The Project Gutenberg EBook of Reina Valera New Testament of the Bible 1862 (#3 in our series of Spanish Bibles) Copyright laws are changing all over the world. Be sure to check the copyright laws for your country before downloading or redistributing this or any other Project Gutenberg eBook. This header should be the first thing seen when viewing this Project Gutenberg file. Please do not remove it. Do not change or edit the header without written permission. Please read the "legal small print," and other information about the eBook and Project Gutenberg at the bottom of this file. Included is important information about your specific rights and restrictions in how the file may be used. You can also find out about how to make a donation to Project Gutenberg, and how to get involved. **Welcome To The World of Free Plain Vanilla Electronic Texts** **eBooks Readable By Both Humans and By Computers, Since 1971** *****These eBooks Were Prepared By Thousands of Volunteers!***** Title: Reina Valera New Testament of the Bible 1862 Author: Anon. Release Date: June, 2004 [EBook #5879] [Yes, we are more than one year ahead of schedule] [This file was first posted on September 15, 2002] Edition: 10 Language: Spanish Character set encoding: ASCII *** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK, REINA VALERA NEW TESTAMENT OF THE BIBLE 1862 *** [Empieza Aviso e Introduccion] La Valera 1862 de la SPCC. Aviso: Este texto del Nuevo Testamento (Valera 1862) fue bajado de la pagina de web: Antigua Version Valera 1909 - La palabra de Dios en espanol. (www.valera1909.com) Este texto no tiene derechos reservados, puedes distribuirlo como quieres. Solamente pedimos que por respeto del trabajo que invertimos en dandote este texto (Encontrando, escaneando, y corrigiendo.), que dejes este aviso y la siguiente introduccion (Todo entre [Empieza...] y [Termina...]) en cualquier copia que publicas sobre el Internet. Si tienes cualquier pregunta o comentario por favor escribe a: info@valera1909.com. Introduccion a la Valera 1862 de la SPCC. El siguiente texto fue escaneado de una Biblia en Espanol que obtuve de una coleccion privada en Leon, Guanajuato, Mexico en 1986. Esta copia, impresa en Madrid, Espana en 1884 para la Sociedad Biblica Britanica y Extranjera (SBBE), representa la edicion SBBE de la revision de Valera hecha para la Sociedad para la Propagacion de Conocimiento Cristiano (SPCC) en 1862. Esta revision fue hecha por Lorenzo Lucena Pedrosa M.A., profesor de Lengua y Literatura Espanola en Queens College de Liverpool, y luego en Oxford. Esta edicion de la SPCC 1862 fue publicada por la SBBE en 1884. Siendo que no tenemos ninguna otra edicion de la 1862, no podemos asegurar que este texto es precisamente identico a la original SPCC 1862. Algunas diferencias nos hacen sospechar que la SBBE reviso ligeramente la SPCC 1862 en esta impresion de 1884. Sin embargo, reproducimos esta edicion de SBBE para demostrar que la Revision de Valera de 1862 era esencialmente identica a la Valera 1909 de hoy. Esto confirma que la Valera 1909 en realidad fue una revision hecha en 1862, antes de la publicacion de Vaticanus o Sinaiticus, y decadas antes de la apostasia Inglesa de Westcott y Hort. Una diferencia que si veras en esta impresion de la 1862, hecha por SBBE en 1884, es que introduce muchas palabras italicas que no se encuentran ni en la original 1602, ni tampoco en su descendiente, la 1909. O estas italicas fueron anadidas por la SBBE en su revision ligera de la revision de 1862 de SPCC, o la revision de 1909 quito del texto la mayoria de las italicas anadidas innecesariamente. Aparte de esto, muy pocos cambios se evidencian en la revision de 1909 de este texto. En todos nuestros textos, letra italica se reproduce entre corchetes [...], para que se convierte facilmente el Nuevo Testamento a muchos diferentes formatos. Algunas ediciones impresas tenian tanto letra italica y palabras entre corchetes. En estos casos, para mantener la integridad de la reproduccion, aun corcheteamos palabras inicialmente italicas, pero para indicar la diferencia encerramos entre simbolos relativos <...> las palabras originalmente entre corchetes. Todas las copias impresas que hemos escaneado y duplicado contienen errores de impresion y puntuacion. Algunos son obvios, pero de vez en cuando habia varias posibilidades en la correccion. En tales casos determinamos la correccion segun la original 1602, o la norma actual, la 1909. En todos los casos que hicimos correcciones senalamos la palabra alterada con el circunflejo (^). Ademas senalamos con la misma marca aquellos lugares donde parecia haber error, pero por no estar seguros, no cambiamos nada. Todos los asteriscos (*) en el texto son reproducciones de la impresion original. Significan alguna referencia en la margen, la cual reproducimos en abrazaderas {*...} al final del versiculo. Guillermo Kincaid [End Notice and Introduction] El NUEVO TESTAMENTO DE NUESTRO SENOR JESU-CRISTO QUE CONTIENE LOS ESCRITOS EVANGELICOS Y APOSTOLICOS ANTIGUA VERSION DE CIPRIANO DE VALERA REVISADA Con arreglo al original griego. MADRID SE HALLA EN EL DEPOSITO CENTRAL DE LA SOCIEDAD BIBLICA B. Y E. Calle de Preciados, numero 46. 1884 EL SANTO EVANGELIO DE NUESTRO SENOR JESU-CRISTO SEGUN SAN MATEO. CAPITULO 1. 1 LIBRO de la generacion de Jesu-Cristo, hijo de David, hijo de Abraham. 2 Abraham engendro a Isaac: e Isaac engendro a Jacob: y Jacob engendro a Judas y a sus hermanos: 3 Y Judas engendro de Thamar a Phares y a Zara: y Phares engendro a Esrom: y Esrom engendro a Aram: 4 Y Aram engendro a Aminadab: y Aminadab engendro a Naason: y Naason engendro a Salmon: 5 Y Salmon engendro de Rahab a Booz: y Booz engendro de Ruth a Obed: y Obed engendro a Jesse: 6 Y Jesse engendro al rey David: y el rey David engendro a Salomon de la [que fue mujer] de Urias: 7 Y Salomon engendro a Roboam: y Roboam engendro a Abia: y Abia engendro a Asa: 8 Y Asa engendro a Josaphat: y Josaphat engendro a Joram: y Joram engendro a Ozias: 9 Y Ozias engendro a Joatam: y Joatam engendro a Achaz: y Achaz engendro a Ezechias: 10 Y Ezechias engendro a Manases: y Manases engendro a Amon: y Amon engendro a Josias: 11 Y Josias engendro a Jeconias y a sus hermanos, en la trasmigracion de Babilonia: 12 Y despues de la trasmigracion de Babilonia, Jeconias engendro a Salatiel: y Salatiel engendro a Zorobabel: 13 Y Zorobabel engendro a Abiud: y Abiud engendro a Eliaquim: y Eliaquim engendro a Azor: 14 Y Azor engendro a Sadoc: y Sadoc engendro a Aquim: y Aquim engendro a Eliud: 15 Y Eliud engendro a Eleazar: y Eleazar engendro a Matan: y Matan engendro a Jacob: 16 Y Jacob engendro a Jose, marido de Maria, de la cual nacio Jesus, el cual es llamado el Cristo. 17 De manera que todas las generaciones desde Abraham hasta David, [son] catorce generaciones: y desde David hasta la trasmigracion de Babilonia, catorce generaciones: y desde la trasmigracion de Babilonia hasta Cristo, catorce generaciones. 18 Y el nacimiento de Jesu-Cristo fue asi: que siendo Maria su madre desposada con Jose, antes que se juntasen, se hallo haber concebido del Espiritu Santo. 19 Y Jose su marido, como era justo y no quisiese infamarla, quiso dejarla secretamente. 20 Y pensando el en esto, he aqui el angel del Senor le aparece en suenos, diciendo: Jose, hijo de David, no temas de recibir a Maria tu mujer: porque lo que en ella es engendrado, del Espiritu Santo es. 21 Y parira Hijo, y llamaras su nombre JESUS, porque el salvara su pueblo de sus pecados. 22 Todo esto acontecio para que se cumpliese lo que fue dicho por el Senor por el profeta, que dijo: 23 He aqui la virgen concebira, y parira hijo, y llamaras su nombre Emmanuel, que declarado es: Con nosotros Dios. 21 Y despertando Jose del sueno, hizo como el angel del Senor le habia mandado, y recibio a su mujer. 25 Y no la conocio hasta que pario a su Hijo primogenito: y llamo su nombre JESUS. CAPITULO 2. 1 Y COMO fue nacido Jesus en Bethlehem de Judea en dias del rey Herodes, he aqui unos magos vinieron del Oriente a Jerusalem, 2 Diciendo: ?Donde esta el Rey de los Judios, que ha nacido? porque su estrella hemos visto en el Oriente, y venimos a adorarle. 3 Y oyendo [esto] el rey Herodes, se turbo, y toda Jerusalem con el. 4 Y convocados todos los principes de los sacerdotes, y los escribas del pueblo, les pregunto donde habia de nacer el Cristo. 5 Y ellos le dijeron: En Bethlehem de Judea; porque asi esta escrito por el profeta: 6 Y tu Bethlehem, [de] tierra de Juda, no eres muy pequena entre los principes de Juda; porque de ti saldra un Guiador, que apacentara a mi pueblo Israel. 7 Entonces Herodes, llamando en secreto a los magos, entendio de ellos diligentemente el tiempo del aparecimiento de la estrella; 8 Y enviandoles a Bethlehem, dijo: Andad alla, y preguntad con diligencia por el Nino; y despues que lo hallareis, hacedmelo saber, para que yo tambien vaya y le adore. 9 Y ellos, habiendo oido al rey, se fueron: y he aqui la estrella que habian visto en el Oriente, iba delante de ellos, hasta que llegando, se puso sobre donde estaba el Nino. 10 Y vista la estrella, se regocijaron con muy grande gozo. 11 Y entrando en la casa, vieron el Nino con su madre Maria, y postrandose lo adoraron: y abriendo sus tesoros, le ofrecieron dones, oro, e incienso, y mirra. 12 Y siendo avisados por revelacion en suenos, que no volviesen a Herodes, se volvieron a su tierra por otro camino. 13 Y partidos ellos, he aqui el angel del Senor aparece en suenos a Jose diciendo: Levantate, y toma al Nino y a su madre, y huye a Egipto, y estate alla hasta que yo te [lo] diga: porque ha de acontecer, que Herodes buscara al Nino para matarlo. 14 Y el despertando, tomo al Nino y a su madre de noche, y se fue a Egipto: 15 Y estuvo alla hasta la muerte de Herodes; para que se cumpliese lo que fue dicho por el Senor por el profeta, que dijo: De Egipto llame a mi Hijo. 16 Herodes entonces, como se vio burlado de los magos, se enojo mucho: y envio, y mato todos los ninos que habia en Bethlehem, y en todos sus terminos, de edad de dos anos abajo, conforme al tiempo que habla entendido de los magos. 17 Entonces fue cumplido lo que se habia dicho por el profeta Jeremias, que dijo: 18 Voz fue oida en Rama, grande lamentacion, lloro, y gemido; Rachel que llora sus hijos; y no quiso ser consolada, porque perecieron. 19 Mas muerto Herodes, he aqui el angel del Senor aparece en suenos a Jose en Egipto, 20 Diciendo: Levantate, y toma al Nino, y a su madre, y vete a tierra de Israel; que muertos son los que procuraban la muerte del Nino. 21 Entonces el se levanto y tomo al Nino, y a su madre, y se vino a tierra de Israel. 22 Y oyendo que Arquelao reinaba en Judea en lugar de Herodes su padre, temio ir alla; mas amonestado por revelacion en suenos, se fue a las partes de Galilea. 23 Y vino, y habito en la ciudad que se llama Nazaret: para que se cumpliese lo que fue dicho por los profetas, que habia de ser llamado Nazareno. CAPITULO 3. 1 EN aquellos dias vino Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea, 2 Y diciendo: Arrepentios, que el reino de los cielos se ha acercado. 3 Porque este es aquel del cual fue dicho por el profeta Isaias, que dijo: Voz de uno que clama en el desierto: Aparejad el camino del Senor, enderezad sus veredas. 4 Y tenia Juan su vestido de pelos de camellos, y una cinta de cuero alrededor de sus lomos, y su comida era langostas, y miel silvestre. 5 Entonces salia a el Jerusalem y toda Judea, y toda la provincia de alrededor del Jordan; 6 Y eran bautizados de el en el Jordan, confesando sus pecados. 7 Y viendo el muchos de los Fariseos y de los Saduceos, que venian a su bautismo, deciales: Generacion de viboras, ?quien os ha ensenado a huir de la ira que vendra? 8 Haced pues frutos dignos de arrepentimiento; 9 Y no penseis decir dentro de vosotros: A Abraham tenemos por padre: porque yo os digo, que puede Dios despertar hijos a Abraham aun de estas piedras. 10 Ahora, ya tambien la segur esta puesta a la raiz de los arboles; y todo arbol que no hace buen fruto, es cortado y echado en el fuego. 11 Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento: mas el que viene tras mi, mas poderoso es que yo; los zapatos del cual yo no soy digno de llevar: el os bautizara en Espiritu Santo, y [en] fuego. 12 Su aventador en su mano [esta,] y aventara su era; y allegara su trigo en el alfoli, y quemara la paja en fuego que nunca se apagara. 13 Entonces Jesus vino de Galilea a Juan al Jordan, para ser bautizado de el. 14 Mas Juan lo resistia mucho, diciendo: Yo he menester ser bautizado de ti, ?y tu vienes a mi? 15 Empero respondiendo Jesus le dijo: Deja ahora: porque asi nos conviene cumplir toda justicia. Entonces le dejo. 16 Y Jesus despues que fue bautizado, subio luego del agua: y he aqui los cielos le fueron abiertos, y vio al Espiritu de Dios que descendia, como paloma, y venia sobre el, 17 Y he aqui una voz de los cielos que decia: Este es mi Hijo amado, en el cual tengo contentamiento. CAPITULO 4. 1 Entonces Jesus fue llevado del Espiritu al desierto, para ser tentado del diablo. 2 Y habiendo ayunado cuarenta dias y cuarenta noches, despues tuvo hambre. 3 Y llegandose a el el tentador, dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se hagan pan. 4 Mas el respondiendo, dijo: Escrito esta: No con solo el pan vivira el hombre; mas con toda palabra que sale de la boca de Dios. 5 Entonces el diablo le pasa a la santa ciudad, y le pone sobre las almenas del templo; 6 Y le dice: Si eres Hijo de Dios echate abajo; que escrito esta: A sus angeles mandara por ti, y te alzaran en las manos, para que nunca tropieces con tu pie en piedra. 7 Jesus le dijo: Escrito esta ademas: No tentaras al Senor tu Dios. 8 Otra vez le pasa el diablo a un monte muy alto, y le muestra todos los reinos del mundo, y su gloria, 9 Y dicele: Todo esto te dare, si postrado me adorares. 10 Entonces Jesus le dice: Vete, Satanas; que escrito esta: Al Senor tu Dios adoraras, y a el solo serviras. 11 El diablo entonces le dejo: y he aqui los angeles llegaron, y le servian. 12 Mas oyendo Jesus que Juan era preso, se volvio a Galilea; 13 Y dejando a Nazaret, vino, y habito en Capernaum, [ciudad] maritima, en los confines de Zabulon y de Nephtalim: 14 Para que se cumpliese lo que fue dicho por el profeta Isaias, que dijo: 15 La tierra de Zabulon, y la tierra de Nephtalim, camino de la mar, de la otra parte del Jordan, Galilea de los Gentiles; 16 El pueblo asentado en tinieblas, vio gran luz: y a los sentados en region y sombra de muerte, luz les esclarecio. 17 Desde entonces comenzo Jesus a predicar, y a decir: Arrepentios, que el reino de los cielos se ha acercado. 18 Y andando Jesus junto a la mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simon, que es llamado Pedro, y Andres su hermano, que echaban la red en la mar; porque eran pescadores: 19 Y diceles: Venid en pos de mi, y os hare pescadores de hombres. 20 Ellos entonces, dejando luego las redes, le siguieron. 21 Y pasando de alli, vio otros dos hermanos, Jacobo, hijo de Zebedeo, y Juan su hermano, en el barco con Zebedeo, su padre, que remendaban sus redes, y los llama. 22 Y ellos dejando luego el barco, y a su padre, le siguieron. 23 Y rodeo Jesus a toda Galilea ensenando en las sinagogas de ellos, y predicando el Evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. 24 Y corria su fama por toda la Siria: y le trajeron todos los que tenian mal, los tomados de diversas enfermedades y tormentos, y los endemoniados, y lunaticos, y paraliticos; y los sano. 25 Y le siguieron muchas gentes de Galilea, y de Decapolis, y de Jerusalem, y de Judea, y de la otra parte del Jordan. CAPITULO 5. 1 Y VIENDO las gentes, subio al monte; y sentandose, se llegaron a el sus discipulos. 2 Y abriendo su boca, les ensenaba, diciendo: 3 Bienaventurados los pobres en espiritu: porque de ellos es el reino de los cielos. 4 Bienaventurados los que lloran: porque ellos recibiran consolacion. 5 Bienaventurados los mansos: porque ellos recibiran la tierra por heredad. 6 Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia: porque ellos seran hartos. 7 Bienaventurados los misericordiosos: porque ellos alcanzaran misericordia. 8 Bienaventurados los de limpio corazon: porque ellos veran a Dios. 9 Bienaventurados los pacificadores: porque ellos seran llamados hijos de Dios, 10 Bienaventurados los que padecen persecucion por causa de la justicia: porque de ellos es el reino de los cielos. 11 Bienaventurados sois, cuando os vituperaren, y [os] persiguieren, y dijeren de vosotros todo mal por mi causa, mintiendo. 12 Gozaos y alegraos; porque vuestra merced [es] grande en los cielos: que asi persiguieron a los profetas que [fueron] antes de vosotros. 13 Vosotros sois la sal de la tierra: y si la sal se desvaneciere, ?con que sera salada? no vale mas para nada, sino que sea echada fuera y hollada de los hombres. 14 Vosotros sois la luz del mundo: una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. 15 Ni se enciende una lampara, y se pone debajo de un almud, mas sobre el candelero; y alumbra a todos los que [estan] en casa. 16 Asi alumbre vuestra luz delante de los hombres; para que vean vuestras obras buenas, y glorifiquen a vuestro Padre que [esta] en los cielos. 17 No penseis que he venido para abrogar la ley, o los profetas: no he venido para abrogar, sino a cumplir. 18 Porque de cierto os digo, [que] hasta que perezca el cielo y la tierra, ni una jota, ni un tilde perecera de la ley, hasta que todas las cosas sean hechas. 19 De manera que cualquiera que infringiere uno de estos mandamientos muy pequenos, y asi ensenare a los hombres, muy pequeno sera llamado en el reino de los cielos: mas cualquiera que hiciere, y ensenare, este sera llamado grande en el reino de los cielos. 20 Porque os digo, que si vuestra justicia no fuere mayor que [la] de los escribas y de los Fariseos, no entrareis en el reino de los cielos. 21 Oisteis que fue dicho a los antiguos: No mataras; mas cualquiera que matare, sera culpado del juicio. 22 Mas yo os digo, que cualquiera que se enojare locamente con su hermano, sera culpado del juicio: y cualquiera que dijere a su hermano: Raca, sera culpado del concejo: y cualquiera que dijere: Fatuo, sera culpado del infierno del fuego. 23 Por tanto, si trajeres tu Presente al altar, y alli te acordares que tu hermano tiene algo contra ti, 24 Deja alli tu Presente delante del altar, y vete; vuelve primero en amistad con tu hermano, y entonces ven, y ofrece tu Presente. 25 Conciliate con tu adversario presto, entretanto que estas con el en el camino; porque no acontezca que el adversario te entregue al juez, y el juez te entregue al alguacil, y seas echado en prision. 26 De cierto te digo, que no saldras de alli, hasta que pagues el ultimo cuadrante. 27 Oisteis que fue dicho: No adulteraras: 28 Mas yo os digo, que cualquiera que mira la mujer para codiciarla, ya adultero con ella en su corazon. 29 Por tanto si tu ojo derecho te fuere ocasion de caer, sacalo, y echalo de ti: que mejor te es, que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo sea echado al infierno. 30 Y si tu mano derecha te fuere ocasion de caer, cortala, y echala de ti: que mejor te es que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo sea echado al infierno. 31 Tambien fue dicho: Cualquiera que repudiare a su mujer, dele carta de divorcio: 32 Mas yo os digo, que el que repudiare a su mujer, fuera de causa de fornicacion, hace que ella adultere: y el que se casare con la repudiada, comete adulterio. 33 Ademas habeis oido que fue dicho a los antiguos: No te perjuraras; mas pagaras al Senor tus juramentos: 34 Mas yo os digo: No jureis en ninguna manera; ni por el cielo, porque es el trono de Dios: 35 Ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalem, porque es la ciudad del gran Rey. 36 Ni por tu cabeza juraras; porque no puedes hacer un cabello blanco o negro. 37 Mas sea vuestro hablar, Si, si: No, no: Porque lo [que es] mas de esto, de mal procede. 38 Oisteis que fue dicho a los antiguos: Ojo por ojo, y diente por diente: 39 Mas yo os digo: No resistais al mal: antes a cualquiera que te hiriere en tu mejilla diestra, vuelvele tambien la otra. 40 Y al que quisiere ponerte a pleito, y tomarte tu ropa, dejale tambien la capa. 41 Y a cualquiera que te cargare por una milla, ve con el dos. 42 Al que te pidiere, dale: y al que quisiere tomar de ti emprestado, no se lo rehuses. 43 Oisteis que fue dicho: Amaras a tu projimo, y aborreceras a tu enemigo: 44 Mas yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; 45 Para que seais hijos de vuestro Padre que [esta] en los cielos; que hace que su sol salga sobre malos y buenos, y llueve sobre justos e injustos. 46 Porque si amareis a los que os amen, ?que recompensa tendreis? ?no hacen tambien lo mismo los publicanos? 47 Y si abrazareis a vuestros hermanos solamente, ?que haceis demas? ?no hacen tambien asi los Gentiles? 48 Sed pues vosotros perfectos, como vuestro Padre que [esta] en los cielos es perfecto. CAPITULO 6. 1 MIRAD que no hagais vuestra justicia delante de los hombres, para ser vistos de ellos: de otra manera no tendreis merced de vuestro Padre que [esta] en los cielos. 2 Cuando pues haces limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipocritas en las sinagogas y en las plazas, para ser estimados de los hombres: de cierto os digo, [que ya] tienen su recompensa. 3 Mas cuando tu haces limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha: 4 Para que sea tu limosna en secreto y tu Padre que ve en secreto, el te recompensara en publico. 5 Y cuando oras, no seas como los hipocritas: porque ellos aman el orar en las sinagogas, y en los cantones de las calles en pie, para que sean vistos de los hombres: de cierto os digo, [que ya] tienen su pago. 6 Mas tu, cuando oras, entrate en tu camara, y cerrada tu puerta, ora a tu Padre que [esta] en secreto: y tu Padre que ve en secreto, te recompensara en publico. 7 Y orando, no seais prolijos, como los Gentiles; que piensan que por su parleria seran oidos. 8 No os hagais pues semejantes a ellos: porque vuestro Padre sabe de que cosas teneis necesidad, antes que vosotros le pidais. 9 Vosotros, pues, orareis asi: Padre nuestro, que [estas] en los cielos, santificado sea tu nombre: 10 Venga tu reino: sea hecha tu voluntad, como en el cielo, [asi] tambien en la tierra. 11 Danos hay nuestro pan cotidiano. 12 Y perdonanos nuestras deudas, como tambien nosotros perdonamos a nuestros deudores. 13 Y no nos metas en tentacion, mas libranos del mal: porque tuyo es el reino, y la potencia, y la gloria, por todos los siglos. Amen. 14 Porque si perdonareis a los hombres sus ofensas, os perdonara tambien a vosotros vuestro Padre celestial. 15 Mas si no perdonareis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonara vuestras ofensas. 16 Y cuando ayunais, no seais como los hipocritas, austeros: porque ellos demudan sus rostros para parecer a los hombres que ayunan: de cierto os digo, que [ya] tienen su pago. 17 Mas tu, cuando ayunas, unge tu cabeza, y lava tu rostro; 18 Para no parecer a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que [esta] en secreto: y tu Padre, que ve en secreto, te recompensara en publico. 19 No os hagais tesoros en la tierra donde la polilla y el orin corrompe, y donde ladrones minan y hurtan. 20 Mas haceos tesoros en el cielo, donde ni polilla ni orin corrompe, y donde ladrones no minan ni hurtan. 21 Porque donde estuviere vuestro tesoro, alli estara vuestro corazon. 22 La lampara del cuerpo es el ojo: asi que si tu ojo fuere sincero, todo tu cuerpo sera luminoso. 23 Mas si tu ojo fuere malo, todo tu cuerpo sera tenebroso: asi que si la lumbre que en ti hay son tinieblas, ?cuantas [seran] las mismas tinieblas? 24 Ninguno puede servir a dos senores; porque o aborrecera al uno, y amara al otro; o se llegara al uno, y menospreciara al otro: no podeis servir a Dios y a Mammon. 25 Por tanto os digo: No os congojeis por vuestra vida, que habeis de comer, o que habeis de beber; ni por vuestro cuerpo, que habeis de vestir: ?no es la vida mas que el alimento, y el cuerpo que el vestido? 26 Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni allegan en alfolies; y vuestro Padre celestial las alimenta: ?no sois vosotros mucho mejores que ellas? 27 ?Mas quien de vosotros podra congojandose anadir a su estatura un codo? 28 Y por el vestido, ?por que os congojais? Reparad los lirios del campo, como crecen: no trabajan, ni hilan: 29 Mas os digo, que ni aun Salomon con toda su gloria fue vestido asi como uno de ellos. 30 Y si la yerba del campo que hoy es, y manana es echada en el horno, Dios [la] viste asi, ?no [hara] mucho mas a vosotros, [hombres] de poca fe? 31 No os congojeis, pues, diciendo: ?Que comeremos, o que beberemos, o con que nos cubriremos? 32 Porque los Gentiles buscan todas estas cosas: que vuestro Padre celestial sabe que de todas estas cosas habeis menester. 33 Mas buscad primeramente el reino de Dios, y su justicia: y todas estas cosas os seran anadidas. 34 Asi que, no os congojeis por el dia de manana; que el dia de manana traera su fatiga: basta al dia su afan. CAPITULO 7. 1 NO juzgueis, para que no seais juzgados. 2 Porque con el juicio con que juzgais sereis juzgados; y con la medida con que medis, os volveran a medir. 3 Y ?por que miras la mota que [esta] n el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que [esta] en tu ojo? 4 O ?como diras a tu hermano: Espera, echare de tu ojo la mota; y he aqui la viga en tu ojo? 5 iHipocrita! echa primero la viga de tu ojo: y entonces miraras en echar la mota del ojo de tu hermano. 6 No deis lo santo a los perros; ni echeis vuestras perlas delante de los puercos: porque no las rehuellen con sus pies, y vuelvan y os despedacen. 7 Pedid, y se os dara; buscad, y hallaras; llamad, y se os abrira. 8 Porque cualquiera que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama se abrira. 9 ?Que hombre hay de vosotros, a quien si su hijo pidiere pan, le dara una piedra? 10 ?Y, si [le] pidiere un pez, le dara una serpiente? 11 Pues si vosotros, siendo malos, sabeis dar buenas dadivas a vuestros hijos, ?cuanto mas vuestro Padre, que [esta] en los cielos, dara buenas cosas a los que le piden? 12 Asi que, todas las cosas que quisierais que los hombres hiciesen con vosotros, asi tambien haced vosotros con ellos: porque esta es la ley, y los profetas. 13 Entrad por la puerta estrecha: porque ancha [es] la puerta, y espacioso el camino;^ que lleva a perdicion; y muchos son los que entran por ella. 14 Porque estrecha [es] la puerta, y angosto el camino, que lleva a la vida; y pocos son los que la hallan. 15 Y guardaos de los falsos profetas que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, mas de dentro son lobos rapaces. 16 Por sus frutos los conocereis. ?Cogense uvas de los espinos, o higos de los abrojos? 17 Asi todo buen arbol lleva buenos frutos; mas el arbol maleado lleva malos frutos. 18 No puede el buen arbol llevar malos frutos; ni el arbol maleado llevar frutos buenos. 19 Todo arbol que no lleva buen fruto, cortase y echase en el fuego. 20 Asi que por sus frutos los conocereis. 21 No todo el que me dice: Senor, Senor, entrara en el reino de los cielos; mas el que hiciere la voluntad de mi Padre que [esta] en los cielos. 22 Muchos me diran en aquel dia: Senor, Senor, ?no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre lanzamos demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? 23 Y entonces les protestare: Nunca os conoci; apartaos de mi, obradores de maldad. 24 Cualquiera pues que me oye estas palabras, y las hace, le comparare a un hombre prudente, que edifico su casa sobre la pena: 25 Y descendio lluvia, y vinieron rios, y soplaron vientos, y combatieron aquella casa: y no cayo; porque estaba fundada sobre la pena. 26 Y cualquiera que me oye estas palabras, y no las hace, le comparare a un hombre insensato, que edifico su casa sobre la arena; 27 Y descendio lluvia, y vinieron rios, y soplaron vientos, e hicieron impetu en aquella casa; y cayo, y fue grande su ruina. 28 Y fue [que] como Jesus acabo estas palabras, las gentes se admiraban de su doctrina: 29 Porque les ensenaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas. CAPITULO 8. 1 Y COMO descendio del monte, le seguian muchas gentes. 2 Y he aqui un leproso vino, y le adoraba, diciendo: Senor, si quisieres, puedes limpiarme. 3 Y extendiendo Jesus su mano, le toco, diciendo: Quiero; se limpio. Y luego su lepra fue limpiada. 4 Entonces Jesus le dijo: Mira no [lo] digas a nadie; mas ve, muestrate al sacerdote, y ofrece el Presente que mando Moises, para testimonio a ellos. 5 Y entrando Jesus en Capernaum vino a el un centurion, rogandole, 6 Y diciendo: Senor, mi mozo yace en casa paralitico, gravemente atormentado. 7 Y Jesus le dijo: Yo ire, y le sanare. 8 Y respondio el centurion, y dijo: Senor, no soy digno que entres debajo de mi techado: mas solamente di la palabra, y mi mozo sanara. 9 Porque tambien yo soy hombre bajo de potestad, y tengo bajo de mi soldados: y digo a este: Ve; y va; y al otro: Ven; y viene; y a mi siervo: Haz esto; y [lo] hace. 10 Y oyendo Jesus, se maravillo, y dijo a los que [le] seguian: De cierto os digo, que ni aun en Israel he hallado fe tanta. 11 Y os digo que vendran muchos del Oriente, y del Occidente, y se asentaran con Abraham, e Isaac, y Jacob, en el reino de los cielos. 12 Mas los hijos del reino seran echados a las tinieblas de afuera: alli sera el lloro y el crujir de dientes. 13 Entonces Jesus dijo al centurion: Ve, y como creiste, te sea hecho. Y su mozo fue sano en el mismo momento. 14 Y vino Jesus a casa de Pedro, y vio a su suegra echada en cama, y con fiebre. 15 Y toco su mano, y la fiebre la dejo: y ella se levanto, y les servia. 16 Y como fue ya tarde, trajeron a el muchos endemoniados; y echo [de ellos] los demonios con la palabra, y sano todos los enfermos: 17 Para que se cumpliese lo que fue dicho por el profeta Isaias, que dijo: El mismo tomo nuestras enfermedades, y llevo [nuestras] dolencias. 18 Y viendo Jesus muchas gentes alrededor de si, mando pasar a la otra parte [del lago.] 19 Y llegandose un escriba, le dijo: Maestro, te seguire donde quiera que fueres. 20 Y Jesus le dijo: las zorras tienen cavernas, y las aves del cielo nidos; mas el Hijo del hombre no tiene donde recueste [su] cabeza. 21 Y otro de sus discipulos le dijo: Senor, dame licencia que vaya primero, y entierre a mi padre. 22 Y Jesus le dijo: Sigueme; deja que los muertos entierren a sus muertos. 23 Y entrando el en el barco, sus discipulos le siguieron. 24 Y he aqui fue hecho en la mar un gran movimiento, que el barco se cubria de las ondas: mas el dormia. 25 Y llegandose sus discipulos le despertaron, diciendo: Senor, salvanos, [que] perecemos. 26 Y el les dice: ?Por que temeis, [hombres] de poca fe? Entonces, levantandose, reprendio a los vientos y a la mar, y fue grande bonanza. 27 Y los hombres se maravillaron, diciendo: ?Que [hombre] es este, que aun los vientos y la mar le obedecen? 28 Y como el hubo llegado en la otra ribera al pais de los Guerguesenos, le vinieron al encuentro dos endemoniados que salian de los sepulcros, fieros en gran manera, que nadie podia pasar por aquel camino. 29 Y he aqui clamaron, diciendo: ?Que tenemos contigo, Jesus Hijo de Dios? ?has venido aca a molestarnos antes de tiempo? 30 Y estaba lejos de ellos un hato de muchos puercos paciendo. 31 Y los demonios le rogaron, diciendo: Si nos echas, permitenos ir a aquel hato de puercos. 32 Y les dijo: Id. Y ellos salieron, y se fueron a aquel hato de puercos: y he aqui, todo el hato de los puercos se precipito de un despenadero en la mar, y murieron en las aguas. 33 Y los porqueros huyeron, y viniendo a la ciudad contaron todas las cosas, y lo que habia pasado con los endemoniados. 34 Y he aqui toda la ciudad salio a encontrar a Jesus: y cuando le vieron, le rogaban que saliese de sus terminos. CAPITULO 9. 1 ENTONCES entrando en el barco, paso a la otra parte, y vino a su ciudad. 2 Y he aqui le trajeron un paralitico echado en una cama: y viendo Jesus la fe de ellos, dijo al paralitico: Confia hijo: tus pecados te son perdonados. 3 Y he aqui algunos de los escribas decian dentro de si: Este blasfema. 4 Y viendo Jesus sus pensamientos, dijo: ?Por que pensais mal en vuestros corazones? 5 Porque, ?Que es mas facil, decir: los pecados te son perdonados: O decir: Levantate, y anda? 6 Pues para que sepais que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra de perdonar pecados, (dice entonces al paralitico): Levantate, toma tu cama, y vete a tu casa. 7 Entonces el se levanto, y se fue a su casa. 8 Y las gentes viendo[lo], se maravillaron, y glorificaron a Dios, que habia dado tal potestad a los hombres. 9 Y pasando Jesus de alli, vio a un hombre, que estaba sentado al banco de los publicos tributos el cual se llamaba Mateo; y dicele: Sigueme. Y se levanto, y le siguio. 10 Y acontecio que estando el sentado a la mesa en casa, he aqui que muchos publicanos y pecadores, que habian venido, se sentaron juntamente a la mesa con Jesus y sus discipulos. 11 Y viendo [esto] los Fariseos, dijeron a sus discipulos: ?Por que come vuestro Maestro con los publicanos y pecadores, 12 Y oyendolo Jesus les dijo: los que estan sanos, no tienen necesidad de medico, sino los enfermos. 13 Andad pues, y aprended que cosa es, Misericordia quiero, y no sacrificio: Porque no he venido a llamar justos, sino pecadores a arrepentimiento. 14 Entonces los discipulos de Juan vienen a el, diciendo: ?Por que nosotros y los Fariseos ayunamos muchas veces, y tus discipulos no ayunan? 15 Y Jesus les dijo: ?Pueden los que son de bodas tener luto entre tanto que el Esposo esta con ellos? mas vendran dias, cuando el Esposo sera quitado de ellos, y entonces ayunaran. 16 Y nadie echa remiendo de pano recio en vestido viejo; porque el tal remiendo tira del vestido, y se hace peor la rotura. 17 Ni echan vino nuevo en cueros viejos: de otra manera los cueros se rompen, y el vino se derrama, y se pierden los cueros: mas echan el vino nuevo en cueros nuevos, y lo uno y lo otro se conserva juntamente. 18 Hablando el estas cosas a ellos, he aqui vino un principal, y le adoraba, diciendo: Mi hija es muerta poco ha: mas ven, y pon tu mano sobre ella, y vivira. 19 Y se levanto Jesus, y le siguio, y sus discipulos. 20 Y he aqui una mujer enferma de flujo de sangre doce anos habia, llegandose por detras, toco la franja de su vestido: 21 Porque decia entre si: Si tocare solamente su vestido, sere salva. 22 Mas Jesus volviendose, y mirandola, dijo: Confia, hija, tu fe te ha salvado. Y la mujer fue salva desde aquella hora. 23 Y llegado Jesus a casa del principal, viendo los tanedores de flautas, y la gente que hacia bullicio, 24 Diceles: Apartaos, que la muchacha no es muerta, mas duerme. Y se burlaban de el. 25 Y como la gente fue echada fuera, entro, y tomola de la mano, y se levanto la muchacha. 26 Y salio esta fama por toda aquella tierra. 27 Y pasando Jesus de alli, le siguieron dos ciegos dando voces, y diciendo: Ten misericordia de nosotros, Hijo de David. 28 Y llegado a la casa, vinieron a el los ciegos; y Jesus les dice: ?Creeis que puedo hacer esto? Ellos dicen: Si, Senor. 29 Entonces toco los ojos de ellos, diciendo: Conforme a vuestra fe os sea hecho. 30 Y los ojos de ellos fueron abiertos. Y Jesus les encargo rigurosamente, diciendo: Mirad [que] nadie [lo] sepa. 31 Mas ellos salidos, divulgaron su fama por toda aquella tierra. 32 Y saliendo ellos, he aqui le trajeron un hombre mudo endemoniado. 33 Y echado fuera el demonio, el mudo hablo: y las gentes se maravillaron diciendo: Nunca ha sido vista cosa semejante en Israel. 34 Mas los Fariseos decian: Por el principe de los demonios echa fuera los demonios. 35 Y rodeaba Jesus por todas las ciudades y aldeas, ensenando en las sinagogas de ellos, y predicando el Evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y todo achaque en el pueblo. 36 Y viendo las gentes, tuvo compasion de ellas; porque estaban derramadas y esparcidas, como ovejas que no tienen pastor. 37 Entonces dice a sus discipulos: A la verdad la mies [es] mucha, mas los obreros pocos. 38 Rogad pues al Senor de la mies, que envie obreros para su mies. CAPITULO 10. 1 Entonces llamando sus doce discipulos, les dio potestad contra los espiritus inmundos, para que los echasen fuera, y sanasen toda enfermedad y toda dolencia. 2 Y los nombres de los doce apostoles son estos: el primero, Simon, que es dicho Pedro, y Andres su hermano; Jacobo [hijo] de Zebedeo, y Juan su hermano: 3 Felipe, y Bartolome; Tomas, y Mateo el publicano: Jacobo [hijo] de Alfeo, y Lebeo, por sobrenombre Tadeo: 4 Simon el Cananita, y Judas Iscariote, que tambien le entrego. 5 Estos doce envio Jesus, a los cuales dio mandamiento diciendo: Por el camino de los Gentiles no ireis, y en ciudad de Samaritanos no entreis: 6 Mas id antes a las ovejas perdidas de la casa de Israel. 7 Y yendo, predicad, diciendo: El reino de los cielos se ha acercado. 8 Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios: de gracia recibisteis, dad de gracia. 9 No apresteis oro, ni plata, ni cobre, en vuestras bolsas; 10 Ni alforja para el camino, ni dos ropas de vestir, ni zapatos, ni bordon; porque el obrero digno es de su alimento. 11 Mas en cualquier ciudad, o aldea donde entrareis, investigad quien sea en ella digno, y reposad alli hasta que salgais. 12 Y entrando en la casa, saludadla. 13 Y si la casa fuere digna, vuestra paz vendra sobre ella: mas si no fuere digna, vuestra paz se volvera a vosotros. 14 Y cualquiera que no os recibiere, ni oyere vuestras palabras, salid de aquella casa, o ciudad, y sacudid el polvo de vuestros pies. 15 De cierto os digo, [que el castigo] sera mas tolerable a la tierra de los de Sodoma, y de los de Gomorra en el dia del juicio, que a aquella ciudad. 16 He aqui, yo os envio como a ovejas en medio de lobos: sed pues prudentes como serpientes, y sencillos como palomas. 17 Y guardaos de los hombres: porque os entregaran en concilios, y en sus sinagogas os azotaran. 18 Y aun a principes y a reyes sereis llevados por causa de mi, por testimonio a ellos y a los Gentiles. 19 Mas cuando os entregaren, no os apureis por como o que hablareis: porque en aquella hora os sera dado que habeis de hablar. 20 Porque no sois vosotros los que hablais, sino el Espiritu de vuestro Padre que habla en vosotros. 21 Y el hermano entregara al hermano a la muerte, y el padre al hijo: y los hijos se levantaran contra los padres, y los haran morir. 22 Y sereis aborrecidos de todos por mi nombre: mas el que soportare hasta el fin, este sera salvo. 23 Mas cuando os persiguieren en esta ciudad, huid a la otra: porque de cierto os digo, [que] no acabareis de andar todas las ciudades de Israel, que no venga el Hijo del hombre. 24 El discipulo no es mas que su Maestro, ni el siervo mas que su Senor. 25 Bastale al discipulo ser como su Maestro, y al siervo como su Senor: si al [mismo] Padre de la familia llamaron Beelzebub, ?cuanto mas a los de su casa?^ 26 Asi que no los temais: porque nada hay encubierto, que no haya de ser manifestado; ni oculto, que no haya de saberse. 27 Lo que os digo en tinieblas, decidlo en la luz: y lo que ois al oido, predicadlo desde los terrados. 28 Y no temais a los que matan el cuerpo, mas al alma no pueden matar: temed antes a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno. 29 ?No se venden dos pajarillos por un cuarto? Con todo ni uno de ellos cae a tierra sin vuestro Padre. 30 Pues aun vuestros cabellos estan todos contados. 31 Asi que no temais: mas valeis vosotros que muchos pajarillos. 32 Cualquiera pues que me confesare delante de los hombres, le confesare yo tambien delante de mi Padre, que [esta] en los cielos. 33 Y cualquiera que me negare delante de los hombres, le negare yo tambien delante de mi Padre, que [esta] en los cielos. 34 No penseis que he venido para meter paz en la tierra: no he venido para meter paz, sino espada. 35 Porque he venido para hacer disension del hombre contra su padre, y de la hija contra su madre, y de la nuera contra su suegra. 36 Y los enemigos del hombre, los de su casa. 37 El que ama padre o madre mas que a mi, no es digno de mi: y el que ama hijo o hija mas que a mi, no es digno de mi. 38 Y el que no toma su cruz, y sigue en pos de mi, no es digno de mi. 39 El que hallare su vida, la perdera: y el que perdiere su vida por causa de mi, la hallara. 40 El que os recibe a vosotros, a mi recibe; y el que a mi recibe, recibe al que me envio. 41 El que recibe profeta en nombre de profeta, merced de profeta recibira: y el que recibe justo en nombre de justo, merced de justo recibira. 42 Y cualquiera que diere a uno de estos pequenitos un vaso de [agua] fria solamente, en nombre de discipulo, de cierto os digo, [que] no perdera su recompensa. CAPITULO 11. 1 Y FUE, que acabando Jesus de dar mandamientos a sus doce discipulos, se fue de alli a ensenar y a predicar en las ciudades de ellos. 2 Y oyendo Juan en la prision los hechos de Cristo, le envio dos de sus discipulos, 3 Diciendo: ?Eres tu aquel que habia de venir, o esperaremos a otro? 4 Y respondiendo Jesus, les dijo: Id, y haced saber a Juan las cosas que ois y veis. 5 Los ciegos ven, y los cojos andan; los leprosos son limpiados, y los sordos oyen; los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el Evangelio. 6 Y bienaventurado es el que no fuere escandalizado en mi. 7 E idos ellos, comenzo Jesus a decir de Juan a las gentes: ?Que salisteis a ver al desierto? ?una cana que es meneada del viento? 8 Mas ?que salisteis a ver? ?un hombre cubierto de delicados vestido? He aqui, los que traen [vestidos] delicados, en las casas de los reyes estan. 9 Mas ?que salisteis a ver? ?un profeta? tambien os digo, y mas que profeta. 10 Porque este es de quien esta escrito: He aqui yo envio mi mensajero delante de tu faz, que aparejara tu camino delante de ti. 11 De cierto os digo, [que] no se levanto entre los que nacen de mujeres otro mayor que Juan el Bautista: mas el que es muy mas pequeno en el reino de los cielos, mayor es que el. 12 Desde los dias de Juan el Bautista hasta ahora, al reino de los cielos se hace fuerza, y los valientes le arrebatan. 13 Porque todos los profetas y la ley hasta Juan profetizaron. 14 Y si quereis recibir, el es aquel Elias que habia de venir. 15 El que tiene oidos para oir, oiga. 16 Mas ?a quien comparare esta generacion? Es semejante a los muchachos que se sientan en las plazas, y dan voces a sus companeros, 17 Y dicen: Os tanimos flauta, y no bailasteis; os endechamos, y no lamentasteis. 18 Porque vino Juan, que ni comia ni bebia, y dicen: Demonio tiene. 19 Vino el Hijo del hombre, que come y bebe; y dicen: He aqui un hombre comilon, y bebedor de vino, amigo de publicanos y de pecadores. Mas la sabiduria es justificada por sus hijos. 20 Entonces comenzo a reconvenir a las ciudades en las cuales habian sido hechas muy muchas de sus maravillas, porque no se habian arrepentido, [diciendo:] 21 iAy de ti, Corazin! iAy de ti, Bethsaida! porque si en Tiro y en Sidon fueran hechas las maravillas que han sido hechas en vosotras, en otro tiempo se hubieran arrepentido en saco y en ceniza. 22 Por tanto os digo, [que] a Tiro y a Sidon sera mas tolerable [el castigo] en el dia del juicio, que a vosotras. 23 Y tu, Capernaum, que eres levantada hasta el cielo, hasta los infiernos seras abajada: porque si en los de Sodoma fueran hechas las maravillas que han sido hechas en ti, hubieran quedado hasta el dia de hoy. 24 Por tanto os digo, [que] a la tierra de los de Sodoma sera mas tolerable [el castigo] en el dia del juicio, que a ti. 25 En aquel tiempo, respondiendo Jesus, dijo: Te alabo, Padre, Senor del cielo y de la tierra, que hayas escondido estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las hayas revelado a los ninos. 26 Asi, Padre, pues que asi agrado en tus ojos. 27 Todas las cosas me son entregadas de mi Padre: y nadie conocio al Hijo, sino el Padre: ni al Padre conocio alguno, sino el Hijo, y [aquel] a quien el Hijo [lo] quisiere revelar. 28 Venid a mi todos los que estais trabajados, y cargados, que yo os hare descansar. 29 Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mi; que soy manso y humilde de corazon; y hallareis descanso para vuestras almas. 30 Porque mi yugo es facil, y ligera mi carga. CAPITULO 12. 1 EN aquel tiempo iba Jesus por los sembrados en Sabado; y sus discipulos tenian hambre, y comenzaron a coger espigas, y a comer. 2 Y viendo[lo] los Fariseos le dijeron: He aqui tus discipulos hacen lo que no es licito hacer en Sabado. 3 Y el les dijo: ?No habeis leido que hizo David, teniendo el hambre y los que con el estaban? 4 ?Como entro en la casa de Dios, y comio los panes de la proposicion, que no le era licito comer, ni a los que estaban con el, sino a solos los sacerdotes? 5 O ?no habeis leido en la ley, que los Sabados en el templo los sacerdotes profanan el Sabado, y son sin culpa? 6 Pues os digo que [uno] mayor que el templo esta aqui. 7 Mas si supieseis que es: Misericordia quiero, y no sacrificio; no condenariais a los inocentes: 8 Porque Senor es del Sabado el Hijo del hombre. 9 Y partiendose de alli, vino a la sinagoga de ellos. 10 Y he aqui habia [alli] uno que tenia una mano seca: y le preguntaron, diciendo: ?Es licito curar en Sabado? por acusarle. 11 Y el les dijo: ?Que hombre habra de vosotros, que tenga una oveja, y si cayere esta en una fosa en Sabado, no le eche mano, y [la] levante? 12 Pues ?cuanto mas vale un hombre que una oveja? Asi que licito es en los Sabados hacer bien. 13 Entonces dijo a aquel hombre: Extiende tu mano. Y el [la] extendio, y [le] fue restituida sana como la otra. 14 Y salidos los Fariseos, consultaron contra el para destruirle. 15 Mas sabiendo[lo] Jesus, se aparto de alli: y le siguieron muchas gentes, y sanaba a todos. 16 Y el les encargaba eficazmente que no le descubriesen: 17 Para que se cumpliese lo que estaba dicho por el profeta Isaias, que dijo: 18 He aqui mi Siervo, al cual he escogido; mi Amado, en el cual se agrada mi alma: pondre mi Espiritu sobre el, y a los Gentiles anunciara juicio. 19 No contendera, ni voceara: ni nadie oira en las calles su voz. 20 La cana cascada no quebrara, y el pabilo que humea no apagara, hasta que saque a victoria el juicio. 21 Y en su nombre esperaran los Gentiles. 22 Entonces fue traido a el un endemoniado, ciego y mudo: y le sano, de tal manera que el ciego y mudo hablaba y veia. 23 Y todas las gentes estaban atonitas, y decian: ?Es este aquel Hijo de David? 24 Mas los Fariseos, oyendo[lo], decian: Este no echa fuera los demonios, sino por Beelzebub, principe de los demonios. 25 Y Jesus, como sabia los pensamientos de ellos, les dijo: Todo reino dividido contra si mismo es desolado; y toda ciudad, o casa, dividida contra si misma, no permanecera. 26 Y si Satanas echa fuera a Satanas, contra si mismo esta dividido: ?como, pues, permanecera su reino? 27 Y si yo por Beelzebub echo fuera los demonios, ?vuestros hijos por quien [los] echan? por tanto ellos seran vuestros jueces. 28 Y si por Espiritu de Dios yo echo fuera los demonios, ciertamente ha llegado a vosotros el reino de Dios. 29 Porque ?como puede alguno entrar en la casa del valiente, y saquear sus alhajas, si primero no prendiere al valiente? y entonces saqueara su casa. 30 El que no es conmigo, contra mi es; y el que conmigo no recoge, derrama. 31 Por tanto os digo: Todo pecado y blasfemia sera perdonado a los hombres; mas la blasfemia contra el Espiritu no sera perdonada a los hombres, 32 Y cualquiera que hablare contra el Hijo del hombre, le sera perdonado; mas cualquiera que hablare contra el Espiritu Santo, no le sera perdonado, ni en este siglo, ni en el venidero. 33 O haced el arbol bueno, y su fruto bueno; o haced el arbol corrompido, y su fruto danado: porque por el fruto es conocido el arbol. 34 Generacion de viboras, ?como podeis hablar bien, siendo malos? porque de la abundancia del corazon habla la boca. 35 El hombre bueno del buen tesoro del corazon saca buenas cosas: y el hombre malo del mal tesoro saca malas cosas. 36 Mas yo os digo, que toda palabra ociosa, que hablaren los hombres, de ella daran cuenta en el dia del juicio. 37 Porque por tus palabras seras justificado, y por tus palabras seras condenado. 38 Entonces respondieron algunos de los escribas y de los Fariseos, diciendo: Maestro deseamos ver de ti senal. 39 Y el respondio, y les dijo: La generacion mala y adulterina demanda senal; mas senal no le sera dada, sino la senal de Jonas profeta. 40 Porque como estuvo Jonas en el vientre de la ballena tres dias y tres noches, asi estara el Hijo del hombre en el corazon de la tierra tres dias y tres noches. 41 Los hombres de Ninive se levantaran en el juicio con esta generacion, y la condenaran: porque ellos se arrepintieron a la predicacion de Jonas; y he aqui mas que Jonas en este lugar. 42 La reina del Austro se levantara en el juicio con esta generacion, y la condenara: porque vino de los fines de la tierra para oir la sabiduria de Salomon; y he aqui mas que Salomon en este lugar. 43 Cuando el espiritu inmundo ha salido del hombre, anda por lugares secos, buscando reposo, y no [lo] halla. 44 Entonces dice: Me volvere a mi casa, de donde sali: y cuando viene, [la] halla desocupada, barrida, y adornada. 45 Entonces va, y toma consigo otros siete espiritus peores que el, y entrados moran alli; y son peores las cosas ultimas del tal hombre que las primeras: asi tambien acontecera a esta generacion mala. 46 Y estando el aun hablando a las gentes, he aqui su madre y sus hermanos estaban fuera, que le querian hablar. 47 Y le dijo uno: He aqui tu madre y tus hermanos estan fuera, que te quieren hablar. 48 Y respondiendo el al que le decia [esto,] dijo: ?Quien es mi madre, y quienes son mis hermanos? 49 Y extendiendo su mano hacia sus discipulos, dijo: He aqui mi madre y mis hermanos. 50 Porque todo aquel que hiciere la voluntad de mi Padre que [esta] en los cielos, ese es mi hermano, y hermana, y madre. CAPITULO 13. 1 Y AQUEL dia, saliendo Jesus de casa, se sento junto a la mar. 2 Y se allegaron a el muchas gentes; y entrandose el en el barco, se sento, y toda la gente estaba a la ribera. 3 Y les hablo muchas cosas por parabolas, diciendo: He aqui el que sembraba, salio a sembrar. 4 Y sembrando, parte [de la simiente] cayo junto al camino; y vinieron las aves, y la comieron. 5 Y parte cayo en pedregales, donde no tenia mucha tierra; y nacio luego, porque no tenia profundidad de tierra. 6 Mas en saliendo el sol, se quemo; y secose, porque no tenia raiz. 7 Y parte cayo en espinas; y las espinas crecieron, y la ahogaron. 8 Y parte cayo en buena tierra, y dio fruto, cual a ciento, cual a sesenta, y cual a treinta. 9 Quien tiene oidos para oir, oiga. 10 Entonces, llegandose los discipulos, le dijeron: ?Por que les hablas por parabolas? 11 Y el respondiendo, les dijo: Porque a vosotros es concedido saber los misterios del reino de los cielos, mas a ellos no es concedido. 12 Porque a cualquiera que tiene, se le dara, y tendra mas: pero al que no tiene, aun lo que tiene le sera quitado. 13 Por eso les hablo por parabolas, porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden. 14 De manera que se cumple en ellos la profecia de Isaias, que dice: De oido oireis, y no entendereis; y viendo vereis, y no mirareis. 15 Porque el corazon de este pueblo esta engrosado, y de los oidos oyen pesadamente, y de sus ojos guinan: para que no vean de los ojos, y oigan de los oidos, y del corazon entiendan, y se conviertan, y yo los sane. 16 Mas bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros oidos, porque oyen. 17 Porque de cierto os digo, que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis, y no [lo] vieron; y oir lo que ois, y no [lo] oyeron. 18 Oid pues vosotros la parabola del que siembra. 19 Oyendo cualquiera la palabra del reino, y no entendiendo[la,] viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazon: este es el que fue sembrado junto al camino. 20 Y el que fue sembrado en pedregales, este es el que oye la palabra, y luego la recibe con gozo; 21 Mas no tiene raiz en si, antes es temporal: que venida la afliccion o la persecucion por la palabra, luego se ofende. 22 Y el que fue sembrado en espinas este es el que oye la palabra; pero el afan de este siglo, y el engano de las riquezas ahogan la palabra, y hacese infructuosa. 23 Mas el que fue sembrado en buena tierra, este es el que oye y entiende la palabra, y el que lleva el fruto; y lleva uno a ciento, y otro a sesenta, y otro a treinta. 24 Otra parabola les propuso, diciendo: El reino de los cielos es semejante al hombre que siembra buena simiente en su campo. 25 Mas durmiendo los hombres, vino su enemigo, y sembro zizana entre el trigo, y se fue. 26 Y como la yerba salio, e hizo fruto, entonces aparecio tambien la zizana. 27 Y llegandose los siervos del padre de la familia, le dijeron: Senor, ?no sembraste buena simiente en tu campo? ?de donde pues tiene zizana? 28 Y el les dijo: Un hombre enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: ?Quieres pues que vayamos y la cojamos? 29 Y el dijo: No: porque cogiendo la zizana, no arranqueis tambien con ella el trigo. 30 Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo dire a los segadores: Coged primero la zizana, y atadla en manojos para quemarla; mas recoged el trigo en mi alfoli. 31 Otra parabola les propuso, diciendo: El reino de los cielos es semejante al grano de mostaza, que tomandolo alguno lo sembro en su campo: 32 El cual a la verdad es el mas pequeno de todas las simientes; mas cuando ha crecido, es el mayor de [todas] las hortalizas, y se hace arbol, que vienen las aves del cielo y hacen nidos en sus ramas. 33 Otra parabola les dijo: El reino de los cielos es semejante a la levadura que tomo una mujer, y escondio en tres medidas de harina, hasta que todo quedo leudo. 34 Todo esto hablo Jesus por parabolas a las gentes; y sin parabolas no les hablaba: 35 Para que se cumpliese lo que fue dicho por el profeta, que dijo: Abrire en parabolas mi boca; rebosare cosas escondidas desde la fundacion del mundo. 36 Entonces, despedidas las gentes, Jesus se vino a casa; y llegandose a el sus discipulos, le dijeron: Declaranos la parabola de la zizana del campo. 37 Y respondiendo el, les dijo: El que siembra la buena simiente es el Hijo del hombre; 38 Y el campo es el mundo; y la buena simiente son los hijos del reino, y la zizana son los hijos del malo: 39 Y el enemigo que la sembro, es el diablo; y la siega es el fin del mundo; y los segadores son los angeles. 40 De manera que como es cogida la zizana, y quemada al fuego, asi sera en el fin de este siglo. 41 Enviara el Hijo del hombre sus angeles, y cogeran de su reino todos los escandalos, y los que hacen iniquidad, 42 Y los echaran en el horno de fuego: alli sera el lloro, y el crujir de dientes. 43 Entonces los justos resplandeceran, como el sol, en el reino de su Padre: el que tiene oidos para oir, oiga. 44 Ademas, el reino de los cielos es semejante al tesoro escondido en el campo, el cual hallado, el hombre [lo] encubre, y de gozo de ello va, y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo. 45 Tambien el reino de los cielos es semejante al hombre tratante, que busca buenas perlas; 46 Que hallando una preciosa perla fue, y vendio todo lo que tenia, y la compro. 47 Asimismo el reino de los cielos es semejante a la red, que echada en la mar, coge de todas suertes [de peces:] 48 La cual estando llena, la sacaron a la orilla; y sentados, cogieron lo bueno en vasos, y lo malo echaron fuera. 49 Asi sera al fin del siglo: saldran los angeles, y apartaran a los malos de entre los justos, 50 Y los echaran en el horno del fuego: alli sera el lloro, y el crujir de dientes. 51 Y Jesus les dice: ?Habeis entendido todas estas cosas? Ellos le responden: Si, Senor. 52 Y el les dijo: Por eso todo escriba docto en el reino de los cielos, es semejante a un padre de familia, que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas viejas. 53 Y acontecio [que] acabando Jesus estas parabolas, paso de alli. 54 Y venido a su tierra, les ensenaba en la sinagoga de ellos, de tal manera que ellos estaban atonitos, y decian: ?De donde tiene este esta sabiduria, y [estas] maravillas? 55 ?No es este el hijo del carpintero? ?no se llama su madre Maria; y sus hermanos, Jacobo, y Jose, y Simon, y Judas? 56 ?Y no estan todas sus hermanas con nosotros? ?De donde pues tiene este todas estas cosas? 57 Y se escandalizaban en el. Mas Jesus les dijo: No hay profeta sin honra, sino en su tierra, y en su casa. 58 Y no hizo alli muchas maravillas, a causa de la incredulidad de ellos. CAPITULO 14. 1 EN aquel tiempo Herodes el tetrarca oyo la fama de Jesus, 2 Y dijo a sus criados: Este es Juan el Bautista: el ha resucitado de los muertos, y por eso virtudes obran en el. 3 Porque Herodes habia prendido a Juan, y le habia aprisionado, y puesto en la carcel, por causa de Herodias, mujer de Felipe su hermano. 4 porque Juan le decia: No te es licito tenerla. 5 Y queria matarle, mas temia al pueblo; porque le tenian como a profeta. 6 Mas celebrandose el dia del nacimiento de Herodes, la hija de Herodias danzo en medio y agrado a Herodes. 7 Y prometio el con juramento de darle todo lo que pidiese. 8 Y ella, instruida primero de su madre, dijo: Dame aqui en un plato la cabeza de Juan el Bautista. 9 Entonces el rey se entristecio: mas por el juramento, y por los que estaban juntamente a la mesa, mando que se [le] diese. 10 Y enviando degollo a Juan en la carcel. 11 Y fue traida su cabeza en un plato, y dada a la muchacha; y ella [la] presento a su madre. 12 Entonces llegaron sus discipulos, y tomaron el cuerpo, y lo enterraron; y fueron, y dieron las nuevas a Jesus. 13 Y oyendo[lo] Jesus, se aparto de alli en un barco a un lugar desierto apartado: y cuando las gentes [lo] oyeron, le siguieron a pie de las ciudades. 14 Y saliendo Jesus, vio un gran gentio, y tuvo compasion de ellos, y sano los que de ellos habia enfermos. 15 Y cuando fue la tarde del dia, se llegaron a el sus discipulos, diciendo: El lugar es desierto, y el tiempo es ya pasado: despide las gentes, para que se vayan por las aldeas, y compren para si de comer. 16 Y Jesus les dijo: No tienen necesidad de irse; dadles vosotros de comer. 17 Y ellos dijeron: No tenemos aqui sino cinco panes y dos peces. 18 Y el les dijo: Traedmelos aca. 19 Y mandando a las gentes recostarse sobre la yerba, y tomando los cinco panes y los dos peces, alzando los ojos al cielo, bendijo; y partio y dio los panes a los discipulos, y los discipulos a las gentes. 20 Y comieron todos, y se hartaron: y alzaron lo que sobro de los pedazos, doce cestas llenas. 21 Y los que comieron fueron como cinco mil hombres, sin las mujeres y los ninos. 22 Y luego Jesus hizo a sus discipulos entrar en el barco, e ir delante de el a la otra parte [del lago,] entre tanto que el despedia las gentes. 23 Y despedidas las gentes, subio al monte, apartado, a orar: y como fue la tarde del dia, estaba alli solo. 24 Y ya el barco estaba en medio de la mar, atormentado de las ondas; porque el viento era contrario. 25 Mas a la cuarta vela de la noche Jesus fue a ellos andando sobre la mar. 26 Y los discipulos, viendole andar sobre la mar, se turbaron, diciendo: [Alguna] fantasma es. Y dieron voces de miedo. 27 Mas luego Jesus les hablo, diciendo: Confiad: yo soy; no tengais miedo. 28 Entonces le respondio Pedro, y dijo: Senor, si tu eres, manda que yo vaya a ti sobre las aguas. 29 Y el dijo: Ven. Y descendiendo Pedro del barco, andaba sobre las aguas para ir a Jesus. 30 Mas viendo el viento fuerte, tuvo miedo; y comenzandose a hundir, dio voces, diciendo: Senor, salvame. 31 Y luego Jesus extendiendo la mano, trabo de el, y le dice: Oh [hombre] de poca fe, ?por que dudaste? 32 Y como ellos entraron en el barco, sosegose el viento. 33 Entonces los que [estaban] en el barco vinieron, y le adoraron, diciendo: Verdaderamente eres Hijo de Dios. 34 Y llegando a la otra parte, vinieron a la tierra de Genezaret. 35 Y como le conocieron los hombres de aquel lugar, enviaron por toda aquella tierra alrededor, y trajeron a el todos los enfermos: 36 Y le rogaban que solamente tocasen el borde de su manto; y todos los que tocaron, quedaron sanos. CAPITULO 15. Entonces llegaron a Jesus ciertos escribas y Fariseos de Jerusalem, diciendo: 2 ?Por que tus discipulos traspasan la tradicion de los ancianos? porque no se lavan las manos cuando comen pan. 3 Y el respondiendo, les dijo: ?Por que tambien vosotros traspasais el mandamiento de Dios por vuestra tradicion? 4 Porque Dios mando, diciendo: Honra al padre y a la madre: y, El que maldijere al padre o a la madre, muera de muerte. 5 Mas vosotros decis: Cualquiera que dira al padre o a la madre: [Es ya] ofrenda mia [a Dios] todo aquello con que pudiera valerte, 6 No debera honrar a su padre o a su madre [con socorro.] Asi habeis invalidado el mandamiento de Dios por vuestra tradicion. 7 Hipocritas, bien profetizo de vosotros Isaias, diciendo: 8 Este pueblo de labios me honra; mas su corazon lejos esta de mi. 9 Mas en vano me honran, ensenando doctrinas [y] mandamientos de hombres. 10 Y llamando a si las gentes, les dijo: Oid, y entended. 11 No lo que entra en la boca contamina al hombre; mas lo que sale de la boca, esto contamina al hombre. 12 Entonces llegandose sus discipulos le dijeron: ?Sabes que los Fariseos oyendo esta palabra se ofendieron? 13 Mas respondiendo el, dijo: Toda planta que no planto mi Padre celestial sera desarraigada. 14 Dejadlos: son ciegos guias de ciegos; y si el ciego guiare al ciego, ambos caeran en el hoyo. 15 Y respondiendo Pedro, le dijo: Declaranos esta parabola. 16 Y Jesus dijo: ?Aun tambien vosotros sois sin entendimiento? 17 ?No entendeis aun, que todo lo que entra en la boca, va al vientre, y es echado en la letrina? 18 Mas lo que sale de la boca del corazon sale, y esto contamina al hombre 19 Porque del corazon salen los malos pensamientos, muertes, adulterios, fornicaciones, hurtos, falsos testimonios, blasfemias. 