The Project Gutenberg EBook of Expedicin de Catalanes y Argoneses al
Oriente, by D. Francisco  De  Moncada

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Title: Expedicin de Catalanes y Argoneses al Oriente

Author: D. Francisco  De  Moncada

Release Date: September 23, 2004 [EBook #13516]

Language: Spanish

Character set encoding: ISO-8859-1

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                        EXPEDICION

                DE CATALANES Y ARAGONESES

                        AL ORIENTE


                           por

                 D. FRANCISCO DE MONCADA





               BIBLIOTECA MILITAR ECONOMICA






                        EXPEDICION

                DE CATALANES Y ARAGONESES

                        AL ORIENTE



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                        COLECCIN

                          DE LOS

                 MEJORES AUTORES MILITARES

        ANTIGUOS Y MODERNOS, NACIONALES Y EXTRANJEROS

                   Y DE ALGUNOS OTROS DE

                 CIENCIA E HISTORIA MILITAR.



                         PUBLICADA

                     Bajo los auspicios

                 DEL EXCMO. SR. TENIENTE GENERAL

               D. Eduardo Fernndez de San Roman
                     Marqus de San Roman




      Director.

      D. Emilio Valverde Y Alvarez


      Cuarta seccion.


      OBRAS DE HISTORIA MILITAR

      Expedicion de Catalanes y Aragoneses, contra Turcos Y Griegos.

      POR D. FRANCISCO DE MONCADA

      EDICION DE 1777.






A DON JUAN DE MONCADA.

ARZOBISPO DE TARRAGONA


Por obedecer  V.S. Ilustrsima he puesto en rden esta breve Historia,
que la soledad de una aldea me la puso entre las manos con el deseo
natural de conservar memorias casi muertas de la patria, que merecen
eterna duracion. Recog lo que pude de papeles antiguos de Catalua, y
ayudado de sus escritores y de los Griegos he procurado sacar esta
EXPEDICION que los nuestros hicieron  Levante, libre de dos terribles
contrarios, descuido de los naturales y propios hijos, y malicia de los
extranjeros, enemigos de nuestro nombre y gloria, que parece que andaban
 porfia cual de ellos seria el autor de su muerte. Hallme desocupado;
y as reconoc por obligacion el salir  su defensa; si esta ha sido
bastante no lo puedo asegurar, porque las armas, que son las antiguas
memorias y autores, con que me opuse, andan tan confusos y faltos, que
apenas me dieron el socorro necesario. Pero ya que no se entera, ni como
ella fu descrita  la posteridad, quedar por lo menos renovada con mas
larga relacion de la que los antiguos Catalanes nos dejaron; cuyo
descuido naci de parecerles que los hechos tan esclarecidos la fama los
conservara con mayor estimacion que la Historia, y que el tiempo no las
pudiera oscurecer.

Gurdeme Dios  V.S. Ilustrsima muy largos aos.

Barcelona 3 de Noviembre de MDCXX.

EL CONDE DE OSONA




AL LECTOR


Si no tuviramos tan repetidas pruebas del descuido, con que antes de
ahora se han mirado los mas preciosos monumentos de nuestros mejores
Escritores, pudiera serla la presente obra,  quien ni la dignidad de su
Autor, ni la grandeza del asunto, ni la elegancia del estilo pudieron
eximir de la fatal suerte que otras de no inferior mrito han
experimentado. Lo cierto es que desde el ao de MDCXXIII en que sali 
luz, no ha vuelto  imprimirse; y as por su rareza solo era conocida de
algunos curiosos con no poco menoscabo de la gloria inmortal que por su
esfuerzo invencible supieron adquirirse los Catalanes y Aragoneses en su
famosa Expedicion contra Turcos y Griegos. Hazaas tan memorables
merecan una pluma delicada que las escribiese segun correspondia. Tal
era la de DON FRANCISCO DE MONCADA, no menos clebre por la espada, que
por la pluma; y digno de ser tan conocido, como merece la grandeza de su
ingenio y de su alto nacimiento. Y as nos parece muy debido no omitir
en este lugar las curiosas noticias, que de su vida y escritos nos dej
recogidas DON VICENTE JIMENO en los Escritores del Reino de Valencia (t.
i. p. 326 y 327.) obra trabajada con mucha puntualidad, erudicion y
juicio. Ojala tuviramos otras iguales  esta de los dems Reinos de
Espaa!. Dice pues:

DON FRANCISCO DE MONCADA, tercero Marqus de Aytona, Conde de Osona,
Seor de las Baronias de Oz, Aljafarin, Callosa, Tarbena, y otras:
segundo Julio Csar en la valenta de la Espada y rasgo de la pluma;
naci en la ciudad de Valencia, siendo su abuelo Don Francisco, primer
Marqus de Aytona, Virrey de este Reino; y fu bautizado en la Iglesia
Parroquial de San Esteban Protomartyr en la pila de San Vicente Ferrer,
Lunes  29 de Diciembre del ao 1586. Fueron sus padres Don Gaston de
Moncada, segundo Marqus de Aytona, Virrey de Cerdea y Aragon,
Embajador en la Crte de Roma; y Doa Catalina de Moncada, Baronesa de
Callosa. Desde sus tiernos aos se habia dedicado D. FRANCISCO al
estudio de las letras, y de las lenguas Latina y Griega. Casn con Doa
Margarita de Castro y Alagn, Baronesa de Laguna, y Vizcondesa de Isla;
y tuvieron por hijo y sucesor  Don Guilln Ramon de Moncada,  quien D.
Nicols Antonio llama, no Oton como dice Rodrguez sino Gaston, (lo
corrige despus en el mismo tomo, llamndole Guilln Ramon) el cual fu
Virrey de Galicia, Gobernador de la Corona en la menor edad de Crlos II
y Escritor como Don Francisco su Padre-.

Fu D. FRANCISCO Consejero de Estado y Guerra, Embajador Real en la
Crte de Alemania, cerca del emperador Ferdinando II. Mayordomo Mayor de
Doa Isabel Clara Eugenia, Infanta de Espaa, Seora propietaria de los
Estados de Flandes, y despues de la muerte de esta Princesa Gobernador
de los mismos Estados por el Rey Felipe IV, y Generalsimo de sus Armas,
mientras no fu  gobernarlas el Cardenal Infante Don Fernando, hermano
del Rey. Los elogios que se mereci con sus valerosas hazaas y
acreditado gobierno fueron tantos, que apenas hay historiador que le
mencione, que no prorrumpa en alabanzas suyas. Muri de enfermedad; pero
coronado de laureles y en brazos de la fama, en el campo de Goch de la
Provincia de Cleves en el ao 1635, despus de haber derrotado dos
ejrcitos enemigos,  los 49 aos de edad. Las obras que escribi son
estas.

Expedicion de Catalanes y Aragoneses contra Turcos y Griegos. En
Barcelona por Lorenzo Deu 1623 en 4. La public siendo Conde de Osona,
que era el Ttulo del Mayorazgo de su Casa.

Vida de Anicio Manlio Torcuato Severino Boecio. Se imprimi despues de
la muerte del Autor en Francfort por Gaspar Rotelio 1642 en 16.




Genealoga de la Casa de los Moncadas. La insert Pedro de Marca, Autor
Francs, grave y noticioso en su Historia de Bearne, impresa en Pars el
ao 1640 como atestigua el Maestro Fray Joseph Gomez de Porres,
Carmelita. El mismo Conde la envi  Pedro de Marca el cual imprimi
tambien dos Cartas latinas que el Conde le habia escrito. Esta
Genealoga, en la cual habla de los Condes de Bearne, son las Notas MSS
que le atribuye D. Nicols.

Antigedad del Santuario de Monserrate. Acuerdan esta obra Gomez y
Rodriguez.

Hasta aqu JIMENO. A cuyas noticias, si no temiramos alargar demasiado
esta prefacion, pudiramos aadir otras y varios elogios de nuestro
Autor, que pueden verse en la Biblioteca Valentina del citado M. Fray
Joseph Rodriguez; sin embargo no podemos dejar de admirar, que ni estos
dos eruditos, ni Nicols Antonio, que en su Biblioteca Espaola apenas
deja de dar  cada obra y Autor el merecido elogio no le hiciesen de las
del nuestro con la debida puntualidad; acaso porque no lograrian
leerlas, por ser tan raras. La que ahora vuelve  salir  luz, merece
con razon el elogio que le d el Marqus de Mondjar en la carta  la
Duquesa de Averio, en que hace juicio de los ms principales
Historiadores de Espaa, impresa por Don Gregorio Mayans al fin de las
Advertencias de Mondjar  Mariana, . XIX. P. 114 llamndola cultsimo
libro. A la verdad yo no hallo ninguno, que en su gnero le haga
ventaja; aunque entre en su nmero el de la Guerra de Granada de D.
DIEGO DE MENDOZA; porque si se consideran las prendas que deben adornar
una historia, en ambas se hallan en sumo grado; si la elegancia y pureza
de estilo, en que algunos dan el primer lugar  MENDOZA entre los
Escritores Espaoles, no es inferior en esto MONCADA; antes bien me
parece el de este mas dulce y sin mezcla de afectacion alguna. De suerte
que el primero parece haberse propuesto imitar  Salustio y Tacito; y
as unas veces ama la oscuridad, y otras deja dislocadas y sin sentido
las clausulas; sino es que esto sea mas bien vicio de los Codices que
del Autor; pero MONCADA imitando  Julio Csar en la pluma, como lo
habia hecho con la espada, es tan puro y elegante como l; porque
nuestra lengua como hija de la Latina es capaz de admitir todos sus
primores; y no le es inferior en la ciencia militar, y en los consejos
polticos que  menudo mezcla con oportunidad.

En el Prlogo al Lector, que preceda  la primera edicion, advierte el
impresor, que por ausencia del Autor se habian cometido algunos
defectos, que solo su presencia podia haber remediado; en esta se ha
procurado enmendarlos en lo posible, sin faltar  la exactitud y
circunspecion, con que debe procederse en los trabajos ajenos.




LIBRO PRIMERO.




PROEMIO.


Mi intento es escribir la memorable Expedicion y Jornada, que los
Catalanes y Aragoneses hicieron  las Provincias de Levante, cuando su
fortuna y valor andaban compitiendo en el aumento de su poder y
estimacion, llamados por Andronico Paleologo Emperador de Griegos, en
socorro y defensa de su imperio y casa. Favorecidos y estimados en tanto
que las armas de los Turcos le tuvieron casi oprimido, y temi su
perdicion y ruina; pero despues que por el esfuerzo de los nuestros
qued libre de ellas, mal tratados y perseguidos con gran crueldad y
fiereza brbara; de que naci la obligacion natural de mirar por su
defensa y conservacion, y la causa de volver sus fuerzas invencibles
contra los mismos Griegos, y su Prncipe Andronico; las cuales fueron
tan formidables, que causaron temor y asombro  los mayores Prncipes de
Asia y Europa, perdicion y total ruina  muchas naciones y Provincias, y
admiracion  todo el mundo. Obra ser esta, aunque pequea por el
descuido de los antiguos, largos en hazaas, cortos en escribirlas,
llena de varios y estraos casos, de guerras continuas en regiones
remotas y apartadas con varios Pueblos y gentes belicosas, de
sangrientas batallas y victorias no esperadas, de peligrosas conquistas
acabadas con dichoso fin por tan pocos y divididos Catalanes y
Aragoneses, que al principio fueron burla de aquellas Naciones, y
despues instrumento de los grandes castigos que Dios hizo en ellas.
Vencidos los Turcos en el primer aumento de su grandeza Othomana,
desposeidos de grandes y ricas Provincias de la Asia menor, y  viva
fuerza y rigor de nuestras espadas encerrados en lo mas spero y
desierto de los montes de Armenia. Despus vueltas las armas contra los
Griegos, en cuyo favor pasaron, por librarse de una afrentosa muerte, y
vengar agravios que no se pudieran disimular sin gran mengua de su
estimacion y afrenta de su nombre. Ganados por fuerza muchos Pueblos y
Ciudades, desbaratados y rotos poderosos ejrcitos, vencidos y muertos
en campo Reyes y Prncipes, grandes Provincias destruidas y desiertas,
muertos, cautivos,  desterrados sus moradores; venganzas merecidas mas
que licitas. Thracia, Macedonia, Tesalia, y Beocia penetradas y pisada 
pesar de todos los Prncipes y fuerzas del Oriente, y ltimamente muerto
 sus manos el Duque de Athenas con toda la nobleza de sus vasallos, y
de los socorros de Franceses y Griegos ocupado su estado, y en l
fundado un nuevo seoro. En todos estos sucesos no faltaron traiciones,
crueldades, robos, violencias, y sediciones, pestilencia comun, no solo
de un ejrcito colecticio y dbil por el corto poder de la suprema
cabeza, pero de grandes y poderosas Monarquias. Si como vencieron los
Catalanes  sus enemigos, vencieran su ambicion y codicia, no excediendo
los lmites de lo justo, y se conservarn unidos, dilataran sus armas
hasta los ltimos fines del Oriente, y viera Palestina y Jerusalen,
segunda vez las banderas cruzadas. Porque su valor y disciplina militar,
su constancia en las adversidades, sufrimiento en los trabajos,
seguridad en los peligros, presteza en las ejecuciones, y otras virtudes
militares las tuvieron en sumo grado, en tanto que la ira no las
pervirti. Pero el mismo poder que Dios les entreg para castigar y
oprimir tantas naciones, quiso que fuese el instrumento de su propio
castigo. Con la soberbia de los buenos sucesos, desvanecidos con su
prosperidad, llegaron  dividirse en la competencia del gobierno;
divididos  matarse, con que se encendi una guerra civil, tan terrible
y cruel, que caus sin comparacion mayores daos y muertes, que las que
tuvieron con los extraos.




CAPITULO I.

Estado de los Reinos y Reyes de la casa de Aragon por este tiempo.


Antes de dar principio  nuestra historia, importa para su entera
noticia decir el estado en que se hallaban las provincias y Reyes de
Aragon, sus ejrcitos y armadas, sus amigos y enemigos; principios
necesarios para conocer donde se funda la principal causa de esta
expedicion. El Rey Don Pedro de Aragon,  quien la grandeza de sus
hechos di renombre de Grande, hijo de Don Jaime el Conquistador fu
casado con Gostanza hija de Manfredo Rey de Sicilia,  quien Crlos de
Anjou con ayuda del Pontfice Romano, enemigo de la sangre de Federico
Emperador, quit el Reino y la vida. Quedo Crlos con su muerte Prncipe
y Rey de las dos Sicilias, y ms despus que el infeliz Coradino, ltimo
Prncipe de la casa de Suevia, roto y deshecho, vino preso  sus manos,
y por su rden y sentencia, se le cort la cabeza en pblico cadahalso,
para eterna memoria de una vil venganza, y ejemplo grande de la variedad
humana. Don Pedro Rey de Aragon no se hallaba entnces con fuerzas para
poder tomar satisfacion de la muerte de Manfredo y Coradino, ni despus
de ser Rey le dieron lugar las guerras civiles, porque los Moros de
Valencia andaban levantados, y los Barones y Ricos hombres d Catalua
estaban desavenidos y mal contentos; y tambien porque mostrndose
enemigo declarado de Crlos, provocaba contra s las armas de Francia, y
las de la Iglesia, formidables por lo que tienen de divinas; los Reinos
de Sicilia y Npoles lejos de los suyos, sus armas ocupadas en
defenderse de los enemigos mas vecinos. Todas estas dificultades
detenian el ofendido nimo del Rey, pero no de manera, que borrasen la
memoria del agravio. En unas vistas que tuvo con el Rey de Francia
Filipe su cuado, entrevino Crlos hijo del Rey de Npoles, y deseando
el Rey de Francia que fuesen amigos y se hablasen, siempre Don Pedro se
escus, y mostr en el semblante el pesar y el disgusto que tenia en el
corazon, de que todos quedaron mal satisfechos y desabridos, y sin duda
entnces Crlos se previniera y armara, si creyera que las fuerzas del
Rey de Aragon fueran iguales  su nimo y pensamiento. Pero el cielo se
las di bastantes para tomar entera y justa satisfacion de la sangre
inocente de Coradino por medios tan ocultos, que no se supieron hasta
que la misma ejecucion los public.

Los mseros Sicilianos incitados de la insolencia Francesa, desenfrenada
en su afrenta y deshonor, tomaron las armas, y con aquel famoso hecho
que comunmente llaman Vsperas Sicilianas, sacudieron de la cerviz
pblica el insufrible yugo de los Franceses, y de Crlos, que
injustamente los opremia, dejndoles al arbitrio y sujecion de ministros
injustos; causa que las mas veces produce mudanzas en los estados, y
casos miserables en sus Prncipes. Acudi luego Crlos con poderoso
ejrcito  castigar el atrevimiento y rebelda de los sbditos. Ellos
viendo cerrada la puerta  toda piedad y clemencia, pusieron la
esperanza de su remedio y amparo en Don Pedro Rey de Aragon, que en esta
sazon se hallaba en Africa, como verdadero Prncipe Christiano, con
ejrcito victoriso y triunfante de muchos Jeques y Reyes de Berbera,
asistidos de la mayor parte de la nobleza y soldados de sus Reinos.
Llegaron ante su presencia los Embajadores de Sicilia, llenos de
lagrimas, luto y sentimiento; bastantes con esta triste demostracion 
mover no solo el nimo de un Rey ofendido por particular agravio, pero
el de cualquier otro que como hombre sintiera. Acordaronle la muerte
desdichada de Manfredo, y la afrentosa de Coradino, facilitaronle la
venganza con ayuda de los pueblos de Sicilia, tan aficionados  su
nombre y enemigos del de Francia. Ultimamente le propusieron el estado
peligroso de su libertad, vidas y haciendas, si no les amparaba su
valor; por que ya Crlos estaba sobre Mecina, y amenazaba el rigor de su
castigo un lastimoso fin  todo el Reino. Movido de estas razones y de
las que su venganza le ofrecia, acudi antes que su fama  Trapana con
todo su poder, y fu con tanta presteza sobre su enemigo, que apenas
supo Crlos que venia, cuando vi sus armas, y se hall forzado 
levantar el sitio y retirarse afrentosamente  Calabria.

Con este hecho el Pontifice como amigo, y el Rey de Francia como deudo,
descubiertamente se mostraron favorecedores de Crlos, y enemigos de Don
Pedro, y tomaron contra l las armas. El Rey de Castilla que por el
deudo y amistad debiera ayudarle, se sali  fuera, y se inclin 
seguir el mayor poder. Don Jaime Rey de Mallorca, su hermano, tambien le
desampar, dando ayuda y paso por sus estados  sus contrarios, aunque
se escus con las dbiles fuerzas de su Reino, desiguales  la defensa y
oposicion de tan poderoso enemigo; disculpa con que muchas veces los
Prncipes pequeos, encubren lo mal hecho, atribuyendo  la necesidad lo
que es ambicion. Don Pedro con esto se hall sin amigos, solo acompaado
de su valor, fortuna, y razon de satisfacer el ultraje y afrenta de su
casa. Al tiempo que le juzgaron todos por perdido, venci  sus enemigos
varias veces, reforzados de nuevas ligas y socorros, todo los deshizo y
humill en mar, en tierra. Mantuvo el nombre de Aragon en gran
reputacion y fama, y fu el primer Rey de Espaa, que puso sus banderas
vencedoras en los Reinos de Italia, sobre cuyo fundamento hoy se mira
levantada su Monarqua. Hechado Crlos de Sicilia, intent con mayor
poder reducirla  su obediencia, y en esta hubo grandes y notables
acontecimientos; pero siempre la casa de Aragon, se asegur en el Reino
con victorias, no solo contra el poder de Crlos, pero de todos los
mayores Prncipes de Europa que le ayudaban.

Murieron ambos Reyes competidores en la mayor furia y rigor de la
guerra, y por derecho de sucesion hered  Crlos Rey de Npoles, su
hijo primognito del mismo nombre, que en este tiempo se hallaba preso
en Catalua. A Don Pedro Rey de Aragon sucedieron sus dos hijos, Alfonso
mayor en los Reinos de Espaa, Jaime en el de Sicilia. Prosiguiose la
guerra hasta la muerte de Alfonso, que por morir sin hijos fu Don Jaime
llamado  la sucesion, y hubo de venir  estos Reinos, dejando en
Sicilia  Don Fadrique su hermano, para que la gobernase y defendiese en
su nombre. Despus de su vuelta  Espaa Don Jaime, recuperadas algunas
fuerzas de sus Reinos, renunci el de Sicilia  la Iglesia, temiendo que
las armas Castellanas, Francesas y Eclesisticas  un mismo tiempo no le
acometiesen, y persuadido de su madre Gostanza, que como mujer de
singular santidad, quiso ms que su hijo perdiese el Reino, que alargar
ms tiempo el reconciliarse con la Iglesia. Enviaronse  Sicilia para
poner en efecto la renunciacion Embajadores de parte de Don Jaime y de
Gostanza, y entregar el Reino  los Legados del Pontfice Romano. Pero
la gente de guerra y los naturales indignados de la facilidad, con que
su Rey renunciaba lo que con tanto trabajo y sangre se habia adquirido y
sustentado, y les entregaba tan sin piedad  sus enemigos, de quien
forzosamente habian de temer servidumbre y muerte; parecindoles  los
Sicilianos cierto el peligro, y  los Catalanes y Aragoneses mengua de
reputacion, que lo que no pudieron las armas de sus contrarios alcanzar
en tantos aos, se alcanzase por una resolucion de un Rey mal
aconsejado, volvieron  tomar las armas, y oponindose  los Legados,
persuadieron  Don Fadrique como verdadero sucesor del padre y del
hermano, que se llamase Rey, y tomase  su cargo la defensa comun.

Fu facil de persuadir un Prncipe de nimo levantado, en lo mas florido
de su juventud, y que por otro medio no podia dejar ser vasallo y sujeto
 las leyes del hermano: ocasion bastante, cuando no fuera ayudada de
tanta razon,  precipitar los pocos aos de Don Fadrique. Llamose Rey, y
como  tal le admitieron y coronaron. Prevnose para la guerra cruel que
le amenazaba, asistido de buenos soldados, y del Pueblo fiel y pronto 
su conservacion, tenindole por segundo libertador de la Patria. Opusose
luego  Crlos su mayor y mas vecino enemigo, al Papa que amparaba y
defendia su causa, y al Rey Don Jaime, que de hermano se le declar
enemigo, cuyas fuerzas juntas le acometieron y vencieron en batalla
naval, con que la guerra se tuvo por acabada, y Don Fadrique por
perdido. Pero la oculta disposicion de la providencia Divina, que
algunas veces fuera de las comunes esperanzas muda los sucesos para que
conozcamos que sola ella gobierna y rige, Don Fadrique se mantuvo en su
Reino, con universal contento de los buenos, asombro y terror de sus
enemigos, y gloria de su nombre.

Deshizose poco despus la liga, por apartarse de ella Don Jaime Rey de
Aragon, con gran sentimiento y quejas de sus aliados, porque sin las
fuerzas de Aragon parecia cosa fatal y casi imposible vencer un rey de
su misma casa, y la experiencia lo mostr, pues apartado Don Jaime de la
liga, siempre los enemigos de Don Fadrique fueron perdiendo, y l
acreditndose con victorias, hasta forzarles  tratar de paces
quedndose con el Reino; cosa que de solo pensarla se ofendian.
Concluyronse despus de algunas contradicciones, y se establecieron con
mayor firmeza con el casamiento, que luego se hizo de Leonor hija de
Crlos con Don Fadrique, con que el Reino qued libre y sin recelo de
volver  la servidumbre antigua, y el Rey pacfico seor del estado que
defendi con tanto valor. El Rey Don Jaime su hermano sustentaba sus
Reinos de Aragon, Catalua, y Valencia con suma paz y reputacion, amado
de los sbditos, temido de los infieles, poderoso en la mar, servido de
famosos capitanes, aguardando ocasion de engrandecer su corona 
imitacion d sus pasados. El Rey de Mallorca Prncipe el menor de la casa
de Aragon gozaba pacficamente el seoro de Mompeller, Condados de
Rocellon, Cerdaa, y Conflent, difciles de conservar, por esta
divididos, y tener vecinos mas poderosos, entre quien siempre fueron
fluctuando sus pequeos Reyes; pero por este tiempo vivia con
reputacion, y con igual fortuna que los otros Reyes de su casa.




CAPITULO II.

Eleccion de General.


Tenian los Reinos de Aragon, Mallorca y Sicilia el estado que habemos
referido, cuando los soldados viejos, y Capitanes de opinion, que
sirvieron al gran Rey Don Pedro,  Don Jaime su hijo, y ltimamente 
Don Fadrique en esta guerra de Sicilia, juzgndola ya por acabada,
hechas las paces mas seguras por el nuevo casamiento de Leonor con
Fadrique, vnculo de mayor amistad entre los poderosos, en tanto que el
inters y la ambicion no le disuelven y deshacen, deshecho causa de mas
viva enemistad y odios implacables, parecindoles que no se podia
esperar por entnces ocasion de rompimiento y guerra, trataron de
emprender otra nueva contra infieles y enemigos del nombre cristiano en
Provincias remotas y apartadas. Porque era tanto el esfuerzo y valor de
aquella milicia, y tanto el deseo de alcanzar nuevas glorias y triunfos,
que tenian  Sicilia por un estrecho campo para dilatar engrandecer su
fama; y as, determinaron de buscar ocasiones arduas, trances
peligrosos, para que esta fuese mayor y mas ilustre.

Ayudaban  poner en ejecucion tan grandes pensamientos dos motivos,
fundados en razn de su conservacion. El primero fu la poca seguridad
que habia de volver  Espaa su patria, y vivir con reputacion ella, por
haber seguido las partes de Don Fadrique con tanta obstinacion contra
Don Jaime su Rey y seor natural; que auque Don Jaime no era Prncipe de
nimo vengativo, y se tena por cierto, que pues en la furia de la
guerra contra su hermano no consinti que se diesen por traidores los
que le siguieron, menos quisiera castigar  sangre fria lo que pudo, y
no quiso en el tiempo que actualmente le estaban ofendiendo, siguiendo
las banderas de su hermano contra las suyas. Pero la Majestad ofendida
del Prncipe natural, aunque remita el castigo, queda siempre viva en el
nimo la memoria de la ofensa; y aunque no fuera bastante para hacerles
agravios, por lo menos impidiera el no servirse de ellos en los cargos
supremos: cosa indigna de lo que merecan sus servicios, nobleza y
cargos administrados en paz y guerra. El segundo motivo, y el que mas le
oblig  salir de Sicilia, fu ver al Rey imposibilitado de poderles
sustentar con la largueza que antes, por estar la hacienda Real y Reino
destruidos por una guerra de veinte aos, y ellos acostumbrados  gastar
con exceso la hacienda ajena como la propia cuando les faltaban despojos
de pueblos y ciudades vencidas. Como entre ambas cosas cesaron hechas
las paces, y fenecida la guerra, juzgaron por cosa imposible reducirse 
vivir con moderacion.

El Rey Don Fadrique, y su padre y hermano, con su asistencia en la
guerra, y como testigos de las hazaas, industria y valor de los
sbditos, pocas veces se engaaron en repartir las mercedes; porque
dieron ms crdito  sus ojos, que  sus oidos, y siempre el premio 
los servicios, y no al favor. Con esto faltaban en sus Reinos quejosos y
mal contentos, pero no pudieron dar  todos los que le sirvieron estados
y haciendas, con que algunos quedaron con menos comodidad que sus
servicios merecian. Pero como vieron que los Reyes dieron con suma
liberalidad y grandeza lo que lcitamente pudieron  los mas sealados
Capitanes, atribuyeron solo  su desdicha, y  la virtud, y valor
incomparable de los que fueron preferidos, el hallarse inferiores.

Estas fueron las causas que movan los nimos en comun para tratar de
engrandecer en nuevas empresas y conquistas. Los ms principales
Capitanes que animaban y alentaban  los dems, fueron cuatro, debajo de
cuyas banderas, sirvieron Roger de Flor Vicealmirante de Sicilia,
Berenguer de Entenza, Ferran Jimenez de Arens, ambos ricos hombres, y
Berenguer de Rocafort; todos conocidos y estimados por soldados de
grande opinion. Comunicaron sus pensamientos entre sus valedores y
amigos, y hallndoles con buena disposicion y nimo de seguirles en
cualquier jornada, se resolvieron de emprender la que pareciese ms til
y honrosa. Para la conclusion de este trato se juntaron en secreto, y
antes de discutir sobre su expedicion, quisieron darle cabeza; porque
sin ella fuera intil cualquier consejo y determinacion, faltando quien
puede y debe mandar. Con acuerdo comun de los que para esto se juntaron,
fu nombrado por General Roger de Flor Vicealmirante, poderoso en la
mar, valiente y estimado soldado, prctico y bien afortunado marinero,
persona que en riquezas y dinero excedia  todos los demas Capitanes;
causa principal de ser preferido.




CAPITULO III.

Quien fu Roger de Flor.


Naci Roger de Flor,  quien los nuestros eligieron pro General y
suprema cabeza, en Brindiz de padres nobles, su padre fu Alemn,
llamado Ricardo de Flor, cazador del Emperador Federico su madre
Italiana, y natural del mismo lugar. Muri Ricardo en la batalla que
Crlos de Anjou tuvo con Coradino, cuyas partes seguia, por ser nieto de
Federico su Prncipe y seor. Crlos insolente con la victoria, despus
de haber cortado la cabeza  Coradino, confisc las haciendas de todos
los que tomaron las armas en su ayuda. Con esta prdida qued Roger y su
madre con suma pobreza, y con la misma se cri hasta la edad de quince
aos, que un caballero Francs, religioso del Temple, llamado Yassaill,
se le aficion con ocasion de asistir en Brindiz, con el Alcon nave del
Temple, cuyo Capitan era. Naveg juntamente con l Roger algunos aos, y
gan tan buena opinion en el ejercicio que profesaba, que la Religion le
recibi por suyo, dndole el hbito de fray sargento, en aquel tiempo
casi igual al de caballero. Con el Roger comenz  ser conocido y temido
en todo el mar de Levante, al tiempo que Prolemayde, dicha por otro
nombre Acre, se rendi  las armas de Melech Taseraf Sultan de Egipto,
Roger, como refiere Pachimerio, era uno de los asistian en un Convento
del Temple; y viendo que la ciudad no se podia defender, recogi muchos
Cristianos en un navo, con la hacienda que pudieron escapar de la
crueldad y furia de los Brbaros.

No le faltaron  Roger enemigos de su misma Religion, que envidiosos de
sus buenos sucesos, le descompusieron con su Maestre, hacindole cargo
que se habia aprovechado por caminos no debidos  su profesion, y
defraudado los derechos comunes, y alzdose con todos los despojos de
sac de Acre; que como ya esta clebre y famosa Religion se hallaba en
su ltima vejez, y cerca de su fin, sus partes se habian enflaquecido
con los vicios de la mucha edad y tiempo. La envidia, la avaricia, y
ambicion habian ocupado sus nimos en lugar del antiguo valor, y de la
mucha conformidad, y piedad Cristian, que los hizo tan estimados y
venerados en todas las Provincias.

Quiso el Maestre con esta primera acusacion prenderle, pero Roger tuvo
alguna noticia de estos intentos, y conociendo la codicia de su cabeza,
y ruindad de sus hermanos, no le pareci aguardar en Marsella, donde 
la sazon se hallaba, sino retirarse  lugar ms seguro, y dar tiempo 
que la falsa y siniestra acusacion se desvaneciese. Retiroso  Gnova,
donde ayudado de sus amigos, y particularmente de Ticin de Oria, arm
una galera, y con ella fu  Npoles, y ofreciese al servicio de Roberto
Duque de Calabria,  tiempo que se prevenia y armaba para la guerra
contra Don Fadrique. Hizo Roberto poco caso de su ofrecimiento, y del
nimo con que se le ofreca, juzgndole por tan corto como el socorro.
Oblig  Roger este desprecio  que se fuese  servir  Don Fadrique su
enemigo, de quien fu admitido con muchas muestras de amor y
agradecimiento: efectos no solo de su nimo generoso, y condicion
apacible para con los soldados, pero de la fuerza de la necesidad de la
guerra; porque no fuere cordura desechar al que voluntariamente ofrece
su servicio en tiempos tan apretados, como en los que corren riesgo la
vida y libertad, y cuando se apartan los mayores amigos, y obligados. El
que llega  ser amigo en los peligros y cuando el Prncipe es acometido
de armas mas poderosas, sin obligacion de naturaleza y fidelidad de
sbdito, debe ser admitido y honrado, aunque le traiga su propio
inters,  algun desprecio,  agravio del contrario, que cuanto ms
ofendido, ms util y seguro ser su servicio.

Fuese luego encendiendo la guerra entre Roberto y Fadrique, y Roger
acreditose en ella con importantes servicios, socorriendo diversas veces
plazas apretadas del enemigo, y con la pequea armada, que llevaba  su
cargo, impidiendo la libre navegacion de los mares y costas de Npoles,
con que lleg  ser Vicealmirante, y en menos de tres aos hizo cosas
tan sealadas, que fu una de las mas principales causas de conservar 
su Prncipe en Sicilia, alcanzando juntamente para s nombre inmortal, y
riquezas mas que de vasallo. En este estado se hallaba Roger cuando le
tomaron los Catalanes y Aragoneses por General en la empresa que
intentaban.




CAPITULO IV.

Determinan los capitales su jornada, y suplican al Rey les favorezca.


Los Capitanes trataron con el nuevo General cual sera la ms
conveniente y provechosa empresa, y resolvieron de comun parecer de
ofrecerse al Emperador de los Griegos Andronico Palelogo casi oprimido
de las armas de los turcos; porque  mas de que Andronico se tena por
cierto que buscaba socorros de naciones extranjeras, dudoso de la
fidelidad de los suyos, era Prncipe que tena poca correspondencia con
el Papa,  quien Roger temia por haber maltratado en tiempo de guerra
las Provincias de la Iglesia, y siempre viva con recelos de que el Papa
pidiese  Don Fadrique su persona como de Religioso Templario, para
vengarse de l entregndole  su Maestre y Religion. Y aunque no se
podia esperar de la grandeza de Don Fadrique hecho tan feo, pero como
los Reyes alguna veces no miden sus intereses con lo que deben  su
estimacion y fama, olvidan con facilidad los servicios por otras mayores
conveniencias. Y pudiera ser que rehusando Don Fadrique el entregar 
Roger, fuera ocasion de rompimiento y guerra; y as no quiso Roger poner
 Don Fadrique en nuevos cuidados, ni su libertad en peligro si se
quedra en Sicilia. Pachimerio dice que el Papa se le pidi  Don
Fadrique, y que juzgando no ser justo entregar  quien tambien le habia
servido, ofreci entonces de escribir y rogar al Emperador Andronico le
trajese  su servicio; porque de esta manera saldria honrado de sus
tierras, y el Papa no podria quejarse de que l amparaba los fugitivos
de las Religiones. Pero en este caso me parece dar ms crdito 
Montaner; porque al principio de este captulo escribe Pachimerio, que
si en esta relacion se apartre de la verdad, no tendr la culpa el
escritor, sino la fama de quien l lo supo, y como la que corria entre
los Griegos de nuestras cosas, era siempre falsa, no se le debe de dar
crdito en lo que difiere de Montaner, y facilmente en este caso les
podemos conciliar; porque solo difieren, en que Pachimerio d por
constante que el Papa pidi la persona de Roger  Don Fadrique, y
Montaner dice que se temi el caso, pero no que sucedi; y as no fu
mucho que la fama de tan lejos aadiese lo dems.

Despus de haber resuelto todos la jornada, y platicado por algunos dias
los medios ms convenientes para su ejecucion, dieron cargo  Roger que
hablase  Don Fadrique, y le descubriese sus intentos, y le suplicase de
parte de todos que los favoreciese, porque no fuera justo que se trtara
pblicamente, sin haber precedido su consentimiento y gusto. Roger vino
 Mesina, donde el Rey estaba, poco despus de concluido su casamiento
con Leonor hija de Crlos; y acabadas las fiestas y regocijos de las
bodas, hablando en secreto con el Rey, le dijo, como los Catalanes y
Aragoneses se querian salir de Sicilia, y pasar  Levante, no tanto por
el beneficio comun de todos ellos, como por la quietud y provecho que le
resultara si le dejaban un Reino tan trabajado por las guerras pasadas
libre de carga tan molesta y pesada, como eran ellos en tiempos de paz:
que sus personas las tendria siempre  su devocion, y que cuando
importase, le vendran  servir de los ltimos fines de la tierra; pero
que por entnces le suplicaban facilitase su jornada, y les ayudase con
su autoridad y fuerzas; paga bien merecida  sus servicios.

Respondi el Rey, que advirtiesen que la resolucion que habian tomado de
salir de Sicilia aunque le estaba bien para su conservacion, no para su
fama, porque muchos podrian entender que su salida era trazada por su
rden, para quedar libre de sus obligaciones; y que eran de tal calidad
las que l reconocia, que por este medio no se podia librar de ellas sin
conocida nota de ingrato. Pero si la esperanza de mayores
acrecentamientos les llamaba  nuevas empresas, y estaban resueltos, que
l les asistiria y ayudaria con sus fuerzas, con que ellos fuesen
testigos y publicasen la verdad del hecho, y que primero aventurar el
Reino y la vida, que faltara  la obligacion de tan sealados servicios;
pero que la estrecheza del tiempo por los excesivos gastos de la guerra,
no daba lugar  que el premio igualase  su deseo. Digna respuesta de
Prncipe tan esclarecido, tanto ms de estimar, cuando es ms rara en
los Prncipes la virtud del agradecimiento, y satisfacer grandes
servicios cuando son tales que no se pueden pagar con ordinarias
mercedes. Roger estim en nombre de todos tan sealado favor, y la honra
que les hacia, y fuese luego  dar razon  los Capitanes de lo que el
Rey habia respondido, y entendido por ellos, lo celebraron y
agradecieron con alabanzas.

Fu Don Fadrique uno de los ms sealados Prncipes de aquella edad, por
la grandeza de su nimo, y gloria de sus hechos, cuyo valor deshizo y
quebrant las fuerzas unidas para su ruina de Italia, Francia, y Espaa,
y el que  pesar de todos sus competidores qued con el Reino de Sicilia
para s, y su posteridad, en quien hoy felizmente se conserva. No pudo
suceder  Don Fadrique cosa que ms le importarse para la seguridad y
quietud de su nuevo reinado, que librar  su pueblo de las
contribuciones y alojamientos de huspedes tan molestos, como suelen ser
los soldados mal pagados. Despus que las paces y parentesco desterraron
la guerra, por mantenerla daban los pueblos de Sicilia con mucha
liberalidad sus haciendas  los soldados, que los defendian y amparaban
contra Crlos  quien temian; pero despues que con la paz se les quit
este miedo, comenzaron  sentir la mala vecindad de los soldados, y 
desavenirse con ellos; disgustos que forzosamente habian de causar daos
gravsimos, si la nueva expedicion no les atajara.




CAPITULO V.

Embajada de los nuestros al Emperador Andronico, y su respuesta.


Roger y las dems cabezas principales del ejrcito resolvieron, que
luego se enviasen dos Embajadores al Emperador Andronico  proponerle su
servicio. Hicironse las instrucciones, asistiendo  ellas con otros
Capitanes Ramon Montaner, uno de los escritores de mayor crdito, que
intervino siempre en los consejos y ejecuciones ms graves de esta
expedicion. Entregronse  dos caballeros, cuyos nombres el tiempo y el
descuido dejaron envueltos en tinieblas, para que luego partiesen 
Constantinopla, y diesen su embajada de parte de toda la nacion.
Llegaron en breves dias con una galera reforzada de Roger. Sabida su
venida, y con alguna noticia de la Embajada que traian, fueron recibidos
de Andronico con agradecido semblante y muestras de mucho amor. Propuso
uno de los dos Embajadores, el ms antiguo en aos, su embajada: que los
Catalanes y Aragoneses despus de hechas las paces entre Crlos Rey de
Npoles, y Don Fadrique Rey de Sicilia,  quien ellos servian,
determinaron no buscar reposo en su patria, sino acrecentar con nuevos
hechos la gloria militar y fama adquirida en las pasadas guerras: que
tenan para esto fuerzas bastantes en nmero y valor, soldados
ejercitados por una larga y peligrosa guerra, Capitanes conocidos por
sus victorias y nobleza de sangre; que en nombre de todos ellos le
ofrecan su ayuda contra los Turcos con doblado gusto y aficion, por
ocupar sus armas  favor de la casa de los Palelogos, amigos nicos de
la de Aragon, cuando sus partes estaban muy caidas, y dilatar su
Imperio, destruyendo juntamente el de los enemigos del nombre Cristiano,
que con tanta audacia y orgullo le querian establecer en las Provincias
usurpadas al Imperio Griego.

Quedaron los Emperadores contentsimos con la no esperada embajada y
ofrecimiento de los Catalanes,  su parecer tan importante  sus
intereses, porque entendieron que aquellos mismos, que se les venan 
ofrecer, eran los que con tanto espanto y temor de toda Italia ganaron y
sustentaron el Reino de Sicilia. Agradeci con palabras magnficas el
gusto con que toda la nacion le ofreca servir, y con el mismo les
recibi. Quiso que luego se platicasen las condiciones con que habian de
militar; y as los Embajadores pidieron conforme sus instrucciones el
sueldo para la gente de guerra, y que  Roger se le diese el ttulo de
Megaduque, y por muger una de sus nietas, porque queria con tales
prendas asegurarse ms en su servicio. Andronico sin alterar ni mudar
cosa de las que le pidieron, las concedi, sin reparar en la calidad y
estado de Roger desigual al de su nieta; pero toda esta desigualdad pudo
igualar la reputacion de la gente, que como General gobernaba, y verse
el Griego tan oprimido de las armas de los Turcos, y poco seguro de la
fidelidad de los suyos.

Viva ciego y desterrado en una aldea Bitinia Juan Lascar, legitimo
sucesor del Imperio, y aunque intil para ocuparle, viviendo l, era la
posesion de Andronico tirnica, y causa muy justificada para tomar las
armas los mal contentos del gobierno presente; y as lleno de temores y
recelos, le fu forzoso valerse de naciones extranjeras para la guerra y
defensa de su persona. Recibi en su servicio diez mil Massegatas, 
quien el vulgo llama Alanos, gente brbara de costumbres, Cristianos en
la f mas que en las obras. Tenian su morada de la otra parte del
Danubio, y reconocan por seores  los Scitas de Europa. Embiaron
primero al Emperador su embajada ofreciendo servirle. Nicephoro Gregoras
Autor Griego de aquellos tiempos refiere lo mucho que Andronico la
estim con estas mismas palabras: Fule tan agradable al Emperador como
si viniera del cielo. Decia que todos los Griegos le eran sospechosos y
enemigos, y as continuamente procuraba amistades y ligas con los
extraos, que ojal nunca lo hiciera. Tambien recibi en su ejrcito
muchas compaias de Turcoples que dejaron  Sultan Azan, y se
bautizaron. Todas estas ayudas las deseaba Andronico, y las estimaba
como grandes; y as la que los nuestros le ofrecan no se puede con
palabras encarecer la estimacion que hizo de ella, por ser de gente tan
aventajada  las dems que le servian, y tan temida en aquellos tiempos.
Remiti Andronico los dos Embajadores  Roger concertando el casamiento,
y le llevaron las insignias de Megaduque, que es lo mismo entre nosotros
General de la mar: dignidad grande de aquel Imperio, pero no de las
mayores.




CAPITULO VI.

Seala sueldo el Emperador  la gente de guerra, y hace muchas honras y
mercedes  su Capitanes.


Seal Andronico las pagas segun la diferencia de las armas y ocupacion,
cuatro onzas de plata cada mes  los hombres de armas,  los caballos
lijeros dos, y lo mismo  los pilotos y gente de mandoneros una onza, y
que siempre que llegasen  la costa de alguna Provincia del Imperio, se
les diesen cuatro pagas, y cuando quisiesen volver  sus casas juntos, 
divididos, se le librasen dos para el viaje. George Pachimerio Autor
Griego, cuyos fragmentos ilustran mucho esta relacion, aunque enemigo
grande de los Catalanes, dice, que las pagas de los Catalanes eran
doblado mayores que las de los Turcoples, y Massagetas: con que
claramente se muestra la estimacion que se hizo de la milicia Catalana y
Aragonesa, pues con tan excesiva diferencia la aventajaron  todos los
que servian en su Imperio. De las pagas, entretenimientos y ventajas que
ofreci  la nobleza y Capitanes, no sealan los Historiadores cosa con
particularidad, solo el oficio y dignidad de Megaduque de Roger, y el de
Senescal en Corberan de Alet. De donde sospecho que su gusto era el que
limitaba sus pagas y sueldo; porque segun adelante veremos, los
Generales pedian  su voluntad el dinero, con solo sealar la cantidad,
sin que para esto hubiesen de dar cuenta  los contadores, y ministros
de la hacienda de Andronico.

Los embajadores volvieron  Sicilia, y hallaron  Roger en Licata donde
aguardaba su vuelta, y sabido el buen despacho que traian se fu luego 
ver con el Rey,  darle razon del honroso acogimiento que Andronico hizo
 sus Embajadores y cuan largo andaba en ofrecerles mercedes. Publicse
la jornada, y los Capitanes recogieron su gente en Mecina, donde la
armada se aprestaba, que en pocos dias estuvo en rden para navegar. Era
la armada de treinta y seis velas, y entre ellas habia diez y ocho
galeras, y cuatro naves gruesas, la mayor parte armadas con dinero del
Rey, y de Roger, que para la ejecucion de esta jornada gast la hacienda
que adquiri en las guerras pasadas, y tom veinte mil ducados de los
Genoveses en nombre del Emperador Andronico. Fu mucho mnos el nmero
de la gente de lo que se crey; por que los dos Berengueres de Entenza,
y Rocafort no pudieron juntarse con Roger, ni seguirle, porque
difirieron su partida para el siguiente ao. Berenguer de Entenza
esperaba nuevas compaias de gentes de Catalua para acrecentar sus
fuerzas, y pasar con mayor reputacion. Berenguer de Rocafort se detenia
en unos Castillos de Calabria, y reusaba el entregarlos al Rey Crlos de
Npoles, hasta quedar enteramente satisfecho de lo que se le debia por
razon de su sueldo. Roger aunque le falta de estos dos Capitanes le
pudiera con justa causa detener, por ser una de las mas principales
partes de su ejercito, determin partirse, y embarc su gente el dia que
tena aplazado. El Rey,  mas de los navos y galeras que les di para
su viaje, les mando proveer de vituallas y bastimentos, y el dinero que
pudo, un Prncipe que el reinar solo conoci las fatigas y peligros.

Este fu el premio que se di  la milicia mas invencible y victoriosa
de aquella edad, y que sirvi por largos veinte aos  tres Reyes,
Pedro, Jaime y Fadrique, alcanzando de sus enemigos cinco victorias
navales, tres en tierra, sin otros encuentros notables, y sin las
expugnaciones de fuertes y grandes pueblos, y otros defendidos con
loable obstinacion y valor increble. Tal era la moderacion de aquellos
tiempos, bien diferente de lo que hoy tenemos, pues vemos soldados que
apenas han visto al enemigo, cuando ya juzgan por cortas las mayores
mercedes.




CAPITULO VII.

Parte de Sicilia la armada, y que gente y milicia fu la de los
Almugavares.


Embarcose toda la gente en el puerto de Mecina, y antes de salir del
Faro, se tom muestra general, y se hallaron segn Montaner, efectivos
1500 hombres de cabo para el servicio de la armada, sin los oficiales, y
cuatro mil infantes Almugavares. Nicforo Gregoras, Autor poco fiel en
algunos de estos sucesos, dice, que Roger pas solo mil hombres 
Grecia, pero George Pachimerio ya concuerda con Montaner, y afirma que
fueron ocho mil los que pasaron. Este,  mi parecer, es el verdadero
nmero; porque seis mil y quinientos soldados de paga, es cierto que
llegaron hasta el nmero de ocho mil con los criados y familia de los
Capitanes, y Ricos hombres. Y aunque estos dos Autores no concordarn,
la f de Nicforo fuera siempre dudosa; porque  Roger siendo Capitan de
solos mil hombres, no me puedo persuadir que Andronico le hiciera
Megaduque, y le casra con su nieta, sin haber precedido servicios. No
parecer ageno del intento, pues toda nuestra infantera fu de
Almugavares, decir algo de su origen.

La antigedad madre del olvido, por quien han perecido claros hechos y
memorias ilustres, entre otras que nos dej confusas, ha sido el origen
de los Almugavares; pero segn lo que yo he podido averiguar, fu de
aquellas naciones brbaras que destruyeron el Imperio y nombre de los
Romanos en Espaa, y fundaron el suyo, que largo tiempo conservaron con
esplendor y gloria de grande majestad, hasta que los Sarracenos en menos
de dos aos le oprimieron, y forzaron  las reliquias de este universal
incendio, que entre lo ms spero de los montes, buscase su defensa,
donde las fieras muertas por su mano les dieron comida y vestido. Pero
luego su antiguo valor y esfuerzo, que el regalo y delicias tenian
sepultado, con el trabajo y fatiga se restaur, y les hizo dejar las
selvas y bosques, y convertir sus armas contra Moros, ocupadas antes en
dar muerte  fieras.

Con la larga constumbre de ir divagando, nunca edificaron casas, ni
fundaron posesiones en la campaa, y en las fronteras de enemigos tenian
su habitacion y el sustento de sus personas y familias: despojos de
Sarracenos, en cuyo dao perpetuamente sacrificaban las vidas, sin otra
arte ni oficio mas que servir pagados en la guerra, y cuando faltaban
las que sus Reyes hacian, con cabezas y caudillos particulares corrian
las fronteras, de donde vinieron  llamar los antiguos el ir  las
correrias, ir en almugaveria. Llevaban consigo hijos y mujeres, testigos
de su gloria,  afrenta, y como los Alemanes en todos tiempos lo han
usado, el vestido de pieles de fieras, abarcas, y antiparas de lo mismo.
Las armas una red de hierro en la cabeza  modo de casco, una espada, y
un chuzo algo menor de lo que se usa hoy en las compaas de
arcabuceros, pero la mayor parte llevaban tres  cuatro dardos
arrojadizos. Era tanta la presteza y violencia con que los despedian de
sus manos, que atravesaban hombres y caballos armados, cosa al parecer
dudosa si Desclot y Montaner no lo refirieran, autores graves de
nuestras historias, adonde largamente se trata de sus hechos, que pueden
igualar con los muy celebrados de Romanos y Griegos.

Crlos Rey de Npoles, puesto ante su presencia algunos prisioneros
Almugavares, admirando de la vileza del traje, y de las armas, al
parecer intiles contra los cuerpos de hombres y caballos armados, dijo
con algun desprecio, que si eran aquellos los soldados con que el Rey de
Aragon piensa hacer la guerra. Replicle uno de ellos, libre siempre el
nimo para la defensa de su reputacion; Seor, sin tan viles te
parecemos, y estimas en tan poco nuestro poder, escoje un caballero de
los mas sealados de tu ejrcito, con las armas ofensivas y defensivas
que quisiere, que yo te ofrezco con sola mi espada y dardo de pelear en
campo con l. Crlos con deseo de castigar la insolencia del Almugavar,
aplaz el desafo, y quiso asistir y ver la batalla. Sali un Francs
con su caballo armado de todas piezas, lanza, espada, y dardo. Apenas
entraron en la estacada cuando le mat el caballo, y queriendo hacer lo
mismo de su dueo, la voz del Rey le detuvo, y le di por vencedor y por
libre.

Otro Almugavar en esta misma guerra,  la lengua del agua, acometido de
veinte hombres de armas, mat cinco antes de perder la vida. Otros
muchos hechos se pudieran referir, si no fuera ajeno de nuestra
historia, el tratar de otra largamente. La duda que se ofrece solo es
del nombre, si fu de nacion,  de milicia en sus principios. Tengo por
cosa cierta que fu de nacion, y para asegurarme mas en esta opinion,
tengo  George Pachimerio autor Griego, cuyos fragmentos dan mucha luz 
toda esta historia, que llama  los Almugavares descendientes de los
Avares, compaeros de los Hunos, y Godos, y aunque no se hallar autor
que opuestamente lo contradiga, por muchas leyes de las partidas se
colige claramente, que el nombre de Almugavar era nombre de milicia, y
el ser esto verdad no contradice lo primero, porque entre ambas cosas
puede haber sido.

En su principio, como Pachimerio dice, fu de nacion, pero despus como
no ejercitaban los Almugavares otra arte ni oficio, vinieron ellos  dar
nombre  todos los que servian en aquel modo de milicia, as como muchas
artes y ciencias tomaron el nombre de sus inventores. Pero dudo mucho
que hubiese quien se agregase  los Almugavares, milicia de tanta fatiga
y peligro, sin ser de su nacion, porque la inclinacion natural les hacia
seguir la profesion de los padres; ni hay hombre que pudiendo escoger
siguiese milicia, que desde la primera edad se ocupase con tanto riesgo
de la vida, descomodidad, y continuo trabajo. Nicephoro Gregoras dice,
que Almugavar es nombre que dan  toda su infantera los Latinos; as
llaman los Griegos  todas las naciones que tienen  su Poniente, pero
no hay para que contradecir con razones falsedad tan manifiesta, y ms
contra un autor tan poco advertido en nuestras cosas como Nicephoro.

