por Coln.  17 de Septiembre se lee en el Diario:
Tomaron los pilotos el Norte, marcndolo, y hallaron que las agujas
noruesteaban una gran cuarta, y teman los marineros y estaban penados y
no decan de qu. Conociolo el Almirante, mand que tornasen  marcar el
Norte en amaneciendo, y hallaron que estaban buenas las agujas.

Llegando aqu D. Martn Fernndez de Navarrete en su obra de _Viajes_,
puso por comentario: El ingenioso Coln, que fu el primer observador
de la variacin, procuraba disipar los temores de su gente,
explicndoles de un modo especioso la causa de este fenmeno. As lo
asegura su historiador Muoz, y as era la verdad, como se comprueba al
ver las reflexiones que hace en su tercer viaje sobre estas alteraciones
del imn. La misma sorpresa y cuidado de los pilotos y marineros es una
prueba decisiva de que hasta entonces nadie haba notado esta variacin
en las agujas. As lo dicen Casas, Hernando Coln y Herrera,
historiadores exactos y fidedignos; y por lo mismo es muy singular que
haya cundido tanto la opinin de que el primero que observ las
declinaciones del imn fuese Sebastin Caboto, que no sali  descubrir
hasta el ao 1497 con permiso del rey de Inglaterra Enrique VII,
suponiendo que public esta novedad el ao 1549; y que otros le
atribuyan  un tal Crion, piloto de Dieppe, hacia el ao 1534. Nuestro
erudito Feijo incurri en este error y lo sostuvo, tomndolo, segn
dice, de Mr. de Fontenelle en su historia de la Real Academia de
Ciencias del ao 1712. El P. Fournier atribuye la primaca de aquella
observacin  Caboto y  Gonzalo Fernndez de Oviedo, sin duda porque
habl de ella en el libro II, cap. XI de su Historia general de las
Indias. As se ha procurado obscurecer el mrito de Coln hasta en las
observaciones que eran propias de su situacin  hijas de su meditacin
y conocimientos.

Raro parece que Fernndez de Navarrete, tan entendido en materias
nuticas y tan escrupuloso en las investigaciones de su historia, al
censurar con razn  los que atribuyen  Caboto y navegantes posteriores
el descubrimiento de la variacin, por que lo dijeran Muoz y los que
cita, incurriera en el mismo error de atribuirla  Coln y en el de
pensar que se obscurezca su mrito con negarle ste que no le pertenece.
Ni la noticia consignada en el Diario el 17 de Septiembre de 1492 ni las
reflexiones del Almirante durante el tercer viaje, que menciona sin
examinarlas; aun ms, ni la sorpresa y cuidado de los pilotos y
marineros, constituyen prueba menos que decisiva de que hasta entonces
nadie haba notado la variacin. El juicio de don Martn tanto se aparta
de la exactitud como al presumir que el ingenioso Almirante procuraba
disipar los temores de su gente explicndolas de un modo especioso la
causa del fenmeno. No para satisfaccin de la gente escriba el
Diario, documento secreto en que consignaba aquello de las dos cuentas
de leguas y del propsito de _desatinar_  los pilotos. Lo que anot el
17 de Septiembre refleja las impresiones que de momento sent al marcar
la estrella polar, corroborndolo segunda anotacin hecha el 30 del
mismo mes de Septiembre en iguales trminos:

En anocheciendo, las agujas noruestean una cuarta, y en amaneciendo
estn con la estrella justo: por lo cual parece que la estrella hace
movimiento como las otras estrellas, y las agujas piden siempre la
verdad.

Esta impresin repetida quiere decir que las observaciones imperfectas
hechas al amanecer, le hacan dudar de las que con verdad marcaban
durante la noche la variacin de la aguja y le inducan en el nuevo
error de suponer que la estrella describiera al rededor del polo un
crculo de ms de 12 grados (_una gran cuarta_).

Continuadas las observaciones en los otros viajes, lleg ya  comprender
la realidad, aunque no de un modo absoluto todava; la reflexin  que
Navarrete se refiere sin haberla estudiado, dice literalmente:

Cuando yo navegu de Espaa  las Indias, fallo luego en pasando cien
leguas  Poniente de las Azores grandsimo mudamiento en el cielo e en
las estrellas... Fallo que de septentrin en austro, pasando las dichas
cien leguas, que luego en las agujas de marear _que fasta entonces
nordesteaban, noruestean una cuarta de viento todo entero_, y esto es en
allegando all  aquella lnea como quien traspone una cuesta...

No poda descubrir Coln la variacin de la aguja porque de mucho tiempo
atrs estaba descubierta[50]; lo que s advirti  descubri, lo mismo
que los pilotos y marineros, por ser los primeros que atravesaron el
Ocano, es que la variacin de la aguja no es constante; que no es la
misma en todos los lugares de la tierra; que existe ms all de las
Azores una lnea de Septentrin en Austro un meridiano magntico, pasado
el cual las agujas se desvan desde el Nordeste (variacin que en 1492
tenan en Espaa, conocida por Coln y para todos los marineros) al
noroeste, y este cambio inexplicable, que en vano Coln quera penetrar,
era lo que  los pilotos preocupaba.

[Nota 50: Winsor, _Cristopher Columbus_, pg. 200. La variacin de
la aguja, observada por Peregrini en 1269 fu claramente marcada en la
carta de Andrea Bianco de 1436.]

Tal era la confusin del Almirante, que como entre otras especies
escribiera[51]: fall all que en anocheciendo tena yo la estrella de
Norte alta 5 grados, y entonces las guardas estaban encima de la cabeza,
y despues de la media noche fallaba la estrella alta 10 grados, y en
amaneciendo, que las guardas estaban en los pies, 15; hubieran de
llamar la atencin, y Pedro Mrtir de Angleria recogi las objeciones
escribiendo[52]:

Refiere el Almirante acerca de la diferencia del polo ciertas cosas
(copia el prrafo antecedente), que por parecerme que van en contra del
sentir de todos loa astrlogos, las tocar ligeramente.

Es cosa sabida que aquella estrella polar que los marineros llaman
tramontana, no es el punto del polo rtico sobre el cual gira el eje de
los cielos; y esto se conoce fcilmente, si cuando salen las estrellas,
miras  esa por un agujero pequeo; y si en la ltima vigilia, cuando la
aurora las oculta miras por el mismo agujero, encontrars que ha mudado
de sitio. Mas como pueda suceder que en el primer crepsculo de la noche
se eleve en aquella regin (de Paria) 5 grados en Junio, y al retirarse
las estrellas por los rayos solares que vienen, se eleva 15 grados,
tomando el mismo cuadrante, no lo entiendo, y las razones que l da no
me satisfacen del todo, ni tampoco en parte, pues dice que ha
conjeturado que el orbe de la tierra no es esfrico, sino que en su
redondez, al ser criado, se levant cierto lomo; de modo que no tom la
forma de una pelota  de una manzana, como otros siente, sino la de una
pera pendiente del rbol, y que Paria es la regin que ocupa la
eminencia aquella (el pezn escribe el Almirante) ms prxima al cielo.

[Nota 51: En la misa relacin del tercer viaje.]

[Nota 52: Dec. I, lib. VI, cap. IV, traduccin del Sr. Torres
Asensio.]

No vala la pena que se di Fernndez de Navarrete de discutir si
navegantes posteriores  Coln descubrieron la dicha variacin de la
aguja que el Almirante adjudica;  mano tena los libros de Enciso
(1519), de Falero (1535), los ms antes citados, en que se discurri
sobre el fenmeno[53]. Basta aqu de la cuestin y del instrumento que
haca pensar  Medina. Qu primor ni sutileza hay en el mundo tan
grande que se compare con la del aguja de marear?

[Nota 53: De los primitivos tratados de navegacin escribieron
juicios  comentarios tiles para el objeto presente, D. Rafal Pardo de
Figueroa, _Crtica del Regimiento de navegacin del maestro Pedro de
Medina_, Cdiz 1867; D. Francisco de P. Mrquez, _Discurso citado_,
Madrid 1875; Fernndez Duro, _Disquisiciones nuticas_.]

 13 de Diciembre de 1492 explica el _Diario_ de D. Cristbal: Hall
por el _cuadrante_ questaba de la lnea equinoccial 34 grados. Este
instrumento que en otras ocasiones menciona el Almirante y de que habla
tambin Pedro Mrtir de Angleria en la crtica transcrita, era
modificacin del astrolabio y vino  sustituirlo en los navos, de
forma, que ya Rodrigo Zamorano escriba que astrolabio y cuadrante eran
una misma cosa.

[Illustration]

Martn Corts lo describe con la minuciosidad que los otros
instrumentos, y desde luego se advierte que en el astrolabio nutico se
suprimieron por falta de aplicacin, las doce casas celestes, la lnea
crepuscular, los doce vientos, la red arnea con todo aquel complicado
mecanismo de que se servan los astrnomos en los observatorios.
Redjose  un crculo de latn de un palmo de dimetro y medio dedo de
grueso, aunque sola drsele ms, porque para algunos pilotos, cuanto
ms pesado por mejor la tenan. Penda de una argolla por la que se
introduca el dedo pulgar de la mano derecha, dejndolo colgar
libremente. Trazados dos dimetros, que representaban el horizonte y el
vertical, en la parte exterior se graduaba en 90 partes desde el
horizonte al zenit, y por esto se llamaba cuadrante. Sobre el centro
giraba una alidada  _fiducia_ con dos pnulas  almenillas y dos
agujeros en cada una; el primero grande cuanto cupiera un alfiler gordo,
que serva para tomar la altura de las estrellas; el otro tan sutil
cuanto cupiera una aguja de labrar, y ste serva para la altura del
sol. Tomando el instrumento por la anilla, colocndolo en el plano
vertical del astro y moviendo con la otra mano la aliada, hasta
conseguir que un rayo de luz penetrando por el agujero de la pnula
superior, correspondiera con el otro, la lnea fiducia sealaba la
altura, contada desde la lnea del horizonte[54].