20 Estas cosas son las que contaminan al hombre: que comer con las manos por lavar no contamina al hombre. 21 Y saliendo Jesus de alli, se fue a las partes de Tiro y de Sidon. 22 Y he aqui una mujer Chananea, que habia salido de aquellos terminos, clamaba diciendole: Senor, Hijo de David, ten misericordia de mi; mi hija es malamente atormentada del demonio. 23 Mas el no le respondio palabra. Entonces llegandose sus discipulos, le rogaron, diciendo: Despachala, pues da voces tras nosotros. 24 Y el respondiendo, dijo: No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel. 25 Entonces ella vino, y le adoro, diciendo: Senor, socorreme. 26 Y respondiendo el, dijo: No es bien tomar el pan de los hijos, y echarlo a los perrillos. 27 Y ella dijo: Si, Senor: mas los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus senores. 28 Entonces respondiendo Jesus dijo: Oh mujer, grande [es] tu fe: sea hecho contigo como quieres. Y fue sana su hija desde aquella hora. 29 Y partido Jesus de alli, vino junto al mar de Galilea; y subiendo al monte, se sento alli. 30 Y llegaron a el muchas gentes, que tenian consigo cojos, ciegos, mudos, mancos, y otros muchos [enfermos;] y los echaron a los pies de Jesus, y los sano: 31 De manera que se maravillaban las gentes, viendo hablar los mudos, los mancos sanos, andar los cojos, y ver los ciegos: y glorificaron al Dios de Israel. 32 Y Jesus llamando a sus discipulos, dijo: Tengo lastima de la gente, que ya [hace] tres dias [que] perseveran conmigo, y no tienen que comer: y enviarlos ayunos no quiero; porque no desmayen en el camino. 33 Entonces sus discipulos le dicen: ?Donde tenemos nosotros tantos panes en el desierto, que hartemos tan gran compania? 34 Y Jesus les dice: ?Cuantos panes teneis? Y ellos dijeron: Siete, y unos pocos pececillos. 35 Y mando a las gentes que se recostasen sobre la tierra. 36 Y tomando los siete panes y los peces, haciendo gracias, partio, y dio a sus discipulos, y los discipulos a la gente. 37 Y comieron todos, y se hartaron: y alzaron lo que sobro de los pedazos, siete espuertas llenas. 38 Y eran los que habian comido cuatro mil hombres, sin las mujeres y los ninos. 39 Entonces despedidas las gentes, subio en el barco, y vino a los terminos de Magdala. CAPITULO 16. 1 Y LLEGANDOSE los Fariseos y los Saduceos, para tentar[le,] le pedian que les mostrase senal del cielo. 2 Mas el respondiendo, les dijo: Cuando es la tarde del dia, decis: Sereno; porque el cielo tiene arreboles: 3 Y a la manana: Hoy tempestad; porque tiene arreboles el cielo triste. Hipocritas, que sabeis hacer diferencia en la faz del cielo; ?y en las senales de los tiempos no podeis? 4 La generacion mala y adulterina demanda senal, mas senal no le sera dada sino la senal de Jonas profeta. Y dejandolos, se fue. 5 Y viniendo sus discipulos de la otra parte [del lago,] se habian olvidado de tomar pan. 6 Y Jesus les dijo: Mirad, y guardaos de la levadura de los Fariseos, y de los Saduceos. 7 Y ellos pensaban dentro de si, diciendo: [Esto dice] porque no tomamos pan. 8 Y entendiendo[lo] Jesus, les dijo: ?Por que pensais dentro de vosotros, [hombres] de poca fe, que no tomasteis pan? 9 ?No entendeis aun, ni os acordais de los cinco panes [entre] cinco mil [hombres,] y cuantos cestos alzasteis? 10 ?Ni de los siete panes [entre] cuatro mil, y cuantas espuertas tomasteis? 11 ?Como [es que] no entendeis que no por el pan os dije, que os guardaseis de la levadura de los Fariseos y de los Saduceos? 12 Entonces entendieron que no les habia dicho que se guardasen de la levadura de pan, sino de la doctrina de los Fariseos y de los Saduceos. 13 Y viniendo Jesus a las partes de Cesarea de Filipo, pregunto a sus discipulos, diciendo: ?Quien dicen los hombres que es el Hijo del hombre? 14 Y ellos dijeron: Unos, Juan el Bautista; y otros, Elias; y otros, Jeremias, o alguno de los profetas. 15 El les dice: Y vosotros, ?quien decis que soy? 16 Y respondiendo Simon Pedro, dijo: Tu eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. 17 Entonces respondiendo Jesus, le dijo: Bienaventurado eres, Simon, hijo de Jonas: porque no te [lo] revelo carne ni sangre; mas mi Padre que [esta] en los cielos. 18 Mas yo tambien te digo, que tu eres Pedro; y sobre esta piedra edificare mi iglesia; y las puertas del infierno no prevaleceran contra ella. 19 Y a ti dare las llaves del reino de los cielos: y todo lo que ligares en la tierra, sera ligado en los cielos: y todo lo que desatares en la tierra, sera desatado en los cielos. 20 Entonces mando a sus discipulos que a nadie dijesen que el era Jesus el Cristo. 21 Desde aquel tiempo comenzo Jesus a declarar a sus discipulos, que le convenia ir a Jerusalem, y padecer mucho de los ancianos, y de los principes de los sacerdotes, y de los escribas, y ser muerto, y resucitar al tercero dia. 22 Y Pedro, tomandole aparte, comenzo a reprenderle, diciendo: Senor, ten compasion de ti: en ninguna manera esto te acontezca. 23 Entonces el volviendose, dijo a Pedro: Quitate de delante de mi, Satanas; me eres escandalo; porque no entiendes lo que [es] de Dios, sino lo que [es] de los hombres. 24 Entonces Jesus dijo a sus discipulos: Si alguno quiere venir en pos de mi, nieguese a si mismo, y tome su cruz, y sigame. 25 Porque cualquiera que quisiere salvar su vida, la perdera; y cualquiera que perdiere su vida por causa de mi, la hallara. 26 Porque ?de que aprovecha al hombre, si granjeare todo el mundo, y perdiere su alma? O, ?que recompensa dara el hombre por su alma? 27 Porque el Hijo del hombre vendra en la gloria de su Padre con sus angeles, y entonces pagara a cada uno conforme a sus obras. 28 De cierto os digo, [que] hay algunos de los que estan aqui, que no gustaran la muerte, hasta que hayan visto el Hijo del hombre viniendo en su reino. CAPITULO 17. 1 DESPUES de seis dias Jesus toma a Pedro, y a Jacobo, y a Juan su hermano, y los lleva aparte a un monte alto. 2 Y se transfiguro delante de ellos: y resplandecio su rostro como el sol, y sus vestidos fueron blancos como la luz. 3 Y he aqui les aparecieron Moises y Elias, hablando con el. 4 Y respondiendo Pedro, dijo a Jesus: Senor, bien es que nos quedemos aqui: si quieres, hagamos aqui tres pabellones; para ti uno, y para Moises otro, y otro para Elias. 5 Y estando aun el hablando, he aqui una nube de luz [que] los cubrio: y he aqui una voz de la nube, que dijo: Este es mi Hijo amado, en el cual tomo contentamiento; a el oid. 6 Y oyendo [esto] los discipulos, cayeron sobre sus rostros, y temieron en gran manera. 7 Entonces, Jesus llegando, les toco, y dijo: Levantaos, y no temais. 8 Y alzando ellos sus ojos, a nadie vieron, sino a solo Jesus. 9 Y como descendieron del monte, les mando Jesus, diciendo: No digais a nadie la vision, hasta que el Hijo del hombre resucite de los muertos. 10 Entonces sus discipulos le preguntaron, diciendo: ?Por que dicen pues los escribas, que es menester que Elias venga primero? 11 Y respondiendo Jesus, les dijo: A la verdad, Elias vendra primero; y restituira todas las cosas. 12 Mas os digo, que ya vino Elias, y no le conocieron; antes hicieron en el todo lo que quisieron: asi tambien el Hijo del hombre padecera de ellos. 13 Los discipulos entonces entendieron, que les hablo de Juan Bautista. 14 Y como ellos llegaron al gentio vino a el un hombre hincandosele de rodillas; 15 Y diciendo: Senor, ten misericordia de mi hijo; que es lunatico, y padece malamente: porque muchas veces cae en el fuego, y muchas en el agua. 16 Y le he presentado a tus discipulos, y no le han podido sanar. 17 Y respondiendo Jesus, dijo: iOh generacion infiel y torcida! ?hasta cuando tengo de estar con vosotros? ?hasta cuando os tengo de sufrir? traedmele aca. 18 Y Jesus le reprendio, y salio el demonio de el, y el mozo fue sano desde aquella hora. 19 Entonces llegandose los discipulos a Jesus aparte, dijeron: ?Por que nosotros no le pudimos echar fuera? 20 Y Jesus les dijo: Por vuestra incredulidad: porque de cierto os digo, que si tuviereis fe, como un grano de mostaza, direis a este monte: Pasate de aqui alla: y se pasara; y nada os sera imposible. 21 Mas este linaje [de demonios] no sale sino por oracion y ayuno. 22 Y estando ellos en Galilea, Jesus les dijo: El Hijo del hombre sera entregado en manos de hombres: 23 Y le mataran, mas al tercer dia resucitara. Y ellos se entristecieron en gran manera. 24 Y como llegaron a Capernaum, vinieron a Pedro los que cobraban las dos dracmas, y dijeron: ?Vuestro Maestro no paga las dos dracmas? 25 El dice: Si. Y entrado el en casa Jesus le hablo antes, diciendo: ?Que te parece, Simon? Los reyes de la tierra ?de quien cobran los tributos, o el censo? ?de sus hijos, o de los extranos? 26 Pedro le dice: De los extranos. Jesus le dijo: Luego los hijos son francos. 27 Mas porque no los escandalicemos ve a la mar, y echa el anzuelo, y el primer pez que viniere, tomalo, y abierta su boca hallaras un estatero: tomalo, y daselo por mi, y por ti. CAPITULO 18. 1 EN aquel tiempo se llegaron los discipulos a Jesus, diciendo: ?Quien es el mayor en el reino de los cielos? 2 Y llamando Jesus un nino, le puso en medio de ellos, 3 Y dijo: De cierto os digo, que si no os volviereis, y fuereis como ninos, no entrareis en el reino de los cielos. 4 Asi que cualquiera que se humillare como este nino, este es el mayor en el reino de los cielos. 5 Y cualquiera que recibiere a un tal nino en mi nombre, a mi recibe. 6 Y cualquiera que escandalizare a alguno de estos pequenos, que creen en mi, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno y que se le anegase en el profundo de la mar. 7 iAy del mundo por los escandalos! porque necesario es que vengan escandalos mas iay de aquel hombre, por el cual viene el escandalo! 8 Por tanto, si tu mano o tu pie te fuere ocasion de caer, cortalos y echa[los] de ti: mejor te es entrar cojo o manco en la vida, que teniendo dos manos o dos pies ser echado en el fuego eterno. 9 Y si tu ojo te fuere ocasion de caer, sacalo y echa[lo] de ti: mejor te es entrar con un solo ojo en la vida, que teniendo dos ojos ser echado en el infierno del fuego. 10 Mirad no tengais en poco a alguno de estos pequenos: porque os digo, que sus angeles en los cielos ven siempre la faz de mi Padre, que esta en los cielos. 11 Porque el Hijo del hombre ha venido para salvar lo que se habia perdido. 12 ?Que os parece? Si tuviese algun hombre cien ovejas, y se descarriase una de ellas, ?no iria por los montes, dejadas las noventa y nueve, a buscar la que se hubiera descarriado? 13 Y si aconteciese hallarla, de cierto os digo, que mas se goza de aquella, que de las noventa y nueve que no se descarriaron. 14 Asi no es la voluntad de vuestro Padre, que [esta] en los cielos, que se pierda uno de estos pequenos. 15 Por tanto si tu hermano pecare contra ti, ve, y redarguyele entre ti y el solo: si te oyere, has ganado a tu hermano. 16 Mas si no [te] oyere, toma aun contigo uno o dos para que en boca de dos o de tres testigos consta toda palabra. 17 Y si no oyere a ellos, di[lo] a la iglesia: y si no oyere a la iglesia, tenle por un etnico, y un publicano. 18 De cierto os digo [que] todo lo que ligareis en la tierra, sera ligado en el cielo: y todo lo^ que desatareis en la tierra, sera desatado en el cielo. 19 Otra vez os digo, que si dos de vosotros se convinieren en la tierra, de toda cosa que pidieren, les sera hecho por mi Padre, que [esta] en los cielos. 20 Porque donde estan dos o tres congregados en mi nombre, alli estoy en medio de ellos. 21 Entonces Pedro, llegandose a el, dijo: Senor, ?cuantas veces perdonare a mi hermano que pecare contra mi? ?hasta siete? 22 Jesus le dice: No te digo hasta siete, mas aun hasta setenta veces siete. 23 Por lo cual el reino de los cielos es semejante a un hombre rey, que quiso hacer cuentas con sus siervos. 24 Y comenzando a hacer cuentas, le fue presentado uno que le debia diez mil talentos. 25 Mas a este no pudiendo pagar, mando su senor venderle, y a su mujer e hijos, con todo lo que tenia, y que se [le] pagase. 26 Entonces aquel siervo postrado, le adoraba, diciendo: Senor, ten paciencia conmigo, y yo te lo pagare todo. 27 El senor, movido a misericordia de aquel siervo, le solto, y le perdono la deuda. 28 Y saliendo aquel siervo, hallo uno de sus consiervos, que le debia cien denarios; y trabando de el, le ahogaba, diciendo: Pagame lo que debes. 29 Entonces su consiervo, postrandose a sus pies, le rogaba, diciendo: Ten paciencia conmigo, y yo te lo pagare todo. 30 Mas el no quiso; sino fue, y le echo en la carcel hasta que pagase la deuda. 31 Y viendo sus consiervos lo que pasaba, se entristecieron mucho; y viniendo declararon a su senor todo lo que habia pasado. 32 Entonces llamandole su senor, le dice: Siervo malvado, toda aquella deuda te perdone, porque me rogaste. 33 ?No te convenia tambien a ti tener misericordia de tu consiervo, como tambien yo tuve misericordia de ti? 34 Entonces su senor enojado le entrego a los verdugos, hasta que pagase todo lo que le debia. 35 Asi tambien hara con vosotros mi Padre celestial, si no perdonareis de vuestros corazones cada uno a su hermano sus ofensas. CAPITULO 19. 1 Y ACONTECIO que acabando Jesus estas palabras, se paso de Galilea, y vino a los terminos de Judea, pasado el Jordan. 2 Y le siguieron muchas gentes, y los sano alli. 3 Entonces se llegaron a el los Fariseos, tentandole, y diciendole: ?Es licito al hombre repudiar a su mujer por cualquiera causa? 4 Y el respondiendo, les dijo: ?No habeis leido que el que [los] hizo al principio, macho y hembra los hizo, 5 Y dijo: Por tanto el hombre dejara padre y madre, y se unira a su mujer, y seran dos en una carne? 6 Asi que no son ya mas dos sino una carne: por tanto lo que Dios junto, no [lo] aparte el hombre. 7 Dicenle: ?Por que pues Moises mando dar carta de divorcio, y repudiarla, 8 Diceles: Por la dureza de vuestro corazon Moises os permitio repudiar a vuestras mujeres; mas al principio no fue asi. 9 Y yo os digo, que cualquiera que repudiare a su mujer, si no fuere por causa de fornicacion, y se casare con otra, adultera: y el que se casare con la repudiada, adultera. 10 Dicenle sus discipulos: Si asi es la condicion del hombre con [su] mujer, no conviene casarse. 11 Entonces el les dijo: No todos reciben esta palabra, sino [aquellos] a quienes es dado. 12 Porque hay eunucos, que nacieron asi del vientre de su madre; y hay eunucos, que son hechos eunucos por los hombres; y hay eunucos, que se hicieron a si mismos eunucos por causa del reino de los cielos: el que pueda ser capaz de eso, sealo. 13 Entonces le fueron presentados unos ninos, para que pusiese las manos sobre ellos, y orase: y los discipulos les rineron. 14 Y Jesus dijo: Dejad a los ninos, y no les impidais de venir a mi: porque de los tales es el reino de los cielos. 15 Y habiendo puesto sobre ellos las manos, se partio de alli. 16 Y he aqui uno llegandose le dijo: Maestro bueno, ?que bien hare, para tener la vida eterna? 17 Y el le dijo: ?Por que me llamas bueno? Ninguno [es] bueno sino uno, [es a saber,] Dios: y si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos. 18 Dicele: ?Cuales? Y Jesus dijo: No mataras: No adulteraras: No hurtaras: No diras falso testimonio: 19 Honra a tu padre y a [tu] madre: y, Amaras a tu projimo como a ti mismo. 20 Dicele el mancebo: Todo esto guarde desde mi juventud: ?que mas me falta? 21 Dicele Jesus: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y da[lo] a los pobres; y tendras tesoro en el cielo; y ven, sigueme. 22 Y oyendo el mancebo esta palabra, se fue triste; porque tenia muchas posesiones. 23 Entonces Jesus dijo a sus discipulos: De cierto os digo, que un rico dificilmente entrara en el reino de los cielos. 24 Mas os digo, que mas liviano trabajo es pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios. 25 Mas sus discipulos, oyendo [estas cosas,] se espantaron en gran manera, diciendo: ?Quien pues podra ser salvo? 26 Y mirando[los] Jesus, les dijo: Para con los hombres imposible es esto; mas para con Dios, todo es posible. 27 Entonces respondiendo Pedro, le dijo: He aqui, nosotros hemos dejado todo, y te hemos seguido: ?que pues tendremos? 28 Y Jesus les dijo: De cierto os digo, que vosotros que me habeis seguido, en la regeneracion, cuando se sentara el Hijo del hombre en el trono de su gloria, vosotros tambien os sentareis sobre doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel. 29 Y cualquiera que dejare casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por mi nombre, recibira cien veces tanto, y heredara la vida eterna. 30 Mas muchos primeros seran postreros; y postreros, primeros. CAPITULO 20. 1 PORQUE el reino de los cielos es semejante a un hombre, padre de familia, que salio por la manana a ajustar obreros para su vina. 2 Y habiendose concertado con los obreros en un denario al dia, los envio a su vina. 3 Y saliendo cerca de la hora de las tres, vio otros que estaban en la plaza ociosos; 4 Y les dijo: Id tambien vosotros a mi vina, y os dare lo que fuere justo. Y ellos fueron. 5 Salio otra vez cerca de las horas sexta y nona, e hizo lo mismo. 6 Y saliendo cerca de la hora undecima, hallo otros que estaban ociosos y diceles: ?Por que estais aqui todo el dia ociosos? 7 Dicenle: Porque nadie nos ha ajustado. Diceles: Id tambien vosotros a la vina, y recibireis lo que fuere justo. 8 Y cuando fue la tarde del dia, el senor de la vina dijo a su mayordomo: Llama los obreros, y pagales el jornal, comenzando desde los postreros hasta los primeros. 9 Y viniendo los que [habian ido] cerca de la hora undecima, recibieron cada uno un denario. 10 Y viniendo tambien los primeros, pensaron que habian de recibir mas; pero tambien ellos recibieron cada uno un denario. 11 Y tomando[lo], murmuraban contra el padre de la familia, 12 Diciendo: Estos postreros solo han trabajado una hora, y los has hecho iguales a nosotros, que hemos llevado la carga y el calor del dia. 13 Y el respondiendo dijo a uno de ellos: Amigo, no te hago agravio: ?no te concertaste conmigo por un denario? 14 Toma lo que es tuyo, y vete: mas quiero dar a este postrero como a ti. 15 ?No me es licito a mi hacer lo que quiero con lo mio? o ?es malo tu ojo, porque yo soy bueno? 16 Asi los primeros seran postreros, y los postreros primeros: porque muchos son llamados, mas pocos escogidos. 17 Y subiendo Jesus a Jerusalem, torno sus doce discipulos aparte en el camino, y les dijo: 18 He aqui subimos a Jerusalem, y el Hijo del hombre sera entregado a los principes de los sacerdotes, y a los escribas, y le condenaran a muerte; 19 Y le entregaran a los Gentiles, para que [le] escarnezcan, y azoten, y crucifiquen: mas al tercero dia resucitara. 20 Entonces se llego a el la madre de los hijos de Zebedeo, con sus hijos, adorando[le], y pidiendole algo. 21 Y el le dijo: ?Que quieres? Ella le dijo: Di que se sienten estos dos hijos mios, el uno a tu mano derecha, y el otro a tu izquierda, en tu reino. 22 Entonces Jesus respondiendo, dijo: No sabeis lo que pedis: ?podeis beber el vaso que yo he de beber; y ser bautizados del mismo bautismo de que yo soy bautizado? Ellos le dicen: Podemos. 23 Y el les dice: A la verdad mi vaso bebereis; y del bautismo de que yo soy bautizado, sereis bautizados, mas el sentaros a mi mano derecha, y a mi izquierda, no es mio dar[lo,] sino a aquellos para quienes esta aparejado de mi Padre. 24 Y como los diez oyeron [esto,] se enojaron de los dos hermanos. 25 Entonces Jesus llamandolos, dijo: Sabeis que los principes de los Gentiles se ensenorean sobre ellos, y los que son grandes ejercen sobre ellos potestad. 26 Mas entre vosotros no sera asi: sino el que quisiere entre vosotros hacerse grande, sera vuestro servidor; 27 Y el que quisiere entre vosotros ser el primero, sera vuestro siervo: 28 Como el Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos. 29 Entonces saliendo ellos de Jerico, le seguia gran compania. 30 Y he aqui dos ciegos sentados junto al camino, como oyeron que Jesus pasaba, clamaron diciendo: Senor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros. 31 Y la gente les renia, para que callasen; mas ellos clamaban mas, diciendo: Senor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros. 32 Y parandose Jesus, los llama, y dijo: ?Que quereis que haga por vosotros? 33 Ellos le dicen: Senor, que sean abiertos nuestros ojos. 34 Entonces Jesus, teniendo misericordia [de ellos,] les toco los ojos, y luego sus ojos recibieron la vista: y le siguieron. CAPITULO 21. 1 Y COMO se acercaron a Jerusalem, y vinieron a Bethfage, al monte de las Olivas, entonces Jesus envio dos discipulos, 2 Diciendoles: Id a la aldea que esta delante de vosotros, y luego hallareis una asna atada, y un pollino con ella; desatad[la,] y traedme[los.] 3 Y si alguno os dijere algo, decid: El Senor los ha menester. Y luego los dejara. 4 Y todo esto fue hecho, para que se cumpliese lo que fue dicho por el profeta, que dijo: 5 Decid a la hija de Sion: He aqui tu Rey viene a ti manso, y sentado sobre una asna, y [sobre] un pollino hijo de animal de yugo. 6 Y los discipulos fueron, e hicieron como Jesus les mando. 7 Y trajeron la asna, y el pollino, y pusieron sobre ellos sus mantos; y se sento sobre ellos. 8 Y la compania, [que era] muy numerosa, tendia sus mantos en el camino; y otros cortaban ramos de los arboles, y los tendian por el camino. 9 Y las gentes que iban delante, y las que iban detras, aclamaban diciendo: Hosanna al Hijo de David; bendito el que viene en el nombre del Senor: Hosanna en las alturas. 10 Y entrando el en Jerusalem, toda la ciudad se alboroto, diciendo: ?Quien es este? 11 Y las gentes decian: Este es Jesus el profeta, de Nazaret de Galilea. 12 Y entro Jesus en el templo de Dios, echo fuera todos los que vendian y compraban en el templo, y trastorno las mesas de los cambiadores, y las sillas de los que vendian palomas; 13 Y les dice: Escrito esta: Mi casa, casa de oracion sera llamada; mas vosotros cueva de ladrones la habeis hecho. 14 Entonces vinieron a el ciegos y cojos en el templo, y los sano. 15 Mas los principes de los sacerdotes y los escribas, viendo las maravillas que hacia, y los muchachos aclamando en el templo, y diciendo: iHosanna al Hijo de David! se indignaron, 16 Y le dijeron: ?Oyes lo que estos dicen? Y Jesus les dice: Si ?nunca leisteis: De la boca de los ninos, y de los que maman perfeccionaste la alabanza? 17 Y dejandolos, se salio fuera de la ciudad a Bethania; y poso alli. 18 Y por la manana volviendo a la ciudad, tuvo hambre. 19 Y viendo una higuera cerca del camino, vino a ella, y no hallo nada en ella, sino hojas solamente; y le dijo: Nunca mas para siempre nazca de ti fruto. Y luego se seco la higuera. 20 Y viendo [esto] los discipulos, maravillados decian: iComo se seco luego la higuera! 21 Y respondiendo Jesus, les dijo: De cierto os digo, que si tuviereis fe, y no dudareis, no solo hareis esto de la higuera, mas si a este monte dijereis: Quitate, y echate en la mar; sera hecho. 22 Y todo lo que pidiereis en oracion, creyendo, [lo] recibireis. 23 Y como vino al templo, llegaron a el, cuando estaba ensenando, los principes de los sacerdotes, y los ancianos del pueblo, diciendo: ?Con que autoridad haces esto? y ?quien te dio esta autoridad? 24 Y respondiendo Jesus, les dijo: Yo tambien os preguntare una palabra, la cual si me dijereis, tambien yo os dire con que autoridad hago esto. 25 El bautismo de Juan ?de donde era? ?del cielo, o de los hombres? Ellos entonces pensaron entre si, diciendo: Si dijeremos: Del cielo; nos dira: ?Por que pues no le creisteis? 26 Y si dijeremos: De los hombres; tememos al pueblo; porque todos tienen a Juan por profeta. 27 Y respondiendo a Jesus dijeron: No sabemos. Y el tambien les dijo: Ni yo os digo con que autoridad hago esto. 28 Mas ?que os parece? Un hombre tenia dos hijos, y llegando al primero, le dijo: Hijo, ve hoy a trabajar en mi vina. 29 Y respondiendo el, dijo: No quiero, Mas despues arrepentido, fue. 30 Y llegando al otro, [le] dijo de la misma manera: y respondiendo el, dijo: Yo senor, [voy.] Y no fue. 31 ?Cual de los dos hizo la voluntad del padre? Dicen ellos: El primero. Diceles Jesus: De cierto os digo, que los publicanos y las rameras os van delante al reino de Dios; 32 Porque vino a vosotros Juan en camino de justicia, y no le creisteis; y los publicanos y las rameras le creyeron: y vosotros viendo [esto,] no os arrepentisteis despues para creerle. 33 Oid otra parabola: Fue un hombre, padre de familia, el cual planto una vina, y la cerco de vallado, y cavo en ella un lagar; y edifico una torre, y la dio a renta a labradores, y se partio lejos. 34 Y cuando se acerco el tiempo de los frutos, envio sus siervos a los labradores, para que recibiesen sus frutos. 35 Mas los labradores, tomando los siervos, al uno hirieron, y al otro mataron, y al otro apedrearon. 36 Envio de nuevo otros siervos, mas que los primeros, e hicieron con ellos de la misma manera. 37 Y a la postre les envio su hijo, diciendo: Tendran respeto a mi hijo. 38 Mas los labradores, viendo al hijo dijeron entre si: Este es el heredero, venid, matemosle, y tomemos su heredad. 39 Y tomado, le echaron fuera de la vina, y le mataron. 40 Pues cuando viniere el senor de la vina, ?que hara a aquellos labradores? 41 Dicenle: A los malos destruira miserablemente, y su vina dara a renta a otros labradores, que le paguen el fruto a sus tiempos. 42 Diceles Jesus: ?Nunca leisteis en las escrituras: La piedra que desecharon los que edificaban, esta fue hecha por cabeza de esquina: por el Senor es hecho esto, y es cosa maravillosa en nuestros ojos? 43 Por tanto os digo, que el reino de Dios sera quitado de vosotros, y sera dado a gente que haga los frutos de el. 41 Y el que cayere sobre esta piedra, sera quebrantado; y sobre quien ella cayere, le desmenuzara. 45 Y oyendo los principes de los sacerdotes y los Fariseos sus parabolas, entendieron que hablaba de ellos. 46 Y buscando como echarle mano, temieron al pueblo; porque le tenian por profeta. CAPITULO 22. 1 Y RESPONDIENDO Jesus, les volvio a hablar en parabolas, diciendo: 2 El reino de los cielos es semejante a un hombre rey, que hizo bodas a su hijo: 3 Y envio sus siervos para que llamasen los llamados a las bodas; mas no quisieron venir. 4 Volvio a enviar otros siervos, diciendo: Decid a los llamados: He aqui, mi comida he aparejado; mis toros, y animales engordados [son] muertos, y todo [esta] prevenido: venid a las bodas. 5 Mas ellos no se cuidaron, y se fueron; uno a su labranza, y otro a sus negocios; 6 Y otros, tomando sus siervos, [los] afrentaron, y [los] mataron. 7 Y el rey, oyendo [esto,] se enojo; y enviando sus ejercitos, destruyo a aquellos homicidas, y puso fuego a su ciudad. 8 Entonces dice a sus siervos: las bodas a la verdad estan aparejadas; mas los que eran llamados no eran dignos. 9 Id pues a las salidas de los caminos, y llamad a las bodas a cuantos hallareis. 10 Y saliendo los siervos por los caminos, juntaron a todos los que hallaron, juntamente malos y buenos; y las bodas fueron llenas de convidados. 11 Y entro el rey para ver los convidados, y vio alli un hombre no vestido de boda. 12 Y le dijo: Amigo, ?como entraste aca no teniendo vestido de boda? Mas el cerro la boca. 13 Entonces el rey dijo a los que servian: Atado de pies y de manos tomadle y echadle en las tinieblas de afuera; ahi sera el lloro, y el crujir de dientes. 14 Porque muchos son llamados, y pocos escogidos. 15 Entonces idos los Fariseos, consultaron como le tomarian en [alguna] palabra. 16 Y envian a el los discipulos de ellos con los Herodianos, diciendo: Maestro, sabemos que eres amador de verdad, y [que] ensenas con verdad el camino de Dios, y [que] no te curas de nadie, por que no tienes acepcion de persona de hombres. 17 Dinos pues, ?que te parece? ?es licito dar tributo a Cesar, o no? 18 Mas Jesus, entendida la malicia de ellos, [les] dice: ?Por que me tentais, hipocritas? 19 Mostradme la moneda del tributo. Y ellos le presentaron un denario. 20 Entonces les dice: ?Cuya [es] esta figura, y lo que esta encima escrito? 21 Dicenle: De Cesar. Y diceles: Pagad, pues, a Cesar lo [que es] de Cesar, y a Dios lo [que es] de Dios. 22 Y oyendo [esto] se maravillaron, y dejandole se fueron. 23 Aquel dia llegaron a el los Saduceos, que dicen no haber resurreccion, y le preguntaron, 24 Diciendo: Maestro, Moises dijo: Si alguno muriere sin hijos, su hermano se casara con su mujer, y despertara simiente a su hermano. 25 Fueron pues entre nosotros siete hermanos: y el primero tomo mujer, y murio; y no teniendo generacion, dejo su mujer a su hermano. 26 De la misma manera tambien el segundo, y el tercero, hasta los siete. 27 Y despues de todos murio tambien la mujer. 28 En la resurreccion, pues, ?de cual de los siete sera ella mujer? porque todos la tuvieron. 29 Entonces, respondiendo Jesus, les dijo: Errais, ignorando las escrituras, y la potencia de Dios. 30 Porque en la resurreccion, ni los hombres tomaran mujeres, ni las mujeres maridos; mas son como los angeles de Dios en el cielo. 31 Y de la resurreccion de los muertos, ?no habeis leido lo que os es dicho por Dios, que dice: 32 Yo soy el Dios de Abraham, y el Dios de Isaac, y el Dios de Jacob? Dios no es Dios de muertos, sino de vivos. 33 Y oyendo [esto] las gentes, estaban atonitas de su doctrina. 34 Entonces los Fariseos, oyendo que habia cerrado la boca a los Saduceos, se juntaron a una; 35 Y pregunto uno de ellos, interprete de la ley, tentandole, y diciendo: 36 Maestro, ?cual [es] el mandamiento grande en la ley? 37 Y Jesus le dijo: Amaras al Senor tu Dios de todo tu corazon, y de toda tu alma, y de toda tu mente. 38 Este es el primero y el grande mandamiento. 39 Y el segundo [es] semejante a este: Amaras a tu projimo como a ti mismo. 40 De estos dos mandamientos depende toda la ley, y los profetas. 41 Y estando juntos los Fariseos, Jesus les pregunto, 42 Diciendo: ?Que os parece del Cristo? ?de quien es Hijo? Dicenle: De David. 43 El les dice: ?Pues como David en Espiritu le llama Senor, diciendo: 44 Dijo el Senor a mi Senor: Sientate a mi diestra, entretanto que pongo tus enemigos por estrado de tus pies? 45 Pues si David le llama Senor, ?como es su Hijo? 46 Y nadie le podia responder palabra; ni oso alguno desde aquel dia preguntarle mas. CAPITULO 23. 1 ENTONCES hablo Jesus a las gentes, y a sus discipulos, 2 Diciendo: Sobre la catedra de Moises se sentaron los escribas y los Fariseos; 3 Asi que todo lo que os dijeren que guardais, guardad[lo] y haced[lo;] mas no hagais conforme a sus obras: porque dicen y no hacen. 4 Porque atan cargas pesadas, y dificiles de llevar, y [las] ponen sobre los hombros de los hombres; mas ni aun con su dedo las quieren mover. 5 Antes todas sus obras hacen para ser mirados de los hombres: porque ensanchan sus filacterias, y extienden los flecos de sus mantos; 6 Y aman los primeros asientos en las cenas, y las primeras sillas en las sinagogas; 7 Y las salutaciones en las plazas, y ser llamados de los hombres: Rabi, Rabi. 8 Mas vosotros, no querais ser llamados Rabi; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo, y todos vosotros sois hermanos. 9 Y vuestro padre no llameis [a nadie] en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el cual [esta] en los cielos. 10 Ni seais llamados maestros: porque uno es vuestro Maestro, el Cristo. 11 El que es el mayor de vosotros, sea vuestro siervo. 12 Porque el que se ensalzare, sera humillado; y el que se humillare, sera ensalzado. 13 Mas iay de vosotros, escribas y Fariseos, hipocritas! porque cerrais el reino de los cielos delante de los hombres; que ni vosotros entrais, ni a los que estan entrando dejais entrar 14 iAy de vosotros, escribas y Fariseos hipocritas! porque comeis las casas de las viudas, y por pretexto haceis larga oracion: por esto llevareis mas grave juicio. 15 iAy de vosotros, escribas y Fariseos, hipocritas! porque rodeais la mar y la tierra por hacer un proselito; y cuando fuere hecho, le haceis hijo del infierno doble mas que vosotros. 16 iAy de vosotros, guias ciegos! que decis: Cualquiera que jurare por el templo, es nada; mas cualquiera que jurare por el oro del templo, deudor es. 17 Insensatos, y ciegos; porque ?cual es mayor, el oro, o el templo, que santifica al oro? 18 Y: Cualquiera que jurare por el altar, es nada; mas cualquiera que jurare por el Presente que [esta] sobre el, deudor es. 19 Necios y ciegos: porque, ?cual es mayor, el Presente, o el altar, que santifica al Presente? 20 Pues el que jurare por el altar, jura por el, y por todo lo que [esta] sobre el. 21 Y el que jurare por el templo, jura por el, y por Aquel que habita en el. 22 Y el que jurare por el cielo, jura por el trono de Dios, y por Aquel que esta sentado sobre el. 23 iAy de vosotros, escribas y Fariseos, hipocritas! porque diezmais la menta, y el eneldo, y el comino, y dejasteis lo que es lo mas grave de la ley, [es a saber,] el juicio, y la misericordia, y la fe: esto era menester hacer, y no dejar lo otro. 24 Guias ciegos, que colais el mosquito, mas tragais el camello. 25 iAy de vosotros, escribas y Fariseos, hipocritas! porque limpiais lo [que esta] de fuera del vaso, y del plato; mas de dentro estan llenos de robo y de injusticia. 26 Fariseo ciego, limpia primero lo [que esta] dentro del vaso y del plato, para que tambien lo [que esta] fuera se haga limpio. 27 iAy de vosotros, escribas y Fariseos, hipocritas! porque sois semejantes a sepulcros blanqueados; que de fuera, a la verdad, se muestran hermosos, mas de dentro estan llenos de huesos de muertos, y de toda suciedad. 28 Asi tambien vosotros, de fuera, a la verdad, os mostrais justos a los hombres, mas de dentro, llenos estais de hipocresia e iniquidad. 29 iAy de vosotros, escribas y Fariseos, hipocritas! porque edificais los sepulcros de los profetas, y adornais los monumentos de los justos; 30 Y decis: Si fueramos en los dias de nuestros padres, no hubieramos sido sus companeros en la sangre de los profetas: 31 Asi que testimonio dais a vosotros mismos, que sois hijos de aquellos que mataron a los profetas. 32 Vosotros tambien henchid la medida de vuestros padres. 33 Serpientes, generacion de viboras ?como evitareis el juicio del infierno? 34 Por tanto he aqui, yo envio a vosotros profetas, y sabios, y escribas; y de ellos [a unos] matareis y crucificareis, y [a otros] de ellos azotareis en vuestras sinagogas, y perseguireis de ciudad en ciudad: 35 Para que venga sobre vosotros toda la sangre justa que se ha derramado sobre la tierra, desde la sangre de Abel el justo, hasta la sangre de Zacarias, hijo de Barachias, al cual matasteis entre el templo y el altar. 36 De cierto os digo, que todo esto vendra sobre esta generacion. 37 Jerusalem, Jerusalem, que matas a los profetas, y apedreas a los que son enviados a ti; icuantas veces quise juntar tus hijos, como la gallina junta sus pollos debajo de las alas, y no quisisteis. 38 He aqui vuestra casa os es dejada desierta. 39 Porque os digo, que desde ahora no me vereis, hasta que digais: Bendito el que viene en el nombre del Senor. CAPITULO 24. 1 Y SALIDO Jesus, ibase del templo: y se llegaron sus discipulos, para mostrarle los edificios del templo. 2 Y respondiendo el, les dijo: ?Veis todo esto, de cierto os digo, que no sera dejada aqui piedra sobre piedra, que no sea destruida. 3 Y sentandose el en el monte de las Olivas, se llegaron a el [sus] discipulos aparte, diciendo: Dinos, cuando seran estas cosas, y que senal [habra] de tu venida, y del fin del mundo? 4 Y respondiendo Jesus, les dijo: Mirad que nadie os engane. 5 Porque vendran muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo y a muchos enganaran. 6 Y oireis guerras, y rumores de guerras: mirad [que] no os turbeis; porque es menester que todo [esto] acontezca; mas aun no es el fin. 7 Porque se levantara nacion contra nacion, y reino contra reino: y habra pestilencias, y hambres, y terremotos por los lugares. 8 Y todas estas cosas, principio de dolores. 9 Entonces os entregaran para ser afligidos, y os mataran: y sereis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre. 10 Y muchos entonces seran escandalizados; y se entregaran unos a otros, y unos a otros se aborreceran. 11 Y muchos falsos profetas se levantaran, y enganaran a muchos. 12 Y por haberse multiplicado la maldad, la caridad de muchos se resfriara. 13 Mas el que perseverare hasta el fin, este sera salvo. 14 Y sera predicado este Evangelio del reino en todo el mundo, por testimonio a todos los Gentiles; y entonces vendra el fin. 15 Por tanto cuando viereis la abominacion del asolamiento, que fue dicha por Daniel profeta, que estara en el lugar santo, (el que lee, entienda.) 16 Entonces los que [estan] en Judea, huyan a los montes; 17 Y el que sobre el terrado, no descienda a tomar algo de su casa; 18 Y el que en el campo, no vuelva atras a tomar sus vestidos. 19 Mas iay de las prenadas, y de las que crian en aquellos dias! 20 Orad pues que vuestra huida no sea en invierno, ni en Sabado. 21 Porque habra entonces grande afliccion, cual no fue desde el principio del mundo hasta ahora, ni sera. 22 Y si aquellos dias no fuesen acortados, ninguna carne seria salva: mas por causa de los escogidos, aquellos dias seran acortados. 23 Entonces si alguno os dijere: He aqui [esta] el Cristo, o alli; no creais. 24 Porque se levantaran falsos Cristos, y falsos profetas, y daran senales grandes y prodigios; de tal manera que enganaran, si [es] posible, aun a los escogidos. 25 He aqui os [lo] he dicho antes. 26 Asi que si os dijeren: He aqui en el desierto esta; no salgais: He aqui en las camaras; no creais. 27 Porque como el relampago que sale del Oriente, y se muestra hasta el Occidente, asi sera tambien la venida del Hijo del hombre. 28 Porque donde quiera que estuviere el cuerpo muerto, alli se juntaran las aguilas. 29 Y luego despues de la afliccion de aquellos dias, el sol se oscurecera, y la luna no dara su lumbre, y las estrellas caeran del cielo, y las virtudes de los cielos seran conmovidas. 30 Y entonces se mostrara la senal del Hijo del hombre en el cielo; y entonces lamentaran todas las tribus de la tierra, y veran al Hijo del hombre que vendra sobre las nubes del cielo, con grande poder y gloria. 31 Y enviara sus angeles con gran voz de trompeta, y juntaran sus escogidos de los cuatro vientos, de un cabo del cielo hasta el otro. 32 De la higuera aprended la parabola: Cuando ya su rama se enternece, y las hojas brotan, sabeis que el verano [esta] cerca. 33 Asi tambien vosotros, cuando viereis todas estas cosas, sabed que esta cercano, a las puertas. 34 De cierto os digo, [que] no pasara esta generacion, que todas estas cosas no acontezcan. 35 El cielo y la tierra pasaran, mas mis palabras no pasaran. 36 Empero del dia y hora nadie sabe, ni aun los angeles de los cielos, sino mi Padre solo. 37 Mas como los dias de Noe, asi sera la venida del Hijo del hombre. 38 Porque como en los dias antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casandose y dando en casamiento, hasta el dia que Noe entro en el arca, 39 Y no conocieron hasta que vino el diluvio, y llevo a todos, asi sera tambien la venida del Hijo del hombre. 40 Entonces estaran dos en el campo; el uno sera tomado, y el otro sera dejado: 41 Dos mujeres moliendo a un molinillo; la una sera tomada, y la otra sera dejada. 42 Velad pues; porque no sabeis a que hora ha de venir vuestro Senor. 43 Esto empero sabed que si el padre de la familia supiese a cual vela el ladron habia de venir, velaria, y no dejaria minar su casa. 44 Por tanto tambien vosotros estad apercibidos; porque el Hijo del hombre ha de venir a la hora que no pensais. 45 ?Quien pues es el siervo fiel y prudente, al cual puso su Senor sobre su familia, para que les de alimento a tiempo? 46 Bienaventurado aquel siervo, al cual, cuando su Senor viniere, le hallare haciendo asi. 47 De cierto os digo, que sobre todos sus bienes le pondra. 48 Y si aquel siervo malo dijere en su corazon: Mi Senor se tarda en venir; 49 Y comenzare a herir [sus] consiervos, y aun a comer y a beber con los borrachos; 50 Vendra el Senor de aquel siervo, en el dia que no espera, y a la hora que no sabe, 51 Y le cortara por medio, y pondra su parte con los hipocritas: alli sera el lloro, y el crujir de dientes. CAPITULO 25. 1 ENTONCES el reino de los cielos sera semejante a diez virgenes, que tomando sus lamparas, salieron a recibir al esposo. 2 Y las cinco de ellas eran prudentes y las cinco fatuas. 3 Las que [eran] fatuas, tomando sus lamparas, no tomaron consigo aceite: 4 Mas las prudentes tomaron aceite en sus vasos, [juntamente] con sus lamparas. 5 Y tardandose el esposo, cabecearon todas, y se durmieron. 6 Y a la media noche fue oido un clamor: He aqui, el esposo viene, salid a recibirle. 7 Entonces todas aquellas virgenes se levantaron, y aderezaron sus lamparas. 8 Y las fatuas dijeron a las prudentes: Dadnos de vuestro aceite; porque nuestras lamparas se apagan. 9 Mas las prudentes respondieron, diciendo: Porque no nos falte a nosotras y a vosotras, id antes a los que venden, y comprad para vosotras. 10 Y mientras^ que ellas iban a comprar, vino el esposo; y las que estaban apercibidas, entraron con el a las bodas, y se cerro la puerta. 11 Y despues vinieron tambien las otras virgenes, diciendo: Senor, Senor, abrenos. 12 Mas respondiendo el, dijo: De cierto os digo, [que] no os conozco. 13 Velad pues, porque no sabeis el dia ni la hora, en que el Hijo del hombre ha de venir. 14 Porque el reino de los cielos [es] como un hombre que partiendose lejos llamo a sus siervos, y les entrego sus bienes. 15 Y a este dio cinco talentos, y al otro dos, y al otro uno; a cada uno conforme a su facultad, y luego se partio lejos. 16 Y el que habia recibido cinco talentos se fue, y granjeo con ellos, e hizo otros cinco talentos. 17 Asimismo el que [habia recibido] dos gano tambien el otros dos. 18 Mas el que habia recibido uno, fue, y cavo en la tierra, y escondio el dinero de su senor. 19 Y despues de mucho tiempo vino el senor de aquellos siervos, e hizo cuentas con ellos. 20 Y llegando el que habla recibido cinco talentos, trajo otros cinco talentos, diciendo: Senor, cinco talentos me entregaste; he aqui otros cinco talentos he ganado sobre ellos. 21 Y su senor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondre: entra en el gozo de tu senor. 22 Y llegando tambien el que habia recibido dos talentos, dijo: Senor, dos talentos me entregaste; he aqui otros dos talentos he ganado sobre ellos. 23 Su senor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondre: entra en el gozo de tu senor. 24 Y llegando tambien el que habia recibido un talento, dijo: Senor, yo te conocia que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste, y recoges donde no esparciste: 25 Y tuve miedo, y fui, y escondi tu talento en la tierra: he aqui tienes lo que [es] tuyo. 26 Y respondiendo su senor, le dijo: Malo y negligente siervo, sabias que siego donde no sembre, y [que] recojo donde no esparci: 27 Por tanto te convenia dar mi dinero a los banqueros; y viniendo yo, hubiera recibido lo que [es] mio con usura. 28 Quitadle pues el talento, y dad[lo] al que tiene diez talentos. 29 Porque a cualquiera que tuviere, le sera dado, y tendra mas: y al que no tuviere, aun lo que tiene le sera quitado. 30 Y al siervo inutil echadle en las tinieblas de afuera: alli sera el lloro, y el crujir de dientes. 31 Y cuando el Hijo del hombre venga en su gloria, y todos los santos angeles con el, entonces se sentara sobre el trono de su gloria. 32 Y seran reunidas delante de el todas las gentes: y los apartara los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos: 33 Y pondra las ovejas a su derecha, y los cabritos a la izquierda. 34 Entonces el Rey dira a los que [estaran] a su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundacion del mundo. 35 Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui huesped, y me recogisteis; 36 Desnudo, y me cubristeis; enfermo y me visitasteis: estuve en la carcel, y vinisteis a mi. 37 Entonces los justos le responderan diciendo: Senor, ?cuando te vimos hambriento, y [te] sustentamos? ?o sediento, y [te] dimos de beber? 38 ?Y cuando te vimos huesped, y [te] recogimos? ?o desnudo, y [te] cubrimos? 39 ?O cuando te vimos enfermo, o en la carcel, y vinimos a ti? 40 Y respondiendo el Rey, les dira: De cierto os digo, [que] en cuanto [lo] hicisteis a uno de estos mis hermanos pequenitos, a mi [lo] hicisteis. 41 Entonces dira tambien a los que [estaran] a la izquierda: Apartaos de mi malditos, al fuego eterno preparado para el diablo, y para sus angeles. 42 Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; 43 Fui huesped, y no me recogisteis; desnudo, y no me cubristeis; enfermo, y en la carcel, y no me visitasteis. 44 Entonces ellos tambien le responderan, diciendo: Senor, ?cuando te vimos hambriento, o sediento, o huesped, o desnudo, o enfermo, o en la carcel, y no te servimos? 45 Entonces les respondera, diciendo: De cierto os digo, [que] en cuanto no [lo] hicisteis a uno de estos pequenitos, ni a mi [lo] hicisteis. 46 E iran estos al tormento eterno; y los justos a la vida eterna. CAPITULO 26. 1 Y ACONTECIO que como hubo acabado Jesus todas estas palabras, dijo a sus discipulos: 2 Sabeis que dentro de dos dias se hace la Pascua, y el Hijo del hombre es entregado para ser crucificado. 3 Entonces los principes de los sacerdotes, y los escribas, y los ancianos del pueblo se juntaron al patio del pontifice, el cual se llamaba Caifas. 4 Y tuvieron consejo para prender por engano a Jesus, y matar[le.] 5 Y decian: No en el dia de la fiesta, porque no se haga alboroto en el pueblo. 6 Y estando Jesus en Bethania, en casa de Simon el leproso, 7 Vino a el una mujer, teniendo un vaso de alabastro de ungueento de gran precio, y lo derramo sobre la cabeza de el estando sentado a la mesa: 8 Lo cual viendo sus discipulos, se enojaron, diciendo: ?Por que se pierde esto? 9 Porque esto se podia vender por gran precio, y darse a los pobres. 10 Y entendiendo[lo] Jesus, les dijo: ?Por que dais pena a esta mujer, pues ha hecho conmigo buena obra. 11 Porque siempre tendreis pobres con vosotros; mas a mi no siempre me tendreis. 12 Porque echando este ungueento sobre mi cuerpo, para sepultarme [lo] ha hecho. 13 De cierto os digo, [que] donde quiera que este Evangelio fuere predicado en todo el mundo, tambien sera dicho para memoria de ella lo que esta ha hecho. 14 Entonces uno de los doce, que se llamaba Judas Iscariote, fue a los principes de los sacerdotes, 15 Y les dijo: ?Que me quereis dar, y yo os le entregare? Y ellos le senalaron treinta [piezas] de plata. 16 Y desde entonces buscaba oportunidad para entregarle. 17 Y el primer dia [de la fiesta] de los [panes] sin levadura, vinieron los discipulos a Jesus, diciendole: ?Donde quieres que aderecemos para ti para comer la Pascua? 18 Y el dijo: Id a la ciudad a cierto hombre, y decidle: El Maestro dice: Mi tiempo esta cerca; en tu casa hare la Pascua con mis discipulos. 19 Y los discipulos hicieron como Jesus les mando, y aderezaron la Pascua. 20 Y como fue la tarde del dia, se sento a la mesa con los doce. 21 Y comiendo ellos, dijo: De cierto os digo que uno de vosotros me ha de entregar. 22 Y entristecidos ellos en gran manera, comenzo cada uno de ellos a decirle: ?Soy yo, Senor? 23 Entonces el respondiendo, dijo: El que mete la mano conmigo en el plato, ese me ha de entregar. 24 A la verdad el Hijo del hombre va como esta escrito de el; mas iay de aquel hombre por quien el Hijo del hombre es entregado! bueno le fuera al tal hombre no haber nacido. 25 Entonces respondiendo Judas, que le entregaba, dijo: ?Soy yo, Maestro? Dicele: Tu [lo] has dicho. 26 Y comiendo ellos, tomo Jesus el pan, y bendijo, y [lo] partio, y dio a sus discipulos, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo. 27 Y tomando el vaso, y hechas gracias se les dio, diciendo: Bebed de el todos; 28 Porque esto es mi sangre del Nuevo Pacto, la cual es derramada por muchos para remision de los pecados. 29 Y os digo, que desde ahora no bebere mas de este fruto de la vid, hasta aquel dia, cuando lo tengo de beber nuevo con vosotros en el reino de mi Padre. 30 Y habiendo cantado el himno, salieron al monte de las Olivas. 31 Entonces Jesus les dice: Todos vosotros sereis escandalizados en mi esta noche; porque escrito esta: Herire al Pastor, y las ovejas de la manada seran dispersas. 32 Mas despues que haya resucitado, ire delante de vosotros a Galilea. 33 Y respondiendo Pedro, le dijo: Aunque todos sean escandalizados en ti, yo nunca sere escandalizado. 34 Jesus le dice: De cierto te digo que esta noche, antes que el gallo cante, me negaras tres veces. 35 Dicele Pedro: Aunque me sea menester morir contigo, no te negare. Y todos los discipulos dijeron lo mismo. 36 Entonces llego Jesus con ellos a la aldea, que se llama Getsemani, y dice a sus discipulos: Sentaos aqui, hasta que vaya alli, y ore. 37 Y tomando a Pedro, y a los dos hijos de Zebedeo, comenzo a entristecerse, y a angustiarse en gran manera. 38 Entonces Jesus les dice: Mi alma esta muy triste hasta la muerte; quedaos aqui, y velad conmigo. 39 Y yendose un poco mas adelante se postro sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mio, si es posible pase de mi este vaso; empero no como yo quiero, sino como tu. 40 Y vino a sus discipulos y los hallo durmiendo; y dijo a Pedro: ?Asi, no habeis podido velar conmigo una hora? 41 Velad, y orad, para que no entreis en tentacion: el espiritu a la verdad [esta] presto, mas la carne enferma. 42 Otra vez fue, segunda vez, y oro diciendo: Padre mio, si no puede este vaso pasar de mi sin que yo lo beba, hagase tu voluntad. 43 Y vino, y los hallo otra vez durmiendo: porque los ojos de ellos estaban agravados. 44 Y dejandolos, fuese de nuevo, y oro tercera vez, diciendo las mismas palabras. 45 Entonces vino a sus discipulos, y diceles: Dormid ya, y descansad; he aqui ha llegado la hora, y el Hijo del hombre es entregado en manos de pecadores. 46 Levantaos, vamos: he aqui ha llegado el que me ha entregado. 47 Y hablando aun el, he aqui Judas, uno de los doce, vino, y con el mucha gente con espadas y con palos, de parte de los principes de los sacerdotes, y de los ancianos del pueblo. 48 Y el que le entregaba les habia dado senal, diciendo: Al que yo besare, aquel es; prendedle. 49 Y luego que llego a Jesus, dijo: Salve, Maestro. Y le beso, 50 Y Jesus le dijo: Amigo, ?a que vienes? Entonces llegaron, y echaron mano a Jesus, y le prendieron. 51 Y he aqui uno de los que [estaban] con Jesus, extendiendo la mano, saco su espada, e hiriendo a un siervo del pontifice, le quito la oreja. 52 Entonces Jesus le dice: Vuelve tu espada a su lugar; porque todos los que tomaren espada, a espada pereceran. 53 ?Acaso piensas que no puedo ahora orar a mi Padre, y el me daria mas de doce legiones de angeles, 54 ?Como pues se cumplirian las escrituras, [de] que asi conviene que sea hecho? 55 En aquella hora dijo Jesus a las gentes: Como a ladron habeis salido con espadas y con palos a prenderme: cada dia me sentaba con vosotros ensenando en el templo, y no me prendisteis. 56 Mas todo esto se hace, para que se cumplan las escrituras de los profetas. Entonces todos los discipulos huyeron dejandole. 57 Y ellos, prendido Jesus, le llevaron a Caifas pontifice, donde los escribas y los ancianos estaban juntos. 58 Mas Pedro le seguia de lejos hasta el patio del pontifice; y entrado dentro, estabase sentado con los criados para ver el fin. 59 Y los principes de los sacerdotes, y los ancianos, y todo el consejo, buscaban [algun] falso testimonio contra Jesus para entregarle a la muerte: 60 Y no [lo] hallaron, aunque muchos testigos falsos se llegaban: mas a la postre vinieron dos testigos falsos, 61 Que dijeron: Este dijo: Puedo derribar el templo de Dios, y en tres dias reedificarlo. 62 Y levantandose el pontifice, le dijo: ?No respondes nada? ?que testifican estos contra ti? 63 Mas Jesus callaba. Respondiendo el pontifice, le dijo: Te conjuro por el Dios viviente, que nos digas si eres tu el Cristo, Hijo de Dios. 64 Jesus le dice: Tu [lo] has dicho: y aun os digo, que desde ahora habeis de ver al Hijo del hombre sentado a la diestra de la potencia de Dios, y que viene en las nubes del cielo. 65 Entonces el pontifice rasgo sus vestidos, diciendo: Blasfemado ha: ?Que mas necesidad tenemos de testigos? He aqui ahora habeis oido su blasfemia. 66 ?Que os parece? Y respondiendo ellos dijeron: Culpado es de muerte. 67 Entonces le escupieron en el rostro, y le dieron de bofetadas; y otros le herian con mojicones, 68 Diciendo: Profetizanos tu, Cristo quien es el que te ha herido. 69 Y Pedro estaba sentado fuera en el patio: y se llego a el una criada, diciendo: Y tu con Jesus el Galileo estabas. 70 Mas el nego delante de todos, diciendo: No se lo que dices. 71 Y saliendo el a la puerta le vio otra, y dijo a los que [estaban] alli: Tambien este estaba con Jesus Nazareno. 72 Y nego otra vez con juramento: No conozco al hombre. 73 Y un poco despues llegaron los que estaban [por alli,] y dijeron a Pedro: Verdaderamente tambien tu eres de ellos; porque aun tu habla te hace manifiesto. 74 Entonces comenzo a hacer imprecaciones, y a jurar, [diciendo:] No conozco al hombre. Y el gallo canto luego. 75 Y se acordo Pedro de las palabras de Jesus, que le dijo: Antes que cante el gallo, me negaras tres veces. Y saliendose fuera, lloro amargamente. CAPITULO 27. 1 Y VENIDA la manana, entraron en consejo todos los principes de los sacerdotes, y los ancianos del pueblo, contra Jesus, para entregarle a muerte. 2 Y le llevaron atado, y le entregaron a Poncio Pilato presidente. 3 Entonces Judas, el que le habia entregado, viendo que era condenado, volvio arrepentido las treinta [piezas] de plata a los principes de los sacerdotes, y a los ancianos, 4 Diciendo: Yo he pecado entregando la sangre inocente. Mas ellos dijeron: ?Que [se nos da] a nosotros? vieras[lo] tu. 5 Y arrojando [las piezas] de plata en el templo, partiose; y fue, y se ahorco. 6 Y los principes de los sacerdotes tomando [las piezas] de plata, dijeron. No es licito echarlas en el tesoro de los dones, porque es precio de sangre. 7 Mas habido consejo, compraron con ellas el campo del alfarero, por sepultura para los extranjeros: 8 Por lo cual fue llamado aquel campo, Campo de sangre, hasta el dia de hoy. 9 Entonces se cumplio lo que fue dicho por el profeta Jeremias, que dijo: Y tomaron las treinta [piezas] de plata precio del apreciado, que fue apreciado por los hijos de Israel; 10 Y las dieron para [comprar] el campo del alfarero, como me ordeno el Senor. 11 Y Jesus estuvo delante del presidente; y el presidente le pregunto, diciendo: ?Eres tu el Rey de los Judios? Y Jesus le dijo: Tu [lo] dices. 12 Y siendo acusado por los principes de los sacerdotes, y por los ancianos, nada respondio. 13 Pilato entonces le dice: ?No oyes cuantas cosas testifican contra ti? 14 Y no le respondio ni una palabra; de tal manera que el presidente se maravillaba mucho. 15 Y en el dia de la fiesta acostumbraba el presidente soltar al pueblo un preso, cual quisiesen. 16 Y tenian entonces un preso famoso, que se llamaba Barrabas. 17 Y juntos ellos, les dijo Pilato: ?Cual quereis que os suelte? ?a Barrabas, o a Jesus, que se dice el Cristo? 18 Porque sabia que por envidia le habian entregado. 19 Y estando el sentado en el tribunal, su mujer envio a el, diciendo: No tengas que ver con aquel justo; porque hoy he padecido muchas cosas en suenos por causa de el. 20 Mas los principes de los sacerdotes, y los ancianos, persuadieron al pueblo que pidiese a Barrabas, y a Jesus matase. 21 Y respondiendo el presidente les dijo: ?Cual de los dos quereis que os suelte? Y ellos dijeron: A Barrabas. 22 Pilato les dijo: ?Que pues hare de Jesus que se dice el Cristo? Dicenle todos: Sea crucificado. 23 Y el presidente [les] dijo: Pues ?que mal ha hecho? Mas ellos gritaban mas diciendo: Sea crucificado. 24 Y viendo Pilato que nada adelantaba, antes se hacia mas alboroto, tomando agua se lavo las manos delante del pueblo, diciendo: Inocente soy yo de la sangre de este justo: vereis[lo] vosotros. 25 Y respondiendo todo el pueblo, dijo: Su sangre [sea] sobre nosotros, y sobre nuestros hijos. 26 Entonces les solto a Barrabas: y habiendo azotado a Jesus, le entrego para ser crucificado. 27 Entonces los soldados del presidente llevaron a Jesus al pretorio, y juntaron a el toda la cuadrilla; 28 Y desnudandole, le echaron encima un manto de grana: 29 Y pusieron sobre su cabeza una corona tejida de espinas, y una cana en su mano derecha; e hincando la rodilla delante de el, le burlaban, diciendo: Salve, Rey de los Judios. 30 Y escupiendo en el tomaron la cana, y le herian en la cabeza. 31 Y despues que le hubieron escarnecido, le desnudaron el manto, y le vistieron de sus vestidos, y le llevaron para crucificar[le.] 32 Y saliendo hallaron a un Cireneo, que se llamaba Simon: a este cargaron para que llevase su cruz. 33 Y como llegaron al lugar que se llama Golgotha, que es dicho, El lugar de la Calavera, 34 Le dieron a beber vinagre mezclado con hiel; y gustando no quiso beber[lo.] 35 Y despues que le hubieron crucificado, repartieron sus vestidos, echando suertes: para que se cumpliese lo que fue dicho por el profeta: Se repartieron mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes. 36 Y sentados, le guardaban alli. 37 Y pusieron sobre su cabeza su causa escrita: ESTE ES JESUS, EL REY DE LOS JUDIOS. 38 Entonces crucificaron con el dos ladrones; uno a la derecha, y otro a la izquierda. 39 Y los que pasaban, le decian injurias, meneando sus cabezas, 40 Y diciendo: Tu el que derribas el templo [de Dios,] y en tres dias [lo] reedificas, salvate a ti mismo: si eres Hijo de Dios, desciende de la cruz. 41 De esta manera tambien los principes de los sacerdotes escarneciendo, con los escribas, y los Fariseos, y los ancianos, decian: 42 A otros salvo, a si mismo no puede salvar: si es el Rey de Israel, descienda ahora de la cruz, y creeremos en el. 43 Confio en Dios; librele ahora si le quiere: porque ha dicho: Soy Hijo de Dios. 44 Lo mismo tambien le zaherian los ladrones que estaban crucificados con el. 45 Y desde la hora de sexta fueron tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora de nona. 46 Y cerca de la hora de nona, Jesus exclamo con grande voz, diciendo: Eli, Eli, ?lama sabachthani? Esto es: Dios mio, Dios mio, ?por que me has desamparado? 47 Y algunos de los que estaban alli, oyendo[lo,] decian: A Elias llama este. 48 Y luego, corriendo uno de ellos, tomo una esponja, y [la] hinchio de vinagre, y poniendo[la] en una cana, dabale de beber. 49 Y los otros decian: Deja, veamos si viene Elias a librarle. 50 Mas Jesus habiendo otra vez exclamado con grande voz, dio el espiritu. 51 Y he aqui el velo del templo se rompio en dos, de alto a bajo; y la tierra temblo, y las piedras se hendieron; 52 Y abrieronse los sepulcros: y muchos cuerpos de santos, que habian dormido, se levantaron, 53 Y salidos de los sepulcros despues de su resurreccion, vinieron a la santa ciudad, y aparecieron a muchos. 54 Y el centurion y los que estaban con el guardando a Jesus, visto el terremoto, y las cosas que habian sido hechas, temieron en gran manera, diciendo: Verdaderamente Hijo de Dios era este. 55 Y estaban alli muchas mujeres mirando de lejos, las cuales habian seguido de Galilea a Jesus, sirviendole; 56 Entre las cuales estaban Maria Magdalena, y Maria la madre de Jacobo y de Jose, y la madre de los hijos de Zebedeo. 57 Y como fue la tarde del dia, vino un hombre rico de Arimatea, llamado Jose, el cual tambien habia sido discipulo de Jesus. 58 Este llego a Pilato, y pidio el cuerpo de Jesus: entonces Pilato mando que se [le] diese el cuerpo. 59 Y tomando Jose el cuerpo, le envolvio en una sabana limpia, 60 Y lo puso en su sepulcro nuevo, que habia labrado en la pena: y revuelta una grande piedra a la puerta del sepulcro, se fue. 61 Y estaban alli Maria Magdalena, y la otra Maria, sentadas delante del sepulcro. 62 Y el siguiente dia, que es despues de la preparacion, se juntaron los principes de los sacerdotes y los Fariseos a Pilato, 63 Diciendo: Senor, nos acordamos que aquel enganador dijo, viviendo aun: Despues de tres dias resucitare. 64 Manda, pues, que se asegure el sepulcro hasta el dia tercero; porque no vengan sus discipulos de noche, y le hurten, y digan al pueblo: Resucito de los muertos. Y sera el postrer error peor que el primero. 65 Y Pilato les dijo: Teneis una guardia; id, asegurad[le] como sabeis. 66 Y yendo ellos, aseguraron el sepulcro, sellando la piedra, con la guardia. CAPITULO 28. 1 Y LA vispera de Sabado, que amanece para el primer dia de la semana, vino Maria Magdalena, y la otra Maria, a ver el sepulcro. 2 Y he aqui, fue hecho un gran terremoto: porque el angel del Senor descendiendo del cielo y llegando, habia revuelto la piedra [del sepulcro,] y estaba sentado sobre ella. 3 Y su aspecto era como un relampago. y su vestido blanco como la nieve. 4 Y de miedo de el los guardas se asombraron, y fueron vueltos como muertos. 5 Y respondiendo el angel, dijo a las mujeres: No temais vosotras; porque yo se que buscais a Jesus, que fue crucificado. 6 No esta aqui, porque ha resucitado como dijo: venid, ved el lugar donde fue puesto el Senor. 7 E id presto, decid a sus discipulos que ha resucitado de los muertos: y he aqui va delante de vosotros a Galilea; alli le vereis; he aqui os [lo] he dicho. 8 Entonces ellas saliendo del sepulcro con temor y gran gozo, fueron corriendo a dar las nuevas a sus discipulos. Y mientras iban a dar las nuevas a sus discipulos, 9 He aqui Jesus les sale al encuentro diciendo: Salve. Y ellas se llegaron, y abrazaron sus pies, y le adoraron. 10 Entonces Jesus les dice: No temais; id, dad las nuevas a mis hermanos, para que vayan a Galilea, y alla me veran. 11 Y yendo ellas, he aqui unos de la guardia vinieron a la ciudad, y dieron aviso a los principes de los sacerdotes de todas las cosas que habian acontecido. 12 Y juntados con los ancianos, y habido consejo, dieron mucho dinero a los soldados, 13 Diciendo: Decid: Sus discipulos vinieron de noche, y le hurtaron, durmiendo nosotros. 