Sali la armada de Mecina, y con prspera navegacion lleg  Malvacia
puerto de la Morea, donde fueron bien recibidos y ayudados con algun
refresco por rden del Emperador. Antes de salir llegaron cartas suyas
en que mandaba  Roger que apresurase la navegacion. Parti alegre la
gente con el refresco, y en pocos dias la armada arrib 
Constantinopla, por el mes de Enero indicion segunda, segun Pachimerio,
con universal regocijo de la ciudad viendo las armas que les habian de
amparar, y defender. Andronico, y Miguel Emperadores, y toda la nobleza
Griega, con mucho amor y muestras de sumo agradecimiento les recibieron,
y honraron. Mand luego Andronico desembarcar toda la gente, y que
alojase dentro de la Ciudad en el barrio que llamaban de Blanquernas, y
el siguiente dia se repartieron cuatro pagas como estaba concertado.




CAPITULO VIII.

Roger Se casa. Pelean Catalanes y Genoveses dentro de Constantinopla.


Parecile al Emperador Andronico que convenia  su seguridad y crdito,
dar  entender que los ofrecimientos hechos  los nuestros se habian de
cumplir con mucha puntualidad, y para que esto se mostrase luego con las
obras, di principio por lo que parecia mas difcil, que fu el
casamiento de Roger con su sobrina Mara, con que todos quedaron
satisfechos, juzgando por ciertas las dems mercedes como inferiores y
ms fciles de cumplir. Hicironse las bodas con la solemnidad de
personas Reales; porque el valor de Roger pudo igualar la nobleza de la
mujer. Era Mara hija de Azan Prncipe de los Blgaros, y de Trene
hermana de Andronico, de quince aos de edad, hermosa y por extremo
entendida. Entre el mayor placer y gusto por la boda, sucedi un
alboroto y pendencia entre Catalanes y Genoveses, que casi fu batalla
muy sangrienta, nacida como muchas veces acontece de pequea causa, y
aunque Pachimerio dice, que fu sobre la cobranza de los veinte mil
ducados que prestaron  Roger en Sicilia, y que por sosegarlos ofreci
el Emperador de pagarlos, pero la ms cierta ocasion de la pendencia
fu, que un Almugavar discurriendo por la ciudad di ocasion  dos
Genoveses, vindole solo, que se burlasen con mucha risa de su traje, y
figura; pero el nimo militar del Almugavar mal sufrido en los donaires
y motes cortesanos, mas osado de manos que de lengua, les acometi con
la espada, y trav la pendencia. Acudieron de una y otra parte valedores
y amigos, estando ya los nimos prevenidos y alterados como sospechosos,
y con esto las fuerzas de entre ambas naciones se encontraron para su
total ruina y perdicion. Los Genoveses sacaron su bandera  guion, y
acometieron los cuarteles de los Almugavares repartidos en el barrio de
Blanquernas. Nuestra caballera reconociendo el peligro de sus
Almugavares, dividida en tropas, cerr con la gente Genovesa mal
ordenada. Con esto se di lugar  que los Almugavares saliesen de sus
alojamientos, y se juntasen para tomar satisfacion de quien tan
injustamente los maltrataba. Peleose de una y otra parte con
obstinacion, hasta que los Genoveses, muerto su Capitan Roseo del Final,
se fueron retirando con notable prdida y dao.

Andronico de las ventanas de su Palacio atento y con gusto miraba la
pendencia cuando los Genoveses levemente fueron mal tratados, y algunos
muertos, y con palabras mostr su nimo mal afecto contra ellos; pero
cuando vi que los Almugavares con su acostumbrado rigor iban degollando
cuanto se les ponia delante, temi que todos los Genoveses de
Constantinopla no muriesen aquel dia; cosa peligrosa para su
conservacion, porque dependia de ellos la paz de su Imperio. Tinese por
cierto que Andronico quisiera sacudirse el yugo de Genoveses si pudiera
con seguridad, pero era difcil por tener ellos el poder dividido para
que se pudiera oprimir  un tiempo, y si consintiera que los de
Constantinopla perecieran, fuera irritar las otras fuerzas que quedaban
enteras; y as con ruegos y promesas pidi  los Capitanes que
recogiesen y retirasen los suyos, y George Pachimerio refiere, que mand
Andronico  Estban Marzala gran Drungario y Almirante, que fuese 
quietar el tumulto, y apaciguar las partes, y que fe muerto y
despedazado. Finalmente la presencia y autoridad de Roger, y de los
otros Capitanes pudo tanto, que obedecieron todos, y con mucho peligro
les retiraron, porque habian sacado sus banderas con nimo de acometer 
Pera, y saquearla, juntando  su venganza su codicia.

Era esta poblacion de Genoveses, dividida por un estrecho cerco del mar
de la Ciudad de Constantinopla, llamado de los antiguos Cuerno de
Bisancio, y hoy de los Turcos y Griegos Galata. Retirados y sosegados
los nuestros, les mand el Emperador en agradecimiento de su puntual
obediencia librar una paga. Quedaron muertos de los Genoveses en la
Ciudad cerca de tres mil, y aunque lo peor llevaron ellos entnces, fu
causa de mayores daos en lo venidero para los nuestros, porque con esto
qued irritada una nacion mula y poderosa, que importaba su amistad
para conservar nuestras armas en aquel Imperio; porque en estos tiempos
era grande y temido su poder en todo el Oriente, arbitros de la paz y la
guerra. Tenian ilustres Colonias y Presidios en Grecia, en Ponto, en
Palestina, armadas poderosas, poseian muchas riquezas adquiridas con su
industria y valor, y absolutamente eran dueos del trato universal de
Europa, con que mantenian fuerzas iguales  las de los mayores Reyes, y
Repblicas. Con esto llegaron  ser casi dueos del Imperio Griego. En
este tiempo cuando los Catalanes llegaron  Constantinopla, y
reconociendo las fuerzas que traian, les pareci  los Genoveses
peligrosa la vecindad de sus armas; y as siempre se mantuvo entre estas
dos naciones aborrecimiento y enemistad implacable que dur muchas
edades, hasta que el valor de entre ambos se fu perdiendo, juntamente
con el Imperio del mar, y ces la emulacion por cuya causa muchas veces
con varia fortuna se combati.




CAPITULO IX.

Pasa la armada  la Natolia, y hecha la gente en el cabo de Artacio.


Con el peligro de la pendencia entre Catalanes y Genoveses, advirti
Andronico los que pudieran suceder, por tener dentro de la Ciudad
diferentes y varias naciones armadas, y ofendidas, que con mnos ocasion
que la vez pasada vinieran sin duda  rompimiento. Llam  nuestros
Capitanes, y les explic brevemente el fusto que tendra de ver sus
armas en el Asia, amparando su miserables y Cristianos pueblos,
oprimidos de los Turcos, y quitada la ocasion de nuevas pendencia y
desrdenes. Roger con sus Capitanes ofreci que embarcara su gente
luego. Pero para que su partida fuese con ms gusto, y el ejrcito
quedase satisfecho, y seguro de tener en la armada ciertos los socorros
y retiradas, le suplicaron nombrase por General de ella algun Caballero,
 Capitan que fuese de su nacion, para que dependiesen de ellos,
temiendo que Andronico diese este cargo  Griegos  Genoveses; y fuera
cosa peligrosa para su seguridad tener el socorro en poder de gente
extraa, con quien siempre hay emulacion y competencias; ocasion de
graves pendencias y daos, y ms en los socorros de mar, tan sujetos 
las mudanzas del tiempo, que puede la ruindad y malicia de un General
retardar el socorro, y hallar razon que disculpe y apruebe lo mal hecho,
atribuyendo al tiempo y  peligros imaginados su tardanza. Andronico
cumplidamente satisfizo  la demanda, dando el cargo de General de la
armada con ttulo de Almirante  Fernando de Aones Caballero de conocida
sangre, y gallardo por su persona, y juntamente quiso que se casase con
una parienta suya, para que el nuevo parentesco diese ms autoridad  su
cargo. El ttulo de Almirante en aquel Imperio no era tan supremo como
lo fu entre nosotros, por que estaba sujeto al Megaduque, y de l
recibia las rdenes. Mando el Emperador, que un insigne Capitan de
Romeos que se llamaba Marulli, hombre de sangre y estado, fuese
siguiendo las banderas de Roger con su gente, y Gregorio con la mayor
parte de los Alanos hiciese lo mismo. Embarcose el ejrcito en los
navos y galeras de su armada, y atravesando el mar de Propontide, dicho
hoy de Marmora, tomaron tierra en el cabo de Artacio, poco mas de cien
millas lejos de Constantinopla, lugar acomodado para la desembarcacion
de la caballera. A este cabo llama Montaner Artaqui, y los antiguos
Artacio, no lejos de las ruinas de la famosa ciudad de Cizico.

Lleg Roger con la armada, y supo que los Turcos aquel mismo dia habian
querido ganar una muralla,  defensa de media milla de largo, puesta en
la parte que el cabo se continua con la tierra firme, y que dejaron el
combate, mas por la fortaleza del sitio, que por el valor de los que la
defendan. Estindese este cabo, desde esta defensa,  muralla algunas
leguas dentro del mar, y en l hay muchas poblaciones, y abundantes
valles, frtiles colinas. Era en los tiempos antiguos Isla, pero despus
se vino  cerrar con las arenas.

Con el aviso cierto que Roger tuvo, de que los Turcos habian acometido
el reparo y defensa del cabo, y que no podian estar muy lejos, dise
prisa  desembarcar la gente, y envi luego  reconocer el campo de los
enemigos, y dentro de pocas horas se supo como estaban alojados seis
millas lejos entre dos arroyos, con sus mugeres, hijos y haciendas. En
aquel tiempo los Turcos, no olvidados an de las costumbres de los
Scitas, de quen se precian suceder, vivian la mayor parte, y la ms
belicosa en la campaa, debajo de tiendas y barracas, mudndose segn la
variedad del tiempo, y comodidades de la tierra. Tenian puesta su mayor
fuerza en la caballera, gobernada por Capitanes y Prncipes de valor,
no de sangre,  quien obedecan ms por gusto que por obligacion. Tenian
perpetua guerra con los vecinos, sin rden militar,  imitacion de los
Alarabes, que hoy poseen el Africa. Esta forma de vivir tuvieron, desde
que dejaron las riveras del rio Volga, y entraron en la Asia menor,
hasta que la vileza de las naciones de la Asia, y Grecia les di crdito
y reputacion. A las Monarquias y naciones, sucede lo mismo que  los
hombres que nacen, crecen y mueren. Naci Grecia cuando se defendi de
Jerjes, y cuando su valor deshizo el poder de tan numerosos ejrcitos, y
forz al brbaro Monarca, que se retirase vencido, y pasase el estrecho
de mar del Helesponto en una pequea barca, que poco antes soberbio y
desvanecido humill con puente. Tuvo su aumento, cuando las armas de
Alejandro pasaron ms all del Ganges, y los lmites y fines inmensos de
la misma naturaleza no lo fueron de su ambicion. Fu su muerte, cuando
las armas de los Brbaros, por flojedad de sus Prncipes, y poca
fidelidad de sus Capitanes, le pusieron en dura servidumbre.

En este tiempo que Andronico ocupaba el Imperio de Oriente, los Turcos
se dividieron, y hubo entre ellos algunas guerras civiles, pero por el
consejo y autoridad de Orthogules se sosegaron, remitiendo  la suerte
sus pretensiones, que como reviere Gregoras, y Chalchondilas, se
dividieron por suerte las Provincias entre siete Capitanes, pretensores
todos al gobierno universal. Dio la suerte  Caramano la parte
mediterrana de la Provincia de Frigia hasta Cilicia, y Philadelphia,
aunque algun autor quiere, que este no fuese de los siete Capitanes, y
que solo rein en Caria:  Carcano la parte Frigia, que se estiende
hasta Esmirna:  Calami y  su hijo Carasi, la Lidia hasta Misia
Bitinia, y las dems Provincias junto al monte Olimpo, cayeron en la
suerte de Otomano, que en aquella edad comenz  ser temido, y 
levantar poco despus su Monarqua, venciendo y sujetando los dems
Tiranos de las Provincias que vamos nombrando; con que qued absoluto
seor y Prncipe de todas ellas. La Patagonia, y las dems tierras que
caen  la parte del Ponto Euino, las ocuparon los hijos de Amurat. En
esta forma hallaron los nuestros repartida el Asia, y  los Turcos
seores de ella: que fu grande ayuda para nuestras victorias el estar
sus fuerzas divididas.




CAPITULO X.

Vencen los Catalanes y Aragoneses  los turcos.


Por el aviso que Roger tuvo de como los Turcos estaban cerca, temiendo
perder tan buena ocasion si advertidos de la llegada de los nuestros se
previnieran,  retiraran, junt el campo, y en una breve platica les
dijo, como el siguiente dia queria da sobre los alojamientos de los
enemigos, fciles de romper por estar descuidados. Propusoles la gloria
que alcanzarian con vencer, y que de los primeros sucesos naca el
miedo,  la confianza, y que la buena  mala reputacion pendia de ellos.
Mand que no se personase la vida sino  los nios, porque esto causase
ms temor en los Brbaros, y nuestros soldados peleasen sin alguna
esperanza d que vencidos pudiesen quedar con vida. Dispuesto el rden
con que se habia de marchar, di fin  la platica. Oyronle con mucho
gusto, y aquella misma noche partieron de sus alojamientos  tiempo que
al amanecer pudiesen acometer  los Turcos. Guiaba Roger con Marulli la
vanguardia con la caballera, y llevaba solos dos estandartes, en el uno
las armas del Emperador Andronico, y en el otro las suyas. Seguia la
infantera hecho un solo escuadron de toda ella, donde gobernaba
Corbarn de Alet Senescal del ejrcito. Llevaba en la frente solas dos
banderas, contra el uso comun de nuestros tiempos, que suelen ponerse en
medio del escuadron como lugar ms fuerte y defendido. La una bandera
llevaba las armas del Rey de Aragon Don Jaime, y la otra las del Rey de
Sicilia Don Fadrique; porque entre las condiciones que por parte de los
Catalanes se propusieron al Emperador, fu de las primeras, que siempre
les fuese lcito llevar por guia el nombre y blason de sus Prncipes,
porque querian que adonde llegasen sus armas, llegase la memoria y
autoridad de sus Reyes, y porque las armas de Aragon lastenian por
invencibles. De donde se puede conocer el grande amor y veneracion que
los Catalanes y Aragoneses tenian  sus reyes, pues an sirviendo 
Prncipes extraos, y en Provincias tan apartadas, conservaron su
memoria, y militaron debajo de ella: fidelidad notable, no solo conocida
en este caso, pero en todos los tiempos. Porque no se vi de nosotros
Prncipe desamparado por malo y cruel que fuese, y quisimos ms sufrir
su vigor y aspereza, que entregarnos  nuevo seor. No fu preferido el
segundo al primognito. Siempre seguimos el rden que el cielo, y
naturaleza dispuso, ni se alter por particular aborrecimiento 
aficion, con no haber apenas Reino donde no se hayan visto estos
trueques y mudanzas.

Pasaron los nuestros  media noche la muralla,  reparo que divide el
cabo de tierra firme, y al amanecer se hallaron sobre los Turcos, que
como en parte segura, y  su parecer lejos de enemigos, estaban sin
centinelas, reposando dentro de sus tiendas con descuido y sueo. Cerr
Roger y Marulli con la caballera, metindose por las tiendas y flacos
reparos que tenian con grande nimo. Siguironle los Almugavares con el
mismo, dando un sangriento y dichoso principio  la nueva guerra. Los
Turcos  quien la furia y rigor de nuestras espadas no pudo oprimir en
el sueo, al ruido de las armas y voces despertaron, y con la turbacion
y miedo que semejantes asaltos suelen causar en los acometidos, tomaron
las armas para su defensa, pero fueron pocos, divididos y desarmados,
con que su resistencia fu intil y sin provecho contra el esfuerzo y
gallardia de nuestra gente, que ya lo ocupaba todo. Pelearon los Turcos
con desesperacion, viendo  sus ojos despedazar y degollar  sus ms
caras prendas, de gente que ni an por el nombre conocan. Alcanzose
cumplidsima victoria, dejando en el campo muertos de los Turcos tres
mil caballo, y diez mil infantes. Los que quedaron vivos fueron los que
reconociendo con tiempo el desorden y prdida, y que los Catalanes eran
impenetrables  los golpes de sus dardos, se pusieron en seguro con la
huida, y el que querer muchos hacer lo mismo despus les caus mas
presto la muerte, por que ocupados en retirar sus hijos y mujeres,
dejaban la batalla, y luego perecian. La presa fu grande, y los nios
cautivos muchos. Refiere Nicforo, Griego de nacion, y enemigo declarado
de la nuestra, el espanto y terror que caus en los Turcos este primer
acometimiento con estas mismas palabras: Como los Turcos vieron el
mpetu feroz de los Latinos, (que as llama  los Catalanes) su valor,
su disciplina militar, y sus lucidas y fuertes armas, atnitos y
espantados huyeron, no solo lejos de la ciudad de Constantinopla, pero
ms adentro de los antiguos lmites de su Imperio. Nuestra gente sigui
el alcance poco rato, por no tener la tierra conocida, y volvieron
aquella misma noche al cabo, por tener el alojamiento reconocido y
seguro.




CAPITULO XI.

Retirase el ejrcito par invernar en el cabo de Artacio sus
alojamientos.


Dieron aviso al Emperador del buen suceso de su victoria, enviando
cuatro galeras con riqusimos presentes para entre ambos Prncipes,
Andronico y Miguel, y en nombre de los soldados se envi  Mara muger
del Megaduque Roger lo ms precioso y rico de la presa. Caus notable
admiracion entre los Griegos la brevedad con que se alcanz tan sealada
victoria, y el pueblo la celebr con alabanzas, libre del temor de los
Turcos, que insolentes con las victorias alcanzadas de los Griegos de la
otra parte del estrecho amenazaban la Ciudad, con los alfanges desnudos;
pero casi toda la nobleza, que como fuera justo debiera mostrarse ms
agradecida  tan grande beneficio, manifest el veneno de sus nimos,
que la envidia de la agena felicidad no di lugar  que se pudiese mas
encubrir. Los privados de Andronico, y las personas de mayor estimacion
de su nacion, comenzaron  temer nuestras fuerzas, juzgndolas por
superiores  las que ellos tenian, y que dentro de casa tanto poder en
manos de extranjeros era cosa peligrosa. Estas platicas y discursos las
alentaba el Emperador Miguel, incitado de un oculto sentimiento que
caus en su nimo la victoria, porque algunos meses antes habia pasado
el estrecho con un ejrcito poderossimo, y por miedo de los Turcos 
poca seguridad de los suyos, se retir con gran prdida de su
reputacion, sin travar ni an una pequea escaramuza con el enemigo; y
como los Catalanes siendo tan pocos vencieron  los que l no se atrevi
acometer con tan excesivo nmero de gente, de esto naci su corrimiento,
y de l un grande aborrecimiento y deseo de nuestra perdicion. Los
Prncipes sienten mucho que haya quien se les iguale en valor, y an en
la dicha aborrecen  quien se les aventaja, porque el poder no sufre
virtud y partes aventajadas en ageno sujeto, y ms cuando en su
competencia sucede el aventajarse. Si una baja y vil emulacion de un
Prncipe en hacer versos caus la muerte  Lucano, Cunto mayor fuera
si de valor y fortuna se compitiera? Y as no se debe tener por Captan
cuerdo el que intenta una empresa errada por su Prncipe, si ya n quiere
competir con el del Imperio.

Con el buen suceso que tuvieron no trataron de pasar adelante, ni seguir
la victoria: cosa que les hizo perder reputacion, y fu ocasion de hacer
muchos excesos en aquella comarca, que irritaron gravemente el nimo de
los naturales y Griegos. Cuando quisieron entrar la tierra  dentro,
comenz el primer dia de Noviembre  entrar con tanto rigor el invierno,
con vientos frios y agua que les detuvo. Los rios por sus crecientes sin
poderse vadear, la campaa esteril llena de enemigos, los caminos
difciles por donde se habia de marchar para socorrer  Philadelphia,
eran causas bastantes para diferir cualquier empresa. Roger con el
parecer y consejo de sus Capitanes se resolvi de invernar en Cizico,
lugar acomodado por la fortaleza del sitio, y abundancia de las
vituallas, y porque el ao siguiente fuese menos embarazosa la salida
que si hubieran de partir de Grecia, y embarcar y desembarcar la
caballera tantas veces, cosa de suyo tan molesta. Dieron luego aviso al
Emperador de esta resolucion y aprobla con mucho gusto, porque era lo
que ms le convenia, por tener el ejrcito alojado en la frente del
enemigo, y apartado de Constantinopla y de los dems pueblos Griegos,
donde no faltran quejas y pesadumbre, aunque cerca de tres meses
anduvieron alojados por Asia sin efecto, trabajando la tierra con
insoportables contribuciones. Mand Andronico que con mucha diligencia
se llevasen por mar las vituallas que no se hallaban en el cabo, con que
pasaron los nuestros un invierno muy apacible. El Megaduque Roger envi
con cuatro galeras por su mujer Mara. El rden que se tuvo en los
cuarteles para escusar pendencias entre los soldados y sus huspedes,
fu el siguiente. Los soldados nombraron seis de su parte, y los de la
tierra otros tantos, para que de comun parecer y acuerdo se pusiese
precio  las vituallas: porque encarecindose ms de lo justo fuera gran
descomodidad para los soldados, y dndose  un precio muy bajo no
resultase en notable dao de los huspedes,  ms que faltra el
comercio y provision ordinaria que acudia de todas partes con
abundancia. Ordenose  Fernando Aones Almirante, que con la armada fuese
 invernar  la isla de Jio, puerto seguro y vecino de las Costas
enemigas. Es el Jio isla de las ms sealadas del mar Egeo, por nacer en
ella sola el Almaste, cosa que neg naturaleza  las dems partes de la
tierra.




CAPITULO XII.

Ferran Jimenez de Arens se aparta de los suyos.


Las cosas de mar y tierra, concertadas en la forma dicha, se pasaba el
invierno con sosiego y mucha conformidad, pero luego nuestras fuerzas se
fueron enflaqueciendo con algunas divisiones y discordias civiles.
Ferran Jimenez de Arens, caballero de gran linage, y buen soldado, se
desavino con Roger sobre el gobierno de sus gentes, y parecindole
desigual la competencia, se apart del ejrcito con los suyos, y
volvindose  Sicilia, pasando por Athenas se qued  servir  su Duque,
que le recibi agradecido, y honr con cargos militares, en cuyo
servicio se detuvo hasta que la necesidad de sus amigos en Galpoli le
llam y volvi  juntarse con ellos, aventurando como buen caballero la
libertad y la vida. Pachimerio dice, que la ocasion de apartarse Ferran
Jimenez de Roger fu, porque muchas veces le advirti que reprimiese y
castigase los soldados, y como vi que en esto no andaba como debia, se
apart de su compaa con los que le quisieron seguir. Notable fuerza
de inclinacion, que apenas se apartaba el peligro de las armas
extranjeras, cuando ya las competencias y guerras civiles se encendian
entre ellos!.

En abriendo el tiempo, el Megaduque Roger, y su muger Mara se fueron 
Constantinopla con cuatro galeras  tratar con el Emperador de la
jornada, y  pedirle dinero para hacer pagamento general antes que el
ejrcito saliese en campaa. Miguel estaba en Constantinopla, y
queriendo Roger visitarle y darle razon de lo que pensaba hacer aquel
ao, no le di lugar, porque se tena por ofendido del mal tratamiento
que habia hecho  los de Cizico sus vasallos. Esto dice Pachimerio. Lo
cierto es, que Roger alcanz de Andronico el dinero con tanta largueza,
que pudo dar dobladas pagas; liberalidad grande, si la falta de hacienda
y dinero con que se hallaba, permitiera que se le pudiera dar este
nombre. Tinese por virtud herica en un Prncipe la liberalidad si en
ella concurren dos calidades, tener que dar, y que se lo merezca  quien
se d, y cualquiera de estas dos que falte no es liberalidad sino
injusticia; y as aunque Andronico reparti las mercedes en personas de
grandes merecimientos, como le falt la primera calidad, que es tener
que dar, tvose por muy excesivo este donativo, y por hierro muy grave,
porque estaba el fisco y cmara Imperial tan destruida, que no podia
acudir  las pagas ordinarias, ni  otros gastos forzosos del Imperio.
No hay cosa mas perniciosa que el dinero recogido para la defensa comun,
desperdiciarle en gastos voluntarios, y cuando la necesidad aprieta,
acudir  nuevas impuestos y pechos, dando por razon y causa justa el
aprieto la falta que nace de sus excesos y demasas. Las imposiciones
son justas, cuando es forzosa la necesidad que obliga  ponerlas, pero
cuando el Prncipe consume la hacienda con ddivas  gastos impertinente
y excesivos, ninguna justificacion pueden tener, pues solo proceden de
sus desrdenes  descuidos.

Trataron Roger, y el Emperador de cmo se habia de hacer la guerra aquel
ao, y Andronico solo le encarg el socorro de Philadelphia, lo dems
dej al arbitrio de los demas Capitanes y suyo; porque desde lejos y
antes de las ocasiones mal se puede ordenar lo que conviene, ni tomar
parecer cierto en cosas tan inciertas y varias como se ofrecen en una
guerra. Dej Roger  su mujer Mara en Constantinopla, y naveg con sus
cuatro galeras la vuelta del cabo el primer dia de Marzo del ao mil
trescientos tres. Luego que lleg se pasaron las cuentas con los
huspedes, tomose muestra general, y se hall que los soldados en poco
ms de cuatro meses, que fu el tiempo que invernaron, habian gastado
las pagas de ocho, y algunos de un ao. Sinti Roger el exceso y
desorden de los soldados, que como Capitan prudente y prctico, conoci
el mal, aunque como dependia su autoridad del arbitrio de los soldados,
no se atrevi  poner el remedio que convenia, porque no se disminuyese
 perdiese. Mal puede un Capitan conservar un ejrcito con puntual y
estrecha obediencia, si el poder y fuerzas con que los ha de castigar le
dan ellos mismo; de que nace la insolencia y libertad.

Roger conociendo el tiempo, satisfizo los huspedes, pagando todo lo que
habian gastado en mantener los soldados, y no quiso se les descontase de
su sueldo; y as les qued libre el dinero de las cuatro pagas, que
luego les di, y tomando Roger sus libros de las raciones y cuentas,
donde constaba de los gastos excesivos que los soldados habian hecho,
los quem en la plaza pblica de Cizico, con que quedaron todos
obligados y agradecidos  su liberalidad. Los autores Griegos dicen que
Cizico y toda su comarca qued destruida por las crueldades y robos de
los Catalanes, y que temiendo el Emperador Andronico que Roger no
alargase el salir en campaa, por la mala disciplina y poca obediencia
de los soldados, envi su hermana  los ltimos de Marzo  Cizico, para
que exhortase  Roger su yerno saliese con el ejrcito, pues el tiempo y
la ocasion convidaban  la guerra, y los soldados recien pagados
saliesen con ms gusto.




CAPITULO XIII.

Parte el ejrcito  socorrer  Philadelphia y vencen  Caramano Turco
General de los que la tenian sitiada.


El deseo que tena Roger de salir en campaa, ayudado de la persuasion
de su suegra, hizo que luego se pusiese en ejecucion la salida, y as se
sealo para los nueve de Abril. Estando apercibindose ya todos para el
viaje, dos Massagetas  Alanos esperando en un molino que les moliesen
un trigo, llegaron algunos Almugavares  tratar con descompostura una
mujer que estaba dentro  tomar la harina, salieron  la defensa los
Alanos, y entre otras razones que dieron contra Roger su capitan fu
decir: que si les daban tales ocasiones, harian del Megaduque Roger lo
que hicieron del gran domstico. Este fu Alejos Raul, que en una fiesta
militar le mataron estos  traicion de un flechazo. Refirieron estas
palabras  Roger, y por su mandado  consentemiento aquella misma noche
los Almugavares dieron sobre los Alanos, y si la oscuridad de la noche y
el cuidado de los vecinos nos les defendiera, los degollran todos.
Murieron muchos, y entre ellos un mozo valiente hijo de George, cabeza
de los Alanos. A la maana volvieron  troparse, y quedaron los
Catalanes superiores habiendo muerto ms de 300 Alanos; y si no temiera
 los vecinos de Cizico,  quien por los malos tratamientos tenian
irritados, que no tomasen las armas, y se pusiesen de parte de los
Alanos, lo hubieran sin duda degollado  todos. Por este caso se apart
la mayor parte de los Alanos del ejrcito de Roger; solo quedaron con l
hasta mil, que con promesas y ruegos los detuvieron. Roger quiso con
dinero aplacar al padre por la muerte del hijo, pero Gregorio
menospreci el dinero, y al agravio del hijo muerto se aadi la afrenta
del ofrecimiento: con que el brbaro qued irritado, aunque encubri la
ofensa para mayor venganza.

Este suceso alarg la partida hasta los primeros de Mayo, que salieron
de Cizico seis mil con nombre de Catalanes, mil Alanos, y las compaias
de Romeos debajo del gobierno de Marulli; pero todos sujetos, y  rden
de Roger. Iva tambien Nastago gran Primicerio. Llegaron con estas
fuerzas  Anchirao, y de all con gran valor y confianza, que s lo dice
Pachimerio, fueron  sitiar  Germe; lugar fuerte donde los Turcos
estaban, y entendida por ellos la resolucion, con sola la fama de su
venida dejaron el lugar, y se retiraron. Pero no pudo ser esto tan 
tiempo, que su retaguardia no fuese gravemente ofendida de los
Catalanes. De all pasaron  otro lugar que la historia de Pachimerio no
le nombra, solo dice que estaba dentro para su defensa Sausi Crisanislao
famoso soldado y Capitan de Blgaros,  quien mand ahorcar con doce de
sus soldados los ms principales, sin decir con certeza la ocasion de
este castigo; solo se presume, que habrian defendido mal algun lugar que
estaba  su cargo,  entregado alguna fortaleza, y queriendo Sausi
disculparse atraves razones con Roger, que le movieron  meter mano 
la espada, y herirle, y despus fu entregado  los que le habian de
ahorcar. Los Capitanes Griegos detuvieron la ejecucion, y alcanzaron de
Roger el perdon; porque le advirtieron el disgusto que tendria el
Emperador Andronico si castigase un hombre de tanta calidad, y tan buen
soldado, sin haberle dado razon. Era Crisanislao uno de los capitanes
Blgaros que prendi Miguel padre de Andronico en la guerra de la Chana,
y detenido gran tiempo en prision fu puesto en libertad por Andronico,
y honrado en cargos militares, y en gobiernos de Provincias, y entnces
se hallaba en esta parte de Frigia ocupado en servicio del Emperador.
Luego de all pas el ejrcito  Geliana camino de Philadelphia, donde
le llego aviso  Roger de algunos lugares fuertes que ocupaban los
Turcos, significndole la violencia que padecan, y por carta le
suplicaban les ayudase, pues eran Romeos que se dieron  la fuerza del
tiempo, y que se querian levantar contra los enemigos.

Roger les respondi que estuviesen de buen nimo, que l les socorrera.
Con esto pas adelante  meter el socorro en Philadelphia, que era el
principal intento que llevaban, Caramano Alisurio que la tena sitiada,
cuyo gobierno se extenda por esta Provincia, con el aviso que tuvo de
la venida del ejrcito de los Catalanes, levant el sitio con la mayor
parte de su ejrcito, y camin la vuelta de ellos, con deseo de vengar
la rota del ao antes que los Catalanes dieron  sus compaeros. Esto
pareci que le convenia, y no aguardarlos sobre Philadelphia; ciudad
grande, y con gente armada, que animada del ejrcito amigo saldria 
pelear. Dej algunos fuertes guarnecidos, con que le pareci que los de
la ciudad no intentarian el salir, pero dos millas lejos al amanecer se
reconocieron de una y otra parte, y se pusieron en rden para pelear. El
ejrcito de los Turcos llegaba  ocho mil caballos y doce mil infantes
Caramanos todos, los mas valientes y temidos de toda la nacion,
superiores en nmero  los nuestros, pero muy inferiores en el valor, en
la disciplina, en la ordenanza militar, y en las armas ofensivas y
defensivas; solo habia igualdad en el nimo y deseo de pelear. Roger
dividi en tres tropas su caballera, Alanos, Romeos y Catalanes, y
Corbaran de Alet,  cuyo cargo estaba la infantera, la dividi en otros
tantos escuadrones, y hecha seal de acometer se envistieron con
gallardo nimo y bizarra. Travse la batalla muy sangrienta para los
Turcos, por que los Catalanes ms prcticos en herir, y ms seguros por
las armas de ser ofendidos, hacian grande dao en ellos con muy poco
suyo. Junto  los conductos de la ciudad fu donde ms reciamente se
envistieron. Pero los Turcos valientes y atrevidos no dejaban por todos
los caminos que podian de ofender  los nuestros, y poner en duda la
victoria, que hasta al medio dia anduvo varia; pero el valor
acostumbrado de los Catalanes la hizo declarar por su parte con notable
dao de los Turcos. Escaparonse huyendo hasta mil caballos, de ocho mil
que entraron en la batalla, y solos quinientos infantes, y Caramano
Alisurio se retir herido. De los nuestros perecieron ochenta caballos,
y cien infantes. Rehechos sus escuadrones, pasaron la vuelta de
Philadelphia, siguiendo lentamente al enemigo, y temiendo alguna gran
emboscada de sus copiosos ejrcitos. Los Turcos de los fuertes, sabida
la rota, los desampararon, y fueron siguiendo su Capitan vencido. Fu la
presa y lo que se gan en esta batalla, segun Montaner, de mucha
consideracion.

Con esta victoria comenzaron  levantar cabeza las ciudades de Asia,
viendo que los nuestros habian dado principio  su libertad, que los
Turcos tenian tan oprimida. Lleg esta opresion  tanto extremo, que les
quitaban las mujeres y los hijos para instruirles en su secta.
Profanaban los templos y monasterios tan antiguos, donde habia
depositados tantos cuerpos de Santos, y grande memoria de nuestra
primitiva Iglesia que tanto floreci en aquellas Provincias, trocando el
verdadero culto en falsa y abominable adoracion de su profeta. Pero como
por los justos juicios de Dios estaba ya determinada la destruicion y
servidumbre de todo aquel Imperio y nacion, fu de poco provecho para
alcanzar entera libertad todo lo que los nuestros hicieron, antes parece
que se confirm con esto su perdicion; pues cuando los grandes remedios
no curan la dolencia porque se dan, es casi cierta la muerte. Nuestros
Capitanes se detuvieron antes de entrar en Philadelphia, reconociendo
algunos lugares vecinos adonde se pudieron haber retirado y rehecho;
pero todo lo hallaron libre de los Turcos;  quien el miedo hizo alargar
muchas leguas.




CAPITULO XIV.

Entra en Philadelphia el ejrcito victorioso. Gannse algunos fuertes
que el enemigo tena cerca de la ciudad, y dan segunda rota  los Turcos
junto  Tiria.


Libres los de Philadelphia del sitio, que tan apretados les tuvo por el
valor de las armas de los Catalanes, salieron  recibir el ejrcito los
magistrados y el pueblo, con Teolepto su Obispo, varon de rara santidad,
y por cuyas oraciones se defendi Philadelphia ms que por las armas del
ejrcito que la guardaba. Entraron las tropas de nuestra caballera
primero, con los estandartes vencidos y ganados de los Turcos. Seguan
despus el carruaje lleno de los Despojos enemigos, y gran nmero de
mujeres y nios cautivos, y algunos mozos reservados para el triunfo de
la entrada. Las compaas de infantera eran las ltimas, y en medio de
ellas las banderas y los Capitanes ms sealados, con lucidsimas armas
y caballos, que como cosa nunca vista de los de Asia, les caus grande
admiracion. No hubo en aquella entrada soldado por particular que fuese,
que no vistiese seda  grana, aunque en aquel tiempo los Turcos no
usaban trajes costosos, pero entre los despojos de los Griegos habian
alcanzado gran cantidad de ropa y vestidos de mucho precio, que en esta
victoria se cobraron. Detuvironse quince dias en la ciudad,
entretenidos con las fiestas y regocijos que se les hicieron; porque fu
cosa notable el amor y el respecto con que les trataron los naturales,
como quien reconocia de ellos la libertad y la vida que tan aventuradas
las tuvieron. La necesidad siempre es agradecida, pero con el beneficio
que recibe, seacaba.

Roger sali de Philadelphia  poner en libertad  algunos pueblos de que
estaban apoderados los Turcos, y entre otros  Culla algunas leguas mas
adelante hacia el Levante de la Ciudad; pero sabida la retirada y huida
de su ejrcito, se retiraron los turcos. Los naturales los recibieron
abiertas las puertas, como quien escapaban de tan dura servidumbre,
parecindoles que con esto alcanzarian perdon de haberse entregado antes
fcilmente  los Turcos. Roger perdon la multitud del pueblo, pero
castig gravemente  muchos. Cort la cabeza al Gobernador, y al ms
principal viejo del regimiento conden  la horca. Estuvo un rato
pendiente de ella sin morir, y atribuyendolo  milagro cortaron la soga
los que estaban presente, y le libraron.

Volvi el ejrcito  Philadelphia, y segn Pachimerio dice, Roger
recogi muchos ducados, y se hizo contribuir ms de lo que debiera; por
sentirse ya en la Ciudad la falta de bastimentos, por ser muy populosa
de suyo, y tener dentro el ejrcito, despus de haber padecido un largo
sitio que fu tan apretado que una cabeza de jumento se vendi por un
precio increble. Nastago Duque y Primicerio del Imperio, que militaba
en este ejrcito con Roger, se apart de l y se fu  Constantinopla,
porque no podia ver como Griego maltratar  los naturales, y las
demasas que Roger hacia con ellos; y as llegado  Constantinopla quiso
que el Emperador le yese, y como esto se le neg por los deudores y
amigos de la mujer del Megaduque,  l que yo puedo entender, se fu al
Patriarca, y por su medio el Emperador di oidos  las quejas que traia
contra Roger, de que se encendi en el Palacio una gran discordia entre
los amigos y mulos del Megaduque.

Pareci  los Capitanes del ejrcito que convenia hechar primero al
enemigo de las Provincias martimas, porque no quedase poderoso  las
espaldas, y porque la vecindad de su armada les diese ms fuerzas y
seguridad. Con esta determinacion partieron luego de Philadelphia para
Niza, Ciudad de Licia, y de all  Magnesia la que est en la ribera del
rio Meandro, donde apenas lleg Roger cuando dos ciudadanos de Tiria
vinieron  pedirle socorro diciendo; que la Ciudad no estaba
bastantemente fortificada que pudiese defenderse de los terribles
asaltos del enemigo, y que si el socorro se tardaba, era cierto el
perderse: que los Turcos con poco cuidado se podian coger  tiempo que
estuviesen derramados por aquellas vegas, y hacer alguna buena suerte,
con grande honra del ejrcito y provecho suyo: que en llegando la noche
se retiraban  los bosques, y salido el sol volvan  talar y destruir
la campaa. Roger con la mayor presteza y diligencia que pudo tom la
gente ms desembarazada y suelta, y fu la vuelta de Tiria para meterse
dentro de ella antes del dia. Lleg  ser tan buen tiempo, que los
Turcos ni le pudieron descubrir, ni sentir, habiendo caminado treinta y
seis millas en diez y siete horas.

Vino la maana, y los Turcos comenzaron  bajar  la llanura, y llegarse
 la ciudad, y ya estaban cerca de las puertas para hacer sus
acostumbrados acometimientos, cuando Corbaran de Alet Senescal sali 
rebatirlos con doscientos caballos y mil infantes. Carg sobre ellos con
tanta gallardia, que les rompi y degoll la mayor parte, pero la que
quedaba entrera en reconociendo  los nuestros se fu retirando hacia la
aspereza de la montaa. Corbaran les sigui con parte de la caballera;
pero como los caballos de los turcos estaban desembarazados, y los
nuestros cargados con el peso de las armas, llegaron  la falda del
monte  tiempo que los Turcos temerosos y cuidadosos solo de sus vidas,
habian dejado los caballos, y mejorndose de puesto, porque tomaron los
altos de donde mejor se podian guardar y ofender, impidiendo la subida 
sus enemigos. El Senescal con mejor nimo que consejo, mand que se
apeasen los suyos, y l hizo lo mismo, y acometi segunda vez  los
Turcos; pero como ellos estaban en lo alto, y tenian algunos reparos con
piedras, y flechazos defendan la subida, y tiraban golpes ms seguros y
ciertos  los que ms se sealaban, Corbarn, como valiente y esforzado
caballero, era de los que ms les apretaban por su persona, y para subir
con ms ligereza, y andar ms suelto, se quit las armas, despus el
morrion, ocasion de su muerte; porque le dieron un flechazo en la
cabeza, de que luego muri, con cuya prdida los dems se retiraron.

Con la muerte de tal Capitan trocse la victoria de este dia en tristeza
y sentimiento; porque perder una buena cabeza suele causar algunas veces
inconvenientes y daos de mayor consideracion, que no lo es el provecho
que resulta de la victoria que se adquiere con su muerte. Sintilo Roger
mucho, que le tenia concertado de casar con una hija suya, y puesta en
su persona su mayor esperanza. Perdio la vida Corbarn con ms honroso
fin, que los dems Capitanes, porque cay con la espada en la mano, y en
la misma victoria, y no por manos de traidores como otros compaeros
suyos. Es corto el discurso de los hombres que se tiene por gran
desdicha lo que se pudiera contar entre los prsperos sucesos de la
vida. Prvinole  Corbarn una muerte honrada  otra cruel y afrentosa,
pues corriera, como es de creer, el mismo riesgo que los dems
Capitanes. Enterrndole en un templo dos leguas de Tiria,  donde dice
Montaner, que estaba el cuerpo de San Jorge. Hicironle compaa diez
Cristianos, que solos murieron en aquel encuentro. Levantronle un
sepulcro de mrmol, y honrronle con grandes obsequias, pues solo para
cumplir con su memoria se detuvieron ocho dias. De Tiria despacharon
rden  su armada, que estaba en la Isla del Jio, para que lo ms presto
que pudiese pasase  Tierra firme de la Asia, y que se detuviese en Ania
aguardando segunda rden.




CAPITULO XV.

Llega Berenguer de Rocafort con su gente  Constantinopla, y por rden
del Emperador se junta con Roger en Epheso.


Berenguer de Rocafort lleg de Sicilia por este tiempo  Constantinopla
con algunos vajeles y dos galeras, y con dos cientos hombres de 
caballo, y mil Almugavares, habiendo cobrado ya del Rey Crlos el dinero
que le debia, y restituido los castillos de Calabria que estaban en su
poder. Mandle luego Andronico, que navegando la vuelta de la Asia,
procurase juntar sus fuerzas con las de Roger; y as con mucha brevedad
lleg al Jio, adonde hall  Fernando Aones de partida, y juntos
llegaron  Ania, de donde avisaron  Roger don dos caballos ligeros de
la venida de Rocafort con los suyos. Lleg esta nueva antes de salir de
Tiria, y caus generalmente en todo el campo grandsimo contento, as
por la gente que Rocafort traa, que era mucha y escogida, como por la
opinion que tena de muy valiente y esforzado Capitan. Envi luego Roger
 visitarle con Ramon Montaner, y con rden de que se partiese luego de
Ania, y viniese  Epheso, dicha por otro nombre Altobosco. Parti
Montaner con una tropa hasta de veinte caballos, y con alguna gente
practica, para que le guiasen por caminos desviados, por no encontrarse
con los Turcos, que ordinariamente corrian la tierra, y salteaban los
caminos ms pasageros. Valile  Montaner poco esta diligencia y
cuidado, porque muchas veces hubo de abrir camino con la espada; lleg
al fin  la Ciudad de Ania libre de estos peligros. Dio  Rocafort la
bien venida de parte de los suyos, y le dijo lo que Roger ordenaba
acerca de su partida. Rocafort obedeci, y dejando para la guarnicion de
la armada quinientos Almugavares, con lo restante de la gente tom el
camino de Epheso, adonde lleg acompaado de Montaner dentro de dos
dias. Esta ciudad es una de las ms sealadas de toda el Asia por su
famoso templo dedicado  la diosa Diana. Fu no solamente reverenciada
de los romanos, pero de los Persas y Macedones, que tuvieron antes el
Imperio, y todos conservaron sus inmunidades y derechos, sin que se
mudasen jams mudndose los Imperios: tanto era el respecto con que
veneraban los antiguos las cosas que se persuadian que tenian algo de
divinidad y religion. Pero el mayor ttulo que esta Ciudad tiene para
ser famosa y clebrada, es haber puesto en ella el Apstol y Evangelista
San Juan los primeros fundamentos de la f. De este Santo referir lo
que Montaner escribe, que por referirlo en esta misma historia, no
parece ageno de la nuestra.

Dicen que en esta Ciudad de Epheso est el sepulcro donde San Juan se
encerr cuando desapareci de los mortales, y que poco despus vieron
levantar una nube en semejanza de fuego, y que creyeron que en ella fu
arrebatado su cuerpo, porque despus no pareci. La verdad de esto no
tiene otro fundamento mayor que la tradicion de aquella gente, referida
por Montaner. El dia antes de San Juan, cuando se dicen las vsperas del
Santo, sale un man por nueve agujeros de un mrmol que esta sobre el
sepulcro, y dura hasta poner del sol del otro dia, y es tanta cantidad,
que sube un palmo sobre la piedra, que tiene doce de largo y cinco de
ancho. Curaba este man de muchas y graves dolencias, que con
particularidad las refieren Montaner.

Despus de cuatro dias que Rocafort y Montaner llegaron  Epheso, entr
tambien Roger con todo el ejrcito. Alegrronse todos de ve  Rocafort
amigo y compaero en todas las guerras de Sicilia, por el socorro que
les traia, que hallndose lejos y en tierras enemigas fu de grande
importancia, y aument mucho las fuerzas de los Aragoneses. Disele
luego el oficio de Senescal que vac por muerte de Corbarn, y para que
en todo le sucediese, le di Roger su hija por mujer, habiendo sido
primero concertada con Corbarn; porque con este nuevo parentesco
aseguraba Roger la condicion y aspereza de Rocafort, aparejada para
intentar cosas nuevas. Dile cien caballos para la gente que traa, con
armas de  caballo, y cuatro pagas. En Epheso, dice Pachimerio, que
Roger y los Catalanes hicieron notables crueldades para sacar dinero,
cortando miembros, atormentando, degollando los desdichados Griegos, y
que en Metellin un hombre rico y principal llamado Macrami fu
degollado, porque prontamente no quiso dar cinco mil escudos que le
pidieron: licencia militar y atrevimiento ordinario en gente de guerra
mal disciplinada.

Roger, todo el dinero, caballos y armas que recogi de las
contribuciones de las ciudades vecinas envi  Magnesia con una buena
escolta; porque en esta ciudad como la ms fuerte de aquellas
provincias, determin poner su asiento para invernar. De Epheso se
fueron todos juntos  la Ciudad de Ania, adonde estaba Fernando Aones
con la armada. Hicironles un grande recibimiento  Roger y  Rocafort
los soldados que se hallaban en Ania, salindoles  recibir con grande
alegria y regocijo; porque ya les parecia que juntos eran bastantes 
recuperar el Asia, hechando de ella  los Turcos. Roger agradeci y
satisfizo este buen recibimiento, dando una paga  todos los soldados de
la armada; y porque Tiria quedaba desarmada y sin defensa, determinaron
que se enviase alguna gente para su seguridad. Fu Diego de Ors hidalgo
Aragones, buen soldado, con treinta caballos y cien infantes; porque con
esto les parecia que quedaria en defensa la Ciudad y su comarca, fiando
ms en la reputacion de sus armas, que en el nmero de la gente: que
muchas veces alcanza la reputacion lo que no pueden las fuerzas.




CAPITULO XVI.

Reprimen los nuestros el atrevimiento de Sarcano Turco. Llegan nuestras
banderas  los confines de la Natolia y Reino de Armenia.


Tuvieron nuestros Capitanes consejo del camino que tomarian, y
concordaron todos en que volviesen otra vez hcia las Provincias
Orientales y pasados los montes, entrasen en Pmphila, adonde les
pareci que estarian las mayores fuerzas de los Turcos, y habria ocasion
de venir con ellos  batalla, que este fu siempre el intento principal
que se llevaba; porque siendo nuestro ejrcito tan pequeo, no se podia
hacer la guerra  lo largo, y ocupar Ciudades y lugares, habiendo de
dejar en ellas guarnicion, porque era dividir y deshacer sus fuerzas; y
as pareci siempre acertado caminar la vuelta de los Turcos, y pelear
con ellos. Pero en tanto que se trataba de poner en ejecucion la salida,
Sarcano Turco con saber que el ejrcito de los Catalanes estaba dentro
de la Ciudad, se atrevi  correr su vega llevando  sangre y fuego
cuanto se le puso delante. Pag presto su atrevimiento y locura; porque
salieron los nuestros sin aguardar rden, ni esperar los Capitanes:
tanto les ofendia la osada de este Brbaro, y dieron con tanta presteza
sobre l y los suyos, que aunque luego quiso retirarse, no pudo sin
mucho dao, porque se hall tan empeado que hubo de pelear para huir.
Siguieron los nuestros el alcance hasta la noche, y volvieron  la
Ciudad con nuevos brios, dejando muertos en la campaa de los enemigos
mil caballos y dos mil infantes: cosa apenas creida de los que quedaron
dentro de la ciudad, porque la salida fu muy tarde, y con mucho
desorden.

Roger y los demas Capitanes considerando cun daosa les pudiera ser la
detencion, si los soldados advirtieran el peligro de la jornada y camino
que intentaban, con el gusto de la victoria pasada, quisieron que dentro
de seis dias marchase el campo. Partieron de Ania, y atravesaron la
Provincia de Caria, y todo aquel inmenso espacio de Provincias que estn
entre la Armenia y el mar Egeo, sin que hubiese enemigo que se les
opusiese. Marchaba el campo segn la comodidad de los lugares muy de
espacio, consolando los pueblos Cristianos, y animndoles  su defensa,
y con universal admiracion de todos los fieles eran recibidos los
nuestros, alegrndose de ver armas Cristianas tan  dentro, las cuales
los que entonces vivian jams vieron en sus Provincias, aunque su deseo
siempre las llamaba y esperaba; pero la flojedad de los Griegos nunca
les di lugar  que las viesen, hasta que el valor de los Catalanes y
Aragoneses se las mostr.




CAPITULO XVII.

Pelean con todo el poder de los Turcos los Catalanes y Aragoneses en las
faldas del monte Tauro, y alcanzan de ellos sealadsma victoria.


Poco antes que llegasen  las faldas del monte Tauro, que divide la
Provincia de Cicilia de Armenia la menor, hicieron alto, y trataron de
que primero se reconociesen las entradas y pasos peligrosos, sospechando
siempre, como sucedi, que el enemigo no les aguardase. En tanto que
esto se consultaba, nuestra caballera que reconocia la campaa,
descubri el ejrcito enemigo que aguardaba el nuestro entre los valles
de las faldas del monte. Tocse arma en ambos ejrcitos, y los Turcos
vindose descubiertos, y que su traza habia salido vana y sin fruto, se
resolvieron luego de salir  lo llano, y acometer  los nuestros que
venian algo fatigados del camino, antes que pudiesen descansar ni
mejorar de puesto. Haba en el campo de los Turcos veinte mil infantes,
y diez mil caballos, y la mayor parte de ellos eran de los que habian
escapado de las rotas pasadas. Tendise su caballera por el lado
izquierdo, y la infantera por el derecho la vuelta del campo Cristiano.
Opusose Roger con su caballera  la del enemigo, que por la frente y
costado cerr con la nuestra. Rocafort con su infantera, y Marulli hizo
lo mismo, habiendo primero los Almugavares hecho su seal acostumbrada
en los encuentros ms arduos, que era dar con las puntas de las espadas
y picas por el suelo, y decir: despierta hierro; y fu cosa notable lo
que hicieron aquel dia, que antes de vencer, se daban unos  otros la
enhorabuena, y se animaban con cierta confianza del buen suceso.

Travse la batalla en puesto igual para todos, con grandes y vrias
voces, pelendose valerosamente, porque pendia la vida y libertad de
entre ambas partes de la victoria de aquel dia. Si los nuestros quedran
vencidos por ser poco prcticos en la tierra, y tener tan lejos la
retirada, fuera cierta su muerte,  lo que se tuviera por peor quedar
cautivos en poder de aquellos Brbaros ofendidos. Los Turcos tenian
tambien igual peligro; porque los naturales de aquellas Provincias
Cristianas  donde estaban, vindoles rotos y vencidos, les acabran sin
duda, satisfaciendo en ellos una justa venganza. En el primer encuentro,
por la multitud y nmero infinito de los Brbaros, se corri gran
riesgo, y estuvo la victoria muy dudosa, pero cobraron nuevo nimo y
vigor; porque los Capitanes repitieron segunda vez el nombre de Aragon,
y desde entonces parece que esta voz infundi en los enemigos temor, y
en los nuestros un esfuerzo nunca visto. Y como ya de una y otra parte
se habia llegado  los golpes de alfanjes y espadas, en que los nuestros
tenian tanta ventaja por las armas defensivas, luego se comenz 
inclinar la victoria por nuestra parte. Los Catalanes ejecutaban en los
vencidos su rigor y furia acostumbrada en las guerras contra los
infieles, que aquel dia en los Turcos todo fu desesperacion,
ofrecindose  la muerte con tanta determinacion y gallardia, que no se
conoci en alguno de ellos muestras de quererse rendir,  fuese por
estar resueltos de morir como gente de valor,  porque desesperaron de
hallar en los vencedores piedad. En tanto que sus brazos pudieron herir
siempre hicieron lo que debian, y cuando desfallecan con el semblante y
los ojos mostraban que el cuerpo era el vencido, no el nimo. Los
nuestros no contentos de haberlos hecho desamparar el campo, les
siguieron con el mismo rigor que pelearon en la batalla. La noche y el
cansancio de matar di fin al alcance. Estuvieron hasta la maana con
las armas en la mano. Salido el sol, descubrieron la grandeza de la
victoria, grande silencia en todas aquellas campaas, teida la tierra
en sangre, por todas partes montones de hombre y caballos muertos, que
afirma Montaner, que llegaron  nmero de seis mil caballos, y doce mil
infantes, y que aquel dia se hicieron tantos y tan sealados hechos en
armas, que apenas se pudieran ver mayores; y con encarecer esto no
refiere alguno en particular, con grande injuria y agravio de nuestros
tiempos, pues tales hazaas merecieran perpetua memoria.

