Project Gutenberg's Viage al Rio de La Plata y Paraguay, by Ulderico Schmidel

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Title: Viage al Rio de La Plata y Paraguay

Author: Ulderico Schmidel

Release Date: January 20, 2007 [EBook #20401]

Language: Spanish

Character set encoding: ISO-8859-1

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[La ortografa del original fue conservada. (nota de transcriptor)]


VIAGE

AL

RIO DE LA PLATA

Y

PARAGUAY,

POR

ULDERICO SCHMIDEL.

BUENOS-AIRES.

IMPRENTA DEL ESTADO.

1836.




NOTICIAS BIOGRAFICAS DE ULDERICO SCHMIDEL.


El autor del diario que reproducimos en nuestra coleccion, era un
natural de Straubing, en Baviera, donde naci  principios del siglo
XVI. Hallbase en Amberes, cuando se hacian en Espaa los aprestos de un
armamento considerable, destinado  la colonizacion y conquista del Rio
de la Plata. Jven y entusiasta, resolvi pasar  Cdiz, punto de
reunion de los que debian tomar parto en esta hazaa.

Catorce buques de varias dimensiones, llevando  bordo una fuerza de
2,500 Espaoles, y de 150 Alemanes, estaban al punto de alzar el ancla
para entregarse  los azares de una navegacion desconocida. Un rajo de
esperanza, pintado en todos los rostros, alumbraba esta escena magnfica
de actividad y heroismo.

D. Pedro de Mendoza, que se habia distinguido en las guerras de Italia,
peleando al lado del Condestable de Borbon, era el alma de esta empresa,
en la que se alist Schmidel como soldado, sin preveer que seria su
historiador.

El 24 de Agosto del ao de 1534 dej la escuadra la rada de Cdiz, y
pas  la de San Lucar, de donde zarp el 1. de Setiembre. En pocos
dias lleg  las Canarias, ltimo eslabon del mundo antiguo, y colocadas
como una atalaya en las vastas soledades del Ocano. Un furioso
huracan, que se form  la vista de las islas, dispers el convoy, sin
causarle mas dao que el de detenerlo en su ruta. Volvi  juntarse en
Santiago, la principal de las islas de Cabo Verde, y navegando con rumbo
al oeste, arribaron al Janeiro despues de una penosa travesa.

Los gefes de la expedicion dejaron en este puerto una huella sangrienta
de su aparicion, matando  pualadas  Juan Osorio, recien elevado  la
dignidad de lugar teniente del ejrcito. Este crmen, misterioso en su
orgen, descubri desde luego la ndole feroz de los compaeros de
Mendoza, de la que dieron repetidas pruebas en adelante.

Del Janeiro pasaron al Rio de la Plata, que aun conservaba su antiguo
nombre de _Paran-guaz_; y fondearon en la isla de San Gabriel, que era
el puerto militar de los espaoles en la primera poca de la conquista.
Ninguna resistencia le opusieron los Charras, que fueron tan osados 
inhumanos con Sols: no porque hubiesen dejado de serlo, sino por el
miedo que les inspir la vista de tantos buques y de sus numerosos
combatientes.

Cuan distinta fu la acogida que les hicieron los Querands, moradores
y dueos de los frtiles campos en donde se fund BUENOS AIRES! Sin mas
recursos que sus bolas y dardos, que arrojaban con un acierto admirable,
defendieron sus hogares contra los que habian triunfado de los ejrcitos
mas aguerridos de Europa, y que los atacaban con toda la superioridad de
su disciplina militar y de sus armas. En uno de estos ataques, de que
habla Schmidel como testigo ocular, perecieron varios gefes, y el mismo
Almirante de la escuadra, D. Diego de Mendoza, hermano del Adelantado.

Entretanto el ejrcito, cercado y hostigado por todas partes, se hall
expuesto  las mayores privaciones; y si no es exagerado el cuadro que
hace Schmidel de los efectos del hambre, pocas veces fueron mas
terribles sus estragos. Baste decir que en una resea que pas D. Pedro
de Mendoza en el fuerte recien edificado de Buenos Aires, hall apenas
563 individuos, de los 2,650 que habia traido de Espaa:--"los demas
habian muerto (son palabras del historiador), _y la mayor parte de
hambre_!"

Schmidel, que salv de tantos amagos, acompa  Oyolas en una
expedicion al Paran y Paraguay. El cmputo que hace de las fuerzas de
aquellas tribus es asombroso, y se le podria creer exagerado, si el que
lo hace no se hubiese mostrado tan cuerdo en sus demas detalles. Todos
ellos tienen el interes que inspira ese gran drama de la conquista del
Nuevo Mundo, bosquejado por uno de sus actores. Quien no preferir la
ingenua relacion del que concurri  la fundacion de Buenos Aires y la
Asumpcion,  las pginas mas elocuentes de los modernos historiadores?

Es de sentir que su ningun conocimiento de los idiomas que se hablaban
en las colnias, le haya hecho corromper casi todos los nombres, hasta
hacerlos ininteligibles; sin ahorrar siquiera las palabras castellanas,
que no siempre es posible descifrar, por mas que se procure indagar su
sentido. Este defecto no debe imputarse tan solo al autor, sino tambien
 los que trabajaron sobre el texto aleman, latinizando  su modo los
nombres propios, incluso el del autor, que transformaron en _Faber_, 
_Fabro_, traduccion literal de Schmidel. El primero que lo ejecut fu
Gotardo Arthus, cuya version insert De Bry en la 7.ma _part_. de su
gran _Coleccion de viages_: y tan imperfecta pareci  Levino Hulsio
cuando la confront con el original, que se decidi  emprender otra
traduccion, la que public en Nuremberg, en 1599; agregndole el retrato
del autor, con varias lminas de frutas y animales del Paraguay, y dos
mapas, una de la Amrica del norte, y la otra del sud, que aunque
incorrectas, no dejan de tener algun mrito por la poca en que
aparecieron.

De estas versiones se vali D. Gabriel Crdenas para el eptome que
public en 1731, y que reprodujo Barcia en el III tomo de sus
_Historiadores primitivos de las Indias Occidentales_.

A pesar de las notas y del ndice con que acompa su publicacion, no
logr ilustrarla, y solo podr conseguirlo el que consulte el texto, lo
que hubieramos hecho si lo hubisemos encontrado. Pero, de todas las
obras que tratan de la conquista del Rio de la Plata, la de Schmidel es
la mas rara, casi puede tenerse por irreperible.

Para sacar algun provecho de nuestra reimpresion, hemos emendado algunas
palabras, cuya equivocacion era evidente: como, p. e., _Zechurvas_ por
Charras; _Carendies_ por Querands; _Aigais_ por Agaces; _Salvascho_
por Salazar; _Luchsan_ por Lujan; _Richkel_ por Riquelme; _Dabero_ por
Tabar; _Gratio Amiego_ por Garcia Vanegas; _palmele_ por palometa;
_cards y tards_, por cardos y dardos, etc.:--y hubiramos multiplicado
estas correcciones si no nos hubiese detenido el temor de enredar mas el
texto de un escritor, cuyo diario es el primer monumento de nuestra
historia, y la nica fuente en que deben beber los que se proponen
seguir los primeros pasos de los europeos en estas remotas regiones.

Los juicios de Schmidel se resienten  veces del espritu que reinaba
entonces en los conquistadores todos divididos en bandos y
parcialidades; y el fallo que pronuncia sobre la conducta del Adelantado
Cabeza de Vaca, nombre ilustre en los anales de la conquista, no est de
acuerdo con los hechos que nos han transmitido otros historiadores
contemporaneos. Pero, prescindiendo de estos lunares, que todo lector
prudente puede discernir, merecen crdito los datos que ha recogido; y
solo la mencion que hace de tantos lugares, tribus, costumbres y
acontecimientos, ha podido preservarlos del olvido, que ha devorado
muchas otras memorias.

Sea que fuese dotado de una imaginacion mas templada  de un juicio mas
maduro; sea que, desconfiando de lo que otros decian, se cieae 
referir lo que l mismo observaba, cierto es que se le debe considerar
como el escritor mas circunspecto de su poca.

El idioma aleman, de que se vali para redactar sus apuntes, y el latin
en que fueron reproducidos, no eran los mas  propsito para
generalizarlos: as es que por cerca de dos siglos quedaron ignorados.
Tambien contribuy  este abandono el poco caso que hacian los espaoles
de sus establecimientos en paises desprovistos de minas: su explotacion
fu por mucho tiempo el objeto exclusivo de la administracion de sus
colnias; y tan general era el prestigio que egercian en el pblico
estos ricos productos, que perverti hasta el juicio de los
historiadores, cuya admiracion se concentr en los conquistadores del
Per y de Mjico.

Sin embargo, ni fueron menores los riesgos, ni menos hericos los
sacrificios de los que invadieron los demas puntos de Amrica: y para
ponderar lo que cost la ocupacion del Paraguay, basta seguir  Schmidel
en la rpida pero magistral ojeada que d sobre los veinte aos que pas
en el Nuevo Mundo, rodeado de pueblos indmitos y de una naturaleza
salvage.

Cansado de tantos trabajos, solicit y obtuvo licencia de volver  su
patria; y escoltado por veinte indios _Crios_,  Guarans, nico fruto
de su larga peregrinacion en Amrica, atraves el Guaira, para llegar
mas pronto  San Vicente, donde esperaba hallar un buque para Europa.
Este camino, que no conservaba mas huellas que las de Cabeza de Vaca,
sobre ser impraticable por las asperezas del terreno, era defendido por
enjambres de salvages que se anidaban en sus dilatados  impenetrables
bosques. Poblaciones enteras salieron  disputarle el paso, y  todas
opuso una valerosa resistencia, segundado por sus fieles compaeros, que
 pesar de ser indios, defendieron  un europeo. Por fin lleg al
trmino suspirado de su viage, y tom asiento en un buque portugues que
lo llev  Lisboa.

Encargado por el Gobernador Martinez de Irala de poner en manos del Rey
un parte detallado de las principales ocurrencias de su administracion,
pas  Sevilla, en donde se hallaba  la sazon el Emperador Carlos V: y
en la audiencia que le concedi aquel soberano, agreg verbalmente otras
noticias  las que contenia el informe de Irala. Este documento, muy
importante para la histria de nuestras provincias, si no se extravi
en poder del Rey, deberia hallarse en Sevilla  Simancas, en el frrago
de papeles hacinados en sus archivos.

Libre ya Schmidel de todos sus compromisos, se embarc para Amberes, de
donde se restituy al seno de su familia al cabo de veinte aos de
ausencia.

PEDRO DE ANGELIS.

_Buenos Aires, 16 de Setiembre de 1836._




VIAGE AL RIO DE LA PLATA.




CAPITULO I.

_De la navegacion de Amberes  Espaa._


El ao de 1534, sal de Amberes embarcado para Espaa; llegu  Cdiz en
14 dias, navegando 480 leguas, y v en la costa una ballena de 35 pasos,
de cuyo aceite se llearon 30 toneles. Habia en el puerto 14 navios
grandes prevenidos para ir al Rio de la Plata, 2,500 espaoles y 150
alemanes, flamencos y sajones, con su Capitan General, D. Pedro de
Mendoza, y 72 caballos  yeguas. Uno de estos navios era de Sebastian
Noarto y Jacobo Belzar, en que iba Enrique Peyne, su factor, con
mercaderias al Rio de la Plata, en el cual me embarqu con cerca de 80
alemanes y flamencos, bien armados. Salimos del puerto el dia de San
Bartolom, de 1534, con la armada, y llegamos  San Lucar, que dista 20
leguas de Sevilla, donde nos detuvimos por lo tormentoso del mar.




CAPITULO II.

_De la navegacion desde Espaa  las Canarias._


A primero de Setiembre, sosegado el tiempo, salimos de San Lucar, y
llegamos  tres islas no muy distantes entre s, llamadas Tenerife,
Gomera y Palma, que distan de San Lucar 200 leguas[1]; muy abundantes de
azucar: all se dividi la armada. Habitan estas islas espaoles con sus
mugeres  hijos, y son del dominio del Rey. Estuvimos cuatro semanas con
tres naves en la Palma, proveyndonos de vituallas, hasta que vino rden
de D. Pedro de Mendoza para proseguir viage. Estaba en nuestra nave un
pariente de D. Pedro, llamado D. Jorge de Mendoza, que se habia
enamorado de la hija de un vecino de la Palma: pues habiendo el ltimo
dia levado anclas, sali  tierra D. Jorge con doce compaeros, acerca
de las doce de la noche, y la robaron, trayndola  la nave con una
criada, sus vestidos, joyas y dinero; y ocultamente la metieron en
nuestro navio, sin que el capitan Enrique Peyne supiese nada. Solo lo
advirtieron las centinelas, que lo habian visto.

Empezamos  navegar por la maana, y  las dos  tres leguas de viage,
entr tan recio temporal que nos volvimos al puerto y echamos las
anclas. Enrique Peyne fu en el bote  tierra, y queriendo tomarla, vi
30 hombres armados con escopetas y espadas, que querian prenderle: y
conocindolo sus marineros, le instaron  que no saliese  tierra.
Procur volverse  toda prisa, aunque menos de la que l quisiera,
porque le seguian en navichuelos los de tierra, amenazndole. Al fin se
libr de ellos en otra nave mas cercana  tierra.

Viendo los Canarios que no podian cogerle, hicieron tocar  rebato, y
trageron dos tiros, que dispararon cuatro veces contra el navio mas
cercano. El primero hizo pedazos una olla de agua, de cuatro  cinco
arrobas; el segundo quebr el ltimo rbol de la nave; el tercero hizo
un agujero grande en el costado, y mat  un hombre, y aunque erraron el
cuarto, qued muy maltratada la nave.

Estaba surto en el puerto otro capitan que iba  Mjico, y l en tierra
con 150 hombres: el cual, habiendo sabido el robo de la muger, procuraba
la paz entre nosotros y los de la ciudad, con que se les entregasen D.
Jorge de Mendoza, la hija y la criada; y habiendo entrado el capitan
Peyne y el gobernador de la isla en nuestro navio para egecutar lo
pactado, D. Jorge les dijo, que aquella era su muger, y ella que su
marido; y al punto se desposaron con gran dolor y tristeza del padre de
la muchacha.

[Nota 1: _En las distancias suele tener poco acierto el autor, pues
en esta, quita una tercera parte._]




CAPITULO III.

_De la navegacion desde la Palma hcia las islas Verdes  Hesprides,
que llaman tambien de Cabo Verde._


Dej el capitan  D. Jorge en tierra con su muger, y reparado el navio
como se pudo, navegamos  la isla de Santiago, sugeta al Rey de
Portugal,  quien obedecen los negros: y dista de la Palma 200 leguas.
All estuvimos cinco dias, y proveimos nuevamente nuestro navio de pan,
carne, agua y otras vituallas, y cosas necesarias  los navegantes.




CAPITULO IV.

_De la navegacion desde las islas Verdes hcia el Brasil._


Volvironse  juntar los 14 navios de toda la armada, y empez 
navegar; y al cabo de dos meses lleg  una isla despoblada de seis
leguas de ancho y largo, distante 500 leguas de Santiago,[2] en que
solamente habia pjaros, pero en tanta multitud, que los matabamos 
palos: estuvimos en ella tres dias. Hay en este mar peces que vuelan,
ballenas y otros que se llaman _Schunbhut_,[3] por un gran redondel que
tiene cerca de la cabeza, con que daan mucho  los pescados con quienes
pelean: es pez grande, de mucha fuerza, y que fcilmente se irrita.
Tambien hay en este mar peces _espadas_, que tienen en el hocico un
hueso  modo de cuchillo; peces _sierras_, que le tienen  modo de
sierra, y otros de varios gneros muy grandes.

[Nota 2: _Los indios llaman al puerto_, Nhiteroy, _y est en 23
grados. P. Simon Vasconcelos, en la_ Noticia del Brasil, _lib 2, nm. 6,
fol. 39, y le describe en la_ Historia de la Compaia de Jesus, _de la
misma provincia, lib 3, nm. 65 y siguientes. Juan Estadio en la_
Historia del Brasil, _lib. 1, cap. 41, y lib. 2, cap. 1 (que est en
Teodoro Bry, part. 3 de su_ Amrica, _fol._ _y_ 101), _dice que los
indios le llaman_ Iteronne.]

[Nota 3: _Es palabra alemana, que literalmente corresponde  pescado
con sombrero._--EL EDIT.]




CAPITULO V.

_Del rio llamado Janero._


Llegamos despues  cierta isla llamada Rio Janero, donde los franceses
poblaron el ao de 1555 (entonces y ahora, del Rey de Portugal). Dista
de la primera 200 leguas: llaman  sus indios Tups. Aqu estuvimos 14
dias, y entonces nuestro General, D. Pedro de Mendoza, por estar
continuamente enfermo, encogido de nervios y muy dbil, nombr por su
teniente  Juan Osorio,[4] su hermano. Pero, poco despues de haber
aceptado el cargo, fu acusado de rebelion contra Mendoza: por lo cual,
mand  cuatro capitanes, que fueron; Juan de Oyolas, Juan Salazar,
Jorge Lujan y Lzaro Salazar, le matasen  pualadas y le sacasen  la
plaza, para que todos le viesen muerto por traidor: y public bando con
pena de muerte, para que ninguno se alborotase por causa de Osorio,
porque le sucederia lo mismo que  l. En lo cual se procedi sin motivo
justo, porque Osorio era bueno, ntegro, fuerte soldado, oficioso,
liberal y muy querido de sus compaeros.

[Nota 4: BARCO, _en su Argentina, canto 4_.]




CAPITULO VI.

_Del Rio de la Plata  Paran; el puerto de San Gabriel y los Charras._


De aqu partimos  buscar el Rio de la Plata[5], y llegamos  otro rio
dulce, que llaman Paran-guaz: est lejos este de la boca en que cae al
mar, y tiene 42 leguas de ancho. Desde el Rio Janero  l hay 215
leguas. Aqu llegamos al puerto de San Gabriel: ancoraron los 14 navios
en el rio Paran, y porque estaban distantes un tiro de bala, mand el
General D. Pedro de Mendoza, que salisemos los soldados y demas gente 
tierra, en los botes prevenidos para este efecto. As llegamos
felizmente al Rio de la Plata el ao de 1535, y hallamos all un pueblo
de indios de los que habia 2,000, llamados Charras, que no tienen mas
comida que pesca y caza, y andan todos desnudos. Las mugeres solo traen
un pao delgado de algodon, desde la cintura  las rodillas. Todos
huyeron al vernos, con sus mugeres y sus hijos; y Mendoza mand
volvisemos  embarcarnos para pasar  la otra parte del rio, que no
tenia por all mas anchura que ocho leguas.

[Nota 5: HERRERA _en la descripcion de las Indias, cap. 21, fol. 46,
y Decada 6, lib. 7, cap. 5, fol. 152._ BARCO, _en la Argentina,
canto..._.]




CAPITULO VII.

_De la ciudad de Buenos Aires y de los indios Querandes._


En este sitio hicimos una ciudad,  la que llamamos Buenos Aires,[6] por
lo saludables que eran los que all corrian. Hallamos en esta tierra
otro pueblo de casi 3,000 indios llamados Querandes, con sus mugeres 
hijos que andan como los Charras: nos trajeron carne y pescado. Estos
Querandes no tienen morada fija; vagan por la tierra como gitanos.
Cuando caminan en verano (que suele ser  mas de 30 leguas), sino hallan
agua,  la raiz de los cardos, que comida quita la sed, matan el ciervo
 la fiera que encuentran, y beben la sangre; y sino lo hicieran, acaso
murieran de sed. Catorce dias trajeron peces y carne al real, y porque
faltaron uno, envi Mendoza  Ruiz Galan, juez, y otros dos soldados 
ellos (que estaban  cuatro leguas). Pero los indios los maltrataron y
volvieron al real con tres heridos.

[Nota 6: BARCO, _en su Argentina, canto 6_.]

Viendo Mendoza esto, y que Galan se mantenia con la gente, envi  su
hermano, D. Diego de Mendoza, con 300 soldados y 30 buenos caballos
(entre los cuales iba yo): mandndole, que tomando el pueblo de los
indios, los prendiese  matase  todos. Pero cuando llegamos ya tenian
4,000 indios de sus amigos y familiares, de socorro.




CAPITULO VIII.

_De la batalla con los indios Querandes._


Queriendo atropellarlos, nos resistieron; peleando tan furiosamente,
que dieron muerte  D. Diego de Mendoza,  6 hidalgos, y  cerca de 20
soldados, de  pi y  caballo. De los indios murieron cerca de 1,000.
Pelearon fuerte y animosamente con sus arcos, y dardos, gnero de
lancilla,  modo de media lanza, con punta de pedernal aguzado, y tres
puntas en forma de trisulco. Tienen unas bolas de piedra, atadas  un
cordel largo, como las nuestras de artilleria[7]: chanlas  los pies de
los caballos ( de los ciervos cuando cazan), hasta hacerlos caer; y con
estas bolas mataron  nuestro capitan y  los hidalgos referidos; y 
los de  pi, con sus dardos: lo cual v yo. Pero, no obstante su
resistencia, los vencimos y entramos  su pueblo, aunque no podimos
coger vivo ninguno, ni aun mugeres y nios, porque antes de llegar los
habian llevado  otro lugar. En el pueblo hallamos pieles de nutrias,
mucho pescado, harina y manteca de peces. Detuvmonos tres dias en l, y
volvimos al real, dejando all cien hombres, que en el interin pescasen
con las redes de los indios para abastecer la gente; porque aquellas
aguas son maravillosamente abundantes de pescado. Repartase para
comida,  cada uno, tres onzas de harina, y cada tres dias, un pez; y si
queria mas, habia de ir  pescarlo cuatro leguas de all: dur esta
pesca dos meses.

[Nota 7: BARCO, _en el canto 11_.]




CAPITULO IX.

_De la poblacion de Buenos Aires, y hambre que se padecia._


Vueltos  nuestro real, fu dividida la gente para la obra de la ciudad
y la guerra, aplicando  cada uno  oficio conveniente. Empez 
edificarse la ciudad, y  levantarse al rededor una cerca de tierra de
tres pies de ancho, y una lanza de alto; pero lo que se hacia hoy se
caia maana: y dentro de ella una casa fuerte para el Gobernador.
Padecian todos tan gran miseria que muchos morian de hambre, ni eran
bastantes  remediarla los caballos. Aumentaba esta angustia haber ya
faltado los gatos, ratones, culebras y otros animalejos inmundos con que
solian templarla, y se comieron hasta los zapatos y otros cueros.
Entonces fu cuando tres espaoles se comieron secretamente un caballo
que habian hurtado: y habindose sabido, confesaron atormentados el
hurto, y fueron ahorcados; y por la noche fueron otros tres espaoles, y
les cortaron los muslos y otros pedazos de carne, por no morir de
hambre. Otro espaol, habiendo fallecido un hermano suyo, se le
comi.[8]

[Nota 8: BARCO. _Canto 4._]




CAPITULO X.

_De la navegacion de algunos por el Rio la Plata arriba._


Viendo el Gobernador que la gente no podia mantenerse all, mand armar
cuatro bergantines con 40 hombres cada uno, y tres botes  embarcaciones
menores, y juntar el pueblo y  Jorge Lujan, que con 350 hombres subiese
por el rio arriba  reconocer los indios y buscar bastimento. Pero los
indios habindonos sentido, quemaron con sus pueblos toda la comida y
cuanto podia servirnos de alivio, y se huyeron: sin embargo tragimos 
Buenos Aires alguna poca, que se nos repartia  onza y media de pan de
racion; mas como era tan corta, muri de hambre la mitad de la gente en
este viage. Admirse el General de ver tan poca gente, hasta que supo
los motivos referidos que le cont Jorge Lujan.




CAPITULO XI.

_Del sitio, toma y quema de la ciudad de Buenos Aires._


Estuvimos juntos un mes en Buenos Aires, con gran necesidad, esperando
se previniesen las naves: en cuyo intermedio se pusieron sobre la ciudad
23,000 indios valientes, cuyo nmero componian las cuatro naciones
Querandes, Bartenes, Charras y Timbes, con intencion de acabarnos.
Unos envistieron  la ciudad para entrarla, otros arrojaban flechas de
caas encendidas sobre las casas, que cuyos techos estaban cubiertas de
paja, excepto la del General que era de piedra, y lograron quemar
enteramente toda la ciudad. Disparadas las flechas, empiecen 
encenderse por la punta, y encendidas y arrojadas, no se apagan, antes
queman las casas en que pegan, y abrasan lo que tocan.

Tambien nos quemaron en esta funcion los indios cuatro navios grandes,
que estaban en el mar  media legua del puerto; y la gente de ellos,
viendo el gran tumulto de indios, se pas  otros tres que no estaban
lejos, y se hallaban abastecidos de bombardas. Previnironse  la
defensa, y viendo quemarse las cuatro naves, dispararon tantas balas
contra los indios que iban  quemarlos, que temiendo las violencias de
los tiros, se retiraron; dejando en quietud  los cristianos, de los
cuales murieron, en estos trances, un alferez y treinta mas. Esto
sucedi el dia de San Juan Evangelista, de 1535.




CAPITULO XII.

