The Project Gutenberg EBook of Descripcion Geografica, Historica y Estadistica de Bolivia, by Alcides de Orbigny This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included with this eBook or online at www.gutenberg.net Title: Descripcion Geografica, Historica y Estadistica de Bolivia Author: Alcides de Orbigny Release Date: September 16, 2004 [EBook #13479] Language: Spanish Character set encoding: ASCII *** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK DESCRIPCION GEOGRAFICA, *** Produced by Larry Bergey and the Online Distributed Proofreading Team. This file was produced from images generously made available by the Bibliotheque Nationale de France (BnF/Gallica) at http://gallica.bnf.fr. [Nota del Transcriptor: Este texto digital ha conservado las irregularidades en las puntuacion, acentuacion y ortografia del libro original.] DESCRIPCION GEOGRAFICA, HISTORICA Y ESTADISTICA DE BOLIVIA DEDICADA A SU EXCELENCIA EL GENERAL DON JOSE BALLIVIAN PRESIDENTE DE LA REPUBLICA POR ALCIDES DE ORBIGNY TOMO PRIMERO 1843 INTRODUCCION Habiendo nacido con muy particulares disposiciones para las ciencias naturales, debo a los consejos y a las doctas lecciones de un padre, cuyo nombre es digna y honrosamente conocido entre los sabios, el temprano desarrollo de ese instinto poderoso que al estudio de ellas me impulsaba. Vine por ultimo a Paris, en donde, fiel a mi vocacion, pude seguir estos mis estudios predilectos de una manera mas especial, procurando iluminar mi inteligencia y beber la instruccion en esta fuente, verdadero emporio de las luces y del saber. En 1825 presente a la Academia de ciencias mi primer ensayo, el cual fue muy favorablemente acogido, mereciendo la aprobacion del Instituto, como el lo manifesto en su informe. Tuvo a bien mi gobierno elegirme, en el mismo ano, para efectuar por la America meridional un viage de exploracion, que fuese util a las ciencias naturales y a sus numerosas aplicaciones. Semejante propuesta desperto en mi la aficion por correr mundo, al mismo tiempo que me lleno de regocijo; mas este fue mi luego moderado por el convencimiento en que yo estaba, de que aun no habia llegado mi instruccion a la sazon debida, para poder llenar, tan dignamente como convenia a mis ambiciosos anhelos, una mision de esta naturaleza. Queria pues dedicarme al trabajo por algunos anos mas, con el fin de obtener, a lo menos en parte, los diversos conocimientos absolutamente indispensables para el viagero, que desea examinar y dar a conocer un pais bajo todos aspectos. Nombrado formalmente a fines del citado ano de 1825, tuve que activar mis tareas para hacerme acreedor a tan honrosa prueba de confianza, siendo ciertamente mi cargo tanto mas dificil de llenar, cuanto que yo no contaba entonces sino veintitres anos. Por otra parte, la sola idea de recorrer la America bajo tan lisonjeros auspicios me alhagaba sobremanera, y encendia mi ardiente imaginacion, ofreciendome de antemano mil cuadros a cuales mas seductores. Merced a los benevolos consejos de los senores Cuvier, Brongniart, Cordier, Isidoro Geoffroy Saint-Hilaire, y del celebre viagero baron de Humboldt, me fue dado entrever cual seria el circulo de mis investigaciones. Las ciencias naturales eran el objeto principal; mas considerando como complemento indispensable la geografia, la etnologia y la historia, me propuse no desechar nada, cuando estuviese en aquellos lugares, para traer conmigo el tesoro mas completo de materiales relativos a estos ramos importantes de los conocimientos humanos. El 29 de julio de 1826 me embarque en Brest a bordo de _la Meuse_, fragata del Estado, y di principio a mi peregrinacion trasatlantica. Hice escala en las Canarias, en donde durante algunos dias pude estudiar, a la vista del famoso pico de Teide, las producciones de la isla de Tenerife, asi como sus crestas desgarradas. Dos meses despues divisabamos las costas del Brasil, y un ambiente embalsamado con el perfume de mil flores llegaba ya hasta mi, haciendome gustar inefables y dulces emociones. Iba yo al cabo a echar pie sobre el mundo de Colon, sobre esa tierra de prodigios, cuya exploracion habia siempre ansiado aun en medio de los suenos de mi infancia. Tome finalmente asiento en America por espacio de ocho anos. El Rio Janeiro con sus montanas de granito y sus bellas y virgenes selvas fue el primer teatro de mis exploraciones. Montevideo, Maldonado y toda la republica oriental del Uruguay, ocupada entonces por los Brasileros, me enseno luego sus campos, que se asemejan a los de Francia. Atravesando la Banda oriental pase a Buenos-Aires, y me embarque en seguida en el Parana, para trasportarme a las fronteras de la provincia del Paraguay, declarada hoy dia Estado independiente. Subi como trecientas cincuenta leguas por este inmenso rio, cuya magestuosa corriente es de esperar que algun dia se vera surcada por centenares de embarcaciones, las que impulsadas por el vapor ascenderan hasta Chiquitos, haciendo asi mas inmediata la comunicacion de Bolivia con la Europa. Las ondas de este caudaloso rio, que tiene mas de una legua de ancho, corren sobre un lecho cuyas margenes e innumerables islas se ven adornadas de vistosos boscages, en donde la graciosa palmera entretege su follage con el de los arboles mas variados y bellos. Recorri durante un ano entero todos los puntos de la provincia de Corrientes y de Misiones, y despues de haber penetrado en el Gran-Chaco, di la vuelta por las provincias de Entre-Rios y de Santa-Fe. De regreso a Buenos-Aires, quise encaminarme a Chile o a Bolivia; mas calculando lo dificil que me seria atravesar el continente con toda seguridad, por las turbulencias que, despues de la paz con el Brasil, minaban aquel estado, me decidi a pasar a la Patagonia, tierra misteriosa, cuyo solo nombre encerraba en ese entonces un no se que de magico. Me transporte pues alli a fines de 1826, y permaneci en ella durante ocho meses. Pude efectuar mis primeras investigaciones con bastante sosiego, por mas penoso que fuese el recorrer un pais de los mas aridos, y en donde la falta de agua se hace sentir a cada paso en el corazon de esos monotonos e interminables desiertos; pero los indios Puelches, Aucas y Patagones se sublevaron inopinadamente contra la naciente colonia del Carmen, situada a orillas del rio Negro, y me vi entonces precisado a reunirme a sus habitantes para cooperar a la defensa comun. Habiendo vuelto por segunda vez a Buenos-Aires, halle este pais en tan completa anarquia, que, reconociendo la absoluta imposibilidad de pasar a Chile atravesando las pampas, tome el partido de doblar el cabo de Hornos. A mi llegada a Valparaiso encontre tambien a la republica Chilena en un estado de agitacion nada propicio para los viages cientificos, y provisto entonces de las recomendaciones del consul general de Francia en este Estado, pase a Bolivia, de cuyo gobierno debia yo esperar una buena acogida, y los medios de proseguir mi exploracion continental. Cobija, puerto de Bolivia, me saludo desde luego con el imponente aspecto de las montanas que lo coronan. Poco despues me desembarque en Arica para dar principio a mis viages por tierra. Abandonando bien pronto las costas, me encamine a Tacna, y en seguida emprendi mi ascension a las cordilleras por el camino de Palca y de Tacora; mas, en vez de tropezar alli con esas empinadas y agudas crestas, que se ven figuradas en los mapas, me encontre sobre una dilatadisima planicie, colocada a la altura de cuatro mil quinientas varas sobre el nivel del mar, y en la que unicamente se apercibian de trecho en trecho algunas moles conicas cubiertas de nubes. Atravesando este encumbrado llano, vine a encontrarme luego en la cima de la cadena del Chulluncayani. Al contemplar desde alli la dilatadisima extension que se desplegaba ante mis ojos, y la tan grande variedad de objetos que las miradas alcanzaban a dominar a la vez, yo saboreaba un sentimiento de indefinible admiracion. Es cierto que se descubren paisages mas pintorescos en los Pirineos y en los Alpes; pero nunca vi en estos un aspecto tan grandioso y de tanta magestad. El llano Boliviano, que tiene mas de treinta leguas de ancho, te dilataba a mis pies por derecha e izquierda hasta perderse de vista, ofreciendo tan solo pequenas cadenas paralelas, que parecian fluctuar como las ondulaciones del Oceano sobre esta vastisima planicie, cuyo horizonte al norueste y al sudeste no alcanzaba yo a descubrir, al paso que hacia el norte veia brillar, por encima de las colinas que lo circunscriben, algunos espacios de las cristalinas aguas del famoso lago de Titicaca, misteriosa cuna de los hijos del sol. De la otra parte de tan sublime conjunto se divisaba el cuadro severo, que forma la inmensa cortina de los Andes, entrecortados en picos agudos, representando la figura exacta de una sierra. En medio de estas alturas se levantaban el Guaina Potosi, el Illimani y el nevado de Sorata mostrando su cono oblicuo y achatado, estos tres gigantes de los montes americanos, cuyas resplandecientes nieves se dibujan, por sobre las nubes, en el fondo azul oscuro de ese cielo el mas transparente y bello del mundo. Hacia el norte y el sud la cordillera oriental va declinando poco a poco hasta perderse totalmente en el horizonte. Si me habia yo sentido lleno de admiracion en presencia del Tacora, aqui me hallaba transportado, y sin embargo no era esta sino una de las faces de aquel cuadro; pues volviendo hacia otra parte, se me revelaba un conjunto de no menores atractivos. Yo descubria aun el Chipicani, el Tacora, y todas las montanas del llano occidental, que acababa de trasponer, y sobre las que mi vista se habia tantas veces detenido durante los tres dias de mi transito por la cordillera. Baje al llano Boliviano, situado aun a la altura de cuatro mil varas sobre el nivel del mar, y que es la parte mas poblada de la republica. Llegue a la ciudad de La-Paz, la antigua Choquehapu (campo de oro), nombre que, por su abundancia de minas en este metal, le dieron los Aymaraes. Este valle favorecido por la proximidad de los Yungas, y que se encuentra a tres mil setecientas varas de elevacion, ostenta a un mismo tiempo en sus mercados todos los frutos de los paises frios, de los templados y de la zona torrida. Escribi inmediatamente al gobierno, remitiendole mis cartas de recomendacion. En respuesta me ofrecio el su proteccion, y fondos si los necesitaba, proponiendome ademas un oficial del ejercito y dos jovenes para acompanarme. No queriendo abusar de tan generosas ofertas, acepte, con la mayor gratitud, solamente los dos ultimos, asi como las facilidades de trasporte por toda la republica; y desde aquel instante, me considere ya seguro de poder recorrer con fruto esta bella y rica parte del continente americano. Impaciente por ver la provincia de Yungas, de la que se me decian tantas maravillas, dirijime a Palca, y una vez puesto sobre la cumbre de la cordillera oriental, me senti deslumbrado de tal manera por la magestad del conjunto, que desde luego no vi sino la extension inmensa, sin poder darme cuenta de los detalles. Ya no era una montana nevada la que yo creia asir, ya no era un dilatado llano, sin nubes como sin vegetacion activa.... Todo era aqui distinto. Volviendome hacia el lado de La-Paz aun vela las aridas montanas y ese cielo siempre puro, caracteristico de las elevadas planicies. Por todas partes, al nivel en que me hallaba, alturas vestidas de hielo y de nieve; mas que contraste por el lado de los Yungas! Hasta quinientas o seiscientas varas debajo de mi, montanas entapizadas de verde terciopelo, y que parecian reflejarse en un cielo transparente y sereno a esta altura, una cenefa de nubes blancas, que representaban un vasto mar azotando los flancos de las montanas, y por sobre las cuales se desprendian los picos mas elevados, figurando islotes. Cuando las nubes se entreabrian, yo descubria a una inconmensurable profundidad debajo de esta zona, limite de la vegetacion activa, el verdor azulado oscuro de las virgenes selvas, que guarnecen por todas partes un terreno tan accidentado. Lleno de regocijo al verme rodeado de una naturaleza, tan diferente de la que me habian presentado la vertiente occidental y los llanos de la cordillera, quise, antes de ocultarme bajo esta boveda de nubes, vagar libremente algunos instantes por sobre la region del trueno. Visite sucesivamente Yanacachi, Chupi, Chulumani, Irupana, etc., pasando alternativamente del lecho de los rios a la cumbre de las montanas. La pomposa vegetacion del Rio Janeiro se ve reproducida en estos sitios, pero con mas esplendor; una caliente humedad fomenta en ellos, hasta sobre las mas escarpadas rocas, plantas prodigiosas. Despues de haber estudiado detalladamente esta provincia, tan abundante en producciones, segui por la misma vertiente occidental, recorriendo el terreno desigual, pero rico en minas de plata, de las provincias de Sicasica y de Ayupaya, pasando por Cajuata, Suri, Inquisivi, Cavari y Palca hasta trepar nuevamente la cordillera oriental, de donde cayeron de repente mis miradas, a algunos millares de pies, sobre los ricos valles de Cochabamba y de Clisa. Que singular contraste aquel con el de los riscos donde me encontraba! Era la imagen del caos al lado de la mas grande tranquilidad: era la naturaleza triste y silenciosa en presencia de la vida mas animada. Yo veia pues, en medio de aridas colinas, dos extendidos llanos cultivados y guarnecidos por todas partes de casuchas y bosquecillos, entre los que se distinguian gran numero de aldeas, y una grande ciudad a la que hacian sobresalir sus edificios como a una reina en medio de sus vasallos. Nada puede efectivamente compararse a la sensacion que produce el aspecto de esas llanuras, cubiertas de caserios, de plantaciones y de cultura, circunscriptas por una naturaleza montanosa y esteril, que se extiende a mas de treinta leguas a la redonda perdiendose confusa en el horizonte. Se creeria ver alli la tierra prometida en el seno del desierto. Si habia yo probado antes vivisimas impresiones en presencia de las bellezas salvages de esa naturaleza grandiosa del llano Boliviano, y de la cordillera oriental, en donde la vida no entra para nada en el conjunto, pues que nada se encuentra alli de lo que respecta al hombre, cuanto mayores no serian ellas, al descubrir yo estos lugares animados, estas llanuras sembradas de edificios, esos campos ricos y abundosos que despertaban en mi mente la imagen de mi patria! Cochabamba y sus cercanias fueron por algun tiempo el teatro de mis investigaciones; prosiguiendo luego mi marcha hacia el este, traspuse cien leguas de montanas bastante aridas, pero cortadas por fertiles y profundos valles. Durante este viage reconoci sucesivamente las provincias de Clisa, de Mizque y del Valle-Grande, siguiendo por el camino de Punata, Pacona, Totora, Chaluani, Chilon, Pampa-Grande y Samaypata (el poyo del descanso), ultimo punto habitado de las montanas, de donde solo distaban treinta leguas las fertiles pampas del centro continental. Pocos dias despues se descubria, de la cumbre de la cuesta de Petaca, el extendido horizonte de unos llanos calurosos cubiertos de bosques, en cuyo centro se ve sentada la tranquila ciudad de Santa-Cruz-de-la-Sierra. El estudio de esta ciudad y de sus notables contornos ocupo mi atencion por algunos meses: pasados estos, me resolvi a penetrar mas adentro en las tierras habitadas. Me encontraba ya como a trecientas leguas del mar; pero anhelando tambien conocer las poblaciones puramente indigenas, volvi mi marcha al este, hacia la provincia de Chiquitos, atrevasando el _Monte-Grande_, cuya espesa frondosidad cubre una extension de mas de sesenta leguas, y en donde vanamente se buscarian otros huespedes que los animales salvages. La provincia de Chiquitos, colocada en el centro del continente americano, tiene mas de diez