Qued con tanto brio nuestra gente despus de esta victoria, y tan
perdido el miedo  las mayores dificultades, que pedian  voces que
pasasen los montes, y entrasen en la Armenia, porque querian llegar
hasta los ltimos fines del Imperio Romano, y recuperar en poco tiempo
lo que en muchos siglos perdieron sus Emperadores; pero los Capitanes
templaron esta determinacion tan temeraria, midiendo, como era justo,
sus fuerzas con la dificultad de la empresa.




CAPITULO XVIII.

Con la entrada del invierno vuelven los nuestros  las Provincias
martimas. Rebelanse los de Magnesia, poneles sitio Roger, pero llamado
de Andronico, le levanta, y llega  la boca del estrecho con todo el
ejercito.


Detuvironse ocho dias en el lugar de la victoria, y fueron pocos para
recoger la presa. Prosiguieron su camino hasta un lugar que Montaner
llama Puerta del hiero; trmino, y raya de la Natolia y Armenia.
Detvose tres dias Roger dudoso del camino que tomarian, pero al fin
viendo cerca el Otoo, y hallndose tan  dentro de las Provincias que
an no estaban bien aseguradas  su devocion, se resolvi con el parecer
de sus Capitanes, de volver  la Ciudad de Ania, y pasar en ella el
invierno, hasta que fuese tiempo de salir en campaa; pues aquel ao se
habia roto cuatro veces al enemigo, y recuperado tantas Provincias.
Nicephoro dice, que por faltar las espas y gente prctica en la tierra
dejaron de pasar adelante; porque sin ella fuera cosa muy peligrosa, y
Roger era tan diestro Capitan, que no se aventurra temerariamente.
Hacinase las jornadas muy cortas, porque no pareciese que la retirada
era por algun temor, caminando por los puestos que tenian ya reconocidos
 la ida. En esta retirada cargan los Historiadores Griegos  los
nuestros de insolentes y crueles, que hicieron ms dao en las Ciudades
de Asia que los Turcos enemigos del nombre Cristiano; y aunque creo que
fueron algunos los daos, pero no tantos como ellos lo encarecen. Porque
el tiempo que los nuestros estuvieron en Asia, fu muy poco, y ste le
ocuparon siempre en vencer y alcanzar sealadas victorias de sus
enemigos, de donde les resultaba infinita ganancia de las presas que
hacian, que eran tantas, que algunas veces las dejaban,  por no
poderlas llevar,  por estimarlas en poco; pero yo doy por verdadero lo
que dicen los Griegos, ms no por eso se les puede quitar la gloria de
sus victorias. Qu ejrcito se ha visto que diese ejemplo de moderacion
y templaza, y ms el que alcanza muy  tarde sus pagas? No hay duda que
un ejrcito amigo mal disciplinado, es tan daoso en una Provincia como
el del enemigo; y as los Griegos la mayor parte de sus historias
entretienen en las quejas de estos daos, encarecindolos ms de lo que
debe un Historiador.

Venise el ejrcito retirando hcia Magnesia, donde Roger tena la mayor
parte de sus riquezas y tesoro, cuando les lleg aviso de los de
Magnesia, como Ataliote su Capitan se habia rebelado; y degollado la
guarnicion de los Catalanes que Roger habia dejado, y alzdose con sus
tesoros que habia recogido dentro de la Ciudad. El caso pas de esta
manera.

Magnesia era una Ciudad fuerte y grande, y por entre ambas cosas difcil
de ganar si los nimos de los naturales estaban unidos. Sucedi que
Roger mal advertido les entr  pedir, que para cuando l volviese le
tuviesen  punto caballos y dinero para socorrer su gente. Ellos
valindose del aborrecimiento que los Alanos, que estaban dentro, tenian
 los Catalanes, y movidos de la codicia de hacerse dueos de los
tesoros que Roger habia recogido, se resolvieron de tomar las armas, y
rebelarse. Comunicado su consejo con Ataliote, y aprobado por l, les
pareci ponerle en ejecucion; porque como antes vivian  modo de Ciudad
libre, temian venir en sujecion. Los ciudadanos eran muchos y armados,
los Alanos tambien, y los graneros con abundancia de trigo, armas,
dineros y otros pertrechos militares; finalmente recibiendo f y
juramento entre s de valerse unos  otros, pasaron  cuchillo parte de
los Catalanes que estaban dentro, parte prendieron, y los pusieron en
crceles muy seguras. Con esto se confirmaron en su rebelion; porque no
hay cosa que ms la asegure un hecho semejante, cuando la atrocidad
quita la esperanza del perdon. Este hecho no le parece al Griego
Pachimerio que lo refiere digno de vituperio, antes lo aprueba y alaba;
con que claramente se debe tener por apologa ms que por historia la
suya.

Sabida la rebelion de los de Magnesia por Roger, quiso castigarla luego;
y as con parte de los Alanos que le seguan, de los Romeos, y con todos
los Catalanes fu  poner sitio  la ciudad para castigarla, como
merecia tan fea maldad. Hizo venir con notable diligencia mquinas y
artificios para batirla, y  pocos dias di un asalto general, en que
fueron rebatidos los nuestros con grande mofa y escarnio de los
cercados, y  Roger con palabras injuriosas le afrentaban. Quiso Roger
romperles los conductos, pero ellos advertidos hicieron una salida con
que impidieron el efecto. El cerco se continuaba, y en ese mismo tiempo
les vino un despacho de Andronico en que les mandaba, que dajado el
sitio de Magnesia, viniese  juntarse con Miguel su hijo, para socorrer
al Prncipe de Bulgaria cuado de Roger, porque un tio suyo se le habia
levantado con parte del estado, y estaba en punto de perderse si no se
le acudia presto con socorro. Tengo por muy cierto, que este
levantamiento fu fingido por Andronico, por dar alguna razon aparente
para sacar los nuestros de Asia, de quien temi siempre, que acreditados
con tantas victorias se alzarian con ella, negndole la obediencia, y
para obligar ms  Roger, le puso delante el peligro de su cuado. A
estos daos vive sujeto el Capitan que sirve  Prncipes tiranos 
pequeos, en quien siempre la sospecha y recelos tienen el primer lugar
en sus consejos. Dichoso el que obedece y sirve  grande y poderoso
Monarca, en cuya grandeza no puede caber ofensa nacida del aumento de su
vasallo. Para tener por ciertos estos movimientos, me hace gran
dificultad el ver que no trata Nicephoro de ellos, antes bien d
diferente causa porque los nuestros no pasaron adelante con sus
victorias, que fu el miedo grande de Andronico, y sin duda este fu el
que detuvo la buena dicha de los nuestros, y el que impidi que no se
restaurasen todas las Ciudades y Provincias del antiguo Imperio de los
Romanos. Estas son las mismas palabras de Nicephoro: Roger, despus de
haberse juntado en consejo, resolvi de replicar al Emperador, y en
tanto ver si podia ganar  Magnesia, pero la resistencia de los de
dentro fu de manera, que Roger se hubo de retirar con prdida de
reputacion y gente, y aunque lleg  tratar de concierto con ellos, con
solo que le volviesen el dinero, no lo pudo alcanzar. Por esto y porque
los Alanos se despidieron, trat Roger de levantarse del sitio, dando
por disculpa que el Emperador se lo mandaba; pero muchos no dejaron de
tener un oculto sentimiento de salir de aquellas Provincias sin castigar
los Magneositas, y dejar lo que habian ganado  la furia y rigor de los
Brbaros, que luego las habian de ocupar vindolas sin defensa. No
faltaban entre los soldados ordinarios algunos, que con secretas
plticas alteraban los nimos para nuevos movimientos, diciendo: Qu
nos importaba haber vencido tantas veces, si se nos quita el premio de
las manos? Para esto salimos de nuestra tierra, y del regalo de la
patria; para tener por recompensa del peligro de la vida tantas veces
aventurada una pequea paga? Despus de ganada una Provincia sacarnos
de ella, y darnos por galardon de tantos servicios una nueva y peligrosa
guerra? Los Capitanes y la dems gente de lustre aunque disimulaban, y
en lo exterior se dejaban engaar, sentian mal de esta partida, y
creyeron que ms habia nacido de los recelos de Andronico, que de los
movimientos de Bulgaria. Llegaron los nuestros  la ciudad de Ania, y de
all tomaron el camino hasta la boca del estrecho por todas aquellas
Provincias martimas, navegando siempre la armada al paso que ellos
marchaban por tierra. Con esta rden llegaron al Cabo que est en el
estrecho, en frente de Galpoli, que Montaner llama Boca de Aner.
Avisaron de all al Emperador como estaban  punto para embarcarse,
aguardando nueva rden para partirse. Qued contentsimo Andronico de
que los Catalanes le hubiesen obedecido, y alabndoles por cartas su
puntualidad en cumplir sus rdenes, les hizo saber como los movimientos
de Bulgaria con solo la fama de que venia el ejrcito de los Catalanes
se sosegaron. Esto es lo que dice Montaner; Pero Pachimerio parece que
refiere con ms verdad la ocasion que tuvo Andronico en este segundo
despacho de decir que ya estaba todo sosegado; porque Miguel Paeologo su
hijo  persuasion de los Griegos ofendidos, y de los soldados de otras
naciones que tenia en su servicio, que como inferiores en nmero y valor
temian  los Catalanes, escribi  su padre Andronico que no queria que
Roger se juntase con su ejrcito, porque temia guerras civiles, y que la
insolencia de los Catalanes no la pudiera sufrir, si con la misma
libertad que en Asia habian de proceder y vivir, y que Gregorio cabeza
de los Alanos estaba con l ofendido por la muerte de su hijo, y que
viendo  Roger y  los suyos, sera ocasion de algun gran rompimiento.
Con esto Andronico le pareci que sera conveniente buscar algun medio
para que esto se compusiese; y as mando  su hermana Irene, y  su
sobrina Mara, que se fuesen luego  Galpoli, y tratasen con Roger, que
dajando la mayor parte de su ejrcito en Asia, con solos mil hombres
escogidos pasase  juntarse con Miguel. Consult el caso Roger con los
ms principales Capitanes, y  todos les pareci cosa peligrosa el
dividir sus fuerzas, y sospecharon luego que esto no fuese principio de
alguna muy grande traicion; y as Roger respondi  su suegra, que l no
se hallaba con nimo bastante de persuadir  los Catalanes que se
dividiesen, pasando mil de ellos  Grecia, y que los dems quedasen en
Asia. La suegra volvi al Emperador, y le di razon de lo que habia
pasado con su yerno. Con esto se acab la guerra de Asia en poco ms de
dos aos; corto espacio de tiempo para tan sealados hechos, bastantes 
ilustrar un siglo entero.




CAPITULO XIX.

Alojase el ejrcito en la Thracia Chersoneso, y Roger parte 
Constantinopla.


Embarcse el ejrcito en las galeras y navos de su armada, y siguiendo
el rden que tenian del Emperador Andronico, atravesaron el estrecho, y
desembarcaron. Toda la gente en la Thracia Chersoneso, tomando por plaza
de armas y principal cabeza de sus alojamientos  Galpoli, Ciudad en
aquel tiempo tenida por la ms principal de la Provincia, puesta casi 
la boca del estrecho que mira al Norte. Estindese este Isthmo 
chersoneso de Tracia setenta millas  lo largo, y seis en ancho, y en
algunas partes menos de tres. Por la parte del Oriente le baa el mar
del estrecho, llamado de los antiguos Helesponto, que divide la Europa
del Asia. Ciele el mar Egeo por la parte del ocaso y medio dia, y por
el Setentrion el mar del Propontide, llamado en nuestros tiempos de
Marmora. Fu en lo pasado este Isthmo morada de los Cruseos, y hubo en
la parte que se contina con la Tierra firme Lisimachia, celbre por su
fundador Lismaco, que le di el nombre, y Sexto, lugar conocido por los
amores de dos infelices amantes. Pero al tiempo de los Catalanes y
Aragoneses llegaron  esta Provincia apenas parecian sus ruinas; solo en
las de la antigua Lisimachia habia un castillo llamado Ejamille, y
muchas aldeas y poblaciones pequeas  donde los nuestros se alojaron en
tanto que pasaba el rigor del invierno, tomando, como tengo dicho, 
Galpoli, Ciudad de mediana poblacion, por principal fuerza y presidio
para la defensa comun. Guardse el mismo rden en los alojamientos que
el ao antes se tuvo en el cabo de Artacio, quedando al parecer todos
satisfechos y sosegados, se fu Roger  Constantinopla con cuatro
galeras, y con parte de la infantera ms escogida  verse con el
Emperador Andronico, y darle la enhorabuena de la restauracion de tantas
provincias del Asia, y recibir juntamente mercedes y honras debidas 
tantas victorias. Llegaron  la ciudad los nuestros acompaando su
General, y con universal admiracion de todos les recibieron y
acompaaron hasta el Palacio, donde el Emperador con demostraciones y
palabras nunca antes usadas le honr, y Roger despus de haberle dado
entera relacion del estado de las Provincias que puso en libertad, le
pidi dinero para hacer pagamento general. Repondi el Emperador con
mucho cumplimiento, diciendo, que era muy debedo  su valor no dilatar
pagas tan bien ganadas, y que l se las mandaria librar luego. Pero
aunque esta respuesta en lo exterior fu la que Roger podia desear,
quedo el Emperador muy desabrido de esta demanda, porque despus de tan
grandes presas, y despojos riqusimos de las Provincias conquistadas,
pedirle luego una pequea paga, era seal de una codicia insaciable, y
que difcilmente todo el poder del Imperio Griego la pudiera satisfacer.
Lo que alcanza el soldado en premio de la victoria sirve ms para el
gusto que para la necesidad, y as se distribuye con mucha largueza en
juegos, en camaradas, y en banquetes; pero la paga se estima siempre
como cosa que se d en precio de su trabajo, y de su sangre, y acude con
ella  su necesidad, y siente mucho que sta se le niegue,  se dilate,
y ms cuando el Prncipe gasta con gran largueza en una vana ostentacion
de su Magestad, y deja de acudir  esta obligacion, en la cual se funda
y apoya la verdadera grandeza de los Reyes.




CAPITULO XX.

Berenguer De Entenza con nuevo socorro llega  Constantinopla, donde se
le di el cargo de Megaduque, y  Roger le ofrecieron el de Csar.


Roger qued en la Ciudad algunos dias solicitando al Emperador su
despacho, y  los ministros de su hacienda que maliciosamente ocultaban
el dinero, y ponian dificultades y estorbos en los medios y arbitrios
que se daban para su cobranza: artes usadas siempre de los que manejan
hacienda de Prncipes. Aunque en esta detencion concurria el Emperador.

En este medio lleg  Galpoli Berenguer de Entenza, hombre conocido por
su sangre y valor, llamado con grande instancia del Emperador Andronico,
que aunque Berenguer tena ya ofrecido que le vendra  servir, envi
segunda vez por l con embajada particular, ofreciendo hacerle muy
aventajadas mercedes. Parti de Mecina Berenguer solicitado de este
segundo llamamiento, y lleg  Grecia con algunas galeras, y cinco
bajeles armados, y en ellos mil Almugavares, y trescientos hombres de 
caballo, toda gente muy lucida. Detvose en Galpoli diez dias, donde
fu recibido con notable gusto de toda la nacion, hasta saber lo que
Roger ordenaba,  quien envi dos caballos para que le diesen aviso de
su llegada. Holgse mucho Roger de tener  Berenguer de Entenza en su
compaa, porque habia entre los dos estrechsima amistad, y grandes
obligaciones para conservarla. Escribile que viniese luego 
Constantinopla, porque el Emperador querria honrar su persona como se
contenia en dos cartas del mismo Emperador, con sellos pendientes de
oro, que juntamente con la suya le enviaba. Con esto Berenguer de
Entenza se fu  Constantinopla, y luego acompaado no solamente de
Roger, y de todos los de nuestra nacion, pero tambien de muchos Griegos
principales, que en pblico profesaban nuestra amistad, entr en el
Palacio Imperial. Recibile Andronico con semblante alegre, pero con
ocultos temores y sospechas, porque los Catalanes se aumentaban, no solo
en reputacion, pero con nuevos suplementos de gente. Y aunque Andronico
procur con particular instancia, que Berenguer viniese  servirle, fu
antes que los Catalanes alcanzasen tantas victorias de los Turcos. Pero
despus que por ellas creci su estimacion, tuvo por sospechosa compaa
tan poderosa dentro de su casa, y Pachimerio dice, que el Emperador no
le quiso recibir  su sueldo, porque venia con ms compaas de gente
que l pedia.

Roger de Flor entre las muchas partes que le hicieron famoso, fu el ser
agradecido, y reconocer en pblico sus obligaciones  Berenguer de
Entenza, que en los tiempos que pobre y desvalido lleg  Sicilia, le
ampar y ayud  levantar su fortuna. Pidi licencia al Emperador para
renunciar el oficio de Megaduque en Berenguer, dando por motivo su valor
y nobleza igual  la de los Reyes, y que caballero de tan alta sangre
era justo que tuviese el primer lugar en el ejrcito. Berenguer de
Entenza con igual correspondencia suplic al Emperador, que el ttulo de
Csar que le ofreca fuese servido de darle,  Roger; persona de tantos
servicios, y por el casamiento de su nieta adoptado en la casa Real,
pocas veces usada, no solo en los tiempos presentes, pero ni en los
antiguos, donde la moderacion y templaza parece que tuvieron alguna
estimacion. Roger poderoso en riquezas, acreditado con victorias,
estimado por el nuevo parentesco, Berenguer por sangre y por valor
ilustre, parece que entre ambos pudieran tener razon de pretender el
supremo lugar, pero las mismas calidades que les debieran incitar  la
emulacion, fueron las que les moderaron, juzgando por muy aventajadas
las agenas, y por muy inferiores las propias.

El siguiente dia despus de la llegada de Berenguer, asistiendo toda la
nobleza de la Corte, as extranjeros como naturales, Roger de Flor,
habida licencia de Andronico, se quit el bonete, insignia de su
dignidad de Megaduque, y juntamente con el sello, baston y estandarte de
su oficio, le entreg  Berenguer; rehuslo, y sin duda no lo admitiera,
si el Emperador resueltamente no se lo mandara. Caus en los Griegos
gran admiracion la cortesa de Roger, y Andronico la celebr, y honr
con otra ms sealada merced, ofreciendo  Roger ttulo de Csar, uno de
los mayores de su Imperio; con que entre ambos quedaron obligados, y los
Griegos ofendido de ver que Andronico diese el ttulo de Csar desusado
ya en aquel imperio por sospechoso  los Prncipes. En los tiempos
antiguos, cuando floreci el Imperio Romano, llamar  uno Csar, era
sealarle por su sucesor, como lo es entre los Emperadores occidentales
el Rey de Romanos, en Francia el Delphin, y en nuestra Espaa el
Prncipe. Pero declinado ya el poder de los Romanos, despus de dividido
el Imperio, los Emperadores Griegos daban solamente el ttulo de Csar,
sin algun derecho de sucesion; pero siempre qued estimado este oficio,
puesto que solo era sombra de lo que fu. Tvose despus por el primero,
hasta que la dignidad de Sebastocrator fu preferida, cuando Alejos
Commeno di su segundo lugar en el Imperio  Isacio. Esta tambien perdi
despus su precedencia y autoridad, cuando el mismo Alejos, por quedar
sin hijo varon, cas su hija primognita Irene, con Alejos Palelogo,
dndole ttulo de Dspota, que es lo mismo que llamarle  uno seor, y
fuera sin duda Emperador si no muriera antes que su suegro; de suerte
que la dignidad de Csar en aquel Imperio es la tercera, por ser la
primera la de Dspota, y la segunda la de Sebastocrator. Dice
Curopalates que estas tres dignidades no tienen particular ocupacion 
que acudir, y que al Csar le llaman seor; palabra tenida por soberbia,
y debida solo  Dios en los tiempos antiguos an de los mismos
Emperadores, pues leemos de Augusto, de Tiberio, y de algunos otros que
jams consintieron que les llamasen seores. Tratavanle de Magestad al
Csar, el bonete que llevaba era de oro y grana, y su remate casi como
el del Emperador, la capa de grana, las media y zapatos de color
celeste, y la silla como la del mismo emperador, pero sin guilas, iba
junto al Emperador en las pblicas entradas y acompaamientos, y vivia
dentro de su Palacio. Todo este suceso que se ha referido es conforme se
saca de lo que Montaner en su historia, y Berenguer en sus relaciones no
dej escrito. Pero George Pachimerio en el cap. II del libro 12 refiere
con alguna variedad este suceso; y as me ha parecido no confundirlo con
lo de arriba, ya que no los podia conciliar, para que el que lo leyere
pueda con claridad hacer juicio de lo que le pareciere ms verdadero.

Determinado ya el Emperador de recibir  Berenguer de Entenza, le envi
 llamar muchas veces, que se decia estaba en Galpoli, y para
asegurarle le envi sus patentes con sellos pendientes de oro, en que le
prometia con juramento, que querindose quedar le trataria con buena
voluntad, y nimo amigable, y que cuando se quisiese ir no lo impedira.
Berenguer recibidos los despachos, con la f y palabra del Emperador, se
fu  Constantinopla con dos navos, pero llegado, no quiso salir fuera
de ellos, y envi el aviso al Emperador de su llegada. Mandle luego al
Emperador llamar, y le envi coches y caballos para que entrase con
mucha autoridad y honra, pero Berenguer ni quiso salir de los navos, ni
obedecer, pidiendo que el Emperador le enviase en rehenes  su hijo el
Dspota Juan. Pareci esto mal as al Emperador, como  todos, pues no
se fiaba de su palabra y juramento; y as le dej muchos dias en los
navos. Finalmente llegndose el dia de Navidad le envi  llamar,
dicindole que estuviese de buen nimo pues le habia asegurado con su f
y palabra. Estuvo dudoso mucho tiempo, hasta que se desenga, y se fu
al Emperador, de quien fu magnficamente recibido, pero siempre se
retiraba  los navos,  donde el Emperador tuvo siempre cuenta de
regalarle. El dia de Natividad le tom al Emperador el juramento de
fidelidad, y con esto le di la dignidad de Megaduque del Senado, y le
di la vara dorada, invencion nueva del Emperador, y le vistieron al
modo y uso de Senador, con que dej sus navos, y se fu  posar 
Cosmidio donde estaban sus Catalanes, que algunos de ellos fueron
tambien honrados con ttulos y mercedes grandes; y desde entnces
Berenguer tuvo grandes autoridad con los privados, y en los consejos de
Andronico. En el juramento de fidelidad que hizo Berenguer disimul su
engao, dando muestras de verdad y llaneza; pues habiendo de jurar que
sera amigo de los amigos del Emperador, y enemigo de sus enemigos,
exceptu  Fadrique de los enemigos, porque decia que le habia jurado
antes amistad. Esto pareci  los inteligentes que encerraba en s algun
gran secreto, ms de lo que exteriormente parecia; otros lo tomaron
bien, diciendo que como fu fiel  Fadrique, as lo sera al Emperador,
con que gan opinion y gloria, siguiendo la sentencia de Platon, de
cuanta importancia sea el parecer bueno y justo para ganar opinion, y
poder engaar.




CAPITULO XXI.

Los Genoveses persuaden al Emperador la guerra contra los Catalanes, y
Miguel Paleloga hace lo mismo, y alborotase en Galpoli la gente de
guerra.

Los Genoveses de Pera, que poco antes fortificaron y engrandecieron con
fosos y murallas, fueron los primeros que hicieron sospechosas nuestras
armas, y pusieron duda en nuestra fidelidad, diciendo al Emperador
Andronico, que tenian nuevas de Poniente, que se preparaba una grande y
poderosa armada para acometer las Provincias del Imperio  la primavera,
y que esto lo tenian por cierto por manifiestas conjeturas; y que los
Catalanes que antes estaban en su servicio, y los que despus con
Berenguer de Entenza vinieron, estaban unidos para su dao, y no para su
defensa, porque se correspondian secretamente con los de Sicilia; y que
el hermano bastardo de Don Fadrique Rey de Sicilia se entendia que venia
con doce navos para juntarse con ellos, y que para entonces aguardaban
el declararse, y poner en ejecucion sus intentos. Estos fueron los
embustes con que los Genoveses quisieron destruir los Catalanes, y ellos
introducirse, y hacerse muy confidentes, y celosos del bien comun del
Imperio. Aconsejaron  Andronico, segun dice Pachimerio, que acometiese
desde luego  los Catalanes con guerra descubierta; que ellos tenian
cincuenta navos en rden, y que con otros tantos que se armasen por el
Emperador,  se les diese dinero  ellos, aunque fuese en largos plazos,
los pondran ellos en la mar; y que  esto solo les movia ver  los
Griegos maltratados, la tierra que ya tenian por patria maltratada y
destruida de los que vinieron para defenderla. No di el emperador por
entonces crdito  los Genoveses, creyendo que eran quimeras fingidas de
su maldad y envidia, nacida desde que pusieron los Catalanes el pi en
Grecia. La f y juramento prestado de los Catalanes tambien lo
aseguraba; pero respondiles que agradecia su cuidado, y lo que se
dolian de los trabajos de los Griegos. Mandles que callasen, y que l
consultaria lo que se debia hacer, y que consultado lo ejecutaria.

En este mismo tiempo la honra y merced que Andronico hizo  Berenguer,
irrit el nimo de Miguel Palelogo para nuestra ruina, y persuadido de
los Griegos comenz luego  tratar de ella, intentando para esto todos
los medios ms eficaces que pudo, atropellando leyes divinas y humanas.
Estaban los Griegos tan envidiosos y soberbios, que con rabia y furor
increble, aunque con algun secreto, andaban maquinando traiciones y
alevosias; con lengua y manos solicitaban  Miguel ya mal afecto contra
nosotros, encareciendo la gran reputacion de las armas de los Catalanes,
y que ocupaban los supremos cargos de su Imperio, en grande mengua de su
Magestad, y deshonor suyo. Creyeron siempre los Griegos que nuestros
Catalanes fueran como los Alanos y Turcoples, que no se les levantaban
los pensamientos  ms que vivir con una triste y miserable paga; pero
cuando vieron provehidos en ellos los oficios de Csar, Megaduque,
Senescal y Almirante, y que tenian brios para aspirar  los que
quedaban, advirtieron su dao, y comenzaron  sentirse de que las
fuerzas y honras del Imperio se pusiesen en manos de extranjeros. Al
tiempo que entre los Griegos corrian estas plticas y sentimientos, los
soldados de los presidios por parecerles que la paga se dilataba,
maltrataron  los Griegos de los pueblos donde estaban alojados: mal
forzoso de la guerra, y que difcilmente el rigor militar de los ms
insignes Capitanes lo ha podido atajar. Miguel Palelogo atento  todas
las ocasiones de calumniar toda nuestra nacion, se vali de esta, para
persuadir  su padre, diciendo: que si no se atajaba luego la insolencia
de los Catalanes, sera la total perdicion del Imperio, y de su casa,
porque no contentos con la paga y sueldos tan excesivos, y con los
despojos riqusimos del Asia, oprimian los pueblos amigos para
satisfacer su codicia; que no por haber vencido  los Turcos quedaba el
Imperio libre de servidumbre, si se esperaba ms insufrible, y cruel de
los Catalanes, en cuya mano estaba puesta la libertad comun: que en vano
la habia recuperado su abuelo Miguel Palelogo, hechando  los Latinos
del Imperio, si segunda vez se les habia de entregar voluntariamente:
que esto estaba muy cerca de suceder si no se atajaba su insolencia: que
les quedaban an sus fuerzas  los Griegos si sus trazas saliesen vanas
para que de cualquier manera se oprimiese  los Catalanes: que la
obligacion en que le habian puesto con librar sus Provincias de los
Turcos, ya su arrogancia y mala correspondencia lo habia borrado, y sus
victorias merecian nombre de agravios, no de servicios, pues en vez de
establecer sus armas en una segura paz el Imperio, hacian nueva guerra 
los pueblos amigos con intolerables contribuciones, y malos
tratamientos.

Andronico apretado de la persuasion del hijo, y de sus privados, que
continuamente con quejas y sentimientos lloraban la miseria de los
Griegos en tanto deshonor suyo, mostr luego contra los Catalanes el
efecto de su plticas, respondiendo  Roger, y  Berenguer que le pedian
dinero para la guerra, que no les queria pagar hasta que hubiesen pasado
 la Asia, y diesen principio  la guerra; lenguaje nunca antes usado de
Andronico, que hasta entonces fu ms largo en hacerles merced, y darles
dinero, que solcitos ellos en pedirle. La respuesta de Andronico lleg
 los oidos de los de Galpoli, y fu tan grande el alboroto y motin que
caus en todo el campo, que forzaron  los Capitanes  tomar las armas
para acometer los lugares del Imperio, y apoderarse de algunas fuerzas y
presidios. En tanto que Andronico dilataba el darles satisfacion,
mostraron gran sentimiento de sus dos Capitanes Roger y Berenguer, por
parecerles que con su peligro y sangre se querian engrandecer, y que por
no disgustar al Emperador de quien esperaban sus mayores
acrecentamientos, no le apretaban como debieran, para que se les diese 
ellos pagas tan bien merecidas. Estas sospechas llegaron  tanto, que
resolvieron de enviar Embajadores al Emperador, pidiendo que les
pagasen, y que continuarian su servicio con mucha fidelidad, castigando
los excesos de los que se atreviesen  ofender y maltratar los pueblos
amigos. Esta embajada tan corts, dice Pachimerio que fu por el miedo
que tuvieron del ejrcito de Miguel Palelogo, que se habia juntado para
reprimir su atrevimiento y osada. Recibida del Emperador esta embajada,
luego le pareci imposible el satisfacer por las grandes pagas que le
pedian, pero por no llegar  rompimiento, y  una guerra declarada, les
remiti  Berenguer de Entenza, para que por su medio se quietasen con
darles parte del dinero que le pedian. Contentarnse por entnces con el
dinero que se les di, y con l se fueron  Galpoli donde ya habia
llegado Roger con su mujer, suegra y cuado, que quisieron acompaarle,
y tambien,  lo que yo sospecho, por tener Roger cerca de s  Irene su
suegra y hermana del Emperador, como en rehenes, por si acaso contra l
se quisiese proceder como rebelde, cuando el alboroto y motin pasra ms
adelante.




CAPITULO XXII.

Pgase la gente de guerra por rden de Andronico con moneda corta, de
donde nacieron nuevos alborotos.


Forzado Andronico, de la necesidad, con astucia y fraude Griega, mand
librar la moneda de plata que se di  los Embajadores para hacer el
pagamento, muy menoscabada, y falta en ms del tercio de su antiguo
valor, y quiso que la recibiesen los soldados como si fuera muy entera.
Los capitanes poco advertidos del engao, fcilmente se dejaron
persuadir, y solicitados de los soldados que casi amotinados pedian sus
pagas, tomaron el dinero, y le trajeron  Galpoli, donde se tom
muestra, y reparti con quejas y sentimientos; pero al fin con solo el
nombre de que los pagaban, aunque conocieron la falta, se sosegaron.
Diferentemente lo hicieron los Genoveses poco despus, que concertados
con el Emperador por cierta cantidad de dinero den envidiar su armada
contra los Catalanes, pagndoles con esta misma moneda se la volvieron 
enviar, y deshicieron la armada. Cuando los Aragoneses y Catalanes
contentos con el dinero de las pagas quisieron pagar los huspedes
Griegos, y darles entera satisfacion, reusaron recibir la moneda al
precio que se les daba, y como la comida y sustento necesario no sufre
dilaciones, forzaban  los Griegos  que se las diesen, y recibiesen la
moneda. Con esto se fueron alterando los Griegos, y los Catalanes 
buscar la comida con las armas, con que todos los pueblos de aquella
comarca quedaban desiertos. Andronico con infinitas quejas de los
desrdenes y demasas de los soldados, se inclin  seguir el parecer de
su hijo, y poner remedio eficaz y violento  tantos daos. Pudiranse
atajar, si la diversidad de cabezas que habia en nuestro ejrcito,
tuvieran entera autoridad con los sbditos, y ellos estuvieran unidos;
porque siempre, que un Prncipe usa de trazas tan indignas de su
obligacion, como fu dar  los Catalanes moneda tan falta por su antiguo
precio, y no mandar con universal edicto que la recibiesen todos los
sbditos de su Imperio al mismo precio, es dar ocasion cierta de venir 
rompimiento el pueblo y la milicia. Tinese por cierto que este medio
fu trazado por entre ambos Emperadores Andronico y Miguel, para que los
Catalanes maltratasen  los Griegos, y ellos ofendidos tomasen las armas
para su venganza, con que les pareci que los Catalanes quedarian
perdidos, y ellos libres de su obligacion. Sali bien la traza, porque
los nuestros faltos de dinero, se entraban por las aldeas y pueblos
grandes, y se hacian contribuir, y en hallando resistencia, con la
acostumbrada licencia militar maltrataban de manos y de lengua  quien
se les oponia. Nicephoro Autor Griego, como de la parte ofendida, cuenta
largamente los excesos de aquella milicia, y muchos ms Jorge
Pachimerio, que dando lugar  su pasion, muerte con mayor malignidad;
Pero Montaner niega que los Catalanes se mostrasen implacables y crueles
con los Griegos; antes dice que les ayudaban y socorrian, porque con la
furia de los Turcos, los fieles de las Provincias de la Asia, huyendo de
tan cruel servidumbre, se recogian  Constantinopla, y perecian en los
muladares de hambre y de miseria, sin que  los Griegos les moviese 
lstima la desdicha de los que tenian por compaeros y amigos; y que los
Catalanes con mucha liberalidad y largueza socorrian  muchos que
padecan en este comun trabajo. El crdito que se debe dar  estos
Historiadores el que leyese esta relacion puede facilmente ser juez,
precediendo primero la noticia de sus caridades. Nicephoro y Pacimerio
Griegos, y en muchas partes poco cuidadosos de escribir la verdad,
ofendidos por comunes y particulares agravios de los nuestros, lejos de
las ocasiones, Montaner espaol, testigo de vista de todos estos
sucesos, y que la llaneza de su estilo, y del tiempo que escribi,
parece que aseguran la verdad de los acontecimientos que refiere.

El emperador Andronico temiendo que Roger descubiertamente no tomase las
armas contra l, y siguiese la voluntad de los Catalanes, ofendidos del
engao que hubo en las monedad de sus pagas, quiso que el Prncipe
Maruli general de los Romeos que militaban con Roger en el Oriente,
fuese de su parte  traerle  Constantinopla, y le asegurase de su
voluntad, que siempre habia sido de hacerle merced, y engrandecerle, y
juntamente le orden que dijese  su hermana Irene que se viniese con
l, por parecerle que tendra autoridad con el hierno para persuadirle
lo que importase. Lleg con esta embajada Maruli  Galpoli, y Roger
claramente le respondi que no pensaba salir de Galpoli sin hacerse ms
sospechoso  los suyos con asistir en Constantinopla. Irene tambien se
escus por la falte de salud, que no le daba lugar de ponerse en camino.
Con esto Maruli volvi  Constantinopla, y desenga al emperador, que
si no pagaba el ejrcito por entero no habia de tratar de conciertos.
Con todo este desengao porfi segunda vez por medio de su hermana, 
persuadirle que pasase al Oriente con algun socorro que le enviaria,
porque Philadelphia estaba en mayor aprieto que el ao antes, y que la
necesidad que padecan no perdonaba an  los muertos. Bien quisiera
Roger obedecer al Emperador, pero los soldados estaban ms irritados que
nunca, y si Roger entnces mostrra gusto de drsele al Emperador
peligrra su autoridad y vida.

En este tiempo Berenguer de Entenza, viendo que todo estaba lleno de
sospechas y miedos, y que los Griegos le miraban como Catalan, y los
Catalanes entraban en desconfianza de su f, porque estaba cabe el
Emperador en lugar tan supremo, y que aquello no podia ser sino estando
de su parte, aprobando lo mal que el Emperador lo hacia con ellos;
finalmente estando ya las cosas de los Catalanes, y Andronico, en
trminos que no se podia estar neutral, ni ser medianero entre estas
diferencia sin gran riesgo de perderlos  todos, Berenguer se resolvi
de acudir  su primera obligacion, y preferir  su particular
acrecentamiento el pblico honor y estimacion de la nacion, que estaba
cerca de perderse. Pidi licencia  Andronico para volverse  Galpoli,
y aunque el Emperador con ruegos y ddivas le procur detener, no dej
de embarcarse en dos galeras que tenia al puerto de Blanquernas por la
puerta del Emperador, y dice Pachimerio, que se embarc con el semblante
triste, y que mostraba el combate de pensamientos que llevaba. De la
galera volvi  enviar al Emperador treinta vasos de oro y plata que le
habia dado, y aade el mismo autor, que las insignias de la dignidad de
Megaduque las arroj en el mar, mostrando que desde entonces renunciaba
la amistad del Imperio. Esta accion que en los Griegos se condena por
muy infame y vil, fu la ms digna de alabanza que este gran caballero
hizo en el Oriente, porque ni las honras ni los cargos no le pudieron
apartar de lo justo; ejemplo grande para los que quieren introducirse
con dao del bien pblico, y reputacion de la patria, como  muchos
acontece, que olvidados de lo que deben  su sangre y  su naturaleza,
la dejan maltratar por pequeos intereses, que las ms veces de las
veces de ellos no les queda sino solo la infamia por premio de su
ruindad.

Estando ya para partirse Berenguer, el Emperador le envi  llamar
muchas veces, sin que pudiese creer que Berenguer le dejaria.
Ofrecironle al Emperador ciertos hombres de Malvasia de acometer las
dos galeras de Berenguer, y vengar la poca estimacion que hacia de su
amistad, y juntamente cobrar ellos una galera, que tenian  partido en
servicio de Berenguer, pero el Emperador no permiti que se ejecutase,
porque pens reducirle. Aquella noche Berenguer se hizo  la vela, y se
vino  Galpoli, donde hall todas las cosas llenas de mil sospechas y
recelos.




CAPITULO XXIII.

Da el Emperador Andronico en feudo  los Capitanes Catalanes y
Aragoneses las Provincias del Asia.


El Emperador deseaba dividir los Catalanes entre s, para despus
poderles castigar ms  su salvo. Volvi  persuadir  Roger lo que
antes por medio de Canavurio familiar ministro de Irene su suegra, el
cual despus de ir y venir muchas veces de Constantinopla  Galpoli,
concert el mayor negocio para los Catalanes, que se pudo desear para su
grandeza y aumento, si como se les ofreci se les cumpliera; pero la
insolencia de los soldados, la envidia de los Griegos, la instancia del
hijo troc el amor y aficion que Andronico tena  nuestras cosas en
mortal aborrecimiento; y as se determin entre el Emperador y su hijo
dar aparente y honrosa satisfacion  los Catalanes, y ocultamente trazar
su perdicion y ruina; aunque esto no lo dicen los Historiadores, dejase
fcilmente entender por lo que despus se hizo. Andronico por medio de
este Canavurio, forzado del temor de las armas de los Catalanes, y del
socorro que la fama habia publicado que venia de Sicilia, y que con tan
largas pagas estaba el fisco y cmara imperial destruida, y que las
rentas del Imperio no eran suficientes para los gastos ordinarios y
forzosos, y que como  Prncipe le tocaba prevenir el remedio, y ellos
como Capitanes obligados y amigos debian ayudarle  poner en ejecucion
lo que  todos les importaba igualmente. Al fin se concert entre el
Emperador y Roger, despus de largas y pesadas consultas, lo siguiente.
Que desde luego diese Andronico las Provincias de la Asia en feudo  los
Ricos hombres, y caballeros Catalanes y Aragoneses, con obligacion que
siempre que fuesen llamados y requeridos por l,  por sus sucesores,
acudiesen  servirle  su costa, y que el Emperador no estuviese
obligado  dar despus de la conclusion de este trato sueldo  la gente
de guerra, solo les habia de socorrer cada un ao con treinta mil
escudos, y con ciento veinte mil modios de trigo, dndoles el dinero de
las pagas corridas hasta el dia de este concierto. Con este trato
quedaron nuestras cosas, al parecer, en suma grandeza; porque los
Catalanes se vieron seores de todas las Provincias de Asia, as por
drselas el Emperador en paga de sus servicios, como porque las ganaron
con las armas, y libraron de la servidumbre de los Turcos: ttulos que
cualquiera de ellos era bastante  darles el derecho de seoro de todas
ellas. Esta fu una de las cosas ms sealadas de esta expedicion, y que
ms puede ilustrar la nacion Catalana y Aragonesa; pues cuando los
Romanos, vencido Mithridates, ganaron el Asia, alcanzaron una de sus
mayores glorias, y lo que el valor de tantos famosos Capitanes y
ejrcitos conquist en muchos aos, lo adquirieron los nuestros en menos
de dos, y si con engaos y traiciones no les atajaran su fortuna,
quedaron absolutos seores y Prncipes de la Asia, y quiz si se
conservran, detuvieran los Turcos en sus principios, y no les dieran
lugar  dilatar ni engrandecer los lmites inmensos del Imperio que hoy
poseen.

Estos conciertos se juraron delante de la imagen de la Virgen, costumbre
antigua de aquel Imperio. En esta donacion concuerdan Pachimerio y
Montaner, solo el Griego difiere en una circunstancia, porque dice, que
Andronico exceptu algunas ciudades, que no quiso que se incluyesen en
la donacion.




CAPITULO XXIV.

La gente de guerra con mayor furia que antes se alborota, porque tiene
alguna desconfianza de Roger.


El Emperador Andronico para cumplimiento del juramento hecho, envi 
Teodoro Chuno que llevase  Roger los conciertos firmados y sellados con
sellos de oro, y treinta mil escudos, y las insignias de Csar, y que el
trigo estaba ya recogido para entregarle  quien Roger ordenase.
Caminaba la vuelta de Ripi Teodoro, y como cuerdo y practico junto 
Ripi se detuvo, porque supo que las cosas de Galpoli, y de los
catalanes se iban empeorando. Resolvi de no pasar adelante hasta saber
de cierto el estado de las cosas,  ms de que temia  Roger por estar
ofendido de un hermano suyo que estaba en Cancilio, de donde muchas
veces habia salido con gente armada en su dao. As parece que por
cierta providencia envi  Canavurio que fuese antes  la hermana del
Emperador, para que primero  ella le diese aviso de lo que pasaba, y
juntamente volviese  sagnificarle la disposicion y estado del nuevo
motin, porque su persona y el dinero no lo queria aventurar sin ms
seguridad de la que tena. Pas adelante, caminando siempre muy
despacio, para dar tiempo  Canavurio que se pudiese informar, y
volverle  encontrar antes del peligro. Junto  Brachialio tuvo nuevas
llenas de sospechas, porque tuvo aviso que Roger no recibiera las
insignias de Csar por no hacerse ms sospechoso  los suyos, de quien
ya comenzaban  tener alguna desconfianza, por verle rico y honrado, y
ellos defraudado de su sueldo. Temi Teodoro, y resolvi de asegurarse,
retirndose al fuerte de Ripi donde estuvo algunos dias. Como vi que no
se sosegaba la gente, temi que si los Catalanes entendieran que l
estaba en Ripi con treinta mil escudos, no le acometiesen para quitarle
el dinero; y as una noche con gran secreto con todos los recaudos que
traa se fu  Constantinopla, y di razon al Emperador de lo que le
habia detenido, y forzado  volver atrs sin ejecutar su rden. Roger
juzg que convenia para su reputacion, y seguridad satisfacer al
ejrcito de las sospechas viles de su f, y as orden  las principales
cabezas del ejrcito que se viniesen  Galpoli, dejando aseguradas las
plazas que tenian  su cargo, Juntos todos les dijo, que los trabajos y
peligros que habian padecido por el aument y bien de la nacion Catalana
y Aragonesa, no merecan tan mala correspondencia como tener duda de su
fidelidad: que l habia probado su intencion en la guerra de Sicilia,
sirvieron al Rey, y gobernando siempre gente Catalana, y con ser
aquellos tiempos tan sospechosos, nadie se atrevi  ofenderle: que en
las guerras del Asia habia acudido  la obligacion que fu llamado, y
que el Emperador aunque le habia hecho muchas honras, no las tena l
por iguales  sus servicios, y cuando lo fueran, que l no era hombre
que por correponder  ellas olvidara las obligaciones que tena en
primer lugar: que el Emperador le queria hacer Csar, y que l no queria
ms recibir honras sin que  ellos se les diese entera satisfacion, y
que por solo venirles  socorrer y animar habia salido de
Constantinopla, y dejado al Emperador que le queria detener y
acrecentar; que l estaba resuelto de correr la fortuna que ellos, y que
si el Emperador con su ejrcito les acometiere, procurara por el
juramento hecho ceder si pudiese  su rigor, pero que cuando conviniese,
forzosamente habian de venir  las armas, y las suyas siempre se habian
de emplear en la defensa comun contra los Griegos. Con esta pltica
Roger asegur su crdito, y los Catalanes satisfechos de sus sospechas,
y as con el reconocimiento que siempre, le dieron disculpa de los
recelos mal fundados de algunos.

En este mismo tiempo sucedi para mayor descrdito de nuestras armas,
que los Turcos acometieron la Isla del Jio, que estaba  cargo de Roger
y los suyos, y casi toda ella la tomaron, sino fueron algunos que se
pudieron retirar  la fortaleza en cuarenta barcos que pudieron juntar,
y estos tambien se perdieron lastimosamente rotos y deshechos de una
furiosa tormenta junto  la Isla de Sciro. Con esta prdida los nimos
de los unos y de los otros se fueron irritando. Los Griegos porque les
pareci que los Catalanes, ya que les molestaban tanto con las
ordinarias contribuciones, no fuesen bastantes para defenderles del
rigor y sujecion de los infieles; los Catalanes tambien atribuyeron esta
perdida  la dilacion de Andronico, en no cumplirles lo que tantas veces
se les habia ofrecido, y que si se les pagara con tiempo, pudieran ellos
acudir  su obligacion, y defender lo que estaba  su cargo; la falta de
dinero les oblig  que con mayor desorden le fuesen  buscar por todos
los lugares de Thracia.




CAPITULO XXV.

Concluyese el trato de pasar al Oriente, y Roger recibe las insignias de
Csar, y dinero.


A los oidos de los Emperadores Andronico y Miguel lleg lo que Roger
pblicamente dijo; y ofendidos gravemente, quisieron con el ejrcito que
tenian junto en Andrinopoli acometer el de los Catalanes, pero Andronico
 persuasion de Azan cuado de Roger;  quien poco antes habia dado la
dignidad de Panipersebastor, mand  su hijo que no lo ejecutase,
esperando siempre por medio de su sobrino reducir  Roger,  quien Azan
escribi la justa indignacion del Emperador, y que la mayor disculpa que
podria dar seria pasar el ejrcito en Asia, y comenzar la guerra.
Respondi Roger  su cuado, y al Emperador en la misma conformidad y
escribi: que la necesidad le habia obligado  dar de palabra
satisfacion  todo el ejrcito, porque si no lo hiciera, se acabran de
confirmar en sus sospechas, y que sin duda le matran: que l siempre
seria fiel y reconocido  las muchas honras y mercedes que de su mano
habia recibido, y que si de lengua le habia ofendido fu, porque los
Catalanes no le ofendieran con efecto, tomando por cabeza otro Capitan
que libremente les dejara ejecutar su mpetu; que se sirviese de
socorrerles con algo, porque de otra manera no se atrevia  reducirlos,
porque l apenas tena mil hombres que le obedeciesen. Con esta carta el
Emperador volvi  mandar  su hijo que no les ofendiese, pero que
impidiese sus correrias.

Azan que deseaba conservar  su cuado Roger, persuadi al Emperador que
le volviese  enviarlo que Teodoro Chuno poco antes le llevaba, y que
con esto pasaria  la Asia, y as el Emperador le envi las insignias de
Csar, y el dia de la resurrecion de Lzaro, fu vestido y aclamado por
Csar, y se le dieron treinta y tres mil escudos, y cien mil modios de
trigo, pero resueltamente le mand el Emperador que despidiese toda la
gente, solo se quedase con mil hombres. Roger mostr con aparente
demostraciones que obedecia, pero con secreto disponia sus consejos para
cualquier acontecimiento. Envi  Berenguer de Entenza parte de su gente
que ya estaba declarado por rebelde y enemigo del Imperio; la otra envi
 Cizico Metellin donde ya habia guarnicion de Catalanes. Recogi,  ms
del trigo que el Emperador le daba, otra mayor cantidad de la que los
Catalanes recogieron de las contribuciones.




CAPITULO XXVI.

Partese Roger  verse con Miguel Palelogo, contradicelo Mara su mujer,
y los dems Capitanes.


En este tiempo que los Catalanes andaban llenos de tantos temores y
esperanzas, ya Andronico y Miguel trazaban de que manera podian hacer un
castigo sealado en ellos, y castigar con sumo rigor su atrevimiento;
que aunque esto claramente no lo dicen los Historiadores Griegos, el
efecto lo public, y descubri su alevosia. La desdichada suerte de
Roger abri el camino para que esto se ejecutase, con gran seguridad de
los Griegos, y notable prdida nuestra. Llegse el tiempo de la partida
de Grecia para proseguir la guerra, y Roger determin de ir  verse con
Miguel Palelogo para darle razon de lo que se habia tratado con su
padre en materia de la guerra, y pedirle dinero, como Nicephoro dice.
Pero Mara mujer de Roger, y su madre y hermanos, que como ladrones de
casa conocan bien la condicion de los suyos, sentian muy mal de esta
ida, y Mara, como  quien ms le importaba, advirti  su marido en
secreto que no se fuese, ni se pusiese voluntariamente en las manos de
Miguel, y que no ofreciese la ocasion  quien con tanto cuidado la
buscaba; que advirtiese cun hurfana quedaba ella, cun desamparados
los suyos si faltase su gobierno; que no fiase tanto de su nimo; que no
diese crdito  sus palabras, nacidas no solo de su cuidado pero de
ciertas y seguras seales que tenia de que Miguel Palelogo procuraba su
ruina. Todas estas razones acompaadas con lgrimas y ruegos dijo Mara
 su marido Reger, porque como Griega, y persona tan ntima de la casa
del Prncipe, aunque se recelaba de ella porque no descubriese sus
trazas, como todo este recto llegaban  su noticia muchas, que como
mujer cuerda y cuidadosa de la vida del marido pudo advertir, y
descubrir algo de lo que se maquinaba contra l. Hizo poco caso Roger de
sus consejos, y ella cuanto menos recelo descubria en el marido, tanto
ms crecia su cuidado, y procuraba intentar algunos medios para
persuadirle; y el que debiera ser ms eficaz, fu llamar  los capitanes
ms principales del ejrcito, y descubriles sus justas sospechas, para
que pidiesen  Roger que suspendiese su ida de Andrinopoli para visitar
 Miguel Palelogo. Al fin todos los Capitanes juntos  instancia de
Mara, cuyas sospechas no les parecian vanas, fueron  Roger, y le
pidieron que dejase,  si quiera, difiriese la jornada hasta estar ms
asegurado y satisfecho del animo de Miguel. Respondiles resueltamente
que por ningun temor que le pusiesen delante dejaria de hacer su viage,
y cumplir con obligacion tan forzosa como visitar  Miguel, y quien
debia el mismo respecto que al Emperador su padre; que si antes de
partir de Grecia para la jornada de Asia no se le daba razon de todos
sus consejos y determinaciones, era darle ocasion desavenirse con ellos,
cosa de grande incoveniente para la conservacion de todos ellos, que los
recelos de Mara su mujer nacian del amor y temor de perderle, y que
pues eran sin otro fundamento no era justo que le detuviese.

Llamado Roger de su fatal destino, ni advirti su peligro, ni advertido
lo temi. Muchas veces por mas avisos que un hombre tenga no puede
escapar de la muerte y fines desastrados; aunque Dios nos advierte con
seales manifiestos y claros, puede tener una loca confianza que nos
quita el discurso para que no veamos los peligros donde est determinado
nuestro fin y castigo. En este caso de Roger, ni su buen discurso, ni el
conocimiento grande de la naturaleza de los Griegos, ni los avisos de su
mujer, ni los ruegos de los suyos, pudieron detenerle para que
voluntariamente no se entregse  la muerte. Resuelto ya de partirse,
Mara su mujer con todos los de su casa no quiso quedarse en Galpoli,
porque como tena por cierta nuestra perdicion, no le pareci
aventurarse, pues la obligacion de asistir en Gailipoli faltaba con
ausentarse su marido. Mand Roger que Fernando Aones con cuatro galeras
la llevase  Constantinopla, y l con trescientos caballos, y mil
infantes, dejando en su lugar  Berenguer de Entenza. Camin la vuelta
de Andrinopoli; dicha por otro nombre Orestiade, Ciudad principal de
Thracia, y Corte de muchos Emperadores y Reyes, y que entnces lo era de
Miguel, Zurita quiera que Andrinopoli y Orestiade sean lugares diversos,
porque no lleg  su noticia que esta Ciudad tenia entrambos nombres,
Nicephoro la llam Orestiade con el nombre mas antiguo, y Montaner
Andrinopoli, que fu el mas moderno; y el que entnces le daban los
Griegos, y el que hoy conserva con poca diferencia.