_Hcese resea de la gente, y se fabrican nos para pasar adelante._


Pasado lo referido, se meti toda la gente en las naves, y el Adelantado
D. Pedro de Mendoza nombr  Juan de Oyolas por Capitan general, con el
gobierno universal del pueblo. Pas revista, y solo hall 560 espaoles,
de 2,500 que habian salido de Espaa: los demas habian muerto, y la
mayor parte de hambre.

Mand Oyolas fabricar prontamente ocho bergantines y algunos botes, y
dejando 160 espaoles en guarda de los cuatro navios grandes, y por su
capitan  Juan Romero, con racion de un cuarteron de pan para un ao, y
que si mas quisiesen, lo buscasen, se embarc con 400 hombres.




CAPITULO XIII.

_Como subieron navegando por el rio Paran  de la Plata, con los 400
soldados._


Llev Juan de Oyolas con los 400 soldados al Adelantado D. Pedro de
Mendoza: naveg en los bergantines y las embarcaciones pequeas por el
rio Paran arriba, y  los dos meses,  distancia de 84 leguas, dimos
con pueblos de indios, que  cuatro leguas conocieron nuestra llegada:
llmanlos Timbes, y nosotros _Buena Esperanza_. Vinieron de paz cerca
de 400, que habitan una isla, en canoas, que en cada una cabrn 16
indios, y nos recibieron muy bien. D. Pedro de Mendoza di al cacique
que los indios llamaban Chera-guaz, una camisa, un bonete colorado, una
hoz y otras cosillas; que las tom gustoso y nos llev  su pueblo, y
nos di caza y pesca en abundancia, de que recibimos grande contento;
porque si el viage hubiera durado diez dias mas, todos hubiramos
perecido de hambre, como habia sucedido  50 de los embarcados. Estos
indios Timbes traen, en ambos lados de la nariz, embutida una
estrellita de piedra blanca y azul: son grandes y altos; las indias,
mozas y viejas, fesimas; las caras heridas y sangrientas, y desnudas,
excepto un pao de algodon que las cubre desde la cintura  las
rodillas. No tienen estos pueblos, ni han tenido jamas otra comida que
caza y pesca: sern 15,000 indios de guerra  mas. Sus canoas son de
rboles de 80 pies de largo y tres de ancho, y las navegan con remos
(sin yerro), al modo de los pescadores de Alemania.




CAPITULO XIV.

_Volviendo  Espaa D. Pedro de Mendoza, muere en el viage._


Cuatro aos estuvimos en aquel pueblo, pero nuestro Adelantado D. Pedro
de Mendoza[9], se hallaba tan enfermo que no podia mover pi ni mano:
por lo cual, as como por haber gastado mas de 40,000 ducados efectivos
en esta jornada, se volvi  Buenos Aires en dos de los cuatro
bergantines, con 50 soldados, y desde all  Espaa: donde no lleg, por
haber muerto miserablemente  la mitad del camino; y en su testamento
mand se enviase mas gente al Rio de la Plata, con bastimentos,
mercaderias y otras cosas necesarias, como lo habia ofrecido antes de
partir. Y habiendo llegado  Espaa los dos bergantines, enviaron los
ministros del Rey dos barcadas de gente, con lo demas que habian
dispuesto.

[Nota 9: BARCO. _Canto 4._]




CAPITULO XV.

_Alonso Cabrera es enviado desde Espaa al Rio de la Plata._


Iba por capitan de estos dos navios Alonso Cabrera,[10] que traia 200
espaoles y bastimento para dos aos. Lleg  Buenos Aires, donde aun
estaban los 100 hombres que dejamos el ao de 1539. Pas despues  la
isla de los Timbes; dispuso con Juan de Oyolas despachase un navio 
Espaa, segun la rden que traia del Consejo de Indias, con relacion
copiosa de la calidad de estas tierras y gentes, sus pueblos y otras
circunstancias. Psose Juan de Oyolas de acuerdo con Alonso Cabrera,
Domingo Martinez de Irala y los demas capitanes, para pasar muestra, y
se hall tener 550 soldados, incluidos los que habian llegado
nuevamente: resolvieron dejar 150 en los Timbes, (porque no cabian en
las naves), y por su capitan y gobernador  Carlos Dubrin, que habia
sido page del Rey.

[Nota 10: _Alonso Cabrera, veedor de la Asumpcion, llev  Oyolas
los navios de vitualla._ HERRERA, _Decada 6, lib. 3, cap. 18, fol. 78_.]




CAPITULO XVI.

_Prosiguen la navegacion al rio Paran arriba, hcia Coronda._


En ocho bergantines metieron los 400 hombres restantes, y salimos del
puerto de Buena Esperanza, rio Paran arriba: buscamos otro rio, que se
llamaba Paraguay, de que teniamos noticia, y cuyas riberas estaban
pobladas de indios Crios, con abundancia de maiz, manzanas y raices (de
que hacian vino), de peces, carne, ovejas, tan grandes como mulos, de
ciervos, puercos, avestruces, gallinas y ganzos, de que se tratar en el
cap. 20. Habiendo navegado cuatro leguas, llegamos el primer dia  la
nacion Coronda. Sus indios son altos, y traen cerca de las narices unas
piedrecillas, y las indias andan como las que ya se ha dicho. Son
semejantes  los Timbes, y habitarn estas islas hasta 12,000 de
guerra: mantinense de caza y pesca. Tienen gran abundancia de pieles
de nutrias: rescataron de todo lo que tenian, por cuentas, vidrios,
espejos, peines, cuchillos y anzuelos. All estuvimos dos dias, y nos
dieron dos indios Crios que habian cautivado, para que nos serviesen de
guias  intrpretes.




CAPITULO XVII.

_Llegamos  los Galgaisi y Macurendas._


Proseguimos nuestro viage; llegamos  otra nacion llamada
_Galgaisi_,[11] que podia poner 40,000 indios de guerra. Traen tambien
sus indios dos piedrecillas junto  la nariz, como los Corondas; y son
de la misma lengua que los Timbes: distan 30 leguas de su isla. Habitan
sus indios en la orilla de una laguna de seis leguas de largo y cuatro
de ancho, situada  la izquierda del rio Paran. All estuvimos cuatro
dias, en los cuales nos regalaron los indios con lo que tenian, y los
correspondimos. Despues no hallamos indios en 18 dias, y llegados al rio
que corre por la misma tierra, encontramos gran nmero de ellos juntos,
llamados _Macurendas_[12]. Estos no tienen mas comida que pescados y
poca caza; y habr 18,000 de guerra, con gran nmero de canoas.
Recibironnos, segun su costumbre, de paz, y nos dieron de lo que tenian
liberalmente. Habitan  la derecha del rio Paran: tienen diversa lengua
de los antecedentes; son altos y de buena proporcion, y sus mugeres
fesimas. En cuatro dias que estuvimos all, hallamos en tierra cerca de
la orilla, una grandisima y monstruosa serpiente de 45 pies de largo,
del grueso de un hombre: negra, con pintas leonadas y rojas,[13] de que
los indios se admiraron por no haberla visto mayor: matmosla de un
balazo. Decian los indios que les habia hecho grandes daos; porque
cuando se baaban, esta y otras de su especie, les rodeaban el cuerpo
con la cola, y hundindolos en el agua, sin saber los indios lo que les
sucedia, se los comian. Med esta serpiente con mucho cuidado, y
dividida despues por los indios en pedazos, se la llevaron  sus casas,
y se la comieron cocida y asada.

[Nota 11: _Ninguna nacion de este nombre existia en los parages que
describe el autor en el presente artculo. La laguna  que alude es la_
Ibera, _cerca de la ciudad de Corrientes, cuyos bordes se hallaban
poblados por los_ Caracars, _al tiempo de la conquista_.--EL EDITOR.]

[Nota 12: _Tampoco hay noticia de una nacion de este nombre, y nos
es imposible atinar cual sea._--EL EDITOR.]

[Nota 13: _V. infra, cap. 52._]




CAPITULO XVIII.

_De como llegamos  los Zemais Salvaiscos, y Mepenes._


Volvimos  embarcarnos, y  los cuatro dias, navegadas 16 leguas,
llegamos  la nacion llamada _Zemais Salvaiscos_[14]; sus indios son
pequeos y gordos: se sustentan de pesca, caza y miel. Andan todos
desnudos hombres y mugeres: tienen guerra con los _Macurendas_. Habia
cinco dias que estaban al rio  pescar, y  hacer guerra  sus enemigos,
porque ellos viven 20 leguas de tierra adentro, por no ser sorprendidos:
andan al modo de nuestros ladrones. Tienen 2,000 indios de guerra; y por
tener poco bastimento solo estuvimos un dia con ellos. La carne que
comen es de ciervos, puercos, avestruces y conejos, que, excepto en la
cola, se parecen  los gatos.

[Nota 14: _Este nombre es ininteligible;  no ser que sea una
corrupcion de_ Savanche, _pueblo fronterizo de los Mepenes._--EL
EDITOR.]

De aqu navegamos  los indios Mepenes, que viven esparcidos, ocupando
40 leguas de pas en cuadro, y pueden juntarse por mar y tierra en dos
dias, 10,000 indios de guerra; y es mayor el nmero de canoas, de las
cuales en cada una, caben 20 indios. Este pueblo nos recibi de guerra
con 500 canoas: matamos muchos indios con los arcabuces, retirndose
esparcidos una legua de las naves, porque nunca habian visto cristianos.
Pasamos  sus casas: no conseguimos nada, porque cerca de su pueblo se
rezumaban de una legua aguas tan hondas, que ni pudimos seguirlos, ni
hacer mas que quemarles 250 canoas que les tomamos: y temiendo que
envistiesen nuestras nos, volvimos  ellas. Estos indios Mepenes solo
pelean en agua, y estn de los _Zemais Salvaiscos_ 95 leguas.




CAPITULO XIX.

_Del rio Paraguay y de los pueblos Curumias y Agaces._


Proseguimos nuestra navegacion ocho dias, y dimos en un rio, y despues
en el pueblo de los Curumias, que es de muchos indios que se mantienen
de caza y pesca, y hacen vino de la algarroba,[15] (que llaman los
alemanes _joannesbrot_). Este pueblo procur servirnos en todo, y nos
di cuanto necesitbamos con mucho agrado, en tres dias que all
estuvimos. Hombres y mugeres de grandes estaturas: los unos traen en la
nariz un agugerillo, en que por galanura se ponen una pluma de papagayo;
y las otras se pintan la cara con raices azules, que nunca se quitan, y
traen un pao de algodon desde la cintura  las rodillas. Distan de los
Mepenes 40 leguas.

[Nota 15: CABEZA DE VACA _en su comentrios cap. 18, fol. 16._
BARCO, _canto 25_.]

De all fuimos  los Agaces, que tambien se mantienen de caza y pesca.
Indios  indias son altos, y estas se pintan y cubren como las
antecedentes. Recibironnos de guerras, queriendo estorbarnos el viage;
y no pudiendo reducirlos  razon, peleamos con ellos en agua y tierra, y
matamos  muchos: de los nuestros murieron 15. No les tomamos nada,
porque al tiempo de pelear habian retirado mugeres  hijos, y escondido
los bastimentos y cuanto tenian. Estos Agaces son obstinados guerreros
en agua, en tierra no. Diremos despues lo que sucedi: su pueblo dista
de los Curumias 35 leguas. Est situado cerca del rio _Jepido_,[16] que
del otro lado tiene el rio Paraguay, que baja de las montaas del Per,
cerca de los Xarayes.

[Nota 16: _Talvez sea el Tebicuary._--EL EDITOR.]




CAPITULO XX.

_De los pueblos Crios._


Desde estos pueblos pasamos  los de los Crios, que estn  50 leguas
de los Agaces, donde hallamos mucho maiz y algodon. Comen los indios
las raices batatas, que saben  manzanas, y la mandioca, que sabe 
castaas, de que hacen cerveza (_mandel-bee-re_). Tienen tambien peces,
carnes, puercos, avestruces, ovejas indianas, tan grandes como mulos,
cabras, gallinas, conejos, y otras cosas de este gnero. Hay miel en
abundancia, de que hacen tambien vino, cocindola.

Es tan dilatada la tierra habitada por los Crios, que tiene 300 leguas
de ancho y largo. Los indios son pequeos y gordos, y mas trabajadores
que los demas. Traen un agugerillo en los labios, y en l un cristal
leonado, que llaman en su idioma _tembet_, de dos palmos de largo, y
del grueso de un caon de ganzo: andan desnudos como las indias. Usase
entre ellos vender los padres  las hijas, los maridos  las mugeres, y
algunas veces los hermanos  las hermanas; y el valor de una india es
una camiseta  cuchillo,  hocecilla,  cosa semejante. Comen carne,
aunque sea humana, si pueden adquirirla. Matan  los cautivos en guerra,
sean hombres  mugeres, mozos  viejos, y los asesinan como nosotros los
puercos. Conservan por algunos aos una india, recomendable en edad y
traza, pero sino se acomoda  los deseos de todos, la matan y comen en
convite, tan clebre como el de nuestras bodas; mas si d gusto  todos,
y llega  vieja, la guardan hasta que ella se muere. Hacen estos Crios
mas largos viages que los demas indios del Rio de la Plata. Son feroces
en la guerra, y tienen sus poblaciones y fortalezas cerca del rio, en
parages altos.




CAPITULO XXI.

_De la ciudad de Lambar, y como fu sitiada y rendida._


La ciudad de estos indios, que llaman estos moradores Lambar, est
rodeada de dos cercas de palos, del grueso de un hombre, puestos de doce
en doce pasos, hincados en la tierra; quedando fuera tanto como la
altura de un hombre con la espada y brazo levantados; y  quince pasos
tenian hechos fosos y hoyos de tres estados de hondo, cubiertos con
ramas y tierra, y en medio de cada uno, una lanza fijada, aguda. Este
aparato es para coger  los cristianos, porque dejando Juan de Aylas 60
hombres en guarda de los bergantines, fu en contra la ciudad, en
rden, con 300 soldados bien prevenidos, y llegando  un tiro de bala
del egrcito de los indios, que eran 4,000 armados con arcos y flechas,
nos enviaron  decir que nos volvisemos  las naves, y nos darian
bastimento y lo demas que necesitsemos para volver  nuestra tierra
cuanto antes. Despreciamos esta oferta, por ser muy  propsito este
provincia para nosotros, por la abundancia de bastimentos, y
especialmente porque en cuatro aos continuos no habiamos comido pan,
sino carne y pescado solamente, y muchas veces escassimamente.
Empezaron los Crios  disparar contra nosotros, y no quisimos hacerles
mal, sino darles  entender que queriamos ser sus amigos: no quisieron
aquietarse por no haber experimentado nuestras espadas ni los arcabuces.
Acercmonos y disparamos la artilleria,  cuyo estruendo y estrago,
viendo que caian tantos muertos sin saber de que, y las disformes
heridas y agugeros en sus cuerpos, espantados con gran temor, huyeron
tumultariarmente, cayendo unos sobre otros en los hoyos, mas de 300,
dndose gran prisa  meterse en su pueblo.

Sitiamos la ciudad, y se defendieron los indios fuertemente, hasta el
tercero dia, matando 16 espaoles: pero temiendo el dao de sus mugeres
 hijos que tenian consigo, pidieron perdon y las vidas, y se entregaron
 nuestra voluntad, ofreciendo hacer lo que les mandsemos, y admitimos
la paz. Regalaron al capitan Oyolas con siete indias, la mayor de 18
aos, y seis ciervos, rogndole que nos quedsemos con ellos. A los
soldados dieron dos indias para que los sirviesen, y comida y otras
cosas necesarias: y de este modo quedamos amigos. Entrse al pueblo el
dia de la Asumpcion, del ao de 1539, y le dimos el nombre del dia, y
as se llama hoy.




CAPITULO XXII.

_Hcese un castillo en Lambar, con el nombre de la Asumpcion; y los
Crios, con socorro de los cristianos, van contra los Agaces._


Mandse despues  los Crios que hiciesen una gran casa de piedra,
tierra y madera, para seguridad y defensa de los cristianos, en caso de
alzarse los indios. Estuvimos aqu dos meses.

Ofrecieron tambien los Crios ayudarnos en la guerra, y que si era
contra los Agaces, (que distan 30 leguas de ellos, y cerca de 334 de la
isla de Buena Esperanza, poblada de Timbes), que darian 18,000 indios.
Con lo cual dispuso nuestro capitan 300 espaoles, y baj con ellos y
los Crios el rio Paraguay 30 leguas, hasta el pueblo de los Agaces, que
estaban durmiendo en el sitio que les habiamos dejado. Reconocironlo
los Crios,  improvisamente dieron sobre ellos, entre 3 y 4 de la
maana, y mataron  todos sus enemigos, viejos y mozos, segun la
costumbre que tienen cuando quedan victoriosos.

Tomamos despues cerca de 500 canoas: quemmos todos los pueblos donde
llegamos, haciendo otros daos. Al cabo de un mes vinieron algunos
Agaces, que no se habian hallado en el estrago por estar lejos de esta
tierra, pidiendo perdon. El capitan se lo concedi, segun la rden del
Rey, y los admiti de paz, como debia hacerlo; aunque la pidiesen
tercera vez, porque solo si se rebelasen despues, quedaban esclavos
perpetuos.




CAPITULO XXIII.

_Quedan los soldados en la Asumpcion; reconocen el sitio y condicion de
la tierra, y suben por el rio mas arriba._


En seis meses que estuvimos en esta ciudad, nos reparamos con la
quietud, y en tanto nuestro capitan Oyolas se inform de los Payagus
que estn poblados cerco de 100 leguas de la Asumpcion,  las riberas
del rio Paraguay, segun le dijeron los Crios; y que su principal
alimento era caza y pesca, y tambien tenian algarroba de que hacian
harina que comian junto con el pescado, y vino tan dulce como nuestro
mosto. Entonces mand Oyolas cargar cinco navios de maiz, y prevenirlos
de todas las cosas necesarias, y dar  los marineros cuanto habian
menester para el buen suceso del viage, que  los dos meses meditaba.
Primero queria hacer guerra  los indios Payagus, y despues  los
Caracars. Asistian  todo los Crios con mucho cuidado y sumision, y
prometian obedecer fielmente en todos los puntos las rdenes del
capitan.

Ordenado as lo referido, y prevenida la nave de todo, escogi el
capitan 300 soldados, los mejor armados y compuestos, y dej 100 en la
ciudad de la Asumpcion. Navegando siempre rio arriba,  las cinco leguas
llegamos  un pueblezuelo, cuyos indios trageron carne, gallinas,
ganzos, ovejas y avestruces; y llegando al ltimo pueblo de los Crios,
llamado Itatin, distante 80 leguas de la Asumpcion, nos dieron sus
indios bastimentos y otras cosas con que nos socorrimos.




CAPITULO XXIV.

_Del monte de San Fernando y Peyagus._


De all llegamos al monte llamado San Fernando, semejante al que llaman
_Bogemberg_[17], y dimos con los indios Payagus,  12 leguas de Itatin:
recibironnos de paz, aunque fingida como se conoci despues,
llevndonos  sus casas, y nos regalaron con pescados, carnes,
algarrobas,  _Pan de Juan_; as estuvimos nueve dias. Hzoles preguntar
el capitan si conocian la nacion llamada Xarayes; respondieron que
habian oido; que habitaba lejos en una provincia rica de oro y plata,
pero que no habian visto nunca indio alguno de ella: y por relacion de
otros, aadian, que eran tan sbios como los cristianos, y que abundaban
en maiz, cazab  mandioca, mandubs, batatas y otras raices; de carne
de ovejas  antas, animales semejantes  los asnos, que tienen los pies
como de vaca, el pellejo grueso; de conejos, ciervos, ganzos y gallinas,
y otras cosas de que despues supimos lo cierto.

[Nota 17: _Este nombre est_ germanizado, _y nos es imposible
reducirlo  su forma primitiva_.--EL EDITOR.]

Pidi guias el capitan  los Payagus, para ir  aquella provincia, y se
ofrecieron prontos; y al punto dispuso su capitan 300 indios que fuesen
con nosotros, y nos llevasen comida y otras cosas. Public nuestro
capitan el viage dentro de cuatro dias, mandando se proveyesen todos de
lo necesario para esta empresa: deshizo tres naves, y dej  50
cristianos en las dos, con rden de que estuviesen all.[18] Cuatro
meses esperndole, y si no volviese en aquel trmino, se retirasen  la
Asumpcion: estuvimos seis meses esperando sin saber nada de Juan de
Oyolas, y por faltarnos el bastimento, fu preciso volvernos con Domingo
de Irala, que habia quedado por nuestro capitan,  la ciudad de la
Asumpcion, como nuestro capitan habia mandado.

[Nota 18: _A este puerto llam Juan de Oyolas_ Candelaria. CABEZA DE
VACA, _cap. 4._ HERRERA, _descripcion de las Indias, cap. 24._]




CAPITULO XXV.

_Juan de Oyolas llega  la tierra de los Napers y Samocosis, y es
muerto  la vuelta con todos los cristianos._


Partido Juan de Oyolas con los 300 espaoles y 300 indios, lleg  los
Napers, amigos y aliados de los Payagus, que se mantenian de caza y
pesca. Es nacion populosa, y de ella tomo algunos indios Oyolas para
guias, porque habia de caminar por entre varias naciones, como lo hizo
lleno de trabajos y falta de todo: muchos le resistian con las armas, y
le mataron la mitad de la gente. Lleg  los indios Samocosis, y no pudo
pasar adelante; y dejando tres espaoles enfermos con estos indios,
precisado de los trabajos, se volvi con todos los suyos. Descanz Juan
de Oyolas con su gente, fatigada del camino, tres dias en Napero, y
aunque venia bueno, entendieron los indios que no traia municiones y
armas, por lo cual trataron los Napers y los Payagus, de matarlos, y
lo consiguieron: pues habiendo partido de Napero, Oyolas con sus
cristianos para ir  los Payagus, estando casi en medio del camino, di
de improviso sobre ellos gran multitud de estas dos naciones,
(escondidas en destinado bosque para esta traicion, por donde habian de
pasar); y como perros rabiosos dieron muerte al capitan y  sus
soldados, sanos y enfermos, sin que escapase ninguno.




CAPITULO XXVI.

_Viendo muerto su Capitan, eligen los espaoles en su lugar  Domingo
Martinez de Irala._


Supimos la traicion de los Payagus, por un indio[19] que habia sido
esclavo de Oyolas, el cual huy de los enemigos por saber la lengua:
pero no le dimos entero crdito, aunque contaba todo lo que habia
sucedido, desde el principio hasta el fin del lance lastimoso. As
estuvimos un ao en la ciudad de la Asumpcion, sin saber de nuestra
gente otra cosa que lo referido, y lo que los Crios contaban al capitan
Irala, y ser pblica fama que los Payagus y Napers le habian muerto.
Mas para asegurarnos, queriamos oirlo de la boca de alguno de los
Payagus.

[Nota 19: _Era cristiano este indio, y se llamaba Gonzalo._ CABEZA
DE VACA, _cap. 4, fol. 4_. HERRERA, _en dicha Decada, lib. 7, 107, cap.
5, fol. 152._]

Dos meses despues, algunos Crios prendieron dos Payagus, y los
trageron al capitan: y preguntndoles si habian ayudado  dar muerte 
los nuestros, lo negaron, diciendo que nuestro capitan aun no habia
vuelto con los suyos  su provincia. Diseles tormento, y confesaron la
verdad, y lo que queda referido en el captulo antecedente; mandndolos
quemar el capitan atados  un palo, rodeado de una gran hoguera.
Entonces elegimos por capitan al referido Irala, hasta que el Rey
mandase otra cosa; porque siempre se habia mostrado justo y benvolo,
especialmente con los soldados.




CAPITULO XXVII.

_Pone presidio el Capitan en la Asumpcion; va  los Timbes y los halla
muertos y heridos: deja  Antonio de Mendoza en_ Corpus Christi, _y
navega  Buenos Aires_.


Hizo luego el capitan proveer cuatro bergantines, y con 150 espaoles
del pueblo, baj navegando los rios Paraguay y Paran. El segundo,
dejando la demas gente en la Asumpcion, con rden de juntarse  los 150
que estaban en los Timbes, y  los 160 de las nos de Buenos Aires,
lleg  los Timbes,  _Buena Esperanza_, y al fuerte de _Corpus
Christi_, donde los nuestros habian quedado: pero hallamos la tierra sin
indios, porque el capitan Francisco Ruiz, Juan Galan, presbitero, Juan
Hernandez, escribano, que eran como gobernadores, despues de varios
tratos infieles y malvados, habian muerto al cacique de los Timbes y
otros indios, y los demas se huyeron, de los cuales habiamos recibido
muchos beneficios. Sabiendo tan triste maldad, quedamos asombrados, y
nuestro capitan encomend  Antonio de Mendoza el fuerte de _Corpus
Christi_, dejndole 120 hombres y bastimento, con rden de guardarse de
los indios, estando siempre sobre aviso con buenas centinelas: y que si
los indios viniesen de paz, los tratase con mucho amor, hacindoles
cuantos agasajos fuese posible, y evitando todos los daos que
intentasen hacerles, y  los cristianos, y mirando por s con la mayor
diligencia. Con lo cual se volvi  embarcar, llevando consigo 
Francisco Ruiz, Juan Galan y Hernandez, autores de las infames muertes
de los indios. Estando ya para navegar, lleg un indio principal Timbe,
gran amigo de los cristianos, que se vi precisado  seguir  los suyos,
por su muger, hijos, parientes y familiares; el cual venia  aconsejar
al capitan que no dejase all cristiano alguno; porque toda la gente de
guerra de la provincia estaba resuelta   acabar con ellos,  echarlos
de la tierra. El capitan respondi que l volveria presto, y que la
gente que dejaba bastaba para resistir los indios: y le rog se viniese,
 los cristianos, con su muger, hijos y familiares, y as lo prometi; y
dejndonos en _Corpus Christi_, se embarc el capitan.