14 Y si esto fuere oido del presidente nosotros le persuadiremos, y os haremos seguros. 15 Y ellos, tomado el dinero, hicieron como estaban instruidos: y este dicho fue divulgado entre los Judios hasta el dia de hoy. 16 Mas los once discipulos se fueron a Galilea, al monte donde Jesus les habia ordenado. 17 Y como le vieron, le adoraron: mas algunos dudaban. 18 Y llegando Jesus, les hablo diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. 19 Por tanto id, y doctrinad a todos los Gentiles, bautizandoles en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espiritu Santo: 20 Ensenandoles que guarden todas las cosas que os he mandado: y he aqui yo estoy con vosotros todos los dias hasta el fin del mundo. Amen. EL SANTO EVANGELIO DE NUESTRO SENOR JESU-CRISTO SEGUN SAN MARCOS. CAPITULO 1. 1 PRINCIPIO del Evangelio de JesuCristo, Hijo de Dios. 2 Como esta escrito en Isaias el profeta: He aqui yo envio a mi mensajero delante de tu faz, que apareje tu camino delante de ti. 3 Voz del que clama en el desierto: Aparejad el camino del Senor; enderezad sus veredas. 4 Bautizaba Juan en el desierto, y predicaba el bautismo del arrepentimiento para remision de pecados. 5 Y salia a el toda la provincia de Judea, y los de Jerusalem; y eran todos bautizados por el en el rio del Jordan, confesando sus pecados. 6 Y Juan andaba vestido de pelos de camello, y con un cinto de cuero alrededor de sus lomos; y comia langostas y miel silvestre. 7 Y predicaba, diciendo: Viene tras mi el que es mas poderoso que yo, al cual no soy digno de desatar encorvado la correa de sus zapatos. 8 Yo a la verdad os he bautizado con agua; mas el os bautizara con Espiritu Santo. 9 Y acontecio en aquellos dias, [que] Jesus vino de Nazaret de Galilea, y fue bautizado por Juan en el Jordan. 10 Y luego, subiendo del agua, vio abrirse los cielos, y al Espiritu, como paloma, que descendia sobre el. 11 Y hubo [una] voz de los cielos, [que decia]: Tu eres mi Hijo amado; en ti tomo contentamiento. 12 Y luego el Espiritu le impele al desierto. 13 Y estuvo alli en el desierto cuarenta dias; y era tentado de Satanas; y estaba con las fieras; y los angeles le servian. 14 Mas despues que Juan fue encarcelado, Jesus vino a Galilea predicando el Evangelio del reino de Dios, 15 Y diciendo: El tiempo es cumplido, y el reino de Dios esta cerca: arrepentios, y creed al Evangelio. 16 Y pasando junto a la mar de Galilea, vio a Simon, y a Andres su hermano, que echaban la red en la mar; porque eran pescadores. 17 Y les dijo Jesus: Venid en pos de mi, y hare que seais pescadores de hombres. 18 Y luego, dejadas sus redes, le siguieron. 19 Y pasando de alli un poco mas adelante, vio a Jacobo, [hijo] de Zebedeo, y a Juan su hermano, tambien ellos en el navio, que aderezaban las redes. 20 Y luego los llamo: y dejando a su padre Zebedeo en el barco con los jornaleros, fueron en pos de el. 21 Y entraron en Capernaum; y luego los Sabados entrando en la sinagoga, ensenaba. 22 Y se admiraban de su doctrina: porque los ensenaba como quien tiene potestad, y no como los escribas. 23 Y habia en la sinagoga de ellos un hombre con espiritu inmundo, el cual dio voces, 24 Diciendo: iAh! ?Que tienes con nosotros, Jesus Nazareno? ?Has venido a destruirnos? Se quien eres, el Santo de Dios. 25 Y Jesus le rino, diciendo: Enmudece, y sal de el. 26 Y el espiritu inmundo, haciendole pedazos, y clamando a gran voz, salio de el. 27 Y todos se maravillaron, de tal manera que inquirian entre si, diciendo: ?Que es esto? ?Que nueva doctrina es esta que con potestad aun a los espiritus inmundos manda, y le obedecen? 28 Y vino luego su fama por toda la provincia alrededor de Galilea. 29 Y luego saliendo de la sinagoga, vinieron a casa de Simon y de Andres, con Jacobo y Juan. 30 Y la suegra de Simon estaba acostada con calentura; y le hablaron luego de ella. 31 Entonces llegando [el], la tomo de su mano y la levanto; y luego la dejo la calentura, y les servia. 32 Y cuando fue la tarde, luego que el sol se puso, traian a el todos los que tenian mal, y endemoniados. 33 Y toda la ciudad se junto a la puerta. 34 Y sano a muchos que estaban enfermos de diversas enfermedades, y echo fuera muchos demonios; y no dejaba decir a los demonios que le conocian. 35 Y levantandose muy de manana aun muy de noche, salio y se fue a un lugar desierto, y alli oraba. 36 Y le siguio Simon y los que estaban con el; 37 Y hallandole, le dicen: Todos te buscan. 38 Y les dice: Vamos a los lugares vecinos, para que predique tambien alli; porque para esto he venido. 39 Y predicaba en las sinagogas de ellos en toda Galilea, y echaba fuera los demonios. 40 Y un leproso vino a el, rogandole; e hincada la rodilla le dice: Si quieres, puedes limpiarme. 41 Y Jesus teniendo misericordia de el, extendio su mano y le toco, y le dice: Quiero; se limpio. 42 Y asi que hubo el hablado, la lepra se fue luego de aquel, y fue limpio. 43 Entonces le apercibio, y despidiole luego, 44 Y le dice: Mira no digas a nadie nada; sino ve, muestrate al sacerdote y ofrece por tu limpieza lo que Moises mando, para testimonio a ellos. 45 Mas el salido, comenzo a publicar[lo] mucho, y a divulgar el hecho, de manera que ya Jesus no podia entrar manifiestamente en la ciudad, sino que estaba fuera en los lugares desiertos; y venian a el de todas partes. CAPITULO 2. 1 Y ENTRO otra vez en Capernaum despues de [algunos] dias; y se oyo que estaba en casa. 2 Y luego se juntaron a el muchos, que ya no cabian ni aun a la puerta; y les predicaba la palabra. 3 Entonces vinieron a el [unos] trayendo un paralitico, que era traido por cuatro. 4 Y como no podian llegar a el a causa del gentio, descubrieron el techo [de] donde estaba, y hacienda abertura, bajaron el lecho en que yacia el paralitico. 5 Y viendo Jesus la fe de ellos, dice al paralitico: Hijo, tus pecados te son perdonados. 6 Y estaban alli sentados algunos de los escribas, los cuales pensando en sus corazones, 7 Decian: ?Por que habla este asi? blasfemias dice. ?Quien puede perdonar pecados, sino solo Dios? 8 Y conociendo luego Jesus en su espiritu que pensaban asi dentro de si mismos, les dijo: ?Por que pensais estas cosas en vuestros corazones? 9 ?Que es mas facil: Decir al paralitico: Tus pecados te son perdonados; o decirle: Levantate, y toma tu lecho y anda? 10 Pues para que sepais que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra de perdonar los pecados: (dice al paralitico) 11 a ti digo: Levantate, y toma tu lecho, y vete a tu casa. 12 Entonces [el] se levanto luego, y tomando su lecho, se salio delante de todos; de manera que todos se asombraron, y glorificaron a Dios, diciendo: Nunca tal hemos visto. 13 Y volvio a salir a la mar, y toda la gente venia a el, y los ensenaba. 14 Y pasando vio a Levi, [hijo] de Alfeo, sentado al banco de los publicos tributes, y le dice: Sigueme. Y levantandose, le siguio. 15 Y acontecio que estando Jesus a la mesa, en casa de el, muchos publicanos y pecadores estaban tambien a la mesa juntamente con Jesus y con sus discipulos: porque habia muchos, y le habian seguido. 16 Y los escribas y los Fariseos, viendole comer con los publicanos, y con los pecadores, dijeron a sus discipulos: ?Que es esto que el come y bebe con los publicanos y con los pecadores? 17 Y oyendo[lo] Jesus les dice: los sanos no tienen necesidad de medico, mas los que tienen mal. No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores. 18 Y los discipulos de Juan, y de los Fariseos ayunaban; y vienen, y le dicen: ?Por que los discipulos de Juan, y [los] de los Fariseos ayunan, y tus discipulos no ayunan? 19 Y Jesus les dice: ?Pueden ayunar los que estan de bodas, cuando el Esposo esta con ellos? Entre tanto que tienen consigo al Esposo no pueden ayunar. 20 Mas vendran dias, cuando el Esposo les sera quitado, y entonces en aquellos dias ayunaran. 21 Nadie echa remiendo de pano recio en vestido viejo; de otra manera el mismo remiendo nuevo tira del viejo, y la rotura se hace peor. 22 Ni nadie echa vino nuevo en odres viejos; de otra manera el vino nuevo rompe los odres, y se derrama el vino, y los odres se pierden: mas el vino nuevo en odres nuevos se ha de echar. 23 Y acontecio que pasando el por los sembrados en Sabado, sus discipulos andando, comenzaron a arrancar espigas. 24 Entonces los Fariseos le dijeron: He aqui, ?por que hacen [tus discipulos] en Sabado lo que no es licito? 25 Y el les dijo: ?Nunca leisteis que hizo David cuando tuvo necesidad, y tuvo hambre, el y los que con el [estaban]? 26 ?Como entro en la casa de Dios, siendo Abiathar sumo pontifice, y comio los panes de la proposicion, de los cuales no es licito comer sino a los sacerdotes, y aun dio a los que con el estaban? 27 Tambien les dijo: El Sabado por causa del hombre es hecho; no el hombre por causa del Sabado. 28 Asi que el Hijo del hombre es Senor aun del Sabado. CAPITULO 3. 1 Y OTRA vez entro en la sinagoga; y habia alli un hombre que tenia una mano seca: 2 Y le acechaban si en Sabado lo sanaria, para acusarle. 3 Entonces dijo al hombre que tenia la mano seca: Levantate en medio. 4 Y les dice: ?Es licito hacer bien en Sabados, o hacer mal? ?Salvar la vida, o quitarla? Mas ellos callaban. 5 Y mirandolos alrededor con enojo condoleciendose de la ceguedad de su corazon, dice al hombre: Extiende tu mano. Y la extendio, y su mano fue restituida sana. 6 Entonces saliendo los Fariseos tomaron consejo con los Herodianos contra el, para matarle. 7 Mas Jesus se aparto a la mar con sus discipulos: y le siguio gran multitud de Galilea, y de Judea, 8 Y de Jerusalem, y de Idumea, y de la otra parte del Jordan: y los que [moraban] alrededor de Tiro y de Sidon, grande multitud, oyendo cuan grandes cosas hacia, vinieron a el. 9 Y dijo a sus discipulos que le estuviese siempre apercibida la barquilla, por causa del gentio, para que no le oprimiesen. 10 Porque habia sanado a muchos; de manera que caian sobre el cuantos tenian plagas por tocarle. 11 Y los espiritus inmundos, al verle, se postraban delante de el, y daban voces, diciendo: Tu eres el Hijo de Dios. 12 Mas el les renia mucho que no le manifestasen. 13 Y subio al monte, y llamo a si a los que el quiso; y vinieron a el. 14 Y establecio doce para que estuviesen con el, y para enviarlos a predicar. 15 Y que tuviesen potestad de sanar enfermedades, y de echar fuera demonios: 16 a Simon, al cual puso por nombre Pedro; 17 Y a Jacobo [hijo] de Zebedeo, y a Juan hermano de Jacobo; y les apellido Boanerges, que es, Hijos del trueno: 18 Y a Andres, y a Felipe, y a Bartolome, y a Mateo, y a Tomas, y a Jacobo [hijo] de Alfeo, y a Tadeo, y a Simon el Cananeo, 19 Y a Judas Iscariote, el que le entrego: y vinieron a casa. 20 Y agolpose de nuevo la gente; de modo que ellos ni aun podian comer pan. 21 Y como [lo] oyeron los suyos, vinieron para prenderle; porque decian: Esta fuera de si. 22 Y los escribas que habian venido de Jerusalem, decian que tenia a Beelzebub: y que por el principe de los demonios echaba fuera los demonios. 23 Y habiendoles llamado, les decia en parabolas: ?Como puede Satanas echar fuera a Satanas? 24 Y si [algun] reino contra si mismo fuera dividido, no puede permanecer el tal reino. 25 Y si [alguna] casa fuere dividida contra si misma, no puede permanecer la tal casa. 26 Y si Satanas se levantare contra si mismo, y fuere dividido, no puede permanecer; antes tiene fin. 27 Nadie puede saquear las alhajas del valiente entrando en su casa, si antes no atare al valiente, y entonces saqueara su casa. 28 De cierto os digo [que] todos los pecados seran perdonados a los hijos de los hombres, y las blasfemias cualesquiera con que blasfemaren; 29 Mas cualquiera que blasfemare contra el Espiritu Santo, no tiene jamas perdon, mas esta expuesto a eterno juicio. 30 Porque decian: Tiene espiritu inmundo. 31 Vienen despues sus hermanos y su madre, y estando fuera, enviaron a el llamandole. 32 Y la gente estaba sentada alrededor de el, y le dijeron: He aqui, tu madre y tus hermanos te buscan fuera. 33 Y el les respondio diciendo: ?Quien es mi madre y mis hermanos? 34 Y mirando a los que estaban sentados alrededor de el, dijo: He aqui mi madre y mis hermanos. 35 Porque cualquiera que hiciere la voluntad de Dios, este es mi hermano, y mi hermana, y mi madre. CAPITULO 4. 1 Y OTRA vez comenzo a ensenar junto a la mar, y se junto a el mucha gente; tanto que entrandose el en un barco, se sento en la mar: y toda la gente estaba en tierra junto a la mar. 2 Y les ensenaba por parabolas muchas cosas, y les decia en su doctrina: 3 Oid: He aqui, el sembrador salio a sembrar. 4 Y acontecio sembrando, que una parte cayo junto al camino; y vinieron las aves del cielo, y la tragaron. 5 Y otra parte cayo en pedregales, donde no tenia mucha tierra; y luego salio, porque no tenia la tierra profunda. 6 Mas salido el sol, se quemo; y por cuanto no tenia raiz, se seco. 7 Y otra parte cayo en espinas; y subieron las espinas, y la ahogaron, y no dio fruto. 8 Y otra parte cayo en buena tierra, y dio fruto, que subio y crecio: y llevo uno a treinta, y otro a sesenta, y otro a ciento. 9 Entonces les dijo: El que tiene oidos para oir, oiga. 10 Y cuando estuvo solo, le preguntaron los que estaban cerca de el con los doce [sobre] la parabola. 11 Y les dijo: a vosotros es dado saber el misterio del reino de Dios; mas a los que estan fuera, por parabolas todas las cosas: 12 Para que viendo, vean y no echen de ver; y oyendo, oigan y no entiendan: porque no se conviertan, y les sean perdonados los pecados. 13 Y les dijo: ?No sabeis esta parabola? ?Como pues entendereis todas las parabolas? 14 El que siembra [es el que] siembra la palabra. 15 Y estos son los de junto al camino; en los que la palabra es sembrada, mas despues que la oyeron, luego viene Satanas, y quita la palabra que fue sembrada en sus corazones. 16 Y asimismo estos son los que son sembrados en pedregales; los que cuando han oido la palabra, luego la toman con gozo: 17 Mas no tienen raiz en si, antes son temporales que en levantandose la tribulacion, o la persecucion por causa de la palabra, luego se escandalizan. 18 Y estos son los que son sembrados entre espinas; los que oyen la palabra, 19 Mas los cuidados de este siglo, y el engano de las riquezas, y las codicias que hay en las otras cosas, entrando, ahogan la palabra, y se hace infructuosa. 20 Y estos son los que fueron sembrados en buena tierra; los que oyen la palabra, y [la] reciben, y hacen fruto, uno a treinta, otro a sesenta, y otro a ciento. 21 Tambien les dijo: ?Traese la antorcha para ser puesta debajo del almud, o debajo de la cama? ?No [es] para ser puesta en el candelero? 22 Porque no hay nada oculto que no haya de ser manifestado; ni secreto que no haya de descubrirse. 23 Si alguno tiene oidos para oir, oiga. 24 Les dijo tambien: Mirad lo que ois: Con la medida que medis, os mediran otros; y sera anadido a vosotros los que ois. 25 Porque al que tiene, le sera dado; y al que no tiene, aun lo que tiene le sera quitado. 26 Decia mas: Asi es el reino de Dios, como si un hombre echa simiente en la tierra; 27 Y duerme, y se levanta de noche y de dia: y la simiente brota y crece como el no sabe. 28 Porque de suyo fructifica la tierra, primero yerba, luego espiga; despues grano lleno en la espiga. 29 Y cuando el fruto fuere producido, luego se mete la hoz, porque la siega es llegada. 30 Y decia: ?A que haremos semejante el reino de Dios? ?o con que parabola le compararemos? 31 [Es] como el grano de la mostaza, que, cuando se siembra en tierra, es el mas pequeno de todas las simientes que hay en la tierra; 32 Mas despues de sembrado, sube, y se hace la mayor de todas las legumbres; y echa grandes ramas, de tal manera que las aves del cielo puedan morar bajo de su sombra. 33 Y con muchas tales parabolas les hablaba la palabra, conforme a lo que podian oir. 34 Y sin parabola no les hablaba; mas a sus discipulos en particular declaraba todo. 35 Y les dijo aquel dia cuando fue tarde: Pasemos de la otra parte. 36 Y despachando la multitud, le tomaron, como estaba en el barco, y habia tambien con el otros barquitos. 37 Y se levanto una grande tempestad de viento, y echaba las alas en el barco, de tal manera que ya se henchia. 38 Y el estaba en la popa durmiendo sobre un cabezal; y le despertaron, y le dicen: ?Maestro, no tienes cuidado que perecemos? 39 Y levantandose increpo al viento, y dijo a la mar: Calla, enmudece. Y ceso el viento, y fue hecha grande bonanza. 40 Y a ellos dijo: ?Por que estais asi amedrentados? ?Como no teneis fe? 41 Y temieron con gran temor, y decian el uno al otro: ?Quien es este, que aun el viento y la mar le obedecen? CAPITULO 5. 1 Y VINIERON de la otra parte de la mar a la provincia de los Gadarenos. 2 Y salido el del barco, luego le salio al encuentro de los sepulcros un hombre con un espiritu inmundo, 3 Que tenia domicilio en los sepulcros, y ni aun con cadenas le podia alguien atar. 4 Porque muchas veces habia sido atado con grillos y cadenas; mas las cadenas habian sido hechas pedazos por el, y los grillos desmenuzados: y nadie le podia domar. 5 Y siempre de dia y de noche andaba dando voces en los montes y en los sepulcros, e hiriendose con las piedras. 6 Y como vio a Jesus de lejos, corrio, y le adoro. 7 Y clamando a gran voz dijo: ?Que tienes conmigo, Jesus, Hijo del Dios Altisimo? Te conjuro por Dios que no me atormentes. 8 Porque le decia: Sal de este hombre, espiritu inmundo. 9 Y le pregunto: ?Como te llamas? Y respondio diciendo; Legion me llamo; porque somos muchos. 10 Y le rogaba mucho que no le enviase fuera de aquella provincia. 11 Y estaba alli cerca del monte una grande manada de puercos paciendo: 12 Y le rogaron todos [aquellos] demonios, diciendo: Envianos a los puercos para que entremos en ellos. 13 Y luego Jesus se lo permitio: y saliendo aquellos espiritus inmundos, entraron en los puercos, y la manada cayo por un despenadero en la mar; los cuales eran como dos mil, y en la mar se ahogaron. 14 Y los que apacentaban los puercos huyeron, y dieron aviso en la ciudad y en los campos. Y salieron para ver que era aquello que habia acontecido. 15 Y vienen a Jesus, y ven al que habia sido atormentado del demonio, y que habia tenido la legion, sentado y vestido, y en su juicio cabal, y tuvieron miedo. 16 Y les contaron los que [lo] habian visto, como habia acontecido al que habia tenido el demonio, y [lo] de los puercos. 17 Y comenzaron a rogarle que se fuese de los terminos de ellos. 18 Y entrando el en el barco, le rogaba el que habia sido fatigado del demonio, para estar con el. 19 Mas Jesus no lo permitio, sino le dijo: Vete a tu casa a los tuyos, y cuentales cuan grandes cosas el Senor ha hecho contigo, y [como] ha tenido misericordia de ti. 20 Y se fue, y comenzo a publicar en Decapolis cuan grandes cosas Jesus habia hecho con el: y todos se maravillaban. 21 Y pasando otra vez Jesus en un barco a la otra parte, se junto a el gran compania; y estaba junto a la mar. 22 Y vino uno de los principes de la sinagoga, llamado Jairo; y luego que le vio, se postro a sus pies, 23 Y le rogaba mucho, diciendo: Mi hija esta a la muerte: ven y pondra las manos sobre ella, para que sea salva, y vivira. 24 Y fue con el, y le seguia gran compania, y le apretaban. 25 Y una mujer que estaba con flujo de sangre doce anos hacia, 26 Y habia sufrido mucho de muchos medicos, y habia gastado todo lo que tenia, y nada habia aprovechado, antes le iba peor, 27 Como oyo [hablar] de Jesus, llego por detras entre la compania, y toco su vestido. 28 Porque decia: Si tocare tan solamente su vestido, sere salva. 29 Y luego la fuente de su sangre se seco; y sintio en el cuerpo que estaba sana de aquel azote. 30 Y luego Jesus conociendo en si mismo la virtud que habia salido de el, volviendose a la compania dijo: ?Quien ha tocado a mis vestidos? 31 Y le dijeron sus discipulos: Ves que la multitud te aprieta, y dices: ?Quien me ha tocado? 32 Y el miraba alrededor para ver a la que habia hecho esto. 33 Entonces la mujer temiendo y temblando, sabiendo lo que en si habia sido hecho, vino, y se postro delante de el, y le dijo toda la verdad. 34 Y el le dijo: Hija, tu fe te ha hecho salva; ve en paz, y queda sana de tu azote. 35 Hablando aun el, vinieron de casa del principe de la sinagoga, diciendo: Tu hija es muerta: ?para que fatigas mas al Maestro? 36 Mas luego Jesus oyendo esta razon que se decia, dijo al principe de la sinagoga: No temas, cree solamente. 37 Y no permitio que alguno viniese tras de el sino Pedro, y Jacobo, y Juan hermano de Jacobo. 38 Y vino a casa del principe de la sinagoga, y vio el alboroto, los que lloraban y gemian mucho. 39 Y entrando les dice: ?Por que alborotais, y llorais? La muchacha no es muerta, mas duerme. 40 Y hacian burla de el: mas el, echados fuera todos, toma al padre y a la madre de la muchacha y a los que estaban con el, y entra donde la muchacha estaba. 41 Y tomando la mano de la muchacha le dice: Talitha cumi, que es, si lo interpretares: Muchacha, a ti digo, levantate. 42 Y luego la muchacha se levanto, y andaba, porque tenia doce anos; y se espantaron de grande espanto: 43 Mas el les mando mucho que nadie lo supiese, y dijo que le diesen de comer. CAPITULO 6. 1 Y SALIO de alli, y vino a su tierra, y le siguieron sus discipulos. 2 Y llegado el Sabado, comenzo a ensenar en la sinagoga; y muchos oyendole estaban atonitos, diciendo: ?De donde tiene este estas cosas? ?Y que sabiduria es esta que le es dada, y tales maravillas que por sus manos son echas? 3 ?No es este el carpintero, hijo de Maria, hermano de Jacobo, y de Jose, y de Judas, y de Simon? ?No estan tambien aqui con nosotros sus hermanas? Y se escandalizaban en el. 4 Mas Jesus les decia: No hay profeta deshonrado sino en su tierra, y entre sus parientes, y en su casa. 5 Y no pudo alli hacer alguna maravilla; solamente sano [unos] pocos enfermos, poniendo sobre ellos las manos. 6 Y estaba maravillado de la incredulidad de ellos: y rodeaba las aldeas de alrededor ensenando. 7 Y llamo a los doce, y comenzo a enviarlos de dos en dos: y les dio potestad sobre los espiritus inmundos. 8 Y les mando que no llevasen nada para el camino, sino solamente [un] baculo; no alforja, ni pan, ni dinero en la bolsa. 9 Mas que calzasen sandalias, y no vistiesen dos tunicas. 10 Y les decia: Donde quiera que entreis en una casa, posad en ella hasta que salgais de alli. 11 Y todos aquellos que no os recibieren, ni os oyeren, saliendo de alli, sacudid el polvo que esta debajo de vuestros pies en testimonio a ellos. De cierto os digo que mas tolerable sera de los de Sodoma y Gomorra el dia del juicio, que el de aquella ciudad. 12 Y saliendo predicaban, que los hombres se arrepintiesen. 13 Y echaban fuera muchos demonios, y ungian con aceite a muchos enfermos, y sanaban. 14 Y oyo el rey Herodes [la fama de Jesus], porque su nombre se habia hecho notorio, y dijo: Juan el que bautizaba, ha resucitado de los muertos; y por tanto virtudes obran en el. 15 Otros decian: Elias es. Y otros decian: Profeta es, o alguno de los profetas. 16 Y oyendo[lo] Herodes dijo: Este es Juan el que yo degolle: el ha resucitado de los muertos. 17 Porque el mismo Herodes habia enviado y prendido a Juan, y le habia aprisionado en la carcel a causa de Herodias, mujer de Felipe su hermano; pues la habia tomado por mujer. 18 Porque Juan decia a Herodes: No te es licito tener la mujer de tu hermano. 19 Mas Herodias le acechaba, y deseaba matarle, y no podia: 20 Porque Herodes temia a Juan, sabiendo que era varon justo y santo, y le tenia respeto: y oyendole hacia muchas cosas; y le oia de buena gana. 21 Y venido un dia oportuno, en que Herodes, en la fiesta de su nacimiento, daba una cena a sus principes y tribunos, y a los principales de Galilea, 22 Y entrando la hija de Herodias, y danzando, y agradando a Herodes, y a los que estaban con el a la mesa, el rey dijo a la muchacha: Pideme lo que quisieres, que yo te lo dare. 23 Y le juro: Todo lo que me pidieres te dare, hasta la mitad de mi reino. 24 Y saliendo ella dijo a su madre, ?Que pedire? Y ella dijo: La cabeza de Juan Bautista. 25 Entonces [ella] entro prestamente al rey, y pidio, diciendo: Quiero que ahora luego me des en un plato la cabeza de Juan Bautista. 26 Y el rey se entristecio mucho; [mas] a causa del juramento, y de los que estaban con el a la mesa, no quiso desecharla. 27 Y luego el rey, enviando uno de la guardia, mando que fuese traida su cabeza. 28 El cual fue, y le degollo en la carcel, y trajo su cabeza en un plato, y la dio a la muchacha, y la muchacha la dio a su madre. 29 Y oyendo[lo] sus discipulos, vinieron, y tomaron su cuerpo, y le pusieron en un sepulcro. 30 Y los apostoles se juntaron con Jesus, y le contaron todo lo que habian hecho, y lo que habian ensenado. 31 Y [el] les dijo: Venid vosotros aparte al lugar desierto, y reposad un poco; porque eran muchos los que iban y venian, que ni aun tenian lugar de comer. 32 Y se fueron en un barco al lugar desierto aparte. 33 Y los vieron ir muchos, y lo conocieron; y concurrieron alla muchos a pie de las ciudades, y llegaron antes que ellos, y se juntaron a el. 34 Y saliendo Jesus, vio [una] grande multitud, y tuvo compasion de ellos, porque eran como ovejas que no tenian pastor; y les comenzo a ensenar muchas cosas. 35 Y como ya fuese el dia muy entrado, sus discipulos llegaron a el, diciendo: El lugar es desierto, y el dia es ya muy entrado; 36 Envialos para que vayan a los cortijos y aldeas de alrededor, y compren para si pan; porque no tienen que comer. 37 Y respondiendo el, les dijo: Dadles de comer vosotros. Y le dijeron: ?[Que], vamos y compremos pan por doscientos denarios, y demosles de comer? 38 Y el les dice: ?Cuantos panes teneis? Id, y vedlo. Y sabiendolo, dijeron: Cinco, y dos panes: 39 Y les mando que hiciesen recostar a todos por partidas sobre la yerba verde. 40 Y se recostaron por partidas, de ciento en ciento, y de cincuenta en cincuenta. 41 Y tomados los cinco panes y los dos peces, mirando al cielo, bendijo, y partio los panes, y dio a sus discipulos para que [los] pusiesen delante. Y repartio a todos los dos peces. 42 Y comieron todos, y se hartaron. 43 Y alzaron de los pedazos doce cofines llenos, y de los peces. 44 Y los que comieron eran cinco mil hombres. 45 Y luego dio priesa a sus discipulos a subir en el barco, e ir delante de el a Bethsaida de la otra parte, entre tanto que el despedia la multitud. 46 Y despues que los hubo despedido, se fue al monte a orar. 47 Y como fue la tarde, el barco estaba en medio de la mar, y el solo en tierra. 48 Y los vio fatigados bogando, porque el viento les era contrario: y cerca de la cuarta vigilia de la noche vino a ellos andando sobre la mar, y queria precederlos. 49 Y viendole ellos, que andaba sobre la mar, pensaron que era fantasma, y dieron voces: 50 Porque todos le veian, y se turbaron. Mas luego hablo con ellos, y les dijo: Alentaos; yo soy, no temais. 51 Y subio a ellos en el barco, y calmo el viento: y [ellos] en gran manera estaban fuera de si, y se maravillaban. 52 Porque aun no habian considerado lo de los panes; por cuanto estaban ofuscados sus corazones. 53 Y cuando estuvieron de la otra parte, vinieron a tierra de Genezaret, y tomaron puerto. 54 Y saliendo ellos del barco, luego le conocieron; 55 Y recorriendo toda la tierra de alrededor, comenzaron a traer de todas partes enfermos en lechos, adonde oian que estaba. 56 Y donde quiera que entraba, en aldeas, o ciudades, o heredades, ponian en las calles los que estaban enfermos, y le rogaban que tocasen siquiera el borde de su vestido; y todos los que le tocaban quedaban sanos. CAPITULO 7. 1 Y SE juntaron a el Fariseos, y algunos de los escribas que habian venido de Jerusalem: 2 los cuales, viendo a algunos de sus discipulos comer pan con manos comunes, es a saber, no lavadas, [los] condenaban. 3 (Porque los Fariseos y todos los Judios, teniendo la tradicion de los ancianos, si muchas veces no se lavan las manos, no comen. 4 Y [volviendo] de la plaza, si no se lavaren, no comen. Y otras muchas cosas hay que tomaron para guardar, como las lavaduras de los vasos [de beber], y de los jarros, y de los vasos de metal, y de los lechos.) 5 Y le preguntaron los Fariseos y los escribas: ?Por que tus discipulos no andan conforme a la tradicion de los ancianos, sino que comen pan con manos comunes? 6 Y respondiendo el, les dijo: Hipocritas, bien profetizo de vosotros Isaias, como esta escrito: Este pueblo con los labios me honra, mas su corazon lejos esta de mi. 7 Y en vano me honran, ensenando [como] doctrinas, mandamientos de hombres. 8 Porque dejando el mandamiento de Dios, teneis la tradicion de los hombres; las lavaduras de los jarros, y de los vasos [de beber]: y haceis otras muchas cosas semejantes [a estas]. 9 Les decia tambien: Bien invalidais el mandamiento de Dios para guardar vuestra tradicion. 10 Porque Moises dijo: Honra a tu padre y a tu madre: y, El que maldijere al padre o a la madre, morira de muerte. 11 Y vosotros decis: [Basta] si dijere un hombre al padre o a la madre: [Es] Corban (quiere decir, don [mio a Dios]) todo aquello con que pudiera valerte. 12 Y no le dejais hacer mas por su padre, o por su madre; 13 Invalidando la palabra de Dios con vuestra tradicion que disteis; y muchas cosas haceis semejantes a estas. 14 Y llamando a toda la multitud, les dijo: Oidme todos, y entended: 15 Nada hay fuera del hombre que entre en el, que le pueda contaminar; mas lo que sale de el, aquello es lo que contamina al hombre. 16 Si alguno tiene oidos para oir, oiga. 17 Y [apartado] de la multitud habiendo entrado en casa, le preguntaron sus discipulos sobre la parabola. 18 Y dijoles: ?Tambien vosotros estais asi sin entendimiento? ?No entendeis que todo lo de fuera que entra en el hombre, no le puede contaminar? 19 Porque no entra en su corazon, sino en el vientre; y sale [el hombre] a la secreta, purgando todas las viandas. 20 Mas decia: que lo que del hombre sale, aquello contamina al hombre. 21 Porque de dentro, del corazon de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, 22 los hurtos, las avaricias, las maldades, el engano, las desvergueenzas, el ojo maligno, las injurias, la soberbia, la insensatez. 23 Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre. 24 Y levantandose de alli, se fue a los terminos de Tiro y de Sidon; y entrando en casa, quiso que nadie [lo] supiese; mas no pudo esconderse. 25 Porque una mujer, cuya hija tenia un espiritu inmundo, luego que oyo de el, vino, y se echo a sus pies. 26 Y la mujer era Griega, Sirofenisa de nacion, y le rogaba que echase fuera de su hija al demonio. 27 Mas Jesus le dijo: Deja primero hartarse los hijos; porque no es bien tomar el pan de los hijos y echarlo a los perrillos. 28 Y respondio ella, y le dijo: Si, Senor, pero aun los perillos debajo de la mesa comen de las migajas de los hijos. 29 Entonces le dice: Por esta palabra, ve; el demonio ha salido de tu hija. 30 Y como fue a su casa, hallo que el demonio habia salido, y la hija echada sobre la cama. 31 Y volviendo a salir de los terminos de Tiro, vino por Sidon a la mar de Galilea, por mitad de los terminos de Decapolis. 32 Y le traen un sordo y tartamudo, y le ruegan que le ponga la mano encima. 33 Y tomandole aparte de la gente metio sus dedos en las orejas de el, y escupiendo toco su lengua; 34 Y mirando al cielo gimio, y le dijo: Ephphatha: que es [decir]: Se abierto. 35 Y luego fueron abiertos sus oidos y fue desatada la ligadura de su lengua, y hablaba bien. 36 Y les mando que no lo dijesen a nadie; pero cuanto mas les mandaba tanto mas y mas [lo] divulgaban. 37 Y en gran manera se maravillaban, diciendo: Bien lo ha hecho todo: hace a los sordos oir, y a los mudos hablar. CAPITULO 8. 1 EN aquellos dias, como hubo gran gentio, y no tenian que comer, Jesus llamo sus discipulos, y les dijo: 2 Tengo compasion de la multitud porque ya hace tres dias que estan conmigo, y no tienen que comer: 3 Y si los enviare en ayunas a sus casas, desmayaran en el camino; porque algunos de ellos han venido de lejos. 4 Y sus discipulos le respondieron: ?De donde podra alguien hartar a estos de pan aqui en el desierto? 5 Y les pregunto: ?Cuantos panes teneis? Y ellos dijeron: Siete. 6 Entonces mando a la multitud que se recostase en tierra; y tomando los siete panes, habiendo dado gracias, partio, y dio a sus discipulos que [los] pusiesen delante: y [los] pusieron delante a la multitud. 7 Tenian tambien unos pocos pececillos; y los bendijo, y mando que tambien los pusiesen delante. 8 Y comieron, y se hartaron, y levantaron de los pedazos que habian sobrado, siete espuertas. 9 Y eran los que comieron, como cuatro mil: y los despidio. 10 Y luego entrando en el barco con sus discipulos, vino a las partes de Dalmanuta. 11 Y vinieron los Fariseos, y comenzaron a altercar con el pidiendole senal del cielo, tentandole. 12 Y gimiendo en su espiritu dice: ?Por que pide senal esta generacion? De cierto os digo que no se dara senal a esta generacion. 13 Y dejandoles volvio a entrar en el barco, y se fue de la otra parte. 14 Y se habian olvidado de tomar pan, y no tenian sino un pan consigo en el barco. 15 Y les mando diciendo: Mirad, guardaos de la levadura de los Fariseos, y de la levadura de Herodes. 16 Y altercaban los unos con los otros diciendo: Pan no tenemos. 17 Y como Jesus lo entendio, les dice: ?Que altercais, porque no teneis pan? ?No considerais ni entendeis? Aun teneis endurecido vuestro corazon? 18 ?Teniendo ojos no veis, y teniendo oidos no ois? ?Y no os acordais? 19 Cuando parti los cinco panes entre cinco mil, ?cuantas espuertas llenas de los pedazos alzasteis? Y ellos dijeron: Doce. 20 Y cuando los siete panes entre cuatro mil, ?cuantas espuertas llenas de los pedazos alzasteis? Y ellos dijeron: Siete. 21 Y les dijo: ?Como aun no entendeis? 22 Y vino a Bethsaida; y le traen un ciego, y le ruegan que le tocase. 23 Entonces tomando la mano del ciego le saco fuera de la aldea, y escupiendo en sus ojos, y poniendole las manos encima, le pregunto si veia algo. 24 Y el mirando, dijo: Veo los hombres, pues veo que andan, como arboles. 25 Luego le puso otra vez las manos sobre sus ojos, y le hizo que mirase; y fue restablecido, y vio de lejos y claramente a todos. 26 Y enviolo a su casa, diciendo: No entres en la aldea, ni [lo] digas a nadie en la aldea. 27 Y salio Jesus y sus discipulos por las aldeas de Cesarea de Filipo. Y en el camino pregunto a sus discipulos, diciendoles: ?Quien dicen los hombres que soy yo? 28 Y ellos respondieron: Juan Bautista; y otros, Elias; y otros, Alguno de los profetas. 29 Entonces el les dice: Y vosotros ?Quien decis que soy yo? Y respondiendo Pedro le dice: Tu eres el Cristo. 30 Y les apercibio que no hablasen de el a ninguno. 31 Y comenzo a ensenarles, que convenia que el Hijo del hombre padeciese mucho, y ser reprobado de los ancianos, y de los principes de los sacerdotes, y de los escribas, y ser muerto, y resucitar despues de tres dias. 32 Y claramente decia esta palabra. Entonces Pedro le tomo y le comenzo a reprender. 33 Y el, volviendose y mirando a sus discipulos, rino a Pedro, diciendo: Apartate de mi, Satanas; porque no sabes las cosas que [son] de Dios, sino las que [son] de los hombres. 34 Y llamando a la gente con sus discipulos, les dijo: Cualquiera que quisiere venir en pos de mi, nieguese a si mismo, y tome su cruz, y sigame. 35 Porque el que quisiere salvar su vida, la perdera; y el que perdiere su vida por causa de mi y del Evangelio, la salvara. 36 Porque ?que aprovechara al hombre si granjeare todo el mundo, y pierde su alma? 37 ?O que recompensa dara el hombre por su alma? 38 Porque el que se avergonzare de mi y de mis palabras en esta generacion adulterina y pecadora, el Hijo del hombre se avergonzara tambien de el, cuando vendra en la gloria de su Padre con los santos angeles. CAPITULO 9. 1 TAMBIEN les dijo: De cierto os digo que hay algunos de los que estan aqui que no gustaran la muerte, hasta que hayan visto el reino de Dios que viene con potencia. 2 Y seis dias despues tomo Jesus a Pedro, y a Jacobo, y a Juan, y los saco aparte solos a un monte alto, y fue transfigurado delante de ellos. 3 Y sus vestidos se volvieron resplandecientes, muy blancos, como la nieve, tanto que ningun lavador en la tierra los puede hacer tan blancos. 4 Y les aparecio Elias con Moises, que hablaban con Jesus. 5 Entonces respondiendo Pedro, dice a Jesus: Maestro, bien sera que nos quedemos aqui, y hagamos tres pabellones: para ti uno, y para Moises otro, y para Elias otro. 6 Porque no sabia lo que hablaba; que estaban espantados. 7 Y vino una nube que les hizo sombra, y una voz de la nube que decia: Este es mi Hijo amado; a el oid. 8 Y luego, como miraron, no vieron mas a nadie consigo, sino a Jesus solo. 9 Descendiendo ellos del monte, les mando que a nadie dijesen lo que habian visto, sino cuando el Hijo del hombre hubiese resucitado de los muertos. 10 Y [ellos] retuvieron la palabra en si altercando que seria aquello: Resucitar de los muertos. 11 Y le preguntaron diciendo: ?Que es lo que los escribas dicen, que es necesario que Elias venga antes? 12 Y respondiendo el, les dijo: Elias a la verdad, viniendo antes, restituira todas las cosas: y como esta escrito del Hijo del hombre, [conviene] que padezca mucho, y sea tenido en nada, 13 Empero os digo que Elias [ya] vino, y le hicieron todo lo que quisieron, como esta escrito de el. 14 Y como vino a los discipulos, vio grande compania alrededor de ellos, y escribas que disputaban con ellos. 15 Y luego toda la gente, viendole, se espanto, y corriendo a el, le saludaron. 16 Y preguntoles: ?Que disputais con ellos? 17 Y respondiendo uno de la compania, dijo: Maestro, traje a ti mi hijo, que tiene un espiritu mudo, 18 El cual donde quiera que le toma le despedaza, y echa espumarajos, y cruje los dientes, y se va secando: y dije a tus discipulos que le echasen fuera, y no pudieron. 19 Y respondiendo el, les dijo: iOh generacion infiel! ?hasta cuando estare con vosotros? ?hasta cuando os tengo de sufrir? Traedmele. 20 Y se le trajeron: y como le vio, luego el espiritu lo desgarraba; y cayendo en tierra se revolcaba, echando espumarajos. 21 Y [Jesus] pregunto a su padre: ?Cuanto tiempo ha que le acontecio esto? Y el dijo: Desde nino: 22 Y muchas veces le echa en el fuego, y en aguas, para matarle; mas, Si puedes algo, ayudanos, teniendo misericordia de nosotros. 23 Y Jesus le dijo: Si puedes creer, al que cree todo es posible. 24 Y luego el padre del muchacho dijo clamando: Creo; ayuda mi incredulidad. 26 Y como Jesus vio que la multitud se agolpaba, reprendio al espiritu inmundo, diciendole: Espiritu mudo y sordo, yo te mando, sal de el, y no entres mas en el. 26 Entonces [el espiritu] clamando, y desgarrandole mucho, salio; y [el] quedo como muerto, de modo que muchos decian: Esta muerto. 27 Mas Jesus tomandole de la mano, enderezolo, y se levanto. 28 Y como el entro en casa, sus discipulos le preguntaron aparte: ?Por que nosotros no pudimos echarle fuera? 29 Y les dijo: Este genero con nada puede salir, sino con oracion y ayuno. 30 Y habiendo salido de alli, caminaron por Galilea; y no queria que nadie lo supiese. 31 Porque ensenaba a sus discipulos, y les decia: El Hijo del hombre sera entregado en manos de hombres, y le mataran; mas muerto [el], resucitara al tercer dia. 32 Pero ellos no entendian [esta] palabra, y tenian miedo de preguntarle. 33 Y llego a Capernaum; y asi que estuvo en casa, les pregunto: ?Que disputabais entre vosotros en el camino? 34 Mas ellos callaron; porque los unos con los otros habian disputado en el camino quien [habia de ser] el mayor. 35 Entonces sentandose, llamo a los doce, y les dice: Si alguno quiere ser el primero, sera el postrero de todos, y el servidor de todos. 36 Y tomando un nino, pusolo en medio de ellos; y tomandole en sus brazos, les dice: 37 El que recibiere en mi nombre uno de los tales ninos, a mi recibe: y el que a mi recibe, no recibe a mi, mas al que me envio. 38 Y respondiole Juan, diciendo: Maestro, hemos visto a uno que en tu nombre echaba fuera los demonios, el cual no nos sigue: y se lo prohibimos, porque no nos sigue. 39 Y Jesus dijo: No se lo prohibais; porque ninguno hay que haga milagro en mi nombre que luego pueda decir mal de mi. 40 Porque el que no es contra nosotros, por nosotros es. 41 Y cualquiera que os diere un vaso de agua en mi nombre, porque sois de Cristo, de cierto os digo que no perdera su recompensa. 42 Y cualquiera que escandalizare a uno de estos pequenitos que creen en mi, mejor le fuera si se le atase una piedra de molino al cuello, y fuera echado en la mar. 43 Y si tu mano te escandalizare, cortala: mejor te es entrar a la vida manco, que teniendo dos manos ir a la Gehenna, al fuego que no puede ser apagado; 44 Donde su gusano no muere, y el fuego nunca se apaga. 45 Y si tu pie te fuere ocasion de caer, cortale: mejor te es entrar a la vida cojo, que teniendo dos pies ser echado en la Gehenna, al fuego que no puede ser apagado; 46 Donde el gusano de ellos no muere y el fuego nunca se apaga. 47 Y si tu ojo te fuere ocasion de caer, sacale: mejor te es entrar al reino de Dios con un ojo, que teniendo dos ojos ser echado a la Gehenna; 48 Donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga. 49 Porque todos seran salados con fuego, y todo sacrificio sera salado con sal. 50 Buena es la sal: mas si la sal fuere desabrida, ?con que la adobareis? Tened en vosotros mismos sal; y tened paz los unos con los otros. CAPITULO 10. 1 Y PARTIENDOSE de alli, vino a los terminos de Judea, y tras el Jordan: y volvio el pueblo a juntarse a el; y de nuevo los ensenaba como solia. 2 Y llegandose los Fariseos, le preguntaron, para tentarle, si era licito al marido repudiar a su mujer. 3 Mas el respondiendo, les dijo: ?Que os mando Moises? 4 Y ellos dijeron: Moises permitio escribir carta de divorcio, y repudiar. 5 Y respondiendo Jesus, les dijo: Por la dureza de vuestro corazon os escribio este mandamiento: 6 Pero al principio de la creacion, macho y hembra los hizo Dios. 7 Por esto dejara el hombre a su padre y a la madre, y se juntara a su mujer, 8 Y los que [eran] dos seran hechos una carne: asi que no son mas dos, sino una carne. 9 Pues lo que Dios junto, no [lo] aparte el hombre. 10 Y en casa volvieron los discipulos a preguntarle de lo mismo. 11 Y les dice: Cualquiera que repudiare a su mujer, y se casare con otra, comete adulterio contra ella. 12 Y si la mujer repudiare a su marido, y se casare con otro, comete adulterio. 13 Y le presentaban ninos para que los tocase; y los discipulos renian a los que los presentaban. 14 Y viendolo Jesus se enojo, y les dijo: Dejad los ninos venir, y no se lo estorbeis; porque de los tales es el reino de Dios. 15 De cierto os digo que el que no recibiere el reino de Dios como un nino, no entrara en el. 16 Y tomandolos en los brazos, poniendo las manos sobre ellos, los bendecia. 17 Y saliendo el para ir su camino, vino uno corriendo, e hincando la rodilla delante de el, le pregunto: Maestro bueno, ?que hare para poseer la vida eterna? 18 Y Jesus le dijo: ?Por que me dices bueno? Ninguno [hay] bueno, sino [solo] uno, Dios. 19 Los mandamientos sabes: No adulteres: No mates: No hurtes: No digas falso testimonio: No defraudes: Honra a tu padre y a tu madre. 20 El entonces respondiendo, le dijo: Maestro, todo esto he guardado desde mi mocedad. 21 Entonces Jesus mirandole, amolo, y dijole: Una cosa te falta; ve, vende todo lo que tienes, y da a los pobres, y tendras tesoro en el cielo: y ven, sigueme tomando tu cruz. 22 Mas el, entristecido por esta palabra, se fue triste, porque tenia muchas posesiones. 23 Entonces Jesus mirando alrededor, dice a sus discipulos: iCuan dificilmente entraran en el reino de Dios los que tienen riquezas! 24 Y los discipulos se espantaron de sus palabras; mas Jesus respondiendo les volvio a decir: iHijos, cuan dificil es entrar en el reino de Dios los que confian en las riquezas, 25 Mas facil es pasar un camello por el ojo de una aguja, que el rico entrar en el reino de Dios. 26 Y ellos se espantaban mas, diciendo dentro de si: ?Y quien podra salvarse? 27 Entonces Jesus mirandolos, dice: Para los hombres, [es] imposible; mas para Dios, no: porque todas cosas son posibles para Dios. 28 Entonces Pedro comenzo a decirle: He aqui, nosotros hemos dejado todas las cosas, y te hemos seguido. 29 Y respondiendo Jesus, dijo: De cierto os digo que no hay ninguno que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o heredades, por causa de mi y del Evangelio, 30 Que no reciba cien tantos, ahora en este tiempo, casas, y hermanos, y hermanas, y madres, e hijos, y heredades, con persecuciones; y en el siglo venidero la vida eterna. 31 Empero muchos primeros seran postreros, y postreros primeros. 32 Y estaban en el camino subiendo a Jerusalem; y Jesus iba delante de ellos, Y se espantaban y le seguian con miedo: entonces volviendo a tomar a los doce [aparte], les comenzo a decir las cosas que le habian de acontecer: 33 He aqui subimos a Jerusalem; y el Hijo del hombre sera entregado a los principes de los sacerdotes, y a los escribas, y le condenaran a muerte, y le entregaran a los Gentiles: 34 Y le escarneceran, y le azotaran, y escupiran en el, y le mataran; mas al tercer dia resucitara. 35 Entonces Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, se llegaron a el, diciendo: Maestro, queriamos que nos hagas lo que pidieremos. 36 Y el les dijo: ?Que quereis que os haga? 37 Y ellos le dijeron: Danos que en tu gloria nos sentemos el uno a tu diestra, y el otro a tu siniestra. 38 Entonces Jesus les dijo: No sabeis lo que pedis. ?Podeis beber del vaso que yo bebo, o ser bautizados del bautismo de que yo soy bautizado? 39 Y ellos le dijeron: Podemos: y Jesus les dijo: a la verdad del vaso que yo bebo, bebereis; y del bautismo de que yo soy bautizado, sereis bautizados: 40 Mas que os senteis a mi diestra, y a mi siniestra, no es mio darlo, sino a los que esta aparejado. 41 Y como [lo] oyeron los diez, comenzaron a enojarse de Jacobo y de Juan. 42 Mas Jesus llamandoles, les dice: Sabeis que los que se ven ser principes entre las gentes, se ensenorean de ellas; y los que entre ellas son grandes, tienen sobre ellas potestad. 43 Mas no sera asi entre vosotros; antes cualquiera que quisiere hacerse grande entre vosotros, sera vuestro servidor: 44 Y cualquiera de vosotros que quisiere hacerse el primero, sera siervo de todos. 45 Porque el Hijo del hombre tampoco vino para ser servido, mas para servir, y dar su vida en rescate por muchos. 46 Entonces vienen a Jerico: y saliendo el de Jerico, y sus discipulos, y una gran compania, Bartimeo el ciego, hijo de Timeo, estaba sentado junto al camino mendigando. 47 Y oyendo que era Jesus el Nazareno, comenzo a dar voces, y decir: Jesus, hijo de David, ten misericordia de mi. 48 Y muchos le renian, que callase: mas el daba mayores voces: Hijo de David, ten misericordia de mi. 49 Entonces Jesus parandose, mando llamarle: y llaman al ciego, diciendole: Ten confianza; levantate, [que] te llama. 50 El entonces echando su capa, se levanto, y vino a Jesus. 51 Y respondiendo Jesus le dice: ?Que quieres que te haga? Y el ciego le dice: Maestro, que cobre la vista. 52 Y Jesus le dijo: Ve; tu fe te ha salvado. Y luego cobro la vista y seguia a Jesus en el camino. CAPITULO 11. 1 Y COMO fueron cerca de Jerusalem, de Bethfage, y de Bethania al monte de las Olivas, envia a dos de sus discipulos, 2 Y les dice: Id al lugar que [esta] delante de vosotros, y luego entrados en el, hallareis un pollino atado, sobre el cual ningun hombre ha subido; desatadle, y traedle. 3 Y si alguien os dijere: ?Por que haceis eso? Decid que el Senor lo ha menester; y luego le enviara aca. 4 Y fueron, y hallaron el pollino atado a la puerta fuera, entre dos caminos, y le desataron. 5 Y unos de los que estaban alli, les dijeron: ?Que haceis desatando el pollino? 6 Ellos entonces les dijeron como Jesus habia mandado: y los dejaron. 7 Y trajeron el pollino a Jesus, y echaron sobre el sus vestidos, y se sento sobre el. 8 Y muchos tendian sus vestidos por el camino, y otros cortaban hojas de los arboles, y [las] tendian por el camino. 9 Y los que iban delante, y los que iban detras, daban voces diciendo: iHosanna! Bendito el que viene en el nombre del Senor. 10 Bendito el reino de nuestro padre David, que viene en el nombre del Senor: iHosanna en las alturas! 11 Y entro Jesus en Jerusalem, y en el templo: y habiendo mirado alrededor todas las cosas, y siendo ya tarde, saliose a Bethania con los doce. 12 Y el dia siguiente, como salieron de Bethania, tuvo hambre. 13 Y viendo de lejos una higuera, que tenia hojas, se acerco, si quizas hallaria en ella algo: y como vino a ella, nada hallo sino hojas; porque no era tiempo de higos. 14 Entonces Jesus respondiendo, dijo a la higuera: Nunca mas coma nadie fruto de ti para siempre. Y [esto] oyeron sus discipulos. 15 Vienen pues a Jerusalem; y entrando Jesus en el templo, comenzo a echar fuera a los que vendian y compraban en el templo, y trastorno las mesas de los cambistas, y las sillas de los que vendian palomas: 16 Y no consentia que alguien llevase vaso por el templo. 17 Y les ensenaba diciendo: ?No esta escrito que mi casa, casa de oracion sera llamada por todas las gentes? mas vosotros la habeis hecho cueva de ladrones. 18 Y lo oyeron los escribas y los principes de los sacerdotes, y procuraban como le matarian; porque le tenian miedo, por cuanto todo el pueblo estaba maravillado de su doctrina. 19 Mas como fue tarde, Jesus salio de la ciudad. 20 Y pasando por la manana, vieron que la higuera se habia secado desde las raices. 21 Entonces Pedro acordandose, le dice: Maestro, he aqui la higuera que maldijiste, se ha secado. 22 Y respondiendo Jesus les dice: Tened fe de Dios. 23 Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quitate, y echate en la mar; y no dudare en su corazon, mas creyere que sera hecho lo que dice, lo que dijere le sera hecho. 24 Por tanto os digo que todo lo que orando pidiereis, creed que [lo] recibireis y os vendra. 25 Y cuando estuviereis orando, perdonad, si teneis algo contra alguno; para que vuestro Padre que [esta] en los cielos, os perdone tambien a vosotros vuestras ofensas. 26 Porque si vosotros no perdonareis, tampoco vuestro Padre que [esta] en los cielos, os perdonara vuestras ofensas. 27 Y volvieron a Jerusalem: y andando el por el templo, vienen a el los principes de los sacerdotes y los escribas, y los ancianos, 28 Y le dicen: ?Con que facultad haces estas cosas? ?y quien te ha dado esta facultad para hacer estas cosas? 29 Y Jesus, respondiendo entonces, les dice: Os preguntare tambien yo una palabra: y respondedme, y os dire con que facultad hago estas cosas. 30 El bautismo de Juan ?era del cielo o de los hombres? Respondedme. 31 Entonces ellos pensaron dentro de si, diciendo: Si dijeremos: Del cielo, dira: ?Por que pues no le creisteis? 32 Y si dijeremos: De los hombres, tememos al pueblo: porque todos juzgaban de Juan, que verdaderamente era profeta. 33 Y respondiendo, dicen a Jesus: No sabemos. Entonces respondiendo Jesus, les dice: Tampoco yo os dire con que facultad hago estas cosas. CAPITULO 12. 1 Y COMENZO a hablarles por parabolas: Planto un hombre una vina, y la cerco con seto, y cavo un lagar, y edifico una torre, y la arrendo a labradores, y se partio lejos. 2 Y envio un siervo a los labradores, al tiempo, para que tomase de los labradores del fruto de la vina: 3 Mas ellos, tomandole, le hirieron y le enviaron vacio. 4 Y volvio a enviarles otro siervo, mas [ellos] apedreandole, le hirieron en la cabeza, y volvieron a enviarle afrentado. 5 Y volvio a enviar otro, y a aquel mataron; y a otros muchos, hiriendo a unos y matando a otros. 6 Teniendo pues aun un hijo suyo amado, enviolo tambien a ellos el postrero, diciendo: Tendran en reverencia a mi hijo. 7 Mas aquellos labradores dijeron entre si: Este es el heredero; venid, matemosle, y la heredad sera nuestra. 8 Y prendiendole, le mataron, y echaron fuera de la vina. 9 ?Que, pues, hara el senor de la vina? Vendra, y destruira a estos labradores, y dara su vina a otros. 10 ?Ni aun esta escritura habeis leido: La piedra que desecharon los que edificaban, esta es puesta por cabeza de esquina; 11 Por el Senor es hecho esto, y es cosa maravillosa en nuestros ojos? 12 Y procuraban prenderle; porque entendian que decia a ellos aquella parabola: mas temian la multitud, y dejandole se fueron. 13 Y envian a el algunos de los Fariseos y de los Herodianos, para que le sorprendiesen en [alguna] palabra. 14 Y viniendo ellos, le dicen: Maestro sabemos que eres hombre de verdad, y [que] no te cuidas de nadie; porque no mires a la apariencia de hombres, antes con verdad ensenas el camino de Dios. ?Es licito dar tributo a Cesar, o no? ?Daremos, o no daremos? 15 Entonces el, como entendia la hipocresia de ellos, les dijo: ?Por que me tentais? Traedme la moneda para que la vea. 16 Y ellos se la trajeron: y les dice: ?Cuya es esta imagen y esta inscripcion? Y ellos le dijeron: De Cesar. 17 Y respondiendo Jesus les dijo: Dad lo que [es] de Cesar a Cesar; y lo que es de Dios, a Dios. Y se maravillaron de ello. 18 Entonces vienen a el los Saduceos, que dicen que no hay resurreccion, y le preguntaron diciendo: 19 Maestro, Moises nos escribio, que si el hermano de alguno muriese, y dejase mujer, y no dejase hijos, que su hermano tome su mujer, y levante linaje a su hermano. 20 Fueron, [pues], siete hermanos; y el primero tomo mujer, y muriendo, no dejo simiente. 21 Y la tomo el segundo, y murio: y ni aquel tampoco deja simiente: y el tercero, de la misma manera. 22 Y la tomaron los siete; y tampoco dejaron simiente: a la postre murio tambien la mujer. 23 En la resurreccion, pues, cuando resucitaren, ?de cual de ellos sera mujer? porque los siete la tuvieron por mujer. 24 Entonces respondiendo Jesus, les dice: ?No errais por eso, porque no sabeis las escrituras, ni la potencia de Dios? 25 Porque cuando resucitaran de los muertos, ni se casaran, ni seran dados en casamiento, mas son como los angeles que [estan] en los cielos. 26 Y de que los muertos hayan de resucitar, ?no habeis leido en el libro de Moises, como le hablo Dios en la zarza, diciendo: Yo [soy] el Dios de Abraham, y el Dios de Isaac, y el Dios de Jacob? 27 No es Dios de muertos, mas Dios de vivos: asi que vosotros mucho errais. 28 Y llegandose uno de los escribas que los habia oido disputar, y sabia que les habia respondido bien, le pregunto: ?Cual es el primer mandamiento de todos? 29 Y Jesus le respondio: El primer mandamiento de todos [es]: Oye, Israel, el Senor nuestro Dios, el Senor uno es: 30 Amaras pues al Senor tu Dios de todo tu corazon, y de toda tu alma, y de toda tu mente, y de todas tus fuerzas; este es el principal mandamiento. 31 Y el segundo es semejante a el: Amaras a tu projimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que estos. 32 Entonces el escriba le dijo: Bien Maestro, verdad has dicho, que uno es Dios, y no hay otro fuera de el: 33 Y que amarle de todo corazon, y de todo entendimiento, y de toda el alma, y de todas las fuerzas; y amar al projimo como a si mismo, mas es que todos los holocaustos y sacrificios. 34 Jesus entonces viendo que habia respondido sabiamente, le dice: No estas lejos del reino de Dios. Y ya ninguno osaba preguntarle. 35 Y respondiendo Jesus decia, ensenando en el templo: ?Como dicen los escribas que el Cristo es Hijo de David? 36 Porque el mismo David dijo por Espiritu Santo: Dijo el Senor a mi Senor: Sientate a mi diestra, hasta que ponga tus enemigos por estrado de tus pies. 37 Luego llamandole el mismo David Senor, ?de donde pues es su Hijo? Y los [que eran] del comun del pueblo le oian de buena gana. 38 Y les decia en su doctrina: Guardaos de los escribas, que quieren andar con ropas largas, y aman las salutaciones en las plazas, 39 Y las primeras sillas en las sinagogas, y los primeros asientos en las cenas; 40 Que devoran las casas de las viudas, y por pretexto hacen largas oraciones. Estos recibiran mayor juicio. 41 Y estando sentado Jesus delante del arca de la ofrenda, miraba como el pueblo echaba dinero en el arca; y muchos ricos echaban mucho. 42 Y como vino una viuda pobre, echo dos blancas, que son un maravedi. 43 Entonces llamando a sus discipulos les dice: De cierto os digo que esta viuda pobre echo mas que todos los que han echado en el arca: 44 Porque todos han echado de lo que les sobra; mas esta de su pobreza echo todo lo que tenia, todo su alimento. CAPITULO 13. 1 Y SALIENDO del templo, le dice uno de sus discipulos: Maestro, mira que piedras, y que edificios. 2 Y Jesus respondiendo le dijo: ?Ves estos grandes edificios? no quedara piedra sobre piedra que no sea derribada. 3 Y sentandose en el monte de los Olivos delante del templo, le preguntaron aparte Pedro, y Jacobo, y Juan, y Andres: 4 Dinos: ?cuando seran estas cosas? ?Y que senal [habra] cuando todas estas cosas han de cumplirse? 5 Y Jesus respondiendoles, comenzo a decir: Mirad que nadie os engane; 6 Porque vendran muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy [el Cristo;] y enganaran a muchos. 7 Mas cuando oyereis guerras, y rumores de guerras, no os turbeis; porque conviene hacerse [asi,] mas aun no [sera] el fin. 8 Porque se levantara nacion contra nacion, y reino contra reino; y habra terremotos en muchos lugares; y habra hambres, y alborotos: principios de dolores [seran] estos. 9 Mas vosotros mirad por vosotros: porque os entregaran en los concilios, y en sinagogas sereis azotados; y delante de presidentes y de reyes sereis llamados por causa de mi en testimonio a ellos. 10 Y a todas las gentes conviene que el Evangelio sea predicado antes. 11 Y cuando os trajeren para entregaros, no premediteis que habeis de decir, ni [lo] penseis: mas lo que os fuere dada en aquella hora, eso hablad; porque no sois vosotros los que hablais, sino el Espiritu Santo. 12 Y entregara a la muerte el hermano al hermano, y el padre al hijo; y se levantaran los hijos contra los padres, y los mataran. 13 Y sereis aborrecidos de todos por mi nombre: mas el que perseverare hasta el fin, este sera salvo. 14 Empero cuando viereis la abominacion de asolamiento, que fue dicha por el profeta Daniel, que estara donde no debe, (el que lee, entienda), entonces los que esten en Judea huyan a los montes: 15 Y el que este sobre el terrado, no descienda a la casa, ni entre para tomar algo de su casa: 16 Y el que estuviere en el campo, no vuelva atras a tomar su capa. 17 Mas iay de las prenadas, y de las que criaren en aquellos dias! 18 Orad pues que no acontezca vuestra huida en invierno. 19 Porque aquellos dias seran [de] afliccion, cual nunca fue desde el principio de la creacion que crio Dios, hasta este tiempo, ni sera. 20 Y si el Senor no hubiese abreviado aquellos dias, ninguna carne se salvaria; mas por causa de los escogidos que el escogio, abrevio aquellos dias. 21 Y entonces si alguno os dijere: He aqui, aqui esta el Cristo; o he aqui, alli [esta], no [le] creais; 22 Porque se levantaran falsos Cristos y falsos profetas, y daran senales y prodigios, para enganar, si se pudiese hacer aun a los escogidos. 23 Mas vosotros mirad: os lo he dicho antes todo. 24 Empero en aquellos dias, despues de aquella afliccion, el sol se oscurecera, y la luna no dara su resplandor: 25 Y las estrellas caeran del cielo, y las virtudes que [estan] en los cielos seran conmovidas. 26 Y entonces veran al Hijo del hombre que vendra en las nubes con mucha potestad y gloria. 27 Y entonces enviara sus angeles, y juntara sus escogidos de los cuatro vientos, desde el cabo de la tierra hasta el cabo del cielo. 28 De la higuera aprended la semejanza: Cuando su rama ya se enternece, y brota hojas, conoceis que el verano esta cerca. 29 Asi tambien vosotros cuando viereis hacerse estas cosas, conoced que esta cerca, a las puertas. 30 De cierto os digo que no pasara esta generacion, que todas estas cosas no sean hechas. 31 El cielo y la tierra pasaran, mas mis palabras no pasaran. 32 Empero de aquel dia y de la hora, nadie sabe, ni aun los angeles que estan en el cielo, ni el Hijo, sino el Padre. 33 Mirad, velad y orad; porque no sabeis cuando sera el tiempo. 34 Como el hombre, que partiendose lejos, deja su casa, y dio facultad a sus siervos, y a cada uno su obra, y al portero mando que velase. 35 Velad pues, porque no sabeis cuando el senor de la casa vendra; si a la tarde, o a la media noche, o al canto del gallo, o a la manana; 36 Porque cuando viniere de repente, no os halle durmiendo. 37 Y las cosas que a vosotros digo, a todos [las] digo: Velad. CAPITULO 14. 1 Y DOS dias despues era la Pascua, y [los dias] de los panes sin levadura; y procuraban los principes de los sacerdotes y los escribas como le prenderian por engano, y le matarian. 2 Y decian: No en el dia de la fiesta, porque no se haga alboroto del pueblo. 3 Y estando el en Bethania en casa de Simon el leproso, y sentado a la mesa vino una mujer teniendo un [vaso de] alabastro de ungueento de nardo espique de mucho precio, y quebrando el alabastro, derramoselo sobre su cabeza. 4 Y hubo algunos que se enojaron dentro de si, y dijeron: ?Para que se ha hecho este desperdicio de ungueento? 5 Porque podia esto ser vendido por mas de trescientos denarios, y darse a los pobres. Y refunfunaban contra ella. 6 Mas Jesus dijo: Dejadla: ?por que la fatigais? buena obra me ha hecho. 7 Que siempre tendreis los pobres con vosotros, y cuando quisiereis, les podreis hacer bien; mas a mi no siempre me tendreis. 8 Esta ha hecho lo que podia: porque se ha anticipado a ungir mi cuerpo para la sepultura. 9 De cierto os digo que donde quiera que fuere predicado este Evangelio en todo el mundo, tambien esto que ha hecho esta, sera dicho para memoria de ella. 10 Entonces Judas Iscariote, uno de los doce, vino a los principes de los sacerdotes, para entregarselo. 11 Y ellos oyendo[lo] se holgaron, y prometieron que le darian dineros. Y buscaba oportunidad como le entregaria. 12 Y el primer dia [de la fiesta] de los panes sin levadura, cuando sacrificaban la Pascua, sus discipulos le dicen: ?Donde quieres que vayamos a disponer para que comas la Pascua? 