The Project Gutenberg EBook of Viajes de un Colombiano en Europa, II
by Jos Maria Samper

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Title: Viajes de un Colombiano en Europa, II
       Volume 2 of 2 Volumes

Author: Jos Maria Samper

Release Date: February 14, 2005 [EBook #15054]

Language: Spanish

Character set encoding: ISO-8859-1

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VIAJES DE UN COLOMBIANO EN EUROPA

POR

JOS M. SAMPER.



SEGUNDA SERIE
SUIZA Y SABOYA.-ALEMANIA DEL RIN.-BLGICA.-FRANCIA.
PARIS

IMPRENTA DE E. THUNOT Y C,
CALLE RACINE, 26.




1862

A MONSIEUR LE PRSIDENT DE LA SOCIT D'ETHNOGRAPHIE ORIENTALE ET
AMRICAINE DE FRANCE.

MONSIEUR,

Dsirant vivement donner  la savante Socit dont vous tes le digne
prsident, un tmoignage de ma reconnaissance et de mon attachement,
j'ai l'honneur de vous prier d'accepter la ddicace que je suis heureux
de faire  la Socit d'Ethnographie, du second volume de mes _Voyages
en Europe_.

Veuillez accepter aussi, mon savant et respectable collgue, l'assurance
de ma considration la plus distingue.

JOS M. SAMPER.

Paris, le 1er juillet 1862.




NDICE.

A MONSIEUR LE PRSIDENT DE LA SOCIT D'ETHNOGRAPHIE
ORIENTALE ET AMRICAINE DE FRANCE       v

INTRODUCCIN.      1


PRIMERA PARTE


SUIZA Y SABOYA.

CAPTULO I.--DE PARIS A GINEBRA.--La Francia centro-oriental.--Los
paisanos franceses.--Las campias bresanas.--La vuelta del vencedor.      7

CAP. II.--IDEA GENERAL DE SUIZA.--Configuracion orogrfica.
--Hidrografa.--Historia de los Suizos.--Instituciones polticas
--Division general del pas.       19

CAP. III.--GINEBRA.--Geografa del Canton.--El lago Laman.--Resmen
histrico.--Estructura general de Ginebra.--Sus
condiciones polticas y sociales.--Monumentos  instituciones
pblicas.--Las casas de prision.--Ginebra como
centro social europeo.        38

CAP. IV.--LOS ALPES SABOYARDOS.--Los compaeros de
viaje.--La hoya del Arve.--El valle de Chamonix.--El
grupo del Monte-Blanco.--Las neveras.--Contrastes naturales
y curiosidades.       58

CAP. V.--LA HOYA DEL ALTO RODANO.--El camino de la
Cabeza-Negra.--El canton de Valais.--El valle del
Dranza y Martigny.--El Rdano.      74

CAP. VI.--EL CANTON DE VAUD.--Territorio y poblacion del
Canton.--Su historia;--sus instituciones;--sus producciones;--sus
institutos.--La ciudad de Vevey y su panorama.--Objetos
interesantes y curiosos.      83

CAP. VII.--VAUD Y NEUCHATEL.--Losana y sus cercanas.--Sus
monumentos  institutos.--De Losana  Iverdun.--Iverdun.--El
lago de Neuchtel.--El Canton.--Su historia.--Sus
instituciones y productos.--El rgimen comunal.--La
ciudad de Neuchtel.--Un panorama suizo.      95

CAP. VIII.--EL CANTON DE FRIBURGO.--La diligencia suiza.--Los
tres lagos hermanos.--Morat.--Geografa del Canton;--su
historia;--sus instituciones.--Panorama de Friburgo.--Sus
monumentos y curiosidades.--La ermita de la
Magdalena.      115

CAP. IX.--EL CANTON DE BERNA.--De Friburgo  Berna.--Los
artistas y artesanos viajeros.--Topografa del Canton.--Historia
de la repblica bernesa;--su poblacion  instituciones.--Producciones,
industria y objetos mas notables.--La
ciudad de Berna;--sus institutos y curiosidades.      132

CAP. X.--LA REGION DEL OBERLAND.--De Berna  Thun.--Una
reflexion sobre la civilizacion moderna.--La villa de
Thun.--Magnificencias de su lago.--Unterseen  Interlaken.--El
tipo de las paisanas.--El Ltschina.--Grindelwald.--Las
neveras y sus grutas.--Escenas sociales.--La vida
campestre.      149

CAP. XI.--EL CANTON DE UNTERWALDEN.--El lago de Brienz.--Giessbach.
--Brienz.--El valle de Meyringen.--El cuello de Brnig.--Los valles
de Sarnen.--Un paisaje de parroquia.--Condiciones histricas,
sociales y polticas del Canton.      165

CAP. XII.--LOS CUATRO-CANTONES.--Idea general topo-hidrogrfica.--La
ciudad de Lucerna.--Curiosidades.--Un
contraste social.--Condiciones generales del canton de Lucerna.--El
lago de los Cuatro-Cantones.--Su navegacion
y aspecto interior.--Recuerdos de la independencia.      180

CAP. XIII.--LOS PEQUEOS CANTONES.--Altorf.--El canton
de Ur--Los valles de Schwyz.--Goldau.--La ascencion
del Rigi.--Escenas del Rigi-Kulm.--Panorama de la
Suiza central.       195

CAP. XIV.--ZUG Y ZURIC.--Kssnach, Immense y el lago
de Zug.--La capital y el canton de Zug.--Horgen y el lago
de Zuric.--Instituciones y condiciones sociales del Canton.--La
ciudad de Zuric, situacion y aspecto.--Historia, monumentos
y curiosidades.      216

CAP. XV.--LA HOYA DEL RIN.--Las comunicaciones en Suiza.--De
Zuric  Schaffhousen.--La catarata del Rin.--La ciudad
y el canton de Schaffhousen.--Navegacion del alto Rin.--La
ciudad de Constanza.--Los lagos internacionales.      229

CAP. XVI.--TRAVESIA DE SUIZA.--El canton de San-Gall;--su
historia, sus instituciones, sus elementos econmicos.--La
ciudad de San-Gall,--su situacion, sus monumentos y curiosidades.--El
canton de Turgovia.--El canton de Argovia.--Solera
y Basilea-Campaa.       241

CAP. XVII.--BASILEA Y LA SUIZA.--La ciudad de Basilea;
situacion y panorama.--El medio-canton: su historia, sus instituciones,
su industria y condiciones sociales.--Monumentos
de la ciudad, institutos y costumbres.--Observaciones comparativas
respecto de la Confederacion.       248

SEGUNDA PARTE.

LA REGION DEL RIN.

CAPTULO I.--EL GRAN-DUCADO DE BADEN.--De Basilea 
Freiburgo.--El Rin central y sus panoramas.--Nociones importantes
respecto del gran-ducado.--Costumbres alemanas.--La
ciudad de Freiburgo.      267

CAP. II.--ALGO DE LA FRANCIA ALEMANA.--Kohl.--Un portero
frances.--Estrasburgo.--La campaa alsaciana.--Una
familia francesa en el campo.      281

CAP. III.--BADEN-BADEN.--El paso de la frontera.--Aspecto
general de Bden-Bden.--El mundo  la moda y las
ciudades de aguas medicinales.--Monumentos y curiosidades
de Bden-Bden.--Sus cercanas.      295

CAP. IV.--LAS CIUDADES BADENSES.--Carlsruhe.--Las ciudades
nuevas de Alemania.--Heidelberg;--su Universidad
y sus curiosidades.--Los estudiantes de Alemania.--Las ruinas
del Castillo.      307

CAP. V.--DE HEIDELBERG A FRANCFORT.--Mannheim y el
Rin.--El gran ducado de Darmstad; su gobierno y sus condiciones
generales.--La ciudad capital.--Una familia tpica.       317

CAP. VI.--DOS ESTADOS ALEMANES.--La repblica de Francfort;
--su importancia comercial y poltica.--La ciudad de
Francfort;--su situacion;--su movimiento social;--sus banqueros
y sus judos.--El ducado de Nassau.--Wiesbden y sus
cercanas.       327

CAP. VII.--EL RIN.--Cstel.--Mayenza.--Las riberas del
rio.--Una hija de la prfida Albion,  bordo de un vapor y en
tierra.      338

CAP. VIII.--LA PRUSIA RINEANA.--Idea general del pas.--Coblenza.--El
castillo de Stolzenfels.--El Rin abajo de Coblenza.--Colonia;--su
catedral;--las fbricas de Juan
Mara Farina.      346

CAP. IX.--DEL RIN A LIEJA.--Trayecto entre Colonia y
Aquisgran.--La ciudad de Carlomagno;--sus monumentos
y curiosidades.--El Sud-este de Blgica.       357

TERCERA PARTE.

BLGICA.

CAPITULO I.--LA NACION BELGA.--Resmen histrico.--Topografa
general del pas.--Instituciones polticas.--Poblacion.--Estadstica.
--Agricultura.--Industria y minera.--Comercio y vas
de comunicacion.       365

CAP. II.--LIEJA Y EL BRABANTE.--Poblacion y panorama de
Lieja.--Importancia industrial de la ciudad.--Su aspecto interior
y sus monumentos.--Tirlemont.--Lovina.--Malnas.      375

CAP. III,--AMBRES.--Aspecto general de la ciudad.--Comercio
y bellas artes.--Carcter mltiple de Ambres.--Sus
calles, monumentos, museos y curiosidades.
--Jardines y paseos      384

CAP. IV.--BRUSLAS.--La sociedad belga bajo el punto de
vista poltico.--Estructura general de Bruslas.--El periodismo
y la librera.--Fisonoma moral de Bruslas;--su
poblacion.--Monumentos civiles;--la casa municipal,--varios
palacios.--Monumentos religiosos.--Museos, bibliotecas
y estatuas pblicas.--Jardines cientficos.      395

CAP. V.--EL PAS FLAMENCO.--Idea general de Flndes.--La
raza, la literatura y el arte flamencos.--Gante: su estructura
y sus alderredores.--Monumentos  institutos civiles; el
Beffroi y sus tradiciones.--Monumentos  institutos religiosos;
el Bguinage.--Objetos de arte; el Museo de pinturas;
el Jardin botnico y el zoolgico.       405

CAP. VI.--LA REGION MARTIMA.--La ciudad de Brujas; aspecto
general.--Monumentos  institutos diversos.--Objetos de arte
y prcticas religiosas.--Ostende; su panorama; sus baos; su
sociedad.--El comercio y la pesca de los Belgas.      417

CAP. VII.--DE OSTENDE A PARIS.--El nor-oeste de Blgica.--Courtrai
y la frontera.--La ciudad de Lila.--Donai.--Arras.      426




INTRODUCCION.


La buena descripcion de un viaje, aunque requiere ciertas condiciones
poco vulgares, es un trabajo mnos laborioso de lo que generalmente se
piensa. Pero viajar,  _saber viajar_ es un arte mas delicado y difcil
de lo que  muchos parece. Cuando se viaja puramente por gozar y sacudir
el fastidio, no se hace otra cosa que vagar en un pas  vegetar
movindose. El pseudo-viajero, impelido por una curiosidad sin
consecuencias, se parece entnces  la hoja que flota en el torbellino
de un huracan, sin tendencia propia ni significacion.

El viaje es un arte complejo de investigacion metdica al mismo tiempo
que de _capricho inteligente_. l requiere, por una parte, cualidades de
viva impresionabilidad, imaginacion potica, severo criterio, curiosidad
de observacion y libertad de espritu, conjuntamente; y por otra,
tiempo, dinero, paciencia, conocimiento de las lenguas y ciertas
ventajas aplicables al pas que se visita.

Por eso, al emprender una serie de _excursiones_, mas bien que _viajes_,
en Europa, he comprendido bien, sin alucinarme, las desventajas de mi
posicion personal. Colombiano de nacimiento, aunque cosmopolita por mis
convicciones, le pertenezco ante todo  mi patria colombiana, de la
cual no puedo estar por largo tiempo ausente. Pero ansioso de buscar la
verdad, siguiendo y comparando el movimiento vario de los pueblos mas
adelantados en civilizacion, he tenido que conciliar dos necesidades
igualmente imperiosas.--No pudiendo disponer de mas de cinco aos en
Europa, he tenido forzosamente que reducirme al estudio atento de las
dos sociedades mas adelantadas--Francia  Inglaterra,--y en cuanto  las
demas, hacer rpidas excursiones que me permitan palpar y comprender
apnas los hechos mas caractersticos y sobresalientes, las formas  los
fenmenos mas visibles de la civilizacion europea. Es del conjunto de
esas grandes formas que un hijo del Nuevo Mundo, ansioso de luz pero sin
experiencia, puede obtener la nocion sinttica del giro y de la ndole
de esa civilizacion.

Si hubiera de dirigirme  lectores europeos,  no escribiria la relacion
de mis modestos viajes,  habra procurado darles  estos otras
proporciones, trazndome un mtodo que me permitiese emprender estudios
de alguna seriedad  trascendencia, dentro de la medida de mis dbiles
fuerzas. Pero no: viajo por mi patria, es decir con el solo fin de serle
til, y escribo para mis compatriotas y hermanos los Hispano-Colombianos.
He creido que lo que importa mas por el momento no es profundizar
ciertos estudios, sino vulgarizar  generalizar nociones. A los pueblos
de Hispano-Colombia no les ha llegado todava el momento de los estudios
fuertes, por la sencilla razn de que la inmensa masa popular no tiene
an la nocion general del progreso europeo. Hasta tanto que esa masa no
haya recibido la infusion elemental de luz y fuerza que necesita para
emprender su marcha (porque hoy no se _marcha_ sino que se anda 
tientas) el mejor servicio que se le puede hacer es el de la simple
vulgarizacion de las ideas elementales. Despues vendr el tiempo de
los trabajos laboriosos y profundos.

La inmensa mayora de los Hispano-Colombianos no conoce, por falta de
contacto ntimo con Europa, los rudimentos  las verdaderas condiciones
del juego general de la poltica, las letras, la industria, el comercio
y todos los grandes intereses vinculados en Europa. De ah provienen
graves errores de apreciacion, de imitacion  de indiferencia, que se
revelan en la poltica, la literatura, la legislacion y las
manifestaciones econmicas de Hispano-Colombia.

Desvanecer, si puedo, esos errores, dndole  la expresion de lo que me
parece la verdad las formas simpticas de lo pintoresco y el atractivo
de una rpida, fiel y animada narracin, tal es el objeto de estas
pginas de impresiones.

Hasta ahora no han llegado  Colombia, relativamente  Europa, sino dos
gneros de escritos:  _memorias_ novelescas, escritas con un fin de
especulacion literaria, como las de Alejandro Dumas y muchos otros
escritores franceses, que desnaturalizan las cosas,  fuerza de ingenio,
exageracion y fantasa, y prescinden de los hechos _sociales_,
ocupndose solo de lo pintoresco y divertido;  estudios especiales y
cientficos, que presuponen el conocimiento de las situaciones
generales. El primero de esos gneros de narracion  de estudio es
pernicioso en Colombia, porque propaga las mas falsas nociones. El
segundo es incompleto y rido, incomprensible para los que no conocen la
fisonoma general del pas de que se trata.

Mi proceder, como narrador de rpidas y modestas excursiones, es muy
sencillo: consiste en no dejar en olvido nada de lo que he observado, 
mirado siquiera, interesante por algun rasgo caracterstico; y en no
inventar nada, sino relatar con candor cuanto me ha impresionado por
cualquier motivo, manteniendo en la exposicion de todos los pormenores,
por variados que sean, la armona de la verdad, de lo bello y lo til,
de lo natural y social. Es as como surge de la narracion la imgen
compleja de un pas, semejante  una fisonoma humana en que se ven
armonizar diversas formas: el ojo ardiente y luminoso, que revela un
espritu; la boca palpitante, que respira pasion, y la protuberancia
huesosa  muscular, donde reside una fuerza.

Aun limitando mis viajes  humildes proporciones, he querido seguir
cierto mtodo.--Primero Francia, el gran foco de la civilizacion
moderna, de donde irradia toda inspiracion fecunda, en el vasto grupo de
sociedades que tuvo su punto de partida en la civilizacion latina.--En
seguida Espaa, el pas anlogo, la fuente europea de las repblicas
Hispano-Colombianas.--Despues la Confederacion Helvtica, cuya
constitucion poltica corresponde en sus formas generales  las de mi
patria natal.--Luego Alemania, Blgica y Holanda, donde se asiste, en la
primera,  la lucha de instituciones y civilizaciones distintas,
revelando una grande y laboriosa transicion;  se ven en dos pequeos y
prsperos Estados los efectos de la libertad poltica y civil. Mas tarde
he estudiado ese gran pueblo de tan peculiares condiciones,--la Gran
Bretaa,--que resume en su genio y sus manifestaciones lo que hay de mas
cosmopolita, de mas industrial y vigoroso en el juego complicado de la
moderna civilizacion. Al fin le llegar su turno  Italia, el pas de
los grandes recuerdos y de los refinamientos del arte, que representa
hoy la aspiracion esencial del siglo: la idea de la _unificacion_. Y por
ltimo, al dejar  Europa, ir  observar las modificaciones profundas
que le ha impreso  la vieja civilizacion europea ese pueblo formidable
de colonizadores del Nuevo Mundo, que se llama la Union Americana.

Suiza me picaba vivamente la curiosidad por sus especialidades, que la
hacen tan singular  interesante en Europa. Su topografa y composicion
geolgica, su sistema hidrogrfico y sus neveras colosales y vastsimas,
le dan la prioridad de interes en el estudio de esa maravillosa historia
del progreso de la Creacion  de la fisiologa del globo, escrita en
grandes y pequeos caractres en las rocas aglomeradas en el trascurso
de millares de siglos, por una serie de revoluciones naturales de la
materia orgnica, para ofrecerle al hombre la base de su imperio divino.
Las admirables hermosuras de ese inmenso archipilago de montaas, lagos
y nevados que se llama Suiza, excitaban en m esa irresistible
inclinacion hcia lo bello, lo grandioso y potico, que eleva el
sentimiento y le da expansion al alma, hacindole admirar, con xtasis 
arrebato alternativamente, las obras del Inefable Artfice.

Ademas, yo sentia un vivo deseo de conocer, siquiera fuese someramente,
la manera como funciona el espritu democrtico en la sola _repblica_
importante de Europa, enclavada en el corazon de este viejo mundo de
tradiciones formidables y rodeada de poderosas monarquas y
aristocracias. Queria observar la yuxtaposicion de dos razas que pasan
por antagonistas,--germnica y latina,--esta representada por los
cantones franceses  italianos. Queria inquirir ese movimiento
ascendente de asociacion que, comenzando en la _familia_, se condensa en
el _Distrito_, enlaza los distritos en el _Canton_  Estado, y fortifica
 los cantones en la liga de la _Confederacion_. Queria buscar el
secreto de esa prosperidad que hace de Suiza, relativamente  sus
proporciones, el pas mas activo y poderoso por su produccion. Queria,
en fin, darme cuenta de la relacion en que se hallan respecto de la
civilizacion dos de las tres grandes comuniones cristianas de Europa
(protestantes y catlicos) colocadas frente  frente y en ntimo
contacto y lucha permanente, en el terreno comun de la libertad
federal.

Mis esperanzas no fueron frustradas. En cuanto era dable obtener
nociones importantes, mediante una incompleta y rpida excursion, pude
sacar en consecuencia esta conviccion: el estudio atento de la
Confederacion Helvtica es el que, por las condiciones mltiples y
peculiares de ese pas, puede ofrecer las pruebas mas perentorias en
favor del principio de libertad y justicia,  de justicia en la
libertad, como la base de toda civilizacion fecunda en progreso y
bienestar. Tengo la confianza de que algunas de las pginas de esta
narracion, sinceramente verdica, justificarn esa conviccion.




PARTE PRIMERA.

SUIZA Y SABOYA.

       *       *       *       *       *




CAPITULO I.

DE PARIS A GINEBRA.

La Francia centro-oriental.--Los paisanos franceses.--Las campias
bresanas.--La vuelta del vencedor.


El sol de julio doraba con sus tibios y alegres rayos matinales los
pabellones de las magnficas arboledas, las cpulas y torres de los
altos monumentos y el enjambre desigual de los techos de pizarra, que se
destacaban sobre las plazas y calles todava silenciosas de Paris.
Apnas comenzaba  despertar la ilustre metrpoli de su sueo de esto,
cuando entrbamos  la inmensa estacion  embarcadero del ferrocarril
que conduce  Lyon y el Mediterrneo. Tal debia ser nuestra via para
penetrar  Suiza por el lado meridional, y visitar la Saboya del norte,
pas pintoresco, montaoso y esencialmente estratgico que despues ha
sido el objeto de una complicacion para la diplomacia europea.

Al subir  un wagon del tren, mi esposa me decia con dulce confianza:
Por fin vamos  visitar ese pas de las montaas y los lagos, el padre
de casi todos los grandes rios del continente europeo. Eso nos producir
emociones que nos harn evocar  cada momento la imgen querida de la
patria....

La via frrea, en su primera mitad, era la misma que yo habia tomado,
algunos meses antes, para ir  Espaa, y debamos seguirla hasta Macn,
torciendo de all hcia el este, en direccion al Rdano central y
Ginebra. Tenamos que atravesar algunos de los departamentos mas
vincolas de Francia y, en las cercanas del Rdano, despues de cortar
la estrecha hoya del _Ain_, una comarca pintoresca, entrecortada por los
estribos y contrafuertes mas meridionales del Jura. Aquellos
departamentos, surcados por la via frrea en extension muy desigual,
eran:

El del _Sena_, con 1,727,000 habitantes, cuyas siete octavas partes
constituyen la poblacion de Paris;

El de _Sena-y-Marna_ con 341,000, que tiene por capital  la graciosa y
pequea ciudad de Melun.

El del _Yona_, con 368,000, que cuenta algunas villas y ciudades
bastante industriales, como Auxerre (la capital), Sens, Joigny,
Tonnerre, etc.

Despues la via sale de la hoya del Sena para pasar  la del Saona, de
modo que se sirve sucesivamente del curso de valles que se inclinan, en
opuestos sentidos, hcia el canal de la Mancha y el Mediterrneo. De esa
manera el ferrocarril sigue por los departamentos de:

La _Costa-de-oro_, con 386,000 habitantes, centro principal da la
antigua Borgoa, teniendo por capital  Diyon (_Dijon_), ciudad tan
interesante por sus monumentos y su historia como por su movimiento
social.

El de _Saona-y-Loira_, con 575,000 almas, no mnos importante que el
anterior por sus vinos, y cuya capital es Macn.

Por ltimo, el del _Ain_, con 370,000 habitantes, capital la ciudad de
Burgo  Villa (_Bourg_), antiguo centro administrativo de la provincia
de _Bresa_ (_Bresse_); comarca que se extiende entre el Saona, el Rdano
y las montaas del Jura, partiendo lmites con los cantones helvticos
de Ginebra y Vaud y la alta Saboya,  Saboya setentrional, hoy
departamento frances.

Quiso la fortuna que nuestro primer dia de viaje fuese favorable al
natural deseo de recoger impresiones, siquiera fuese al pasar.
Aguardbase al emperador de los Franceses, quien volva de su campaa de
Italia,--ese episodio extrao, grandioso por sus formas y contradictorio
en su objeto y resultados. Napoleon III venia de Italia vencedor y
vencido al mismo tiempo: vencedor en las batallas; vencido despues en el
terreno diplomtico, caliente todava la atmsfera con el fuego terrible
de _Solferino_. Pero los pueblos, que jamas juzgan la poltica sino por
las apariencias,--sobre todo los que tienen la candidez campestre,--no
sabian de la guerra de Italia sino dos cosas: que los Franceses, sus
compatriotas y hermanos, se habian batido hericamente, segn su
costumbre, y eran los vencedores, y que su jefe, el emperador, volvia 
recibir las ovaciones del triunfo.

Donde quiera, desde Macn hasta adelante de Bourg, se veian los mas
curiosos grupos de paisanos, resaltando en los cuadros pintorescos y
risueos de las pequeas poblaciones  las estaciones del ferrocarril,
rodeadas de enanos sauces de ampuloso follaje, huertos y jardines,
viedos escalonados en las faldas de las colinas, lucientes praderas y
plantaciones de cereales. Se veia bien que las autoridades habian
trabajado con actividad en preparar recepciones oficiales con honores de
_populares_, como acontece donde quiera. En toda la lnea se ostentaban
bosques de banderas, arcos de triunfo, alegres y vistosos pabellones,
escudos de armas y trofeos, inscripciones y medios de iluminacion.
Aquello nada tenia da curioso, porque era artificial: era una fiesta de
sub-prefectos y alcaldes principalmente. Lo que llamaba la atencion era
el largo cordon de grupos de paisanos, llenos de curiosidad, impacientes
pero joviales,  veces burlones, que hacian estallar sus estentreas
carcajadas al derredor de las estaciones de la lnea.

A cada trecho veamos, bajo los sombreros de fieltro burdo,  de paja
amarilla y anchas las, fisonomas femeninas bastante graciosas, con ese
color vago del tipo de la Francia centro-oriental, que no es ni el rubio
delicado de Picarda y Normanda, ni el suave sonrosado de las alturas
jursicas, ni el moreno picante de las gentes que pueblan las comarcas
meridionales de Francia. Donde quiera tambien nos interesaba la robustez
del campesino, su rusticidad mezclada de buen sentido y astucia, sus
movimientos desembarazados y su insaciable y cndida curiosidad. Y todo
eso realzado por cierta originalidad de vestidos que, sin tener la
gracia de los alpestres y meridionales, ni la curiosa extravagancia de
los bretones, normandos y alsacianos, nos revelaban una tendencia
notable hcia las combinaciones pintorescas.

Al pasar  detenerse el tren que nos trasportaba, estallaba en cada uno
de esos numerosos grupos de paisanos un _hurrah!_ borrascoso, por via de
saludo, y no faltaban quienes, queriendo sazonar algun chiste del
vecino, exclamaban por este estilo:

--Eh, seor maquinista! digale U.  Su Majestad que se d priesa!

--Bah, gaznpiro! quin te ha dicho que Su Majestad corre como el chorro
de tu molino?

--Diantre! si se hace esperar!

--Si as se portara el Recaudador!...

--Que nos sirvan refrescos mintras viene!--gritaba otro mas
atolondrado.

--Y si no viene?

--Ser mas largo el refresco.

--S; comeremos mas! El emperador pagar todo!

--Viva el emperador!

Mas adelante, al ver que llegaba nuestro tren, un paisano poco erudito
en geografa y otras cosas, grit con todos sus pulmones:

--Bravo! viva el emperador!

--Bruto!--le dijo uno de los compaeros,--no ves que ese tren viene de
Paris?

--Y qu me importa eso, si me han encargado que grite cuando llegue el
tren?

--Tambien podia ser de carbon  lea, y seras capaz de tomarlo por el
tren imperial....

--Aguarda un poco, Juanillo, aadi otro; ya tendrs ocasion de gritar y
dejar contento al alcalde.

En otra estacion, al notar que renovaban el agua en las calderas de la
locomotiva, un paisano mazorral observ:

--Diantre! hasta la mquina bebe, mintras que yo estoy  seco!

--Ella bebe  la salud de la compaa, dijo un chusco, aludiendo  los
viajeros del tren.

Y cada cual agregaba una tosca chanzoneta  un retrucano del mas
rstico ingenio.  este propsito me permitir una digresion respecto
del tipo social en escena.

El paisano frances tiene cualidades muy caractersticas que le hacen
digno de atencion. Mas tarde tuve ocasion de observarlo as en varias
excursiones hechas  los departamentos del centro y del oeste, y en las
escenas semi-campestres de las cercanas de Paris. Curioso y desconfiado
por igual, todo le llama la atencion, pero lo observa todo con cautela y
recelo. Detesta  teme la guerra, pero se encanta con las escenas
militares, por lo que tienen de pintoresco y sorprendente, porque en el
fondo de su carcter esencialmente conservador, recio al progreso y
apegado  las tradiciones, hay cierta veleidad de novelera que le
tienta  inquirir en las poblaciones todo lo que tiene el sello de lo
desconocido,  que es superior  los alcances, los hbitos y las
nociones que implica la vida campestre.

A la desconfianza y la curiosidad se aaden en el paisano frances (de
las regiones no montaosas) un rasgo que es comun  todas las clases del
pas,--el genio burlon y epigramtico,--y dos mas que le son peculiares
al hombre del campo: cierto instinto _diplomtico_, y una tendencia
enrgica hcia la propiedad territorial. Su inteligencia es lenta en la
comprension de las cosas y carece de la soltura y ardenta que
provienen de la imaginacion. Pero l sabe _rumiar_ una idea, revolverla,
pesarla y _digerirla_ con calma y malicia, y acaba siempre por trazarse
un plan en cuya ejecucion persiste con invencible tenacidad.

Cuando se le hace una proposicion, por halagea que sea, vacila un
momento, guarda silencio con aire cazurro, se rasca una oreja y acaba
por decir: Compadre, lo pensaremos. Ninguno le arrancar jamas una
resolucion improvisada  una respuesta categrica por sorpresa. Pero una
vez que reflexiona y se forma una idea fija y clara,--buena  mala,--no
hay razonamiento ni objecion que le desvie de su propsito. A toda
rplica responde, tocndose la frente con el ndice de la mano derecha:

--Compadre, tengo otra cosa aqu adentro. Ser como U. dice, pero yo
tengo mi idea.

Ello es que la lentitud de espritu del paisano frances tiene su
compensacion en la malicia calculadora, la desconfianza, casi mas
intencional que instintiva, y el conocimiento prctico de sus intereses
individuales. No hay tipo mas personal, mas individualista que el
paisano frances. l no comprende los hechos ni los intereses colectivos,
sino los que afectan ntimamente  su hogar. Si el trabajo, el hbito de
los negocios y las relaciones de vecindad le permiten penetrar la
situacion econmica  domstica del vecino, se guarda bien de darle
consejos,  de justificar, con la ingerencia en las cosas ajenas, la de
cualquier otro en las suyas propias.

En esto los hbitos del paisano son diametralmente opuestos  los del
obrero de las ciudades, en quien el instinto de sociabilidad,
fuertemente estimulado por el medio en que vive, favorece mucho la
comprension de las cosas colectivas. El paisano, desentendindose de lo
que preocupa  los vecinos de la cabecera del distrito, calcula y
considera  su modo lo que se relaciona con su terruo, su mercado, su
feria y sus contribuciones. A eso se reducen toda su poltica y su
economa social.

Sabiendo que el Cura, el Alcalde y el Recaudador de contribuciones son
tres fuerzas  personas distintas que forman una sola potencia
verdadera para dominar el distrito, la diplomacia del paisano consiste
en lisonjear,  esas tres entidades, vivir en buena armona con ellas,
ocultarles los recursos de que dispone y dejar que ruede la bola del
vecino, sin inquietarse por nada. Su egoismo es tan calculado como su
diplomacia, porque llegado el momento de hacer bien, sabe mostrarse
caritativo y consagrado sin ostentacion, Pero como el crculo de su
actividad es tan reducido, maneja sus intereses con acierto y permanece
en la mas completa inmobilidad de relaciones y hbitos.

Adherido al trabajo y la tierra por necesidad, sus operaciones son de un
positivismo estrecho. El paisano se dice: Mi hijo ha de ser paisano
como yo; poco importa que no aprenda a leer ni escribir, con tal que
sepa ganar dinero y tenga fortuna. As, ljos de enviarle a la escuela,
le asocia  todos sus trabajos, le hace siervo del _campo_ y del arado,
y le trasmite rigorosamente sus preocupaciones y costumbres.

Su mana consiste en adquirir propiedad territorial  aumentarla que
tiene, aunque el producto de la tierra sea muy inferior al de las
especulaciones  la industria; sin perjuicio de reservar la suma
necesaria para rescatar al hijo mayor de la conscripcion militar.
Dominado por esa idea fija, se hace econmico y avaro, imponindose mil
privaciones y atesorando franco sobre franco y escudo sobre escudo. El
paisano sabe esperar la buena ocasion, disimulando su tesoro. Cuando
llega el momento de una compra ventajosa se sirve de toda su diplomacia
para reunir  su fanega de tierra[1] otra contigua, y otra y otras, sin
satisfacerse nunca.

[1] El paisano frances no calcula nunca por _hectaras_, sino por
fanegas, _arpents_.

Su sueo constante de ser propietario de tierra no corresponde  una
verdadera aspiracion  gozar de los productos del suelo dndose
comodidades: l busca en la tierra una consideracion que le satisfaga su
vanidad personal y de familia, y una seguridad tangible contra toda
catstrofe, como guerra, hurto, dilapidacion  cosa semejante. Su frase
favorita expresa bien su conviccion: El viento arranca las mieses en
ocasiones, pero nunca se lleva la tierra.

De algunos aos ac el paisano frances est pasando por una crsis
peligrosa, especie de fiebre que domina sobre todo  la juventud
campesina. La noticia de los altos salarios que obtienen en las grandes
ciudades manufactureras  comerciales ciertas clases de obreros, ha
conmovido profundamente  los paisanos proletarios, inspirndoles el
deseo ardiente de mayor lucro. Para ellos cada gran ciudad ejerce la
misma atraccion fascinadora que la fabulosa California, de 1848  1853,
para los emigrantes europeos. De ah esa constante emigracion de
paisanos de todas las campias de Francia, que abandonan sin pesar sus
risueos valles, sus pacficas llanuras y montaas por aglomerarse 
centenares de miles en las sombras  insalubres callejuelas de las
grandes ciudades manufactureras: Paris, Lyon, Roan, Lila, Estrasburgo,
Mulhouse, San-Estvan, Marsella y Burdeos.

Y cosa rara! lo que preocupa  los paisanos al ceder  esa corriente de
concentracion, no es en realidad la aspiracion clara y precisa  mejorar
de condicion adquiriendo mas bienestar positivo. Lo que les tienta, lo
que les impulsa es el deseo de la mayor _ganancia_, de obtener mas alto
_salario_, sin cuidarse de las consecuencias ni averiguar si ese salario
elevado de las ciudades manufactureras, debiendo satisfacer mil
necesidades facticias y gastos muy considerables, es realmente superior,
en el centro de fabricacion, al salario modesto pero suficiente que
ofrecen los trabajos agrcolas. Como quiera que sea, la manufactura ha
revolucionado la vida del paisano frances, y las condiciones de su
existencia ntima y social van sufriendo profundas modificaciones.

A las manufacturas se une la conscripcion militar, como una causa de
perturbacion, exagerada en extremo por las exigencias de la poltica.
Cada ao salen de los distritos (ciudades y campias) cerca  mas de
100,000 conscritos que van  reemplazar  otros 100,000 en el servicio
de las armas. Pero de los reemplazados una gran porcion se queda en las
ciudades (sin contar los que han sucumbido bajo el uniforme), de manera
que la sangra militar de todos los aos no tiene compensacion. En
cuanto  los que vuelven, su trasformacion ha sido completa, y su
regreso a las campias produce una infusion de bienes y males que
modifica mucho los hbitos y las nociones de los que no han salido jamas
de la comarca. Por una parte, el soldado licenciado, suponiendo que
vuelva sano y cabal, trae los hbitos de mando altivo  de obediencia
servil, las tradiciones de la taberna militar, las costumbres y el
lenguaje libre de los cuarteles y campamentos, el desprecio por el
trabajo pacfico y la tendencia  la holgazanera y las querellas
ruidosas. Por otra, su espritu se ha ensanchado con el contacto del
mundo, sus nociones sociales son mas claras y extensas, sabe leer y
escribir pasablemente, ha olvidado algo su patu provincial detestable,
y trae en el corazon los sentimientos de la patria, del honor y de la
valenta, fuertemente desarrollados por el espectculo  que ha asistido
durante algunos aos como actor y espectador al mismo tiempo. Ser
mayor la suma de los males que la de los bienes? Tendr ocasion de
tratar este asunto al escribir mis observaciones generales respecto de
Francia y las particularmente relativas a Paris. Que el lector me
disimule entretanto esta digresion, de que no he podido prescindir.

       *       *       *       *       *

Al dejar la estacion de Macn, siguiendo la direccion hcia los
contrafuertes meridionales del Jura, al traves de los departamentos de
Saona-y-Loira y Ain, el paisaje comenz  presentar un aspecto mas
risueo y hermoso que el de las llanuras burguionas. En vez de esas
planicies desnudas, ligeramente interrumpidas por colinas granticas 
pedregosas, sin majestad ni riqueza de tintas en la vegetacion, se
extendia hcia el Oriente un inmenso plano inclinado, onduloso,
reluciente de verdura y de contornos pintorescos que, dilatndose en
escalones de suaves faldas ascendentes, iba  encuadrarse en el marco
magnfico de las montaas de poderosa caliza que forman las abruptas
serranas paralelas del Jura.

Donde quiera los frescos vallecitos, las alegres faldas y lomas
arrugadas y los planos sucesivos ostentaban su vegetacion multiforme y
de variados matices,  la luz mate del sol poniente. Vastas plantaciones
de viedos y cereales se encuadraban en los ondulosos pliegues del
terreno, orillados en sus bordes superiores por las espesas arboledas de
abetos  las franjas de abedules y los relieves severos de las altas
rocas  barrancas, que sirven de asiento a los estribos de los primeros
contrafuertes jursicos. El tren toc en la ciudad de Bourg, localidad
de unos 11,000 habitantes, sin importancia, y al pasar pudimos ver,
destacndose sobre el fondo poco lejano de las montaas, las torres de
la iglesia gtica de _Brou_, monumento magnfico que es uno de los mas
acabados y de gusto mas delicioso que cuenta Francia entre sus numerosos
templos de la edad mdia.

Poco despues, cuando habamos salvado por un hermoso puente el rio
_Ain_, afluente del Rdano, y la noche cobijaba ya con sus vagas sombras
el bello paisaje de las campias bresanas, el tren se lanz en un
laberinto de estrechos y profundos callejones formados por vallecitos
muy tortuosos que sirven de lecho  un limpio riachuelo. El ruido de la
locomotiva y los carruajes resonaba ronco y estridente entre las dos
filas de altos murallones de caliza, salpicados de matorrales y
bosquecillos de abetos, que encajonan aquella sucesion de vallecitos,
dndoles la forma de tortuosas calles y romnticas encrucijadas. En el
fondo, bajo numerosos puentes  casi escondido al pi de las rocas y la
vegetacion, serpenteaba el riachuelo. De trecho en trecho, al voltear
los recodos de la via, veamos algunos pobres pueblecitos, trepados en
caprichosos anfiteatros sobre las faldas empinadas,  la vera del
camino,  sobre los relieves abruptos de las rocas que dominan las
angosturas.

Al cabo la oscuridad fu completa, y despues de cortar la cadena de
bajas montaas que liga al Jura con los Alpes de la baja Saboya, nos
hallamos en el angosto valle del Rdano central que debamos orillar
hasta Ginebra. En medio de las tinieblas solo se sentia  veces,
confusamente, el ruido casi subterrneo del Rdano, estrechado entre
peascos formidables y aun escondido en cierto trecho en abismos que
nadie ha podido sondear; ruido que se perdia, como la voz grandiosa de
la naturaleza, confundido con el del tren--la voz de la industria
humana--en las lejanas concavidades del complicado laberinto de cerros.

El tren se detuvo largo tiempo en la estacion de _Culoz_ para darle paso
(porque el ferrocarril es de una sola via)  otro convoy que venia de
Chambery. Algunos soldados, franceses y suizos, formados en grupos cerca
de la estacion, lanzaban tiros de fusil y gritos estentreos de alegra
que contrastaban con el silencio y la actitud reservada de algunos
paisanos atraidos por la curiosidad. Qu iban  buscar all? Querian
conocer  su emperador, detenido en la estacion por algunos momentos
para hacerles  sus fieles sbditos el raro honor de tomar un ligero
refrigerio y dejarse contemplar un poco. Tuvimos ocasion de oir  un
admirador maravillarse de que Su Majestad hubiese tomado un helado y dos
 tres bizcochos (hubo disputas sobre si fueron dos  tres). Esa
circunstancia inaudita (hablo con absoluta verdad y nada invento) le
hizo exclamar  otro curioso entusiasta:

--Conque el emperador ha comido!...

--Pues; su Majestad come  veces, cuando quiere probar su benevolencia.

--Qu bondad! qu bondad!

Al fin la sombra gigantesca del tren imperial se movi y pas casi
tocando el nuestro, dejndonos ver en l fondo de un carruaje la figura
del vencedor de _Solferino_ y negociador de _Villafranca_.... El
silencio era completo; ningn grito estall en medio de las sombras y el
soberano se perdi en las tinieblas del valle.

Eran las once y media de la noche cuando, rendidos de cansancio,
llegbamos  la activa y potica Ginebra, cuyas mil luces de gas se
reflejaban admirablemente en la superficie murmurante de las ondas del
Rdano y del lago Leman.

       *       *       *       *       *




CAPITULO II.

IDEA GENERAL DE SUIZA.

Configuracion orogrfica.--Hidrografa.--Historia de los
Suizos.--Instituciones polticas.--Division general del pas.


La descripcion social y pintoresca de un pas es incomprensible cuando
no se posee la idea general de su configuracion y aspecto, de su
historia, sus instituciones fundamentales y su division administrativa.
Digamos, pues, con la mayor concision posible, ntes de comenzar la
narracion de nuestras impresiones, lo que es Suiza como territorio y
nacion.

Nada mas difcil que determinar con absoluta precision, siguiendo un
sistema, el aspecto mltiple de ese admirable pas, cuyos rasgos, de
prodigiosa variedad, rechazan toda clasificacion rigorosamente metdica.
Suiza es un aparente cos de formaciones geolgicas, orogrficas 
hidrogrficas en que todo interesa y admira, todo tiene su carcter
particular, y sinembargo todo se combina y multiplica maravillosamente.
No hay dos valles, dos alti-planicies, colinas, montaas, picos
colosales, gargantas, pramos, desfiladeros, rios, lagos  nevados que
se parezcan totalmente entre s, entre innumerables formaciones
anlogas.

Imaginad por un momento un inmenso grupo  archipilago terrestre
compuesto de jardines lucientes de verdura y abismos de concavidad
insondable y aterradora; de alegres huertos y rocas desnudas,
formidables y sombras que los dominan; de lujosos plantos
entrecortados por habitaciones campestres de imponderable gracia, al pi
de coronas y guirnaldas seculares de negros pinos y abetos, ciendo los
speros relieves y las concavidades abruptas de cerros que parecen
gigantes evocados en una pesadilla; de ciudades risueas, industriosas y
activas, donde abundan los bellos monumentos del arte y de la ciencia, y
rsticos y solitarios caseros encuadrados  perdidos en las
profundidades de las selvas. Suponed ese archipilago de mil formas en
contraste, rodeado, cortado por laberintos de mil direcciones y por
innumerables lagos azules y dormidos; mil cascadas caprichosas que se
precipitan sobre los valles de lo alto de rocas tajadas y estupendas, en
brillantes remolinos entre cuyas espumas vagan las gasas tornasoladas
del arco ris; rios saltadores  de prfida mansedumbre, de color gris
al pi de los nevados y de un azul trasparente en las regiones bajas;
bancos inmensos de hielo, ondulosos y resplandecientes de blancura, que
parecen mares mediterrneos de cristal trepados sobre las montaas en
momentos de grandes cataclismos, donde imperan el silencio, la soledad y
la tristeza; vastas alfombras de verdura, frescas y matizadas de mil
flores y tintas diversas, y en derredor barreras colosales de granito y
caliza, en cuyas cimas se cierne el guila imperial  saltan el ciervo
de enorme cornamenta y el gamo fugitivo por encima de los
abismos;--barreras que encierran tantas hermosuras, escondindolas  la
vista del viajero que no penetra hasta el fondo mismo del laberinto.
Suponed todo eso, repito, y tendreis apnas una idea muy vaga de las
maravillas que contiene Suiza.

El habitante de Colombia que no ha viajado en Europa, no tiene idea de
las formas de este continente, con solo imaginar valles y llanuras,
lagos y rios, bosques y praderas, montaas y mares. El aspecto de los
paisajes es absolutamente distinto, aun en zonas anlogas por su
latitud  elevacion, como es distinta la composicion geolgica de los
dos continentes en su corteza exterior. En los Andes la hermosura
principal est en la grandiosidad del conjunto,--de los vastos
panoramas, las inmensas selvas  pampas, mas  mnos desiertas 
salvajes, que parecen ocanos interiores, en contraste con estupendas
cordilleras que siguen la coordinacion general de un sistema. All los
pormenores son poco severos, los relieves poco _acentuados_ (permtaseme
el neologismo) y el espectculo de la naturaleza tiene cierta
uniformidad imponente,  veces montona, que agrada mas de ljos que de
cerca.

En los Alpes y las montaas que corresponden  su sistema irregular y
trunco, la grandiosidad est mas en los pormenores que en el conjunto;
en el contraste de lo natural y social, que produce variedades
infinitas; en la severa estructura de las rocas abruptas, las hoyas y
ramblas estrechas y profundas, los abismos insondables, los picos
desnudos en forma de agujas, las neveras fascinadoras y llenas de
pilagos (de muy diversa composicion que las colombianas), la
multiplicidad de los lagos, y sobre todo la estrechez de los horizontes.

En Colombia se registra desde cualquier altura algun ancho valle, algun
vasto anfiteatro de faldas sin violento declive, alguna selva inmensa,
algun largo cordon de montaas en direccion regular, alguna pampa en
cuyo horizonte luminoso y sin lmites se pierde la mirada como en el
Ocano. En Europa todos los horizontes continentales, excepto los que es
extienden hcia el bajo Danubio, son reducidos, y en cada panorama lo
inmenso est reemplazado por todo lo que es saliente, condensado y
enrgico. El mundo colombiano es un mundo de grandes rasgos y formas, de
_sntesis_ topogrfica; el europeo, es un mundo de pormenores 
_anlisis_.

Aunque pudiera decirse que Suiza no tiene en realidad sino dos formas
generales,--las montaas y las planicies, mas  mnos interrumpidas,--es
exacta la division que se hace del pas en tres sistemas topogrficos
que se enlazan entre s: la zona de los Alpes, la de las Planicies y la
del Jura; la primera oriental, la segunda central y la tercera
occidental. Las tres zonas giran en una direccion generalmente paralela
de sur  norte. Pero es de notar una curiosa diferencia: mintras que
las mayores alturas de los Alpes se hallan al sur, de modo que sus
grupos y eslabones van decreciendo  medida que se acercan al norte,
hcia el lago superior de Constanza, las cadenas regulares del Jura,
derivadas de los Alpes saboyardos, son mas bajas al sur y se elevan a
proporcion que se acercan al Rin en la direccion norte.

Partiendo lmites con Francia al sur, por la Saboya septentrional, y al
este, por los departamentos del Jura; con el gran ducado de Bden y los
reinos de Wurtemberg y Baviera, al norte y nordeste; con Austria, por el
Tirol, al este, y con Italia al sud-sudeste,--el territorio suizo mide
41,170 kilmetros cuadrados de superficie, 384 kil. de longitud extrema
(del este al oeste) y 200 kil. de latitud, de sur  norte. La hoya 
cuenca multiforme de Suiza est determinada por los Alpes y el Jura,
montaas que, enlazadas al sur de Ginebra, no obstante la ruptura del
Rdano, describen dos cuerdas irregulares, idealmente paralelas, cuyos
extremos reposan al Norte, en cuanto  Suiza, en Schaffhouse y la punta
superior del lago de Constanza, encerrando as todo el pas.

Suponed dos ondas slidas encadenadas, la una colosal, que al descender
produce una vasta hoya sinuosa  quebrada en mil pliegues, y vuelve 
levantarse adelante para reproducir su forma general en otra onda mucho
menor, que al descender  su turno se disuelve en una serie de planos
inclinados y llanuras, tal es la estructura de Suiza. La grande onda es
la cadena de los Alpes que va descendiendo de oriente  poniente, como
de sur  norte, en escalones despedazados y rugosos, para descansar en
una hoya intermediaria, region de planicies y bajas montaas. En seguida
el terreno se levanta de nuevo hcia el occidente, tambien en escalones,
forma las cadenas del Jura, y al llegar  los puntos culminantes
desciende sobre Francia, en anfiteatros y planos inclinados, para
perderse en los valles del Doubs y el Ain.

Los dos sistemas de montaas difieren en todo. En los Alpes no hay ni
paralelismo de cadenas ni enlace alguno de formas regulares 
sostenidas. Es una serie de seis grupos colosales ligados por
ramificaciones tortuosas, despedazadas y revueltas, cuyos innumerables
estribos y contrafuertes se desprenden en todas direcciones. De ah
provienen numerosos sistemas hidrogrficos enteramente distintos y aun
opuestos, que corresponden  las hoyas del Rin, el Danubio, el Po y el
Rdano. En los Alpes el granito es el elemento casi nico de las
formaciones geolgicas, y as como en la orografa falta la regularidad
de formas y direcciones, en la estructura de las rocas son rarsimas las
estratificaciones regulares y horizontales. All se encuentran los
terribles ventisqueros, los pramos desiertos y sombros, las neveras
perpetuas de movimiento misterioso, tan vastas y grandiosas que algunas
miden hasta 18 leguas de longitud en varias direcciones, abarcando mas
de la dcima parte de la superficie del pas. Las elevaciones son
generalmente muy considerables, contndose muchas de 3, 4 y 4,500 metros
sobre el nivel del mar. En esas cimas reina el invierno perpetuo, con
mas rigor que en los polos; el hombre est proscrito de all; la
vegetacion ofrece la mas variada escala de gradaciones que es posible en
la zona templada del hemisferio boreal.

Es de los Alpes suizos que surgen casi todos los grandes rios de Europa,
llevando la fecundidad y el movimiento  las comarcas mas opuestas. El
solo grupo complicado y maravilloso que, por un sistema de enlaces, se
extiende desde el extremo oriental del _San-Gotardo_ hasta las alturas
de _Sidelhorit_ (pasando por _Matthorn_ y _Gries_, _Diechterhorn_ y
_Grimsel_), da orgen  los siguientes rios que toman las mas opuestas
direcciones:

Al sur, el _Tesino_, el _Maggia_ y el _Tosa_ y _Toccia_, que llevan sus
aguas al lago _Mayor_ y constituyen luego el caudal principal del Po.

Al sud-oeste, el _Rdano_, que va  llenar la cuenca magnfica del lago
_Leman_  de Ginebra, y sigue su curso por Francia hasta el golfo de
Lyon.

Al oeste, el _Aar_  _Aare_, que despues de ensancharse en los lagos de
_Brienz_ y _Thun_ y baar  Berna y Solera (Soleure  Solothurn)
desemboca en el Rin, entre Schaffhouse y Basilea.

Al norte, el _Reuss_, rio que alimenta al lago de los _Cuatro-Cantones_
( de Lucerna), se escapa de esa cuenca en medio de la ciudad de ese
nombre y va  engrosar el Aar, no ljos de la confluencia del _Limmat_.

En fin, al nordeste, las fuentes del Rin, llamadas _Rin superior_ y
_medio_.

No debe olvidarse que el canton suizo de los Grisones le envia al
Danubio superior su mas importante afluente, el _Inn_.

As, pues, de los Alpes de Suiza nomas surgen las aguas principales que,
por el Danubio, el Rin, el Rdano y el Po, llevan los aluviones del
corazon de Europa hasta las hoyas lejansimas del mar Negro y el del
Norte, el Mediterrneo y el Adritico.

Las montaas del Jura tienen otro carcter. De ellas no surge ningn
sistema hidrogrfico importante; las neveras perpetuas faltan en sus
cimas absolutamente; las formaciones de caliza reemplazan  las de
granito; los grupos desordenados, complicados y muy abruptos no existen,
sino que en su lugar giran tres cadenas de montaas paralelas y de
extension desigual: dos de ellas de 15 leguas cada una, y de 18 la que
llega hasta Schaffhouse. La mas alta cima del Jura no excede de una
elevacion de 1,720 metros sobre el nivel del mar, y el espesor total de
las tres cadenas no pasa de 55 kilmetros; mintras que los Alpes tienen
un espesor de 112  285 kilmetros. Por ltimo, la vegetacion del Jura
es mucho mnos variada, por el hecho de ser sus zonas mnos numerosas y
elevadas.

La region intermediaria  de la baja Suiza (formada principalmente por
los cantones de Vaud, Friburgo, Berna, Solera, Lucerna, Zug, Zuric,
Argovia y Turgovia) se compone, como he dicho, de planicies ondulosas,
vallecitos estrechos y poco profundos, planos inclinados y colinas, con
una elevacion sobre el nivel del mar que vara entre 250 y 390 metros, y
algunas montaas cuya altura no excede da 975. Toda esa risuea y
pintoresca region est muy poblada y cultivada, y tiene por marco, de un
lado la lnea occidental de los lagos Leman, de Neuchtel y de Biena y
del bajo Aar,--del otro la lnea oriental que, partiendo del mismo lago
Leman y terminando en el superior de Constanza, gira por los de Thun,
Brienz, Lucerna, Zug y Zuric.

Puesto que he mencionado algunos lagos, dir algo mas sobre el conjunto
de los que tiene Suiza. El territorio de la Confederacion contiene, en
totalidad  en parte, 18 lagos de primer rden (aunque muy desiguales en
extension), 9 de segundo rden y mas de 60 de tercero, es decir casi
microscpicos relativamente  los primeros. Casi todos los de primera
clase son navegados por buques de vapor y barcas veleras; algunos solo
son surcados por barquichuelos  canoas de remo insignificantes; el
mayor nmero carece de toda navegacion. La gran multitud de lagos de
tercer rden se halla en los laberintos encumbrados de los Alpes, en las
cabeceras de los rios  al pi de las neveras. En cuanto  los de
primero y segundo rden mas importantes, se hallan distribuidos as:

En la hoya central del Rdano, el de _Leman_, el mas considerable de
todos.

En las hoyas cuyas aguas recoge el Tesino italiano, los lagos _Mayor_ y
de _Lugano_.

En el curso del Rin, los pequeos de _Sils_, _Siva-Plana_ y _Moriz_, y
los dos de _Constanza_, de los cuales el superior es el segundo de la
Confederacion.

En la region occidental, al pi del Jura, los de _Neuchtel_, _Biena_ y
_Morat_.

En la hoya del Aar central, los de _Brienz_ y _Thun_.

En las del Reuss y el Limmat y las planicies comarcanas, los de
_Lucerna_, _Wallenstadt_, _Zug_, _Zuric_, _Baldeg_, _Sempach_,
_Hallveil_, _Greiffen_, _Pfoeffikon_, _Egeri_, _Lowez_ y _Sarnen_.

De toda esa multitud de lagos, admirablemente bellos, cinco son
internacionales: el de Leman, que demarca lmites con Francia ( virtud
de la anexin de Saboya); los de Lugano y Mayor, que ligan  Suiza con
Italia; el de Constanza superior, lmite respecto de Austria, Baviera,
Wurtemberg, y el gran-ducado de Bden, y el de Constanza inferior
(_Unter-See_) respecto del mismo Bden. Los demas lagos le pertenecen
exclusivamente  la Confederacion.

       *       *       *       *       *

La circunstancia de hallarse Suiza en la zona templada, al mismo tiempo
que posee tan altas montaas de la mas variada configuracion, le da la
singular ventaja de tener, durante la primavera, el verano y el otoo,
tres elementos de variedad climatrica y consiguientemente de
vegetacion, industrias, costumbres, etc. Las estaciones producidas 
virtud de la latitud y las evoluciones del globo, son constantemente
modificadas en Suiza, mas que en ningn otro pas de Europa, por la
influencia de las alturas y la exposicion de los lugares. De ese modo,
el territorio suizo tiene tres temperaturas simultneas de primer rden,
determinadas por el sol, la altura atmosfrica y las corrientes de aire
que descienden de las heladas montaas por los boquerones  gargantas
estrechas.

Con excepcion de los frutos vegetales exclusivos  la zona trrida, en
Suiza crecen al aire libre todas las plantas que pueden vivir desde la
zona baja de las vias hasta las regiones del polo boreal. He visto
florecer en plena tierra, en las mrgenes del lago Leman, naranjos,
granados y otros rboles frutales y arbustos que se ostenian con
abundancia en Italia y Espaa. No es, pues, extrao que Suiza sea tan
pintoresca, ofreciendo los mas variados paisajes de topografa y
vegetacion, desde el profundo valle y la ondulosa planicie hasta las
agujas granticas, negras y completamente abruptas, y las cpulas de
nieves eternas que se pierden en los abismos de la atmsfera, casi jamas
holladas por el hombre.

As, en los valles del Rdano, el Rin y sus afluentes y el Tesino, lo
mismo que en las riberas de los lagos de la region central
(particularmente en los de Leman, Neuchtel, Zuric y Constanza) las
vias constituyen la base principal de la agricultura. A 200  300
metros mas arriba, en las planicies montuosas y quebradas, los campos
estn cubiertos de legumbres, cereales, granos y hortalizas de todas
clases, y rboles frutales en mucha abundancia, como el manzano, el
peral, el albaricoque y el ciruelo. Se sube un poco mas y aparecen los
bosques de hayas  variedades de encinas, los matorrales interminables
de avellanos silvestres y muchos otros rboles frutales resistentes,
como el cerezo. Las legumbres escasean  faltan, los trigos no medran,
reemplazados por el heno; todo va cambiando de aspecto. En otra zona
superpuesta no viven sino las conferas, es decir los pinos y abetos en
increble variedad de especies, y las malezas speras. Mas arriba
desaparecen esos pabellones sombros de las altas montaas, dejando el
campo casi exclusivamente  las gramneas enanas, que se extienden hcia
las cimas de las faldas en inmensas y tupidas alfombras. Encima est la
region de los helechos enanos, lquenes y musgos de tintas plidas 
sombras. Por ltimo, toda vegetacion desaparece, la vida termina bajo
todas sus formas risueas, las aguas se coagulan  se filtran para
perderse en los abismos subterrneos, y no quedan sino, desiertos de
granito y mares de hielo, donde solo se siente el grito estridente del
guila  el mugido aterrador del huracan.... En aquellas alturas el sol
mismo pierde frecuentemente su esplendor; la soledad de un eterno
invierno impera sobre abismos insondables, que guardan en sus
concavidades el misterio admirable de la fisiologa del globo.

Esa gran variedad de temperaturas y producciones simultneas de la flora
suiza, ha hecho nacer naturalmente muchos rdenes de industrias y
costumbres, escalonados desde el fondo de los valles hasta las mas altas
eminencias habitables. As, hcia las mrgenes de los lagos y rios
encuentra el viajero activas ciudades fabricantes, manufactureras y
comerciales, como Ginebra, Losana y Vevey, Neuchtel, Lucerna, Zuric,
Basilea y Schaffhouse, y numerossimos cultivadores de vias y
bateleros. En la region inmediata superior halla las bellas artes, las
obras de mano delicadas, tales como los trabajos de relojera, escultura
en madera, porcelanas, sombreros de paja, encajes y bordados, en
Chaux-de-Fonds, Berna, Friburgo, San-Gall, Appenzell, etc. Mas arriba
recorre la zona de los pintorescos _chalets_, de las queseras, las
praderas cubiertas de ganados, la vida y las costumbres apacibles del
pastor. Por ltimo, en la region mas elevada, el fabricante y el
batelero, el comerciante y el artista, el agricultor y el pastor han
desaparecido totalmente; all solo se ve al Ingls extravagante que hace
excursiones  los nevados,  al cazador de ciervos y gamuzas, rey de las
soledades que despierta con las detonaciones de su fusil los ecos de los
abismos, y sorprende en su voluptuosa somnolencia al guila posada sobre
los conos granticos.

Abajo, los trenes y los buques de vapor lanzan sus silbidos estridentes,
en los ferrocarriles que surcan los valles y planicies y sobre las ondas
azules de los lagos. Mas arriba no encontrais sino las diligencias y
sillas de posta, cuyos conductores de curioso uniforme hacen resonar la
voz aguda de sus clarines por carreteras ondulosas que giran al traves
de los bosques, ya trepando sobre las altas colinas, ya descendiendo
hasta el fondo de las ramblas. Subis algunas centenas mas de metros, y
por entre selvas seculares de abetos, pinos y avellanos silvestres,
seguis fragosos caminos, tan bien conservados como es posible, caballero
en algun caballo  macho gigantesco, de constitucion frrea, que os
conduce  paso lento y seguro por los senderos mas dificiles basta los
bancos de hielo. Mas arriba solo existen las sendas imperceptibles, los
surcos variables de los torrentes y de los derrumbes del invierno, que
sigue el cazador en sus audaces excursiones. Por ltimo, si quereis
marchar sobre el lomo brillante y resbaloso de las neveras, exponiendo
la vida por un capricho de _turista_, necesitareis saltar sobre grietas
profundas de cristal, y trepar cuidadosamente por escalones que vuestro
guia va practicando en el hielo  golpes de pico  hacha. Qu de
transiciones y variedades fsicas y sociales entre la region de los
ferrocarriles y la de las neveras,--entre el ingeniero y el cazador
salvaje! Toda la distancia que mdia entre una civilizacion muy avanzada
y la ausencia completa de la vida!...

       *       *       *       *       *

La Confederacion suiza  helvtica es un pueblo formado por la
aglomeracion de muchas razas  derivaciones de razas constituidas
sucesivamente en Estados  entidades que, gozando de soberana propia,
se han ido aliando en nacionalidad compleja, sin perder en manera alguna
sus tradiciones y su personalidad poltica y social. Ese orgen
contrasta evidentemente con el de todas las naciones de Europa, cuya
unidad ha resultado de una serie de conquistas  absorciones. De ah la
especialidad del tipo suizo, donde todo tiene el sello de la vida local
 de la independencia y la variedad dentro de la unidad federativa. Sin
pretender resumir la historia complicadsima de ese pas, que ha sufrido
la influencia de muchas  muy distintas invasiones y dominaciones
(romanas, italianas, sarracenas, francesas, alemanas, saboyardas y aun
britnicas), indicar rpidamente los episodios generales de primer
rden; reservando los pormenores mas curiosos para la pgina que
corresponda  cada canton en particular.

La primera poca hasta donde alcanza la historia con alguna precision
respecto de los habitantes que los Romanos denominaron _Helvecios_ 
_Helvetos_, ofrece apnas un enjambre de tribus brbaras, de carcter
spero y ruda constitucion fsica, diseminadas en las montaas y
planicies desde la orilla setentrional del lago Leman hasta la mrgen
izquierda del Rin central, y desde las alturas alpestres de los
_Grisones_  _Rhetianos_ hasta las faldas del Jura vertientes del lado
del Franco-condado meridional. Ocupando un territorio intermediario de
razas y civilizaciones invasoras, los Suizos sufrieron sucesivamente
tres dominaciones extranjeras de primer rden: la del imperio
romano,--conquista comenzada 60 aos ntes de la era cristiana, y
completada por Csar;--la del imperio franco, que termin en el siglo
IX, poco despues de la muerte de Carlomagno,--y la de los Alemanes y la
casa austraca de Habsbourg, dominacion comenzada  sacudir por la liga
de la independencia que inici Guillermo Tell al principio del siglo
XIV.

As, puede decirse que la historia de Suiza se resume en tres grandes
pocas. La primera fu de barbarie, de _tribus libres_ que se llamaron
_Ambronos, Tigurios, Tuginios_ y _Verbigenos_, en el centro, el oeste y
el norte; _Allobroges_ del lado de Ginebra; _Rhetianos_ en los Alpes
orientales, etc. La segunda poca, que Csar inaugur con la gran
batalla de Autun ( Bibracte), fu de _conquista_, romana durante cinco
siglos, continuada luego por los Francos y Germanos durante siete y
medio siglos mas. El pas se llama entnces _Helvecia_ y recibe
poderosamente la infusion del feudalismo. La tercera fu la poca
_federal y_ de independencia, inaugurada por Guillermo Tell y los
cantones de Ur, Schwyz y Unterwalden, coligados para sacudir la
dominacion de los Habsbourg representada por el odioso Gessler. Es
entnces que el pas toma el nombre de Suiza (_Schweiz_), derivado del
de los _Schweizer_  habitantes del canton de Schwyz.

En la primera poca falta todo lazo de union entre las tribus. En la
segunda, despues de los progresos introducidos por la civilizacion
romana, el feudalismo hace surgir por todas partes obispos, abades,
condes, bailios y seores que dominan porciones de territorio y ciudades
libres importantes y privilegiadas. Todas esas porciones rinden
vasallaje sucesivamente  los emperadores francos y soberanos alemanes,
y la poltica de los grandes vasallos consiste solo en atacarse
mutuamente para engrandecerse unos  expensas de otros; sin perjuicio de
las luchas sociales entre los seores y sus siervos y los ciudadanos y
paisanos. As, la verdadera historia _nacional_ de los Suizos no
comienza sino en el siglo XIV.

La batalla sangrienta de Morgarten, ganada contra el duque Leopoldo de
Austria, descendiente de Rodolfo de Habsbourg, y contra la nobleza del
pas coligada para oprimir  los pueblos, asegur la independencia de
los tres cantones que fueron el ncleo de la Confederacion. Desde 1308
hasta 1848 Suiza ha pasado por una serie de cruentas luchas y de los mas
extraos episodios, peleando unas veces por su libertad domstica, otras
rechazando las invasiones extranjeras, no pocas veces atacndose entre
s los cantones para disputarse territorios contiguos. Durante algunos
siglos ese pueblo ha ofrecido al mundo un extrao contraste: mintras
que defendia con ardor su libertad  independencia, daba el escndalo
infamante de sus capitulaciones y enganches para suministrar regimientos
de mercenarios  casi todos los tiranos  dspotas de Europa. Hoy,
gracias a la energa del gobierno federal y sobre todo  la revolucion
italiana, esa ignominia de la civilizacion desaparece, y Suiza no ver
en sus hijos sino soldados de su propia causa.

Prescindiendo de los acontecimientos que no se han relacionado
directamente con la formacion de la liga federal, los mas notables
episodios de la historia de los Suizos se pueden resumir as:

El ejemplo de la fuerza adquirida para la defensa por los tres cantones
coligados en 1308 hace entrar sucesivamente en la Confederacion, durante
medio siglo,  otros cinco cantones  Estados independientes: Lucerna,
Zuric, Glaris, Zug y Berna,--el primero adherido en 1332 y los demas de
1351  1353. Desde entnces la nacion se hace respetable, y uniendo sus
fuerzas obtiene conquistas en los territorios aledaos. La lucha contra
la nobleza y la casa de Austria contina con ventaja creciente para los
pueblos, y su prosperidad es muy notable.

Hcia fines del siglo XV los Grisones, que habian formado su liga
separada, se constituyen en canton independiente. Crlos el Temerario,
duque de Borgoa, ha sido batido por los Confederados en las memorables
batallas de Grandson y Morat. La dieta federal de Stans admite en la
Confederacion, en 1481,  los cantones de Friburgo y Solera.

Las guerras civiles y exteriores renacen poco despues, y la
Confederacion, triunfante una vez mas de los Austracos en 1499, se
acrecienta, de 1501  1513, con los nuevos cantones independientes de
Appenzell, Basilea y Schaffhouse. Otros cantones libres existian
entnces, tales como Neuchtel, San-Gall, Grisones y Valles, pero no
figuraban respecto de la Confederacion sino como simples aliados para la
defensa comun.

La reforma religiosa dividi profundamente  los Suizos en guerras
civiles muy cruentas y tenaces, complicadas con las cuestiones
poltico-sociales entre la nobleza y los ciudadanos y paisanos, y entre
los cantones aristocrticos y catlicos y los de organizacion
democrtica y religion protestante  reformada.

Fu en 1553 que los cantones catlicos dieron el ejemplo del
_mercenarismo_, celebrando la primera capitulacion que puso un
regimiento suizo al servicio del rey de Francia Enrique II. Los partidos
 cantones catlicos y reformados tuvieron alternativamente la victoria
y la preponderancia, y la nacion se vi hasta fines del siglo XVIII
envuelta en mil dificultades y aun  punto de disolverse.

La revolucion francesa de 1789 conmovi profundamente los espritus en
Suiza y produjo cambios y episodios muy importantes. Los Franceses
invaden el pas y los pueblos oprimidos se agitan y levantan donde
quiera contra los obispos  abades soberanos y los seores  nobles. En
unas partes reclaman libertades y garantas, como en Basilea ( Basel) y
los cantones de Vaud, del Tesino, los Grisones, San-Gall, Schaffhouse,
Solera y Friburgo; en otras cambian su gobierno, como la repblica
independiente de Ginebra. El general frances Brune se apodera de Berna;
la Confederacion queda disuelta y recibe una reorganizacion impuesta por
las armas francesas y la revolucion.

Suiza es entnces Repblica una  indivisible, basada en el principio
democrtico y compuesta de 18 cantones. El de los Grisones queda como
aliado; la repblica de Ginebra y varios territorios del Jura son
usurpados por Francia. Algunos cantones alemanes, los mas antiguos,
resistieron; pero en breve fueron sometidos. As, la Confederacion
iniciada por Guillermo Tell habia durado 490 aos, Nacida del triunfo
sobre una dominacion venida del lado de los Alpes, sucumbia bajo el peso
de otra invasion procedente del lado del Jura.

Suiza fu entnces un vasto campo de batalla entre los grandes
beligerantes europeos, donde Massena y Korsakof se disputaron el terreno
palmo  palmo. La paz de Amiens habia suspendido la lucha, que fu
reemplazada por la guerra civil. El partido federalista destruy el
gobierno unitario, y Napoleon intervino violentamente, imponindole al
pas la clebre _Acta de mediacion_ que reconstituy la Confederacion y
provoc la nueva guerra europea. Desde 1803, el nmero de cantones se
elev de 13  19, por el ingreso de los de Argovia, Grisones
(desmembrado), San-Gall, Tesino, Turgovia y Vaud. Ginebra continu
anexada  Francia, lo mismo que Mulhouse y otros territorios del Jura.
Esa Constitucion establecia la igualdad social y cantonal, suprimiendo
las prerogativas aristocrticas y todo vasallaje, y asegurando  los
Suizos libertades bien importantes.

Vencido Napoleon, todas sus obras de artificio poltico se fueron 
tierra. Los coligados invadieron  Suiza para penetrar  Francia; el
acta de mediacion fu abolida, y el partido aristocrtico quiso
recuperar su antigua posicion. Al cabo de dos aos de agitaciones 
incertidumbre la Dieta de Zuric expidi la constitucion del 7 de agosto
de 1815, llamada _Pacto federal_, que restableci la vieja nacionalidad
suiza. Entretanto, el Congreso europeo de Viena habia acordado
resoluciones muy importantes respecto de la Confederacion, entre otras
la de hacer ingresar como cantones federales los de Ginebra, Neuchtel y
Valais ( Valles), poco ntes dominados por Napoleon. As, Suiza qued
compuesta definitivamente de 22 cantones, formando un cuerpo de nacion
cuya inviolabilidad y neutralidad fueron por primera vez solemnemente
reconocidas por las potencias europeas en el Congreso de Paris.

Si bien los cantones reformaron, en su mayor nmero, sus constituciones
particulares, en 1830, bajo el influjo de la segunda revolucion
francesa, la Constitucion federal no sufri alteracion ninguna hasta
setiembre de 1848,  virtud del triunfo de la revolucion radical sobre
la liga del _Sonderbund_. Los 22 cantones, aunque ligados por el pacto
federal, se hallaban profundamente divididos por cuestiones polticas y
sociales, econmicas y religiosas. No solo habia tres  cuatro razas en
antagonismo, sino tambien dos religiones y sobre todo dos principios que
se excluian: el democrtico y el aristocrtico. El catolicismo
aristocrtico era preponderante  absoluto en casi todos los cantones de
raza alemana; mintras que el liberalismo protestante predominaba en los
de raza  infusion latina: contraste singular y curioso, que tuvo
sinembargo sus excepciones.

En 1841 Ginebra realizaba su revolucion radical  democrtica, que se
reprodujo en 46. En 1844 el canton de Valles respondia con una reaccion
aristocrtica, y luego la guerra civil se hizo general. Ella habia sido
provocada por la _liga separada (Sonderbund)_, verdadera confederacion
dentro de la Confederacion, que tom por pretexto la expulsion de los
Jesuitas y otras medidas liberales de la Dieta nacional. Los cantones de
Friburgo, Lucerna, Schwyz, Ur, Unterwalden, Valles y Zug hicieron esa
liga particular para defenderse mutuamente y resistir  la autoridad y
las reformas de la Confederacion, y esta tuvo que apelar  la fuerza
para disolver el Sonderbund en 1847.

En breve Friburgo se rindi al general Dufour, sin combatir; Lucerna
captulo despues de dos dias de pelea, y los demas cantones disidentes
se sometieron bajo condiciones. El triunfo de la revolucion radical,
sostenida principalmente por los cantones de Ginebra, Vaud, Berna, Zuric
y Tesino, hizo necesaria una reforma definitiva. La Constitucion federal
del 12 de setiembre de 1848, aceptada desde su sancion por quince y
medio cantones, lo fu poco despues por los seis y medio restantes. Las
reformas interiores y liberales de los que habian hecho la revolucion
fueron seguidas de las que hicieron en sus constituciones, de 1848 
1850, diez de los otros cantones. Las ltimas reformas en sentido
liberal han tenido lugar en Neuchtel, Tesino y Vaud, en 1858, 59 y 61.

       *       *       *       *       *

Si las constituciones cantonales son en su gran mayora muy liberales,
la de la Confederacion nada  poco deja que desear, en punto 
libertades polticas y personales, igualdad y elementos de fuerza y
armona. Gracias  ella el pas ha hecho grandes progresos en los doce
ltimos aos, consolidando sus instituciones de todo gnero y
adquiriendo respetabilidad en el mundo, apesar de su pequeez como
territorio y poblacion.

La Constitucion garantiza  todos los Suizos la igualdad de derechos y
deberes, la libertad de la prensa, de la industria, del trnsito, del
domicilio, de asociacion y del ejercicio de todo culto cristiano;
manteniendo as vnculos estrechos de union y comunidad, sin perjuicio
de la autonoma comunal y cantonal. Los cantones tienen el deber de
ajustar sus constituciones al principio republicano, representativo 
democrtico, y respetar el derecho pblico de la Confederacion. El
ejrcito es federal, como el sistema monetario y de pesas y medidas, los
correos y las relaciones exteriores que afectan  la nacionalidad
entera; de modo que las facultades reservadas al gobierno federal en
nada vulneran la autonoma de los Estados  cantones.

Ningn pas en el mundo tiene una organizacion tan natural y lgica como
la de Suiza. All la nacionalidad no es mas que una sntesis, un
elemento de fuerza comun respecto del extranjero. El _distrito_ es la
verdadera forma social de los Suizos, la forma ntima y elemental. Cada
distrito tiene su autonoma, sus bienes propios, sus ciudadanos o
vecinos y su rgimen de vida fraternal. La sociedad suiza no est
realmente sino en la entidad comunal. Lo demas es accesorio  de interes
secundario. Es para atender  los intereses secundarios, que requieren
cierta fuerza y respetabilidad, que los distritos se han aglomerado en
cantones. Es para alcanzar la fuerza puramente internacional que los
cantones se han confederado como potencia europea.

Al hablar de cada canton indicar los rasgos particulares que los
distinguen. En cuanto  la Confederacion, su gobierno es ejercido por
tres divisiones del poder, de las cuales la fundamental emana, en parte,
del sufragio universal. El poder legislativo est  cargo de una
_Asamblea federal_ compuesta de dos Cmaras: el _Consejo de los
Estados_, especie de Senado, cuyos 44 miembros representan  los
cantones en razn de 2 por cada canton, y uno por cada _medio canton_; y
el _Consejo nacional_  Cmara de Diputados, elegidos por los cantones
en razn igual de su poblacion. El poder Ejecutivo lo ejerce un _Consejo
federal_ compuesto de siete miembros elegidos cada tres aos por las
Cmaras reunidas, uno por un canton  lo mas. De su seno sale el
presidente de la Confederacion, nombrado anualmente por la misma
Asamblea nacional. En fin, el poder Judicial es ejercido por un
_Tribunal federal_, tambien de orgen parlamentario, asociado en ciertas
ocasiones  un jurado.

La Confederacion se compone de 22 cantones, de los cuales dos estn
divididos en _medios cantones_ con administracion y representacion
distinta. La mayor parte tienen el mismo nombre que sus capitales
respectivas. Su rango, en el rden en que han entrado  la
Confederacion, en el siguiente:

1 Ur (capital Altorf)--2 Schwyz--3 Unterwalden, dividido en los
medio-cantones de Obwalden (c. Sarnen) y Nidwalden (c. Stans)--4
Lucerna--5 Zuric--6 Zug--7 Glaris--8 Berna--9 Solera--10
Friburgo--11 Basilea, dividido en los medio-cantones de Basilea-ciudad y
Basilea-campaa (c. Liesthal)--12 Schaffhouse--13 Appenzell--14
San-Gall--15 Grisones (c. Coira  Coire)--16 Argovia (c. Aarau)--17
Turgovia (c. Frauenfeld)--18 Tesino (capitales Bellinzona, Locarno y
Lugano)--19 Vaud (c. Losana)--20 Valais  Valles (c. Sion)--21
Neuchtel--22 Ginebra.

Al terminar esta narracion presentar  los lectores un cuadro
comparativo de los cantones, segn su extension territorial, poblacion,
razas y religiones, naturaleza de industrias  instituciones. Por ahora,
lo expuesto basta para tener una idea general.

       *       *       *       *       *




CAPITULO III.

GINEBRA.

Geografa del Canton.--El lago Leman.--Resmen histrico.--Estructura
general de Ginebra.--Sus condiciones polticas y sociales.--Monumentos 
instituciones pblicas.--Las casas de prision.--Ginebra como centro
social europeo.

No sin razn decia Voltaire, haciendo resaltar la pequeez fsica de
Ginebra en contraste con su alto valor social, que cuando l sacudia su
peluca en aquella ciudad, cubria de polvo  todo el canton. Jamas un
puado de tierra encerrado en tan estrechos horizontes fu mas
encantador por su aspecto, ni mas ampliamente fecundo para la
civilizacion, por sus genios eminentes y sus esfuerzos seculares en
servicio de la libertad. En mis excursiones en Europa no he visitado
pueblos que me hayan inspirado tantas simpatas como el ginebrino en
Suiza y el vascongado en Espaa. Es realmente extraordinario ese
fenmeno social de tanta grandeza moral relativa, contenida en un
recinto, tan estrecho, casi microscpico, cual es el canton  Estado
federal de Ginebra.

A virtud de la reciente anexion de Saboya  Francia (que ha sido uno de
esos actos de justicia y progreso que la diplomacia suele consumar por
medios disputables) el canton de Ginebra se halla hoy completamente
enclavado entre una curva de fronteras francesas, cuyo crculo no es
interrumpido sino por las aguas del lago Leman y el extremo meridional
del canton de Vaud, uno de los mas extensos y prsperos de la
Confederacion. Mide el territorio ginebrino unos 33 kilmetros en su
mayor longitud, de oriente  poniente, por 15 kilmetros de anchura, de
sur  norte, conteniendo la superficie total de 242 kilmetros
cuadrados. Su clima es generalmente suave y apacible, habida
consideracion  la latitud y  la orografa del pas circunvecino; sus
terrenos son poco frtiles, pero hbil y totalmente cultivados; sus
horizontes reducidos, pero admirablemente bellos y seductores. La ciudad
de Ginebra tiene apnas una elevacion mxima de 375 metros sobre el
nivel del mar, lo que le permite no solo poblar sus trminos de mieses,
frutas y legumbres, sino tambien cultivar sus graciosos viedos, que le
dan al panorama en las riberas del lago, en las colinas cercanas y en
los valles del Rdano y el Arve, una melancola que seduce y cautiva, al
lado de los mas alegres paisajes campestres.

Desde la ciudad misma, subiendo  las torres de su catedral, que desde
lo alto de su colina domina todo el paisaje como el atalaya del lago, se
registra con la mirada todo el territorio del Canton, as como las
faldas y los contrafuertes mas  mnos distantes de las montaas de la
Saboya setentrional (Faucigny) y del Jura. Al sur se ven los valles del
Rdano y el Arve, que se confunden  corta distancia de Ginebra, girando
en direccion  la baja Saboya  las provincias de Annecy y Chambery, y
dominados por los contrafuertes alpinos y jursicos, ostentndose en sus
hoyas las gracias de la vegetacion artificial y las praderas, las altas
curvas de los bosques de pinos y los grupos de algunas poblaciones. Al
oriente, una sucesion de suaves faldas y colinas arranca desde la ribera
misma del lago para irse levantando y detenerse  bastante distancia al
pi de la cadena de _Voirons_, ondulosa y cubierta de praderas que han
reemplazado los antiguos bosques del lado occidental, pero abruptas y
severas por su vegetacion salvaje en el costado opuesto. Esa cadena es
el trmino del encrespado y spero sistema orogrfico de las antiguas
provincias de Chablais y Faucigny, comprendidas entre la hoya del Arve y
el lago Leman.

Al poniente, los planos inclinados, sus estrechos vallecitos, las
colinas, las faldas empinadas y al fin los altsimos cerros se van
sucediendo en bellos y entrecortados anfiteatros, desde las ondas del
lago basta las crestas culminantes del Jura. Todo ese panorama
topo-orogrfico es de un efecto maravilloso, en contraste,  mejor
dicho, haciendo juego con el lago; pues si en el fondo se ve la angosta
y larga superficie azul, mas arriba se ostenta la faja de viedos, de
alegres huertos, graciosas quintas y caprichosas sementeras; faja de mil
colores que sube basta encuadrarse en el marco sombro, soberbiamente
majestuoso de la alta vegetacion jursica (los bosques de pinos y
abetos) y de las rocas de composicion caliza que descuellan en algunos
picos. Por ltimo, al norte se dilatan, entre lneas de irregulares
contornos, las ondas luminosas, prodigiosamente azules y trasparentes
del lago, unas veces violentamente sacudidas por los huracanes que
soplan de los Alpes, otras dormidas y murmurantes, gimiendo
frecuentemente bajo la quilla de algun vapor  bergantin, inmbiles como
un inmenso espejo en que se refleja todo el esplendor de los azules 
infinitos abismos del cielo. Y esas ondas, que siempre arrebatan 
cautivan, van  detenerse en el marco pintoresco de las riberas y
colinas del canton de Vaud, ondas terrestres de luciente verdura.

El lago de Ginebra  Leman es, sin disputa, el mas hermoso y til de los
que contiene Suiza, rivalizado apnas por el de Constanza bajo el punto
de vista comercial. Teniendo en su totalidad la forma de un arco  media
luna, cuyas extremidades inclinadas al E. y al S. O. se hallan en
Villa-nueva (Villeneuve) y Ginebra, es decir hcia la entrada y la
salida del Rdano, sus riberas se estrechan entre Ivoire (Saboya
setentrional) y el cabo que determina el pequeo golfo largo y angosto.
La parte superior se llama el gran lago; la inferior el pequeo lago
 el de Ginebra propiamente dicho. Su mayor longitud es de 71
kilmetros, y su anchura mxima de 14--4 kilmetros, entre Evian (puerto
y pequea villa de Saboya) y Morges, villa del canton de Vaud;
conteniendo una superficie total de 1,430 kilmetros cuadrados. La
profundidad vara mucho, pues llega en el centro del lago hasta 350
metros (prodigiosa en un lago cuyas montaas mas vecinas son poco
elevadas en lo general), mintras que entre Nion y Ginebra nunca excede
de 97 metros.

Abunda todo el lago en peces (como 30 especies) y en pjaros de especies
mucho mas numerosas; ofreciendo la pesca ocupacion lucrativa  muchas
gentes. Las aguas son de un azul turqu admirable, sin igual tal vez, y
de tal trasparencia que se alcanza  ver perfectamente el fondo  muchos
metros de profundidad. Esta profundidad enorme, los fenmenos singulares
de las corrientes interiores, y la accion de los contrarios vientos que
dominan el lago, impiden que sus aguas se congelen nunca, aun en los
inviernos mas rigorosos, excepto en las orillas, donde se acumulan
escarchas. No se tiene memoria de que la congelacion total haya tenido
lugar sino dos veces, en los siglos VIII y IX.

Las tempestades del lago son muy terribles y funestas  veces; pero los
fenmenos de calma y violencia, de crecidas y disminuciones de volmen,
se producen y suceden con extraordinaria rapidez. Cuarenta y dos rios
afluyen  las riberas del Leman, suaves y arenosas del lado
setentrional, rocallosas, abruptas y fuertemente empinadas del lado de
Saboya. De esos rios los mas considerables son: el Rdano, desde luego,
que por s solo equivale al mayor nmero de los otros, y el _Dranza_
(que no se debe confundir con el _Dranza_ afluente del Rdano), rio que
despues de surcar las rudas montaas de Chablais, desemboca entre
_Thonon_ y _Evian_. El mismo Rdano es el nico desaguadero del lago,
escapndose como una ancha cinta de lzuli,  la altura de 368 metros
sobre el nivel del mar, al traves de Ginebra, de cuya circunstancia
deriva su nombre la ciudad, segn la etimologa cltica de _gin_,
salida, y _av_, rio.

Es tan enorme la masa de arenas granticas y calizas y limo que el
Rdano acumula en el Leman, hcia su entrada y su salida, que cada dia
crecen los bancos peligrosos en las cercanas de Ginebra, y las aguas se
retiran de Villa-nueva, surgiendo una llanura de aluviones en el extremo
superior; al mismo tiempo que las ondas invaden la ribera setentrional 
del canton de Vaud. Es curioso el contraste del Rdano superior 
inferior: el primero, vomitando sobre la cuenca del lago sus turbiones
de lodo ceniciento; el segundo, saliendo del lago purificado y lmpido,
como si hubiese de simbolizar la pureza de las costumbres y claridad de
las libres instituciones de Ginebra y Vaud. Esa circunstancia, que
tambien se nota en otros lagos, como los de Brienz y Thun, se explica
por la existencia, en el fondo, de una sustancia purificante y colorante
que obra como reactivo poderoso.

La navegacion del Leman es activa, extensa y muy valiosa. A parte de las
innumerables gndolas  faluchos que pueblan todos los puertos
concurridos, y particularmente el de Vevey y la drsena extensa de
Ginebra, navegan en todas direcciones buques de vapor, cuyo movimiento
es incesante, para el solo trasporte de pasajeros[2]. En cuanto al
trfico de mercancas (prescindiendo de las numerossimas barcas
pescadoras) se hace por tres clases de buques de vela: bergantines,
barcas de puente completo, y _cocheras_,  barcas de una forma singular,
descubiertas en gran parte y destinadas al trasporte de maderas,
combustible y materiales de construccion.

[2] El primer vapor, con el nombre glorioso de _Guillermo Tell_, fu
echado al agua en Ginebra en 1823. La fecha es significativa.

La Repblica de Ginebra, que durante siglos estuvo reducida  la ciudad
de ese nombre, se acrecent en 1816,  virtud de los tratados de Viena y
Paris que le anexaron quince distritos saboyardos y seis franceses. La
poblacion del canton ha subido (en 1860)  83,345 habitantes, de los
cuales mas de 9,000 son ciudadanos de otros Estados de la
Confederacion, y unos 12,000 extranjeros,--franceses hoy en su mayor
nmero. La sola capital contiene 41,415 habitantes, que hacen de Ginebra
la primera ciudad de la Confederacion. Aunque en el Estado dos tercios
de los habitantes profesan la religion reformada  del rito llamado
calvinista, y los catlico-romanos componen, con unos 1,000 judos, el
otro tercio, en la capital la mayora de reformados no est en la misma
proporcion. Por lo demas, si bien  cada paso se oye en las
conversaciones el acento aleman-suizo, italiano, ingls (por la
abundancia de viajeros), y aun el _roman_ mismo, dialecto que se habla
en los Grisones, la lengua francesa es la oficial y comun para todos los
habitantes.

Ginebra ha tenido una historia tan tormentosa y difcil como fecunda,
sufriendo, como todos los pueblos de la raza de los _Alobroges_, las
invasiones y dominaciones sucesivas de los Romanos, los Brbaros del
siglo V, los Burguiones, Ostrogodos y Francos, los Suizos y Saboyardos
mismos y ltimamente los Franceses republicanos en 1798. Dominada por
los Romanos hasta el ao de 426, fu alternativamente una de las
capitales de los Burguiones, luego capital del reino de los Francos
hasta mediados del siglo IX, y del segundo reino de Borgoa hasta casi
mediados del XI, poseda por los sucesores de Carlomagno; cayendo
despues bajo la autoridad mas alternativa an de sus obispos soberanos y
de los condes y duques de Saboya, que se la disputaron entre s con
tenacidad, no mnos que  los Ginebrinos mismos.

Si desde el principio del siglo XVI el pueblo comenz  luchar por su
independencia contra obispos y condes, la reforma religiosa fu la que
le asegur su autonoma civil, lo mismo que su emancipacion respecto de
Roma. Gracias  Calvino, que regulariz el movimiento y consolid sus
resultados, Ginebra se hizo la _metrpoli_ del protestantismo reformado
y la base de la organizacion republicana en el sur de Suiza[3]. Admira
la energa con que esa pequea ciudad, rodeada de enemigos y aislada
entre sus fortificaciones, pudo hacer respetar su nacionalidad hasta
1798, servir de asilo seguro  todos los proscritos y perseguidos en el
continente, aun en presencia del poderoso Luis XIV, y glorificarse como
centro fecundo de civilizacion, actividad econmica y propaganda
literaria, poltica y religiosa. Al poner el pi en Ginebra, sobre la
ribera de su lago, no se puede mnos que contemplar alternativamente la
isla microscpica contigua al gran puente, llamada _de Juan Jacobo
Rousseau_, el punto no lejano que indica la situacion de _Ferney_, en
uno de los planos inclinados que remontan hcia el Jura, y las altas
eminencias que escalara Saussure con el barmetro en la mano;--objetos
que hacen evocar las glorias mas conspicuas de la literatura, la
filosofa y la ciencia, en que Ginebra ha tenido tan envidiable parte.

[3] Con todo, las luchas continuaron hasta 1602, poca en que el duque
de Saboya perdi toda esperanza de recuperar  Ginebra. Llambanse
entnces _Mamelucos_ los partidarios de los obispos y condes, y
_Eigenossen_  aliados por juramento, los defensores de la
independencia. Ese nombre aleman, pronunciado _Higens_, di orgen al
de _Huguenots_, con que se llam  los calvinistas  reformados.

Desde mediados del siglo XVI hasta 1816 Ginebra no careci de su
independencia sino durante los diez y seis  diez y siete aos de la
dominacion francesa,  cuyo torrente no pudieron resistir ni los mas
grandes imperios. Incorporada  la Confederacion suiza al caer Napoleon,
la repblica ginebrina continu su antigua marcha, regida por
instituciones que se alejaban bastante de la democracia y de la
tolerancia religiosa. La huella de Calvino habia quedado profundamente
marcada en la _Atnas_ del protestantismo reformado. Andando los
tiempos, la clase mas alta del pas habia constituido una aristocracia 
oligarqua intolerante y privilegiada, y para destruir su poder el
pueblo emprendi una lucha tenaz, que se manifest por revoluciones mas
 mnos incompletas y poco fecundas en 1830, 41 y 43, hasta triunfar
definitivamente en 46. La organizacion radical data de 47, y en los
trece aos de gobierno popular y libre que desde entnces ha tenido
Ginebra ha hecho las mas bellas conquistas en la via del progreso.

El gobierno de ese Estado es democrtico-representativo. Todo ciudadano
mayor de 21 aos es elector y elegible. La Constitucion garantiza 
todos los habitantes la plena libertad de religion y culto[4], as como
la de la prensa, del trnsito, de la industria, la enseanza, la
peticion y asociacion, la inviolabilidad del domicilio y la
correspondencia. All la autoridad no invade con sus reglamentos la
esfera de la actividad y del derecho individual; sin que por eso les
falte una proteccion eficaz  la instruccion primaria y profesional, la
beneficencia pblica, las vias de comunicacion y algunos otros objetos
de primer interes. Como los ciudadanos saben que el poder reside en sus
manos, en su opinion, la prensa tiene la mas notable actividad y
variedad para servir todos los intereses, y las juntas y sociedades de
todo gnero son muy numerosas y frecuentes. El principio de asociacion
tiene las mas fecundas aplicaciones en la poltica, como en las letras,
el comercio, la industria, etc. Acaso, con excepcion de Stuttgard y
Leipzic, ciudades alemanas cuyo movimiento de publicidad es vastsimo,
no hay en Europa ninguna ciudad que, relativamente  sus proporciones,
haga un uso tan extenso, variado y fecundo de la prensa, como Ginebra.

[4] Excepto, por desgracia,  los judos.

El Canton es gobernado conforme al principio de la separacion completa
de los poderes, aunque todos emanan del voto popular, directa 
indirectamente; y el rgimen municipal es muy libre. El poder
legislativo lo ejerce en todo el Canton una Asamblea  _Gran Consejo_ de
eleccion bienal y popular, que se compone de 93 miembros. El ejecutivo
est  cargo de un _Consejo de Estado_, cuyos miembros, de igual
duracion, son nombrados por el Gran Consejo. En Ginebra no hay tropa
permanente ni jerarquas militares. Todos los ciudadanos de 20  50 aos
son miembros de la milicia del Estado, que presta su servicio cuando la
autoridad la llama, y de cuyo seno sale un contingente anual para el
modesto ejrcito federal. No hay gendarmera: la polica es invisible,
porque no tiene distintivo ninguno, ni incomoda  quien hace uso de su
derecho, ni se hace sentir sino por los servicios eficaces que presta.
Si se comete algun delito en la calle, todo el mundo le presta su
concurso voluntario  la autoridad para reprimirlo y aprehender al
culpable. En realidad, la polica en Ginebra es obra de los ciudadanos,
y son ellos los que, guiados por el interes comun de la libertad y del
honor del Estado, mantienen el rden mas perfecto, en armona con la mas
completa libertad personal en cuanto puede ser inocente y lgica. En
todos los lugares pblicos de Ginebra se ve una tabla  cartulon con
esta leyenda: Estando los paseos pblicos destinados  la utilidad y el
placer de todos, el Consejo administrativo (el de la ciudad) los pone
bajo la salvaguardia de los ciudadanos. Hay en esas palabras de
admirable simplicidad, de las cuales los Ginebrinos se muestran muy
dignos, toda una teora  enseanza profunda y universal de moral y
poltica, de economa social y legislacion y de filosofa histrica.

Si la etnografa del pueblo ginebrino explica el predominio en l y en
todas sus manifestaciones literarias, de la lengua francesa, su genio
poltico, industrial y social y sus instituciones corresponden  un
curioso amalgama de elementos diversos. Las emigraciones europeas de
gentes superiores, atraidas  Ginebra por la libertad que esa repblica
garantizaba en tiempos de despotismo universal (no obstante la antigua
distincion de cinco clases de ginebrinos) han introducido all la sangre
y el genio de otros pueblos, de tal modo que abundan mucho los apellidos
alemanes, italianos, ingleses y aun espaoles, y los tipos de diversas
razas, mas  mnos confundidos. Esto le da  Ginebra un notable carcter
de cosmopolitismo. En ninguna parte mas que all es tan manifiesto ese
fenmeno de fisiologa social,--tan frecuente en el mundo y sinembargo
casi siempre olvidado por la historia,--de la trasformacion moral de
una raza casi por la sola virtud de sus instituciones.

Ciudad en otro tiempo reducida, por las necesidades de la defensa, al
aislamiento material dentro de sus bastiones y fortalezas, Ginebra se ha
hecho luego cosmopolita,--refugio de todo idea proscrita y de todo
hombre perseguido,--acogiendo todo lo bueno de la civilizacion,
practicando resueltamente la democracia, penetrando en todas las esferas
de la actividad intelectual, yendo  buscar hasta en el Nuevo Mundo la
frmula moderna de la filosofa penal. Raza esencialmente francesa por
su orgen, su lengua y sus tradiciones, el pueblo ginebrino tiene las
cualidades sin los defectos del genio frances. Posee el espritu de
investigacion, simultneamente analtico y generalizador, la tendencia
cosmopolita en las aspiraciones, el sentimiento artstico, literario y
generoso en alto grado, y no poco de esa jovialidad expansiva y
elstica, de esa facultad de asimilacion, que distinguen al Frances.
Pero carece de ese instinto funesto de centralizacion, de esa idolatra
respecto de la autoridad,--servilismo que abdica la iniciativa
individual ante la del gobierno,--de esa ligereza en las costumbres 
indiferencia para con las convicciones tenaces, que han contrariado la
adquisicion de la libertad en el seno de la sociedad francesa. El
Ginebrino cultiva con esmero todo lo que tiene algo de artstico y
delicado: la pintura, la escultura, la msica, el grabado, la relojera,
la joyera y hasta la disecacion de vegetales y animales curiosos. Pero
ha sabido aliar el arte con la industria, sus disposiciones poticas y
altamente francesas, con la seriedad y profundidad de investigacion y el
sentimiento severo de la personalidad  del derecho individual,
caracterstico de las razas germnicas[5].

[5] Es tan inseparable de esas razas el espritu de independencia
personal, que siempre me ha parecido que un Aleman ( sus asimilables)
que no profesa en religion la doctrina del libre exmen, es un hombre
incompleto y contradictorio.

De donde proviene ese feliz amalgama? Evidentemente de la accion del
protestantismo reformado (cuyos abusos  intolerancia de otros tiempos
estoy muy ljos de aprobar) el cual, creando la nocion y el hbito del
libre exmen, de la creencia razonada y profunda (sin materialismo
pagano) y de la autonoma personal, ha modificado fuertemente los
instintos latinos y franceses de la raza, sostenidos por las tradiciones
y la lengua.

En Ginebra todas las manifestaciones sociales armonizan, haciendo un
juego seductor: las poticas perspectivas del territorio y el lago; los
caprichos de las antiguas construcciones feudales; la elegancia suntuosa
de la arquitectura moderna; los bellos museos y bibliotecas
abundantemente provistas; las casas de correccion y penalidad; las
fbricas y los vapores, cuyas chimeneas humeantes contrastan con las
lindas fachadas, los templetes y jardines de las innumerables quintas
situadas entre parques magnficos en las cercanas del lago; el
movimiento mercantil de las calles y los muelles; las pacientes labores
de 8  9,000 _artistas_, que trabajan en la fabricacion de 150,000
relojes de oro por ao, en muchos grabados excelentes (en piedra, madera
y metal), en la elegante y delicada joyera, las esculturas y pinturas,
y en la preparacion de muchos instrumentos cientficos, musicales,
industriales, etc. Todo ese conjunto de manifestaciones de actividad
agrada en esa ciudad de estructura semi-feudal y semi-moderna, cuyos
habitantes, al eco de los silbidos de las locomotivas en los vapores del
lago y en dos ferrocarriles, trabajan con empeo por demoler todas las
fortificaciones y reemplazarlas con monumentos, jardines, fbricas,
arboledas, muelles y barrios enteros elegantes y pulcros. Eso llama la
atencion del viajero, cautiva sus miradas y le hace respetar una
civilizacion que, desarrollndose bajo la influencia de la libertad,
demuestra que la grandeza de un pueblo no consiste en la masa de su
poblacion nativa y la extension de su territorio, sino en la fecunda
energa y la armona de sus progresos.

Ginebra est dividida por el Rdano en dos partes desiguales. En el
vrtice del lago,  los dos lados de la islita sombreada por hermosos
rboles en que se destaca la estatua de Rousseau, se escapa el Rdano en
dos brazos bajo de un extenso puente de madera, produciendo un islote
cubierto de casas y molinos, baos de natacion, etc., que reposan sobre
estacadas. A la mrgen derecha se extiende el barrio de _San Gervasio_,
lleno de fbricas, almacenes y relojeras, dominado por la estacion de
los ferrocarriles que giran hcia Francia, Losana y Neuchtel, y
ostentando en los malecones y muelles, en las riberas del lago y del
rio, hileras de casas esplndidas y hoteles que parecen palacios
suntuosos, y mas ljos un enjambre de graciosas  opulentas quintas,
parques, huertas y jardines. Es en una de las calles antiguas de ese
barrio que se encuentra la sombra casucha de dos pisos donde naci Juan
Jacobo.

La _ciudad_ propiamente dicha se extiende  lo largo de la mrgen
izquierda del lago y del rio, presentando en gran parte de la lnea una
vasta fachada de hermosos edificios modernos. Despues de cubrir la
ribera, trepa hasta la cima de una colina casi abrupta, formando un
laberinto de callejuelas, cuestas y graderas rgidas, de antigua y
extravagante construccion, en cuyo centro se levantan la catedral, el
palacio del Gobierno, la casa de detencion y otros edificios pblicos, y
gira un extenso paseo sobre las murallas de las antiguas
fortificaciones. Por ltimo desciende hcia el sud-este, y se dilata en
una planicie ligeramente accidentada, entre el Rdano, el valle del Arve
y las colinas del oriente que se desprenden de los contrafuertes
saboyardos. Es all donde, al derredor de la _Puerta-Nueva_, se
encuentran los jardines pblicos, el teatro, el conservatorio de msica,
el museo Rath, el palacio electoral y las construcciones mas recientes,
y donde va surgiendo la nueva Ginebra que, libre del obstculo de las
fortificaciones, se extender indefinidamente hasta ligarse con
_Carouge_, villa de 4,500 habitantes situada sobre la mrgen izquierda
del Arve.

Nada mas delicioso que un paseo en coche por la ribera izquierda del
lago, en direccion  _Collonge_, al traves de quintas y parques
bellsimos, huertos, jardines y viedos, y dominando con la vista el
soberbio panorama del lago y las montaas del Jura;  bien, mecido
suavemente en una gndola por el vaiven de las azules ondas del lago,
surcar su superficie  las nueve de la noche, cuando las estrellas
fulguran en el fondo de un magnfico cielo, se despiertan las brisas
nocturnas cargadas de perfumes, y se ve  lo ljos en la ribera el vasto
semicrculo de luz que producen las hileras de faroles en todos los
muelles,  cuya lnea se sobreponen las mil luces caprichosas de la
parte antigua de la ciudad que se levanta en anfiteatros irregulares
sobre la colina. Ginebra tiene entnces tanta poesa y su lago tan
arrobadora seduccion en sus reflejos mltiples, sus rumores vagos, su
trasparencia deslumbradora y sus ondulaciones suavsimas, que uno se
siente como encantado por un sueo y trasportado  regiones muy lejanas
de los Alpes y el Jura.

Si el Ginebrino se distingue del Frances por la seriedad y
circunspeccion, careciendo de esa viveza retozona y esa agudeza de
chiste que llaman _esprit_; si su acento es duro y su frances muy
defectuoso (en la generalidad de la clase _media_ y las masas); y si los
tipos fisonmicos, aunque revelando mucha inteligencia, son apacibles y
carecen de la energa de lneas propia de las razas puras, posee tambien
cualidades muy estimables. Entusiasta por los intereses pblicos y las
bellas causas; sobrio de palabras y grave en sus convicciones; laborioso
y persuadido de la nobleza del trabajo, sus costumbres son puras, sin
gazmoera ninguna, y en todos sus actos manifiesta tener la conciencia
igual del derecho y del deber. En Ginebra no se ve un solo mendigo ni un
hombre ebrio, y  excepcion de los que viajan por recreo ninguno est
desocupado all. El verbo frances _flaner_[6] tan caracterstico de
Paris, no tiene significacion en Ginebra.

[6] Pasar el tiempo como un gandul, pasendose por los lugares pblicos
sin objeto y con curiosidad insustancial.

Como obras de arte, los monumentos de esa ciudad no son de mucho
interes. Si los modernos de la _Puerta-Nueva_ y algunos otros son
elegantes y bien adecuados  sus objetos, los antiguos son de una
arquitectura slida, pesada y fra. El jardin botnico, aunque pequeo y
relativamente nuevo, es gracioso y est bien provisto y mantenido. Las
colecciones del _Museo acadmico_ son abundantes y valiosas. Ademas de
la Biblioteca pblica, que contiene mas de 40,000 volmenes impresos y
500 manuscritos, algunos de estos muy interesantes  curiosos[7], la
Sociedad de lectura posee un gabinete superior en que hay 35,000
volmenes impresos y un surtido de 140 peridicos de todas clases. El
museo _Rath_, fundado por el general de este nombre, contiene una
notable coleccion de obras de escultura y pintura, antiguas y modernas.
La Academia  universidad es digna de toda estimacion. Ginebra, siendo
tan pequea, posee ademas: un observatorio astronmico, un conservatorio
de msica, varios colegios secundarios, un arsenal, una excelente
mquina hidrulica que funciona en el Rdano para el servicio de la
ciudad, y numerosos establecimientos de enseanza primaria,
beneficencia, crdito y economa. El Canton tiene el mrito de contar en
sus escuelas primarias de 7,000 alumnos que reciben anualmente la
instruccion elemental.

