Project Gutenberg's Clásicos Castellanos: Libro de Buen Amor, by Juan Ruiz This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included with this eBook or online at www.gutenberg.net Title: Clásicos Castellanos: Libro de Buen Amor Author: Juan Ruiz Editor: Julio Cejador y Frauca Release Date: August 30, 2005 [EBook #16625] Language: Spanish Character set encoding: ISO-8859-1 *** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK LIBRO DE BUEN AMOR *** Produced by Stan Goodman, PM Spanish, Pilar Somoza and the Online Distributed Proofreading Team at http://www.pgdp.net CLÁSICOS CASTELLANOS JUAN RUIZ ARCIPRESTE DE HITA LIBRO DE BUEN AMOR EDICIÓN Y NOTAS DE JULIO CEJADOR Y FRAUCA EDICIONES DE «LA LECTURA» ESPASA-CALPE, S. A. BILBAO MADRID RIOS ROSAS, 24 BARCELONA CORTES, 579 1931 Talleres Espasa-Calpe, S. A., Ríos Rosas, 24.--MADRID INDICE TOMO PRIMERO Págs. Introducción VII Oraçión qu'el arçipreste fizo á Dios 1 _Intellectum tibi dabo_ 6 El Açipreste rrogó á Dios que le diese graçia que podiese facer este libro 14 Gozos de Santa María 17 Gozos de Santa María 20 Todo ome entre los sus cuydados se debe alegrar é de la disputaçión que los griegos é los romano en uno ovieron 23 Los omes é las otras animalias quieren aver compañía con las fenbras 36 El Arcipreste ffué enamorado 38 El león estava doliente é las otras animalias lo venían á ver 41 Quando la tierra bramava 46 Todas las cossas del mundo sson vanidat, sinon amar á Dios 48 De lo que acontesçió al Arçipreste con Fernand García 53 De la constelaçión é de la planeta..., del fijo del rey Alcarez 56 El Arçipreste fué enamorado... del ladrón é del mastyn 68 El Amor vino al Arçipreste 73 Del garçón, que quería cassar con tres mujeres 76 De las ranas, en cómo demandavan rey á Don Júpiter 79 Del pecado de la cobdicia 85 Del alano, que llevava la pieça de carne en la boca 88 Del pecado de la ssobervia 89 Del cavallo é del asno 91 Del pecado de la avarizia 93 Del lobo é de la cabra é de la grulla 95 Del pecado de la luxuria 97 Del águila é del caçador 103 Del pecado de la invidia 104 Del pavón y de la corneja 107 Del pecado de la gula 108 Del león é del cavallo 111 Del pecado de la vanagloria 113 Del león, que se mató con yra 116 Del pecado de la acidia 118 Del pleito qu'el lobo é la rraposa, que ovieron ante Don Ximio 120 De la pelea, qu'el Arçipreste ovo con Don Amor (del rezo) 136 De la pelea, que ovo el Arçipreste con Don Amor (de las doncellas recogidas) 149 Del mur topo é de la rana 156 De la respuesta que Don Amor dió al Arçipreste (pintura de la dueña y de trotaconventos) 161 De los dos perezosos, que querian cassar con una dueña 172 Don Pitas Payas 177 De la propiedat qu'el dinero há 182 El Amor castiga al Arcipreste..., de bever mucho vino (cuento del ermitaño) 195 El Amor se partió del Arcipreste..., Doña Venus lo castigó 210 Cómo fué fablar con Doña Endrina el Arcipreste 232 De la abutarda é de la golondrina (y del lobo metido á abad) 260 Doña Endina fué á casa de la vieja é el Arçipreste acabó lo que quiso 293 TOMO SEGUNDO Págs. Del castigo qu'el Arçipreste da á las dueñas é de los nonbles del Alcayueta (el león, el asno y la zorra) 7 De la vieja que vino al Arçipreste é de lo que le contesció con ella 26 De cómo el Arçipreste fué á provar la sierra é de lo que le contesçió con la sserrana 29 Cantica de serrana 32 De lo que le contesçió al Arçipreste con la sserrana 40 Cantica de sserrana 45 De lo que contesçió al Arçipreste con la sserrana 48 Cantica de serrana 50 De lo que contesçió al Arçipreste con la sserrana é de las figuras della 54 Cantica de sserrana 60 Del ditado qu'el Arçipreste offreçió á Santa María del Vado 67 De la pasión de nuestro señor Jhesuxristo 69 De la pasión de nuestro señor Jhesuxristo 73 De la pelea que ovo don Carnal con la Quaresma 76 De la penitencia qu'el flayre dió á don Carnal é de cómo el pecador se deve confessar é quién há poder de lo absolver 97 De lo que se faze Miércoles corvillo é en la Quaresma 110 De cómo don Amor é don Carnal venieron é los salieron á rresçebir 124 De cómo clérigos é legos é flayres é monjas é dueñas é joglares salieron á recebir á don Amor 132 De cómo el Arçipreste llamó á su vieja, que le catase algund cobro 171 De cómo el Arçipreste fué enamorado de una dueña, que vido estar faziendo oraçión 173 De cómo Trotaconventos conssejó al Arçipreste que amase alguna monja é de lo que le contesçió con ella 176 Enxienplo del ortolano é de la culuebra 184 Enxienplo del galgo é del señor 186 Enxienplo del mur de Monferrado é del mur de Guadalhajara 189 Enxienplo del gallo que falló el çafir en el muladar 193 Enxienplo del asno é del blanchete 198 Enxienplo de la raposa que come las gallinas en la aldea 199 Enxienplo del león é del mur 202 Enxienplo de la rraposa é del cuervo 205 Enxienplo de las liebres 207 Enxienplo del ladrón que fizo carta al diablo de su ánima 209 De las figuras del Arçipreste 218 De cómo Trotaconventos fabló con la mora de parte del Arçipreste é de la respuesta que le dió 225 En quáles instrumentos non convienen los cantares de arávigo 228 De cómo morió Trotaconventos e de cómo el Arçipreste faze su planto, denostando é maldiziendo la Muerte 231 El petafio de la ssepultura de Urraca 244 De quáles armas se deve armar todo xristiano para vençer el diablo, el mundo é la carne 245 De las propiedades que las dueñas chicas han 252 De don Ffurón, moço del Arçipreste 255 De cómo dize el Arçipreste que se ha de entender su libro 257 Gozos de Santa María 259 Gozos de Santa María 262 De cómo los scolares demandan por Dios 265 Del Ave María de Santa María 266 Cantica de loores de Santa María 269 Cantica de loores de Santa María 271 Cantica de loores á Santa María 273 Cantica de loores de Santa María 275 Cantica de los clérigos de Talavera 277 Cantar de çiegos 287 Otro cantar de çiegos 291 Indice de voces 295 Indice de refranes 323 INTRODUCCIÓN Quod nostri factum non recte, noli silere: Ne videare malos imitari tacendo. (_Disticha_ CATONIS.) El libro que tiene en sus manos el curioso lector es el libro más valiente que se ha escrito en lengua castellana. Nuestra literatura ofrece tres cimas, que se yerguen hasta las estrellas y sobresalen entre las obras más excelsas del ingenio humano. El _Quijote_ en el género novelesco, _La Celestina_ en el dramático, _El Libro de Buen Amor_ en el satírico, en el lírico, en el dramático, en todos los géneros, porque todos los confunde la reventazón creadora de un poeta solitario, que alza su voz poderosa en el silencio de una sociedad medio guerrera y medio bárbara. Pero en reciura de músculos, en volubilidad de meneos, en fuerza de rugiente vida, en desenfadada sinceridad y abertura de pecho, el Arcipreste de Hita se adelanta a todos los artistas del mundo. Este hombre es el gigantazo aquel, llamado Polifemo, que nos pintó Homero, metido a escritor. Los sillares con que levanta su obra son vivos peñascos, arrancados de la cumbre de las montañas y hacinados sin argamasa ni trabazones convencionales de las que no pueden prescindir los más celebrados artistas. "¡Qué lástima--dice benditamente Martínez de la Rosa--que un hombre de tanto ingenio naciese en un siglo tan rudo!" ¡Acaso, digo yo, naciendo en el que nacisteis, hubiera sido de vuestra atildada escuela! Porque, ¿quién sabe si vuestro ingenio académico, puesto en el siglo XIV, hubiera volado tan sin pihuelas como el del Arcipreste? Su boca dice todo lo que encierra su pecho, y el pecho de este poeta primitivo es grande como el universo. ¡Una verdad tan sin tapujos, que tumba de espaldas al más arrojado! ¡Un realismo tan cimarrón, que ciega y acobarda al más atrevido! Tan grande, tan colosal es el Arcipreste de Hita que, soprepujando a toda previsión y escapándose de toda medida, se les ha ido de vuelo a los críticos más avizores y de más firme mirar. El Greco se queda corto en pintura, para lo que en literatura es Juan Ruiz. Su obra, repito, es el libro más valiente que se halla en esta literatura castellana de escritores valientes y desmesurados sobre toda otra literatura. La obra del Arcipreste es toda suya, personal, originalísima. ¿Que glosó una comedieta latina, que engarzó en su libro fábulas orientales, de todos conocidas entonces, que tomó de la literatura francesa algún fabliau y el tema del combate entre D. Carnal y D.ª Cuaresma? Esos son materiales en bruto, que el poeta labró, pulió, vivificó con aliento nuevo y no soñado por los autores que tales materiales le ofrecieron. Levántase el Arcipreste entre dos épocas literarias, sin pertenecer a ninguna de las dos, aunque con dejos de la que le precedió: la de los apólogos sentenciosos y últimos vagidos del mester de clerecia, que fué lo que hasta entonces se había escrito, y el renacimiento de torpe y retorcido decir de D. Enrique de Villena y el Marqués de Santillana, que vino a poco, seguido de la lírica postiza y desleída de los cortesanos de don Juan el II. ¡Increíble parece que, resonando todavía y retiñendo en lo hondo de los corazones aquel metal de voz de un tan verdadero vate como Juan Ruiz, tuvieran valor de chirriar, no uno ni una docena de afeminados boquirrubios, sino toda aquella cáfila y enjambre de ahembrados poetillas, cuyas ñoñeces nos conservó Baena en su _Cancionero_, cerrando la procesión de tan almibarados donceles el por luengos años de más estruendo y más enrevesado y menos delicado y natural poeta que conozco, el famosísimo Juan de Mena! Pasados los tiempos heroicos de la épica castellana con sus gestas, de las cuales nos ha quedado el más acabado modelo en el cantar de _Mio Cid_, nació en los comienzos del siglo XIII un género de poesía, ni épica ni lírica, que los mismos poetas llamaban _mester de clerecia_. Clérigos eran, efectivamente, por la mayor parte, porque apenas si la cultura y las letras alcanzaban más que a los clérigos. Fruto de la erudición latino-eclesiástica, por medio de la cual les llegaba por una cierta manera mitológica algo de la antigua historia y de sus héroes, eran aquellos poemas para leídos por monjes y estudiantes de las nacientes universidades; sus voces no llegaban a las mesnadas de guerreros, a las cortes de los reyes ni a las fiestas y regocijos populares. Así era de prosaico y didáctico el tono de aquellas leyendas devotas y poemas de Berceo, del _Alexandre_, del _Libro de Apolonio_ y otros, a vueltas de cierta candidez y color de primitivos, que si no enardece y levanta los pensamientos, agrada, y, sobre todo, contentaba a sus poco leídos lectores y más a sus autores, los cuales despreciaban la verdadera poesía del pueblo, que llamaban _mester de juglaria_. Pero la cultura arábiga, fomentada por Alfonso el Sabio, trajo a España el saber grave, diluído en apólogos y sentencias, y de él se alimentó la prosa castellana, llevada a la legislación, a la historia y a la ciencia por el sabio rey. A poco la corriente lírica gallega se derramó por toda la Península, escribiéndose nuestra primera lírica en aquella dulce lengua, y desaparece el pesado alejandrino, substituyéndole la riqueza métrica de aquellos cantares cantables y ligeros de la musa, ya erudita, ya popular, venida de Galicia. La sociedad medioeval se transformaba a la par de caballeresca en burguesa, y el empuje realista del popular pensar y sentir no pudo menos de llegar a la literatura. Estos cambios se verificaron en el siglo XIV, en que vivió el Arcipreste de Hita. El añejo _mester de clerecia_ se coloreó no poco con estas novedades, y a él pertenecen en el siglo XIV el Rabí D. San Tob de Carrión y el Canciller Pero López de Ayala. No menos pertenece a él nuestro Arcipreste por la intención moralizadora de su libro y por la doctrina y fábulas orientales de que lo entreveró; pero no menos, antes mucho más, ha de tenerse por poeta popular del _mester de juglaria_, como él mismo francamente lo proclama sin desdeñarse por ello (c. 1633): Señores, hevos servido con poca sabidoría: Por vos dar solás a todos fablévos en jograría. Con estas palabras, y mucho más con su libro, sus cantares y "cántigas de dança e troteras, para judíos e moros e para entendederas, para ciegos y escolares, para gente andariega" (c. 1513, 1514) alzó bandera revolucionaria en el campo de la literatura erudita, injertándole la savia popular, la única que suele y puede engrandecerla. El fué quien enterró _el mester de clerezia_, desgarrándose de la tradición latino-eclesiástica; él quien rompió todos los moldes de erudiciones trasnochadas, de ritmos apesadumbrados y de entorpecidos andares; él quien supo aprovechar como nadie en sus apólogos la manera pintoresca y sentenciosa de la literatura oriental, harto mejor que en sus prosas D. Juan Manuel, su contemporáneo; él quien dió vida a la sátira moral, harto mejor que el Canciller y el Rabí; él quien llevó a la literatura castellana las cantigas, las villanescas y las serranillas gallegas; él quien zanjó para siempre el realismo de nuestra literatura; él, en una palabra, quien dió vida de un golpe y en un solo libro a la lírica, a la dramática, a la autobiografía picaresca y, sobre todo, a la sátira en todos sus matices. El Arcipreste de Hita no puede ser encasillado, como no pueden serlo los pocos altísimos ingenios, que se levantan sobre la muchedumbre de los poetas y escritores comunes, por sobresalientes que algunos de ellos sean. Fuelo, sin duda, el infante D. Juan Manuel, el único cuya voz puede oírse mientras canta el de Hita; pero entre uno y otro hay un abismo. Porque nuestro Arcipreste, no sólo es el primer poeta de su siglo, sino de toda la Edad Media española, y fuera de España tan sólo el Dante puede con él emparejar. ¿Quién fué este hombre tan extraordinario? Fuera de lo que nos pueda decir su _Libro de Buen Amor_ no sabemos ni una palabra; y este libro es tan naturalmente artístico y tan irónico y socarrón y en castellano tan viejo y poco conocido escrito, que él y su autor siguen siendo hasta hoy una verdadera quisicosa, un enigma, aun para las personas más doctas. Para Menéndez y Pelayo fué el Arcipreste "un clérigo libertino y tabernario"; para Puymaigre, "un libre pensador, un enemigo de la Iglesia"; para José Amador de los Ríos, por el contrario, fué "un severo moralista y clérigo ejemplar, que si es cierto que cuenta de sí propio mil picardías, lo hace para ofrecerse como víctima expiatoria de los pecados de su tiempo, acumulándolos sobre su inocente cabeza" (MENÉNDEZ Y PELAYO, _Antología_, III, página LXII). Si con tan encontradas opiniones se juzga del hombre, de esperar es que con las mismas se juzgue de su obra, que no ha faltado quien la llamase nada menos que _Libro de alcahuetería_. Bien es verdad que todos convienen en tenerle por extraordinario poeta. Pero, ¿puede ser poeta tan extraordinario un hombre que va contra el sentir de toda la sociedad cristiana en que vive, como lo supone Puymaigre? Los grandes poetas que conocemos sobresalieron entre sus contemporáneos; pero fueron la voz de toda la sociedad en que vivían, y eso les hizo ser grandes. ¿Puede ser extraordinario poeta un poeta "clérigo, libertino y tabernario; un escolar nocherniego, gran frecuentador de tabernas; un clérigo de vida inhonesta y anticanónica", como dice de él Menéndez