CAPITULO XXVIII.

_Matan los Timbes  traicion 50 espaoles: desamparan los demas el
fuerte de_ Corpus Christi, _y se embarcan para Buenos Aires_.


A los ocho dias, poco mas  menos, envi el cacique  su hermano, pero
traidora y alevosamente, pidiendo  nuestro capitan Mendoza seis
soldados con escopetas y otras armas, para pasarse  nosotros con toda
su hacienda y familia  vivir siempre. Ponderaba el temor que tenia 
los Timbes, y la falta de seguridad para venir sin este socorro:
ofrecia, como amigo, solicitar toda nuestra conveniencia, traernos mucho
bastimento, y gran abundancia de otras cosas. Persuadido el capitan, no
solo le di 6, sino 50 espaoles arcabuceros bien armados, encargndoles
que fuesen con recato, cautela y solicitud, para librarse de los daos
que podian causarles los indios que estaban  media legua de nosotros.
Llegados los 50 espaoles delante de sus casas, los Timbes los
recibieron con la paz de Jdas: ofrecironles pesca y caza, y al empezar
 comer, dieron sobre ellos amigos y enemigos, que los miraban con otros
que se habian escondido en las casas, con tanta furia y priesa, que sino
es un muchacho que se llamaba Caldero que escap de sus manos, ninguno
pudo salvarse. Y prosiguiendo su rabia, nos envistieron 10,000, y
estuvieron sobre el fuerte catorce dias continuos, con intento de acabar
con nosotros: pero Dios lo impidi piadosamente. Traian lanzas largas,
con las espadas que habian quitado  los cristianos muertos, por puntas,
y peleaban con ellas y otras armas, de noche y de dia, para tomar el
fuerte, pero no pudieron.

Pasados los catorce dias, dieron la ltima envestida, echando porfiados
todas sus fuerzas, y pegaron fuego  las casas. Sali el capitan Antonio
de Mendoza con espada por un puerta, en que los indios tenian puesta
celada, bien disimulada, y apenas di en ella, cuando le atravesaron los
indios con las lanzas, cayendo al punto muerto. Quizo Dios que se les
acab la comida  los indios, y no pudiendo mantenerse mas, levantaron
el sitio y se fueron: con lo cual descansamos, y mas con dos bergantines
que enviaba nuestro capitan de Buenos Aires, con bastimento y
municiones, para que nos pudisemos mantener hasta que volviese, que nos
caus grande alegria. Pero era mayor la tristeza que la muerte de los
cristianos infundi en los recien llegados, y no hallando otro modo de
restaurarnos, de comun acuerdo resolvimos desamparar  _Corpus Christi_,
y volvernos  Buenos Aires, como lo egecutamos con toda la gente. Asust
nuestra llegada al capitan, y se angustiaba vehementemente por la ruina
del pueblo, no sabiendo que haria, por faltarle el bastimento y lo demas
necesario para cualquier empresa.




CAPITULO XXIX.

_Llega un navio de Espaa con gente  la isla de Santa Catalina,  donde
van los nuestros en un barco._


Quince dias habia estabamos en Buenos Aires, cuando vino una caravela de
Espaa, y nos avis estar en Santa Catalina una no con 200 hombres, en
que venia por capitan Alonso Cabrera. Al punto nuestro capitan mand
aprestar otra nave pequea para que fuese al Brasil,  Santa
Catalina,[20] que distaba 300 leguas de Buenos Aires. Envi por capitan
 Gonzalo de Mendoza, con rden de que si la encontrase en Santa
Catalina, cargase de arroz, mandioca y los demas bastimentos que le
pareciere. Pidi Gonzalo de Mendoza al capitan 7 soldados, de quien se
pudiese fiar, y eligi 6 espaoles, y  mi y otros 20 que nos
acompaasen.

[Nota 20: _Est en 28 grados escasos._ CABEZA DE VACA, _cap. 2, fol.
2_.]

Navegamos un mes, y llegamos  Santa Catalina, donde estaba la nave que
buscabamos, con el capitan Alonso Cabrera y su gente, con la cual nos
regocijamos mucho, y estuvimos dos meses con ella. Cargamos cuanto
pudimos nuestra no de arroz, mandioca y maiz, y salimos con ambas nos
y con el capitan Alonso Cabrera y sus soldados de Santa Catalina,
navegando  Buenos Aires; y hallndonos  20 leguas de la ciudad,
vspera de Todos los Santos, en el rio Paran, se preguntaban los
marineros unos  otros, si estaban ya en el rio Paran. Los nuestros
decian que si, y los de la otra nave decian que aun faltaban 20 leguas:
que ya se sabe que cuando muchos navios hacen juntos un viage, al
ponerse el sol cada piloto pregunta  los otros cuanto ha navegado?;
con que viento ha de navegar de noche, para no apartarse? El rio Paran
Guaz tiene 30 leguas de ancho hasta su golfo  boca, que corren 50
leguas continuas hasta el puerto de San Gabriel, donde solo tiene de
ancho 18 leguas. Nuestro piloto dijo al de la otra nave si queria
seguirle,  que respondi, que era casi de noche, y queria estarse en el
mar hasta salir el sol, y no llegar  tierra en noche sin tempestad.
Tenia mas juicio este piloto que el nuestro en el gobierno de su nave,
como despues declar el suceso; y sin embargo continu el nuestro su
viage, dejndole all.




CAPITULO XXX.

_Naufraga nuestro navio, salen algunos  tierra en San Gabriel, y de
all van  Buenos Aires y  la Asumpcion._


Navegamos de noche  cerca de las doce, y una hora antes de salir el sol
se levant tan gran tempestad, que aunque vimos tierra  una legua 
mas, no pudimos tomarla, ni echar anclas, ni hallar otro remedio que
hacer votos,  implorar la piedad divina. Pues en la misma hora se hizo
nuestra no mil pedazos, y se ahogaron 15 espaoles, de que nunca
pudimos hallar cadaver alguno, y 6 indios. Otros, asidos  algun madero,
se salvaron nadando: yo sal con 5 compaeros agarrados al rbol del
navio. Quedamos en tierra desnudos y sin comida, por haberlo perdido
todo; y teniendo que caminar 50 leguas por tierra, nos vimos precisados
 mantenernos de raicillas y otras frutas en el campo, hasta llegar al
puerto de San Gabriel, donde habia llegado 30 dias antes la otra nave
con Cabrera. El General, que entendido nuestro infortunio, andaba muy
triste con los suyos; y persuadindose que todos habiamos perecido,
mand decir algunas misas por nuestras almas.

Llevronnos  Buenos Aires, y el General proces al capitan y piloto, y
queria ahorcarle: pero, por grandes intercesiones, fu solo condenado
por cuatro aos  un bergantin.

Juntos todos en Buenos Aires, mand el General despachar los
bergantines, y en ellos todos los soldados: hizo quemar las demas naves,
y guardar el hierro. Navegamos otra vez el rio Paran arriba, y llegamos
 la ciudad de la Asumpcion, donde esperamos dos aos las rdenes del
Rey.




CAPITULO XXXI.

_Alvar Nuez Cabeza de Vaca llega de Espaa  Santa Catalina, y de all
 la Asumpcion con 300 espaoles, y es recibido por Gobernador._


Estando as las cosas, lleg de Espaa Alvar Nuez Cabeza de Vaca,
Adelantado, nombrado por el Rey, con 400 hombres y 30 caballos, en
cuatro naves, dos mayores y dos caravelas.[21]

[Nota 21: HERRERA, _Decada 7, lib. 4, cap. 13_.]

Habian aportado estas naves al Brasil y Santa Catalina, buscando
bastimento, desde donde envi el Adelantado las dos caravelas, ocho
leguas del puerto,  buscar comida: pero les entr tan rcia tempestad,
que perecieron rotas en el mar, salvndose la gente. Por esto no quiso
el Adelantado volver  embarcarse, antes procur deshacer las nos y
caminar por tierra, y lleg  la Asumpcion con 300 hombres, de 400 que
habia embarcado;[22] porque los demas habian muerto de enfados y
enfermedades. Ocho meses tard en andar 300 leguas que hay, desde la
ciudad de la Asumpcion hasta la isla de Santa Catalina:[23] y por eso
pedia Alvar Nuez  Domingo de Irala le entregase el gobierno, y que el
pueblo le obedeciese,  que estaban prontos; manifestando el ttulo de
Adelantado,  otro documento evidente de haberle concedido el Rey esta
potestad, lo cual no pudo conseguir toda la comunidad.[24] Solo los
sacerdotes, y uno  otro capitan lo afirmaron as: pero de lo que se
dir adelante se vendr en conocimiento de lo que sucedi  este
Adelantado.

[Nota 22: FRANCISCO LOPEZ, _cap. 89, escribe de este Alvaro Nuez,
que fu enviado por el Rey al Rio de la Plata el ao de 1540, con 400
soldados y 46 caballos. Estuvo ocho meses en el viage; luego lleg  la
Asumpcion  1. del ao de 1542, pero fu  11 de Marzo  las nueve._
CABEZA DE VACA, _cap. 13, fol. 12_. HERRERA, _en el referido cap. 13_.
(_Nota de_ HULSIO _fol. 42._)]

[Nota 23: _Esto se ha de entender del camino recto y prximo, porque
de la Asumpcion por el rio hasta el mar hay 385 leguas; hasta Santa
Catalina 300._ (_Nota de_ HULSIO _fol. 42._)]

[Nota 24: _Quietamente le di la posesion del adelantamiento Domingo
Irala; recibido de todos con mucho gusto._ HERRERA, _Decada 7, lib. 4,
cap. 13, fol. 79, y los autos de la posesion se los quitaron los
oficiales reales con los procesos hechos contra ellos, cuando le
prendieron._ CABEZA DE VACA, _cap. 74, fol. 59._ (_Esto no tiene
fundamento, y prueba lo mal informado que en las cosas de gobierno
estaba el autor: porque Cabeza de Vaca present las provisiones reales,
que fueron leidas y aceptadas, como refiere en sus comentrios, cap. 13,
fol. 12 y 13._ HERRERA, _en el dicho cap. 13._)]




CAPITULO XXXII.

_Pasa revista Alvar Nuez: envia bajeles por el rio arriba  los indios
Chaneses y Cambales,  cuyo cacique ahorcaron._


Procur Alvar Nuez la amistad de Irala, y en efecto se juraron el uno
al otro union y f fraternal; quedando Irala, con la potestad que antes,
de mandar el pueblo. Pas muestra Alvar Nuez, y hall que eran 800
hombres todo el nmero de su egrcito; y luego mand aprestar nueve
bergantines para subir, cuanto se pudiese, el rio arriba: y antes de
acabar su apresto, envi tres delante, con 115 soldados, con rden de ir
cuanto mas lejos pudiesen, y de buscar indios que tuviesen maiz.

Nombr por capitan  Antonio Grovenoro y Diego Tabellino. Estos al
principio llegaron  la nacion de los Samocosis, que tenia maiz, cazave
y otras raices semejantes, y una fruta como avellanas, llamada mandub,
con pesca y caza. Los indios andan desnudos, y traen en los labios una
piedrecilla azul,  modo de dado: la indias, de la cintura  la rodilla
andan cubiertas. Aqu dejamos los navios con bastante guarda, y entramos
por su provincia, caminando cuatro dias hasta que llegamos  su pueblo,
que tocaba  300 Crios valientes. Informmonos del estado y calidad de
toda la provincia, y nos volvimos  las naves; y bajando por el rio
Paran, llegamos  la provincia de los Cambales, donde hallamos cartas
de Alvar Nuez, en que nos mandaba ahorcar al cacique, que se llamaba
Aracar[25] como se egecut. Accion que di despues causa  una guerra
tristisima: con lo cual nos volvimos el rio abajo  la Asumpcion.

[Nota 25: _Su proceso se hizo con parecer de los Oficiales reales de
los eclesisticos y otros; y por ser enemigo capital de los cristianos,
y haberles hecho grandes daos, fu condenado  muerte._ CABEZA DE VACA,
_cap. 37, fol. 28_.]




CAPITULO XXXIII.

_Taber y los Crios se arman contra los cristianos, y Taber es
vencido._


Despues pidi nuestro Gobernador al cacique de los indios, que vivia en
la Asumpcion, 2,000 indios para subir por el rio con los cristianos
contra Taber. Estaban prontos los indios  esto, y  todo lo que
queriamos, acudiendo con obsequios y servicios: pero aconsejaban al
Gobernador mirase bien lo que emprendia, antes de partir; porque toda la
provincia de Taber y los Crios estaban de regura, unidas sus fuerzas,
para tomar venganza cruel de los cristianos, por la muerte de Aracar,
que era hermano de Taber. Y por no entrar en riesgo tan grande, dej
por entonces la empresa el Gobernador: pero determin enviar  Irala con
400 cristianos y 2,000 indios contra Taber y los Crios, para echarlos
de la tierra  acabar con ellos. Sali Irala con el egrcito de la
Asumpcion, y avistado con el enemigo, requiri de paz  Taber, conforme
 las rdenes del Rey: mas el cacique estaba tan enojado, que nunca
quiso admitir trato. Tenia un egrcito nmeroso, y habia fortificado sus
pueblos con estacadas al rededor, en tres rdenes, con grandes y
profundos hoyos: lo cual habia averiguado nuestro cuidado y diligencia.

Tres dias tardamos en procurar la paz,  informarnos del enemigo, y el
cuarto por la maana, tres horas antes de salir el sol, viendo que
estaban mas obstinados, dimos impetuosamente en la ciudad y la rendimos;
matando cuanto en ella encontramos, y cautivando muchas indias que nos
sirvieron de mucho despues. Murieron en esta batalla 16 cristianos, y
quedaron heridos y aporreados otros. Pereci gran nmero de nuestros
indios, y de los Cambales, 3,000. A poco tiempo vino de paz Taber con
los suyos, pidiendo perdon, y rogndonos que le volvisemos sus mugeres
 hijos, prometiendo dar la obediencia por s y su pueblo: y el capitan
le concedi lo que pedia, segun el rden del Rey.




CAPITULO XXXIV.

_Queda presidio en la Asumpcion: navegan rio arriba el rio Paraguay;
llegan al monte San Fernando, y  los Payagus, Guajarapos y Sococies._


Confirmada la paz, volvimos por el rio Paraguay  Alvar Nuez Cabeza de
Vaca, que informado de nuestro buen suceso, determin ejecutar la
empresa que habia pensado antes. Pidi  Taber 2,000 indios auxiliares,
y  los Crios, que proveyesen los bergantines, y as lo ejecutaron
prontamente. Eligi 500 cristianos, de 800 que habia, dejando 300 en la
Asumpcion, y por capitan de ellos  Juan de Salazar de Espinosa.

Subimos por el rio Paraguay con los 500 cristianos[26] y los 2,000
indios: los Crios tenian 83 canoas, nosotros 9 bergantines, y en cada
uno iban dos caballos, que hasta que llegamos al monte de San Fernando.
Por espacio de 100 leguas fueron por tierra, y los embarcamos y
proseguimos el viage hasta los Payagus, que huyeron con sus mugeres 
hijos, quemando antes sus casas. Anduvimos 100 leguas sin encontrar
pueblo alguno de indios: y finalmente, llegamos  los indios Guajarapos,
que se mantienen de pesca y caza, y habitan en una larga provincia de
100 leguas; tienen tan gran nmero de canoas, que no se puede decir. Las
indias andan tapadas de la cintura  la rodilla, y por no haber querido
oir nuestras plticas, pasamos  otra nacion llamada Sococies, que nos
recibieron de paz, y estaba 90 leguas de los Guajarapos. Cada uno de
estos Sococies vive en propia y particular casa, con su muger  hijos.
Los indios traen una bolilla de palo pendiente de las orejas. Las
indias, de los labios un cristal azul, de un dedo: son hermosas, y andan
desnudas. Tienen en abundancia maiz, mandioca, mandub, batatas, peces y
caza, y es nacion muy populosa.

[Nota 26: _Eran 400 arcabuceros y ballesteros. Los bergantines 10,
las canoas 120._ CABEZA DE VACA, _cap. 44, fol. 33, que refiere en los
capitulos siguientes este descubrimiento_.]

Procur el Adelantado informarse de la nacion de los Carcares, y de los
Crios: pero los indios no sabian nada de aquella; y de esta decian que
estaban con ellos, siendo mentira. Con esto mand que nos previnisemos
para entrar en la provincia, aunque veia el poco provecho que se nos
seguia, porque no era hombre para tanta empresa, y le aborrecian todos
los capitanes y soldados, tanto como l era perezoso, y poco piadoso con
los soldados[27]. Caminamos 18 dias, y no vimos ni  los Crios ni 
otros indios, y faltndonos la comida, fu preciso volver al puerto de
los Reyes, dando antes rden  Francisco de Rivera, que con otros diez
soldados, pasase adelante, y que, no hallando gente  los diez dias de
camino, se volviesen  las naves donde los esperbamos.[28] Hallaron
estos una nacion populosa, con gran abundancia de maiz, mandioca,[29] y
otras raices; mas no se atrevieron  dejarse ver de los indios, antes
se volvieron al Adelantado, el cual queria entrar otra vez en esta
provincia, pero impidieron las aguas su determinacion. [Nota 27: _En
pocos meses descubri la tierra, que en doce aos habia padecido tantos
daos por los intrusos gobernadores, sin cuidar de su descubrimiento:
tratando inicuamente no solo  los indios, sino  los espaoles, que se
querellaron  Cabeza de Vaca,  quien los oficiales reales procuraron
echar de la tierra, valindose de los frailes, porque los prendi como
dioses, cap. 41, fol. 32 de sus comentrios._]

[Nota 28: _Francisco Rivera se ofreci  proseguir con 6 soldados y
5 indios, y se permitieron._ CABEZA DE VACA, _cap. 76, fol. 51. Fu y
volvi, refiriendo lo que dice el mismo_ CABEZA DE VACA, _cap. 69 y 70,
fol. 4, vuelta 5._ HERRERA, _cap. 17, fol. 128 y 198_.]

[Nota 29: _Mandeoch  mandioca es el cazave._ CABEZA DE VACA, _cap.
54. fol. 42, cuyas especies son muchas, y sus nombres trae_ VASCONCELOS,
Crnica del Brasil, _cap. 2, nm. 73, fol. 150 y 160_.]




CAPITULO XXXV.

_V Hernando de Rivera  los Orejones y Acars, navegando rio arriba._


Hizo prevenir una nave el Adalantado, con 80 soldados, de que nombr por
capitan  Hernando de Rivera, mandndole subiese por el rio Paraguay,
buscando la nacion de los indios Xarayes, y que entrase la tierra
adentro, dos dias y no mas, y volviese  darle cuenta de la provincia, y
sus indios. El primer dia que navegamos, dimos con los indios Orejones,
que habitan una isla de 30 leguas rodeada del rio Paraguay se mantienen
de mandioca, maiz, batatas, mandubs y otras raices, caza y pesca. Son
semejantes  los Sococies. Recibironnos bien, y estuvimos con ellos
todo el dia, y el siguiente partimos, y nos acompaaron con diez canoas,
cuyos indios cazaban fieras, y pescaban dos veces al dia, y nos
agasajaban con la caza y pesca.

A los nueve dias de camino, llegamos  los indios Acars, y hallamos
juntos muchos. Son tan altos, y las indias, que no los v semejantes en
todas aquellas provincias, y no comen mas que caza y pesca. Las indias
andan cubiertas de la cintura abajo: estan treinta leguas de los
Sococies: estuvimos un dia con ellos, y desde aqu se volvieron los
Sococies en sus canoas  sus pueblos. Pidi  los Acars guias nuestro
capitan para ir  los Xarayes, y las dieron en ocho canoas, cuyos indios
iban pescando y cazando, como los Sococies, bastante comida para
mantenernos.

Toman el nombre estos indios de un gran pez, llamado _jacar_, de tan
duro y spero pellejo, que no le hieren las flechas de los indios, ni
otras armas. Vive en el agua, y hace mucho dao  los demas peces: pone
en tierra sus huevos,  dos  tres pasos de la orilla del rio: huele 
almizcle, y sabe bien: su carne no es daosa, y su cola es delicadsimo
manjar. Entre nosotros se cree que es animal venenoso, y se llama
cocodrilo. Entre otras ficciones que cuentan de l, refieren, que si
alguno le mira,  l le echa su hlito, muere luego, y que si nace en
alguna fuente, el nico medio de matarle es ponerle delante un espejo,
en que vindose, muere: y otras cosas que, si fuesen verdades hubiera yo
muerto mas de cien veces, porque mir y cog mas de tres mil.




CAPITULO XXXVI.

_Llegan  los Xarayes, y son recibidos y tratados con gran agasajo._


Desde estos indios pasamos  los Xarayes: tardamos nueve dias, aunque
solo distan 36 leguas de los Acars. Es muy numerosa la nacion de estos
indios, y aunque no son los verdaderos Xarayes, vive el rey entre ellos,
y de su nombre le toman los indios: traen bigotes, y un redondel
pendiente de las orejas, y en los labios pedazos de cristal azul como
dados, y andan pintados de azul, desde el cuello  las rodillas, como si
trageran bordado el pellejo. Las indias se pintan de otro modo, pero
tambien azul,  ceruleo, desde los pechos hasta las rodillas; con tanto
primor que dudo haya en Alemania quien las exceda en artificio y
lindeza: andan desnudas, y son hermosas. Detuvmonos all un dia, y en
tres navegamos 14 leguas, hasta llegar  un buen pueblo, donde vivia el
rey, situado  la ribera del rio Paraguay: su provincia es de cuatro
leguas. Rescatamos con los indios dos dias; y porque el rey no estaba
all, resolvimos ir  verle.

Dejamos la nave con doce espaoles de guarda, y pedimos  los indios
conservasen con ellos la amistad que habiamos hecho: y as lo hicieron.

Prevenidos de todo lo necesario, pasado el rio Paraguay, llegamos al
pueblo que era la corte y casa del Rey: el cual nos sali  recibir de
paz, una legua antes de llegar, en un campo muy liano, con mas de 12,000
indios. La senda por donde iba, era de ocho pasos de ancho, llena de
flores y yerbas; y tan limpia que no se veia una paja ni piedra en ella.
Tenia consigo el rey sus msicos, con instrumentos como nuestras
flautas, que llamamos _schall-meias_:[30] habia mandado que  la
entrada de ambos se hiciese una caza de fieras, y en poco tiempo se
cogieron cerca de 30 ciervos y 20 avestruces,  _ands_, que fu muy
apacible recibimiento. Entrados en el pueblo, iba sealando posada de
dos en dos  los cristianos. Nuestro capitan juntamente con sus
oficiales se aloj en el palacio, de que estaba cerca mi posada. Mand
despues el rey _xaraye_  los indios que diesen  los cristianos cuanto
necesitasen. Este fu el aparato y esplendor de la corte de este rey,
como supremo seor de la provincia.[31]

[Nota 30: _Nombre que los alemanes dan al caramillo._--EL EDITOR.]

[Nota 31: _Declaracion solemne de este descubrimiento hizo en la
Asumpcion Hernando de Rivera, en 3 de Marzo de 1543, y est al fin de
los comentrios de_ CABEZA DE VACA, _fol. 67, que deshace las
equivocaciones de los nombres y otras cosas que se refieren en esta_.]

Cuando gustan de msica  la mesa  en los convites, cantan con flautas
y bailan los indios, con tanta destreza, que los cristianos estaban
maravillados de verlos: en lo demas son como los indios antecedentes.
Las indias hacen para s unas como capas de algodon, tan sutl como
nuestros tejidos de seda, que llamamos _Arras_,  _Burschet_, y las
tejen con varias figuras de ciervos, avestruces, ovejas indias,  las
que mejor saben hacer. Si corre aire frio, duermen,  se sientan en
ellas dobladas, y tienen otros usos. Son hermossimas, lascivas, y me
parecieron muy blancas.

Habiendo estado all cuatro dias: pregunt el rey  nuestro capitan,
qu queriamos, y adonde ibamos?--Respondole que buscaba oro y plata, y
el Rey le di una corona de plata de medio marco de peso, una plancha de
oro de medio palmo de largo, y la mitad de ancho, y otras cosas hechas
de plata: dicindole, que no tenia mas oro ni plata, y que lo que le
daba era el despojo que habia traido de la guerras con las Amazonas.

Mucho nos alegramos al oir Amazonas, y demas la opulencia que refiri: y
al punto pregunt el capitan al rey si por tierra  mar podamos ir 
ellas, y cuanto distaban?--Respondole que solo podia irse por tierra,
y se llegaria en dos meses  su provincia; con lo cual determinamos
buscarlas.