[Nota 54: Ms pormenores pueden verse en las _Disquisiciones
nuticas_, t. IV.]

Para tomar la altura de la estrella polar preferan los pilotos, y
llevaba Coln, la _ballestilla_, bculo  radio astronmico de muy
antiguo usado. Era una vara cuadrangular de madera dura, de seis  ms
palmos de longitud, porque cuanto ms larga era ms precisa, y otra
ms pequea que  travs de una escopladura corra por la primera en
sentido perpendicular  en cruz. La primera se llamaba _virote_  radio;
su extremo inferior coz de la _ballestilla_; la segunda vara se nombraba
_sonaja_. Se graduaba el virote desde el extremo de la coz, por un
mtodo grfico sencillsimo que explican todos los autores citados.

Se observaba con ella aplicada la coz al lagrimal del ojo, puesta la
cara hacia la estrella y mirndola por la parte alta del un extremo de
la sonaja, se haba de dirigir  la vez una visual por el extremo bajo
de la misma sonaja al horizonte, corrindola en uno  otro sentido hasta
conseguir la coincidencia, en cuyo caso, los grados y minutos contados
hasta la sonaja, representaban la distancia del astro al cenit, 
complemento de altura.

Agregando  los tres instrumentos, aguja, cuadrante y ballestilla, la
ampolleta  reloj de arena de media hora, se completa la coleccin de
que dispusieron los descubridores del Continente nuevo y aun de los
primeros que rodearon el mundo, dndonos  conocer la verdadera figura
de la tierra, tan satisfechos de los resultados, como de los medios. El
referido maestro Pedro de Medina escriba:

Cosa muy justa es que el caballero que ha de entrar en batalla tenga
sus armas y caballo bien aderezados, y en tal manera, que cuando fueren
menester no le hagan falta. Bien as es justo que el piloto para entrar
en la batalla de la navegacin, donde no menos peligros que en las otras
batallas suele haber, tenga las armas con que se ha de defender que son
sus instrumentos, bien aparejados y ciertos, y su caballo que es el
navo... Dos cosas deben tener los instrumentos de la navegacin: una
que sean ciertos, y otra que sean polidos e muy bien hechos, y que el
piloto se precie de tenellos tales. Pues el ser ciertos le es gran
provecho, y ser polidos y muy bien hechos da contento.

_Polido_, cual ninguno, brindaba y sigue brindando la Providencia  los
marineros el _Relox del Norte_, cuya manilla, _la guarda delantera_ (P.
Urs Minoris), jams se descompone. El referido maestro Medina deca de
este recurso natural:

Provecho grande y aviso muy bueno es para el que navega saber que hora
es de la noche, donde quier que estoviere; lo cual por el ampolleta no
puede todas veces saberse; porque el ampolleta muchas veces se para y
otras se duerme el que la vela.

Que lo ltimo ocurriera no era raro por ser incumbencia de los pajes,
muchachos de pocos aos, _la vela_, y cuando no se dejaban vencer del
sueo, buenas sacudidas daban al instrumento porque la arena corriera y
se acabara ms presto su guardia. Cantaban al punto un estribillo de que
Eugenio de Salazar nos ha conservado memoria, y _se picaba la hora_ en
la campana[55].

[Nota 55: _Disquisiciones nuticas, tomo II._ Para los que
desconocen la vida de mar no ser impertinente expresar que desde tiempo
inmemorial hasta ahora, aunque mucho he que desapareci la vela, sigue
la campana de las naves de todas las marinas del mundo, tocndose por
ampolletas, y como ocho de estas,  cuatro horas dura la guardia, no dan
nunca las campanas ms de ocho golpes, repitindolos en la guardia
siguiente, con intervalos que diferencian la hora y la media, como
sigue:

        CAMPANADAS HORAS
    -------------------------------------

    I              4-1/2, 8-1/2, 12-1/2
    II                   5, 9, 1
    II--I          5-1/2, 9-1/2, 1-1/2
    II--II              6, 10, 2
    II--II--I     6-1/2, 10-1/2, 2-1/2
    II--II--II          7, 11, 3
    II--II--II--I 7-1/2, 11-1/2, 3-1/2
    II--II--II--II      8, 12, 4

Los pajes antao cantaban al volver la ampolleta:

      Buena es la que va,
    Mejor es la que viene;
    Una ( las que fueren) es pasada y en dos muele:
    Mas moler si Dios quisiere;
    Cuenta y pasa, que buen viaje faza.
    Ah de proa! Alerta; buena guardia!

]

Cristbal Coln crey observar que el _Relox del Norte_ atrasaba en el
Nuevo Mundo; el Domingo 30 de Diciembre de 1492 anotaba en el Diario
que las estrellas que se llaman las guardias, cuando anochece estn
junto al brazo de la parte de Poniente, y cuando amanece estn en la
lnea del brazo al Nordeste, que parece que en toda la noche no andan
salvo tres lneas, que son nueve horas, y esto cada noche.

Se provean por entonces los pilotos de unas efemrides perpetuas de la
declinacin del sol, deducidas de las Tablas Alfonsinas, con las cuales
y la altura meridiana calculaban la latitud con error que poda llegar 
dos grados. Otra tabla tenan que daba las leguas navegadas y el
apartamiento de meridiano, resolviendo un tringulo rectilneo
rectngulo en que eran conocidos un cateto (diferencia de latitud de un
da  otro) y el ngulo adyacente (ngulo de rumbo).

Por ltimo, se servan de la carta de marear  representacin en un
plano de la superficie de la tierra, en que se consideraba cada
hemisferio como un cilindro cuya base era el Ecuador, y los meridianos
eran paralelos. En la carta, partiendo de un punto conocido se situaban
todos los dems por rumbo y distancia,  por rumbo y diferencia de
latitud  por distancia y distancia de latitud.

 esto se reduca el _Arte de Navegar_ cuando Coln sali de Palos con
nimo asombroso de llegar  la India Oriental por Occidente.

[Illustration]

[Illustration]




LA VIDA EN LAS CARABELAS DE COLN

I


Se ha investigado ya la forma de las naves que desde el puerto de Palos
abrieron en el Ocano el primer surco hasta las Antillas el ao
afortunado de 1492; la capacidad del vaso; la proporcin de sus
miembros; la arboladura y velamen que servan  la mocin. Se han
reunido datos seguros del armamento con que iban apercibidas  la
defensa y  la ofensa: conocemos nombres de una buena parte de la
tripulacin regida por los maestres, pilotos, capitanes y caudillo por
siempre famosos. Del estado de la ciencia nutica entonces, de las
cartas, instrumentos, frmulas, de que en la navegacin se pudieron
utilizar, tambin se ha hecho estudio auxiliar de los otros; con todo,
no satisfacen en junto  la curiosidad, deseosa de penetrar cuanto
atae  la vida de los expedicionarios en su temerosa empresa.

No es fcil escudriarla en todos sus pormenores, habiendo transcurrido
tan largo espacio; no es sin embargo imposible, formar idea aproximada
de los principales, acudiendo al registro de los escritos del tiempo,
entre los que nos quedan relaciones de viajes por mar del rey D.
Fernando el Catlico; de la princesa Margarita de Austria; de la infanta
doa Juana _la Loca_; de su hijo el emperador Carlos V; regimientos 
instrucciones de Almirantes castellanos y aragoneses; asientos 
capitulaciones con los descubridores; documentos esencialmente marineros
ya colegidos[56] y libros de varia leccin en que por incidencia suele
haber noticias tiles. Procuraremos ahora aumento del caudal, empezando
por las que se refieren  la figura, colores y blasones de las insignias
que,  la vez que enseaban con el simbolismo herldico el nombre y
podero de la nacin espaola, alegraban la vista engalanando los
mstiles.

[Nota 56: En las _Disquisiciones nuticas_ del autor de este
artculo.]




II BANDERAS


La carta  mapamundi de Juan de la Cosa, documento fehaciente como obra
del maestre y propietario de la nao capitana de Coln, representa  las
carabelas en la tierra nuevamente descubierta, ostentando en el palo
mayor el estandarte real de Castilla, que era de figura rectangular con
las puntas exteriores redondeadas, en forma de escudo; cuartelado de
rojo y blanco, con castillos de oro y leones de gules. El mismo
estandarte pone sobre la costa en todos aquellos puntos de que se haba
tomado posesin[57], conforme en todo con el guin que pint cierto
fraile franciscano  mediados del siglo XIV en cdice que se conserva en
la biblioteca del Palacio real[58]; conforme con la ensea desplegada
por el rey D. Juan II el ao 1431 en la batalla de la Higueruela, segn
se ve en el monasterio del Escorial; conforme con las cartas de marear
antiguas que nos quedan; conforme asimismo con la descripcin del pendn
real hecha en el inventario que form Gaspar de Gricio de las cosas que
la Reina Catlica tena en los Alczares de Segovia[59], es decir, tal
cual en Castilla se us en un perodo de dos siglos cuando menos.