y Pelayo? Yo concederé que entre tales hombres pueda darse un poeta; jamás un extraordinario poeta. Los más encumbrados pensamientos y los sentimientos más delicados no andan por las tabernas y lupanares. Si alguien puede creer lo contrario, respeto su opinión; pero me guardo la mía en todo contraria. Si otros creen que un desalmado sin conciencia y sin religión, en un siglo religioso sobre todo, puede ser poeta excelso, de los de gran talla, de los pocos que se levanten a lo más alto, como yo tengo fué el Arcipreste, tampoco me ofenderé; pero seguiré creyendo que esos altísimos ingenios jamás se dieron sin una honda creencia religiosa en el corazón, fuente la más pura y abundante de la sublime poesía. Pero todo esto es opinar. Lo que en limpio de todo ello se saca es que el valer del Arcipreste y de su libro sigue en balanzas, que el _Libro de Buen Amor_ es todavía un enigma aun para los más doctos y discretos. Descifrar el enigma, poner en claro el libro, que puedan leerlo, entenderlo y juzgarlo doctos e indoctos era empresa digna de acometerse y de que alguien fuera el primero en acometerla. Acaso el mal sino del Arcipreste haya sido el que fuera yo el primero que la acometiese; ello es que yo he sido, y hubiera deseado encuadrar esta _sátira maravillosa de la clerecia y aun de toda la sociedad del siglo XIV_, que a esto se reduce el libro, en un marco digno, que pintase y pusiese ante los ojos del lector aquella corrompida edad del _cautiverio babilónico_, como se ha llamado por la sustracción del Papa a la ciudad de Roma, llevado con miras políticas a Aviñón por los reyes de Francia. No sufría tal espacio y vagar el estilo y tamaño de los libros de esta biblioteca de CLÁSICOS CASTELLANOS, y he debido ceñirme a sus límites, aunque creo haber sacado en limpio el texto, haber aclarado su sentido literal de manera que cualquiera persona medianamente instruída llegue a entenderlo, y haber apuntado las suficientes noticias para que se conozca el ser y costumbres de aquel siglo. Del libro, bien estudiado, se sacan las pocas noticias siguientes, tocantes al extraño personaje de su autor: Llamóse _Juan Ruiz_ (c. 19 y 575). Nació en Alcalá de Henares (c. 326, 1510). Fué _Arcipreste de Hita_, villa en la provincia de Guadalajara. Cargo era éste de importancia, como entonces todos los eclesiásticos, y el primero de la villa, puesto que el Arcipreste es cabeza de todos los demás clérigos. Era ya muerto, probablemente, a no ser que hubiera dejado el arciprestazgo, el año 1351, pues en escritura que cita Antonio Sánchez era arcipreste allí y aquel año un tal Pedro Fernández; todavía parece más probable que hubiese muerto para el año 1348, como deduzco por cierta conjetura de la copla 326 (véase mi nota). Acabó de componer su libro el año 1343 (c. 1634), siendo ya viejo (c. 1692) y estando preso en Toledo por mandado del Arzobispo de aquella ciudad D. Gil de Albornoz (c. 1671, 1709). Compuso, por consiguiente, el libro en los últimos años de su vida, preso y lleno de angustias, agraviado e injustamente puesto en prisión, "por _causas meramente curiales_", dice Menéndez y Pelayo, muy probablemente por falsas delaciones sobre que hablaba contra el Arzobispo, llevadas de parte de los clérigos de Talavera, fuertemente enojados por la sangrienta sátira que contra ellos escribió (c. 1690). Fué persona leída y entendida en Sagrada Escritura, Derecho civil y canónico, en la erudición latino-eclesiástica de su siglo y en los libros de D. Juan Manuel y demás obras que hasta entonces se habían escrito en lengua vulgar. La biblioteca del Arcipreste debió de ser harto menguada. Por su libro se saca que conocía la _Biblia_, varias obras canónicas y jurídicas, que menciona en la copla 1152; las _Decretales_ (c. 1148); el _Decreto_ (introducción); el _Especulo_ (c. 1152); el _Libro de las tafurerias_ (c. 556); el _Conde Lucanor_, del cual sacó el asunto de algunas fábulas; el poema de _Alexandre_, al cual imita (c. 1266); algún _Isopete_, del que sacó el de otros apólogos;[A] el _Pamphilus_, que glosó; los _Aforismos de Caton_ (introducción y c. 44, 568). A Aristóteles cita en la copla 71, a Tolomeo en la 124 y a Hipócrates en la 303; pero sin duda de segunda mano. No tenía ningún clásico latino ni menos griego, pues aunque cita a Ovidio (429, 446, 612, 891), para él y sus contemporáneos Ovidio Nason era principalmente el _Pamphilus_ medioeval, obra de un monje imitador del verdadero Ovidio. Tampoco trae nada su libro de la _Disciplina clericalis_ del judío converso español Pedro Alfonso ni del _Libro de los engaños_ o _Sendebar_, mandado verter al castellano por el infante D. Fadrique, obras ambas que pudiera muy bien haber aprovechado por la comunidad de asuntos y que acaso leyó; pero que es extraño no hayan dejado la menor huella en el _Libro de Buen Amor_. De la poesía francesa debió de conocer algo, aunque no tanto como creyó Puymaigre, pues el cuento de _Pitas Pajas_ probablemente fué español de origen, si no fué invento del mismo Arcipreste (474), y las serranillas tenían su abolengo en la lírica popular.[B] No habiendo conocido el _Roman de la Rose_, derramado por toda Europa y de asunto tan parecido al de su libro, ¿qué otra obra francesa iba a conocer? Pero este maravilloso poeta, si no tenía libros, tampoco los necesitaba. Fué un vidente de la naturaleza, de las almas, de la sociedad en que vivía; un verdadero vate, que estaba por cima de los libros y calaba adonde los libros no alcanzan. Que fué personaje de cuenta y de gran confianza para el gran estadista, no menor conocedor de hombres y severo y enterizo Arzobispo de Toledo, gran privado del emperador Alfonso XI y del Papa (notas a las coplas 1690, 1516), don Gil de Albornoz,[C] se ve claramente por la grave comisión que le encargó de llevar sus letras al clero de Talavera, con amplios poderes (c. 1690) para retraer a aquellos clérigos de la suelta vida que llevaban y hacerles apartar de sus mancebas, a ellos y a los seglares de aquella población. Puesto que D. Gil fué Arzobispo de Toledo desde el año 1337 hasta el 1350, en que se puso al servicio del Papa en Aviñón, esta comisión fué después del año 1337, algunos años más tarde, sin duda, y el Arcipreste era ya hombre entrado en años, pues él se llama viejo (c. 1692) y de conocido valer, prudencia y severas costumbres. Este hecho incontrastable y cierto de toda certeza es el que ha de tenerse bien en cuenta al juzgar de su persona y de su obra, la cual vino a escribir por las causas y acontecimientos que de todo esto se desprenden y son como siguen. No debió de ser grande la enmienda de los clérigos de Talavera, cuando, a pocos años, escribió el Arcipreste la famosa sátira, que añadió más tarde al final de su libro. Poco después se vió puesto en prisión por causas desconocidas, y lo más probable por las dichas delaciones de aquellos señores (c. 1709). Entonces fué cuando, tomando aquella sátira clerical como boceto de otra mayor, compuso el _Libro de Buen Amor_, cuyo intento es claramente satirizar a los clérigos de vida airada que, como aquellos de Talavera, tanto abundaban por España (c. 505). El personaje principal de todo el libro es un arcipreste, como cabeza de clérigos perdidos y más perdido que todos ellos. Para dar vida dramática a la sátira, habla en primera persona el de Hita, poniéndose así en el lugar del dicho arcipreste abstracto, que personifica toda la perdida clerigalla. De este modo, en forma autobiográfica, va describiendo cuanto a aquellos clérigos solía acontecerles, que se resume en la lucha en su alma y en sus obras entre el espíritu cristiano del amor de Dios o buen amor, como el Arcipreste le llama, y el espíritu carnal y mundano, que él intitula _locura_ o _loco amor_. Llevado de la naturaleza carnal, que el protagonista atribuye al sino, conforme a las doctrinas astrológicas de entonces, busca una tras otra mujeres para sus amoríos, valiéndose de tercerones y de terceronas viejas. La fe cristiana le vuelve una y otra vez a Dios y al buen camino mediante los desengaños, de que la gracia se vale, según la católica teología. Pero suele quedar vencedor el loco amor, porque tal sucede a los hombres de carne y hueso, y el Arcipreste no se espanta de pintar los hechos y la verdad como ella se es. La idea capital del libro está, por consiguiente, en que pinta al hombre mundano, sobre todo cristiano y clérigo, el cual conoce el mal que hace y se arrepiente; pero que vuelve a caer en los lazos del loco amor, que acaba señoreándole. La unidad de plan no puede ser más clara ni el intento de satirizar a los locos clérigos, naturalmente para aprovechamiento de ellos y de los demás. Pero así como el ingenio poderoso de Cervantes convirtió en sátira de toda la sociedad de su tiempo y aun de toda la humanidad la que pretendió hacer de los libros de caballería, de la misma manera el ingenio del Arcipreste, tan grande acaso como el de Cervantes y, si menos clásico y en todo mesurado, más primitivo sin duda y montaraz, convirtió la sátira de los clérigos en la sátira de la sociedad del siglo XIV y de la humanidad de todos los tiempos. El _Libro de Buen Amor_ es, como dice Menéndez y Pelayo, la _Comedia Humana_ del siglo XIV y la epopeya cómica de la Edad Media. Un arcipreste erudito, canonista, grave y macizo, ya entrado en años y que sin embargo emprende y lleva a feliz cima semejante obra, hubo de ser de un temple capaz de hacer cara a todos los enemigos que, heridos en lo más vivo y poderosos por su estado clerical y asegurados en la costumbre, que viene a ser nueva naturaleza y nueva ley y derecho, se le echasen encima o solapadamente jurasen su perdición y se la tramasen por todas vías. Tal sucedió, y no podía menos de suceder; pero la grandeza de corazón de aquel hombre queda, por lo mismo, fuera de todo debate. Hay otro género de enemigos todavía peores, el de los mojigatos y escrupulosos, el de los hipócritas, que se espantan y se llevan las manos a la cabeza al leer la realidad de lo que cada día sucede, cuando hay quien sepa pintarla tal cual es, sin medias tintas que la ensombrezcan y suavicen, y que acaso acaso no se espanten de los hechos vistos y tocados, y quién sabe si por ellos mismos cometidos. Este linaje de gentes siguen siendo hoy mismo enemigos del Arcipreste de Hita, aunque parezcan tan anchos de manga como Puymaigre. Mas el alma del Arcipreste era de tan finos aceros y de tan levantados vuelos, que se sobrepuso a todos esos espantadizos y asombradizos grajos. Su pincel se tiñó en los hechos más sangrientos de la realidad y llevó al lienzo el más fiero realismo, chorreando sangre y verdad a puñados. Pero no es lienzo ni pintura este libro; es piedra berroqueña, grabada a martillazo limpio por un cíclope. La literatura griega es de alfeñique ante esta obra de un verdadero primitivo del arte; sólo Esquilo puede aparearse con él en la fuerza, y sólo asentado entre los primitivos artistas egipcios se halla como en su casa y en compañía de quien le entienda, o codeándose con un Ecequiel y un Isaías, almas de la misma cantera que la de este hombre verdaderamente varonil y artista colosal. No es que quisiera ofrecerse como víctima expiatoria de los pecados de su tiempo, como devotamente dijo Amador de los Ríos; es que no era hombre para entender que alguien se espantase de que se atribuyese a sí el papel de clérigo tabernario y libertino. Todos hemos conocido en nuestra España curas de tan sanas costumbres como de desenfadado buen humor, que están por cima de hablillas y chismografías de barrio y les gusta terciar con todos y chocarrear a sus tiempos y aun tocar la guitarra y cantar flamenco, si a mano viene. De esta madera fué el Arcipreste. Sabía de cantares y tonadas, de cristianos, moros y judíos, que entonces vivían harto mejor hermanados de lo que se figuran los cuáqueros y cátaros que quieren ahora monopolizar la fe católica, tan grande de suyo, que no cabe ni asoma siquiera en pechos tan pequeños y apilongados. Para todos hacía coplas y tañía instrumentos, a lo menos entendía de ellos. Sabía de tonadillas y cantares arábigos. Conocía a entendederas o ensalmaderas y curanderas, a estudiantes nocherniegos y a ciegos cantadores y les hacía a todos coplas. Calaba las tramoyas de las viejas celestinas, llamadas entonces trotaconventos, grandes cuentas al cuello, enlabiadoras de dueñas, terceronas de clérigos. Todo ello lo tenía muy sabido el Arcipreste y lo pintó tal como lo sabía y no le pasó por pensamiento desdeñarse ni correrse ni menos asombrarse de escribirlo. Porque era un hombre, y los asombradizos de entonces y de ahora no sé lo que serán, pero hombres están lejos de serlo. Sólo él, grave y regocijado a la par, podía escribir aquel carnaval de abigarrado colorido, en que van pasando todo linaje de gentes con sus locuras y solapadas intenciones, y él les va arrancando sin compasión la careta. Allí, como dice Dozy, los caballeros que vienen presto al tomar de la paga, tarde al partirse a la frontera; jugadores de dados falsos; los jueces poco escrupulosos y los abogados intrigantes y cohechadores; los criados que se distinguen por catorce cualidades, pobres pecadores que guardan muy bien el ayuno cuando no tienen qué llevarse a la boca; las nobles damas vestidas de oro y seda; las delicadas monjas de palabrillas pintadas y sabrosas golosinas; las judías y moras; las villanas de la sierra, chatas y lujuriosas como cabras, de anchas caderas y macizas espaldas. "La fantasía ingeniosa, la viveza de los pensamientos, la exactitud con que pinta las costumbres y los caracteres, la encantadora movilidad de su ingenio, el interés que acierta a comunicar al desarrollo de su obra, la verdad del colorido, la gracia con que cuenta los apólogos, y, sobre todo, _la incomparable y profunda ironía_, que ni a sí mismo perdona--dice el famoso crítico alemán _Clarus_ (Guillermo Volk)--le elevan, no solamente sobre otros poetas españoles que le siguieron, sino sobre la mayor parte de los poetas de la Edad Media en toda Europa." Menéndez y Pelayo señala como cualidades principales del Arcipreste: "La primera, el intenso poder de visión de las realidades materiales: en el Arcipreste todo habla a los ojos; todo se traduce en sensaciones; su lengua, tan remota ya de la nuestra, posee, sin embargo, la virtud mágica de hacernos espectadores de todas las escenas que describe." "Es la segunda de sus dotes una especie de ironía superior y trascendental, que es como el elemento subjetivo del poema, y que unido al elemento objetivo de la representación, da al total de la obra el sello especialísimo, el carácter, general a un tiempo y personal, que la distingue entre todas las producciones de la Edad Media. La obra del Arcipreste refleja la vida entera, aunque bajo sus aspectos menos serios y nobles; pero en medio de la nimia fidelidad del detalle, que en cada página hace recordar las bambochadas y los bodegones flamencos, pasa un viento de poesía entre risueña y acre, que lo transforma todo y le da un valor estético superior al del nuevo realismo, haciéndonos entrever una categoría superior, cual es el mundo de lo cómico-fantástico. En este género de representaciones brilla