CAPITULO XXXVII.

_Vamos en busca de las Amazonas, y se describen los indios Paresis y
Urtueses_.


Estas Amazonas solo tienen un pecho  teta: sus maridos van  verlas
tres  cuatro veces al ao; si paren varon, se lo envian  su padre; si
es hembra, la guardan, y le queman el pecho derecho para que pueda usar
bien el arco y armas en las guerras con sus enemigos, porque son mugeres
belicosas. Habitan en una gran isla, en la cual no tienen oro ni plata,
que esto lo hay en tierra firme donde viven los indios, y se vi que
tienen grandes tesoros. Es nacion muy numerosa, y su rey se llama
_Paitit_.[32] Pidi el capitan Hernando Rivera al rey _xaraye_ (que
tambien nos habia dicho el nombre del pueblo), algunos indios para
llevar el fardage, y llegar  lo mas remoto de la provincia,
buscndolas. Dole lo que pedia, pero advirtindole que entonces estaba
inundada toda la provincia, y que seria muy difcil y trabajoso el
viage, y aun intil, porque no era posible por aquel tiempo llegar 
ella. No quisimos creerle,  instndole  que diese los indios, di
veinte al capitan, y cinco  cada soldado, que nos sirviesen y llevasen
nuestras mochilas.

[Nota 32: FRAY MARTIN SARMIENTO _en su demostracion_
Crtico-Apologtica, _disc. 16, par. 9, fol. 216, tom. 5, hace mencion
del autor, as: "no me detengo en las mismas noticias que Ulderico
Schmidel, viagero original, di de las Amazonas al sur del Maraon,
antes de Orellana, y fol. 219_."]

Caminamos hasta llegar  los indios Paresis, semejantes, en lengua y
otras cosas,  los Xarayes, y anduvimos continuamente ocho dias, de dia
y de noche, con la agua hasta las rodillas, y  veces hasta la cintura,
sin poder salir de ella. Si habiamos de encender lumbre, armbamos sitio
con palos en alto, donde ponerla; y muchas veces la comida, la olla y la
lumbre, y aun quien la cocia, se caian en el agua, y nos quedamos sin
comer. Los mosquitos nos molestaban tanto, que no nos dejaban hacer
nada.

Preguntbamos  los Paresis, si adelante habria aquella agua; y
respondian, que aun habiamos de andar cuatro dias, y cinco por tierra,
para llegar  la nacion llamada Urtuesa, y decian que nos volvisemos,
que ramos pocos: lo cual repugnaban los Xarayes; pues habindoles dicho
que se volviesen  su pueblo, respondian que su rey les habia mandado
que no nos dejasen, hasta volver  su provincia: los Paresis nos dieron
diez indios, que juntos con los Xarayes nos guiasen  los Urtueses.
Proseguimos nuestro viage siete dias mas, por el agua, que estaba tan
caliente como si hubiera estado al fuego; y nos velamos precisados 
beberla por no tener otra. Pudiera pensar alguno que era de rio, pero
entonces eran tan contnuas las lluvias, que como la provincia era tan
llana, la habian inundado, y el dao que nos hizo, lo sentimos despues.

A los nueve dias, entre diez y once, llegamos  un pueblo de la nacion
Urtuesa, y entramos en l  las doce. Fuimos en casa del cacique: habia
entonces entre los indios una cruel peste, ocasionada de la hambre,
porque los dos aos antes la langosta habia destruido tanto el grano y
todos los frutos, que casi no les dej qu comer; y esto nos atemoriz
tanto, que como tampoco llevsemos mucha comida, no pudimos detenernos
en la provincia. Pregunt nuestro capitan al cacique, cuanto nos
faltaba para llegar  las Amazonas? y respondi, que un mes: pero que la
provincia estaba inundada, como ya habiamos experimentado.

El cacique di al capitan cuatro planchas de oro, y cuatro sortijas
grandes de plata para los brazos: usan los indios de estas planchas de
oro por adorno en la frente, como entre nosotros las seoras traen
cadenas  collares pendientes del cuello. El capitan di al cacique, en
recompensa, hocecillas, cuchillos, cuentas, tenazas y otras cosas
semejantes que se suelen labrar en Norimberga. No nos atrevimos 
preguntar  estos indios muchas cosas, porque ramos pocos, y ellos gran
nmero; y el pueblo era tan grande, ancho y largo, que no v otro mayor,
ni mas populoso en todas las Indias: y juzgo nos fu de mucha utilidad
la peste, que si no la hubiera, escapramos dificultosamente de tanta
multitud.




CAPITULO XXXVIII.

_Vulvese Hernando de Rivera al Adelantado, el cual le quita, y  su
gente, lo que llevan, y se tumultan._


Volvmonos  los Paresis, sin mas comida que palmitos y raices agrestes:
y estando en los Xarayes, enferm la mitad de la gente, siendo la causa
el hambre y pobreza que pasaban en este viage, y el agua que habiamos
bebido, y en que anduvimos treinta dias continuos. Cuatro estuvimos con
los Xarayes y su cacique, y nos trataron muy bien, curndonos y haciendo
otras buenas obras: porque el rey mand  los suyos que nos diesen lo
que necesitsemos. Ganamos en esta jornada 200 ducados cada uno, solo
con el rescate de cuchillos, cuentas, &c. por mantas de algodon y plata.

Volvimos por el rio al Adelantado, el cual mand que, pena de la vida,
ninguno desembarcase: y luego vino l mismo, y prendi  nuestro
capitan, echndole prisiones, y  los soldados nos quit por fuerza
cuanto en la jornada habiamos ganado: y no contento con esto, queria
ahorcar de un rbol al capitan. Pero nosotros (estando en el bergantin)
nos acordamos con algunos amigos de los que estaban en tierra, y nos
tumultuamos contra el Adelantado, dicindole cara  cara, que cuanto
antes nos diese libre  nuestro capitan, Hernando Rivera, y nos
restituyese lo que nos habia quitado, y que de otro modo veramos lo que
habiamos de hacer.

Viendo Alvar Nuez el motin y nuestra indignacion, di libertad al
capitan, y nos restituy lo que habia tomado; procurando con buenas
palabras templar nuestros nimos y conciliar la paz.

Conseguida la quietud de la gente, mand el Adelantado  Hernando de
Rivera le refiriese lo que habia visto en su viage: qu era aquella
provincia, y por qu habiamos tardado tanto?--A todo le respondi con
mucha rden,[33] y qued satisfecho el Adelantado, aunque habiamos
faltado  sus rdenes; pues expresamente nos mand, que no passemos de
los indios Xarayes, sino que de ellos, despues de haber estado dos dias
solamente, en su provincia, volvisemos, con relacion de las provincias
por donde hubisemos pasado: lo cual no cumplimos, y por eso prendi al
capitan y nos quit lo que llevbamos.

[Nota 33: _Sospecho que nada de esto es verdad, porque cuando volvi
Hernando Rivera, (que fu  30 de Enero de 1543), estaba enfermo Cabeza
de Vaca, y no pudo dar relacion del descubrimiento; y le dur la
enfermedad hasta que le prendieron, por el aborrecimiento que le tenia
la gente,  la cual priv de sacar del Puerto de los Reyes las indias
que los indios le habian dado y adquirido: que es lo que refiere cap. 73
y 74, fol. 57 de sus Comentrios._]




CAPITULO XXXIX.

_Desprecian los soldados al Adelantado Alvar Nuez, por su soberbia:[34]
hace dar muerte  los Sococies sin justa causa._

[Nota 34: _Soberbia llama  la envidia y odio que tenian  Cabeza de
Vaca, porque habia descubierto la tierra y prohibido sus maldades 
aquella gente, como lo confesaban  voces los Oficiales reales que le
trajeron preso; y muri malamente._ CABEZA DE VACA, _Comentrios, cap.
84._]


Luego que vi  Rivera el Adelantado, determin ir con todo el ejrcito
 las provincias en que habiamos estado: y los soldados no queriamos
seguirle, y menos en tiempo que toda la provincia estaba inundada, y
muchos de los que fueron con nosotros, enfermos. Querale poco la gente,
y l no se avenia bien con ella, porque nunca habia tenido empleo de
importancia[35]. Dironle calenturas muy fuertes, en los dos meses que
estuvimos en los Sococies; y aunque se hubiera muerto, lo hubiramos
sentido poco. No hall en esta provincia ningun indio que pasase de 40 
50 aos, porque es tan enferma como la de Santo Tomas. Est situada
debajo del tpico de Capricornio, donde el sol est altsimo. Vi el
Carro en ella,  la Ursa Mayor, cuya constelacion habiamos perdido de
vista cuando navegamos cerca de la isla de Santiago y Cabo Verde[36].

[Nota 35: _Esto es mentira, porque Alvar Nuez fu por tesorero de
la infeliz armada, con que fu  la Florida Panfilo de Narvaez._
HERRERA, _Decada 4, lib. 2, cap. 4, fol. 26; cuya salida al nuevo Mjico
por tierra, con tres compaeros, es uno de los mayores sucesos de las
Indias, aun sin los prodigios que hicieron con los indios_. HERRERA, _en
la misma Decada, lib. 5. cap. 5, fol. 84, y Dec. 6, lib. 1, cap. 3, fol.
5._]

[Nota 36: _Debajo del trpico en que se dice est situada Sococi, es
la elevacion del Polo Antrtico_ 22-1/2 _grados: all se v la Ursa
Mayor en la mayor altura algunas horas. Lo que dice el autor en cuanto 
haberla perdido de vista en la isla de Santiago, no parece verdad;
porque la Ursa Mayor aun puede verse, desde esta isla, 600 leguas hcia
mediodia, donde es su mayor elevacion, como se puede hacer patente en el
globo celeste. (Nota de_ HULDERICO HULSIO, _fol. 58.)_]

Mejorado el Adelantado, mand armar 150 cristianos, que con 2,000 indios
fuesen en cuatro bergantines  la isla de los Sococies, que est 
cuatro leguas, y que los matasen,  prendiesen todos, y especialmente
los que tuviesen 40  50 aos. Llegamos  su pueblo de improviso:
salieron de sus casas  recibirnos de paz con sus arcos y flechas; pero
levantndose pendencia entre ellos y los Crios, disparamos la
artilleria, matando mucho nmero: cautivamos cerca de 2,000 muchachos y
muchachas, saqueamos el pueblo, y ejecutado lo referido, con gran
injuria de aquellos pobres indios que tan bien nos habian tratado,
volvimos al Adelantado, que aprob lo hecho; y viendo la mayor parte de
su gente enferma y flaca, y la poca aficion que le tenian,[37] se volvi
con ella, por el rio Paraguay,  la ciudad de la Asumpcion, donde le
repitieron las calenturas, y en catorce dias no sali de casa, mas por
soberbia que por su enfermedad: tratando mal y con poca decencia  los
soldados, que debiera tratar apaciblemente; dando sin aspereza las
rdenes,[38] respondiendo  todos con mansedumbre, hacindoles creer que
era mas prudente y virtuoso que los sbditos.

[Nota 37: _Era causa de este odio que no dejaba cautivar  los
indios, ni hacerles los daos  que estaba acostumbrada esta gente_.
HERRERA, _Decada 7; lib. 2, cap. 11 y 12, fol. 198._]

[Nota 38: _El autor largo en estos consejos, fuera mejor que dijera
la verdad, pues en Cabeza de Vaca nunca hubo que reprender: solicitaba
observar las rdenes reales en favor de los indios; guardar las leyes
entre los espaoles,  impedir el nuevo quinto, que sin razon habian
impuesto los Oficiales reales en el maiz, manteca, miel, pescados y
otros alimentos. Esto caus el odio de todos los que deseaban ser
ladrones y crueles con espaoles  indios_. CABEZA DE VACA, _cap. 18,
fol. 16._]




CAPITULO XL.

_Es preso Alvar Nuez Cabeza de Vaca, y enviado al Rey, y en su lugar
elegido Domingo de Irala._


Vindose la gente despreciada de Alvar Nuez, determin unnime, noble y
plebeya, enviarle preso al Rey; avisndole lo mal que se habia portado
en el gobierno. Y entraron en su casa, el dia de San Marcos, Alonso de
Cabrera, Francisco de Mendoza y Garcia Vanegas con 200 soldados, y lo
prendieron cuando menos lo recelaba:[39] Tuvironle preso un ao, hasta
que previnieron una caravela con bastimento, marineros y otras cosas
necesarias, para enviarle al Emperador con otros dos caballeros.

[Nota 39: HERRERA _Decada 7, lib. 9, cap. 11 y 12, fol. 199 y 200,
cuenta la verdad y causa de los rebeldes para esta maldad, y los falsos
testimonios que le levantaron para engaar al pueblo_. CABEZA DE VACA,
_cap. 74 y 75; y se admira_ BARCO, _canto 5, de que en Espaa se
tolerase sin dar el castigo correspondiente: y mas, habiendo absuelto el
Consejo  Cabeza de Vaca, de que tanto le imputaron_. HERRERA, _Decada
7, lib. 11, cap. 13._]

Eligi despues la ciudad por capitan  Domingo de Irala, que habia
gobernado antes, y era muy amado de los soldados, que aprobaron la
eleccion; excepto algunos de los parientes y familiares de Alvar Nuez,
de que no se hizo caso. Entonces estaba yo con hidropesia, que fu lo
que saqu de la jornada  Urtuesa, y de 80 que enfermaron, solo 30
sanaron.




CAPITULO XLI.

_Discordia de los cristianos, disposiciones de los Crios contra ellos:
los Yapirs y Nagases ayudan  los espaoles._


Enviado  Espaa Alvar Nuez, empez entre los cristianos tanta
discordia que ninguno deseaba el bien de otro: todo era pendencias y
rias, sin que en mas de un ao ninguno anduviese seguro, ni se
escusasen los ruidos causados por haber enviado  Espaa  Alvar Nuez.
Los Crios, hasta entonces nuestros amigos, tenian gran gusto en vernos
reir, y trataron de matarnos  todos,  echarnos de la provincia.

Toda la provincia de los Crios con otras, y los Agaces, se levantaron
contra nosotros; por lo cual, precisados, volvimos  la union primera, 
hicimos paz con los Yapirs y Nagases, naciones que tendrian 5,000
indios de guerra. Son belicosas en tierra y mar, no tienen mas comida
que caza y pesca; y sus armas son dardos como media lanza, no tan
gruesa, con puntas de pedernal. Usan llevar debajo de un ceidor un palo
de cuatro palmos, y en el extremo anterior, una bola  nudo. Tienen
tambien otras armas de un palmo de largo, con puntas armadas de un ancho
diente de pez que llaman _palometa_, semejante  nuestras tencas. Este
diente es agudo: de estas armas usan en el modo siguiente.

Empiezan la batalla con los dardos: cuando siguen al enemigo, arrojan
corriendo el palo  los pies para que caiga: si cae vivo  muerto, le
cortan la cabeza con gran presteza, despues guardan el diente en el
cincho,  en lo que llevan para este efecto: luego  la cabeza quitan
todo el pellejo, con el pelo, y bien seco le ponen en una prtiga larga
que cuelgan en los templos, en memoria de su hazaa, como nuestros
capitanes hacen con sus trofeos. Vinieron finalmente  ayudarnos 1,000
indios de guerra Yapirs y Nagases que nos srvieron con mucho gusto y
provecho.




CAPITULO XLII.

_Vencen  los Crios los cristianos, auxiliados de los Yapirs y
Nagases, y ganan  Froemidiere y Acaraiba._


Salimos de la Asumpcion, con nuestro general, 350 cristianos, y los
1,000 indios, distribuidos de forma, que siempre tres asistiesen  un
cristiano: llegamos  tres leguas de los Crios, que eran 15,000,
gobernados de su cacique Mayrair; y aunque nos pusimos  media legua de
ellos, no los envestimos por estar cansados del camino, y muy mojados de
la continua lluvia: ocultmonos en un bosque, en que habiamos pasado la
noche.

A las seis de la maana del dia siguiente, empezamos  marchar, y  las
siete los envestimos: dur la batalla hasta las diez, que huyeron
precipitadamente  meterse en _Froemidiere_,[40] pueblo que habian
fortificado, cuatro leguas de all, quedando muertos 2,000, cuyas
cabezas llevaron los Yapirs. De los nuestros murieron diez, y algunos
heridos que enviamos  la Asumpcion, los demas seguimos  los enemigos
hasta Froemidiere, donde se habia metido el cacique Mayrair con sus
indios. Tenia el pueblo fortificado como con muralla, con tres rdenes
de maderos, del grueso de un hombre, de un estado de alto; habian hecho
tambien hoyos, como los que quedan dichos, y en cada uno, cinco  seis
estacas fijadas, y aguzadas como agujas. Estaba muy bien fortalecido, y
con guarnicion de indios fuertes: tuvmosle sitiado tres dias en vano.
Hicimos mas de 400 grandes y redondos broqueles, de los cueros de las
ovejas de Indias, que llaman _huanaco_: es tan grande este animal como
un mulo mediano, color azul, y no pati-tendido; en lo demas semejante al
asno, y es buena comida. Tiene la piel de medio dedo de grueso, y hay
muchos en esta provincia. Estos broqueles dimos  algunos indios
Yapirs, con una hoz; y entre dos indios poniamos un arcabucero. Entre
dos y tres de la maana acometimos al pueblo, por tres partes, y  las
tres horas, destruidas las palizadas, entramos, haciendo grande estrago
en indios, mugeres y muchachos, aunque la mayor parte de ellos huy 
Acaraiba, pueblo suyo, que estaba veinte leguas de Froemidiere, el cual
habian fortificado cuanto pudieron. Volvironse  juntar los Crios en
gran nmero, y pusieron su ejrcito cerca de un spero bosque, para
ampararse en l si perdian tambien este pueblo. A las cinco de la tarde
llegamos, persiguiendo los Crios, hasta Acaraiba, y sitimosle:
sentando los ataques en tres parages, y dejamos centinelas en el bosque.
Entonces nos lleg el socorro que habiamos pedido para suplir los
muertos y heridos, y era de 200 cristianos, y 500 Yapirs y Nagases de
la Asumpcion, con que se aument nuestro ejrcito  450 cristianos y
1,300 indios. Tenian los Crios fortificado  Acaraiba con palos y
fosos, mucho mas que los otros pueblos, y ademas habian hecho unos
instrumentos como ratoneras, junto al pueblo, que si hubieran tenido el
efecto que ellos pensaban, cada una habria cogido veinte  treinta
hombres. Estuvimos sobre l cuatro dias sin poder hacer nada: hasta que
un indio Crio, que habia sido su capitan, y era dueo del pueblo, vino
de noche al general, pidindole con gran instancia, que no le
destruysemos con fuego, ofreciendo, si le permitamos, dar traza y
forma de tomarle. Prometole el general, que no recibiria ningun dao,
asegurndole lo cumpliria. Con lo cual mostr dos sendas en el bosque
que iban  dar al pueblo, dicindonos que, cuando l hiciese fuego
dentro de l, habiamos de envestirle. En la misma forma que se habia
tratado, se ejecut: entramos al pueblo, y dimos muerte  muchos indios,
y los que creian escapar, huyendo, caian en manos de los Yapirs, que
mataban la mayor parte: sus mugeres  hijos quedaron libres, porque los
tenian escondidos en un gran bosque, una legua de all.

[Nota 40: _Este nombre no se halla en ninguna otra histria, y
dudamos que sea correcto, porque nada expresa en guaran._--EL EDITOR.]

Los que escaparon de este estrago, se refugiaron al cacique Taber, en
su pueblo, llamado Hieruquizaba, 40 leguas de Acaraiba: no pudimos
seguirlos, porque iban quemando y robando por donde pasaban, quitando
todo el bastimento y comida. Estuvimos cuatro dias en Acaraiba,
reparndonos del trabajo, y curando los heridos.




CAPITULO XLIII.

_Vueltos  la Asumpcion, se encargan de otra espedicion, suben el rio en
las nos, y toman  Hieruquizaba, perdonando  Taber._


Volvimos  la ciudad de la Asumpcion, con nimo de repetir el viage por
el rio, buscando el pueblo de Hieruquizaba, donde vivia el cacique de
los indios, Taber. En la Asumpcion estuvimos catorce dias,
previnindonos de armas, municiones, bastimentos y otras cosas para la
jornada referida. El general, que ya tenia cerca de 60 aos de edad,
procuraba aumentar espaoles  indios  su ejrcito, para reemplazar
enfermos y heridos, en las batallas y tomas de pueblos.

Compsose la armada de nueve bergantines y 200 canoas, en que iban 1,500
Yapirs: subimos por el rio Paraguay, para buscar el pueblo de
Hieruquizaba, donde habian huido los Crios; que dista 46 leguas de la
Asumpcion, y en este viage se nos junt el cacique, que di la traza de
tomar  Acariaba, con 1,000 Crios, contra Taber.

Dispuesta la gente en tierra y agua, marchamos, y nos pusimos  dos
leguas de Hieruquizaba, y el general envi dos indios Crios  decir 
Taber hiciese volver al pueblo los huidos, con sus mugeres, hijos y
hacienda, y que diesen la obediencia  los cristianos como antes: y que
si lo reusaba, los echaria  todos de aquella provincia. Taber
respondi, que ni conocia al general, ni  los cristianos: que
envistiesen luego, que los habia de matar, arrojando huesos contra
ellos. Mand dar de palos  los embajadores, y los despidi,
amenazndolos, que si no se huian de los cristianos, los habian de
matar.

El general, viendo el mal xito de su embajada, march con todas sus
fuerzas, distribuidas en cuatro escuadrones: llegamos al rio Ipan, que
es tan ancho como el Danubio; tiene medio estado de hondo, y en algunas
partes mas: crece con las inundaciones, tanto algunas veces, que no se
puede andar por tierra.

Habamos de pasar este rio, pero los indios estaban defendiendo este
paso, y nos hacian tan gran dao, que si no fuera por la providencia de
Dios, y la artilleria que se disparaba bien, hubiramos perecido. Pero
le pasamos, y en las naves llegamos  la otra ribera: lo cual visto por
los indios, huyeron  meterse en su pueblo,  media legua de all.
Segumoslos con tanta prisa, que casi al mismo tiempo llegamos al pueblo
Hieruquizaba, al cual sitiamos, sin que ninguno pudiera entrar ni salir:
usamos despues de los escudos de huanaco y segures, como queda dicho, y
aquella tarde entramos al pueblo, dando muerte  muchos indios, y
reservando sus mugeres  hijos para cautivos, como habia mandado el
general. Muchos indios escaparon huyendo, y los amigos Yapirs
consiguieron el despojo de 1,000 cabezas de sus enemigos.

Despues vinieron los Crios huidos, con su cacique, pidiendo perdon al
general, y que se les restituyesen sus mugeres  hijos, ofreciendo la
obediencia, y servir como antes: y el general les perdon.

Y perseveraron despues firmes en nuestro servicio, todo el tiempo que
estuve yo en aquella provincia. Dur esta guerra medio ao, desde 1546.




CAPITULO XLIV.

_Vulvese el general  la Asumpcion, y entra la tierra adentro buscando
oro y plata._


Acabada la guerra, se volvi el general con la gente en las naves  la
Asumpcion, y descansamos dos aos enteros, sin que en tanto tiempo
viniese navio de Espaa; y por no estar ocioso el general, propuso  los
soldados si tendrian  bien que entrase la tierra adentro con alguna
gente. Todos convinieron en lo que decia, y separ 350 espaoles,  los
que ofreci, si iban con l, juntarles indios y cuidarles de vestidos,
caballos y lo demas necesario. Alegres todos, admitieron la oferta:
llam  los Crios, y preguntles si querian ir con l 2,000? Y al punto
se ofrecieron  servirle como estaban obligados.

Pasados dos meses, sali nuestro general el ao 1548, subiendo el rio
Paraguay con siete bergantines y doscientas canoas. La gente que no cupo
en las nos, fu por tierra, con 130 caballos, y se volvi  juntar
cerca del alto y redondo monte de San Fernando, distante 92 leguas de
la Asumpcion, que habitan los Payagus. Hizo el general volver desde
all  la Asumpcion cinco bergantines con las canoas, y dej los otros
dos con 50 espaoles, proveidos para dos aos; por capitan  D.
Francisco de Mendoza,[41] con rden de mantenerse en aquel sitio dos
aos, encargndole tuviese gran cuidado con los indios, no le sucediese
lo que  Juan de Oyolas, hasta que volviese.

[Nota 41: BARCO, _can. 1._ ARTUS _en su traduccion dice que fu
Pedro Diaz. cap. 24 al fin, fol. 45._]

Empez su viage con 300 cristianos, 130 caballos y 2,000 Crios, y en
ocho dias continuos no hall nacion alguna. Al noveno, y  las treinta y
seis leguas del monte de San Fernando, dimos en los Napers, indios que
se mantienen de caza y pesca. Son altos y robustos. Las mugeres son
feas, y desde la cintura  la rodilla traen un pao. Cuatro dias despues
llegamos  los _Mapais_,[42] nacion muy populosa. Son tan sugetos  sus
principales, que precisan  los indios  servirlos, como sirven en
Alemania los rsticos  los nobles.