13 Y envia dos de sus discipulos, y les dice: Id a la ciudad, y os encontrara un hombre que lleva un cantaro de agua; seguidle: 14 Y donde entrare, decid al senor de la casa: El Maestro dice: ?Donde esta el aposento donde he de comer la Pascua con mis discipulos? 15 Y el os mostrara un gran cenaculo ya preparado: aderezad para nosotros alli. 16 Y fueron sus discipulos, y vinieron a la ciudad, y hallaron como les habia dicho; y aderezaron la Pascua. 17 Y llegada la tarde, fue con los doce. 18 Y como se sentaron a la mesa, y comiesen, dice Jesus: De cierto os digo que uno de vosotros, que come conmigo, me ha de entregar. 19 Entonces ellos comenzaron a entristecerse, y a decirle cada uno por si: ?[Sere] yo? Y el otro: ?[Sere] yo? 20 Y el respondiendo les dijo: [Es] uno de los doce que moja conmigo en el plato. 21 A la verdad el Hijo del hombre va, como esta de el escrito: mas iay de aquel hombre por quien el Hijo del hombre es entregado! Bueno le fuera a aquel hombre, si nunca hubiera nacido. 22 Y estando ellos comiendo, tomo Jesus pan, y bendiciendo, partio, y les dio, y dijo: Tomad, esto es mi cuerpo. 23 Y tomando el vaso, habiendo hecho gracias, les dio: y bebieron de el todos. 24 Y les dice: Esto es mi sangre del Nuevo Pacto, que por muchos es derramada. 25 De cierto os digo que no bebere mas del fruto de la vid hasta aquel dia, cuando lo bebere nuevo en el reino de Dios. 26 Y como hubieron cantado el himno, se salieron al monte de los Olivos. 27 Jesus entonces les dice: Todos sereis escandalizados en mi esta noche; porque escrito esta: Herire al pastor, y seran derramadas las ovejas. 28 Mas despues que haya resucitado, ire delante de vosotros a Galilea. 29 Entonces Pedro le dijo: Aunque todos sean escandalizados, mas no yo. 30 Y le dice Jesus: De cierto te digo que tu, hoy, en esta noche, antes que el gallo haya cantado dos veces, me negaras tres veces. 31 Mas el con mayor porfia decia: Si me fuere menester morir contigo, no te negare. Tambien todos decian lo mismo. 32 Y vienen al lugar que se llama Getsemani, y dice a sus discipulos: Sentaos aqui, entretanto que yo oro. 33 Y toma consigo a Pedro, y a Jacobo, y a Juan, y comenzo a atemorizarse, y a angustiarse; 34 Y les dice: Esta muy triste mi alma hasta la muerte: esperad aqui, y velad. 35 Y yendose un poco adelante se postro en tierra, y oro, que si fuese posible, pasase de el aquella hora: 36 Y decia: Abba, Padre, todas las cosas son a ti posibles; traspasa de mi este vaso: empero no lo que yo quiero sino lo que tu. 37 Y vino, y los hallo durmiendo; y dice a Pedro: ?Simon, duermes? ?No has podido velar una hora? 38 Velad y orad, para que no entreis en tentacion: el espiritu a la verdad [es] presto, mas la carne enferma. 39 Y volviendose a ir, oro, y dijo las mismas palabras. 40 Y vuelto, los hallo otra vez durmiendo, porque los ojos de ellos estaban cargados, y no sabian que responderle. 41 Y vino la tercera vez, y les dice: Dormid ya y descansad: basta, la hora es venida; he aqui, el Hijo del hombre es entregado en manos de los pecadores. 42 Levantaos, vamos: he aqui el que me entrega esta cerca. 43 Y luego, aun hablando el, vino Judas, que era uno de los doce, y con el una compania con espadas y palos de parte de los principes de los sacerdotes, y de los escribas, y de los ancianos. 44 Y el que le entregaba les habia dado senal comun diciendo: Al que yo besare, aquel es; prendedle, y llevadle con seguridad. 45 Y como vino, se acerco luego a el y le dice: Maestro, Maestro. Y le beso. 46 Entonces ellos echaron en el sus manos, y le prendieron. 47 Y uno de los que estaban alli sacando la espada, hirio al siervo del sumo sacerdote, y le corto la oreja. 48 Y respondiendo Jesus, les dijo: ?Como a ladron habeis salido con espadas y con palos a tomarme? 49 Cada dia estaba con vosotros ensenando en el templo, y no me tomasteis: pero, [es asi] para que se cumplan las escrituras. 50 Entonces dejandole todos [sus discipulos], huyeron. 51 Empero un mancebillo le seguia cubierto de una sabana sobre [el cuerpo] desnudo: y los mancebos le prendieron. 52 Mas el, dejando la sabana, se huyo de ellos desnudo. 53 Y trajeron a Jesus al sumo sacerdote: y se juntaron a el todos los principes de los sacerdotes, y los ancianos, y los escribas. 54 Empero Pedro le siguio de lejos hasta dentro del patio del sumo sacerdote: y estaba sentado con los servidores, y calentandose al fuego. 55 Y los principes de los sacerdotes, y todo el concilio, buscaban [algun] testimonio contra Jesus, para entregarle a la muerte; mas no [le] hallaban. 56 Porque muchos decian falso testimonio contra el; mas sus testimonios no concertaban. 57 Entonces levantandose unos, dieron falso testimonio contra el, diciendo: 58 Nosotros le hemos oido decir: Yo derribare este templo, que es hecho de mano, y en tres dias edificare otro hecho sin mano. 59 Mas ni aun asi se concertaba el testimonio de ellos. 60 Entonces el sumo sacerdote, levantandose en medio, pregunto a Jesus diciendo: ?No respondes algo? ?Que atestiguan estos contra ti? 61 Mas el callaba, y nada respondia. El sumo sacerdote le volvio a preguntar, y le dice: ?Eres tu el Cristo, el Hijo del Bendito? 62 Y Jesus le dijo: Yo soy: y vereis al Hijo del hombre sentado a la diestra de la potencia [de Dios,] y viniendo en las nubes del cielo. 63 Entonces el sumo sacerdote rasgando sus vestidos, dijo: ?Que mas tenemos necesidad de testigos? 64 Oido habeis la blasfemia: ?Que os parece? Y ellos todos le condenaron ser culpado de muerte. 65 Y algunos comenzaron a escupir en el, y cubrir su rostro, y a darle bofetadas, y decirle: Profetiza. Y los servidores le herian de bofetadas. 66 Y estando Pedro abajo, en el atrio, vino una de las criadas del sumo sacerdote; 67 Y como vio a Pedro que se calentaba, mirandole, dice: Y tu con Jesus el Nazareno estabas. 68 Mas el nego diciendo: No [le] conozco, ni se lo que dices. Y se salio fuera a la entrada; y canto el gallo. 69 Y la criada viendole otra vez, comenzo a decir a los que estaban alli: Este es de ellos. 70 Mas el nego otra vez. Y poco despues, los que estaban alli dijeron otra vez a Pedro: Verdaderamente tu eres de ellos; porque eres Galileo, y tu habla es semejante. 71 Y el comenzo a maldecirse, y a jurar: No conozco a este hombre de quien hablais. 72 Y el gallo canto la segunda vez: y Pedro se acordo de las palabras que Jesus le habia dicho: Antes que el gallo cante dos veces, me negaras tres veces: y pensando [en esto], lloraba. CAPITULO 15. 1 LUEGO por la manana, habiendo tenido consejo los principes de los sacerdotes con los ancianos, y con los escribas, y con todo el concilio, llevaron a Jesus atado, y [le] entregaron a Pilato. 2 Y Pilato le pregunto: ?Eres tu el rey de los Judios? Y respondiendo el, le dijo: Tu [lo] dices. 3 Y los principes de los sacerdotes le acusaban mucho. 4 Y le pregunto otra vez Pilato, diciendo: ?No respondes algo? Mira de cuantas cosas te acusan. 5 Mas Jesus ni aun con eso respondio, de modo que Pilato se maravillaba. 6 Empero en el dia de la fiesta les soltaba un preso, cualquiera que pidiesen. 7 Y habia uno que se llamaba Barrabas, preso con sus companeros de motin, que habian hecho muerte en una revuelta. 8 Y viniendo la multitud, comenzo a pedir [hiciese] como siempre les habia hecho. 9 Y Pilato les respondio, diciendo: ?Quereis que os suelte al Rey de los Judios, 10 Porque conocia que por envidia le habian entregado los principes de los sacerdotes. 11 Mas los principes de los sacerdotes incitaron a la multitud, que les soltase antes a Barrabas. 12 Y respondiendo Pilato, les dice otra vez: ?Que pues quereis que haga del que llamais Rey de los Judios? 13 Y ellos volvieron a dar voces: Crucificale. 14 Mas Pilato les decia: ?Pues que mal ha hecho? Y ellos daban mas voces: Crucificale. 15 Y Pilato, queriendo satisfacer al pueblo, les solto a Barrabas, y entrego a Jesus, despues de azotarle, para que fuese crucificado. 16 Entonces los soldados le llevaron dentro a la sala, es a saber, al pretorio y convocan toda la cohorte. 17 Y le visten de purpura; y poniendole una corona tejida de espinas, 18 Comenzaron luego a saludarle: Salve, rey de los Judios. 19 Y le herian en la cabeza con una cana, y escupian en el, y le adoraban hincadas las rodillas. 20 Y cuando le hubieron escarnecido, le desnudaron la [ropa de] purpura y le vistieron sus propios vestidos, y le sacaron para crucificarle. 21 Y cargaron a uno que pasaba, (Simon Cireneo, padre de Alejandro y de Rufo, que venia del campo) para que llevase su cruz. 22 Y le llevan al lugar de Golgotha, que declarado, quiere decir: Lugar de la Calavera. 23 Y le dieron a beber vino mezclado con mirra: mas el no lo tomo. 24 Y cuando le hubieron crucificado, repartieron sus vestidos echando suertes sobre ellos, que llevaria cada uno. 25 Y era la hora de las tres cuando le crucificaron. 26 Y el titulo escrito de su causa era; EL REY DE LOS JUDIOS. 27 Y crucificaron con el dos ladrones uno a su derecha, y otro a su izquierda. 28 Y se cumplio la escritura que dice: Y con los inicuos fue contado. 29 Y los que pasaban, le denostaban meneando sus cabezas, y diciendo: Ah, tu que derribas el templo de Dios, y en tres dias lo edificas, 30 Salvate a ti mismo, y desciende de la cruz. 31 Y de esta manera tambien los principes de los sacerdotes escarneciendo decian unos a otros, con los escribas a otros salvo, a si mismo no se puede salvar. 32 El Cristo, Rey de Israel, descienda ahora de la cruz para que veamos y creamos. Tambien los que estaban crucificados con el le denostaban. 33 Y cuando vino la hora de sexta fueron hechas tinieblas sobre toda la tierra, hasta la hora de none. 34 Y a la hora de nona exclamo Jesus a gran voz, diciendo: Eloi, Eloi, ?lamma sabachthani? que declarado, quiere decir: Dios mio, Dios mio, ?por que me has desamparado? 35 Y oyendole unos de los que estaban [alli,] decian: He aqui, llama a Elias. 36 Y corrio uno, y empapando una esponja en vinagre, y poniendola en una cana, le dio a beber, diciendo: Dejad veamos si vendra Elias a quitarle. 37 Mas Jesus, dando una grande voz, espiro. 38 Entonces el velo del templo se rasgo en dos de alto a bajo. 39 Y el centurion, que estaba delante de el, viendo que habia espirado asi clamando, dijo: Verdaderamente este hombre era el Hijo de Dios. 40 Y tambien estaban [algunas] mujeres mirando de lejos; entre las cuales estaban* Maria Magdalena, y Maria la madre de Jacobo el menor, y de Joses, y Salome; 41 Las cuales, estando aun el en Galilea, le habian seguido, y le servian; y otras muchas que juntamente con el habian subido a Jerusalem. 42 Y cuando fue la tarde, porque era la preparacion, es decir, la vispera del Sabado, 43 Jose de Arimatea, senador noble, que tambien esperaba el reino de Dios, vino y osadamente entro a Pilato, y pidio el cuerpo de Jesus. 44 Y Pilato se maravillo que ya fuese muerto; y haciendo venir al centurion, preguntole si era ya muerto. 45 Y enterado del centurion, dio el cuerpo a Jose: 46 El cual compro una sabana, y quitandole, le envolvio en la sabana, y le puso en un sepulcro que estaba cavado en una pena; y revolvio una piedra a la puerta del sepulcro. 47 Y Maria Magdalena, y Maria [madre] de Joses, miraban donde era puesto. CAPITULO 16. 1 Y COMO paso el Sabado, Maria Magdalena, y Maria [madre] de Jacobo, y Salome, compraron [drogas] aromaticas, para venir a ungirle. 2 Y muy de manana, el primer [dia] de la semana, vienen al sepulcro, [ya] salido el sol. 3 Y decian entre si: ?Quien nos revolvera la piedra de la puerta del sepulcro? 4 Y como miraron, ven la piedra revuelta; que era muy grande. 5 Y entrados en el sepulcro, vieron un mancebo sentado al lado derecho, cubierto de una ropa larga blanca: y se espantaron. 6 Mas el les dice: No os asusteis: buscais a Jesus Nazareno, el que fue crucificado: resucitado ha; no esta aqui: he aqui el lugar en donde le pusieron. 7 Mas id, decid a sus discipulos, y a Pedro, que el va antes que vosotros a Galilea: alli le vereis, como os dijo. 8 Y ellas se fueron huyendo del sepulcro: porque las habia tomado temblor y espanto; ni decian nada a nadie, porque tenian miedo. 9 Mas como Jesus resucito por la manana, el primer [dia] de la semana, aparecio primeramente a Maria Magdalena de la cual habia echado siete demonios. 10 Yendo ella, lo hizo saber a los que habian estado con el, [que estaban] tristes y llorando. 11 Y ellos como oyeron que vivia, y que habia sido visto de ella, no [lo] creyeron. 12 Mas despues aparecio en otra forma a dos de ellos que iban caminando, yendo al campo. 13 Y ellos fueron y lo hicieron saber a los otros; y ni aun a ellos creyeron. 14 Finalmente se aparecio a los once mismos, estando sentados a la mesa, y censuroles su incredulidad, y dureza de corazon, que no hubiesen creido a los que le habian visto resucitado. 15 Y les dijo: Id por todo el mundo; predicad el Evangelio a toda criatura. 16 El que creyere, y fuere bautizado, sera salvo; mas el que no creyere, sera condenado. 17 Y estas* senales seguiran a los que creyeren: En mi nombre echaran fuera demonios; hablaran nuevas lenguas; 18 Quitaran serpientes: y si bebieren cosa mortifera, no les danara: sobre los enfermos pondran sus manos, y sanaran. 19 Y el Senor, despues que les hablo fue recibido arriba en el cielo, y sentose a la diestra de Dios. 20 Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, obrando con ellos el Senor, y confirmando la palabra con las senales que se seguian. EL SANTO EVANGELIO DE NUESTRO SENOR JESU-CRISTO SEGUN SAN LUCAS. CAPITULO 1. 1 HABIENDO muchos tentado a poner en orden la historia de las cosas que entre nosotros han sido ciertisimas, 2 Como nos [lo] ensenaron los que desde el principio [lo] vieron por sus ojos, y fueron ministros de la palabra; 3 Me ha parecido tambien [a mi,] despues de haber entendido todas las cosas desde el principio con diligencia, escribirte[las] por orden, oh muy buen Teofilo. 4 Para que conozcas la verdad de las cosas, en las cuales has sido ensenado. 5 HUBO en los dias de Herodes rey de Judea, un sacerdote llamado Zacarias, de la suerte de Abias; y su mujer, de las hijas de Aaron, llamada Elisabet. 6 Y eran ambos justos delante de Dios, andando sin reprension en todos los mandamientos y estatutos del Senor. 7 Y no tenian hijo: porque Elisabet era esteril, y ambos eran avanzados en dias. 8 Y acontecio que ejerciendo Zacarias el sacerdocio delante de Dios por el orden de su vez, 9 Conforme a la costumbre del sacerdocio, salio en suerte a poner incienso, entrando en el templo del Senor. 10 Y toda la multitud del pueblo estaba fuera orando a la hora del incienso. 11 Y se le aparecio el angel del Senor puesto en pie a la derecha del altar del incienso. 12 Y se turbo Zacarias viendole, y cayo temor sobre el. 13 Mas el angel le dijo: Zacarias, no temas; porque tu oracion ha sido oida; y tu mujer Elisabet te parira un hijo, y llamaras su nombre Juan. 14 Y tendras gozo y alegria, y muchos se gozaran de su nacimiento. 15 Porque sera grande delante de Dios; y no bebera vino ni sidra; y sera lleno del Espiritu Santo aun desde el seno de su madre. 16 Y a muchos de los hijos de Israel convertira al Senor Dios de ellos. 17 Porque el ira delante de el con el espiritu y virtud de Elias para convertir los corazones de los padres a los hijos, y los rebeldes a la prudencia de los justos, para aparejar al Senor un pueblo apercibido. 18 Y dijo Zacarias al angel: ?En que conocere esto? porque yo soy viejo, y mi mujer avanzada en dias. 19 Y respondiendo el angel, le dijo: Yo soy Gabriel, que estoy delante de Dios; y soy enviado a hablarte, y a darte estas buenas nuevas. 20 Y he aqui estaras mudo, y no podras hablar, hasta el dia que esto sea hecho; por cuanto no creiste a mis palabras, las cuales se cumpliran a su tiempo. 21 Y el pueblo estaba esperando a Zacarias, y se maravillaban de que el se detuviese en el templo. 22 Y saliendo, no les podia hablar; y entendieron que habia visto vision en el templo: y el les hablaba por senas, y quedo mudo. 23 Y fue, que cumplidos los dias de su oficio, se vino a su casa. 21 Y despues de aquellos dias concibio su mujer Elisabet, y se encubrio por cinco meses, diciendo: 25 Porque el Senor me ha hecho asi en los dias en que miro para quitar mi afrenta entre los hombres. 26 Y al sexto mes el angel Gabriel fue enviado de Dios a [una] ciudad de Galilea llamada Nazaret, 27 A una virgen desposada con un varon que se llamaba Jose, de la casa de David; y el nombre de la virgen [era] Maria. 28 Y entrando el angel adonde estaba, dijo iSalve, muy favorecida! el Senor [es] contigo: bendita tu entre las mujeres. 29 Mas ella cuando le vio, se turbo de sus palabras, y pensaba que salutacion fuese esta. 30 Entonces el angel le dijo: Maria no temas, porque has hallado gracia cerca de Dios. 31 Y he aqui que concebiras en tu seno, y pariras un hijo, y llamaras su nombre JESUS. 32 Este sera grande y sera llamado Hijo del Altisimo; y le dara el Senor Dios el trono de David su padre. 33 Y reinara en la casa de Jacob por siempre; y de su reino no habra fin. 34 Entonces Maria dijo al angel: ?Como sera esto? porque no conozco varon. 35 Y respondiendo el angel le dijo: El Espiritu Santo vendra sobre ti, y la virtud del Altisimo te hara sombra: por lo cual tambien lo Santo que nacera, sera llamado Hijo de Dios. 36 Y he aqui, Elisabet tu parienta, tambien ella ha concebido hijo en su vejez; y este es el sexto mes a ella que es llamada la esteril: 37 Porque ninguna cosa es imposible para Dios. 38 Entonces Maria dijo: He aqui la criada del Senor; hagase a mi conforme a tu palabra. Y el angel partio de ella. 39 En aquellos dias levantandose Maria, fue a la montana con priesa, a una ciudad de Juda, 40 Y entro en casa de Zacarias, y saludo a Elisabet. 41 Y acontecio, que como oyo Elisabet la salutacion de Maria, la criatura salto en su vientre; y Elisabet fue llena de Espiritu Santo, 42 Y exclamo a gran voz, y dijo: Bendita tu entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre. 43 ?Y de donde esto a mi, que la madre de mi Senor venga a mi? 44 Porque he aqui, que como llego la voz de tu salutacion a mis oidos, la criatura salto de alegria en mi vientre. 45 Y bienaventurada la que creyo porque se cumpliran las cosas que le fueron dichas [de parte] del Senor. 46 Entonces Maria dijo: Engrandece mi alma al Senor; 41 Y mi espiritu se alegro en Dios mi Salvador. 48 Porque ha mirado a la bajeza de su criada: porque he aqui, desde ahora me diran bienaventurada todas las generaciones. 49 Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso: y santo [es] su nombre. 50 Y su misericordia de generacion a generacion a los que le temen. 51 Hizo valentia con su brazo: esparcio los soberbios del pensamiento de su corazon. 52 Quito los poderosos de los tronos, y levanto a los humildes. 53 A los hambrientos hinchio de bienes; y a los ricos envio vacios. 54 Recibio a Israel su siervo, acordandose de la misericordia. 55 Como hablo a nuestros padres, a Abraham y a su simiente para siempre. 56 Y se quedo Maria con ella como tres meses: despues se volvio a su casa. 57 Y a Elisabet se le cumplio el tiempo de parir, y pario un hijo. 58 Y oyeron los vecinos y los parientes que Dios habia hecho con ella grande misericordia, y se alegraron con ella. 59 Y acontecio, que al octavo dia vinieron para circuncidar al nino, y le llamaban del nombre de su padre, Zacarias. 60 Y respondiendo su madre, dijo: No; sino Juan sera llamado. 61 Y le dijeron: ?Por que? nadie hay en tu parentela que se llama de este nombre. 62 Y hablaron por senas a su padre como le queria llamar. 63 Y demandando la tablilla, escribio, diciendo: Juan es su nombre. Y todos se maravillaron. 64 Y luego fue abierta su boca, y su lengua, y hablo bendiciendo a Dios. 65 Y fue un temor sobre todos los vecinos de ellos; y en todas las montanas de Judea fueron divulgadas todas estas cosas. 66 Y todos los que [las] oian, [las] conservaban en su corazon, diciendo: ?Quien sera este nino? Y la mano del Senor estaba con el. 67 Y Zacarias su padre fue lleno de Espiritu Santo, y profetizo, diciendo: 68 Bendito el Senor Dios de Israel que ha visitado y hecho redencion a su pueblo. 69 Y nos alzo un cuerno de salvacion en la casa de David su siervo, 70 Como hablo por boca de sus santos profetas, que fueron desde el principio: 71 Salvacion de nuestros enemigos, y de mano de todos los que nos aborrecieron; 72 Para hacer misericordia con nuestros padres, y acordandose de su santo pacto; 73 Del juramento que juro a Abraham nuestro padre, que nos habia de dar, 74 Que sin temor librados de nuestros enemigos, le serviriamos 75 En santidad y justicia delante de el, todos los dias nuestros. 76 Y tu, nino, profeta del Altisimo seras llamado: porque iras ante la faz del Senor, para aparejar sus caminos, 77 Dando conocimiento de salud a su pueblo, para remision de sus pecados, 78 Por las entranas de misericordia de nuestro Dios, con que nos visito de lo alto el Oriente, 79 Para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte, para encaminar nuestros pies por camino de paz. 80 Y el nino crecia, y se fortalecia en espiritu; y estuvo en los desiertos hasta el dia que se mostro a Israel. CAPITULO 2. 1 Y ACONTECIO en aquellos dias, que salio edicto de parte de Augusto Cesar, que toda la tierra fuese empadronada. 2 Este empadronamiento primero fue hecho, siendo Cirenio gobernador de la Siria. 3 E iban todos para ser empadronados, cada uno a su ciudad. 4 Y subio Jose de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Bethlehem, por cuanto era de la casa y familia de David, 5 Para ser empadronado con Maria su mujer, desposada con el, la cual estaba en cinta. 6 Y acontecio que estando ellos alli, se cumplieron los dias en que ella habia de parir. 7 Y pario a su hijo primogenito, y le envolvio en panales, y acostole en un pesebre; porque no habia lugar para ellos en el meson. 8 Y habia pastores en la misma tierra, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su ganado. 9 Y he aqui el angel del Senor vino sobre ellos, y la claridad de Dios los cerco de resplandor; y tuvieron gran temor. 10 Mas el angel les dijo: No temais, porque he aqui os doy nuevas de gran gozo, que sera para todo el pueblo: 11 Que os ha nacido hoy en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo el Senor. 12 Y esto os [sera por] senal: hallareis al Nino envuelto en panales, echado en un pesebre. 13 Y repentinamente fue con el angel una multitud de los ejercitos celestiales, que alababan a Dios, y decian: 14 Gloria en las alturas a Dios, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres. 15 Y acontecio, que como los angeles se fueron de ellos al cielo, los pastores dijeron los unos a los otros: Pasemos, pues, hasta Bethlehem, y veamos esto que ha sucedido, [y] que el Senor nos ha manifestado. 16 Y vinieron apriesa, y hallaron a Maria, y a Jose, y al Nino acostado en el pesebre. 17 Y viendo[le] hicieron notorio lo que les habia sido dicho del Nino. 18 Y todos los que oyeron, se maravillaron de lo que los pastores les decian. 19 Mas Maria guardaba todas estas cosas confiriendo[las] en su corazon. 20 Y se volvieron los pastores glorificando y alabando a Dios de todas las cosas que habian oido y visto, como les habia sido dicho. 21 Y pasados los ocho dias para circuncidar al Nino, llamaron su nombre Jesus, el cual [le] fue puesto por el angel antes que el fuese concebido en el vientre. 22 Y como se cumplieron los dias de la purificacion de ella, conforme a la ley de Moises, le trajeron a Jerusalem para presentar[le] al Senor; 23 (Como esta escrito en la ley del Senor: Todo varon que abriere la matriz, sera llamado santo al Senor:) 24 Y para dar la ofrenda, conforme a lo que esta dicho en la ley del Senor, un por de tortolas, o dos palominos. 25 Y he aqui, habia un hombre en Jerusalem, llamado Simeon, y este hombre, justo y pio, esperaba la consolacion de Israel; y el Espiritu Santo era sobre el. 26 Y habia recibido respuesta del Espiritu Santo, que no veria la muerte antes que viese al Cristo del Senor. 27 Y vino por Espiritu al templo. Y cuando metieron al Nino Jesus sus padres en el templo para hacer por el conforme a la costumbre de la ley, 28 Entonces el le tomo en sus brazos, y bendijo a Dios, y dijo: 29 Ahora despides, Senor, a tu siervo, conforme a tu palabra, en paz: 30 Porque han visto mis ojos tu Salvacion, 31 La cual has aparejado en presencia de todos los pueblos; 32 Luz para ser revelada a los Gentiles, y la gloria de tu pueblo Israel. 33 Y Jose y su madre estaban maravillados de las cosas que se decian de el. 34 Y los bendijo Simeon, y dijo a su madre Maria: He aqui que este es puesto para caida y para levantamiento de muchos en Israel, y para senal a la que sera contradicho: 35 Y una espada traspasara tu alma de ti misma, para que sean manifestados los pensamientos de muchos corazones. 36 Estaba tambien [alli] Ana, profetisa hija de Fanuel, de la tribu de Aser; la cual habia venido en grande edad, y habia vivido con su marido siete anos desde su virginidad: 37 Y [era] viuda de hasta ochenta y cuatro anos, que no se apartaba del templo, sirviendo de noche y de dia con ayunos y oraciones. 38 Y esta sobreviniendo en la misma hora, juntamente confesaba al Senor y hablaba de el a todos los que esperaban la redencion en Jerusalem. 39 Mas como cumplieron todas las cosas segun la ley del Senor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. 40 Y el Nino crecia, y fortaleciase, y se henchia de sabiduria; y la gracia de Dios era sobre el. 41 E iban sus padres todos los anos a Jerusalem en la fiesta de la Pascua. 42 Y cuando fue de doce anos, subieron ellos a Jerusalem conforme a la costumbre del dia de la fiesta. 43 Y acabados los dias, volviendo ellos se quedo el Nino Jesus en Jerusalem sin saberlo Jose y su madre. 44 Y pensando que estaba en la compania, anduvieron camino de un dia, y le buscaban entre los parientes y entre los conocidos. 45 Mas como no le hallasen, volvieron a Jerusalem buscandole. 46 Y acontecio, que tres dias despues le hallaron en el templo sentado en medio de los doctores, oyendoles y preguntandoles. 47 Y todos los que le oian, se pasmaban de su entendimiento y de sus respuestas. 48 Y cuando le vieron, se maravillaron; y dijole su madre: Hijo ?por que nos has hecho asi? He aqui tu padre y yo te hemos buscado con dolor. 49 Entonces [el] les dice: ?Que hay? ?Por que me buscabais? ?No sabiais que en los negocios de mi Padre me conviene estar? 50 Mas ellos no entendieron las palabras que les hablo. 51 Y descendio con ellos, y vino a Nazaret, y estaba sujeto a ellos. Y su madre guardaba todas estas cosas en su corazon. 52 Y Jesus crecia en sabiduria, y en edad, y en gracia para con Dios y los hombres. CAPITULO 3. 1 Y EN el ano quince del imperio de Tiberio Cesar, siendo gobernador de Judea Poncio Pilato, y Herodes tetrarca de Galilea, y su hermano Felipe tetrarca de Iturea y de la provincia de Traconite, y Lisanias tetrarca de Abilinia, 2 Siendo sumos sacerdotes Anas y Caifas, vino palabra del Senor sobre Juan, hijo de Zacarias, en el desierto. 3 Y el vino por toda la tierra alrededor del Jordan, predicando el bautismo de arrepentimiento para la remision de pecados; 4 Como esta escrito en el libro de las palabras del profeta Isaias que dice: Voz del que clama en el desierto: Aparejad el camino del Senor, haced derechas sus sendas. 5 Todo valle se henchira, y bajarase todo monte y collado; y los [caminos] torcidos seran enderezados, y los caminos asperos allanados; 6 Y vera toda carne la salvacion de Dios. 7 Y decia a las gentes que salian para ser bautizados de el: Oh generacion de viboras, ?quien os enseno a huir de la ira que vendra? 8 Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento, y no comenceis a decir en vosotros mismos: Tenemos a Abraham por padre: porque os digo que puede Dios, aun de estas piedras, levantar hijos a Abraham. 9 Y ya tambien el hacha esta puesta a la raiz de los arboles: todo arbol pues que no hace buen fruto, es cortado, y echado en el fuego. 10 Y las gentes le preguntaban, diciendo: ?Pues que haremos? 11 Y respondiendo, les dijo: El que tiene dos tunicas, de al que no tiene; y el que tiene que comer, haga lo mismo. 12 Y vinieron tambien publicanos para ser bautizados, y le dijeron: ?Maestro, que haremos? 13 Y el les dijo: No exijais mas de lo que os esta ordenado. 14 Y le preguntaron tambien los soldados, diciendo: Y nosotros, ?que haremos? Y les dice: No hagais extorsion a nadie, ni calumnieis; y contentaos con vuestras pagas. 15 Y estando el pueblo esperando, y pensando todos de Juan en sus corazones, si el fuese el Cristo, 16 Respondio Juan, diciendo a todos: Yo, a la verdad, os bautizo en agua; mas viene quien es mas poderoso que yo, de quien no soy digno de desatar la correa de sus zapatos: el os bautizara en Espiritu Santo y fuego; 17 Cuyo bieldo [esta] en su mano, y limpiara su era y juntara el trigo en su alfoli, y la paja quemara en fuego que nunca se apagara. 18 Y amonestando, otras muchas cosas tambien anunciaba al pueblo. 19 Entonces Herodes el tetrarca, siendo reprendido por el a causa de Herodias, mujer de Felipe su hermano, y de todas las maldades que habia hecho Herodes, 20 Anadio tambien esto sobre todo, que encerro a Juan en la carcel: 21 Y acontecio que, como todo el pueblo se bautizaba, tambien Jesus fuese bautizado; y orando, el cielo se abrio, 22 Y descendio el Espiritu Santo sobre el en forma corporal, como paloma, y fue hecha una voz del cielo que decia: Tu eres mi Hijo amado, en ti me he complacido. 23 Y el mismo Jesus comenzaba a ser como de treinta anos hijo de Jose, como se creia, que fue hijo de Eli, 24 Que fue de Matat, que fue de Levi, que fue de Melqui, que fue de Janne, que fue de Jose, 25 Que fue de Matatias, que fue de Amos, que fue de Nahum, que fue de Eslai, que fue de Naggai, 26 Que fue de Maat, que fue de Matatias, que fue de Semei, que fue de Jose, que fue de Judas, 27 Que fue de Joana, que fue de Resa, que fue de Zorobabel, que fue de Salathiel, que fue de Neri, 28 Que fue de Melqui, que fue de Addi, que fue de Cosam, que fue de Elmodam, que fue de Er, 29 Que fue de Josue, que fue de Elieser, que fue de Jorim, que fue de Matat, que fue de Levi, 30 Que fue de Simeon, que fue de Juda, que fue de Jose, que fue de Jonan, que fue de Eliaquim, 31 Que fue de Meleas, que fue de Menan, que fue de Matata, que fue de Nathan, que fue de David, 32 Que fue de Jesse, que fab de Obed, que fue de Booz, que fue de Salmon, que fue de Naason, 33 Que fue de Aminadab, que fue de Aram, que fue de Esrom, que fue de Phares, que fue de Juda, 34 Que fue de Jacob, que fue de Isaac, que fue de Abraham, que fue de Tara, que fue de Nacor, 35 Que fue de Saruch, que fue de Ragau, que fue de Falec, que fue de Heber, que fue de Sala, 36 Que fue de Cainan, que fue de Arfaxad, que fue de Sem, que fue de Noe, que fue de Lamech, 37 Que fue de Matusala, que fue de Enoc, que fue de Jared, que fue de Malaleel, que fue de Cainan, 38 Que fue de Enos, que fue de Seth, que fue de Adam, que fue de Dios. CAPITULO 4. 1 Y JESUS, lleno de Espiritu Santo, volvio del Jordan, y fue llevado por el Espiritu al desierto, 2 Por cuarenta dias, y era tentado del diablo. Y no comio cosa en aquellos dias: los cuales pasados tuvo hambre. 3 Entonces el diablo le dijo: Si eres Hijo de Dios, di a esta piedra que se haga pan. 4 Y Jesus respondiendole, dijo: Escrito esta: Que no con pan solo vivira el hombre, mas con toda palabra de Dios. 5 Y le llevo el diablo a un alto monte y le mostro en un momento de tiempo todos los reinos de la tierra; 6 Y le dijo el diablo: A ti te dare toda esta potestad, y la gloria de ellos: porque a mi es entregada, y a quien quiero la doy. 7 Pues si tu adorares delante de mi, seran todos tuyos. 8 Y respondiendo Jesus, le dijo: Vete de mi, Satanas, porque escrito esta: A tu Senor Dios adoraras, y a el solo serviras. 9 Y le llevo a Jerusalem, y pusole sobre las almenas del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, echate de aqui abajo. 10 Porque escrito esta; Que a sus angeles mandara de ti, que te guarden; 11 Y en las manos te llevaran, porque no danes tu pie en piedra. 12 Y respondiendo Jesus, le dijo: Dicho esta: No tentaras al Senor tu Dios. 13 Y acabada toda tentacion, el diablo se fue de el por [algun] tiempo. 14 Y Jesus volvio en virtud del Espiritu a Galilea, y salio la fama de el por toda la tierra de alrededor. 15 Y el ensenaba en las sinagogas de ellos, y era glorificado de todos. 16 Y vino a Nazaret, donde habla sido criado y entro, conforme a su costumbre, el dia del Sabado en la sinagoga, y se levanto a leer. 17 Y fuele dado el libro del profeta Isaias; y como abrio el libro, hallo el lugar donde estaba escrito: 18 El Espiritu del Senor [es] sobre mi, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado para sanar los quebrantados de corazon: para pregonar a los cautivos libertad, y a los ciegos vista; para poner en libertad a los quebrantados; 19 Para predicar el ano agradable del Senor. 20 Y rollando el libro, lo dio al ministro, y sentose: y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en el. 21 Y comenzo a decirles: Hoy se ha cumplido esta escritura en vuestros oidos. 22 Y todos le daban testimonio, y estaban maravillados de las palabras de gracia que salian de su boca, y decian: ?No es este el hijo de Jose? 23 Y les dijo: Sin duda me direis este refran: Medico, curate a ti mismo, de tantas cosas que hemos oido haber sido hechas en Capernaum, haz tambien aqui en tu tierra. 24 Y dijo: De cierto os digo que ningun profeta es acepto en su tierra. 25 Mas en verdad os digo, [que] muchas viudas habia en Israel en los dias de Elias, cuando el cielo fue cerrado por tres anos y seis meses, que hubo una grande hambre en toda la tierra; 26 Pero a ninguna de ellas fue enviado Elias, sino a Sarepta de Sidon, a una mujer viuda. 27 Y muchos leprosos habia en Israel en tiempo del profeta Eliseo; mas ninguno de ellos fue limpio, sino Naaman el Siro. 28 Entonces todos en la sinagoga fueron llenos de ira, oyendo estas cosas; 29 Y levantandose, le echaron fuera de la ciudad, y le llevaron hasta la cumbre del monte, sobre el cual la ciudad de ellos estaba edificada, para despenarle. 30 Mas el, pasando por medio de ellos, se fue. 31 Y descendio a Capernaum, ciudad de Galilea y [alli] los ensenaba en los Sabados. 32 Y se maravillaban de su doctrina, porque su palabra era con potestad. 33 Y estaba en la sinagoga un hombre que tenia un espiritu de un demonio inmundo, el cual exclamo a gran voz, 34 Diciendo: Dejanos. ?Que tenemos contigo, Jesus Nazareno? ?Has venido a destruirnos? Yo te conozco quien eres, el Santo de Dios. 35 Y Jesus le increpo, diciendo: Enmudece, y sal de el. Entonces el demonio, derribandole en medio, salio de el, y no le hizo dano alguno. 36 Y hubo espanto en todos, y hablaban unos a otros diciendo: ?Que palabra es esta, que con autoridad y potencia manda a los espiritus inmundos, y salen? 37 Y la fama de el se divulgaba de todas partes por todos los lugares de la comarca. 38 Y levantandose Jesus de la sinagoga, entro en casa de Simon; y la suegra de Simon estaba con una grande fiebre; y le rogaron por ella. 39 E inclinandose hacia ella, rino a la fiebre, y la fiebre la dejo: y ella levantandose luego, les servia. 40 Y poniendose el sol, todos los que tenian enfermos de diversas enfermedades, los traian a el: y el, poniendo las manos sobre cada uno de ellos, los sanaba. 41 Y salian tambien demonios de muchos, dando voces, y diciendo: Tu eres el Hijo de Dios: mas rinendoles no les dejaba hablar; porque sabian que el era el Cristo. 42 Y siendo ya de dia salio, y se fue a un lugar desierto: y las gentes le buscaban, y vinieron hasta el; y le detenian para que no se apartase de ellos. 43 Mas el les dijo: Que tambien a otras ciudades es necesario que anuncie el Evangelio del reino de Dios; porque para esto soy enviado. 44 Y predicaba en las sinagogas de Galilea. CAPITULO 5. 1 Y ACONTECIO, que estando el junto al lago de Genezaret, las gentes se agolpaban sobre el para oir la palabra de Dios. 2 Y vio dos barcos que estaban cerca de la orilla del lago: y los pescadores, habiendo descendido de ellos, lavaban sus redes. 3 Y entrando en uno de estos barcos, el cual era de Simon, le rogo que le desviase de tierra un poco; y sentandose, ensenaba desde el barco a las gentes. 4 Y como ceso de hablar, dijo a Simon: Tira a alta mar, y echad vuestras redes para pescar. 5 Y respondiendo Simon, le dijo: Maestro, habiendo trabajado toda la noche, nada hemos tomado: mas en tu palabra echare la red. 6 Y habiendolo hecho, encerraron gran multitud de pescado, que su red se rompia. 7 E hicieron senas a los companeros que [estaban] en el otro barco, que viniesen a ayudarles; y vinieron, y llenaron ambos barcos, de tal manera que se anegaban. 8 Lo cual viendo Simon Pedro, se derribo de rodillas a Jesus, diciendo: Apartate de mi, Senor, porque soy hombre pecador. 9 Porque temor le habia rodeado, y a todos los que [estaban] con el, de la presa de los peces que habian tomado: 10 Y asimismo a Jacobo y a Juan, hijos de Zebedeo, que eran companeros de Simon. Y Jesus dijo a Simon: No temas; desde ahora pescaras hombres. 11 Y como llegaron a tierra los barcos, dejandolo todo, le siguieron. 12 Y acontecio que estando en una ciudad, he aqui un hombre lleno de lepra, el cual viendo a Jesus, postrandose sobre el rostro, le rogo diciendo: Senor, si quisieres, puedes limpiarme. 13 Entonces extendiendo la mano le toco, diciendo: Quiero; se limpio. Y luego la lepra se fue de el; 14 Y el le mando que no lo dijese a nadie. Mas ve, ([dijole]) muestrate al sacerdote, y ofrece por tu limpieza, como mando Moises, para [que sirva de] testimonio a ellos. 15 Empero tanto mas se extendia su fama: y se juntaban muchas gentes a oir y ser sanadas de sus enfermedades. 16 Mas el se apartaba a los desiertos, y oraba. 17 Y acontecio un dia, que el estaba ensenando, y los Fariseos y doctores de la ley estaban sentados, los cuales habian venido de todas las aldeas de Galilea, y de Judea, y Jerusalem: y la virtud del Senor estaba [alli] para sanarlos. 18 Y he aqui unos hombres, que traian sobre un lecho un hombre, que estaba paralitico: y buscaban [por donde] meterle, y ponerle delante de el. 19 Y no hallando por donde meterle a causa de la multitud, subieron encima de la casa, y por el tejado le bajaron con el lecho en medio, delante de Jesus. 20 El cual, viendo la fe de ellos, le dice: Hombre, tus pecados te son perdonados. 21 Entonces los escribas y los Fariseos comenzaron a pensar, diciendo: ?Quien es este que habla blasfemias? ?Quien puede perdonar pecados, sino solo Dios? 22 Jesus entonces, conociendo los pensamientos de ellos, respondiendo les dijo ?Que pensais en vuestros corazones? 23 ?Que es mas facil, decir: Tus pecados te son perdonados; o decir: Levantate, y anda? 24 Pues para que sepais que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra de perdonar pecados, (dice al paralitico): A ti digo: Levantate, toma tu lecho, y vete a tu casa. 25 Y luego, levantandose en presencia de ellos, y tomando aquel en que estaba echado, se fue a su casa, glorificando a Dios. 26 Y tomo espanto a todos, y glorificaban a Dios; y fueron llenos de temor, diciendo: Que hemos visto maravillas hoy. 27 Y despues de estas cosas salio, y vio a un publicano llamado Levi, sentado al banco de los publicos tributos, y le dijo: Sigueme. 28 Y dejadas todas cosas, levantandose, le siguio. 29 E hizo Levi gran banquete en su casa; y habia mucha compania de publicanos, y de otros, los cuales estaban a la mesa con ellos. 30 Y los escribas y los Fariseos murmuraban contra sus discipulos, diciendo: ?Por que comeis y bebeis con los publicanos y pecadores? 31 Y respondiendo Jesus, les dijo: los que estan sanos no necesitan medico sino los que estan enfermos. 32 No he venido a llamar justos, sino pecadores a arrepentimiento. 33 Entonces ellos le dijeron: ?Por que los discipulos de Juan ayunan muchas veces, y hacen oraciones, y asimismo los de los Fariseos; y tus discipulos comen y beben? 34 Y el les dijo: ?Podeis hacer que los que estan de bodas ayunen, entretanto que el Esposo esta con ellos? 35 Empero vendran dias cuando el Esposo les sera quitado; entonces ayunaran en aquellos dias. 36 Y les decia tambien una parabola: Nadie mete remiendo de pano nuevo en vestido viejo, de otra manera el nuevo rompe, y al viejo no conviene remiendo nuevo. 37 Y nadie echa vino nuevo en cueros viejos; de otra manera el vino nuevo rompera los cueros, y el vino se derramara, y los cueros se perderan. 38 Mas el vino nuevo en cueros nuevos se ha de echar; y lo uno y lo otro se conserva. 39 Y ninguno que bebiere del anejo, quiere luego el nuevo; porque dice: El anejo es mejor. CAPITULO 6. 1 Y ACONTECIO que pasando el por los sembrados en un Sabado segundo del primero, sus discipulos arrancaban espigas, y comian, estregando[las] con las manos. 2 Y algunos de los Fariseos les dijeron: ?Por que haceis lo que no es licito hacer en los Sabados? 3 Y respondiendo Jesus les dijo: ?Ni aun esto habeis leido que hizo David cuando tuvo hambre, el, y los que con el estaban? 4 ?Como entro en la casa de Dios, y tomo los panes de la proposicion, y comio y dio tambien a los que [estaban] con el; los cuales no era licito comer, sino a solos los sacerdotes? 5 Y les decia: El Hijo del hombre es Senor aun del Sabado. 6 Y acontecio tambien en otro Sabado, que el entro en la sinagoga y ensenaba; y estaba alli un hombre que tenia la mano derecha seca. 7 Y le acechaban los escribas y los Fariseos, si sanaria en Sabado, por hallar de que le acusasen. 8 Mas el sabia los pensamientos de ellos; y dijo al hombre que tenia la mano seca: Levantate, y ponte en medio. Y el, levantandose, se puso en pie. 9 Entonces Jesus les dice: Os preguntare [una cosa:] ?Es licito en Sabados hacer bien, o hacer mal? ?salvar la vida, o quitarla? 10 Y mirandolos a todos alrededor, dice al hombre: Extiende tu mano; y el lo hizo asi, y su mano fue restaurada. 11 Y ellos se llenaron de rabia, y hablaban los unos a los otros que harian a Jesus. 12 Y acontecio en aquellos dias, que fue al monte a orar, y paso la noche orando a Dios. 13 Y como fue de dia, llamo a sus discipulos, y escogio doce de ellos, los cuales tambien llamo apostoles: 14 A Simon, al cual tambien llamo Pedro, y a Andres su hermano; Jacobo y Juan, Felipe y Bartolome, 15 Mateo y Tomas, y Jacobo [hijo] de Alfeo, y Simon el que se llama Celador; 16 Judas hermano de Jacobo, y Judas Iscariote, que tambien fue el traidor. 17 Y descendio con ellos, y se paro en un lugar llano, y la compania de sus discipulos, y una grande multitud de pueblo de toda Judea y de Jerusalem, y de la costa de Tiro y de Sidon, que habian venido a oirle, y para ser sanados de sus enfermedades; 18 Y [otros] que habian sido atormentados de espiritus inmundos: y estaban curados. 19 Y toda la gente procuraba tocarle; porque salia de el virtud, y sanaba a todos. 20 Y alzando el los ojos a sus discipulos, decia: Bienaventurados [vosotros] los pobres, porque vuestro es el reino de Dios. 21 Bienaventurados los que ahora teneis hambre; porque sereis saciados. Bienaventurados los que ahora llorais; porque reireis. 22 Bienaventurados sereis cuando los hombres os aborrecieren, y cuando os apartaren de si, y os denostaren, y desecharen vuestro nombre como malo por el Hijo del hombre. 23 Gozaos en aquel dia, y alegraos; porque he aqui vuestro galardon [es] grande en los cielos: porque asi hacian sus padres a los profetas. 24 Mas iay de vosotros, ricos! porque teneis vuestro consuelo. 25 iAy de vosotros, los que estais hartos! porque tendreis hambre. iAy de vosotros, los que ahora reis! porque lamentareis y llorareis. 26 iAy de vosotros, cuando todos los hombres dijeren bien de vosotros! porque asi hacian sus padres a los falsos profetas. 27 Mas a vosotros los que ois, digo: Amad a vuestros enemigos; haced bien a los que os aborrecen. 28 Bendecid a los que os maldicen, y orad por los que os calumnian. 29 Y al que te hiriere en la mejilla, dale tambien la otra: y al que te quitare la capa, ni aun el sayo le defiendas. 30 Y a cualquiera que te pidiere, da: y al que tomare lo que [es] tuyo, no vuelvas a pedir. 31 Y como quereis que os hagan los hombres, asi hacedles tambien vosotros. 32 Porque si amais a los que os aman; ?que gracias tendreis? porque tambien los pecadores aman a los que los aman. 33 Y si hiciereis bien a los que os hacen bien, ?que gracias tendreis? porque tambien los pecadores hacen lo mismo. 31 Y si prestareis a aquellos de quienes esperais recibir, ?que gracias tendreis? porque tambien los pecadores prestan a los pecadores, para recibir otro tanto. 35 Amad pues a vuestros enemigos; y haced bien, y prestad no esperando de ello nada: y sera vuestro galardon grande, y sereis hijos del Altisimo: porque el es benigno [aun] para con los ingratos y malos. 36 Sed pues misericordiosos, como tambien vuestro Padre es misericordioso. 37 No juzgueis, y no sereis juzgados: no condeneis, y no sereis condenados: perdonad, y sereis perdonados. 38 Dad, y se os dara; medida buena, apretada, remecida, y rebosando, daran en vuestro seno: porque con la misma medida que midiereis, os sera vuelto a medir. 39 Y les decia una parabola: ?Puede el ciego guiar al ciego? ?no caeran ambos en el hoyo? 40 El discipulo no es sobre su maestro; mas cualquiera que fuere como el maestro, sera perfecto. 41 ?Por que miras la paja que [esta] en el ojo de tu hermano, y la viga que [esta] en tu propio ojo no consideras? 42 ?O como puedes decir a tu hermano: Hermano, deja, echare fuera la paja que [esta] en tu ojo, no mirando tu la viga que [esta] en tu ojo? Hipocrita, echa primero fuera de tu ojo la viga, y entonces veras bien para sacar la paja que [esta] en el ojo de tu hermano. 43 Porque no es buen arbol el que da malos frutos; ni arbol malo el que da buen fruto. 44 Porque cada arbol por su fruto es conocido: que no cogen higos de las espinas, ni vendimian uvas de las zarzas. 46 El buen hombre del buen tesoro de su corazon saca bien: y el mal hombre del mal tesoro de su corazon saca mal; porque de la abundancia del corazon habla su boca. 46 ?Por que me llamais, Senor, Senor, y no haceis lo que digo? 47 Todo aquel que viene a mi, y oye mis palabras, y las hace, [yo] os ensenare a quien es semejante: 48 Semejante es al hombre que edifica una casa, el cual cavo y ahondo, y puso el fundamento sobre la pena: y cuando vino una avenida, el rio dio con impetu en aquella casa, mas no la pudo menear; porque estaba fundada sobre la pena. 49 Mas el que oyo y no hizo, semejante es al hombre que edifico su casa sobre tierra, sin fundamento; en la cual el rio dio con impetu, y luego cayo: y fue grande la ruina de aquella casa. CAPITULO 7. 1 Y COMO acabo todas sus palabras oyendole el pueblo, entro en Capernaum. 2 Y el siervo de un centurion, al cual tenia el en estima, estaba enfermo y a punto de morir 3 Y como oyo [hablar] de Jesus, envio a el los ancianos de los Judios, rogandole que viniese, y librase a su siervo. 4 Y viniendo ellos a Jesus, rogaronle con diligencia, diciendole: Porque es digno de concederle esto; 5 Que ama nuestra nacion, y el nos edifico una sinagoga. 6 Y Jesus fue con ellos; mas como ya no estuviesen lejos de su casa envio el centurion amigos a el diciendole: Senor, no te incomodes, que no soy digno que entres debajo de mi tejado: 7 Por lo cual ni aun me tuve por digno de venir a ti; mas di la palabra, y mi criado sera sano. 8 Porque tambien yo soy hombre puesto en potestad, que tengo debajo de mi soldados; y digo a este: Ve; y va: y al otro: Ven; y viene: y a mi siervo: Haz esto; y [lo] hace. 9 Lo cual oyendo Jesus, se maravillo de el; y vuelto, dijo a las gentes que le seguian: Os digo [que] ni aun en Israel he hallado tanta fe. 10 Y vueltos a casa los que habian sido enviados, hallaron sano al siervo que habia estado enfermo. 11 Y acontecio despues, que [el] iba a la ciudad que se llama Nain, e iban con el muchos de sus discipulos, y gran compania. 12 Y como llego cerca de la puerta de la ciudad, he aqui que sacaban fuera a un difunto, unigenito a su madre, la cual tambien era viuda: y habia con ella grande compania de la ciudad. 13 Y como el Senor la vio, compadeciose de ella, y le dice: No llores. 14 Y acercandose, toco el feretro; y los que [le] llevaban, pararon. Y dice: Mancebo, a ti digo, levantate. 15 Entonces se incorporo el que habia muerto, y comenzo a hablar; y diolo a su madre. 16 Y todos tuvieron miedo, y glorificaban a Dios, diciendo: Que un gran profeta se ha levantado entre nosotros, y que Dios ha visitado a su pueblo. 17 Y salio esta fama de el por toda Judea, y por toda la tierra de alrededor. 18 Y sus discipulos dieron a Juan las nuevas de todas estas cosas: y llama Juan a dos de sus discipulos. 19 Y envio a Jesus, diciendo: ?Eres tu aquel que habia de venir, o esperaremos a otro? 20 Y como los hombres vinieron a el, dijeron: Juan el Bautista nos ha enviado a ti, diciendo: ?Eres tu aquel que habia de venir, o esperaremos a otro, 21 Y en la misma hora sano a muchos de enfermedades, y plagas, y de espiritus malos; y a muchos ciegos dio la vista. 22 Y respondiendo Jesus les dijo: Id, dad las nuevas a Juan de lo que habeis visto y oido: Que los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos resucitan, a los pobres es anunciado el Evangelio. 23 Y bienaventurado es el que no fuere escandalizado en mi. 24 Y como se fueron los mensajeros de Juan, comenzo a hablar de Juan a las gentes: ?Que salisteis a ver al desierto? ?Una cana que es agitada del viento? 25 Mas ?que salisteis a ver? ?Un hombre cubierto de vestidos delicados? He aqui que los que estan en vestido precioso, y viven en delicias, en los palacios de los reyes estan. 26 Mas ?que salisteis a ver? ?Un profeta? Tambien os digo, y aun mas que profeta. 27 Este es de quien esta escrito: He aqui envio mi mensajero delante de tu faz, el cual aparejara tu camino delante de ti. 28 Porque os digo que entre los nacidos de mujeres, no hay mayor profeta que Juan el Bautista: mas el mas pequeno en el reino de los cielos es mayor que el. 29 Y todo el pueblo oyendole, y los publicanos, justificaron a Dios bautizandose con el bautismo de Juan. 30 Mas los Fariseos, y los sabios de la ley, desecharon el consejo de Dios contra si mismos, no siendo bautizados de el. 31 Y dice el Senor: ?A quien pues comparare los hombres de esta generacion, y a que son semejantes? 32 Semejantes son a los muchachos sentados en la plaza, y que dan voces los unos a los otros, y dicen: Os tanimos con flautas, y no bailasteis; os endechamos, y no llorasteis. 33 Porque vino Juan el Bautista, que ni comia pan, ni bebia vino; y decis: Demonio tiene. 34 Vino el Hijo del hombre, que come y bebe; y decis: He aqui un hombre comilon, y bebedor de vino, amigo de publicanos y de pecadores. 35 Mas la sabiduria es justificada de todos sus hijos. 36 Y le rogo uno de los Fariseos, que comiese con el. Y entrando en casa del Fariseo, sentose a la mesa. 37 Y he aqui una mujer que habia sido pecadora en la ciudad, como entendio que estaba a la mesa en casa de aquel Fariseo, trajo un [vaso de] alabastro de ungueento; 38 Y estando detras a sus pies, comenzo llorando a regar con lagrimas sus pies, y los limpiaba con los cabellos de su cabeza: y besaba sus pies, y [los] ungia con el ungueento. 39 Y como vio [esto] el Fariseo que le habia convidado, hablo entre si, diciendo: Este, si fuera profeta, conoceria quien y cual es la mujer que le toca, que es pecadora. 40 Entonces respondiendo Jesus, le dijo: Simon, una cosa tengo que decirte. Y el dice: Di, Maestro. 41 Un acreedor tenia dos deudores: el uno le debia quinientos denarios, y el otro cincuenta. 42 Y no teniendo ellos de que pagar, perdono [la deuda] a ambos. Di, pues ?cual de estos le amara mas? 43 Y respondiendo Simon, dijo: Pienso que aquel al cual perdono mas. Y el le dijo: Rectamente has juzgado. 44 Y vuelto a la mujer, dijo a Simon: ?Ves esta mujer? Entre en tu casa, no diste agua para mis pies; mas esta ha regado mis pies con lagrimas, y los ha limpiado con los cabellos. 45 No me diste beso; mas esta, desde que entre, no ha cesado de besar mis pies. 46 No ungiste mi cabeza con oleo; mas esta ha ungido con ungueento mis pies. 47 Por lo cual te digo [que] sus muchos pecados son perdonados, porque amo mucho: mas al que se perdona poco, poco ama. 48 Y a ella dijo: los pecados te son perdonados. 49 Y los que estaban juntamente sentados a la mesa, comenzaron a decir entre si: ?Quien es este que tambien perdona pecados? 50 Y dijo a la mujer: Tu fe te ha salvado: ve en paz. CAPITULO 8. 1 Y ACONTECIO despues, que el caminaba por todas las ciudades y aldeas predicando, y anunciando el Evangelio del reino de Dios: y los doce con el, 2 Y algunas mujeres que habian sido curadas [por el] de malos espiritus, y de enfermedades; Maria, que se llamaba Magdalena, de la cual habian salido siete demonios, 3 Y Juana, mujer de Chuza, procurador de Herodes, y Susana, y otras muchas que le servian de sus haciendas. 4 Y como se junto una grande compania, y los que estaban en cada ciudad vinieron a el, dijo por una parabola: 5 Uno que sembraba, salio a sembrar su simiente; y sembrando, una [parte] cayo junto al camino, y fue hollada; y las aves del cielo la comieron. 6 Y otra [parte] cayo sobre la piedra; y nacida, se seco, porque no tenia humedad. 7 Y otra [parte] cayo entre las espinas; y naciendo las espinas juntamente, la ahogaron. 8 Y otra [parte] cayo en buena tierra, y cuando fue nacida, llevo fruto a ciento por uno. Diciendo estas cosas clamaba: El que tiene oidos para oir, oiga. 9 Y sus discipulos le preguntaron diciendo, que era esta parabola. 10 Y el dijo: A vosotros es dado conocer los misterios del reino de Dios: mas a los otros por parabolas, para que viendo no vean, y oyendo no entiendan. 11 Es pues esta la parabola: La simiente es la palabra de Dios. 12 Y los de junto al camino, estos son los que oyen, y luego viene el diablo, y quita la palabra de su corazon, porque no crean y se salven. 13 Y los de sobre la piedra, [son] los que habiendo oido, reciben la palabra con gozo, mas estos no tienen raices: que a tiempo crecen, y en el tiempo de la tentacion se apartan, 14 Y la que cayo entre las espinas, estos son los que oyeron; mas yendose, son ahogados [luego] de los cuidados, y de las riquezas, y de los pasatiempos de la vida, y no llevan fruto. 15 Mas la que en buena tierra, estos son los que con corazon bueno y recto retienen la palabra oida, y llevan fruto en paciencia. 16 Ninguno que enciende la antorcha la cubre con [alguna] vasija, o la pone debajo de la cama; mas la pone en un candelero, para que los que entran, vean la luz. 17 Porque no hay cosa oculta, que no haya de ser manifestada; ni cosa escondida que no haya de ser entendida, y de venir a luz. 18 Mirad pues como ois; porque a cualquiera que tuviere, le sera dado; y a cualquiera que no tuviere, aun lo que parece tener le sera quitado. 19 Y vinieron a el su madre y hermanos; y no podian llegar a el por causa de la multitud. 20 Y le fue dado aviso, diciendo: Tu madre, y tus hermanos estan fuera que quieren verte. 21 El entonces respondiendo les dijo: mi madre y mis hermanos son los que oyen la palabra de Dios y la ejecutan. 22 Y acontecio un dia, [que] el entro en un barco con sus discipulos, y les dijo: Pasemos a la otra parte del lago. Y partieron. 23 Pero mientras ellos navegaban, el se durmio. Y sobrevino una tempestad de viento en el lago; y henchian [de agua,] y peligraban. 24 Y llegandose a el le despertaron, diciendo: Maestro, Maestro, que perecemos. Y despertado el, increpo al viento y a la tempestad del agua; y cesaron y fue hecha bonanza. 25 Y les dijo: ?Que es de vuestra fe? Y atemorizados se maravillaban diciendo los unos a los otros: ?Quien es este que aun a los vientos y al agua manda, y le obedecen? 26 Y navegaron a la tierra de los Gadarenos, que esta delante de Galilea. 27 Y saliendo el a tierra, le vino al encuentro de la ciudad un hombre que tenia demonios [ya] de mucho tiempo y no vestia vestido, ni estaba en casa, sino por los sepulcros. 28 El cual como vio a Jesus, exclamo y se postro delante de el, y dijo a gran voz: ?Que tengo yo contigo, Jesus, Hijo del Dios Altisimo? Ruegote que no me atormentes. 29 (Porque mandaba al espiritu inmundo que saliese del hombre: porque [ya] de mucho tiempo le arrebataba; y le guardaban preso con cadenas y grillos, mas rompiendo las prisiones, era agitado del demonio por los desiertos.) 30 Y le pregunto Jesus diciendo: ?Que nombre tienes? Y el dijo: Legion. Porque muchos demonios habian entrado en el. 31 Y le rogaban que no les mandase ir al abismo. 32 Y habia alli un hato de muchos puercos que pacian en el monte: y le rogaron que los dejase entrar en ellos; y los dejo. 33 Y salidos los demonios del hombre, entraron en los puercos; y el hato de ellos se arrojo de un despenadero en el lago, y ahogose. 34 Y los pastores, como vieron lo que habia acontecido, huyeron; y yendo, dieron aviso en la ciudad y por las heredades. 35 Y salieron a ver lo que habia acontecido, y vinieron a Jesus: y hallaron sentado al hombre, de quien habian salido los demonios, vestido, y en su juicio, a los pies de Jesus: y tuvieron miedo. 36 Y les contaron los que [lo] habian visto como habia sido salvado aquel endemoniado. 37 Entonces toda la multitud de la tierra de los Gadarenos alrededor le rogaron que se fuese de ellos; porque tenian gran temor. Y el subiendo en el barco, volviose. 38 Y aquel hombre, de quien habian salido los demonios, le rogo para estar con el; mas Jesus le despidio, diciendo: 39 Vuelvete a tu casa, y cuenta cuan grandes cosas ha hecho Dios contigo. Y el se fue, publicando por toda la ciudad cuan grandes cosas habia Jesus hecho con el. 40 Y acontecio que volviendo Jesus recibiole la gente; porque todos le esperaban. 41 Y he aqui un varon llamado Jairo, y que era principe de la sinagoga, vino, y cayendo a los pies de Jesus, le rogaba que entrase en su casa: 42 Porque tenia una hija unica, como de doce anos, y ella se estaba muriendo. Y yendo, le apretaba la compania. 43 Y una mujer que tenia flujo de sangre hacia ya doce anos, la cual habia gastado en medicos toda su hacienda, y por ninguno habia podido ser curada, 44 Llegandose por las espaldas, toco el borde de su vestido: y luego se estanco el flujo de su sangre. 45 Entonces Jesus dijo: ?Quien [es] el que me ha tocado? Y negando todos, dijo Pedro, y los que estaban con el: Maestro, la compania te aprieta y oprime, y dices: ?Quien [es] el que me ha tocado? 46 Y Jesus dijo: Me ha tocado alguien; porque yo he conocido que ha salido virtud de mi. 47 Entonces, como la mujer vio que no se habia ocultado, vino temblando y postrandose delante de el, declarole delante de todo el pueblo la causa por que le habia tocado, y como luego habia sido sana. 48 Y el le dijo: Hija, tu fe te ha salvado: ve en paz. 49 Estando aun el hablando, vino uno del principe de la sinagoga a decirle: Tu hija es muerta; no des trabajo al Maestro. 50 Y oyendo[lo] Jesus, le respondio: No temas: cree solamente, y sera salva. 51 Y entrado en casa, no dejo entrar a nadie [consigo,] sino a Pedro y a Jacobo, y a Juan, y al padre y a la madre de la moza. 52 Y lloraban todos, y la planian. Y el^ dijo: No lloreis; no es muerta, sino que duerme. 53 Y hacian burla de el, sabiendo que estaba muerta. 54 Mas el, tomandola de la mano, clamo, diciendo: Muchacha, levantate. 55 Entonces su espiritu volvio, y se levanto luego: y el mando que le diesen de comer. 56 Y sus padres estaban atonitos; a los cuales el mando, que a nadie dijesen lo que habia sido hecho. CAPITULO 9. 1 Y JUNTANDO sus doce discipulos les dio virtud y potestad sobre todos los demonios, y que sanasen enfermedades 2 Y los envio a que predicasen el reino de Dios, y que sanasen a los enfermos. 3 Y les dice: No tomeis nada para el camino, ni baculos, ni alforja, ni pan, ni dinero; ni tengais dos vestidos cada uno. 4 Y en cualquiera casa que entrareis quedad alli y de alli salid. 5 Y todos los que no os recibieren, saliendoos de aquella ciudad, aun el polvo sacudid de vuestros pies en testimonio contra ellos. 6 Y saliendo [ellos,] rodeaban por todas las aldeas, anunciando el Evangelio, y sanando por todas partes. 7 Y oyo Herodes el tetrarca todas las cosas que hacia; y estaba en duda, porque decian algunos: Juan ha resucitado de los muertos, 8 Y otros: Elias ha aparecido: y otros: Algun profeta de los antiguos ha resucitado. 9 Y dijo Herodes: A Juan yo [le] degolle: ?quien pues sera este, de quien yo oigo tales cosas? Y procuraba verle. 10 Y vueltos los apostoles, le contaron todas las cosas que habian hecho. Y tomandolos, se retiro aparte a un lugar desierto de la ciudad que se llama Bethsaida. 11 Y como [lo] entendieron las gentes, le siguieron: y el las recibio, y les hablaba del reino de Dios, y sanaba a los que tenian necesidad de cura. 12 Y el dia habia comenzado a declinar; y llegandose los doce, le dijeron: Despide las gentes, para que yendo a las aldeas y heredades de alrededor, procedan a alojarse y hallen viandas; porque aqui estamos en lugar desierto. 13 Y les dice: Dadles vosotros de comer. Y dijeron ellos: No tenemos mas que cinco panes y dos pescados; si no vamos nosotros a comprar viandas para toda esta compania. 14 Y eran como cinco mil hombres. Entonces dijo a sus discipulos: Hacedlos sentar en ranchos de cincuenta en cincuenta. 15 Y asi lo hicieron, haciendolos sentar a todos. 16 Y tomando los cinco panes y los dos pescados, mirando al cielo los bendijo; y partio y dio a sus discipulos para que pusiesen delante de las gentes. 17 Y comieron todos, y se hartaron; y alzaron lo que les sobro, doce cestos de pedazos. 18 Y acontecio, que estando el solo orando, estaban con el los discipulos: y les pregunto diciendo: ?Quien dicen las gentes que soy? 19 Y ellos respondieron, y dijeron: Juan el Bautista; y otros, Elias; y otros, que algun profeta de los antiguos ha resucitado. 