principalmente el Arcipreste, y es lírico a su modo, con opulencia y pompa de color, con arranque triunfal y petulante verso, sin dejar de ser fidelísimo intérprete y notador de la realidad." (_Antología_, III, CX). Pero no admito "la tercera y muy visible dote, la abundancia despilfarrada y algo viciosa de su estilo, formado principalmente a imitación del de Ovidio, de cuyas buenas y malas condiciones participa en alto grado, puesto que la riqueza degenera en prodigalidad, y la idea se anega en un mar de palabras..." Ni se formó en Ovidio, ni leyó siquiera un solo verso suyo, ni se le parece en nada más que en ser Ovidio elegantísimo y social poeta, y el Arcipreste poeta insociable y primitivo, de lo más primitivo, bronco y estupendamente salvaje que resolló y echó a este mundo la diosa Madre de la poesía universal, de la cual fueron hijas helénicas las elegantes Musas clásicas que conocemos. En cambio, añado yo que el Arcipreste no fué poeta de una sola cuerda, como la mayoría de los poetas lo fueron. A lo aristofanesco de alguna serranilla y de la contienda entre Don Carnal y Doña Cuaresma, junta el candor de égloga, más natural que el de Teócrito, en otras serranillas; a la vena satírica quevedesca del poder del dinero y de las costumbres de los clérigos talaveranos, caballeros y monjas, la delicada y suave unción de los gozos de la Virgen, en el tono con que los ha cantado siempre el pueblo; a lo dramático y hondamente psicológico de la paráfrasis del _Pamphilus_, lo sublimemente trágico de la elegía a la Muerte; a lo tristísimamente endechado en las Cantigas a María, lo triunfalmente pindárico del epinicio cantado a Cristo como venciendo a la muerte misma, reina del universo; a lo sentencioso de los consejos de Don Amor y a lo oriental de los apólogos, lo muy occidental y jamás igualado cómico del rezo de los clérigos con sus amigotes golfines y en acecho de dueñas y mujerzuelas. Por tal brusquedad de saltos baja y sube nuestro Arcipreste de lo cómico a lo trágico, de lo lírico a lo dramático, de lo idílico a lo satírico, y todas las cuerdas las pulsa y tañe como poeta consumado, con un garbo y soltura asombrosa, sobresaliendo siempre la fuerza, el color, el sentimiento y la veracidad. Nada diré acerca del estilo, porque tamaño escritor no podía menos de tenerlo, y lo tiene tan personal y propio como el más pintado de los escritores castellanos. Ni del caudal léxico y gramatical, que es en su tanto el más rico de los escritores de la Edad Media, y en su libro, como en ningún otro, puede estudiarse el castellano antiguo. Pero he de añadir que el Arcipreste emplea no pocas voces con el significado aragonés y algunas pura y exclusivamente aragonesas. ¿Bastará para dar razón del hecho el emplearse no pocos aragonesismos en Guadalajara, Segovia y, sobre todo, en Soria? Dejóse decir Muymaigre (_Les vieux auteurs castillans_, II, pág. 83) que el Arcipreste fué un discípulo de la literatura francesa y que en nada fué poeta español: "Ruiz n'a guère d'espagnol que sa langue, et encore y mêle-t-il grand nombre de mots d'origine étrangère." Yo, a salida de tal calibre, sólo le respondería que hasta hoy, por lo menos, no se ha dado en Francia escritor alguno del temple, de la fuerza y color que el Arcipreste de Hita; que sus grandes escritores y artistas son de otro jaez; que Juan Ruiz es el artista y escritor más español y más de raza que conozco. Sus cualidades son las de nuestra literatura y enteramente encontradas y opuestas a las de la literatura francesa. Cuanto al "grand nombre de mots d'origine étrangère", el índice de voces de esta mi edición prueba claramente que ni una sola fué de otra cepa que la castiza y popular castellana. Por fortuna, nuestros tres principales escritores, Cervantes, Rojas y Juan Ruiz, nacieron en el centro de la meseta castellana y a pocas leguas en la misma región toledana, donde se fraguó nuestro lenguaje literario. La versificación ordinaria del _Libro de Buen Amor_ es el llamado _tetrástrofo_ o copla de cuatro versos consonantes o _quaderna via_ o _alejandrino_. Estos versos son de catorce sílabas los más y algunos de dieciséis, divididos en dos hemistiquios. Se ha dicho que en aquel tiempo no se admitía la sinalefa, de modo que han de contarse todas las sílabas con sus vocales. Es cierto; y en vez de la sinalefa suprimían una vocal, lo cual indico yo con el apóstrofo: Diz' el lobo al león qu' el asno tal nasciera (c. 903). Léase, pues, sin sinalefa, con sus 16 sílabas: Vy una apuesta dueña seer en el su estrado (910). Sin embargo, no hallo medio de evitar la sinalefa en la c. 911, a no ser que cada hemistiquio forme verso aparte y el primero sea de ocho y el segundo de siete sílabas: Nunca vy tal como ésta, ¡sy Dios me dé salud! Si se admite lo primero, sería preferible escribir a lo romance la cuaderna vía. Lo mismo la 912, donde la sinalefa no ha lugar: Poco salya de casa: era como salvaje. Al revés, el primero de siete y el segundo de ocho, si no se omite la _e_ final de _guárdeme_: De mensajero malo ¡guárdeme Santa María! (913). Pero no cabe omisión alguna en: Ayna yerra ome, que non es aperçebudo (922). Que nunca mal rretrayas a furto nin en conçejo (923). Hay que decir, por consiguiente, que en el tetrástrofo de Hita cabe igualmente el hemistiquio de siete y el de ocho sílabas en sus cuatro combinaciones: 7+7, 8+8, 7+8, 8+7. Fuera de estos casos, la copia está errada por los copistas y admite corrección. Aún algunos hemistiquios de ocho creo yo serían de siete en el original; pues pronunciando el Arcipreste como el pueblo, haría más contracciones, por ejemplo: _d'_ por _de_, _qu'_ por _que_, _'l_ por _el_, etc. No me he atrevido a llevar al extremo este principio, aunque lo practico a veces. Alguna que otra hállanse segundos hemistiquios agudos de ocho sílabas; pero sabido es que la sílaba última en todas las métricas se enseña que suena menos fuerte, de manera que pudiera tomarse como por grave esa sílaba aguda final: Que fecha la conclusyón _en criminal acusaçión_. Non podía dar lyçencia _para aver conpusiçión_ (370). Y aun en el primer hemistiquio: _Qu' él avíe poder del rrey_, en la su comisión (371). Las combinaciones de hemistiquios en cada tetrástrofo son muy variadas. Ejemplos: 8+7, 7+8, 8+7, 8+8 en la copla 931; 7+7, 7+8, 7+7, 7+8, en la 930; 7+7, 8+8, 7+8, 8+7, en la 933. No pocas composiciones del Arcipreste se han analizado mal métricamente por no haberse separado bien los versos (véase, por ejemplo, en _Puyol_); yo los he dividido como lo están pidiendo ellos mismos. Conviene particularizar aquí las demás clases de versos y estrofas del Arcipreste, aunque no sea más que para admirar la riqueza que introdujo en esta parte este poeta revolucionario, quiero decir extraordinario, que supo campar por sí e inventar lo que nadie había soñado. Además del tetrástrofo, tan variado como hemos visto en versos de 16 y de 14 sílabas en dos hemistiquios, quiso el Arcipreste "dar algunos leçion e muestra de metrificar e rrimar e de trobar; ca trobas e notas e rrimas e ditados e versos que fiz conplidamente, segund que esta çiencia requiere" (_Introd._). De hecho nos dió en su libro versos de todas clases y estrofas variadísimas (24 clases de estrofas además del tetástrofo), como antes de él no se conocían y pocos después de él abarcaron. Versos dodecasílabos y endecasílabos ha creído hallar Puyol en las coplas 1049-1058 y 1678-1683, respectivamente; pero véanse en su lugar cómo, naturalmente, han de dividirse. Además, pues, de los versos de 14 y 16 sílabas del tetrástrofo, hay los versos siguientes: Octosílabos en las coplas 1710-1719, 1720-1728, 1650-1660, 987-992, 1668-1672, 1059, 1060-1066, 959-971, 997-1005, 33-43. Heptasílabos en las coplas 1635-1641, 1678-1683, 1661-1667, 1673-1677, 1684, 1685-1689, 21-32. Hexasílabos en las coplas 1049-1058, 1642, 1649, 1022, 1023-1042. Pentasílabos en las coplas 1678-1683. Tetrasílabos en las coplas 1661-1667, 20-43, 1678-1683. Mayor es la riqueza de combinaciones de los versos en estrofas y de las estrofas entre sí en toda la composición. 1. Estrofas de diez versos: heptasílabos, menos los 2.º, 5.º y 10, y consonantados los 1.º, 4.º, los 2.º, 5.º, los 3.º, 6.º, 7.º, los 8.º, 9.º, y el último con el último de todas las estrofas y con el de la primera, que es de cuatro versos, los tres primeros consonantados (c. 1661-1667). 2. Estrofas de nueve versos octosílabos, consonantando los 1.º, 3.º, 5.º, 7.º y los 2.º, 4.º, 6.º, 8.º, y el último de todas las estrofas entre sí y con el 3.º de la primera estrofa, que es de tres versos, los dos primeros pareados (c. 987-992). 3. Estrofas de ocho versos heptasílabos, consonantando los 1.º, 3.º, los 2.º, 4.º, 5.º, 8.º y los 6.º, 7.º Además el consonante del primer verso de cada estrofa es el mismo del último de la anterior, y la primera estrofa es de cuatro versos consonantando los 1.º, 4.º, y los 2.º, 3.º (c. 1673-1677). 4. Estrofas de ocho versos octosílabos, consonantando los 1.º, 3.º, 5.º y los 2.º, 4.º, 6.º, luego los 7.º, 8.º, de todas las estrofas entre sí y con la estrofilla primera de cuatro versos (c. 1060-1066). 5. Estrofas de siete versos hexasílabos en combinación de a, b, a, b, a, b, y el final de 14 sílabas agudo, como estrambote, concertando el de todas las estrofas (c. 1049-1058). 6. Estrofas de siete versos: 1.º, 3.º, 5.º y 6.º, tetrasílabos agudos consonantados, y 2.º, 4.º, y 7.º, hectasílabos consonantados (c. 1678-1683). 7. Estrofas de siete versos consonantando los 1.º, 3.º, 5.º, y los 2.º, 4.º, 6.º, 7.º, todos hexasílabos menos el tetrasílabo último (c. 1642-1649). 8. Estrofas de siete versos octosílabos, consonantando los 1.º, 3.º, los 2.º, 4.º, 7.º y los 5.º, 6.º (c. 959-971). 9. Estrofas de siete versos octosílabos, consonantando los 1.º, 3.º, 5.º, los 2.º, 4.º, 6.º, 7.º (c. 997-1005). 10. Estrofas de siete versos heptasílabos, consonantando los 1.º, 3.º, los 2.º, 4.º, 7.º, los 5.º, 6.º (c. 1635-1641). 11. Estrofas de seis versos heptasílabos, consonantando los 1.º, 2.º, los 3.º, 4.º, y los 5.º y 6.º (c. 1721-1728). 12. Estrofas de seis versos heptasílabos, consonantando los 1.º, 2.º, 4.º, 5.º, y los 3.º, 6.º (c. 1685-1689). 13. Estrofas de seis versos, los dos primeros de 16 ó 14 sílabas y los otros cuatro octosílabos, consonantando los 1.º, 2.º, 3.º, 6.º, y los 4.º, 5.º (c. 1668-1672). 14. Estrofas de seis versos octosílabos, consonantando los 1.º, 3.º, 5.º, y los 2.º, 4.º, 6.º (c. 1710-1719). 15. Estrofas de seis versos, consonantando los octosílabos 1.º, 2.º, 4.º, 5.º, y los tetrasílabos 3.º, 6.º (c. 33-43). 16. Estrofas de cinco versos hexasílabos, consonantando los 1.º, 2.º, y los 3.º, 4.º, y el 5.º con los cuatro de la primera estrofa (c. 1023-1042). 17. Estrofa de cuatro versos octosílabos, consonantando los tres primeros entre sí, y el cuarto de todas las estrofas con el pareado del principio de la composición (c. 1651-1660). 18. Estrofas de cuatro versos octosílabos, consonantando los tres primeros entre sí y el cuarto de todas las estrofas con la estrofa primera (c. 21-32; 116-120). 19. Estrofa de cuatro versos tetrasílabos, todos consonantados (c. 20). 20. Estrofa de cuatro versos hexasílabos, dos consonantados (c. 1022). 21. Estrofa de cuatro versos de siete sílabas, consonantados 1.º con 3.º y 2.º con 4.º (c. 1059). 22. Estrofa de dos versos octosílabos, consonantados (c. 1650 y 115). Ediciones del Arcipreste puede decirse que no las hay. Don Tomás Antonio Sánchez, en el tomo IV de su _Colección de poesías castellanas anteriores al siglo XV_ (año 1790, Madrid), formó un texto arbitrario de los tres códices, _escardó_ lo que le pareció ir contra la moral, confundió la ortografía y dejó sin explicar la mayor parte del glosario. Janer (tomo 57, _Bibliot. Rivadeneyra_, 1864) enmendó yerros de lectura y entremetió los trozos suprimidos; pero sólo tuvo en sus manos el códice de Gayoso y fué menos sincero que su predecesor. Ducamin tuvo intención de hacer la edición crítica, pero se entró en el claustro sin hacerla. Le debemos, sin embargo, el mayor servicio que pudo hacer al libro del Arcipreste: hizo la edición paleográfica (Toulouse, 1901), recogiendo en su obra las variantes de los códices _G_ y _T_ al pie del texto íntegro del códice _S_, que tuvo por el mejor. Con este trabajo, que pocas veces habrá que recurrir a los códices, la edición estaba preparada. Adviértase que los códices _G_ y _T_ carecen de títulos y divisiones, que se hallan en _S_, de manera que no son del Arcipreste. Los manuscritos principales del _Libro de Buen Amor_ son: El manuscrito _G_ o de D. Benito Martínez _Gayoso_, que hoy es propiedad de la Academia Española y fué escrito el año 1389, esto es, cuarenta y un años después de escribir el autor su libro. Es, sin duda, el mejor, aunque Ducamin prefiera el manuscrito _S_ por razones secundarias, pues _G_ tiene ortografía más popular y más antigua y sus versos constan mejor que los de _S_, que se ve añadido y cambiado no poco por dar claridad al texto. Yo le sigo siempre que las variantes de los otros no prueben estar errado. El manuscrito _T_ o de la Catedral de _Toledo_, que hoy está en la Biblioteca Nacional (vitrina 4-8), concuerda más en todo con _G_ que con _S_ y es de la misma época que _G_, lo cual comprueba la preferencia que doy a _G_, pero tiene más erratas. Otra copia del de Toledo en la Nac. Dd., 14. El manuscrito _S_ o del Colegio Mayor de San Bartolomé, de _Salamanca_, que hoy para en la Biblioteca Real, es el más moderno de los tres, de principios del siglo XV, su ortografía más complicada y conserva más trozos que los otros dos. Estas dos razones movieron a Ducamin a darle la preferencia; yo prefiero atenerme al texto más antiguo en todo caso y a la más antigua ortografía. Los tres fueron impresos por _Ducamin_: _S_ íntegramente, y los otros dos al pie en las variantes. Mi edición se atiene, en cuanto es posible, al texto más antiguo, que es _G_, corrigiendo por los demás y siempre con la ortografía del texto de donde las palabras se toman. Pero en todos los códices hay muchos versos de deslavazada expresión y en el cuento de sílabas echados a perder, por comezón de aclarar el texto. Cuanto a la ortografía, conservo la de los códices y sólo pongo _z_ por la [Griego: z] y [Griego: s] de Ducamin, cuando responden a esta letra, dejando _s_ en los trozos de _G_, cuando la llevan. Por _nn_ siempre pongo _ñ_, como hizo Ducamin. El signo que responde a la conjunción _y_ o _et_ del latín, lo transcribo siempre _é_, pues escribiéndose indistintamente _e_ y _et_ en los libros de entonces y no evitándose el hiato en la poesía de aquellos tiempos, no creo que debía poner a capricho una u otra forma. Para que el lector no informado lea sin tropezar el texto, paréceme advertirle que _f_, _ff_ y _h_ tenían un mismo sonido, el de la _h_ aspirada andaluza; que _ç_ sonaba siseada, y todavía más suavemente _z_; que _j_, _i_, _g_ sonaban como _gi_ en italiano, menos _g_ con _a_, _o_, _u_, hablando en general, pues a veces está por _j_ y otras veces para que sonase como [Griego: g] escribíase _gua_, _gualardón_; que _b_ y _v_ sonaban como hoy, esto es, _v_ como _b_ más suave entre vocales; que _x_ valía lo que la _ch_ francesa y _ch_ lo mismo que ahora en castellano; que a menudo va la _n_ sin tilde, pero que sonaba como _ñ_ cuando está por ella en las voces que hoy la conservan; que ante labial siempre sonó _n_, como se halla en el texto, y no _m_.