[Nota 57: Vase la reproduccin de la Carta, publicada en _El
Centenario_, t. I.]

[Nota 58: _El libro del conocimiento de todos los reinos, tierras y
seoros que son por el mundo, publicados por el Sr. D. Marcos Jimnez
de la Espada en el Boletn de la Sociedad geogrfica de Madrid_, t. II.]

[Nota 59: Fernando Duro, _Tradiciones infundadas_, pg. 267.]

El Diario de D. Cristbal reza el 12 de Octubre de 1492. El Almirante
sali  tierra en la barca armada y Martn Alonso Pinzn y Vicente
Yez, su hermano, que era Capitn de _La Nia_. Sac el Almirante la
bandera real y los capitanes con dos banderas de la cruz verde, que
llevaba el Almirante en todos los navos por sea, con una F y una I;
encima de cada letra su corona, una de un cabo de la [smbolo de la cruz
de Malta] y otra del otro...

Consigna el mismo Diario  18 de Diciembre que entre las cosas que
mostr el Almirante y dieron contento al cacique Guacanagar, fueron
_las banderas reales y las otras de la cruz_. Entre las primeras
contara, sin duda, el guin, insignia privativa de los capitanes
generales de mar y tierra, que era un cuadrado de damasco carmes puesto
en asta de lanza, pintado en la tela un crucifijo[60]. De estas
insignias hay varios ejemplares en la Armera real, comprendiendo la que
us D. Juan de Austria, y que era semejante la del primer Almirante da
las Indias, se colige por referencia de Ramusio de llevar _Una banniera
nella quale era figurato il Nostro Signore Jesucristo in croce_[61].

[Nota 60: _Tradiciones infundadas_ citadas antes.]

[Nota 61: Ramusio, _Della navigatione e viaggi_, _raccolta_, t. III.
fol. I.]

Teodoro de Bry, que, como es sabido, fu el primero en vulgarizar por
Europa la noticia de los descubrimientos, publicando relaciones
acompaadas de lminas, dibuj  Coln armado de todas armas,  sea con
arns completo, teniendo en la mano derecha el bastn de capitn general
y en la izquierda el guin con el crucifijo[62]; dibujo reproducido en
muchas ediciones de la misma obra y en otras referentes  las Indias
occidentales de que recientemente ha salido  luz noticia compilada[63].

[Nota 62: _Insignis Almiranda Historia de reperta primum occidentali
India a Christophoro Colombo._]

[Nota 63: _Narrative and critical history of America_, edited by
Justin Winsor. Boston.]

En varios pasajes repite el Diario del Almirante, ya al avistar la
tierra, ya por celebridad de la fiesta de la Virgen Mara que _pona
banderas en los topos de los mstiles y ataviaba la nao_, y como quiera
que desde el siglo XIV se acostumbraban flmulas con los castillos y
leones, diciendo el cronista francs Froissart que en la batalla de la
Rochela las llevaban las naos castellanas tales, que desde los topes
llegaban  tocar el agua, _cosa hermosa de ver_, es presumible que por
gala las tuvieran las carabelas, as como otras particulares y de seas
que la ordenanza autorizaba.  ellas hacen sin duda alusin las palabras
del Almirante: la de _atavo_ debe referirse  las pavesadas de pao
colorado que ponan los bajeles de la poca en las bordas y alrededor de
la gata  cofa, en fiestas y combates, segn se ve en varias pinturas,
singularmente en una de la iglesia de Zumaya, en que se representa
combate de naos castellanas y portuguesas[64].

[Nota 64: Vase la pgina 19.]




III CMARAS Y ALOJAMIENTOS


Durante el siglo XV no parece que llevaron los bajeles ms de una cmara
alta en la popa, que ocupaba el almirante  capitn, y no  descanso,
pues segn las mximas de D. Juan Escalante de Mendoza[65], no han de
fiar estas personas de nadie porque no se cumpla el refrn que dice
_duelo ajeno de pelo cuelga_; as que han de velar siempre de noche, y
lo que hubieren de dormir sea de da y poco.

[Nota 65: _Itinerario y navegacin de los mares. Disquisiciones
nuticas_, tomo V, pg. 486.]

De las dimensiones que tena la de la nao capitana de Coln puede
juzgarse por el relato escrito en su Diario el 18 de Diciembre de 1492,
de la visita que le hizo el cacique de Santo Domingo: ste slo se sent
 la mesa con D. Cristbal; otros dos indios lo hicieron en el suelo y
los dems tuvieron que quedarse fuera. Se prend Guacanagar del arambel
 colcha colorada de la cama que Coln le regal de buen grado; mostrle
las banderas que all tena, una moneda de oro con las efigies de los
Reyes y otras cosas.

Se deduce del pasaje que haba en la cmara una mesa para dos personas,
un silln, una silla de tijera, la litera  cama, y probablemente un
armario  arcn para guardar ropa y papeles[66].

[Nota 66: El Sr. D. Rodrigo Amador de los Ros en su artculo
titulado _La Rbida (Espaa y sus monumentos)_ concibe de este modo los
referidos muebles de la poca en la celda de Fr. Juan Prez. Mesa de
pino  de nogal de pies retorcidos y trabados entre s por elegantes
brazos de hierro forjado. Sitial de madera tallada con respaldo ornado
de resaltadas labores, pinculos en los extremos, rosetones en la capa
inferior. Arcn de nogal cuyo frente llevaba filigranado encaje de
agujas, crculos, flores, cardinas y enrejados, sobre el cual
destacaban, tomadas algn tanto del orn por la humedad de los marinos
aires, dos grandes cerrajas de hierro, cuyas fallebas fingan enroscadas
sierpes.]

En la capitulacin firmada para el viaje de Vicente Yez Pinzn en
1508[67] se determinaba que los capitanes tendran francas sus cmaras;
 los pilotos y maestres se les permitira un arca que no haba de tener
ms de cinco palmos en largo y tres en alto;  los marineros un arca
entre dos;  los grumetes una entre tres y  los pajes entre cuatro.

[Nota 67: _Colec. de docum. ind. de Indias_, tomo XXXI, pg. 513.]

La parquedad en alojamiento y mobiliario confirman las observaciones del
padre Guevara, reinando Carlos V, al decir[68]: que no hay escao a do
se echar, banco a do reposar, mesa a do comer ni silla a do se asentar,
y que se come en el suelo como moro  en las rodillas como mujer y se
duerme en una tabla tomando por almohada una rodela. Mas esto era
aplicable  los pasajeros. Eugenio de Salazar refiere aos despus[69]
que el capitn, maestre y piloto coman en una mesa; todos los dems lo
hacan en cubierta sobre un pedazo de lona que ms que de mantel serva
para no manchar las tablas. Los marineros tenan platos grandes de
madera en comn y una gaveta de lo mismo para el vino.

[Nota 68: _Disquisiciones nuticas_, tomo II.]

[Nota 69: Idem, d.]

Muchas referencias ayudan  la persuasin de no haberse construdo
camarotes para oficiales hasta muy adelantado el siglo XVI, y esto sin
autorizacin, por corruptela que hubo de corregirse varias veces antes
que en la ordenanzas de 1613 se mandara terminantemente que no haya
camarotes en la popa arriba, ms que una chopa para el piloto. En otra
ordenanza de 1678 se ordenaba todava que no hubiera en galeras ms que
dos taburetes, seis sillas de tijera y una mesa y que ninguna persona de
guerra  mar embarcara ms de una caja de las dimensiones dichas y un
_trasportn_, bajo pena de prdida de los objetos.




IV CAMAS


En expediciones militares, cuando  la tripulacin ordinaria de las naos
se agregaban compaas de guerra, se conceda nicamente  los capitanes
derecho  participar de la cmara de popa y por ello empezaron 
construirse los _cadalechos_  literas, adosando al costado con carcter
provisional, bastidores de lona. Los oficiales y cualquiera otra persona
pasajera, por alto que fuera su rango, haban de contentarse con el
_trasportn_  colchoneta, liados durante el da en petate de esparto y
almacenados en la bodega; tendidos de noche donde no estorbaran. Los
marinos y soldados carecan de semejante comodidad; estaba prohibido que
ninguno durmiera bajo de cubierta, aun acabado su cuarto, para estar 
mano si cargaba el tiempo de repente[70].

[Nota 70: _Disquisiciones nuticas_, tomo VI, pg 173.]

Tenan las esterillas del petate la ventaja de servir de mortajas en
caso necesario: cuntalo Gonzalo Fernndez de Oviedo, que con ser
persona de calidad no haba tenido excepcin en la regla, en estos
trminos[71]:

Queriendo un marinero aprovecharse del sern de esparto que all estaba
debajo de un colchn en que yo iba echada, le dijo el criado: no tomes
el sern, que ya ves que el capitn est murindose, e muerto, no hay
otro en que envolverlo y echarlo  la mar; lo cual o muy bien y
sentndome en la cama muy enojado, dije: sacad el sern, que no tengo
de morir en la mar, ni quiera Dios que me falte sepultura en tierra. En
efecto, empez desde entonces  mejorar, reaccionado con la indignacin
que le produjo aquel deseo de heredarle en vida.