20 Y les dijo: ?Y vosotros, quien decis que soy? Entonces respondiendo Simon Pedro, dijo: El Cristo de Dios. 21 Mas el conminandoles, mando que a nadie dijesen esto, 22 Diciendo: Es necesario que el Hijo del hombre padezca muchas cosas, y sea desechado de los ancianos, y de los principes de los sacerdotes, y de los escribas, y que sea muerto, y resucite al tercer dia. 23 Y decia a todos: Si alguno quiere venir en pos de mi, nieguese a si mismo, y tome su cruz cada dia, y sigame. 24 Porque cualquiera que quisiere salvar su vida, la perdera; y cualquiera que perdiere su vida por causa de mi, este la salvara. 25 Porque ?que aprovecha al hombre si granjeare todo el mundo, y se pierda el a si mismo, o corra peligro de si? 26 Porque el que se avergonzare de mi y de mis palabras, de este tal el Hijo del hombre se avergonzara, cuando viniere en su gloria, y del Padre, y de los santos angeles. 27 Y os digo en verdad, que hay algunos de los que estan aqui, que no gustaran la muerte, hasta que vean el reino de Dios. 28 Y acontecio como ocho dias despues de estas palabras, que tomo a Pedro, y a Juan, y a Jacobo, y subio al monte a orar. 29 Y entretanto que oraba, la apariencia de su rostro se hizo otra, y su vestido blanco y resplandeciente. 30 Y he aqui dos varones que hablaban con el, los cuales eran Moises y Elias, 31 Que aparecieron en majestad, y hablaban de su salida, la cual habia de cumplir en Jerusalem. 32 Y Pedro, y los que estaban con el, estaban cargados de sueno: y como despertaron, vieron su majestad, y a aquellos dos varones que estaban con el. 33 Y acontecio, que apartandose ellos de el, Pedro dice a Jesus: Maestro, bien es que nos quedemos aqui: y hagamos tres pabellones; uno para ti, y uno para Moises, y uno para Elias: no sabiendo lo que se decia. 34 Y estando el hablando esto, vino una nube que los cubrio y tuvieron temor, entrando ellos en la nube. 35 Y vino una voz de la nube, que decia: Este es mi Hijo amado; a el oid. 36 Y pasada aquella voz, Jesus fue hallado solo: y ellos callaron, y por aquellos dias no dijeron nada a nadie de lo que habian visto. 37 Y acontecio al dia siguiente, que apartandose ellos del monte, gran compania salio al encuentro. 38 Y he aqui que un hombre de la compania clamo, diciendo: Maestro, ruegote que veas a mi hijo, que es el unico que tengo. 39 Y he aqui un espiritu le toma, y de repente da voces; y le despedaza y hace echar espuma, y apenas se aparta de el, quebrantandole. 40 Y rogue a tus discipulos que le echasen fuera, y no pudieron. 41 Y respondiendo Jesus, dice: iOh generacion infiel y perversa! ?hasta cuando tengo de estar con vosotros, y os sufrire? Trae tu hijo aca. 42 Y como aun se acercaba, el demonio le derribo, y despedazo: mas Jesus increpo al espiritu inmundo, y sano al muchacho, y se le volvio a su padre. 43 Y todos estaban atonitos de la grandeza de Dios. Y maravillandose todos de todas las cosas que hacia, dijo a sus discipulos: 44 Poned vosotros en vuestros oidos estas palabras: porque ha de acontecer que el Hijo del hombre sera entregado en manos de hombres. 45 Mas ellos no entendian esta palabra, y les era encubierta para que no la entendiesen: y temian preguntarle de esta palabra. 46 Entonces entraron en disputa, cual de ellos seria el mayor. 47 Mas Jesus, viendo los pensamientos del corazon de ellos, tomo un nino, y pusole junto a si, 48 Y les dice: Cualquiera que recibiere este nino en mi nombre, a mi recibe; y cualquiera que [me] recibiere a mi, recibe al que me envio; porque el que fuere el menor entre todos vosotros, este sera el grande. 49 Entonces respondiendo Juan, dijo: Maestro, hemos visto a uno que echaba fuera demonios en tu nombre; y se lo prohibimos, porque no [te] sigue con nosotros. 50 Jesus le dijo: No se lo prohibais, porque el que no es contra nosotros, por nosotros es. 51 Y acontecio [que] como se cumplio el tiempo en que habia de ser recibido arriba, el afirmo su rostro para ir a Jerusalem. 52 Y envio mensajeros delante de si, los cuales fueron y entraron en una ciudad de los Samaritanos, para prevenirle. 53 Mas no le recibieron, porque era su traza de ir a Jerusalem. 54 Y viendo [esto] sus discipulos Jacobo y Juan, dijeron: Senor, ?quieres que mandemos que descienda fuego del cielo, y los consuma, como hizo Elias? 55 Entonces volviendose el, les reprendio diciendo: Vosotros no sabeis de que espiritu sois; 56 Porque el Hijo del hombre no ha venido para perder las almas de los hombres, sino para salvarlas. Y se fueron a otra aldea. 57 Y acontecio que yendo ellos, uno le dijo en el camino: Senor, te seguire donde quiera que fueres. 58 Y le dijo Jesus: Las zorras tienen cuevas, y las aves de los cielos nidos; mas el Hijo del hombre no tiene donde recline la cabeza, 59 Y dijo a otro: Sigueme. Y el dijo: Senor, dejame que primero vaya y entierre a mi padre. 60 Y Jesus le dijo: Deja a los muertos que entierren a sus muertos; y tu ve, y anuncia el reino de Dios. 61 Entonces tambien dijo otro: Te seguire, Senor; mas dejame que me despida primero de los que estan en mi casa. 62 Y Jesus le dijo: Ninguno que poniendo su mano al arado mira atras, es apto para el reino de Dios. CAPITULO 10. 1 Y DESPUES de estas cosas, designo el Senor aun otros setenta, los cuales envio de dos en dos, delante de si, a toda ciudad y lugar a donde el habia de venir. 2 Y les decia: La mies a la verdad [es] mucha, mas los obreros pocos: por tanto rogad al Senor de la mies que envie obreros a su mies. 3 Andad, he aqui yo os envio como a corderos en medio de lobos. 4 No lleveis bolsa, ni alforja, ni calzado; y a nadie saludeis en el camino. 5 En cualquier casa donde entrareis primeramente decid: Paz [sea] a esta casa. 6 Y si hubiere alli algun hijo de paz vuestra paz reposara sobre el: y si no, se volvera a vosotros. 7 Y posad en aquella misma casa comiendo y bebiendo lo que os dieren; porque el obrero digno es de su salario. No [os] paseis de casa en casa. 8 Y en cualquier ciudad donde entrareis? y os recibieren, comed lo que os pusieren delante; 9 Y sanad los enfermos que en ella hubiere; y decidles: Se ha llegado a vosotros el reino de Dios. 10 Mas en cualquier ciudad donde entrareis, y no os recibieren, saliendo por sus calles, decid: 11 Aun el polvo que se nos ha pegado de vuestra ciudad a nuestros pies, sacudimos en vosotros: esto empero sabed, que el reino de los cielos se ha llegado a vosotros. 12 Y os digo que los de Sodoma tendran mas remision aquel dia, que aquella ciudad. 13 iAy de ti, Corazin! iAy de ti, Bethsaida! que si en Tiro y en Sidon hubieran sido hechas las maravillas que se han hecho en vosotras, ya dias ha que, sentados en cilicio y ceniza, se habrian arrepentido. 14 Por tanto Tiro y Sidon tendran mas remision que vosotras en el juicio. 15 Y tu, Capernaum, que hasta los cielos estas levantada, hasta los infiernos seras abajada. 16 El que a vosotros oye, a mi oye; y el que a vosotros desecha, a mi desecha; y el que a mi desecha, desecha al que me envio. 17 Y volvieron los setenta con gozo, diciendo: Senor, aun los demonios se nos sujetan en tu nombre. 18 Y les dijo: Yo veia a Satanas, como un rayo, que caia del cielo. 19 He aqui os doy potestad de hollar sobre las serpientes y sobre los escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo; y nada os danara. 20 Mas no os goceis de esto, [a saber,] que los espiritus se os sujetan; antes gozaos de que vuestros nombres estan escritos en los cielos. 21 En aquella misma hora Jesus se alegro en espiritu, y dijo: Yo te alabo, oh Padre, Senor del cielo y de la tierra, que escondiste estas cosas a los sabios entendidos, y las has revelado a los pequenos: asi Padre, porque asi te agrado. 22 Todas las cosas me son entregadas de mi Padre: y nadie sabe quien sea el Hijo, sino el Padre; ni quien sea el Padre, sino el Hijo, y a quien el Hijo lo quisiere revelar. 23 Y vuelto particularmente a [sus] discipulos, dijo: Bienaventurados los ojos que ven lo que vosotros veis; 24 Porque os digo que muchos profetas y reyes desearon ver lo que vosotros veis, y no [lo] vieron; y oir lo que ois, y no [lo] oyeron. 25 Y he aqui, un doctor de la ley se levanto tentandole, y diciendo: Maestro, ?haciendo que cosa poseere la vida eterna? 26 Y el le dijo: ?Que esta escrito en la ley? ?Como lees? 27 Y el respondiendo, dijo: Amaras al Senor tu Dios de todo tu corazon, y de toda tu alma, y de todas tus fuerzas, y de todo tu entendimiento; y a tu projimo, como a ti mismo. 28 Y dijole. Bien has respondido: haz esto, y viviras. 29 Mas el, queriendose justificar a si mismo, dijo a Jesus: ?Y quien es mi projimo? 30 Y respondiendo Jesus, dijo: Un hombre descendia de Jerusalem a Jerico, y cayo en [manos de] ladrones, los cuales le despojaron, e hiriendole, se fueron dejandole medio muerto. 31 Y acontecio, que descendio un sacerdote por el mismo camino; y viendole se paso de un lado. 32 Y asimismo un Levita llegando cerca de aquel lugar, y viendole, se paso de un lado. 33 Mas un Samaritano que transitaba, viniendo cerca de el, y viendole, fue movido a misericordia; 34 Y llegandose, vendo sus heridas echando[le] aceite y vino: y poniendole sobre su cabalgadura, llevolo al meson, y cuido de el. 35 Y otro dia al partir, saco dos denarios, y diolos al huesped, y le dijo: Cuidamele; y todo lo que demas gastares, yo cuando vuelva te [lo] pagare. 36 ?Quien, pues, de estos tres te parece que fue el projimo de aquel que cayo en [manos de] los ladrones? 37 Y el dijo: El que uso con el de misericordia. Entonces Jesus le dijo: Ve y haz tu lo mismo. 38 Y acontecio, que yendo, entro el en una aldea; y una mujer, llamada Marta, le recibio en su casa: 39 Y esta tenia una hermana, que se llamaba Maria, la cual sentandose a los pies del Senor, oia su palabra. 40 Empero Marta se distraia en muchos servicios; y sobreviniendo, dice: Senor, ?no tienes cuidado que mi hermana me deja servir sola? Dile, pues, que me ayude. 41 Pero respondiendo Jesus, le dijo: Marta, Marta, cuidadosa estas, y con las muchas cosas estas turbada: 42 Empero una cosa es necesaria; y Maria escogio la buena parte, la cual no le sera quitada. CAPITULO 11. 1 Y ACONTECIO que estando el orando en un lugar, como acabo, uno de sus discipulos le dijo: Senor, ensenanos a orar, como tambien Juan enseno a sus discipulos. 2 Y les dijo: Cuando orareis, decid: Padre nuestro que estas en los cielos, sea tu nombre santificado. Venga tu reino. Sea hecha tu voluntad, como en el cielo, asi tambien en la tierra. 3 El pan nuestro de cada dia, danos[le] hoy. 4 Y perdonanos nuestros pecados, porque tambien nosotros perdonamos a todos los que nos deben. Y no nos metas en tentacion, mas libranos del malo. 5 Dijoles tambien: ?Quien de vosotros tendra un amigo, e ira a el a media noche, y le dira: Amigo, prestame tres panes: 6 Porque un amigo mio ha venido a mi de camino, y no tengo que ponerle delante? 7 Y [si] el de dentro respondiendo, dijere: No me seas molesto; la puerta esta ya cerrada, y mis ninos estan conmigo en cama; no puedo levantarme, y darte: 8 Os digo, que aunque no se levante a darle por ser su amigo, cierto por su importunidad se levantara, y le dara todo lo que habra menester. 9 Y yo os digo: Pedid, y se os dara: buscad, y hallareis; tocad, y os sera abierto. 10 Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca halla; y al que toca, se abre. 11 ?Y cual padre de vosotros, si su hijo le pidiere pan, le dara una piedra? o, si pescado, ?en lugar de pescado le dara una serpiente? 12 O, si [le] pidiere un huevo, ?le dara un escorpion? 13 Pues si vosotros, siendo malos, sabeis dar buenas dadivas a vuestros hijos, ?cuanto mas vuestro Padre celestial dara el Espiritu Santo a los que lo pidieren de el? 14 Y estaba el lanzando un demonio el cual era mudo: y acontecio que salido fuera el demonio, el mudo hablo, y las gentes se maravillaron. 15 Y algunos de ellos decian: En Beelzebul, principe de los demonios, echa fuera los demonios. 16 Y otros, tentando, pedian de el senal del cielo. 17 Mas el, conociendo los pensamientos de ellos, les dijo: Todo reino dividido contra si mismo es asolado, y una casa [dividida] contra si misma, cae. 18 Y si tambien Satanas esta dividido contra si mismo, ?como estara en pie su reino? porque decis, que en Beelzebul echo yo fuera los demonios. 19 Pues si yo echo fuera los demonios en Beelzebul, ?vuestros hijos en quien los echan fuera? por tanto ellos seran vuestros jueces. 20 Mas si en el dedo de Dios echo fuera los demonios, cierto el reino de Dios ha llegado a vosotros. 21 Cuando el fuerte armada guarda su atrio, en paz esta lo que posee. 22 Mas si sobreviniendo [otro] mas fuerte que el, le venciere, le toma todas sus armas en que confiaba, y reparte sus despojos. 23 El que no es conmigo, contra mi es, y el que conmigo no recoge, desparrama. 24 Cuando el espiritu inmundo saliere del hombre, anda por lugares secos buscando reposo; y no hallando[le,] dice: Me volvere a mi casa, de donde sali. 25 Y viniendo la halla barrida y adornada. 26 Entonces va, y toma otros siete espiritus peores que el; Y entrados, habitan alli; y lo postrero del tal hombre es peor que lo primero. 27 Y acontecio que diciendo estas cosas, una mujer de la compania levantando la voz, le dijo: Bienaventurado el vientre que te trajo, y los pechos, que mamaste. 28 Y el dijo: Antes bienaventurados los que oyen la palabra de Dios y la guardan. 29 Y juntandose las gentes a el, comenzo a decir: Esta generacion mala es: senal busca, mas senal no le sera dada, sino la senal de Jonas. 30 Porque como Jonas fue senal a los Ninivitas, asi tambien sera el Hijo del hombre a esta generacion. 31 La reina del Austro se levantara en juicio con los hombres de esta generacion, y los condenara; porque vino de los fines de la tierra a oir la sabiduria de Salomon; y he aqui mas que Salomon en este lugar. 32 los hombres de Ninive se levantaran en juicio con esta generacion, y la condenaran: porque a la predicacion de Jonas se arrepintieron; y he aqui mas que Jonas en este lugar. 33 Nadie pone en oculto la antorcha encendida, ni debajo del almud; sino en el candelero, para que los que entran, vean la luz. 34 La antorcha del cuerpo es el ojo: pues si tu ojo fuere simple, tambien todo tu cuerpo sera resplandeciente: mas si fuere malo, tambien tu cuerpo sera tenebroso. 35 Mira pues, si la lumbre que en ti hay, es tinieblas. 36 Asi que [siendo] todo tu cuerpo resplandeciente, no teniendo alguna parte de tiniebla, sera todo luminoso, como cuando una antorcha de resplandor te alumbra. 37 Y luego que hubo hablado, rogole un Fariseo que comiese con el: y entrado Jesus, se sento a la mesa. 38 Y el Fariseo como [le] vio, maravillose de que no se lavo antes de comer. 39 Y el Senor le dijo: Ahora vosotros los Fariseos lo de fuera del vaso y del plato 1impiais; mas lo interior de vosotros esta lleno de rapina y de maldad. 40 Necios, ?el que hizo lo de fuera, no hizo tambien lo de dentro? 41 Empero de lo que os resta dad limosna; y he aqui, todo os sera limpio. 42 Mas iay de vosotros, Fariseos! que diezmais la menta, y la ruda, y toda hortaliza: mas el juicio y la caridad de Dios pasais de largo. Pues estas cosas era necesario hacer, y no dejar las otras. 43 iAy de vosotros Fariseos! que amais las primeras sillas en las sinagogas, y las salutaciones en las plazas. 44 iAy de vosotros! que sois como sepulcros que no se ven, y los hombres que andan encima no [lo] saben. 45 Y respondiendo uno de los doctores de la ley, le dice: Maestro, cuando dices esto, tambien nos afrentas a nosotros. 46 Y el dijo: iAy de vosotros tambien, doctores de la ley! que cargais los hombres con cargas que no pueden llevar; mas vosotros ni aun con un dedo tocais las cargas. 47 iAy de vosotros! que edificais los sepulcros de los profetas, y los mataron vuestros padres. 48 De cierto dais testimonio que consentis en los hechos de vuestros padres: porque a la verdad ellos los mataron, mas vosotros edificais sus sepulcros. 49 Por tanto la sabiduria de Dios tambien dijo: Enviare a ellos profetas, y apostoles, y de ellos [a unos] mataran, y [a otros] perseguiran; 50 Para que de esta generacion sea demandada la sangre de todos los profetas, que ha sido derramada desde la fundacion del mundo; 51 Desde la sangre de Abel, hasta la sangre de Zacarias, que murio entre el altar y el templo: asi os digo, sera demandada de esta generacion. 52 iAy de vosotros, doctores de la ley! que habeis quitado la llave de la ciencia: vosotros mismos no entrasteis, y a los que entraban impedisteis. 53 Y diciendoles estas cosas, los escribas y los Fariseos comenzaron a apretar[lo] en gran manera, y a provocarle a que hablase de muchas cosas; 54 Asechandole, y procurando cazar algo de su boca para acusarle. CAPITULO 12. 1 EN esto, juntandose muchas gentes, tanto que unos a otros se hollaban, comenzo a decir a sus discipulos primeramente: Guardaos de la levadura de los Fariseos, que es hipocresia. 2 Porque nada hay encubierto, que no haya de ser descubierto; ni oculto, que no haya de ser sabido. 3 Por tanto las cosas que dijisteis en tinieblas, a la luz seran oidas; y lo que hablasteis al oido en las camaras, sera pregonado en los terrados. 4 Mas os digo, amigos mios: No temais de los que matan el cuerpo, y despues no tienen mas que hacer. 5 Mas os ensenara a quien temais: Temed a aquel que despues de haber quitado la vida, tiene poder de echar en la gehenna: asi os digo: A este temed. 6 ?No se venden cinco pajarillos por dos blancas? pues ni uno de ellos esta olvidado delante de Dios. 7 Y aun los cabellos de vuestra cabeza estan todos contados. No temais pues: de mas estima sois [vosotros] que muchos pajarillos. 8 Y os digo que todo aquel que me confesare delante de los hombres, tambien el Hijo del hombre le confesara delante de los angeles de Dios: 9 Mas el que me negare delante de los hombres, sera negado delante de los angeles de Dios: 10 Y todo aquel que dice palabra contra el Hijo del hombre, le sera perdonado; mas al que blasfemare contra el Espiritu Santo, no [le] sera perdonado. 11 Y cuando os trajeren a las sinagogas, y a los magistrados y potestades, no esteis solicitos como o que hayais de responder, o que hayais de decir; 12 Porque el Espiritu Santo os ensenara en la misma hora lo que sera necesario decir. 13 Y dijole uno de la compania: Maestro, di a mi hermano que parta conmigo la herencia. 14 Mas el le dijo: hombre, ?quien me puso por juez o partidor sobre vosotros? 15 Y dijoles: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee. 16 Y refirioles una parabola, diciendo: La heredad de un hombre rico habia llevado mucho; 17 Y [el] pensaba dentro de si, diciendo: ?Que hare, que no tengo donde junte mis frutos? 18 Y dijo: Esto hare; derribare mis alfolies, y edificare[los] mayores; y alli juntare todos mis frutos y mis bienes, 19 Y dire a mi alma: Alma, muchos bienes tienes almacenados para muchos anos: reposate, come, bebe, huelgate. 20 Y dijole Dios: iNecio! esta noche vuelven a pedir tu alma: y lo que has prevenido, ?de quien sera? 21 Asi [es] el que hace para si tesoro, y no es rico en Dios. 22 Y dijo a sus discipulos: Por tanto os digo, no esteis afanosos de vuestra vida, que comereis, ni del cuerpo, que vestireis. 23 La vida mas es que la comida, y el cuerpo que el vestido. 24 Considerad los cuervos, que ni siembran, ni siegan; que ni tienen cillero, ni alfoli; y Dios los alimenta. ?Cuanto de mas estima sois vosotros que las aves? 25 ?Y quien de vosotros podra con [su] afan anadir a su estatura un codo? 26 Pues si no podeis aun lo que es menos, ?para que estareis afanosos de lo demas? 27 Considerad los lirios, como crecen; no labran, ni hilan: y os digo, que ni Salomon con toda su gloria se vistio como uno de ellos. 28 Y si asi viste Dios a la yerba, que hoy esta en el campo, y manana es echada en el horno, ?cuanto mas a vosotros, [hombres] de poca fe? 29 Vosotros, pues, no procureis que hayais de comer, o que hayais de beber, ni esteis en ansiosa perplejidad. 30 Porque todas estas cosas buscan las gentes del mundo: que vuestro Padre sabe que necesitais estas cosas. 31 Mas procurad el reino de Dios, y todas estas cosas os seran anadidas. 32 No temais, manada pequena, porque al Padre ha placido daros el reino. 33 Vended lo que poseeis, y dad limosna; haceos bolsas que no se envejecen, tesoro en los cielos que nunca falta; donde ladron no llega, ni polilla corrompe. 34 Porque donde esta vuestro tesoro, alli tambien estara vuestro corazon. 35 Esten cenidos vuestros lomos, y [vuestras] antorchas encendidas: 36 Y vosotros, semejantes a hombres que esperan cuando su senor ha de volver de las bodas; para que cuando viniere, y tocare, luego le abran. 37 Bienaventurados aquellos siervos a los cuales, cuando el senor viniere, hallare velando; de cierto os digo, que se cenira, y hara que se sienten a la mesa y pasando les servira. 38 Y aunque venga a la segunda vigilia: y aunque venga a la tercera vigilia, y [los] hallare asi, bienaventurados son los tales siervos. 39 Esto empero sabed, que si supiese el padre de familia a que hora habia de venir el ladron, velaria ciertamente y no dejaria minar su casa. 40 Vosotros, pues, tambien estad apercibidos: porque a la hora que no pensais, el Hijo del hombre vendra. 41 Entonces Pedro le dijo: Senor, ?dices esta parabola a nosotros, o tambien a todos? 42 Y dijo el Senor: ?Quien es el mayordomo fiel y prudente, al cual el senor pondra sobre su familia, para que en tiempo les de [su] racion? 43 Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando el senor viniere, hallare haciendo asi. 44 En verdad os digo, que el le pondra sobre todos sus bienes. 45 Mas si el tal siervo dijere en su corazon: Mi senor tarda en venir, y comenzare a herir los siervos y las criadas, y a comer, y a beber, y a embriagarse, 46 Vendra el senor de aquel siervo el dia que [el] no espera, y a la hora que [el] no sabe, y le apartara, y pondra su parte con los infieles. 47 Porque el siervo que entendio la voluntad de su senor, y no se apercibio, ni hizo conforme a su voluntad, sera azotado mucho. 48 Mas el que no entendio, e hizo cosas dignas de azotes, sera azotado poco: porque a cualquiera que fue dado mucho, mucho sera vuelto a demandar de el; y al que encomendaron mucho, mas le sera pedido. 49 Fuego vine a meter en la tierra: ?y que quiero, si ya esta encendido? 50 Empero de bautismo me es necesario ser bautizado: y icomo me angustio hasta que sea cumplido! 51 Pensais que he venido a la tierra a dar paz? No, os digo; mas disension. 52 Porque estaran de aqui adelante cinco en una casa divididos, tres contra dos, y dos contra tres. 53 El padre estara dividido contra el hijo, y el hijo contra el padre, la madre contra la hija, y la hija contra la madre; la suegra contra su nuera, y la nuera contra su suegra. 54 Y decia tambien a las gentes: Cuando veis la nube que sale del Poniente, luego decis: Agua viene: y es asi. 55 Y cuando sopla el Austro, decis: Habra calor; y lo hay. 56 iHipocritas! Sabeis examinar la faz del cielo y de la tierra: ?Y como no reconoceis este tiempo? 57 ?Y por que aun de vosotros mismos no juzgais lo que es justo? 58 Pues cuando vas al magistrado con tu adversario, procura en el camino librarte de el; porque no te arrastre al juez, y el juez te entregue al alguacil, y el alguacil te meta en la carcel. 59 Te digo que no saldras de alla, hasta que hayas pagado hasta el ultimo maravedi. CAPITULO 13. 1 Y EN este mismo tiempo estaban alli unos que le contaban acerca de los Galileos cuya sangre Pilato habia mezclado con sus sacrificios. 2 Y respondiendo Jesus les dijo: ?Pensais que estos Galileos, porque han padecido tales cosas, hayan sido mas pecadores que todos las Galileos? 3 No, os digo: antes, si no os arrepintiereis, todos perecereis igualmente. 4 O aquellos diez y ocho, sobre los cuales cayo la torre de Siloe, y los mato, ?pensais que ellos fueron mas deudores que todos los hombres que habitan en Jerusalem, 5 No, os digo: antes si no os arrepintiereis, todos perecereis asimismo. 6 Y dijo esta parabola: Tenia uno una higuera plantada en su vina, y vino a buscar fruto en ella, y no [lo] hallo. 7 Y dijo al vinero: He aqui tres anos ha que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no [le] hallo; cortala, ?por que ocupara aun la tierra? 8 El entonces respondiendo, le dijo: Senor, dejala aun este ano, hasta que [yo] la excave, y estercole. 9 Y si hiciere fruto, [bien;] y si no, la cortaras despues. 10 Y ensenaba en una sinagoga en Sabado. 11 Y he aqui una mujer que tenia espiritu de enfermedad diez y ocho anos, andaba agobiada que en ninguna manera [se] podia enhestar. 12 Y como Jesus la vio, llamo[la,] y dijole: Mujer, libre eres de tu enfermedad. 13 Y puso las manos sobre ella, y luego se enderezo, y glorificaba a Dios. 14 Y respondiendo el principe de la sinagoga, enojado que Jesus hubiese curado en el Sabado, dijo a la compania: Seis dias hay en que es necesario obrar: en estos, pues, venid y sed curados, y no en dia de Sabado. 15 Entonces el Senor le respondio, y dijo: Hipocrita, ?cada uno de vosotros no desata en Sabado su buey, o su asno del pesebre, y [lo] lleva a beber? 16 Y a esta hija de Abraham, que he aqui que Satanas la habia ligado diez y ocho anos, ?no convino desatarla de esta ligadura en dia de Sabado? 17 Y diciendo estas cosas, se avergonzaban todos sus adversarios: mas todo el pueblo se gozaba de todas las cosas gloriosas que eran por el hechas. 18 Y dijo: ?A que es semejante el reino de Dios, y a que le comparare? 19 Semejante es al grano de la mostaza, que tomando[lo] un hombre [le] metio en su huerto; y crecio, y fue hecho arbol grande, y las aves del cielo hicieron nidos en sus ramas. 20 Y otra vez dijo: ?A que comparare el reino de Dios? 21 Semejante es a la levadura, que tomo una mujer, y [la] escondio en tres medidas de harina, hasta que todo hubo fermentado. 22 Y pasaba por todas las ciudades y aldeas ensenando, y caminando a Jerusalem. 23 Y dijole uno: Senor, ?son pocos los que se salvan? Y el les dijo: 24 Porfiad a entrar por la puerta angosta: porque os digo que muchos procuraran entrar, y no podran. 25 Despues que el padre de familias se levantare, y cerrare la puerta, y comenzareis a estar fuera, y tocar a la puerta, diciendo: Senor, Senor, abrenos: y respondiendo [el] os dira: No os conozco de donde seais: 26 Entonces comenzareis a decir: Delante de ti hemos comido y bebido, y en nuestras plazas ensenaste. 27 Y [os] dira: Digoos que no os conozco de donde seais: apartaos de mi, todos los obreros de iniquidad. 28 Alli sera el llanto y el crujir de dientes, cuando viereis a Abraham, y a Isaac, y a Jacob, y a todos los profetas en el reino de Dios, y vosotros excluidos. 29 Y vendran del Oriente y del Occidente, del Norte, y del Mediodia, y se sentaran a la mesa en el reino de Dios. 30 Y he aqui, que son postreros los que eran los primeros; y que son primeros los que eran los postreros. 31 Aquel mismo dia llegaron unos de los Fariseos, diciendoles: Sal y vete de aqui, porque Herodes te quiere matar. 32 Y les dijo: Id, y decid a aquella zorra: He aqui, echo fuera demonios, y acabo sanidades hoy y manana, y al tercer dia soy consumado. 33 Empero es menester que hoy, y manana, y pasado manana camine: porque no es posible que profeta muera fuera de Jerusalem. 34 iJerusalem, Jerusalem! que matas los profetas, y apedreas los que son enviados a ti: icuantas veces quise juntar tus hijos, como la gallina sus pollos debajo de [sus] alas, y no quisiste! 35 He aqui os es dejada vuestra casa desierta: y os digo que no me vereis, hasta que venga [tiempo] cuando digais: Bendito el que viene en nombre del Senor. CAPITULO 14. 1 Y ACONTECIO que entrando en casa de un principe de los Fariseos un Sabado a comer pan, ellos le acechaban. 2 Y he aqui un hombre hidropico estaba delante de el. 3 Y respondiendo Jesus, hablo a los doctores de la ley, y a los Fariseos diciendo: ?Es licito sanar en Sabado? 4 Y ellos callaron. Entonces el tomando[le,] lo sano, y despidio[le.] 5 Y respondiendo a ellos, dijo: ?El asno o el buey de cual de vosotros caera en [algun] pozo, y [el] no le sacara luego en dia de Sabado? 6 Y no le podian replicar a estas cosas. 7 Y observando como escogian los primeros asientos a la mesa, propuso una parabola a los convidados, diciendoles: 8 Cuando fueres convidado de alguno a bodas, no te sientes en el primer lugar; no sea que otro mas honrado que tu este por el convidado, 9 Y viniendo el que te llamo a ti y a el, te diga: Da lugar a este: y entonces comiences con vergueenza a tener el lugar ultimo. 10 Mas cuando fueres convidado, ve, y sientate en el postrer lugar; porque cuando viniere el que te llamo, te diga: Amigo, sube arriba: entonces tendras gloria delante de los que juntamente se asientan a la mesa. 11 Porque cualquiera que se ensalza, sera humillado; y el que se humilla, sera ensalzado. 12 Y dijo tambien el que le habia convidado: Cuando haces comida o cena,^ no llames a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a [tus] vecinos ricos; porque tambien ellos no te vuelvan a convidar, y te sea hecha compensacion. 13 Mas cuando haces banquete, llama a los pobres, los mancos, los cojos, los ciegos, 14 Y seras bienaventurado; porque no te pueden retribuir: mas te sera recompensado en la resurreccion de los justos. 15 Y oyendo esto uno de los que juntamente estaban sentados a la mesa, le dijo: Bienaventurado el que comera pan en el reino de los cielos. 16 El entonces le dijo: Un hombre hizo una grande cena, y convido a muchos. 17 Y a la hora de la cena envio a su siervo a decir a los convidados: Venid, que ya todo esta aparejado. 18 Y comenzaron todos a una a excusarse. El primero le dijo: He comprado una hacienda, y necesito salir, y verla; te ruego que me des por excusado. 19 Y el otro dijo: He comprado cinco yuntas de bueyes, y voy a probarlos: ruegote que me des por excusado. 20 Y el otro dijo: Acabo de casarme y por tanto no puedo ir. 21 Y vuelto el siervo, hizo saber estas cosas a su senor. Entonces enojado el padre de la familia, dijo a su siervo: Ve presto por las plazas, y por las calles de la ciudad, y mete aca los pobres, los mancos, y cojos, y ciegos. 22 Y dijo el siervo: Senor, hecho es como mandaste, y aun hay lugar. 23 Y dijo el senor al siervo: Ve por los caminos y por los vallados, y fuerza[los] a entrar, para que se llene mi casa. 24 Porque os digo que ninguno de aquellos hombres que fueron llamados, gustara mi cena. 25 Y muchas gentes iban con el; y volviendose les dijo: 26 Si alguno viene a mi, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun tambien su vida, no puede ser mi discipulo. 27 Y cualquiera que no trae su cruz y viene en pos de mi, no puede ser mi discipulo. 28 Porque ?cual de vosotros, queriendo edificar una torre, no cuenta primero sentado los gastos, si tiene [lo que necesita] para acabar[la?] 29 Porque despues que haya puesto el fundamento, y no pueda acabar[la,] todos los que [lo] vieren, no comiencen a hacer burla de el, 30 Diciendo: Este hombre comenzo a edificar, y no pudo acabar. 31 ?O cual rey, habiendo de ir a hacer guerra contra otro rey, sentandose primero, no consulta si puede salir al encuentro con diez mil al que viene contra el con veinte mil? 32 De otra manera, cuando aun el otro esta lejos, le ruega por la paz, enviandole embajada. 33 Asi pues cualquiera de vosotros que no renuncia a todas las cosas que posee, no puede ser mi discipulo. 34 Buena es la sal; mas si aun la sal fuere desvanecida ?Con que se adobara? 35 Ni para la tierra, ni para el muladar es buena; fuera la arrojan. Quien tiene oidos para oir, oiga. CAPITULO 15. 1 Y SE llegaban a el todos los publicanos y pecadores a oirle. 2 Y murmuraban los Fariseos y los escribas, diciendo: Este a los pecadores recibe, y con ellos come. 3 Y el les propuso esta parabola, diciendo: 4 ?Que hombre de vosotros, teniendo cien ovejas, si perdiere una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto, y va a la que se perdio, hasta que la halle? 5 Y hallada, [la] pone sobre sus hombros gozoso; 6 Y viniendo a casa junta a los amigos y a los vecinos, diciendoles: Dadme el parabien: porque he hallado mi oveja que se habia perdido. 7 Os digo, que asi habra [mas] gozo en el cielo de un pecador que se arrepiente, que de noventa y nueve justos, que no necesitan arrepentimiento. 8 ?O que mujer que tiene diez dracmas, si perdiere una dracma, no enciende el candil y barre la casa. y busca con diligencia hasta hallar[la?] 9 Y cuando [la] hubiere hallado, junta las amigas y las vecinas, diciendo: Dadme el parabien, porque he hallado la dracma que habia perdido. 10 Asi os digo que hay gozo delante de los angeles de Dios por un pecador que se arrepiente. 11 Y dijo: Un hombre tenia dos hijos; 12 Y el menor de ellos dijo a su padre: Padre, dame la parte de la hacienda que [me] pertenece: y [el] les repartio la hacienda. 13 Y no muchos dias despues, juntandolo todo el hijo menor, partio lejos a una provincia apartada, y alli desperdicio su hacienda viviendo perdidamente. 14 Y cuando todo lo hubo malgastado, vino una grande hambre en aquella provincia, y comenzole a faltar. 15 Y fue, y se llego a uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual le envio a su hacienda para que apacentase los puercos. 16 Y deseaba henchir su vientre de las algarrobas que comian los puercos; mas nadie se [las] daba. 17 Y volviendo en si, dijo: iCuantos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aqui perezco de hambre! 18 Me levantare, e ire a mi padre, y le dire: Padre, he pecado contra el cielo, y contra ti; 19 Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros. 20 Y levantandose, vino a su padre. Y como aun estuviese lejos, violo su padre, y fue movido a misericordia, y corrio, y echose sobre su cuello, y besole. 21 Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo, y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo. 22 Mas el padre dijo a sus siervos: Sacad el principal vestido, y vestidle, y poned un anillo en su mano, y zapatos en sus pies; 23 Y traed el becerro grueso, y matad[lo,] y comamos, y hagamos fiesta. 24 Porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; habiase perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse. 25 Y su hijo el mayor estaba en el campo; el cual como vino, y llego cerca de casa, oyo la sinfonia y las danzas; 26 Y llamando uno de los criados, preguntole que era aquello. 27 Y el le dijo: Tu hermano ha venido; y tu padre ha muerto el becerro grueso, por haberle recibido salvo. 28 Entonces [el] se enojo, y no queria entrar. Salio por tanto su padre, y le rogaba [que entrase.] 29 Mas el respondiendo, dijo al padre: He aqui, tantos anos [ha que] te sirvo, no habiendo traspasado jamas tu mandamiento, y nunca me has dado un cabrito para gozarme con mis amigos. 30 Mas cuando vino este tu hijo, que ha consumido tu hacienda con rameras has matado para el el becerro grueso. 31 El entonces le dijo: Hijo, tu siempre estas conmigo, y todas mis cosas son tuyas. 32 Mas era menester hacer fiesta y holgar[nos,] porque este tu hermano muerto era, y ha revivido; habiase perdido, y es hallado. CAPITULO 16. 1 Y DIJO tambien a sus discipulos; Habia un hombre rico, el cual tenia un mayordomo; y este fue acusado delante de el como disipador de sus bienes. 2 Y lo llamo, y le dijo: ?Que [es] esto [que] oigo de ti? da cuenta de tu mayordomia, porque ya no podras mas ser mayordomo. 3 Entonces el mayordomo dijo dentro de si: ?Que hare? que mi senor me quita la mayordomia. Cavar, no puedo, mendigar, tengo vergueenza. 4 [Yo] se lo que hare, para que cuando fuere quitado de la mayordomia, me reciban en sus casas. 5 Y llamando a cada uno de los deudores de su senor, dijo al primero: ?Cuanto debes a mi senor? 6 Y el dijo: Cien barriles de aceite. Y le dijo: Toma tu obligacion, y sientate presto, y escribe cincuenta. 7 Y despues dijo a otro: ?Y tu, cuanto debes? Y el dijo: Cien coros de trigo. Y el le dijo: Toma tu obligacion, y escribe ochenta. 8 Y alabo el senor al mayordomo malo por haber hecho discretamente; porque los hijos de este siglo son en su generacion mas sagaces que los hijos de luz. 9 Y yo os digo: Haceos amigos de las riquezas de maldad, para que cuando faltareis, os reciban en las moradas eternas. 10 El que es fiel en lo muy poco, tambien en lo mas es fiel: y el que en lo muy poco es injusto, tambien en lo mas es injusto. 11 Pues si en las malas riquezas no fuisteis fieles, ?quien os confiara lo verdadero? 12 Y si en lo ajeno no fuisteis fieles, ?quien os dara lo que es vuestro? 13 Ningun siervo puede servir a dos senores; porque o aborrecera al uno y amara al otro; o se allegara al uno, y menospreciara al otro. No podeis servir a Dios y a las riquezas. 14 Y oian tambien todas estas cosas los Fariseos, los cuales eran avaros, y se burlaban de el. 15 Y dijoles: Vosotros sois los que os justificais a vosotros mismos delante de los hombres; mas Dios conoce vuestros corazones: porque lo que los hombres [tienen] por sublime, delante de Dios [es] abominacion. 16 La ley y los profetas hasta Juan: desde entonces el reino de Dios es anunciado, y quien quiera se esfuerza a entrar en el. 17 Empero mas facil cosa es pasar el cielo y la tierra, que frustrarse un tilde de la ley. 18 Cualquiera que repudia a su mujer, y se casa con otra, adultera: y el que se casa con la repudiada del marido, adultera. 19 Habia un hombre rico, que se vestia de purpura y de lino fino, y hacia cada dia banquete con esplendidez: 20 Habia tambien un mendigo llamado Lazaro, el cual estaba echado a la puerta de el, lleno de llagas, 21 Y deseando hartarse de las migajas que caian de la mesa del rico; y aun los perros venian y le lamian las llagas. 22 Y acontecio que murio el mendigo, y fue llevado por los angeles al seno de Abraham: y murio tambien el rico, y fue sepultado. 23 Y en el infierno alzo sus ojos estando en los tormentos, y vio a Abraham de lejos, y a Lazaro en su seno. 24 Entonces el dando voces dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mi, y envia a Lazaro que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque soy atormentado en esta llama. 25 Y dijole Abraham: Hijo, acuerdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lazaro tambien males; mas ahora este es consolado aqui, y tu atormentado. 26 Y ademas de todo esto, una grande sima esta constituida entre nosotros y vosotros, que los que quisieren pasar de aqui a vosotros, no pueden, ni de alla pasar aca. 27 Y dijo: Ruegote, pues, padre, que le envies a la casa de mi padre; 28 Porque tengo cinco hermanos; para que les testifique, porque no vengan ellos tambien a este lugar de tormento. 29 Y Abraham le dice: A Moises y a los profetas tienen; oiganlos. 30 El entonces dijo: No, padre Abraham: mas si alguno fuere a ellos de los muertos, se arrepentiran. 31 Mas [Abraham] le dijo: Si no oyen a Moises y a los profetas, tampoco se persuadiran, si alguno se levantare de os muertos. CAPITULO 17. 1 Y A sus discipulos dice: Imposible es que no vengan escandalos; mas iay de aquel por quien vienen! 2 Mejor le fuera, si le pusiesen al cuello una piedra de molino, y le lanzasen en el mar, que escandalizar uno de estos pequenitos. 3 Mirad por vosotros: Si pecare contra ti tu hermano, reprendelo; y si se arrepintiere, perdonale. 4 Y si siete veces al dia pecare contra ti, y siete veces al dia se volviere a ti, diciendo: Pesame; perdonale. 5 Y dijeron los apostoles al Senor: Aumentanos la fe. 6 Entonces el Senor dijo: Si tuvieseis fe como un grano de mostaza, direis a este sicomoro: Desarraigate, y plantate en el mar; y os obedecera. 7 ?Y quien de vosotros tiene un siervo que ara o apacienta, que vuelto del campo le diga luego: Pasa, sientate a la mesa? 8 ?No le dice antes: Adereza que cene, y arremangate, y sirveme hasta que haya comido y bebido; y despues de esto come tu y bebe? 9 ?Da gracias al siervo porque hizo lo que le habia sido mandado? Pienso que no. 10 Asi tambien vosotros, cuando hubiereis hecho todo lo que os es mandado, decid: Siervos inutiles somos; porque lo que debiamos hacer, hicimos. 11 Y acontecio que yendo el a Jerusalem, pasaba por medio de Samaria, y de Galilea. 12 Y entrando en una aldea, vinieronle al encuentro diez hombres leprosos, los cuales se pararon de lejos, 13 Y alzaron la voz diciendo: Jesus, Maestro, ten misericordia de nosotros. 14 Y como el [los] vio, les dijo: Id, mostraos a los sacerdotes. Y acontecio, que yendo ellos, fueron limpios. 15 Entonces uno de ellos como se vio que estaba limpio, volvio, glorificando a Dios a gran voz; 16 Y derribose sobre el rostro a sus pies, dandole gracias: y este era Samaritano. 17 Y respondiendo Jesus, dijo: ?No son diez los que fueron limpios? ?Y los nueve donde [estan?] 18 ?No hubo quien volviese y diese gloria a Dios, sino este extranjero? 19 Y dijole: Levantate, vete; tu fe te ha salvado. 20 Y preguntado por los Fariseos cuando habia de venir el reino de Dios, les respondio, y dijo: El reino de Dios no vendra con advertencia; 21 Ni diran: Helo aqui, o helo alli; porque he aqui el reino de Dios entre vosotros esta. 22 Y dijo a sus discipulos: Tiempo vendra, cuando deseareis ver uno de los dias del Hijo del hombre, y no [lo] vereis. 23 Y os diran: Helo aqui, o helo alli. No vayais ni sigais. 24 Porque como el relampago relampagueando desde una parte debajo del cielo, resplandece hasta [la otra] debajo del cielo, asi tambien sera el Hijo del hombre en su dia. 25 Mas primero es necesario que padezca mucho, y sea reprobado de esta generacion. 26 Y como fue en los dias de Noe, asi tambien sera en los dias del Hijo del hombre. 27 Comian, bebian, [los hombres] tomaban mujeres, y las mujeres maridos hasta el dia que entro Noe en el arca y vino el diluvio, y destruyo a todos. 28 Asimismo tambien como fue en los dias de Lot: comian, bebian, compraban, vendian, plantaban, edificaban: 29 Mas el dia que Lot salio de Sodoma, llovio del cielo fuego y azufre, y destruyo a todos: 30 Como esto sera el dia en que el Hijo del hombre se manifestara. 31 En aquel dia, el que estuviere en el terrado, y sus alhajas en casa, no descienda a tomarlas: y el que en el campo, asimismo no vuelva atras. 32 Acordaos de la mujer de Lot. 33 Cualquiera que procurare salvar su vida, la perdera; y cualquiera que la perdiere, la salvara. 34 Os digo que en aquella noche estaran dos en una cama; el uno sera tomado, y el otro sera dejado. 35 Dos mujeres estaran moliendo juntas; la una sera tomada, y la otra dejada. 36 Dos estaran en el campo; el uno sera tomado, y el otro dejado. 37 Y respondiendo, le dicen: ?Donde, Senor? Y el les dijo: Donde [estuviere] el cuerpo, alla se juntaran tambien las aguilas. CAPITULO 18. 1 Y PROPUSOLES tambien una parabola sobre que es necesario orar siempre, y no desmayar. 2 Diciendo: Habia un juez en una ciudad, el cual ni temia a Dios, ni respetaba hombre. 3 Habia tambien en aquella ciudad una viuda, la cual venia a el, diciendo: Hazme justicia de mi adversario. 4 Pero el no quiso por [algun] tiempo: mas despues de esto dijo dentro de si: Aunque ni temo a Dios, ni tengo respeto a hombre; 5 Todavia porque esta viuda me es molesta, le hare justicia, porque al fin no venga y me muela. 6 Y dijo el Senor: Oid lo que dice el juez injusto. 7 ?Y Dios no hara justicia a sus escogidos, que claman a el dia y noche, aunque sea longanime acerca de ellos? 8 Os digo que los defendera presto. Empero cuando el Hijo del hombre viniere, ?hallara fe en la tierra? 9 Y dijo tambien a unos que confiaban de si como justos, y menospreciaban a los otros, esta parabola: 10 Dos hombres subieron al templo a orar; el uno Fariseo, y el otro publicano. 11 El Fariseo, en pie, oraba consigo de esta manera: Dios, te doy gracias, que no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adulteros, ni aun como este publicano. 12 Ayuno dos veces en la semana; doy diezmos de todo lo que poseo. 13 Mas el publicano estando lejos, no queria ni aun alzar los ojos al cielo; sino que heria su pecho, diciendo: Dios, se propicio a mi, pecador. 14 Os digo que este descendio a su casa [mas] justificado que el otro: porque cualquiera que se ensalza, sera humillado, y el que se humilla, sera ensalzado. 15 Y traian a el los ninos para que los tocase; lo cual viendo[lo] los discipulos, les renian. 16 Mas Jesus llamandolos, dijo: Dejad los ninos venir a mi, y no los impidais, porque de tales es el reino de Dios. 17 De cierto os digo, que cualquiera que no recibiere el reino de Dios como un nino, no entrara en el. 18 Y preguntole un principe diciendo: Maestro bueno, ?que hare para poseer la vida eterna? 19 Y Jesus le dijo: ?Por que me dices bueno? ninguno [hay] bueno sino solo Dios. 20 Los mandamientos sabes: No mataras, No adulteraras, No hurtaras, No diras falso testimonio, Honra a tu padre, y a tu madre. 21 Y el dijo: Todas estas cosas he guardado desde mi juventud. 22 Y Jesus, oido esto, le dijo: Aun te falta una cosa: vende todo lo que tienes, y da a los pobres, y tendras tesoro en el cielo; y ven, sigueme. 23 Entonces el, oidas estas cosas, se puso muy triste, porque era muy rico. 24 Y viendo Jesus que se habia entristecido mucho, dijo: iCuan dificultosamente entraran en el reino de Dios los que tienen riquezas! 25 Porque mas facil cosa es entrar un camello por el ojo de una aguja, que un rico entrar en el reino de Dios. 26 Y los que [lo] oian, dijeron: ?Y quien podra ser salvo? 27 Y el [les] dijo: Lo que es imposible para con los hombres, posible es para Dios. 28 Entonces Pedro dijo: He aqui, nosotros hemos dejado las posesiones nuestras, y te hemos seguido. 29 Y el les dijo: De cierto os digo que nadie hay que haya dejado casa, o padres, o hermanos, o mujer, o hijos, por el reino de Dios, 30 Que no haya de recibir mucho mas en este tiempo, y en el siglo venidero la vida eterna. 31 Y Jesus tomando [aparte] los doce, les dijo: He aqui subimos a Jerusalem, y seran cumplidas todas las cosas que fueron escritas por los profetas del Hijo del hombre. 32 Porque sera entregado a las gentes, y sera escarnecido, e injuriado, y escupido. 33 Y despues que le hubieren azotado, le mataran; mas al tercer dia resucitara. 34 Pero ellos nada de estas cosas entendian, y esta palabra les era encubierta; y no entendian lo que se decia. 35 Y acontecio que acercandose el a Jerico, un ciego estaba sentado junto al camino mendigando: 36 El cual como oyo la gente que pasaba, pregunto que era aquello. 37 Y dijeronle que pasaba Jesus Nazareno. 38 Entonces dio voces, diciendo: Jesus, hijo de David; ten misericordia de mi. 39 Y los que iban delante, le renian que callase; mas el clamaba mucho mas: Hijo de David, ten misericordia de mi. 40 Jesus entonces parandose, mando traerle a si: y como el llego, le pregunto, 41 Diciendo: ?Que quieres que te haga? Y el dijo: Senor, que vea. 42 Y Jesus le dijo: Ve: tu fe te ha hecho salvo. 43 Y luego vio, y le seguia, glorificando a Dios: y todo el pueblo como vio [esto,] dio a Dios alabanza. CAPITULO 19. 1 Y HABIENDO entrado [Jesus,] iba pasando por Jerico: 2 Y he aqui un varon llamado Zaqueo, el cual era el principal de los publicanos, y era rico. 3 Y procuraba ver a Jesus quien fuese; mas no podia a causa de la multitud, porque era pequeno de estatura. 4 Y corriendo delante, subiose a un arbol sicomoro para verle; porque habia de pasar por alli. 5 Y como vino a aquel lugar Jesus, mirando le vio, y dijole: Zaqueo, date priesa, desciende, porque hoy es necesario que pose en tu casa. 6 Entonces el descendio aprisa, y le recibio gozoso. 7 Y viendo [esto] todos, murmuraban, diciendo que habia entrado a posar con un hombre pecador. 8 Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Senor: He aqui, Senor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, lo vuelvo con el cuatro tanto. 9 Y Jesus le dijo: Hoy ha venido la salvacion a esta casa; por cuanto el tambien es hijo de Abraham. 10 Porque el Hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que se habia perdido. 11 Y oyendo ellos estas cosas, prosiguio y dijo una parabola, por cuanto estaba cerca de Jerusalem; y porque pensaban que luego habia de ser manifestado el reino de Dios. 12 Dijo pues: Un hombre noble partio a una provincia lejos, para tomar para si un reino, y volver. 13 Mas llamados diez siervos suyos les dio diez minas, y dijoles: Negociad entretanto que vengo. 14 Empero sus ciudadanos le aborrecian; y enviaron tras de el una embajada, diciendo: No queremos que este reine sobre nosotros. 15 Y acontecio que vuelto el, habiendo tomado el reino, mando llamar a si a aquellos siervos, a los cuales habia dado el dinero, para saber lo que habia negociado cada uno. 16 Y vino el primero, diciendo: Senor, tu mina ha ganado diez minas. 17 Y el le dice: Esta bien, buen siervo; pues que en lo poco has sido fiel, tendras potestad sobre diez ciudades. 18 Y vino otro diciendo: Senor, tu mina ha hecho cinco minas. 19 Y tambien a este dijo: Tu tambien se sobre cinco ciudades. 20 Y vino otro diciendo: Senor, he aqui tu mina, la cual he tenido guardada en un panizuelo, 21 Porque tuve miedo de ti, que eres hombre recio; tomas lo que no pusiste, y siegas lo que no sembraste. 22 Entonces [el] le dijo: Mal siervo, de tu boca te juzgo. Sabias que yo era hombre recio, que tomo lo que no puse, y siego lo que no sembre; 23 ?Por que pues no diste mi dinero al banco; y yo viniendo lo demandara con el logro? 24 Y dijo a los que estaban presentes: Quitadle la mina, y dadla al que tiene las diez minas. 25 Y ellos le dijeron: Senor, tiene diez minas. 26 Pues [yo] os digo que a cualquiera que tuviere, le sera dado; mas al que no tuviere, aun lo que tiene le sera quitado. 27 Y tambien a aquellos mis enemigos, que no querian que yo reinase sobre ellos, traedlos aca, y degolladlos delante de mi. 28 Y dicho esto, iba delante subiendo a Jerusalem. 29 Y acontecio, que llegando cerca de Bethfage, y de Bethania, al monte que se llama de las Olivas, envio dos de sus discipulos. 30 Diciendo: Id a la aldea de enfrente; en la cual como entrareis, hallareis un pollino atado, en el que ningun hombre se ha sentado jamas: desatadle, y traed[lo.] 31 Y si alguien os preguntare: ?Por que [le] desatais? le respondereis asi: Porque el Senor lo ha menester. 32 Y fueron los que habian sido enviados, y hallaron como [el] les dijo. 33 Y desatando ellos el pollino, sus duenos les dijeron: ?Por que desatais el pollino? 34 Y ellos dijeron: Porque el Senor le ha menester. 35 Y trajeronlo a Jesus; y habiendo echado sus vestidos sobre el pollino pusieron a Jesus encima. 36 Y yendo el, tendian sus capas por el camino. 37 Y como llegasen ya cerca de la bajada del monte de las Olivas, toda la multitud de los discipulos, gozandose, comenzaron a alabar a Dios a gran voz por todas las maravillas que habian visto, 38 Diciendo: Bendito el rey que viene en nombre del Senor: paz en el cielo, y gloria en lo altisimo. 39 Entonces algunos de los Fariseos de la compania le dijeron: Maestro, reprende a tus discipulos. 40 Y el respondiendo, les dijo: Os digo que si estos callaren, las piedras clamaran. 41 Y como llego cerca, viendo la ciudad, lloro sobre ella, 42 Diciendo: iOh si tambien tu conocieses, a lo menos en este tu dia, lo que [toca] a tu paz! mas ahora esta encubierto de tus ojos. 43 Porque vendran dias sobre ti, que tus enemigos te cercaran con baluarte; y te pondran cerco, y de todas partes te pondran en estrecho; 44 Y te derribaran a tierra, y a tus hijos, [los que estan] dentro de ti; y no dejaran sobre ti piedra sobre piedra; por cuanto no conociste el tiempo de tu visitacion. 45 Y entrando en el templo, comenzo a echar fuera a todos los que vendian y compraban en el, 46 Diciendoles: Escrito esta: Mi casa, casa de oracion es; mas vosotros la habeis hecho cueva de ladrones. 47 Y ensenaba cada dia en el templo mas los principes de los sacerdotes, y los escribas, y los principales del pueblo procuraban matarle. 48 Y no hallaban que hacerle, porque todo el pueblo estaba suspenso oyendole. CAPITULO 20. 1 Y ACONTECIO un dia, que ensenando el al pueblo en el templo, y anunciando el Evangelio, llegaronse los principes de los sacerdotes, y los escribas, con los ancianos, 2 Y le hablaron, diciendo: Dinos ?con que potestad haces estas cosas? ?o quien es el que te ha dado esta potestad? 3 Respondiendo entonces Jesus, les dijo: Os preguntare yo tambien una palabra; respondedme: 4 El bautismo de Juan ?era del cielo, o de los hombres? 5 Mas ellos pensaban dentro de si, diciendo: Si dijeremos: Del cielo; dira: ?Por que pues no le creisteis? 6 Y si dijeremos: De los hombres: todo el pueblo nos apedreara; porque estan ciertos que Juan era profeta. 7 Y respondieron, que no sabian de donde [habia sido.] 8 Entonces Jesus les dijo: Ni yo os digo con que potestad hago estas cosas. 9 Y comenzo a decir al pueblo esta parabola: Un hombre planto una vina, y arrendola a labradores, y se ausento por mucho tiempo. 10 Y al tiempo envio un siervo a los labradores, para que le diesen del fruto de la vina; mas los labradores le hirieron, y enviaron vacio. 11 Y volvio a enviar otro siervo: mas ellos a este tambien herido y afrentado le enviaron vacio. 12 Y volvio a enviar al tercer siervo; mas ellos tambien a este echaron herido. 13 Entonces el senor de la vina dijo: ?Que hare? enviare mi hijo amado: quizas cuando a este vieren, tendran respeto. 14 Mas los labradores viendole, pensaron entre si diciendo: Este es el heredero, venid, matemosle, para que la heredad sea nuestra. 15 Y echaronlo fuera de la vina, y [le] mataron. ?Que pues les hara el senor de la vina? 16 Vendra, y destruira a estos labradores, y dara su vina a otros. Y como ellos [lo] oyeron, dijeron: Guarda. 17 Mas el mirandolos, dice: ?Que pues es lo que esta escrito: La piedra que condenaron los edificadores, esta fue por cabeza de esquina? 18 Cualquiera que cayere sobre aquella piedra, sera quebrantado; mas sobre el que la piedra cayere, le desmenuzara. 19 Y procuraban los principes de los sacerdotes y los escribas echarle mano en aquella hora, porque entendieron que contra ellos habia dicho esta parabola; mas temieron al pueblo. 20 Y acechando[le] enviaron espias que se simulasen justos, para sorprenderle en palabras, para que le entregasen al principado y a la potestad del presidente: 21 los cuales le preguntaron, diciendo: Maestro, sabemos que dices y ensenas bien, y que no tienes respeto a persona; antes ensenas el camino de Dios con verdad. 22 ?Esnos licito dar tributo a Cesar, o no? 23 Mas el, entendiendo la astucia de ellos, les dijo: ?Por que me tentais? 24 Mostradme la moneda. ?De quien tiene la imagen y la inscripcion? Y respondiendo dijeron: De Cesar. 25 Entonces les dijo: Pues dad a Cesar lo que es de Cesar; y lo que es de Dios, a Dios. 26 Y no pudieron reprender sus palabras delante del pueblo, antes maravillados de su respuesta, callaron. 27 Y llegandose unos de los Saduceos, los cuales niegan haber resurreccion, le preguntaron, 28 Diciendo: Maestro, Moises nos escribio: Si el hermano de alguno muriere teniendo mujer, y muriere sin hijos, que su hermano tome la mujer, y levante simiente a su hermano. 29 Fueron pues siete hermanos: y el primero tomo mujer, y murio sin hijos. 30 Y la tomo el segundo, el cual tambien murio sin hijos. 31 Y la tomo el tercero, asimismo tambien todos siete: y murieron sin dejar prole. 32 Y a la postre de todos murio tambien la mujer. 33 En la resurreccion, pues, ?mujer de cual de ellos sera? porque los siete la tuvieron por mujer. 34 Entonces respondiendo Jesus, les dijo: los hijos de este siglo se casan, y son dados en casamiento: 35 Mas los que fueren tenidos por dignos de aquel siglo, y de la resurreccion de los muertos, ni se casan, ni son dados en casamiento: 36 Porque no pueden ya mas morir; porque son iguales a los angeles, y son hijos de Dios, cuando son hijos de la resurreccion. 37 Y que los muertos hayan de resucitar, aun Moises lo enseno junto a la zarza, cuando dice al Senor: Dios de Abraham, y Dios de Isaac, y Dios de Jacob. 38 Porque Dios no es [Dios] de muertos, mas de vivos; porque todos viven [cuanto] a el. 39 Y respondiendole unos de los escribas, dijeron: Maestro, bien has dicho. 40 Y no osaron mas preguntarle algo. 41 Y el les dijo: ?Como dicen que el Cristo es Hijo de David? 42 Y el mismo David dice en el libro de los Salmos: Dijo el Senor a mi Senor: Sientate a mi diestra, 43 Entretanto que pongo tus enemigos [por] estrado de tus pies. 44 Asi que David le llama Senor: ?como pues es su hijo? 45 Y oyendo[lo] todo el pueblo, dijo a sus discipulos: 46 Guardaos de los escribas; que quieren andar con ropas largas, y aman las salutaciones en las plazas, y las primeras sillas en las sinagogas, y los primeros asientos en las cenas: 47 Que devoran las casas de las viudas, poniendo por pretexto la larga oracion: estos recibiran mayor condenacion. CAPITULO 21. 1 Y MIRANDO, vio los ricos que echaban sus ofrendas en el gazofilacio. 2 Y vio tambien una viuda pobrecilla que echaba alli dos blancas. 3 Y dijo: De verdad os digo, que esta pobre viuda echo mas que todos. 4 Porque todos estos, de lo que les sobra echaron para las ofrendas de Dios mas esta de su pobreza echo todo el sustento que tenia. 5 Y a unos que decian del templo, que estaba adornado de hermosas piedras y dones, dijo: 6 Estas cosas que veis, dias vendran que no quedara piedra sobre piedra que no sea destruida. 7 Y le preguntaron, diciendo: Maestro, ?cuando sera esto? ?Y que senal [habra] cuando estas cosas hayan de comenzar a ser hechas? 8 El entonces dijo: Mirad, no seais enganados; porque vendran muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy, y el tiempo esta cerca: por tanto no vayais en pos de ellos. 9 Empero cuando oyereis guerras y sediciones no os espanteis; porque es necesario que estas cosas acontezcan primero: mas no luego [sera] el fin. 10 Entonces les dijo: Se levantara gente contra gente, y reino contra reino: 11 Y habra grandes terremotos en [varios] lugares, y hambres, y pestilencias; y habra espantos, y grandes senales del cielo. 12 Mas antes de todas estas cosas os echaran mano, y perseguiran entregando[os] a las sinagogas, y a las carceles, siendo llevados a los reyes y a los gobernadores por causa de mi nombre. 13 Y os sera [esto] para testimonio. 14 Poned pues en vuestros corazones no pensar antes como habeis de responder. 15 Porque yo os dare boca y sabiduria a la cual no podran resistir ni contradecir todos los que se os opondran. 16 Mas sereis entregados aun de vuestros padres, y hermanos, y parientes, y amigos: y mataran [a algunos] de vosotros. 17 Y sereis aborrecidos de todos por causa de mi nombre. 18 Mas un pelo de vuestra cabeza no perecera. 19 En vuestra paciencia poseereis vuestras almas. 20 Y cuando viereis a Jerusalem cercada de ejercitos, sabed entonces que su destruccion ha llegado. 21 Entonces los que estuvieren en Judea, huyan a los montes; y los que en medio de ella, vayanse, y los que [esten] en los campos, no entren en ella. 22 Porque estos son dias de venganza; para que se cumplan todas las cosas que estan escritas. 23 Mas iay de las prenadas y de las que crian en aquellos dias! porque habra apuro grande sobre [esta] tierra, e ira en este pueblo. 24 Y caeran a filo de espada, y seran llevados cautivos a todas las naciones: y Jerusalem sera hollada de las gentes, hasta que los tiempos de las gentes sean cumplidos. 25 Entonces habra senales en el sol y en la luna, y en las estrellas; y en la tierra angustia de gentes por la confusion del sonido de la mar y de las ondas: 26 Secandose los hombres a causa del temor y espectacion de las cosas que sobrevendran a la redondez de la tierra: porque las virtudes de los cielos seran conmovidas. 27 Y entonces veran al Hijo del hombre, que vendra en una nube con potestad y majestad grande 28 Y cuando estas cosas comenzaren a hacerse, mirad, y levantad vuestras cabezas, porque vuestra redencion esta cerca. 29 Y dijoles una parabola: Mirad la higuera y todos los arboles: 30 Cuando ya brotan, viendolo de vosotros mismos entendeis que el verano esta ya cerca. 31 Asi tambien vosotros, cuando viereis hacerse estas cosas, entended que esta cerca el reino de Dios. 32 De cierto os digo que no pasara esta generacion, hasta que todo sea hecho. 33 El cielo y la tierra pasaran, mas mis palabras no pasaran. 34 Y mirad por vosotros, que vuestros corazones no sean cargados de glotoneria y embriaguez, y de los cuidados de esta vida; y venga de repente sobre vosotros aquel dia. 35 Porque como un lazo vendra sobre todos los que habitan sobre la faz de toda la tierra. 36 Velad pues orando en todo tiempo, que seais tenidos por dignos de evitar todas estas cosas que han de venir y de estar en pie delante del Hijo del hombre. 31 Y ensenaba de dia en el templo; y de noche saliendo, estabase en el monte que se llama de las Olivas. 38 Y todo el pueblo venia a el por la manana, para oirle en el templo. CAPITULO 22. 1 Y ESTABA cerca el dia de la fiesta de los azimos, que se llama la Pascua. 2 Y los principes de los sacerdotes y los escribas buscaban como le matarian, mas tenian miedo del pueblo. 3 Y entro Satanas en Judas, por sobrenombre Iscariote, el cual era uno del numero de los doce; 4 Y fue, y hablo con los principes de los sacerdotes, y con los magistrados, de como se lo entregaria, 5 Los cuales se holgaron, y concertaron de darle dinero. 6 Y prometio, y buscaba oportunidad para entregarle a ellos sin bulla. 7 Y vino el dia de los azimos, en el cual era necesario matar [el cordero de] la Pascua. 8 Y envio a Pedro, y a Juan, diciendo: Id, aparejadnos [el cordero de] la Pascua, para que comamos. 9 Y ellos le dijeron: ?Donde quieres que aparejemos? 10 Y el les dijo: He aqui, cuando entrareis en la ciudad, os encontrara un hombre que lleva un cantaro de agua; seguidle hasta la casa donde entrare. 11 Y decid al padre de la familia de la casa: El Maestro te dice: ?Donde esta el aposento donde tengo de comer [el cordero de] la Pascua con mis discipulos? 12 Entonces el os mostrara un gran cenaculo aderezado; aparejad alli. 13 Fueron pues, y hallaron como les habia dicho; y aparejaron [el cordero de] la Pascua. 14 Y como fue hora, sentose a la mesa, y con el los apostoles. 15 Y les dijo: En gran manera he deseado comer con vosotros esta Pascua antes que padezca; 16 Porque os digo que no comere mas de ella, hasta que se cumpla en el reino de Dios. 17 Y tomando el vaso, habiendo dado gracias, dijo: Tomad esto, y partid entre vosotros; 18 Porque os digo, que no bebere mas del fruto de la vid, hasta que el reino de Dios venga. 