y ocho mil leguas de superficie, y siendo muy fertil su terreno, pueden cultivarse en ella todos los frutos de los paises calidos, al mismo tiempo que en las montanas de Santiago pudieran sembrarse trigos y plantarse la vina. Visite sucesivamente San-Javier, Concepcion, San-Miguel, Santa-Ana, San-Ignacio, San-Rafael, San-Jose y Santiago, y precisamente vine a encontrarme sobre esas montanas, en la primavera de aquellas regiones. En tanto que un sol abrasador tostaba las llanuras circunvecinas, algunas beneficas nubes, posandose sobre la cima de las montanas, habian operado un cambio total en el aspecto de la naturaleza. Los arboles se cubrian de un tierno follage y de diversidad de flores; la campina desplegaba lujosamente sus primorosos ropages. En nada absolutamente pudiera compararse la bella estacion de Europa a un tal momento bajo las zonas torridas. En Francia, por ejemplo, las hojas van brotando poco a poco, y el frio y la ausencia de dias hermosos se hacen frecuentemente sentir aun despues de bien entrada la primavera. En aquellos lugares, esta no es sino el cambio subito de una decoracion. La naturaleza se halla muerta, inanimada; un cielo demasiado puro ilumina un campo triste y casi desolado; pero sobreviene un aguacero, y al punto, como por encanto, todas las cosas toman una vida nueva. Bastan pocos dias para esmaltar los prados de verdura y de flores olorosas, y revestir los arboles con esas hojas de un verde tierno, o con las flores que las preceden, dando a cada uno de ellos un color vivo y uniforme. Si la campina, ostentando su bella alfombra, embalsama el aire con los mas suaves perfumes, los bosques presentan otro caracter no menos halagueeno de belleza y variedad. Aqui un arbol cargado de largos racimos purpureos contrasta con las copas, ya celestes, ya del dorado mas puro; alla sobresale una cima blanca como la nieve junta al rosado mas tierno. Con cuanto regocijo trepaba yo por esas laderas, donde tan lindos vegetales se engalanaban, con sus joyeles, o recorria los prados sin saber a que sitio dar la preferencia, pues que cada uno de ellos me ofrecia un encanto que le era particular, un tipo diferente. Confieso que nunca me habia sentido tan maravillado en presencia de las bellezas de ese suelo, cubierto por un dosel tan esplendido. Dejando muy luego el pueblecillo de Santiago, y atravesando bosques inmensos y el rio de Tucabaca, destinado probablemente a suministrar ricas minas de oro, llegue a Santo-Corazon, que es el punto mas oriental de los lugares habitados de la republica. Santo-Corazon era efectivamente por aquella parte el extremo del mundo, pues que nadie podia entonces pasar mas adelante. Asi pues, calculando las grandisimas ventajas que resultarian de la navegacion del Paraguay para el trafico comercial y para la civilizacion de la provincia de Chiquitos, y anhelando ser el primer instrumento de esta gigantesca empresa, recogi todos los datos posibles de los indigenas acostumbrados a recorrer las florestas, e hice abrir un camino hacia las ruinas del antiguo Santo-Corazon, en donde corre el Rio Oxuquis, formado de los rios San-Rafael y Tucabaca, llegando a cerciorarme que los altos ribazos de esta corriente podrian proporcionar, en todas estaciones, un puerto comodo y situado a muy poca distancia del Rio Paraguay, en el cual desemboca un poco mas arriba del fuerte de la Nueva-Coimbra. En 1831 comunique estos importantes datos al gobierno de Bolivia, haciendole ver el cambio favorable que, para aquella provincia y para toda la republica, resultaria de una nueva via de comunicacion, por el Rio de la Plata, con el Oceano atlantico. Deseoso de recorrer otro punto de Chiquitos, atravesando bellas selvas me puse en la mision de San-Juan, y retorne en seguida a San-Javier, de donde me aparte diciendo tambien adios a la provincia, al cabo de seis meses que me habia dedicado a su estudio. En medio de las inmensas y sombrias selvas que separan las vastas provincias de Chiquitos y de Moxos, y en un espacioso recinto, que se halla indicado en nuestros mejores mapas como desconocido, corre un rio tambien ignorado aunque navegable: este rio es el San-Miguel. Sus orillas cubiertas de una vegetacion tan lujosa como activa, estan habitadas por una nacion muy notable; tales son los Guarayos, que realizan en America, por su franca hospitalidad y por sus costumbres sencillas y enteramente primitivas, el poetico ensueno de la edad de oro. Entre estos hombres de la simple naturaleza, a quienes jamas atormento la envidia, el robo, esta plaga moral de las civilizaciones mas groseras como de las mas refinadas, tampoco es conocido. Si algunas veces habia yo suspirado viendo yacer en el abandono campos magnificos, mientras que en Europa tantisimos infelices labradores perecen de miseria, cuanto mas agudo no debio ser mi sentimiento en presencia de aquellos lugares, los mas abundosos que yo habia encontrado hasta entonces, y en donde una naturaleza tan prodigiosa, y de un lujo de vegetacion extraordinario, parece estar pidiendo brazos que vengan a utilizarlos por medio del cultivo productor! Al dejar el pais de los Guarayos, me embarque y anduve ocho dias bogando sobre las aguas del San-Miguel, cuyas margenes se ven cubiertas ya de altos bambues ya de palmas motacues. El rio se halla bien encajonado por todas partes; asi es que las embarcaciones de todo tamano pueden navegar alli facilmente en todo tiempo. De este modo me puse en la mision del Carmen de Moxos, y visite esta vasta provincia, donde, sobre una superficie de trece a catorce mil leguas, treinta y tres rios navegables estan ofreciendo al comercio y a la industria vias ya trazadas en medio de una sola llanura, que da origen a todas las grandes corrientes meridionales, tributarias del famoso Rio de las Amazonas. Viven alli, divididos en diez naciones diferentes y que hablan distintas lenguas, unos pueblos, todos ellos dedicados a la navegacion, y que conocen perfectamente las mas pequenas vueltas y revueltas de esos canales naturales, diariamente cruzados por ellos en canoas hechas de un solo tronco de arbol, el cual es ahuecado a fuerza de hierro y de fuego. Navegando por el Rio Blanco y el Rio Itonama, y atravesando sobre una canoa llanos inundados, hasta llegar al Rio Machupo, pude visitar sucesivamente Concepcion, Magdalena, San-Ramon y San-Joaquin, restos del esplendor pasado de los jesuitas. Cerca del ultimo punto encontre unas minas de hierro, las que abrazando un espacio de dos leguas, han sido colocadas por la naturaleza como para facilitar su laboreo y dar vida a aquellas regiones, no lejos del rio, e inmediatas a grandisimos bosques. Baje por el Machupo hasta el Itonama, su confluente, y desemboque luego en el Guapore o Itenes, por el cual suben los Brasileros desde el Rio de las Amazonas hasta Mato-Groso, llevando en sus _gariteas_ las mercancias procedentes de Europa. Encontre efectivamente dos de esas barcas en el _Forte-do-principe-de-Beira,_ donde hay una guarnicion brasilera. Tiene el Guapore en este punto mas de media legua de ancho; sus aguas corren magestuosamente en medio de bellas margenes y por entre islas guarnecidas de arboles muy pintorescos. Descendiendo por el, yo comparaba mentalmente esos desiertos, hoy dia tristes y silenciosos, con lo que llegaran a ser cuando una poblacion industriosa venga a animarlos y a sacar un provecho de sus dones, y cuando el comercio con los Europeos, puesto en plena actividad, cubra esas aguas de barcos de vapor destinados a llevarles la abundancia y la vida intelectual. Llegue finalmente a la confluencia de los rios Guapore y Mamore, y colocado en la punta misma del angulo formado por la reunion de los dos mas grandes rios de aquellas regiones, yo abrazaba de una sola ojeada las corrientes de uno y otro. Existe entre ambos el mas prodigioso contraste. A un lado, presenta el Guapore el simbolo de la quietud: bosques sombrios se extienden hasta el borde de sus cristalinas aguas, las que corren con lentitud y magestad: al otro, me ofrecia el Mamore la imagen del caos y de la instabilidad de las cosas. Sus rojas aguas, sumamente agitadas, arrastraban, borbollando, innumerables trozos de vegetacion, y hasta troncos gigantescos, arrancados violentamente a los ribazos por la corriente. Nada hay estable sobre su paso. Si una de sus riberas esta cubierta de terromoteros casi desnudos de vegetacion, y en donde crecen algunas plantas anuales, la otra, pertrechada de barrancas arenosas, se desmorona de tiempo en tiempo minada constantemente por las aguas, arrastrando en su caida arboles que cuentan siglos, por lo que se ven las ensenadas llenas de troncos, que las crecientes estraordinarias han ido amontonando. El Mamore, tan ancho como el Guapore, me enseno sobre sus riberas y sobre las de sus tributarios, en el curso de una navegacion como de cien leguas, las hermosas misiones de la Exaltacion, de Santa-Ana, de San-Xavier, de la Trinidad y de Loreto. Las comunicaciones que existian entre Cochabamba y Moxos eran largas, y sobre todo muy arriesgadas, siendo esto un grandisimo obstaculo para el comercio establecido entre ambos puntos. Asi pues me propuse buscar, para obiar tales inconvenientes, un camino mas abreviado, o una via de navegacion por en medio de selvas y montanas, persuadido de que con esto haria yo a Bolivia un servicio capaz de dar a su gobierno un testimonio de mi gratitud, por las muchas favores de que le era justamente deudor. Un poco mas al sud de la Trinidad, habia yo notado sobre la orilla occidental del Mamore la embocadura del Rio Securi, no marcado en los mapas, y cuyo curso hasta en el mismo pais era desconocido. Este caudaloso rio, que viene mas directamente de las montanas del este de Cochabamba, debia ayudarme a poner en practica mi proyecto; mas quise ante todo asegurarme por mi mismo, de si no eran exageradas las dificultades de la comunicacion existente hasta entonces. Abandone en efecto los llanos abrasadores de la provincia de Moxos, inundados una parte del ano; y embarcandome en una canoa, ayudado por los indios Cayuvavas, los mejores remeros de la comarca, subi por el rio Mamore hasta su confluencia con el Chapare, y por este, en seguida, hasta su union con el Rio Coni. Finalmente, a los quince dias de una penosa navegacion, durante los cuales no habia yo visto otra cosa sino bosques, y la pequena parte de cielo correspondiente al profundo surco abierto por los rios en medio de ese oceano de perenne verdor, vine a encontrarme con la nacion de los Yuracarees, al pie de las ultimas faldas de la cordillera oriental. Las florestas virgenes del Brasil, que con tanta perfeccion y gracia ha trasladado al lienzo el pincel de uno de los mejores artistas franceses, en nada se parecen a las de los lugares donde yo me hallaba. En estos, ayudada la naturaleza por un temperamento calido y constantemente humedo, ha tomado un desarrollo tal, que no hay cosa que pueda compararsele. El todo de la vegetacion cuenta alli cuatro anditos diferentes. Arboles de ochenta a cien varas de elevacion forman una perpetua boveda de verdura, frecuentemente esmaltada con los mas vivos colores ya de las flores purpurinas, de que algunos arboles se hallan enteramente revestidos, ya de las enredaderas, que caen como cabelleras hasta el suelo. Alli es donde infinitas especies de higueras, de nogales, y de moreras se confunden con una muchedumbre de arboles, cada uno de los cuales representa un verdadero jardin botanico por las plantas parasitas que los cubren. Debajo de este primer rango, y como protegidos por el, se elevan a la altura de veinte a treinta varas los troncos delgados y derechos de las palmeras, cubiertas de un follage muy vario en sus formas, y de racimos de flores o de frutos que cortejan a porfia los pajaros mas bellos. Mas abajo, todavia, crecen, como de tres a cuatro varas de alto, otras palmas algo mas delgadas que las primeras, y a las que el menor soplo de viento echaria por tierra; pero los aquilones solo agitan la cima de los gigantes de la vegetacion, los que rara vez permiten que algunos rayos de sol puedan llegar basta el suelo, el cual se halla tambien adornado con las plantas mas variadas, miscelanea de helechos elegantes a hojas recortadas, de pequenas palmas con hojas enteras, y sobre todo de marrubios de una levedad y delicadeza extraordinarias. No se halla un tropiezo debajo de esta sombra perpetua, pudiendo uno recorrer todos los puntos sin ser molestado por los espinos y las zarzas. ?A quien le fuera dado pintar este admirable espectaculo, y exprimir las sensaciones que el infunde? El viagero se siente transportado, su imaginacion se exalta; pero, si despertando de su arrobamiento desciende dentro de si mismo, y osa medirse en cotejo con una creacion tan imponente, cuan nulo y exiguo se encuentra! iY cuanto entonces, por la conciencia de su pequenez y de su debilidad en presencia de tamanas grandezas, viene a desmayar su orgullo! Dejando estas bellisimas comarcas, di principio a mi ascension sobre las montanas por entre mil precipicios, y a medida que me levantaba, veia cambiar rapidamente a la naturaleza de forma y de aspecto. Los arboles que se encumbraban hasta el cielo, las elegantes palmeras, y demas plantas arboreas iban desapareciendo poco a poco: unos y otros eran reemplazados por los zarzales, luego por algunas plantas gramineas, y finalmente la nieve habia sucedido a los encantadores sitios de las regiones calidas, que alborozan con su algazara mil pintados pajarillos. Tres dias despues de haber dejado la zona torrida, pasaba la noche tendido sobre la nieve, en un punto que esta casi al nivel del Monte-Blanco. Doce leguas de crestas enmaranadas, separadas por gargantas profundas, detienen frecuentemente al viagero en medio de sus riscos; y cuando cae la nieve en abundancia por la noche y llega a encubrir los desfiladeros, es necesario aguardar a que el sol de algunos dias serenos la derrita para ver despejados los senderos que, aun entonces, solamente en fuerza de la habitud pueden encontrar los guias. La famosa gruta de _Palta-Cueva_, colocada entre dos crestas que era preciso traspasar, manifiesta bastante, por las osamentas de mulas que se ven por todas partes en sus alrededores, lo peligroso que es el detenerse en ellos; peligro dificil de evitarse por lo muy largo del transito y por lo escabroso del camino. Palpando pues los danos a que se expone el negociante, aventurandose a pasar, para transportarse a Moxos, por un tal camino, el solo conocido a no ser que se anden como trescientas leguas tocando de paso en Santa-Cruz-de-la-Sierra, forme seriamente el proyecto de buscar nuevas y menos arriesgadas comunicaciones. Baje rapidamente a los valles de la vertiente meridional, y atravesando las lugares habitados por los indios Quichuas, me puse en la ciudad de Cochabamba, donde a la sazon se hallaba el gobierno, al que presente el proyecto que acababa de concebir. Aprobo el plan que me habia yo propuesto, haciendome sin embargo entrever las dificultades que habria que allanar, y los peligros a que yo me exponia en el corazon de regiones desconocidas, en donde tendria que luchar a la vez con los obstaculos de la naturaleza y con las naciones salvages. Pero inflexible en mi determinacion, y hechos mis preparativos, emprendi un mes despues este viage de descubrimiento. El 2 de julio de 1832 sali de Cochabamba, dejando otra vez la civilizacion de un pueblo para aventurarme nuevamente en el seno de los desiertos, donde debia encontrarme solo conmigo mismo. Me acompanaban en esta expedicion, mandados por el gobierno, un religioso encargado de convertir a la fe cristiana a los salvages que encontrasemos, y el senor Tudela, que debia seguir mis instrucciones para abrir el camino proyectado, y entenderse en quichua con los indios conductores de viveres. Subi por la cuesta de Tiquipaya y llegue a