Supo el Emperador Miguel  22, de Abril como el Csar Roger venia,
porque Azan su cuado se lo hizo saber. Alterse extraamente Miguel de
esta venida, y con un caballero de su casa le envi  preguntar, una
jornada antes que llegase, si el Emperador su padre se lo habia mandado
 el movido de su sola voluntad. Respndi el Csar con palabras llenas
de humildad que solo iba para darle obediencia, y mostrar la servitud
que le debia, y juntamente para conferir con l el viaje que habia de
hacer al Oriente. Con esta respuesta se soseg Miguel, y mostr que
gustaba de su venida. Envi lueg  recibirle con la benignidad y
cortesa que convenia. Era Mircoles de la segunda semana de la Pascua
que llaman de Santo Thoms. Vise aquella misma noche con el Emperador,
de quien fu recibido y acariciado con grandes demostraciones de amor.




CAPITULO XXVII.

Matan  Roger con gran crueldad los Alanos, estando comiendo con los
Emperadores Miguel y Mara, y  todos los que fueron en su compaa.


Con el buen acogimiento que Miguel hizo  Roger y  los suyos, creyeron
que las sopechas de Mara fueron sin fundamento, y vivan tan sin
cuidado ni recelo del dao que tan vecino tenian, que divivididos y sin
armas discurrian por la Ciudad como entre amigos y confederados. Estaban
dentro de ella los Alanos con George su General, cuyo hijo mataron en
Asia los Catalanes. Estaban tambien los turcoples, parte debajo del
gobierno del blgaro Basila, la otra obedecia  Meleco. Los Romeos
estaban debajo del gran Primicerio Casiano, y del Duque y gran Prncipe
de Compaas llamado Etriarca. Todos estos tuvieron por sospechosa la
venida de Roger, y que solo venia  reconocer las fuerzas de Miguel, con
pretesto de darle la obediencia, y segn ellas disponer sus consejos. El
que mas alteraba y movia los nimos contra Roger y los Catalanes, era
George cabeza de los Alanos; que con deseo de tomar satisfaccion
intentaba todos los medios que podia; finalmente,  fuese por solo su
motivo,  con permision y rden del Emperador Miguel; el dia antes de
partida de Roger, estando comiendo con el Emperador Miguel y la
Emperatriz Mara, gozando de la honra que sus Prncipes le hacian,
entraron en la pieza donde se comia George Alano, Meleco Turcople con
muchos de los suyos Gregorio; el primero cerr con Roger, y despus de
muchas heridas con ayuda de los suyos le cort la cabeza, y qued el
cuerpo despedazado entre las viandas y mesa del Prncipe, que se
presumia habia de ser prenda segursima de amistad, y no lugar donde se
quitase la vida  un Capitan amigo, y de tantos y tan sealados
servicios, husped suyo, pariente suyo y como tal, honrado en su casa,
en su mesa y en presencia de su mujer y suya. No se pudieron juntar, 
mi parecer, mayores circunstancias para acrecentar la infamia de este
caso, hecho por cierto indigno de lo que tiene nombre y obligaciones de
Prncipe, que las mas principales son las que mas se apartan de parecer
ingrato y cruel, aunque es verdad que los Prncipes raras veces se
reconocen por obligados, y cuando se tienen por tales, aborrecen la
persona de quien les tiene obligados, pero esto no llega  tanto que
perdiendo de todo punto el miedo  la fama, descubiertamente le acaben y
destruyan. Lo cierto es que comnmente puede mas en un Prncipe un
pequeo disgusto para castigar, que grandes y sealados servicios para
perdonar,  disimular algunas ofensas de poca,  ninguna consideracion.
Pero qu maldad hay que no acometa un Prncipe injusto si se le antoja
que importa para su conservacion? Porque el juicio y castigo de Dios 
quien solo se sujetan y temen, le miran tan de lejos, que apenas le
descubren no acordndose por cuan flacos medios vienen  ser castigados,
pues la mano de un hombre resuelto suele quietar Reynos y vidas.

Este desastrado fin tuvo Roger de Flor de edad de 37 aos, hombre de
gran valor, y de mayor fortuna, dichoso con sus enemigos, y desdichado
con sus amigos, porque los unos le hicieron sealado y famoso Capitan, y
los otros le quitaron la vida. Fu de semblante spero, de corazon
ardiente, y diligentsimo en ejecutar lo que determinaba, magnfico,
liberal, y esto le hizo General, y cabeza de nuestra gente; pues con las
dadivas grange amigos que le pusieron en este puesto, que fu uno de
los mayores, fuera de ser Emperador,  Rey, que hubo en aquellos
tiempos. Dej  su mujer preada, y despus pari un hijo que Montaner
refiere que vivia en el tiempo que l comenz su historia. Nicephoro
solo dice, que junto al palacio del Emperador Miguel le mataron, sin
decir por cuyo rden fu, ni quien lo hizo; pero Pachimerio concuerda
con Mantaner en lo mas esencial, porque refiere, que salido el Csar
fuera de la Cmara Imperial, despus de haber comido con los
Emperadores, le envistieron los Alanos de George, y que Roger vindose
acometido se retiro hcia donde estaba la Emperatriz Augusta, y cay
muerto junto  ella, atravesado de una estocada por las espaldas, y que
cuando le lleg la nueva  Miguel, que estaba en otro cuarto de su
palacio, del suceso de Roger, y que todo estaba alborotado por las
muertes que los Alanos ejecutaban en los Catalanes descuidados, perdi
casi el sentido, y pregunt si la Emperatriz habia recibido algun dao y
si estaba segura; pero luego supo la ocasion de la muerte de Roger, y
mand que George viniese  su presencia, y le pregunt la ocasion que
habia tenido para hacer la muerte de Roger, y que le respondi. Que
porque el Imperio tuviese un enemigo menos. As disculpa Pachimerio esta
maldad; pero ya que Miguel expresamente no fu Autor de esta muerte,
pero por lo menos la consinti, y dej de castigarla, con que se hizo
participante del delito.

No se satisfacieron los Alanos con solo la muerte de Roger, porque al
mismo tiempo acometieron todos los Catalanes y Aragoneses que estaban en
su compaa, y con atroces muertes los despedazaron, y dice Pachimerio,
que Miguel mand  su tio Teodoro que detuviese  los Alanos y  las
demas naciones, que encarnizadas con nuestras sangres salieron de
Andrinopoli  degollar todos los que topasen de nuestra nacion, que
habia muchos alojados por aquellas aldeas, y que esto lo hizo Miguel
porque temi que los suyos no fuesen vencidos, y que su mpetu no les
perdiese. Con esto me parece que claramente se descubre el nimo de
Miguel, que fu sin duda de acabarles  todos. Toda la gente de acaballo
que estaba junta acometieron  todos los Catalanes y Aragoneses dentro
de la ciudad, y fuera de ella; pero algunos heridos y maltratados
tomaron las armas, y perdieron la vida que les quedaba con igual dao
del enemigo. Escaparon solo tres caballeros de esta lastimosa tragedia,
puesto que Nicephoro dice, que escap la mayor parte. El uno se llamaba
Ramon lquer, hijo de Gilabert lquer natural de Castellon de Ampurias,
los otros dos eran Guilln de Tous, y Berenguer de Roudor de Llobregat,
los dems aunque no murieron luego, fueron entonces puestos en hierros,
y despus con mayor crueldad quemados, como despus se referir por
relacion de Pachimerio. Estos tres caballeros defendindose
valerosisamente ganaron una Iglesia, y apretndoles mucho en ella, se
hubieron de retirar  una torre de ella, peleando con tanta
desesperacion desde lo alto que no fu posible, por masque se procur,
matarles ni rendirles. Miguel despus de haber ejecutado su crueldad,
quiso ganar fama de piadoso y clemente, y as mand que nadie les
ofendiese, y diles salvo conducto para volver  Galpoli. Nicephoro
difiere algo de Montaner en este hecho, porque dice, que Roger fu con
solos doscientos caballos  Andrinopoli, y no para solo verse con
Miguel, y darle cuenta de lo que se habia determinado en materia de la
guerra, como Montaner escribe, sino para pedirle dinero, y cuando lo
rehusase hacrselo dar por fuerza. Estas son palabras de Nicephoro, y 
lo que yo puedo entender dichas con poco acuerdo de lo que antes habia
referido, que Miguel estaba en Andrinopoli con un poderoso ejrcito, y
no parece que un Capitan tan prudente como Roger,  quien los mismos
Griegos llaman, siempre que se ofrece ocasion, hombre de gran prudencia,
hiciese tan gran desatino, como lo fuera ir con solos trescientos de 
caballo  amenazar un Emperador, que se hallaba dentro de una Ciudad
grande, y con un ejrcito poderoso.




CAPITULO XXVIII.

La gente de guerra toma descubiertamente las armas contra los Griegos, y
en diferentes partes del Imperio se matan los Catalanes y Aragoneses.


La gente de guerra que estaba con Berenguer de Entenza y Rocafort, les
pareci tentar el ltimo medio para que Andronico les pagase. Enviaron
al Emperador tres embajadores, para que resueltamente le dijesen, que si
dentro de quince dias no se les acudia con parte de lo mucho que se les
debia, les era forzoso apartarse de su servicio, dar lugar  que sus
armas alcanzasen lo que su razon y justicia nuca pudo. Recibi el
Emperador estos tres Embajadores, que fueran Rodrigo Perez de Santa
Cruz, Arnaldo de Moncortes, y Ferrer de Torrellas, y en presencia de la
mayor parte de sus Consejeros y Ministros, y con mucha aspereza les
dijo: que el Imperio de los Griegos no estaba tan acabado y destruido,
que no pudiese juntar ejrcitos poderosos para castigar su atrevimiento
y rebelda, y aunque eran muchos los servicios que le habian hcho en la
guerra de Oriente, ya los habian borrado con sus excesos y demasas, y
con la poca obediencia y respeto que tenian  su corona: que l haria lo
que tocaba y fuese razon; en lo demas les aconsejaba, que no se
precipitasen con desesperacion  lo que tan mal les estaba, y que no
pidiesen con violencia lo que con la misma se les podia negar; que la
fidelidad de que ellos tanto se preciaban se perdia, si las mercedes se
pedian por fuerza  su Prncipe. Sin querer oir su respuesta, ni dar
lugar  ms satisfaccion, les mand el Emperador, que con mas acuerdo se
resolviesen y le hablasen. Despus dentro de pocos dias lleg la nueva 
Constantinopla de la muerte de Roger, y de algunas crueldades que los
nuestros hicieron en Galpoli, y el pueblo se levant contra los
Catalanes, segn dice Pachimerio; pero Montaner refiere, que en un mismo
tiempo en todas las Ciudades del Imperio se degollaron los Catalanes por
rden de Andronico, y Miguel. Puede ser que en esto Montaner ande algo
apasionado, atribuyendo toda la culpa  los Emperadores; pero lo que yo
tengo por cierto, que el pueblo irritado ejecut esta maldad y ellos no
la atajaron.

En Constantinopla se levant el pueblo, y acometi los cuarteles  do
estaban los Catalanes, y como si fueran  caza de fieras les iban
degollando y matando por la Ciudad. Despus de haber degollado muchos,
fueron  casa de Raul Paqueo, pariente de Andronico, y suegro de
Fernando Aones el Almirante, y pidi el pueblo que luego se les
entregasen los Catalanes que habia dentro; y porque esto no se hizo tan
presto como ellos quisieron, pegaron fuego  la casa con que se abras
todo cuanto habia dentro, y aqu tengo por cierto que los tres
Embajadores y el Almirante perecieron. El Patriarca de Constantinopla
sali  reprimir la multitud amotinada, y sin hacer efecto con mucho
peligro se retir. La mayor dificultad que se ofreci para no poder
oprimir  los Catalanes todos  un tiempo, fu por estar Galpoli bien
defendido, y los que estaban alojados en las aldeas con las armas en la
mano, y mas adbertidos que los otros que estaban en diferentes partes.

Miguel temiendo que los de Galpoli sabida la muerte de Roger no le
acometiesen, mand que el gran Primicerio fuese con todo lo grueso del
ejrcito sobre Galpoli. Ejecutse luego, y con la caballera mas ligera
se enviaron algunos Capitanes, para que les acometiesen antes que
pudiesen ser avisados. Cogieron  la mayor parte divididos por sus
alojamientos, en sus lechos, y en sumo descanso; porque entre los que
tenian por amigos les parecia intil el cuidado de guardarse. Entr esta
caballera por algunos casales, pasando por el rigor de la espada todos
los Aragoneses y Catalanes que toparon. Las voces y gemidos de los que
cruelmente se herian y mataban, avisaron  muchos que se pudieron poner
en seguro, y la codicia de los vencedores, que ocupados en el robo
dejaban de matar, tambien di lugar  que muchos se escapasen. En
Galpoli, aunque lejos, se sinti el ruido y voces confusas, con que los
nuestros tomaron las armas, y quisieron salir  reconocer la campaa, y
certificarse del dao que temian; pero Berenguer de Entenza y los dems
Capitanes detuvieron el mpetu de los soldados, que en todo caso querian
que se les diese franca la salida; y como la obediencia de aquella gente
no estaba en el punto que debiera, no se atrevi Berenguer  enviar
algunas tropas  batir los caminos, y tomar lengua, porque temi que
tras de ellas seguiria el resto de la gente, y quedaria Galpoli sin
defensa, de cuya conservacion pendia la salud comun.

Discurrase variamente entre los nuestros la causa de tanto alboroto en
las campaas y caserias vecinas de Galpoli. Decian unos que los Griegos
oprimidos de la gente militar se habrian conjurado, y tomado las armas
para alcanzar su libertad; otros que atravesando aquel angosto espacio
de mar los Turcos, acometian sin duda  nuestros cuarteles; pero en esta
variedad de discursos jams pudieron atinar la verdad de caso tan
inhumano. Con la noche y confusion del caso algunos de los nuestros
llegaron  Galpoli libres, y solo dieron noticia de que dentro de sus
casas, en sus alojamientos, habian sido acometidos de gentes militar y
armada.




CAPITULO XXIX.

Berenguer de Entenza, y los que estaban dentro de Galpoli, sabida la
muerte de Roger, deguellan todos los vecinos de Galpoli, y el campo
enemigo los sitia.


Estando en esta turbacion tuvieron aviso cierto de la muerte de Roger, y
de la universal matanza de los Catalanes y Aragoneses en Andrinopoli, y
juntamente de la que en la comarca de Galpoli se ejecutaba por rden de
Miguel. Fu tanta la rabia y corage de los Catalanes, que dice
Nicephoro, y concuerda con l Pachimerio, aunque Montaner lo calla, que
mataron  todos los vecinos de Galpoli, no perdonando  sexo ni edad, y
Pachimerio encarece mas la inhumanidad del caso diciendo; que hasta los
nios empalaban: fiereza y maldad abominable si fu verdad, aunque se
puede dudar por ser Griega y enemigo este Autor. Pero si en algun exceso
tiene lugar la disculpa fu en este, pues con el mpetu de la clera la
ejecutaron contra los Griegos que tuvieron delante, en satisfacion de
otra mayor crueldad hecha por ellos con mucho acuerdo y sin causa. Desde
este punto todo fu crueldad rabia, y furor de entreambas partes, que
parece que la guerra no se hacia entre hombres sino entre fieras. Pero
sin duda que las crueldades de los Griegos excedieron sin comparacion 
las que hicieron los Catalanes, porque nunca violaron el derecho de las
gentes, ni ofendieron  sus enemigos de bajo de palabra, ni seguro;
aunque en otras cosas los nuestros anduvieron muy sobrados, y no
guardaron las leyes de una guerra justa; pero la ocasion de esto fu no
quererlas guardar los Griegos, con que quedan bastantemente disculpados
los Catalanes y Aragoneses en esta parte, pues forzosamente la guerra se
hubo de hacer con igualdad. Juntronse los Capitanes con harta confusion
y sentimiento  tratar de su remedio. Estaban en un estado tan
lastimoso, que aun los mismos enemigos se podian compadecer de su
miseria. Perdidos todos sus servicios, con que algun tiempo pensaba
alcanzar quietud y descanso; perdida la reputacion por el castigo,
porque con l se habia dado ocasion para que todo el mundo les tuviese
en poco, pues tras tantas victorias merecan tal premio; muertos gran
parte de sus amigos, y su muerte  los ojos.

Hallbase  la sazon Galpoli sin bastimentos, y sin fortificacion
alguna, cuando los enemigos que allegaban al nmero de treinta mil
infantes, y catorce mil caballos, entre las tres naciones de Turcoples,
Alanos y Griegos se pusieron casi sobre sus murallas, amenazando  los
nuestros un lastimoso fin; porque el Emperador Miguel junto las fuerzas
que pudo de Thracia y Macedonia,  mas de la gente que ordinariamente
llevaba sueldo del Imperio; y para dar mas calor se sali de
Andrinopoli, y se fu  Panphilo, y de all envi al gran Duque
Eteriarca  Basila, y al gran Bausi Humberto Palor  Brachialo cerca de
Galpoli, para apretar mas los cercados. La primera resolucion que se
tom fu fortificar el arrabal, porque el enemigo no le ocupase, y no
llegase sin perder gente y tiempo, cubierto de las casas,  nuestros
fosos y murallas, aunque en esto no dejaba de haber dificultad por ser
grande el espacio de los arrabales, y desigual para su defensa el
pequeo nmero de nuestra gente. Hecho esto, determinaron de enviar
Embajadores al Emperador Andronico, que en nombre de toda nuestra nacion
se apartasen de su servicio, y le retasen, para que ciento  ciento, 
diez  diez conforme el uso de aquellos tiempos combatiesen en
satisfaccion de su agravio, y de la muerte afrentosa de Roger, y de los
suyos, hecha tan alevosamente por Miguel su hijo, y por los dems
Griegos. Environse un caballero que Montaner llamado Sscar, y  Pedro
Lopez Adalid, y dos Almugavares, y otros tantos marineros; que eran de
todas las diferencias de milicia que habia en nuestro ejrcito; y esto
fu antes que se supiese en Galpoli la muerte de los tres Embajadores
primeros, que fueron por rden de Berenguer de Entenza. En tanto que se
esperaba la ltima resolucion de Andronico por medio de estos
Embajadores, el enemigo poderoso en la campaa apret el sitio de
Galpoli, y los nuestros con su valor acostumbrado, con salidas y
escaramuzas ordinarias le fatigaban y detenian.




CAPITULO XXX.

Tienen los nuestros consejo, sguese el de Berenguer de Entenza, no por
el mejor, pero por ser del mas poderoso.


Haba entre los capitanes de Galpoli diversas opiniones sobre el modo
de hacer la guerra; y as convino que las principales cabezas se
juntasen en consejo para resolverse. Berenguer de Entenza dijo: si el
valor y esfuerzo de hombres que nacieron como nosotros, amigos y
compaeros, en algun trabajo y desdicha pudiera faltar, pienso sin duda
que fuera en la que hoy padecemos, por ser la mayor y mas cruel con que
la variedad humana suele afligir los mortales, el ser perseguidos,
maltratados, y muertos, por los que debiramos ser amparados y
defendidos. De qu sirvieron las victorias, tanta sangre derramada,
tantas Provincias adquiridas, si al tiempo que se esperaba justa
recompensa debida  tantos servicios, con brbara crueldad se ejecuta
contra nosotros lo que vemos, y apenas damos crdito? Por mayor suerte
juzgo la de nuestros compaeros que murieron sin sentir el agravio, que
la nuestra que habemos de perecer con tan vivo sentimiento; porque dejar
de tomar satisfacion de tantas ofensas, y retirarnos  la patria, fuera
indigno de nuestro nombre, y de la fama que por largos aos hemos
conservado, ni los deudos ni amigos nos recibieran en la patria, ni ella
nos conociera por hijos, si muertos nuestros compaeros alevosamente no
se intentar la venganza, y se borrar con sangre enemiga nuestra
afrenta. Las pocas fuerzas que nos quedan, avivadas con el agravio, al
mayor poder se podian oponer, y mas favorecidas de la razon que tan
claramente est de nuestra parte. Vuestro nimo invencible en la
dificultad cobra valor, y en el mayor peligro, mayor esfuerzo. El Asia
qued libre de la sujecion de los Turcos por nuestras armas, nuestra
reputacion y fama tambien lo ha de quedar por ellas; y si Grecia se
admira de tantas victorias, hoy sentir el rigor de vuestras espadas que
no supo conservar en su favor y defensa. Todos nos deben de tener por
perdidos,  por lo menos navegando la vuelta de Sicilia con los navios y
galeras que nos quedan; pero su dao les desengaar, que ni el nimo
les acovard, ni el agravio antes de su venganza permiti nuestra
vuelta. Defender  Galpoli, es lo que ahora nos importa, por estar  la
entrada del estrecho, de donde se puede impedir la navegacion y trato de
estos mares, siempre que no corrieren por ellos armadas superiores  la
nuestra, y as es forzoso buscar bastimentos y dinero para sustentarle.
Los socorros tenemos lejos, tardos, y quiz dudosos, porque  nuestros
Reyes ocupan otros cuidados mas vecinos. Todos los Prncipes y naciones
que nos rodean son de enemigos, no hay que esperar otro socorro sino el
que estos navios y galeras que nos quedan podran alcanzar de nuestros
contrarios. Con esto haremos dos cosas importantes, buscar el sustento
que nos va ya faltando, y divertir al enemigo del sitio que tanto nos
aprieta, y puesto que la guerra se deba hacer como ya est determinado,
es bien que sea en parte donde los enemigos no esten tan superiores, y
se pueda mas fcilmente alcanzar alguna victoria, para que el crdito y
reputacion de nuestras armas vulva  su debido lugar y estimacion. Las
costas de estas Provincias vecinas viven sin recelo, parecindoles que
nuestras fuerzas no son bastantes  defendernos en Galpoli, y en tanto
que el sitio durare no dejaremos estas murallas. Este descuido parece
que nos ofrece una ocasion cierta de hacerles mucho dao, si con
nuestras galeras y navios acometemos estas islas y costas de su Imperio;
y pues soy autor del consejo, lo ser de la ejecucion. A las ltimas
palabras de Berenguer de Entenza Rocafort se levant con semblante y voz
alterada, seales de su nimo ocupado de la ira y venganza, dijo: El
sentimiento y pasion con que me hallo por la muerte de Roger, y de
nuestros Capitanes y amigos, no es mucho que turbe la voz y el
semblante, pues enciende el nimo para una honrada y justa satisfacion.
Por el rigor de nuestro agravio, mas que por la razon; debiramos hoy de
tomar resolucion; porque en caos semejantes la presteza y poca
consideracion suelen ser tiles, cuando de las consultas suelen
dificultades. Retirarnos  la patria mengua y afrenta de nuestro nombre
seria, hasta que nuestra venganza fuese tan sealada y atroz como lo fu
la alevosia y traicion de los Griegos; y as en este punto siento con
Berenguer de Entenza; pero en lo que toca al modo de hacer la guerra
opuestamente debo contradecirle, porque parceme yerro notable dividir
nuestras fuerzas, que juntas son pequeas y desiguales al poder del
enemigo que nos sitia. Yo doy por cierto y constante que Berenguer robe,
destruya, y abrase las costas vecinas como l ofrece; pero quin nos
asegura que al tiempo que l estuviere corriendo los mares, los pocos
que quedaren en Galpoli no sean perdidos? Y entonces Berenguer  donde
podr su armada, donde los despojos de su victoria? No le queda puesto
ni lugar seguro hasta Sicilia; pues yo por mas cierto tengo el perderse
Galpoli si l sacre la gente que est en su defensa para guarnecer la
armada, que seguro de su victoria. Todos los Capitanes famosos ponen su
mayor cuidado en socorrer una plaza que el enemigo tiene sitiada, y para
esto aventuran no solo lo mejor y ms entero de su campo, pero todas sus
fuerzas? Y Berenguer estando dentro se ha de salir? Quin asegura al
soldado que su ida ha de ser para volver? el miedo y el recelo comun no
se pueda quitar, aunque sangre y hechos claros son seguras prendas para
los que nacieron como l. Nuestra venganza ya no pide remedios tan
cautos y dudosos, ni  nosostros nos conviene el dilatar la guerra por
ser poca antes de ser menos; ejecutemos la ira. Aventurese en un trance
y peligro nuestra vida; y as mi ltimo parecer es, de que salgamos en
campaa, y debemos la batalla  los que tenemos delante.

Y aunque por la muchedumbre del ejrcito enemigo se puede tener la
muerte por ms cierto que la victoria, la causa justa que mueve nuestras
armas, y el mismo valor que venci  los Turcos vencedores de los
Griegos, tambien puede darnos comfianza de romper sus copiosos
escuadrones, y abatir sus guilas como se abatieron sus lunas; y cuando
en esta batalla estuviere determinado nuestro fin, ser digno de nuestra
gloria que el ltimo trmino de la vida nos halle con la espada en la
mano, y ocupados en la ruina y daos de tan prfida gente. Prevali este
ltimo parecer en los votos de los que se consultaban por ser el mas
pronto, aunque de ms peligro, y de mas gallardia; pero el poder de
Berenguer de Entenza, mayor entonces que el de Rocafort, no di lugar 
que la ejecucion fuese la que determin la mayor parte. Y Ramon Montaner
y dice, que las razones y ruegos de muchos no le pudieron hacer mudar de
parecer.

En este medio tuvieron aviso, que el Infante Don Sancho de Aragon habia
llegado con diez galeras del Rey de Sicilia  Metellin  iria al
archipilago, y de las mas vecinas  Galpoli. Berenguer de Entenza y
los dems Capitanes enviaron luego  suplicarle viniese  Galpoli, 
tomarles los homenages y juramento de fidelidad por el Rey de Sicilia.
Encarecieron su peligro y el descrdito del nombre de Aragon si no los
socorria; subditos que le habian hecho tan ilustre y tan grande. Don
Sancho mostr luego con su presta resolucion el deseo de su bien y
conservacion. Parti de Medelln con sus diez galeras y vino  Galpoli,
donde fu recibido con universal aplauso, creyendo que les ayudaria para
tomar entera satisfacion de sus agravios, sirvindole con parte de los
pocos bastimentos y dinero que tenian, y sin precisa obligacion de
obedecerle, todos le reconocieron por cabeza.




CAPITULO XXXI.

Los embajadores de nuestro ejrcito  la vuelta de Constantinopla por
rden del Emperador fueron presos y muertos cruelmente en la Ciudad de
Rodesto.


De nuestra nacion enviados los Embajadores  fin de romper los
conciertos que tenian con el Emperador, y hecho esto desafiarle, con
harto peligro llegaron  Constantinopla, y puesto, ante el Bailio de
Venecia, y la potestad de Gnova, y de los Consules de los Anconitanos,
y Pisanos, Magistrados y cabezas de estas naciones que tenian trato y
comunicacion en las Provincias del Imperio, dieron las manifiestas
siguientes. Que habiendo entendido que por rden del Emperador
Antronico, y su hijo Miguel en Andrinopoli, y en los dems lugares de su
Imperio, se habian degollado todos los Aragoneses y Catalanes que se
hallaron en ellos, tanto soldados como mercaderes, viviendo ells debajo
de su proteccion y amparo por cuya satisfacion los Catalanes y
Aragoneses de Galpoli estaban resueltos de morir, y que estimaban en
tanto su f y palabra, que querian antes de romper la guerra, que
constase, como ellos en nombre de todos los de su nacion se apartaban de
los conciertos y alianzas hechas con el Emperador; y que as los
pblicos instrumentos de all adelante fuesen invlidos y de ningun
valor, y que le retaban de traidor, y ofrecan de defender lo dicho en
campo, ciento  ciento,  diez  diez, y que esperaban en Dios que sus
espadas serian el instrumento con que su justicia castigaria caso tan
feo; pues  ms de violar la f pblica, matando los extrangeros, que
pacficos y descuidados trataban en sus tierras, habian dado cruel y
afrentosa muerte  quien les habia librado de ella, defendido sus
Provincias, abatido sus enemigos, y engrandecido su Imperio. Que la
insolencia de los soldados no era bastante causa para que contra ellos
se ejecutar tan inhumana resolucion. Castigranse los soldados culpados
 medida de sus delitos, sin que sus servicios les sirvieran de moderar
la pena. Diranles navios, y con que volver  la patria, que bastante
castigo fuera enviarles sin premio; pero sin perdonar  sexo ni edad
llevando por un parejo inocente y culpados, malos y buenos, habia sido
suma crueldad. Dado el manfiesto; el Bailio de Venecia con los demas
dieron razon al Emperador de esta Embajada, y queriendo tratar de algun
acuerdo, no se pudo concluir, estando los nimos tan ofendidos, y
cualquier palabra y f tan dudosa; y as se tuvo por conveniente para
entreambas partes una guerra declarada que una paz mal segura; que
adonde falta la f, el nombre de paz es pretexto y materia de mayores
traiciones. Respondi el Emperador, que lo sucedido contra los Catalanes
y Aragoneses no habia sido hecho por su rden; y que as no trataba de
dar satisfaccion, siendo verdad que poco antes mand matar  Fernando
Aones el Almirante, y  todos los Catalanes y Aragoneses que se hallaron
en Constantinopla, que habian venido con cuatro galeras acompaando 
Mara mujer del Csar,  su madre y hermanos, aun Montaner aprieta mas
el hecho, pues dice que el propio dia se ejecutaron estas muertes.
Pidieron los Embajadores, que se les diese seguridad para su vuelta 
Galpoli; fuele luego concedido, dndoles un comisario, con trato se
partieron  Rodesto, treinta millas lejos de Constantinopla, y por rden
del comisario que les acompaaba fueron presos hasta veinte y siete con
los criados y marineros, y en las carneceras pblicas del lugar les
hicieron cuartos vivos. Esta maldad me parece que puede disculpar todas
las crueldades que se hicieron en su satisfaccion, porque ninguna pudo
llegar  ser mayor que violar con tan fiera demostracion el derecho
universal de las gentes, defendido por leyes humanas y divinas, por
inviolable costumbre de naciones polticas y brbaras. Este desdichado
fin tuvieron las finezas de un Capitan poco advertido. Dignas de
alabanza son cuando hay seguridad en la f y palabra del Prncipe
enemigo, pero cuando est dudosa, por yerro tengo el aventurarse.
Nuestro Rey el Emperador Crlos V. pas por Paris y se puso en las manos
de su mayor mulo, fu su confianza tan alabada como la f de Francisco;
pero si la Reyna Leonor no avisara  Crlos su hermano de lo que se
platicaba, fuera la confianza juzgada por temeridad y la f por engao,
con que claramente se muestra, que alabamos,  vituperamos por los
sucesos, no por la razon. Berenguer de Entenza hizo notable yerro en
enviar Embajadores  Prncipe de cuya f y palabra se podia dudar,
porque quien con tanta alevosia y crueldad quit la vida  Roger y  los
suyos, de creer es que en todo lo dems no guardara f, ni diera por
legtimos Embajadores  los que venian de parte de los que l tenia por
traidores;  ms de que habiendo en los vecinos de Galpoli ejecutado
tan gran crueldad, se habia de temer otra mayor siempre que la ocasion
se la ofreciera.




CAPITULO XXXII.

Envianse Embajadores  Sicilia, y sale Berenguer con su armada, gana la
Ciudad de Recrea y vence en tierra  Calo Juan hijo de Andronico.


Luego que se supo en Galpoli la muerte de sus Embajadores, que no se
puede con palabras encarecer lo que alter los nimos, y encendi los
corazones  la venganza, el verse maltratar tan inhumanamente de los que
debieran ser amparados y defendidos. Cargaba todos los dias sobre
Galpoli gente de refresco, y apretaban  los de dentro, mas con el
impedirles que no entrasen bastimentos por tierra, que con las armas.
Berenguer de Entenza, y todos los Capitanes, con la resolucion que
habian tomado de no salir de Grecia sin haberse vengado, prevenian
socorros, y as les pareci que hiciesen dueo de sus armas al Rey Don
Fadrique, y que le jurasen fidelidad para obligarle mas  su defensa.
Este fu su principal motivo, aunque al Rey con razones de mayor
consideracion, y de mayor utilidad le persuadian. Recibi el juramento
de fidelidad en nombre del Rey Don Fadrique un caballero de su casa, que
se llamaba Garcilopez de Lobera, soldado que seguia las banderas de
Berenguer, y juntamente le eligieron por su Embajador al rey con Ramon
Marquet, ciudadano de Barcelona, hijo de Ramon Marquet ilustre Capitan
de mar,  lo que yo presumo, del gran Rey Don Pedro, y Ramon de Copons,
para que fuesen testigos del juramento de fidelidad que habian prestado
en manos de Garcilopez de Lobera, y le diesen larga relacion del estado
en que se hallaban; que si en su memoria tenia sus servicios, se
acordase de darles favor, pues en ellos no solamente interesaban ellos,
pero su aumento y grandeza; que advirtiese la puerta que le abrian ellos
para ocupar el Imperio de Oriente; y que se valiese de su venganza y
desesperacion, pues ellos ya estaban aventurados. Partironse los tres
Embajadores  Sicilia, con que la gente qued con algunas esperanzas de
que Don Fadrique les socorrera; porque siempre, aunque sean muy flacas,
animan y alientan  los muy necesitados. El Infante Don Sancho  la
partida de estos mensajeros ofreci, no slo de seguir y acompaar 
Berenguer en la jornada que tenia dispuesta, pero asistirles con sus
diez galeras hasta que se supiese el nimo y voluntad del Rey. Entenza
en nombre de todos acept el ofrecimiento, y agradeci al Infante el
haber tomado tan honrada resolucion, dgna de un hijo de la casa de
Aragon. Con esto apresur Berenguer su partida, y embarc la gente, pero
al tiempo que quiso salir, Don Sancho mud de parecer, olvidado de la
palabra que poco antes habia dado, y faltando  su mismo honor, y
reputacion; cosa que caus en todos novedad, ver en tan poca distancia
tomar tan diversas y encontradas resoluciones, sin haberse podido
ofrecer por la cortedad del tiempo nuevos accidentes, que le pudieran
obligar. Y si los pudiera haber de tal calidad que obligarn  romper
palabras dadas con tanto fundamento y razon, no se puede averiguar, por
lo que los antiguos no dejaron escrito la causa que pudo mover al
Infante  tomar resolucion tan en descrdito suyo; pero por lo que
respondi  Berenguer cuando le pidi que cumpliese su palabra, que fu
decir solamente, que as cumplia el servicio de su hermano, se puede
presumir que advirti el Infante, que habia paces entre Andronico y Don
Fadrique, y que sin expresa rden suya no habia de ocupar sus galeras en
dao de un Prncipe amigo. Esto bien me parece que pudiera disculpara al
Infante para no quedarse, cuando no lo hubiera ofrecido, pero empeada
su palabra, y viendo maltratar los mejores vasallos y sbditos del Rey
su hermano, grande desconocimiento y mengua fu el no asistirles y
ayudarles; porque ya Andronico, degollando  los Catalanes y Aragoneses
que se hallaban en su Imperio, rompi las paces primero.

Berenguer con sentimiento que debia, segn l refiere en su relacion que
envi al Rey Don Jaime II. de Aragon, dijo al tiempo que se partia,
cuando sus ruegos y razones no le pudieron detener, que el Infante fu
como le plugo y no como hijo de su padre. No perdieron los nuestros
nimo con la partida de Don Sancho, ni verse desamparados de la mayor
fuerza les hizo mudar parecer. Berenguer de Entenza embarc en cinco
galeras, dos leos con remos, y diez y seis barcos, ochocientos
infantes, cincuenta caballos, y sali de Galpoli la vuelta de la isla
de Marmora llamada de los antiguos Propontide. Lleg  ella, ech su
gente en tierra, y saque la mayor parte de sus pueblos, degollando sus
moradores, sin perdonar edad ni sexo, destruyendo y abrasando los
pudiera ser de algun provecho y comodidad; porque como fu esta empresa
la primera que ejecutaron despus de tantos agravios, mas se di  la
venganza que la codicia. Con la misma presteza y rigor volvi Berenguer
 las costas de Thracia, y continuando los buenos sucesos, despus de
algunas presas de navios, acometi  Recrea, Ciudad grande y rica, y con
poca prdida de los suyos la entr  viva fuerza. Ejecutse en los
vencidos el rigor acostumbrado, y recogido  los navios y galeras lo mas
lucido y rico de la presa, entregaron  la violencia del fuego los
edificios; porque hasta las cosas insensibles y mudas quisieron que
fuesen testigos y memoria de su venganza. Andronico tuvo aviso de la
prdida de Recrea, en tiempo que juzgaba  los pocos Catalanes huyendo
la vuelta de Sicilia, y para atajar los daos que Berenguer hacia de
toda aquella ribera de mar, que los Griegos llamaban de Natura, mand 
Calo Juan Dspota su hijo, que con cuatrocentos  caballo, y la
infantera que pudiese recoger se opusiese  Berenguer, y le impidiese
el hechar gente en tierra. Junto  Puente Rgia supo Berenguer que Calo
Juan venia, y el nmero y calidad de sus fuerzas, y aunque en lo primero
se juzg por muy inferior, en lo segundo le pareci que aventajaba  su
enemigo, y as resolvi de hechar su gente en tierra, y recibir  Calo
Juan, que avisado tambiem por sus corredores, como Berenguer con su
gente habian puesto el pi en tierra, apresuro el camino, temiendo que
no se retirasen, porque nadie pudiera creer, que ricos y llenos de
despojos quisieran los nuestros aventurarse sino forzados. Llegaron con
igual nimo  envestirse los escuadrones, y en breve espacio se mostr
claramente, que el valor es el que da las victorias, y no la multitud,
porque los nuestros quedaron vencedores siendo pocos, y los Griegos
rotos y degollados, siendo muchos. Calo Juan escap con la vida, y lleg
 Constantinopla destrozado. Andronico hizo tomar las armas al pueblo,
porque toda la gente de guerra estaba sobre Galpoli, y temi que
Berenguer no le acometiese la Ciudad. Esta rota se di el ultimo dia de
Mayo del ao 1304. Fueron tan prontas estas victorias, y alcanzadas en
tan diversas partes, y tan  tiempo, que los Griegos juzgaron por
mayores nuestras fuerzas, y que no era uno solo Berenguer el que les
hacia dao, sino muchos.




CAPITULO XXXIII.

Prision de Berenguer de Entenza con notable prdida de los suyos.


Con tan dichoso principio como tuvieron nuestras armas contra los
Griegos gobernadas por Berenguer de Entenza, pareci pasar adelante, y
valerse de la fortuna y tiempo favorable, siendo el fin y remate de una
victoria el principio de otra. Resolvieron los nuestros acometer los
navios que estaban surgidos en los puertos y riberas de Constantinopla,
y quemar sus atarazanas; empresas de mayor nombre que dificultad.
Navegaron para ejecutar su determinacion por la playa entre Pactia y el
cabo de Gano con buen tiempo; pero al amanecer, descubriendo velas de la
parte de Galpoli, tomronse pareceres sobre lo que se debia hacer,
vindose cortados para volver  Galpoli, y todos conformes se metieron
en tierra, y puestas en ella las proas lo mas cerca que pudieron, las
popas al mar, porque en aquellas que las proas no iban guarnecidas de
artilleria, la mayor defensa era lo alto de las popas. Tomaron las
armas, y bien apercibidos aguardaron lo que las diez y ocho galeras
intentarian, que venian  dar sobre las nuestras. Estas diez y ocho
galeras eran de Genoveses, que ordinariamente navegaban aquellos mares,
porque su valor,  codicia les llevaba por lo mas remoto de su Patria,
como  los Catalanes de aquel tiempo. Reconocidos de una y otra parte
los Genoveses fueron los primeros que les saludaron, con que los
nuestros dejaron las armas, y como amigos y aliados se comunicaron y
hablaron. Advirtieron luego los Genoveses por lo que oyeron platicar de
los sucesos, que Berenguer habia tenido la mucha ganancia que les
resultaria, y el gusto que darian al Emperador Andronico y  los
Griegos, si prendiesen  Berenguer, y le tomasen sus galeras. Y juzgando
por menor inconveniente romper su f y palabra, que dejar de las manos
tan importante y rica presa, enviaron  convidad  Berenguer de Entenza,
dndole palabra de parte de la Seoria que no se les haria agravio, ni
ultraje alguno, que viniese  honrar su Capitana, donde tratarian
algunos negocios importantes  todos. Con esto Berenguer sin advertir en
lo pasado, y en los daos en que su confianza le habia puesto, se fu 
la Capitana, donde Eduardo de Oria con otros muchos caballeros le
recibi y acarici. Comieron y cenaron juntos con mucho gusto y amistad,
tanto que Berenguer se qued  dormir en la Capitana, prosiguiendo hasta
muy tarde algunas platicas en razon de su conservacion. A la maana
cuando quiso volverse  su galera, Eduardo de Oria le prendi y desarm,
y otros Genoveses hicieron lo mismo con los demas que le acompaaban y
las diez y ocho galeras dieron sobre las nuestras desapercibidas y
descuidadas. Ganronse luego las cuatro con prdida de 200 Genoveses;
pero la galera de Berenguer de Vllamarin que tuvo algun poco de tiempo
para ponerse en defensa, la hizo de manera, que con tener sobre s diez
y ocho proas, no la pudieron entrar hasta que todos los que la defendan
fueron muertos; sin escaparse un hombre solo; tanta fu la obstinacion
con que peleando murieron en el combate de esta sola galera 200
Genoveses, y fueron mucho mas los heridos. Pachimerio dice, que los
Genoveses aquella noche que llegaron  juntarse con las galeras
Catalanas despacharon secretamente una de sus galeras  Pera, dndole
aviso que estaban con los Catalanes, los cuales le decian que Andronico
estaba indignado contra ellos, y que les queria castigar, y que les
persuadian que juntos acometiesen  Constantinopla. Llegado el aviso 
Pera, los Genoveses dieron razon al Emperador, y que  les orden que
les acometiesen, ofreciendo de hacerles muchas mercedes, y as al otro
dia ejecutaron lo referido. Este lastimoso fin tuvo la jornada de
Berenguer mal determinada, bien ejecutada, digan de mayor fortuna, pero
qu difcilmente los consejos humanos pueden prevenir casos semejantes!.
Dicurrise en la determinacion de esta jornada entre los Capitanes de
los peligros que pudieran sobrevenirle, y con ser tantos y tan variados
los que se propusieron, fu este accidente ni imaginado, ni previsto;
con que claramente se muestra, que los juicios de los hombres aunque
fundados en razon no pueden prevenir los de Dios. Al Infante Don Sancho
se debe culpar, porque fu la mas cercana causa de esta prdida. Si como
debiera acompaara  Berenguer, fueran las victorias que se alcanzaron
mayores, los Genoveses no se atrevieran, y las fuerzas de Galpoli se
aumentaran; con que la guerra se hiciera con mayores ventajas y
reputacion. Berenguer con serviles prisiones fu llevado con algunos
caballeros de su compaia  Pera; y porque temieron que Andronico no se
les quitase para satisfacer en su persona los daos recibidos, le
pasaron  la Ciudad de Trapisonda, puesta en la ribera del mar de Ponto,
donde los Genoveses tenian factoria, y le tuvieron en ella hasta que las
galeras volvieron. Los Genoveses hicieron una cosa bien hecha; porque
luego que tomaron las galeras Catalanas se vinieron  Pera, sin querer
entregar ningun prisionero  los Griegos, ni vender cosa de la presa,
aunque el Emperador les acarici y honr.

Con este buen suceso trat el Emperador con los mismos Genoveses, que
emprendiesen de echar  los Catalanes que estaban en Galpoli, y ellos
se lo ofrecieron que les diese seis mil escudos. Fu contento Andronico
de darlos, y as se los envi; pero ellos como gente atenta  la
ganancia pesaron el dinero, y hallndole falto se lo volvieron  enviar.
Andronico replic que les satisfara el dao, y entonces ya no
quisieron, porque informados mejor de lo que emprendian no les pareci
igual paga. Supo el Emperador que traian  Berenguer preso, procur con
amenazas y ruegos que se le entregasen, y ultimamente ofreci por su
persona veinte y cinco mil escudos. Todos se le neg, temiendo,  lo que
yo sospecho, que el Rey de Aragon no hiciese gran sentimiento, si
Berenguer tan grande y principal vasallo suyo padeciera afrentosa muerte
en poder del Emperador Andronico, el cual tent el medio mas eficaz que
pudo, ofreciendo  ciertos patrones de estas galeras, para que con algun
engao se le entregase, ocho mil escudo, y diez y seis pares de ropas de
brodecado; pero descubierto el trato, no quisieron que Andronico tentase
alguna violencia, y as se partieron, dajando muy desbrido al Emperador.
A la entrada del estrecho, Ramon Montaner de parte de los que quedaban
en Galpoli lleg con una fragata  pedir  Eduardo de Oria le diesen la
persona de Berenguer, y ofreci el dinero que pudieron recoger por su
rescate, que fueron hasta cinco mil escudos; pero los Genoveses no
quisieron,  por parecerles poca la cantidad,  lo que tengo por mas
cierto,  por no irritar el nimo de Andronico si ponian en libertad un
enemigo suyo, en puesto que se tenia por sus mayores enemigos, de donde
con mayor dao pudiese segunda vez destruir sus Provincias, y asolar sus
Ciudades. Desesperado Montaner de alcanzar su libertad, dile parte del
dinero que trahia, y le ofreci que en nombre del ejrcito se enviarian
Embajadores al Rey de Aragon, y al de Sicilia, para que se satisfaciese
agravio tan notable, como prender debajo de seguro un Capitan de Rey
amigo.




CAPITULO XXXIV.

Los pocos que quedaron en Galpoli dan barreno  todos los navios de su
armada.


Preso Berenguer de Entenza, y muertos los mejores caballeros y soldados
que les siguieron, quedaron solo en Galpoli con Rocafort su Senescal,
mil y dos cientos infantes, y doscientos caballos, y cuatro caballeros
buenos soldados, Guilln Siscar, y Juan Perez de Calds Catalanes, y
Fernando Gori, y Ximeno de Albaro Aragoneses, y con ellos Ramon Montaner
Capitan de Galpoli. Este tan poco nmero de gente defendi aquella
plaza, y cuando supieron que Berenguer con su armada se habia perdido, y
que el socorro, que esperaban habia de venir por su mano ya no tenia
lugar, y aunque reconocieron el peligro cierto, no perdieron el animo,
antes cobrando de la adversidad mayor esfuerzo, dieron ejemplo raro 
los venideros de lo que se debe hacer en casos, donde el honor corre
riesgo de que alguna mal advertida resolucion manche su limpieza,
conservada largos aos sin notas de infamia. Tuvieron consejo, y en l
hubo diferentes pareceres. Hubo algunos que les pareci forzoso el
desamparar  Galpoli, y que tratar de defenderla era desatino. Que se
embarcasen en sus navios y fuesen la vuelta de la isla de Metellin,
porque con facilidad la podran ganar, y con la misma defenderla, de
donde correran aquellos mares con mas seguridad suya, y dao del
enemigo, y que sus pocas fuerzas no daban lugar  mayor satisfacion. Fu
tan mal recibido este consejo de los mas, que con palabras llenas de
amenazas le contradijeron, y determinaron que Galpoli se defendiese, y
que fuese tenido por infame y traidor el que lo rehusase. Estimaron en
tanto su determinacion, que por quitarse el poder de mudarla, barrenaron
los navios, con que perdieron la esperanza de la retirada por mar, que
dndoles la que abriesen sus espadas en los escuadrones enemigos.
Siguieron el ejemplo de Agatocles en Africa, y le dieron  Hernando
Corts en el nuevo mundo, entreambos celebrados en la memoria de los
hombres por los mas ilustres que el valor humano pudo emprender.
Agatocles Rey de Sicilia pas con una armada  la Africa contra los
Cartagineses. Hechada su gente en tierra, hech  fondo sus navios, con
que forzosamente hubo de vencer,  morir; pero este tenia mas confianza
y razon de vencer, porque llevaba consigo treinta mil hombres, y la
guerra solamente contra Cartago. Los Catalanes se hallaron pocos, lejos
de su patria, y la guerra contra todas las naciones del Oriente.
Superior  la mayor alabanza fu la determinacion de Corts; porque
quien pudo en ignotas Provincias, distando inmenso espacio de su
patria, hechar  fondo sus navios, y escoger una muerte casi cierta por
una victoria imposible, sino un varon  quien Dios con admirable
providencia permiti que fuerse el que  su verdadero culto redujese la
mayor parte de la tierra?. No quiero hacer juicio si ste,  el de los
Catalanes fu mayor hecho, porque pienso que son entreambos tan grandes,
que fuera hacerles notable injuria, si para preferir alguno, buscaremos
en el otro alguna parte menos ilustre, por donde le pudiramos juzgar
por inferior. Espaoles fueron todos los que lo emprendieron, sea comun
la gloria.




CAPITULO XXXV.

Salen los nuestros de Galpoli  pelear con los Griegos, y alcanzan de
ellos sealadsima victoria.


Despus de barrenados los navios, contentos de verse fuera de peligro de
perder la reputacion con la retirada, dispusieron su gobierno. Dieron 
Rocafort doce Consejeros por cuyo parecer se gobernase. Esta eleccion se
hacia por los votos de la mayor parte del ejrcito, y su poder en los
consejos era igual al de Rocafort, y l ejecutaba lo que por parecer de
los dems se rresolvia. Hicieron sello para sus despachos, y patentes,
con la imagen de San George, y escritas en su orla estas letras: Sello
de la Hueste de los Francos que reynan en Thracia y Macedonia.
Prudentemente  mi juicio pusieron en lugar de Catalanes Francos, por
ser nombre mas universal, y menos aborrecido, y quisieron mostrar que
aquel ejrcito era compuesto de casi todas las naciones de Europa contra
los Griegos, y que era causa comun de todos el socorrerles. Por grandeza
de nimo tengo no estrecharle los hombres al nombre de su patria, porque
con este nombre no se extraasen los Espaoles de otras Provincias,
Italianos, y Franceses sino dilatarle por todo el orbe de la tierra;
patria comun de todos los vivientes.

El enemigo se venia llegando  las murallas de Galpoli y estrechaba 
los sitiados, y como en las ordinarias escaramuzas, aunque con mayor
dao de los Griegos, se perdia gente de nuestra parte, resolvieron de
salir  pelear con todas sus fuerzas, y aventurar en un trance de una
batalla su vida, y libertad; consejo que le deben seguir los que no
pueden largo tiempo conservar la guerra. No se hallaron en Galpoli para
salir  pelear entre infantes y caballeros mil y quinientos, puesto que
Nicephoro dice, que fueron tres mil; pero el autor escribi por relacion
de los Griegos  quien el temor pudo engaar, y parecer doblado el
nmero de los enemigos. Levantaron un estandarte antes de salir  pelear
con la imagen de San Pedro pusieronle sobre la torre principal de
Galpoli con grandes demostraciones de piedad, puestos de rodillas,
despus de haber hecho una breve oracion al santo, invocaron  la
Virgen. Al tiempo que empezaron la Salve con devotas aunque confusas
voces, estando el cielo sereno les cubri una nuve, y llovi sobre
ellos, hasta que acabaron, y luego de improviso se desvaneci. Quedaron
admirados de tan gran prodigio, y sintieron en sus corazones grandes
afectos de piedad y religion, con que les creci el nimo, y tuvieron
por cierta la victoria, pues con tan claras seales el cielo les
favorecia. Reposaron aquella noche, no con poco cuidado de que fuese la
ltima de su vida. Sbado por la maana que fu el siguiente,  los 21
de Junio salieron de sus murallas y reparos. El enemigo dejado por
guarda de sus Reales que estaban en el siguiente, Brachilao dos millas
de Galpoli parte de su ejrcito con ocho mil caballos y mayor nmero de
infantes se adelant  pelear. Los nuestro hecharon su caballera por el
lado izquierdo de su infantera abrigndose por el derecho del terreno
algo quebrado. Guilln Perez de Calds, Caballero anciano de Catalua,
llevaba el estandarte del Rey de Aragon, Fernan Gori el de Don Fadrique
Rey de Sicilia, que olvidados de sus Prncipes, jams olvidaron su
memoria. El de San George dieron  Gimeno de Albaro, y Rocafort
encomend el suyo  Guilln de Tous. Las centinelas que estaban en lo
alto de las torres de Galpoli dieron la seal de acometer, porque
descubrian mejor al enemigo que venia mejorndose por los collados.
Cerraron de una y otra parte con gallardia y fu tanta la furia del
primer encuentro, que afirma Montaner que los que quedaron dentro de
Galpoli les parecio que todo el lugar venia al suelo,  semejanza de
terremoto.