19 Y tomando el pan, habiendo dado gracias, partio, y les dio, diciendo: Esto es mi cuerpo, que por vosotros es dado; haced esto en memoria de mi. 20 Asimismo tambien [tomo y les dio] el vaso, despues que hubo cenado, diciendo: Este vaso [es] el nuevo pacto en mi sangre, que por vosotros se derrama. 21 Con todo eso he aqui la mano del que me entrega, conmigo en la mesa. 22 Y a la verdad el Hijo del hombre va, segun lo que esta determinado; empero iay de aquel hombre por el cual es entregado! 23 Ellos entonces comenzaron a preguntar entre si, cual de ellos seria el que habia de hacer esto. 24 Y hubo entre ellos una contienda: Quien de ellos parecia [que habia de] ser el mayor. 25 Entonces el les dijo: los reyes de las gentes se ensenorean de ellas; y los que sobre ellas tienen potestad, son llamados bienhechores: 26 Mas vosotros, no asi; antes el que es menor entre vosotros, sea como el mas mozo; y el que es principe, como el que sirve. 27 Porque ?cual es mayor, el que se sienta a la mesa, o el que sirve? ?No es el que se sienta a la mesa? y yo soy entre vosotros como el que sirve. 28 Empero vosotros sois los que habeis permanecido conmigo en mis tentaciones: 29 Yo pues os ordeno un reino, como mi Padre me lo ordeno [a mi,] 30 Para que comais y bebais en mi mesa en mi reino: y os senteis sobre tronos juzgando a las doce tribus de Israel. 31 Dijo tambien el Senor: Simon, Simon, he aqui [que] Satanas os ha pedido para zarandaros como a trigo; 32 Mas yo he rogado por ti que tu fe no falte; y tu, una vez vuelto, confirma a tus hermanos. 33 Y el le dijo: Senor, pronto estoy a ir contigo aun a carcel, y a muerte. 34 Y el dijo: Pedro, te digo que el gallo no cantara hoy antes que tu niegues tres veces que me conoces. 35 Y a ellos dijo: Cuando os envie sin bolsa, y sin alforja, y sin zapatos, ?os falto algo? Y ellos dijeron: Nada. 36 Y les dijo: Pues ahora el que tiene bolsa tome[la,] y tambien la alforja; y el que no tiene, venda su capa y compre espada. 37 Porque os digo, que es necesario se cumpla todavia en mi aquello que esta escrito: Y con los malos fue contado: porque lo que [esta escrito] de mi, [su] cumplimiento tiene. 38 Entonces ellos dijeron: Senor, he aqui dos espadas. Y el les dijo: Basta. 39 Y saliendo, se fue, como solia, al monte de las Olivas; y sus discipulos tambien le siguieron. 40 Y como llego a aquel lugar, les dijo: Orad que no entreis en tentacion. 41 Y el se aparto de ellos como un tiro de piedra; y puesto de rodillas, oro, 42 Diciendo: Padre, si quieres pasa este vaso de mi; empero no se haga mi voluntad, sino la tuya. 43 Y le aparecio un angel del cielo confortandole. 44 Y estando en agonia, oraba mas intensamente; y fue su sudor como gotas de sangre que descendian hasta la tierra. 45 Y como se levanto de la oracion, y vino a sus discipulos, hallolos durmiendo de tristeza. 46 Y les dijo: ?Por que dormis? Levantaos, y orad que no entreis en tentacion. 47 Estando el aun hablando, he aqui una turba, y el que se llamaba Judas, uno de los doce, iba delante de ellos; y llegose a Jesus para besarlo. 48 Entonces Jesus le dijo: Judas, ?con beso entregas al Hijo del hombre? 49 Y viendo los que estaban con el lo que habia de ser, le dijeron: Senor, heriremos a cuchillo? 50 Y uno de ellos hirio a un siervo del principe de los sacerdotes, y le quito la oreja derecha. 51 Entonces respondiendo Jesus, dijo: Dejad hasta aqui. Y tocando su oreja, le sano. 52 Y Jesus dijo a los que habian venido a el, [de] los principes [de] los sacerdotes, y [de] los magistrados del templo, y [de] los ancianos: ?Como a ladron habeis salido con espadas y con palos? 53 Habiendo estado con vosotros cada dia en el templo, no extendisteis las manos contra mi; mas esta es vuestra hora, y la potestad de las tinieblas. 54 Y prendiendole, trajeronlo, y metieronle en casa del principe de los sacerdotes. Y Pedro le seguia de lejos. 55 Y habiendo encendido fuego en medio de la sala, y sentandose todos alrededor, se sento tambien Pedro entre ellos. 56 Y como una criada le vio que estaba sentado al fuego, fijose en el, y dijo: Y este con el estaba. 57 Entonces el lo nego, diciendo: Mujer, no le conozco. 58 Y un poco despues viendole otro, dijo: Y tu de ellos eras. Y Pedro dijo: Hombre, no soy. 59 Y como una hora pasada, otro afirmaba diciendo: Verdaderamente tambien este estaba con el; porque es Galileo. 60 Y Pedro dijo: Hombre, no se que dices. Y luego, estando aun el hablando. el gallo canto. 61 Entonces, vuelto el Senor, miro a Pedro; y Pedro se acordo de la palabra del Senor, como le habla dicho: Antes que el gallo cante me negaras tres veces. 62 Y saliendo fuera Pedro, lloro amargamente. 63 Y los hombres que tenian a Jesus, se burlaban de el hiriendole. 64 Y cubriendolo, herian su rostro, y preguntabanle diciendo: Profetiza quien es el que te hirio. 65 Y decian otras muchas cosas injuriandole. 66 Y cuando fue de dia, se juntaron los ancianos del pueblo, y los principes de los sacerdotes, y los escritas, y le trajeron a su concilio, 67 Diciendo: ?Eres tu el Cristo? Dinos[lo.] Y les dijo: Si os [lo] dijere, no creereis; 68 Y tambien si os preguntare, no me respondereis, ni [me] soltareis: 69 Mas despues de ahora el Hijo del hombre se asentara a la diestra de la potencia de Dios. 70 Y dijeron todos: ?Luego tu eres Hijo de Dios? Y el les dijo: Vosotros [lo] decis que yo soy. 71 Entonces ellos dijeron: ?Que mas testimonio deseamos? porque nosotros [lo] hemos oido de su boca. CAPITULO 23. 1 LEVANTANDOSE entonces toda la multitud de ellos llevaronle a Pilato. 2 Y comenzaron a acusarle diciendo: A este hemos hallado que pervierte la nacion, y que veda dar tributo a Cesar, diciendo que el es el Cristo, el Rey. 3 Entonces Pilato le pregunto, diciendo: ?Eres tu el Rey de los Judios? Y respondiendo el, dijo: Tu [lo] dices. 4 Y Pilato dijo a los principes de los sacerdotes, y a las gentes: Ninguna culpa hallo en este hombre. 5 Mas ellos porfiaban, diciendo: Alborota al pueblo, ensenando por toda Judea, comenzando desde Galilea hasta aqui. 6 Entonces Pilato, oyendo [hablar] de Galilea, pregunto si el hombre era Galileo. 7 Y como entendio que era de la jurisdiccion de Herodes, le remitio a Herodes, el cual tambien estaba en Jerusalem en aquellos dias. 8 Y Herodes, viendo a Jesus, holgose mucho, porque hacia mucho [tiempo] que deseaba verle; porque habia oido de el muchas cosas, y tenia esperanza que le veria hacer alguna senal. 9 Y le preguntaba con muchas palabras; mas el nada le respondio. 10 Y estaban los principes de los sacerdotes y los escribas acusandole con gran porfia. 11 Mas Herodes con su corte le menosprecio, y escarnecio, vistiendole de una ropa rica; y volviolo a enviar a Pilato. 12 Y fueron hechos amigos entre si Pilato y Herodes en el mismo dia; porque antes eran enemigos entre si. 13 Entonces Pilato, convocando los principes de los sacerdotes, y los magistrados, y el pueblo, 14 Les dijo: Me habeis presentado a este por hombre que desvia al pueblo; y he aqui, preguntando yo delante de vosotros, no he hallado alguna culpa en este hombre de aquellas de que le acusais. 15 Y ni aun Herodes; porque os remiti a el, y he aqui que ninguna cosa digna de muerte ha hecho. 16 Le soltare pues castigado. 17 Y tenia necesidad de soltarles uno en cada fiesta. 18 Mas toda la multitud dio voces a una diciendo: Quita a este [la vida,] y sueltanos a Barrabas: 19 El cual habia sido echado en la carcel por una sedicion hecha en la ciudad, y una muerte. 20 Y habloles otra vez Pilato, queriendo soltar a Jesus. 21 Pero ellos volvieron a dar voces diciendo: Crucificale, crucificale. 22 Y el les dijo la tercera vez: ?Pues que mal ha hecho este? ninguna culpa de muerte he hallado en el: le castigare, pues, y soltare[lo.] 23 Mas ellos instaban a grandes voces pidiendo que fuese crucificado; y las voces de ellos y de los principes de los sacerdotes crecian. 24 Entonces Pilato juzgo que se hiciese lo que ellos pedian. 25 Y les solto a aquel que habia sido echado en la carcel por sedicion y una muerte, al cual habian pedido; y entrego a Jesus a la voluntad de ellos. 26 Y llevandole, tomaron a un Simon Cireneo, que venia del campo, y le pusieron encima la cruz para que la llevase tras Jesus. 27 Y le seguia una grande multitud de pueblo, y de mujeres, las cuales le lloraban, y lamentaban. 28 Mas Jesus, vuelto a ellas, les dice: Hijas de Jerusalem, no me lloreis a mi, mas llorad por vosotras mismas, y por vuestros hijos. 29 Porque he aqui vendran dias en que diran; Bienaventuradas las esteriles, y los vientres que no engendraron, y los pechos que no criaron. 30 Entonces comenzaran a decir a los montes: Caed sobre nosotros; y a los collados: Cubridnos. 31 Porque si en el arbol verde hacen estas cosas, ?en el seco, que se hara? 32 Y llevaban tambien con el otros dos, malhechores, a ser muertos. 33 Y como vinieron al lugar que se llama de la Calavera, le crucificaron alli, y a los malhechores, uno a la derecha, y otro a la izquierda. 34 Y Jesus decia: Padre, perdonalos; porque no saben lo que hacen. Y partiendo sus vestidos, echaron suertes. 35 Y el pueblo estaba mirando; y se burlaban [de el] los principes con ellos, diciendo: A otros hizo salvos; salvese a si, si este es el Mesias, el escogido de Dios. 36 Escarnecian de el tambien los soldados, llegandose y presentandole vinagre, 37 Y diciendo: Si tu eres el Rey de los Judios, salvate a ti mismo. 38 Y habia tambien sobre el un titulo escrito con letras griegas, y latinas, y hebraicas: ESTE ES EL REY DE LOS JUDIOS. 39 Y uno de los malhechores que estaban colgados, le injuriaba, diciendo: Si tu eres el Cristo, salvate a ti mismo y a nosotros. 40 Y respondiendo el otro, reprendiole diciendo: ?Ni aun tu temes a Dios, estando en la misma condenacion, 41 Y nosotros, a la verdad, justamente [padecemos;] porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos; mas este ningun mal hizo. 43 Y dijo a Jesus: Acuerdate de mi cuando vinieres a tu reino. 43 Entonces Jesus le dijo: De cierto te digo que hoy estaras conmigo en el paraiso. 44 Y cuando era como la hora de sexta fueron hechas tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora de nona. 45 Y el sol se oscurecio, y el velo del templo se rompio por medio. 46 Entonces Jesus, clamando a gran voz, dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espiritu. Y habiendo dicho esto, espiro. 47 Y como el centurion vio lo que habia acontecido, dio gloria a Dios diciendo: Verdaderamente este hombre era justo. 48 Y toda la multitud de los que estaban presentes a este espectaculo, viendo lo que habia acontecido, se volvian hiriendo sus pechos. 49 Mas todos sus conocidos, y las mujeres que le habian seguido desde Galilea estaban de lejos mirando estas cosas. 50 Y he aqui un varon llamado Jose, el cual era senador, varon bueno y justo, 51 El cual no habia consentido en el consejo ni en los hechos de ellos, de Arimatea, ciudad de la Judea, el cual tambien esperaba el reino de Dios; 52 Este llego a Pilato, y pidio el cuerpo de Jesus. 53 Y quitado, le envolvio en una sabana: y le puso en un sepulcro abierto en una pena, en la cual ninguno habia aun sido puesto. 54 Y era dia de la vispera [de la Pascua;] y estaba para rayar el Sabado. 55 Y las mujeres que con el habian venido de Galilea, siguieron tambien, y vieron el sepulcro, y como fue puesto su cuerpo. 56 Y vueltas aparejaron [drogas] aromaticas, y ungueentos; y reposaron el Sabado, conforme al mandamiento. CAPITULO 24. 1 Y EL primer [dia] de la semana, muy de manana, vinieron al sepulcro, trayendo las [drogas] aromaticas que habian aparejado, y algunas [otras mujeres] con ellas. 2 Y hallaron la piedra revuelta [de la puerta] del sepulcro. 3 Y entrando, no hallaron el cuerpo del Senor Jesus. 4 Y acontecio que estando ellas espantadas de esto, he aqui se pararon junto a ellas dos varones con vestiduras resplandecientes; 5 Y como tuviesen ellas temor, y bajasen el rostro a tierra, les dijeron: ?Por que buscais entre los muertos al que vive? 6 No esta aqui, mas ha resucitado: acordaos de lo que os hablo, cuando aun estaba en Galilea, 7 Diciendo: Es menester que el Hijo del hombre sea entregado en manos de hombres pecadores, y que sea crucificado, y resucite al tercer dia. 8 Entonces ellas se acordaron de sus palabras. 9 Y volviendo del sepulcro dieron nuevas de todas estas cosas a los once, y a todos los demas. 10 Y eran Maria Magdalena, y Juana, y Maria [madre] de Jacobo, y las demas [que estaban] con ellas, las que dijeron estas cosas a los apostoles. 11 Mas a ellos les parecian como locura las palabras de ellas, y no las creyeron. 12 Pero levantandose Pedro, corrio al sepulcro; y como miro dentro, vio solo los lienzos [alli] echados, y se fue maravillandose de lo que habia sucedido. 13 Y he aqui, dos de ellos iban el mismo dia a una aldea que estaba de Jerusalem sesenta estadios, llamada Emmaus; 14 E iban hablando entre si de todas aquellas cosas que habian acaecido. 15 Y acontecio, que yendo hablando entre si, y preguntandose el uno al otro, el mismo Jesus se llego e iba con ellos juntamente. 16 Mas los ojos de ellos estaban embargados, para que no le conociesen. 17 Y dijoles: ?Que platicas son estas que tratais entre vosotros andando, y estais tristes? 18 Y respondiendo el uno, que se llamaba Cleofas, le dijo: ?Tu solo peregrino eres en Jerusalem, y no has sabido las cosas que en ella han acontecido estos dias? 19 Entonces el les dijo: ?Que? Y ellos le dijeron: De Jesus Nazareno, el cual fue varon profeta, poderoso en obra y en palabra delante de Dios y de todo el pueblo: 20 Y como le entregaron los principes de los sacerdotes, y nuestros principes a condenacion de muerte, y le crucificaron. 21 Mas nosotros esperabamos que el era el que habia de redimir a Israel; y ahora sobre todo esto, hoy es el tercer dia que esto ha acontecido. 22 Aunque tambien unas mujeres de los nuestros nos han espantado, las cuales antes del dia fueron al sepulcro; 23 Y no hallando su cuerpo, vinieron diciendo que tambien habian visto vision de angeles, los cuales dijeron que el vive. 24 Y fueron algunos de los nuestros al sepulcro, y hallaron [ser] asi como las mujeres habian dicho; mas a el no le vieron. 25 Entonces el les dijo: iOh insensatos, y tardos de corazon para creer todo lo que los profetas han dicho! 26 ?No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara [asi] en su gloria? 27 Y comenzando desde Moises, y de todos los profetas, declarabales [esto] en todas las escrituras que de el [hablaban.] 28 Y llegaron a la aldea a donde iban; y el hizo como que iba mas lejos. 29 Mas ellos le detuvieron por fuerza diciendo: Quedate con nosotros, porque se hace tarde, y el dia ya ha declinado. Entro pues a estarse con ellos. 30 Y acontecio que estando sentado con ellos a la mesa, tomando el pan, bendijo, y partio, y dioles. 31 Entonces fueron abiertos los ojos de ellos, y le conocieron; mas el se desaparecio de los ojos de ellos. 32 Y decian el uno al otro: ?No ardia nuestro corazon en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abria las escrituras? 33 Y levantandose en la misma hora tornaronse a Jerusalem, y hallaron a los once reunidos, y a los que estaban con ellos, 34 Que decian: Ha resucitado el Senor verdaderamente, y ha aparecido a Simon. 35 Entonces ellos contaban las cosas que [les habian acontecido] en el camino y como habia sido conocido de ellos al partir el pan. 36 Y entretanto que ellos hablaban estas cosas, el se puso en medio de ellos, y les dijo: Paz [sea] a vosotros. 37 Entonces ellos espantados, y asombrados, pensaban que veian [algun] espiritu. 38 Mas el les dice: ?Por que estais turbados, y suben pensamientos a vuestros corazones? 39 Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy. Palpad, y ved: que el espiritu ni tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo. 40 Y en diciendo esto, les mostro las manos y los pies. 41 Y no creyendolo aun ellos de gozo y maravillados, dijoles: ?Teneis aqui algo de comer? 42 Entonces ellos le presentaron parte de un pez asado, y un panal de miel. 43 Y el tomo, y comio delante de ellos. 44 Y les dijo: Estas son las palabras que os hablo, estando aun con vosotros: Que era necesario que se cumpliesen todas las cosas que estan escritas de mi en la ley de Moises, y en los profetas, y en los salmos. 45 Entonces les abrio el sentido, para que entendiesen las escrituras. 46 Y dijoles: Asi esta escrito, y asi fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer dia; 47 Y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y la remision de pecados en todas las naciones, comenzando de Jerusalem. 48 Y vosotros sois testigos de estas cosas. 49 Y he aqui, yo enviare la promesa de mi Padre sobre vosotros; mas vosotros asentad en la ciudad de Jerusalem, hasta que seais investidos de potencia de lo alto. 50 Y sacolos fuera hasta Bethania, y alzando sus manos los bendijo. 51 Y acontecio que bendiciendoles, se fue de ellos, y era llevado arriba al cielo. 52 Y ellos, despues de haberle adorado, se volvieron a Jerusalem con gran gozo. 53 Y estaban siempre en el templo alabando y bendiciendo a Dios. Amen. EL SANTO EVANGELIO DE NUESTRO SENOR JESU-CRISTO SEGUN SAN JUAN. CAPITULO 1. 1 EN el principio [ya] era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. 2 Este era en el principio con Dios. 3 Todas las cosas por el fueron hechas y sin el nada de lo que es hecho, fue hecho. 4 En el estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. 5 Y la luz en las tinieblas resplandece; mas las tinieblas no la comprendieron. 6 Fue un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan. 7 Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la Luz, para que todos creyesen por el. 8 No era el la Luz; sino para que diese testimonio de la Luz. 9 [Aquel Verbo] era la Luz verdadera que alumbra a todo hombre que viene a este mundo. 10 En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por el, y el mundo no le conocio. 11 A lo [que era] suyo vino, y los suyos no le recibieron. 12 Mas a todos los que le recibieron, dioles potestad de ser hechos hijos de Dios, a los que creen en su nombre: 13 Los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varon, mas de Dios. 14 Y aquel Verbo fue hecho carne, y habito entre nosotros, (y vimos su gloria, gloria como del Unigenito del Padre,) lleno de gracia y de verdad. 15 Juan dio testimonio de el, y clamo diciendo: Este es del que [yo] decia: El que viene tras mi, es antes de mi; porque es primero que yo. 16 Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia por gracia, 17 Porque la ley por Moises fue dada: [mas] la gracia y la verdad por Jesu- Cristo fue hecha. 18 A Dios nadie le vio jamas: el Unigenito Hijo, que esta en el seno del Padre, el [nos le] declaro. 19 Y este es el testimonio de Juan, cuando los Judios enviaron de Jerusalem sacerdotes y Levitas, que le preguntasen, ?Tu, quien eres? 20 Y confeso, y no nego; mas declaro: No soy yo el Cristo. 21 Y le preguntaron: ?Que pues? ?Eres tu Elias? Dijo: No soy. ?Eres tu [el] profeta? Y respondio: No. 22 Dijeronle, pues, ?Quien eres? para que demos respuesta a los que nos enviaron. ?Que dices de ti mismo? 23 Dijo: Yo [soy] la voz del que clama en el desierto: Enderezad el camino del Senor, como dijo Isaias profeta. 24 Y los que habian sido enviados eran de los Fariseos. 25 Y preguntaronle, y dijeronle: ?Por que, pues, bautizas si tu no eres el Cristo, ni Elias, ni el profeta? 26 Y Juan les respondio, diciendo: Yo bautizo con agua, mas en medio de vosotros ha estado, a quien vosotros no conoceis. 27 Este es el que ha de venir tras mi, el cual es antes de mi; del cual yo no soy digno de desatar la correa del zapato. 28 Estas cosas acontecieron en Bethabara, de la otra parte del Jordan, donde Juan bautizaba. 29 El siguiente dia ve Juan a Jesus que venia a el, y dice: He aqui el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. 30 Este es del que dije: Tras mi viene un varon, el cual es antes de mi; porque era primero que yo. 31 Y yo no le conocia: mas para que fuese manifestado a Israel, por eso vine yo bautizando con agua. 32 Y Juan dio testimonio, diciendo: Vi al Espiritu que descendia del cielo como paloma, y reposo sobre el. 33 Y yo no le conocia; mas el que me envio a bautizar con agua, aquel me dijo: Sobre quien vieres descender el Espiritu, y que reposa sobre el, este es el que bautiza con Espiritu Santo. 34 Y yo [le] vi, y he dado testimonio que este es el Hijo de Dios. 35 El siguiente dia otra vez estaba Juan, y dos de sus discipulos. 36 Y mirando a Jesus que andaba [por alli,] dijo: He aqui el Cordero de Dios. 37 Y oyeronle los dos discipulos hablar, y siguieron a Jesus. 38 Y volviendose Jesus, y viendoles seguir[le,] diceles: ?Que buscais? Y ellos dijeron: Rabi, (que declarado, quiere decir, Maestro,) ?donde moras? 39 Diceles: Venid, y ved. Vinieron, y vieron donde moraba, y quedaronse con el aquel dia: porque era como la hora de las diez. 40 Era Andres, hermano de Simon Pedro, uno de los dos que habian oido de Juan, y le habian seguido. 41 Este hallo primero a su hermano Simon, y dijole: Hemos hallado al Mesias, (que declarado es, el Cristo.) 42 Y le trajo a Jesus. Y mirandole Jesus dijo: Tu eres Simon, hijo de Jonas: tu seras llamado Cephas, (que quiere decir piedra.) 43 El dia siguiente quiso Jesus ir a Galilea; y halla a Felipe, al cual dijo: Sigueme. 44 Y era Felipe de Bethsaida, la ciudad de Andres y de Pedro. 45 Felipe hallo a Natanael, y dicele: Hemos hallado a aquel de quien escribio Moises en la ley, y [tambien] los profetas; a Jesus, el hijo de Jose, de Nazaret. 46 Y dijole Natanael: ?De Nazaret puede haber algo de bueno? Dicele Felipe: Ven, y ve. 47 Jesus vio venir a si a Natanael, y dijo de el: He aqui un verdadero Israelita, en el cual no hay engano. 48 Dicele Natanael: ?De donde me conoces? Respondele Jesus, y dijole: Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi. 49 Respondio Natanael, y dijole: Rabi, tu eres el Hijo de Dios; tu eres el Rey de Israel. 50 Respondio Jesus, y dijole: ?Porque te dije: Vite debajo de la higuera, crees? cosas mayores que estas veras. 51 Y dicele: De cierto, de cierto os digo: De aqui adelante vereis el cielo abierto, y los angeles de Dios que suben y descienden sobre el Hijo del hombre. CAPITULO 2. 1 AL tercer dia hicieronse unas bodas en Cana de Galilea; y estaba alli la madre de Jesus. 2 Y fue tambien llamado Jesus y sus discipulos a las bodas, 3 Y faltando el vino, la madre de Jesus le dijo: Vino no tienen. 4 Y dicele Jesus: ?Que tengo yo contigo, mujer? aun no ha venido mi hora, 5 Su madre dice a los que servian: Haced todo lo que os dijere. 6 Y estaban alli seis tinajuelas de piedra para agua, conforme a la purificacion de los Judios, que cabian en cada una dos o tres cantaros. 7 Diceles Jesus: Henchid estas tinajuelas de agua. E hinchieronlas hasta arriba. 8 Y diceles: Sacad ahora, y presentad al maestresala. Y presentaron[le.] 9 Y como el maestresala gusto el agua hecha vino, que no sabia de donde era, (mas lo sabian los sirvientes, que habian sacado el agua,) el maestresala llama al esposo, 10 Y dicele: Todo hombre pone primero el buen vino; y cuando estan satisfechos, entonces lo que es peor: mas tu has guardado el buen vino hasta ahora. 11 Este principio de senales hizo Jesus en Cana de Galilea, y manifesto su gloria; y sus discipulos creyeron en el. 12 Despues de esto descendio a Capernaum el, y su madre, y hermanos, y discipulos; y estuvieron alli no muchos dias. 13 Y estaba cerca la Pascua de los Judios; y subio Jesus a Jerusalem. 14 Y hallo en el templo a los que vendian bueyes, y ovejas, y palomas, y los cambiadores sentados. 15 Y hecho un azote de cuerdas. echolos a todos del templo, y las ovejas, y los bueyes; y derramo los dineros de los cambiadores, y trastorno las mesas. 16 Y a los que vendian las palomas dijo: Quitad de aqui esto; y no hagais la casa de mi Padre casa de mercado. 17 Entonces se acordaron sus discipulos que esta escrito: El celo de tu casa me comio. 18 Y los Judios respondieron, y dijeronle: ?Que senal nos muestras de que haces esto? 19 Respondio Jesus, y dijoles: Destruid este templo, y en tres dias le levantare. 20 Dijeron luego los Judios: En cuarenta y seis anos fue este templo edificado, ?y tu en tres dias le levantaras? 21 Mas el hablaba del templo de su cuerpo. 22 Por tanto cuando resucito de los muertos sus discipulos se acordaron que habia dicho esto; y creyeron a la escritura, y a la palabra que Jesus habia dicho. 23 Y estando en Jerusalem en la Pascua, en el dia de la fiesta, muchos creyeron en su nombre, viendo las senales que hacia. 24 Mas el mismo Jesus no se confiaba a si mismo de ellos, porque el conocia a todos; 25 Y no tenia necesidad que alguien le diese testimonio del hombre; porque el sabia lo que habia en el hombre. CAPITULO 3. 1 HABIA un hombre de los Fariseos que se llamaba Nicodemo, principe de los Judios. 2 Este vino a Jesus de noche, y dijole: Rabi, sabemos que has venido de Dios [por] Maestro; porque nadie puede hacer estas senales que tu haces, si no fuere Dios con el. 3 Respondio Jesus, y dijole: De cierto de cierto te digo, que el que no naciere otra vez, no puede ver el reino de Dios. 4 Dicele Nicodemo: ?Como puede el hombre nacer siendo viejo? ?puede entrar otra vez en el vientre de su madre, y nacer? 5 Respondio Jesus: De cierto, de cierto e digo, que el que no naciere de agua y del Espiritu, no puede entrar en el reino de Dios. 6 Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espiritu, espiritu es. 7 No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer otra vez. 8 El viento de donde quiere sopla, y oyes su sonido, mas ni sabes de donde viene, ni donde vaya; asi es todo aquel que es nacido del Espiritu. 9 Respondio Nicodemo, y dijole: ?Como puede esto hacerse? 10 Respondio Jesus, y dijole: ?Tu eres el maestro de Israel, y no sabes esto? 11 De cierto, de cierto te digo, que lo que sabemos hablamos, y lo que hemos visto, testificamos; y no recibis nuestro testimonio. 12 Si os he dicho cosas terrenas, y no creeis; ?como creereis, si os dijere las celestiales? 13 Y nadie subio al cielo, sino el que descendio del cielo, [a saber,] el Hijo del hombre que esta en el cielo. 14 Y como Moises levanto la serpiente en el desierto, asi es necesario que el Hijo del hombre sea levantado: 15 Para que todo aquel que en el creyere, no se pierda, sino que tenga vida eterna. 16 Porque de tal manera amo Dios al mundo, que ha dado a su Hijo Unigenito, para que todo aquel que en el cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. 17 Porque no envio Dios a su Hijo al mundo, para que condene al mundo; mas para que el mundo sea salvo por el. 18 El que en el cree, no es condenado: mas el que no cree, ya es condenado, porque no creyo en el nombre del Unigenito Hijo de Dios. 19 Y esta es la [causa de su] condenacion, [a saber,] porque la luz vino al mundo, y los hombres amaron mas las tinieblas que la luz; porque sus obras eran malas. 20 Porque todo aquel que hace lo malo aborrece la luz, y no viene a la luz; porque sus obras no sean redargueidas. 21 Mas el que obra verdad, viene a la luz, para que sus obras sean manifiestas que son hechas en Dios. 22 Pasado esto, vino Jesus con sus discipulos a la tierra de Judea; y estaba alli con ellos, y bautizaba. 23 Y bautizaba tambien Juan en Enon junto a Salim, porque habia alli muchas aguas: y venian, y eran bautizados. 24 Porque Juan no habia sido aun puesto en la carcel. 25 Y hubo cuestion entre los discipulos de Juan y los Judios acerca de la purificacion. 26 Y vinieron a Juan, y dijeronle: Rabi, el que estaba contigo de la otra parte del Jordan, del cual tu diste testimonio, he aqui bautiza, y todos vienen a el. 27 Respondio Juan, y dijo: No puede el hombre recibir algo, si no le fuere dado del cielo. 28 Vosotros mismos me sois testigos que dije: Yo no soy el Cristo, sino que soy enviado delante de el. 29 El que tiene la esposa, es el esposo; mas el amigo del esposo, que esta en pie y le oye, se goza grandemente de la voz del esposo: asi pues este mi gozo es cumplido. 30 A el conviene crecer; mas a mi menguar. 31 El que de arriba viene, sobre todos es: el que es de la tierra, terreno es, y cosas terrenas habla: el que viene del cielo, sobre todos es. 32 Y lo que vio y oyo, esto testifica; y nadie recibe su testimonio. 33 El que recibe su testimonio, este signo que Dios es verdadero 34 Porque el que Dios envio, las palabras de Dios habla: Porque no [le] da Dios el Espiritu por medida. 35 El Padre ama al Hijo, y todas las cosas dio en su mano. 36 El que cree en el Hijo, tiene vida eterna: mas el que es incredulo al Hijo no vera la vida, sino que la ira de Dios esta sobre el. CAPITULO 4. 1 DE manera que como Jesus entendio que los Fariseos habian oido que Jesus hacia y bautizaba mas discipulos que Juan, 2 (Aunque Jesus no bautizaba, sino sus discipulos,) 3 Dejo a Judea, y fuese otra vez a Galilea. 4 Y era menester que pasase por Samaria. 5 Vino pues a una ciudad de Samaria que se llama Sichar, junto a la heredad que Jacob dio a Jose su hijo. 6 Y estaba alli la fuente de Jacob. Pues Jesus, cansado del camino, asi se sento a la fuente. Era como la hora de sexta. 7 Vino una mujer de Samaria a sacar agua: [y] Jesus le dice: Dame de beber. 8 (Porque sus discipulos habian ido a la ciudad a comprar de comer.) 9 Y la mujer Samaritana le dice: ?Como tu, siendo Judio, me demandas a mi de beber, que soy mujer Samaritana? porque los Judios no se tratan con los Samaritanos. 10 Respondio Jesus, y dijole: Si conocieses el don de Dios, y quien es el que te dice: Dame de beber, tu pedirias de el, y el te daria agua viva. 11 La mujer le dice: Senor, no tienes con que sacar[la,] y el pozo es hondo: ?de donde, pues, tienes agua viva? 12 ?Eres tu mayor que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo; del cual el bebio, y sus hijos, y sus ganados? 13 Respondio Jesus, y dijola: Cualquiera que bebiere de esta agua, volvera a tener sed: 14 Mas el que bebiere del agua que yo le dare, para siempre no tendra sed: mas el agua que yo le dare, sera en el una fuente de agua que salte para vida eterna. 15 La mujer le dice: Senor, dame esta agua, para que [yo] no tenga sed, ni venga aca a sacar[la.] 16 Jesus le dice: Ve, llama a tu marido, y ven aca. 17 Respondio la mujer y dijo: No tengo marido. Dicele Jesus: Bien has dicho: No tengo marido: 18 Porque cinco maridos has tenido; y el que ahora tienes, no es tu marido: esto has dicho con verdad. 19 Dicele la mujer: Senor, pareceme que tu eres profeta. 20 Nuestros padres adoraron en este monte; y vosotros decis, que en Jerusalem es el lugar donde es necesario adorar. 21 Dicele Jesus: Mujer, creeme, que la hora viene, cuando ni en este monte, ni en Jerusalem, adorareis al Padre. 22 Vosotros adorais lo que no sabeis: nosotros adoramos lo que sabemos; porque la salud viene de los Judios. 23 Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adoraran al Padre en espiritu y en verdad; porque tambien el Padre tales adoradores busca que le adoren. 24 Dios es Espiritu; y los que le adoran, en espiritu y en verdad es necesario que adoren. 25 Dicele la mujer: [Yo] se que el Mesias ha de venir, el cual se dice el Cristo: cuando el viniere, nos declarara todas las cosas. 26 Dicele Jesus: Yo soy, que hablo contigo. 27 Y en esto vinieron sus discipulos, y maravillaronse de que hablaba con [aquella] mujer; mas ninguno [le] dijo: ?Que preguntas? o ?Que hablas con ella? 28 Entonces la mujer dejo su cantaro, y fue a la ciudad, y dijo a aquellos hombres: 29 Venid, ved un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho: ?si quizas es este el Cristo? 30 Entonces salieron de la ciudad, y vinieron a el. 31 Entretanto los discipulos le rogaban, diciendo: Rabi, come. 39 Y el les dijo: Yo tengo una comida que comer, que vosotros no sabeis. 33 Entonces los discipulos decian el uno al otro: ?Si le habra traido alguien de comer? 34 Diceles Jesus: Mi comida es, que yo haga la voluntad del que me envio, y que acabe su obra. 35 ?No decis vosotros, Aun hay cuatro meses hasta que llegue la siega? He aqui yo os digo: Alzad vuestros ojos, y mirad las regiones, porque ya estan blancas para la siega. 36 Y el que siega, recibe salario, y allega fruto para vida eterna: para que el que siembra tambien goce, y el que siega. 37 Porque en esto es el dicho verdadero: Que uno es el que siembra y otro es el que siega. 38 Yo os he enviado a segar lo que vosotros no labrasteis: otros labraron, y vosotros habeis entrado en sus labores. 39 Y muchos de los Samaritanos de aquella ciudad creyeron en el por la palabra de la mujer que daba testimonio [diciendo:] Que me dijo todo lo que he hecho. 40 Viniendo pues los Samaritanos a el, rogaronle que se quedase alli: y se quedo alli dos dias. 41 Y creyeron muchos mas por la palabra de el; 42 Y decian a la mujer: Ya no creemos por tu dicho; porque nosotros mismos hemos oido, y sabemos que verdaderamente este es el Salvador del mundo, el Cristo. 43 Y dos dias despues, salio de alli, y fuese a Galilea. 44 Porque el mismo Jesus dio testimonio, que el profeta en su tierra no tiene honra. 45 Y como vino a Galilea, los Galileos le recibieron, vistas todas las cosas que habia hecho en Jerusalem en el dia de la fiesta: porque tambien ellos habian ido a la fiesta. 46 Vino, pues, Jesus otra vez a Cana de Galilea, donde habia hecho el vino del agua: y habia en Capernaum uno del rey, cuyo hijo estaba enfermo. 47 Este, como oyo que Jesus venia de Judea a Galilea, fue a el, y rogabale que descendiese, y sanase su hijo; porque se comenzaba a morir. 48 Entonces Jesus le dijo: Si no viereis senales y milagros, no creereis. 49 El del rey le dijo: Senor, desciende antes que mi hijo muera. 50 Dicele Jesus: Ve, tu hijo vive. Y el hombre creyo a la palabra que Jesus le dijo, y se fue. 51 Y cuando ya el descendia, los siervos le salieron a recibir, y le dieron nuevas diciendo: Tu hijo vive. 52 Entonces el les pregunto a que hora comenzo a estar mejor. Y dijeronle: Ayer a las siete le dejo la fiebre. 53 El padre entonces entendio, que aquella hora era cuando Jesus le dijo: Tu hijo vive: y creyo el y toda su casa. 54 Esta segunda senal volvio Jesus a hacer cuando vino de Judea a Galilea, CAPITULO 5. 1 DESPUES de estas cosas, era un dia de fiesta de los Judios, y subio Jesus a Jerusalem. 2 Y hay en Jerusalem a [la puerta] del ganado un estanque, que en Hebraico es llamado Beth-esda, el cual tiene cinco portales. 3 En estos yacia multitud de enfermos, ciegos, cojos, secos, que estaban esperando el movimiento del agua. 4 Porque un angel descendia a cierto tiempo al estanque, y revolvia el agua: y el que primero descendia en el estanque despues del movimiento del agua, era sano de cualquiera enfermedad que tuviese. 5 Y estaba alli un hombre que habia treinta y ocho anos que estaba enfermo. 6 Como Jesus vio a este echado, y entendio que ya habia mucho tiempo, dicele; ?Quieres ser sano? 7 Senor, le respondio el enfermo, no tengo hombre que me meta en el estanque, cuando el agua fuere revuelta porque entretanto que yo vengo, otro antes de mi ha descendido. 8 Dicele Jesus: Levantate, toma tu lecho, y anda. 9 Y luego aquel hombre fue sano, y tomo su lecho, e ibase; y era Sabado aquel dia. 10 Entonces los Judios decian a aquel que habia sido sanado: Sabado es: no te es licito llevar tu lecho. 11 Respondioles: El que me sano, el mismo me dijo: Toma tu lecho, y anda. 12 Preguntaronle entonces: ?Quien es el que te dijo: Toma tu lecho, y anda, 13 Y el que habia sido sanado, no sabia quien fuese; porque Jesus se habia apartado de la gente que estaba en aquel lugar. 14 Despues le hallo Jesus en el templo, y dijole: He aqui has sido sanado; no peques mas, porque no te venga alguna cosa peor. 15 El se fue [entonces,] y dio aviso a los Judios, que Jesus era el que le habia sanado. 16 Y por esta causa los Judios perseguian a Jesus, y procuraban matarle, porque hacia estas cosas en Sabado. 17 Y Jesus les respondio: Mi Padre hasta ahora obra, y yo obro. 18 Entonces, por tanto, mas procuraban los Judios matarle, porque no solo quebrantaba el Sabado, sino que tambien a su Padre llamaba Dios, haciendose igual a Dios. 19 Respondio entonces Jesus, y dijoles: De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer algo de si mismo, sino lo que viere hacer al Padre; porque todo lo que el hace, esto tambien hace el Hijo juntamente. 20 Porque el Padre ama al Hijo, y le muestra todas las cosas que el hace: y mayores obras que estas le mostrara, de suerte que vosotros os maravilleis. 21 Porque como el Padre levanta los muertos, y [les] da vida, asi tambien el Hijo a los que quiere da vida. 22 Porque el Padre a nadie juzga, mas todo el juicio dio al Hijo, 23 Para que todos honren al Hijo como honran al Padre; el que no honra al Hijo, no honra al Padre que le envio. 24 De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me ha enviado, tiene vida eterna, y no vendra a condenacion, mas paso de muerte a vida. 25 De cierto, de cierto os digo: Vendra hora, y ahora es, cuando los muertos oiran la voz del Hijo de Dios; y los que oyeren, viviran. 26 Porque como el Padre tiene vida en si mismo, asi dio tambien al Hijo que tuviese vida en si mismo. 27 Y tambien le dio poder de hacer juicio, en cuanto es el Hijo del hombre. 28 No os maravilleis de esto: porque vendra hora, cuando todos los que estan en los sepulcros oiran su voz; 29 Y los que hicieron bien, saldran a resurreccion de vida: mas los que hicieron mal, a resurreccion de condenacion. 30 No puedo yo de mi mismo hacer algo: como oigo, juzgo, y mi juicio es justo; porque no busco mi voluntad, mas la voluntad del que me envio, del Padre. 31 Si yo doy testimonio de mi mismo mi testimonio no es verdadero. 32 Otro es el que da testimonio de mi; y se que el testimonio que da de mi, es verdadero. 33 Vosotros enviasteis a Juan, y [el] dio testimonio a la verdad. 34 Empero yo no tomo el testimonio de hombre; mas digo esto, para que vosotros seais salvos: 35 El era antorcha que ardia, y alumbraba; y vosotros quisisteis recrearos por un poco a su luz. 36 Mas yo tengo mayor testimonio que [el] de Juan; porque las obras que el Padre me dio que cumpliese, [es a saber,] las mismas obras que yo hago, dan testimonio de mi que el Padre me haya enviado. 37 Y el que me envio, el Padre, el ha dado testimonio de mi. Ni nunca habeis oido su voz, ni habeis visto su parecer; 38 Ni teneis su palabra permanente en vosotros: porque al que el envio, a este vosotros no creeis. 39 Escudrinad las escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas teneis la vida eterna, y ellas son las que dan testimonio de mi. 40 Y no quereis venir a mi, para que tengais vida. 41 Gloria de los hombres no recibo. 42 Mas yo os conozco, que no teneis amor de Dios en vosotros. 43 Yo he venido en nombre de mi Padre, y no me recibis: si otro viniere en su propio nombre, a aquel recibireis. 44 ?Como podeis vosotros creer, pues tomais la gloria los unos de los otros, y no buscais la gloria que de solo Dios viene? 45 No penseis que yo os tengo de acusar delante del Padre: hay quien os acusa: Moises, en quien vosotros esperais. 46 Porque si vosotros creyeseis a Moises, creeriais a mi; porque de mi escribio el. 47 Y si a sus escritos no creeis, ?como creereis a mis palabras? CAPITULO 6. 1 PASADAS estas cosas fuese Jesus de la otra parte de la mar de Galilea, [que es] de Tiberias. 2 Y seguiale grande multitud, porque veian sus senales que hacia en los enfermos. 3 Y subio Jesus a un monte, y se sento alli con sus discipulos. 4 Y estaba cerca la Pascua, la fiesta de los Judios. 5 Y como alzo Jesus los ojos, y vio que habia venido a el grande multitud, dice a Felipe: ?De donde compraremos pan para que coman estos? 6 Mas esto decia para probarle; porque el sabia lo que habia de hacer. 7 Respondiole Felipe: Doscientos denarios de pan no les bastaran, para que cada uno de ellos tome un poco. 8 Dicele uno de sus discipulos, Andres, hermano de Simon Pedro: 9 Un muchacho esta aqui que tiene cinco panes de cebada y dos pececillos; ?mas que es esto entre tantos? 10 Entonces Jesus dijo: Haced recostar la gente. Y habia mucha yerba en aquel lugar: y recostaronse como numero de cinco mil varones. 11 Y tomo Jesus aquellos panes, y habiendo dado gracias, repartio a los discipulos, y los discipulos a los que estaban recostados: asimismo de los peces cuanto querian. 12 Y como fueron saciados, dijo a sus discipulos: Recoged los pedazos que han quedado, porque no se pierda nada. 13 Cogieron pues, e hinchieron doce cestas de pedazos de los cinco panes de cebada, que sobraron a los que habian comido. 14 Aquellos hombres entonces, como vieron la senal que Jesus habia hecho, decian: Este verdaderamente es el profeta, que habia de venir al mundo. 15 Y entendiendo Jesus que habian de venir para arrebatarle, y hacerle rey, volvio a retirarse al monte, el solo. 16 Y como se hizo tarde, descendieron sus discipulos a la mar. 17 Y entrando en un barco, venian de la otra parte de la mar hacia Capernaum. Y era ya oscuro, y Jesus no habia venido a ellos. 18 Y levantabase la mar con un gran viento que soplaba. 19 Y como hubieron navegado como veinte y cinco o treinta estadios, ven a Jesus que andaba sobre la mar, y se acercaba al barco: y tuvieron miedo. 20 Mas el les dijo: Yo soy, no tengais miedo. 21 Ellos entonces gustaron recibirle en el barco: y luego el barco llego a la tierra donde iban. 22 El dia siguiente, la gente que estaba de la otra parte de la mar, como vio que no habia alli otra navecilla sino una, y que Jesus no habia entrado con sus discipulos en ella, sino que sus discipulos se habian ido solos, 23 Y que otras navecillas habian arribado de Tiberias junto al lugar donde habian comido el pan, despues de haber el Senor dado gracias, 24 Como vio pues la gente que Jesus no estaba alli, ni sus discipulos, entraron ellos en las navecillas, y vinieron a Capernaum buscando a Jesus. 25 Y hallandole de la otra parte de la mar, dijeronle: Rabi, ?cuando llegaste aca? 26 Respondioles Jesus, y dijo: De cierto, de cierto os digo que me buscais, no porque habeis visto las senales, sino porque comisteis el pan, y os hartasteis. 27 Trabajad, no por la comida que perece, mas por la comida que a vida eterna permanece, la cual el Hijo del hombre os dara: porque a este senalo el Padre, [es a saber,] Dios. 28 Y dijeronle: ?Que haremos para que obremos las obras de Dios? 29 Respondio Jesus, y dijoles: Esta es la obra de Dios, que creais en el que el ha enviado. 30 Dijeronle entonces: ?Que senal, pues, haces tu, para que veamos, y te creamos? ?Que obras? 31 Nuestros padres comieron el mana en el desierto, como esta escrito: Pan del cielo les dio a comer. 32 Y Jesus les dijo: De cierto, de cierto os digo, [que] no os dio Moises pan del cielo; mas mi Padre os da el verdadero pan del cielo. 33 Porque el pan de Dios es aquel que descendio del cielo, y da vida al mundo. 34 Y dijeronle: Senor, danos siempre este pan. 35 Y Jesus les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mi viene, nunca tendra hambre; y el que en mi cree, no tendra sed jamas. 36 Mas [ya] os he dicho que, aunque me habeis visto, no [me] creeis. 37 Todo lo que el Padre me da, vendra a mi; y al que a mi viene, no [le] echo fuera. 38 Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, mas la voluntad del que me envio. 39 Y esta es la voluntad del que me envio, [es a saber,] del Padre: Que todo lo que me diere, no pierda de ello, sino que lo resucite en el dia postrero. 40 Esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en el, tenga vida eterna; y yo le resucitare en el dia postrero. 41 Murmuraban entonces de el los Judios, porque habia dicho: Yo soy el pan que descendi del cielo. 42 Y decian: ?No es este Jesus, el hijo de Jose, cuyo padre y madre nosotros conocemos? ?Como, pues, dice este: Del cielo he descendido? 43 Y Jesus respondio, y dijoles: No murmureis entre vosotros. 44 Ninguno puede venir a mi, si el Padre, que me envio, no le trajere: y yo le resucitare en el dia postrero. 45 Escrito esta en los profetas: Y seran todos ensenados de Dios: asi que todo aquel que oyo del Padre, y aprendio, viene a mi. 46 No que alguno haya visto al Padre sino aquel que vino de Dios, este ha visto al Padre. 47 De cierto, de cierto os digo: El que cree en mi, tiene vida eterna. 48 Yo soy el pan de vida. 49 Vuestros padres comieron el mana en el desierto, y son muertos. 50 Este es el pan que desciende del cielo, para que el que de el comiere, no muera. 51 Yo soy el pan vivo que ha descendido del cielo: si alguno comiere de este pan, vivira para siempre; y el pan que yo dare es mi carne, la cual yo dare por la vida del mundo. 52 Entonces los Judios contendian entre si, diciendo: ?Como puede este darnos su carne a comer? 53 Y Jesus les dijo: De cierto, de cierto os digo [que] si no comiereis la carne del Hijo del hombre, y bebiereis su sangre, no tendreis vida en vosotros. 54 El que come mi carne, y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitare en el dia postrero. 55 Porque mi carne es verdadera comida: y mi sangre es verdadera bebida. 56 El que come mi carne, y bebe mi sangre, en mi permanece, y yo en el. 57 Como me envio el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, el tambien vivira por mi. 58 Este es el pan que descendio del cielo: no como vuestros padres comieron el mana, y son muertos: el que come de este pan vivira eternamente. 59 Estas cosas dijo en la sinagoga ensenando en Capernaum. 60 Y muchos de sus discipulos oyendo[lo,] dijeron: Dura es esta palabra; ?[y] quien la puede oir? 61 Y sabiendo Jesus en si mismo que sus discipulos murmuraban de esto, dijoles: ?Esto os escandaliza? 62 ?Pues [que sera,] si viereis al Hijo del hombre que sube donde estaba primero? 63 El Espiritu es el que da vida; la carne nada aprovecha: las palabras que yo os he hablado, son espiritu, y son vida. 64 Mas hay algunos de vosotros que no creen. Porque Jesus desde el principio sabia quienes eran los que no creian, y quien le habia de entregar. 65 Y dijo: Por eso os he dicho que ninguno puede venir a mi, si no le fuere dado del Padre. 66 Desde esto, muchos de sus discipulos volvieron atras, y ya no andaban con el. 67 Dijo entonces Jesus a los doce: ?Quereis vosotros iros tambien? 68 Y respondiole Simon Pedro: Senor ?a quien iremos? Tu tienes palabras de vida eterna. 69 Y nosotros creemos y conocemos que tu eres el Cristo, el Hijo de Dios viviente. 70 Jesus les respondio: ?No he escogido yo a vosotros doce, y el uno de vosotros es diablo? 71 Y hablaba de Judas Iscariote [hijo] de Simon; porque este era el que le habia de entregar, el cual era uno de los doce. CAPITULO 7. 1 Y PASADAS estas cosas, andaba Jesus en Galilea: que no queria andar en Judea, porque los Judios procuraban matarle. 2 Y estaba cerca la fiesta de los Judios, [la] de los tabernaculos. 3 Y dijeronle sus hermanos: Pasate de aqui, y vete a Judea para que tambien tus discipulos vean las obras que haces. 4 Que ninguno que procura ser claro hace algo en oculto: Si estas cosas haces, manifiestate al mundo. 5 Porque ni aun sus hermanos creian en el. 6 Diceles entonces Jesus: Mi tiempo aun no ha venido; mas vuestro tiempo siempre esta presto. 7 No puede el mundo aborreceros a vosotros; mas a mi me aborrece, porque yo doy testimonio de el, que sus obras son malas. 8 Vosotros subid a esta fiesta: yo no subo aun a esta fiesta; porque mi tiempo aun no es cumplido. 9 Y habiendoles dicho esto, quedose en Galilea. 10 Mas como sus hermanos hubieron subido, entonces el tambien subio a la fiesta, no manifiestamente, sino como en secreto. 11 Y buscabanle los Judios en la fiesta, y decian: ?Donde esta aquel? 12 Y habia grande murmullo de el entre la gente; porque unos decian: Bueno es. Y otros decian: No, antes engana las gentes. 13 Mas ninguno hablaba abiertamente de el, por miedo de los Judios. 14 Y al medio de la fiesta subio Jesus al templo, y ensenaba. 15 Y maravillabanse los Judios, diciendo: ?Como sabe este letras, no habiendo aprendido? 16 Respondioles Jesus, y dijo: Mi doctrina no es mia, sino de aquel que me envio. 17 El que quisiere hacer su voluntad, conocera de la doctrina si viene de Dios, o si yo hablo de mi mismo. 18 El que habla de si mismo, propia gloria busca: mas el que busca la gloria del que le envio, este es verdadero, y no hay en el injusticia. 19 ?No os dio Moises la ley, y ninguno de vosotros hace la ley? ?Por que me procurais matar? 20 Respondio la gente, y dijo: Demonio tienes: ?quien te procura matar? 21 Jesus respondio y dijoles: Una obra hice, y todos os maravillais. 22 Cierto Moises os dio la circuncision, (no porque sea de Moises, mas de los padres,) y en Sabado circuncidais al hombre. 23 Si recibe el hombre la circuncision en Sabado, para que la ley de Moises no sea quebrantada, ?os enojais conmigo porque en Sabado hice sano todo un hombre? 24 No juzgueis segun lo que parece, mas juzgad justo juicio. 25 Decian entonces unos de los de Jerusalem: ?No es este al que buscan para matarle? 26 Y he aqui, habla publicamente, y no le dicen nada: ?Si habran entendido verdaderamente los principes, que este es el Cristo? 27 Mas este, sabemos de donde es; y cuando viniere el Cristo, nadie sabra de donde sea. 28 Entonces clamaba Jesus en el templo ensenando, y diciendo: Y a mi me conoceis, y sabeis de donde soy: y no he venido de mi mismo; mas el que me envio es verdadero, al cual vosotros no conoceis. 29 Yo le conozco: porque de el soy, y el me envio. 30 Entonces procuraban prenderle mas ninguno metio en el mano, porque aun no habia venido su hora. 31 Y muchos del pueblo creyeron en el, y decian: ?El Cristo, cuando viniere hara mas senales que las que este hace? 32 Los Fariseos oyeron la gente que murmuraba de el estas cosas, y los principes de los sacerdotes y los Fariseos enviaron servidores que le prendiesen. 33 Y Jesus dijo: Aun un poco de tiempo estare con vosotros, e ire al que me envio. 34 Me buscareis, y no [me] hallareis; y donde yo estare, vosotros no podreis venir. 35 Entonces los Judios dijeron entre si: ?A donde se ha de ir este que no le hallemos? ?Se ha de ir a los esparcidos entre los Griegos, y a ensenar a los Griegos? 36 ?Que dicho es este que dijo: Me buscareis, y no [me] hallareis: y donde yo estare, vosotros no podreis venir? 37 Mas en el postrer dia grande de la fiesta, Jesus se ponia en pie, y clamaba diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mi, y beba. 38 El que cree en mi, como dice la escritura, rios de agua viva correran de su vientre. 39 (Y esto dijo del Espiritu que habian de recibir los que creyesen en el; pues aun no habia [venido] el Espiritu Santo; porque Jesus no estaba aun glorificado.) 40 Entonces algunos de la multitud, oyendo este dicho, decian: Verdaderamente este es el profeta. 41 Otros decian: Este es el Cristo. Algunos empero decian: ?De Galilea ha de venir el Cristo? 42 ?No dice la escritura: Que de la simiente de David, y de la aldea de Bethlehem, de donde era David, vendra el Cristo? 43 Asi que habia disension entre la gente acerca de el. 44 Y algunos de ellos querian prenderle; mas ninguno echo sobre el manos. 45 Y los ministriles vinieron a los principales sacerdotes y a los Fariseos; y ellos les dijeron: ?Por que no lo trajisteis? 46 Los ministriles respondieron: Nunca ha hablado hombre asi como este hombre [habla.] 47 Entonces los Fariseos les respondieron: ?Estais tambien vosotros enganados? 48 ?Ha creido en el alguno de los principes, o de los Fariseos? 49 Mas estos comunales, que no saben la ley, malditos son. 50 Diceles Nicodemo, (el que vino a el de noche, el cual era uno de ellos,) 51 ?Juzga nuestra ley a hombre, si primero no oyere de el, y entendiere lo que ha hecho? 52 Respondieron y dijeronle: ?No eres tu tambien Galileo? Escudrina y ve que de Galilea nunca se levanto profeta. 53 Y fuese cada uno a su casa. CAPITULO 8. 1 Y JESUS se fue al monte de las Olivas. 2 Y por la manana volvio al templo y todo el pueblo vino a el; y sentado el, los ensenaba. 3 Entonces los escribas y los Fariseos le traen una mujer tomada en adulterio; y poniendola en medio. 4 Dicenle: Maestro, esta mujer ha sido tomada en el mismo hecho, adulterando; 5 Y en la ley Moises nos mando apedrear a las tales: ?Tu, pues, que dices? 6 Mas esto decian tentandole, para poderle acusar. Empero Jesus, inclinado hacia abajo, escribia en tierra con el dedo. 7 Y como perseverasen preguntandole, enderezose, y dijoles: El que de vosotros este sin pecado, arroje contra ella la piedra el primero. 8 Y volviendose a inclinar hacia abajo, escribia en tierra. 9 Oyendo pues ellos [esto,] redargueidos de la conciencia, salianse uno a uno, comenzando desde los mas viejos hasta los postreros; y quedo solo Jesus, y la mujer que estaba en medio. 10 Y enderezandose Jesus, y no viendo a nadie mas que a la mujer, dijole: Mujer, ?donde estan los que te acusaban? ?ninguno te ha condenado? 11 Y ella dijo: Senor, ninguno. Entonces Jesus le dijo: Ni yo te condeno: vete, y no peques mas. 12 Y habloles Jesus otra vez, diciendo: Yo soy la luz del mundo: el queme sigue, no andara en tinieblas, mas tendra la lumbre de la vida. 13 Entonces los Fariseos le dijeron: Tu de ti mismo das testimonio; tu testimonio no es verdadero. 14 Respondio Jesus, y dijoles: Aunque yo doy testimonio de mi mismo, mi testimonio es verdadero; porque se de donde he venido, y a donde voy: mas vosotros no sabeis de donde vengo, y a donde voy. 15 Vosotros segun la carne juzgais: mas yo no juzgo a nadie. 16 Y si yo juzgo, mi juicio es verdadero; porque no soy solo; sino yo, y el que me envio, el Padre. 17 Y en vuestra ley esta escrito que el testimonio de dos hombres es verdadero. 18 Yo soy el que doy testimonio de mi mismo: y da testimonio de mi el que me envio, el Padre. 19 Y decianle: ?Donde esta tu Padre? Respondio Jesus: Ni a mi [me] conoceis, ni a mi Padre. Si a mi me conocieseis, a mi Padre tambien conocierais. 20 Estas palabras hablo Jesus en el lugar de las limosnas, ensenando en el templo; y nadie le prendio, porque aun no habia venido su hora. 21 Y dijoles otra vez Jesus: Yo me voy, y me buscareis, mas en vuestro pecado morireis: adonde yo voy, vosotros no podeis venir. 22 Decian entonces los Judios: ?Hase de matar a si mismo, que dice: Adonde^ voy, vosotros no podeis venir? 23 Y deciales: Vosotros sois de abajo yo soy de arriba; vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo. 24 Por eso os dije que morireis en vuestros pecados; porque si no creyereis que yo soy, en vuestros pecados morireis. 25 Y decianle: ?Tu quien eres? Entonces Jesus les dijo: El que al principio tambien os he dicho. 26 Muchas cosas tengo que decir, y juzgar de vosotros: mas el que me envio, es verdadero; y yo lo que he oido de el, esto hablo en el mundo. 27 Mas no entendieron que el les hablaba del Padre. 28 Dijoles, pues, Jesus: Cuando levantareis al Hijo del hombre, entonces entendereis que yo soy, y que nada hago de mi mismo; mas como el Padre me enseno, esto hablo. 29 Porque el que me envio, conmigo esta: no me ha dejado solo el Padre porque yo, lo que a el agrada, hago siempre. 30 Hablando el estas cosas, muchos creyeron en el. 31 Y decia Jesus a los Judios que le habian creido: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, sereis verdaderamente mis discipulos; 32 Y conocereis la verdad, y la verdad os libertara 33 Y respondieronle: Simiente de Abraham somos, y jamas servimos a nadie: ?como dices tu: Sereis libres? 34 Y Jesus les respondio: De cierto os digo que todo aquel que hace pecado, es siervo de pecado. 35 Y el siervo no queda en casa para siempre: [mas] el Hijo queda para siempre. 36 Asi que, si el Hijo os libertare, sereis verdaderamente libres. 37 [Yo] se que sois simiente de Abraham; mas procurais matarme, porque mi palabra no cabe en vosotros. 38 Yo hablo lo que he visto cerca del Padre; y vosotros haceis lo que habeis oido cerca de vuestro Padre. 39 Respondieron, y dijeronle: Nuestro padre es Abraham. Diceles Jesus: Si fuerais hijos de Abraham, las obras de Abraham hariais. 40 Empero ahora procurais matarme; hombre que os he hablado la verdad, la cual he oido de Dios: no hizo esto Abraham. 41 Vosotros haceis las obras de vuestro padre. Dijeronle entonces: Nosotros no somos nacidos de fornicacion: un Padre tenemos, [es a saber,] Dios. 42 Jesus entonces les dijo: Si vuestro Padre fuera Dios, ciertamente me amariais [a mi,] porque yo de Dios he salido, y he venido: que no he venido de mi mismo, mas el me envio, 43 ?Por que no reconoceis mi lenguaje? [es] porque no podeis oir mi palabra. 44 Vosotros de [vuestro] padre el diablo sois, y los deseos de vuestro padre quereis cumplir. El homicida ha sido desde el principio; y no permanecio en la verdad, porque no hay verdad en el. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de la mentira. 45 Y porque yo digo verdad, no me creeis. 46 ?Quien de vosotros me redarguye de pecado? Pues si digo verdad, ?por que vosotros no me creeis? 47 El que es de Dios, las palabras de Dios oye: por esto no [las] ois vosotros, porque no sois de Dios. 48 Respondieron entonces los Judios y dijeronle: ?No decimos bien nosotros, que tu eres Samaritano, y [que] tienes demonio? 49 Respondio Jesus: Yo no tengo demonio: antes honro a mi Padre, y vosotros me habeis deshonrado. 50 Y no busco mi gloria: hay quien [la] busque, y juzgue. 51 De cierto, de cierto os digo, que el que guardare mi palabra, no vera muerte para siempre. 52 Entonces los Judios le dijeron: Ahora conocemos que tienes demonio: Abraham murio, y los profetas; y tu dices: El que guardare mi palabra, no gustara muerte para siempre. 53 ?Eres tu mayor que nuestro padre Abraham, el cual murio? Y los profetas murieron: ?quien te haces a ti mismo? 54 Respondio Jesus: Si yo me glorifico a mi mismo, mi gloria es nada: mi Padre es el que me glorifica; el que vosotros decis que es vuestro Dios: 55 Y no le conoceis: mas yo le conozco: y si dijere que no le conozco, sere como vosotros, mentiroso: mas conozcole, y guardo su palabra. 56 Abraham vuestro padre se gozo por ver mi dia: y [le] vio, y se gozo. 57 Dijeronle entonces los Judios: Aun no tienes cincuenta anos, ?y has visto a Abraham? 58 Dijoles Jesus: De cierto, de cierto os digo, Antes que Abraham fuese, Yo soy. 59 Tomaron entonces piedras para tirarle: mas Jesus se encubrio, y salio del templo; y atravesando por medio de ellos, se fue. CAPITULO 9. 1 Y PASANDO [Jesus,] vio un hombre ciego desde [su] nacimiento. 2 Y preguntaronle sus discipulos, diciendo: Rabi, ?quien peco este o sus padres, para que naciese ciego? 3 Respondio Jesus: Ni este peco, ni sus padres: mas para que las obras de Dios se manifiesten en el. 4 Convieneme obrar las obras del que me envio, entretanto que el dia dura: la noche viene, cuando nadie puede obrar. 5 Entretanto que estuviere en el mundo, luz soy del mundo. 6 Esto dicho, escupio en tierra, e hizo lodo con la saliva, y unto con el lodo sobre los ojos del ciego; 7 Y dijole: Ve, lavate en el estanque de Siloe, que significa, si [lo] interpretares, Enviado: y fue entonces, y lavose, y volvio viendo. 8 Entonces los vecinos, y los que antes le habian visto que era ciego, decian: ?No es este el que se sentaba, y mendigaba? 9 Unos decian: Este es; Y otros: A el se parece: [Y] el decia: Yo soy. 10 Y dijeronle: ?Como te fueron abiertos los ojos? 11 Respondio el y dijo: [Aquel] hombre que se llama Jesus, hizo lodo, y me unto los ojos, y me dijo: Ve al Siloe, y lavate: y fui, y me lave, y recibi la vista. 12 Entonces le dijeron: ?Donde esta aquel? [El] dijo: No se. 13 Llevaron a los Fariseos al que antes habia sido ciego. 14 Y era Sabado cuando Jesus habia hecho el lodo, y le habia abierto los ojos. 15 Y volvieronle a preguntar tambien los Fariseos de que manera habia recibido la vista. Y el les dijo: Pusome lodo sobre los ojos, y me lave, y veo. 16 Entonces unos de los Fariseos decian: Este hombre no es de Dios, que no guarda el Sabado. Otros decian. ?Como puede un hombre pecador hacer estas senales? Y habia disension entre ellos. 17 Vuelven a decir al ciego: ?Tu que dices del que te abrio los ojos? Y el dijo: Que es profeta. 18 Mas los Judios no creian de el, que habia sido ciego, y hubiese recibido la vista, hasta que llamaron a los padres del que habia recibido la vista. 19 Y preguntaronles, diciendo: ?Es este vuestro hijo, el que vosotros decis que nacio ciego? ?Como, pues, ve ahora? 20 Respondieronles sus padres, y dijeron: Sabemos que este es nuestro hijo, y que nacio ciego; 21 Mas como vea ahora, no sabemos; o quien le haya abierto los ojos, nosotros no lo sabemos: el tiene edad; preguntadle a el; el hablara de si. 22 Esto dijeron sus padres, porque tenian miedo de los Judios: porque ya los Judios habian resuelto que si alguno confesase ser el el Mesias, fuese fuera de la sinagoga. 23 Por eso dijeron sus padres: Edad tiene; preguntadle a el. 24 Asi que, volvieron a llamar al hombre que habia sido ciego, y dijeronle: Da gloria a Dios; nosotros sabemos que este hombre es pecador. 25 Entonces el respondio, y dijo: Si es pecador, no [lo] se: una cosa se, que habiendo yo sido ciego, ahora veo. 26 Y volvieronle a decir: ?Que te hizo? ?Como te abrio los ojos? 27 Respondioles: Ya os [lo] he dicho, y no habeis atendido: ?por que [lo] quereis otra vez oir? ?Quereis tambien vosotros haceros sus discipulos? 28 Y le ultrajaron, y dijeron: Tu seas su discipulo: que nosotros discipulos de Moises somos. 29 Nosotros sabemos que a Moises hablo Dios: mas este no sabemos de donde es. 30 Respondio aquel hombre, y dijoles: Por cierto, maravillosa cosa es esta, que vosotros no sabeis de donde sea, y [a mi] me abrio los ojos. 31 Y sabemos que Dios no oye a los pecadores: mas si alguno es temeroso de Dios, y hace su voluntad, a este oye. 32 Desde el siglo no fue oido, que abriese alguno los ojos de uno que nacio ciego. 33 Si este no fuera [venido] de Dios, no pudiera hacer nada. 34 Respondieron, y dijeronle: En pecados eres nacido todo: ?y tu nos ensenas? Y echaronle fuera. 35 Oyo Jesus que le habian echado fuera: y hallandole, dijole: ?Crees tu en el Hijo de Dios? 36 Respondio el, y dijo: ?Quien es, Senor, para que crea en el? 37 Y dijole Jesus: Y le has visto, y el que habla contigo, el es. 38 Y el dice: Creo, Senor. Y adorole. 