unas altas planicies de donde me encamine, por un llano que ocupaba la cumbre de la cordillera oriental, hacia el punto culminante, que traspuse facilmente, y comence a bajar dirigiendome al lugarejo de Tutulima. Yo habia pues pasado sin obstaculos la cordillera, y ya una de las dificultades de mi empresa quedaba allanada. Comparando este camino con el de Palta-Cueva y con todos los puntos de mi transito anterior, me parecio que, si podia continuar por tal senda hasta Moxos, esta nueva direccion reemplazaria a la otra, con la grande ventaja de no exponer a tantisimos peligros, ni al hombre ni a los animales. El 8, despues de muchas dificultades, nacidas de la mala voluntad de mis indios, deje Tutulima, ultimo punto habitado, para internarme en el desierto y pisar una tierra virgen todavia. Conociendo, que me seria imposible trepar por las escarpadas laderas, y que, con la variacion este de 8 grados 28 minutos, la quebrada de Tulima, dirijida al nornorueste de la brujula, me ofrecia un buen camino, me diriji por el. Camine durante seis dias consecutivos por la misma quebrada, variando mi direccion de norte a nornorueste, pero haciendo apenas cuatro leguas por dia. Aumentabanse los obstaculos a cada paso, y no teniamos ni el tiempo necesario ni los medios para allanarlos; era por tanto indispensable el vencerlos. Tan pronto el torrente se hallaba de tal suerte encajonado que nos veiamos forzados a trepar por las laderas y a andar de precipicio en precipicio; tan pronto el desaguee de nuevos rios venia a engrosar de tal modo ese mismo torrente, que teniamos que pasarlo y repasarlo, luchando contra la corriente mas impetuosa y metiendonos en el agua hasta la cintura. Aqui, era preciso construir una balsa para atravesarlo, aculla, abrirse paso con hacha en mano por entre bosques enmaranados. Hasta entonces bien podia yo creerme sobre uno de los tributarios del Mamore, y la direccion tomada era buena; mas de repente se presenta delante de nosotros una cadena de elevadas montanas, y el rio por el que seguiamos, recibiendo un otro curso de agua, que venia del estesudeste, dio vuelta bruscamente hacia el nornorueste. Crei perdida toda esperanza; pues indudablemente aun debia ser este un tributario del Beni. Asi es que al siguiente dia, determine pasar la cordillera, y al cabo de una penosa jornada y de muchas detenciones forzadas, llegue al punto mas encumbrado de aquellas montanas; mas cual fue mi desesperacion al encontrarme envuelto entre nubes, que nada de cuanto me rodeaba me dejaban ver! Mi unica esperanza de suceso dependia de la eleccion que yo hiciese de una corriente de agua, la cual solo me era permitido reconocer desde la altura en que me hallaba: deje que mi tropa se adelantase y me quede esperando. Una hora de inquietud se me hizo un siglo y empezaba ya a desalentarme, cuando, por una dicha inesperada, se entreabrieron las nubes un momento, y se me revelo un horizonte inmenso: los ultimos repechos de las montanas, como surcos irregulares cubiertos de arboles, bajaban serpenteando lentamente hacia un mar de verdura sin limites, el cual era formado por las florestas de la llanura, que contornean las montanas en un espacio de mas de cuarenta leguas. Seguia yo avidamente con la vista, lleno de ansiedad, la direccion de las profundas quebradas, buscando el punto de su reunion, para ver si hallaba en el una via de agua navegable. Un rayo del sol vino a revelarmela, haciendo brillar a una apartada distancia, y en la direccion del norte 15 grados este, las sinuosidades de un rio en medio de la selva. Era este, como el puerto que aparece al navegante al cabo de una prolongada travesia; era el resultado de mis calculos, el triunfo de mis ideas, un tributario en fin del Rio Securi, que yo habia dejado cerca de la Trinidad de Moxos. Por el espacio de dos dias continue, pero en descenso, por la cresta de las mismas montanas, bajo una boveda perpetua de ramas entrelazadas que forman una masa de veredura impenetrable al sol, y llegue a la poblacion de los salvages Yuracarees, quienes me acogieron perfectamente en sus cabanas, manifestandose decididos a cooperar a mis proyectos. Parti con ellos luego, antes que este celo se enfriase, y me interne en el corazon de la selva mas hermosa del mundo en busca de un arbol, que bastase el solo para construir una canoa. Mis salvages, que conocian uno por uno todos aquellos arboles, me llevaron en derechura hasta el mas grueso de ellos, cuyo tronco, de veinticinco pies de circunferencia, quizas habia visto pasar muchos siglos. A los golpes del hacha saltan luego sus astillas, pero al llegar la noche solamente, y a impulsos de un trabajo tenaz, cae por fin haciendo estremecer la tierra, derribando todo cuanto encuentra por delante, y empujando unos objetos a otros, lleva la destruccion a mas de doscientos pasos. Los golpes redoblados del hacha hicieron resonar el bosque durante siete dias consecutivos; dirigia yo entre tanto los trabajos de los indios y trabajaba a la par de ellos para animarlos con mi ejemplo, hasta que el soberano de los arboles de aquellos contornos se vio trasformado en una lancha bastante espaciosa. Hubo despues que allanar, por entre el bosque, los obstaculos que se oponian a su marcha, de cerca de un cuarto de legua, hasta lanzarlo sobre el rio; lo que se efectuo victoriosamente. Me felicitaba ya del buen exito de mis deseos; pues que para llenar la mision que me habia yo impuesto, no me faltaba otra cosa que hacer sino bogar hacia Moxos. Mis promesas determinaron a tres Yuracarees a seguirme hasta Moxos, sirviendome de remeros; y sin mas provisiones que algunas yucas y otras raices, nos pusimos en marcha, abandonando las selvas. Las aguas estaban demasiado bajas y el rio lleno de saltos: en cuatro dias, solo pudimos andar tres leguas hasta la confluencia del rio Icho. Metidos siempre en el agua para arrastrar la canoa y casi descalsos, durante el dia eramos devorados por las picaduras ponzonosas de los quejenes, a los que reemplazaban, por la noche, enjambres de mosquitos mas encarnizados todavia. Finalmente, en la confluencia en que los dos rios reunidos forman el rio Securi, siempre navegable, me fue preciso abandonar del todo los lugares habitados, y entregarme, casi falto de provisiones, a las contingencias de una navegacion cuyo termino y obstaculos no me era dado prever; sobre todo acompanado de gentes inexpertas, que, por no saber guardar solamente el equilibrio, exponian a volcarse a cada paso nuestra debil embarcacion. La abundancia reino desde luego, gracias a los buenos resultados de la pesca y de la caza; pero, a medida que adelantabamos, la selva se hallaba cada vez mas y mas desierta, y bien pronto nos vimos reducidos al pescado, sin sal, por todo alimento. En fin, despues de haber visto muchos rios considerables, todos ellos desconocidos, reunirse al que surcabamos, y al cabo de tres dias de una navegacion penosa, continuamente al rayo abrasador del sol, o expuestos a las lluvias tan abundantes en las regiones calurosas, se presento nuevamente delante de nosotros el Mamore en toda su grandeza. Entonces me olvide de los pasados sufrimientos. Me encontraba en Moxos, blanco de mis afanes, y a la manana siguiente, despues de una ausencia de cuarenta dias, volvi a ver la capital de la provincia, donde apenas me reconocieron, tal era la alteracion que los trabajos habian causado en mi semblante. Trazado el plano de este ultimo itinerario me daba menos camino que por el Chapare, y a mas, habia yo descubierto un transito no tan arriesgado como el de Palta-Cueva. Mis votos, en esta ocasion, se veian tambien cumplidos; y me era permitido ofrecer al gobierno de Bolivia, en la delineacion de una nueva via para sus transaciones comerciales, un presente digno de sus beneficios; sin creerme por esto exento de la imprescriptible obligacion de conservarle mi eterno reconocimiento. Terminadas pues mis investigaciones en la provincia de Moxos, me embarque nuevamente y volvi a subir por el Mamore hasta su confluencia con el rio Sara, y en seguida por este hasta su reunion con el rio Piray, el cual me condujo, al cabo de una molesta navegacion de quince dias, al puerto de los Cuatro-Ojos, situado a treita leguas de Santa-Cruz-de-la-Sierra. El 17 de noviembre de 1832, a los cincuenta dias de permanencia en esta ciudad hospitalaria, me separe de ella penetrado de reconocimiento por los muchos favores de que sus habitantes me habian colmado. Dirigime de nuevo a las montanas, y trepando hasta Samaypata me encamine a Chuquisaca, que distaba ciento catorce leguas. Visite de paso las bellas comarcas de Valle Grande, donde terminan los ultimos ramales de la cordillera oriental, y baje luego hacia el Rio Grande, que recibe todas las aguas de las provincias de Cochabamba, Mizque, Arque, Chayanta, y de una parte de las de la Laguna y de Yamparaes en los departamentos de Cochabamba, de Potosi y de Chuquisaca. Atravesando las montanas y los fertiles valles de las provincias de la Laguna y de Yamparaes, y pasando sucesivamente por el Pescado, por Tomina, Tacopaya, Tarabuco y Yamparaes, llegue finalmente a la capital de Bolivia, antiguo asiento de la audiencia de Charcas, hoy dia residencia de una corte suprema y de una universidad. La ilustrada ciudad de Chuquisaca o La-Plata, circundada de montanas y de campos cultivados, ofrece enteramente la misma temperatura de la Provenza, en Francia, y podria producir los mismos frutos. Dejando esta ciudad, atravese el Cachimayo y el Pilcomayo, y bien pronto elevandome cada vez mas sobre las montanas llegue a Potosi, ciudad de riqueza proverbial; la que por el producto extraordinario de sus minas de plata, ha dado a la Espana una parte del lustre de que esta ha gozado durante los ultimos siglos. Admire en ella sus grandes lagunas artificiales, sus numerosos ingenios, su casa de moneda, y trepe luego sobre su cerro cribado de boca minas, de las que han salido tantisimos millares de pesos, sin que haya esto mejorado la condicion de los pobres indigenas, instrumentos indispensables de esos penosisimos laboreos. En la cumbre de este cerro, me halle ochenta varas mas arriba del nivel del Monte-Blanco. Despues de haber escrupulosamente examinado los alrededores de Potosi, me dirigi a Taropaya, a Yocalla, y a la garganta de Tolapalca: en seguida baje al profundo valle de Ancacato, que desemboca en el Lago de Pansa, y continuando por el valle de Condor-Apacheta, me encontre en unas llanuras espaciosas que me condujeron hasta Oruro, la segunda Potosi, cuyas minas, ricas tambien en otro tiempo, cesaron mas pronto de producir sus tesoros. La ciudad, bien decaida al presente, no suministra ya sino metales de estano, o algun poco de oro arrancado, diremos asi, a sus vecinas montanas. Me encontre de nuevo sobre el llano Boliviano, la parte mas poblada de aquellos parages. Alli es en donde el cultivo de las papas, por una parte, y la cria de las llamas y de las alpacas por otra, han sido los elementos de esa gran sociedad, que dominada por los Incas, civilizo a todos los pueblos montaraces. En un viage que hice a la provincia de Carangas, vi por todas partes, en medio de unas colinas paralelas, abundantes en minas de cobre, los vestigios de la poblacion antigua: jamas habia yo encontrado tantas _pucaras_ (antiguas fortalezas), y tantos grupos de tumbas (_chulpas_) todavia en pie. Note sobre todo las inmediatas al Crucero, cerca de Totora, y las de _Pataca-Chulpa_ (las cien tumbas) cerca de Huaillamarca. De regreso a Oruro, continue mi exploracion por el llano, y me encamine por Caracollo, Sicasica y Calamarca hasta La Paz, de donde pase a visitar Tiaguanaco, tan celebre por sus ruinas. Alli he visto edificios inmensos que testifican una civilizacion tal vez mas adelantada que la de los Incas, y que ciertamente debe serle anterior. Estos monumentos son notables, sobre todo, por las enormes dimensiones de los pedruscos tallados de que se compone su fabrica. En medio de una vasta llanura, donde se eleva un tumulo a mas de cuarenta varas, se ven, rodeados de pilastras colosales, los restos de algunos templos cuadrados mirando hacia el oriente, que tienen como ciento ochenta varas de frente a cada lado, y cuyos porticos estan cubiertos de bajos relieves chatos representando el sol, y el condor su mensagero: se advierten tambien alli, todavia, algunos fragmentos de estatuas gigantescas. Todos estos monumentos, colocados muy cerca de las orillas del famoso lago de Chucuito, cuna de Manco-Capac, son bien diferentes de los que se notan en las islas de Coati y de Titicaca, donde fueron estos ultimos edificados por los Incas, despues que llegaron ellos a verse duenos, por la conquista, de los paises que habitaba la nacion Aimara, primera simiente de la civilizacion de los Andes. Habiendo recorrido con examen los contornos del inmenso lago de Chucuito, que, situado a la altura de cuatro mil varas sobre el nivel del Oceano, se extiende a mas de treinta y tres leguas geograficas de largo sobre quince a veinte de ancho, presentando el aspecto de un pequeno mar, volvi a pasar por la postrera vez la cordillera occidental, dirigiendome al puerto de Arica. Mas de tres anos habia yo pues empleado en la exploracion de la republica de Bolivia, y me aparte de esa bella y rica parte del continente americano llevando conmigo, no solamente materiales inmensos y de todos generos para hacerla conocer bajo sus diversos aspectos, sino tambien el mas vivo agradecimiento hacia su gobierno y hacia sus habitantes, que me habian siempre colmado de civilidades, y dadome, junto con la hospitalidad, finas pruebas de estimacion. Despues de haber visitado los puertos de Islay y del Callao (Peru), me embarque definitivamente en Valparaiso para pasar a Francia, en compania de seis jovenes bolivianos, nombrados por su gobierno para estudiar en Europa la metalurgia. Nos dimos a la vela en los primeros dias de octubre de 1833, y a principios de 1834 volvi a ver mi patria despues de una ausencia de ocho anos[1]. [Nota 1: En la parte historica de mi obra, _Voyage dans L'Amerique meridionale_, puede verse mi itinerario completo.] Pase inmediatamente a Paris, en donde me apresure a someter al juicio del Instituto un album de mas de quinientas planchas iluminadas, que habia yo dibujado en aquellos lugares, copiando de la misma naturaleza; gran numero de manuscritos; e inmensas colecciones geologicas, zoologicas y botanicas. Se nombro una comision compuesta de los senores de Blainville, Geoffroy Saint-Hilaire, Adolphe Brongniart, Savary y Cordier, y el 21 de abril de 1834 presento esta, sobre dichos materiales, una relacion de la que copiare aqui algunos pasages. ZOOLOGIA.--_Relatores, los SS. de Blainville y Geoffroy_. "Por los detalles en que acabamos de entrar, detalles que habriamos podido doblar y triplicar, siendo tan copiosos los materiales puestos a nuestra disposicion, la Academia habra visto sin duda que las observaciones zoologicas del senor de Orbigny, ya redactadas en parte y frecuentemente acompanadas de figuras iluminadas, copiadas de lo viviente, asi como las colecciones de animales en apoyo, deben llenar muchos vacios que habia en nuestra coleccion; lo que adelantara notablemente la zoologia de muchos puntos de Sud-America, muy mal conocidos hasta el presente, como la Patagonia, las provincias del Paraguay y las del alto Peru. "Reconocemos que el senor de Orbigny ha tenido un acierto completo en los espaciosos limites de su mision, de una manera tan importante para nuestras colecciones como para la ciencia misma." BOTANICA.