[Nota 71: _Historia general de Indias_, lib. L. _Infortunios y
naufragios._]

Cervantes di por tan sabida la costumbre que hablando en _El celoso
extremeo_ de la resolucin de aquel hidalgo falto de dinero y aun con
no muchos amigos que se acogi al remedio de pasarse  las Indias,
refiere cmo habindose acomodado con el Almirante _aderez su mortaja
de esparto_ y se embarc en Cdiz. Con ms autoridad lo expresa una Real
cdula fecha en Tordesillas  20 de Noviembre de 1510 diciendo  los
oficiales de la Casa de la Contratacin de Sevilla: Yo vos mando que
dems del pasaje que agora mando dar  los frailes dominicos que van 
las Indias, les deis  cada uno dos mantas y una jerga para hacer camas
para que lo lleven en los navios en que han de ir,  se les quede all,
de los cuales yo les hago merced  limosna[72].

[Nota 72: _Colecc. de docum. ined. de Indias._ 2. serie, t. V, pg.
243.]

De los indios aprendi Coln, lo mismo que sus compaeros, la manera de
dormir en hamacas colgadas que andando el tiempo se dieron  los
mareantes[73].

[Nota 73: Un pasaje del Diario de Coln indica que no se careca en
absoluto de camas  su bordo, al decir que en la recalada  la isla de
Santa Mara, en las Azores, vinieron  la carabela tres portugueses, y
el Almirante mandles dar camas en que durmiesen aquella noche. Vase
da 19 de Febrero de 1493.]




V MATALOTAJE


As Dios me ayude, escriba D. Fernando Coln en la Historia de su
padre, que vi muchos que esperaban la noche para comer la mazamorra[74]
por no ver los gusanos que tena, y otros estaban ya tan acostumbrados
que aun no quitaban los gusanos aunque los viesen, porque si se
detuviesen  esto perderan la cena.

[Nota 74: Galleta menuda y sopa que se hace con ella.]

La relacin del viaje de Jaime Rasqun al Ro de la Plata[75] consigna
que se distribua el agua por racin de medio cuartillo escaso cada da.
En la expedicin de Mendaa la racin que se daba era media libra de
harina de que sin cernir hacan unas tortillas amasadas con agua del mar
y asadas en las brasas, con medio cuartillo de agua lleno de podridas
cucarachas. Andaban los enfermos con la rabia pidiendo una sola gota,
mostrando la lengua con el dedo, como el rico avariento  Lzaro...

[Nota 75: Colecc. Muoz, t. 88, pg. 96.]

Envasada el agua en pipera de madera con aros de los mismo, se
corrompa, derramaba y escaseaba generalmente. El bizcocho, base de la
alimentacin  bordo, fermentaba por efecto combinado del calor y la
humedad de la bodega, aunque resista mucho ms que el tocino y pescado
salados, el garbanzo y el queso, componentes de la racin. As y todo,
en circunstancias ordinarias la despachaban con buen nimo: dejmosle
contar al facecioso Salazar[76].

[Nota 76: _Disquisiciones nuticas_, t. II, pg. 187.]

En un santiamn se sienta la gente marina en el suelo  la mesa, dando
la cabecera al Contramaestre. Uno echa las piernas atrs, otro los pies
adelante; cul se sienta en cuclillas y cul recostado y de otras muchas
maneras. Y sin esperar bendicin, sacan los caballeros de la tabla
redonda sus cuchillas  gaavetes de diversas hechuras, que algunos se
hicieron para matar puercos, otros para desollar borregos, otros para
cortar bolsas; y cogen entre manos los pobres huesos y as los van
desforneciendo de sus nervios y cuerdas, como si toda su vida hubiesen
andado  la prctica de la anatoma en Guadalupe  en Valencia, y en un
credo los dejan ms tersos y limpios que el marfil. Los viernes y
vigilias comen sus habas guisadas con agua y sal. Las fiestas recias
comen su abadejo. Anda un paje con la gaveta del brebaje en la mano, y
con su taza, dndoles de beber harto menos y peor vino, y ms baptizado
que ellos querran. Y as comiendo el ante por pos, y el pos por ante, y
el medio por todos, concluyen su comida sin quedar conclusa su hambre...
Pedid de beber en medio de la mar; morireis de sed, que os darn el agua
por onzas como en la botica, despus de hartos de cecinas y cosas
saladas; que la seora mar no sufre ni conserva carnes ni pescados que
no vistan su sal. Y as todo lo ms que se come es corrompido y
hediondo, como el mabonto de los negros zapes. Y aun con el agua es
menester perder los sentidos del gusto y olfato y vista para beberla y
no sentirla. De esta manera se come y se bebe en esa agradable ciudad.
Pues si en comer y en beber hay este regalo, en lo dems cul ser?
Mozos y viejos, sucios y limpios, todos, van hechos una molola, pegados
unos con otros; y as uno regelda, otro suelta los vientos, otra
descarga las tripas, vos almorzais; y no se puede decir  ninguno que
usa de mala crianza, porque las ordenanzas de esta ciudad lo permiten
todo.




VI FOGN


Isleta de las ollas denominaba el mismo Salazar  este factor de la
comida, que no poca materia di tambin al buen humor del Obispo de
Mondoedo. Antonio de Herrera refiere[77] que en una nao portuguesa
derrotada hasta la isla de Siete Ciudades, poco despus de mediado el
siglo XV, _habiendo tomado tierra para el fogn_, se advirti la
aparicin de partculas de oro fundidas, con que se despert el afn de
las exploraciones por dar con tan afortunado lugar.

[Nota 77: _Decadas de Indias_. Dec. I.]

La prctica de poner tierra por cama del combustible, que era lea, dur
mucho tiempo, manteniendo en los buques de guerra una frase que han odo
muchos de los que viven. Cuando algn marinero inexperto cantaba desde
el tope _tierra!_ engaado por el celaje, contestbanle desde abajo
_la del fogn!_

Con estos antecedentes es de conjeturar que el de las carabelas en su
viaje de descubrimiento era un cuerpo de ladrillo de forma cbica con
aristas de hierro, hornillas y tierra en el fondo, semejante  los que
en Andaluca se llaman anafres.

Como en las naos iba sobre cubierta, hacasele un tambucho sin abrigo en
forma de tienda.




VII BEQUES


Lugares no excusados son estos  que poticamente nombra _jardines_ la
gente de mar. Ni al restaurar las carabelas cabe olvidarlos, ni con
aroma los sabr describir quien no tenga la sal de los dos autores
antinuticos con tanta frecuencia citados en esta exposicion. Hganlo
ellos. Salazar, llegando al punto, escriba:

Quereis proveeros, provalo Vargas; es menester colgaros  la mar como
castillo de grumete; y hacer cedebones al sol y  sus doce sinos,  la
luna y  los dems planetas, y emplazarlos  todos y asiros bien  las
crines del caballo de palo so pena que, si soltais, os derribar de
manera que no cabalgueis ms en l; y es tal el asiento que... (Al
llegar aqu no hall vocablos castellanos; tradujo la idea en dialecto
gallego.)

Don Antonio de Guevara, sin tanto circunloquio, lamentaba la precisin
de que vieran las gentes  todo un Reverendsimo Seor Obispo asentado
en la necesaria como le vean comer  la mesa. Tambin lamentara la
aspereza de la estopa embreada de filstica con que le sirviera algn
proel respetuoso.




VIII LUCES


Como insignia de mando que era el farol de popa, slo podan usarlo y
encenderlo los jefes de escuadra: como distintivo exterior se procuraba
darle visualidad artstica, segn los tiempos[78]. En un principio
resguardaban al hachote de cera lminas de talco; despus se adoptaron
vidrios.

[Nota 78: _Disquisiciones nuticas_, t. I, pg. 231.]

Indica el Diario del Almirante que encenda todas las noches el farol de
popa, y que al separarse _La Pinta_ sobre la costa de Cuba, puso en los
palos otros faroles de seales. En el tercer viaje destac desde
Canarias tres de sus naves, ordenando cul de los capitanes haba de
_hacer farol_.

Las instrucciones dadas en Marzo de 1508  Juan Daz de Sols y 
Vicente Yez regulaban el uso de esta insignia previniendo que las
naves subordinadas, todos los das, una vez por la maana y otra por la
tarde _salvaran_  la capitana _como de uso y costumbre_ y tomaran la
orden de lo que se iba  hacer durante la noche[79].

[Nota 79: _Docum. ind. de Indias_, t. XXXI, pg. 513.]

Esta costumbre inmemorial traducida en precepto, consista en pasar muy
cerca por la popa de la capitana, saludar  la voz y con trompetas, dar
cuenta de ocurrencias y recibir la orden[80]. De ella hablaba el
cronista del emperador Carlos V al narrar[81] el primer viaje que desde
Flandes  Espaa hizo en 1517 con armada de 52 bajeles, diciendo era
espectculo en verdad majestuoso contemplar aquellas naos soberbias como
otros tantos castillos, obedientes  la voz del soberano;  la hora de
la amanecida sobre todo, cuando una  una pasaban por la popa de la Real
_ dar el buen viaje_ con ciertas voces al son del pito del
contramaestre, y caonazos.

[Nota 80: _Disquisiciones nuticas_, t. V. pg. 490.]

[Nota 81: Juan de Vandenesse, _Diario del viaje de D. Carlos_.]