[D] He arreglado enteramente la acentuación, que entonces no la había, y la puntuación, no menos que la unión en cada palabra de las sílabas que la forman. Los poetas medioevales empleaban siempre el hiato sin escrúpulo, y hase de tener en cuenta al leer sus versos; cuando lo evitaban era mediante la sinalefa, escribiendo entonces las dos palabras juntas como las pronunciaban; yo en este caso las separo, conforme al uso moderno, echando mano del apóstrofo o virgulilla superior que indica la vocal suprimida. No se hagan sinalefas al leer donde no las hay. Para no multiplicar las notas he puesto el _Indice_, donde se puede acudir cuando se dude del significado de una palabra. JULIO CEJADOR. [Nota A: Véase TACKE: _Die Fabeln des Erzpriesters von Hita, in Bahmen der mittelalterlichen Fabelliteratur nebst einer Analyse des Libro de buen amor_. Breslau, 1911 (32 págs.)] [Nota B: Véase CEJADOR, _Historia crítica de la antigua lírica popular_, t. V de _La verdadera poesía castellana_. Madrid, 1921-1930, nueve volúmenes.] [Nota C: "Las Grandes virtudes y hazañas de este nuevo Prelado mejor será pasallas en silencio, que quedar en este cuento cortos." MARIANA. _H.E._, 16, 5.] [Nota D: Véase CEJADOR, _Vocabulario medieval castellano_.] LIBRO DE BUEN AMOR[E] IESUS NAZARENUS REX JUDÆORUM ESTA ES ORAÇIÓN QU'EL AÇIPRESTE FIZO Á DIOS, QUANDO COMENÇÓ ESTE LIBRO SUYO [1] Señor Dios, que á los jodíos, pueblo de perdiçión, Sacaste de cabtivo del poder de Faraón, A Daniel sacaste del poço de Babilón: Saca á mi coytado desta mala presión. [2] Señor, tú diste graçia á Ester la reyna, Ant'el rrey Asuero ovo tu graçia dina. Señor, dame tu graçia é tu merçed ayna, Sácame desta lazeria, desta presión... [3] Señor, tú que sacaste al Profeta del lago, De poder de gentiles sacaste á Santiago, A santa Marina libreste del vientre del drago: Libra a mí, Dios mío, desta presión do yago. [4] Señor, tú que libreste á la santa Susaña, Del falso testimonio de la falsa conpaña: Líbrame tú, mi Dios, desta coyta tan maña, Dame tu misericordia, tira de mí tu saña. [5] A Jonás, el Profeta, del vientre de la ballena, En que moró tres días dentro en la mar llena, Sacástelo tú sano, como de casa buena: Mexías, tú me salva sin culpa é sin pena. [6] Señor, á los tres niños de muerte los libreste, Del forno del grand fuego syn lisión..., De las ondas del mar á sant Pedro tomeste: Señor, de aquesta coyta saca al tu açipreste. [7] Aun tú, que dixiste á los tus servidores Que con ellos serías ante reys dezidores E les dirías palabras, que fabrasen mejores: Señor, tú sey comigo, guárdame de traydores. [8] Nonbre profetizado fué grande Hemanuel Fijo de Dios muy alto, Salvador de Ysrael; En salutaçión al ángel Grabiel Te fizo çierta desto, tu fueste çierta dél. [9] Por esta profeçía é la salutaçión, Por el nonbre tan alto, Hemanuel, salvaçión: Señora, dame graçia, dame consolaçión, Gáname del tu fijo graçia é bendiçión. [10] Dame graçia, Señora de todos los señores, Tira de mí tu saña, tira de mí rencores: Ffaz que todo se torne sobre los mescladores, Ayúdame, Gloriosa, Madre de pecadores. * * * * * _Intellectum_[F] _tibi dabo, et instruam te in via hac, qua gradieris: firmabo super te oculos meos._ El profeta David, por Spíritu Santo fablando, a cada uno de nos dize en el psalmo triçesimo primo del verso dezeno, que es el que primero suso escreví. En el qual verso entiendo yo tres cosas, las quales dizen algunos doctores philósophos que son en el alma é propiamente suyas; son estas: entendimiento, voluntad é memoria. Las quales digo, si buenas son, que traen al alma conssolaçión é aluengan la vida al cuerpo é dánle onrra con pro é buena fama. Ca por el buen entendimiento entiende onbre el bien é sabe dello el mal. E por ende, una de las petiçiones que demandó David á Dios, porque sopiese la su Ley, fué ésta: _Da michi intellectum_, etc. Ca el ome, entendiendo el bien, avrá de Dios temor, el qual es comienço de toda sabidoría, de que dize el dicho Profecta: _Initium Sapientiæ timor Domini_. Ca luego es el buen entendimiento en los que temen á Dios. E por ende sigue la razón el dicho David en otro logar, en que dize: _Intellectus bonus omnibus facientibus eum_, etc. Otrosí dize Salomón en el libro de la Sapiençia: _Qui timet Dominum, façiet bona_. E esto se entiende en la primera rrazón del verso, que yo començé en lo que dize: _Intellectum tibi dabo_. E desque está informada é instruyda el alma, que se ha de salvar en el cuerpo limpio, pienssa é ama é desea ome el buen amor de Dios é sus mandamientos. E esto atal dize el dicho Profecta: _Et meditabor in mandatis tuis quæ dilexi_. E otrosi desecha é aborresçe el alma el pecado del amor loco deste mundo. E desto dize el salmista: _Qui diligitis Dominum, odite malum_, etc. E por ende se sigue luego la segunda rrazón del verso que dize: _Et instruam te_. E desque el alma con el buen entendimiento é la buena voluntad, con buena rremenbrança escoge é ama el buen amor, que es el de Dios, é pónelo en la çela de la memoria, porque se acuerde dello trae al cuerpo á fazer buenas obras, por las quales se salva el ome. E desto dize San Joan Apóstol en el _Apocalipsi_, de los buenos que mueren bien obrando: _Beati mortui, qui in Domino moriuntur: opera enim illorum sequuntur illos_. E dize otrosi el Profecta: _Tu reddes unicuique juxta opera sua_. E desto concluye la terçera rrazón del verso primero, que dize: _In via hac qua gradieris: firmabo super te oculos meos_. E por ende devemos tener sin dubda que obras sienpre están en la buena memoria, que con buen entendimiento é buena voluntad escoje el alma é ama el amor de Dios por se salvar por ellas. Ca Dios por las buenas obras, que faze ome en la carrera de salvaçión, en que anda, firma sus ojos sobre él. Et esta es la sentençia del verso, que enpieça primero: _Breve_, como quier que á las vegadas se acuerde pecado é lo quiera é lo obre, este desacuerdo non viene del buen entendimiento, nin tal querer non viene de la buena voluntad, nin de la buena obra non viene tal obra; ante viene de la franqueza de la natura humana, que es en el ome, que se non puede escapar de pecado. Ca dize Catón: _Nemo sine crimine vivit_. E dízelo Job: _Quis potest facere mundum de inmundo conceptum semine?_ Quasi dicat: Ninguno, salvo Dios. E viene otrosí de la mengua del buen entendimiento, que lo non ha estonçe, porque ome piensa vanidades de pecado. E deste tal penssamiento dize el salmista: _Cogitationes hominum vanæ sunt_. E dize otrosí á los tales, mucho disolutos é de mal entendimiento: _Nolite fieri sicut equus et mulus, in quibus non est intellectus_. E aun digo que viene de la pobledat de la memoria, que non está instructa del buen entendimiento; ansí que non puede amar el bien nin acordarse dello para lo obrar. E viene otrosí esto por rrazón que la natura umana, que más aparejada é inclinada es al mal que al bien, é á pecado que á bien: esto dize el Decreto. E estas son algunas de las rrazones, porque son fechos los libros de la ley é del derecho é de castigos é constunbres é de otras çiençias. Otrosí fueron la pintura é la escriptura é las ymágenes primeramente falladas por rrazón que la memoria del ome desleznadera es: esto dize el Decreto. Ca tener todas las cosas en la memoria é non olvidar algo más es de la Divinidat que de la umanidad: esto dize el Decreto. E por esto es más apropiada á la memoria del alma, que es spíritu de Dios criado é perfecto é bive sienpre en Dios. Otrosí dize David: _Anima mea illi vivet: quærite Dominum, et vivet anima vestra_. E non es apropiada al cuerpo umano, que dura poco tiempo. E dize Job: _breves dies hominis sunt_. E otrosí dize: _Homo natus de muliere: breves dies hominis sunt_. E dize sobre esto David: _Anni nostri sicut aranea meditabuntur_, etc. Onde yo, de mi poquilla çiençia é de mucha é grand rrudeza, entendiendo quántos bienes fazen perder al alma é al cuerpo é los males muchos que les aparejan é traen el amor loco del pecado del mundo, escogiendo é amando con buena voluntad salvaçión é gloria del parayso para mi ánima, fiz' esta chica escriptura en memoria de bien é conpuse este nuevo libro, en que son escriptas algunas maneras é maestrías é sotilezas engañosas del loco amor del mundo, que usan algunos para pecar. Las quales leyéndolas é oyéndolas ome ó muger de buen entendimiento, que se quiera salvar, descogerá é obrarlo há: é podrá dézir con el salmista: _Viam veritatis_, etc. Otrosí los de poco entendimiento non se perderán: ca leyendo é coydando el mal que fazen ó tienen en la voluntad de fazer, é los porfiosos de sus malas maestrías é descobrimientos publicado de sus muchas engañosas maneras, que usan para pecar é engañar las mujeres, acordarán la memoria é non despreçiarán su fama: ca mucho es cruel quien su fama menospreçia: el Derecho lo dize; é querrán más amar á sí mesmos que al pecado: que la ordenada caridad de sí mesmo comiença: el Decreto lo dize; é desecharán é aborresçerán las maneras é maestrías malas del loco amor, que faze perder las almas é caer en saña de Dios, apocando la vida é dando mala fama é deshonrra é muchos daños á los cuerpos. Enpero, por que es umanal cosa el pecar, si algunos (lo que non los conssejo) quisieren usar del loco amor, aquí fallarán algunas maneras para ello. E ansí este mi libro á todo ome ó muger, al cuerdo é al non cuerdo, al que entendiere el bien é escogiere salvaçión é obrare bien amando á Dios, otrosí al que quisiere el amor loco en la carrera que andudiere, puede cada uno bien dezir: _Intellectum tibi dabo e cetera_. E rruego é conssejo á quien lo viere é lo oyere que guarde bien las tres cosas del alma. Lo primero, que quiera bien entender é bien juzgar la mi entençión porque lo fiz' é la sentencia de lo que y dize, é non al son feo de las palabras: é segund derecho, las palabras sirven á la intençión é non la intençión á las palabras. E Dios sabe que la mi intençión non fué de lo fazer por dar manera de pecar nin por mal dezir; más fué por reduçir á toda persona á memoria buena de bien obrar é dar ensienpro de buenas costumbres é castigos de salvaçión, é porque sean todos aperçebidos é se puedan mejor guardar de tantas maestrías como algunos usan por el loco amor. Ca dize sant Gregorio que menos fieren al onbre los dardos que ante son vistos é mejor nos podemos guardar de lo que ante hemos visto. E conpósele otrosí á dar algunos leçión é muestra de metrificar é rrimar é de trobar: ca trobas é notas é rrimas é ditados é versos, que fiz', conplidamente segund que esta çiençia requiere. E porque de toda buena obra es comienço é fundamento Dios é la fe cathólica, é dízelo la primera decretal de las Crementinas, que comiença: _Fidei Catholicæ fundamento_, é do éste non es çimiento non se puede fazer obra firme nin firme hedifiçio, segund dize el Apóstol: por ende començé mi libro en el nombre de Dios é tomé el verso primero del salmo, que es el de la Santa Trinidad é de la fe cathólica, que es: _Quicumque vult_, el verso que dize: _Ita Deus Pater, Deus Filius_, etc. [Nota E: Este es el verdadero título del libro, como se ve por las coplas 13, 3; 933, 2; 1630, 1; no el que Janer le puso de _Libro de Cantares_, por la copla 3, pues es tan genérico como el de _Libro del Arcipreste de Hita_, con que el Marqués de Santillana le llamó en su Proemio. Menéndez y Pelayo (_Líric. cas._, t. 3, págs. LXX) dijo que se ha de tomar "este vocablo _amor_, no solamente en su sentido literal, sino en el muy vago que los provenzales le daban, haciéndole sinónimo de cortesía, de saber gentil y aun de poesía". No entender el título de un libro es no entender el libro, y el del Arcipreste es tan claro como su título. El intento del Arcipreste, como él dice, es traer al hombre mundano del _loco amor deste mundo_ al _buen amor, que es el de Dios_. El mismo tuvo el Arcipreste de Talavera, un siglo más tarde, en su _Corvacho_. ¡Cuán diferente fué el de Jean de Meun en su _Roman de la Rose_, aunque, según sus palabras, fuera llevar de _la fole amor_ al _bone amor_! Con tan parecidos vocablos distan tanto una de otra obra, como _del amor de Dios_ dista la propagación de la especie, que es adonde tira el famoso _Roman_ francés. El cual ha probado Frederick Bliss Luquiens no haber influído para nada en el libro de nuestro Arcipreste, a pesar de tener asuntos tan comunes a cada paso (_The Roman de la Rose and medieval Castilian literature_, en _Romanische Forschungen_, vol. XX, pág. 284). Por eso llama el Arcipreste _locura_ al amor mundano a cada paso. Este intento suyo, encerrado en el título, ha de tenerlo siempre presente el lector, si desea entender la mente del que lo escribió y no sacar las cosas de quicio, como lo han hecho la mayor parte de los que de Hita hablaron.] [Nota 1: Invocación llena de gravedad, de sinceridad y de unción. _Cabtivo_ pronúnciese _cautivo_, y vale cautividad.--_Coytado_, con _y_, para que no forme diptongo con la vocal anterior: es el acongojado con _coitas_ ó _cuitas_. CACER., ps. 13: Porque es un cuitado fía tanto en Dios. Hallábase preso el Arcipreste cuando esto escribía; así es de hondo y sincero el sentimiento que le trae á la memoria á los personajes históricos perseguidos por causas semejantes á la suya, que hemos dicho debió de ser falsa delación de los clérigos talaveranos, en cuyos pechos debía de hervir el encono contra quien tan varonilmente supo criticar su vida desgarrada. Dios sacó á los judíos, _manu forti_, á puros prodigios de Moisés. (_Exodo._) Sacó á Daniel del pozo adonde le echaron á que le devorasen los leones por envidia de los demás gobernadores, sobre los cuales le había puesto el rey de Babilonia, Darío (_Daniel_, 6). La reina Ester (_Ester_, 8), judía de nación, logró del rey Asuero un decreto en favor del pueblo judío, tan esclavizado en Asiria como antes en Egipto.] [Nota 2: _Reyna_, _ayna_, con _y_, que lleva el acento, y, como en _coytado_, no hace diptongo. _Reína_ y _aína_ sonaban, de _re(g)ina(m)_ el primero; _ayna_, presto, todavía vulgar. QUEV., _Cuent. de c._: Y no me echen de vicio, que podrá heder el negocio más aína que piensan.--_Dino_ fué clásico y es vulgar por _digno_, como _endino_ de _indignu(m)_.--Lazeria, trabajo, miseria. _Trat. Arg._, 1: ¿Qué buscas en la miseria, | amor de gente cautiva? | Déjala que muera o viva | con su pobreza y laceria.