--_Relator, el Sr. Adolphe Brongniart_. "En fin, la tercera region que el ha explorado con un cuidado muy especial, comprende toda la republica de Bolivia y algunos puntos del Peru; ella abraza, entre los grados 13 y 22 de latitud sud, una extension mayor que la de la Francia entera, y presenta las alturas mas variadas, desde el nivel del mar al oeste y las llanuras inundadas de la provincia de Moxos al este, hasta las cimas cubiertas de nieves perpetuas de la parte mas elevada de los Andes. "Tres anos ha pasado en esta interesante comarca, la que ha recorrido por todas partes. En medio de las investigaciones de toda especie, a las que este laborioso viagero se habia entregado, ha podido hallar todavia el tiempo suficiente para recoger y preparar con cuidado mas de mil seicientas especies de plantas, de entre las cuales muchas seran de un grande interes para la ciencia. "Esa inmensa cordillera de montanas, que costea el gran oceano Pacifico, desde el cabo de Hornos hasta el istmo de Panama, esta bien lejos de haber sido estudiada en toda su extension con respecto a sus producciones naturales; Mutis, Ruiz y Pavon, Dombey, Haenke, y mas recientemente los senores de Humboldt y Bonpland han explorado su parte norte, desde Panama hasta Lima, es decir, hasta los 12 grados de latitud sud. Por otra parte, Ruiz y Dombey antiguamente, y en los tiempos modernos el infortunado Bertero, muchos botanicos ingleses y alemanes, y nuestros compatriotas los senores de Urville, Lesson, Gaudichaud y Gay habian estudiado con cuidado las riquezas vegetales de Chile desde los 30 hasta los 38 grados de latitud sud; pero todo el espacio comprendido entre los 12 y los 30 grados de latitud austral, no habia sido visitado por botanico alguno conocido. Es en esta parte sin embargo en donde se encuentran las alturas mas elevadas de la cordillera de los Andes; es en ella en donde las vastas planicies, vecinas al limite de las nieves perpetuas, se extienden sobre una grande superficie. Es de esta region, casi desconocida para los naturalistas, que el senor de Orbigny ha visitado una grandisima parte, comprendida entre los 12 y los 22 grados de latitud. Mas el no se ha limitado a recorrer solamente esa cadena de montanas tan notable por sus producciones vegetales, ha estudiado igualmente la vegetacion de las partes bajas y abrasadoras que se extienden hasta las fronteras del Brasil; y si sus investigaciones sobre otros ramos de historia natural no le han permitido, como nos lo dice el mismo, recoger todas las innumerables plantas que encontraba en esos parages, mas de mil seiscientas especies distintas, colectadas de un modo muy inteligente en los sitios que podian presentar mayor interes a la geografia botanica, testifican a un mismo tiempo su celo activo para todos los puntos de las ciencias, y el tino que lo guiaba en aquellas de que el no habia hecho un estudio especial. "Muchas plantas recogidas, sea en las provincias centrales o sobre las cordilleras, son evidentemente nuevas; y aunque seria preciso entrar en un examen mas escrupuloso que el nuestro para fijar el numero con exactitud, pueden contarse, sin riesgo de mucho engano, mas de trescientas o cuatrocientas especies totalmente desconocidas, que ha recogido en esta parte de su viage; y todas, nuevas o ya conocidas, seran de un grande interes para la geografia botanica, suministrando un eslabon que faltaba para unir la vegetacion de Chile con la del Peru y con la de Colombia. "Lo que da todavia mas valor a estos objetos, son las notas precisas sobre las localidades, las alturas y los caracteres fugitivos de todas esas plantas que ofrecen los catalogos del senor de Orbigny. Estas notas y la atencion escrupulosa con la cual se ve que, en los lugares importantes, este celoso viagero ha recogido las especies mas pequenas y menos aparentes, prueban que el senor de Orbigny, aunque no habiendose ocupado especialmente de botanica, no era estrangero a esta ciencia. Pero restame senalar un verdadero trabajo cientifico, emprendido y continuado por este naturalista con una perseverencia y un talento que merecen los mayores elogios: quiero hablar de sus investigaciones sobre las palmeras. "La imposibilidad de conservar como corresponde en herbario, a manera de las otras plantas, esos inmensos vegetales, habia hecho, hasta estos ultimos tiempos, que su conocimiento fuese imperfecto; solamente los frutos de algunos de ellos se registraban en nuestras colecciones, y habian podido ser estudiados por nuestros botanicos. Para formarse una idea de sus otras calidades era necesario recurrir a las obras de algunos antiguos naturalistas, que habian dibujado estos arboles, tomando copia de la naturaleza, tales como Rumphius, Rheede, Plumier: estas nociones eran bien imperfectas a causa del poco adelanto de la botanica en la epoca en que esas obras se ejecutaron. "Se ha dado un gran paso en estos ultimos tiempos con la publicacion de la magnifica obra del senor Martius sobre las palmeras del Brasil; pero esta obra apenas estaba publicada y aun no existia en Francia cuando partio el senor de Orbigny. Muchos botanicos le aconsejaron que diese toda su atencion al estudio de esta hermosa familia, y que aprovechase de sus talentos en el dibujo y de su habilidad en imitar la naturaleza con una rara exactitud, para traer a Europa los materiales mas completos que le fuese posible recoger, durante su largo viage, para una historia sobre las diversas especies de esta hermosa familia. "Nuestra esperanza a este respecto ha sido mas que colmada, y una serie de dibujos de cuarenta y ocho especies de palmeras, representadas, no solamente en entero para hacer conocer su porte, la forma de sus troncos y la disposicion de sus hojas, sino tambien en los menores detalles de sus flores y de sus frutos, son unos materiales importantisimos; si se considera sobre todo que estos dibujos estan acompanados, para todas las especies, de una description muy detallada hecha en los mismos lugares, y de notas sobre su uso y su distribucion geografica; y para la mayor parte de entre ellas, de porcion de tallos, de hojas secas, de frutos y de flores que ayudaran a verificar y completar lo que los detalles de los dibujos del senor de Orbigny dejasen por desear. Mas zoologista que botanico, en medio de investigaciones y observaciones de toda especie, este sabio viagero ha hecho lo que muchos botanicos habian descuidado, por la dificultad que presenta el estudio de estos vegetales tan notables. Merced al senor de Orbigny las palmeras de Bolivia son mejor conocidas que las de la Guayana. "Por todo lo que precede se ve que las colecciones botanicas del senor de Orbigny, junto con las notas y los dibujos, que las acompanan pueden extender muchisimo nuestros conocimientos sobre la vegetacion de la America meridional. Permitasenos, al concluir, manifestar un deseo que sentimos vivamente: este es de que no se dejen tan preciosos materiales guardados por largos anos en las colecciones publicas, o en los cartapacios del autor, para publicarse luego por fragmentos que les quitarian todo el interes del conjunto geografico. "Cuando se ve que las bellas colecciones, hechas antiguamente por Commerson y por Dombey en paises vecinos a los visitados por el senor de Orbigny, estan todavia en gran parte ineditas, y que algunas porciones solamente han sido descriptas en veinte obras diferentes, no es nada estrano el temor que manifestamos. "Si se reflexiona, por otra parte, en la suerte que cabe al mayor numero de jovenes doctos a quienes la pasion por el estudio de la naturaleza arrastra a esos viages peligrosos; si se recuerda que en diez y ocho anos corridos desde que la paz general ha vuelto a abrir los mares, sobre ocho viajeros naturalistas del Museo de historia natural que han emprendido largas espediciones, cinco, Godefroy, Havet, Plee, Duvaucel, y ha muy poco todavia, el infortunado Jacquemont, han perecido lejos de su patria; que Lalande y Leschenault sucumbieron al cabo de pocos anos a las enfermedades contraidas en sus penosisimos y largos viages, y que por tanto el senor de Orbigny es acaso el unico, entre los que han vuelto a Francia con sus colecciones, que tiene la posibilidad de hacer conocer por si mismo los resultados de sus investigaciones, se convendra en que es muy justo esforzarse, cuanto sea posible, para hacerle gozar de la recompensa mas dulce que el debe esperar despues de tan larga peregrinacion; tal es la publicacion de materiales conseguidos a costa de tantos riesgos y fatigas; sobre todo, cuando una profunda y vasta instruccion de parte del viagero anuncia de antemano toda la utilidad que las ciencias habran de sacar de tan importante trabajo." GEOGRAPHIA.--_Relator, el senor Savari_. "Es bien raro que un naturalista viagero de su atencion, con el mismo interes que a los objetos tan variados de sus estudios especiales, a un asunto de investigaciones no menos util, pero mas arido, la configuracion exacta y detallada de los parages que recorre. Es mas raro que este viagero extienda asi voluntariamente el circulo de sus tareas, cuando sin preparacion, sin guia y casi sin instrumentos arrostra nuevas dificultades. Esto es lo que con un celo infatigable ha hecho el senor de Orbigny. "A la llegada de este senor a Bolivia da principio en cierto modo su segundo viage. La republica de Bolivia, compuesta de la mayor parte del antiguo alto Peru, es un pais poco mas o menos igual a la Francia en superficie: pais notabilisimo bajo su aspecto geografico. Un lago inmenso; grandes ciudades casi tan elevadas sobre el nivel del mar como la cima de las mas altas montanas de Europa; montanas que dominan este lago como el Monte-Blanco domina el Rodano y Ginebra; sobre esas montanas, ricas minas y las mas encumbradas de cuantas beneficia el hombre: de la otra parte de las cordilleras, vastas llanuras cruzadas por grandes rios, navegables en una extension de unas de doscientas leguas, y cuyas corrientes, poco conocidas hasta de los habitantes mismos, en nada se asemejan a las representaciones trazadas al acaso en nuestros mapas; un clima frio en la proximidad del ecuador: sobre una vertiente de las montanas, tempestades periodicas cada dia durante una parte del ano, en el resto de el un cielo constantemente despejado; sobre la otra vertiente, una humedad perpetua; tal es el pais para la formacion de cuyo mapa detallado el senor de Orbihny ha recogido alli mismo los elementos minuciosos. "Estos elementos son reconocimientos ejecutados, para las direcciones, con ayuda de la brujula, para las distancias recorridas, con el relox en la mano. Las formas del terreno, dibujadas sobre una grande escala, han sido hechas a pincel con un talento admirable. No trepido en comparar estos reconocimientos con lo que el deposito de la guerra posee de mejor, en este genero, sobre muchos puntos de Espana. "Para dar, en cuanto a la configuracion del pais, una idea de las rectificaciones que, segun el senor de Orbigny, requieren los mapas actuales mas desparramados, bastara citar la posicion de una grande ciudad (La Paz) trasportada de un lado de la cordillera principal sobre el lado opuesto. Esto es lo mismo, poco mas o menos, que si un mapa de Europa presentase a Turin sobre la vertiente de los Alpes que mira a la Francia. "Un asunto de investigaciones, que toca menos directamente a la Academia de ciencias, pero que sera siempre de un interes general, esto es, el estudio de las lenguas y de las antigueedades del pais, ha dado resultados muy curiosos al senor de Orbigny: mas de treinta y seis vocabularios distintos; rastros de sistemas de numeracion, cuya base es unas veces el numero cinco, otras el doce; singularidades sorprendentes y caracteristicas, tales como una lengua hablada en una extension considerable del pais, y en la que cada objeto tiene dos nombres exclusivamente empleados, el uno por los hombres, el otro por las mugeres: todos estos datos, de los que muchos se ligaran tal vez a las conexiones y a las grandes emigraciones de los pueblos, daran probablemente mas realce a la narracion que debe esperarse del senor de Orbigny. La historia de las artes encontrara tambien en ella algunos documentos preciosos. "Volviendo al objeto especial de este informe, y para hacer apreciar en una palabra el trabajo que me ha sido sometido, dire que los materiales topograficos del senor de Orbigny unidos a las posiciones determinadas por el senor Pentland, haran que pueda construirse el mapa detallado de un pais, que es tan grande como la Francia, con una exactitud comparable a la de nuestros mapas de la Espana; yo expresare el deseo de que las minutas de este trabajo, que acaso no volvera a ejecutarse jamas, sean conservadas en una de nuestras colecciones nacionales: el autor se encuentra en el caso de terminar la redaccion y el dibujo, de publicar en fin sobre una escala reducida, aunque bastante grande todavia, el mapa de las regiones que ha recorrido. Semejante publicacion seria ciertamente la mejor y mas propia demostracion de agradecimiento que la Francia dirigiese al gobierno de Bolivia, por la proteccion ilustrada que ha prestado este al senor de Orbigny, poniendo constantemente a su disposicion todo genero de recursos[1]." [Nota 1: Se nombro igualmente una comision en la Sociedad de geografia, la que segun el informe de sus comisarios, tuvo a bien acordarme, en 1834, la medalla de oro del gran premio annual de 1832.] GEOLOGIA.--_Relator, el senor Cordier_. "Los materiales geologicos presentados por el senor de Orbigny, se componen, de un itinerario detallado que encierra buen numero de observaciones y de consideraciones generales; de un atlas de ocho hojas, mostrando por medio de recortes figurativos la disposicion de los terrenos; y de mas de seiscientas muestras de rocas, escogidas con dicernimiento y acompanadas de catalogos circunstanciados. "Estos materiales nos hacen conocer de una manera satisfactoria la constitucion de dos grandes regiones de la America meridional, cuya extension reunida es tres veces mayor que la de la Francia; y a mas, sus resultados puestos en combinacion con las observaciones anteriormente recogidas en esa parte del mundo por otros viageros, nos dan las probabilidades mas justas sobre la naturaleza, hasta entonces ignorada, de los terrenos de las otras regiones, que componen el interior de ese inmenso continente. Entraremos en algunos detalles que justifiquen esta asercion.... "Para apreciar los variados y numerosos resultados de las investigaciones del senor de Orbigny en las provincias de Bolivia, seria preciso seguirlo en sus itinerarios, sea cuando traspasaba por repetidas veces la doble cordillera de los Andes, sea cuando costeaba las montanas, que parten desde los Andes, atravesando casi sin interrupcion el interior de la America, para ir a reunirse con las del Brasil, sea cuando recorria las pampas de Moxos y de Madeira. "Puede juzgarse por lo que antecede, del alto interes que ofrecen las investigaciones geologicas del senor de Orbigny. Seria bien sensible que de tantos materiales preciosos, adquiridos a costa de tan grandes esfuerzos, de fatigas, perseverancia y sacrificios, no quedase otra cosa sino una coleccion de fragmentos de rocas que existe depositada en el Museo. Es pues de desear que el senor de Orbigny redacte sus observaciones, para deleitar con ellas al mundo ilustrado, publicandolas junto con un mapa geologico que resuma los resultados mas importantes." CONCLUSIONES GENERALES DE LOS CINCO COMISARIOS. "La Academia ha oido sucesivamente los informes, que los miembros de la comision estaban encargados de presentarle sobre los diferentes puntos de las investigaciones, a que se ha entregado el senor de Orbigny durante su apartada y laboriosa expedicion. Resta solo hacer conocer las conclusiones generales de la comision. "La comision tiene la honra de proponer a la Academia: "1 deg. De expresar al senor de Orbigny su alta satisfaccion por el numero y la importancia de los materiales y de las observaciones que ha traido de su viage; "2 deg. De declarar que seria utilisimo para la ciencia el que los resultados de este viage se publicasen; "3 deg. De decidir