[7] Por ejemplo: un manuscrito de Ciceron, iluminado, las homilas de
San Agustin, escritas en el siglo VI, y algunos volmenes de cartas
autgrafas, sermones y manuscritos de Calvino.

Como era natural, nada me llam tanto la atencion en Ginebra como las
casas de correccion  penalidad. La pena de muerte est abolida all
desde hace muchos aos, y Ginebra es tal vez el segundo Estado europeo
que ha adoptado el rgimen penitenciario de los Estados Unidos. Aunque
hay algunas diferencias entre las dos penitenciarias de Ginebra, su
sistema de administracion se basa en los principios de la legislacion
penal filosfica: el aislamiento, el trabajo, la vigilancia, la economa
y el estmulo ofrecido  la enmienda del culpable, Ensayar
describirlos, segn las observaciones que pude hacer en una visita 
cada establecimiento.

La casa de _Detencion_ tiene un doble objeto: es penitenciaria para las
mujeres, cuya reclusion puede durar hasta por largos aos, segn la
gravedad del delito, y es lugar de simple correccion para los varones
que, desde la edad de diez aos, son condenados  detencion celular
hasta por un ao, por delitos, si son mayores de edad,  por crmenes,
si el reo es un menor. El edificio, construido en 1842, tiene la forma
de un cuadrilongo regular, dividido en tres compartimientos de cuatro
pisos, inclusive el del nivel de la calle. En el centro estn la
entrada, la sala de recibo, la oficina del director, las habitaciones de
este y los demas empleados, y la cocina y demas piezas del servicio
domstico. A la derecha est el departamento de los hombres, que puede
contener hasta 120 detenidos, y  la izquierda el de las mujeres, capaz
para 112[8], anlogos en todo, separados y simultneamente vigilados. El
local de los hombres que visit, es un salon de altsimo techo, cuyas
celdas ocupan solo una ala, superpuestas en cuatro hileras  pisos que
se comunican por escaleras y corredores angostos, girando en el interior
del salon como en un teatro. De este modo, situndose en cualquier punto
se registran todos los corredores y las puertas de las celdas. Ademas de
esos cuatro pisos hay otro subterrneo en que se hallan los calabozos
para el encierro de los que, por una conducta en extremo rebelde y
reprensible, merecen el castigo adicional y transitorio de una reclusion
mas severa. Esos calabozos son completamente oscuros y carecen de
ventilacion. Detras del edificio estn cercados por altas y slidas
murallas los patios  donde salen los reclusos, de uno en uno y por
turno,  descansar y gozar del sol, del aire puro y algun ejercicio.

[8] Cuando estuve all habia 80 reclusos, nmero que es el ordinario, y
30 reclusas solamente.

Cada detenido se encuentra en su celda trabajando, obligado  una tarea
de mnimum fijo, y constantemente vigilado. Frecuentemente, cuando la
conducta de algunos detenidos es muy buena y se considera necesario
asociarlos, dos  tres trabajan juntos en una celda, sin perjuicio de
dormir siempre separados. Las celdas tienen bastante luz y reciben aire
puro por ventanas de fierro altas y muy slidas. Cada detenido tiene,
ademas de los materiales y tiles de trabajo, su cama, una silla y
algunos muebles indispensables que le permiten comer, dormir, etc., en
aislamiento absoluto. Cada puerta de celda tiene practicado un pequeo y
sencillo aparato que permite vigilar al detenido sin que este se
aperciba de ello. El director y tres empleados subalternos bastan para
la administracion puntual y rigorosa del establecimiento. Los detenidos
se ocupan en la fabricacion de zapatos, esteras y otros objetos
sencillos y de consumo popular, y los productos son destinados  cubrir
los gastos del establecimiento y formar un fondo de economas para cada
detenido, segn el valor de su trabajo. La predicacion y enseanza
religiosa que se da  los reclusos es austera, inteligente y afable.

Si el encierro en el calabozo, la privacion transitoria de alimentos,
del paseo en los patios, etc. son medios de coercision  represion
adicional, tambien tiene el recluso estmulos poderosos para meditar en
su delito, arrepentirse y moralizarse. En caso de buena conducta, dando
pruebas de arrepentimiento, obtiene mayor participacion en el fruto de
su trabajo, permiso para trabajar en compaa de uno  dos mas, pero
siempre en silencio, y una reduccion de pena que puede llegar hasta la
mitad de su duracion legal. Ntase que las reincidencias son rarsimas
entre los varones adultos, y algo frecuentes entre las mujeres y los
pberes  impberes cuando no obtienen ocupacion segura al salir de la
prision. Por lo demas, en el establecimiento reinan el rden, el
silencio, la pulcritud y la economa. El director y uno de los celadores
me manifestaron la conviccion profunda de la eficacia del sistema en
todos sentidos; aunque reconocan, como otras personas, la necesidad de
que el rgimen celular tenga su complemento en una institucion social
que permita ofrecerle instruccion y trabajo por algun tiempo al recluso
libertado,  fin de que, sindole suave la transicion del encierro y el
trabajo forzado  la libertad con el trabajo libre pero inseguro, se
conjuren los peligros de la reincidencia. Llegar un dia, no lo dudo, en
que las sociedades civilizadas reconocern que la fecunda correccion del
culpable y el deber supremo de la justicia exigen la ntima correlacion
de tres instituciones: el lugar de castigo, la escuela, y el taller 
cosa parecida; y que el poder social no tiene plena autoridad para
castigar, sino  condicion de instruir y moralizar al culpable, y
abrirle, una vez arrepentido, la via infinita de toda rehabilitacion: la
del trabajo, y la independencia personal.

La Casa Penitenciaria tiene formas y condiciones distintas, no obstante
la comunidad del sistema. El edificio tiene la forma exterior de una
media rueda de carro de tres radios y horizontal. En el centro est la
fachada, que da sobre un vestbulo de tres pisos correspondientes  los
del interior. La parte interna y baja del vestbulo es semicircular, y
paralela  la gran semicircunferencia descrita por dos altos murallones
igualmente paralelos entre s que, separados por una callejuela,
encierran toda la fortaleza. Del centro  la circunferencia se extienden
como radios dos edificios iguales y cuadrilongos y otra construccion
intermedia coronada por una cpula, separados por muros que encierran
cuatro patios. Todos ellos y las murallas del contorno estn  cubierto
de las miradas exteriores y dominados por la cpula y algunas ventanas
para ejercer la vigilancia. La oficina del director y de su ayudante se
halla en el interior del peristilo, y en el centro del arranque de los
radios estn los intersticios que permiten observar  los presos y
comunicar rdenes al traves de los muros, sin ser visto. De los tres
pisos de esos radios el inferior contiene los talleres de trabajo, y los
dos superiores las celdas de habitacion de los reos, mintras que en la
parte central se hallan los locales destinados al servicio de los
empleados. Debajo del despacho, al nivel de los patios, estn el
locutorio para las visitas  los reos, la oficina y otras piezas de
menaje.

El edificio entero, al parecer complicado, pero en realidad muy
sencillo, cost apnas 30,000 pesos y solo exige un gasto anual de
5,000,  lo sumo, como dficit del producto que deja, respecto de los
gastos, el trabajo de los reclusos. Puede contener 56 reos,  juzgar por
el nmero de celdas; pero jamas se ha colmado y ordinariamente no tiene
sino unos 46. De este nmero que habia cuando visit la Penitenciaria,
12 eran reincidentes: solo 7 pertenecian al canton de Ginebra (donde hay
libertad, instruccion y actividad industrial) y la mayora de reclusos
se componia de saboyardos, pertenecientes  una poblacion excesivamente
pobre, ignorante, sin industria, comercio ni comunicaciones, encerrada
entre los Alpes y las lneas de aduanas. El gran nmero de los reclusos
representaba los crmenes de hurto y robo, crmenes que, en la
generalidad de los casos, no indican perversion, sino miseria y falta de
instruccion y trabajo. El nmero de protestantes y catlico-romanos del
Canton se equilibra en la Penitenciaria, aunque en la totalidad hay gran
mayora de catlicos.

Cada reo duerme en su celda en absoluto aislamiento. Las celdas son
pequeas pero suficientes, muy limpias y bien ventiladas, alumbradas por
la luz natural, y provistas de los modestos muebles necesarios. Los
reclusos trabajan y toman los alimentos en comun guardando silencio
absoluto, y divididos en secciones segn su criminalidad. Hacen tres
comidas por dia, abundantes, sencillas y sanas, y despues de cada una de
ellas salen por turno a pasar media hora al aire libre en alguno de los
patios. Solo un caso de evasion ha ocurrido hasta ahora, y eso por
negligencia de un celador. Jamas recluso alguno ha perdido la razon ni
atentado contra los guardianes. El encierro total sin trabajo ni luz, y
la privacion temporal de alimentos  cama en que dormir, son los medios
coercitivos  de represion. El trabajo de los reclusos consiste en
fabricar zapatos y esteras  pilar granos. Cada uno de los talleres
comunes es vigilado interiormente por un celador que gana, ademas de la
manutencion y el alojamiento, tres francos diarios. El director, un
ayudante  secretario y esos celadores son los nicos empleados activos
del establecimiento, y lo sirven muy bien. Los capellanes concurren los
domingos  hacer los oficios religiosos y morales, sin perjuicio de su
concurso accidental.

Cuando un recluso se hace merecedor de consideraciones, se le permite
recibir de tiempo en tiempo la corta visita de algun deudo. Esta se
verifica en un locutorio, al traves de una reja de alambre fino, que
permite la conversacion y el cambio de miradas, bajo la vigilancia del
celador presente, pero que impide todo contacto y comunicacion de
cartas, dinero, armas, etc. Se llevan libros que hacen constar
escrupulosamente todos los hechos de la economa interior y las
observaciones sobre la estadstica y moralidad de los reclusos. Segn
esos documentos, si la conducta de un reo es irreprensible obtiene un
tratamiento menos rigoroso y una rebaja de condena, que llega hasta la
mitad. Esas rebajas son muy frecuentes. En cuanto al producto del
trabajo, el sistema es anlogo al de la Casa de Detencion, pero una
parte se destina  socorrer, si son pobres,  los hijos, padres, 
consorte del recluso. La Penitenciaria sirve solo para los condenados,
por crmenes  delitos graves,  mas de un ao de reclusion celular. El
mximum de la duracion es de 20 aos, aplicado solo en casos de
reincidencia en crmenes muy graves.

Lo que mas me llam la atencion en la Penitenciaria fu la capilla,
local de extrema sencillez, sin adornos ningunos y provisto de bancas en
anfiteatro. All los reclusos son divididos en secciones, segn su
criminalidad. En el fondo, junto  la modesta ctedra del capellan, est
un pequeo altar reducido  un Cristo, la imgen de la Vrgen y los
vasos y objetos necesarios para el culto romano. Ese altar est provisto
de un cortinaje oscuro y espeso. Cuando los reclusos catlico-romanos
estn en la capilla, el altar est descubierto y funciona el sacerdote
respectivo. Cuando  su turno asisten los protestantes, se cubre el
altar y no queda  la vista sino la Biblia sobre la mesa. As, el mismo
plpito y local sirven al sacerdote y al pastor. Jamas en mi vida habia
encontrado un espectculo social tan sublime como el de esa humilde
capilla, igualmente consagrada al servicio de dos comuniones religiosas
que han ensangrentado la tierra con sus luchas impas. Qu profunda
enseanza de espiritualismo en la religion, de noble sencillez en el
culto, de fraternidad y tolerancia, de universalidad en la idea
religiosa,--sin parar mientes en las diferencias de smbolos y
formas,--de verdadero cristianismo, en fin! Enseanza escondida en el
fondo de una prision,--smbolo de la igualdad de la conciencia ante el
deber y la justicia,--para inculcarle al culpable la nocion de la
fraternidad en Dios y en el hombre, del derecho igual de todos, cuya
violacion constituye precisamente lo que se llama falta, delito 
crmen!

Al dejar  Ginebra, llevaba no solo una impresion de profundo respeto
por ese pequeo Estado de filsofos, artistas y hombres libres 
industriosos, sino tambien una especie de consuelo y confianza en el
porvenir de la humanidad. Qu de grandes ejemplos y altsimas
inspiraciones le debe la civilizacion europea a ese pequeisimo pueblo
que, habituado  fabricar relojes y ejercitar el libre exmen, parece
tener en su genio la regularidad severa del cronmetro y la expansion
independiente de las organizaciones libres! All han nacido, para gloria
de las letras y de las ciencias de todo gnero, naturalistas audaces y
pacientes como Saussure y Candolle; jurisconsultos como Burlamaqui;
historiadores como Sismondi y Mallet; economistas como Juan B. Say y el
mismo Sismondi; hombres de Estado como Necker; literatos como madama
Necker, Topffer y Cherbuliez; artistas distinguidos, pensadores
filsofos como el inmortal Rousseau!

       *       *       *       *       *




CAPITULO IV.

LOS ALPES SABOYARDOS.

Los compaeros de viaje.--La hoya del Arve.--El valle de Chamonix.--El
grupo del Monte-Blanco.--Las neveras.--Contrastes naturales y
curiosidades.


Un enorme carruaje abierto, dividido en tres compartimientos y
conteniendo unas 23 personas, aparte de los equipajes, debia conducirnos
por el valle del _Arve_ hcia Chamonix, al pi del grupo colosal de
montaas en cuyo centro se ostenta la admirable cpula del Monte-Blanco.
Los ingleses, como sucede en todos los sitios, vehculos y lneas de
excursion, estaban en mayora, representados principalmente por una
media docena de _young ladies_ robustas, rubias, rosadas y vestidas
caprichosamente.

Soberanamente fastidiado siempre con las espesas brumas, la vida
uniforme y el aislamiento geogrfico de su opulenta isla, el Ingls es
eminentemente cosmopolita, por razon higinica, por genio y tradicion, y
por curiosidad, frecuentemente pueril. Hasta en el ltimo rincon del
mundo y sobre las mas altas cimas se le encuentra,--imperioso, exigente,
intratable, cuando no necesita de los demas, lacnico, frio, cargado de
bastones, paraguas y mil enseres, impasible cuando los demas se
conmueven, afeitado y perfumado en regla aun en el fondo de los
precipicios y las neveras, y ataviado con su singular vestido de un solo
color y un solo corte, que  fuerza de ser uniforme toca en la
extravagancia. Fino, caballeroso, hospitalario y cumplido en su isla
(_at home_), el Ingls se hace duro en pas extranjero, medio salvaje 
veces, porque el orgullo de su raza y su nacionalidad le da la
conciencia de que  todas partes lleva su patria consigo, es decir con
su derecho individual, su nombre y su bolsa. De ah su carencia absoluta
de elasticidad y tolerancia para acomodarse en pas extranjero  los
usos de los demas pueblos y  las necesidades de las circunstancias. Es
ciertamente curioso ese fenmeno de trasformacion moral que se verifica
en el Ingls, viajero tan apegado  la _idea_ de la patria, y al mismo
tiempo tan adicto  los viajes que le alejan del _suelo_ patrio.

El Frances, al contrario, hombre de _espritu_ mas bien que de
convicciones, de expansion indefinida mas que de hbitos, socialista por
excelencia, deja la patria al cruzar la frontera de Francia, y encuentra
una adoptiva, provisoria y _ad hoc_ donde quiera que se le presenta un
medio de sociabilidad, un crculo de ideas. De ese modo, se asimila con
admirable facilidad todas las condiciones de vida, y acepta con el mejor
humor todas las situaciones posibles, lo mismo en los _Campos Eliseos_
de Paris que en el fondo de una selva americana,  de un desierto de
Africa. Es por eso que, cuando se viaja en Europa entre ingleses y
franceses, se ve siempre  los primeros silenciosos, esquivos,
encerrndose en su personalidad rigorosa; mintras que los otros entran
desde luego en el amplio carril de la conversacion desembarazada y
mltiple, llegando fcilmente hasta la jovialidad.

Estas observaciones, que por ser personales nada tienen de nuevas 
originales sinembargo, y que he confirmado en todas mis excursiones, me
vinieron desde luego  las mientes al seguir, en la diligencia de
Ginebra, la carretera que conduce  Chamonix. La conversacion era tan
animada entre nosotros y dos  tres franceses y algunos suizos de la
misma raza, como notable el silencio contemplativo de los ingleses.
Llamnos la atencion particularmente un ministro  pastor protestante
del canton de Vaud, que viajaba muy modestamente con su hija,--una
inteligente y graciosa seorita de diez y seis aos,--con nimo de hacer
fructuosas excursiones  pi. Era un hombre de modales finos, lleno de
modestia y distincion en su porte, sencillo, tolerante y filsofo,
fuertemente empapado en el sentimiento de la fraternidad y caridad
cristianas, amigo de la buena conversacion y la discusion, observador
atento, entusiasta por todas las bellezas naturales, de instruccion
general y slida y particularmente adicto  la geologa, la fsica, la
botnica y la historia natural. Su hija, tan instruida como amable, tan
candorosa como inteligente, le acompaaba siempre en sus
peregrinaciones. A pi, provistos de bastones y de un modestsimo ajuar
de viaje, habian recorrido juntos las mas interesantes regiones de la
Suiza central, escalado las alturas del Jura, las neveras del Oberland
berns, etc., recogiendo plantas curiosas y haciendo atentas
observaciones. Llevaban la intencion de recorrer en parte las neveras
del Monte-Blanco y visitar todas las curiosidades naturales de Chamonix.
Raras veces he viajado con un compaero tan instructivo como ese digno
pastor vaudense, que me pareci uno de los mas bellos tipos del
sacerdocio moderno.

Doce horas mortales de diligencia y coche debamos soportar para hacer
el trayecto de 90 kilmetros hasta Chamonix, entre espesas nubes de
polvo y bajo los rayos de un sol que parecia tropical. De otro modo no
es posible admirar las bellezas de tan variados paisajes que ofrece la
via. Ella es poco interesante hasta _Bonneville_, capital que fu de la
antigua provincia de Faucigny, con 1,500 habitantes. Es all donde,
cerca de las montaas de _Mle_ y atravesando por un hermoso puente el
Arve para remontar su mrgen izquierda hasta _Cluses_, el viajero
comienza  contemplar de cerca las hermosuras de los Alpes. El rio corre
por el fondo de una hoya profunda formada por altos contrafuertes 
cordones de montaas speras, sobre un lecho pedregoso, llevando en sus
revueltas ondas una espesa disolucion de arenas granticas y calizas
que le dan su tinta cenicienta.

A veces la hoya se ensancha en vastos pliegues y severas curbas, y el
valle se presenta lleno de ondulaciones y pequeas colinas, donde
brillan al sol limpios viedos, hermosas mieses y verdes legumbres,  se
extienden en tupidos tapices algunas pequeas praderas que van 
perderse al pi de los barrancos estratificados de caliza,  de las
rgidas y verticales rocas granticas que parecen amenazar al viajero
desde lo alto de sus bastiones formidables. En otras partes, el valle se
estrecha: la carretera gira sobre el borde de alguna falda  barranca
que domina las ondas del rio; este salta, se disloca y retuerce
espumante sobre su revuelto lecho de pedriscos; los cerros se levantan 
uno y otro lado como murallas colosales, ofreciendo las mas romnticas
formas en sus altas cavernas, sus rugosos relieves, sus enormes grietas
verticales; sus derrumbes, sus picos desiguales y severos, sus
cascadillas que se lanzan al valle en delgados hilos para convertirse en
menudo polvo argentino, sus matorrales speros y tristes flotando casi
al viento y apnas adheridos  los intersticios de las rocas, y sus
franjas superpuestas de un verde sombo,--guirnaldas de abetos enhiestos
que las nieves respetan en las montaas de los Alpes, dejndoles su
eterna majestad. Y por en medio y encima de todo eso, se abre un cielo
esplendoroso, y  lo ljos, al oriente, se alcanza  ver, sobre un
enjambre de colosos de granito coronados de hielo, la cpula del
Monte-Blanco, digno baluarte de dos grandes naciones,--Italia y
Francia,--soberana de aquel mundo de magnficos horrores que llaman los
Alpes!

En toda la hoya del Arve abundan los sitios salvajes, las curiosidades
naturales y los puntos de vista encantadores. Como la sociedad es all
muy poco interesante, la naturaleza, llena de fuerza y majestad, es el
primer actor. Poblacion pobre, raza sin tipo bien determinado, aunque
tradicionalmente valerosa, los saboyardos de ese valle inspiran cierta
simpata compasiva, sin que sus localidades llamen la atencion del
viajero. Gentes sencillas, resignadas  los rigores de su clima y
amantes de sus montaas, viven sin admirar las bellezas de su suelo,
hablan muy mal frances y no piensan en la poltica del mundo. Solo
suspiraban, antes de la anexion  Francia, por una situacion que les
permitiese mejorar de condicion econmica. En toda la ruta, _Bonneville_
y _Sallanches_ son las nicas localidades de alguna importancia.

En _San-Martin_, pobre pero graciosa aldea del valle de Sallanches,
dejamos la diligencia para tomar un cochecito de cuatro asientos, y en
breve, acompaados por el estimable pastor protestante, comenzamos 
alejarnos de la orilla del Arve, siguiendo por su lado derecho, y 
trepar la pendiente cuesta de _Chede_. Desde sus altos recodos veamos
los abismos inmensos en cuyo fondo se despea el rio, iracundo y
desbocado, despertando con el ruido de sus cascadas los mil ecos de las
montaas. El camino gira, entnces  la altura de _Servoz_, por entre
laberintos de peascos destrozados y bosques seculares y espesos de
pinos y abetos, donde yacen dispersas esas rocas _errticas_ que han
sido uno de los misterios de la geologa,--revelaciones del poder
asombroso de las neveras viajando sobre las faldas de los cerros. En el
fondo del bosque brama el Arve, torrente furioso all, y donde quiera
reina la majestad de la naturaleza salvaje. Al cabo, el bosque termina,
el terreno se nivela, el Arve presenta un curso mnos tormentoso, las
montaas se abren un poco, y el valle de Chamonix, tapizado de flores,
helechos y gramales, y poblado de mieses y animales de cria, se
desarrolla seductor, dominado  un lado y otro por estupendos peascos 
cerros de granito, bosques elevados de abetos y pinos, y mares de hielo
que tienen la triste solemnidad de la desolacion.

El valle de Chamonix, situado a cerca de 1,000 metros de elevacion sobre
el nivel del mar, mide una longitud de 20  25 kilmetros del N.-E. al
S.-O., y una anchura de 1,500  2,000 metros. Srcalo en toda su
extension el Arve, rio que, naciendo en las heladas alturas del cuello
de _Balme_, se acrecienta fuertemente con las aguas que arrojan al
valle las inmediatas neveras que lo dominan. Encerrado entre montaas
estupendas y abruptas, el valle ofrece los mas raros contrastes de
alegra risuea y salvaje aspereza, de rstica tranquilidad y de
grandiosidad en las formas y desolacion en algunos objetos. Al poniente,
las neveras faltan del todo: cerros altsimos, cubiertos de negros
bosques de pinos y abetos, en su mayor extension, se alzan  hundir en
las nubes sus severos picos  conos granticos, y presentan  trechos
esos derrumbes espantosos, rastros de los catstrofes de la primavera
que se llaman _avalanchas_ Al lado opuesto del valle se levantan los
contrafuertes del Monte-Blanco, revueltos, despedazados por innumerables
y gigantescas grietas, aterradores de hermosura y severidad,--ora
terminando en neveras que derraman sobre el valle sus ondas congeladas;
ora cubiertos de speras malezas, helechos y bosques de abetos; ora
aguzndose en sus cimas en penachos extravagantes y agujas colosales,
desnudas y sombras,--para servir de apoyo  un inmenso anfiteatro de
invisibles montaas y neveras cuyo pinculo es la cabeza admirable del
Monte-Blanco. Hay tanta majestad en aquel mundo de granito y hielo, que
casi es un atrevimiento injurioso el aspirar  describirlo de cualquier
modo.

La aldea de Chamonix ocupa el centro mismo del valle  igual distancia
de las neveras llamadas de _Bois_ y _Bossons_, que son las mas prximas
 la planicie. La poblacion en toda ella se reduce  Chamonix y cinco 
seis caseros pobrsimos, con 2,000 habitantes  lo sumo. Chamonix es
literalmente un pueblo de hoteles y posadas, mas  mnos confortables y
de apariencias mas  mnos seductoras. Los edificios son todos de
granito con pisos de tablas.--Cuando termina el verano, poca en que el
valle es visitado por muchos millares de curiosos, Chamonix queda
reducido  unos 500  600 vecinos: todo el ruido de mulas y coches se
disipa; los hoteles quedan totalmente desiertos, y el valle vuelve  la
sepulcral desolacion del invierno. Frecuentemente la nieve es tan
abundante en ese tiempo y los derrumbes de los cerros son tan temibles,
que las gentes duran dias enteros incomunicadas y reclusas, porque las
casas se cubren de nieve por todos lados en capas muy espesas. La vida
es entnces bien triste y miserable en aquel desierto de hielo.

En Chamonix se encuentran casi todas las comodidades que el viajero
puede apetecer. Donde quiera se ven tiendas  pequeos museos de objetos
de arte en mrmol, granito, madera, hueso, etc., y muestras de la flora,
la fauna y la geologa de aquellas montaas, que los viajeros compran
por curiosidad y por llevar recuerdos de sus excursiones. Chamonix es en
realidad un pueblo de guias  conductores de viajeros, que prestan su
servicio por turno rigoroso, son propietarios de mulas aperadas y viven
asociados en su profesion, conforme  un reglamento de la autoridad.
Durante la primavera todos esos hombres son agricultores. En los meses
de verano pasan  ser guias y muleteros, sin descuidar por eso sus
labores. Cuando el invierno suprime esos medios de actividad, se
consagran  los trabajos domsticos y fabrican objetos artsticos; 
bien se van  buscar trabajo en Ginebra y otras ciudades. No omitir
decir que, en su gran mayora, los habitantes del valle se distinguen
por dos cualidades muy notables: la probidad mas acrisolada, y la
ventaja de saber leer por lo mnos, corrientemente. Esto hace honor 
esos sencillos montaeses tanto como al Gobierno de Cerdea que hasta
1860 los regia, interesndose sobre todo en favorecer la instruccion
primaria y las vias de comunicacion y excursion.

Son numerosas  interesantes las excursiones que puede hacer el viajero
curioso en Chamonix. Las mnos fatigantes son las de las neveras de
_Bois_ y _Bossons_, que se hacen en coche   pi como simples paseos.
Las de los altos cerros llamados _Jardin_, _Brevent_ y _Buet_ no son
tolerables sino para los que gustan de muy fuertes emociones y saben
marchar  pi con energa. En fin, las del _Mar-de-hielo_ y la _Flgre_
son las preferidas por los que desean observar de cerca los nevados y
aman las excursiones  caballo  en silla de manos. Nosotros[9]
resolvimos trepar al Montanvers por la maana, en solicitud del
Mar-de-hielo, y visitar por la tarde,  pi, las cascadas de los
_Peregrinos_ y el _Dard_ y la nevera de Bossons.

[9] Cuando hablo en plural me refiero  mi esposa y yo.

Nada mas curioso y pintoresco que la escena que se ofrece  la vista en
el pueblo de Chamonix, desde las cuatro  cinco de la maana, cuando los
centenares de viajeros que pueblan los hoteles y se renuevan sin cesar,
como hormigas vidas  inquietas, comienzan  emprender sus excursiones.
Las mas altas cimas de la cadena de Monte-Blanco, cuya cpula no es
posible ver desde Chamonix, brillaban ya iluminadas por los argentinos
rayos del sol, en tanto que en el valle,  las cuatro y media de la
maana, vagaban todava las ltimas sombras de la noche. Donde quiera
reinaba el movimiento: en las puertas de los hoteles, en las calles
vecinas y en los afueras del pueblo. Enormes mulas, lerdas y toscas pero
de suma resistencia y solidez, y habituadas  caminar segn su instinto
y voluntad por los mas agrios desfiladeros y pramos, aguardaban  sus
caballeros y amazonas prosicas, modestamente ataviadas; en tanto que
muchos peones cargueros alistaban sus sillas de manos para trasportar 
las seoras enfermas  incapaces de montar.

Al salir de Chamonix se dispersaban, en largos  irregulares cordones y
en muy distintas direcciones, mas de 250 excursionistas, provistos de
los mas variados atavos y venidos desde las extremidades de Rusia, las
llanuras de Alemania, las Islas britnicas  las ciudades y selvas del
Nuevo Mundo, para rendir homenaje  las magnificencias de los Alpes.
Hcia las alturas del Jardin, Brevent, etc., se dirigian los aficionados
 las peregrinaciones pedestres, las mas duras pero tambien las mas
libres, fructuosas y econmicas. Eran en su mayor nmero jvenes
resueltos, acaso contando demasiado con sus fuerzas, y marchaban con
regularidad, provistos de largos bastones de abeto, slidamente
calzados, vestidos con mucha sencillez, y llevando algunos sobre las
espaldas ligeros morrales que contenian el humilde ajuar del peregrino.
El mayor nmero de los excursionistas se encaminaban hcia Montanvers
para ver el Mar-de-hielo,  hcia la vasta nevera, mucho mas lejana, de
la Flgre. Era curioso ver  casi todos los ingleses cabalgando como si
anduviesen de paseo en Hyde Park,  otro de los parques favoritos de los
_fashionables_ de Lndres; provistos de sombreros negros de alta copa,
lentes  binculos, elegantes bastoncitos, delgados botines de charol,
levitas  fracs de aparato, corbatas blancas  rojas, chales de fina
gasa para defender contra los rigores del viento y el sol sus delicadas
y afeitadas mejillas, y delgados guantes de cabritilla. Un pequeo grupo
de tres insulares fastidiados, acompaados por tres  cuatro guias,
emprendia nada mnos que ir  escalar el Monte-Blanco para sacudir en
sus hielos el _esplin_, pasar por encima del inmenso lomo y descender 
los valles del Piamonte.

Esa mana enteramente britnica se va generalizando mucho, por
desgracia, entre los hijos de Albion, sin que sean bastante  reprimirla
ni el ridculo que acompaa  los que ostentan ese salvaje y estril
heroismo, sin coronarlo de buen xito, ni las terribles catstrofes que
han ocurrido con frecuencia en las soledades y los abismos del
Monte-Blanco. La audacia fria y terca de los excursionistas de los
precipicios sera muy honorfica, si el objeto de esos extravagantes
_esplinticos_ fuese hacer estudios y descubrimientos que prestasen
servicios importantes  la ciencia. Pero esta no entra por nada en
semejantes empresas. Los _hroes_ de los hielos van por pura vanidad 
despearse en las neveras y sepultarse bajo de los bancos de hielo. Su
nico anhelo es lograr que los peridicos de Europa le digan al mundo:
Mr. Tal y Mr. Cual han hecho el prodigio de pasar, sanos y salvos, del
valle de Chamonix al Piamonte, por encima del Monte-Blanco. O en ltimo
caso: Mr. Tal y Mr. Cual han perecido tristemente en uno de los
precipicios del Monte-Blanco; y sus compaeros Mr. Mengano y Mr.
Perensejo, han tenido la satisfaccion de salvarse con las piernas
rotas.

La subida desde el valle de Chamonix hasta el sitio llamado Hospicio de
Montanvers es larga y laboriosa. El spero sendero serpentea por entre
enormes peascos, bosques mas  mnos tupidos de abetos y pinos,
enmaraadas malezas y pedriscos tapizados de musgo y helechos enanos. A
medida que se trepa la empinada falda, el valle se hace mas interesante
por sus contrastes de claridad brillante y oscuras sombras, de
vegetacion artificial y salvaje, de variadas tintas. En el fondo corre
el Arve por un lecho gris y pedregoso, como un torrente de ceniza y
lodo, produciendo islas despedazadas y cubiertas de alisos, y tristes
playas que muestran la desolacion causada por las violentas avenidas del
fin de la primavera y el principio del verano. Al pi de la nevera de
Bois se ve el pobre casero del mismo nombre, que parece como
amedrentado por el peligro de que lo arrope algun derrumbe de la onda
cristalizada que lo domina.

La impresion que se siente al llegar al pequeo hotel que corona la
cuesta de Montanvers[10] es profunda y sorprendente para el viajero que
llega por primera vez al Mar-de-hielo. Desde la eminencia en que est
situado el edificio, batido frecuentemente por violentos huracanes y
dominando un abismo, se ve el panorama mas tristemente hermoso y severo
que las montaas pueden ofrecer. Una especie de valle  golfo largusimo
y estrecho, que termina en el casero de Bois y trepa en plano inclinado
hcia el corazon de los Alpes para ligarse  todas las encrucijadas del
Monte-Blanco, constituye el fondo de la hoya profundsima producida por
dos cordones de cerros  contrafuertes estupendos. Sus cimas,  uno y
otro lado, ora desnudas, ora cubiertas de hielo y nieve, se despedazan
en enjambres de agujas, picos, conos truncados, soberbios obeliscos,
pirmides y cpulas de los mas extraos relieves y el mas severo
aspecto. Mas arriba se destacan en lontananza gigantes mas y mas
colosales, cuyas cabezas refulgentes se pierden en las vagas
ondulaciones de las nubes[11]. En unos trechos los hielos descienden
hcia el golfo congelado, en desiguales latitudes, como las puntas
desgarradas de un encaje terminando una inmensa colgadura de armio. En
otros, los peascos granticos se presentan desnudos, ennegrecidos,
destrozados por enormes grietas verticales, de cuyas bocas surgen mil
torrentes  cascadas,  salpicados de manchas de pinos y abetos enanos,
cuya tinta sombra hace el mas soberbio contraste con la vastsima
sbana de hielo que va  perderse en las vagas perspectivas del cielo.
En el fondo del abismo,--frio, silencioso y desolado como una inmensa
tumba de hielo,--estn las ondas revueltas y cristalizadas de ese golfo
que se llama _la Mer-de-glace_.

[10] Traduccion literal, _Subiendo hcia_, acaso porque aquella via es
una de las que conducen al Monte-Blanco.

[11] Si los cercanos picos, tales como el del _Sombrero_ y la aguja de
_Bochard_ no son muy notables por su elevacion, los que se ostentan
detras  continan la cordillera en direccion al Sur, alcanzan las
siguientes elevaciones sobre el nivel del mar: la aguja del _Fraile_,
3,858 met.; la de _Dru_, 3,906; la _Verde_, 4,081; las de _Charmoz_,
2,783; la del _Greppond_, 3,670; las de _Blaitire_ y _Plan_, 3,688; la
del _Medioda_, 3,916; la del _Tacul_, 4,625; el _Monte-Blanco_, 4,811.

Los gelogos que han estudiado atentamente esa y otras neveras[12] han
apelado  diversas hiptesis, mas  mnos fundadas, para explicar la
extraa formacion que con tanta propiedad ha recibido el nombre
mencionado. Su aspecto es efectivamente el de un mar que, despues de
una gran borrasca, se hubiese congelado repentinamente en el momento de
comenzar  calmarse, pues toda la superficie es una sucesion de bancos
ondulosos de nieve que imitan exactamente no las grandes olas del Ocano
irritado, pero s las de un mar mediterrneo. Todo hace creer que esa
forma es debida  lentas y seculares aglomeraciones producidas por la
accion combinada de la presion atmosfrica, la tendencia de gravitacion
de los bancos y depsitos de hielo y nieve, la fuerza poderosa de las
corrientes subterrneas, las condiciones qumicas del suelo y de las
rocas, y la facultad explosiva del cristal de hielo comprimido en todas
direcciones. Aterra y maravilla el pensar en los misterios de vida, de
organismo mineral, que se agitan bajo la inmobilidad aparente de esas
neveras all en las profundidades insondables de los abismos
_subhelneos._

[12] Es de notarse que, as como la vegetacion alpestre y andina difiere
enteramente, las neveras de los Alpes no tienen semejanza de composicion
y _vitalidad_ con los nevados de los Andes.

Todava acompaados por nuestro consabido pastor vaudense, que hacia la
peregrinacion  pi con su hija, descendimos del Hospicio, [13] muy
paso  paso, para ir  contemplar de cerca la nevera, que tiene all
como 550 metros de latitud. Sintindonos poco dispuestos  llevar
nuestra curiosidad hasta el extremo de exponer la vida en la travesa de
toda la nevera, vimos al pastor protestante alejarse con su animosa
hija, marchando lentamente, apoyados en sus largos bastones y escalando
los bancos  colinas de hielo para pasar al lado opuesto del golfo
congelado y descender por otra via. Apnas nos atrevimos  caminar por
entre aquellos abismos de cristal en un trayecto de 80  90 metros. Nos
conducian dos guias que, con el auxilio de hachas y picos, iban
practicando en el hielo pequeas hendeduras que nos servian de escalones
para trepar hasta la cima de alguna onda  colina. Si, visto en su
conjunto y de ljos, el Mar-de-hielo no tiene la nitidez y tersura de
los altos nevados de la cadena, porque los derrumbes y los vientos
cubren la superficie de una capa terrosa, de cerca el aspecto de las
hondas es de una hermosura sorprendente.

[13] A 885 met. de altura sobre Chamonix.

Donde quiera esas ondas estn destrozadas  separadas por grandes
grietas de insondable profundidad, en cuyo seno surgen y se deslizan 
saltan como surtidores mil filtraciones, cascaditas y arroyuelos
caprichosos, cuyas aguas pursimas van  perderse en recnditas
cavidades donde se elabora un rio, el _Aveiron_, compuesto de
innumerables  invisibles torrentes. Aquellas grietas, donde al caer 
deslizarse hay muy rara esperanza de salvacion, ofrecen los mas bellos
variantes de colores, reflejos, cortes y relieves: en unas partes,
blancos y flgidos cmo el diamante pulido,  azules como el cielo; en
otras, verdes  cristalinos como las ondas de un lago,  ligeramente
sonrosados como los plidos ptalos del lirio silvestre.

Aquel espectculo tiene una majestad imponente y sublime, que humilla y
hace enmudecer en el primer momento, como una de las mas solemnes
manifestaciones de la pujanza, la maravillosa eternidad reproductiva y
los misterios de la naturaleza, siempre viva, trabajando y progresando
aun bajo las formas en que se la cree muerta  inanimada. Pero al pasar
la primera impresion de sorpresa, de respetuoso horror y admiracion
_material_, la meditacion se abre campo: el alma, como resbalando sobre
la superficie de aquel Mediterrneo de hielo, se remonta por encima de
las soberbias cpulas hasta lo infinito del cielo; aspira  cosas mas
grandes que las visibles en el mundo,  sondear horizontes mas
dilatados; se fortifica y ensancha con su secreta y vaga aspiracion, y
comprende toda la grandeza y divinidad de este sr, en apariencia tan
pequeo, que se llama el Hombre,--sr que no solo ha tenido genio y
audacia para estudiar y adivinar los misterios de la Creacion, sino que,
siendo materialmente un tomo al pi del Monte-Blanco, tiene el poder de
alzarse por encima de ese coloso formidable hasta darle la mano  Dios,
confundindose con l en la idea de la inmortalidad y la nocion de lo
infinito....

Para convencernos una vez mas de que lo risible se halla comunmente muy
cerca de lo sublime, el pequeo hotel de Montanvers,  donde volvmos
poco despues, nos llam la atencion con sus curiosidades. La sala
principal contenia un verdadero museo artstico y alpestre, donde cada
viajero compraba algunas graciosas frusleras. Pero mas que todo nos
interes un libro  _registro_ de excursionistas, mueble infalible en
todos los sitios de esa clase, como en los museos, las bibliotecas y
otros establecimientos pblicos y privados de las ciudades. Cada
visitante es invitado  inscribir su nombre en ese registro, que viene a
ser no solo un elemento curioso de estadstica, sino tambien un objeto
de gran valor por los millares de autgrafos que reune, cuando concurren
personajes eminentes, y por las curiosas observaciones morales  que
puede prestarse. Pusmonos  hojear el consabido registro y hallamos tan
interesantes extravagancias que no pudimos mnos que reir  carcajadas.
Cmo se revelan en esos libros las vanidades humanas y las diferencias
de los tipos sociales! Las firmas de rusos eran de un laconismo severo.
Las inglesas, uniformes como hechas en molde, contenan  veces
observaciones de una singular candidez como estas: _Chamonix is a very
beautiful country!_--John Belton.--_I am very happy indeed;_--William
Carter. Las de italianos abundaban en citas de versos de Dante, Ariosto
y otros poetas ilustres. Las francesas aparecian no pocas veces
acompaadas de breves comentarios burlndose de los anteriores
firmantes; siendo notable sobre todo las dos siguientes. A continuacion
de un desahogo pasablemente inspido de un viajero annimo que lamentaba
la ausencia de su adorada, un tal _P. Farnel_ habia escrito: _Monsieur
l'amoureux, vous mentez; l'amour est une btise ou un mensonge._ En
otra pgina decia otro, bajo la firma de _Un Parisien_, estas
filosficas palabras: _Tous ceux qui mettent leurs signatures dans ce
livre sont des btes, y compris le soussign._

Pero nada era tan curioso como la literatura de los excursionistas de la
Union Americana, que se hacian notar por sus preocupaciones
gastronmicas, su entusiasmo por el _brandy_ (como la cosa mejor posible
en Montanvers), sus lamentaciones sobre las mulas que habian cabalgado,
 algun dolor de estmago que les acongojara, y sus recuerdos
consagrados  la lejana patria. Brillaba entre todos esos americanos
(que se mostraban muy convencidos de su importancia) un cierto
ciudadano del Estado libre de Massachusetts, cuya muestra literaria
hubiera sido digna de figurar en una coleccion especial de barbaridades
insignes.

Si la fuente del rio _Aveiron_ es interesante por varios motivos y ha
provocado serias investigaciones cientficas, la nevera de _Bossons_,
situada hcia el sur de Chamonix, y las vecinas cascadas de los
_Peregrinos_ y el _Dard,_ nos llamaron de preferencia la atencion por
sus agrestes paisajes. Con cunto gozo recorrimos el valle, siguiendo
la mrgen izquierda del Arve y cruzando los humildes caseros de
_Praconduit, Barraz_ y _Favrans_, que demoran entre praderas lustrosas,
plantaciones de lino y pequeos bosques de alisos y abedules! Con
cunto gozo tambien nos internamos en las vecinas selvas, sombras y
llenas de magnficos rumores, que suben en planos inclinados hcia las
montaas! Bajo de aquellas cpulas de negra verdura, sostenidas por los
altos mstiles de los abetos, los senderos cruzan un terreno sembrado de
peascos granticos y rocas errticas, surcado por saltadores arroyuelos
cuyas armonas se confunden en la espesura del bosque con los ecos de
los lejanos mugidos de las vacas, los sonoros repiques de las
campanillas que llevan en el cuello las cabras, mulas, vacas, etc., el
estruendo mas lejano de las cascadas y los torrentes que se despean de
lo alto de las montaas, y los recnditos pios de algunos pajaritos
saltando de rama en rama y buscando su alimento en las semillas de los
abetos.

La cascada de los Peregrinos es determinada por un torrente que,
descendiendo  saltos y casi perpendicularmente por entre las fracturas
del cerro, recoge sus aguas en una especie de taza grantica, en el
fondo de una rambla profunda, destrozada y sombra, y se lanza luego en
semicrculo  una hondura de 50 metros, escondiendo su hermoso chorro
entre una vegetacion enteramente agreste. Al lado de la cascada, entre
ella y el grueso torrente del Dard, reside durante el verano una pobre
paisana, en una humilde choza situada como un mirador sobre el alto
peascal, Su oficio es vender  los excursionistas algunos ligeros
comestibles y refrescos y esa multitud de pequeas curiosidades
artsticas, vegetales y minerales que aparecen reunidas en modestos
museos en todos los sitios concurridos de Saboya y Suiza.

Mas arriba se ostenta en toda su majestad la vasta nevera de Bossons, en
tanto que en lo alto de las rocas y de las asperezas de un bosque
desolado por los hielos brilla al lado de la nevera la cascada del Dard,
dividida en dos cadas, una de 13 metros de altura y otra de 50. En el
fondo de esos despeaderos demoran los pueblecitos  caseros de Bossons
y los Peregrinos  _Nant_, tranquilos y pobres, rodeados de bosques y
praderas. Mas abajo se desarrolla el valle, luciente de lozana, rico en
flores y perfumes, y salpicado de animales de cria cuyo movimiento
desigual por las tortuosas mrgenes del Arve completa el encanto de
aquel bellsimo paisaje.

       *       *       *       *       *




CAPITULO V.

LA HOYA DEL ALTO RODANO.

El camino de la Cabeza-Negra.--El canton de Valais.--El Valle del
Dranza y Martigny.--El Rdano.


El trayecto que mdia entre el valle de Chamonix y el del alto Rdano es
en extremo interesante, si no bajo su aspecto social (curioso pero
subalterno), bajo el punto de vista geolgico y topogrfico. All el
viajero se encuentra totalmente rodeado de los magnficos cuadros de la
naturaleza alpestre, de tal manera anlogos, aunque multiformes, que no
se percibe muy fcilmente la transicion al pasar del pas monrquico de
Saboya  la republicana Suiza.

Caballeros en dos robustas y pacientes mulas y guiados por un excelente
muletero, hombre sencillo, inteligente, locuaz, benvolo y muy conocedor
del pas y de sus tradiciones,--como son casi todos los guias
saboyardos,--emprendmos la marcha de Chamonix  Vevey, tomando el
camino de la _Cabeza-Negra_. Es este el mnos elevado y grandioso, pero
mas seguro que el del Cuello-de-Balme, pramo encumbrado donde las
borrascas son frecuentes, casi repentinas y temibles en todo caso. La
via, que es solo de herradura, gira durante un trayecto de 9  10
kilmetros por el valle del Arve, remontndolo. Poco  poco se va
estrechando entre las altas montaas; algunas aldeas, como la muy
graciosa de _Argentire_, se destacan en la planicie y van quedando
atras. El lindo valle de Chamonix sigue su curso ascendente, regado por
el Arve, hasta el pi de las montaas de Balme. El viajero, torciendo
hcia el N. O., comienza  trepar las faldas pedregosas, ridas y
tristes y los boquerones abruptos que mdian, en la serrana del
Brevent y las _Agujas-Rojas_, entre la hoya del Arve y la del
_Trient_, tributarios del Rdano en sentido opuesto.

La vegetacion artificial, las rsticas praderas y los graciosos
_chalets_  casas de campo alpinas, han desaparecido. Todo  los ojos
del viajero es salvaje y solemne. All se camina por el fondo de
gargantas profundas,  por encima de faldas muy arrugadas, que se van
eslabonando en tortuosos giros, conduciendo al viandante de sorpresa en
sorpresa. Donde quiera se alzan peascos colosales como de una sola
pieza, de oscura tinta y medroso aspecto, ora desgarrados en sus flancos
por los derrumbes, ora desnudos como torres  bastiones de fortalezas
titnicas,  cubiertos de malezas y bosques de abetos diezmados por los
huracanes.

Poco despues se llega al punto culminante de esas gargantas solitarias,
determinndose la opuesta direccion de los sistemas hidrogrficos. La
hoya del _Agua-Negra_, riachuelo atormentado que mas abajo reune sus
aguas  las del Trient, se abre all con toda su salvaje hermosura de
paisajes, encerrada entre la serrana del Brevent, que va  terminar en
Balme, y la que, arrancando en ella del nevado de las _Agujas-Rojas_, se
dirige hcia el norte para terminar en el valle del Rdano, presentando
en su curso los bellos nevados del _Buet_ y del grupo de montaas
llamado _Diente  Muela-del-Medioda_. El riachuelo del Agua-Negra
(_L'eau-noire_) desciende atropellado y espumoso por un lecho profundo,
entrecortado por grandes peascos de granito y bancos de esquisto
arcilloso negro que le dan su turbio color. Donde quiera se multiplican
los mas _romnticos_ grupos de colinas, faldas arrugadas, ramblas
hondsimas y cavernosas y empinados peascos, en medio de los cuales,
al estruendo de numerosas cascadas,  la sombra de bosques vrgenes de
abetos y en el fondo de lindas praderas en miniatura, demoran algunas
pobres aldeas en las mas pintorescas situaciones.

He ahi la _Valorsina_, aldea que vive arrullada por los rumores de la
Agua-Negra, que recibe el tributo del _Barberina_, torrente que  corta
distancia del camino ostenta los ris de una bellsima cascada de 100
metros de altura. En breve comienza el territorio del canton suizo de
los _Valles_ (_Valais_). La via remonta desfiladeros espantosos,
orillando el cerro estupendo de la Gran-Gradera (_Le Gros-Perron_),
base del pico que tiene el nombre de Cabeza-Negra. El camino, abierto
 pico en la inmensa roca sobre el borde de abismos que amedrentan,
pasando hasta por un socavon tallado laboriosamente, hace mucho honor 
los Suizos, que manifiestan sumo interes por las vias de comunicacion.
Al volver un recodo del desfiladero se encuentra la union de las
estrechas gargantas  hoyas del Agua-Negra y del Trient, riachuelo que
desciende del extremo setentrional de los nevados que forman la cadena
del Monte-Blanco.

Dos horas despues, cuando se ha salvado el cuello de _Forclaz_ ( 1,516
metros de altura), el viajero pierde de vista esa gran cadena de nevados
que queda atras, al sur; los bosques de abetos desaparecen de la via
totalmente; las ridas gargantas, los peascos, abismos y torrentes
profundos se alejan; el panorama que se ofrece  los ojos del viandante
es enteramente distinto del que ha contemplado con recogimiento: es
risueo, apacible y grandioso al mismo tiempo.

La Saboya ha terminado, y el pas suizo, lleno de encanto y majestad,
desarrolla sus contrastes de ricos y complicados valles y montaas
colosales y abruptas. Es el canton _vallesino_ el que all cautiva las
miradas.

El canton de los Valles  Valais est comprendido entre dos grandes
cadenas de los Alpes: la que al sur contina la del Monte-Blanco y,
partiendo lmites entre Italia y Suiza, va  bifurcarse en las alturas
que mdian entre _Gries_, _Fibia_, y _Mutthorn_, separando all  los
cantones del Tesino, los Grisones y los Valles, y la que al norte se
desprende del nudo colosal de montaas llamado _Diechterhorn_, donde
tiene sus fuentes el Rdano, y con el nombre general de Alpes Berneses
va  terminar con una de sus ramificaciones en los contrafuertes de los
_Diablerets_, cerca del lago Leman, entre los cantones de Valles y Vaud.
La vasta hoya intermediaria de esas grandes cadenas es la del alto
Rdano, que abarca en su totalidad al Canton de que me ocupo. Su
territorio es de una hidrografa y orografa tan _bifurcadas_ 
complejas, que en realidad es un conjunto de 41 valles mas  mnos
considerables, surcados por rios todos convergentes hcia el valle
central del Rdano. Esa multiplicacion de contrafuertes, valles y rios
casi paralelos entre s y perpendiculares  la lnea del Rdano,
haciendo juego con las estupendas montaas que sirven de elemento
generador del sistema orogrfico, le da al canton de Valais, visto desde
las alturas, el aspecto mas variado, interesante y pintoresco. Ese
canton, que es el tercero de la Confederacion por su extension
territorial, numera unos 90,800 habitantes y mide una longitud de 178
kilmetros, de oriente  poniente, por una latitud de 17 kilmetros, de
sur  norte.

El Valais es relativamente uno de los cantones pobres de la
Confederacion, y bajo un aspecto el mnos afortunado. Exclusivamente
agrcola como es, carece de industria y de comercio propio; si bien su
desarrollo econmico va siendo ya notable,  virtud del ferrocarril que,
partiendo de las orillas del lago Leman y remontando el curso del
Rdano, llega ya hasta Sion (la capital del Canton) y ser continuado
hasta salir  la alta Italia por la via del Simplon. No muy tarde se
podr ir de Paris  Milan en ferrocarril, al traves de todas las
montaas de Suiza (el Jura, los Alpes, etc.) y de las de la alta Italia.
Las vias  la produccion de vinos, suaves en lo general, constituyen la
base de la agricultura vallesina, y en segundo lugar los cereales, las
legumbres y frutas, algunos granos y las modestas crias de ganado
vacuno.

El canton de los Valles es, por desgracia, el pas clsico del coto y
el idiotismo, enfermedades horribles, sobre todo la segunda, que tienen
all los mas aflictivos caracteres. Acaso esa espantosa calamidad
(porque en el mundo todo es una cadena de compensaciones) es la causa
principal de las virtudes que distinguen  los Vallesinos. El
sentimiento de caridad y fraternidad es all profundo, y el espritu de
dulce y benvola hospitalidad es proverbial y comun. El triste
espectculo de los idiotas (_cretins_) sres que, si fuese permitida una
frase grosera y que puede parecer impa, podran ser designados con el
nombre muy exacto de _huevos movidos de la especie humana_; ese
espectculo, digo, es profundamente doloroso para el observador
filntropo. Esos sres nacidos para la inaccion, fetos hasta la hora de
la muerte, en quienes todas las facultades del alma y del corazon
parecen ausentes  en eterno sueo, como si Dios les hubiese negado su
inefable soplo, y en cuyas masas inertes el sol mismo parece ser
impotente para producir una emocion, han provocado naturalmente una
tierna solicitud muy propia para perpetuar las mas dulces inclinaciones.
La necesidad de asistir y cuidar  esas criaturas sin vida, como
bienaventuradas, y la humildad de carcter que el coto y el idiotismo
han inspirado  los pacficos habitantes del Valais, han alimentado all
las ideas piadosas, las costumbres benvolas, las tradiciones llenas de
poesa religiosa, la sencillez en los gustos, la modestia en todas las
aspiraciones, y cierta tendencia al ascetismo y la beatitud
contemplativa, que dan  las poblaciones una fisonoma particular.

Donde quiera se ven en los caminos pblicos,  cortas distancias, dos
objetos que llaman mucho la atencion, revelando la ndole de los
Vallesinos: nichos de piedra establecidos  la vera del camino,
conteniendo pequeos altares con Cristos y estatuas de la Vrgen  de
santos, cuajados de _votos_  reliquias y guirnaldas de flores y muy
venerados por los paisanos; y al lado del nicho sagrado,  por lo mnos
de una cruz, una fuente bien conservada  una canal de abeto al aire
libre, que lanza sobre algun receptculo de piedra  madera un hermoso
chorro de agua cristalina y deliciosa. El nicho  la cruz revela el
sentimiento profundamente religioso de aquellas gentes; la fuente indica
la prevision caritativa, en beneficio del viandante y sus caballeras.

Hasta hace poco tiempo las gentes de los campos alimentaban ciertas
preocupaciones groseras que les eran muy nocivas. Creian, por ejemplo,
que el nacimiento de un idiota en la familia era una verdadera
felicidad, una muestra de la proteccion divina, puesto que el idiota
alejaba del hogar muchas calamidades y nacia condenado  purgar con su
miserable estupidez  inaccion los pecados de toda la familia. As, los
paisanos ljos de procurar la extirpacion de la enfermedad la sostenian.
Hoy esas preocupaciones  han desaparecido totalmente en algunos
lugares,  en otros se han debilitado tanto que en breve estarn
extinguidas. El trfico con los extranjeros y los demas habitantes de
Suiza, el desarrollo dado  la enseanza primaria y las vias de
comunicacion, los esfuerzos hechos por la autoridad pblica y las
sociedades filantrpicas  fin de extirpar las dos enfermedades, y el
despertamiento moral que se va produciendo en esas poblaciones,  virtud
de las instituciones democrticas que rigen al Canton y exigen el
concurso activo de todos los ciudadanos, van combatiendo con muy buen
suceso aquellas calamidades. Ellas son de orgen complejo, puesto que
las causas no solo existen en la exposicion de los lugares  los vientos
frios de los nevados, la naturaleza de las aguas y del aire atmosfrico
y un vicio tradicional  hereditario en la constitucion orgnica, sino
tambien en el desaseo, la vida sedentaria y las preocupaciones.

La historia del canton de Valais (cuyo ltimo dominador extranjero fu
Napoleon) es poco interesante, aunque las luchas de sus partidos han
sido bien tormentosas y sangrientas,  causa de la tenacidad de los
anteriores obispos y seores feudales en mantener sus privilegios,
monopolios y tirana, excluyendo al pueblo del bienestar y del gobierno.
La constitucion enteramente democrtica del Canton data de 1839, y no
obstante la reaccion aristocrtica de 1844, pasajera, el pas contina
regido por instituciones liberales y hombres amigos de la democracia.
Agregar que las lenguas que se hablan en el Canton son la francesa y
alemana, bastante alteradas  convertidas en dialectos  patus.

       *       *       *       *       *

Al descender del cuello de Forclaz hcia la llanura de Martigny, el
espectculo que se domina con la vista es tan grandioso como pintoresco.
Al frente se ven las complicadas serranas de los Alpes berneses,
cubiertas de abetos  praderas en sus faldas,  mostrando algunos
flancos y picachos desnudos, y en cuyas mas altas eminencias brillan
como coronas de diamante los nevados de _Diablerets, Arbelt, Strubel_,
etc. En el fondo se ve el valle del Rdano, violentamente truncado en
ngulo recto, y los valles convergentes del Dranza,--rio que desciende
de la cadena suizo-italiana y desemboca en el Rdano cerca de
Martigny,--y del Trient, que sale de entre su laberinto de montaas
salvajes  engrosar el mismo Rdano un poco mas abajo de la confluencia
del Dranza. Por ltimo, al derredor y bajo el paso mismo del viajero, se
desarrolla una vasta complicacion de faldas muy accidentadas que ofrecen
tres rdenes superpuestos de vegetacion y de paisajes: arriba, en las
crestas de los cerros, espesos bosques vrgenes de abetos y pinos, cuya
tinta oscura tiene una severidad casi solemne; en el centro descienden,
en cien planos inclinados, estrechas hondonadas, vallecitos risueos y
lucientes planicies entrecortadas, bosques de avellanos silvestres,
hayas y otros rboles de las alturas inferiores,  innumerables huertos
y plantaciones de nogales, castaos, cerezos, perales y otros muchos
rboles frutales, cultivados entre sementeras de heno, lino, papas y
legumbres variadas, rboles que, ora sombrean el camino alineados en
calles interminables de tupidas bvedas, ora se muestran dispersos en
mil grupos irregulares, dando  la campia la mas pintoresca variedad
en las formas y las tintas de la vegetacion.--Abajo, en fin, se
extienden los viedos tapizando vastas extensiones, tanto en las colinas
y faldas mas vecinas  los valles como en estos mismos, salpicados de
villas y aldeas del mas gracioso y original aspecto.

Despues de atravesar la pequea villa (_bourg_) de Martigny, de poco
mas de 1,000 vecinos, situada al pi de una montaa y de las ruinas
soberbias de un antiqusimo castillo feudal, la via gira enteramente por
la llanura del valle del Dranza. Al cabo de veinte minutos el viajero va
 reposarse en Martigny-la ciudad de los ardores del sol y las fatigas
de una marcha de diez horas hecha  discrecion de la mazorral mula. Esa
pequea ciudad, la segunda localidad del Canton, cuenta apnas unos
1,100 vecinos. Se halla situada al pi de la serrana que separa los
valles del Rdano y el Dranza y casi en la confluencia de los dos rios,
en el centro de una alegre, frtil y bien cultivada llanura. No obstante
la originalidad que se nota en la estructura de sus casas y los puentes
vecinos, la ciudad de por s no ofrece interes ninguno, sino como centro
del movimiento agrcola del bajo Valais.

Dos horas despues tomamos un tren del ferrocarril, recientemente
inaugurado entnces, que conduce  las mrgenes del Leman. La campia es
notablemente variada. Dominado y estrechado el valle por los
contrafuertes de las dos opuestas serranas, que bajan casi hasta
tocarse en _San-Mauricio_ por los estribos del grupo del _Medioda_ y el
de _Morcles_, donde quiera se ofrece el bello contraste de los inmensos
murallones alpestres, de severo aspecto y vegetacion sombra; los
grandes derrumbes que surcan las faldas de los cerros; el curso
atropellado del Rdano, cuyas cenicientas aguas desbordan sobre la
llanura pedregosa, produciendo pequeas cinagas, y las alegres
plantaciones de todo gnero en cuyo fondo se destacan numerosas aldeas,
no sin gracia en su aspecto, pero desnudas de interes. La bella cascada
de _Pissevache_, producida por el torrente  riachuelo de _Sallenche_,
que se despea con estrpito entre gargantas salvajes, llama la
atencion por sus formas caprichosas. Mide la cada 64 metros de
elevacion, y su espectculo es de muy agradable efecto sobre la llanura.

San-Mauricio, villa antiqusima y de aspecto enteramente feudal, con
1,250 habitantes, es la nica localidad que llama la atencion en todo el
trayecto de Martigny al puerto de _Boveret_ en el lago Leman.

Algunos excursionistas muy aficionados  ciertas antiguallas suelen
detenerse all para ver algunas curiosidades de poco valor. En ese punto
el ferrocarril se bifurca, con el Rdano de por medio: la lnea de la
ribera izquierda va  terminar en Boveret; la de la mrgen derecha, que
es muy reciente, sigue su curso por Bex, Aigle y Villeneuve, costea la
ribera setentrional del Leman, por Verey, y sigue por Losana en
direccion  varios cantones de la Suiza central y occidental. Un vapor
nos condujo, en momentos en que una recia tempestad amenazaba en el
lago, de Boveret  Vevey, ciudad interesante y curiosa del canton 
Estado de Vaud.

       *       *       *       *       *




CAPITULO VI.

EL CANTON DE VAUD.

Territorio y poblacion del Canton.--Su historia;--sus instituciones;
--sus producciones;--sus institutos.--La ciudad de Vevey y su
panorama.--Objetos interesantes y curiosos.


Si el lector ha acogido con benevolencia el plan que me he propuesto
seguir al trazar los rasgos principales de los cantones suizos, en lo
moral y material, me permitir que antes de hablar de las tres ciudades
principales de _Vaud_, que tuve ocasion de visitar, indique brevemente
las condiciones caractersticas de esa pequea pero muy interesante
repblica confederada.

El territorio de Vaud (en aleman _Waadtland  Waadt_), que es por su
extension el cuarto en la Confederacion, pertenece en su mayor parte 
la region intermedia  de alti-planicies ondulosas del centro de Suiza.
Limitado del lado meridional por la convexidad del lago Leman, su
extremo superior arranca en el valle del alto Rdano, y el inferior toca
en los lmites de Ginebra, extendindose desde las alturas de los Alpes
berneses, en la nevera de Diablerets, hasta las del Jura, en las cimas
de _Mont-d'Or_ y _Dle_, de la frontera francesa. Ese territorio tiene
los mas irregulares contornos, partiendo lmites en el alto Rdano y
los Alpes con los cantones de Valles y Berna, y en la planicie central,
al E., N. O, y N., con el de Neuchtel.

Aunque dentro del Canton existen en totalidad tres pequeos lagos, uno
de ellos (el de _Joux_) de segundo rden, los mas interesantes para Vaud
son los de _Leman_, _Neuchtel_ y _Morat_, en que tiene una parte muy
considerable de riberas. Mide el territorio vaudense, en su mayor
longitud, 100 kilmetros, de N. E.  S. O., encerrando una rea de 3,850
kilmetros cuadrados. En su suelo, sumamente risueo y frtil y
admirablemente cultivado, llama mucho la atencion la baja y pequea
cadena de montaas del _Jorat_. Esta, con sus graciosas inflexiones,
determina no solo el sistema hidrogrfico del Canton, sino tambien las
mil ondulaciones pintorescas de los vallecitos y colinas, los planos
inclinados y montuosos y las entrecortadas planicies de la parte central
del pas. Esa cadena, destinada por la naturaleza  mantener el
equilibrio entre dos grandes sistemas hidrogrficos, nace en _Vevey_
casi sobre la orilla del lago, lo costea siguiendo la direccion E. O.
hasta adelante de _Losana_, y luego se dirige al N. O., apartndose del
Leman, hcia Sarraz, al pi de los primeros contrafuertes del Jura. De
ese modo, el Jorat es el lazo de union trasversal entre los Alpes
berneses y los montes jursicos.

Bellsima por sus formas y vegetacion,--que ofrecen donde quiera los mas
risueos paisajes,--la cadena del Jorat, cuya elevacion alcanza rara vez
 1,000 metros, es interesante por la demarcacion  que da lugar en la
agricultura, y por la separacion que produce entre las aguas que vierten
sobre el lago Leman, para ir al Mediterrneo, y las que tienden hcia la
hoya del Aar para descender por el Rin al mar del Norte, en direccion
absolutamente opuesta. El rio _Venoge_ que, como sus tributarios, nace
en las montaas del Jura y afluye al Leman, entre Morges y Ouchy, es el
nico centro hidrogrfico de alguna consideracion que corresponde  la
hoya del Rdano. Al lado opuesto de los montes de Jorat corren: el
_Orbe_, cuyas aguas son la base principal del lago de Neuchtel, y el
_Broya_ (_Broye_), que riega los cantones de Vaud y Friburgo, forma el
pequeo lago de _Morat_ y afluye luego al de Neuchtel. El _Sarina_,
centro hidrogrfico de Friburgo, riega tambien una pequea parte de Vaud
en la region montaosa de los Alpes berneses.

Si en las extremidades del Canton, es decir en las montaas alpinas y
jursicas, la composicion geolgica, la vegetacion, la agricultura, la
ganadera, la industria y las costumbres tienen respectivamente las
condiciones comunes  las altas regiones de Suiza, en la parte central,
doble regazo de los montes del Jorat, todo tiene un aspecto que alegra
la vista y seduce al viajero,--todo sigue las leyes fsicas y econmicas
de las planicies secundarias. All se manifiesta la vida en todas
partes, llena de poesa, frescura y lozana.

El territorio est naturalmente dividido en tres regiones que tienen su
aspecto y vegetacion particulares. En la montaosa, principalmente del
lado del Jura, se ven ricos prados naturales, poblados de pastores,
ganados, queseras y _chalets_, y de extensos y espesos bosques de
pinos, hayas y abetos explotados para el comercio de maderas. En las
faldas y planicies ondulosas del sistema _jortico_, innumerables
plantaciones de tabaco, cereales, lino y camo, plantas oleaginosas y
medicinales, crias de excelentes caballos, y bellsimos bosques 
huertos de rboles frutales muy aprovechados, tales como la higuera, el
almendro, el olivo, el castao, el manzano y el nogal. Por ltimo, sobre
la ribera del Leman (y en parte sobre las de los lagos de Neuchtel y
Morat) se extiende una ancha faja de mas de 50 kilmetros de longitud,
cuyo suelo se compone de colinas suaves y planos inclinados hcia el
lago; faja enteramente cubierta de viedos innumerables y salpicada de
villas  pequeas ciudades, aldeas, caprichosos caseros y graciosas
quintas  habitaciones campestres. Es sobre esa larga faja que demoran
casi todos los centros de poblacion mas importantes, cuyos campanarios,
casas y terrazas se miran en el lmpido y azul espejo del Leman. La
explotacion de bancos de sal gemma y fuentes saladas y de ricas minas de
asfalto, mrmoles, hierro, piedras importantes, azufre, hulla y otras
sustancias, le da tambien al Canton, en notable proporcion, el carcter
de minero[14].

[14] Se hace tambien en las montaas un considerable cultivo de
genciana, sustancia que se destila y exporta en gran cantidad.

La poblacion de Vaud, que en 1837 era de 183,582 individuos, y en 1850
de 199,575, subi en 1860  213,606. Cerca de la vigsima parte se
compone de ciudadanos de otros cantones y unos 3,500 extranjeros. La
religion reformada  calvinista es la que profesa la inmensa mayora de
los habitantes, en trminos que solo cuatro pequeos distritos son
principalmente catlico-romanos, no excediendo su nmero de unos 7,000
en todo el Canton y de 400 el de los judos. Si bien se hablan algunos
dialectos en que entran mas  mnos las lenguas francesa y alemana y
algunas palabras de idiomas indgenas extinguidos, el frances es el
idioma social y oficial de los Vaudenses. Sinembargo, no es difcil
distinguir por el acento la diferencia entre un habitante del pas y un
frances.

La poblacion de Vaud se distingue por su moralidad, su amor  la paz y
el trabajo, su carcter dulce y honrado, su espritu de investigacion,
independencia personal, fraternidad ilustrada y liberalismo democrtico.
Admira realmente la calma y sinceridad de conciencia con que el pueblo
vaudense delibera y resuelve, reunido en comicios, sobre los intereses
pblicos, y el entusiasmo perseverante con que se sostienen all, en
todas las ciudades y villas, numerosas asociaciones cientficas,
literarias, industriales, patriticas, etc., que gozan de plena libertad
y ejercen fecunda accion sobre el progreso moral, intelectual y
material. Los ferrocarriles y caminos, la navegacion de los lagos, las
escuelas populares, los colegios, museos y bibliotecas, los institutos
de caridad, beneficencia, crdito y economa, y cuantos pueden
distinguir  una sociedad civilizada, son atendidos con gran solicitud
por las autoridades y los ciudadanos, y no hay progreso que no
encuentre acogida simptica entre los Vaudenses, dignos mulos de los
Ginebrinos.

La historia de Vaud tiene mucha analoga con la de Ginebra: la misma
sucesion de conquistas y dominaciones bajo los Romanos, los Brbaros,
los Francos y Burguiones, los condes de Saboya, los obispos y condes
del pas, y los Franceses desde 1798 hasta 1814. Sinembargo, Vaud estuvo
sometido en los ltimos siglos (de 1536  1798)  la dominacion de
Berna, que no lleg  pesar sobre Ginebra. La revolucion francesa
independiz al pas de Vaud respecto de Berna, hacindolo figurar en
diversas combinaciones de Napoleon. As, de 1798  1803 fu primero
_Repblica lemnica_; despues hizo parte de la _Repblica rodnica_
(bajo la proteccion francesa), y al cabo fu _Canton_ independiente
confederado  Suiza. Su constitucion con este carcter data de 1803,
ratificada luego por los tratados de 1815. Por lo demas, los Vaudenses
han sido poco belicosos, como lo indica la ausencia de fortificaciones
en sus principales ciudades, excepto en Losana (donde las han demolido)
y en la pequea ciudad interior de Romont.

La poblacion vaudense est muy esparcida en los campos y en pequeas
ciudades, aldeas y distritos, circunstancia que explica bien el esmero
con que estn cultivadas todas las campias, graciosamente salpicadas de
casas de labor y alegres quintas.

El Canton est dividido en 19 circitos poltico-judiciales, 60 crculos
electorales con jueces de paz, y 388 distritos  _comunes_ con
municipalidad, aparte de las aldeas que, por su pequeez, carecen de
personalidad poltica. As, el trmino proporcional es de unos 500
habitantes por distrito.

Los centros poltico-sociales mas importantes del Canton son diez, de
los cuales siete corresponden  la hoya del Rdano y tres  la del Aar 
el Rin. Los primeros son:

_Losana_, ciudad algo industrial, que cuenta cerca de 20,500 habitantes.

_Vevey_, centro muy fabril y comercial, con 5,500.

_Morges_, ciudad comercial, con 3,500.

_Bex_, situada en el valle del Rdano y notable por sus salinas, con
3,200.

_Nyon_, con 2,600, y _Rolle_ con 1,400 en la ribera del Leman.

_Villa-nueva_, con 1,300, puerto importante del extremo oriental del
lago y punto de escala para el comercio que toma la via que conduce de
Ginebra  Milan por el Simplon.

En las comarcas interiores solo tienen importancia algunas pequeas
ciudades: _Iverdun_, con 3,800 habitantes, situada en el extremo
meridional del lago de Neuchtel, notable como punto de escala comercial
y de la navegacion por vapor; _Moudon_, con 2,450 vecinos, una de las
mas antiguas ciudades de Suiza, y _Romont_, plaza fortificada (con
1,250) muy frecuentada por los agricultores  causa de sus frias de
ganado y caballos.

       *       *       *       *       *

El canton de Vaud estuvo en 1814  punto de perder su autonoma, y para
salvarla hubo de hacer el sacrificio de algunas libertades.

Hasta 1830 conserv su primera constitucion cantonal, pero la impulsion
dada al movimiento liberal en Europa por la revolucion francesa de
julio, provoc en Vaud una reforma democrtica exigida por el pueblo en
masa. Con todo, la reforma de 1831 pareci mas tarde insuficiente, y en
1845 una nueva revolucion hizo surgir la constitucion vigente hoy que es
completamente democrtico-republicana[15].

[15] En 1861 se ha votado una importante reforma constitucional mas
avanzada an en el sentido democrtico.

Conforme  ella todos los hijos  vecinos permanentes del Estado, de
edad de 23 aos, son ciudadanos y ejercen la soberana en comicios 
asambleas,  eligiendo sus representantes. El pueblo se ha reservado el
poder constituyente y solo delega la autoridad legislativa, ejecutiva y
judicial, en los negocios generales. En los distritos que tienen mnos
de 600 habitantes, ejerce el poder administrativo y legislativo propio
un _Gran-Consejo_, enteramente patriarcal y democrtico, que se compone
de todos los jefes de familia mayores de 25 aos. En los distritos de
mayor poblacion, la autoridad legislativa es confiada  un _Consejo
comunal_ de eleccion popular, compuesto de 25  100 vecinos; y la
administracion y polica estn a cargo de una _municipalidad_ presidida
por un _sindico_.

Los circitos en que se divide el Estado son administrados por
prefectos. El poder legislativo cantonal reside en un _Gran Consejo_,
compuesto de 195 miembros elegidos popularmente por los _crculos_, el
cual se reune en Losana dos veces por ao en sesiones ordinarias, sin
derecho  remuneracion. Los poderes de los representantes duran cuatro
aos. El Gran Consejo nombra los diputados  las Cmaras de la
Confederacion y los altos funcionarios, entre estos los 9 miembros del
_Consejo de Estado_, que ejerce el poder ejecutivo por perodos de seis
aos. Esos 9 consejeros deben salir del seno del Gran Consejo, y ellos
nombran anualmente de entre s el presidente  jefe del gobierno. El
_rden judicial_ est bajo la dependencia del cuerpo legislativo. El
Estado atiende  todas sus necesidades con un presupuesto anual de unos
550,000 pesos.

En Vaud estn abolidas desde hace algunos aos las penas de muerte,
trabajos forzados en presidio, vergenza pblica y confiscacion. El
sistema penitenciario es enteramente anlogo al de Ginebra, y el bello
panptico de Losana es el primero que se ha fundado en Europa. Los
vaudenses y demas residentes gozan de la mas amplia libertad de
religion, publicidad, instruccion, locomocion, asociacion, etc. Excepto
las vias de comunicacion y la enseanza pblica gratita, que el Estado
sostiene, las manifestaciones de la actividad social pertenecen  la
iniciativa privada. Es tan grande el interes que all se tiene por el
progreso de la instruccion pblica que casi no hay una ciudad que no
tenga su biblioteca bien surtida, su museo y muchos institutos y
colecciones importantes. Hay en el Estado cerca de 800 escuelas
primarias, 10 colegios comunales y 22 escuelas secundarias, unas
clsicas y otras politcnicas. All se mira con particular atencion la
ciencia econmica, y no ha muchos meses[16] que Losana reuni un
congreso y un concurso de economistas europeos para combinar el mejor
sistema de impuestos. Es muy pequea en el Estado la minora de los
individuos que carecen de alguna instruccion.

[16] En 1861.

       *       *       *       *       *

De las localidades de Vaud en que tocamos, tres nos llamaron
particularmente la atencion y  ellas reducir algunas rpidas
observaciones.

Vevey, donde desembarcamos al atravesar el Leman desde Boveret, es una
ciudad tan graciosa por su estructura, su admirable situacion y sus
bellos paisajes de las cercanas, como interesante por su movimiento
social. Arrancando desde la ribera misma del lago, en cuyas ondas baa
sus pequeos muelles, sus elegantes quintas, terrazas y jardines y los
muros de muchas de sus casas, se extiende primero sobre un terreno llano
de poca extension y luego trepa por en medio de viedos y huertos hasta
la colina que la domina, la cual sirve de asiento  la catedral de
_San-Quintin_ y varias obras de un antiguo castillo, limitados por una
gran terraza que sombrean frondosos olmos y castaos. Al pi de los
muros que sostienen la ciudad del lado del lago se balancean en las
ondas numerosos barquichuelos barnizados con vivos colores, y de todas
partes se levantan mil rumores llenos de poticas armonas. El hotel
mismo de las Tres-Coronas en que nos alojamos, extiende sus terrazas
elegantes hasta el lago, repletas de flores y arbustos, entre otros el
naranjo, el jazmin y el _habano_ de hojas lanceoladas, plantas que
crecen al aire libre y en plena tierra, como en los climas
meridionales.

Vevey, rodeada de ondulosas colinas y lindas laderas, y en cuyas
cercanas son numerosos los bellos puntos de vista y agradables paseos,
ofrece uno de los mas encantadores panoramas que se pueden imaginar,
sobre todo si se la contempla desde la terraza  la encumbrada torre de
San-Quintin, monumento gtico de estilo muy sencillo y severo. Al pi se
desarrolla la ciudad como un jardin de los mas variados contornos y
colores; despues se extiende el vasto lago, tranquilo y murmurante,
lleno de luz y poesa y surcado por numerosos vapores, buques de vela y
barcas y faluchos de remos, y limitado en su mrgen meridional por la
barrera abrupta, rocallosa y severa por su sombra vegetacion, que
forman las montaas de Saboya  de la antigua provincia de Chablais. En
la ribera misma, al pi de esas montaas, se ven las pequeas
localidades de _Meillerie_ y _San-Gingolfo_ (donde comienza la nueva
frontera de Francia), puertos dominados por los contrafuertes y las
altas cimas del _Diente-de-Oche_ y _Chaumeny_. Mas ljos se levanta el
magnfico grupo nevado del _Diente-del-Medioda_ y detras y al S. E., en
un inmenso horizonte de colosos de granito, las inextricables y
estupendas montaas que forman las cadenas del _Monte-Blanco_ y el
_San-Bernardo_. Nada mas majestuoso en su gnero que esas montaas
empinadas casi verticalmente sobre el lago, cubiertas de bosques
seculares y sombros, con algunas praderas naturales en las estrechas
faldas, salpicadas de numerossimos _chalets_  casas de pastores que de
ljos parecen microscpicas moradas de animales alpestres.

Si se torna la mirada  derecha  izquierda, sobre la costa misma de
Vevey, se ve donde quiera un enjambre pintoresco de casas de campo y
viedos entrecortados por cercas de palos, y sostenidos en anchos
anfiteatros de muchos escalones por pretiles  muros de construccion
slida y sencilla que impiden los derrumbes del terreno. Aquello es una
inmensa ola de sarmientos que las brisas encrespan, y cuyo verde claro
hace el mas gracioso juego con el azul turqu resplandeciente del lago
y las lejanas tintas oscuras de las montaas. Es imposible no sentirse
profundamente seducido por los encantos de ese incomparable panorama,
lleno de risuea poesa, de promesas de amor y dulce movilidad en su
conjunto y sus pormenores. No es, pues, extrao que Vevey sea en Europa
una de las residencias predilectas de los extranjeros que viajan en
solicitud no de los placeres del juego, las vanidades del lujo y las
emociones violentas, sino de la calma de la naturaleza, la dulzura del
clima y los goces moderados y delicados. Baste decir que Vevey ha sido
visitada con delicia por Voltaire y J. J. Rousseau, Byron y Vctor Hugo
y mil viajeros eminentes.

       *       *       *       *       *

Aquella ciudad sorprende bajo el punto de vista social, no solo al hijo
de las comarcas solitarias  salvajes de Colombia sino tambien  los
habitantes de las capitales europeas. En Europa, en lo general, una
localidad de 5,000 habilantes es un tomo; y sinembargo, son muchas las
ciudades de 25  30,000 vecinos que carecen de verdadera cultura. En
Suiza, donde,  excepcion de las montaas, todo es pequeo, gracioso y
esmerado, las pequeeces valen mucho y los pormenores son todo. Es
ciertamente admirable hallar en la modesta ciudad de Vevey, de poco mas
de 5,500 habitantes, un gran nmero de institutos y todas las
comodidades de la vida, que regularmente no se encuentran sino en las
grandes ciudades muy avanzadas en civilizacion. Si las condiciones
fsicas del pas han favorecido ese desarrollo, no puede negarse que la
libertad individual y colectiva, la bondad de las instituciones y el
espritu de independeneia y dignidad que engendra el calvinismo, aliado
 las generosas cualidades de la raza francesa, son las causas
principales.

En efecto, Vevey contiene, entre otras cosas interesantes: dos
bibliotecas, la una religiosa y popular y la otra de la ciudad, con
13,000 volmenes; un nmero muy considerable de colegios, escuelas,
hospitales, hospicios y otros institutos de enseanza y beneficencia;
varios pequeos museos  colecciones cientficas, literarias y
artsticas; tres crculos, con gabinetes de lectura; muy buenos
edificios para todos los servicios pblicos; excelente alumbrado de gas,
muelles y mercados; centenares de talleres y pequeas fbricas, y una
multitud de sociedades que atienden  los intereses literarios,
religiosos, econmicos, etc. Son muy notables entre ellas las de
_mosqueteros, arcabuceros y carabineros_, que se ejercitan en el
tiro,--instituciones esencialmente nacionales y muy interesantes por su
carcter poltico-social en Suiza, donde cada ciudadano es un soldado en
reserva y las montaas hacen vivir al cazador.

Vevey no solo es un centro de primer rden en el Estado, en la
produccion y exportacion de vinos (blancos y muy suaves, del gnero
_Champaa_), sino que es notable por la explotacion de mrmoles y otros
objetos minerales, la fabricacion de relojes, joyas y mquinas, el
comercio de maderas y la cria de gusanos de seda. Asi, aunque por su
poblacion es la segunda ciudad vaudense, es la primera por su industria
y comercio.

Entre las asociaciones libres de Vevey hay una que, ademas de ser
curiosa por las tradiciones y costumbres que mantiene, da la medida del
interes que all se toma por la agricultura, y de la fecundidad del
espritu de asociacion: hablo de la _Abada de los Viadores_,
congregacion muy antigua de los cultivadores de vias y propietarios mas
interesados en ellas. Teniendo por divisa las palabras _Ora y trabaja_,
su objeto no es otro que el de favorecer la prosperidad de las vias y
sus cultivadores. As, todos los aos envia comisionados  recorrer
minuciosamente los viedos del distrito, y en virtud de sus informes la
congregacion discierne premios  los cultivadores que mas se distinguen
y toma las medidas necesarias para mejorar el cultivo, ensanchar el
comercio de vinos veveisinos y extirpar toda enfermedad  mal que pueda
atacar  los viedos. No es mnos curiosa _la Fiesta de los viadores_,
que estos celebran cinco  seis veces en cada siglo, en las pocas de
grandes cosechas,--fiesta que, segn nos contaron, ofrece las mas
singulares escenas de costumbres, y tiene cierto carcter pagano que la
hace muy original en la poca presente.

       *       *       *       *       *




CAPITULO VII.

VAUD Y NEUCHATEL.

Losana y sus cercanas.--Sus monumentos  institutos.--De Losana 
Iverdun.--Iverdun.--El lago de Neuchtel.--El Canton.--Su
historia.--Sus instituciones y productos.--El rgimen comunal.--La
ciudad de Neuchtel.--Un panorama suizo.


El sol de la tarde brillaba con melanclica hermosura sobre las crestas
de las montaas jursicas y el lago y las campias riberanas, cuando nos
embarcamos en el vapor _Aigle_ y nos dirigimos hcia el puerto de
_Ouchy_, costeando la ribera setentrional. Las brisas rizaban las ondas
del lago, resplandeciente y lleno de murmullos deliciosos, como agitaban
las guirnaldas de tupidos sarmientos en los viedos de la _costa_; y en
el fondo de ellos,  100 metros de distancia, vimos destacarse cinco 
seis pueblecitos  aldeas llenos de gracia en sus pormenores, y como
descendiendo de sus suaves colinas en pintoresco desrden, para baar en
el lago los festones y las terrazas de sus alegres casitas. Cada uno de
esos pueblecitos parece el original de uno de esos _pesebres 
nacimientos_ tan populares en las sociedades espaolas en el mes de
Navidad.

_Ouchy_, pequeo casero de la ribera, sombreado por hermosas arboledas
y rodeado de quintas elegantes, jardines y parques, es el puerto de
Losana. All mismo,   muy corta distancia, existi la antigua
_Lausanium_, destruida en el ao de 563 por el choque violento de las
aguas del lago, producido por la cada de una montaa en la ribera
opuesta. Los habitantes, aterrados, buscaron el sitio mas alto de la
comarca vecina y en l fundaron  Losana, con increble capricho,  tres
kilmetros de distancia de Ouchy. Un mnibus nos condujo inmediatamente
 esa ciudad, por un amplio camino, que en realidad es una inmensa calle
orillada por quintas suntuosas y terrazas, parques de espeso follaje y
jardines cargados de perfumes.

La ciudad, cortada en el fondo por dos arroyos que se juntan en
profundas ramblas, demora sobre tres colinas y sus faldas interiores y
estrechos vallecitos intermedios. As sus formas son tan irregulares y
complicadas que llegan hasta la extravagancia. Sus calles, casi todas
estrechas, oscuras, tortuosas y muy pendientes, forman un laberinto de
cuestas que obligan  subir  bajar en todo caso. No ha mucho la
comunicacion entre las calles de las tres colinas era muy lenta y
penosa; pero luego el magnfico puente _Pichard_ (que reposa sobre una
doble arcada y mide 180 metros de longitud, de una colina  otra),
algunas calles que faldean esas colinas y los hermosos caminos de ruedas
y paseos exteriores, han mejorado mucho la ciudad y facilitado el
movimiento de las gentes y de los carruajes.

Nada mas extrao que el contraste que ofrecen los primorosos contornos
de Losana (donde todo respira alegra y el horizonte se abre en derredor
lleno de encantos), contornos que son enjambres de jardines y elegantes
quintas, y el aspecto interior de la ciudad, feo y repelente en lo
general,  pesar de algunos graciosos edificios modernos. Losana se
compone de tres partes muy distintas, que revelan su orgen  la poca
de su fundacion: la una, la mas alta, es la _Cit  Ciudad_ propiamente
dicha, donde se establecieron en la edad media el obispo y los
cannigos. All se hallan la Catedral, el antiguo palacio episcopal y el
castillo fuerte de los viejos tiempos, ya desmantelado y trasformado. El
aislamiento del pequeo mundo clerical era tan completo, que una
muralla separaba la ciudad  fortaleza eclesistica del barrio
aristocrtico y el mercantil  plebeyo. En aquellos tiempos en que la
iglesia era militante y cada obispo un soberano mas  mnos poderoso, el
templo tenia por lo comn el aspecto  la posicion de una fortaleza, y
cada cannigo tenia el aire de un combatiente.

Los nobles edificaron sus residencias sobre la colina de _Bourg_ (la
_Villa_), mintras que los negociantes y plebeyos, los verdaderos
ciudadanos, se establecieron en la ladera de _San-Lorenzo_ y las
honduras pantanosas de la _Palud_, formando el arrabal  _faubourg_, es
decir _la falsa-villa._ De ese modo, como dice un autor muy entendido en
la materia, regan simultneamente en la triple ciudad tres derechos: el
cannico en la _ciudad_; el germnico en la villa noble; y el derecho
popular  revolucionario, preludio de la democracia, en los arrabales de
la vecindad  _burgosa_, organizados en numerosas cofradas, segn las
industrias, y regidos por las libertades conquistadas palmo  palmo en
la lucha tenaz contra los seores feudales, y no pocas veces contra el
alto clero tambien.

La reunion de las tres partes de Losana no se efectu sino en 1481, y
poco despues la ciudad entera se constituy segun los principios de
todas las ciudades libres de Suiza, gobernada por un gran consejo y
aliada con Berna y Friburgo. Mas tarde la muralla divisoria desapareci
enteramente, y as como la reforma religiosa nivel el derecho de las
conciencias, nobles y plebeyas, las revoluciones polticas pusieron al
pueblo en posesion de su soberana.

En Suiza, pas tan visitado por los excursionistas europeos, se
encuentra  cada paso algun sitio que conserva el recuerdo de uno  mas
personajes clebres. Asi, el hermoso hotel _Gibbon_ en que nos
hospedamos, y cuya situacion es muy feliz para contemplar el panorama
del Leman, ocupa el lugar de un antiguo jardin donde el ilustre
historiador ingls de aquel nombre escribi, segn afirman, en 1787, las
ltimas pginas de su bella Historia de la decadencia y ruina del
imperio romano. Voltaire se encantaba con su residencia en Losana, y
all se reunieron con frecuencia muchos hombres ilustres, tales como
Fox, Mercier, Raynal, Servan, Brissot y Zmmermann. El extraordinario
Byron, el bardo atrevido inspirado por la terrible musa del
resentimiento y del orgullo herido, escribi, segn cuentan, en dos
dias, detenido en Ouchy, su magnfico poema del Prisionero de Chilln.

Si el trnsito por las calles interiores d la ciudad es desigual y
desapacible,  causa, de las subidas y bajadas, la tristeza de las
callejuelas tortuosas y el aspecto poco agradable de la generalidad de
los edificios, muy al contrario, el espectculo que se domina desde los
puntos culminantes de las colinas es encantador, sea que se abarque con
la vista la extension del lago y de las montaas que lo rodean,
coronadas  lo ljos de nevados, sea que se torne la mirada en derredor
de la ciudad misma, por su risueo trmino,  en direccion  los
graciosos montes del Jorat. Todo ese pas circunvecino forma un
admirable paisaje, comprendido entre aquellos montes y el lago, repletos
de viedos y otras plantaciones y salpicado en todas partes de jardines
y parques, huertos de simtrica verdura, quintas que reposan sobre
elegantes terrazas,  innumerables casitas campestres que parecen
desgranadas de los pueblos vecinos.

Losana tiene pocos monumentos importantes como obras histricas y de
arte superior, pero no carece de todo inters bajo ese aspecto. Una
gradera de 300 escalones de piedra, pendiente casi como una escala,
conduce del centro de la ciudad  la cima  pequea alti-planicie donde
tienen su asiento la Catedral, el Colegio acadmico (especie de
Universidad cantonal), el viejo Castillo, resto de construcciones
feudales, donde reside el Consejo de Estado, y las Casas cantonales,
donde se reune el Gran Consejo y funciona el Tribunal del Estado. Amigo
como soy de las comparaciones y de buscar la significacion de los
contrastes, confieso que me sent encantado al recorrer esa pequea
alti-planicie, en cuyos edificios veia la prueba del progreso humano y
de los triunfos de la democracia.

En efecto, la historia entera de los pueblos parece concretarse en la
coexistencia actual de aquellos edificios. La catedral, smbolo del
cristianismo, subsiste all despues de nueve siglos, y representa la
renovacion de las sociedades y la inmortalidad de los principios
esenciales del cristianismo, puesto que, habiendo sido en sus primeros
siglos catedral catlico-romana, el pueblo la convirti en catedral
_reformada_, sin mas operacion que la de suprimir las imgenes y algunos
smbolos. El templo queda siempre venerable, porque representa la
libertad de la conciencia humana en su culto de adoracion al Ser
Supremo, El castillo feudal, fundado para sostener la dominacion
desptica sobre los pueblos, es hoy el asilo de otro poder, de un
Consejo que ejerce la autoridad basada en la _ley_, inspirada por el
_derecho_ comn, limitada por el _deber_ y la _opinion_. Los bastiones y
las otras obras de la antigua fortaleza clerical, donde un tiempo
reinara la autoridad que se llamaba infalible y monopolizaba el saber,
han desaparecido para dar lugar al Colegio acadmico, smbolo de la
libre discusion y de la universalidad de la luz intelectual. En fin, ese
pueblo que en un tiempo se viera reducido a sus pantanos del fondo de
Losana, ha luchado sin tregua, y al fin, escalando la colina sagrada,
ha plantado en la cima su bandera y edificado _su palacio_, donde
legisla el Gran Consejo en nombre de la soberana, la libertad y la
igualdad del pueblo.

La catedral es considerada con razn como una de las mas hermosas de
Suiza, lo que no es mucho decir, sinembargo, porque ese pas no brilla,
en la generalidad de sus ciudades, por los monumentos de arquitectura
superior. Sus mejores monumentos son sus montaas y sus lagos, donde el
Suizo se manifiesta pastor y fabricante, libre, independiente,
laborioso, honrado y sencillo. Aquella catedral, fundada en el ao
1,000, construida en el siglo XIII y reconstruida en parte a principios
del XVI, ofrece en sus formas y adornos el contraste de varios estilos
de arquitectura gtica, Su mayor elevacion es de 60 metros, por 93 de
longitud, y su forma es la de cruz latina, tan usada en las catedrales
de la edad mdia. En una de sus torres (la que esta completa) contiene
los archivos del Estado, y en el interior del templo se encuentran no
pocas bellezas de escultura y algunas curiosidades histricas. Desde lo
alto de la terraza ( 47 met. de altura sobre el suelo del templo)
dominada por el _beffroi_  torre-atalaya, se contempla uno de los mas
bellos panoramas de Suiza.

En la parte baja de la ciudad se encuentra la _Casa municipal, y_ no
ljos de ella el _Hospital cantonal_, edificios importantes pero sin
inters artstico. Losana es notable por sus numerosos institutos de
enseanza, beneficencia, etc., y entre los primeros es muy digno de
atencion el mencionado Colegio acadmico. Este contiene cerca de 50,000
volmenes en dos bibliotecas (la una cantonal y la otra de los
estudiantes), un excelente gabinete de fsica, el museo cantonal (bien
provisto y ordenado), la escuela normal, etc. Como se ve, la pintoresca
Losana, cuyos habitantes muy simpticos se distinguen por su moralidad y
amabilidad, es bien digna de ser la capital de uno de los mas prsperos
y estimables Estados de la Confederacion, que puede figurar como un
modelo en Europa.

       *       *       *       *       *

De Losana a Iverdun el ferrocarril recientemente construido toca en
cuatro  cinco pequeas localidades  estaciones que carecen de todo
inters; pero gira por en medio de campias pintorescas y risueas
(cortando los montes del Jorat) cuyo aspecto hace muy gratas las pocas
horas del trayecto. Es un pas accidentado por multitud de pequeas
colinas y suaves ondulaciones, que determinan una sucesion caprichosa de
llanuritas y vallecitos llenos de lozana, poblados de huertos, diversas
plantaciones y bosques productivos, en cuyo fondo se destacan muy
graciosamente las casas campestres del estilo peculiar de Suiza.

Se echa de ver que el bienestar reina en esas campias, al reparar la
dulce y contenta fisonoma de los campesinos, la pulcritud y propiedad
de sus vestidos, la belleza candorosa de las mujeres, la robustez algo
rubicunda de los nios, el rden y holgura de las habitaciones, y el
esmero con que son cultivadas las tierras. Y esas gentes, realmente
sencillas, nada tienen de rsticas sinembargo: saben leer, escribir y
calcular, en lo general, comprenden sus derechos y deberes civiles y
polticos, y tienen esa conciencia de su personalidad que les viene de
la libertad, del trabajo independiente y de las prcticas sencillas y
austeras de la religion reformada. En el seno de esas poblaciones
laboriosas el sacerdote es un hermano, un verdadero pastor, porque no
domina ni explota las conciencias, tiene instruccion slida, vive
modestamente, sin aspiraciones polticas, ni  ser cannigo ni obispo,
es padre de familia, y como tal sus intereses estn en perfecta armona
con los de los ciudadanos.

Iverdun demora sobre la mrgen derecha y una pequea isla del _Orbe_, 
muy corta distancia de la desembocadura de ese pequeo rio en el lago de
Neuchtel y al extremo de una frtil y bien cultivada llanura. Esa
ciudad ha adquirido notable incremento de pocos aos ac, a causa del
ferrocarril que la comunica con Losana, Morges y Ginebra, que se acaba
de ligar con otro que de all gira por Neuchtel en direccion  Solera y
Basilea. Como la ensenada que forma el Orbe es el puerto de los vapores
y las barcas de remolque  vela que navegan el lago, el movimiento
comercial de Iverdun es considerable. Compnese la ciudad de tres
grandes calles paralelas, en su parte principal, y solo es notable en
cuanto  su estructura por las formas extraas y el color amarillento de
las casas, y un antiguo castillo feudal flanqueado en sus cuatro
esquinas por torreones de severo aspecto.

Iverdun esta rodeada de hermosas arboleda y paseos, y as tan pequea
como es (con solo 3.800 habitantes) se distingue por la posesion de una
biblioteca pblica, un colegio, un hospital, varias escuelas y casas de
educacion y varios institutos de beneficencia y economa. En Suiza no
hay una ciudad, por pequea que sea, que no posea--como las mejores
pruebas de civilizacion, fraternidad  interes por la cosa
pblica--estos elementos: una  mas bibliotecas pblicas, museo mas 
mnos surtido y ordenado, caja de ahorros, colegio, numerosas escuelas,
hospital y hospicio. En vista de esto es fcil comprender por qu el
pueblo suizo es uno de los mas honrados, libres  instruidos que se
conocen, relativamente  la estrechez de su territorio, lleno de
obstculos, inhabitable en mucha parte y encerrado entre montaas en el
centro de Europa.

Iverdun conserva piadosamente la memoria del clebre Pestalozzi,
fundador del mtodo de enseanza primaria mas popular y fecundo: hombre
pobrsimo (como casi todos los grandes benefactores) cuya vida fu una
serie de actos de abnegacion en obsequio de la infancia ignorante y
desvalida. Fu en esa humilde ciudad donde Pestalozzi ensay y prob
durante muchos aos la excelencia de su mtodo; y todava subsiste all
una casa de educacion dirigida por uno de sus discpulos.

En Iverdun nos embarcamos  bordo de un bonito vapor para surcar el lago
hasta Neuchtel. Sus ondas de color verde claro son bellsimas, aunque
no comparables con las del Leman. La ribera del lado derecho  N. E. es
triste y desapacible, y en sus rocas abruptas y elevadas, de
estratificacion caliza, que las ondas golpean con violencia, se ve casi
reinar la soledad, porque los puertos son rarsimos y la poblacion
escasa. Pero del lado S. O. el aspecto de la ribera y las colinas y
montaas circunvecinas es pintoresco y animado. Por all gira el
ferrocarril de Neuchtel, cuya construccion ha exigido en muchos trechos
costosos trabajos de mina en las rocas,  nivelaciones entre las ondas
del lago. Desde sus playas cascajosas el terreno se levanta en planos
inclinados y muy ondulosos, enteramente cubiertos de viedos; pequeas y
graciosas poblaciones lo salpican[17] situadas sobre la ribera, y luego,
elevndose en una sucesion de colinas mas  mnos empinadas y
rocallosas, va  confundirse con las montaas del Jura, cuyos mas bajos
estribos y contrafuertes bajan hasta el lago mismo arrojando por sus
hondas ramblas algunos arroyos. Esas montaas tienen un aspecto
infinitamente mnos majestuoso que las alpinas, siendo mas bien risueas
por sus menudas formas y vegetacion variada.

[17] La mas notable es la villa de Grandson, perteneciente  Vaud, que
tiene 1,500 habitantes.

El lago de Neuchtel (en aleman _Neuenburger-See_) da riberas  cuatro
cantones circunvecinos: Vaud, Neuchtel, Berna y Friburgo; mide 27
kilmetros de longitud de sur  norte, por 6 de anchura, y contiene de
rea 242 kilmetros cuadrados. Su profundidad es considerable, pero no
excede de 150 metros; y es muy notable por sus frecuentes y violentas
borrascas, bastante peligrosas para la navegacion porque son casi
siempre repentinas y los puertos carecen de abrigo.

       *       *       *       *       *

Antes de hablar de la ciudad de Neuchtel, una de las mas graciosas de
Suiza (aunque casi todas demoran  orillas de lagos  de rios, en
situacion muy pintoresca), resumir las mas importantes nociones
relativas al Canton  Estado. El territorio neuchtels se extiende en
su region baja sobre las dos terceras partes de la ribera occidental del
lago, y siguiendo la orilla izquierda del rio _Thiele_, que es el
desaguadero de aquel, abarca una pequea porcion de la ribera tambien
occidental del vecino lago de _Biena_ (_Bienne_), que es en cierto modo
la reproduccion reducida del de Neuchtel. De resto, el Canton se
extiende sobre las tres cadenas paralelas del Jura, y aunque contiene
algunos estrechos valles intermedios es esencialmente montaoso. Parte
lmites al O. con Francia, al S. con el canton de Vaud, al N. con el de
Berna, y al E. tiene el lago de por medio respecto del canton de
Friburgo. Su mayor longitud es de 43 kilmetros, su mayor latitud de 20,
y contiene en su rea 7,678 kilmetros cuadrados. La poblacion del
Canton alcanz en 1860  87,847 habitantes, incluyendo unos 15,000
suizos de otros cantones y mas de 3,000 extranjeros, la mayor parte
franceses. La igualdad de lengua y religion (francesa y reformada) hace
que Neuchtel, Vaud y Ginebra formen un grupo de pueblos completamente
anlogos. En todos tres domina plenamente en las instituciones el
radicalismo democrtico, la industria es homognea en tres de los ramos
principales (fabricacion de relojes, produccion vincola y corte de
maderas), y las costumbres y el carcter y espritu de los habitantes
los hacen muy anlogos. En realidad se pudiera definir  los Ginebrinos,
Vaudenses y Neuchteleses, llamndolos: _Franceses serios_. Si la
religion reformada les ha inspirado el espritu de independencia
personal y creencia razonada y profunda, la repblica democrtica los ha
fortalecido en el amor  la libertad y el horror por el tutelaje
oficial.

La historia del canton de Neuchtel _(Castillo-nuevo_, nombre derivado
de su orgen feudal) es tambien anloga  la de Ginebra y Vaud, en
cuanto  los Francos, el antiguo reino de la segunda Borgoa, las luchas
con los condes de Saboya y los Berneses, etc. A virtud de enlaces de
familia de los antiguos dominadores de Neuchtel y Valengin, la casa
francesa de Orleans-Longueville posey el pas como suyo hasta el
principio del siglo XVIII. Extinguida entnces esa familia,
presentronse muchos pretendientes, y entre estos el pueblo neuchatels
(ya que por entnces ninguno podia vivir sin seor) tuvo el acierto de
escoger al mas lejano, y por lo mismo el mnos, temible: el rey de
Prusia, Federico I. Esta dinasta domin suavemente el principado hasta
el principio del presente siglo, en que hubo de cederlo al imperio
frances. Napoleon, que entre otras habilidades tenia la muy famosa de
regalar Estados y pueblos como cajas de tomar rap, dispuso del pas (en
1805) para constiturle un patrimonio al mariscal Berthier. El tratado
de 1814 le di  _Neuchtel-Valengin_ un carcter mixto, hacindolo
entrar en la Confederacion helvtica como Estado  Canton libre, y
devolvindolo en su gobierno interior al rey de Prusia. Desde esa poca
hasta 1848 goz de una constitucion bastante liberal y benfica; pero
el interes de la independencia arrastr al pueblo neuchtels  la
revolucion general de ese ao; no sin que ntes, en 1831, hubiese
estallado una insurreccion que fu reprimida por los Prusianos.

El pueblo se di en 48 una constitucion democrtica  radical, y aunque
el rey de Prusia continuaba llamndose prncipe de Neuchtel y
reclamando sus pretendidos _derechos_ (anulados por el mismo pueblo que
se los concediera en 1707) la independencia del Canton era efectiva de
hecho y tenia que serlo. En 1857 se suscit una grave cuestion
diplomtica que amenaz producir la guerra entre Prusia y Suiza; pero
las grandes potencias intervinieron, Francia ofreci su mediacion, y
aunque el rey de Prusia conserva su vano ttulo de prncipe de
Neuchtel, como otros se llaman reyes de Jerusalem, la absoluta
autonoma del Canton, como Estado federal, qued reconocida. El pueblo
vot directamente la Constitucion en 1858, y esta rige en el pas 
satisfaccion de sus habitantes.