--Falta un vocablo en _-ína_ detrás de _presión_, por _prisión_, de _pression(em)_, vale apuro, pena (c. 787), y aquí también prisión, en la que escribía (c. 1709).] [Nota 3: _Libreste_ por _libraste_, de _lib(e)ra(v)isti_, así como _libraste_ de _lib(e)rasti_. Al profeta Daniel, del lago ó cisterna de los leones. Los gentiles, vasallos de la reina Lupa, procuraron apoderarse de los huesos de Santiago cuando fueron llevados en el _arca marmórica_ por los discípulos desde Padrón al burgo de los Tamárigos, donde hoy yacen: la leyenda está en la falsa _Crónica_ de Turpín. Conforme con la creencia popular, atribuye el Arcipreste lo del dragón que dicen se tragó á Santa Margarita, á Santa Marina, confundiendo á estas dos Santas. Gran devoción se tuvo á Santa Marina, y se le levantaron templos en Sevilla, Córdoba, León y, sobre todo, en la provincia de Orense, donde la leyenda pone que fué martirizada por el Prefecto Olibrio, enamorado de ella y desdeñado. (Véase FLÓREZ, _Esp. Sagr._, t. 17, pág. 216.)] [Nota 4: _Conpaña_ es posverbal de _conpañ-ar_ y colectivo de _conpaño_, y vale lo que compañía, gente que acompaña y sigue, y acción de acompañar; úsase todavía en Andalucía. CABR., pág. 223: Fuéronse tras él las compañas. Idem, 509: Comienza el Señor á hacer un largo sermón... diciendo á las compañas. J. ENC., 259: Dios salva, compaña nobre. Nótese que nunca se hace _m_ la _n_ ante _b_ o _p_.--_Tan maña_ de _tan magna_, tan grande, de donde _tamaño, tamaña_.--_Tirar_ por sacar, como en francés, muy castizo. _Traged. Policiana_, 2: Tiradme de aquí estas botas. H. NÚÑEZ: Boñiga de marzo tira manchas cuatro; boñiga de abril tira manchas mil. Buena vida, arrugas tira. [Véase CEJADOR, _Vocab. medieval_ y _Leng. de Cervantes_, II, _Tirar_.] Esta _falsa conpaña_ fueron aquellos jueces y viejos verdes que, no pudiendo vencer la castidad de Susana, la condenaron, librándola Dios por testimonio de Daniel, mozo á la sazón, á quien fué revelado de lo alto lo que ellos guardaban en sus corazones (_Daniel_, 13). "No sólo castigó sus verdes años--dice JUAN DE TORRES (_Filosofía moral de príncipes_, 18, 2)--con la mano flaca de un mocito, sino que lo que ellos intentaron en secreto, echó Dios en la plaza, y lo que desearon esconder en los rincones, hizo auto público, para que viniese á noticia de todos."] [Nota 5: La _x_ de _Mexías_ por influjo morisco. Véase el libro de _Jonás_.] [Nota 6: Tras _lisión_ falta lo que cortó el encuadernador, así como en _acipre_. Véase _Daniel_, 3. Acerca de San Pedro en _Mateo_, 14: "Mas viendo el viento fuerte, tuvo miedo; y comenzándose á hundir, dió voces, diciendo: Señor, sálvame. Y luego Jesús, extendiendo la mano, trabó de él y le dice: Oh hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?"] [Nota 7: _Aun_ por _además_, como _adhuc_.--_Fabrar_ por _fablar_ (sonaba _habrar_), rústico, passim en nuestros dramaturgos primitivos.--_Sey_ se usa todavía en muchas partes, de _se(d)e_, _sei_. El Arcipreste, desenmascarando á los clérigos de Talavera, hizo á Dios servicio, y no menos lo hizo con este su libro, glosa y extensión de aquella sátira. Fué, pues, uno de los _servidores_ que no temen decir la verdad. "Y aun á príncipes y á reyes seréis llevados por causa de mí, por testimonio a ellos y a los Gentiles. Mas cuando os entregaren no os apuréis por cómo ó qué hablaréis: porque en aquella hora os será dado qué habéis de hablar. Porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu de vuestro Padre que habla en vosotros" (_Mateo_, 10, 18). Este servicio presenta á Dios para que le libre de los _traydores_, que con falsas delaciones le llevaron á la prisión. Mentira parece no hayan entendido cosa tan clara los que tan á espaldas de estos sentimientos del Arcipreste le tuvieron por clérigo de mal vivir y de peor intención al escribir su obra. Así esta invocación, que sin duda se les pasó por alto, es una sentidísima confesión del Arcipreste de su intento al escribirla y del estado apenadísimo de su ánimo al tomar la pluma, perseguido como se veía injustamente.] [Nota 8: _Grabiel_ por _Gabriel_, metátesis vulgar, hoy igualmente.--_Hacerle cierto_, frase clásica. J. PIN., _Agr._, 11, 21: Y os hago cierto que muchos. _Quij._, 1, 10. Y esto se te hiciera cierto, si hubieras leído tantas historias como yo.] [Nota 9: _Hemanuel, nobiscum Deus_, Dios con nosotros, uno de los nombres del Mesías, libertador de los hombres.] [Nota 10: _Mescladores_, como _mestureros_, son los enredadores, revoltosos y cizañeros.] [Nota F: La ortografía latina la corrijo siempre sin más advertir. Por hombre traen los manuscritos las formas _onbre_ y _ome_: esta segunda manera, á veces con tilde sobre la _m_, que yo dejo de poner. Es esta prosa un comento del título del libro, en la cual pone su intento de traer á todos al buen amor, que es el de Dios; pero, como el Arcipreste era un verdadero hombre de cuerpo entero, sin las niñerías de mojigatos afeminados ó pillastrones, que siempre los hubo, entendió que había que desenmascarar al hombre mundano y las trapacerías de su loco amor, para que, conociéndolo, todo, lo bueno y lo malo, libremente escogiese el buen camino el que de veras y con conocimiento de las cosas se quisiese salvar. Tal es el sentido del salmo que aquí glosa con otras palabras de la Escritura y del Derecho canónico y civil: _Intellectum tibi dabo, et instruam te in via hac, qua gradieris_, te daré conocimiento y te enseñaré el camino que has de recorrer, que es el del mundo, lleno de engaños y con la natural inclinación al loco amor en el cuerpo, pues con él nacemos: así, obrando el bien á sabiendas y peleando contra el mundo y contra la propia naturaleza, _firmabo super te oculos meos_, pondré complacido mis ojos en ti, que, como bueno, luchaste. La alteza de pensar de este varón fuerte, y que no sabía de embustes, se ve en aquellas palabras que han escandalizado á los que no pican tan alto como él: "en pero, porque es umanal cosa el pecar, si algunos (lo que non los conssejo) quisieren usar del loco amor, aquí fallarán algunas maneras para ello." No intenta llevar á nadie al mal, como se ve por la cortapisa del paréntesis, sino que es una manera de enseñar el cebo á los mismos mundanos para que lean el libro, porque está persuadido de que la verdad no daña jamás á nadie y es donde Dios: _intellectum tibi dabo_. Nadie como Dios respeta la libertad de todas sus criaturas, y no quiere llevar al cielo á tontos y gente para poco, sino que todos entiendan las cosas y escojan el buen amor, conociendo y despreciando el loco del mundo. Esto dice el salmo y esto intenta nuestro autor, y suponer doblez en él va contra todo derecho y justicia: "las palabras sirven á la intençión é non la intençión á las palabras." _Michi_ se decía: _Veso_, _vieso_, _verso_, como _viés_, de _ve(r)(su)m_. BERC., _Mil._, 44.--_Salamon_. TOSTADO, _Bibliófil. esp. Op. liter._, pág. 225. Pero, además, esa salida desenfadada del Arcipreste está llena de socarronería y le estoy viendo al escribirla que se le escapa la risa. Es concesión retórica é irónica y nada más.] AQUÍ DIZE DE CÓMO EL AÇIPRESTE RROGÓ A DIOS QUE LE DIESE GRAÇIA QUE PODIESE FACER ESTE LIBRO [11] Dyos Padre, Dios Fijo, Dios Spíritu Santo: El que nasçió de Virgen esfuerçe nos de tanto, Que sienpre lo loemos en prosa é en canto, Sea de nuestras almas cobertura é manto. [12] El que fizo el çielo, la tierra é la mar, Él me dé la su graçia é me quiera alunbrar, Que pueda de cantares un librete rimar, Que los que lo oyeren, puedan soláz tomar. [13] Tú, Señor é Dios mío, que al ome formeste, Enforma é ayuda á mí, tu açipreste, Que pueda facer _Libro de Buen Amor_ aqueste, Que los cuerpos alegre é á las almas preste. [14] Sy queredes, señores, oyr un buen soláz, Ascuchad el rromanze, sosegadvos en paz: Non vos diré mintira en quanto en él iaz'; Ca por todo el mundo se usa é se faz'. [15] E porque mijor sea de todos escuchado, Rrazón más plazentera, ffablar más apostado. Es un decir fermoso é saber sin pecado, Rrazón más plazentera, ffablar más apostado. [16] Non cuydés que es libro de neçio devaneo Nin tengades por chufa algo que en él leo: Ca segund buen dinero yaze en vil correo, Asy en feo libro yaze saber non feo. [17] El axenúz de fuera negro más que caldera, Es de dentro muy blanco, más que la peñavera; Blanca farina yaze so negra cobertera, Açúcar dulce é blanco yaze en vil cañavera. [18] So la espina yaze la rrosa, noble flor; So fea letra yaze saber de grand dotor; Como so mala capa yaze buen bevedor, Asy so mal tabardo yaze _El Buen Amor_. [19] Porque de todo bien es comienço é rayz La Virgen Santa María, por ende yo, Juan Rruys, Açipreste de Fita, della primero fiz' Cantar de los sus gozos siete que asy diz'. [Nota 13: _Preste_, aproveche. MAR., _H.E._, 22, 18: No prestó nada la mudanza de lugar. CERV., _Viaj. Parn._: No vale arnés ni presta dura malla. Sería gran blasfemia pedir el favor de Dios para hablar de amoríos mundanos; pero el amor de que trata el libro es el _buen amor_: no el azurronado y tristón de algunos que se dicen virtuosos cristianos, sino el alegre y de buen humor, que regocije al cuerpo mientras apacienta al alma. Es tan rara la virtud alegre y comunicativa, como la del Arcipreste, que no cabe en las entendederas vulgares.] [Nota 14: _Rromanze_ en el único sentido que entonces tenía de lenguaje vulgar, no latino.--No hay mentira _en quanto en él iaz_, en el fondo, pues, son todas realidades; aunque tampoco sea verdad la traza artística, por la cual el autor se pone siempre como personaje principal, haciendo el papel del hombre mundano, que anda de aquí para allá, peloteado por el loco amor y á veces por el bueno, como pasa de hecho en este mundo (c. 69).] [Nota 15: _Cuento_, posverbal de contar, acción y efecto de narrar.--_Apostado_, como _apuesto_, galano: así, _apostadamente_ y _apostarse_. J. MANUEL, _Estad._, 5: Andar lo más apostadamente que pudieren. _Reg. princ._, f. 255: Ella, por mostrar que era así, apostóse y alcoholóse de manera que todo el mundo en viéndola se pagase della.] [Nota 16: _Non cuydés_, no penséis.--_Chufa_, burla, broma; úsase todavía en Sierra de Gata. _Lis. Ros._, 2, 1: Me denostaran con baldones, chufas, escarnios. _Tebaida_, 5: Estás de gana de chufas.--_Correo_, el corredor de comercio, que tercia y trae los dineros.] [Nota 17: _Peñavera_. _Peña_, de _penna(m)_, _pinna(m)_, pluma; díjose del aforro, acaso de plumas, luego de pieles, y de un abrigo cualquiera. _Orden. Sev._, 171: Los zamarros y otros aforros que hovieren de hacer los hagan de buena peña y bien aparejada... de buena peña de lomo... de peña negra y cabritos. J. PIN., _Agr._, 4, 2: Esta es la ropa real? Bástale ser sus peñas lobunas para merecer nombres reales. VILLENA, _Cis._, 3: Tales luas (guantes) non sean enforradas de peña, por el pelo que se pega á la mano.--_Peñavera_ es piel de marmota alpina, por su "color rufo" (HUERT. _Plin_, 8, 37 _anot._), que es lo que vale _vero_ y _em-ber-ar_ las uvas y frutas comenzar á tomar color en Aragón. _Orden. Sev._, 172: Salvo sino fueren peñas heras y grises y mazas, que traen los mercaderes por la mar. _Vero_ es franja ó lista, y solían echarse de _peñavera_ en los aforros ricos. _Corvacho._ 2, 2: Saya de florentín con cortapisa de veros, trepada de un palmo. GONZ. CLAV., _Tamorl._, pág. 182: Era de partes de fuera cubierta de grises, et de partes de dentro era forrada de veros.--_Cañavera_, caña, aquí de azúcar, de donde _cañaver-al_. _El ajenuz es planta_, y su fruto ó semilla negra olorosa y aguda á gusto, que se halla en una cabecilla como la de la adormidera. LAGUNA, _Dioscorides_, 3, 87. La que se dice en latín _nigela_ es aquella misma que llamamos en Castilla agenuz y _neguilla_.] [Nota 18: _Tabardo_, "casacón ancho y largo, con las mangas bobas; de buriel ó paño tosco, que traen los labradores y otras personas para abrigarse y defenderse de los temporales". (_Dicc. autor._) Díjose del ser vestido _tal-ar_, hasta los _tal-os_ ó _tab-as_.--_So mala capa..._, refrán. Los críticos, que tan feamente juzgaron del valor moral de este libro, alabaron la cascarilla negra del ajenuz, la vil cañavera, la cobertera, la espina, la capa y el tabardo, esto es, la manera realista y recia con que su autor pintó el amor mundano; pero ni dieron con la harina, la rosa ni el azúcar, que es la infamia de los clérigos que en esos amores se solazan, cuando debieran dar ejemplo de amor de Dios y de virtud. Este contraste, viva y humorísticamente expresado, es lo que hay en el fondo del libro, y tanto más resalta, cuanto más coloreado campea el mal de hombres que virtud profesan. Sin tener presentes los dos términos del contraste, ¿cómo admirar los quilates del libro ni descubrir el sentido irónico y socarrón que corre por todo él? No han visto más que los amoríos de un poeta tabernario: eso no es entender el libro de _Buen Amor_. [Véanse las variantes de este refrán en CEJADOR, _Refranero, capa_.]] GOZOS DE SANTA MARÍA[G] [20] ¡O María! Luz del día, Tú me guía Todavía. [21] Dame graçia é bendiçión E de Jhesú consolaçión, Que pueda con devoçión Cantar de tu alegría. [22] El primero gozo que s' lea: En çibdad de Galilea, Nazaret creo que sea, Oviste mensajería [23] Del angel, que á ti vino, Grabiel santo é dino: Tróxote mensaj' divino. Díxote: "Ave María". [24] Desque el mandado oviste Omilmente rresçebiste, Luego, Virgen, conçebiste Al fijo que Dios enbía. [25] En Belén acaesçió El segundo, quando nasçió Syn dolor aparesçió De ti, Virgen, el Mixía. [26] El terçero cuentan las leyes, Quando venieron los reyes E adoraron al que veyes. En tu braço, do yazía. [27] Ofreçiol' mirra Gaspar, Melchior fué ençienso dar, Oro ofreçió Baltasar Al que Dios é ome seya. [28] Alegría quarta é buena Fué, quando la Madalena Te dixo goço syn pena: Qu'el tu fijo vevía. [29] El quinto plazer oviste, Quando al tu fijo viste Sobir al çielo e diste Graçias á Dios o sobía. [30] Madre, el tu gozo sesto, Quando en los discípulos presto Fué Spíritu Santo puesto En tu santa conpanía. [31] Del seteno, Madre Santa, La iglesia toda canta: Suviste con gloria tanta Al çielo é quanto y avia. [32] Reynas con tu fijo quisto, Nuestro Señor Jhesuxristo: Por ti sea de nos visto En la gloria syn fallía. [Nota G: Para indicar la tonada popular en que habían de cantarse estos Gozos, trae aquí _G_ la copla popular: _Quando los lobos preso lo an a don Juan en el campo_. Esto indica que se cantaban y eran populares, y se comprueba con las variantes _S_ y _G_, que son hartas. La antigüedad y delicadeza de sentimientos sencillos hacen venerables estos Gozos, que apenas me atrevo a retocar.] [Nota 20: _Todavía_, por todo el camino de la vida, siempre; sentido que tiene en VILLENA, _Cis._, pág. 20: Catando todavía que.] [Nota 21: _Ihesu_ con _h_, para indicar que no hiere la _i_ a la _e_ como _g_, que era su pronunciación, sino como nuestra moderna _i_.] [Nota 23: _Tróxote_, o _trújote_, por _trájote_, clásico y vulgar en toda España.] [Nota 24: _Omilmente_, de _omil_, humilde, de _humil(em)_.] [Nota 27: _Seyia_, estaba sentado, era, _seer_, _ser_, de _se(d)er(e)_.] [Nota 29: _O_, donde; fr., _où_, de _ubi_. _Alex._, 665: Todos per _hu_ estaban amortiguados cairon. _Cid_, 1392: Adelino pora San Pero, _o_ las dueñas están. Idem, 485: Fellos en Casteion, _o_ el Campeador estaua. [Véase CEJ., _Vocab. medieval_, _O_.]] [Nota 31: Y, allí, como en fr. _il-y-a, j'y viens tantôt_; de _(h)i(c)_, aquí.] [Nota 32: _Quisto_, querido, de donde _bienquisto_, _malquisto_, propiamente buscado y deseado, _quaes(i)tu(s)_, _quaerere_, de donde _querer_.