que ella contribuira por su parte a fomentar y facilitar esta publicacion; "4 deg. De enviar al senor ministro de la instruccion publica una copia del presente informe, manifestandole cuan importante seria que el tomase las medidas necesarias para facilitar dicha publicacion; "5 deg. De llamar la atencion del senor ministro sobre los titulos, que tiene el gobierno de Bolivia, para ser acreedor al reconocimiento de todos los amigos de las ciencias, y particularmente al de los sabios franceses, por la proteccion tan ilustrada, tan generosa y eficaz que ha prestado al senor de Orbigny, durante su viage por los diferentes lugares que dependen de la republica." El senor ministro de la instruccion publica tuvo a bien acordar, por tan favorables informes, la publicacion de mi viage, principiada muy luego bajo los auspicios del senor Guizot. Me puse pues a trabajar con toda la actividad posible; pero me parecia que un complemento a mis estudios americanos era indispensable, para que mi obra fuese tan util como yo lo deseaba. Me era necesario establecer, por una comparacion positiva, las conexiones o las diferencias que podian existir entre la configuracion orografica, la composicion geologica, y sobre todo las posibilidades agricolas e industriales de las cordilleras de Bolivia, y nuestras montanas de los Pirineos y de los Alpes. Deseaba recorrer tambien, bajo estos mismos puntos de vista, los campos del norte, del oeste y sobre todo del mediodia de la Francia, a fin de poder senalar con conocimiento de hecho, al tratar de cada provincia americana, las mejoras que en ellas podrian introducirse. Bien se concibe que era preciso invertir mucho tiempo en investigaciones de esta especie, tanto mas cuanto que, sin ser ayudado en manera alguna a este respecto, debi imponerme toda clase de sacrificios para conseguir mi objeto. Finalmente a fuerza de perseverancia y armado de una firme voluntad, pude vencer poco a poco las dificultades, y estos viages de exploracion, hechos a mi costa, y reiterados en todos los puntos de Francia, en Saboya, en Suisa, en Alemania y en Belgica, me han permitido el poder fijar mi juicio sobre una multitud de cuestiones, concernientes a la mejora de los paises que yo habia recorrido, y principalmente de Bolivia, a la que sobre todo deseaba ser util, sin que ella sonase en la tarea penosa que me habia yo impuesto en su favor. Estos han sido los motivos que me han hecho suspender por tanto tiempo la publicacion de la narracion historica de mi viage, relativa a las montanas bolivianas. Pero, a pesar de todos estos atrasos, mi obra[1] esta ya para terminarse. Ella se compone de una serie de volumenes que contienen: 1 deg. La parte historica o la narracion de mi viage; 2 deg. La geografia; 3 deg. La geologia; 4 deg. La paleontologia; 5 deg. El hombre americano; 6 deg. Los mamiferos; 7 deg. Las aves; 8 deg. Los peces; 9 deg. Los moluscos y los caracoles; 10 deg. Los crustaceos; 11 deg. Los insectos; 12 deg. Los foraminiferos; 13 deg. Los polipos; 14 deg. Las palmeras; 16 deg. Los criptogamos. [Nota 1: Historia intitulada _Voyage dans l'Amerique meridionale_ (le Bresil, la republique orientale de l'Uruguay, la republique Argentine, la Patagonie, la republique du Chili, la republique de Bolivia, et la republique du Perou.)] Tal era el estado de cosas relativo a mis publicaciones sobre el nuevo mundo, cuando S.E. el general don Jose Ballivian, presidente de Bolivia, animado del mas ardiente celo por el adelanto y la mejora de su bella patria, tuvo a bien acordarse de mi, encargandome de dar a luz una completa descripcion geografica, estadistica e historica sobre aquella republica. Honrado con esta nueva prueba de confianza de parte de un gobierno al que deseaba ser util, acepte gustoso semejante tarea, a pesar de mis otros trabajos cientificos, aprovechando esta ocasion, que yo anhelaba, para dar a Bolivia un testimonio publico de mi gratitud, haciendo conocer su suelo, y las principales y mas utiles producciones de este, al mismo tiempo que el provecho que podria sacarse, conforme a nuestra industria y agricultura, de sus diversos modos de beneficio. Tenia pues la posibilidad de publicar muchisimos y muy preciosos documentos recogidos en mis exploraciones trasatlantica y Europea, diversidad de aplicaciones muy importantes para la industria local y para el comercio; todo lo cual, siendo de un interes demasiado especial para Bolivia, no me habria sido permitido imprimirlo en la obra general de mi viage. Al emprender esta particular, totalmente exenta de preocupaciones politicas, habre conseguido el objeto que me propongo, siempre que pueda cooperar a los nobles pensamientos de mejora y de progresos para Bolivia, que ocupan incesantemente a S.E. el general Ballivian, como tambien si alcanzo, con este largo trabajo, a dar a los Bolivianos una prueba de mi agradecimiento y de mi adhesion a todos. * * * * * PLAN DE LA OBRA. Una descripcion geografica, estadistica, e historica de Bolivia puede considerarse de dos modos diferentes: o debe darse principio a ella por la exposicion de las generalidades relativas al conjunto, entrando luego en los detalles parciales y peculiares a cada departamento y a cada provincia; o seguir una marcha inversa, describiendo primeramente las especialidades, es decir, las provincias, para dar en seguida el resumen por departamentos, y terminar la obra por consideraciones generales que pueden deducirse de todos los hechos particulares. Este segundo metodo de redaccion es el que adoptare para mi trabajo, por ser mas apropiado que el anterior, asi como tambien el mas logico; pues que de deducciones en deducciones viene a resumir las circunstancias de hechos ya conocidos, agrupandolos para sacar las consecuencias. Adoptado este plan, trazare primeramente la circunscripcion de un departamento; luego me ocupare detalladamente de cada provincia dando a conocer su situacion geografica en latitud y longitud, su extension en superficie, sus limites, su configuracion, sus accidentes orograficos; la direccion, la forma y la composicion geologica de sus montanas, las de sus valles y llanuras: hare despues una descripcion completa de los rios que la cruzan, de los lagos y pantanos que la cubren, de la naturaleza de sus terrenos y de su temperatura. Para completar mi cuadro, procurare por ultimo dibujar a grandes rasgos el conjunto de su fisonomia animal, vegetal y mineral, segun sus diversas regiones. Despues de dar a conocer el pais bajo el aspecto de sus caracteres naturales, principiare la historia. La primera epoca contendra, segun los primeros escritores y conforme a mis observaciones, los detalles sobre las naciones americanas que antes de la conquista del nuevo mundo habitaban la provincia. Describire sus limites antiguos, sus divisiones, sus emigraciones, sus costumbres, procurando escudrinar lo que respecta a la parte verdadera o fabulosa de su historia y de su religion. Delineado este primer cuadro, pasare a la historia de la conquista. Seguire en sus excursiones a esos atrevidos y valerosos aventureros espanoles, que sedientos del oro cruzaban el pais por todas partes, haciendo conocer a las hordas salvages, o a pueblos medio civilizados, el poder de las armas europeas. Acompanare tambien a los perseverantes apostoles de la fe evangelica, que no temian arrostrar, con tal de conseguir el objeto de su mision religiosa, tantos peligros como a cada paso veian brotar bajo sus pies. Procurare, a mas, dar una descripcion de esas nacientes colonias, senalando sus progresos, y su transito del yugo de la Espana a la independencia nacional: finalmente, atravesando todas las epocas y los diferentes grados de civilizacion, llegare al estado actual, que merece un mas amplio desarollo. Habra primero un capitulo que trate de la poblacion segun las divisiones politicas y las castas, y en el cual se dara una ligera resena de los usos, de la manera de vivir de los habitantes, de sus diversiones, de sus costumbres en general y en particular. En seguida hare una descripcion de todos los lugares habitados, tratando de sus recursos, de su comercio, de las vias de comunicacion que unen a los unos con los otros. Considerando la provincia en su conjunto, me ocupare de los productos de su industria actual, de las producciones naturales que podrian utilizarse en los reinos animal, vegetal y mineral. Otro capitulo indicara las mejoras agricolas, industriales y comerciales de que cada provincia es susceptible, haciendo conocer en lo possible, por medio de la comparacion con las diferentes regiones de la Europa, que procederes debieran aplicarse de preferencia a cada ramo, en los puntos de Bolivia que se asemejan mas a aquellas, a fin de aprovechar todos los recursos locales tan multiplicados, y en gran parte desconocidos hasta el presente. En estas ultimas consideraciones, que son las mas importantes, analizare la cuestion de las grandes vias de comunicacion, y la de los conductos para el trafico comercial, dando el mas amplio detalle sobre la navegacion interior, y sobre la posibilidad de entablar una correspondencia directa entre Bolivia y la Europa, ya sea bajando por los rios Madeira y el de las Amazonas, ya sea por los rios Pilcomayo, Paraguay y el de La-Plata; abriendo asi un manantial inagotable de riquezas tanto para Bolivia, como para el gobierno europeo que quisiere emprender esta obra gigantesca, tan digna de un siglo de progresos. Despues de haber hecho la descripcion sucesiva de todas las provincias, conformandome al orden que acabo de indicar, terminare la obra por las generalidades de conjunto, que bajo los mismos puntos de vista abrazan toda la republica. Este ultimo resumen comprendera la historia y la geografia antigua de los Incas, cuya misteriosa cuna sobre las riberas del lago de Chucuito pertenece igualmente a Bolivia. Es en Tiaguanaco, entre la nacion Aymara, en donde se ha desarrollado desde luego la vida agricola y pastoral, en donde las ideas sociales han germinado, en donde ha nacido el primer gobierno monarquico y religioso del Peru. Es tambien en Bolivia (en La-Paz) donde se dieron los primeros gritos de la libertad y de la independencia de Sud-America, el 16 de julio de 1809. ORDEN DE LA PUBLICACION. Dos circunstancias me determinan a empezar la descripcion de Bolivia por los departamentos del Beni y de Santa-Cruz-de-la-Sierra, o dire mejor por las provincias interiores de Caupolican, de Yuracares, de Moxos y de Chiquitos. Consiste la primera en que las provincias del centro del continente son las menos conocidas por la masa de la poblacion boliviana, y en que es importantisimo para el gobierno como para los especuladores el saber las ventajas que ellas ofrecen, a los diversos generos de beneficio o a sus transaciones comerciales, independientemente del interes que inspira siempre al ciudadano amante de su patria, el conocimiento de una parte de su propio pais, que acaso nunca se vera en el caso de visitar. Confio en que se comprendera igualmente el segundo motivo; el estriba sobre el deseo bastante natural que yo experimento, de hacer que la obra que he sido llamada a redactar, sea lo mas completa posible. Si me son familiares todos los detalles concernientes a las provincias de Moxos, Chiquitos, Santa-Cruz-de-la-Sierra y Yuracares, estoy bien lejos de poseer todos los datos que yo quisiera sobre los departamentos de Chuquisaca, de La-Paz, de cochabamba, de Potosi, de Oruro y de Tarija. Doi pues principio a la obra por las provincias interiores esperanzado en que podre obtener, durante su publicacion, por la cooperacion activa de tantos hombres instruidos como posee Bolivia, el complemento indispensable de mis particulares observaciones. Con el objeto de dar a luz una obra mas completa, hago desde hoy un llamamiento general al patriotismo de los Bolivianos, pidiendoles: 1 deg. Documentos antiguos o modernos sobre la historia, consistiendo, ya en manuscritos, ya en notas que contengan los datos precisos de los cambios de gobierno bajo el regimen espanol, durante las guerras de la independencia, o despues de la gloriosa batalla de Ayacucho. 2 deg. Indicaciones relativas a los antiguos restos de la civilizacion de los indigenas; todos los objetos de aquellos tiempos, como vasos, armas, ornamentos, etc. Sera preciso adjuntar algunas notas sobre el estado y demas circunstancias en que dichos objetos se hubieren recogido. 3 deg. Descripciones parciales o generales de las provincias, ciudades y pueblos, y finalmente todos los datos pertenecientes a la geografia, a la estadistica, a la agricultura y a los productos de las diferentes comarcas. 4 deg. Detalles especificados sobre todas las minas, ya beneficiadas o por beneficiarse, de oro, plata, estano, cobre, plomo, etc. Muestras de minerales, a fin de hacer los analisis quimicos, y poder indicar, segun los actuales conocimientos metalurgicos de la Europa, si deben aplicarse nuevos metodos para su laboreo. En fin, todos los documentos sobre la direccion y riqueza de las vetas, y sobre los productos antiguos y modernos de las minas. 5 deg. Me atrevo a reclamar aun, entre los objetos que pertenecen a los tres reinos, aquellos que pudieran presentar algun resultado util, o interesar a la curiosidad por su naturaleza, formas y colores. Cuidare entre tanto durante el curso de la obra, de inscribir siempre en las correspondientes paginas, los nombres de todos aquellos que se hicieron acreedores al reconocimiento publico, suministrandome cualquier clase de datos, o objetos antiguos y de historia natural. A este respecto que desde ahora me sea permitido nombrar a Don Antonio Acosta, quien ha tenido la bondad de proporcionarme documentos muy preciosos sobre las provincias de Esquivel, de Munecas, de Caupolican y sobre otros muchos puntos de la Republica. Ayudado pues por el generoso e ilustrado concurso de todos los Bolivianos amantes de su patria, no dudo que mis esfuerzos lleguen a verse coronados, haciendo que esta obra sobre Bolivia, sea un monumento nacional digno de la riqueza prodigiosa de esta bella parte del continente americano. * * * * * Teniendo que hacer uso de un idioma que no es el mio, debe prestarme su cooperacion en la parte literaria de este trabajo el joven Boliviano DON RICARDO BUSTAMANTE, cuya solicitud recomiendo muy particularmente a la consideracion de sus compatriotas, en atencion al noble deseo que lo anima de servir a su pais. DESCRIPCION GEOGRAFICA, HISTORICA Y ESTADISTICA DE BOLIVIA DEPARTAMENTO DEL BENI[1]. Hay casos en que la dependencia politica de un pueblo influye considerablemente sobre la marcha progresiva de su civilizacion. Cuando Moxos, por egemplo, que dista mas de doscientas leguas de Santa-Cruz-de-la-Sierra, pertenecia al departamento de este nombre, no hay duda que estaba condenada a no poder salir de su condicion estacionaria; bastaba para ello la sola circunstancia de no comunicarse con otro punto sino con su capital, lo cual hacia que, tanto sus necesidades, como la abundancia de sus recursos, fuesen totalmente ignoradas por el gobierno. Para cambiar este estado lamentable de cosas, para cortar los abusos y aplicar un remedio a tantos males, para utilizar, en fin, los cuantiosos bienes con que la naturaleza ha dotado a esta provincia, el general Don Jose Ballivian, presidente actual de la republica, tomo el partido de formar de ella, bajo el nombre de Beni, un departamento separado, reuniendola con los territorios de Caupolican y de Yuracares. [Nota 1: _Beni_, significa viento, en la lengua tacana.] La creacion de este departamento, en 1842, es una de las numerosas medidas que anuncian la entrada del pais en la senda del progreso, al mismo tiempo que el celo ardiente, por el bien general, que anima a su actual gobierno. Acrecer el valor intrinseco de un pueblo, y realzarlo a sus propios ojos es darle ciertamente una existencia nueva, es