Conforme  ella el pueblo es soberano, y se gobierna por s en los
negocios comunales y por el sistema representativo en los generales del
Canton, siguiendo reglas anlogas  las de Ginebra y Vaud. Todos los
ciudadanos son hbiles para los empleos pblicos, estn sujetos al
servicio militar y soportan las contribuciones con igualdad
proporcional. La Constitucion aboli las antiguas regalas de los
seores feudales, sin perjudicar  los propietarios de tierras, as como
los ttulos, privilegios y distinciones nobiliarias. Todos los
ciudadanos son iguales ante la ley, y la Constitucion les garantiza la
libertad absoluta de religion y culto, el derecho de peticion,
asociacion, uso de armas y libre establecimiento en el Canton, la
libertad de la prensa y la seguridad individual, con el domicilio, la
correspondencia y la propiedad inviolables.

       *       *       *       *       *

El canton de Neuchtel es esencialmente fabricante, en trminos que su
fabricacion es una de las mas valiosas del mundo, relativamente  su
poblacion y territorio. En efecto, el Canton fabrica en sus tres centros
principales, anualmente, cerca de 300,000 relojes de oro, plata, acero,
etc., y un nmero muy considerable de pndulos, cronmetros y otros
instrumentos anlogos y de msica, fsica y matemticas. Tiene ademas
numerosas fbricas de papel, telas de algodon impresas, cuchillera,
artculos de hierro y cobre, encajes, guantes y otros objetos de
bonetera. La sola industria de relojera (introducida en el pas en el
siglo XVII) ocupa  cerca de 11,000 obreros. La pequea ciudad de
_Chaux-de-Fonds_ produce por s sola mas de 250,000 relojes; el resto es
fabricado en _Locle_ y _Neuchtel_.

En seguida de la fabricacion figuran en considerable valor los productos
de las vias (vinos blancos muy suaves y estimados), de la extraccion de
maderas en los extensos bosques de las montaas (pinos, abetos, hayas y
encinas), de la cria de ganados muy apreciables, en las praderas
naturales, y del cultivo de cereales, rboles frutales, etc. El comercio
es activo, y el Canton no solo tiene la navegacion de los lagos y buenas
carreteras, sino que mantiene comunicaciones hcia Francia y los demas
cantones por medio de cuatro ferrocarriles.

Los principales centros del Canton, como he indicado, son: Neuchtel, la
capital, que cuenta unos 10,300 habitantes,--ciudad donde tiene su foco
el pequeo partido conservador  aristocrtico; Chaux-de-Fonds, con
14,500, (bonita ciudad que es el centro del radicalismo y de la prensa
activa del Canton, y el que sostiene mas extensas relaciones con
Francia), y Locle, que tiene 8,800 habitantes. As, tres localidades
nomas reunen el 38% de la poblacion cantonal, hecho que se produce en
mayor  menor proporcion en todos los Estados manufactureros 
fabricantes, donde es inevitable la concentracion de grandes masas de
obreros, sobre todo cuando las tierras son escasas  estn en pocas
manos. La altura de esas tres ciudades es muy diversa: as, la de
Neuchtel sobre el nivel del mar es de 480 metros en su parte mas alta;
mintras que Locle y Chaux-de-Fonds, situadas en la region montaosa,
tienen respectivamente 921 y 1,000 metros de elevacion.

Locle fabrica principalmente relojes y encajes. Chaux-de-Fonds es una
ciudad de considerable movimiento y que no pocas veces ha sido el asilo,
como Ginebra, de franceses proscritos. All se oye sin cesar el ruido de
mil martillos y todo es actividad en los talleres y forjas. Acaso sus
mayores progresos y su rara perfeccion y prontitud en la fabricacion
dependen principalmente de la division del trabajo, llevada all hasta
sus ltimas consecuencias. Cada obrero trabaja en una sola operacion,
mas  mnos sencilla, de manera que un pndulo  reloj representa el
concurso de centenares de obreros. Estos trabajan en sus casas por
tarea, con taller  obrador propio, sin descuidar  sus familias y
aprovechando el concurso de estas. Su independencia personal es tan
evidente como su moralidad. Y sinembargo de esa independencia y
division, como un reloj se compone de tan numerosas piezas, su
complicacion misma establece la solidaridad  comunidad de intereses de
todos los obreros. Acaso uno de esos relojes es la mejor manifestacion
de esa verdad profunda de la armona de las cosas y las sociedades, que
concilla y hace coexistir perfectamente la personalidad del hombre y la
solidaridad social, donde quiera que la libertad permite y favorece la
plena accion de esa ley de la naturaleza.

En efecto, de esa situacion resulta en Chaux-de-Fonds este hecho
notable: que en todo caso una crsis comercial  industrial afecta
igualmente  todos los empresarios y obreros, haciendo comun la
desgracia, lo mismo que en los aos de prosperidad la ventaja es comun.
De ese modo el capital no puede dar la ley al salario, ni viceversa, y
sus relaciones son las del interes legtimo fundado en la libre
competencia y la independencia y dignidad del trabajo.

Es aqu el caso de indicar un rasgo caracterstico de muchos de los
cantones,  casi todo el pueblo suizo, que ofrece el medio de dulcificar
la situacion del obrero en los tiempos de crsis. En Suiza la
organizacion poltica ha seguido el movimiento lgico y natural de las
leyes que presiden  la _conglomeracion social_,--muy al contrario de
Francia y otras naciones donde el _Estado_, absorbindolo todo, ha hecho
del _distrito_ (que es la realidad) una ficcion puramente
administrativa, y de la nacion una _causa_ en vez de un _efecto_. En
Suiza, el _comun_  distrito es mas que la base fundamental de la
sociedad poltica, es la sociedad misma. Los distritos, gozando de su
autonoma primitiva y natural, se han aglomerado para fortalecerse,
formando el _Canton_  Estado, y no para limitar  abdicar su vitalidad
propia. Los cantones, despues de muchos aos y aun siglos de plena
soberana, armonizando sus intereses bajo el punto de vista de la
nacionalidad, se han confederado para estrechar y simplificar sus
relaciones, asegurar cierta solidaridad y hacerse respetar como una
potencia. Pero en realidad la vida del ciudadano suizo est en el
distrito comunal. Es all donde l se siente realmente soberano (en su
parte respectiva), adherido  la sociedad por derechos, deberes 
intereses, y miembro activo de una confraternidad.

Los derechos y deberes polticos que se refieren  la Confederacion son
comunes en toda ella, sin distincion de domicilio; pero el suizo de
Zuric, Berna  Ginebra, aunque ligado al de Chaux-de-Fonds por esos
vnculos, es realmente extrao  la comunidad neuchtelesa, en tanto que
no acepta el compromiso local. All el _vecino_ comunal es mucho mas que
el _ciudadano_ confederado, porque los vecinos constituyen
verdaderamente Una _familia_. Cada cual tiene el deber de la residencia
ordinaria, de servir al distrito de cierto modo, contribuir
constantemente para el fondo comun de socorros  aseguros mutuos. Y cada
cual tiene el derecho, en caso de enfermedad, invalidez, miseria  falta
de trabajo, de obtener la proteccion directa y eficaz de la comunidad.
As, cada uno de esos distritos es en rigor y por s solo una repblica
democrtica, libre en su vida interior, al mismo tiempo que una
asociacion de aseguros mutuos; sin que eso obste para que los
ciudadanos se interesen vivamente por la prosperidad del Canton y la
Confederacion.

       *       *       *       *       *

La ciudad de Neuchtel, situada en la desembocadura del _Seyon_, demora
en la falda de una montaa considerable y montuosa que es uno de los mas
grandes contrafuertes de la cadena oriental del Jura, y se levanta en
graciosos anfiteatros, despues de cubrir una angosta faja de terreno
llano sobre la ribera del lago. Pocas ciudades he conocido en Europa tan
pintorescas y llenas de capricho como Neuchtel, que algunos comparan
por su situacion  Npoles. Ceida en la ribera por lujosas arboledas,
que al mirarse en las ondas sombrean las playas y terrazas, y coronada
en la parte superior por las guirnaldas de sus lindos jardines y los
tupidos festones de sarmientos, parece una ciudad de casas de baos y de
recreo sembrada en el fondo de un jardin, rica en colorido y arrullada
por los rumores del lago y las brisas generosas de las montaas que la
dominan.

Y sinembargo, si se observan los rasgos particulares, recorriendo el
interior, se encuentran dos tipos diferentes. En la parte llana,  lo
largo de la ribera, hallais alegres puertos  donde llegan numerosos
barquichuelos; en uno de aquellos humean las chimeneas de los vapores y
se amontonan las barcas veleras y de remolque, repletas de mercancas.
All veis calles espaciosas, limpias y bien niveladas, casas elegantes,
bonitos hoteles, edificios monumentales, tiendas vistosas y cafs
bulliciosos, en fin, la ciudad moderna y confortable. Si echais  andar
hcia los arrabales, encontrareis las calzadas que sirven de carreteras
y paseos, orilladas por bellsimas quintas en que el gusto artstico de
la arquitectura hace juego con la magnificencia de los jardines y la
gracia de los pequeos parques.

Si penetrais en la parte antigua, que arranca en la base misma de la
montaa y se eleva en desiguales escalones, encontrareis calles de
severo aspecto, callejuelas tortuosas y pendientes, construcciones de
estilo semi-gtico, los talleres de la industria, fuentes tradicionales
de extraa forma y coronadas por gigantes de piedra muy caractersticos,
representando soldados del siglo XV armados hasta los dientes. En fin,
en la cima de una colina rocallosa, el viejo castillo feudal, curioso
monumento establecido en el siglo XIII por uno de los condes Bertoldos,
y casi  su lado la catedral (la fortaleza del clero), edificio de
estilo gtico del segundo perodo, fundado en el siglo X y reconstruido
en el XII.

Aparte de esos monumentos curiosos, Neuchtel tiene varios modernos que
son bien estimables por su arquitectura y su objeto. Citar entre estos
la hermosa _Casa municipal_, el _Hospital_ de la ciudad, el de
_Pourtals_ (del nombre de su fundador), de servicio universal, el
_Templo-nuevo_ y el _Gimnasio_. Este contiene el colegio cantonal y un
bellsimo museo particularmente curioso por sus colecciones suizas de
historia natural, en que los animales figuran en la actitud de la vida y
segn sus costumbres. Esa pequea ciudad (que ha producido artistas muy
notables, como Calame, Moritz y Osterwald, especial en la construccion
de panoramas en relieve) contiene colecciones particulares de pinturas
que son muy estimables; y se hace notar ademas de lo que llevo indicado,
por sus dos bibliotecas pblicas, su escuela normal, su excelente caja
de ahorros, las sociedades Bblica y Filarmnica, y numerosas escuelas
gratitas y establecimientos de beneficencia y crdito.

Para tener idea completa de la hermosura de aquellas comarcas, nada
mejor que la ascension  la cumbre de la montaa de _Chaumont_, que se
eleva hasta 1,772 metros sobre el nivel del mar,  sea 1,340 sobre el
del lago. Una pequea tartana tirada por una guapa yegua nos condujo por
la excelente carretera que faldea el cerro caracoleando hasta la cumbre
y se prolonga por el fondo de un valle hasta Chaux-de-Fonds. Hasta una
altura muy considerable la carretera gira estrechndose poco  poco, por
entre espesos bosques de abetos y pinos colosales, en cuyo fondo
sombro no se ve sino interminables columnatas de mstiles desnudos bajo
la alta capa de verdura que los rayos del sol no pueden penetrar. De
trecho en trecho se rasga la espesura del bosque, dejando columbrar por
pequeos espacios el admirable panorama que se desarrolla al N. N.-E.;
pero apnas se tiende la mirada para contemplarlo cuando el inmenso
cortinaje de verdura vuelve  cerrarse, y en vez de los nevados y
montaas, los lagos y lejanos valles y planicies entrevistos por un
segundo, torna  rodearlo  uno la tupida floresta de pinos, abetos,
hayas y pequeas encinas. Hcia la cumbre el bosque disminuye y se
aclara, y las pequeas praderas de pasto natural se desarrollan como
hermosas alfombras, salpicadas de lindas flores de mil matices y
bosquecillos de avellanos enanos, y se aspiran con infinita delicia las
brisas de las montaas, cargadas de aromas desconocidos.

La escena que se contempla desde el sitio mas encumbrado de Chaumont,
llamado la _Seal_, es tan magnfica, tan vasta y soberanamente bella,
que casi es imposible describirla. Al Occidente se alzan las cadenas del
Jura, cubiertas de rica vegetacion y altas praderas, entrecortadas por
risueos valles de esmerado cultivo, entre los cuales es perfectamente
visible de un lado el de _Ruz_  el _Seyon_. Al S., N. y E. se contempla
el prodigioso almcigo de nevados y montaas colosales que se extiende
desde el Monte-Blanco hasta el _Titlis_, es decir la mas esplndida
region de los Alpes, casi todo el canton de Vaud y la parte inferior del
de Berna que se llama el _Oberland_ (pas alto). Al N. y N.-E. se
registra toda la region de planicies accidentadas y bajas montaas que
ocupan los cantones de Berna, Solera, Argovia, Lucerna y Friburgo,--pas
del mas pintoresco y variado aspecto, que tiene el Aar como centro
hidrogrfico. Y en el fondo, al pi de la gran montaa, se admira la
belleza serena de los lagos de Neuchtel, Biena y Morat, cuyas riberas,
pobladas de viedos, aldeas y cortijos, tienen tintas de un verde
melanclico, y en cuyas ondas, rizadas por el viento  incendiadas por
el sol de la tarde, se alcanzan  ver como nubes flotantes los vapores,
y como mariposas las blancas velas de las barcas que navegan all.

Aquel panorama inmenso tiene todas las condiciones que constituyen la
hermosura compleja, todos los contrastes posibles en la naturaleza
europea: la grandeza y la pequeez, la majestad imponente y el encanto,
la fuerza y la suavidad, la luz esplendorosa y las sombras profundas,
los colores alegres y las tintas melanclicas, la tristeza del invierno
eterno de los hielos y el brillo de la vegetacion del verano, las
maravillas de la mano de Dios y las pruebas del genio y la actividad del
Hombre.... La Suiza entera parece desarrollar todas sus galas y todos
sus horrores naturales en ese cuadro compuesto de millares de paisajes.
Tal es la hermosura del espectculo que la noche nos iba sorprendiendo
en la cumbre de Chaumont, cuyo admirable mirador no se quisiera
abandonar. Es tan dulce olvidarse  veces del mundo y entregar el alma y
los sentidos  la sola contemplacion y el amor supremo de la
naturaleza!...

       *       *       *       *       *




CAPITULO VIII.

EL CANTON DE FRIBURGO.

La diligencia suiza.--Los tres lagos hermanos.--Morat.--Geografa del
Canton;--su historia;--sus instituciones.--Panorama de Friburgo.--Sus
monumentos y curiosidades.--La hermita de la Magdalena.


Estbamos listos para continuar nuestra excursion, dirigindonos de
Neuchtel  Berna por la via de Morat y Friburgo, cuando el clarin del
postillon nos avis que la diligencia iba  partir. En Suiza el servicio
de postas y diligencias por las carreteras est monopolizado por los
gobiernos federal y cantonales, segn la naturaleza de la via. Cada
canton tiene sus carreteras y trenes propios de diligencias, que giran
de frontera  frontera  combinadas por tratados. Como los trayectos que
hay que recorrer de unas ciudades  otras son tan cortos, las
diligencias se suceden y renuevan en cada capital, y los vehculos (como
lo requieren las fuertes ondulaciones de un territorio tan montaoso)
son mucho mnos incmodos y voluminosos que los que se usan en Espaa,
en Italia y otros pases.

Ninguno de los rasgos caractersticos de la diligencia espaola,
esencialmente barbara, se encuentra en la de Suiza. Dos  tres hermosos
caballos indgenas, fuertes, robustos y pacientes, componen el tiro, y
los atavos son ligeros y graciosos. El postillon sobre todo es un tipo
curioso por su actitud y uniforme oficial, en que parecen amalgamarse el
militar y el arlequn. Un pantalon estrecho, de pao azul con franjas
amarillas, que llega hasta las rodillas y se ajusta bajo dos grandes
botas charoladas; un chaleco de pao amarillo  rojo, sobre el cual va
una chupa de cola microscpica, forrada con anchas solapas y con puos
de color rojo y enormes botones de metal reluciente; un sombrerito de
charol  fieltro, de copa larga, estrecha y puntiaguda y con adornos; un
largusimo foete, y un clarin terciado al costado, componen el vestido y
los arreos del prncipe de la diligencia suiza. Ese curioso uniforme,
que provoca  reir, contrasta con el aire militar y seriote del
_rechoncho_ personaje, quien desde lo alto de su trono ambulante se
anuncia al llegar  las localidades  salir de ellas, y en las
estaciones de relevo, con los toques agudos de su clarin y los
prolongados traqueteos de su foete que producen extraos ecos en las
montaas y los bosques de la via.

Por lo demas, el postillon suizo, que comprende que su individuo es un
funcionario pblico, se hace notar por su amabilidad, su inteligencia en
la conduccion del vehculo y la regularidad de todos sus actos, exentos
de brutalidad. El funcionario suizo es as en todas las escalas: atento,
comedido, lacnico, ntegro y fiel  su consigna. Hay en su regularidad
y precision algo que recuerda al soldado (porque en Suiza todo el mundo
est obligado al servicio militar); como hay en su porte comedido algo
que mantiene el tipo del ciudadano libre, educado por el principio de la
igualdad.

La carretera, despues de salir de Neuchtel por un arrabal poblado de
bellas quintas y alegres jardines, costeando la ribera del lago en
direccion al N., tuerce al N.-E., atraviesa el rio _Thiele_ (arteria de
reunion entre dos grandes vasos del organismo hidrogrfico del pas),
corta el estrecho istmo pantanoso que mdia entre los lagos (de
Neuchtel y Biena) y comienza  remontar, en direccion al E., una
sucesion de planos inclinados y colinas montuosas, casi despuntando el
extremo septentrional del lago de Morat. Excepto en la parte llana del
istmo, expuesta siempre  inundaciones, el cultivo de la via es casi
exclusivo en las riberas poco elevadas de esos lagos. El horizonte es
all extenso y melanclico, sobre todo  la luz crepuscular de la tarde,
que produce en los tres lagos un reflejo suave, cuya poesa incita 
dejar vagar el espritu en el mundo de los ensueos dulcemente tristes.

Los tres lagos, que tienen entre s mucha analoga de aspecto, son
navegados por vapores, barcas y faluchos. El de Biena (_Bieler-See_),
casi todo contenido en territorio berns, tiene la particularidad de su
graciosa isla de _San-Pedro_ que ilustr con su residencia el inmortal
utopista Juan Jacobo, en 1765. La longitud del Biena no excede 14
kilmetros por 3-1/2 de latitud, con 434 metros de altura sobre el nivel
del mar y 70 de profundidad. Risueo por el color de sus aguas y el
aspecto de sus riberas pintorescas tapizadas de vias, en cuyo fondo se
destacan, como suburbios caprichosos de algunas localidades, numerosos
grupos de bonitas casas campestres, el lago es sinembargo severo y
majestuoso en la region inferior de su cuenca, por el soberbio
semicrculo, abrupto como un inmenso y colosal baluarte, que forman las
montaas del Jura del S.-O. al N.-O. El lago de Morat ( _Murten-See_),
separado del de Neuchtel apnas por una montaa y algunos planos
ondulosos, mide solo 7,795 metros de longitud, 3,186 de latitud, 52 de
profundidad y unos 23 kilmetros de circunferencia. En l son riberanos
solamente los cantones de Friburgo y Vaud. Al abarcar con la mirada el
conjunto de los tres lagos, no se puede mnos que notar la ntima
_fraternidad_ que los enlaza en un sistema. Tal es el carcter del mayor
nmero de los lagos de primer y segundo rden que se encuentran en
Suiza. Unos engendran  otros, multiplicando la vida y los encantos de
la naturaleza. No es de extraar que el pueblo suizo imite con sus
instituciones y costumbres la variedad y la fraternidad de la
naturaleza. All todo es diverso, y sinembargo todo armoniza y se enlaza
como los grupos admirables de los Alpes y el juego primoroso de su
hidrografa.

Es sobre la mrgen derecha  oriental del lago Morat que demora la villa
 pequea ciudad del mismo nombre (de unos 1,800 habitantes),
construida sobre una colina en su parte superior. La parte baja 
riberana es industrial y mercantil. La alta tiene un aspecto curioso y
original, por sus calles de arcadas macizas, oscuras y pesadas, sus
casas de estructura antigua, semi-feudales, y sus fuentes de historia
secular, anlogas  las de Neuchtel. Morat es de orgen antiqusimo y
muy ligado  tradiciones hericas, y clebre por la famosa batalla que
ganaron en sus cercanas, en junio de 1476, los confederados de Berna,
Friburgo, Basilea y otras comarcas, contra el poderoso ejrcito de
Crlos el Temerario,--batalla que asegur la independencia de esos
pueblos respecto de los duques de Borgoa. Una columna de piedra erigida
en 1822 por la repblica friburguesa consagra en el centro mismo de su
campo la memoria de esa batalla, de tan fecundos resultados para los
Suizos.

Morat es el centro de la minora de reformados que hay en el canton de
Friburgo. La noche cubri con sus vagas sombras el paisaje (porque la
luna estaba velada por espesas nubes) cuando atravesbamos aquella
comarca, donde la diligencia rodaba por entre tupidos bosques de hayas y
praderas y mieses. Buen trabajo nos cost el hacernos abrir un hotel en
Friburgo,  las diez de la noche, cuando bajamos de la diligencia. En
esa ciudad, donde los jesuitas y los frailes han impreso su profunda
huella, todo tiene en las costumbres como en los edificios el tipo de lo
feudal y monacal. Se trabaja poco y se duerme bastante, y en todos los
pormenores de la vida se encuentra el sello de lo vetusto y la autoridad
del hbito.

--El canton de Friburgo, que es el 8 de la Confederacion, por su
poblacion y extension territorial, cuenta hoy mas de 106,000 habitantes
[18], y su rea contiene 1,435 kilmetros cuadrados. Su territorio, cuya
longitud es del S.-E. al N.-O., se halla contenido entre los de Berna y
Vaud y dividido en tres porciones muy desiguales. La masa principal, de
rea continua, est surcada en su centro por el bello y pequeo rio
_Sarina_, casi de extremo  extremo, y arranca desde los contrafuertes 
terrazas speras de los Alpes berneses. Las otras porciones, muy
pequeas, estn enclavadas en el territorio vaudense, y una de ellas es
tambien riberana del lago de Neuchtel. Exceptuando la comarca montaosa
que se extiende hcia el _Oberland_ berns, el territorio de Friburgo
(cuya hoya del Sarina va  confundirse con la del Aar) se compone de
planicies ondulosas y entrecortadas, estrechos vallecitos y una
complicada sucesion de bajas colinas pobladas de alegres y tupidos
bosques (pinos, abetos, hayas, etc.) y de planos inclinados cubiertos de
prados naturales y sementeras. Es un pas admirablemente pintoresco,
donde toda la grandiosidad de las regiones montaosas est reemplazada
por la gracia de las ondulaciones y la belleza suave de una vegetacion
intermediaria.

[18] En 1851 tenia 99,801, de los cuales eran catlico-romanos 87,753 y
los demas reformados  calvinistas.

El Sarina y el _Broya_, los rios principales, son apnas navegados por
pequeos botes, balsas y canoas. El comercio de trnsito es
considerable; no faltan en el Canton algunos establecimientos
industriales (molinos, aserros de madera, cerveceras y teneras) y es
notable la produccion de sombreros de paja indgena  italiana, muy
elegantes y ligeros. Con todo, el Canton es principalmente agrcola.
Aparte del cultivo de granos, legumbres, tabaco, frutas y plantas
filamentosas, y el corte de maderas, la riqueza principal consiste en
las vias, las crias de ganados (de muy buena calidad) y la fabricacion
de los excelentes y afamados quesos de _Gruyres_ y otras clases.

La poblacion friburguesa se compone de dos razas, mas  mnos mezcladas,
que se sirven de los dos idiomas respectivos, aunque degenerados. El
frances es la lengua oficial; pero el que hablan las gentes en el uso
familiar es tan vicioso como su aleman. En realidad ninguna de las
lenguas domina totalmente, pues el dialecto aleman llamado _welsch_
predomina en las ciudades de Friburgo y Morat y sus campias y
distritos, mintras que el dialecto frances llamado _romanche_ es el del
resto de la poblacion, particularmente en las ciudades y villas. En
cuanto  las razas, aunque su orgen se presta  discusiones, como el
de todas las razas europeas, la latina  franco-suiza (75 p. 100) y la
germnica (25 p. 100) estn all reunidas, pero fraternizan y se han
mezclado tanto que, aunque el canton de Friburgo es el que demarca la
geografa de las dos razas en Suiza, en una lnea que gira desde las
montaas de los Grisones hasta las del Jura en Berna, es muy difcil
determinar la zona en que terminan las razas que pueblan los cantones
del Tesino, Valles, Vaud, Ginebra, Neuchtel, Friburgo y parte de los
Grisones y Berna, y la que ocupa los demas cantones de la Confederacion.

       *       *       *       *       *

Se puede decir que toda la historia del canton de Friburgo
(_Villa-libre_) est, como la del de Ginebra, concentrada en la capital.
Las pocas de los Romanos y Brbaros no han dejado en el pas sino
tradiciones oscuras  tristes. Fu en el siglo XII que, bajo la
autoridad superior del imperio de los Francos,  la cual estaba sometido
el pas como parte de la Borgoa trasjursica, los duques de Zaehringen
resolvieron crear un sistema de ciudades libres que resistiese  la
ambicion y las depredaciones de los nobles salteadores llamados seores
feudales. Con tal fin fu fundada Friburgo en 1179, con privilegios
especiales de ciudad _libre_, pero feudataria del imperio, como su
nombre lo indica, bajo una constitucion anloga  la de Colonia. La
poderosa ciudad de Berna naci de la misma aspiracion, siendo de notarse
la semejanza de posicion de Friburgo y Berna, mbas ocupando
inexpugnables pennsulas formadas por rios profundos y dotadas de
fuertes medios de defensa estratgica.

Hasta la mitad del siglo XV Friburgo estuvo dominada primero por sus
fundadores y despues por el imperio germnico, sucesor del de los
Francos, y principalmente por la casa de los Habsbourg. As figur en
las guerras contra Berna y los Confederados Suizos. Aquella casa le
devolvi su libertad; pero en breve cay Friburgo, como insolvente, en
manos de los condes de Saboya, sus acreedores. La guerra emprendida por
Crlos el Temerario di lugar  que Friburgo se aliase con los patriotas
suizos y recuperase su independencia con la victoria de Morat. En 1481,
agrandada con diversas adquisiciones, entr  figurar como Canton de la
Confederacion, y posteriormente ensanch su territorio  expensas de los
vecinos, por medio de conquistas locales  pactos amigables.

El rgimen aristocrtico domin enteramente en Friburgo hasta 1798,
poca en que la intervencion francesa favoreci la revolucion
democrtica. La coalicion europea restableci en 1814 el estado
anterior, pero las revoluciones de 1831 y 1847 (sobre todo la segunda)
aseguraron el triunfo de la repblica democrtica. Con todo, no se debe
tomar  la letra esta calificacion, pues hay bastante diferencia entre
el liberalismo  la democracia relativa de Friburgo y el radicalismo de
Ginebra, Vaud, Neuchtel, etc. El partido aristocrtico ha hecho vanos
esfuerzos por recuperar el poder, es verdad, y el Canton, que hasta 1847
habia sido uno de los mas retrgrados de la Confederacion (como Lucerna,
donde todava dominaban los Jesuitas), es hoy una de las fuerzas del
liberalismo.

El gobierno es popular representativo y los poderes funcionan con
independencia, aunque el Ejecutivo y Judicial emanan del Gran Consejo
legislativo. Esa frmula que hace nacer toda autoridad y eleccion del
cuerpo legislativo (nico representante directo) es tan general en Suiza
que se la encuentra en casi todos los cantones, aun en los que difieren
en sus instituciones fundamentales de otro gnero. En Friburgo la
duracion de los perodos legales es bien considerable. Las mas
importantes libertades, la igualdad legal, la seguridad personal, estn
garantizadas  los ciudadanos.

Apesar de los doce aos ya trascurridos desde que se inaugur el rgimen
liberal, el canton de Friburgo me pareci uno de los mnos adelantados
de la Suiza central y occidental, particularmente en lo relativo 
instruccion pblica  industria. La mayor parte de la Confederacion
mantiene todava los gremios  corporaciones industriales
privilegiadas, y esto contrasta mucho con la libertad poltica y el
genio emprendedor de los Suizos. Pero all donde ese mal se ha ligado
con el de la ignorancia  una educacion viciosa, mantenidas por las
instituciones aristocrticas y monacales, como ha sucedido en Friburgo,
la fisonoma social, triste y aletargada, contrasta mucho con el risueo
aspecto de la naturaleza.

La larga dominacion que los Jesuitas ejercieron en Friburgo, hasta 1847
 48, ljos de propagar la instruccion en el pueblo la concentr en un
estrecho crculo, entretuvo  las masas en la mas deplorable ignorancia,
y solo sirvi para mantener en auje las ideas de la casustica, el
espritu aristocrtico, la rutina en todo, el culto de lo superficial en
religion, el monopolio de la luz, y principalmente el de la _riqueza_.
Friburgo es acaso (relativamente) el canton que ha tenido mas conventos
(16  17), y es casi el nico en donde he encontrado mendigos y gentes
ociosas, desaseo, incuria y muy poco espritu de empresa. Ser que las
instituciones monsticas llevan consigo, como consecuencias forzosas,
los hbitos de mendicidad, pereza, rutina y humillacion y el
estancamiento de las aspiraciones libres y elevadas?

Entre las instituciones de Friburgo hay una muy curiosa que no he
hallado en ninguna otra nacion de Europa: la ley obliga  todo
propietario de casa  edificio  asegurarla contra incendios y otros
accidentes, y el Gobierno cantonal es el asegurador que especula con el
monopolio de la empresa. Esa institucion que, bien comprendida, ampliada
y aplicada de otro modo sera fecunda (porque en el fondo hay una grande
idea), tal como existe en Friburgo no es sino un monopolio socialista y
del peor socialismo posible. Por lo demas, las rentas del Canton, que se
equilibran con los gastos, alcanzan  unos 90,000 pesos anuales,
producto de las aduanas (pues en Suiza cada canton tiene las suyas), de
los bienes cantonales, los impuestos indirectos y sobre las bebidas, los
sellos, correos y peajes, y el monopolio de la sal y la plvora. De toda
aquella suma no se invierten 2,000 pesos en favor de la instruccion
pblica, que est bajo la direccion de la autoridad! Pero en
compensacion el Canton, que es pobre, ignorante y atrasado, tiene la
ventaja de que le canten responsos y maitines 325 clrigos seculares y
450 frailes y monjas distribuidos en 17 conventos.... El guarismo no es
tan pequeito para 106,000 habitantes, que ocupan apnas un rea de
1,400 kilmetros cuadrados.

Por fortuna, despues de 1847, se ha trabajado en las vias de
comunicacion, aunque no en grande escala, y el ferrocarril que se est
concluyendo de Losana  Berna, pasando por Friburgo,--obra de una
compaa franco-suiza,--desarrollar notablemente la riqueza y
prosperidad del Canton.

       *       *       *       *       *

El panorama de Friburgo, contemplado desde el lado opuesto del Sarina,
hcia la via que conduce  Berna, es admirablemente pintoresco y
gracioso. All falta el doble marco de las montaas y los lagos que les
da su interes principal  Ginebra, Neuchtel y otras ciudades. El
encanto est todo en la situacion, los relieves, los contornos el
aspecto propio. Me detendr  describir  Friburgo porque pocas ciudades
ofrecen tan extrao contraste como esa entre sus formas generales y sus
rasgos interiores. Situada  628 metros de altura sobre el nivel del mar
y de 60  90 sobre el fondo del vallecito del Sarina, la ciudad ocupa la
planicie ondulosa de una colina que, rodeada en mas que semicrculo por
su lindo rio, tiene, por sus colosales barrancas abruptas, todo el aire
de una estupenda fortaleza. En la planicie misma el terreno se levanta
hcia el N. N.-O. en otras colinas, produciendo una demarcacion notable
en la ciudad, en trminos que en muchos puntos las callejuelas que ligan
los dos barrios altos (el _Bourg_  la Villa y las _Plazas_  planicies)
no son otra cosa que escaleras pendientes, estrechas y del mas extrao
aspecto.

Pero la ciudad, sintiendo la atraccion del rio y su valle, ha
_derramado_ en cierto modo sus edificios y sus extravagantes
callejuelas sobre uno de los flancos de la colina peninsular, y
descolgndose as por medio de un barrio suspendido sobre el abismo,
casi areo, en que cada casa parece un relieve del peasco calizo,--el
barrio del _Auge_,--Friburgo ha llegado al fin, asentada sobre su roca
y con la cabeza en las colinas secundarias,  sentar un pi sobre las
playas del Sarina; creando as el barrio moderno y de la industria,--la
_Villa-nueva_. Por tanto la comunicacion entre los barrios altos y el
bajo, entre la cima y el fondo del abismo, no tiene lugar sino por una
via, en extremo curiosa, que luego describir.

Desde el sitio que he indicado como el mejor para contemplar  Friburgo,
se admira un paisaje encantador. Al frente se destaca la masa de la
ciudad, sin perspectiva de calles, porque los edificios estn como
amontonados sobre el borde de la barranca, cual si quisiesen todos
mirarse, por los huecos de sus innumerables balcones y ventanas, en las
ondas azules y trasparentes del fondo del abismo, y aspirar las brisas
de las campias de la mrgen derecha. Al pi de la ciudad, arrancando
desde la orilla izquierda, trepa el cordon de slidas murallas y
torreones antiguos, como un enorme brazo que Friburgo extiende desde sus
alturas para cerrar la puerta  todo escalamiento. En las suaves colinas
que coronan el barrio de las _Plazas_ se alza el grandioso _Pensionado_
(edificio que perteneci  los Jesuitas) asentado sobre su terraza de
verdura, y detras se destacan el _Liceo_, la hermosa torre de la
Catedral (cuyo juego de campanas da sus conciertos grtis  cada hora) y
las humildes torres de algunas otras iglesias.

En el _Bourg_ la cintura de edificios parece formar un segundo baluarte,
como si el de la enorme roca no fuese bastante,--baluarte de formas
caprichosas, cuya desnudez contrasta con los huertos llenos de verdura
que yacen en el fondo del valle y trepan hcia la mitad de la barranca.
All caracolea el Sarina (dominando por un soberbio puente colgante),
lmpido, murmurante y risueo. En el fondo tambien se alcanza  ver, en
el vrtice del ngulo que forma el rio, el extremo de la _Villa-nueva_,
donde arrojan sus columnas de humo algunas fbricas y se hallan los
molinos y las tintoreras. Levantando la vista sobre las colinas del E.
S.-E., que dominan la mrgen derecha del rio, se ven sobre alfombras de
grama los mas alegres bosquecillos y huertos, y senderos caprichosos
cavados en las peas, y luego se extienden hasta perderse en el
horizonte lejano de los Alpes berneses, bajo un cielo sereno y dulce,
lustrosas praderas donde pacen los ganados de cria y alegres campias
donde medran las mieses y numerosos grupos de rboles frutales.

Si se mira la pennsula  roca de Friburgo por el lado opuesto, es decir
situndose en la parte superior del rio, el aspecto es enteramente
distinto. La ciudad se presenta all sin solucion de continuidad pero
con muy extraas formas. Es un torrente de casas extravagantes que se
desploma desde la cima, como si fuese una catarata de peascos en lugar
de ondas y chorros de agua. En el fondo del valle, que mide  lo sumo
300 metros de latitud, las calles de la _Villa-nueva_ son irregulares,
caprichosas, hmedas, de formas modestas  vulgares. All no encontrais
sino teneras, molinos, tintoreras, etc.; pero eso tiene vida, tiene la
alegra del valle. Arriba, en todo el flanco de la enorme roca, no se ve
sino un _palomar_ habitado por hombres, que parece estar siempre  punto
de derrumbarse de un momento  otro. La calle del _Camino-corto_ (si es
permitido llamar _calle_ aquel desfiladero) es el centro y la via
principal de ese barrio. Desde el borde de la barranca, dominado por la
_Torre-maldita_, hasta el fondo del valle, desciende una cuesta 
callejuela sumamente empinada y compuesta de varios centenares de
escalones al aire libre, paralelos  un pasadizo anlogo de madera.
Ambos forman un caracol de encrucijadas violentas, orilladas por casas y
casuchas del mas sombro, revuelto, sucio  inextricable aspecto. De
trecho en trecho desembocan otras callejuelas trasversales mas
estrechas, que son otros tantos desfiladeros escalonados sobre el
abismo. Los techos de las casas correspondientes  la callejuela mas
baja sostienen literalmente los cimientos de la inmediatamente
superior, esta apoya  los de mas arriba, y as sucesivamente hasta la
cima. De ese modo se produce un laberinto de construcciones empatadas
unas en otras, y el barrio entero no es otra cosa que una
_estratificacion discordante_,  un monton de peascos artificiales
habitados como cavernas.

       *       *       *       *       *

Friburgo posee unos 10,400 habitantes, de los cuales cerca de 600 son
reformados y los demas catlico-romanos. Sus barrios altos son
verdaderamente curiosos bajo el punto de vista artstico, en trminos
que la ciudad es una de las mas interesantes de Suiza, en ese sentido.
Me detendr solo  bosquejar  mencionar los monumentos mas importantes.

Desde luego llama la atencion en el _Bourg_ la Catedral  iglesia de
San-Nicolas, edificada de 1183  1500,--monumento de algun mrito
interior y muy notable en el exterior por su magnfica torre nica,
aislada sobre el gran portal. Esa torre, de un estilo gtico severo y
grandioso en sus formas superiores y que mide 117 metros de altura, es
por s sola un monumento. Es muy notable la portada, cuyos bajos
relieves representan _el juicio final_, cuadro tan favorito de las
iglesias de la edad mdia. El juego de campanas de la torre, de muy
variadas _sinfonas_, es acaso el mejor de Suiza. Pero el interes
principal para el viajero est en el admirable rgano de la iglesia,
obra del artista Aloys Moser, que no tiene rival en Europa, ni en los
famosos rganos de Berna y Harlem. Consta nada mnos que de 7,800 tubos,
con 64 registros, y sus proporciones son tan enormes que algunos de los
tubos miden 10 metros de longitud.

Nada mas curioso y romntico que un concierto nocturno de ese coloso de
plomo. Todos los viajeros y curiosos que quieren oirlo compran sus
billetes para cierta hora, de modo que la catedral se convierte en una
sala de concierto. En Suiza, como en Blgica y otros pases, los
sacristanes especulan mucho con las curiosidades de las iglesias, lo
mismo que en Alemania especulan los prncipes y reyes con sus ricos
palacios, los pasaportes y las casas de juego.

Eran las ocho de la noche cuando entramos al templo, que se hallaba en
absoluta oscuridad. En breve los curiosos ocuparon les asientos;
cerrronse las puertas y unos cien espectadores aguardbamos el gran
concierto. Los tibios rayos de la luna penetraban horizontalmente por
las altas ventanas ogivales, quebrndose en las rejas de alambres y
proyectando sobre el inmenso rgano y los arcos, relieves y concavidades
de las naves un juego magnfico de sombras irregulares y cintas de luz
plida y suave. Bello contraste con las tinieblas del fondo de la
catedral, vasto sepulcro de piedra donde se sentia el reprimido murmullo
de los espectadores invisibles! Aquella escena tenia no s qu de
profundamente misterioso y solemne, como una iniciacion masnica  de
_iluminados_.

De repente estall un coro de rumores cavernosos que hizo estremecer el
aire, despert los ecos mas severos en la mole cncava de piedra y nos
oblig  todos no solo  enmudecer sino  suspender la respiracion. La
montaa de plomo comenzaba  llenar con su voz mltiple todos los senos
de la montaa artificial de piedra. El concierto infinito, remedo de
todas las interjeciones, los gritos y lamentos de la Creacion, habia
comenzado. Durante una hora la inmensa arpa metlica nos hizo oir todos
los ecos, los rumores, los cantos, las sinfonas, las detonaciones de
esa arpa viviente de millones de cuerdas siempre vivas y vibrantes, que
se llama Naturaleza. Tal parecia como si escuchsemos el sublime, el
inefable concierto del Sinay.

Ya percibamos la armona de coros de voces infinitamente finas,
infantiles, como si cantasen cien querubines invisibles desde las
profundidades ereas de un mundo beatfico; ya sentamos la queja
lastimera, el gemido amante y profundo, el susurro vago, casi
imperceptible, como un soplo del zfiro. Ora dominaba los ecos el canto
religioso de toda una comunidad de monjas  frailes, que parecia
comenzar en el coro mismo y luego alejarse en un interminable claustro;
ora el canto de guerra, de caza, de victoria, de muerte, de alegra, de
esperanza, de tristeza,--todo alternativa  simultneamente y en
admirable armona. Tan presto oamos el silbido lgubre del viento, el
zumbido de los rboles azotados por la borrasca, el ruido del agua al
caer sobre las hojas en tenue lluvia  en violento aguacero, el
estruendo del torrente y la cascada, como la voz del ave que canta, gime
 arrulla, el grito del guila sobre las altas rocas, los indefinibles
rumores del bosque umbro, la vibracion metlica del aire desgarrado por
el rayo, los rugidos del huracan y el estallido del trueno retumbante.

Unas veces las voces y los ruidos aturdian como si estallaran sobre los
tmpanos; otras se alejaban repentinamente  iban suavizndose por
grados hasta desvanecerse cadenciosamente en un eco vago, infinitamente
lejano, como si el sonido se perdiese entre los pliegues invisibles del
cielo, en los desiertos y abismos del Ocano  en las profundidades
recnditas de una selva americana sin fin. Durante un minuto dominaba
sola, como un himno divino, una voz de tenor  de soprano; luego otra de
contra-alto, de mezzo-soprano, de bartono, de bajo profundsimo,  la
explosion de un coro de millares de acentos. Ya se sentia la vibracion
clarsima de la cuerda  de la flauta; ya la del clarin, de la
corneta-piston, del tambor  del estrombon.

Todo lo que la voz humana puede remedar lo remedan aquellas 8,000
gargantas de plomo, animadas por el alma misteriosa de la armona y el
soplo del aire espiritualizado por la magia del artista. Todos los
rumores, ecos, acentos, gritos, detonaciones y voces que la naturaleza
puede producir en sus mas sublimes y poticas manifestaciones,--eternos
conciertos de vida y trasformacion ofrecidos  Dios,--surgen con todo el
vigor onomatpico posible de aquel enorme pulmon metlico que no cesa de
respirar torrentes de armona, multiplicando sus himnos como el Ocano
multiplica las secretas leyendas de la Creacion que se agita en su
seno; y llegando  veces  tan maravillosa pureza de sonidos, que parece
como si cada tubo estuviese recitando un verso, un salmo,  pronunciando
distintamente una plegaria, imprecacion  sentencia.

No ljos de la Catedral vive todava, en el centro de una plazuela,
sostenido por pilastras de piedra y barras de fierro, un venerable
anciano de cuatro siglos, que es el monumento mas querido de los
Friburgueses. Es un tilo sembrado el dia de la victoria de Morat, en
honor del acontecimiento y del combatiente que llev primero la noticia.
Con cunto amor se sientan al pi del venerable tronco, casi cadver ya,
los hijos de la multitud! Bello y potico culto tributado  la vida,
cuatro veces secular!

Cerca de la plazuela muestra su sombra cabeza la _Torre-maldita_, donde
se guardaban los instrumentos de tortura, verdadera irrision de aquel
rbol, smbolo de victoria y emancipacion. Muy cerca tambien estn: la
_Casa de la ciudad_, el hotel  _Palacio_ del gobierno cantonal y la
graciosa iglesia de _Nuestra-Seora_. Ese templo y los demas que existen
en los barrios altos se distinguen por su estilo del Renacimiento,
sumamente recargados en su interior de mrmoles, dorados, relieves y mil
adornos que tanto abundan en todas las iglesias donde los Jesuitas han
puesto la mano. Como su sistema consiste en deslumbrar y seducir con
exterioridades, decoraciones y cosas de aparato, que hacen de cada
templo un _teatro_ religioso y de las ceremonias del culto verdaderas
_representaciones_,--sistema muy eficaz sobre el espritu curioso del
infante, la mujer y el anciano, y que pervierte el sentimiento
religioso,--los Jesuitas prodigan siempre en sus iglesias los mrmoles,
dorados y adornos, las decoraciones y banderolas de colores vivos, las
pinturas muy animadas, en fin todo lo que tiene colorido y brillo, lo
que atrae, seduce y somete el sentimiento religioso  la fascinacion
artstica, excluyendo la meditacion, evocando lo mundanal y favoreciendo
la tctica de la casuistica. No hay pas de Europa que yo haya visitado
donde estas observaciones no hayan sido confirmadas sin excepcion: en
Francia como en Espaa, en Suiza como en Blgica, en Austria y en toda
la Alemania. Es preciso reconocerlo: el Jesuita es un animal muy hbil
para su negocio. Por eso, nada hay que l deteste tanto como la
sencillez elocuente, sombra, desnuda y solemne de las catedrales 
iglesias gticas.

El _Pensionado_ y el _Liceo_ son los mas notables monumentos modernos de
Friburgo. El primero es un edificio inmenso y regular que tiene al mismo
tiempo las proporciones de un palacio real y el aspecto y las formas
interiores de un convento. All tuvieron su colegio los Jesuitas hasta
su expulsion en 1847. Al recorrer los vastos corredores, las soberbias
escaleras y los innumerables salones y aposentos del edificio, no puede
uno mnos que admirar el talento y la prevision con que la tenaz
Compaa sabe establecer donde quiera su residencia y hacerla seductora
para la tierna juventud y la infancia. Hoy estn en completo abandono el
teatro, el salon de msica y otros locales que estaban destinados al
placer. El inmenso palacio est desierto, y apnas se encuentra en l
una pequea fbrica de sombreros de paja. Los pjaros negros han hecho
su nido en otra parte: acaso en otro extremo del mundo. Extraa
asociacion que no sabe suscitar sino la admiracion fantica  el odio!

El Liceo cantonal, especie de Universidad para estudiantes externos,
hace honor  Friburgo. En la parte baja se dictan cursos sobre todas las
materias profesionales. En los pisos superiores del vasto edificio se
encuentran: una hermosa biblioteca de 30  40,000 volmenes, un rico y
bien ordenado museo de historia natural, algunas muestras de escultura y
varias colecciones muy interesantes de mineraloga, numismtica y
antigedades.

Pero los mas grandiosos monumentos de Friburgo, los que revelan el
espritu de la poca, son sus dos puentes colgantes, gigantescos en
todo, que dominan los abismos del Sarina y su afluente vecino. El
primero, construido en cuatro meses en 1834 y emprendido por una
compaa particular, se compone de dos cables principales de fierro,
apoyados en las extremidades contra hermosos prticos de rden drico.
Esos cables de formidable potencia sostienen todo el peso de la obra y
su resistencia fu ensayada con pruebas increibles. Mide el puente de un
prtico al otro 287 metros de longitud, con 7 de latitud y 55 de
elevacion sobre el valle del Sarina. El peso del material empleado en
fierro y madera es de 200,000 kilgramos y los cables pueden soportar
uno de 240,000. La obra, que cost cerca de 370,000 francos, no solo
hace mucho honor al ingeniero y  Friburgo, sino que ha sido de gran
utilidad para la vida de la ciudad y su comercio. Baste decir que los
carruajes que ahora atraviesan el valle en dos minutos, gastaban en otro
tiempo una hora en bajar y subir desfiladeros para pasar de un lado al
otro del rio.

El segundo puente, construido en 1840, domina otro abismo: el profundo
vallecito del _Gotleron_, riachuelo que baja al Sarina, despuntando casi
la Villa-nueva, por entre un enjambre de molinos. La longitud de ese
puente (que no tiene relacion directa con la ciudad) es de 210 metros
nomas; pero su elevacion alcanza 97 metros sobre el fondo del vallecito.
Si me detengo en estos pormenores no es por mana de hacer
descripciones. Repito que no escribo sino para los Hispano-colombianos,
y por eso quiero ofrecerles en todo ejemplos provechosos. Friburgo,
ciudad pobre de 10,000 habitantes, ha gastado en dos puentes colosales
(que son de los mas bellos de Europa en su gnero) mas de 600,000
francos; y los gobiernos de Hispano-Colombia, con fuerzas enormemente
superiores, dejan vegetar en la inaccion  los pueblos por falta de
obras semejantes, en tanto que gastan millones y millones en soldados y
en tener  sueldo las rebeliones de cuartel  de sacrista.

Y cosa extraa y que entristece!--esos admirables puentes colgantes no
son otra cosa que plagios fecundos que el ingeniero de Europa hace de
los puentes que nuestros indgenas inventaron hace siglos. Pero el
europeo reemplaza las fuertes pero poco durables lianas con el hierro,
el bamb con la tabla de abeto, y el rbol que sustenta el puente con el
poderoso estribo de calicanto donde agarra el cable; y la invencion se
civiliza y ennoblece. Y qu hacemos los Hispano-colombianos respecto
de los europeos? Olvidamos sus grandes invenciones  aplicaciones
tiles, y solo pensamos en plagiar las paradas militares, hacer con
nuestros dictadores caricaturas de soberanos, y remedar las modas, el
lujo, las vanidades y los vicios de las sociedades europeas.

       *       *       *       *       *

A distancia de hora y media de Friburgo visitamos un _monumento_
extrao, de las mas curiosas formas: la ermita  gruta de la
_Magdalena_. Ella prueba que el hombre, cuando no tiene humor ni fuerza
para _destruir_, se suele entretener por lo mnos en _crear_ estorbos 
cosas intiles. Despues de atravesar risueas campias regularmente
cultivadas, descendimos del coche para bajar  pi por un sendero
montuoso, entre bosques de avellanos y hayas, hasta la cima de un enorme
peasco de caliza estratificada, abrupto y severo, que domina la mrgen
derecha del Sarina. Es en el seno de ese peasco que se encuentra la
gruta.

Desde hace algunos siglos lguien, muy tonto y desocupado, se entretuvo
en cavar la gruta sobre el borde del abismo. Un solitario mas tenaz,
piadosamente ocioso, ensanch la _obra_ y la complet, hcia fines del
siglo XVIII, trabajando con solo un compaero por espacio de veinte
aos. Juan Dupr de Gruyres (as se llamaba el romntico _arquitecto_)
convirti as la gruta, por sustraccion de materia, en una ermita
monumental. Un estrecho pasadizo abierto en un relieve de la roca da
entrada del bosque de hayas que cubre el terreno al interior de la
ermita, por una cavidad que tiene los honores de puerta. All vive un
pobre viejo, cuyo dialecto aleman incomprensible equivale  la mudez;
pero sus gestos son expresivos. Su vida consiste en hacerle  cada
curioso la misma explicacion, presentarle un viejo registro para que
firme y recibir la propina.

Todo en el interior es triste, romntico y curioso. Los dos zapadores
de la roca  artistas en arquitectura negativa lograron,  fuerza de
inaudita labor de demolicion, practicar en el corazn de la pea una
iglesia de 20 metros de longitud, 11 de latitud y 7 de altura, con su
campanario que mide 22 metros de elevacion. Ademas, una cocina con su
chimenea de 29 metros que arroja el humo en medio del bosque superior,
un refectorio, una gran sala, sacrista, dos gabinetes, varias celdas,
algunas ventanas que dan vista al enorme abismo y las campias
circunvecinas, una caballeriza, en fin un stano donde se encuentra un
manantial de agua deliciosa. Qu de trabajo empleado all!

Es curioso ver en todos los muros interiores innumerables y embrolladas
inscripciones escritas por los viajeros  visitantes, unas reducidas 
la simple firma (entre las cuales not el nombre de Alejandro Dumas y de
otros hombres clebres), otras exornadas con versos, sentencias y
exclamaciones en todos los idiomas. Algn espaol hubo de visitar la
ermita, porque en un muro alcanc  ver cierta interjeccion
caracterstica. Al asomarse por alguna de las _ventanas_ se descubre al
frente un bellsimo paisaje, pero se siente vrtigo al sondear con la
mirada el abismo. El Sarina se desliza en el fondo, limpio y silencioso,
 mas de 100 metros de profundidad.

Si en el primer momento no puede uno mnos que hacerse la reflexion que
he apuntado sobre la inquietud del espritu del hombre, al salir de la
ermita y aspirar de nuevo el aire embalsamado del bosque y las praderas,
sabiendo ya que la obra se debe al trabajo paciente y prodigioso de un
solitario, infatigable en cavar durante veinte aos, tambien se dice uno
con orgullo y consuelo: Si el genio humano y el trabajo pueden producir
una obra tan notable en lo intil, qu no han de producir cuando los
inspira una idea fecunda y una gran necesidad de creacion!

       *       *       *       *       *




CAPITULO IX.

EL CANTON DE BERNA.

De Friburgo  Berna.--Los artistas y artesanos viajeros.--Topografa del
Cantn.--Historia de la repblica bernesa;--su poblacion 
instituciones.--Producciones, industria y objetos mas notables.--La
ciudad de Berna;--sus institutos y curiosidades.


El trayecto que media entre Friburgo y Berna, que se hace en mnos de
cuatro horas, no ofrece bajo el punto de vista social nada que interese
la curiosidad del viajero. Desde que se deja la primera de esas ciudades
desaparece toda huella de la raza que puebla los cantones meridionales
antes recorridos. La raza germnica, aunque no muy pura, impera sola y
se manifiesta donde quiera: en las costumbres, las instituciones, la
vida social y poltica, la estructura de las localidades y cuanto puede
ser caracterstico.

Lo que seduce al viajero en el trnsito de Friburgo  Berna es el
encanto del panorama que le rodea, de una variedad deliciosa. Es tal la
belleza de las campias, y su aspecto indica de tal modo el modesto
bienestar de las poblaciones y el genio campestre  agrcola que las
domina, que el ojo no se cansa de admirar los sitios pintorescos y las
ondas caprichosas de aquel mar de verdura extendido sobre enjambres de
colinas, vallecitos profundos, planicies en miniatura y faldas de
contornos risueos, dividindose en suaves planos inclinados que
descienden en todas direcciones. En toda esa sucesion, de planicies,
valles y colinas  pequeas montaas, cuyo conjunto parece formar un
inmenso jardin  parque ingls, alternan en la mas graciosa armona
limpios arroyos saltadores, perdindose en medio de rocas hundidas entre
abismos de verdura; espesos bosques de abetos, hayas y encinas,  veces
de tan admirable regularidad natural, que parecen como decoraciones de
pera en un teatro sin lmites; lustrosas praderitas sobre cuyas
alfombras hacen contraste en algunos puntos los terraplenes y puentes de
un ferrocarril; alegres cortijos que se muestran  la vera del camino,
casi invadidos por las bvedas umbras de los bosques de abetos; en fin,
numerosas casas rsticas trepadas sobre las lomas, en medio de
hortalizas, rboles frutales, plantaciones de cereales y rebaos de
ganados diversos, redondos y lustrosos como las lindas lomas en que
pacen. Todo eso tiene un encanto indefinible, un aspecto de dulce
tranquilidad, de candor y bienestar que seduce  halaga como una gloga
viviente.

Si las ondulaciones del terreno producen una constante sucesion de
subidas y bajadas, que le van procurando al viajero mil sorpresas
agradables, las vueltas del camino contribuyen tambien  los cambios
instantneos de paisaje y horizonte. Unas veces la diligencia rueda
suavemente por entre tupidos bosques, baslicas perfumadas de verde y
blando tapiz y elegantsima techumbre, donde la mirada se siente como
aprisionada entre artesonados de verdura area coronando interminables
columnatas de color gris  rojizo, como parecen los mstiles de los
abetos y pinos; otras se desciende al fondo de un estrecho vallecito
lleno de aromas y rumores salvajes,  salpicado de _chalets_ y
sementeras,  colmenas de abejas domesticadas, que le dan el aspecto de
un huerto caprichoso y variado; otras, en fin, al trepar  una
eminencia, sobre alguna de las mas altas montaas,  al pasar por
delante de una abra de los grupos  cordones que las forman, se registra
un vasto horizonte que abarca toda la Suiza central, y se ve  lo ljos,
al S.S.-E., el grandioso anfiteatro de montaas granticas y nevadas de
los Alpes berneses.

En una de esas eminencias de la via, mintras que la diligencia hacia un
relevo, vmos pasar algunos jvenes, modestamente ataviados, que
viajaban  pi, cada cual con su maleta sobre la espalda y su baston en
la mano. Cremos en el primer momento que aquellos viajeros de
infantera seran meros _amateurs_ de excursiones  pi, como hay tantos
en Suiza, donde las bellezas del pas y las facilidades de comunicacion
convidan  esa clase de peregrinaciones, indispensables para el
naturalista y las mas fructuosas y econmicas para los estudiantes y
_turistas_ pobres y curiosos. Pero uno de los suizos que nos acompaaban
en la diligencia nos dijo que los jvenes viajeros pedestres no eran
sino artistas  artesanos peregrinos, que viajaban grtis conforme  una
institucion particular que solo existe en Suiza y aun en algunos Estados
alemanes.

La institucion es curiosa en efecto, porque manifiesta no solo la
organizacion que tiene la industria en la mayor parte de los cantones
suizos (todava sometida en ciertos ramos al sistema de _compaas_ 
_gremios_ privilegiados), sino tambien el espritu de fraternidad que
predomina en las poblaciones confederadas. Cuando algun jven ha
obtenido su diploma que lo reconoce como miembro de alguno de los
gremios de artistas  artesanos, si no encuentra colocacion ventajosa en
la ciudad de su domicilio,  si quiere procurarse una mejor en otra
parte, se echa  viajar  pi de ciudad en ciudad, y su diploma le da el
derecho de obtener gratitamente la hospitalidad y los auxilios
necesarios en los lugares del trnsito, en las casas campestres de la
via y en la ciudad misma donde se detiene  ejercer su industria, arte 
oficio, mintras carece de colocacion. La explicacion que nos dieron de
tan bella institucion (que segn creo es obra de las costumbres
tradicionales y no de las leyes) nos caus vivo placer, hacindonos
hasta cierto punto excusar el vicioso rgimen de los gremios, en gracia
de ese noble espritu de fraternidad y hospitalidad.

       *       *       *       *       *

El canton  Estado de Berna es bajo todos aspectos el mas importante y
respetable de la Confederacion, no obstante que ocupa el octavo lugar en
el rden  rango histrico de los cantones, por la fecha de su ingreso 
la confederacion primitiva. Su territorio, el mas extenso de la Suiza
entera, es relativamente enorme, y su topografa sumamente variada y de
muy bello aspecto. Divide casi toda la Confederacion en dos partes, la
una al S.-O., casi totalmente compuesta de poblaciones de lengua,
costumbres y tradiciones francesas, y la otra al N.-E., completamente
germnica por sus elementos histricos y sociales. Al N. el territorio
berns parte lmites en una extensa lnea con Francia, penetrando por
una punta al Franco-condado, en direccion al alto Saona, en medio de los
departamentos franceses de Doubs y el Alto Rin. Del lado opuesto, hcia
el S. y S-E., ese territorio arranca en la extensa lnea de colosales
nevados de los Alpes que separan las hoyas del Rdano, el Aar y el
Reuss, y de este modo parte lmites con los cantones de Vaud, Valles y
Ur. Al E. y N. se extienden sobre las fronteras de Berna los cantones
de Ur, Unterwalden, Lucerna, Argovia, Solera y Basilea, describiendo
con sus contornos una lnea sumamente irregular y angulosa; mintras que
al S., S.-O., O., N.-O, y N. toca sucesivamente con los cantones de
Vaud, Friburgo y Neuchtel y el territorio frances. El canton de Berna
mide dentro de las fronteras unos 150 kilmetros de longitud, de S. 
N., por cerca de 50 de anchura mdia, conteniendo 9,545 kilmetros
cuadrados de superficie.

Extendindose desde las mas colosales alturas de los nevados de los
Alpes suizos hasta las faldas occidentales de las montaas del Jura, el
canton de Berna contiene en s solo todos los elementos y todas las
variedades de la geologa, la topografa, la hidrografa, la flora y la
fauna de Suiza,--sea en la admirable region de intrincados laberintos
granticos de los Alpes, sea en las bellas y benignas comarcas del
centro (de planicies ondulosas, frtiles y pobladas), y las montaas
calizas y de mas benigno clima que las alpinas, que componen la cadena
del Jura. La parte meridional  alpina se llama _Oberland_, mintras que
la setentrional  jursica tiene el nombre general de _Leberberg_.

Si la variedad topogrfica favorece tanto en Berna la variedad de climas
y producciones, la de su hidrografa le da no solo las condiciones mas
grandiosas y pintorescas sino tambien considerables ventajas de
navegacion. As, por una parte cuenta con las aguas del Aar propiamente
dicho y de varios afluentes importantes, como el Sarina, el Thiela, el
Emmen y el Simmen, navegables en mucha parte por balsas y pequeos botes
y canoas; y por otra se sirve de los bellos lagos navegables de Brienz y
Thun, enteramente encerrados en el territorio berns, y de los de
Neuchtel y Biena, en cuyas riberas tienen participacion otros cantones.

La agricultura propiamente dicha, la ganadera y el corte de maderas son
los elementos principales de riqueza y prosperidad y de vida social en
el canton de Berna. En las regiones montaosas el territorio est
cubierto de inmensos bosques de abetos, hayas, pinos y otros rboles de
construccion, que se explotan en vasta escala, aprovechando todas las
corrientes considerables para hacer bajar hasta el Rin central las
maderas del interior; pero esas florestas de inagotable fecundidad estn
donde quiera entrecortadas,  alturas mas  mnos considerables, por
extensas praderas naturales, donde pacen numerossimos rebaos,
principalmente vacunos, que son la base de una valiosa exportacion de
ganados de raza muy afamada en Europa, y de quesos superiores cuyo valor
monta  muchos millones. En las regiones bajas  centrales la
agricultura bernesa, muy esmerada pero insuficiente para el consumo
interior, se divide en tres rdenes principales, perfectamente
determinados por la naturaleza: en el fondo de los valles lacustres y
fluviales de temperatura suave, medran y prosperan las vias sobre las
riberas; en las planicies y colinas demoran donde quiera enjambres de
cortijos, que reunen el cultivo de todos los cereales, las plantas
filamentosas de Europa, las legumbres, los rboles frutales, la cria de
abejas, etc.; en fin, en las bajas montaas que surcan esas mismas
planicies se explotan igualmente los bosques de abetos, encinas, hayas,
etc., y se ven no pocos rebaos de ganado mayor y menor y hermosas
yeguadas muy estimadas en Europa.

El Canton de Berna no es nicamente agrcola. Su comercio es
considerable. Explota minas de fierro, plomo y cobre, algunas de hulla
(en la region del Jura) y numerosas canteras de mrmoles y piedras
diversas. En cuanto  la fabricacion, consiste principalmente en tejidos
de lino y algodon, sederas, cueros curtidos y labrados, destilacion de
licores, artculos de fierro y cobre, relojera (en los distritos del
Jura fronterizos del canton de Neuchtel), sombreros finos de paja y
preciosas esculturas en madera (juguetes, curiosidades, etc.) que
constituyen la industria de los pastores artistas del Oberland. Es
curioso observar  este propsito que las manos mas toscas al parecer,
por ser las mas rsticas, son precisamente las que en Berna y otros
cantones suizos fabrican los objetos artsticos mas delicados. As, los
rudos y candorosos pastores que han pasado el verano y principio del
otoo sobre montaas encumbradas, fabricando quesos y guiando sus
rebaos por en medio de precipicios y bosques salvajes, al aproximarse
el invierno (hcia el mes de octubre) descienden de sus praderas y
bosques  convertirse en artistas. Con sus manos callosas y rudas
fabrican entnces, al derredor del hogar, unos, en Berna y otros
cantones anlogos, una infinidad de objetos primorosos de madera,
cuerno, marfil, hueso, etc., que el viajero admira y solicita, por la
gracia de su composicion, la originalidad de las formas, la delicadeza
de ejecucion, la exactitud perfecta de imitacion de los animales,
montaas, habitaciones, etc., etc.; y otros, en los cantones de San-Gall
y Appenzell, ejecutan labores de otro gnero, produciendo esos
admirables encajes, bordados y tejidos de mano que todas las mujeres de
gusto solicitan en Europa como verdaderas obras de arte y de lujo.

Quin les ensea esa habilidad artstica  los toscos y sencillos
pastores de las montaas suizas? Nadie, al mnos en lo mas esencial. De
dnde les viene su inspiracion caprichosa y admirablemente fiel? La
naturaleza y el hbito lo hacen todo. La constante contemplacion de los
nevados, los abismos, las cascadas, los torrentes, los bosques
solitarios y salvajes, los ganados de cria, los cuadrpedos y pjaros
silvestres, los sublimes  risueos paisajes que rodean los _chalets_, y
todas las obras de esa incomparable y fecundsima artista que llamanos
Naturaleza;--esa contemplacion, digo, y el espectculo del cielo, y las
armonas de mil rumores preados de misterio y poesa, no pueden mnos
que inspirar al pastor de los Alpes, del Jura y otras montaas, ese
genio artstico que le permite fabricar objetos cuya gracia y finura
maravillan al viajero.

El canton de Berna,  pesar de ser tan montaoso, se distingue por sus
numerosas y excelentes vias de comunicacion. No solo tiene buenas
carreteras en todas direcciones, y en las montaas muy quebradas buenos
caminos de herradura, sino que ademas de la navegacion  vapor en los
lagos y el Aar, ha establecido ferrocarriles que mantienen
comunicaciones fciles y baratas respecto de Francia y casi todos los
cantones limtrofes.

       *       *       *       *       *

La historia del Canton de Berna se confunde en sus rasgos mas notables
con la de toda la Confederacion, en cuya balanza ha tenido siempre un
peso muy considerable la poltica bernesa. En lo demas tiene analoga
muy estrecha con la historia de Friburgo. El orgen de la repblica de
Berna, como de casi todos los cantones, fu bien humilde. Hasta fines
del siglo XII el pas que hoy pertenece al Estado era un enjambre de
dominios  seoros feudales, cuyos nobles propietarios vivian como
bandidos, cometiendo depredaciones de todo gnero bajo la autoridad
superior de las emperadores francos. El propsito de poner  las
poblaciones  cubierto de esas violencias anim al duque Bertoldo V de
Zahringen al fundar una pequea ciudad fortificada, de constitucion
libre, al derredor del castillo de Nydeck, sobre la bella pennsula que
determina en la planicie ondulosa el curso tortuoso del Aar. El duque,
en una de sus caceras, habia muerto un oso en aquel sitio, y en
recuerdo del incidente le di  la nueva ciudad el nombre de _Bern_,
derivado de _Boer_ que en aleman significa oso.

En su principio Berna estuvo reducida  la ciudad libre y un territorio
muy pequeo en derredor, formando una colonia aislada y expuesta a
muchos ataques; pero sus instituciones libres y su excelente posicion
atrajeron inmigrantes numerosos; la ciudad se lig con otros pueblos
vecinos por medio de alianzas y pactos de fusion, y gracias  esto y 
varias conquistas sucesivas, mas  mnos audaces, al cabo de tres siglos
( partir de 1,191, poca de la fundacion) el pas vino  ser una
Repblica aristocrtico-patricia muy poderosa, que hizo respetar su
independencia y extendi su dominacion hasta los cantones de Vaud,
Argovia y otros. Berna adquiri en esos tiempos gran reputacion militar,
primero sola  aliada  Friburgo y otros pases, despues confederada con
los cantones de la liga fundamental; y sostuvo constantemente luchas muy
violentas y gloriosas para los Berneses, ya contra los emperadores de
Alemania y los duques de Austria, ya contra las coaliciones de otros
prncipes y seores feudales, algunas formidables.

Si en su orgen Berna fu una ciudad de gobierno comunal  democrtico,
su engrandecimiento modific tan notablemente su poltica, que el poder
se hall al cabo concentrado en manos de unas pocas familias de
patricios; en tanto que los paisanos se hallaban respecto de los nobles
propietarios en una situacion anloga  la de los siervos de Rusia,
Austria, Alemania, etc. La revolucion francesa y la invasion de 1798
cambiaron ese estado de cosas. Berna perdi conquistas muy importantes,
por la independencia de Vaud, Argovia y otros pases; las instituciones
democrticas triunfaron en la Constitucion y las leyes; los paisanos
quedaron emancipados, y la nobleza perdi sus ttulos y privilegios.

Sinembargo, la reaccion recuper el poder en 1814, apoyada por la
coalicion europea; la Confederacion se reorganiz conforme  bases
conservadoras, y la aristocracia bernesa, ya que no logr restaurar todo
lo que habia perdido en cuanto  posesiones, volvi al poder y al goce
de privilegios polticos muy importantes. Pero la segunda revolucion
francesa hizo sentir tambien su contragolpe en Suiza. El pueblo se
levant y triunf, y el 31 de Julio de 1831 qued aceptada una
constitucion que consagr el reinado de la democracia. Se reconoci la
soberana popular, el sistema representativo, la igualdad de todos los
ciudadanos y la libertad de la prensa, los cultos, la industria, la
peticion y asociacion, el trnsito, etc., y la garanta de la seguridad
individual. Desde entnces el canton de Berna entr resueltamente en la
via de la libertad y del progreso, y el triunfo del radicalismo sobre el
_Sonderbund_ complet para los Berneses la regeneracion poltica. Su
Constitucion actual, que data de 1846, es mucho mas liberal que la de
1831, y tiene grandes analogas con las de los otros cantones radicales
de cuyas instituciones he tratado anteriormente.

La inmensa mayora de la poblacion de Berna se compone de protestantes
reformados pertenecientes  la raza germnica. As, en 1850 habia en el
canton 458,301 habitantes, de los cuales 403,768 eran reformados, 54,045
catlico-romanos y 488 judos. En 1860 la poblacion se ha elevado al
nmero total de 468,515. Un aumento tan pequeo en 10 aos (10,214
individuos) en un Estado tan libre y prspero como el de Berna, no es
explicable sino por la corriente constante de la emigracion, que busca
en el Nuevo Mundo tierras mnos ingratas y de mas amplio porvenir que
las de Suiza. En cuanto  la proporcion de las razas en el canton de
Berna, la germnica absorbe las nueve dcimas partes de la poblacion,
poco mas  mnos, hallndose concentradas en la region del Jura todas
las poblaciones que corresponden al grupo frances  franco-helvtico. Se
hablan, pues, las dos lenguas en el pas, aunque en proporcion
enormemente desigual, y el aleman es el idioma oficial, si bien es
cierto que las gentes de buena educacion hablan indiferentemente aleman
y frances, como lo exige la promiscuidad de esos idiomas en la
literatura, la legislacion, el periodismo y las costumbres de la
Confederacion. Sinembargo, no puede decirse en rigor que lo que hablan
los Berneses en su gran mayora es aleman, sino mas bien un dialecto de
la opulenta y complicada lengua alemana, mucho mas anlogo al que se
habla en las comarcas del Danubio que al aleman castizo de las bajas
regiones de Hanver, Brmen y Berlin.

El canton de Berna ofrece, en mayor escala que ninguno otro de la
Confederacion, la prueba evidente de lo que constituye el secreto de la
prosperidad de las sociedades modernas: instruccion pblica y vias de
comunicacion. Por lo que hace  la primera, sus progresos son
admirables, y el canton de Berna, como el de Ginebra, puede figurar en
el mundo como un Estado modelo, digno rival de Prusia  del Estado
americano de Nueva-York. En efecto, los Berneses han comprendido la
lgica de los deberes sociales, reconociendo que, si el interes de la
instruccion primaria es altamente poltico y social, desde el momento en
que la sociedad interviene en la materia, concediendo la enseanza
popular gratita, es inevitable hacer obligatoria la instruccion, como
lo son el servicio militar de todos los ciudadanos, el pago de las
contribuciones, etc. La asistencia  las escuelas populares en cierta
edad es, pues, obligatoria en el canton de Berna. Ya desde 1830 la
comunion protestante por s sola tenia en servicio 700 escuelas (hoy
hay cerca de 800) en las cuales recibian instruccion anualmente 70,000
alumnos. En la actualidad, computadas las escuelas de las diversas
comuniones religiosas, no hay en el Canton mnos de 900, con un total de
alumnos que excede en mucho de la quinta parte de la poblacion de la
Repblica bernesa.

Si  estos hechos y  la existencia de tan numerosas y excelentes vias
de comunicacion de todo gnero, se agrega que el Canton posee una bella
universidad y multitud de colegios y escuelas superiores, unas
literarias, otras profesionales, politcnicas  normales, y si se tiene
en cuenta el gran nmero de hospicios, hospitales y otros diversos
establecimientos de beneficencia, que prestan los mas eficaces
servicios, se vendr en conocimiento de que la prosperidad y el grado
tan notable de civilizacion que ha alcanzado el canton de Berna se debe
 la feliz combinacion de las instituciones libres, la propagacion de la
instruccion, las vias de comunicacion activa, la beneficencia y los
institutos de economa  prevision, que mantienen la moralidad en las
costumbres, elevan la dignidad y la conciencia del pueblo, hacen
efectiva la igualdad, en lo posible, socorren al desvalido y favorecen
el desarrollo de la industria, el comercio y todos los elementos de
riqueza y bienestar.

El sistema fiscal del canton de Berna es muy anlogo al de Friburgo, y
llama la atencion tambien por la curiosa institucion del aseguro forzoso
de las casas,  cargo y en provecho del Estado. En 1836 las rentas
alcanzaban  la suma de 3,912,390 francos (782,478 pesos) y los gastos
anuales eran algo menores. Hoy las rentas y los gastos exceden
ordinariamente de 900,000 pesos, suma bien reducida si se la compara con
los beneficios  ventajas de una excelente administracion que favorece
todos los intereses.

       *       *       *       *       *

La capital del Canton y de la Confederacion es, sin disputa, la mas
bella ciudad de Suiza, no obstante que carece de las ventajas de
perspectiva pintoresca y potica que los lagos procuran  otras ciudades
muy graciosas, tales como Ginebra, Losana, Neuchtel, Lucerna, Zuric,
etc. La posicion elevada de Berna, tan anloga  la de Friburgo, le
ofrece al mismo tiempo los mas elegantes contornos en su estructura, y
en derredor un panorama inmenso, variado y hermossimo. Del lado N.-O.
la planicie se extiende y ensancha indefinidamente en una vasta sucesion
de campias alegres y esmeradamente cultivadas. Es de ese lado que se
hallaban las fortificaciones de la ciudad hoy demolidas, donde se
encuentra la estacion de los ferrocarriles que giran hcia Friburgo,
Solera, Lucerna, Zuric y Thun, y  donde afluyen las carreteras
principales. Por all abundan los bellos jardines, las hermosas y
elegantes quintas, los parques y verjeles.

Despues, el asiento de Berna se avanza rodeado por el Aar en forma de
pennsula, de manera que de cualquier punto de los bordes de la ciudad
se ve en el fondo el precioso vallecito donde se atropellan en un lecho
profundo las ondas azules del clarsimo rio, dominadas por muros de
verdura. La altura de Berna sobre el nivel del Aar es de 76 metros,
tomada en el Observatorio, mintras que la del fondo del estrecho
vallecito es de 507 metros sobre el nivel del mar. Si se tiende la vista
en derredor, desde lo alto de la Catedral  del Observatorio, no solo se
registra la encantadora region de las planicies, que se extiende en
todas direcciones, sino tambien, y esto es mas interesante por su
majestad y hermosura, la cadena de nevados soberbios del Oberland, desde
las alturas meridionales de _Stockhorn_ (2.356 met.) hasta las
orientales de _Wetterhorn_ (3,718 met.), pasando por un cordon de
colosos resplandecientes, tales como el _Jungfrau_, que mide 4,175
metros de elevacion, y el _Finsteraarhorn_ todava mas elevado. Ese
espectculo, contemplado as de ljos y de frente, es de una
grandiosidad que embelesa y llena el alma de admiracion y recogimiento,
y que, por el contraste que hace con las planicies de la hoya del Aar,
completa uno de los mas sublimes panoramas que la Europa continental
puede ofrecer. Sinembargo, hay algo superior  esas magnificencias, como
pocos dias despues tuvimos ocasion de admirarlo desde la cima del monte
Righi.

Lo primero que llama la atencion al recorrer las calles principales de
Berna, elegantes, limpias y muy animadas en lo general, es la curiosa
estructura de sus viejas arcadas en la gran via central y otras
adyacentes. Casi todo lo que la ciudad tiene de mas curioso y
caracterstico se encuentra reunido en la parte central. Casi todas las
calles giran paralelamente de oriente  poniente, en la direccion de la
pennsula, cortadas generalmente en ngulos rectos; y los edificios
tienen todos mucha analoga en sus formas y el color pardo de sus
piedras. Todas las calles estn surcadas por caeras cubiertas que
proveen las fuentes pblicas de aguas abundantes y puras, y esas fuentes
tienen todas cierto carcter que las hace muy curiosas, por las figuras
de caballeros antiguos y animales feroces que representan. La gran calle
central es interesante bajos diversos aspectos: all todas las casas
reposan  se avanzan sobre extensas y sombras arcadas de mampostera 
bastiones muy macizos, de unos ocho pis de latitud y muy bajas, donde
circula todo el mundo  cubierto del sol y de las lluvias. Es all donde
estn aglomeradas las tiendas de comercio, exhibiendo en gracioso
desrden todos los objetos mas notables de la industria bernesa. Como la
calle misma sirve de mercado en ciertos dias, y all se encuentran casi
todos los hoteles  fondas de la ciudad, se produce un movimiento social
que abunda en interes, colorido y variedad.

En efecto, por una parte llama la atencion el cruzamiento de
diligencias, mnibus y sillas de posta que llegan  cada momento 
derramar  las puertas de los hoteles y de la casa de Correos y Postas
sus contingentes de viajeros de todos los pases, correspondientes por
lo mismo  los mas diversos tipos. Por otra, interesan mucho al
extranjero los grupos de campesinos que estacionan  orillas de la calle
y al derredor de las fuentes, vendiendo sus frutas y provisiones: gentes
de fisonomas candorosas y amables, sobre todo las mujeres, ataviadas
del modo mas original. Las campesinas en casi todo el Canton, y las
mujeres de las clases subalternas en la capital, se hacen notar por un
vestido que no carece de algunas analogas con los que se usan en
Holanda, pero que en Suiza es infinitamente mas gracioso. Como los tipos
mas elegantes y curiosos los vmos en Interlaken y Grindelwald, reservo
la descripcion de esos vestidos nacionales para el captulo siguiente.

Si el movimiento de las gentes que circulan en la calle es curioso en un
sentido, el de las que hormiguean bajo las arcadas y visitan las tiendas
no es mnos entretenido All se codean: el indolente y espiritual
frances, haciendo comentarios que revelan su eterno buen humor; el
ingls vestido como un dandy, grave, tieso, altivo, maravillado de todo
lo que ve, pero muy reservado en sus manifestaciones el aleman de las
ciudades, locuaz hasta el prodigio, armado de su enorme pipa de
porcelana y tubo de madera por donde arroja torrentes de humo,
descuidado, brusco y casi primitivo en sus maneras, pero bondadoso y
amable hasta hacerse perdonar sus toscos modales; la bernesa elegante,
de rubia y hermosa cabellera, pero de fisonoma poco expresiva y belleza
muy dudosa; en fin, el negociante activo, negligente en el vestir y
preocupado solo con sus compras  ventas.

Cada tienda es en realidad un pequeo museo, desde la de relojes
superiores, cronmetros  instrumentos de precision,  de bonitas joyas
de las fbricas nacionales, hasta la tienda que no contiene sino
canastos de todas las formas y tintas imaginables,  muecas y juguetes
de toda clase. En una de esas tiendas no encontrareis sino encajes y
bordados primorosos de produccion nacional,  sombreros muy finos y
elegantes de paja blanca  amarilla,  canastillas de obras de arte. En
otra vereis solamente estampas, grabados y mapas en relieve que os
ofrecen la fiel reproduccion de todos los panoramas suizos, de todos los
tipos y monumentos nacionales, y las vistas en fotografa,  grabadas 
iluminadas con esmero,  al leo, de todos los paisajes interesantes,
las ciudades, los lagos, las montaas, etc.;  bien encontrareis
inagotables surtidos de curiosidades artsticas del Oberland, tan
graciosas, originales  tentadoras, que el mas repleto bolsillo corre
buen riesgo de quedar vaco en veinte minutos, si el viajero no sabe
reprimir su entusiasmo por todas esas futilezas primorosas. En fin, si
os interesan las ciencias naturales, hallareis tambien almacenes donde
comprar las mas variadas colecciones de muestras de cristales, mrmoles,
etc., lbums de flores y plantas disecadas, cuadrpedos y aves
hbilmente preparados para los museos, y mil otros objetos que el
viajero curioso se complace en recoger donde quiera.

Berna es una ciudad bastante considerable, al mnos en proporcion al
pas, y por su poblacion es la tercera capital de Suiza, despues de
Ginebra y Basilea. En 1860 tenia Berna 29,010 habitantes, casi en su
totalidad de raza germnica, de los cuales solo 1,500 eran catlicos.
Relativamente a sus proporciones es una capital muy rica en
establecimientos pblicos estimables, entre los cuales citar la
Universidad, el Liceo acadmico, el Gimnasio literario, la Escuela
politcnica, la Escuela de sordo-mudos, el Observatorio astronmico, una
hermosa Biblioteca de la ciudad con 40,000 volmenes y 1,500
manuscritos, la Biblioteca medical (7,000 vol.), el Jardin de plantas, y
un excelente museo mixto de historia natural, mineraloga y cuadros de
pintura: todo eso por lo que hace  la instruccion pblica, sin contar
las escuelas primarias y algunas pensiones particulares.

Si atendemos  los institutos de beneficencia y de servicio oficial de
la ciudad  del gobierno cantonal, son muy notables: el Arsenal
cantonal, con una hermosa coleccion de armas y armaduras antiguas, el
Banco de prstamos, la Caja de aseguras contra incendios, la Casa de
moneda, que acua tambien para muchos otros cantones de la
Confederacion, la Casa de reclusion  de forzados, en que caben 400
detenidos y que es una de las mejores de Europa, en su gnero, la Casa
criminal de detencion, el Granero pblico de la ciudad, la Fbrica de
plvora, cuyos productos son de los mejores de Europa, y en fin algunos
bellos hospitales ricamente dotados.

Esa abundancia de establecimientos pblicos excusa en cierto modo una
extravagancia peculiar de los Berneses, que no carece de originalidad
como smbolo del sentimiento nacional. Me refiero al _Hoyo de los osos_,
encanto y orgullo de los ciudadanos de Berna. En esa ciudad tropieza uno
con un par de osos de piedra  la vuelta de cada esquina, al pi de las
fuentes pblicas, de la estatua de Bertoldo V en la plaza de la
catedral, y en cuantos lugares ofrecen ocasion para ostentar el smbolo
tradicional, como en las puertas de la ciudad y las fachadas de los
monumentos  edificios oficiales. Pero los Berneses, cuyo nombre les da
parentesco con los osos, no se han contentado con tributar culto al
animal, en pintura  escultura. La ciudad mantiene con sus rentas tres 
cuatro grandes osos negros, en una fosa circular situada en la mrgen
derecha del Aar, y la manutencion de los feroces brutos le cuesta no
poco dinero al vecindario. Todas las tardes vecinos y forasteros corren
 contemplar  los salvajes prisioneros, admirar sus gracias 
inteligentes evoluciones de todo estilo, y obsequiarlos, segn la
predileccion de cada cual, con bizcochos y golosinas. Cada oso tiene su
nombre y sus partidarios: los Berneses los admiran con deleite como
maravillas, y el extranjero que se atreviese a burlarse de la
_institucion_,   injuriar  un oso  negarle sus mritos, sera mirado
como enemigo del pas y del honor nacional.

La industria de Berna es notable por su fabricacion de armas de fuego
superiores, instrumentos de precision, mquinas y aparatos, sombreros
finos de paja, papeles y cueros curtidos. En cuanto  sus monumentos,
aparte de las curiosidades del _Lauben_ (la calle de las Arcadas) lo
mejor de la ciudad es: su bella y muy elegante catedral gtica, el
esplndido palacio federal (donde funcionan los Poderes de la
Confederacion), y el puente de _Nydeck_, sobre el Aar, obra de arte bien
notable, de granito y gres, que cost 600,000 pesos. La catedral tiene
todo su mrito en el exterior,  mejor dicho, en la fachada y su torre
nica, de 62 metros de altura, de un gusto delicioso y muy seductor. Ese
interesante monumento data del siglo XV y muestra las tendencias de
trasformacion  transicion hcia el Renacimiento que dominaron
generalmente en la arquitectura gtica de ese tiempo. Como la catedral
est destinada al culto reformado, carece en el interior de todo
atractivo, y su desnudez no es disimulada sino por una serie de escudos
herldicos alusivos  la historia de Berna y un rgano monumental que
casi rivaliza al de Friburgo.

       *       *       *       *       *




CAPITULO X.

LA REGION DEL OBERLAND.

De Berna  Thun.--Una reflexion sobre la civilizacion moderna.--La villa
de Thun.--Magnificencias de su lago.--Unterseen  Interlaken.--El tipo
de las paisanas.--El Ltschina.--Grindelwald.--Las neveras y sus
grutas.--Escenas sociales.--La vida campestre.


Al tomar el tren que debia conducirnos por el ferrocarril que gira de
Berna  Thun, atraidos por el interes del Oberland y sus lagos, fumos
agradablemente sorprendidos por un sistema de _wagones_  carruajes que
no conocamos an, y que mas tarde hallamos adoptado en otros cantones
suizos, as como en Wurtemberg y otros Estados alemanes. Era simplemente
la aplicacion, en pequea escala, del sistema de comunidad democrtica
que, como es sabido, existe en los ferrocarriles de los Estados Unidos
de Amrica. En Berna los wagones suntuosos de Alemania, llamados de
_primera clase_, no tienen cabida, y casi todas las gentes de buena
sociedad entran en los de segunda. Estos son wagones inmensos, con dos
filas de asientos arreglados como las bancas de un teatro, separadas por
un pasadizo por donde circulan los viajeros y los empleados conductores
que mantienen la vigilancia. En vez de los ocho  diez viajeros que van
encerrados en los wagones de Francia, Inglaterra, etc., en Suiza se
reunen cuarenta, cincuenta  mas en un solo carruaje, y el viajero
curioso de observar el pas puede salir a la pequea plataforma que se
halla entre cada dos wagones y desde all contemplar con arrebato 
embeleso las magnificencias del paisaje. El sistema de ese viaje en
comun tiene la doble ventaja de mantener la vigilancia de los
conductores,  fin de que los viajeros no cometan imprudencias, y que no
puedan ocurrir desrdenes y crmines como los que han tenido lugar en
muchos ferrocarriles de Europa; y la de establecer entre los que viajan
cierta familiaridad corts y pasajera que hace mas entretenido el viaje
y permite el cambio de noticias y observaciones instructivas.

Sinembargo, es preciso reconocer que tal sistema sera inaceptable en
los viajes largos  de mas de cinco horas, en los cuales el viajero
desea tener independencia y, al sentirse fatigado, reposar con
comodidad. La promiscuidad de los grandes wagones no se acomoda en rigor
sino  las costumbres democrticas, y bajo este aspecto me pareci
perfectamente suiza. Confieso que el incidente, ftil en apariencia, me
di lugar  una reflexion que, en mi concepto, contiene toda la sntesis
de la civilizacion. El ferrocarril, el peridico, el buque de vapor, el
telgrafo elctrico, las exhibiciones industriales, artsticas, etc., y
los congresos cientficos internacionales, son evidentemente los
smbolos  caractres distintivos del presente siglo, puesto que en el
fondo no significan sino libre competencia, comunidad de intereses,
publicidad y cosmopolitismo. La universalidad es, pues, la condicion
esencial de todas esas manifestaciones del progreso.

Pero es evidente que si la universalidad hubiese de llevar consigo la
uniformidad, la civilizacion se hallara estancada en breve por falta de
personalidad en cada uno de los grandes grupos humanos, y que el
espectculo del progreso se hara tristemente montono. A ese mal se
opone la libre accion de los pueblos, felizmente, y es por esto que la
libertad de todos los pueblos interesa mucho  la humanidad entera. En
efecto, cada pueblo, segn su genio particular, sus recursos y las
condiciones de su territorio, se sirve  su modo del instrumento
universal de progreso, dndole su fisonoma propia y local; y es de la
mltiple y simultnea aplicacion de tantas fuerzas desiguales que
resulta la grande armona de la civilizacion. As, todos los pueblos
civilizados tienen peridicos, es decir, un instrumento comun y
universal, pero cada cual les da  los suyos un estilo, una forma y
tendencia que lo revelan y le conservan su fisonoma propia, su
personalidad. Todos viajan por ferrocarriles y en vapores, pero cada
pueblo, segn su ndole y su territorio, adopta el sistema parcial que
mejor le conviene, sin que por eso desaparezca  sufra la armona
general. No es muy interesante y bello este fenmeno? Por mi parte, 
despecho de los que vierten tantos improperios contra el materialismo y
la indiferencia del presente siglo, admiro y bendigo en l la creacion
venturosa de la alianza entre el cosmopolitismo humano y la personalidad
de los pueblos, y entre esta y la del individuo.

Que el lector me disimule esta digresion, de que no he podido prescindir
ntes de decirle que de Berna  Thun, remotando el risueo valle del Aar
central  sub-lacustre, el viajero se siente subyugado por el encanto
indefinible que atesora la Suiza central. El rio serpentea con rapidez
como una inmensa y tortuosa veta de lzuli entre festones de graciosa y
lmpida verdura; las planicies se desarrollan en mil ondulaciones
primorosas; las praderas, los bosques y las plantaciones alternan
formando como interminables  irregulares tableros de damas; los
caseros, las aldeas y los rsticos cortijos se destacan donde quiera en
pintoresca diseminacion; y bajo un cielo de verano, admirablemente
sereno en algunos dias y mas azul que el de las regiones bajas de
Europa, se contempla con arrobamiento ese mundo de colosos de hielo,
semillero de rios y torrentes, de lagos y cataratas, salpicado de
formidables torreones de granito levantados por el arquitecto invisible
y divino, y ceido por anchas fajas de vegetacion sombra y terrazas y
anfiteatros admirables, que se llama el Oberland berns.

En dos horas llegamos  la villa de Thun, asentada graciosamente sobre
las mrgenes del Aar al pi de una montaa  colosal peasco que tiene
el mas romntico aspecto. No era nuestro nimo detenernos en Thun, villa
que cuenta mas de nueve siglos de existencia, y que no carece de interes
por las excursiones  que convidan sus cercanas. Har notar solamente 
propsito de ese lugar, por donde no hicimos mas que pasar, que teniendo
apnas 3,400 habitantes (todos reformados) posee una biblioteca de mas
de 7,000 volmenes con numerosos  interesantes manuscritos, excelentes
escuelas, un hermoso hospital y otras ventajas anlogas. Esto es
caracterstico de Suiza, donde bajo las formas de lo pequeo se
encuentran donde quiera las mejores cosas de la civilizacion, gracias 
las inspiraciones que la libertad ha dado al genio nacional, y al
espritu de emulacion desarrollado por la autonoma federativa y
municipal de los pueblos.

       *       *       *       *       *

En el puerto del Aar, situado en el centro de la villa, tomamos el vapor
que debia conducirnos por el lago de _Thun_ hasta el pintoresco istmo
interlacustre donde demoran _Unterseen_  _Interlaken_. Despues de
algunos minutos de navegacion remontando el rio, por en medio de
primorosas quintas y hoteles que orillan y dominan las dos mrgenes,
penetramos al lago. Confieso que no tenia idea de la suprema hermosura
semi-salvaje que se desarrolla sobre el estrecho horizonte de la cuenca
del lago. Verdad es que en Suiza se anda de sorpresa en sorpresa. El
conjunto parece tener ciertas formas generales que se resumen en
montaas y nevados, rios y lagos, cascadas y torrentes, praderas y
_chalets_, risueas campias y graciosas ciudades y aldeas; y
sinembargo, no hay dos objetos de esos que se parezcan: la diversidad de
aspectos y formas es infinita, y esto es precisamente lo que difunde el
encanto en toda la Suiza.

Los lagos de Ginebra y Neuchtel nos habian parecido muy bellos 
interesantes bajo todos aspectos; pero en ellos hay no s qu de
_civilizado_, de regular y cadencioso, que agrada mucho pero no
sorprende. En los lagos de Thun y Brienz la naturaleza es spera,
sombra y de una melancola grandiosa. All se siente el soplo de las
neveras mas penetrante; los rumores son mas acentuados; las cuencas de
los lagos tienen, permtaseme la expresion, mucho de _personal_,
privativo y soberanamente original. As como los lagos Leman y de
Neuchtel tienen un aspecto _frances_, los de Thun y Brienz lo tienen
_aleman_. Se echa de ver, aunque no se supiera, que las aguas del Leman
estn destinadas  regar un pas frances y perderse en un mar meridional
 latino; mintras que las del Aar, pasando por romnticas cuencas, han
de llevarle su tesoro al Rin, el gran rio germnico, y al mar del Norte,
como smbolo de esa grande y bella raza alemana, soadora,
individualista, profundamente original, semi-salvaje por su carcter y
encumbrada y nebulosa por su espritu.

Mide el lago de Thun, desde su extremo superior en la isla de _Wissenau_
hasta el inferior, donde se destaca entre magnficos rboles el elegante
castillo moderno de _Schadau_, una longitud de 18  kilmetros por 3,606
metros de anchura, y tiene en su mayor profundidad 234 metros. Sus
brisas son variables pero generalmente tranquilas; su altura sobre el
nivel del mar es de 586 metros, y sus aguas son de un color verde-azul
muy hermoso. En el lago de Thun como en el de Brienz se observa el mismo
fenmeno de coloracion que en el Leman, aunque en distinto grado. En
efecto, ademas de 19 torrentes, casi todos cristalinos, que recibe en
sus mrgenes el lago de Thun, su caudal se acrecienta por la ribera
izquierda con las aguas muy turbias del _Kander_ y el _Simmen_ reunidos,
rios algo considerables que descienden, por estrechas gargantas y
angostos valles, de las neveras situadas al sur del grupo
resplandeciente de _Jungfrau_. Pero todas esas aguas, turbias como las
del Aar en la region superior, pierden su tinta cenicienta al
confundirse en el magnfico recipiente de granito que las trasforma en
tranquilas ondas de esmeralda azulosa.

El espectculo es tranquilo, imponente y completamente rstico. No
obstante la irregularidad de los contornos, casi se domina toda la
extension del lago de un extremo al otro, y el viajero sorprendido que
surca las dormidas ondas  bordo de un vapor, por el centro del valle
lquido, se siente rodeado por la majestad de una naturaleza pomposa en
su conjunto y alternativamente risuea  severa en sus rasgos. En
derredor se alza un cerco de peascos abruptos, unos escalonados, otros
unidos en poderosas cuchillas, altas montaas arrugadas y speros y
enormes bastiones de titanes. La cuenca es tan cerrada que apnas deja
ver un pedazo del cielo, al mismo tiempo que por entre el abra
determinada por el valle del Aar se ve la esplndida mole de Jungfrau
reverberando como una inmensa urna de plata....

Pero ese poderoso cerco de montaas granticas que arrancan desde las
ondas mismas, donde baan sus pis para elevar sus crestas y picos 
considerables alturas, tiene un aspecto en que todo interesa, en que lo
salvaje y rudo se combina con lo gracioso y apacible. Arriba se ve
asomar unas veces la calva cabeza de una roca formidable por entre las
grandes manchas formadas por los bosques de abetos que remedan las naves
sombras de las catedrales gticas. Mas abajo las faldas aparecen 
trechos cubiertas con las alfombras frescas y tupidas de algunas
praderas,  de repente se ve una rambla estrecha y profunda por cuyos
agrios peascales se precipita algun torrente, saltando de roca en roca
en luminosos torbellinos de perlas y espumas y regalando  las brisas su
eterno concierto de salvajes rumores. En fin, hcia las mrgenes se ven
donde quiera graciossimas aldeas, unas trepadas como centinelas del
lago sobre el recuesto de alguna loma, otras sobre la ribera misma,
adormecidas  los suspiros de las ondas,  la sombra de algun peasco
enorme, en el fondo de un puertecito en miniatura donde se balancean
suavemente algunos barquichuelos toldados con telas de color azul.

Ningn ruido se escapa de esas aldeas donde la vida parece deslizarse en
eterna paz, en la dulce calma de la humildad que nada ambiciona. As, es
vivsimo el contraste que hacen con aquel silencio sublime los silbidos
prolongados y agudos de la vlvula del vapor, al acercarse a algun
puerto, los ecos de la msica, producidos por una pequea banda de
aficionados, y las conversaciones  bordo entre gentes de todos los
pases y de diversas condiciones, explicando sus impresiones
simultneamente en las lenguas de Cervantes y Voltaire, de Milton y
Goethe, de Dante y Camoens, en medio de aquel paisaje que tiene todo el
sello de una originalidad, solemnidad y rusticidad eminentemente
poticas....

       *       *       *       *       *

Desembarcamos en _Neuhaus_,  poca distancia de la desembocadura del
Aar, y all tomamos un cochecito que nos condujo en veinte minutos 
_Interlaken_, pasando por _Unterseen_, situado en el centro del valle de
_Baedeli_, es decir del istmo que media entre los lagos de Thun y
Brienz. Unterseen, pequea villa de cerca de 1,400 habitantes, que
despues recorrimos  pi, no ofrece particularidad ninguna, si bien son
curiosas algunas de sus viejas casas de madera de un aspecto que el
tiempo y el humo de los hogares han hecho casi sombro. Es en el extremo
superior  el arrabal de _Aarmuhle_ que comienza la porcion del valle
verdaderamente bella, donde se halla el grupo de semi-palacios, tiendas
graciosas y jardines que se llama Interlaken (_Entre-lagos_).

Tal parece como si lo que hay de mas culto y elegante entre los
excursionistas de Europa se hubiera dado cita para ir  encontrarse
durante algunos dias de cada verano en aquel lindo sitio, que parece un
pedazo de algunos de esos elegantes arrabales compuestos de palacios y
quintas que se ven en los alrededores de Lndres, Paris y Berlin. En
efecto, desde la salida del arrabal de Aarmuhle comienza una hermosa
alameda que va  terminar en el puerto de los vapores del lago de
_Brienz_, compuesta de dos filas de magnficos olmos y nogales, detras
de las cuales se extienden lustrosas praderas y se destacan formando
calle veinticinco  treinta hoteles de construccion elegante, rodeados
de jardines, terrazas y pabellones de verdura; hoteles que alternan en
su larga fila con numerosas casitas de artstico aspecto, donde el
viajero encuentra tiendas de perfumera y objetos de viaje, armas y una
gran profusion de pequeos museos compuestos de vistas de tipos y
paisajes, curiosidades alpestres, cristales tallados, juguetes y muebles
nacionales trabajados con madera, hueso, marfil, cuerno, etc., y
curiosas muestras de los bordados y tocados del pas.

Cada uno de esos hoteles est siempre repleto de viajeros que se suceden
y renuevan sin cesar, llegando de todas las comarcas de Europa y
dispersndose en direcciones diversas; y por la gran alameda como por
los jardines y prados vecinos circulan sin cesar los alegres y apuestos
grupos de viajeros, ya visitando las tiendas para comprar curiosidades;
ya paseando  caballo  en ligeros cochecitos en solicitud de los
admirables paisajes de las montaas vecinas; ya hacindose recprocas
visitas, yendo al tiro de carabina,  dirigindose por las maanas  la
elegante _Casa de conversacion_  tomar los zueros medicinales,  por
las noches  bailar, divertirse, y no pocas veces amontonarse,  horas
avanzadas, al derredor de la _carpeta verde_, plaga inevitable de casi
todos los sitios  la moda en Europa durante los veranos.

Es curioso ver el contraste que forman all los acicalados dandys
ingleses con los paisanos berneses, y los vestidos encantadores de las
hijas del pas, llenos de gracia, candor y originalidad, con los
ampulosos y esplndidos trajes de seda  de ricos linones que arrastran
all las _leonas_ de Lndres y Paris, barriendo el suelo con sus colas
_pontificales_, y ofreciendo al viento de los nevados solitarios
materia para trabajar con brio en las monumentales crinolinas. Se ha
dicho siempre que los hombres se revelan comiendo y jugando; y en verdad
que nada es mas propio para juzgar  las razas europeas, en su conjunto,
que uno de esos banquetes  comidas de _table d'hte_ que ofrecen los
grandes hoteles, sobre todo en Interlaken,  orillas del Aar, en medio
de dos preciosos lagos y ante la majestad de las montaas y los nevados
del Oberland.

La mesa, muy buena y barata en Interlaken, estaba esplndidamente
servida, en el hotel de los _Alpes_, donde nos habamos hospedado, y mas
de 150 personas tenamos asiento all. Se hablaba en todos los idiomas y
aun en dialectos, pero el ingls y el frances estaban en enorme mayora.

Los Ingleses sobre todo tienen particular predileccion por Interlaken.
Los franceses trataban de poltica  referian sus excursiones, riendo
con llaneza y hablando ruidosamente y casi todos  un tiempo, pero
siempre corteses, galantes y procurando agradar, por instinto y hbito.
Los ingleses,  guardaban un silencio desdeoso, como si estuvieran
fuera de su esfera,  comian mucho y bebian mas, sin hacer caso de nadie
ni preocuparse con ninguna galantera,  conversaban sobre cosas
_profundamente insustanciales_; pero unos y otros querian ser los
primeros servidos en todo caso y ponderaban candorosamente el gusto de
todo plato con su inevitable _very nice_ que les sirve para lodo. Es
curioso observar que el Ingls en todo pas extranjero tiene el
privilegio de mirar, _with reluctance_, todo lo social, y encontrar que
toda cosa comible es _very nice_ y todo objeto fsico, aun la piedra mas
insignificante, _very beautiful indeed_.

Nada nos agrad tanto en esas horas de banquete  mesa comun como el
gracioso tipo de las mujeres que servian, pues en Interlaken el servicio
de la mesa es femenino y esta proscrita la peste de los _garons_
vestidos de baile, tiesos y ceremoniosos como dandys de cocina. La linda
muchacha bernesa que servia la parte de la mesa en que nos hallbamos
tenia el tipo mas simptico y se nos grab mucho en la memoria. Que el
lector me permita retratarla, y tendr idea de las paisanas de
Interlaken, semejantes en lo mas notable  las del resto del canton de
Berna.

Era la _chica_ una apuesta jven de 22  24 aos, sencilla, candorosa y
muy servicial, de mediana talla, pelo de un rubio casi amarillento, cara
ovalada, fina y sonrosada, ojos de un bello azul oscuro, grandes y
tmidos, nariz delicada y preciosa boca. Su complicado y elegantsimo
vestido, que era el del pas, se componia de una camisa de muselina muy
blanca, sin cuello, graciosamente plegada en el pecho, con anchas mangas
abombadas hasta la mitad de los brazos; un corpino de seda violeta con
ribetes azules, abotonado por delante y muy avanzado hcia abajo,
llegando solo hasta la altura de la mitad del pecho y la espalda, y
sujeto con unas cadenas de plata en forma de calzonarias; estas se
desprendian de los hombros, por dos piezas de seda azul que los cubrian,
y caian pendientes hasta abajo de la cintura, sobre enaguas muy plegadas
y nada ampulosas, de una especie de muselina de color de castaa, que
salian debajo del corpio. Agregad  eso un lindo chal de listas azules
atado al cuello en forma de corbata con el nudo atras, una rosa natural
prendida del borde superior del corpio, un espeso moo de hermosas
trenzas ceido por una ancha cinta negra en forma de corona, dos redes
de seda negra en los brazos atadas con cintas arriba de los codos,
bajando hasta los puos y dejando ver la redondez y la frescura de esos
miembros, y en fin un par de botines calzando sencillamente dos pis
enanos: agregad esos pormenores, digo, y tendreis completo el atavo de
una paisana de Interlaken.