[Nota 42: _Ignoramos cual sea esta tribu, de la que ninguna mencion
se hace en las demas histrias de la conquista._--EL EDITOR.]

Tienen abundancia de frutos de maiz, mandioca, batatas, mandub,
pacobas, y otras raices y cosas de comer. Hay muchos ciervos, ovejas
indias, avestruces, anades, gansos, gallinas y otras muchas aves. En los
bosques hay mucha miel, que gastan en hacer vino y otros usos; y cuanto
mas adelante se camina, tanto es mas frtil la tierra. Todo el ao hay
maiz y raices que comer en esta provincia.

Las ovejas, que llaman _huanacos_, son de dos gneros, domsticas y
monteces, de que usan para carga, andar  caballo y otros ministerios,
como usamos de los caballos: y en esta jornada, por estar malo de una
pierna, anduve mas de cuarenta leguas en una. En el Per portean las
mercaderias en ellas.[43] Los indios son altos y belicosos, que solo
cuidan de las cosas de guerra: las indias son hermosas, y andan
cubiertas como las antecedentes. No trabajan en el campo, antes los
indios tienen el cuidado de sustentar la familia, ni en casa hacen mas
que hilar  teger algodon,  guisar la comida  los maridos, 
servirlos en otras cosas agradables, lo cual hacen tambien con otros
compaeros fcilmente.

[Nota 43: _De estas ovejas escriben_ ACOSTA, _(lib. 4, cap. 36 y 41;
y_ LOPEZ, _part. 2, cap. 142), que no se hallan en otra parte que en la
tierra del Per, y que son de dos gneros, domsticas y silvestres, de
las cuales estas tienen mas blanda la lana, aquella gruesa. Pueden
llevar desde 50  100 libras de carga: tambien se usa andar en ellas 
caballo, pero despacio. Fatigadas, vuelven la cabeza al caballero, y
chanle en la cara una agua que hiele: echadas con la carga, no se
levantan, aunque las maten  palos, y quitandoles la carga, se levantan.
Al vivo van pintadas; pero mejor_ GARCILASO, _Comentrios Reales, tom.
I._]

Salieron los Mbays  recibirnos,  menos de media legua de este pueblo,
junto  un lugarillo, donde decian, aleve y traidoramente, que
sosegasemos aquella noche, y nos asistirian con cuanto necesitsemos; y
para asegurar la traicion que trataban, dieron al general tres indias
muchachas, cuatro coronas de plata, que suelen traer en la cabeza, y
cuatro planchas, cada una de medio palmo de largo, y la mitad de ancho,
que se ponen en la frente por adorno. Creimos estaban de paz, y nos
alojamos en el lugarillo: y acabada la cena y puestos centinelas,
dormimos hasta cerca de media noche, que el general ech menos las tres
indias, y buscndolas, se alborot el ejrcito, y sospechando mal de los
Mbays, secretamente se mand al amanecer que todos estuviesen en su
alojamiento prevenidos con sus armas, y prontos  egecutar lo que se les
rdenase.




CAPITULO XLV.

_De los pueblos Mbays, Chans, Tobas, Peyonas, Mayegoni, Morronos,
Paronios y Simanos_.[44]

[Nota 44: _Casi todos los nombres indios de este captulo y de los
que siguen, son ininteligibles, y los hemos puesto en letra bastardilla,
para que se distingan. Lo nico que puede decirse es que pertenecen 
naciones fronterizas del Per, en las provincias de los Chiriguanos y
los Chiquitos._--EL EDITOR.]


Imaginando los indios que estabamos durmiendo, de improviso nos
embistieron 2,000, los cuales fueron presto desbaratados, con muerte de
mas de la mitad, y el resto huy al pueblo, adonde velozmente los
seguimos y entramos en l, pero no hallamos  ninguno, ni sus mugeres 
hijos. Siguilos el general con 150 arcabuceros y 2,500 indios  gran
prisa, por tres dias y dos noches, sin parar mas de  comer, y 
descansar cuatro  cinco horas de noche.

Al tercero dia cogimos en un bosque muchos Mbays con sus hijos y
mugeres, pero no eran los que buscabamos, sino amigos suyos, que no
tenian el menor recelo de que fuesemos  ellos: no obstante pagaron por
los culpados, pues cuando dimos en ellos, matamos y cautivamos, con
indias y sus hijos, cerca de 3,000, y sino anochece, ninguno escapa,
porque todo el gran nmero de este pueblo se junt en un monte rodeado
de bosques. Pill en el despojo 19 indios  indias no muy viejas, y
otras cosas.

Volvimos al real, donde estuvimos ocho dias, porque teniamos comida
bastante. Desde los Mbays al monte de San Fernando, hay 50 leguas, y
desde los Napers, 36.

Prosiguiendo el camino, llegamos  los indios Chans, sbditos de los
Mbays, al modo que los rsticos de Alemania  sus Seores: hallamos en
esta jornada maizales y raices sembradas y cultivadas, que en esta
tierra duran todo el ao: pues cuando uno recoje la cosecha, otra est
madurando y otra se siembra, y as en cualquier tiempo se hallan en los
campos cosas frescas que comer. De all fuimos  otro pueblo, cuyos
indios huyeron al vernos, y nos dejaron abundancia de comida, que nos
detuvo dos dias:  las seis leguas llegamos  los indios Tobas, que se
habian huido, y estaban bien prevenidos de comida; son tambien sugetos 
los Mbays.

Proseguimos el viage sin hallar indios; y  los siete dias llegamos  la
nacion de los _Peyonas_, que est  14 leguas de los Tobas. Sali el
cacique del pueblo  recibirnos de paz, acompaado de gran multitud de
indios, rogando encarecidamente al general, escusase entrar en el
pueblo, poniendo su real en el sitio donde nos recibi. Pero el general
no le atendi, y con buenas palabras por el camino derecho, que quiso y
que no quiso el cacique, se entr al pueblo, en que habia muchas
gallinas, gansos, ciervos, ovejas, avestruces, papagallos, conejos y
otros semejantes; mucho maiz y raices, de que es fertilsima aquella
tierra: pero muy falta de agua, y de plata y oro, por el cual no nos
atrevimos  preguntar; porque las demas naciones por donde habiamos de
pasar, no supieran lo que apetecamos, y huyesen. Tres dias nos
detuvimos con estos _Peyonas_, y el general se informaba de la
naturaleza y condicion de esta provincia, y al despedirnos nos dieron
una guia, que nos llevase por camino que hubiese agua que beber. Y  las
cuatro leguas llegamos  la nacion llamada _Mayegoni_, donde estuvimos
un dia, y tomando guia y lengua, partimos. Eran estos indios muy
apacibles, y nos dieron todo lo que habiamos menester. Caminadas ocho
leguas, llegamos  la nacion de los indios _Morronos_: recibironos
tambien de paz, y estuvimos dos dias con ellos; y tomada relacion de la
naturaleza y calidad de la tierra, con nueva guia proseguimos nuestro
camino, y  las cuatro leguas llegamos  otra nacion, no tan populosa,
llamada _Paronios_; tendr 3,000 indios de guerra: all nos detuvimos
un dia, aunque tenian poca comida. A las doce leguas entramos en otra
nacion, cuyos indios se llaman _Simanos_. Su pueblo est situado en un
collado alto, y rodeado de espinos y monte bajo como muralla. Juntronse
muchos, y nos recibieron de guerra, con sus arcos, flechas y otras
armas. Dur poco su soberbia, pues vencidos, desampararon su pueblo,
habindole quemado antes: pero los campos nos daban bastante comida.




CAPITULO XLVI.

_De los Barconos, Leyhanos, Carconos, Sivisicosis y Samocosis_.


A 16 leguas de esto pueblo, que caminamos en cuatro dias, llegamos de
repente cerca del pueblo de los indios _Barconos_, que no sabiendo que
ibamos, empezaron  huir: pero  nuestra instancia se detuvieron. Les
pedimos comida, y prontamente trageron con abundancia, gallinas, ganzos,
ovejas, avestruces, ciervos y otras cosas, y con gran contento de los
indios nos detuvimos cuatro dias, tomando noticias de la tierra. De
all, en tres dias, entramos  los indios _Leyhanos_, nacion que habita
 doce leguas de los _Barconos_: tenian poca vitualla, porque la
langosta habia destruido casi todos los frutos, y por no gastar lo que
llevbamos, volvimos  caminar, pasada la noche; y en cuatro dias
anduvimos 16 leguas, y llegamos  otra nacion llamada _Carconos_, que,
aunque habian padecido la misma plaga, tenian mas comida. Informaron, en
un dia que nos estuvimos, de que en 24  30 leguas, que distaba la
nacion de los indios Sivisicosis, no hallariamos agua. Llegamos  ella 
los seis dias, con gran trabajo; pues aunque los _Carconos_ nos
proveyeron, morian de sed algunos de los nuestros, si en este viage no
encontrramos una raiz, que estaba fuera de la tierra, de que salian
grandes hojas, en que habia agua tan firme como en un vaso, que no se
derramaba, ni fcilmente se consumia; y tendria cada una medio
cuartillo. Dos horas de noche, estando cerca del pueblo de los
Sivisicosis, intentaron huir, con sus muyeres  hijos, pero el general
despach una lengua, para que se estuviesen quietos en sus casas, y sin
miedo alguno, que no se les haria dao: y as lo hicieron. Habia gran
falta de agua en aquella provincia, y mayor por no haber llovido en tres
meses, para llenar los algibes en que la recogen, ni tenian rios, ni
otra bebida que la que hacen de la raiz de mandioca, en esta
forma:--Echaban en un mortero las raices machacadas, y sacaban el zumo
de color de leche: si puede hallarse agua, hacen vino tambien de estas
raices. Solo habia un pozo en este pueblo, en que me puso el general de
centinela, para distribuir el agua  cada ao, segun la medida dada por
l: y aun con estas providencias teniamos grandes trabajos por la falta
de agua, y tantos, que no nos acordbamos del oro y plata, que todo era
clamar por agua. Este empleo me facilit la gracia, favor y benevolencia
de muchos, porque en su distribucion no era muy escaso, pero cuidando
que no faltase agua, y solo por ella tienen guerra los Sivisicosis con
los vecinos. Dos dias estuvimos en este pueblo, y dudando si habiamos de
pasar adelante  volvernos, echamos suertes, y sali que prosiguisemos.
Informse el general de la tierra, y los indios dijeron que en seis dias
de camino llegaramos  los indios Samocosis, y que en l hallariamos
dos arroyos buenos para beber: con lo cual proseguimos el viage,
llevando algunos Sivisicosis para guias, que huyeron la primera noche,
dejndonos confusos para hallar el camino: pero le acertamos, y dimos
con los indios Samocosis, que nos recibieron de guerra, sin querer oir
paz: pero fcilmente los desbaratamos y huyeron. En la batalla prendimos
algunos, que nos dijeron, que en aquel pueblo habia dejado enfermos tres
cristianos Juan de Oyolas, cuando fu  reconocer aquella tierra de
rden de D. Pedro de Mendoza (como se cont largamente en el captulo
25). Pues  estos tres cristianos, que uno se llamaba Gernimo, y era
trompeta, decian los Samocosis los habian muerto cuatro dias antes que
llegsemos; instados por los Sivisicosis. Pagaron bien esta maldad, pues
estuvimos catorce dias en el pueblo para saber donde se habian retirado:
y averiguado que estaban en un bosque, aunque no todos, fuimos contra
ellos, matamos muchos, y cautivamos los demas, los cuales nos informaron
de la naturaleza y costumbres de esta provincia y sus indios.




CAPITULO XLVII.

_De los pueblos Maigenos y Carcokies_.


Entre otras cosas, supo el general, que la nacion de los indios
_Maigenos_ distaba cuatro dias de camino. Partimos  buscarla, y nos
recibieron de guerra, aunque procuramos la paz. El pueblo estaba situado
en un collado, y rodeado de un espeso y ancho espinal por todas partes,
tan alto como un hombre con la espada levantada en la mano.

Vista su obstinacion avanzamos, con los Crios, el pueblo, por dos
partes: nos mataron los _Maigenos_ doce cristianos y algunos Crios, que
nos sirvieron muy bien: pero prosiguiendo con mayor esfuerzo, le
entramos por fuerza, y los _Maigenos_ le pusieron fuego y huyeron: esto
caus la destruccion de muchos, que pagaron con la vida la culpa de sus
compaeros.

Ocho dias despues, 500 Crios armados, con gran secreto, y sin saberle
nosotros, se fueron dos  tres leguas del real,  buscar los _Maigenos_
que huyeron: y habiendo dado en ellos, pelearon con tanta obstinacion
que murieron 300 Crios  numerable multitud de los _Maigenos_, que
eran tantos, que ocupabon cerca de una legua. Los Crios enviaron 
pedir al general socorro, avisndole que los _Maigenos_ los tenian
cercados por todas partes, sin poder volver ni ir adelante. Despach
luego el general 150 cristianos, con algunos caballos, y 1,000 Crios,
dejando los demas soldados en guarda del real, por si los _Maigenos_ le
acometian. Apenas nos divisaron los _Maigenos_, cuando levantaron sus
reales y huyeron, y auque los seguimos con cuanta prisa fu posible, no
los pudimos alcanzar: pero nos admir el destrozo que habian hecho los
Crios en los enemigos, y los que habian quedado vivos volvieron con
nosotros,  nuestro real, muy contentos.

Hallamos en el pueblo gran abundancia de comida, por lo cual nos
detuvimos cuatro dias en l: juntmonos despues, y parecindonos que
estabamos informados medianamente de la tierra, su calidad y frutos,
pareci  todos proseguir el viage; y caminando trece dias continuos, en
que andariamos 52 leguas, segun decian los que entendian de las
estrellas, llegamos  la nacion de los indios _Carcokies_: de all, en
nueve dias, entramos en otra provincia, de seis leguas de ancho y largo,
la cual estaba toda cubierta de sal, tan espesa y blanca que parecia
nevada, y que nunca se deshace.

Descansamos dos dias en esta tierra salada, dudando el camino que
seguiramos; pero se eligi el derecho, y  los cuatro dias entramos en
la provincia de los _Carcokies_: y el general, estando  cuatro leguas
de su pueblo, envi 50 cristianos y 50 Crios, para que nos diesen
alojamiento. Entramos en el pueblo, y vimos la mayor multitud de indios,
que jamas habiamos hallado tantos juntos; y congojados dimos aviso al
general para que nos socorriese luego.

El general se puso en marcha aquella misma tarde, y lleg  nosotros
entre tres y cuatro de la maana. Los _Carcokies_, vindonos pocos,
tuvieron por cierta la victoria: pero entendiendo que el general nos
habia seguido, se entristecieron y por fuerza, y por conservar  sus
mugeres  hijos que estaban en el pueblo, nos asistian en todo,
trayndonos carne de ciervos, y otras fieras y aves, gansos, gallinas,
ovejas, avestruces, conejos, maiz, trigo, arroz y algunas raices, de que
era abundante esta provincia.

Traen estos indios en los labios una piedra azul, como dado, sus armas
son dardos, lanzas y rodelas de cueros de huanaco.

Las indias traen horadados los labios con un agugero chico, y en l un
poco de cristal azul  verde, visten camisetas de algodon, sin mangas;
son bastantemente hermosas, hilan, y cuidan de la casa, y los indios
labran los campos, y cuidan lo demas necesario  la familia.




CAPITULO XLVIII.

_Del rio Guaps y su pueblo cerca del Per, y como partieron dos
mensageros  Potos, Plata y Lima._


Tomamos algunos _Carcokies_ por guias para pasar adelante, y  los tres
dias de camino huyeron: proseguimos sin ellos, y llegamos al rio Guaps,
de media legua de ancho. Nos era imposible pasarle sin riesgo, y para
evitarlo, cada dos soldados hicimos una balsilla,  red de palos y
sarmientos tegidos, en que, llevados del rio, pudisemos tomar la otra
ribera; en este paso se ahogaron cuatro compaeros. Tiene este rio peces
muy sabrosos: hay en la tierra muchos tigres.

Estando una legua distante del pueblo, situado  cuatro del rio,
salieron sus indios  recibirnos, convidndonos, en lengua espaola, de
que al principio nos espantamos.[45] Preguntmosles, qu seor tenian,
y quien era su corregidor?--Respondieron que eran de cierto noble
espaol, llamado Pedro Anzures.

[Nota 45: HERRERA, _Decada 7, cap. 15, fol. 235_]

En este pueblo hallamos alguna gente, y unos animalillos como pulgas[46]
que andan saltando, y si pican en los dedos de los pies,  en otra parte
del cuerpo, van entrndose y royendo, hasta crecer como gusanillos,
semejantes  los que se hallan en las avellanas. Si se acude con tiempo
 sacarlos, no hacen dao; pero si se dilata el remedio, se pierden los
dedos enteros.

[Nota 46: _Son las niguas, que los Tups llaman_ Attune. JUAN
STADIO, _Historia del Brasil, lib. 2, cap. 23._]

Desde la Asumpcion hasta este pueblo, segun la cuenta de los astrnomos,
hay 372 leguas: all estuvimos veinte dias, y al fin de ellos lleg una
carta de Lima, ciudad del reino del Per en la cual vivia, y era virey 
presidente, el Licenciado de la Gasca, que es aquel por cuya rden fu
degollado Gonzalo Pizarro con otros, nobles y plebeyos, y otros
condenados  galeras.

En ella mandaba, de rden del Rey, que pena de la vida, no pasase el
general adelante, sino que esperase nuevas rdenes en el pueblo de los
Guaps. Cuya detencion fu, porque temia Gasca que si entrsemos en el
Per, y se movia alguna sedicion contra l, nos juntaramos con los
secuaces de Pizarro que andaban huidos; como sin duda hubiera sucedido,
si nos hubisemos juntado.

En fin Gasca y el general se concertaron, quedando este muy contento con
las ddivas que le envi: todo lo cual se hizo sin saberlo los soldados;
que si lo penetrramos, le hubiramos enviado al Per atado de pies y
manos.

Envi despues el general cuatro soldados al Licenciado Gasca, que eran,
el capitan Nuflo de Chaves, Agustin de Campos, Miguel de Rutia y Rui
Garcia. Llegaron primero  Potos, donde enfermaron y se quedaron Rutia
y Garcia; despues  otra llamada Cusco, de all  la Plata,[47] y en fin
 la metrpoli Lima. Estas son las cuatro principales y opulentsimas
ciudades del Per. All Chaves y Campos se embarcaron y llegaron  Lima,
al Presidente: el cual habiendo oido la relacion de todas las provincias
del Rio de la Plata, sus calidades y gentes, los mand hospedar y tratar
esplendidamente, regalndolos con 2,000 ducados: y mand  Chaves que
volviese  escribir al general, que no dejase entrar  los soldados en
el Per, hasta nueva rden, como se lo habia mandado, y que procurase no
hiciesen agravio  los indios, ni permitiese se les quitase nada, si no
es la comida. Bien sabamos que tenian vasos de plata, pero porque
estaban sugetos  espaol no nos atrevimos  quitarles nada.

[Nota 47: _Esta ciudad, de que hace aqu mencion el autor, fu
fundada por el capitan Peranzures, ao 1538, y la llam Plata, (que es_
Argentum), _por la abundancia de ella_.]

El mensagero que traia la carta fu cogido por cierto espaol, llamado
_Parnauvie_, de rden del general; porque estaba con gran cuidado,
temiendo no le viniese nombrado sucesor del Per en su gobierno y de su
gente, que ya sabia estaba nombrado[48], y por eso mandaba 
_Paranauvie_ que guardase diligentemente los caminos y recogiese las
cartas que hallase, y se las llevase  los Crios: lo cual se hizo.[49]

[Nota 48: _Era Diego Centeno,  quien el licenciado Gasca seal
lmites en la gobernacion, y le di la instruccion que refiere_.
HERRERA, _Decada 8, lib. 5, cap. 1 y 2, fol. 96. Pero muri antes de
ir._ HERRERA, _Decada 8, lib. 4, cap. 15, fol. 88._]

[Nota 49: _Lo que se dice aqu que llegaron  los Guaps, y que
despues recibi cartas de Lima, ciudad real, que es metrpoli del Per
donde reside el virey y est la suprema Audiencia, es menester que
sucediese el ao 1549; porque el ao de 1548 el Seor Gonzalo de Pizarro
fu condenado  muerte en el mes de Abril, por el Presidente licenciado,
( como quiere Lopez), D. Pedro la Gasca, ao de 1550: y el dicho la
Gasca en Julio ya habia vuelto  Espaa,[50] y su vuelta pone_ (HERRERA,
_Decada 8, lib. 6, cap. 7, fol. 130, en este ao de 1550.) Que el Potos
y la Plata, de cuyos lugares se hace aqu mencion, y  que muy cerca
lleg este general, abundasen de plata, lo escribe el dicho_ LOPEZ,
_cap. 13, de su Historia de Indias, y que cien libras de metal, que se
sacaban de las minas de Potos, dejaban cincuenta de plata pura: mas
estas minas de plata fueron halladas ao de 1547, como dice_ PEDRO DE
CIEZA, _Crnica, cap. 110, lib. 4, cap. 6._ HERRERA, _Decada 8, lib. 2,
cap. 14, fol. 40;  como_ ACOSTA, _ao 1545. De suerte que, estando el
general en Guaps, no eran acaso tan conocidas y clebres, aunque el
Emperador en el mismo ao 1549 recibia por su quinto real, cada semana,
treinta mil, y muchas veces cuarenta mil libras de plata: y en lugar de
jornal se daba  los mineros, por el trabajo de una semana, una, y
algunas veces, dos libras de plata. Tambien escribe_ ACOSTA _que hubo
tanta abundancia de plata en el Per, que en mucho tiempo ni se labr ni
se acu: y que no se usaba moneda acuada de que al Cesar habia de
pagarse el quinto real; de suerte, que muchos piensan que ni aun la
tecera parte se hacia moneda, ni se le pagaba el quinto. Sin embargo, se
dice que tocaron al Emperador, por el quinto, desde el ao en que se
descubrieron las minas, hasta el ao 1564, setenta y seis millones; y
desde el ao de 1564 hasta el de 1585, treinta y cinco millones. Hasta
aqu_ LOPEZ, CIEZA y ACOSTA. (HERRERA, _Decada 8, cap. 15, lib. 2, fol.
5._) (_Nota de_ HULSIO.)]

[Nota 50: Pero este argumento es dbil, y no tiene conexion con los
hechos que se alegan, porque el ao de 1548, fu cuando Nufla de Chaves
lleg  Lima y Domingo de Irala se volvi  la Asumpcion, y prosigui en
su gobierno por la muerte de Diego Centeno y Diego Sanabria. HERRERA,
_Decada 8, lib. 5, cap. 1, par. 2, fol. 96._ (Nota de BARCIA.)]




CAPITULO XLIX.

_De la fertilidad de la tierra de Guaps, y como volvimos  las nos_.


La provincia de los Guaps es de tanta fertilidad, que en todo nuestro
viage no la hallamos, ni vimos igual, ni semejante: porque si un indio
hiende un rbol con una hocecilla, destila, y l coge cinco  seis
medidas de miel, tan pura como si fuera mosto, y comida con pan  con
otras cosas, es muy agradable manjar: hacen tambien de ella vino del
mismo sabor que l mosto, aunque mas suave, y las abejas que la labran
son pequeas y sin aguijon. El general di en maquinar con los soldados,
que no podamos estar aqu por falta de bastimento: mas si hubiramos
sabido que tendramos gobernador y provision, no hubiramos dejado la
provincia, y fcilmente hallramos lo necesario. En fin, forzados 
volver, llegamos  los _Carcokies_, que ya habian huido con sus mugeres
 hijos, y mejor les hubiera sido no hacerlo: envi el capitan otros
indios  decirles volviesen  su pueblo, no temiendo nada, que no les
haramos mal. No hicieron caso del mensage: antes respondieron, que
cuanto antes desamparsemos su pueblo, que si no, nos echarian de l con
las armas: con lo cual marchamos contra ellos. Queriamos algunos escusar
esta jornada, diciendo al capitan que podria ser esta guerra de
perjuicio para toda la provincia; porque, si se intentaba hacer camino
desde el Rio de la Plata al Per, faltaria bastimento  los que
caminasen. Pero el capitan y los demas soldados despreciaron nuestro
dictmen, y manteniendo el suyo, prosiguieron la marcha: y llegado 
media legua de los _Carcokies_, ya se habian plantado  la falda de un
monte, cerca de un bosque, para escapar si los vencisemos. Sirviles de
poco su prevencion, porque embestimos, y matamos cuantos pudimos, y
cautivamos cerca de mil en esta batalla. Dos meses nos detuvimos en este
pueblo, que era muy grande: volvimos al monte de San Fernando, donde
habiamos dejado dos navios (como se dijo en el captulo 44). Gastamos en
este viage ao y medio, sin hacer otra cosa que pelear continuamente, y
cautivamos 12,000 indios, indias y muchachos, que los forzbamos  que
nos sirviesen como esclavos, y yo tenia cincuenta.

Supimos por la gente de las naves, las discordias que, estando nosotros
ausentes, habian nacido entre Diego de Abreu, sevillano, capitan, y
Francisco de Mendoza,  quien el general dej por capitan de la gente.
Diego de Abreu intentaba privarle del gobierno, y resistiendo D.
Francisco de Mendoza, creci el odio de suerte que, habindose alzado
Abreu con el gobierno, hizo matar  Mendoza.