infundirle el animo necesario para que pueda salir de su funesto adormecimiento, y encaminarse rapidamente hacia las mejoras de toda especie. Esperemos pues que semejantes previsiones no dejaran de cumplirse, y que estas tres comarcas, que se veian reducidas a un estado medio salvage, constituyendo hoy en dia el nuevo departamento del Beni, mudaran enteramente de condicion: yo, por mi parte, confio en ello tanto mas, cuanto que, por la proxima apertura de su navegacion con la Europa, por sus minas de hierro, y por mil otros recursos naturales que las caracterizan, estas tres provincias han de llegar a ser, indispensablemente, el centro de grandes especulaciones comerciales, y quizas el foco de industria mas considerable que tendra Bolivia. El departamento del Beni encierra, en su circunscripcion, esa inmensa superficie de llanos y de montanas, que compone la estremidad norte de la republica. Bajo una forma oblonga, esta superficie, que se dirige de nordeste a sudeste, viene a limitarse al oeste y al norueste en las provincias de Guancane y de Carabaya, pertenecientes al Peru; al norte, siguiendo los antiguos limites con el Brasil, en la reunion del rio Beni con el Mamore, como a los 10 grados de latitud sud: sirvele en seguida de limite el curso del Mamore hasta su confluencia con el Guapore, como asimismo el rumbo de este, dirigiendose hacia sus cabeceras, hasta el punto en que el rio Verde deposita en el sus aguas. Dejando la frontera del Brasil, el departamento se halla separado de la provincia de Chiquitos (comprendida siempre en el departamento de Santa-Cruz-de-la-Sierra) y tambien de la provincia de Santa-Cruz, por una linea ficticia, que atraviesa los lugares inhabitados de la parte sud y sudeste de las llanadas de Moxos. La vertiente de la cordillera oriental de las provincias del Valle-Grande y del departamento de Cochabamba lo limitan al sud y al sudeste, asi como, mas adelante, el rio de los Mocetenes: finalmente, las montanas que estan al norte de Munecas lo separan de las provincias de Yungas y de Munecas, pertenecientes al departamento de La-Paz[1]. [Nota 1: Vease el mapa general de Bolivia.] Circunscripto pues, de la manera que acabamos de ver, el departamento del Beni, tiene una superficie oblonga como de veintiuna mil leguas cuadradas (de a veinticinco el grado de superficie) comprendidas entre los 64 y 73 grados de longitud occidental del meridiano de Paris, y entre los 10 y 16 de latitud sud. Esta superficie se compone, al este y al norte, de vastas llanuras banadas por innumerables rios navegables, todos ellos tributarios del rio Madeira, y por consiguiente del rio de las Amazonas; y al oeste o al sudoeste por las montanas de la vertiente oriental de las Cordilleras, montanas, que se ven siempre revestidas de la vegetacion mas prodigiosa del mundo. Este departamento se divide en tres provincias: la de Caupolican, que ocupa la raya norueste, en las montanas y los llanos que estan al pie; el pais de Yuracares, que no es sino la continuacion meridional de las mismas montanas y llanuras; la de Moxos, en fin, que solo comprende la llanada del nordeste. Diferenciandose estas tres comarcas acerca de muchos puntos, quiero dar de ellas, por separado, una descripcion bastante detallada. DEPARTAMENTO DEL BENI PROVINCIA DE CAUPOLICAN[1]. _Circunscripcion y estension._ Como dejo dicho, la provincia de Caupolican ocupa la parte norueste del departamento comprendida entre los 10 y los 16 grados de latitud sud, y entre los 70 y 73 de longitud occidental del meridiano de Paris. Ella forma una superficie oblonga, dirigida de nornordeste a sudsudoeste, que tiene ciento veinte leguas marinas de largo, y sobre sesenta de ancho, tomado el termino medio. Esta superficie es tambien, poco mas o menos, de seis mil doscientas cincuenta leguas cuadradas, de veinticinco el grado[2]. [Nota 1: Los materiales, de que compongo la relacion concerniente a esta parte de la republica, son debidos, primeramente a los preciosos e interesantes datos que me ha suministrado el senor don Antonio Acosta, quien ha recorrido la provincia como observador inteligente; 2 deg. a un opusculo manuscrito, sin nombre de autor e intulado _Descripcion de la provincia de Caupolican_, que encontre en La-Paz en 1833; 3 deg. a otro de la misma condicion, cuyo titulo es _Adiciones por un ciudadano residente en Caupolican_; y finalmente a los datos que he podido recoger yo mismo. Pero el senor Acosta es ante todo acreedor al reconocimiento publico, por los documentos muy positivos que me ha dado sobre la geografia, los cuales me han servido para rectificar y formar el plano de la provincia, contenido en el mapa general de Bolivia.] [Nota 2: El tamano de las leguas de camino, en las montanas, es ordinariamente doble que el de las leguas marinas, y en los llanos, solo una tercera o una cuarta parte mayor.] _Limites._ Los limites de la provincia de Caupolican son: al sud, la cadena trasversal de montanas, que la separa de la provincia de Munecas (departamento de La-Paz); al oeste y al sudoeste, la gran cordillera oriental, que la circunscribe netamente por la parte de las provincias de Guancane y de Carabaya (republica del Peru); hacia el norte, ella no tiene otro limite, por el lado del Brasil y del Peru, que los inmensos desiertos todavia desconocidos, y habitados solamente por algunas tribus salvages; finalmente, el curso del rio Beni la limita al este por la parte de Moxos. _Montanas._ La provincia de Caupolican es una de las mas curiosas bajo su aspecto orografico. Su territorio empieza en esas nevadas y agudas cimas que forman, al oeste y sudoeste, la cordillera oriental. En efecto, esta imponente cadena de montanas, entre las que figuran las dos mas encumbradas de America, el Illimani y el _Ancco-unca_ o Nevado de Sorata[1], cuyos picos se elevan a la altura prodigiosa de mas de siete mil seiscientas noventas y seis varas sobre el nivel de los mares, va, de norueste a sudeste, desde La-Paz hasta traspasar los limites de Bolivia, circunscribiendo la provincia al sudoeste. Otra cadena situada al sud, mucho menos alta y trasversal a la cordillera, parte como un estribo de esta, y se dirige al estenordeste, declinando progresivamente hasta terminarse al norueste de Apolo y a poca distancia de este lugar. Una tercera cadena de montanas, paralela a esta segunda, y que sirve tambien de estribo a la cordillera oriental, continua girando hacia el norte de la provincia. De estas tres cerranias principales resulta una vertiente central, trasversal a la direccion de la cordillera, y que viene a formar el gran valle de Pelechuco y del Tuyche, hacia el cual convergen las pendientes y los ramales laterales de las otras dos cadenas. Efectivamente el declive del valle central esta al nordeste, el de la falda del sud al norueste, en tanto que el de los repechos del norte se encuentra al este. Todas estas montanas van gradualmente en descenso hasta terminarse un poco al este de Aten y de Apolo, donde hay todavia un eslabon independiente y elevado; este es el _Altuncama_, cuyo temperamento, muy apropiado para el cultivo de las papas, indica que su altura sobre el nivel del oceano es de mas de dos mil quinientas varas. Mas alla de esta gran mole desprendida de las otras montanas, y que ya se encuentra sobre un suelo mas bien ondeado que montanoso, comienzan las llanadas que sin interrupcion se estienden hacia el norte sobre todo el resto de la provincia, y en cuyo espacio apenas se descubren de vez en cuando algunas simples colinas. Exceptuando el Altuncama, que es una especie de muro, todas estas montanas cuanto mas contiguas estan a las cordilleras son tanto mas escarpadas. Cerca de Pelechuco, no se ven sino pendientes rapidisimas, paredones, diremos asi, perpendiculares, crestas agudas o precipicios horrendos formados por la dislocacion del terreno, lo cual es un efecto de las revoluciones geologicas del globo. A medida que uno se aleja de esos lugares tan imponentes, las montanas van siendo menos riscosas, hasta llegar al cabo a ser reemplazadas hacia el este por insignificantes collados. [Nota 1: El senor Acosta ha tenido ocasion de contemplar, de un punto muy inmediato, situado al sudoeste de Apolo, esta montana, que domina todo el llano boliviano y el lago de Chucuito.] _Geologia._ Aunque no poseo dato alguno positivo sobre la geologia de la provincia de Caupolican, por lo que he visto en sus inmediaciones sobre la cordillera, hacia el norte de La-Paz, debo creer que la parte contigua a Pelechuco pertenecer a la misma edad geologica, de lo que serian tambien una prueba los numerosos lavaderos de oro de aquellas regiones. Creo, pues, que los dos lados de la cordillera, en toda la parte de Suches y de Pelechuco, y aun hasta los lugares adyacentes a los rios Motosolo y de Moxos, dependen del terreno _siluriano_, representado por pizarras y por filados de un color azulino. Creo todavia que mas abajo, lo mismo que en Yungas, las montanas, compuestas de una materia arenisca, pertenecen o al orden _devoniano_ o al orden _carbonifero,_ asi como pudiera tambien creerse que las llanadas, ni mas ni menos que en Moxos, estan cubiertas de aluviones modernos, o de terrenos diluvianos[1]. [Nota 1: Vease, para todas estas comparaciones, la geologia general de la republica.] _Rios._ De la configuracion orografica de un pais depende siempre la direccion de sus rios, siendo las cadenas de montanas las que determinan los grandes valles, y las pendientes de estos los valles secundarios. Tengo ya dicho que el declive general, partiendo de la cordillera, daba origen al valle de Pelechuco y de Tuyche, que se estiende hacia el nordeste; esta es igualmentente la direccion del rio de este ultimo nombre. Este rio, que es el mayor de todos los de la provincia de Caupolican, arranca, bajo el nombre de rio de Pelechuco, desde las cumbres nevadas que estan al este de Suches, y formandose de muchos pequenos torrentes, desciende hasta el valle que lo denomina. Hacia la izquierda recibe el tributo de algunos arroyuelos, en tanto que por la derecha vienen a arrojarse en el los torrentes de Santa Ana y de Pilcobamba: algo mas abajo, y por este mismo lado, se le reunen el rio del Puente Grande, bastante caudaloso para ser atravesado por medio de un puente, y el rio de Amantala, mas considerable todavia, y que toma su origen, lo mismo que el rio de Pata, en la cadena del norte. Vienen tambien a desaguar en el, por la ribera izquierda, el riachuelo de Motosolo, celebre por sus minas de oro, y mas adelante el rio de Moxos. Desde el punto en que el rio de Pata se arroja en el Pelechuco, este es ya bastante caudaloso para que no se le pueda pasar sino en balsas, de las que a lo menos es indispensable hacer uso en la epoca de las crecientes. Es tambien en ese punto donde el toma el nombre de Tuyche, y baja en seguida haciendo mil rodeos, pero llevando siempre su direccion general hacia el estenordeste. Poco a poco vase engrosando aun, recibiendo, por la derecha, ricos tributos del rio de Santa-Cruz y del rio Tupili, sobre todo de este ultimo, que es el mas considerable. Hacia el este, a una gran distancia, llega luego, por el lado izquierdo, a reunirse con la corriente del rio de Chupiamonas. Finalmente, despues de haber acaudalado casi todas las aguas de la region montanosa de la parte habitada de la provincia, acaba por incorporarse, como a cinco leguas del este de San-Jose, al rio de los Mocetenes, y forma entonces el rio Beni. Cuando este rio pasa cerca de San-Jose, se encuentra ya depositario de todos los raudales de las provincias de Munecas, de Yungas de Sicasica y de Ayupaya, de las cuales me ocupare mas tarde: sigue luego majestuosamente por la llanura, hacia el norte, dando numerosos giros y acreciendose todavia, por su izquierda, con las aguas del riachuelo de Tumupaza, y con las de los rios Itaca y Tequije, cerca de Isiamas; y en Cavinas, con el tributo del rio Madidi que nace en la provincia de Carabaya, perteneciente al Peru, y que corre en una direccion paralela a la del rio Tuyche. El Beni continua en seguida, corriendo por el llano, inclinandose al nordeste hasta los 10 grados de latitud, en donde se une finalmente al Mamore, formando el rio de Madeira, que es uno de los principales tributarios meridionales del rio de Las Amazonas. El riachuelo que pasa por Aten es el unico que no desagua en el rio Tuyche: el se dirije hacia el sud hasta caer en el rio Mapiri. _Lagos_. Si se esceptuan algunos muy pequenos, que se encuentran sobre los puntos mas encumbrados, hacia el oeste de la cordillera, bien pudiera decirse que la provincia de Caupolican carece de lagos. El mas espacioso de todos, situado en las inmediaciones de Suches, solo tiene una legua de largo, y como un cuarto de legua de ancho. Se ven otros dos, mas pequenos, cerca de Cololo: las aguas de todos ellos son muy heladas y enteramente desprovistas de pescado. _Temperatura y clima_. La provincia de Caupolican, primeramente por su situacion entre los tropicos, y en segundo lugar por sus montanas, las que elevandose hasta el nivel de las nieves perpetuas van luego declinando considerablemente hasta igualarse con los llanos, encierra en si todos los temperamentos y todos los climas. Efectivamente, si se desea una temperatura la mas fria, y bajo de la cual caigan noche por noche fuertes heladas, acompanado todo esto de una sequedad grandisima, no hay mas que fijarse en Suches. Si se desea estar en un clima, al mismo tiempo que muy frio, lleno de nieblas y cerrazones, o cubierto de esas nubes humedas que se ven constantemente detenidas por la cordillera, no hay mas que encaminarse a Pelucho. A mas de estos dos estremos del frio seco y del frio humedo, que resultan de la rarefaccion del aire, debida tambien esta a la demasiada elevacion de las montanas sobre el nivel de los mares, alli se encuentran, si se quiere, todos los temperamentos intermedios entre los ya mencionados y la zona torrida, hasta llegar a los calores mas insoportables partiendo de los frios mas rigurosos. Asi pues, Santa-Cruz, Aten, Apolo, Pata y Moxos participan de la temperatura de los limites tropicales, es decir, que hace en ellos todo el calor de los climas calidos; pero al mismo tiempo se respira un aire templado por la elevacion de las montanas. No sucede asi mas al interior, en los distritos de Tumupaza, de Isiamas y de Cavinas, en donde se esperimenta un calor tanto mas sofocante, cuanto que no hay en ellos sino llanuras uniformes y horizontales. Si uno puede a su antojo encontrar en la provincia de Caupolican, ora el frio de los polos, ora el calor de las zonas torridas, si ella participa en fin de todos los temperamentos, ofrece tambien, en cuanto a las lluvias, una grande variabilidad, segun la distinta posicion de los lugares. En Suches, por ejemplo, que esta al oeste de la cordillera, reina un cielo enteramente raso; su temperatura es seca, y en el verano solamente, desde el mes de diciembre hasta el de marzo, caen algunos aguaceros o un poco de granizo. Entretanto, si se pasa al otro lado de la cordillera, se halla, poco mas o menos a la altura de tres mil varas sobre el Oceano, un nivel permanente de nubes. Alli, lo mismo que en Pelechuco, hay casi siempre una especie de neblina que encapota el aire; y las lluvias en aquel punto son muy frecuentes. Mas abajo, en donde ya el cielo se despeja del todo, llueve principalmente en un periodo fijo, que cuenta desde diciembre hasta marzo. Sucede otro tanto en los llanos, donde aun se observa mucha mas regularidad acerca de las estaciones lluviosas. Los vientos que reinan en la provincia son generalmente el norte o el nordeste, que traen consigo un aire humedo y caliente, muy favorable en todo para la naturaleza; pero si llegan despues de alguna tempestad a ser subitamente reemplazados por el viento del sud, que sopla entonces con mucha