       *       *       *       *       *

Entre las diversas excursiones muy interesantes que se pueden hacer
hcia las montaas nevadas, tales como las de _Grindelwald_,
_Lauterbrunnen_, _Kandersteg_, etc., escogimos la primera, esperando, no
sin razn, encontrar variadas y muy gratas impresiones. El camino, que
es carretero, aunque difcil y muy pendiente cuando trepa las montaas,
atraviesa el valle, y pasando por delante de tres  cuatro aldeas
rodeadas de bosques y vergeles, casi por el pi de una colina donde se
destacan an las ruinas del castillo de _Unspunnen_, penetra al estrecho
valle del _Lutschine_, riachuelo que desciende  saltos, atormentado y
espumante, por un lecho de grandes rocas y peascales. En breve el valle
se va estrechando entre empinadas y speras montaas de salvaje aspecto,
donde descuellan cien picos abruptos entre bosques magnficos de abetos,
y el viajero contempla con arrebato sucesivamente los soberbios nevados
de la _Jungfrau [19],_ del _Monch_, el _Eiger_ y el _Wetterhorn_.

[19] La _Jven Doncella_: llamado as porque hasta 1811 nadie habla
podido escalarlo y hollar sus blanqusimas nieves.

Despues se encuentra la confluencia de los dos riachuelos del mismo
nombre de Ltschina, llamado el uno _blanca (Weisse)_, que baja de las
alturas de Lauterbrunnen, y el otro _negra (Schwarze_,) que desciende,
por la derecha del Eiger y su base, de las neveras de Grindelwald.
Pasamos el ruidoso riachuelo y comenzamos a subir lentamente, por encima
de la mrgen derecha del Ltschina negro, la cuesta que conduce al alto
vallecito objeto de nuestra excursion. Confieso que jamas en mi vida
habia experimentado tan suprema felicidad como en aquellos momentos.
Tenia delante y en derredor todas las hermosuras de una naturaleza
severa, salvaje, grandilocuente por sus rumores y su aspecto,
deslumbradora y preada de infinita poesa; y  mi lado, soando
despierta como y o, la mujer adorada, la compaera y el ngel guardin
de mi vida....

El cochero nos pareca invisible; creamos que alguna fuerza nos
arrastraba como por encanto: tal era el embeleso de nuestra completa
contemplacion de la naturaleza. A cuntos sres no habr hecho dichosos
la admirable Suiza! Habamos olvidado enteramente la sociedad y sus
pasiones, sus luchas, miserias y pesares, y solo sentamos nuestras
almas empapadas de amor y de ese sentimiento infinitamente religioso que
se llama la adoracion de lo bello y lo sublime....

La cuesta caracoleaba por entre lomas y peascos, en el centro de una
angosta garganta formada por colosales y desnudas moles de granito,
cercadas en sus bases por bosques seculares de abetos. De trecho en
trecho encontrbamos algun rstico _chalet_ solitario aguardando que el
otoo hiciese volver sus habitantes,  veamos alguna praderita medio
escondida en medio de los bosques. En el fondo del abismo bramaba el
torrente, sacudiendo su parda y espumante melena, colrico y oprimido,
contra cada peasco que le cerraba el paso para procurarle una cada. Y
arriba ... un cielo maravillosamente bello, como un lago Leman
suspendido en la atmsfera, coronando y arropando las cpulas de los
nevados, que nos parecian los tronos resplandecientes y severos del
genio de la Suiza....

Al llegar al onduloso vallecito de _Grindelwald_ la escena cambi
notablemente, ofrecindonos un bello cuadro de contrastes. Nos habamos
apeado del ligero cochecito delante del elegante hotel del _guila
(Eiger)_ de formas enteramente nacionales. Detras de nosotros, en la
direccion del lago de Brienz, tenamos una formidable barrera de
montaas casi desnudas y de aspecto rudo. A nuestra izquierda se
extendia, hcia el N.-E., lo que se llama el valle, que es una sucesion
de planos inclinados, ascendentes hcia lejanas neveras, muy
accidentados y cubiertos de aldeas y _chalets_ en gracioso desrden,
pequeas praderas y muchas plantaciones de legumbres, rboles frutales y
cereales. Al frente se ostentaban como dos gigantes el soberbio nevado
del _Eiger_, al S., redondo en su base, y al N.-E. el _Mettenberg_,
teniendo en medio, en la parte baja, la nevera inferior de Grindelwald,
que descenda hasta el fondo del valle, y en la parte superior los
nevados _Viescherhorner_, cerrando el horizonte como una fortaleza
colosal de cristal  de plata. En derredor tentamos el pueblo de
Grindelwald, que cuenta casi 3,000 habitantes (todos reformados); y nos
halliamos a 1,550 metros de altura, casi en el centro del valle, que
mide 20 kilmetros de longitud y 5 de anchura.

La nevera nos atraa poderosamente con la solemne fascinacion de su
hermosura, y la contemplbamos  la distancia de 1,500 metros con
infinito encanto. Un guia nos condujo  pi hasta los primeros bancos de
hielo. Queramos ver de cerca la fuente  salida del Ltschina-negro y
penetrar en las grutas de hielo, magnficas alcobas de cristal que la
naturaleza fabrica en masa y que los paisanos se encargan de
perfeccionar para seducir al viajero curioso. El espectculo de la
salida del grueso torrente es realmente bello. El banco inmenso de
hielo, pardo y onduloso, se detiene repentinamente  la vera del valle,
formando una alta muralla que parece cortada  pico. Bajo su borde se
abre la boca sombra del abismo de misterios que se esconde bajo la
montaa de hielo, y por la abertura abovedada sale como una furia el
torrente, repentino y atormentado cual si lo vomitase algun gigante
abrumado por el peso de la inmensa mole cristalina. Es un rio sin
principio visible, rio de torbellinos y borbotones espumantes y de rocas
de hielo desprendidas de los abismos interiores, que salta en ondas
frenticas sobre un lecho de pedriscos grises y arenas granticas,
haciendo un ruido ensordecedor que contrasta mucho con la majestad
silenciosa de la gran fbrica helada de torrentes.

Comenzamos  trepar lentamente, sobre los bancos de hielo para llegar,
por en medio de profundas grietas, hasta la gruta principal abierta en
el fondo de una ancha hendedura en forma de callejn. Descendimos y
entramos por la boca principal. La cavidad de la gruta era apnas de
unos cinco pis de anchura y nueve de elevacion, y seguia un giro
tortuoso, en una longitud de 35 metros. Tenamos encima de nuestras
cabezas una capa de hielo de 50 pis de espesor, y en el extremo
interior de la gruta habian practicado, aprovechando una grieta, un
conducto de tres pis de cavidad por donde entraba la luz y se subia,
con el auxilio de una escalera de palos, hasta salir el aire libre sobre
la superficie de la nevera.

Las paredes y el techo de la gruta tenian una hermosura luminosa
increble; por todas partes se escapaban hilos de agua pursima como
cascadillas de perlas sonrosadas, y los muros presentaban colores muy
variados, ya el blanco de la esmeralda plida  el blanco mate de la
nieve, Qu indifinible emocion la que sentmos all, cogidos de la
mano, en aquella atmsfera de la mas deliciosa frescura, bajo esa bveda
de cristal hmedo y tornasolado, aislados del mundo entero y en inefable
arrobamiento!... Nuestro guia habia trepado por la escalera para darnos
el ejemplo; por eso no pudo percibir si un eco delicioso del interior de
la gruta era producido por el rumor de las cascadillas microscpicas, 
por un sculo de infinito amor que habia saludado aquella mansion de los
misterios de la naturaleza.... Cuando salimos  lo alto de la escalera
nos parecia que habamos vivido en cinco minutos diez aos de ventura
desconocida.

       *       *       *       *       *

Una hora despues, cuando reposbamos en el hotel del _guila,_ comiendo
frutas, deliciosa leche, miel de abejas y riqusimo queso autntico del
valle, vmos desfilar sucesivamente por delante del hotel una procesion
de paisanos y una carabana de ingleses excursionistas, que nos llamaron
la atencion. El contraste vale la pena de una breve descripcion.

La carabana de ciudadanos de la Gran Bretaa se componia de diez  doce
individuos. Bajaban de las altas montaas,  donde habian ido  hacer
una excursion, y venan  paso lento, caballeros en enormes y pacientes
mulas, montados en sillas del pas bastante rsticas y de notables
dimensiones. Todos vestan casaca, pantalon, corbata y chaleco negros,
como si vinieran de un entierro, y soportaban los picantes rayos del sol
con singular filosofa, cubiertos con sus sombreros negros de ala plana
y copa encumbrada, enteramente como si anduvieran de paseo por _Regent
Street  Hyde Park_. Dos  tres mas cuidadosos de sus personas traan
paraguas abiertos; otros dos bajaban armados de grandes anteojos de
larga vista, y los demas, completamente dandys, empuaban flexibles
bastoncitos _fashionables_, con las manos finamente cubiertas con
guantes amarillos de cabritilla. Es incuestionable que el tipo ingls se
presta mucho  la risa en sus excursiones de todo gnero; pero tambien
es preciso reconocer que en esa filosofa altanera que le distingue aun
en medio de los abismos alpinos, el Ingls no manifiesta, en el fondo,
otra cosa que dos fuertes y bellos sentimientos: el de la personalidad,
que se sobrepone  los usos ajenos, y el de la patria, que le hace tener
la ilusion de que al andar por un valle de los Alpes se est paseando en
su parque de Inglaterra  su calle favorita.

La interesante procesion de paisanos salia de la iglesia principal (era
domingo) y se dirigia, silenciosa pero de buen humor, hcia una casa
donde se iba  celebrar una boda. Mas de trescientos paisanos de uno y
otro sexo desfilaron por delante de nosotros, por pares  en pequeos
grupos. Los hombres, en lo general de talla mas que mediana, delgados y
bien musculados, eran notables por el mirar franco de sus ojos azules,
sus fisonomas rudas pero sencillas, abiertas y simpticas, y el andar
lento y seguro. Vestian todos calzon angosto y chupa de pao burdo,
color de castaa  pardo, sombreros de paja, pintados de negro, de alas
angostas y copas monumentales  estilo de _cubiletes_; y calzaban
gruesos botines claveteados  zuecos de madera bien trabajados. Cada
cual llevaba en la boca una enorme pipa de porcelana con pinturas,
empatada en una caa negra  amarilla de un pi de longitud y pendiente
del labio inferior sin apoyo ninguno de la mano.

En cuanto  las mujeres, sus fisonomas eran mas dulces y sus vestidos
verdaderamente graciosos. Todas tenian cabelleras abundantes de un rubio
color de oro, atadas por fuera de las cofias formando enormes roscas, 
pendientes sobre las espaldas en espesas trenzas con grandes lazos de
cintas negras. Si el mayor nmero de las paisanas no llevaban en la
cabeza sino sus grandes cofias negras con anchos encajes de punto,
muchas tenian coronas de enormes rosas artificiales. Usaban todas
corpio y enaguas de pao negro  color de castaa, con mangas, pechera
y delantal de muselina  indiana blanca. As mismo, todas revelaban su
benignidad de carcter y su modesto bienestar en sus redondas carnes,
sus rosadas mejillas, su risa candorosa y afable y sus ojos azules
llenos de dulzura.

Toda esa poblacion de Grindelwald tiene sus habitaciones fijas en el
valle, pues  pesar de su altura y de la vecindad de los nevedos est
protegido contra muchas borrascas. En el verano cultivan unos los
campos, y otros suben  las montaas  cortar maderas  cuidar los
rebaos y fabricar quesos. En el invierno descienden  su distrito y
aldeas del valle, y mintras los mas fuertes se ocupan en bajar de las
montaas las maderas cortadas, los demas se encierran en sus casas 
trabajar bordados y encajes, fabricar curiosidades de madera, tallar y
pulir cristales, etc.

El dia declinaba y era preciso volver  Interlaken: montamos otra vez en
nuestro cochecito y emprendmos la bajada, dando un saludo de admiracion
al espectculo prodigiosamente bello y variado que con tanta delicia
habamos contemplado.

       *       *       *       *       *




CAPITULO XI.

EL CANTON DE UNTERWALDEN.

El lago de Brienz.--Giessbach.--Brienz.--El valle de Meyringen.--El
cuello de Brnig.--Los valles de Sarnen.--Un paisaje de
parroquia.--Condiciones histricas, sociales y polticas del Canton.


El cielo estaba lleno de luz y esplendor y las brisas de la maana
rizaban las ondas y nos llegaban de las montaas cargadas de los ricos
aromas que emanan de los bosques de abetos, cuando subamos  bordo de
un gracioso vaporcito, que en breve comenz  cortar como un cisne pardo
las bellas aguas del lago de _Brienz_. Mas de cuarenta pasajeros nos
hallbamos sobre el puente de popa, y no pocos iban apiados hcia la
proa. Algunos iban directamente  desembarcar en _Brienz_, en el extremo
superior del lago; otros debian detenerse en el puertecito intermediario
de _Boenigen_; los del mayor nmero bamos  visitar de paso, durante
algunas horas, la bellsima cascada de _Giessbach_. A la derecha veamos
distintamente la ancha faja cenicienta de las aguas del Ltschina,
afluyendo sobre la ribera izquierda del lago como un reguero de ceniza
echado sobre el verde tapiz de una pradera. Mas adelante, del mismo
lado, pasamos casi tocando con la primorosa islita de _Boenigen_ 
_Schnecker-Insel_ (_Isla-de-los-caracoles_), que parece una miniatura
fabricada por ondinas.

El lago de Brienz, perfectamente anlogo por su color al de Thun y
producido por el mismo rio Aar, es de los mnos considerables entre los
de primer rden, pero el mas profundo de todos los de Suiza. Mide apnas
unos 15 kilmetros de longitud, de N.-O.  S.-E., por 6 de anchura, y su
profundidad llega hasta la prodigiosa medida de 600 metros en algunos
puntos. El lago recibe algunos torrentes, de los cuales el mas curioso
es el que da salida  las aguas del _Faulen-see_ ( _Lago-podrido_),
situado encima de las montaas, torrente que perdindose en cavidades
subterrneas no reaparece sino en el momento de arrojarse al lago de
Brienz. Las montaas que determinan la cuenca de este son mucho mas
speras, salvajes y elevadas que las del lago de Thun, y se levantan
repentinamente en estupendos murallones tajados  pico que parecen
amenazar desplomarse sobre las ondas. Sinembargo, en la circunferencia
prolongada de la cuenca se ven unos diez  doce pueblecitos, de los
cuales los mas notables son los de Brienz y Boenigen, con una poblacion
total de cerca de 7,000 habitantes: unos pintorescamente trepados sobre
las lomas abruptas y al pi de tupidos bosques de abetos, y otros
reposando muellemente sobre las riberas del lago.

Al aproximarnos  la cascada de _Giessbach_ el espectculo nos
sorprendi por su gracia imponderable. All no hay nada de esa majestad
imponente y sublime de la catarata de _Tequendama_, capaz, como otras de
Colombia, de hacer profundamente poeta y religioso  un ateo (si es que
puede haber alguno) con solo mostrarle el colosal prodigio de la
Creacion. No: el interes de la de Giessbach, como de las mejores
cascadas suizas, est en la gracia, el capricho, la variedad
encantadora. En su presencia se puede amar, conversar, reir y galantear;
mintras que delante del Tequendama no es permitido sino contemplar con
asombro, admirar y meditar en lo infinito.

Al saltar al puertecito de Giessbach, casi al pi mismo de la cascada,
todos los pasajeros nos dispersamos por las diversas encrucijadas de la
cuesta, vidos de emociones que contentasen nuestra curiosidad. La
montaa, cubierta de espesos bosques, se abre en un recuesto que produce
en cierto modo un vallecito,  unos 60  mas metros de altura sobre el
lago, teniendo su lmite inferior en el peasco enorme que domina la
ribera, y elevndose del lado interior por la espesa montaa hasta una
altura bien considerable. En el extremo de ese recuesto se halla un
elegante hotel precedido de hermosas terrazas, y al frente de l se
precipita la cascada, dando saltos estrepitosos por entre vastas alcobas
de verdura sombra tapizadas de lquenes y musgos. All cada viajero va
sitandose sucesivamente en los balcones  miradores de piedra que
permiten de trecho en trecho contemplar de cerca la cascada.

El torrente se precipita de lo alto de la montaa por una abra estrecha,
semejante  un enorme chorro que se lanzase de una azotea por entre
balcones de piedra cuajados de guirnaldas y cubiertos con flotantes
cortinajes de severa verdura. Compnese la cascada de una sucesion de
catorce caidas  cascadas, de proporciones y aspectos diferentes,
formando como una inmensa escalera de torbellinos y de peascos, sobre
los cuales se lanzan las aguas en brillantes plumajes, en enormes
chorros  en espirales cristalinas y nubes tornasoladas de menuda lluvia
Si el conjunto, visto de frente, es encantador, se experimenta suma
delicia al situarse debajo de uno de los mas enormes peascos, donde
gira un pasadizo practicado en la concavidad de la roca; sintindose uno
arropado por el turbion que salta por encima, formando una soberbia
boveda lquida y espumante que se encuadra primorosamente en el doble
marco de los bosques.

El contraste es muy sensible si se aleja uno de la cascada para subir
hasta el mirador que se encuentra sobre el borde de la roca poderosa que
se destaca sobre la ribera del lago. Desde all se abarca con la mirada
un paisaje soberanamente bello. A la derecha, al N.-O., se ve el valle
superior del Aar  de _Hasli_, la entrada del turbio rio al lago, y
Brienz y algunos otros pueblos;  la izquierda, el lindo valle de
Interlaken, y mas ljos el lago de Thun; al frente, una inmensa
fortaleza de montaas de rstica majestad; en el fondo, la extension
total del lago, silencioso, dormido y solitario, que parece como
indiferente  la clera del torrente de Giessbach que le lanza sus
chorros espumantes, y cuya tranquilidad engaosa fascina al viajero
maravillado, que  la sombra de los abetos contempla el abismo de
esmeralda lquida que tiene  sus pis. Aadid  todo eso los silbidos
de la locomotiva de algun vapor que atraviesa el lago, despertando los
ecos de aquellos senos de granito y proyectando entre el cielo y las
ondas su blanqusimo penacho de humo, y tendreis el cuadro completo que
estimulaba nuestra admiracion.

       *       *       *       *       *

Brienz es una pequea villa de unos 1,800 habitantes, bastante animada y
curiosa, gracias  su comercio considerable de excelentes quesos, su
fabricacion de esculturas y curiosidades de madera, su viejo castillo
arruinado, sus renombradas cantatrices de canciones nacionales, y su
vecina cascada de _Muhlbach_ que mide 360 metros de altura. En Brienz
nos detuvimos apnas el tiempo necesario para tomar un refrigerio y
hacer enganchar un carricoche que debia llevarnos por el valle del Aar
en direccion al canton de Unterwalden, pasando por el cuello de
_Brnig_. Al llegar al pi de la montaa, al extremo de un puente que
atraviesa el Aar, nos apeamos de la pequea tartana: el cochero se
convirti en muletero y guia, dej el carruaje  la vera del camino
carretero, ensill los dos robustos y lerdos caballos del tiro, montamos
y comenzamos  trepar la cuesta, encerrada entre modestos cortijos 
hileras de nogales corpulentos.

Despues de una hora de marcha lenta y perezosa por un sendero pedregoso
y rudo, submos  un estrecho volador que ceia el costado del cerro.
Toda vegetacion artificial habia desaparecido, y caminbamos al traves
de enormes derrumbes que las nieves y las lluvias producen, al pi de
manchas de abetos deteriorados por los huracanes. Mirando hcia atras
contemplbamos el romntico panorama del lago de Brienz; abajo tenamos
el gracioso valle de Hasli (en cuyo centro demora _Meyringen_) surcado
por el Aar y dominado por altsimos muros de montaas perpendiculares, 
uno y otro lado.

Era interesante el contraste de los objetos que componian el cuadro. El
Aar estaba muy crecido y, saliendo de madre, habia inundado con sus
ondas grises muchas porciones del valle, arrastrando chozas y cercas
destrozadas, montones de piezas de madera, rboles enteros y algunos
animales. En el resto del valle todo era alegre y risueo, gracias  las
variadas sementeras y los pueblos, caseros y cortijos dispersos en todo
sentido. Arriba, al S.-E., se destacaban  lo ljos los magnficos
nevados de donde surge el Aar; mas cerca, en el segundo trmino de la
perspectiva, enjambres de montaas cubiertas de abetos; y en el primer
trmino, dominando el valle, se alzaba como una muralla artificial,
inmensa, la roca desnuda y de tintas melanclicas por donde se
precipitan paralelamente de grandes alturas, como cintas de acero
bruido, las bellas cascadas de _Oltschibach, Wandelbach y
Falchernbach[20]_. As, el cuadro era un conjunto de desolacin,
tristeza, majestad y pintorescos paisajes, resumiendo diversos gneros
de poesa.

[20] La terminacion _bach_ significa en aleman _cascada  torrente_.

Por lo demas, el valle de Hasli, en cuya region superior nace el Aar y
termina el territorio del canton de Berna, es uno de los mas renombrados
de Suiza. Tiene la particularidad, segn la crnica y las observaciones
hechas, de que toda su poblacion se compone de los restos de dos razas
puras, originarias del Norte,  virtud de una inmigracion de 6,000
Suecos y 1,200 Ostfrisones que fu  establecerse en el valle en el
siglo V. Toda esa poblacion, hermosa y de tipo vigoroso, profesa la
religion reformada, mintras que al lado opuesto de la montaa que
bamos trasmontando la religion catlica domina con la misma exclusion.

Acaso entre los fenmenos sociales no hay ninguno mas curioso y digno de
atencion que el de la geografa de las religiones, tan misteriosa en
apariencia. En Suiza, mas que en ningn otro pas de Europa, ljos del
artificio actual de las religiones convencionales, se puede observar ese
fenmeno en el seno de poblaciones rsticas y sencillas. En efecto, se
ve que entre dos valles separados por alguna montaa secundaria,  en
una planicie cortada por un riachuelo, de un lado reina sin competencia
el catolicismo y del otro el calvinismo. Y sinembargo la topografa, las
producciones y los climas son exactamente iguales  semejantes, la raza
y la lengua unas mismas, y las diferencias de instituciones y costumbres
poco sensibles. Qu influencia ha podido determinar la absoluta
discordancia religiosa? Evidentemente la accion  presion histrica de
los gobiernos. Por mucho que se diga en contrario, son los gobiernos los
que hacen  los pueblos, y es por eso que la responsabilidad de los
primeros es infinitamente mayor que la de los segundos.

Que el lector me disimule esta digresion moral (acaso inoportuna desde
el corazn de una montaa) y se digne acompaarnos  trasmontar el
cuello de Brnig; dejando de la hoya magnfica de los _Cuatro-Cantones,_
al traves de una selva llena de rumores, de ricas, y salvajes bellezas,
de majestad y misterio.

La selva era inmensa y su hermosura solo comparable con la poesa de su
soledad. Caminbamos sin ver ni un rayo del sol poniente, bajo bvedas y
pabellones interminables de verdura sombra reposando sobre columnatas
colosales de abetos, revestidas de lquenes y musgos. Ningn ruido
extrao se mezclaba al eco de las pisadas de nuestros caballos y  ese
rumor vago, sin causa visible pero eterno, que es la voz misteriosa de
las florestas. Pero de tiempo en tiempo sentamos las explosiones
causadas por las minas en las rocas que taladraban en el fondo de la
selva algunos peones, abriendo un camino carretero por en medio de
abismos. Despues volva  reinar el silencio, cuando no lo interrumpa
por momentos el canto melanclico y gutural de nuestro guia, y,
caminando con recogimiento, nos cremos errantes en un mundo enteramente
salvaje.... Error!  nuestro lado, por encima de nuestras cabezas, iba
tambien de rbol en rbol, escondindose bajo las ramas, un compaero,
un espritu invisible, que acaso nos iba diciendo algo al odo sin que
pudisemos percibir su admirable lenguaje ni adivinar su pensamiento.
Quin era ese misterioso compaero? Era simplemente el alambre del
telgrafo elctrico, alambre que, animado como nosotros por un fluido y
un pensamiento, por el alma natural y social, atestiguaba la presencia
de la civilizacion en el fondo de la selva solitaria....

Cada pueblo, como he dicho no ha mucho, se revela en su manera de
adoptar los grandes progresos de la civilizacion. La refinada Francia y
la positiva Inglaterra hacen girar sus alambres elctricos por
largusimas series de postes artificiales, barnizados y llenos de piezas
de loza  cristal que aislan el fluido y separan los alambres. En Suiza
no se toman la pena de ejecutar esos trabajos; los telgrafos se
acomodan  todos los caprichos de la topografa, y las series de sus
postes son las columnatas naturales de sus bosques de abetos, los mas
lujosos salones de la potica Suiza.

       *       *       *       *       *

Habamos entrado al territorio del canton de _Unterwalden_ cuando
descendamos la montana de Brnig, en direccion al precioso vallecito de
_Lungern_. El sol se habia escondido detras de la mole gigantesca de
speras montaas que se extienden desde el grupo de _Giswylerstock_
hasta el cerro de _Pilatos_. En algunos puntos de la va, donde la
floresta se aclaraba un poco, asomaba un pedazo del horizonte inferior y
podiamos destinguir perfectamente la configuracion de los valles y lagos
que desde el pi del Brnig se dirigen hcia la hoya caprichosa,
irregular y magnfica del lago de Lucerna  los Cuatro-Cantones.

El canton de Unterwalden se compone de dos medio-cantones  cantones
gemelos, que giran paralelamente en la direccion del S.-E. al N.-O.,
teniendo en su conjunto un aspecto simultneamente severo y gracioso,
por la yuxtaposicion de las montaas y contrafuertes que los surcan en
todas direcciones y de sus numerosos y risueos vallecitos, en algunos
de los cuales se encuadran pequeos lagos del mas potico aspecto. Los
dos gemelos de aquel pas tienen muy desiguales proporciones: as, el
medio canton inferior de _Nidwalden (Valles-de-Abajo)_ apnas abarca la
cuarta parte del territorio total, y carece de lagos exclusivos, si bien
tiene riberas en los de los Cuatro-Cantones y _Alpnach_. La cadena de
montes de _Kernwald_ los divide, pero su fraternidad se mantiene hasta
en los nombres de sus principales rios, llamados mbos _Aa_ [21]. El
territorio de los dos medio-cantones se extiende desde los magnficos
nevados del _Titlis_, al E. hasta el monte _Pilatos_, al O., y desde las
alturas de _Bothorn_, al S., hasta la ribera izquierda del lago de los
_Cuatro-Cantones,_ al N., cerca del clebre sitio de _Grtli_; partiendo
lmites as con los cantones de Ur, Berna, Lucerna y Schwyz, y midiendo
48 kilmetros en su mayor longitud, 36 en su mayor anchura y 687
kilmetros cuadrados de rea total.

[21] Palabra cltica que significa _agua_, y que con la adicion de una r
(aar) significa corriente de agua  rio.

El medio-canton que tenamos mas  la vista y que bamos  recorrer en
lo mas notable era el de _Obwalden (Valles-de-Arriba)_, que tiene su
capital propia. Desde lo alto de la montaa velamos la hoya estrecha y
muy risuea del _Aa_ superior, en cuyo fondo aparecian, con esa
serenidad melanclica de las aguas que no reflejan ningn rayo de luz,
los lagos de _Lungern_, _Sarnen_ y _Alpnach_[22], eslabonados entre s
por la cinta graciosa del Aa, como tres placas desiguales de _aluminium_
en un magnfico brazalete de esmalte imitando esmeralda. Nada mas
apacible y gracioso en su gnero que el vallecito de Lungern, rodeado de
muy altas montaas por tres lados, como una calle sin salida, y cuyas
praderitas verdes y lustrosas se encuadran maravillosamente en el marco
sombro de los bosques de abetos surcados por algunos derrumbes. El
pueblo de Lungern, que cuenta poco mas de 1,400 habitantes, est como
disperso en el fondo del vallecito y al pi de las suaves faldas que
remontan hcia la montaa de un lado, mostrando en todos sus objetos la
gracia y el candor de sus vecinos. Mas abajo se encuentra el lago, de un
kilmetro de longitud  poco mas, y unos 250 metros de anchura, cuya
graciosa cuenca formada por peascos est rodeada de praderitas y
cortijos.

[22] El lago de _Alpnach_, que en otro tiempo estuvo, sin duda,
completamente aislado, ha degenerado en golfo del de los
Cuatro-Cantones.

En otro tiempo ese pequeo lago era mas considerable, pero los vecinos
de Lungern, que carecen de terrenos arables suficientes, quisieron
disecarlo para destinar su lecho al cultivo. Desde 1790 hasta 1836 se
ejecutaron de tiempo en tiempo trabajos costosos, y se logr practicar
en la roca una galera subterrnea de 439 metros de longitud que debia
darles salida  las aguas. Pero la galera no fu practicada  una
profundidad suficiente, y aunque una zona considerable de la cuenca
qued libre, bajando mucho el nivel de las aguas, jamas se pudo
aprovechar parte ninguna del lecho. El lago qued diminuto y
deteriorado, se gast en balde trabajo y dinero, y la agricultura nada
gan.

Recorriendo  pi las praderitas de Lungern, por en medio de graciosas
casitas y cortijos, nos sentmos atraidos por un pequeo paisaje
encantador, digno de fijar el pincel del mejor artista. Una modesta
iglesia, rodeada por su cementerio y algunos huertecitos de rboles
frutales;  un lado una linda casa de paisanos, resaltando sobre el rico
y florido tapiz de grama; del otro un arroyuelo cristalino que iba por
entre cercas de palos  hundirse en una ramblita cubierta de festones
para darle movimiento  un aserro de tablas; y en el centro, en una
plazoleta, un grupo de mujeres y nios con sus atavos originales,--tales
eran los elementos del gracioso cuadro. Nada mas sencillo, mas comun
en apariencia, y sinembargo, nada mas completo como cuadro social y
de la naturaleza suiza.

La puerta principal de la iglesia estaba abierta de par en par, porque
se acercaba la hora de las oraciones de la tarde, y desde afuera se veia
la profusion de ornamentos candorosamente pintorescos que distinguen 
las iglesias catlicas en los distritos rurales[23]. El cementerio no
tenia muros, sino cercas de madera en forma de rsticas barandas, que le
daban la apariencia de un jardin. En el interior se veian numerosos y
humildsimos sepulcros casi  flor de tierra, en medio de los cuales se
destacaban innumerables cruces negras coronadas de guirnaldas, y con
hojas negras de laton en que se veian en letras blancas  amarillas los
nombres de los que reposaban en la paz de la inmortalidad. Era notable
la abundancia de nombres espaoles, tan queridos en los pases alemanes,
tales como _Mara_, _Isabel_, _Luisa_, _Mariana_, _Gertrdis_ y
_Francisca_. En solo un pequeo espacio contamos mas de 15 _Maras_, lo
que nos indic la potica predileccion particular por la Vrgen. Es que
la religion tiene sus sexos como las almas que la alimentan. El
cementerio era literalmente un jardin: jardin admirablemente armonioso
de flores, cruces y sepulcros. En dnde tienen mejor cabida las flores,
si no es en las cunas y los cementerios, en los altares y en el casto
retrete de la mujer virtuosa y amante?...

[23] La poblacion de Unterwalden es catlica en su totalidad

La casa que hacia juego con la iglesia, el cementerio y el arroyo, era
completamente tpica Vista por su fachada presentaba cuatro pisos
superiores al del suelo, los dos inferiores de igual anchura, y los
superiores disminuyendo gradualmente al elevarse,  virtud de la forma
triangular de la techumbre exterior. En cada piso se veian anchas
vidrieras compuestas de pequesimos vidrios empatados en marcos de
madera, sin abras exteriores y formando una curiosa simetra; y del
suelo de la casa,  los lados de la puerta, se alzaban robustas plantas
de madreselvas que trepaban hasta los pisos altos, formando en la
fachada flotantes cortinajes floridos que se entrelazaban sobre los
marcos de las ventanas. La casa reposaba en un cimiento de piedras
menudas hasta el suelo del primer piso, y de ah para arriba todo el
edificio se componia de tablas de abeto graciosa y cuidadosamente
unidas. En derredor todo era guirnaldas flotantes, enhiestos arbolitos y
alfombras de grama salpicada de flores silvestres.

En cuanto al grupo de paisanas que aguardaban el toque de oraciones, sus
vestidos originales y pintorescos realzaban la gracia y sencillez de sus
fisonomas inocentes. Lo que mas nos llamaba la atencion era su singular
tocado de hermosos moos medio cubiertos por cofias negras con encajes,
moos trenzados con cintas blancas y prendidos con enormes placas de oro
y plata imitando aletas y escamas, adorno que no carece de analoga con
el que despues vmos en el tocado de las paisanas de Holanda, sobre todo
del lado de Rotterdam. Se me dir que estos pormenores carecen de
interes? Es bien posible; y sinembargo la escena se nos grab
profundamente en la memoria. Haba tanto candor, tanta naturalidad y
poesa en esa iglesia abierta y repleta de adornos pintorescos;--ese
cementerio-jardin, defendido mas por la piedad comun que por su humilde
cerca cubierta de guirnaldas;--esa _casa-chalet_, toda trasparente (con
mas vidrieras que muros) y envuelta en un manto de flores y verdura,--y
ese grupo de mujeres sencillas, de tipo original, esperando una
campanada en la iglesia para entrar  orar! La escena era por s sola
una revelacion completa de las creencias, las costumbres, los hbitos,
la raza y las virtudes campestres de aquella modesta poblacion.

       *       *       *       *       *

Eran las cinco de la maana cuando partamos de Lungern al dia
siguiente, en un ligero cochecito, orillando sucesivamente los valles de
Lungern, Sachseln y Sarnen. La excursion al traves del pueblo de
_Sachseln_ es realmente encantadora. El lugar (que apnas tiene unos
1,500 vecinos) est literalmente escondido, al pi de una magnfica
montaa, en una vasta y primorosa floresta de rboles frutales, repleta
de perfumes y alfombrada de heno y flores de mil colores. Los grupos de
manzanos, perales y ciruelos alternan con los de cerezos, nogales y
otros rboles en la mas graciosa confusion. As, el distrito es
literalmente un verjel, y sus habitantes viven entre flores, frutas y
bvedas perfumadas. Dudo mucho que los jueces tengan oficio all. El
crmen debe de ser desconocido en ese pueblo de humildes hortelanos,
nacidos entre flores.

El lago de _Sarnen_, haciendo abstraccion de las cinagas vecinas, es de
un aspecto suave y sereno. Sus orillas se confunden casi con el valle, y
el camino pasa rozndole sus murmurantes y adormecidas olas. Al lado
opuesto se ven campias bien cultivadas y dos  tres pueblos anlogos al
de Sachseln. La longitud del lago no excede de 6,366 metros, con 1,916
de anchura y unos 70 de profundidad; y la navegacion se hace en
barquichuelos de sencilla construccion.

_Sarnen_, que cuenta poco mas de 3,400 habitantes, est trepada en parte
sobre la falda de una montaa, reposando muellemente en las dos mrgenes
del Aa y rodeada de bellas arboledas. El estilo de esa pequea ciudad es
tan original como gracioso, y al notar su simplicidad de formas ninguno
podra pensar que se halla en la _capital de un Sitado soberano_. Pero
esa simplicidad se comprende con simpata al saber que el doble canton
de Unterwalden no es otra cosa que una humilde y dichosa confederacion
de distritos que son otras tantas repblicas democrticas. Unterwalden,
por su pequeez, no vale la pena de una relacion detenida, como cuerpo
poltico; pero por algunas de sus instituciones caractersticas merece
que se le cite como un modelo, y que se le respete por la filosofa y el
buen sentido de sus ciudadanos.

La poblacion de Unterwalden, de raza primitiva  mas bien germnica,
habla exclusivamente el aleman (muy viciado) y cuenta apnas 24,960
individuos, distribuidos en 13 parroquias, de las cuales 7 corresponden
 Obwalden y 6  Nidwalden. Desde el ao de 1150 se estableci la
division del Estado en dos entidades de gobierno independiente, teniendo
la una su capital en Sarnen y la otra en Stanz. Unterwalden fu uno de
los tres confederados que formaron la liga de Guillermo Tell para
constituir la nacionalidad suiza, y sus soldados valerosos tomaron parte
en todas las batallas de la independencia. El Canton en su totalidad no
contiene sino florestas naturales, praderas y verjeles, siendo casi
totalmente nulos el cultivo de cereales y la fabricacion. As, sus
producciones se reducen al corte de maderas, las cosechas de frutas
(peras, manzanas, cerezas, ciruelas, duraznos, albaricoques y nueces de
nogal), la extraccion de cidra (_kirchenwasser_), aceite de nueces y
exquisita miel de abejas, y la fabricacion de quesos; todo lo cual rinde
valores relativamente considerables, as como las crias de ganados.

Cada una de las parroquias forma una repblica democrtica,
independiente en su gobierno propio y regida por asambleas de todos los
ciudadanos, y por funcionarios electivos para los servicios permanentes.
Cada medio-canton tiene sus ciudadanos propios, y solo poseen el
sufragio comun unas cien familias de patricios primitivos que gozaban
del derecho ntes de la division del Estado. Las instituciones de los
dos medio-cantones  gemelos polticos son tan anlogas que basta
indicar las de uno de ellos para dar idea del todo. Cada ao se reunen
en Asamblea todos los ciudadanos _activos_ de la confederacion de
parroquias[24] con el objeto de discutir y votar las leyes y los
presupuestos, aprobar las cuentas de la administracion, nombrar, si es
oportuno, la parte de representantes que han de figurar en los cuerpos
legislativos de la Confederacion helvtica, y elegir los altos
magistrados encargados de la administracion comun de la pequea
confederacion. La Asamblea no tiene iniciativa en las leyes y se reduce
 aprobar  rechazar lo que le propone el Poder Ejecutivo. Este se
compone de 12  14 magistrados llamados _Propuestos_ (_Vorgesetzten_),
presididos por el _Landammann_ (_Hombre que gobierna el pas_), especie
de Presidente elegido anualmente por la Asamblea  _Landsgemeinde_. Los
_Propuestos_ son inamovibles.

[24] Mas de la cuarta parte de los habitantes son ciudadanos. Obwalden
tiene unos 13,400 habitantes y Nidwalden el resto. La ciudadana se
adquiere  la edad de 20 aos.

El rasgo mas bello de esas dos confederaciones microscpicas, que viven
tan felizmente con su democracia pura, es la institucion relativa  la
pena de muerte. Esta no puede ser pronunciada ni ordenada, cuando por
gran casualidad ocurre un crmen capital, sino por un gran jurado
compuesto de los jueces permanentes y todos los ciudadanos mayores de 30
aos (excepto los eclesisticos) que no son parientes de las partes y
pueden prestar juramento. Despues del principio de la inviolabilidad de
la vida, que vale mas que todo, nada hay tan bello como ese
reconocimiento del principio de la familia social, en virtud del cual no
es permitido privar de la vida  uno de sus miembros sin que toda la
comunidad d su voto y lo consienta. Es extrao que un estadito
microscpico, perdido entre los contrafuertes y lagos de los Alpes, le
est dando lecciones al mundo que se llama civilizado acerca de la
solidaridad fraternal de los hombres y los derechos de la vida humana!

No olvidar hacer notar que el Poder Ejecutivo es asistido en cada
medio-canton por un Gran Consejo de representantes, y que el tribunal
superior de cada grupo federal es igualmente un conjunto de jueces 
diputados judiciales de las parroquias. As, la idea federativa se
muestra en todas las entidades, desde la confederacion de los individuos
hasta la de las distritos, como se muestra luego en la asociacion de los
cantones soberanos.

En el puerto de _Alpnach_, al pi del monte Pilatos, nos embarcamos 
bordo de un vapor para cruzar el lago de los Cuatro-Cantones, en
direccion  Lucerna. A nuestra derecha veamos  _Stanz_, dormida en su
gracioso valle, y el lago desarrollaba  nuestra vista encantada sus
ondas reverberantes, sus magnficas montaas y todo un panorama de las
mas poticas y variadas formas, que evoca en todos sus sitios mil
recuerdos de los tiempos hericos de Suiza.

       *       *       *       *       *




CAPITULO XII.

LOS CUATRO-CANTONES.

Idea general topo-hidrogrfica.--La ciudad de Lucerna.--Curiosidades.
--Un contraste social.--Condiciones generales del canton de Lucerna.--El
lago de los Cuatro-Cantones.--Su navegacion y aspecto interior.--Recuerdos
de la independencia.


Casi en el centro del territorio suizo, en la region donde termina en
cierto modo la zona montaosa y comienza la de las planicies ondulosas 
muy accidentadas, se produce una hoya relativamente considerable que,
teniendo por centro hidrogrfico al rio _Reuss_, ofrece  la vista del
viajero el mas variado y acaso el mas bello panorama de ese pas de
maravillas naturales.

Esa hoya, de formas muy irregulares y cerrada por todos lados mnos al
Norte, es determinada por los numerosos contrafuertes que los Alpes
arrojan sobre las planicies en muy diversas direcciones, y su conjunto
produce la yuxtaposicion de numerosos valles, bastante estrechos y
profundos, que giran todos sobre el valle central del Reuss, rio que,
naciendo en las alturas de la _Furka_,  corta distancia de las fuentes
del Rdano, corre en direccion absolutamente opuesta y va, de Sur 
Norte,  llevar sus aguas al Rin, confundidas con las del Aar y el
Limmat. El _sinus_  ensanche del Reuss en el fondo de una cuenca de
inmensas rocas perpendiculares, es lo que constituye el lago de los
Cuatro-Cantones (_Vier-Waldstatter-See_), el mas irregular y, sin
disputa, el mas curioso de cuantos tiene Suiza.

Al derredor de esa cuenca lacustre y dentro de la hoya indicada se
encuentran, en todo  en parte, los cuatro cantones que le dan su nombre
al lago: al O. el de _Unterwalden_; al S. el de _Ur_; al E. el de
_Schwyz_, y al N. el de _Luzern_  Lucerna,--rodeados por los de Berna,
Glaris, Zug, Argovia, etc.

As, los cuatro cantones forman el mas pintoresco enjambre de montaas
empinadas y abruptas (algunas de ellas nevadas), angostos y risueos
vallecitos, colinas y riachuelos, bosques, praderas y verjeles, que se
amontonan  alternan al derredor del lago mltiple y caprichoso, como
las mil variadas formas de un vasto parque semi-salvaje y
semi-artificial al derredor de un enorme estanque de granito en que
murmuran ondas trasparentes y azules.

Si la topografa y la comunidad de intereses, de esfuerzos patriticos,
lengua, religion, raza y tradiciones, han creado una ntima
confraternidad entre los cuatro  mas bien _cinco_ cantones mencionados,
la conformacion de su admirable lago indica, con no mnos evidencia que
la orografa, que aquellos pueblos nacieron destinados  la comunidad
social.

En efecto, si se observa la extraa configuracion del conjunto del lago,
la direccion opuesta de sus golfos y la de los cinco rios  riachuelos
principales que vierten sus aguas en la cuenca grantica comun, se
reconoce fcilmente que en un tiempo muy lejano del actual no existi
sino una serie de cinco  seis lagos, ligados entre s por los rios que
los determinaban y tendiendo todos  confundirse en la cuenca del de
_Lucerna_. As, teniendo su caudal y cauce principales en el Reuss, el
lago total (que debi formarse por la ruptura de diques naturales y el
ensanche mas  mnos lento de los cauces afluentes) recibe: al E., las
aguas del _Muotta,_ riachuelo central del canton de Schwyz; al O.,
sucesivamente el _Isenthal_, el _Aa_ inferior  del medio canton de
Nidwalden, y el _Aa_ superior, que, como he dicho, recoge las aguas del
medio canton de Obwalden.

El lago en su totalidad tiene la forma irregular de una especie de cruz
latina con el asta quebrada hcia abajo, pero tendida en sentido
inverso. El pi quebrado es la pequea cuenca correspondiente al valle
de Altorf, llamada particularmente _lago de Ur_, y alimentada solo por
las aguas del Reuss y el Isenthal. La parte central del cuerpo de la
cruz es determinada por otra cuenca de muy distinta direccion, casi
cerrada por dos estrechos, que tiene el nombre particular de _lago de
Buochs_, y recibe en su extremo superior las aguas del Muotta, y hcia
el N.-O. las del _Aa_ inferior. Mas abajo se abre otra cuenca que,
siendo uno de los rayos de una magnfica estrella de cuatro golfos, es
al mismo tiempo el principio del cuerpo  tronco de la gran cruz. All
las aguas se dividen en cuatro receptculos de formas bastante anlogas:
el de la derecha gira por el pi de la magnfica montaa de _Rigi_ 
_Righi_, teniendo en su vrtice  _Kssnach_; el de la izquierda, que es
el otro brazo de la cruz, se dirige hcia el pi de la mole colosal del
_Pilatos_, y se divide en dos golfos pequeos, uno de los cuales es el
_lago de Alpnach_; en fin, el que determina la cabeza de la cruz toma su
direccion hcia Lucerna, con el nombre particular de _lago de Lucerna_,
se abre paso por en medio de bellsimas, colinas, dividiendo en dos
partes la ciudad; y restablece el cauce del rio Reuss.

Esta imperfecta y plida descripcion dar alguna idea del singular
capricho  la multiplicidad de formas del lago de los Cuatro-Cantones,
el mas interesante de todos los de Suiza por su aspecto y la composicion
geolgica de las cuencas encadenadas que lo forman, y el mas potico
tambien,  causa de los espectculos que ofrece y de los recuerdos que
hace evocar relativamente  la historia de la Confederacion,
Considerado en su totalidad, el lago tiene una elevacion de 438 a 450
metros sobre el nivel del mar, y mide en su mximum 38,530 metros de
longitud, 15,100 de anchura, y 360 de profundidad. La varia direccion de
los valles  las abras que se inclinan hcia la cuenca del lago
determina las mas diversas y aun opuestas corrientes de vientos, lo que
unido  la composicion abrupta y rocallosa de todo el lecho, produce las
mas violentas borrascas, que se repiten con frecuencia y a veces
sbitamente.

Lucerna es, sin duda, por su situacion y las campias primorosas que la
rodean, una de las mas graciosas ciudades de Suiza,  por lo mnos de
las que demoran sobre mrgenes lacustres. Asi, su conjunto  aspecto
general, sea que se le mire desde el lago, sea que se le contemple desde
alguna eminencia, es admirablemente potico y risueo. Sinembargo, en su
interior, aparte de algunos curiosos pormenores, Lucerna no corresponde
 sus apariencias ni  la idea que su reputacion le hace concebir de
antemano al viajero. La _fachada_ no coincide en nada con  interior de
la ciudad. Cuando llegbamos  bordo del vapor que nos condujo desde
Alpenach eran las once de la maana, y bajo un cielo lleno de esplendor
brillaban bajo el rayo casi perpendicular del sol el lago y el rio, sus
muelles y puentes, los grandes y bellos edificios modernos que dominan
un ancho malecon en escuadra, los campanarios de la catedral y otras
iglesias, y las numerosas torres feudales y bastiones de las murallas
almenadas que rodean la ciudad. Ese conjunto era realmente seductor, y
sus bellezas se completaban con la magnificencia del paisaje
circunvecino, hacinamiento de lindas colinas ondulosas, cubiertas de
huertos y jardines y salpicadas de quintas y casas campestres en
pintoresca dispersion.

Pero al penetrar al interior de la ciudad, apnas detras de la primera
fila de edificios que dominan el lago, todo cambi de aspecto. All
encontramos donde quiera desaseo en las calles, vestidos tristes,
descuidados y sin ningn carcter, calles tortuosas, feas y
desapacibles, y casas de aspecto muy poco simptico. Por fortuna, si la
mugre y la basura aumentan la tristeza de esas calles, el movimiento
industrial y comercial les da alguna animacion de otro gnero. El
viajero se detiene con curiosidad  observar las fuentes pblicas de
formas tradicionales y caractersticas (acaso las mas originales de
cuantas se ven en Suiza), y los puentes echados sobre el Reuss para unir
las dos partes de la ciudad, casi todos de madera, cubiertos, y
adornados con las mas curiosos retablos. Cada pas se manifesta en sus
monumentos: Suiza, el pas de las puras y abundantes aguas, ha prodigado
en todas sus ciudades esas fuentes conmemorativas de las tradiciones
nacionales, cuyas formas son tan caractersticas.

Lucerna no es notable por ninguna especialidad artstica, industrial 
literaria, ni por sus monumentos  edificios pblicos. Sus singulares
puentes de madera, tan caractersticos de Suiza, como las fuentes
pblicas de piedra coronadas por figuras de guerreros  animales, por
curiosos que sean no merecen en rigor el nombre de monumentos. El mas
hermoso edificio de la ciudad, situado en la parte S.-O.,  la izquierda
del rio, es el antiguo colegio de los Jesuitas (hoy convertido en Liceo
cantonal), y esa superioridad es una prueba mas de que en todas partes
la Compaa de Jesus ha logrado el mejor lote. De los cuatro puentes de
Lucerna los mas notables son: el de _Hof_, que mide 360 metros de
longitud y atraviesa el vrtice del lago, ofrece un admirable punto de
vista sobre las montaas, y est adornado en su interior con 238 malos
cuadros pintados al leo que representan pasajes bblicos; y el de
_Kapell_, que domina el punto en que el lago se convierte en rio, mide
324 metros y contiene 154 cuadros de muy antigua fecha que representan
sucesos de la historia de Suiza y la vida y milagros de los dos santos
patronos de la ciudad, Por curiosos que sean esos puentes vetustos es de
aplaudirse la resolucion de la ciudad de demolerlos para establecer
malecones y muelles  lo largo de las mrgenes del rio, y reemplazarlos
con mas slidas y elegantes construcciones.

De todas las curiosidades de Lucerna la que mas llama la atencion de los
viajeros _paseantes_ es el _monumento_ consagrado, fuera de la ciudad, a
la memoria de los soldados suizos que murieron al servicio de Luis XVI
en la famosa jornada del 10 de agosto de 1792, peleando contra el pueblo
de Paris. Consiste el monumento de un enorme len alegrico (de 9 metros
de longitud y 6 en altura) esculpido en el fondo de una especie de gruta
cavada en un gran peasco. Una cascadita que salta por encima del len,
cayendo en un estanque, una capilla cercana, una casita elegante dentro
de la cual se hallan de venta mil curiosidades, y los pabellones de
verdura que rodean el monumento, completan el gracioso cuadro. All
encontramos a un guardin vestido con el uniforme de los suizos de Luis
XVI, asegurando con mucho aplomo  tres seoras inglesas que l se habia
batido como un len en la consabida jornada del 10 de agosto, escapando
por milagro. Aunque el _ilustre_ combatiente no manifestaba tener mas de
sesenta aos, ni se mostraba muy erudito en punto  geografa francesa,
eso no impedia que un grave ciudadano de la prfida Albion estuviese
recogiendo con avidez las _reminiscencias_ del suizo y anotndolas
cuidadosamente en una cartera de viaje, como novedades de primer orden.

Si la credulidad candorosa del insular nos hizo sonrer, confieso que no
pude comprender el orgullo con que los ciudadanos de Lucerna conservan
ese extrao monumento, que  mis ojos no era sino un padrn de infamia,
 por lo menos una tristsima reminiscencia. En vez de consagrar
monumentos  la memoria de la degradacion del noble y libre pueblo
suizo, los ciudadanos de la Confederacion deberan hacer todo lo posible
por condenar al olvido ese mercenarismo extravagante que desde hace
tantos siglos ha hecho de la Suiza un semillero de soldados de las mas
odiosas tiranas y de los mas corrompidos y corruptores gobiernos. Si en
los ltimos diez aos se ha visto  los mercenarios suizos saqueando a
Peruza, como soldados del Papa, y defendiendo con atrocidades la causa
de los Borbones de Npoles, debe recordarse tambien, en honor del
radicalismo helvtico, que las asambleas y el gobierno de la
Confederacion han adoptado en esta poca medidas enrgicas para poner
trmino al mercenarismo. Gracias al incomparable Garibaldi y  Gialdini
y otros generales italianos, los soldados suizos han desaparecido ya de
la Italia meridional; y entre los grandes resultados de la revolucion
italiana no ser uno de los mnos apreciables la sustitucion del
_voluntario_ herico y desinteresado (instrumento de emancipacion y
smbolo de la fraternidad de los pueblos) en lugar del _mercenario_ de
otra poca, instrumento de opresion y smbolo de la degradacion humana.

       *       *       *       *       *

Lucerna, ciudad esencialmente catlica, tiene unos 11,500 habitantes, de
los cuales en 1857 solo 317 eran protestantes. Gracias  la navegacion
por vapor del lago, en relacion con la via que conduce  Italia por el
San-Gotardo, y al reciente ferrocarril que la ha puesto en rpida
comunicacion con Berna y los ferrocarriles del occidente y norte de
Suiza, Lucerna comienza  tener notable importancia comercial, aunque
acaso la perder en parte cuando Italia y Suiza tengan comunicaciones
directas y prontas. La industria de Lucerna se reduce  algunos tejidos
de algodon, lino y camo y de objetos de _bonetera_, y sus fbricas
son muy subalternas. Produce tambien sombreros de paja y otros artculos
de poca importancia. Por lo demas, Lucerna es fiel al pensamiento
general (fruto de la emulacion que engendra el rgimen de autonoma
federal) que inspira  los Suizos tan cuidadoso inters por los
establecimientos de instruccion y beneficencia. El aislamiento en que la
naturaleza habia tenido  los pueblos suizos, ntes de las invenciones
modernas de la industria en materia de comunicaciones, les habia hecho
comprender que deban sacar toda su fuerza de ellos mismos. Por eso ha
sido tan profundo y general en Suiza el sentimiento de fraternidad, que
se manifiesta en los numerosos hospitales, hospicios y otros
establecimientos anlogos. En cuanto  los de enseanza, la emulacion,
por una parte, sostenida por la autonoma poltica y social de los
cantones, y por otra el progreso de las ideas  instituciones
democrticas despues de 1798, y de 1848 particularmente, han favorecido
la multiplicacion de institutos destinados  propagar los conocimientos
de todo gnero en la masa popular.

Har notar aqu,  reserva de posteriores observaciones, ciertos
contrastes curiosos que el viajero atento observa fcilmente en las
ciudades de Suiza. En ningn pas son tan oportunas las comparaciones
como en Suiza, donde en un pequeo pero variadsimo territorio coexisten
confederadas varias razas muy distintas, con religiones, prcticas,
artes  instituciones muy diversas. Sin querer en manera alguna deducir
reglas generales en favor  en contra de ningna religion, puedo afirmar
que sin excepcion ninguna notable, he observado en todas las ciudades de
Suiza un contraste evidente respecto del mercenarismo, el desaseo, la
situacion de los establecimientos pblicos y las costumbres 
instruccion de las masas populares. Los cantones protestantes han
suministrado un nmero insignificante  los dspotas, en calidad de
mercenarios; la inmensa mayora  casi la totalidad de estos ha salido
siempre de los cantones catlicos. Es que el protestantismo es
favorable  la libertad y mantiene y estimula el sentimiento de la
dignidad personal? Creo que s,  juzgar por los hechos que he observado
en muchos de los Estados europeos, correspondientes  distintas razas y
religiones.

En cuanto al instinto  el gusto por el aseo y la decencia, he visto en
Suiza (y mas tarde har notar lo mismo respecto de otros pases) el
contraste que ofrecen doce de las capitales de cantones que he visitado.
En la serie de ciudades que visitamos desde Ginebra hasta Schaffhousen,
pasando por Losana, Neuchtel, Friburgo, Berna, Lucerna, Altorf, Zug y
Zuric, y desde San-Gall hasta Basilea, hemos visto, no obstante la
alternacion en que se hallan esas ciudades, por razn de sus creencias
religiosas, esta diferencia: en Ginebra, Losana, Neuchtel, Berna,
Zuric, San-Gall, Basilea y Schaffhousen, ciudades protestantes,
decencia, pulcritud y esmero en todas las cosas pblicas; en Friburgo,
Lucerna, Altorf y Zug, desaseo, incuria en las masas y las calles,
ausencia  escasez de gusto. El mismo contraste ofrecen las ciudades
suizas en lo relativo a la instruccion popular,  la situacion de los
establecimientos pblicos y  las manifestaciones de actividad y
progreso que se resumen en las costumbres, la industria y las
instituciones, sean cuales fueren las razas sujetas  la observacion. En
la region central de Suiza, dominando un territorio perfectamente
homogneo en su aspecto, sus producciones, etc., y favorecidas por una
igual autonoma, he visto un cordn de ciudades, desde el lago Leman
hasta el Rin, enlazadas en este orden: Ginebra, Losana, Neuchtel,
Friburgo, Berna, Lucerna, Zug, Zuric. De esas ciudades las tres primeras
y la cuarta y octava son reformadas, y en ellas se encuentra: actividad
industrial y comercial, culto por las artes, gran desarrollo de la
instruccion, evidente liberalismo en las instituciones, pulcritud,
esmero por las cosas pblicas, costumbres apreciables y progresistas y
solicitud en favor de la beneficencia, Al contrario, en las demas de las
ciudades mencionadas, que son catlicas y han mantenido numerosos
institutos monsticos, todo concurre  manifestar una evidente
inferioridad relativa, tendencias al quietismo, la incuria, la rutina y
el desaseo. Puede ser que estos fenmenos tengan otra explicacion; pero
hasta ahora creo que el materialismo de ciertas prcticas, el espritu
de obediencia pasiva y el ejemplo de holgazanera dado por las
comunidades monsticas, explican en mucha parte las diferencias que se
notan en el seno de razas que ocupan un territorio homogneo.

La historia del canton de Lucerna, cuyo nombre, como es bien sabido,
proviene del antiguo fanal _(lucerna_ en italiano) que brillaba en una
torre de la ciudad, construida en medio del Reuss y llamada
Torre-del-agua _(Wasserthurm)_,--esa historia, digo, es bien sencilla y
se resume toda en la de la ciudad, como sucede con todos los cantones
suizos. Un convento  abada fundado  fines del siglo VII, por un seor
 propietario feudal del pas, fu el ncleo de la actual ciudad. Cedida
en el siglo VIII por el rey franco Pepino el Breve a los abades de
Murbach, uno de estos la vendi mas tarde, con otros distritos
adyacentes, al emperador Rodolfo de Habsburg. En 1332 Lucerna, despues
de sostener como vasalla varias luchas contra los tres cantones
confederados que fueron el ncleo de la gran Confederacion, entr en
alianza con ellos, luch contra el Austria y asegur su independencia.
La dominacion de la ciudad de Lucerna sobre todo el canton fu absoluta
y sus instituciones enteramente aristocrticas. La invasion francesa de
1798 modific profundamente la situacion, pero la reaccion de 1815
restableci las antiguas instituciones. La causa democrtica volvi 
triunfar en 1831, para sufrir nuevos descalabros en 40 y 42, pero
gracias  la revolucion radical de 48 que destruy el _Sonderbund_, el
Canton ha entrado en la via general trazada por el derecho pblico de la
Confederacion.

Con todo, sus instituciones particulares estn muy distantes an de ser
democrticas, aunque en apariencia la soberana reside en el pueblo. El
gobierno es ejercido por un Gran Consejo (cuerpo legislativo) de 100
diputados de larga duracion, de los cuales (por una extraa combinacion
que no he hallado en ningn otro pas) 80 son elegidos por los
ciudadanos electores y 20 por los 80 diputados; y por un Pequeo-Consejo
(_Kleine-Rath_) compuesto de 15 miembros encargados del Poder Ejecutivo,
elegidos cada tres aos por el _Groose-Rath_  Gran Consejo. El Tribunal
supremo se compone de 13 jueces elegidos por el mismo Consejo. El Canton
est dividido en cinco circitos  _Amts_, que poseen consejos
municipales y se subdividen en distritos comunales (_Gemeinde_)
administrados por funcionarios nicos.

La poblacion del canton de Lucerna es exclusivamente alemana por la raza
dominante y la lengua, y casi totalmente catlica. En 1850 habia 132,843
habitantes, de los cuales solo 1,563 reformados. En 1860 la poblacion
habia bajado  130,965 individuos. La disminucion depende enteramente de
la emigracion. El Canton mantiene el catolicismo romano como _nica_
religion del Estado. Cuenta en su suelo mas de 15,000 casas, tiene una
rea total de 1,540 kilmetros cuadrados, y mide en su mayor longitud 50
kilmetros y 41 en su mayor latitud. La mayor parte de su territorio se
compone de frtiles y pintorescos valles surcados por afluentes del Aar,
tales como el Reuss, el _Marienthal_, el _Vigger_, el _Suren_, el
_Winen_, etc. Ademas de las aguas del lago de los Cuatro-Cantones, de
que participa notablemente, y de unos tres  cuatro laguitos
microscpicos, encierra los de _Sempach_ y _Baldeg_ y una pequea parte
del de _Halwyl_, que son navegables. Los productos principales del
Canton son agrcolas: granos, plantas filamentosas y crias de ganados;
en su industria solo son notables algunos tejidos de algodon, lino y
camo y la fabricacion de cidra.

       *       *       *       *       *

La navegacion del lago de los Cuatro-Cantones,  bordo de uno de los
numerosos vaporcitos que parten de Lucerna cada hora, en diversas
direcciones, es una de las mas entretenidas. Desde que se atraviesa el
centro de la estrella lacustre llamado _Kreuztrichter_, y se pasa por en
medio de _Woegis y Kirsiten_, teniendo  la izquierda la _costa_ del
canton de Schwyz y  la derecha la del de Unterwalden, todo cambia de
aspecto y adquiere el sello de la majestad y la hermosura agreste. Ya no
se ven colinas ondulosas, alegres quintas ni verjeles, sino inmensas
murallas de rocas formidables, perpendiculares, que parecen amenazar con
desplomarse de repente y encajonan las ondas verdi-azules como en una
taza profundsima de los mas extraos relieves y variadas tintas. Las
pequeas poblaciones aparecen al pi de las montaas  trepadas sobre
los peascos, como formas de fantasa  de capricho que se ciernen sobre
los abismos.

Dos promontorios que se avanzan de los lados opuestos el uno hcia el
otro, determinan un estrecho de poco mas de un kilmetro de anchura. El
vapor penetra entnces en la hoya que llaman _lago de Buochs_, dejando
atras la de Kreuztrichter, y la cuenca se desarrolla como un estanque
inmenso, cerrando el horizonte por todos lados y llena de magnificencia.
Al poniente descuellan en sus marcos rocallosos y de sombra vegetacion
los distritos de _Buochs y Beggenried_; al este, _Gersau_, villa del
canton de Schwyz cuya historia poltica es una de las curiosidades de
Suiza. Donde quiera las montaas ofrecen los mas bellos contrastes, sea
por sus formaciones geolgicas, sea por su vegetacion. Verdes praderitas
alternan con tupidos bosques de abetos corpulentos; speros derrumbes se
nuestran al lado de rocas perpendiculares y estupendas que parecen de
una sola pieza, y magnficas estratificaciones, mas  mnos desnudas,
unas horizontales y de capas delgadas, otras inclinadas en diversos
sentidos y compuestas de poderosos bancos. Tal parece como si una legion
de titanes hubiese edificado all, para escalar el cielo, un enjambre de
colosales fortificaciones de diversas formas, superponiendo las rocas
como las capas de calicanto de una muralla, y que una tremenda conmocion
del suelo hubiese luego desquiciado, destrozado y revuelto esas
construcciones titnicas en mil moles discordantes y pavorosas. Donde
quiera las ondas del lago se sacuden oprimidas por la cintura de
montaas,--desnudas, speras y medrosas abajo, verdes en el centro,
majestuosas en todas sus formas, y empinadas hasta dividirse en
soberbios picos y cpulas disformes, por encima de los cuales se ven
reverberar los lejanos nevados de Unterwalden y Ur.

_Gersau_, como he dicho, es una curiosidad histrica. All descoll en
otro tiempo la mas pequea repblica democrtica, independiente y
soberana que haya existido jamas en el mundo. El paisaje que ofrece la
humilde villa, asentada en su llanurita de aluvion y dominada por su
linda iglesia, es tan risueo como raro en aquella cuenca de peascos.
Hoy cuenta unos 1,600 habitantes catlicos. Sometida  diversas
dominaciones hasta el siglo XIV, y luego _hipotecada_ como una finca, se
rescat en 1390, despues de haber hecho alianza con los tres cantones de
la primitiva confederacion. Desde mediados del siglo XV, en plena
posesion de todos sus derechos, Gersau fu una repblica soberana hasta
el fin del siglo XVIII, fuerte de unos 900 ciudadanos de todo sexo,
edad y condicion, entre gobernantes y gobernados, _ejrcito_, _marina_
y demas adminculos de una nacion. Las guerras de la revolucion francesa
y los sucesos posteriores trastornaron la pacfica _nacionalidad_ de
Gersau, y despues de sus esfuerzos infructuosos de 1814 y 1846 por
recuperar su independencia, la microscpica repblica qued anexada
definitivamente al canton de Schwyz. Dejando la burla  un lado,
confieso que nada me ha parecido tan sublime como la historia de ese
pueblecito de pastores rsticos. Jamas en forma tan pequea se vi
representado principio tan grande y sagrado como el de la libertad y la
soberana de los pueblos.

Otro promontorio muy pronunciado, el de _Treib_, estrecha la cuenca del
lago, en frente  la confluencia del Muotta y la aldea de _Brunnen_, y,
dando una media vuelta, el vapor entra  la cuenca  lago de Ur, de
aspecto mucho mas grandioso an que la de Buochs.--Brunnen es el puerto
del canton de Schwyz por ese lado, mintras que _Art_ lo es en el
extremo meridional del lago de Zug. El vapor nos condujo directamente 
_Flelen_, el puerto del canton de Ur, dejndonos ver de paso la
eminencia de _Grtli_, mas adelante la curiosa _Capilla_ de Guillermo
Tell, y donde quiera, en las rocas tajadas, un enjambre de obeliscos y
pirmides de aspecto basltico y singulares tintas. Lo que se llama
Grtli es una pradera rodeada de bosques, que corona una alta loma
situada sobre la raz del promontorio de _Wylenstein_. All se encuentra
una casa solitaria que los muy curiosos visitan, y cerca de ella tres
fuentes que pertenecen  la potica leyenda de la independencia  de
Guillermo Tell. Fu en ese sitio que se reunieron el 8 de diciembre da
1307, en ausencia de Guillermo que se hallaba preso, los tres famosos
patriotas de los cantones de Ur, Schwyz y Unterwalden, que juraron
ligarse para luchar contra la tirana de Gessler  la casa de Austria y
fundar la independencia federativa.

La _Capilla de Tell_, objeto de alta y justa veneracion en el pas, no
por lo que ella es, sino por las tradiciones que hace evocar, es un
templete abierto en forma de arcada, construido sobre una roca y casi al
nivel del lago, y encuadrado en un marco de abetos y peascos. Las ondas
golpean las gradas que dan acceso al _Tellenplatte_, y  veces sus
espumas van  desvanecerse al pi de los dos altares de piedra que
adornan el interior. En los muros y el techo se ven frescos del mas
macarrnico estilo, que representan varios pasajes de la historia de la
emancipacion. Todos los aos, en dia fijo, se dice all una misa en
conmemoracion de los hechos evocados; y se asegura que la capilla fu
inaugurada por 114 individuos que conocieron en persona  Guillermo
Tell. El motivo de la ereccion de ese _monumento_ es una tradicion que
recuerdo haber visto traducida en una estampa de colores, en cierto
albergue de mi pas, cuando tenia nueve aos. Guillermo, prisionero de
Gessler,  bordo de una barca, algunas horas despues de la terrible
prueba de la manzana, logr, gracias  una sbita borrasca, que se le
desliase para dirigir la embarcacion. Al pasar por el pi de la roca en
que se encuentra la capilla, salt  tierra, se escap y fu  esperar 
Gessler en el istmo que media entre Kssnach y el lago de Zug, al pi
del monte Righi, donde logr darle muerte, libertando  su pas y
vengndose de las crueldades sufridas.

Algunos viajeros, al pasar por delante de los _monumentos_ consagrados 
la memoria de Guillermo Tell, se burlan de los Suizos y califican de
fbula todo lo que se refiere  la leyenda herica del libertador de los
Tres-Cantones; y por mucho que se haya dicho en comprobacion, es general
la opinion de que aquel personaje no existi. Los Suizos se ofenden
mucho de eso, y tienen razn. Por mi parte, creo en Guillermo Tell como
en la libertad, el patriotismo y la gloria. Ni el hroe tuvo en si nada
de fabuloso, nada que no fuese natural y comprensible, ni hay razn para
rechazar la autenticidad de una leyenda que es la de todos los pueblos
libres, con diferencias de pormenores y estilo. De todos modos, un
pueblo que sabe mantener el culto de semejantes epopeyas revela slidas
virtudes y es digno de la libertad.

       *       *       *       *       *




CAPITULO XIII.

LOS PEQUEOS CANTONES.

Altorf.--El canton de Ur.--Los valles de Schwyz.--Goldau.--La ascencion
del Rigi.--Escenas del Rigi-Kulm.--Panorama de la Suiza central.


La grandiosa montaa del Rigi no es solo interesante como punto de vista
que domina un inmenso y admirable panorama: lo es tambien por la
circunstancia muy particular de ser el centro de los pequeos cantones 
Estados independientes que sirvieron de ncleo  la Confederacion, y al
mismo tiempo el centro de una encantadora region de lagos y montaas,
que se agrupan con maravillosa variedad y armona de formas y aspectos.
En efecto, al N.-O. y O. del monte Rigi se extienden sobre las riberas
del lago de los Cuatro-Cantones los territorios de Lucerna y
Unterwalden, que acabo de describir rpidamente; al S., el canton de
Ur; al E. el de Schwyz, que encierra el gracioso lago de _Lauerz 
Lowerz_ y es riberano de los de Zug, Zuric y Vier-Waldstatter; al N.-E.
y N., el canton de Zug, dueo de la mayor parte del lago del mismo
nombre y de todo el de _Egeri_.

Es curioso observar que, con excepcion del canton de Lucerna, es al
derredor del monte Rigi y sobre las riberas de esa serie de lagos que
se hallan los mas pequeos y antiguos cantones de Suiza,--pequeos sobre
todo por su poblacion y sus recursos,--los que han sido la cuna de la
libre Confederacion Suiza, dndole hasta su nombre, y los que, al traves
de todas las revoluciones y peripecias polticas, han mantenido con mas
pureza y energa dos formas sociales que en casi todo el mundo han
figurado como contradictorias despues del siglo VIII,  saber: el
catolicismo romano y la repblica democrtica. Ya se ha visto cual es la
organizacion poltica y social de Obwalden y Nidwalden: ahora indicar
los rasgos principales de esa organizacion en los cantones de Ur,
Schwyz y Zug, que me han llamado mucho la atencion no obstante la
extrema rapidez con que recorr algunas partes de sus territorios.

En _Flelen_ descendimos del vapor que nos habia llevado desde Lucerna
del un extremo al otro del magnfico lago. Flelen no tiene valor
ninguno como localidad: es un miserable villorrio de 600 habitantes,
cuya importancia consiste solo en la ventaja de ser el puerto comercial
del canton de Ur y el extremo setentrional de la gran via que,
remontando el valle del Reuss, va  buscar en Italia los lagos
_Maggiore_ y de _Lugano_, pasando por el clebre cuello de San-Gotardo,
objeto de tantas atenciones estratgicas en los tiempos de guerras 
desconfianzas europeas. La hoya encerrada entre la formidable barrera
oriental de montaas que pasando por el San Gotardo se dirige hcia las
soberbias neveras del _Mont-Rose_, y la que por la _Furka_ gira al
occidente en direccion al grupo magnfico del _Titlis_, constituye la
totalidad del canton de Ur, el primero de la Confederacion en el rango
de antigedad  de cancillera. Esa hoya hermossima, dominada por tan
grandiosas montaas y neveras, tiene por centro hidrogrfico el pequeo
rio Reuss, al cual afluyen las aguas de seis  siete riachuelos que
baan otros tantos valles casi paralelos entre s,  uno y otro lado,
trasversales  perpendiculares al del Reuss. Es en esa serie de valles
elevados que se halla distribuida la escasisma poblacion de Ur,
poblacion de rudos montaeses y pastores, libres, independientes,
sencillos, candorosos y profundamente adheridos  su suelo ingrato y sus
queridas tradiciones religiosas, sociales y polticas.

Un modesto coche de movimientos repulsivos nos condujo por el hmedo y
melanclico valle, en cuarenta minutos,  la clebre _ciudad_ de Altorf,
capital del Canton, donde Guillermo Tell gan la inmortalidad con la
famosa proeza de la manzana y la flecha. La triste y pobrsima capital
del Estado soberano de Ur demora en el fondo del valle, al pi de la
amenazante mole de _Grumberg_, y teniendo de un lado el Reuss, de otro
el _Schachoenbach_, su afluente, y al norte la cercana ribera del lago.
El aspecto de las calles es triste y desolado, y donde quiera se ven
ruinas que manifiestan cunto ha tardado la ciudad en reponerse del
terrible incendio que la devor en 1799. Apesar del orgullo con que los
vecinos sealan su bonita _catedral_ (que no carece de algunos objetos
interiores apreciables) y sus cuatro  mas conventos, de los cuales
tienen por muy interesante el de _Capuchinos_ (que dicen es el mas
antiguo de toda la Suiza); apesar de eso, digo, Altorf con sus 2,150
habitantes, su silencio y quietud y su miseria, no interesa al viajero
sino por los recuerdos que despierta con sus fuentes conmemorativas del
heroismo de Guillermo Tell, y su torre de curioso aspecto, que se alzan
en la calle principal.

Una de esas fuentes est situada en el lugar donde el terrible Gessler
hizo colocar al hijo de Guillermo para que este traspasase con su flecha
la manzana puesta sobre la cabeza del inocente nio. La fuente est
coronada por la estatua del herico patriota con una bandera en la mano.
A poco mas de cien pasos se halla la otra fuente con el grupo de
Guillermo y su hijo. Guillermo, condenado  la terrible prueba, que
podia costarle tan caro pero que le devolvia la libertad necesaria para
servir  la patria, estrecha contra su corazon al fruto de su amor,
muestra la alabarda debajo de un brazo, y alza la mirada con altivez,
confiando en Dios y en la santidad de su causa. Mas all est la torre
de sencillas formas, pintada en su exterior con frescos que representan
la historia de Guillermo. La calle estaba solitaria, y los tres
monumentos nada valian  nuestros ojos como obras de arte, ni nos
recordaban una epopeya que pudiera interesarnos personalmente. Y
sinembargo nos sentmos profundamente conmovidos. Haba tanta elocuencia
en esos monumentos de tan vulgar ejecucion, tal candor en el culto que
les tributan los humildes y pobres habitantes de Altorf, y tantos
motivos para comprender el valor de esa sublime virtud que se llama el
patriotismo!... Esa inmortalidad de un nombre y una leyenda al traves de
tantos siglos, y esa elocuencia de dos toscas estatuas en el fondo de un
pobre valle de Suiza,--inmortalidad comprendida y elocuencia bien
sentida por dos almas viajeras nacidas en el corazon de los Andes,--no
eran las mejores pruebas de que el patriotismo no es un delirio sino una
gran virtud, una religion, y que la gloria no es una quimera, sino una
eterna aurola de los grandes caractres y de los pueblos libres?

       *       *       *       *       *

Las proporciones del canton de Ur son bien reducidas. Jamas Estado
alguno ofreci mejor la prueba de que no era vana la promesa de Cristo:
los primeros sern los ltimos y los ltimos sern los primeros. Ur,
primer Estado de la Confederacion en el rden de admision, es el ltimo
por su riqueza  producciones y su poblacion: esta apnas excede de
14,700 habitantes, todos catlicos y que hablan la lengua alemana muy
adulterada, lo mismo que los de Unterwalden, Schwyz y Zug. El humilde
canton es sinembargo superior  otros diez cantones en cuanto  la
extension territorial, pues mide una superficie de 1,092 kilmetros
cuadrados, teniendo en su mayor longitud (de S.  N.) 25 kilmetros, y
en su mayor anchura 43. El Canton es visiblemente pobre, apesar de sus
numerosos valles, algunos bastante abrigados, y de contar con la via
internacional de San-Gotardo. Sus producciones de alguna importancia se
reducen  la cria y exportacion de ganados, fabricacion y exportacion
de quesos, corte de maderas en las magnficas florestas de las montaas
y cultivo de rboles frutales y _papas_  patatas.

Por lo que hace  las instituciones y costumbres, bastar dar una idea
general de los tres cantones que son objeto de este captulo, y que
tienen completa analoga en su historia, condicion social y econmica y
organizacion poltica, judicial y religiosa. Mas adelante, al hablar del
canton de Schwyz, dir lo que me parece mas interesante. Desde ahora
solo har notar una circunstancia que es comun  los tres cantones.
Nacidos, como Estados soberanos, de una liga herica, espontnea y
fraternal para conquistar la independencia respecto de la antigua casa
de Austria, su suerte ha sido comun en todo tiempo, tanto en las
contiendas interiores de la Confederacion como en el largo perodo de
guerras  que di lugar la revolucion francesa. A esa comunidad
histrica y poltica y  la de raza, lengua, religion, costumbres,
instituciones y producciones agrcolas, se agrega la de la topografa,
cuya influencia ha sido muy notable. La doble circunstancia de estar
esos cantones compuestos de series de valles que se bifurcan  reunen en
admirable armona, no obstante su variedad y de ofrecer paso hcia la
via del San-Gotardo (comercial y estratgica al mismo tiempo), ha
provocado naturalmente la colision de ejrcitos enemigos, en los tiempos
de guerras europeas, sobre el teatro de los pequeos cantones del centro
de Suiza. As, el viajero no recorre ninguno de esos valles sin
encontrar uno  mas campos de batalla donde los Franceses lucharon con
prodigiosa energa y audacia contra las fuerzas muy superiores de los
generales rusos y austracos. Al atravesar esos campos de batalla no
puede uno mnos que admirar el contraste entre la humildad y el silencio
de aquellos lindos valles solitarios y recnditos, y la grandeza de las
cuestiones europeas que el genio de la revolucion y el de la guerra
debatieron all sobre un campo neutral. Con cunta majestad y
aterradora solemnidad debieron resonar los ecos del caon en el seno de
aquellas concavidades de granito coronadas de hielo! Cun triste es
pensar que la guerra, aparte de todas sus violencias, sus horrores y
los ultrajes que infiere  la humanidad y la civilizacion, comete con
frecuencia el gran crmen de escoger como teatro de sus barbaridades el
suelo de algun pueblo pacfico, neutral, indefenso y humilde! Bastara
recordar que el hijo de Burdeos  del Havre se ha batido terriblemente
con el salvaje Cosaco de los desiertos mas lejanos, en el fondo de los
valles de Suiza, para comprender todo lo que la guerra de ambiciones y
conquistas tiene de inicuo y detestable.

       *       *       *       *       *

Volvmos  Flelen, y en vez de embarcarnos de nuevo en un vapor para
dirigirnos  Schwyz por Brunnen, tomamos una pequea barca manejada por
solo un remero. Este era el nico medio de poder apreciar de cerca las
magnificencias geolgicas de la parte del Waldstatter llamada lago de
Ur. En efecto, no recuerdo haber visto en ningn otro pas de Europa,
excepto sobre las orillas del Elba, en la admirable comarca llamada
Suiza sajona, estratificaciones rocallosas tan extraas y grandiosas,
tan sorprendentes por sus variadas formas y su aspecto romntico, tan
_originales_, por decirlo as, como las que ofrecen las formidables
paredes que circuyen el lago, sobre todo en la orilla oriental, en el
trayecto que mdia entre Flelen y Brunnen. La ligera barquilla, de muy
tosca construccion, saltaba como un pez, cediendo  las fuertes
ondulaciones del agua agitada por el viento del sur. En los primeros
minutos no dejamos de tener miedo, porque los movimientos eran muy
desordenados, el viento nos azotaba con fuerza y  veces saltaban sobre
el fondo de la barca chispazos espumosos que nos mojaban. Ademas,
sabamos que en el lago las borrascas eran casi siempre repentinas y
peligrosas para frgiles barcas. Pero nuestro batelero, hombre de
fisonoma ruda pero honrada, y conversador como pocos (tanto mas cuanto
que tenia que conversar por tres, porque no entendia jota de frances,
ingls ni mnos espaol, y nosotros ramos incapaces de decirle mas de
seis  ocho palabras en aleman) nuestro batelero, digo, nos tranquiliz
 fuerza de seas, hacindonos comprender que no habra borrasca sino
tres horas despues, y que la extrema agitacion de las ondas no dependia
sino de la proximidad de las rocas y los ocultos arrecifes.

Por lo demas, era tal nuestro encanto  la vista de las maravillas
naturales que nos rodeaban, que en breve nos falt tiempo y espritu
para tener miedo. El lago estaba en aquellos momentos absolutamente
desierto, y nosotros,  pesar de los aires nacionales que silbaba de
tiempo en tiempo el humilde batelero, bamos completamente entregados 
la suprema delicia de la contemplacion de la naturaleza,  cuyo poema se
mezclaban los silenciosos himnos del amor y los recuerdos de la
patria,--esa dulce querida que no tiene sexo para sus adoradores.
Tocamos en la roca donde Guillermo Tell puso el pi para escaparse de la
barca de Gessler, y visitamos la capilla que apnas habamos mirado de
paso cuando bamos  bordo del vapor. Cuarenta minutos despues
llegbamos al puerto de Brunnen, y tombamos un coche que debia
llevarnos por la via de Schwyz  Goldau, al pi del monte Rigi.

Brunnen que, como he dicho, es el puerto del canton de Schwyz para sus
relaciones comerciales del lado del lago de Waldstatter, es un
pueblecito insignificante, situado en el lmite del valle del Muotta
(_Muottathal_), pero que no carece de interes bajo el punto de vista
histrico. Fu en Brunnen donde, el 9 de diciembre de 1315, los
delegados de los tres cantones primitivos contrajeron la alianza
definitiva que fund la base de la Confederacion; all se reunian las
dietas  asambleas de diputados y jefes de Schwyz, Ur y Unterwalden
para resolver sobre los negocios comunes de la Confederacion madre; y
all combatieron con furor, al fin del siglo pasado y principio del
actual, los ejrcitos de Francia y Austria que se disputaban la via del
San-Gotardo.

El valle de Brunnen, regado por las aguas reunidas de los valles
opuestos de Muotta y Lowerz, y limitado al norte por la serrana que
tiene su ncleo en el Rigi, es muy gracioso, frtil y pintoresco. Donde
quiera el viajero mira con delicia enjambres de huertos rodeados de
hmedas praderas que tienen su lmite en las montuosas faldas de las
montaas; y echa de ver que en ese valle demora una poblacion de
costumbres apacibles, contenta con su modesta condicion y fuertemente
adherida  sus tradiciones y  los hbitos de libertad democrtica y
culto catlico-romano.

       *       *       *       *       *

A una hora y cuarto de Brunnen, al pi de una cadena de montaas y
dominando la confluencia de los valles de Muotta y Lowerz, demora
_Schwyz_, capital del canton del mismo nombre, bonita ciudad de unos
5,500 habitantes, graciosamente asentada sobre las faldas ondulosas que
descienden de la serrana de los _Mythen_. Su linda iglesia parroquial,
sus edificios pblicos de instruccion, beneficencia, etc., sus vecinas
aldeas anexas, sus bellas campias que se desarrollan en planos
inclinados, trepando hcia las montaas  descendiendo hcia los valles,
y los puntos de vista encantadores que ofrece su trmino, le dan un
interes pintoresco y de color local que aumenta el valor histrico de la
ciudad. Schwyz, en efecto, tiene el primer rango entre las ciudades de
los cantones primitivos, por haber no solo tomado la iniciativa en la
lucha de la independencia y en otras posteriores, bajo el principio
federal, ostentando el valor, la tenacidad y el buen sentido de sus
hijos, sino tambien por haberle dado su nombre  toda la Confederacion
(_Schweiz_  _Schweizerland_), nombre que se ha mantenido con
preferencia al de _Helvecia_ de orgen latino. Se puede decir que no ha
ocurrido en ese pas un grande acontecimiento poltico en que los
ciudadanos-soldados de Schwyz no hayan hecho un papel muy importante,
desde el tiempo de la primera liga hasta la que, bajo el nombre de
Sonderbund, fu vencida por el radicalismo en 1848; luchando
sucesivamente en Morgarten, Sempach y otras batallas, contra los
Austracos, en Grandson y Morat contra Crlos el Temerario, en los
combates de 1799  1801, contra las tropas de la Francia revolucionaria,
y en los conflictos posteriores de la Confederacion que terminaron
felizmente en 48.

El canton de Schwyz es el mas importante de los primitivos por su
riqueza y poblacion. Cuenta unos 45,600 habitantes que ocupan una rea
total de 908 kilmetros cuadrados, y mide en su mayor longitud, del E.
al O., 45 kilmetros, por 38 en su mayor anchura; partiendo lmites con
los cantones de Ur y Glaris, al S. y S.-E.; de San-Gall y Zuric, al E.;
de Zug y Lucerna, al N., y de Unterwalden al O., con riberas en las
lagos importantes de Lucerna, Zug y Zuric. Aunque el suelo del canton no
es generalmente frtil y est cortado en todas direcciones por un cos
de montaas, su agricultura es muy esmerada, sus productos variados y de
importancia, y posee alguna industria, que consiste en tejidos de seda y
otros artculos, as como explota algunas turberas y canteras de cal.
Sinembargo, su riqueza principal est en las crias de excelentes
ganados, la valiosa fabricacion de quesos, la explotacion de sus
florestas de abetos y el cultivo de frutas, legumbres, etc.

Un hecho muy notable llama la atencion en Schwyz y los tres cantones
pequeos que lo rodean por varios lados y le son enteramente homogneos:
hablo de la prerogativa que se han reservado los distritos de elegir sus
curas  pastores, ventaja excepcional que la corte de Roma ha negado
siempre  los pueblos catlicos. En aquellos cantones el sacerdote
encargado de administrar los intereses religiosos de la libre grey
recibe su autoridad de los creyentes que depositan en l su confianza, y
el obispo no hace otra cosa que confirmar la eleccion  consagrarla. Es
el derecho de patronato ejercido por su legtimo propietario, el pueblo
creyente;  es en cierto modo la reminiscencia de la primitiva iglesia.
Creo que  esta singular ventaja debe atribuirse principalmente el
fenmeno (que lo es hoy y no lo fu en un tiempo) de la coexistencia del
catolicismo romano con la libertad y la repblica democrtica _pura_ en
los cantones de que voy hablando El catolicismo, practicado como existi
en los primeros siglos de la iglesia, es en efecto una religion
esencialmente democrtica, porque as es no solo la religion de las
muchedumbres fraternizando, sino tambien la prueba de la libre voluntad
de la grey en la aceptacion de sus pastores. El hbito de elegirlos
libremente ha debido mantener vivo y persistente en Ur, Schwyz y
Unterwalden el sentimiento democrtico del derecho de todos y cada uno
de los asociados, porque nada influye tan poderosamente sobre las ideas,
costumbres  instituciones polticas de un pueblo como las prcticas y
tradiciones religiosas. Son estas las que inician al hombre en la
posesion de su _conciencia_, y el que tiene una conciencia libre, sana y
digna en religion, no puede mnos que tenerla en asuntos de moral y
poltica.

Otro fenmeno curioso que se nota en esos cantones correspondientes 
las hoyas de los lagos de Zuric y los Cuatro-Cantones, es el del
contraste de tradiciones polticas entre pueblos que en nada difieren en
cuanto  raza, lengua y religion, y cuyas fronteras son en realidad
imperceptibles, puesto que la topografa es homognea. En efecto, se ven
en contacto en esas dos hoyas lacustres siete  ocho cantones cuyas
instituciones han diferido y aun difieren mucho, como el espritu de sus
habitantes. En Lucerna han predominado la tendencia aristocrtica muy
exagerada y la centralizacion absoluta. En los medio-cantones de
Unterwalden y en Ur, Schwyz y Zug, la repblica democrtica pura,
descentralizada en todos los distritos. En Glaris ha regido algo peor
que el gobierno aristocrtico: el de la teocracia mas retrgrada 
estancadora. Por ltimo, en San-Gall (en otro tiempo dominado por abades
y obispos) y en Zuric, ha predominado un espritu liberal temperado: el
de la repblica representativa, que hace emanar toda autoridad de la
Asamblea legislativa elegida por el pueblo.

Cmo explicar tan notables diferencias entre poblaciones anlogas que
tienen casi la misma historia y ocupan un suelo casi comun? Se buscar
la explicacion en el aislamiento secular de las unas y el contacto
comercial de las otras con pueblos avanzados? Esa explicacion es la
mnos admisible, porque no cuadra con los hechos, que son absolutamente
contradictorios. Por mas que medito, no encuentro nada que se acerque
tanto  la racional y mas general explicacion del fenmeno como la que
se deduce de las tradiciones religiosas. En Lucerna ha dominado, como en
Glaris, el catolicismo de mala ley, el aristocrtico, que, faltando 
las primeras tradiciones de la iglesia y  su espritu de igualdad y
fraternidad, ha hecho de las jerarquas un dogma y de la explotacion de
las conciencias un sistema, prescindiendo de contar con la voluntad de
los fieles, que es el smbolo de la libertad de la conciencia. En los
cantones democrticos el catolicismo ha sido democrtico, inofensivo,
armonizando sus intereses con los de la sociedad. En Zuric, el
protestantismo ha mantenido la nocion de la libertad personal, abriendo
el camino  la repblica; pero no ha ido directamente hasta la
democracia pura, porque los hbitos de individualismo que adquiere el
protestante como creyente, no se amalgaman sino al cabo de mucho tiempo
( en circunstancias excepcionales, como en los Estados Unidos) con los
hbitos de accion colectiva que engendra el catolicismo. Por ltimo, en
el canton de San-Gall, aunque los catlicos estn en mayora, la minora
reformada es muy fuerte y respetable, en trminos que mbas comuniones
estn representadas en el gobierno casi con iguales fuerzas. Esa
coexistencia poltica y social del catolicismo, que tiende hcia la
democracia pero se ha complicado con jerarquas  instituciones
viciosas, y del calvinismo, que no admite jerarquas y hace del pastor
un ciudadano padre de familia y de libre eleccion y
responsabilidad;--esa coexistencia, digo, ha debido equilibrar las
fuerzas de las dos comuniones, depurarlas por la emulacion, armonizarlas
por el contacto ntimo y necesario, y conducirlas  un rgimen de
conciliacion  transaccion, cual es el de la repblica representativa.

Volviendo  los cantones primitivos dir, para terminar mis breves
observaciones sobre organizacion social, que todo lo que llevo indicado
acerca de Unterwalden es aplicable  Ur, Schwyz y Zug, con pocas
diferencias secundarias. Por punto general son electores y ciudadanos
gobernantes todos los varones mayores de 20 aos. All no hay Asambleas
legislativas, en la acepcion general del trmino. El pueblo se gobierna
 s mismo, ya en todo el canton, reunindose anualmente al aire libre
para elegir sus mandatarios de toda clase, aprobar cuentas, votar
presupuestos, sancionar leyes y nombrar los representantes para la Dieta
federal; ya en los distritos, ejecutando las mismas operaciones en
escala reducida. Los pueblos viven contentos con ese noble rgimen de
confraternidad poltica y social, de libertad, igualdad y autonoma; y
cada uno de esos ciudadanos manifiesta en su porte y en los actos de su
vida que tiene la conciencia de su derecho, el hbito de ejercerlo
constantemente, y la altivez modesta y la fidelidad  las tradiciones de
independencia y libertad que son necesarias  todo pueblo digno de vivir
en la tierra bajo la proteccion de Dios.

       *       *       *       *       *

El valle que se extiende entre el Muotta y el lago de Zug, encerrado por
los montes Mythen y los que corresponden al grupo del Rigi, es gracioso
y apacible, levantado hcia la mitad por los derrumbes de Goldau y
algunas lomas pedregosas. En su primera parte, la mas cercana  Schwyz,
yace en el fondo de la hoya el pequeo y muy gracioso lago de _Lowerz_,
rodeado de planos inclinados y ondulosas colinas. El solitario laguito,
por cuyas orillas giran dos caminos carreteros, y en cuyas claras ondas
reposan algunos barquichuelos perdidos entre juncos  la vera de
puertecitos que no carecen de gracia, mide apnas 5 kilmetros de
longitud, como 2 y 1/2 de anchura y unos 18 metros de profundidad. Es
uno de tantos juguetes de la hidrografa de Suiza, propios mas bien
para encantar al viajero que para servir al comercio y la navegacion.

En el punto en que la gran mole del Rigi presenta su flanco oriental,
haciendo frente al _Rossberg_, que se alza del lado opuesto como un
monstruo descarnado, el valle tiene un aspecto de desolacion que
acongoja, sobre todo por los recuerdos que despiertan los enormes y
desnudos pedrizcos dispersos en el sitio que en 1806 ocupaba el pueblo 
aldea de _Goldau_. Hoy no existen all sino una capilla, un hotel para
los viajeros y algunas casas formando una calle, construidas en poca
reciente. Mintras nos preparaban los caballos que debamos montar para
subir el Rigi, quisimos recorrer  pi, por entre rudas malezas,
peascos destrozados y hacinamientos desordenados de los restos del
espantoso derrumbe, el teatro de desolacion que atestigua la catstrofe.
Todava encontramos algunas charcas de lecho calcinado, restos de las
aguas del lago de Lowerz, que llegaba hasta all y que fu violentamente
colmado en parte por la caida sbita de un cuarteron del Rossberg.

Arriba se ostenta la horrible faz de la montaa, cuyo flanco se
desprendi en mil enormes moles de peascos y polvo, cayendo sobre el
valle y aplastando y triturando el antiguo pueblo de Goldau. El inmenso
parche rojizo que qued en la montaa le da un aspecto de muerte y
horror que hace temblar, porque el viajero recuerda que muchas
poblaciones de Suiza viven bajo la constante amenaza de semejantes
derrumbes. La desolacion de Goldau y del flanco de la montaa hace el
mas rudo contraste con el bello panorama de la hoya y el resto del
valle, desde el lago de Zug hasta las mrgenes del Muotta.

Eran las tres de la tarde cuando empezamos  subir el Rigi, en caravana
con otros diez  doce excursionistas. La montaa se ostentaba  nuestros
ojos llena de hermosura y majestad en su conjunto y de gracias y
sorpresas en sus relieves, sus hondas ramblas, sus magnficos bosques,
sus solitarias praderas, sus dispersos _chalets_ y sus mil rasgos
interesantes. De repente, cuando el sol era mas punzante y el calor mas
fuerte, apesar de la ascencion hcia cimas elevadas, el aire nos trajo
rfagas amenazantes, el cielo se anubl, y todo cambi de aspecto con la
prontitud con que en un teatro se cambia una decoracion. La borrasca se
desat con violencia, por fortuna cuando llegbamos a una casa de
parada, pero al cabo de veinte minutos se disip con la misma prontitud.
As son las borrascas en casi todos los lagos y las regiones montaosas
de Suiza.

Confieso que el accidente, ljos de contrariarnos, nos caus vivo
placer, ya porque nos ofreci la ocasion de ver una de esas violentas 
interesantes transiciones meteorolgicas de Suiza, ya porque nos
present un espectculo de imponderable hermosura, que jamas habamos
contemplado en condiciones anlogas y que solo se puede hallar en valles
estrechos formados por altas montaas y con lagos en el fondo. En el
momento en que la lluvia caia con mas violencia y abundancia sobre la
altura en que nos hallbamos, el valle era teatro de una admirable
escena de luz, sombras y colores en soberbio contraste. El valle, verde,
hmedo y reluciente, perfectamente iluminado por los rayos oblicuos del
sol, parecia un inmenso tapiz de esmeralda salpicado de manchas de
azabache y palo, y en el fondo se agitaban las ondas del lago de Lowerz
con los ltimos estremecimientos causados por el soplo de la borrasca.
Las dos serranas abruptas de Rossberg y Rigi estaban an perfectamente
negras, encapotadas por falanges de nubes sombras que parecian
adheridas al oscuro crespon de los bosques de abetos, duplicando la
majestad de los desnudos picos y los medrosos derrumbaderos. En fin, en
la mitad del flanco de las dos montaas opuestas, descansaban los
extremos de un inmenso arco ris, el mas perfecto y luminoso que yo haya
visto, echado sobre el valle y el lago, de un lado al otro, como un
puente areo levantado para darle paso por encima del luminoso abismo 
una legion de hadas  genios invisibles. No he visto jamas en tan
pequeo espacio un espectculo de las hechiceras de la naturaleza tan
sbito, grandioso y variado como el que all contemplamos durante diez
minutos.

La pedregosa cuesta, poco ntes sedienta y asfixiada por el sol de
agosto, se embriag con el bao de la borrasca, y cuando segumos la
marcha apnas se veian las seales en la humedad del suelo, las perlas
de las verdes praderitas, las trenzas luminosas de cabellos lquidos que
caian de los follajes cnicos de los abetos, y el caudal duplicado de
algunos arroyuelos que se perdian saltando en cascaditas escondidas en
las profundidades de los bosques y de los abismos. El aire estaba
impregnado de los mas ricos perfumes; los matorrales de helechos
sacudian sus hmedas melenas sobre las alas de la brisa, y al concierto
de rumores salvajes que se alzaba del seno de las profundas ramblas 
torrentes se juntaba el ruido de las campanillas que agitaban las vacas
y las cabras, al vagar por las entrecortadas praderitas de la montaa,
devorando con avidez y delicia la grama humedecida.

Desde el albergue donde nos habamos defendido de la borrasca comienza
una serie de capillitas  nichos (12  13) colocadas  ciertas
distancias en sitios mas  mnos pintorescos,  la vera del camino. Si
en todos los cantones catlicos abundan en los caminos esas seales de
culto religioso, en las subidas del Rigi, y sobre todo en la de Goldau,
hacen un papel importante. Por una parte marcan las estaciones de los
peregrinos que van  visitar  _Nuestra Seora de las Nieves_; por otra
sirven de apostaderos  infelices invlidos que piden limosna  los
viajeros y hacen durante los meses de verano su provision para todo el
ao.

A poca distancia de la cumbre del Rigi demora en medio de bosques y
praderitas muy accidentadas el famoso hospicio de _Nuestra-Seora_, muy
venerado por los milagros que  la _Vrgen de las Nieves_ se le
atribuyen y habitado por tres  cuatro frailes. Al derredor de la
capilla y el hospicio se destacan numerosas hospederas, algunas
considerables y de bonito aspecto, habitadas por toda una poblacion de
seoras nerviosas y gentes enfermizas que van  curarse con sueros,
ejercicios y aire puro. No habia mnos de doscientas personas alojadas
all cuando pasamos, y  juzgar por su cordial familiaridad la
residencia debia de serles grata. Cuarenta minutos despues llegbamos 
la eminencia de _Staffel_, especie de introduccion  la superior llamada
_Kulm_. All se reunen las tres principales vias que de puntos opuestos
conducen  la cumbre, y el viajero se siente repentinamente en presencia
de un panorama soberbio, saliendo de la cuenca cerrada del camino  una
pequea planicie que permite registrar con la vista todo el canton de
Lucerna y parte del de Unterwalden. Media hora mas tarde, caminando
sobre el lomo desnudo de la montaa, fumos  apearnos  la puerta del
estupendo hotel de _Rigi-Kulm_, que es el punto mas elevado de la
montaa y el trmino de la excursion.

Nada mas curioso que aquella Babel europea edificada sobre tan alta
cumbre, en medio de un enjambre de lagos, valles y montaas, en el
centro de la libre y pintoresca Suiza. All se reunen en una noche todas
las razas europeas y aun algunas del Nuevo Mundo, se hablan todas las
lenguas, y se ponen en contacto no solo las mas diversas fisonomas sino
todas las vanidades, las extravagancias, las puerilidades, las
candideces, las notabilidades en excursion y todos los gneros de
fastidio y _esplin_ que es fcil encontrar en una gran reunion de
viajeros. Mas de trescientas personas nos hallbamos all reunidas, la
mayor parte en el hotel de Kulm, y era de ver el contraste de fisonomas
y maneras que ofrecian las parejas de esposos en luna de miel (todava
novicios, candorosos en sus tiernas y sentimentales demostraciones); los
literatos andariegos y desocupados,  caza de asuntos para fabricar
cuentos y novelas; las mujeres fatigadas del mundo, de la raza de las
_mal comprendidas_, arrastrando sus colas de tafetan  linon sobre la
alfombra de grama; los hombres _serios_, habilitados de personajes por
s y ante s, con la seguridad de no ser desmentidos por sus
interlocutores desconocidos; los ingleses extravagantes,  taciturnos, 
aburridos, siempre en mayora  en nmero muy considerable; en fin, los
negociantes _retirados_, empeados en darse aires de condes viajando _de
incgnito_, y revelando con sus modales que debajo de sus guantes
resistian al tiempo las callosidades contradas en los aos de plebeya
labor. Acaso en ninguna parte son mas ridculas y palpables las
vanidades y tonteras de la flaca humanidad, que en esos sitios donde la
naturaleza ostenta como soberana la casta desnudez de sus gracias  la
majestad de sus grandiosas formas.

El panorama que la vista abarca desde el Kulm es imponderablemente
sublime, variado y sorprendente. La Suiza aparece en derredor con todos
sus contrastes, sus formas colosales y horribles en unas partes,
apacibles y pintorescas en otras, donde quiera bellas y seductoras, 
imponentes. Eran las seis de la tarde cuando contemplbamos  la tibia
luz del sol poniente aquel mundo de montaas y lagos, valles y
planicies, florestas y praderas, verjeles y ciudades y pueblos. La
naturaleza tiene en cada hora sus encantos distintos, porque en cada una
tiene sus misterios de vida y amor, segn el modo como la acaricia esa
maga divina que se llama la Luz. As, nosotros tenamos avidez de
_admirar_, tanto en las ltimas horas de la tarde como en las primeras
de la maana. Si al dia siguiente debamos ver, por una singular
fortuna, los tres grandes fenmenos de ptica y meteorologa  que se
suele prestar el Rigi, en la tarde, que estaba despejada pero llena de
potica melancola, pudimos contemplar el inmenso panorama bajo su
aspecto apacible.

Desde el alto mirador del Kulm registrbamos,  la simple vista  por
medio de un enorme anteojo, casi todo el territorio de la Suiza
centro-oriental y una vasta region del sur, en direccion  las cadenas
mas colosales de los Alpes. Tenamos  la vista, en todo  en parte, las
planicies, los valles y los altos relieves de trece  catorce cantones
de la Confederacion que corresponden  la grande hoya del Rin y sus
afluentes; y veamos abajo, ya  nuestros pis como abismos de palo y
azul plido, ya  distancias mas  mnos considerables y con las mas
diversas formas, doce lagos importantes: el de los Cuatro-Cantones, en
partes, los de Sempach, Baldeg y Hallwyl, al O.; los de Zug, Zuric,
Greiffertz, Egeri y Pfoeffikon, al N., y los de Lowerz y Wallenstatter
(entre Glaris y San-Gall) al N.-E. Con el anteojo veamos distintamente
todas las casas, y aun objetos pequeos de Lucerna, Art, Zug, Zuric y
muchas otras localidades; y en la circunferencia de cien leguas que se
abarca, nos hallbamos perplejos para escoger lo mas bello entre tantas
hermosuras. Al norte la mirada se pierde en direccion al Rin,
detenindose en la lejana cadena de la _Floresta-Negra_, que forma el
sistema orogrfico del gran-ducado de Bden y de una parte del reino de
Wurtemberg. Al sur, del lado de Unterwalden, se ve tambien el lago de
Sarnen, y la mirada tropieza con la mole severa del _Pilatos_ y las
magnficas cimas de los Alpes. Al poniente se extienden las risueas
planicies del canton de Lucerna y las hoyas del Reuss y el Aar, cuyas
ondulaciones les dan el aspecto de un mar de plida  amarillenta
verdura. Por ltimo, al oriente se desarrolla el cos tumultuoso de los
Alpes de Glaris, Appenzel y los Grisones, descollando hcia el S.-E. las
mas gigantescas neveras. Aquello es inmenso en proporciones y
prodigiosamente bello!