CAPITULO L.

_Diego de Abreu se opone al general, y el autor recibe carta de
Alemania._


No contento Abreu con esta maldad, tumultu la provincia, ciudad y
presidio de la Asumpcion, y trataba de enviar gente contra nosotros que
ibamos acercndonos con nuestro general. Pero Abreu no quiso abrirle las
puertas, ni entregarle la ciudad, ni reconocerle por superior.

Viendo el general tan declarada rebelion, siti la ciudad con todas sus
fuerzas, cercndola toda, y advirtindole que iba de veras: los soldados
de la plaza cada dia se venian  nuestro campo, pidiendo perdon al
general; con lo cual conoci Diego de Abreu que no podia fiarse de su
gente, y temiendo que de noche le cogisemos,  que la ciudad se
entregase por tratos[51] (lo cual sucederia), con acuerdo de cincuenta
de sus ntimos compaeros y amigos, la desampar, y se entreg al
general. Al instante que sali de ella, pidironle todos perdon, que
concedi francamente.

[Nota 51: HERRERA, _Decada 7, lib. 10, cap. 15, fol. 236. Decada 8,
lib. 2, cap. 17, fol. 43._]

Abreu, con los 50 cristianos que le seguian, se desvi 30 leguas de la
plaza, donde no podamos hacerle dao, y l nos lo hacia desde cualquier
parte. Dur dos aos esta guerra, sin vivir seguro el general ni Abreu,
porque este andaba con los suyos, vagando como salteadores de caminos,
no omitiendo ocasion de maltratarnos. Viendo el general la falta de
sosiego, determin concordarse con Abreu, proponiendo casar sus dos
hijas con Alonso Riquelme y Francisco de Vergara, parientes de Abreu, el
cual acept el partido. Y ejecutados los casamientos con varios pactos,
cesaron las inquietudes.

En este tiempo, dia de Santiago de 1552, recib, por mano de Cristoval
Rieser, corredor de los fucares en Sevilla, una carta de Sebastian
Nidhart, que me escribia en nombre de mi hermano Tomas Schmidel,
encargndome que procurase volver  mi patria.




CAPITULO LI.

_Pide licencia el autor, y bajando por el rio Paraguay, sube por el
Paran._


Llev luego la carta al general, y le ped licencia para el viage. Al
principio la reusaba; y habindole referido mis largos trabajos y
molestos servicios, y la fidelidad continua con que los habia ejecutado
en el servicio del Rey, y que en todo este tiempo considerase cuantos
peligros y miserias haba sufrido, y cuantas veces puse la vida por el
mismo general, sin haberle dejado jamas, me di licencia con mucho
honor, y cartas para el Rey: en que, despues de dar cuenta de todas las
provincias del Rio de la Plata, ponderaba lo que yo habia servido en
ellas. Habiendo llegado  Sevilla, entregu yo mismo estas cartas al
Rey, y le hice relacion de todas estas regiones, y sus circunstancias,
lo mas fielmente que pude.

Prevenido para mi viage, me desped del general y de mis compaeros:
tom veinte indios Crios, para que me llevasen mi ropa y otras cosas,
que de muchas mas habria necesidad en tan largo camino. Ocho dias antes
de partir, vino uno del Brasil, diciendo habia llegado navio de Lisboa,
que era de Juan Helsen, mercader de Lisboa, y Erasmo Schetzen, corredor
de Amberes: y por no perder esta ocasion, part de la Asumpcion con mis
veinte indios, en dos canoas, por el Rio de la Plata, el dia de San
Estevan,  26 de Diciembre de 1552: y al cabo de 46 leguas, llegamos al
pueblo _Suberic Sabaye_,[52] en el cual se nos juntaron otros cuatro
espaoles, con dos portugueses que se iban sin licencia del general.

[Nota 52: _Por la distancia, corresponde  la boca del
Tebicuar._--EL EDITOR.]

Anduvimos 15 leguas, y llegamos al pueblo de _Gaberetho_; despues fuimos
 16 leguas  otro, llamado _Barotio_, desde el cual, en nueve dias, nos
pusimos en _Berede_, pueblo que dista del antecedente 54 leguas.
Estuvimos dos dias en l, tomando bastimentos, y reconociendo las
canoas, porque habiamos de subir por el rio Paran, 100 leguas; y
despuesto todo, fuimos  _Gingie_, pueblo en que estuvimos cuatro dias,
y que antes obedecia  los Crios, y era hasta donde se estendia el
imperio del rey.




CAPITULO LII.

_El autor camina por tierra, dejando el rio Paran, y lo que le sucedi
en Tup._


Dejamos las canoas y el Paran para ir por tierra en la provincia de la
nacion de Tups,[53] donde empieza la jurisdiccion del rey de Portugal:
el camino dura seis meses enteros, y hay en l muchos desiertos, montes
y valles que pasar, tan llenos de fieras, que de miedo no podamos
dormir seguramente.

[Nota 53: _Estos indios conservan el nombre de su poblador Tup,
Estremeo, segun_ BARCO, _Argentina, conto 1: y aunque no le nombra,
sigue lo mismo_ VASCONCELOS, _Crnica del Brasil, lib. 1, nm. 78 y 79,
de oidas  los indios, y nm. 149, fol. 91._]

Los indios de esta nacion se comen  sus enemigos. Siempre tienen
guerra, que es su mayor deleite: cuando vencen, llevan al pueblo los
vencidos, con tanto acompaamiento como si fuera boda. Si quieren matar
 alguno hacen grandes fiestas; y en tanto que duran, le dan todo cuanto
pide y apetece, y mugeres con que se divierta, hasta la hora en que le
han de matar.

Pasan los dias y las noches en banquetes y comidas, borrachos como las
manadas de puercos de Epicuro, mas torpemente de lo que se puede decir.
Son muy soberbios y altivos; hacen vino de maiz, con que se emborrachan:
es poco diferente su lengua de la de los Crios.

Llegamos  otro lugar, llamado _Careiseba_, habitado tambien de los
Tups. Estos tienen guerra con los cristianos: los primeros son sus
amigos.

El domingo de Ramos partimos  otro pueblo que estaba  4 leguas, y en
el camino nos avisaron que nos guardsemos de los de _Careiseba_; y
aunque no teniamos necesidad de bastimento, y con el que habia podamos
pasar adelante, no quisieron dos de nuestros compaeros, y se fueron al
pueblo contra nuestro consejo: donde apenas entraron, fueron muertos y
comidos de los indios. Acercronse despues  nosotros 50 vestidos de
cristianos, y  treinta pasos nos hablaron. Guardan los indios esta
costumbre, que quedandose algo lejos del contrario, si habla con l no
se presume que piensa cosa buena. Viendo estas malas seales, tomamos
las armas lo mejor que pudimos, y les preguntamos donde estaban
nuestros compaeros?--Respondieron que estaban en su pueblo, y que nos
rogaban fuesemos  l: pero conociendo su engao, lo escusamos.
Diernnos una rociada de flechas, y se volvieron en breve  su pueblo,
de donde salieron 6,000 contra nosotros. Hallbamonos sin mas defensa
que un bosque al lado, cuatro arcabuces y 20 indios Crios, que traia yo
de la Asumpcion; y con tan poca fuerza nos mantuvimos cuatro dias contra
ellos. Disparbannos muchas flechas, y considerando era vana la
resistencia,  la cuarta noche nos emboscamos sin comida y con muchos
indios que nos perseguian. Sucedinos lo que dice el refran:--_la
multitud de los perros es la muerte de las liebres_.

Ocho dias continuos anduvimos vagando por los bosques: de suerte que,
aunque he peregrinado tanto en toda mi vida, nunca he tenido camino mas
spero, molesto y desazonado. Mantenimonos con miel y raices, y no nos
deteniamos  cazar algunas fieras, porque los indios no nos alcansasen.

En fin llegamos  la nacion _Biesaie_, donde estuvimos cuatro dias, y
nos proveimos de lo que habiamos menester, sin atrevernos  llegar al
pueblo, por ser tan pocos.

En esta nacion est el rio _Urqu_, en que vimos culebras, llamadas en
espaol _Schebe Eyba Tuescha_,[54] de diez pasos de largo y cuatro palmo
de ancho. Hacen estas serpientes mucho dao, porque si se baa un hombre
en aquel rio,  quiere pasarle nadando algun animal, la serpiente
envuelve en la cola al hombre  al animal, y le mete debajo del agua y
se lo come: por esto siempre andan con la cabeza fuera del agua, mirando
si pasa algun hombre  animal que poder llevarse.

[Nota 54: _Este nombre d la medida del ningun conocimiento que
tenia del castellano este escritor, y hasta que punto estropeaba los
nombres por su ortogrfia._--EL EDITOR.]

Desde aqu anduvimos en un mes 100 leguas, hasta dar en _Scheverveba_,
pueblo en que descansamos tres dias; pero tan descaidos y flacos del
viage y falta de comida, que nunca teniamos en abundancia sino miel. Y
luego empezamos  enfermar, perdidas todas las fuerzas con los largos y
peligrosos viages hechos con gran pobreza y miseria; y lo mas principal,
sin comida conveniente  la naturaleza, ni camas en que descanzar,
porque las que llevbamos  cuestas, como saben todos, eran de algodon,
tegidas como red, de cuatro  cinco libras de peso; y para dormir las
atabamos  dos rboles, y echndose se descansa en el campo: que es mas
seguro cuando caminan pocos cristianos en Indias, que en las casas y
pueblos de los indios. Desde all fuimos hasta un pueblo de cristianos
que tenia yo por cuevas de ladrones. Era su capitan Juan Reinville, que
entonces estaba ausente, sin duda por nuestro bien, en el pueblo de San
Vicente, con otros cristianos para cumplir ciertos ajustes que habian
hecho. Estos indios, (con los cuales habitan 800 cristianos en dos
pueblos), estn sugetos al rey de Portugal, pero debajo del poder de
Juan de Reinville, que era muy obedecido, porque habia estado en Indias
40 aos de gobernador, hecho guerra, y pacificado la provincia; y
juzgaba que nadie mejor que l merecia el gobierno. Y porque no se le
daba siempre, armaba guerras y juntaba en un dia 5,000 indios de guerra,
y el Rey de Portugal no podia juntar 2,000. tanta era su autoridad y
poder en estas provincias! Cuando nosotros llegamos, estaba en su casa
un hijo suyo, que nos trat con harto agasajo; y con todo, remediamos 
su gente mas que  los indios, y porque nos sali todo bien, estabamos
muy alegres, dando gracias  Dios de habernos sacado sin peligro de
aquel pueblo.




CAPITULO LIII.

_Llega el autor al cabo de San Vicente; navega  Espaa, y por vientos
contrarios aporta segunda vez al puerto del Espritu Santo._


Desde all fuimos al pueblecillo de San Vicente, que est  20 leguas
del antecedente. El dia 13 de Julio de 1553 encontramos en su puerto una
nave portuguesa, cargada de azucar del Brasil y algodon, por Pedro
Rosel,[55] factor de Erasmo Schitzen de Amberes, que residia en San
Vicente, y la enviaba  Juan Hulsen, morador de Lisboa, de quien tambien
era factor.

[Nota 55: _La gente de esta nave era inicua, pues habiendo llegado 
ella nadando Juan Stadio, huyendo de los indios Tups que le tenian
cautivo, no quisieron recibirle por no desazonarlos, y le dejaron en su
esclavitud; como refiere l mismo en su Historia del Brasil, lib. 2,
cap. 53, fol. 97._]

Recibime con mucho amor y honra Rosel: solicit que me recibiesen en la
nave, rogando  los marineros que me tratasen como  su recomendado: lo
cual hicieron fielmente.

Once dias mas nos detuvimos en San Vicente, en los cuales nos proveimos
de todo lo necesario para la navegacion. Hay desde la Asumpcion  San
Vicente en Brasil, 376 leguas, que anduvimos en seis meses.

Salimos de San Vicente, dia de San Juan Bautista, de 1553, y  los
catorce dias de mar, agitados de continuas borrascas y vientos
contrarios, roto el rbol de la nave, ignorando donde estabamos,
entramos en el puerto del Espritu Santo en el Brasil, poblado de
cristianos, que con sus hijos y mugeres labran azucar. Hay algodon,
grandes y muchos palos del Brasil y otras mercaderias.

En este mar, especialmente entre _Sancti Espiritus_ y San Vicente, y mas
que en todos, hay grandes ballenas[56] y pescados, tan grandes como
ellas, que muchas veces hacen gran dao, porque cuando los marineros
pasan en los esquifes de una nave  otra, suelen venir las ballenas como
rebao  pelear entre s, y vuelcan los navichuelos, pereciendo la
gente. Siempre estn arrojando agua; y cada vez tanta, como media cuba
francesa, porque meten la cabeza debajo del agua y vuelven  sacarla al
instante, arrojndola, como se ha dicho. El que no hubiese visto esto
nunca, pensaria que navega un monton de peascos.

[Nota 56: _Hay tantas ballenas, que el Rey D. Alonso, el VI de
Portugal, el ao de_ 1662 _tenia arrendado por tres aos su pesca en
43,000 cruzados. Vasconcelos, lib. 2, nm. 97, fol. 172._]




CAPITULO LIV.

_Sale el autor del puerto del Espritu Santo y llega  la Tercera y los
Azores: navega  Espaa, y de all  Flandes. Toma la tierra otra vez
por tempestad._


Cuatro meses estuvimos en el mar, despues que salimos del Espritu
Santo, en navegacion continua, sin haber visto tierra hasta la isla de
la Tercera, en la cual estuvimos dos dias, y nos proveimos de pan,
carne, agua y otras cosas frescas y necesarias. Obedece al rey de
Portugal.

En catorce dias de navegacion llegamos  Lisboa,  3 de Setiembre de
1552, y habiendo estado en ella otros catorce dias, y muerto dos de los
indios que yo llevaba, pas  Sevilla, que dista 42 leguas de Lisboa, y
llegu en seis dias. Despues por mar navegu  San Lucar en dos dias:
all estuve una noche, y por tierra fu en un dia al puerto de Santa
Mara, y en otro dia pas  Cdiz, por tierra. Hall en la bahia 25
_urcas_ grandes holandesas, de vuelta  su provincia: una mayor y mas
hermosa, nueva y que solo habia navegado una vez  Espaa desde Amberes.
Aconsejbanme los mercaderes que me embarcase en ella, y ajust con
Enrique Schertzen, su patron, mi viage: para el que me previne aquella
tarde, quedando de acuerdo con l que me avisase la hora de partir. Met
en la nave lo que llevaba, vino, pan y otras cosas semejantes, y algunos
papagayos que traia de las Indias.

Aquella noche bebi el patron mas que debiera, y por mi bien se olvid
de m, y me dej en la posada: dos horas antes de amanecer, mand al
piloto que se hiciese  la vela. Viendo muy de maana donde estaba la
nave, y que se habia apartado una legua de tierra, me fu preciso echar
el ojo  otra, y tratar con otro patron,  quien d lo mismo que al
primero.

Salidas del puerto estas veinticuatro nos, tuvimos feliz viento tres
dias: despues se levant una tempestad tan horrible, que no pudimos
proseguir el viage. Esperamos ocho dias mejor tiempo, pero mientras mas
nos deteniamos, arreciaban mas las tormentas, de manera que no
pudindonos mantener en el mar, nos volvimos por el mismo camino al
puerto: y _Enrique Schertzen_, (que era el navio en que habia puesto mi
ropa y me habia dejado olvidado), venia el ltimo. A una legua de Cdiz,
y por la noche tenebrosa, puso farol el capitan de la armada, para que
los demas pilotos la viesen y siguiesen. Llegamos  Cdiz, y ancoradas
las naves, quitamos el farol, y se hizo en tierra, con buen consejo, una
luminaria junto  un molino,  un tiro de bala de Cdiz. Pero fu de
grandisimo dao  Enrique Schertzen, el cual pens era farol, y dirigi
su no derecho al fuego, y di con gran mpetu en los peascos que
estaban debajo del agua: de suerte que se hizo mil pedazos, y se hundi
con toda la gente y mercaderias, muriendo en un cuarto de hora 22
personas, quedando solo vivo el capitan y el piloto, que salieron asidos
al rbol mayor: hundindose tambien seis cestas de oro y plata que se
habian de entregar al Emperador, y mucha mercaderia; causando este
naufragio estrema pobreza  muchos. D gracias  Dios Omnipotente, que
por su clemencia no permiti que yo me embarcase en aquella no.




CAPITULO LV.

_El autor navega otra vez de Cdiz  Amberes._


El dia de San Andres, dos despues de esta desgracia, nos hicimos  la
vela  Amberes: padecimos tan gran tempestad, que juraban los marineros
que habia veinte aos,  que en todo el tiempo que navegaban, no habian
visto tormentas mas crueles, ni tan horribles torbellinos.

Llegamos  Wight, puerto de Inglaterra, sin rboles, timones, ni otra
cosa que pudiese servirnos en la navegacion; de modo que si hubiera
durado la jornada pocos dias mas, ninguna de las 24 naves se hubiera
salvado. Pero Dios nos libr de este peligro casi evidente; pues cerca
del mismo lugar, el primer dia del ao de 1554, naufragaron ocho navios,
sumergindose miserablemente toda la gente, sin salvarse persona alguna,
y las mercaderias y otras cosas preciosas: sucedi este calamitoso
naufragio, entre Francia  Inglaterra. Detuvmonos cuatro dias en Wight,
componiendo nuestras naves. Lo mejor que pudimos, nos hicimos  la vela
para el Brabante, y llegamos  Armuyden, ciudad de Zelanda, donde hay
gran multitud de embarcaciones: dista esta ciudad de Wight 47 leguas.
Desde all navegamos 24 leguas hasta Amberes, donde llegamos salvos _y_
libres,  25 de Enero de 1554.




EPILOGO.


As, despues de veinte aos, por singular providencia de Dios
Omnipotente, llegu al lugar de donde habia salido: pero en tantos,
cuantos peligros de la vida y cuerpo sufr y prob, cuantas hambres,
cuantas miserias, cuidados, trabajos y angustias, en andar por las
provincias de los indios, bastantemente podrn entenderse de esta
declaracion histrica. Pero doy  Dios Eterno y Omnipotente cuantas
gracias puedo concebir en el nimo, porque me volvi salvo  los
lugares, de donde sal veinte aos antes. Sea la gloria al mismo y la
honra, por los siglos de los siglos. Amen.




INDICE DE LA MATERIAS CONTENIDAS EN EL VIAGE

DE

ULDERICO SCHMIDEL AL RIO DE LA PLATA.

_Los nombres en letra bastardilla son los que, por haber sido
adulterados por el autor, han quedado ininteligibles._


A

Abejas chicas y sin aguijon--52.

Acaraiba. Pueblo de los Crios,
   20 leguas de Froemidiere--40.

Acar,
  indios. Su trage,
  comida,
  y motivo de su nombre--31.
  Su provincia--30.
  Dan guias  Hernando de Rivera--_ibid._

Agaces,
  indios,
  obstinados guerreros en mar y tierra,
  sus trazas y
  adornos--38.
  Vencidos por Oyolas con prdida de cinco espaoles--35.
  Muertos los de un pueblo por los Crios,
  los demas son perdonados--_ibid._
  Enviado  Espaa Cabeza de Vaca,
  se rebelan--38.

Agua. Falta en los _Peyonas_,
  siendo la tierra fertilsima--45.
  Los Sivisicosis tienen guerra con los vecinos sobre ella--46.
  La que arrojan la ballenas--58.

Agustin del Campo,
  v  Lima con Nuflo de Chaves--50.

Alemanes y Flamencos. Se embarcan 80 con D. Pedro de Mendoza--3.

Algarrobas--19. Hacen vino de ellas los indios--15.

Algodon. En el pueblo del Espritu Santo del Brasil--58.
  Hilan y tegen las indias--43.

Alonso de Cabrera. Llega  Buenos Aires con socorro,
  v  los Timbs,
  y despacha aviso  Espaa de acuerdo de Oyolas--24.
  Surge en Santa Catalina con una caravela y 200 espaoles,
  y  los dos meses v Buenos Aires--_ibid._
  Lbrase de una tormenta por el conocimiento de su piloto,
  y llega  Buenos Aires 30 dias antes que los que venian con l--26.
  Prende con otros  Cabeza de Vaca--37.

Alonso Riquelme,
  se casa con la hija de Irala,
  y por qu?--53.

Alvar Nuez Cabeza de Vaca,
  tesorero de la armada que llev Panfilo de Narvaez
   la Florida--36.
  Adelantado del Rio de la Plata,
  llega  Santa Catalina con qu gente,
  y qu ao?--26.
  Envia  buscar bastimento dos caravelas,
  y se pierden,
  salvndose la
  gente,
  y tarda ocho metes en ir  la Asumpcion,
  por tierra--26.
  Toma posesion,
  y ajustado con Irala,
  se previene para descubrir,
  y envia gente delante--27.
  Hace proceso al cacique Aracar,
  y le manda ahorcar,
  con acuerdo de los oficiales reales,
  y otros--27.
  Envia  Irala con 2,000 Crios contra Tabar--28.
  Y su buen suceso le hace embarcar,
  y llega al monte
  de San Fernando; huyen de l los Payagus,
  y llega  los Sococies--29.
  Infrmase de otros indios,
  y no hallndolos en 18 dias,
  se vuelve  los Reyes--_ibid._
  Envia  Francisco de Rivera con 10 espaoles  reconocer,
   intenta volver  su descubrimiento,
  y lo impiden las aguas--_ibid._
  Envia  Hernando de Rivera  los Xarayes--30.
  Y vuelto,
  le prende,
  y se alborota su gente--35.
  Obligndole  que se d por satisfecho,
  habiendo faltado  su rden--_ibid._
  Resuelve el viage por s,
  y no quieren seguirle los soldados--36.
  Prohibe  los espaoles lleven los indios que tenian,
  y se hace odioso,
  por este y
  otros motivos inicuos--_ibid._
  Enferma en los Reyes--37.
  Envia  matar  los Sococies  la isla,
  y aprueba su destruccion--_ibid._
  Vuelve  la Asumpcion,
  y  enfermar; y por qu no sali de casa
  en 15 dias?--_ibid._
  Prndenle los oficiales reales para enviarle  Espaa--_ibid._
  Repugnan los leales,
  y no hacen caso de ellos los rebeldes--38.
  Trtale el autor inicuamente--37.
  Lo que hizo en poco tiempo,
  deslucido por la envidia y el odio--29.
  Es enviado  Espaa: revueltas entre los soldados,
  y rebelion de los Crios--37.
  Absuelto por el Consejo,
  se estraa no se castigaren
  los testigos falsos--_ibid._

Amazonas. Halla noticia Hernando de Rivera de ellas,
  y se parte  buscarlas,
  y como viven y se conservan,
  y tesoros de su tierra--32.

Amberes. Sale de ella el autor--3.
  Y vuelve despues de 20 aos--61.

Anmuyden,
  ciudad de Zelanda. Tiene muchos bageles--60.

Anades,
  en los _Mapais_--43.

Antas,
  animales como asnos,
  y su piel y cuero--19.

Antonio Grovenoro. V  descubrir indios de rden de Cabeza de Vaca,
  y halla
  maiz en los Samococis,
  y entra la tierra adentro,
  y llega  los Cambales--27.

Aracar,
  cacique. Hermano de Tabar--28.
  Procesado por Cabeza de Vaca,
  le hace ahorcar--27.
  Y se levanta la tierra para vengarle--_ibid._

Antonio de Mendoza. Queda de gobernador en Corpus Christi--22.
  Y con qu rden--_ibid._
  Engale un indio,
  y pierde 50 espaoles--23.
  Stianle los indios,
  y cayendo en una trampa de ellos,
  es muerto,
  y su gente se v  Buenos Aires--_ibid._

Armada de D. Pedro de Mendoza. Sale de San Lucar el dia 1. de
  Setiembre de 1534--3.
  Vulvese  juntar en Canarias--4.
  Llega  Rio Janeiro--5.
  Y al Rio de la Plata--6.

Arroz,
  en la isla de Santa Catalina--22.
  En los _Carcokies_--49.

Asumpcion,
  ciudad. Cuanto dista de la isla de Santa Catalina--26.
  Y del Per--50.
  Sus vecinos se dividen en facciones: preso Cabeza de vaca,
  se rebelan los indios--36.
  Sitiada por Irala,
  se entrega,
  huyendo Abreu--53.

Asumpcion,
  pueblo. Llamse as Lambar por Oyolas--17.
  Deja en l 100 hombres para entrar en los Payagus,
  y con qu rden--18.

_Attune_,
  llaman los Tups  las niguas--50.

Aves. Tantas en una isla despoblada,
  que las mataban  palos los soldados--5.
  Muchas en los _Mapais_--43.

Avestruces en los Crios--12.
  En los _Zemais_--14.
  En los Xarayes--31.
  En los _Peyonas_--45.
  En los _Mapais_--_ibid._
  En los _Barconos_--46.
  En los _Carcokies_--49.