39 Y dijo Jesus: Yo, para juicio he venido a este mundo, para que los que no ven, vean; y los que ven, sean cegados. 40 Y [algunos] de los Fariseos que estaban con el oyeron esto, y dijeronle: Somos nosotros tambien ciegos? 41 Dijoles Jesus: Si fuerais ciegos, no tuvierais pecado; mas ahora porque decis: Vemos; por tanto vuestro pecado permanece. CAPITULO 10. 1 DE cierto, de cierto os digo [que] el que no entra por la puerta en el corral de las ovejas, mas sube por otra parte, el tal es ladron y robador. 2 Mas el que entra por la puerta, el pastor de las ovejas es. 3 A este abre el portero, y las ovejas oyen su voz; y a sus ovejas llama por nombre y las saca. 4 Y como ha sacado fuera todas las propias, va delante de ellas: y las ovejas le siguen, porque conocen su voz. 5 Mas al extrano no seguiran, antes huiran de el; porque no conocen la voz de los extranos. 6 Esta parabola les dijo Jesus; mas ellos no entendieron que era lo que les decia. 7 Volvioles pues Jesus a decir: De cierto, de cierto os digo, que yo soy la puerta de las ovejas. 8 Todos los que antes de mi vinieron, ladrones son y robadores; mas no los oyeron las ovejas. 9 Yo soy la puerta: el que por mi entrare, sera salvo; y entrara, y saldra, y hallara pastos. 10 El ladron no viene sino para hurtar, y matar, y destruir [las ovejas:] yo he venido para que tengan vida, y para que [la] tengan en abundancia. 11 Yo soy el buen pastor: el buen pastor su vida da por [sus] ovejas. 12 Mas el asalariado, y que no es el pastor, de quien no son propias las ovejas, ve al lobo que viene, y deja las ovejas, y huye; y el lobo las arrebata, y esparce las ovejas. 13 Asi que el asalariado huye, porque es asalariado, y no tiene cuidado de las ovejas. 14 Yo soy el buen pastor; y conozco mis [ovejas,] las mias me conocen. 15 Como el Padre me conoce [a mi,] y yo conozco al Padre: y pongo mi vida por las ovejas. 16 Tambien tengo otras ovejas que no son de este redil: aquellas tambien me conviene traer, y oiran mi voz; y habra un rebano, y un pastor. 17 Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar. 18 Nadie me la quita, mas yo la pongo de mi mismo; [porque] tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibi de mi Padre. 19 Y volvio a haber disension entre los Judios por estas palabras. 20 Y muchos de ellos decian: Demonio tiene, y esta fuera de si: ?^para que le ois? 21 Decian otros: Estas palabras no son de endemoniado: ?puede el demonio abrir los ojos de los ciegos? 22 Y se hacia la fiesta de la dedicacion en Jerusalem, y era invierno. 23 Y Jesus andaba en el templo por el portal de Salomon. 24 Y rodearonle los Judios, y dijeronle: ?Hasta cuando nos has de turbar el alma? Si tu eres el Cristo, dinos[lo] abiertamente. 25 Respondioles Jesus: Os [lo] he dicho, y no creeis: las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ellas dan testimonio de mi. 26 Mas vosotros no creeis, porque no sois de mis ovejas, como os he dicho. 27 Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen; 28 Y yo les doy vida eterna; y no pereceran para siempre, ni nadie las arrebatara de mi mano. 29 Mi Padre que me [las] dio, mayor que todos es: y nadie [las] puede arrebatar de la mano de mi Padre. 30 Yo y el Padre una cosa somos. 31 Entonces volvieron a tomar piedras los Judios para apedrearle. 32 Respondioles Jesus: Muchas buenas obras os he mostrado de mi Padre, ?por cual obra de esas me apedreais? 33 Respondieronle los Judios, diciendo: Por buena obra no te apedreamos sino por la blasfemia; y porque tu, siendo hombre, te haces Dios. 34 Respondioles Jesus: ?No esta escrito en vuestra ley: Yo dije: Dioses sois? 35 Si dijo dioses a aquellos, a los cuales fue hecha palabra de Dios, y la escritura no puede ser quebrantada: 36 ?A [mi a] quien el Padre santifico, y envio al mundo, vosotros decis: Tu blasfemas; porque dije: Hijo de Dios soy? 37 Si no hago obras de mi Padre, no me creais. 38 Mas si [las] hago, aunque a mi no creais, creed a las obras, para que conozcais y creais que el Padre esta en mi, y yo en el Padre. 39 Y procuraban otra vez prenderle; mas el se salio de sus manos. 40 Y volviose tras el Jordan, a aquel lugar donde primero habia estado bautizando Juan, y estuvose alli. 41 Y muchos venian a el, y decian: Juan a la verdad ninguna senal hizo; mas todo lo que Juan dijo de este era verdad. 42 Y muchos creyeron alli en el. CAPITULO 11. 1 ESTABA entonces enfermo uno [llamado] Lazaro, de Bethania, la aldea de Maria y de Marta su hermana. 2 (Y Maria, cuyo hermano Lazaro estaba enfermo, era la que ungio al Senor con ungueento, y limpio sus pies con sus cabellos.) 3 Enviaron pues sus hermanas a el, diciendo: Senor, he aqui, el que amas esta enfermo. 4 Y oyendo[lo] Jesus, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, mas por gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella. 5 Y amaba Jesus a Marta, y a su hermana, y a Lazaro. 6 Como oyo, pues, que estaba enfermo, quedose aun dos dias en aquel lugar donde estaba. 7 Luego, despues de esto, dijo a [sus] discipulos: Vamos a Judea otra vez. 8 Dicenle los discipulos: Rabi, ahora procuraban los Judios apedrearte; ?y otra vez vas alla? 9 Respondio Jesus: ?No tiene el dia doce horas? El que anduviere de dia, no tropieza; porque ve la luz de este mundo. 10 Mas el que anduviere de noche tropieza: porque no hay luz en el. 11 Dicho esto, diceles despues: Lazaro nuestro amigo duerme; mas voy a despertarle del sueno. 12 Dijeron entonces sus discipulos: Senor, si duerme, salvo estara. 13 Mas [esto] decia Jesus de la muerte de el; y ellos pensaron que hablaba del reposar del sueno. 14 Entonces, pues, Jesus les dijo claramente: Lazaro es muerto: 15 Y huelgome por vosotros, que yo no haya estado alli, para que creais. Mas vamos a el. 16 Dijo entonces Tomas, el que se dice el Didimo, a sus condiscipulos: Vamos tambien nosotros, para que muramos con el. 17 Vino pues Jesus, y hallo que habia ya cuatro dias [que estaba] en el sepulcro, 18 Y Bethania estaba cerca de Jerusalem como quince estadios^. 19 Y muchos de los Judios habian venido a Marta y a Maria, a consolarlas de su hermano. 20 Entonces Marta, como oyo que Jesus venia, salio a encontrarle; mas Maria se estuvo en casa. 21 Y Marta dijo a Jesus: Senor, si hubieses estado aqui, mi hermano no fuera muerto. 22 Mas tambien se ahora, que todo lo que pidieres de Dios, te dara Dios. 23 Dicele Jesus: Resucitara tu hermano. 24 Marta le dice: Yo se que resucitara en la resurreccion en el dia postrero. 25 Dicele Jesus: Yo soy la resurreccion y la vida: el que cree en mi, aun que este muerto, vivira. 26 Y todo aquel que vive, y cree en mi, no morira eternamente. ?Crees esto? 27 Dicele: Si, Senor, yo he creido que tu eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo. 28 Y esto dicho, fuese, y llamo en secreto a Maria su hermana, diciendo: El maestro esta aqui, y te llama. 29 Ella, como [lo] oyo, levantase prestamente, y viene a el. 30 (Que aun no habia llegado Jesus a la aldea, mas estaba en aquel lugar donde Marta le habia encontrado.) 31 Entonces los Judios que estaban en casa con ella, y la consolaban, como vieron que Maria se habia levantado prestamente, y habia salido, siguieronla, diciendo: Va al sepulcro a llorar alli. 32 Mas Maria como vino donde estaba Jesus, viendole, derribose a sus pies diciendole: Senor, si hubieras estado aqui, no fuera muerto mi hermano. 33 Jesus entonces, como la vio llorando, y a los Judios que habian venido juntamente con ella llorando, se conmovio en espiritu, y turbose. 34 Y dijo: ?Donde le pusisteis? Dicenle: Senor, ven, y ve[lo.] 35 [Y] lloro Jesus. 36 Dijeron entonces los Judios: Mirad como le amaba. 37 Y algunos de ellos dijeron: ?No podia este, que abrio los ojos del ciego, hacer que este no muriera? 38 Y Jesus conmoviendose otra vez en si mismo, vino al sepulcro: era una cueva, la cual tenia una piedra encima. 39 Dice Jesus: Quitad la piedra. Marta, la hermana del que se habia muerto le dice: Senor, hiede ya; que es de cuatro dias. 40 Jesus le dice: ?No te he dicho que si creyeres, veras la gloria de Dios? 41 Entonces quitaron la piedra de donde el muerto habia sido puesto: y Jesus, alzando los ojos arriba, dijo: Padre, gracias te doy que me has oido. 42 Que yo sabia que siempre me oyes; mas por causa de la compania que esta alrededor, [lo] dije, para que crean que tu me has enviado. 43 Y habiendo dicho estas cosas, clamo a gran voz: Lazaro, ven fuera. 44 Y el que habia estado muerto, salio, atadas las manos y los pies con vendas; y su rostro estaba envuelto en un sudario. Diceles Jesus: Desatadle, y dejadle ir. 45 Entonces muchos de los Judios que habian venido a Maria, y habian visto lo que habia hecho Jesus, creyeron en el. 46 Mas algunos de ellos fueron a los Fariseos, y dijeronles lo que Jesus habia hecho. 47 Entonces los pontifices, y los Fariseos juntaron concilio; y decian: ?Que hacemos? porque este hombre hace muchas senales. 48 Si le dejamos asi, todos creeran en el; y vendran los Romanos, y quitaran nuestro lugar y la nacion. 49 Y Caifas, uno de ellos, sumo pontifice de aquel ano, les dijo: Vosotros no sabeis nada; 50 Ni pensais que nos conviene que un hombre muera por el pueblo, y no que toda la nacion se pierda. 51 Mas esto no lo dijo de si mismo; sino que, como era el sumo pontifice de aquel ano, profetizo que Jesus habia de morir por la nacion; 52 Y no solamente por aquella nacion, mas tambien para que juntase en uno los hijos de Dios que estaban derramados. 53 Asi que desde aquel dia consultaban juntos de matarle. 54 Por tanto Jesus ya no andaba manifiestamente entre los Judios; mas fuese de alli a la tierra que esta junto al desierto, a una ciudad que se llama Ephraim: y estabase alli con sus discipulos. 55 Y la Pascua de los Judios estaba cerca: y muchos subieron de aquella tierra a Jerusalem antes de la Pascua, para purificarse. 56 Y buscaban a Jesus, y hablaban los unos con los otros estando en el templo: ?Que os parece, que no vendra a la fiesta? 57 Y los pontifices y los Fariseos habian dado mandamiento, que, si alguno supiese donde estuviera, [lo] manifestase para que le prendiesen: CAPITULO 12. 1 Y JESUS, seis dias antes de la Pascua, vino a Bethania, donde estaba Lazaro que habia sido muerto, al cual [Jesus] habia resucitado de los muertos. 2 E hicieronle alli una cena; y Marta servia, y Lazaro era uno de los que estaban sentados a la mesa juntamente con el. 3 Entonces Maria tomo una libra de ungueento de nardo liquido de mucho precio, y ungio los pies de Jesus, y limpio sus pies con sus cabellos: y la casa se lleno del olor del ungueento. 4 Y dijo uno de sus discipulos, Judas Iscariote, [hijo] de Simon, el que le habia de entregar: 5 ?Por que no se ha vendido este ungueento por trescientos dineros, y se dio a los pobres? 6 Mas dijo esto, no por el cuidado que el tenia de los pobres, sino porque era ladron, y tenia la bolsa, y traia lo que se echaba [en ella.] 7 Entonces Jesus dijo: Dejala: para el dia de mi sepultura ha guardado esto. 8 Porque a los pobres siempre los teneis con vosotros, mas a mi no siempre me teneis. 9 Entonces mucha gente de los Judios entendio que el estaba alli: y vinieron no solamente por causa de Jesus, mas tambien por ver a Lazaro, al cual habia resucitado de los muertos. 10 Consultaron asimismo los principes de los sacerdotes, de matar tambien a Lazaro: 11 Porque muchos de los Judios iban y creian en Jesus por causa de el. 12 El siguiente dia mucha gente que habia venido al dia de la fiesta, como oyeron que Jesus venia a Jerusalem, 13 Tomaron ramos de palmas, y salieron a recibirle, y clamaban: Hosanna, Bendito el que viene en el nombre del Senor, el Rey de Israel. 14 Y hallo Jesus un asnillo, y se sento sobre el, como esta escrito: 15 No temas, hija de Sion; he aqui tu Rey viene sentado sobre un pollino de asna. 16 Estas cosas no las entendieron sus discipulos de primero: empero cuando Jesus fue glorificado, entonces se acordaron que estas cosas estaban escritas de el, y que le hicieron estas cosas. 17 Y la gente que estaba con el, daba testimonio de cuando llamo a Lazaro del sepulcro, y le resucito de los muertos. 18 Por lo cual tambien habia venido la gente a recibirle; porque habia oido que el habia hecho esta senal. 19 Mas los Fariseos dijeron entre si: ?Veis que nada aprovechais? he aqui que el mundo se va tras de el. 20 Y habia ciertos Griegos de los que habian subido a adorar en el dia de la fiesta. 21 Estos, pues se llegaron a Felipe, que era de Bethsaida de Galilea, y rogaronle, diciendo: Senor, queriamos ver a Jesus. 22 Vino Felipe, y dijolo a Andres: Andres entonces, y Felipe, [lo] dicen a Jesus. 23 Entonces Jesus les respondio, diciendo: La hora viene en que el Hijo del hombre ha de ser glorificado. 24 De cierto, de cierto os digo que si el grano de trigo no cae en la tierra, y muere, el solo queda; mas si muriere, mucho fruto lleva. 25 El que ama su vida, la perdera; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardara. 26 Si alguno me sirve, sigame; y donde yo estuviere, alli tambien estara mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrara. 27 Ahora esta turbada mi alma: ?y que dire? Padre, salvame de esta hora: mas por esto he venido en esta hora. 28 Padre, glorifica tu nombre. Entonces vino una voz del cielo: Y [le] he glorificado, y [le] glorificare otra vez. 29 Y la gente que estaba presente, y [la] habia oido, decia que habia sido trueno; otros decian: Angel le ha hablado. 30 Respondio Jesus, y dijo: No ha venido esta voz por mi causa, mas por causa de vosotros. 31 Ahora es el juicio de este mundo: ahora el principe de este mundo sera echado fuera. 32 Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos traere a mi mismo. 33 Y esto decia dando a entender de que muerte habia de morir. 34 Respondiole la gente: Nosotros hemos oido de la ley: Que el Cristo permanece para siempre: ?Como pues dices tu: Conviene que el Hijo del hombre sea levantado? ?Quien es este Hijo del hombre? 35 Entonces Jesus les dice: Aun por un poco estara la luz entre vosotros: andad entre tanto que teneis luz, porque no os sorprendan las tinieblas; porque el que anda en tinieblas, no sabe donde va. 36 Entre tanto que teneis la luz, creed en la luz, para que seais hijos de luz. Estas cosas hablo Jesus, y fuese, y escondiose de ellos. 37 Empero habiendo hecho delante de ellos tantas senales, no creian en el: 38 Para que se cumpliese el dicho que dijo el profeta Isaias: Senor, ?quien ha creido a nuestro dicho, ?y el brazo del Senor a quien es revelado? 39 Por esto no podian creer, porque otra vez dijo Isaias: 40 Cego los ojos de ellos, y endurecio su corazon; porque no vean con los ojos, y entiendan de corazon, y se conviertan, y yo los sane. 41 Estas cosas dijo Isaias, cuando vio su gloria, y hablo de el. 42 Con todo eso aun de los principes muchos creyeron en el; mas por causa de los Fariseos no [lo] confesaban, por no ser echados de la sinagoga. 43 Porque amaban mas la gloria de los hombres que la gloria de Dios. 44 Mas Jesus clamo y dijo: El que cree en mi, no cree en mi, sino en el que me envio. 45 Y el que me ve, ve al que me envio. 46 Yo [la] luz he venido al mundo, para que todo aquel que cree en mi, no permanezca en tinieblas. 47 Y el que oyere mis palabras, y no [las] creyere, yo no le juzgo; porque no he venido a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo. 48 El que me desecha, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue: la palabra que he hablado, ella le juzgara en el dia postrero. 49 Porque yo no he hablado de mi mismo: mas el Padre que me envio, el me dio mandamiento de lo que he de decir, y de lo que he de hablar. 50 Y se que su mandamiento es vida eterna: asi que lo que yo hablo, como el Padre me lo ha dicho, asi hablo. CAPITULO 13. 1 ANTES de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesus que su hora habia venido para que pasase de este mundo al Padre, como habia amado a los suyos, que estaban en el mundo, amolos hasta el fin. 2 Y la cena acabada, como el diablo ya habia metido en el corazon de Judas, [hijo] de Simon, Iscariote, que le entregase, 3 Sabiendo Jesus que el Padre le habia dado todas las cosas en las manos, y que habia salido de Dios, y a Dios iba, 4 Levantase de la cena, y quitase su ropa, y tomando una toalla, cinose. 5 Y luego puso agua en un lebrillo, y comenzo a lavar los pies de los discipulos, y a limpiar[los] con la toalla con que estaba cenido. 6 Entonces vino a Simon Pedro, y Pedro le dice: Senor, ?tu me lavas los pies? 7 Respondio Jesus, y dijole: Lo que yo hago, tu no entiendes ahora; mas [lo] entenderas despues. 8 Dicele Pedro: No me lavaras los pies jamas. Respondiole Jesus: Si no te lavare, no tendras parte conmigo. 9 Dicele Simon Pedro: Senor, no solo mis pies, mas aun las manos, y la cabeza. 10 Dicele Jesus: El que esta lavado, no necesita sino que lave los pies, mas esta todo limpio. Y vosotros limpios estais, aunque no todos. 11 Porque sabia quien le habia de entregar; por eso dijo: No estais limpios todos. 12 Asi que, despues que les hubo lavado los pies, y tomado su ropa, volviendose a sentar a la mesa, dijoles: ?Sabeis lo que os he hecho? 13 Vosotros me llamais Maestro y Senor; y decis bien, porque [lo] soy: 14 Pues si yo, el Senor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros tambien debeis lavar los pies los unos a los otros. 15 Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros tambien hagais. 16 De cierto, de cierto os digo: El siervo no es mayor que su senor; ni el apostol es mayor que el que le envio. 17 Si sabeis estas cosas, bienaventurados sereis, si las hiciereis. 18 No hablo de todos vosotros; yo se los que he elegido: mas para que se cumpla la escritura: El que come pan conmigo, levanto contra mi su calcanar. 19 Desde ahora os lo digo antes que se haga, para que cuando se hiciere, creais que yo soy. 20 De cierto, de cierto os digo [que] el que recibe al que yo enviare, a mi recibe; y el que a mi recibe, recibe al que me envio. 21 Como hubo dicho Jesus esto, fue conmovido^ en el espiritu, y protesto, y dijo: De cierto, de cierto os digo que uno de vosotros me ha de entregar. 22 Entonces los discipulos mirabanse los unos a los otros, dudando de quien decia. 23 Y uno de sus discipulos, al cual Jesus amaba, estaba recostado en el seno de Jesus. 24 A este pues hizo senas Simon Pedro, para que preguntase quien era aquel de quien decia. 25 El entonces recostandose sobre el pecho de Jesus, dicele: Senor, ?quien es? 26 Respondio Jesus: Aquel es a quien yo diere el pan mojado: y mojando el pan, dio[le] a Judas Iscariote, [hijo] de Simon. 27 Y tras el bocado Satanas entro en el. Entonces Jesus le dice: Lo que haces, haz[lo] mas presto. 28 Mas ninguno de los que estaban a la mesa entendio a que proposito le dijo esto. 29 Porque los unos pensaban, porque Judas tenia la bolsa, que Jesus le decia: Compra lo que necesitamos para la fiesta; o, que diese algo para los pobres. 30 Como el pues hubo tomado el bocado, luego salio; y era [ya] noche. 31 Entonces como el salio, dijo Jesus: Ahora es glorificado el Hijo del hombre, y Dios es glorificado en el. 32 Si Dios es glorificado en el, Dios tambien le glorificara en si mismo; y luego le glorificara. 33 Hijitos, aun un poco estoy con vosotros. Me buscareis; mas, como dije a los Judios: Donde yo voy, vosotros no podeis venir; asi digo a vosotros ahora. 34 Un mandamiento nuevo os doy: Que os ameis unos a otros: como os he amado, que tambien [os] ameis los unos a los otros. 35 En esto conoceran todos que sois mis discipulos, si tuviereis amor los unos con los otros. 36 Dicele Simon Pedro: Senor, ?adonde vas? Respondiole Jesus: Donde yo voy, no me puedes ahora seguir; mas me seguiras despues. 37 Dicele Pedro: Senor, ?por que no te puedo seguir ahora? mi alma pondre por ti. 38 Respondiole Jesus: ?Tu alma pondras por mi? De cierto, de cierto te digo, [que] no cantara el gallo, sin que me hayas negado tres veces. CAPITULO 14. 1 NO se turbe vuestro corazon: creeis en Dios, creed tambien en mi. 2 En la casa de mi padre muchas moradas hay; de otra manera, os [lo] hubiera dicho: voy pues a preparar lugar para vosotros. 3 Y si me fuere, y os aparejare lugar, vendre otra vez, y os tomare a mi mismo; para que donde yo estoy, vosotros tambien esteis. 4 Y sabeis a donde yo voy, y sabeis el camino. 5 Dicele Tomas: Senor, no sabemos adonde vas: ?como pues podemos saber el camino? 6 Jesus le dice: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida: nadie viene al Padre, sino por mi. 7 Si me conocieseis, tambien a mi Padre conocierais: y desde ahora le conoceis, y le habeis visto. 8 Dicele Felipe: Senor, muestranos al Padre, y nos basta. 9 Jesus le dice: ?Tanto tiempo [ha que] estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto, ha visto al Padre. ?Como, pues, dices tu: Muestranos al Padre? 10 ?No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mi? Las palabras que yo os hablo, no [las] hablo de mi mismo: mas el Padre que esta en mi, el hace las obras. 11 Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mi; de otra manera creedme por las mismas obras. 12 De cierto, de cierto os digo [que] el que en mi cree, las obras que yo hago tambien el [las] hara, y mayores que estas hara; porque yo voy al Padre: 13 Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, esto hare; para que el Padre sea glorificado en el Hijo. 14 Si algo pidiereis en mi nombre, yo [lo] hare. 15 Si me amais, guardad mis mandamientos: 16 Y yo rogare al Padre, y os dara otro Consolador, para que este con vosotros para siempre; 17 Al Espiritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; mas vosotros le conoceis, porque esta con vosotros, y sera en vosotros. 18 No os dejare huerfanos: vendre a vosotros. 19 Aun un poquito, y el mundo no me vera mas; empero vosotros me vereis: porque yo vivo, y vosotros tambien vivireis. 20 En aquel dia vosotros conocereis que yo [estoy] en mi Padre, y vosotros en mi, y yo en vosotros. 21 El que tiene mis mandamientos, y los guarda, aquel es el que me ama: y el que me ama, sera amado de mi Padre, y yo le amare, y me manifestare a el. 22 Dicele Judas, no el Iscariote: Senor, ?que hay porque te hayas de manifestar a nosotros, y no al mundo? 23 Respondio Jesus, y dijole: El que me ama, mi palabra guardara; y mi Padre le amara, y vendremos a el, y haremos con el morada. 24 El que no me ama, no guarda mis palabras: y la palabra que habeis oido no es mia, sino del Padre que me envio. 25 Estas cosas os he hablado estando con vosotros. 26 Mas el Consolador, el Espiritu Santo, al cual el Padre enviara en mi nombre, el os ensenara todas las cosas, y os recordara todas las cosas que os he dicho. 27 La paz os dejo, mi paz os doy: no como el mundo [la] da, yo os [la] doy: no se turbe vuestro corazon, ni tenga miedo. 28 Habeis oido como yo os he dicho: Voy, y vengo a vosotros. Si me amaseis, ciertamente os gozariais porque he dicho que voy al Padre: porque el Padre mayor es que yo. 29 Y ahora os [lo] he dicho antes que se haga, para que cuando se hiciere, creais. 30 Ya no hablare mucho con vosotros: porque viene el principe de este mundo; mas no tiene nada en mi. 31 Empero para que conozca el mundo que amo al Padre, y que como el Padre me dio el mandamiento, asi hago. Levantaos, vamos de aqui. CAPITULO 15. 1 YO soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. 2 Todo pampano que en mi no lleva fruto, le quitara; y todo aquel que lleva fruto, le limpiara, para que lleve mas fruto. 3 Ya vosotros sois limpios por la palabra que os he hablado. 4 Estad en mi, y yo [estare] en vosotros. Como el pampano no puede llevar fruto de si mismo, si no estuviere en la vid, asi ni vosotros, si no estuviereis en mi. 5 Yo soy la vid, vosotros los pampanos: el que esta en mi, y yo en el, este lleva mucho fruto: (porque sin mi nada podeis hacer.) 6 El que en mi no estuviere, sera echado fuera como [mal] pampano, y se secara: y los cogen, y [los] echan en el fuego, y arden. 7 Si estuviereis en mi, y mis palabras estuvieren en vosotros, todo lo que quisiereis pedireis, y os sera hecho. 8 En esto es glorificado mi Padre, [en] que lleveis mucho fruto, y seais [asi] mis discipulos. 9 Como el Padre me amo, tambien yo os he amado: estad en mi amor. 10 Si guardareis mis mandamientos, estareis en mi amor; como yo tambien he guardado los mandamientos de mi Padre, y estoy en su amor. 11 Estas cosas os he hablado, para que mi gozo este en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido. 12 Este es mi mandamiento: Que os ameis los unos a los otros, como [yo] os he amado. 13 Nadie tiene mayor amor que este, que ponga alguno su vida por sus amigos. 14 Vosotros sois mis amigos, si hiciereis las cosas que yo os mando. 15 Ya no os dire siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su senor: mas os he dicho amigos, porque todas las cosas que oi de mi Padre, os he hecho notorias. 16 No me elegisteis vosotros [a mi,] mas yo os elegi a vosotros; y os he puesto para que vayais y lleveis fruto, y vuestro fruto permanezca: para que todo lo que pidiereis del Padre en mi nombre, [el] os lo de. 17 Esto os mando: Que os ameis los unos a los otros. 18 Si el mundo os aborrece, sabed que a mi me aborrecio antes que a vosotros. 19 Si fuerais del mundo, el mundo amaria lo suyo: mas porque no sois del mundo, antes yo os elegi del mundo, por eso os aborrece el mundo. 20 Acordaos de la palabra que yo os he dicho: No es el siervo mayor que su senor. Si a mi me han perseguido, tambien a vosotros perseguiran; si han guardado mi palabra, tambien guardaran la vuestra. 21 Mas todo esto os haran por causa de mi nombre; porque no conocen al que me ha enviado. 22 Si no hubiera venido, ni les hubiera hablado, no tendrian pecado; mas ahora no tienen excusa de su pecado. 23 El que me aborrece, tambien a mi Padre aborrece. 24 Si no hubiese hecho entre ellos obras cuales ningun otro ha hecho, no tendrian pecado; mas ahora, y [las] han visto, y me aborrecen a mi, y a mi Padre. 25 Mas para que se cumpla la palabra que esta escrita en su ley: Que sin causa me aborrecieron. 26 Empero cuando viniere el Consolador, el cual yo os enviare del Padre, el Espiritu de verdad, el cual procede del Padre, el dara testimonio de mi. 27 Y vosotros dareis testimonio, porque estais conmigo desde el principio. CAPITULO 16. 1 ESTAS cosas os he hablado, para que no os escandaliceis. 2 Os echaran de las sinagogas: y aun viene la hora, cuando cualquiera que os matare, pensara que hace servicio a Dios. 3 Y estas cosas os haran, porque no conocen al Padre ni a mi. 4 Mas os he dicho esto, para que cuando aquella hora viniere, os acordeis que yo os lo habia dicho: esto empero no os lo dije al principio, porque yo estaba con vosotros. 5 Mas ahora voy al que me envio, y ninguno de vosotros me pregunta: ?Adonde vas? 6 Antes porque os he hablado estas cosas, tristeza ha henchido vuestro corazon. 7 Empero yo os digo la verdad: Os es necesario que yo vaya; porque si yo no fuese, el Consolador no vendria a vosotros: mas si yo fuere os le enviare. 8 Y cuando el viniere, redargueira al mundo de pecado, y de justicia, y de juicio: 9 De pecado ciertamente, por cuanto no creen en mi: 10 Y de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me vereis mas: 11 Y de juicio, por cuanto el principe de este mundo [ya] es juzgado. 12 Aun tengo muchas cosas que deciros, mas ahora no [las] podeis llevar, 13 Pero cuando viniere aquel Espiritu de verdad, el os guiara a toda verdad; porque no hablara de si mismo, sino que hablara todo lo que oyere; y os hara saber las cosas que han de venir. 14 El me glorificara, porque tomara de lo mio, y os [lo] hara saber. 15 Todo lo que tiene el Padre, mio es: por eso dije que tomara de lo mio, y os [lo] hare saber. 16 Un poquito, y no me vereis: y otra vez un poquito, y me vereis: porque yo voy al Padre. 17 Entonces dijeron [algunos] de sus discipulos unos a otros: ?Que es esto que nos dice: Un poquito, y no me vereis: y otra vez un poquito y me vereis; y, porque yo voy al Padre? 18 Decian pues: ?Que es esto que dice: Un poquito? No entendemos lo que habla. 19 Y conocio Jesus que le querian preguntar, y dijoles: ?Preguntais entre vosotros de esto que dije, Un poquito, y no me vereis; y otra vez un poquito, y me vereis? 20 De cierto, de cierto os digo que vosotros llorareis y lamentareis, y el mundo se alegrara: empero aunque vosotros estareis tristes, vuestra tristeza se tornara en gozo. 21 La mujer cuando pare, tiene dolor, porque es venida su hora; mas despues que ha parido un nino, ya no se acuerda de la apretura, por el gozo de que haya nacido un hombre en el mundo. 22 Tambien, pues, vosotros ahora a la verdad teneis tristeza: mas otra vez os vere, y se gozara vuestro corazon, y nadie quitara de vosotros vuestro gozo. 23 Y aquel dia no me preguntareis nada. De cierto, de cierto os digo que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os [lo] dara. 24 Hasta ahora nada habeis pedido en mi nombre: pedid, y recibireis, para que vuestro gozo sea cumplido. 25 Estas cosas os he hablado en proverbios: mas viene la hora cuando ya no os hablare por proverbios, sino que claramente os anunciare de mi Padre. 26 Aquel dia pedireis en mi nombre; y no os digo, que yo rogare al Padre por vosotros: 27 Porque el misino Padre os ama, por cuanto vosotros me amasteis, y habeis creido que yo sali de Dios. 28 Sali del Padre, y he venido al mundo; otra vez dejo el mundo, y voy al Padre. 29 Dicenle sus discipulos: He aqui ahora hablas claramente, y ningun proverbio dices. 30 Ahora entendemos que sabes todas las cosas, y no necesitas que nadie te pregunte: en esto creemos que has salido de Dios. 31 Respondioles Jesus: ?Ahora creeis? 32 He aqui la hora viene, y ha venido que sereis esparcidos cada uno por su parte, y me dejareis solo: mas no estoy solo, porque el Padre esta conmigo. 33 Estas cosas os he hablado para que en mi tengais paz: en el mundo tendreis apretura; mas confiad, yo he vencido a mundo. CAPITULO 17. 1 ESTAS cosas hablo Jesus y levantados los ojos al cielo, dijo: Padre, la hora es llegada; glorifica a tu Hijo; para que tambien tu Hijo te glorifique a ti: 2 Como le has dado la potestad de toda carne, para que de vida eterna a todos los que le diste. 3 Esta empero es la vida eterna: Que te conozcan solo Dios verdadero, y a Jesu-Cristo, al cual has enviado. 4 Yo te he glorificado en la tierra; he acabado la obra que me diste que hiciese. 5 Ahora pues, Padre, glorificame tu cerca de ti mismo con aquella gloria que tuve cerca de ti antes que el mundo fuese. 6 He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste: tuyos eran, y me los diste, y guardaron tu palabra. 7 Ahora han conocido que todas las cosas que me diste, son de ti. 8 Porque las palabras que me diste, les he dado; y ellos [las] recibieron, y han conocido verdaderamente que sali de ti, y han creido que tu me enviaste. 9 Yo ruego por ellos: no ruego por el mundo, sino por los que me diste, porque tuyos son. 10 Y todas mis cosas son tus cosas, y tus cosas son mis cosas: y he sido glorificado en ellas. 11 Y ya no estoy en el mundo; mas estos estan en el mundo, y yo a ti vengo. Padre santo, a los que me has dado, guardalos por tu nombre, para que sean una cosa, como tambien nosotros. 12 Cuando estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba en tu nombre; a los que me diste, yo los guarde y ninguno de ellos se perdio, sino el hijo de perdicion, para que la escritura se cumpliese. 13 Mas ahora vengo a ti; y hablo esto en el mundo, para que tengan mi gozo cumplido en si mismos. 14 Yo les he dado tu palabra, y el mundo los aborrecio; porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. 15 No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal. 16 No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. 17 Santificalos en tu verdad: tu palabra es [la] verdad. 18 Como tu me enviaste al mundo, tambien yo los he enviado al mundo. 19 Y por ellos yo me santifico a mi mismo; para que tambien ellos sean santificados en verdad. 20 Mas no ruego solamente por estos, sino tambien por los que han de creer en mi por la palabra de ellos; 21 Para que todos sean una cosa: como tu, oh Padre, en mi, y yo en ti, que tambien ellos sean en nosotros una cosa: para que el mundo crea que tu me enviaste. 22 Y yo, la gloria que me diste, les he dado; para que sean una cosa, como tambien nosotros somos una cosa. 23 Yo en ellos, y tu en mi, para que sean consumadamente una cosa, que el mundo conozca que tu me enviaste, que los has amado, como tambien a mi me has amado. 24 Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, ellos esten tambien conmigo; para que vean mi gloria que me has dado: por cuanto me has amado desde antes de la constitucion del mundo. 25 Padre justo, el mundo no te ha conocido: mas yo te he conocido, y estos han conocido que tu me enviaste. 26 Y yo les he manifestado tu nombre, y manifestare[lo aun;] para que el amor, con que me has amado, este en ellos, y yo en ellos. CAPITULO 18. 1 COMO Jesus hubo dicho estas cosas, saliose con sus discipulos tras el arroyo de Cedron, donde estaba un huerto, en el cual entro Jesus, y sus discipulos. 2 Y tambien Judas, el que le entregaba, sabia aquel lugar, porque muchas veces Jesus se juntaba alli con sus discipulos. 3 Judas, pues, tomando una compania [de soldados,] y ministros de los pontifices y de los Fariseos, vino alli con linternas y antorchas, y con armas. 4 Empero Jesus, sabiendo todas las cosas que habian de venir sobre el, salio delante, y dijoles: ?A quien buscais? 5 Respondieronle: A Jesus Nazareno. Diceles Jesus: Yo soy. (Y estaba tambien con ellos Judas el que le entregaba.) 6 Y como les dijo: Yo soy, volvieron atras, y cayeron en tierra. 7 Volvioles, pues, a preguntar: ?A quien buscais? Y ellos dijeron: A Jesus Nazareno. 8 Respondio Jesus: [Ya] os he dicho que yo soy: pues si a mi buscais, dejad ir a estos: 9 Para que se cumpliese la palabra que habia dicho: De los que me diste, ninguno de ellos perdi. 10 Entonces Simon Pedro, que tenia espada, sacola, e hirio al siervo del pontifice, y le corto la oreja derecha. Y el siervo se llamaba Malco. 11 Jesus entonces dijo a Pedro: Mete tu espada en la vaina: el vaso que el Padre me ha dado, ?no lo tengo de beber? 12 Entonces la compania [de los soldados] y el tribuno, y los ministros de los Judios, prendieron a Jesus, y le ataron. 13 Y llevaronle primeramente a Anas, porque era suegro de Caifas, el cual era pontifice de aquel ano. 14 Y era Caifas el que habia dado el consejo a los Judios: Que era necesario que un hombre muriese por el pueblo. 15 Y seguia a Jesus Simon Pedro, y otro discipulo: y aquel discipulo era conocido del pontifice, y entro con Jesus al atrio del pontifice. 16 Mas Pedro estaba fuera a la puerta: y salio aquel discipulo que era conocido del pontifice, y hablo a la portera y metio dentro a Pedro. 17 Entonces la criada portera dijo a Pedro: ?No eres tu tambien de los discipulos de este hombre? Dice el: No soy. 18 Y estaban en pie los siervos y los ministros que habian allegado las ascuas, porque hacia frio, y calentabanse; y estaba tambien con ellos Pedro en pie, calentandose. 19 Y el pontifice pregunto a Jesus [acerca] de sus discipulos, y de su doctrina. 20 Jesus le respondio: Yo manifiestamente he hablado al mundo; yo siempre he ensenado en la sinagoga y en el templo, donde se juntan todos los Judios; y nada he hablado en oculto. 21 ?Que me preguntas a mi? Pregunta a los que han oido, que les haya [yo] hablado: he aqui, esos saben lo que yo he dicho. 22 Y como el hubo dicho esto, uno de los criados que estaba alli dio una bofetada a Jesus, diciendo: ?Asi respondes al pontifice? 23 Respondiole Jesus: Si he hablado mal, da testimonio del mal: y si bien ?por que me hieres? 24 Y Anas le habia enviado atado a Caifas pontifice. 25 Estaba, pues, Pedro en pie calentandose; y dijeronle: ?No eres tu de sus discipulos? El nego, y dijo: No soy. 26 Uno de los siervos del pontifice, pariente de aquel a quien Pedro habia cortado la oreja, [le] dice: ?No te vi yo en el huerto con el? 2'7 Y nego Pedro otra vez: y luego el gallo canto. 28 Y llevaron a Jesus de Caifas al Pretorio; y era por la manana: y ellos no entraron en el Pretorio por no ser contaminados, sino que comiesen la Pascua. 29 Entonces salio Pilato a ellos fuera, y dijo: ?Que acusacion traeis contra este hombre? 30 Respondieron, y dijeronle: Si este no fuera malhechor, no te lo habriamos entregado. 31 Diceles entonces Pilato: Tomadle vosotros y juzgadle segun vuestra ley. Y los Judios le dijeron: A nosotros no es licito matar a nadie. 32 Para que se cumpliese el dicho de Jesus que habia dicho, dando a entender de que muerte habia de morir. 33 Asi que Pilato volvio a entrar en el Pretorio y llama a Jesus, y dijole: ?Eres tu el Rey de los Judios? 34 Respondiole Jesus: ?Dices tu esto de ti mismo, o te lo han dicho otro de mi? 35 Pilato respondio: ?Soy yo Judio? Tu gente, y los pontifices, te han entregado a mi: ?que has hecho? 36 Respondio Jesus: Mi reino no es de este mundo: si de este mundo fuera mi reino, mis servidores pelearian para que [yo] no fuera entregado a los Judios; ahora, pues, mi reino no es de aqui. 37 Dijole entonces Pilato: ?Luego Rey eres tu? Respondio Jesus: Tu dices que yo soy Rey: yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad. Todo aquel que es [de la parte] de la verdad, oye mi voz. 38 Dicele Pilato: ?Que cosa es verdad? Y como hubo dicho esto, salio otra vez a los Judios, y diceles: Yo no hallo en el algun crimen. 39 Empero vosotros teneis costumbre, que [yo] os suelte uno en la Pascua: ?quereis, pues, que os suelte al Rey de los Judios? 40 Entonces todos dieron voces otra vez, diciendo: No a este, sino a Barrabas. Y Barrabas era ladron. CAPITULO 19. 1 ASI que entonces tomo Pilato a Jesus, y azoto[le.] 2 Y los soldados entretejieron de espinas una corona, y pusieron[la] sobre su cabeza, y le vistieron de una ropa de grana, 3 Y decian: iSalve, Rey de los Judios! Y dabanle de bofetadas. 4 Entonces Pilato salio otra vez fuera, y dijoles: He aqui os le traigo fuera para que entendais que ningun crimen hallo en el. 5 Y salio Jesus fuera llevando la corona de espinas, y la ropa de grana. Y diceles [Pilato:] He aqui el hombre. 6 Y como le vieron los principes de los sacerdotes, y los servidores, dieron voces diciendo: Crucificale, crucificale. Diceles Pilato: Tomadle vosotros, y crucificadle, porque yo no hallo en el crimen. 7 Respondieronle los Judios: Nosotros tenemos ley, y segun nuestra ley debe morir, porque se hizo Hijo de Dios. 8 Y como Pilato oyo esta palabra, tuvo mas miedo; 9 Y entro otra vez en el Pretorio, y dijo a Jesus: ?De donde eres tu? Mas Jesus no le dio respuesta. 10 Entonces dicele Pilato: ?A mi no me hablas? ?no sabes que tengo potestad para crucificarte, y que tengo potestad para soltarte? 11 Respondio Jesus: Ninguna potestad tendrias contra mi, si [esto] no te fuese dado de arriba: por tanto el que a ti me ha entregado, mayor pecado tiene. 12 Desde entonces procuraba Pilato soltarle; mas los Judios daban voces, diciendo: Si a este sueltas, no eres amigo de Cesar. Cualquiera que se hace rey, a Cesar contradice. 13 Entonces Pilato oyendo este dicho llevo fuera a Jesus, y se sento en el tribunal, en el lugar que se dice Lithostrotos, y en Hebreo, Gabbatha. 14 Y era la vispera de la Pascua, y como la hora de sexta; entonces dijo a los Judios: He aqui vuestro Rey. 15 Mas ellos dieron voces: Quita, quita, crucificale. Diceles Pilato: ?A vuestro rey he de crucificar? Respondieron los pontifices: No tenemos rey sino a Cesar. 16 Asi que entonces se lo entrego para que fuese crucificado: y tomaron a Jesus, y le llevaron. 17 Y llevando su cruz, salio al lugar que se dice de la Calavera, y en Hebreo, Golgotha; 18 Donde le crucificaron, y con el otros dos, uno a cada lado, y Jesus en medio. 19 Y escribio tambien Pilato un titulo, que puso encima de la cruz: y el escrito era: JESUS NAZARENO, REY DE LOS JUDIOS. 20 Y muchos de los Judios leyeron este titulo: porque el lugar donde estaba crucificado Jesus, era cerca de la ciudad: y estaba escrito en Hebreo, en Griego y en Latin. 21 Y decian a Pilato los pontifices de los Judios: No escribas, Rey de los Judios; sino que el dijo: Rey soy de los Judios. 22 Respondio Pilato: Lo que he escrito, he escrito. 23 Y como los soldados hubieron crucificado a Jesus, tomaron sus vestidos, e hicieron cuatro partes, (para cada soldado una parte), y la tunica: mas la tunica era sin costura, toda tejida desde arriba. 24 Y dijeron entre ellos: No la partamos, sino echemos suertes sobre ella de quien sera. Para que se cumpliese la escritura que dice: Partieron para si mis vestidos, y sobre mi^ vestidura echaron suertes. Y los soldados hicieron esto. 25 Y estaban junto a la cruz de Jesus su madre, y la hermana de su madre, Maria [mujer] de Cleofas, y Maria Magdalena. 26 Y como vio Jesus a la madre, y al discipulo que el amaba, que estaba presente, dice a su madre: Mujer, he ahi tu hijo. 27 Despues dice al discipulo: He ahi tu madre. Y desde aquella hora el discipulo la recibio consigo. 28 Despues de esto, sabiendo Jesus que todas las cosas eran ya cumplidas, para que la escritura se cumpliese, dijo: Sed tengo. 29 Y estaba [alli] un vaso lleno de vinagre. Entonces ellos hinchieron una esponja de vinagre, y rodeada a un hisopo se la llegaron a la boca: 30 Y como Jesus tomo el vinagre, dijo: Consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza, dio el espiritu. 31 Entonces los Judios, por cuanto era la vispera [de la Pascua,] para que los cuerpos no quedasen en la cruz en el Sabado, pues era el gran dia del Sabado, rogaron a Pilato que se les quebrasen las piernas, y fuesen quitados. 32 Y vinieron los soldados, y quebraron las piernas al primero, y asimismo al otro que habia sido crucificado con el. 33 Mas cuando vinieron a Jesus, como le vieron ya muerto, no le quebraron las piernas: 34 Empero uno de los soldados le abrio el costado con una lanza, y luego salio sangre y agua. 35 Y el que [lo] vio, da testimonio, y su testimonio es verdadero: y el sabe que dice verdad, para que vosotros tambien creais. 36 Porque estas cosas fueron hechas, para que se cumpliese la escritura: Hueso no quebrantareis de el. 37 Y tambien otra escritura dice: Miraran [a aquel] al cual traspasaron. 38 Despues de estas cosas, Jose de Arimatea, el cual era discipulo de Jesus, mas secreto, por miedo de los Judios, rogo a Pilato que pudiera quitar el cuerpo de Jesus: y permitio[selo] Pilato. Entonces vino, y quito el cuerpo de Jesus. 39 Y vino tambien Nicodemo, el que antes habia venido a Jesus de noche, trayendo un compuesto de mirra y de aloes, como cien libras. 40 Tomaron pues el cuerpo de Jesus, y envolvieronle en lienzos con especias, como es costumbre de los Judios sepultar. 41 Y en aquel lugar, donde habia sido crucificado, habia un huerto, y en el huerto, un sepulcro nuevo en el cual aun no habia sido puesto alguno. 42 Alli, pues, por causa de la vispera [de la Pascua] de los Judios, porque aquel sepulcro estaba cerca, pusieron a Jesus. CAPITULO 20. 1 Y EL primer [dia] de la semana, Maria Magdalena vino de manana, siendo aun oscuro, al sepulcro, y vio la piedra quitada del sepulcro. 2 Entonces corrio, y vino a Simon Pedro, y al otro discipulo, al cual amaba Jesus, y diceles: Han llevado al Senor del sepulcro, y no sabemos donde le han puesto. 3 Y salio Pedro, y el otro discipulo, y vinieron al sepulcro. 4 Y corrian los dos juntos, mas el otro discipulo corrio mas presto que Pedro, y llego primero al sepulcro. 5 Y bajandose [a mirar,] vio los lienzos echados; mas no entro. 6 Llego luego Simon Pedro siguiendole, y entro en el sepulcro, y vio los lienzos echados; 7 Y el sudario que habia estado sobre su cabeza, no puesto con los lienzos, sino envuelto en un lugar aparte. 8 Y entonces entro tambien el otro discipulo, que habia venido primero al monumento, y vio, y creyo. 9 Porque aun no sabian la escritura: Que era necesario que el resucitase de los muertos. 10 Y volvieron los discipulos a los suyos. 11 Empero Maria estaba fuera llorando junto al sepulcro; y estando llorando, bajose [a mirar] el sepulcro. 12 Y vio dos angeles en ropas blancas que estaban sentados, el uno a la cabecera, y el otro a los pies, donde el cuerpo de Jesus habia sido puesto. 13 Y dijeronle: Mujer, ?por que lloras? Diceles: Porque se han llevado a mi Senor, y no se donde le han puesto. 14 Y como hubo dicho esto, volviose atras, y vio a Jesus que estaba [alli;] mas no sabia que era Jesus. 15 Dicele Jesus: Mujer, ?por que lloras? ?a quien buscas? Ella, pensando que era el hortelano, dijole: Senor, si tu le has llevado, dime donde le has puesto, y yo lo llevare. 16 Dicele Jesus: Maria. Volviendose ella, dicele: Raboni, que quiere decir, Maestro. 17 Dicele Jesus: No me toques, porque aun no he subido a mi Padre: mas ve a mis hermanos, y diles: Subo a mi Padre, y a vuestro Padre, y a mi Dios, y a vuestro Dios. 18 Fue Maria Magdalena dando las nuevas a los discipulos que habia visto al Senor, y le habia dicho estas cosas. 19 Y como fue tarde aquel dia, el primero de la semana, y estando las puertas cerradas, donde los discipulos estaban juntos, por miedo de los Judios, vino Jesus, y pusose en medio, y dijoles: Paz a vosotros. 20 Y como hubo dicho esto, mostroles las manos y el costado. Y los discipulos se gozaron viendo al Senor. 21 Entonces les dijo Jesus otra vez; Paz a vosotros: como me envio el Padre, asi tambien yo os envio. 22 Y como hubo dicho esto, soplo, y dijoles: Tomad el Espiritu Santo: 23 A los que remitiereis los pecados, les son remitidos: a quienes los retuviereis, seran retenidos. 24 Empero Tomas, uno de los doce, que se dice el Didimo, no estaba con ellos cuando Jesus vino. 25 Dijeronle, pues, los otros discipulos: Al Senor hemos visto. Y el les dijo: Si no viere en sus manos la senal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creere. 26 Y ocho dias despues estaban otra vez sus discipulos dentro, y con ellos Tomas: vino Jesus, las puertas cerradas, y pusose en medio, y dijo: Paz a vosotros. 27 Luego dice a Tomas: Mete tu dedo aqui, y ve mis manos; y alarga aca tu mano y mete[la] en mi costado: y no seas incredulo, sino fiel. 28 Entonces Tomas respondio, y dicele: Senor mio, y Dios mio. 29 Dicele Jesus: Porque me has visto, oh Tomas, creiste: bienaventurados los que no vieron, y creyeron. 30 Y tambien hizo Jesus muchas otras senales en presencia de sus discipulos, que no estan escritas en este libro. 31 Estas empero son escritas para que creais que Jesus es el Cristo, el Hijo de Dios; y para que creyendo, tengais vida en su nombre. CAPITULO 21. 1 DESPUES se manifesto Jesus otra vez a sus discipulos a la mar de Tiberias; y manifestose de esta manera. 2 Estaban juntos Simon Pedro y Tomas, llamado el Didimo, y Natanael, el que [era] de Cana de Galilea, y los [hijos] de Zebedeo, y otros dos de sus discipulos. 3 Diceles Simon: A pescar voy. Dicenle: Vamos nosotros tambien contigo. Fueron, y subieron en una barca; y aquella noche no cogieron nada. 4 Y venida la manana, Jesus se puso a la ribera: mas los discipulos no entendieron que era Jesus. 5 Y dijoles: Mozos ?teneis algo de comer? Respondieronle: No. 6 Y el les dice: Echad la red a la mano derecha del barco, y hallareis. Entonces echaron, y no la podian en ninguna manera sacar, por la multitud de los peces. 7 Entonces aquel discipulo, al cual amaba Jesus, dijo a Pedro: El Senor es. Y Simon Pedro, como oyo que era el Senor, cinose la ropa, porque estaba desnudo, y echose a la mar. 8 Y los otros discipulos vinieron con el barco (porque no estaban lejos de tierra sino como doscientos codos), trayendo la red de peces. 9 Y como descendieron a tierra, vieron ascuas puestas, y un pez encima de ellas, y pan. 10 Diceles Jesus: Traed de los peces que cogisteis ahora. 11 Subio Simon Pedro, y trajo la red a tierra, llena de grandes peces, ciento y cincuenta y tres: y siendo tantos, la red no se rompio. 12 Diceles Jesus: Venid, comed. Y ninguno de sus discipulos osaba preguntarle: ?Tu, quien eres? sabiendo que era el Senor. 13 Viene pues Jesus, y toma el pan, y dales; y asimismo del pez. 14 Esta [era] ya la tercera vez que Jesus se manifesto a sus discipulos, habiendo resucitado de los muertos. 15 Y cuando hubieron comido, Jesus dijo a Simon Pedro: Simon, [hijo] de Jonas, ?me amas mas que estos? Dicele: Si, Senor: tu sabes que te amo. Dicele: Apacienta mis corderos. 16 Vuelvele a decir la segunda vez: Simon, [hijo] de Jonas, ?me amas? Respondele: Si, Senor: tu sabes que te amo. Dicele: Apacienta mis ovejas. 17 Dicele la tercera vez: Simon, [hijo] de Jonas, ?me amas? Entristeciose Pedro de que le dijese la tercera vez: ?Me amas? Y dicele: Senor, tu sabes todas las cosas; tu sabes que te amo. Dicele Jesus: Apacienta mis ovejas. 18 De cierto, de cierto te digo [que] cuando eras mas mozo, te cenias, e ibas donde querias: mas cuando ya fueres viejo, extenderas tus manos, y te cenira otro, y te llevara adonde no quieras. 19 Y esto dijo, dando a entender con que muerte habia de glorificar a Dios. Y dicho esto, dicele: Sigueme. 20 Volviendose Pedro, ve a aquel discipulo al cual amaba Jesus, que seguia, el que tambien se habia recostado a su pecho en la cena, y [le] habia dicho: Senor ?quien es el que te ha de entregar? 21 Asi que Pedro vio a este, dice a Jesus: Senor, ?y este, que? 22 Dicele Jesus: Si quiero que el quede hasta que [yo] venga, ?que [se te da] a ti? Sigueme tu. 23 Salio entonces este dicho entre los hermanos, que aquel discipulo no habia de morir. Mas Jesus no le dijo: No morira; sino: Si quiero que el quede hasta que [yo] venga, ?que a ti? 24 Este es aquel discipulo que da testimonio de estas cosas, y escribio estas cosas: y sabemos que su testimonio es verdadero. 25 Y hay tambien otras muchas cosas que hizo Jesus, que si se escribiesen cada una por si, ni aun en el mundo pienso que cabrian los libros que se habrian de escribir. Amen. LOS HECHOS DE LOS APOSTOLES. CAPITULO 1. 1 EN el primer tratado, oh Teofilo, he hablado de todas las cosas que Jesus comenzo a hacer, y a ensenar, 2 Hasta el dia en que, habiendo dado mandamientos por el Espiritu Santo a los apostoles que escogio, fue recibido arriba: 3 A los cuales, despues de haber padecido, se presento vivo con muchas pruebas indubitables, apareciendoles por cuarenta dias, y hablando[les] del reino de Dios. 4 Y estando juntos, les mando que no se fuesen de Jerusalem, sino que esperasen la promesa del Padre, que oisteis, [dijo,] de mi. 5 Porque Juan a la verdad bautizo con agua, mas vosotros sereis bautizados con el Espiritu Santo no muchos dias despues de estos. 6 Entonces los que se habian juntado le preguntaron, diciendo: Senor, ?restituiras el reino a Israel en este tiempo? 7 Y les dijo: No toca a vosotros saber los tiempos o las sazones que el Padre puso en su sola potestad: 8 Mas recibireis la virtud del Espiritu Santo que vendra sobre vosotros, y me sereis testigos en Jerusalem, y en toda Judea, y Samaria, y hasta lo ultimo de la tierra. 9 Y habiendo dicho estas cosas, viendolo ellos, fue alzado; y una nube le recibio, [y le quito] de sus ojos. 10 Y estando con los ojos puestos en el cielo entretanto que el iba, he aqui dos varones se pusieron junto a ellos en vestidos blancos; 11 Los cuales tambien les dijeron: Varones Galileos, ?que estais mirando al cielo? este mismo Jesus que ha sido tomado desde vosotros arriba en el cielo, asi vendra como le habeis visto ir al cielo. 12 Entonces se volvieron a Jerusalem del monte que se llama del Olivar, el cual esta cerca de Jerusalem camino de un Sabado. 13 Y entrados, subieron al aposento alto, donde moraban Pedro, y Jacobo y Juan, y Andres, Felipe, y Tomas, Bartolome, y Mateo, Jacobo [hijo] de Alfeo, y Simon Zelotes, y Judas [hermano] de Jacobo. 14 Todos estos perseveraban unanimes en oracion y ruego, con las mujeres, y con Maria la madre de Jesus, y con sus hermanos. 15 Y en aquellos dias Pedro, levantandose en medio de los hermanos, dijo (y era la compania junta como de ciento y veinte en numero): 16 Varones hermanos, convino que se cumpliese la escritura, la cual dijo antes el Espiritu Santo por la boca de David, de Judas, que fue guia de los que prendieron a Jesus. 17 El cual era contado con nosotros, y tenia suerte en este ministerio. 18 Este pues adquirio un campo del salario de [su] iniquidad; y colgandose, revento por medio, y todas sus entranas se derramaron. 19 Y fue notorio a todos los moradores de Jerusalem: de tal manera que aquel campo es llamado en su propia lengua, Aceldama, que es, Campo de sangre. 20 Porque esta escrito en el libro de los Salmos: Sea hecha desierta su habitacion, y no haya quien more en ella: y tome otro su obispado. 21 Conviene, pues, que de estos hombres que han estado juntos con nosotros todo el tiempo que el Senor Jesus entro y salio entre nosotros, 22 Comenzando desde el bautismo de Juan, hasta el dia en que fue recibido arriba de [entre] nosotros, uno sea hecho testigo con nosotros de su resurreccion. 23 Y senalaron a dos: a Jose, llamado Barsabas, que tenia por sobrenombre Justo, y a Matias. 24 Y orando, dijeron. Tu, Senor, que conoces los corazones de todos, muestra cual escoges de estos dos. 25 Para que tome el oficio de este ministerio, y del apostolado, del cual cayo Judas por transgresion, para irse a su lugar. 26 Y les echaron suertes, y cayo la suerte sobre Matias; y fue contado con los once apostoles. CAPITULO 2. 1 COMO se cumplieron los dias de Pentecostes, estaban todos unanimes juntos: 2 Y de repente vino un estruendo del cielo como de un viento recio que corria, el cual hinchio toda la casa donde estaban sentados. 3 Y se les aparecieron lenguas repartidas como de fuego, que se asento sobre cada uno de ellos. 4 Y fueron todos llenos de Espiritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, como el Espiritu les daba que hablasen. 5 (Moraban entonces en Jerusalem Judios, varones religiosos, de todas las naciones debajo del cielo). 6 Y hecho este estruendo, juntose la multitud; y estaban confusos, porque cada uno les oia hablar su propia lengua. 7 Y estaban atonitos, y maravillados, diciendo: He aqui, ?no son Galileos todos estos que hablan? 8 ?Como, pues, les oimos nosotros [hablar] cada uno en nuestra lengua en que somos nacidos? 9 Partos, y Medos, y Elamitas, y los que habitamos en Mesopotamia, en Judea, y en Capadocia, en el Ponto, y en Asia, 10 En Phrygia y en Pamphylia, en Egipto y en las partes de Africa que esta de la otra parte de Cirene, y Romanos extranjeros, Judios, y convertidos, 11 Cretenses, y Arabes, les oimos hablar en nuestras lenguas las maravillas de Dios. 12 Y estaban todos atonitos y perplejos, diciendo los unos a los otros: ?Que quiere ser esto? 13 Mas otros burlandose decian: Que estan llenos de mosto. 14 Entonces Pedro, poniendose en pie con los once, alzo su voz, y habloles diciendo: Varones Judios, y todos los que habitais en Jerusalem, esto os sea notorio, y oid mis palabras: 15 Porque estos no estan borrachos como vosotros pensais, siendo la hora tercia del dia. 16 Mas esto es lo que fue dicho por el profeta Joel: 17 Y sera en los postreros dias, (dice Dios) derramare de mi Espiritu sobre toda carne, y vuestros hijos y vuestras hijas profetizaran; y vuestros mancebos veran visiones, y vuestros viejos sonaran suenos: 18 Y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos dias derramare de mi Espiritu; y profetizaran. 19 Y dare prodigios arriba en el cielo, y senales abajo en la tierra, sangre y fuego, y vapor de humo. 20 El sol se volvera en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el dia del Senor grande y manifiesto. 21 Y sera que todo aquel que invocare el nombre del Senor, sera salvo. 22 Varones Israelitas, oid estas palabras: Jesus Nazareno, varon aprobado de Dios entre vosotros en maravillas y prodigios, y senales, que Dios hizo por el en medio de vosotros, como tambien vosotros sabeis, 23 A este, entregado por determinado consejo y providencia de Dios, [vosotros] prendisteis y matasteis por manos de los inicuos, crucificandole: 24 Al cual Dios levanto, sueltos los dolores de la muerte; por cuanto era imposible ser detenido de ella. 25 Porque David dice de el: Veia al Senor siempre delante de mi: porque esta a mi diestra, no sere conmovido. 26 Por lo cual mi corazon se alegro, y gozose mi lengua; y aun mi carne descansara en esperanza: 27 Que no dejaras mi alma en el infierno, ni daras a tu santo que vea corrupcion. 28 Hicisteme notorios los caminos de la vida; me henchiras de gozo con tu presencia. 29 Varones hermanos, se os puede libremente decir del patriarca David, que murio y fue sepultado, y su sepulcro esta con nosotros hasta el dia de hoy. 30 Empero siendo profeta, y sabiendo que con juramento le habia Dios jurado, que del fruto de su lomo, cuanto a la carne, levantaria al Cristo que se sentaria sobre su trono, 31 Viendolo antes, hablo de la resurreccion de Cristo, que su alma no fue dejada en el infierno, ni su carne vio corrupcion. 32 A este Jesus resucito Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos. 33 Asi que levantado por la diestra de Dios, y recibiendo del Padre la promesa del Espiritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y ois. 34 Porque David no subio a los cielos; empero el dice: Dijo el Senor a mi Senor, Sientate a mi diestra, 35 Hasta que ponga tus enemigos por estrado de tus pies. 36 Sepa pues ciertisimamente toda la casa de Israel, que a este Jesus, que vosotros crucificasteis, Dios ha hecho Senor y Cristo. 37 Entonces oido [esto,] fueron compungidos de corazon, y dijeron a Pedro, y a los otros apostoles: Varones hermanos, ?que haremos? 38 Y Pedro les dice: Arrepentios, y bauticese cada uno de vosotros en el nombre de Jesu-Cristo para perdon de los pecados; y recibireis el don del Espiritu Santo. 39 Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que estan lejos; [para] cuantos el Senor nuestro Dios llamare. 40 Y con otras muchas palabras testificaba y exhortaba, diciendo: Sed salvos de esta perversa generacion. 41 Asi que los que recibieron su palabra, fueron bautizados: y fueron anadidas [a la iglesia] aquel dia como tres mil personas. 42 Y perseveraban en la doctrina de los apostoles, y en la comunion, y en el partimiento del pan, y en las oraciones. 43 Y toda persona tenia temor; y muchas maravillas y senales eran hechas por los apostoles. 44 Y todos los que creian estaban juntos; y tenian todas las cosas comunes. 45 Y vendian las posesiones y las haciendas, y repartianlas a todos, como cada uno habia menester. 46 Y perseverando unanimes cada dia en el templo, y partiendo el pan en las casas, comian juntos con alegria y con sencillez de corazon. 47 Alabando a Dios y teniendo gracia con todo el pueblo. Y el Senor anadia cada dia a la iglesia los que habian de ser salvos. CAPITULO 3. 1 PEDRO y Juan subian juntos al templo a la hora de oracion, la de nona. 2 Y un hombre, que era cojo desde el vientre de su madre, era traido, al cual ponian cada dia a la puerta del templo que se llama la Hermosa, para que pidiese limosna de los que entraban en el templo. 3 Este como vio a Pedro y a Juan que iban a entrar en el templo, rogaba que le diesen limosna. 4 Y Pedro con Juan, fijando los ojos en el, dijo: mira a nosotros. 5 Entonces el estuvo atento a ellos, esperando recibir de ellos algo. 6 Y Pedro dijo: Ni tengo plata ni oro; mas lo que tengo te doy: En el nombre de Jesu-Cristo de Nazaret, levantate y anda. 7 Y tomandole por la mano derecha, le levanto: y luego fueron afirmados sus pies y tobillos; 8 Y saltando, se puso en pie, y anduvo, y entro con ellos en el templo, andando, y saltando, y alabando a Dios. 9 Y todo el pueblo le vio andar, y alabar a Dios. 10 Y conocian que el era el que se sentaba a la limosna a la puerta del templo la Hermosa: y fueron llenos de asombro y de espanto por lo que le habia acontecido. 11 Y teniendo a Pedro y a Juan el cojo que habia sanado, todo el pueblo concurrio a ellos al portico que se llama de Salomon, atonitos. 12 Y viendo [esto] Pedro, respondio al pueblo: Varones Israelitas, ?por que os maravillais de esto? o ?por que poneis los ojos en nosotros como si con nuestra virtud o piedad hubiesemos hecho andar a este? 13 El Dios de Abraham, y de Isaac, y de Jacob, el Dios de nuestros padres ha glorificado a su Hijo Jesus; al cual vosotros entregasteis, y negasteis delante de Pilato, juzgando el que habia de ser suelto. 14 Mas vosotros al Santo y al Justo negasteis, y pedisteis que se os diese un homicida; 15 Y matasteis al Autor de la vida: al cual Dios ha resucitado de los muertos, de lo que nosotros somos testigos. 16 Y en la fe de su nombre, a este que vosotros veis y conoceis ha confirmado su nombre: y la fe que por el es, ha dado a este esta completa sanidad en presencia de todos vosotros. 17 Mas ahora, hermanos, se que por ignorancia lo habeis hecho, como tambien vuestros principes. 18 Empero Dios ha cumplido asi lo que habia antes anunciado por boca de todos sus profetas, que su Cristo habia de padecer. 19 Asi que arrepentios, y convertios, para que sean borrados vuestros pecados; pues que vendran los tiempos del refrigerio de la presencia del Senor. 20 Y enviara a Jesu-Cristo, que os fue antes anunciado: 21 Al cual de cierto es menester que el cielo tenga hasta los tiempos de la restauracion de todas las cosas, que hablo Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde el siglo, 22 Porque Moises dijo a los padres: El Senor vuestro Dios os levantara profeta de vuestros hermanos como yo; a el oireis en todas las cosas que os hablare. 23 Y sera, [que] cualquiera alma que no oyere a aquel profeta, sera desarraigada del pueblo. 24 Y todos los profetas desde Samuel, y en adelante todos los que han hablado, han anunciado estos dias. 25 Vosotros sois los hijos de los profetas, y del pacto que Dios concerto con nuestros padres, diciendo a Abraham: Y en tu simiente seran benditas todas las familias de la tierra. 26 A vosotros primeramente, Dios, habiendo levantado a su Hijo, le envio para que os bendijese, a fin que cada uno se convierta de su maldad. CAPITULO 4. 