--_Fallía_, falta de _fall-a_, que vale lo mismo y es posverbal de _fall-ir_.] GOZOS DE SANTA MARÍA [33] Virgen, del çielo Reyna, É del mundo melezina, Quiérasme oyr muy dina, Que de tus gozos ayna Escriva yo prosa dina Por te servir [34] Dezir t' he tu alegría, Rrogándote todavía Yo pecador Que á la grand culpa mía Non pares mientes, María, Más al loor. [35] Tú siete gozos oviste: Primero, quando rresçebiste Salutaçión Del ángel, quando oiste: Ave María, conçebiste Dios, salvaçión. [36] El segundo fué cunplido, Quando fué de ti nasçido, É sin dolor, De los ángeles servido, Ffué luego conosçido Por Salvador. [37] Fué el tu gozo terçero, Quando vino el luzero Á mostrar El camino verdadero Á los rreyes: conpañero Fué en guiar. [38] Fué la quarta alegría, Quando te dixo, María, El Grabiel Que Jesuxristo vernía É por señal te dezía Que viera á él. [39] El quinto fué de grant dolçor, Quando al tu fijo Señor Viste sobir Al çielo, á su Padre mayor, E tu fincaste con amor De á él yr. [40] No es el sesto de olvidar: Los discípulos vino alunbrar Con espanto, Tú estavas en ese lugar, Del çielo viste y entrar Spritu Santo. [41] El seteno non ha par, Quando por ti quiso enbiar Dios tu Padre, Al çielo te fizo pujar, Con él te fizo assentar Como á Madre. [42] Señora, oy' al pecador: Ca tu fijo el Salvador Por nos diçió Del çielo, en ti morador, El que pariste, blanca flor, Por nos nasçió. [43] A nosotros pecadores Non aborrescas, Pues por nos ser merescas Madre de Dios; Ant'él connusco parescas, Nuestras almas le ofrescas, Ruegal' por nos. [Nota 41: _Pujar_ por subir. VALD., _Diál. leng._: Tampoco usamos pujar por subir. Bien los aldeanos.] [Nota 42: _Oy_, por oye, en sinalefa: _oy-al_ pecador.--_Diçió_, bajó, cayó: de _deçir_, caer, _deci(d)er(e)_.] [Nota 43: En _G_: _pecador non te aborrezcas_. Debe de haber errata, no menos que en _S_: _Por nos otros pecadores non aborrescas_.--_Ant' él_, sinalefa.--_Con-nusco_, _con-vusco_, como _con-migo_, _con-tigo_; del latín vulg. _nos-cu(m)_ por _nobis-cum_.] AQUÍ FABLA DE CÓMO TODO OME ENTRE LOS SUS CUYDADOS SE DEVE ALEGRAR É DE LA DISPUTAÇIÓN QUE LOS GRIEGOS É LOS ROMANOS EN UNO OVIERON [44] Palabras es del sabio é díselo Catón: Que ome á sus cuydados, que tiene en coraçón, Entreponga plazeres é alegre la rrazón, Ca la mucha tristeza mucho pecado pon'. [45] E porque de buen seso non puede ome reyr, Abré algunas burlas aquí á enxerir: Cadaque las oyeres non quieras comedir, Salvo en la manera del trobar é dezir. [46] Entiende bien mis dichos e piensa la sentençia, Non contesca contigo como al dotor de Greçia Con el rribal de Rroma é su poca sabençia, Quando demandó Roma á Greçia la çiencia. [47] Asy fué, que rromanos las leyes non avíen, Fueron las demandar á griegos, que las teníen; Rrespondieron los griegos que non las meresçíen Nin las podrían entender, pues que tan poco sabíen. [48] Pero, si las queríen para por ellas usar, Que ante les conveníe con sus sabios desputar, Por ver si las entendrían é meresçían levar: Esta rrespuesta fermosa davan por se escusar. [49] Respondieron rromanos que les plazía de grado; Para la desputaçión pusieron pleito firmado; Mas porque non entendrian el lenguaje non usado, Que desputasen por señas, por señas de letrado. [50] Pusieron día sabido todos por contender, Ffueron rromanos en cuyta, non sabiendo que fazer, Porque non eran letrados ni podrian entender Á los griegos dotores ni á su mucho saber. [51] Estando en su cuyta dixo un çibdadano Que tomasen un rribal, un vellaco romano: Quales Dios le mostrase fer señas con la mano, Que tales las feziese: fuéles conssejo sano. [52] Ffueron á un vellaco muy grand é muy ardid; Dixieron: "Nos avemos con los griegos conbid' "Por desputar por señas: lo que tu quisieres pid' "E nos dártelo hemos; escúsanos desta lid." [53] Vestiéronle muy rricos paños de grand valía, Como si fuese dotor en la philosofía; Subió en alta catedra, dixo con bavoquía: "D'oy máys vengan los griegos con toda su porfía." [54] Vino ay un griego, dotor muy esmerado, Escogido de griegos, entre todos loado; Sobió en otra cathreda, todo el pueblo juntado. Començaron sus señas, como era tratado. [55] Levantóse el griego, sosegado, de vagar, E mostró sólo un dedo, qu' está çerca el pulgar; Luego se assentó en ese mismo lugar; Levantóse el rribaldo, bravo, de malpagar. [56] Mostró luego tres dedos fasia el griego tendidos, El pulgar é otros dos, que con él son contenidos En manera de arpón, los otros dos encogidos Assentóse el neçio, catando sus vestidos. [57] Levantóse el griego, tendió la palma llana, E assentóse luego con su memoria sana: Levantóse el vellaco con fantasía vana, Mostró puño çerrado: de porfia a gana. [58] A todos los de Greçia dixo el sabio griego: "Meresçen los rromanos las leys, non gelas niego". Levantáronse todos en paz é en sosiego: Grand onrra ovo Rroma por un vil andariego. [59] Preguntaron al griego qué fué lo que dixiera Por señas al rromano é qué le rrespondiera. Diz': "Yo dixe qu' es un Dios; el rromano dixo qu'era "Uno en tres personas, é tal señal feziera. [60] "Yo dixe que era todo á la su voluntad; "Rrespondió qu'en su poder lo teni' e diz' verdad. "Desque vi que entendíen é creyen la Trinidad, "Entendí que meresçíen de leyes çertenidad." [61] Preguntaron al vellaco quál fuera su antojo. "Dixom' que con su dedo me quebraria el ojo: "Desto ove grand pesar é tomé gran enojo. "Rrespondile con saña, con yra é con cordojo [62] "Que yo le quebraría, ante todas las gentes, "Con dos dedos los ojos, con el pulgar los dientes. "Díxome enpós esto que le parase mientes, "Que m' daría grand palmada en los oydos rretenientes. [63] "Yo le respondí que l' daría tal puñada, "Que en tienpo de su vida nunca le viés' vengada. "Desque vió la pelea tan mal aparejada, "Dexó de amenazar do non le preçian nada." [64] Por esto diz' la pastraña de la vieja fardida: "Non há mala palabra, si non es á mal tenida"; Verás que bien es dicha, si bien fues' entendida: Entiende bien mi libro: avrás dueña garrida. [65] La bulrra que oyeres, non la tengas por vil; La manera del libro entiéndela sotil: Saber el mal, desir bien, encobierto, doñeguil Tú non fallarás uno de trobadores mill. [66] Ffallarás muchas garças, non fallarás un huevo; Rremendar bien non sabe todo alfayate nuevo: Á trobar con locura non creas que me muevo; Lo que _Buen Amor_ dize con rrazón te lo pruevo. [67] En general á todos ffabla la escriptura: Los cuerdos con buen sesso entendrán la cordura, Los mançebos livianos guárdense de locura, Escoja lo mijor el de buena ventura. [68] Las del _Buen Amor_ sson razones encubiertas; Trabaja do fallares las sus señales çiertas; Ssi la rrazón entiendes ó en el sesso açiertas, Non dirás mal del libro, que agora rrehiertas. [69] Do coydares que miente, dize mayor verdat; En las coplas puntadas yaze la falssedat, Dicha buena ó mala por puntos la juzgat, Las coplas con los puntos load ó denostat. [70] De todos estrumentos yo, libro, só pariente: Bien ó mal, qual puntares, tal dirá çiertamente; Qual tu dezir quesieres, y faz punto é tente: Ssy puntarme sopieres, sienpre me avrás en miente. [Nota 44: Después del primer verso trae _G_ la cita de Catón, que sin duda añadió el copista: _Interpone tuis interdam_ (interdum) _gaudia caris_ (curis). De lo populares que fueron los dísticos que corrían de Catón por España trató K. PIETSCH, _Preliminary notes on two old Spanish versions of the disticha Catonis, in the Decennial Publ. of the niv. of Chicago_. Chicago, 1903. _Disticha Catonis_, l. 1, d. 28: "Interpone tuis interdum gaudia curis | Ut possis animo quemvis sufferre laborem". NEBRIJA, _Aurea hynnorum expositio_. Compluti 1528.] [Nota 45: Sentencia tan honda, que no le veo ni le verá nadie el sentido. _En serio_ nadie se ríe, como en _seso_; lo contrario de _en chanza_ ó _en burla_. No hay entero seso en los hombres, dice Pacheco (_Disc._, 7, 4, 3), esto es, juicio.--Las _bulras_ (_S_), que enjiere el Arcipreste, vocablo hoy vulgar por natural trasposición, son el sano buen humor de toda la picaresca española, el humanismo que llaman, en el cual fué maestro consumado.--_De buen seso non puede ome reyr_, si no es trasponiendo, á fuerza de juicio é ingenio, los linderos del común pensar, hasta mirar las mayores seriedades de la vida con aquella señoreadora burla y juicioso menosprecio, en que las tenían nuestros grandes humanistas, los hombres más graves y burlones á la vez, Cervantes y Quevedo.--_Enjerir_, por reacción erudita injerir. GRAN., _Simb._, 1, 3, 1: Parecióme enjerir aquí lo que este filósofo con las palabras de la elocuencia de Tulio dice.--_Cadaque_, siempre o cada vez que. _Corvacho_, 2, 7: Cadaque la abría, dávale el viratón por los pechos á aquel que la abría. J. ENC., 145: Que cadaque vas é vienes | con ellos muy bien te va.--_Comedir_, meditar, maquinar; aquí, llevar la contra, desaprobar. S. BADAJ., 2, pág. 108: Él algo está comidiendo. F. SILVA, _Celest._, 35: Y debríades vosotros en mal punto comedir alguna malicia. Idem, 34: Alguna gracia, á osadas, estás tú agora comidiendo. G. PÉREZ, _Odis._, 2: El mal que ahora comides en tu pecho, | que en obra o en palabra lo imaginas. _Corvacho_, 4, 2: Como de personas que está comidiendo en algund grand pensamiento.--_Trobar_, inventar (_trouver_ en francés), fantasear, componer trobas ó versos, y es lo propio del _poeta_ o inventor, creador.] [Nota 46: _Contecer_, de donde _a-contecer_. _Canc. s. XV_, 264: Y conteceles comigo | como á los que van por lana. _Alex._, 1286: A veces contece seamos esforciados.--_Ribaldo_ en _S_, como en italiano y portugués, provenz. _ribaut_, _ribalda_; fr. _ribaud_, _ribaude_. Valía bellaco. AYORA, _Cart._, 12: Les daban grita diciéndoles ribaldos y cobardes. L. RUEDA, 2, 261: Tírate a fuera, ribalda, que te haré encoroçar. Idem, 1, 143: ¿Que sea verdad esto, ribaldo tacaño? _Ribald-eria_ en BOSCAN, _Cortes_, 215: Usar toda suerte de maldad y ribalderia. ¡Críticos del siglo XIX, que tan lindamente habéis juzgado mi libro y mi intención, sois ribaldos romanos, vellacos y rústicos, que no penetráis las delicadezas de los sabios griegos! El cuento en sustancia es popular.] [Nota 47: El imperfecto en _ie_ por _ia_, antiguo.] [Nota 48: _Levar_, ant. por _llevar_, que nació de él por analogía con _lievo_, _lievas_ (llevo, llevas), de _levare_.--_Ante_, de donde salió _antes_ con la _s_ de _mientras_, _entonces_. Cid, 169: Ca amouer á myo Çid ante que cante el gallo.] [Nota 49: _Rromanos_, _rrespuesta_, y toda r fuerte con rr.--_Pleito_, convenio, conforme a su etimología, de _placitum_, _placere_, y el mismo valor tiene _pleitohomenaje_, avenirse á, someterse de grado, _ad placitum_, á gusto del otro ó de entrambos. _Libr. engañ._, página 40 (ed. BONILLA): ¿Cómo yré, ca le fise pleyto que dormiria con él?--_Entendrien_ por _entenderien_, _entendrían_ por _entenderían_, contracción vulgar hasta hoy, como en _podrían_ por _poderían_.] [Nota 50: _Ffueron en cuyta_, estaban en congoja, hoy _cuita_, _acuitarse_; sobre su fuerza y origen, véase CEJADOR, _Tesoro_, A. 37. _Por_, para.] [Nota 51: _Segund Dios_, en _S_, á Dios y á ventura, y poniendo en Dios el negocio, que por ellos miraría, según llevaban buena intención.--_Serle consejo sano_ como _serle sano_. _Celest._, 4, 56: Auisale que se aparte deste propósito y serle ha sano.--_Fer_ y _far_, hacer (c. 77).] [Nota 52: _Ardid_ como _ardido_. J. PIN., _Agr._, 4, 9: Es tan ardid la hermana golondrina. Esto es, ingenioso.--_Conbid_ o _combit_, que lee _S_, aunque el consonante pida lo primero, tiene el mismo valor que _envite_, contienda.--_Pid_, contracción y se usaba mucho, sobre todo en la tercera persona singular, y más en el imperativo.] [Nota 53: _Cathreda_, en _S_, aun hoy vulgar por _cátedra_.--_Bavoquia_, altanería boba, como _babequia_, de donde se deriva, y éste de _babiec-a_, _babi-eco_, _Bab-ia_, _bab-a_, del caérsele a los bobos. _Alex._, 655: Mas para mí non era tan fiera bavequia. BERC., _Mil._, 569: Dioso que lo mandara criar Sancta Maria | Quien esto dubdaçe faria bavequia.--_Mays_, más, de _ma(g)is_.] [Nota 54: _Ay_, ahí, de la preposición _á_ y de _y_ ó _i_, ó _hi_, que valía allí de _hi(c)_, aquí; en fr. _y_: _il-y-a_, _nous y sommes_.--Esmerado, extremado y exquisito ó fino en su arte. A. ALV., _Silv. Conc._, 10 _c_, § 3: O bella, ó esmerada y admirable criatura (María). Así, esmero, lo mejor y más fino. Idem, _Dom. 1, adv. 10 c_, § 2: Y esta nata y esmero del mundo. _Esmerarse_ es sobresalir. _Pero Niño_, 1, 6: Allí peleó tanto este doncel, que se esmeró de los otros allende dellos tantas veces que.] [Nota 55: _De vagar_, con espacio y flema, muy usado en Segovia y resto de Castilla; _vagarle_, tener tiempo para algo.--_De malpagar_, de malas pulgas, diríamos, bravonel y matón, malo de contentar, que es lo que _pagar_ vale, como todavía _pagarse de_, contentarse de, conforme á su etimología, de _pacare_. _Galat._, 4, pág. 60: Si todos los deseos humanos se pueden pagar y contentarse, sin alcanzar de todo punto lo que desean.] [Nota 56: _Catar_ por mirar.] [Nota 58: _Gelas_, _selas_; viene _ge_ de _li_, _lli_, _lle_, _ie_, _ge_, variantes ortográficas, derivadas del dativo _illi_ (Cfr. _F. Juzgo_). BERC., _S. Dom._, 161: Bien gelo entiendo. Idem, _Mil._, 67: Por bien ielo tovo. Idem, _S.D._, 79: Non se le olvidara orar. Valdés dice que prefiere _selo_ á _gelo_, que aún sonaba así en su tiempo. En el _F. Juzgo_ todavía se usaba _le lo_: Todo le lo deve entregar (l. 5, t. 3, ley 1). La disimilación debió de hacer que _lelo_ sonara _lielo_, _gelo_, _selo_, por analogía en el último cambio con el reflexivo _se_.] [Nota 59: _Dixiera_ y _respondiera_ como pluscuamperfectos, según su valor etimológico. El anacronismo de conocer la Trinidad griegos y romanos es chistosísimo y vale un Perú.--_Es_, hay, existe.] [Nota 60: _Diz_ por dijo y por dice, dicen, como el _ait_ latino, bordoncillo para todo el que toma la mano y habla.--_Certenidad_ por certeza, úsase todavía en Andalucía y Murcia. _Canc. s. XV_, página 278: Syn saber çertenidad.] [Nota 61: _Su antojo_, su modo de entender las señas del contrario, lo que se le ofrecía a los ojos, y en este sentido primitivo se halla en autores del siglo XV.--_Cordojo_, indignación, ira. _Trag. Policiana_, 21: Estan llenos de dineros y aún no menguados de cordojos. J. ENC., 61: De cuido, grima y cordojo. Vino de cor + _dol-ium_, _cor_ y _dolere_, dolerle el corazón, según aquello de Ovidio (_Ep._, 6) _Cor dolet_, de coraje reviento. _Re-cordojo_ en Rodrigo Reinosa (GALLARD., 4, 1414): Recordojo he de ti, | de verte, pastora, aquí.] [Nota 62: _Enpós esto_, tras esto; en _S_ _apos_. Vale después y fuera de. En este segundo sentido véase A. ALV., _Silv. Conc., 10 c_, § 3: En las demás criaturas, apos de María, apenas puso un dedo della (de su mano). Viene de _a_ y _pos(t)_, como _des-pues_, _en-pos_ y _en-pues_. El simple _pues_, de _pos(t)_, por después en BERC., _Sacr._, 58: Nin pues nin ante. _Pos_ por _pues_ úsase en Castilla la Vieja y Andalucía.--_Parar mientes_, atender, clásico: _las mientes_ son las _mentes_, _mens_.