No pudieron los Griegos contra soldados tan practicos y valientes,
aunque con tanta desigualdad, salir con victoria. Dieron luego la vuelta
hacia sus reales, donde pensaron rehacerse. Los que quedaron en su
defensa, viendo su gente rota, salieron  detener al enemigo que con
furia y rigor increible venia ejecutando su victoria. El nuevo socorro
de gente descansada detuvo algo  los vencedores, porque era lo mejor
del ejrcito; pero repetido el nombre de San George cerraron con igual
nimo, y segunda vez vencieron  los Griegos, ganndoles sus
alojamientos. Volvieron las espaldas Umbertos Polo Basilia, y el grande
Eteriarca. Siguise el alcance veinte y cuatro millas hasta Monocastano,
degollando siempre sin resistencia alguna porque la huida les hizo dejar
las armas con que apretados pudieran defenderse de los nuestros, que
esparcidos, cansados y pocos, les seguan; pero la vileza de los Griegos
era tanta, que refiere un Autor que por las heridas en el rostro no
osaban volverle, aunque con solo este riesgo se pudieran defender;
ultima miseria  que puede llegar un hombre cuando teme las heridas mas
que la infamia. La mayor parte de los Griegos vencidos murieron
ahogados, porque seguidos de los Catalanes de quien no esperaban buena
guerra sino afrenta, y muerte, se arrojaban en los barcos y leos de la
ribera, cargando en ellos mas gente de la que pudieran llevar, con cuyo
peso, con la priesa de los que entraban venian al fondo y se habrian,
ayudando  esta prdida los propios Catalanes, que metidos en el agua 
cuchilladas, y asidos de los bordes de los barcos, les forzaban 
echarse en el agua  morir. Con la noche dejaron el alcance, y cerca de
la media volvieron  Galpoli sin haber reconocido los despojos que el
enemigo les dejaba, juzgando por mayor ganancia quitar vidas, y derramar
sangre de los que con tanta impiedad quitaron las de sus compaeros y
amigos. A la maana salieron  recoger la presa, y fu de manera que
tardaron ocho dias en retirarla dentro de Galpoli, vestidos de seda y
oro, en aquel tiempo mas estimados por no ser tan comunes, en gran
cantidad, armas lucidas, y joyas de mucho precio, tres mil caballos de
servicio, y bastimentos en tanta abundancia, que en muchos dias no se
pudiera temer en Galpoli falta de ellos. Murieron de los vencidos
veinte mil infantes y seis mil caballos y de los nuestros un caballo, y
dos infantes; no me atreviera  referirlo por parecerme caso imposible,
si Autores de mucho crdito no refirieran semejantes acontecimientos.
Paulo Orosio escritor antiguo y Christiano, cuenta de Agatocles, que
degoll con dos mil hombres treinta mil Cartagineses con su General
Annon, y l perdi solos dos hombres.




CAPITULO XXXVI.

Previenese Miguel Palelogo para venir sobre Galpoli, los nuestros 
pelear con el tres jornadas lejos, y entre los lugares de Apros, y
Cipsela se da la batalla, sale de ella Miguel vencido, y herido.


La buena dicha de nuestras armas puso en cuidado al Emperador Andronico,
y  Miguel su hijo, porque nunca creyeron que gente tan poca se les
pudiera dar, y forzarles  poner todas las fuerzas del Imperio para su
ruina. Con el suceso de Galpoli, resolvieron los Emperadores de juntar
sus gentes, y dar sobre los nuestros antes que pudiesen de Catalua, 
de Sicilia llegar socorros. De estas prevenciones y aparatos de guerra
fueron los nuestros avisados por una espa Griega, que Montaner envi
con harto recelo de que volviese, porque otras de la misma nacion, que 
diversas partes se enviaron, no volvieron. Catalanes no podian servir en
esta ocupacion, porque siempre eran conocidos, aunque con traje, y
lenguaje Griego se procuraban encubrir. Con este aviso se resolvieron
todos de salir  buscar al enemigo la tierra adentro resolucion tan
gallarda como cualquiera de las otras que tomaron. No pienso yo que
tantas finezas ni bizarras se puedan haber ledo en otras historias, y
as algunas veces temo que mi crdito y fe se ha de poner en duda; pero
advertido el que esto leyere que Nicephoro Gregoras, y Pachimerio
autores Griegos, y por serlo enemigos, y Montaner Catalan concuerdan en
lo que parece ms increble, tendr por verdad lo que escribimos.
Montaner refiere que la principal causa que les movi  seguir este
consejo fu verse ya ricos, y prsperos, y temer, que la sobrada aficion
de sus riquezas, y el temor de perderlas, no les hiciera perder algo de
su reputacion. Siguiendo los consejos mas cautos, y menos honrosos,
dejaron en Galpoli de guarnicion donde quedaban su hacienda, mugeres y
familia cien Almugavares, y partieron la vuelta de Andrinopoli, plaza de
armas de aquel ejrcito que se juntaba contra ellos, con firme
determinacion de pelear con Miguel, aunque fuese asistido del mayor
poder de su Imperio. Caminaron tres dias por Thracia, destruyendo y
talando la campaa; llegaron  poner una noche sus cuarteles  la falda
de un monte poco spero. Las centinelas que pusieron en los altos
descubrieron de la otra parte grandes fuegos; enviaronse reconocedores,
y poco despus volvieron con dos Griegos prisioneros, de quien se supo
la ocasion de los fuegos, que fu por estar Miguel acuartelado con seis
mil caballos, y mayor nmero de infantes, entre Agros y Cipsela, dos
Aldeas pequeas aguardando lo restante del campo. Quisieron algunos que
aquella misma noche se atravesase la montaa que les dividia, y diesen
sobre los enemigos descuidados, y no me parece que aprobaron este
consejo, no s por que razon; puesto que forzosamente se habia de pelear
con ellos, mas facil fuera con la obscuridad y confusion de la noche
aventurarse, que aguardar la maana cuando siendo tan pocos pudieran ser
mejor reconocidos. Despus de haberse todos confesado, y recibido el
Sacramento de la Eucharastia, hicieron un solo escuadron de su
infantera, y la caballera dividida igualmente en dos tropas  cada
lado del escuadron la suya, y otro escuadron dejaron en la retaguarda
para socorrer  donde la necesidad le llamase. Caminaron la vuelta del
enemigo; al salir del sol se hallaron de la otra parte de la montauela,
de donde descubrieron al enemigo mas poderoso de lo que la espia les
dijo, y fu, porque dos horas antes lleg la mayor parte de su ejrcito
que le faltaba. Reconoci el enemigo su venida y como entre infantes y
caballos no llegaban  tres mil los nuestros, juzgaron que venia 
rendir las armas, y entregarse  la clemencia de Miguel; y esto lo
tuvieron por tan cierto que ni querian tomar las armas ni salir de sus
cuarteles. Pero Miguel que con tanto dao suyo conocia por experiencia
el valor de sus enemigos, sac su gente, y l se arm, y puso  caballo,
ordenando los escuadrones en esta forma. La infantera repartida en
cinco escuadrones  cargo de Teodoro tio de Miguel, General de toda la
milicia, que habia venido del Oriente en el cuerno siniestro puso las
tropas de caballera de los Alanos y Turcoples  cargo de Basila, en el
cuerno derecho se puso la caballera mas escogida de Thracia y
Macedonia, con los Valasco y los aventureros  rden del gran Etriarca;
en la retaguarda qued Miguel con los de su guarda, y parte de la
nobleza que asistia  su defensa. Acompabale el Despota su hermano, y
Senacarib ngelo, que este dia no quiso tener gente de guerra  su
cargo, por hallarse ocupado en la defensa del Emperador, y tener cuidado
de la seguridad de su persona. Reconoci Miguel sus escuadrones, y
animados  la batalla, vinieron cerrando. Los nuestros divididos en
cuatro escuadrones con gran nimo y resolucion los primeros con quien se
toparon fueron los Alanos Turcoples, que su caballera envisti el
primer escuadron de Almugavares, que invencible quebrant su furia,
tanto, que dice Pachimerio, que luego se retiraron huyendo. Aunque
Nicephoro dice, que los Masagetas y Turcoples cuando tocaron las
trompetas para envestir, huyeron, porque tenian resuelto de no servir al
Emperador, y los Turcoples tenian trato con los Catalanes. De cualquier
manera que ello fuese,  despus de haber envestido,  antes, huyeron, y
la infantera descubierta por el siniestro lado de toda la caballera
que le sustentaba, qued, dice Nicephoro, como la nave sin arbol y sin
velas en la mayor furia de la tempestad. Parte de nuestra caballera,
que se habia juntado de Almugavares y marineros, habia desmontado y
acometido  pie por aquella parte. La ocasion que tubieron para
desmontar estas tropas, fu solo por hallarse intiles en este genro de
servicio, y que si no dejran los caballos no pudieran pelear. Los dems
escuadrones de infantera, libres de la mayor parte de la caballera
enemiga que les pudiera daar, cerraron por la frente tan vivamente, que
degolladas las primeras hileras donde estaban sus mas lucidos y
valientes soldados, todo lo demas de la infantera se puso en huida
aunque la caballera de Thracia y Macedonia, como la mejor y de mayor
reputacion de aquellas Provincias, mantuvo por gran rato su puesto
peleando con nuestra caballera, y defendi uno de sus escuadrones que
no fuese roto, hasta que los Almugavares le abrieron por el otro
costado, y por la frente, y entonces su caballera con mucha prdida
dejo el puesto, huyendo la vuelta de Cipsela. Miguel, como buen Prncipe
y valiente soldado viendo sus escuadrones rotos, y caballera, parte
retirada, y parte deshecha, y en quien tenia puesta la mayor esperanza
de vencer, sac su caballo la vuelta del enemigo, y luego repentinamente
qued el caballo sin freno, y se arrojo  vuelta de los enemigos,
detenido de los que estaban en su guarda hubo de subir en otro caballo,
y sin tener por mal agero el haber perdido el freno su caballo, se
metia por lo mas peligroso, y con gran presteza animaba unos y socorria
 otros, cuando con amenazas, cuando con ruegos, llamando  sus
Capitanes y Maestres de Campo por sus nombres, que volviesen las caras,
que resistiesen, que no perdiesen aquel dia con tanta mengua la
reputacion del Imperio Romano. Los soldados y Capitanes, perdido una vez
el miedo  su fama, y puesto en ejecucion caso tan feo como desamparar
la persona del Prncipe, tambien la perdieron  sus ruegos y quejas,
porque cuanto mayor es la infamia de un hecho, tanto ms dificil es el
arrepentimiento. Entonces Miguel quiso con el ejemplo, ya que no pudo
con las palabras, obligarles, y juzgando por grande afrenta no aventurar
su vida por la de los suyos vuelto  los pocos que les seguan, les
dijo: Ya lleg tiempo, compaeros y amigos, en que la muerte es mejor
que la vida, y la vida mas cruel que la misma muerte. Muerase con
reputacion, si se ha de vivir con infamia. Y levantando el rostro al
cielo, pidiendole su ayuda, se arroj con su caballo en medio de los
nuestros. Siguieronle hasta ciento de los ms fieles, y por un grande
espacio puso la victoria en duda; tanto puede en semejantes ocasiones la
persona del Prncipe que se aventura. Hiri  muchos y mat  dos. Un
marinero catalan llamado Berenguer, que en la jornada de este dia se
hall sobre un buen caballo, y con lucidas armas despojos de la victoria
pasada, anduvo entre los enemigos tan bizarro, que Miguel por entrenabas
causas le tuvo por algun sealado Capitan de nuestra nacion, y con deseo
de mostrar su esfuerzo, se fu para l, y le di una cuchillada en el
brazo izquierdo. Resolvi sobre Miguel el marinero con tanta presteza,
que sin darle tiempo de sacar su caballo,  golpes de maza le hizo
saltar el escudo, y le hiri en el rostro, y al mismo tiempo le mataron
 Miguel el caballo, y le tuvieron casi rendido, pero algunos de su
guarda le socorrieron valientemente, y uno de ellos le di su caballo
con que se salv. Quedando muerto por librar  su prncipe, Miguel
perdida la mayor parte de su gente, y libre del peligro por su valor y
por su dicha, se sali de la batalla, llevado ms por la fuerza de los
suyos, que por su voluntad. Intent muchas veces volver  cobrar la
reputacion prdida, pero siempre fu detenido, y su coraje rebent en
lagrimas. Retirse dentro del Castillo de Apros, con que la victoria se
declar por nosotros. No se sigui el alcance, porque entendieron
siempre que  los Griegos les quedaban fuerzas enteras para volver
segunda vez  pelear, y temieron alguna emboscada, segn Pachimerio
dice, y aade, que fu particular providencia de Dios el miedo que
tuvieron los Catalanes de la emboscada, para detenerles que no
ejecutasen la victoria, donde perecieran muchos ms; y Miguel llegara 
sus manos. Contentronse con quedar seores del campo, y aguardar la
maana que les desengaara de sus sospechas. Toda aquella noche se
estuvo con las armas en la mano. Lleg la maana, y reconocieron que su
victoria habia sido con entero cumplimiento. Acometieron  Apros el
mismo dia, que defendido solo de sus vecinos, fcilmente se entr. En
este lugar se detuvieron ocho dias, para que los heridos se curasen y
los dems descansasen del trabajo y fatiga de la batalla. Spose luego
como la gente que Miguel aguardaba, y segn los espas refirieron ya se
le habia juntado antes de la batalla, y que todo estaba vencido.
Perecieron, segn Montaner del enemigo diez mil caballos, y quince mil
infantes; de los nuestros veinte y siete y nueve caballos. Retirado
Miguel dentro de Apros, no se tuvo por seguro, y aquella misma noche se
sali, y se fu  Pambhilo y de all  Didimoto donde estaba su padre,
de quien, cuenta Nicephoro que fu reprehendido gravemente, porque puso
su persona tan atrevidamente en tanto riesgo, que lo que en un soldado,
 Capitan se debia de alabar, en un Emperador era digno de reprehension;
palabras nacidas de la aficion de un padre, ms que de lo que debiera
aconsejar si no lo fuera, porque no s yo que tenga el Prncipe mayor
obligacion de aventurarse, que la que Miguel se aventur, cuando ve sus
escuadrones deshechos, su reputacion en peligro, su gente muerta y sus
estados prdidos. Qu Prncipe de los celebrados en la memoria de las
gentes dej de poner su vida al mayor riesgo, cuando la importancia y la
grandeza del caso s de tal calidad?.

Con esta victoria, la mayor parte de la Provincia de Thracia qued por
despojos de los nuestros. Las Ciudades populosas y fuertes no padecieron
en esta comun tempestad, porque siendo los Catalanes tan pocos, no se
querian ocupar en asaltar murallas, donde forzosamente habian de perder
gente, y si algunas tomaron, fu porque el descuido del enemigo les
convid para que lo pudiesen hacer, sin aventurarse mucho. Los moradores
de las aldeas y poblaciones de Griegos de toda la Provincia, sabida la
prdida de su ejrcito, dejaron sus casas, y sus haciendas, y el trigo
que estaba ya para recoger, y peregrinando por reinos vecinos,
acrecentaron el temor de nuestra venganza; y dice Pachimerio que entraba
de todas parte infinita gente huyendo, y que parecia Constantinopla la
espera de Empedocles. Fu ocasion esta victoria de que sucediese en
Andrinopolis un caso lastimoso  los Catalanes que estaban presos desde
la muerte de Roger, que llegaban al nmero de sesenta. Tuvieron aviso de
la victoria de Apros, animarnse  intentar su libertad. Estaban en una
crcel fuerte de una torre, rompieron los grillos, y acometieron una
puerta no la pudieron abrir, subieron  lo alto de la torre para
reconocer algun camino de su libertad, no fu posible hallarle, y como
desesperados de hallara piedad en los Griegos, desde arriba, con las
armas que pudieron alcanzar, pelearon valientemente con los ciudadanos
de Andrinopoli que sitiaron la torre, y la procuraron ganar  fuerza de
armas, pero fu tanto el valor de los que la defendan, que no fu
posible hacerles dao. Finalmente despus de heridos, los ciudadanos
desesperados de poderles rendir, se resolvieron de quemar todo el
edificio y torre. Dironle fuego por todas partes, y en poco rato se
encendi con gran ruina del edificio. Por entre las llamas y el fuego
arrojaban piedras y dardos, y medio abrasados peleaban. Despidieronse, y
abrazados unos con otros, hecha la seal de la Cruz, as lo dice
Pachimerio, se arrojaron en el fuego todos, y entre ellos dos hermanos
de linage ilustre, y de nimo valeroso, abrazandose con gran lstima de
los circunstantes se arrojaron de la torre, y escaparon del fuego, que
con mas piedad les perdon que el hierro de los perfidos Griegos, de
quien fueron despedazados. Entre estos sesenta solo hubo uno que diese
muestras de rendirse,  quien los otros arrojaron de la torre. Despus
de haber destruido y talada la mayor parte de la Provincia, volvieron 
Galpoli, acrecentados de reputacion, de hacienda, y de gente, que se
les juntaba de Italianos, Franceses y Espaoles, que pudieron escapar de
la crueldad y furia de los Griegos.




CAPITULO XXXVII.

Estado de las cosas de Andronico, y de los Griegos.


En todos tiempos y edades se ha mostrado la igualdad de la justicia
divina, pero en unos se ha sealado mas que en otros con el azote de
alguna pestilencia, hambre,  guerra. Esta ltima se tom para castigo
de Andronico, y de los Griegos que apartados de la obediencia de la
Romana Iglesia, madre universal de los que militan en la tierra, cayeron
en mil errores y por ellos, y por los demas pecados que antes se
siguieron, permiti Dios que los Catalanes fuesen los ministros de su
ejecucion. Aadise  los daos de la guerra, males y divisiones
caseras, que entre los Prncipes suele ser el ltimo y mayor de los
trabajos, porque con l se confunden los consejos, y se enflaquecen las
fuerzas, y es un breve atajo para su ruina.

Irene mujer del Emperador Andronico juzgaba por cosa indigna de su
grandeza y sangre, que sus tres hijos Juan, Teodoro, y Demetrio no
tuviesen parte en el Imperio de su padre por tener hijos de otra madre
llamados primero  la sucesion. Miguel ya nombrado por Emperador, y
Constantino Despota. Procur por todos los medios posibles, que su
marido Andronico dividiese entre sus hijos algunas Provincias de su
imperio. No le fu concedida esta demanda. Volvi segunda vez  tantear
otro medio mas perjudicial y daoso para el Imperio que el primero, y
fu pedir que les declarase sucesores y compaeros de Miguel su hermano.
Negosele tambien con, que Irene mujer ambiciosa conociendo el amor
grande de su marido, y que apartndose de l doblara  su constancia, y
que el deseo de volverla  ver fuera mas poderoso que lo habian sido sus
ruegos, fuese  Thesafonica con gran contradicion de su marido, aunque
por no publicar males tan ntimos y secretos, mostr en lo exterior que
no le desplacia. Nunca ausencia se tom por medio para acrecentar una
aficion, antes suele ser con que la mayor se desvanece, como siempre
suele esperimentarse: El amor y aficion de Andronico se fu perdiendo, y
la mujer al mismo paso desesperando y cerrando la puerta  su
pretension, troc los ruegos en amenazas. Admiti platicas y tratos de
Prncipes extranjeros enemigos de Andronico. Envi  llamar  su hierno
Crales Prncipe de los Tribalos y de Servia, casado con su hija
Simonide, y le di todas las joyas, y tanto dinero, que Nicephoro
quiere, que con l se pudiera fundar renta para sustentar cien galeras,
en defensa de los mares y costas del Imperio. Con esta division, qu
poder no se deshiciera? qu Reino no se acabra? Y mas sobreviniendo un
ejrcito de gente enemiga,  quien el deseo de su venganza puso en la
necesidad de morir,  vencer.




CAPITULO XXXVIII.

Los nuestros hacen algunas correrias, y toman  las ciudades de Rodesto,
y Paca.


Retirados  Galpoli despus de la victoria, quedaron dueos absolutos
de la campaa, y Andronico sin atreverse  salir de Constantinopla, ni
Miguel de Andrinopoli, tan apretados les tuvieron nuestras armas.
Andronico  las quejas de tantos daos como hacian los Catalanes en sus
Provincias, encogi los hombros, atribuyendo  sus pecados el castigo
que Dios le enviaba y confesaba que no era poderoso para resistirles.
Hasta Moaronea, Radope, y Bizia, ciento y setenta millas de Galpoli,
entraban haciendo correrias, con universal temor y asombro de todas las
Provincias; porque no habia lugar que estuviese libre de su furia por
remoto y apartado que fuese. Las Ciudades que por su fortaleza de muros
no podian ser acometidas, sentian estos males en sus vegas, y en sus
jardnes, quemando y talando lo mas estimado, y haciendo prisioneros 
muchos de quien sacaban grandes y contnuos rescates, y no solo
compaas enteras, pero cuatro,  seis soldados hacian estos lances.
Pedro de Maclara Almugavar, que servia en la caballera, hallndose una
noche entre sus camaradas desesperado de haber perdido lo que tenia al
juego, resolvi de rehacer lo perdido, y desquitarse con algun dao de
sus enemigos, de que le resultase provecho. Subi  caballo, y con dos
hijos que tenia, caminando siempre entre enemigos, lleg  los jardines
que estn pegados  Constantinopla, donde luego la suerte le puso entre
manos un padre y un hijo mercaderes Genoveses. Hizolos prisioneros, y
di con ellos en Galpoli sin que persona alguna se lo estorbase, con
haber veinte y cinco leguas de retirada. Hubo por su rescate mil y
quinientos escudos, con que el Almugavar recompens lo perdido, y gan
reputacion de valiente y pltico soldado. Estas y muchas otras
correrias, refiere Montaner, que se hacian con igual felicidad y
admiracion. A tanto lleg el atrevimiento de los Catalanes. Vise Roma
cabeza del mundo, conocida entonces en tanta grandeza y gloria, que
desvanecida con sus victorias y triunfos, se atribuy el renombre de
eterna; pero las armas de los Godos y Vandalos mostraron cuan breves
fueron sus glorias, y cuan falso su atributo. Lo mismo sucedi 
Constantinopla cabeza del Imperio Oriental; en quien juntamente se
levantaron y merecieron el poder y la piedad por el grande Constantino;
en cuyos sucesores se conserv, hasta la ira de Dios se ejecut su
castigo, entregndola por despojos  naciones extraas, y en este tiempo
casi forzada de pocos Catalanes y Aragoneses,  recibir leyes la que las
daba  tantos Reinos y gentes.

Ardia en los corazones de los Catalanes el deseo De vengar la muerte
afrentosa de sus Embajadores, en los naturales y vecinos de Rodesto,
donde tan inhumanamente fueron despedazados y muertos. Salieron  esta
jornada hasta los nios, en quien fu mas poderosa la pasion de su
venganza, que la flaqueza de su edad. Estaba esta Ciudad ribera del mar,
sesenta millas de camino por tierra de Galpoli. Para llegar  ella
forzosamente se habian de dejar los nuestros pueblos enemigos  las
espaldas, y esta seguridad caus descuido en los vecinos de Rodesto,
porque nunca creyeron que los Catalanes se aventurarian sin tener la
retirada llana y sin peligro, pero estas dificultades fueran bastantes,
si el agravio no las atropellar. Al amanecer escalaron las murallas, y
la entraron sin hallar Resistencia ejecutando muertes con tanta
crueldad, que por este hecho primeramente, y por los demas que fueron
sucediendo, qued entre los Griegos hasta nuestros dias por refran: la
venganza de los Catalanes te alcance. Esta es la mayor Maldicion que
entre ellos tienen ahora la ira y el aborrecimiento: tan viva se les
representa siempre la memoria de aquel estrago. Dice Montaner
encareciendo el desorden que hubo por nuestra parte, que los Capitanes y
Caballeros no pudieron detener ni impedir las crueldades que los
vencedores ejecutaron en los vencidos, porque perdido el temor de Dios y
el respeto debido  sus Capitanes, y el de su misma naturalezas,
despedazaban cuerpos inocentes, por la edad incapaces de culpa; hasta
los animales quisieron entregar  la muerte, porque en el lugar no
quedase cosa viva. De all pasaron  Paca ciudad vecina, y la ganaron
con la misma facilidad, y trataron con el mismo rigor. Pareciles 
nuestros Capitanes ocupar estos puestos, por que la gente iba creciendo,
y era ya bastante para dividirse y acercarse  Constantinopla, cuya
perdicion y ruina era el ltimo fin de sus peligros y fatigas. A
montaner dejaron en Galpoli solo con algunos marineros, con
Almugavares, y treinta caballos.




CAPITULO XXXIX.

Fernan Jimenez de Arens llega  Galpoli, entra  correr la tierra, y
al retirarse derrota dos mil infantes, y ochocientos caballos del
enemigo.


Fernan Jimnez de Arens, uno de los mas principales Capitanes
Aragoneses que vinieron con Roger en Grecia, por algunos disgustos, como
dijimos arriba, se apart de nuestra compaa. Con los pocos que le
siguieron se fu al Duque de Athenas, donde se detuvo algun tiempo
sirviendo en las guerras que el Duque tuvo con sus vecinos; que fueron
muchas y varias; accidentes forzosos que padecen los estados pequeos
que tienen por vecinos Prncipes poderosos. En todas ellas Fernan
Jimnez gan reputacion y ocup lugar honroso, pero el peligro de sus
amigos en su nimo pudo tanto, que dej sus acrecentamientos seguros y
ciertos, por socorrerles con su persona. Habida licencia del Duque, con
una galera, y en ella ochenta soldados viejos, lleg  Galpoli. Fu de
todos recibido con notables muestras de agradecimiento. Dironle muchos
caballos y armas para poner su gente en rden, y con algunos amigos que
le quisieron seguir junt trescientos infantes, y sesenta caballos, y
con ellos entr la tierra adentro. Despus de haberse visto con los
Capitanes que estaban en Rodesto, y Paca, y comunicado con ellos su
resolucion, camin con su gente la vuelta de Constantinopla y pasado el
rio, que los antiguos llamaron Batinia, saque y quem muchos pueblos 
vista de la Ciudad. Andronico de los muros miraba como se ardian las
casas, y creyendo que todo nuestro campo era el que tena delante, no
quiso que saliese gente, antes la puso en guarda y seguridad de
Constantinopla, repartida por sus muros esperando que nuestras espadas
se habian de emplear aquel dia en su ltima ruina: recelos fueron estos
de Andronico bien fundados y advertidos; porque el pueblo lleno de
pavor, acostumbrado al ocio, no trataba de tomar las armas para su
propia defensa. La gente de guerra mercenaria de Turcoples, y Alanos, ni
por naturaleza ni por beneficio obligada al servicio de su Prncipe,
rehusaba y temia los peligros,  mas de las sospechas del trato que
tenian con nuestros Capitanes. Entre estos temores y desconfianzas
andaba metido Andronico, cuando supo que Fernan Jimnez de Arens con
solos trescientos era el autor de tantos daos, y que Rocafort con el
grueso del ejrcito andaba junto  Rodope. Entresaco Andronico de su
caballera ochocientos, y con dos mil infantes, les mand salir  cargar
 Fernan Jimnez que se retiraba con riqusima presa. Salieron con buen
nimo y resolucion, y pasando aquella noche el rio, ocupando un puesto
aventajado, paso forzoso para los nuestros, se pusieron en emboscada.
Descubrieronla luego los corredores de Fernan Jimnez, y como la
retirada no podia ser por otra parte, hecho alto, dijo  los suyos: Ya
veis amigos que el enemigo nos tiene cerrado el paso, y que solo puede
allanarle nuestro valor. Lo que en esto se interesa, no es menos que la
vida nuestra en el ltimo peligro. Los contrarios que tenemos delante,
son los mismos que habeis vencido tantas veces con mayor desigualdad. Su
multitud solo ha servido siempre de aumentar nuestras victorias, tan
segura la tenemos en esta como en las demas ocasiones pues se resuelven,
segn vemos, de aguardarnos y pelear. El puesto aventajado les d
confianza, olvidados de que nuestras espadas penetran defensas y reparos
inexpugnables. Conozco esta gente vil que donde quiera les ha de
alcanzar el rigor de nuestra justa venganza. Dicho esto hizo cerrar su
infantera de almugavares, y el con sus pocos caballos envisti las
tropas de la caballera enemiga. Pelese valientemente, pero los dos mil
infantes Griegos, acometidos de los trescientos Almugavares, fueron casi
todos degollados con tanta presteza, que tuvieron lugar de socorrer 
Fernan que andava peleando con la caballera, y fu tan importante su
ayuda, que luego dejaron los enemigos el paso libre con prdida de 690
caballos entre muertos y presos. Victoriosos y llenos de despojos
pasaron adelante y llegaron  Paca, donde Rocafort poco antes habia
llegado de correr de Rodope.




CAPITULO XL.

Fernan Jimenez gana el Castillo y lugar de Modico.


Parciale  Fernan Jimnez que para asegurar sus cosas, importaba tomar
alguna plaza donde pudiese tener cuartel  parte del que tenia Rocafort,
porque su condicion no daba lugar  que pudesen vivir juntos. La
nobleza de sangre de Fernan y su trato llevaban tras si  muchos de los
que seguan  Rocafort, pero temiendo su ira como del mas poderoso, no
osaban descubiertamente dejarle sin tener la seguridad de alguna plaza.
Modico lugar del enemigo mas vecino, puesto  la parte del estrecho, al
medio dia de Galpoli, fu lo que pareci intentar de ganarla por
sorpresa; y como no les sucedi bien, pegados casi al lugar se
fortificaron, y abrieron sus trincheras. Condenaban la resolucion de
Fernan los bien entendidos del arte militar, porque con 200 infantes, y
ochenta caballos que solos tenia, no se podria emprender cosa tan
difcil como lo era ganar un pueblo, habiendo dentro setecientos hombres
para tomar armas, pero la vileza de sus nimos, y la constancia de los
nuestros, hizo facil lo imposible. Cuando  una nacion le falta la
industria y el valor, forzosamente ha de dar buenos sucesos al enemigo
que la quisiere sujetar, porque ni el nmero de la gente, ni la defensa
de las murallas, le sirve de reparo. Los miserables Griegos de este
pueblo con ser 700, y los nuestros apenas trescientos, se encerraron
dentro de sus murallas como si todo el campo de los Catalanes les
sitiara, sin salir  pelear ni  deshacer lo que su enemigo trabajaba
para su ruina. Fernan Jimnez levant un trabuco, y con l bati algunos
dias lo que parecia mas flaco, pero tiraba piedras de tan poco peso, que
no hacia dao en sus murallas fuertes, y muy levantadas. Arrimabanse
escalas algunas veces, y todo fu sin fruto. Montaner de Galpoli
socorria con bastimentos y vituallas; solo los nuestros cuidaban de
asegurarse dentro de sus fortificaciones, dando cuidado al enemigo, y
rendirle  vivir mas descuidado. Con su asistencia y pertinacia
alcanzaron al fin lo que pretendian, porque los Griegos despus de
largos siete meses de sitio, creci en ellos el desprecio de sus
enemigos, y al mismo paso el descuido de guardarse. Las centinelas eran
pocas, y esta no muy ordinarias. El primero de Julio celebraron los
Griegos dentro de su pueblo con gran solemnidad una de sus fiestas, y
como el mayor de sus deleites es el de el vino, vicio que en todas las
edades infam mucho esta nacion, bebiendo de manera, olvidados de que el
enemigo estaba sobre sus murallas, y atento  las ocasiones de su dao,
que unos bailando, otros  la sombra durmiendo, dejaron de guarnecer las
murallas como solian. Fernan Jimnez desesperado ya de que Modico se le
rindiese, y de tomarle, estaba dentro de su tienda dudoso de lo que
habia de hacer, cuando las voces y algazara de los que bailaban le sac
de su tienda. Poco  poco se arrim  las murallas, reconocindolas sin
gente, mand que ciento de los suyos diesen una escalada, y l con lo
restante acometeria la puerta. Pusose con diligencia increble esta
ejecucion en efecto. Los ciento arrimaron las escalas, y subieron hasta
setenta de ellos sin ser sentidos, y ocuparon tres torreones. Los
Griegos despertando de su sueo tan dan daoso, tomaron las armas,
incitados mas por la fuerza del vino que por su valor, y procuraron
hechar de los torreones  los nuestros. En este combate ocupados todos,
no acudieron  la puerta que Fernan habia acometido, y as sin tener
quien la defendiese, la puso por el suelo, y entr  pi llano por el
lugar, dando por las espaldas  los que combatian los torreones.
Furonse retirando y defendiendo en las torres estrechas de las calles,
y ltimamente pusieron sus seguridad en la huida, y con ella dejaron
libre el lugar y el castillo  Fernan, con la mayor parte de sus
haciendas. Este fin tuvo el sitio de Modico, y la dichosa pertinacia de
un Aragons, en los ocho meses que dur este sitio. No hallo cosa
notable de escribir de los nuestros que estaban en los demas presidios,
solo ordinarias correrias la tierra  dentro para buscar el sustento
forzoso.




CAPITULO XLI.

Dividense los nuestros en cuatro partes, Montaner rompe  George de
Cristopol.


Ganado el lugar, y castillo de Modico, Fernan Jimnez de Arens le tom
por presidio y plaza suyas. Rocafort dividi su gente en Rodesto y
Paca, Montaner, escribano de racion, qued gobernando en Galpoli,
donde los bastimentos y armas de todo el campo se juntaban y prevenian.
Si  los soldados de los demas presidios le faltaban armas, caballos y
vestidos, acudian  Galpoli. All residian los mercaderes de todas
naciones, los heridos, viejos, y otra gente intil, que como lugar mas
apartado del enemigo, se tenia por mas seguro. Con este modo de govierno
se sustentaron los nuestros cinco aos, sin que en todas aquellas
comarcas se labrase campos ni vias, cogiendo solamente lo que la tierra
naturalmente producia. Esta manera de hacer la guerra los tiempos la han
mudado y mejorado, porque el principal intento no es desolar y trocar en
desiertos las campaas, sino conservarlas para el uso propio; porque
ganarse una Provincia para destruirla, y totalmente impedir la
cultivacion de sus campos, es lo mismo que no ganarla, y mas cuando de
sus frutos necesariamente se han de valer si quisieren sustentarse en
ella. Por no advertir estos inconvenientes los nuestros, y no moderarse
en sus crueldades, que eran las que derrotaban de los pueblos los
labradores, se vieron en tanta necesidad, que con estar llenos de
victorias, la falta de los viveres les sac de Thracia con mucho peligro
y dao. Jorge de Cristopol, caballero rico y principal de Macedonia,
venia de Salonique  Constantinopla  verse con el Emperador Andronico,
con ochenta caballos. Tuvo noticia que Galpoli estaba con poca gente, y
pareciendole que podria hacer algun buen lance, dej su camino, y con
buenas espias lleg cerca de Galpoli sin ser sentido, y encontrse
luego con algunos carros y acmilas, habian salido  hacer lea. El que
los llevaba  su cargo era Marco, soldado viejo en la cavallera.
Vindose acometido tan improbisamente dijo  la gente de  pi, que se
retirasen entre las paredes de un molino, y l tom la vuelta de
Galpoli. La gente de Jorge sin detenerse en ganar el molino, fueron
siguiendo al soldado, para que el aviso y ellos llegasen  un tiempo,
pero como mas platico Marco en la tierra, di el aviso primero 
Montaner Capitan de Galpoli, con que todos tomaron las armas y se
pusieron  la defensa de sus murallas, y con catorce cavallos, y algunos
Almugavares Montaner sali  reconocer el enemigo, y entretenerle
mientras la gente esparcida fuera del lugar tuviese tiempo de retirarse.
Toparnse luego, y Montaner hecha una pequea tropa de sus catorce
cavallos, cerr con los ochenta, y pelo tan valientemente, que Jorge se
retir con prdida de treinta y seis de los suyos muertos,  presos.
Fule Montaner siempre cargando, hasta que lleg al molino. Cobr las
acemilas, y salv la gente. Vuelto  Galpoli se pusieron en libertad
los prisioneros, y repartieron la ganancia,  los hombres de armas
veinte y ocho perbres de oro, catorce  los cavallos ligeros, y siete 
los infantes.




CAPITULO XLII.

Rocafort y Fernan Jimenez de Arens toman al Estaara y cobran sus
cuatro galeras.


Al mismo tiempo que Montaner hizo tan buena suerte contra Jorge,
Rocafort, y Fernan Jimnez de Arens juntaron la gente que estaba
dividida en Paca, Rodesto y Mdico, y entraron por Thracia hacia el mar
mayor, haciendo lo que siempre, pegando fuego  los lugares despus de
saqueados y de talar y abrasar los frutos de las campaas, cautivar,
matar y jamas aflojando en su venganza. Pareciles intentar de tomar
Estaara pueblo de mucho trato,  la ribera del mar de Ponto, donde se
fabricaban la mayor parte de los navos de Thracia. Atravesaron largas
cuarenta leguas, entraron el lugar sin hallar resistencia; porque nunca
temieron  los Catalanes estando tan apartados de sus presidios para
vivir con cuidado. Ganado el lugar, acometieron los navos y galeras del
puerto, que afirma Montaner que fueron cientocincuenta vajeles, y todo
se les hizo llano en el mar como en la tierra. Recogieron riqusima
presa, cobraron sus cuatro galeras que los Griegos tomaron en
Constantinopla, cuando mataron  Fernando Aones su Almirante. Fu
notable el espectculo de aquel dia, porque turbado el rden de la misma
naturaleza anegaron la tierra, rompiendo algunos diques que detenian el
agua de las acequias, y en el mar pegaron fuego  los navos, sirviendo
los elementos de ministros de su venganza, y saliendo de sus limites y
jurisdicion para ruina de sus contrarios, parecia que volvan  su
primer confusion segn andaba todo trocado. Murieron muchos quemados en
el agua, otros ahogados en la tierra, solo reservaron del incendio sus
cuatro galeras, que estando cargadas de despojos, y reforzadas de gente,
se enviaron  Galpoli. Pasaron por el canal de Constantinopla con mayor
espanto de los enemigos que peligro suyo, porque no hubo quien se les
opusiese. Rocafort, y Fernan tomaron el camino de sus presidios muy poco
 poco, corriendo por entrambos lados la tierra para buscar el sustento
forzoso, y quitrsele  su enemigo, que desamparados los lugares se
retiraba  lo mas spero de sus montaas. Andronico sabida la prdida,
no le parecieron bastantes sus fuerzas para poderla restaurar, saliendo
 cortarles el camino, antes desesperado entreg sus provincias, al
rigor de las armas enemigas, desconfiando, no tanto del valor como de la
f de los suyos; dao que padecen todos los Prncipes que por su
crueldad y tirana hacen  los mas fieles desleales. En el imperio
Griego se introdujeron los Prncipes mas por aclamacion del ejrcito,
que por derecho de sucesion, y como temian perder el lugar por las
mismas artes que le ocuparon, andaban con perpetuos recelos y temores,
as de los subditos que se aventajaban  los demas en valor y consejo,
de los ricos, de los honrados, de los bien quistos, como de los
atrevidos y sediciosos; igualmente afligidos de las virtudes de los
unos, y de los vicios de los otros. De esto nacieron las crueldades
entre los de esta nacion, de quitar la vista, las orejas, y las narices,
proscripciones, destierros, muertes por vanas sospechas imaginadas, 
fingidas, para quitarse el miedo de la emulacion, y las mas veces fueron
oprimidos de lo que nunca temieron. Andronico tenido por Prncipe de
singular prudencia,  lo ltimo de sus aos, su nieto Andronico le quit
el Imperio, prevenidos sus consejos por el atrevimiento de un mozo; este
fin tienen siempre los reinados  imperios, que con razones polticas
solamente se quieren conservar y emprender.




CAPITULO XLIII.

Los Catalanes y Aragoneses, por dar cumplimiento  su venganza,  las
faldas del monte Hemo vencen  los Masagetas.


No estaban los Catalanes y Aragoneses  su parecer enteramente
satisfechos, si los Masagetas, con su General Gregorio, principal
ministro de la muerte del Csar Roger, y de los que con l iban, se
retiraban  su patria, sin llevar justa recompensa del agravio que de
ellos recibieron. Y como por los avisos que tubieron se supo, que los
Masagetas con licencia de Andronico se volvan  su patria, cansados de
los trabajos y fatigas de la guerra, prefiriendo la servidumbre y
sujecion de los Scitas sus antiguos seores,  la libertad, que gozaban
entre los Griegos; tanto puede el amor de la patria, que hace parecer
dulce la sujecion, y libertad fuera de ella insufrible. Pareciales  los
nuestros lance forzoso, puesto que le habian de buscar, salir luego en
su alcance, antes que pasasen el monte Hemo, que divide el imperio de
los Griegos del Reino de Bulgaria; porque fuera mal advertida
resolucion, si dentro de Bulgaria les siguieran, as por ser la retirada
difcil, por la angostura de los pasos, entradas y salidas del monte,
como por ser la gente de Bulgaria belicosa, y entonces amiga de
Andronico. Juntos los Capitanes en Paca, resolvieron que para esta
faccion se debia hacer el mayor esfuerzo, y as para poder sacar mas
gente, desampararon  Paca, Mdico, y Rodesto; solo qued Galpoli
donde se retiraron todas la mujeres, debajo del gobierno de Ramon
Montaner, con doscientos infantes, y veinte caballos. Replic Montaner
diciendo, que no le estaba bien  su reputacion faltar en la jornada que
todos se aventuraban, pero los ruegos del ejercito le obligaron 
quedarse, y la confianza que de su persona hicieron, encargndole la
defensa de sus mujeres, hijos y haciendas. Ofrecironle del quinto de la
presa un tercio, y otro para sus soldados; y con ser la ganancia cierta,
y sin peligro, muchos de los soldados, la estimaron en poco, y quisieron
mas seguir el ejercito, saliendo de noche  juntarse con Rocafort: 
otros Ramon Montaner di licencia, vindoles resueltos de partirse sin
ella, y movido de algun inters, porque le ofrecieron partir con l la
parte de la presa que les cupiese. Con esto los doscientos infantes
quedaron en ciento treinta y cuatro, y los veinte caballos en siete. Las
mujeres eran mas de dos mil, y as dice el mismo Montaner: Romangui mal
acompayat de homes, ben acompayat de fembres. Enviaronse con buenas
escoltas  Galpoli todas las que estaban en los presidios, y luego
nuestros Capitanes partieron de Paca  grandes jornadas la vuelta de
los Masagetas,  que avisados del intento de los Catalanes, apresuraron
su partida pero su diligencia no pudo ser mayor que su desdicha, porque
sus enemigos despus de doce dias de camino les alcanzaron antes de
pasar el Hemo. Los reconocedores del campo de los Catalanes una tarde
descubrieron el de los Masagetas, y por los de la tierra se supo, que
eran tres mil caballos, y seis mil infantes y el bagaje infinito por
llevar sus familias y haciendas. Rocafort y Fernan Jimnez furonse
mejorando con su gente, por asegurarse de que los Masagetas no se les
fuesen por pies, y descansaron el dia siguiente dentro de sus
alojamientos. Al amanecer del otro, alentada su gente con el reposo,
presentaron la batalla al enemigo. Los Masagetas, gente la mas valiente
de todas las naciones del Levante, admirados mas que atemorizados del
caso tomaron las armas, y salieron  rcibir sus enemigos, en la
dedefensa de sus hijos y mujeres. Gregorio General, principal ministro
de la muerte del Csar Roger con mil caballos, di principio al terrible
y espantoso combate, oponindose  nuestra caballera, que iba  meterse
entre los reparos que tenian hechos con los carros. Travse sangrienta
batalla, porque fueron las dems tropas de una y otra parte cerrando con
la infantera. Vironse notables hechos en armas porque iguales en valor
aunque desiguales en nmero, combatian. El teatro de esta tragedia era
un llano, que por espacio de dos leguas se estendia  las faldas del
Hemo. La caballera, destrozadas las armas, muertos los caballos, las
espadas y mazas rotas, con las manos, con los cuerpos, se sustentaban en
la pelea. A unos daba nimo el deseo de venganza insaciable  otros la
necesidad ltima de su propia defensa, y en todos gobernaba el caso
porque los Masagetas estaban ya todos fuera de sus reparos, peleando
trabados y confusos con los nuestros. Hasta mediodia anduvo la victoria
dudosa, y vria pero muerto Gregorio cabe sus banderas con los mas
valientes Capitanes, se inclin  nuestra parte. Quisieron los vencidos
rehacerse dentro de los reparos, pero no fu posible, porque los
vencedores entraron juntamente con ellos, dndoles la muerte entre los
brazos de sus mujeres,  quien muchas veces alcanzaba la espada, porque
sin excepcion de sexo ni edad salian  la defensa de sus hijos, y
maridos ofreciendo sus cuerpos al rigor de la muerte. Acrecent la
victoria el detenerse los Masagetas en poner en los caballos  sus
mujeres,  hijos para huir, porque si de solo sus personas cuidaran,
pocos se dejaran de librar huyendo; pero el amor natural poderoso aun
entre los brbaros  despreciar la muerte, les detuvo para mayor dao
suyo. Esparcidos por la llanura, caminaban, al guarecerse de la montaa,
los caballos cansados, poco ayudados de las mujeres mas llenos de temor,
y mpedidos de los nios, que en los pechos y en los brazos los
sustentaban, no pudieron salvarse. En este alcance perecieron casi todos
porque desesperados revolvan sobre los nuestros,  cuyas manos hechos
pedazos rendian la vida, por dar lugar  que sus mujeres se alargasen.
No escaparon de nueve mil hombres que tomaban armas 300 vivos, y en esto
concuerdan Nicephoro, y Montaner. Sucedi en este alcance un caso tan
estrao como lastimoso. Viendo la batalla perdida, y que las armas
Catalanas lo ocupaban todo; un Masageta mozo valiente y bravo, quiso
acudir al remedio de la huida, mas por librar  su mujer hermosa y de
pocos aos, que por temor de perder la vida, con la priesa que el
peligro pedia, sac su mujer de los reparos y tiendas, donde todo andaba
ya revuelto con la sangre y con la muerte y puesta sobre un caballo, el
primero que el caso le ofreci, y l en otro; tomaron el camino del
monte. Tres soldados nuestros movidos de su codicia,  quiz de la
hermosura y bizarra de la mujer, la fueron siguiendo. Reconoci el
marido sus enemigos y el cuidado con que le venian siguiendo. Hech el
caballo de su mujer delante, y con el alfanje le iba dando, y animaba
con voces, pero el caballo se rindi al calor y cansancio. Con esto el
Masageta tuvo por menor mal dejar la mujer, que morir l, y dando
riendas y espuelas  su caballo, paso adelante; pero las lgrimas y
quejas tan justamente vertidas de su mujer le detuvieron. Revolvi su
caballo, y emparejando con ella, le hech los brazos, y con besos y
lagrimas se despidi y apart enternecido, y levantando luego el alfanje
le cort de una cuchillada la cabeza. Barbara y fiera crueldad, y
estraa confusion de accidentes, que puedan en un mismo tiempo andar
juntos los brazos con el cuchillo, y los besos con la muerte, efectos
todos de la pasion de un amante. Amor tierno di los brazos y besos,
celos insufribles el cuchillo y la muerte, porque sus enemigos no
gozasen lo que l perdia, y vencieron los celos; dos efectos igualmente
poderosos en el nimo del hombre, amor, y deseo de vivir. Al mismo
tiempo que cay la mujer muerta del caballo, le cogi por la rienda
Guilln Bellver, uno de los tres que la seguan, pero l Masageta baado
de sangre propia vertida por sus manos, con increble furia braveza de
una cuchillada quit el brazo y la vida  Guilln, y revolviendo sobre
Arnau Mir, Berenguer Ventallola dando y recibiendo heridas cabe el
cuerpo difunto de la mujer, cay muerto; y no parece que cumplier con
las leyes de amante, si como sacrific la vida de su mujer  sus celos,
no sacrificar la suya  su amor. De cualquier manera fu el caso
indigno de hombre racional, cuando no christiano. De Radamisto hijo de
Tarasmanes rey de Iberia nos cuenta Tacito un suceso semejante, cuando
huyendo con su mujer Cenobia en sendos caballos junto al rio Arajes,
vindola rendida por estar preada, y temiendo que no llegase  manos de
su enemigo ofendido, prenda en quien pudiese con grande mengua y afrenta
suya vengarse, le di cinco heridas, y la ech en el rio: pero Cenobia
tuvo diferente fin que la mujer del Masageta, porque unos villanos la
sacaron del rio, la curaron, y entregaron al rey Tiridates enemigo de
Radamisto.

Los nuestros despus de la victoria, recogieron la presa y los cautivos,
y dieron la vuelta  sus presidios con gran alegria y regocijo de haber
dado fin  su venganza con tanto cumplimiento. El camino que llevaron
fu con fatiga y peligro por ser largo y la tierra enemiga, puesta en
armas, retirados en lugares fuertes, los frutos recien cogidos de las
campaas; con que la comida las mas veces se compraba con sangre y
vidas. Hay entre Nicephoro, y Montaner alguna diversidad en la relacion
de esta jornada. Nicephoro dice, que los Catalanes la emprendieron 
persuasion de los Turcoples, porque en el tiempo que juntos militaban
debajo de las banderas del Imperio, los Masagetas como mas poderosos en
la reputacion, de las presas siempre les trataron con desigualdad, y les
hicieron agravio, de que quisieron los Turcoples por este camino tomar
satisfaccion y Montaner solo dice que fu pensamiento de los Catalanes,
y dejase bien creer, porque en materia de venganza no habia para que
solicitarles. Lo que yo tengo por cierto es, que los Turcoples fueron
los que les avisaron de la partida de los Masagetas, y que algunos
siguieron  los Catalanes, pero no toda la nacion junta, ni Meleco su
Capitan, porque despus de esta victoria dejaron al Emperador Andronico,
y vinieron  servir  los Catalanes, como en su lugar se dir.




CAPITULO XLIV.

Acometen los Genoveses  Galpoli, y retiranse con prdida de su
General.


Por el mismo tiempo que Rocafort, y Fernan Jimnez alcanzaron victoria
de los Masagetas, Ramon Montaner capitan de Galpoli la alcanz de
Genoveses. Fu el suceso notable, y en que claramente se muestran, cuan
varios son los accidentes de una guerra, pues algunas veces las
victorias y prdidas nacen de causas ni previstas, ni esperadas. Antonio
Spinola con diez y ocho galeras Genovesas lleg  Constantinopla para
traer al Marquesado de Monferrato  Demetrio, tercer hijo de Andronico,
y de la Emperatriz Irene, y platicando con el Emperador del estado de
las cosas de los Catalanes, el Spinola con mas temeridad que cordura
ofreci de tomar  Galpoli, y hechar los Catalanes de Thracia, si le
daba palabra de casar  Demetrio su hijo tercero con la hija de Apicin
Spinola premio debido  tan sealado servicio. Andronico acept el
partido, y empe su palabra que casaria su hijo. Con esto el Genovs
arrogante con dos galeras lleg  Galpoli debajo de seguro. Pregunt
por el capitan, y llevado  donde estaba con semblante soberbio y
descorts le dijo: Yo soy Antonio Spinola general de mi repblica, vengo
 ordenaros, que sin replica y dilacion degeis libres estas provincias,
y os retireis  vuestra patria, porque de otra manera os hecharemos con
las armas, y estareis sujetos  su rigor. Ramon Montaner reconocindose
sin fuerzas, como cuerdo y buen soldado respondi con mucha blandura y
cortesa: Que el salirse de Galpoli, y de Thracia no era cosa que tan
arrebatadamente se podia hacer, como el queria, y que amenazarles con
sus armas era cosa muy fuera de toda razon, y de las paces que tenian
sus Reyes y su Repblica, que el estaba puesto en guardarla mientras
ellos la guardasen. Replico Antonio, y segunda, y tercera vez desafi 
todos los Catalanes con palabras llenas de mil ultrages, y quiso que
constase su desafo por f pblica de escribano. Montaner irritado de
tanta insolencia, perdi el sufrimiento, y respondi con valor: Que la
guerra que les denunciaba de parte de su repblica era injusta, y que
as protestaba delante de Dios, y por la f comun que procesaban, que
todos los daos, derramamiento de sangre, robos, incendios, y muertes
serian por su causa, porque ellos forzosamente se habian de oponer  tan
injusta ofensa. Que la repblica de Gnova no tenia jurisdicion para
requerirle saliesen de Thracia, no siendo aquella tierra sujeta  su
seoro, que si su derecho solo se fundaba en su poder, viniesen 
hecharles; que el suceso mostraria la diferencia que hay del decir al
hacer. Que Andronico era cismtico, fementido, y que sus armas se habian
de emplear en su ruina  pesar de los Genoveses. Luego con esta
respuesta Antonio volvi  sus galeras, y con ellas  Constantinopla, y
di cuenta al Emperador de lo que habia pasado, ofreci de darle luego
ganado  Galpoli por la poca defensa que tenia. Andronico codicioso de
ganar el presidio de sus mayores enemigos, di al Spinola siete galeras
con su Capitan Mandriol, Genovs de nacion, para que juntas con las diez
y siete facilitase mas la empresa. Antonio embarc  Demetrio, y con
veinte y cinco galeras lleg el dia siguiente  las dos despus de medio
dia  los palomares cerca de Galpoli, y comenz  desembarcar la gente.
Montaner con los pocos caballos que tenia arriscados y valiente,  la
legua del agua impedia la desembarcacion. Pero diez galeras apartndose
de las dems, libremente pusieron en tierra la gente que trahian.
Hirieron  Montaner, y le matron el caballo, y creyendo los Genoveses
que su dueo lo quedaba; dijeron  voces: Muerto es el capitan, y
Galpoli nuestro; pero socorrido de un criado, escap de sus manos con
cinco heridas. Retirse dentro de Galpoli baado en su sangre propia y
ajena, y caus alguna turbacion creyendo que las heridas de su capitan
eran mortales. Recocidas luego, fu de tan poco cuidado, que ni el
pelear ni el gobernar le impidieron. Guarnecironse las murallas de
Galpoli con dos mil mujeres, siendo caba de cada diez un mercader
Catalan, y con chuzos, espadas y piedras se pusieron  la defensa de su
libertad, sucediendo no solo en el cargo, pero en el valor de sus
maridos. Dueos ya los Genoveses de la campaa, ordenadas sus haces
llegaron  Galpoli; arrimaron sus escalas, tirando inumerables dardos,
apretaron gallardamente el asalto, y mas, cuando vieron las murallas
solo defendidas de mujeres. La resistencia mostr luego, que solo en el
nombre lo parecian, y en el esfuerzo y constancia varones invencibles.
Rebatidos con muchas muertes, y heridas de las murallas; creyeron que la
flaqueza natural del sexo, si porfiadamente se combatia, se rendiria.
Volvieron segunda vez al asalto, pero con mayor dao se retiraron.
Miraba Antonio Spinola desde su capitana el combate, y viendo su gente
rendida, desesperado de poder hacer algun buen efecto con sola la que
tenia en tierra, acudi con su persona, y con cuatrocientos caballos 
dar calor al asalto. Lleg  las murallas, conociendo el dao de cerca,
y tanta gente muerta. Quisiera no haberse empeado, anim  los suyos, y
acometieron con valor. Renobose el combate, y en las mujeres creci l
nimo con el peligro, llenas de sangre y heridas tan asistentes en sus
postas, que algunas de ellas con cinco heridas en el rostro no quiso
dejar la suya, juzgando con tan honrado puesto como ocupar el que el
marido debiera tener, no se habia de perder sino con la vida. Los
Genoveses afrentados de verse tan gallardamente rebatidos de mujeres,
obstinadamente peleaban, en caer uno muerto de las escalas, habia otro
que se ofrecia al mismo peligro. Ramon Montaner visto el dao que habian
recibido los Genoveses, y que ya no tenian dardos que tirar, sus
escuadrones desechos, la mayor parte heridos, los demas cansados y
rendidos al rigor del combate, y del tiempo, por ser el mes de Julio
poco despus del medio dia, con cien hombres, y seis caballos, sin armas
defensivas por ir mas sueltos, sali  pelear. Abierta una puerta de
Galpoli, se arroj con sus seis caballos sobre el enemigo desalentado
de la fatiga del calor, y las armas; siguironles los cien hombres, y
con poca resistencia todo lo vencieron, y degollaron. Tomaron los
vencidos la vuelta de sus galeras, apretados siempre de sus enemigos,
perecieron casi todos en el alcance. Las galeras tenian las escalas en
tierra, y hubo algun Catalan que siguiendo  su enemigo lleg  darle
muerte dentro de la galera; y si Montaner aquel dia tuviera mas gente de
refresco, pudiera ser que muchas de las galeras genovesas quedarn en su
poder. Demetrio hijo del Emperador, y los demas capitanes que quedaban
vivos, se alargaron de tierra, temiendo el atrevimiento y osadia del
vencedor. Los cuatrocientos caballos murieron todos, y su capitan
Antonio en el mismo lugar donde de parte de su repblica ret  todo
nuestro ejrcito, y le denunci la guerra: fin justamente merecido de un
hombre tan arrogante y que tan fuera de toda razon rompi una guerra, y
su prdida fu aviso para los que ofrecen  los Prncipes empresas
sujetas  la incertidumbre de la guerra, por muy fciles y seguras.
Encendida una guerra, y empuada una espada, lo muy cierto esta dudoso,
cuanto mas lo que est en duda. Antonio Rocanegra, capitan genovs,
hallando cortado l paso para sus galeras, con hasta cuarenta soldados
se pudo en defensa en lo alto de un collado. Lleg este aviso 
Montaner, despus que los pocos genoveses que quedaron y habian con
tanta infamia y dao retirado  sus galeras, se alargado con ellas,
revolvi con la gente que tenia hcia donde el genovs estaba con los
suyos, pele con ellos, y parte rendidos, parte muertos, qued solo
Antonio Rocanegra con un montante, haciendo bravas y estremadas pruebas
de su valentia. Aficionado y obligado Montaner, aunque enemigo de tanto
valor, detuvo los soldados que le tiraban y procuraban matar, y con
mucha cortesa le pidi que se diese  prision. Pero el genovs
temerario, resuelto de morir antes que rendir las armas, menospreci los
ruegos y cortesa de Montaner, con que provoc la ira  los vencedores,
que cerrando con l, le hicieron pedazos, con que los catalanes quedaron
seores del campo, y de la victoria. Las diez y siete galeras de
genoveses no osaron volver  Constantinopla, aunque la necesidad y falta
de gente les pudiera obligar, pero temiendo la indignacion de Andronico,
y la insolencia de los Griegos, desembocaron el estrecho y fueron la
vuelta de Italia, llevando en ellas  Demetrio. Las otras siete galeras
gobernadas por Mandriol, vueltas  Constantinopla avisaron  Andronico
del suceso.