Aparte del farol de popa no haba ms luz en la nave que la del timonel
puesta en la forma que el curioso Salazar apunta. La luz y la aguja de
esta ciudad se encierra de noche en la _bitcora_, que es una caja
semejante  estas en que se suelen meter y encubrir los servicios de
respeto que estn en recmaras de seoras.

Desde el momento de encenderla entraban los pajes  velarla con la
ampolleta, cantando:

    La guarda es tomada;
    La ampolleta muele;
    Buen viaje haremos
    Si Dios quisiere.

Es obligacin de los pajes, decan las instrucciones,  boca de noche
traer en una lanterna lumbre  la bitcora para que el timonero y piloto
vean la aguja de marear. Nunca jams ha de permitirse que nadie meta
lumbre debajo de cubierta sino dentro de lanterna, porque el naufragio
que en la mar sucede por fuego es de los ms temerosos y trabajosos que
pueden suceder y as debe haber vigilantsimo cuidado y recato con todo
lo tocante  la guarda del fuego y lumbre de la nao.

Natural era que al rey D. Carlos se guardaran consideraciones
excepcionales en el viaje referido: su cronista consigna que ponan 
las seoras linternas de hierro mientras se acostaban, despus de lo
cual el capitn del navo visitaba los lugares y no quedaba ms lumbre
que en los faroles de popa; una linterna en la cmara del Rey; otra en
la de la infanta doa Leonor, su hermana; la de la bitcora y la del
castillo de popa bajo la cual se resguardan los marineros mientras el
pito no les llama.

 pesar de tantas precauciones se incendi durante la navegacin el
navo de la caballeriza, quiz por irreflexin de la gente joven que
conduca, y perecieron abrasadas 160 personas, entre ellas el segundo
caballerizo y 22 pajes del Rey[82].

[Nota 82: Fr. Prudencio de Sandoval. _Historia del Emperador._]

Emplebanse en el alumbrado velas de sebo.




IX BOMBAS


Las espaolas, consideradas mejores que las flamencas  italianas, eran
hechas de madera  torno, que se breaba exteriormente: llevbanse para
ellas hierros de respeto, cuero curtido, tachuelas, morterete y zunchos,
siendo cargo del calafate componer los desperfectos. Garca de Palacio
recomendaba para cuando se desconcertasen y fuere menester entrar en el
arca de la sentina, meter antes una linterna con vela encendida, y si
estuviese dentro buen rato sin apagarse, se poda entrar seguramente; en
otro caso, entendiendo que haba dentro aire corrupto que podra matar,
deba echarse vinagre en cantidad, orines y agua fra para que la
mundificaran y quitaran el dao y pestilencia que suele tener.

En la advertencia se acredita la verdad con que el consabido Salazar
deca: hay en esta ciudad una fuente  dos, que se llaman bombas, cuya
agua, ni la lengua ni el paladar las queran gustar, ni las narices
oler, ni aun los ojos ver, porque sale espumeando como infierno y
hedionda como el diablo. Dicho esto, completaremos la pintura que de la
nao haca el chistoso Iegista.

Algunos llaman  esto caballo de palo, y otros rocn de madera, y otros
pjaro puerco, aunque yo le llamo pueblo y ciudad, mas no la de Dios que
describi el glorioso Augustino. Porque no v en ella templo sagrado ni
casa de justicia, ni  los moradores se dice misa, ni los habitantes
viven sujetos  la ley de razn. Es un pueblo prolongado, agudo y
afilado por delante y ms ancho por detrs,  manera de cepa de puente;
tiene sus calles, plazas y habitaciones; est cercado de su _amuradas_;
al un cabo tiene _castillo de proa_ con ms de diez mil caballeros en
cada _cuartel_; al otro su _alczar_ tan fuerte y bien cimentado, que un
poco de viento le arrancar las races de cuajo, os volver los
cimientos al cielo y los tejados al profundo. Tiene su artillera y su
_condestable_ que la gobierna; tiene _mesas de guarnicin_; tiene
_bigotes_ y aun _bigotas_... tiene un _molinete_ que con su furia mueve
 los marineros y con su ruido  los pasajeros. Hay aposentos tan
cerrados, oscuros y olorosas que parecen bvedas  carneros de difuntos.
Tienen estos aposentos las puertas en el suelo que se llaman
_escotillas_, porque los que por ellas entran escotan bien el contento,
alivio y buen olor que han recibido en los aposentos de la tierra, y
porque como los aposentos parecen senos del infierno (si no lo son), es
cosa cuadrante que las puertas y entradas estn en el suelo de manera
que entren hundiendo los que all entraren. Hay tantas _redes de jarcia_
y cuerdas  la una y la otra banda, que los hombres all dentro parecen
pollos y capones que se llevan  vender en gallineros de red de esparto.
Hay _rboles_ en esta ciudad, no de los que sudan gomas y licores
aromticos, sino de los que corren contino puerca pez y hediondo sebo.
El terreno de este lugar es de tal cualidad que cuando llueve est tieso
y cuando los soles son mayores se enternecen los lodos y se os pegan los
pies al suelo que apenas los podreis levantar. De las cercas adentro
tiene grandsima copia de volatera de cucarachas y grande abundancia de
montera de ratones que muchos de ellos se aculan y resisten  los
monteros como jabales. Es esta ciudad triste y oscura; por de fuera
negra, por dentro negrsima; suelos negrales, paredes negrunas,
habitadores negrazos y oficiales negretes.




X DISPOSICIN DEL NIMA


Generalizada la navegacin de las Indias, ninguna persona embarcaba, con
todo, sin haber hecho testamento y sin confesar y comulgar la vspera.
Las instrucciones y ordenanzas de los capitanes generales hacan
obligatorio lo ltimo para los hombres de mar y guerra, encomendndoles
fueran abordo en estado de gracia, pues que haban de ir en peligro de
muerte; prohibiendo durante el viaje pecados pblicos, blasfemias,
juegos demasiados, hacer ni decir cosa contra el servicio y honra de
Dios  el Rey[83].

[Nota 83: _Disquisiciones nuticas_, t. V., pg. 484.]

Cumplindose tales prevenciones en tiempo en que el camino era trillado
por tantas flotas, con mayor razn haba de hacerse al emprenderlo por
primera vez sin saber adonde conduca, sbese que D. Cristbal acudi al
tribunal de la penitencia y que los que le acompaaron en el viaje
fueron, componiendo imponente procesin  la iglesia de Palos, para
disponerse  bien morir. Das de angustia y zozobra les esperaban; el
viento constante pareca vedarles el retroceso; la mar cuajada de yerba
extraa iba  impedirles el avance; el horizonte se presentaba cada hora
ilimitado... perdieron no sin razn la confianza que les inspirara su
caudillo, mas conservaron la esperanza en Dios.

El piadoso Almirante consign en el Diario que en la tarde del 11 de
Octubre, vspera del hallazgo de la tierra deseada, haban cantado las
tripulaciones  la oracin, _la Salve acostumbrada_, y luego, en el
momento supremo, cuando cay de rodillas y con los ojos arrasados, la
gorra en la mano, di gracias al Altsimo, le imit la gente entonando
con indecible emocin _Gloria in excelsis Deo_; _Te Deum laudamus..._

De la costumbre  que alude D. Cristbal hay repetida mencin de los
escritores del tiempo. Uno de ellos, annimo[84] escriba: Es
obligacin y ejercicio de los pajes, en las maanas cantar los buenos
das y  la tarde, despus de anochecido, las buenas noches.  boca de
noche, la oracin, encomendando en ella  las nimas del purgatorio para
que recen un _Pater noster_ y _Ave Mara_. Han de velar la ampolleta
por sus cuartos, repite Escalante[85], y rezar y cantar el _Ave Mara_,
y los buenos das.

[Nota 84: _Disquisiciones nuticas_, tomo VI, pg. 201.]

[Nota 85: Idem, tomo V, pg. 480.]

No dej Salazar sin recuerdo las oraciones de los pajes que todava hoy
recuerdan las trompetas al tomar y dejar las camas los marineros,
expresando que al alba cantaban

    Bendita sea la luz
    y la santa veracruz,
    y el seor de la verdad
    y la Santa Trinidad:
    Bendita sea el alma
    Y el Seor que nos lo manda;
    Bendito sea el da
    Y el Seor que nos le enva.

_Pater noster._--_Ave Mara._--_Amn._ Dios nos d buenos das. Buen
viaje buen pasaje!

Al anochecer:

    Bendita sea la hora
    En que Dios naci;
    Santa Mara que le pari,
    San Juan que le bautiz.

_Pater noster._--_Ave Mara._--_Amn._ Dios nos d buenas noches. Buen
viaje, buen pasaje[86]!


[Nota 86: Solan ensearse  los loros en Amrica, estas cantinelas
de los pajes y la voz de fuego  babor y  estribor al pasar las naos
por la popa de la Capitana real.]

Llegado el sbado, sigue contando, estando puesto un altar con imagen y
velas encendidas, se comienza la salve y todos somos cantores: todos
hacemos de garganta. No fuimos en nuestro canto por terceras, quintas ni
octavas, sino cantando  un tiempo todos ocho tonos y ms otros medios
tonos y cuartas. Porque como los marineros son amigos de divisiones y
dividieron los cuatro vientos en treinta y dos, as los ocho tonos de la
msica los tienen repartidos en otros treinta y dos tonos diversos,
perversos, resonantes y muy disonantes, de manera que hacamos este da
en el canto de la Salve y letana una tormenta de huracanes de msica,
que si Dios y su gloriosa Madre y los Santos  quien rogamos, miraran 
nuestros tonos y voces y no  nuestros corazones y espritus, no nos
conviniera pedir misericordia con tanto desconcierto de alaridos.