violencia, baja al punto la temperatura de 10 grados por lo menos; lo que es tan pernicioso para el hombre y los animales, como puede serlo para la misma vegetacion. _Fisonomia vegetal y animal_. Como era de esperar, en razon de las diversa" zonas de temperamento y de altura, las producciones naturales y el aspecto de la provincia varian segun esas zonas, y segun los climas que estas determinan. En Suches, al oeste de la cordillera, el suelo, que aun participa de la gran planicie boliviana, es seco y bastante arido, y su vegetacion pobre y desmedrada por consiguiente. La zoologia y la botanica ofrecen alli un aspecto de particular tristeza, analogo y muchas veces identico al de la Patagonia [1]. [Nota 1: Ocupareme a fondo de la descripcion de esta zona, al hablar mas adelante del departamento de La-Paz, donde hay dos provincias, la de Pacajes y la de Omasuyos, que se hallan situadas sobre las altas planicies.] Al este de la cordillera, en un punto superior a la region de las nubes, hay primeramente una zona vestida de menuda yerba [1]. Algo mas abajo empieza a manifestarse la vegetacion lenosa, que poco a poco va cubriendo aun las rocas mas escarpadas: es entonces cuando se descubren, por todas partes, arboles notabilisimos tanto por su follage como por su elevacion, entremezclados ya con las enredaderas[2], ya con infinita variedad de plantas cubiertas de lucidas flores; por otros lados se ven graciosas palmeras, descollando entre los grupos de verdura como para ostentar sus elegantes y ligeros penachos. Donde quiera que se lleve la vista, se admiran los mas prodigiosos contrastes, los paisages mas pintorescos, y sobre todo la animacion constante producida por el movimiento y la algazara de esos seres, tan varios en sus formas y colores, que alegran a la madre naturaleza compitiendo con las flores para ser de ella uno de los mas bellos ornamentos[3]. Hay alli efectivamente una muchedumbre de pajaros a cual mas preciosos: los loros parleros, los _tunquis_ o gallos de roca de color de fuego [4], el cefaloptero de plumage oscuro, pero de una configuracion muy caprichosa[5], los _cotingas_, los recamados _tangaras_[6], los veleidosos picaflores y tantisimos otros que pueblan esas hermosas campinas. No son menos abundantes los cuadrupedos en aquella comarca. Sobre los encumbrados llanos se encuentra la docil llama y tambien la alpaca, tan utiles ambos cuadrupedos a los indigenas de las montanas: hay mas abajo, venados, ciervos, javalies, gran-bestias, variedad de monos, y una gran multitud de animales que seria demasiado largo el mencionar uno por uno[7]. [Nota 1: Habiendo estudiado en Yungas esta zona y la siguiente, hare su descripcion al tratar de dicha provincia.] [Nota 2: Vease lamina 1.] [Nota 3: Vease lo que digo sobre la provincia de Yungas en general, y principalmente lo tocante a los alrededores de Chulumani.] [Nota 4: Vease la lamina 1.] [Nota 5: Vease la lamina 2.] [Nota 6: Vease la lamina 3.] [Nota 7: Escasamente me ocupo aqui de los animales y de la vegetacion, por no tener, sobre esto, otros conocimientos que los que me suministran las comparaciones con la provincia de Yungas. Al ocuparme de esta, dare una noticia positiva de lo que acerca de estas materias he recogido en ella.] No es tanta la variedad que se nota en las llanadas bajas, donde se halla el suelo por todas partes entrecortado, ya por espesos bosques tan antiguos como el mundo, ya por estendidos herbazales. Aqui la naturaleza, aunque no tan prodiga, es siempre demasiado rica, y abunda sobre todo en animales selvaticos, y en toda especie de plantas[1]. En suma, la provincia de Caupolican reune a la vez, por sus diversas zonas de altura, todas las producciones naturales de Bolivia. [Nota 1: Siendo este espacio de llanuras muy semejante a Moxos, y participando de las mismas condiciones, con respecto a su vegetacion y a sus animales, puede verse mas adelante la descripcion particular de esta provincia.] * * * * * HISTORIA _Primera epoca, antes de la llegada de los Espanoles._ Si hemos de juzgar por el estado presente y por las tradiciones populares, la provincia de Caupolican parece haber sido en todos tiempos habitada por tres naciones diferentes: los _Quichuas_, los _Apolistas_ y los _Tacanas_. Atraida sin duda por la abundancia de minas de oro, y de pastos para la cria de las llamas y de las alpacas, la nacion quichua habia fundado desde tiempos muy atrasados los pueblos de _Suches_ y de _Puyo-cucho_[1]. Estos indigenas permanecieron bajo la dominacion de los Incas hasta la llegada de los Espanoles, dependiendo sus poblaciones de la provincia de Guancane o de la de Carabaya[2]. [Nota 1: Que en quichua significa _rincon de nieblas_: por corrupcion ha venido a llamarse _Pelechuco_ entre los espanoles.] [Nota 2: Veanse, la historia general de los Incas al fin de esta obra; la descripcion particular de los Quichuas en las secciones que tratan de Cochabamba y de Chuquisaca; y sobre todo, el mapa antiguo de estas naciones antes de la conquista.] La nacion de los Apolistas ocupaba el lugar llamado por ella, en su idioma particular, _Hahuachili_[3], el cual se halla situado no lejos del punto en que se encuentran hoy los pueblos de Apolo y de Santa-Cruz. Estos indios eran de un color bastante atezado, de mediana estatura y de facciones muy afeminadas; su caracter era apacible y docil; nada se sabe por lo demas acerca de sus costumbres antes de la conquista. El idioma de que hacian uso era enteramente distinto de la quichua y de la lengua tacana. [Nota 3: Que quiere decir _interior_.] La nacion de los Tacanas habitaba, al este y al nordeste de la nacion Apolista, en esas regiones de montanas y de llanos que en su idioma llaman estos indios _Irimo_[4]. Su territorio se estendia desde Aten hasta mas alla de Cavinas; es decir, sobre una banda que va de norte a sud, y que se encuentra comprendida entre los ultimos repechos de las cordilleras y el rio Beni, desde los 11 hasta sobrepasar los 13 grados de latitud sud. Las tribus septentrionales de esta nacion se denominaban _Toromonas_; su dialecto, llamado lengua tacana, es uno de los mas duros de America. [Nota 4: Que significa _lugar de su origen_.] La tez de estos indigenas era mas morena que la de los Mocetenes; pero no tanto como la de los Apolistas, y mucho menos todavia que la de los Aymaraes, los que comparativamente consideraban a los Tacanas como si fuesen blancos. Del mismo modo que los Mocetenes y los Yuracarees, los Tacanas tenian casi todos la piel, por el cuerpo y en el rostro, maculada de pintas blancas. Su estatura los asemejaba a los Yuracarees, o a lo menos era identica a la de los Mocetenes: habia hombres que tenian cinco pies y dos o tres pulgadas de alto; pero la generalidad de ellos no pasaba de la estatura ordinaria de cinco pies y una pulgada. Sus formas eran iguales en todo a las de los Mocetenes; sus cuerpos robustos y bien proporcionados; todos sus miembros redondos y fornidos; su manera de andar era elegante y desembarazada. Por el modo como se halla constituida esta nacion, todavia salvage, debemos creer que en aquellos tiempos estaba tambien dividida en tribus que vivian dispersas, sea en el interior de las humedas selvas que se encuentran sobre las montanas inferiores, sea en las llanuras que costean a estas. Su principal ocupacion era la de la caza; pero se dedicaban tambien a la agricultura. Cada hombre estaba obligado a construir por si solo la casa en que debia habitar con su familia; si alguno faltaba a este uso, que para ellos constituia una ley, perdia el titulo de hombre, y venia a ser el ludibrio de sus conciudadanos. Las mugeres utilizaban el algodon, haciendo gruesos tegidos, que servian para cubrirles algunas partes del cuerpo; mientras que los hombres andaban enteramente desnudos, y solo se cubrian la cabeza con una especie de turbante[1] muy vistoso, compuesto de plumas; obra que tambien estaba encomendada a las indias, las que disponian estos sencillos adornos, matizando los colores con una gracia admirable. [Nota 1: Los que usaban los hombres se llamaban _panizas_, y los de las mugeres _toromayas_.] Cada tribu tenia su gefe para conducirla a la guerra, o a las espediciones apartadas, asi como tambien sus espertos en la cura de las enfermedades; pero estos indios no componian, propiamente hablando, un cuerpo de nacion, aunque todas las tribus observasen entre ellas la paz y armonia mas perfectas. Existian, a mas de estas tres naciones, algunas otras que nos son desconocidas: entre ellas, los _Huacanahuas_, los _Suriguas_ y los belicosos _Machuis_ hacia el norte; los _Ultume-cuana_ o hombres rojos, y los _Chuntaquiros_ hacia el nordeste[2]. [Nota 2: No hago aqui mencion de los _Araomos_ y de los _Pacaguaras_ que habitan las riberas del Beni y dependen de la provincia de Moxos.] _Segunda epoca, desde la llegada de los Espanoles hasta nuestros dias_. La provincia de Caupolican, colocada fuera de los caminos transitados por los primeros aventureros espanoles que llegaron al Peru, permanecio totalmente ignorada durante largo tiempo. Es probable que los pueblos de Suches y Pelechuco hayan pasado de la dominacion de los Incas al poder de los diversos conquistadores, que con tanta frecuencia se sucedian en medio de las multiplicadas contiendas de aquellos tiempos tempestuosos de la historia de America, y que no cesaron hasta el siglo decimo-septimo. No es posible penetrar esta parte de la historia de Caupolican, pues en ninguna parte existe un solo documento impreso que nos suministre el mas ligero indicio: debemos creer, sin embargo, que alguno de aquellos, a quienes esta provincia cupo en propiedad en el repartimiento de las tierras conquistadas, se haya internado en ella con la mira de esplorarla y ver si encerraba algunas minas; y que a estas escursiones y trabajos es debida la fundacion, hecha por los indios quichuas, de los pueblos de Pata y de Moxos, sin que podamos fijar la data precisa de estos acontecimientos. La entrada de los Padres franciscanos es el primer hecho seguro y constante en la historia de esta provincia. Prevenidos sin duda estos religiosos de que existian en ella muchas naciones salvages, se decidieron a ensayar la conquista espiritual; asi es que en 1750 penetraron en Caupolican, y fundaron facilmente con la nacion de los Apolistas, cuya sumision pudieron ganar desde luego, las misiones de Apolo y de Santa-Cruz de Valle-ameno. Fue tal el ascendiente que llegaron a tener sobre estos indigenas, y el buen exito corono de tal manera sus esfuerzos, que bien pronto las cabanas dispersas de aquella poblacion salvage se vieron reemplazadas por multitud de hermosos caserios, que respiraban el orden y la limpieza, y en medio de los cuales se levanto una espaciosa iglesia con su convento. No limitando sus conquistas a este primer paso, internaronse aun mas los franciscanos, llevados por un celo digno de los mayores elogios; y habiendo logrado reunir en la mision de Aten a los altivos Tacanas, se abrieron un vasto campo para proseguir su trabajosa empresa. Desde luego, acompanados por estos ultimos, pudieron adelantar hacia las llanuras, en donde otros Tacanas dispersos los aguardaban. De este modo, y haciendo frente a las mas penosas fatigas, penetraron estos religiosos en el corazon de los desiertos para aumentar el numero ya bastante crecido de sus procelitos. Como a treinta leguas largas hacia el este, formaron con los Tacanas la mision de San-Jose, se encaminaron en seguida por tierra, y crearon sucesivamente las de Tumupaza y de Isiamas. Finalmente, embarcandose sobre el Boni, se trasportaron hasta el confin de las poblaciones salvages, y fundaron todavia la mision de Cavinas. Aunque no hayan procurado los Padres franciscanos introducir en sus misiones ni el lujo en los templos, ni la industria entre los habitantes, como lo han practicado los Jesuitas en Moxos y Chiquitos, no por eso han dejado de prestar grandes y muy senalados servicios a la humanidad, haciendo pasar a un considerable numero de hombres, desde la vida enteramente salvage al principio de la vida social. La direccion de estas misiones era del cargo exclusivo de la comunidad: el convento de Apolo, que dependia de la ciudad de La-Paz, suministraba los hermanos necesarios para la conservacion y el buen gobierno de estos establecimientos, cada uno de los cuales poseia uno o dos religiosos, a cuyo cuidado estaba encomendada la administracion de la iglesia y la practica de sus ritos. Sea que no les fuese posible, o que no lo creyesen conveniente, no ensenaban estos misioneros a los indigenas otra industria que la de cultivar la tierra; asi pues, solamente aprovechaban los productos de esta, que consistian en cacao, coca, y multitud de otros frutos naturales estraidos de las florestas. Las cargas ligeras que los franciscanos se veian obligados a imponer a los indigenas, a fin de procurarse los medios que eran menester para proveerlos de instrumentos de labranza, y demas utiles, cargas indispensables al bienestar de la sociedad, parecieron no obstante demasiado pesadas a algunas naciones. El hombre enteramente salvage, dueno absoluto de todas sus acciones, con dificultad llega a penetrarse de los deberes que una sociedad en su infancia debe imponerse a si misma, si desea entrar en la senda del progreso; por eso se impacienta y mortifica cuando pesa sobre el la mas leve contribucion. Habiendo pues los franciscanos llegado a convertir la tribu de los Toromonas, que habitaba de la otra parte de Cavinas, y tambien algunos cuantos Pacaguaras, estos indigenas, injustamente desconfiados, o porque les fuese muy duro someterse a llenar tal cual imposicion, esparcieron la voz de que los misioneros, so pretesto de ensenarles las doctrinas de la verdadera religion, solo trataban de reunirlos para hacerlos trabajar en beneficio de sus intereses personales: en consecuencia de esto los espulsaron de su nacion, suplicandoles que jamas volviesen a presentarse en ella. A fines del siglo decimoctavo, habian ya conseguido los franciscanos todo lo que podian pretender en la provincia. Sin embargo hacia la misma epoca, antes del ano de 1800, esta orden religiosa abandono su obra, se ignora bajo que pretesto, o con cual motivo: entonces todas las misiones que con Suches, Pelechuco, Pata y Moxos entraron bajo el dominio espanol, vinieron a formar la provincia de Caupolican, dependiente de la intendencia de La-Paz. Inmediatamente coloco el mandatario real un cura y un alcalde en cada parroquia o distrito, y nombro un subdelegado para gobernar y cuidar de los intereses de la nueva provincia, a la que se dio el pueblo de Apolo por capital. En aquella epoca, el mas grande merito que podian contraer los empleados espanoles a los ojos de la autoridad suprema, era el trabajar por el acrecimiento de las rentas del estado; todo cuanto concurria a este objeto era especialmente recompensado por ella. El primer subdelegado, D. Jose Santa-Cruz, padre del general Santa-Cruz que fue mas tarde presidente de la republica de Bolivia, al hacerse cargo del mando de la provincia, puso todo su conato en obligar desde luego a los indigenas que hasta entonces se habian eximido de las imposiciones regulares, a que en adelante pagasen una contribucion personal de cinco pesos por cada hombre, a lo cual daban entonces el nombre de _real tributo_. Esta contribucion, a cuya practica y cumplimiento estaban tambien sujetas las demas naciones de los altos llanos, fue puntualmente satisfecha por los indigenas de todas las misiones, que se sometieron a ella sin grande resistencia. El subdelegado Santa-Cruz recibio del rey de Espana, en recompensa de este servicio, el titulo de Maestre de Campo; pero el principal resultado de semejante medida fue hacer que desde aquel instante las naciones, que ya parecian dispuestas a salir del estado salvage para entrar en el camino de la