Lleg la voz del peligro en que estaba Galpoli  nuestro ejrcito, que
se venia retirando  sus presidios, despus de la victoria que se
alcanz contra los Masagetas, y temiendo perderle antes de ser
socorrido, apresur el camino, y lleg dos dias despus que los
genoveses se embarcaron vencidos. Fu el sentimiento universal en todos,
por no haber llegado  tiempo de castigar en los genoveses tanta
deslealtad, como romper las paces con ellos, estando ausente y acometer
su presidio defendido de mujeres. Acrecentaba mas este sentimiento el
verlas heridas y maltratadas; pero el gusto de la victoria le quit
luego, y juntamente celebraron el contento y regocijo den entrambas
victorias.




CAPITULO XLV.

Los turcos y turcoples vienen al servicio de los catalanes.


En tanto que las armas catalanas y griegas se ocupaban en su misma
ruina, los turcos libres del miedo que el ejrcito de entrambas les
pudiera dar, si concordes y unidos prosigueran la guerra, volvieron 
seguir el curso de sus victorias, y ocupar las Provincias de la Asia, no
teniendo ejrcito que se les opusiese  la corriente de su prspera
fortuna. Porque, segun cuenta Pachimerio, el ao veinte y cuatro del
Reino de Andronico, que fu de Cristo mil trescientos y seis los Griegos
desampararon de todo el punto del Asia y esto fu tres aos despus que
los nuestros salieron de ella; de donde se colige manifiestamente el
dao que result de la division y discordia de los Catalanes, y Griegos,
pues con ella se perdi la ocasion de oprimir aquella soberbia nacion en
sus principios, que en este tiempo se pudiera haber hecho con poca
dificultad. Los Turcos absolutos seores de la Asia deseaban poner el
pi en Europa, y dilatar sus vencedoras armas en Poniente. Detuvo
algunos aos el cumplimiento de su deseo la falta de navos con que
pasar los que estaban de la otra parte del estrecho de Galpoli.
Valindose de la ocasion presente de ver  los Catalanes enemigos de los
Griegos, enviaron  Galpoli sus mensajeros  tentar el nimo de los
nuestros, y si admitiran algun trato queriendo venirles  servir.
Mostraron que no les desplacia. Los Catalanes con esto enviaron  los
mensajeros una fragata armada, y con ella vino Jimnez su Capitan con
diez compaeros  concluir el trato. Ofreci de parte de los suyos venir
con ocho cientos caballos, y dos mil infantes, y prestar juramento de
fidelidad al general de los Catalanes. Las condiciones fueron, que se
les sealase cuartel  parte donde pudiesen vivir juntos con sus
familias, que de las presas se les diese la mitad de lo que se daba al
soldado Catalan, que siempre que quisieren volver  su tierra pudiesen
sin que se les hiciese violencia para detenerles. Oido lo propuesto por
el Turco, de comun consentimiento les admitieron  su servicio,
ofreciendo de cumplir con las condiciones con juramento. Con esta
respuesta Jimelix volvi  pasar el estrecho, y  prevenir su gente en
tanto que la armada llegaba y poco despus embarcados en los navios y
galeras que se pudieron juntar, llegaron  Galpoli dos mil infantes, y
ochocientos caballos Turcos, con sus hijos, y mujeres, y haciendas. Este
fu el hecho de los Catalanes condenado de los antiguos, y modernos
escritores por muy feo, pasar Europa  los Brbaros infieles enemigos
del nombre Cristiano, manchando la gloria de aquella expedicion con tan
impio y destestable consejo, como lo fu abrir el camino de Europa tan
gallarda y poderosa nacion. Injusto cargo fu sin duda el que estos
escritores ponen  los Catalanes, dejndose llevar de la pasion  del
descuido de no advertirlo; yerro en un escritor grave. Impio consejo
fuera l de los Catalanes, y pernicioso para su libertad, si los Turcos
que admitieron en su favor fueran superiores en fuerzas, porque entonces
libremente pudieran introducir su secta, y hacer dao  su fe, y
juntamente oprimir la libertad de quien les llam. Los socorros y ayudas
no han de ser mayores que las propias fuerzas; porque no suceda lo que 
un Scipion en Espaa, cuando treinta mil Celtiberos, con perfidia
notable le desampararon, y l como inferior no los pudo detener. De
donde Livio sac un importante documento. Los Turcos no llegaban  tres
mil en nmero, en armas, en valor, inferiores  los Catalanes, de manera
que no se pudiera presumir que los Turcos hicieran mas de lo que
ordenaban los Catalanes, y siendo ellos cristianos, cierto es que su fe
no pudiera peligrar, que aquellos Brbaros vindose tan inferiores la
ofendieran. En las comunidades del Reino de Valencia, en tiempos de
nuestros abuelos, los que mas fielmente sirvieron fueron los moros, y el
servirse de ellos contra cristianos se tuvo por lcito, y necesario. No
de otra manera sirvieron los Turcos  los Catalanes en Grecia,  mas de
que la propia defensa disculpa cualquier yerro que en este se pudiera
haber hecho. No se hallara Repblica ni prncipe apretado de guerras
extranjeras,  civiles, que haya dejado de llamar en su ayuda gentes de
religion y costumbres diferentes, y muchas veces dieron entrada en sus
Reinos  los mas poderosos, por librarse del presente dao, sin advertir
que pudieran quedar por despojos vencidos,  vencedores. El peligro
vecino alguna vez se ataja con otro mayor, y puesto que de cualquiera
manera se haya de perecer, bueno es dilatarlo, y escoger el mas remoto,
y el que puede dejar de ser. Si los Catalanes hicieran lo que hizo
Stilicon y Narses, el uno llamando  los Godos, el otro  los
Longobardos para la ruina de Italia, y del Imperio, no pudieran ser mas
ofendidos de las plumas y lenguas de la historia; unos les llaman
impios, sacrlegos, otros piratas, comun pestilencia de las gentes,
hombres sin Dios, sin ley, sin razon, y todo nace porque en su favor
llamaron  los Turcos, que entendido esto por mayor, ofende algo las
orejas cristianas, pero bien abvertido y averguado, no hay razon para
culparle levemente, cuando mas para ofenderles con palabras tan
descompuestas, y llenas de injuria y afrentas. Mil leguas de su patria,
sus capitanes, y embajadores muertos  traicion, qu sufrimiento no
irritar?. Qu medio por violento que fuera no intentar su afrenta?.
Cuando hubiera yerro, esto pudiera moderar el juicio del escritor.
Hllase tambien alguna dificultad acerca del tiempo en que pasaron los
Turcos, porque Nicephoro dice, que fueron llamados de los catalanes
antes de la batalla de Apros, cuando se supo que Miguel venia sobre
ellos, y que solos fueron quinientos los que pasaron. Esta narracion de
Nicephoro la tengo por falsa, porque Montaner en el nmero, y en el
tiempo le contradice, y como testigo de vista se le debe dar mas
crdito, aunque catalan, y ofendido; porque en el discurso de su
historia refiere muchas cosas contra los de su nacion, y condena lo mal
hecho con libertad, y sin respeto, y no es de creer que quien dice la
verdad en su dao, no la dijera en lo que tampoco importaba  su gloria
como venia los turcos cuatro aos antes  despus. Zurita siguiendo la
relacion de Berenguer de Entenza, difiere tambien de Nicephoro; porque
dice que el mismo Berenguer de Entenza llam  los turcos despus que
supo la muerte de sus embajadores, y que pasaron  Galpoli mil y
quinientos caballos, y le prestaron juramento de fidelidad. Esto tambien
lo tengo por falso, porque parece imposible que en quince dias que
Berenguer se detuvo en Galpoli, despus que se declar por enemigo del
Imperio, llamse  los turcos que estaban en Asia, y se concertase con
ellos, y se juntasen mil y quinientos caballos, y se embarcasen, y
viniesen  prestarle juramento de fidelidad; que son cosas que aunque se
hicieran con suma presteza, no pudieran concluirse en quince dias. La
verdad del tiempo en que pasaron los turcos, la refiere claramente
Montaner, que fu cuatro aos despus de esta jornada, y para tener esto
por cierto no se halla dificultad ni imposibilidad alguna, como las hay,
y muy grandes en lo que dice Nicephoro, y Zurita; y as en materia de
los hechos de los Turcos solo seguir  Montaner, porque le tengo por
mas verdadero, y que intervino y asisti en todas estas jornadas.

En este mismo tiempo los turcoples que servian al emperador, declarados
por rebeldes, porque  imitacion de los catalanes quisieron que se les
pagase el sueldo  hacerse contribuir con las armas, no pudieron, por
ser pocos, mantenerse por s, enviaron  decir  los catalanes que si
les admitiran en su compaa. Respondieron que viniesen seguros, que
con ellos se usaria lo mismo que con los turcos, y con mayores ventajas
por ser cristianos. Vinieron hasta mil caballos buenos, y prestaron
juramento de fidelidad debajo de los mismos conciertos que lo hicieron
los turcos. Pusironse  rden de Juan Perez de Calds. Quedo el
emperador Andronico sin la milicia extranjera, despus que los alanos, y
turcoples se apartaron de su servicio, tan falto de soldados que
libremente se podia acometer cualquier empresa por grande que fuese en
las provincias de su imperio, sin tener quien se lo impidiese. Estas
fuerzas que perdi el emperador, acrecentaron las de Rocafort, porque
turcos, y turcoples igualmente le respetaban y reconocan por suprema
cabeza, y con esta seguridad de verse tan obedecido, y amado de ellos,
se desvaneci, y se hizo odioso  muchos, por la insolencia y poder
absoluto con que lo gobernaba, y mandaba todo.




CAPITULO XLVI.

Sucesos De Berenguer de Entenza despus de su prision hasta su libertad,
y su vuelta  Galpoli.


Con los nuevos socorros de turcoples, y turcos y de muchos otros
espaoles que andaban antes encubiertos en los lugares del imperio, como
mercaderes,  debajo del nombre de otra nacion, se aumentaron los
nuestros, porque acreditados con tantas victorias, todos procuraban su
amistad; movidos algunos con el deseo de venganza, los ms con su
codicia, querian participar de las riquezas que la fama publicaba que
habian adquirido en aquella guerra. En este mismo tiempo Berenguer de
Entenza, despus de su larga y trabajosa prision, y haber peregrinado en
vano por las crtes de algunos prncipes de Europa, para dar calor  la
empresa de los catalanes, lleg  Galpoli con una nave, y con
quinientos hombres, gente toda de estimacion. Turb la paz y sosiego del
ejrcito su venida, por las competencias del gobierno entre Rocafort y
l se levantaron; pero antes de escribir las causas y razones que los
unos y los otros tuvieron de competir, ser bien dar una larga relacion
de lo que sucedi  Berenguer, desde que le prendieron hasta su vuelta.

Despus que Ramon Montaner por rden de los capitanes del ejrcito
intent, sin poderlo concluir, el rescate de Berenguer, cuando las
galeras de genoveses pasaron por el estrecho de Galpoli  la vuelta de
Trapisonda, se tuvo por cosa muy cierta que en llegando  Gnova se
pondra  Berenguer en libertad, y se le daria satisfaccion, por ser
vasallo y capitan de un rey amigo. No sucedi como pensaron, antes bien
la repblica autoriz caso tan feo, ni castigando  su general, ni dando
libertad, y enmienda de lo perdido  Berenguer, porque siempre que el
dlito no se castiga, se aprueba. Lleg  noticia de los Catalanes de
Thracia como Berenguer estaba detenido en Gnova, en crceles indignas
de su persona, sin tratar de darle libertad, y determinaron de comun
parecer, ya que por las armas no se podia intentar, suplicar al rey de
Aragon Don Jaime interpusiese su autoridad con los de aquella repblica.
Para esto se nombraron tres embajadores, que fueron, Garca de Vergua,
Perez de Arbe, Pedro Roldan, entrambos del consejo de los doce. Llegaron
 Catalua, y dieron al rey su embajada; propusieron el agravio grande
que se les habia hecho emprender debajo de f y palabra  Berenguer su
capitan, y continuar lo mal hecho alargando su libertad; que de parte de
todos venian ellos  hecharse  sus pies, esperando de su clemencia, que
olvidados los disgustos pasados, daria el remedio que conviniese, y buen
despacho  su peticion. Dironle particular relacion de sus victorias, y
del estado en que se hallaban sus cosas, y las del imperio, cuyo seorio
le ofrecieron si les ayudaba con calor, por estar sus provincias sin
defensa, expuestas al rigor y armas del que primero las acometiese; y
que tendran por uno de sus mayores blasones, poder  costa de su
trabajo, y de su sangre, acrecentar su corona, y hacer obedecer su
nombre en lo mas remoto y apartado de Europa y Asia. Respondi el rey,
que por dar gusto  tan buenos vasallos, pondra su autoridad y las
armas cuando importase, y mas por Berenguer de Entenza, uno de sus
mayores vasallos. En lo de darles socorro se escus, por parecelle que
al rey Don Fadrique de Sicilia su hermano le convenia mas el drsele:
que l estaba ljos, y difcilmente se podran dar las manos, ni
sustentar cuando se ganasen las provincias de Grecia con Catalua; pero
agradeci y estim su voluntad. Hecha esta diligencia, los tres
embajadores se fueron  Roma,  representar al Papa la ocasion que
tenian de reducir aquel imperio de Grecia  su obediencia, si  los
catalanes de Thracia se les daba alguna ayuda grande, como lo sera si 
Don Fadrique se le concediese la investidura, para que con su persona
pasase  la empresa, con un Legado de la Santa Sete, y se publicase la
Cruzada  favor de los que irian,  ayudarian con limosnas. El papa no
recibi bien esta embajada, ni le pareci ponerla en trato, porque de
suyo habia grandes dificultades y la mayor era, el temer de que la casa
de Aragon no se engrandeciese por este medio. El rey Don Jaime para
cumplimiento de su promesa, envi su embajada  la repblica de Gnova,
significando el sentimiento grande que habia tenido de la prision de
Berenguer, uno de sus mayores y mas principales vasallos; y que esto
habia sido contravenir  los tratados de paz, si con sabidura de la
seoria se hubiese ejecutado; que les pedia pusiesen en libertad 
Berenguer, y le diesen satisfaccion del dao que habia recibido, porque
de otra manera no podia dejar de hacer alguna demostracion. La repblica
determin de venir en lo que el rey mandaba, y respondi, que habia
sentido lo que Eduardo de Oria su general hizo con Berenguer de Entenza;
y que fu motin de la gente vil de las galeras el que caus tan grande
exceso; que no se pudo atajar por los capitanes, y general, hasta
despus de ejecutado; que ellos pondran desde luego  Berenguer en
libertad, y nombraron once personas para que se juntasen con los
deputados que el rey enviaria en el lugar donde fuese servido, para
tratar de la enmienda que se habia de dar  Berenguer por los daos que
habia recibido en la prdida de las galeras, y en su prision. Con este
buen despacho se despidieron los embajadores del rey, y la repblica
envi otros para que de su parte representasen lo mismo y el vivo
sentimiento que habian tenido todos los de ella, de que su general,
aunque sin culpa, hubiese ofendido sus vasallos, y que luego que se supo
mandaron que  Berenguer le llevasen  Sicilia, y le restituyesen lo que
le habian tomado. Suplicronle despus que mandase  los catalanes que
dejasen la compaa de los turcos, y se saliesen de aquellas provincias
donde ellos tenian la mayor parte de su trato, y que le iban perdiendo
por los daos, y correrias que continuamente se hacian por ellas. El rey
ofreci que se lo enviaria  mandar si Berenguer quedaba satisfecho.
Puesto Berenguer en libertad, el rey envi sus deputados  Mompeller,
lugar que se seal para tratar de la recompensa; y la repblica envi 
Seorino Donzelli, Meliado Salvagio, Gabriel de Sauro, Rogelio de
Savigniano, Antonio de Guillelmis, Manuel Cigala, Jacomio Bachonio,
Raffo de Oria, Opisino Capsario, Guiderio Pignolo, y Jorge de Bonifacio,
todos de su consejo. Estos fueron los que se juntaron con los deputados
del rey, y despus de muchas juntas y acuerdos que se propusieron, jams
por parte de la seoria se vino bien  ellos, hallando en todos
ocasiones de dudar para concluir, y ltimamente se deshizo la junta sin
dar alguna satisfaccion por parte de la seoria, y con esto pareci que
la respuesta tan corts que dieron al rey, fu para que en este medio el
rey mandse  los catalanes que no innovasen por el camino de las armas
cosa contra Genoveses, pues amigablemente se ofrecieron  componerlo.
Berenguer desesperado de poder alcanzar la recompensa, se fu al rey de
Francia, y al Papa  tentar segunda vez que diesen ayuda  los catalanes
de Thracia, proponiendo lo mismo que los tres embajadores propusieron;
pero ni el rey, ni el Papa, quisieron darsele, y l se hubo de volver 
Catalua, donde vendi parte de su hacienda, y junt quinientos hombres,
todos gente conocida y pltica, y embarcado en un grueso navo, dej la
quietud de su casa para acudir  los amigos que tenia en Galpoli.




CAPITULO XLVII.

Berenguer de Entenza, y Berenguer de Rocafort dividen el ejrcito en
vandos.


Berenguer de Entenza luego que lleg  Galpoli quiso ejercitar su cargo
como solia antes de ser preso, y Berenguer de Rocafort dijo que ya las
cosas estaban trocadas, y que no tenia que gobernar mas de los que
traia, que los dems ya tenian general. Alterarnse los animos,
pretendiendo todos que se les debia la suprema autoridad. Los amigos y
allegados de cada cual de ellos, con palabras descompuestas y llenas de
arrogancia amenzaban que con sus armas se harian obedecer. Dividido el
ejrcito con esta competencia, todo andaba desordenado, y cerca de
llegar  grande rompimiento, movidos de algunos chismes que se andaban
refiriendo. Estuvieron cerca de venir  las manos, porque no falta entre
tantos quien gusta de revolver, por hacer dao al enemigo,  acreditarse
con el amigo. Esforzaban entrambas las partes su pretension con razones
muy bien fundadas. Por la de Berenguer se decia, que antes de su prision
era general, y habia sido el primero que acometi felizmente las
provincias del imperio, y que por la alevosia de los Genoveses se habia
perdido, no por haber faltado  lo que debia. Despus de una larga
prision padecida por ser su general, no habia de ser ocasion de quitarle
el cargo, antes bien de honrarle con l cuando no le hubiera tenido; que
por desdichado no habia de perder lo que gan por su valor; que en
vindose libre vendi parte de su hacienda para darles socorro, y  esto
se aadia, lo que  Rocafort le ofendia mas, la diferencia tan desigual
de la calidad, trato y condicion, Berenguer rico hombre, Rocafort,
caballero particular; el uno corts, liberal apacible, el otro spero,
codicioso, insolente. Por la parte de Rocafort esforzaban sus amigos su
pretension con razones de gran consideracion.

Fundaban su derecho diciendo, que Rocafort habia gobernado el campo como
supremo capitan seis aos; que cuando tom  su cargo el gobierno,
estaban nuestras partes de todo punto perdidas, y con su industria, y
valor lo habia restaurado, y que su nacion en su tiempo se habia hecho
la mas poderosa y estimada de todo el Oriente: que seria cosa muy
injusta quitarle el gobierno al tiempo de la felicidad, habindole
tenido en tiempos tan apretados; que muchas veces se dese la muerte por
menor mal del que se esperaba, que el fruto de los trabajos los habia de
gozar quien los padeci, antes que los dems por nobles y grandes que
fuesen; y que seria un agravio muy notable si le quitaban el puesto en
que habia acrecentado su nombre con tan sealadas victoria, y librado su
gente de una triste y miserable muerte, que siempre tuvieron por cierta.
Mientras la una y otra parte se trataba del caso, vinieron casi 
rompimiento, remitiendo su pretension  las armas, conque muchas veces
dentro de las murallas de Galpoli estuvieron para darse la batalla;
porque como no habia quien pudiese decidir la causa, por estar el
ejrcito dividido, llevados todos de las obligaciones, y aficion que
cada cual tenia, no se podian gobernar, ni limitar como convenia para el
bien comun. Hubo algunos bien intencionados que prefiriendo el bien
pblico  sus particulares intereses, se mostraron neutrales; y se
pusieron de por medio para concertales, cosa de mucho peligro cuando las
partes estan ya declaradas, porque siempre se juzga por enemigos los que
no son amigos, y vienen  ser aborrecidos de los unos, y de los otros.
El vando de Berenguer de Entenza, si con este medio no llegara  impedir
el venir  las armas, se hubiera sin duda perdido porque al de Rocafort
seguia la mayor parte de los Almugavares, y todos los Turcos y
Turcoples, por haber jurado fidelidad en manos de Rocafort,  quien
ciegamente obedecan. Berenguer tenia mucha menos gente que Rocafort,
aunque era la mejor, porque siempre los menos suelen ser los mejores.
Persuadieron  Rocafort, los que trataban del concierto, que remitiese
su justicia, y su derecho en lo que determinasen los doce consejeros del
ejrcito, ponindole delante los incovenientes grandes si el negocio
llegaba  rompimiento; porque aunque se degollase todo el vando de
Berenguer, no pudiera ser sin gran prdida suya, y que despus quedarian
sin fuerzas para resistir tantos enemigos como por todas partes la
cercaban; que no eran tiempos aquellos que por intereses particulares
fuese reputacion el venir  las armas, de donde se podria seguir el
perderla toda la nacion; que ganaria mas gloria en ceder el derecho que
pretendia, que si venciera  Berenguer. ltimamente Rocafort vino bien
en esto, por temer los daos que se podran seguir,  por parecerle que
los doce consejeros estarian mas de su parte que de la de Berenguer, 
quien fcilmente persuadieron lo mismo. Declararon los jueces, que
Berenguer, Rocafort y Fernan Jimnez gobernasen cada cual de por s, y
que los soldados tuviesen libertad de servir debajo del gobierno que
mejor les pareciese, sin que para esto se le hiciese violencia por
ninguna de las partes. Fu el medio mas acertado que en este caso se
pudo tomar; porque declarar por Capitan general el uno, era sugetar el
otro  su mulo y competidor, y primero escogiera la muerta cualquier de
ellos que esta sujecion, adems de que los doce no tenian autoridad para
mandar que se obedeciese  quien ellos elegirian, porque no eran mas que
medianeros para concertar las partes. Quedaron por entonces en lo
exterior algo sosegados, pero los nimos secretamente muy alterados y
sospechos, deseando ocasion de vengarse del agravio que cada cual
imaginaba que se le hacia: que todo lo que no es alcanzar uno su
pretension como la desea, lo juzga por agravio. Las mas veces se
imposibilitan las empresas por las competencias de los que mandan,
cuando no los gobierna algun prncipe grande, y poderoso, que puede
reprimir las insolencias delos atrevidos, y ambiciosos y por mucha
moderacion que haya en los principios de una empresa, despues de los
malos,  buenos sucesos, siempre se siguen ruines interpretaciones, de
que toman mayor osadia los inquietos, y muchos buenos se ven obligados 
defenderse, porque con esto se levantan tantas mquinas de recelos,
envidias, y aborrecimientos, que parece imposible librarse; y as se ha
de tener por cosa muy notable que durase ocho aos esta empresa de los
catalanes, y aragoneses libre de este dao. La empresa que Godofre hiz
 la tierra santa, con ser la mas ilustre de todas las que refieren las
historias, en sus principios padeci este dao, por las competencias
entre Tancredo y Baldovino, entre Boemundo, y el conde de Tolosa; porque
siempre en algunos pudo mas la ambicion que la piedad, principal motivo
de aquella empresa. Fernan Jimnez de Arens, aunque por el concierto
pudiera dividirse, y gobernar solo por s, no quiso apartarse de
Berenguer de Entenza, porque le pareci que no perdia reputacion en
obedecer  un hombre igual en sangre, y mayor en aos, y tambien por ser
muy pocos los que le seguan, y temerse de Rocafort; y as Berenguer, y
Fernan unieron sus fuerzas por ser mas respetados, y temidos.




CAPITULO XLVIII.

Rocafort pone sitio  Nona, Berenguer  Megarix y Ticin Jaqueria Genovs
con ayuda de gente Catalana toma el Castillo y lugar de Fruilla.


Aunque por los conciertos pareci que todo quedaba en paz, no se
aseguraron los unos de los otros, ni dejaron de vivir llenos de recelos,
acrecentando de cada dia mas el aborrecimiento, y cerrada de todo punto
la puerta  tratos de concordia; porque como todos se hubieron de
declarar, dej de haber neutrales, y medianeros para averiguar algunas
cosas que siempre ocurrian de jurisdiccion: el peligro les hizo apartar,
ya que otra razon no pudo. Berenguer fu  poner sitio sobre Megarix, y
Rocafort en su emulacion fu  ponerle  Nona, sesenta millas de
Galpoli y treinta de Megariz; y aun se tuvo por corta la distancia,
segn estaban los animos alterados, y particularmente los del vando de
Rocafort, que como superiores les parecia mengua que los otros se
atreviesen  competir. Los Turcos, y Turcoples, y los Almugavares
siguieron  Rocafort, y algunos caballeros; con Berenguer se fueron los
Aragoneses, y toda la gente noble que servia en la mar. Montaner por su
oficio de Maestre racional no tuvo porque declararse, por haberse de
quedar en Galpoli, y as qued solo por confidente de entrambos.

En este mismo tiempo, Ticin Jaqueria Genovs, Gobernador del Castillo, y
lugar de Fruilla, vino al servicio de los Catalanes con un vajel de
ochenta remos. La causa de su venida fu deseo de satisfacer un agravio,
con ayuda de los Catalanes; porque muerto un tio suyo que se llamaba
Benito Jaqueria, en cuyo nombre habia gobernado el Castillo cinco aos,
con cuidado, y fidelidad, segn l decia, habiale heredado otro tio suyo
que luego vino  Fruilla, y sobre la averiguacion de ciertas cuentas
tuvieron algunos disgustos, y vuelto  Gnova el tio, tuvo aviso Ticin
que enviaba cuatro galeras para prenderle. Sinti el agravio el Genovs,
y quiso luego vengarse, pero no pudo hacerse dueo del Castillo, porque
no tenia fuerzas para sustentarse solo de por s, ni bastante gente de
confianza para hechar los amigos de su tio; y as con esperanza de que
hallaria en los Catalanes lo que deseaba, vino  Galpoli. No hall 
los generales, y di razon  Montaner de la ocasion que le traha.
Ofreci servir con fidelidad, y as le asent Montaner en los libros, 
l, y  diez caballos armados, para que todos ganasen sueldo en su
provecho. Esto se acostumbraba de hacer con algunos caballeros, y gente
principal, asentalles el sueldo por mas gente de la que traan, para
hacerles esa comodidad. Pidi luego Ticin  Montaner que le diese gente,
que l ofrecia de poner en sus manos el castillo, y el lugar, de donde
le podria resultar grande provecho. Montaner no trat de la justicia y
razon del hecho, sino solo de favorecer  quien pedia su ayuda, y se
ponia debajo de su amparo. Dieronle luego armas, caballos, y las demas
cosas para poner en rden los suyos, que llegaban hasta cincuenta, dile
gente de socorro, porque Montaner como enemigo mortal de Genoveses, no
quiso perder la ocasion de hacerles algun dao. A Juan Montaner su
primo, y  cuatro Consejeros Catalanes se encomend el socorro, con
rden que no se hiciese cosa sin tomar parecer de Ticin Jaqueria.
Partieron de Galpoli al otro dia del Domingo de Ramos, con una galera
bien armada, y cuatro vajeles menores. Navegaron la vuelta del Castillo
de Fruilla, donde se lleg vspera de Pascua ya noche. El mozo Jaqueria
sentido del agravio ejecut su determinacion. Desembarc su gente con el
silencio de la noche, y arrimaron sus escalas. Subieron por ellas
treinta Genoveses de los de Jaqueria, y cincuenta Catalanes. Vino luego
el dia con que fueron descubiertos, y se les defendi la entrada, pero
peleando valientemente ganaron una puerta por la parte de adentro, y
abierta, dieron libre la entrada  los demas que quedaban fuera. Hizose
grande resistencia al principio por los que defendan el castillo, que
pasaban de quinientos hombres, no tan bien armados como los nuestros, ni
tan resueltos. Murieron hasta ciento y cincuenta de los enemigos. Hubo
algunos cautivos, pero la mayor parte escap con la huida. El Castillo
ganado, la villa que era de Griegos sin defensa alguna se acometi
luego, antes que los naturales pudiesen ponerse en resistencia, ni
esconder su hacienda. Fu la presa riqusima, porque  mas del oro, y
plata, y vestidos de precio que se ganaron, se tomaron tres Reliquias
grandes que estaban en el castillo, empeadas por los Turcos al Genovs
Benito Jaqueria. Teniase por tradicion que San Juan Evangelista las
habia dejado en el Sepulcro, de quien arriba hicimos mencion. Las
Reliquias fueron un pedazo del leo de la Cruz, de la parte donde Cristo
reclin su cabeza. As lo refiere Montaner, y ste San Juan le trujo
siempre pendiente del cuello el tiempo que vivi entre los mortales.
Estaba entonces con un engaste de oro, con joyas de mucho precio. Una
alba con que el Santo decia Misa, labrada por las manos de la Virgen y
el Epocalypsis escrito por el mismo Santo, con unas cubiertas de
admirable arte, y riqueza. Pareci  Juan Montaner, y  Ticin Jaqueria
que Fruila estaba lejos de los presidios para poderla sustentar, y as
la desmantelaron. Satisfecho el Genovs de su tio, y todos los dems del
oro que se gan, con que volvieron  Galpoli, y dieron  Ramon Montaner
y  los dems la parte que les cupo, y de las reliquias le cupo por
suerte el leo de la cruz, que sin duda hubiera llegado  estos reinos,
si en Negroponte  vuelta de las demas hacienda no le robran este gran
tesoro. Animado con el suceso pasado Ticin Jaqueria, le pareci acometer
alguna empresa, y ganar algun lugar donde pudiese estar de asiento.
Dile tambien para esto Montaner alguna gente, y con ella poco despues
gan un castillo en la isla de Tarso, y le mantuvo no sin gran provecho
de nuestra nacion, como adelante veremos.




CAPITULO XLIX.

El infante D. Fernando, hijo del rey de Mallorca, enviado del rey D.
Fadrique, llega  Galpoli para gobernar el ejrcito en su nombre.


Divididos los capitanes en los sitios de Nona, y Megarix, el infante D.
Fernando, hijo del rey de Mallorca, con cuatro galeras lleg  Galpoli,
por rden del rey de Sicilia D. Fadrique, porque juzg que importaba
para el aumento de su casa enviar persona puesta por su mano que
gobernase el ejrcito de los Catalanes de Thracia, pues ellos mismos le
habian llamado y prestado juramento de fidelidad, no acordndose quiz
de que esto habia sido cinco aos antes, cuando la necesidad les oblig,
y que entonces pudiera haber dificultad en admitirle. Tom el infante
esta jornada  su cargo por servir al rey solamente, l se la encarg,
con palabra, de que no se casaria en Francia sin su consentimiento, y
que gobernaria aquellos estados en su nombre. Tanta estimacion se hizo
de aquellas armas cuando las vieron superiores  las del imperio, que no
las quisieron apartar de su obediencia los reyes, aunque fuese para un
infante de su misma casa. Don Fadrique, prncipe de singular prudencia,
y maestro grande de la arte del reinar, no quiso empear su reputacion
en nuestras armas, porque las tubo por perdidas cuando le pidieron
socorro, ni declararse por enemigo de Andronico hasta que le vi sin
fuerzas para defenderse; pero los accidentes fueron tan diferentes de lo
que se presumia, que la resolucion del rey con tanta razon determinada,
vino como veremos,  no tener el efecto que hubiera si antes les
socorriera. La venida del infante di notable contento  los que
entonces se hallaron en Galpoli, particularmente  Montaner grande
criado, y apasionado de su casa. Admitieronle como  Lugarteniente del
rey sin dificultad ni rplica todos los que se hallaron presentes, que
aunque fueron pocos, por ser los primeros se les agradeci de parte del
rey. Enviaronse luego correos  los tres capitanes principales, Entenza,
Rocafort, y Fernan Jimnez, haciendoles saber la venida del infante, y
juntamente les remitieron las cartas del rey que vinieron para ellos,
dndole razon de cmo venia  gobernarles en su nombre. Dio Montaner
para su servicio cincuenta caballos, y mayor nmero de acmilas que hubo
menester para su casa; y porque la posada de Montaner era de las mejores
de Galpoli se sali de ella, y se la di al infante. Berenguer de
Entenza estaba sobre el sitio de Megarix treinta millas de Galpoli,
donde recibi el aviso de la venida del infante por los dos caballeros
que Montaner embi para que se le diesen, juntamente con la carta del
rey. Parti luego con pocos, y lleg  Galpoli el primero de los
capitanes. Dio la bien venida al infante, y le jur por su general y
suprema cabeza. Luego tras l vino Fernan Jimnez de Arens de Modico, y
sigui en todo  Berenguer. Mejorseles el partido  estos dos ricos
hombres, porque su vando menos poderoso, siempre temia al de Rocafort, y
con la venida del infante parece que todo se habia de sosegar, y las
cosas, fuera de sus lugares por la violencia de uno, volveran al suyo,
y serian todos estimados segn sus merecimientos, y calidades. Fu el
contento universal en todos, as del vando de Berenguer, como de
Rocafort,  quien alter mucho la venida tan fuera de tiempo del
infante, y sin duda que desde luego le negara la obediencia si no fuera
porque conoci en los suyos el gusto que les habia dado esta nueva.
Hallse en notable confusion era hombre sagaz, y prevenido en todos sus
consejos, pero no pudo prevenir con sus artes acostumbradas lo que nunca
pudo temer. Despus de haber consultado con sus intimos amigos caso,
pareci que convenia responder mostrando mucho gusto de la venida del
infante, unico deseo de todos ellos, y que por estar el sitio tan
adelante no se atrevia  dejarle para ir  darle la obedencia, que le
suplicase de parte de todos, que viniese  Nona donde le esperaban con
mucho gusto. En esta sustancia se respondi al infante, y el entre tanto
con los deudos, y amigos confidentes, dispuso los nimos  seguir su
parecer y consejo. Lleg la respuesta de Rocafort  Galpoli, y el
infante no quiso determinarse sin el parecer de Berenguer de Entenza, y
Fernan Jimenez, y de algunos otros capitanes bien afectos  su servicio,
y de gran conocimiento de las trazas y designios de Rocafort. A todos
pareci peligrosa la detencion, y que debia el infante partir luego,
porque el ejrcito no se enfriase en el gusto que tenia de su venida, y
Rocafort no tuviese tiempo de concluir ni mover nuevas plticas en
deservicio del rey, y excluir del gobierno su persona. Con esta
resolucion dispuso el infante su partida, fu acompaado de la mayor
parte de la gente de Berenguer de Entenza, y de Fernan Jimenez, sus
personas no pareci llevarlas porque no fuera acertado antes de tener
ganada la voluntad de Rocafort, y de los suyos, ponerle delante por
primera entrada sus competidores en mejor lugar cabe el infante; y as
defirieron la ida estos dos ricos hombres cuando el infante hubiese
jurado, porque entonces estando con entera autoridad se podran hacer
las amistades.




CAPITULO L.

El infante es excluido del gobierno por las maas de Rocafort.


Partiose el infante de Galpoli con el mayor acompaamiento que pudo,
llevando consigo de los capitanes conocidos solo  Ramon Montaner, y en
tres dias de camino por la costa lleg al campo, donde fu recibido con
universal regocijo, y Rocafort con grandes demostraciones de contento le
festej los dias que tard  poner en pltica las rdenes de su tio.
Esperaba el infante que Rocafort se comidiese sin volver segunda vez 
requerille, pero como vi que alargaba el obedecer al rey, y no se daba
por entendido, le dijo que l queria dar luego las cartas del rey que
venian para el ejrcito, y decirles de palabra el intento de su venida,
y que para esto mandase juntar el consejo general. Obedeci Rocafort con
muestras de mucho gusto, y para el dia siguiente ofreci de tenerle
junto; porque ya en los pocos dias que tard el infante, previno  sus
amigos que echasen voz por el campo, que seria bien andar con mucho
tiento en la resolucion que se debia tomar de admitir al infante por el
rey, y que por lo menos no se determinasen luego. Hizse esto con mucho
arte, porque siempre se temi, que viendo el ejrcito al infante no
aclamase luego al rey, y le admitiese. Pareci  todos el consejo
avisado y cuerdo; porque el vulgo ignorante raras veces penetra segundas
intenciones, y as le siguieron. El dia siguiente la confusa multitud
del consejo general que constaba de todos los que ganaban sueldo, junta
en el campo, espero al infante. Vino acompaado de los de su casa, y de
muchos capitanes, entreg las cartas  un secretario, y mand que en
pblico se leyesen. Leidas, les declar brevemente como el rey movido de
sus ruegos habia admitido el juramento de fidelidad, que sus embajadores
le hicieron; y aunque para sus reinos no podia ser til el encargarse de
su defensa, habia querido mostrar el amor que les tenia, porponiendo su
conveniencia  la de ellos, y as le habia mandado que con su persona
viniese  gobernarles en su nombre y les ofreciese que siempre acudiria
con mayores socorros. Respondieronle segn Rocafort pretendi, que ellos
tendran su acuerdo sobre lo que se debia hacer, y que tomado le
reponderian. Con esto los dej el infante, y se fu  su posada. Qued
Rocafort con ellos, y poco seguro de la determinacion que tanta gente
junta pudiera tomar, y temindose de algunos caballeros, que aunque eran
sus amigos, deseaban que el infante quedase  gobernarles, les dijo: que
el caso de que se trataba no podia dicurrirse bien entre tantos, porque
la multitud siempre trae consigo confusion, la cual no da lugar 
considerarse por menudo las dificultades que suelen ofrecerse en materia
de tanto peso; que se escogiesen cincuenta personas las de mayor crdito
y confianza, para que estas fuesen platicando, y discurriendo el negocio
con las conveniencias y contrarios que en el habia; y tomada la
resolucion que les pareciese, la refiriesen  los dems, para que juntos
libremente la condenasen,  aprobasen, con que se escusarian los
inconvenientes de haberlo de comunicar con tantos. Tuvose por acertado
el parecer de Rocafort, que cuando el vulgo se inclina  dar crdito 
uno, en todo le sigue, sin hacer diferencia de los buenos,  malos
consejos porque ms se gobierna con la voluntad que con la razon. Luego
nombraron cincuenta personas, para que juntamente con Rocafort, lo
tratasen, no advirtiendo con cuanta mayor facilidad se pueden cohechar
los pocos que los muchos. Con esto tuvo hecho su negocio, porque los
cincuenta fueron casi todos puestos por su mano, y  los poco de quien
no podia fiar igualmente que los dems, fu fcil el persuadirles,  ms
de no faltarles razones, y de mucho fundamento, para esforzar la suya.
Juntaronse los cincuenta con Rocafort, y l les dijo lo siguiente. La
venida del Sr. Infante, amigos y compaeros, ha sido uno de los mayores
y ms felices sucesos que pudiramos desear, al fin enviado por la
poderosa mano de quien hasta el presente dia nos ha conservado con
grande aumento de nuestro nombre, y confusion de nuestros enemigos,
porque ya se ha dado fin  nuestros trabajos, y principio  una
felicidad muy entera, por tener prendas tan propias de nuestros Reyes, 
quien podemos entregar con seguridad, la libertad, y la vida,
recibindole no como l quiere por Lugarteniente de su tio, sin como
prncipe absoluto, y sin la sujecion y dependencia alguna. Por grande
yerro tendra, si la eleccion de prncipe pende de nosotros, escoger al
que vive ausente, y ocupado en gobernar mayores estados, y dejar al
desocupado y libre de otras obligaciones y el que ha de vivir siempre
entre nosotros, y correr la misma fortuna de los sucesos prsperos, y
adversos. Si  don Fadrique recibimos por rey,  manifiesta servidumbre
nos sujetamos, porque con su persona no podr asistirnos, y
necesariamente habr de enviar quien en su nombre gobierne este
victorioso ejrcito, y las provincias que por l estan sujetas. Qu
mayor desdicha se podr esperar, si por premio de nuestras victorias,
venimos  ser gobernados por otra mano que la propia de nuestro
prncipe?. Y el mismo rey don Fadrique procurar nuestra defensa en
cuanto no le estorvre  la del reino de Sicilia. Pues por qu se ha de
admitir tanta desigualdad?. Los trabajos, los peligros, las prdidas
para nosotros solos, pero la gloria y provecho, no solo igual, pero
mayor, y ms segura para el rey. Si nos perdemos quedando muertos,  en
dura servidumbre, libre don Fadrique, y tan gran prncipe como antes;
pero si ganamos nuevas provincias, y estados, todos han de venir  ser
suyos. Pues puede algun cuerdo con esta desigualdad, hallndose libre
para escoger, dar la obediencia  prncipe con tales calidades?. A ms
de esto no se acuerda la paga que nos di por tantos servicios al
partir de Sicilia?. Qu fu ms que un poco de bizcocho, y otras cosas
que no pueden negarse  los siervos, y esclavos!. No, amigos, no nos
conviene tomar por rey  D. Fabrique, pues no se acord de nosotros al
tiempo que le pedamos su ayuda, y cuando nos importaba tanto el
darnosla, sino cuando  l convino, y  nosotros no nos es de provecho.
Esto se hecha bien de ver ahora, pues no nos envia armas, gente,
bastimentos,  dineros, ni otra cosa necesaria para la guerra, sin
cabeza y general que nos gobierne como si tuviramos falta de esto, y no
se hubieran alcanzado muchas victorias sin tenerle puesto por su mano.
No consintamos que el premio de nuestros servicios se distribuya por
mano de sus ministros, y gobernadores, en quien siempre puede ms la
pasion que la verdad, ms su particular inters que la comun utilidad,
porque tratan las provincias como quien las ha de dejar, y como en la
posesion temporal de ajena propiedad gozan de los presente, sin ningun
cuidado de lo venidero, y ms estando el rey tan apartado,  quien
nuestras quejas llegarn tarde cuando sean oidas, y los socorros tan 
tiempo como el que ahora nos envia, despues de seis aos que con grande
instancia se lo pedimos. En esto finalmente me resuelvo, que excluyamos
 D. Fadrique por D. Fernando; tengamos presente al prncipe por quien
aventuramos la vida, y sea testigo, pues ha de ser juez, de los
servicios que le hiciramos y cuide de nosotros como de s mismo, pues
nuestra conservacion y vida corren parejas con la suya. Contentese D.
Fadrique con Sicilia ganada, y conservada por nuestro valor; deje  D.
Fernando su sobrino los trabajos de una guerra incierta y peligrosa,
estas Provincias destruidas, y sola la esperanza de conquistar nuevos
reinos, y seoros. Con esta pltica los pocos dudosos que habia se
resolvieron con el parecer de Rocafort, y luego dos de los cincuenta
electos dieron razon de la determinacion que habian tomado  todo el
campo, refiriendo las mismas razones de Rocafort. Tvose con aplauso
general de todos por acertada aquella determinacion, y quisieron luego
se diese la respuesta  el infante. Fueron para esto los cincuenta, y
propusieronle su embajada. Don Fernando como buen caballero, respondi
que l venia de parte de su tio, y que con su autoridad, y fuerzas habia
tomado aquella empresa  su cargo, y sera faltar  su obligacion si con
puntualidad no ejecutase las rdenes de quien le enviaba, y que por
ningun caso admitiria el ofrecimiento que le hacian, sin recibindole
como Lugarteniente de su tio D. Fadrique. Rocafort siempre public que
el infante, por tener alguna disculpa con el rey, no admitiria luego el
ofrecimiento que le hacian, y con esto engao la mayor parte del
ejrcito, porque si hubiera quien les persuadiera, y desengaara que el
infante por ningun caso se quedara  gobernarles como  prncipe, sin
duda que le admitieran por el rey. Quince dias se pasaron en este trato,
y el infante crey siempre que aquellas eran palabras de cumplimiento, y
que  lo ltimo obedeceran al rey. En este medio Rocafort, como de su
parte tenia todos los Turcos, y Turcoples  su disposicion, y parte del
ejercito que le seguia, la otra como inferior no le osaba contradecir.
Con esto qued todo el ejrcito que estaba debajo de su mano, resuelto
de no admitir el infante por el rey; y  la verdad su intento no era
excluir  Don Fadrique por D. Fernando porque con ninguno de ellos se
pudiera conservar, pero como hombre sagz, y que conocia al infante por
uno de los mejores caballeros de su tiempo, y que no tendra mala
correspondencia con el rey tu tio, le propuso al ejrcito para que
excluyesen al rey, prefiriendo al infante, de quien estaba cierto que no
lo admitiria, y como la mayor parte del ejrcito con este engao de
Rocafort se declar por el infante contra el rey, despues no quisieron
elejir  quien una vez excluyeron. Todos estos embustes tramaba
Rocafort, seguro que aunque despues los descubriesen no le causarian
dao, por tener de su parte  los Turcos, y Turcoples, que juntos con
los confidentes era la mayor parte del ejrcito. No se puede negar que
en esta parte Rocafort podria tener alguna disculpa, aunque fuera de
natural y condicion ms moderado, porque despues de tantas victorias, y
haber gobernado un ejrcito cinco aos, justamente pudiera rehusar el no
admitir un superior cuyo favor habian prevenido sus mayores enemigos
Berenguer de Entenza, y Fernan Jimenez, que siempre serian preferidos
por su calidad, y mejor correspondencia. Y aunque el infante por quitar
toda sospecha les hizo quedar en Galpoli, no por eso se la quit 
Rocafort, antes ese mismo cuidado con que prevenian las ocasiones
exteriores de que pudiese tenerla, se la acrecentaba ms, creyendo
siempre que era tener sobrad confianza de Berenguer, y de Fernan, y que
ellos la tenian del infante, pues no mostraban queja de no habelles
admitido en su compaia. No hay cosa que ms penetre y descubra que los
recelos, y temores de perder un puesto tan superior como el que Rocafort
tenia, y ms en un sujeto de tantas partes, y experiencia.




CAPITULO LI.

Rocafort antes de partirse el infante del ejrcito gan  Nona, y de
comun parecer de los capitanes, deja el ejrcito los presidios de
Thracia, y determina pasar  Macedonia.


La venida del infante D. Fernando al ejrcito, acab de poner en
desesperacion  los griegos que estaban sitiados, y dentro de pocos dias
se hubo de entregar con mucha perdida en las manos del vencedor, porque
aunque no perdieron las vidas, quedaron sin haciendas. Berenguer de
Entenza tambien tom  Megarix. Sentase ya en nuestro campo gran falta
de vituallas, porque diez jornadas al contorno de Galpoli estaba todo
talado y destruido, que los cinco aos ltimos de los siete que
estuvieron en esta provincia, se mantuvieron de lo que la tierra sin
cultivar produca, pues no llegaban  los rboles, y vias sin para
quitarles el fruto. A lo ltimo vino esto  faltar, y fu forzoso tratar
de buscar otras provincias donde entretenerse, y poder vivir. Habase
diferido esto por las enemistades de Entenza, y Rocafort, que estaban
aun tan vivas, que no se osaban mover de sus alojamientos, ni juntarse
por el recelo que se tenia que entrambas las dos parcialidades no
llegasen  rompimiento: tanto pueden disgustos  intereses particulares,
que impiden el remedio comun y quieren mas perecer con ellos, que vivir
cediendo de su locas y vanas pretensiones. Todos fueron de parecer que
desmantelasen  Galpoli, y los dems presidios, y en esto conformaron
los capitanes competidores juntamente con los turcos, y turcoples; y as
suplicaron al infante la gente buena y libre de pasiones, que fuese
servido de no desampararles hasta dejarles en otra provincia, porque
debajo de su autoridad, y nombre, irian todos muy seguros y en este
medio se podran concertar las diferencias de Entenza, y Rocafort. El
infante tuvo su acuerdo por bueno, y ofreci de hacerlo, y  lo que yo
puedo entender, movido de lstima de que Berenguer de Entenza, y Fernan
Jimnez de Arens quedasen en las manos de Rocafort,  quien el respeto
del infante parece que detenia la ejecucion de su animo vengativo, quiso
tentar si con esta detencion podia concertar estas diferencias, y
dejarles con mucha paz y quietud, para que unidos y conformes pudiesen
hacer mayores progresos, esperando siempre que obedecerian al rey,
aunque por entonces lo hubiese rehusado. Junt el infante las cabezas
principales del ejrcito, con todos los del consejo, y resueltos ya de
salir de aquellos presidios que tenian en Thracia, por haberles forzado
la necesidad, y falta de vituallas. Trataron que camino tomarian; y qu
ciudad en Macedonia ocuparian. Hubo diferentes pareceres, y ltimamente
pareci el ms acertado, que se acometiese la ciudad de Cristopol,
puesta en los confines de Tracia en Macedonia por tener la entrada de
las dos provincias fcil, y la retirada segura, y los socorros de mar
sin poderselos impedir, como en Galpoli, que ocupado el estrecho con
pocos navios de guerra impedian el libre comercio que venia por mar 
darles alguna ayuda. Ordenose que Ramon Montaner con hasta treinta y
seis velas que habia en nuestra armada, y entre ellas cuatro galeras,
llevasen las mujeres, nios, y viejos, por mar  la ciudad de Cristopol,
despues de haber desmantelado todos los presidios que en aquellas costas
se tenian por nosotros, como Galpoli, Nona, Paca, Modico, y Megarix.
El infante y los dems capitanes ordenaron en esta forma su partida.
Berenguer de Rocafort con los turcos y turcoples, y la mayor parte de
los Almugavares saliese un dia antes qu Berenguer, y Fernan Jimenez, y
que siempre se guardase este orden en el camino siguiendo siempre
Berenguer  Rocafort una jornada lejos, y esto se hizo por quitar las
ocasiones que pudiera haber de disgusto, si los dos bandos juntos se
alojran, donde forzosamente sobre el tomar los puestos vinieran  las
manos. Pudose sin peligro dividir sus fuerzas, por no tener enemigo
poderoso en la campaa que les pudiese prontamente acometer, porque
divididos el espacio de un dia de camino, no se pudieran socorrer si le
tuvieran, toda la gente de guerra atendia ms  defenderse dentro de las
ciudades, que salir  ofender nuestro ejrcito; cosa que tantas veces
emprendieron con notable dao suyo y gloria nuestra. Juntos en Galpoli,
despues de haber desmantelado todos los dems presidios, parti Rocafort
con su gente por el camino mas vecino al mar, y al otro dia le sigui
Berenguer de Entenza, y el infante, ocupando siempre los puestos que
Rocafort dejaba. Despus de haber caminado algunos dias, comenzaron 
entrar en lo poblado de la provincia,  donde sus armas no habian
llegado. Los Griegos con el pavor del nombre de Catalanes huian la
tierra adentro dejando en los pueblos bastimentos en grande abundancia,
con que los nuestros pasaban con mucha comodidad, y libres del dao, que
siempre creyeron de faltarles con que vivir. Esta fu una de sus
empresas grandes, entrarse por tierras, y provincias no conocidas, sin
tener seguridad de alguna plaza,  de algun Prncipe amigo. La
expedicion de los diez mil Griegos que cuenta Xenofonte, fu de las
mayores que celebra la antigedad, pero siempre los Griegos llevaban por
fin llegar  su patria, y parte con armas atravesaban Provincias, y
naciones estraas: pero los Catalanes solo tenian por fin de aquel
viaje, no el descanso de su patria sino la expugnacion de una Ciudad
grande y fuerte, que resolvieron de acometer antes de salir de Galpoli,
y que el fin de una fatiga y peligro grande fuese el principio de otro
mayor.