Acabada la Salve y letana dijo el Maestre, que all es preste;
digamos todos un credo  honra y honor de los bienaventurados
Apstoles, que rueguen  nuestro Seor Jesucristo nos d buen viaje.

Luego dicen el credo todos los que le creen. Luego dice un paje, que es
all monacillo: digamos un _Ave Mara_ por el navo y compaa:
responden los otros pajes, sea bien venida, y luego rezamos todos el
_Ave Mara_. Despus dicen los muchachos levantndose: Amn y Dios nos
d buenas noches. Y con esto se acaba la celebracin de este da, que
es la ordinaria de cada sbado.

Aunque de observador humorstico, coinciden las noticias con las
recogidas por el criado del Emperador, Juan de Vandenesse, en presencia
de su augusto seor. Refiere que al anochecer llamaba el Contramaestre
con el pito  toda la gente del navo, grandes y pequeos, y si alguno
andaba remiso le avivaba con un chicote, de manera que corran aquellos
hombres como ratas. Reunidos, hacan el saludo y rezo,  que asista el
Rey. Las oraciones empezaban, cantando los pajes _Ave Mara_; despus,
por todos _Salve Regina_. Unos (dice) lo hacan por alto; otros por
bajo; cada cual como poda, y Dios sabe el desconcierto que resultaba.
Despus un marinero de buena voz invitaba  la compaa  rogar  la
Santsima Trinidad que se dignara conducir al Rey  buen puerto y le
guardara _de mal andar_.

E anda, pensaba el P. Guevara, que por privilegio no tienen los
mareantes memoria del Mircoles de Ceniza, ni Semana Santa, ni Cuatro
tmporas, ni aun de la Cuaresma mayor, porque si ayunan, no es por la
vigilia, sino porque les falta la vitualla. No tienen pena ni forman
conciencia (escriba) por no oir en las fiestas misas. Ninguno al morir
es obligado  tomar la extremauncin ni  pagar al sacristn los
clamores del taer, ni  los cofrades los derechos del llevar, ni  cura
el enterramiento, ni  frailes la misa cantada, ni  pobres el llevar de
la cera, ni  ganapanes el abrir de la huesa, ni aun  comadre el coser
de la mortaja, porque el triste y mal aventurado que all muere, apenas
ha dado  Dios el nima, cuando arrojan  los peces el cuerpo.




XI TRAJES


No se diferenciaban los hombres de mar de los de tierra, en el vestido,
al transcurrir los siglos XV y XVI, exceptuando las ocasiones de
embarque de personas reales, que entonces los primeros reciban ropas de
grana, por tradicin conservada desde los tiempos de D. Alfonso el
Sabio. En lo ordinario, no exigindose uniformidad en los trajes de la
milicia de mar y tierra, vino  ser distintivo de mareante el bonete
rojo, como de soldado lo era el coleto de ante. Con este bonete cnico
se representan los primeros en las pinturas de la poca y muchas veces
lo menciona el Diario del Almirante, ya porque agasajaba  los indios
con los que llevaban las carabelas de repuesto[87]; ya porque se serva
del de cualquier grumete para depositar los garbanzos y sortear el
romero que cumpliera los votos hechos al sufrir temporal[88].

[Nota 87: Vanse los das 11 y 15 de Octubre de 1492 y 14 de Enero
de 1493.]

[Nota 88: Idem el 14 de Febrero.]

Procedan generalmente de los telares de Toledo, ciudad en que haba
gremio de boneteros, muy acreditado; pero usaban tambin los marinos
unos capuces caractersticos, excelentes para defensa de la lluvia, que
consistan en una especie de esclavina corta con capucha, y abrigaban
cabeza, cuello y hombros. En las naos del retablo de San Nicols de
Burgos, labrado  fines del siglo XV, estn patentes.

Don Antonio de Guevara nombra calzas marineras  las ms fuertes, que se
recomendaban para embarco. Escalante insina que en su tiempo,
principalmente entre los pilotos empezaba  compartir el color azul la
predileccin; por ser sufrido para la mar, y es constante que aun los
forzados de galeras tenan un capote grande con mangas y capucha en la
estacin rigorosa.

En _la vida de la galera_ se lee:

    Luego me mandaron dar
    Un almilla colorada
    Aforrada con gear

      * * *

    Tambin capote y calzones
    Y un bonete colorado,
    Capote y calza  montones...

Los trompeteros, porque  veces servan de heraldos, se vestan con ms
delicadeza; calzas rojas, justillo con mangas perdidas y el escudo de
armas reales bordado sobre el pecho, gorra de pao.

Ha sido causa el gabn marinero de pao pardo (llamado tambin
_papahigo_ por alusin  la vela mayor de las naos), que D. Cristbal,
como todos, usaba  las veces, de que algunos creyeran que llevaba
hbito de fraile franciscano y aunque era hermano de la Orden
Tercera[89]. Probablemente se funda la suposicin en lo que Gonzalo
Fernndez de Oviedo, el P. Las Casas y el cura de los Palacios
escribieron del traje cuando regresaba del segundo viaje. Oviedo
refiri, que sentido el Almirante de las pesquisas de Aguado, _vistise
de pardo como fraile e dejse crescer la barba_. Bernldez, que aloj en
su casa al aludido, contaba: vino el Almirante en Castilla en el mes de
Junio de 1496 vestido de unas ropas _de color de hbito de San Francisco
de la observancia e en la hechura poco menos que de hbito y con cordn
de San Francisco por devocin_. Las palabras del P. Las Casas, no son
menos claras: y l, porque era muy devoto de San Francisco, vistise de
pardo, y yo le vide en Sevilla al tiempo que lleg de ac vestido _cuasi
como fraile_ de San Francisco.

[Nota 89: No parece que hubiera omitido esta circunstancia el P. Las
Casas en los varios pasajes en que trata de las relaciones de D.
Cristbal con frailes de la orden, singularmente en el que se refiere al
guardin del convento de la Rbida, al decir: Cognoscio que despues de
Almirante, siempre fu devoto de aquella orden. _Hist. de las Indias_,
t. I, pg. 250. Parecida referencia hizo D. Fernando Coln en las
historia de su padre, diciendo que en la ltima hora le amortajaron con
hbito de San Francisco.]

Hay conformidad en todos de que el traje era del color, pero no de la
hechura del hbito de San Francisco; por ello, sin duda, discutiendo D.
Angel de los Ros y Ros con el autor de la _Iconografa espaola_[90],
opinaba que lo que pareci al cura de los Palacios ropa monacal por
comparacin de la sociedad en que viva, no era otra cosa que el abrigo
de los marinos; el tabardo de las rdenes militares; el capote
petrificado en las costumbres; el ropn de que hablaba el Dr. Girn 
principios del siglo XVI, diciendo:

Tambin traan _tabardos_, que eran unas ropas cortadas como capuces e
con su capilla: otras cerradas, pero tenan abiertas una _maneras_  los
lados, en derecho de los brazos, por donde los sacaban, e tenan unas
mangas junto a las maneras, por detrs, angostas, tan largas como era la
ropa.

[Nota 90: _Boletn de la Academia de la Historia_, t. I.]

Pudiera agregarse que aun hoy en Sagayo y otros lugares de Castilla la
Vieja se mantiene con el nombre de _anguarina_ el traje pardo del
Almirante con igual longitud y anchura; con las maneras, las mangas
largas y la capilla, con que sin serlo, parecen frailes de San Francisco
los campesinos.

Se ha escrito que Cristbal Coln, considerndose Almirante de las
Indias desde el momento de descubrir la tierra nueva, por virtud de las
capitulaciones de Santa Fe, tom la posesin como tal Almirante con rica
vestidura de grana sobre el arns que deslumbraba la vista de los
naturales. En el _Diario_ no consta el pormenor, mas s dice ( 30 de
Diciembre) que se quit un _capuz de fina grana_ que llevaba (el capuz
marinero), y lo di al cacique Guacanagar, al cual haba agasajado
antes con unos zapatos colorados[91]. Comprueban sus palabras que sola
vestir abordo, del color rojo tradicional.

[Nota 91: El 18 de Diciembre.]

El resto del traje usado entonces por los capitanes y caballeros de
cuenta era calza entera escarlata, justillo de raso, sobre cuerpo sin
mangas con vueltas  ribetes de color, que no llegaba  la rodilla;
botas ms altas que sta y gorra con vueltas que poda bajarse y cubrir
las orejas, algo semejante  las monteras que gastan los murcianos. La
pragmtica de los trajes que prohiba el uso de brocados, bordados de
seda, chapados de oro, etc., y que se hizo extensiva  las Indias por
Real Cdula de 12 de Noviembre de 1509, sirve para conocer nombres de
las prendas de vestir y telas en ellas empleadas, por cuanto entre otras
cosas decan:

Las personas que tengan bienes en cuanta de mil castellanos traigan
jubn e caperuzas e bolsas e ribetes e pestaas de seda de cualquier
color que fueren, con tanto que en una ropa no traigan mas de un ribete
e que no haya en los dichos ribetes e pestaas mas anchura de como un
dedo pulgar, e que no se traigan en los ruedos de las ropas, e que
puedan traer becas de tercinel e de tafetan e papahigos de camino
aforrados en el mismo tercinel e tafetan, e as mismo permitimos que
puedan traer de seda las corazas e guarniciones, las faldas e goretes e
capacetes e baberas e griyotes.