--_Retenientes_, de _reteñir_: me retiñe eso en los oídos.] [Nota 63: _Desque_, después que. B. ALCAZ., pág. 108: Llaméles y desque me vido. CAST., _Canc._, 1, pág. 335: Desque digas el tormento | tan amargo en que me dejas, | remira con ojo atento | cómo hace sentimiento. Este cuento procede de Accursio, en el _Comentario_ al _Título Segundo_ del _Digesto, De Origine Iuris_, según el texto de Pomponio, como se ve por el comentario de Nebrija en el _Vocabularium utriusque iuris_, Lugduni, 1591. Accursius floreció del 1182 al 1260. Dos siglos después del Arcipreste pasó otra disputa de gestos entre Panurgo y Thaumaste en el _Pantagruel_ (2, 18) de Rabelais; aunque harto más pesada, oscura y sin la presente moraleja. Es de origen popular.] [Nota 64: _Pastraña_ ó _patraña_ por refrán vulgar, como _patarata_ ó vulgaridad, de _pat-ar-aña_ ó _pat-er-aña_, y como _pat-ochada_, de _pat-a_, cosa de _pat-anes_ y gente vulgar. CACER., ps. 72: Les parecen patrañas y cuentos de viejas. La _s_ es parásita. _Quijot._, 1, 25: Y todo pastraña ó patraña.--_Fardida_, ingeniosa y ducha en las cosas de la vida. No hay mala palabra, cuando no se echa á mal: las palabras son según se toman y se digan; el ánimo é intención les da valor.--_Ha_ por _hay_, que vino del mismo _ha_ (3.ª p. de _haber_) y de la _y_, allí, como en francés, _il-y-a_ por _il a_.--_Verás que..._ Hace ya aquí la aplicación del cuento á su libro, que nadie echará a mal los desenfados que en él leerá, si tiene ojo á la buena intención del autor. Pero ¿y cuál fué su intención? ¿Enseñar los malos pasos para que el lector los evite, como da á entender en las coplas siguientes, ó también, y además, lograr _dueña garrida_? Esto segundo es una añagaza, é irónica, para que los mundanos sigan leyendo, por aquellos á quienes decía al principio que "si algunos quisieren usar del loco amor..."--_Garrido_, hermoso, lindo. _Quij._, 2, 21: No viene vestida de labradora, sino de garrida palaciega.] [Nota 65: No menosprecies este libro teniéndolo por de pasatiempo y chanza chocarrera, sino adelgaza tus entendederas, porque el punto más subido del trobar y del arte está en saber decir bien, encubierta y donairosamente lo feo y malo, y raros son los trobadores que á esto llegan, uno entre mil. He aquí una teoría sobre un naturalismo, que encierra en sí el idealismo máa levantado. Zola pintaba lo feo, pero pretendía que había que pintarlo tal cual era, como en fotografía, que sirviese de documento científico. Este naturalismo ó realismo del Arcipreste no desprecia lo feo y bajo, pero el arte está en expresarlo por medio del idealismo.--_Doñeguil_, donairoso, de _don_ y el éuskaro _eguile_, que hace, hecho con donaire y gracia.] [Nota 66: La dificultad no está en ver garzas, que todo el mundo ve, sino en dar con el huevo de la intención, de donde las garzas salieron, y que está harto escondida para los lectores vulgares. Los lectores novatos no son quiénes para poner peros a los buenos libros ni para remendar lo que apenas entienden. No me arrastró al escribir el mío ninguna liviandad ni desgarro (es el valor de _locura_, que hallará el lector en CEJ., _Tesoro L._); lo que el libro del _Buen Amor dize_ va bien cimentado en una sana y honda intención moral.--_Alfayate_, sastre, del arábigo.] [Nota 67: Para todos es este libro: el cuerdo sacará cordura de él; guárdese e1 mancebo liviano de sacar ánimos de loquear; en suma: cada cual alcanzará de él lo que le depare su mejor ó peor suerte: _qui potest capare, capiat_.] [Nota 68: Cava y ahonda en las razones encubiertas del libro, dondequiera que des con el filón (_señales çiertas_); si das en el motivo de él y aciertas con el sentido (_seso_) de lo que se dice, no lo desaprobarás, como ahora lo haces.--_En el seso_, en el sentido de las razones, de _sensu(m)_. MINGO REV.: Puede aver dos sessos, uno literal, otro moral.--_Rehiertar_, rebatir, de _refertus, referre_, llevar y traer palabras, disputar. _Cal. Dimna_, 4: E non refiertan ninguna cosa de lo que dice. GONZ. CLAV., _Mamorl._, pág. 157: El que refierta que non quiere beber, facenle beber, aunque no quiera. Su posverbal es _rehierta_ ó _reyerta_.] [Nota 69: Tan encubierto es el sentido de esta copla, que _G_ tampoco la entendió, pues lee: _Do coydares que miente dize y gran fealdat... dicha mala ó buena por vientos la juzyat | Las coplas con los pintos load ó denostat_. Lo de _fealdad_, _vientos_ y _pintos_ no tiene pies ni cabeza. ¿Entiende la copla el lector? Si a mí se me alcanza, su sentido es éste: Donde piensas que el libro miente, dice mayor verdad, que es en la doctrina moral y en el sano intento mío, que algunos creerán no ser más que una farsa, una máscara y mentira, un dar color de moralidad á pinturas desenfadadas y á desahogos de un Arcipreste de vida airada. La moralidad é intento moral, que afecto, no es careta, es sinceramente lo que yo pretendo en el libro: esta es la pura _verdad_. Al revés, en las coplas, donde se cantan escenas ó sentencias de libertinaje, es donde no hay más que _falsedad_, esto es, pura fantasía del autor, que aunque toma cada rasguño del natural ó de la comedia _Pamphilus_ y algunos fabliaux, no son cosas que han pasado, ni menos que me hayan pasado a mí, como alguien creerá, sino que me pongo y envisto en los personajes, por pura traza artística y, por lo mismo, en ello hay _falsedad_ de hecho. Cada cosa, buena o mala, juzgadla por los fines é intentos á que _apuntó_ y que _contrapunteó_ el autor (_por puntos_); no separéis, al criticar el libro, los fines de los medios, de que él se vale para llegar a los unos por los otros. _Puntos_ son los fines adonde _apunta_ el autor, y éstos son _verdaderos_ en él, no mascarilla para no escandalizar; mientras que los medios son trazas artísticas, por consiguiente, de hecho cosas _falsas_, al artista permitidas. _Puntadas_, entonadas, _puntar_, entonar, metáfora acaso del contrapunto por intento (c. 1228, 1231) y del apuntar al blanco.] [Nota 70: Trae _G_ _pyntares_ en la corrección por _puntares_. Puntar, como _apuntar_ y _contrapuntear_, y con esto se entenderá esta copla, que sin ello, fuera más oscura que la anterior. Yo, el libro, soy padre de los medios ó instrumentos de canto y contrapunto empleados aquí: según apuntes y contrapuntees ó discantes, así sacarás provecho ó daño de ellos, esto es, de dichos, escenas y personajes. Detente y haz punto en el decir, dicho ó escena que tú quisieres ó buscares (_quisieres_ vale _buscares_, _quaesieris_); si estudiándolo supieres dar en el blanco que yo tenía allí al escribir (_si sopieres apuntarme_), no te extraviarás, irás conmigo (_ssiempre me avrás en miente_) y no sacarás el daño que acaso saques si no apuntas bien á mi intento, pues te quedarás en los medios y con los instrumentos, que son cosas, á veces, harto libres, sin llegar a él: llevarás mal el contrapunto y no como yo lo llevo. Acaso algún moderno lo entenderá todo patas arriba, como no faltan quienes supongan que Cervantes era un descreído y aun que ataca rebozadamente á la Iglesia en su _Quijote_. Con capa de moralidad, se dirá ese tal, quiso encubrir sus desvergüenzas el tuno redomado del Arcipreste, para no ser tildado por la sociedad, y por eso da á entender aquí, al buen y sutil entendedor, que distinga entre la capa y el cuerpo, y no haciendo caso de aquéllas se quede con éste. "Comme un Rabelais hypocrite rendu prudent par le pays et le temps dans lesquels il vivait", dice Puymaigre (_Les vieux aut. castill._, t. 2, p. 63, etc.). Pero el Arcipreste, para mí, ni era hipócrita ni necesitaba serlo en época tan desgarrada como aquélla. Por algo le metieron en chirona, donde cabalmente escribió este libro con tan buena estrella como escribió en la cárcel el suyo Miguel de Cervantes. Fuera el Arcipreste un picaronazo, amigo de figones, hampón á carta cabal, mujeriego y cuanto fueron nuestros pícaros, de los cuales fué el primero en levantar enseña literaria, siendo su primer modelo y maestro, abuelo del Lazarillo y del Guzmanillo, bisabuelo del Buscón; ¡pero suponer en él hipocresía! Eso sólo se les ocurre a los que siempre ven á España encapotada por los negros nubarrones de la Inquisición. Pero hay más, y es que por este libro no pueden sacarse pruebas de que el Arcipreste fuera prácticamente un picaronazo, amigo de figones, hampón y mujeriego, como de sus libros nadie saca que lo fueran Mateo Alemán, Cervantes ni Quevedo. Viviendo en un siglo gazmoño y farisaico, nos escandalizamos de oir ó de leer lo que no nos escandaliza practicar. Un hombre como el Arcipreste, que tiene alma para echarles en cara á los clérigos de Talavera sus desgarros y solturas, hasta verse preso por sus solapadas maquinaciones, no hubiera tenido autoridad para hacerlo ni le hubieran hecho el menor caso si hubiera sido tan suelto y desgarrado como ellos. El Arcipreste de Talavera, autor del _Corvacho_, escribió un siglo más tarde acerca del mismo asunto que el de Hita. Nadie pone en duda la religiosidad y buena conducta del Arcipreste D. Alfonso Martínez de Toledo. Pues bien: su respeto por nuestro Arcipreste llega hasta copiarle con loa, lo cual cierto no hiciera si de él hubiera tenido la opinión de Puymaigre y de tantos otros. En estas dos coplas está el nudo del libro, el intento del autor: según se entienda, así será el libro bueno ó rematadamente malo. El es sutil, _qui potest capere, capiat_: el delicado griego lo entenderá por todo lo alto y á lo divino; el zafio romano, á puñetazos y figonescamente. Juzgar de este libro por la lectura de un trozo suelto, es lo mismo que suponer que la Sagrada Escritura es una obra impía, porque en ella se dice literalmente: _Non est Deus_: no hay Dios. Si allí lo dicen los impíos y no la Escritura, aquí esos trozos los dice ó practica el mundano, á quien pinta y rebate el Arcipreste.] AQUÍ DIZE DE CÓMO SEGUND NATURA LOS OMES É LAS OTRAS ANIMALIAS QUIEREN AVER CONPAÑÍA CON LAS FENBRAS [71] Como dize Aristótiles, cosa es verdadera: El mundo por dos cosas trabaja: la primera, Por aver mantenençia; la otra cosa era Por aver juntamiento con fenbra plazentera. [72] Sy lo dexies' de mío, sería de culpar; Dízelo grand filósofo: non so yo de reptar; De lo que dize el sabio non devedes dudar, Ca por obra se prueba el sabio é su fablar. [73] Que diz' verdat el sabio claramente se prueva: Omes, aves, animalias, toda bestia de cueva Quiere, segunt natura, conpaña sienpre nueva; E muncho más el ome, que toda cosa que s' mueva. [74] Digo muy más el ome, que de toda criatura: Todas á tienpo çierto se juntan con natura; El ome de mal sseso todo tienpo syn mesura, Cadaque puede é quier' facer esta locura. [75] El ffuego ssienpre quiere estar en la çeniza, Comoquier que más arde, quanto más se atiza: El ome, quando peca, bien vee que desliza; Mas non se parte ende, ca natura lo enriza. [76] E yo, porque so ome, como otro, pecador, Ove de las mugeres á vezes grand amor: Provar ome las cosas non es por ende peor, É saber bien é mal, é usar lo mejor. [Nota 71: El bien del individuo y el de la especie, los dos quicios sobre que se mueve y perdura el universo. Pretende asentar la causa fisiológica del amor en los hombres y la raíz de la locura del mundano, que quiere describirnos. Las cosas se dicen claras y sesudamente comprobadas; si no, no se dicen. El Arcipreste, como iremos viendo, era tan gran filósofo como poeta.] [Nota 72: Los hechos prueban ser verdad este dicho y tener razón el sabio filósofo.--_Rebtar_ en _S_, y en _G_ _reptar_, de _rep(u)tar(e)_, y de aquí _retar_, imputarle á uno una culpa, echarle en cara, después desafiarle, echándole en cara cosa que le agravie. _Cid._ 3343: _Riebtot_ el cuerpo por malo é por traydor. Sobre la concordancia de _se prueva_ en singular con dos sujetos, véase CEJADOR, _Cabos sueltos_ (pág. 152): es la común concordancia castellana hoy día, como lo fué siempre, pese a dómines y Academias. Oígase al TOSTADO (_Bibliófil. esp. Op. liter._, pág. 226): Bien paresce, segund esto, quel amor non consiste en el arbitrio humano; mas necesidad nos apremia amar á la mujer.--_Que_ en el cuarto verso, en _S_, causal y muy común, como _Ca_, que lee _G_.] [Nota 74: Llama locura al hacerlo _sin mesura_, pues _locura es soltarse_ y salirse de la medida (CEJ., _Tesoro L._, 87).--_Mesura_, medida, que así sonaba ya en latín lo que se escribía _mensura_, pues no sonaba ya la _n_ delante de _s_ en el mismo latín.] [Nota 75: _Comoquier que_, porque: dice que el fuego arde y se deshace, por consiguiente, cuando se le atiza sacándole de la ceniza, por lo cual prefiere él quedarse encenizado, mirando por su conservación propia. Pero el hombre cuando hace _esta locura_, que es á lo que llama pecar, por salirse de la raya, bien ve que de ella se desliza, sino que como la naturaleza le aguija, se aferra en el pecado. OVIEDO, _H. Ind._, 49, 7: Envió á llamar al factor é luego fué allá, comoquier que estaba sin culpa. También significa _siempre que_. J. PIN., _Agr._, 21, 9: Del cual dice Suidas que comoquiera que oyese hablar á alguna mujer sucia, le dolía la cabeza.--_Ende_, de allí, de ahí, _inde_ en latín. J. ENC., 220: Y érguete hora ende, Juan. _Partid._ 1, 1, 3: E nascenle ende dos bienes.--_Le enriza_, le azuza y compele. _F. Juzgo._ 8, 4, 8: Si algún home enriza boy ó can ó otra animalia contra sí. Idem, 8, 4, 18: El can que es enrizado (CEJ., _Tesoro L._, 118).] [Nota 76: _Por ende_, por eso. LEÓN, _Job_, 34, 25: Por ende, hace conocer servidumbre de ellos. CABR., pág. 232: Y por ende han menester diversas provisiones. _Omnia autem probate: quod bonum est, tenete_ (_Tesalon._ 5, 21): ¡buena asilla para tunos! Pero el Arcipreste no es hombre para poco. Como que lo que desde aquí comienza á decir como de sí y que le hubiese acontecido, no es sino farsa y traza artística, _falsedat_, para que el mundano, que nos quiere pintar, sea persona concreta y viva. ¿Quién será tan simple que crea que D. Melón, en la glosa que hace del _Pamphilus_, es realmente el Arcipreste? Pues allí sigue envestido en D. Melón, como aquí en el hombre mujeriego.] DE CÓMO EL ARCIPRESTE FFUÉ ENAMORADO [77] Assy fué que un tienpo una dueña me prisso, Del su amor non fuy ese tienpo rrepiso: Ssienpre avía della buena fabla é buen rriso, Nunca al por mí fizo nin creo que fer quiso. [78] Era dueña en todo é de dueñas señora, Non podía ser solo con ella una ora: Muncho de ome se guardan ally do ella mora, Más mucho que non guardan los judíos la Tora. [79] Ssabe toda nobleza de oro é de seda, Muy conplida de byenes anda manssa é leda. Es de buenas costunbres, sossegada é queda: Non se podrá vençer por pintada moneda. [80] Enbiél' esta cántiga, que es deyuso puesta, Con la mi mensajera, que yo tenía enpuesta; Dize verdat la fabla: que la dueña conpuesta, Si non quiere el mandado, non da buena rrespuesta. [81] Dixo la dueña cuerda á la mi mensajera: "Yo veyo muchas otras creer a ti, parlera, "E fállanse mal ende: castigo en su manera, "Bien como la rrapossa en agena mollera". [Nota 77: _Priso_, tomó, cogió, de _presit_, _prendere_, como _miso_ de _misit_, _mittere_, _quiso_ de _quaessit_, _quaerere._--_Rrepiso_, arrepentido. Ambos pretéritos irregulares.--_Riso_, risa. BERC., _S.D._, 11: De risos nin de iuegos avie poco cuidado. Viene de _risu(m)_.--_Al_, otra cosa, del vulgar latino _al(id)_. _Quij._, 1, 2: Que el mío non es de al que de serviros. No llegó á mayores la bienhablada y risueña dueña, y da por razón su buena crianza en las coplas siguientes.