CAPITULO LII.

La vanguarda del campo del infante, y Berenguer, alcanza la retaguarda
de Rocafort, y llegan casi  darse la batalle; mata Rocafort  Berenguer
de Entenza; y Fernan Jimenez de Arens huyendo del mismo peligro se pone
en manos de los Griegos.


Lleg Rocafort con su ejrcito  una aldea dos jornadas lejos de la
ciudad de Cristopol, puesta en un llano abundante de frutas, y aguas,
las casas vacias de gente, pero llenas de pan y vino, y de otras cosas
no solo necesarias, pero de mucho gusto y regalo. Detuvieronse en tan
buen alojamiento ms de lo que debieran soldados platicos, y bien
disciplinados; cerca de medio dia aun no habian partido, porque la gente
derramada por aquella llanura, con el regalo de la fruta que se hallaba
en los rboles, se entretuvo de manera que no se pudo recoger antes. La
vanguarda del campo del infante donde iba Berenguer de Entenza, porque
sali mas temprano de lo que acostumbraba alcanz la retaguarda de
Rocafort. Alterse su retaguarda, y vueltas las caras vindose tan crca
los de Berenguer, juzgaron que venian  romper con ellos: tocse arma
con grande confusion, y la vanguarda del uno con la retaguarde el otro
se encontraron. Rocafort luego que reconoci la gente de su contrario
tuvo por cierto que vena con determinacion de ejecutar algun mal
intento, pues no pudiera ser otra la causa que  Berenguer le obligara 
romper los conciertos sin primero avisar.

Un hombre sospechoso nunca discurre ni piensa lo que le puede quitar las
sospechas, sino lo que se las acrecienta. Rocafort no consider su
descuydo en diferir la partida hasta medio dia, y acordse que Berenguer
de Entenza habia madrugado mucho. Al fin,  por pensarlo as,  por
tomar la ocasion de venir  las manos con l, mand suvir  caballo su
gente, y l hizo lo mismo armado de todas piezas, y parti con gran
furia contra la gente de Berenguer de Entenza,  quien la suya habia ya
acometido, trabndose una cruel y sangrienta escaramuza.

Lleg tambien aviso al Infante y  los demas capitanes del desorden.
Sali Berenguer de Entenza el primero  caballo, y desarmado con sola
una azcona montera, como persona de mas autoridad,  detener los suyos,
y retirarlos. Gisbert de Rocafort hermano de Berenguer, y Dalmau de San
Martn su tio, vieron  Berenguer que andaba metido en los peligros de
la escaramuza,  que les parecese que animaba su gente contra ellos, 
lo que se tiene por mas cierto, viendo la ocasion de satisfacer su mal
animo, y quitar el mulo  su hermano, Gisbert, y Dalmau cerraron juntos
con l. Berenguer de Entenza, que como inocente y buen caballero, viendo
que los dos hermanos se encaminaban para l vuelto  ellos les dijo:
Qu es esto amigos?. Y en este mismo tiempo le hirieron de dos
lanzadas, con que aquel valiente y bravo caballero cay del caballo
muerto, sin poderse defender por estar desarmado, descuidado y entre sus
amigos. Encendise mas vivamente la escaramuza despues de muerto
Berenguer, y los Rocafort ejecutaron su venganza matando muchos de su
vando. No puede ser mayor la crueldad, que despues de haber vencido y
muerto su contrario, degollar y despedazar los vencidos, en quien no
pudiera haber resistencia, despues de perdida su cabeza, en admitir 
Rocafort, y obedecelle; pero su soberbia y arrogancia fu tanta que no
hacia ya la guerra  sus enemigos, sino  su propia naturaleza, y
solicitaba  los Turcos, y Turcoples para que inhumanamente acabasen
todos los del vando de Berenguer, sin excepcion alguna de persona.

Fernan Jimenez de Arens con el mismo descuido que Berenguer de Entenza,
iba desarmado, y retirando su gente  cuchilladas, fu advertido de la
muerte de Berenguer y que con cuidado le iban buscando para matarle; y
as con alguna gente que pudo recoger y llevar tras s, se sali del
campo y tuvo por ms seguro entregarse  los Griegos que  Rocafort.
Fuese  un Castillo que estaba cerca, donde fu recibido debajo de
seguro, con que se presentase delante del Emperador Andronico. El
infante por amparar y defender la gente del vando de Berenguer, sali
armado con algunos caballeros que le siguieron, y se opuso con valor 
los Turcos, y Turcoples, que asistidos de Rocafort, todo lo pasaban por
el rigor de su espada.

Pudo tanto la presencia del Infante, que Rocafort puesto  su lado, por
que los Turcos no le perdiesen el respeto, retir su gente, despues de
haber tan alevosamente muerto  Berenguer, y tanta gente de su vando.
Quedaron muertos en el campo ciento cincuenta caballos, y quinientos
infantes, la mayor parte de las compaias de Berenguer de Entenza, y
Fernan Jimenez de Arens. Sosegado el tumulto, y retirada la gente  sus
vanderas, el Infante, y Rocafort vinieron juntos  la plaza del lugar,
donde tenian el cuerpo de Berenguer tendido.

Apese el Infante de su caballo, y abrazado con el cuerpo difunto, dice
Montaner, que llor amargamente, y que le abraz y bes mas de diez
veces, y que fu tan universal el sentimiento, que hasta sus mismos
enemigos le lloraron. Vuelto el Infante  Rocafort con palabras asperas
le dijo, que la muerte de Berenguer habia sido malamente hecho por algun
traidor. Rocafort con palabras humildes respondi que su hermano, y tio
no le conocieron hasta que le hubieron herido. Con esto se hubo de
satisfacer el Infante, pues no tenia fuerzas para castigar tanto
atrevimiento, y sin duda que hiciera alguna demostracion, sin se
hallara con tan poca gente.

Mand que para enterrar el cuerpo de Berenguer, y hacerle sus obsequias
se detuviese el ejrcito dos dias, porque quiso honrarle con lo que
pudo; y as se hizo. Enterraronle en una hermita de San Nicolas que
estaba cerca, junto del Altar mayor; sepulcro harto indigno de su
persona si consideramos el lugar humilde, y poco conocido donde le
dejaron, pero clebre y famoso por ser en medio de las Provincias
enemigas, cuya inscricion y epitaphio es la misma fama que conserva, y
estiende la memoria de los varones ilustres que carecieron de tumulos
magnificos en su patria, por haber perecido en tierra ganada y adquirida
por su valor. Este fin tuvo Berenguer de Entenza, nobilsimo por su
sangre, y celebrado por sus hazaas, y por entrambas cosas estimado de
Reyes naturales, y estraos. En sus primeros aos sirvi  sus Principes
primero en Catalua, y despues en Sicilia, con buena fama, donde alcanz
muchos amigos, y hacienda para seguir el camino que la fortuna le
ofreci de engrandecerse, y alcanzar estado igual  sus merecimientos,
que aunque en su patria lo poseia grande, pero no de manera que su animo
generoso y gallardo cupiese en tan cortos limites, como los de la
Baronia que hoy llamamos de Entenza.

Fu Berenguer animoso y valiente con los mayores peligros, fuerte en los
trabajos, constante en las determinaciones, igualmente conocido por los
sucesos prosperos y adversos porque en medio de su felicidad padeci una
larga y trabajosa prision y apenas salido de ella, y restituido  los
suyos, cuando otra vez la fortuna se le mostraba favorable muri 
traicion  manos de sus amigos, en lo mejor de sus esperanzas.

El infante despues de sosegado el alvoroto, envio  llamar  Fernan
Jimenez, ofreciendole que podia venir seguro debajo de su palabra.
Respondi que le perdonase, que ya no estaba en su libertad para cumplir
sus mandamentos, porque habia ofrecido de presentarse ante el Emperador
Andronico con toda su compaa. Tuvole el Infante por disculpado, y
Fernan Jimenez despues de haber recogido los suyos, se fu 
Constantinopla donde le recibi Andronico con muchas muestras de
agradecimiento, de que le hubiese venido  servir y por mostrarlo con
efecto, le di por mujer una nieta suya viuda, llamada Teodora, y el
oficio de Megaduque que tuvo Roger y despues Berenguer de Entenza.

Con esto qued Fernan Jimenez de los mas bien librados capitanes de esta
empresa, y el que solo permaneci en dignidad, y escap de fines
desastrados.




CAPITULO LIII.

Deja el Infante nuestra compaa, y lleva consigo  Montaner despues de
entregar la armada.


En este medio que el Infante se detuvo en el lugar donde mataron 
Berenguer, llegaron sus cuatro galeras con sus Capitanes Dalmau Serra
caballero y Jayme Despalau de Barcelona, y alegre de tener galeras con
que apartase de Rocafort, mand juntar consejo general, y volvi segunda
vez  requerilles, si le querian recibir en nombre de su tio Don
Fadrique, porque cuando no quisiesen estaba resuelto de partirse.

Rocafort autor de la determinacion pasada, cuando se les propuso lo
mesmo, como ms poderoso entonces, despues que le faltaban sus mulos en
quien pudiera haber alguna contradicion, fuele facil tener  todo el
campo en su opinion, porque sus pensamientos ya eran mayores que de
hombre particular. Respondieron al Infante lo que la vez pasada y con
mayor resolucion. Con esto se tuvo por imposible y desesperado el
negocio; y as se embarc el Infante con sus galeras, dejando  Rocafort
absoluto seor, y dueo de todo, y naveg la vuelta de la Isla de Tarso,
seis millas lejos de la tierra firme donde estaba el campo. Llego el
Infante  la isla casi al mismo tiempo que Montaner con toda la armada,
y despues de haberle referido la maldad de Rocafort, y perdida de tan
buenos caballeros como eran Berenguer de Entenza, y Fernan Jimenez de
Arens, le mand de parte del Rey, y suya que no se partiese de su
compaa. Obedeci Montaner con mucho gusto, porque estaba rico y temia
 Rocafort aunque era su amigo.

La amistad de un poderoso insolente siempre se ha de temer, por que la
amistad fcilmente se pierde y queda el poder libre de respetos para
egecutar su furia, y sus antojos. Suplic al Infante fuese servido de
detenerse, mientras l con la armada daba razon  los capitanes del
campo de lo que se le habia encargado, que eran la mayor parte de sus
haciendas, y todas sus mujeres  hijos. Fu contento el Infante de
aguardalle, y con esto Montaner con la armada lleg  una playa donde
estaba alojado el ejrcito, una jornada ms delante de donde los dej el
Infante. No quiso que persona alguna desembarcase, hasta que le
aseguraron que no se haria dao  la mugeres, hijos y haciendas, de los
de Berenguer de Entenza, y Fernan Jimenez, y que les dejaria libres para
ir donde quisiesen. Con este seguro desembarc todos los que quisieron
ir al Castillo donde Fernan Jimenez s habia retirado. Dieronles
cincuenta carros, y con doscientos caballos de Turcos y Turcoples de
escolta, y cincuenta Cristianos les enviaron al Castillo. A los que no
quisieron quedarse, ni con Rocafort ni con Fernan Jimenez, se les dieron
barcas armadas hasta Negroponte. En esto se entretuvo el campo dos dias,
y Montaner ya que se queria partir, hijo juntar consejo general, y
despues de haberles entregado los libros, y el sello del ejercito, les
dijo, que el Infante Don Fernando de parte del Rey, y suya le habia
mandado que le siguiese,  quien era forzoso obedecer y que no lo habia
querido hacer antes, hasta haber dado descargo de lo que se le encomend
que l se iba con grande sentimiento de dejarles, aunque por su mal
proceder de ellos pudiera no tenelle, pues daban tan mala recompensa 
los que les habian gobernado, y sido sus generales que Berenguer quedaba
muerto por sus excesos, y Fernan Jimenez entregado  la fe dudosa de los
Griegos. Estas razones dijo Montaner, por la seguridad que tenia de los
Turcos y Turcoples  quien siempre trat con mucho amor y ellos
reconocidos le llamaban Cata, que en su lenguage, quiere decir padre; y
aunque Rocafort lo mandara, no intentaran cosa contra l. Toda la nacion
junta le rog que se quedase, y los Turcos, y Turcoples hicieron lo
mismo, solicitando siempre  Rocafort que le detuviese; pero como estaba
ya resuelto de partirse, y habl con alguna libertad  favor d Berenguer
de Entenza, y Fernan Jimenez, no quiso ponerse en peligro, ni dar
ocasion  Rocafort que con pequea ocasion le diese muerte como  los
dems. Con esto se parti del ejrcito con un vajel de veinte remos, y
dos barcas armadas, en que puso su hacienda, y la de sus camaradas, y
criados. Lleg  la isla de Tarso donde el Infante le esperaba, y en
ella se detuvieron algunos dias para tomar bastimentos, y consultar la
navegacion que havian de hacer. Detuvoles tambien el buen acogimiento
que hallaron en Ticin Jaqueria aquel Genovs que con ayuda de Montaner
saque el Castillo de Fruilla, y despues ocup el de aquella isla, dond
con muestras de sumo agradecimiento les entreg las llaves del Castillo,
y les ofreci servir con su vida y hacienda. Siempre el hacer bien es de
provecho, y la recompensa viene muchas veces de quien menos se pens que
la pudiera hacer y lo que perdi en muchos beneficios, de uno solo que
se agradezca, se sigue mayor utilidad que dao de todos los que se
perdieron.

Hall Montaner con el Infante seguridad en el puerto, regalo en lo que
se les di para su sustento, con solo haber ayudado antes al Genovs,
aunque fu con su mismo inters y provecho.




CAPITULO LIV.

Pasa el ejrcito  Macedonia.


Apartado Montaner del campo, Berenguer de Entenza muerto, y Fernan
Jimenez huido qued solo Rocafort absoluto seor y dueo de todo, y as
mudaba  su gusto y antojo las determinaciones de todo el consejo. La
resolucion que se tom entre todos los capitanes antes que saliesen de
sus presidios, fu de acometer  Cristopol y hacerse fuerte en l, como
lo hicieron en Galpoli, y tener las dos provincias de Thracia y
Macedonia vecinas para hacer sus entradas. Pareci al principio facil la
empresa, porque creyeron coger  los Griegos descuidados, y sin tiempo
para prevenirse, y sin duda que les saliera bien el pensamiento, si en
el camino no se detuvieran cuatro dias en vengar sus particulares
agravios y pasiones con que tuvieron los Griegos espacio y lugar
bastante, no solo para defenderse, pero tambien para ofenderles, y
acabarles, si entre los Griegos hubiera hombres de valor y cuidado. La
dilacion de las ejecuciones en la guerra es muy perniciosa, y muy util
cualquier presteza, que por faltarles  muchos un dia, una hora y aun
menos tiempo, perdieron grandes lances y ocasiones.

Rocafort despues que supo que la Ciudad estaba puesta en defensa, se
resolvi de pasar al estrecho de Cristopol que es la parte martima del
monte Rodope, y no detenerse, en acometer el lugar. El siguiente dia con
todo el campo pas el estrecho, no sin gran fatiga, porque el camino era
spero, los bagajes muchos; y los nios, mujeres y enfermos. Los
Griegos, aunque advertidos del camino que llevaban los Catalanes, no
pudieron,  no osaron atreverse  impedilles el paso.

Atravesando el monte Rodope, bajaron  los campos de Macedonia cerca de
ocho mil hombres de servicio entre todas las naciones; bastante ejercito
para cualquier grande empresa, si los animos estuvieran unidos, y la
muerte de Berenguer no hubiera hecho odioso  Rocafort, aun  sus
propios amigos, porque desde entonces l se desvaneci y ellos se
ofendieron; al fin del otoo se hallaron en medio de la provincia de
Macedonia los pueblos enemigos poderosos y aun no maltratados con la
guerra, pero los daos de Thracia su provincia ms vecina, les sirvi de
escarmiento, para prevenirse dentro de las Ciudades, y recoger los
frutos de la campaa. Cuidadosos pues los Catalanes de poner su asiento
por aquel invierno en algun sitio acomodado, corrian toda la tierra,
reconociendo puestos que poder ocupar, y recoger bastimentos y vituallas
compradas con sangre, y con dinero. ltimamente despues de haber hecho
grandes daos en toda la Provincia, se hicieron fuertes en las ruinas de
la antigua Casandria, uno de los mejores puestos de toda la Provincia,
por estar vecino al mar, y toda la comarca de aquel cabo frtil y
apacible, por los muchos senos, y entradas que el mar hace y de donde
fcilmente,  por lo mnos con ms comodidad que de otro cualquier
lugar, podian hacer sus entradas la tierra  dentro, y tener 
Tesalnica cabeza de la provincia en continuo recelo de su dao.




CAPITULO LV.

Prision del Infante Don Fernando en Negroponte.


Parti el Infante de la Isla de Tarso con Ramon Montaner y mand que se
le entregase  Montaner la mejor galera que fu la que llamaban
Espaola. Con estas cuatro galeras, un leo armado, y una barca de
Montaner fueron navegando por la costa de Thracia, y Macedonia, hasta el
puerto de Almiro. Lugar del Ducado de Athenas, donde el Infante habia
dejado cuatro hombre cuando venia, para hacer bizcocho para cuando se
volviese. Hall el Infante que contra la f y palabra comun le habian
tomado el bizcocho, y maltratado los cuatro que lo hacian. Tomo el
Infante luego satisfacion del dao que habia recibido, hechando gente en
tierra, y saqueando el lugar de Almiro, donde todo se llev  sangre y
fuego.

Despus de haber saqueado y satisfecho la prdida pasada de all pasaron
 la Isla que Montaner llama Espol, yo entiendo que fu la que hoy se
llama el Sciro. Saque toda la Isla, y combati el Castillo sin fruto.
De all tmaron el cabo de la Isla de Negroponte, quiso el Infante
entrar en la Ciudad, porque cuando vino  Romania estuvo en ella, y fu
muy recibido, y festejado. Montaner y los dems capitanes de experiencia
le advirtieron, que no convenia poner  riesgo su persona, y la de los
que con l iban, despues de haber saqueado los Lugares del Duque de
Athenas, con quien los seores de Negroponte tenian confederacion. No
di credito  sus buenos consejos, y usando de su poder absoluto, con
evidente peligro entr en la Ciudad, hallaron en el puerto diez galeras
de Venecianos que habian venido  instancia de Carlos de Francia, 
quien di el Papa la investidura de los Reinos de Aragon, cuando el Rey
Don Pedro ocup  Sicilia. Trahan un caballero Francs llamado Tibal de
Sipoys, para que en nombre de Carlos su prncipe tratse en Grecia
nuevas confederaciones, y amistades, y particularmente de los nuestros,
de quien esperaba Carlos su remedio, porque tenia pensamiento de venir
en persona por los derechos que pretenda al Imperio,  echar de l al
Emperador Andronico. El Infante y ano tuvo lugar de arrepentirse, ni
volver atrs, porque fuera dar mayor sospecha; pero antes de desembarcar
quiso que le asegurasen, y diesen palabra de no ofendelle. Hicieronlo
con mucho gusto al parecer, Tibaldo el primero, y los capitanes de las
diez galeras Venecianas, que se llamaban Juan Tarin, y Marco Misot, y
los tres seores de Negroponte. Con esto le pareci al Infante que
estaba seguro. Salt en tierra, donde le convidaron para aseguralle ms,
y quitar  las galeras la mayor defensa que ra el star all su
persona, y las de quien siempre le acompaaban que entre ellas fu la de
Montaner. Apenas puso el Infante el pie en tierra, cuando las diez
galeras Venecianas dieron sobre las del Infante, y el vajel de Montaner,
donde acudi mucha gente, porque tenian noticia que habia dentro grandes
riquezas. Mataron al entrar, cerca de cuarenta hombres que se quisieron
defender, y al mismo tiempo prendieron al Infante, con hasta diez de los
ms principales que estaban en su compaa. Tibaldo luego libr la
persona del Infante,  Micer Juan de Misi, seor de la tercera parte de
Negroponte; para que le llevase al Duque de Athenas en nombre de Carlos
de Francia, cuya rden se aguardaria para disponer de la persona del
Infante. Llevaronle con ocho caballeros, y cuatro escuderos  la Ciudad
de Athenas, donde fu entregado al Duque y por su rden con muchas
guardas llevado al Castillo de S. Tomer donde qued prisionero algunos
dias.




CAPITULO LVI.

Rocafort y su gente prestan juramento de fidelidad  Tibaldo de Sipoys
en nombre de Carlos de Francia.


En este tempo, ya Tibaldo trataba de traer al servicio de Carlos 
Rocafort y  toda la compaa y procuraba grangearles por todos los
medios que pudo. No falt quien le advirti que en ninguna cosa podia
ganar ms la voluntad de Rocafort, que entregndole dos de aquellos
prisioneros que tenia, que el uno de ellos era Montaner, y el otro
Garca Gomez Palacin, enemigo grande de Rocafort. Tibaldo di credito al
aviso, y sin ms averiguacion embarc en sus galeras  Montaner, y 
Palacin, y l en persona parti la vuelta del cabo de Casandria, donde
estaban los nuestros con Rocafort; y apenas hubo llegado  su presencia,
cuando le present los dos prisioneros, parecindole que habian de ser
el medio de sus amistades, y as fueron ellas tan desdichadas, pues se
fundaron en la sangre, y muerte de un inocente. Entregaronse ambos
prisioneros, pero con diferente suerte, porque al uno le apartaron para
quitarle la vida, y al otro para darle libertad. Honraron con grandes
demostraciones de contento  Montaner, y  Palacin mand Rocafort
cortarle luego la cabeza, sin darle mas tiempo de vida de lo que el
verdugo tard  darle la muerte, y sin que persona alguna se atreviese 
replicar sobre ello  Rocafort. Que se halle hombre tan ruin como
Rocafort entre tanto soldados, y capitanes no me causa admiracion; pero
que entre todos ellos no se hallse un hombre de bien que detuviera, 
replicra  Rocafort, advirtindole, si quiera, que ofendia su fama, y
obscurecia sus hechos, con ejecucion tan inhumana, y fuera de tiempo.
Era Garca Gomez Palacin Aragones, valiente soldado, y honrado
caballero, aunque desdichado, principal capitan, y valedor del vando de
Berenguer de Entenza, y Fernan Jimenez de Arens.

Con este hecho indigno de cualquier hombre que lo sea, perdi Rocafort
amigos, y reputacion; pues dar la muerte  un caballero que se retiraba
como vencido  la patria, de donde no le pudiera ofender, ni impedir su
grandeza, fu indicio y seal manifiesta de su crueldad, y fiereza.
Montaner como habia sido Maestre Racional de nuestro ejrcito, y era el
que mandaba todos los oficiales de pluma, tenia grangeados con su buen
trmino, y verdad los animos de todos los soldados, y as le amaban como
 padre, cosa raras veces vista amar la gente de pluma  quien
ordinariamente aborrecen y murmuran, porque les parece que estando
descansados, con trampas y enredos en dao de la milicia se acrecientan,
y enriquecen, y ellos con mil trabajos y peligros viven siempre en una
miserable suerte.

Recibieron todos  Montaner con regocijo general, y luego le dieron una
posada de las mas honradas que habia, y los Turcos, y Turcoples los
primeros le presentaron veinte caballos, y mil escudos, y Rocafort un
caballo de mucho precio, y otras cosas de valor, sin que huviese persona
de estimacion en todo el ejrcito que no le diese algo. Tibaldo de
Sipoys, y los capitanes Venecianos que le entregaron, quedaron corridos
de ver que se hiciese tanta honra  quien ellos habian robado cuanto
tenia, y temieron que no le hiciese dao en desbaratar sus trazas, y
pretensiones; pero Montaner era cuerdo, y como no le pareci cosa segura
quedarse en nuestro campo, ni las impidi, ni las faboreci.

Rocafort que hasta entonces habia estado dudoso en aceptar lo que por
parte de Carlos de Francia le ofrecia Tibaldo de Sipoys, porque el
respeto de la casa de Aragon le detenia pero cuando tuvo por cierto que
por no haber querido admitir al Infante por el rey Don Fadrique, las
casas de los reyes de Aragon, Sicilia, y Mallorca, le serian enemigos,
vino en lo que Tibaldo deseaba, que la compaia le recibiese por su
general en nombre de Carlos de Francia, ofrecindoles el sueldo
aventajado, y grandes esperanzas, que era lo que les podia dar. Con esto
le juraron fidelidad, forzados  lo que yo puedo juzgar, de la violencia
de Rocafort, porque deshechar  su prncipe natural, y tomar al estrao,
y enemigo, no es posible que los Catalanes, y Aragoneses voluntariamente
lo consintiesen, ni Rocafort lo intentse, sino por la seguridad que
tenian en los Turcos, y Turcoples, y parte de la Almugavaria que
ciegamente le obedecan, aunque lo que Rocafort hizo no parece que fuese
traicion, porque no tom las armas contra sus prncipes, sino solo se
apart de sus servicios: cosa en aquellos tiempos licita y usada, y mas
cuando precedian agravios. Ni menos fu por aborrecimiento que tuviesen
 la casa de Aragon, y amor  la de Francia, sino que quiso arrimarse
por entonces al prncipe menos poderoso, para con mas facilidad
apartarse de l cuando sus cosas llegasen al estado en que esperaba
verse.

Porque corria una voz entre muchas, que Rocafort se queria llamar rey de
Tesalnica,  Salonique, y no era esto sin algun fundamento, pues habia
mudado el sello del ejrcito que era la imagen de San Pedro, y en su
lugar mand poner un rey coronado; seales evidentes de sus altos y
atrevidos pensamientos, y que sin duda llegra  ser prncipe absoluto,
si su grande avaricia, y soberbia no atajra los pasos de su prspera
fortuna, al tiempo que le ofrecia un estado con que pudiera fundar, y
engrandecer su casa. Que si Rocafort viviera cuando los nuestros
ocuparon los Estados de Athenas, y Neopatria, tengo por sin duda que no
llamaran al rey de Sicilia sino que le recibieran por su prncipe y
seor; pues se pudiera hacer con muy justo titulo, habiendo sido
Rocafort su general tantos aos en tiempos de trabajos, y debajo de cuyo
mando, y govierno habian alcanzado tantas victorias, y dado glorioso fin
 tan sealadas empresas.

Luego que las galeras Venecianas vieron  Tibaldo general del ejrcito
en nombre de Carlos, partieron la vuelta de su casa y Ramon Montaner con
ellas, aunque le rogaron mucho que se quedase, pero como l conocia la
poca seguridad que habia en la condicion de Rocafort, jamas quiso
quedarse, ni aun pediendoselo muy encarecidamente el mismo Tibaldo.




CAPITULO LVII.

Montaner con las galeras Venecianas vuelve al Negroponte, y en Athenas
se ve con el Infante Don Fernando.


Juan Tari general de las galeras Venecianas por rden de Tibaldo di una
galera  Montaner, para que llevase en ella sus camaradas, sus criados,
y su ropa, y su persona se embarc en la Capitana con Tari, de quien fu
por extremo regalado, y servido.

A mas de esto Tibaldo di cartas  Montaner para Negroponte, en que
mandaba que se le restituyese todo lo que se le habia robado de su
galera cuando prendieron al Infante, y esto so pena de la vida y
perdimiento de bienes, si alguno lo ocultase. Con este buen despacho
parti Montaner  Negroponte con las galeras Venecianas, donde llegaron
con buen tiempo y luego se notificaron las cartas de Tibaldo al justicia
mayor de Venecianos. Hicieronse luego pregones con las penas dichas 
los que no restituyesen, y Juan Damici, y Bonifacio de Berona, como
seores tambien de la Isla hicieron los mismos pregones, cuando vieron
la carta de Tibaldo, supremo ministro en aquellas partes del rey de
Francia. Fueron los pregones poco obedecido, porque no se hicieron sino
solo para satisfacer y cumplir con esta demostracion con Tibaldo, porque
Montaner no cobr cosa alguna de las perdidas, ni se le di otra
satisfacion. Montaner como verdadero criado y servidor el Infante, pidi
 Juan Tari que le diese lugar para ir  la Ciudad de Athenas  verle y
consolalle en su prision, que como naci subdito de los de su casa, no
podia dexar de acudir en caso tan apretado como velle preso. Tari con
mucha cortesa le ofreci de aguardar quatro dias en Negroponte, en que
tendra bastante tiempo para ir  visitar al Infante, y volverse; porque
de Negroponte,  Athenas habia solas veinte y cuatro millas.

Parti Montaner con cinco caballos, y en llegando  la Ciudad quiso ver
al Duque, y aunque le hall enfermo, le di lugar para le viese, y le
recibi con mucha cortesa, y con palabras muy encarecidas le signific
el sentimiento que habia tenido del suceso de Negroponte, quando le
robaron su galera, y ofreci que en todo lo que se le ofreciese le
ayudaria con veras. Montaner respondi que estimaba mucho la merced, y
honra que le hacia, pero que solo deseaba ver al Infante Don Fernando.
Diole licencia el Duque con mucho cumplimiento, y mand que en el tiempo
que Montaner estuviese con el Infante, todos quantos quisiesen pudiesen
entrar en el castillo, y visitalle. Dieron luego libre la entrada de
Sant Ober, y Montaner en viendo al Infante, las lagrimas le sirvieron de
palabras, que mostraron el sentimiento de ver su persona puesta en manos
de estrangeros. El infante en lugar de recibir algun consuelo de
Montaner, fu l el que se le di, y anim con palabras de grande valor
y constancia.

Dos dias se detuvo Montaner en su compaa, platicandose los medios mas
necesarios para su libertad, y ltimamente quiso quedarse para serville,
y asistille en la prision, no le consinti el Infante por parecelle mas
conveniente que fuese  Sicilia  tratar con el Rey de su libertad.
Diole cartas para el Rey, y le encarg que como testigo de vista
refiriese  su tio todo lo que habia pasado en Thracia, y Macedonia,
acerca de admitille en su nombre. Con esto se despidi Montaner, y fu 
tomar licencia del Duque para volverse, de quien fu regalado con
algunas joyas, que le fueron de mucho provecho, porque todo el dinero
que trahia habia dexado al Infante, y repartidos sus vestidos entre los
que le servian.

Vuelto  Negroponte, se partieron luego las galeras, y navegando por las
costas de la Morea, llegaron  la Isla de la Sapiencia, donde toparon
quatro galeras de Riambau Dasfar, de quien ya tenia lengua Montaner. Los
Venecianos sospechosos siempre como gente de Repblica, apartandose con
Montaner, le preguntaron si Riambau Dasfar era hombre que les guardaria
fe. Respodiles que era buen caballero, y que l no sera enemigo ni
haria dao  los amigos del Rey de Aragon, y que con seguridad podran
estar todos juntos, y honrar  Riambau. Con esto se sosegaron, y
Montaner pas  la galera de Riambau Dasfar, y luego todas se juntaron,
y se convidaron los capitanes con mucha llaneza y seguridad.

Llegaron  Clarencia donde se detuvieron las galeras Venecianas, y
entonces Montaner se pas  las de Riambau, en cuya compaa lleg 
Sicilia, y en Castronuevo se vi con el Rey, y le di larga relacion de
lo que pasaba juntamente con la carta del Infante. Mostr el Rey gran
sentimiento, y luego escribi al Rey de Mallorca, y al Rey de Aragon,
para que todos juntos ayudasen  la libertad de Don Fernando; y en este
medio Carlos hermano del Rey de Francia escribi al Duque de Athenas que
enviase la persona del Infante al Rey Roberto de Npoles. Obedeci el
Duque; y as vino el infante  Npoles preso, donde estuvo un ao en una
corts prision, porque salia  caza, y comia con Roberto, y con su
muger, que era su hermana. El rey de Mallorca su padre por medio del Rey
de Francia le alcanz libertad, con que el Infante vino  Colibre 
verse con su padre.




CAPITULO LVIII.

Prision de Berenguer, y Gisbert de Rocafort.


Los nuestros despues que admitieron por Capitan general  Tibaldo, y le
juraron en nombre de Carlos hermano del Rey de Francia, mantuvieron el
puesto de Casandria, sustentndose de las correrias, y entradas que
hacian la tierra  dentro, hasta llegar  Tesalnica donde estaba la
Emperatriz con toda su Corte, con todas las riquezas y tesoros del
Imperio de los Griegos, que esta ambiciosa mujer habia recogido para
acrecentar  sus hijos en grave dao de Miguel su entenado, sucesor
legitimo del padre. Mientras Rocafort sin recelo de mudanza trataba de
su aumento, y grandeza, lleg el fin de su prosperidad, y principio de
su desdicha, que las mas veces suele ser en la mayor confianza y
seguridad del hombre; para que se conozca claramente la instabilidad de
las cosas humanas y que no hay poder que pueda en s propio asegurarse,
porque las causas de su acrecentamiento son las mismas de su ruina.

La primera causa y motivo que tuvieron sus enemigos para deriballe, fu
conocer en l un grande desconocimiento de lo que debia  su propia
naturaleza y sangre, pues  mas de ser cruel, era codicioso y lascivo;
insufribles vicios en los que mandan, porque la vida, honra, y hacienda,
bienes los mayores del hombre mortal, andan siempre en peligro. El deseo
de tomar satisfacion y venganza de los agravios recibidos de Rocafort,
con el miedo se encubrieron, hasta que tomaron la ocasion del poco caso,
y respeto que Rocafort, tenia  Tibaldo, y secretamente pusieron en
platica su libertad, parecindoles que hallarian en Tibaldo, como en
hombre ofendido, el remedio de sus agravios; pues casi eran comunes 
todos. Dixeron  Tibaldo que les ayudase  salir de tan dura
servidumbre, y que se reprimiese la insolencia de Rocafort, pues
olvidado de lo que debia hacer un buen gobernador, y capitan,
atropellando las leyes naturales, usaba de su poder en cosas ilicitas, y
fuera de toda razon, y de los subditos libres como de sus esclavos, y de
los bienes agenos como suyos propios. Que ya era tiempo que las maldades
de Rocafort tuviesen castigo, y sus trabajos y peligros fin que pues l
era la suprema cabeza pusiese el remedio conveniente, y diese
satisfacion  tantos agraviados. Tibaldo como solo y forastero,
temindose que no fueran echadizos de Rocafort para descubrir su animo,
respondi con palabras equvocas, ni cargando  Rocafort, ni
desesperndoles  ellos.

Era el Francs hombre muy prudente, y de grande experiencia, y quiso
aunque agraviado de Rocafort, tentar el camino mas suave para moderalle;
porque como el principal motivo de su venida habia sido para tener de su
parte nuestro exercito, no reparaba en su particular autoridad, sino en
lo que habia de ser de importancia para eL Prncipe, cuyo ministro era.
El primer medio que tom fu hablar con gran secreto  Rocafort, y
pedille que se fuese  la mano en sus gustos, ponindole delante los
daos que le podran causar. Pero Rocafort poco acostumbrado  sufrir
personas que pretendiesen detener y corregir sus desordenes respondi 
Tibaldo con tanta aspereza, que le oblig  poner remedio mas violento,
y desesperado de poder mantener  Rocafort en el servicio de su
Prncipe, sino se le consentan sus ruindades, determin vengarse de l,
y dexar nuestra compaia.

Pero disimul esta determinacion hasta que un hijo suyo viniese con seis
galeras de Venecia,  donde le habia enviado algunos meses antes.
Llegaron dentro de pocos dias, y Tibaldo quando se vi seguras las
espaldas, envi con gran secreto  decir  los Capitanes conjurados, que
le hiciesen saber en lo que estaban resueltos de los negocios de
Rocafort. Ellos respondieron que juntase consejo, y que en l veria los
efectos de su determinacion. Dise Tibaldo por entendido, y al otro dia
hizo juntar el consejo, publicando que tenia cosas importantes que
tratar en l. Vino Rocafort con la insolencia, y arrogancia que
acostumbraba. A la primera platica que se propuso, comenzaron todos 
quexarse de l; pero como hasta entonces no habia tenido hombre que le
osse contradecir, ni que descubiertamente se le atreviese, alborotse
extraamente y con el rostro ayrado, y palabras muy pesadas, los quiso
atropellar como solia. Entonces los Capitanes conjurados se fueron
levantando de sus asientos, y llegndosele mas, multiplicando las
quexas, y acordndose de los agravios que  todos hacia, diciendo, y
haciendo, le asieron  el, y  su hermano, sin que pudiesen resistirse,
porque los conjurados eran muchos, y resueltos. Luego que tuvieron
presos  entrambos hermanos, y entregados  Tibaldo, acometieron la casa
de Rocafort, y la saquearon toda, alargndose la licencia militar, como
suele en casos semejantes, sin detenelles el respeto que debian tener 
las paredes de quien habia sido su General tantos aos, y con su espada,
y valor heberles defendido tantas veces.




CAPITULO LIX.

Tibaldo llevando consigo los dos hermanos presos, dexa el exrcito, y
los lleva  Npoles, donde les dieron muerte.


Caus la prision de Rocafort diferentes efectos, porque sus amigos se
entristecieron como participantes de sus delitos, y hubieran hecho
alguna demostracion de liberalle, si no dudran de que un caso tan grave
no era posible haberse emprendido sino con gran prevencion de ayuda, y
lados; y mas que aun no habia reconocido quales eran amigos,  enemigos
declarados, cosas que muchas veces suele ser de importancia para los que
acometen casos tan repentinos, y prontos. Los Turcos, y Turcoples que
eran los fieles  Rocafort, quedaron tan pasmados y atnitos del hecho,
que no pudieron tomar resolucion.

Los Almugavares estaban divididos, la mayor parte le amaba, la otra le
aborreca, pero toda la gente de estimacion y la nobleza, como la mas
ofendida, era la que procuraba con muchas veras su perdicion. Aquella
noche que Rocafort estaba preso, fu toda inquieta, y llena de recelos.
A la maana ya pareci que habia mas sosiego, porque supieron que
Rocafort, y su hermano estaban vivos. Pero quando  Tibaldo le pareci
que tenia  todos los del exrcito mas descuidados, y seguros, una noche
con gran secreto embarc  los dos hermanos Rocafort en sus galeras, y
l juntamente con ellos naveg la vuelta de Negroponte, desando burlada
toda nuestra compaa.

A la maana quando vieron partidas las galeras, y que Tibaldo se llevaba
en ellas  los dos hermanos, alteraronse todos mucho, y decian que
aunque Rocafort fuese de tan ruines costumbres, era su Capitan, y no les
parecia justo entregarle  sus enemigos, para que hiciesen escarnio de
l, y de nuestra nacion, dndole una muerte vil y afrentosa, en mengua
de todos ellos. Que si Rocafort la merecia que se la hubiera dado el
exrcito por sus manos, y no ponerle en las de sus mayores enemigos.

Con esta platica se fueron encendiendo los animos atizados de los amigos
intimos de Rocafort de suerte, que llegaron  tomar las armas los
Almugavares, y Turcos contra los que habian sealado en su prision, y
con una furia y coraje increble, lo iban buscando por sus alojamientos,
y matando los que topaban, sin que hubiese soldado, ni caballero que se
atreviese  resistirles; tanata fu la aficion y voluntad que la gente
de guerra tuvo  Rocafort, que jamas la pudieron borrar sus maldades, y
ruin correspondencia con los amigos ni en esta ocasion pudo sosegarse
hasta vengarle, y satisfacerse muy  su gusto.

Quedaron muertos de este alboroto,  motin catoce Capitanes de los mas
conocidos enemigos de Rocafort, y otra mucha gente de los aficionado, y
criados de estos capitanes, que quisieron al principio resistir. Cosa
notable que los nuestros puestos en medio de sus enemigos, tres aos
continuos tuviesen ellos siempre guerra civil, derramndose mas sangre
que en todas las demas que tuvieron con extraos. Y aunque las guerras
civiles son de ordinario ocasion de no tenerlas con los extranjeros, no
sucedi esto  los nuestros, pues  un mismo tiempo acometian al
enemigo, y se mataban entre ellos.

Tibaldo lleg  Npoles con los dos hermanos Rocafort presos, y los
entreg al Rey Roberto su mortal enemigo. El origen de esta enemistad
fu no haberle querido Berenguer de Rocafort entregas unos Castillos de
Calabria, que por razon de las paces hechas entre los Reyes le
pertenecan, hasta que le satisfaciesen lo corrido de sus pagas  l, y
 su gente, y como los Reyes tienen por injuria, y atrevimiento grande,
pedilles paga de servicios por medios violentos, aunque por entonces
satisfizo  Rocafort, quedle siempre vivo el sentimiento de este
agravio. Mand luego que lo llevasen  los dos hermanos al Castillo de
la Ciudad de Aversa, y que encerrados en una obscura prision los dexasen
sin darles de comer hasta morir.

Fu Berenguer de Rocafort el mas bien afortunado, y valiente Capitan que
hubo en muchas edades, y el mas digno de alabanza, si al paso de su
prosperidad, no crecieran sus vicios. Sirvi al Rey Don Pedro, y  sus
hijos Don Jayme, y Don Fadrique de Capitan. Despus con nuevos
pensamientos se junt con Roger en la Asia,  donde fu con no pequeo
socorro.

Por muerte de Corbaran de Alet fu Senescal, Maestre de Campo, general
del exrcito, y despues de muerto Roger, y berenguer preso, le gobern
por espacio de cinco aos, sin competidor alguno, y en este tiempo
destruy muchas Ciudades y Provincias. Venci Tres batallas con muy
desigual nmero de gente, y en una de ellas un Emperador de Oriente, y
mantuvo una guerra tanto tiempo en el centro de las Provincias enemigas;
y ltimamente atraves con su exrcito desde Galpoli  Casandria,
quemando y destruyendo cuanto se le puso delante. Nunca fu vencido, ni
aun en pequeas escaramuzas.

Triumph de todos sus enemigos, y en todas las guerras civiles y
extranjeras fu siempre vencedor; pero el remate de todas estas dichas
par en una triste prision, y miserable muerte, aunque al parecer de
todos, justsimo castigo del cielo, por la sangre inocente que derram
de sus amigos, y de otros muchos que injustamente murieron  sus manos.

Gisbert de Rocafort sigui la misma fortuna que su hermano, pero segn
se colige de los historiadores de aquellos tiempos, no procedi tan
disolutamente como l, aunque fu participante y compaero en muchos de
sus delitos, y particularmente en la de Berenguer, y quiza por no tener
el lugar de su hermano fu menos notado, porque los vicios se descubren
mas en la mayor fortuna. Quien fuesen estos caballeros,  de que familia
de las muchas que en Catalua hubo de este apellido. Montaner lo calla
como de muchos otras que se hallaron en esta grande empresa, que ni aun
escribi sus nombres; yerro por cierto,  descuido muy notable, y de
grandsimo perjuicio para las casas nobles que hoy permanecen en estos
Reynos, cuyos pasados se hallaron en esta tan sealada expedicion.




CAPITULO LX.

Eligen los Catalanes Gobernadores, y solicitados del duque de Athenas
ofrecen de serville.


Despus del miserable caso de Rocafort, y de los que por l se
siguieron, que nuestro exrcito no solo sin cabeza, pero sin personas
capaces de tanto peso; porque el gobierno de tan vrias gentes,
acostumbradas  obedecer famosos Capitanes, y envejecidas debaxo de su
mando, mal se pudiera entregar  quien no fuera igual  los pasado en
valor, y nobleza de sangre. Roger de Flor fu el que primero los
gobern, hombre, como se dixo, sealadsimo entre todos los capitanes de
su tiempo.

Despus Berenguer de Entenza ilustre por su sangre, y hazaas. Luego
Rocafort, famoso por sus victorias; y aunque sin estos en nuestro campo
habia muchos caballeros, y capitanes de nombre, que pudieran ocupar este
puesto, habian todos perecido por la crueldad de Rocafort, que como 
mulos y competidores les procur siempre su perdicion; porque no hay
razon que prevalezca en un hombre cuando se atraviesa la conservacion de
un puesto grande, y los medios que pone para adquirille, y mantenelle,
no repara en si son buenos,  malos,  trueque de salir con su
pretension.

Juntaronse los del consejo para elegir cabeza y considerando la falta
que tenian de ellas, se resolvieron de nombrar dos caballeros, un
Adalid, y un Almugavar, para que por todos cuatro juntos, por consejo de
los doce se gobernase el campo.

Con este gobierno se entretuvieron algun tiempo en Casandria,  donde
tuvieron Embaxadores del Conde de Brea, que sucedi en el Ducado de
Athenas por la muerte de su Duque, ultimo descendiente de Boemundo, que
por faltarle sucesion dex su Estado al Conde su primo hermano. Traxo
esta embaxada Roger Deslau, caballero Catalan, natural de Rossellon, que
servia al Conde. Con este se asent el trato, ofrecindoles de parte de
su Seor, que siempre que le viniesen  servir les daria seis meses de
paga adelantada, y las mesmas ventajas que habian tenido en servicio del
Emperador Andronico.

Pero dudabase mucho que pudiesen ir  serville, sino dndoles armada con
que pasar; porque por tierra parecia imposible, por haber de atravesar
tantas Provincias, y casi todas de enemigos, rios caudalosos, montes
asperos, y todo esto sin haberlo reconocido. Con todas estas
dificultades quedaron firmados todos los conciertos, por si en algun
tiempo le fuesen  servir.

Pasaron el siguiente invierno los nuestros con alguna falta de
bastimentos; y as en abriendo el tiempo, trataron de desamparar 
Casandria, y acometer  Tesalnica, cabeza de toda la provincia,  donde
estaba la mayor fuerza de ella, porque se tenia por cierto, que ganada
esta Ciudad, podran fundar con mucha seguridad los Catalanes, y
Aragoneses su Imperio en ella, y alcanzar las mayores riquezas del
Oriente, por residir all Irene muger de Andronico, y Mara muger de su
hijo Miguel, con toda su corte. No fueron estos consejos tan ocultos al
Emperador Andronico, como se pensaba, y trat luego de prevenirse,
porque conocia  los Catalanes con brios para emprender cosas tan
grandes, y al parecer imposibles. Envi Capitanes expertos  Macedonia,
 levantar gente para defender las Ciudades principales.

Mand que dentro de ellas se recogiesen los frutos de toda las campaas,
para asegurarse del dao que podia causar la falta de ellos, y dexar al
enemigo la tierra de manera que no se pudiese mantener de lo que en ella
quedaba. Mand tambien que desde Cristopol hasta el monte vecino se
levantase una muralla, para impedirles la vuelta de Thracia. Con esto le
pareci al Emperador que acabaria  los Catalanes, si venir con ellos 
las manos, que esto jamas quiso que se aventurase, porque tenia por
imposible vencerlos con fuerza y violencia.

Estuvo bien cerca de salirle bien estas trazas  Andronico si el valor
de nuestra gente no las hiciera vanas, y sin provecho.




CAPITULO LXI.

Sale el exrcito de Casandria; y pasa  Thesalia.


Dexaron los nuestros  Casandria, y vinieron con todo su poder la vuelta
de Tesalnica, creyendo hallarla en el descuydo que Ciudad tan grande y
populosa pudiera tener, pero fu muy diferente de lo que se pens,
porque bastecida de provisiones, y de gente de guerra, estaba sobre el
aviso. Tentaron de acometella  viva fuerza de asaltos, pero las dos
emperatrices que estaban dentro, asistidas de los mas valientes
Capitanes del Imperio, libraron la Ciudad; porque los Catalanes,
reconociendo tan gallarda defensa, dexaron la empresa, y alojados en las
aldeas mas vecinas, corrieron la tierra para buscar el sustento; pero
como la vieron vaca de gente, y de ganado, sospecharon la traza del
enemigo que ellos no habian prevenido.

Trataron luego de partirse; porque ocho mil hombres, sin los cautivos,
caballos y bagajes, eran nmero grande para poder sustentarse, y vivir
de lo que el enemigo habia dexado de recoger.

Viendo pues la ruina inevitable si se detenian, determinaron volver 
Thracia por el camino que truxeron  la venida; pero avisados de un
prisionero que el paso de Cristopol estaba cerrado con un muro, y
bastante gente para su defensa, tuvieronse casi por perdidos, porque
creyeron tambien que tras esta prevencion, los Macedones, Thracios, y
Lyrios, y Acarnanes, y los de Tesalia, todos los pueblos vecinos, juntas
sus fuerzas les acometeran,  por lo menos les defenderan el buscar el
sustento, con cuya falta forzosamente habrian de perecer.

La ltima necesidad, como siempre acontece, les hizo resolver de
atravesar toda la Provincia de Macedonia, y entrar en Thesalia, cuyos
pueblos vivian sin recelo de sus espadas, porque creyeron que Macedonia,
y las fuerzas que habian dentro de ella, fueran impenetrables muros para
que los Catalanes los pudieran ofender. Apenas acabaron de tomar este
consejo, cuando luego le pusieron en execucion, porque Andronico no les
pudiese prevenir, y as desando  Thesalonica, recogiendo todas sus
fuerzas, con increble diligencia, porque el enemigo no les impidiese la
entrada de los montes, caminaron por pueblos enemigos, tomando de ellos
solo el sustento forzoso, porque el temor del peligro fu mayor entonces
que su codicia, que por no detenerse, no la exrcitaban.

Al tercero dia llegaron  la ribera del rio de Peneo, que corre entre
los montes Olimpo, y Ossa, y riega aquel amensimo valle llamado Tempe,
tan celebrado en la antigedad.

En las caserias, y poblaciones, riberas de este rio se alojaron, donde
convidados de su regalo, y templanza del cielo, pasaron el rigor del
invierno. Diles ocasion para este reposo el tener llana y segura la
salida par Tesalia, y la abundancia de bastimentos que hallaron en las
tierra, poco trabajadas antes de gente militar. Fu este valle de Tempe
tan estimado de los antiguos, as por la suavidad, y templanza del ayre,
como por la Religion, y deidades que creyeron que habitaban entre
aquellas selvas, y bosques, y en el rio, que le tenian por un paraso, y
propia habitacion de sus Dioses.

Los Griegos quando supieron el camino que los Catalanes habian tomado,
poco seguros de que no volviesen, no los quisieron irritar, aunque la
presteza de su camino fu de manera, que aunque les quisieran seguir no
pudieran alcanzalles, y quedaron con nuevos temores de gente, cuya
industria, y valor excedia todas sus fuerzas, y consejos.




CAPITULO LXII.

Baxa el exrcito de los Catalanes  Thesalia, y por concierto dexan esta
Provincia, y pasan  la de Achaya.


En entrando la primavera, sali el exrcito del valle y bax  Thesalia,
sin haber enemigo que se le opusiese, con que libremente se hicieron
contribuir de la mayor parte de sus pueblos que viven en lo llano.
Hallabase entonces esta Provincia sujeta  un Prncipe de poca
capacidad, casado con Irene hija bastarda del Emperador Andronico.
Estaba desavenido con su suegro, porque no queria reconocer la
obediencia que debia al Imperio; porque ya en este tiempo aquella
monarquia Oriental de los Griegos estaba en su ltima declinacion, y la
mayor parte de los prncipes sujetos no la querian reconocer, porque la
vieron sin fuerzas, y sin ellas qualquier derecho se pierde, que la
sujecion no se da sino al poderoso. As el Imperio de los Romanos del
Occidente, ha venido  quedar en un ttulo vano de su grandeza, porque
Italia, Francia, Espaa, y Inglaterra, que en un tiempo le rindieron
tributo, y recibieron sus leyes, hoy se ven libres, porque declin su
poder, y con l se perdi su derecho; Los Godos y demas naciones
Septentrionales le reduxeron  esta miseria. Luego que el Prncipe de
Tesalia supo las fuerzas que tenia en su Estado, y que eran superiores 
las suyas, con los buenos consejeros, y ministros fieles que tuvo,
alcanz lo que otros no pudieron con las armas, que fu persuadilles con
dadivas, y con ruegos, que saliesen de su Estado; y as con una corts
embaxada, despues de haber fortificado algunas Ciudades, y puestos en
defensa, porque tambien fuese esto ocasion de que los Catalanes no
dexasen lo cierto por lo dudoso, ofrecieronles bastimentos necesarios, y
fieles espias para que los llevasen  Achaya,   donde mejor les
pareciese, y juntamente les dieron gran cantidad de dinero; porque
quando el poder es muy inferior, no se puede tener por desvalor, y
mengua redimir con dinero la vexacion que se padece.