Pero podra asegurarse que no rez con el Almirante la pragmtica, pues
sin tantas razones se exceptu al comendador de Lares Frey Nicols de
Ovando en 26 de Septiembre de 1501, mandando que por el tiempo que en
las islas y tierra firme estuviera por gobernador, pudiera vestir y
cubrir su persona de raso de colores, de brocados de seda e paos e
joyas, seda, oro e piedras preciosas sin embargo ni impedimento
alguno[92], y ms lata concesin se hizo posteriormente en favor de la
virreina doa Mara de Toledo, expresando en la cdula la facultad de
aplicar oro y joyas  la montura y arreos de las cabalgaduras que usara.

[Nota 92: _Docum. ind. de Indias_, t. XXXI, pg. 61.]

Una cuestin se ha debatido ltimamente con motivo del examen y
discusin de los retratos del Almirante, si debera representarse su
efigie con barba  sin ella. El pasaje anteriormente citado del cronista
Oviedo, al explicar que por circunstancias eventuales dej de afeitarse;
indica que ordinariamente lo haca, como era costumbre. El rey D.
Fernando, el Gran Capitn, los personajes de la Corte de que tenemos
memorias, estn retratados sin ese natural crecimiento capilar en la
cara del hombre, y como quiera que el mismo cronista, en todo conforme
con los coetaneos, bosquej fsicamente  D. Cristbal sin barba, es
razonable admitir que as l como capitanes y maestres de las carabelas,
se acomodaban al uso general de Espaa, proscribindola.


[Illustration: CESREO FERNNDEZ DURO]

[Illustration: Nao Santa Mara PLANO DE VELAMEN]

[Illustration: Nao Santa Mara PLANO DE TRAZADO]




ERRATAS MAS NOTABLES

[Nota del transcriptor: ya corregidas]

    Pgina.      Lnea      DICE                  LASE
    -------      -----      ----                  -----
      8           1         Smico                Snico.
     17           7         anelas                anclas.
     23          16         entreniches           entremiches.
     30          16         tirbanse             tesbanse.
     32          25         reformaron            formaron.
     40          11         convenio              comienzo.
     67          16         Cronan                Cronau.
     67          17         Girara                Girava.
     67          21         su conocimiento       en conocimiento.
     67          40         Hieronyano            Hieronymo.
     68          11         mandando al cabo      mudando el cabo.
     72           2         jasta                 fasta.
     73          19         aliada                alidada.
     74          29         P. Ursae               Ursae.
     79          22         Troissart             Froissart.
     79          36         frimum                primum.
     81           3         trasportin            traspontin.
     89          31         sortea                sortear.

[Illustration]

[Illustration: TOLDA Y TOLDILLA DE LA NAO SANTA MARA]





End of the Project Gutenberg EBook of La nao Santa Mara, by 
Memoria de la Comisin  Arqueolgica Ejecutiva

*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK LA NAO SANTA MARA ***

***** This file should be named 24208-8.txt or 24208-8.zip *****
This and all associated files of various formats will be found in:
        http://www.gutenberg.org/2/4/2/0/24208/

Produced by Chuck Greif and the Online Distributed
Proofreading Team at http://www.pgdp.net


Updated editions will replace the previous one--the old editions
will be renamed.

Creating the works from public domain print editions means that no
one owns a United States copyright in these works, so the Foundation
(and you!) can copy and distribute it in the United States without
permission and without paying copyright royalties.  Special rules,
set forth in the General Terms of Use part of this license, apply to
copying and distributing Project Gutenberg-tm electronic works to
protect the PROJECT GUTENBERG-tm concept and trademark.  Project
Gutenberg is a registered trademark, and may not be used if you
charge for the eBooks, unless you receive specific permission.  If you
do not charge anything for copies of this eBook, complying with the
rules is very easy.  You may use this eBook for nearly any purpose
such as creation of derivative works, reports, performances and
research.  They may be modified and printed and given away--you may do
practically ANYTHING with public domain eBooks.  Redistribution is
subject to the trademark license, especially commercial
redistribution.



*** START: FULL LICENSE ***

THE FULL PROJECT GUTENBERG LICENSE
PLEASE READ THIS BEFORE YOU DISTRIBUTE OR USE THIS WORK

To protect the Project Gutenberg-tm mission of promoting the free
distribution of electronic works, by using or distributing this work
(or any other work associated in any way with the phrase "Project
Gutenberg"), you agree to comply with all the terms of the Full Project
Gutenberg-tm License (available with this file or online at
http://gutenberg.org/license).


Section 1.  General Terms of Use and Redistributing Project Gutenberg-tm
electronic works

1.A.  By reading or using any part of this Project Gutenberg-tm
electronic work, you indicate that you have read, understand, agree to
and accept all the terms of this license and intellectual property
(trademark/copyright) agreement.  If you do not agree to abide by all
the terms of this agreement, you must cease using and return or destroy
all copies of Project Gutenberg-tm electronic works in your possession.
If you paid a fee for obtaining a copy of or access to a Project
Gutenberg-tm electronic work and you do not agree to be bound by the
terms of this agreement, you may obtain a refund from the person or
entity to whom you paid the fee as set forth in paragraph 1.E.8.

1.B.  "Project Gutenberg" is a registered trademark.  It may only be
used on or associated in any way with an electronic work by people who
agree to be bound by the terms of this agreement.  There are a few
things that you can do with most Project Gutenberg-tm electronic works
even without complying with the full terms of this agreement.  See
paragraph 1.C below.  There are a lot of things you can do with Project
Gutenberg-tm electronic works if you follow the terms of this agreement
and help preserve free future access to Project Gutenberg-tm electronic
works.  See paragraph 1.E below.

1.C.  The Project Gutenberg Literary Archive Foundation ("the Foundation"
or PGLAF), owns a compilation copyright in the collection of Project
Gutenberg-tm electronic works.  Nearly all the individual works in the
collection are in the public domain in the United States.  If an
individual work is in the public domain in the United States and you are
located in the United States, we do not claim a right to prevent you from
copying, distributing, performing, displaying or creating derivative
works based on the work as long as all references to Project Gutenberg
are removed.  Of course, we hope that you will support the Project
Gutenberg-tm mission of promoting free access to electronic works by
freely sharing Project Gutenberg-tm works in compliance with the terms of
this agreement for keeping the Project Gutenberg-tm name associated with
the work.  You can easily comply with the terms of this agreement by
keeping this work in the same format with its attached full Project
Gutenberg-tm License when you share it without charge with others.

1.D.  The copyright laws of the place where you are located also govern
what you can do with this work.  Copyright laws in most countries are in
a constant state of change.  If you are outside the United States, check
the laws of your country in addition to the terms of this agreement
before downloading, copying, displaying, performing, distributing or
creating derivative works based on this work or any other Project
Gutenberg-tm work.  The Foundation makes no representations concerning
the copyright status of any work in any country outside the United
States.

1.E.  Unless you have removed all references to Project Gutenberg:

1.E.1.  The following sentence, with active links to, or other immediate
access to, the full Project Gutenberg-tm License must appear prominently
whenever any copy of a Project Gutenberg-tm work (any work on which the
phrase "Project Gutenberg" appears, or with which the phrase "Project
Gutenberg" is associated) is accessed, displayed, performed, viewed,
copied or distributed:

This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with
almost no restrictions whatsoever.  You may copy it, give it away or
re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included
with this eBook or online at www.gutenberg.org

1.E.2.  If an individual Project Gutenberg-tm electronic work is derived
from the public domain (does not contain a notice indicating that it is
posted with permission of the copyright holder), the work can be copied
and distributed to anyone in the United States without paying any fees
or charges.  If you are redistributing or providing access to a work
with the phrase "Project Gutenberg" associated with or appearing on the
work, you must comply either with the requirements of paragraphs 1.E.1
through 1.E.7 or obtain permission for the use of the work and the
Project Gutenberg-tm trademark as set forth in paragraphs 1.E.8 or
1.E.9.

1.E.3.  If an individual Project Gutenberg-tm electronic work is posted
with the permission of the copyright holder, your use and distribution
must comply with both paragraphs 1.E.1 through 1.E.7 and any additional
terms imposed by the copyright holder.  Additional terms will be linked
to the Project Gutenberg-tm License for all works posted with the
permission of the copyright holder found at the beginning of this work.

1.E.4.  Do not unlink or detach or remove the full Project Gutenberg-tm
License terms from this work, or any files containing a part of this
work or any other work associated with Project Gutenberg-tm.

1.E.5.  Do not copy, display, perform, distribute or redistribute this
electronic work, or any part of this electronic work, without
prominently displaying the sentence set forth in paragraph 1.E.1 with
active links or immediate access to the full terms of the Project
Gutenberg-tm License.

1.E.6.  You may convert to and distribute this work in any binary,
compressed, marked up, nonproprietary or proprietary form, including any
word processing or hypertext form.  However, if you provide access to or
distribute copies of a Project Gutenberg-tm work in a format other than
"Plain Vanilla ASCII" or other format used in the official version
posted on the official Project Gutenberg-tm web site (www.gutenberg.org),
you must, at no additional cost, fee or expense to the user, provide a
copy, a means of exporting a copy, or a means of obtaining a copy upon
request, of the work in its original "Plain Vanilla ASCII" or other
form.  Any alternate format must include the full Project Gutenberg-tm
License as specified in paragraph 1.E.1.