--_Fer_ y _far_ por _fazer_, _hacer_, fueron comunes y hay que devolverlos al texto en varios lugares, de donde los quitaron los copistas deshaciendo el verso. ROSAL: Far dicen los rústicos ó har; otros her. _Trag. Policiana_, 21: No se me yergue ell aliento para her hacienda. _Autos s. XVI_, 1, 28: Para her ese cariño. BERC., _Sacr._, 39: Ca el en su memoria lo mandó todo far.] [Nota 78: _Dueña_ y _doña_ de _dom(i)na(m)_, señora. No logró estar con ella ni una hora a solas, porque la guardaban como guardan y observan la Ley de Moisés los judíos, que ellos llaman _Tora_, y escriben [Hebreo: Torah], y los árabes _taurat_, ley, doctrina, el Pentateuco de Moisés.--_Muncho_, ant., por mucho, de _multu(m)_; _mas mucho_ es vulgar, como _muy mucho_.] [Nota 79: Labores de gente noble, bordar en seda y oro. Con ser rica, no era nada entonada. Su honestidad tal, que no se daba á dineros.--_Pintada_ en el sentido de excelente, lo mejor, como _el más pintado_ y _tortas y pan pintado_, que lo es, pues lo pintan los confiteros.] [Nota 80: _Cántiga_, como en Galicia, cántiga y cántega, del lat. _cantica_, plural de _canticum_ ó de _canticare_, como posverbal. Otra cosa es _cantico_ y _cantica_, diminutivo de _canto_.--_En-puesta_, enseñada, informada, de _em-poner_, hoy _imponer_, _impuesto_.--_Conpuesta_, la bien concertada y modesta, da la callada por respuesta á tales embajadas ó mandatos.--_Rrepuesta_ en _S._ de _reponer_, como _respuesta_ de _responder_. Usase todavía _repuesta_ por respuesta en Venezuela, y _repost-ada_ por réplica al superior en Aragón y América, y _repost-ero_, el que responde y repone en entrambos países. _Respuesta_, de _*respuesto_, fué el _repuesta, repuesto_, contaminado con _responder_: son diversos los orígenes, _ponere_ y _spondere_.] [Nota 81: _Ende_, por ello, y _end_, en fr., _en_. _Alex._, 345: Fallarás ende bien, auras end grant provecho. BERC., _Loor_, 27: E ovo en pavura.--_Castigo en su manera_, me enmiendo ó corrijo con lo que á ellas les sucede.--_Castigar_, fué intransitivo y transitivo por enmendarse y enmedar á otro, aprender y enseñar, y se verán otros varios ejemplos.--_Manera_, el modo de proceder de ellas y lo que por la mensajera les acaeció de _fallarse mal_.--_En agena mollera_, en cabeza ajena; _la mollera_, propiamente los sesos _muelles_, blandos.] ENXIENPLO[H] DE CÓMO EL LEÓN ESTAVA DOLIENTE E LAS OTRAS ANIMALIAS LO VENÍAN Á VER [82] Diz' que yazíe doliente el león, de dolor: Todas las animalias venieron ver su señor; Tomó plazer con ellas é sentióse mejor: Alegráronse todas mucho por su amor. [83] Por le fazer serviçio, por más le alegrar, Conbidáronle todas que l' darían á yantar, Dixieron que mandase qual quisiese matar: Mandó matar el toro, que podría abastar. [84] Ffiz' partidor al lobo é mandó á todos diese: El apartó el menudo por el león, que comiese, E para sí la canal, la mayor que ome viese; Al león dixo el lobo que la mesa bendexiese. [85] "Señor, tú estás flaco: esta vianda liviana "Cómela tú, señor, te será buena é sana; "Para mí é los otros, la canal que es vana."-- El león fué sañudo, que de comer á gana. [86] Alçó el león la mano por la mesa santiguar, Dió grand golp' en la cabeça al lobo por castigar: El cuero con la oreja del casco le fué arrancar: El león a la rraposa la vianda mandó dar. [87] La golpeja, con miedo é como es artera, Toda la canal del toro al león la dió entera; Para sí é los otros todo el menudo era: Maravillós' el león de tan buen' ygualadera: [88] "Quién vos mostró, comadre, á fazer parteçión "Tan buena é tan gisada, tan derecha con rrazón?" Ella diz': "En la cabeça del lobo tomé liçión: "En el lobo castigué qué feziese ó qué non."-- [89] "Por ende yo te digo, vieja é non amiga, "Que jamás á mí vengas nin me digas tal, nemiga; "Synon, te mostraré como el león santiga: "Que el cuerdo en el mal ageno se castiga."-- [90] Segund diz' Jhesuxristo, non ay cossa escondida, Que á cabo de tienpo non sea bien sabida: Ffué la mi poridat luego á plaça salida, La dueña muy guardada ffué luego de mi partida. [91] Nunca desde esa ora yo más la pude ver: Enbióme mandar que punase en fazer Algún triste ditado, que podies' ella saber, Que cantase con tristeza, pues la non podi' aver. [92] Por conplir su mandado de aquesta mi señor, Ffize cantar tan triste como este trist' amor: Cantávalo la dueña, creo que con dolor, Más que yo non podría sser dello trobador. [93] Diz' el proverbio viejo: "quien matar quier' su can, Achaque le levanta, por que no l' dé del pan:" Los que quieren partirnos, como fecho lo han, Mescláronme con ella, dixiéronle de plan [94] Que me loava della como de buena caça, E porfaçaba della como si fues' çaraça. Diz' la dueña sañuda: "Non ay paño syn rraça, "Nin el leal amigo non es en toda plaça."-- [95] Como dize la fabla, quando á otra someten: "Quál palabra te dizen, tal coraçón te meten": Posiéronle grand ssaña, desto se entremeten. Diz' la dueña: "los novios non dan cuanto prometen." [96] Como la buena dueña era mucho letrada, Sotil e entendida, cuerda, bien messurada, Dixo á la mi vieja, que l' avía enbiada, Esta fabla conpuesta de Ysopete sacada: [97] "Quando quiere casar ome con dueña muy onrrada, "Promete é manda mucho; desque la a ganada: "De quanto le promete ó da poco ó da nada: "Ffaze como la tierra, quando estaba prenada. [Nota H: _Enxienplo_, de _exemplu(m)_, ejemplo, con _n_ parásita, como en _enjalbegar_ de _exalbicare_, _enjaguar_ de _exaquare_.] [Nota 82: _Ver_, infinitivo final, sin preposición _á_, porque ya la lleva embebida en su _etimología_ (CEJ., _Tesoro, Silb._, 248).] [Nota 83: _Abastar_, que dió el posverbal _abasto_, suficiencia, el consumo público, como _bastar_. TIMONEDA, _Menem._, 3: Abaste lo dicho. HERR., _Agr._, 5, 40: Un puerco abasta tanto, si es bueno, como una vaca (cundir, lucir).] [Nota 84: _Que comiese_, final.--_La canal_ es el cuerpo, sacadas las asaduras y _menudos_, que se dicen y aquí dice el autor: por su forma. De aquí _abrirle en canal á uno_.--_La mayor que_, era de lo mayor que se puede ver: _ome_, indefinido por _se_, como _on_ en francés, que tiene el mismo origen. _Comed. Eufros._, I: Comprar hombre barato es gran riqueza, comprar caro no es franqueza. S. ABRIL, _Adelf._: Que pues hombre ha tomado esta ganancia... De quienquiera se huelga hombre de recibir una buena obra.] [Nota 85: _Liviana_, ligera, úsase en Castilla.] [Nota 86: _Por... santiguar_, para santiguar. _Por_ y _para_ vienen del _per_ latino, son finales. _Quij._, 1, 2: Desvelábase por entenderlas. _Para_ de _per_ + _ad_ ó _per_ + _á_; _por_ de _per_.--_Casco_ es la calavera ó huesos de la cabeza.] [Nota 87: _Golpeja_, vulpeja.--_Eguala-dera_, en _S_, _igualdad_, de _egual_, igual.] [Nota 88: _Aguisada_, en _S_, _gisada_ en _G_, bien, concertado, propio y justo, de _guisa_, manera propia.--_En cabeza de_ otro se escarmienta, aprende y castiga.--_Castigué_, aprendí (copl. 81).] [Nota 89: Vuelve á hablar la dueña á la vieja mensajera. _Se castiga_, se enmienda, aprende y escarmienta _en mal ageno el cuerdo_.--_Enemiga_ es vocativo.] [Nota 90: Habla ya de sí el Arcipreste, esto es, el mundano que pinta, y dice que su _poridat_, el caso con la dueña, salió á plaza, esto es, se publicó é hiciéronse corrillos de ello: _sacar y salir á plaza_ ó _echar en la plaza_, publicar. _Persil._, 2, 11: cuando salió la salud perdida de Antonio á la plaza. _Entret._, 3: Que no salgan á plaza sus holguras. _Puridad_ por secreto, de _puro_, díjose del no querer mezcla de tercero, sino ser tratado derechamente. _Cid_, 104: En poridat flablar querría con amos. _La dueña_ fué más encerrada por los suyos, luego que la dejé, por haberse publicado el caso. _Mateo_, 10, 26: "Nada hay encubierto que no haya de manifestarse, ni oculto que no haya de saberse."] [Nota 91: _Punase_, propiamente _puñase_, hoy _pugnar_, volviendo al latín _pugnare_.--_Ditado triste_, elegía ó versos tristes, el _dictado_, de _dictar_, _dicere_. VILLEN., _Arte trobar_: Por la mengua de la sciencia todos se atreven á hacer ditados solamente guardada la igualdad de las sílabas y concordancia de los bordones según el compás tomado, cuidando que otra cosa non sea cumplidora en la rithmica dotrina.] [Nota 92: Cantábalo con más sentimiento que yo supe poner en el cantar. Gentil y delicado encarecimiento.--_Señor_, por señora, como otros adjetivos en _or_ antiguamente.] [Nota 93: _Mescláronme con ella_, me pusieron á mal con ella, le fueron con chismes para desavenirnos. _Mezclar_ es confundir y enredar las voluntades y negocios con soplos y chismes. Y esto para dar color á apartarnos al uno del otro y guardarla más.--_Partirnos_, desavenirnos.--_De plan_, en _G_ _dixieronle de pan_; de plano (c. 1714).] [Nota 94: Que hacía alarde de haberla engañado y que hablaba mal de ella, publicándola por mala mujer. _Pro-faz-ar_, en _S_, denostar, de _pro_, delante, y _faz_, cara, _porfazar_ (c. 422). VILLENA, 13; Sy les vieren profaçar ó escarnecer de alguno. J. PIN., _Agr._, 20, 34: _Y de ninguno fueron por eso profazados_.--_Çaraças_ o _zarazas_, por mala mujer úsase todavía en Andalucía, su origen y fuerza en CEJ., _Tesor., Silb._ 209 (parte 3.ª, pág. 579); _sarasa_, por hombre afeminado, es vulgar.--_Raza_, rotura, desigualdad en el tejido. CABR., pág. 286: Paño al parecer finísimo, y desdoblado tiene mil razas. _Lis. Ros._, 5, 1: Cuanto más que en el buen paño cae la raza. Y aun fuera de los paños, como _raja_, que es su variante. _Jineta_, pág. 85: Tendrá excelentísimos cascos, sin que les salga cuartos, cercos, razas ni sequedad.] [Nota 95: _Fabla_ ó habla, el dicho ó refrán.--_Someten_, persuaden, vuelven el corazón á lo que tiran las palabras, que es el significado del refrán. Hasta hacerle decir á la dueña: _los novios..._ quiere decir que le echaba la culpa de la desavenencia al Arcipreste.] [Nota 96: _Le avía enbiada_, suple _yo_, concertando el participio con _vieja_, y de aquí salieron los tiempos compuestos con el verbo _haber_ y el participio sin concertar (CEJ., _Leng. Cerv._, I, 100).--_Isopete_, Esopo, allí llamaban en la Edad Media á la colección de fábulas, dichas de Esopo. El nombre vino de Francia, donde los troveros le llamaban _Isopet_. Sobre las fábulas de Esopo medioevales véase J. JACOBS, _History of the Aesopie Fable_, London, 1889, y del mismo autor y año, _The Fables of Aesop as first printed by Caxton_. No es fácil decidir de cuáles de esos _Isopetes_ sacó sus fábulas el Arcipreste.] [Nota 97: _Ganada_, concordado, como en 96 _enbiada_. _Cobrada_ en _S_, por lograr, ganar, clásico, y de aquí _cobrar la pieza_ el cazador. _Galat_, 2: Con la desdicha general cobraron la dicha propia. S. TER., _Mor._, 2, 1: No puede cobrar mejor amigo, aunque viva muchos años.] ENXIENPLO DE QUANDO LA TIERRA BRAMAVA [98] "Assi ffué que la tierra començó á bramar: "Estaba tan fynchada, que quería quebrar; "Á cuantos lo oyan, podía mal espantar, "Como dueña en parto començós' á cuytar. [99] "La gente, que bramidos a tan grandes oya, "Coydavan era preñada: atanto se dolía; "Penssavan que grand sierpe ó bestia pariría, "Que a todo el mundo conbrí' é estragaría. [100] "Quando ella bramava, pensavan de foyr, "E desque vino el día, que ovo de parir, "Parió solo un mur topo: fué escarnio de rreyr, "Ssus bramuras é espantos en burla fueron salir. [101] "Bien ansí acaesçió á munchos é á tu amo: "Prometen muncho trigo: dan poca pajatamo; "Çiegan munchos con viento, piérdense con mal ramo: "¡Vete!, dil' que me non quiera, que no l' quiero, ni l'amo." [102] Ome, que mucho fabla, faze menos á veces, Pone muy grant espanto, chica cosa es dos nuezes: Las cosas mucho caras, algún' ora son rrafezes, Las viles é las rrefezes son caras á las devezes. [103] Tomó por chica cosa aborrençia é grand saña, Arredróse de mí, fízome el juego maña: Aquél es enganado, quien coyda que engaña, De aquesto fize troba de tristeza tan maña [104] Ffiz' luego estas cántigas de verdadera salva; Mandé que gelas diesen de noche ó al alva: No las quiso tomar é dixe yo: "¡Muy mal va! "Al tienpo se encoje mejor la yerva malva."-- [Nota 98: La comparación de Horacio glosada maravillosamente: _parturiunt montes, nascetur ridiculus mus_.--_Quería quebrar_, iba á, estar á punto; poética personificación, atribuyendo el querer á cualquier cosa, es muy castellano. _Quebrar_, reventar, en el sentido etimológico de _crepare_, de donde se dijo, mediante _crebare_.] [Nota 99: _Coydavan_, pensaban, concordancia del sujeto colectivo.--_Atanto_, como tanto, fué común, como _atal_ por tal, con _a_.--_Conbrie_, disimilación por _comerie_, al revés de _amos_ por _ambos_, _paloma_ por _palonba_.--_Estragar_, perder enteramente, propiamente por la fuerza fatal de los _astros_, _astr-agar_. _Poem. Alf. XI_, 81: Cadal dia ases parando, | astragando los menores. _Mal astrugo_, desgraciado, de mal sino ó estrella: BERC., _S.D._, 423; _S.M._, 219 y 340; _astr-ado_, lo mismo. BERC. _Duelo_, 122: Agora so mesquina é so mal astrada; y _astr-oso_, igualmente. Falta el texto en _G_ desde 100 a 126.] [Nota 100: _Goyr_, _fuir_, que sonaba _huir_, como hoy.] [Nota 101: _Pajatamo_, tamo de la paja.--_Ramo_ es como vena, y así se dice _tener ramo_ ó _vena de loco_.--_¡Vete!..._, habla la dueña, desechando al Arcipreste.] [Nota 102: _Mucho ruido y pocas nueces_.--_Rafez_, _rahez_, _refez_, vil, del arábigo.--_De-veces_ por _veces_, forma adverbial, como _á las veces_. J. DE PADILLA, _Retablo_, c. XIII: Este que digo, muy pobre portal, | era el establo de muchos ganados, | y a las de veces de muchos cuitados. Idem, ibidem; c. XII: A la de veces, los flacos sentidos | reciben engaño de poco accidente. En Chile se conserva esta expresión en la forma _adivez_, y vulgar _adivé_, con el significado de perplejo, dudoso; y, tratándose de enfermos, con alternativas, un paso para adelante y otro para atrás, es decir, unas veces mejor y otras veces peor, como la fiebre que sube y baja.] [Nota 103: _Aborr-ençia_, aburrirle.--_Arredrarse_, como _redrarse_, apartarse, de _redro_ ó _riedro_, atrás, lat. _retro_. _G. Alf._, 1, 2, 6: Pensé que ya me llevaba el que á redro vaya. _Alex._, 1843: Redrola de la riba. GRAN., _Adic., mem._ 2, 14, 7: Arredraos de mí.--_Hacerle el juego maña_ es trampantojo y engaño que tiene de maña y de burla pesada ó juego. _G. Alf._, 1, 2, 10: Y porque quien da voces, tiene más justicia y vence las más veces con ellas, yo daba tantas, que no le dejaba hablar y, si hablaba, que no le oyesen, _haciéndole el juego maña_.] [Nota 104: Por su parte, dice el Arcipreste que ella fué la engañada, y sobre este dicho compuso una elegía, ó mejor, endechas de desengañado, _de verdadera salva_, que son las que siguen. Al mejor tiempo se encoge la malva: de donde sacó que la cosa _va mal_. _Malv-ado_ se dijo de _mal(le)var_, llevar mal, educar mal. A esto y al retruécano y sonsonete parece aludir.] DE CÓMO TODAS LAS COSSAS DEL MUNDO SSON VANIDAT, SINON AMAR Á DIOS [105] Como dize Salamo é dize la verdat: Que las cosas del mundo todas son vanidat, Todas son pasaderas, vanse con la hedat, Ssalvo amor de Dios, todas sson lyviandat. [106] Yo, desque vi la dueña partida é mudada, Diz': "Querer do non me quieren, ffaría una nada: Rresponder do non ll