       *       *       *       *       *

Eran las cuatro de la maana cuando el agudo son de la cornamusa
alpestre nos despert y puso en movimiento  todos. Ibamos  contemplar
la salida del sol, que es uno de los mas sublimes espectculos que se
pueden observar desde una cumbre elevada de los Alpes. Nuestra fortuna
fu tal que no solo tuvimos ese placer durante algunos minutos, sino que
logramos ver el espectro solar en toda su aterradora magnificencia, y la
formacion sbita de una borrasca del lago de Lucerna. El alba comenzaba
apnas cuando mas de trescientas personas nos hallbamos en el punto
culminante, acechando el momento en que el sol debia asomar por encima
de los Alpes.

Todo el inmenso panorama que en la tarde anterior habamos contemplado
estaba en las tinieblas, pero no ya en una oscuridad profunda, sino
cubierto de un crespon vago de tinta gris oscura, algo mas clara en los
espacios de las lagos, de cuyos senos se levantaban nieblas y vapores
fijos al parecer, al principio, y luego errantes y dispersos. Las
estrellas brillaban an con un fulgor plido y moribundo, y un silencio
sepulcral reinaba en el fondo de todos los abismos. Un lampo de claridad
apareci en el oriente como una mota de indecisa blancura; despues se
extendi al pi del horizonte en una inmensa cinta luminosa y rosada, y
los astros apagaron su tembloroso brillo. Pocos minutos pararon y la luz
apareci clara y pursima en las alturas del cielo; vmos que comenzaban
 brillar las cpulas de los mas altos y lejanos nevados, mintras que
la gran masa del panorama estaba cubierta de profundas sombras. En
seguida el inmenso anfiteatro de los Alpes fu ofrecindonos una
sucesion de apariciones: la luz, cayendo sobre las alti-planicies y los
valles en infinitas cataratas, se desplomaba de repente, de instante en
instante, de una cima estupenda al escalon de otra mas baja, de esta 
otra inferior, y as sucesivamente hasta inundar de claridad toda la
gradera titnica de sierras y montaas.

Entnces una luz mas cercana, semejante al resplandor de una hoguera
invisible, apareci sobre la primera cima del oriente, superior al Rigi;
un minuto despues asom el borde del disco solar, luego un cuarto, la
mitad, en fin todo el astro soberano de la creacion fsica, inmenso,
rojo como la enorme boca de un horno repleto de fuego, y tan cercano 
virtud de la ilusion ptica, que parecia como adherido al lomo de la
montaa y amenazando venir sobre nosotros. Todo entnces se inund con
aquel mar de luz que brotaba del ocano celeste; todos los abismos se
aclararon, los lagos reverberaron como espejos, y un grito acorde y
unsono de trescientas gargantas salud la aparicion del amante
universal! Me sent tentado  caer de rodillas ante aquella majestad
cuya suprema hermosura me ofrecia la mejor imgen, la nica bastante
expresiva de la suprema prevision, sabidura y bondad y el inagotable
amor de Dios.... Me parecia sentir que en la delicia de mi sangre y en
la muda adoracion de mi alma se resumian todos los estremecimientos de
la vida orgnica de la Creacion al saludar la aparicion del astro
portentoso....

Pero cun poco debia durar aquel incomparable espectculo! Al mismo
tiempo que se acercaba la divina aparicion, se iba levantando del fondo
del lago de Lucerna, desde el pi del Pilatos hasta el vrtice de
Kssnach, una borrasca espantosa, y los fenmenos se sucedieron en la
cuarta parte del tiempo necesario para describirlos rpidamente. Toda la
parte del lago al N.-O. del Kulm habia estado en la oscuridad cuando la
luz reinaba en las alturas del Oriente; y mintras que del lado de
Alpnach venia alzndose un inmenso torbellino que hacia del horizonte
inferior un horrible cos, del fondo del golfo de Kssnach se levantaba
un enorme muro de vapores negros y espesos, produciendo entre su lnea y
la mole del Rigi un valle imaginario del mas extrao aspecto. El muro
habia llegado hasta la mitad de la altura del Rigi cuando el sol mostr
todo su disco. Fu entnces que, durante un minuto, pudimos ver el
fenmeno del espectro solar. La imgen de la cumbre del Rigi se
reflejaba con todos los objetos que la coronaban en el muro vertical de
nubes negras, y las figuras humanas aparecian en aquella fantasmagora
con las mas extravagantes formas y las tintas mas romnticas.

Pero sol, espectro solar, cielo, lagos, paisajes y montaas, un momento
visibles, desaparecieron luego como por encanto en pocos segundos. La
borrasca de Alpnach, engendrada por el soplo traidor del Pilatos, subia,
subia y subia, con una rapidez prodigiosa, escalando la montaa como una
furia y revolcando en el abismo sus remolinos de rfagas y lluvia con la
violencia del mar irritado que sacude su melena sobre inmensos
arrecifes. La tromba subi hasta la cumbre, envolvi completamente la
montaa, oscureci cuanto habamos visto, reproduciendo la noche con sus
grandes horrores, y vomit sus cataratas de granizo menudo y dardos de
agua sobre la cima que el sol acababa de dorar con sus lenguas de fuego.
Todos volvmos al hotel y solicitamos el sueo. Cuando  las diez de la
maana volvmos  salir, el tiempo se habia serenado, y cada lago y cada
nevera lejana reverberaba con esplendor, reproduciendo la magnfica
iluminacion del cielo....

       *       *       *       *       *




CAPITULO XIV.

ZUG Y ZURIC.

Kssnach, Immense y el lago de Zug.--La capital y el canton de
Zug.--Horgen y el lago de Zuric.--Instituciones y condiciones sociales
del Canton.--La ciudad de Zuric, situacion y aspecto.--Historia,
monumentos y curiosidades.


Mi esposa, que ademas de tener un gusto decidido por los bellos
espectculos de la naturaleza, es animosa en los viajes, habia tenido el
capricho de proponerme que bajsemos el Rigi  pi, en direccion 
Kssnach. Aunque el descenso es algo fatigante y requiere cerca de tres
horas, no renunciamos al proyecto. Un guia tom nuestro modesto bagaje,
nos provemos de grandes bordones herrados y comenzamos  bajar la
cuesta. Si el bello panorama del N.-O. que tenamos al frente, en
direccion  Lucerna y el valle de Reuss, nos ofrecia constantemente
motivos de embeleso, los mil graciosos objetos del camino en sus vueltas
y revueltas, y las praderas, los bosques, verjeles y cortijos que lo
orillan  uno y otro lado, nos produjeron mil dulces emociones, que eran
con usura la recompensa de las fatigas de la marcha.

Casi al caer al fondo del valle vmos las ruinas del Castillo de Gessler
(destruido en 1308) que mantienen de un modo negativo las tradiciones de
la independencia. Kssnach, villa de unos 2,800 habitantes perteneciente
al canton de Schwyz, carece de interes aunque no de gracia, arrancando
del fondo de su golfo  lago para prolongarse por el valle  trepar
hcia la montaa,  la sombra de sus nogales, sus perales y otros
rboles frutales en gran profusion. La Suiza es realmente el pas de los
verjeles, y tanto que, relativamente al escaso territorio aplicable 
ese cultivo en los valles y las faldas  planicies no muy elevadas, no
he visitado en Europa ninguno que le aventaje en huertos de frutales.
Hay poblaciones enteras que no viven de otra cosa; y acaso en mucha
parte debe atribuirse la ndole dulce y laboriosa de los Suizos al
hbito de cuidar con esmero los rboles, admirarlos repletos de flores y
aromas y recoger sus frutos al lado de muy numerosas colmenas.

A unos 2 kilmetros de Kssnach, en direccion al lago de Zug, nos
bajamos del coche para hacer una corta visita  una curiosa capilla,
reedificada muchas veces, que conmemora un hecho decisivo de Guillermo
Tell. Pequeita y muy ljos de ser monumental, la capilla tiene cierta
gracia rstica que invita al viajero  visitar el interior. Un cuadro al
leo y algunos frescos relativos  la muerte de Gessler y  los hechos
de Guillermo, son todo lo que hay interesante. Fu all donde Guillermo,
despues de su escapada en el lago de Ur, esper  Gessler, oculto en el
bosque, y le dispar la flecha certera que libr  la patria de su
tirano. Mal librado saldra el viajero que se atreviese  poner en duda
el hecho,   censurarlo bajo el punto de vista moral.

Media hora despues, pasando por en medio de arboledas graciosas,
llegamos al pueblecito de _Immensse_, sobre la ribera izquierda del
lago de Zug, en cuyo puerto hubimos de esperar algunas horas el vapor
que debia conducirnos  Zug. El lago de este nombre, abierto en su mayor
extension y rodeado de planos ondulosos y bajas colinas en cultivo,
carece de esa majestad de aspecto que distingue  los lagos de las
regiones enteramente montaosas; pero sus puras ondas y sus graciosos
promontorios, de los cuales dos situados hcia el centro lo dividen en
dos cuencas de nombres diferentes, hacen un bonito juego con las
campias riberanas cubiertas de rboles frutales, vias y legumbres. El
lago se extiende de sur  norte, midiendo entre los dos extremos (de
Arth  Chaam) unos 15 kilmetros, por 5 en su mayor anchura.

La pequea ciudad de Zug inspira muy pocas simpatas al viajero que se
acerca  su puerto al traves del lago. Es un poblachon de poco mas de
3,300 habitantes, sin gracia ninguna y con un aire de vejez vulgar, de
indolencia y tristeza, que no coincide en nada con lo que se espera de
la capital de una repblica democrtica. Sinembargo, la parte _nueva_ de
Zug manifiesta algunas veleidades  tendencias progresistas. En cuanto 
la antigua (cuyo orgen es desconocido) las curiosidades que encierra y
la forma singular de sus edificios pierden mucho de su atractivo, porque
el viajero encuentra en casi todas las calles horrible desaseo, fetidez
y seales de incuria.

Entre los edificios y establecimientos pblicos de Zug hay dos que nos
llamaron la atencion, el uno por su originalidad como monumento
patritico, y el otro por su significacion caracterstica de Suiza. Me
refiero al _Osario_, depsito de calaveras mas  mnos histricas que,
segun me dijeron, pasan de 1,500, todas rotuladas con los nombres de los
que fueron sus propietarios,--lo que no deja de prestarse  curiosos
comentarios--y la _Casa-del-tiro_, institucion esencialmente suiza,
porque caracteriza  ese pueblo de ciudadanos libres, todos soldados y
prontos  defender la patria en cualquier momento de alarma  de
peligro. Casi todos los cantones suizos tienen un establecimiento
permanente donde los ciudadanos se ejercitan en el tiro de fusil 
carabina, como en otro tiempo en el de alabarda. As como en los pases
espaoles y espaolizados tenemos las corridas de toros como
caractersticas, y en los italianos el carnaval, los suizos tienen sus
fiestas nacionales  locales en los nobles ejercicios del patriota,
celoso siempre de defender como soldado el derecho que tiene como
ciudadano. Los cantones se reparten por turno el honor de ofrecer la
hospitalidad  sus confederados en la fiesta del tiro, haciendo los
gastos y preparativos necesarios. Los buenos tiradores concurren de
todos los puntos de la Confederacion  disputarse los premios y el honor
del triunfo, fraternizando siempre; y no pocas veces toman parte en la
pacfica lucha algunos aficionados de Inglaterra, Francia, Italia y
Alemania.

       *       *       *       *       *

El canton de Zug, dominado en sus primeros tiempos por seores feudales
y luego por la casa de Austria, no entr  la Confederacion suiza hasta
el ao de 1622. Desde entnces ha sido fiel  sus compromisos de alianza
primitiva, pero su papel es demasiado subalterno para llamar la
atencion. Su poblacion en 1860 ascendia apnas , 19,667 habitantes, y
su territorio es tan reducido que ocupa el ltimo lugar en la
Confederacion. Sus 300 kilmetros cuadrados de superficie no alcanzaran
en rigor sino para un importante distrito. Aunque no carece de montaas,
sobre todo hcia el S.-E., la mayor parte del suelo es llana, compuesta
de pequeas planicies bien cultivadas que alternan con algunas colinas
montuosas. Su excelente clima y la fertilidad del suelo permiten al
Canton, ademas de la cria de ganados y abejas, mantener un notable
cultivo de granos, vias y rboles frutales. Produce licores de frutas y
_cidra_ en cantidad considerable; posee algunas fbricas de papel y
telares de filoseda, y explota algunos depsitos de turba. Ya he dicho,
en cuanto a sus instituciones puramente democrticas, que son
enteramente anlogas  las de los tres cantones primitivos.

La carretera que gira de Zug  Horgen (en la ribera izquierda del lago
de Zuric) corta el rio _Sihl_, que es la frontera de los dos cantones, y
pasa por una comarca sumamente bella y pintoresca. All no se encuentran
los relieves ni los aspectos severos de los Alpes; todo es risueo,
suave y onduloso; el camino es literalmente una calle de verdura, que
gira entre verjeles, prados floridos, murmurantes arroyos y tupidos
bosques ricos en aroma y frescura. Donde quiera se ven colonias de
abejas, cuyas colmenas se destacan en graciosos grupos en medio de
campos floridos,  se repara en los montones simtricos de cuarterones 
pequeos adobes de turba, de cuyo seno se escapan turbias espirales de
humo que se pierden en el follaje de los rboles.

Era casi la noche cuando llegbamos  _Horgen_, pintoresca y simptica
villa de unos 5,000 habitantes, perteneciente al canton de Zuric, cuyo
aspecto de bienestar, exquisita pulcritud y buen gusto contrasta mucho
con el de las tristes localidades que acabbamos de visitar (Altorf,
Zug, etc.). Resolvmos detenernos all, dejando partir el vapor que 
las ocho de la tarde seguia en direccion  Zuric, y esperamos la
siguiente maana para visitar las curiosidades de Horgen.

Una montaa cubierta de bosques, en forma de cordon, paralela  la
ribera del lago y que casi arranca desde la limpia y verde mrgen,
domina enteramente  Horgen, de manera que la graciosa villa, encerrada
entre el lago y la montaa, se prolonga  lo largo de la orilla, 
muestra algunas de sus fbricas y muchas de sus casas de estilo
pintoresco trepadas en escalones como escalando la montaa, en medio de
jardines y huertos. Aunque la agricultura es la ocupacion de la mayora
de los habitantes, la villa es muy fabricante, como todo el canton  que
pertenece. Donde quiera se ven grupos de obreros, almacenes de materias
primas y fbricas bien montadas y en actividad, las mas importantes de
tejidos de seda baratos, sencillos y que no carecen de elegancia, y de
pauelos de algodon y otras telas, de colores vivos y populares. El
propietario de una de las mejores fbricas tuvo la bondad de permitirnos
la entrada y mostrarnos con mucha obsequiosidad todas las operaciones y
los aparatos. Hablaba bien frances y parecia contento de que dos hijos
de Colombia hubiesen ido  visitarle su fbrica. Nos explic muchas
cosas tiles, confirmndonos respecto de los tejidos lo que ya sabamos
acerca de otros productos de la industria suiza. Es curioso observar,
en efecto, que los fabricantes suizos, careciendo de puertos martimos y
hallndose  tanta distancia del Mediterrneo, el Atlntico y el mar del
Norte, para procurarse las materias primas  buen precio, hacen una
operacion singular: compran en Inglaterra, en Francia y otros pases los
tejidos en blanco  bien los hilos necesarios, y se reducen en muchos
casos  darles los colores convenientes  someterlos  operaciones
complementarias, para luego reexportar los mismos artculos, sosteniendo
la competencia con ventaja no solo en pases lejanos sino aun en los
mismos de donde han tomado las telas  los hilos. Esto mismo sucede con
los excelentes relojes suizos, cuyos mecanismos proceden generalmente de
Inglaterra. Cmo explicar ese fenmeno industrial? Fcil es comprender
que la completa division del trabajo, la sobriedad y moralidad que les
inspira el calvinismo, la tenaz laboriosidad  que los condenan las
condiciones del suelo, la emulacion inteligente que la libertad
engendra, y los hbitos de fraternidad que imperan en las costumbres,
han debido poner  los Suizos en capacidad de producir bien y barato, 
pesar de las distancias que los separan de los mares y las numerosas
aduanas  fronteras que su comercio tiene que salvar.

Al embarcarnos  bordo de un vapor, con direccion  Zuric, pudimos
admirar en su conjunto la gracia y los contornos de Horgen, cuyos
pormenores nos habian seducido. La villa es literalmente un conjunto de
fbricas y bonitas casas de elegantes formas, terrazas y jardines. La
vida debe de ser dulce, apacible y dichosamente laboriosa en ese lindo
pueblo.

El lago de Zuric es, sin disputa, el mas _civilizado_ de cuantos
encierra Suiza. Mirando desde el centro hcia la ribera oriental, se ve
en una extension de muchos kilmetros una interminable sucesion de
quintas y pequeas poblaciones, que son como los arrabales de Zuric, tan
enlazadas  en contacto que parecen formar una ciudad. Las riberas son
bajas, sin peascos ni asperezas, descendiendo hasta las ondas en
pintorescos planos inclinados. Donde quiera vias, jardines y verjeles,
elegantes casas de campo y pruebas evidentes de actividad, bienestar,
esmero y pulcritud; donde quiera bonitos puertos y muelles,
establecimientos de baos, vapores, barcas y faluchos, graciosas torres
y  lo ljos numerosas y buenas carreteras.

El lago de Zuric tiene formas muy regulares, pero su anchura no guarda
proporcion ninguna con su longitud. Tiene la forma general de un arco, y
mide desde su extremo sur, donde desemboca el rio _Limmat_ que es su
principal determinante, hasta Zuric, donde vuelve  seguir su curso el
rio, una longitud de 45 kilmetros, teniendo apnas 8 y 3/4 en su mayor
anchura, con la elevacion de 418 metros sobre el mar. Sus ondas son de
un verde plido bellsimo; su navegacion es activa y muy importante; sus
borrascas no muy frecuentes pero violentas; su temperatura suave y
deliciosa durante las noches de verano, pero fuerte y enrgica durante
el dia.

       *       *       *       *       *

El canton de Zuric es uno de los mas ricos, fuertes, importantes 
ilustrados de la Confederacion. Ademas de contener la mayor parte del
lago de Zuric y en su totalidad los de Pfoeffikon y Greiffertz, aprovecha
las aguas que de ellos y del lago Wallenstatter se dirigen al Rin por
los rios Limmat, Glatt y Thur. Sus centros de poblacion considerable
(relativamente) son numerosos, sin faltarle por eso la gran ventaja de
tener poblado y cultivado _todo_ su territorio, que se compone de
planicies y colinas. La poblacion total en 1850 ascendi  250,698
habitantes, de los cuales 244,200 reformados, 90 judos y los demas
catlico-romanos. En 1860 el total subi  267,641 individuos. As, el
canton de Zuric es el segundo de la Confederacion en cuanto  la masa de
poblacion. Aunque las gentes ilustradas hablan frances en caso
necesario, la lengua del pas es la alemana corrompida, muy spera,
descuidada y llena de provincialismos: es mas bien un dialecto. La raza
es tambien totalmente germnica.

El canton de Zuric, riberano del Rin en una proporcion regular,
extiende una punta de su territorio sobre la mrgen derecha de ese gran
rio, partiendo lmites con el gran-ducado de Bden. Est rodeado por los
cantones de Schaffhousen, Turgovia, San-Gall, Schwyz, Zug y Argovia, y
su rea total apnas abraza una superficie de 1,760 kilmetros
cuadrados, lo que da la proporcion de 152 individuos por kilmetro
cuadrado, proporcion que no se conoce en ningn otro pas de Europa. Su
mayor longitud, de sur  norte, es de 66 kilmetros, por 48 en su mayor
anchura. La poblacion est concentrada en ocho ciudades y 188 distritos
parroquiales, con un total de mas de 47,000 casas de habitacion.

Si el Canton se distingue mucho por su activo comercio y el movimiento
de sus ferrocarriles, navegacion y carreteras, es difcil decir si su
produccion es principalmente agrcola  fabril. En efecto, la actividad
es casi igual en todos los ramos, y Zuric sostiene con sus numerossimas
fbricas la competencia de cualquier otro pas en su gnero de
industria.

Se cuentan por centenares sus molinos de toda aplicacion y sus aserros
de maderas. Su explotacion minera, aunque reducida en sus proporciones,
no carece de importancia. Sus teneras son muy numerosas y producen
excelentes cueros curtidos. La fabricacion de telas, que emplea  muchos
miles de obreros y consume fuertes cantidades de materias primas, est
contraida principalmente  los tejidos de seda, en que le hace
competencia a Lyon, los de algunos gneros de algodon de consumo
popular, y de hiladillos  cintas de algodon. Ademas, se hace una
considerable impresion de colores sobre telas blancas importadas de
Inglaterra.

La agricultura de Zuric es floreciente. Como el suelo es poco frtil y
las lluvias escasas, el arte ha balanceado el mal; as, ninguno de los
otros cantones tiene tanto esmero en el cultivo ni ha hecho iguales
progresos en los mtodos. Su produccion de cereales casi abastece el
consumo interior; pero su principal riqueza agrcola consiste en las
vias (que producen algunos vinos excelentes), las abundantes crias de
ganados diversos (notablemente del vacuno, que es superior), sus
verjeles innumerables de manzanos, perales, cerezos, etc. (que ademas
del fruto ofrecen la base de una valiosa produccion de licores finos y
cidra), y sus florestas esmeradamente conservadas y explotadas, que
permiten una extensa expedicion de maderas, particularmente de bayas y
encinas.

Todava, volviendo  la industria, har notar que el Canton posee
numerosas fbricas de productos qumicos, mquinas, instrumentos y
aparatos agrcolas  industriales, tipografas, papeleras, fundiciones,
etc. En aquel pas libre, sinceramente religioso, honrado y
eminentemente hospitalario, nadie est ocioso. El trabajo es la sola
fuente de consideracion; la prensa es activa y bastante ilustrada; la
instruccion, universal. All se reunen con mas seguridad que en ningn
otro Estado todos los proscritos de Europa que buscan asilo, desde el
prncipe destronado  pretendiente hasta el mas humilde ciudadano. La
instruccion pblica tiene la mas completa y eficaz proteccion, en todos
sus grados y ramos. La escuela es obligatoria para todo adulto de 6  15
aos, en diversas proporciones de asistencia. As, no hay un ciudadano 
una madre de familia que no sepa  lo mnos leer, escribir y calcular; y
ademas de unas 400 escuelas primarias para mbos sexos, existen en
actividad varios colegios, la Universidad y una _multitud_ de escuelas
tcnicas, normales y de objetos especiales. He ah lo que se llama un
pueblo civilizado, libre, activo y digno de su independencia! Si  todo
ese tren de enseanza se agrega la actividad de la prensa libre, las
abundantes bibliotecas y las numerosas sociedades literarias y
cientficas del Canton, se comprender fcilmente la alta respetabilidad
de que goza el Estado de Zuric. No olvidemos sus institutos de crdito,
sus numerosos establecimientos de beneficencia, su excelente caja de
ahorros, la de socorros mutuos, etc.

La organizacion poltica, administrativa, judicial y eclesistica del
canton de Zuric es muy anloga  la que rige en el de Vaud: es en todo
una combinacion del sistema representativo y la repblica democrtica.
Todo ciudadano mayor de 20 aos es elector, y elegible  los 30, en
cuanto  los negocios generales; en los locales tiene su parte directa
en el gobierno. Todo varn de 19  40 aos est obligado al servicio
militar, en la milicia comn, dividida en cuatro clases, activas  en
reserva, un Gran-Consejo compuesto de 212 miembros, de los cuales 179
elegidos por los ciudadanos directamente y 33 de eleccion indirecta,
ejerce el poder legislativo general, y elige los altos magistrados, as
como los 19 miembros del Consejo de Gobierno que, presididos por el
Burgomaestre, ejercen el poder ejecutivo, El Estado se divide en 11
circitos y estos en distritos, teniendo cada entidad su administracion
propia. Los circitos (_bezirks_) son la reproduccion del Estado; los
distritos no tienen asambleas representativas, sino que los ciudadanos
vecinos legislan en asamblea y hacen ejecutar sus decretos por medio de
pequeos consejos. En los negocios religiosos presiden las reglas del
calvinismo, y la autoridad disciplinaria emana de snodos de todos los
pastores reunidos.

Como se ve, Zuric es un Estado prspero y libre, laborioso y muy
ilustrado, A qu atribuirlo, si la tierra es poco frtil, si subsisten
algunos monopolios como recursos fiscales, y si el territorio es tan
escaso para la poblacion? Evidentemente las causas de prosperidad estn
en los hbitos de personalidad religiosa, de libertad de discusion y
accion individual y colectiva; en la esmerada proteccion dada  la
instruccion pblica, las costumbres hospitalarias respecto del
extranjero y los confederados, la prctica, de la beneficencia pblica,
y la completa descentralizacion qu permite el desarrollo simultneo de
todos los intereses.

       *       *       *       *       *

La situacion de Zuric es muy pintoresca. Demora la ciudad hcia el
vrtice inferior del lago, dividida en dos partes por el _Limmat_, que
se escapa del lago entre muelles, malecones y casas de baos, pasando
bajo cinco puentes. La parte antigua y mas considerable (donde se hallan
los, principales monumentos y edificios pblicos y lo mas notable del
comercio y la fabricacion) yace sobre la mrgen derecha, al pi de un
cordn de colinas, sobre el cual se extiende en un anfiteatro irregular
de quintas, terrazas, arboledas y calles nuevas; tendiendo a salir del
recinto de las fortificaciones, que el Gobierno ha tenido el buen gusto
de hacer demoler como inconducentes y perniciosas. La parte nueva,
cortada en parte por canales del riachuelo _Sihl_, afluente del Limmat,
es en lo general muy elegante. All se encuentran calles anchas y
limpias orilladas por hermosas casas y esplndidos hoteles; y en tanto
que de un lado la ciudad nueva llega hasta la orilla del lago, por entre
arboledas y jardines, del otro se extiende hcia la estacion de los
ferrocarriles, en una vasta sucesion de quintas elegantes, pequeos
parques y magnficas alamedas. Zuric cuenta unos 19,800 habitantes (de
los cuales 16,600 son reformados); su movimiento es bien considerable, y
sus progresos han sido muy rpidos en los ltimos doce aos. Su
renovacion es palpable y corre parejas con la de Ginebra en todos
sentidos.

La ciudad de Zuric con sus pueblos anexos tiene una historia complicada
y bien interesante, llena de episodios blicos y trasformaciones
polticas. Es sobre todo desde la poca de la Reforma que Zuric viene
haciendo un papel de primer rden en la Confederacion. Constituida en
feudo de varios duques y condes sucesivamente, y luego tributaria del
Austria, qued elevada al rango de ciudad-libre imperial desde 1218, y
as pudo poco despues emprender una lucha eficaz contra los seores
feudales que la rodeaban, En 1335 se rebel contra la autoridad de la
aristocracia militar y de patricios que la dominaba, y amenazada por el
poder de la casa de Austria entr despues (1351) en alianza con la
Confederacion de los Cuatro-Cantones. Es desde entnces que la
Confederacion suiza ha ejercido mas decisiva influencia sobre los
destinos de los demas pueblos del pas, que se fueron agrupando
sucesivamente al derredor del ncleo fundamental.

Sinembargo de la expulsion de la aristocracia dominante hasta 1335, la
igualdad no rein en Zuric hasta 1798, poca en que ces la distincion
sustancial de ciudadanos y paisanos, estos sin derechos y en condicion
servil, y los primeros dominando solamente. Con todo, quedaron trazas de
la organizacion aristocrtica en la constitucion que se di el Estado en
1831, y solo desde 1839 data la reforma que fund el rgimen actual
completamente republicano. Zuric es clebre por haber sido el teatro de
la famosa batalla ganada all en 1799, en los dias 3 y 4 de setiembre,
por el ilustre Massena contra el general Korsakof, batalla que es
reputada como uno de los hechos de armas mas extraordinarios y decisivos
de las guerras de la Revolucion francesa. Tambien es muy notable Zuric
por haber sido la cuna de hombres ilustres, tales como el reformador
Zuinglio, el sabio Lavater, Zmmermann y Pestalozzi.

La ciudad abunda en interesantes monumentos  institutos pblicos, y
posee curiosidades y particularidades diversas que le dan interes. Es
notable, aunque sin ligereza ninguna, su sencilla catedral de estilo
bizantino, que data del siglo XI. Aparte de la Universidad, el Arsenal y
una multitud de edificios pblicos de diversa aplicacion, mas  mnos
apreciables, la Biblioteca de la ciudad llama particularmente la
atencion, por su buena configuracion y distribucion de los objetos, y su
riqueza de libros, manuscritos, curiosidades, autgrafos interesantes,
etc. No cuenta mnos de 51,000 volmenes, 3,000 manuscritos y 4,000
medallas. Ademas contiene la ciudad una Biblioteca cantonal con 25,000
volmenes, otra de la Sociedad de ciencias naturales con 10,000, el
jardin botnico, una galera pblica de pinturas, y excelentes
colecciones  museos especiales de mineraloga, zoologa, entomologa,
etc.

Los tres dias que pasamos en Zuric no fueron perdidos, pues durante
ellos aprendimos mucho mas que con un ao de lecturas. Nada es mas
propio para fortalecer el espritu en su confianza en la libertad y el
progreso, que el espectculo sencillo, prosaico en apariencia, de un
pueblo que, centuplicando sus pequeos recursos por medio del trabajo y
de la emulacion, se eleva hasta un grado muy alto de civilizacion,
probando que la libertad y la prctica del derecho son los medios mas
seguros y eficaces de fomentar el bienestar comun.

       *       *       *       *       *




CAPITULO XV.

LA HOYA DEL RIN.

Las comunicaciones en Suiza.--De Zuric  Schaffhousen.--La catarata del
Rin.--La ciudad y el canton de Schaffhousen.--Navegacion del alto
Rin.--La ciudad de Constanza.--Los lagos internacionales.


El canton de Zuric contiene en su capital y en la pequea ciudad de
Winterthur dos centros importantes de ferrocarriles, los cuales procuran
un gran movimiento de comunicaciones  toda la region de Suiza
correspondiente  la vasta hoya del Rin. De Zuric parten dos lneas que
se subdividen  enganchan sucesivamente: la primera se dirige hcia el
occidente, siguiendo el curso del rio Limmat, y se bifurca en el canton
de Argovia, cerca de la confluencia de aquel rio y del Reus con el Aar;
de all una rama se aparta hcia el norte, orillando el Aar hasta el
Rin, atraviesa este gran rio y sigue su mrgen derecha por todo el
territorio del gran-ducado de Bden, hasta ligarse  las numerosas y
complicadas lneas de ferrocarriles alemanes y franceses; mintras que
la lnea suiza, cortando el territorio de Argovia, por la via de
_Aarau_, se liga en _Olten_ con los ferrocarriles que en opuestas
direcciones giran hcia Basilea, Solera, Berna y Lucerna.

La otra lnea de Zuric salva el Limmat  corta distancia de la capital,
y luego se bifurca en _Walliselten_. All, una rama va hcia el S. E.,
por en medio de los lagos de Greiffen y Pfaffikon, costea luego los de
Zuric (en su extremo superior) y Wallenstatter, soltando un ramal sobre
Glaris, y va  terminar en Coira, capital del canton de los Grisones, el
mas montaoso y el segundo en extension de la Confederacion. La otra
rama avanza hasta _Winterthur_ y all se divide en tres ramificaciones:
la primera penetra  los cantones de Turgovia y San-Gall, pasa por la
capital de este, toca en el lago de Constanza y remontando el valle del
alto Rin llega hasta Coira; la segunda pasa por la capital de Turgovia
(la ciudad de _Frauenfeld_) y termina en el puerto de _Romishorn_, en el
mismo lago de Constanza; en fin, la tercera se dirige  _Schaffhousen_,
pasando por encima de la famosa catarata. Esta ltima ramificacion era
nuestra via al partir de Zuric.

No es sin objeto que hago esta ligera indicacion de las lneas de
ferrocarriles que posee la Suiza en la hoya del Rin, aparte de las
numerosas lneas que corresponden  la hoya del Rdano. He querido hacer
notar con esa simple indicacion cunta es la importancia que esos
pueblos libres y progresistas de Suiza dan al desarrollo de las vias de
comunicacion que, en el presente siglo, son la manifestacion mas
caracterstica y enrgica de la civilizacion. Comunicarse es vivir,
progresar, multiplicar la luz, la fuerza y el tiempo; y los Suizos,
acaso mejor que nadie, relativamente, han comprendido muy bien que el
aislamiento es el estancamiento, la muerte,--porque en esta poca el que
se queda atras caduca y perece. No hay un rio ni un lago susceptible de
navegacion que no est surcado en Suiza por numerosos vapores, para cuyo
servicio se aprovecha en caso necesario el inagotable combustible que
ofrecen las florestas de los Alpes y el Jura. La red de caminos
carreteros es extensa y complicadsima, y donde el terreno se presta
poco  las carreteras se encuentran al mnos excelentes caminos de
herradura muy bien conservados. En todas las vias importantes, aun por
encima de los abismos de los lagos y al traves de las espesas selvas,
hay lneas telegrficas, con un alambre por lo mnos. Los ferrocarriles
se cruzan en todas direcciones, y no muy tarde la Europa occidental, as
como los pueblos del Rin, tendrn sus comunicaciones directas con Italia
y la hoya del Adritico por medio de los ferrocarriles suizos del Rin y
el Rdano.

Todo eso es prodigioso, aun relativamente  los demas pases europeos, y
hace mucho honor al espritu prctico y progresista de la Confederacion
suiza; ademas, es un ejemplo muy digno de ser imitado, porque contiene
una gran demostracion en favor de esa poltica moderna que tiende 
suprimir las fronteras, y busca la fuerza de los pueblos no en el nmero
de sus bayonetas y el poder de sus fortificaciones y precauciones
egoistas y suspicaces, sino en la multiplicacion de los _cambios_, sean
de ideas  de valores econmicos. Con un territorio asombrosamente
sembrado de obstculos y una poblacion reducida  mnos de dos y medio
millones de individuos (pobres en gran parte, en las montaas y los
valles alpinos) la Suiza ha podido sinembargo,  fuerza de voluntad y
liberalismo, realizar prodigios en pocos aos. Los Alpes han dejado de
ser barreras divisorias de Europa; y en doce aos, gracias al movimiento
producido por el triunfo del radicalismo en 1848, la Confederacion ha
hecho inmensos progresos que se manifiestan en todas partes con
evidencia, particularmente en Ginebra, Zuric, San-Gall y Basilea.

La via que tomamos en Zuric gira por una comarca de alegres y
pintorescas planicies hbilmente cultivadas, salpicadas de lindos
bosques, pueblos y cortijos, y entrecortada por graciosas colinas que
algunas veces ofrecen las proporciones de pequeas montaas. Todo ese
pas, hasta las cercanas del Rin, seduce al viajero con sus mil rasgos
que indican en la poblacion de las campaas y las localidades
inteligencia, pulcritud, actividad y bienestar. Donde quiera los
graciosos campanarios de bonitas iglesias, la estructura de las casas,
las numerosas arboledas y la disposicion de los objetos ofrecen  la
vista del viajero paisajes pintorescos, que contrastan con los severos
de las montaas y los valles alpestres.

_Winterthur_, situada casi en la mitad del trayecto, es la nica villa
 pequea ciudad importante en que se toca. Y en realidad pocas
localidades hay en Suiza, de proporciones anlogas (5,600 habitantes
reformados) que inspiren tanta simpata como la bella y limpia
Winterthur. Demora esta ciudad  orillas del riachuelo llamado _Eulach_,
en el fondo de una bonita llanura rodeada de colinas, unas cubiertas de
viedos y otras de bosques de hayas y encinas, y todas salpicadas de
alegres casas de campo  labor. La regularidad de sus formas, compuesta
como est de dos grandes calles rectas cortadas por siete  ocho
trasversales, le da un aspecto enteramente moderno, no obstante que data
del siglo XII; y si sus numerosos edificios pblicos, muy estimables y
dignos de atencion, y sus elegantes casas modernas le dan un aire de
bienestar y progreso muy simptico, su multitud de fbricas, su
movimiento comercial y el de su gran estacion de ferrocarriles hacen
comprender que all reina la actividad de los negocios, alindose muy
bien con la pulcritud y la hermosura.

       *       *       *       *       *

Al llegar al valle mismo del Rin, orillando su mrgen izquierda, el
paisaje toma un aspecto magnfico y apacible. El rio desciende lento y
silencioso por en medio de florestas y viedos extensos, y donde quiera
se comienzan  ver  lo ljos, sobre las colinas rocallosas, unos
cuantos de esos castillos feudales tan prodigiosamente numerosos en el
Rin, algunos de gracioso aspecto y muchos de ellos romnticos por sus
hermosas ruinas. Al cabo el ferrocarril se aproxima tanto  la catarata
que se percibe el ruido de sus remolinos espumantes; el tren penetra en
un pequeo tnel, pasando bajo las rocas que sostienen un antiguo
castillo, y al salir de la caverna artificial el viajero se siente
sorprendido, hallndose sobre el puente de hierro que atraviesa el Rin
en el punto donde se pronuncia el raudal que determina la catarata. Esa
impresion momentnea es una de las mas profundas y sorprendentes que se
experimentan en Suiza, pues en mnos de un minuto se pasa de las
tinieblas del tnel al magnfico espectculo de la catarata, y de esta,
perdindola de vista, al valle algo profundo del rio hasta la ciudad de
_Schaffhousen_.

Tenamos priesa de dirigirnos al hermoso hotel establecido sobre la
mrgen derecha del rio, en frente de la cada  catarata, para donde
partmos al momento mismo en un coche, reservando para el dia siguiente
la inspeccion de la ciudad.

El hotel _Weber_, cuyo nombre es una potica reminiscencia de las obras
de uno de los mas simpticos artistas alemanes, tiene una situacion muy
feliz para el viajero que desea admirar ese magnfico rasgo de la poesa
suprema de la naturaleza. Trepado sobre un collado  mayor altura que la
catarata, en medio de jardines y bosquecillos, domina completamente el
abismo azul y trasparente, redondeado en forma de lago, en cuyo fondo se
precipita el rio en deslumbradores torbellinos, como una borrasca de
perlas y chispas de diamante. Habiendo llegado  las cuatro de la tarde,
tuvimos la triple delicia de contemplar ese tesoro  la luz de la tarde,
desde la ribera, y  la de la luna y del alba desde los balcones del
hotel.

Desde el pi del collado en que nos hallbamos, sobre la orilla misma
del rio, tenamos al frente un soberbio cuadro formado por la catarata y
las riberas que le sirven de marco. A nuestra izquierda, es decir sobre
la mrgen derecha del rio, se destacaba sobre un collado de base
rocallosa la masa caprichosa y desordenada de la pequea villa de
_Neuhausen_, que vive ensordecida por el estruendo de las ondas
irritadas, y cuyos edificios se avanzan en parte sobre las rocas del
raudal,  trepan hcia la colina,  se pierden de vista en el fondo del
valle superior,  la sombra de algunos grupos  hileras de lamos
blancos. A nuestra derecha, del lado opuesto del rio, se levantaba un
enorme peasco abrupto, como una fortaleza, dominado por el castillo de
_Lauffen_, que le da su nombre aleman  la cada: y al pi de ese
romntico edificio, siguiendo el curso del rio, giraba un alto y verde
collado que iba  perder su graciosa curba en un horizonte estrecho de
bosques espesos que dominan el cauce.

Al frente, en medio de las dos vigorosas lneas del marco, se ve el
puente del ferrocarril casi saliendo de la negra boca del tnel, y
debajo un enjambre de rocas desiguales y revueltas que comienzan el
raudal, dislocan el movimiento de las ondas, se estrechan en un espacio
de 100 metros y terminan en tres grandes peascos de formas destrozadas
y salpicados de matorrales, que forman una barrera de 15  20 metros de
altura. Por sus espacios  boquerones se precipita la enorme mole
lquida, espumante, frentica, en chorros desiguales que se multiplican
en numerosas cascadas, llenando el aire de nubes de chispas luminosas,
retorcindose en el vaco como legiones de boas diamantinos, azotando
las rocas con desesperacion y hundindose en el vasto recipiente en
remolinos sorprendentes cuyo estridor aturde, impone y hace enmudecer de
admiracion.... Tal parece como si el noble y viejo Rin, tan glorioso y
fecundo en la historia de Alemania, animado por la conciencia de un
genio misterioso, sintiese al mismo tiempo la desesperacion de perder su
unidad y su calma generosa en ese abismo de rocas que lo despedazan, y
el remordimiento de interrumpir la comunicacion, sobre sus azules ondas,
de pueblos hermanos por la lengua, la raza, las tradiciones y los
intereses. Se dira que los Alpes, orgullosos de los magnficos horrores
que guardan en su seno, han querido perseguir al Rin, el fruto de sus
admirables neveras, atravesando en su curso un cordon de peascos que
les hagan recordar  los pueblos de las llanuras alemanas que el imperio
de los gigantes granticos de la Suiza alcanza hasta muy ljos de sus
altsimas cascadas, sus picos formidables, sus torrentes colricos y sus
lagos romnticos!

Sinembargo de la profunda impresion que nos caus tan bello espectculo,
confieso que no sentmos ese horror que experimentan en su presencia los
excursionistas europeos que no han viajado en Amrica. Por grandioso que
sea el espectculo de Lauffen,  causa del volmen de agua
principalmente, no tiene la horrible majestad de las grandes cataratas
del Nuevo Mundo, mucho mas imponentes que las de Europa. Esos sublimes
desrdenes de la naturaleza parecen exigir siempre en derredor un marco
salvaje en armona con la clera del torbellino y la grandiosidad del
abismo. As, la cada de Lauffen nos pareci mas hermosa y potica que
sublime y aterradora,  la luz del sol de la tarde y bajo los
resplandores del crepsculo matinal.

Pero durante la noche, cuando la contemplamos desde los altos balcones
de nuestro aposento,  la luz melanclica de la luna, nos pareci de una
hermosura imponderable. Era un espectculo tan romntico, tan
soberanamente triste y elocuente, que sentmos nuestras almas conmovidas
hasta lo mas hondo y soamos despiertos durante horas enteras.! Qu de
misterios penetra y analiza el alma, excitada por el sentimiento de
admiracion, en aquellos momentos en que Dios se revela en sus sublimes
obras y ningn rumor humano se interpone en medio del Creador y el
hombre, del corazon y la naturaleza! Entnces, soando sin sentirlo y
perdindose en un mundo de cavilaciones luminosas, el alma descubre mil
verdades que el bullicio del mundo le habia ocultado,--verdades que
brillan, que palpitan por decirlo as, lo mismo en la onda suspendida en
el abismo y preada de la luz de la luna, que en los senos oscuros de la
roca y el bosque, y tanto en los maravillas del cielo como en los
rumores de la brisa, las ecos del torrente y el sueo tranquilo de la
naturaleza orgnica.

       *       *       *       *       *

El canton de Schaffhousen se compone de tres porciones aisladas y
desiguales de territorio, sobre la mrgen derecha del Rin, enclavadas en
medio del gran-ducado de Bden y los cantones de Zuric y Turgovia, y con
un rea total de 300 kilmetros cuadrados. La mas considerable de esas
tres porciones es la que tiene por centro  la ciudad capital. Aunque
el Canton no carece de industria y de alguna explotacion mineral
(particularmente de hierro) la agricultura es su mas importante elemento
de riqueza, consistente en la produccion de buenos vinos, crias de
ganados y corte de maderas. Casi todo el territorio proviene de
adquisiciones hechas por compras verificadas por la ciudad de
Schaffhousen en otros tiempos. La poblacion, casi totalmente calvinista,
no excede de unos 35,700 habitantes, de raza alemana.

Ciudad libre imperial desde fines del siglo XI y dominando el pas
anexo, despues de haber vivido bajo la soberana de un abad,
Schaffhousen mantuvo hasta 1798 la constitucion semi-aristcratica que
se habia dado en 1411. Su primera liga con los Cantones suizos, que le
asegur la independencia, tuvo lugar  mediados del siglo XV, pero su
entrada definitiva  la Confederacion no se efectu sino al principio
del XVI. Los sucesos de 1798 produjeron la reforma de las instituciones
que les negaban derechos  los paisanos; y,  pesar de la reaccion de
1814, el Canton est regido desde 1834 por una constitucion liberal y
democrtica, anloga en lo sustancial  las de otros cantones de
gobierno popular representativo.

La ciudad de Schaffhousen, si no es bella segn el gusto moderno, es
sumamente curiosa por sus formas singulares, enteramente fieles  las
tradiciones de la edad mdia. Bajo este aspecto es la ciudad mas
interesante de Suiza. Cuenta unos 7,800 habitantes y est situada en un
suelo onduloso  la mrgen derecha del Rin,  corta distancia de la
cada, lo que unido  sus murallas que la cercan en parte y van
desapareciendo, le da un aspecto que no carece de gracia. Sus calles
angostas y tortuosas, sus edificios de formas extraas, cubiertos de
frescos histricos  religiosos y dominados por torreones salientes que
proyectan sobre las calles sus balcones cerrados de la edad mdia, y
otros pormenores anlogos, le dan un aire de vetustez que contrasta
mucho con el de casi todas las ciudades suizas. Por lo demas,
Schaffhousen manifiesta con sus establecimientos pblicos (entre ellos
una biblioteca con mas de 20,000 volmenes, y colecciones estimables)
que donde quiera el genio suizo y el espritu de emulacion son
favorables al servicio pblico.

Despues de una ligera inspeccion de la ciudad nos embarcamos  bordo de
un vapor que debia remontar el Rin y conducirnos  Constanza para luego
surcar el lago y dirigirnos  San-Gall. Salvo algunos graciosos paisajes
que ofrecen los pueblos de las dos riberas, los castillos que las
dominan, el movimiento de los vapores que se cruzan, etc., casi todo el
trayecto carece de interes. El Rin no tiene all contornos bien
determinados; las orillas, cubiertas de viedos literalmente y rara vez
encerradas entre pequeas montaas, son llanas y de triste aspecto; y el
rio, dilatado  veces entre juncos espesos y desbordndose, ofrece
considerables dificultades  la navegacion, que exigen muchas
precauciones.

       *       *       *       *       *

_Constanza_, cuyo nombre y tradiciones poltico-religiosas predisponen
al viajero  la curiosidad, la justifica apnas con algunos objetos.
Apesar del valor de algunos templos regulares, su mrito principal
consiste en los recuerdos que hace evocar. La ciudad, situada sobre la
mrgen izquierda del Rin y enclavada en el territorio del canton de
Turgovia, pertenece al gran-ducado de Bden, y aunque comienza  renacer
de su profunda decadencia, tiene muy poco movimiento industrial y apnas
cuenta unos 5,700 habitantes. Su posicion es algo pintoresca, en el
fondo de una vasta planicie y dominando la estrecha garganta del Rin que
enlaza los dos lagos de Constanza llamados de _arriba_ (_Ubersee_, el
mas considerable) y de _abajo_ (_Untersee_). El horizonte es vasto y
generalmente desapacible, como el de todos los lagos que, siendo
considerables, carecen del magnfico marco de altas montaas en todas
direcciones.

Constanza es una plaza fortificada, si bien sus fortificaciones nada
tienen hoy de formidables. Por una singular contradiccion es al mismo
tiempo un puerto franco, y es  esta circunstancia que debe la mediana
actividad comercial que en su seno se va desarrollando. Fundada por
Constantino Cloro al fin del siglo III, adquiri, despues de hacer
muchos progresos en la edad mdia, el rango de ciudad libre imperial,
del cual la priv el emperador Crlos V, en castigo de su _rebelda_
religiosa  la adopcion del protestantismo. Los monumentos y las calles
antiguas de la ciudad no carecen de interes por algunos pormenores
curiosos. Sinembargo, lo que mas nos llam la atencion durante las
cuatro  cinco horas que gastamos en visitar  Constanza, fueron las
ruinas del convento de los _Dominicanos_ (que yacen en una graciosa
islita determinada por un canal y el Rin) y el extrao y tristsimo
edificio, especie de museo del horror, donde tuvo sus sesiones el
clebre concilio de odiosa memoria que funcion de 1414  1418.

Los nombres de Juan Huss y su discpulo Jernimo de Praga, esos hericos
precursores de la Reforma que prepar el triunfo de la libertad de la
conciencia, parecen vagar an por todo el mbito de la ciudad y darle no
s qu de solemne y melanclico. En la islita que he mencionado se
encuentra una admirable enseanza que no impresiona al vulgo de los
excursionistas. La iglesia del antiguo convento es una bella ruina
cubierta de verdura; los claustros y salones de habitacion, que
sirvieron de prision  Juan Huss, estn hoy ocupados por una fbrica de
tejidos de algodon; y  su lado subsisten an, olvidados, los restos de
una fortaleza romana. Como se ve, el cuadro es en apariencia muy
sencillo; y sinembargo l resume la historia de la civilizacion durante
la era cristiana. La fortaleza romana, casi borrada del suelo, es el
smbolo de la conquista y la fuerza vencidas,--instrumentos de
civilizacion en lejana poca. Las ruinas del convento son las de un
nuevo gnero de fortaleza y de conquista,--la fortaleza monstica y la
conquista religiosa de la edad mdia,--recordando el martirio de un
hombre de conciencia libre y sentimiento indomable. En fin, la
manufactura de algodon, fortaleza pacfica del trabajo, es el smbolo
del sistema moderno de conquista y civilizacion: el de las
colonizaciones fecundas, el comercio libre, la emancipacion del hombre
por el trabajo, y la potencia maravillosa de las mquinas que
espiritualizan la materia y mejoran la condicion de la humanidad. La
fortaleza romana ha desaparecido casi; la iglesia _conventual_ es una
ruina; la fbrica prospera, y el nombre de Juan Huss se ha salvado del
olvido, porque simboliza la gloria de la conciencia libre, santifica el
martirio y condena los crmenes y horrores del fanatismo religioso.

El edificio gtico, de interior casi escueto, donde tuvo sus
deliberaciones el Concilio, nos inspir disgusto. As como es penosa la
visita de una crcel  un lugar de suplicio, no se puede penetrar sin
repugnancia  un recinto donde se ha perpetrado un gran crmen. El
concilio de Constanza, no solo cruel sino prfido, consum all dos,
haciendo perecer en la hoguera  los dos hericos sectarios; y si con
eso acab de justificar la futura Reforma, no comprometi mnos el
porvenir del catolicismo con la eleccion de Martin V en reemplazo de dos
papas depuestos. Hay actos de autoridad que son por s solos la
condenacion de la misma autoridad en que se fundan.

       *       *       *       *       *

Al embarcarnos en el muelle de la ciudad,  bordo de un bonito vapor,
comenzamos  navegar el lago de Constanza propiamente dicho, que los
alemanes llaman _Boden-See_. En breve tuvimos  la vista el angosto
golfo que se prolonga hcia el N.-E., haciendo un abra en el territorio
de Bden, con el nombre particular de _Uberlinger-See_. A la derecha
tenamos, primero, el territorio del canton de Turgovia ( Thurgovia) y
luego el de San-Gall, que bamos casi orillando;  la izquierda, en
lejano horizonte, las costas  riberas del gran-ducado de Bden, de los
reinos de Wurtemberg y Baviera en el centro, y del Austria, en el
extremo superior del lago. En todas direcciones veamos riberas bajas y
de tintas melanclicas, rara vez dominadas por colinas de alguna
consideracion, literalmente cubiertas de viedos, y salpicadas de una
multitud de pequeas  regulares poblaciones. Muy frecuentemente bamos
encontrando  divisando  lo ljos buques de vapor y barcas veleras
considerables, cuyo activo movimiento alimenta un trfico de grandes
proporciones entre los pueblos de las cinco naciones riberanas.

El Boden-See, expuesto  frecuentes y terribles borrascas y muchas veces
completamente oscurecido por nieblas espesas, es el lago mas importante
de las regiones alpinas, por su carcter internacional, y sus
proporciones son muy considerables. Su permetro es de 194 kilmetros,
conteniendo un rea de 466 kilm. cuadrados. Mide en su mayor longitud
64 kilm., de S.-E.  N.-O., es decir desde _Bregens_, en la ribera
austraca del Vorarlberg, hasta el fondo del golfo de Uberlinger; y en
su mayor anchura 14 kilm., de _Borschbach_ (en la ribera de San-Gall) 
_Wasserburg_, en la de Baviera. Su profundidad alcanza hasta cerca de
300 metros, y ademas de las aguas del Rin, que forman su caudal
principal, recibe las de algunos rios  riachuelos procedentes de los
cinco pases riberanos.

Desembarcamos, sintiendo una grata impresion, en el hermoso puerto de
Borschbach, pequea villa de cerca de 2,800 habitantes, graciosa y muy
notable por su movimiento comercial  industrial, como por sus grandes
mercados de granos. All tomamos un tren del ferrocarril que conduce 
San-Gall, y una hora despues llegbamos  la bellsima capital del
Canton, al traves de risueos paisajes, huertos y jardines, por en medio
de los cuales gira el ferrocarril en plano inclinado y ascendente, hasta
cortar la ciudad misma bajo la sombra de graciosos collados y hermosas y
alegres arboledas.

       *       *       *       *       *




CAPITULO XVI.

TRAVESIA DE SUIZA.

El canton de San-Gall;--su historia, sus instituciones, sus elementos
econmicos.--La ciudad de San-Gall,--su situacion, sus monumentos y
curiosidades.--El canton de Turgovia.--El canton de Argovia.--Solera y
Basilea-Campaa.


Ya se ha visto que de los veintidos cantones de la Confederacion (todos
sometidos desde 1848  ciertas instituciones liberales y comunes bajo el
nombre de _garantas_) unos son esencialmente reformados  evanglicos y
otros esencialmente catlicos,--teniendo cada uno su carcter
particular, pero correspondiente  uno de los dos grandes grupos. Solo
los cantones de San-Gall y Turgovia tienen la particularidad de ser
mixtos en su organizacion social y oficial. Acaso ninguno de los
cantones  Estados suizos ofrece con tanta evidencia como el de San-Gall
la prueba de que la libertad, la tolerancia y la justicia son las
mejores soluciones de todos los problemas sociales, porque armonizan los
intereses mas contradictorios en apariencia, en beneficio del derecho de
todos y el progreso comun. En ningn estado europeo se ve mejor
practicado el principio de la igualdad y tolerancia religiosa, y gracias
 eso los catlicos y reformados han dejado de ser dos partidos enemigos
para convertirse en dos confraternidades en accion, aunando sus
esfuerzos con una noble emulacion que  todos aprovecha.

La ciudad de San-Gall, base del Estado que lleva su nombre, debi su
prosperidad y su importancia  una clebre Abada que en la edad mdia
hizo muy notables servicios  la civilizacion. Con el tiempo los Abades
adquirieron el rango de prncipes soberanos, y desde entnces,
hacindose ambiciosos, batalladores y altivos, vivieron en lucha
constante con los pueblos deseosos de asegurar su libertad y sus
derechos. Despues de su alianza  ingreso en la Confederacion y las
trasformaciones acarreadas por la revolucion francesa, la Abada,
perdiendo su autoridad temporal, qued reducida  la impotencia, y mas
tarde fu suprimida. El Canton se di en 1831 la Constitucion
democrtica templada que lo rige actualmente, y el liberalismo de las
instituciones ha sido fecundo en muy notables progresos.

Conforme  la Constitucion, las dos comuniones religiosas estn
representadas en proporcion  su fuerza numrica. La poblacion (de raza
y lengua alemanas) era, en 1850, de 169,625 habitantes, de los cuales
106,000 catlico-romanos y los demas evangelistas. En 1860 el guarismo
total subi  181,091. Cada comunion tiene su consejo  comision
constitucional que dirige los negocios relativos al culto y las
escuelas, independientemente del Gobierno propiamente dicho. El poder
legislativo es ejercido por un Gran-Consejo, de eleccion de los
ciudadanos de edad de 21 aos, renovable cada dos aos y compuesto de
150 miembros. De estos, 88 representan  los catlicos y 62  los
protestantes. Esa coexistencia en la separacion, y esa autonoma de las
dos comuniones en la direccion del culto y la enseanza, impiden toda
colision en las elecciones, toda lucha que pueda despertar el fanatismo
y afectar los mas caros intereses de la familia, que son los religiosos
y de la instruccion pblica. El poder ejecutivo est  cargo de un
Pequeo-Consejo de 7 miembros, elegidos por el Grande, renovables cada
cuatro aos y presididos sucesivamente por dos _Landamman_ de duracion
semestral que tienen la direccion personal del Estado. El Gran-Consejo
elige tambien los representantes  la Dieta federal y los altos
magistrados y oficiales del Estado. Los poderes estn perfectamente
separados; todas las garantas mas importantes son fielmente mantenidas;
los ciudadanos son libres, y el rgimen municipal favorece el progreso
de todas las localidades.

El Canton, sumamente favorecido por la fertilidad de su suelo y las
ventajas que le ofrece la navegacion del Rin, de los lagos de Constanza,
Zuric y Wallenstatter y de algunos riachuelos, se compone de dos
regiones distintas: una montaosa y elevada, del lado del alto Rin  el
sur, y la otra muy ondulosa, surcada por pequeas colinas y dividida en
una multitud de vallecitos pintorescos y muy cultivados. El Canton
encierra dentro de su territorio, en su totalidad, al pequeo canton de
Appenzel, montaoso y alto, y curioso por su afamada fabricacion de
encajes y bordados y sus poblaciones de pastores y escultores en
madera[25]. El rea del canton de San-Gall contiene 1,952 1/4 kilmetros
cuadrados, y su mayor longitud es de unos 78 kilmetros.

[25] El canton de Appenzel, dividido en dos grupos, segn las
religiones, cuenta 60,624 habitantes, de ellos 48,604 reformados,
llamados _Rdas exteriores_.

Por razn de su agricultura, su industria y su comercio, San-Gall es uno
de los mas valiosos  importantes Estados de la Confederacion. Sus
productos agrcolas son muy considerables, relativamente  la extension
territorial, consistiendo principalmente en vinos, granos, maderas y
ganados; y su industria floreciente abarca una multitud de ramos de
fabricacion, distinguindose por la especialidad de sus preciosos
bordados y encajes, sus bellas muselinas y otros artculos de gusto.

La ciudad de San-Gall, poco feliz por su situacion para ofrecer de ljos
un panorama ostensible, es sinembargo, por sus graciosos pormenores 
rasgos, una de las mas pintorescas y bellas ciudades de Suiza. Demora en
el fondo de un primoroso vallecito formado por dos cordones de altos
collados  colinas que lo encierran, dndole al conjunto el aspecto de
una inmensa bandeja de verdura salpicada en su fondo de vivos colores.
As, despues de llenar completamente el lindo vallecito, la ciudad se
extiende en dispersos arrabales sumamente graciosos, que trepan por los
flancos de los collados y se esparcen en las praderitas bajo las bvedas
que forman innumerables rboles frutales  de adorno. Sus calles anchas
y pulcras, sus graciosos edificios (muchos de ellos de lujoso aspecto y
artsticas formas), sus numerosas fuentes pblicas (como 120), sus
terrazas,  veces escalonadas en anfiteatros irregulares, sus bellos
edificios pblicos de todo gnero, sus plazas orilladas de rboles, y
los centenares de jardines y aun pequeos parques de estilo ingls que
entrecortan las calles y embellecen las casas en el interior,  afuera
en derredor,--forman un paisaje lleno de frescura y gracia, animado por
el movimiento industrial y comercial y el ruido de los trenes del
ferrocarril que atraviesa de un extremo  otro la ciudad[26].

[26] La capital numera 14,522 habitantes, de los cuales unos 10,000
reformados.

Son notables en San-Gall: la iglesia catedral catlica (de la antigua
Abada) restaurada segn el estilo italiano, sin mrito exterior
particular, pero muy elegante en su interior y riqusima en mrmoles
soberbios y frescos del pintor italiano Moreto; la iglesia protestante
de _San Estvan_ (tambien renovada), edificio muy curioso por su estilo
y decoraciones del gusto arbigo y su estructura interior de suma
sencillez, que tiene el aspecto de un teatro; en fin el gran edificio de
la Abada, donde reside el Consejo gubernativo y se reune el Gran
Consejo,--monumento triste y sin ningn valor artstico, pero importante
por la biblioteca (mas de 26,000 volmenes) y las colecciones que
contiene. Entre estas las mas notables son las de manuscritos y
antigedades, donde pudimos admirar obras de caligrafa, escultura en
marfil y miniatura verdaderamente maravillosas.

Ademas, llaman la atencion en San-Gall: la Casa de detencion, muy bien
organizada; una excelente Penitenciaria; los colegios  gimnasios de las
dos comuniones religiosas; numerosas escuelas pblicas bien mantenidas,
y muchos institutos de crdito, beneficencia, economa y prevision,
debidos al espritu de asociacion. Todo contribuye en San-Gall 
producir en el nimo del viajero una impresion grata, que es la mejor
justificacion del espritu de libertad y tolerancia que all reina.

No olvidar un rasgo curioso, aun  riesgo de incurrir en una
repeticion. Al recorrer la ciudad en todas direcciones y visitar algunos
almacenes de bordados y objetos artsticos, nos parecia que bamos 
encontrar muchedumbres de obreras trabajando en esos bordados y
preciosos encajes, que ostentan con vanidad las damas elegantes de
Paris, Lndres  Viena. Nada de eso. Esos primores artsticos son obra
de las manos mas rudas y callosas,--de los pastores de Appenzell y las
montaas de San-Gall,--que al terminar los veranos bajan de las altas
praderas con sus rebaos, y se consagran durante los inviernos  labrar
sus admirables encajes  bordados de gran valor, cuando no  esculpir
juguetes y graciosas figuras en madera de abeto  pino, de haya 
encina. As, uno de los objetos de mas lujo en los grandes salones de
Paris, procede de las manos mas humildes y toscas. Cuntas veces el
mundo, en su loca admiracion por las apariencias deslumbradoras, olvida
las humildes existencias cuyo concurso ha producido las maravillas que
se admiran!

       *       *       *       *       *

El tren que parti de San-Gall nos condujo  Zuric, de paso, por la via
de Winterthur, al traves de una parte,  casi el vrtice, del curioso
tringulo que forma el territorio del canton de Turgovia. Como all no
tocamos sino en localidades insignificantes, no me es dado hacer
respecto de ese canton ninguna observacion particular. Solo dir que el
tringulo de su territorio tiene su base sobre el Rin y el lago de
Constanza, con sus lados limtrofes hcia San-Gall y Zuric. Su poblacion
(que es tambien alemana) no excede de 90,500 habitantes, protestantes en
mas de los dos tercios. Las instituciones de ese canton son liberales y
muy anlogas  las de San-Gall; y, aunque no carece de regular
industria, su riqueza principal es agrcola.

Un segundo tren nos condujo de Zuric  Basilea, al traves del canton de
Argovia, de una parte del de Solera y de todo el de Basilea-Campaa. De
ese modo, en poco mas de ocho horas (incluyendo detenciones) hicimos la
travesa de toda la region de planicies comprendida entre los Alpes de
San-Gall y el Jura, en la grande hoya del Rin, casi desde la frontera de
Austria hasta la de Francia. Toda esa comarca es bellsima, pintoresca
en extremo, y es la mas poblada y mejor cultivada de toda la
Confederacion. Al atravesar los cantones de Argovia, Solera y
Basilea-Campaa, desaparece el encanto de los lagos y toda esa majestad
de las montaas soberbias de los Alpes; pero la civilizacion manifiesta
sus progresos en todos los objetos visibles, y el viajero se deleita
admirando los lindos valles de los afluentes del Rin, y luego los mil
caprichos de las montaas del Jura que surcan el pas entre _Aarau_,
capital de Argovia, y _Liesthal_, que lo es del medio-canton de
Basilea-Campaa.

Dir apnas lo esencial respecto de esos tres cantones, por los cuales
no hicimos mas que pasar. El de Argovia (cuya poblacion es de raza
alemana, como los de Solera, Basilea-Ciudad y Basilea-Campaa) es muy
industrial y agrcola, y feliz por la fertilidad de su suelo y su
excelente sistema hidrogrfico del Rin, el Aar y sus afluentes. Su rea
territorial contiene 1,389 kilmetros cuadrados, con cerca de 194,600
habitantes (en 1860), reformados en su gran mayora. Es de notarse que
en 1850 la poblacion era de 199,852; la emigracion es la sola causa de
la disminucion. Las instituciones del Canton son muy liberales y le dan
las formas de una repblica representativa.

El canton de Solera ( _Solothurn_), completamente surcado por las
cadenas del Jura y correspondiente  la hoya del Aar inferior, tiene un
rea excesivamente irregular  dislocada, de 811 kilmetros cuadrados.
El suelo es muy frtil y rico en productos agrcolas y minerales; la
agricultura floreciente; la industria manufacturera activa, as como la
explotacion de diversas minas y canteras, y el comercio de trnsito
considerable. La poblacion alcanz en 1860  69,675 habitantes,
catlicos en su gran mayora, y conforme  la constitucion de 1840-41 el
Estado forma una repblica democrtica representativa.

En cuanto  Basilea-Campaa, su condicion es particular. En otro tiempo
todo el pas dependia de la ciudad de Basilea, y esta y los pueblos de
la _Campaa_ vivian en lucha permanente. En 1832 se decret la
separacion, que se consum al ao siguiente, y desde entnces el Estado
est dividido en dos medio-cantones que tienen sus constituciones
separadas y gobierno independiente, representados por mitad en la Dieta
federal. Basilea-Campaa, que comprende casi todo el territorio del
antiguo canton (el de la izquierda del Rin), cuenta 51,773 habitantes,
reformados en mas de sus cuatro quintas partes; es esencialmente
manufacturero, sin perjuicio de su agricultura y comercio de trnsito, y
es muy estimable por sus libres instituciones democrticas. All no hay
culto oficial, no existe privilegio ninguno, y la libertad individual es
tan completa como la igualdad poltica y social.

       *       *       *       *       *




CAPITULO XVII.

BASILEA Y LA SUIZA.

La ciudad de Basilea; situacion y panorama.--El medio-canton: su
historia, sus instituciones, su industria y condiciones
sociales.--Monumentos de la ciudad, institutos y
costumbres.--Observaciones comparativas respecto de la Confederacion.


_Basilea_ (llamada en frances _Ble_ y en aleman _Basel_) hace un juego
muy particular con Ginebra, con la cual tiene muchos puntos de analoga.
Ambas demoran  orillas de uno de los dos grandes rios que constituyen
las bases del sistema hidrogrfico de Suiza; mbas son como las puertas
de la Confederacion abiertas sobre las fronteras de Francia, en las dos
extremidades de la region surcada por las cadenas del Jura  sus
contrafuertes; mbas obedecieron en un tiempo  la dominacion de obispos
y del imperio franco-burguion; mbas vivieron la vida mas agitada, se
distinguieron por su ilustracion y su riqueza, manifiestan en sus
monumentos  institutos un alto espritu de progreso, han sido fieles 
la reforma religiosa ( cuyo influjo deben sus mayores ventajas), y se
hacen notar por su genio altamente industrial y comercial y las grandes
riquezas de sus numerosos capitalistas.

Hablar de Basilea es lo mismo, en rigor, que hablar del medio-canton da
Basilea-Ciudad, toda vez que su territorio est reducido al que ocupa
la ciudad sobre las dos mrgenes del Rin, y su trmino circunvecino de
jurisdiccion, que en su mayor parte est enclavado en el territorio del
gran-ducado de Bden. Precisamente ocupa el vrtice del enorme ngulo
que describe el Rin, cuya direccion general de oriente  poniente desde
Constanza hasta Basilea (que es la region central del gran rio) cambia
all repentinamente, torciendo en lnea casi recta hcia el norte. El
bajo Rin comienza, pues, en Basilea, y es all que se halla el extremo
superior de su gran navegacion, que mantiene tan valiosos cambios entre
Suiza, Francia, los Pases Bajos, los Estados occidentales de Alemania y
otras naciones. La situacion de Basilea es, pues, sumamente feliz bajo
el punto de vista comercial, y su panorama, aunque muy diferente de los
de otras ciudades suizas, interesa al viajero y abunda en bellos
pormenores artificiales. Sus fortificaciones, que en un tiempo la
estrechaban, han desaparecido casi completamente para abrir campo 
nuevos edificios, fbricas, almacenes y jardines, y  los rieles y
trenes de los ferrocarriles.

Basilea, como casi todas las ciudades del principio de nuestra era y
particularmente de la edad feudal, naci al derredor de un castillo
fuerte (el de _Basilia_) en el curso del siglo V.... Su notable
prosperidad data del siglo X, bajo la autoridad mixta de una serie de
obispos. Pasando de la jurisdiccion suprema del reino de Borgoa  la
del imperio germnico, vivi durante siglos en lucha constante contra
los obispos y sus aliados los nobles, forcejando por asegurar su
libertad y sacudir la dominacion eclesistica. Su entrada  la
Confederacion suiza (en 1501) y la adopcion de la reforma religiosa, la
pusieron en posesion de su autonoma, agrandada con adquisiciones hechas
en el territorio de Liesthal  la Campaa, y el de la mrgen derecha del
Rin. Pero  su turno la _burgosa_  clase media de ciudadanos domin
como privilegiada, oprimiendo  los paisanos, hasta que la revolucion
francesa, en 1798, y luego el Acto de mediacion, fundaron la igualdad
democrtica, La lucha sangrienta de 1833 redujo  Basilea  sus
proporciones actuales, quedando el primitivo Canton dividido en dos
entidades polticas independientas.

Basilea-Ciudad no se ha quedado atras de ningn canton progresista en
materia de instituciones. Estas son liberales y hospitalarias; aseguran
todas las garantas que puede necesitar un pueblo para ser lire y
civilizado, y hacen de la democracia sincera la base fundamental de ese
pequeo Estado que, siendo tan insignificante por su territorio y
reducido  solo 41,300 habitantes, ejerce sinembargo una influencia muy
considerable sobre toda la Confederacion y ocupa una posicion de primer
rden entre las plazas industriales y comerciales del Rin.

Si las lneas de ferrocarriles que la ligan con el interior de Suiza y
de Francia y con las comarcas alemanas y francesas del Rin, le dan 
Basilea tan considerable movimiento, su industria propia y de
concentracion y sus institutos de crdito y especulacion variada
multiplican la animacion de la ciudad. Ademas de la actividad fabril que
los capitales de Basilea alimentan en Basilea-Campaa y las comarcas
vecinas, la ciudad misma es una vasta manufactura cuyos productos son de
valor considerable, particularmente en cintas, hilados y tejidos de seda
y algodon. Acaso algunos de los lectores pensarn que muchas de mis
indicaciones acerca de la industria suiza son inoportunas en un libro de
impresiones de viaje que puede parecer de carcter principalmente
literario. Debo decir, sinembargo, que, as como ninguno de mis viajes 
excursiones ha sido asunto de diversion para m, pues mi objeto
principal ha sido el de adquirir conocimientos tiles, del mismo modo
mis incorrectos apuntamientos no tienen por objeto entretener  mis
lectores hispano-colombianos, sino hacerles, en la medida de mis
fuerzas, un servicio provechoso. Estoy bien convencido de que en
Hispano-Colombia se sufre un error al creer generalmente que solo
Inglaterra y Francia, y en parte la Alemania del Norte, merecen grande
atencion, como elementos de la gran masa de cambios  especulaciones que
subsisten y se van desarrollando entra el mundo europeo y nuestras
jvenes repblicas. Hay en Europa dos pequeos Estados muy estimables
en todos sentidos  cuyo comercio prestamos poca atencion
(involuntariamente, sin duda) los Hispano-colombianos,--Estados que
pueden ofrecernos mil ventajas, mediante un sistema de especulaciones
directas, y cuyo trato nos conviene aun bajo el punto de vista
poltico-internacional: tales son Blgica y Suiza, cuyos productos
tienen la triple ventaja de la solidez, la baratura y el buen gusto.
Oportunamente har resaltar esta verdad en cuanto  Blgica; por ahora
debo decir, con absoluta conviccion, en lo que respecta  Suiza, que si
sus excelentes vinos del Rin y sus afluentes, sus relojes  instrumentos
de Ginebra y Neuchtel, sus tejidos delicados y elegantes de San-Gall, 
muy populares de Zuric, Basilea y otras ciudades, as como otra multitud
de productos, fuesen suficientemente conocidos en Hispano-Colombia, se
ganara mucho con establecer relaciones directas, pues los mercados
suizos no solo ofrecen productos buenos y baratos, y sus negociantes se
distinguen por su probidad y puntualidad, sino que tambien los
Hispano-colombianos tendran un buen campo donde colocar ventajosamente
mucha parte de sus metales preciosos, su algodon, su tabaco (que en
Suiza no est sujeto  ningn monopolio) y otros muchos productos del
continente Colombiano.

       *       *       *       *       *

Si la situacion de Basilea, ciudad tan clebre por su famoso Concilio,
que dur all diez y seis aos haciendo oposicion al pontificado y
estableciendo graves precedentes en la Iglesia romana, es notable por su
industria, su comercio y sus instituciones liberales, no lo es mnos por
los rasgos particulares de sus costumbres y la multitud de
establecimientos pblicos que le dan el rango de una ciudad muy
civilizada. All todo parece indicar una constante preocupacion con los
intereses pblicos,--el celo esmerado con que se ha cuidado de erigir
monumentos slidos  la instruccion, la beneficiencia, la economa
popular, etc. La Universidad de Basilea alcanz gran celebridad en
Europa en otros tiempos, y hoy es todava un instituto muy digno de
estimacion. Las escuelas son numerosas y excelentes; y se consagra mucha
atencion  las bibliotecas, los museos y las colecciones pblicas. El
edificio llamado _Museo_ es un esplndido palacio digno de una extensa
capital, y en l se hallan reunidos: una hermosa biblioteca con 52,000
volmenes y mas de 4,000 manuscritos (algunos de gran valor); una
abundante galera de pinturas, rica sobre todo en excelentes cuadros de
Holbein; colecciones estimables de medallas y antigedades; un museo de
historia natural completo, y de mineraloga y otros ramos; y todo eso
sin perjuicio de importantes colecciones particulares, de un bonito
jardin botnico y otros institutos importantes.

En cuanto  los monumentos antiguos de la ciudad el nico bien digno de
atencion es la Catedral, edificio de orgen bizantino y reconstruido
segn el estilo gtico del siglo XI. Esta circunstancia, que produce el
contraste de dos estilos entre algunas partes del monumento, el color
rojo de su mampostera, su bella situacion sobre una colina dominando el
Rin, y algunas curiosidades interiores, as como las tradiciones que
estas evocan, dan  la Catedral interes considerable, no obstante la
ausencia total de esas obras artsticas de adorno que la sencillez y el
espiritualismo del culto protestante excluyen de los templos cristianos.

El viajero no puede mnos que notar en Basilea ciertos rasgos
caractersticos de las costumbres, que solo se encuentran en las
localidades pertenecientes  razas germnicas. Donde quiera, en nuestras
excursiones por Alemania, Holanda y la Blgica flamenca, hemos
encontrado un cierto espejito, smbolo original de curiosidad recatada,
que en Basilea se muestra en todas las ventanas. Las mujeres asoman
rarsima vez la cara al balcon  la ventana, sea por recato de raza 
tradicion, sea por motivos de secta religiosa,  acaso por gazmoera
huraa; pero como no por vivir encerradas y evitar las miradas
indiscretas del que pasa por la calle dejan de ser mujeres, y por lo
mismo curiosas, han inventado desde tiempos antiguos el consabido
espejo, adherido a la ventana en el exterior, sobre un gancho que
permite darle la situacion  inclinacion que se quiera. De ese modo la
imgen de todos los que pasan por la calle y entran  las tiendas se
reproduce delante de la curiosa, escondida detras de su ventana y
ocupada en su labor  su lectura, sin que nadie pueda escrutar el
interior con indiscretas miradas, ni aun se aperciba de que su fisonoma
 sus actos estn llamando la atencion arriba. La misma operacion se
reproduce en todos los pisos de cada casa, que presentan interminables
hileras de espejos giratorios; y no pocas llevan su curiosidad hasta
duplicar el aparato en sus alcobas para tener la imgen completa de lo
que pasa en la calle, lo que equivale para su curiosidad  aquello de
_mascar  dos carrillos_.

La pulcritud de las casas y calles de Basilea, como de todo mobiliario,
es admirable. Se dira que all vive una colonia de Holandeses,
eternamente ocupada en las faenas del cepillo, la esponja y la brocha.
Causa admiracion el extraordinario aseo de las casas en su interior y
exterior, de las calles, los muelles y todos los edificios y lugares
pblicos; y es tal el prestigio de esa pulcritud que aun las casas mas
viejas, pintadas con esmero y lustrosas, parecen acabadas de edificar.
No pocos viajeros se rien de esos y otros rasgos curiosos; por mi parte
dir que todo eso me encanta, porque la pulcritud es, en mi concepto, la
prueba material del sentimiento de la dignidad y de la pureza moral, 
del candor de las costumbres  las inclinaciones de una persona  de una
sociedad. En todos mis viajes he tenido ocasion de observar, sin
excepcion, que los hechos jamas dejan de corresponder rigorosamente  la
buena impresion de simpata que causa  primera vista una ciudad aseada,
 al disgusto invencible que inspira una localidad sucia, pestilente y
empolvada, como hay tantas en los pases catlicos de Europa.

No hay quien visite  Basilea que no sienta su curiosidad muy picada por
la chistosa tradicion de una costumbre muy original que hubo en la
ciudad hasta fines del ltimo siglo: la de tener todos los relojes
pblicos adelantados una hora, en prueba de gratitud, dicen, por un
hecho anlogo y casual que en otro tiempo salv a la ciudad de un gran
peligro. Confieso que la especie, aunque singular, no me pareci tan
extravagante, considerada filosficamente. Entre relojes desarreglados,
preferir siempre los adelantados  los atrasados, porque, despues de
todo, con los primeros se vive mas apriesa y se trabaja mas en la via
del progreso. Ya querra yo que adelantaran su reloj, siquiera un minuto
por ao, muchos hombres, partidos polticos, religiosos y econmicos, y
aun gobiernos y Estados, que no solo lo usan _atrasado_ sino hasta
_parado_, porque no tienen valor para darle cuerda ni aceite _(ideas)_
para hacerlo andar.

       *       *       *       *       *

En Basilea terminaba nuestra rpida excursion en Suiza, que debamos
continuar por la region del bajo Rin. Habamos omitido visitar unos
pocos cantones, ya porque carecen de inters particular, ya porque
debian mas tarde, segn nuestro plan, servir  nuestro itinerario
respecto de Italia, del lado de la alta Lombarda. Pero los que habamos
recorrido, sobre ser los mas importantes, nos parecian suficientes para
juzgar por comparacion del estado general de Suiza en la gran mayora de
los Estados confederados. As, para terminar esta parte de mi segunda
serie de observaciones de viajes, el lector me permitir hacer el
resmen de los hechos generales mas importantes, del cual se podrn
deducir consecuencias tiles y aplicables en mucho  nuestros pueblos
hispano-colombianos. Vemos primero en qu rden se hallan los 22
cantones (de los cuales estn subdivididos los marcados con asteriscos)
por razn de su rango federal  de admision, su extension territorial,
su masa de poblacion y sus razas y religiones.

-----------------------------------------------------------------------
| CANTONES   | O  d | E | O  d | CIFRA     | RAZAS        | RELIGION  |
|            | r  e | x | r  e | de        | principales  | dominante |
|            | d    | t | d    | poblacion | [27]         |           |
|            | e  s | e | e  p | en        |              |           |
|            | n  u | n | n  o | 1860      |              |           |
|            |      | s |    b |           |              |           |
|            |    a | i |    l |           |              |           |
|            |    d | o |    a |           |              |           |
|            |    m | n |    c |           |              |           |
|            |    i |   |    i |           |              |           |
|            |    s | t |    o |           |              |           |
|            |    i | e |    n |           |              |           |
|            |    o | r |      |           |              |           |
|            |    n | r |      |           |              |           |
|            |      | i |      |           |              |           |
|            |      | t |      |           |              |           |
|            |      | o |      |           |              |           |
|            |      | r |      |           |              |           |
|            |      | i |      |           |              |           |
|            |      | a |      |           |              |           |
|            |      | l |      |           |              |           |
|            |      |   |      |           |              |           |
-----------------------------------------------------------------------
|Ur         |    1| 11|    22|     14,761|  Alemana     |Cat-romana|
|Schwyz      |    2| 16|    17|     45,593|  _id_.       |   _id_.   |
|Unterwalden*|    3| 13|    20|[28] 24,960|  _id_.       |   _id_.   |
|Lucerna     |    4| 9|    7|    130,965|  _id_.       |   _id_.   |
|Zuric       |    5| 7|    2|    267,611|  _id_.       | Evanglica|
|Zug         |    6| 22|    21|     19,667|  _id_.       |Cat-romana|
|Glaris      |    7| 17|    19|     33,459|  _id_.       |Evanglica |
|Berna       |    8| 1|    1|    468,515|  _id_.       |   _id_.   |
|Solera      |    9| 15|    15|     69,527|  _id_.       |Cat-romana|
|Friburgo    |    10| 8|    8|    105,970| Francesa     |   _id_.   |
|Basilea*    |    11| 18|    9|[29] 93,024|  Alemana     |Evanglica |
|Schaffhousen|    12| 20|    18|     35,616|  _id_.       |   _id_.   |
|Appenzel*   |    13| 19|    16|[30] 60,624|  _id_.       |   _id_.   |
|San-Gall    |    14| 6|    5|    181,091|  _id_.       |Cat-romana|
|Grisones    |    15| 2|    10|     91,877| Italianas    |Evanglica |
|Argovia     |    16| 10|    4|    191,600|  Alemana     |   _id_.   |
|Turgovia    |    17| 12|    12|     90,347|  _id_.       |   _id_.   |
|Tesino      |    18| 5|    6|    131,396| Italiana     |Cat-romana|
|Vaud        |    19| 4|    3|    213,606| Francesa     |Evanglica |
|Valles      |    20| 3|    11|     90,880|  _id_.       |Cat-romana|
|Neuchtel   |    21| 14|    13|     87,847|  _id_.       |Evanglica |
|Ginebra     |    22| 21|    14|     83,345|  _id_.       |   _id_.   |
-----------------------------------------------------------------------
[27] No incluyo aqu la raza judica, porque est disemeninada en casi
todos los cantones, en proporciones muy reducidas  insignificantes.

[28] _Obwalden_, 13,399; _Nidwalden_, 11,561.

[29] _Basilea-Ciudad_, 41, 251, _Basilea-Campaa_, 51, 773.

[30] _Exterior_, 48,604; _Interior_, 12,020.

Ahora, si se atiende  la proporcion en que se encuentran las razas y
las religiones, tendremos los siguientes resultados generales:


RAZAS, POR CANTONES.


Germnicas puras                                          14 cantones
Latinas (francesa  italiana)                              4     "
Mixtas (es decir, con poblacion germnica y francesa,
 romano-germnica)                                        4     "


La proporcion numrica de las razas en toda la Confederacion es la
siguiente:


Germnicas                                         1,743,519 almas
Latinas                                              791,792
                                                  -----------
                                                   2,535,341


INDUSTRIAS.

La poblacion total de Suiza est distribuida, en cuanto  su condicion
econmica, del modo siguiente:

En la agricultura, la ganadera y el corte de
maderas                                          1,900,000 individuos
En el comercio                                     140,000
En la industria                                    150,000
Artes, oficios, empleos, fuerza permanente,
trasportes, etc.                                   315,311
                                                -----------
Total                                            2,535,341


Tomando el trmino medio de las diversas estimaciones que se han hecho
de la extension superficiaria de Suiza (unos 40,000 kilmetros
cuadrados) resulta la proporcion mdia de 63 habitantes por kilmetro
cuadrado; pero si se tiene en cuenta que los rios, lagos, nevados y
montaas inhabitables ocupan por lo mnos 2/5 partes de la superficie,
se encuentra la proporcion de 105--65 hab. por kilm. cuadrado, densidad
de primer rden, que explica en gran parte los progresos de Suiza, al
mismo tiempo que la persistencia de su corriente de emigracion.

RELIGIONES.

Esa misma poblacion se halla distribuida, por razn de las comuniones
religiosas, del modo siguiente, en nmeros redondos:


Evangelistas,  protestantes calvinistas,
 reformados                                    1,492,737
Catlico-romanos                                1,039,304
Israelitas                                          3,500


Como se ve, las dos razas principales de Europa, segun las modernas
denominaciones generales, que han vivido en profundo antagonismo durante
muchos siglos, por no decir durante toda la era cristiana, coexisten en
Suiza sin lucha ni colision alguna en el momento actual. Del mismo modo
subsisten en el territorio comun de la Confederacion las dos grandes
religiones enemigas (consideradas en lo esencial) en que est dividido
el mundo cristiano. Pero de qu manera se han distribuido esas razas en
el territorio y se han implantado en ellas la iglesia evangelista y la
catlica-romana? Ningn principio perceptible, ninguna regla ha
presidido  ese fenmeno de clasificacion social.

La industria, la agricultura y el comercio han tenido que ajustarse en
Suiza, como es inevitable,  las leyes de la topografa, superponindose
 concentrndose por zonas, segn las facilidades que les ofrecen los
climas, la composicion del suelo, lo elementos de navegacion y
comunicaciones terrestres, etc. As, nada es mas natural que la
existencia de ciudades comerciales  industriales  orillas del Rdano y
el Rin  de los grandes lagos, la floreciente agricultura de las
planicies y los valles, la explotacion de los bosques y praderas de las
altas regiones montaosas, y la aclimatacion de ciertas industrias
artsticas (como la fabricacion de relojes  instrumentos) all donde
el suelo, por su estrechez  su pobreza, no es favorable  los trabajos
agrcolas en escala considerable.

Pero en punto  religion los fenmenos que se observan en Suiza parecen
desmentir todas las reglas que algunos escritores han pretendido
establecer acerca de la relacion natural entre la ndole y las
tradiciones de las razas y la ndole de las religiones que les
convienen. En efecto, juzgando por los hechos generales en Europa, se ha
dicho que las razas latinas tienen instintos esencialmente catlicos 
romanos y son las mas accesibles  esa religion, mintras que las razas
germnicas son mas congnitas del protestantismo. Y en realidad se nota
la doble coincidencia de que las primeras obran colectivamente en lo
politico y social bajo el principio de autoridad, en tanto que las
germnicas tienen tendencias de fuerte individualismo, segn el
principio de libertad, que se acomoda muy bien  los sistemas
protestantes.

En Suiza es precisamente la raza germnica la que constituye la fuerza
principal del catolicismo romano (en los cantones del lago de Lucerna,
San-Gall, Friburgo, Solera, etc.), mintras que las razas latinas son
protestantes en su gran mayora, formada por la poblacion de Vaud,
Neuchtel, Ginebra y los Grisones. Las religiones se han distribuido sin
seguir ningn principio geogrfico, y solo en virtud de causas
artificiales, y se las ve entremezcladas en todo el territorio, 
separadas en algunas partes por fronteras invisibles  completamente
imaginarias. As, la fidelidad de cada fraccion  su creencia respectiva
no es mas que el resultado de la influencia poderosa, irresistible, que
ejercen las tradiciones sobre los pueblos relativamente sedentarios 
confinados por la naturaleza  vivir dentro de los lmites de un
territorio particular.

Sea de esto lo que fuere, lo que importa averiguar es la causa
determinante de esa coexistencia  armona que subsiste en Suiza entre
las muy distintas razas y religiones que predominan en el pas. All
viven en paz y fraternalmente el montaes y el habitante de los valles y
las planicies, el franco-italiano y el aleman, el catlico y el
protestante; como viven en paz el Canton y la Confederacion, el
individuo y la municipalidad. A qu atribuir esa feliz situacion, que
contrasta con el antagonismo en que viven las razas, las religiones, las
clases sociales y los intereses en la mayor parte de los Estados
europeos? No encuentro una explicacion satisfactoria sino en la
organizacion poltica y social de Suiza, que en el fondo no es otra cosa
que un conjunto armonioso de confederaciones libres eslabonadas en tres
escalas. La Confederacion nacional es una repblica democrtica cuyos
miembros  individuos se llaman _cantones_, todos iguales en derechos y
deberes, todos libres y gozando de personalidad  autonoma completa en
sus negocios particulares. Cada Canton es una confederacion  repblica
democrtica de distritos, tambien libres, autnomos  iguales entre s,
verdaderas repblicas de 500--2,000--5,000  mas almas, en la mayor
parte de los cantones,  cuando mnos favorecidas por un rgimen
municipal muy liberal. Por ltimo, cada distrito (que en muchos de los
cantones parece mas bien una gran _familia_ que una entidad poltica) es
una confederacion de vecinos libres, iguales, cuyo concurso simultneo
es indispensable para toda disposicion colectiva, y que gozan de
autonoma real y efectiva en sus negocios personales.

Esa triple escala de confederaciones ha sido prodigiosamente fecunda en
bienes de todo gnero. Todas las razas y religiones han podido subsistir
con seguridad y concurrir, segn su genio particular,  la obra comun
del progreso. Todas las formas del gobierno propio han podido tener
aplicacion y ponerse  prueba para que los resultados, permitiendo la
comparacion, hiciesen conservar lo bueno y desechar lo malo. Todas las
industrias, todas las fuerzas y los intereses sociales han podido
desarrollarse simultneamente y, gracias al espritu de emulacion
consiguiente  la libertad autonmica, erizar  Suiza de bellas
ciudades, fbricas activas, excelentes caminos, institutos de todo
gnero, ferrocarriles, vapores, esmerados cultivos y mil manifestaciones
de vitalidad y progreso.

Las instituciones de Suiza han reposado por punto general en un
principio fecundo: la armona entre el derecho individual y la
iniciativa  autoridad colectiva. De este modo les gobiernos cantonales,
municipales y federal han atendido eficazmente  todos los objetos de
interes comun que exigen grandes esfuerzos colectivos,--al propio tiempo
que los individuos han tenido siempre un vasto y libre campo donde
ejercer su iniciativa y actividad personal. Esa libertad de que los
Suizos han gozado y gozan ha producido dos grandes resultados: en primer
lugar, cada suizo, sintindose libre y con dignidad, ha nutrido en su
corazon el mas profundo y altivo sentimiento de patriotismo y fidelidad
 la nacion, al canton y al distrito, en virtud del cual est pronto
siempre  defender la patria y consagrarle su vida. Por eso la Suiza, en
un dia de peligro, puede presentar en batalla 100,000 soldados que no
estn gravando su tesoro, y una reserva de 200,000 que forman la milicia
de los cantones. Es inexacto decir que la Suiza se compone de varias
razas y comuniones religiosas _separadas_; en realidad all no hay mas
que una raza: la de los hombres libres,--ni mas que un culto: el del
patriotismo.

En segundo lugar, como ningn producto natural del pas est
monopolizado[31], y el ciudadano es libre en su conciencia y su
pensamiento,--libre para trabajar, viajar, asociarse, etc.,--la accion
del interes individual ha hecho prodigios donde quiera en servicio de la
riqueza y todos los elementos de la civilizacion. Y digo _prodigios_
intencionalmente, porque en ningn pas de Europa el hombre ha tenido
que luchar con tantos obstculos como en Suiza, donde el suelo es un
cos y la fertilidad poco notable, y donde la nacionalidad se ha visto
amenazada siempre por vecinos poderosos en antagonismo constante.

[31] Los nicos artculos monopolizados en Suiza son: la plvora y, en
algunos cantones, la sal extranjera. Varios gobiernos se reservan los
aseguros contra incendios y la amonedacion, y los correos y diligencias
casi totalmente.

Terminar haciendo una observacion general que manifiesta cunto las
condiciones particulares de la Suiza se prestan al estudio comparativo
de las razas y su civilizacion. Donde quiera not en ese pas, en las
mesas de los hoteles como en los cafs, en los paseos y lugares pblicos
lo mismo que en las diligencias, los vapores y los ferrocarriles, la
influencia benfica que ejercen los cruzamientos de las razas, cuando
ellos son el resultado de relaciones libres y de un contacto natural y
espontneo. Las razas que as se cruzan, ljos de degenerar mejoran
notablemente, perdiendo mucho de sus defectos y fortaleciendo y puliendo
sus cualidades, sin privarse por eso de toda su originalidad. El
_Aleman_ de Suiza es mucho mnos nebuloso que el de la verdadera
Alemania, mucho mas prctico, demcrata, generoso y accesible al
progreso; mintras que el Suizo de raza francesa es mucho mas formal,
mas celoso de su personalidad, mas positivamente liberal y emprendedor
que el _Frances_ puro (habituado siempre  recibir toda impulsion de la
autoridad,  buscar la tutela del gobierno para todo). El libre contacto
de las dos razas, favorecido por la emulacion y las instituciones
democrticas, ha producido una feliz combinacion de las cualidades
generosas y el espritu lgico y claro del Frances, con la tenacidad, el
sentimiento de personalidad, y la fidelidad  las tradiciones que
distinguen  las razas germnicas.

Sinembargo, salta  la vista la diferencia profunda de las dos razas en
materia de gusto, si se observan con atencion las ciudades de los dos
tipos, tales como Ginebra y Zuric. El espiritualismo aleman es mas bien
de fantasa  imaginacion y exagerado que prctico y natural. Suea con
xtasis, perdido en las _nebulosas_, adora la msica y la poesa; y
sinembargo se distingue por su mal gusto. Cuando suea es teniendo
delante un enorme jarro de cerveza y dos kilgramos de pan; fuma
brutalmente; come con voracidad y glotonera, y en todas sus
manifestaciones es inculto, pero con candor y sin caer en cuenta de su
mal gusto. El Suizo aleman no le va en zaga, contrastando en todo lo que
es asunto de finura, gusto y elegancia con el suizo ginebrino,
neuchatels  vaudense. Sinembargo, la sencillez, la sinceridad _cruda_
pero noble, y las cualidades morales y de actividad econmica que
adornan al honrado Suizo aleman, hacen que el viajero le disimule con
benevolencia las asperezas de una corteza que encubre srias y
estimables virtudes.

Por lo que hace  los negocios colectivos, los resultados no han sido
mnos felices. Aglomerados en confederacion los veintidos cantones,
algunos de territorio microscpico, han comprendido que para mantenerse
en el rango de _Estados_, bajo el pi de igualdad, necesitaban rivalizar
en progresos, consagrndose con noble emulacion  la obra de su
engrandecimiento;--haciendo mucho, sin embarazar la accion individual.
De ah esa prodigiosa abundancia de museos, bibliotecas, colecciones
cientficas, hospicios y hospitales, colegios, escuelas especiales y
escuelas primarias[32] que se encuentra en Suiza; de ah tambien la
excelencia de las carreteras que surcan el pas en todas direcciones, la
multiplicidad de ferrocarriles, el buen servicio de correos y
telgrafos, y el esmero que se tiene porque las oficinas y los
establecimientos pblicos tengan una residencia material digna y
agradable.

A este propsito har notar que el pueblo suizo, esencialmente prctico
en todo, pero muy accesible  las reformas generosas que pasan por
utopias en otros pases, no obstante su palpable conveniencia, es el
primero que en Europa ha ensayado el mejor de los sistemas
penitenciarios de los Estados Unidos. Las modestas pero muy suficientes
y bien mantenidas penitenciarias de Ginebra, Losana y San-Gall, y las
casas de detencion de esas ciudades y de Berna, Basilea, Zuric, etc.,
son verdaderos modelos en su clase. En la gran mayora de los cantones
subsiste la pena capital, pero su aplicacion es muy rara.

[32] Recordar que en casi todos los cantones es obligatoria la
instruccion primaria, y que el solo canton de Berna tiene 1,700 escuelas
populares.

Ademas de las grandes formalidades que para decretarla se requieren en
casi todos los cantones, y particularmente en el de Unterwalden, la
conciencia popular rechaza su aplicacion. As, cuando se suele cometer
un crmen capital, casi siempre se adopta la conmutacion, en trminos
que en Suiza es fenomenal el odioso espectculo de una ejecucion. Casi
est por demas decir que all ningn delito _poltico_ tiene asignada la
pena capital, barbarie que subsiste en gran parte de la Europa
civilizada.

Si esos rasgos hacen honor al carcter y la moralidad de los Suizos, hay
otros dos, uno positivo y otro negativo, no mnos generales y
estimables: me refiero  los hbitos hospitalarios y la ausencia de
mendigos. Todo el mundo sabe que la Suiza, como pas libre, neutral y
central en Europa, es clsico en materia de hospitalidad. All encuentra
el proscrito poltico simpatas, proteccion y asilo, particularmente en
Ginebra, Zuric, Berna, Basilea, San-Gall y Losana, y no pocas veces sus
gobiernos han probado su energa resistiendo  las exigencias de
poderosos gobiernos implacables en la persecucion. En cuanto  la
mendicidad, la organizacion comunal la evita con su prevision, la
libertad del trabajo la conjura, la ley la prohibe severamente y la
emulacion de los cantones la desacredita. No he visto algunos mendigos
sino en Friburgo, que fu el cuartel general de frailes y jesuitas.

Por lo que hace  manifestaciones materiales, no omitir indicar algunas
que me parecen caractersticas del pueblo suizo, y que son signos
siempre seguros de bondad, moralidad, buen gusto y dignidad. Ya he dicho
que la pulcritud es general, sobre todo en las localidades protestantes.
Agrguese  ese rasgo: la extraordinaria abundancia de jardines, de
fuentes pblicas en los poblados y los caminos, de arboledas para
sombrear y adornar las plazas y calles, los paseos y las vias de
comunicacion dilatadas, objetos por los cuales, as como por los museos,
bibliotecas, etc., manifiestan mucho interes los Suizos. Ntese tambien
que donde quiera las heredades estn apnas separadas por
insignificantes setos  demarcaciones, cuando no enteramente continuas,
 apnas demarcadas por hileras de rboles, lo que indica un gran
respeto por la propiedad; y que los cementerios se muestran en todas
partes abiertos y respetados por todo el mundo con exquisita
consideracion, lo que indica moralidad, ndole candorosa y la conciencia
general de que el interes comun es la mejor garanta de las cosas
pblicas, sin necesidad de que los gendarmas  gentes de polica se
muestren en legiones numerosas  impertinentes.

La propiedad territorial, semoviente y urbana est muy dividida en
Suiza, lo cual explica la existencia de tantas pequeas fortunas que
aseguran al individuo un bienestar modesto pero slido, y con l la
independencia, la dignidad y la moralidad. Sin duda que  esa
circunstancia, combinada con el hbito de la division del trabajo, la
habilidad en el cultivo y la libertad econmica de los ciudadanos, debe
atribuirse la baratura de la vida en Suiza, de la cual no se debe juzgar
por el alto precio de los servicios que se le prestan al viajero.
Necesariamente han de ser caros ciertos hoteles en las regiones
montaosas, as como el servicio de guias, caballos y mulas, y las
curiosidades artsticas, porque las gentes que especulan con las visitas
de extranjeros tienen que indemnizarse en cuatro  cinco meses de los
sacrificios de todo el ao. La baratura de la vida, en un pas activo,
civilizado y donde hay abundancia de todo, es una prueba evidente de los
beneficios de la libertad y la autonoma, y de las buenas cualidades de
los habitantes.

Me alej de Suiza con pesar, porque ese pas admira y seduce en todos
sentidos; y si llevaba en el corazon una simpata, habia fortificado
profundamente mis convicciones, mediante la observacion imparcial 
desprevenida de los hechos. Ese bello pais, tan curioso y original en
todos sus rasgos prominentes, que ha hecho tan grandes progresos con sus
instituciones republicanas, en medio de tantas monarquas,
particularmente despues de la revolucion radical de 1846  48, me
ofreci pruebas irrefutables de esta gran verdad: que la mas prctica,
slida y fecunda solucion de los problemas sociales, porque es la mas
justa, natural y sencilla, es la de la LIBERTAD, en todas las esferas y
respecto de todas las manifestaciones de la actividad humana!

       *       *       *       *       *




PARTE SEGUNDA.

LA REGION DEL RIN.

       *       *       *       *       *




CAPITULO I.

EL GRAN-DUCADO DE BADEN.

De Basilea  Freiburgo.--El Rin central y sus panoramas.--Nociones
importantes respecto del gran-ducado.--Costumbres alemanas.--La ciudad
de Freiburgo.


Al salir de Suiza, en agosto de 1859, nos proponamos visitar las
ciudades y comarcas mas importantes de la region del Rin,  reserva de
recorrer, en el ao siguiente, toda la Alemania. Si bien es verdad que
la Suiza alemana nos habia iniciado ya un poco, aunque muy de paso, en
el conocimiento general de la ndole de la fuerte y estimable raza
germnica, donde quiera, al recorrer la region del Rin, debamos
encontrar diferencias muy notables en los rasgos caractersticos de las
poblaciones. En efecto, las instituciones republicanas y _realmente_
federativas, la influencia de la topografa y de los climas, y otras
circunstancias, han modificado tan notablemente los caractres
germnicos en Suiza, que en realidad el Rin ofrece en su vasta hoya,
desde la region superior hasta Basilea, el contraste de poblaciones que
difieren bastante, apesar de su comunidad de orgen y de tener como lazo
de union el mismo rio. Y no es mnos sensible la diferencia si se
compara la region del Rin central con la del bajo Rin, comprendida esta,
respecto de Alemania, entre el vrtice del ngulo que describe el gran
rio en Basilea, y las fronteras de Holanda.

Mas tarde pudimos ver tambien cunto difiere la Alemania del Rin de la
del resto de la pseudo-confederacion germnica, correspondiente  las
hoyas del Danubio, el Elba y otros rios. Por una parte, las llanuras del
Rin, mas abiertas al contacto del mundo, son mas accesibles al contagio
de ciertas ideas, aspiraciones y costumbres, que las regiones montaosas
del alto Danubio, del Elba central, etc. Por otra, la especialidad de
tantas ciudades alemanas del Rin, como objetos de curiosidad y
residencias de verano y otoo para los extranjeros; el contacto
inmediato con Francia y Blgica, que facilita y multiplica las
relaciones con razas diferentes, y la circunstancia de haber sido la
hoya del Rin un campo de lucha nacional, desde hace muchos siglos, entre
nacionalidades tan distintas, han determinado una modificacion tan
notable en el carcter de la poblacion rineana, que la Alemania parece
perder all mucho de sus rasgos caractersticos.

Si en toda esa region se ven  cada paso las huellas de los
combatientes, en todas las ciudades se halla tambien un no s qu de
mixto en las costumbres, las instituciones y las ideas, que manifiesta
al mismo tiempo la influencia del contagio frances y la del movimiento
frecuente y complejo de los extranjeros de todos los pases que visitan
las comarcas magnficas del Rin.

Al partir de Basilea, en el extenso barrio que tiene la ciudad sobre la
mrgen derecha del Rin, lo primero que se ofrecia  nuestra vista era,
de un lado las montaas del gran-ducado de Bden, del otro el lecho
mismo del Rin, y  lo ljos las montaas francesas de las Vosgas
(_Vosges_) corriendo paralelamente al rio, en direccion hcia Blgica,
como una especie de continuacion de la cadena del Jura. Si ese cordon de
montaas francesas cerraba graciosamente el horizonte del lado
occidental, el cauce del Rin, cuyo panorama abarcbamos perfectamente
con la vista,  causa de la elevacion de la lnea del ferrocarril, nos
presentaba un vasto paisaje lleno de melancola y vaguedad en sus
accidentes y contornos.

El rio, como si quisiese cerrarle el paso  la invasion del mundo
comercial hcia el corazon de la Europa, se divide, abajo de Basilea, en
innumerables brazos, casi todos de muy difcil navegacion, que se
juntan, se bifurcan y entrecruzan, formando un inmenso laberinto de
islotes, unos desiertos y apnas medio asomando como playas, otros mas
determinados y cubiertos de gramneas, otros pantanosos y dislocados, y
otros en fin revestidos de caprichosos bosquecillos de sauces que
inclinan su plido y triste follaje sobre las ondas lentas y vagarosas
del rio, salpicadas de estacadas que indican los altos y bajos del lecho
para mostrarle al navegante la va que debe seguir.