1.E.7.  Do not charge a fee for access to, viewing, displaying,
performing, copying or distributing any Project Gutenberg-tm works
unless you comply with paragraph 1.E.8 or 1.E.9.

1.E.8.  You may charge a reasonable fee for copies of or providing
access to or distributing Project Gutenberg-tm electronic works provided
that

- You pay a royalty fee of 20% of the gross profits you derive from
     the use of Project Gutenberg-tm works calculated using the method
     you already use to calculate your applicable taxes.  The fee is
     owed to the owner of the Project Gutenberg-tm trademark, but he
     has agreed to donate royalties under this paragraph to the
     Project Gutenberg Literary Archive Foundation.  Royalty payments
     must be paid within 60 days following each date on which you
     prepare (or are legally required to prepare) your periodic tax
     returns.  Royalty payments should be clearly marked as such and
     sent to the Project Gutenberg Literary Archive Foundation at the
     address specified in Section 4, "Information about donations to
     the Project Gutenberg Literary Archive Foundation."

- You provide a full refund of any money paid by a user who notifies
     you in writing (or by e-mail) within 30 days of receipt that s/he
     does not agree to the terms of the full Project Gutenberg-tm
     License.  You must require such a user to return or
     destroy all copies of the works possessed in a physical medium
     and discontinue all use of and all access to other copies of
     Project Gutenberg-tm works.

- You provide, in accordance with paragraph 1.F.3, a full refund of any
     money paid for a work or a replacement copy, if a defect in the
     electronic work is discovered and reported to you within 90 days
     of receipt of the work.

- You comply with all other terms of this agreement for free
     distribution of Project Gutenberg-tm works.

1.E.9.  If you wish to charge a fee or distribute a Project Gutenberg-tm
electronic work or group of works on different terms than are set
forth in this agreement, you must obtain permission in writing from
both the Project Gutenberg Literary Archive Foundation and Michael
Hart, the owner of the Project Gutenberg-tm trademark.  Contact the
Foundation as set forth in Section 3 below.

1.F.

1.F.1.  Project Gutenberg volunteers and employees expend considerable
effort to identify, do copyright research on, transcribe and proofread
public domain works in creating the Project Gutenberg-tm
collection.  Despite these efforts, Project Gutenberg-tm electronic
works, and the medium on which they may be stored, may contain
"Defects," such as, but not limited to, incomplete, inaccurate or
corrupt data, transcription errors, a copyright or other intellectual
property infringement, a defective or damaged disk or other medium, a
computer virus, or computer codes that damage or cannot be read by
your equipment.

1.F.2.  LIMITED WARRANTY, DISCLAIMER OF DAMAGES - Except for the "Right
of Replacement or Refund" described in paragraph 1.F.3, the Project
Gutenberg Literary Archive Foundation, the owner of the Project
Gutenberg-tm trademark, and any other party distributing a Project
Gutenberg-tm electronic work under this agreement, disclaim all
liability to you for damages, costs and expenses, including legal
fees.  YOU AGREE THAT YOU HAVE NO REMEDIES FOR NEGLIGENCE, STRICT
LIABILITY, BREACH OF WARRANTY OR BREACH OF CONTRACT EXCEPT THOSE
PROVIDED IN PARAGRAPH F3.  YOU AGREE THAT THE FOUNDATION, THE
TRADEMARK OWNER, AND ANY DISTRIBUTOR UNDER THIS AGREEMENT WILL NOT BE
LIABLE TO YOU FOR ACTUAL, DIRECT, INDIRECT, CONSEQUENTIAL, PUNITIVE OR
INCIDENTAL DAMAGES EVEN IF YOU GIVE NOTICE OF THE POSSIBILITY OF SUCH
DAMAGE.

1.F.3.  LIMITED RIGHT OF REPLACEMENT OR REFUND - If you discover a
defect in this electronic work within 90 days of receiving it, you can
receive a refund of the money (if any) you paid for it by sending a
written explanation to the person you received the work from.  If you
received the work on a physical medium, you must return the medium with
your written explanation.  The person or entity that provided you with
the defective work may elect to provide a replacement copy in lieu of a
refund.  If you received the work electronically, the person or entity
providing it to you may choose to give you a second opportunity to
receive the work electronically in lieu of a refund.  If the second copy
is also defective, you may demand a refund in writing without further
opportunities to fix the problem.

1.F.4.  Except for the limited right of replacement or refund set forth
in paragraph 1.F.3, this work is provided to you 'AS-IS' WITH NO OTHER
WARRANTIES OF ANY KIND, EXPRESS OR IMPLIED, INCLUDING BUT NOT LIMITED TO
WARRANTIES OF MERCHANTIBILITY OR FITNESS FOR ANY PURPOSE.

1.F.5.  Some states do not allow disclaimers of certain implied
warranties or the exclusion or limitation of certain types of damages.
If any disclaimer or limitation set forth in this agreement violates the
law of the state applicable to this agreement, the agreement shall be
interpreted to make the maximum disclaimer or limitation permitted by
the applicable state law.  The invalidity or unenforceability of any
provision of this agreement shall not void the remaining provisions.

1.F.6.  INDEMNITY - You agree to indemnify and hold the Foundation, the
trademark owner, any agent or employee of the Foundation, anyone
providing copies of Project Gutenberg-tm electronic works in accordance
with this agreement, and any volunteers associated with the production,
promotion and distribution of Project Gutenberg-tm electronic works,
harmless from all liability, costs and expenses, including legal fees,
that arise directly or indirectly from any of the following which you do
or cause to occur: (a) distribution of this or any Project Gutenberg-tm
work, (b) alteration, modification, or additions or deletions to any
Project Gutenberg-tm work, and (c) any Defect you cause.


Section  2.  Information about the Mission of Project Gutenberg-tm

Project Gutenberg-tm is synonymous with the free distribution of
electronic works in formats readable by the widest variety of computers
including obsolete, old, middle-aged and new computers.  It exists
because of the efforts of hundreds of volunteers and donations from
people in all walks of life.

Volunteers and financial support to provide volunteers with the
assistance they need, is critical to reaching Project Gutenberg-tm's
goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will
remain freely available for generations to come.  In 2001, the Project
Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure
and permanent future for Project Gutenberg-tm and future generations.
To learn more about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation
and how your efforts and donations can help, see Sections 3 and 4
and the Foundation web page at http://www.pglaf.org.


Section 3.  Information about the Project Gutenberg Literary Archive
Foundation

The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit
501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the
state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal
Revenue Service.  The Foundation's EIN or federal tax identification
number is 64-6221541.  Its 501(c)(3) letter is posted at
http://pglaf.org/fundraising.  Contributions to the Project Gutenberg
Literary Archive Foundation are tax deductible to the full extent
permitted by U.S. federal laws and your state's laws.

The Foundation's principal office is located at 4557 Melan Dr. S.
Fairbanks, AK, 99712., but its volunteers and employees are scattered
throughout numerous locations.  Its business office is located at
809 North 1500 West, Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887, email
business@pglaf.org.  Email contact links and up to date contact
information can be found at the Foundation's web site and official
page at http://pglaf.org

For additional contact information:
     Dr. Gregory B. Newby
     Chief Executive and Director
     gbnewby@pglaf.org


Section 4.  Information about Donations to the Project Gutenberg
Literary Archive Foundation

Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide
spread public support and donations to carry out its mission of
increasing the number of public domain and licensed works that can be
freely distributed in machine readable form accessible by the widest
array of equipment including outdated equipment.  Many small donations
($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt
status with the IRS.

The Foundation is committed to complying with the laws regulating
charities and charitable donations in all 50 states of the United
States.  Compliance requirements are not uniform and it takes a
considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up
with these requirements.  We do not solicit donations in locations
where we have not received written confirmation of compliance.  To
SEND DONATIONS or determine the status of compliance for any
particular state visit http://pglaf.org

While we cannot and do not solicit contributions from states where we
have not met the solicitation requirements, we know of no prohibition
against accepting unsolicited donations from donors in such states who
approach us with offers to donate.

International donations are gratefully accepted, but we cannot make
any statements concerning tax treatment of donations received from
outside the United States.  U.S. laws alone swamp our small staff.

Please check the Project Gutenberg Web pages for current donation
methods and addresses.  Donations are accepted in a number of other
ways including checks, online payments and credit card donations.
To donate, please visit: http://pglaf.org/donate


Section 5.  General Information About Project Gutenberg-tm electronic
works.

Professor Michael S. Hart is the originator of the Project Gutenberg-tm
concept of a library of electronic works that could be freely shared
with anyone.  For thirty years, he produced and distributed Project
Gutenberg-tm eBooks with only a loose network of volunteer support.


Project Gutenberg-tm eBooks are often created from several printed
editions, all of which are confirmed as Public Domain in the U.S.
unless a copyright notice is included.  Thus, we do not necessarily
keep eBooks in compliance with any particular paper edition.


Most people start at our Web site which has the main PG search facility:

     http://www.gutenberg.org

This Web site includes information about Project Gutenberg-tm,
including how to make donations to the Project Gutenberg Literary
Archive Foundation, how to help produce our new eBooks, and how to
subscribe to our email newsletter to hear about new eBooks.