Autor. Sale de Amberes,
  v  Cdiz y se embarca para el Rio de la Plata--3.
  Acierta poco en las distancias de las tierras--4.
  V contra los Querands con D. Pedro de Mendoza--7.
  Nombrado con otros seis de confianza para ir  Santa
  Catalina con Gonzalo de Mendoza--24.
  Slvase,
  volviendo de una tempestad,
  en un palo,
  y comiendo raices llega  San Gabriel--25.
  Fu  caballo en huanacos mas de 40 leguas,
  por estar enfermo--43.
  Toma 19 indios en la derrota de los Mbays--43.
  Pnele Irala de centinela en un pozo,
  y se hace muchos amigos--47.
  Tenia 59 indios esclavos--52.
  Se equivoca en los nombres,
  y los altera;
  de modo que no es fcil entenderlos--14,
  56.
  Estaba mal informado de las cosas de gobierno--26.
  Se burla de los que cuentan de los caimanes,
   yacars--31.
  Lo que gan en la jornada de los Xarayes--35.
  Miente mucho contra Cabeza de Vaca--37.
  Si perdi la Ursa mayor de vista en las islas de Cabo Verde,
  
  se equivoc?--36.
  Le d hidropesia en la Asumpcion--38.
  Escrbele su hermano se vuelva  Alemania--54.
  Le d Irala licencia,
  y se despide de sus amigos,
  y con 20 Crios
  llega en canoas  _Suberic Sabaye_--54.
  Navega por el Paran,
  entra en los Tups,
  y miedo que tuvo de las fieras en los desiertos--55.
  Defindese con seis espaoles y sus indios cuatro dias contra los Tups,
  y emboscados huyen,
  mantenindose de raices y miel,
  y llega  los _Biesayes_--56.
  Enferma con los demas en _Scheverveba_,
  y llega  un pueblo donde los agasaja un hijo de Juan de Reinville--57.
  Llega  San Vicente y le recibe bien Juan Rosel,
  y le recomienda  los marineros de un navio que iba  Lisboa--58.
  Se embarca,
  y con tempestad vuelve al puerto del Espritu Santo--_ibid._
  Llega  Lisboa en cuatro meses,
  y pasa  San Lucar,
  y  Cdiz--59.
  Informa al Rey en Sevilla,
  de las tierras del Rio de la Plata,
  y le d las cartas de Irala--54.
  Ajusta su viage  Flandes,
  embarca su ropa,
  y el patron se emborracha y no le lleva--59.
  Ajusta con otro patron,
  se embarca y se vuelve
   Cdiz con tempestad--_ibid._
  Padece otra muy grande,
  y llega,
  derrotados los navios,
   Wight--60.
  D gracias  Dios llegando  Amberes,
  por haberle librado de tantos riesgos--61.

Autos de posesion del gobierno de Cabeza de Vaca,
  robados por los oficiales reales--26.

Azucar. Abunda en Canarias--4.
  Lbranla en el puerto del Espritu Santo del Brasil--57.


B

Ballenas--5.
  Su abundancia entre San Vicente y Sancti Espiritus,
  en el Brasil,
  y como pelean y vuelcan los navios pequeos?--58.
  Una de 35 pasos se tom en Cdiz--3.

Balsas en que pas Irala para ir  los Guaps--49.

_Barconos_,
  indios. Quieren huir de Irala,
  y detenidos le dan bastimento y noticia de la tierra--46.

_Barotio_,
  pueblo--54.

Bartenes,
  indios. Sitian  Buenos Aires,
  con otros,
  y lo queman--9.

Batatas,
  raices que saben  manzanas,
  en los Crios--16.
  En los Sococies--30.

_Berede_,
  pueblo. Toma bastimento en l el autor--54.

_Biesayes_,
  indios. Llega  ellos el autor y se provee de comida y otras cosas--56.

_Bogemberg_,
  monte,
  en Alemania,
  semejante al de San Fernando--19.

Bolas,
  que tenian los indios atadas  un cordel de un palo,
  para cazar y derribar los caballos--8.
  Como las llevan y usan--38.

Borracheras de los Tups. Duran dias y noches--55.

Brasil,
  palo. Abunda en el Espritu Santo--58.

Broqueles de cueros de huanacos. Hacen los espaoles,
  y para qu?--42.
  A imitacion de los indios _Carcokies_ que los usan--49.

Buena Esperanza. Isla de los Timbs y su puerto--12.

Buenos Aires,
  ciudad. Se funda--7.
  Y como--8.
  Sitiada por los indios,
  matan 31 espaoles,
  la queman y se retiran--9.
  Hambre de sus vecinos--8.
  Vuelve  ella D. Pedro de Mendoza,
  y de all  Espaa,
  y muere en el camino--11.
  Desamprala Irala--25.


C

Caballos. Como los derriban los indios con la bolas--8.
  Hurtan uno tres espaoles,
  y se le comen,
  y son ahorcados--8.

Cabelleras,
  con el cuero de la cabeza. Quitan los indios  los enemigos,
  y las cuelgan por trofeos--39.

Cabras,
  en los Crios--16.

Cacique,
  Crio. D traza  Irala para tomar  Carieba--40.
  Jntase  l con mil indios--41.

Camas de algodon,
  pendientes en rboles,
  que usan los indios--57.

Cambales,
  indios. Mueren 3,000 en la toma del pueblo de Taber--28.

Camisetas de algodon. Visten las indias _Carcokies_--49.

Canarias,
  islas,
  y sus habitadores--4.

Candelaria,
  puerto,
  cual es?--20.

Canoas de 80 pies. Tienen los Timbs--11.
  En que caben 20 indios--14.

Capas que traen las indias Xarayes,
  tegidas con varias figuras de animales--32.

Capitan,
  uno que iba  Mxico compone  los de la isla de la Palma
  con Enrique Peine--4.

Caracare,
  indios. Resuelve Oyolas ir  ellos--18.

_Carcokies_,
  indios. Sus armas,
  frutos y trages--49.
  Cuidan de su casa y familia,
  y las indias hilan y tegen--_ibid._
  Llega  ellos Irala--48.
  Espntanse de su multitud 100
  espaoles,
  piden socorro,
  y llegando Irala se entregan,
  y le dan bastimento--49.
  Huyen de Irala cuando volvian,
  y no queriendo obedecerle dan batalla,
  y son vencidos,
  y presos
mas de mil--52.

Carcares,
  indios. Procura saber de ellos Cabeza de Vaca--29.

_Carconos_,
  indios. Socorren  Irala con agua para ir  los Sivisicosis--46.

Cardo,
  raiz,
  que suple el agua  los indios--7.

_Careiseba_,
  pueblo de los Tups,
  tenia guerra con los cristianos--55.
  Van  l dos compaeros del autor contra su consejo,
  y les dan muerte sus indios--56.
  Y son comidos de ellos--_ibid._
  Cincuenta,
  vestidos de cristianos salen  hablar al autor,
  y pelean cuatro dias--_ibid._

Carieba,
  pueblo sitiado por los espaoles--40.
  Como le habian fortificado los indios?--_ibid._

Crios,
  indios chicos,
  gordos,
  y trabajadores--16.
  Feroces en la guerra--_ibid._
  Matan  todos los vencidos--_ibid._
  Poblados en las riberas del Paraguay por 30 leguas--_ibid._
  Sus frutos y comida--_ibid._
  Comen carne humana y venden sus hijas,
  mugeres y hermanas--_ibid._
  India comun que tienen,
  y cuando la matan  cuidan--_ibid._
  Ofrecen bastimento  Oyolas porque deje  Lambar y se vuelva
   las nos--17.
  Embstenle,
  y huyen espantados de la artilleria,
  y cayendo en los hoyos que habian hecho,
  mueren muchos--_ibid._
  Entrganse,
  habiendo muerto 16 espaoles,
  regalan con indias  Oyolas y su gente; hacen un fuerte,
  y se ofrecen contra los Agaces--_ibid._
  Van con Oyolas y matan  todos los Agaces que pueden--18.
  Asstenle con mucho cuidado en la jornada contra los Payagus--_ibid._
  Contaban en la Asumpcion la desgracia de Oyolas,
  y no los creian los espaoles y prenden los Payagus--21.
  Ofrece 2,000 su cacique  Cabeza de Vaca contra Tabar,
  y lo que le advirti--27.
  Proveen prontamente los bergantines de rden de Cabeza de Vaca--28.
  Traban pendencia con los Sococies,
  y los destruyen--36.
  Se alegraban de que los espaoles riesen entre s,
  y se levantan contra ellos--38.
  Quince mil se juntan para esto con su cacique--39.
  Embestidos,
  huyen 20 leguas,
  y son sitiados en Carieba--40.
  Esconden sus hijos y mugeres en un bosque--_ibid._
  Uno d traza para tomar  Carieba,
  y tomada,
  huyen  Tabar,
  y van quemando y talando la tierra--_ibid._
  Dos van por mensageros  Tabar,
  y son maltratados--41.
  Rendido el pueblo,
  les concede Irala perdon--42.
  Y le ofrecen 2,000 Crios--_ibid._
  Embisten con los espaoles al pueblo de los _Maigenos_,
  y mueren algunos--48.
  Van 500 secretamente contra los _Maigenos_,
  huidos y muertos,
  300,
  envian por socorro--_ibid._
  Cincuenta van con los espaoles  _Carcokies_--_ibid._
  Escoge veinte el autor para volverse  Flandes,
  y llegan en canoas  _Suberic Sabaye_--54.
  Pelean en _Careiseba_--56.
  Sirvieron bien  Irala--48.
  Se le mueren dos al autor en Lisboa--59.

Carlos Dubrin. Queda por capitan en los Timbs--12.

Carne humana. Comen los Crios--16.

Cautivos. Los matan y asesinan los Crios--16.

Caza y pesca,
  comida regular de los indios del Rio de la Plata--8.

Cazave,
  raiz,
  es la mandioca--19.
  En los Samocosis--27.

Chans,
  indios sugetos  los Mbays,
  como esclavos. Cultivan maiz,
  raices todo el ao--45.

Chera-Guaz,
  cacique de los Timbs. Lleva  su pueblo  Oyolas y su gente,
  y le regala D. Pedro de Mendoza--11.

Charras,
  indios. Andan desnudos,
  y su nmero,
  comida,
  y trage de sus mugeres--6.
  Sitian,
  con otros,
   Buenos Aires--9.

Ciervos,
  en los Xarayes--41.
  En los Crios--12.
  En los _Zemais_--14.
  En los Xarayes--19.
  En los _Mapais_--43.
  En los _Peyonas_--45.
  Como los cazan los indios con las bolas--8.
  En los _Barconos_--46.

Cocodrilos  caimanes. Los Yacars del Rio de la Plata: se describen--30.

Conejos,
  parecidos,
  menos en la cola,
   los gatos,
  en los _Peyonas_--14.
  En los _Carcokies_--49.

Corpus Christi,
  fortaleza,
  en la ribera del rio San Salvador--22.
  Llega  l Irala,
  y halla sin indios la tierra--_ibid._
  Sitiado por los Timbs,
  le dejan despues los espaoles,
  y se van  Buenos Aires--23.

Corondas,
  indios semejantes  los Timbs,
  y su comida; rescatan,
  y dan  los espaoles dos Crios--13.

Cosechas,
  en los Mbays,
  en todos tiempos del ao--45.

Crecientes,
  que inundan la tierra de los Paresis y otras--33.

Cristoval Rieser,
  corredor de los fucares--54.

Cueros,
  comen los espaoles en la hambre de Buenos Aires--8.

Culebras,
  comian los espaoles en Buenos Aires--8.

  Una de 45 pies,
  que habia hecho grandes daos  los indios,
  muerta de un balazo,
  se la comen cocida--14.
  Envuelven con la cola  los que pasan los rios,
  para hundirlos y comrselos,
  y andan con la cabeza fuera del agua--56.

Curumias,
  indios--15.
  Sus trazas y adornos,
  y como se pintan sus indias con rayas azules--_ibid._
  Reciben bien  Oyolas--_ibid._

Cuzco,
  ciudad del Per--50.


D

Dardos,
  armas de los indios,
  como eran?--8.
  Empiezan las batallas con ellas--38.

Diego de Abreu intenta quitar el gobierno  D. Francisco de Mendoza,
  y le d muerte--53.
  Cierra las puertas de la Asumpcion  Irala,
  y sitiado,
  huye con 50 confidentes,
  y hace muchos daos hasta que se ajusta--_ibid._

Diego de Acosta. V  prender  Cabeza de Vaca--37.

Diego Centeno,
  elegido por Gasca gobernador del Rio de la Plata,
  muere--51.

Diego de Mendoza,
  v contra los Querands--8.
  Y es muerto con otros seis espaoles,
  por los indios con las bolas--_ibid._

Diego Tabelino,
  v con Antonio Grovenoro  descubrir indios que tengan maiz--27.

Domingo Martinez de Irala--12.
  Queda en la Candelaria con rden de esperar  Oyolas cuatro meses,
  y  los seis se retira  la Asumpcion--20.
  Si tuvo la culpa de la muerte de Oyolas--_ibid._
  No cree su muerte hasta que la confesaron dos Payagus,
  que hizo quemar: y elegido por general,
  v  los Timbs--22.
  Vulvese  embarcar,
  trayendo  los que los habian maltratado,
  y dejando gobernador en Corpus Christi--_ibid._
  Socrrele con gente,
  y su pesar de que le desamparasen--23.
  Cree haber perecido toda la gente de un navio,
  y perdona al capitan y piloto--25.
  Quema las naves,
  y hace entrar la gente en los bergantines,
  y sube por el Rio de la Plata--_ibid._
  Y se vuelve--26.
  Trepida en entregar  Cabeza de Vaca el gobierno--_ibid._
  Jura amistad con l--27.
  V,
  de su rden,
  contra Tabar,
  le toma el pueblo y hace paz--_ibid._
  Vuelve  la Asumpcion--28.
  Y d relacion  Cabeza de Vaca--_ibid._
  Elegido gobernador por sus parciales,
  preso Cabeza de Vaca--37.
  V contra los Crios y se detiene cerca de ellos--39.
  Los vence,
  toma el pueblo de _Fromidiere_,
  y sitia  Carieba,
  donde le llega socorro--_ibid._
  Y tomado el pueblo,
  y sin seguir los indios se vuelve  la Asumpcion: v contra Tabar,
  y le envia mensageros,
  y maltratados sitia  Hieruquizaba--41.
  Ofrece  un indio Crio no hacer dao en Carieba: entra al pueblo
  y mata muchos indios--42.
  Vuelve contra Tabar,
  y tomado el pueblo de Hieruquizaba,
  se vuelve  la Asumpcion,
  y propone  los soldados ir  buscar oro y plata,
  y como?--_ibid._
  Sube por el Paraguay con siete bergantines,
  y 200 canoas,
  y llega al monte de San Fernando--_ibid._.
  Manda volver los cinco bergantines  la Asumpcion,
  y deja guarda en los dos,
  y con qu gente empez su viage,
  hasta los _Mapais_--43.
  De los cuales desconfia,
  y los derrota: sigue,
  mata,
  y cautiva  muchos--44.
  Llega  los Chans,
  y admira la fertilidad de su tierra,
  y pasa  los Tobas,
  y  los _Peyonas_,
  en cuyo pueblo no quiere entrar,
  ni preguntar por oro,
  y por qu?--45.
  Dnle guias y llega  los _Mayegoni_,
  _Morronos_,
  _Paronios_,
  y  los _Simanos_,
  que le reciben de guerra,
  y son vencidos,
  y su pueblo quemado--46.
  Pasa  otras naciones,
  y los _Carconos_ le proveen de agua. Se le muere de sed alguna gente en
  el camino  los Sivisicosis,
  y pone centinelas en un pozo--_ibid._
  Dnle guias,
   informado de la tierra llega  los Samocosis,
  que le reciben de guerra,
  y son vencidos,
  y los Sivisicosis castigados,
  y por qu?--47.
  Pierde 12 espaoles en ganar su pueblo  los _Maigenos_--48.
  Entra en la provincia de la sal,
  y v  los _Carcokies_,
  adonde envia 100 espaoles  indios--_ibid._ Socorre  los Crios,
  se le entregan los _Carcokies_,
  con cuyas guias llega el Per,
  y se le ahogan cuatro soldados--49.
  Escrbele Gasca no pase adelante,
  y se ajust con l sin saberlo los soldados. Envia cuatro  Lima,
  y le escribe Chaves lo mismo que Gasca,
  de su rden--50.
  Manda coger los caminos,
  y las cartas,
  y por qu?--51.
  Vulvese  disgusto de su gente,
  por decir no tenia comida,
   los _Carcokies_,
   los cuales vence--51.
  Gast ao y medio en esta jornada,
  y cautiv 12,000 indios--_ibid._
  Halla muerto su teniente en la Asumpcion,
  y la sitia,
  y se entrega,
  habindose salido Abreu de ella,
  y como se ajust con l?--53.
  D licencia el autor para volverse  Alemania,
  y cartas para el Rey--54.


E

Enrique Peine,
  factor. Se embarca para el Rio de la Plata--3.
  Quieren prenderle en la Palma sin saber l por qu,
  y maltratan su navio--4.

Enrique Schertzen,
  piloto. Se emborracha,
  y se le olvida llevar el autor  Flandes--59.
  Vuelve con tempestad  Cdiz,
  y engaado de una llama,
  d contra una roca su navio y perece con la gente,
  y l se libra--_ibid._

Erasmo Schitzen,
  corredor de Amberes--58.

Esclavos. Al que han de matar los Tups le dan cuanto apetece
  hasta su muerte--55.

Espaoles. La hambre les hace comer  ahorcados--9.
  Mueren 30 con un alferez en Buenos Aires--10.
  Ahganse 15 en la tempestad de Gonzalo de Mendoza,
  y los demas se salvan desnudos--25.
  Enferman de andar,
  y beber el agua de las crecientes  inundaciones--34.
  No pueden sufrir el gobierno de Cabeza de Vaca,
  ni la justicia de l--37.
  Jntanse cuatro al autor volviendo  su tierra,
  en _Suberie Sabaye_--54.

Espada,
  pez--5.

Espritu Santo,
  puerto en el Brasil. Llega el autor  l,
  y en que trabajan sus vecinos--58.


F

Felipe de Cceres,
  contador del Rio de la Plata. V con otros  prender  Cabeza de
      Vaca--37.

Flechas encendidas,
  arrojan los indios en Buenos Aires,
  y la abrasan--9.

Fortalezas de los indios,
  de estacas; y como era la de Lambar--16.

Fosos,
  cubiertos de ramas,
  con lanzas dentro,
  puestos contra los espaoles--17.
  Sirven contra los indios--_ibid._

Franceses. Pueblan en el Rio Janeiro--6.

Francisco de Mendoza. Prende,
  con otros,
   Cabeza de Vaca--37.
  Queda por teniente de Irala en el Rio de la Plata--43.

Francisco de Rivera. Ofrece proseguir en reconocer la tierra,
  con seis hombres: y con diez llega  una nacion populosa,
  y se vuelve  Cabeza de Vaca--29.

Francisco Ruiz y otros. Hacen muchas crueldades en los Timbs--22.
  Llvale Irala consigo--_ibid._

_Froemidiere_,
  pueblo fortificado por los indios,
  tomado por Oyolas--49.


G

_Gaberetho_,
  pueblo--54.

_Galgaisis_,
  indios poblados  orilla de una laguna. Regalan  Oyolas: su nmero,
  trages
y comida--13.

Gallinas,
  en los Crios--16.
  En los _Carcarisos_--19.
  En los _Mapais_--43.
  En los _Peyonas_--45.
  En los _Barconos_--46.
  En los _Carcokies_--49.

Ganzos,
  en los Crios--46.
  En los _Carcarisos_--19.
  En los _Mapais_--43.
  En los _Peyonas_--45.
  En los _Barconos_--46.
  En los _Carcokies_--49.

Garcia Venegas,
  tesorero. V,
  con otros  prender  Cabeza de Vaca--37.

Gatos,
  comian los espaoles en Buenos Aires--14.

Gernimo,
  y otros dos espaoles,
  muertos por los Samocosis--47.

_Gingie_,
  pueblo sugeto  los Crios,
  y ltimo del rey hcia el Brasil--55.

Gobernadores intrusos del Rio de la Plata,
  y sus injusticias con indios y espaoles--29.

Gonzalo,
  indio,
  esclavo de Oyolas. D cuenta en la Asumpcion de su muerte,
  y no le creen--21.

Gonzalo de Mendoza. V  Santa Catalina  reconocer la nave que habia
      llegado,
  y por bastimento--24.
  Carga,
  y se vuelve con Cabrera,
  y disputa que tuvieron los pilotos--_ibid._
  Hace pedazos una tempestad su navio,
  se ahoga parte de la gente,
  y la demas se salva en tablas y palos--25.

Gonzalo Pizarro,
  y otros. Justiciados por Gasca--50.

Guajarapos,
  indios. Reusan oir  Cabeza de Vaca,
  y su provincia y canoas--29.

Guaps,
  indios apacibles. Dan  Irala bastimento--49.
  Salen  recibirle--_ibid._
  Saludndole en espaol--_ibid._
  Sus soldados no se atreven  quitarles oro y plata,
  y por qu?--51.

Guaps,
  rio de media legua de ancho,
  y buena pesca--49.

Guarans,
  indios Crios. Ayudan  Tabar contra Irala,
  y son vencidos--27.


H

Hambre. Se empieza  sentir en el real de D. Pedro de Mendoza--8.
  Llega al estremo de comer carne humana en Buenos Aires--_ibid._

Hermanas. Las venden los Crios muy baratas--16.

Hermano. Se come en Buenos Aires  otro que se le muri--9.

Hernando de Rivera. Sube por el Paraguay buscando los indios Xarayes,
  y llega  los Orejones--30.
  Sale el rey de los Xarayes  recibirle,
  y como le aloj en su pueblo?--31.
  Es regalado de l con oro y plata: dle noticia de las Amazonas,
   indios que vayan con l--33.
  Aunque le decia no era tiempo de este viage--_ibid._
  Camina con gran trabajo por agua,
  y llega  Ortuesa,
  que halla con peste--_ibid._
  Pregunta al cacique por lo que faltaba del camino de las Amazonas,
  y es regalado con oro y plata--34.
  Enferma su gente de andar por agua,
  y se vuelve  los Xarayes--_ibid._
  Preso por Cabeza de Vaca,
  y despues suelto,
  y si le hizo relacion de su jornada?--35.

Hieruquizaba,
  pueblo de Tabar. Se refugian  l los Crios,
  y los sitia Irala--41.
  Entrado,
  con muerte de muchos indios--42.
  Jntanse en l con el autor,
  volviendo  su tierra seis espaoles--54.

Hijas. Las venden los Crios--16.

Huanaco,
  ovejas de Indias. Se describen--43.
  V. _Ovejas_.


I

Indias Timbs,
  fesimas--11.
  Las _Macurendas_--13.
  Y las de los Napers--43. Los
  Crios venden hasta sus mugeres--16.
  Hacen regalos con ellas--_ibid._
  Una comun que tienen,
  y cuando la matan  cuidan--_ibid._
  Las Xarayes,
  hermosas--31.
  Se pintan con gran destreza--_ibid._
  Usan capas tegidas con figuras--32.
  Tres que dieron los Mbays  Irala,
  se huyen--44.

Indios del Rio de la Plata. Queman los bastimentos,
  y huyen de Lujan--9.
  Sitian y abrasan  Buenos Aires--10.
  Cuando pasan por los rios les hacen gran dao las culebras--13.
  Asmbranse de las heridas de la artilleria y arcabuces--17.
  Impide Cabeza de Vaca los hagan esclavos--36.
  Donde no viven mas de 40  50 aos--_ibid._
  Cautiv 12,000 Irala en la jornada al Per,
  y su gente los hacia servir como esclavos--52.

Ipan,
  rio. Quieren los indios impedir  Irala le pase,
  y no pudiendo,
  huyen--41.

Isla,
   500 leguas de Santiago,
  poblada solo de pjaros--5.

Itatin,
  pueblo,
  el ltimo de los Crios--55.


J

Jacobo Belzar,
  mercader--3.

Jaime Rasquin. Acompaa,
  con otros,
   los que prendieron  Cabeza de Vaca--37.

Janeiro,
  rio--5.
  Cuanto dista del de la Plata--6.

_Jepido_. Rio que baja del Per al Paraguay--15.

_Joannebrot_ llaman los alemanes  los algarrobos--15.

Jorge Lujan,
  con otros,
  mata  pualadas  Juan Osorio,
  de rden de D. Pedro de Mendoza--6.
  V por el Rio de la Plata  buscar bastimentos,
  y los indios huyen,
  dejndolos quemados,
  y se le muere la mitad de la gente de hambre--9.

Jorge de Mendoza--4.
  Roba una hija  un vecino de la Palma,
  donde se queda casado con ella--_ibid._

Juan Helsen,
  mercader de Lisboa. Envia  comerciar al Brasil un navio,
  y trata al autor de venir  Espaa en l--54.
  Quien era su factor,
  y de qu cargo?--58.

Juan Hernandez,
  escribano. Hace dao en los Timbs--22.
  Llvale Irala consigo--_ibid._

Juan Osorio. Acusado falsamente de rebelion,
  es muerto  pualadas de rden de D. Pedro de Mendoza--6.