Hcia el oriente, el vasto panorama de la _Floresta-Negra_
(_Schwarzwald_) se desarrolla en numerosos grupos y anfiteatros
enlazados, lleno de majestad en unas partes, de capricho y gracia en
otras. As como el ferrocarril frances gira sobre la izquierda del Rin,
por el pi de los Vosgas, desde Basilea hasta Estrasburgo, el
ferrocarril aleman, que ha descendido hasta Basilea desde la region del
lago de Constanza, sigue surcando el valle del Rin, entre su mrgen
derecha y las montaas de la Floresta-Negra, en direccion  Carlsruhe,
Francfort, etc. Donde quiera, en el trayecto que mdia entre Basilea y
el valle de _Bden-Bden_, la llanura es unida y tersa, variando mucho
en anchura, y ofrece  las miradas del viajero un conjunto de magnficos
paisajes. En el fondo de la llanura, ricas y graciosas plantaciones por
todas partes (principalmente de trigos, lino, camo, tabaco y papas)
manifestando un cultivo muy adelantado y cuidadoso, debido en gran parte
 la gran division de la propiedad territorial y  la influencia de las
instituciones liberales del pas. De trecho en trecho, particularmente
del lado de las montaas, aparecen graciosas villas y aldeas,  del lado
del Rin se muestran algunos bosques, mantenidos con esmero.

Despues de desplegar en la llanura sus variados matices, el terreno
trepa en ondulosos planos inclinados, cubiertos de viedos escalonados
con regularidad, hasta la altura de algunos cordones  grupos de colinas
que son como los escabeles de la Floresta-Negra. Sobre esas primeras
alturas veamos descollar, romnticas y solitarias, las ruinas de
numerosos castillos feudales (la mayor parte destruidos en las guerras
de Luis XIV y Napoleon) tales como los de _Bden-weiler_, _Hochburg_ y
_Hohengeroldseck_, algunas de aspecto muy imponente y singular. Por
ltimo, el horizonte quedaba limitado por la cadena misma de la
Floresta-Negra, vasta y complicada formacion de montaas cuya elevacion
no excede de 1,550 metros sobre el nivel del mar, que deben su nombre 
la tinta oscura y unida de sus interminables bosques de pinos, abetos,
hayas y encinas; montaas entrecortadas por una multitud de vallecitos
encantadores, en cuyo fondo demora una poblacion de mas de 300,000
habitantes (en la parte badense), original por sus costumbres y su tipo,
notablemente rstica y potica, y consagrada principalmente  la pequea
agricultura, la industria pecuaria y el corte de maderas.

       *       *       *       *       *

El gran-ducado de Bden, cuya constitucion data de 1805, es el mas
occidental, el mas variado por su territorio, el mas nuevo y el mas
liberal por sus instituciones entre todos los Estados secundarios de la
Confederacion germnica, en la cual tiene el 7 rango de cancillera y
de contingentes. El territorio de Bden, teniendo su extremo superior en
la ribera setentrional del lago de Constanza y el inferior abajo de la
confluencia del Nkar con el Rin, ocupa el espacio comprendido entre el
ngulo del gran rio, trazado de Constanza  Mannheim y que tiene su
vrtice en Basilea,--tocando en el interior  las fronteras de
Wurtemberg, Baviera y el gran-ducado de Hesse-Darmstad. Con excepcion de
la angosta faja de llanuras que gira por la mrgen derecha del Rin, el
territorio badense se compone, pues, de montaas bajas (la
Floresta-Negra y las que hcia el norte la continan) entrecortadas por
un interesante sistema de pequeos valles y alti-planicies. De un lado,
las aguas badenses vierten hcia el Rin, principalmente por el _Nkar_ y
el _Kinzig_; del otro, tienden hcia la hoya del Danubio, que tiene su
orgen en el corazn del gran-ducado.

La variedad que tiene ese doble sistema hidrogrfico y el de las
montaas, determina tambien, naturalmente, una gran variedad en las
producciones del suelo y las condiciones de la vida social. As, en la
region montaosa, que es la mas extensa, se hallan los interminables
bosques de abetos, pinos, encinas, etc., que dan lugar  una activa y
valiosa explotacion de maderas, destinadas  construcciones de todo
gnero en Blgica, Holanda, etc. En el seno de esas mismas montaas la
minera tiene su parte de importancia, y los aserros de maderas pululan
 orillas de los torrentes. En las numerosas alti planicies, las
praderas estn cubiertas de ganados diversos; mintras que mas abajo, en
el fondo de los vallecitos, florecen los rboles frutales en grande
abundancia y medra el cultivo de las legumbres y los cereales. Mas abajo
an, sobre los planos inclinados que descienden hcia las llanuras, y en
la mrgen del Rin y las del Nkar y demas afluentes, las vias abarcan
grandes extensiones y producen excelentes vinos de valor muy
considerable. Luego prospera en esas llanuras el cultivo de las plantas
ya indicadas,--cultivo que hace mucho honor al pas. Por ltimo, en las
ciudades principales estn concentradas la fabricacion y las mas nobles
manifestaciones del arte y de la inteligencia, como se ve en Heidelberg,
ciudad tan clebre por su Universidad como interesante por sus
monumentos  objetos materiales.

Si la navegacion de los rios y las numerosos y excelentes carreteras
interiores facilitan las comunicaciones, el Gobierno, sinceramente
preocupado con el interes pblico, ha costeado ferrocarriles que ligan
el pas con las vias frreas de todos los Estados vecinos. La tarifa
oficial de esos ferrocarriles es moderada, sobre todo en los meses de
invierno, en que el nmero de extranjeros es relativamente muy reducido.
Asi, esas empresas tienen el carcter de obras destinadas al servicio de
los ciudadanos principalmente, y no figuran como especulaciones del
Gobierno.

La poblacion badense, ocupando un territorio de cerca de 15,000
kilmetros cuadrados y distribuida en 1,595 municipios  parroquias,
ascendia en 1849 al total de 1,362,774 habitantes, y en 1858,  causa de
las emigraciones, ha bajado  1,357,200. La raza, casi en su totalidad,
es alemana pura. Aparte de unos 25,000 israelitas y poco mas de 2,000
_disidentes_ de varias sectas, la masa de la poblacion se compone de
catlicos, luteranos y calvinistas, en nmero muy desigual, puesto que
los primeros eran en 1858 unos 900,000, los protestantes 435,000, y los
israelitas y disidentes componian el resto. Pero esa diversidad de
religiones tiene su contrapeso en la tolerancia y la libertad; pues
aunque la religion _cristiana_ figura como la del Estado, teniendo cada
una de las dos grandes iglesias (catlicos y protestantes-unidos) su
organizacion propia, los judos son tolerados y considerados, si bien,
por una deplorable anomala, se les excluia (hasta 1861) de los puestos
pblicos y del sufragio. Es digno de notar, como prueba del espritu de
independencia que predomina en el pas en materia de religion, que
recientemente la Cmara electiva del Estado rechaz, por una gran
mayora de votos, un concordato que el Gobierno habia celebrado con la
corte romana, que admitia en los negocios eclesisticos del pas una
intervencion excesiva de parte de la autoridad romana y sus obispos. Esa
conducta de la Cmara badense di lugar  un feliz cambio de poltica y
sirvi de ejemplo saludable. Hoy el gran-ducado figura en primera lnea
entre los Estados liberales de Alemania, y en Wurtemberg y otros Estados
se han comenzado  manifestar enrgicas tendencias en favor de la
igualdad y libertad religiosa y la consiguiente emancipacion de los
israelitas.

El gran-ducado de Bden, como he dicho, es uno de los mas liberales de
la Confederacion alemana, y por consecuencia natural, uno de los mas
ilustrados, industriosos y estimables. A virtud de la _Carta_
constitucional de 1818 (sin igual en Alemania por su liberalismo) los
ciudadanos son todos iguales ante la ley,--es decir ante la escuela, el
cuartel, el impuesto, los tribunales, etc.,--y gozan de las mas
importantes libertades que un pueblo puede apetecer. La prensa, sobre
todo, y la tribuna pblica, tienen garantas slidas. La pena de muerte
no existe en el pas; el rgimen civil y penal es bastante sencillo y
filosfico; y en las costumbres oficiales se nota una simplicidad, una
modestia que cuadra muy bien con las costumbres privadas de los
Alemanes.

El gran-duque, cuya autoridad es hereditaria, tiene el rango de prncipe
real, y su poder, meramente _reinante_  de representacion, est
temperado por las libertades constitucionales, la responsabilidad del
gobierno y el rgimen representativo. Es intil entrar en pormenores
respecto de la organizacion de las Cmaras y los demas poderes pblicos,
puesto que todo est dicho con indicar la ndole del gobierno, que sigue
las reglas de toda monarqua constitucional. Solamente me detendr 
indicar algunos rasgos particulares que dan idea del carcter general
del gran-ducado.

El sistema de imposicion est muy ljos de ser sencillo, puesto que en
l figuran las contribuciones directas  indirectas de todo gnero y aun
uno  dos monopolios; pero como reposa en el principio de la igualdad, y
como el gobierno es modesto en sus gastos, es casi constante la feliz
circunstancia de un exceso de rentas sobre el monto anual de los gastos
pblicos.

Sea porque el carcter aleman exja la sencillez en todo, sea por la
influencia que ejerce la grande afluencia de extranjeros,  por virtud
de las instituciones, en el gran-ducado de Bden la autoridad no brilla
en los lugares pblicos sino por su ausencia. En las grandes
concurrencias de todo gnero el rden se mantiene sin necesidad de que
los gendarmas ostenten su intervencion; jamas se ve un uniforme entre
los funcionarios de la polica; y aunque el Estado tiene su pequeo
ejrcito permanente y su milicia popular, no se sabe, al recorrer las
calles de las ciudades, dnde se encuentran los soldados.

La instruccion pblica tiene un desarrollo extraordinario en Bden,
porque la autoridad y los ciudadanos le consagran los cuidados mas
asiduos. All la ley declara obligatoria la asistencia  las escuelas
primarias durante cierto tiempo, y cada comunion religiosa tiene un
nmero muy considerable de establecimientos de ese gnero. No hay aldea,
por reducida que sea, que no mantenga sus escuelas primarias bien
servidas, y en todas partes se atiende tambien  las dominicales. Baste
decir que constantemente concurre  las escuelas un nmero de alumnos
equivalente  poco mnos de la sexta parte de la poblacion total. Si se
tiene en cuenta que, dividida la edad del hombre (calculada en 48 aos)
en seis perodos de  ocho aos, solo una sexta parte de la poblacion
corresponde  la edad escolar (de los 8  los 16 aos), se comprender
que en el gran-ducado de Bden reciben instruccion popular casi todos
los que la necesitan. Esto es bello y muy honroso para ese pueblo. El
rgimen de la instruccion obligatoria es bueno  malo? Los publicistas
no han podido ponerse de acuerdo todava respecto de esa gran cuestion,
aunque los _hechos_ parecen favorecer la opinion que prevalece en Bden,
en Suiza y otros pases. Sinembargo, es fuerza reconocer que hasta ahora
no se ha ensayado el sistema mixto que puede convenir mas: el de la
libertad unida al estmulo;--rgimen reducido  estos principios: que el
Estado  el municipio busque al ignorante, donde quiera que se halle, y
le ofrezca los medios de instruirse; que el ignorante sea libre de
aceptar  no la enseanza que se le ofrece, y todo el mundo libre de
ensear  aprender privada  pblicamente, sin reglamentos de la
autoridad; pero que la ley le niegue al ignorante el derecho de
intervenir en la direccion de los negocios pblicos, puesto que la
sociedad tiene el derecho de ser bien gobernada.

Aadir, en prueba del interes que en Bden se tiene por la instruccion
pblica, sobre la base de la igualdad de religiones, que el gran-ducado
mantiene dos importantes universidades: la de Freiburgo, centro de la
enseanza superior catlica, y la de Heidelberg, que corresponde  los
protestantes. Son notables tambien las excelentes bibliotecas del
gran-ducado, establecidas en Freiburgo, Heidelberg, Carlsruhe, Mannheim
y Donaueschingen, que contienen un total de cerca de 600,000 volmenes,
con numerosos manuscritos de gran valor.

       *       *       *       *       *

Casi hcia la mitad de la desigual llanura que media entre Basilea y
Kehl, demora la antigua ciudad de Freiburgo, al pi de algunos
contrafuertes de la Floresta-Negra, y en la confluencia de dos lindos
vallecitos que desembocan sobre la llanura y cuyas aguas forman el
riachuelo llamado _Dreisam_. El paisaje es vasto, variado y realmente
bello, por el juego que hacen en el panorama las montaas, los planos
inclinados, los risueos vallecitos, la limpia y verde llanura y la masa
de la ciudad, sobre la cual descuella la admirable torre de su preciosa
catedral.

El hotel donde nos hospedamos, situado  poca distancia de la estacion
del ferrocarril, se hallaba  un kilmetro de la ciudad, al extremo de
una hermosa alameda que sirve en los domingos de paseo favorito. All
fumos testigos de una escena de costumbres alemanas, que despues vmos
repetirse en toda la Alemania. Nos pareci caracterstica, y por eso
quiero describirla brevemente.

Delante del hotel se desarrollaba un inmenso patio, abierto por tres
lados apnas, cercado por bajos setos de arbustos y perfectamente
sombreado por unos treinta  mas rboles corpulentos. Debajo de aquel
vasto pabellon de verdura se destacaban numerosas mesas de diversos
tamaos, unas rsticas y extensas, rodeadas de bancos anlogos, y otras
algo ms decentes y pequeitas, honradas con una cohorte de silletas. En
una de las pequeitas hicimos servir nuestra comida, aprovechndonos del
_sans faon_ que reinaba entre los numerosos grupos del patio.

Hacia ya mas de dos horas que habamos visto  muchas familias
instaladas al derredor de las mesas, formando grupos de una simplicidad
patriarcal, por sus vestidos modestos, su conversacion animada y
enteramente familiar y su aire de dulzura y bienaventuranza. Pero
ninguno de esos grupos mostraba la menor intencion de abandonar el
campo. Al contrario,  cada momento llegaban otros, siempre en
familia,--los maridos de bracero con sus esposas, los jvenes solteros
con sus hermanas, amigas  prometidas,--todas joviales, afables,
repartiendo saludos  derecha  izquierda y besndose con tal entusiasmo
que la cosa parecia un fuego graneado, por pelotones y en guerrilla. Si
los bancos  silletas estaban ocupados, nunca faltaba lugar para los que
iban llegando; los cumplimientos y saludos llovian, todo el mundo se
acomodaba como podia, y las familias fraternizaban en derredor de una
mesa comun.

Al aplicarse la granizada de besos, saludos y apretones de manos, todos
los recien llegados llamaban  los sirvientes por medio de signos
convencionales. Los mozos del hotel corrian  servir y casi no
necesitaban que se les pidiese lo que habian de llevar. El refrigerio
habitual era sencillo: pan  discrecion, cerveza y pipas para fumar; y
digo _pipas_, porque el tabaco hace parte integrante en Alemania del
rgimen de alimentacion. En el centro de cada mesa depositaba el
sirviente un monumento de pan ordinario, y delante de cada
persona,--vieja  jven, masculina  femenina,--un enorme jarro de
peltre con su tapa adherida, lleno de cerveza, el licor nacional, no
obstante la abundancia de vinos en el sur, el centro y el occidente de
Alemania.

Entnces todo el mundo arremetia con franqueza, y en breve desaparecia
el monumento de pan. Cada cual saboreaba con deleite su licor
fermentado;--las seoritas y matronas candorosamente, y los hombres
acompaando cada libacion con una aspiracion del cigarro  la pipa y una
bocanada de humo espeso y desagradable, tal como lo produce el
detestable tabaco que se cultiva en Alemania. A veces dos amigas 
amigos,  dos cnyuges, bebian en el mismo jarro, alternando con una
regularidad matemtica. Pero qu algaraba! Todos hablaban  un tiempo,
sin tregua ni descanso, en voz alta, con franqueza ruda, cordial y
candorosa, y con una rapidez particular, propia de una lengua de
palabras compuestas en que cada silaba equivale casi  una palabra de
los idiomas latinos, como la palabra misma puede contener toda una
frase. Siempre me han llamado mucho la atencion el estrpito de las
conversaciones alemanas y la extraordinaria facilidad con que, al
juntarse dos  mas desconocidos, entablan dilogo inmediatamente, como
si fuesen viejos amigos. Esa observacion que he hecho en toda la
Alemania prueba que en la raza de ese noble pas son caractersticos el
candor, la sencillez, la cordialidad, y un espritu de _familia_ que es
el secreto de la _unidad moral_ de ese pueblo despedazado por treinta y
tres gobiernos sin armona ni espritu de fraternidad.

Volviendo  nuestro gran patio, cuyas escenas observbamos muy
atentamente, la atmsfera qued muy en breve oscurecida por el humo,
bajo la sombra de los rboles. La sociedad, segn los temperamentos, se
clasific en dos categoras: los comunicativos, y los somnmbulos 
soadores. Donde quiera que habia mujeres, familias, se charlaba y hacia
ruido sin descanso. Donde los grupos eran reducidos y puramente
masculinos, los miembros soaban despiertos: guardaban silencio, que no
interrumpan sino de tiempo en tiempo con alguna exclamacion breve:
_Oh! Ya! _, como arrancada mas bien por algun interlocutor
imaginario que por los verdaderos; y, embelesados con las espirales de
humo de sus pipas, no bajaban  ratos del mundo de los ensueos sino
para probar de nuevo la cerveza. En qu pensaban  con qu soaban esos
graves alemanes? Acaso alguno de ellos, patriota generoso  gran
filntropo, veia al traves de las espirales de humo el _Parlamento_ y la
_Flota_ de Alemania, como smbolos de unidad,  contemplaba  la
humanidad redimida y feliz. Talvez otro, inclinado  las investigaciones
arqueolgicas y eruditas,   las especulaciones de la filosofa, se
recreaba con la vista imaginaria de algun ladrillo descubierto en las
ruinas de Pompeya,  descifraba un jeroglfico,  anotaba uno de esos
libros preciosos llamados _incunables_,  meditaba en los grandes
problemas sobre el _sr objetivo_ y los misterios de la Creacion. Quizs
combinaba algun _sistema_ todava nebuloso,  viajaba moralmente en
busca de las fuentes del Nilo,  calculaba las ventajas que, como futuro
inmigrante, podia ofrecerle California, Australia  la region del Plata.

Terminar esta incorrecta descripcion recordando un rasgo curioso. El
mozo que nos sirvi la comida se mostraba muy admirado, aturdido de
nuestra _frugalidad_, y esto que commos con gana. l no comprendia que
dos racionales pudiesen comerse apnas la tercera parte de cada
_porcion_ servida, quedando satisfechos, ni beberse tan solo una
miserable botellita de vino. Los Alemanes, como que son generalmente
curiosos, nos miraban con amable extraeza,  causa de nuestro tipo
diferente del suyo, y hacian comentarios sobre nuestra sobriedad, segun
nos dijo el sirviente. Despues, en toda la Alemania, tuvimos cien
ocasiones de percibir la singular pero inocente glotonera de los
Alemanes. Acaso ese defecto no merece reproche, por ser una necesidad
del clima  de las razas setentrionales de Europa,  que no estamos
sujetos los hijos de la zona intertropical, en gran parte nutridos por
el sol.

La ciudad de _Freiburgo_, que cuenta poco mas de 16,000 habitantes, es
curiosa por muchos motivos y muy interesante como centro de la poblacion
catlica de Bden. No me detendr  hablar de todas sus curiosidades,
porque mi objeto no es escribir un _guia_ de viaje, sino recordar
impresiones generales. La estructura de Freiburgo es original, y donde
quiera el aspecto de las calles y de las construcciones hace recordar
las tradiciones de la edad mdia; as como la fisonoma de los
campesinos que descienden de la Floresta-Negra  la ciudad, en las
plazas de mercado, indica la originalidad simptica de la poblacion que
vive en las montaas.

Lo que mas llama la atencion en Freiburgo es, la admirable catedral, que
es su joya, y la colina llamada _Schlossberg_ ( _Monte-del-Castillo_),
que ofrece un punto de vista primoroso. La catedral ( _Munster_) no
tiene rival en Alemania, entre todas las de estilo gtico que han sido
terminadas. Aislada como est en el centro de una plaza, al contemplar
su masa imponente no se sabe qu admirar mas, si la ligereza y elegancia
de sus formas, el atrevimiento de su magnfica torre,  la imponderable
finura y el exquisito gusto de sus adornos  esculturas, particularmente
en el portal principal que sostiene la base delantera de la torre. El
edificio entero es de piedra  gres rojo, lo que le da una tinta
singular, en contraste con las manchas negruzcas que el tiempo ha dejado
sobre todos los muros y la torre. Ese soberbio monumento, cuyo
arquitecto es desconocido,  muy controvertido por los anticuarios, fu
construido de 1122  1513. Si el interior es muy interesante por sus
grandiosas naves, sus capillas, ornamentos y mil curiosidades
artsticas, el exterior asombra y encanta por las superiores estatuas y
los complicados adornos del portal, de carcter muy complejo, la
originalidad de las figuras alegricas que se destacan en la base de la
techumbre, y las formas singularmente atrevidas de la torre calada. El
edificio mide en su totalidad 320 pis de longitud y 94 de anchura, y la
torre alcanza la elevacion de 385.

Es profunda la emocion que se siente, en la parte superior de la torre,
bajo aquella mole de piedra, que pudiera llamarse trasparente, puesto
que desde el fondo del piso se alcanza  registrar con la mirada la
vasta campaa de Freiburgo, al traves de los espacios que el arquitecto
dej entre las cintas de gres que, formando como un encaje colosal de
filigrana, se reunen en la cspide, presentando al soplo de los
huracanes la construccion mas frgil y delicada en apariencia.

La colina  eminencia de _Schlossberg_, cubierta de viedos en su base y
de graciosos bosquecillos en la parte superior, se encuentra en uno de
los extremos de la ciudad, sirviendo de lmite al pintoresco y frtil
vallecito del _Dreisam_, y es uno de los paseos mas frecuentados por los
freiburgueses. El camino trepa la montaa, caracoleando por entre los
viedos y pabellones de verdura, y desde el punto culminante, sobre las
ruinas del antiguo Castillo, se puede contemplar uno de los mas bellos
panoramas de Alemania.

       *       *       *       *       *




CAPITULO II.

ALGO DE LA FRANCIA ALEMANA.

Kehl.--Un portero frances.--Estrasburgo.--La campaa alsaciana.--Una
familia francesa en el campo.


Desde Freiburgo hasta Kehl la llanura badense desplega todas sus galas
de ricos y variados matices; el viento, al agitar las sementeras, hace
aparecer en las rubias ondas de los trigos, camos y linos la ilusion
de numerosos lagos de colores diferentes, y las graciosas plantaciones
de tabaco le traen al hijo de Colombia que las atraviesa el dulce
recuerdo de la patria.

El tren se detuvo en _Kehl_, pequeo lugar compuesto solo de una calle,
destinado principalmente  figurar como aduana fronteriza y puesto
militar, guardando la cabeza alemana del gran puente de barcas que une
la ribera badense del Rin con la francesa. Estaban entnces construyendo
un magnfico puente fijo, de mampostera y hierro, con tarimas levadizas
y defendido por fortalezas en mbos lados, destinado  ligar los
ferrocarriles franceses con los alemanes. La obra ha sido terminada en
1861, y pasa por ser el primer monumento de ese gnero en la parte
continental de Europa. Pero ya que la Francia y la Alemania se
resolvieron  enlazar sus ferrocarriles sobre las tranquilas ondas del
Rin, han tenido buen cuidado sus gobiernos de tomar todas las
precauciones necesarias para poder cerrar el paso  volar el puente el
dia en que la maldicion de la guerra venga  protestar contra ese
smbolo de fraternidad,  por lo mnos de armona, que se ve en el
ferrocarril.

Al llegar  Kehl la polica aduanera y militar nos cay encima, como era
natural, puesto que bamos  entrar  Francia. Nadie pase sin hablar al
portero, deca Larra, y esto en Francia tenia su aplicacion
rigorosa[33]. Todos los viajeros hubimos de entregar nuestros pasaportes
y equipajes, y dejarnos encerrar en un mnibus para pasar el puente bajo
la vigilancia de un agente de polica. Estbamos ya en territorio
frances, sobre la mrgen izquierda del Rin, cuando el _portero_ que
guardaba la entrada nos interpel declinando nuestros nombres:

[33] Despues de 1861 se ha suavizado notablemente el rgimen de
pasaportes, respecto de los extranjeros.

--Seor y seora, UU. no pueden pasar adelante.

--Por qu si U. gusta?

--Porque UU. vienen de Suiza, por via de Bden, y su pasaporte no est
visado.

--Es decir que, habiendo salido de Paris para viajar y volver  Paris,
con pasaporte en regla, no podemos visitar  Estrasburgo?

--No;  mnos que UU. traigan el _visa_ necesario.

--Y quin lo habra de dar?

--El ministro del pas de UU., residente en Estuttgard  en Carlsruhe.

--Diantre! es decir que para entrar  Francia tenamos que hacer un
viajecito ljos de Francia, en busca de un visa?

--Probablemente.

--Pero si en Estuttgard ni Carlsruhe no hay ministros ni cnsules de mi
pas....

--Eso no es culpa mia.

--Y bien, seor comisario, U. se equivoca. Nosotros tenemos derecho de
entrar  Francia, sin _visa_ especial, como cualquier frances.

--Por qu?

--Porque conforme al tratado vigente entre nuestro pas y Francia,
debemos gozar de las mismas ventajas que los Franceses.

--Yo no conozco ese tratado.

--Pero U., seor comisario, tiene obligacion de conocerlo y tenerlo  la
vista, puesto que representa  su gobierno en una funcion que afecta 
los extranjeros.

--Bah! yo no recibo lecciones ni entiendo de tratados.

--En hora buena, seor comisario. Volveremos  pasar el puente, saliendo
de la puerta de Francia; pero U. me dar un certificado de lo ocurrido
para quejarme contra U. por medio del ministro de mi pas.

La observacion produjo su efecto, porque el comisario tom un aire de
proteccion generosa y me interrog.

--Con qu objeto entran UU.  Francia?

--Con el de conocer  Estrasburgo y visitar  una familia en el
departamento.

--Por cunto tiempo?

--Cuatro dias.

--Bien: pasen UU., y al volver  salir recogern su pasaporte.

--En hora buena.

El pasaporte qued, pues, _empeado_ en representacion de nosotros; nos
volvmos al mnibus, el _portero_ de la Francia rineana qued muy
satisfecho, y segumos en direccion  Estrasburgo (distante del Rin unos
4 kilmetros) bajo la sombra de una magnfica alameda de olmos
centenarios rodeada por ricas y graciosas campias.

       *       *       *       *       *

Estrasburgo es la ciudad mas importante del nordeste de Francia, ya por
su comercio y el movimiento agrcola que centraliza, ya por el carcter
de plaza fuerte de primer rden, y por sus tradiciones, sus monumentos 
institutos como antigua capital de Alsacia. Esta provincia de orgen
aleman, conquistada por Luis XIV en 1681, fu dividida en la poca de
la primera repblica francesa en dos departamentos: el del _Alto-Rin_
(que tiene por capital  Colmar), y el del _Bajo-Rin_, cuyo centro
poltico es Estrasburgo. Esta ciudad, que es una de las plazas mas
fuertes de Europa, y que es clebre por su historia como ciudad libre
del imperio germnico, y por haber sido la cuna de Guttemberg, posee una
poblacion fija de poco mas de 76,000 habitantes, y tiene en Francia un
rango bien notable.

El departamento del Bajo-Rin, compuesto de tres porciones
correspondientes  las antiguas provincias de Alsacia y Lorena y de la
Tierra-alemana, es, por su poblacion (564,000 habitantes), su riqueza,
su agricultura y su industria, uno de los mas fuertes departamentos del
imperio frances. Es tambien uno de los que contienen mayor nmero de
protestantes  israelitas, y su poblacion corresponde principalmente 
la raza germnica. As, el frances est muy ljos de ser el idioma
social, puesto que la gran mayora popular no habla sino un patu aleman
sumamente spero; si bien es cierto que la lengua francesa se propaga
por medio de las escuelas y de los demas establecimientos de educacion.

Y sinembargo de que esa poblacion corresponde principalmente por su
sangre al tipo germnico, es muy fcil reconocer all, al primer golpe
de vista, que la sociedad es mucho mas francesa que alemana en sus
costumbres, sus aspiraciones y su temple. De qu proviene esta
prodigiosa facilidad que tiene el pueblo verdaderamente frances para
asimilarse los que estn bajo su accion directa y pueden fusionarse con
l? Aunque el genio galo entra por mucho en ese fenmeno, basta recordar
que ntes de 1789 la Alsacia parecia completamente extranjera en
Francia,  pesar de mas de un siglo de anexion, para reconocer que la
fusion  asimilacion que hoy se palpa es el resultado de las
instituciones fundadas por la revolucion francesa. Nada establece tanto
entre los pueblos estrechos vnculos de familia, como esa comunidad,
derivada del principio de igualdad, que los hace fraternizar en la
escuela primaria y el colegio, en el ejrcito, en el pago del impuesto,
en el goce de la libertad religiosa, delante de los tribunales y de la
urna elecionaria, y en todos los actos de la vida civil. De ah viene
tambien que en ningn pas de Europa es tan evidente como en Francia la
conciliacion establecida entre cristianos  israelitas, puesto que 
estos se les ve en los altos puestos del gobierno y la administracion,
en el ejrcito, en las Cmaras, en la prensa, las academias, los bancos
y todos los negocios, como en la vida civil, alternando sobre la base de
la igualdad y la justicia con los que en otros tiempos fueron sus
perseguidores.

Cuando se nombra  Estrasburgo, desde el primer instante el gastrnomo y
el bebedor recuerdan los famosos pasteles de hgados de gansos y la
renombrada cerveza, cuyo nombre es casi tan explotado como el del _agua
de Colonia_; y el artista piensa en los primores de la admirable
catedral, y en las bellezas de algunos otros monumentos, como el del
Mariscal de Saxe, en la iglesia de Santo-Tomas. Ya se comprender que
siendo yo lego en punto  pasteles y cerveza, habr de abandonar este
asunto  plumas que pertenezcan  la _especialidad_ (como se dice en
Francia), y que no teniendo en cuanto  bellas artes mas elementos que
el sentido comun y el amor por todo lo que es bello y noble, no me creo
autorizado para ofrecer al lector una _descripcion_ de las curiosidades
de Estrasburgo.

Si esa ciudad tiene monumentos interesantes para el artista, y
fortificaciones de gran importancia para el militar, tambien llama la
atencion al que resiste  la seduccion de los primeros y la fascinacion
de las segundas,  causa del movimiento activo de la poblacion. Esta se
agita en los mercados, las calles, los almacenes, los canales que cortan
la ciudad, y los ferrocarriles y carreteras, mostrando en todas partes
un alto espritu de industria y comercio; as como en su extensa y
variada fabricacion, y en sus cien institutos de enseanza,
beneficencia, crdito, prevision, economa, etc., manifiesta que todos
los esfuerzos de la civilizacion tienen cabida con honor en la patria de
Guttemberg. En medio de aquellas calles tortuosas, generalmente
estrechas y caprichosas, y que en gran parte conservan muchos rasgos de
la estructura que fu caracterstica de las viejas ciudades germnicas,
se mueve una poblacion laboriosa, spera en apariencia, de carcter
dulce en el fondo, y que vive en un trabajo insensible pero constante de
fusion y trasformacion. Debo hacer notar que casi la mitad de los
habitantes de Estrasburgo son protestantes.

La catedral que contribuye  su renombre es, como se sabe demasiado, uno
de los mas imponentes y curiosos monumentos gticos del mundo. Ni
_Nuestra Seora_ de Paris, ni las catedrales de Espaa, ni ninguna de
las de Blgica  de Alemania (con excepcion de la de Colonia) tiene
tanta majestad ni tan soberana seduccion, por sus formas exteriores,
como la de Estrasburgo. No obstante la falta de una de sus torres, que
jamas ha sido comenzada, esa catedral tiene el poder de clavar al
espectador delante de ella y obligarle  que la contemple con asombro,
admiracion y recogimiento, como una de las obras mas atrevidas del genio
humano, en arquitectura. Comenzada en el ao 1015 y completada, en lo
que hoy la compone, hcia 1439, sus formas y sus adornos muestran la
sucesion de los tres estilos gticos, produciendo un juego singular de
construcciones y esculturas. Baste decir, para que se tenga alguna idea
de la grandiosidad del edificio, que es el mas elevado del mundo despues
de la mayor de las pirmides de Egipto. Mide 355 pis de longitud total,
por 132 de latitud, y la torre alcanza la prodigiosa elevacion de 142
metros  490 pis sobre el nivel de la plaza. Esa altura se reparte
entre la enorme masa de la fachada principal, cuya plataforma se halla 
288 pis, y la torre propiamente dicha, que se eleva 262 pis sobre la
plataforma.

Es imposible detenerse al pi del monumento  contemplar las
magnificencias de su fachada principal, sin sentirse arrebatado por tan
sublime concepcion y por las maravillas de sus esculturas; sobre todo si
se recuerda que una mujer, Sabina Steinbach, contribuy con su admirable
cincel  embellecer la obra de su hermano y su padre. Los tres portales
de la base, las ligersimas columnas del segundo y tercer cuerpo, la
enorme roseta que se abre en el centro, como una inmensa filigrana de
piedra, las esculturas, estatuas y torrecillas que se destacan sobre los
relieves del edificio, los arcos tendidos y las preciosidades de los
portales laterales y de las capillas, en fin, la gigantesca torre
calada, que termina en una forma semejante  la de una mitra aguda,
forman el conjunto mas interesante, aun para el viajero que carece de
conocimientos artsticos.

Desde arriba, sobre la plataforma, y teniendo encima la torre como un
fantasma colosal, se siente uno sobrecogido de terror, al mirar el
abismo en cuyo fondo hormiguean como liliputienses los corpulentos hijos
de la Alsacia. Pero si se tiende la mirada en derredor, el espectculo
es magnfico, vasto y variado. De un lado la vista recorre las frtiles
llanuras alsacianas, ricas y enteramente cultivadas, y va  detenerse en
el enjambre de colinas montuosas del Palatinado y la Prusia rineana; al
poniente, de otro lado, sigue la lnea de los Vosgas, montaas que
limitan el departamento hcia el interior de Francia, y la mirada se
pierde luego en la direccion del Jura y Suiza. Si se torna la vista
hcia el Rin, se ve  lo ljos la bellsima cadena de la Floresta-Negra,
como un inmenso crespon de complicadas formas, y se descubren en raros
puntos algunos trozos medio escondidos de la blanca cinta del Rin; 
bien, mirando hcia el norte, el ojo se goza en abarcar las vastas y
verdes llanuras alemanas que se desarrollan del lado de Darmstad y
Francfort.

La catedral de Estrasburgo contiene mil preciosidades en su interior,
cuyo mrito se realza con el claro oscuro de la luz vaga que reina bajo
las soberbias naves. Las columnas de la nave central, el hermoso y
delicado plpito, las preciosas pinturas en vidrio de las enormes
ventanas, y otras obras de arte, y mas que todo el complicado y
admirable mecanismo del reloj astronmico de Schwilgu, construido hace
veinte aos, y tan afamado en el mundo, le ofrecen al curioso amante de
la belleza bajo todas las formas asunto para largas horas y aun dias de
contemplacion deliciosa.

       *       *       *       *       *

Habamos prometido en Paris hacer una visita en su casa de campo al Sr.
B----, ilustre qumico y naturalista frances, tan sabio como franco y
obsequioso, que comenz su carrera cientfica con estudios prcticos
hechos en la antigua Colombia y otras repblicas _espaolas_. As, tan
luego como terminamos nuestra rpida inspeccion de Estrasburgo, tomamos
el ferrocarril que corta el departamento en direccion  Paris, y
segumos la via lateral que conduce al Palatinado por _Haguenau_ y
_Weissenbourg_. La campaa nos llamaba la atencion por sus extensas y
variadas plantaciones, entre las cuales descollaban con mucha gracia las
de lpulo,--esa via de los pases setentrionales, como lo llama un
escritor frances muy hbil en descripciones. Donde quiera flotaban al
viento los racimos de flores verde claro de las plantas que suministran
su generoso amargo  la cerveza,--crespas, empinadas sobre sus estacas
como pabellones trepadores, formando inmensos muros de verdura; en otras
partes agitaban sus espigas magnficos cereales, al lado de enanas
plantaciones de tabaco,  se destacaban en algunos puntos del horizonte
las negras pirmides de adobes provenientes de vastos depsitos de
turba.

En Haguenau debamos tomar un coche,  en su defecto algun
_har--cbancs_ que nos condujese  _Liebfraunberg_ (en el canton de
Woerth), objeto de nuestra excursion, Fume preciso dar vuelta  todo el
lugar hasta encontrar, despues de mil diligencias, un cochecito de dos
asientos algo confortable. Eso me di ocasion de echar una ojeada sobre
las calles de Haguenau, villa de poco mas de 11,000 habitantes (mitad
catlicos y mitad judos y protestantes) que tuvo en otros tiempos
importancia como una de las ciudades libres de la liga de Alsacia, y ha
hecho notable papel en las guerras como plaza fortificada. Fea, no poco
desaseada y de triste aspecto, Haguenau indica con sus rasgos la
presencia de mas de 3,000 judos, y tiene algun interes por su
movimiento industrial.

Eran las siete de la tarde cuando salamos de Haguenau para entrar
inmediatamente en la magnfica floresta del mismo nombre, de 15,000
hectaras de superficie. Solitaria, cortada por varias carreteras y un
ferrocarril, llena de ricos aromas, la floresta nos encantaba con su
silencio profundo, interrumpido solo  veces por algun lejano silbido de
locomotiva, y sus hermosos y oscuros pabellones, reposando sobre altas
columnatas de abetos y pinos, parecian anticipar la noche con sus
poticas sombras.

Daban los nueve y la noche estaba profundamente oscura cuando llegbamos
 la pequea villa de _Woerth_, todava distante una hora de la hacienda
del Sr. B----, y nos fu forzoso detenernos. Confieso que no lo sent
mucho, porque tuvimos ocasion de observar algunas escenas curiosas que
nos dieron una ligera idea de algunas de las costumbres de las
poblaciones semi-judicas que habitan el canton.

La plaza del lugar estaba iluminada con ocasion de la fiesta del
emperador, y los israelitas parecian ser los mas satisfechos, sea por la
fama que tiene Napoleon III de proteger notablemente  los judos
(banqueros, artistas, escritores, hombres de Estado, etc.), sea porque
estuviese reciente la guerra de Italia, que los israelitas de Europa,
sobreexcitados por el ruidoso episodio de la familia Mortara, habian
aplaudido como un medio seguro de emacipacion para los hermanos de
Italia y principalmente de Roma. La turba de vecinos se habia dispersado
en pequeos y numerosos grupos; los muchachos daban sus ltimos gritos
de alegra, y en una de las casas cercanas al albergue donde nos
habamos hospedado (dignificado con el nombre de _Hotel del Caballo
blanco_) se reunian los mas alegres vividores, en posesion de un
chirivitil que iba  ser teatro de un baile caracterstico del lugar.
Nuestro hostelero, que era un buen hombre, mucho mejor que su _hotel_ y
sus alcobas de dormir, nos refiri algunos pormenores que nos dieron
idea de la originalidad de aquellos bailes, mas parecidos  una escena
de sombras chinescas que a otra cosa. Los convidados se agitaban casi en
la oscuridad, en medio de una confusion de los muebles mas heterogneos,
ataviados con los vestidos mas extraos, y beban y bailaban al comps
de la _orquesta_ mas extravagante que se puede imaginar: y todo eso en
un estrecho aposento del piso mas alto de la casa.

       *       *       *       *       *

La maana estaba fresca y deliciosa cuando atravesbamos, al dia
siguiente, las alegres y ondulosas campias del canton de Woerth, donde
veamos alternar los pequeos bosques y viedos de las colinas con los
cereales de las planicies, sucedindose en suaves planos inclinados. En
breve trepamos la hermosa colina de _Liebfraunberg_ (_Monte de la Vrgen
amante_) sobre la cual se destacaba la casa del Sr. B----, que conserva
en una de sus parles principales las construcciones de uno de esos
antiguos conventos  abadas que la revolucion francesa suprimi  hizo
entrar, desamortizando los bienes eclesisticos, en el movimiento
general de los negocios  de la propiedad territorial.

Los dos dias que pasamos como huspedes del Sr. B---- y su interesante
familia nos fueron sumamente gratos, y aun nos sirvieron para obtener
algunas nociones importantes. Con cunta delicia oamos al Sr. B----, al
recorrer el bosque vecino  los jardines de la vasta habitacion, hablar
entusiasmado de las bellezas del suelo colombiano y de la dulce ndole
de sus poblaciones. Mintras que mi esposa conversaba alegremente en los
jardines con la ilustrada esposa del Sr. B---- y sus interesantes
seoritas, acompaadas de otra amable familia de su parentela, yo
procuraba obtener del sabio naturalista, (que de 1849  1851 habia
tenido puestos notables en los negocios pblicos de Francia) algunas
nociones sobre la vida de familia en la clase mdia de la sociedad
francesa, sobre las ideas y tendencias polticas de la parte seria y
pensadora de esa misma sociedad, sobre las condiciones de la agricultura
en Francia, y sobre la aplicacion que los progresos de la agronoma y de
la ingeniatura de Europa pueden tener en nuestras comarcas atrasadas del
Nuevo Mundo. Como la observacion y el trato con las gentes de buena
sociedad me han probado que las opiniones del Sr. B---- predominan en
las distinguida clase  que l pertenece, no vacilo en dar  mis
lectores un breve resmen de las reflexiones que me hacia el sabio
agrnomo y eminente qumico.

El gran defecto de la sociedad hispano-colombiana, me decia, es el de
ser sumamente terica en todo, olvidando sus propias condiciones y
aspirando siempre  las imitaciones sin criterio. Cree U., aadia, que
yo habra podido prestar algunos servicios  la qumica y la agronoma,
si no viviese en mi casa de campo, durante seis  siete meses de cada
ao, ensayando todas las aplicaciones, sometiendo  prueba los sistemas,
observando  la naturaleza en sus actos mas minuciosos? Sin esto, yo no
podra ir  dictar mis cursos del invierno en Paris, con la conciencia
de decir la verdad,  lo que mas se aproxime  ella. Por qu no hacen
UU. lo mismo en Colombia con sus constituciones, sus leyes y todos sus
proyectos de progreso? Mintras no aprendan  _experimentar_, observando
la naturaleza de las cosas, nada bueno harn. La poltica es la qumica
de los pueblos: ella tiene sus leyes, sus fuerzas, sus reactivos, sus
combinaciones y trasformaciones como las ciencias experimentales. UU.,
los Colombianos, tienen muy bellas cualidades y un mundo admirable, pero
se gobiernan como aturdidos!

Por via de ejemplo, el Sr. B---- me decia: De dnde les ha venido la
idea de imitar  Europa con la construccion de ferrocarriles  la vapor?
Los pueblos colombianos carecen del movimiento, la poblacion y los
intereses necesarios para alimentar empresas tan costosas, que no
dejarn utilidad, como especulaciones, sino de aqu  50  mas aos. El
combustible adecuado para las locomotivas ser siempre muy caro en esas
regiones, donde los depsitos de carbon mineral son relativamente
reducidos, y en todo caso de costosa explotacion. Pero UU. tienen donde
quiera excelentes mulas y caballos, y prados naturales, es decir, los
mejores y mas baratos elementos de _traccion_. Lo que les conviene,
pues, es construir ferrocarriles de estilo americano, baratos y
sencillos, mintras estos y el tiempo hacen nacer la necesidad de otros
mejores.

Por ese estilo hacia otras reflexiones el Sr. B----, siempre teniendo en
cuenta los condiciones del suelo y de la sociedad de Hispano-Colombia,
cuando la conversacion recay sobre Bolvar. Si en lo anterior se habia
mostrado el naturalista, en lo poltico se manifest bien el frances,
hijo de la sociedad creada por la revolucion de 1789.

Ah! exclamaba el Sr. B----: es mucha lstima que UU. no hayan sabido
comprender  Bolvar ni adoptar su poltica! El Libertador tenia sus
defectos, propios de una organizacion vigorosa y privilegiada, pero
comprendia muy bien que un pueblo mestizo  compuesto de diversas razas,
educado por la ignorante Espaa, necesitaba un gobierno fuerte, en que
la igualdad tuviese toda su garanta en la autoridad y la ley;--un
gobierno que guiase enrgicamente  la sociedad en vez de ser guiado por
ella. UU. han querido devorar la fruta peligrosa de la libertad ntes de
que ella madurase y de que UU. fuesen capaces de digerirla. Bolvar ha
sido el nico genio, el nico grande hombre que UU. han tenido.

Tal es la opinion casi universal que los hombres serios tienen en Europa
respecto de la poltica y los hombres de Hispano-Colombia; opinion
errnea y evidentemente sofstica, pero profundamente arraigada. No
espereis que un frances de la nueva escuela piense de otro modo. El Sr.
B----es republicano moderado y sinceramente liberal; y sinembargo, l
como todos los de su generacion, pensaba que la igualdad no se podia
obtener sino por merced de la autoridad, y se mostraba decididamente
apegado al rgimen de la centralizacion rigorosa y de la reglamentacion
excesiva. Es que todava no ha calado bien en las sociedades esta gran
verdad: que la libertad no se adquiere, regular y completa, sino
practicando la libertad imperfecta.

Yo le observaba al Sr. B---- que su doctrina, casi universal en Francia,
conducia derecho  los mayores abusos y an al socialismo, cuando en eso
tropezamos con unas doce plantas de tabaco que el sabio agrnomo
cultivaba para sus experimentos. Notando que el nmero de plantas era
tan reducido, y que todas ellas, rigorosamente reducidas  _trece
hojas_, carecian de seales que indicasen una cosecha anterior, le ped
la explicacion de esas circunstancias.

El gobierno, me dijo, tiene muy minuciosamente reglamentado el cultivo
del tabaco en este y otros departamentos. Solo unos pocos de estos
tienen permiso para cultivarlo, aunque muchos otros pudieran hacerlo con
gran provecho. La autoridad no concede permiso sino  personas de
confianza. El cultivador est obligado  sembrar la planta y coger las
hojas en _cierto_ tiempo; no tiene disponibles para el cultivo sino
_cien_ dias; le es prohibido dejar  la planta mas de _trece_ hojas, y
dejarla en tierra para obtener segunda  tercera cosecha; el lugar
destinado  secar las hojas (el _hangar_) debe tener cierta _forma
legal_; y la autoridad tiene el derecho de visitar todo, y en caso de
contravencion imponer penas y aun destruir lo que es violatorio, y
retirar el permiso. Yo mismo,  pesar de las garantas que ofrezco, no
he podido obtener licencia para hacer con la planta y sus medios de
cultivo ciertos experimentos muy importantes, que implicaran una
insignificante relajacion de los reglamentos. El departamento podra
ganar mucho con el ensanche del cultivo, pero no se puede.

Y bien, le dije al Sr. B---- cogindole _in fraganti_, cree U. que esa
reglamentacion es un bien para la Francia?

Sin duda que no, bajo el punto de vista de la agricultura, me replic.
Pero qu quiere U. que se haga, si nuestro gobierno tiene una excelente
renta con el monopolio del tabaco[34]? Un frances, por regla general,
se detiene en presencia de un _hecho_ como ante una muralla.

[34] Mas de 200 millones de francos, de los ouales solo unos 60  70
representan los gastos.

Nuestras conversaciones en familia con nuestros amigos de Liebfraunberg
no eran mnos adecuadas para darnos idea de las cualidades de una parte
de la sociedad francesa, la mas slida, la ms influyente en realidad y
la mas estimable, Hablo de esa porcion de la clase media en que no
figuran ni el banquero (el hombre de Bolsa y de vida agitada y
fascinadora), ni el especiero, el confitero y demas entidades vulgares
de la _bourgeosie_; porcion que se compone de sabios, literatos de
conciencia, propietarios y negociantes de vida modesta y regular, en
cuyo seno la familia tiene una importancia primordial, el _deber_
preside  todo, la instruccion es una necesidad, la moralidad una
condicion esencial de la vida, la moda una extravagancia ridcula, y los
goces de la inteligencia los mas dignos de solicitud, as como los del
alma.

En esa region de la clase media francesa reinan en las relaciones
sociales la cordialidad, la franqueza y la benevolencia, dirigidas por
el buen gusto y ese fondo de _buen sentido_, de razonamiento slido y
claro, que son los distintivos del mundo que no se ha viciado con las
intrigas de la especulacion, la vanidad y los delirios de la ostentacion
 la moda, y las indignidades de la vida cortesana. En la clase de que
voy hablando, la sencillez es la condicion caracterstica de todos los
actos, exentos de los vicios de ciertas aristocracias, y de la
vulgaridad, la envidia y la ligereza superficial de ciertas
muchedumbres. El _calembour_ maligno,  indecoroso,  insustancial
cuando mnos, no tiene cabida en la conversacion realmente espiritual y
amable de la sociedad  que me refiero. Creo que se sufre un gravsimo
error en calificar  los Franceses en general como un pueblo ligero,
petulante, novelero y an vicioso; calificacion que, fundndose solo en
la observacion de las clases aristocrticas de mala ley y de las que
pertenecen  lo que en Francia se llama el _medio mundo_, manifiesta una
profunda ignorancia respecto de la vida social fuera de Paris, y an en
Paris, en las esferas sanas de la sociedad francesa.

       *       *       *       *       *




CAPITULO III.

BADEN-BADEN.

El paso de la frontera.--Aspecto general de Bden-Bden.--El mundo  la
moda y las ciudades de aguas medicinales.--Monumentos y curiosidades de
Bden-Bden.--Sus cercanas.


Los campos de Alsacia respiraban alegra, brillantemente dorados por el
sol de la maana, cuando dejamos la casa que nos habla dado tan grata
hospitalidad. Un _char--bancs_ campestre,  falta de coche por el
momento, nos llevaba; con una amable familia de excursionistas, al
traves de los graciosos planos inclinados y las pequeas planicies de
los cantones que recorramos, pasando por en medio de viedos,
plantaciones de lpulo, extensos y tupidos trigales, bosquecillos y
huertos de legumbres, al derredor de las aldeas  los pequeos lugares
de esa comarca enteramente agrcola. Poco despues tomamos el tren que se
dirigia de Weissenbourg  Estrasburgo, y en breve volvmos  la gran
ciudad alsaciana para salir de Francia y continuar nuestra excursion por
la Alemania del Rin.

Un mnibus deba conducirnos  Kehl, como al entrar  Francia. En la
ribera izquierda del Rin se repiti la operacion anterior, de manera que
pasamos el puente bajo la guardia de un gendarma badense, despues de
consignar en el territorio frances pasaportes y equipajes. Como al
entrar  Bden por la via de Suiza se nos habia tratado  todos los
viajeros con liberalidad y confianza, no pude mnos que extraar la
diferencia respecto de Francia. Un compaero de mnibus me explic que
el gobierno de Bden procedia de ese modo, haciendo tan notable
distincion, no porque el espritu inquisitorial respecto de los viajeros
fuese propio de las instituciones y costumbres badenses, sino por via de
compensacion  represalia, en razn de lo que se hacia en Francia con
los viajeros procedentes de Bden. Ademas, en agosto de 1859 estaba muy
reciente la guerra de Italia, y esta habia suscitado profundas
desconfianzas en Alemania, despertando recuerdos que irritaban el
sentimiento nacional. As, la observacion prctica me hacia ver el
triste crculo vicioso de la poltica internacional, en que todos los
hechos se enlazan de tal manera que cada Estado se cree condenado  ser
suspicaz y desconfiado por la sola razn de que el vecino le da talvez
el ejemplo. Una desconfianza engendra otra, y el resultado es que la
poltica tiende  contrariar los felices resultados de esas creaciones
de la civilizacion que, como la prensa, los ferrocarriles, los
telgrafos, los bancos y la navegacion  vapor activa, conducen 
suprimir las fronteras, en cuanto estas significan separacion y
antagonismo de los pueblos.

En estas cosas meditaba yo, al volver  Kehl, cuando un penoso y al
mismo tiempo risible incidente nos llam la atencion hcia algunos de
los viajeros que se hallaban en la estacion del ferrocarril. Tres de
ellos estaban consagrados exclusivamente  reprimir los arranques
inofensivos de un pobre loco,  quien acompaaban con destino  un
establecimiento especial de Alemania. Segn lo que nos refiri uno de
los compaeros, el pobre jven habia sufrido una desgracia de familia:
su padre habia muerto en el lugar natal, en un departamento del nordeste
de Francia, dejando muchas deudas que pagar, y sin comprobacion algunas
acreencias importantes. Ello es que un acreedor habia caido sobre la
herencia negativa, y el jven hurfano, que tenia como 25 aos, sufri
una doble amargura. Como pudo se fu luego  Paris  pedir justicia al
emperador, segn deca, como si el emperador tuviese algo que ver con
el asunto, y en Paris acab de perder el juicio. En breve di en la
mana de que le habian arrebatado su herencia, que era nada mnos que el
trono imperial de Francia, en su calidad de hijo primognito de Napoleon
II.

Cuando observamos al pobre loco, cuya fisonoma dulce y triste revelaba
un carcter benigno, estaba empeado en comprometer  varios viajeros 
que le defendieran su causa, convocando  todos los reyes de Europa
(inclusive el cura de la parroquia del demente) para que en Consejo
supremo resolvieran que se le devolviese el trono que le pertenecia. Los
viajeros oyentes, por no contrariarle, le decan que haran todas las
diligencias posibles. Lo curioso es que los tres conductores del loco
inofensivo llevaban tambien  su cargo otro furioso,  quien habian
encerrado en una pieza de la estacion mintras llegaba el momento de
entrar al tren. Este segundo hablaba nada menos que de serios proyectos
de asesinar al Anticristo, y mostraba los puos como un endemoniado,
lanzando miradas lenas de clera sombra. Las seoras le observaban de
ljos con terror, y pedian con instancia que los locos tuviesen un wagon
aparte. Una de ellas temia que los movimientos del _loco malo_
hiciesen descarrilar el tren. En cuanto al _loco bueno_, como llamaban
al pretendido _emperador_ para distinguirle del otro, di la ltima
prueba de benignidad, al entrar al wagon, alargando la mano derecha 
los viajeros para que se la besasen respetuosamente. El tren parti, y
la fresca lozana de las llanuras badenses nos hizo olvidar en breve las
tristes emociones que nos causaron los dos locos de tan distinto estilo.
Por qu no ser indulgentes con los locos _enfermos_, si  cada momento
lo somos tanto con nosotros mismos, que por estar  creernos _sanos_ nos
calificamos de cuerdos?

       *       *       *       *       *

La graciosa ciudad de Bden-Bden, que cuenta unos 6,000 habitantes y es
la residencia de verano de la familia gran-ducal, demora en el fondo de
un risueo y pintoresco vallecito, determinado por algunos bajos
estribos de la Floresta-Negra. Situada  orillas del arroyo llamado
_Oosbacht_ y en plano inclinado sobre las faldas de algunos
contrafuertes de las montaas, la ciudad interesa desde el primer
momento, por el contraste que hace la sombra vegetacion de las alturas
vecinas (compuesta de encinas y corpulentos abetos principalmente) con
los viedos, los rboles frutales, las hortalizas y las bellas alamedas
del fondo del valle.

La parte principal de Bden-Bden se extiende sobre la mrgen derecha
del Oosbacht, y remonta hasta terminar al pi del _Castillo-Nuevo_,
graciosa residencia de verano del gran-duque, rodeada de magnficos
bosques artificiales y jardines. Si la ciudad carece de carcter
verdaderamente aleman, es porque su tipo es el de todas las ciudades que
sirven de punto de reunion  la sociedad elegante  vagamunda de Europa
en los meses de excursiones divertidas. As, la calle principal es una
especie de _Prado_, orillado por multitud de esplndidos hoteles, 
donde afluyen sin cesar las gentes  la moda de todos los puntos de
Europa.

Al lado izquierdo del arroyo se destacan vastas y hermosas arboledas,
magnficas quintas y residencias suntuosas, y los edificios modernos que
son los atractivos principales de Bden: la _Casa de Conversacion_ y la
_Trinkhalle_  galera de las aguas medicinales que dan tanta celebridad
 la pequea ciudad promiscua. Despues se levantan en todas direcciones
bellos cordones de montaas de romntico aspecto, sobre cuyas cimas,
dominando los estrechos vallecitos intermediarios, se ostentan como
soberbios miradores algunos castillos de opulentos personajes, y
principalmente las imponentes ruinas del _Castillo-Viejo_.

Es recorriendo las alamedas que rodean la Casa de conversacion y la
Trinkhalle que el excursionista curioso tiene alguna idea de lo que es
en Europa esa parte de la sociedad que se llama el mundo  la moda, y
del carcter particular de las ciudades de aguas medicinales. All todo
est destinado  fascinar y aturdir al hombre inexperto y ansioso de
impresiones nuevas;  hacer de la vida un torbellino de placeres
efmeros y artificiales, una pesadilla de suntuosas miserias, en que la
vanidad y la codicia, disfrazadas con las apariencias del vicio
elegante, hacen los principales papeles. Ay del que caiga en la
tentacion y no sepa resistir  los impulsos de la vanidad  del espritu
de imitacion!

En Alemania, donde hay tantos Estados literalmente microscpicos, tantos
reyezuelos que para no vivir indigentes necesitan aguzar mucho el
ingenio en punto  recursos fiscales; en Alemania, donde el orgullo
tradicional de tantas dinastas de segundo, tercero y cuarto rden
somete  los pueblos  la necesidad de dejarse explotar mas  mnos para
mantener el rango de los prncipes; en Alemania, digo, se ven
instituciones y costumbres muy curiosas, que ningn otro pas tolerara
talvez. De los prncipes alemanes, algunos viven  expensas de los
viajeros, gracias  los pasaportes, las propinas que es preciso pagar
por visitar innumerables palacios, museos y otros edificios curiosas; y
otros no tienen escrpulo en especular con los vicios y la vanidad,
poniendo en arrendamiento grandes garitos europeos que, por ser
suntuosos y hasta cierto punto aristocrticos, no dejan de ser garitos
pblicos. Cuando no es un prncipe el _empresario_ indirecto, el
explotador de la mina es alguna ciudad. De ah esas casas de juego
permanente abiertas ante la Europa, que contribuyen tanto  hacer
_saludables las aguas medicinales_ de Bden-Bden, Wiesbden, Homburgo y
otras ciudades alemanas de la hoya del Rin. Confieso francamente que,
cuando veo que hay en Europa gobiernos que especulan con loteras, casas
de juego, bolsas y otras instituciones anlogas, no comprendo la razn
que tengan para perseguir  los bribones por medio de la polica y los
tribunales[35].


[35] Es curioso observar que en Bden el juego les est prohibido  los
ciudadanos del Estado, y solo est al alcance de los extranjeros. La
polica es muy vigilante y severa respecto de aquellos, quienes se ven
obligados, cuando tienen la tentacion de jugar,  pasar la frontera y
aprovecharse de la _hospitalidad_ de los garitos esplndidos de
Wiesbden  Homburgo.

Pero qu cosa es la sociedad que se reune en las ciudades de aguas? En
esas ciudades, como en las de baos de mar, la evidente minora se
compone de los _enfermos_ que necesitan un tratamiento hidroterpico. La
inmensa mayora, como he podido verlo en todas partes (en Alemania, en
Blgica, en Inglaterra y Holanda) se divide en dos partes: los
simplemente ociosos, vanidosos y fatuos, inofensivos en general, y por
lo comun insignificantes; y los _caballeros_ y las _damas de industria_,
familias excesivamente peligrosas  impertinentes. Una inspeccion
detenida, durante tres dias, de las escenas sociales de Bden-Bden, me
di la medida del mundo de la moda en _descubierto_, es decir sin los
ambajes con que se disfraza en las grandes capitales.

En Bden-Bden, como en las demas ciudades de la misma _naturaleza_,
todas las seducciones del artificio y de la elegancia se unen  las de
la topografa, la vegetacion, etc., para atesorar encantos que halaguen
al viajero. Al penetrar bajo las bvedas umbras de las alamedas se cree
uno en un inmenso bazar parisiense. Donde quiera se destacan entre filas
regulares de corpulentos olmos, tilos y castaos, numerosas calles
compuestas de casitas y tiendas repletas de todo lo que la industria
puede producir mas elegante y rico en materia de joyas, sederas,
cristalera, curiosidades artsticas, guantera y mil otros objetos de
gusto y de uso indispensable en la sociedad lujosa, que el capricho de
la moda se esfuerza por exagerar y variar hasta lo infinito. Por en
medio de esas calles y arboledas hormiguea un enjambre de excursionistas
que se renuevan sin cesar, entregados al culto de la novedad y en gran
parte  la adoracion de s mismos. Un vrtigo de emulacion en el lujo
parece dominar al mayor nmero; cada cual mira  los demas con la
esperanza de que lguien le mire y admire. La aristocracia financiera de
toda la Europa se pavonea con la pretension de rivalizar  eclipsar al
orgulloso lord ingls; el modesto y sencillo aleman casi olvida sus
costumbres por no mostrarse inferior al extranjero; el parisiense,
siempre de buen humor y no poco infatuado, se considera como un modelo;
el caballero de industria, ambulante  caza de imbciles de todas las
naciones (porque los pillos no tienen nacionalidad) se da grandes airea
de marqus  de banquero; la cortesana de las primeras capitales,
creyndose  cubierto de revelaciones indiscretas, se habilita de
princesa rusa,  condesa italiana,  viuda de lord  de banquero, y sabe
combinar las sonrisas de la seduccion con los desdenes altaneros de la
gente aristocrtica;  bien, si el _arte_ le repugna  no le ofrece
ventajas, ostenta con impudencia su tipo peculiar, llenando la calle con
la cola de su traje y el ruido de sus atavos suntuosos. El jven
novicio con pretensiones  elegante,  aspirante  relaciones
encumbradas (particularmente espaol  hispano-colombiano), se muestra
poseido del vrtigo de la imitacion, haciendo  veces de s mismo una
caricatura; el estudiante en vacaciones observa las cosas al primer
golpe de vista, hace sus comentarios epigramticos y se burla de todo el
mundo; y el _bourgeois_ de buen sentido, que llega solo por curiosidad 
por descansar de sus fatigas del ao, ve el espectculo, tiembla al
comprenderlo, y se aleja diciendo: Singular misterio el de la vida de
este mundo de la moda!

En Bden-Bden las horas del dia se distribuyen necesariamente en tres
rdenes de entretenimientos: por la maana, desde muy temprano, la
Trinkhalle (hermosa galera de columnas y frescos apreciables) es el
punto de reunion; unos van  beber las aguas medicinales de las fuentes
y pasearse para hacer ejercicio, y otros asisten como meros curiosos.
Mas tarde, todo el mundo emprende agradables excursiones por los
alderredores, sea en coche, por el vallecito del Oosbach y el del
riachuelo importante llamado _Mrg_, visitando castillos y aldeas de la
Floresta-Negra, sea  pi, en solicitud de los castillos _Nuevo_ y
_Viejo_  de otros sitios interesantes. En fin, desde las cinco  las
seis de la tarde las gentes comienzan  afluir hcia la Casa de
conversacion, inmenso y magnfico edificio que sirve al mismo tiempo de
caf, casa de juego, local de gabinetes de lectura y templo de
Terpscore, Tala y _otras musas_. En el centro del edificio se hallan
en sesion permanente la _roleta_, la _treinta y una_, y el _treinta y
cuarenta_, que le ha inspirado una de sus mas chistosas novelas al
ingenioso escritor frances Edmundo About. All se juega con furor, se
suelen hacer enormes ganancias en pocas horas, aunque por regla general
los _amateurs_ salen con los bolsillos limpios, y con deudas de ribete,
y la vanidad y la codicia se ofrecen en su desnudez; siendo muy notable
sobre todo el entusiasmo con que las mujeres solicitan los favores de la
suerte. Desgraciado el que se pique de galante al lado de aquellas
jugadoras cubiertas de encajes, cuando la suerte les es adversa!

En otras partes del edificio encuentra el que no quiere jugar, ni ver
jugar y rodar montones de oro, salones espaciosos para conversar,
gabinetes de lectura muy bien surtidos y servidos, colecciones escogidas
de grabados, lbums, libros de viajes, novelas y pinturas, un hermoso
salon de conciertos y un bonito teatro para representaciones francesas y
alemanas. La noche se pasa all en una sucesion de muy diversas
impresiones. Despues, cada cual se aleja dominado por ideas bien
diferentes: unos, con una ilusion mnos respecto de la civilizacion
europea y del espritu del hombre; otros, satisfechos con poder decir
luego en Paris  otra ciudad: He pasado el ltimo verano en Bden,
Wiesbden, Aquisgran y Esp (_Spa_), y he cultivado ntimas relaciones
con la condesa _tal_, la marquesita _cual_, el banquero _fulano_, el
ministro _mengano_, la mariscala _perenzeja_,  la actriz  cantatriz
_menganeja_....

       *       *       *       *       *

Las cercanas de Bden-Bden son interesantes bajo todos aspectos. Sus
hermosas carreteras, que giran por encima de ondulosas y altas colinas 
por el fondo de preciosos vallecitos; sus magnficos bosques de suntuosa
vegetacion; sus numerosos castillos campestres admirablemente situados;
sus deliciosas residencias de prncipes, como la de la _Favorita_, y sus
pintorescas aldeas agrcolas y laboriosas de las riberas del Mrg,
tienen mil atractivos para el excursionista. Prescindir sinembargo del
mayor nmero de esos objetos, y solo dar una breve idea del
Castillo-Viejo y del valle del Mrg.

El paseo del Castillo-Viejo (_Alle-Schloss_),  pi  en coche, es uno
de los mas encantadores que puede ofrecer la Alemania rineana. La
montaa se levanta casi repentinamente hasta una altura algo
considerable, cubierta en todas sus partes por una magnfica floresta de
encinas, abetos y otros rboles corpulentos, cuyo espeso follaje,
protegiendo vastas alfombras de musgo, no permite la entrada de los
rayos del sol. Una hermosa carretera faldea el cerro y por toda la
floresta se cruzan numerosos senderos, por los cuales se puede subir mas
pronto hasta la primera cima ( 345 metros sobre Bden,  545 sobre el
nivel del mar), donde se encuentran las majestuosas ruinas,
cuidadosamente conservadas, del _Castillo_ que en siglos anteriores
sirvi de residencia a los margraves  seores de Bden. Por demas est
decir que esa soberbia construccion fu destruida por los Franceses, en
el siglo XVII, durante la guerra del Palatinado, lo mismo que el
admirable Castillo de Heidelberg y otros muy notables.

Al llegar al sitio donde se hallan las ruinas nos apresuramos  subir
hasta las roas elevadas murallas, ennegrecidas por el tiempo, que
permanecen en pi. Era curioso el contraste que hacian esas ruinas
imponentes y llenas de recuerdos histricos, con el movimiento de los
carruajes que llegaban hasta el pi de los muros, de los criados del
restaurador establecido en la desmantelada capilla, afanados por servir
 todo el mundo, y de las gentes que llegaban, ostentando su lujo y
elegancia, por en medio de las magnficas bvedas umbras de la
floresta. El espectculo que se ofreci  nuestra vista desde los
vertiginosos miradores de las ruinas, era admirablemente bello. De un
lado tenamos al pi el gracioso valle donde tiene su asiento
Bden-Bden: de otro veamos una parte de las lindas montaas de la
Floresta-Negra, formando grupos de inmensas cpulas de verdura severa y
profunda; hcia el norte admirbamos el precioso valle del _Mrg_,
salpicado de cortijos y aldeas; en fin, mirando hcia el poniente,
contemplbamos con delicia las llanuras del Rin, los lejanos campos de
Alsacia y la cinta azulosa de los Vosgas, distinguiendo mas  mnos el
Rin, la ciudad de Carlsruhe, Kehl, Rastadt y muchos lugares de la mrgen
derecha del rio. Pocos puntos de vista pueden ofrecer en Alemania un
espectculo tan hermoso y variado como el que se admira desde las ruinas
del Castillo Viejo.

La mas interesante excursion que se puede hacer en las cercanas de
Bden-Bden, para conocer sus mas bellos sitios, sus poblaciones rurales
y algunos de sus preciosos castillos, exige un paseo circular de siete 
ocho horas, siguiendo las lneas de excelentes carreteras. Penetramos
hcia las montaas, por la via de _Lichtenthal_, remontando el vallecito
encantador del Oosbach; pasamos por encima del _Pequeo-Staufenberg_, al
traves de magnficas florestas; visitamos el curioso palacio campestre
(semi-castillo) de _Eberstein_ (residencia en ciertos meses de la
familia gran-ducal), muy bien situado y lleno de preciosidades
artsticas; descendimos al valle del Mrg, y despues de recorrerlo hasta
salir al valle del Rin, pasando por la hermosa residencia de la
_Favorita_, volvmos  Bden-Bden por el pi de los contrafuertes mas
avanzados hcia la llanura, tocando sucesivamente en las pequeas aldeas
y villas de Gernsbach, Ottenau, Gaggenau, Rothenfels, Kuppenheim,
Haueneberstein y Oos.

Nada mas grato para el excursionista admirador al mismo tiempo de la
naturaleza y de las obras humanas, y deseoso de adquirir alguna idea de
las poblaciones rurales, que ese paseo en que las horas vuelan para el
espritu encantado, al traves de aquella sucesion de paisajes tan
variados e-interesantes. Las excelentes carreteras que faldean las
montaas, por en medio de tupidos bosques, algunas de las cuales son
obras de arte dignas de atencion, hacen honor al pueblo y gobierno
badenses, que muestran tan particular interes por las vias de
comunicacion. Las florestas tienen all una magnificencia que arrebata y
deleita, y las residencias de los prncipes, liberalmente abiertas por
ellos  la curiosidad de los viajeros, son notables por la gracia de sus
pormenores  por la frescura y belleza de sus parques y jardines.

Pero lo que all interesa mas es el lindo valle del Mrg, riachuelo
regular cuyas aguas no solo ponen en movimiento un enjambre de molinos,
aserros de tablas y fbricas importantes, y difunden la fertilidad en
los campos, gracias  una inteligente irrigacion, sino que tambien dan
salida  las innumerables balsas de trozas y tablas de pino, abeto,
encina y haya, que descienden del fondo de las montaas hcia el Rin. En
todo ese valle angosto y pintoresco reinan la actividad y el movimiento.
Las fbricas, los molinos y aserros no cesan de trabajar durante la
mayor parte del ao; las ondas del riachuelo estn donde quiera
cubiertas de balsas largusimas, laboriosamente conducidas por dos 
tres hombres cada una; en todas partes se ocupan en diversas labores
todas las gentes, manifestando con sus fisonomas, sus vestidos, su modo
de hablar y su obligante obsequiosidad un carcter dulce y hospitalario,
y una sencillez y pureza de costumbres que agradan y seducen fcilmente.
Las localidades son graciosas, irregulares, como lo exigen los
accidentes del terreno, y pintorescas; los cortijos indican mucho esmero
en los cultivos; y la prodigiosa multitud de huertos llenos de rboles
frutales, hortalizas y pequeos jardines, le da al valle el aspecto mas
risueo, que contrasta enrgicamente con el de las montaas que lo
encierran, pobladas de espesos bosques, ricos en maderas de
construccion.

All, en medio de esos deliciosos paisajes, tan poco lejanos de
Bden-Bden, olvida uno con encanto las miserias de vanidad y
ostentacion; de imposturas fascinadoras y codicia que se disputan la
admiracion y los montones de oro en el Salon de conversacion; la
sociedad sofstica de la ciudad parece mas absurda, y se comprende
cunto mas vale la vida honrada y tranquila de los habitantes del valle
del Mrg, que la estril agitacion de los que pueblan los hoteles de
Bden-Bden.

       *       *       *       *       *




CAPITULO IV.

LAS CIUDADES BADENSES.

Carlsruhe.--Las ciudades nuevas de Alemania.--Heidelberg;--su
Universidad y sus curiosidades.--Los estudiantes de Alemania.--Las
ruinas del Castillo.


De Bden-Bden  Carlsruhe, el ferrocarril vuelve hcia la llanura del
Rin y va orillando generalmente la lnea de la Floresta-Negra, tocando
en Rastadt, pequea ciudad de poco mas de 6,000 habitantes, notable solo
como plaza fuerte, por el papel que ha hecho en las guerras
franco-alemanas y el que hizo durante la revolucion republicana y
unitaria de 1848. Fortaleza federal de primer rden, Rastadt es en la
hermosa llanura del Rin un puesto avanzado en prevision de los ataques
de Francia; pero el buen sentido hace comprender  los Alemanes que en
realidad sus fortalezas sirven mas contra ellos que contra el enemigo.
En 1848 el pueblo se insurreccion en Rastadt y atac  la guarnicion en
la fortaleza. Cuando estaba triunfante en su revolucion democrtica y
tenia esperanza de asegurar la unidad social y suprema de la Alemania,
el ejrcito prusiano intervino, en virtud del derecho _federal_, y
destruy la obra del pueblo. Eso era natural, puesto que la
Confederacion germnica, en vez de ser una liga de los pueblos, no es
mas que la alianza de los prncipes _soberanos_ contra la gran nacion.
Rastadt ha sido posteriormente teatro del antagonismo que suele estallar
entre las guarniciones de varios Estados alemanes, sobre todo entre las
del norte y del medioda,--antagonismo que revela en parte las
contradicciones y la debilidad de la Confederacion.

La llanura se desarrolla con majestad, pero no sin monotona, salpicada
de numerosas villas y aldeas, rodeadas de vastas plantaciones de
cereales, tabaco, legumbres, lpulo y plantas filamentosas y
oleaginosas. Del lado del Rin el horizonte es abierto y muy extenso,
aunque la mirada se detiene  veces en hermosos bosques que salpican la
llanura. Hcia el Oriente se desarrollan las montaas, y el paisaje
tiene donde quiera completa  muy notable analoga con el que mdia
entre Freiburgo y Kehl.

En el centro casi de la llanura,  7  8 kilmetros del Rin, demora
_Carlsruhe_, capital del gran-ducado de Bden, ciudad enteramente
moderna--la mas nueva de las capitales alemanas,--limpia, elegante por
sus formas, slidamente construida, singular en su estilo, interesante
por algunos monumentos, pero tambien singularmente montona y solitaria.
Al recorrer sus anchas y hermosas calles, de aspecto casi monumental, el
extranjero no se creera en la capital de un Estado relativamente
considerable, en medio de 25  30,000 habitantes y en presencia de una
corte. Tal es el silencio que reina en todas partes, la tranquilidad en
que se ven todas las cosas, la seriedad de las gentes. As, los
habitantes de _Carlsruhe_ se muestran fieles  la etimologa  el nombre
de su capital, nombre que significa: _el reposo de Crlos_, segn la
voluntad del prncipe que la fund en el primer cuarto del siglo XVIII,
dndole por base  eje su residencia de retiro. Por lo demas, como el
nmero de catlicos de Carlsruhe apnas excede la cuarta parte de la
poblacion, hay poco ruido de campanas, todo el mundo es serio, y no
siendo la ciudad en nada mercantil ni industrial, sino puramente
cortesana y en cierto modo artificial, todo movimiento social parece
estar proscrito de all, al mnos durante el verano.

Carlsruhe parece haber sido una especie de plagio  caricatura de
Versalles. Lo mismo que en la ciudad cortesana de Luis XIV todo indica
el ensimismamiento del Rey-Sol, el Rey-Apolo, siempre aspirando 
imponer sobre toda cosa su persona, tenerlo todo bajo su mirada
soberana, y hacer partir del patio de su palacio todas las calles,
carreteras y alamedas, as como de su _persona_ emanaba toda voluntad,
toda accion y todo brillo; del mismo modo Carlsruhe tiene su eje, su
punto de partida, su ojo vigilante y su grmen, por decirlo as, en el
palacio gran-ducal que sirve de residencia  la corte durante el
invierno.

En efecto, Carlsruhe tiene, como es bastante sabido, la forma literal de
un abanico. Su eje es una inmensa plaza semicircular en cuyo fondo se
destaca el extenso palacio gran-ducal, de estilo sencillo y sin majestad
ni particularidad artstica ninguna, y dominando, la esplanada que
sombrean magnficas arboledas. De all parten en todas direcciones,
rectas  oblicuas, las grandes calles de la ciudad, que se apartan 
medida que avanzan hasta determinar el abanico. Despues, otras calles
semicirculares, inmensas y paralelas al semicrculo del eje, cortan y
ligan entre s, de un lado  otro de la ciudad, las calles que parten
del centro cortesano, desde el cual, mirando en cualquiera direccion, se
ve desarrollarse todo el cuerpo con matemtica uniformidad.

A un lado del palacio est el jardin botnico, que por cierto es uno de
los mejores de Alemania. Detras se extienden los jardines, los suntuosos
bosques, los tesoros de rica vegetacion del magnfico parque. Quisimos
visitar el palacio, que estaba solitario, y tuvimos ocasion de notar un
rasgo caracterstico de muchos de los Estados alemanes. Un soldado
estaba de faccion en la puerta excusada que nos debia dar entrada, y al
parecer le habian dejado all _por cumplimiento_ mas que por guardar 
defender cosa ninguna. Ello es que entramos con franqueza sin que nadie
nos dijese palabra; submos escaleras, llamamos por todas partes, y
nadie nos respondi ni se di  luz. A riesgo de que nos ocurriese un
percance, nos echamos  andar y abrir puertas, y entramos  cuantos
salones y aposentos hallamos abiertos, sin encontrar alma viviente. El
palacio parecia mas bien un inmenso sepulcro que una residencia de
corte. Donde quiera reinaban en los muebles y adornos la sencillez, la
modestia y la economa. Ningn lujo, ninguna preocupacion de ostentacion
artstica  palaciega! Tal parecia como si el palacio fuese una
residencia de simples _bourgeois_ alemanes. Confieso que, si bajo el
punto de vista artstico quedamos muy descontentos, el espectculo nos
gust mucho como rasgo indicativo de las costumbres alemanas.

El mejor monumento de Carlsruhe es la _Academia_, edificio de estilo
bizantino, de muy reciente construccion, bien considerable y
proporcionado, que contiene los museos  galeras de pinturas, historia
natural y antigedades y una biblioteca. El Palacio  Castillo
gran-ducal contiene una que cuenta cerca de 100,000 volmenes. El
cementerio de Carlsruhe es uno de los mas hermosos de Alemania, apesar
de su aspecto demasiado sombro.

Apropsito de Carlsruhe, es curioso notar el profundo contraste que hay
entre las ciudades alemanas antiguas y modernas. En las primeras, como
Nuremberg, Hanver, Colonia, Mayenza ( Mainz), Praga, Ratisbona y otras
cuantas, se ve donde quiera el estilo enteramente feudal, el sello de
los pueblos en accion, de las clases sociales en lucha, del capricho y
de las tradiciones de la poca feudal. En las totalmente modernas--obra
de los prncipes  gobernantes y no de los pueblos--como Carlsruhe,
Mannheim, Darmstad, etc., se encuentra un aspecto general totalmente
distinto, sin estilo, ni carcter ni sello alguno. El contraste es
todava mas sensible en las ciudades compuestas de grandes barrios
antiguos y modernos, como Berlin, Viena, Hamburgo, Dresde, Munic,
Estuttgard y Francfort. En lo totalmente nuevo todo es regular, vasto,
uniforme, montono y sin estilo ninguno; todo es pretensioso,
pedantesco, imponiendo la ley de la lnea recta en todas direcciones.
Esa profunda diferencia se comprende. Las antiguas ciudades eran
espontneas, obra de los pueblos, de la necesidad, y no obedecian 
clculo ni regla. Las modernas, fruto del servilismo imitador del
Renacimiento,--de la pedantera  soberbia de los gobiernos  soberanos
de la escuela fascinadora de Luis XIV,--manifiestan en todo la voluntad
del monarca, la tendencia  imponer su persona y su memoria, 
deslumbrar  los pueblos con grandes construciones monumentales,
estratgicas en gran parte, en cuyas lneas rectas no se ve mas sello
que el de la vanidad niveladora, y el smbolo de la obediencia popular
pasiva.

       *       *       *       *       *

El ferrocarril badense, ntes de salvar el Nkar  dirigirse  Mannheim,
se inclina hcia las montaas, como si fuese  penetrar en ellas por el
pintoresco valle de aquel afluente del Rin. En la ribera izquierda,  la
salida del valle sobre la llanura y entre dos cordones de montaas
cubiertas de rica vegetacion, demora la ciudad de _Heidelberg_, moderna
por sus construcciones, relativamente, pero cuyo orgen remonta hasta la
poca de los Romanos. Clebre por su Universidad como por las ruinas de
su admirable _Castillo_, Heidelberg seduce al viajero por su aspecto
singularmente pintoresco, por las costumbres de su poblacion
universitaria y por la hermosura de los sitios casi salvajes de sus
cercanas. Para contemplar de cerca el conjunto, ningn sitio mas
adecuado que el del gran puente sobre el Nkar--puente de piedra de
cerca de 240 metros de longitud--desde cuyo centro se registra un
magnfico paisaje.

Sobre la mrgen izquierda, la ciudad se extiende al pi de la montaa de
_Koenigsstuhl_, orillando en su longitud el rio, subiendo en plano
inclinado hcia la cinta magnfica de verdura que cubre la montaa donde
yace el Castillo, y compuesta casi nicamente de dos largusimas calles
paralelas al rio, cortadas por muchas trasversales de aspecto
generalmente triste. Arriba se ven las ruinas del incomparable Castillo,
dominando con su asombrosa majestad todo el paisaje. Sobre la mrgen
derecha se destacan numerosas quintas de gracioso aspecto, dominadas por
el cordon de cerros que determina la hoya del rio, cubiertos de abetos y
encinas en su parte superior y de vias y hortalizas hcia el pi de las
faldas. Por ltimo, el rio desciende por un cauce rocalloso y tortuoso,
limpio y cristalino, y soportando en sus ondas algunas barcas y
numerosas balsas de maderas.

Heidelberg, como ciudad, no tiene ninguna otra particularidad artstica
que una casa antiqusima de los mas raros pormenores y formas, resto de
la poca feudal, que los excursionistas admiran siempre. Lo mas
interesante es la Universidad, famosa por sus escuelas de Derecho y
Medicina, en la cual siguen sus cursos unos 700  800 estudiantes. Es
notable el conjunto de institutos de que est dotada la Universidad: su
biblioteca, bastante preciosa y considerable, su museos, su jardin
botnico, etc. Como la ciudad no cuenta sino unos 15,000 habitantes y es
poco industrial y mercantil, su vida principal est en la Universidad,
cuyos estudiantes le dan animacion, importancia y alimento econmico.
As, en las pocas de vacaciones la ciudad parece silenciosa,  al mnos
pierde muchsimo de su animacion.

Nada mas curioso que ese conjunto de hbitos y costumbres  que da lugar
en Alemania la existencia de algunas Universidades. En Lndres y
Edimburgo, como en Paris, Berlin, San-Petesburgo y Viena, las
Universidades crean, sin duda, un movimiento que tiene su carcter
particular, como el del barrio _latino_ en Paris. Pero en realidad en
esas grandes ciudades el estudiante tiene mucho de cosmopolita, se
mezcla demasiado al movimiento del mundo, se deja dominar por las
exigencias de la moda y pierde mucho de su tipo, casi ahogado 
oscurecido por la grandeza del escenario. En las pequeas ciudades
alemanas que tienen Universidades muy notables, sucede lo contrario.
All el estudiante se impone, domina como un tipo soberano, absorbente,
libre, original, superior  toda influencia, que imprime en cierto modo
 la ciudad el sello de sus costumbres. Donde quiera le reconocereis
por su fisonoma altiva, pensadora y original, su vestido propio, libre
de trabas y de modas, en que la cachucha hace el principal papel; le
vereis cantando por las calles, sin cuidarse de nada ni de nadie, con la
querida del brazo y la pipa  el cigarro en la boca; con el cabello y la
barba en desrden y creciendo  discrecion; vestido  la diabla;
contento, libre, soador, generoso, extravagante, revolucionario
demcrata y dado  las elucubraciones filosficas; poco dogmtico y muy
apasionado por las discusiones intrincadas y eruditas, y ya inventando
sistemas desde el colegio; buscando desde temprano las agitaciones de la
prensa y de los clubs; burlon, pero sin chiste picante; filsofo
prematuro, amigo de querellas y asiduo en el culto de la botella  del
jarro de cerveza. Quizs en ninguna parte se puede estudiar  los
pueblos mejor que en sus universidades, porque es en esas colonias de la
ciencia en embrion donde la sociedad se revela con mas energa en sus
aspiraciones mas ardientes, sus instintos mas tenaces y sus aptitudes
mas caractersticas.

       *       *       *       *       *

Me sera imposible hacer una descripcion siquiera sucinta de todos los
primores del _Castillo_ de Heidelberg,  mnos de escribir muchas
pginas que fastidiaran al lector. Aquella ruina extraordinaria no es
digna de estudio, en sus pormenores, sino para el artista consumado y el
arquologo. Es en su conjunto y por su significacion general, histrica
y social, que el viajero la contempla con pasmosa admiracion y tristeza.
Un camino carretero, que serpentea faldeando la montaa, por en medio de
magnficos bosques en la parte superior, nos condujo casi hasta la cima,
donde se halla el Castillo,  mas de 100 metros de altura sobre
Heidelberg y dominando con majestad el abismo de la cuenca del Nkar. Al
pasar bajo las inmensas bovedas completamente umbras del bosque que
rodea al Castillo, se siente una especie de recogimiento que prepara el
alma  la muda contemplacion de las maravillosas ruinas. Ya se orillan
esplndidas terrazas cubiertas de jardines, desde las cuales se tiene un
golpe de vista encantador; ya se vaga bajo las espesas alamedas, en un
terreno desigual y exuberante de vegetacion, pasando al lado de
formidables murallones invadidos por el bosque, de fuentes arruinadas y
escombros destrozados, que yacen en la espesura de los tilos, las
encinas, etc., como restos de un inmenso cadver de mrmol y piedra.

Al cabo el viajero llega delante de la colosal ruina del Castillo,
--enjambre de muros admirables, casi todos sin techumbre, de torres de
diversas formas y estilos, de arcos, columnas, restos de estatuas y
esculturas primorosas, curiosidades artsticas  histricas, patios
diferentes, puentes destrozados, stanos profundos, balcones y terrazas
y laberintos de construcciones de todo gnero, abrumados por la
exuberante vegetacion de rboles gigantescos, coronados de flotantes
pabellones de yedra que parecen como la verde mortaja echada por la
naturaleza sobre las maravillas del arte para impedir que el tiempo las
devore y pulverice.... Donde quiera se ven asomar por entre el follaje
de los rboles cien cabezas de mrmol, esculturas  construcciones
atrevidas, y admirables relieves y frescos bajo las manchas de la hiedra
invasora, como si quisiesen protestar contra el olvido, en nombre de los
artistas que grabaron el sello de su inspiracion en cada baldosa, cada
estatua, cada piedra y cada monumento de ese enjambre de monumentos que
se llama el _Castillo_.

La historia de esa colosal creacion del arte, que han llamado no sin
razn la _Alhambra de Alemania_, explica perfectamente las
circunstancias de su composicion. Era una sucesion de palacios,
comenzada por uno de los prncipes  margraves del pas desde principios
del siglo XV; cada sucesor fu haciendo agregar una construccion nueva,
conforme al estilo de cada poca, aunque predominando siempre el
italiano, y de ese modo el Castillo era una extraa maravilla, hcia
1680, compuesto de obras que indicaban los progresos del arte en la
arquitectura, la escultura, la ornamentacion, etc. El Castillo era al
mismo tiempo un conjunto de palacios y una fortaleza, donde se abrigaba
la corte de los margraves del Rin y su guarnicion, pudiendo alojar 
miles de personas. Durante la guerra atroz de sucesion que hizo Luis XIV
al margraviato, por medio del brutal Louvois, de 1688  1693, fu
destruido  arruinado casi completamente el Castillo de Heidelberg, como
tantos otros de las cercanas del Rin. El caon implacable del ambicioso
rey aniquil lo que el cincel del artista habia trabajado laboriosamente
durante dos siglos y medio. Despues de la guerra, uno de los margraves
se propuso reconstruir todo lo arruinado, y lo consigui, haciendo
prodigios de voluntad l y los artistas. Pero la fatalidad parecia pesar
sobre aquella maravilla humana: un rayo incendi una de las torres, en
1764; todo el edificio fu al punto devorado por las llamas, en sus
partes superiores, y desde entnces no han quedado sino ruinas
majestuosas, con los stanos intactos, las torres y terrazas y casi
todos los muros en pi. Solo una parte de la masa del edificio conserva
su techumbre, abrigando muchos objetos curiosos.

El espectculo es tan grandioso y el conjunto de construcciones y
primores tan complicado, que no es posible describirlo sin entrar en
pormenores detenidos. Lo que el viajero saca en claro de la
contemplacion de aquellos prodigios de arte casi aniquilados, es una
doble conviccion: primera, que la gloria del artista bien inspirado y
hbil es muy superior  la del guerrero que destruye, so pretexto de
defender una causa que llama justa, puesto que la conciencia severa del
viajero imparcial rinde homenaje de admiracion al artista, dominado por
el noble sentimiento de lo bello, mintras que execra la memoria del rey
corrompido y el brbaro general cuyos caones convirtieron en ruinas
tantas hermosuras; segunda, que en balde las naciones se jactarn de sus
progresos hechos en la civilizacion, bajo los puntos de vista del arte,
de la ciencia, de la industria, del comercio, etc., si sus progresos en
punto  moralidad no han de estar en armona con aquellos, es decir, si
los gobiernos no han de respetar las obras de la civilizacion,
renunciando  la salvaje _justicia_ de la guerra que todo lo aniquila.

Es curioso notar que la Francia, el pueblo que desde el siglo XVII ha
hecho avanzar mas poderosamente la civilizacion, en el campo de lo
espiritual,--de la ciencia y del arte,--es la que con sus guerras
inicuas ha destruido mas maravillas  obras maestras artsticas, en
Alemania, en Italia y Espaa, como lo atestiguan tantas ruinas en las
comarcas del Rin, algunas en la pennsula italiana, y las del Alczar de
Toledo, la Alhambra y el Jeneralife en Granada, etc., etc. Es que la
guerra, careciendo de moralidad y de espritu creador es el peor enemigo
de la civilizacion.

       *       *       *       *       *




CAPITULO V.

DE HEIDELBERG A FRANCFORT.

Mannheim y el Rin.--El gran ducado de Darmstad; su gobierno y sus
condiciones generales.--La ciudad capital.--Una familia tpica.


Despues de visitar  Heidelberg continuamos nuestra excursion
directamente hcia Darmstad. Sinembargo, dir dos palabras acerca de
Mannheim puesto que esta ciudad es una de las mas importantes del
gran-ducado de Bden, y que tuvimos ocasion de visitarla, diez meses
despues, al hacer nuestro segundo viaje de Paris  Alemania, por la via
de Metz y Espira.

_Mannheim_, situada casi sobre la ribera derecha del Rin y la izquierda
del Nkar, en el vrtice de la confluencia y haciendo frente 
_Ludwigshafen_, no llama la atencion sino por su fra y montona
regularidad, que justifica enteramente lo que he dicho acerca del
contraste que ofrecen en Alemania las ciudades modernas comparadas con
las antiguas. Fundada en 1606 por uno de los antiguos _Electores_ del
pais, Mannheim tuvo la desgracia de ser fortificada desde su orgen, es
decir, de ser una tentacion para los enemigos en las guerras
internacionales. As, las de Luis XIV le fueron funestas, y un general
frances muy expeditivo la destruy completamente. Reedificada ya del
todo en 1794, fu luego presa de Franceses y Austracos sucesivamente.
Gracias  esas tristes aventuras la experiencia sirvi de algo; las
fortificaciones fueron demolidas y reemplazadas por hermosos huertos,
jardines y paseos; y hoy la ciudad, libre de cuidados artificiales,
crece en poblacion, se ensancha sin embarazo, y sus habitantes no
piensan sino en el comercio de su puerto, en el movimiento de sus
ferrocarriles y de la navegacion de los dos ros, y en el desarrollo de
las artes pacficas.

Mannheim posee de 25  28,000 habitantes que, si no tuviesen negocios en
qu ocuparse con actividad, lindos y numerosos jardines en las
cercanas, y agradables paseos en las riberas de los rios y en el
magnfico parque del palacio gran-ducal, deberan morirse todos de
tedio, al vagar por aquellas calles anchsimas, rectsimas y
tristsimas, orilladas por hileras de casas absolutamente iguales y
cortadas invariablemente en ngulos rectos. La ciudad contiene todos los
establecimientos y objetos pblicos que distinguen  una localidad
populosa y civilizada; pero todo carece all de distincion  causa de la
fra uniformidad de todas las construcciones. El palacio gran-ducal, que
contiene una considerable biblioteca y colecciones artsticas
generalmente mediocres, no es notable como monumento sino por la
inmensidad de su fachada, que mide una longitud de mas de 560 metros.

Por lo demas, Mannheim es un centro notable de produccion agrcola (en
la cual figuran principalmente los granos, el camo, el lino, el tabaco
y el lpulo, que pueblan las llanuras vecinas), y contiene algunas
manufacturas importantes de tejidos de lino, camo y lana.

       *       *       *       *       *

Como el ferrocarril que gira entre Heidelberg y Darmstad va orillando la
base occidental de la cadena de montaas llamada de _Odenwald_, que
cubre una parte notable de la banda superior del territorio de
Hesse-Darmstad, el paisaje tiene en todo el trayecto un aspecto
completamente anlogo al de las comarcas badenses de que he hablado.
Las llanuras se extienden hcia el Rin con gran lujo de vegetacion y
esmerado cultivo, y las montaas presentan siempre un conjunto gracioso
por las formas y melanclico por las tintas oscuras de sus espesos
bosques.

El gran ducado de Hesse-Darmstad, que ocupa el 9 rango en la
Confederacion Germnica, es uno de los mnos considerables de los
Estados secundarios. Su territorio, que en la parte superior comienza en
la lnea del Nkar, se divide en dos porciones desiguales, una limtrofe
de Bden, Franconia, Francfort, Hesse-Electoral y Nassau, y la otra
sobre la mrgen izquierda del Rin. Montaoso en parte, y en parte
enteramente llano, sobre las mrgenes del Rin, ese teritorrio contiene
una extension superficiaria de 8,405 kilmetros cuadrados y en 1858
contaba 854,300 habitantes (de ellos 450,000 protestantes), lo que da la
proporcion, muy poco comun, aun en Europa, de mas de 101 habitantes por
kilmetro cuadrado.

El gran-ducado de Hesse-Darmstad que, como el de Bden y los demas del
Rin central, hace parte del _Zolverein_ aleman, ha pasado por todas las
vicisitudes que las guerras entre Alemania y Francia, y sobre todo las
de Napoleon, hicieron pesar sobre los Estados alemanes mas expuestos al
choque. Puede decirse que la verdadera constitucion del gran-ducado no
data sino de 1806, poca en que el prncipe del electorado anterior,
bajo los auspicios de Napoleon, agrand sus dominios  expensas de otros
pueblos y figur como miembro de la efmera Confederacion del Rin.
Pero el gran-duque supo hacer su negocio, volviendo  tiempo sus armas
contra el emperador frances, y gracias  eso obtuvo sus ventajas en la
gran partija que, bajo el nombre de _restauracion_, hizo el Congreso de
Viena en 1815.

En 1820 qued organizado el gran-ducado con el carcter de monarqua
constitucional, dotado de instituciones relativamente liberales que la
revolucion desarroll en 1849. Pero la reaccion general de 1851 puso
coto  las mas importantes libertades, y desde entnces el gobierno de
Darmstad ha figurado en el grupo de los numerosos Estados coligados en
la Confederacion contra el progreso de las ideas democrticas,
mostrndose perseverante en esa guerra que casi todos los prncipes
alemanes hacen  los pueblos que con tanta paciencia los toleran.

Sinembargo de la mezquindad con que gobiernos como los de Hesse-Cassel,
Hesse-Darmstad, Nassau y otros se oponen al movimiento liberal que agita
al pueblo aleman, no por eso creo que merezca absoluta censura la
resistencia que esos pequeos Estados manifiestan respecto de las
tendencias unitarias. En mi concepto, el partido democrtico aleman ha
comprometido mucho la causa de la democracia al empearse, contra la
lgica y la conveniencia, por hacerla solidaria del _unitarismo_. Nada
mas sano, progresista y ventajoso que hacer de la Alemania una verdadera
_Confederacion_, es decir, un cuerpo de Estados completamente autnomos
en su gobierno interior, pero ligados por principios comunes de
ciudadana y derecho pblico,--aduanas, diplomacia, ejrcito y marina
comunes y un presupuesto nacional. Eso implica una combinacion
parlamentaria y gubernamental en que estn representadas la unidad
_social  internacional_ del gran pueblo aleman y la autonoma de los
diversos gobiernos.

Pero de esa organizacion, que sera lgica, realmente democrtica y
fecunda, en lugar de la extravagante complicacion actual de tantos
Estados antagonistas y gobiernos enemigos de los pueblos,--de esa
combinacion  la unificacion completa, aunque disimulada, la distancia
es muy grande. La democracia nada puede ganar en Alemania, ni en ningn
pas del mundo, con la centralizacion unitaria, puesto que los pueblos
son siempre mas libres  medida que fiscalizan y tocan mas de cerca los
intereses de su administracion y los actos de sus gobernantes.

Por otra parte, la Alemania perdera inmensamente con la centralizacion
poltica, bajo el punto de vista moral, intelectual y econmico. El
habitante de Estuttgard  de Munic en nada se parece al de Hamburgo 
Lubeck, ni el de Viena al de Colonia. Cada grupo aleman tiene su ndole
propia, su mtodo particular de creacion  de accion, en filosofa y
literatura, en punto  ciencias y bellas artes, y en asuntos de
administracion y economa. El dia que toda la Alemania se viese sometida
al nivel de la unidad, todos  casi todos sus grupos, absorbidos por
Viena  Berlin, perderan su tipo particular, su originalidad y
espontaneidad de accion; el pueblo aleman dejara de ser lo que es: uno
de los mas grandes pueblos del mundo,--el mas estudioso y erudito, el
mas fecundo en ideas nuevas  investigaciones originales; el iniciador
por excelencia de cuantas verdades se encarga Francia de someter 
criterio rigoroso para simplificarlas y vulgarizarlas, despues de lo
cual Inglaterra las somete  la prueba definitiva de la experiencia; y
tambien, permtaseme decirlo, uno de los pueblos mas sanos, de instintos
mas dulces y candorosos, y el mas modesto de cuantos ocupan la primera
lnea en el movimiento de la civilizacion.

Que el lector me perdone esta digresion, apoyada en las observaciones
que he hecho en toda la Alemania, y volvamos a ocuparnos nicamente de
Darmstad. La poblacion del gran-ducado es notablemente vigorosa,
laboriosa y honrada. Las sectas religiosas gozan all de libertad, se
toleran y son numerosas. La gran mayora pertenece  la iglesia
luterana; los catlicos apnas componen la cuarta parte de la poblacion
total, en seguida figuran por su nmero los calvinistas, y luego los
judos, que pasan de 28,000.

Aunque hay algun movimiento fabril en el pas, la agricultura es la base
general de su riqueza, produciendo maderas en las montaas, excelentes
vinos en las mrgenes del Rin, y en las llanuras toda clase de cereales
(mucho maz), tabaco, plantas filamentosas, lpulo, papas, frutas, etc.
El pas es frtil y rico, y la poblacion parece estar bien distribuida.

       *       *       *       *       *

Darmstad, la ciudad capital, que cuenta unos 33,000 habitantes (de los
cuales poco mas de 2,500 son catlicos) es curiosa por la diferencia muy
marcada que presentan las dos partes de que se compone: la _vieja_, que
data de algunos siglos, sin rango de ciudad, y la _nueva_, cuya ereccion
fu terminada apnas en 1830. Tanto la parte nueva como la vieja estn
fortificadas,--mediando entre la ciudad y sus murallas un vasto espacio
que apnas est hoy cubierto de jardines, pequeos parques y paseos,
generalmente graciosos y agradables.

Es al traves de la parte moderna que circulan los viajeros al dejar la
estacion del ferrocarril, concibiendo desde luego la mejor idea al
penetrar por la hermosa calle del _Rin_ en direccion  la plaza _Luisa_
y el _Palacio-viejo_. Pero en breve la ilusion se disipa, porque el
viajero se apercibe de que se halla en medio de un inmenso tablero de
_damas_ de la mas fastidiosa y monumental monotona. Donde quiera calles
enteramente pulcras, anchas como plazas, tiradas rigorosamente  cordel
y cortadas como  comps en porciones absolutamente iguales, con los
mismos pavimentos, el mismo aspecto, el mismo silencio y la soledad mas
soolienta que se puede imaginar. Donde quiera casas de igual altura,
con puertas, ventanas, techos, piedras y colores matemticamente iguales
en todo y por todo; de manera que cada cuadra parece una sola casa, y
que al volver cada esquina cree uno haber comenzado  recorrer de nuevo
la misma calle que acaba de transitar. Tal parece como si cada ventana
abierta remedase un bostezo de la ciudad, y cada puerta cerrada el sueo
profundo de los 33,000 habitantes de aquella capital-cuartel. Realmente,
Darmstad es tan fastidiosa en su parte nueva, que el recorrer sus calles
dan ganas de acotarse con toda franqueza, sobre los baldosas de una
acera,  dormir el sueo eterno de los justos, con la esperanza de
despertar, por via de compensacion, en medio de un carnaval italiano.

La ciudad no carece de monumentos interesantes, como el Castillo 
Palacio-viejo, la iglesia de los catlicos y la columna y los edificios
de la plaza Luisa. Una de las cosas que hacen mas estimable  la
Alemania, como pueblo literato y artista, y muy interesante para el
viajero, es la profusion y riqueza de sus museos, sus bibliotecas, sus
universidades y an los magnficos parques y jardines de las ciudades,
casi todos de estilo ingls. As, cuando falta todo movimiento
industrial y comercial, como sucede en Darmstad, siempre se encuentra en
los palacios y otros edificios pblicos algo que, ademas de agradar 
instruir al viajero, le da una idea bastante clara de la ndole
literaria  artstica y la ilustracion del pueblo aleman, la mas vasta
en Europa, la mas cosmopolita, y la mas slida bajo ciertos aspectos.

El Palacio-viejo es un vasto edificio rodeado de jardines, que ademas de
ser habitado por el prncipe heredero contiene: la biblioteca nacional,
compuesta de mas de 115,000 volmenes, cerca de 100,000 folletos y unos
500 manuscritos, de los cuales algunos son preciosos y de gran mrito
por sus trabajos artsticos y la riqueza de sus adornos en piedras
preciosas; el museo de pinturas (unos 750 cuadros generalmente
mediocres, aunque no faltan unos 40 de bastante mrito); el museo de
historia natural, rico y bien acondicionado; en fin los museos de
antigedades, medallas y monedas.

La iglesia de los catlicos, situada en una eminencia, dominando varias
calles esplndidas, es un monumento curioso por su forma circular, que
le da el aspecto de un teatro, y su falla de torres y fachada ostentosa,
cosas singulares en una iglesia catlica. La inmensa rotunda que le
sirve de techo, apoyada sobre un crculo de columnas muy considerables,
tiene un aspecto grandioso. Baste decir que esa rotunda mide 75 metros
de dimetro, lo que es enorme, y 41 de elevacion.

Por ltimo, la plaza Luisa, aunque triste y solitaria, llama la atencion
por los edificios que la encierran (entre ellos el _Palacio-nuevo_ del
gran-duque y el _Colegio_, mbos notables por su sencillez) y sobre todo
por su extraa columna acanalada, de gres rojo, que tiene mas de 44
metros de altura y est coronada por la estatua colosal del gran-duque
Luis I, que fu el fundador de la nueva Darmstad.