civilizacion, se apartasen de el, procurando alejarse a lo mas escondido de los bosques, a fin de sustraerse al tributo anual, y sobre todo a las vejaciones de todo genero y a las torpes violencias, frecuentemente empleadas por aquellos que estaban encargados de recaudarlo. La mision de Cavinas, en razon de hallarse tan alejada, fue la unica que durante la dominacion espanola se vio exenta de la contribucion personal. Tal era el estado de cosas hasta el ano de 1814, en cuya epoca, a consecuencia de la lucha encarnizada que existia entre los patriotas, que anhelaban por la independencia nacional, y las tropas espanolas, que creian sostener los derechos de su soberano, vino Munecas a la provincia con el intento de sublevarla en favor de la causa de los libres. Apoderose de la capital y de algunas otras parroquias; pero bien pronto perseguido por el ejercito espanol que mandaba el capitan D. Agustin Gamarra, presidente anos despues de la republica del Peru, tuvo que huir de Apolo, y mas tarde de Aten, donde el ultimo resto de sus partidarios prefirio morir antes que rendirse[1]. Fue en ese entonces cuando un indio tacana, para libertarse de los terribles castigos impuestos por Gamarra a los amigos de la libertad, huyo llevando consigo treinta familias y permanecio siete anos escondido, sin que fuese posible dar con el ni con una sola persona de las de su sequito en el seno profundo de las selvas[2]. [Nota 1: Vease lo que digo de esta lucha al ocuparme de Aten.] [Nota 2: Vease, en la parte que trata de Aten, la relacion especial de esta historia.] En 1824, despues de la memorable y gloriosa batalla de Ayacucho, Caupolican, bajo la denominacion de provincia, hizo parte del departamento de La-Paz, uno de los seis que compusieron la republica de Bolivia. Un gobernador reemplazo al subdelegado; pero la condicion de los habitantes no cambio en lo mas minimo, quedando ellos sometidos a las mismas imposiciones. En el ano de 1830, el acopio de la cascarilla vino a dar una nueva vida a la provincia, por el comercio que este precioso vegetal atrajo a su interior, y solamente desde entonces los habitantes, acostumbrados al simple comercio de trueque, empezaron a conocer el valor del metal amonedado. Repitiendo lo antedicho, senalaremos por ultimo, entre las medidas mas eficaces para la mejora de la provincia de Caupolican, su separacion, en 1842, del departamento de La-Paz, para pasar a ser una de las partes que han compuesto el nuevo departamento del Beni. * * * * * ESTADO ACTUAL DE LA PROVINCIA. _Division politica_. Con la mira de dar a conocer esta provincia lo mas ampliamente posible, voy a ocuparme por separado de cada una de sus poblaciones. Se ha divido generalmente la provincia de Caupolican en dos partidos: el primero, que se compone de Suches, Pelechuco, Pata, Moxos, Apolo-Bamba, Santa-Cruz de Valle-Ameno y Aten, es conocido bajo el nombre de _Partido-Grande,_ o _pueblos de Caupolican_; el segundo, compuesto de San-Jose de Chupiamonas, Tumupaza, Isiamas y Cavinas, se llama _Partido-Chico, o pueblos interiores_. _Partido grande, o pueblos de Caupolican_. SUCHES. Esta aldea, que es un anejo de Pelechuco, pertenece a la vertiente occidental de la cordillera oriental, y se encuentra situada sobre la pendiente misma de esta cordillera, entre dos montanas escarpadas, que son el asiento de perpetuas escarchas. Ella es una de esas numerosas colonias, cuya fundacion, tanto entre los Incas como entre los conquistadores, solo pudo ser determinada por la sed insaciable del oro. Su colocacion en medio de los escombros de antiguos e innumerables lavaderos, manifiesta efectivamente que no ha debido su creacion sino a esos laboreos mineralogicos, que han dado tantisimos productos, y que hoy mismo bastan para que mas de treinta y dos familias de indios quichuas, acostumbradas a este genero de faenas, puedan procurarse el sustento necesario. El escesivo frio que reina constantemente en aquel parage, y la aridez de las montanas, no dan lugar a ninguno especie de cultivo, asi es que la unica industria de sus habitantes consiste en saber descubrir y arrancar de las entranas de la tierra el preciado mineral. Unas cuantas chozas, colocadas sin orden y agenas de toda comodidad, componen el pueblecillo de Suches, que por otra parte no presenta la mas minima esperanza de mejora, a no ser que algunos hombres inteligentes vayan alli a beneficiar en grande, y de un modo mas simple y menos costoso, las riquezas que encierra todavia el suelo frio e inanimado de aquellas regiones. Viniendo de Escoma para Suches, que como ya se ha dicho es un anejo de Pelechuco, no hay que pasar por este lugar, al cual se deja a la izquierda. Los arroyuelos que toman su origen en Suches, se dirigen al rio Cojata. Este se reune despues al lago de Titicaca, cerca de Escoma. PELECHUCO. Pelechuco, cuyo nombre es una corrupcion de _puyo-cucho,_ que en lengua quichua significa _rincon de niebla_, esta situada a siete leguas de Suches, sobre la vertiente este de la cordillera oriental. Esta es entre las parroquias de la provincia la que se encuentra mas elevada sobre el nivel de los mares. Efectivamente, apenas se ha pasado la estrecha garganta de _Cololo,_ rodeada de nieves eternas, cuando en medio de montanas escarpadas, sobre una pendiente rapida y penascosa y a la derecha de un torrente, se tropieza con el canton de Pelechuco. A mas de que llueve en el frecuentemente, su posicion, tan proxima a las nieves perpetuas, lo hace demasiado frio para que su morada pueda tener el menor atractivo. Nada tiene de notable este pueblo, edificado sin ninguna alineacion sobre un terreno en declive, el cual se halla regado por un raudal de agua escelente. Una parte de la poblacion se compone de indios quichuas, ocupados sobre las alturas vecinas en la cria y el pastoreo de ganados, que consisten en vacas, ovejas y llamas; o en cultivar en los alrededores algunos frutos de las regiones frias, como las papas y la cebada, y algo mas abajo, en los valles templados, la racacha, los camotes, los sapallos, la yuca o mandioca y el maiz: siembran igualmente estas mismas plantas en los valles calidos, al mismo tiempo que el mani, el arroz, los platanos, los papayos, la gualuza, el tabaco, la coca, la cana-dulce, el algodon y la pina, conocida mas comunmente fuera de Bolivia bajo el nombre de _anana_. Si el temperamento sano de las dos primeras regiones permite que puedan realizarse en ellas toda clase de mejoras, no se puede esperar otro tanto de la region calurosa, en donde reinan, sobre todo en el fondo de los valles, fiebres intermitentes que atacan con vigoroso encono a todos los que fijan alli su residencia. Por lo demas, siendoles dobladamente mas facil a estos indigenas el ganar mucho dinero, con ir solamente a buscar sobre las montanas de Motosolo, del fuerte de Amantala, de Yuncapampa y de los alrededores de Tapi, la cascarilla en ellas tan abundante, descuidan casi enteramente la agricultura, lo cual hace que los frutos de primera necesidad sean escasisimos y muy caros. Hay otra porcion numerosa de indigenas, cuya ocupacion consiste en conducir las tropas de llamas, con las cuales trasportan los articulos, ya de importacion, como producciones naturales de los otros puntos de la provincia, ya de esportacion como la quina, etc. La poblacion de Pelechuco, unida con la de Suches y la de los lugarejos adyacentes, es de dos mil quinientas almas poco mas o menos. Hallandose sobre el transito mismo de la unica entrada de la provincia, su posicion comercial no puede ser mas aventajada. Asi pues, todas las mercancias y los objetos de trueque llevados por los comerciantes, como tambien todos los frutos de los demas cantones interiores, pasan indispensablemente por su plaza: razon por la que el gobierno ha creido conveniente colocar en este punto un recaudador de aduanas, dependiente de la administracion principal de La-Paz. El camino que se trae para venir de Suches a Pelechuco es el siguiente. Se suben primero como tres leguas por los collados hasta el _alto de Cololo,_ en seguida se anda una legua bajando la cuesta por un camino nuevo; despues legua y media de collados practicando al fin una breve ascension hasta Calantica; hay que bajar por ultimo dos leguas y media hasta la Garita, de donde solo falta una legua para llegar a Pelechuco. Este camino muy mal atendido, y por el que se percibe, sin embargo, un derecho de peage, seria muy facil mantenerlo en un buen estado, por la abundancia de toda clase de materiales, propios para el efecto, que se encuentran alli tan a la mano. De Pelechuco hasta Pata que esta al nordeste, hay treinta y tres leguas de camino. Empieza este por la costanera derecha del valle de Pelechuco, y sigue constantemente ya bajando, ya subiendo del lecho de los rios a la cumbre de las lomas que separan a estas dos poblaciones. He aqui para mejor inteligencia los detalles de este camino, junto con sus distancias. Leguas Partiendo de Pelechuco, se sigue siempre en descenso por la pendiente de las montanas hasta llegar, despues de haber pasado por Piguara y Lavanara, al rio de _Santa-Ana._ 6 Del rio de Santa-Ana se sube una cuesta de media legua hasta _Gocotica_. 1/2 Luego se sigue por la ladera de la montana hasta _Pasto-Grande_. 1 Se baja de la montana por pendientes muy asperas hasta llegar a _Taunaza_. 1 De donde solo falta practicar una bajada muy facil para ponerse en el rio de _Pilcobamba_. 1/2 Despues de haber pasado el rio, que no es sino un torrente poco caudaloso, se trepa la montana hasta un sitio llamado _Huancapata_. 1-1/2 Se baja en seguida por un camino pedregoso hasta _Quichara_. 1-1/2 Practicando subidas y bajadas de poco tiro, se llega a _Chamaljata_; 1 Y siguiendo por la ladera de la montana, a _Culi_. 1/2 De alli, tan pronto subiendo tan pronto bajando por las mismas laderas, a _Mamaljata_. 2 De donde solo falta que bajar hasta el rio del _Puente-Grande_, el cual, mas considerable que los otros, se pasa en efecto por medio de un puente de lenos entretegidos y bien afianzados. 2 Dejando el rio del _Puente-Grande,_ se suben algunas cuestas, y se sigue por la ladera hasta _Paracorin_. 1 Se suben y bajan algunas pequenas cuestas hasta _Huayamacan_. 2-1/2 Se sigue despues por la ladera, y por cuestas poco espaciosas, hasta al lugarejo del _Fuerte_. 1 Hay que subir una pequena cuesta, y descenderla en seguida, por un sendero de los mas escabrosos, hasta _Sampulo_. 1 Se suben y bajan otras dos, cuyos caminos son igualmente malisimos, hasta el rio de _Amantala_, el cual bastante ancho, arrastra siempre un caudal considerable de agua. 1 Del rio de Amantala se trepa una montana por el espacio de una legua, y se anda otro tanto, siguiendo por su ladera, hasta llegar a _Ayapata_. 2 Se baja luego a _Raqui-Raqui_. 1 Despues el collado hasta _Santa-Rosa_. 1 Hay que subir todavia a _Cuquiputa_. 1/2 Y a _Cruz-Pata_ o _San-Jose_. 1/2 En seguida se baja, se sube y se anda por la ladera de los collados hasta _Petiapo_. 2 Despues de haber descendido al valle de Pata, se camina una legua. 1 Y atravesando el rio del mismo nombre, lleno de atolladeros, solo falta que subir otra legua para encontrarse finalmente en el pueblo. 1 _______ TOTAL 33 PATA Este canton, situado sobre una colina cubierta de plantas gramineas y de tal cual boscage ralo, se compone de unas cuantas chozas puestas en hilera: sus habitantes, que son los indios quichuas, alcanzan apenas al numero de ciento sesenta y cinco. Esta pequena poblacion disfruta, en medio del pais mas fertil del mundo, de un temperamento humedo y abrigado, muy agradable por lo tanto. A pesar de la carestia de agua que se esperimenta, aun en la misma aldea, los lugares circunvecinos ofrecen inmensos recursos, tanto para la cria de ganados, como para el cultivo de las plantas tropicales. Las anchas playas del rio Tuyche que esta a poca distancia, los bosques de sus orillas, las llanuras de Piliapo, la quebrada de San-Antonio, y otros muchos parages donde los habitantes usurpan a la accion constante de la vegetacion silvestre algunas particulas de terreno para sus labranzas, prueban en efecto la grande feracidad de aquellas regiones casi desiertas. Nada mas que con el cultivo de la tierra, podria mantenerse alli una numerosa poblacion, mientras que al presente solo hay un punado de hombres que se encuentran perdidos, por decirlo asi, sobre ese suelo virgen todavia. Hoy los habitantes recogen la cantidad suficiente para ellos, de arroz, de maiz, de yucas, de bananas, de cana dulce y de mani; mas su comercio consiste solamente en un poco de arroz y de tabaco, que suelen cambiar por generos y vestidos. Hay algunos, sin embargo, que prefieren ir a esplorar las selvas para recoger las producciones naturales, como la cascarilla, la copaiba, el estoraque, el incienso y el copal. Estos indigenas se ocupan tambien en la pesca de sabalos y de bagres que abundan en el rio Tuyche, asi como en cazar los innumerables pajaros, los monos de diversas especies, los venados, o mil otros cuadrupedos que andan errantes por los bosques. Las colinas podrian ciertamente proporcionar el alimento necesario para el pastoreo de numerosas tropas de ganado vacuno; pero actualmente no poseen los habitantes arriba de treinta vacas, por los estragos que les causan los tigres[1] tan abundantes en aquellas comarcas, y los que no pudiendo perseguir libremente en la estacion lluviosa sus presas selvaticas, se van a los lugares altos, donde para alimentarse tienen que atacar a los ganados. [Nota 1: _Felis onca_.] Pata se encuentra siete leguas al este sudeste de Santa-Cruz de Valle-Ameno: para encaminarse de aquel a este ultimo punto, se toma una senda trazada para las mulas, llevando el itinerario siguiente: Leguas. Partiendo de Pata se sube por una pendiente facil hasta _Huichu-huichu._ 1-1/2 Se sigue luego la ladera de la montana hasta _Tentacion_. 1-1/2 En seguida se baja por un camino muy malo hasta _la Palizada_. 1/2 Hay despues un llano pantanoso y lleno de hoyos, en el cual han tenido que colocar multitud de troncos atravesados para facilitar la circulacion: sin embargo, la mala construccion de este camino y el poco cuidado que se tiene de el, hacen que su transito sea muy dificultoso para las mulas, sobre todo en la estacion de las lluvias. Atravesando este llano se llega a _San-Juan-Pampa_. 3 De donde no hay sino una mala calzada que andar para ponerse en Santa-Cruz de Valle-Ameno. 1/2 -------- TOTAL leguas 7 Doce leguas al norueste de Pata se encuentra su anejo de Moxos: para transportarse a este lugar hay que atravesar el rio Tuyche, siguiendo despues por las montanas hasta llegar a un valle, en el cual esta situada la aldea. MOXOS. Edificada sobre una colina cubierta en partes por plantas gramineas, esta aldea cuyos alrededores son fertiles y muy propios para la labranza de la tierra y para la cria de ganados, sobre todo en los valles y las quebradas, reune por lo visto poco mas o menos las mismas circunstancias en que se encuentra su parroquia: pero aunque su poblacion no es tan crecida como la de esta, pues que solo consta de ciento veintidos almas, su posicion es mucho mas ventajosa con respecto a las condiciones de existencia. Colocada efectivamente en un sitio mas elevado, sus valles pueden producir las plantas tropicales, y sus montanas circunvecinas las plantas de las zonas templadas, tales como el trigo, las papas, etc. Los llamas, estos dociles cuadrupedos, penetran hasta Moxos llevando las mercaducarias, lo cual es una ventaja mas para el comercio, siendo el costo de las mulas mucho mayor. Pudieran tambien criarse alli ganados con grande provecho; asi como estenderse los trabajos de laboreo y de lavaderos de oro sobre las montanas mas inmediatas a la cordillera. APOLO-BAMBA[1]. El pueblo de Apolo, hoy dia capital de la provincia, fue fundado a mediados del siglo anterior por los misioner