Juan de Oyolas. Ejecuta con otros la muerte de Juan Osorio--6.
  Es nombrado Capitan General por D. Pedro de Mendoza--10.
  Hace fabricar cuatro bageles,
  y se embarca con 400 espaoles--_ibid._
  V  reconocer la tierra--47.
  Sube por el Rio de la Plata,
  llega  los Timbs,
  habindosele muerto de hambre 50 hombres,
  y se detiene cuatro dias en el pueblo--11.
  Pasa muestra,
  y dejando gente en los Timbs,
  entra en el Paraguay,
  y reconoce sus riberas,
  y los Crios que las pueblan--12.
  Rescata en los Corundas,
  y le dan dos indios Crios para guias,
  y pasa  los _Galgaises_--13.
  Y  los _Zemais_,
  y le reciben de guerra,
  y vencidos,
  los quema 250 canoas--14.
  Los Curumias,
  y los Agaces le reciben de guerra,
  y vencidos,
  v  los Crios--15.
  Dejando guarda en los navios,
  sitia  Lambar,
  y no admite el ofrecimiento de comida que le hacian los indios--16.
  Pierde 16 espaoles,
  toma el pueblo y le regalan con indias--17.
  V contra los Agaces,
  y les quema 500 canoas,
  perdonando  los que vinieron despues--18.
  Infrmase de los Payagus,
  y sube por el rio arriba  ellos,
  y  otros--_ibid._
  Dnle bastimento los Crios en su ltimo pueblo,
  y se informa de los Xarayes,
  y v  los Payagus,
  dejando rden  la gente de las naves para que le esperen--19.
  Toma guias en los Napers,
  pasa varias naciones con muchos trabajos y guerras--20.
  Vuelve desde los Samocosis--20.
  Donde deja tres espaoles enfermos--_ibid._
  Descansa en los Napers,
  que unidos  los Payagus,
  le dan muerte,
  y  toda su gente--_ibid._
  No le creen en la Asumpcion--21.

Juan Reinville,
  gobernador antiguo en los Tups,
  y su poder y conquistas--57.

Juan Romero. Queda por capitan en Buenos Aires,
  con racion para un ao--10.

Juan de Salazar. D muerte  Juan Osorio  pualadas--6.
  Queda por teniente de Cabeza de Vaca con 300 hombres,
  en la Asumpcion--20.

Juan Stadio,
  cautivo de los Tups,
  huye al navio de Pedro Rosel,
  que no quiere recogerle--51.


L

Labios. Se agugerean los Crios para ponerse en ellos un cristal que
  llaman _tembet_--16.
  Los Samocosis una piedra azul como dado--27.
  Y los _Carcokies_--48.
  Los Curumias una pluma de papagayo--15.

Laguna de seis leguas de largo,
  en que habitan los _Galgaises_--13.
  Una que se rezumaba,
  impide  Oyolas vengarse de los indios--14.

Lambar,
  pueblo de los Crios,
  su muralla de estacas y foso embestida por Oyolas--16.
  Entrgase,
  y sus vecinos le regalan--17.

Langosta. Destruye los sembrados,
  y frutos de los indios Ortueses--33.
  Y de los _Carconos_--46.
  Y Leyhanos--46.

Lanzas. Hacen los Timbs de las espadas de los espaoles--23.

Lzaro Salazar,
  con otros,
  d de pualadas  Osorio--6.

_Leyhanos_,
  indios. Llega  ellos Irala,
  y los halla destruidos por la langosta--46.

Lima,
  metrpoli del Per--50.

Lisboa,
  cuanto dista de Sevilla--59.

Lumbre. Como la encendian los espaoles para cocer la comida cuando
  caminaban por agua--33.


M

_Macurendas_,
  indios. Su nmero,
  comida,
  habitacion,
  trage y lengua--13.
  Tienen guerra con los _Zemais_--14.

_Maigenos_,
  indios. Su nmero y tierra,
  y por qu no pudo castigarlos Oyolas?--47.
  Su provincia la mas frtil--48.
  Resisten  Irala en su pueblo,
  matando 12 espaoles,
  y entrado le queman,
  y huyen--_ibid._
  Pelean con 500 Crios y dan muerte  300,
  y v en socorro Irala,
  y bastimento que hall en su pueblo--_ibid._

Maiz,
  en los Crios--15.
  En los Samocosis--27.
  En los Orejones--30.
  En los _Mapais_ lo hay verde todo el ao--43.
  En los _Carcokies_--49.
  Hacen vino de l los Tups,
  con que se emborrachan--55.

Mandioca,
  raiz,
  y otras que comen los indios--19.
  Los Sivisicosis usaban,
   falta de agua,
  de un licor que hacian con ella--46.
  Es el cazave--16.
  En los Xarayes,
  y en Santa Catalina--19.
  En los Orejones--30.
  En los _Mapais_--43.

Mandub,
  como avellanas--29.

Manzanas,
  en los Crios--12.

_Mapais_,
  indios altos,
  belicosos. Viven como esclavos de sus caciques: frutos
  y fertilidad de su tierra--43.
  Cuidan de su familia,
  y de la guerra,
  y las indias de sus maridos--_ibid._
  Salen  reciber  Irala,
  y le piden se aloje en un lugarcillo,
  y oro y plata--44.
  Embisten al alojamiento,
  y son desbaratados,
  y siguindolos pagan otros por ellos,
  y se cautivan 3,000--_ibid._

Mayrair,
  cacique de los Crios. Se opone  los espaoles con 15 indios--39.
  Entrase en _Froemidiere_,
  vencido y tomado el pueblo,
  pasa  Carieba,
  y se fortifica--_ibid._

Mbays. Distan 50 leguas del monte de San Fernando,
  y 36 de los Napers--45.

Mepenes. Solo pelean en agua. Cerca de su pueblo se rezhuman
  aguas muy hondas--14.
  Distan 40 leguas de los Curumias--15.

Miel,
  en los Crios,
  y como hacen vino de ella?--16.
  En los _Mapais_--43.

Miguel de Rutia. Enferma en el Potos,
  yendo  Lima con otros,
  de rden de Irala--50.

Millones que di al Rey en 24 aos el quinto del cerro de Potos--51.

Minas de Potos,
  su descubrimiento,
  y cuanta plata pura daba el metal,
  y qu jornales  los mineros--51.

Moneda,
  no se labraba al principio en el Per--51.

_Morronos_,
  indios. Reciben bien  Irala,
  y le dan relacion de la tierra--45.

Mosquitos. Molestan  los espaoles en los Xarayes--33.

Msica del rey Xaraye,
  y como la usaba--31.


N

Nagaces,
  indios belicosos. Sus armas y comida: hacen paz con ellos los
      espaoles--38.

Napers,
  indios altos y robustos,
  su comida y mugeres--43.

Nariz. Los Timbs traen en ambos lados de ella engastada una estrella--11.
  Los Corundas una piedrecilla--12.
  Y los _Galgaises_--13.

Navos. Queman cuatro  D. Pedro de Mendoza los indios,
  y se retiran de los demas  balazos--9.

Nhiteroy. As llama los indios  un puerto de las islas de Cabo Verde--5.

Niguas,
  en los Guaps,
  y como se remedia el dao que hacen?--50.

Nuflo de Chaves. V,
  con otros,
  de rden de Irala,
   Gasca--50.
  Llega,
  es bien recibido,
  y lo que hizo--51.

Nutrias. Abundan de ellas las tierras del Rio de la Plata--8.




and  avestruz--31.


O

Oficiales reales. Procuran echar del gobierno  Cabeza de Vaca,
  porque reprimia sus maldades--29.

Orejones,
  indios semejantes  los Sococies. Habitan una isla que forma el
  Paraguay: y sus frutos--30.
  Reciben bien  Hernando de Rivera,
  y le acompaan con diez canoas,
  cazando,
  y se vuelven desde los Acars--_ibid._

Oro y plata que llevaban al Rey,
   Flandes,
  se hunde con una tempestad en el mar--59.

Ortueses,
  indios. Llega  ellos Hernando de Rivera--33.
  Su pueblo,
  el mayor que vi el autor en Indias--34.
  Su cacique regala  Rivera con oro y plata--_ibid._
  Enfermedades que caus esta jornada en los espaoles,
  de que murieron cincuenta--38.

Ovejas. Como son--43.
  En los Crios--16.
  En los _Mapais_--19.
  En los _Peyonas_--45.
  En los _Carcokies_--49.
  Hacen rodelas de sus cueros los espaoles--42.
  Hay dos especies,
  y sirven para carga,
  y caballeria--33.
  Y lo que hacen si se caen  se cansan--_ibid._
  V. _Huanaco_.


P

Paitit,
  rey de los indios,
  padres de las Amazonas--33.

Palma,
  isla. Compra en ella bastimento D. Pedro de Mendoza--4.
  Sus vecinos intentan prender  un capitan de la armada,
  y maltratan su navio--_ibid._

Palmitos. Comen los soldados de Hernando de Rivera--34.

Palometa,
  pez,
  de cuyos dientes hacen puntas para sus armas los Yapirs y otros
      indios--38.

_Pan de Juan_,
   algarroba--19.

Papagayos,
  en los _Peyonas_--45.

Paraguay,
  rio. V Oyolas  reconocerle,
  y las poblaciones de los Crios en su ribera--12.

Paran Guaz,
  es el Rio de la Plata--6.

Paresis,
  indios semejantes  los Xarayes. Llega  ellos Hernando de Rivera--33.
  Dan guias  los espaoles y caminan por agua,
  y se vuelven con ellos  su tierra--35.

_Paronios_,
  indios. Reciben bien  Irala--46.

Payagus,
  indios,
  su habitacion,
  frutos y vino--19.
  Reciben  Oyolas con paz fingida; dnle noticia en los Xarayes--_ibid._
  Y guias,
  y volviendo de la jornada le matan,
  con todos los suyos--20.
  Queman sus casas,
  y huyen al llegar Cabeza de Vaca--28.
  Dos presos confiesan la maldad en la Asumpcion,
  y son quemados--31.

Peces,
  abundan en el Rio de la Plata--8. Los que vuelan--5.

Pedro Dias--43.

Pedro de la Gasca (Licenciado). Cuando fu al Per y volvi?--51.
  Castiga  Gonzalo Pizarro y otros,
  y escribe  Irala no entre al Per--50.
  Recibe bien  Nuflo de Chaves y  otros enviados por Irala: los regala,
  y qu les previno?--51.
  Nombra por gobernador del Rio de la Plata  Diego Centeno,
  y le d instrucciones--_ibid._

Pedro de Mendoza. V al Rio de la Plata,
  y con qu armada?--3.
  D en una isla despoblada,
  y se detiene tres dias--5.
  Llega al Rio Janeiro muy enfermo: nombra por su teniente  Juan Osorio,
  y por qu le hizo matar?--6.
  Va con la armada al puerto de San Gabriel,
  y sale  tierra su gente--_ibid._
  Funda la ciudad de Buenos Aires--7.
  Envia  D. Diego,
  su hermano,
  contra los Querands--_ibid._
  Arma cuatro bergantines para reconocer los indios y buscar bastimento--9.
  Embrcase con Oyolas,
   quien hizo capitan general--10.
  Murensele 50 espaoles,
  de hambre en el viage,
  y llega  los Timbs,
  y regala al cacique--11.
  Agravado de la enfermedad,
  y gastados mas de 40,000 ducados,
  se vuelve  Buenos Aires con dos bergantines--_ibid._
  Embrcase para Espaa,
  muere en el camino,
  y manda en su testamento se lleve socorro  su gente--_ibid._

Pedro Rosel. Carga en San Vicente su nave de azucar--58.
  No quiere admitir en ella  Juan Stadio,
  que iba huyendo de los Tups,
  y por qu?--_ibid._

Peranzures. Funda la ciudad de la Plata--50.
  Los indios de su repartimiento salen  recibir  Irala--40.

_Pernaiuve_. Toma los caminos del Per,
  de rden de Irala,
  para recoger las cartas--51.

Per,
  abundante de plata,
  y cuanto toc de sus quintos al Rey--51.

Pescados tan grandes como ballenas,
  y sus batallas--58.
  Hacen gran dao en los navios pequeos--_ibid._

Peste en Urtuesa,
  causada por el hambre--34.
  Fu til  los espaoles--_ibid._

_Peyonas_,
  indios. Su tierra frtil y falta de agua--45.
  Su cacique pide  Irala no entre en su pueblo: no lo consigue,
  y le d guias para que lleve agua por tierra--_ibid._

Pilotos. Se preguntan por su navegacion y viento al anochecer,
  cuando van juntos--24.

Planchas de plata que se ponian los indios en la frente--44.

Plata,
  rio. V. _Rio de la Plata y Paran_.

Plata,
  villa--50. Abundante del metal de su nombre--_ibid._

Portugueses. Jntanse dos al autor cuando volvia  Espaa--54.

Potos,
  villa--50. Las minas de su cerro,
  y abundancia de plata--51.

Prodigios que hizo Cabeza de Vaca en la Florida--36.

Puercos,
  en los Crios--12. En los _Zemais_--14.

Puerto de Santa Mara--59.


Q

Querands,
  indios vagos. Su nmero y comida--7.
  Acuden  los espaoles catorce dias y se retiran--_ibid._
  Matan tres espaoles,
  y,
  socorridos por sus amigos,
  pelean fuertemente: son vencidos,
  y su pueblo tomado--_ibid._
  Sitian con otros  Buenos Aires,
  qumanlas y  cuatro navios,
  y se retiran--9.

Quinto que impusieron los oficiales reales en los frutos;
  le quita Cabeza de Vaca--37.

Quintos reales. Lo que importaron en el Per,
  aun no pagando la tercera parte,
  desde el ao
1564  1585--51.


R

Raices. Comen los espaoles--35.
  Hacian vino de ellas los indios--12.
  Una notable que formaba vasos de agua con las ojas,
  socorre  la gente de Irala--46.

Ratones. Comian los espaoles de Buenos Aires--8.

Rio de la Plata,
  y su descripcion,
  y nombre en indio--6.
  Su anchura varia,
  hasta que entra en la mar--24.

Rui Garcia. V con otros  Lima de rden de Irala,
  y enferma en el camino--50.

Ruiz Galan. V con soldados por bastimento  los Querands--7.
  Vulvese con tres heridos--_ibid._
  Hace matar al cacique de los Timbs--8.
  Llvale Irala consigo--10.

Rio Janero. Llmalo _isla_ el autor--5.
  Habitado por los Tups--6.

Robo de una muger por D. Jorge de Mendoza,
  alborota la isla de la Palma--4.

Rsticos en Alemania,
  casi como esclavos--43.


S

Sal,
  provincia llena de sal como nieve. Descansa Irala en ella dos dias--48.

Salazar. V  prender  Cabeza de Vaca--37.

Samocosis,
  indios. Djales tres espaoles enfermos Oyolas--20.
  Reciben de guerra  Irala y son vencidos,
  y muchos presos--47.

San Lucar,
  puerto. Dista 20 leguas de Sevilla--3.

San Salvador,
  rio--22.

Santiago,
  isla,
  cuanto dista de la Palma?--5.
  Toma bastimento en ella D. Pedro de Mendoza--5.

Santo Tomas,
  tierra enferma en que viven poco los indios--36.

San Vicente,
  pueblo en el Brasil--57.

_Schall-meias_. Nombre que los alemanes dan al caramillo--31.

_Schaubhut_,
  pescado,
  y dao que hace  los demas--5.

_Schebe Eyba Tuescha_,
  dice el autor que llaman los espaoles  las culebras del rio,
  que atan con la cola  los que le pasan--56.

_Scheverveba_,
  pueblo. Llega  l autor con sus compaeros dolientes y flacos--57.

Sebastian Nidhart,
   Noarto,
  mercader--3.
  Escribe al autor se vuelva  Alemania de rden de su hermano--54.

Sed. Muere de ella alguna gente de Irala--46.
  Apganla los Querands con sangre de fieras,
   falta de agua--7.
  Quitaba  los soldados pensar en oro y plata--47.

Sierra,
  pez--5.

_Simanos_,
  indios. Vencidos por Irala,
  desamparan su pueblo--46.

Sivisicosis,
  indios. Quieren huir de Irala,
  y les asegura: su guerra con los confiantes sobre agua que les faltaba,
  y un pozo que tenian se le dan  Irala--46.
  Y guias,
  que huyeron por la noche--47.
  Instan  los Samocosis  que maten tres espaoles,
  y son castigados--_ibid._

Sococies,
  indios. Viven poco--36.
  Nacion populosa: y sus frutos--29.
  Situacion de su tierra--36.
  Andan desnudos: sus adornos,
  y trage de las indias--27.
  Llega  ellos Cabeza de Vaca--29.
  Salen de paz  recibir  los espaoles,
  y armada pendencia con los Crios,
  son todos muertos--36.

Socorro que mand enviar D. Pedro de Mendoza en su testamento  su gente,
  se ejecut por los oficiales reales--11.

Soldados. Como deben tratarse--37.


T

Tabar,
  cacique--41.
  V con los Crios  vengar la muerte de su hermano Aracar--28.
  Requirele Irala,
  y le desprecia,
  y como estaba fortificado,
  y perdido su pueblo,
  viene de paz--_ibid._
  D 2,000 indios  Cabeza de Vaca para la guerra--_ibid._
  Responde mal  Irala,
  pidindole que enviase los Crios  su tierra,
  y es vencido y perdonado--41.

Tempestad que padeci Gonzalo de Mendoza en el Rio de la Plata--25.
  En una perecen dos caballos de Cabeza de Vaca--26.
  Vuelve con ella  Cdiz el autor--60.
  Padece otra entre Francia  Inglaterra,
  que destroza los navios,
  y hunde ocho--_ibid._

Tembet,
  llaman los indios al cristal que traen encajado en los labios--16.

Tenerife,
  isla--4.

Tercera,
  isla. Llega el autor  ella,
  y se provee de agua y bastimentos--59.

Testimonios falsos que levantaron  Cabeza de Vaca los rebeldes--37.

Tigres en los Guaps--49.

Timbs,
  indios. Su nmero,
  traza,
  trages de sus mugeres,
  comida y canoas--11.
  Habitan una isla en que reciben bien  Oyolas--_ibid._
  Sitian con otros  Buenos Aires--9.
  Muerto su cacique,
  huyen de la poblacion de los espaoles--28.
  Reblanse,
  resueltos  acabar con los espaoles--_ibid._
  Dan muerte  50 sobre seguro,
  y sitian  Corpus Christi,
  combatindole fuertemente: matan al gobernador y se retiran--_ibid._

Tobas,
  indios sugetos  los _Mapais_,
  huyen de Irala,
  dejando el pueblo con bastimento--45.

Tomas Schmidel,
  hermano del autor. Le hace escribir que se vuelva  su casa--54.

Trages de las indias del Rio de la Plata: un pao desde
  la cintura  la rodilla--6.

Tup,
  provincia--55.

Tups,
  indios del Rio Janeiro--6.
  Soberbios,
  tienen guerra con sus vecinos,
  y como llevan los cautivos  su pueblo,
  y fiestas que hacen cuando los matan,
  y sus borracheras--55.


U

_Urqu_,
  rio de muchas culebras,
  que hunden con la cola  los que pasan--56.

Ursa mayor,
  donde deja de verse en el viage de Indias,
  y su mayor altura--36.

Urtueses. Nacion mas al norte de los Paresis. Su cacique regala 
  los espaoles planchas de
  oro y pulseras de plata--34.


V

Viages de los Crios,
  mas largos que los de los otros indios--16.

Vino. Hacian los Crios de raices--12.
  Otros de algarroba--15.
  De miel,
  y como?--16.
  De maiz,
  los Tups,
  con que se emborrachan--55.


W

Wight,
  puerto,
  en Inglaterra,
  donde llega el autor con tempestad,
  casi perdidas las naves--60.


X

Xaraye,
  rey de este nombre. Sale  recibir  Hernando de Rivera por un camino
  sembrado de flores y yerbas--31.
  Con su msica y caza,
  que le tuvo antes de llegar  su pueblo--_ibid._
  Dle oro y noticia de las Amazonas--32.
  E indios que le guien,
  y lleven el fardage,
  disuadindole el viage--33.
  Hace asistir  los espaoles enfermos con mucho cuidado--34.

Xarayes,
  indios. Eran,
  segun los Payagus,
  tan sbios como los espaoles,
  y ricos de oro y comestibles--19.
  Envia  reconocerlos Cabeza de Vaca--30.
  Rescatan con Hernando de Rivera--31.
  No quieren dejar  los espaoles en los Paresis,
  y volver  su tierra--33.
  Es nacion populosa,
  que toma nombre de su rey: sus adornos,
  y trage de las indias--31.
  Son como los Orejones,
  y bailan con tanto concierto que pasman--32.


Y

Yacar,
  pez,
  es el caimn  cocodrilo. Se describe,
  y fbulas que se cuentan de l; di nombre  los Acars--30.

Yapirs,
  indios. Sus armas y comida--38.
  Hacen paz con los espaoles,
  y les auxilian--_ibid._
  Dos ayudan  cada espaol con hoces y escudos de cuero en
      Carieba--_ibid._
  Entrando al pueblo matan cuantos pueden,
  y les desuellan las cabezas--40.
  Y para qu?--_ibid._
  Van con Irala contra Tabar--39.
  Cortan mil cabezas  los indios de Hieruquizaba--42.


Z

_Zemais Salvaiscos_,
  indios chicos y gordos. Andan desnudos,
  su comida y nmero--14.




INDICE DE LAS OBRAS CONTENIDAS EN EL TERCER TOMO.


I.

_Descripcion geogrfica y estadstica de la provincia de Santa Cruz de
la Sierra, por D. Francisco de Viedma._

_Discurso preliminar del editor._


II.

_Fundacion de la ciudad de Buenos-Aires por D. Juan de Garay, con otros
documentos de aquella poca._

_Discurso preliminar del editor._


III.

_Actas capitulares desde el 21 hasta el 25 de Mayo de 1810, en
Buenos-Aires._

_Prlogo._


IV.

_Memoria sobre la navegacion del Tercero, y otros rios que confluyen al
Paran, por D. Pedro Andres Garcia._

_Introduccion del editor._


V.

_Fundacion de la ciudad de Montevideo, por el Teniente General D._

_Bruno Mauricio Zavala, con otros documentos relativos al Estado
Oriental._

_Discurso preliminar del editor._


VI.

_Memoria histrica, geogrfica, poltica y econmica sobre la provincia
de Misiones de indios guarans, por D. Gonzalo de Doblas._

_Discurso preliminar del editor._


VII.

_Diario de un viage  Salinas Grandes, en los campos del sud de
Buenos-Aires, por el Coronel D. Pedro Andres Garcia._

_Informe al gobierno._

_Discurso preliminar del editor._


VIII.

_Descripcion de la provincia de Tarija, por D. Juan del Pino Manrique._

_Prlogo._


IX.

_Viage al Rio de la Plata, por Ulderico Schmidel._

_Indice._

_Noticias biogrficas del autor._





End of the Project Gutenberg EBook of Viage al Rio de La Plata y Paraguay, by 
Ulderico Schmidel

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*** START: FULL LICENSE ***

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work, (b) alteration, modification, or additions or deletions to any
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Section  2.  Information about the Mission of Project Gutenberg-tm

Project Gutenberg-tm is synonymous with the free distribution of
electronic works in formats readable by the widest variety of computers
including obsolete, old, middle-aged and new computers.  It exists
because of the efforts of hundreds of volunteers and donations from
people in all walks of life.

Volunteers and financial support to provide volunteers with the
assistance they need, is critical to reaching Project Gutenberg-tm's
goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will
remain freely available for generations to come.  In 2001, the Project
Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure
and permanent future for Project Gutenberg-tm and future generations.
To learn more about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation
and how your efforts and donations can help, see Sections 3 and 4
and the Foundation web page at https://www.pglaf.org.


Section 3.  Information about the Project Gutenberg Literary Archive
Foundation

The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit
501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the
state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal
Revenue Service.  The Foundation's EIN or federal tax identification
number is 64-6221541.  Its 501(c)(3) letter is posted at
https://pglaf.org/fundraising.  Contributions to the Project Gutenberg
Literary Archive Foundation are tax deductible to the full extent
permitted by U.S. federal laws and your state's laws.

The Foundation's principal office is located at 4557 Melan Dr. S.
Fairbanks, AK, 99712., but its volunteers and employees are scattered
throughout numerous locations.  Its business office is located at
809 North 1500 West, Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887, email
business@pglaf.org.  Email contact links and up to date contact
information can be found at the Foundation's web site and official
page at https://pglaf.org

For additional contact information:
     Dr. Gregory B. Newby
     Chief Executive and Director
     gbnewby@pglaf.org


Section 4.  Information about Donations to the Project Gutenberg
Literary Archive Foundation

Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide
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increasing the number of public domain and licensed works that can be
freely distributed in machine readable form accessible by the widest
array of equipment including outdated equipment.  Many small donations
($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt
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The Foundation is committed to complying with the laws regulating
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States.  Compliance requirements are not uniform and it takes a
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where we have not received written confirmation of compliance.  To
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particular state visit https://pglaf.org

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Professor Michael S. Hart was the originator of the Project Gutenberg-tm
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with anyone.  For thirty years, he produced and distributed Project
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