1 Y HABLANDO ellos al pueblo, sobrevinieron los sacerdotes, y el magistrado del templo, y los Saduceos, 2 Resentidos de que ensenasen al pueblo, y anunciasen en Jesus la resurreccion de los muertos. 3 Y les echaron mano, y los pusieron en la carcel hasta el dia siguiente; porque era ya tarde. 4 Mas muchos de los que habian oido la palabra creyeron; y fue el numero de los varones como cinco mil. 5 Y acontecio al dia siguiente^, que se juntaron en Jerusalem los principes de ellos, y los ancianos, y los escribas, 6 Y Anas, principe de los sacerdotes y Caifas, y Juan, y Alejandro, y todos los que eran del linaje sacerdotal: 7 Y haciendolos presentar en medio les preguntaron: ?Con que potestad, o en que nombre habeis hecho vosotros esto, 8 Entonces Pedro, lleno de Espiritu Santo, les dijo: Principes del pueblo, y ancianos de Israel, 9 Pues que somos hoy demandados acerca del beneficio [hecho] a un hombre enfermo, de que manera este haya sido sanado; 10 Sea notorio a todos vosotros, y a todo el pueblo de Israel, que en el nombre de Jesu-Cristo de Nazaret, el que vosotros crucificasteis, y Dios le resucito de los muertos, por el [mismo] este hombre esta en vuestra presencia sano. 11 Este es la piedra reprobada de vosotros los edificadores, la cual es puesta por cabeza del angulo. 12 Y en ningun otro hay salud; porque no hay otro nombre debajo del cielo dado a los hombres en que podamos ser salvos. 13 Entonces viendo la constancia de Pedro y de Juan, sabido que eran hombres sin letras e ignorantes, se maravillaban; y les conocian que habian estado con Jesus. 14 Y viendo al hombre que habia sido sanado, que estaba con ellos, no podian decir nada en contra. 15 Mas les mandaron que se saliesen fuera del concilio; y conferian entre si, 16 Diciendo: Que hemos de hacer a estos hombres? porque de cierto senal manifiesta ha sido hecha por ellos, notoria a todos los que moran en Jerusalem, y no [lo] podemos negar. 17 Todavia, porque no se divulgue mas por el pueblo, amenacemosles que no hablen de aqui adelante a hombre ninguno en este nombre. 18 Y llamandolos, les intimaron que en ninguna manera hablasen ni ensenasen en el nombre de Jesus. 19 Entonces Pedro y Juan, respondiendo, les dijeron: Juzgad si es justo delante de Dios obedecer antes a vosotros que a Dios: 20 Porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oido. 21 Ellos entonces los despacharon amenazandoles, no hallando ningun modo de castigarles, por causa del pueblo: porque todos glorificaban a Dios de lo que habia sido hecho. 22 Porque el hombre en quien habia sido hecho este milagro de sanidad, era de mas de cuarenta anos. 23 Y sueltos [ellos,] vinieron a los suyos, y contaron todo lo que los principes de los sacerdotes y los ancianos les habian dicho. 24 Y ellos, habiendolo oido, alzaron unanimes la voz a Dios, y dijeron. Senor, tu [eres] el Dios, que hiciste el cielo y la tierra, la mar, y todo lo que en ellos [hay:] 25 Que por la boca de David tu siervo dijiste: ?Por que han bramado las gentes, y los pueblos han pensado cosas vanas? 26 Asistieron los reyes de la tierra, y los principes se juntaron en uno contra el Senor, y contra su Cristo. 27 Porque verdaderamente se juntaron en esta ciudad contra tu santo Hijo Jesus, al cual ungiste, Herodes y Poncio Pilato, con los Gentiles y los pueblos de Israel, 28 Para hacer lo que tu mano y tu consejo habian antes determinado que habia de ser hecho. 29 Y ahora, Senor, mira sus amenazas, y da a tus siervos que con toda confianza hablen tu palabra: 30 Que extiendas tu mano a que sanidades y milagros y prodigios sean hechos por el nombre de tu santo Hijo Jesus. 31 Y como hubieron orado, el lugar en que estaban congregados temblo; y todos fueron llenos de Espiritu Santo, y hablaron la palabra de Dios con confianza. 32 Y de la multitud de los que habian creido era un corazon y un alma; y ninguno decia ser suyo algo de lo que poseia, mas todas las cosas les eran comunes. 33 Y los apostoles daban testimonio de la resurreccion del Senor Jesus con gran esfuerzo: y gran gracia era en todos ellos; 34 Que ningun necesitado habia entre ellos; porque todos los que poseian heredades o casas, vendiendolas, traian el precio de lo vendido, 357 Y lo ponian a los pies de los apostoles, y era repartido a cada uno segun que habia menester. 36 Entonces Jose, que fue llamado de los apostoles por sobrenombre Bernabe, (que es, interpretado, Hijo de consolacion,) Levita, [y] natural de Cipro, 37 Como tuviese una heredad, [la] vendio, y trajo el precio, y puso[lo] a los pies de los apostoles. CAPITULO 5. 1 MAS un varon llamado Ananias, con Safira su mujer, vendio una posesion, 2 Y defraudo del precio, sabiendo[lo] tambien su mujer; y trayendo una parte, puso[la] a los pies de los apostoles. 3 Y dijo Pedro: Ananias, ?Por que ha llenado Satanas tu corazon a que mintieses al Espiritu Santo, y defraudases del precio de la heredad? 4 Reteniendola ?no se te quedaba a ti? y vendida, ?no estaba [el precio] en tu potestad? ?Por que pusiste esto en tu corazon? No has mentido a los hombres, sino a Dios. 5 Entonces Ananias, oyendo estas palabras, cayo, y espiro. Y vino un gran temor sobre todos los que lo oyeron. 6 Y levantandose los mancebos le tomaron; y sacando[lo,] sepultaron[le.] 7 Y pasado espacio como de tres horas, sucedio que entro su mujer, no sabiendo lo que habia acontecido. 8 Entonces Pedro le dijo: Dime: ?vendisteis en tanto la heredad? Y ella dijo: Si, en tanto. 9 Y Pedro le dijo: ?Por que os concertasteis para tentar al Espiritu del Senor? He aqui a la puerta los pies de los que han sepultado a tu marido, y te sacaran [a sepultar.] 10 Y luego cayo a los pies de el, y espiro: y entrados los mancebos, la hallaron^ muerta; y [la] sacaron, y [la] sepultaron junto a su marido. 11 Y vino un gran temor en toda la iglesia y en todos los que oyeron estas cosas. 12 Y por las manos de los apostoles eran hechos muchos milagros y prodigios en el pueblo; (y estaban todos unanimes en el portico de Salomon: 13 Y de los otros, ninguno osaba juntarse con ellos; mas el pueblo los alababa grandemente. 14 Y los que creian en el Senor se aumentaban mas, gran numero asi de hombres como de mujeres:) 15 Tanto que echaban los enfermos por las calles, y [los] ponian en camas y en lechos, para que viniendo Pedro, a lo menos su sombra tocase a alguno de ellos. 16 Y aun de las ciudades vecinas concurria multitud a Jerusalem, trayendo enfermos, y atormentados de espiritus inmundos, los cuales todos eran curados. 17 Entonces levantandose el principe de los sacerdotes, y todos los que estaban con el, que es la secta de los Saduceos, se llenaron de zelo, 18 Y echaron mano a los apostoles, y pusieronlos en la carcel publica. 19 Mas el angel del Senor, abriendo de noche las puertas de la carcel, y sacandoles, dijo: 20 Id, y estando en el templo, hablad al pueblo todas las palabras de esta vida. 21 Y oido que hubieron [esto,] entraron de manana en el templo, y ensenaban. Entretanto viniendo el principe de los sacerdotes, y los que eran con el, convocaron el concilio, y a todos los ancianos de los hijos de Israel, y enviaron a la carcel para que fuesen traidos. 22 Mas como llegaron los ministros, y no les hallaron en la carcel, volvieron, y dieron aviso, 23 Diciendo: Por cierto la carcel hemos hallado cerrada con toda seguridad, y los guardas que estaban delante de las puertas, mas cuando abrimos, a nadie hallamos dentro. 24 Y cuando oyeron estas palabras el pontifice y el magistrado del templo, y los principes de los sacerdotes, dudaban en que vendria a parar aquello. 25 Pero viniendo uno, dioles [esta] noticia: He aqui los varones que echasteis en la carcel, estan en el templo, y ensenan al pueblo. 26 Entonces fue el magistrado con los ministros, y trajoles sin violencia, porque temian del pueblo ser apedreados. 27 Y como los trajeron, [los] presentaron en el concilio; y el principe de los sacerdotes les pregunto, 28 Diciendo: ?No os denunciamos estrechamente, que no ensenaseis en este nombre, y he aqui habeis llenado a Jerusalem de vuestra doctrina, y quereis echar sobre nosotros la sangre de este hombre. 29 Y respondiendo Pedro y los apostoles, dijeron: Es menester obedecer a Dios antes que a los hombres. 30 El Dios de nuestros padres levanto a Jesus, al cual vosotros matasteis colgandole en un madero. 31 A este ha Dios ensalzado con su diestra por Principe y Salvador, para dar a Israel arrepentimiento y remision de pecados. 32 Y nosotros somos testigos suyos de estas cosas, y tambien el Espiritu Santo, el cual ha dado Dios a los que le obedecen. 33 Ellos oyendo [esto] reganaban, y consultaban matarles. 34 Entonces levantandose en el concilio un Fariseo, llamado Gamaliel, doctor de la ley, venerable a todo el pueblo, mando que sacasen fuera un poco a los apostoles; 35 Y les dijo: Varones Israelitas, mirad por vosotros acerca de estos hombres en lo que habeis de hacer. 36 Porque antes de estos dias se levanto [un] Teudas, diciendo que era alguien; al que se agrego un numero de hombres, como cuatrocientos; el cual fue matado, y todos los que le creyeron fueron dispersos, y reducidos a nada. 37 Despues de este se levanto Judas el Galileo en los dias del empadronamiento, y llevo mucho pueblo tras si. Perecio tambien aquel, y todos los que consintieron con el fueron derramados. 38 Y ahora os digo: Dejaos de estos hombres, y dejadles; porque si este consejo, o esta obra es de los hombres, se desvanecera; 39 Mas si es de Dios, no la podreis deshacer: [mirad] no seais tal vez hallados resistiendo a Dios. 40 Y convinieron con el: y llamando a los apostoles, despues de azotados, [les] intimaron que no hablasen en el nombre de Jesus, y soltaronlos. 41 Y ellos partieron de delante del concilio, gozosos de que fuesen tenidos por dignos de padecer afrenta por el nombre de [Jesus.] 42 Y todos los dias, en el templo. y por las casas, no cesaban de ensenar y predicar a Jesu-Cristo. CAPITULO 6. 1 EN aquellos dias, creciendo el numero de los discipulos, hubo murmuracion de los Griegos contra los Hebreos; de que sus viudas eran menospreciadas en el ministerio cotidiano. 2 Asi que los doce convocaron la multitud de los discipulos, y dijeron: No es justo que nosotros dejemos la palabra de Dios, y sirvamos a las mesas. 3 Buscad pues, hermanos, siete varones de vosotros de buen testimonio, llenos de Espiritu Santo y de sabiduria, los cuales pongamos en esta obra. 4 Y nosotros persistiremos en la oracion y en el ministerio de la palabra. 5 Y plugo el parecer a toda la multitud; y eligieron a Esteban, varon lleno de fe y de Espiritu Santo, y a Felipe, y a Procoro, y a Nicanor y a Timon, y a Parmenas, y a Nicolas, proselito de Antioquia. 6 A estos presentaron delante de los apostoles, los cuales orando les pusieron las manos encima. 7 Y crecia la palabra del Senor, y el numero de los discipulos se multiplicaba mucho en Jerusalem: tambien una gran multitud de los sacerdotes obedecia a la fe. 8 Empero Esteban, lleno de gracia y de potencia, hacia prodigios y milagros grandes en el pueblo. 9 Levantaronse entonces unos de la sinagoga que se llama de los Libertinos, y Cireneos, y Alejandrinos, y de los de Cilicia, y de Asia, disputando con Esteban. 10 Mas no podian resistir a la sabiduria y al espiritu con que hablaba. 11 Entonces sobornaron a unos que dijesen que le habian oido hablar palabras blasfemas contra Moises y Dios. 12 Y conmovieron al pueblo, y a los ancianos y a los escribas; y arremetiendo, le arrebataron y trajeron al concilio. 13 Y pusieron testigos falsos que dijesen: Este hombre no cesa de hablar palabras blasfemas contra este lugar santo y la ley. 14 Porque le hemos oido decir, que este Jesus de Nazaret destruira este lugar, y mudara las ordenanzas que nos dio Moises. 15 Entonces todos los que estaban sentados en el concilio, puestos los ojos en el, vieron su rostro como el rostro de un angel. CAPITULO 7. 1 EL principe de los sacerdotes dijo entonces: ?Es esto asi? 2 Y el dijo: Varones hermanos, y padres, oid: El Dios de la gloria aparecio a nuestro padre Abraham, estando en Mesopotamia, antes que morase en Charan, 3 Y le dijo: Sal de tu tierra, y de tu parentela, y ven a la tierra que te mostrare. 4 Entonces salio de la tierra de los Caldeos, y habito en Charan: y de alli, muerto su padre, le traspaso a esta tierra, en la cual vosotros habitais ahora. 5 Y no le dio herencia en ella, ni aun para asentar un pie: mas le prometio que se la daria en posesion, y a su simiente despues de el, no teniendo aun hijo. 6 Y hablole Dios asi: Que su simiente seria extranjera en tierra ajena, y que los reducirian a servidumbre, y maltratarian por cuatrocientos anos. 7 Mas yo juzgare, dijo Dios, la nacion a la cual seran siervos: y despues de esto saldran, y me serviran en este lugar. 8 Y diole el pacto de la circuncision: y asi [Abraham] engendro a Isaac, y le circuncido al octavo dia; e Isaac a Jacob, y Jacob a los doce patriarcas. 9 Y los patriarcas, movidos de envidia, vendieron a Jose para Egipto; mas Dios era con el, 10 Y le libro de todas sus tribulaciones, y le dio gracia y sabiduria en la presencia de Pharaon, rey de Egipto, el cual le puso por gobernador sobre Egipto, y sobre toda su casa. 11 Vino entonces hambre en toda la tierra de Egipto, y de Chanaan, y grande tribulacion: y nuestros padres no hallaban alimentos. 12 Y como oyese Jacob que habia trigo en Egipto, envio a nuestros padres la primera vez. 13 Y en la segunda Jose fue conocido de sus hermanos, y fue sabido de Pharaon el linaje de Jose. 14 Y enviando Jose, hizo venir a su padre Jacob, y a toda su parentela, en [numero de] setenta y cinco personas. 15 Asi descendio Jacob a Egipto, donde murio el y nuestros padres; 16 Los cuales fueron trasladados a Sichem, y puestos en el sepulcro que compro Abraham a precio de dinero de los hijos de Hemor, [padre] de Sichem. 17 Mas como se acercaba el tiempo de la promesa la cual Dios prometio a Abraham, el pueblo crecio y multiplicose en Egipto, 18 Hasta que se levanto otro rey en Egipto que no conocia a Jose. 19 Este, usando de astucia con nuestro linaje, maltrato a nuestros padres, a fin de que pusiesen a peligro [de muerte] sus ninos, para que cesase la generacion. 20 En aquel mismo tiempo nacio Moises, y fue agradable a Dios: y fue criado tres meses en casa de su padre. 21 Mas siendo puesto al peligro, la hija de Pharaon le tomo, y le crio como a hijo suyo. 22 Y fue ensenado Moises en toda la sabiduria de los Egipcios; y era poderoso en sus dichos y hechos. 23 Y cuando hubo cumplido la edad de cuarenta anos, le vino voluntad de visitar a sus hermanos los hijos de Israel. 24 Y como vio a uno que era injuriado, defendiole, e hiriendo al Egipcio, vengo al injuriado. 25 Pues el pensaba que sus hermanos entendian que Dios les habia de dar salud por su mano: mas ellos no [lo] habian entendido. 26 Y al dia siguiente rinendo ellos, se les mostro, y les metia en paz, diciendo: Varones hermanos sois, ?por que os injuriais los unos a los otros? 27 Entonces el que injuriaba a su projimo, le rempujo diciendo: ?Quien te ha puesto por principe y juez sobre nosotros? 28 ?Quieres tu matarme, como mataste ayer al Egipcio? 29 A esta palabra Moises huyo: y se hizo extranjero en tierra de Madian, donde engendro dos hijos. 30 Y cumplidos cuarenta anos, un angel le aparecio en el desierto del monte Sina en fuego de llama de una zarza. 31 Entonces Moises mirando, se maravillo de la vision; y llegandose para considerar, fue hecha a el voz del Senor: 32 Yo [soy] el Dios de tus padres, el Dios de Abraham, y el Dios de Isaac, y^ el Dios de Jacob. Mas Moises, temeroso, no osaba mirar. 33 Y le dijo el Senor: Quita los zapatos de tus pies, porque el lugar en que estas, es tierra santa. 34 He visto, he visto la afliccion de mi pueblo que esta en Egipto, y he oido el gemido de ellos, y he descendido para librarlos. Ahora pues ven, te enviare a Egipto. 35 A este Moises, al cual habian rehusado, diciendo: ?Quien te ha puesto por principe y juez? a este envio Dios por principe y redentor con la mano del angel que le aparecio en la zarza. 36 Este los saco, habiendo hecho prodigios y milagros en la tierra de Egipto, y en el mar Bermejo, y en el desierto por cuarenta anos. 37 Este es el Moises, el cual dijo a los hijos de Israel: Profeta os levantara el Senor Dios vuestro, de vuestros hermanos, como yo; a el oireis. 38 Este es aquel que estuvo en la congregacion en el desierto con el angel que le hablaba en el monte Sina, y con nuestros padres; y recibio las palabras de vida para darnos: 39 Al cual nuestros padres no quisieron obedecer; antes [le] desecharon, y se apartaron de corazon a Egipto, 40 Diciendo a Aaron: Haznos dioses que vayan delante de nosotros; porque a este Moises, que nos saco de tierra de Egipto, no sabemos que le ha acontecido. 41 Y entonces hicieron un becerro, y ofrecieron sacrificios al idolo, y en las obras de sus manos se holgaron, 42 Y Dios se aparto y los entrego que sirviesen al ejercito del cielo, como esta escrito en el libro de los profetas: ?Me ofrecisteis victimas y sacrificios en el desierto por cuarenta anos, casa de Israel? 43 Antes trajisteis el tabernaculo de Moloch, y la estrella de vuestro dios Remfan, figuras que os hicisteis para adorarlas: os trasportare pues mas alla de Babilonia. 44 Tuvieron nuestros padres el tabernaculo del Testimonio en el desierto como habia [Dios] ordenado, hablando a Moises que le hiciese segun la forma que habia visto. 45 El cual recibido, metieron tambien nuestros padres con Josue en la posesion de los Gentiles, que Dios echo de la presencia de nuestros padres, hasta los dias de David: 46 El cual hallo gracia delante de Dios, y pidio hallar tabernaculo para el Dios de Jacob. 47 Mas Salomon le edifico casa. 48 Si bien el Altisimo no habita en templos hechos de mano, como el profeta dice: 49 El cielo [es] mi trono, y la tierra el estrado de mis pies. ?Que casa me edificareis? dice el Senor: o ?cual [sera] el lugar de mi reposo? 50 ?No hizo mi mano todas estas cosas? 51 Duros de cerviz, e incircuncisos de corazon y de oidos; vosotros resistis siempre al Espiritu Santo: como vuestros padres, [asi] tambien vosotros. 53 ?A cual de los profetas no persiguieron vuestros padres? y mataron a los que antes anunciaron la venida del Justo, del cual vosotros ahora habeis sido entregadores y matadores: 53 Que recibisteis la ley por disposicion de angeles, y no [la] guardasteis. 54 Y oyendo estas cosas, reganaban de sus corazones, y crujian los dientes contra el. 55 Mas el estando lleno de Espiritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesus que estaba a la diestra de Dios. 56 Y dijo: He aqui, veo los cielos abiertos, y al Hijo del hombre que esta a la diestra de Dios. 57 Entonces dando grandes voces, se taparon sus oidos, y arremetieron unanimes contra el. 58 Y echandolo fuera de la ciudad, [le] apedreaban: y los testigos pusieron sus vestidos a los pies de un mancebo que se llamaba Saulo. 59 Y apedrearon a Esteban, invocando el, y diciendo: Senor Jesus, recibe mi espiritu. 60 Y puesto de rodillas, clamo a gran voz: Senor, no les imputes este pecado. Y habiendo dicho esto, durmio [en el Senor.] CAPITULO 8. 1 Y SAULO consentia en su muerte. Y en aquel dia se hizo una grande persecucion en la iglesia que [estaba] en Jerusalem; y todos fueron esparcidos por las tierras de Judea y de Samaria, salvo los apostoles. 2 Y llevaron [a enterrar] a Esteban varones piadosos, e hicieron gran llanto sobre el. 3 Entonces Saulo asolaba la iglesia entrando por las casas; y trayendo hombres y mujeres, [los] entregaba en la carcel. 4 Mas los que fueron esparcidos, iban por todas partes anunciando la palabra. 5 Entonces Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a Cristo. 6 Y las gentes escuchaban atentamente unanimes las cosas que decia Felipe, oyendo y viendo las senales que hacia. 7 Porque de muchos que tenian espiritus inmundos, salian [estos] dando grandes voces: y muchos paraliticos y cojos eran sanados. 8 Asi que habia gran gozo en aquella ciudad. 9 Y habia un hombre llamado Simon, el cual habia sido antes magico en aquella ciudad, y enganado la gente de Samaria diciendose ser algun grande, 10 Al cual oian todos atentamente desde el mas pequeno hasta el mas grande, diciendo: Este es la grande virtud de Dios. 11 Y le estaban atentos, porque con sus artes magicas los habia embelesado mucho tiempo. 12 Mas cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el Evangelio del reino de Dios, y el nombre de Jesu-Cristo, se bautizaban hombres y mujeres. 13 El mismo Simon creyo tambien entonces, y bautizandose se llego a Felipe; y viendo los milagros y grandes maravillas que se hacian, estaba atonito. 14 Y los apostoles que estaban en Jerusalem, habiendo oido que Samaria habia recibido la palabra de Dios, les enviaron a Pedro y a Juan: 15 Los cuales venidos, oraron por ellos para que recibiesen el Espiritu Santo. 16 (Porque aun no habia descendido sobre alguno de ellos, mas solamente eran bautizados en el nombre de Jesus.) 17 Entonces les impusieron las manos, y recibieron el Espiritu Santo. 18 Y como vio Simon que por la imposicion de las manos de los apostoles se daba el Espiritu Santo, les ofrecio dinero, 19 Diciendo: Dadme tambien a mi esta potestad, que a cualquiera que pusiere las manos encima, reciba el Espiritu Santo. 20 Entonces Pedro le dijo: Tu dinero perezca contigo, que piensas que el don de Dios se gane por dinero. 21 No tienes tu parte ni suerte en este negocio: porque tu corazon no es recta delante de Dios. 22 Arrepientete pues de esta tu maldad, y ruega a Dios, si quizas te sera perdonado el pensamiento de tu corazon. 23 Porque en hiel de amargura y en prision de maldad veo que estas. 24 Respondiendo entonces Simon, dijo: Rogad vosotros por mi al Senor, que ninguna cosa de estas, que habeis dicho, venga sobre mi. 25 Y ellos habiendo testificado y hablado la palabra de Dios, se volvieron a Jerusalem, y en muchas tierras de los Samaritanos anunciaron el Evangelio. 26 Empero el angel del Senor hablo a Felipe, diciendo: Levantate y ve hacia la Mediodia, al camino que desciende de Jerusalem a Gaza, la cual es desierta. 27 Entonces el se levanto, y fue: y he aqui un Etiope, eunuco, gobernador de Candace, reina de los Etiopes, el cual era puesto sobre todos sus tesoros, y habia venido a adorar a Jerusalem, 28 Se volvia, sentado en su carro, y leyendo el profeta Isaias. 29 Y el Espiritu dijo a Felipe: Llegate y juntate a este carro. 30 Y acudiendo Felipe, le oyo que leia al profeta Isaias; y dijo Mas ?entiendes lo que lees? 31 Y el dijo: ?Y como podre, si alguno no me ensenare? y rogo a Felipe que subiese, y se sentase con el. 32 Y el lugar de la escritura que leia, era este: Como oveja a la muerte fue llevado; y como cordero mudo delante del que le trasquila, asi no abrio su boca. 33 En su humillacion su juicio fue quitado: mas su generacion, ?quien la contara? porque es quitada de la tierra su vida. 34 Y respondiendo el eunuco a Felipe, dijo: Ruegote ?de quien el profeta dice esto? ?de si, o de otro alguno? 35 Entonces Felipe abriendo su boca, y comenzando desde esta escritura, le anuncio el Evangelio de Jesus. 36 Y yendo por el camino llegaron a cierta agua; y dijo el eunuco: He aqui agua; ?que impide que yo sea bautizado? 37 Y Felipe dijo: Si crees de todo corazon, bien puedes: Y respondiendo dijo: Creo que Jesu-Cristo es el Hijo de Dios. 38 Y mando parar el carro: y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco; y bautizole. 39 Y como subieron del agua, el Espiritu del Senor arrebato a Felipe, y no le vio mas el eunuco: y se fue por su camino gozoso. 40 Felipe empero se hallo en Azoto: y pasando anunciaba el Evangelio en todas las ciudades, hasta que llego a Cesarea. CAPITULO 9. 1 Y SAULO, respirando aun amenazas y muerte contra los discipulos del Senor, vino al principe de los sacerdotes, 2 Y demando de el letras para Damasco a las sinagogas, para que si hallase algunos hombres o mujeres de esta secta, los trajese presos a Jerusalem. 3 Y yendo por el camino, acontecio que llegando cerca de Damasco, subitamente le cerco un resplandor de luz del cielo. 4 Y cayendo en tierra, oyo una voz que le decia: Saulo, Saulo, ?por que me persigues? 5 Y el dijo: ?Quien eres, Senor, Y el dijo: Yo soy Jesus a quien tu persigues: dura cosa te es dar coces contra el aguijon. 6 El temblando y temeroso dijo: Senor, ?que quieres que haga? Y el Senor le dice: Levantate y entra en la ciudad, y se te dira lo que te conviene hacer. 7 Y los hombres que iban con Saulo, se pararon atonitos, oyendo a la verdad la voz, mas no viendo a nadie. 8 Entonces Saulo se levanto de tierra, y abriendo los ojos no veia a nadie: asi que llevandole por la mano, metieronle en Damasco, 9 Donde estuvo tres dias sin ver; y no comio, ni bebio. 10 Habia entonces un discipulo en Damasco, llamado Ananias; al cual el Senor dijo en vision: Ananias. Y el respondio: Heme aqui, Senor. 11 Y el Senor le [dijo:] Levantate, y ve a la calle, que se llama la Derecha, y busca en casa de Judas a [uno] llamado Saulo, de Tarso: porque he aqui el ora; 12 Y ha visto en vision un varon llamado Ananias, que entra, y le pone la mano encima para que reciba la vista. 13 Entonces Ananias respondio: Senor, he oido a muchos acerca de este hombre, cuantos males ha hecho a tus santos en Jerusalem. 14 Y aun aqui tiene facultad de los principes de los sacerdotes de prender a todos los que invocan tu nombre. 15 Y le dijo el Senor: Ve; porque instrumento escogido me es este, para que lleve mi nombre en presencia de los Gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel. 16 Porque yo le mostrare cuanto le sea menester que padezca por mi nombre. 17 Ananias entonces fue, y entro en la casa; y poniendole las manos encima, dijo: Saulo, hermano, el Senor Jesus, que te aparecio en el camino por donde venias, me ha enviado para que recibas la vista, y seas lleno de Espiritu Santo. 18 Y luego le cayeron de los ojos como escamas, y recibio al punto la vista: y levantandose fue bautizado. 19 Y como comio fue confortado. Y estuvo Saulo por algunos dias con los discipulos que estaban en Damasco. 20 Y luego en las sinagogas predicaba a Cristo, [diciendo] que este era el Hijo de Dios. 21 Y todos los que [le] oian estaban atonitos, y decian: ?No es este el que asolaba en Jerusalem a los que invocaban este nombre, y a eso vino aca, para llevarlos presos a los principes de los sacerdotes? 22 Empero Saulo mucho mas se esforzaba, y confundia a los Judios que moraban en Damasco, afirmando que este es el Cristo. 23 Y como pasaron muchos dias, los Judios hicieron entre si consejo de matarle. 24 Mas las asechanzas de ellos fueron entendidas de Saulo: y ellos guardaban las puertas de dia y de noche para matarle. 25 Entonces los discipulos, tomandole de noche, [le] bajaron por el muro [metido] en una espuerta. 26 Y como [Saulo] vino a Jerusalem tentaba de juntarse con los discipulos mas todos tenian miedo de el, no creyendo que era discipulo. 27 Entonces Bernabe, tomandole, [le] trajo a los apostoles; y contoles como habia visto al Senor en el camino, y que le habia hablado, y como en Damasco habia hablado confiadamente en el nombre de Jesus. 28 Y entraba y salia con ellos en Jerusalem. 29 Y hablaba confiadamente en el nombre del Senor, y disputaba con los Griegos; mas ellos procuraban matarle. 30 Lo cual como los hermanos entendieron, le acompanaron hasta Cesarea y le enviaron a Tarso. 31 Las iglesias entonces tenian paz por toda Judea, y Galilea, y Samaria, y eran edificadas andando en el temor del Senor; y con consuelo del Espiritu Santo eran multiplicadas. 32 Y acontecio que Pedro, andandolos a todos, vino tambien a los santos que habitaban en Lidda. 33 Y hallo alli a uno que se llamaba Eneas, que hacia ocho anos que estaba en cama, que era paralitico. 34 Y le dijo Pedro: Eneas, Jesu-Cristo te sana: levantate, y hazte tu cama. Y luego se levanto. 35 Y vieronle todos los que habitaban en Lidda y en Sarona, los cuales se convirtieron al Senor. 36 Entonces en Joppe habia una discipula llamada Tabita, que si lo declaras, quiere decir Dorcas. Esta era llena de buenas obras, y de limosnas que hacia. 37 Y acontecio en aquellos dias que enfermando, murio; a la cual, despues de lavada, pusieron en una sala. 38 Y como Lidda estaba cerca de Joppe, los discipulos, oyendo que Pedro estaba alli, le enviaron dos hombres rogandole: No te detengas en venir hasta nosotros. 39 Pedro entonces levantandose, fue con ellos: y llegado que hubo, le llevaron a la sala, donde le rodearon todas las viudas, llorando, y mostrandole las tunicas y los vestidos que Dorcas hacia, cuando estaba con ellas. 40 Entonces echados fuera todos, Pedro puesto de rodillas, oro, y vuelto al cuerpo, dijo: Tabita, levantate. Y ella abrio los ojos, y viendo a Pedro, incorporose. 41 Y el le dio la mano, y levantola: entonces llamando los santos y las viudas, la presento viva. 42 Esto fue notorio por toda Joppe: y creyeron muchos en el Senor. 43 Y acontecio que se quedo muchos dias en Joppe, en casa de un cierto Simon. curtidor. CAPITULO 10. 1 HABIA un varon en Cesarea, llamado Cornelio, centurion de la compania que se llamaba la Italiana, 2 Pio, y temeroso de Dios con toda su casa, y que hacia muchas limosnas al pueblo, y oraba a Dios siempre. 3 Este vio en vision manifiestamente como a la hora nona del dia, que un angel de Dios entraba a el, y le decia: Cornelio. 4 Y el, puestos en el los ojos, espantado, dijo ?Que es, Senor? Y dijole: Tus oraciones y tus limosnas han subido en memoria a la presencia de Dios. 5 Envia pues ahora hombres a Joppe y haz venir a un Simon, que tiene por sobrenombre Pedro. 6 Este posa en casa de un Simon, curtidor, que tiene su casa junta a la mar: el te dira lo que te conviene hacer. 7 E ido el angel que hablaba con Cornelio, llama dos de sus criados, y un devoto soldado de los que le asistian: 8 A los cuales, despues de haberselo contado todo, les envio a Joppe. 9 Y el dia siguiente, yendo ellos su camino, y llegando cerca de la ciudad, Pedro subio a la azotea a orar, cerca de la hora de sexta. 10 Y acontecio que le vino una grande hambre, y quiso comer: pero mientras [se lo] disponian, sobrevinole un extasi, 11 Y vio el cielo abierto, y que descendia un vaso, como un gran lienzo, que atado de los cuatro cabos, era bajado a la tierra; 12 En el cual habia de todos los animales cuadrupedos de la tierra, y reptiles^, y aves del cielo. 13 Y le vino una voz: Levantate, Pedro, mata y come. 14 Entonces Pedro dijo: Senor, no; porque ninguna cosa comun e inmunda he comido jamas. 15 Y volvio la voz hacia el la segunda vez: Lo que Dios limpio no [lo] llamas tu comun. 16 Y esto fue hecho por tres veces; y el vaso volvio a ser recogido en el cielo. 17 Y estando Pedro dudando dentro de si, que seria la vision que habia visto, he aqui los hombres que habian sido enviados por Cornelio, que preguntando por la casa de Simon, llegaron a la puerta. 18 Y llamando, preguntaron si un Simon, que tenia por sobrenombre Pedro, posaba alli. 19 Y estando Pedro pensando en la vision, le dijo el Espiritu: He aqui tres hombres te buscan. 20 Levantate pues, y desciende, y no dudes ir con ellos; porque yo los he enviado. 21 Entonces Pedro descendiendo a los hombres que eran enviados por Cornelio, dijo: He aqui, yo soy el que buscais: ?que [es] la causa por que habeis venido? 22 Y ellos dijeron: Cornelio, el centurion, varon justo, y temeroso de Dios, y que tiene testimonio de toda la nacion de los Judios, ha recibido respuesta por un santo angel, de hacerte venir a su casa, y oir de ti palabras. 23 Entonces metiendoles dentro, los hospedo: y al dia siguiente levantandose se fue con ellos; y le acompanaron algunos de los hermanos de Joppe. 24 Y al otro dia entraron en Cesarea. Y Cornelio les estaba esperando, habiendo llamado sus parientes y los amigos mas familiares. 25 Y como Pedro entro, salio Cornelio a recibirle; y derribandose a sus pies, adoro. 26 Mas Pedro le levanto, diciendo: Levantate: yo mismo tambien soy hombre. 27 Y hablando con el, entro, y hallo a muchos que se habian juntado. 28 Y les dijo: Vosotros sabeis que es abominable a un varon Judio juntarse o llegarse a extranjero; mas me ha mostrado Dios, que a ningun hombre llame comun o inmundo. 29 Por lo cual llamado, he venido sin dudar. Asi que pregunto, ?por que causa me habeis hecho venir? 30 Entonces Cornelio dijo: Cuatro dias ha que a esta hora yo estaba ayuno; ya la hora de nona estando orando en mi casa, he aqui un varon se puso delante de mi en vestido resplandeciente, 31 Y dijo: Cornelio, tu oracion es oida, y tus limosnas han venido en memoria en la presencia de Dios. 32 Envia pues a Joppe, y haz venir a un Simon, que tiene por sobrenombre Pedro; este posa en casa de Simon, un curtidor, junto a la mar, el cual venido te hablara. 33 Asi que, luego envie a ti; y tu has hecho bien en venir. Ahora, pues, todos nosotros estamos aqui en la presencia de Dios para oir todo lo que Dios te ha mandado. 34 Entonces Pedro, abriendo su boca, dijo: Por verdad hallo que Dios no hace acepcion de personas, 35 Sino que de cualquier nacion, que le teme y obra justicia, se agrada. 36 Envio palabra [Dios] a los hijos de Israel, anunciando la paz por Jesu- Cristo: este es el Senor de todos. 37 Vosotros sabeis lo que fue divulgado por toda Judea, comenzando desde Galilea, despues del bautismo que Juan predico, 38 [Cuanto] a Jesus de Nazaret; como le ungio Dios de Espiritu Santo y de potencia: el cual anduvo haciendo bienes, y sanando todos los oprimidos del diablo: porque Dios era con el. 39 Y nosotros somos testigos de todas las cosas que hizo en la tierra de Judea, y en Jerusalem; al cual mataron colgandole en un madero. 40 A este levanto Dios al tercer dia, e hizo que apareciese manifiesto, 41 No a todo el pueblo, sino a los testigos que Dios antes habia ordenado, [es a saber,] a nosotros, que comimos y bebimos con el, despues que resucito de los muertos. 42 Y nos mando que predicasemos al pueblo, y testificasemos: Que el es el que Dios ha puesto por Juez de vivos y muertos. 43 A este dan testimonio todos los profetas, de que todos los que en el creyeren, recibiran perdon de pecados por su nombre. 44 Estando aun hablando Pedro estas palabras, el Espiritu Santo cayo sobre todos los que oian el sermon. 45 Y se espantaron los fieles que eran de la circuncision que habian venido con Pedro, de que tambien sobre los Gentiles se derramase el don del Espiritu Santo. 46 Porque los oian que hablaban en lenguas, y que magnificaban a Dios. Entonces respondio Pedro: 47 ?Puede alguno impedir el agua para que no sean bautizados estos que han recibido el Espiritu Santo tambien como nosotros? 48 Y les mando bautizar en el nombre del Senor Jesus. Entonces le rogaron que se quedase [con ellos] por algunos dias. CAPITULO 11. 1 Y OYERON los apostoles y los hermanos que estaban en Judea, que tambien los Gentiles habian recibido la palabra de Dios. 2 Y como Pedro subio a Jerusalem, contendian contra el los que eran de la circuncision, 3 Diciendo: ?Por que has entrado a hombres incircuncisos, y has comido con ellos? 4 Entonces comenzando Pedro, les declaro por orden [lo pasado,] diciendo: 5 Estaba yo en la ciudad de Joppe orando, y vi en rapto de entendimiento una vision; un vaso, como un gran lienzo, que descendia, que por los cuatro cabos era abajado del cielo, y venia hasta mi: 6 En el cual como puse los ojos, considere y vi animales terrestres de cuatro pies, y fieras, y reptiles, y aves del cielo. 7 Y oi una voz que me decia: Levantate, Pedro; mata y come. 8 Y dije: Senor, no; porque ninguna cosa comun ni inmunda entro jamas en mi boca. 9 Entonces la voz me respondio del cielo segunda vez: Lo que Dios limpio no [lo] llamas tu comun. 10 Y esto fue hecho por tres veces: y volvio todo a ser tomado arriba en el cielo. 11 Y he aqui que luego sobrevinieron tres hombres a la casa donde yo estaba, enviados a mi de Cesarea. 12 Y el Espiritu me dijo que fuese con ellos sin dudar. Y vinieron tambien conmigo estos seis hermanos, y entramos en casa de un varon, 13 El cual nos conto como habia visto un angel en su casa, que se paro, y le dijo: Envia a Joppe, y haz venir a un Simon que tiene por sobrenombre Pedro; 14 El cual te hablara palabras por las cuales seras salvo tu, y toda tu casa. 15 Y como comence a hablar, cayo el Espiritu Santo sobre ellos, tambien como sobre nosotros al principio. 16 Entonces me acorde del dicho del Senor, como dijo: Juan ciertamente bautizo en agua, mas vosotros sereis bautizados en Espiritu Santo. 17 Asi que, si Dios les dio el mismo don tambien como a nosotros que hemos creido en el Senor Jesu-Cristo, ?quien era yo que pudiese estorbar a Dios? 18 Entonces, oidas estas cosas, callaron, y glorificaron a Dios, diciendo: De manera que tambien a los Gentiles ha dado Dios arrepentimiento para vida. 19 Y los que habian sido esparcidos por causa de la tribulacion que sobrevino en tiempo de Esteban, anduvieron hasta Fenicia, y Cipro, y Antioquia, no hablando a nadie la palabra, sino a solos los Judios. 20 Y de ellos habia unos varones Ciprios y Cirenenses, los cuales como entraron en Antioquia, hablaron a los Griegos, anunciando el Evangelio del Senor Jesus. 21 Y la mano del Senor era con ellos; y creyendo gran numero [de gente,] se convirtio al Senor. 22 Y llego la fama de estas cosas a oidos de la iglesia que estaba en Jerusalem; y enviaron a Bernabe que fuese hasta Antioquia. 23 El cual, como llego, y vio la gracia de Dios, regocijose, y exhorto a todos que permaneciesen en el proposito del corazon en el Senor. 24 Porque era varon bueno y lleno de Espiritu Santo y de fe: y mucha compania fue agregada al Senor. 25 Despues partio Bernabe a Tarso a buscar a Saulo; y hallado, le trajo a Antioquia. 26 Y conversaron todo un ano alli con la iglesia y ensenaron mucha gente; y los discipulos fueron llamados Cristianos primeramente en Antioquia. 27 Y en aquellos dias descendieron de Jerusalem profetas a Antioquia. 28 Y levantandose uno de ellos, llamado Agabo, daba a entender por Espiritu, que habia de haber una grande hambre en toda la redondez de las tierras; la cual tambien hubo en tiempo de Claudio. 29 Entonces los discipulos, cada uno conforme a lo que tenia, determinaron enviar subsidio a los hermanos que habitaban en Judea. 30 Lo cual asimismo hicieron, enviando[lo] a los ancianos por mano de Bernabe y de Saulo. CAPITULO 12. 1 EN el mismo tiempo el rey Herodes echo mano a maltratar algunos de la iglesia. 2 Y mato a cuchillo a Jacobo, hermano de Juan: 3 Y viendo que habia agradado a los Judios, paso adelante para prender tambien a Pedro. Eran entonces los dias de los azimos. 4 Y habiendole preso, puso[lo] en la carcel, entregandole a cuatro cuaterniones de soldados que le guardasen; queriendo sacarle al pueblo despues de la Pascua. 5 Asi que, Pedro era guardado en la carcel; y la iglesia hacia oracion a Dios sin cesar por el. 6 Y cuando Herodes le habia de sacar, aquella misma noche estaba Pedro durmiendo entre dos soldados, preso con dos cadenas: y los guardas delante de la puerta que guardaban la carcel. 7 Y he aqui el angel del Senor sobrevino, y una luz resplandecio en la carcel; e hiriendo a Pedro en el lado, le desperto diciendo: Levantate prestamente. Y las cadenas se le cayeron de las manos. 8 Y le dijo el angel: Cinete, y atate tus sandalias. Y lo hizo asi. Y le dijo: Rodeate tu ropa, y sigueme. 9 Y saliendo, le seguia, y no sabia que era verdad lo que hacia el angel; mas pensaba que veia vision. 10 Y como pasaron la primera y la segunda guarda, vinieron a la puerta de hierro, que va a la ciudad, la cual se les abrio de suyo: y salidos, pasaron una calle; y luego el angel se aparto de el. 11 Entonces Pedro, volviendo en si, dijo: Ahora entiendo verdaderamente que el Senor ha enviado su angel, y me ha librado de la mano de Herodes, y de todo el pueblo de los Judios que me esperaba. 12 Y habiendo considerado [esto,] llego a casa de Maria la madre de Juan, el que tenia por sobrenombre Marcos, donde muchos estaban juntos orando. 13 Y tocando Pedro a la puerta del patio, salio una muchacha, para escuchar, llamada Rhode: 14 La cual, como conocio la voz de Pedro, de gozo no abrio el postigo, sino corriendo dentro, dio nueva que Pedro estaba al postigo. 15 Y ellos le dijeron: Estas loca: mas ella afirmaba que asi era. Entonces ellos decian: Su angel es. 16 Mas Pedro perseveraba en llamar: y cuando abrieron, vieronle, y se espantaron. 17 Mas el haciendoles senal con la mano que callasen, les conto como el Senor le habia sacado de la carcel, y dijo: Haced saber esto a Jacobo y a los hermanos. Y salio, y partio a otro lugar. 18 Luego que fue de dia, hubo no poco alboroto entre los soldados sobre que se habia hecho de Pedro. 19 Mas Herodes, como le busco, y no le hallo, hecha inquisicion de los guardas, los mando llevar. Despues descendiendo de Judea a Cesarea, se quedo [alli.] 20 Y Herodes estaba enojado contra los de Tiro, y los de Sidon: mas ellos vinieron concordes a el, y sobornado Blasto, que era el camarero del rey, pedian paz: porque las tierras de ellos eran abastecidas por las del rey. 21 Y un dia senalado, Herodes vestido de ropa real, se sento en el tribunal, y arengoles. 22 Y el pueblo aclamaba: Voz de Dios, y no de hombre. 23 Y luego el angel del Senor le hirio, por cuanto no dio la gloria a Dios; y espiro comido de gusanos. 24 Mas la palabra del Senor crecia, y era multiplicada. 25 Y Bernabe y Saulo volvieron de Jerusalem cumplido su servicio, tomando tambien consigo a Juan, el que tenia por sobrenombre Marcos. CAPITULO 13. 1 HABIA entonces en la iglesia que estaba en Antioquia, profetas y doctores; Bernabe, y Simon el que se llamaba Niger, y Lucio Cireneo, y Manahen, que habia sido criado con Herodes el tetrarca, y Saulo. 2 Ministrando pues estos al Senor, y ayunando, dijo el Espiritu Santo: Apartadme a Bernabe y a Saulo para la obra para la cual los he llamado. 3 Entonces habiendo ayunado, y orado, y puestoles las manos encima, despidieron[les.] 4 Y ellos, enviados asi por el Espiritu Santo, descendieron a Seleucia; y de alli navegaron a Cipro. 5 Y llegados a Salamina, anunciaban la palabra de Dios en las sinagogas de los Judios: y tenian tambien a Juan en el ministerio. 6 Y habiendo atravesado toda la isla hasta Pafo, hallaron un hombre mago, falso profeta Judio, llamado Barjesus: 7 El cual estaba con el proconsul Sergio Paulo, varon prudente. Este, llamando a Bernabe y a Saulo, deseaba oir la palabra de Dios. 8 Mas les resistia Elimas el encantador, (que asi se interpreta su nombre), procurando apartar de la fe al proconsul. 9 Entonces Saulo, que tambien [es] Pablo, lleno del Espiritu Santo, poniendo en el los ojos, 10 Dijo: Oh, lleno de todo engano y de toda maldad, hijo del diablo, enemigo de toda justicia, ?no cesaras de trastornar los caminos rectos del Senor? 11 Ahora, pues, he aqui, la mano del Senor [es] contra ti, y seras ciego, que no veas el sol por tiempo. Y luego cayeron en el oscuridad y tinieblas; y andando alrededor, buscaba quien le condujese por la mano. 12 Entonces el proconsul, viendo lo que habia sido hecho, creyo, maravillado de la doctrina del Senor. 13 Y partidos de Pafo, Pablo y sus companeros arribaron a Perge de Pamphylia: entonces Juan, apartandose de ellos, se volvio a Jerusalem. 14 Y ellos pasando de Perge, llegaron a Antioquia de Pisidia, y entrando en la sinagoga un dia de Sabado, sentaronse. 15 Y despues de la leccion de la ley y de los profetas, los principes de la sinagoga enviaron a ellos diciendo: Varones hermanos, si teneis alguna palabra de exhortacion para el pueblo, hablad. 16 Entonces Pablo, levantandose, hecha senal de silencio con la mano, dice: Varones Israelitas, y los que temeis a Dios, oid. 17 El Dios del pueblo de Israel escogio a nuestros padres, y ensalzo el pueblo, siendo ellos extranjeros en la tierra de Egipto, y con brazo levantado los saco de ella. 18 Y por tiempo como de cuarenta anos soporto sus costumbres en el desierto: 19 Y destruyendo siete naciones en la tierra de Chanaan, les repartio por suerte la tierra de ellas. 20 Y despues, como por cuatrocientos y cincuenta anos, dio los jueces hasta el profeta Samuel. 21 Y entonces demandaron rey; y les dio Dios a Saul, hijo de Cis, varon de la tribu de Benjamin, por cuarenta anos. 22 Y quitado aquel, levantoles por rey a David, al que dio tambien testimonio, diciendo: He hallado a David, [hijo] de Jesse, varon conforme a mi corazon, el cual hara todo lo que yo quiero. 23 De la simiente de este, Dios, conforme a la promesa, levanto a Jesus por Salvador a Israel; 24 Predicando Juan delante de la faz de su venida el bautismo de arrepentimiento a todo el pueblo de Israel. 25 Mas como Juan cumpliese su carrera, dijo: ?Quien pensais que soy? No soy yo: mas he aqui viene tras mi [aquel] cuyo calzado de los pies no soy digno de desatar. 26 Varones hermanos, hijos del linaje de Abraham, y los que entre vosotros temen a Dios, a vosotros es enviada la palabra de esta salud. 27 Porque los que habitaban en Jerusalem, y sus principes, no conociendo a este, y las voces de los profetas que se leen todos los Sabados, condenando[le las] cumplieron. 28 Y sin hallar [en el] causa de muerte, pidieron a Pilato que le matasen. 29 Y habiendo cumplido todas las cosas que de el estaban escritas, quitando[le] del madero, [le] pusieron en el sepulcro. 30 Mas Dios le levanto de los muertos: 31 Y el fue visto por muchos dias de los que habian subido juntamente con el de Galilea a Jerusalem, los cuales son sus testigos al pueblo. 32 Y nosotros tambien os anunciamos el Evangelio de aquella promesa que fue hecha a los padres, la cual Dios ha cumplido a los hijos de ellos, a nosotros, resucitando a Jesus; 33 Como tambien en el salmo segundo esta escrito: Mi Hijo eres tu, yo te engendre hoy. 34 Y que le levanto de los muertos para nunca mas volver a corrupcion, asi [lo] dijo: Os dare las misericordias fieles de David. 35 Por eso dice tambien en otro [lugar:] No permitiras que tu Santo vea corrupcion. 36 Porque a la verdad David, habiendo servido en su edad a la voluntad de Dios, durmio, y fue juntado con sus padres, y vio corrupcion. 37 Mas aquel que Dios levanto, no vio corrupcion. 38 Seaos pues notorio, varones hermanos, que por este os es anunciada remision de pecados: 39 Y de todo lo que por la ley de Moises no pudisteis ser justificados, en este es justificado todo aquel que creyere. 40 Mirad pues que no venga sobre vosotros lo que esta dicho en los profetas: 41 Mirad, oh menospreciadores, y entonteceos, y desvaneceos: porque yo obro una obra en vuestros dias, obra que no creereis, si alguien os la contare. 42 Y salidos de la sinagoga de los Judios, los Gentiles les rogaron que el Sabado siguiente les hablasen estas palabras. 43 Y despedida la congregacion, muchos de los Judios y de los religiosos proselitos siguieron a Pablo y a Bernabe: los cuales hablandoles, les persuadian que permaneciesen en la gracia de Dios. 44 Y el Sabado siguiente se junto casi toda la ciudad a oir la palabra de Dios. 45 Mas los Judios, visto el gentio, llenaronse de zelo, y se oponian a lo que Pablo decia, contradiciendo y blasfemando. 46 Entonces Pablo y Bernabe, usando de libertad, dijeron: A vosotros a la verdad era menester que se os hablase la palabra de Dios; mas pues que la desechais, y os juzgais indignos de la vida eterna, he aqui nos volvemos a los Gentiles. 47 Porque asi nos ha mandado el Senor: Te he puesto para luz de los Gentiles, para que seas salud hasta lo postrero de la tierra. 48 Y los Gentiles oyendo esto, fueron gozosos, y glorificaban la palabra del Senor; y creyeron todos los que estaban ordenados para vida eterna. 49 Y la palabra del Senor era sembrada por toda aquella provincia. 50 Mas los Judios concitaron mujeres pias y honestas, y a los principales de la ciudad, y levantaron persecucion contra Pablo y Bernabe, y los echaron de sus terminos. 51 Ellos entonces sacudiendo en ellos el polvo de sus pies, se vinieron a Iconio. 52 Y los discipulos estaban llenos de gozo, y de Espiritu Santo. CAPITULO 14. 1 Y ACONTECIO en Iconio, que entrados juntamente en la sinagoga de los Judios, hablaron de tal manera que creyo una grande multitud de Judios, y asimismo de Griegos. 2 Mas los Judios que fueron incredulos, incitaron y corrompieron los animos de los Gentiles contra los hermanos. 3 Con todo eso se detuvieron [alli] mucho tiempo confiados en el Senor, el cual daba testimonio a la palabra de su gracia, dando que senales y milagros fuesen hechos por las manos de ellos. 4 Mas el vulgo de la ciudad estaba dividido; y unos eran con los Judios, y otros con los apostoles. 5 Y haciendo impetu los Judios y los Gentiles, juntamente con sus principes para afrentar[los] y apedrearlos, 6 Habiendo[lo] entendido, huyeronse a Listra y Derbe, ciudades de Licaonia, y por toda la tierra alrededor. 7 Y alli predicaban el Evangelio. 8 Y un hombre de Listra, impotente de los pies, estaba sentado cojo desde el vientre de su madre, que jamas habia andado. 9 Este oyo hablar a Pablo, el cual como puso los ojos en el, y vio que tenia fe para ser sano, 10 Dijo a gran voz: Levantate derecho sobre tus pies. Y [el] salto, y anduvo. 11 Entonces las gentes, visto lo que Pablo habia hecho, alzaron la voz, diciendo en lengua Licaonica: Dioses semejantes a hombres han descendido a nosotros. 12 Y a Bernabe llamaban Jupiter; y a Pablo, Mercurio, porque era el que llevaba la palabra. 13 Y el sacerdote de Jupiter que estaba delante de la ciudad de ellos, trayendo toros y guirnaldas delante de las puertas, queria con el pueblo sacrificar. 14 [Lo cual] como oyeron los apostoles Bernabe y Pablo, rotas sus ropas, se lanzaron al gentio, dando voces, 15 Y diciendo; Varones, ?por que haceis esto? Nosotros tambien somos hombres semejantes a vosotros, que os anunciamos que de estas vanidades os convirtais al Dios vivo, que hizo el cielo, y la tierra, y la mar, y todo lo que esta en ellos: 16 El cual en las edades pasadas ha dejado a todas las gentes andar en sus caminos; 17 Si bien no se deja a si mismo sin testimonio, haciendo bien, dandoos lluvias del cielo, y tiempos fructiferos, y hinchiendo de mantenimiento y de alegria nuestros corazones. 18 Y diciendo estas cosas, apenas apaciguaron el pueblo para que no les ofreciesen sacrificio. 19 Entonces sobrevinieron unos Judios de Antioquia y de Iconio, que persuadieron a la multitud, y habiendo apedreado a Pablo, [le] sacaron fuera de la ciudad, pensando que [ya] estaba muerto. 20 Mas rodeandole los discipulos, se levanto, y entro en la ciudad, y un dia despues partio con Bernabe a Derbe. 21 Y como hubieron anunciado el Evangelio a aquella ciudad, y ensenado a muchos, volvieron a Listra y a Iconio, y a Antioquia. 22 Confirmando los animos de los discipulos, exhortandoles a que permaneciesen en la fe, y [ensenandoles] que es menester que por muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios. 23 Y habiendoles constituido ancianos en cada una de las iglesias, y habiendo orado con ayunos, les encomendaron al Senor en el cual habian creido. 24 Y pasando por Pisidia vinieron a Pamphylia. 25 Y habiendo predicado la palabra en Perge, descendieron a Atalia. 26 Y de alli navegaron a Antioquia, donde habian sido encomendados a la gracia de Dios para la obra que habian acabado. 27 Y habiendo llegado, y reunido la iglesia, relataron cuan grandes cosas habia Dios hecho con ellos, y como habia abierto a los Gentiles la puerta de la fe. 28 Y se quedaron alli mucho tiempo con los discipulos. CAPITULO 15. 1 ENTONCES algunos que venian de Judea ensenaban a los hermanos: Que si no os circuncidais, conforme al rito de Moises, no podeis ser salvos. 2 Asi que suscitada una disension y contienda no pequena a Pablo y a Bernabe contra ellos, determinaron que subiesen Pablo y Bernabe a Jerusalem, y algunos otros de ellos, a los apostoles y a los ancianos sobre esta cuestion. 3 Ellos, pues habiendo sido acompanados de la iglesia [al salir,] pasaron por la Fenicia y Samaria, contando la conversion de los Gentiles, y daban gran gozo a todos los hermanos. 4 Y llegados a Jerusalem, fueron recibidos de la iglesia, y de los apostoles, y de los ancianos: y refirieron todas las cosas que Dios habla hecho con ellos. 5 Mas algunos de la secta de los Fariseos, que habian creido, se levantaron diciendo: Que es menester circuncidarlos, y mandar[les] que guarden la ley de Moises. 6 Y se juntaron los apostoles y los ancianos para conocer de este negocio. 7 Y habiendo habido grande contienda, levantandose Pedro, les dijo: Varones hermanos, vosotros sabeis como ya hace algun tiempo que Dios escogio que los Gentiles oyesen por mi boca la palabra del Evangelio, y creyesen. 8 Y Dios, que conoce los corazones les dio testimonio, dandoles el Espiritu Santo tambien como a nosotros: 9 Y ninguna diferencia hizo entre nosotros y ellos, purificando con la fe sus corazones. 10 Ahora pues, ?por que tentais a Dios poniendo yugo sobre la cerviz de los discipulos, que ni nuestros padres ni nosotros hemos podido llevar? 11 Antes por la gracia del Senor Jesus creemos que seremos salvos, como tambien ellos. 12 Entonces toda la multitud callo, y oyeron a Bernabe y a Pablo que contaban cuan grandes maravillas y senales Dios habia hecho por ellos entre los Gentiles. 13 Y despues que hubieron callado, Jacobo respondio diciendo: Varones hermanos, oidme. 14 Simon ha contado como Dios primero visito a los Gentiles, para tomar de ellos pueblo para su nombre. 15 Y con esto concuerdan las palabras de los profetas, como esta escrito: 16 Despues de esto volvere, y restaurare la habitacion de David que estaba caida, y reparare sus ruinas, y la volvere a levantar; 17 Para que el resto de los hombres busque al Senor, y todos los Gentiles sobre los cuales es llamado mi nombre, dice el Senor, que hace estas cosas. 18 Conocidas son a Dios desde el siglo todas sus obras. 19 Por lo cual yo juzgo, que los que de los Gentiles se convierten a Dios, no han de ser inquietados; 20 Sino escribirles que se aparten de las contaminaciones de los idolos, y de fornicacion, y de ahogado, y de sangre. 21 Porque Moises desde los tiempos antiguos tiene en cada ciudad quien le predique en las sinagogas, donde es leido cada Sabado. 22 Entonces parecio bien a los apostoles, y a los ancianos con toda la iglesia, elegir varones de ellos, y enviar[los] a Antioquia con Pablo, y Bernabe; a Judas, que tenia por sobrenombre Barsabas, y a Silas, varones principales entre los hermanos; 23 Y escribir por mano de ellos [asi:] los apostoles y los ancianos y los hermanos, a los hermanos de los Gentiles, que estan en Antioquia, y en Siria, y en Cilicia, salud: 24 Por cuanto hemos oido que algunos, que han salido de nosotros, os han inquietado con palabras, trastornando vuestras almas, mandando circuncidaros y guardar la ley, a los cuales no mandamos; 25 Nos ha parecido, congregados en uno, elegir varones, y enviarles a vosotros con nuestros amados Bernabe y Pablo, 26 Hombres que han expuesto sus vidas por el nombre de nuestro Senor Jesu- Cristo. 27 Asi que, enviamos a Judas, y a Silas, los cuales tambien por palabra [os] haran saber lo mismo. 28 Que ha parecido bien al Espiritu Santo, y a nosotros, no imponeros ninguna carga mas que estas cosas necesarias: 29 Que os abstengais de cosas sacrificadas a idolos, y de sangre, y de ahogado, y de fornicacion; de las cuales cosas si os guardareis, bien hareis. Pasadlo bien. 30 Ellos entonces enviados, descendieron a Antioquia, y juntando la multitud, dieron la carta. 31 La cual, como leyeron, fueron gozosos de la consolacion. 32 Judas tambien y Silas, como ellos tambien eran profetas, consolaron y confirmaron los hermanos con abundancia de palabra. 33 Y pasando [alli] algun tiempo, fueron enviados de los hermanos a los apostoles en paz. 34 Mas a Silas parecio bien de quedarse alli. 35 Y Pablo y Bernabe se estaban en Antioquia ensenando la palabra del Senor, y anunciando el Evangelio con otros muchos. 36 Y despues de algunos dias Pablo dijo a Bernabe: Volvamos a visitar los hermanos por todas las ciudades en las cuales hemos anunciado la palabra del Senor, como estan. 37 Y Bernabe queria que tomasen consigo a Juan, el que tenia por sobrenombre Marcos; 38 Mas a Pablo no le parecia bien llevar consigo al que se habia apartado de ellos desde Pamphylia, y no habia ido con ellos a la obra. 39 Y hubo tal contencion entre ellos, que se apartaron el uno del otro; y Bernabe tomando a Marcos, navego a Cipro, 40 Y Pablo escogiendo a Silas, partio encomendado de los hermanos a la gracia del Senor. 41 Y anduvo la Siria y la Cilicia confirmando las iglesias. CAPITULO 16. 1 DESPUES llego a Derbe, y a Listra: y he aqui, estaba alli un discipulo, llamado Timoteo, hijo de una mujer Judia fiel, mas de padre Griego: 2 De este daban buen testimonio los hermanos que estaban en Listra y en Iconio. 3 Este quiso Pablo que fuese con el; y tomando[le,] le circuncido por causa de los Judios que estaban en aquellos lugares; porque todos sabian que su padre era Griego. 4 Y como pasaban por las ciudades, les daban que guardasen los decretos que habian sido determinados por los apostoles y los ancianos que estaban en Jerusalem. 5 Asi que, las iglesias eran confirmadas en fe, y eran aumentadas en numero cada dia. 6 Y pasando a Phrygia, y la provincia de Galacia, les fue prohibido por el Espiritu Santo hablar la palabra en Asia. 7 Y como vinieron a Misia, tentaron de ir a Bitinia; mas el Espiritu no les dejo [ir.] 8 Y pasando a Misia, descendieron a Troas. 9 Y fue mostrado a Pablo de noche una vision: Un varon Macedonio se puso delante, rogandole, y diciendo: Pasa a Macedonia, y ayudanos. 10 Y como vio la vision, luego procuramos partir a Macedonia, dando por cierto que Dios nos llamaba para que les anunciasemos el Evangelio. 11 Partidos pues de Troas, vinimos camino derecho a Samotracia, y el dia siguiente a Napoles: 12 Y de alli a Filipos, que es la primera ciudad de la parte de Macedonia, [y] una colonia; y estuvimos en aquella ciudad algunos dias. 13 Y un dia de Sabado salimos de la puerta junto al rio, donde solia ser la oracion; y sentandonos hablamos a las mujeres que se habian juntado. 14 Entonces una mujer, llamada Lidia, que vendia purpura en la ciudad de Tiatira, temerosa de Dios, estaba oyendo; el corazon de la cual abrio el Senor para que estuviese atenta a lo que Pablo decia. 15 Y cuando fue bautizada, y su familia, [nos] rogo, diciendo: Si habeis juzgado que yo sea fiel al Senor, entrad en mi casa, y posad: y constrinionos. 16 Y acontecio, que yendo nosotros a la oracion, una muchacha que tenia espiritu pitonico, nos salio al encuentro, la cual daba grande ganancia a sus amos adivinando. 17 Esta, siguiendo a Pablo, y a nosotros, daba voces diciendo: Estos hombres son siervos del Dios Alto, los cuales os anuncian el camino de salud. 18 Y esto hacia por muchos dias: mas desagradando a Pablo, se volvio, y dijo al espiritu; Te mando, en el nombre de Jesu-Cristo, que salgas de ella. Y salio en la misma hora. 19 Y viendo sus amos que habia salido la esperanza de su ganancia, prendieron a Pablo y a Silas, y los trajeron al foro, al magistrado. 20 Y presentandolos a los magistrados, dijeron: Estos hombres, siendo Judios, alborotan nuestra ciudad. 21 Y predican ritos, los cuales no nos es licito recibir ni hacer, pues somos Romanos. 22 Y agolpose el pueblo contra ellos; y los magistrados rompiendoles sus ropas, [los] mandaron azotar con varas. 23 Y despues que los hubieron herido de muchos azotes, los echaron en la carcel, mandando al carcelero que los guardase con diligencia. 24 El cual recibido este mandamiento, los metio en la carcel de mas adentro, y les apreto los pies en el cepo. 25 Mas a media noche orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los que estaban presos los oian. 26 Entonces fue hecho de repente un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la carcel se movian; y luego todas las puertas se abrieron, y las prisiones de todos se soltaron. 27 Y despertado el carcelero, como vio abiertas las puertas de la carcel, sacando la espada se queria matar, pensando que los presos se habian huido. 28 Mas Pablo clamo a gran voz diciendo: No te hagas ningun mal; que todos estamos aqui. 29 El entonces pidiendo luz, entro dentro, y temblando, derribose a los pies de Pablo y de Silas; 30 Y sacandoles fuera, les dice: Senores: ?Que es menester que yo haga para ser salvo? 31 Y ellos [le] dijeron: Cree en el Senor Jesu-Cristo, y seras salvo tu, y tu casa. 32 Y le hablaron la palabra del Senor, y a todos los que estaban en su casa. 33 Y tomandolos en aquella misma hora de la noche, les lava los azotes; y se bautizo luego el, y todos los suyos. 34 Y llevandolos a su casa, les puso la mesa; y se gozo de que con toda su casa habia creido a Dios. 35 Y como fue de dia, los magistrados enviaron los alguaciles, diciendo: Deja ir a aquellos hombres. 36 Y el carcelero hizo saber estas palabras a Pablo: los magistrados han enviado [a decir] que seais sueltos: asi que ahora salid, e id en paz. 37 Entonces Pablo les dijo: Azotados publicamente, sin ser condenados, siendo hombres Romanos, nos echaron en la carcel; ?y ahora nos echan encubiertamente? No de cierto, sino vengan ellos y saquennos. 38 Y los alguaciles volvieron a decir a los magistrados estas palabras: y tuvieron miedo, oido que eran Romanos. 39 Y viniendo les rogaron; y sacandolos, les pidieron que saliesen de la ciudad. 40 Entonces salidos de la carcel, entraron en [casa de] Lidia; y habiendo visto a los hermanos, los consolaron, y se salieron. CAPITULO 17. 1 Y PASANDO por Anfipolis y Apolonia, llegaron a Tesalonica, donde estaba la sinagoga de Judios. 2 Y Pablo, como acostumbraba, entro a ellos, y por tres Sabados disputo con ellos de las escrituras, 3 Declarando y proponiendo, que convenia que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos; y que Jesus (el cual yo os anuncio, [decia el]) este era el Cristo. 4 Y algunos de ellos creyeron, y se juntaron con Pablo y con Silas; y de los Griegos religiosos grande multitud, y mujeres nobles no pocos. 5 Entonces los Judios que eran incredulos, teniendo zelos, tomaron consigo a algunos ociosos, malos hombres, y juntando compania, alborotaron la ciudad; y acometiendo la casa de Jason procuraban sacarlos al pueblo