Juntaronse los Gobernadores, y Consejeros del exrcito, y ponderando las
dificultades y peligros que pudieran suceder de quedarse en la
Provincia, juzgaron por cosa util y necesaria admitir los partidos, y
caminar adelante; porque quanto mas se acercaban hcia el mediodia,
tanto se acercaban  tener cerca los socorros de Sicilia, y de Espaa.
Respondieron  los Embaxadores, que ellos admitian el partido, y con
esto el negocio qued concluido, y luego por parte del Prncipe se les
entreg el dinero, y vituallas, y ellos con mucha puntualidad partieron
el dia que ofrecieron de salir. Con esto Tesalia qued libre por su
industria de gravsimos daos, y los Catalanes con la misma los
evitaron, porque la guerra  todos es daosa, y muchas veces el vencedor
se diferencia solo en el nombre del vencido. El camino que los nuestros
tomaron, fu por la parte montaosa de la Provincia de Thesalia llamada
la Blaquia, que forzosamente hubieron de atravesar parte de ella.

Zurita quando refiere el camino que hizo este exrcito, recibi grande
engao, diciendo que la tierra que pasaron se llamaba Valaquia, porque
no lleg  su noticia que habia Provincia que se llamse Blaquia, porque
Montaner de donde l lo sac la llama Blaquia, y Zurita ignorando el
nombre, y corrigiendo  Montaner, la llama Valaquia, llevado de la
semejanza del nombre; pero  la Valaquia no llegaron los nuestros con
cien leguas.

La Blaquia se debe llamar que es, segn Nicetas en el fin de su
historia, la tierra montaosa de Tesalia, que viene bien con el camino
que los Catalanes hicieron, y con el nombre que Montaner la llama. Sus
naturales se llaman Blacos, gente belicosa, y que tuvo muchos aos
oprimidos  los Emperadores Orientales, y aun hoy entre los Turcos
conservan su nombre y valor, puesto que sujet  tan brbara y poderosa
gente.

No acaba Montaner de encarecer el trabajo que se tuvo en este camino de
la Blaquia, porque siempre fu con las armas en la mano, y peleando;
tanta resistencia hallaron en los naturales.

Yo entiendo que una de las mayores empresas que se hicieron en esta
expedicion, fu el abrir camino por esta tierra tan llena de gente
pltica, y valiente. Al fin la atravesaron  pesar suyo, con universal
admiracion de los que conocieron el peligro, con las buenas y fieles
guias de los de Tesalia.

Pasaron el estrecho llamado Thermopilas, clebre por los trescientos
Espartanos que con Leonidas murieron defendiendo el paso  Xerxes, y la
libertad de Grecia. De all baxaron  la ribera del rio Cephiso, que
baxa del monte Parnaso, y corre hcia el Oriente, desando  la parte del
Norte los pueblos llamados de los antiguos Locrenses, Opuncios, y
Epiemenides, y  medio dia Achaya, y Beocia. Llega este rio hasta
Lebadia, y Haliarte, donde se divide y pierde el nombre y le muda en el
de Esopo, y Ysmeno. Esopo corre por medio de la provincia Atica, hasta
que entra en el mar.

Ysmeno junto de Aulide desagua en el mar Eupoyco, llamado hoy de
Negroponte. Por aquellas vecinas aldeas de Locrenses se aloj nuestro
campo para pasar el otoo, y invierno, y tomar resolucion de lo que se
habia de hacer la primavera siguiente.




CAPITULO LXIII.

El Duque de Athenas recibe  los Catalanes.


As que el Duque de Athenas supo que el exrcito de los Catalanes habia
pasado los montes, y atravesado la Blaquia, envi con mucha diligencia
sus Embaxadores  las cabezas del exrcito, temiendo que otros Prncipes
vecinos recibiesen  los Catalanes en su servicio; porque como era
milicia de tanta estimacion, todos procuraban tenerla en su favor, y as
l con grandes ofrecimientos de pagas, y sueldos aventajados, les acord
la palabra que le dieron en Casandria de venille  servir quando l
envi  Roger Deslau. Los Catalanes oida la embaxada del Duque, les
pareci mas til su amistad que la de los otros Prncipes vecinos; y as
se concluy el trato con l, que fu el mismo con que sirvieron al
Emperador Andronico.

Con estos nuevos socorros el Duque se puso en Campaa  restaurar lo que
sus enemigos habian ocupado de su estado.

El mas vecino, y poderoso enemigo era Angelo, Prncipe de los Blacos, y
el Emperador Andronico que como Prncipe Griego aborrecia el nombre
latino, y queria hechar de su Estado al Duque, y  los demas Franceses
que le seguan.

El Despota de Larta, llamada de los antiguos Andracia, tambien le
apretaba con sus armas. Contra los de estos tres enemigos, que aun
divididos eran poderosos, comenz la guerra el Duque, y fu tan dichoso
en ella, que no solamente reprimi la furia y rigor de sus enemigos, y
defendi su Estado, pero tambien cobr treinta fuerzas que le habian
usurpado.

ltimamente se trataron y concluyeron paces con todos, pero se hicieron
muy aventajadas por parte del Duque. Todos los sucesos de esta guerra
que los Catalanes tuvieron con los enemigos del Duque, no hay
Historiador que lo refiera sino solo por mayor, ni ha quedado memoria ni
papel alguno de donde se pudieran sacar algo que ilustrra estos
sucesos, que fueron sin duda muy notables, porque los enemigos con que
se hizo eran poderosos en nmero, y valor.

Gran desdicha de nuestra nacion, que haya enterrado el silencio hechos
tan memorables, que pudieran perpetuar su estimacion en los siglos
venideros.




CAPITULO LXIV.

Despide el Duque con suma ingratitud  los Catalanes que le habian
servido sin quererles pagar, con que los unos y los otros se previenen
para la guerra.


Luego que el Duque se vi absoluto y pacifico seor de su estado, no
trat de cumplir su palabra, pagando lo que habia ofrecido  los
nuestros quando los llam  su servicio, antes bien tratndoles con poca
estimacion, les fu maquinando su ruina: cosa al parecer imposible,
olvidarse de tan reciente y sealado beneficio, como fu restituirle en
su Estado, y reprimir tan poderosos enemigos.

Admir extraamente esta novedad, y mudanza  los Catalanes, y
Aragoneses, que esperaban de su mano vivir de all adelante con honra y
comodidad; porque como el Duque se crira en Sicilia, en el Castillo de
Agosta, mostraba aficion  los Catalanes, y hablaba su lengua como si
fuera natural y propia suya.

Quedaron suspensos de velle, tan trocado, quando mas prendas y
obligaciones corrian. La traza que tuvo el Duque para librarse de las
descomodidades que la gente de guerra pudiera causar en su Estado
pacifico, fu la siguiente.

Entresac de nuestro exrcito doscientos soldados de  caballo los de
mayor servicio y partes, y trescientos infantes, y reparti entre todos
ellos algunas haciendas con harta moderacion por todo su Estado.
Quedaron estos contentsimos, y los demas tambien esperando de que el
Duque habia de usar de la misma liberalidad con ellos. Pero al tiempo
que creyeron ver cumplidas sus esperanzas, les mand el Duque que dentro
de un breve plazo se saliesen de su Estado, y que quando no le
obedeciese los trataria como  rebeldes, y enemigos.

Los nuestros, aunque confusos y turbados de golpe tan poco prevenido,
con el valor y determinacion que solian, le respondieron que obedeceran
con mucho gusto si les pagaba el sueldo que se les debia, pues tan bien
le habian servido, y los seis meses adelantados que les ofreci quando
vinieron  su servicio, que con este dinero podran alcanzar vaxeles
para volver  su patria seguros aunque mal pagados.

Replic  esto el Duque con tanta soberbia, y con tanto desconocimiento
de los servicios pasados, y dixo que se fuesen de su presencia, y se
saliesen de su tierra, que l ni les debia, ni les queria pagar lo que
con tanta desvergenza le pedian: que aprestasen luego su salida, si no
querian verse muertos  cautivos. Esta respuesta oblig  los nuestros,
 que determinasen antes morir que salir de su tierra sin que se les
diese entera satisfacion. Hicieronle saber esta resolucion; y entretanto
se apoderaron de algunos puestos importantes,  donde los pueblos aunque
por fuerza les contribuian para sustentarse.

Luego que el Duque supo que los Catalanes se querian defender, hizo
grandes juntas de gente, as de naturales, como de extraas, para
echarles por fuerza de su estado, pudindolo hacer con menos gasto,
menos peligro, y menos nota de su ingratitud, si les despidiera dndoles
las pagas que tan bien habian merecido.

Al fin se resolvi de hecharles por fuerza, y para esto junt un
poderossimo exrcito bien desigual con nuestro corto poder, porque de
Atenienses, Thebanos, Platenses, Locrenses, Tocenses, y Magarenses, y
ochocientos caballos Franceses, lleg  tener seis mil y quatrocientos
caballos, y ocho mil infantes, aunque Montaner quiere que sean mucho
mas, pero en este caso me ha parecido seguir  Nicephoro que lo escribe
harto difusamente, y pudo tener mas noticia por hallarse mas cerca que
Montaner que ya no estaba presente en esta jornada, y el Griego es muy
neutral quando no escribe los sucesos de su nacion, sino de las
extraas. Los doscientos caballos, y trescientos infantes  quien el
Duque habia dado las haciendas que se ha dicho viendo el peligro de sus
campaeros, y creyendo que aquel mismo rigor se habia tambien de
executar en ellos, fueronse al Duque, y le dixeron, como entendan que
aquel exrcito que tenia junto era para contra sus compaeros, y amigos;
y que si esto era as verdad, ellos les renunciaban las haciendas que
les di, porque tenian por mejor suerte morir defendiendo  los suyos,
que gozar riquezas en paz, pereciendo ellos.

El Duque confiado de sus fuerzas, que eran tan superiores  las
nuestras, les respondi con palabras tan pesadas, y tan llenas de mil
ultrajes y afrentas, que quando no vinieran tan resueltos de apartarse
de su servicio, solo esta respuesta les obligra  procurar vengarse.
Las palabras en todos los hombres han de ser muy medidas, y mas en los
Prncipes, porque de la descortesa no se puede esperar sino
aborrecimiento, y las mas veces deseo y cuidado de satisfacion y
venganza.

Palabras descompuestas causan justa indignacion aun en los mas humildes.
La cortesa es lazo con que se prenden los corazones, y usada con los
enemigos suele ser medio para ablandarlos en el mayor mpetu de su
furia.

Con esto se fueron los quinientos  juntar con los dems Catalanes, y
Aragoneses, y les avisaron de la ultima resolucion del Duque, de quien
dice Nicephoro, que estaba tan arrogante y soberbio, viendo debaxo de su
mano tanta y tan lucida gente, que ya sus designios eran mayores que
destruir  los Catalanes, porque esto lo pensaba hacer como de paso, y
entrar despues en las Provincias del Imperio, haciendo una cruel y
sangrienta guerra hasta llegar  Constantinopla. Pero todas estas trazas
ataj Dios en sus principios, porque la sobrada confianza de s mismo
nunca se logra.




CAPITULO LXV.

Victoria de los catalanes contra del Duque de Athenas, y su muerte, con
que los catalanes se apoderaron de aquellos Estados, y dieron fin  su
peregrinacion.


Los Catalanes, y Aragoneses luego que supieron que el Duque venia
marchando con todo su campo la vuelta de sus alojamientos, hicieron lo
que otras veces, quando se vieron forzados de la necesidad, que fu
poner el remedio en solo su valor. Determinaron salirle al encuentro,
aunque se hubiese de pelear con tanta desigualdad.

Hallabanse en nuestro exrcito, entre todas las tres naciones, tres mil
y quinientos caballos, y quatro mil infantes, quando dexaron sus
quarteles para salir  recibir al Duque.

Llegaron  alojarse el primer dia en unos prados por donde atravesaba
una acequia muy grande, que les ofreci un ardid y traza importante para
su ruina del enemigo. La yerba de los prados estaba crecida un palmo
alta, bastante para encubrir el terreno.

Empantanaron todos aquellos campos vecinos, por donde juzgaron que la
caballera habia de hacer sus primeros acometimientos. Para la suya
dexaron algunos en seco, para que quando fuese menester pudiese salir y
escaramuzar por lo enjunto y firme; sucediles bien la traza, porque el
Duque al otro dia vino con todo el exrcito, tan poderoso, que fu
ocasion, de su descuido en advertir los ardides del enemigo, y les
pareci que solo el lucimiento de sus armas y galas bastaba para
humillar sus enemigos. En descubriendo  los nuestros orden sus
esquadrones, y porque tenia mayor confianza de la caballera, la puso
toda delante, y l en persona con una tropa de doscientos caballeros
Franceses, y los mas lucidos de la Provincia, tom la vanguarda.

Nuestra gente al tiempo que el Duque se disponia para la batalla, quiso
hacer lo mismo mezclando los esquadrones y tropas de los Turcos, y
Turcoples entre las suyas; pero ellos se salieron  fuera diciendo, que
no querian pelear, porque tenian por imposible que el Duque viniese
contra los Catalanes, de quien habia sido tan bien servido, sino que
debia ser traza con que los querian destruir  ellos como  gente de
diferente religion.

No se turbaron los Catalanes, y Aragoneses en esta resolucion de los
Turcos, aunque por la brevedad no les podian desengaar, ni quisieron
rehusar la batalla, antes con mas coraje salieron  escaramuzar, y cebar
al enemigo que viniese  buscar su misma muerte. El Duque con la primer
tropa de vanguarda vino cerrando contra un escuadron de infantera, que
estaba de la otra parte de los campos empantanados, y con la furia que
la caballera llevaba se meti sin poderlo advertir en medio de ellos, y
al mismo tiempo los Almugavares sueltos y desembarazados con sus dardos,
y espadas se arrojaron sobre los que cargados de hierro se rebolcaban en
el lodo y cieno con sus caballos. Llegaron las demas tropas para
socorrer al Duque, y cayeron en el mismo peligro.

El Duque como mas conocido, fu de los primeros que murieron  manos de
los que poco antes habia menospreciado, y maltratado con palabras
afrentosas. Esto suele ser el fin de los arrogantes y desvanecidos, que
de ordinario vienen  perecer donde creyeron que habian de triunfar.

Muerto el Duque, y los que iban en su tropa, qued lo restante del campo
lleno de miedo y confusion, porque ya los Catalanes y Aragoneses les
habian acometido por diversas partes; y los Turcos, y Turcoples
satisfechos de sus recelos, viendo que los nuestros degollaban la gente
del Duque, salieron de refresco contra ella, y dieron cumplimiento  la
victoria.

Pereci con el Duque mucha gente principal, porque de setecientos
caballeros que entraron en la batalla solos dos quedaron vivos. El uno
fu Bonifacio de Verona, y el otro Roger Deslau, caballero de Rosellon,
y muy conocido en nuestro exrcito, por haber venido muchas veces con
embaxada del Duque  nuestros Capitanes, quando moraban en Casandria.

Fu batalla muy terrible y sangrienta, y dur mas el alcance y el matar,
que el vencimiento; porque en siendo muerto el Duque, y empantanadas las
primeras tropas de la caballera, hubo gran desorden en lo restante del
exrcito enemigo, con que fu facil el rompelle. Ganada tan sealada
victoria pasaron adelante, y en pocos dias se apoderaron de la Ciudad de
Thebas, y luego de la de Athenas, con todas las fuerzas del Estado del
Duque, rendidas las mas sin esperar sitio, porque toda la defensa se
habia perdido en la batalla.

Con esto quedaron nuestros Catalanes, y Aragoneses seores de aquel
Estado, y Provincia, al cabo de trece aos de guerra; y con esto dieron
fin  toda su peregrinacion, y asentaron su morada gozando de las
haciendas, y mugeres de los vencidos.

Porque despues que se vieron sin contradicion dueos de todo, la mayor
parte de los soldados se casaron con las personas mas principales y mas
ricas de la Provincia, y qued fundado en ella un nuevo Estado, y
Seorio, que nuestros Reyes de Aragon estimaron mucho, por ser ganado,
no con sus propias fuerzas, ni con la hacienda comun de sus Reynos, sino
por hombres particulares subditos suyos; gran dicha de Prncipes tener
tales vasallos, que los trabajos, los gastos, y los peligros vayan por
su cuenta, y el fruto de las victorias, la conquista de los Reynos, la
gloria de haberlos adquirido, y el mando, y gobierno de ellos sea por el
Prncipe en cuyos Estados nacieron. Estaban los nuestros tan faltos de
personas principales, y caballeros que les gobernasen, que pidieron 
Bonifacio de Verona, uno de los caballeros que quedaron vivos de la
batalla, que fuese su Capitan.

Pero Bonifacio por parecelle que tendra la misma autoridad que tuvo
Tibaut, no quiso admitir lo que le ofrecan. Dos cosas por cierto
extraas hallo en este caso; la primera que pusiesen los ojos para su
Capitan en un extranjero, y prisionero suyo; y la segunda que l no lo
quisiese ser. Desengaados de su voluntad, hicieron Capitan  Roger
Deslau, y le dieron por muger la que lo habia sido del Seor de Sola,
muger principal y rica. Con este Capitan se gobern algun tiempo aquel
Estado.




CAPITULO LXVI.

Los Turcos con el deseo de volver  la patria dexan el servicio de los
Catalanes, y por el mismo camino que vinieron, vuelven  Galpoli.


Los Turcos, y Turcoples viendo que los Catalanes, y Aragoneses sus
compaeros habian acabado su peregrinacion, y que estaban resueltos de
fundar en aquel Estado su asiento y vida, deseosos de volver  la
patria, determinaron de apartarse de nuestra compaa, y aunque les
propusieron diferente partidos para que se quedasen, ofrecindoles
Villas, y Lugares donde descansadamente pudiesen vivir, y participar
igualmente con ellos del premio de sus victorias, ninguna cosa bast 
detenerles; porque decian que ya era tiempo de volver  su Tierra, ver
sus amigos y deudos, y mas hallndose con tanta properidad y riquezas
como tenian, con las quales querian que su propia naturaleza fuese el
centro de su descanso.

Con esta resolucion se partieron amigablemente los Turcos, y Turcoples
de nuestra compaia la vuelta de su patria.

Tomaron el propio camino que truxeron quando vinieron con los Catalanes
desde Galpoli. Atravesaron toda Thracia, sin que persona alguna se les
resistiese, talando y destruyendo con grande inhumanidad todas las
Provincias por donde pasaron.

Los Turcoples con Meleco su Capitan eran Christianos, pero mas en el
nombre, que en los hechos. No quiso intentar nuevo trato para volver al
servicio de Andronico,  porque dud que no se lo admitiran,  ya que
lo admitiesen recel no fuese para despues de aseguralle darles la
muerte; porque saban que los Griegos y su Prncipe Andronico estaban
muy ofendidos, de que en la batalla que los Catalanes ganaron cabo Apro,
ellos fueron los primeros que desampararon  Miguel, y despues dexaron
las vanderas Imperiales de Andronico  quien servian, y se juntaron con
los Catalanes, y Aragoneses sus mayores enemigos, y por siete aos
continuos destruyeron con ellos el Imperio; causas bastantes para temer
cualquiera reconciliacion, que tan grandes ofensas nunca se olvidan.

Desesperado Meleco de tomar este camino, le abri otro la suerte para
que descansase, porque el Prncipe de Servia le ofreci buen
acogimiento, con condicion que no habian de tomar las armas, ni usarlas
sino quando el quisiese. Aceptolo Meleco, y quedaron en Servia l y los
suyos en vida sosegada y quieta, bien diferente d la que hasta all
tuvieron.

Calel capitan de los Turcos, que llegaban al nmero de mil y trescientos
caballos, y ochocientos infantes, entr en Macedonia, donde determin de
estar muy de asiento, hasta que con seguridad pudiese volver  su
patria, y en este medio hizo tantos daos en aquella provincia, que fu
forzoso, ya que faltaban las fuerzas para hecharle con ellas, tratar de
algunos conciertos con que le obligasen  salir. El que pareci ms
conveniente para entrambas partes fu, que Calel desamparara la
provincia si le aseguraban el paso de Cristopol, y le daban navos con
que pudiese pasar el estrecho, porque sin estas cosas, y faltndoles
qualquiera de ellas, era imposible volver  la Natolia su patria.

Los Turcos entonces practicaban poco el ser marineros, porque como
tenian aun provincias que ganar en tierra firme No cuidaban de las que
estaban de la otra parte del mar, y as no pudo tener Calel esperanza en
los navios de los de su nacion.

El estrecho de Cristopol era imposible atravesarle, por la muralla que
en el se habia levantado despues que los nuestros la pasaron.

Avisaron al Emperador Andronico de los pactos con que los Turcos daban
palabra de salir de la provincia, y ponderando como era justo el peligro
y riesgo que se ponia con su detencion, y lo que toda Macedonia
padecera, si los Turcos de que el paso y camino de su patria se les
impidiese, y que podran acometer  Tesalnica,  alguna otra empresa
semejante  que la desesperacion obliga, y acordndose quan caro le
cost el menospreciar  los Catalanes, le hizo resolver presto en el
negocio, y aceptar aquellos partidos, y ofrecer  los turcos el paso
libre de Cristopol, y navios para pasar el pequeo estrecho del
Helesponto. Y porque nadie los pudiese ofender, envi tres mil caballos
para guarda suya, con un famoso capitan llamado Senanqrip
Estratepedarea, una de las dignidades principales de aquel imperio.

Con esta gente Calel, y los dems Turcos pasaron el estrecho de
Cristopol y llegaron cerca de Galpoli donde se les habia ofrecido que
se les daria embarcacion.




CAPITULO LXVII.

Los Griegos rompen la f prometida  los Turcos, y descubierta la
trahicion, ganan un castillo donde se fortificaron.


Estando ya aguardando los navios la gnte, y Capitanes de Senanqrip,
reconociendo las grandes riquezas que los Turcos se llevaban, y que eran
despojos de sus provincias, teniendo por gran vileza dexar aquellos
brbaros, siendo tan pocos, volviesen  su patria con ellos,
determinaron quebrarles el seguro, y la palabra Real, juzgndolo por
menos incoveniente que sufrir tanta mengua. Tuvieron acuerdo de cmo, y
 que tiempo les acometeran, pareci que fuese de noche; tiempo
oportuno para gente descuidada. No se trat el negocio con tanto secreto
que los Turcos no tuviesen noticia de lo que contra ellos se maquinaba,
en tan gran ofensa de la misma razon y justicia, y del derecho universal
de las gentes, que hace inviolable la fe prometida aun al mismo enemigo.

Levantaronse aquella noche, y ocuparon un Catillo el mas vecino que se
les ofrecio, y pusieronse en defensa con determinacion de morir
vengados.

Senanqrip, y sus Capitanes como se vieron descubiertos, hubo gran
confusion entre ellos si era bien acometerles,  dar aviso al Emperador
de lo que pasaba.

Prevaleci este ultimo parecer, y avisaronle luego.

Pero aunque el aviso lleg presto y  su tiempo, Andronico tard en
resolverse; falta muy ordinaria de los prncipes, y la mas perniciosa,
dilatar los remedios hasta que pasa la ocasion, y vienen  llegar quando
ya no es posible que aprovechen; y esto en tanto es mas peligroso,
quanto el negocio es de mayor importancia, como lo son los tocantes  la
guerra, donde los yerros pequeos suelen ser causa de prdidas de
Reynos, y Monarquias. Tardar en la eleccion de los pareceres que se han
de seguir, es peor que executar el que se tiene por menos conveniente.

Vise bien este caso, de quanta mayor importancia fuera para Andronico,
 mandar que luego se pelease con los Turcos,  darles navios para pasar
el estrecho, porque qualquiera de estas dos cosas que hiciera, que eran
las que le tenian suspenso y dudoso, fuera mas acertada, que con la
tardanza de resolverse darles tiempo para que les viniese socorro, y
lugar de fortificarse y prevenirse, como lo hicieron. Porque
desengaados los Turcos de que los Griegos no les guardarian palabra,
como gente desesperada, hicieron grande esfuerzo en avisar  los de su
misma nacion, pues estaban de la otra parte del estrecho, y stos como
supieron el peligro en que se hallaban Calel, y los suyos, y las grandes
riquezas que tenian, con vajeles pequeos, y en muchos viajes pasaron
gran multitud de Turcos en su socorro, y vindose tantos juntos, no
solamente trataron de defenderse pero comenzaron  correr la tierra como
platicos en ella.




CAPITULO LXVIII.

Los Turcos vencen  Miguel, y hacen grandes daos en Thracia.


Hasta que el emperador Andronico, temiendo que aquellos pocos enemigos
iban tomando fuerzas, se acab de resolver en acabarlos de una vez:
resolucion que por poco le costar la vida  Miguel Palelogo su hijo,
porque l en persona emprendi la jornada con la gente de guerra que
tenia, y gran multitud de villanos que los trahia mas la codicia de
recoger los despojos, que de pelear. Tenian todos por cierto, que en
viendo los Turcos al emperador Miguel, y el fausto y vanidad de los
cortesanos, se rendiran; y fu tanto el descuido de los Griegos, que
como si fueran  caza vinieron la vuelta de los Turcos, sin ordenar
esquadrones, olvidados de todo punto del manejo ordinario de la guerra,
 fuese por ignorancia,  por parecerles intil qualquier prevencion
para tan poca gentes. Los Turcos como no tenian otro remedio sino
pelear,  morir vilmente, dexaron las mugeres, nios y haciendas dentro
los reparos de sus fortificaciones, con bastante nmero para su defensa,
y salieron  encontrarse con el enemigo setecientos cavallos. Venia el
emperador Miguel muy descuidado, pensando hallar  los Turcos no en la
campaa, sino defendiendo el poco espacio de tierra que habian
fortificado, y quando descubrieron la tropa de los setecientos cavallos
que les salian  recibir, fu tanta la turbacion de los Griegos y
desorden de los villanos, que antes de ser acometidos fueron rotos.

Cerr junta la tropa de los setecientos cavallos turcos por la parte
donde vieron los estandartes, y el guion del emperador Miguel, que ni
estaba en parte segura, ni con la defensa que debiera.

Los villanos  este tiempo ya habian vuelto las espaldas y desamparado
el puesto que se les encarg, y tras ellos muchos soldados de quien
Miguel tenia alguna confianza, y as se vi en un punto sin pelear
vencido.

Perdi el guion, y aunque con voces, y ruegos procur detener los que
huian, no fu oido ni creido.

Viendose solo, y que los Turcos le apretaban, volvio las riendas  su
cavallo, lleno de lgrimas, y tristeza, y huy como los demas.

Los turcos le siguieron, y si algunos capitanes y soldados honrados no
volvieran el rostro al enemigo para entretenelle, hubieranle sin duda
alcanzado; pero los Turcos detenidos de estos pocos que les hicieron
resistencia, dexaron de seguir el alcance, y pusieron todas sus fuerzas
en rendir  los que se defendan, que  poco rato los acabaron, y con
esto dieron fin, y remate  la victoria.

Saquearon los alojamientos, y tiendas de Miguel, y en la que l estaba
alojado hallaron mucho dinero, y joyas de grandsimo valor y entre ellas
una corona imperial con piedras finsimas de precio inestimable.

Esta vino  las manos de Calel, y haciendo donayre de la dignidad
imperial se la puso en la cabeza, afrentando de palabra al que con tanto
deshonor suyo la habia perdido. Una de las causas de esta rota de
Miguel, fu pelear con gente  quien habia quebrado la palabra, que como
el guardarla se debe por derecho universal de las gentes, y todas las
leyes divinas, y humanas nos obligan  ello, permite Dios tales sucesos,
y que los Brbaros triunfen de los Cristianos como en castigo de tan
execrable maldad.

Debieran los griegos acordarse lo que les cost pocos aos antes no
guardarla  los nuestros, pues estaba  pique de perderse el imperio
griego, si los Catalanes, y Aragoneses tuvieran algun prncipe que les
alentra.

Despus de esto los Turcos soberbios, y atrevidos con la victoria tan
sin pensar alcanzada, corrieron por toda la provincia de Thracia
talando, y destruyendo lo que podian, sin que Andronico se les opusiese;
y esto por el espacio de dos aos, con tanto temor de los naturales, que
dexaron de salir  cultivar la tierra.




CAPITULO LXIX.

Philes Paleologo vence  los Turcos, con que todos quedaron muertos, 
presos.


Mientras el emperador procuraba traher milicia estrangera para levantar
exrcito, por no poderle formar de la propia, Philes Palelogo pariente
suyo, hombre tenido hasta entonces por encogido y que solo trataba de
estarse quieto en su casa, le pidi que le diese licencias, y poder
juntar la gente que quisiese ofreciendose de tomar  su cargo la
jornada.

Andronico advirti la bondad del hombre, y parecindole que debia ser
enviado de Dios para remedio de tantos daos, determin de encargalle la
guerra, y dexarsela hacer  su modo, porque tenia por cierto que sus
pecados eran causa de tantos malos sucesos pues no bast un grande
ejrcito para vencer tan poco nmero de Turcos; y as puso solo su
esperanza en la bondad de Philes,  quien di dinero, armas y cavallos,
y la gente que quiso.

Sali Philes en campaa, y antes encarg  todos que se confesasen,
porque de otra manera era imposible alcanzar algun buen suceso.

Distribuy la mayor parte del dinero en limosnas con los pobres, y en
los Monasterios, para que estuviesen en continua oracion: remedios
generales para todos los trabajos, con los quales se aplaca la ira, y se
alcanza la misericordia de Dios.

Hecho esto, envi por muchas partes  descubrir al enemigo.

Tuvo luego aviso que Calel con mil y doscientos caballos corria las
camapaas de Bizia, donde habia hecho una gran presa.

Con esta nueva camin tres dias, despues que parti de las aldeas
vecinas  Constantinopla, y asent su alojamiento cabe el rio que los
naturales de la provincia llaman Xerogipso.

Y al cabo de dos dias que all estuvo, cerca de la media noche, lleg el
aviso como los Turcos estaban cerca cargados de grandes despojos.

Prparose Philes para la batalla, y al salir del sol se descubrieron
clara y distintamente de ambas partes.

Los Turcos con gran priesa pusieron los carros alrededor de los cautivos
y presa, haciendo su acostumbrada oracion as lo cuenta Gregoras, y
echandose polvos sobre la cabeza. Al tiempo de pelear, Philes acometi
al anemigo; pero el que gobernaba el cuerno derecho, matando por sus
propias manos dos turcos, fu herido en un pi de suerte, que se hubo de
salir de la batalla.

Esto turb de manera la gente que peleaba en aquel lado que casi estuvo
desbaratada, si Philes con su valor no los animra y detuviera.

Pelese gran rato, pero la victoria inclin  la parte de Philes, y los
Turcos desbaratados y vencidos, habiendo gran parte de ellos muerto en
la batalla, huyeron.

Siguise el alcance hasta que los Turcos llegaron  un Castillo donde se
habian fortificado. Prosigui su victoria Philes, y en pocos dias lleg
 ponerles sitio. El Emperador quando supo el buen suceso de la jornada,
envi algunas galeras de Genoveses  guardar el estrecho, para que  los
cercados no les pudiese venir socorro. Vindose los Turcos tan
desesperados, por tener todos los caminos de su remedio cerrados,
determinaron salir del Castillo de noche, morir como hombres.

A Philes le llegaron dos mil caballos Tribalos, y muchos Genoveses, con
que se apretase mas el sitio. Los Turcos por ver  Philes mas poderoso
no mudaron de parecer, antes con nuevo coraje y brio, salieron de noche,
y acometieron los quarteles del campo, pero fueron rebatidos y echados
con gran perdida suya. Otra noche volvieron  probar su fortuna, y
dieron en las tiendas y alojamientos de los Tribalos, de donde volvieron
muy mal tratados. Resolvieron por ultimo remedio desamparar el Castillo,
y tomar la vuelta del mar donde estaban las galeras de los Genoveses, en
quien pensaban hallar alguna misericordia por no tenerlos ofendidos.

Era la noche muy obscura, y as muchos de los Turcos pensando ir hacia
el mar, daban en manos de los Griegos, que los mataban sin piedad. Los
demas llegaron  la lengua del agua, dice Nicephoro que los Genoveses
mataron muchos de ellos, y muchos cautivaron, pero Montaner aade, que
esto fu debaxo de palabra que los pasarian  la Natolia sin hacerles
dao, y que quando los tuvieron dentro en sus galeras, les echaron en
cadena, y mataron. Como quiera que ello sea, los Turcos compaeros de
los Catalanes, y Aragoneses acabaron en esta jornada, despues de haber
ellos solos inquietado el Imperio cerca de tres aos, retirndose
quinientas millas que hay,  poco menos, desde Athenas hasta Galpoli; y
aun para destruirles, con ser tan pocos, hubo Andronico de valerse de
los Tribalos, y Latinos, y con todo se tuvo por milagro que Dios obr
por medio de Philes, porque quando vieron  Miguel desvaratado y
vencido, les pareci que ya no serian bastantes fuerzas humanas para
resistirles, sino que se habia de acudir  las divinas.




CAPITULO LXX.

De algunos sucesos de los Catalanes, y Aragoneses en Athenas.


Los Catalanes, y Aragoneses ya firmes y seguros en las Provincias de
Athenas, y Beocia, gobernaronse algun tiempo por Roger Deslau, como
arriba diximos, pero poco despues,  por muerte de Roger, porque se
cansaron de su gobierno, y le arrimaron, enviaron embaxadores al rey Don
Fadrique,  quien amaban de corazon, por mas agravios y menos precios
que de l hubiesen recibido, y le suplicaron fuese servido de darles
Prncipe y Seor que les gobernase.

El Rey con esta embaxada tuvose por satisfecho del sentimiento pasado
por no haber querido admitir al Infante D. Fernando su sobrino en su
Nombre. Pero como Rocafort, de quien se tenia por cierto que fu el
autor de este consejo, era ya muerto, y agora le ofrecan lo mesmo que
entonces pretendia, no pas adelante su enojo, aunque para m entiendo
que por mas vivo que estuviera su desabrimiento, no dexra perder tan
buena ocasion de acrecentar  su hijo con un Estado tan grande.

Tuvo el Rey Don Fadrique su consejo de la persona que les enviaria, y
pareci por entonces nombrar al Infante Manfredo su hijo segundo por
Prncipe y Seor de aquellos estados, y por tal le juraron los
Embaxadores en nombre de toda la compaa.

Pero por ser aun Manfredo de pocos aos, no quiso el Rey su padre que
fuese por entonces, sino enviar  Berenguer Estaol, hombre de mucho
valor, y prudencia, para que mientras el Infante creciese, le gobernase
en su nombre. Contentaronse con esto los Embaxadores, que tambien traan
facultad de la compaa de poderle admitir. Parti Berenguer Estaol
juntamente con ellos con sus galeras para Athenas, donde fu bien
recibido, por verse ya los Catalanes, y Aragoneses debajo de la
proteccion de sus Prncipes naturales, y hubieranlo procurado antes, si
Rocafort por sus particulares intereses no impidiera estos tan honrados
pensamientos.

Llegado Berenguer Estaol  tomar el cargo y gobierno de nuestra gente,
tuvo luego guerra con los Prncipes comarcanos, quando con unos, quando
con otros; porque lo tom por medio conveniente para conservarse en
aquellos Estados, por ser cosa muy asentada entre los Catalanes, que han
de ocuparse siempre en alguna guerra extranjera, por escusar las
disensiones domesticas y civiles; que la ociosidad suele despertar en la
fiereza de su natural. Este consejo tomaron prudentisimamente los
Catalanes de athenas, como  principal medio para su conservacion.
Tenian por un lado al Emperador Andronico, con quien pocas veces
estuvieron en paz, por otro al Prncipe de la Morea, y por otros dos al
Despota de Larta, y al Seor de Braquia.

Mientras peleaban con los unos, hacian treguas con los otros; y as se
conservaron muchos aos con tanta reputacion en Oriente, que he leido en
la Historia del Cantacuseno, sacada  la luz por el Padre Pontano, que
rehusando el mismo Juan Cantacuseno, por no dexar el lado de Andronico
el nieto, salir de Constantinopla  gobernar una Provincia, di por
disculpa que la Provincia estaba vecina de los Catalanes, y no podia ir
 ella sin mucha gente de guerra, y esta disculpa pareci bastante, y se
la admitieron. Y en un discurso que trahe Zurita de un Frayle Dominico,
animando al Rey de Francia para la conquista de la Tierra Santa, dice,
que los Catalanes ya habian abierto el camino, y que sera lo mas
importante de la empresa tenerles de su parte, y alentarles, para que
tambien emprendiesen la jornada.

Mientras que Berenguer Estaol vivi, y fu cabeza y Capitan en Athenas,
tuvieron guerras contnuas, no con todos  un tiempo, pero ya con unos,
ya con otros, sin tener jamas ociosas sus armas.

Muerto Estaol, volvieron segunda vez  pedir al Rey Don Fadrique
Gobernador y caudillo que por el Infante Manfredo les rigiese.

Don Fadrique quiso darles persona sealada; y as mand venir de
Catalua al Infante Don Alfonso su hijo, y con diez galeras le envi muy
bien acompaado para que gobernase el Estado por su hermano Manfredo.
Fu Notable el contento que recibieron los Catalanes, y Aragoneses por
tener prendas de la casa Real de Aragon entre ellos. No gobern mucho
tiempo Alfonso por su hermano Manfredo, que muri de all  poco.
Entonces Don Fadrique envi  decir  la compaa, que admitiesen por su
Prncipe y Seor al mismo Alfonso que los gobernaba. Con esto los
Catalanes, y Aragoneses quedaron del todo contentsimos, y tuvieron por
seguro su Estado, pues habia de asistir con ellos su Prncipe.

Pusieron gran cuidado en casarle, para que en sus hijos, y descendientes
se conservase el Seorio. Dieronle por mujer la unica heredera de
Bonifacio de Verona,  quien ellos amaron y honraron mucho todo el
tiempo que vivi, y despues de muerto quisieron que en su descendencia
se perpetuse el mando y gobierno de aquel Estado. Tenia esta seora la
tercera parte de la isla de Negroponte, y de trece Castillos en la
tierra firme del Ducado de Athenas. El Infante Don Alfonso tuvo en ella
muchos hijos, y ella vino  ser una de las mujeres mas sealadas de su
tiempo, aunque Zurita no siente en esto como Montaner  quien yo sigo.
Con esto daremos fin  la Expedicion de nuestros Catalanes, y
Aragoneses, hasta que tengamos larga y verdadera noticia de lo que
sucedi en el espacio de ciento y cincuenta aos que tuvieron aquel
Estado.




FIN.




INDICE


CAPTULOS.                                                         PGINAS.


CAPTULO I.--Estado de los Reinos y Reyes de la casa de Aragon por
estetiempo............................................................13

CAPTULO II.--Eleccion del General....................................15

CAPTULO III.--Quien fu Roger de Flor................................16

CAPTULO IV.--Determinan Los Capitanes su jornada, y suplican al Rey
les favorezca.........................................................17

CAPTULO V.--Embaxada de los nuestros al Emperador Andronico, y su
respuesta.............................................................18

CAPTULO VI.--Seala sueldo el Emperador  la gente de guerra, y
hace muchas honras y mercedes  sus Capitanes.........................19

CAPTULO VII.--Parte de Sicilia la armada, y que gente y milicia fu
la de los Almugavares.................................................20

CAPTULO VIII.--Roger se casa. Pelean Catalanes y Genoveses dentro
de Constantinopla.....................................................21

CAPTULO IX.--Pasa la armada  la Natolia, y hecha la gente en el
cabo de Artacio.......................................................22

CAPTULO X.--Vencen los Catalanes y aragoneses  los Turcos...........24

CAPTULO XI.--Retirase el ejrcito para invernar en el cabo de
Artacio sus alojamientos..............................................25

CAPTULO XII.--Fernan Jimenez de Arens se aparta de los suyos........26

CAPTULO XIII.--Parte el ejrcito  socorrer  Philadelphia y
vencen  Caramano Turco General de los que la tenian sitiada..........27

CAPTULO XIV.--Entra en Philadelphia el ejrcito victorioso. Gannse
algunos fuertes que el enemigo tena cerca de la ciudad, y dan
segunda rota  los Turcos junto  Tiria...............................28

CAPTULO XV.--Llega Berenguer de Rocafort con su gente 
Constantinopla, y por rden del Emperador se junta con Roger en
Epheso................................................................30

CAPTULO XVI.--Reprimen los nuestros el atrevimiento de Sarcano
Turco. Llegan nuestras banderas  los confines de la Natolia y Reyno
de Armenia............................................................31

CAPTULO XVII.--Pelean con todo el poder de los Turcos los Catalanes
y Aragoneses en las faldas del monte Tauro, y alcanzan de ellos
sealadsima victoria.................................................32

CAPTULO XVIII.--Con la entrada del invierno vuelven los nuestros 
las Provincias martimas. Rebelanse los de Magnesia, poneles sitio
Roger, pero llamado de Andronico, le levanta y llega  la boca del
estrecho con todo el ejrcito.........................................33

CAPTULO XIX.--Alojase el ejrcito en la Thracia Chersoneso, y Roger
parte  Constantinopla................................................35

CAPTULO XX.--Berenguer de Entenza con nuevo socorro llega 
Constantinopla donde se le di el cargo de Megaduque, y  Roger le
ofrecieron el de Csar................................................36

CAPTULO XXI.--Los Genoveses persuaden al Emperador la guerra contra
los Catalanes, Miguel Palelogo hace lo mismo, y alborotase en
Galpoli la gente de guerra...........................................37

CAPTULO XXII.--gase la gente de guerra por rden de Andronico con
moneda corta de donde nacieron nuevos alborotos.......................39

CAPTULO XXIII.--Da el Emperador Andronico en feudo  los Capitanes
Catalanes y Aragoneses las Provincias del Asia........................40

CAPTULO XXIV.--La gente de guerra con mayor furia que antes se
alborota, porque tiene alguna desconfianza de Roger...................41

CAPTULO XXV.--Concluyese el trato de pasar al Oriente, y Roger
recibe las insignias de Csar, y dinero...............................42

CAPTULO XXVI.--Partese Roger  verse con Miguel Palelogo,
contradselo Mara su mujer y los dems Capitanes.....................43

CAPTULO XXVII.--Matan  Roger con gran crueldad los Alanos, estando
comiendo con los Emperadores Miguel y Mara, y  todos los que fueron
en su compaa........................................................44

CAPTULO XXVIII.--La gente de guerra toma descubiertamente las armas
contra los Griegos, y en diferentes partes del Imperio se matan los
Catalanes y Aragoneses................................................45

CAPTULO XXIX.--Berenguer de Entenza, y los que estaban dentro de
Galpoli, sabida la muerte de Roger, deguellan todos los vecinos de
Galpoli, y el campo enemigo los sitia................................47

CAPTULO XXX.--Tienen los nuestros consejo, siguese el de Berenguer
de Entenza, no por el mejor, pero por ser del mas poderoso............48

CAPTULO XXXI.--Los Embaxadores de nuestro ejrcito  la vuelta de
Constantinopla por rden del Emperador fueron presos y muertos
cruelmente en la Ciudad de Rodesto....................................49

CAPTULO XXXII.--Envianse Embaxadores  Sicilia, y sale Berenguer con
su armada, gana la Ciudad de Recrea y vence en tierra  Calo Juan
hijo de Andronico.....................................................50

CAPTULO XXXIII.--Prision de Berenguer de Entenza con notable prdida
de los suyos..........................................................52

CAPTULO XXXIV.--Los pocos que quedaron en Galpoli dan barreno 
todos los navios de su armada.........................................53

CAPTULO XXXV.--Salen los nuestros de Galpoli  pelear con los
Griegos, y alcanzan de ellos sealadsima victoria....................54

CAPTULO XXXVI.--Previenese Miguel Paleologo para venir sobre
Galpoli, los nuestros  pelear con el tres jornadas lejos, y entre
los lugares de Apros y Cipsela se da la batalla, sale de ella Miguel
vencido, y herido.....................................................55

CAPTULO XXXVII.--Estado de las cosas de Andronico y de los Griegos...58

CAPTULO XXXVIII.--Los nuestros hacen algunas correrias, y toman 
las ciudades de Rodesto y Pacca......................................59

CAPTULO XXXIX.--Fernan Jimenez de Arens lleg  Galpoli, entra 
correr la tierra, y al retirarse derrota dos mil infantes, y
ochocientos caballos del enemigo......................................60

CAPTULO XL.--Fernan Jimenez gana el Castillo y lugar de Medico.......61

CAPTULO XLI.--Dividense los nuestros en cuatro partes, Montaner
rompe  George de Cristopol...........................................62

CAPTULO XLII.--Rocafort y Fernan Jimenez de Arens toman al Estaara
y cobran sus cuatro galeras...........................................63

CAPTULO XLIII.--Los Catalanes y Aragoneses, por dar cumplimiento 
su venganza,  las faldas del monte Hemo vencen  los Masagetas.......64

CAPTULO XLIV.--Arremeten los genoveses  Galpoli, y retirasen con
prdida de su general.................................................66

CAPTULO XLV.--Los Turcos y Turcoples vienen al servicio de los
Catalanes.............................................................68

CAPTULO XLVI.--Sucesos de Berenguer de Entenza despues de su prision
hasta su libertad, y su vuelta  Galpoli.............................69

CAPTULO XLVII.--Berenguer de Entenza, y Berenguer de Rocafort
dividen el ejrcito en vandos.........................................71

CAPTULO XLVIII.--Rocafort pone sitio  Nona, Berenguer  Megarix, y
Ticin Jaqueria Genovs, con ayuda de gente Catalana toma el Castillo
y lugar de Fruilla....................................................72

CAPTULO XLIX.--El infante D. Fernando, hijo del rey de Mallorca,
enviado del rey D. Fadrique, llega  Galpoli para gobernar el
ejrcito en su nombre.................................................73

CAPTULO L.--El infante es excluido del gobierno por las maas de
Rocafort..............................................................75

CAPTULO LI.--Rocafort antes de partirse el infante del ejrcito gan
 Nona, y de comun parecer de los capitanes, deja el ejrcito los
presidios de Thracia, y determina pasar  Macedonia...................77

CAPTULO LII.--La vanguardia del campo del infante, y Berenguer,
alcanza la retaguarda de Rocafort y llegan casi  darse la batalla;
mata Rocafort  Berenguer de Entenza; y Fernan Jimenez de Arens
huyendo del mismo peligro se pone en manos de los Griegos.............78

CAPTULO LIII.--Deja el Infante nuestra compaia, y lleva consigo 
Montaner despues de entregar la armada................................80

CAPTULO LIV.--Pasa el ejrcito  Macedonia...........................81

CAPTULO LV.--Prision del Infante Don Fernando en Negroponte..........82

CAPTULO LVI.--Rocafort y su gente prestan juramento de fidelidad 
Tibaldo de Sipoys en nombre de Carlos de Francia......................83

CAPTULO LVII.--Montaner con las galeras Venecianas vuelve al
Negroponte, y en Athenas se ve con el Infante Don Fernando............84

CAPTULO LVIII.--Prision de Berenguer, y Gisbert de Rocafort..........85

CAPTULO LIX.--Tibaldo llevando consigo los dos hermanos presos,
dexa el exrcito, y los lleva  Napoles, donde les dieron muerte......86

CAPTULO LX.--Eligen los Catalanes Gobernadores, y solicitados del
duque de Athenas ofrecen de serville..................................88

CAPTULO LXI.--Sale el exrcito de Casandria, y pasa  Thesalia.......89

CAPTULO LXII.--Baxa el exrcito de los Catalanes  Thesalia, y por
concierto dexan esta Provincia, y pasan  la de Achaya................90

CAPTULO LXIII.--El Duque de Athenas recibe  los Catalanes...........91

CAPTULO LXIV.--Despide el Duque con suma ingratitud  los Catalanes
que le habian servido sin quererles pagar, con que los unos y los
otros se previenen para la guerra.....................................92

CAPTULO LXV.--Victoria de los Catalanes contra el Duque de Athenas,
y su muerte, con que los Catalanes se apoderaron de aquellos Estados,
y dieron fin  su peregrinacion.......................................93

CAPTULO LXVI.--Los Turcos con el deseo de volver  la patria dexan
el servicio de los Catalanes, y por el mismo camino que vinieron,
vuelven  Galpoli....................................................94

CAPTULO LXVII.--Los Griegos rompen la f prometida  los Turcos, y
descubierta la trahicion, ganan un castillo donde se forticaron.......95

CAPTULO LXVIII.--Los Turcos vencen  Miguel, y hacen grandes daos
en Thracia............................................................96

CAPTULO LXIX.--Philes Paleologo vence  los Turcos, con que todos
quedaron muertos,  presos............................................97

CAPTULO LXX.--De algunos sucesos de los Catalanes, y Aragoneses en
Athenas...............................................................98








End of the Project Gutenberg EBook of Expedicin de Catalanes y Argoneses al
Oriente, by D. Francisco  De  Moncada

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     you in writing (or by e-mail) within 30 days of receipt that s/he
     does not agree to the terms of the full Project Gutenberg-tm
     License.  You must require such a user to return or
     destroy all copies of the works possessed in a physical medium
     and discontinue all use of and all access to other copies of
     Project Gutenberg-tm works.

- You provide, in accordance with paragraph 1.F.3, a full refund of any
     money paid for a work or a replacement copy, if a defect in the
     electronic work is discovered and reported to you within 90 days
     of receipt of the work.

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1.E.9.  If you wish to charge a fee or distribute a Project Gutenberg-tm
electronic work or group of works on different terms than are set
forth in this agreement, you must obtain permission in writing from
both the Project Gutenberg Literary Archive Foundation and Michael
Hart, the owner of the Project Gutenberg-tm trademark.  Contact the
Foundation as set forth in Section 3 below.

1.F.

1.F.1.  Project Gutenberg volunteers and employees expend considerable
effort to identify, do copyright research on, transcribe and proofread
public domain works in creating the Project Gutenberg-tm
collection.  Despite these efforts, Project Gutenberg-tm electronic
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Gutenberg Literary Archive Foundation, the owner of the Project
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or cause to occur: (a) distribution of this or any Project Gutenberg-tm
work, (b) alteration, modification, or additions or deletions to any
Project Gutenberg-tm work, and (c) any Defect you cause.


Section  2.  Information about the Mission of Project Gutenberg-tm

Project Gutenberg-tm is synonymous with the free distribution of
electronic works in formats readable by the widest variety of computers
including obsolete, old, middle-aged and new computers.  It exists
because of the efforts of hundreds of volunteers and donations from
people in all walks of life.

Volunteers and financial support to provide volunteers with the
assistance they need, is critical to reaching Project Gutenberg-tm's
goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will
remain freely available for generations to come.  In 2001, the Project
Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure
and permanent future for Project Gutenberg-tm and future generations.
To learn more about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation
and how your efforts and donations can help, see Sections 3 and 4
and the Foundation web page at https://www.pglaf.org.


Section 3.  Information about the Project Gutenberg Literary Archive
Foundation

The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit
501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the
state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal
Revenue Service.  The Foundation's EIN or federal tax identification
number is 64-6221541.  Its 501(c)(3) letter is posted at
https://pglaf.org/fundraising.  Contributions to the Project Gutenberg
Literary Archive Foundation are tax deductible to the full extent
permitted by U.S. federal laws and your state's laws.

The Foundation's principal office is located at 4557 Melan Dr. S.
Fairbanks, AK, 99712., but its volunteers and employees are scattered
throughout numerous locations.  Its business office is located at
809 North 1500 West, Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887, email
business@pglaf.org.  Email contact links and up to date contact
information can be found at the Foundation's web site and official
page at https://pglaf.org

For additional contact information:
     Dr. Gregory B. Newby
     Chief Executive and Director
     gbnewby@pglaf.org


Section 4.  Information about Donations to the Project Gutenberg
Literary Archive Foundation

Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide
spread public support and donations to carry out its mission of
increasing the number of public domain and licensed works that can be
freely distributed in machine readable form accessible by the widest
array of equipment including outdated equipment.  Many small donations
($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt
status with the IRS.

The Foundation is committed to complying with the laws regulating
charities and charitable donations in all 50 states of the United
States.  Compliance requirements are not uniform and it takes a
considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up
with these requirements.  We do not solicit donations in locations
where we have not received written confirmation of compliance.  To
SEND DONATIONS or determine the status of compliance for any
particular state visit https://pglaf.org

While we cannot and do not solicit contributions from states where we
have not met the solicitation requirements, we know of no prohibition
against accepting unsolicited donations from donors in such states who
approach us with offers to donate.

International donations are gratefully accepted, but we cannot make
any statements concerning tax treatment of donations received from
outside the United States.  U.S. laws alone swamp our small staff.

Please check the Project Gutenberg Web pages for current donation
methods and addresses.  Donations are accepted in a number of other
ways including including checks, online payments and credit card
donations.  To donate, please visit: https://pglaf.org/donate


Section 5.  General Information About Project Gutenberg-tm electronic
works.

Professor Michael S. Hart was the originator of the Project Gutenberg-tm
concept of a library of electronic works that could be freely shared
with anyone.  For thirty years, he produced and distributed Project
Gutenberg-tm eBooks with only a loose network of volunteer support.


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editions, all of which are confirmed as Public Domain in the U.S.
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