       *       *       *       *       *

De Darmstad  Francfort la via es generalmente desapacible, girando al
traves de llanuras bien cultivadas pero montonas. Poco ntes de llegar
 Francfort el tren se detuvo delante de una pequea localidad rodeada
de jardines y huertos, donde tienen sus casas de campo muchos de los
opulentos banqueros y negociantes de la activa capital de la
Confederacion. Al continuar el tren su ruta entr  nuestro carruaje un
sujeto vestido con mucha sencillez,  estilo _americano_, alto, robusto
y de fisonoma franca. Llevaba sobre las rodillas un gran canasto con
magnficas uvas de varias clases que acababa de hacer coger en sus
jardines para ofrecer  su familia. En breve, al oirnos hablar en
espaol, nos dirigi la palabra, con cierta mezcla de familiaridad y
respeto, dicindonos con acento perfectamente _yankee_: _Cabaliero, ers
Ursted y su seniora espanioles?_

Respondmosle que ramos hispano-colombianos, y como su provision de
lengua castellana no era muy abundante, nos pregunt si hablbamos
ingls. Al ver que podia entenderse con nosotros en su lengua y que
ramos hijos del Nuevo Mundo, se manifest muy amable, nos regal
hermosos racimos de uvas, y, como si fusemos amigos viejos, nos trat
con la mayor cordialidad. Luego luego nos di cuantos preciosos informes
podian importarnos acerca de Francfort, con explicaciones muy
interesantes, y nos ofreci mil pequeos servicios. Al salir del tren,
se apresur  conducirnos al mejor hotel y recomendarnos muy
particularmente  la consideracion del hostelero y sus sirvientes, y
luego nos pidi permiso para volver despues de algunas horas 
visitarnos.

Como no conocamos por experiencia el tipo _yankee_ de buena calidad,
nuestro _amigo_ improvisado nos parecia por lo mnos muy singular, y
aunque no nos ocurri ningn pensamiento de desconfianza ofensiva, no
obstante que sabamos que en los ferrocarriles, los hoteles y los
teatros de Europa es muy fcil dar con insignes caballeros de industria,
no podiamos explicarnos la excesiva obsequiosidad de nuestro desconocido
_amigote_, inmerecida de nuestra parte, sino suponiendo en l un
carcter excntrico en notable grado.

Tres horas despues Mr. D** lleg en su hermoso coche delante del hotel,
y entr  suplicarnos que le permitisemos presentarnos  su familia y
que tomsemos el t en su casa. Era imposible no aceptar invitacion tan
galante, y ademas nuestra curiosidad estaba vivamente excitada. Mr. D**
nos llev en su coche  su casa, amueblada con elegante lujo, y nos
present  su familia, compuesta por el momento de una bella seorita,
una seora amable y llena de sencillez en su porte, su trato y sus
atavos, y dos seoras mas de su parentela, poco mas  mnos anlogas en
sus fisonomas y maneras. Despues de los cumplimientos de ordenanza la
conversacion se hizo en breve familiar; cada cual, excepto la modesta
seorita, nos hacia cien preguntas llenas de inocente curiosidad
respecto de la naturaleza de nuestro pas, las costumbres de nuestra
sociedad, etc., etc. Luego tuvimos la sencilla explicacion de las
bondades de Mr. D**: por una parte, su carcter personal era
naturalmente obsequioso, ademas de lo que en ello influian los hbitos y
la ndole de la buena sociedad setentrional de los Estados Unidos; por
otra, le movia un sentimiento de gratitud muy singular. Durante un viaje
hecho  Mjico, algunos aos antes, habia recibido servicios de
hospitalidad muy generosos en ese pas, concibiendo un afecto profundo
por la sociedad hispano-colombiana. As, al vernos, habia creido poder
corresponder indirectamente las finezas de que habia sido objeto,
mostrndose amable con dos colombianos desconocidos. Haba para m no s
qu de profundamente tpico en ese espritu de personificacion de las
razas que parece dominar al _Yankee_ de raza pura. Dir tambien que la
circunstancia de haber conversado en ingls con Mr. D**, particularmente
mi esposa, influy mucho en nuestro favor. Mr. D** era nada mnos que
uno de los mas fuertes propietarios de los valiosos ferrocarriles de
Francfort, y sinembargo no hacia la menor ostentacion de su riqueza.

En cuanto  su familia, su carcter era tal que mas tarde, mediante la
observacion, pudimos convencernos de que era tpico de la buena sociedad
femenina de Alemania. Las seoras hablaban tres lenguas de primer rden,
mostraban en todo muy buen sentido, un sentimiento natural de sencillez
y candor, una conciencia pura, pero muy poco persuadida de la
importancia de su sexo, un espritu de hospitalidad sincera, afectuosa y
sin ostentacion, mucha curiosidad de los cosas sociales, y sobre todo
una exquisita benevolencia de inclinaciones y de afectos de familia. Mas
tarde dir lo que pienso, en general, de la mujeres de Alemania y de las
costumbres del pas.

       *       *       *       *       *




CAPITULO VI.

DOS ESTADOS ALEMANES.

La repblica de Francfort;--su importancia comercial y poltica.--La
ciudad de Francfort;--su situacion;--su movimiento social;--sus
banqueros y sus judos.--El ducado de Nassau.--Wiesbden y sus
cercanas.


La ciudad de Francfort  _Frankfurt-am-Main_, sea que se la considere
simplemente como un centro de actividad social, sea como Estado 
entidad poltica de la Confederacion Germnica, es, sin disputa, una de
las mas curiosas  interesantes manifestaciones del genio y la
civilizacion de Alemania. En ninguna parte se ve tan patente el
contraste de todas las cosas, la contradiccion, la discordancia profunda
que reina entre las ideas y los hechos, entre las aspiraciones y las
tradiciones del pueblo aleman,--pueblo simultneamente soador y
laborioso, fantstico y negociante, erudito y artista, judico y
cristiano, creyente y filsofo, liberal y feudatario, republicano y
aristcrata, singular, contradictorio en todo....

Francfort fu muy atendida y fortificada por Luis el Bondadoso
(emperador franco de orgen) en 838; fu la capital del reino germnico
de Austrasia, en 843; fu erigida en ciudad-libre aristocrtica, en
1154; fu capital de un gran-ducado artificial (de la fbrica de
Napoleon) en 1805; fu capital del imperio-repblica que inici la
revolucion en 1849; y hoy conserva su carcter de repblica  ciudad
libre y miembro de la Confederacion. As, Francfort ha hecho todos los
papeles, bajo el punto de vista histrico-poltico, gracias  su
antigedad, su posicion central y otras circunstancias; y en la
actualidad tiene el honor de ser la capital aparente de esa aparente
reunion de antagonistas de todos estilos que se llama la _Confederacion_
de Alemania.

Bajo otro aspecto, Francfort, en otro tiempo plaza fuerte, ha sido el
objeto de cien combates y ocupaciones y de numerosos actos de violencia
militar, ora en las luchas puramente germnicas, ora en las
franco-alemanas  las europeas. Pero al mismo tiempo que ha sido un
objeto tan importante en la guerra, lo ha sido muy poderoso en la paz,
--es decir, para el comercio, el crdito y la industria,--porque sus
enormes capitales, sus opulentos banqueros, son acaso, despues de los de
Lndres, los que ejercen mayor peso y mas influencia en los negocios de
crdito de Europa.

En Francfort nacieron, crecieron y ganaron gloria  fortuna dos hombres
que han ejercido una formidable influencia en Europa: Goethe y
Rothschild;--Goethe, el genio que ha hecho avanzar mas poderosamente la
literatura alemana, el gran poeta-prctico de esa gran raza; y
Rothschild, el hombre que, levantndose de la nada, gracias  la
actividad, la confianza ajena y la probidad (las tres condiciones del
_crdito_), ha hecho del banquero un rey en la sociedad moderna, del
crdito uno de los mas fecundos y formidables agentes de la
civilizacion.

En Francfort viven el intolerante papista, el rgido calvinista y el
severo luterano, representantes de las horribles luchas religiosas que
han desolado al mundo; pero viven tambien millares de judos, y reina el
israelita opulento,  quien el espritu moderno ha permitido emanciparse
por medio del dinero,--lo que no deja de ser un sarcasmo para la
civilizacion contempornea.

Y todava las contradicciones se manifiestan en Francfort bajo otros
aspectos. All descuellan las mas vigorosas manifestaciones de la
industria: bancos, fbricas, almacenes y ferrocarriles,--al mismo tiempo
que una multitud de brillantes establecimientos de enseanza, ricos y
hermosos museos, bibliotecas y colecciones artsticas, y un notable
jardin botnico-zoolgico. All contrastan los mas antiguos monumentos
de la edad feudal y muchas callejuelas tortuosas, estrechas,
extravagantes y del aspecto mas original, con los edificios sencillos y
grandiosos del tiempo actual, los lindos jardines, las anchas calles
tiradas  cordel y las elegantes casas que representan la aspiracion 
lo confortable, limpio y de buen gusto.

All vive tambien una sociedad heterognea bajo todas sus formas.
Vegeta, embrollando los negocios, una Dieta federal que representa la
ambicion, los intereses y el egoismo suspicaz de los gobiernos 
_soberanos_; y se agita una prensa libre y activa, representante de la
soberana de la opinion. Existe un gobierno democrtico, en su intencion
y en los hechos, y lo ejerce un Senado semi-aristocrtico por su
composicion. Hay una repblica en el conjunto, cuyo cuerpo legislativo
es de composicion heterognea, y esos _republicanos_ estn divididos en
tres clases muy distintas: _nobles_ (unas once antiguas familias),
_ciudadanos_  vecinos (los mercaderes, etc.), y _paisanos_  plebeyos
de la campaa.

As, lo repito, Francfort es original, contradictoria en todo. La edad
mdia subsiste al lado de la edad moderna; el cristianismo vive, calle
de por medio, con el judaismo; la libertad con el privilegio, el arte
con la ciencia, la soberana de los prncipes con la soberana de la
opinion, las iniquidades tradicionales con la justicia de las
aspiraciones modernas. La Alemania tiene, pues, su mas conspicuo
representante en Francfort.

       *       *       *       *       *

La repblica de Francfort, incrustada entre los territorios de
Hesse-Darmstad y Nassau, contiene una rea total de 48 kilmetros
cuadrados, y se compone de la ciudad capital, con su arrabal de
_Sachsenhausen_, dos pequeas villas y cinco aldeas, con una poblacion
general de cerca de 74,000 individuos (sin contar la guarnicion federal)
de los cuales cerca de 68,000 corresponden  Francfort y su arrabal. De
esa poblacion, 8,000 pertenecen al catolicismo, mas de 6,000 al
judaismo, mas de 3,000 al calvinismo, y los demas  la comunion
luterana. Las rentas y los gastos anuales del Estado alcanzan por
trmino medio  445,000 _talers_, y la deuda  5,000,000. El Estado, en
asocio de Hamburgo, Brmen y Lubeck, ocupa el 17 rango en la
Confederacion alemana, y el 2 entre las cuatro repblicas  ciudades
libres.

Situada en medio de una llanura,  corta distancia de la cadena de bajas
montaas llamada _Taunus_, Francfort tiene su base en las dos mrgenes
del rio _Main_, extendindose sobre la derecha la ciudad propiamente
dicha, y sobre la izquierda el arrabal de Sachsenhausen. El pas vecino
no es hermoso por su topografa; pero el cultivo esmerado de las
campias, los innumerables y bellos jardines de los alderredores, que
han reemplazado las antiguas fortificaciones, y el panorama del rio y
las localidades vecinas, le dan al conjunto un aspecto gracioso y
pintoresco durante la poca de vegetacion.

Si la agricultura de esas campias apnas alcanza para las necesidades
de la poblacion, la industria fabril de la ciudad tiene mucho mayor
importancia, particularmente en artculos de joyera. Pero lo que
constituye la verdadera importancia de Francfort es su enorme
acumulacion de capitales al servicio de todas las especulaciones de
crdito, su gran movimiento comercial de cambios para toda la Alemania,
y la concentracion de cuatro lneas de ferrocarriles que sirven de lazo
de union  todos los alemanes y  muchos del continente establecidos en
otros pases. No es fcil apreciar hasta qu punto la riqueza, la
actividad y las comunicaciones de Francfort influyen sobre la economa
de toda la Alemania y aun de casi toda la Europa, ya facilitando los
viajes y las transacciones, ya concurriendo  todos los emprstitos de
los gobiernos y las grandes compaas,  fomentando empresas muy
diversas en todos los pases. Bajo este aspecto, Francfort concurre con
Lndres, Paris, Amsterdam y Hamburgo  constituir esa irresistible
soberana que el dinero y el crdito ejercen en Europa y que se hace
sentir en todas las regiones del mundo.

En Francfort el tiempo ha clasificado muy distintamente las
manifestaciones de la vida social. As, en los alderredores, en las
cercanas del vasto semicrculo que ntes describian los
fortificaciones, tocando en sus extremidades  la mrgen derecha del
Main, no se ven sino hermosos barrios enteramente nuevos, vastos y
graciosos jardines, alegres quintas, calles anchas y rectas de completa
regularidad, alamedas en las vias carreteras, casas elegantes, todas de
construccion uniforme y casi todas pintadas; en fin, las estaciones de
los ferrocarriles, siempre repletas de viajeros y en incesante
actividad.

Pero si penetrais al interior de la ciudad, sea por la puerta
_San-Gallus_, para pasar por delante de la iglesia de _Weissfrauen_ y la
casa de _Goethe_; sea por la puerta del _Taunus_, desembocando en la
plaza del _Rorsmark_; sea en fin por la puerta _Roekenkeimer_ y la plaza
del _Teatro_, encontrareis en todas las casas un aspecto completamente
distinto, no obstante que las nuevas construcciones van invadiendo la
ciudad de la edad mdia y borrndole algunos de sus rasgos
caractersticos. All hallareis un gran movimiento de negociantes,
obreros y mercancas, de viajeros curiosos, de gentes de los mas
diversos tipos. De cada diez casas seis por lo mnos os llamarn la
atencion por sus extraas formas, sus techos puntiagudos, sus fachadas
triangulares, sus balcones esculpidos, sus curiosas ventanas
superpuestas  pareadas de un modo singular, sus muros compuestos de
trozos de madera conbinados en forma de red, sus tejados que parecen
madrigueras de ratas  palomares amontonados en desrden.

Hallareis un laberinto de callejuelas muy angostas, tortuosas,
extravagantes en todo, pasablemente sucias (en los barrios de los
israelitas y los catlicos particularmente), monumentos sumamente
curiosos, palacios que resumen las mas interesantes tradiciones,
mercados pblicos en que el campesino aleman muestra toda la
originalidad de su tipo, en fin un espectculo que impresiona vivamente
al viajero de distinta raza y civilizacion.

Una de las curiosidades mas renombradas de Francfort ha sido la _calle
de los Judos_, que Vctor Hugo y otros observadores han descrito con
mucha energa. Hoy esa calle ha perdido mucho de su carcter particular,
 virtud de demoliciones y reconstrucciones importantes, y los
habitantes de ese triste barrio tienen una posicion bien distinta de la
que en otro tiempo los hizo interesantes. Verdad es que la ley no los ha
emancipado todava, implacable en su miserable egoismo que niega el
carcter de ciudadano al que no es cristiano. Pero al mnos el israelita
tiene seguridad en su culto, su industria, su persona y su propiedad, el
dinero le ha servido para emanciparse civilmente en Alemania como en
Inglaterra y otros pases, y la nocion de la justicia ha hecho grandes
progresos respecto de esa raza perseguida, tan laboriosa como
perseverante. Hoy ella trata de regenerarse, sea entrando en las
comuniones cristianas, sea modificando el judaismo en el sentido del
libre exmen y el progreso. Si ntes los Judos de Francfort fueron tan
cruelmente tratados, hoy su condicion es muy distinta, y si han de
conservar sus costumbres de usura, ocultacion, especulaciones sobre
harapos y cosas viejas, desaseo repugnante y espritu estrecho de raza 
comunion, el juicio que en lo futuro se forme les atribuir la mayor
parte de la responsabilidad.

Por curioso que sea todava el barrio de los Judos en Francfort, el
lector me permitir que reserve mis descripciones respecto de esa raza
para el captulo en que mas tarde hablar de Praga, porque es en esta
ciudad donde he creido hallar mejor caracterizadas las costumbres de los
judos alemanes.

       *       *       *       *       *

Los mas interesantes monumentos pblicos de Francfort son: el palacio
llamado _Rmer_, _la Bolsa_, la catedral  _Dom_, la _Biblioteca_, los
museos _Stoedel_ y _Bethman_, y las estatuas consagradas  _Goethe_ y
_Guttemberg_. El edificio llamado Rmer, de aspecto singular y muy
antiguo, guarda las tradiciones histricas de Francfort y del antiguo
imperio de Alemania. All existen los archivos de la ciudad y tiene sus
sesiones muy modestamente el Senado de la repblica. El salon principal,
donde se reunian los _Electores_  potentados del imperio  elegir el
Emperador (en los tiempos en que los soberanos debian su poder a una
ficcion  forma elecionaria, sin consideracion al derecho _divino_ de
sucesion),--el salon principal, digo, embelesa todava  muchos Alemanes
y es el orgullo de la ciudad, porque contiene los retratos de cuerpo
entero de todos los emperadores de Alemania, y algunos trastajos que les
pertenecieron.

La Bolsa no es notable sino por el extravagante contraste de su parte
interior, de estilo casi morisco, y la exterior, adornada con estatuas y
una fachada de aspecto muy diferente. Acaso ese edificio es el mas
_cosmopolita_ que existe en Europa, en cuanto a sus formas exteriores,
pues sus estatuas representan no solo la _Esperanza_, la _Prudencia_ y
el _Comercio_ martimo y terrestre, sino tambien las cinco grandes
regiones del mundo.

El Dom, aunque es el mejor monumento religioso de Francfort y no carece
de mrito y curiosidades, es muy subalterno en comparacion de otras
catedrales gticas de Alemania. La Biblioteca es un edificio moderno,
bien apropiado  su objeto y bastante rico en libros impresos y
manuscritos, que componen mas de 100,000 volmenes. La coleccion de
cuadros de pinturas que se halla en la parte baja no contiene obras bien
dignas de atencion.

No sucede lo mismo respecto del bello y rico _Museo Stoedel_, fundado
por un opulento negociante de ese nombre. Ese generoso patriota y amigo
de las artes del dibujo leg  la ciudad sus casas y colecciones y un
capital de 1,200,000 florines para fundar el Instituto que existe, que
es al mismo tiempo un museo y una escuela especial. Las colecciones son
ricas y variadas, y desde el vestbulo se encuentra con agrado el culto
del arte en dos bellas estatuas de mrmol que representan  Rafael
Sanzio y Alberto Dren. Los numerosos salones de las galeras contienen
muchos centenares de cuadros antiguos y modernos, representantes de
todas los escuelas. No son pocas las obras maestras que hay en la
coleccion, particularmente de las escuelas italianas, holandesa,
flamenca y alemana.

No nos fu posible visitar el museo _Bethman_, de escultura, que pasa
por ser generalmente mediocre, si bien contiene un objeto excepcional de
gran fama: la estatua de _Ariana_, obra de mrmol primorosa por la
composicion y ejecucion.

El monumento consagrado  _Goethe_, en el centro de una plaza  muy
ancha calle sombreada por grandes rboles, es digno de ese gran genio y
de la ciudad que fu su cuna. Es una hermosa estatua de bronce de gran
tamao (de mas de 14 pis de altura) que reposa sobre un pedestal del
mismo metal, de 12 pis de elevacion, y representa al ilustre poeta,
filsofo y pensador universal, de pi, apoyado contra un tronco de
encina y con una corona de laurel en la mano izquierda. Lo mejor del
monumento es el pedestal, cuyos magnficos relieves representan las tres
_Musas_ de la poesa y las principales creaciones de Goethe: _Fausto_ y
_Mefistfeles_, _Mion_ y _Guillermo Meister_, _Tasso_, _Ifigenia_,
_Herman_ y _Dorotea_, _Prometeo_, etc.

No ljos del monumento de Goethe est otro, compuesto de tres grandes
estatuas de bronce, formando grupo y representando  los tres hombres
que, de diferentes modos y en diverso grado, concurrieron  la invencion
y aplicacion primera de la imprenta: Guttemberg, Fust y Schoeffer. Esa
union fraternal de los tres primeros obreros de la publicidad es un
noble smbolo bien digno de alabanza.

Apropsito de imprenta har notar que en Francfort se publica el mas
antiguo peridico del mundo: el _Diario de Francfort_, cuyo primer
nmero apareci en 1615.

       *       *       *       *       *

La transicion que hace el viajero de Francfort  _Wiesbden_ (la ciudad
principal del ducado de Nassau) es violenta, no obstante que la
distancia es corta  de pocas horas de ferrocarril, siguiendo la via que
conduce directamente  _Cstel_ (lugar situado sobre la mrgen derecha
del Rin, enfrente  Mayenza) y volviendo hcia el nordeste en direccion
 los montes del Taunus.

En efecto, en Wiesbden la topografa es variada y pintoresca en
extremo; el pas es montaoso y muy distinto de las llanuras que rodean
 Francfort; el movimiento industrial y comercial es casi nulo; y en vez
de los bancos y las manifestaciones de la vida fecunda, no sobresalen
sino los objetos y las costumbres que indican la aspiracion al goce, la
inquietud de la ociosidad y una tendencia viciosa. En Francfort se crean
capitales; en Wiesbden se juegan y disipan.

El contraste no es mnos notable, respecto de Francfort, en cuanto  la
situacion poltica. El ducado de Nasau ( Nassau) es en apariencia uno
de los mas liberales de Alemania, si se atiende  su Constitucion de
1814. Pero la poltica del gobierno es notablemente retrgrada; la
prensa no goza, de hecho, de libertad suficiente, ni la asociacion
tampoco; el prncipe reinante piensa mas en sus provechos dinsticos que
en los intereses del pueblo; y como las Cmaras legislativas no
representan sino  las clases privilegiadas, la administracion puede
impunemente persistir en su poltica de resistencia. Har notar,
sinembargo, en honor del ducado de Nassau, que la instruccion pblica
tiene all muy notable desarrollo. As, ademas de varias escuelas 
colegios importantes, existen unas 28 de distrito y cerca de 700
elementales, lo que es muy considerable para una poblacion de 432,000
habitantes que ocupan un territorio de 4,546 kilmetros cuadrados de
superficie. Esa poblacion est distribuida, segn las religiones, as:
226,000 luteranos; 199,000 catlicos y 7,000 israelitas. Las dos grandes
comuniones cristianas tienen representacion especial en las Cmaras
legislativas.

El territorio de Nassau, comprendido entre el Rin (ribera derecha) y
sus afluentes el Main y el Lahn, casi paralelos entre s, es enteramente
montaoso. La agricultura es la base principal de su produccion, y en
segundo lugar la minera. Los productos agrcolas son los mismos que en
Bden, siendo de notar particularmente las maderas de vastas y
magnficas florestas, los vinos superiores (entre estos el famoso
_Johannisberg_), producto de las vias establecidas en las riberas de
los tres rios, y las frutas de innumerables huertos de las faldas
meridionales del Taunus.

Wiesbden, que contiene poco mas de 15,000 habitantes y es la capital
del ducado, es una ciudad de muy pintoresca situacion y rejuvenecida en
su mayor parte, gracias al atractivo de sus aguas minerales, que sirven
de pretexto al juego desenfrenado, la ostentacion y la ociosidad _de
gran tono_, durante los meses de verano y el principio del otoo. En
realidad Wiesbden no es mas que la reproduccion de Bden, en su
carcter principal, lo que me dispensa de hacer descripciones
detalladas. La casa de la _Conversacion_ es, sinembargo, mas vasta y
curiosa, y ofrece en los jardines y parques que la rodean, como en las
calles y alamedas vecinas, y en sus inmensas galeras, repletas de
curiosidades artsticas y mil objetos de lujo y capricho en venta, un
conjunto mas atractivo, mas agradable y variado que el de la Casa de
Conversacion de Bden.

En las cercanas del inmenso edificio,--templo elevado por el duque
reinante (mediante utilidad) al juego y la vanidad, as como  la
curiosidad inocente de muchos excursionistas,--se desarrollan de un lado
magnficos jardines y parques al pi de graciosas colinas coronadas por
soberbias quintas, algunas de exquisito gusto en su estilo de
construccion. Por all vaga alegremente la turba de elegantes ociosos y
de lujosas cortesanas, que ostentan su hermosura _cosmopolita_ y su
fortuna de cotizacion mas  mnos annima. Del otro lado de la Casa de
Conversacion, hcia la parte nueva de la ciudad, se ven calles
esplndidas sombreadas por alamedas y orilladas por vastos y lujosos
hoteles que parecen palacios, habitados principalmente por familias
inglesas y excursionistas franceses.

Despues, algunas vias carreteras conducen, por los planos inclinados de
una sucesion de risueas colinas y por en medio de numerosas quintas y
bonitos bosques y verjeles,  sitios de los alderredores muy solicitados
por los viajeros, ya por su belleza pintoresca  algunos monumentos
curiosos, ya por los puntos de vista que ofrecen sobre el rico pas
circunvecino y las llanuras y riberas del Rin.

Entre aquellos monumentos el mas interesante es la preciosa capilla
griega  de estilo bizantino ruso, llamada _Mausoleo_, que el duque
reinante hizo construir en 1852 en honor de su esposa difunta, princesa
de Rusia. Ese monumento, situado sobre una colina solitaria, en medio de
bosques,  5 kilmetros de Wiesbden, es realmente una primorosa muestra
del estilo griego moderno, tanto por la forma singular de sus muros de
mrmol y sus cinco cpulas doradas, como por la magnificencia con que en
el interior est prodigado ese lujo de dorados, mrmoles y frescos que
da tan mundanal aspecto  los templos y capillas del arte bizantino
moderno.

       *       *       *       *       *




CAPITULO VII.

EL RIN.

Cstel.--Mayenza.--Las riberas del rio.--Una hija de la prfida Albion,
 bordo de un vapor y en tierra.


Al volver de Wiesbden  la mrgen derecha del Rin, descendimos del tren
en _Cstel_  _Kastel_, pequea localidad que sirve de cabeza al puente
de barcas echado sobre el rio, llenando una funcion anloga, respecto de
Mayenza,  la que corresponde  Kehl respecto de Estrasburgo. As,
Cstel no es en realidad sino un arrabal fortificado  dependencia de
Mayenza, cuyo destino es proteger el puente, facilitar el cobro de
peajes y ofrecer al mismo tiempo un embarcadero para los vapores y
barcas que navegan el Rin y para el ferrocarril que conduce  Francfort.
Nos apresuramos, pues,  pasar  Mayenza, ciudad de 38,000 habitantes,
que es la capital del territorio que el gran-ducado de Hesse-Darmstad
tiene sobre la mrgen izquierda del Rin.

Toda la importancia de Mayenza, bajo el punto de vista de la historia y
la filosofa social, se resume en dos palabras: _fortificaciones_ 
_imprenta_, que representan el genio destructor de la guerra  los
conquistadores, y el genio creador de Guttemberg, ese divino
conquistador de la soberana perdurable del pensamiento. En efecto, en
Mayenza todo hace recuerdar los horrores de la guerra, todo tiene el
sello amenazante de las preocupaciones belicosas; al mismo tiempo que en
el seno de tantas fortificaciones reinan el nombre y la memoria de
Guttemberg y sus compaeros de fecunda labor. Si  las formidables
fortificaciones de triple circunvalacion, y la casa y estatua de
Guttemberg, agregamos la muy notable catedral de Mayenza, tendremos que
sus tres objetos verdaderamente importantes caracterizan vigorosamente
el conjunto de las evoluciones de la sociedad europea desde los tiempos
de la edad feudal hasta hoy. La catedral, de estilo gtico-romano,  la
_Religion_;--las fortificaciones,  la _Guerra_ de conquistas,
emancipacion y regeneracion;--la humilde casa y la estatua de
Guttemberg,  la _Curiosidad_  insaciabilidad del alma, aspirando 
conocerlo todo, vulgarizar la verdad y establecer el cosmopolitismo de
las ideas: tales son, en definitiva, los grandes rasgos de las
evoluciones humanas despues del advenimiento del cristianismo.

El orgen de Mayenza data de ntes de la era cristiana, aunque,  decir
verdad, esa ciudad fuerte ha sido tantas veces medio destruida y
reconstruida, por causa de las luchas sucesivas de los brbaros, del
feudalismo primitivo, del imperio germnico y de las guerras europeas 
franco-alemanas, que casi no se puede fijar una fecha exacta para
indicar la edad de la patria adoptiva de Guttemberg. La historia
conserva grandes tradiciones de la vida poltica y militar de Mayenza,
cuyo papel ha sido tan notable, particularmente en las guerras de la
gran Revolucion francesa. Es digno de notarse que, as como en esa
ciudad vivi el hombre que debia revolucionar con la imprenta la vida
del espritu humano, fu de all que surgi tambien, en 1247, esa
clebre _Liga del Rin_ que ech las bases de la destruccion del
vandalaje permanente de los seores feudales.

Echado un golpe de vista sobre las fortificaciones, que describen un
inmenso y triple semicrculo; sobre las calles de la ciudad,
generalmente sucias y de aspecto anlogo al de las que ofrecen las
ciudades flamencas; sobre el largo malecon de la orilla del Rin,
encerrado estpidamente entre el rio y una fila de murallas intiles, y
sumamente desaseado; y sobre el palacio gran-ducal, donde se hallan
reunidos algunos museos mediocres y una considerable biblioteca, rica en
manuscritos alemanes de los llamados _incunables_, no queda mas que ver
que la catedral y la bella estatua de Guttemberg. Esta es una obra de
bronce muy notable, ejecutada conforme  un modelo del clebre
Thorwaldsen.

La catedral es un monumento extrao por sus formas exteriores y
sumamente curioso por las interiores y las esculturas y antigedades que
contiene. No he visitado talvez una catedral de interior tan sombro
como el de la de Mayenza, cuya historia relata muchas vicisitudes. Esta
catedral carece de fachada, y al observar su conjunto no parece sino una
masa informe de piedra pintada. En su interior presenta en cada una de
sus extremidades un coro  especie de bveda romana, que parece cada uno
corresponder  una iglesia distinta. Los estilos son bien diversos,
aunque del gnero gtico en gran parte, entre los dos cuerpos, ligados
por una inmensa nave; y todava es mayor la diversidad entre los seis
campanarios que coronan la construccion, pintados de diverso modo, segn
los estilos, que indican las vicisitudes seculares por las cuales ha
pasado el monumento.

       *       *       *       *       *

Eran las dos de la tarde cuando partamos de Mayenza,  bordo de un
hermoso vapor que, descendiendo el Rin, debia conducirnos hasta
Coblenza. Llegaba el momento de satisfacer nuestra ardiente curiosidad
de contemplar, siquiera de paso, las admirables riberas de ese rio,
entre Mayenza y Colonia, donde la naturaleza, el tiempo y la industria
humana han amontonado sobre las rocas volcnicas de un revuelto cordon
doble de montaas, cien viejos castillos feudales, monumentos de una
civilizacion _romntica_, de una poca de recomposicion social;
numerosas ciudades, villas y aldeas, llenas de tradiciones, donde hoy
florecen la Industria y el comercio de la Prusia rineana; paisajes
encantadores que el arte y la poesa han imitado y cantado mil veces, y
vastos y caprichosos viedos cuyos productos generosos son el orgullo de
la Alemania.

Desde lo alto de una colina que domina  Mayenza y sus fortificaciones
habamos contemplado con delicia el vasto panorama que se desarrolla
sobre las dos mrgenes del Rin, particularmente desde la confluencia del
_Main_ hcia abajo. En el puerto del embarcadero la escena, aunque muy
reducida, tenia interes por lo pintoresco del conjunto y de los
pormenores. Los vapores y las numerosas barcas del rio; el movimiento
giratorio de una parte del inmenso puente de barcas (555 metros de
longitud) al darles paso  los buques; la actividad mercantil que
reinaba en los malecones de mbas riberas, y el extenso y curioso
agrupamiento de 17 casitas-molinos flotando sobre las ondas y en
constante movimiento, ofrecian, junto con la mole desigual de la ciudad,
un cuadro curioso y lleno de animacion.

A bordo del vapor que nos conducia se hallaban mas de cien personas de
todas condiciones, en su mayor parte alemanes,  excursionistas
extranjeros. Como el buque era cmodo y la excursion entretenida, todo
el mundo manifestaba buen humor, salvo uno  dos pares de ingleses
taciturnos y seriotes, aburridos hasta de las riberas del Rin al
comenzar  verlas. Entre ellos se hallaba una buena seora, hija
legtima de Albion, que venia de Roma y se dirigia  Inglaterra,
Anglicana ortodoxa, pero llena de ese candor que distingue  casi todos
los ingleses excursionistas, contaba con entusiasmo que le habia besado
el pi  Pio IX y que este patriarca la habia tratado con la mayor
dulzura. Roma, con sus venerables ruinas de quince  mas siglos, le
parecia la mejor cosa del mundo, despues de la reina Victoria, eso s.

La raza inglesa tiene la singularidad de ofrecer en su tipo dos
caractres enteramente contradictorios: la suprema astucia en la
especulacion y la poltica, y la suprema candidez en la inocencia. Tal
parece como si el pueblo ingls hubiera nacido del matrimonio de la
prfida Albion con algun genio predilecto del Limbo. Ello es que
nuestra compaera de viaje pertenecia completamente al tipo candoroso, y
que apesar de sus 65 noviembres hablaba como una criatura inocente. No
sabiendo hacerse entender suficientemente en frances, ni mnos en
aleman, se nos acerc  hablarnos en ingls, rogndonos que le
pidisemos  un sirviente del vapor un vaso de limonada. Ella, mezclando
el ingls con el frances, habia pedido _une glass de limonade_, y como
el criado habia tomado la palabra inglesa _glass_ (vaso) por la francesa
_glace_ (helado), la habia perseguido con un helado de limon que la
buena seora no queria de ningn modo.

Para que se tenga idea de la inocencia de la excelente inglesa, que en
realidad era un tipo, recordar solo, entre muchas ocurrencias que tuvo
hasta separarse de nosotros en Bruslas, estas dos singularidades: A
bordo del vapor nos dijo que, como viajaba sola y en los viajes se
solian encontrar hombres atrevidos con las seoras, se ponia bajo mi
proteccion hasta que llegsemos  Bruslas. As, la pudibunda hija de
Albion no se daba por notificada de sus 65 aos y sus venerables
arrugas, puesto que les tenia miedo  los _Lovelaces_. Por la noche, al
instalarnos en un hotel de Coblenza, la seora pregunt cul era el
nmero de su cuarto. Un criado le respondi en frances: _Numro cinq_;
pero nuestra insular, confundiendo el sonido de la palabra _cinq_ con el
de _cent_, se fu derecho al nmero 100, que en todos los hoteles es el
distintivo caracterstico de cierta localidad que no se puede nombrar.
En el momento en que la seora quiso entrar  esa localidad, suponiendo
encontrar all su equipaje, salia un individuo alojado tambien en el
hotel. Nuestra inocente seora di un grito y se qued pasmada; pero
luego baj las escaleras gritando que un _monsieur_ se habia metido al
cuarto de ella, cosa que naturalmente le parecia muy irregular.
Averiguado el caso, la honestsima seora descubri que en lo sucesivo
no debia penetrar al nmero 100, y que tal localidad no podia servir
para dormir ni hacer la _toilette_.

       *       *       *       *       *

Desde Mayenza hasta _Bingen_ el aspecto del Rin no es muy interesante.
Las riberas son planas, donde quiera pobladas de grupos de lamos y
otros rboles, y matorrales de gramneas, en la proximidad de las aguas.
El rio lleva un curso perezoso y muy amplio, dividindose en numerosos
brazos que abarcan islotes desiertos, llanos y enteramente verdes, que
parecen pequeos bosques flotando  flor de agua. El vasto paisaje se
compone de cinco trminos  decoraciones sucesivas. En el primero estn
el rio y sus orillas mismas; en el segundo, la lnea de localidades y
puertos, donde se ve un considerable movimiento de mercancas y
trasportes, y la doble cinta que describen el ferrocarril y el camino
carretero que giran de cada lado; en el tercero, interminables viedos,
montonos y tristes por su regularidad, cubriendo extensos planos
inclinados  faldas de pequeas colinas; en el cuarto, las lejanas
montaas del Taunus, de tinta oscura, cubiertas de bosques de pinos,
abetos y encinas; por ltimo, el inmenso pabellon de un cielo de color
azul plido y vago, que parece reflejar las brumas de la vieja Alemania.

Antes de llegar  Bingen no es notable entre los objetos artificiales de
las riberas, sino el castillo de _Johannisberg_, trepado sobre una alta
colina y rodeado de su preciosa corte de viedos, cuyo orgen se debe,
segn dicen,  la industria de dos frailes. Bien sabido es que el famoso
vino que all se produce no es regalado  vendido por su opulento
propietario, el duque de Metternich, sino para el consumo de soberanos y
prncipes,  de esos reyes de los cofres que se llaman banqueros,
capaces de pagar  27  30 francos la botella del delicioso licor.

En _Bingen_, pequea ciudad comerciante de 6,000 habitantes, situada
sobre la mrgen izquierda en la confluencia de un riachuelo, el Rin se
estrecha violentamente por en medio de una garganta profunda de colinas
rocallosas, en parte desoladas, y casi totalmente cubiertas de viedos
que trepan hcia las cimas en vastos anfiteatros de muros rsticos,
cuyos escalones, sirviendo para contener la tierra vegetal y los
sarmientos, que tienden  derrumbarse, forman el mas curioso conjunto
de construcciones rurales que se puede ver en tamaa escala. Esas vias,
junto con el producto de los bosques opulentos de las montaas,
constituyen la verdadera y mas preciada riqueza agrcola del Rin,--rio
tan generoso por sus ondas como por los vinos que ofrece al soador
aleman para deleitarse con sus caprichosas fantasas.

Es en Bingen que comienza la extraordinaria region de las montaas
vlcanicas, y donde el Rin adquiere ese carcter prodigiosamente
romntico que lo hace provocar la curiosidad de todos los viajeros.
Donde quiera se destacan, sobre colinas revueltas de lava petrificada,
castillos estupendos de titnico aspecto,--_Bastillas_ seculares de la
feudalidad casi muerta en el mundo, pero todava muy resistentes en
Alemania;  ruinas monstruosas y sombras, pero imponentes
an,--osamentas destrozadas de diez generaciones de tiranos y bandidos
_nobles_, petrificadas sobre el lecho volcnico que los propietarios
escogieron en armona con su terrible mision. No se puede contemplar
esos escombros y esas moles todava intactas, que han abrigado  tantos
tiranuelos, sin estremecerse de horror al pensar en las tradiciones de
iniquidad que all se anidan, y en las duras pruebas por las cuales ha
tenido que pasar, en su interminable peregrinacion de la _civilizacion_,
ese Cristo de todos los siglos que se llama el PUEBLO.... Cunto no ha
debido pesar sobre las muchedumbres el yugo de hierro de esas
generaciones de tiranos, cuando todava hoy las ruinas de sus guaridas
casi inespugnables tienen el poder de impresionar al viajero y llenarle,
si no de admiracion, de un sentimiento de temor semejante al que se
experimenta en presencia de la caverna de un tigre  ante la mirada
fascinadora del boa!...

El conjunto de los mil paisajes del Rin, desde Bingen hasta Coblenza, es
generalmente triste y grandioso al mismo tiempo. Unas veces se ve
aparecer de repente,  la vuelta de un recodo del rio, alguna ruina
colosal y de formas extraas,  algun castillo feudal cuyo aspecto de
ciudadela inexpugnable contrasta con el plido color de los viedos que
cubren las faldas de las lomas; otras, se destaca la mole de algun
peasco formidable, severo, imponente, dominando un abismo y como
amenazando precipitarse sobre el rio y cubrir gran parle de su estrecho
cauce;  se pronuncia un raudal que, violentando el movimiento de las
ondas, parece querer cerrar el paso al navegante.

Pero tambien de trecho en trecho el paisaje pierde mucho de su romntica
desolacion, animado por escenas locales  fugitivas. Ya se pasa delante
de una graciosa villa  aldea, situada sobre la orilla misma del rio, al
pi de una alta colina rocallosa coronada por un castillo,  medio
enclavada en el fondo de alguna garganta profunda y bajo la sombra de
algun pequeo bosque de oscura tinta; ya se ve un pequeo _pueblo_ medio
empinado sobre una falda y literalmente rodeado de sarmientos, como un
alegre Baco; ya en fin, se encuentra un enjambre de vapores y botes
remolcados y de grandes balsas de maderas, que le dan al rio el aspecto
mas pintoresco y variado.

En el trayecto del Rin de que voy hablando todo es interesante de algun
modo: la estructura de las localidades es generalmente caprichosa y
manifiesta mucha originalidad; cada uno de los 20  25 castillos,
intactos  en escombros, que decoran las orillas, guarda las mas
interesantes tradiciones de la Alemania rineana en su mayor parte, y las
ancdotas y leyendas abundan en las descripciones de los anticuarios.
As, cuando se llega  Coblenza, ciudad que ha hecho tan gran papel en
la poltica y la guerra, el viajero se siente bajo la influencia de mil
diversas impresiones que le preparan el nimo para saciar mas y mas su
curiosidad.

       *       *       *       *       *




CAPITULO VIII.

LA PRUSIA RINEANA.

Idea general del pas.--Coblenza.--El castillo de Stolzenfels.--El Rin
abajo de Coblenza.--Colonia;--su catedral;--las fbricas de Juan Mara
Farina.


La Prusia rineana es una de las mas bellas  interesantes provincias de
la monarqua prusiana, sea que se la considere bajo el punto de vista
topogrfico, sea bajo el de las tradiciones, la importancia poltica, la
industria y el comercio. Abarcando las dos riberas del Rin y varias
cadenas de montaas, y estando en continuidad con la Westfalia (otra
provincia importante de los Estados prusianos), la Prusia rineana, que
tiene por capital poltica  Coblenza, parte lmites con Francia, el
gran ducado de Luxemburgo, Blgica, Holanda, Hesse-Electoral, Nassau,
Hesse-Darmstad y la Baviera rineana  Palatinado. As, una de las tres
grandes potencias del Norte es en las orillas del Rin el centinela y
defensor de la Alemania respecto del poderoso imperio frances, gracias
al clebre congreso de Viena, en cuyo seno se repartieron  su sabor la
Europa los soberanos vencedores coligados contra Napoleon.

La Prusia rineana es en realidad la perla de la monarqua fundada por
Federico II, ya por su posicion de gran valor estratgico y poltico y
los rios navegables que la surcan, tales como el Rin y el Mosela,--ya
por la poblacion singularmente condensada que posee, la importancia de
sus centros industriales y comerciales (como Colonia, Aquisgram,
Dusseldorf, Elberfeld, Treves, etc.), la actividad y variedad de sus
cultivos y la explotacion de sus muy numerosas y diversas minas. Mide el
territorio de la _provincia rineana_ de la Prusia 26,782 kilmetros
cuadrados, con una poblacion total (en 1858) de 3,046,621 habitantes
(113--80 par kilmetro cuadrado) de raza alemana principalmente. Por
razn de las religiones, la poblacion se compone de 715,412 protestantes
y disidentes, unos 33,000 israelitas, y los demas catlicos romanos.

Si en algunos puntos el territorio es rido y triste, donde quiera que
las montaas volcnicas hacen sentir su influencia, por regla general el
pas es muy frtil, y ofrece en todas partes el mas variado aspecto,
particularmente del lado occidental del Rin. Pintoresco y muy
accidentado en las comarcas surcadas por los montes Vosgas y las cadenas
que encierran el curso del Rin, y desarrollndose en hermosas llanuras
en la faja intermediaria y del lado de Westfalia, ofrece en las tres
zonas perfectamente marcadas (montaas, llanuras, valles y faldas) tres
rdenes de vegetacion caracterstica. En las alturas de las montaas se
ostentan magnficos bosques de abetos, hayas, encinas, etc., cubriendo
un suelo repleto de bancos carbonferos, filones de plomo, hierro, plata
y otros metales, y canteras de mrmoles y muchas otras piedras de
importante explotacion. En las llanuras florecen en vastas plantaciones
los trigos, las plantas filamentosas, el tabaco, las papas, el maz,
etc. Por ltimo, en las mrgenes del Rin, el Mosela, el Erft y muchos
otros rios y riachuelos, medran las excelentes vias que dan tanto
renombre  la provincia. As, la produccion agrcola y minera es muy
considerable y variada, haciendo juego con una fabricacion muy activa y
valiosa y un movimiento comercial bien considerable.

En cuanto  la fabricacion, la de la Prusia rineana es una de las mas
activas y valiosas de Alemania, y no le cede  ninguna en mrito y
baratura. Es notable sobre todo por los tejidos de seda, lana, algodon,
lino y camo, la fabricacion de armas blancas y muchos objetos de
quincallera, la de mquinas de vapor y muchos aparatos mecnicos 
instrumentos de todo gnero, y la de productos qumicos de muy extenso
consumo. Esa activa fabricacion est concentrada principalmente en las
grandes ciudades, que son numerosas en la Prusia rineana. En efecto, sin
contar muchas pequeas pero industriosas ciudades de 6  9,000
habitantes, me bastar citar las mas notables, cuya considerable
poblacion indica bien la importancia de todo el pas. Tales son:


Colonia, con                        110,000 hab.
Elberfeld-Barmen (unidas)            98,000
Aquisgram (Aachen)                   56,000
Dusseldorf                           48,000
Coblenza                             23,000
Bonn                                 19,000
Treves                               17,000

       *       *       *       *       *

_Coblenza_, la _Confluentia_ de los Romanos, que los Alemanes llaman
_Koblenz_, es una de las mas curiosas ciudades de toda la region del
Rin, mas no  causa de su mrito interior, sino de su posicion y forma
general. Situada entre el Rin y el Mosela, en el vrtice determinado por
la confluencia, la ciudad tiene la forma general de un gran tringulo,
cuyos lados son: la mrgen izquierda del Rin, la derecha del Mosela, y
la lnea de formidables fortificaciones que enlazan los dos rios, con un
enorme foso de circunvalacion que, en realidad, hace de Coblenza una
isla.

Esa situacion feliz procura  la capital poltica y militar de la Prusia
rineana un doble panorama de magnficos paisajes del lado del Rin y del
Mosela, al mismo tiempo que un doble movimiento de vapores, botes
mercantes y balsas sobre las bellas ondas de los dos rios. Por todas
partes, en los dos valles, se admiran comarcas cubiertas de viedos y
plantaciones diversas, dominadas por graciosas colinas  montaas
vestidas de lujosa y alta vegetacion, y se alcanzan  ver interesantes
castillos, pequeas localidades, numerosas casas campestres, fbricas y
lneas de ferrocarriles.

Es bien sabido que Coblenza fu en 1792 el refugio de los prncipes y
emigrados franceses que conspiraban contra su patria en el suelo
extranjero, obcecados por el egoismo de clase  casta y el furor de las
pasiones polticas. Por desgracia, Coblenza ha tenido muchas imitadoras,
en trminos que su nombre se ha hecho por antonomasia la designacion
precisa de todo centro de conspiraciones anlogas  las de 1792. Esta
circunstancia me ha hecho meditar con tristeza en las miserias
deplorables de los partidos polticos, puesto que en estos tiempos he
tenido ocasion de ver que no solo en Europa Lndres ha sido la Coblenza
de conspiradores franceses, y Roma de los conspiradores
catlicos-legitimistas contra la libertad de Italia, sino que hasta
hijos del Nuevo Mundo han venido  mendigar en las capitales europeas
asilo para sus maquinaciones traidoras contra la libertad de
Hispano-Colombia. As, Madrid ha sido recientemente la Coblenza de los
traidores de Mjico, lo mismo que en Paris forman sus _Coblenzas_ en
caricatura los malos ciudadanos de otras de nuestras jvenes repblicas,
quienes, olvidando que en el suelo extranjero la PATRIA no es un
_partido_, sino una madre comun, posponen la santidad del deber nacional
al interes oprobioso de las venganzas polticas.

Coblenza es un conjunto de dos masas de construcciones muy diferentes en
su aspecto. La parte antigua, tendida hcia la mrgen del Mosela y el
vrtice de la confluencia, contiene los pocos monumentos dignos de
alguna atencion, como la catedral y varias iglesias; all no hay sino
calles estrechas, caprichosas, muy irregulares y sucias, y es en esa
parte donde se concentra casi toda la actividad industrial y comercial.
La parte nueva, compuesta de calles anchas y regulares, con edificios de
buena planta y algunos jardines y plazas limpias y risueas, se
extiende al derredor del Palacio-Real, hcia la mrgen del Rin. Los
pocos monumentos de Coblenza--plaza esencialmente militar--no merecen
descripcion ninguna.

Lo que mas llama la atencion, fuera de las fortificaciones, es el
curioso castillo de _Stolzenfels_, situado  unos cinco kilmetros
arriba de la ciudad, sobre un peasco de 100 metros de altura que domina
el Rin, cortado  pico y cubierto de hermosos bosques, al pi de otras
colinas montaosas. El panorama que desde all se contempla es muy
bello, pues de un lado se registra el valle del Rin en la parte
superior, y del otro, hcia abajo, se abarca el interesante conjunto de
Coblenza, los dos rios, el gran puente de barcas echado sobre el Rin,
que comunica la ciudad con el arrabal  pequea villa de
_Thal-Elhrembreitstein_, y el ferrocarril que penetra  Coblenza por la
mrgen izquierda del gran rio; y todo eso rodeado por una vasta comarca
muy accidentada y pintoresca.

El castillo, cuya fundacion data por lo mnos del siglo XIII, y que fu
destruido en 1688 por los Franceses, ha sido completamente restaurado en
1845 por la familia real de Prusia, y hoy es una de sus residencias de
verano. Sbese al castillo, de la carretera que gira por la orilla del
Rin, por una cuesta en zigzag sombreada por un bosque espeso y
delicioso,  cuya salida se llega repentinamente delante de la masa
imponente del edificio, cuyas tres torres, altos y gruesos muros y
puente levadizo le dan el aspecto de una fortaleza. Sinembargo, el
castillo no es sino un museo de historia y curiosidades artsticas de
diversos gneros. Muchas de ellas son de mrito notable, y llaman la
atencion los frescos de uno de los salones; pero hay poco gusto en la
eleccion y distribucion de los objetos, y el viajero que visita el
castillo no puede mnos que reirse al ver que las tontas precauciones
que le hacen tomar para recorrer los salones y aposentos no corresponden
 la sencillez y modestia del mobiliario y de los pavimentos, no
obstante que los _ciceroni_ de Stolzenfels se dan aires de mostrar
maravillas.

De Coblenza para abajo el Rin es al principio medianamente pintoresco.
La mrgen derecha aparece estrechada por el cordon de montaas, mintras
que del lado izquierdo se desarrolla una vasta llanura que va  terminar
al pi de montes lejanos. Despues el rio vuelve  tener el interesante
aspecto de la parte superior  Coblenza. El valle se estrecha tanto,
desde un poco abajo de la pequea ciudad de _Andernach_, que su cauce lo
llena todo, oprimido por los dos cordones paralelos de montaas,
generalmente desnudas de grandes rboles, y de una composicion basltica
que las hace muy interesantes y curiosas,  veces imponentes.

En todo el trayecto se reproduce el mismo panorama que he descrito
rpidamente en el captulo anterior, es decir una sucesion primorosa de
viedos escalonados, romnticas colinas volcnicas, soberbios castillos
y escombros solitarios, pequeas ciudades de industria activa y valiosa
(algunas de ellas fortificadas), numerosas aldeas, unas plantadas 
orillas del rio, otras graciosamente trepadas en los pliegues de las
montaas, y muchos relieves topogrficos que llaman mas  mnos la
atencion.

Entre las pequeas ciudades industriosas de una y otra mrgen, cuya
poblacion se eleva de 2,500  6,000 almas, merecen particular mencion:
_Vallendar_, situada  la extremidad de un pequeo valle;--_Bendorf_,
notable por sus fraguas que trabajan el hierro;--_Newried_, capital del
principado del mismo nombre;--_Andernach_, rodeada de fortificaciones
considerables y bastante curiosa;--_Linz_, tambien defendida por
murallas de basalto. La mas importante localidad es _Bonn_, situada
sobre la mrgen izquierda, bien interesante como centro industrial y
comercial, y por la posesion de una buena Universidad concurrida por mas
de 1,000 estudiantes, que contiene museos y colecciones de mrito y una
biblioteca con mas de 150,000 volmenes. Esa ciudad ha sufrido como
pocas de las del Rin las tristes vicisitudes de cien guerras; pero
gracias  su actividad industrial y comercial todo manifiesta en su seno
riqueza, bienestar y progreso,  juzgar por el buen aspecto y el aseo
de las calles, la elegancia de muchos edificios y el movimiento de las
gentes. Despues de Bonn no hay en el Rin (parte alemana) mas ciudades
importantes que Colonia, Elberfeld y Dusseldorf.

       *       *       *       *       *

Una circunstancia casual nos impidi detenernos en Colonia durante el
tiempo que hubiramos deseado. Apnas pudimos darle un golpe de vista
durante cinco  seis horas, visitando los objetos mas interesantes. Me
limitar, pues,  muy breves reminiscencias respecto de esa ciudad.

Colonia, la vieja _Colonia de Agrippina_, patria de la madre de Neron,
como del admirable Rubens, un tiempo gobernada por Trajano,--antigua
capital de la Germania inferior,--sucesivamente opulenta y gloriosa,
miserable y conquistada,--miembro poderoso de la Liga ansetica,--ciudad
feudal, ciudad-libre imperial, dominada por arzobispos y generales,--presa
del imperio germnico, de la repblica y del imperio de Francia,
y aun de los Rusos en 1814;--Colonia, la metrpoli comercial del Rin
aleman, es acaso la mas histrica de todas las ciudades alemanas, la
que ha pasado en su larga existencia por una serie mas complicada de
acontecimientos diversos, la que ha ejercido mas poderosa influencia
en las comarcas del Rin, y la que por los numerosos contrastes de su
modo de ser ha ofrecido ejemplos mas elocuentes de lo que influyen las
instituciones polticas y religiosas sobre las costumbres de los pueblos.

En un tiempo, apestada por las miserias del rgimen clerical y estancada
en su desarrollo por el rgimen del privilegio industrial y comercial,
vivi en la degradacion de la mendicidad, ofreciendo el ejemplo inaudito
de una ciudad de 40,000 habitantes de los cuales 12,000 eran _mendigos_;
se despedaz con agitaciones y violencias intestinas, por cuestiones de
clases sociales y privilegios de corporaciones, y se despobl  causa de
su fanatismo catlico, en perjuicio directo de los israelitas y
protestantes proscritos  millares. Hoy, gracias  la actividad de la
industria y del comercio,  la vasta navegacion del Rin,  los
ferrocarriles, y  la influencia de instituciones que han enfrenado el
fanatismo de otros tiempos, asegurando la libertad  los numerosos
protestantes  israelitas de la ciudad,--gracias  eso, Colonia es la
metrpoli de la Prusia rineana, y manifiesta haber entrado en la via de
la verdadera regeneracion. Ninguna ciudad alemana tuvo mas conventos y
mendigos que Colonia; ninguna de las de la region del Rin interior tiene
hoy en su puerto tantos vapores y vehculos de actividad econmica.

Pero es verdad tambien que ninguna ofrece un contraste tan vigoroso y
chocante entre su conjunto  aspecto exterior y su interior. Vista un
poco de ljos, al descender el Rin hcia ella,  mas bien desde alguna
altura vecina, del lado derecho del rio, el panorama es muy interesante.
Su configuracion, determinada por el inmenso arco de sus murallas, cuya
cuerda es la lnea del Rin; la mole estupenda de su catedral; las puntas
sobresalientes de las torres de sus 28 iglesias; el singular aspecto de
su largo malecon y sus muelles, dominados por edificios modernos de
grandes proporciones y separados de las calles por una muralla
irregular; su hermoso puente del ferrocarril, y el de barcas, que mide
469 metros de longitud y comunica la ciudad con su arrabal de _Deutz_,
fortificado; el gran movimiento de vapores y botes de vela y remo, y de
carros y mercancas, que reina en el rio y los malecones; en fin, la
belleza de la frtil llanura que rodea la ciudad: todo eso le da 
Colonia un aire que interesa y predispone favorablemente el nimo del
viajero.

Pero al penetrar al interior de la ciudad, detras de la primera calle,
todo el encanto desaparece. No se ve donde quiera sino calles
asombrosamente inmundas, tortuosas, quebrantadas, estrechas, enredadas
en laberinto; casas extravagantes, sin gusto ni armona ninguna; un
populacho activo, industrioso, pero que manifiesta en sus costumbres la
incuria de los pueblos que han recibido educacion frailesca. Todo
desagrada y fastidia all, y el viajero acaba por persuadirse de que
Colonia no es interesante sino por su catedral maravillosa y sus
fbricas de agua de olor  _de Colonia_, bautizada siempre con el nombre
inmarcesible de Juan Mara Farina, el nombre mas _cosmopolita_ del
mundo en toda la acepcion de la palabra.

Y aun esos dos objetos, que son las glorias de Colonia, no lo son sino 
mdias, puesto que, por una parte, la catedral nunca ha sido terminada,
y por otra el nombre sacrosanto de Juan Mara Farina es casi por entero
una mistificacion. Es curioso observar cmo los antdotos estn siempre
al lado de los venenos  males que deben combatir. As como el rbol de
quina medra en las regiones donde abundan las fiebres, y el _guaco_ y el
_cedron_ donde hormiguean las serpientes venenosas, as mismo Colonia,
la ciudad clsica de la mugre y la hediondez, es la ciudad clsica de
las fbricas de agua fortificante y perfumada.

Sospecho que el ilustre Juan Mara Farina, inventor del _agua_ tan
famosa, viendo que no habia esperanza de que Colonia se limpiase y
purificase, resolvi fundar all de preferencia su establecimiento como
un sistema de compensacion muy oportuno.

Por lo demas, es imposible llegar  Colonia sin comprar un frasco
siquiera de su agua preciosa, sin perjuicio de la que uno se bebe en los
hoteles. La dificultad est en dar con el verdadero establecimiento de
Juan Mara Farina, pues hay en la ciudad unas 25 fbricas, casi todas
iguales pero enteramente distintas, cuyos productos llevan
invariablemente el mismo rtulo, falso testimonio contra el nombre del
difunto inventor de 1670. Tengo para m que en todas partes se fabrican
reputaciones como en Colonia, y que mas de cuatro hombres de Estado,
publicistas, literatos, banqueros, artistas y otros personajes son los
_Juan Mara Farina_ apcrifos del gobierno, de la poltica, la
literatura, el crdito, las bellas artes y ... sobre todo la teologa.

       *       *       *       *       *

Entre los numerosos edificios religiosos de Colonia ninguno llama la
atencion en presencia de esa catedral admirable que los eclipsa  todos.
En efecto, es tan imponente y grandiosa aquella construccion, que no
obstante la falta de sus torres en la parte superior y la fealdad delas
armazones y los materiales que la rodean, con motivo de los trabajos
emprendidos para terminarla, produce en el nimo del espectador una
emocion de asombro, respeto y admiracion que no se disipa en muchas
horas.

Esa catedral ha pasado por las mas graves vicisitudes. La primera piedra
de sus cimientos fu puesta  mediados del siglo XIII, y los trabajos de
construccion, despues de una lentitud secular, quedaron suspendidos
enteramente en 1509. En el siglo XVIII el captulo metropolitano degrad
torpemente las admirables obras interiores del monumento, verificando
modificaciones del gusto mas brbaro. Durante las guerras de la
revolucion francesa la catedral estuvo convertida en almacen de
forrajes. Por ltimo, los reyes de Prusia, desde 1820 hasta la
actualidad, han tomado interes por hacer terminar la construccion, y
actualmente se trabaja en ella con un empeo que hace esperar que al
cabo el mundo podr admirar en su plenitud ese monumento grandioso, que
es una de las mas sublimes creaciones del arte gtico. Cuando visitamos
 Colonia la catedral estaba colmada de materiales de construccion, y el
martillo del obrero ensordecia con sus ecos las inmensas naves del
templo.

La leyenda popular cuenta que el diablo, en la poca de la fundacion,
jur que jamas dejara terminar la baslica, ni conocer el nombre del
arquitecto que concibi y traz su plan, y eso en venganza de cierta
pilatuna jesuitica que diz que le jugaron el obispo y los cannigos _
Su Majestad Calientsima_ el rey de los infiernos. Sea de ello lo que
fuere, la catedral es un prodigio, no obstante la falta de sus torres y
el deterioro de algunas de sus partes. Mide en su totalidad la enorme
longitud de 511 pis de Colonia, y la anchura de 231 pis hcia la
entrada. As como en la parte inferior del edificio la latitud, que es
de 161 pis, es igual  la altura del coro, la altura de las torres
debia ser igual, segn el plan,  la longitud de todo el templo, y la
del muro delantero  la anchura de la entrada. Es curioso notar que
todos esos guarismos de longitud, anchura y elevacion son divisibles por
7. Renuncio modestamente  describir ese admirable monumento en que todo
llama la atencion y asombra. Bsteme decir que la fama universal de la
catedral de Colonia, que predispone en su favor al viajero, no impide
que este se sienta profundamente impresionado al contemplar esa obra
sublime del arte religioso y popular por excelencia.

       *       *       *       *       *




CAPITULO IX.

DEL RIN A LIEJA.

Trayecto entre Colonia y Aquisgram.--La ciudad de Carlomagno;--sus
monumentos y curiosidades.--El Sud-este de Blgica.


El ferrocarril que pone en comunicacion  Colonia con la ciudad belga de
Lieja es uno de los mas interesantes de Europa, tanto por la gracia y
variedad pintoresca de los paisajes que atraviesa, como por el gran
mrito de las obras de arte--tneles, viaductos, zanjas y nivelaciones
--que ha sido preciso ejecutar al traves de un pas tan accidentado y
que corresponde  dos hoyas hidrogrficas distintas.

Despues de atravesar en las cercanas de Colonia una frtil llanura,
sembrada de fbricas y casas campestres, la via penetra en el tnel de
_Konigsdorf_, bajo un cordon de colinas montuosas que separan la hoya
particular del Rin de la de su afluente el _Erft_; corta la hermosa
llanura de _Horrem_, cuya rica vegetacion riegan las aguas de ese
riachuelo, y en cuyo horizonte se destacan numerosos castillos de los
nobles del pas, y toca luego en _Dren_, ciudad industrial de mas de
8,000 habitantes, notable por sus fbricas de paos y papeles, pero sin
gracia en sus contornos ni conjunto.

En breve el tren salva el pequeo rio _Roer_, afluente del _Meusa_, y el
viajero puede admirar, aunque con la rapidez de una sucesion de vistas
de cosmoramas, los graciosos paisajes que mas adelante se desarrollan en
esa pintoresca comarca de la hoya del Meusa. Los tneles se repiten, el
terreno se presenta mas onduloso en todas direcciones, se ven
frecuentemente minas de hulla y coke en actividad, que aumentan el
interes y la variedad de los paisajes, y al cabo de dos horas de
trayecto el tren se detiene en la curiosa y cien veces histrica
Aquisgram ( Aix-la-Chapelle), la ciudad predilecta de Carlomagno, un
tiempo la segunda capital del inmenso imperio de Occidente fundado por
ese extraordinario monarca de la feudalidad.

El nombre de Aquisgram (en aleman _Aachen_) ha sido tan clebre en la
historia de la poca feudal como en la de la diplomacia, y aunque la
memoria de los hechos mas importantes es casi vulgar en Europa, no
estar de mas recordar aqu algunos episodios, puesto que ellos y dos 
tres monumentos constituyen, con las aguas minerales, muy frecuentadas,
todo el inters de Aquisgram. Fu en la _Civitas aquensis_ de los
Romanos que, segn algunos anticuarios  cronistas, naci el inolvidable
Carlomagno; esa fu su residencia mas querida, por motivos que la
leyenda explica, y all muri, en 814, ese gran fundador de un imperio
continental, heredero de los Csares por derecho de conquista, hroe y
legislador al mismo tiempo, organizador de la gran feudalidad, y autor
de ese famoso pacto con el pontificado que, ligando la Iglesia y el
Estado por el vinculo del interes, hizo  los papas reyes,--de la
Iglesia una monarqua,--de la religion un despotismo,--de la autoridad
real un derecho _divino_, y conden  la humanidad  una lucha de cerca
de once siglos que hoy se acerca  su trmino, gracias  la solucion
preparada por la revolucion italiana.

Si en los tiempos de la feudalidad y del Imperio germnico Aquisgram fu
la ciudad de la consagracion de los emperadores, y tuvo tan alto rango
como ciudad-libre imperial, lugar de reunion de snodos y dietas, en los
tiempos modernos lo ha sido tambien de congresos diplomticos que han
ejercido considerable influencia sobre las modificaciones del derecho
pblico europeo. Baste recordar que all se firm la clebre paz de
1668, relativa  la contienda de Luis XIV con Espaa, respecto de los
Pases-Bajos; as como la paz todava mas famosa, que puso trmino, en
1748,  la guerra de la sucesion de Austria. Fu tambien en Aquisgram
que se firm el tratado de 1818, importante por diversos motivos para la
poltica europea.

       *       *       *       *       *

Aquisgram, gracias  los progresos de su activa fabricacion,
principalmente de paos, mquinas y alfileres, ha sufrido muy saludables
modificaciones en su estructura general, que le han hecho perder casi
totalmente su antiguo aspecto. Hoy solo la preciosa Catedral, el Palacio
municipal y uno  dos monumentos mas, as como algunas callejuelas y
casas de construccion antigua, recuerdan lo que fu Aquisgram. La ciudad
se trasforma de tal manera que parece apnas, en parte, hallarse en
construccion. Sus dos partes, antigua y moderna, estn unidas, habiendo
desaparecido las murallas que las separaban; la segunda va absorbiendo 
la primera con sus hermosas y anchas calles, orilladas por edificios de
planta elegante, y en todas partes se nota la actividad de la industria
y del comercio. Por lo demas, la ciudad, situada en un terreno onduloso
y rodeada de graciosas colinas, es en su conjunto pintoresca; y la
influencia de viajeros que solicitan las aguas medicinales en que abunda
Aquisgram aumenta el interes de la localidad durante los meses de
verano.

El monumento mas interesante all, bajo el punto de vista histrico, es
el _Palacio de la ciudad_, sumamente curioso por su vieja fachada de
estilo gtico y su torre semicircular, que hizo parte del antiguo
palacio imperial, y notable en el interior por los magnficos frescos de
su gran salon, las antigedades que contiene y los recuerdos que hace
evocar respecto de los sucesos memorables  que he aludido.

Pero bajo el punto de vista artstico la Catedral llama de preferencia
la atencion, por ser, en algunas de sus partes, una de las mas bellas de
Alemania, aunque desgraciadamente rodeada de edificios que la esconden
en la parte inferior y le hacen perder su perspectiva por un lado. Si yo
poseyera los conocimientos y el criterio artstico necesarios para
juzgar con acierto del valor de los antiguos monumentos, me abstendra
sinembargo de hacer la descripcion de la _Capilla_  Catedral de
Aquisgram, ya porque no quiero fastidiar al lector con descripciones de
esta especie, ya porque en realidad el monumento  que me refiero es tan
complicado en su contextura y tan contradictorio en sus pormenores que
no se presta  ninguna apreciacion general. No he visto jamas una
catedral de formas tan mltiples, divergentes  irregulares como la de
Aquisgram, en cuyo conjunto contrastan y se chocan los mas diferentes
estilos, desde el romano y bizantino hasta el _rococ_ del tiempo de
Luis XV, ostentndose tambien, como se ve en la nave principal y las dos
capillas mas antiguas, todos los primores del arte gtico, tal como fu
en el siglo XV, sobrecargado de admirables relieves y esculturas. La
catedral de Aquisgram es, pues, una masa de construcciones en absurdo
antagonismo y dislocacion evidente, cuyo mrito no aparece sino
considerando separadamente sus partes mas antiguas, tales como la
rotunda bizantina y la nave y las capillas gticas.

El interior de ese curioso monumento est lleno de reliquias muy
preciosas, unas por su valor y mrito como joyas  obras de arte, otras
por su significacion histrica, y las mas notables por su relacion
(verdadera  supuesta) con la vida de Jesucristo. As, puede decirse que
los nombres de Jesus y Carlomagno resumen all las mas venerables
tradiciones. Al penetrar bajo aquellas bvedas y rotundas el viajero va
viendo  cada paso alguna evocacion del gran emperador europeo, ora en
su modesta tumba, dos veces profanada por sus sucesores, ora en los
numerosos muebles que sirvieron al Justiniano de la feudalidad.

Todo aquello es curioso, interesante para la crnica en mayor  menor
grado, pero impresiona poco el nimo del hijo del Nuevo Mundo que,
educado en la escuela todava turbulenta de la democracia, no puede
mirar con interes aquellas reliquias de los antiguos dominadores de
Europa, grandes figuras de una civilizacion sepultada para siempre. Lo
que s hace detener las miradas de todo viajero que ha nutrido su alma
con las consoladoras mximas del cristianismo, es el conjunto de
reliquias, ricamente conservadas en admirables urnas, pertenecientes,
segn dicen, al fundador mismo de esa noble religion. No s hasta qu
punto merezca f la autenticidad histrica de esas reliquias, que la
crnica cuenta llegaron al poder de Carlomagno, unas de manos de Ivan,
patriarca de Jerusalen, y otras (en 799 y 806) del patriarca Juan y de
Aaroun-al-Raschid. Sea de ello lo que fuere, lo cierto es que esas
reliquias son conservadas con gran veneracion, y que entre ellas
figuran: los paales de Jesus, cabellos de la Vrgen Mara, la sbana
sobre la cual fu decapitado San Juan Bautista, muchos fragmentos de
cuantos objetos sirvieron para el suplicio del Glgota, y hasta la
sangre de un santo y el prodigioso aceite que (afirman los eruditos
sagrados) sali de entre la tumba de Santa Catarina, enterrada por los
ngeles en el Monte Sinai.

De todas esas reliquias, algunas (telas que sirvieron  Jesus, la Vrgen
y San Juan) componen una especie de aristocracia, que solo pueden mirar
los ojos de testas coronadas,  que no son exhibidas sino cada siete
aos. Las telas de seda en que estn envueltos esos objetos, son
distribuidas en pequesimos fragmentos  los que tienen la fortuna de
concurrir oportunamente; y pasan por ser talismanes de _gran provecho_
(?). Sospecho que tal distribucion debe de ser bastante productiva, 
juzgar por la considerable renta que la sola vista de esas reliquias
procura  la catedral. En Europa, donde se especula con todo, los reyes
y prncipes cobran _peaje_ sobre sus palacios y museos, como los obispos
y cannigos en las puertas de las catedrales. Y no les falta  los
ltimos su razn de lgica, puesto que, si para entrar al cielo hay que
pagar el pasaporte en la tierra, con igual motivo habr de pagarse la
entrada  las igleslas.

Tolerante como soy respecto de todas las creencias religiosas, con tal
que sean inofensivas, respeto la veneracion que el vulgo muestra por las
reliquias sagradas. Pero confieso que al visitar la catedral de
Aquisgran no pude mnos que hacer ciertas reflexiones amargas. Decame
con tristeza, al ver las reliquias sagradas: El clero catlico-romano
ha puesto siempre el mayor esmero en conservar intactos cuantos objetos
pueden figurar como _smbolos_ del cristianismo, al mismo tiempo que ha
olvidado casi completamente, desde el siglo V, la _sustancia_, el
_espritu_, la _mansedumbre_ y el _desinteres_ de esa admirable
religion. El smbolo se ha convertido en objeto de especulacion, y al
lado de esas reliquias (verdaderas  falsas) del Crucificado, reinan los
testimonios de la idolatra y la iconolatra condenadas por el divino
_Maestro_ cuyos restos se veneran; se _vende_ la exhibicion de lo que
perteneci  atorment  quien todo lo _di_  sus hermanos, hasta la
vida; se ha _proscrito_ en su nombre, con brutal violencia,  los que no
creian lo mismo que los guardianes del templo; se ostenta el lujo
deslumbrador del oro y de las pedreras, ocultndose lo que recuerda la
vida del _proletario por excelencia_; y aun se ha hecho de sus reliquias
mismas una impa clasificacion aristocrtica, en honor de los
_creyentes_ y no creyentes _coronados_. Qu ljos est la humanidad
todava, al cabo de diez y ocho y medio siglos, de la prctica sincera y
pura de los dogmas predicados por ese divino Redentor  quien se
aparenta venerar en sus reliquias!

       *       *       *       *       *

Aquisgran era la ltima ciudad de la Alemania del Rin que debamos
visitar en nuestra primera excursion. Mas tarde narrar mis impresiones
respecto de Espira y otras ciudades que no he conocido sino en 1860 al
recorrer la Alemania meridional, central y setentrional. La liberal,
industriosa y progresista Blgica, hija de la Revolucion, llamaba
nuestra atencion como un pas digno bajo todos aspectos de atento y
cuidadoso estudio. Por desgracia, cuando se viene  Europa por algunos
aos, dejando la patria en el Nuevo Mundo, es imposible hacer verdaderos
_viajes_ de residencia. Si se quiere conocer el mayor nmero posible de
pueblos, para poderlos comparar y deducir de su comparacion alguna
enseanza provechosa, es preciso contentarse con rpidas _excursiones_,
hechas, por lo general, en ferrocarril  _  la vapor_. Por eso mis
narraciones se reducen modestamente  meras _impresiones_, que en todo
caso reclaman la indulgencia del lector.

No me ha sido posible recorrer el sur y sud-oeste de Blgica, que son
con el sud-este las comarcas mas pintorescas del pas, correspondientes
 las hoyas del Meusa y su afluente el Sambra. De toda esa interesante
region, donde se encuentran las grandes minas de carbon y hierro, muy
graciosas y complicadas montaas, y las activas ciudades de Charleroi,
Namur, Huy y Lieja, solo pudimos visitar la ltima, que es la metrpoli
del Meusa central, y uno de los mas opulentos centros de actividad
industrial en Blgica. Reservo lo demas para mas tarde.

De Aquisgran  Lieja se recorre una de las mas interesantes vias frreas
que se conocen en Europa, tan interesante por el encanto y la variedad
de los paisajes como por el mrito de las obras de arte que muestran la
insuperable habilidad de los Belgas para la construccion de
ferrocarriles. Dos tneles cercanos  Aquisgran y el hermoso viaducto de
_Astenet_, obra de muy considerable mrito, hacen notable el trayecto
hasta _Terlbesthal_, ciudad pruso-rineana (la ltima en la va) cuyos 12
 13,000 habitantes viven en la actividad de la industria.
Inmediatamente despues la via penetra al territorio belga y se hunde en
el tortuoso y lindsimo valle del _Vesdra_, riachuelo afluente del
Meusa, cuyo estrecho cauce caracolea por en medio de un laberinto de
colinas, montuosas unas, otras esmeradamente cultivadas,  explotadas en
sus ricos depsitos de carbon mineral y sus filones de hierro.

El tren se detiene un minuto al pi de la pobre _Limburgo_, pequesima
ciudad que, demorando sobre la falda de una montaa casi desposeida de
su nombre por _Dolhain_ (villa inferior situada en el fondo del valle)
parece estar lamentando sus perdidas y olvidadas _glorias_ de antigua
capital de un _gran ducado_. Muy cerca esta la ciudad de _Verviers_, la
ms importante localidad de la comarca, donde el viajero se detiene 
presentar su pasaporte y hacer registrar su equipaje en la aduana.
Verviers es una mediana ciudad de mas de 28,000 habitantes ( de 40,000,
si se incluye la poblacion de las localidades contiguas) de planta
enteramente nueva, muy favorecida por el trfico internacional y la
proximidad de Spa (ciudad de aguas muy  la moda), asi como de Lieja y
Aquisgran, y compuesta en su totalidad de fbricas, almacenes de
depsito y habitaciones de fabricantes y obreros. La fabricacion de
paos, hilos y tejidos de lana de muchas clases que se hace en Verviers
tiene grandes proporciones, produciendo cerca de cien millones de
francos anualmente. Sus paos y demas gneros de lana son principalmente
consumidos en Amrica y por el ejrcito belga, y puede decirse sin
exageracion que Verviers es la Leeds de los Belgas. La ciudad adelanta
muy visiblemente, y en ella misma se fabrican las mquinas necesarias
para los hilados y tejidos. Considero til recomendar especialmente 
los hispano-colombianos esta parte de la interesantsima fabricacion
belga, porque los productos de Verviers son muy adecuados para al
consumo de las gentes de medianas comodidades,  causa de su solidez y
bajo precio. Mucho celebrara yo que se comprendiese que el mercado
belga es uno de los que mas convienen  los hispano-colombianos,
respecto de un gran nmero de articules.

Despues de Verviers el inters de la va est todo en la topografa y en
las obras del ferrocarril, hasta llegar, en el valle del Meusa,  la
populosa Lieja.

       *       *       *       *       *




TERCERA PARTE.

BLGICA.

       *       *       *       *       *




CAPITULO I.

LA NACION BELGA

Resmen histrico.--Topografa general del pas.--Instituciones
polticas.--Poblacion.--Estadstica.--Agricultura.--Industria y
minera.--Comercio y vas da comunicacion.


La nacion belga, aunque relativamente pequea, es, sin disputa, una de
las mas interesantes de Europa, sea que se la considere bajo el punto de
vista artstico, sea bajo el poltico  el econmico. No obstante la
modestia de sus proporciones territoriales, creo que Blgica es en
Europa, despues de Inglaterra, el pas donde un colombiano, nacido en el
tumulto de una democracia rudimentaria, puede estudiar y comprender con
mas provecho el fenmeno de la ntima alianza que la naturaleza de las
cosas ba establecido entre la libertad y la civilizacion, haciendo que
corran parejas, que se sirvan y sostengan mutuamente, y que no puedan
vivir la una sin la otra de un modo fecundo para el bienestar de la
humanidad.

Sera inoportuno querer ostentar una falsa erudicion histrica en esta
narracion destinada solo  ofrecer  mis compatriotas del mundo
colombiano el simple recuerdo de algunas impresiones. Por tanto, debo
limitarme  refrescar en la memoria del lector los sucesos culminantes
de la historia de Blgica, algunos de los cuales, coincidiendo con las
revoluciones de Francia, demuestran la solidaridad que las ideas,
maduradas y difundidas por el tiempo, establecen entre los pueblos, por
mas que los separen diferencias de raza y tradiciones.

Es bien sabido que las provincias belgas, de poblacion primitivamente
cltica, y luego _germanizadas_ por inmigraciones de barbaros de
ultra-Rin, fueron sojuzgadas por Csar, permaneciendo bajo la dominacion
romana hasta la poca de la invasion de los Francos que se extendi  la
Galia francesa. Blgica corri la misma suerte que Francia y tantos
otros pases, haciendo parte del inmenso imperio carlovingiano, despues
dividido en tantas porciones entre los herederos de Carlomagno. De ah
la creacion de diferentes Estados de la edad feudal que dividieron 
Blgica, bajo los nombres de principado de _Lieja_, ducados de
_Brabante_ y _Limburgo_, condados de _Flndes_, _Hainau_ y _Namur_,
marquesado de _Ambres_ y seoro de _Malnas_.

Los enlaces de familia fueron ligando todos esos miembros, que al cabo
formaron un solo cuerpo de union _personal_, bajo la autoridad comun de
los duques de Borgoa, clebres por su poder y por las sangrientas
guerras que provocaron. Mas tarde otro clebre enlace de familia apur
la concentracion, haciendo pasar la Blgica al dominio de la casa
austraca de Habsburgo, por ser este pas la dote de la hija de Crlos
el Temerario (Mara), casada con Maximiliano, primer emperador de este
nombre en Alemania. En el siglo XVI (1506) Felipe el Hermoso, rey de
Castilla y sucesor de Mara de Borgoa respecto de las provincias
belgas, las trasmiti en herencia  Crlos I de Espaa y V de Alemania,
y desde entnces hasta 1598 la dominacion espaola se sustituy  la
austraca.

Sinembargo, como en aquellos tiempos las naciones se eclipsaban
enteramente ante la _soberana_ de los prncipes, dependiendo su suerte
de sucesos personales, la muerte de Clara-Isabel, hija de Felipe II
(quien le di en dote los Pases-Bajos austriacos, al casarla con el
Archiduque Alberto de Austria, en 1598) hizo volver el pas  la
dominacion brutal y estancadora de los vireyes espaoles; dominacion
que, durando 71 aos (desde 1633 hasta 1715) termin definitivamente por
la nueva cesion hecha al Austria en virtud del tratado de paz de
Rastadt. Acaso Blgica es el nico pas de Europa que conserva
testimonios y recuerdos relativamente gratos de la dominacion austraca,
que fu all tan suave y fecunda como en aquellos tiempos era dable. Con
todo, el emperador Jos II emprendi all reformas que contrariaban
fuertemente las tradiciones municipales del pas, profundamente
arraigadas, y al cabo estall la revolucion, en trminos que la nacion
se habia emancipado y constituido en 1789, bajo el nombre de Provincias
Unidas de Blgica, en los momentos en que la revolucion acababa de
formalizarse en Francia.

Mas  pesar del vigor de la revolucion brabantina, el pas volvi 
quedar sojuzgado por el Austria en 1791, para ser luego el teatro de las
guerras francesas y quedar, de 1794  1814, anexado  Francia y dividido
en nueve departamentos. Es en gran parte  ese doble movimiento de
revolucion  independencia verificado durante 26 aos (de 1789  1815) y
 la influencia de las instituciones francesas engendradas por la
repblica, que debe el pueblo belga la saludable regeneracion de que da
tan evidentes pruebas. Casi est demas recordar que los tratados de
Lndres (de 1814) y Viena (de 1815) fundaron la reunion en una sola
monarqua de las Provincias holandeses y belgas, bajo la dinasta de los
Orange; union rota en 1830 por la gloriosa revolucion con que los Belgas
conquistaron su independencia. La Europa, al reconocer en 1831 la
independencia belga y la neutralidad perpetua del pas, di un golpe
mortal al edificio levantado por los dspotas en 1815, al mismo tiempo
que asegur la existencia de un pequeo pueblo que ha sorprendido al
mundo con el noble espectculo de su libertad y sus progresos de todo
gnero. Lo demas pertenece al dominio de lo contemporneo, y por lo
mismo es intil recordarlo aqu.

       *       *       *       *       *

La topografa de las provincias belgas, aunque en su mayor parte llana 
muy ligeramente ondulosa, est perfectamente demarcada por las hoyas 
valles de sus rios, que forman uno de los sistemas hidrogrficos de
Europa mas abundantes, relativamente, teniendo por bases el Escalda y el
Meusa, y hasta cierto punto el Mosela, del lado de Luxemburgo. Toda la
region martima, la de la izquierda del Escalda y la comprendida entre
este rio y el Meusa central, que contiene  Flndes y el Brabante
meridional, es llana  de nivel casi enteramente igual; mintras que las
comarcas de Luxemburgo, Lieja, Namur y Hainau, pertenecientes  la hoya
del Meusa y de su afluente el Sambra, y las regadas por los riachuelos
_Geete_ y _Dyle_, afluentes del Escalda, son generalmente montaosas 
por lo mnos de suelo bastante accidentado.

El clima es notablemente frio y desapacible, y el pas generalmente
frtil, excepto del lado de Ambres, en las mrgenes del Escalda.

Mide el territorio belga en su totalidad superficiaria un rea de
2,956,183 hectaras; 981 kilmetros de permetro en sus fronteras con
Francia, Alemania y Holanda y su litoral martimo; 277 kilmetros en su
mayor longitud, de Ostende (N.-O.) al lmite del Luxemburgo (S.-E.), y
160 en su mayor anchura. El territorio est dividido en 9 provincias que
son: _Ambres_, _Brabante_, las dos _Flndes_, _Hainau_, _Lieja_,
_Limburgo_, _Luxemburgo_ y _Namur_.

Entre todas esas provincias la naturaleza ha establecido una demarcacion
muy notable respecto de las condiciones del suelo. As, en la region
montaosa se encuentran inmensos depsitos carbonferos, ricas minas de
hierro, cobre, plomo y otros metales, canteras de hermosos mrmoles,
espesos y graciosos bosques cubriendo las colinas y montaas, vias que
medran en el valle del Meusa, etc.; mintras que en la faja martima,
mal defendida por sus barrancas arenosas, y en las llanuras de Flndes y
Ambres, florecen los trigos y las papas, la remolacha y el lpulo, las
plantas filamentosas y las oleaginosas, y reina en las ciudades la
actividad del comercio, de las fbricas y de las artes. La topografa,
pues, produce en Blgica una gran variedad de industrias, explotaciones
y productos, favoreciendo el progreso mltiple del pas.

No hay quien no sepa que Blgica es en Europa, por sus instituciones
polticas, un modelo de liberalismo, as como por la prctica de esas
instituciones un bello ejemplo de buen sentido y patriotismo. No faltan
sinembargo algunas contradicciones en la organizacion belga, tales como
la del fuerte censo de imposicion establecido respecto de los senadores
elegibles, lo que no es aplicable  los diputados, y el contraste
chocante que se nota entre la libertad absoluta acordada  la enseanza
y la que tienen los cultos, limitada esta por la ingerencia ilgica del
Gobierno en la dotacion  mantenimiento oficial de esos mismos cultos.

En realidad Blgica es una nacion democrtica, gobernada aparentemente
por un rey-ciudadano y dirigida en realidad por el voto popular y la
opinion pblica. Es muy lisonjero ver que, ascomo el primer rey de esa
jven monarqua ha sabido acomodarse con entera lealtad  su deber de
monarca constitucional, el pueblo entero, no obstante la lucha legal en
que se agitan los partidos liberal y ultramontano, ha entrado de lleno
desde el primer dia en la prctica del gobierno constitucional
democrtico, posee la plena conciencia de sus derechos y deberes, y
manifiesta en todos los negocios una solidez de miras poco comun y un
fondo admirable de buen sentido que no le ha faltado en ningn momento
difcil. Libre en las manifestaciones de su opinion, influyente en
Europa por la independencia de su prensa, considerado y estimado por la
hospitalidad neutral que acuerda al proscrito y al pensamiento
extranjero, y engrandecindose por medio del trabajo, el pueblo belga es
digno de tanto mayor respeto cuanto mas visible es la pequeez de su
territorio.

El Parlamento belga es en Europa, despues del de Inglaterra (actualmente
despues del de Italia tambien) el que manifiesta mejor la posesion de
las prcticas parlamentarias. All mbas cmaras tienen su orgen en el
voto popular, si bien restringido este por un censo electoral que hace
depender el derecho de la cuota de imposicion. Los consejos provinciales
y municipales funcionan con independencia y hacen del rgimen municipal
una verdad palpable. El Gobierno ejecutivo, siempre fiscalizado y
contenido  impulsado por las Cmaras y la opinion, practica con
sinceridad el rgimen constitucional y se muestra en todo caso
respetuoso hcia la ley, la libertad y la voluntad nacional. Cada dia
las ideas ganan terreno en Blgica en el sentido de la libertad, de la
emancipacion de todos los esfuerzos legtimos y del ensanche de las
instituciones democrticas. As, es de esperar que la nacion belga
subsistir como un feliz ejemplo, como una escuela prctica de
liberalismo, y que no muy tarde perfeccionar sus instituciones llevando
 sus ltimas consecuencias naturales la aplicacion de los principios
que le han servido de punto de partida.

La poblacion belga carece de homogeneidad de raza, lengua y aun
tradiciones, en parte, pero se halla en via de constante fusion, gracias
 las condiciones del suelo, al estmulo de sus libres instituciones y 
las grandes facilidades que ofrecen las vias de comunicacion. Alemana en
las provincias de Luxemburgo y Limburgo, francesa en la region del
Meusa,   lo mas franco-alemana, y semi-holandesa  semi-germnica en
Flndes y Ambres, la poblacion conserva muy notables diferencias de
tipo, dialecto y costumbres que parecen repartirla, como un ser mestizo,
entre Francia, Alemania y Holanda. As, en el sud-este prevalece el
idioma  dialecto _wallon_, mezcla de aleman, _roman_ y frances; en
Flndes predomina el holandes algo modificado; en Ambres y su comarca
se habla un dialecto bastante diferente, y en Bruslas, Namur y Mons
tiene la superioridad la lengua francesa, que en definitiva es la del
gobierno, la literatura, el comercio general, la prensa de primer rden
y la sociedad elegante y mas culta.

La poblacion belga es la mas condensada y una de las que progresan mas
rpidamente en Europa, El nmero total de habitantes, que en 1831 era de
3,785,864, habia subido en 1856  4.529,460, de los cuales unos
2,500,000 de raza flamenca y los demas de la wallona, con excepcion de
muchos miles de extranjeros  isrealitas.

Hoy no baja de 4,600,000 el nmero total (catlicos en las 19 vigsimas
partes), con una densidad que, alcanzando  262 individuos por kilmetro
cuadrado en la Flndes oriental, con el mnimum de 44 en Luxemburgo, es,
por trmino medio, en la nacion, de 154 habitantes por kilmetro
cuadrado: densidad prodigiosa, sin igual en el mundo.

Si bajo ciertos aspectos la poblacion belga est felizmente dotada, hay
en su seno un hecho deplorable que no puede mnos que serle seriamente
funesto, si no se buscan remedios eficaces: hablo de la increble
abundancia de conventos y comunidades religiosas, muy arraigados en el
pas, en posesion de considerables riquezas v en gran parte apoderados
de la enseanza.

Si esos institutos, entre los cuales algunos son realmente benficos, no
interviniesen mas que en la religion, la enseanza y la beneficencia,
por mal que lo hiciesen, el dao no sera muy grave, puesto que la
libertad comun podra corregirlo fcilmente. Pero esas corporaciones,
mantenidas por la nacion, son la verdadera fuerza de un partido
antinacional y reaccionario que pretende no solo explotar libremente al
pueblo, sino tambien infeudarlo bajo el predominio de la corte
pontificia De ah la lucha ardiente y no poco apasionada de los
partidos, y graves peligros para las instituciones liberales, que no
cesarn sino el dia que el Estado, practicando rigidamente los
principios, retire  los cultos toda proteccion pecuniaria, los emancipe
_realmente_, y ponga freno  las exacciones y la inmovilizacion de las
propiedades pertenecientes  los institutos  que me refiero.

En estos ltimos aos la prensa y los tribunales han evidenciado muchos
y gravsimos escndalos en la conducta de esas comunidades, que se dicen
depositarias de la fe, la piedad y la beneficencia, y encargadas de
ganar almas para el cielo y ensear al pueblo, sin perjuicio de atesorar
grandes fortunas. Muchos actos de estafa y fraude, de seduccion y
concupiscencia, de raptos y ocultacion de jvenes inocentes
(particularmente israelitas y protestantes) y especulaciones muy
reprobables, as como fraudes polticos  eleccionarios, han sido
probados,  cargo de comunidades, frailes y misioneros, saliendo  luz
en horribles procesos. La opinion se ha indignado con razn, y la
gravedad del mal ha hecho pensar seriamente en los remedios.

Por lo que hace al carcter y tipo de la poblacion belga, mbos varan,
segn las modificaciones que han sufrido las dos razas principales; pero
en general se nota poco vigor de diferencias en los rasgos de las
fisonomas, en las costumbres y en los caractres, y en todas partes se
ve siempre asomar un no s qu de hbrido  indeciso que indica el
contacto de las razas vecinas. Sinembargo, ntase que en Flndes todo
tiene un aspecto mas marcado, aunque poco atractivo, distinguindose las
ciudades de Gante y Brujas, como la de Ambres, por cierta expresion
material y social bastante personal  caracterstica.

       *       *       *       *       *

Como base de comparacion de los progresos que hacen las sociedades
europeas, la estadstica belga es una de las mas interesantes.
Sinembargo, debo limitarme  recordar, hechos muy generales,  fin de no
fastidiar al lector con guarismos; sin dejar por eso de llamar
particularmente la atencion de los pueblos colombianos hacia la
industria belga, enorme por sus proporciones relativas, que es una de
las mas estimables y populares de Europa, y cuyas relaciones convienen
mucho al comercio colombiano.

La agricultura belga es vasta y muy variada, abrazando casi todos los
productos principales de Europa, desde las vias y el lpulo hasta el
tabaco, las moreras para la produccion de seda y las plantas
oleaginosas, aparte de la considerable produccion de granos
alimenticios, lino, camo, etc., etc. Sin exageracion alguna se puede
asegurar que en ningn pas del mundo la tierra es tan bien cultivada ni
produce tanto como en Blgica, en proporcion  la extension
superficiaria. Las crias de ganados, aunque estimables, son secundarias
por su importancia relativa; pero la horticultura tiene en el pas gran
desarrollo y produce anualmente mas de 9 millones de francos Blgica,
sobre todo en las provincias flamencas, se distingue por la perfeccion
de sus mtodos de cultivo, irrigacion y abono. Es muy considerable all
el cultivo de la remolacha, que procura anualmente en azcar un valor de
mas de 80 millones de francos.

Casi es superfluo hablar de la minera belga, tan conocida por sus
explotaciones de hulla y otros carbones, mineral de hierro, mrmoles,
piedras y otros minerales. Baste decir que la pequea Blgica es el pas
que ofrece mayor cantidad de combustible mineral, y  menor precio, en
todo el continente, con mucha superioridad  los demas pases que poseen
minas. Esa explotacion da lugar naturalmente  un gran movimiento
industrial y comercial, alimentando en Blgica el trabajo de centenares
de hornos, fraguas y herreras en que la industria metalrgica produce
muy fuertes valores, consistentes en artculos de maquinaria,
quincallera, etc., notablemente apreciados, y dando lugar  un
prodigioso movimiento de trasportes.

Los demas ramos importantes de la industria belga son numerosos y de
valiosa producion, tales como la fabricacion de azcar y
cerveza,--tejidos de lana, lino y algodon muy apreciables (sobre todo
los paos, lanillas, encajes, alfombras y adamascados)--locomotivas,
rieles, mquinas y aparatos para ferrocarriles, vapores, fbricas,
etc.,--armas de varias clases y una multitud de artculos secundarios.
Me reservo tratar, de las bellas artes, del comercio martimo y de la
pesca, al ocuparme de Ambres y Ostende; pero har notar desde ahora que
la industria belga, no solo se manifiesta en el pas con esplendor, sino
que ejerce su benfica influencia en otros pases y an continentes,
enviando sus capitales, locomotivas y wagones, y sus inteligentes
ingenieros y obreros,  extender las empresas de ferrocarriles que
revolucionan el mundo.

Terminar esta breve resea haciendo notar que, despues de Inglaterra,
no hay pas en el mundo que tenga, relativamente  su territorio, una
red tan completa de vias superiores de comunicacion, unas fluviales  de
canalizacion, otras frreas, y las demas simplemente carreteras. Todo el
pas est de tal modo cruzado por ferrocarriles en todas direcciones, y
magnficas carreteras, generales y vecinales, que se enlazan de mil
modos, que nada es mas fcil y sencillo que trasladarse en un dia, con
comodidad y baratura, de un punto  otro cualquiera de Blgica,  en
direccion al exterior. All los viajes son como paseos, y todo el mundo
vive pasendose.

       *       *       *       *       *




CAPITULO II.

LIEJA Y EL BRABANTE.

Poblacion y panorama de Lieja.--Importancia Industrial de la ciudad.
--Su aspecto interior y sus monumentos.--Tirlemont.--Lovina.--Malnas.


Lieja, la antigua capital del principado del mismo nombre, y que es el
centro mas importante de las poblaciones belgas pertenecientes al
interesante grupo de la raza valona ( _wallona_), tiene el primer rango
industrial, poltico y social entre todas las ciudades que demoran en la
hoya del Meusa, y es por su poblacion (91,000 habitantes) la cuarta
ciudad de Blgica.

Dominada en los tiempos anteriores  la unificacion belga por obispos
que tenian el carcter y la autoridad de prncipes soberanos, aunque
feudatarios, Lieja supo en todo tiempo resistir  las usurpaciones que
podian menoscabarle sus libertades municipales, manifestando siempre la
energa de su poblacion laboriosa; y  pesar de las luchas que agitaron
su existencia hasta el principio del presente siglo, ha conservado y
acrecentado su prosperidad, gracias al carcter de sus habitantes y a la
actividad de su industria.

Pocos pueblos, en las comarcas de orgen frances  cltico, se han
mostrado tan decididos y celosos por el mantenimiento de sus libertades
como el de Lieja, siempre belicoso y valeroso, siempre enrgico en sus
resoluciones, amante del trabajo, emprendedor y perseverante. La raza de
las comarcas que tienen por centro  Lieja es la mas bella y robusta de
Blgica, y la historia de su vida poltica y social ofrece repetidos 
interesantes rasgos que prueban cualidades morales muy dignas de
aprecio. A la verdad, Lieja es una de las ciudades que caracterizan
mejor en Blgica el genio mltiple de la nacion y el tipo complejo de
los progresos  la civilizacion de ese pas. Las tradiciones
municipales, el espritu liberal, el interes por las letras, los bellos
monumentos del arte antiguo, la actividad fabril y de la explotacion
minera, la agricultura prospera y la rapidez de las comunicaciones,
coinciden en Lieja para formar esa noble y fecunda armona del progreso
que caracteriza al presente siglo.

Y sinembargo, nada ofrece contrastes mas evidentes que la estructura
interior y el panorama de Lieja. Un pintoresco grupo de pequeas
montaas que parecen afluir hcia la ciudad, determina all uno de los
mas risueos valles que he conocido en las regiones de Europa que se
inclinan hcia el canal de la Mancha y el mar del Norte. Tres valles se
reunen all: el del Meusa, el del Urta (_Ourthe_), riachuelo que tiene
su confluencia en el extremo superior de la ciudad misma, y el del
_Vesdra_, que se junta con el Meusa un poco mas abajo. La concurrencia
de los tres valles y sus rios, el juego de las colinas que lo dominan,
formando un magnfico marco de rica vegetacion, y las ondulaciones del
terreno en el fondo, producen un primoroso conjunto topo-hidrogrfico,
cuyo encanto se completa con la extensa masa de la ciudad, de formas
caprichosas  irregulares, el aspecto de los fuertes que la dominan
desde las cimas de dos colinas, y el risueo aspecto de las campias
circunvecinas, pobladas de plantaciones y verjeles, graciosas casas
campestres, fbricas y otros objetos que indican actividad y bienestar.
No he visto en ninguna de las otras provincias belgas que he recorrido
un panorama tan encantador como el de Lieja.

Pero al penetrar al interior de la ciudad, dividida por el Meusa en dos
porciones muy desiguales, se disipa al punto la impresion que el
conjunto del paisaje acaba de producir. Las calles estn  solitarias 
poco animadas, si se las recorre en las horas de comer,  cuando la gran
masa de poblacion obrera est ocupada en las fbricas;  no ser que uno
penetre hasta la _Plaza del mercado_ y la de _Lambert_. Si en los
afueras de la ciudad  en los hermosos _boulevards_ que van de la
estacion del ferrocarril de _Malnas_ hasta la plaza del _Teatro_, se
destacan  uno y otro lado nuevos y elegantes edificios que tienen todos
una planta casi uniforme, en el interior  la parte antigua de la ciudad
todo parece oscurecido por un inmenso crespon, por una atmsfera cargada
del polvo y los gases del carbon de piedra que se consume all en enorme
cantidad. Baste decir que Lieja, centro muy importante de la explotacion
carbonfera, yace sobre vastas galeras subterrneas, teniendo por
asiento, como algunas ciudades de Inglaterra, un lecho de carbon. As,
esa ciudad, que trabaja en la superficie como en el seno oscuro de su
rico suelo, es hoy esencialmente fabricante, y el viajero curioso no
puede ver  sus laboriosos habitantes, sus viejas, tristes y tortuosas
calles y sus interesantes monumentos, sino al traves del humo y el polvo
de carbon que despiden constantemente las chimeneas de sus numerosas
fbricas y fraguas.

La produccion fabril de Lieja en artculos de quincallera es
relativamente enorme, y acaso no tiene rival, por lo mnos en cuanto 
la cantidad, respecto de caones, diferentes armas de fuego, armas
blancas, y locomotivas  mquinas de vapor destinadas  todos los pases
del mundo. De all salen los instrumentos de guerra que _resuelven_ los
problemas polticos de los pueblos (si es que la fuerza puede jamas
resolverlos), tanto en Europa como en el Nuevo Mundo; y de all salen
tambien los aparatos de vapor, instrumentos de riqueza y civilizacion,
que van  difundir el movimiento en casi todos los ferrocarriles del
mundo. Ademas de los 29  30,000 obreros que trabajan en Lieja el
fierro y el acero,  15 minutos de all demora el distrito de _Seraing_,
que en 1820 contaba apnas 2,000 habitantes y hoy tiene mas de 17,000,
gracias al inmenso establecimiento fundado por John Cockerill en 1816,
el mas vasto que existe en el continente para la explotacion de hulla,
las forjas y hornos de fabricacion de hierro y la construccion de
mquinas. Ese solo establecimiento ocupa hoy  cerca de 6,000 obreros y
produce una enorme cantidad de valores.

Aparte de la ciudadela y otra fortaleza, y de diez  doce edificios
pblicos notables, los mas importantes monumentos de Lieja son tres
religiosos y dos civiles: de los primeros, la Catedral de _San-Pablo_,
la iglesia de _San-Jacobo_ y la de _Santa-Cruz_; de los segundos, el
_Palacio de Justicia_ y la _Universidad_. Casi todos los monumentos
religiosos de Lieja son interesantes, al mnos por su antigedad, pues
datan de los siglos X, XI, XII y XIII, y su arquitectura corresponde al
mejor y mas sencillo estilo ogival, aunque en algunos templos se ven
primorosos arabescos. _San-Jacobo_ y _San-Pablo_ contienen en su
interior obras de arquitectura verdaderamente magistrales, y
_Santa-Cruz_, iglesia muy pequea, es sumamente curiosa y de un estilo
encantador por su ligereza, sencillez y armona de construccion.

El Palacio de Justicia llama notablemente la atencion del viajero. Data
del siglo XVI, y su estilo se resiente de la transicion que entnces
hacia el arte del gtico florido al Renacimiento, ofreciendo en su
conjunto y sus pormenores una curiosa mezcla de los estilos ogival, en
lo principal, y morisco y veneciano en los adornos y ciertas formas
parciales. Es penetrando  los dos patios del edificio, hoy orillados
por tiendas de libros, quincallera, etc., que se puede apreciar el
capricho de las construcciones hbridas de aquel curioso monumento.

La Universidad de Lieja, que es una de las dos sostenidas en Blgica con
fondos del Estado, se halla establecida en los edificios del antiguo
convento de Jesuitas, y data apnas de 1817. Como monumento, la
Universidad no tiene nada muy notable; pero como instituto es
interesante no solo por los museos, colecciones cientficas y biblioteca
que contiene, sino tambien por el papel que hace en esa lucha vigorosa
de los partidos belgas, ejerciendo su influencia en apoyo del
liberalismo, lucha en que las cuatro universidades del pas (dos de
ellas libres) intervienen muy activamente.

       *       *       *       *       *

Al seguir el ferrocarril que de Lieja conduce  Malnas y Bruslas, por
Lovina (_Louvain_  _Leuven_) y Tirlemont, la lnea recorre hasta _Ans_
un trayecto montaoso, subiendo en plano inclinado hasta una altura de
450 pis sobre el nivel de Lieja. As, el tren es remolcado por tres
locomotivas, y se echa de ver que los trabajos de nivelacion han sido
muy laboriosos. El magnfico paisaje de Lieja desaparece, y con l los
hornos de fundicion y las minas de hulla. La hoya del Meusa queda atras
y se entra en la del Escalda  sus afluentes meridionales. Al pas
montaoso y minero de Lieja suceden las ondulosas campias del Brabante
occidental, interesantes por sus cultivos, sus industrias de tejidos,
etc. Se echa de ver que all vive otra raza y fund diferentes
tradiciones otra civilizacion. Donde quiera se ve no s qu de
intermediario entre el tipo frances y el flamenco  holandes algo
modificado. Es como si un brazo de la vieja Alemania penetrase hasta
all para grabar en parte el sello de sus razas y su civilizacion. Ya no
se nota en el gesto, en el lenguaje, en el continente y en las
costumbres de las gentes, ni en el aspecto de las localidades, esa
movilidad, esa franqueza y ese espritu despierto y rpido que hacen
recordar al frances en el pas wallon. Todo ha cambiado de aspecto, y
Lovina y Malnas, ciudades silenciosas y tranquilas, preparan el nimo
del viajero  la fuerte transicion que debe hacer pasando de Lieja 
Gante  Ambres.

El tren se detuvo un momento al tocar en Tirlemont, pequea ciudad de
poco mas de 12,000 almas, que tiene cierto aire de alegra, no obstante
la lnea de sus murallas  fortificaciones, cuya circunferencia mide un
mirimetro; siendo de notar que, por una prevision poco comun, dejaron
entre la ciudad y sus murallas un vasto espacio circular que se presta
al cultivo y est cubierto de huertos y graciosas sementeras. Es raro
que los hombres de guerra que en otro tiempo se mostraban tan cuidadosos
de estrangular las ciudades con fortificaciones, hayan tenido
delicadezas como la que se revela en Tirlemont, dejando  la poblacion
algunos medios de subsistir en caso de sitio.

A 7 kilmetros de Tirlemont demora, sobre las dos mrgenes del _Dyle_,
riachuelo afluente del _Rpel_, y por medio de este del Escalda, la
triste y solitaria _Lovina_, cuyas murallas le dan la forma casi
perfecta de un crculo. Un tiempo opulenta y populosa (con 200,000
habitantes y 4,000 fbricas de paos, en el siglo XIV) cuando la ciudad
era capital del Brabante, hoy no tiene sino poco mas de 31,000 almas,
gracias al brbaro fanatismo y la intolerancia de los hombres de sotana
y sable, que proscribieron  los industriosos tejedores, obligndoles 
buscar asilo en Inglaterra.

Habiendo perdido su industria y teniendo su poblacion casi en la
totalidad consagrada  la agricultura, Lovina carece de todo movimiento
comercial y fabril. Hace gran contraste con casi todas las demas
ciudades belgas, y no llama la atencion sino por su admirable _Casa
municipal_ y su _Universidad_, que es el cuartel general del
ultramontanismo en Blgica. Es sabido que ahora tres siglos la
Universidad de Lovina tuvo en Europa gran celebridad, siendo tal vez
considerada como superior  todas sus rivales de Francia, Alemania,
Italia, etc. En aquellos tiempos la ciencia tenia otro carcter que en
nuestro siglo, y como el ergotismo pedantesco y la teologa ocupaban el
primer puesto, no era extraordinario que Lovina, ciudad clsica de
sotanas, obtuviese la palma. Su Universidad, que habia sido fundada en
1426, lleg  ejercer en el pas una especie de omnipotencia, hasta que
los Franceses la suprimieron durante su dominacion de conquista. El rey
de los Pases-Bajos le sostituy en 1817 un colegio filosfico, que no
fu del gusto del clero, y este restableci definitivamente la
Universidad en 1835, con el carcter de libre, para hacer competencia 
las de Lieja y Gante. Hoy ese instituto es el foco de todas las intrigas
que se urden en Blgica contra la causa liberal, y su audacia se
manifiesta tanto en las polmicas de la prensa como en las luchas
eleccionarias y los debates parlamentarios.

Blgica es el pas clsico de esos palacios de la clase media y de las
muchedumbres, llamados: _Casa municipal  Palacio de la ciudad_,
monumentos admirables que conservan las mas notables tradiciones de las
luchas y libertades de las ciudades antiguas. Bajo este aspecto,
Bruslas, Gante, Brujas, Audenarde, Mons y aun Ambres se distinguen por
sus palacios municipales; pero Lovina las sobrepuja  todas con el suyo,
que es un primoroso modelo de elegancia y armona en el arte gtico
florido, precursor, en el siglo XV, del Renacimiento.

       *       *       *       *       *

En Blgica el paso de una ciudad importante  otra tiene apnas las
proporciones de un paseo, de manera que en pocas horas puede el viajero
trasladarse sin fatiga desde Verviers hasta Ostende  Courtrai, pasando
por una cadena de ciudades tan importantes como Lieja, Lovina, Malnas,
Bruslas, Gante, y Brujas Los ferrocarriles cruzan de tal modo la
diminuta pero opulenta Blgica, que el trnsito de una ciudad  otra
equivale, en aquel _hogar_ de cerca de 5,000,000 de hombres libres, al
que se hace en una casa comoda y bien servida, de un aposento  otro.
Asi, tres cuartos de hora despues de haber partido de Lovina nos
detenamos en _Malnas_, ciudad clebre por su catedral, sus encajes y
sus almuerzos de patas y orejas de cerdo, y no poco afamada entre los
Belgas por la terquedad tradicional de sus consejeros municipales. Bajo
el punto de vista econmico y social tiene la particularidad Malnas de
ser el centro de donde parten los ferrocarriles belgas pertenecientes al
Estado, en cuatro direcciones distintas,  saber: hcia Holanda, por via
de Ambres; hcia Alemania, por Lovina y Lieja; hcia la costa martima
(Ostende) y la frontera francesa de Lila, por Gante, y hcia Mons,
Charleroi y Namur (frontera francesa) por la via de Bruslas.

No he conocido jamas ciudad tan triste y solitaria como Malnas,
circunstancias tanto mas extraas cuanto que  dos pasos de la antigua
ciudad reina en la estacion del ferrocarril un movimiento prodigioso de
viajeros y mercancas de todos los puntos de Blgica y del exterior, que
afluyen al punto cntrico donde se enlazan todas las vias frreas para
distribuirse en muchas direcciones. Al dejar la estacion y penetrar en
la ciudad podra uno creer que ha salido momentneamente de Blgica y se
halla en una ciudad espaola, triste, abandonada, estacionaria,
petrificada por las tradiciones de peor carcter. All os afligen las
plegarias de los mendigos; abundan las iglesias y los cannigos; faltan
las fbricas y los institutos que atestiguan actividad y progreso, y
todo tiene un aspecto de vetustez que sorprende en medio de aquel pas.
En todos mis viajes he podido observar que el progreso de las ciudades
est en razn inversa del nmero de sus cannigos, frailes y demas sres
intiles, que duermen, cantan y consumen. Malnas es  Blgica lo que
Toledo  Espaa y Friburgo  Suiza.

Malnas, atravesada por el riachuelo _Dyle_ (que cerca de all se reune
con el _Nethe_ para formar el rio _Rpel_), es sinembargo una ciudad
bien construida, que posee calles anchas y hermosas, edificios de buena
planta y plazas espaciosas; pero sus 31,400 habitantes deben de vivir
acongojados por el tedio y morir de hipocondra.

La catedral de _Saint-Rombaut_ es la joya de Malnas, si bien sus formas
exteriores no tienen gran valor. Lo que en ese monumento llama la
atencion es: la enormidad de su torre nica, que mide casi 100 metros de
altura; la grandiosidad de su inmensa nave, cuyo interior impresiona
fuertemente, y algunos cuadros de pintura considerables, entre los
cuales se distingue un interesante Cristo de Van-Dyck. Otra iglesia de
Malnas, la de _Nuestra-Seora_, posee tambien algunas buenas obras de
arte, siendo la mas sobresaliente la admirable _Pesca milagrosa_
trabajada por Rubens en 1618. Despues de esto Malnas no tiene otra cosa
que merezca atencion ni curiosidad, por lo cual el viajero se da priesa
de ir  observar en Bruslas el movimiento poltico y las pruebas del
gran progreso intelectual y social de los Belgas,  bien  admirar en
Ambres los esfuerzos del comercio nacional y los monumentos y museos
que atestiguan la gloria de esa ciudad que fu la cuna de la escuela
brabantina.

       *       *       *       *       *




CAPITULO III.

AMBRES.

Aspecto general de la ciudad.--Comercio y bellas artes.--Carcter
mltiple de Ambres.--Sus calles, monumentos, museos y curiosidades.
--Jardines y paseos.


Aunque en Blgica se encuentran reunidas y armonizan todas las
manifestaciones del progreso, sinembargo, cada comarca y cada ciudad
tiene ciertos rasgos que le son caractersticos. Asi, por ejemplo, es en
Ambres, en Ostende, y en las ciudades vecinas  las fronteras de
Francia que se hallan las mas notables construcciones militares, smbolo
de las luchas provocadas por la ambicion  el egoismo de los gobiernos.
En Lovina, Lieja, Gante y Bruslas est concentrado el movimiento
universitario. La minera tiene su terreno inagotable en el sur y el
sud-oeste, como la agricultura mas esmerada y valiosa se ostenta en las
llanuras flamencas. La fabricacion tiene sus principales centros en
Gante, Lieja y Verviers, as como la pesca martima se radica en
Ostende. Por ltimo, es en Ambres donde, por una singularidad curiosa,
se manifiestan con mas energa las fuerzas comerciales y artsticas del
pueblo belga.

Ambres, en efecto, es una vasta ciudad, curiosa bajo todos aspectos,
donde todo interesa y llama la atencion: la estructura de los edificios
y las calles, como el tipo, la lengua y las costumbres de los
habitantes; el movimiento activo del comercio y de la navegacion del
Escalda, como el mrito de admirables obras maestras, monumentos y
museos; el aspecto de las formidables fortificaciones de la ciudad, como
el de sus vastos diques de un lado, y del otro sus alegres campias, que
hacen contrastar los smbolos de la guerra con los de la paz y la
fecundidad.

El aspecto general de Ambres--ciudad tan clebre por su historia
comercial y militar, artstica y civil--es interesante y notablemente
curioso. La masa de construcciones interiores est comprendida entre la
ribera derecha del Escalda y un inmenso arco irregular formado por la
lnea formidable de las murallas y fortificaciones, defendidas por
vastos y profundos fosos. Al S.-O.  la parte superior del rio, estn la
_Esplanada_ de armas, la _Ciudadela_ y el _Arsenal_ militar, dominando
el muelle. Al N-E.  la parte inferior, se extienden los _Diques_
grande y pequeo, que abrigan un gran nmero de buques mercantes de
vapor y de guerra y estn rodeados por vastos almacenes de depsito.
All se ve una red complicada de carriles de hierro, por los cuales
giran los carros que sirven para el embarque y desembarque de las
mercancas, entre los diques y la estacion del ferrocarril que comunica
 Ambres con Malnas. Al poniente de la ciudad, cerca de las
fortificaciones y fuera de su angulosa lnea, se hallan, al lado de un
pequeo arrabal, la estacion del ferrocarril y el primoroso Jardin
Zoolgico, perla y orgullo de Ambres.

Al subir sobre alguna de las torres de las numerosas iglesias de la
metrpoli brabantina, se contempla en su conjunto un magnfico panorama
que interesa mucho cuando sus pormenores son observados con atencion. Si
se tiende la mirada del lado del Escalda, se ve en primer trmino la
lnea inmensa de los muelles de la mrgen derecha, donde reina un gran
movimiento de marineros, carreteros, comisionistas, corredores, etc.,
ocupados en la carga y descarga de centenares de vapores y buques de
vela atracados  los muelles, y en las diversas operaciones propias del
comercio y la navegacion. El Escalda, corriendo por un lecho arenoso y
fangoso, de bajas orillas cubiertas de juncos y otras gramneas,
experimenta la accion poderosa de las mareas, que lo hacen subir y bajar
de nivel muy notablemente. Si el rio es majestuoso por su caudal, su
anchura y sus ondulaciones,  interesante por el gran nmero de buques
que lo surcan, alimentando la masa principal del comercio martimo de
Blgica, la comarca que se desarrolla del lado de la mrgen izquierda
tiene un aspecto melanclico que impresiona mucho. All se extiende una
inmensa llanura, triste y uniforme, pero admirablemente cultivada y
salpicada por algunas poblaciones, que tiene su lmite en el bajo
Escalda, del lado de la Zelanda. Tornando la vista hcia el interior de
Blgica se contemplan las llanuras del Brabante y Limburgo, donde la
agricultura, la ganadera y la horticultura reinan sin competencia;
siendo notable el gracioso conjunto de casas campestres, quintas,
huertos, jardines y magnficas alamedas que rodean  Ambres, formndole
como un arco de verdura. All todo indica gusto y esmero en el cultivo,
adelanto y perfeccion en los mtodos de labor, y bienestar en la clase
mdia que posee quintas  casas campestres, y entre los agricultores.

Al observar el interior de la ciudad todas las construcciones presentan
un aspecto que contrasta mucho con la frescura y lozana de las campias
circunvecinas: Ambres, cuya poblacion no baja de 109,000 habitantes, y
que en el siglo XVI lleg  contar hasta 200,000, es un vasto enjambre
de cuadras enteramente desiguales  irregulares, calle y callejuelas
tortuosas, estrechas, dislocadas en laberintos extravagantes, casi todas
hmedas y sucias, muy mal empedradas y de aspecto por lo comun triste y
vetusto. Donde quiera plazas irregulares, orilladas por magnficos
monumentos, y casas de antiqusima planta, muy curiosas por su
estructura, aunque carecen de la grada original y pintoresca de las
construcciones holandesas,  del sombro romanticismo de las antiguas
casas alemanas. Por todas partes se alzan torres de diversas formas,
principalmente gticas, sobre iglesias que merecen casi todas el nombre
de museos religiosos. Por todas partes hormiguea una poblacion inquieta,
laboriosa y honrada, que llama mucho la atencion por la energa de su
lenguaje, spero y expresivo, la singularidad de su tipo de raza, el
liberalismo de sus ideas, el sentimiento de orgullo con que mantiene su
patriotismo y sus tradiciones, y la elasticidad particular con que se
presta  las mas variadas manifestaciones de la civilizacion.

       *       *       *       *       *

El comercio y las bellas artes, como he dicho, son las principales
demostraciones de la historia y de la actividad actual de Ambres. En
otro tiempo, bajo el reinado de Crlos V, esa ciudad fu el emporio del
comercio en el norte de Europa, gracias  su magnfico rio, visitado
entnces todos los dias por inmensas flotas mercantes, y  causas
polticas y econmicas que luego han desaparecido  han modificado
profundamente su accion. Pero la dominacion de los Espaoles, que ha
sido funesta en todas partes, arruin la prosperidad de Ambres y el
Brabante, como del pas flamenco. Las proscripciones perpetradas por el
fanatismo religioso, la opresion poltica y civil, las absurdas leyes
fiscales y econmicas y los actos de pillaje ejecutados en los tiempos
de guerra--poltica sombra que personific tan terriblemente en los
Pases-Bajos el odioso duque de Alba,--diezmaron la poblacion de
Ambres, estancaron la industria y el comercio  hicieron de esa
opulenta ciudad casi una ruina. Mas tarde, la prdida de la libre
navegacion del Escalda (consecuencia del tratado de Munster, de 1648)
complet la decadencia de Ambres. Hoy, aunque embarazada la navegacion
por los peajes que cobra el gobierno holandes en el bajo Escalda,
Ambres ha recobrado gran parte de su antigua opulencia, gracias  la
concentracion que all se verifica respecto de casi todo el comercio
martimo de Blgica.

Y  la verdad, la prosperidad comercial de Ambres en la actualidad, es
mas slida y vale mas que la que alcanz en el siglo XVI, puesto que
esta se basaba en el monopolio y las mas viciosas instituciones,
mintras que la que hoy se palpa se funda en la libertad y la actividad
espontnea de los pueblos. A este propsito har una observacion que me
parece pertinente. Los filsofos estn divididos en el mundo en dos
categoras: unos que, tomando la historia por punto de partida, pero la
historia viciosamente comprendida, creen que el progreso tiene lmites,
que la civilizacion es una serie de evoluciones que se repiten en su
espritu esencial, aunque varan en sus formas,--lo que en definitiva no
es mas que la teora Vico. Segn esos filsofos, las sociedades actuales
que han llegado  un gran refinamiento de civilizacion, estn destinadas
 comenzar en breve su perodo de decadencia,  arruinarse y perecer tan
luego como completen su evolucion limitada de progreso.

La segunda escuela filosfica, la escuela jven, que tiene f en la
perfectibilidad humana y la perpetuidad del bien, y que toma por punto
de partida la naturaleza del hombre mismo y de la Creacion entera, en
lugar de los sofismas de la historia,--esa escuela, digo, cree que las
sociedades no decaen ni perecen por virtud de una ley ciega y fatal,
sino por causas lgicas cuya influencia puede conjurar la voluntad
humana. Y cree, tambien que, cuando esa decadencia y esa ruina aparecen,
no son en realidad sino fenmenos del progreso humano, en virtud de los
cuales los pueblos que abrigan en su constitucion un principio falso y
nocivo, que son incapaces de producir la frmula de la justicia y la
verdad, son arrastrados por la ola irresistible del tiempo para dar
lugar siempre  una sociedad mas sana y justa,  una civilizacion que se
acerque mas al ideal de la humanidad.

As, puede decirse que ningn pueblo est destinado de un modo absoluto
 una alta civilizacion ni  la decadencia, la ruina y la trasformacion
completa. El que tome la via de la libertad y la justicia, y tenga
siempre valor para solicitar el _grande ideal_, vivir progresando y
modificndose sin violencia, hasta la consumacion de los siglos. El que
no sepa comprender, solicitar ni realizar ese ideal, perecer en el
comun naufragio de la historia de los _incapaces_,  reserva de
reaparecer transfigurado y rejuvenecido bajo las nuevas formas que la
civilizacion ir creando.... Ambres me pareci la confirmacion patente
de esta filosofa del progreso con que se ha fortificado mi espritu.

La civilizacion, que por lo comun se manifiesta en un sistema de
compensaciones, ha debido muy nobles triunfos al genio de los ambarses,
en el ameno campo de la mas sublime de las bellas artes. Cuando Ambres,
por la decadencia de su antiguo comercio, parecia condenada  la
oscuridad, surgi casi de repente en su seno una falange de hombres
inspirados que, fundando la escuela _brabantina_ en la pintura (llamada
impropiamente escuela _flamenca_, por ampliacion) debia inmortalizar 
los hijos de la antigua metrpoli comercial, prestando servicios
eminentes al arte de Rafael. Las provincias de Flndes y Brabante habian
sobresalido en ciertas industrias estrechamente ligadas con las artes
del dibujo, tales como el bordado, la platera y joyera y la
fabricacion de encajes y tapices. De ah el hecho natural de que el
dibujo, y con l la pintura, tomasen en aquellas provincias un vuelo muy
notable desde la edad mdia.

Ya desde principios del siglo XV los clebres hermanos Huberto y Juan
Van-Eyck habian creado en Gante y Brujas la escuela flamenca, feliz
iniciadora de la independencia, la originalidad y el espiritualismo
cientfico del arte; y Hemling y otros cuantos habian seguido mas 
mnos fielmente las huellas de los maestros. A su turno el Brabante
habia entrado en el movimiento artstico, pero sin dar  sus
producciones un carcter particular y bien determinado. El arte se
resentia mucho de la imitacion italiana  del giro que le habian dado
las escuelas flamencas y holandesas. Fu del fin del siglo XVI al
principio del XVII que Ambres sinti surgir de su seno la plyade
inspirada que debia procurarle tanta gloria. Entnces aparecieron
sucesivamente los grandes maestros cuyas obras embellecen los preciosos
museos de Europa. De los obradores de Pedro Breughel, Van-Veen, etc.,
salieron casi en la misma poca: Pedro Pablo Rubens, el maestro soberano
(de 1577  1640); David Teniers (de 1582  1647); su hijo del mismo
nombre, que le super con mucho, sobre todo en la pintura de _gnero_ 
de interior (de 1610  1694); Van-Dyck, el admirable discpulo de Rubens
(de 1599  1641); Jordaens, que tanto se esforz por imitar las mas
voluptuosas creaciones del mismo maestro (de 1594  1678); en fin, los
dos Seghers  Zegers, Gaspar de Craeyer, Roose, Neefs, Snyders, Brill y
otros notables, hasta Juan Erasmo Quellyn, que falleci en 1715, poca
en que el noble arte brabantino hubo de correr la misma suerte que el de
casi todas las escuelas, decayendo bajo la presion que ejercieron
sucesivamente las costumbres cortesanas de los tiempos de Luis XIV, la
Regencia y Luis XV.

Es visitando el interesante museo de Ambres, y sobre todo la catedral y
las principales iglesias, que se puede admirar el alto grado de
atrevimiento, originalidad, energa de expresion, riqueza de colorido y
verdad imitativa a que llegaron los tres grandes maestros: Rubens en la
pintura histrica, religiosa y de fantasa; Van-Dyck, en el retrato y la
composicion religiosa; Teniers el jven, en la pintura de cuadros
domsticos maravillosos, llamada de _gnero_. Verdad es que las mas
numerosas y mejores obras de Van-Dyck, en cuanto a retratos, se
encuentran en Inglaterra, en el Castillo de Windsor: pero hay bastantes
en Blgica, y sobre todo en Ambres, para dar idea del mrito de ese
artista eminente. En cuanto  Rubens, cuya fecundidad y laboriosidad
fueron prodigiosas, aunque su genio y su pincel estn muy bien
representados en todos los museos de Europa, Blgica conserva los
mejores, particularmente en el gnero religioso, del cual ofrece pruebas
admirables la catedral de Ambres.

       *       *       *       *       *

No pretendo fatigar al lector con apreciaciones especiales respecto de
las obras artsticas de Ambres,--apreciaciones que pareceran
pedantescas de mi parte. As, me limitar  hacer una rpida mencion de
los monumentos y objetos que mas llaman la atencion.

Entre la _Plaza-Verde_, donde se alza en medio de arboledas la hermosa
estatua del admirable Rubens (quien, como se sabe, fu tan hbil artista
como magistrado y diplomtico) y la _Gran-Plaza_, donde se halla el
_Palacio de la ciudad_ (edificio notable, aunque bien inferior  otros
de su clase en Blgica); entre esas dos plazas, digo, se levanta con
majestad la mole sombra de la catedral, monumento magnfico, sin rival,
por su tamao y su hermosura, en toda la region de los Pases-Bajos.
Mide 117 metros de longitud por 65 de anchura, data en su principio de
1352, y su arquitectura, que es de estilo gtico sencillo, imponente y
grandioso, no encanta mnos en su recinto que en su admirable torre
principal, la cual, sobre tener la enorme altura de 123 metros, embelesa
al que la contempla, por la extraordinaria ligereza de sus formas y el
atrevimiento y la perfeccion de sus primorosos calados, con justicia
comparados  encajes.

En el interior, el golpe de vista es soberbio, al situarse uno en frente
al coro. Dividida la catedral en siete naves sostenidas por seis rdenes
de columnas (estructura nica entre todas las catedrales) parece una
selva de mstiles de piedras trepando hcia el cielo con la ligereza de
cien enormes lianas. De resto, el interes del visitante se concentra en
los colosales cuadros de Rubens, suspendidos  los dos lados del coro,
que representan la _Ereccion de la Cruz_ y el _Descendimiento_, y otro
del mismo artista dominando el altar mayor, que manifiesta la _Asuncion_
de la Vrgen. Si en lo relativo  vrgenes no he hallado nunca nada que
me parezca superar las creaciones divinas de Rafael, Corregio y Murillo,
en lo que toca  la representacion de Cristo parece imposible producir
obras mas grandiosas y mas llenas de religion, ciencia y soberana poesa
que las dos mencionadas de Rubens.

Despues de la catedral son muy interesantes, entre los monumentos
religiosos: la iglesia de _San-Jacoto_, que mide cerca de 100 metros de
longitud y la mitad de anchura, notable por su abundancia de cuadros de
pintura y monumentos sepulcrales magnficos, y su gran riqueza de
mrmoles y ornamentacion; la iglesia de _San-Crlos_, construida por los
Jesuitas  principios del siglo XVII, enteramente anloga  las del
mismo orgen en otros pases, notable por su magnfica torre y su
excesivo lujo de ornamentacion  aparato; la iglesia de _San-Pablo_,
rica tambien por sus adornos y cuadros interiores, y curiosa por un
patio que tiene al lado de su entrada lateral, donde est representado
el _Calvario_ por estatuas de piedra distribuidas en medio de rocas y
escombros artificiales; en fin, la iglesia de _San-Andres_, notable
solamente por su magnfico plpito de madera esculpida, objeto en que
sobresalen sin rival muchas de las iglesias de Blgica.

Aparte de muchos otros monumentos secundarios, pero todos histricos,
que llaman la atencion en Ambres, lo mas importante, despues de lo que
llevo mencionado, es el _Museo_ de pinturas. Su gran valor consiste en
su especialidad, pues aunque contiene algunos cuadros de las escuelas
extranjeras, se compone principalmente de obras nacionales y holandesas.
Son muy numerosas las obras maestras reunidas all, debidas al poderoso
genio de Rubens, al sombro pincel de Rembrandt, al fielmente imitativo
de Van-Dyck, al admirablemente grfico y chistoso de David Teniers
(jven), y al delicadsimo de algunos pintores en miniatura al leo, en
que abundan los museos flamencos, holandeces y brabantinos.

Si en su recinto es interesante Ambres, fuera de sus fortificaciones
ofrece  la vista del viajero objetos importantes. En su primoroso
Jardin Zoolgico, uno de los mas bellos y mejor surtidos y mantenidos en
Europa, los Amberses han probado su particular aptitud para esa clase
de establecimientos. Si exceptuamos los jardines de ese gnero que hay
en Paris y Lndres, se puede asegurar que ninguno otro de Europa es
comparable  los que en Blgica y Holanda estn consagrados  la
botnica y la zoologa. Y todava, bajo el punto de vista de lo
pintoresco y agradable, los de estos dos pases son superiores  todos
los demas.--Los Belgas y los Holandeses tienen el buen gusto de combinar
la msica y los goces sociales con el interes de la ciencia, lo que hace
que, como mas adelante manifestar, aquellos jardines sean en Ambres,
Bruslas, Amsterdam, Rotterdam, etc., escenarios interesantes y
agradables bajo todos aspectos.

Adelante del Jardin zoolgico de Ambres se extienden campias muy bien
cultivadas, y se prolongan magnficas alamedas, orilladas por casas
campestres, jardines, huertos y pequeos parques pertenecientes  los
ricos negociantes de la ciudad. El vasto y pintoresco arrabal que existe
all est destinado  hacer parte de la ciudad, tan luego como estn
demolidas las actuales fortificaciones.--Cuando visitamos  Ambres (no
en 1859 sino en 1860, despues de recorrer la Holanda) habian comenzado
los inmensos trabajos de las nuevas fortificaciones, cuya lnea
semicircular, alejndose bastante de la ciudad, le dejar desahogo y
facilidad para ensancharse. La cuestion de esas fortificaciones agitaba
mucho  la opinion belga en 1859, y la prensa, el Parlamento, el
Gobierno y los hombres del arte se preocupaban muy seriamente con su
solucion. Ambres se sentia como estrangulada por sus murallas y
fortificaciones, sin poder salir de su viejo carapacho de guerra, porque
las necesidades sofsticas de la poltica exigian la subsistencia de ese
elemento de defensa nacional.

El patriotismo se mostraba alarmado por los temores, fundados 
infundados, de nuevas conquistas de parte de Francia, temores que
acababa de despertar la guerra de Italia. Se queria que en caso de
invasion el gobierno belga contase con un refugio seguro en Ambres, y
para eso se creia indispensable mantener las antiguas fortificaciones, 
en caso de demolerlas construir otras nuevas y mas formidables. La
segunda opinion triunf, y el pueblo belga se impuso un sacrificio de
cerca de 50 millones de francos, imputables al captulo _miedo y
desconfianza_, que hace tan gran papel en los presupuestos europeos. Es
curioso notar cmo la amenaza y el miedo se ligan en Europa para
mantener esta deplorable guerra de presupuestos y tarifas que se hacen
con encarnizamiento los gobiernos! Todo se encadena de manera que los
gestos y aun la reserva calculada de cada soberano producen su
contragolpe en los demas Estados.

       *       *       *       *       *




CAPITULO IV.

BRUSELAS.

La sociedad belga bajo el punto de vista poltico.--Estructura general
de Bruslas.--El periodismo y la librera.--Fisonoma moral de
Bruslas;--su poblacion.--Monumentos civiles;--la casa
municipal,--varios palacios.--Monumentos religiosos.--Museos,
bibliotecas y estatuas pblicas.--Jardines cientficos.


Talvez no hay en el mundo pueblo ninguno que haya ofrecido en tan poco
tiempo, como el belga, pruebas tan perentorias de la eficacia de la
libertad  del rgimen que funda la prosperidad social en el imperio de
la paz y de la opinion libre. Los extraordinarios progresos que ha hecho
en medio siglo la _Amrica_ republicana se deben no solo  las
instituciones, sino tambien  las inmigraciones, las ventajas del suelo,
la novedad del pas y el concurso que la Europa proletaria y oprimida le
ofrecia, solicitando con avidez el Nuevo-Mundo.

En Blgica los elementos han sido muy distintos: ese libre, honrado,
sensato y laborioso pueblo no cuenta mas que treinta aos de vida
independiente y gobierno constitucional, y en tan corto tiempo ha hecho
prodigios. Y sinembargo, tenia contra s, en el interior, la division de
su poblacion en dos  tres razas, y la tradicion de muchas dominaciones
extranjeras, que podian haber debilitado en el trascurso de tantos
siglos el sentimiento nacional  de independencia y libertad; y en lo
exterior, el resentimiento de la Holanda, las pretensiones de la corte
romana, y las contrarias influencias de Francia y Austria.

Pero el pueblo belga nutria un profundo espritu de libertad y un alto
sentimiento de dignidad que le hicieron comprender desde el primer dia
sus verdaderos intereses. Por eso no solo ha resistido  seducciones
deslumbradoreas por un lado, y por otro  todo consejo reaccionario,
sino que, mostrndose prudente y animado de una voluntad firme, ha
sobrepujado  todos los Estados del continente en la prctica fiel de
las instituciones liberales y parlamentarias. Ello es que la Blgica es
un modelo en casi todas las manifestaciones actuales del progreso. Ella
ha sabido aprovechar su feliz neutralidad, consagrndose  perfeccionar
sus instituciones, en tanto que las demas naciones parecian preocuparse
casi nicamente con las intrigas y el antagonismo de la ambicion
poltica.

En Blgica han encontrado asilo todas las ideas perseguidas  sujetas 
discusion; se ha mantenido la mas saludable actividad en la vida
poltica,--sea en el parlamento y las corporaciones provinciales y
municipales, sea en la prensa y las asociaciones privadas, sea en las
elecciones y peticiones y en las grandes fiestas nacionales;--y el
resultado de esa actividad poltica se manifiesta en la actitud de los
partidos, en la importancia de sus debates  luchas pacficas, y en la
estabilidad que ha adquirido la constitucion nacional, fundada en la
libre manifestacion de todas las opiniones, en el respeto por todos los
derechos, en la energa de las costumbres polticas y civiles. El pueblo
belga est ya bien educado en la vida progresista, y su educacion, fruto
de la prctica de la libertad, es la mas slida y gloriosa, puesto que
se la debe  s mismo. All el rey no es mas que el smbolo popular de
la permanencia del gobierno; Leopoldo y sus hijos son verdaderos
ciudadanos; la fuerza de la autoridad reposa toda en la ley y la
opinion; el pas tiene confianza en sus mandatarios y representantes
porque la tiene en s mismo; las razas se han confundido en el amor
comun  la independencia y la gloria nacional; la alianza entre el
pueblo y la dinasta tiene su garanta en la libertad, y la nacion ha
logrado poner en armona dos elementos que siempre han sido
inconciliables en Europa: la democracia y la monarqua hereditaria.

       *       *       *       *       *

Ninguna ciudad revela mejor en Blgica esa alianza de lo pasado con el
progreso moderno, que la bella, elegante y animada Bruslas, donde todo
hace ver simultneamente las viejas tradiciones y las esperanzas y
reformas del tiempo presente, la justaposicion de dos razas y dos
civilizaciones distintas. Bruslas, capital al mismo tiempo de la
provincia de Brabante, ocupa una posicion pintoresca, demorando 
orillas de un riachuelo, sobre el ancho lomo, las faldas y el pi de una
colina notablemente elevada, en el centro de una llanura. Algunas
colinas cierran el horizonte por un lado, y el vasto panorama que rodea
la ciudad no carece de interes y hermosura. El orgen de Bruslas data
del fin del siglo VI, muy humilde por cierto, pero su verdadera
importancia no comenz sino en el XII. Rodeada en otro tiempo par
murallas y fortificaciones, el espritu moderno las ha demolido para
reemplazarlas con una cintura de _boulevards_  magnficas calles de
alamedas, estaciones de ferrocarriles, jardines pblicos y privados,
elegantes casas de campo, fbricas y arrabales considerables.

La ciudad est naturalmente dividida en dos partes por la configuracion
del suelo en que demora: la parte baja y antigua, que tiene su centro en
la _Gran-Plaza_ y su admirable _Htel de Ville_  Palacio municipal; y
la parte alta y nueva, que se extiende sobre la planicie de la colina, y
tiene su magnfico centro aristocrtico y monumental en el _Parque_, que
es el jardin de las Tulleras de Bruslas. Abajo vereis, si
contemplais, la ciudad desde la _Plaza del Congreso_, un enjambre de
calles y callejuelas formando laberintos, y monumentos y edificios de
las mas diversas formas, que resumen por decirlo asla historia de
Bruslas hasta principios del presente siglo. All se alzan en
confusion, sobre los techos de las viejas casas, las torres gticas de
interesantes iglesias, la masa imponente del precioso Palacio municipal,
las fachadas de grandes casas de estilo moderno y los techos de cristal
de algunos edificios pblicos. All circulan sin cesar los _mnibus_ y
coches de alquiler, los carros llenos de mercancas, y hormiguea una
poblacion activa y de buen carcter (sin contar la gran masa flotante de
extranjeros  transeuntes). All se encuentran casi todos los hoteles,
las libreras, las imprentas, las fbricas y el gran movimiento del
comercio y de los negocios de todo gnero.

Arriba no hallareis en la ciudad, cotada por los _boulevards_ de
_Waterloo_, del _Regente_, del _Observatorio_ y del _Jardin Botnico_,
sino palacios y edificios magnficos, sea al derredor del _Parque_, sea
orillando la hermossima _Calle Real_, sea recorriendo el esplndido
barrio de _Leopoldo_, enteramente nuevo y aristocrtico, llamado el
_West-End_ de Bruslas por comparacion al de Lndres. Esa parte
privilegiada de ruslas parece reservada  las clases altas, la ciencia
y las bellas artes,  los hoteles donde se alojan los ms ricos
viajeros, y  los palacios donde residen los miembros de la familia
real, los ministerios y los ministros extranjeros y donde tienen sus
sesiones las cmaras legislativas. All, las calles tiradas  cordel y
cortadas en ngulos rectos, las estatuas monumentales, los edificios de
hermosas fachadas, los museos de todo gnero, las bibliotecas, el
Observatorio astronmico, los preciosos jardines Botnico y Zoolgico,
en fin, cuanto manifiesta los progresos recientes, la vida poltica,
intelectual y artstica, la elegancia y el _comfort_, sin perjuicio de la
sencillez.

Si del aspecto fsico de Bruslas pasamos  observar la fisonoma moral
de su poblacion (como he tenido ocasion de observarlo en dos aos
distintos), encontraremos tambien el contraste de dos tipos muy
diferentes que coinciden con las dos grandes formas de la ciudad. En
efecto, abajo est la poblacion brabantino-flamenca, y no se oye entre
la muchedumbre y an la clase mdia sino el acento spero del flamenco
modificado, que llaman el dialecto de Bruslas,  se habla muy poco
frances relativamente. All las costumbres conservan en todo los rasgos
mas notables de la vieja sociedad semi-holandesa, y el tipo de las
gentes tiene esa redondez de formas, esa frescura y robustez y esa
sencillez mesurada que distinguen al holandes, aunque bastante
modificadas.

En la parte superior de la ciudad, al contrario, nada hace recordar las
tradiciones flamencas: all todo es frances, todo hace recordar  Paris,
todo tiene un aire singular de elegancia y buen gusto, de cultura y
refinamiento en la vida social. En los conciertos del Parque, en los
grupos que vagan por las anchas y sombras alamedas, en los hoteles y
cafs, en los jardines cientficos, en los museos y bibliotecas y en
todos los lugares de reunion, no se habla mas que frances, no se ven
sino manifestaciones de las costumbres francesas  extranjeras. Ese
contraste de situacion  de fisonoma social le da mucho interes 
Bruslas, sea bajo del punto de vista de lo curioso y pintoresco, sea
bajo el del fenmeno de la armona que producen las buenas instituciones
entre razas y civilizaciones distintas.

Bruslas, ciudad muy visitada por extranjeros, particularmente alemanes,
ingleses y franceses, tiene una poblacion considerable relativamente a
la de todo el pas. La de la _ciudad_ propiamente dicha no baja de
174.000 habitantes, que se eleva  mas de 284,000 computando la de los
suburbios  arrabales que casi se confunden con Bruslas. Esta capital
es el gran centro del liberalismo belga, y no hay esfuerzo necesario en
servicio del progreso que no se haga all, espontneamente y por la
simple iniciativa individual. A esta se debe entre otras cosas la
excelente Universidad libre, fundada all en 1884 por los jefes del
partido liberal, con el fin de hacer saludable competencia  la
Universidad jesutica de Malnas trasladada  Lovina.

Uno de los objetos que mas llaman la atencion en Bruslas es el vasto y
fecundo movimiento de su prensa libre. Es increble el nmero de
imprentas y libreras que hay en esa ciudad, al servicio de todas las
lenguas, de todos los espritus, de todas las formas literarias, de
todos los partidos, de todas las manifestaciones de la vida intelectual
de Europa. En Bruslas no solo se publican muchos peridicos diarios,
revistas, libros y folletos nacionales, sino que buscan seguro asilo
innumerables escritores que carecen de libre publicidad en su patria.
Los partidos franceses, italianos, rusos, alemanes y austracos tienen
all, con mas  mnos persistencia, rganos de libre accion moral; lo
que hace que el periodismo belga tenga en Europa una importancia muy
considerable. El libro  folleto que no tiene cabida en las prensas de
Paris, San-Petersburgo, Viena  Madrid, encuentra segura proteccion en
Bruslas para salir  luz y penetrar en todas partes. El jesuita y el
republicano encuentran all la misma hospitalidad para sostener su
respectiva causa; y por mas que algunos reaccionarios empedernidos, 
algunos graves meticulosos, pretendan limitar  perturbar la libertad de
la prensa, la nacion siente que esta preciosa garanta hace parte
integrante de su existencia. No hay obra interesante que se publique en
Europa, en cualquiera de los mas notables idiomas, que no sea traducida
 reproducida en Bruslas  muy bajo precio. Por eso el nmero de libros
que salen anualmente de las prensas de Bruslas es inmenso.

No es muy interesante el espectculo de un pequeo pueblo que,
favorecido por su libertad, se ha hecho el rgano comun de publicidad de
todos los pueblos europeos? Por desgracia este saludable ejemplo es muy
poco imitado por naciones que se jactan de ser superiores  Blgica.
Sinembargo, creo que el papel que ha desempeado Bruslas en el
movimiento tipogrfico de Europa tiene sus inconvenientes para el pueblo
belga, bajo el punto de vista literario. El hbito de producir 
reproducir las ideas de todos los demas pueblos, ha creado cierto
cosmopolitismo de estilo y tendencias que no puede mnos que impedir la
formacion de una literatura verdaderamente _nacional_. Ello es que en
Blgica, si se exceptan las producciones de muy raros pensadores, y las
que tienden  reconstituir una especie de nacionalidad _flamenca_
literaria (de que luego tratar), no hay mas literatura que la francesa,
como no hay mas teatro que el frances. Si en la poltica, en las bellas
artes y en los intereses econmicos Bruslas tiene vida propia y muy
notable, en literatura no es, en rigor, sino un apndice de Paris.

       *       *       *       *       *

No quiero fastidiar al lector con minuciosas descripciones de
monumentos, museos y otros objetos anlogos, respecto de Bruslas,
despues de lo que llevo dicho acerca de Ambres. Me limitar  mencionar
los objetos mas notables que hacen honor en la capital belga al arte y 
la ciencia.

En clase de monumentos civiles Bruslas contiene algunos que no carecen
de mrito, entre los cuales son notables: el _Palacio de la nacion_,
donde se reune el Parlamento, agradable por su singular sencillez y
excelente distribucion para su objeto; y el del _Prncipe de Orange_,
donde tienen lugar las exhibiciones de pinturas y esculturas. Pero el
tesoro de Bruslas es su admirable _Palacio Municipal_, obra soberana en
su gnero. Es un trapecio de 80 metros de longitud y 16 de anchura,
aislado sobre la _Gran-Plaza_, cuyas mejores obras, las de estilo
gtico, datan del siglo XV. Su fachada de esa poca es de gran mrito,
pero la verdadera maravilla es la torre, que mide cerca de 114 metros de
altura y embelesa por su prodigioso atrevimiento, la singular ligereza
de sus formas y calados y la armona elegante que reina en todos sus
adornos y su construccion.

Entre los monumentos religiosos no citar sino la bella iglesia 
catedral de _Santa-Gudula_ y _San-Miguel_, que es uno de los mas bellos
edificios religiosos de Blgica, sencillo, pero sin la grandiosidad de
otros anlogos. Fu construido del siglo XIII al XVI, por lo cual sus
diversas partes corresponden  estilos diferentes, aunque sin carecer de
cierta armona.

Bruslas es rica por sus museos de varias clases y sus bibliotecas, como
es una de las primeras ciudades europeas por sus jardines botnico y
zoolgico. Aparte de la multitud de cuadros y objetos de arte
interesantes que se encuentran en las iglesias, en los palacios y en
otros edificios pblicos, concentran la atencion del viajero el _Palacio
de la industria_ y el _Museo nacional_. El primero de estos edificios,
bonito monumento construido en 1829  expensas de la ciudad, es el
equivalente del Conservatorio de artes y oficios de Paris. All estn
reunidos en vastos salones de varios pisos todos los objetos que
manifiestan el progreso de la industria nacional, particularmente
notable en la metalurgia y los tejidos. En el piso bajo del palacio se
halla la _Biblioteca real_, rica y muy apreciable por su rara abundancia
de manuscritos, preciosos en gran parte. No baja su nmero de 19,000, el
de los libros impresos excede de 200,000, y el establecimiento se
enriquece sin cesar, gracias  la liberal proteccion del Gobierno.

El Museo, edificio situado  muy corta distancia, contiene tres
coleciones: en la parte superior, la vasta galera de pinturas,
compuesta de unos 700 cuadros; en la parte baja, los museos de historia
natural y mineraloga. La galera, aunque muy estimable por su variedad
y el mrito de muchos de sus cuadros, no contiene sino un corto nmero
de obras maestras del arte nacional, pues las mejores se hallan en las
iglesias y catedrales belgas y en los museos de Ambres y Gante. El
museo de historia natural es muy rico, muy bello y uno de los mejor
acondicionados que he visitado en Europa.

El viajero que se detiene en Bruslas no debe dejar de visitar el
palacio del duque de _Aremberg_, abierto siempre  los extranjeros con
exquisita condescendencia. All se encuentran, en la biblioteca del
duque, mil preciosidades de tipografa, escultura y antigedades, y en
una galera, cerca de 150 cuadros, casi todos de gran mrito, muchos de
ellos delicadas miniaturas del arte flamenco y holandes.

Despues de eso, echad una ojeada  la Plaza-Real, donde se ostenta la
magnfica estatua ecuestre de Godofredo de Bouillon; al elegante y
suntuoso _Parque_, cerca del cual se ve la noble estatua consagrada al
general frances Belliard, en memoria del reconocimiento de la
independencia belga;  la pequea _Plaza del Congreso_, donde se alza la
soberbia columna de la _Constitucion_, desde la cual se contempla un
magnfico panorama, y  la Plaza de los mrtires, en la parte baja de
la ciudad, donde est el sencillo y muy curioso monumento consagrado 
la memoria de los patriotas que sucumbieron en 1830 peleando por la
independencia y la libertad. Todos esos monumentos hacen mucho honor 
los Belgas: un pueblo que sabe mantener el culto de los grandes
recuerdos patriticos no ser esclavo jamas.

Para completar la visita de Bruslas, dirigos hcia el Jardin Botnico,
y luego,  las cinco de la tarde, al Zoolgico. Ambos deben su
existencia a la iniciativa individual, si bien el primero es
particularmente protegido por el Estado. El Jardin Botnico, muy
felizmente situado en un rea desigual de cuatro y media hectaras, al
pi de un _boulevard_, tiene la ventaja de que todo el mundo puede
admirar desde el camellon el conjunto gracioso de aquel templo de Flora.
Sus inmensos invernculos son de los mejores de Europa, y es en medio de
sus bosquecillos que se ven las gentes mas elegantes de la ciudad,
admirando los primores de la naturaleza ayudada por la ciencia y el
arte.

El jardin Zoolgico, que pertenece  una compaia de accionistas, es uno
de los mas pintorescos de Europa, pero como apnas data de 1851 no tiene
an la abundancia de animales de cada especie que luego alcanzar. En el
centro de sus graciosos bosquecillos se encuentra una plazuela dominada
por un templete y rodeada de cafs  cantinas, donde se reune por las
tardes una numerosa concurrencia de extranjeros y gentes de la ciudad,
asistiendo  conciertos musicales. Nada mas delicioso que uno de esos
conciertos del arte humano al aire libre, en medio de los conciertos de
la naturaleza formados por las mil voces de soprano y contralto, de
tenor, bartono y bajo, que lanzan al viento los huspedes aprisionados
all para representar el reino animal del mundo entero.

As como se oyen en gritos, silbidos y gorgeos las voces de todos esos
idiomas misteriosos que _hablan_ los animales de toda especie, del mismo
modo se percibe en los corrillos y grupos humanos del jardin el acento
de todas las lenguas europeas. Se habla de todo alegremente: los
bruseleses hacen sus comentos locales; los viajeros se narran mutuamente
sus aventuras y excursiones recientes; los artistas, los polticos y los
literatos departen sobre los ramos que cultivan; las mujeres conversan
sobre modas, flores y otras bagatelas agradables; la msica completa la
seduccion del interesante espectculo; y el viajero se aleja luego de
Bruslas llevando las mas gratas impresiones de esa capital
hospitalaria, elegante, animada, liberal y progresista.

       *       *       *       *       *




CAPITULO V.

EL PAIS FLAMENCO.

Idea general de Flndes.--La raza, la literatura y el arte flamencos.
--Gante: su estructura y sus alderredores.--Monumentos  institutos
civiles; el _Beffroi_ y sus tradiciones.--Monumentos  institutos
religiosos; el _Bguinage_,--Objetos de arte; el Museo de pinturas; el
Jardin botnico y el zoolgico.


En el primer captulo de esta parte de mi narracion he recordado al
lector en breves palabras las diversas dominaciones  que estuvo
sometido sucesivamente el pas belga. As, por lo que hace  Flndes en
particular, solo aadir que, habiendo formado en otro tiempo un solo
cuerpo social y poltico, bajo el nombre de condado de Flndes, fu
dividido  principios del ltimo siglo en tres porciones: Flndes
_holandesa_, que es actualmente la provincia llamada Flndes _oriental_;
Flndes _austraca_,  sea la actual provincia _occidental_ del mismo
nombre; y Flndes _francesa_, que forma hoy el departamento del _Norte_
en Francia.

Si geogrfica  histricamente hablando el pas flamenco de Blgica se
reduce  las dos provincias del Este y el Oeste, comprendidas entre la
costa martima, las fronteras francesa y holandesa y las provincias de
Ambres, el Brabante meridional y Hainau, en rigor la unidad etnolgica
es mas considerable, puesto que la raza flamenca no solo cuenta unos
790,000 individuos en la provincia oriental, 640,000 en la occidental y
440,000 en la de Ambres, sino tambien un nmero respetable en el
Brabante belga y otras provincias; alcanzando en su totalidad como
2,490,000 individuos que hablan la lengua y conservan las tradiciones de
la nacionalidad flamenca.

Es evidente que de los dos grandes grupos que componen la nacion belga
en lo principal (puesto que el grupo germnico es muy reducido
relativamente), el flamenco es el que ha mostrado mas consistencia en su
tipo moral, en la conservacion de sus costumbres y tradiciones, en la
ndole de sus instituciones municipales, y en su actividad industrial,
agrcola y comercial. En el pas flamenco todo tiene un sello
caracterstico, que se manifiesta igualmente en las fisonomas
individuales, en la estructura de las ciudades y villas, en los
monumentos  institutos religiosos, en la naturaleza de las industrias,
en las bellas artes, en la lengua y en el sentimiento catlico de la
poblacion, generalmente adversa  las tendencias liberales que
predominan en la poblacion francesa.

Gante, un tiempo capital del condado de Flndes, es el centro poltico y
social de la provincia del Este, contando en su seno como 112,000
habitantes. La provincia, que es esencialmente agrcola y fabricante,
posee algunos otros centros de poblaciones considerables, tales como
_San-Nicolas_ (con 22,000 hab.), _Lokeren_ (con 17,200), _Renaix_ (con
14,000) y _Ecloo_ (con 9,500), localidades importantes por sus fbricas
de tejidos de lino y otros objetos,  por sus frias concurridas. En
toda esa interesante provincia, como en la occidental, la agricultura ha
alcanzado un alto grado de perfeccion, y sus productos son muy valiosos,
particularmente en lino y camo, destinados  la fabricacion, en
remolachas, que alimentan  muchas fbricas de azcar, granos
oleaginosos, lpulo, tabaco, cereales y papas.

Como toda la comarca es llana y carece de bosques generalmente, el pas
que se recorre yendo de Bruslas  Gante seria montono y desapacible,
si la agricultura no lo embelleciese con sus galas. No carecen de
encanto esas llanuras casi enteramente niveladas, cubiertas de
plantaciones de lino y trigos que ondean como lagos de verdura al soplo
de las brisas, y salpicadas  trechos de grandes entables de remolachas
 papas, de pequeos tabacales,  bien de grupos elegantes de plantas de
lpulo cuyos festones entrelazados y flotantes forman graciosos
pabellones de un verde amarillento muy bonito. Ese conjunto de tintas
variadsimas en la vegetacion, que hace contrastar el verde oscuro de
los papales, el vivsimo de los tabacales y el plido de las
plantaciones de lpulo y lino, con el matiz violeta de las remolachas y
el algo confuso de las plantas oleaginosas; ese conjunto, digo, tiene su
gracia particular, en el fondo del vasto horizonte donde se pierde la
mirada al recorrer las provincias flamencas.

       *       *       *       *       *

He dicho al hablar de Bruslas que la literatura belga, en su parte
francesa principalmente, se resiente, por su falta de carcter nacional,
de la influencia que ejerce all el cosmopolitismo de la prensa. En las
provincias de poblacion flamenca sucede lo mismo, por causas diferentes,
pero el fenmeno se manifiesta de otro modo. All se hacen los mayores
esfuerzos por producir una especie de reaccion literaria  de
resurreccion de la lengua flamenca como instrumento literario, y hasta
hora esos esfuerzos han sido de poca consecuencia. En Blgica se halla
el singular fenmeno del predominio oficial de una lengua, la francesa,
que no es hablada sino por la minora de los habitantes. En el norte y
nor-oeste del pas no se habla sino flamenco; en el este y sud-este se
habla _wallon_, en el sur, frances; en otras provincias, el aleman algo
corrompido. Pero an reuniendo toda la poblacion no flamenca en un solo
grupo, todava es evidente su inferioridad numrica respecto de la que
habla el idioma holandes. Y sinembargo, la lengua francesa le ha sido
impuesta  todo el pas como lengua oficial, obligatoria y exclusiva en
los asuntos nacionales, y aun en muchos de carcter municipal.

Se comprende muy bien que esto haya contribuido mucho  enardecer la
lucha de principios y tendencias que divide  los dos grandes partidos
belgas. En efecto, el frances es all la lengua de los liberales
progresistas, como el flamenco es, en lo general, la lengua del partido
conservador  catlico; y como algun idioma habia de prevalecer en el
mundo oficial para evitar la anarqua, es natural que el partido
dominante haya impuesto la suya, que es el rgano del liberalismo
europeo derivado de la Reforma y la Revolucion francesa. Los Flamencos
alegan contra ese predominio el ejemplo de Suiza, donde las tres lenguas
principales coexisten bajo el pi de la igualdad perfecta, al mnos en
el Parlamento. Pero los liberales replican que no siendo Blgica una
confederacion de Estados autnomos, no es aplicable aquel ejemplo.

Una circunstancia que contribuye mucho  apasionar la competencia de
idiomas es el recuerdo de las dos ltimas dominaciones extranjeras que
pesaron sobre el pas. Los liberales, por espritu de independencia
nacional, rechazan la lengua que les recuerda la dominacion holandesa de
quince aos; mintras que los flamencos  conservadores, animados del
mismo espritu, rechazan el idioma frances como el smbolo de la
dominacion que Francia impuso al pas desde fines del siglo pasado hasta
1814.

Ignoro si el idioma flamenco tiene slidos elementos de vitalidad, y si
l puede servir para reconstituir una literatura original y respetable
en los tiempos actuales. Pero s me parece evidente que la lengua
francesa tiende  absorber todas las fuerzas intelectuales del pueblo
belga, y gana terreno dia por dia; y creo tambien que los flamencos que
han tenido la generosa aspiracion de reconstituir la literatura propia
han tomado el peor camino posible, comprometiendo as el xito de su
empresa,  cuya cabeza se ha visto  escritores de talento tales como
Enrique Conscience, Renier, Snieders, Dautzenberg, Van Duyse y otros que
no carecen de valor. Esos escritores, en vez de servirse de su lengua
para defender la libertad y el progreso, la han despopularizado,
hacindola servir de instrumento reaccionario, contra la corriente del
siglo. De ese modo su labor era doble, pues deban resucitar al mismo
tiempo el cadver del _derecho divino_ ( del ultramontanismo) y el
cuasi-cadver de la muy modesta literatura flamenca. Es curioso notar
que los peridicos y libros que se publican en lengua flamenca son, con
rarsimas excepciones, retrgrados por sus tendencias. Una lengua que
voluntariamente se pone al servicio de los muertos, de las causas
perdidas, no puede mnos que sucumbir, como instrumento literario,
corriendo la suerte del latin, porque toda lengua, siendo el instrumento
de las ideas, no puede regenerarse si no representa tendencias 
intereses de regeneracion.

Creo que poco mas  mnos puede decirse lo mismo de las bellas artes que
de la literatura flamenca, pero con esta diferencia: que en realidad la
antigua literatura de Flndes tuvo muy poca importancia, mintras que,
al contrario, las bellas artes tuvieron muy notable influencia y
renombre en Gante y Brujas, en trminos de haber formado escuelas y
producido numerossimas obras magistrales en materia de pintura. Si los
museos actuales atestiguan el alto grado de adelanto  que lleg la
escuela flamenca en el arte de los Van Eyck y Memling, no son mnos
preciosos los monumentos que en Gante y Brujas, como en Ambres y
Bruslas, indican los progresos que hicieron la arquitectura y la
escultura; as como en los museos de antigedades se ven las pruebas del
perfeccionamento que alcanzaron otras artes, tales como el dorado, la
cinceladura, la joyera, el bordado, etc.

Sinembargo, es preciso reconocer que, no obstante los laudables
esfuerzos que hacen los artistas de hoy por mantener vivas las
tradiciones de los Flamencos, estn muy ljos de haber alcanzado grandes
resultados. La regeneracion de las bellas artes corre y debe correr
parejas con la de las ideas y las costumbres: y as como hoy no es
posible reconstituir ninguna literatura con elementos gastados  ideas
que han terminado su poca, tampoco es dable producir la regeneracion
artstica, si el artista no busca sus inspiraciones en las necesidades,
las creencias y las situaciones modernas. El arte que no entraa la
revelacion caracterstica de su poca, no es el arte verdadero, si no
una mala copia, una exhumacion infecunda,--reaccion impotente que lleva
en sus tendencias mismas el grmen de su ruina.

       *       *       *       *       *

Todo viajero que quiere darse cuenta del panorama de Gante y comprender
un poco la complicadsima estructura de esa interesante ciudad (patria
del funesto emperador Crlos V de Alemania y rey de Espaa) comienza por
subir  lo mas alto del _Beffroi_, monumento curioso bajo todos
aspectos, eminentemente histrico de Gante, y caracterstico de casi
todas las antiguas ciudades flamencas y holandesas, que lograron en
otros tiempos hacerse otorgar por sus soberanos cartas de franquicias,
privilegios y libertades. El Beffroy, edificio comenzado desde fines del
siglo XII y situado en el centro mismo de la ciudad, es, por decirlo
as, el smbolo histrico de las libertades municipales, las antiguas
glorias, las cruentas luchas civiles y las viejas instituciones y
costumbres de los ganteses. Era en virtud de privilegio real que los
ciudadanos de Gante, enregimentados en corporaciones industriales,
siempre celosos por sus libertades y monopolios, tenaces, indomables,
arrojados y resueltos, mantenian su enorme torre municipal (el
_Beffroi_) como un atalaya en constante vigilancia. Desde all se
observaban los movimientos del enemigo (el soberano) y las campanas de
las torres convocaban  los ciudadanos  armarse y defenderse, cuando la
libertad  los privilegios estaban en peligro,   deliberar en las
plazas pblicas sobre los graves asuntos de interes comn que se
suscitaban.

Hoy la curiosa historia de la torre no es interesante sino por las
tradiciones que hace evocar, puesto que la libertad ha dejado de ser un
privilegio  _fuero_ de ciudades para convertirse en derecho popular,
irrevocable y fundamental del rden poltico y social. El Beffroi es
sinembargo muy curioso por su magnfico juego de 44 campanas, que
forman sinfona cada vez que el rel marca una medida del dia. La enorme
torre mide hasta la tercera galera, donde estn las campanas, 118
metros de altura y todava la coronacion del edificio se eleva de all
unos 36 metros. El mecanismo de aquella gran orquesta de campanas, que
agrada tanto  los ganteses, es muy curioso, y el viajero no puede mnos
que examinarlo con entretenimiento, como un objeto caracterstico.

Desde all se contempla un panorama singularsimo, que no puede tener
semejanza sino en Brujas, y hasta cierto punto en algunas ciudades
holandesas. En derredor se dilatan en vastsimo horizonte las llanuras
flamencas, tan interesantes por sus cultivos, sus canales y _polders_,
ya que no por la topografa que es montona. Donde quiera caseros 
pequeas localidades, casas de campo, cortijos y sementeras muy
diversas; el _Escalda_ y el _Lys_, que tienen su confluencia de un lado
de la ciudad, surcan perezosamente las llanuras, difundiendo en todas
partes, con sus aguas hbilmente aprovechadas, la vida y la
riqueza,--ora alimentando los canales de irrigacion y los de activa
navegacion, ora facilitando los trabajos de innumerables fbricas,
manufacturas, ingenios y molinos. El juego de los dos rios, del canal de
Brujas, del gran canal que conduce directamente al mar, de tantas
acequias de irrigacion, y de los numerosos ferrocarriles y excelentes
caminos carreteros que giran en todas direcciones, es sumamente
interesante, y da mucha animacion al inmenso panorama de verdura que
rodea  la gran ciudad flamenca.

Pero si se contrae la mirada  la masa irregular de la ciudad, ella se
pierde en el extrao laberinto de tantas calles estrechas, tortuosas,
extravagantes; de tanto canales que serpentean en el seno de la ciudad,
cortndola en todas direcciones, enlazndose  bifurcndose de cien
modos; de un enjambre de monumentos, de casas antiqusimas, singulares
en todo, ora mostrando sobre las calles y plazas sus curiosas fachadas,
era alzndose en tortuosas hileras sobre los canales, en cuyas aguas
fangosas hunden sus cimientos y sus gruesos muros. Por todas partes se
ven edificios pblicos que hacen recordar las glorias  las tradiciones
flamencas,  que manifiestan los progresos modernos. Por todas partes
tambien primorosos jardines y huertos, y fbricas de todas clases, que
indican la ndole de la ciudad bajo el punto de vista econmico. Gante,
en efecto, no solo mantiene relaciones de comercio muy considerables,
sino que, ante todo, es el centro de una fuerte y muy valiosa
fabricacion, consistente principalmente en tejidos de lino, algodon y
seda y muchos artefactos importantes. Pero si Gante es bajo ese aspecto
la _Manchester_ de Blgica, no es poco importante el cultivo que hace de
hortalizas y flores. Sus jardines son afamados y proveen de plantas 
los de muchas comarcas de Europa, en considerable cantidad.

       *       *       *       *       *

No me detendr en pormenores respecto de los interesantes monumentos
civiles y religiosos de Gante, ni de sus institutos y establecimientos
de diversas clases, porque una exposicion minuciosa exigira muchas
pginas que, de mi parte, seran necesariamente muy deficientes. Apnas
mencionar lo mas interesante, haciendo notar varios objetos que merecen
particular atencion.

En clase de monumentos civiles son dignos de interes por varios motivos
los palacios _Municipal, de Justicia_ y de la _Universidad_, y la _Casa
de reclusion_, que en su gnero es en Europa un magnfico modelo. El
vasto palacio de la ciudad (_Htel-de-Ville_) es uno de los mas bellos
monumentos de su clase en Blgica y en el norte de Europa. Su parte
interior nada tiene de notable, pero el exterior, grandioso por sus
proporciones, es sumamente curioso por el contraste que ofrecen sus dos
fachadas magnficas; la una enteramente gtica, pero del gtico florido
y flamante del siglo XV,--extraordinaria por su ornamentacion; la otra
de estilo italiano  del Renacimiento, dividida en tres rdenes
superpuestos de columnatas, drico abajo, jnico en el medio y corintio
en el superior.

El palacio de _Justicia_ es notable por la majestad de su conjunto,
corresponde al rden corintio, y es el mas moderno de los palacios de
Gante. Aunque notable tambien por su conjunto, el palacio de la
_Universidad_ lo es mas por su excelente distribucion interior y la
magnificencia de su rotunda Ademas de lo que corresponde especialmente 
la Universidad y  varias escuelas anexas, el edificio contiene un buen
museo de historia natural y algunas colecciones numismticas y de
antigedades que no carecen de mrito.

Bajo el punto de vista social la casa de reclusion es sin duda el
edificio mas interesante. Se halla hcia el vrtice del gran tringulo
irregular formado por la ciudad, y su terminacion data de 1825. La forma
general de aquella penitenciaria tiene mucha analoga con la del
_Milbank_ de Lndres, pues se compone de ocho cuerpos triangulares,
tendidos como aspas, tocando en sus vrtices  grandes patios ligados 
otro central. El edificio puede contener hasta 2,600 reclusos, pero
ordinariamente no se numeran sino unos 1,200, exclusivamente varones. La
pena de muerte subsiste legalmente en Blgica, pero es muy rara vez
aplicada, gracias al progreso de las ideas y las costumbres y  la
excelente organizacion de las penitenciarias. La de Gante, muy anloga 
las de Suiza, es notable por el rden, la compostura y el aseo que
reinan en ella. Los varios pisos de los ocho tringulos estn aplicados
de modo que los condenados  trabajos forzados  perpetuidad se hallan
en la parte baja, enteramente separados de los reclusos mnos culpables.
Los presos trabajan en comun, muy vigilados, en hilados, tejidos y otras
operaciones, cuyos productos sirven para el vestuario del ejrcito;
formndose con ciertas economas un fundo de capital para los reclusos.
Es consolador observar que en todas partes el desarrollo de la libertad
corre parejas con la mejora del rgimen penitenciario, como se ve en los
Estados de Norte-Amrica, en Suiza, en Blgica, en Bden y en la Gran
Bretaa.

El clase de monumentos religiosos, Gante posee tres de mucho mrito, sea
por su estructora  estilo arquitectnico, sea por sus preciosidades
interiores: tales son la catedral de _San-Bavon_ y las Iglesias de
_San-Nicolas_ y _San-Pedro_. Cada una de ellas es un rico museo de
pintura y escultura, donde se ostentan en todo su brillo las obras de la
fecunda escuela flamenca, que ejerci tan poderosa influencia sobre el
arte en el norte de Europa. Donde quiera primorosos pulpitos de maderay
mrmol, ricamente esculpidos, gnero de obras en que los Belgas han
tenido gusto, originalidad y habilidad especiales. Donde quiera, en
todas las iglesias, particularmente en _San-Bavon_ (templo magnfico
fundado en el siglo X y terminado en el XVI), una extraordinaria
profusion de tumbas y monumentos de mrmol muy notables, y sobre todo de
obras maestras de pintura, en que revelaron su genio y habilidad los
_Van Eyck, Van der Meiren, de Causyer, De Crayer, Pourbus, Maes,
Jonssens, Zegers, Roose,_ y tantos otros artistas flamencos de primer
rden.

En materia de institutos religiosos hay en las ciudades flamencas un
gnero sumamente original y curioso, que no se encuentra en ningn otro
pas: hablo de los _Bguinages_ y las _Beguinaes_, palabras que no
tienen traduccion literal en espaol,  no ser que se les d la de
_Beaterios y Beatas_, que no concuerda rigorosamente con el carcter de
aquellos institutos. Los pueblos catlicos del medioda han tenido su
smbolo de la ociosidad asctica en el convento y el monasterio; los
protestantes los han abolido abiertamente como contrarios al inters
social. Pero los catlicos de Flndes, al mnos respecto de las mujeres,
han apelado al _beaterio_ como una transacion  trmino medio entre el
bullicio del mundo y los votos monsticos perpetuos, entre la completa
ociosidad piadosa del claustro y cierta actividad en el ejercicio de la
caridad y la enseanza. Ascomo la Iglesia ha sido durante tantos siglos
una potencia dentro del Estado, el _Bguinage_ es una pequea ciudad
extranjera en el seno de la ciudad civil.

El de Gante se halla, como sus anlogos de Blgica, situado en una de
las extremidades de la ciudad, equidistante casi de la antigua y la
nueva ciudadela. Podra llamrsele la ciudadela del ejrcito clerical.
Confieso que no tenia idea de un objeto tan original como aquel. El
_Bguinage_, completamente encerrado por altos muros que parecen
fortificaciones, del lado de la ciudad, y por fosos  canales del lado
de las campias exteriores, abarca un rea bastante considerable. Al
penetrar por la portada principal nos hallamos en una inmensa plaza
irregular, hacia la cual afluyen cinco  seis calles, y en cuyo centro
se levanta la mas considerable de las dos capillas  iglesias del
establecimiento. Todas las calles estn formadas por hileras de casitas
perfectamente iguales,  al mnos muy semejantes, habitadas cada cual
por una  varias beatas  _beguinas_. Las casitas son todas pintorescas,
en nmero de 400, sin contar 18 salones comunes, y en cada una se ve
escrito en la puerta el nombre de un Santo, probablemente el de la
devocion de la beata habitadora. Regularmente hay como unas 700
_beguinas_ en el establecimiento, y no bajan de 1,600 las de toda la
Blgica.

Las mujeres que all viven en cuasi-comunidad no son sino
cuasi-religiosas, puesto que no hacen sino cuasi-votos. En efecto, les
es permitido salir  la ciudad, recibir visitas y tratar con el mundo, y
aun dejar completamente el establecimiento, cuando gusten. El instituto
parece tener por objetos principales la beneficencia, la piedad
religiosa y la enseanza de nias. Sus trabajos ordinarios consisten en
la fabricacion de encajes. Eran las cinco de la tarde cuando entramos 
la iglesia principal, con la curiosidad de ver reunidas  las _beguinas_
al cantar las vsperas. Poco  poco fueron llegando de todas sus
habitaciones y arrodillndose conforme  cierto rden; todas vestidas
con un sayon negro de sarga y una cofia blanca de forma particular, y
provistas de enormes camndulas y de unos paos  grandes servilletas de
lino muy almidonadas y aplanchadas, que llevaban sobre el brazo
izquierdo. Al entrar  la iglesia cada una desdoblaba su pao blanco, y
con suma prontitud se lo acomodaba en la cabeza, atado con alfileres,
dndole la forma extraa de una especie de cartucho horizontal. Despues
comenz el canto, y los himnos entonados por seiscientas  mas voces
femeninas de muy diversos tonos llenaron la iglesia y la plaza
circunvecina de una armona melanclica y singularsima que nos
impresion mucho.

Dos palabras mas para terminar este captulo que se prolonga demasiado.
El viajero no puede mnos que visitar con interes la _Academia_ de
bellas artes,  la cual asisten muchos centenares de alumnos.
Sinembargo, el _Museo_ de pinturas est muy ljos de corresponder  lo
que uno se promete de l. No faltan obras de mrito, pero es muy rara la
que puede llamarse magistral, toda vez que las iglesias contienen los
mejores cuadros del pas. En compensacion, y reservando para la
descripcion de Brujas otros rasgos notables que le son comunes  Gante,
los jardines de esta ciudad encantan al viajero. El Zoolgico, muy nuevo
todava, pero ya bastante rico y hbilmente distribuido, hace honor 
los ganteses; pero le es muy superior el Botnico, lleno de gracia y
magnificencia en todo, inmensamente rico y mantenido con el mayor esmero
y notable provecho para la ciencia y las artes agrcolas.

       *       *       *       *       *




CAPITULO VI.

LA REGION MARITIMA.

La ciudad de Brujas; aspecto genera.--Monumentos  institutos
diversos.--Objetos de arte y prcticas religiosas.--Ostende; su
panorama; sus baos; su sociedad.--El comercio y la pesca de los Belgas.


La via frea que conduce de Gante  Brujas, tocando en tres pequeas
villas, se recorre en poco mas de una hora y carece de todo interes, 
causa de la monotona  tristeza del paisaje. La provincia occidental de
Flndes es notablemente inferior en riqueza, poblacion y actividad  la
oriental, no obstante la posesion de dos puertos martimos, el de
Ostende y el de Newport  _Nieunpoort_. El territorio es arenoso y casi
estril hcia la costa; la produccion agrcola y fabril es en todo
anloga  la de la provincia oriental; los ferrocarriles, muchos canales
importantes, en comunicacion con el mar, el Escalda, el Lys, etc., y
numerosas carreteras, favorecen el movimiento social y econmico de la
provincia, que tiene por capital  Brujas, ciudad en otro tiempo
floreciente y hoy relativamente decada. La poblacion de Brujas que
lleg  ser de mas de 200,000 almas hcia el fin de la edad mdia, est
hoy reducida  cerca de 50,000, de las cuales muchas viven en la
mendicidad.

Otra ciudad de esa provincia que ha decado mucho tambien es Ipres 
_Iperen_, plaza fuerte y ciudad muy antigua que fu un gran centro de
fabricacion de tejidos, hoy reducida  17,000 habitantes, en vez de
200,000 que, dicen, lleg  contar. Los demas centros importantes de
poblacion fabricante en la provincia son: _Courtrai_, ciudad muy
productora (con 23,000 habitantes); _Thielt, Poperinghe y Roulers 
Rosselaere_ (cada una con 11,000 habitantes), y _Menin y Thourout_ (que
tienen de 8  9,000); sin contar el importante puerto de Ostende que
reune poco mas de 16,000 vecinos.

El aspecto de Brujas es muy triste, no obstante el interes que inspiran
sus muy curiosas construcciones de todo gnero, que conservan
profundamente grabado el sello caracterstico de la edad mdia. La
ciudad tiene la forma de un gran valo, circundado por un canal  gran
foso que mantiene la comunicacion entre los seis grandes canales de
navegacion que afluyen  Brujas, de Ostende, Gante, Newport y otros
puntos de la provincia, y los pequeos canales que cortan la ciudad en
diversas direcciones, facilitando las operaciones comerciales. Uno de
los de gran dimension, el que conduce  Ostende, es una obra magnfica
que se presta  la navegacion de los mas grandes buques martimos, y fu
 ese medio de comunicacion que Brujas debi en otros siglos su
importancia como gran centro comercial europeo,  mejor dicho,
universal.

Si las campias de vastsimo horizonte que rodean  Brujas son
notablemente anlogas  las de Gante, desde la cima del alto _Beffroi_
de aquella (108 metros de elevacion) que el pueblo llama la _Gran
torre_, se alcanza  ver un objeto que aumenta mucho el interes del
cuadro. El mar del Norte, tumultuoso y amenazante en la costa de
Ostende, se ostenta con majestad como una inmensa onda de plata pronta 
inundar las comarcas flamencas. Pero al descender de la _Gran torre_
(monumento gracioso y de noble sencillez, cuyo juego mecnico de
campanas es superior) se nota en la pobre Brujas un aspecto social muy
diferente del de Gante. Ninguna actividad en los negocios ni la vida;
las calles desiertas, tanto mas tristes cuanto que son mucho mas anchas
y limpias que las de Gante; el silencio reina en todas partes....
Brujas, tan opulenta y animada en otros tiempos, no es hoy sino una
inmensa ruina de edificios y monumentos intactos; un vasto museo donde
todo es curioso en las cosas materiales, y todo triste y lamentable en
las sociales y morales. Donde quiera bandas de mendigos;--comisionistas
 _ciceroni_ que incomodan con suma impertinencia, ofreciendo sus
servicios al extranjero;--signos de pobreza y estancamiento en todo.

Por qu tal decaimiento en una ciudad que fu la lujosa corte de los
duques de Borgoa, como condes de Flndes, que fu el centro y depsito
de las artes y del comercio del mundo desde el siglo XIV hasta fines del
XVI, y en cuyo seno prosperaron tantas industrias y vivieron los nobles
y _ciudadanos_ con extraordinario lujo?... Se alega que Ambres ha
rivalizado  Brujas en el movimiento comercial, que Flndes ha perdido
su antigua Corte, y que otros pueblos han reemplazado al flamenco en
importantes industrias que ntes alimentaban su comercio. Eso es cierto;
pero cules son las causas de la decadencia? Es que las ciudades y las
naciones decaen solamente por virtud de la prosperidad de sus rivales?
No! semejante idea sera una herega contra la ley divina y social de la
armona del progreso. Ningn pueblo degenera  decae por contragolpe del
progreso _natural_ de otros, sino por sus propias faltas  las de sus
gobiernos  instituciones,  porque su anterior prosperidad, fruto del
monopolio artificial, ha sido en gran parte ficticia. Todo lo que es
artificial es dbil y fcilmente perecedero, y si la violencia agrava
luego el mal fundamental, tanto peor.

Flndes fu un emporio, y sobre todo Brujas, en tanto que la
independencia nacional fu el estmulo poderoso que animara al pueblo
flamenco. Pero este pueblo no supo comprender la libertad sino  medias,
es decir la libertad convertida en privilegio,--exclusiva para las
ciudades, nula para los paisanos, y en la ciudad misma fundada en el
rgimen del monopolio. Cada industria qued organizada en corporacion
privilegiada que rechazaba toda competencia. De ah un grmen de ruina
bajo la transitoria prosperidad de las ciudades que tanto se esforzaron
por obtener privilegios exclusivos para el comercio, la fabricacion y la
industria. El dia que asom la competencia en otras comarcas, las
ciudades que habian obtenido la riqueza artificial del monopolio se
arruinaron.

En Flndes la dominacion espaola apur los motivos de futura ruina. La
guerra, la tirana, el egoismo dinstico y todas las consecuencias de la
union artificial en que se hallaron Espaa, el Imperio germnico y los
Pases-Bajos, hubieron de apresurar la decadencia. La persecucion contra
los protestantes de Francia, Blgica y otros pases del continente,
oblig  los perseguidos, gentes eminentemente industriosas y honradas,
 refugiarse en Inglaterra, en Holanda y Suiza y trasladar all sus
industrias, modificando forzosamente la situacion de los intereses
econmicos. Por ltimo, es preciso reconocer que el predominio de las
ideas clericales en Flndes, deteniendo el vuelo de la regeneracion
popular, ha debido embarazar mucho en los tiempos moderaos el progreso.
Brujas ofrece una prueba notable en ese sentido.

Aquella ciudad, lo repito, no ofrece hoy interes sino como un museo,
pues son numerosos sus monumentos de todo gnero dignos de atencion,
particularmente  los ojos del artista. Citar muy de paso, como los mas
notables del rden civil: el _Htel-de-Ville_  palacio municipal,
edificio bien inferior  otros de su clase en Blgica, pero notable por
la gracia de su arquitectura gtica; el _Palacio de Justicia_,
interesante por sus tradiciones histricas, y curioso por algunas
esculturas y la magnfica chimenea consagrada  Crlos V que decora una
de las salas; y el _Hospital-de-San-Juan_, que contiene en una pequea
sala las prodigiosas obras de Memling, tan clebres entre los
aficionados  la pintura, entre las cuales se distingue el primoroso
_relcario_, cubierto en su cuerpo y sus abras de pinturas que
representan la vida de _Santa Ursula_, la trptica consagrada al
_matrimonio mstico de Santa Catarina_ y el cuadro que imita la
_adoracion de los magos_.

Blgica es un pas clsico de preciosas iglesias que son todas museos
artsticos; pero tambien es el pas clsico de la especulacion con las
iglesias. Cada una de estas es administrada por alguna congregacion que
hace entrar en sus prcticas piadosas la de vender  todo curioso la
simple vista interior de cada templo. Mediante dinero fu que logramos
visitar las iglesias de Brujas, como casi todas las demas de Blgica.
Todos los monumentos religiosos de Brujas son interesantes por sus
riquezas artsticas; los mas notables son: la _Catedral_  iglesia de
_San-Salvador_, insignificante por su arquitectura, pero llena de
preciosidades de escultura y pintura; la iglesia de _Nuestra-Seora_,
cuya torre tiene proporciones imponentes, y la graciosa iglesita 
capilla de la _Santa-Sangre_, que dicen debi su nombre  unas cuantas
gotas de muy _legtima_ sangre de Jesucristo traida de Jerusalen por un
conde flamenco.... De resto, merece tambien una visita la _Academia_ de
artes de dibujo, cuyo museo, bastante pobre y mediocre, no interesa sino
por algunos cuadros de Memling y los hermanos Van Eyck.

       *       *       *       *       *

Contronme en Brujas que all, como en Gante, los maestros y compaeros
que componen las tradicionales corporaciones de artes, industrias y
oficios, conservan muy curiosas costumbres respecto del modo de
iniciacion  admision de un nuevo miembro. As, por ejemplo, cuando
lguien va  incorporarse en la comunidad de los aguadores, el nefito
es conducido  una llanura en procesion y colocado sobre un tonel 
guisa de tribuna; all arenga y contrae sus empeos, y en seguida el
jefe de la corporacion le vierte en la cabeza un cntaro de agua, aunque
sea en el rigor del invierno. Al punto los compaeros de oficio echan
mano  los barriles de agua que tienen listos en derredor, y cada cual
lanza sobre el infeliz postulante un torrente que lo emparama y
entumece. Cuando el pobre diablo no puede moverse y parece exnime, se
le conduce en procesion  una taberna, donde el aguardiente,
administrado por dentro en gran cantidad, neutraliza los efectos del
bao y completa la fiesta de los aguadores. El mtodo no deja de ser
brutal, pero no carece de lgica, por via de experimentacion
hidroterpica entre gentes que viven siempre en contacto con el agua.

       *       *       *       *       *

La transicion que se hace de Brujas  Ostende es tanto mas sensible
cuanto que se verifica en poco mas de mdia hora. En vez de una ciudad
antigua y solitaria en medio de su vasta llanura, es una ciudad moderna,
graciosa, elegante, donde al estruendo magnfico del mar se junta el
bullicio de una sociedad eminentemente promiscua, _europea_ en toda la
acepcion del trmino, vida de placeres, curiosa de novedades y
enteramente ocupada en pasar el tiempo alegremente.

El panorama de Ostende es uno de los mas bellos y curiosos que se pueden
hallar en las costas europeas del Norte, no obstante la ausencia
absoluta de una topografa pintoresca, tal como se encuentra en otros
puntos. En Ostende la naturaleza no tiene mas encantos ni mas acentos
que los del mar: todo lo demas es obra del hombre. All se encuentran
frente  frente la sociedad humana, con todas sus pasiones, sus
vanidades y caprichos, y la inmensidad del mar, con todo su misterio, su
infinita majestad, su asombrosa elocuencia y sus tesoros inagotables de
poesa.... Ningn intermediario, ningn testigo entre las dos potencias,
si no son las formidables fortificaciones de la ciudad, smbolos de la
guerra,--ese delirio de los pueblos que suele tener por cmplice  la
onda colrica del mar!

Ostende es clebre en Europa por sus baos de mar, sus ostras y sus
pesqueras de arenques y bacalao. Si en Ambres se manifiesta la
actividad comercial de los Belgas, en Ostende tiene su centro  base
principal la importante industria de la pesca, que produce anualmente
valores bien considerables; sin perjuicio del comercio general que se
hace por ese puerto, gracias  su canal y su ferrocarril. Es  Ostende
que afluyen los vapores belgas  ingleses que hacen el servicio
permanente de las comunicaciones con los puertos de Lndres y Dover,
ademas de la lnea entre Lndres y Ambres. Es de Ostende tambien que
parten todos los aos las numerosas flotas de barcas pescadoras, 
buscar en el mar de Noruega y todo el mar del Norte su abundante
provision de harenques y bacalao, que tienen tan extenso consumo en
Europa, en competencia con el producto de la pesca holandesa. Bien
sabido es tambien que Ostende especula con la cria permanente de sus
renombradas ostras. Como las costas arenosas de Blgica no pueden
abrigar  esos moluscos, los pescadores belgas van  buscarlos  las
costas de Inglaterra para aclimatarlos en ostreras artificiales de donde
salen al consumo.

El tren del ferrocarril se detiene en un gracioso arrabal hcia al
sud-oeste de la ciudad,--arrabal compuesto de hoteles, quintas y
jardines laboriosamente conservados. Sals de la estacion, y os hallais
de repente, como si os mostrasen una vista de cosmorama, cerca del vasto
dique del _Comercio_, repleto de buques mercantes de todas las naciones,
pero principalmente belgas, ingleses y holandeses, cuyas cien banderas
hacen un gracioso juego con las chimeneas de los vapores, los mstiles
de los buques veleros y el colorido pintoresco y la estructura elegante
de los edificios de la ciudad. Atravesais el dique por uno de los dos
puentes movibles, dejando el bullicio del comercio y la navegacion, y al
seguir directamente la hermosa y larga calle de la _Chapelle_ os hallais
en el centro de la graciosa Ostende.

La ciudad, completamente circundada por un vasto foso y fortificaciones
y diques que la defienden de las invasiones del mar, es muy pequea y no
tiene monumento ni edificio alguno particular. Pero qu gracia en el
conjunto y el estilo sencillo de las construcciones! Todas las calles
rectas, paralelas y cortadas con simetra; los techos rojos y los muros
generalmente blancos; corrillos de gente, llenos de animacion, por todas
partes; donde quiera tiendas y almacenes de modas, de objetos
artsticos, conchas y curiosidades martimas; un flujo y reflujo
incesante en los numerosos hoteles, de viajeros que llegan  se van; por
todas partes algo destinado  la diversion, el entretenimiento  el
_comfort_ de viajeros afluyendo de casi todas las comarcas de Europa.

Por ltimo, salis de la ciudad, salvando el gran foso que la protege, y
 un nivel muy superior os encontrais sobre los malecones de los diques,
sorprendido por la grandiosidad del ocano y la singularidad del cuadro
social que teneis  la vista. Por todo el malecon del formidable dique
de defensa, en una extension como de un kilmetro, hormiguea un enjambre
de paseantes, de curiosos de todas las naciones, entretenidos con los
encantos del espectculo  los goces de la conversacion. Dominando el
mismo malecon, se alzan como elegantes templetes el _Casino_, el _Faro_
y varios cafs y restauradores, que son los puntos de reunion de la
sociedad elegante que va  tomar los baos de Ostende,  solamente por
curiosidad y placer. En cada uno de esos lugares reina la animacion de
las familias y los grupos de millares de viajeros. All los caprichos de
la moda, las confidencias entre _amigos_ del momento, la maledicencia de
unos, la _chismografa_ poltica de otros, las intrigas galantes, los
falsos complimientos, las protestas que jamas se cumplirn, los
proyectos y dichos mas  mnos pretensiosos, la emulacion implacable de
las mujeres  la moda, las farsas de los caballeros de industria, la
insolente coquetera de las cortesanas, las srias conversaciones de los
hombres de estado en vacaciones, y las truhaneras del estudiante en
peregrinacion  la vapor.

Todos los tipos sociales se confunden all en el culto comun del placer;
todas las razas europeas, y aun  veces algunas del Nuevo Mundo, tienen
sus representantes; todas las lenguas se hacen oir,  si la francesa
sirve de rgano al mayor nmero, se percibe el acento que distingue tan
fuertemente unas de otras  las razas latinas, germnicas, eslavas y
escandinavas.

Pero hay una lengua, un acento universal y formidable que domina y hace
callar  las demas lenguas: la del ocano.... Al pi del poderoso dique
se extiende la vasta playa destinada para los baos de mar. Centenares
de casitas ambulantes, sobre ruedas, tiradas por caballos en las horas
de baos, yacen all  disposicion de los amigos de la hidroterapia; y
multitud de gentes, particularmente mujeres y nios, vagan por el ancho
cascajal, recogiendo conchas, plantas  piedras curiosas,  retozando
con las olas de la marea que sube sacudiendo sus crespos torrentes
espumosos, que parecen inmensas serpientes de plata enroscadas en
interminable sucesion. El mar ruge, se recoge, se encrespa, se lanza
colrico sobre la playa en estupendas moles, se estrella y despedaza,
chispea y se desata en mil torbellinos resplandecientes, apagando casi
instantneamente el chasquido y hervor de cada ola, al retirarse
frotando el cascajo de la amplia liza en que sostiene su combate, con el
estruendo de las grandes ondas que parecen bombardearse en las lejanas
sinuosidades del inmenso abismo....

Qu de variedad en aquella aparente monotona del sublime elemento!
Qu de combates y rumores en aquel abismo de inagotable vida y majestad
suprema! Qu de inspiraciones para el poeta, el filsofo y el artista
en el seno de aquella soledad ostensible, que esconde tantos millones y
millones de sres y es el mas grandioso smbolo de la omnipotencia de
Dios y de la divina armona de la Creacion! Esa sociedad inquieta,
indiferente y ociosa que se agita en presencia de aquella majestad
comprende acaso el lenguaje misterioso del ocano? No lo s: lo que s
es que al alejarnos de aquel espectculo tan complejo, el hombre nos
parecia mas bello y noble, puesto que ha podido reinar sobre el gran
soberano del abismo!

       *       *       *       *       *




CAPITULO VI.

DE OSTENDE A PARIS.

El nor-oeste de Blgica.--Courtrai y la frontera.--La ciudad de Lila.
--Douai.--Arras.


Despues de visitar  Ostende, nuestra excursion en Blgica debia
terminar. Era tiempo de volver  Paris, puesto que el resto del pas
flamenco no llama la atencion sino bajo el punto de vista agrcola y
fabril. Por lo que hace al sur de Blgica, la pintoresca region de la
hoya del Meusa, nos prometamos poderla conocer mas tarde, al hacer
alguna otra correra.

De Ostende era preciso volver  Brujas (ciudad que, lo dir de paso, es
renombrada por sus mujeres hermosas), y all debamos seguir por el
ferrocarril que conduce  Courtrai, en direccion al norte de Francia. La
via que gira por las campias occidentales de Flndes es poco
interesante relativamente, si bien es mucho mnos montona que la de
Bruslas  Ostende, por Gante y Brujas. Donde quiera se abre sobre la
vastsima llanura un inmenso horizonte, y el terreno carece de
inflexiones perceptibles. Por todas partes ricas praderas, campos
esmeradamente cultivados, principalmente cubiertos de plantaciones de
lino, remolachas, lpulo, tabaco, legumbres y plantas de granos
oleaginosos. Y en medio de esas praderas y esos campos, graciosos
caseros,  aldeas  pequeas villas, demorando ya  orillas de un
riachuelo, ya  poca distancia de algun canal, y mostrando siempre en la
sencillez de sus edificios, en la pulcritud de los lugares visibles, en
la esmerada conservacion de sus huertos y jardines y en el aire pacfico
y honrado de las gentes, cierto conjunto que forma la mas simptica
armona.

Un hecho notable en las comarcas flamencas es la feliz distribucion de
la poblacion. Tan presto se la ve concentrada sin exceso en numerosas
villas  pequeas ciudades de 8  12,000 habitantes, como se la
encuentra naturalmente repartida en pequesimas localidades, de
actividad exclusivamente rural, por lo comun,  dispersa en innumerables
cortijos  habitaciones campestres. Como el gobierno no ejerce ninguna
accion que concentre artificialmente en las grandes ciudades la
poblacion de obreros y otras gentes en solicitud de altos salarios y una
existencia de lujo, el campesino permanece fiel  su campia. As, la
agricultura prospera constantemente, al mismo tiempo que la fabricacion
se desarrolla en las ciudades y villas secundarias; sin que las
costumbres de los trabajadores, el equilibrio de las industrias, ni la
regularidad de los salarios sufran perturbaciones peligrosas, como en
otros pases.

La vida del agricultor flamenco es dulce y tranquila, en cuanto lo
permiten sus labores activas y el rigor del clima en el invierno.
Siempre ocupado en algun trabajo, sus faenas varan segn las
estaciones. As, durante los meses propios para los trabajos agrcolas,
toda consagracion del campesino flamenco es para la tierra; cuando el
invierno hace suspender  terminar aquellos trabajos, el hogar domstico
se convierte en una pequea fbrica,  al mnos un auxiliar de la
fabricacion. Cada labrador se ocupa entnces en las preparaciones que
exigen el lino, el camo, el lpulo, etc., para ser utilizados en la
fbricas;  bien en la casa del labrador se fabrican hilados, encajes,
algunos tejidos, cabullas y otros productos industriales. Nada es mas
necesario para la moralidad y el bienestar de las clases trabajadoras,
en pases donde la diversidad de estaciones modifica los climas, que la
coexistencia de la agricultura y la industria, en beneficio comun, que
permite aprovechar el tiempo en todos los meses del ao.

De Brujas  la frontera franco-belga, en un trayecto de cerca de tres
horas, la via toca en cinco localidades mas  mnos importantes que,
como ntes he dicho, son notables, como otras de la comarca flamenca,
por su produccion fabril. _Thourout_ es la primera villa en que toca la
via, y no carece de gracia su bonita iglesia; despues se llega 
_Roulers_ (en flamenco _Rosselaere_), notable por su mercado de telas de
lino y camo, su iglesia gtica de _San Miguel_, cuya hermosa torre
domina la ciudad desde una colina, y por haber sido en 1794 campo de una
sangrienta batalla entre los Austracos y los republicanos Franceses,
estos bajo los rdenes de dos famosos generales: Pichegru y Macdonald.

Algunos minutos despues, la via pasa por _Iseghem_, salva el pequeo rio
_Lys_ y penetra en la considerable ciudad de _Courtrai_ ( _Kortryk_).
Es curioso notar que la Blgica tiene precisamente en sus dos
extremidades, de oriente  poniente, dos ciudades esencialmente
manufactureras, que son como los preludios de la grande actividad
relativa de la fabricacion belga. Si Verviers es en el extremo oriental,
 del lado de Alemania, el primer centro de fabricacion de paos 
tejidos de lana, _Courtrai_ lo es en el extremo occidental,  del lado
del norte de Francia, respecto de las telas de lino. All son superiores
los tejidos de damascos de hilo propios para el servicio de mesa, y la
fabricacion de encajes merece tambien mucha estimacion. Es sensible que
los pueblos americanos, que hacen tan considerable consumo de artculos
de lino, no hayan procurado establecer relaciones directas con Blgica,
que les seran muy ventajosas. Un pas como este, libre, honrado, muy
poco poderoso, y cuya fabricacion es tan variada como barata y de
excelente calidad, es de los que mas pueden convenir al comercio de las
repblicas hispano-colombianas.

Courtrai es famosa por la clebre batalla de _las Espuelas_, ganada por
los ciudadanos flamencos, en 1302, contra los Franceses; y la ciudad no
carece de algun valor por sus antiguos monumentos gticos y sus modernos
establecimientos pblicos. A media hora de Courtrai, hubimos de
detenernos en _Mouscron_, pequea villa de cerca de 7,000 habitantes,
donde se halla la Aduana. Era preciso consignar los pasaportes y pasar
bajo la mirada escrutadora de los aduaneros y hombres de la polica. No
he tenido hasta ahora, personalmente, sino motivos de reconocer la
cortesa de los aduaneros franceses (excepto en el puente de Kehl), y
sinembargo recuerdo siempre con disgusto las escenas que he presenciado
en las aduanas, respecto de otros viajeros. Al mostrar nuestro pasaporte
en _Mouscron_ nos dieron el pase sin la menor vacilacion; pero vmos que
varias mujeres  seoras fueron introducidas  una pieza reservada para
que les registrasen sus vestidos, palpndoles cuidadosamente sus
crinolinas y otros atavos que suelen ser sospechosos. Acaso habia
motivos fundados para sospechar algun contrabando de encajes belgas,--de
lo cual fueron vctima unos tres  cuatro jamones que llevaba consigo un
viajero, punzados sin misericordia por los aduaneros para cerciorarse de
que no habia encajes en el interior de las piernas de cerdo.

Como quiera que sea, no es posible ver sin indignacion que el rigor de
las exigencias fiscales implique el sacrificio del pudor  de la
dignidad del viajero, sometido  la prueba del tacto, el registro, etc.
Entre las muchas razones que condenan como un grave mal la institucion
de las aduanas, no es de poca monta el hecho curioso de la contradiccion
flagrante en que puede hallarse esa institucion con las leyes y
costumbres polticas de un pueblo. Pocos gobiernos se han mostrado hasta
ahora tan rigorosos en eso de registros aduaneros y pasaportes, como el
de Blgica; y sinembargo ese gobierno es el mas liberal de los
monrquicos del continente, y el pueblo belga es uno de los mas libres
del mundo en sus manifestaciones civiles y polticas, teniendo en el
interior la libertad completa de locomocion. Por fortuna, un nuevo
sistema de tratados comerciales ha hecho entrar despues  Blgica, como
 Francia, Italia, Alemania, etc., en la amplia via del libre cambio,
tan gloriosamente abierta y casi totalmente recorrida por la inteligente
Inglaterra.

       *       *       *       *       *

Al dejar la estacion de Mouscron se corta en breve la frontera belga y
se entra al territorio frances. La noche habia llegado cuando seguamos
esa parte de la via, por un suelo algo accidentado, por lo cual no
pudimos darnos cuenta del aspecto de _Tourcoing_ y _Roubaix_, ciudades
importantes por su fabricacion. Nos detuvimos en Lila, capital de
segundo rden en Francia, que tenamos bastante curiosidad de conocer.

El pas antiguamente llamado _la Flndes francesa_ figura hoy casi en su
totalidad en el magnfico departamento del _Norte_, el segundo en
poblacion (1,212,500 habitantes) de los 88 en que est dividida la parte
continental del imperio frances. Donde quiera que subsiste la raza
flamenca, las construcciones, la agricultura, la industria, el dialecto
y demas rasgos caractersticos se sostienen en completa analoga con los
rasgos propios de la Flndes belga. Hasta en el gran nmero de canales
de navegacion  irrigacion, en la predileccion por el cultivo del lino y
de la remolacha, en la fuerte densidad de la poblacion, y en el esmero
sobresaliente con que se sostienen los trabajos agrcolas, se nota la
similitud de los dos pases vecinos, que en un tiempo estuvieron bajo
una misma dominacion.

La mas ligera inspeccion basta para hacer comprender toda la importancia
y las especialidades del departamento del Norte, el mas fuerte de los de
Francia por el conjunto de su produccion,--el que, despues del _Sena_
(Paris, etc.), crece mas en poblacion, con detrimento de otros sin duda,
y uno de los que pesan mas poderosamente en Francia en lo que se refiere
 la poltica y los negocios econmicos. Es curioso un hecho que prueba
cunto la vieja poltica del egoismo y la agresion ha falseado la
situacion de los pueblos: no hay en Francia un departamento mas
industrial, rico y laborioso que el del Norte; y sinembargo ninguno hay
que contenga tan gran nmero de plazas fuertes  militares[36]. As,
all donde todo convida  la paz y exige la paz, sin la cual la
industria no puede prosperar, se hallan  cada paso los smbolos de la
guerra y la devastacion. Las mquinas funcionan enmedio de murallas y
fosos y como  la sombra de los caones; contraste curioso que envuelve
en cierto modo un epgrama terrible contra la civilizacion actual.

[36] Recuerdo por lo mnos los nombres de ocho plazas militares en el
departamento: Lila (una de las primeras de Europa), Dunquerque, Douai,
Cambrai, Cond, Avesnes, Valenciennes y Gravelines.

Otro hecho notable en el departamento mencionado es la fuerte
concentracion de poblacion en numerosas ciudades bastante considerables,
concentracion indispensable en una provincia esencialmente
manufacturera. Me bastar citar entre esas ciudades las siguientes:

_Lila_, capital del departamento (con unos 130,000 habitantes,
incluyendo los distritos contiguos), poderosa bajo el punto de vista
militar, y de mucha importancia por su produccion fabril muy variada, su
comercio y sus establecimientos pblicos y asociaciones de crdito,
economa, prevision y beneficencia;

_Roubaix_ (36,000 habitantes), una de las primeras ciudades
manufactureras de Francia, notable por sus tejidos de algodon y lana;

_Tourcoing_, su vecina (29,000 habitantes), con trabajos de fabricacion
anloga;

_Valenciennes_ (24,000 habitantes), clebre por sus encajes y sus
fbricas de batistas, linones, gasas y otras telas delicadas y
elegantes;

_Cambrai_ (19,000 habitantes), muy notable en la historia por su
arzobispado y varios sucesos importantes, como por la gloria que le di
el ilustre Fenelon; ciudad que participa al mismo tiempo de las
industrias de Roubaix y Valenciennes, y no carece de valor por sus
monumentos;

_Douai_ (25,000 habitantes), muy industrial y comercial, y digna de
atencion bajo otros aspectos;

En fin, _Dunquerque_ (30,000 habitantes), prescindiendo de muchas
localidades subalternas,--puerto muy importante sobre el mar germnico 
del Norte, ligado al interior por varios canales de navegacion que
alimentan un comercio considerable.

Poco aprovechamos las horas consagradas  visitar  Lila, porque llovia
constantemente. Situada sobre las orillas de dos canales, en el centro
de un amplio y rico valle, pero encerrada por sus formidables
fortificaciones, Lila parece reclamar el aire libre que le niegan las
exigencias militares. Una inmensa masa de obreros vive acumulada  casi
asfixiada en aquella capital; y  pesar de las nuevas construcciones,
del progreso de la industria y de los esfuerzos que se hacen todos los
dias, sea por medio de la beneficencia, sea introduciendo grandes
mejoras en la organizacion de las fbricas y manufacturas, me pareci
evidente el malestar de las clases trabajadoras. Su modo de alojamiento
es deplorable en lo general, y no obstante la existencia de varias
sociedades de prevision, economa y socorros mutuos, el nmero de
indigentes es muy considerable y muy fuerte la suma anual que se
invierte en actos de asistencia pblica, mal dirigida en mi concepto.

Bajo el aspecto material Lila es interesante, pues aunque hay en su
conjunto cierto aire de tristeza y monotona (no obstante el gran
movimiento fabril y comercial) las calles son generalmente anchas, y
abundan los edificios de buena planta y grandes proporciones.
Sinembargo, Lila no tiene atractivos para el artista  el viajero que
busca impresiones gratas y pasajeras. Lo que all se puede observar con
provecho es el desarrollo industrial y agrcola y el estado social de
las clases trabajadoras.

Desde Lila hasta cerca de Amiens, l traves de los departamentos del
_Norte_, _Paso-de-Calais_ y _Somma_ (_Somme_), el terreno es bastante
accidentado, relativamente,  causa del trayecto que hace la via de la
hoya del Escalda  la del rio _Somma_. Tcase por esa va,
sucesivamente, en las ciudades de _Douai_ y _Arras_, que son las mas
importantes; y donde quiera se ven inmensas plantaciones de remolachas y
lino, algunas de tabaco, colza y otros granos oleaginosos,--notndose
bien en todo el pas que el cultivo ha llegado  un alto grado de
progreso. En Francia, como en todas partes, se ve persistir ese fenmeno
curioso de la superioridad del norte respecto del sur, en el progreso de
la industria y de la agricultura, como de las artes comunes.

Douai, situada sobre las orillas del pequeo rio _Scarpe_, afluente
principal del alto Escalda, es una ciudad de aspecto agradable, muy
antigua y bastante bien construida. Una vasta llanura la rodea por todas
partes, y dentro de sus importantes fortificaciones medran muchas
industrias y se mantienen establecimientos pblicos que no carecen de
interes.

_Arras_, plaza militar igualmente (con cerca de 30,000 habitantes) es la
capital del departamento del _Paso-de-Calais_, el tercero de los Francia
por su poblacion (712,846 habitantes), notable tambien pos sus plazas de
guerra, terrestres y martimas. Aquella ciudad no es mnos importante
que las anteriores bajo el punto de vista industrial. Su fabricion es
tan activa como variada, y algunos de sus monumentos  institutos
pblicos merecen atencion. Al pasar por all no puedo uno mnos que
estremecerse y afligirse, ya recordando los nombres de Robespierre y
Jos Lebon, terribles hijos de Arras, ya pensado en la instabilidad de
las revoluciones polticas y sociales que parecen mas trascendentales
para los pueblos. Efectivamente, la Revolucion francesa produjo inmensos
resultados que donde quiera se palpan. Pero es triste ver que el gran
pueblo que la realiz est todava esperando, despues de setenta aos de
peripecias polticas, el cumplimiento de los promesas de libertad hechas
en los terribles dias de una lucha titnica. La libertad, por la cual
crey luchar sinceramente Robespierre, no ha venido todava; pero quedan
an los recuerdos sangrientos que despierta el nombre del diputado de
Arras. Al mnos l fu sincero en su fanatismo republicano, y pag con
su cabeza sus extravios y sus abusos. La esterilidad de su sangrienta
obra servir para probar que no es durable sino la verdadera libertad:
la que respeta las creencias ajenas, sin sustituir el despotismo de
muchos al de uno solo, so pretexto de salud pblica. Talvez no est
ljos el da en que los pueblos que se llaman democrticos reconocern
que la democracia no puede ser una organizacion justa, y por lo mismo
consistente y fecunda, sino  condicion de respetar y asegurar la
armona de estos dos derechos que, derivndose el uno del otro, forman
juntos el derecho humano: el de la libertad completa del individuo, en
lo que le es personal; y el de la autoridad soberana del mayor nmero
social, libremente constituida, respecto de los intereses rigorosamente
colectivos. La Revolucion francesa, tal como la comprendi y la sirvi
Robespierre, no ha reconocido sino el segundo de esos derechos--el
derivativo: el porvenir traer la garanta del primero, que es el
primitivo--la fuente de toda justicia social.



FIN

Paris--Imprenta de E Thunot y C, calle Racine, 2

[Ilustracion: MAPA DE ITINERARIOS DE LA SEGUNDA SERIE]

[Ilustracion: Grabado por Erhard Calle Bonaparte 42 Paris]

Imprenta de Thierry hermanos Cite Bergere 1

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                 Libreria espaola, rue Fayard, n 2.
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End of the Project Gutenberg EBook of Viajes de un Colombiano en Europa, II
by Jos Maria Samper

*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK VIAJES DE UN COLOMBIANO ***

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Section  2.  Information about the Mission of Project Gutenberg-tm

Project Gutenberg-tm is synonymous with the free distribution of
electronic works in formats readable by the widest variety of computers
including obsolete, old, middle-aged and new computers.  It exists
because of the efforts of hundreds of volunteers and donations from
people in all walks of life.

Volunteers and financial support to provide volunteers with the
assistance they need, is critical to reaching Project Gutenberg-tm's
goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will
remain freely available for generations to come.  In 2001, the Project
Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure
and permanent future for Project Gutenberg-tm and future generations.
To learn more about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation
and how your efforts and donations can help, see Sections 3 and 4
and the Foundation web page at https://www.pglaf.org.


Section 3.  Information about the Project Gutenberg Literary Archive
Foundation

The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit
501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the
state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal
Revenue Service.  The Foundation's EIN or federal tax identification
number is 64-6221541.  Its 501(c)(3) letter is posted at
https://pglaf.org/fundraising.  Contributions to the Project Gutenberg
Literary Archive Foundation are tax deductible to the full extent
permitted by U.S. federal laws and your state's laws.

The Foundation's principal office is located at 4557 Melan Dr. S.
Fairbanks, AK, 99712., but its volunteers and employees are scattered
throughout numerous locations.  Its business office is located at
809 North 1500 West, Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887, email
business@pglaf.org.  Email contact links and up to date contact
information can be found at the Foundation's web site and official
page at https://pglaf.org

For additional contact information:
     Dr. Gregory B. Newby
     Chief Executive and Director
     gbnewby@pglaf.org


Section 4.  Information about Donations to the Project Gutenberg
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